miércoles, 26 de septiembre de 2018

The lie is over

Darable 1
Correr, correr, correr, eso era lo únicos pensamientos que inundan su mente luego de aquel repentino ataque a la mansión Witman donde todos presumían ser el lugar mas seguro de la ciudad, se confiaron tanto que en menos de pestañear fueron incrustados con un puñado de “esos” rodeando sus jurisdicción. Ni siquiera tuvo tiempo de razonar o pensar, tomo todas las cosas que pudo y salio corriendo a toda mecha para rescatar a cuanta persona del lugar podria, tenia presente que aquella idiota ya tenia un chaperon que protegerla y velar por su bienestar, incluso con eso presente en su cerebro fue a quien primero acudió en su encuentro. Le resultaba hasta en cierto punto irónico, ella se enfocó en mejorarse de su lesión pero el mundo destruido que estaba le dio una vez mas una patada a sus ideas, haciendo las cosas cada vez a su modo y nadie mas. Tampoco fue difícil hallar con la castaña, se encontraba en la cocina boqueando tal cual a un pez que es sacado del agua, mirando como se deboraban con esmero a una de sus amigas y esta en un intento de deterner la entrada de mas de esas cosas, apoyaba sus manos en el marco de la puerta gritando con desespero huir de allí. No debía de siquiera decirlo, porque le tomaría la palabra de inmediato. Sujetando la mano de Unilers chica, el cabello ondulado la jalo contra suyo para sacarla rápidamente de ese sitio antes de que “esos” derribaran a la otra chica, obviamente se rehusó en dejarla atrás en no ayudarla pero del mismo modo tenia que tener encuenta algo, una vez mordido no tenia escapatoria. Llevandosela arrastras, Joseph decidió que debía de ir por las armas de aquel cuarto impresionante mostrado en su primer día aqui, seria un desperdicio simplemente abandonarlas allí, además darle aquella ballesta a Lizzy no estaba de ninguna manera de mas.
Subiendo las escaleras rápidamente, lo que cabia en las posibilidades con una ojiazulverdoso cojeando y berriando a todo pulmón, recorrió los pasillos de la mansión teniendo en mente ese encantador lugar. Aunque al llegar a él no le tomo por sorpresa encontrarlo lleno. Menuda sorpresa, pensó Joe al soltarla la mano de la castaña y mirar a los supervivientes que quedaban, al parecer no fue él único en tener la misma idea. Witman armaba hasta lo mas débiles, Alice y Carson eran uno de ellos, la primera no es la mejor amiga de las pistolas pero en estos momentos de emergencia era necesario tenerlas, Laura aseguro con TMP en mano corroborar de su bienestar, no la abandonaría. En cuanto a Alison, cambio su usuales faldas de tubo por unos pantalones de camuflaje azules, bolsillos por todas partes y pequeños bolsitos para guardar municiones en todas partes, poseyendo en su mano aquella escopeta de color particular, la mujer al sentirse observada miro a su dirección guiñando uno de sus ojos con una sonrisa ladina provocativa. En tanto, Lizzy acudió en el encuentro de Marloon hablando atropelladamente de lo que ocurrió, de como delante de sus ojos fue deborada Ann mientras hablaban de como salir al bosque con todos de pinic, que ya había estado varias veces allí y no intuyo peligro alguno, pero se equivoco y ahora esta muerta. Ni siquiera pudo pararlo. Marie que tambien se equipaba, corrío a su encuentro buscando tranquilizarla, nada de lo acontecido fue su culpa, de nadie lo era, seguramente Ann en una de esas excursiones llamo la atención de uno de “esos” y la siguió hasta aqui, no le tacharia a ella de culpable de lo que ocurría, pero siembra lo que cosechas. Teniendo las cuantas claras, Marloon le sacudió los cabellos cariñosamente mandandola a agarrar cualquier arma, no le aseguraba estar a salvo por mucho tiempo en este amplio salón, menos el no ver uno de “esos” pero si protegerla a como de lugar a costa de su propia vida. La ojiazulverdoso con manejo de nervios a flor de piel le pidió a su hermano no hablar de la muerte tan natural, no por nada puso en juego la vida de otras personas para rescatarlo de aquella primaria, todos aqui se salvarían y sin necesidad de sacrificios, porque tambien demostraría no ser una carga para nadie. Lo prometia. Asi que, con pasos firmes y demandantes, Lizzy se dirigió a donde estaba la ballesta en un cajón de vidrios especialmente para ella y la saco, con manos temblorosas cogió un carcaj guardando todas las flechas necesarias en el camino. No tenia idea de donde irían, donde la llevaria este estropeado mundo, o mucho menos se sobreviviría el día de mañana pero estaba segura de algo, lo de estorbo se acabaría ahora.
Girando a su izquierda escucho la voz de Walker seguidamente de lanzarle algo, era una pistola, abrió los ojos con asombro a la par de tenerlo frente a frente, su apariencia parecía haber cambiado de un dos por tres al tener la alarma de emergencia activada, parecia que estaba preparado para algo asi desde hace mucho tiempo. Sus ojos aceitunados relampagueaban expectantes, en tanto la expresión de su rostro al pesar de permanecer neutral, poseia un giro de trescientos sesenta grados monumentalmente y que si colocaran a uno de “esos” en frente suyo, lo aniquilaria. Con voz ahogada le pregunto porque le daba un arma sin no sabia como manejarla, le recordó que busco su ayuda para hacerlo pero se rehusó al creerla lo suficientemente estúpida e inepta para dispararse a su propio pie, en lugar de un caníbal. ¿Estaba oponiéndose a su decisión? Ignorando los comentarios de la chica, Joe giro colocándose detrás de ella y alzando su brazo, la amoldo con todo y arma apuntando hacia adelante, ha donde la entrada estaba sellada. Su voz susurrante y tranquila inundó los sentidos de la castaña, explicandole el truco de como disparar sin herir a uno vivo en el proceso, tan solo debía de enfocarse en su objetivo justo a la cabeza y respirar profundo, su mano libre viajo al estomago de ella apretandolo un poco, olvidando por completo que han tenido dos encuentros en el paso donde han terminado ellos dos comiendose literalmente vivos llenos de deseo. Lizzy sabia que estaba mal acalorarse por una simple explicación de Walker, se trataba de él siendo lo mas pedante del siglo, insultandola, tratando peor a la basura pero… su voz, su tacto de aquella mano grande en su pecho presoniandola le llevaba a la lujuria, donde sus labios se abren paso entre los de ella y sus lenguas se entrelazaba entre si en una danza de control a la par de poder. ¡No! No podia dejarse llevar, por mucho que le coloque las hormonas alborotadas, la ojiazulverdoso tiene como prioridad salir de este nuevo ataque y por ende, las explicaciones provocativas de esta sexy carne andante son necesarias. Mejor estar pendiente.
Walker se alejo de la castaña Unilers entregándole en sus manos municiones, recordandole que no podía ser una chillona, menos impertinente o idiota, sus ojos, oidos e intuiciones de peligro serian mas útiles a cualquier cosa. Por supuesto, los demás estarían dispuestos a salvarle el pellejo en caso de cagarla, agregándole ser parte de la prioridad en los heridos, pero tendría en sus manos la ballesta y el arma en caso de terminarse sus flechas, esto no era juguetes servían para defenderse. Fastidiada del sermón, el libido de la chica se bajo en nivel cero ante el comportamiento mandón de Walker, dejándole con pelos y señale estar bien. No fallaría. Cerrando los ojos y suspirando Joe, le pidió a Lizzy que de poder ser posible mejor permaneciera a su lado y no se separara nada, conociendola como lo hacia en cualquier instante haría de las suyas. Por supuesto, pensó la castaña deshaciendo el agarre del cabello ondulado, pensar buenas cosas de él y que viniese a romper el momento era su firma, mejor ni se emocionaba. Entonces, escuchando un golpe a la puerta de madera, separaron sus miradas apuntando rápidamente hacia el frente cesando el ruido. Yessica y Tony en un gesto silencioso, adelantaron pasos con cuidado teniendo por encima sus espadas gemelas atentos de cualquier aparición, Alex que estaba acostumbrado al modo de operar de los rubios, le siguió desde atrás con su arma en alto expectante de cualquier “eso”. Witman sin habla ante la sincronización de esos tres, se repuso haciéndole un gesto a Joseph para armar rápidamente sus posiciones improvisadas, por los momentos dejaría a esos tres en la delantera, pero entonces ellos seria la retaguardia, mientras los heridos y los demás seria en medio. Lizzy quiso replicar, volvía a sentir esa anciedad de separarse de Joe y no quería, se rehusaba a simplemente experimentarlo, Marloon se interpuso de inmediato sujetando la mano de su hermana para posicionarla detrás suyo, que estuviese pegada a Walker no le gustaba en lo mas mínimo, además de resultar separarse del grupo tendría la certeza de tenerla a su lado viva en lugar de tener en la cabeza millones de ideas absurdas, ya lo hizo una vez, no volvería a vivirlo.
Un segundo golpe llego, luego de un tercero, cuatro y quinto, Marie tenia a su lado al pequeño Henry con una pistola de clavos obsequiada por la señorita Alison, ya no la necesitaba, en sus manos ocupaba una escopeta de diseño bonito y un montón de municiones de ella. Observandola con esa vestimenta realmente parecía una militar, aunque proveniente de la cruz roja, porque en esa pequeña mochila llevaba provisiones necesarias de resultar alguien herido, le intrigaba la manera de cambiar drásticamente mediante una emergencia de este calibre, su personalidad añiñada y alegre se veía sumplantada por esta otra, una centrada y sería lista para aniquilar “esos”. ¿Cual de las dos era la verdadera señorita Alison? Henry halo de su vestido para llamar su atención, con voz fuerte y clara le pidió no darle tantas vueltas al asunto, la mujer que acababa de darle su arma no era ninguna de las dos personalidades en demostrarle a los presentes, realmente se trataba de alguien mucho peor y dándole una mirada astuta, agrego centrarse en el presente de no ser deborados, aun tenia en mente hacer muchas cosas mas. La asiática soltó una risita nerviosa, el niño tenia razón en ese aspecto, no tenia tiempo para matarse la cabeza con hologramas de enfermera, su atención completo estaba al frente de ella y nuevamente con esas cosas, tendría su revancha.
Al noveno golpe la puerta cedió un un puñado de esos emergió, Yessica alzo su espada con precisión al instante de igualmente hacerlo Tony, decapitando sin pensarselo dos veces a dos de “esos” que anteriormente eran guardias de la mansión, haciendo rodar sus cabezas en el suelo. Alex tambien tuvo su diversión, apunto su metralleta a la frente de putrefactas mucamas que intentaban con sus pálidos dedos tocarlo, pero resultaba inútil, su puntería era lejendaria igual a su precisión, jamas llegarían a él. Rápidamente Sebastián mando moverse en medio de los caníbales, no podían quedarse mucho tiempo en este sitio, necesitaban abandonar la mansión y encontrar algún lugar seguro. Darlen agrego empujando a una de esas cosas y golpeandole con la parte trasera de su arma en la nuca, no abrir fuego de ser necesario, recuerden de ser sencibles al ruido y eso seria darles tu lugar exacto, concordando con el grandulon, Alison señalo a buscar los autos aparcados en la entrada era su única alternativa de salir con vida, ya con eso asegurado, en el camino idearian un plan para buscar donde pasar la noche. Frunciendo el ceño, Sebastián mando a bajar la cabeza de la mujer para dispararle a “eso” y derrumbarlo al suelo, había fallas en lo dicho por la enfermera, primero, no le aseguraba poder salir de frente de la mansión antes de perder a Robert le aseguro estar repleto de “esos”, su única alternativa sería huir detrás, y segundo, actualmente eramos mas no certificaba poder abarcar a todos los supervivientes. La pelicaoba fruncio el ceño, al instante de girar sobre sus talones, empujar con su pie a uno de “esos” por la espalda y apuntarle con su escopeta disparandole, se le estaba acabando el tiempo. ¡En fin! Exclamó Darlen, sujetanto a la enfermera del brazo y alejandola de una mujer que tenia varios mordiscos en su mano, queriendo atacar a Alison, ya verían eso después, realmente tenían que salir de aqui.
Sebastian llamando a Yessica, Tony y Alex les mando a seguir la ruta del pasillo izquierdo, por allí debía existir una via de escape mas fiable, de lo contrario serian deborados. Sin darle mas preambulos al asunto, el trio de peligrosos siguieron ordenes liberando el paso para los demás, que le siguieron desde cerca. En el camino, Laura pego a Nachi prácticamente a sus piernas mientras partia cráneos, saltaba y pegaba patadas a diestra, siniestra a todo a aquel ser asqueroso de querer acercarse a su cuñada o ella. Esos alientos putrefactos, piel traslucida parecida al papel cebolla y algunas de las extremidades perdidas eran la vista de ahora, la latina creía no tener fin esto, entre mas derramaba de aquella sangre viscosa, rápidamente salían mas. Aprendió del San Marcos no luchar de ser necesario, aunque los gritos de la niña no le ayudaban a pensar con racionalidad, menos notando como buscaba llegar hasta ella, provocandole alzar su TMP rápidamente y vaciar un cartucho entero. Sujeto la manito de la chiquita y camino mas de cerca de Alex, este si que le asentía bien el ataque, su risa al aire sadica y divertida, aquellos movimientos de total experto y la sangre exparcida en toda su ropa. Ni hablar de los rubios, al pesar de no estar en su totalidad compuesta de su tobillo, Wayz utilizaba como sorporte la pared para saltar y cortar a la mitad cabezas, estremidades o despedazar tobillos para evitar que “esos” pudiesen alcanzarla, era una asesina letal y se convirtió en ello seguramente al huir del San Marcos. Por su parte Tony, aquel melquetrefe que admitió volver a amar a Lizzy, se mantenía junto a Yessica siendo su otra costilla y cubrirle las espaldas al instante de alguno de ellos atacar a su compañera, este al igual que ella, iba directamente a clavarle la espada en la frente y de atascarse, patearlos seguidamente de sacar una pistola de su bolsillo disparando el gatillo. ¿Qué tanto este nuevo mundo logro cambiarlos a todos? ¿en volverlos expertos de armas y técnicas de matar? Al menos ha sido lo suficiente para mantenerlos con vida, y eso le bastaba por los momentos, lo demás, le sobraba.
Los ventanales grandes de cortinas daban a un pasillo largo y tetrico, fuera de los cristales se mostraba la lucha de algunos del personal de la mansión luchando contra “esos” luchando por vivir, Sebastián notando eso, abrió la ventana y descolgando el rifle de su espalda intento enfocar su mirar en ellos. No se preocupo por su alrededor o ser mordido, su gente estaba afuera buscando sobrevivir y seria incapaz de abandonarlos, al salir el primer disparado derribando a una de las encargadas de la cocina, uno de segundo le llego, seguido del tercero, los de seguridad extrañados alzaron sus miradas encontrándose con Witman, ellos saltaron y gritaron de la alegría el nombre se su joven amo agradeciendole el gesto, aunque mejor se ocupaba de él y no de ellos. En el instante de percatarse de la realidad, fue interceptado por uno de “esos” desde atrás, haciéndole quitarse de la ventana y apuntar el rifle en él, un movimiento equivodo, porque una mujer convertida en eso ya le esperaba desde atras. Sebastián agachando su cuerpo, saco una pistola de su cinturón apuntando a la cabeza del caníbal pero fallo, dándole a uno de los jarrones de la mesa cayendo al suelo y llamando la atención de mas. Mascullando una maldición, le profirio un codazo a la cosa tras suyo y de un agil movimiento, tumbandolo al suelo, pero seguia quedandole uno, el del frente. Alzando su rifle aun sabiendo de ser de largo alcance, el rubio pensó en aniquilar a “eso” pero no pudo, simplemente porque alguien lo hizo por él. Witman soltó un respingo haciéndose a un lado al observar caer a eso por fin muerto, la figura de un chico de aceitunar mirar y vistiendo una chaqueta de cuero inundó sus retinas, Joe fue su salvador que con una sonrisa prepotente extendió su mano para colocarlo de pie. Mejor tener ojos en todas partes, de lo contrario, perderia mas supervivientes. Avanzando siguilosamente, cruzaron hacia la derecha donde un pasillo lleno de cuadros de flores se imponía con impetud, allí tres “esos” vagaban sin rumbo graznando peresosamente y con la vista dorada perdida en cualquier otro mundo. Eran grotescos, la única mujer entre ellos tenia un liquido verde recorriendole el mentón y supurandole de un gran mordisco en su cuello, los otros tenían la piel colgando a tajos de los huesos transmitiendo una descomposición alta, Walker junto a Henry nunca lograron comprender las razones de estas características en los zombies, es decir, para tener esos razgos propios de días avanzados en el ataque debía de surgir por algún motivo extraño. Lastimosamente le fue incierto. London fue el primero en romper filas seguido de Alex y Yessica, los tres estaban tan coordinados que hasta esquivaban la sangre emergiendo de esas cosas, la rubia alzo su brazo blandiendo la espada para cortarles los brazos a la chica, asi no poder atajarla y terminar clavandosela en la cabeza como si fuese un hacha. Su novio fue mas elegante, profiriendole una patada, empujo el peso de su cuerpo en “eso” hasta llegar contra la pared justamente, su enfoque seguía siendo en la frente, dejándolo de mover al instante. El rapado, de su parte, le lanzó una patada a eso enviandolo al suelo de inmediato, a lo que sin rechistar coloco el frio de su metralleta en la frente a la par de colocar uno de sus pies en el pecho de este evitando sus movimientos, y disparandole en la cabeza. Sebastián se unió a ellos dejando a Walker detrás cuidando la retaguardia con Darlen, debían de seguir moviéndose y evitar una segunda emboscada de los caníbales.
Pasando el pasillo ya no tan coloreado de primavera, hallaron las escaleras que los enviaria al exterior sorpresivamente allí no había ningún “eso” esperandolos haciendosele raro, Sebastián temblo al considerar que los de hace un momento atrás salvo los entretenian, por lo que empujo la puerta sin considerar las consecuencias. Un hombre que le faltaba parte de su mentón, emergió de afuera para avalanzarce contra el rubio que soltando un grito de la impresión, movió su rifle en un acto de pura inercia para salvarse. Antes de casi caer el pie de las escaleras, Alex alzo su metralleta dándole los impacto de bala en el cerebro a esa cosa asquerosa, aunque el rubio se salvo no pudieron asegurar proteger su camisa de cuadrillos azul cielo con blanco, eso si que se mancho de una sustancia parecida al petroleo. Yessica y London le ayudaron a colocarse de pie apartando al hombre de un empujón, le advirtieron que tuviese mas cuidado la próxima vez, la anciedad es una emoción innecesaria en este tipo de casos. Asintiendo al agradecer el gesto, señalo seguir caminando rumbo a los jardines internos allí existía una parte del muro que era mas bajo y podrían cruzarlo, daba directamente a la calle casi a mitad del bosque si resultaba ser como dijo Robert, “esos” deberían estar custodiando el frente de la mansión y no su alrededores, por supuesto, Ann fue interceptada desde la puerta de la cocina que daba al bosque interno dando como consiguiente, ya estar invadiendo todos los alrededores de la casa. Ellos necesitaban abandonarla antes de estar perdidos. Alison alzando su mano con acto infantil y usando su voz añiñada, sugirió buscar en los alrededores carros para poder trasladarse, a pie no conseguirían llegar muy lejos y adentrarse al bosque significaba suicidio directo. Además, recalcaba tener heridos con ellos y estos no podrían escalar un muro por mas bajo que fuese, eso lo decía por Miss Unilers y Carson, de intentar hacer un mínimo esfuerzo resultaría perjudicial a su salud. Una vez mas, Lizzy se sintio inútil, un mal tercio en una ecuación sin poder realizar porque estaba siendo una carga para sus amigos, si bien su pie estaba mejorando no podía saltar un muro, no con un estúpido yeso. Por su parte, Carson repuso restarle atención a sus heridas, él ya estaba mejor como para escalar un muro igual aun mono, con una mueca de picardía en el rostro Nachi le dio un piquete en la espalda del pelibronce que inmediatamente lo hizo quejarse, Marie arqueando una de sus cejas coloco las manos en su cintura reclamandole al muchacho su evidente mentira, el comportarse como un superhombre no le quitaría el dolor menos la realidad. Aun estaba herido. Colocando las cosas en orden, Sebastián ideo un nuevo plan que los llevase al estacionamiento privado de los Witman, por supuesto, es algo que acarrea riesgo pero no intentarlo sería parecido a un suicidio. Irían directamente por el bosque, manejandose hasta salir hacia la calle donde encontraban un bulevar lleno de negocios de comerciantes y casas antiguas, unas cuadras mas hacia la derecha estaría un gran galpón con un letrero del apellido del rubio. Anteriormente los Witman manejaban concecionarios de autos provenientes de Inglaterra y Estados Unidos, pero posteriormente debido al mal uso de algunos fondos por los inversionistas, cancelaron la sucursal quedando nada mas el galpón que lo usaron como estacionamiento personal de ellos. Al pesar de quedar un poco alejado de su ubicación, valia la pena intentarlo antes de ser tarde. Cosa en comprender los demás.
Diviendose las tareas, con un trio de los rubios dando la sensación de ser gemelos y un Alex alzando su metralleta, los otros le seguieron desde atrás; Laura cuidando de Nachi, Marie con Henry y la pistola de clavos, que le venia bien al haber practicado en el pasado junto a Walker secretamente, Alison con Alice temblorosa pero dispuesta a cooperar, Carson con Darlen llegando al final, dejando a Alison, Lizzy y Joe. Estos últimos se sentía la tensión palpitar, Marloon decidió quedarse muy junto a su hermana delante mirandola de reojo ante su fuerte apego con el ojiaceitunado, le agradaba poco que un imbécil como él estuviera la atención de sus hermanos, mas en la dulce e inocente castaña. Faltaba comprender las razones de sentir una especie de atracción hacia el Walker si la trataba mal, peor a un trapo usado, desde su llegada a la mansión no paraban de discutir por todo y tirarle en la cara ser una completa inepta, buena solo para chillar y quejarse del actitud del pelinegro. La psicología de las mujeres era difícil de comprender, mejor aun, la de su hermanita. Comenzaron a moverse sigilosamente sin causar mucho ruido, según los estudios e hipótesis de Walker con Henry esas cosas sin dudas eran ciegos, dejándole por consiguiente sus sentidos como el olfato y oido, el primero solo podria emitirlo al percibir la sangre en el ambiente y podria incluso camuflaerse con aquella sustancia viscosa para salir desapercibidos, al saber eso Alison chillo en descontento al sugerirle contaminarse de esos olores desagradables, le importaba menos tener que disparar a diestra y siniestra con tal de liberarse de ese raro martíl. Las chicas le apoyaron en eso, no pretenderían utilizar las sustancias raras que emitían “esos” para salir desapercibidos, nadie le garantizaba igualmente no ser peligroso. Unilers junior catalogo ser una excelente oportunidad de averiguar si eso significaba algo con respecto a su apariencia, una característica necesaria que pasaba a la descomposición de los muertos, aunque efectivamente, la idea fue descartada. 
Saliendo hacia el jardín Witman encontró a los guardias de la mansión aun luchando contra “esos” sin rendirse, el muchacho junto a sus amigos fueron a su encuentro pidiendo el estado de la invasión en el lugar, con lo cual estaba prácticamente repleta, han perdido casi la mitad del personal y el restante busca el conseguir lo poco importante e huir al bosque, es el único sitio mas o menos seguro. Marloon se aposento junto a el Witman dándole un leve empujón, esta era la señal idónea para salir de allí sin dejar rastro, comprendia que fuese el hogar de sus memorias donde creció, venció un montón de obstáculos pero necesitaba pensar en el mañana y la esperanza de supervivencia de quienes le seguian desde atrás, aunque nadie lo decía él era el líder de todos y encargado de dar su vista buena o no de realizar algo. ¿Acaso no es obvio? Todos necesitaban de su líder y el guiarlos hacia la nueva travesía. Uno de los empleados se atrevió a sujetar de los hombros al rubio con fuerza, mirandolo con nostalgia y dureza a la vez, jamas se arrepentiria de servirle durante todos esos años a la familia Witman estaba agradecido de extenderle la mano cuando nadie mas lo hizo, por ese motivo el señorito de ellos debía de vivir, correr entre la muerte y pisar los cadáveres de aquellos envueltos en descomposición de ser posible. Ya había experimentado muchas perdidas desde el resurgimiento de este nuevo mundo, sus amigos, profesores de escuela, familia… llego el instante de luchar por si mismo y aquellos en confiar en él. No debía de voltear su cabeza, menos intentar mirar hacia el pasado donde estaban ellos, no, solo hacia el presente y ese bosque con el boleto de su seguridad. Sebastián sin saberlo, fue inundado sus pensamientos de lamentos, sentimientos conexos que lo llevaban aquel pasado donde el corría por todo el terreno de los Witman por diversión, no por miedo. Asi que, apretando sus puños con impotencia, dolor y sin alguna alternativa giro su cuerpo en dirección al bosque mandando a los demás a adelantarse, el instante de partir llego. No iba a llorar, no iba a arrepentirse después de esto, sobre todo, no iba a dejarse llevar por la presión creciente en su pecho queriendo deborarlo. Solo aguantaría y andaría hacia adelante. Susurrando un “suerte”, partió con pasos apresurados mordiendo sus labios y tragandose cada una de esas memorias dulces de niñez, incluso la de un Robert siendo su máximo cómplice en sus fechorías. En ese mediodía, casi tarde, Sebastián Witman experimento en carne propia lo que era ver desvanecerse entre tus dedos todo el trabajo de una vida de sus padres, aun mas a todo, la familia a parte que tuvo sin compartir sangre dispuestos a servirle en las buenas y malas. Lloro en silencio, sintiendo la candente impotencia recorrer cada particular de su ser al escuchar los lamentos de sus empleados pidiendo clemencia y piedad, mientras el huia cobardemente sin poder hacer nada mas.
Por primera vez Sebastián, supo que nada era seguro, ni nunca lo fue, aunque si existía algo con esa definición: la muerte.
Drable 2
Los gritos de Marie hicieron eco en aquella calle de angosto lugar pidiéndole tener cuidado con la división de cuerdas casi transparentes, siendo totalmente tarde porque choco con ellas siendo repelada directa al suelo dando vueltas en un mismo eje, pegandose en sus codos, rodillas y en el pomulo, quedando finalmente desparramada en el pavimiento algo aturdida y confundida. ¿Como llegaron a este punto? ¿Exctamente que le llevo? Habían salidos de aquel bosque maldito de “esos”, donde unos rescatitas de la muerte los interceptaron por sorpresa queriendo deborarlo, su vestimenta color fuego y cascos amarillos los delataron, aunque dificultaron el trabajo de dispararles al cerebro al tenerlos cubiertos. Sus expresiones putrefactas, dedos mutilados, mandíbulas desencajadas y sustancia parecida a la sangre quisieron dar con ellos, milagrosamente Yessica, Anthony y Alex pudieron manobrear su sincronización legendaria para derribarlos, aniquiandolos teniendo como consecuencia sangre cubriendo su ropa. Daños colaterales mínimos. Pero eso no era lo interesante porque Lizzy sabia que esa caída de hace unos minutos, podria costarle la vida. Al intentar abrir los ojos, tomar asiento apoyando su brazo en el pavimento sujetando su cabeza y evaluar sus daños se percató de dos cosas, la primera, sus armas habían salidos disparadas a metros lejos de ella bajo la barricada de cuerdas transparentes, y lo segundo, tres de “esos” venían a por ella con andar lento. No grito, ni chillo o algo parecido, solo intento colocarse de pie y alcanzar su ballesta con flecha incluida, aunque se hallaba lejos de su alcance y aparentemente se volvió a lastimar la lesión de su pierna. Maldecia internamente su suerte que aparentemente le abandono desde hace tres meses atrás, ni intentar estirar su mano por debajo de la barricada le permitía coger la ballesta, solo zarpar sus dedos al aire sin éxito. Su anciedad incremento al tener una de “esos” acariciar con su aliento de moribundo la piel de su brazo, soltando un quejido lastimero y algo hueco, con la finalidad de morderla. Uno segundo se inclino sobre ella tocandola con sus esqueléticos dedos su pierna lastimada, arrastrandose por debajo de la barricada y casi rasgando con sus uñas la carne de la joven, entonces, Lizzy no soporto mas el miedo clavando lo mas profundo de su alma soltando un grito.
Joseph apretando sus dientes hasta el punto de rechinar empujo a Alison hacia un lado corriendo en medio de tres de “esos”, cargando las súplicas de la enfermera, la de unas chicas del grupo y de la misma pequeña voz de Henry para alzar su striker apretando el gatillo para dispararle a la cosa trepadora en la pierna de la castaña, cayendo sobre ella muerto. Seguidamente, profirio codazos a sus costados a aquellos caníbales de querer morderlo, arrojandolos al suelo o quitándole algunas de sus estremidades con la finalidad de dar con ella. Unilers seguiría siendo una carga de doble filo, aquella chiquilla miedosa, gritona, berrinchuda que jamas aprendería a sostenerse por si misma, la cual cada vez de intentar hacer algo bajo su cuidado terminaba en algún apuro justo igual a ahora. Deslizándose bajo la barricada Joe apunto a “eso” convertida en mujer, produciendo un ligero eco seguido de tener partes de algunos de los cesos en la ropa de la ojiazulverdoso que respiraba entre cortado, medio llorando y pataleando al aire para librarse de esos cuerpos sobre ella. Acto seguido, levantándose del suelo Walker corrió a toda mecha y sin pestañear, preciono una vez el gatillo en la frente de “eso” vestido de traje y corbata, cayendo al piso finalmente. Fulminando con la mirada a la histérica chica, cogió el arma de ella lanzandosela en el regazo junto a levantarla del suelo cargandola como princesa, ella aun seguía llorando desesperada por su encuentro tan cercano a la muerte que ignoraba por completo a su salvador, Joe le lleno de gritos ante su falta de razonamiento. Es decir ¿como se atrevía a separarse de su hermano mayor? ¡Solo una idiota lo haría! Lizzy a gritos combinado de llanto lo admitió, era la idiota mas grande del mundo al siquiera pensar en ver a la gente de su padre en un lugar como este, pero ese tipo de auto se asemejaba mucho a ellos, perfecto, ahora aceptaba su falla pero eso jamas cambiaria el hecho de estar apunto de morir. ¿No podía ser al menos considerado una vez en su vida? El ojosaceitunado soltó una respiración profunda, concluyendo que enojarse seguía siendo inútil con esta chica, incluso ahora estando a punto de terminar deborada por esas cosas no dejaba su personalidad atontada. Sin embargo, algo dentro de él sintio extirarse al verla correr peligro, siendo rodeaba por esas cosas buscando comerla hasta solo dejarla en huesos, fue una sensación tan espantosa como cuando una vez en aquel lago creyo ahogarse muy parecido a no poder avanzar, flotar o conseguir aire. Joe tenia miedo de no poder ver la luz en la superficie. Ahora, teniendo a la estúpida de Unilers en sus brazos privada de llanto el susto permanecia en sus venas, quemandose lentamente a fuego lento, a la expectativa de ser nuevamente sorprendidos. Incluso de ser el caso el cabello ondulado estaría preparado, no permitiría que se la arrebatara de las manos, ya no mas.
El grito de Alice le llevo a girarse rápidamente a la dirección detrás de sus espaldas quedándose de piedra, aparentemente había pensando demaciado rápido con respecto de recibir mas visitas inesperadas, porque un gran número de ellos iban hacía el grupo haciéndolos retroceder. Joe dio un paso hacia adelante para ayudar a sus compañeros pero inmediatamente, cuatro de “esos” le esperaban a su derecha listos para atacarlo y él aun tenia a la idiota de la piel nivia llorando sin control, era sin duda tan problemática como imán de problemas. Chasqueando la lengua con fastidio, cambio el peso de la chica a uno de sus brazos mientras que con otro se abria paso entre los caníbales, lo malo es que no podia avanzar mucho al ocuparse de Lizzy, quien se negaba a reaccionar. ¿Acaso no se percataba de que los otros estaban en peligro? Además, las innecesarias barricadas eran un molesto obstáculo para poder unirse a ellos, incluso dividían la calle para dar a otro lugar totalmente distinto y desconocido en los ojos de Walker. Separarse no es algo que le apetecia mucho al azabache, menos el quedar a solas con alguien del calibre de Unilers de ayudar, terminaría matandolos a todos. Profiriendole una patada a una chica vestida con uniforme de tenista, Walker corrió hasta el punto donde las calles se separaban y no podían pasar al otro lado, mascullo entre dientes una maldición, seguidamente de mandar a callar de una jodida vez a Unilers chica porque de lo contrario, todo estaría perdido. Witman observando el panorama para nada esperanzador, grito en dirección a Walker no tener mas remedio a separarse y encontrarse directamente en el centro comercial del centro, era el punto de referencia mas conocido de la localidad por lo que no existiría perdida, de desconocerlo podria preguntarle a Lizzy y juntos llegar allí. El cabello ondulado se presipito contra la barricada pidiéndole a Witman no decir cosas inútiles, Unilers chica en esto era de todas las cosas menos cuerda y cooperativa, quizás les llevaría a un barranco para una muerte segura y sin mordidas. En su lugar Marloon lo mando al demonio, debia tener cuidado de quien se refería porque hablaba de su hermanita no de ningún extraño, Henry alzando su mano en dirección a Walker le sugirió intentar con una bofetada de no reaccionar en la pelis le servían ¿por qué le fallaría a él? El moreno sonriendo de medio lado divertido de la ocurrencia del pequeño prometio tomarlo en cuenta, aunque no le garantizaba el regresar a la castaña con su rostro inmaculado, a lo que Marloon salto conmocionado exclamando en encontrarse nuevamente en el centro comercial y ver un rasguño en Lizzy, le patearia el trasero mandandolo directo a la luna. Walker se apoyo en la barricada de latas admirando el panorama de cadáveres apilados frente suyo, escuchando a lo lejos los disparos de sus compañeros desvaneciendose en él aire deseando fumar un buen cigarrillo, prometiendo internamente parar las conductas absurdas de su peor enemigo al insinuar tocar a su hemana, es decir, era un malagradecido porque la acabo de salvar ¿no se decía gracias? Tampoco tenia mucho tiempo de meditar eso, los gruñidos de mas de “esos” inundaron en los costados, llego el momento de escapar.
Apuntando al frente Walker disparo con su magnun a la rodilla de una jovencita que le faltaba gran parte de la piel de su rostro, su cabello y notaba perfectamente su tobillo partido, su hueso sobresalía escalofriantemente. Debido a la fuerza del disparo llamo a atención de los demás, que soltando gemidos al aire, giraron sus cuellos en su dirección comenzando a caminar para atajarlos. No era mayor a seis, aunque de todas maneras Joseph no se quedaría mucho para ver como se aglomeraban, girando sus ojos a todas partes en búsqueda de un sitio lo mas razonable en verse seguro y despejado, el cabello ondulado decidió caminar derecho luego girar a la derecha, donde un conjunto de casas se mostraba. Podria estar acelerando su muerte o el escondite mas sorprende de la historia. Corriendo sujetando lo mas fuerte posible la sollozante castaña, Walker notaba como la calle se abría mostrando casas estilo cabaña, arbustos verdes y arboles lo suficientemente altos para poder escalarlos, de estar en buenas condiciones. Los zombies le seguían desde atrás con sus caminar torpre, lento y tonto, moviéndose por instinto de devorar sus órganos. Mientras su cerebro ideara planes de escape para su supervivencia, “esos” jamas le podrían ganar, al menos eso pensó hasta toparse con una buena cantidad casi al llegar a una especie de parque rodeado de casas de rejas blancas, con puertas de madera. Chasqueando la lengua fastidiado, se desvío traspasando a toda velocidad el parque, viendo que el camino bajaba en un paso de bicicletas aparentemente y rodeandolo de un muro de concreto. Por un momento creyó el tratarse de donde sus amigos se habían dirigido, siendo desmentido de inmediato porque se visualizaba mientras mas avanzaba una fuente de agua pequeña, teniendo en una de las esquinas una casucha de madera. Quizás fuese idóneo darle una visitada, agregándole algo de distracción para esas cosas que venían siguiendole, aunque difícil teniendo este peso muerto en sus brazos que no se movia o hablaba. Perfecto, porque él nunca se ha caracterizado de ser condecendiente con las personas tontas, menos tratándose de las Unilers con adicción a los problemas, asi que llegando a un muro lo mas o menos alto para poder llegar al nivel inferior de la calle, Joseph arrojo a la chica al suelo de forma casual como si de un descuido la dejase caer.
Lizzy soltando un gritillo de dolor ante el golpe recibido en su trasero, se giro con rabia contenida en su mirada exigiendo una explicación de ser tratada asi, ella es una persona herida, no un saco de papas que manejas de un lado a otro a conveniencia.
— Es como si lo fueses prácticamente, en realidad, las papas saciarian mi hambre pero tu. — la mira con ironía, bufando al menos preciarla un poco — no haces mas que agotar mi paciencia y llorar como si con ello curaras a los infectados.
— ¡Son mis lágrimas cretino! — bramo la ojiazulverdoso, parandose con dificultad del suelo y dándose de sentirse un poco aporreada. — ¿Ahora vas a decidir por ellas? Seria el colmo.
— El colmo, para tu información chiquilla infantil, es que nos separamos de los demás. — extendió sus brazos alrededor como si estuviera mostrandole un anunció de venta de casas. — lo cual no es feo, sino pésimo. Pero ¿adivina que? ¡No fue en lo absoluto tu culpa! Sino de los demás por dejarte hacer lo que quieras, ahora miranos, perdidos y solos.
— No exageres. — rodea los ojos, Walker la ignora bajando el escalón de una cantidad razonable de diferencias de metro. — ¡Oye! ¿qué piensas hacer?
— Utiliza esa cabeza para pensar, idiota. — suspira, extendiendo sus brazos en dirección de ella sin comprender nada en lo absoluto. — ¿Vas a quedarte allí mirandome como lerda o cooperas con la causa?
No es como si tuviera otra opción estaban en medio de la nada con el cretino de Walker siendo perseguida por esas cosas, bien podria correr o bien podria correr, en su condición era difícil pero no imposible. Tomando aire profundamente la castaña se agacho sosteniendose al borde del escalón colgandose la ballesta en la espalda, salto apretando los ojos hacia los brazos del moreno quien la sostuvo fuertemente contra su cuerpo, ambos duraron un segundo mirandose directamente a los ojos y olvidando su caótico entorno, los gemidos de lamento de los zombies, el sonido de sus pesados cuerpos arrastrandose sobre el pavimento y… que un puñado acababa de arrojarse a unos cuantos metros de ellos. Dejando caer una vez mas a Lizzy en el suelo, Walker se descolgo la Straiker de la espalda y apuntando a la cabeza del primer caníbal apreto el gatillo volandole los cesos, la sangre fue esparcida por todas partes haciendo que Lizzy cubriera su rostro de ser bañado con esa sustancia. En su interior ella lo maldijo por hacerla caer y regalarle cesos con sangres en su primera cita, no es lo que esperaría de una pero tampoco podria ponerse exigente en un mundo tal cual como esta.
— ¡Ponte de pie idiota! — le mando halando de su brazo y colocandola arriba de un solo golpe, Lizzy le fruncio el ceño medio dolia ante su evidente agresor. ¿Este quien demonios se creía? — ¿piensas quedarte esperando a tu muerte? ¿o correr como si fuese el último día de tu vida? A este paso podria hacerlo.
— Delicadeza no es precisamente tu segundo nombre. — comento la castaña corriendo lo mas rápido posible con su pie lastimado, detrás del moreno que disparaba tanto adelante y atrás abriéndose paso para llegar a la casucha de madera. — capaz ni sabes como tratar a una dama de verdad, bruto.
— Excelente dato, Unilers. — pronuncio con ironía jadeando ante es esfuerzo, frenando y dándole una patada a una mujer que vestia ropa de camuflaje con chaleco incluido ¿quizas militar? — avisame cuando veas una por favor que bastante exhausto estoy de lidiar contigo, tus gritos causan lesiones en el conduto auditivo. ¿Lo sabias?
— Si te causa tanto fastidio, ¿por que simplemente no me dejas morir y ya esta? — preguntó por millonesima vez la ojiazulverdoso, haciéndose la dura cuando en realidad su corazón martillaba mitad de la adrenalina del momento y la otra expectante de la respuesta del Walker. — asi te ahorrarías un sinfín de molestias que te causó.
— ¿Por un momento no puedes cerrar el pico? — dijo esto sujetandola de la cintura y subiendola a su hombro como si fuese un costal de papas, la chica profirio un gritillo de la impresión. ¿No existía otra forma mas de ser humillada? — ¿Crees que me tomaría la molestia de abandonarte con todos los pesares que me has hecho pasar? Lo siento pero mis encomiendas son directas a cumplirse, no fallarlas.
Sosteniendola directamente de sus piernas para evitar dejarla caer al suelo, corrió despavorido sobre el césped verde manchado con la muerte, la táctica seguía siendo la misma: evitar luchar de ser necesario. Unilers chica ahogaba gritos en su garganta entre bache y bache sinónimos de una caida, sumandole a la horda de “esos” saliendo hasta por debajo de las piedras abriendo sus bocas contaminadas, emitiendo sonidos gruturales hambrientos de carne humana, fresca y dispuesta a su disposición. Lizzy se sujeto con dedos agarrotados en la chaqueta de cuero del Walker, estaba sudando por lo que ellos se resfalaban haciéndola temer de caerse, de dejarla el caer y terminar comida por “esos”. Había sido una tonta, como si fuese eso algo nuevo, en retrospectiva esto era su naturaleza meterlos en problemas a ella y sus amigos, sin tomar en cuenta sus verdaderos deseos. Solo quería vivir. Llegaron a una pendiente que bajaba bastante resbaladiza, “esos” son lentos y aun se encontraban a unos cuantos metros lejos de ellos pero sin desistir de perseguirlos. Joe cambiando de una maniobra la posición de Unilers chica sobre su brazo, de manera que quedara sentada y con las manos de ella en sus hombros, salto sin pensarlo dos veces a la pendiente como si fuese una resbaladiza de un parque infantil, Lizzy esta vez no se aguanto y grito con lo que sus pobres pulmones le permitian hacer. ¿Qué mierda pasaba con Walker? ¿Qué mierda con su sentido de protegerse? ¡Al menos pudo haberle avisado! Ahora escondía su rostro en el cuello de él aferrandose a vivir, a no tener rasguños en su rostro y de cualquier otra cosa de poder atacarla, porque no eran los únicos en caer muchos de “esos” en un estúpido intento de dar con ellos igualmente se lanzaron al vacío. Si Walker era asi en todas sus primeras citas prefería dejarlo hasta aqui, deseaba bajarse de este auto y caminar hasta su casa.
Flexiando las piernas al igual de utilizar la Straiker como freno, el cabello ondulado se detuvo a tiempo de notar a dos de esas cosas con extremidades dobladas, brazos o rodillas rotas, levantarse del suelo e ir por ellos. Tampoco se quedo mucho tiempo averiguando las intenciones de “esos”. Abrió fuego a su izquierda a la par de ponerse de pie con todo y Lizzy en sus brazos, troto teniendo la vista fija en la casita de madera siendo su única salvación hasta ahora, mas de esos bicharrajo venían por ellos obstaculizandole el camino y a Walker casi se le acaba el cartucho con Unilers chica en su brazos se le imposibilitaba recargar. Perfecto, le toco utilizar la fuerza bruta. Disparando él último proyectil de la straiker al acercarse un joven con una gran abertura en su cuello, el ojos aceitunados elevo su pierna clavandosela en el pecho sujetando fuerte a la castaña para no perderla, seguidamente de dar un giro evitando que lo cogieran y dándole un codazo en las costillas para empujarlo al suelo; saltando encima del hombre caído Walker esquivo a un zombie agachandose y cayendo sobre el otro. Rápidamente corrio en zing-zang con la finalidad de despistar a los caníbales, con tal funcionaban mediante el sonido a la par del olfato, si empleaba sus comodines se salvarían de una forma impecable. Llegaron a la horrilla de lo que parecía ser un de los pocos desembocadura del rio, no parecía ser profundo y tampoco nadie certificaba que “esos” supieran nadar, el problema seguía siendo el mismo: Unilers. Chasqueando la lengua con fastidio viendo de reojo hacia atrás donde esos se tambalean de un lado a otro, Walker respiro profundo dando un salto hacia adelante importandole poco que Lizzy le llamara loco o le golpeara el hombro. Un ¡Splash! No se privo de sonar en el sitio, donde tanto el cabello ondulado junto a Unilers chica emergian del agua flotando percatandose como “esos” aleteaban sus manos al vacío en un intento de no ahogarse, pero los muy inútiles no solamente eran idiotas tambien alérgicos al agua con lo que terminaban hundiendose en el fondo. Joseph soltó una risita socarrona victorioso al percatarse de haber tenido una idea maravillosa, esas cosas son tan estúpidos que eran capaces de saltar de un acantilado detrás de un pedazo de carne con patas solo para alimentarse, esto explica una de las teorías de Unilers niño, solo poseen instintos primitivos.
— ¡Eres un maldito loco Walker! — exclamó la castaña dándole múltiples golpes en el pecho de moreno, ahora estaba empapada hasta los huesos y sus cosas las tenia Marie. ¿Como pensaba recompensarla de esto? — ¿Me decías que soy la de las conductas suicidas? ¡Tu tienes mas potencial que yo imbécil!
— Deja de ser quejica. — le reclamo sonriendo de medio lado apretando sus manos en la pequeña cintura de ella, que hizo una mueca de impresión a la par de sentir escalofríos. ¡¿Qué demonios le pasaba?! — hemos podido salvarnos a final de cuentas. Deberías de darme las gracias, no insultarme.
— ¡Y una mierda! — bramo histérica.
— Quien te viera Unilers, seguramente de saber esto tus padres se molestarían mucho. — su tono era burlón y con signos de provocarla, cosa en estar logrando con intereses. — ¿Quizas necesites de mas agua para lavar esa boquita tuya?
— ¡No te atrevas! — le advirtió con ojos agudos, conociendo las oscuras intenciones del moreno. — ¡Ni se te ocurra Joseph Walker!
Se sumergió sin avisarle a la castaña aguantando la risa en su garganta mientras ella se revolvia en sus brazos pegandole constantemente en el pecho para deshacerse de su agarrare, Walker estaba divertido observando a la Unilers chica volviéndose frenética solo por agua, es cierto que no tenían cambio de ropa pero a veces un remojo con sabor a realidad le hacia falta. Buseando ágilmente hasta la orilla emergieron de las aguas soltando a Lizzy a un lado, ella a orcadas tocia jadeando escupidiendo todo el agua que gracias a Joe había tragado, ese cretino aparte de complejos de amante de deportes extremos igualmente los tenia de niño travieso. Tirandose boca arriba, escucho las carcajadas de Walker que se levantaba del suelo pasando su mano por el cabello peinandolo hacia atrás, su expresión era fresca, de total diversión demostrando que seria capaz de volver a repetir lo mismo. Sin dudas un loco. Aunque, por otra parte, verlo con esa camisa blanca cuello en “v” pegada al cuerpo le hacia tragar saliva sonoramente, cada músculo, cada abdominal se marcaba de una forma haciéndole delirar demostrandole que se ejercitaba constantemente. Sus pectorales, parecidos al fruto prohibido del eden se erguian ante ella incitandola a tocarlos, lo hizo una vez en aquella habitación donde esa piel morena creyendo encenderla hasta los cimientos, catalogandolo como la gasolina o la pólvora de una dinamita. Ambos recreaban una explosión de tamaños titanicos. Lo detestaba, le odiaba, le… ¡Le volvía loca! La necesidad de lanzarse encima de él tocar cada centímetro de su piel morena, marcarla y saborearla le rodeaba la cabeza como una mantra. Podria estar encontrándose en peligro justo como hace unos minutos, pero su mente y cuerpo seguiría reaccionando equivocamente si la castaña realmente le odiase o repudiara, no tuviese como carbón en brasas. Debería irse al infierno, pudrirse de ser necesario, solo asi Unilers sería libre.
Walker sintio la mirada aguda de la piel nivia sobre él al momento de quitarse la straiker del hombro y la chaqueta, su risa había cesado pero aparentemente la castaña tenia en mente otras cosas, seguramente estaba recordando las dos secciones exhaustivas del estudio del cuerpo humano. Rio entre dientes notando lo concentrada que estaba, hasta parecía estar lo suficiente entretenida como para olvidar estar empapada de pies a cabeza, de seguir asi cogería un resfriado por mas de considerándolo fascinante esos ojos azulverdoso al punto de llegar a ser perversos, de enfermar seria nada mas a una lata. Aunque igualmente podria jugar un poco con su mente. Haciendo una mueca de medio lado, coloco sus dedos en el dobladillo de su camisa destapando poco a poco parte de su piel morena enfocando su astuta mirada en la castaña, que abrio la boca ignotizada ante el movimiento suyo y no perdiendo su enfoque, creyendo ser la señal de seguir con la exhibición gratis de su torso torneado y formado. Sin embargo, Joseph arqueando una sola de sus cejas cubrió una vez mas su abdomen caminando en dirección de su expectadora, quien viéndose descubierta pinto sus mejillas de carmín mirando a todos los lados buscando una cuartada y no ser tachada de pervertida, siendo muy tarde, Joe estaba inclinado a su altura y con ojos profundos bañados en indiferencia acerco su rostro lo suficiente al contrario para asustarla. ¿Y ahora? ¡¿Y ahora que hacia?!
— ¿Quieres pescar una neumonía? — pronuncio con calma, desviando su vista a la enorme sudadera azul cielo que vestia la chica confundida, pestañeando constantemente sin mover un musculo. Joe pescando a su suerte, llevo sus manos a la prenda de esta con señales de quitarla. — Aparte de tonta, lenta. ¿No comprendes que enfermas sera otra problema mas sumado a la carga que representas?
— ¿Qué estas tratando de hacer? — exclamó alarmada, sosteniendo las manos del moreno y bajando rápidamente su duradera.
— ¿Tu que crees genio? — usando el sarcasmo intento alzar otra vez la prenda enorme, que en su perspectiva pesaba bastante, pero ella insistía en tenerla puesta. ¿Por que se hacia la recatada a estas alturas? Si mal no le daba la memoria, tuvieron una vez restregando sus pieles como animales en celo. Esto no seria nada. — Unilers… no colmes mi paciencia, ya te he visto en ropa interior una vez hacerte la integra conmigo no funciona, quitate esto de inmediato.
— ¡Como si pudiese desnudarme aqui en la interperie sin importarme! — básicamente la chica estaba diciendo tener vergüenza de estar desnudandose en la calle, no por ser él quien le quitase las prendas, pero ciertamente el brillo nervioso de sus ojos combinados con ese tono nerviosismo al hablar decía era otra cosa. — Asi que no me obligues hacer esto, al menos, no aqui frente de una casucha de madera.
— De acuerdo, — la soltó dando un paso hacia atrás, levantándose del suelo y alzando sus manos en señal de no ponerle un dedo encima. — ¿Qué sugieres muñeca?
— Entremos. — susurro desviando la mirada hacia otro sitio menos el rostro del Walker.
Joseph con caracter minucioso, se pego a la pared sosteniendo la ballesta de la ojiazulverdoso contra su pecho dándole un vistazo a la casita, temiendo de ser emboscado por “esos” de existir en el interior. Sus armas estaban mojadas, por lo que estarían en deshuso durante un buen rato. Colocando un pie delante y otro detrás camino el ojiaceitunado a la entrada, dándose cuenta que su atolondrada compañera estuviera detrás suyo, ella sostenía la straiker en las manos temblando igual a una hoja de papel al aire pensando, quizá en toparse con los dueños del sitio convertidos en eso. Una ridicules absoluta, se notaba en el aire no ser habitaba y llevaba una buena temporada hacia antes del ataque, dejando como resultado final una casa con un pasillo pequeño, un baño diminuto y una sala lo suficiente amplia para tener una hoguera en el centro. ¿Quién podria haber vivido aqui antes? Seguramente un puñado de vagabundo o tal vez operaba como casa de crack. Lizzy se desplomó en el suelo de los escalones que rodeaban la hoguera abrazandose los hombros, estaba empapada de pies a cabeza que seria consideraría una regadera con patas. Necesitaba deshacer de toda su ropa pero una parte de su interior, le inquietaba que Joe estuviera al lado suyo merodiandola, es cierto del en el pasado verse en ropas menores pero fue producto del incendio de sus hormonas en el momento, justo ahora estaba consiente de su alrededor y que no estaba sola, un hombre la acompañaba. Por su lado, Joseph inspeccionaba que todo el sitio estuviera libre de infectados, pero lo mas emocionante de encontrarse sería un mini refrigerador lleno de sopas instantáneas, cervezas y leches de varios sabores. A todas estas, ¿este era el refugio de niños con mala conducta? Cerrando de un portazo la nevera giro detrás de su espalda en el preciso instante de que Unilers decidió ponerle fin a su suplicio, quitarse las prendas empapadas que llevaba encima. El ojos aceitunados trago en seco al percatarse de esa cremosa, suave y tersa piel de la castaña expuesta al aire, tenia un aspecto tan inmaculado que temia de ponerle una mano encima y mancharla. Lo hizo, él lo hizo en un momento de frustración en todos los sentidos, preso de la rabia y el enojó arrincono a Unilers lanzandola contra el colchón de su antigua recámara en la mansión Witman, probandola con manos y boca la pureza de ese cuerpo. Lastimosamente solo quedo en una simple probada. Ahora ambos estaban solos, en medio de una separación infructuosa producto del descuido propio de una idiota, nadie vendría a separarlos, nadie vendría a detenerlos, nadie… seria capaz de demostrarle con prepotencia gobernar todo de Lizzy, solamente estaban ellos para frenar o seguir haciéndolo.
Sin embargo, al escuchar un estornudo suave de la chica comprendio en seguida que no podía hacer tal cosa, sus hormonas debían de permanecer en el mismo sitio guardado, Unilers necesitaba era secarse y entrar en calor, mas no de la forma sexual. Entrando en el pequeño baño de nuevo, el azabache saco dos toallas gigantes que le bastarian para secarse, no solo ella, él tambien. Tomo asiento a un lado de la hoguera arrojandole en la cara la prenda a la ojiazulverdoso, que al soltar un respingo de la impresión notando al moreno cerca suyo de vuelta de su inspección del sitio, intento cubrir sus pechos con la sudadera empapada como si fuese una joven damicela virginal. Walker no tardo de soltar un bufido de la ironía, existía fallas en sus pensamientos con respecto a Unilers, mas a todo en algo en concreto, ella no es en lo mas minino pura. Ignorandola paso su camiseta blanca por encima de sus hombros lanzandola al suelo empapada, se despojo de su magnun a un lado, seguido del revolver y las municiones de estas, aparentemente se mantendrían en deshuso un buen rato hasta secarse. Deshizo el nudo de sus cordones de sus zapatos, libreó sus pies de medias y exprimio lo mas que pudo esa pieza de ropa. Mirando sus pantalones igualmente mojados considero liberarlos, mandarlos al demonio y andar el boxer dentro de la casucha no temiendo de ser observado con alarma por Lizzy, un aspecto muy ridículo tomando en cuenta el pasado de ambos, pero predecible si hablamos de la castaña. ¿Qué mas daba? Penso el cabello ondulado llevando sus manos al botón de su pantalón, no es como si tuviese la oportunidad de igualmente enfermarse, la tarea de ser una carga para los demás estaba ocupada por Unilers chica.
— ¡¿Qué demonios estas tratando de hacer?! — la alarmada mano de la joven impertinente llego sobre la suya, impidiendole despojarse de la prenda.
— ¿Tu que crees niña? — deshizo el agarre de ella de un solo manotazo frunciendo el ceño, por otra parte la castaña lo miraba alarmada. — Parezco una regadera humana, y pescar un resfriado nunca estará en el menú del día.
— Has sido el de la idea de lanzarnos en ese charco. — puntualizo señalando, prácticamente olvidando que el moreno estaba desnudandose frente suyo. Hasta que se dio la vuelta, percatandose de la piel descubierta de sus muslos. — ¡He dicho que te esperes!
— Deja el escandolo, ruidosa. — saco la pieza de ropa de un solo jalonazo, quedando finalmente en boxer. El rostro de Unilers chica viajaba en todos los colores, pero principalmente, en el rojo. — ¡Tch! No es como si fuese la primera vez que estoy en estas fachaz frente de ti, actúas como si fueses una niña inocente.
— ¡Es por que lo soy! — alzo su voz levantándose como un volcán en erucción, al mismo tiempo de que Joe le emitaba para poder sacudir sus pantalones y exprimirlos, dejando al descubierto sus musculosas piernas. Esto ocasiono una revolución dentro de la castaña. — ¡Al menos cubrete por favor!
— No te hagas la niñita conmigo, Unilers. — rodeo los ojos Walker, colocando su pantalón sobre una rara silla cerca de la cocina percatandose de unas leñas apiladas encimas de las otras, estas seguramente tienen el propósito de encender la hoguera. — ambos sabemos que jugar a eso estas alturas es absurdo, te aconsejo incluso algo mejor: imitame. Si te quedas con esos pantalocillos puestos… enfermaras.
— ¡Eres un pervertido! — chillo conmocionada abrazandose a si misma, cubriendose con la gran toalla que tenia en sus hombros.
— Si quisiera hacerte algo… — giro mirandolo de arriba hacia abajo, soltando un bufido irónico y concentrándose en la leña frente de él. — ya lo hubiese hecho desde entrar en la cabaña. No necesito del permiso de alguien para hacer lo que quiera, estoy seguro que eso aplica para ti tambien.
— ¡¿Qué estas insinuan…?! — camino con dificultad hasta donde se encontraba lista para hacer una de las suyas, pero se detuvo en el acto al ver la madera que sostenía en sus manos el Walker, quedándose pensativa. — ¿Qué es eso?
— ¿Nunca estuviste en los “Niños exploradores”? — cargo la leña hasta el centro de la casucha, la chica movió su cabeza hacia los lados quedándose quieta ante las acciones del cabello ondulada. — que raro, no pareces del tipo de chica que estuviese en casa viendo como los demás vendían galletas de casa en casa para recaudar fondos para sus intenciones ocultas y podridas de los adultos, siendo utilizados.
— Suenas a que tu si. — comento sin malicia alguna Unilers, aposentandose a un lado de Joe y percatandose de un semblante contraído de lo mencionado.
— No, no soy tan idiota para querer hacer ridiculeces de esa índole. — dijo esto apilando la leña debajo de la olla del centro, creando una especie de montaña o choza. — pero si conocí a alguien que estuvo dispuesta a eso.
— ¿Quién? — sonrio curiosa, mirando con brillo en su mirar a un Josepth muy conversador y abierto con ella. Siendo usualmente un cascarrabias o grocero, mejor y aprovechaba la oportunidad. — ¿Una novia quizás?
— ¿Qué? — bufo divertido alzandose con impetud, buscando en su alrededor un llesquero o cerrillas para encender la fogata. — ¿Estaras celosa si afirmo a tu pregunta? Unilers, no sabía que tuvieras tales sentimientos tan profundos por mi.
— ¡Ya quisiera cretino! — lo insulto al sentirse amenazada, haciéndose bolita en en suelo y dándole la espalda.
— Ya lo se, tienes gustos mas internacionales. — se dejó de bromas, sintiendo un sabor amargo en la saliva al insinuar a London en su conversación. Justo a tiempo de encontrar unas cerillas en uno de los gabinetes de la cocina. — Ni transcurriendo miles de vidas lo cambiarías a él, eres una masoquista, idiota, tonta, estúpida… por excelencia.
— ¡Oye! — giro fulminandolo con la mirada, dándose cuenta que se había movido cerca de la hoguera con cerrillas en mano. — ¿Quien te crees para…?
— Lucy. — le corto de raíz, encendiendo el cerillo de sus manos y colocandosela a la madera para prenderla. Lizzy se quedo en silencio al escuchar ese nombre, era la primera vez en hacerlo sintiéndose un poco rara y tonta. ¿Qué significaba? Tal vez si fuese su novia. — Es el nombre de mi prima, quien estuvo en los niños exploradores e intento darme uno de sus trucos para prender hoguera, pero no tuvo mucho éxito.
— Eso es sorpresa, algo que no pueda hacer Walker. — hablo burlona Unilers, la hoguera por fin estaba empezando dar fuego y crujir entre ellas, mas aun eso no era lo sorprendente sino la expresión de nostalgia en Walker. Estaba allí con ella, pero a la vez no. — usualmente me restriegas en la cara tus habilidades en todo, insinuado que no existe nada en salirse de tus manos.
— Tu en verdad eres una buena para nada, Unilers. — dice sin girar a mirarla, contemplando como las flamas naranjas y amarillas se alzaban entre la leña, demostrando su supremacía. Ni eso pudo aplacar el enojo de la castaña. — oh, bueno, si que existe algo en que eres buena: meterte en problemas. ¿Piensas en pasar por alto como hemos llegado hasta aqui? Por poco y te matas, por poco y nos matas.
— Eso… eso… puedo explicarlo. — tartamudeo nerviosa, sabiendo de ante mano que el cabello ondulado tenia razón. — sé que estuvo mal, muy mal pero yo…
— Suficiente, Unilers. — suspiro cansando, cansado de cargar con las incopentencias de la castaña y todas las consecuencias de esto. ¿Hasta donde llegaría esto? — estoy tan harto de esto, de como solo piensas en ti misma e ignoras que estamos en un jodido final del mundo con “esos” corriendo detrás de tu maldito trasero. ¿Te has detenido por un segundo a analizar lo que significaria un error? ¿una pisada en falso? Has tenido una prueba, mas de una prueba, — corrigió de inmediato, recordando los rostros de Trevol y Linzay en su mente, ahora debia de adicionar a Ann junto con la inresponsable decisión de ir al bosque sola. Eso trajo su muerte. — por eso solamente te demuestra que quien se equivoca muere. Aun con eso, con todos esos componentes juntos ¿sigues haciendole caso a tus “corazonadas”? Eres peor a un ciego que no quiere ver, ingenua e insensata. Para completarlo, torpe.
— Entiendo que estes enfadado conmigo, en verdad lo hago pero. — le mostró su rostro bañado en un poco de molestia, Walker seguia siendo tan duro con ella y le costaba razonar con alguien de esa actitud la salvara siempre. Es decir, dice con exactitud cubriendole sus espaldas que es para restegarle su poder pero, ese razonamiento le esta empezando a fallar. — ¿Es necesario que llenes de insultos tus argumentos? ¿Qué seas cruel? Porque no lo comprendo.
— Y dime tu a mi. — puntualizo su voz, arremolinando todos los sentimientos confusos que le producia esta chica, incluso ahora teniendola frente de él con solo una toalla cubriendo su piel desnuda y mojada con sus ojos curiosos clavados en los suyos, podia deshacerse de ese conquilleo en su vientre y el dolor incomodo en su pecho. ¿De que iba a todo eso? — ¿podrias ser condecendiente con una tarada que comete el mismo error sin parar? Porque yo no, se me hace imposible hacerlo.
— Entonces, ¿por qué? — trago saliva sonoramente, teniendo de pronto, un nerviosismo raro en cada centimetro de su piel algo distinto a estar frente de uno de “esos”. — ¿por qué sigues corriendo detrás de mi? ¿por qué sigues salvandome? Si soy nada mas a una carga para ti, un fastidioso error que no puedes controlar, dejame sola. ¡Dejame que me haga cargo de mi misma!
Walker no contesto nada, no se movió o cambio su expresión neutral de su rostro, quedo tan quieto considerando con lujo de detalles las palabras de Unilers chica pronunciada menos de unos minutos; ironía era lo que sentía. Le resultaba una completa idiotes de parte de ella venir a exigirle, porque eso es lo que era, exigencia para parar de rescatarle el trasero de las malas acciones de ella. Incluso, le preguntaba las razones para hacerlo. Es decir, ¿no fue lo suficiente concreto con sus motivos? En este tipo de situaciones es obvio de ayudar a las prioridades, los niños, los ancianos, las mujeres y los heridos, aunque en esta categoría Walker incluiría a las niñitas mimadas y concentidas de papi de Unilers. Realmente odiaba a esa chica, su forma de hablar, de expresarse, lo engreida que era en la escuela cuando tenia el título de la capitana de la porristas, ese rostro bañado en prepotencia absoluta sumandole al imbécil de London sosteniendole la mano. Si, todos esos componentes le daban la suficiente acidez como para detestarla, pero de la misma manera, esa chica se convirtió en la que esta a un lado suyo con una pierna rota, que fue arrojada por una de las barricadas de cuerdas para ser mordida y convertida en “eso”, la misma que se aferraba a él con dedos fuertes al bajarse de esa pendiente resbaladiza, sobre todo, la misma que tenia la mirada azulverdoso prendida en fuego cuando sus bocas se unían en un frondoso beso. No tenia dudas, en realidad, tenia muchas pero ninguna tenia solución preguntándose en la oscuridad de su mente menos lanzandole la pelota a Lizzy, de los dos era quien mas presentaba los síntomas de confusión. No desenredaria, le agregaria mas hilos a la cuerda volviendole en algo peor a una enredadera.
— Como si pudieses valerte sin ayuda de nadie. — resoplo haciendo una sonrisa de medio lado.
— ¿Al menos lo has intentado? — reclamo acercándose peligrosamente a su rostro, haciendole pensar que va utilizar su peculiar forma de llamar la atención. — porque solamente me vez como una chiquilla peor a las de cinco años.
— Es porque lo eres. — agrego irónico.
— Aun no resuelves mis preguntas, Walker. — le ignoro, parecido a dejar pasar una bola de papel ha un lado de su rostro sin formar reclamo de haberlo hecho. — ¿Por qué?
— A mi tambien me encantaría saberlo, Unilers. — cerro sus ojos respirando profundo, la piel nivia temblo considerablemente creyendo que el moreno se iba a sincerar con ella, cosa en ser totalmente falso. — ¿Por qué todo resultó de esta forma? ¿Por qué todo lo que conocía se fue a la mierda? ¿Por qué esas cosas existen…? ¿Qué? No me mires asi, si pensaste en darte una explicación exhaustiva de mis acciones, te doy un dato, sigue esperandolas, pues no te las dare. Es mas, revisa en tus memorias y encontraras la primordial.
— ¿Por qué me odias? — trago en seco, bajando la mirada parecido a comer vidrio molido o cenizas. Emulo una sonrisa vacía, una que no paso desapercibida por los ojos de halcón de Walker. — si, si, claro, todo tiene sentido ahora.
— ¿A qué te refieres? — enarcó una sola ceja el cabello ondulado, sin comprender el cambio de humor de la ojiazulverdoso.
— ¡Eres un imbécil! — le insulto dándole la espalda y acostandose en el suelo, dejándolo confundido y sin entender las palabras de Lizzy. — ¡Un completo idiota! ¿Sabes que? Yo te odio mas, mucho mas de lo que tu puedas odiarme en toda tu vida… ¡Estupido! Ahora dejame en paz, dejame tranquila, solo llámame para cuando vayamos a partir. Dormire un rato.
Se quedo mirandola un buen rato su espalda temblar sin conocer los motivos, en su mente solo rondaba el cambio de expresión de blanco a negro, la luz se escapo y ella no pudo atraparla a tiempo. Era molesta, chillona y berrinchuda, sobre todo una carga, venir a tomar una siesta en medio de una casucha en un intento de despistar a esas cosas era un acto muy inresponsable, los demás estarían esperando por ellos en el centro comercial del centro. Sabia como llegar a este, aunque viviese en el otro distrito del estado se podria deselvolver, le gustaba permanecer incluso dando vueltas con su motocicleta en esos sitios como excusa de no volver temprano a casa, de hacerlo solo significaba soportar sus sermones innecesarios. Walker soltó un suspiro dejándose caer de espaldas al suelo percantandose que los temblores de Unilers chica cesaron, por fin había agarrado el mundo de los sueños, le tenia un poco de envidia al poder dormir luego de todo lo ocurrido sin preocupaciones. Mientras él le rodaba en la mente el momento exacto de ser arrojada al suelo, rodar por el pavimento y quedar desplomada muy confundida, “esos” la rodearon para alcanzarla con sus esqueleticas manos pálidas, llenas de sangre y desechos humanos con la finalidad de dar fin a su vida. Su ser temblo, su cuerpo sufrió conmoción, su cerebro estallo y en menos de tener los gritos de la señorita Alison en un débil intento de detenerlo, salio corriendo al encuentro se Unilers traspasando barricadas en el proceso. No podía permitirlo, no podía hacerlo, mas a todo, no podía quedarse de brazos cruzados viendo a Lizzy siendo sometida ante “esos” primero preferiría mutilarse uno de sus brazos.
Colocándose de pie, camino con pasos cautelosos en dirección de la llorona durmiente notando como esta vuelta en una imitación barata de una pelota, buscaba ocultar su rostro entre sus rodillas de la realidad de su alrededor, su cabello disparado a todas partes aun estaba mojado pero cumplía a cabalidad el objetivo de su dueña: que nadie la mirase. Walker no intento llevarle la contraria, si no deseaba ser molestada, lo tendría. Girandose en dirección a la cocina decidió verificar si esas sopas instantáneas estaban en buen estado, su estancia en la mansión le desalento demaciado olvidandole por completo la realidad fuera de ella, un mundo descompuesto a pedazos, “esos” arrastrados por su necesidad de carne humana y estos huyendo desesperadamente de ellos. El mayor depredador del mundo resultó ser cazado, aunque por una evolución mas macabra y perversa de si mismo, los “eso”. Muchos científicos habían predicho el final del hombre, donde en todos estaban de acuerdo en algo: seriamos el pruducto de nuestra misma destrucción. Ahora Joe cogiendo dos sopas instantáneas, le daba la razones a los argumentos de todas esas personas, porque el sus intentos de “ayudar” a las personas que padecen de una enfermedad empeoraron la calidad de vida de los demás. Sin embargo, en una de las tantas conversaciones con Unilers junior al buscarle explicaciones al desastre, llegaron a la conclusión que mas a “accidente” parecía era un virus, una enfermedad peor a la que te come lentamente por dentro sino una con la finalidad de acabarte en minutos. Una mordida, un rasguño y seria el final de tu vida. Los primeros contagiados fueron mediante los “humos blancos” según razones oficiales, pero todos saben que el aire es libre y se esparce rápidamente mediante los vientos, por lo tanto si una localidad fue contagiada con la enfermedad de “esos” todo el mundo tambien lo sería. En resumidas cuentas, existen dos teorías que manejo incluso con el mismo Witman, la primera, eso “humos blancos” aun no se han extendido con totalidad o la segunda, algunas personas son inmunes a ellos al menos que se les contagie directamente, una mordida. De todas maneras no tenían pruebas para desmentir o dar valor a su hipótesis, menos tenia conocimientos de donde estaba el gobierno justo ahora o sus acciones, desde hace tres meses que Joseph se sentía solo en este mundo.
Tanto pensar le había dando hambre, afortunadamente las sopas aun servían y podria comerse con total confianza, nadie sabia como sobrevivirían adelante al reunirse con el grupo su escondite mas seguro lo perdieron, dejándolos desamparados. Por un segundo, se sintio igual a cuando estuvo en el San Marcos, confundido, pensativo y ideando ideas de sobrevivencia. En esta ocasión tenia bajo su cuidado a la mujer con quien inicio todo esto, Unilers, que tomaba una siesta olvidando todo las molestias ocasionadas durante esta gran lapso de tiempo. Siendo sincero consigo mismo se impresionó de su atisbo de sinceridad con ella, de como el nombre de su prima surgió de sus labios como un suspiro tranquilo, sabiendo con intereses que su vida privada no le concierne a nadie mas a él mismo, nadie mas. Tenia que cuidarse, tener los ojos mas abiertos a su alrededor, porque si existió ese pequeño destello de debilidad en él la proxima vez sería un rayo completo, y eso, no tenia tiempo Joseph Walker.
Drable 3
Su aliento choco con el de ella en un beso desesperado, hambriento y lleno de necesidad de monopolizarla por completo, mientras sus manos tenían vida propia al explorar aquel cuerpo como si fuese un mapa, entendía que al pesar de no ser la primera vez en hacerlo sentía la misma emoción de cuando lo hizo. El contraste, la suavidad y la tersabilidad de tenerla bajo su control le daba el poder necesario para sentirse enaltesido, grande, porque el darse cuenta de los temblores del instante de hacerlo le demostraban ponerla nerviosa y frenética, carascteristicas esenciales en alguien como Walker. Dieron un giro de sus cuerpos quedando ella encima de él, donde separando sus bocas en medio de la lúgubre luz de las lamparas de noche, la castaña le regalo media sonrisa para descender con besos su cuello hasta su torso, en el proceso daba mordisco, lanmetones y pequeños chupones que le desarmaban en suspiros de impaciencia. La deseaba tanto, no importaba cuantas veces se acostara con ella, seguiría su deseo por posearla al completo y convertirse en su conquistador único, tener ese titulo le llenaba mas de brío en lugar del de líder de su grupo de supervivencia. Al tener la manos de ella en su zona intima supo que debía de hacer, lo estaba aclamando a gritos y ¿quien era para privarla de eso? Dándole una vez mas la vuelta a la acolchada cama, Joe sonrio socarronamente a Unilers chica y separando lo mas que podia sus piernas, entro en ella con una sola estocada sacandole un gemido entre placer y dolor, se aferro a él con sus uñas en su espalda hasta que se acostumbrara a la intromisión. ¿Cuantas veces han repetido el mismo patrón? Cenar, conversar cosas de su pasado, discutir inclusive por la manera de respirar y caer en una maraña de deseo, donde su único cómplice seria aquella zona de hogar del centro comercial deshabitado junto a esa cama. Joe se movió finalmente sacandole un jadeo de la impresión, apretando sus ojos y sus manos en los hombros de él provocandole a seguir la misma acción una, otra, otra y otra vez. La habitación no espero en llenarse de una mezcla de sonidos de ellos dos, entre la unión de sus pelvis, los gemidos de él y los de ella sin parar al rechinido de la cama, todo era excitante y caluroso incitandolos a querer seguir sin importar que. Los rasguños de la castaña provocaron mas a Josepth, que estudiando las expresiones de placer en ella llevo su boca al cuello de esta, le succionaba y mordisqueaba de vez en cuando. Quería que cuando cierto sujeto se le acercara notara que no estaba sola, que en la vida volvería con él un ser tan mediocre, idiota, imbécil y sin una pizca de gracia. Una vez que arrojaba la basura no la volvía a recoger. Seguidamente, sus manos descendieron a los pequeños pero amoldeados pechos de ella, donde los masajeo al ritmo de las rítmicas embestidas, las cuales iban de aunmento progresivos. Lizzy ya no era ella, ni sentía una pizca de la chica de hace unos minutos atrás, solo tenia presente en su mente las habilidosas manos de Josepth recorriendole cada centímetro de su piel, dándole una placentera sensación en su ser y mente. Le parecía gracioso pero jamás creyó que en un mundo tal cual a como esta podria llegar a sentirse tan viva, tan llena de vitalidad y poder, teniando a este hombre entre sus brazos besandola, acariciandola y haciéndole el amor como únicamente podria hacerselo nadie seria capaz de pararla, ni siquiera una manada de “esos”. Soltando un gimoteo de suplica, alzo su pierna para enredarla en la cintura del moreno pidiéndole mas, mucho mas, y que por nada en el mundo se pusiera hacer una de las suyas o le patearia el trasero. Riendose de las demandas de la castaña, Joe sujeto las caderas de ella llegando hasta lo mas profundo y provocandole un casi grito, colocandole los ojos en blanco seguido de unas maldiciones, porque al menos debía de avisarle antes. Repitiendo el mismo movimiento sin parar, el cabello ondulado junto sus labios con el de su compañera en un beso desenfrenado, que pronto se convirtió en una guerra de fuerza de cual de los dos tenia la máxima ponderación, tampoco es que querían ceder, menos cuando uno de ellos arremetia contra aquel punto que mas le volvía loca y hacia gritar. Ya no se aferraba, menos luchaba por mantenerse a flote, solo dejó de pensar o razonar, se dedico a sentir y vivir el momento. Con tal, todas las noches con Joe seguían su instante favorito del día, aunque jamas se lo diria a nadie.
A la mañana siguiente Lizzy fue la primera en levantarse, su cuerpo agarrotado le impedía moverse por completo por la cama sumandole algo de peso extra, Josepth sujetandole de la cintura como si fuese a huir lejos de alli. La castaña había optenido un anécdota divertida de esta particular forma de actuar del moreno, Lucy, su prima, le dijo que cuando era pequeño tuvo un osito de felpa llamado “abracitos” donde en todas partes de ir se encontraba, durante las noches y creyendo en las locas historias del “coco” o “el monstruo del armario” se aferraba al muñeco en un débil intento de ahuyentarlos. Aunque teniendo la edad de ocho años su abuelos enterandose de la existencia del osito, en un arrebato de histeria en contra de su nuera, le arranco a “abracitos” para arrojarlo a la basura. A simple vista parace no ser un historia divertida, pero lo tiene porque un pequeño Joe enojado pateo la pierna del mayor, saliendo corriendo en el acto confesandole que lo odiaba y jamas le perdonaria tal osadía, esperaba sinceramente al monstruo del armario comerselo sin masticar. Eso causo conmoción en los adultos, mas al anciano que sin tener controles para evaluar la situación, grito tener no solo un nieto llorón igualmente grocero, efectos sumamente asquerosos en un niño. Lamentablemente “abracitos” jamas volvió provocandole insomios al niño que se le hacia imposible dormir sin nada para abrazar, era una costumbre en adoptar desde mucho tiempo atrás, una en jamas desaparecer porque se sentía protegido de ser atacado de cualquier cosa. Incluso en el presente, sabiendo la clase de persona de tratarse Josepth la castaña no podía darle la espalda, ignorarlo a convencía porque no quería y no podia. Fue envenenada sin darse cuenta. Sonriendo comoda de esta rutina de varias semanas atrás, atrevió mover una de sus manos al cabello del “chico malo durmiente” para acariciarlo un poco, ante su descubrimiento le causo risa que esa maraña de pelo fuese tan terso y suave, tomando en cuenta a todas las cosas que se ha debido de someter el líder de los supervivientes, poseia tiempo de sobra para cuidar de su apariencia. De saber sus pensamientos la mandaría directo al infierno, daba igual a estas alturas de la vida ya no podria con ella, ya conocía su secretos. Dándole un beso en la cien deshizo el agarre de él levantándose de la cama, se percató que sus ropas se encontraban aun desparramadas por todo el suelo al ser un espacio tan reducido le causaba risa, mas al tener esas escaleras innecesarias bajo la cama ¿A quien demonios se le ocurrió semejante idiotes? Movió su cabeza hacia los lados agachandose en el proceso, tenia que vestirse y encaminarse a su habitación compartida con Lucy, ella no le pediría explicaciones de donde estuvo la noche anterior, menos le reprocharia sus acciones al estar cerca de Joe. En ocasiones Marloon se volvía intenso, es decir, compredia su necesidad de protegerla de todo aquel en intentar pasarse de listo con ella, pero Joe no es Tony, no posee malas intenciones con ella y aunque no tenga una definición exacta de su situación, jamas la dañaría. Terminando de colocarse sus prendas Lizzy da un paso hacia adelante medio tambaleante, sostiene su cabeza sintiéndose mareada de golpe es raro que le causa risa, aun no termina de acostumbrarse verse sin un yeso en la pierna, pero con ello no demuestra tristeza sino felicidad, ahora es libre de caminar como se le de la gana. En otra circunstancia, estuviese planeando la manera se revocar a Yessica de capitana de las porristas, recuperar a Tony y volver a la cúspide de la pirámide social del San Marcos pero, no ahora, no cuando en su mente esta ocupada con otras cosas principalmente Joe. Creyendo estar mejor, sale de la habitación no sin antes darle una última mirada al magestuoso hombre durmiendo en la cama, que al pesar de no ser romántico, delicado, atento u otra cosa en estar acostumbrada al haber salido con London, posee esa carisma envolvente y la forma concisa de hacerle saber que le interesa en su forma mas peculiar de poseer. No le exige, le empezó a gustar por ser quien es.
Lizzy camina los pasillos tarareando una canción emocionada, recordando la desbordante sensación conquilleante de Joe tocandola con demanda su piel, marcandola como suya y susurrandole todas esas palabras al odio dándole escalofríos, una raro dolor en el vientre incapaz de evaporarse. Quería verlo una vez mas, aunque no le tocara, no le besaran, se sentirían satisfecha teniendolo al frente mirandola con esos ojos tan intensos como el mismo calor del Sahara. ¿Qué eran ahora? Se preguntó la castaña riendose sola en la inmensidad de esos pasillos, aquel moreno la había llevado de loca temperamental a una maquina de suspiro, de los suspiros de él, quizás esta seria su nueva realidad. Riendose una vez mas, llego a su destino notando como Lucy hablaba atentamente con Marie y Laura, las tres acomodaban los cobertores en los gabinetes de la otra sección de hogar del centro comercial absortas de la recien llegada, Lizzy planeaba darles un susto hasta que una vez mas, el mareo llego en forma de huracán demoledor de cráneos. La castaña evitando caer al suelo se sostuvo de la columna casi sin aliento causando ruido que aviso a las chicas, Marie fue la primera en salir corriendo a su encuentro preguntandole si le pasaba algo, por otra parte Laura y Lucy la sostuvieron de los brazos moviendola rápidamente para sentarla en uno de los puff de la habitación falsa, a la par de darle aire con un cojín dorado de diseños abstractos. Sin embargo, el mareo no cesaba preocupando mas a las jóvenes que proponían llamar a la señorita Alison, nadie mejor a ella para atender este tipo de situaciones al ser enfermera pero Lizzy se opuso de inmediato, no quería en nada en el mundo ocupar a la mujer menos teniendo mucho que hacer, ella estaba bien, seguramente su mareo se debía haberse levantado tan pronto o no comer lo suficiente. La Walker chica cruzo los brazos mirandola fijamente con signos de pelea, conocía perfectamente el problema de baja de azúcar de la castaña e intuia, tenerla descuidada por no querer subir de peso al no olvidar las malas costumbres del pasado. Aunque tenia ganas de reclamarle eso, Laura se le adelanto alzando su voz pero no hablando del problema de azúcar sino hablando de un tema delicado y serio, un posible embarazo adolescente. Riendose de tal ocurrencia estúpida, Lizzy se levanto del puff mirando incredula a su amiga que seguramente estaba bromeando, porque abarcar esos temas no son juego de niños, en verdad necesitan ser tomados con suma cautela.
— ¿Sabes la edad que tengo? — le pidió contestar Unilers chica a la latina, enarcando una de sus cejas. — dieciséis, solo dieciséis, agregándole de un Apocalipsis caníbal. ¿Crees que por fin he salido del problema de mi pierna para meterme en otro? Por favor.
— ¿Te has estado cuidando cuando estas con Joe? — tomo la palabra Lucy, considerando la idea.
— Por lo mas sagrado. — suspiro la castaña colocando su mano en la frente, como si estuviera sufriendo una especie de jaqueca. — ¿Desde cuando mi vida sexual es comidilla de todos?
— Desde que todo el mundo sabe de tus cenas especiales con el recien nombrado jefe de grupo. — ironizo las palabras Laura rodeando los ojos, casi pareciendole una idiotes esa pregunta. La pobre de Lizzy, en cambio, quería ser tragada por la tierra. — a estas alturas es un milagro que Marloon no se percate, si creo que hasta Henry sabe de tus negocios con Walker.
— Laura, por favor, no hables de eso como si se tratara de un producto a la venta. — le reprendio Marie con ojos agudos, girando en seguida en dirección de Lizzy buscando cubrir su vergüenza de los demás. — estamos hablando de la intimidad de Lizzy. Además, tus acusaciones es un tema bastante serio que debemos de atender con cautela, no lanzar la bomba y esperar a que explote.
— Me halaga su preocupación pero no estoy embarazada. — comento finalmente Unilers chica, riendose por la ocurrencia de sus amigas porque hasta pronunciarlo le resultaba ridículo. — eso por un lado, por el otro, mi vida sexual es algo que solo me concierne a mi y con quien tenga como pareja. Cosa que ni tengo ahora. Asi que por favor, no saquen conclusiones antes de tiempo.
— De acuerdo, disculpanos Lizzy. — pronuncio resignada Lucy, soltando un suspiro y luego esbozando una sonrisa tranquila que contagio a la castaña. — pero debes tener en cuenta dos cosas, ¿si? La primera, que tenga dieciséis no impide en salir embarazada si de descuidas, y la segunda, deberías considerar al menos hacerte una prueba.
— Bien, hagamos un trato. — rio divertida de las ideas de sus amigas ante un simple mareo, no querian imaginar de suceder algo asi en el futuro. Morirían. — si durante el transcurso del día los mareos aumentan o padesco los otros síntomas de embarazo, yo misma ire a ver a la señorita Alison.
— Firma con tu sangre eso. — señalo Laura dando un paso enfrente conociendo a su amiga, la renuente eterna a los Medicos.
— Tampoco es para tanto. — Marie rodeo los ojos ante la sugerencia de la latina, que tiende a exagerar todo a la máximo expresión. — solo ve con ella y saldrás de dudas.
— En verdad estoy bien. — insistió colocándose de pie, tambaleandose en el proceso al tener la cabeza dándole vueltas sin control. Las chicas chillaron al considerar que se desplomaria al suelo sin evitarlo, mandandola a tomar asiento de inmediato, Lizzy empezó a temblar. — Ustedes son malvadas, me han hecho ahora pensar cosas idiotas y lo de hace unos minutos fue psicológico.
— Claro, lanzanos la culpa de tu inresponsable forma de tener sexo sin protección. — la encara Laura sin tener tabus, haciendo que Lizzy le mirase ceñuda. Al menos ya no lo negaba. — ¿Vas comenzar a comportarte como niña pequeña? ¿O aceptaras sugerencias?
La ojiazulverdoso no dijo nada, se llevo uno de sus dedos a la boca mordisqueandolo nerviosa, le tenia pavor a la remota idea de estar embarazada, de estar generando la vida de otro ser. Una ola de anciedad la envolvía en un frenesí incontrolable, su estomago daba tumbos dolorosos mientras su pecho golpeaba sin control su corazón conmocionado, estaba aterrada, muerta del miedo. Pero, aun seguía sosteniendo la idea de no estar embarazada, seguramente su problema de azúcar le volvía a saludar mas en estos momentos donde la comida dulce escaseaba, igualmente de no ser muy amiga de las harinas o los carbohidratos, al ser porrista optaba las dietas mas regurosas posibles en pro de Temari una figura saludable. Es una costumbre que se le quedo. Estos mareos era constantes en su vida diaria, mas en los momentos de evaluación de su desempeño de capitana llevándola a estar aun mas pendiente de sus comidas, un paso en falso y la entrenadora la sacaría a patadas del equipo. Afortunadamente, la castaña era la favorita de las porristas y conseguía tenerse en los estándares de la entrenadora, colocandola como ejemplo a seguir hacia las demás porristas, siendo el motivo principal de odio en Yessica y las ganas de pisotearla en una mínima oportunidad. Le extrañaba que Laura se le escapara estos datos era ella quien soportaba sus abstinencia a los dulces, ella e igualmente Linzay, llevándola a comer lo suficiente de frutos secos en un débil intento de despistar su estomago, extrañaba a su mejor amiga si estuviese presente quizás tuviese una idea de que hacer. Adoraba a sus amigas, incluso la nueva amistad que hizo con la prima de Walker pero no es ni sera igual a lo tenido con la rubia, ella conocía todos sus temores, sus debilidades e intentaba darle una solución óptima a todo. En el presente, de estar en estado, no deseaba indagar la posición de todos mas de su hermano Marloon, quien seguramente perdiendo los estribos cazaría a Josepth hasta el final del mundo. ¿Alex? ¿Sebastian? ¿Darlen? ¡Su nuevo amigo Carson! Oh, Tony, su ex novio que seguía insistiendo en volver con ella, al pesar de no haber terminado oficialmente con Yessica, quien seguramente seguiría volviendole la vida cuadritos sin tragarse ninguna palabra. Esa rubia junto a la señorita Alison eran de armas a tomar. Sin embargo, el caso con esta particular mujer nunca han salido de las miradas llenas de reproche y hostigación, aparentaba ser muy alegre y medio simplona con los demás, en una época fue igualmente asi con ella pero algo ocurrió en el cambio a este nuevo mundo que le obligo a actuar asi. Laura jamas quiso entrar en detalles, le aconsejo de pisar con cuidado con esa mujer mas aun alrededor de Walker, nunca sabia que tipo de cosas podrían surgir de ello.
De todas maneras, comento la castaña levantándose de su asiento en contra de la sugerencias de sus amigas de hasta recostarse, debía de ir a tomar un baño y ayudar a las demás en la cocina para el desayuno, tenían un trato que cumplir de presentarse los demás síntomas si permanecia mas en la habitación, temeria de cuestionarse si esta mas gorda o no. Al darse la vuelta, la latina le arrojo un cojin directo a la cabeza de la ojiazulverdoso que soltaba risas divertida, el convertirse en la mujer del jefe del grupo de supervivencia se le había subido a la cabeza al tratarlas asi, pero ya volvería de rodillas a pedirles perdón y cuidarlas en sus meses de gestación. La castaña giro únicamente para sacarle la lengua en señal de niñeria, acto seguido desapareció. Lo que no sabían ninguna de las muchachas presentes, es la presencia oculta detrás de una de las columnas de una rubia particular de azul mirar con intenciones frivolas, maquinando rápidamente en hacer de la suyas para que la renacuajo de la Unilers sufriera. Giro sobre sus talones, manteniendo una sonrisa sadica en los labios caminando por los fríos pasillos del centro comercial rumbo a la enfermería, no existía nadie mejor a estos casos que ir directamente con personas calificadas en casos oscuros, en este caso la perfecta era la señorita Alison. La pelicaoba aparentaba ser tan simplona, atenta y medio despistada con los supervivientes del San Marcos la atendió personalmente cuando se lesionó el tobillo, escuchandola cada vez en despotricar contra Unilers y esa ineptitud en luchar contra “esos”, ella es la carga entre las cargas. De resultar embarazada, mas de alguien como Joe, aumentaría sus sinónimos de idiota que solo piensa en calentura igual a los reptiles. Eso por un lado, en el otro Yessica tiene un dato muy importante que jamas lo saco a flote, ni siquiera con Tony lo compartió, comenzando desde luego en aquel mes de descanso en la mansión Witman. Alison acostandose con Joe.
No es que la rubia sea un metida, pervertida o fetichista, la culpa resido en los dos amantes que no teniendo el máximo cuidado en ese tipo de situaciones, olvidaron cerrar la puerta de la habitación de la mayor donde se veía perfectamente las imágenes que los incriminaban. Yessica inmediatamente comprendio muchas cosas de golpe, los rumores esparcidos en el San Marcos con respecto de gustarle la mujeres mayores a Joe, todos sus rechazos, esa extraña confianza con la enfermera… todo encajo para formar el rompecabezas completo, haciendola sonreir de oreja a oreja. Pobre, pobre, pobre renacuajo estaban jugando con sus sentimientos, es que desde el incipiente el inicio le parecio incrédulo que alguien de la altura de Walker prestara atención en una escualida muchachita como Unilers, jamas valio la pena como porrista, estudiante o algo, mantenía en su cabeza un mundo donde nadie la igualaba o le llegará a los talones. Es por eso que el karma hizo de las suyas al hacerla caer de esa pirámide, arrazando consigo todo su popularidad, estatus y respecto, haciéndolo caer en las verdaderas manos de competentes. Yessica siguió con su camino subiendo las escaleras al nivel superior, llevándola a la sección de administración general del centro comercial, feria de comida y la enfermería, algunos de los trabajadores habían sido astutos al hacer una barricada para los niveles norte del centro comercial, donde se ubicaban mas tiendas departamentales, las farmacias, supermercado y el cine. Terminando de acomodarse en la ala este del lugar siendo el mas seguro, al comienzo del ataque de “esos” eran mas numerosos pero la gente al momento de hacer las operaciones para buscar comida no regresaban, quedando una pequeña porción de sobrevivientes. En general, la señorita Alison comandaba la zona de enfermería cuidando de algunos chicos enfermos, unos sufrían de infecciones bronquiales o asma, igualmente atendía las heridas del tal Carson que aparentemente jamas ha podido recuperarse bien, quizás no ayudaba a moverse de un lugar a otro o no descansar lo necesario. La ojiazul le daba igual, intuia que el pelibronce no le agradaba en lo mas mínimo, a todos les trataba con la bondad mas genuina existente, mientras que a ella y igualmente Tony, le distanciaba o les sonreía hipocritamente. Y creanlo nadie engañaba en ese sentido a la rubia, mas ella tomando en cuenta como manejarlo en todo momento en el San Marcos con los profesores y porristas. Aunque el chico es sumamente guapo nunca le llegará a los talones a su británico novio, menos tener los componentes precisos para insinuarsele de alguna forma, sumandole la carne sexy andante de Walker, quedaba totalmente opacado. Por lo tanto, su estatus le daba completamente igual.
Saludando con sonrisas y palabras llenas de falsedad, Yessica entra en la enfermería visualizando como la pelicaoba mujer de cabello corto le colocaba una bandita a una niña en el dedo, dándole unas palmaditas en la cabeza invitandola a cuidar de lo que hacia y que utilizaba de juguetes. Seguidamente estando la infante lista le agradeció bajandose de la silla, mirando a Yessica parada en la entrada saludandola y desaparecer, Alison ni siquiera se sorprendió de tener la visita de Wayz en la enfermería. En realidad, se había tardado de aparecer esta semana. Sin embargo, no tenia el humor necesario para aguantar sus berriches de chiquilla petulante, había transcurrido el tiempo desde tomar un buen cigarrillo o beber hasta perder la conciencia, y si ibamos mas alla, Joe no le tocaba ni un pelo solamente por estar detrás de esa chiquilla de Unilers. Necesitaba una distracción rápida, de lo contrario, se volvería loca. Viéndolo de una perspectiva mas objetiva, no vendría tan mal la visita de la joven chillona a su consultorio, terminarías moviendola a su conveniencia.
— Señorita Wayz, no esperaba verla por aqui. — pronuncio con ocurrencia, tal cual a como lo ha empleado desde el principio. — creí que se encontraría de guardia hoy con los chicos de Red.
— En realidad, mi turno es la noche. — corrigió la muchacha caminando con cautela, mirandola alrededor y haciendosela inocente, cosa que Alison ya veía desde metros. — Quería conversar con usted un poco, aun no logró acostumbrarme a este entorno frio y oscuro, con nadie parezco congeniar excepto usted señorita Alison.
— Pero ya ha pasado tres semanas, joven Wayz. — sonrio fingiendo comprensión, pensando que esta chica la creía pieza en su tablero de juego, cuando en realidad la situación era otra. — debe considerar ser mas abierta con sus compañeros en el San Marcos, creía que de llevaba bien con el joven Alex y London, mas este último siendo su novio. Todos pasamos por muchas cosas, son esas experiencias que nos unen como personas.
— Obvio que mi relación con Tony es buena, al menos aun seguimos juntos. — rodeo los ojos la rubia tomando asiento frente del asiento, haciendo pensar a la pelicaoba que escalo de enfermera a psicóloga. — pero tenemos el mismo problema de costumbre, señorita Alison. Me refiero a Unilers. Ella… ella se le pega a mi novio como si fuese una garrapata, mintiendo de la vil forma de solo ser amigos, pero no puede engañarme, jamas lo hara, menos… menos con ese supuesto embarazo.
— ¿Qué? — exclamó sin comprender nada la mujer, sintiendo las grandes ganas de reir a carcajadas. ¿Unilers en estado? ¡Eso tenia que ser una broma! ¿quien es el padre? ¿Joe? — Espere un segundo, señorita Wayz, lo que usted me acaba de decir es un asunto muy grave. Comprendo que no se lleve bien con la joven Unilers, pero de allí a insinuar un estado de…
— No miento señorita Alison. — la interrumpió de inmediato la rubia, bañando en una sensación fria a la mayor que no podía ocultar de su rostro. — esta mañana las escuche conversar, Unilers estaba sintiéndose mal, tiene muchos mareos y sus amigas le sugirieron tomar la prueba de embarazo o venir con usted.
— ¿Y vendra conmigo? — busco componerse Alison, agarrando las riendas de sus emociones desde el inicio.
— Solo si los síntomas se intensifican. — contesto rodeando los ojos, pareciendole un real fastidio toda esta situación. — es obvio que terminara acudiendo a usted señorita Alison, al menos que prefiera un paseo escalofriante directo a la farmacia, donde se encontrara con el demonio. En lo particular me da igual, seria un gran alivio el jamas volverla a ver.
— No diga tal cosa, joven Wayz. — la reprendio pensativa, dándole por primera vez en la vida la razón a esta chiquilla. — Pero a todas estas, disculpa mi indiscrepción ¿sabes quien seria el padre de estar en estado?
— ¿No obvio? — recalcó cruzando sus brazos y enarcando una de sus cejas. — ¡Pues Joe! ¿No se ha enterado de las nuevas actividades nocturnas de los dos? Cenan juntos, conversan hasta tarde y… le dejo el resto a su criterio.
¡Maldita sea! Grito en su interior Alison al enterarse de las noticias de Joe, ahora tenia sentido que desde llegar a este centro comercial del infierno el moreno no la buscara, estaba revolcandose con la atrevida de Unilers chica. Claro, aparentar esa cara de tranquilidad, a veces de enfado hacia el Walker sin olvidar las discusiones que paraban en una sola cosa: herirse. Pero no, aparentemente esos eran los componentes necesarios para ponerle las manos encima a lo suyo, Alison detestaba que alguien tocara lo que le pertenecen. De igual forma, seria una ridícula de creer las palabras de una niñita superficial que considera vestirse a la moda es mas importante a dormir con una pistola en la mano, sin embargo, tener las cuentas claras con respecto a Lizzy no seria de mas y eso igualmente incluía a Josepth. Relamiendose los labios internamente, haciendo una mueca de total astucia, Alisson se acerco a Yessica con pasos cautelosos mostrando un real destello de su personalidad autentica sin filtros o tapujos, colocando una de sus manos en el hombro de ella le susurro al oido si tenia ganas de hacerle un favor a la hermana mayor del lugar. La rubia un poco contrariada con el cambio de humor de la mujer sacudió su cabeza intentando despistar sus dudas, al fin la enfermera estaba sacando sus uñas contra la renacuajo, seguramente le iba a demostrar quien es la verdadera dueña del cabello ondulado por lo que la diversión acababa de empezar. En otro sitio, Joe realizaba las revisiones correspondientes de las áreas en posible brote caníbal, estudiaba junto a los chicos de Red aumentar las barricadas y las guardias de día que es cuando “esos” tenían mas actividad, Henry a su lado, explicaba a todos el patrón de movimientos de esas cosas donde casi mostraban signos de normalidad, si es es la única manera de llamar a aquello, dado el caso de interpretar papeles de cuando estaban muertos. Se hizo una parada en la escalera de emergencia hacia la zona de norte las barricadas de hierro se alzaban con impetud, siendo efectivas y algunos de “esos” solo vagaban de un sitio a otro con sus esqueléticos y asquerosos cuerpos, se les ordeno dar fuego en caso de tener muchos en un mismo sitio pero en tanto estuvieran asi, nada de ruido. Henry en su puro estado de perspicacia, le preguntó a Walker si le gustaba ser el jefe de toda esta manada de idiotas que solo buscan venerar a alguien vivo y no muerto, arqueando una de sus cejas algo intregado de la conclusión del menor, insinuo que serlo tenia sus beneficios solo que hablarlos en voz alta le colocaria en evidencia y afectaría su crecimiento mental. Aunque sinceramente, Unilers Junior tenia una vaga idea de lo insinuado por él y todo llevaba a una sola dirección: su hermana. Subiendo las escaleras para ir a la zona segura se encontraron con un personaje altamente psicótico, Yessica, Henry sabia perfectamente que aquella rubia tenia brotes de locura cuando salia afuera a luchar contra “esos” era como si sufriera una tipo de cortocircuito celebral, llevándola a desenvainar su espada y degollar a todo caníbal en postrarse ante ella tal cual a colocar hollo en uno en el golf. Eso no era lo impresionante en ese instante, porque los ojos azules de la chica demostraban maldad absoluta y hacer algo que dañase a alguien, Walker a su lado le fruncio el ceño en total descontento porque tan la joven como su insipido novio, jamas serian de su agrado. La circunstancia de este mundo les han llevado a vivir juntos, pero eso no dice ser los mejores amigos para siempre. El jefe de supervivencia se adelanto hasta ella preguntandole si la crema para el cabello teñido se acabo, porque en ningún momento ordeno ver la presencia de una sin cerebro como Yessica, la chica tragando saliva sonoramente a la par de reir tontamente fingiendo ser muy gracioso el chiste cuando lo real es no serlo, aviso que necesitaba su presencia en la enfermería. Los ojos verde aceituna del chico adquirieron un tono mas frío a lo acostumbrado, la señorita Alison estaba jugando con una carta demaciado arriesgada para dar con él, creyo ser muy especifico con no tener nada que ver con ella en la vida, aquellla aventura de hacerlo con una mayor acabó en el instante de involucrar sus sentimientos, y no, no se esta refiriendo a si mismo sino a la pelicaoba.
Sintio un codazo a su lado proveniente de Unilers niño, este sabia de lo ocurrido en el pasado y sorpresivamente jamas le reclamo jugarle torcido a su hermana, tampoco es que ellos tuviesen una relación sentimental solo tenían sexo, algo natural en cualquier joven de su edad. Incluso ahora, con todas esas cenas que terminan en dobles intenciones, el moreno sabia perfectamente que Unilers chica conocía bien su situación y no tocaba jamas definirla, de lo contrario, acabaría en muy malos tratos. Soltando un suspiro pesado, mando a Jeff junto a los demás a seguir la inspección en los niveles superiores incluida la azotea, la señorita Alison seguramente hablaría de los medicamentos que estarían escaseando y necesitaba hacer una lista, todos asintieron menos Henry que le envío una mirada perspicaz al mayor seguido de una mueca burlona. Joe pensaba tratar con un adulto en lugar de un niño, no sabia si se debía a su coeficiente intelectual elevado para alguien de su edad o asi es su personalidad, pero las intuiciones del infante dejaban en pañales a cualquiera. Girando sobre sus talones notando a los demás ocupándose de su tarea, señalo a Yessica para acompañarlos, al ejercer igualmente el papel de guardia esta noche no estaría demás familiarizarse con las actividades de día de “esos”, mejor aprenderlo antes que la tomara por sorpresa en algún momento. La rubia asintió sonriendo de oreja a oreja viendo como se trasladaba Walker hacia a enfermería, una vez desapareciendo camino en lado contrario del joven teniendo como finalidad buscar a Unilers, sabia que hoy ayudaría a los de alimentos en la feria de comida si quería resultados formidables en el plan de la señorita Alison, necesitaba ir de frente hasta el objetivo. No se consideraba soldado o algo parecido, solo sus planes venían directamente de un mente sumamente competente en los asuntos de darle escarmiento a jovencitas hormonales como Unilers, es varias ocasiones la Wayz se sintio utilizada por la pelicaba al conversar sobre la castaña, su voz se asemejaba a ese impulso en tu espalda para correr y ganar una carrera. Quizás fue manipulada, quizás fue utilizada, y sobre todo, quizás lo hizo para no ensuciarse las mano con gérmenes se renacuajo. Yessica no tenia problemas de meter las manos en el barro con tal de hacer sufrir a Unilers, desde conocerla todo el mundo no paraba de decir lo muy espectacular forma de ser, una chica centrada, entregada al equipo, competente en sus bailes, dedicada a sus compañeras y con un alma tan bondadosa al igual a una niño inocente. Si, claro, porque sus encuentros con Tony en el baño abarcaban ese apelativo. Desde ese instante, Yessica se propuso robarle cada puesto importante en la vida social de Unilers asi quitarle es petulante actitud, cuando tuvo su primera vez con London sabiendo de no terminar con la castaña, tuvo el primer sabor de la victoria en sus labios y lo sintio mas aun, al escuchar del mismo Tony terminar con ella. En el presente, viendola de lejos, sentada en una de las sillas de la amplia sala de la feria de comida con un abanico dándose aire en el rostro, tendría otra venganza personal cumplida donde no seria ella precisamente la protagonista de romper sus sueños, sino otra.
Dando zancadas para llegar a la piel nivia, se percató que esta estaba tan pálida como el papel mirando al suelo con eje perdido mientras que las demás, señalaba ir de inmediato a la enfermería porque su semblante se había puesto peor al de esta mañana. Frunciendo el ceño dictaminó querer vomitar, sostuvo sus manos contra su boca revolviendosele todo su alrededor seguramente, donde al instante, salio corriendo al aseo de damas dejando a todas con expresiones descorcentantes en el proceso. Lucy, la prima hermana de Walker, rompió filas deshaciendose de su delantal al arrojarlo al mesón para correr detrás de ella, Yessica entro en acción deteniendola no debía de dejar sus obligaciones en la cocina por Unilers, de hecho, proponía ocuparse personalmente y obligarla a ir a la enfermería, esta claro que no se encuentra bien y posee la superficial idea del porque. La pelinegra mirandola con duda estuvo a punto de negarse a su “amable” oferta, sin embargo, sus compañeras de labores le animaron a aceptarla porque se notaba no estar haciendo nada y la comida seguia sin colocarse. No teniendo mas remedio, la Walker chica suspiro dejándola ir con la condición que si a Lizzy le ocurría algo, la culpa seria enteramente suya. Usando su sonrisa de asuntos diplomáticos, Yessica se dio la vuelta sin agregar nada corriendo al baño de mujer que se encontraba inundado de sonidos grotescos de vaciado de estómago, Unilers parecía estar sufriendo bastante al vomitar porque soltaba quejidos y gemidos lastimeros. Eso se lo merecia por ser una perra, además de idiota, nunca había conocido en la vida a una mujer tan cerebro de pollo como ella al no utilizar preservativos al acostarse con un hombre, comprendia el tener hambre de devorar a alguien de la altura de Joe pero no justifica su inracionalidad. Daba igual, pensó la chica apoyando su espalda en la puerta del cubiculo continuo de donde estaba renacuajo, ese problema no era suyo, solamente estaba allí para cumplir su misión. El sonido del cerrojo abriéndose la alerto sacando de inmediato de su bolsillo una caja bastante particular, extendiendosela de inmediato a la castaña que emitió un sonido de exclamación seguido de un respingo hacia atrás, aunque al percatarse de la asquerosa cara de Yessica fruncio el ceño descontenta.
— ¿Qué es eso? — le preguntó confundida, mirandola con un eje de desconfianza. — ¿Quieres envenenarme acaso?
— Si ese fuese mi intención, la cual ni es, lo hubiese hecho desde hace mucho tiempo en el San Marcos. — confeso naturalmente, visualizando como la castaña caminaba hacia los lavabos para enjugarse la boca. — ¿Lo recuerdas? En el último campeonato del equipo, fui una de las organizadoras del llevar la logística y no coloque cianuro en tu bebida.
— De acuerdo, si no es la sustancia que me llevara a la muerte. ¿Qué es? — se dio la vuelta apoyando su espalda con las baldosas del lavabo.
— Compruebalo tu misma. — dio pasos hasta ella entregandosela en la mano, con lo que la ojiazulverdoso quedo inmediatamente de piedra sin poder hablar. — la señorita Alison las mando, se ha enterado de lo que te ocurre. Sugirió que de no estar de acuerdo con el resultado, podrías ir a verla.
Una prueba de embarazo es lo que tenia en las manos en esos momentos Elizabeth Unilers, parecía a mantener un bomba que en cualquier instante estallaría volandole las extremidades. Sudaba frio, temblaba como un cachorrito sin la protección de su mamá, no tal alejado de la realidad porque ella seria la mas propicia para comprenderla en esos momentos. Detestaba que su peor enemiga fuese quien le diera esa cosa, le sorprendía del mismo modo que la señorita Alison conociera los raros síntomas presentados durante toda la mañana. Unilers no lo negaría, al tener los vómitos le inundó una sosobra en cada celula de su cuerpo producto de una sola cosa: en verdad podria estar embarazada. Tragandose cada uno de sus sentimientos al igual del orgullo, se dirigió al cubiculo que anteriormente utilizó sin compartir mas palabras con al rubia, esta sonrio socarronamente mirando sus uñas e maquinando su cerebro si la prueba saliera negativa. Eso no sucederá porque a metros se nota que Unilers esta embarazada, los síntomas se representan por si solos, de cierta manera, le recuerdan a los de una vez tuvo su mamá al salir embarazada de su hermano menor. La misma apariencia ojerosa, malestar en el estomago, vómitos continuos y esos mareos de que parecen darte el mundo vueltas a tu alrededor. ¿Donde mas va a parar eso si no es embarazo? Una enfermedad extraña entonces. Esperando unos cinco minutos, la piel nivia salió del cubiculo con la prueba de embarazo sin abrir permanecia en las misma, aguardando silencio, en tanto su vista estaba en cualquier parte del pasado o futuro menos el presente. Estaba aterrada. Yessica le dio mucha gracia ser partifice de tal hallazgo, jamas había tenido la oportunidad de ver a la gran capitana de las porristas del San Marcos tener una tes tan pálida al papel, imaginaba que imaginarse embarazada era una total pesadilla mas considerando el mundo tal cual a como estaba. Tomando las riendas del asunto, la Wayz le arrebato la prueba de las manos le disgustaba darle vueltas a los asuntos, mejor ir directamente al grano antes de escuchar el cuerpo de Unilers contra el suelo. Abriendo finalmente la prueba se encontró con la imagen de dos signos negativo, en resumidas cuentas, la castaña estaba en estado. Quedando ahora petrificada, noto como de sus manos se repetía la acción de quitarle la prueba pero al verla, la lanzaba contra el suelo caminando de un lugar a otro tal cual a un león enjaulado murmurando por lo bajo no ser posible, no creerse en lo absoluto nada de esas malditas pruebas de nada de confianza.
— ¿No mando otra? — pidió Lizzy sacudiendo los hombros de la anodada Yessica, esta al no prestarle atención una vez mas fue sarandeada. — ¡¿Qué sino mando mas?!
— Si, de otra marca… — la saco del bolsillo de su saco, que fue arrebatada al mínimo de extenderla para salir al baño corriendo a usarla. — Aguarda Unilers, deberías simplemente acudir con la señorita Alison y cerrar este caso. Ella misma la dijo.
— ¿Crees que me comer el cuento de estar en estado? — pronuncio con ironía, insinuando claramente algo con ello. — has sido tu quien altero los resultados, me diste una prueba defectuosa.
— Si, por supuesto. — rodeo los ojos creyendo escuchar la cosa mas absurda de todas. — porque seguramente ganare muchas cosas engañandote con un simple embarazo.
— ¡Pues no lo se! — chillo ella, medio cortando su voz. — ¡no lo se! Nunca estuvimos en buenos términos, ni siquiera al desastarse esta pandemia y ahora vienes con buenas intenciones. Deberia estar loca para creerte.
— No vengo con buenas intenciones, tu misma lo has dicho, jamas nos llevamos bien. — recalcó, sacando la otra prueba de embarazo de su bolsillo y deslizandolo por debajo de la puerta del inodoro. — Mi papel es de simple mensajera, la señorita Alison esta ocupada y no pudo atenderte en persona, nos topamos en el pasillo aprovechando para mandarte el recado. Si dudas aun, me importa un comino, puedes utilizar la otra prueba y asi salir de dudas.
Dicho esto Yessica encaminó sus pasos a la salida, ella tenia cosas que hacer por ordenes del jefe de supervivencia, Lizzy iría por sus propios pies a ver a la enfermera. No existía dudas, ella estaba esperando un bebé. La funsión empezaría realmente cuando Joe se enterara de todo. En tanto la castaña, se sento en el suelo colocando los nuevos test de embarazo frente de ella temblando igual a un pollito mojado, restregaba sus manos entre si en un débil intento de entrar en calor, sin resultado algo, la primera prueba la dejo débil en todos los aspectos existentes. Ahora no solo tenia un malestar en el estómago, sino los escalofríos propios del terror colandose hasta los huesos, desconocía la reacción de tener Josepth al enterarse de estar embarazada. Antes la consideraba una carga máxima al grupo al encontrarse herida, en cierto puntos ella acepto esa dedusión al alentarlos en ciertas huidas, pero al liberarse del yeso e integrarse en las actividades de los supervivientes del centro comercial, dejó eso a un lado y se convirtió en miembro activo de la causa. No podia retroceder, no podia ni siquiera permitirlo, estando embarazada volvería una vez mas los pesares de impertinencia para todo el grupo. Temblandole el puso, saco la tapa del segundo test encontrando el mismo resultado positivo, arrojando contra el suelo fue de inmediato con el último esperanzada de ser diferente, de liberarla de un futuro incierto o de veneno completo, sin embargo, la suerte estaba hechada y Elizabeth Unilers inrevocablemente embarazada. Conmocionada de la realidad cubrió su boca para evitar salir los quejidos sollozantes de su llanto, las lagrimas salieron de sus párpados manchando todo a su paso sin avisar con anterioridad, el estómago lo tenia tan rigido que sintio emerger del tubo digestivo mas jugos gástricos pero no ocurrió nada, al correr al batter solo tosió con frenesí quedándose con el vacío de hace unos minutos, ya no había nada por arrojar. Llorando a mares, enterró su rostro en sus manos lamentandose de su mala suerte de quedar en estado en un mundo asi de destruido, donde la especie humana se limitaba a huir de “esos”, mudarse de sitio en sitio y dormir junto con un arma por si eras atacado de forma sorpresiva. ¿Qué futuro podria brindarle a esa criatura? ¡¿Qué le daría?! Mas aun, solo tenia dieciséis años, una adolescente en todo el sentido de la palabra que se preocupaba era de las últimas revistas de moda sacada, de no engordar para verse increíble en su uniforme de porristas y enalteser su posición cada vez mas arriba en la pirámide social del San Marcos. Por como se demostraba, no tenia la madurez esencial para criar un niño, menos la fuerza para sostenerlo nueve meses en su vientre. Es obvio de no creer en el aborto o someterse hacerlo, tomando en cuenta la locura de este mundo tampoco podria practicarlo, dando como consecuencia estar atrapada. Tambien existía el detalle mas importante de todos: Walker. Exigirle responderle era una completa estupidez, ellos no son pareja, menos amigos, solo compartían deseos carnales el uno por el otro que le llevaban a satifacerlos, pedirle o exigirle algo producto de su acuerdo silencioso era tan avaricioso como pedir ver a sus padres. Lo mas probable de recibir era una ida al infierno de ida sin regreso, seguido de insultos propicios de una chiquilla mimada como ella, que mas temprano a tarde, la enfocaria en el mismo sitio donde se encuentra: en la nada. 
Por los momentos llorar y lamentarse no la llevarían a nada, tenia que levantarse e ir directamente con la señorita Alison para pedirle examinarla o en su defecto, otra prueba de embarazo de una marca diferente a las usadas, quería aferrarse a ser una falsa alarma o una broma de mal gusto de Yessica. No obstante, dentro suyo sentía que por primera vez en la vida la rubia estaba fuera de esto, donde la culpa era totalmente suya. Recogiendo todas los test del suelo la castaña salio corriendo de los baños, en el preciso momento de atravesar la puerta casi tropezaba con Laura que no se detuvo a preguntar si ocurría algo, ella le respondió ir a encontrarse con la enfermera la situación se le salio de las manos. La latina comprendiendo el mensaje quedó de piedra en el sitio haciéndose preguntas internamente, mientras la ojiazulverdoso atravesaba a toda mecha la área de comida con todas las miradas fijas en ella, agregándole las de una Lucy confundida y su mejor amigo Wess. Pero no le importo, necesitaba llegar a donde Alison, pedirle el favor o suplicarle de ser preciso todo este show. Aunque, desafortunadamente jamas cruzo por su mente toparse con algo asi, estaba tan ocupada de no tener una crisis de nervios como para idear cosas absurdas, pero al ser tan confiada y algo ingenua paso por alto los detalles del pasado.
Soltando las pruebas de embarazo al suelo haciendo eco en su cerebro, Lizzy dio un paso hacia atrás cubriendo con ambas manos su boca sintiendo un fuerte sacudon en su pecho doliendole, sus retinas le envían una imagen tan bizarra como grotesca donde el moreno que dormía a su lado todas las noches, lo mantenía apricionado una pelicaoba particular devorando sus labios y buscando la oportunidad idónea para quitarle la camisa. Inmediatamente sus párpados se llenaron de lagrimas, que desembocaron en su rostro donde hace unos minutos en el baño, igualmente llegaron; al emitir un sollozo, el primero en empujarla fue Walker para girar con miedo de ser descubierto por alguien, de hecho lo fue, pero una persona peligrosa. Alison por su parte, alzo su mentón con signos de prepotencia y ganar la guerra contra la chica, demostrandole que no cualquier revolcon con la castaña le quitaría su título: ser la dueña. Dando pasos hacia atrás a la par de levantarse de la camilla Walker, salio corriendo despavorida lejos de allí Unilers teniendo unos latidos inregulares en su pecho llevándola al desociego, junto al dolor agonizante que aunque no fuese nuevo, seguía siendo doloroso. Fue utilizada una vez mas. En cambio el moreno, susurraba el nombre de Lizzy maldiciendo por lo bajo el encontrarlo de esa forma con Alison pero tenia una cuartada, no era su culpa, ella se le lazo de pronto sin explicaciones algunas y apartarla se le hizo mas complicado a medida de pasar el tiempo. De todas maneras, debia de hallar a la castaña antes de maliterpretar las cosas o cometer una locura, lo último era lo mas predecible. Sin embargo, la mano de la pelicaoba fue directo a su brazo deteniendolo mostrandole un rostro lleno de surcos, que decía ser obviamente, enojo al no ser tomada en cuenta.
— No voy a gastar saliva contigo, Alison. — pronuncio con dureza Walker, deshaciendo el agarre de esta contra él. — fui muy claro contigo. Todo término.
— Y yo contigo, mi querido Joe. — cambio de faceta, dando un paso hacia adelante y acariciandole el pecho con una sola mano, luego le sujeto la solapa de la chaqueta de cuero empujandolo casi hacia su rostro. — esto se termina cuando yo lo decida, no vas aplicar conmigo la misma jugada que haces con las chiquillas. ¿Entendiste?
— Eres patética. — la insulto sonriendo de medio lado, dándole un leve empujoncito hacia atrás y arreglarse su ropa. — podrás tener mas edad a la mia o la de Unilers, pero te comportas como una niña malcriada que le quitan su dulce. A ver si te enteras de una vez, mujer fastidiosa, ya no quiero nada contigo. Tus servicios no son necesarios.
— ¿Y crees que luego de esto Elizabeth Unilers regresara contigo? — pronuncio con malicia la mujer al instante de darse la vuelta Joe, él la miro por el rabillo del ojo. — se nota muy por lo lejos tu experiencia con las féminas, mi cachorrito. Ella fue utilizada por su ex novio, sumplatada por una chica que sin duda algunas, es fastidiosa y el doble de berrinchuda a ella. Ahora, vuelve abrirse a otro chico, uno muy apuesto, egnimatico y el responsable de seguir con vida. — rio divertida, el cabello ondulado la creyo escuchar ronronear como un gato. — Pero resulta que, una vez mas, fue tomada del pelo porque lo vio besándose con una mujer que le dobla la edad. Dime, ¿que crees tu como reaccionara? Seguramente no muy feliz.
— Lizzy no es del tipo reconroso, sabe muy bien escuchar. — sonrio socarronamente ignorando la semilla de la discordia de Alison, solo quería confundirlo.
— ¿Lizzy? ¡Oh! Ahora la llamas de forma familiar. — se molesto evidentemente, pero trato de ocultarlo con un tono irónico. — Veo que solo basto un buen revolcon con la chiquilla para volverse familiares, debió de hacertelo muy bien como para permitirte llamarla asi.
— Se llama… — se detuvo al ver un test de embarazo en el suelo, el mismo que Unilers dejo caer cuando lo vio junto a la mayor y le daba material de sobra para imaginar cosas. — ¿Qué demonios es esto?
— ¿No te parece maravillosa la psicología de una mujer? — la pelicaoba se coloco a uno de los costados del moreno, notando como abria la prueba y verificando el positivo del resultado. Su expresión fue de fotografía. — cuando estan desesperadas tienden a apoyarse de quienes no deberían hacerlo, si la señorita Unilers tuviese una pizca de malicia en ella se hubiese percatado de las reales intenciones de Wayz, pero no, cayó directamente en la trampa.
— ¡Demonios! — se giro rápidamente sujetando fuertemente del cuello de la bata de la enfermera, visualizando como sonreía triunfal ante toda esta situación. — ¡¿Qué demonios es esto?! ¡¿Qué mierda significa esto Alison?!
— ¡Pero que agresivo eres! — hizo un puchero al mismo instante de ser liberada por el cabello ondulado, que asemejando a un león enjaulado, caminaba de un lado a otro frustrado. — creo que es innecesario las explicaciones aqui, mi adorable panquesito. Unilers chica esta en la dulce espera de un bastardito, aunque… ¿quien sera el afortunado padre?
— ¡Como si las cosas no fuesen obvias! — alzo su voz exaltado, sacudiendo sus cabellos y emitiendo un grito de frustración. En cambio, la enfermera parecía estar pasandosela a las mil maravillas. — esa idiota… esa tonta… esa… esa… ¡Por lo mas oscuro de este mundo! Si sentía molestar, ¿por qué no acudir conmigo? Tuvo que irse por el camino mas fácil, confiar en sus peores enemigos.
— Probablemente en este instante tenga en lo último de sus prioridades hablar contigo, confiarte las nuevas noticias. — pronuncio como quien no quiere la cosa la pelicaoba.
— ¿A donde quieres llegar con eso? — bravo igual a un perro, fulminando con la mirada a la mujer mayor.
— A que… — rio ocultandola en uno de sus puños, seguido de colocar sus manos en el pecho de él aleteando sus ojos con galanteria, enviando señales de evidente coqueteo. — tomara el camino mas fácil para ella y su bebé, pero eso, deberás descubrirlo por ti mismo.
Empujo a la mujer lejos de su presencia produciendole tantos espasmos como asco en el cuerpo, por primera vez en mucho tiempo Josepth le daban ganas de ir al pasado y darse una patada a si mismo, el seguirle la corriente a la fastidiosa de Alison. Apretando sus manos en forma de puño al punto de perforar su propia piel, encaminó sus pasos a la salida con rapidez buscando de tranquilarse e ignorar a la enfermera, sabia no valer la pena de ensuciar sus manos en alguien como ella. Lo importancia era buscar a Lizzy, tratar de hablar con ella y pensar exactamente que hacer, eso si, luego de calmar las aguas antes sería un suicidio. Por un instante, freno para dirigirse a la pelicaoba dándole una cruel realidad, de ocurrirle algo a la tonta de Unilers se encargaría personalmente de mandarlos al demonio, no tenia tiempo de seguir lidiando con ella porque su personalidad es tan ruin como repulsiva, teniendo ganas de ahorcarla y no pensaba en ensuciarse las manos. En otra parte, Lizzy corría los pasillos solitarios del ala de cosméticos del centro comercial siendo un buen atajo para ir a la habitación de Josepth, una decisión estúpida si la piensa con claridad porque se dirigía directamente a la fuente de todos sus sufrimientos. Ahora todo comenzaba a tener sentido, forma porque si no tuvo razones en el pasado para las miradas llenas de reproche y hostigamiento de la señorita Alison hoy en día, si. Eran amantes, aquella mujer de personalidad añiñada era amante de Walker, mientras de acostaba con ella lo hacia con la otra, una vez mas fue manipulada en beneficio de alguien mas y no suyo. Unilers sollozo mas fuerte acelerando sus pasos a la par de luchar con el dolor de sus pulmones, le faltaba aire, le dolia el simplemente intentar hacerlo, sus músculos los sentía agarrotados y estómago daba constantes piquetes de inquietud. ¿Por qué le pasaba todo esto? ¿Por qué le daba tanta importancia de todas maneras? No es como si ellos fueran novios, ni siquiera llegaban a amantes solo eran… eran… ¿Qué diablos eran? Dando una pisada en falso la castaña tropezó con sus propios pies cayendo al suelo, trato de hacerlo de lado de modo que el golpe lo recibió su hombro izquierdo y no su rostro o vientre. No se paro de inmediato, se quedó allí quieta emitiendo quejidos y sollozos lastimeros, no importaba si eran o no eran amantes, le valía un soberano rábano porque cuando estaba con Walker tuvo la definición completa de sentirse viva, entera tal cual a una pieza de rompecabezas que unías todas sus piezas. ¿Estuvo mal pensarlo? ¡¿En verdad lo estuvo?!
Ah… por supuesto, casi había olvidado que al pesar de ella vivir en carne propia la experiencias mas revitalozante de todas Walker la seguía odiando, repudiando hasta los simientos y su capricho fue salvarla, el mismo Marloon se lo dijo aunque en ese instante admitió saberlo, hasta ahora viene a dolerle. Había sido enredada en una telaraña de mentiras, del tipo que entre mas intentes liberarte no podrás desatarte lo peor de todo es su estado, el hacerse la tonta seria inutil mas cuando al caer lo hizo por inercia: cubrir su vientre. Esta embarazada, los resultados hablaban por si solos, el huir en esos casos es inútil porque es imposible, la vida creciendo en su interior es algo tangible e inrevocable. Sin embargo, abriendo los ojos a la nueva realidad de Walker con la enfermera del San Marcos, sumandole ser nada mas a una carga innecesaria en su vida la llegada de este bebé solo la complicaria mas, ya había tenido suficiente de la hostigante mirada de la pelicaoba y los insultos del moreno como para sumarle mas. Ella no debía de tener a ese niño, no tenia que tener responsabilidades con alguien mas, sobre todo, darle mas peso a alguien que la odia y repudia. Conclusión: debe de abortar. Parandose del suelo con dificultad limpio su rostro utilizando el dorso de su mano, siendo inútil porque otra ola de dolor la invadió seguidamente de mas llanto, conocía por medio de sus antiguas amigas las porristas que entre ellas una quedo en estado pero al solo ser una jovencita, además proveniente de una familia lo suficientemente estricta para matarla, se practico el aborto ella misma sin necesidad de gastar un solo centavo, a lo mejor si, en comprar ese té que no debes de tomar cuando estas embarazada. Lo mejor de todo puedes encontrarlo en cualquier parte, inclusive en una farmacia, resultado irónico porque alli cuidan las vidas en lugar de promover la muerte. Tomandolo en cuenta su ubicación, podria pasar por debajo de la rejas de hierro del primer nivel y al ser pequeña, pasar desapercibida de “esos” hasta llegar a la farmacia del lado norte. Lastimosamente no podia ir por su ballesta a su habitación ese sería el primer lugar donde la buscarían, asi que debía de buscar otra arma en la habitación de Walker en ella existía demaciadas, ni se molestaría cuando regresara de su travesía. Teniendo un plan en concreto, volvió a guiar sus pasos en dirección de el área de hogar de esa parte del centro comercial donde dormía Walker, corrección, donde dormía ella con Walker, ese sitio era mas suyo en lugar del otro compartido con Lucy. Cuando llego a él le inundó un aire de tristeza en el cuerpo, resultaba casi lejano los acontecimientos de la noche anterior donde estuvo en los brazos del moreno besandolo, acariciandolo y entregandose en todos los sentidos, quizás Ann tuvo razón todo este tiempo en estar enamorada de Josepth pero su orgullo le impedía ver la realidad, estaba ciega de soberbia. Buscando en los cajones del sitio encontró la 9 mm junto a varios cartuchos se balas, estaría encantada de encontrar la Striker o el revolver pero exigir a estas alturas seria una locura, de lo contrario, su mejor opción seria ir a por la ballesta y caso cerrado. Cargando el arma con uno de los cartuchos, la coloco detrás de su cintura y guardo las otras balas de repuestos en los bolsillos de sus pantaloncillos cortos, esperaba realmente no tener que utilizarlo de hacerlo solo atraeria a mas de “esos”. Respirando profundamente para controlar su llanto Lizzy, se dio unos golpecitos en su rostro y salio de la habitación.
¡Plaff! Una cachetada llego directo al rostro de Walker al instante que Laura escuchaba la historia de lo ocurrido a Lizzy al verlo con Alison, la latina era sostenida por la fuerza de los hombros por Lucy y Marie, estaba demaciado furiosa como para pensar con razocineo anteriormente lo intuyo, sabía que tarde o temprano la castaña se enteraría del amorio que tuvo o tenia el moreno con aquella zorra, cuya finalidad era destruir por completo a su amiga. Ahora venia Walker con su rostro marcado en indiferencia mostrandole un test de embarazado de la castaña, admitiendole ser el padre de esa criatura y que lo vio con Alison besándose pretendiendo tener su ayuda porque Lizzy salio corriendo. No sabia si jugaba a su suerte o era un completo idiota. Posiblemente, sea una combinación de las dos. La latina no solo tenia ira recorriendole cada centímetro de su piel, tambien impotencia porque Unilers chica no acudió a ellas para saber que hacer, juntas idear un plan o algo parecido ¡no lo sabia! Pero confiar en Yessica y la zorra de Alison era lo mismo a lanzarse directo a un ajuria de “esos”. Ahora, de ocurrirle algo a su amiga no solo aquella perras lo lamentarian igualmente Walker, porque jamas debió de metersele por los ojos, fastidiarla hasta el punto de hacerla seder. No, porque quererlo, ayudarle a olvidar a London fue su condena. Deshaciendo el agarre de sus amigas contra ella miro a la derecha, donde Wayz limaba sus uñas muy concentrada como si Unilers no estuviese desaparecida y dolida por la traición, aquella perra barata tambien debía de tener un escarmiento de todo esto. Asi que, caminando a pasos agigantados con los gritos de sus amigas detrás de ella, sujeto del brazo a la rubia y la arrojo al suelo con mucha fuerza está le miro desconcertada, reclamandole del arrebato momentáneo. Pero no, Laura López poseia razones de sobra para hacerle agredirla.
— Te lo advierto desde temprano, Wayz. — la apunto con su dedo con ira, sus amigas llegaron para sostenerla de inmediato. — si Unilers le ocurre algo a la primera que hare pagarle seras tu, luego a la zorra enferma de la enfermera. Pero eres la que lidera las encuestas, perra desgraciada.
— ¿Qué? — soltó una risita maliciosa provocando mas a la latina, que se le fue encima pero fue detenida por las demás. — ¿Acaso fui yo quien le mando abrir las piernas a Unilers? ¿Fue mi culpa de salir embarazada? Además, nadie le certifica que Walker sea el padre de esa criatura, López.
— Bueno, de no tratarse de Walker sería tu hermoso novio London. — la rubia se engrifo a la sola mención de su pareja en la conversación, Laura soltó una carcajada divertida ante la imagen desdichada de la otra. — ¿Qué esperabas? Unilers no es una zorra como tu, en la vida solo ha estado con dos chicos y aunque aparente experiencia, es solo una cría confundida la cual tu con tus artimañas mandaste a la boca del lobo. — seguidamente giro a donde estaba el moreno apretando los puños de la impotencia, tenia muy presente tener la mitad de la culpa de esto igualmente. — Igualmente eres un pedazo de imbécil, Walker. Tu orgullo te impidió admitir la verdad desde el principio, que te morias de celos al ver a Unilers con el bueno para nada de London porque te gusto desde el inicio, te volvía loco al punto de no poder controlarte. ¿Cierto? ¡Ni tu mismo sabias que es enamorarte de alguien al desconocer ese sentimiento! Alli a tu odio, tu frustración… ¡Por que con Unilers lo sentiste por primera vez! — camino hacia él con pasos apresurados, sujetandolo de las solapas de la chaqueta de cuero y zarandeandolo con frenesí. — ¿Le es muy difícil para ti tener a alguien a quien amar? ¿O solo piensas con tu pene realmente? De ser asi, que decepción Walker porque no mereces ni la cuarta parte de Unilers, y antes de venir a decirme los efectos de ella los tengo muy claro. Pero no eres un santo, menos al meterte con semejante asquerosidad de mujer. Realmente, ¿qué pensabas?
— Laura no creo que agrediendo a Joe y Yessica, podrás a encontrar a Lizzy. — acudió Lucy a detener la locura sujetandola del brazo y bajandolo, seguidamente mirando con molestia a su primo. — Luego tu y yo conversaremos largo de toda esta situación, pero primero debemos hallar con Lizzy.
— Si, tienes razón. — comprendio la latina cerrando los ojos un segundo, respirando profundamente y hostigando con la mirada hasta una Yessica quejándose del dolor de sus huesos. — pegarle a estos zoquetes no regresara a Unilers, pero si me hara liberar un poco de tensión en el cuerpo.
— Deberíamos llamar a Marloon y Sebastián. — sugirió Marie, involucrandose en la conversación. — O algunos de tus amigos de Red, Lucy.
— No, debemos hacerlo nosotras mismas. — se negó Laura, mirando aun de reojo el semblante patético del jefe de grupo. — de llamar a Marloon o el mismo Alex, terminara por lanzar a las perras de Alison y Yessica a donde estan “esos”, quiero ser yo quien tenga ese placer.
— Di la verdad, Laura. — musito con cautela Lucy, mirandola con ojos entrecerrados. — Marloon va a patearle el trasero a Joe por acostarse con su hermanita y embarazarla. Todos sabemos aqui lo temperamental que es, esta situación no la dejara pasar.  
— Y lo necesitamos para que responda por sus acciones. — comento segura la latina, siguiendo con la mirada el semblante contrariado del moreno. — es el padre del bebé de Unilers después de todo.
Papá, él sería papá del hijo que esperaba la castaña, aunque le costará creer ese hecho la prueba de embarazo hablaba por si sola y tomaba en cuenta las acciones de que llevaron a esto, aquella criatura no tenia la culpa de todo. Mientras las chicas conversaban el primer paso a dar para encontrar a Unilers y Yessica daba su escapada monumental, Walker estudiaba con pronunciación las palabras dichas por la zorra de Alison, claramente tenia mensajes ocultos en ellas. Menciono que la psicología de las mujeres era curiosa apoyándose en las personas que una vez la destruyeron, se refirió obviamente a Wayz pero de la misma manera en ella misma, del mismo modo, la castaña buscarían la solución mas idónea para ella y su bebé. ¿Cual seria? ¿Qué seria? Porque bajo su perspectiva era acudir directamente a él, sin embargo, el cabello ondulado se la paso por alto que ella lo vio en brazos de otra mujer y se sentía dolida, al igual se engañada. El último en acudir en busca de ayuda seria él. De ser asi, no terminaba de comprender los pensamientos de Unilers, de por si antes era un laberinto del Fauno, ahora es el doble de peor. Lizzy es una chica berrinchuda, complicada en todos los aspectos habidos y por haber, quien pensaba solamente en sus beneficios antes del cualquiera. Aunque de la misma forma le daba importancia a la supervivencia de los suyos, de sus amigos y seria capaz de arriesgar su propia vida para salvarlos, es de las que odia ser una carga para los demás, al pesar de hacerlo todo por buscar su beneficio, se arrepiente fácilmente de sus acciones y intenta enmendarlos. Solia ser petulante, perjuiciosa y algo pedante, precisamente esos eran los componentes de una chica que evitaba sentirse excluida por completo y el ser venerada era su propósito para no tener la soledad encima. En ningún momento la vio degradar a alguien menos menospreciarlos, cuando salvaron a Carson y posteriormente manifestó admirarla lo defendió a todo pronostico, convirtiéndose finalmente en uno de sus mejores amigos. Simpatizo con él al sentirse de la misma manera: un ancla. Asi que, analizando todas las características de Unilers a lo largo de conocerla y tomando en cuenta lo mencionado por Alison, pensaría seguramente volverse en una carga nuevamente para todos al estar embarazada, convirtiendo al bebé en un peso muerto e innecesario.
Walker tambaleo un poco hacia los lados al caer en cuenta de lo pensado, la castaña seria incapaz de llevar tal cosa al extremo, sabia ser una dramática completa pero nunca seria capaz de hacerle daño a alguien, no a si misma, no a un ser inocente. Sudo frío al simplemente considerar algo asi, pero y si… ¿Si esta dispuesta a hacerlo? Digo, no por maldad, simplemente por no tener otra alternativa porque desea liberarlo de responsabilidades y de tener que amarrarse a ella de por vida, tantas, tantas, tantas veces la desprecio y admitió odiarla la castaña lo tomaría a pecho, entonces, finalmente, nublada por la desesperación buscaría el camino mas fácil para todos. Reaccionando finalmente, Josepth maldijo en voz alta comenzando correr por los pasillos llamando la atención de las chicas que discutían atrás suyo, Lucy pregunto a viva voz si ocurrió algo para hacerlo reaccionar de esa manera, en tanto Laura le amenazaba de cortarle sus pelotas si intentaba huir, Marie simplemente se limito a controlar las esperezas y sacarle algo de información al moreno. Este cansado de las cacatuas piando a su alrededor las mando a separarse y buscar en todas partes a Lizzy, ella podria estar cometiendo el peor de las locuras y de no detenerla, podria acabar su propia vida. La latina no creyó ni una pizca de las palabras salidas de la boca del Walker, retribuyo una vez mas a amenazarlo al hacerse el gracioso con ella, su prioridad era encontrar a Unilers no inventar payasadas. No obstante, Lucy la detuvo fijando sus ojos verdes directamente en el semblante desesperado de su primo, lo conocía, sabía lo suficiente de él como para interceder y decir estar hablando con la verdad, debían de hacerle caso. Una refunfuñada López, termino accediendo al mandato de la voz líder de grupo, agregandole de ir con los chicos de la vigilia de la azotea por si veían o habrían visto a Unilers en alguna parte, costaba decirlo, pero esta seria capaz de salir del centro comercial. Encendiendo las alarmas en el cerebro de Walker, fue directamente a su habitación en busca de sus armas, lo mencionado por la latina era cierto, Unilers tenia conductas suicidas y salir por debajo de una de las barricadas seria pan comido para ella al ser pequeña. No debía de mentirse, necesitaba informale a Sebastián y Unilers hombre. Dejándole aquel trabajo a su prima, le asigno a Marie buscar a Nick y Luca, ellos serian los mas idóneos en controlar las aguas de presentarse una situación peliaguda. En cuanto a él, observaría debilidades en las barricadas de las áreas selladas para evitar la entrada de “esos”, la muchacha asintió retirándose no sin antes de prometerle darle una mano con lo de los puntos débiles. Acto seguido, Joe recorrió los lugares conocidos por él hasta llegar a su habitación percatandose que la cerca de hierro no estaba en su lugar, extrañado de ese detalle indago en sus cajones esperando encontrar una pista que le llevara con Unilers, porque no podía ser otra persona quien abrió la compuerta. Entonces, a la final, en uno de gabetas donde guarda sus armas le faltaba una: la 9 mm. Dándole un golpe a la parte superior de la cama de la impotencia, hurgo en el escaparete de madera al fondo para toparse con la Striker y unos cartuchos, saliendo rápidamente a uno de las barricadas mas cercanas de tener en la parte este de su ubicación. La zona de la terraza que llevaba a niveles inferiores, la terraza principal del centro comercial, tiendas de ropa y una de las farmacias con mayor aglomeración de “esos”. ¡Demonios! ¿Por qué no se le ocurrió antes? ¡Ese era donde quería llegar la castaña! Seguramente conocía de algún medicamento intolerante a los estados de embarazo, provocandole una especie de aborto expontaneo y culminando con la vida del pequeño. No, no debía permitirlo, no podía hacer que Alison se saliera con la suya y menos perder a Unilers, ella debía de escucharlo ¡tenia que hacerlo! Estando listo, no espero a la presencia de Marie o algunos de los que mando a llamar, camino con suma cautela en aquel pasillo oscuro sin luz de aspecto macabro y espectral, prediciendo en cualquier instante escuchar los quejidos perezosos de “esos” pero solo encontró el eco de sus propios pasos. Alzo su arma tragando saliva en seco, en cierta manera odiaba a Unilers y su inresponsable pensamiento de querer atentar contra su propia vida, además de aquel ser inocente que ni culpa tenia, ella lo estará llevando en su vientre pero igualmente es responsabilidad suya y allí nadie decidía por nadie. Freno su caminar percatandose que los seguros de la enorme cerca fueron liberados, dejándolos sueltos y medio abierto una fuerte demostración de que allí había cruzado alguien. Bingo, penso Walker al abrir la cerca con todo su impetud sin importarle ser escuchado, encontró la ruta de la pequeña caperucita roja de inmaduro pensar. Antes de intentar cerrar, la mano blanca y alargada un joven rubio de mirar acaramelada, lo detuvo en el acto obligandolo a girarse de inmediato. Jeff y Marie llegaron armados hasta los dientes.
— Jefe, permitame decirle que usted es muy impulsivo. — comento burlón ante la mirada sin emoción del moreno, la chica se limito a sonreir por lo bajo. — acudir como príncipe encantador a rescatar a su damicela en apuros totalmente solo, es un suicidio completo, mas aun de lo que ella esta haciendo en estos momentos.
— Si vas a hablar pistoladas, mejor utiliza la energía en bajar la cerca. — lo mando rápidamente, dándose la vuelta para seguir su camino. — como has de percatado, no estoy precisamente bañado en alegría. Lo idiota de Lizzy ha vuelto en sus andanzas.
— La salvaremos, todos en estos momentos estan movimiendose para hacerlo. — dijo Marie esbozando una sonrisa complicada, combinandole el terror. — estoy segura que estara bien. Es pequeña y escurridiza, sabrá moverse bien.
Joe no contesto, en su lugar, rogo internamente para que las palabras de Lin surgieran efecto en esos momentos, ojala y Unilers estuviese bien en donde se encontrara. Mientras tanto, ella se escondía sigilosamente detrás de una pared grande viendo los movimiento de unos cuantos de “esos”, aprendió de su pequeño hermano menor Henry, que la luz del sol los colocaba mas activos en comparación de las noche, inmovilizandolo casi en su totalidad. “Esos” adoptaban en ciertas oportunidades las actitudes de cuando estaban vivos, ejemplo, de tratarse de un oficinista, estaría cerca de su antiguo lugar de trabajo merodeando, aunque este patrón, no se repetía la mayoría de las veces dejandola atrapada como justo ahora. Cerca de las escaleras eléctricas, tres estaban arrastrando sus cuerpos putrefactos de un sitio a otro, eran lentos, muy lentos, haciendo un ruido pesado junto a esos lamentos lastimeros propios de la muerte. Al estar encerrada una buena temporada en la zona segura del centro comercial, casi olvidaba lo que ocurría afuera con estas cosas merodeandoles con la finalidad de comerlos, “esos” no eran precisamente listos o razonadores, se mueven por instintos y porque su cerebro se los ordena. Respiro profundamente recargando sus manos en la pared, fue capaz hace unos instantes de huir de varios caníbales gracias a su elasticidad como porristas, rapidez de atleta y astucia de competidora. Con ello demostraba enormemente no ser una simple damicela en problemas como en el pasado, las circunstancias debido a su lección la colocaron en esa posición, siendo la realidad otra: puede valerse por si misma. Mirando minuciosamente al frente se percató que entre las columnas, el flujo de “esos” era poco, solo se encontraban tres vestidos de batas de laboratorio manchadas de sangre y razgadas casi en su totalidad, con ello explicaba ser antiguos trabajadores de una Farmacia y alli es donde quería llegar. Mirando a su alrededor algún objeto que pudiera distraerlos, Lizzy encontró un brazo cercenado a unos metros lejos de ella casi dentro de la isla de plantas verdes descuidadas, la altura le daba a entender el pasar del tiempo desde la reproducción de la pandemia y al pesar de ser asqueroso, no tenia mas que agarrarlo para lanzarlo contra “esos”. Gateando igual a un chiquillo de meses, se mezclo entre las plantas y sujetando el brazo cortado con todo el asco del mundo, lo arrojo contra la parte metálica de las escaleras eléctricas produciendo un sonido profundo, que a su vez, llamo la atención de esos soltando gruñidos gruturales para moverse en dirección a eso. Era el momento para moverse, pensó la castaña, el momento exacto para hacerlo sin llamar la atención. Corriendo con pies ligeros Lizzy se movió al lado contrario de los caníbales, comportándose aparentemente como si encontraran un botín, y se escondió entre las columnas respirando cortado, volviendo a sentir las olas del asco invadiendo su sistema digestivo para vomitar, pero no podía, en una situación como esta se le hacia imposible porque le diria su dirección a esas cosas. Practicando ejercicios de respiración, Unilers siguió corriendo directamente hacia el este pasando por negocios de pastelería aun encontrándose abiertos, con luces tenues y otros iguales al anuncio de una pelicula de terror, desconocía si en su interior existía mas de “esos” tampoco se quedo para averiguarlo, solamente anduvo a toda velocidad hasta parar en una zona de emergencia desolada, permitiéndose caerse en el suelo como un peso pluma, sin ruido. Se sentía patética al cansarce rápidamente, lo atribuyo a estar sedentaria unos cuantos meses atrás sin poder utilizar su pierna enferma, sumandale su estado de embarazo, le alentaba de forma suprema a coger un respiro siquiera. No faltaba mucho de todas maneras, solo cruzar el pasillo de fondo y estaría en su lugar de destino. Habia tenido suerte de no tener mayor peligro hasta los momentos, igualmente se las ingenio para escurrirse entre los pasillos con ingenio y esperaba que esa misma suerte la acompañara de regreso a la zona segura. Levantándose del suelo ando con cuidado entre los pasillos, viendolos deshabitados y con restos humanos por todas partes, trago en seco al cruzar justo al lado de una mujer de mediana edad abierta por la mitad con órganos esparcidos por todo el suelo, en tanto la sombra de la muerte se pintaba silenciosamente en su rostro desenfocado de la realidad; en cierto modo Lizzy lo encontró triste porque seguramente, esta señora tenia un hogar a donde regresar, familia, hermanos, primos, sobrinos, hijos… instintivamente se llevo su mano al vientre sabiendo que allí estaba aquella semilla germinando. No podía hacerle eso, no podía traerlo a este caótico mundo donde únicamente le ofrecería el olor de la muerte, el frio de una perdida y el brillo de un bombillo por no ver a plenitud el sol, ese bebé tenia derecho te correr mediante un enorme bosque de frondosos arboles, briza fresca y entorno colorido por el ambiente de las flores. En cambio tendría esto, cadáveres cercenados, “esos” andantes en búsqueda de propagar el virus, junto un ambiente tan asqueroso como repulsivo donde seria visto mas a carga que bendición.
Lágrimas espesas emergieron del rostro de la piel nivia hacia sus brazos, parecidas al rocío mañanero de las plantas, con ellas abrían paso a mas inundando por completo de inseguridades su interior. Tenia que moverse, no podia permanecer en este sitio con esta mujer muerta cerca, nada le serviría lamentarse si acababa muerta o peor aun, convertida en una de “esos”. Con pasos agigantados, seco sus lágrimas emergentes y dando unas cuantas bocanadas de aire, llego a la zona que buscaba desde el inicio: la farmacia. Se sorprendió al percatarse de no encontrarse ninguna de esas cosas, la entrada estaba totalmente libre y sus alrededores igual, tal vez este día no había sido tan malo. Mirando hacia los dos lados, Lizzy corrio rápidamente empujando la puerta de vidrio y entrando al sitio con la agilidad de un felino, en su interior se dio cuenta de la casi oscuridad que reinaba, seguido de un caos propicio de estos casos: estantes caídos encima de otros, comida esparcida por el suelo, sangre, vísceras y neveras con problemas en sus lamparas. Sin embargo, nada de “esos”, sola la desolación de un desastre de niveles titanicos. Moviéndose entre las cosas del suelo sin hacer mucho ruido, Unilers buscaba entre el primer pasillo algo relacionado con tés o ramas medicinales, sabia no ser precisamente esto un jardín botánico, pero debía de tener algo. Igualmente, sabían que existían pastillas propicias y prohibidas de ingerir durante el embarazo, pero no recordaba bien su nombre al restarles importancia. Cuando estuvo saliendo con Tony, fue lo suficiente sensata para tomar anticonceptivos y obligar al rubio mismo a utilizar preservativos, si bien fue la época de tranquilidad en los seres vivos, no cambiaba en lo absoluto las reglas básicas de prevenir algo como esto. Aparentemente su deseo de poseer a Walker le nublo el juicio, ahora se encontraba en un apuro de tamaño colosal. Conocía perfectamente no tener la culpa la criatura de su vientre, es decir, de haber estado en otro tipo de mundo asumiría las consecuencias de ello y lo tendría asi el mismo Walker la mandara al demonio, freno el carro, ¿Qué era lo diferente de esto? ¿El mundo destruido? ¿Ser odiada por Josepth? ¿O ser una adolescente malcriada? Era una idiota, en sus planes nunca ha tenido como principal plan ganarse el corazón del antiguo chico mas problematico del San Marcos, menos se aceptada por él, solo sobrevivir hasta las últimas instancias y ayudar a los suyos, lo cual obviamente, su bebé venia incluido. ¿Por qué no vio eso desde el inicio? Su miedo fue mas fuerte ante su sentido de la maternidad, de anteponer su bebé encima de todos, inclusive de ella misma. Estaba siendo una tonta de tiempo completo al darle prioridades a un idiota que tenia por amante a una enfermera con síndrome de pedofilia, no sabia exactamente si eso era un síndrome pero si es una enfermedad, meterse con un menor de edad era totalmente repulsivo y asqueroso, personas como ella deberían estar quemandose en lo mas hondo del infierno, no vivas para hacer sufrir a los demás. Tenia que volver, dar media vuelta y pedirle disculpas a sus amigas, a su hermano y todos aquellos que considera importante en lo caótico de ser su mundo, luego correr directamente a donde la zorra asquerosa de la enfermera y con su pierna buena, patearle una de las de ella, mandandola al infierno. Lo sabia, un acto de completa madurez pero le nacía directamente del bebé que esperaba.
Teniendo las cuentas claras, decidió que ya encontrándose en la Farmacia podria revisar si tenían vitaminas prenatales, mejor tomar precaución desde el inicio en cátedra de cuidarse y cuidar a su bebé, si deseaba verlo sano. Sin embargo, al instante de girar a uno de los pasillos desolados patio sin querer una lata de comida haciendo ruido, uno que despertó varios gruñidos del interior en dirección del mostrador, seguido de otros en el pasillo conjunto y en el suelo. Un suma de cinco de “esos” emergieron de la nada, alzando sus esquelitos dedos, arrastrando sus cuerpos pesados y mostrando sus bocas llenas de sustancia viscosa aparentemente sangre; Lizzy dio un saltito hacia atrás al percartarse de una mujer deslizándose por el suelo y rosandole el pie con su mano pálida, esta ahogo un grito cubriendose la boca al abrir los ojos con impresión. Se había acabado la buena suerte, necesitaba escapar de allí. Al escuchar el golpe sordo de un cuerpo caido, Unilers se dio la vuelta no cuidando ser prudente al no ser ruido con las cosas esparcidas en el suelo, simplemente daba brinco y salto esquivando manteniendo presente la salida. No obstante, fue sorprendida por un enorme hombre de mono gris completo, cabello blanquecino, altura enorme y ojos plateados, haciéndola frenar en el acto al emitir un gruñido grutural seguidamente de querer arrojarsele encima. En ello, Lizzy no lo pensó dos veces en sacar el arma escondida detrás de su cintura, sostenerla con ambas manos y apretar el gatillo apuntando al cerebro, cayendo inevitablemente al suelo al final muerto. Unilers chica no se quedo para contemplar su obra maestra, en cambio, le salto encima y empujando con el cuerpo la puerta de vidrio salio de la farmacia, lamentablemente su panorama no era nada esperanzador. “Esos” la esperaban con las manos abiertas, en ese preciso instante la castaña alzo su mano abriendo fuego a la derecha.
El cabello ondulado soltó un respingo al escuchar sonidos de impactos de bala a su izquierda, eso no podia ser nadie mas que la castaña tratando de salvar su trasero, apuntando su arma hacia adelante corrió a toda mecha con la voces fuertes de sus compañeros detrás, debía de evitar ser imprudente y pensar con razonamiento en estos casos. Pero, lamentandolo mucho, Walker no podía aplicar la frialdad que lo caracteriza, menos si estábamos hablando de Unilers. Jodida chica con instintos suicidas, la destentaba tanto a la par de gustarle, era la única de girar su mundo los trescientos sesenta grados todos los días de la semana, las veinticuatro horas y los los doce meses del año. Desconocía que desde sujetar su mano aquel día donde todo esto comenzó, las cosas se tornaria complicada para él, porque tuvo de tener a la explosiva mujer de López gritandole a todo pulmón en la área de comida para darle la razón a su argumento: siempre le gusto Unilers. ¡Demonios! Daba escalofríos el solo mencionarlo en su mente, desconocía el momento de todo cambiar en él y atrarle a la castaña, menos el tener pesimos gustos en las mujeres porque siempre le atrajo lo peligroso, lo tentador, aquello que ni viviendo cien vidas lograría alcanzar y seamos sinceros, Lizzy no es precisamente ese tipo de chica. Aunque si una muy en particular: fastidiosa. Freno su trote detrás de un muro cubriendose, dos de esas cosas merodeanban la farmacia como sentinelas mientras la imagen se una piel nivia, se perdía al fondo del pasillo en búsqueda de un sitio alto, seguramente las escaleras de emergencia, muchos de “esos” la perseguían pero ella seguía corriendo. Chasqueando la lengua con fastidio, apreto el arma en su pecho y abrió fuego contra esas cosas, llamando la atención de muchos que cambiaron su objetivo por él, sus compañeros no tardaron en respaldarlo por detrás ya que mas de “esos” venían atraídos por el sonido. La castaña por su parte, fruncio el ceño al verse descubierta por Walker seguramente empujado ante la estúpida idea de verse superior, basta de eso, ella tenia la fuerza necesaria para salvarse por si sola y regresar con los demás. Apoyándose de una reja de mental, Lizzy le profirio una patada a un caníbal que lo empujo contra otro cayendo al suelo, aprovechando la abertura que se le abrió al hacer tal acción, sujeto con fuerza su arma provicional y salio corriendo escaleras arriba sin mirar atrás. Su amiga Marie que batallaba contra un puñado de “esos” se percató de la huida de su amiga alzando su voz para llamarla, empujo con la culata de su rifle a uno para abrirse camino, seguido de dispararle directamente a la cabeza a otro que le obstaculizaba el paso. Odiaba como resulto todo esto, contemplaba ser igualmente culpa suya y de las demás al sugerirle ir con la señorita Alison, es decir, hasta le sorprendía el hecho de ser una persona totalmente distinta a la aparentaba de ser, estando en el San Marcos encerrados le antendio con amabilidad, incluso le salvo la vida a Carson. ¿Como dudar de una persona asi? Jeff le mando a bajar su cabeza rápidamente, lo cual obedeció sin meditarlo, un disparo llego rápidamente y el sonido seco de un cuerpo caído se inundó. El rubio le pidió estar mas atenta de su alrededor, comprendia estar preocupada por su amiga pero ayudaría mas estando en el presente en el lugar del pasado, Walker les demando seguir porque la idiota de Unilers padecía de otro síndrome aparte del suicida, el escapista. Siguiendo con los mandato del jefe, los otros dos corrieron evitando el combate cuerpo a cuerpo y disparando a las extremidades de “esos”, asi evitando el levantarse para perseguirlos. Dándole la espalda a las escaleras mientras subían, Walker apreto sus dientes hasta el punto de escucharlos sonar, intentaba comprender porque Unilers se hacia la difícil incluso en circunstancias como esta porque siendo ella razonable, buscaría encontrarse con él no huir. Entonces, inesperadamente, directamente del piso superior llego el grito de una chica.
Lizzy no supo ni cono ni cuando paso esto, estaba huyendo de una horda de “esos” cuando el piso resbaladizo de una sustancia viscosa verde se abrió ante ella, pisandolo y cayendo de bruses. Se sintio sucia, asqueada y totalmente privada, mientras mas intentaba colocarse de pie no podía, tampoco es el poseer el tiempo necesario de hacer el tonto esas cosas la perseguía, emitían gemidos de dolor, de gruñido y alzaban su manos como pudiendo alcanzarlar. En el instante de tener a uno rosando la piel de su pierna en uno de sus costados, alzo su arma con pulso tembloroso y disparandole en el ojo, cosa que funciono para matarlo terminando de manchar su piel. Sin embargo no fue suficiente, vino uno mas rápido a los demás, que con pasos temblorosos resbalo al suelo a un costado suyo enseñandole sus dientes amarrilentos cubiertos de hedor mortorio, y con fuerza descomunal, colocar una de sus manos en ella. Unilers emitiendo un grito, cerro los ojos con fuerza disparando sin medir la intencidad del arma y donde apuntaba, pero con un golpe de suerte, entre ceja y ceja servía. Asustanda tal cual como estaba, pataleo los cuerpos sin vida de esas cosas lejos de su vista y avanzando a arrastras en el suelo, alzo su mano temblorosa al frente y liberando las lágrimas que tanto estaba acumulando desde hace tiempo. Disparo una, otra, otra, otra y otra vez a los caníbales, una veces acertaba, otra no, solo sabía que no podia morir, no debía de hacerlo menos cuando por fin había entendido que en ningún momento existo el deseo mas importante de salvar la vida de otra persona. Tenis tanto miedo, su entrañas temblaban, su corazón latia a velocidad vertiginosa diferente a cualquier contacto anterior con la muerte, esta en verdad le estaba acariciando el rostro y esquivarla le haría difícil, mas cuando el camino se le estaba acabando. Una barricada directa de la zona segura estaba a sus espaldas. Se acabo, pensó la Unilers al escuchar los “clip” “clip” “clip” propicios de quedarse sin municiones, moriría a metros lejos de sus hermanos, de sus amigos y de Walker, al pesar de haberla engañado con Alison destrozandole su corazón a pedazos, mas sobre todo, insultarla sin parar desde cruzar palabra en el salón de calculo del San Marcos era imposible evitar lo que su sentimientos gritaban a viva voz: lo amaba. Asi que en medio de esa desesperación, sollozando sin control y llorando sintiendo casi la barricada detrás de su espalda, tuvo por último pensamiento el rostro fresco de Joe cuando estuvieron en el agua con un montón de “esos” cayendo y ahogandose, esa imagen fue la mas hermosa de lejos del moreno donde aparento su auténtica edad. ¿Por qué simplemente no lo beso allí?
El sonido de balazos detrás de los zombies le obligaron a Lizzy a abrir los ojos, esas cosas giraban a la par de caer al suelo sin vida, eran parecido a las cucarachas cuando las matas y desean seguir produciéndose. Pero eso no era lo sorprendente, porque en una de esas aberturas noto el inconfundible cabello azabache ondulado particular que luchaba con esos, seguidamente de un rubio y una asiática rompiendo filas, corriendo a su encuentro para verificar si se encontraba bien a la par de colocar en marcha el mecanismo de la reja detrás de ella y asi traspasarla. Por supuesto, penso la castaña al mismo instante de contemplar a Walker repartiendo golpes a diestra y siniestra, lo de sus espaldas no es una barricada sino una cerca electrificada, su miedo le impidió ver mas alla de la realidad. Teniendo a Joe finalmente cerca un alivio traspaso su alma, parecido a cuando eras niño y luego de una feroz tormenta salia el sol significando una sola cosa, jugar con tus amigos en el jardín. El moreno le extendió la mano una que le fue imposible de ignorar, Lizzy se aferro a ella con sollozos en su garganta y prácticamente llorando a gritos, halandola contra si mismo Walker la obligo a colocarse de pie en el preciso instante de alzar un poco la barricada, transpasandola con todo y Unilers en sus brazos. Sus compañeros se ocupaban de detener la infiltración de “esos” en la zona segura, mientras él apretaba a la castaña contra su pecho pronunciandole palabras dulces, estar ya a salvo, parar de temblar y de llorar a gritos. En sus brazos nada ni nadie podria hacerle daño, sin embargo, la Unilers chica no escuchaba simplemente se aferraba con dedos de forma de tenazas a la camisa de Joe, teniendolo como principal imagen de salvavidas. Le importaba poco ser vista como idiota, llorona, incompetente, suicida y una carga, a todo, el ser odiada por él. Solo pedía quedarse una buena temporada en sus brazos protegida, acogida y lejos del olor podrido del aliento de “esos”.
— Estoy embarazada. — confeso entre sollozo, llanto y grito. — lo siento, lo siento, lo siento tanto Joe pero estoy embarazada.
El moreno arrullandola mas contra su pecho, le sujeto de la cabeza dandole un beso en la coronilla y soltando un suspiro de alivio al recuperarla de las garras de la muerte. A estas alturas no le importaba nada, ni siquiera estar a punto de convertirse en un padre adolescente con solo diecisiete años, simplemente no deseaba volver a tener que sentir ese descontrol en su corazón, el miedo y anciedad de una perdida prematura. Odiaba a Unilers por hacerle vivir esto, pero se odiaria mas a si mismo si permitía que la alejaran de ella.
— Shss… ya lo se, lo se. — musito por lo bajo, provocando mas llanto en la castaña que gemia adoloridamente de las palabras del moreno. — no me importa Lizzy, shsss… no me importa, no me importa solo… solo no conmociones mi pecho de esa manera, por favor, no lo hagas…
— Te amo. — le confeso, entre un graznido y quejido, como si fuese el momento propicio de hablar de sus sentimientos. — solo… solo quiero decirlo porque pense… por un momento pensé que… entonces tu… ¡Igualmente te odio! Y… esta la señorita Alison… simplemente… ¿En que demonios estabas pensando de todas maneras?
Marie soltó un suspiro cansada deslizándose al suelo a la par de su compañero de travesia, habían logrado neutralizar a esas cosas de no pasar a la zona segura mientras su amiga se le antojaba confesarle sus sentimientos al idiota de Walker, quien aunque no lo parezca, vivía la mejor experiencia de su vida porque finalmente obtenía lo que Laura admitió hace varios minutos atrás: la aceptación de la chica de sus sueños. El ambiente no es precisamente romántico, menos el propicio para decir tus sentimientos luego de descubrirlo con la enfermera de la escuela, pero comprendia que si se tenían al uno al otro todo seria posible, ahora venia una criatura en camino y debían de velar por el o ella. Aunque, lamentablemente, ellos no tenían en cuenta que uno de los sobrevivientes a la carrera contra la muerte había sido rasguñado por uno de “esos” colocando en peligro toda la estabilidad de todos en la zona segura, asi que mientras Joe y Lizzy compartía su primer momento emotivo juntos, las manecillas del reloj iban en su contra al contar el instante de la transformación exacta a “eso”.

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