II
I do not know, I think my heart beats for you.
I do not know, I think my heart beats for you.
De Sasuke no supe mas nada hasta la entrada nuevamente a clases. En ningún momento me arme de valentía para llamarlo, en lo que resto de vacaciones. Tal vez aguarde la esperanza de escuchar mi teléfono con el nombre suyo marcado en la pantalla, pero no paso, jamás paso. Tuve un poco de miedo, puede que halla sufrido una especie de castigo gracias a escaparse de la fiesta con la finalidad de acompañarme. Aquella duda impulso varias veces a marcarle pero venia eso. Si. “Eso”. La imagen del beso. Y antes de emitir el primer pitido, colgaba de inmediato. Busque la manera de mantener alejada esa imagen lejos de mi mente, intente distraerme con otras cosas, después de todo era un simple beso bajo el muerdago. Una tradición milenaria en navidad. Si eso es así… ¿Por qué me agitaba tanto? ¿Por qué la imagen del rostro de Sasuke, tan cerca del mio? ¿Por qué recordaba con perdición el sabor de ese beso? Esto es completamente tonto. Inclusive de pensar que, seguramente a diferencia de mi, él ha olvidado todo este asunto. Pero no yo, no lo podía hacer. ¡Es imposible! Esto es diferente a lo vivido con Suigetsu, si bien, ambas situaciones me agarraron descuidada y, no pidieron permiso para hacerlo. Menos mal y la suerte toco mí puerta, pues pronto iba a reunirne con mis viejas amigas. Minami e Ino, organizaron una fiesta de pijamada de fin de año en casa de la última, invitando a todas las chicas del coro de Konoha. Al parecer, gracias a la insistencia de Minami, fui invitada a la celebración. Sin duda mi emoción no cabía en mi cuerpo. No podía negarlo, Red era fabuloso, pero no es comparado con Konoha. Extrañaba mi antiguo colegio, mi vida allí, sobre todo, mis amigos. Incluso extrañaba al sensei Kakashi, con quien tuve mis choque de argumentos y opiniones en el pasado.
Me la pase toda la semana esperando ese dichoso evento. Había pasado bastante tiempo de tener este tipo de invitación y quería verme lo mejor posible. Me preocupe toda la semana de conseguir una hermosa pijama nueva y algunas cremas faciales naturales para la ocasión. Nada mejor para utilizar como terapia del olvido que ir de compras, así mantengo mi cabeza ocupada y gano algo nuevo. A eso llamo matar dos pajaros de un solo tiro.
A dos días para el fin de año, un sábado, cuando la reunión dio inicio. La casa de Ino quedaba un poco lejos de mi residencia, aunque no se le quitaba la buena zona del sitio. Debido a eso fui designada como chofer, no por tomar o algo parecido, sino venia en el paquete de ser la única con auto del grupo.
Al llegar, tocamos el timbre e Uno nos recibió en un hermoso pijama de seda morado. Se alegro mucho de verme, pues me abrazo al instante. En verdar la respetaba, era bella además del hecho de que, los dos chicos de los cuales me habían gustado, fueron de su pertenencia.
A dos días para el fin de año, un sábado, cuando la reunión dio inicio. La casa de Ino quedaba un poco lejos de mi residencia, aunque no se le quitaba la buena zona del sitio. Debido a eso fui designada como chofer, no por tomar o algo parecido, sino venia en el paquete de ser la única con auto del grupo.
Al llegar, tocamos el timbre e Uno nos recibió en un hermoso pijama de seda morado. Se alegro mucho de verme, pues me abrazo al instante. En verdar la respetaba, era bella además del hecho de que, los dos chicos de los cuales me habían gustado, fueron de su pertenencia.
Subimos las escaleras hasta su cuarto. ¿Acaso esto era un sueño? De lo contrario, alguien que me hale la piel. Porque creo estar en la casa de la Barbie. Tomamos asiento en el suelo, rodeadas de bocadillos que nuestra anfitriona dejo a nuestro alcance.
— Te has lucido completamente Ino — comentó Hinata asombrada — tu casa es asombrosa, tu cuarto es asombroso, inclusive tu pijama es asombrosa. — ese comentario final fue directo a mi ego de fachonista, estuve toda una semana buscando que ponerme solamente para escuchar algo así.
Genial.
— Te lo agradesco mucho — le contesto con una gran sonrisa en el rostro.
— Escuchen chicas — interrumpió Minami — debemos atualizarnos un poco con Lizi. ¿No creen?
