martes, 18 de septiembre de 2018

The Lovers Hurts

VI
What goes up must come down
Me levanté muy temprano para intentar llegar a la hora a Red, había pasado un fin de semana genial junto a mi familia, estuvimos dándole unas lecciones de cocina a mi papá con María, viendo películas y jugando algunos juegos de mesa. Todas actividades recreativas y familiares, de una manera increíble, arregle las cosas con Sai, aunque repruse mi postura de en desacuerdo con lo ocurrido. Fueron dias muy agradables, pero ansiaba volver al colegio, ver esa azabache cabellera junto a esa sonrisa arrolladora que me enloquecia.
Mi puntualidad, obviamente, es impecable, en el halla principal solo eramos diez alumnos, por lo tanto, busqué un asiento y me acomodé, esperando a la aparición de Sasuke, Hidan o Sasori. A diferencia de la semana pasada, mi valija era mas pequeña, decidi llevar solo tres mudas de ropa esta vez. Aun así, llevando conmigo la jaula de Inu era prácticamente lo mismo de llevar un montón de peso conmigo.
Le envié un mensaje a Sasuke, notificándole que lo estaba esperando, no lo entendía, pero mi humor era muy radiante y excelente. La charla en el sótano con Sasuke, aquel abrazo y todos esos sentimientos desbordandose me dejaron a la perspectiva de la situación, si bien, no debía de hacerme iluciones, no podía evitar pensar que las cosas entre ambos tomaron otro rumbo. Estaba muy feliz, el hecho que Sasuke compartió conmigo algo tan importante me hizo sentir mas cerca de él, podría ser simplemente una buena amiga pero este lujo no podía dejarlo pasar. Es imposible negarlo, estuve todo el fin de semana esperando volver a Red para poder hablar con Sasuke, después de todo, el prometió recompesarme de no poder quedarse conmigo. Sin embargo, en todo esto había algo negativo, porque mis sentimientos parecían haberse revertido el doble. Como si eso fuese posible. Ahora, cada vez que pensaba en el, siendo la mayoría del tiempo, mi corazón se aceleraba y al instante sonreía como fuera tonta. Este fin de semana, adopte la estúpida actividad de encerrarme en mi habitación solo para escuchar “Pon-Pon-Pon” y recordar aquel momento cuando lo conocí. En esta ocasión, aquella canción solo era cantada para mi, no existía nadie mas, solo nosotros dos.
Hice contacto con la realidad y me percaté que la sala estaba comenzando a llenarse, ya no había tantos asientos libres, pero con mucho empeño intente reservar los mas cercanos a mi. En eso lo vi. Sasuke acababa de entrar al salón con Jenna, Sasori e Hidan. Como si mi asiento tuviera una clase de chinche, me levante rápidamente con una idiota sonrisa en mis labios ¿como saberlo? Las personas a mi alrededor comenzaron a mirarme de manera extraña. Comencé a llamarlo para que se aproximara, pero al parecer no podía oírme. Aun así, jure que, su mirada se poso en mi dirección, estaba lejos no puedo certificarlo pero… aquella expresión apagó mi euforia. Era la primera vez, la primera en ver un gesto tan oscuro y frío, al instante Jenna comenzó a comentarle algo que lo hizo sonreír ligeramente. Mire mas adelante, Sasori e Hidan susurraban algo entre ellos. Intente llamarlos a todos, pero fue en vano, el ruido producido por todos los estudiantes ahogaban mis gritos. Asi que finalmente, terminaron de quitarme los lugares que tenia reservados, suspire, al final de cuentas esto no era nada grave encontraría la manera de hablar mas tarde con Sasuke.
El director dio nuevamente sus palabras, las cuales no les preste ninguna atención, en todo ese tiempo me dedique en buscar con la mirada a esos cuatro. Fue increíblemente difícil hallarlos entre tantos alumnos, cuando menos lo pensé el discurso término y con el la estampida de estudiantes comenzaron a moverse saliendo por las distintas puertas, dependiendo de su ubicación en el salón. El ambiente fue enteramente caótico, intente visualizar a mis compañeros de cuarto, pero ni rastro de ellos. Por suerte aprendí como llegar a la habitación sin ayuda de nadie, de lo contrario, estaría totalmente perdida. Termine por esperar a la mayoría de los alumnos salieran para poder comenzar a moverme, mientras tanto, intente calmar a Inu quien se veía alterado con tanto ruido junto. ¿Era el griterio solamente? No lo se, porque ahora que lo recuerdo, desde esta mañana había estado sumamente inquieto, como si algo le molestara.
El salón ya estaba casi vacío, comencé a moverme por Red rumbo a mi cuarto, subí un par de pisos y escalones, tratando de recordar mis estudios con el mapa. Al menos sabia que llego a la zona de dormitorios del ala donde pertenecía, la reconocí de inmediato por su extenso pasillo. Seguí caminando derecho esperando doblar a la derecha al final del pasillo. En eso, alguien venía de esa misma dirección, comenzando a caminar hacia donde yo caminaba. Era Sasuke, llevaba consigo su bolso, por lo que pude deducir estaba seguramente en camino a su clase de ciencias. Mi estomago se contrajo al momento de reconocerlo, nuevamente esa idiota sonrisa adorno todo mi rostro.
— ¡Sasuke! — lo salude alegremente.
Entonces lo note, por primera vez Sasuke no me saludo, solo hizo una leve mueca y siguió caminando. Me congenle de inmediato allí mismo en el suelo, no lo entendía, o mas bien no lograba hacerlo. ¿Su fin de semana no fue bueno? Porque su rostro no proyecta emoción alguna, solo… solo… parece que jamas haya existido su sonrisa.
— Lo siento Elizabeth, voy tarde a clases — me respondió.
— Oh… no hay problema… luego hablaremos — le respondí con media sonrisa.
Sasuke pasó de largo, sin decir nada mas. Me sentí bastante mal por eso, aunque no debía tomarmelo a pecho, las cosas sencillamente con sus abuelos no fueron nada bien. Suspire profundamente tratando de calmar mi angustia, el buscarlo y hablar con el era una idea totalmente descabellada, lo mejor sera esperar a acabar el día.
Con mucho esfuerzo y tratando de ignorar lo sucedido continué el camino hasta mi cuarto, no me sorprendió no encontrar a nadie, después de todo, fui la última en subir. Acomodé las cosas rápidamente para poder bajar, deposite a Inu quien piaba alegremente en mi mesa de noche y emprendí mi camino al salón de clases.
En todo el día no pude prestar atención a ninguna clase, si bien mi cuerpo estaba allí mi mente solo tenia pensamientos para pensar en la actitud de Sasuke conmigo, el no es del tipo desagradable, en lo absoluto. Algo malo tuvo que sucederle, es mi única explicación, porque de la noche a la mañana no iba a cambiar su forma de ser. Lo peor de estar la duda acabando conmigo, era que en este fin de semana no recibi ninguna noticia suya, dejandome aun mas parada sobre la nada.
Siempre he sido una persona correcta, con comportamiento y clase, pero esto es un código rojo. Tome mi teléfono y evitando la mirada del profesor, le envié un texto a Sasuke.
Antes de que la campana suene trata de salir de clases, te estare esperando afuera.
Lizi”
No tenia ni idea de lo que haría, es mas, es la primera vez que intentaría hacerlo. Tome una gran bocanada de aire antes de actuar, levantando la mano e interrumpiendo al profesor con su clase.
— ¿Si, señorita Mogami? — me dijo.
— Profesor, no me encuentro muy bien. ¿Puedo ir a la enfermería por favor? — mentí.
— Claro… no hay inconveniente — me respondió dudando un poco.
Tome mi bolso y me levanté saliendo del aula, no podía crearlo, en verdad había funcionado de una manera bastante exitosa. Quizás hasta me daba un poco de miedo. Comencé a caminar por los pasillos del colegio, hoy era lunes, por lo tanto Sasuke estaría en clases de matemáticas. Estaba sorprendida de mi misma, conocer sus clases incluso mas que las mias era de terror. Tuve que hacer un esfuerzo enorme en recordar donde quedaba la dichosa clase, pero finalmente lo logre, a unos veinte minutos de sonar la campana indicando el final de las clases, me pare a unos metros cercanos de la puerta comodandome en la pared.
Las ventanas de este pasillo daban en dirección al patio central del colegio, observe que no fui la única atrevida en saltarme las clases, un chico y una chica se encontraban abajo haciendo… bueno, no entendía muy bien la situación, parecían estar hablando y luego la muchacha empezó a molestar al otro. Se trataba de un rubio y una cabellos rosados. La chica alborotaba el cabello del muchacho mientras el trataba de alejarse de ella, era extraño, pero sentía conocerlos ya de alguna parte. En eso un muchacho bastante alto apareció detrás de ellos asustandolos con una expresión seria, toda esta situación me hizo reír un poco. Seguramente este trio desconocía el estar yo mirandolos, aunque en un breve segundo pude sentir la ámbar mirada del muchacho rubio sobre mi, quedando un poco ignotizada. Pero fui obligada a romper la mirada por el sonido de una puerta abriéndose, Sasuke salio del lugar con aspecto fatigado. Ahora podía verlo mejor, su rostro permanecía contraído prácticamente enojado, como si todo a su alrededor simplemente le fastidiara. Cuando Sasuke me vio a los ojos, experimente la peor de la sensaciones, me miraba con una mezcla de asombro y… desprecio. Si eso mismo, desprecio, cosa que me parecía totalmente confusa, él jamás me había visto de tal manera. Sus sonrisas y miradas de afecto era lo que me recibían, no esto, jamas esto, comence a alarmarme.
Fingiendo no haberme visto, Sasuke comenzó a caminar en dirección de donde había venido.
— ¡Sasuke! ¿Has recibido mi mensaje? — le pregunte corriendo detrás de él.
Realmente era difícil seguir sus pasos, es sumamente ágil y veloz.
— Si — me dijo. Siguió caminando sin decir nada mas, acelerando mas el paso.
— ¿Y…?
— No salí temprano para hablar contigo, simplemente termine de hacer unos ejercicios antes que los demás.
Eso me golpeo como una bola de demolición, la amabilidad y cortesía de Sasuke desaparecieron por completo. Como suplente, se encontraba una actitud fría y áspera, ese tono molesto parecía dirigido a dañarme completamente.
— Sasuke… ¿Te ha pasado algo? — le pregunte inocentemente.
Sasuke no contesto, siguió ingorandome por completo caminando por su camino como si nada. Cada vez se me hacía mas difícil seguirle el paso, porque con cada gesto y cada movimiento estaba lastimandome. No pense que Sasuke pudiese tratarme de esta manera, lo creía se cualquier persona, menos él. Aquí existía algo oculto, algo que desconocía por completo. Mi corazón empezó a latir de una manera inregular, asustado de tal conmoción.
— Sasuke… — lo llamé.
Nada.
— Sasuke… — volví a llamarlo.
Nada.
— ¡SASUKE! — esta vez eleve mi tono voz, totalmente desesperada.
Al pie de las escaleras, los dos detuvimos el paso. Sasuke volteó a verme, esperando a que dijera algo, estaba totalmente agitada y me faltaba el aire, pero seguí, no iba a dejarlo solo luchando con sus problemas.
— Escuchame, no se que paso este fin de semana, y puede que no quieras hablarlo, lo entiendo…
— No lo haces, Elizabeth — me dijo secamente.
Nuevamente, nuevamente me llamaba por mi nombre completo y no mi mote. ¿Qué demonios esta ocurrido?
— Aun así, no me trates de esta manera — le pedí, no sabía que mas decirle estaba a punto de caer en la desesperación — Si te hice alguna ofensa u otra cosa que te halla molestado, lo siento. Pero no me ignores.
Un silencio espantoso se produjo, no soportaba esta situación, no soportaba que Sasuke estuviera tratandome de esta manera. Si había hecho algo mal quiero remediarlo, si era de su familia, deseaba ayudarlo. Si existía alguna otra cosa mas que me doliera era esto, la frialdad de Sasuke me estaba matando.
— Sasuke… somos amigos… dejarme ayudarte… Dime que es lo que puedo hacer.
Lo último que me faltaba era decirle mis sentimientos, mencionarle estar para él cuando me necesitase, pero debía de serenarme, lo último que quería era revelar mi secreto. Sasuke me miró seriamente, sus ojos siempre brillantes, se veían opacos. Su ceño fruncudo, su aire frío asqueroso y prepotente. Este nuevo Sasuke no me gustaba, no me gustaba para nada.
Entonces llego, aquel horrible y espantoso momento en verdad había llegado. Cuando pronuncia esas palabras, las cuales le tenia tanto miedo aun mas que cualquier otra cosa, sobre todo, las mismas en donde mis malos pensamientos y sueños el pronunciaba. Pero tomando en cuenta algo, la posibilidad mas remota de que en la realidad me las dijera claramente.
— Lo siento Lizi… — dijo — pero… lo mejor es que dejemos de ser amigos.
Nada, absolutamente nada, ni todas las amenazas recibidas en mis años en Konoha, ni las cosas que me dijo Sai en mi habitación, absolutamente nada de lo vivido hasta hora ha sido tan potente, desgarrador, asqueroso e hiriente como esto. La presión comenzó a bajarme y la sensación de estar cayendose el mundo a pedazos se apodero de mi, no podía moverme de donde estaba, pero menos podía mantenerme de pie. Esas palabras se metieron dentro de mi como una bala, destruyendo todo a su paso y formando pequeños tajos como hemorragias. No sabía que rostro poner, no sabía ni si quiera que hacer. ¡Esto era de locos! ¡En verdad lo era! A ver, a ver. ¿Donde esta mi cámaras escondida? ¡¿En donde esta?!
— ¿Como? — fue lo único que pude decir bastante incredula.
Estaba por comenzar a reír a carcajadas, las bromas pesadas no son lo mio, menos la de camara escondida. ¿Debe serlo no? ¡Tiene que serlo!
— Lo que has escuchado Elizabeth, no creo conveniente seguir con esta amistad — dijo nuevamente.
Quiero vomitar, en verdad quiero vomitar, no puedo soportarlo. ¡Esto no puede estar sucediendome! Por favor no, no, no. Debo de estar teniendo una pesadilla. ¡Si debe de serlo! En unos momentos despertare toda asustada y sudorosa, odiando un poco ese hecho pero luego reiré de manera tonta porque nada es real. ¡Porque no lo es! Lizi, despierta, vamos, comienza hacerlo. ¡Despierta de una buena vez! Un momento, no era un sueño, estaba en la realidad. ¡Esta maldita porqueria estaba pasando! En verdad ocurría la cosa a la cual le he tenido mas miedo. Perdía a Sasuke.
— No… no… no comprendo — dije entrando en un estado de completo Shock.
— Es que no debes de hacerlo, simplemente es eso. Ya no quiero ser mas amigo tuyo. — Sasuke volvió a ignorarme comenzando a subir las escaleras.
— No… no tiene sentido… ¡Aguarda un momento! Tu… ¡TU ME HICISTE PROMETERTE SER QUE SIEMPRE SERIAMOS AMIGOS! — no pude evitar gritarle, de ser escuchada por todo Red no me extrañaria. Estaba… desesperada.
No lograba ver nada. ¿Qué paso con aquel sábado? ¿Qué pasó con ese abrazo, con nuestras confesiones, con todo lo que hemos compartido? Nuestros duetos, nuestras salidas, nuestros momentos juntos. Todo lo que formamos era… ¿Era nada?
— Tú me prometiste que serías mi amiga hasta que yo quisiera — dijo con su tono de rechazo — y como ya vez, ya no deseo que seamos mas amigos.
— No me tomes del pelo — dije molesta, aguantandome cada lágrima que quería salir de mis ojos — ¡No juegues conmigo! ¡No tienes ningún derecho de estar haciendome esto! Ahora… ¡¿Ahora te atreves a darme enterder que lo pasado entre nosotros no significo nada?! ¡QUIEN ERES PARA TRATARME DE ESTA MANERA! — volvía a gritarle.
La mezcla de dolor, rabia e impotencia no podría describirla. Era como estar caminando en un sendero iluminado adornado de puras flores, donde al final me estaría esperando un Sasuke sonriendo dichoso y feliz como siempre. Pero de pronto, el suelo se abre para tragarme emanando de el una serie de raíces con espinas sujetandome de las piernas y manos, arrastrandome así a una de las peores oscuridades.
— No esto bromeando, te hablo encerio, créeme, es mejor así. Lamento si te hice pensar en cosas que no era pero, deja el drama ¿quieres? Llamaras la atención de todos en el edificio — me pidió seriamente como si yo fuera una niñita mimada.
Bien, debía de calmarme primero por eso respire hondo varias veces para mirar ahora, completamente furiosa y dolida a Sasuke, aquel chico a quien tanto admiraba, del cual me había enamorado completamente, y me salvo tantas veces de la soledad.
— Tan solo responde algo con sinceridad… ¿Esto… significa… que absolutamente todo lo que pasamos… todo lo hablado en el sótano, navidad, la salida con mis amigas, el asunto con Suigetsu… todo… no significo nada?
Tenia miedo de oír la respuesta, pero como estamos en el deporte “destrozemos a Lizi” seria mejor hacerlo de la mejor manera, al menos que estuviera capaz de hacerlo. Un silencio se produjo, mi mirada no se apartó de la de Sasuke, lo miré fija y seriamente esperando a su respuesta. Esperando a sentir el cuchillo perforando mi ser. Pero Sasuke no parecía ni un poco afectado por todo esto, en verdad demostraba estar liando con un asunto sumamente fastidioso.
— Tienes razón, no significo — me respondió.
La campana sonó, la multitud de los estudiantes comenzaron a salir de las aulas. Sasuke subió las escaleras sin mirar atrás. En tanto yo, en silencio lo mire desaparcer, ya no había nada mas, nada mas entre nosotros. De este manera seca, amarga y simple termino mi amistad con Sasuke. Comencé a caminar en dirección contraria a las escaleras, con la gente y contra el mundo. No tenia una expresión particular en el rostro, era como si no hubiese sucedido nada, esta discusión jamás existió, que fuéramos amigos menos paso. Simplemente camine en dirección contraria, al pesar de saber que mi habitación no estaba allí, dentro de mi solo existe un gran hueco que no puede ser llenado.
Hidan y Sasori, quienes acababan de salir del aula me vieron, se aproximaron a mí alegremente pero luego se detuvieron al observar mi rostro, sus sonrisas desaparecieron. Les pase de largo como si no existieran, ellos tampoco se atrevieron a hablarme, esto me decía solo una cosa, la decisión de Sasuke era algo que sabían otras personas.
Seguí caminando, mirando a la nada, esperando encontrar un lugar tranquilo sin ningún estudiante circulando. En eso llegué al pie de unas escaleras, comencé a bajarla, solo llegue hasta la mitad cuando las reconocí. Eran las mismas, las mismas que baje cuando me encontré por primera vez con Sasuke. Aquí encontré un mundo seguro con la compañía que necesitaba, la misma que hace un instante dijo que no significaba nada para el y simplemente desecharme, tal cual fuese un objeto inservible. Al carajo con la seguridad de Red. ¿Qué importaba estar segura si voy estar sola? Comencé a sentir las fuerzas abandonarme y tuve que sentarme sobre uno escalones, la vista comenzó a nublarseme, a penas los sentidos me respondian. Es la misma sensación previa al desmayo, aun así no podía hacerlo, aunque en verdad deseaba con todas mis fuerzas que sucediera. De esta manera escaparía de toda esta realidad que me abrumaba.
Se oyeron unos pies bajando las escaleras a toda velocidad, decían mi nombre. Una, otra y otra vez.
— ¡Lizi! — exclamó una voz.
— ¡Oh dios! ¡¿Lizi te encuentras bien?! — pregunto otra angustiada.
Unas… manos se posaron sobre cada uno de mis hombros. Pude visualizar dos manchas frente a mi, intenté esforzarme un poco y conseguir percibir a Sasori y a Hidan, delante de mí.
— ¡Estas completamente pálida! — exclamó horrisado Hidan.
— ¿Quieres ir a la enfermería? — me pregunto angustiado Sasori.
— No… — les respondi con mis pocas fuerzas.El aire se me estaba escapando, respirar era una tarea difícil.
Un silencio largo se podrujo, en tanto ambos tomaron mi mano hasta que pude recuperar algo de lucidez. De a poco recuperé mi vista y mi respiración se normalizo. Ambos me miraban con mucha tristeza.
— Lo sabían… ustedes lo sabían ¿cierto? Que él… — les dije.
Hasta yo podía percibir que mi voz se oía débil y quebradiza.
— Si… — me contestó Sasori con seriedad.
— ¿Hay una…? ¿Hay una razón…? No puedo creerlo… no puedo… él no seria… yo… ¿He pasado algo de largo? — otra vez, se me dificultaba hablar.
Sasori e Hidan intercambiaron miradas.
— Eso… eso es algo que debes hablar solo con él — me dijo Hidan.
— Dada las circunstancias, dudo mucho que quiera hacerlo — intente levantarme como pude.
— Lizi… — Sasori no termino la oración. Supongo que no sabia que decir. No había mucho que decir que digamos.
— Chicos… si existe algo para poder volver a su lado, por favor, diganmelo — mi voz, mi cuerpo, todo estaba temblando.
— Lizi… no podemos decir nada, lo sentimos — dijo Hidan.
Debo estar volviendome loca, si definitivamente, o muy desesperada para estar pidiendole semejante cosa a este par. Fue cuando comencé a reír a carcajadas, Sasori e Hidan se corrieron hacia atrás asustados. Si. Inrremediablemente loca hasta el final.
— ¿Pero que diablos les estoy pidiendo? Obviamente no me van a ayudar, porque luego de todo, ustedes son sus amigos. — no pude evitar sonar rencorosa, pero el dolor me estaba haciendo delirar.
— Lizi, también somos los tuyos — hablo Hidan nuevamente.
— No mientan, ustedes solamente me hablan porque Sasuke… — ya lo veía venir, mis fuerzas de reserva se agotoba — … como sea, ya nada importa.
Comencé a caminar nuevamente, en esta ocasión sola, esos dos no serían capaces de seguirme nuevamente. Busque la manera de encontrar un atajo para llegar mas rápido a mi habitación, al parecer la hora de la cena estaba llegando, ni si quiera preste atención a eso. Aunque sin duda era un alivio, significa que en los corredores no existirá nadie fastidiandome. Eso avisaba a una sola cosa, debía de dejar de hacerme la dura. Poco a poco, casi sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, sentía el calor de cada gota rosando por mis mejillas. Deseo llegar cuanto antes a mi habitación, por eso, empecé a apresurar el paso o mas bien lo que hice fue correr. En un momento tropece cayendo y dañandome en mis rodillas, maldeci por lo bajo, estos calcetines negros eran nuevos y apenas hoy estaba estrenandolos. Pero no me importaba, nada importaba. Me levante rápidamente y segui corriendo, subi las escaleras, doble esquinas ya prácticamente dejandome llevar por el instinto. Finalmente llegué a la puerta de nuestra habitación, saque la llave, estaba tan nerviosa que no podía controlar mis temblores tardando un poco en introducir la llave, gire media vuelta, coloque mi manos sobre la perilla… no había nadie. Nadie en esta habitación.
Ahora si, ahora si puedo hacer aquello que desde hace un buen rato quería hacer. Juro que nunca grite con tanto dolor, con tanta impotencia, con tanta ira, nunca antes nadie se atrevió a destruir mi corazón de esta manera tan desgarradora y sin compación. Me lance sobre mi cama jimiendo y llorando sin consuelo, aferrada a las almuhadas como sabanas. Era estúpido recordar como un día tan maravilloso como el que empecé hoy, estaba terminando de esta manera horrible. Me ardian los ojos, mi cara estaba completamente mojada, mi nariz, sumamente congestionada y mi corazón vuelto pedazos. Ahora, para completar de complicar las cosas, los momentos pasados vividos con Sasuke, se reproducía en mi mente una y otra vez. ¡¿Qué mierda importaba ya?! ¡Al carajo con esas escenas! ¡Al carajo con su sonrisa torcida! ¡Al carajo con su compañia! ¡Al carajo con el maldito momento cuando empecé a quererlo tanto! ¿Por qué tuve que enamorarme se él? ¡¿Qué mierda fue lo que le vi?! La vida siempre es tan injusta conmigo.
No recuerdo haberme sentido tan mal antes por una persona, lo que es mucho decir porque estuve enamorada de Sai, pero ni con él llegue a sentirme de esta manera tan espantosa. Pero claro… nunca me habia gustado una persona como Sasuke, pensar en todo lo que fuimos era parecido a meterme yo misma un balazo en el pecho. Ya no estaría mas, ni él con su sonrisa arrolladora, ni menos su presencia que tanto añoraba.
Sufrimiento y rabia, solo eso me queda, Sasuke se encargo de llevarse todo lo demás. Quede vacia completamente, en la mitad de la dulce nada, un lugar tan seguro como Red se convertía en el castillo de terror del Conde Dracula. No tengo a nadie aquí, estoy inremediablemente sola, porque todas esas predicciones y malos pensamiento de un Sasuke alejándose de mi se han cumplido. En Red, solamente era una molesta chica pegada a él todo el tiempo, no tengo ni idea de que hacer, menos un lugar seguro para poder ver pasar la tormenta.
Lo único que hacia era llorar y gritar, gritar su nombre, su patético, estúpido e imbécil nombre. ¡Lo odio! ¡Lo odio tanto! Me ha denigrado completamente. Había reducido a la orgullosa y valiente Elizabeth Mogami, en una depresiva y neurotica chica. Lo peor de todo es que estaba mintiendo, no lo odiaba, era lo contrario ¡Lo quería con locura! Lo necesito tanto en estos momentos, justo ahora cuando creo que ya no podre mas, aparecia para levantarme del subsuelo. No, no, no siempre fue Sasuke, si bien solia ayudarme, quien me sacaba del subsuelo, existe alguien mas.
Mi cuerpo temblaba completamente, mis labios comenzaron a sangrar tal vez por en innumerables veces los mordi, titiritando ligeramente cogí el celular. Necesitaba hablarle, necesitaba saber que al menos estaba para mi, que no estoy sola.
Marque su número, bueno, al menos lo intente porque no pude evitar confundirme unas cuantas veces hasta dar con él.
Empezó a sonar, un pitido, dos pitidos, tres… finalmente alguien levantó el teléfono. Antes de que pudiera decir algo me precipité a hablar con mi frágil y baja voz.
— Minami… — produci entre sozollos.
— ¡¿Lizi?! — contesto ella sumamente alarmada.
Al escuchar su clara voz no pude evitar nuevamente llorar, dolia tanto que cada vez mas me sentía consumiendome.
— ¡Lizi! ¡Oh santo cielos! Cariño, por favor dime lo te pasa — me pidió mí amiga sumamente preocupada.
No podía parar de gemir, esta situación en celular era simplemente estúpida, lo único que quería era correr al lado de mi amiga y abrazarla. La necesito a mí lado, pero no, Red queda a dos horas de mí distrito. Solo debo abstenerme a escucharla. Quería contarle, pero las palabras simplemebw no me salían.
— Lo he perdido… — fue lo único que pude decir.
No recuerdo mucho mas de esa conversación, aunque logre contarle lo sucedido a Minami, creo. Solo se que termine profundamente dormida, cubierta de pies a cabeza por las mantas y sabanas de mi cama. Tanto llanto me dejo completamente exhausta.
A mitad de la noche desperté, había tenido la peor de las pesadillas. No, esperen, no ha sido ninguna pesadilla. En verdad perdí a Sasuke, ya no eramos nada. Me destape y mire a las camas de mis compañeros, quienes ya se encontraban allí dormidos. No podía evitar voltear a la cama donde dormía Sasuke, quien en efecto estaba durmiendo allí, a diferencia de las otras oportunidades esta vez estaba dandome la espalda. No me extrañe, pero era inevitable no sentirme dolida. Volví a taparme nuevamente esperando escapar de todo esto, pero era imposible, aquel vacío insoportable hizo nuevamente su aparición llevandome a las lágrimas. Si, estaba nuevamente llorando y sollozando como una condenada, tan solamente esperaba no ser escuchada por alguien mas.
Desperté sumamente exaltada. ¡Mierda! Me había quedado completamente dormida, ya eran casi las diez, había perdido la clase de biología. Rápidamente como pude comencé a vestirme, la campana que indicaba el cambio de clases estaba por sonar. Intente arreglarme, aunque fue totalmente en vano, mi aspecto era simplemente deplorable porque ni todas las cremas o faciales del mundo podrán borrar aquella expresión en mi rostro. Mis ojos se veían minúsculos y vidriosos, mi piel seca y asquerosa, mí cabello… mejor ni lo menciono.
Comencé a correr al aula de literatura, que sería la próxima clase, suplicaba que nadie se hubiera dado cuenta de mi ausencia. El timbre sonó. Nuevamente la oleada de estudiantes salían de sus aulas para cambiar de clase, intente pasar el pasillo como pude pero la cantidad de estudiantes me dificultaba la tarea. Llegue hecha un desastre al aula de literatura.
— ¿Se ha quedado dormida, Señorita Mogami? — me dijo asperamente el profesor. ¡Mierda! — me notificarin su ausencia en la clase de biología.
Mierda, mierda, mierda. En estos momentos odio la eficiencia de Red.
— Lo lamento — respondí muerta de la vergüenza.
Todas las miradas estaban sobre mi, como si fuera la mujer barbuda caminando en ropa interior. Las cosas para mi no podían andar peor ¿no es así? Apenas tenía fuerzas para moverme, y ahora, tenia que aguantar esto.
— Como es su primera falta la dejare pasar. Pero no quiero que se vuelva a repetir — me advirtió el profesor.
— Si, disculpeme.
Tome asiento al final de la fila de la izquierda, justo al lado de la venta dando así comienzo a las clases. Como si me importara, no tenía ánimos necesarios para prestar atención a clase ni mucho menos soportar el aire aristocrático de Red. Todo esto es tan sonso, bobo, fastidioso… gris, mi mente solamente tiene lugar para los acontecimientos de ayer. De ahora en adelante, este colegio seria completamente diferente a lo que antes era, debía se apañarmelas sola, y lo peor, no comprendia aun que sucedió. A partir de ahora, este colegio sería completamente distinto a lo que era. Tendría que arreglármelas solo. Aun no terminaba por entender lo que había sucedido, es muy obvio que él no sentía lo mismo que yo, pero me rehusaba a creer en todo como un simple juego. Él mismo me aseguro haberme contado cosas que nadie mas sabía, hasta me dio las gracias y todo. ¿Esto puede tener un jodido sentido después de todo los sentimientos desbordados en sábado en mi casa, ahora él no quiere saber nada mas de mi? ¡Que mierda le pasa! No podía simplemente pensar así, y lo peor, estaba logrando explotarme la cabeza. En definitiva, todo el bendito día fue así luchando con las ganas de llorar.
Era una zombie, copiando todo lo que nos dictaban sin darle importancia a lo que fuera, no tenia ni idea si estaba escribiendo lo que dictaban o si es que lo hacían. Pero no podía tener la mente en otra cosa, simplemente no podía, aunque a los profesores esos les daba igual porque se confabularon para mandarnos todos los trabajos, tareas y exámenes posibles. ¡¿Por qué se van todos a la mierda de una buena vez?!
Esas fueron las peores cinco horas que viví desde mí llegada a Red, pero por suerte la campana de la cinco hizo su aparición. ¡Aleluya! ¿Qué puedo hacer ahora? Buscar a mis amigos… aguarden, no puedo hacerlo, porque no tengo ninguno. Ahora debía de hacerme la idea que una vez terminadas las clases, no tendría absolutamente nada que hacer. Ni puedo ir a mi propio dormitorio, no cuando estan esos.cuatros allí porque estaría parecido a un tercero en discordia en una relación. Ahora mas que nunca, estoy con actividad carente en este colegio.
Al salir comencé a caminar sin un rumbo fijo, pensado en que podría hacer en ese momento. Si iba al cuatro, me encontraría com los chicos… o con Sasuke. No podía esconderme en estos pasillos para siempre, y no tenia nadie con quien hablar (tampoco es que tenga ganas de hacerlo). Pensé que tal vez seria mejor volver a Konoha, cualquier empujo, batido o basura sobre mí cara seria mucho mejor que esto. Incluso estaba odiando a Red.
En eso, el destino me volvió a jugar una mala pasada. Sasuke, Jenna, Sasori e Hidan se encontraban caminando en dirección a mí. Otra vez, Sasuke llevaba consigo llena de prepotencia y repulsión, Jenna era simplemente prepotencia, en tanto los otros dos se miraban entre si culpables. Si bien el dolor me estaba devorando, la furia que sentía hacia Sasuke era mayor. Intente mirarlo escondiendo todas mis emociones, no dejaría verme mal otra vez, ya no. El dio un paso adelante y me extendió una hoja de papel.
— Son los horarios de los R.e.d — me explico — a partir de mañana comienzan los ensayos.
Sasuke dio media vuela y se dispuso a marcharse con su grupo. ¿Este quien se creía? No lo permitiría, no permitirá que se saliera con la suya.
— Veo que pretender para ti que no ha pasado nada, es muy fácil ¿No es así Sasuke? — lo encaré.
No respondió, vaya cosa tan rara.
— ¿Me vas a decir que de la noche a la mañana aprendiste actuar muy bien? Porque de ser así, este sábado lo has hecho estupendo — seguí presionandolo.
Sasuke volteó a verme, súper molesto. Al parecer no quería tocar aquel tema delante de terceros. Aun así, era imposible cambiar las cosas, yo estoy aun mas molesta de que pueda estar él. Lo aseguro.
— ¿Te molestaría ser un poco mas honesto y decirme por qué demonios tomaste esta decisión? ¿O acaso piensas seguir jugando al misterioso y frío? Se que eres de los que huyen de las situaciones, Uchiha Sasuke, pero esto es completamente inesperado — estaba completamente fuera de lugar.
Pero no voy a detenerme, jamas voy a detener mis ataques que al parecer surgieron efecto.
— Primero, mis decisiones no son de tu incunbencia y no quiero decirlas no lo haré. Y es verdad no, no deseo hacerlo. Segundo, deja de hacer todo un gran escandalo solo te estas poniendo en ridículo. — me respondió.
Si hace unos días alguien me hubiese dicho de este lado en Sasuke, me hubiese reido tal cual fuese una loca. Pero no hoy, precisamente hoy creo todo posible.
— Estando en tu lugar buscaria otra habitación Mogami — intervino Jenna — Luego de todo, no creo que tengas mucho que hacer con nosotros, solo ocupas espacio en el armario.
Mira nada mas quien vino abrir su bocota, ni si quiera estoy sorprendida porque se que jamas le he agradado a esta cretina. Pero ni me importa, lo bueno de ya no ser amiga de Sasuke era que podía decirle todo lo guardado en mis pensamientos a su prima, sin importarme absolutamente nada.
— Oh eres tan dulce querida, tan preocupada por los demás. Pero descuida al tener la menor oportunidad te tomare la palabra, dudo que… — la mire de arriba a abajo soltando un bufido divertida — … mi ropa quiera estar junto a la de una snob sin clase.
Sasuke suspiró, hizo unas señas a los muchachos para que se marcharan. Jenna, ofendida y simplemente indignado, algo que disfrute mucho debo de decir, dio media vuelta dejando su extensa melana rubia al aire seguida de Sasori e Hidan atrás, quienes al parecer, ni podían mirarme a los ojos.
Asi que finalmente quedamos solos, Sasuke se aproximó a mi con su nuevo rostro distante y calculador.
— ¿Por qué no paramos esto de una buena vez? — me dijo fastidiado — estas haciendo las cosas difíciles en vano.
— Lo siento tanto… ¿Te incomodo? — le dije con sarcasmo.
— Si, lo estas haciendo — me respondió fríamente.
— Pues perdona, pero al menos por respeto hacia alguna amistad que pudimos tener necesito una explicación decente — insistí.
— Ya te lo dije, no voy a darte ninguna explicación — me respondió elevando el tono de su voz. Cerro los ojos un segundo y volvió abrirlos, tenía un brillo llena de ira y frustración, estos me acechaban dejandome acorralada — Pero si quieres saber una de las razones de lo que no deseo mas tu amistad, es por tu creciente obseción conmigo.
Sentí como si hubiese sido golpeada por un rayo. No podría ser posible, mierda, mierda, esto no podía estar pasandome a mi. De pronto, comencé a sudar frío.
— ¿De… de que estas hablando? — le respondi a la defencia, o al menos, intente hacerselo.
— A esto mismo, seguirme, tratando de llamar mi atención todo el tiempo. No pretendas que soy ciego…
Mi furia desapareció por completo, ahora la angustia y la paranoia estaban apoderándose poco a poco de mi. No, mierda, no puede ser. No podía ser tan obvia. Bueno si, pero Sasori e Hidan aseguraron que él no se había dado de cuenta. ¿Me mintieron? ¿Sasuke se dio cuenta solo? ¿Acaso le dijeron? Tenia mucha confusión rondando en mi mente y me estaba haciendo colapsar.
— Desde que te conocí siempre estuviste pegada a mi, como una garrapata a la piel de un animal… simplemente… eres insoportable — dijo Sasuke.
— Jamas me dijiste que te sentías de esa manera — le respondí. Mi voz perdía en cada palabra la fuerza
Pensé que cuando comenzáramod esta conversación podría tener el control porque mi furia lo gritaba, pero no resulto así, al final de todo Sasuke fue quien dominaba todo haciendome sentir mas miserable e insignificante.
— Pues ahora ya lo sabes. Voy a perdirtelo cordialmente por última vez. No te acerques mas a mi. No quiero hablar contigo, no quiero tener nada que ver contigo. De ahora en adelante solo seremos conocidos, nada mas — hizo una pausa y prosiguió — En verdad deberías considerar lo que ha dicho Jenna sobre mudarte, luego de todo, en aquella habitación ya no queda nada mas para ti.
Sasuke se fue dejándome estúpidamente parada en la nada, nuevamente parada en la dulce nada. Ni si quiera pude defenderme, bueno, en realidad no podía defenderme a todo lo que me dijo. Entonces… era verdad, fue mi culpa, mi estúpida y entera culpa. ¡Por haberme enamorado de la manera mas idiota de él! Otra vez el aire me hacia falta y mi corazón se partia en dos. No lo soporto, no lo soporto mas. Quiero huir. ¡Salir corriendo lejos de aquí! Y lo haría. Es por eso que cometí la peor de las estupideces de mi vida. No avisando a nadie, dejando a Inu en mi habitación, cambiándome de ropa y dejando todo los demás allí, absolutamente todo atrás. Me dirigí al estacionamiento para tomar mi auto y conducir a toda velocidad mi hogar, sin importar estar quebrando una de las reglas mas importantes de todo Red. ¿Qué me importa? ¡Al carajo! No permanecería ni un minuto mas en ese lugar si era simplemente desplazada a un lado. Quería llegar a casa, refugiarme en mi cuarto, ver a mis amigas, ver a mi papá, a alguien que pudiera sentirme mas querida y valorada.
Maneje furiosamente llorando todo el bendito camino a casa, el mejor momento en todo el día fue cuando pude llegara ver la entrada principal, estaba oscura, tal vez porque eran las ocho de la noche o algo así. Me dirigí a la puerta y toque el timbre, obviamente había dejado todo, inclusive las llaves de mi propia casa. La puerta se abrió de pronto mostrándome la imagen de mi hermanastro, este con una expresión desconcertada se quedo mirándome paralizado. Mi aspecto debe de ser un asco total, pero antes de que él pudiese decirme algo me le abalancé y comencé a llorar descontroladamente. Sai no sabía como reaccionar, no lo culpo, primero esta se la primera vez desde que lo conocí que teníamos un contacto físico tan cercano. Segundo, ¿Como podría imaginarse que su hermanastra quien esta a kilómetros de aquí apareciera en la puerta de su casa totalmente desecha y arruinada? Aun mas, tomando en cuenta que ella es extremadamente cuidadosa con su imagen.
— Lizi, me estas preocupando… por favor, tranquilízate — me pidió Sai angustiado y todavía impresionado.
Sai con mucha cautela, y dudando un poco de hacerlo o no, me abrazó también. Si lo pensaba con calma, esta situación es simplemente bizarra, posiblemente si no hubiera estado tan destruida como lo estaba, me hubiera impactado con tal acción de Sai. Pero no importaba, nada me importaba, lo único que necesitaba era un abrazo y si él estaba allí para dármelo no lo despreciaría. Y debo admitirlo, estando entre sus brazos me sentía sumamente protegida.
Entramos a la casa, mas bien Sai me arrastro hasta ella para depositarme en uno de los sillones, tomando asiento a mi lado. Me miro con una expresión de bobo confundido, que de estar bien seguramente me reiría de él, pero no, aun estaba luchando por controlar mis lagrimas borrandolas de mi rostro.
—Mmm… ¿Quieres un té? — me preguntó.
— Si… por favor… — le respondí buscando controlarme.
Sai desapareció unos instantes dejándome sola en la sala, en eso me percate de algo.
— ¿Donde están papá y Maria? — le pregunté.
— Salieron, al parecer mamá tenía una especie de encuentro con sus compañeros de secundaria y decidió arrastrar a Tadachi con ella. — me respondió Sai desde la cocina.
— Ya… — fue lo único que salio de mis labios.
Permanecí en silencio mientras esperaba que Sai terminara de preparar mi té, realmente estaba cansada, pero desde que llegue a casa estaba mas tranquila, por supuesto, no podía decir que estaba mejor porque  nada en este mundo hará quitarme esta miseria de encima.
Sai apareció con el té en sus manos, entregándomelo, de inmediato le di un sorbo, de forma imprevista es lo primero que tomo luego de dos días en total ayuno. Desde mi problema con Sasuke mi estomago se declaro en huelga, si esto no me calmara lo nervios probablemente ni lo estuviese tomando.
— Bien… — comenzó Sai — ¿Qué ha pasado?
Coloque mi taza sobre la mesita que se encontraba frente al sillón, fue muy ingenuo de mi parte penar que podría liberarme de explicarle mi situación a Sai.
— Es Sasuke ¿Cierto? — empezó a sacar conclusiones.
— Mi rostro es bastante traicionero — le respondí sonriendo amargamente.
— Digamos que te conozco bastante para saber cuando se trata de un chico — me dijo sonriendo.
Comencé a reír y llorar al mismo tiempo, intenté secarme las lágrimas y clarar mi garganta.
— Él… no quiere saber nada mas de mi, me desecho… eso fue lo que paso — le respondí — tenias razón, en verdad lo espante.
Comencé a llorar nuevamente, dolía tanto pensarlo como sentirlo, sentir la ausencia de Sasuke era como haber sido enterrada viva y sin derecho a respirar. Me dolía hasta las entrañas, dolía mucho, aun mas después de nuestra ultima discusión. Prácticamente me dijo que se alejaba de mi porque estaba enamorada de él.
Sai, preocupado tomó una de mis manos y las apretó delicadamente.
— Hey, sabes que cuando dije eso no estaba siendo yo mismo — me dijo con un tono bastante dulce, de como cuando nos conocimos — Lizi, eres una persona increíble, no creo que Sasuke…
— Se acabo Sai — dije entre lágrimas — dijo que era un persona sumamente insoportable y que le fastidiaba.
— Eso… no tiene sentido, hace dos días tu y él eran tan amigos…
— ¡Cuéntame algo que no sepa! — grité furiosa — ¡¿Por qué todo lo que sube tiene que bajar?! ¡No lo entiendo! ¡Si al menos me diera una explicación sincera por qué no quiere saber nada mas de mi! Pero no… solo ¡Solo me esquiva! ¡Maldición! ¡No es justo!
Sai posó los brazos sobre mis hombros, intentando calmarme. Me miro fijamente, con ojos tristes.
— Sabia que Sasuke no tenía los mismos sentimientos que yo por él pero… al menos pensé que… me apreciaba mucho mas que eso…
Sai simplemente se quedó en silencio, sin saber que decir, pero estaba bien solamente necesitaba a alguien quien pudiese escucharme. Se quedo ahí, justo a mi lado toda la noche, oyéndome, dándome palmadas de consuelo o simplemente sujetando mi mano. Por primera vez en mucho tiempo, le agradecí mucho a la vida por darme un hermano como Sai.
Siendo ya medianoche, me escoltó hasta mi cuarto, supongo que mejor sería descansar un poco luego de tantas emociones. Ademas, Sai tendría clases mañana, no podía ser tan egoísta y mantenerlo despierto. Necesitaba aclarar mi mente, supongo que mi padre daría un grito al cielo cuando me descubriera en casa, pero prefiero eso mil veces que volver. Quiero pensar un poco más las cosas.
— ¿Estarás bien? — me preguntó Sai angustiado.
—  Es imposible para mi dormir esta noche — le dije intentando sonreír — pero no te preocupes, has hecho mas que suficiente… gracias.
Sai me contemplo en silencio, mientras, yo me acomodaba bajo las sabanas de mi cama. Me estaba incomodando un poco, a decir verdad. En eso, y por más extraño que parezca, se sentó sobre mi cama.
— Me quedare contigo hasta que puedas dormirte — me dijo.
— Dios Sai, tu tienes clases mañana, no tienes porque actuar como mi niñera.
— De todas formas, me quedo. Deberás poner todo tu esfuerzo para poder alejarme de aquí.
— ¿Existe algo nuevo entre la historia de Ino y tu? — esté comentario fue lo mejor de lo que tenia, si no se marcha con esto, me rindo por completo.
— Muy buena jugada Lizi — me dijo mirando al techo dibujando una sonrisa boba en su rostro, tomándose su tiempo para contestar — No realmente, y te lo dije, no ha pasado nada entre nosotros.
Me pregunto si estaba convenciéndose así mismo o a mi.
— Sai… ¿Como te sentiste cuando terminaste con Sakura?
— En verdad quieres que me valla, ¿eh? — me pregunto a la defensiva, lograndome sacar una sonrisa.
— No, en verdad… pero si no quieres decirme…
— Fue… duro — empezó — una parte de mi quería olvidar el tema y seguir con ella, pero… no podía perdonarla.
— Pero, tu sabias como se pondría Sakura cuando se lo contaras ¿Cierto?
Sai se quedó en silencio y me miro, adoptando un aire bastante raro.
— No intentes trasladar tu situación a la mía con Sakura, Lizi. Ella era mi novia y estuvo con otro chico, me engaño.
— Lo se — respondí mirando hacia abajo — ¿Te arrepientes de haberle terminado?
— Eso es lo que estoy intentando averiguar, es estos momentos, no se muy bien lo que quiero. No lo niego, aun sigo queriéndola y… mucho, pero de todas las personas que he conocido jamas pensé que Sakura podría llegar hacerme algo así. Es triste pensar que su egoísmo es mucho mas fuerte que su amor por mi, me ha dejado bastante decepcionado.
Perfecto, después de tanto tiempo, mi primera charla emotiva con Sai. Si no fuera porque estoy muy deprimida, hubiera puesto mas empeño en la situación. Sai se quedó mirándome un rato antes de seguir hablando.
— Sasuke debe de tener una muy buena razón para…
— Tenga o no la tengo, dejo muy claro no compartirla conmigo. ¿Eso no te dice algo? — le respondí.
— De verdad lo quiere mucho ¿verdad? — me pregunto.
— Tanto que debería ser un delito hacerlo — respondí frustrada. No iba a volver a llorar, ya no tenia fuerzas para hacerlo, aunque el dolor no se alejaba ya estaba agotándome seria el mejor momento para acabar con la charla — Sai… creo que ya me ha entrado el sueño, ya puedes irte. No tienes que vigilar si duermo… es mas, no podria hacerlo si lo haces.
— Si ese es el caso… — Sai se paro de mi cama comenzando a caminar en dirección a la puerta.
— Muchas gracias, Sai. En estos momentos… no me arrepiento de haberme obsesionada tanto contigo como para juntar a nuestros padres. — le dije avergonzada.
Desde la puerta, Sai me sonrió gentilmente, era de las misma en el pasado antes de conocernos mejor me regalaba. Luego se retiro a su cuarto.
Hoy seria una noche larga y dura, si bien estaba cansada, las pesadillas y los recuerdos no me dejarían dormir. Sasuke ya no estaba conmigo, y no estaría jamas, el mensaje se tatuó de manera permanente en mi cerebro, aun asi no sabia como vivir sin él. El regresar a Red era algo que me estaba cuestionando, después de todo, ya no queda nada para mi en ese lugar. Este dolor me estaría persiguiendo una buena temporada, dejándome luego una gran cicatriz. Pero quizás sea cierto lo que dicen, una vez que tocas fondo, lo único que queda por hacer es subir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario