martes, 18 de septiembre de 2018

Meet me in the future

III
La cena con los del club Zamezuka transcrurrio sin problemas para Suzuka, si eso contaba sentir la mirada hostigadora de las chicas sobre ella, pensó que no ayudaba mucho el estar al lado de Haruka y Makoto, mucho menos, que este último no le quitara la mirada de encima por nada en el mundo.
Por otro lado, Haruka la mantenía de una forma ocupada, puede que suene extraño, pero el Nanase le hacia mantener la mirada sobre él sin casi desviarla.
Si que este par se estaba pasando.
Ni dejar pasar por alto que esto ocurría debido a lo sucedido en la piscina, sobre todo, el haber optenido la ayuda de Rin. Aquel ambiente extrañamente calido embolviendolos la distrajo, la sensación sobre su pecho aun la sostenía como un bebé de brazos, se le hacia bastante imposible de olvidarlo, mucho menos con la expresión del Matsuoka cuando se lo dijo. ¿Asombrado? ¿Descolocado? O simplemente ¿Impresionado?
Jamas lo podría definir con exactitud.
La ojiazul siguió picoteando su cena mientras sus pensamientos variados contraían su mente, aunque esto sorpresivamente no paso de desapercibido a su amigo Makoto, que estaba tratando de analizar los movientos torpes de ella. Era extraño. Desde conocía a a la pelinegra jamas, jamas de los jamases optuvo un comportamiento tan anti natural como este. ¿Acaso…? ¿Acaso fue ese acto de agradecimiento que infundo eso en ella? Eso… era posible ahora. Sin embargo, poco probable puesto que para su amiga no existía nadie mas para ella que su amigo Haruka, tal vez lo de hace unos momentos fue solo una impresión, y quien no, Makoto conocía bastante bien a Rin y el no era muy amable que digamos.
Suspiro medio sonriendo de lado, no existía manera que Suzuka se sintiera atraída hacia el pelirrojo, además, apenas se estaban conociendo hoy. Las posibilidades se reducían a cero.
Aunque en otro lado de la mesa estaba un particular ojos ámbar partiendose el cerebro literalmente, gracias a las palabras de su “querido amigo” tenia un debate consigo mismo en estos momentos. Es que… ¡de ninguna manera se sentía atraído hacia la Nanase! Si, no podía mentirse con sentirse impresionado por su forma de nadar, igualmente el saber que las complejos de loli como ella podrían tener sus momentos serios, aunque para variar se viera arrastrado en ellos.
Si, era eso, nada y solamente eso. ¿Para que partirse el coco con una chica que solamente conocio hoy? Agregándole su parentesco con Haruka, quien sera para siempre su rival a vencer. De sentir algo, cosa que no pasara, era como simpatizar con el enemigo y él jamas haría algo asi; sino no dejaría de llamarse Matsuoka Rin.
— ¿Ocurrio algo? — pregunto Shiori, la amiga inseparable de Makoto al verlo bastante pensativo a su frente — pareces que estuvieras en una clase Shock intensional.
Suzuka que sostenia la mirada seria de Haruka la desvío al escuchar a la chica del frente, de hecho, su primo igualmente la imito para encontrarse con la muchacha quien compartía clases con él y su amigo, no solo eso, ella era la mejor en espalda hasta la llegada de Suzuka.
Ella parecía llevarse muy bien con el Tachibana, un día pensó que tal vez se entendía de otra manera, pero de inmediato erradico ese pensamiento porque de haber “algo” el sería el primero en enterarse. Eso y que el castaño parecía ocultarle una cosa mas, cosa que se reusaba a relatarle.
— ¡Qué inventas! — sonrio con su típica mueca amable, aunque Shiori no creyó tal cosa pues lo conocía bien. Suzuka por su lado se pregunto quien seria la chica, algo en ella le inquietaba, pero no sabía que. — solo pensaba en la propuesta del Capitán Mikoshiba.
Por supuesto que el castaño estaba mintiendo, pensó Haruka al verlo, esa expresión despreocupada que transmitía el chico le daba todas las señales inderectamente. ¿Qué podría estar pasando con Makoto?
— Entonces, hasta hora, te has decidió a pensar la propuesta del Capitán. — hablo de un tono acusador su amiga, sonriendole como quien no quiere la cosa. — Y… aqui es donde comienzo a reirme descontroladamente ¿no? Makoto.
El Tachibana resoplo por lo bajo contagiandose de una extraña manera por la chica, comenzando a sonreír con su cabeza agachada entendiendo que nunca, pero, nunca escaparía de la astucia de la Shiori Mindori ni aunque viviese mil vidas. Y ella lo sabia.
Suzuka se quedo con sus palillos a medio camino hacia su boca, Makoto estaba sonriendo con otra chica, una contracción fuerte como una bola de demolición le dio en el nacimiento de su estomago, dejándola asi casi sin aire y su apetito por los suelos. Haruka que estaba a su lado se dio cuenta de ello, pensando un millon de cosas en solo un segundo, no presisamente el estar impresionado por ese hecho porque ya lo había visto, inclusive se sintio abrumado estar cerca de este para, como si ellos solamente entendieran lo que piensa en uno del otro; cosa bastante absurda porque Makoto lo conoce perfectamente, tanto que en algunas ocasiones asusta. De hecho, el Nanase se consideraba igualmente conocerlo, si era asi… ¿Por que sentía todo lo contrario de ello? Y no solamente eso, la cosa que le ocultaba lo intuia relacionado con él, posiblemente asociado a su alrededor.
Por ello, entendía a la perfección la reacción de su prima al verlo asi, Suzuka tenia tiempo sin verse y ahora mostraba una conducta bastante diferente de cuando niños, eso solo le daba un indicio para hacer algo. Debían de irse.
— ¿Has terminado? — le pregunto el ojiazul, sosteniendo su bandeja y la de ella.
— Haruka… — al desviar la mirada hacia la azul cristalina volvió en si, abriéndose paso a ese sentimiento que tanto conocía. — Si, ya he terminado.
— Bien, sigueme. — demando con voz neutra, olvidando a los otros dos de la mesa.
Fue cuando Makoto abandono su sonrisa para fijarse en su amigo marchandose con la bandeja de él y la de su prima, ella parecía estar encantada con ese raro arranque del Nanase porque sus mejillas estaban rojas, sin olvidar por alto esa sonrisa risueña, deseando por un solo segundo que ojala fuese por él aquello y no Haruka. Bajo su mirada al plato apartandolo, el apetito abandono su cuerpo.
Shiori siguió con la mirada a la pareja de pelinegros abandonar el comedor, las chicas del club Samezuka parecían lanzarle rayos láser a la ojiazul pero a esta no parecía importarle, estaba tan encismada junto al Nanase que el mundo desapareció por completo. Ahora, miro a su amigo con los hombros hundidos junto esa mirada verde cristalina opaca, aun conocía sus palabras dichas esta tarde por ella, sobre salir todo bien al final de todo y aun las sostenía. La chica sintio un pequeño vástago de celos en Nanase Suzuka al notar reír a Makoto junto a ella, por lo tanto, aquella muchacha tampoco le era indiferente a su castaño amigo solo bastaba era darle un empujonsito.
Pero primero, debía de hacerse amiga de ella y solo ocurría si se le presentaba, pero no como enemiga, mas bien seria la aliada secreta de Makoto. Esto solo estaba por comenzar.
Los dos Nanase paseaban por los pasillos desolados del Iwatobi en completo silencio, para Suzuka esto era la gloria completa estar de esta manera con su primo, un pequeño cosquilleo nacia en su vientre espandiendose por todo su interior. No le importaba que Haruka estuviese mudo, la verdad, conocía a su primo y el ser de palabras jamas lo fue por lo que, estar asi en estos momentos le era mas que suficiente.
Pronto llegaron a un lugar parecido a unas terrazas debido a las sillas del sitio y la vista hacia las áreas verdes del colegio, la noche ya caía sobre ellos con una manta oscura llena estrellas, esa pequeña brisa nocturna hacia ondear la espesa melena azabache de la chica sin poder evitarlo, invadiendola de repente una tranquilidad interior justo al escuchar los ruidos de la noche. Grillos y pequeños insectos que se encontraba bajo ellos, pero no era lo impresionante, al menos eso pensó Haruka, quien ver el pequeño brillo de la luna sobre ellos o mas bien, sobre Suzuka y su brilloso cabello revoloteando gracias al viento lo invadio una sensación extraña. Mariposas. No. Abejas acesinas. Menos. Solo… era un calor plansentero y exquisito, ni si quiera podría compararlo con nadar o el comer caballa, era raro y no pensaba dejarlo.
Se acordó cuando sintió eso por primera vez, fue la última vez en que Suzuka se quedo en su casa y como de costumbre ella y Makoto se durmieron en su cama, jamas tuvo problema alguno con ello puesto que estaba acostumbrado pero, cuando Haruka iba a tapar a su prima con una manta vio un ligero movimiento en ella. Nada extraordinario, sin embargo, visualizarla dormida fue algo bastante transendental, se veía tan inocente, pura y despreocupada. Sus mejillas un poco coloradas, boca semi abierta escapandose un leve ronquido infantil de ella y esa piel, clara y tan provocativa a tocar. Bueno. Tampoco es que el Nanase se privase de hacer algo, menos en esos momentos.
Acercó su pequeña mano a la mejilla de ella con cuidado de despertarla, pero no ocurrió, sino lo contrario porque sentir la calides que emanaba aquella piel le hizo nacer algo dormido dentro de él. Fue exactamente cuando su corazón latió fuertemente y el rubor en sus mejillas se prendió.
Quito de inmediato su mano de la mejilla de la niña, tratando de luchar contra sus propios sentimientos desbocados por todo su ser, pero no era lo asombroso, puesto que noto a alguien observandolo y ese alguien no fue Suzuka, sino su mas intimo amigo en la vida. Makoto Tachibana.
— ¿Haru-chan? ¿Qué ocurre? — le preguntó un pequeño castaño impresionado al ver al ojiazul.
Desde allí, supo que el castaño sabia su mayor secreto en la vida aunque jamas trato de hablarlo, mas que nadie en el mundo Makoto tenía una delicadeza increíble, sabia que hacer o que decir en los momentos adecuados y esa ocasión lo mejor era callar.
De vuelta al presente, Haruka sentía esa misma atracción de tocar a su prima, aun mas cuando ella trataba de aplacar el viento en su cabello sosteniendolo de un lado. Abrio la boca ligeramente como si quisiera decir algo, pero no lo hizo, pues una pequeña rama se poso en una hebra de cabello azabache en la chica que permanecia distraida, contemplando el claro de luna magestuosa e increíble sobre ellos.
Alzo su mano hacia la muchacha sobresaltandola un poco, Susuka jamas creyó ver una expresión tan despreocupada en Haruka, bueno, despreocupada no seria la palabra ideal mas bien seria nerviosa pero el hecho de poseerla mas humana la hizo sentir rara. Su corazón dio un brinco al notar como su primo sujetaba su cabello largo, quitándole una pequeña rama traviesa en el, sosteniendola entre sus manos sin dejar de mirarla a los ojos con su mismo color.
Si, hace unos momentos estaba sosteniendole la mirada al pelinegro, pero no sentía la misma conexión que estaba experimentando ahora, era como estar en un lugar donde solamente ellos dos existían y nadie mas. Suzuka de ninguna forma la intimido aquello, mas bien la a vivo para quedarse tranquila y dejarle lo demás al muchacho.
Fue cuando nuevamente llevo su mano a Suzuka pero esta vez no al cabello, sino su rostro, la pelinegra cerro los ojos al tacto del chico calido, suave y con un fuerte olor a agua. Para el Nanase volver a tocarla después de tanto tiempo era raro, aunque para su sorpresa, aquel sentimiento invasor seguía siendo el mismo y no podía desaparecer, al pesar del tiempo separados seguía intancto en aquel lugar, su corazón.
— Si te soy sincero — por fin abrió la boca el muchacho, rosando con sus dedos los pomulos rosados de ella, obligandola a abrir los ojos — no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, solo… solo sigo lo que demando mi cuerpo.
¡Su cuerpo! Oh, dios. Suzuka brinco literalmente en su interior al escuchar eso de Haruka, él no es de palabras, y aun asi, saco de su mente aquellas palabras que aunque para nadie pueda significar algo, pero para ella quería decir todo un mundo.
— Yo… yo, solo en verdad estoy feliz de volver a japón. — dijo ella, saliendose del contexto de la conversación proporcionada por el chico, al cual, la pelinegra le sostuvo la mano sobre su cara — muy feliz, tanto que acepto los instintos de tu cuerpo sin importar nada.
Haruka se quedo estático, con la boca abierta ligeramente al escuchar aquello de su prima, sin embargo no le desagrado saberlo pues, su corazón latió fuertemente sobre su pecho, haciéndolo saborear el sabor de la dulzura por su parte. ¿Y ahora? Una sonrisa se estendio sobre sus labios, dándole una sacudida a la muchacha que al ver por primera vez aquello, pensó en ser la mujer mas feliz de este mundo por ser la primera en presenciarlo.
— ¿Sabes? — trago saliva la muchacha, aun teniendo sobre ella la cálida sonrisa de Haruka — la verdad es que… yo…
— ¡Haru-chan! ¡Suzu-chan! Allí estan. — una voz enérgica los llamo desde un punto cerca, en pocas palabras, atrás de ellos.
Ambos pelinegros se sobresaltaron por el exabruto, dando asi, la separación de los dos casi ignorando la presencia del otro en la terraza. Nagisa, quien era el dueño de dicha voz, soltó un balbuceo a su compañero y amigo inseparable, Rei quien no paraba de mover su cabeza hacia a los lados debido a ello. En ocasiones, la delicadeza del rubio podía compararla con la de un cavernicola, brusca y poco tosca.
— ¿No crees que esos dos de allá estan raros?
— ¡Nagisa-kun! Cuantas veces te he dicho que debes de ser discreto. — le reprendio por lo bajo el chico de lentes, un poco exesperado — ¿Acaso no has leído el ambiente?
— ¡No importa! — exclamó el joven dejando de lado a su amigo, corriendo hacia la pareja de pelinegros que se ignoraban, colocándose en medio y posando sus brazos en los hombros de estos — ¿Donde se habían metido? Mako-chan y Rei-chan los estaban buscando como locos, yo les dije que quizás ambos deseaban privacidad, ya saben, por ser familia y el reunirse nuevamente.
¿Privacidad? ¿El ser familia? ¡Patrañas! Pensó Rei, estaba claro que en lo último de pensar en la lista del rubio seria eso. Nagisa mas que nadie conocía la atmósfera envolvente en ambos pelinegros, de hecho, el Ryugazaki se dio cuenta en seguía al verlos. Sin embargo, aqui es donde entran dos personajes bastante importantes a juego, Tachibana Makoto y Matsuoka Rin. ¿Y por que Rin? Pues, simplemente lo intuia.
— ¡Alli estaban chicos! — salio de la nada, un poco exaltado y recuperando el aliento Makoto, quien al ver a todos sus amigos reunidos en ese sitio, sonrio — me tenían preocupado cuando salieron asi, pero noto que es pura paranoia mia. Lo siento.
— Siempre exageras mucho. — contribuyo Haru, cerrando los ojos en proceso — solo salimos por un momento a tomar aire, no fuimos a la otra ciudad.
Suzuka no sabia exactamente que sucedió con Haruka en ese mismo sitio que estaba ahora con todos, pero de algo estaba segura, sus sentimientos podrían llegar a tocar el frío corazón de su primo; haciéndolo latir al mismo ritmo del suyo. Solo era cuestión de tiempo, dedicasión y lucha.
Mas tarde, Suzuka regresaba a su habitación completamente agotada, casi se le olvidaba que era su primer día en este lugar y vivió un sin fin de emociones encontradas. Por los momentos solo necesitaba dormir, asi que, se despidió de sus amigos entrando por fin a la recámara.
Casi se deslizo por completo al piso suspirando, recordando el tacto de Haruka sobre su piel hirviendo, hasta podría decir que ese toque aun permanecía intacto en su mejilla. Pero no era lo impresionante, mas bien lo fue esa sonrisa, suave, tenue y delicada como la luz de la luna que había caído sobre ellos.
Todo, absolutamente todo fue tan magico e inreal, sino no hubiera aparecido Nagisa ¿Qué hubiera dicho ella? ¿Como reaccionaría Haruka? El solo imaginarlo la hacia sonreír como tonta enamorada, en fin, ella en verdad estaba enamorada.
— ¿Ya has parado de fantasear? — una voz arrogante la hizo fruncir el ceño, casi obligada a pasar de sus dulces sueños — verte sonreír de esa manera en verdad me enferma, además, trato de estudiar para algo importante.
¡A claro! Pensó la chica levantándose del suelo, jamas podría escapar de compartir habitación con este desagradable ser, gracias a dios recordó como era realmente. Sobre todo, jamas podría sentir atracción por este pelirrojo malhumorado, de planterselo sus alimentos se le subían a la garganta.
— Eres tan… insoportable. — confeso la chica, quitandose la chaqueta y arrojandola a su cama — haces que mis alimentos pidan salir.
— Tranquila chica loli — ella fruncio el ceño al escucharlo decirle de esa manera, era como sino se cansara. El pelirrojo, dejo su libro de lado — tu pequeña estancia aqui no sera por mucho tiempo, veraz Rei tiene muchas influencias, mas pronto que tarde no estarás aqui.
— Eso espero — se lanzo hacia la almuhada cerrando los ojos — en verdad lo espero.
Luego de estudiar Rin se dio cuenta que la chica no había dicho palabra alguna, de hecho, permanecía bastante callada desde su llegada. Sonrio. Asi que si conocía la palabra privacidad, le parecía bien puesto que en verdad la necesitaba.
Cerro su libro sobre la natación soltando un suspiro, sería mejor ir a la cama antes de hacerse mas tarde, iba a preguntarle a la chica si le parecía bien que apagase las luces. Pero no tuvo que hacerlo.
Frente de él, una chica pelinegra durmiendo despreocupadamente sobre el colchón de arriba, piernas separadas, brazos abiertos con manos en forma de puño y boca semi abierta donde un pequeño ronquido se escuchaba. Ella en verdad, si que vivía su vida sin ningun problema, además, el hecho de compartir habitación con un chico le importaba poco, de lo contrario, jamas se dormiría de esa manera.
Soltó un suspiro buscando una manta en el lugar, si dormía de esa manera pescaría un resfriado y eso si que seria bastante problemático, hasta imaginaba a su hermana diciéndole “ha sido culpa tuya por no cuidarla” ¡Como si la chica fuera una pequeña! Era lo bastante grandesita para cuidarse sola. Entonces, al extender la manta un mínimo moviento lo alerto de hacerlo, Suzuka se acurruco hacia el lado donde estaba el formando una sonrisa tonta en sus labios, cosa que para el Matsuoka le parecio descabellado ¿hasta dormida? Menuda loca. Y esa expresión de su cara desapareció al enfocar su vista “allí”, no porque fuese un pervertido o algo parecido, sino que el evitar mirar “allí” se le hizo bastante imposible.
La camiseta de Suzuka se bajo unos centímetros dejando asi, al descubierto, el nacimiento de sus pechos. Rin se tambaleo hacia atrás prácticamente cayendo al suelo por la impresión, oculto su rostro entre sus manos completamente colorado, era bastante absurdo reaccionar asi después de compartir club con chicas en bañador. Pero no podía evitarlo, porque seguía siendo humano y aun mas que eso, un hombre.
La maldecia, la maldecia mil veces por hacerle pasar por un cerdo asqueroso en busca de comida, pero aun mas, se maldecia a si mismo y su ridícula mala suerte por tener que compartir la habitación con ella. No, este no era el momento para entrar en pánico, debía de actuar rápido por su salud mental y el bien de la propia chica, tenia que cubrirla ¿Y que podría salir mal? ¡Claro! Ver nuevamente “allí”.
Tomo varias bocanadas de aire antes de decidir subir nuevamente, ella seguía dormida como un tronco adversa a cualquier lucha del pobre pelirrojo tenia consigo mismo, en verdad… si que no tenia vergüenza con nadie. Por lo mismo, cogió la manta lanzandola sobre ella tapandola de una vez por todas.
Bajo de las pequeñas escaleras expulsando todo el aire contenido en sus pulmones, si que esta situacion era absurda, ver casi los pechos de una chica con quien compartía habitación parecía sacado de una pelicula. ¡Por favor! Como si tuviera tiempo para este tipo de cosas.
Sin mas contratiempos, se arrojo a su cama en la sección de abajo en la litera, se permitió un segundo mirar hacia arriba donde dormía Suzuka apodada desde ahora “la chica problema”, desde que llegó la handaba salvando de las situaciones. Primero, la bola de muchachas grupis suyas encerrandole el baño, claro, le estendio su mano amiga porque sintio culpa debido a ser su seguidoras, problema que averiguaría sus raíces luego; segundo, el incidente del los pechos casi descubiertos, suerte que solamente reacciono de manera nerviosa. Aseguraba que de tratarse de Momotaru o el mismo capitán Mikoshiba, se desangrarian hasta desfallecer.
En fin, apartir de mañana que la cuidaran los demás chicos, como por ejemplo su primo Haru o el mejor amigo de él, Makoto. Era mejor sacar la mala hierba de raíz, de lo contrario, comenzaria a malograr la cosecha entera.
Era la décima primera vuelta que daba Haruka sobre el colchón, al menos, era era cuenta que tenia registrada en su mente el joven Tachibana. Le parecio gracioso, era mas que seguro que su amigo pelinegro no podía dormir por una evidente razón, Suzuka Nanase, quien dormía de seguro en la habitación compartida con Rin. No es que, no se preocupase de ese hecho el castaño tambien, el saber que la chica la cual quieres profundamente comparte habitación con otro chico era bastante desalentador, aun asi, ambos muchachos conocían a la perfección a Rin desde niños. El pelirrojo jamas sería capaz de ponerle una mano a Suzuka, es mas, lo catalogan peor que Haru.
Al Matsuoka se le han confesado varias chicas del Iwatobi, inclusive, del club de natación Samezuka, pero jamas se ha mostrado interesado en alguna de ellas. Para el, es mucho mas importante perfeccionar su técnicas de nado que el salir con una chica, dando a entender porque se lleva tan bien con su amigo Haru, de hecho, una vez sintio envidia del chico por tener esa relación competitiva con el ojiazul. Es como si alguna llama encendiera esa amistad, y eso es algo con lo que Makoto jamas podrá competir, ni mucho menos romper la membrana envolvente en ambos chicos.
Asi que, Suzuka, no podría estar en mejores manos en estos momentos, Rin en verdad la cuidaría. Por eso, al dejar de notar los movimientos giratorios de su amigo en la litera de arriba comenzó a dormirse, todo estaría bien, jamas había existido peligro alguno, ni existiría.
Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y…ocho ¡Ocho miserables horas sin poder dormir! Pensó que estaría bien si cerraba los ojos para dormirse, pero no paso, solo que en su mente volvia a reproducirse la imagen de los pechos de la Nanase en su mente como una cuerda para una cajita de musica, sin descanso.
Acaso… ¿Acaso había algo malo en el? ¿Desde cuando le dio importancia a esos pequeños detalles? El jamás, jamás a visto con ojos lujuriosos a un chica y ahora, venía la prima de Haru colocando su cabeza patas a arriba. ¡No! ¡No permitiría que algo asi pasara! Nanase Suzuka jamas derrumbaria sus muros de contención, después de todo, estos años le costo mucho construirlos para dejar que le pasaran por encima.
Y con ese pensamiento, pudo por fin dormirse, pero no mucho, el despertador que daban las seis de la mañana retumbo en la pequeña habitación levantandolo de un soberano golpe. ¡Oh por dios! Se olvido que anoche lo coloco para despertarse a trotar como de costumbre.
Se levantó refunfuñando por lo bajo mientras buscaba a tientas el encendedor del lugar, hoy tendría un humor de perros gracias a una estúpida chica descuidada, que dormía placidamente en estos momentos. En verdad, cuanto la odiaba o al menos estaba comenzando a odiarla.
Busco en su armario su tualla, cepillo de dientes y la ropa deportiva con la que solía salir a correr todas las mañanas, aun no salia el sol por lo tanto todos estarían durmiendo todavía, bueno, todos exceptos él y alguien mas. Noto como sobre la mesa de su escritorio sonaba algo, el sacudon de su teléfono móvil le daba a entender que alguien lo solicitaba, por esos con pasos perezosos se dirigió a él notando que se trataba de un mensaje de Sousuke. Si. La otra persona despierta en el Iwatobi.
Apresura tu perezoso trasero a la entrada del colegio, esta haciendo mucho frío hoy y me congelo
Le pareció algo sorprendente que el pelinegro halla llegado solo hasta ese lugar, todos muy bien conocían que tenia una pésima coordinación para la orientación de los espacios, aun puede recordar como en su primera semana se perdió ocho veces en el colegio. Bastante impresionante ¿no? Pero completamente cierto.
Metió su celular en el bolsillo de su pantalón pijama y salio al corredor, no sin antes hecharle un vistazo a la chica durmiente con complejo de loli, mirarla tan tranquila le daba unas ganas de pelliscarle una mejilla para despertarla, pero no lo hizo. Seria mejor que se diera una ducha de agua caliente.
Sousuke estaba literalmente congelandose del frío, ya había pasado quince minutos desde que le mando aquel mensaje para despertarlo, aunque el Matsuoka lo consideraba bastante innecesario de su parte. De todas maneras, ver al pelirrojo enfadado era su delite personal, aun recordaba como una vez le hizo despertarse a la cuatro de la mañana, la cara del muchacho fue todo un poema, haciéndolo prometer jamas volver hacerle lo mismo.
Vio como una sombra se acercaba a el, estaba encorbada, hasta podría considerarla acabada por la forma en como caminaba, pero al notar de quien se trataba quedo con cara de poker. Esto, era algo mucho mas profundo que el hacerlo despertar a las cuatro de la mañana.
— Oye Rin, hoy luces fatal. — le confeso el muchacho, con su tono grave de voz.
Rin Matsuoka en todo su esplendor, aunque claro, si consideras “esplendor” tener ojeras bajo tus ojos junto con casi no poder abrirlos, caminar como zombie y casi expresarse igual que uno. En definición. Rin tenia en esa mañana el esplendor de un rey zombie.
— Ni te imaginas la noche que pase — profirio entre sus labios, tratando de no cerrar sus ojos — pensé que una ducha de agua caliente despertaría mis músculos pero, creo que a surgido todo lo contrario.
— ¿Acaso no lo sabes? — arqueo sus cejas sorprendido el pelinegro, viendo como Rin se iba hacia los lados — el agua caliente relaja tus músculos, no los despierta, es lo que utilizan las personas con insomnio para poder dormir.
¡Maldicion! ¿Acaso la noche en vela le hizo el cerebro tonto? Puede que si, porque todo lo que decía su amigo era completamente cierto, haciéndolo sentir el peor de todos los idiotas del mundo.
— Olvida lo de entrenar, lo unico que necesitas ahora es dormir. — dijo aun notando la cara del pelirrojo casi contraída, por lo que camino hacia el ayudandolo a pararse firme. — sera mejor que entremos para que descanses, no te preocupes, estoy seguro que Momotaru no dira nada.
¿Y que otra opción tendría? Las clases comenzaban a las ocho y media de la mañana, porque hoy pasaría del hecho de desayunar con los del club de natación, lo mínimo que necesitaba tal y como lo dijo el Yamazaki era dormir. Unas manos grandes lo sostuvieron para no caerse, mientras sus párpados se cerraban encontra de su voluntad, si se partía el cráneo ya seria culpa del pelinegro y no suya.
Sousuke noto como su amigo perdió la conciencia por el peso extra en su cuerpo, lo levantó parecido a un saco de haría o papas colocandolo sobre su hombro, el frío de la mañana parecía estar congelandolo mas en tanto caminaba al edificio. La verdad se moria por conocer lo que vivió el pelirrojo la noche anterior, la verdad podría hasta imaginarselo y no podía evitar reírse por ello, de seguro aquella chiquilla hizo algo para contribuir con ello. ¿Quien sabe? Quizás tuviera sonanbulismo o roncaba, de ser asi, seria mucho mas divertido de lo imaginado.
La prima de Nanase roncado, eso era una informacion bastante importante, no, mas bien el tener una maña extraña antes de dormir. Y las ideas brotaban, brotaban sin parar.
Entro al área de dormitorios de los chicos del club de natación, llevarlo a su habitación era algo que no tenia pensado hacer para nada, por mucho que le hacia gracia la idea de un Rin incomodo por un motivo para impedirle dormir en la noche, aquella chica seguía siendo una Nanase y como tal, estaba en sus venas no agradarle para nada. Igual que su primo Haruka.
Abrió la puerta de una patada sobresaltando a la persona del interior, Momotaru que antes dormía abrazado a una almuhada llamando contables de veces a Gou, la hermana pequeña de Rin, quien producía una clase de feromonas con los Mikoshibas.
El joven de cabello anaranjado, se senti sobre el colchón abriendo los ojos de golpe visualizando el panorama, su sempai cargaba como se sostiene a un costal de papas al hermano de su amada Gou. Matsuoka Rin.
— ¿Sempai? — lo llamo confundido, aun incrédulo de lo que sus ojos estaban viendo hasta hora — ¿Algo le paso a Rin-sempai?
— Si — contesto, arrojandolo a la cama de abajo, sin consideración alguna — se ha topado con un obstáculo en forma de mujer.
Ocho de la mañana, al menos su rostro caótico al ver la hora no fue tan impresionante como conocer que ese seria su primer dia de clases, salio de la cama desesperada cayendo al piso de un solo golpe en seco. Al menos no fue en el trasero, pensó mientras se levantaba para darle un vistazo a la habitación, estaba completamente sola nadie se encontraba alrededor. Mucho mejor.
Suspiro realmente feliz de ese hecho, al parecer Matsuoka Rin alias el “amargado”, le dejo la habitación para ella sola, no, jamas le reprenderia por ello es mas esta le daría las gracias en español si quería.
« Por mi no hay ningun problema, mientras este pibe me deje sola, hasta podría ir corriendo de aqui hasta la patagonia » pensó la muchacha, sacando su uniforme del armario olvidándose por completo de un pequeño detalle. Este era el área de los hombres.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
¿Ahora a donde se asearia? Pedir ayuda en este tipo de situación era lo ideal, además, Rin no estaba por ningún lado y… Freno el carro. ¿Acaso pensó en ese cretino para esa tarea? No, no, no. ¡Su primero en la lista debía de ser Haruka, no Rin! El detalle estaba si su primo estaba dispuesto hacerlo, conocía como era él y forzarlo a comportarse de esa manera era problemático, mas no imposible.
Entonces recordó la noche anterior bajo las estrellas y la luna como su compañera, había una conexión ahora entre ellos tenia que confiar en eso, de lo contrario, jamas podría ganar esa parte del corazón de él.
Por lo tanto, la chica cogió su celular marcado el número del Nanase esperando a que le respondiera, nada costaba con intentar y además, todo camino comienza con un paso.
— ¿Si? Haruka, necesito tu ayuda por favor, es urgente.
Nanase Haruka despertó debido al molesto sonido del celular incesante sobre un costado suyo, contemplo la opción de estamparlo contra la pared, pero el hacerlo le parecía bastante estúpido de su parte, igual que el gasta innecesario para repararlo. Por lo tanto, decidió contestar la llamada sin verificar el remitente, pero al escuchar aquella voz al otro lado de la línea lo hizo sentir despierto. Si. Suzuka necesitaba su ayuda y no se la privaria.
Escuchando con atención la petición de la chica levantó tambien a Makoto, quien le mando para contactar con Kou ella era la mas idónea para ese caso, el no poder ir al aseo de los dormitorios solo porque estaba en el área de los chicos, era bastante problemático para la pelinegra. Además del dormir con uno, era lo doble de eso para la pobre de su prima, y lo comprendia.
De hecho, casi se les hacia la hora para ir a clases porque estuvo dándole vueltas al asunto anoche, tambien asegura que Makoto sabia de su insomnio momentáneo y el estar igual de preocupada que él, no podía evitarlo, estaba en sus venas el preocuparse por los demás asi sea en los mínimos detalles.
Ahora, reunidos los cuatro acompañando a su prima para ir al aseo de mujeres en su área de dormitorios los hacia sentir raro, todas esas chicas murmurando por lo bajo, sonriendole y aleteando sus pestañas con signos de coqueteo, solo asentia a ignorarlas como si nada estuviera pasando. Solo Makoto, que era imposible para su naturaleza ser grocero con las personas, les sonreía con amabilidad haciéndolas chillar de emocion por solo hacer ese acto; el castaño era muy blando, por eso, en ciertas ocasiones lo maliterpretaban. En cuanto a lo demás, era cuestión de cada quien verlo a su modo.
— Y hasta aqui llegan ustedes, no se preocupe Haruka-sempai. — intuyo la pelirroja al sentir una mirada un poco hostigadora sobre ella, sabiendo mas o menos la preocupación que sentía por su prima — no permitiré que le hagan nada las grupis allí dentro, lo prometo.
— Bien, Haru-chan piensa que deja el resto en sus manos. — sonrio Makoto, mientras decía esto mirando a su pelinegro amigo.
— Ya te dije que no agregues “chan” a mi nombre. — refunfuño, desviando la mirada a otro lado.
— Nos vemos luego chicos. — alzo su mano en tanto era llevada por la pelirroja, Suzuka mirando a los chicos.
Por unos segundo, los muchachos se quedaron allí mirando hacia la dirección donde se marcharon las chicas, aunque Kou dejo claro que protegería a su prima no podían parar de pensar en ella. Ayer esas niñas, tuvieron el atrevimiento de cerrarle el baño para impedir asearse, ahora, podría ser otra cosa peor, no lo sabía, como esconderle la ropa después de salir de la ducha o privarle de su libertad para ir a clase. No conocía muy bien a las mujeres, pero intuia que al tener algo en la mira era mucho peor que cualquier otra cosa, inclusive el poder de los padres sobre sus hijos.
Makoto contemplaba el semblante preocupado de Haru, sonriendole, ver como su amigo tenia en mente el proteger a su amiga lo hacia mucho mas humano, y no solo eso, lo hizo sacar un poco mas fuera de su caparazón donde permanecía escondido. El estar Haru enamorado de Suzuka era lo mejor que pudo a verle pasado, inclusive, si este debía pasar por en sima de su felicidad propia.
« Aun mas, cuando yo le he querido desde hace bastante tiempo » pensaba el chico torturandose mas, pasando hacer un masoquista del monton. El castaño se planteo desde hace bastante tiempo dos cosas, la primera que Suzuka le era bastante importante por lo tanto, su amistad valdría mas que cualquier cosa; la segunda, Haru era como un hermano para él lo conocía lo suficiente como para saber una cosa, necesitaba a la Nanase a su lado, mas que cualquier otra cosa. Por lo tanto, si su felicidad era alcanzada, el tambien la alzanzaba.
¿Patetico? ¿no? Pero el quería eso, el pelearse con Haru por una chica jamas ha estado en sus planes, menos si esa chica es Suzuka, quien los acompaño muchas veces en su niñez inclusive cuando ese accidente lo invadio. La pelinegra estuvo alli para apretar su mano, animarlo a caminar y mostrarle el camino al su sendero.
— Ella estará bien, Gou-chan estará acompañandola. — dijo Makoto llamando la atención de su amigo, quien seguía mirando al baño de mujeres. — y si se presenta alguna cosa tiene nuestros números, podrá llamarnos cuando quiera.
— Yo no estaba pensando en nada de eso. — eludio el comentario del castaño, metiendo las manos en su bolsillo caminando fuera de allí — solo creo que llegara tarde a clases.
— ¿En serio? — río con gracia el Tachibana, sabiendo que el ojiazul no estaba siendo sincero consigo mismo — Haru deberías aprender a sacar las verdades de tu interior, porque sin duda, toda tu cabeza esta llena de pensamientos de preocupación hacia tu prima.
Nanase ignoro nuevamente a su amigo, el jamas seria capas de decir algo como eso por lo tanto, solamente respondió con un monosilabo mientras caminaba a la salida. De ahora en adelante, se comprometeria en hacerle un poco difícil la tarea a Makoto, el leer su mente se le complicaria solo esperaria para eso.
Cuando Rin Matsuoka volvió abrir sus ojos hacia la realidad sentía un martilleo constante en su cerebro, era como si un tractor le halla pasado por encima de él sin compasión alguna, y sus ojos, maldición como le picaban sin cesar parecía tener sal en ellos. Aunque eso, eso solo seria el principio de todo porque… ¡hola! Esa no es tu habitación y… ¡Dios! La hora de ir a clases se hacia mas cercana.
Se levanto de golpe abrumado por la realidad de las cosas, había perdido el conocimiento esta mañana temprano cuando iba a ejercitarse junto a Sousuke, como buen amigo que era el mas grande seguro lo llevo a la habitación de el para poder recomponer sus energías. Salvo una pequeña cosa se le escapo de las manos, el olvidarse de despertarlo antes de ir a clases, ni si quiera estaba cerca mucho menos Momo, que de seguro estaba en el comedor pescando a Gou. En varias ocasiones, en verdad era un dolor de cabeza.
De pronto, el chirrido de la puerta se escucho dando asi el anuncio de la llegada de Sousuke, el pelinegro tenia en sus manos una bolsa con un contenido humeante y en la otra, un vaso con algo dentro. Al ver el rostro caótico del pelirrojo soltó un suspiro, sería mejor conocer los acontecimientos ocurridos la noche anterior, la parte graciosa ya la pasaría a la historia. Por los momentos.
— Veo que ya has despertado — dijo el pelinegro, cerrando la puertas detrás de si acercándose al pelirrojo, sentandose a un lado de este colocando las cosas de sus manos de lado — aunque sigues teniendo una apariencia terrible.
— Mira quien lo dice, la mitad de la población femenina del instituto dicen que das miedo. — contraataco el pelirrojo, dibujando una sonrisa socarrona sobre sus labios.
— Si, porque me trato de lucir para ellas. — comento con ironía el chico, extendiendole la bolsa humeante y el vaso tambien — mejor come, podrás llegar a clases en quince o diez minutos si te apresuras.
— ¿Bollos de carne? — cuestionó el muchacho al abrir el contenido de la bolsa, igual que le daba un sorbo a la bebida — ¡Dios! ¿Me has traído café?
— ¿Crees tener la confianza de mantenerte de pie todo el día de hoy? — lo reto con tono acusador, haciéndole bajar la mirada al pelirrojo, conociendo la respuesta aquello — te aseguro que al mediodía estarás casi muerto sobre tu escritorio. En todo caso. ¿Qué ocurrió anoche?
No eran una, sino varias miradas hostigadoras sobre ella mientras caminaba en el baño de chicas, ellas murmuraban por lo bajo su relación con Haruka y Makoto, tomandole por sorpresa que lo sabían todo. Si. El ser prima del Nanase, hasta compartir parte de su niñez con el mejor amigo de este, Makoto Tachibana.
Pero eso no era nada, los rumores que circulaban se trataban de ella abusando sobre el privilegio de ser familiar se Haruka, solo para acercarse al soltero mas cotizado en todo Iwotobi. Rin.
La pelinegra soltó un resoplido entre dientes al escuchar aquello, cosa que hizo sobresaltar a la hermano del aludido, a ella tambien le parecía absurdo como eran creados esos rumores tan mal infundidos. Esto en vez de parecer un baño de señoritas, era el lugar de encuentro de un nido de puras mapanares, esperando con impaciencia su próxima víctima para atacarle.
Tomo asiento en una de las bancas junto a la ropa de la Nanase, quien haciendo oídos sordos a palabras necias, se metió a un cubiculo para darse por fin la ducha deseada.
Anoche como no recordó el momento en que se quedo dormida, paso de largo en ritual de darse una ducha con agua tibia como en estos momentos, se paralizó, el estar pensando sobre anoche hizo pensar en el gruñon de Rin. Anoche fue la última vez que lo vio, dijo estar estudiando sobre algo porque le dio mucha importancia, aun mas de lo que le da Haruka a la caballa. Sonrio ante ese hecho, a su primo siempre le ha gustado ese pescado, cuando ambos eran pequeños le pedía a su mamá que le cocinara caballa, y para sorpresa de todos, lo complacia.
— ¿Por qué no me llamaste si necesitabas ayuda? — exclamó alzando su voz, Gou, al otro lado de la puerta hacia la pelinegra.
— Es que no tengo tu número, y Rin estaba ya fuera cuando desperté. — se excuso la muchacha, saliendo ya de su ducha rápida.
— Bueno, ya no tendrás porque preocuparte por eso. — sonrio Gou, sacando el celular de la ojiazul de la nada para anotar su número en el — porque ahora ya tienes mi número para cualquier cosa.
— Gracias, Gou-chan. — le dijo sonriendo honestamente, ya pasando a una nueva etapa de su vida en el Iwatobi.
Sousuke jamas creyó que podía reírse tanto por solo un relato de su amigo Rin, es que simplemente era simplemente inreal aquel relato, no poder dormir porque una chica durmiendo casi se le veían los pechos. ¿Qué era el pelirrojo? ¿Un niño? ¡Por dios si ya tenia dieciséis años! Los chicos a su edad ya tenían experiencias mas allá de un roce de manos, no es que el pelinegro las haya tenido, pero en su lugar no reaccionaria de esa manera. Además que esa mujer se parecía a Nanase.
En fin, no podía seguir riéndose a carcajadas por las desgracias de su amigo, aun mas estando en el salón de clases con todas esas miradas sobre ellos, tomando como énfasis la de las chicas murmurando por lo bajo. Creía pensar que el Matsuoka tenía razón, las mujeres le tenían miedo, de lo contrario, no bajarían sus miradas al posar la suya en ellas.
— ¿Vas a parar de burlarte de mi? — pidió el pelirrojo, sujetando su cabello con desgano tratando de ocultar su rostro — siento que con cada burla mas hundido me siento.
— Es que en verdad, solo a ti te ocurre ese tipo de cosas — soltó un suspiro, acomodando su asiento que se encontraba al frente del Matsuoka — ¿En verdad no te convertiste en un pervertido?
— ¡No, no los soy! — exclamó exaltado, aclamando a la atención de todas las personas del lugar quienes lo miraron extraño — ¡Dios! Solo callate de una vez Sousuke.
— ¿Acaso no lo ves Rin? — el pelirrojo lo miro con una expresión confundida en el rostro, el Yamazaki soltó un suspiro, encomendandose a iluminar a su amigo — esto posiblemente no sea mas que el comienzo, ambos comparten habitación cosa descabellada pero no imposible.
— ¿A donde quieres llegar? — le pregunto desentendido.
— Que en alguna parte de su convivencia las cosas se saldrán de las manos, ella una chica, tu un chico. — lo señalo como si su explicación fuera obvia — ¿Acaso piensas que soportaras verla en pijama o cambiandose?
El pelirrojo se torno colorado ante la directa de su amigo, no pensaba que la prima de Haru fuera una atrevida para hacer algo como eso, pero Sousuke tiene razón, en alguna parte de su convivencia se le escaparía de las manos. Las chicas necesitan su espacio personal, aun mas de lo que un muchacho la necesita, por eso las colocaba con otras mujeres porque las comprendian en ese aspecto.
Pero ahora el un hombre, un hombre por todo lo sagrado del mundo, debía de dividir espacio con ella que es la chica mas despreocupada de todas. Es un hecho que Suzuka jamas pensarían el posible dilema de el, sobre todo, ese incidente pechos casi al aire.
— Solo espero que Rei se apresure con esa carta de exposición de motivos. — concluyo el muchacho, posando su cara en el mesón cerrando sus ojos.
De pronto, el ruido de la sala ceso dándole paso a un silencio tranquilo solo significando algo, la maestra había llego al fin, Rin no tenia ni la energía necesaria para levantar la cabeza para mirar al pizarron. Si bien ese café lo ayudo para poder estar en este sitio, lo planteado por Sousuke le devolvió la energía de rey zombie.
Ahora que lo pensaba, su amigo estaba bastante tranquilo para empezar, el pelinegro siempre solia decirle otro comentario sobre cualquier cosa, pero hoy estaba estático por alguna razón.
— Si, si ya se que se estaran preguntando sobre la joven que me acompaña — ¿la joven? ¿Qué joven? Se pregunto Rin, abriendo sus ojos como platos antes las palabras de la sensei — por lo mucho no le haré mas preambulos, puedes presentarte tu misma.
— Claro. — le contesto una voz conocida, bastante conocida para el pelirrojo que se le congelo la sangre — Mucho gusto, mi nombre es Nanase Suzuka y vengó desde Argentina. Espero llevarme muy bien con ustedes.
Algunos murmullos se escucharon en la sala, unos de chicos susurrando que la chica era bastante linda en la manera de comportarse, otras de muchachas, a las que reconoció como compañeras del club Samezuka quienes apostillaban cosas no muy buenas de la Nanase. ¿Y él? Tan estático como una momia, Rin se conocía bastante bien aquel comportamiento de chica loli, jamas caeria ante los falsos encantos de la pelinegra.
Pero de algo estaba bastante seguro, que esta chica parecía estar pegada a él como una solapa en la camisa, era tal la impresión que tenia en su cuerpo que ni podía moverlo ni nada.
— Esa chica es bastante falsa — balbuceo el Yamazaki, mirandola fijamente sin apartarla vista.
— Bien, Nanase-san al lado de Matsuoka-san hay un puesto libre, sientase libremente de usarlo. — le señalo con amabilidad al sitio.
Esperen ¿acaso escucho bien? La sensei le había dicho que existía un puesto al lado de un tal Matsuoka, no, no podría ser posible. ¿Esta era nuevamente una mala jugada?
— ¿Nanase-san? — la llamo la maestra al notar que no se movía la chica.
— ¡Ah! Lo lamento sensei, es que estoy un poco nerviosa con lo de la transferencia — se excuso la pelinegra dulcemente, entrando nuevamente en su fase loli, llamando la atención de los chicos del salón — pero creo que he escuchado mal, corrijame si no estoy en lo correcto pero… ¿Ha dicho usted Matsuoka-san?
— No, estaba en lo cierto Nanase-san — la chica creyó que estaba en una clase de pesadilla que jamas podría despertar — si he mencionado a Matsuoka-san.
Y en efecto la mujer tenia razón porque en unos asientos mas atrás, estaba sentado un pelirrojo bastante particular que la miraba con la misma expresión de ella en esos momentos, dándole por sentada que este era la clase de Rin Matsuoka, por lo tanto, la estaban atando aun mas a él.
Un año, un año entero con este sujeto gruñon con quien compartía cuarto, ahora tambien debía de llamarlo compañero de clases. ¿A caso esto no acabaría?
Cuando anunciaron el receso para el almuerzo Suzuka creyó liberarse de un peso de encima, durante toda la clases sintió miradas de todo tipo, desde hostigadoras hasta de cariño por parte de los chicos. Claro no todos, puesto que Yamazaki el amigo de Rin parecía fulminarla con su mirada, no lo entendía, pero al parecer ese chico la odiaba.
No lo culparia de hacerlo, teniendo de amigo al sangron de Rin, todo se le hacia posible.
Una sombra conocida se asomo por la puerta del salón acompañada de otras mas, el corazón de la chica dio un brinco al conocer a la primera persona en presentarse, casi olvidando por completo a la cabellera dorada que movia su mano saludandola. Las chicas a su alrededor comenzaron a chillar como locas, pues los que estaban en la entrada eran nada mas y nadie menos que los integrantes mas populares del club Samezuka, obviamente incluía la cabellera azabache como la de ella. Haruka.
— ¡Suzu-chan! ¡Comamos todos juntos! — anuncio Nagisa con bastante entuciasmo, haciendo suspirar a unas cuantas chicas atrás de ella — ¡Vamos! Suzu-chan…
— ¡Nagisa-kun! Por favor, no formes escándalos en otro salón de clases que no es el tuyo. — le reprendio Rei, con su usual tono de voz sería.
— Pero Rei-chan, puede que no nos halla escuchado. — le hizo un puchero el rubio al de lentes, haciéndolo suspirar.
— Eso es francamente imposible, porque ella estaba mirandonos desde que llegamos. — le dijo tratando de calmarse.
Fue cuando desvío por un segundo su mirada hacia Yamazaki y Rin, quienes ya acomodaron sus cosas para salir por la otra salida del aula, fue solo un vástago pero lo noto en seguida, como el moreno volteaba a verla para fulminarla con la mirada y luego seguir su camino. Su estomago sintio un peso sobre el, parecido a cuando comes demasiado y quieres vomitarlo por el sobrepeso.
Si, ese muchacho en verdad la odiaba y hasta los momentos, no tenía la razón aparente para hacerle sentir ese sentimiento. Bueno, al menos que Rin le comentara algo de ella a ese chico pero, inclusive asi lo dudaba, el pelirrojo podría ser amargado pero jamas una mala persona para despellejar a otra, aun mas a una mujer.
— ¿Paso algo Suzu-chan? — pregunto Makoto, siguiendo los patrones de la mirada de su amiga.
— No, no solo… — exclamó pensativa desviando la mirada a su castaño amigo, quien tenia una expresión preocupada en su rostro — creo que al amigo de Rin no le agrado mucho que digamos.
— ¿Yamazaki? — pregunto Haruka, tambien mirando hacia donde se había marchado hace unos segundos. La pelinegra contesto con un monosilabo — no te preocupes, en general, creo que la cosa es conmigo no contigo.
— ¿Qué quieres decir, Haru? — pregunto Makoto, asombrando de tal confección.
— Larga historia. — concluyo el pelinegro, dando a entender que no deseaba hablar sobre ello — mejor vamos a comer, de lo contrario, Nagisa terminara por volver loco a Rei.
Suzuka asintió sonriendo en donde estaba su primo, caminando como un corderito detrás de él donde mas atrás lo seguiría Makoto. Las compañeras de clase de la Nanase refunfuñaban furiosas por ese acto, les parecía increíble que a la chica nueva la buscasen para almorzar con los chicos mas famosos del Iwatobi, mientras que ellas apenas podían acercarse a ellos. No, no se valia para nada aquello, solamente por ser la prima de Haruka la trataban como princesa, pero eso no se quedaría asi, la hospitalidad es lo que vale ¿no?
Ya cogiendo sus alimentos fueron a sentarse en una mesa diferente de la del club Samezuka, los chicos creyeron que sería mejor desplegarse de su rutina solo para que la chica entre ellos conociera mas del lugar, cosa que a ella le parecio bastante bonito de su parte pero innecesario.
La pelinegra resalto el detalle de Haruka pidiendo caballa azada, le comentó que al pesar de los años separados sus costumbres seguían intactas y le alegraba, Nanase solo atino a desviar la mirada a otro lado haciendo el uso de traductor de Makoto.
— El piensa que tu tampoco. — exclamó su amigo, sonriendo como de costumbre.
— ¡Makoto! — dijo algo nervioso por la confección del chico.
— ¿A que se refiere? — pregunto Rei, bastante intigrado por la lectura de su sempai.
— Fácil, a Suzu-chan siempre amado el estofado, de hecho, no existía momento cuando venía de visita para pedirle a la mamá de Haru que le hiciera uno. — explico con simpleza el muchacho, haciendo sonrojar a la Nanase por dar tan en el blanco — oh… ¿me equivoque en algo?
— No, estas en lo cierto. — respondió ella, con la cabeza baja sintiendo espasmos de emoción en su estómago.
Le alegraba que tanto Haruka como Makoto la conocieran tanto, le hacían sentir querida, aunque el que halla hablado era el castaño y no su primo le pareció bien. Desde pequeños, Makoto era su puente hacia el Nanase, pero pasando el tiempo se convirtió en algo mas que eso, mucho mas que eso. Y Suzuka por primera vez sintió el nerviosismo en sus venas, el pensamiento sobre el castaño le hacían sentir bastante estraña, como incomoda, pero esa incomodidad no era mala sino agradable. ¿Qué era aquello?
Nagisa que acostumbraba a hablar hasta por los codos se quedo mudo de la impresión, sabia que Haruka y Suzuka tuvieron una especie de reencuentro fuerte, al menos lo bastante como para afianzar mas sus lazos. Pero ahora, viendo interactuar a Makoto junto a la chica le hacia pensar varias cosas, la primera, Suzuka sentía unos fuertes sentimientos por el Tachibana iguales o peores de los que sentía por Nanase, la segunda, de ninguna manera esto terminaría bien.
Algo rompió la atmósfera calida entre Makoto y Suzuka o mas bien alguien, una chica castaña de cabello corto hasta el mentón, ojos grandes achocolatados, piel morena y casi del mismo tamaño que el Tachibana. La pelinegra le reconoció de inmediato al recordar la cena, esta muchacha era la que río vivasmente con su amigo haciéndola sentir una sensación extraña al mirarlos, de hecho, ahora volvía a palpar esa sensación en el aire.
— ¡Dios! Si que caminas rápido muchacho. — le dio dos toques con la palma de su mano al castaño sobresaltandolo, no solo a él, sino a la pareja de pelinegros a sus costados — ¿Acaso te estas escondiendo de mi? Makoto, lindo, apachurrable y travieso.
La pelinegra se tuvo que hacer a un lado porque la muchacha comenzó a pelliscar las mejillas de su amigo, quien comenzó a protestar igualmente que gritar, al comienzo unas puntadas emergieron en Suzuka pero al presenciar esa extraña situación le hizo cambiar. Porque… ¡Oigan! Asi es como tratas a un hermano menor, no a algo mas que eso, y Suzuka comenzó a reírse de su propia estupidez aun sabiendo que algo en ella estaba mal.
En sus ojos solo debía de haber espacio para Haruka, pero si eso era asi… ¿Por que se contraía su corazón al pensar en Makoto con otras chicas? No, no, no cabían posibilidades en ella y la verdad, ya ni quería pensar sobre eso.
— ¡Ya dejame! — chillo desesperado el castaño, tratando de alejar las manos de esta.
— Bien, dejemos al bebé llorón Makoto descansar unos minutos — sacudió sus manos satisfecha sonriendo de medio lado, luego enfocó sus ojos achocolatados en la pelinegra que reía divertida — ¡Oh! Tu debes ser la prima de Nanase y amiga de la infancia de Makoto.
— ¿Eh? — parpadeo desentendida ante verse enfocada en la mirada de la chica.
— Disculpame por no presentarme anoche contigo, pero debes comprenderme, — se le acerco guiñandole un ojo como transmitiendole que eso era confindencial — nuestro bebé llorón Makoto es fácil de fastidiar.
— ¡Shiori-chan! — exclamó alarmado el castaño.
— Eso es cierto — corroboro Nagisa, sonriendo de oreja a oreja — una vez Mako-chan…
— No creo que sea prudente hablar de ese tipo cosas ahora, Nagisa-kun. — lo detuvo antes de tiempo Rei.
— En fin, soy Shiori Mindoru — extendió su mano con cortesía a la pelinegra, la cual tomo por sorpresa esa acción — comparto clases con Nanase y Makoto, es un gusto conocerte.
— El gusto es mio. — exclamó con signos de alivio y gentileza.
— Es una lastima que no hallas quedado en la clase de nosotros, — hizo a un lado al Tachibana para poder sentarse junto a la pelinegra — ¿sabes? Alli es mucho mas divertido que el 2-B. Además, no te sentirías sola.
— No me siento sola, — expuso nuevamente su lado loli a la vista, colocando mudo a los presentes — mí compañero de habitación esta alli.
— ¿Compañero de habitación? — pregunto extrañada.
— Suzu-chan comparte con Rin-chan cuarto — dijo con simpleza Nagisa, haciendo palidecer a Rei quien no comprendia como su amigo pasaba de ser delicado. — fue un error en el sistema o algo asi.
— Fue culpa de él — hablo de repente Haruka, por lo que todos le prestaron atención — con su nombre de niña.
— ¡No hables de las personas mientras no estan presentes!
Una voz conocida se hizo presente en aquella mesa, Matsuoka Rin aun con su medio esplendor de zombie mantenía su semblante contraído al escuchar al Nanase hablar sobre él, a su lado, estaba un Sousuke con su porte natural o de costumbre. Manos en los bolsillos de su pantalón, ojos verde turquesa que demostraban desinterés completo y rostro marfileño sin ninguna expresión.
Sin embargo, cuando el moreno poso sus ojos de Suzuka a Haruka arrugo su entrecejo, demostrando nuevamente su descontento con los pelinegros, los cuales, jamas de los jamases les caeria bien.
La chica pensó en las palabras de su primo, sobre que el problema con Yamazaki se centraba sobre él y no ella, y ahora lo corroboro, aquel muchacho había fulminado con la mirada mucho antes que a ella. ¿Por qué? ¿Cual era su problema de todas maneras? Igualmente, era bastante injusto arrastrarla en ese asunto porque no tenia nada que ver.
— No estoy hablando de las personas ausentes. — exclamó con simpleza sin sentir sorpresa por verlo parado al frente de ellos.
— ¿No me digas Haru? — le dijo con ironía, Makoto escondió su rostro en una de sus manos sabiendo lo que vendría a continuación — ahora resulta que sabias de mi presencia de cerca.
— Asi es. — afirmo con convicción.
— ¡Eso no se lo cree nadie! — alzo su voz dos octavas mas el pelirrojo.
Y alli iban de nuevo, se dijo para si mismo Makoto mientras ambos chicos comenzaban con su usual pelea de niños pequeños, tratar de frenarlos era la odisea mas tediosa de todas en algunas ocasiones le provoca era dejarlos. Pero no, no cuando Nagisa parece estar animanolos mas y Rei a punto del colapso por querer frenanarlo, aun menos con un Yamazaki lanzando rayos lazer con su ojos a Haruka. Esto en verdad era de locos u otro mundo.
Suzuka nuevamente se quedo sin palabras al ver esa discusión absurda, Haruka aun con su rostro de piedra le seguía el juego absurdo a Rin como un par de niños, ahora que lo pensaba, ambos chicos se conocían desde pequeños ¿seria lo mismo en su niñez? Porque de ser asi, los catalogaria de idiotas.
— ¡Ya paren de una vez! — exigió Makoto ya cansado de ese par.
— Makoto, no te metas en esto por favor — comentaron a la par los chicos, como si estuvieran programados para hacerlo.
— ¡Oh! Lo han dicho al mismo tiempo. — exclamó entusiasmado Nagisa sonriendo.
— Eso no es algo con que entunciasmarse, Nagisa-kun. — le aprendió Rei, seriamente.
Sin duda, como dos niños de escuela primaria.
El sonido del timbre anunciando el termino del almuerzo se hizo presente, los alumnos comenzaron a recoger sus cosas para volver a sus aulas, los movimientos sincronizados del club Samezuka desde la mesa donde estaba Suzuka y los demás la congelo, es como si de alguna forma todos estuvieran formando un solo ser. Emparejados para el equipo.
Sousuke le dio una palmada al hombro de Rin haciendo señas con su mentón para marcharse, pronto todo el comedor estaría vacío además, seria un problema si llegaban tarde a clases.
— Deberías hacer lo mismo, Nanase Suzuka. — dijo sin mas, el moreno dándose la vuelta junto con Rin.
El pelirrojo le susurro a Haruka que esto seguiría en el club mas tarde, solo tenía que esperar para ver como por fin lo derrotaría, dicho esto formo una sonrisa socarrona en sus labios marchandose. La pelinegra creyó notar una curva en los labios de su primo en respuesta a ello, pero sea lo que sea, fue solo un microsegundo como para hacerle corraborar las palabras dichas por Rei el dia anterior.
— ¡No! No es justo, ni siquiera he tenido tiempo para poder conversar bien con Suzu-chan. — hizo un mojin Nagisa, en tanto se paraba de su asiento junto a los demás.
— Ni que lo digas Nagisa-kun — afirmo la amiga de Makoto, colocándose al lado del rubio — yo menos tuve la oportunidad.
— Entonces Suzu-chan debe de concedernos algo, — freno su caminar el rubio en la entrada, llamando la atención de todos pero aun mas en la pelinegra — en el club deberá prestarnos atención solamente a nosotros.
Todos se quedaron estáticos ante tal proposición, aunque no mas que Suzuka quien parpadeaba constantemente sin entender nada, solo había estado en la academia dos dias contando el que estaba transcurriendo y no conocía para nada a Nagisa; parecía ser sumamente amable, extrovertido y divertido. Pero eso no parecía lo importante, el rubio sin duda tenia complejo de Shota, cosa que para la chica no era un gran problema, de hecho, eso resultaba ser fantástico. Las lolis se llevan fastastico con los Shotas, teniendo a Nagisa a su lado le haría resaltar aun mas eso.
— Nagisa-kun… — iba a reprochar Rei nuevamente.
— No hay ningún problema — sonrio tiernamente, entrando nuevamente en su complejo loli, sobresaltando a Rei quien se detuvo en su discurso —, además, sera divertido ¿no?
— ¡Asi es! — estuvo de acuerdo el rubio.
— Si pero antes debes primero ir a clases, — camino hacia ella tomandola del brazo, halandola para colocarla a su lado Haruka — de lo contrario, nada de eso ocurría.
— ¡Pero Haru…!
— Dile al sensei que estoy en el baño o algo — interrumpió el arranque de madre en Makoto, quien poseia un rostro preocupado — no te alarmes, llevare a Suzuka rápido y estare alla de inmediato.
Antes de escuchar mas reprochoses en su mejor amigo, el Nanase volvió a halar a su prima hacia él para que caminara, parecía estar bastante apurado con esa tarea auto impuesta por si mismo. El castaño se quedó mudo por unos segundos, mirando a las siluetas de sus dos amigos alejándose por el pasillo, a su lado Shiori observaba el panorama para Makoto, en verdad parecía estar un poco afectado con ello, el ver a su mejor amigo con la chica a quien quería, que por cierto, resulto ser un poco rara pero encantadora.
— Haru-chan resulta ser para nada sincero consigo mismo ¿no? — pregunto Nagisa, con un tono algo acusador hacia los presentes — se le notaba hasta los poros que estaba celoso por Suzu-chan, creo que ni el mismo se ha enterado de los sentimientos de ella.
— ¡Nagisa-kun! — exclamó exaltado Rei, al escuchar a su amigo.
— Rei-chan, para nosotros cuatro no es un secreto lo que ocurre aqui. — volteo mirando directamente a un Makoto estático, ante las palabras del rubio — ¿No es asi? Mako-chan.
La pelinegra no entendía para nada el arranque repentino que tuvo de pronto su primo, incluso ahora siendo jalada por él recorriendo los pasillos del Iwatobi casi desolados, hasta podía jurar que algunas personas veían con sorpresa al chico nadador junto a otra chica. Esto de seguro no pasaría por alto a las admiradoras de el, ya podría estar esperandose repercusiones por parte de ellas, por lo menos estaba preparándose para ello.
Aunque dejaria eso de lado por unos momentos, el comportamiento de su primo se disparo de pronto en la nada, ella solamente estaba hablando con Nagisa sobre el club y… Oh, dios. ¡Oh santo dios! ¿Era descabellado pensarlo? Si quiera plantearselo mandaba a su corazón descargas de la emoción, una sonrisa en su boca se forma en toda sus anchas.
Si existía una razón para la reacción de Haruka, pero inclusive era demasiado para su pobre corazón enamorado, el pelinegro debía de estar celoso sino ¿Por qué la aparto del rubio?
— Aguarda, Haruka aguarda por favor. — trato de frenarlo con su otra mano sobre la de él — estas caminando muy rápido y me lástimas un poco el brazo.
Nanase al escuchar esas palabras de la boca de la muchacha, rápidamente la soltó colocando una expresión entre apenado y culpable, ella por su parte oculto una risita risueña entre labios y su puño, Haruka alzando la cara escuchando semejante musica para sus oídos se quedo helado frente a ella. Era nuevamente aquella sensación placentera en su estomago, estendiendose hasta llegar a su corazón donde repartió descargas eléctricas a todo su cuerpo, si, esto era mucho mejor que nadar, mucho, mucho mejor.
Ya no podría esconderlo mas, seria primero mentirse a si mismo y bastaba ya de eso, lo que sentía por su prima era amor. Haruka estaba era enamorado de Suzuka, el saberlo lo llenaba de dicha aunque a su vez de inseguridades, porque esto no es algo que apenas sienta hoy, no, el la ha amado desde pequeños al verse amenazado de jamas volverlo a ver. Pero ahora era diferente, ella estaba aqui frente a él, risueña, encantadora y con su espiritu de niña del bosque renovado.
No podría dejarla ir, pero tampoco espantarla, las cosas debían ir a su ritmo pausado y calmado.
— En verdad has cambiado un poco, antes jamas me hubieras separado de un amigo de los tuyos. — freno su risa, mirandolo directo a sus ojos agua marina igual a los de ella — ¿Estas celoso? Porque tu no sueles jugar al hermano sobre protector.
— Yo… — se impresionó al verse espuesto a las acusaciones de la joven, que parece ser un libro abierto para ella, hasta se sintio nervioso por quizás ser descubierto por ese sentimiento al fin admitido — yo… no… no te veo como… como si fueras mi hermana.
— ¿Eh? — el rostro de Suzuka palidecio por las palabras del chico, creyendo estar en un buen sueño.
— Lo que he dicho — apretó sus puños, dándose fuerza a si mismo para poder colocar las puntos sobre las ies — no te veo para nada como mi hermana.
Suzuka ya podría estar considerándose muerta vegetal, loca demente o quizás paranoica, porque ni en lo mas buenos de sus sueños Haruka tendria esa fuerza de convicción en la mirada, ni sobre todo el valor para pronunciar esas palabras. Su carazon martillaba tan fuerte sobre su pecho, que creía escuchar como su sangre fluia sobre todo su cuerpo remolinandose mas en sus pomulos, ya bastantes sonrojados y calientes.
— Haru…— trato de decir pero fue detenida.
— Ya vámonos, no quiero ser el culpable si llegas tarde a clases. — tomo su mano haciéndola caminar nuevamente atrás suyo, sin pasar por alto el nerviosismo de la chica.
Haruka siempre seria su príncipe de caballo blanco y galante porte, aun mas cuando le salvo de aquella vez de caerse de un árbol, solo porque no era lo suficiente valiente para bajar por si sola o inclusive subir, se dejo llevar por los comentarios idiotas de los niños del parque donde solían jugar con su primo y mejor amigo. Suzuka jamas ha sido una niña de confrontaciones, pero por primera vez en su vida quiso dejarse ver como una valiente, fuerte y para nada llorona, debido a eso acepto el reto de subir a un árbol aun sabiendo que tenia miedo a las alturas.
Makoto como de costumbre trato de frenar a su pequeña amiga de la locura de subirse a un árbol, el conocía los miedos de la pequeña mas que nadie y por lo tanto corroboro el ser una locura intentar aquello, pero por mucho hablar e inclusive casi suplicar la chiquilla no doy su brazo a torcer.
La pelinegra subió al árbol con piernas, brazos y con un nerviosismo plantado hasta en el aire que respiraba, teniendo cuidado de no pisar en falso acomodaba sus pies y manos en los lugares estratégicos para no caer, pero aquello resulto ser bastante contrapruducente porque en un descuido de la pequeña casi termina cayendo al suelo. Makoto desde abajo ahogo un jadeo del susto casi tapando sus ojos para evitar ver aquello, no porque fuese un cobarde o algo parecido, solo que pensó en lo peor en sucerle a su amiga y sintiendo aquello dándole a si un estiron inquieto en su interior.
Debía de salvarla, tenia que hacerlo, fue cuando dio el paso para hacerlo que alguien se le adelanto en el proceso pasando velozmente cerca de él, sin duda alguna su mejor amigo en la vida. Haruka Nanase.
El pequeño pelinegro subió ágilmente aquel árbol como si fuera un tipo de chiste malo para él, Makoto que aun permanecía estático desde su lugar pensó en si mismo como un cobarde, un absurdo cobarde que no tuvo las agallas suficientes para salvar a su niñas amada, mientras su mejor amigo se gana todo el crédito de costumbre. Hablandole con voz pausada, calamada, estendiendole la mano para sujetarla y asi llevándola a rama segura haciéndola suspirar mientras se sostenía fuerte de él.
Ahí fue la primera vez donde Makoto Tachibana sintio celos, celos feroces e incontrolables del que siempre ha sido su compañero de añazas, si, Haruka el niño de los ojos agua marina; aunque el castaño sentía celos igualmente se sintio miserable, ruin y un completo tonto por remolinar eso en su corazón porque Haru no merecía eso, menos su gran amiga Suzuka.
La pequeña ya estando a salvo en tierra firme se permitió liberar todas aquellas lágrimas de sus ojos, si bien estaba aliviada de no romperse algo contra el piso aun estaba asustada de su temeraria actitud, le daba gracias a lo sagrado por tener cerca a Haruka para salvarla, de lo contrario, no quería ni pensar que hubiese sucedido. En su parte, el Nanase trataba de frenar las trorrenciales lágrimas de su prima que no paraba de llorar, las secaba constantemente con sus manos pero nuevamente volvían a salir unas nuevas, haciéndole por primera vez un gran trabajo para controlarla.
Entonces pensó en aquello, en ese pequeño objeto que creyó sin importancia guardando cuidadosamente en el bolsillo de su pantalonsillo corto, era una cosa absurda plantearselo para poder calmar a su prima pero en ocasiones, la pequeña con simples detalles comenzaba a sonreir como si fuera lo mejor.
Fue entonces, cuando Haruka metió su pequeña mano en el bolsillo de pantalonsillo sacando consigo una figurilla de madera, estendiendola hacia la dirección de la niña llorona sin consuelo.
— Suzuka — la llamo con su suave voz infantil, haciéndola enfocar la mirada de ella agua marina — Toma, te regalo esto que he hecho hoy en clases de arte. Pensé en guardarlo para mi pero, — desvío la mirada a otro lado incomodandose un poco con la situación — creo que seria mucho mejor conservarlo tu.
— ¿Un…? ¿Es un delfín? — pregunto sujetandolo entre sus pequeñas manos, medio secando sus lágrimas ya sonriendo como predijo el niño — ¡Es hermoso Haru-chan! Gracias.
— Ya te dije varias veces que… — pero no pudo decir nada mas, o mucho mejor, la pequeña no le permitió hacerlo porque se arrojo hacia el abrazandolo con fuerza, conmocionandolo por completo — ¿Pero qué estas haciendo?
— En verdad eres increíble, muy super increíble. — el niño formo una expresión de sorpresa en su rostro combinado con una apenada, jamás entendería las cosas que le hacia sentir esta chiquilla — ¡Te quiero mucho! Lo atesorare, lo prometo, jamas podre separarme de él.
Ahora en el presente, Haruka creía que la muchacha podría ya a ver olvidado aquella figurilla de delfín hecha hace muchos años atrás, de todas maneras estaría vieja, las cosas viejas no son atrayentes para las chicas de hoy en dia. Sin embargo, el Nanase pasaba por alto una cosa muy importante, su prima no es un chica simple como las demás, ella era de una clase bastante especial y nueva.
— De vuelta a clases en una pieza. — comento Suzuka, adelantándose a su primo pero aun sosteniendo la mano a él, dándole un vistazo al salón aun sin profesor — en verdad no debiste darte la molestia.
— Solo quise hacerlo — dijo con simplenza el chico, nuevamente desviando la mirada.
Haruka jamas podría ser sincero consigo mismo, pero la chica no lo encontró como un problema en lo absoluto sino una cualidad adorable en él, su primo era muy recervado hacerle sacar sus emociones era una cosa sumamente costosa. Mas sin embargo, eso no parecía funcionarle con Rin y posteriormente ella, pensar en el pelirrojo hacia revolverle las tripas casi colando su buen humor en el peor. No. No despreciaria su buen humor en un cascarrabia como el, aun menos estando con Haruka frente a ella en esos momentos.
Esbozo un pequeña sonrisa en sus labios, rescatando la sensación que hace unos momentos embargaba su mente, llevándose por eso como si fuera un canto de sirena haló la mano del pelinegro hacia ella, tomandolo por sorpresa con los ojos abiertos como platos cuando poso sus labios en uno de los pomulos de él, dándole asi un beso lleno de sorpresa absuluta.
Haruka se separo de la pelinegra de golpe llevándose una de sus manos a su mejilla recien besada, el color carmesí en su rostro lo delataba con su parecido a un árbolito de navidad, el corazón del muchacho se disparo en niveles muy altos casi sintiéndose volar de la impresión.
No.
No.
Esto es algo tan común que haría Suzuka.
Ni si quiera debería de impresionarse.
— Gracias, Haru-chan. — canturreo entuciasmada, dándose la vuela para asi entrar al salón.
Nanase no tuvo momento de protestar por como lo llamaba la muchacha, en estos momentos estaba mucho mas ocupado en como atender el problema de su corazón, encontrándose en esas fachas le era imposible volver a su clase aun conociendo como era Makoto, de él jamas podría escapar porque sabia con precisión exacta lo que abargaba su corazón.
Ciertamente unas miradas habían estado mirando desde cerca aquella escena bastante disgustadas como para sentirse aliviadas, si bien Suzuka Nanase no se encontraba en estos momentos con su adorado galante Rin Matsuoka, parecía a ver venido con fuertes planes respectivamente su mente. Aquella chiquilla despreocupada no solo tenia en la mira al pelirrojo, sino tenia la desfachates de posar sus ojos de víbora en Haru el príncipe azul adorado por todas, el nadar del chico era parecido al de un delfín pasifico contemplando el agua como suya. Ambos con uno solo.
Por eso no existía en la ecuación una “Suzuka Nanase”, quien ponía en discuordia aquel cuadro tan magnifico de adorar, aquella chica debería de volver a su adorada Argentina , la prensencia en este sagrado resinto era una desfachatez. Por eso, le demostraron su hospitalidad y estaban seguras que lo notarían, de lo contrario, las aplastarian tal cual como lo hicieron con esa ridícula figurilla de delfín en su cartuchera.
Suzuka entro al aula aun respirando el aroma del mar en sus sentidos, porque desde que conocía a Haruka el olor emanado de su piel era ese, el mar, arena y chapún de fragancia masculina. Haberle besado en la mejilla fue algo completamente imprevisto, un impulso completo impulsado por las memorias de su niñez donde jamas se veía afectada por decirle a su primo lo mucho que lo quería, y debía de decir que valio la pena, presenciar aun Haruka sonrojado no era cosa de todos los días. Aun sosteniendo esos pensamientos fue a sentarse en su sitio, sabiendo que tenia sobre ella las miradas interrogativas de Rin y Sousuke, que ya casi tomaban por lunatica a la chica de sonrisa tonta.
El pelirrojo iba a preguntarle si se sentía bien pero no lo hizo, frunciendo el ceño noto que algo faltaba sobre el escritorio de la pelinegra, además de asegurar a verlos visto antes de marchase a almorzar junto a Sousuke. Los utencilios de clase de Suzuka no estaban por ninguna parte, ni debajo de la mesa o su bolsa.
— Oye, Suzuka — la llamo pero la joven lo ignoro porque no tenia ganas de discutir — deja tu cara de loca atolondrada por un minuto y prestamente atención.
— ¡Oh! Asi que… — dijo la chica sin voltear a mirarlo en ningún momento — ¿por fin existo hoy para ti?
El pelirrojo apretó sus puños con enojo, tratar con esta chica era parecido a hablar con una niña pequeña de cinco años, no solo por su comportamiento francamente infantil para con él, sino su complejo de loli con toda persona nueva en querersele acercar. Conclusión. Ella era todo gran problema.
— Deja de quejarte como una chiquilla por una vez en tu vida, — arrastro las palabras entre dientes un poco enojado, por fin ganandole su mirada — ya tengo bastante verte comportar como una loli.
— Pues… ¿Adivina una cosa? — voltio dándole un manotazo en la mesa, acercándose peligrosamente al pelirrojo — si odias soportarme tal y como lo dices puedes hacer una cosa grandiosa, como ignorarme.
— Nanase, idiota decerebrada. — una voz grave detrás de ellos, llamo a la chica de un manera bastante grocera, despertando asi la vena dormida en la frente de esta — lo que quiere decirte Rin es sobre tus cosas, ellas no estan.
Unas risitas divertidas de mujer se escucharon a sus costados haciendo girar a los tres jóvenes hacia ellas, unas chicas que previamente las había conocido el día anterior en la piscina estaban riéndose a dirección a ellos, sus rostros arrogantes daban a entender que algo habían estado haciendo fuera de su presencia. La pelinegra se levanto de sopeton sintiéndose alarmada de pronto, era como lo tenia previsto desde que entro al aula, si tuvieron la osadía de encerrarle el baño el día anterior hoy estarían dispuestas hacer una cosa mucho peor. Con ojos asustados comenzó a buscar sus pertenencias por todo el lugar, si bien antes de irse guardo sus cuadernos en su bolsa dejó encima del mesón su cartuchera y portalapiz, no le importaba su implemento para escribir pues de eso tenía muchos mas en su habitación, lo que realmente le preocupaba era lo que tenia en su cartuchera y es su preciado tesoro en el mundo. El delfin de madera.
Sabia que era inútil seguir buscando por todas partes sus cosas, aun cuando escucho chasquear la lengua de un fastidioso Rin que ofrece su ayuda sin ella pedirselo, tampoco le contesto algo pues se sentía lo bastante transtornada como para agradecerle. Si la figurilla de delfín desaparecían… destruian o algo, ella… ella probablemente estaría bastante destrozada, le prometió a Haru de pequeños atesorarla para siempre y esto ocurría.
Esto no podía estar pasandole.
Las risas detrás suyo resonaron mas escandalosas que antes, al Suzuka deslizarse sobre el suelo sin fuerzas algunas mirando sus manos con terror, no quería comenzar a llorar aun menos con esas chicas riéndose viendola derrotada, pero… ¿Qué debía de hacer? ¿Llamar a Haruka? No, esa si que era una pésima idea porque no podía depender en el Nanase para siempre. Debía de salir se esta ella misma, porque debia de demostrar su fortaleza ante los demás, como aquella vez al intentar subir ese árbol con Makoto a cuestas gritandole para que frenara, solo que esta vez era diferente no es una demostración de valentia mas bien se trataba de rescatar lo suyo.
— ¿Donde esta? — susurro por lo bajo, frenando la risas de las chicas con portes petulantes — ¡¿Donde ocultaron mis cosas?!
Una muchacha, la cual Suzuka reconoció como la mejor en estilo libre de 200 metros se separo de las demás, acercándose a ella mirandola por encima de su hombro mostrando un brillo autosuficiente a la pelinegra, quien luchaba por suprimir tirarsele sobre ella para borrarle aquella expresión petulante de la cara. Por lo tanto, opto solamente a apretar sus puños de la impotencia mientras no apartaba la mirada de la muchacha, quien poseia ojos miel y rostro lleno de pecas en todas partes, debido al sol recibido de hace bastante tiempo.
— ¿Acaso…? ¿Acaso nos ha preguntado a nosotras? — se hizo la desentendida volteando la mirada un momento para reír con sus compañeras — creo que te estas equivocando, Suzuka-san.
Una de las cosas que mas ha odiado en al vida Suzuka es la gente cinica, repulsiva y pedante como lo estaban siendo estas muchachas con ella, es mas, ¿Cual era su maldito problema de todas maneras? Desde su llegada las chicas no paraban de agredirla, salvo a la amiga de Makoto y la misma hermana de Rin. El resto, eran una zorras disfrazadas de corderos inocentes.
— Si — reafirmó la pelinegra levantándose del suelo, mirando directamente con sus ojos agua marina a la joven — obviamente todas ustedes tienen un problema conmigo, porque de lo contrario, no se comportarian con jueguitos idiotas sin sentido.
¿Y esta quien se creía? Se preguntaron unas con otras las muchachas quien hace rato se reían, en cambio, la de los ojos miel formo una sonrisa torcida en sus labios causándole mas repulsión a la Nanase. Al parecer la niña de ojos agua marina quería meterse en su juego, perfecto no tenía problema alguno en hacerlo, pero primero lo primero, debía de deshacerse del grandulon quien la fulminaba con la mirada desde hace un rato. Obvio que lo conocía, se trataba del mejor amigo de su queridisimo Rin, Yamazaki Sousuke.
— Vayamos directo al grano entonces, — río divertida sosteniendo su expresión seca en el rostro, parecido a una persona retorcida — Suzuka-san, solo de esta manera ambas tendremos lo que queremos. ¿Le parece mala idea salir del salón? — propuso mirando con el rabillo de su ojo al moreno detrás de Suzuka, quien fruncio el ceño ante eso — no creo que tengas problemas con ello o… ¿si?
— ¿A fuera estan mis cosas? — dio como respuesta la chica, olvidando el comportamiento chocante de la joven.
— Todo a su debido tiempo — le dijo, tomando su hombro para recorrerle asi un escalofríos — ¿Vamos? Entre mas rápido mejor.
¿Qué otra opción tenia? Esta chica no era para nada de fiar, aquella fría mirada junto esa expresión esculpida en piedra, le daba una mala señal de todo esto dándole a entender que podría ser otra trampa. Aun asi. ¿Qué otra cosa podria hacer? Ahora oficialmente se le acabaron las ideas, dijo afrontarlas pero jamas imagino esto, iba mucho mas allá de sus espectativas. Esas muchachas no estaban jugando en lo absuluto, para ellas esto es bastante serio.
— No lo hagas Nanase — llegó Sousuke, apartando de un manotazo el agarre de la ojimiel quien retrocedió asustada — Rin dijo que volvería con tus cosas en seguida, mas o menos tenia idea de donde se encontraba, pero estabas demaciado ensismada como para prestarle atención.
¿Yamazaki? ¡¿Yamazaki le estaba ayudando?! No podría creer que fuese el mismo chico en fulminarle la mirada en la hora del almuerzo, o aun peor, desde su llegada a la academia. La pelinegra se quedo estática mirando directamente a los ojos verde turquesa del moreno, eran serios aunque transmitían tranquilidad pero sobre todo madurez; la chica jamas en su vida pensó en sentirse abrumada por alguien, pero como siempre dicen, para todo hay una primera vez.
Aun por mucho que la propuesta de Yamazaki sonara estupenda, Suzuka no quería quedarse de brazos cruzados mientras nuevamente era salvada, asi fue aquella vez con el accidente del árbol, y ahora, tal vez la rescataría su nuevo compañero de cuarto Rin, quien al pesar de ser cascarrabias resulto ser una buena persona. Era un tsudere.
— Lo siento Yamazaki pero, — trago saliva, bajando la cabeza mientras apretaba sus puños — ya no quiero ser una damicela en problemas, menos si el que me rescata es Rin.
— Esto no se trata de…
— Jamas lo entenderías, por mucho que te lo relatara — lo miro, sonriendo de forma tristona hacia la dirección del chico — ¿no es cierto? Yamazaki, porque de una u otra manera tu me odias.
Las chicas que estaban al rededor exclamaron un jadeo de la impresión a las palabras de Suzuka, aun mas la ojimiel quien apretaba los puños y dientes ofuscada como estaba saliendo las cosas, se suponía que la Nanase tenia que estar hundida no mas con energía necesaria para seguir adelante. ¿Y que era de eso de odiarse? Era obvio en Yamazaki el no odiar a la pelinegra, de lo contrario, jamas se tomaría la molestia de ayudarla ¿es tonta o se hace?
— Hmp, bien Nanase — resoplo entre dientes divertido, por escuchar dichas palabras — has lo que quieras, no te detendre mas.
Suzuka sonrio de forma emocionada, mientras comenzaba a caminar directo a la salida del salón con aun la vista puesta en Yamazaki quien le sostenía la mirada, seguro pensando en ella como un idiota sin remedio ¿y la verdad? No podría importarle menos. Aunque una cosa si estaba segura, si él tenia algo en contra de Haru tambien la tenía encontrar de ella, porque sin duda Haruka es su todo y la persona quien mas ama.
Ya saliendo de su campo de visión alguien detrás suyo le metió un empujón, cayendo de bruces al suelo haciéndose daño en una de sus muñecas por tratar de amortiguar el dolor, ella quiso darse la vuelta para tratar de protestar pero dos chicas comandadas por la ojimiel la sostuvieron de los brazos con fuerza haciéndola levantar. Lo primero que vio en su campo de vista fue a la chica petulante, quien ahora mantenía otro tipo de brillo de mirada en su ojos parecido al éxtasis, ella en verdad estaba disfrutando de tenerla de esa manera.
— Eres tan ridiculamente idiota, tanto que me da ganas de reirme y sentir pena por ti. — le dijo sosteniendo el cabello azabache de ella hacia atrás con fuerza — ¿En verdad creiste con hacerte la valiente te íbamos a dar tus cosas? ¡No seas ilusa! Las cosas siempre son diferentes aqui, siempre lo han sido.
— ¿No me digas? — propuso con ironía rodeandolo los ojos fastidiada, esto hizo enfadar mas a las chicas quien a la batuta de la ojosmiel halo mas su cabello — ¡Ha! ¿Cual es su maldito problema conmigo?
— ¿En verdad quieres saberlo? — enfatizó las palabras la chica, mostrando su sonrisa mucho mas retorcida y fria que las otras, Suzuka le recorrió un escalofríos por la espina dorsal — bien, te lo diremos. ¡Chicas! Llevemos a la “damicela” al punto de control.
Nuevamente Suzuka sintiéndose como una muñeca de trapo fue llevada por sus perpetradoras a otro sitio, ella trataba se safarse del agarre pero entre mas luchaba contra esas locas sus brazos eran mas apretados, seguro que tendría moretones al otro día quien no podría ocultar porque practica natación. Genial. Atrapada en una telaraña llena de escremento en forma de lacallos convertidas en mujeres, que para hacerlo, son bastante pateticas dejándose manipular por una mas. ¿Acaso no tenían dignidad? Aparentemente no.
La pelinegra ni se dio cuenta que estaba siendo arrojada al suelo de la parte de atrás de la academia, donde solamente se encontraban toda la chatarra de la escuela almacenada, aunque eso no era lo impresionante porque alli estaban esparcidos por todas partes sus cosas, desde sus cuadernos ya destrozados con hojas desgarradas hechas papelillos, hasta sus libros de texto recien extrendos en sus anteriores clases rayados con tinta azul chillón o marcador negro. Entonces, en un rincón apartado del lugar lo encontró, su cartuchera con sus lapiceras derramadas partidas, borradoras sucias y vueltas añicos; pero eso no importaba, no, porque sus ojos se desenfocaron al notar su presiado objeto alli unos cuantos metros lejos del desastre. Roto. El delfín hecho por Haruka en su niñez estaba despedazado, completamente destrozado porque evidentemente lo pisaron varias veces sin descanso.
El corazón de Suzuka se partió en mil pedasos creyendo sumergirse en un oscuro hollo profundo, donde jamas seria capaz de salir, ni si quiera podría sentir rabia por estas chicas que claramente fueron las culpables de ello. Solo… solo quería desaparecer en el viento, junto al delfín de madera destrozado porque falto a su palabra.
— ¿Contenta? Has finalmente encontrado tus cosas, claro, nadie te afirmo que estarían en buen estado. — carcajeo satisfecha la ojosmiel chocando palmas con las demás chicas viendo como destruian moralmente a la pelinegra — ¿Qué? ¿no estas feliz por ver tus cosas?
— Malditas minas idiotas — las insulto en perfecto español a lo argentino, si ni si quiera levantarse del suelo — boludas de mierda, en verdad deseo que les caía un mastodonte del cielo.
— ¿A si? — la ojosmiel volvió a acercarse a ella, sosteniendo nueavamente del cabello haciéndola jadear por el dolor — te sorprenderas saber que he aprendido español.
Suzuka abrió los ojos como platos llena de sorpresa al conocer que la chica conocía el español, aunque podría utilizar otras grocerias para insultarla pero sería mucho, no tenía ganas de peliar mas con ellas solamente quería estar sola para desahogarse junto su delfín destruido, igualmente prepararse para encontrarse con Haruka y no sentirse mal.
— A ver quieres que responda a tu pregunta en tu idioma o… — siguió hablando fluidamente el español mientras sonreía secamente, moviendo la cabeza hacia los lados mientras otras por detrás le sujetaron en los brazos para no poder safacerse — … en mi idioma, lo creo mas conveniente al mio, las chicas no tienen la remota idea del español.
— Eres un zorra — escupio las palabras la chica fulminando con a mirada a la otra.
— Oh, aprecio el cumplido de tu parte. — río secamente, apretando su agarre mas fuerte libreando de los surcos de la ojiazul, unas pequeñas lágrimas que no pudieron pasar desapercibidas — ¿Eh? Ni me lo digas, he sido muy brusca creo. ¿Pues sabes qué? No lo siento, desde que llegaste no has sido mas cercano a una piedra en el zapato. ¿Por qué? ¡Por que te crees superior a nosotras debido a ser la prima de Haru! — elevo su tono de voz dos octavas mas, pareciendo mas chillona de lo actual, fastidiandole los oídos — no solo eso, pues con tan solo un día ya eres amiga de los mas importante del Samezuka ¡Inclusive Yamazaki! A quienes todos odia.
— ¡Hola! ese tambien me odia a mi. — soltó con simpleza, resoplando entre dientes.
— Si claro, como sea, no nos intereza el de todas maneras — señalo con su dedo para que la levantaran, ordenando a seguirla — Nuestra prioridad son Makoto-sama, quien por desgracia tambien conoces desde pequeña; Haruka-sama, el cual es tu primo y te aprovechas de ello a cada minuto — Suzuka apretó los puños desde su agarre, tratando de safarce para irsele encima por hablar tantas pistoladas sin saber — y el último pero no menos importante, Rin-sama nuestro tiburón amado quien sabemos de fuentes cercanas que compartes habitación con él.
Listo, se dijo Suzuka, con esto ya perdió cualquier posibilidad de irse pronto a su clases, no es como si compartir recámara con Rin fuera su culpa solamente fue un error de sistema, ella solamente era una víctima en tan descabellado enredo. Aunque claro, intentarles explicar algo asi a un grupo de fanaticas del Matsuoka era enteramente imposible, puesto que solo querrian ver su mundo arder. Fue que se disperso sus pensamientos al notar como la llevaban al lugar mas apartado del lugar, cerca de donde su delfín llacia destrozado a pedazos en contrandose unos cilindros metálicos que al abrirlo una morena, estaban llenos de agua hasta la parte de arriba. No. No. ¡Estan tipas estaban locas! Trato de safarce moviendo su cuerpo hacia los lados, aunque nuevamente fallo en el intento porque la arrastraron casi hasta llegar a las cubetas metálicas.
La ojimiel expresando sastifacción absoluta se coloco a un lado de ella, agarrandola de la parte frontal en la cabeza aguantando las ganas de reír para luego sumergirla en el agua, Suzuka quien se retorcia como una lombris controlaba la respiración para no poder ahogarse, quien sabe hace cuanto esta agua estaba aqui. ¡Malditas psicópatas!
La sacaron del agua a los cinco segundos abriendo la boca para respirar como si fuera un pez en busca de agua, la pelinegra comenzó a tocer rápidamente por el exabruto repentino aun escuchando a sus espaldas las risas.
— Ahora… ¿Tu me dices zorra? — le dijo en español susurrandole en el oído con asco — ¡No me jodas!
— ¿Te creés muy valiente? — jadeo involuntariamente al verse aun tratando de respirar — ¿Someter a un chica asi es satisfactorio para ti? ¡Chiva loca!
— ¡Nuevamente chicas!
Volvieron a sumergirla en el agua esta vez, sino tuvo la opción de presipitarse para evitar no tragar agua porque no pudo, el liquido se le metió por la nariz y su boca al intentar respirar algo que inútilmente no se encontraba alli.
— Bien, hagamos un trato — le dijo la ojimiel al verla tocer agua por la boca al salir, sonrio como la ojiazul respiraba encontradamente debido a lo que le estaban haciendo — ¿Qué tal y pides cambio de habitación?
— ¡Como si no lo halla hecho antes! — grazno con voz patoza, jadeando al esfuerzo hecho.
— ¡Callate! — le grito, exaltandola mas a la pobre pelinegra que a estas alturas ya no sabia que hacer — Eres una pésima mentirosa, no has pedido cambio alguno ¿nos crees tontas? Aprovechada mugrosa. — chillo haciendo un moviento de su dedo para que le halaran el cabello nuevamente — Primero vas por Haru-sama, quien por mala suerte tuya hemos visto como lo besabas en la mejilla. ¡¿Con que derecho lo hiciste?! ¡Solo eres su prima rata!
Otro zambullido mas en la cubeta metálica escapandosele asi el aire de los pulmones, formando burbujas por todo su alrededor en estos momentos ya estaba lo suficiente empapada como para soltar chorros de agua, pero ya no le importaba nada, ni el si quiera luchar para librarse de estas locas. Ellas estaban eran celosas de su relación con Haruka, no solo por ser su prima, era lo de menos porque Suzuka quería ser mucho mas que eso y podría lograrlo. Si ellas lo querían igual… ¿Por qué no decírselo? En vez de jugar al papel de psicópatas a medentrando a los demás, deberían estar luchando para ganar el corazón de su primo.
— Estúpidas… boludas cerebro de estiercol — susurraba por lo bajo medio tociendo, jadeando y abriendo la boca en busca de aire — metodos medievales para lograr sus cometidos, pobres imbéciles.
Una, otra y otra vez practicaban el mismo procedimiento con Suzuka, que de ito en ito sus pulmones se desgarraban de tanta agua absorbida insesariamente en aquel abuso, las risa y cotilleos entre las muchachas reunidas alli le parecían tan lejanos a sus oídos como si fuera murmullos a lo lejos, quizás tambien estuvieran tapados con agua. En eso momentos solo podía pensar en una sola persona, Haruka, quien de seguro estaba tranquilamente presenciando clases en 2-A absorto de lo posibles acontecimientos en estos minutos pasandole.
Haruka.
Haruka.
Haruka… por favor… salvame.
— Te lo vamos a decir amablemente ahora, — le dijo la ojimiel halando la cabeza hacia atrás bruscamente, obligandola a abrir los ojos — Alejate de nuestros presiados nadadores prodigios del Samezuka, de lo contrario, este tipo de cosas no serán nada comparado con lo que te haremos si nos desovedeces.
— ¿Y piensas… que por amenazarme de esta forma… podrás conmigo? — susurro con voz agotada pero socarrona, mirando a la muchacha de pecas encrisparse por el brillo de la otra — Mina… Ilusa…
— ¡Chicas!
La Nanase cerro los ojos esperando otra zambullida obligatoria, pero no llego aquello, una voz fuerte, prepotente y bastante conocida para sus oído se hizo presente en aquel lugar, destapando de la potencia producida su conducto auditivo. Si. El pelirrojo que hace unos momentos atrás lo había bautizado como tsudere, hacia su flamante aparición dejándola al fin libre de desplomarce al suelo.
— ¡¿Pero que creen que estan haciendo?! — exclamó disgustado observando el panorama, con una Suzuka tirada en el piso tociendo a horrores — ¡Psicopatas!
— ¡Rin-sama! — chillaron todas, comenzando a correr desesperadas para abandonar el sitio.
Rin no tenia de todas maneras ganas de agarrar a una de ellas para hacerles pagar esto, solo tenia ojos para la chica empapada en el suelo quien luchaba por respirar, las demás solo gritaban “retirada” a todo pulmón siguiendo a una chica en particular de ojos miel, Hinamori Luna, quien para sorpresa de todos era la delegada de la clase y la mejor en 200 metros estilo libre. Era mejor memorizar su nombre que la de cualquier otro, por supuesto, aquella chica tenia una faccinación extraña por Haru y su persona debido a ello, cualquier chica tratando de entablar amistad con él o su rival a vencer trataría todo lo posible para apartarla, asi sea manipular a las demás de su alrededor utilizando métodos ortodoxos y asi lograr su cometido.
Llego hasta Suzuka ardillansose frente de ella mirandola a sus ojos azul agua marina, parecían desorbitados como si estuvieran mirando a otro lugar que no fuese el ahora, el pelirrojo puso sus dos manos en los hombros de ella llamándola suavemente porque posiblemente estuviera en Shock. ¡Por todo lo bueno y malo! Ella acababa de ser torturada de manera grotesca, era obvio que estaría en este estado, sin saberlo Rin sintio un fuego abrazador recorriendole las venas de la rabia, aquellas mujeres idiotas pagarían por los daños hechos a la prima de Haru, de lo contrario, dejaría de ser la persona que ahora era.
— Ellas… ellas… — comenzó a balbusear pausadamente, mientras que lágrimas bajaban por sus párpados — lo destruyeron… lo han destruido, mi… mi figurilla… la, la… del delfín… — zolloso quebrando sus voz, tratando de con una mano limpiar sus entrometidas lágrimas — Haruka… ¡Haruka me la regalo cuando eramos niños!
— ¿Haru? — pregunto el pelirrojo impresionando de las palanbras de la chica.
Esto era el colmo, pensó Rin al pararse del suelo y contemplando el lugar caótico con las cosas de la Nanase regradas por todas partes, seria una buena idea recogerlas mientras ella se desahoga debido a algo regalado por Haru, aunque las cosas estas no parecían servir para algo más estaban muy desgarradas, hasta los libros parecían estar para el desuso. Suspiro. Esas muchachas en verdad estaban locas por hacerle esto a la pelinegra, no tenían ni si quiera una buena razón para atacarla solamente por involucrarse con Haru y él, en primer lugar ellos eran primos ¡familia por dios! Es evidente verlos relacionados, no creía que su amigo fuera tan desconsiderado con su prima de otro país quien venía a estudiar a este lugar, por cierto, de seguro estaba loca o simplemente amaba la natación como Haru. No. Haru a quien amaba era el agua.
Rin guardo las cosas de la chica en su bolsa que milagrosamente no fue afectada, le hecho una mirada de reojo a la chica quien aun lloraba con hombros encorbados, cuerpo tembloroso y sollozos sonoros; no se mentiría con algo como que “me da igual su llanto” porque no es asi en verdad sentía pena por ella. Según Suzuka le habían roto una figurilla de delfín hecho por Haru de niños, no es de impresionarse a ese hecho, cuando estudiaron en la misma primaria su amigo en clases de arte hacia muchas de esos como si no fuese nada, sus profesores le admiraban su talento con ese tipo de cosas alegando que cuando creciera de seguro seria un artista. Pero para la mente de un Rin Matsuoka niño, ese tipo de cosas no sucedería, Haru era un genio en el estilo libre al nadar por lo tanto al crecer estaría en los mejores encuentros de natación, y por supuesto, alli estaría el para sonreirle juguetonamente probocandolo para sacar su mayor potencial.
Saliendo de su ensoñación, a unos cuantos metros de la prima del Nanase estaba la cartuchera de esta regada hecha un desastre y empapada, eso obviamente no es lo mas resaltante, lo que realmente era es una pequeña figurrilla de madera destruida a pedazos frente de una lapicera con el mismo un mismo fin. Fueron pisadas hasta mas no poder. Asi que por eso Suzuka estaba tan desconsolada.
¿Por qué? ¿Por qué tomarle tanta importancia a una simple figurilla? Estaba seguro que de pedirle a Haru hacerle una mas lo haría sin rechistar, en algunas ocasiones, las mujeres podrían ser bastantes sentimentales en cosas sin sentido. En fin, esa cosa estaba destruida, no podría ser reparada aun mas que ella quisiera.
— Puedes pedirle si quieres que te haga otra — le dijo a la chica mientras se levantaba del suelo.
— No… no lo entiendes Rin, — hipo luchando para frenar de llorar — yo quiero esa, ninguna otra mas.
— ¿Por qué? — le pregunto con calma, aun sin girar a mirarla — ¿Por qué le das tanta importancia a una figurilla?
— No es la figurilla, vale mas la promesa que le hice a Haruka en aquel entonces. — relato con calma, ahora sintiendo la mirada del pelirrojo sobre ella — Lo atesoraria, le dije eso… pero lo he fallado. ¡He fallado!
Algo golpeo a Rin fuertemente como una premonición, por eso es que Luna se metió con Suzuka el insignificante motivo para él era tan grande como el universo para ellas, la Nanase estaba enamorada de su amigo y para la de pecas eso era un peligro. ¿Para quien no? Si vez a alguien rondar como una abeja lo que quieres es evidente peligro, correras los riesgos necesarios para alejarla de tu objetivo pase lo que pase, suceda lo que suceda. No justificaba a Hinamori, pero comprendía la posición en la que se encontraba, aunque la pregunta aqui realmente era ¿A que grado Haru correspondería a los sentimiento de Suzuka? No lo sabia, pero el imaginarse a su amigo enamorado no es para nada placentero.
Camino con pasos cautelosos hacia Suzuka que nuevamente lloraba sin consuelo, el soltó un resoplo molesto sacandose su saco para colocarlo en la cabeza de ella, quien se congelo ante ese hecho mirando a Rin con ojos abiertos pero siguiendo derramando lágrimas, como en una cascada donde irían a desembocar al mar.
— ¿Por que…? — trato de decir ella.
— Estas empapada, sino te secas pescaras un resfriado. — le dijo el mirando al suelo evitando el contacto con su mirada.
Y solo eso, solo basto aquello para que la pelinegra volviera a llorar hablando una otra, otra y otra vez palabras de agradecimiento al Matsuoka que viendo esto, le dio palmadas suaves en la cabeza a la chica para que se calamara pero no, de hecho, intensificó aun mas su llanto dando asi un halón de brazos para de positarla en un lugar mas seguro. Su pecho.
Suzuka al comienzo se sintio abrumada al movimiento del muchacho porque no parecía de sentimentalismo, sin embargo, le estaba brindando su calor y afecto para poder superar este insidente. Alli ya no penso mas, en los brazos de Rin quien le brindaban protección, calidez y la tranquiladad que tanto anhelaba, ahora esperarían a que la tormenta pasaría.
Mas tarde, las chicas que habían participado en la agresión de la Nanase fueron llamadas al despacho del director, que era un señor regordeto pelon de manos hinchadas y piernas pequeñas, aparentaba seriedad aunque en realidad fuese todo lo contrario. Las chicas fueron expulsadas dos semanas fuera de la academia, alli no se aceptaban tales actos de agresión estudiantil menos de una de las alumnas que mas debería de dar el ejemplo, por lo tanto, Hinamori Luna fue totalmente removida de su título de delegada de la clase al igual que su posición en el club Samezuka. Obviamente estaba refunfuñando la ojimiel pero no tenia de otra, al menos por ahora, porque sin duda buscaria la manera salirse nuevamente con la suya. De lo contrario, se arrepentiria de por vida el no borrar la sonrisa asquerosa de Nanase Suzuka.
Ahora, la pelinegra estaba sentada hablando tranquilamente con Nagisa y Shiori sobre todo lo sucedido el día de hoy, ambos chicos al escuchar la historia catalogaron a la ojimiel como bruja de verruga asquerosa, por parte de Nagisa se lamento al no estar alli para salvarla de las garras de esa, aunque fue realmente un alivio que Rin junto a un Sousuke desinteresado salieron a su rescate. Al escuchar el nombre del pelinegro Suzuka fruncio el ceño, aquel muchacho no pude haberle ayudado por mucho que sonase descabellado jamas lo creería, aunque bueno, si trato de detenerla cuando siguió aquellas locas psicópatas con síndromes de matonas del bajo mundo.
El problema fue ver nuevamente a Haruka después de lo acontecido, no parecía estar enojado por lo de la figurilla distruida al menos eso dijo Makoto sonriendo, mas bien estaba algo incomodo por que fue salvada con las manos de Rin, que sin duda hasta la misma Nanase le parecía extraño. Si. Rin la última vez aseguro no ayudarla mas en ese tipo de problemas, pero no, alli estuvo para confrontar a todas y cada una de las perpetradoras llorando prácticamente sangre porque su adorado “Rin-sama” las delato, ella permaneció en silencio todo ese tiempo observando el panorama.
Rin no era una mala persona, es mas, es un buen chico solo que tiene problemas para ser un poco honesto o expresar sus sentimiento, un tanto igual a Haruka pero la diferencia en ellos era que el pelirrojo no era nada recervado, de hecho, suele gritar, patalear y enojarse con facilidad.
Y no olvidar su calidez, paz y tranquilidad transmitida al estar entre sus brazos, combinando su olor corporal varonil pero a su vez tenia la frangancia de la primavera, tan significativa cuando vez el brote de los primeros rosales de la flor del cereso. El cerrar los ojos podría hasta imaginarlos, hasta a un Rin sonriendo de oreja a oreja bajo ese árbol magistral en tanto los pétalos rosados se exparcian por todos lados, podría hasta jurar que combinan con su cabello.
Freno el carro.
No.
Ella no podía estar pensando de esa manera en Rin, aun mas al estar ella profesando amor por su primo Haruka.
Y si, hay algo malo en ella.
— ¿En que estas pesando Suzu-chan? — le pregunto Nagisa, pasando su mano al frente de ella constantemente — ¡No me digas! Seguro que adivino, en…
— ¡Makoto! — se adelanto Shiori, dejando con cara de poker a los chicos a sus lados.
— ¿Por qué iba a pensar en Mako-chan? — dijo sin entender la pelinegra sin quitar su rostro sin expresión.
— No lo se, cuando se entero de lo ocurrido parecía muy preocupado por ti. — le dijo fingiendo indiferencia la chica, recordando a un castaño casi histerico por salir de clases — se nota que te aprecia mucho.
Este era una de las primeras estrategias hechas por Shiori, solo asi sabría los pensamientos de Suzuka con respecto a su grandote amigo, sabia que ella tenia sentimientos por el aun mas o igual a Haruka, al pesar de conocer eso no daría su brazo a torcer por nada ni nadie.
— Mako-chan siempre se preocupa por todo el mundo, mas bien esta en su naturaleza ser asi — argumento el rubio ganándose una mirada matadora de la castaña, quien no paraba de pensar que estaba tramando algo — es mas una vez, Rei-chan y yo…
Suzuka dejo de escuchar el relato de Nagisa sin saberlo, porque se sumergió en sus pensamientos relacionados con el mejor amigo de su primo, lo que dijo Nagisa fue totalmente cierto Makoto al verla la sostuvo en sus brazos apretandola, obvio esto para la chica fue sorpresivo que ni tuvo tiempo para reaccionar, fue solamente Haruka quien los separo porque noto a su prima incomoda y ademas de estar empapada. De hecho, antes de ir a la dirección debio de pasar por su habitación para cambiarse, pero obviamente a cierto pelirrojo se le paso eso por encima, si ella contraía un resfriado sabíamos de quien seria la culpa.
El castaño le comentó a Haruka tratar de relajarse un poco con respecto a Rin, es obvio que su sentido de la justicia estaba mas alerta e impaciente para hacer pagar a las culpables, además, Suzuka era muy fuerte de los tres en la niñez ella jamas salia resfriada al mojarse con la lluvia. Haru parecio estar de acuerdo con ello por el momento, aunque seguiría alerta sobre cualquier acontecimiento respecto a su prima, solo porque muy dentro de si tambien estuvo preocupado al escuchar del accidente.
El griterio en la piscina le hizo saltar de la ensoñacion repentina en Suzuka, nuevamente las chicas se aglomeraban en una de las horrillas de la piscina para observar algo, Shiori balbuceo por lo bajo que se trataba de Makoto en su turno para practicar, cuando era el turno del castaño en la piscina todos estaban a la espetactiva, no solo porque era muy bueno, tambien resultaba estar en la mira para ser el sub-capitan en el club Samezuka. Aunque claro, la pelinegra ya conocía ese detalle, solo que el ojiverde no quería tal cosa porque estaba en su naturaleza no querer llamar mucho la atención.
Un simbalto retumbo en aquel lugar y el sonido de chapoteo del agua no se quedó atrás, los gritos entre las muchachas comenzaron a simbrarle en las orejas de por si cansadas debido al agua, victoriaban a un tal “Momo” junto al nombre de su amigo, cosa que le cuando fueron a buscar al capitán y Rin lo menciono, ese chico era el hermano del Mikoshiba. Momotaru Mikoshiba, apodado por si mismo como “la nutria” o “la foca”, no lo recordaba bien. Fue cuando desde su sitio vio cruzar a los chicos, los ojos agua mariana de Suzuka se agrandaron al ver la manera en que nadaba su amigo, era brutal, salvaje pero a la vez tenía una pizca de su amabilidad en el, si tenia que compararlo con un animal seria con una orca. Ágil, bestial pero a su vez pacífica tal y como es el castaño, al pesar de ser un muchacho alto, grande y de hombros musculosos era un chico sumamente gentil al igual que bueno. Sin saberlo, Suzuka se vio animando a un Makoto para que acelerara su paso quien sorpresivamente no paso desapercibido por él, quien sonrio mentalmente al escuchar la voz cantarina de la chica que amaba alentandolo para seguir adelante, de esa forma se sentía mas que motivado. Momo a su lado se sorprendió ver como le pasaba velozmente dejándolo atrás, aunque claro, su espiritu competitivo se a vivo mas para tratar de seguirle el paso desde atrás. Era una carrera bastante reñida de presenciar, sin embargo, Makoto termino llegando de primero al tocar la pared estabilizandose, respirando entre jadeos para recuperar su aire perdido al tratar de ganar la carrera, por mucho que los gritos de chicas no paraban de escucharse en resonancia con el agua el solo voltio para mirar a alguien, su pelinegra adorada, quien sentada a unos cuantos metros alejada de los demás le acompañaban Nagisa y Shiori, ellos no era lo importante en el cuadro porque Suzuka lo opacaba todo. Ella movía su brazo ágilmente hacia donde se encontraba, sonriendo emocionada y por primera vez Makoto, se sintio importante porque era el unico en el cambio de visión de la ojiazul, alli no existía un Haru que pudiese opacarlo y por mucho que ese pensamiento doliese, su corazón gritaba a gritos la atención de Suzuka.
— Mako-chan es increíble nuevamente, — lo halago Nagisa con un rostro pensativo mirando de reojo el rostro emocionado de Shiori, ocultando exitosamente la sonrisa en sus labios — pero Haru-chan en millones se veces mejor que él en el agua.
— ¡¿Qué has dicho?! — bramo enojada, cayendo en la provocación del rubio planeada al verla emocionada por su amigo — ¿Eres ciego? Makoto es mucho mejor por creces a tu querido “Nanase” apuesto que ni si quiera sabe nadar el estilo espalda, solo su “libre” como de costumbre.
— ¿Estas segura? — repuso el enojado, levantándose del asiento para tratar de ser mas alto que la joven — que Haru-chan solo practique el estilo libre no quiere decir que no sepa otro mas, porque ese es la manera de manifestarse, el ser… libre. Aunque claro, jamas lo entenderías
— ¡No me tomes tan a la ligera! — lo imito tambien levantándose del asiento dando asi a la discusión, un toque absurdo por la considerable diferencia de tamaños — que tal y le preguntamos a Suzu-chan, ella de seguro se inclinara en mi Makoto.
— Pues creo lo contrario — contra ataco el muchacho, alzando su mentón en un intento ridículo de sobre pasar la altura de la castaña — Suzu-chan estará obviamente al lado de Haru-chan porque ella y el son primos, la familia siempre es lo primero.
Ambos chicos refunfuñaron mostrando sus dientes al acercar la cara de ambos en una distancia corta, estaba claro que jamas se pondrían de acuerdo en este dilema, pero si existía alguien que los liberaría de sus dudas con respecto a ello. Suzuka.
— ¿Qué opinas tu Suzu-chan? — preguntaron freneticos voteando a donde estaba la castaña, pero se llevaron la sorpresa del año, puesto que su lugar estaba vacío — ¿Hacia donde ha ido Suzu-chan?
Como ambos chicos estaban tan enfocados en quien de los amigos de la infancia era mejor, no se dieron de cuenta cuando la pelinegra fue llamada por el castaño al salir del agua donde lo esperaba junto al hermano del capitan, la pelinegra no entendía porque de repente Shiori y Nagisa estaban peleando por quien era mejor de sus amigos, es decir, Makoto era un excelente nadador en su estilo espalda y Haruka, lo es en su ámbito del estilo libre. No podría jamas decidir quien era mejor, por mucho que quisiera a Haruka para ella Makoto es una persona muy especial, en su corazón albergaba sentimientos encontrados por el que hasta ella misma temia de ellos, por eso trataba de cancelarlos cerrandolo en un baúl muy lejos.
Makoto tocó el hombro de su compañero señalando hacia donde caminaba la pelinegra, esta nuevamente no podiendo controlar su naturaleza sonrio haciéndose la linda, descolocando el rostro del cabello naranja quien sin duda tenia un parecido considerable con su hermano, el capitán Mikoshiba.
— Momo quiero presentarte a una gran amiga de mí infancia — se coloco a un lado de ella, tocando su hombro como marcado territorio desde el comienzo — Nanase Suzuka, la prima de Haru.
— ¡Mucho gusto en conocerla! — dijo con un acento bastante peculiar, haciendo sobresaltar a la joven por la cercanía del chico al sujetarle las manos — soy Mikoshiba Momotaru, la nutria veloz, aunque estoy seguro que lo comprobaste tu misma.
— Ha… — dejo en el aire, abrumada por la fuerte personalidad del chico — claro.
De pronto, el chico vio algo que iluminó sus ojos por completo dibujando en sus labios un sonrisa, se disculpo educadamente antes de retirarse del sitio, corriendo rápidamente gritando el nombre de Gou alocadamente hasta su dirección, la pelirroja al notarlo cerca parecía algo confundía pero trato de sonreír amablemente al chico, quien no paraba de soltar corazones por todas partes.
En tanto Suzuka estaba muda ante tal acto del chico, a su lado Makoto permanecía sonriendo de forma incomoda pasando por alto ese incidente, aunque ya sabía que su pelinegra amiga se entero de la verdad.
— Mako-chan — le llamo sin volteralo a mirar recibiendo de él un monosilabo — ¿A Momotaru le gusta Gou-chan?
— Si
— ¿Al capitán Mikoshiba tambien? — preguntó de inmediato al presenciar como el mayor la miraba de la misma manera, aun estando con otros chicos conversando e ignorando que estaba con su hermano — No me equivoco ¿verdad?
— En lo absoluto — le dijo el con un tono asombrado.
Suzuka se quedo callada por unos momentos analizando la situación la situación, ahora podría comprender a la perfección el porque Rin paso olímpicamente de aquello cuando fue planteado, de hecho, parecía ser el tipo de chico que sobre protegía a su pequeña hermana lo que pocas palabras llamarías. Celoso. Sin embargo, eso era lo de menos, el punto aqui era que los hermanos Mikoshiba querían a la misma mujer ¿Como hacían? Es decir, competir con alguien de tu misma sangre era completamente descabellado, ni si quiera podría imaginarse ella misma en ese tipo de dilema, de tener una hermana que quisiera el mismo chico que ella por supuesto. Gracias al cielo, dios le dio un hermano y no alguien con quien competir.
— ¿Como le hacen? — pregunto de la nada, colocando un semblante contraído algo preocupada, que no paso por alto en el Tachibana — es decir, los dos estan enamorados de la misma mujer pero… pero son hermanos. Yo jamas sabría que hacer.
Makoto soltó un suspiro girando su cabeza hacia donde estaba un Haruka siendo entrenado, por uno de los profesores especializados los chicos del Samezuka de vez en cuando, ya que se venia cerca las competencia para decidir los dos equipo de relevos en las competencias, era el momento para pulir tus habilidades mas que nunca, inclusive para alguien como Haru que nunca le ha gustado competir debía de ser aquello. La mente de Makoto dio un giro ante la preocupación de su amiga, no sabia que podrían estar pensando los hermanos Mikoshiba ante ese dilema pero si entendía el de él, porque sin dudas jamas podría colocarse a competir por el amor de una chica con su hermano. Aunque Haru no compartiese lazos sanguíneos con él, lo consideraba como si los tuviese, por lo tanto bajo su perspectiva colocarían por encima de todo su relación con él, inclusive si tuviese que hacerse a un lado para ello.
Aunque posiblemente el Capitán Mikoshiba tuviese otro tipo de cosa en mente, lo conocía bastante para resaltarlo por competitivo en todo, asi que lo mas probable es ver toda clases de cosas locas por saber cual de los dos era mas digno para Gou. Posiblemente Rin estaría en cualquier clase de alerta por ello.
— Cuando los conoscas un poco mas, dejaras de tenerle pena. — rompió al fin el silencio Makoto, sonriendo algo incomodo hacia la chica — sobre todo te asustaras un poco, ellos… son una clase muy especial de hermanos.
En la cena, todos comieron juntos en la mesa del club Samezuka por proposición del mismo capitán, que debido a los acontecimientos ocurridos a la prima de Haruka quería tenerla cerca para verla de cerca, aunque claro, nadie podría entender la fascinación que tenía Mikoshiba por observar chicas bonitas a su enfoque de visión. Bueno, podría pasar que Rin si conocía de aquel placer oculto de su capitán que trataba de disimular, igualmente Sousuke había descubierto aquello en menos de haber sido transferido al Iwatobi de otra escuela, pero ese podría ser una historia aparte.
El pelirrojo no podía parar de darle vueltas a la cabeza lo ocurrido el día de hoy, lo primero, chicas agrediendo a la prima de Haru sin compasión alguna; segundo, conocer a todas y cada unas de las perpetradoras de la pelinegra jurando hacerles pagar aquello. Y por último, Suzuka estaba enamorada de Haru, eso si que era fuerte, jamas pensó en ver algo igual pero ocurría. ¿Acaso no eran familia? ¡Por lo sagrado! Ellos dos compartían lazos sanguíneos y esta chica deseaba desafiar a la genética, no solo eso, tratar de ganar el corazón del ojiazul es una odisea a lo grande.
Sentía hasta lastima por ella, decidiendo asi que las chicas les gustan sufrir, porque si se abarcaba en ese túnel a oscuras no saldría para nada bien.
En dado caso, eso ya no era su problema, pensó mientras jugaba con su comida con la atenta mirada de Sousuke sobre él, si esa chica le gustaba sufrir allá ella porque en este acto solamente jugaría el papel de observador, presenciar esto de lejos en un lugar seguro era lo mejor hasta hora. Entonces, un codazo referente a un costado suyo le hizo despertar de su ensoñacion, protestando por lo bajo se quejo con Sousuke preguntándole lo que pasaba por su mente, pero el moreno no respondió, solo átino a señar a la entrada del comedor donde acaban de entrar tres personas particulares, la de los costados no eran la gran cosa en realidad porque la mas sobresaltante alli era la del medio. Hinamori Luna.
El pelirrojo le dio un manotazo al meson recibiendo la atención de algunos de la mesa, inclusive de los amigos de Haru quien tambien imitaron en mirar a la entrada apretando los puños enojados, Suzuka que trataba de sostener los hilos de la conversación al menor de los Mikoshiba se dio cuenta del movimiento brusco de su compañero de cuarto. Oh no. Ahora mirando bien lo que hizo enojar al Matsuoka le hizo helar la sangre, la chica ojimiel estaba entrando al comedor junto a las otras dos quien sostuvieron sus brazos para evitar huir esta tarde, ellas al notar la mirada de la ojos azul oceánicos le devolvieron ello con un saludo, moviendo sus dedos con petulancia sonriendo socarronamente. Rin quien tambien se dio cuenta de eso, se puso de pie decidido a perseguir a esas arpias en busca de explicaciones, sin embargo, Suzuka quería enterrar ese asunto de una vez dejándolo en el pasado donde debería de estar.
— ¡Dejalo! — elevo su tono de voz la chica haciendo voltear al Matsuoka a su dirección, que era dos puestos mas allá de él — dejalo asi por favor… Rin.
— ¿A caso has perdido la cabeza? — reintegro el muchacho, dándole la cara mostrando surcos en ella del enojo — si dejas eso asi le estaras dándole mas alas para volvertelo hacer nuevamente, aquellas… aquellas… chicas merecen pagar lo que hicieron.
— ¡Por eso mismo! — elevo su tono de voz mas alto, sobresaltando a todos los de la mesa — si vas detrás de ellas tu les estas dando uno motivo mas para fastidiarme mas, diran que soy una damicela en problemas y..
.
— Eres una masoquista — chasqueo la lengua fastidiado, no solo porque por primera vez decidía ayudar a alguien con un problema, y esta quería hacerse la martil hullendo. Sino tambien porque odiaba las injusticias — es increíble que dejes pasar este incidente por alto, pues bien, has lo que quieras.
Metiéndose las manos en los bolsillos Rin abandono la mesa con pasos rápidos, de una manera sorpresiva Sousuke no lo siguió luego de su partida solo se quedo alli cenando, Suzuka notando el creciente enojo en el pelirrojo apretó sus puños de la impotencia. Se sentía miserable. Rin solamente quería ayudar y ella no solo lo rechazo, igualmente fue malagradecida en pasar un buen tiempo en la dirección desifrando todas las chicas que la agredieron, obviamente el ver tres de ellas libres tendría que tener una explicación pero no quería saberla, ni mucho menos verse involucrada en confrontaciones de ningún tipo con ojos miel. Aquella chica era francamente de cuidados, sus conductas no eran nada sanas de lo contrario ella jamas sentirían aun sus pulmones irritados, gracias a eso perdió una practica en el club Samezuka y odiaba enteramente aquello. Si. Rin podría tener razón en una cosa, esas muchachas debían pagar por lo que le hicieron pero no aqui, ni ahora, todo debía de pasar en el momento y lugar adecuado.
— No te preocupes por Rin-chan, Suzu-chan — apareció de la nada Nagisa colocando una de sus manos en el hombro de ella — cuando se comporta asi es su manera de decir que esta preocupado por ti.
¿Preocupado? ¿Rin? ¿De ella? Es aqui donde saldría un cámara escondida y tendría que reir, jamas creería tal cosa loca planteada por el rubio inocente. El Matsuoka no podría sentir tal cosa, quizás lo mas cercano al sentimiento de el seria obligación debido a una sola cosa, ser compañeros de habitación y la unica en la área de dormitorios siendo chica. Si. Era eso nada mas.
— Aun asi… — le regalo una mirada retadora desde su puesto detrás de la Nanase, hasta donde tranquilamente comía Shiori junto a una de sus compañeras — Haru-chan se preocupa mil veces por ti que cualquier otra persona.
— ¡Nagisa! — se escucho el grito de la castaña a lo lejos asustando a los dos chicos, en tanto lo señalaba con sus palillos ofencimamente — ¡Te he escuchado! ¡Ahora veraz!
El rubio salió corriendo fuera de alli sacando su lengua en señal juguetona combinada con una risa, Shiori no espero invitación alguna para seguirlo detrás gritando el nombre del chico con el propósito de detenerlo aunque francamente era imposible, Suzuka no entendía el comportamiento de este par desde el club de natación parecían estar luchando por algo. Nagisa sin parar de nombrar a un fabuloso Haruka ante los ojos de la muchacha, que siendo francos ya conocía bastante bien aquello, y de una Shiori restegandole en la mirada a Makoto con su porte amable con los demás. Raro. En fin, sea lo que estuvieran pasando con ese par no era normal. Además, desvío su mirada a donde estaba Haruka comiendo tranquilamente su caballa obviando los acontesimientos a su alrededor, el no había mostrado algun signo de preocupación por ella aunque halla ido corriendo a su rescate, el unico en verse frenético fue Makoto pero no Haruka. Suzuka no sabía como sentirse, si tranquila o inquieta con ese hecho, obviamente conocía a su primo bastante bien como para saber que no es de ser frenético, histerico o escandoloso; y creía ya conocer un puesto perfecto para ese papel pero lamentandolo mucho se había ido.
Rin azotó la puerta de su habitación en oscuras lanzándose de clavada a la cama, estaba enojado, enojado con sigo mismo, enojado con esta estúpida academia de porquería que violaba sus propias reglas por placer propio, pero sobre todo, enojado con la idiota de Suzuka por ser tan cobarde con los asuntos referentes a ella. Porque sin duda ese era la palabra. Cobarde. Fruncio el ceño al recordar como se reusaba a buscar las pistas hacia la verdad, aun mas, el tomar medidas necesarias para el hacer prevalecer la justicia ¡Pero no! Al primer sonido de perro ella tomo la cola entre sus patas y huyo, se dejo espantar de sus agresores tan fácilmente que daba era pena.
Se dio la vuelta al otro lado de la cama dándole asi la cara hacia la pared, le parecía increíble como Haru no había movido un solo dedo por el bien de su prima, prácticamente el loco frenético en conocer la situación de la chica fue Makoto, bueno, eso era típico en el joven Tachibana para con todos sus amigos el manejar el papel de “madre sobreprotectora”, aunque… aunque puede que existiera una razon mas. Pero la verdad. Eso era lo de menos ahora, porque aun mantenía clavado en su cerebro las palabras de lo ojimiel quien lo siguió hasta el pasillo, eso le parecio bastante psicópata de su parte al notar que abandonaba el lugar.
« — ¿Por qué estoy libre? — río descaradamente en compañía de sus dos secuaces — no te has preguntado mejor Rin-sama ¿Quien es mi padre? »
Fruncio el ceño al prevalecer esa carcajada en sus oidos, era lunatica y retorcida, aquella muchacha en verdad le encantaba ver a los demás sufrir de entrometerse en su camino, hasta de algun modo sentía un escalofríos colarsele por los huesos debido a las intenciones de la chica para con su compañera. Ella no la dejaría en paz a la pelinegra porque si, tal vez dejaría que las aguas se calmasen, pero nuevamente atacaría desde la oscuridad.
Por eso, cerro sus ojos nuevamente haciendo memoria de su conversación.
« Asi que has ofrecido dinero a la acedemia para librarte parte del castigo, para ti y tus amigas. — reintegro un Rin bastante enojado que apretaba sus puños y dientes, sacando las palabras en sizeos. — Eres una…
— Tranquilo Rin-sama, no fui la que ofrecí dinero a la academia — dijo ella alzando sus hombros con indiferencia, caminando al rededor del pelirrojo sonriendo socarronamente — ¿lo recuerdas? Mi padre es una de los mayores benefactores de esta inistitución, solo… solo falto una mínima llamada y… — chasquio sus dedos frente de la cara del pelirrojo estando desde atrás, quien al sentir la cercanía, sacudió su hombro del asco — ¡Zas! Ocurrió el milagro como los de la televisión, acaso… ¿no te parece increíble Rin-sama?
¿Increible? ¡Si claro! Lo que sentía en esos momentos el Matsuoka era asco, jamas penso que una chica tan tranquila como Hinamori fuera un monstruo, porque eso era, una bestia que pretendía ser sumisa y tranquila a presencia de los demás.
— ¿Magia de la televisión? — bufo con una expresión socarrona — no intentes joderme.
— ¡Eso sono bastante feo en su boca! — hizo un puchero tratando de acercarsele seductoramente al pelirrojo, pero este se alejo frunciendo el ceño, ella se enojo — Bien, hagamos las cosas a su modo entonces, Rin-sama.
— ¿A que te refieres con eso? — pregunto desentendio.
— ¿Por qué defiendes tanto a Suzuka-san? — atacó dejándose de rodeos y optando por una expresión seria — ¿Por que es prima de Haruka-sama? ¿Por ser tu compañera de habitación? O… —tenzo la mandibula tratando de contener su rencor — ¿Te has enamorado de ella?
— ¿Eh? — parpadeo varias veces con un rostro sin emoción — ¿Qué… has dicho?
— ¡No se haga el desentendido conmigo, por favor! — chillo en forma de pataleo, acercándose al Matsuoka abogandose en su pecho, mientras este estaba muy sorprendido como para reaccionar — esa arpia solo quiere fastidiar la hermosa relación que tiene con Haruka-sama y los demás, hoy la vi como se le lanzaba sin contemplación alguna. ¡Ella no conoce la vergüenza! — Rin bajo la mirada reaccionando ante la confección de la chica. — Quizás un beso en la mejilla en su país no sea nada, pero nosotros los japoneses, creemos que es algo demasiado intimo.
Rin empujo a la chica con fuerza lejos de el sintiendo mas asco de lo que ya le tenia, no podría creerlo en verdad se había atrevido a espiar a Haru con su prima en un momento privado de los dos, le tenia sin cuidado lo que estaban haciendo ese par con tal era problema de los pelinegros, el solamente no soportaba mas la violación a la privacidad de su compañera de cuarto. Era inaudito.
— ¿Pero que…?
— La verdad la razón porque ayudo a Suzuka, no te debe de interesar, lo hago porque me apetece y ya — le decía con indiferencia, observando los surcos enojados de la chica formarse — en cuanto a Haru, dejalo en paz, si es su decisión estar con su prima. ¡Es problema de él!
Se dio la vuelta para escapar de una vez de esta locura pratrocinada por un psicópata, hasta le daban ganas de reírse de solo pensarlo con claridad, puesto que jamas pensó estar involucrado en este tipo de cosas y todo por una chica, chica que declinó su oferta de buscar justicia. Si. Una idiota completa.
— ¿A ti no te afecta? — pregunto frenética, dejando al Matsuoka parado dándole la espalda, ella pensó que seria una victoria por lo que sonrio — ¡Si se queda con Haruka-sama jamas podrás estar con ella! ¿Acaso no te gusta?
— No — movió su cuerpo hacia un lado mostrando su sonrisa prepotente — ella no me gusta. »
Volviendo abrir los ojos al presente, Rin volvió a imitar aquella sonrisa en sus labios por solo imaginar que aquella chica llegaría a semejante conclusión, primero que todo porque no puedes sentir tal cosa de una muchacha que acabas de conocer, segundo con la declaración de la ojimiel sera 100% seguro que de una bizarra manera Haru le corresponde, y seamos claros, no tenia las ganas ni mucho menos el tiempo necesario para embarcarse en un triangulo amoroso donde tarde o temprano saldría perdiendo. ¿La razón? Haru por ser su primo la conocía mas tiempo, por lo tanto, tenia todas las de perder. Y por último, nunca jamas podría sentir atractivo de una chica con complejo de loli, era como planteo su amigo Sousuke resultaba ser muy falsa, y Rin no encontraba atractivo en ello.
Si existiera una triangulo amoroso posiblemente seria con Makoto, quien sabe, alli si seria emocionante de ver porque apostaba que el castaño la conocía lo bastante o igual a Suzuka que el Nanase.
“Alli estaría encantado de ver”
Con pensamientos como esos Rin fue quedándose dormido, la sonrisa burlona de sus labios no se borro en lo absoluto, quizás porque de verdad aquello seria un espectáculo digno de ver.
Suzuka entro a la habitación encontrandola extraña porque estaba completamente a oscuras, salvo la luz de la luna que se colaba por la ventana entre las cortinas transparentes ilumina aquel lugar, dándole una sensación de paz. La pelinegra busco a Rin con la mirada por el lugar hallandolo acostado en su cama hacia el lado de la pared completamente dormido, suspiro, era un alivio para ella saber que el Matsuoka se encontraba en la tierra de los sueños prometidos en cambio que la realidad.
Arrastro sus pies hacia su armario sacando su pijama rosa de franelilla y pantalones de mezclilla café, la verdad se sentía inquieta con solo cambiarse estando un chico en la habitación pero aun mantenía su ropa deportiva, y siendo sinceros, la noche anterior aunque durmió como una momia no fue placentero para ella permanecer con dicha ropa. Por lo tanto, encontrando el lugar mas apartado de la alcoba precisamente un rincón algo cerca a la ventana, cambio su ropa por la pijama vigilando constantemente las respiraciones progresivas de su compañero dormido, quien al parecer en verdad estaba lo suficiente cansado para olvidarse de todos y su uniforme del club Samezuka.
Lista por fin la pelinegra, se subió de una vez a su cama colando todas las frasadas posibles encima de su cuerpo, esta era una noche algo fria para estar en plena primavera o quizás a mitad, Suzuka de las veces que visitaba a su familia a Japón era considerablemente verano, cuando las chicharras no paraban de hacer sus sonidos extraños con sus patas y el sol abrazador tostaba su blanquecina piel.
Hasta podria cerrar sus ojos recordandose asi misma vestida con un vestido veraniego de flores, corriendo cerca de la playa sosteniendo su sombrero de paja riéndose a carcajada en tanto su madre la perseguía justo atrás para colocarle bloqueador solar, esos regaños angustiantes le hacían correr mas lejos de la mujer que por un acto de desesperación buscaba la ayuda en los hombres de la casa. Ellos obviamente venían mas atrás con caras desinteresadas, o la menos, Ricardo Nanase tenia esa postura visualizando la caótica escena.
Entonces Suzuka abrió los ojos adaptándose a su nueva realidad, aquella vista jamas volvería no solo porque ya era una muchacha grande, sino tambien porque ella fue la unica en volver a un pais donde sus compañeras de club junto con otras de clase la odiaban tanto como para amedrentar en su contra, jamas lo pensó pero en esos momentos de abuso siento mucho miedo colarse por su alma, quizás se hiciera la valiente delante de esas psicópatas pero la realidad era otra. Suzuka Nanase es una miedosa.
Apretando sus dedos en la almuhada comenzó a deslizarse por sus mejillas lágrimas llenas de impotencia, miedo, frustración y rabia remolinandose entre si. ¿Por qué? ¿Por qué demonios le pasaba algo asi a ella? El desear estar al lado de Haruka acaso era malo, porque de ser asi, su destino en este lugar estaba condenado desde su llegada. No, no quería comenzar a pensar en su antigua escuela ni mucho menos en las amigas que dejó allí, las que con flores, aperitivos delicioso y globos la despidieron deseandole la mejor de las suertes.
“Creemos firmemente que podrás ser feliz, Suzuka y te reencontraras con el amor de tu vida. Vos sabes que la felicidad hay que perseguirla, mas no esperar por ella”
Ese pensamiento tan hermoso se lo dijo su amiga desde pequeñas, Patricia, quien posee un alma de un viejo sabio de ochenta años en el cuerpo de una chica de 16, ahora recordando aquello le hacia aun mas querer llorar. No solo extrañaba su antigua vida, amigas, academia de señoritas y sueño guardado en un baúl, tambien añoranba a su familia, su mamá con un asombroso cazador negro en su mesa todos los domingos, su padre con las características similares a un padre preocupado por su porvenir y Ricardo, serio, seco pero el cual mantenía una media sonrisa en sus labios acariciando su cabeza para consolarla.
“Hace que valga la pena este cambio, de lo contrario, yo seré el primero en ir a buscarte y sacarte de ese lugar”
Lo intentaba, en verdad lo intentaba pero Haruka tampoco ayudaba mucho en ello con esa actitud fria ante el incidente de la tarde, si bien fue a su encuentro al ser llamado casi mostró signos de preocupación ni menos compasión cuando le relato sobre su figurrilla, solo farfullo en lo bajo que no se preocupada por eso pues lo importaba era su bienestar. Si, muy emotivo de su parte pero al tener ese semblante de piedra le quitaba todo sentimiento posible, combinandolo con desaparecer como si nada bajo la atenta mirada de sus amigos sobre él, no sabia pero… Haruka era todo un egnima para ella aun mas con ese comportamiento taciturno.
“Hace que valga la pena”
Ricardo tenia razón, debía de hacer que abandonar sus comodidades valiera la pena porque por el pelinegro lo dejó todo atrás, inclusive su sueño de ser enfermera, porque a estas alturas de la vida le es imposible volver a mirar hacia atrás tan solo queda esperar a su futuro y, no se dejaría opacar por ninguna psicotica compañera suyo. Al menos si fallaba en esto tendría la satisfacción de que lo intento, en cambio de lamentarse de lo que jamas pudo haber optenido.

Y con ese pensamiento dibujando una curva en su boca, callo de lleno al Morfeo quien la recibió con brazos abiertos.

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