— Es cierto — dije — seguramente existen bastantes cosas desconocidas para mi.
— Amiga, lo decía era por ti — me respondió Minami.
Mierda, lo que menos deseaba tener: atención de rara manera.
— Perfecto, pero hagamos un trato — sonreí de medio lado cruzando mis brazos — primero contestaran todas mis preguntas.
— Esta hecho entonces, pero a cambio deberás cantar. — me señalo advirtiendome mi amiga.
Perfecto, ahora debía de idear preguntas antes de tenerlas a todas ensima como buitres, y crean, mis amigas son muy hábiles en el momento de interrogar a alguien. Aunque, podíamos jugar el mismo juego.
— ¿Como esta las cosas con Sai, Sakura? — le pregunté. En la última ocasión de conocer algo, fue en las seccionales, y su situación estaba un poco complicada.
Silencio, un rotundo silencio abrumador cayo en todo el lugar, y Sakura bajo la vista tristemente. Menuda broma, mi segunda naturaleza al paracer era hacer sentir mal a la gente y estaba empezando a incomodarme.
— Terminaron. — dijo Karin.
— ¿De quien sería la culpa? — susurro por lo bajo Hinata.
— ¿Disculpa? Pero no he sido yo la que quiso “vengarse” acostandose con Kiba solamente por mero despecho — se defendió Karin.
— ¡¿Pero qué demonios has dicho?! — no, no, no. Aguarden. ¿Sakura intento engañar a Sai? De ser la respuesta positiva, esto respondía al mal humor y actitud depresiva de mi hermano en la casa. — Sakura… responde que es solo un mal chiste. — le suplique.
Nuevamente silencio. Mierda, mierda, mierda. ¿Acaso perdió la cabeza? Al menos paracia conocer eso, porque al levantar su vista, sus ojos prácticamente querían inundarse.
— Si, ya lo se, ha sido un acto de completa idiotes — dijo — es obvio que lo merezco.
— Ciertamente — le dije indignada.
Luego de eso, las lágrimas comenzaron a fluir de los ojos de Sakura. He sido un poco dura con ella. No la defiendo ni nada, su comportamiento de chiquilla vengadora ha sido muy estúpido y como consecuencia termino en esto, me molestaba su incapacidad de poder creer en Sai. Pero dejando eso, ella es mi amiga, no pretendía ser un troll de la montaña con ella.
— Ven aquí — le dije.
Extendí mis brazos hacia ella y le dí un fuerte abrazo para consolarla. Hinata y Minami decidieron imitarme acercándose a consolar a Sakura. Es cierto, ella podría ser insoportable, inmadura, chillona y digamos que sus decisiones no eran la mas correctas posibles, pero no es mala persona. Es mí rival personal, pero el año transcurrido se ha comportado muy bien conmigo. Y debía de admitirlo, ella y Sai hacen una muy bonita pareja. Es triste conocer que dos personas tan unidas por el cariño mutuo, terminaran por nada.
Karin e Ino miraban con fastidio aquella escena en tanto, como es de esperarse, la despistada de Sasumika estaba en su mundo de fantasías.
— Perdon — dijo Sakura riendo con amargura — estoy arruinando la noche.
— Es cierto — dijo Karin.
Minami la fulmino con la mirada.
— Es momento de cambiar de tema — sugirió Ino — todavía estamos a tiempo.
— Además, Lizi nos debe información — dijo Sakura secandose las lágrimas.
Claro, claro. ¡Utilizemos a Lizi como objeto de distracción! Aunque bueno, también hice lo mismo con ella, debía saldar las deudas.
— Sueltalo — me incitó Minami — ¿Como es Red?
— Allí todos son muy buenos y agradables.
Comence diciendo sobre las materias un poco mas complicadas en comparación a Konoha, dando así estudiar bastante. Realmente es un palacio. Aunque lamentablemente es todo muy estructurado.
— ¿Y los chicos? — preguntó Hinata.
— ¿Para que preguntas si tienes novio? Además olvidalo, seguramente son un grupo de puros raritos con cerebros extraordinarios. Aburridos. — dijo Karin intentando ser graciosa.
— Para que lo sepas, Karin, no todos allí son “raritos cerebritos”, el vestir corbata y saco no los hace intelectuales a todos — le contesté de la mejor forma que pude — Y con respecto a la pregunta de Hinata, no puedo negartelo, en verdad son apuestos y bien parecidos.
— ¿Tenemos a alguien en especifico? — preguntó Minami con picardia.
Lo venia venir, ella en definitiva iba a tocar el tema de él.
— ¿A qué te refieres? — dije tratando de escaparme por la tangente.
— ¿El chico de la competencia donde queda? — dijo Sakura — La voz principal. Y ni intentes negarlo Elizabeth, porque los vi como se miraron durante toda la presentación.
– ¿Qué quieres decir con eso?- intenté disimular.
¿Como? Bien, ahora si quede prácticamente parada en el limbo. Era comprensivo por parte de Minami, ella hacia una fiesta todo lo referente a eso. Pero juro que no existió mirada alguna entre Sasuke y yo, en pocas palabras: ¿A donde quiere llegar Sakura con esto?
— ¿Te refieres a Sasuke? Es solo… un amigo — Respondí dudosa.
Demonios, mi mente si que sabe jugarla sucio en ocasiones contundentes, tal cual como esta. La imagen del beso volvio a revovinar en mí cabeza y tal cual efecto domino. Mis mejillas se tiñeron de rojo.
— Tu rostro dice otra cosa. — me dijo Hinata sonriendo.
— ¡Rayos! ¡En verdad es solo un amigo! — grité bastante molesta.
Estúpida imagen. ¿Por qué no me dejas tranquila? Aparecer sin cesar en mi mente me fastidia, pero aun mas me fastidiaba las horrendas cosquillas en el estomago.
— No grites, hablando se entiende la gente. — me dijo Ino mirandome con reproche.
Suspire cansada. Los esfuerzos por botar ese recuerdo de mi cabeza ha sido completamente inútil. Pues se grabo de manera permanente en mi memoria. El rostro de Sasuke acercándose de manera lenta y delicada se apodero de mi.
— ¿Ocurrio algo Lizi? — me preguntó Minami preocupada.
— No, no lo creo. — mentí.
Hice un último esfuerzo para quitarme esa imagen de la mente. Otra vez, totalmente nulo. Solo escuchaba una y otra vez su nombre. Sasuke, Sasuke, Sasuke.
— Si claro, no mucha gente empieza a gritar de la nada. — me retó Ino.
Tome una bocanada de aire grande. Necesito liberar este peso de encima, debía de hacerlo. No podía callarlo mas. Entonces llegue al decisión de contarlo todo. Luego de todo, son mis amigas, quizás podrían aconsejarme.
— Digamos que… ocurrió algo en navidad… no lo sé, estoy hecha un lio. — empecé a relatar.
— Explicamos. — me pidió Sakura.
— Solo si prometen no decirle nada a los chicos… especialmente a Sai — les pedí casi suplicando.
— Bueno, no tengo mucho que hablar con él, por lo tanto, ni te preocupes. — respondió con ironía algo triste.
— Esta bien…
Empecé a relatarles todo lo ocurrido en navidad. Como Sasuke me acompañó y… bueno, el beso bajo el muérdago. Las chicas escucharan con mucha atención al punto de asustarme. En algunas ocasiones era imposible no sonrojarme. Era como nuevamente vivir la escena, pero lo peor fue en el momento de describirles el momento. Los retorcijones en el estomago y la piel de gallina, completamente espantoso, sobre todo, cuando empezaron a chillar emocionadas. No debi de haberles dicho nada. Culmine al fin con mi relato. Las chicas me miraron en silencio, como si esperaran algo mas. Pero ya no tenía nada mas.
— ¿Pasa algo? — pregunté finalmente.
— ¿No lo vez Lizi? — me dijo Minami como si algo estuviera frente a mis ojos pero no lo viera.
— Estas enamorada de Sasuke. — me dijo Sakura con una sonrisa.
No, no, no podía ser verdad, el tan solo escucharlo me daba escalofríos. Sin duda estaba equivocada, eso no podía estar ocurriendo nuevamente.
— Piensa un poco Lizi. ¿Por qué te afecta tanto un beso bajo un muérdago? — cuestionó Chinata
— ¿Por qué estas tan pendiente de una persona que solo te peso por dos miserables sengundos sin derecho a nada mas? — agrego Karin.
— ¿Acaso no paras de decir lo muy increíbles que es? — termino por decir Minami.
Las muchachas me dejaron sin habla por unos segundos. No podía contradecirlas, tenias muchos datos a favor, demasiados para mi gusto. Pero me costaba creerlo. Sasuke era un gran amigo, me ha ayudado mucho. Quizás no me importaba que me besara él. Puede que luego del beso con Suigetsu halla quedado con una especie de trauma, muy probable, el recordarlo si quiera me produce aun nauseas.
— Yo se como averiguar si Lizi esta enamorada o no — por primera vez en toda la noche Sasumika abrió la boca. Revolvió un poco en su bolso y sacó estetoscopio de juguete ¿De donde demonios ha venido la idea de tener un estetoscopio en su bolso?
— ¿Por qué tienes un estetoscopio en tu bolso, Sasumika? — le preguntó Karin casi leyéndome la mente.
— Es para ocasiones especiales — dijo muy serie señalando un malentín de juguete en su bolso.
No debía reirme, no debía, no… ¿Aquien miento? En verdad quería hacerlo. La cuestión era, verla como rara o simplemente una criatura incompredida.
Se aproximo a mí y acercó el estetoscoio a mi pecho. Supuse que buscaba mí corazón así que le ayude un poco a ubicarlo, pues estaba algo desorientada.
— Sasuke – dijo. Nuevamente la escena del beso choco en mí memoria.
Tratando de suprimirla, me quede mirando a Sasumika examinando con suma seriedad mi corazón.
— ¿A donde quieres llegar con esto Sasumika? — le pregunté un poco extrañada.
— Cuando escucho el nombre de Neji, mi corazón late muy fuerte. — me dijo, eso provocó mucha dulzura — Si digo el nombre de Sasuke y comienza a latir tu corazón, significas que estas enamorada.
– Cuando oigo el nombre Artie, mi corazón late muy fuerte. – Me dijo.
— Eso no lo puedes saber con un estetoscopio de juguete. — la regaño Sakura.
– Cuando oigo el nombre Artie, mi corazón late muy fuerte. – Me dijo.
— Eso no lo puedes saber con un estetoscopio de juguete. — la regaño Sakura.
— ¿En verdad? — la probre de Sasumika parecía tener un debate consigo misma.
— Pero la idea no ha sido tan mala. — la apoyó Hinata.
— Aun así chicas — las interrumpí — no estoy enamorada ni nada parecido. Como ya les dije, Sasuke es solo un amigo y no algo mas. Supongo que me tomo desprevenida, ya que no estoy acostumbrada a ser besada todos los días. No todas somos como tu Karin. — busque terminar esa absurda conversación.
— Eres simplemente una envidiosa — me contestó Karin.
— Lizi, no lo niegues. No puedes decir que no estas enamorada después de describir el…
— ¿Podemos parar? No tengo ganas de hablar mas del tema. — interrumpi de forma grosera a Ino.
— Contestame algo Lizi, ¿Intentas convencernos? ¿O te convences a ti misma? — me preguntó Minami fastidiandome algo.
— ¡Suficiente! Paremos de una vez con esto — dije ya harta.
¿Por qué insistían tanto? No estaba enamorada de Sasuke, no, no lo estaba.
— ¿A que le temes? — me pregunto Sakura.
— ¿Temer yo? Debes de estar bromeando. — Bufe divertida de tal argumento. Sin embargo, por dentro estaba muerta del miedo. No podía pasar nuevamente por eso, enamorarme de Sasuke es la locura mas grande que podía ocurrirme. Jamas podía permirlo.
Después de discutir un rato, y para mi suerte, terminamos dejando de lado el tema para centrarnos en nuestra velada. Mascarrillas, esmalte para uñas, maquillaje, guerra de almuhadas, películas, aun mas, la música. Es imposible no admitir haberla pasado tan ameno. Extrañaban demasiado a mis amigas. En Red, no hay chicas con quien pueda hablar con confianza. Es decir, todos son agradables y amigables pero desde entrar a ese colegio no he podido socializar lo suficiente. Solamente hay alguien. Sasuke. Únicamente él.
La velada terminó de una forma exitosa y divertida. Al final, estábamos tan exhaustas que dormimos en el suelo. A la mañana siguiente llego el momento de nuestra partida, nos despedimos de Ino en la puerta, tocandome nuevamente ser su chofer personal de las chicas.
La velada terminó de una forma exitosa y divertida. Al final, estábamos tan exhaustas que dormimos en el suelo. A la mañana siguiente llego el momento de nuestra partida, nos despedimos de Ino en la puerta, tocandome nuevamente ser su chofer personal de las chicas.
— ¿Por qué no invitas a Sasuke a salir con nosotras? Me encantaría conocerlo. Después de todo, es la competencia. — comenzó a decir Sakura a mitad de camino, con las demás chicas a cuestas apoyandola insistiendo.
— Intentaré hacer algo cuando comiencen las clases. — les respondí para aplacarlas.
Deje a todas en sus hogares, solamente faltaba Sasumika. La lleve hasta la entrada de su casa y le ayude a abrir la puerta, prácticamente parecía una caminante durmiente. Dudo que despierta la hubiera podido abrir. Pero antes de entrar a su casa Sasumika me dijo unas palabras.
— Intenta lo del corazón.
Después de eso, comencé a conducir hasta mi casa, llegando completamente cansada con las intención de dormir todo el santo día. Aunque por supuesto, antes debía de colocarme mis cremas hidratantes, no deseo terminar con arrugas. Pase por el baño y me mire al espejo, que rostro tan fatal se reflejaba, es de esperar, pase prácticamente toda la noche en vela. Con mí cuidado habitual, comencé a colocarme las cremas. Imágenes de la noche anterior cruzaron por mi mente sin poder frenarlo, la charla con las chicas, sus intentos de convencerme estar enamorada de Sasuke. Las crudas preguntas de Minami ¿Intente convencerlas a ellas o a mi? Después Sakura ¿Cual era mi temor? En eso, recorde las palabras también de Sasumika. ¿Era una broma? No, no podía estar considar hacerlo, digamos, es… ¡Es vergonzoso! Al final, empecé hacerlo.
Coloqué mi mano en el corazón mirandome fijamente al espejo, suspire profundamente, quería hacer el experimento pero algo me retenia. Me moría del miedo, en verdad estaba preocupada con los posibles resultados, aun mas de ser positivo. Porque nada seria igual que antes. Tome toda la concentración posible en estos momentos, y tomando una bocanada de aire me mentalice en no dar un paso hacia atrás. Tenia que averiguarlo.
Coloqué mi mano en el corazón mirandome fijamente al espejo, suspire profundamente, quería hacer el experimento pero algo me retenia. Me moría del miedo, en verdad estaba preocupada con los posibles resultados, aun mas de ser positivo. Porque nada seria igual que antes. Tome toda la concentración posible en estos momentos, y tomando una bocanada de aire me mentalice en no dar un paso hacia atrás. Tenia que averiguarlo.
— Sasuke. — dije en voz alta.
Siendo sincera esperaba tener la imagen del beso de golpe en mente, pero no fue así, el rostro gentil y calmado de Sasuke apareció. Ese rostro que tantas veces me había extendido la mano, aquel rostro que siempre me animaba y me acompañaba, esa encantadora sonrisa iluminando mis días de soledad. En una forma de tira de imágenes, todos los recuerdos con Sasuke comenzaron a fluir uno tras de otro, en cámara lenta en mi mente. Cuando lo conocí, nuestra conversación, la confrontación con Suigetsu, las salidas. Donde su sonrisa siempre estuvo dispuesta para salvarme, en aquellos días de oscuridad en Konoha. Fue él, únicamente él quien me rescato. Lo necesito, correpción, lo necesitaba, necesitaba de Sasuke. Lo quería a mi lado.
Mi corazón comenzó a bombear sangre y latir rápidamente.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
¡Mis amigas tenían razón! Solo busque convencerme a mi misma, estaba terriblemente enamorada de Sasuke. ¿Lo peor? Probablemente esto ocurría desde conocerlo, pues desde ese momento me volví dependiente de él. Me apoye en su hombro como jamas he apoyado mis pesares a alguien, él era el único en conocer todos mis secretos y compartir mis penas. Era mi príncipe. Era… ¡Demonios! ¡Sasuke lleno mi mundo de colores!
Quite la mano de mi pecho mirandome al espejo, entre lo blanco de las cremas podía ver mi rostro completamente colorado. Tenia mucho terror. Temía por mi amistad, por darme otro golpe contra el muro llamado “realidad”, ser nuevamente lastimada. Aunque, extrañamente me sentía mas tranquila, la nube mental desapareció por completo. Ahora ¿Qué tenia que hacer? ¿Como avanzar? Contarle a Sasuke esta totalmente fuera de plan. No pude idear mas planes, el sueño se apoderaba de cada parte de mi ser. Decidí terminar con mi labor y comencé a quitarme las cremas de la cara. Al terminar, salí del baño para alimentar a “Inu” mi canario amigo. Dejando así al final recostarme en mi cama y cerrar los ojos.
— Sasuke — susurre.
Acto seguido, fui rumbo al mundo de los sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario