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Cuando los secretos no son mas secretos.
Cuando los secretos no son mas secretos.
En algún momento de su antigua vida debió de cometer el peor de los pecados, de lo contrario, no estaría sobre esforzandose para poder ganar un maldito partido de voleibol contra la clase 2-B. Sus brazos no eran largos, mucho menos sus piernas, aun asi debía de saltar y tratar de moverse con agilidad en la cancha. Lo odiaba.
El sudor cubría ligeramente su frente haciéndola sentir mojada al igual que pegajosa, su pecho subía y baja por los movimientos empleados para salvar la pelota, ni si quiera hablar de sus antebrazos rojos de tanto golpear aquel objeto traído del infierno.
Viendo actualmente el panorama de ambas clases compartiendo gimnacia le parecía imposible solamente haber pasado una semana de estancia en este colegio, todo lo ocurrido parecía sacado de una película o serie televisiva dirigida a jóvenes, pero no ella en verdad tuvo suerte de estar en un grupo lo suficiente numeroso y amigable para adaptarse rápido. El grupo de Momoka, Minami y Reika la acepto con los brazos abiertos como otra amiga mas de ellas. Inclusive tuvo la oportunidad de conocer a los famosos senpais Harada y Simpachi que tanto hablaban Souji y Heisuke, encontrandolos con actitudes joviales, optimistas como enérgicos. Solía compartir con ellos y las chicas en la hora del almuerzo en esa cafetería lujosa del colegio, donde la encontraría ridiculamente lujosa para solo alumnos de preparatoria, aunque Heisuke salía disparado diciéndole tener una mente muy cerrada.
El sudor cubría ligeramente su frente haciéndola sentir mojada al igual que pegajosa, su pecho subía y baja por los movimientos empleados para salvar la pelota, ni si quiera hablar de sus antebrazos rojos de tanto golpear aquel objeto traído del infierno.
Viendo actualmente el panorama de ambas clases compartiendo gimnacia le parecía imposible solamente haber pasado una semana de estancia en este colegio, todo lo ocurrido parecía sacado de una película o serie televisiva dirigida a jóvenes, pero no ella en verdad tuvo suerte de estar en un grupo lo suficiente numeroso y amigable para adaptarse rápido. El grupo de Momoka, Minami y Reika la acepto con los brazos abiertos como otra amiga mas de ellas. Inclusive tuvo la oportunidad de conocer a los famosos senpais Harada y Simpachi que tanto hablaban Souji y Heisuke, encontrandolos con actitudes joviales, optimistas como enérgicos. Solía compartir con ellos y las chicas en la hora del almuerzo en esa cafetería lujosa del colegio, donde la encontraría ridiculamente lujosa para solo alumnos de preparatoria, aunque Heisuke salía disparado diciéndole tener una mente muy cerrada.
Su hermano Ryuunosuke solia pegarsele como garrapata en los descanso siendo su fastidio personal, no obstante, los chicos se acostumbraron a su presencia encontrandolo adorable por su complejo de proteger a su hermana mayor de chicos al acecho. Y nombrando los de ese tipo. Kazama Chikage no paraba de vigilarla desde lejos con la mirada, sus nuevas amigas tuvieron la delicadeza de contarle un poco de ese personaje tan peculiar para la escuela, al ser el hijo del primer ministro como el chico con mas alto promedio de todos adquirió una personalidad poderosa y bastante influyente. No existía nadie de las chicas quienes pasarán rápidamente de su presencia, su actitud serena llama absolutamente el ojo femenino asi como tambien la seriedad del brillo en su mirada adquiriendo seguidoras por donde pasaban. No obstante, Kazama no era un hombre de una sola mujer, entre sus seguidoras crearon una de las mayores leyes para quedar satisfechas y no pelear por él, esa es que el rubio no es de una sino de todas.
Cabe de resaltar que Kazama no estaba con cualquiera, sus estándares son lo suficiente altos como para tirar la tualla rápidamente, las chicas quien estuvieron con él eran hijas de grandes magnates, modelos, artistas o con un potencial especial apresiado en sus ojos. Nadie puede librarse de esa mirada carmesí, una vez estas en su radar, conseguirá la manera de optener tu atención como sea.
Cabe de resaltar que Kazama no estaba con cualquiera, sus estándares son lo suficiente altos como para tirar la tualla rápidamente, las chicas quien estuvieron con él eran hijas de grandes magnates, modelos, artistas o con un potencial especial apresiado en sus ojos. Nadie puede librarse de esa mirada carmesí, una vez estas en su radar, conseguirá la manera de optener tu atención como sea.
Volviendo a la realidad, Mitsutani sentía escalofríos recorriendole la espina dorsal, a su izquierda la mirada penetrante de alguien le seguía sin desprenderla por nada. Esos ojos. Ojos rojo carmesí. La sensación glacial recorriendole las venas vino enseguida de tenerle mirandole de esa manera tan atenta, aunque gracias al cielo uno de sus compañeros llamo al rubio lanzandole una balón de baloncesto llevándolo a ponerse en marcha, la chica agacho la mirada enseguida presa de los nervios y corazón desbocado. Tenia miedo. Mucho miedo. ¿Si ella era su próxima víctima? No, no es posible, ella solamente una chica criada en las montañas mas altas de Japón sin gracia alguna, seguramente solo eran paranoia suyas y nada mas.
— ¡Mitsutani-san cuidado!
Al escuchar la advertencia de una chica alzo la mirada de inmediato, pero fue demasiado rápido, una pelota vino directamente hacia su rostro golpeandola fuertemente arrojandola al piso inconsciente, aunque podía guardar muy bien una sensación en su cabeza, el dolor.
Era increíble, penso la castaña al parpadear de manera constante abriendo los ojos notanto lo borroso que se veía un rostro, sus pensamientos la llevaron a lo último que hizo antes de mirarse en este lugar con olor anticeptico. Una llamada de advertencia, alzar su rostro, una pelota, dolor y luego todo negro. ¿Como ocurrió todo esto? ¡Por supuesto! Estar pensando en el chico de ojos carmesí, era su culpa estar asi.
Era increíble, penso la castaña al parpadear de manera constante abriendo los ojos notanto lo borroso que se veía un rostro, sus pensamientos la llevaron a lo último que hizo antes de mirarse en este lugar con olor anticeptico. Una llamada de advertencia, alzar su rostro, una pelota, dolor y luego todo negro. ¿Como ocurrió todo esto? ¡Por supuesto! Estar pensando en el chico de ojos carmesí, era su culpa estar asi.
— Oye ¿Estas bien? — le pregunto la sombra con todo preocupado.
Se quejo llevando su mano a la zona de dolor mientras trataba de levantarse, la sombra se alarmo ante el movimiento de la joven ayudandola a recostarse nuevamente, aun ella no podía distinguir nada pero mediante el olor corporal pudo sentir la calidez de la persona que le ayudaba. Sonrio complacida, era tan agradable chico ojala permaneciera un poco mas con ella, al menos hasta despertar viendo de manera normal.
— En verdad te golpearon con fuerza — comento divertido, colocandole una de sus manos en la frente con delicadeza — entiendo porque estés tan aturdida, pero no te preocupes, vas a estar bien.
Esa voz… era ronca, pero amigable, algo tosca aunque con un toque de preocupación. Solamente existía alguien que posee ese tono grave de voz, pero le parecía imposible tenerlo a su lado cuidandola, se valia soñar.
— Purpure-san — musito la castaña suspirando complacida.
— Ha resultado que estuviste de suerte, como estaba cerca de ti me ofrecí para traerte a la enfermería — siguió acariciandole la frente con delicadeza — aunque en verdad parece doloroso como para caer inconsciente.
La muchacha movió su cabeza a los lados en señal de no dolerle, puede que si, pero ser tratada de esa manera le hacia sentir reconfortada y querida. En esta semana transcurrida, descubrió lo muy buen acompañante que era para estudiar Purpure Toshirou, estricto al completo tal vez pero un completo conocedor de las materias naturales y literatura, podría constarle un poco los números como la física aunque acontecia que Mitsuki conocía en esas áreas. Por eso, en una de las clases al tenerlo justo al lado realizo una actividad juntos.
Mirandolo en el presente con esos ojos purpura brillosos cerca de ella en tanto la acariciaba le revoloteaban mariposas en el estomago, igualmente de percibir unas placenteras contracciones en las paredes de su estomago como ganas de reírse parecida a una demente sin razón aparente, ese golpe la afecto mas de lo usual. Comenzaba a delirar.
Mirandolo en el presente con esos ojos purpura brillosos cerca de ella en tanto la acariciaba le revoloteaban mariposas en el estomago, igualmente de percibir unas placenteras contracciones en las paredes de su estomago como ganas de reírse parecida a una demente sin razón aparente, ese golpe la afecto mas de lo usual. Comenzaba a delirar.
— ¡Mitsuki! — una voz bastante conocida los hizo sobresaltar separandolos en el acto, la cabeza alborotada de Heisuke hizo su aparición rompiendo el momemento único — ¡Mitsuki! ¿Estas bien?
— ¡Mitsu-chan! — vino con el Minami súper preocupada — ¿has sangrado? ¿Moreton o algo?
— Dejenla descansar en paz — argumento Purpure con su usual tono de voz y esa expresión seria en el rostro — solo fue un golpe, no por eso va a morir o algo.
Pero ignorando el comentario del azabache Heisuke como Minami rodearon a la castaña sosteniendo sus manos, uno cada uno, mientras la muchacha acariciaba la cabeza de la herida haciendo énfasis en ese hecho mirando de reojo al ojos purpura, quien estallaba de la rabia por ser ignorado de esa manera.
Fue como de inmediato la pequeña sala se vio prácticamente llena con la presencia de Souji, Saitou, unos colados como Harada y Sempashi quienes huyeron de sus clases a la primera de escuchar el incidente. Por su puesto, las dos chicas faltantes Reika y Momoka igualmente hicieron acto de presencia.
Fue como de inmediato la pequeña sala se vio prácticamente llena con la presencia de Souji, Saitou, unos colados como Harada y Sempashi quienes huyeron de sus clases a la primera de escuchar el incidente. Por su puesto, las dos chicas faltantes Reika y Momoka igualmente hicieron acto de presencia.
— Son unos exagerados — comento Purpure con una mano en su frente y moviendo la cabeza a los lados — miren que han venido hasta Harada y Sempashi solo por esto.
— ¡Te preocupas mucho Toshi! — palmeo su hombro bruscamente Sempashi riendo a viva voz, el azabache lo miro con cara de incredulidad — además, Mitsuki-chan también en nuestra amiga no solo tuya.
Purpure pensó en que gracias a él conocieron a la castaña, pues su asiento quedaban al lado del otro, además de ofrecerlo de todas maneras. Aun con eso, el dialogar con lo loco que eran sus amigos es un caso completamente perdido, mejor dejar las cosas de ese tamaño antes de ser llamado viejo amargado o paranoico.
— Entonces dinos — Harada elevo su voz llamando la atención de todos — ¿Como te sientes?
— Parecido a ser tratada igual que una pelota de fútbol — confesó la muchacha haciendo sonreír a todos por su argumento, inclusive ella misma — tomare nota de esto para jamas cruzarme en el camino de esas chicas.
— Ya sabes, puedes implementar el “ten a tus amigos cerca pero a tus enemigos aun mas” — planteo bromeando Souji, dándole un guiño a la joven.
— Esto no es kendo, Souji. — dijo Heisuke cruzando sus brazos a la altura del pecho — solo fue un accidente.
— ¡Seguramente te descubrieron comiendote algo de sus almuerzos! — expreso con ojos abiertos cerca de ella, Shinpashi ganándose mas risas de todos.
— ¡No todo es sobre comida! — exclamó Momoka apretando sus ojos y puños.
En tanto miraba a sus amigos formar jaleo en la sala de la enfermería no podía dejar de pensar porque ocurrió esto, es inaudito ser golpeada por una pelota al admirar a ese chico jugando baloncesto, no es como si le faltaran admiradoras, de hecho, las chicas le sobraban a montón. Ella no sería una mas, es mas, sus gustos eran algo muy cuestionable pues aseguraba tener una mente tan compleja para poner sus ojos en alguien, su tipo sin duda eran los atentos y amables, esos con una atmósfera clara rodeandolos acompañados de esa sonrisa ancha sobre los labios. Justo a Purpure-san. No decía eso porque le gustase el azabache de esa forma, apenas llevaban una semana de conocerse y mirarlo como interés amoroso podría ser una completa locura, solamente lo coloca de ejemplo a su tipo ideal. Rompiendo sus pensamientos vergonzosos, entro la enfermera con una bolsa de hielo para colocarlo en su frente evitando un hematoma o posible hinchazón, asi que de esa manera fueron arrojados de la enfermería para ir a sus aulas.
En tanto los demás caminaban adelante, Purpure se quedo al lado de la castaña que colocaba en su frente la compresa sintiendo alivio debido a la temperatura, el azabache aun recordaba como las seguidoras de Kazama exclamaron alarmadas viendo a la inconsciente chica en el suelo, de hecho, por un segundo imagino al rubio alzandola entre sus brazos para llevarla a la enfermería. Pero no fue asi. El muchacho solo sonrió de medio lado de forma arrogante soltando entre labios “descuidada” seguido de seguir con su juego, esto hizo hervirle las entrañas al ojos purpura llevándolo a apartar a todas esa jovencitas chillonas y tomar entre sus brazos a la herida para llevarla a la enfermería, pero pudo jurar que mientras hacia esa tarea poseía otros ojos encima aparte de sus amigos y los curiosos. Ojos rojo carmesí, quienes poseían un brillo inusual parecido a estar dejando pasar algo. Ahora en el presente, pensaba que jamas fue de su agrado Kazama, pero lo consideraba un chico sumamente fuera de lo convencional no solo por su inusual color de ojos, también percibía un clase de aire fuerte y demandante rodeandolo. Y si, podría ser arrogante, pretensioso al igual que un completo idiota como dicen sus amigos, pero detrás de todo eso escondía algo mas tan oscuro como siniestro. ¿Lo peor? Puede que este persiguiendo inconsciente a la chica de su lado.
En tanto los demás caminaban adelante, Purpure se quedo al lado de la castaña que colocaba en su frente la compresa sintiendo alivio debido a la temperatura, el azabache aun recordaba como las seguidoras de Kazama exclamaron alarmadas viendo a la inconsciente chica en el suelo, de hecho, por un segundo imagino al rubio alzandola entre sus brazos para llevarla a la enfermería. Pero no fue asi. El muchacho solo sonrió de medio lado de forma arrogante soltando entre labios “descuidada” seguido de seguir con su juego, esto hizo hervirle las entrañas al ojos purpura llevándolo a apartar a todas esa jovencitas chillonas y tomar entre sus brazos a la herida para llevarla a la enfermería, pero pudo jurar que mientras hacia esa tarea poseía otros ojos encima aparte de sus amigos y los curiosos. Ojos rojo carmesí, quienes poseían un brillo inusual parecido a estar dejando pasar algo. Ahora en el presente, pensaba que jamas fue de su agrado Kazama, pero lo consideraba un chico sumamente fuera de lo convencional no solo por su inusual color de ojos, también percibía un clase de aire fuerte y demandante rodeandolo. Y si, podría ser arrogante, pretensioso al igual que un completo idiota como dicen sus amigos, pero detrás de todo eso escondía algo mas tan oscuro como siniestro. ¿Lo peor? Puede que este persiguiendo inconsciente a la chica de su lado.
— ¡Maldición! — exclamó la muchacha a su lado sorprendiendo al azabache — esto en verdad me esta doliendo un montón.
— Nunca pensé en escucharte decir algo como eso — dijo sonriendole calidamente el azabache a la joven, quien percatandose de donde se encontraba y con quien, bajo la cabeza completamente avergonzada — eso quiere decir que eres humana después de todo.
— ¡Que cosas que dices Purpure-san! — comento sin saberlo temblandole la mano, pues la mirada recibida en estos momentos por el azabache le quemaba la piel, en verdad la colocaba nerviosa — es obvio que soy humana, aunque no quería ser vista por grocera o… ¡duele!
— Dame eso — le quito de sus manos la compresa rosando sin querer sus pieles produciendo un leve choque eléctrico, acelerando sin poder evitarlo el corazón de la joven aun mas — es que lo estas colocando mal, es de esta manera.
Y lo miro directamente a los ojos color purpura brillosos, encantadores con una fuerza arrolladora parecido a una ola impulsada por el viento, la sensación de cosquilleo se extendió por todo el cuerpo dejándola suspendida en el aire. No podía parar de mirarlo o si quiera hacerlo, ese rostro triangular masculino del azabache le invitaba a jamas apartarlo bajo ninguna circunstancia, ni de olvidar de ese olor corporal llenandole todos los sentidos por completo, no sabia si podía un hombre oler a la primavera pero presentía en Purpure-san esa fragancia. Se sentía como la primera vez que lo vio, estar rodeado de esos pequeños pétalos del cerezo en una hermosa tarde de primavera donde el sol es mas cálido y no demandante, suave, esa era la palabra. Purpure-san era suave.
— Sera mejor que volvamos a clase — propuso dejándola libre de su agarre, pero sin dejarle de sonreír — aun debemos dar el reporte de lo ocurrido.
Mientras ambos jóvenes se disponían a alcanzar a sus amigos un par de ojos color carmesí los observaba desde las sombras, tal vez estaba siendo un poco acosador, pero desde tener la presencia de Okita Souji a su alrededor jamas sintió esa extraña sensación invadiendolo, podía esperarlo de un chico pues mayormente las desprende ellos pero casi nunca una mujer. Al mirar por primera vez a la nueva alumna le llego la sensación de que no era normal, existía algo oculto en su interior calmado como aguas serenas sin ser despertado, tal vez aun era muy pronto para ella el manifestarsele ese poder o puede estar equivocado. Aun asi, buscaría la manera de descubrirlo.
De pronto cuando iba a darse la vuelta para irse por su camino, una fila hoja se poso cerca de su cuello dejándolo un poco confundido, aunque aun mas divertido de tal osadía en un mocoso como ese, si, un chico de corte de cabello estilo militar y mirada oscura como la noche. Un demonio igual a él.
De pronto cuando iba a darse la vuelta para irse por su camino, una fila hoja se poso cerca de su cuello dejándolo un poco confundido, aunque aun mas divertido de tal osadía en un mocoso como ese, si, un chico de corte de cabello estilo militar y mirada oscura como la noche. Un demonio igual a él.
— Tienes muchas agallas para amenazarme de esa manera, niño — comentó con calma absoluta, casi sin darle importancia de tener una espada en su cuello.
— No pretendo dejar pasar a alguien como tu en este sitio — puso mas de cerca el filo de la espada haciéndolo alzar mas el cuello al ojos carmesí — solo mantente alejado de ella lo mas pronto posible.
— Oh… tienes una lengua bastante afilada, igual que esa espada. ¿De donde la has sacado? — pregunto manteniendo la compostura al margen, pues en verdad quería evitar peliar, aun mas estando en este territorio neutral — no creo que hallas venido a la escuela con eso acuestas.
— Te sorprenderas de los objetos que posee el club de Kendo bajo su disposición — le respondió con una sonrisa retadora en el rostro — ahora me dirás, tener tus garras lejos de la chica que viste.
— Odio… cuando me ordenan hacer algo — dijo entre dientes, haciendo un movimiento desapercibido para el ojo humano pero si para un demonio, que consistía en esquivar la hoja de la espada acercarse al joven dándole un golpe en la mano para hacerle soltar el arma, mientras tomaba con la otra esta y sujetaba rápidamente al muchacho por detrás de la cabeza amenazandolo — nunca, pero nunca, trates de ordenarme hacer algo que jamas haré. Mocoso. — el niño se quedo estático sintiendo el frío de la espada tocar su cuello — Además, tu afán para mantenerme lejos de la chica es porque sin duda es alguien especial, ¿verdad? Quizás una semi-demonio o… ¿una completa? Eso seria una sorpresa.
— Hmp — bufo divertido el menor al escuchar al mayor, eso quería decir que aun no deducía la naturaleza de la castaña, en verdad… su madre era buena escondiendo cosas — no es como un tipo tan “famoso” como lo eres se interesara por una humana normal.
— Muy buen jugado niño, pero no caere en ese juego tan inmaduro — le sujeto aun mas fuerte de sus cabellos haciéndole sacar un pequeño quejido, en tanto le hacia una leve cortada en el cuello donde emano sangre, pero sorpresivamente cerro rápidamente como se abrió — ¿Diras que eres tan bien un simple humano? Que pésimo comediante eres.
El muchacho aprovecho el descuido del otro para escapar de su agarre sujetandose su cuello en proceso, mirandolo directamente a los ojos podías percibir mas a una bestia que un humano, aunque a estas alturas era inútil hacerse pasar por lo que no era y jamas seria. Sonriendo socarronamente quito su mano del cuello observándose ningún rastro de sangre, de hecho, parecía jamas haber pasado una cuchilla en esa parte de la piel. Kazama quien miraba divertido al chico que sin duda era un demonio de sangre pura, lamió con sinismo la hoja de la espada donde estaba el resto de sangre del menor, con signos de reto completo en esa acción.
Ahora mas que nunca debía de emplear un modo para descubrir la verdadera naturaleza de la chica nueva, no podía confiar en su intuición de demonio pues con esa chiquilla parecía no funcionar, mejor emplear ideas a la antigua.
Ahora mas que nunca debía de emplear un modo para descubrir la verdadera naturaleza de la chica nueva, no podía confiar en su intuición de demonio pues con esa chiquilla parecía no funcionar, mejor emplear ideas a la antigua.
Mas tarde en el departamento de sus tíos Mitsuki se encontraba recostada en su cama tratando de leer un libro para literatura, pero le resultaba imposible, la imagen de Purpure-san se clavaba en su mente como cuchilla sobre una manzana, aquel choque eléctrico de sus pieles y el brillo especial en su mirada purpura se reproducían en su memoria sin parar. No podía o mas bien no debía, pero su cuerpo parecía estar diciéndole otras cosas totalmente opuestas a sus pensamientos, debía de admitir que su compañero de clases es un joven completamente apuesto. Su manera de caminar, ese tono de voz grave demostrando toda la masculinidad posible, su rostro triangular adornado de esa sonrisa tranquila que parece descongelar el alma mas solitaria y hostil, combinandola a esa mirada penetrante pero llenadora de sentimientos inreconosibles en su alma joven. Jamas se negaría si le preguntaran el gustarle Purpure-san, porque le gustaba, su ayuda en clase en verdad era muy amable y necesaria pero de mirar mas allá de eso le aterraba.
¿Qué podría pensar Purpure-san de ella? Tenia curiosidad, pero jamas poseía las agallas necesarias para preguntarle, ni mucho menos confirmar con alguien mas si en verdad le veía como gusto amoroso, aunque el azabache parecía ser un chico increíble sospechaba que sus padres jamas lo aceptarían (de suceder algo) como su novio, apostaba que seguían buscando la manera de encontrarle un esposo para asi casarla y preservar su linaje o algo asi. ¡Que la dejaran en paz! Es por ese mismo motivo el haberse marchado de casa, no quería verse involucrada de ninguna manera en esos asuntos familiares, sabia que por ser la primera en nacer las espectactivas caían sobre ella pero en verdad la sofocaban, su único deseo es ser libre como a definido al alma rebelde escondida dentro suyo. Cuando saliera de la preparatoria ira a la universidad, encontraría la manera de ser enviada al extranjero o inclusive a otra ciudad mas lejana de todas, allí empezarían a encontrar oportunidades de trabajo para independizarse, asi le demostraría a sus padres que en verdad es capaz de ser cosas por si sola.
Soltó su libro de literatura estirando su cuerpo en toda la cama mirando directamente al techo, volviendo a su mente la imagen de Purpure-san sin poder evitarlo, por un momento se pregunto que podría estar haciendo en estos momentos el azabache. Seguramente estudiando, mañana a primera hora era un interrogatorio del libro que aun se rehúsa a meterse en su cerebro, al ser estricto en los estudios le hacia imposible desviarse del camino. Suspiro, analizando mas sus pensamientos encontraba la extraña razón de su pecho al pensar en el azabache, es como si se prendiera un foco en el interior alumbrando todo a su paso. ¿En verdad que estaba pensando? Seguramente ese golpe en su rostro volvió hacer de las suyas, aparentemente no solo le afecto a nivel físico sino también psicológico.
De pronto, el sonido de una sacudida proveniente en la mesita de noche cerca de su cama la hizo levantarse, seguramente era Minami o Momoka rogandole con explicarle como entender el libro de literatura, cosa bastante difícil para ella misma porque tampoco entendía absolutamente nada; cogió el aparato entre sus manos llevándose una sorpresa que la congelo de pies a cabeza. No era Momoka. Menos Minami. Se trataba de Purpure-san.
De pronto, el sonido de una sacudida proveniente en la mesita de noche cerca de su cama la hizo levantarse, seguramente era Minami o Momoka rogandole con explicarle como entender el libro de literatura, cosa bastante difícil para ella misma porque tampoco entendía absolutamente nada; cogió el aparato entre sus manos llevándose una sorpresa que la congelo de pies a cabeza. No era Momoka. Menos Minami. Se trataba de Purpure-san.
El corazón de la joven incremento sus latidos a ritmo peligroso, ella jamas había pensado estar en semejante situación tan bizarra como aparatosa, ni si quiera recordaba en que momento guardo el número del chico en su agenda, aunque seguramente en algún momento lo hizo de esta semana o la ya pasada, pero esa pequeña acción la estaba volviendo loca. ¿Qué podría querer él de ella? Las únicas veces de dialogo eran en clases, inclusive una que otra en los almuerzos para poder intercambiar diferencia en gustos de lectura, pero jamas mas allá de estas cosas. Ahora… ¿Él la llamaba? ¿Donde estaba la cámara escondida? Porque seguía sin hallarla. No, no podía perder la cabeza por una simple llamada, lo mejor sería contestar para saber que quería, pero antes debía de respirar hondo y profundo sino moriria de los nervios. De todas maneras… ¿Por qué estaba nerviosa? Solo era su compañero de clases, Purpure-san.
— ¿Si diga? — trato de parecer casual, bastante calmada y desinteresada.
— Has tardado bastante en contestar — ¡Su voz! Era su hermosa voz tan calmada y masculina de siempre, la castaña pudo jurar sentir su alma salir de su cuerpo y volver a entrar de nuevo — ¿He interrumpido algo en particular? Si es así, en verdad lo siento.
— ¡No! — exclamó de inmediato, pero se vio pintada como una loca psicótica al responder de esa manera, por lo que mentalmente se llamo tonta innumerables de veces. — a lo que me refiero es que en verdad has salvado mi alma atormentada de tantas palabras “poéticas” y sin ningún significado para mi.
— ¿Tratando de entender la poesía? — adivino sacandole una sonrisita divertida a la castaña, que parecía estar relajandose con la conversación de su compañero — esta mañana termine de leerla fue bastante entretenido, aunque podría explicarte si quieres las partes que no entiendes.
— ¿En verdad? — el espiritu de la muchacha pareció estar complacido con lo que escuchaba, pero de inmediato se dio cuenta de necesitar tener enfrente a su compañero para poder preguntarle de manera correpta, fue como decayó por completo — suena fabuloso Purpure-san pero ambos estamos separados y en teléfono puede ser todo un problema.
— Si eso es asi… — hablo de manera extraña como si estuviera ocultando algo comprometedor, eso hizo alentar un poco a la muchacha que sintió una rara corriente invadiendola —
Eres bienvenida a bajar de tu departamento para verme, sino es inconveniente, claro.
Eres bienvenida a bajar de tu departamento para verme, sino es inconveniente, claro.
— ¿Como? — fue lo único que dijo la muchacha prácticamente sin aire.
— Te espero — concluyo la llamada sin mas.
Mitsuki quedo unos segundos con su celular en su oreja sin emitir sonido alguno, solamente giraban en su cabeza las palabras de su compañero de clase sin parar, el pitido de haber colgado la otra persona sonaba dándole aun mas la sensación de incredulidad al asunto. ¿Qué significa eso? « te espero » acaso… ¿Acaso Purpure-san estaba frente al edificio? No, no podía ser posible pero… ¿Y si era asi? Su cuerpo reacciono colgando primero la llamada, despues buscando en su armario algún abrigo para cubrir la ligera camiseta amarilla que tenía por encontrarse en casa, su tia se la dio como obsequio de bienvenida ahora la miraba ridícula. Colocandose sobre sus hombros el abrigo de lana gris se permitió mirar unos segundos en el espejo, su cabello castaño largo era todo un poema por haber permanecido desparramada en la cama y encontraba esos pantalones cortes una osadía, pero no tenía tiempo para arreglarse mas, Purpure-san la estaba esperando abajo.
Tomó una coleta de la peinadora, su celular, cartera y el libro de poesías de la cama para salir al pasillo, el departamento de sus tíos era lo suficiente grande para albergar dos personas mas pero con los habitantes en ese sitio era mas que suficiente. La castaña de una extraña manera arreglaba su cabello mientras sostenía debajo del brazo el libro y manobriaba para no dejar caer su monedero, al entrar a la sala amplia compartida con el comedor al igual que una vista a la cocina estilosa, noto como su tia una mujer de calabaza mirada, cabello castaño ondulado amarrado con un moño alto le daba de comer a un pequeño de tres años sentado en una silla para bebé. En tanto su tio, veía la televisión con su hermano tranquilamente y conversando amenamente, esos dos parecían tener una aficción por los doramas y programas de época, pues se la pasaban discutiendo en sus tiempos libres sobre eso.
¡Oh! Como envidiaba los tiempos libres.
La mujer pareció percibir de inmediato esa disposición en salir de su sobrina, encontrandolo extraño porque antes ella misma anuncio el no interrumpirla porque mañana debía de presentar un interrogatorio importante, ahora tenia un abrigo y monedero a la mano para salir lejos de aquí. Su hermana le pidió el cuidar de ella mas que Ryuunosuke, la joven estaba en esa edad de querer enamorarse ser querida y sostener la mano de un joven apuesto, pero eso no podía ser posible siendo la persona especial que es. Su sobrina desconocía en totalidad la clases de poderes que tenia, estando desde el principio encontra de ocultarselo, si tal vez ella supiera la clase de persona que es podría estar llevando una vida mas cuidadosa, pero su cuñado no lo quiso asi pues aseguro de tener la joven conociendo ese secreto se revelaría aun mas que ahora, por lo tanto, seria mejor mantener todo bajo control.
Tomando eso en cuenta, coloco una postura de madre sumamente preocupada dejando de atender al niño, poso su mirada en la joven que aun luchaba con su cabello rebelde.
Tomando eso en cuenta, coloco una postura de madre sumamente preocupada dejando de atender al niño, poso su mirada en la joven que aun luchaba con su cabello rebelde.
— ¿Estas planeando ir a algún sitio? — pregunto tranquilamente para no tratar de ahuyentarla, aunque la castaña apareció percibir una fuerte atmósfera extraña de ella. Debía de relajarse. — Antes mencionaste que ibas a estudiar para mañana y no querer ser interrumpida.
Maldición, pensó la chica ya teniendo su peinado listo en una sola coleta de lado, conocía lo histérica que podría ser su tia cuando no se les decía las cosas claramente, pero aun si decidía contarle la verdad igualmente le privaria de la libertad de ver a su compañero. Pensar. Lo mas idóneo seria pensar con cabeza fría y manejar la situación a su lado, podía lograrlo, tenía la confianza necesaria para hacerlo.
— Si, eso es completamente cierto — contesto sonriendo con confianza, sorprendiendo de alguna manera a la hermana de su mamá — pero estoy un poco estresada de meterme esas palabras a la fuerza, por eso voy al super para comprarme una bebida o algo dulce. De hecho, — giro mirando a su hermano menor absuelto de la confrontación, pero en esta ocasión lo usaría a su favor — ¿Te traigo algo del super Ryuunosuke?
— ¿Vas a comprar algo? — giro su cabeza con la intención de mirar a la joven, viendola asentir con calma — podría acompañarte pero estoy viendo esto, aunque ya que te ofreciste, puedes traerme una patatas de barbacoa.
— Copiado — sonrió complacida de tener todo a su favor, camino hasta la entrada para colocarse sus zapatos aun con la atenta mirada de su tia sobre ella. Si que era persistente — ¿Ha pasado algo tia?
— Oh no, solo… que pensé en tal vez acompañarte asi no… — pero no pudo seguir con su discurso pues el llanto del pequeño se hizo presente en la sala — Rutta…
— No te preocupes por mi tia — le dijo sonriendole, teniendo sus zapatos puestos listos para ser usados — estaré bien te lo prometo, a cambio de eso, seria mejor ocuparte de Rutta-kun parece estar enojado.
— ¡Cierto! — se precipitó para seguir el camino hacia su hijo, no sin antes hecharle una última vista a su sobrina — vete con cuidado.
— Regresare pronto.
Mitsuki por fin pudo respirar con tranquilidad al salir del departamento de sus tipas creyendo jamas poder lograrlo, podía jurar sentir morir ante el ofrecimiento de su tia en acompañarla pero todo cambio al llorar su primo, en verdad se pasaría por el combini para comprarle algo a su hermano y ese bebé bendecido directo del mismo dios. Su celular dio un sacudon recordandole la presencia del azabache en la entrada esperandole, noto como era un texto explicandole de donde saco la dirección de su casa, tratándose de nada mas que Minami y su astucia para emplear cosas innecesarias en las personas. Ya veria la manera de matarla y revivirla para agradecer este detalle, esta visita es sin duda la mejor de toda su vida.
Cuando por fin llego a la entrada del edificio percibió una cabellera azabache corta siendo movida por el viento, esa figura robusta la conocía en todas partes pero viendola vestida con otra cosa diferente al uniforme de la escuela le hacia temblar todo su cuerpo, allí estaba, en verdad Purpure-san se encontraba esperadola solo a ella. Retumbadole el sonido de los latidos de su corazón en sus oídos camino a pasos acobardados hasta él, quien venia vestido de un elegante saco negro, una camisa blanca de botones y unos pantalones del mismo diseño al saco, mirandose ahora en este momento se sentía una completa pordiosera por salir de su casa en estas fachas, aunque no tenia de otra, de lo contrario su familia se daría cuenta a la primera.
Sus ojos purpura se conectaron de inmediato a los de ella adoptando ese brillo inusual que tanto la alarmaba, este mismo producía en la pequeña una corriente eléctrica en la piel como un terremoto entero en el cuerpo, en verdad la colocaba nerviosa pero eso era recompensado de una manera con su comportamiento. Sutil, caballero y bondadoso.
Sus ojos purpura se conectaron de inmediato a los de ella adoptando ese brillo inusual que tanto la alarmaba, este mismo producía en la pequeña una corriente eléctrica en la piel como un terremoto entero en el cuerpo, en verdad la colocaba nerviosa pero eso era recompensado de una manera con su comportamiento. Sutil, caballero y bondadoso.
— Siento mucho la espera — la primera en hablar fue ella, estando un poco agitada en su caminata hasta el sitio — pero mi tia puede ser realmente pesada cuando se lo propone.
— ¿Te prohíben salir? — exclamó alarmado ante la posibilidad, es cierto que quería verla pero hacerla salir por las mentiras… no es propio de alguien como él.
— No, no se trata de eso — trataba de explicar con frenesí para evitar asustar a su compañero, lo que menos quería era volver a su casa ya teniendolo a él frente suyo — veras, soy la única chica prácticamente de mi familia, por lo tanto, todos cuidan de mi como si fuera su mayor tesoro.
— Eso explica las cosas — dijo sonriendole calmadamente, disparando en la chica nuevamente esa sensación de cosquilleo en el estomago — aunque comprendo el llamarte su mayor tesoro de todos, realmente eres uno.
Y la toco, no era para nada osado solamente es su mano sobre su mejilla izquierda sosteniendola con delicadeza, la piel de Purpure-san contra la suya le hacia experimentar tener un millón de agujas pequeñas clavandose emitiendo sensaciones de cosquilleo incontrolables, igualmente verse como una completa idiota por escuchar esa palabras tan fuertes y comprometedorad. ¿Se podía? ¿Se podía sentir volar por las nubes como ahora? Tener su mente en algodones de azúcar, lluvias de dulce y uno que otro unicornio. Si la respuesta era afirmativa, Mitsutani Mitsuki es la chica mas afortunada de todas al tener a un chico como el azabache a su lado.
— Pero no he venido para alagarte — la soltó soltando un suspiro en el proceso, sintiendo una sensación de vacío en sus manos — mas bien, la poesía esta haciendo de las suyas en tu cerebro. ¿Cierto? Vamos a otro sitio para explicarte.
— De… de acuerdo.
Purpure sonrió admirando a la jovencita apretar el libro contra su pecho mientras se sonrojaba, en verdad estaba siendo atrapado en las redes inconsiente de la pequeña, desde verla por primera vez se dio cuenta de lo interesante que podría ser. Incluso justo ahora, mantenía una faceta completamente distinta a la demostrada a sus compañeros en clase, estas expresiones eran solamente suyas y de nadie mas. ¿Era de locos desear solamente verlas para él? No, eso no es de locos, solamente egoísta. Purpure Toshirou se convirtió en un chico completamente egoísta solamente por una chica nueva en su salón, que si bien aun no la conocía del todo, poseia un encanto natural para encadenar a las personas a ella. Posiblemente él estuviera atrapado en eso.
Ambos jóvenes caminaron hacia una cafetería cerca del departamento de la chica mientras esta le relataba de su familia, al ser la única hembra de mas de cinco generaciones mantenían grandes espectactivas en ella del casarse y heredar una gran responsabilidad del clan, su abuelo ya fallecido, solia contarle muchas historias de sus ancestros siendo participes guerreros, princesas, samurais y demonios, de hecho, se mencionaba poseer en sus venas mesclas de esos seres con humanos convencionales. Debido a ello, su clan no suele mezclarse con personas comunes, en su mente solo existe gente “especial” con descendencia lo sufiente decente como para ser digno de ellos. Considerandolos anticuados y algo fuera de moda, pero con todo y esas costumbres extrañas en verdad apreciaba a su clan.
Al relatarle la historia de su ancestra, Purpure no pudo evitar sentirse conmovido por ello pues en verdad admiraba la tenacidad de aquella mujer, podrían considerarla traicionera al preferir antes el amor que su descendencia demoníaca, aun asi, al llamado del corazón jamas podemos darle la espalda de lo contrario conoceremos la infelicidad. Justo igual a después de la muerte del amado de esa mujer.
Al relatarle la historia de su ancestra, Purpure no pudo evitar sentirse conmovido por ello pues en verdad admiraba la tenacidad de aquella mujer, podrían considerarla traicionera al preferir antes el amor que su descendencia demoníaca, aun asi, al llamado del corazón jamas podemos darle la espalda de lo contrario conoceremos la infelicidad. Justo igual a después de la muerte del amado de esa mujer.
— Es un historia completamente fascinante y triste — comento el azabache dejando su taza de café sobre un platillo pequeño — aunque la considera bastante injusta, no pueden pintar a todas las mujeres de su familia de traicioneras solamente por seguir el llamado de sus corazones.
— Igualmente he pensado lo mismo — lo apoyo, tratando de mascar la tarta de fresa que pidió para ella — pero no puedes ir contra los principios de una familia tan antigua como la mia, puedes exponer tu opinión mas no suplantarla en sus cabezas.
— Tienes razón — murmuro pensativo entrelanzando su mano con a otra mirando a la chica comer, encontraba interesante conocer un poco en la familia donde creció ella pero en verdad es muy tradicionalista, ni quería imaginar cuando llegase a presentarle un novio a sus padres. Sin duda alguna la regañarian. ¿Eh? Parpadeo varias veces sin poder entender ese vástago de dolor en su pecho. ¿Qué fue eso ahora? — Mitsuki…
— ¡Casi lo olvidaba! — exclamó la muchacha mirando su libro lleno de poesías, el motivo por venir a ver a su compañero al comienzo — en verdad esas palabras intentan acabar conmigo, Purpure-san.
— ¿Si? — sonrió nervioso, ocupando el libro de la muchacha quien lo miraba un poco confundida ante la reacción tan repentina de su amigo — ¿Cual es la parte que no entiendes?
— Mmm… el poema número 18, donde se habla del fruto prohibido de un amor clandestino y no se que cosa mas. — aprovechó para acercarse al azabache señalandole directamente a las letras, topandose con la mirada fija del otro sobre ella asustandola un poco — ¿Ocurre algo Purpure-san?
— No… — respondió pensativo permitiéndose mirarla solo un momento notando la hermosa mirada de la muchacha, transmitía pureza e inocencia absoluta. ¿Acaso algo estaba mal con él? — Asi que no entiendes el poema número 18, el de los amantes prohibidos. Es fácil solamente piensa en ellos como…
Puede que Purpure estuviese explicandole el significado de las palabras a la atenta castaña, aun asi, su mente dibagaba en entender en lo que sus acciones, pensamientos y palabras les decía. Conocía estar cautivado por la joven muchacha ante sus expresiones interesantes, no obstante, jamas se pensó en estar en una situación donde podría mirarla de otra manera. ¿Esa era la razón de querer verla? de desear conocer mas de ella, de no poder dejarla sola con cualquier hombre fantasma al acecho con la finalidad de apatarla de su lado. Jamas. ¡Jamas lo permitiría! Mitsutani Mitsuki solamente debía de permanecer a su lado, el de nadie mas, todas y cada una de sus expresiones le pertenecían solamente a él los demás podrían ir al infierno. Posiblemente estuviera convirtiéndose en ese semi-demonio de la historia del ancestro de la joven, pero podría importarle menos, siendo un amor prohibido por la familia estaba dispuesto a convertirse en un completo egoísta evitando todo costa entregarle a su amor ese demonio. No conoció ese hombre amado por la mujer, aunque podría pensar en que él sin duda la deseo a su lado sin importarle nadie mas, trayendo por consiguiente su muerte.
Dejando todo eso de lado, Purpure termino de explicarle el libro a la muchacha rápidamente con palabras fáciles de entender ella pareció estar complacida dandole las gracias incontables veces, en el momento de salir de la cafetería el azabache se ofreció acompañarla hasta su casa pero ella se rehusó a eso, no quería abusar de su amabilidad y seguramente sus padres debían de estar preocupado de su paradero. No obstante, el ojos purpura la tranquilizo mencionandole haber hablado con su hermana mayor de llegar tarde porque debía de ayudar a sus amigos con lo de mañana, además, se hacia oscuro y dejar a una mujer ir a casa asi era una locura total. La castaña no tuvo mas opción que aceptar la ayuda, sin pasar por alto ir al super comprando el pedido de su hermano menor y un regalo para su primo, en ese sitio Purpure aprovechó para comprar un revista literaria salida recientemente, Mitsuki le pidió con ojos de cachorro que le emprestara esa edición luego de él leerla pues saldría la promoción de un nuevo libro esperado desde hace un tiempo, obviamente el azabache acepto.
El camino se les hizo corto al encontrarse en la entrada del edificio donde vivía la joven, quien se sentía insatisfecha por separarse de su amigo de esta manera, un poco absurdo pues al día siguiente volvería a encontrarse en el colegio, pero haber compartido ese pequeño lapso juntos fuera del resinto escolar la volvió codiciosa. El estar con alguien agradable se te hace los minutos cortos, simplemente deseas jamas separarte de él solamente permanecer a su lado un poco mas, solo uno mas, deseando poseer una clase de poder para frenar el tiempo.
El camino se les hizo corto al encontrarse en la entrada del edificio donde vivía la joven, quien se sentía insatisfecha por separarse de su amigo de esta manera, un poco absurdo pues al día siguiente volvería a encontrarse en el colegio, pero haber compartido ese pequeño lapso juntos fuera del resinto escolar la volvió codiciosa. El estar con alguien agradable se te hace los minutos cortos, simplemente deseas jamas separarte de él solamente permanecer a su lado un poco mas, solo uno mas, deseando poseer una clase de poder para frenar el tiempo.
— Gracias por explicarme el libro de poesías, sino hubieras aparecido estaría hecha un lío, en verdad, muchas gracias. — confesó bastante alegre consigo misma, haciendo sonreír al muchacho viendo nuevamente las expresiones nerviosas de la chica — además de arrastrarte al combini solo por ofrecerte a compañarme.
— No tienes porque agradecerme, hoy en verdad me la pase bastante bien — freno su discurso para dejarle lo formal de lado — debemos volver a practicarlo algún dia, Mitsuki.
— Seguro, la próxima debemos llamar a los demás y asi…
— No — la freno de inmediato, sobresaltandola porque en verdad no esperaba algo asi de una persona tan atenta con sus amigos como Purpure-san, aunque aparentemente él podría tener sus momentos — nuevamente solos tu y yo de paseo en algún parque o quizás comiendo en una cafetería, podríamos decidirlo luego.
Aguarden un poco ahí, acaso… acaso… ¿Eso era una cita?
— Purpure-san… — musito impresionada sin quitarle la vista de encima.
— Pero lo dejaremos para después, ¿vale? — le sonrió de manera calmada colocando una de sus manos en la cabeza de esta sin moverla — por los momentos mantengamos esto entre ambos, aun no hay apuro, debemos llegar a mañana vivos y pasar ese interrogatorio.
— Si — recordó su martirio personal del día siguiente.
— Entonces nos veremos mañana en clase — deshizo su agarre comenzando a despedirse de ella — te recomiendo leer un poco mas los poemas y si llegas temprano, puedo darte una mano aclarando mas de tus dudas.
— Te lo agradecería mucho — confirmo estando de cuerdo.
— Hasta mañana, entonces.
— Si, no vemos mañana.
La castaña despido contenta al muchacho dándose la vuelta para entrar al edificio, todo lo vivido era una locura completa para alguien como ella, salir de manera casual con Purpure-san es algo donde solo ocurre en sueños mas no en la realidad. Pero ocurrió, en verdad sucedió y este encantador muchacho le insinuo querer nuevamente salir con ella a otro lugar sin nadie, esto veas por donde lo veas era una cita. ¿Esto no era una broma?
A la mañana siguiente Mitsuki fue la primera en levantarse de todos para organizarse e ir a la escuela, lo mejor de todo seria no escuchar los “consejos” matutinos de su tia al empezar el dia, tales como: ignorar a los chicos, no acercarse a los chicos, si un chico le hablaba hacer como si nada, etc, etc. En fin, la castaña jamas haría claso aun mas cuando sus amigos eran hombres y no tantas mujeres. Pero dejando eso a un lado, la joven penso que por primera vez se marcharía a clase sola llevándose la sorpresa de encontrar a su hermano fresco al igual de una lechuga esperandola, este le pregunto el motivo de madrugar pues era muy extraño, ella con tranquilidad absoluta respondió estudiar mejor en el salón de clases cuando no se encontraba nadie, obviamente el chico no se comió mucho ese cuento pero acepto en silencio ese hecho.
A la mañana siguiente Mitsuki fue la primera en levantarse de todos para organizarse e ir a la escuela, lo mejor de todo seria no escuchar los “consejos” matutinos de su tia al empezar el dia, tales como: ignorar a los chicos, no acercarse a los chicos, si un chico le hablaba hacer como si nada, etc, etc. En fin, la castaña jamas haría claso aun mas cuando sus amigos eran hombres y no tantas mujeres. Pero dejando eso a un lado, la joven penso que por primera vez se marcharía a clase sola llevándose la sorpresa de encontrar a su hermano fresco al igual de una lechuga esperandola, este le pregunto el motivo de madrugar pues era muy extraño, ella con tranquilidad absoluta respondió estudiar mejor en el salón de clases cuando no se encontraba nadie, obviamente el chico no se comió mucho ese cuento pero acepto en silencio ese hecho.
Cuando llegaron a la escuela prácticamente no rondaban muchas personas, salvo unas cuantas de los grados superiores, la castaña sintiendo una extraña sensación de ansiedad en el cuerpo por ver a Purpure-san prácticamente sonrio alejándose de su pequeño hermano y caminando escaleras arriba, como era de esperarse Ryuunosuke percibió en la muchacha algo extraño acompañandola justo detrás parecido a un guarda espalda. Cosa que duro poco. Mitsuki detuvo a su hermano con esa persecución idiota, ella no es una niña de cinco años, mucho menos en inútil para valerse por los demás, tenía que dejar de hacer esas cosas en el nombre del clan porque en verdad la estaban fastidiando bastante; ahora iba a ir a su clase a estudiar necesitandolo de verdad para ese infernal interrogatorio.
Girando sobre sus talones dejo atrás a Ryuunosuke con las palabras en la boca y completamente desconcertado, ella estaba ocultando algo, sin duda alguna lo hacia, su comportamiento es parecido a cuando cuido de una pequeña cacatua estando niños, sus padres no le permitieron conservarla como reprimienda de ocultarla a ojos de todos. Ella lloro demasiado en ese entonces, pero con ello aprendió a no esconder nada a los demás, solamente que esta vez era imposible de tratarse de un animal es un humano y posiblemente hombre, de todas maneras terminaría por descubrirlo.
Girando sobre sus talones dejo atrás a Ryuunosuke con las palabras en la boca y completamente desconcertado, ella estaba ocultando algo, sin duda alguna lo hacia, su comportamiento es parecido a cuando cuido de una pequeña cacatua estando niños, sus padres no le permitieron conservarla como reprimienda de ocultarla a ojos de todos. Ella lloro demasiado en ese entonces, pero con ello aprendió a no esconder nada a los demás, solamente que esta vez era imposible de tratarse de un animal es un humano y posiblemente hombre, de todas maneras terminaría por descubrirlo.
La muchacha corría por los pasillos vacíos con una sonrisa ancha en su boca, sus pensamientos no salían de Purpure-san explicandole en una aula vacía de clases, era como si su cuerpo estuviera deseando verlo nuevamente frente a ella, ser mirada por esos ojos purpura le producia un sin fin de escalofríos como sensaciones nuevas. Quería verlo. Deseaba verlo. ¿Acaso era mucho pedir?
— ¡Buenos días! — exclamó entuciasta la chica la puerta del salón.
Pero no se encontró con esos ojos purpura encantadores, por el contrario de estos, fueron suplantados en unos color sangre llenos de sentimientos oscuros y combinados con una sonrisa diabólica. Pensandolo mejor, debió dejar que Ryuunosuke la acompañara porque en estos momentos esa figura de Kazama Chikage sobre uno de los mesones del salón la asustaba, además no ayudaba ser los unicos dentro de este sitio. ¿Donde estaba metido Purpure-san? ¿Y por que Kazama decidió ser un buen alumno este día?
— Oh… que hermosa expresiones tienes en estos momentos, niña — le dijo empleando ese tono de voz grave pero pausado causándole escalofríos en la piel — parece que has visto al mismísimo demonio en persona.
Bueno, podía diferir de eso porque en verdad lo estaba viendo frente a sus ojos, dada la manera de mirarla es definitiva reina de un ser oscuro y vil.
— En verdad es una lastima no encontrar tus amigos aun, ¿es cierto? — se levanto de su asiento acercándose lentamente a la muchacha que no daba signos de moverse de la entrada — aunque para mi es mucho mejor venir en la mañana, asi no encuentras personas merodeando.
Si eso es asi ¿Por que llegar todos los santos días tarde? Sus pensamientos se dispersaron al tener a Kazama cerca aun con esa sonrisa dibujada en sus labios, la chica se congelo por completo no podiendo implementar movimiento o palabra, sus ojos estaban llenos de la alta figura del rubio imponiéndose frente a ella, quien pensó de ser una de sus seguidoras locas estuviera muerta en el suelo de la emoción, pero no resultaba asi, jamas resultaria. Por otro lado, Kazama encontraba la expresión pálida del rostro de la pequeña sumamente divertida, es como comparar a un pequeño conejo asustado de un gran león quien desea deborarlo en un bocado, aunque no estaba lejos de la realidad, siempre y cuando ella resultase ser lo que sus pensamientos le decian a gritos. Por los momentos, solamente jugaría con ella. Su brazo se alzo ante ellos provocando a encrisparse mas del miedo a la chica quien en estos momentos comenzó a sudar, pero ese brazo no llegó a ella, solamente se posiciono detrás para cerrar la puerta de una vez por todas siendo de esa manera extraña burlada. Aun con eso no pudo evitar frenar el nerviosismo de su cuerpo. El rubio estaba mas complacido que nunca, posiblemente esta joven no tenia ni idea de quien podría tratarse él dando por consiguiente ser una humana, no obstante asustarse de esa manera por su presencia no es normal o bien es una semi-demonio o tal vez una persona con poderes especiales, sea como sea debía de conocer su procedencia. Los humanos comunes, al menos las mujeres, no importa cuales fueran lo adoraban al instante queriendolo de manera alarmante, pero sorpresivamente Mitsuki no es una de ellas, pues simplemente se apartaba de la multitud para ir a donde estaban ese grupo de chicos pertenecientes al club de Kendo. Si. Donde se encontraba el desagradable de Purpure y Souji.
Esto es bastante raro.
Esto es bastante raro.
— Tu… — se acerco mas a ella quien se encogio de hombros a la eminente cercanía — nunca hemos tenido la oportunidad de hablar detenidamente a solas.
¿Y de que podrían hablar de todas maneras? Él era el chico mas popular en toda la escuela encontrándose rodeado de chicas gritando su nombre, sin duda es imposible tratar de acercarse teniendo esas escandalosas mujeres alrededor, sin duda es mas fácil conseguir una aguja en un pajar que verlo de cerca.
— Fue una suerte encontrarte tan de mañana y… — Mitsuki se quedo quieta como momia al percibir el aliento del rubio sobre su oreja, que le produjo cosquillas y una rara sensación en el estómago — tenerte sola en este salón de clases tan vacío.
¡De nuevo! ¡Lo estaba haciendo de nuevo! Emplear un tono de voz tan pausado, elegante y con una clase de poder atrayente como para enredarla en una telaraña para hacer lo que sea con ella. No podía respirar. No podía moverse. ¿Qué otra cosa podía hacer? Si él la tocase, si solamente la rosara con la yema de sus dedos… ¿Qué pasaría?
— Interesante — murmuro un su oído colocando sutilmente una de sus manos en el cuello de esta, produciendo algo nuevo en ella. El fuego. — no eres tan distinta de las demás personas, aunque… tu rostro es un poema completo.
¡Poema! Ella no vino a encontrarse con este Don Juan moderno, sino vino a estudiar con su compañero de clases Purpure-san, quien aparentemente se quedo dormido o se le hizo tarde.
Rápidamente sintiendo el poder nuevamente de su cuerpo se alejo del muchacho corriendose hacia atrás, este pareció estar un poco desconcertado pero de inmediato se repuso brillandole los ojos aun mas con intensidad, esa sin dudas era la mirada digna de un demonio hostil.
Rápidamente sintiendo el poder nuevamente de su cuerpo se alejo del muchacho corriendose hacia atrás, este pareció estar un poco desconcertado pero de inmediato se repuso brillandole los ojos aun mas con intensidad, esa sin dudas era la mirada digna de un demonio hostil.
— Asi que no te gusta ser comparada con las demás — miraba con interes la mano con que la había tocado.
— ¿Aquien de todas maneras le gusta serlo? — respondió sorprendentemente con su voz enojada de tal comentario del rubio — no se que tipo de chicas has tratado hasta hora pero te aseguró con toda certeza, no soy ni sere una mas del montón.
— Definitiva eres distinta a las demás, ellas con solo un toque se rinden tan fácil como un gato domesticado — camino pasos cautelosos arriconando a la muchacha contra la puerta, colocando solamente una de sus manos en uno de sus costados impidiendo su escape — pero tu, pareces pasar absolutamente de mi y eso me inquieta un poco.
— ¿Por qué? — le encaró alzando su rostro sin miedo alguno — ¿Por qué ves tu Harem incompleto? ¿O buscas una nueva aventura?
— No — sujeto el mentón de ella alzandolo con brusquedad — porque odio ser rechazado por alguien y tu, niña, tienes esa parte que detesto de una mujer. El desprecio. Además, descubriré quien eres en realidad.
La soltó a la par que se abría la puerta mostrando unos Souji y Purpure freneticos por llegar a clase, el primero fue quien sintió algo extraño merodear en el salón implementando el nerviosismo en el azabache quien se acostumbro a esos arranques sin sentido de su amigo, donde al parecer no estaba tan errado después de todo, porque se encontró con una de las imágenes mas raras de todas. Kazama y Mitsuki repelandose el uno al otro como carbón hirviendo. No, eso es lo mas bizarro, la castaña mantenía una expresión de susto en el rostro parecida a estar mirando un fantasma, además, Kazama parecía de los mas tranquilo como de costumbre pero hace unos segundos se alejaba de la chica por algún motivo. Aquí paso algo.
— ¿Te paso algo? — pregunto preocupado Purpure sosteniendo los hombros de la chica con atención.
— Yo… — trataba de emplear palabras pero no encontraba ninguna, aunque sentirse con compañia era mejor — Purpure-san… en verdad… has llegado.
— Si, lo siento, Souji me llamo temprano porque su hermana quería privarlo de la libertad por solamente estornudar — explico divertido sonriendo aun sin alejarse de ella — es un poco paranoica al proponerselo.
— Mitsuki-chan, siento en verdad habertelo robado un poco pero necesitaba su ayuda — comento sin mirarla solamente manteniendo en su radar a Kazama, quien pasaba de todo como si nada — no pensé en que podrías estar al acecho.
Con eso se refería al rubio con semblante pintado en indiferencia, el castaño detesta con intereses a ese muchacho, y no solamente por ganarle en esa contienda pasada, su asco residía a la naturaleza de este asi como también su naturaleza asquerosa para manejar las cosas. Kazama abusaba de su poder siendo el hijo del primer ministro para tenerlo todos a sus pies, estando entre sus filas prácticamente todas las mujeres de su clase, pero Mitsuki no era asi pues resultaba ser la clase de chica reservada que pasaba de todo, no le extrañaba mirar al mismo Toshi a su alrededor con suma atención, estando en su posición lo imitaría.
— Pero mejor dejemos eso para otro día — suaviso la situación el azabache tomando de los hombros a la castaña haciéndola caminar — hemos venido a estudiar no ha peliar, Souji.
— Si, si a la orden sensei.
Kazama por su parte los miraba de reojo bastante entretenido aunque no lo demostrase mucho, en verdad que esos chicos era muy impertinentes en los momentos cruciales, no se presentaría otra oportunidad para poder estar de esa manera con la chica, en verdad tenia que emplear las técnicas para poder descubrir la naturaleza de ella pero… ¿Como? ¿Qué hacer? La imagen de unas chicas que eran sus seguidoras se les vino a la mente, utilizar métodos sucios no es mucho su especialidad pero, a asuntos desesperados medidas desesperadas. Se acercaba el momento de la función.
En el transcurso de la mañana la joven muchacha no pudo concentrarse en lo absoluto en las clases, incluso estado en biología practicando una lección con Reika, Saitou y Heisuke se equivocó tres veces llamando la atención de sus amigos, no teniendo mas alternativa a los primos tomar las riendas del experimento. En matemáticas fue llamada al pizarron para hacer un ejercicio, se equivoco en aplicar la formula, en economía domestica se paso de harina y por si fuera poco dejó evaporar el agua, estando en la hora del almuerzo comiendo con sus amigos junto a su hermano menor no hacia mas que picotear la comida sin llevarsela a la boca. ¿Qué podría estar pasandole? Fácil, el encuentro de esta mañana con el hijo del primer ministro se reproducía sin parar e su cabeza parecido a una tira cómica. Su aliento sobre su piel, ese toque, la voz lenta y pausada, todo absolutamente todo producía sensaciones calurosas en su cuerpo, parecido al fuego extendiéndose a lo largo de la longitud de su piel. Ser tocada por Purpure-san era parecido a tener el sol de la primavera en tu rostro, suave y delicado, pero al exponer directamente a Kazama en juego sin duda es diferente. Fuego, eso es lo que percibía, el fuego quemando el carbón o encontrándose con la gasolina causando la mayor de la explosiones. Un desastre total.
No podía, no podía quedarse a solas con un sujeto tan peligroso como lo es ese chico, sus sentidos le gritaban correr teniendo la mas mínima oportunidad, esos ojos carmesí solo dictamina advertencia: “no te le acerques”. Tampoco es que tuviera ganas de hacerlo, lo de esta mañana fue claramente un abre boca a lo posible a pasar, de ahora en adelante tomaría a su hermanito prestado para acompañarla hasta su clase solo para evitarlo, ese seria su gran escudo sobre protector.
No podía, no podía quedarse a solas con un sujeto tan peligroso como lo es ese chico, sus sentidos le gritaban correr teniendo la mas mínima oportunidad, esos ojos carmesí solo dictamina advertencia: “no te le acerques”. Tampoco es que tuviera ganas de hacerlo, lo de esta mañana fue claramente un abre boca a lo posible a pasar, de ahora en adelante tomaría a su hermanito prestado para acompañarla hasta su clase solo para evitarlo, ese seria su gran escudo sobre protector.
— ¡Senpai cuidado!
¿Otra vez? Pensó la chica al verse involucrada en el lanzamiento de un cuchillo volador en dirección a uno de sus costados, donde simplemente se paro a pensar que eso en verdad era peligroso ¿Quien en su sano juicio haría algo así? ¡Claro! Estas niñas.
Todos los de la mesa se sobresaltaron mirando el panaroma, pero Ryuunosuke estando mas cerca de su hermana sujeto el cuchillo con una sola mano aunque siendo tarde para ella, este había cortado un poco de su mejilla brotando de inmediato una pequeña herida con sangre.
Las menores alarmadas se acercaron a las castaña para verificar el grado del incidente, sus amigos también la rodearon, personas como Reika, Momoka y el mismo Souji quisieron verificar que tan profundo fue la cortada, pero como siempre la castaña no le gustaba armar conmociones freno a todos expresando estar bien.
Todos los de la mesa se sobresaltaron mirando el panaroma, pero Ryuunosuke estando mas cerca de su hermana sujeto el cuchillo con una sola mano aunque siendo tarde para ella, este había cortado un poco de su mejilla brotando de inmediato una pequeña herida con sangre.
Las menores alarmadas se acercaron a las castaña para verificar el grado del incidente, sus amigos también la rodearon, personas como Reika, Momoka y el mismo Souji quisieron verificar que tan profundo fue la cortada, pero como siempre la castaña no le gustaba armar conmociones freno a todos expresando estar bien.
— No se preocupe, en verdad estoy bien — dijo sonriendo de manera incomoda con tantas personas alrededor — solamente me roso no es nada grave.
— Seria mejor que fueses a la enfermería para atenderte la herida — propuso Purpure sosteniendo la mano de ella con la intención de quitar la suya para mirar — podría infectarse y seria peor.
— Es una buena idea — de una manera extraña el hermano de la chica parecía frenético en sacar a la joven se allí — vamos rápido, one-sama.
— ¡Qué exageran! — exclamó cansada la muchacha desapartando a todos lejos de ella, mostrando su mejilla sorprendiendo a todos con miradas desconcertadas — si digo que no es nada, es porque no es nada.
— Yo… jure a ver visto una cortada pequeña en tu mejilla — señalo con susto Minami, llevando a la muchacha colocarse en su mejilla de manera incredula su mano encontrando nada — ¿Me he equivocado?
No, no se equivocó en lo absoluto porque ella sintió entre sus dedos la sensación de la sangre, es mas, ser cortada fue un poco doloroso y eso no puede simplemente imaginarse. Todos a su alrededor la miraban desconcertados sin entender nada en lo absoluto, aquella herida producida desapareció sin dejar rastro al frente de los demás, eso en verdad asustaba, la castaña no paraba de tocarse su mejilla innumerables de veces esperado encontrar algo. Pero nada. Su herida desapareció en lo absoluto.
Mientras tanto, Kazama Chikage formaba una sonrisa con señal a victoria mirando directamente al lugar de los hechos descubriendo algo fascinante, lo sabia o mas bien, sus intuiciones no eran tan herradas después de todo pues al encontrar ese niño quien oso desafiarlo en día de ayer por perseguir a la nueva girando entorno a ella, sus preguntas fueron respondidas sin formularlas si quiera. Además, una herida no curaba asi como asi de la nada, ese es un poder propio de los demonios igual que él, también de los semi-demonios pero estos desprenden un aura demasiado pesado en el momento de suceder dicha curación, en cambio los demonios puros curaban en total normalidad. Parecía mentira pero encontró por fin una mujer digna para crear su descendencia, las demonios no eran fáciles de encontrar mucho menos con dicha maldición a cuestas encontrandola de cinco generaciones después de una, por eso era cotizadas, por eso mismo ese chiquillo protegía a aquella niña de posibles agresores. Pero era tarde, muy tarde, conocía ahora su secreto.
Mientras tanto, Kazama Chikage formaba una sonrisa con señal a victoria mirando directamente al lugar de los hechos descubriendo algo fascinante, lo sabia o mas bien, sus intuiciones no eran tan herradas después de todo pues al encontrar ese niño quien oso desafiarlo en día de ayer por perseguir a la nueva girando entorno a ella, sus preguntas fueron respondidas sin formularlas si quiera. Además, una herida no curaba asi como asi de la nada, ese es un poder propio de los demonios igual que él, también de los semi-demonios pero estos desprenden un aura demasiado pesado en el momento de suceder dicha curación, en cambio los demonios puros curaban en total normalidad. Parecía mentira pero encontró por fin una mujer digna para crear su descendencia, las demonios no eran fáciles de encontrar mucho menos con dicha maldición a cuestas encontrandola de cinco generaciones después de una, por eso era cotizadas, por eso mismo ese chiquillo protegía a aquella niña de posibles agresores. Pero era tarde, muy tarde, conocía ahora su secreto.
« Tu única opción ser mia »
Penso el muchacho sin despegar la vista del grupo de humanos desconcertados buscando explicación a lo ocurrido, aunque dentro de ellos miro a Purpure y Souji muy cerca de la castaña, seguramente esos dos serian un gran dolor en la cabeza, pero nada imposible de pasar. Una vez que Kazama Chikage posaba su vista en un objetivo no había razón alguna para desviarla, esa joven demonio de sangre pura como la de él terminaria perteneciendole, tarde o temprano. Los demás serian pisoteados.
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