martes, 18 de septiembre de 2018

Dance with the devil

6
Para cuando sobran las palabras y solamente queda el sentir.
Amamiya Ami, una joven chica de dieciséis años cursante del primer año de instuto, proviene de una extensa familia de demonios sangre pura donde los hombres dominan a sus anchas, siendo asi presionada en todos los sentidos por ese hecho. Ahora, si ella proviene de sangre pura ¿por qué es una mestiza? Su padre, un demonio con cualidades poderosas como inestables quedo completamente embrujado ante los encantos de una mujer, esta no era cualquier humana puesto que se trataba de la mas hermosas entre las de su especie, poseedora de una encantadora presencia y actitud arrollodora. Ambos, demonio y humana, fueron envolvidos por las telarañas de la pasión, locura y descontrol llevándolo como consecuencia el nacimiento de ella, obviamente los hermanos de su padre a la par de su abuelo estuvieron totalmente en desacuerdo con esta situación. Sin embargo, no tenían una solución mas a la vista salvo tener a esa criatura, en pocas palabras ella misma y criarla tal cual demonio fuese, su madre no deseaba amarrarse a un hombre de por vida ni mucho menos tener un bebé, ella solamente tenia veinte años y una carrera por delante en la industria del modelaje.
Pero no pudo escapar.
Mas bien no la dejaron.
Las cartas estaban listas desde el inicio.
Aquello joven mujer dio luz a una encantadora niña con ojos parecidos a millones de estrellas en el firmamento, la piel era tan rosada y tersa al tacto, ni hablar del color de su cabello color oro lisito a la par de manejable. Fue sin duda amor a primera vista, dando por consiguiente prometer protegerla de todos los peligros de esta vida, inclusive de su propio padre y familia.
Ami creció en un ambiente totalmente extricto y disciplinario donde rara vez era consentida por algo, desde sus inicios sabia cual son sus raíces también su raza de mestiza, ella cuando cumpliera los quince años sufriría una transformación transendental donde no podría controlar sus instintos dormidos, su aparecía adquiriría algo de otro mundo y sus hermosos ojos verde serian inyectados de la sangre. Pero no debía preocuparse. Todos estarían allí para controlar aquello, porque era su deber como familia.
Ese fue en la única ocasión donde Ami se sintió segura con su clan, parecido a ser reconocida en todos los ámbitos, aunque por su puesto, nada puede durar para siempre.
En la primera luna llena de sus quince años aconteció lo dicho por su clan, su aspecto cambio drásticamente donde su estenso cabello oro paso a blanco viejo, la piel era parecido al papel cebolla y sus ojos eran los de un depredador feroz, no los de una joven en la primavera de su juventud. Aunque eso no fue lo alarmante. La presión de su pecho parecía querer matarla en cualquier momento, aun mas esos molestos dientes sobre saliendo de sus labios queriendo perforar algo o alguien, una sequedad se apodero completamente de sus sentidos llevándola a experimentar el vacío de un abismo. No existía nada. Ni familia. Amigos o conocidos. Solo había cabida para destruir y degollar personas.
Sangre.
La necesitaba.
La quería.
Dominada en el sintidio de la locura Ami salio de la comodidad de su casa para adentrarse a la ciudad, donde en ese sitio aniquilo, asesino y degollo a un gran número de personas inocentes. Su padre junto a sus hermanos no paraban de lamentarse de haberle acabado cuando tuvieron la oportunidad, ella era un completo monstruo preso de la anciedad a la sangre, de hecho, estaba viviendo para ella su única tarea era matarla.
Pero la madre desesperada de Ami se rehusó a tal fin, podría tener la piel de un depredador feroz pero no le quitaba el seguir siendo su hija, la única en su vida, jamas permitiría verla morir delante sus ojos. Los demonios sangre pura intentaron detenerla ante la imagen de una madre desesperada corriendo ante su hija, quien de hecho no reconocías lo gris de la verde, para ella solamente era rojo, rojo carmín recorriendo una venas finas, por ello, alzo sus garras acompañada de una sonrisa sádica en sus labios fijando su vista en la madre preocupada. Al darle un breve rasguño a uno de sus costados soltó un gorgojeo satisfactorio, la sangre apetitosa emanaba lista para ella e igualmente la expresión caótica de su rostro la incita a probar. Sin embargo, cuando se disponía hacerlo, una espada atravesó rápidamente uno de sus costados frenando todo tipo de locura en su cerebro. Ella sintiendo una fuerte contracción en su herida giro para ver aquel agresor, unos ojos color carmín acompañado de una sonrisa ladina fueron lo que captaron sus retinas, antes de todo volverse negro.
Al volver en si, se encontró en su cuarto en la total y completa soledad, la cabeza no paraba de darle vueltas porque tratar de recordar lo ocurrido le es difícil, aun mas, cuando lo único en sus memorias era un lago color carmín donde las personas salían a flote. Era terrorífico, asqueroso, repulsivo, agregándole un invitado especial a la ecuación, es el grito desgarrador de su madre.
¿Como…? ¡¿Como es que eso llego a su mente?! No… no podía ser cierto ¡¿Se atrevió tocar a su mamá?!
— Buenos días, niña mestiza — una voz ronca la llamo desde la única ventana de su habitación, al comienzo la jovencita se asusto esos ojos carmín no eran normales, además que igualmente tuvieron una participación en su pesadilla — pareces que careces del control de tus poderes, anoche… acabaste con bastantes humanos, inclusive, no has reconocido a tu propia madre.
Ami al escuchar semejante cosa se levantó de inmediato, sentandose sobre su futón, aun asi, un dolor punzante atravesó uno de sus costados privandose se soltar un quejido. Las memorias de ser atravesada por una espada empaparon su cara tal cual a la brisa de la mañana, esa sonrisa socarrona de su agresor combinando a la par de una sádica mirada carmesí demostrandole satisfacción en tal acción, era esa misma mirada quien la acompañaba en estos momentos. Un demonio con imponente personalidad.
— Yo que tu no me atrevería a moverme mucho — le aconsejo señalando a su costado herido — la espada que emplee para detenerte tiene un poder contra los demonios impidiendo curarse rápido, por lo tanto, estarás un buen rato postrada en esa cama.
Kazama Chikage, es el hijo mayor del primer ministro de Japón, encantador cuando se lo propone, enigmático al mirarlo en silencio sin emerger ningún movimiento y cruel como las espinas de una rosa florecida. Ami jamas podría desmetirse con sentirse atraída a tal personalidad del rubio, es parecido a tu ancla para seguir en esta realidad, estando junto a Kazama se daba cuenta de muchas cosas. Una de ellas los humanos, al entrar en la misma escuela a la que asistía el muchacho estuvo rodeado de muchos de ellos, algunos demostraban amabilidad, ejemplo los miembros de elite del club de kendo y otros simplemente se le acercaban con la finalidad de arrastrar su atención. Ya saben, la rubia es una joven muy hermosa con porte de modelo, esto no le era indiferente a los humanos llevando asi a un sin fin de corazones pisoteados, aunque Ami solamente tenia en la mira una sola persona. Purpure Toshirou. La vida le enseño ser dura, sin escrúpulos y una completa víbora, su clan entero la despreciaba por tener sangre mezclada, al convertirse la primera vez hirió a su propia madre llevándola a jamas recuperarse del todo, acumulando en una sola pila hizo a Amamiya Ami en una demonio mestizo en todo el sentido de la palabra. Acabando con la anterior niña inocente, ella no es un humano, por lo tanto tratar de aparentar inocencia era una completa tontería.
Los demonios son ruines.
Los demonios les vale los sentimientos.
Manipulan.
Aniquilan.
Juegan y se divierten.
De pronto, Amamiya Ami siguió los pasos de su madre convirtiéndose en una famosa modelo de revistas, anuncios y productos especiales, aquella belleza angelical era una ventaja para abrirse en ese mundo desconocido, aunque también le sirvió se algo: conocer a muchos chicos guapos. Ami salio con sientos de ellos, modelos, actores, cantantes e inclusive animadores, pero jamas pudo olvidar a Purpure, aquel azabache muchacho tenía un excelente poder con las chicas a su alrededor empleando muchas artimañas para hacerlas caer en su red de seducción, no lo juzgaba, aquel humano poseía un intelecto excelente a cualquier otro. Pero ocurre lo predecible. Todo ser en la tierra tiene su punto débil, en este caso Purpure tenía uno bastante notable, una chica de baja estatura, ojos color caoba, voz tranquila y actitud sumisa. Su nombre: Yukimura Chizuru, amiga de la infancia del ojos purpura. No puede decir mucho de toda la historia, pero lo mas resaltante seria el apego de estos dos en todo momento y de lo adolorida que parecía la muchacha al verlos juntos, asi es, a ella y Purpure.
Sin duda… una expresión interesante para una sangre pura, ahora, probablemente la historia estaba nuevamente por comenzar.
— Mitsutani Mitsuki… — pronuncio la rubia pensativa relamiendose los labios, a medida de formarse en sus labios una sonrisa torcida — ¡Que emocionante!
« El viento frío rosaba sus mejillas con un toque nostálgico en su sentir, el aire del invierno se desplegaba por todas partes dándole una sensación rara en el pecho, las flores de aquel encantador jardín habían sido suplantadas por un pequeño monte de nieve, la cual parecía a crema derretiva exparcida por todas partes. Un espectáculo completamente mágico frente a sus ojos, aunque para nada acogedor.
Invierno… ¿Qué tan solitario puede ser?
Los pensamientos de la princesa divagan desde su asiento en aquel jardín mágico, en tanto esta cubierta de una manta acogedora traída desde su recámara compartida con Hijikata, desde hace medio año que permanecía escondida en el cuartel general de los Shinsengumi y nadie de su clan parecía dar con ella. Perfecto, demaciado para su estabilidad emocional, no se mentiría, con cada salida al exterior de su amado para luchar contra esta guerra absurda agregándole el hecho de permanecer “raptada” en este sitio no es bueno, su padre junto a Chikage parecían no tener descanso alguno con tal de cazar a Hijikata. Aun asi no lo permitiría, ella lo protegería como sea, asi la llevase a transformarse en su verdadera naturaleza frente a los suyos.
Suspiro con pesar pegandose mas a su manta, debía de sentir alivio al estar rodeada de tanta tranquilidad pero su corazón solamente dictaba ser un espejismo, parecido a querer tocar tu reflejo sobre el agua. Nada dura para siempre, tarde o temprano hallaría su paradero llevando consigo una temible batalla, los deseos de la princesa eran permanecer siempre en paz sin ningún conflicto, pero era imposible, en tanto siguiera siendo una princesa y demonio jamas viviría tranquila. Eso era lo mas lógico posible.
— Estan por acercarse unas festividades en el pueblo, princesa — la voz conocida detrás suyo le hizo sonreír complacida, podría estar pasando por un mal momento pero tenerlo a él cerca la reconfortaba. Su Hijikata. — deberíamos por lo menos acercarnos a mirar un rato.
— ¿Sera posible hacer tal cosa en mis circunstancias? — le pregunto con dulzura, aun sin girar a mirarlo, solamente sintiendolo en el ambiente donde estaban.
— Si, para eso tengo un grupo de hombres listos para protegernos — la cálida mano del azabache se poso sobre la de la princesa, recorriendole un escalofríos en todo su piel sin poder evitarlo — ten un poco de confianza en el Shinsengumi, todo saldrá absolutamente bien.
— Tengo confianza en todos ustedes, se la ganaron desde la primera vez en pisar el cuartel. Sin embargo, — soltó un suspiro pesado, llevando al azabache a preocuparse y apretar su agarre en la mano de esta para demostrarle todo su apoyo — tengo miedo de mi padre y Chikage, aun siguen detrás de mi estela…
— Escuchame esto bien claro, princesa — le dio la vuelta, sosteniendole los hombros para mirarla directamente a los ojos con determinación — yo sigo sin temerle a Chikage o mucho menos a su padre (con el debido respeto que se merece), ellos no serán obstáculos para mi determinación de permanecer a su lado hasta el resto de nuestras vidas. Y si. Quizás no sea un sangre pura como su prometido, aun asi, puedo asegurarle que la amo mas de lo que el podría hacerlo.
¿Amarla? ¿A ella? ¿Chikage? No, no, no, no. En eso existía un garrafal error, aquel demonio jamas ha poseído sentimientos algunos hacia su persona, solamente le mueve el instinto de poseerla, marcarla como suya para hacerselo saber a todos. Incluyendo obviamente a Hijikata.
— Se equivoca — pronuncio con palabras firmes, asustando un poco al azabache que se alejaba — Chikage jamas ha sentido tales cosas por mi, su propósito de quererme a a su lado es otro.
— Princesa…
— El es un autentico demonio en todo el sentido de la palabra, los de su estrimpe solo se dedican a una sola cosa: — su mirada se torno opaca, distorcionada y desenfocada, parecida estar en otro lugar muy lejos de aquí o tal vez era su alma. — buscar satisfacer sus propias necesidades, obviando todo los demás. Por eso… en el corazón de Chikage no prevalece nada de sentimientos, nada.
Aunque en algunas ocasiones, parecía que Chikage estuviera escondiendo una lista enorme de cosas para los demás, esa actitud mujeriega y actitud serena le demostraba otra cosa. Soledad. Absoluta y vacía soledad. Para la princesa solamente le producía en su interior un sin fin de contradicciones, ella deseaba fundirse por completo en los brazos del demonio, en tanto este la imitaba de la misma manera pasando de lado todas aquellas contradiciones en su interior. Lo bueno de lo malo. No obstante, ella ahora estaba en otro lugar muy lejos de todo aquello que pueda contra arrestar su estabilidad emocional, esas inquietudes por Chikage se quedaron justamente en el pasado, donde deberían de quedarse.
En tanto Hijikata la mira con ojos agudos a la pensativa chica, si bien tenia toda la confianza en el mundo de conocer los sentimientos mutuos de la princesa hacia su persona mantenía igualmente una cosa, la presencia de Kazama Chikage aun en la ojos caoba, no podía peliar por ello, es mas, lo comprendía o mas bien quería hacerlo. El rubio fue su prometido desde tiempos inmemorables, es obvio que debió aprender a quererlo aunque sea un poco, agregándole las memorias de la niñez compartidas a lo largo de esta, él no podía luchar contra ello pero al menos, estaría dispuesto a crear nuevas cosas emocionantes junto a ella, de esta manera, suplantarian las de Chikage. Pan comido.
— Entonces… — busco a tientas la mano de ella para sostenerla con fuerza, produciendo una sensación placentera en todo su ser — mas que nunca usted debe de olvidar esas memorias tormentosas de Chikage en su interior, princesa. Permitame hacerlo.
— Hijikata-san…
— Yo… voy a sanarla por completo — ofreció con determinación, mirando como la nieve empezaba a caer nuevamente afuera en el jardín — no quedara ni una pizca de lo hecho por Chikage en usted, lo prometo.
Esas palabras quedaron fuertemente gravadas en la memoria de la princesa, siendo de esta manera su musica preferida en el momento de solo pensar en su amado, aquella promesa de borrar la existencia de Chikage en su corazón, que para tortura propia, aun permanecía sin querer huir.
El día del festival, todo el pueblo esta tan conmocionado que olvidaron por completo la presencia de dos personas pertenecientes al Shinsengumi, Hijikata y su amante la princesa de los demonios sangre pura, estos estuvieron recorriendo cada parte de la feria montada en dicho lugar que simplemente fueron dos jóvenes enamorados. Este sin duda fue el mejor momento en la vida de ambos, aun mas para la princesa quien tenia bastante tiempo sin salir, ver todas esas exploció multicolor bailando en sus ojos implantó en su corazón la llamada de la felicidad, se sentía haber estado todo este tiempo en una especie de siesta inducida y al despetar de esta descubriese un mundo enimaginable. La mano de Hijikata sobre la suya le daba un poco de lucidez, aunque no la suficiente al sentarse a comer dulces de arroz preparadas en las manos de una anciana mujer, quien al verlos les dijo “pareja adorable” deseandole las mejor de las suertes en su por venir.
De hecho, en ese festival todos los del Shinsengumi fueron completamente felices, en ese momento aprovecharon para tomar alcohol conversar con jóvenes chicas y pasar un rato ameno, la princesa jamas pensó por ejemplo ver la poca tenacidad de Heisuke al alcohol y lo lengua larga que se colocaba, igualmente Shimpashi junto a Harada dos locos tratando de llamar la atención de unas señoritas pero estas notando su estado pasaron de ellos, lastima… en verdad una verdadera lastima. Solo Yamazaki y Saitou permanecieron a su lado parecido a dos monumentos, no tomaron o intentaron hacerlo solamente quisieron cumplir la guardia por si acaso, la princesa siempre ha visto al los dos jóvenes como guerreros hechos y derechos, impenetrables tal cual a una muralla de acero, aunque en algunas ocasiones le encantaría verlos mas incluidos. Como si fuese posible.
— Saitou-san, Yamazaki-san — los llamo a ambos, en un leve descuido de su amante — ¿Estan seguros de no querer dar una vuelta por el festival? No… no quisiera abusar de su hospitalidad.
— No le de tantas vueltas a eso, princesa — hablo Yamazaki, con su natural tono de voz: distante y frío — nuestro deber es protegerla a usted y el capitán.
— Pero…
— Yamazaki tiene razón — intervino de inmediato el otro taciturno, dejando a la princesa impresionada — además de nuestro deber es algo que sin duda tenemos que hacer, usted… le ha dado una nueva luz a nuestro grupo aun a nuestro jefe, luego de la muerte de Kondou-san esto parecía querer desmoronarse en cualquier momento, pero… cuando Hijikata-san la trajo a usted consigo mismo parecía tener una nueva clase de poder. Y ambos sabemos cual es.
Por supuesto, todo se trataba de la esperanza del amor, el único poder en Hijikata era el amor latiendole fuertemente por su princesa y eso… puede mover todo inclusive montañas.
Entonces, fue en ese momento de felicidad extrema que aparecieron, eran dos hombres, uno tenia cabello azulado largo amarrado con una coleta y el otro poseia una barba gris sobre un rostro duro. Yamazaki y Saitou se pusieron en marcha para defender el hornor de su jefe, pero lo que no sabían ambos era la vil trampa en ese movimiento, porque al irse a luchar con aquellos sujetos dejaron a la princesa sola siendo presa de un tercer hombre escondido tras ellos, aprovechando el momentos idóneo para atacar a la princesa proporcionandole un golpe en la nuca llevándola a la inconsciencia.
Ahora… todo lo que podía era sentir era los fuertes brazos de alguien alzandola, mientras sin esfuerzos se enterraba en la oscuridad absoluta.
Y sus pensamientos… surgieron a una sola persona: Hijikata. »
¡Hoy era el hermosa día! El magnifico e increíble día, de solo despertarse para respirar el aire puro de la mañana la regosija en la felicidad absoluta, llevaba una semana entera esperando llegar al fin de semana donde tendría una cita. Pero no cualquier cita. Su primera cita con Purpure-san. Habían pasado una semana entera entre libros, apuntes y exámenes de primer lapso en su nuevo instituto, afortunadamente todo había terminado exitosamente, si bien no quedo como la mas lista de su aula (Kazama es quien lo es) prevaleció en un exitoso raking 6, donde prácticamente sus amigos terminaron alabandola de tales resultados. No fue nada claro esta, pues mas increíble era Purpure-san al estar en nada mas que en el segundo puesto, si, por debajo de un engreido rubio hijo del primer ministro, luego los primos Saitou lo siguieron en los puesto tres y cuatro, dejando en el quinto a una Minami muy orgullosa, en esta ocasión Souji no le fue muy bien pues quedo casi en el último de la posiciones. Mitsuki estuvo un poco preocupada de esto por ello se le acerco para conocer sus razones, aun así, el castaño solo saco a relucir sus dotes de burlón sinico solamente para escapar de ello.
Momoka llegó rápidamente a la ojos calabaza enfocandola en temas muchos mas importantes, con ello se refería a la primera cita con cierto novio azabache suyo, esto martillo fuertemente en la cabeza de la joven que empezó a plantearse con suma delicadeza ese evento, ella nunca ha salido con nadie por lo tanto no tiene ni idea de como hacer ese importante acontecimiento. Minami teniendo una especie de super poderes auditivos fue a su rescate de inmediato, ella comparo a la castaña con una inocente y joven criatura en un mundo tan contradictorio, pero no se preocupara, mejor dejar ese asunto en su manos para ayudarla; al verla corriendo hacia Purpure a las chicas (Momoka y Mitsuki) se les para el corazón literalmente. No, no, no ¿Qué demonios planeaba hacer esta mujer? Acaso… ¿Acaso le plantearía a Purpure de manera natural ir a una cita? ¡Dios no! Que alguien la detenga.
Pero muy tarde.
Ella hizo tal cual lo de sus pensamientos.
¿Lo mas bizarro?
Purpure-san acepto.
Ahora, la castaña se encontraba en una batalla interna de no saber que colocarse exactamente, Mitsuki siempre ha sido el tipo conservadora en su aspecto al momento de salir, pero sentía que debía de adoptar otra postura ahora en el momento de una cita, si ella no quería aparentar ser una desesperada debía simplemente optar algo reservado, aunque tampoco quería demostrar indiferencia. ¡Maldición! Necesitaba ayuda.
En estas ocasiones ¿Aquien le pides un SOS? Obviamente a su tia no, ella probablemente la encerraria en su habitación sin derecho a protestar, claro, de tratarse de un elegante apuesto joven sangre pura la ayudaría sin pensarlo dos veces, pero no, ella estaba era enamorada de un humano, que al pesar de no poseer poderes era sin duda extraordinario. Mierda… en verdad estaba en problemas. ¿Por qué es tan difícil enamorarse? Aun mas el tratar de verse bien para esa persona amada, si esta en verdad te quiere aunque vistas la peor de las modas te seguirá queriendo, es cierto, las apariencias no es algo importante para Purpure-san él solo se fija en lo interior. Con una sonrisa en los labios fue a su armario dispuesta a elegir algo; una camiseta negra de estampado de corazón, unos pantaloncillos cortos café acompañados con unos calcetines largos hasta las rodillas, botines negros y un poncho como abrigo fueron su mejor atuendo en su mente, en cuanto a su cabello lo dejo suelto con tal hoy empezaría a hacer frío. Cuando preparaba su bolsa con sus cosas un suave toque en la puerta la despisto, aunque no fuese muy de mañana le pareció extraño, sus tíos no se levantarían hasta mas tarde debido a la energía inagotable de su pequeño primo los viernes en la noche, por lo tanto, le dejaba solamente a alguien en mente. Ryuunosuke. Su hermano.
— Adelante — permitió con voz clara, sujetando su celular en la mano lista para llamar a Purpure.
— Con permiso, onee-sama — se asomo al principio una cabellera azabache entre la puerta.
Ryuunosuke parecía recien levantado de la cama, por supuesto, el igualmente participo en la contienda de “calmemos al pequeño demonio” ( y no en sentido retrorico) terminando igual de agotado a sus tíos, de hecho, seguía permaneciendo con su pijama puesta y aquel desastre de cabello azabache disparandose por todos lados, al estar unos cuantos meses aquí su corte militar desaparecía casi en su totalidad y le daba un aspecto bastante rebelde. Ryuunosuke en verdad estaba cambiando.
— ¿Paso algo hermanito? — pregunto ante la eminente aura silenciosa en el azabache.
— No, bueno… solamente venía a preguntarte sobre si consideraste lo del otro día. — se rasco la nuca dudando un poco al comienzo de decirle eso.
Lo del otro día.
Por supuesto.
Como olvidarlo.
Acontecia que luego de hacerse conocerse el noviazgo de Kazama con Amamiya Ami esta última no hacia mas que tratar de acercarse a ella, al comienzo Minami la espantaba tal cual fuese un vagabundo en busca de dinero pero la serenidad de la muchacha le transmitía no importarle nada, ella igual a su novia era persistente por lo que no fue la única oportunidad de acercamiento, aunque la mas efectiva la logró utilizando como medio a Purpure logrando su cometido, la rubia solamente plantio el querer ser su amiga aunque simplemente fuese en medio de mensaje de texto, entendía perfectamente su desconfiar al ser la novia de Kazama y este no agradarle pero ella es una persona totalmente diferente. Kazama es Kazama, ella era ella, asi que con la aprobación de Purpure Mitsuki acepto sin miramientos la propoción. Sin embargo, la nueva amiga de Ryuunosuke y el mismo estuvieron encontra de dicha acción, aquel azabache no sabia de lo peligrosa de ser esa mujer pero si ellos, por lo tanto, ser amiga de una mestiza no le traerían en lo absoluto buenas nuevas. Solo desgracia.
— Lo he considerado — afirmo, levantándose de su sitio y caminando por su habitación — aun asi, no quiero defraudar a Purpure-san al no aceptar ser amiga de una de las suyas.
— Tu novio puede ser un completo ingenuo en estas circunstancias, onee-sama — al escuchar eso la castaña se sonrojo hasta las orejas, aun no se acostumbra al título de “novia” — pero si en verdad le gustas como dice hacerlo, su deber sería escucharte al menos ¿no?
Bien eso ha sido un golpe bajo, penso la chica mientras miraba la hora de su móvil, su pequeño hermano seguía teniendo la razón en todo como era de esperarse. Aun asi, tratar de relucir tus pensamientos a la luz no es algo de simplemente abrir una puerta, porque en ese momentos consideras los sentimientos del otro y si esto pueden afectarles de una manera u otra.
— Esta bien — suspiro el azabache, acercandose a su hermana y tomandola de los hombros asi ganar su atención — solamente prometeme que intentaras decirlo, ¿vale?
— V… vale — prometió medio insegura.
— No se diga mas — medio sonrió caminando a la puerta, mirando de reojo a su hermana mayor — ve a esa cita tuya por mi parte ire a dormir otro rato, aun veo doble. Por cierto, te ves muy bien onee-sama.
Cerro la puerta reproduciendo nuevamente en la mayor un fuerte sonrojo, ese hermanito suyo… ¿Desde cuando era de esa manera? Nunca, pero nunca superaria el hecho de ser elogiada por él, aunque pasaron los años jamas lo haría.
Dejando eso de la lado, la castaña salio de su departamento rumbo a la cafetería en la cual había quedado de verse con Purpure, bueno, de la que quedó planeado por las manos de Minami la defensora de los corazones enamorados. Al acordarse de ello sonreía tal cual fuese loca.
Sus amigas en verdad eran un caso perdido, no solo debido a esa obsesión insana por Kazama, sino agregándole los planes para citas donde se veía involucrada.
Pero no se molestaba.
Ella estaba… feliz.
Visualizando las calles por donde transitaba no podía frenar sus pensamientos sobre la navidad, si bien nunca le ha llamado la atención ni mucho menos importado al ser una demonio, este año quería hacer algo diferente, no ira a casa para escuchar los gritos constantes de sus padres ni mucho menos se quedaría en casa, ella deseaba pasarla con sus amigos todos juntos en un lugar acogedor y tibio, no podría asistir a un templo porque la debilita pero quizás podrían intentar otra cosa.
Todo dependería de la disposición de sus amistades.
Rápidamente llego a la cafetería haciendo sonar la campanilla de esta anunciando su llegada, el lugar era bastante amplio y tenía un aroma dulce en el aire que inundó sus fosas nasales, la castaña percibió los adornos navideños en su mostrador y como una de las camareras jugaba con otra a colocarse un gorro de navidad. Sonrio para si misma, el aire navideño se encontraba a flor de piel, aunque ese pensamiento no le duro mucho pues un joven camarero se acercó a ella para ofrecerle una mesa, Mitsuki anuncio de alguien esperandola ya probablemente en un lugar de la cafetería. De hecho, no tuvo que describirlo, ella lo vio de inmediato.
¿Como no hacerlo de todas formas?
Su cabello azabache relucia a un mas en ese saco color café, acompañado de un chaleco rojo pasión y esa mirada perdida suya en la vitrina frente de él parecía decir muchas cosas, por lo tanto, sus ojos purpura tenían un brillo distinto de lo usual parecido a estar esperando algo. A ella. Mitsuki le señalo al mesero la dirección del azabache al mismo tiempo de hacer una reverencia y retirarse, Purpure debió de llegar bastante temprano o mas de lo ocordado eso regozijo el corazón enamorado de la chica, su caballero errante estaba esperando a su presencia y ella no se lo probaría, con tal, esa seria su recompensa.
— Buenos días, Purpure-san. — anunció ella con una enorme sonrisa, sentandose al frente del muchacho.
Purpure dejo de respirar al momento de escuchar tan melodiosa voz, su mundo entero dejo de girar para llenarse al completo de la presencia de tan hermosa muchacha, hoy vestida de esa manera solamente le hacia sentir un sin fin de emociones. Desde el cariño hasta el anhelo. Aun su cabeza no procesa que esta niña de ojos calabaza le corresponda a sus sentimientos, siendo una demonio sangre pura y poseyendo tal familia imponente ella ose a desafiarlo con la finalidad de permanecer a su lado, no sabe que cosa buena hizo en su vida pasada pero sin duda es una gran ayuda ahora.
— Buenos días, Mitsuki. — le sonrio en respuesta solo a ella.
— Es… espero no haberlo hecho esperado tanto — su cabeza la agacho moviendo sus hombros con nervios, aquel sonrojo demostraba vergüenza.
— Para nada… — coloco su mentón en la mano para apoyarse aun sonriendole — me adelante solamente unos cuantos minutos para tener la dicha de mirarte venir.
Asi nuevamente el corazón de la castaña palpitaba furiosamente en su pecho casi rompiendo sus costillas, no podía creer la facilidad de darsele a Purpure-san para decirle todas esas palabras bonitas, la magnitud de estas la llevaban a la deriva de un océano rico en sentimientos inexplicables listos para poder buscarles su significado. Pero eso es imposible, una vez quieres a alguien no tiene porque haber una razón para ello, solo sentir y nada mas.
— Aunque… ¿Qué te parece si pedimos algo? Todavía falta mucho para abrir el acuario, lo mejor seria desayunar.
— ¡Por.. por supuesto! — pegó sus manos al mesón con frenesí sorprendiendo al azabache.
¡Idiota! Ella en verdad era una completa idiota, ahora Purpure-san pensarían en ella como una loca enérgica que solamente busca llamar la atención de las personas, cuando en realidad solamente se siente nerviosa del ambiente donde esta envuelta. Mitsuki jamas ha salido con un chico a solas, al menos referiendoase a manera romántica, Purpure venia siendo su primer novio y también el único presto para desear envolverse en todo esto. Aun asi, ella sabia que el azabache debió de salir con muchas chicas en el pasado, por supuesto él es un joven muy apuesto y es imposible para el ojo femenino pasar desapercibido eso, ese es el motivo de Mitsuki no arruinar nada el día de hoy.
¡Ella permanecería invicta!
— Lo siento… — susurro a la bajo, volviendo a su posición inicial.
— No tienes porque hacerlo, con tal, me gusta ese lado aun desconido de ti para mi — la señalo sonriendo de forma calmada — jamas podría cansarme de alguna manera de ti, mi único deseo es verte feliz.
— Purpure-san…
— Pidamos ese desayuno, estoy muriendo de hambre. — comento con gracia provocando una risita en Mitsuki.
Ambos chicos pidieron sus alimentos, mientras ambos esperaban conversaron tranquilamente el alivio del termino de los exámenes, ahora solamente debian de concentrarse en sus vacaciones de invierno en la vuelta de la esquina. Purpure le relato a la castaña la tradición de su familia, aunque todos fueran unos adictos al trabajo tomando en cuenta la importancia del grupo familiar Purpure, encargado de la industria farmacéutica, buscaban un espacio para reunirse en año nuevo en una de sus casas en la montaña. Su hermana mayor se encargaba de una sucursal en Kyoto por lo tanto venia a menudo a quedarse para descansar, de hecho, el otro día del incidente con respeto a su clan ella se encontraba arreglando unos asuntos para volver a irse. En cuanto a su relación en verdad es muy estrecha, dado el caso de mantenerse siempre en constante comunicación, asi fortaleciendo mas sus lazos sanguíneos.
Mitsuki en verdad estaba encantada de tal relato, al pesar de no tener costumbres navideñas su clan se mantenían cerrados en casa, aunque al ser vacaciones tenían la dicha de recibir la visita de todos sus tíos en esa enorme casa, además de compartir amenamente con los que eran sus únicos amigos de la infancia. Rei y Reina. Ambos hijos de uno de los empleados de alta confianza de sus padres, lastimosamente la chica sufre de una extraña enfermedad encontrándose hospitalizada en algún lugar de Tokio, gracias a sus padres ella estaba recibiendo atención medica y estaba mejorandose pero no podía evitar estrañarla, Reina en verdad a sido su única gran amiga en la infancia.
— ¿Toda tu vida has recibido educación en tu casa? — exclamó sorprendido el joven a la muchacha.
— Asi es — le dijo a la par de tomar los utencilios para comenzar a comer — ¿te lo dije no? Mis padres estaban preparandome para ser una autentica novia, ese era el motivo de mantenerme en casa encerrada. “Por el bien del clan”.
— Ellos… — un nudo se formo en la boca del estomago de Purpure, comenzando a pensar en cosas descabelladas — ¿Te han presentado algún pretendiente?
— ¿uh? — Mitsuki desvío la mirada de su alimento para prestarle atención al azabache, este mantenía una postura rígida y el semblante de su rostro era contraído. Lo sabia. Estaba intranquilo. — Purpure-san por favor no piense en eso, mis padres son mis padres pero no pienso casarme con alguien al cual ni conosca, si llegaran a presentarme a un hombre pasaré de ello.
— Sin embargo, ellos siguen siendo tus padres y tu deber es obedecerlos — apretó sus manos en los utencilios con impotencia — yo… no tengo ningún poder sobre ello, además, Souji me estuvo hablando un poco de esa maldición y de la posibilidad de romperse si… si tu…
— ¿Me caso con un demonio sangre pura? — afirmo, sonriendo conmovida ante la actitud miedosa del ojos purpura.
— Si eso mismo — el nudo se convirtió en un remolino para destruir todo a su paso — y yo… yo no…
— Purpure-san — lo llamo con voz fuerte deteniendo su monólogo lleno de inseguridades, enfrentandolo de una manera directa — ¿Sabia usted que Kazama es un sangre pura y me pidió matrimonio, o mejor dicho, exigió que lo hiciera?
— ¿Qu…? ¿Qué? — dijo ante la nueva información.
— ¿Conoce usted mi respuesta a eso? — insistió no esperando visualizar ya la calma en el ojos purpura — Fue un rotundo: No. ¿Y por qué? Porque no quiero seguir la leyes de un clan tan arbitrario como el mio donde solo piensan en ellos y nada en mi. Es cierto. Si llegara a casarme con uno de los mios se rompe la maldición, aun mas si llegara a tener un hijo, pero no, no lo haré porque esta lejos de mi deseo. — soltó un suspiro luego trato de recuperar todo el aire perdido en aquel discurso, rápidamente sonrio a un azabache sorprendió tomandole la mano con suavidad — Mi ancestra era una mujer muy fuerte, usted debe recordar la historia, ella escogió miles de veces primero a un mestizo que a su prometido y aunque al final tuvo un hijo de este último al no tener mas opción, siguió prefiriendo el amor de su vida a sobre toda las cosas. Yo me siento de la misma manera, Purpure-san, lo he escojo a usted antes de cualquier ley de clan de demonios y estoy dispuesta a lo que sea, usted… ¿igual lo esta?
Hace unos años atrás pudo haber sido un completo cobarde al dejar aquella niña de ojos caoba, aquella que lloraba si el lo hacia, igualmente de enojarse de igualmente estarlo, es mas, comprendía muchas cosas del porque Kazama estaba atrás suyo. Sin embargo, en esta nueva época Purpure no permitirá ser privado de la chica quien quería, el pasado debía de quedarse en el pasado, justo en estos momentos su misión principal es permanecer junto a Mitsuki y de significar eso lucha, pues bienvenida sea. Llegó el momento de dejar la cobardia a un lado y enfrertar los obstáculos, aunque si tenia a Mitsuki a su lado creía todo lo imposible ser realizado.
— Tambien lo estoy — prometió apretando el agarre de la muchacha — no pienso acobardarme, ni en este momento o nunca. Mitsuki.
La castaña poseia una fuerza arrolladora siendo posible el transmitirse de esa manera, eso no era la asombroso, porque podría parecer débil o sumisa pero al tener algo en mente no existía nadie de poder sacarle eso de la cabeza. De esta manera, Kazama las tenia malas de querer optenerla parecido a ser un trofeo o premio preciado, Purpure jamas permitiría volver a revivir el pasado, él junto a esta fuerza lucharía para ser feliz.
Los constantes toques del timbre en su departamento lo despertaron con un pésimo humor de perro, sus tíos habían tenia la magnifica idea de salir para “reencontrarse” como pareja dejándole a su cuidado a Rutta, su pequeño primo, el azabache no tendría problema alguno salvo que 1) anoche se acostó bastante tarde y 2) su hermana mayor se encontraba en una cita con un simple humano, el cual, era su novio. Este sería una faltal mañana. Afortunadamente Rutta permanecía dormido en su habitación sin hacer algún ruido, pero como alguien parecía querer romper el timbre no podría decir lo mismo por mucho tiempo.
Salio de su alcoba soltando unas blasfemias a lo bajo, de no ser sus tíos o hermana mayor con la excusa de dejarse las llaves dentro, mataría al maldito osado en privarle de su sueño. Entonces al abrir la puerta todo su enojo se esfumo tal cual fuese un truco de magia, esos ojos color azul intenso, cabello pintado con tinte turquesa y esa estura baja, vieras donde lo vieras era su compañera de clase. La sacerdotisa.
El azabache iba a gruñirle hasta el momento de verla sacar un pequeño libro detrás de ella, Ryuunosuke se quedo mudo ante semejante tituló, esta cosa era sobre demonios y maneras de romper con la maldición que estos cernia en sus hombros, aun asi… ¿Como tenia esta chica eso?
— ¿Tu…?
Un llanto inundó el ambiente rápidamente llevando a Ryuunosuke soltar un suspiro, su pequeño primo había despertado.
Un tiempo después, los tres jóvenes se encontraban sentados en el sofá grande frente al televisor, el pequeño demonio tomaba una taza de leche achocolatada mientras miraba unos dibujos animados, por otro lado, la sacerdotisa y Ryuunosuke mantenía una guerra de miradas esperado ser el último para apartar la mirada. Cosa difícil para la pequeña chica.
— y… ¿Tus…? ¿Tus padres? — se atrevió a pronunciar ante la oscura mirada del joven.
— No vivo con ellos — se limito a decir con profundidad de voz.
— Ya veo… — se desinflo ante la manera de dirigirse a ella — entonces… ¿Tu onee-san?
— Salio — volvió con la respuesta corta, nuevamente pensado en que el azabache era de dificil acceso como de costumbre — y…
— Para ya con los interrogatorios, estoy seguro que no has venido aquí solamente para preguntarme cosas sin importancia. — elevo su tono de voz asustandola haciéndola respingar — Dime, ¿de donde diablos has sacado ese libro?
La verdad la ojos azules simplemente quería pasar mas tiempo con el Mitsutani, en el instituto parecía estar totalmente rodeado de la soledad o sino detrás de su hermana mayor quien no tenia problemas, aun así, ella consiguió un novio y lo mas seguro era el querer tener privacidad para estar a solas. Al pesar de contarle a su abuela el conocer a personas con auras peligrosas y esta advertirle alejarse de ellas, presentía en Ryuunosuke solamente el deseo de proteger a esa parte importante de su familia lejos de las garras del mal, era ese motivo y el haberla salvado de esos granujas que quería estar a su lado. Ella… lo admiraba, en bastantea aspectos lo hacia, al tener la fuerza de querer proteger, las agallas de defender y poseer ese don de mantenerse a margen cuando fuese necesario.
Su abuela le conto todo sobre su procesendia, el ser una sacerdotiza y de un clan con grandes poderes para parar a lo maligno, inclusive mencionarle sobre los demonios igualmente la gran conexión con la gran princesa de ellos: “La princesa Lunar”. Si bien esta fue consumida por el dolor de la perdida en su amante, al concebir el hijo de un sangre pura peligro pidio como petición el poder necesario para detener a los suyos, ella no duraría mucho tiempo teniendo la desdicha de no poder ver a su hijo crecer, pero si su padre, aquel ser lleno de rencores solamente enfocaria su ira en el pequeño y su deber era detenerlo. Por consiguiente, se llevo acabo la construcción de lugares sagrados a la altura en peligro para demonios, asi como también implementos para no acabar con ellos pero si debilitarlos, tomando desde ese entonces a los sacerdotes enemigos peligrosos de los demonios. Ahora, Suzuka desencia de ellos y su deber era mantener al margen a esos demonios peligrosos, un ejemplo claro, Amamiya Ami.
— Mi… abuela, ella… me ha relatado todo sobre los demonios y… sobre mi procedencia — comenzo hablar con cabeza agachada apretando el libro de sus manos — al pesar de no tener poderes desarrollados en ese ámbito, puedo… sentir a los suyos… y… tratar de buscar la manera de frenar su maldad.
— ¿De que hablas? — pregunto confundido el muchacho.
— Los Mitsutani, ¿ellos no son descendientes de la “princesa lunar? — Ryuunosuke al escuchar eso abrió los ojos a par impresionado, no comprendia de donde ha sacado tal información esta niña — mi familia, nosotros, venimos de un clan poderoso de sacerdotes relacionados con la princesa. De una petición de su parte para ser exactos, al menos eso me dijo mi abuela.
— ¿Qué petición? — en la vida el azabache ha escuchado algo igual, pero algo le decía tomarse este asunto con calma.
— Mantener a los demonios a raya luego de su muerte — explico aun con su timidez sobre la piel — sobre todo a los peligrosos, ya… ya debes saber quien…
— Amamiya Ami.
Hace unos días Ryuunosuke estuvo al teléfono con su madre para contarle todo lo ocurrido hasta hora, ella no pareció enfadada escuchando lo de su hija mayor tener un novio humano, por el contrario, todo parecía estar marchando viento en popa según sus predicciones. Fue cuando Ryuunosuke insistió en conocer si en verdad tenia un pretendiente para su hermana mayor, a lo que esta simplemente río entre dientes susurrando: “aun es muy pronto para ti”. Por otro lado, el joven siguió con el informe verbal en esta ocasión relatandole sobre dos chicas, la pequeña sacerdotiza y la demonio mestiza. La mujer consejo de manera extraña tener a la chiquilla cerca de él, con respecto a la demonio mestiza debía poner toda su atención en ella, Mitsuki no era de utilidad alguna en estos momentos porque sus poderes se encontraban dormidos, mas bien, ella misma lo suprimió al cumplir los quince años en la joven; solamente abriría su boca para liberarlo en un caso de emergencia, lo contrario, no.
Volviendo a la realidad, comprendia a la perfección las palabras de su madre, comenzaría a tener a esta chiquilla como aliada, con tal, una sacerdotisa en su grupo de solitario no estaría de mas. Como pago, le ayudaría para despertar sus poderes sin desarrollo, no debería ser un problema.
— De acuerdo, te creo — dijo luego de un silencio prolongado, la muchacha sonrio complacida — Sin embargo, debemos tener cuidado con esa chica, sigue dandome muy mala espina.
— Le comente a mi abuela ese hecho — abrió el libro rápidamente enfocandose en una sección especial, cuerpos mestizos — dijo que en este libro podemos encontrar la manera de frenar sus instintos malignos, pero no por mucho tiempo y debemos tener algo a nuestro poder.
— ¿Qué es? — enfocó su vista en las imágenes graficas del libro.
— Sangre — antes de que Ryuunosuke ofreciera la suya, la sacerdotisa lo detuvo con su mano. — no cualquier tipo de sangre, es la de un bebé, un bebé sangre pura descendiente predilecto de la “princesa lunar”.
Fue de inmediato que fijaron sus ojos en el pequeño chico entre ellos viendo televisión, al parecer para su vida Ryuunosuke jamas seria tranquila, además, su tia lo mataría lentamente de ponerle un dedo encima a este niño. Conclusión. Las opciones se les acababan.
Mitsuki y Purpure después de terminar de comer salieron de inmediato al acuario, Momoka junto a Heisuke optuvieron las entradas de manera sorpresiva, una apuesta, donde el pobre de Shimpashi no tuvo ninguna clase de oportunidad en aquella pareja dispareja, al final, admitió su derrota con la alegría de apartar algo hacia la pareja. El recordar eso Purpure no podía frenar su vergüenza, agradecía a sus amigos el ayudarle para crear momentos íntimos con Mitsuki, pero a la par quería darles una patada en el trasero por ponerlo en ese tipo de evidencia. Al final, lo importante era ver esa sonrisa en los finos labios de Mitsuki, eso le hacia capas de soportar todo inclusive los atrevidos de sus amigos.
Al entrar al acuario fueron recibidos con un ambiente completamente animado, familias enteras se aglomeraron allí compartiendo su felicidad entera, amigos e inclusive parejas iguales a ellos. Mitsuki se sonrojo al ver pasar delante de ella una pareja agarrados de la mano, no es que no quisiera hacer algo así, solamente… le apenaba de corazón demostrar tal cosa, ¿y si Purpure-san no quisiera? ¿le diría atrevida? ¿quizas lanzada?
No, no, no, no… ¿eh? Unos tersos dedos largos tentaron con cuidado los suyos pidiendo una clase de permiso, la joven giro asombrada buscando la expresión de su acompañante, pero no la hayo, en cambio de eso solo visualizo los pomulos rosados del azabache quien fingia mirar a otro lado. El corazón junto a unas piquetes de emoción dentro del pecho de la castaña, la invitaron a entrelazar sus dedos con el contrario ganando nuevamente esa sensación de paz, no era fuego, solo calidez colandose en cada parte de su piel amenazando con llegar a conquistar todo su ser, inclusive la cabeza donde era la única de poder manejar la lógica. ¿Quien la necesitaba en estos momentos? Al estar enamorado solamente necesitas tu corazón y cuerpo entero para sentir, lo sobrante era simple cosas sin sentido.
Empezaron a caminar bajo es atmósfera acogedora agarrados de la mano, lo azul marino reinaba en todos lados en tanto la risa de los niños se mezclaban con el aire, ambos encerrados en su propio mundo dieron permiso el entrar aquellos seres enigmáticos llamados peces, ellos eran grandes, pequeños, azules, naranjas, de todos los colores, aquellos pequeños parecían tener una gran felicidad estando en ese estanque. Aunque solo fuera un engaño, porque la verdadera felicidad residia en la libertad en esa sensación del viento sobre tu piel, en tanto estado encerrado siempre en un mismo lugar todo es igual.
Mitsuki envío sus pensamientos al pasado, cuando solamente era una pequeña niña en su habitación presa de la soledad, nadie podía ser su amigo, no era permitido salir, solo… solo debía estudiar y comportarse a la altura del clan Mitsutania.
Eso… eso no era vida.
Sola es una condena.
Pero ahora, a su llegada a la capital y hacer tantos amigos como conocidos se sentía plena, completa parecía haber estado todo este tiempo en una especie de letargo hasta su llegada, además, el experimentar enamorarse solamente fue la cereza sobre el pastel. Desde este momento para siempre comenzaria ser feliz, lucharía hacia sus sueño, independizarse e ir a de una vez a la universidad. La sensación de libertad no le seria arrebatada de las manos, mucho menos después de experimentarla.
— Estoy tan agradecía de haberlos conocidos a todos — comenzó diciendo la castaña, sonriendo en todas sus anchas sin dejar de mirar el gran estanque — a las chicas, Souji, Saitou, Heisuke y los senpais. Aunque sobre todo, a ti, Purpure-san, porque… me has dado una razón para seguir amando la libertad de una ciudad enorme y no la soledad de una habitación. — el azabache la miraba con bastante atención, no pudiendo abastecerse de tanto cariño a esta hermosa joven — Te lo dije antes, nunca tuve muchos amigos, asi que… estar en este lugar y conocerte ha sido mi felicidad total.
— Lo has hecho porque seguiste siendo tu misma, yo… nunca me interesaria por una mujer que solo demuestra superficialidad — confeso con toda la tranquilidad del mundo, sintiendo de una vez la calabaza mirada de la chica en él — sé… sé que tienes mucha elegancia y muy buenos modales, puntos bastantes en chicas superficiales, aun así, viendote alrededor de mis amigos e inclusive de mi mismo solamente me dí cuenta de lo asustadas que has estado del mundo.
— No… no quería ganarme el desprecio de los demás — musito un poco nerviosa, ganándose una risita por parte del muchacho — cuando… cuando… me pongo rigida y actuó de manera tonta, yo… yo… ¡arhg! Nunca dice dar esa impresión.
— Creo que ha sido bastante interesante — comento en tono burlón, sonrojando a la castaña — porque estando a solas conmigo tu… eres otra, ahora mismo me lo estas demostrando.
Mitsuki se quedo sin habla, jamas cruzo en su mente comportarse de manera diferente al frente de Purpure-san, es mas, sentía ser la misma inclusive estando con sus senpais, aunque el azabache le estaba demostrando lo contrario. Ha sido desde el principio… la existencia de Purpure-san fue distinta en su corazón, lo marco muy aparte de sus otros amigos, hasta hora se dio cuenta de eso. Fue una lenta completa. Idiota.
— Mitsuki, no puedes en verdad lo contento que estoy por eso — con su mano libre la toco en la parte de sus pomulos, enviandole un golpe directo al pecho — en un momento a otro me volví bastante codicioso, ya no quería a nadie viendo esas expresiones únicas, solo deseaba ser yo el custodio de todo aquello. Fue en ese momento de darme de cuenta de que te quería, el amor en verdad puede transformarte en algo que no eres. Ahora mismo eso siento yo.
— Lo comprendo, en verdad lo hago — le dijo conmovida sosteniendo la calidez de su mirada, guardandola en la memoria para jamas olvidarla — yo… inclusive sentí celos en su momento por Amamiya-san por tener mas tiempo de conocerte, haciendome temer de mi misma.
— Eso… es bastante sorpresivo — río divertido el azabache, acercando su frente al de la muchacha — ¿Ese motivo es la razón de no querer ser su amiga?
— Mmm… en realidad… — no quería mentirle a Purpure pero tampoco deseaba verlo dudar de su amiga, ella deseba verlos igual que de costumbre. Amistosos. — hay otras razones pero la primordial es esa.
— Amamiya-san es solo una amiga Mitsuki, pero… no voy a obligarte a tratarla si quieres — reía aun bastante entretenido, jamás se le cruzo en la cabeza ver a su novia admitir estar celosa de una de sus amigas — A cambio… te prometo mantenerme al margen con ella, relacionarme de ser extrictamente necesario.
— P… pero… ¡Ella podría molestarse! — lo soltó, exclamando las palabras alterada.
— ¿Qué importa si lo hace? — le resto importancia el muchacho, volviendo a coger a la castaña cerca de él — tu eres mi novia Mitsuki, por lo tanto, te pongo encima de cualquier amigar que pueda tener. Mi deber es complacerte y tu no te reprimas de ello.
La ojos calabaza se apretó a un mas al muchacho quien la sostenía muy fuerte, estando de esa manera se sentía tan protegida como si jamas podría sufrir algún clase de daño, jamas mentiría, al escuchar esa promesa en Purpure-san experimento un alivio en todas las partes de su ser. Aquella rubia era peligrosa en todos los sentidos, no solo por ser una demonio, también el hecho de ser la novia de alguien como Kazama le hacia creer en permanecer bajo el mismo nivel.
Purpure experimentado la tranquilidad absoluta de su compañera poso una de sus manos detrás de la cabeza de ella, en esto forma se vio en la actividad de subirla hasta la dirección de él, estando conectado por sus miradas en unos segundo comenzaron a cerrar los ojos a par acercando igualmente sus rostros. El ambiente se convirtió en un sitio totalmente acogedor, bajo su mundo no importaba en lo absoluto encontrarse en un acuario, porque su único propósito era demostrar el cariño latiendo en sus corazones y esta es el camino mas corto.
Al tener solamente milímetros entre sus bocas se escucharon dos gritos de mujer, estos llamaban sin parar a alguien, en pocas palabras a Purpure.
— ¡Toshi! — seguían insistiendo — ¡Toshi te estamos llamando!
Mitsuki fue la primera en separarse empujando a Purpure-san fuera de su alcance, el azabache refunfuño un poco ante ese acto aunque aun mas ante el insolente llamado de aquella mujeres, es mas ¡Ni si quiera las recordaba! Ahora… ¿Quién osaba a fastidiarlo en su mejor momento con Mitsuki?
Mejor debió de quedarse callado.
O mejor dicho, no preguntar.
A esas chicas las conocía muy bien.
Formaban parte de su pasado.
Dos gemelas de grandes atributos, es decir, pechos enormes, cabello azulado, ojos del mismo color y animadas voces venían corriendo en dirección a ellos sin descanso. Las hermanas Akatsuki, Mana y Yui. La castaña se le paso la vergüenza de posiblemente ser encontrada en un momento intimo con Purpure, su vista no le cabia ante la figura de estas chicas hermosas quienes llamaban al ojos púrpura con confianza, su corazón sufrió una breve convulsión de dolor, no debía de sentir celos en estos momentos. ¡No debía! Aun así, el organo latiendo en su pecho parecía no querer escuchar nada.
— Toshi, sabíamos que eras tu, sigues teniendo porte de un deportista — hablaron las gemelas a la para.
— Mana, Yui, ha pasado un largo tiempo desde la última vez que nos vimos — manejo con entera calma el azabache la situación, pensando en solamente las chicas queriendo saludar y después marcharse — ¿Cuanto ha sido? ¿Año y medio o dos?
— ¡No seas cruel! — chillo un poco Yui, la mas mimada.
— Solo ha sido un año, además — coloco una de sus manos en el pecho del chico, haciendo sobre saltar a la castaña de tal hecho — ¿Acaso no somos amigos desde primaria? Tan rápido nos olvidaste.
— Mana… — forzó una sonrisa alejando la mano de la peliazul de él, rezando mentalmente para no enfadar a la sangre pura de su novia — si que somos amigos, ya sabes, AMIGOS.
Mana mirando a su alrededor noto de inmediato a una castaña de ojos calabaza, esta permanecías con las manos empuñadas contra su pecho en tanto fruncia las cejas, de inmediato quizo reírse ante semejante expresión pero se privo de hacerlo. Seguramente se trataba de la nueva adquisición de Toshi y no deseaba interferir en ellos, al pesar de pintarse muy divertido hacerlo, ganarse el odio en el azabache no es lo suyo.
— Vienes acompañado — dedujo de inmediato, sonriendole con burla a la castaña — lo lamento.
— ¿Eh? — Yui se acerco como una bala a Mitsuki, tomando sus manos entre las suyas rápidamente sonriendole — ¡Mucho gusto novia-san! Somos las hermanas Akatsuki, Mana y Yui.
— Soy Mitsutani Mitsuki. — respondió asombrada.
— ¿Puedes hacernos un favor, novia-san? — siguió pegada a ella la otra hermana sin decirle su verdadero nombre, Mitsuki no sabia ni que decir o algo, solamente se quedo pegada al suelo con la boca abierta — permitenos dar un paseo con ustedes para poder hablar de los viejos tiempos con Toshi, ¿si?
— Yui… ¿Que estas…? — intento decir el azabache sin entender a la joven.
— Vamos Toshi, solo es un pasejo, además estará tu novia — comenzó a insistir Mana con tono meloso al chico, quien estuvo preso de sus nerviosismos interiores — ¿Acaso…?
— Estamos en una cita — saco de inmediato Purpure impidiendo escuchar una de las de Mana, quien en todo los sentidos era bastante atrevida — Mitsuki no querrá.
— Bien — soltó sin meditarlo mucho — por mi no hay problema.
— ¿Qué? — no creyó el azabache.
— ¡Si! — exclamaron las gemelas a la par — eres muy buena gente, novia-san.
No es que la castaña tuviera un corazón tan bondadoso como el mejor santo de todos, solamente no quería ser catalogada en una novia controladora, de eso no se trata estar en una relación porque la confianza es lo primordial. Agregándole a eso, Mitsuki prometió no preguntar sobre el pasado de Purpure bajo ninguna circunstancia, eso solo permanece en el olvido porque es el momento de hacer memorias nuevas. Pero al momento de hacerlas estas mujeres… no, no podía hacerlo, arruinar el encuentro entre amigos es un falta de estima y de falsa amistad, asi que se tragaria toda clase de conflicto interno para demostrar confianza anbsoluta.
Mejor no hubiese dicho que si.
Frente a sus ojos aquellas gemelas una en cada brazo de Purpure, caminaban acaparando toda la atención posible del joven quien al comienzo apareció incomodo pero luego se acomodo, ellos conversaban tranquilamente de cosas lejos de poderlas entender. Como de una caída de una tal Sachi o de la sonrisa aterradora de de Muchichi, incluyendo las aburridas clases de la profesora de matemáticas, todo absolutamente todo, fue clavado en Mitsuki tal cual parecido a una daga. Pensandolo mejor, no tenía ni idea de Purpure-san, sus gustos, disgusto, comida favorita, color de su preferencia o la cosa mas sencilla como eran sus libros. El azabache era un total enigma para ella, que estas jóvenes gemelas conocían a la perfección y le dolia, porque en verdad lo quería mucho.
¿Qué podría hacer para romper la barrera invisible entre ambos?
Llegaron al evento del delfín los cuatro jóvenes entuciasmados, al menos Purpure y las gemelas, Mitsuki ya había perdido toda clase de emoción pensó en un momento volver a casa, ella fue dejada a un lado, de hecho, parecia la cita entre los tres y nadie mas. Es absurdo, ni comprendía el momento de acabar en esta ridícula situación, por supuesto, ella contribuyo para ocurrir semejante idiotes. Suspiro. Ahora tenia que ir al aseo de chicas.
— ¿Mitsuki? — la llamo su supuesto novio, al notar que abandonaba la sala — ¿a donde vas?
— Ehmmm… al aseo de chicas, en seguida vuelvo. Ustedes… diviertase sin mi — “como lo han estado haciendo todo el maldito rato” pensó la castaña sonriendo de manera falsa.
— ¡Claro! — respondieron las gemelas como bala.
La chica se dio la vuelta dando pasos largos pero evitando demostrar su desespero de salir lejos de allí, sus pensamientos nublados pasaron a ser dolorosos, Purpure-san era un completo idiota que solamente la llenaba de palabras de promesa, cuando aparecían amigas suyas de la infancia comenzaba a ser segundo plano. Es decir, en verdad lo entendía o quería serlo, cuando ves a amistades de hace años atrás deseas ponerte al día con ellas y recordar viejos tiempos, aun así, no es el hecho de tratarla parecido a un cuadro en una pared. Su corazón apretado entro de inmediato al aseo encerrandose, no quería ver a nadie, no quería hablar con nadie, pero sobre todo quería alejar esa presión idiota en el pecho.
¿En que clase de persona se estaba convirtiendo? O mas bien ¿En que clase de persona la convirtió Purpure? Sus emociones egoístas la estaban dominando al completo, de hecho, recordor la voz se Souji diciéndole que los demonios sentían las emociones mucho mas intensas a los humanos. Claro. Ella no es humana, por lo tanto, su deseo de monopolizar es totalmente brutal. Aun asi, la joven comenzaba a temer de si misma podía hasta imaginarse al arrogante de Kazama, con su estúpido tono de voz grave adornado de esa sonrisa burlona diciéndole: “¿ves? Te lo dije, princesa”. ¿No podía darle un maldito respiro ni si quiera estando sola? ¡Le molestaba!
Pero eso no era lo único, sus deseos de poseer algo se quedaron cortas ante el sentimiento de sentirse olvidada, ella no era tan extrovertida como Mana o directa a Yui, ni mucho menos poseia un cuerpo de modelo con pechos enormes de vaca lechera, solamente era Mitsutani Mitsuki la chica con sangre de demonio en sus venas. Es todo. ¿Era eso? ¿Ese es el problema? Sin saberlo, lágrimas empezaron a deslizarse en sus mejillas sin poder evitarlo, amargas, tristes, frustrantes y ricas en inseguridades idiotas.
¿Por que…? ¿Por que su pecho le apretaba tanto? ¿Por que…? ¿Por que su cuerpo le dolia cada particula? Era parecido a ser expuesta a toda clase de ejercicios en un minuto pero no estado acostumbrada, aun peor, haber soporto una paliza a nivel descomunal.
Debería… debería volver pero… no quería mostrarse de esa manera ante los tres jóvenes, pero… en esta situación ¿Qué hacer?
Ryuunosuke no encontraba la manera de convencer a su pequeño primo para poder tener un poco de su sangre sin la necesidad de saber sus tíos, pero aquel pequeño demonio no solamente lloro, grito y formo un escandolo total, igualmente trato de sobornarlo a él y su nueva compañera en esta travesía. Si ambos chicos encontraban unas galletas de edición ilimitada de chocolate, el estaría dispuesto a donar su sangre de manera tranquila.
Ese pequeño…
Sin embargo, la sacerdotisa adornada de una sonrisa bastante calmada se acerco al niño tomando sus hombros con tranquilidad, pero lo que transmitió no fue eso, porque de inmediato una aura azulada los envolvió a ambos pronunciando unas crudas palabras: “no, nos tomes del pelo niño”. De esta manera ambos, Ryuunosuke y Rutta bajaron todas sus armas ante semejante criatura, si ellos eran demonios esta muchacha estaba en un nivel bastante superior, quien sabe, quizás el diablo en persona.
Pero eso no es lo importante, sin la sangre de un niño demonio que aun no ha despertado le es imposible realizar dicha oración, aunque no quería formar conclusiones Rutta es un pequeño difícil de persuadir, aun menos estando atemorizado como se encontraba ahora.
— Pensé que los niños se te daban de maravilla — planteo de manera tranquila el azabache, estando ahora sentado frente a la muchacha — ya sabes… debido a tu aura pacifica y neutral.
— De hecho, es totalmente lo contrario. Lo siento. — confeso con voz dolida y apenada.
— Ya pensaremos en otra cosa, no te preocupes — le resto importancia el chico medio suspirando, revolviendo sus cabelleros ahora crecidos con desgano — si onee-sama estuviera aquí quizás…
— ¿Senpai puede controlar a su primo? — pregunto bastante curiosa la muchacha ante tal comentario.
— No es que lo controle, solamente sabe la manera exacta de animarlo y mantenerlo de su lado. Creo… que es por la manera de ser educada. — relataba tranquilamente con un eje nostálgico, la ojiazul se vio atrapada sin querer en su atmósfera — debes tener un poco de idea en ello, a las demonio mujer las forman para ser excelentes esposas y amas de casa, por supuesto, mi madre rompe ese paradigma aventurandose en ayudar en los negocios, inclusive onee-sama, al rehusarse de casarse con uno de nuestra raza.
— Mitsuki-senpai parece una chica muy independiente, no me extraña su comportamiento rebelde ante ese hecho. — argumento bastante pensativa sobre la hermana mayor de su compañero.
— Mi abuelo la tuvo en un puesto mas arriba de los demás, quizás al ser la única nieta hembra o por encontrarse la salvación del clan en su espalda — encogio los hombros con signos de no comprenderlo — sea lo que sea, eso influyo profundamente a onee-sama.
Se quedaron un momento en silencio siendo acompañados ahora por sus pensamientos, la joven sacerdotisa cayo rápidamente en algo, esta venia siendo la primera vez de escuchar hablar a su compañera de manera extensa y clara, no eran monosilabos, menos gruñidos o preguntas a sus respuestas. Acaso… ¿escalo directamente a su corazón? Si era cierto, en estos momentos se sentía a plenitud de todas sus emociones, ella la muchacha mas introvertida de toda la aula de clase 1-A fue la única en mantener una charla amena con Mitsutani Ryuunosuke, el muchacho mas misterioso y cotizado luego de Kazama-sama junto a Purpure-senpai, el novio de Mitsuki-senpai.
— Veras que encontraremos esa sangre, Mitsutani-kun asi debamos convertirnos en insectos para hacerlo. Lo prometo. — se comprometió la chiquilla sonriendo ampliamente desde el fondo de su corazón.
En cuanto Ryuunosuke se quedo perplejo ante semejante visión, desde conocerla nunca la había observado sonreír de esta manera tan suelta y relajada, siempre era amedrentada por chicos idiotas o mujeres molestas donde solamente existía el semblante contraído de dolor, lágrimas y resignación. Ahora el azabache, mantendría su palabra de tener a esta ojiazul bajo su grupo de no tan solitario, estando juntos nadie se atrevería a tocarle un solo pelo.
— Espero que tengas la oración completa para eso — bromeo sin una pizca de emoción.
— ¿Eh? — parpadeo varias veces para lograr entender la situación, Ryuunosuke le había hecho una broma. Menudo shock. — ¡Aun no soy una sacerdotisa completa!
Volviendo nuevamente con Mitsuki quien al fin logro controlar sus emociones, salia del baño de mujeres dándose cuenta de lo mucho que tardo allí adentro, probablemente ha pasado la actuación del delfín sin su presencia. No es como si cambiara alguna cosa. Purpure-san seguramente se divertio con las gemelas a mas no poder, su presencia de sombra jamas seria necesitada entre esos tres, llevando a esta la peor cita en la historia de la vida. El lunes al ser interrogada por Minami y Momoka seria completamente un caos, no por experimentar tal fracaso, mas bien abarcaba el hecho de sentirse peor que un cachorro abandono a su suerte.
La castaña presa del nudo en su garganta queriendo ser liberado tomo la decisión de irse a casa, luego se encargaría de llamar al azabache asi inventarle cualquier excusa, se sintió mal, sus tíos pidieron su presencia de inmediato… cualquier cosa con tal de escapar de esta pesadilla producida por ella misma.
Caminando con hombros bajos dejó de importarle todo a su alrededor, inclusive el ambiente de alegre vivido en estos momentos, su pecho adolorido solamente anhelaba el descanso y sus lágrimas ser nuevamente liberadas. ¿Por qué? ¿Por qué nunca las cosas te salen como quieres? La vida se encargaba de manejar los hilos a su conveniencia, inclusive si eso se trata de pasar encima de ti hiriendote de manera profunda.
Y no lo negaría, aun seguía revoloteando en su cerebro la voz de Kazama sin descansar, era parecido a ese “pepe grillo” molesto haciendote conocer todos tus errores sin emitir alguno, posiblemente ese arrogante sujeto era el llamado de los instintos de demonio dormidos en su interior, de esa manera, justificaba porque llamaba a Purpure-san un completo idiota.
Por mas que creía en el azabache y su palabras llenas de promesa, la imagen de él junto a las gemelas parecía ser una persona completamente diferente, quizás sea ese Purpure-san del pasado que ella desconoce por completo y él desea ocultarle, aun así, no puede evitar sentirse herida por una arma punzo penetrante en su pecho, impidiendole el respirar en total normalidad.
— ¡Mitsuki! — una voz frenética la llamo de inmediato, pero no la freno en su caminar ni un segundo — ¡Mitsuki! ¡Mitsuki espera por favor!
El amor puede ser tan delicado como una flor sino lo alimentas con esmero, aun mas, si este es posee espinas puedes salir lastimado sin poder enterarte. De esa manera le hacia sentir en estos momentos, algo bello pero de sumo cuidado, tal cual a una rosa con espinas.
— ¡Escuchame Mitsuki! — la voz estuvo rápidamente a su lado, sosteniendo su brazo con fuerza impidiendo escaparse — tu… debes escucharme por favor…
— Sueltame… — susurro con voz hueca — dejame ir.
— No, al menos hasta que escuches lo que debo decirte — siguió insistiendo sin rendirse.
¿Qué podría decirle? ¿Qué terminaban? ¿El querer estar ahora con Mana? ¿O tal vez la dulce Yui? No, no ella jamas estaría preparada para dejar aun lado este sentimiento hacia el azabache, porque todo lo latiendo en su corazón era autentico y verdadero. Por mucho de soportar la voz de su “pepe grillo” llamándola tonta, jamas se dejaría de mentir en sus emociones.
— Mitsuki…
— Tienes… tienes alguna idea de como me estoy sintiendo en estos momentos — comenzó a hablar con la voz completamente quebrada y llena de dolor, el azabache intento darle la vuelta para verle la cara pero lo impidió la muchacha — no, en la vida debes haber experimentado algo igual, con tal, atención es lo que te sobra.
— Eso… eso… no…
— Te apoye en el hecho de encontrarte con dos de tus amigas del pasado, por supuesto, de serlos realmente — le recrimino elevando su tono de voz dos veces de lo usual — lo comprendo, en verdad lo hago, Purpure-san es un chico sumamente atractivo y agradable por ello, las chicas le lloveran a montón. Eso no debe de ser un problema para mi.
— ¡Eso no es del todo cierto! — la giro al fin a su dirección, mirando aquel rostro bañado de lágrimas parecidos al rocío mañanero contrayendo los músculos de su estómago — soy todo lo contrario a lo que crees, puedo tener presencia, inclusivo buenos modales, pero en realidad es que posee un pésimo humor al levantarme o cuando un libro tenia un final abierto. Ni de hablar de la comida picante y el alcohol, los detesto igual a cualquier cosa que los tenga.
— Espera… Purpure-san…
— Una vez a los nueve años fui obligado a comer una comida Tailandesa y la deteste de inmediato, llevandome a llorar en el proceso — el azabache seguía hablando sin parar las cosas de su pasado, dejando parada en la nada a Mitsuki quien no podía procesar todo de inmediato — puedo aparentar ser rudo, cerrado y un poco gruñon, pero la realidad es otra, solo soy un chico marcado de defectos e inseguridades al igual a cualquier otro.
— ¿Purpure-san…? ¿Qué… signi…?
— Amo lo amargo, odio las cosas azucaradas, y mi platillo favorito es el Gordon Blue preparado directamente de mi abuela materna, las cosas que mas amo es la naturaleza y poseer un libro en mis manos suelen calmarme por completo. — la voz de Purpure parecía estar totalmente agitada al confesarle todas esas cosas a la castaña, quien no hallaba la manera de callarlo. — Lo mas importante, estoy completamente enamorado de la chica que se sienta a mi lado en el salón de clases, Mitsutani Mitsuki.
Con eso la joven para de llorar, todas sus inseguridades y frustraciones fueron a volar junto a su “pepe grillo” momentáneo, solamente existiendo el cupo para una sola persona en su corazón. Purpure era completamente astuto, sabia que decir en el momento adecuado y propisio, dando en el clavo en las inseguridades de la muchacha.
— No quiero otra chica a mi lado si no se trata de ti, Mitsuki — sostuvo con ambas manos la cabeza de la castaña, acercando su frente a la de ella juntandolas con frenesí — las gemelas… forman de ese pasado oscuro al cual les tengo mayor temor, acepte hacerles compañía porque tu me lo has pedido.
— Pero parecías tan tranquilo, comodo a su alrededor que pensé en estorbar estando con ustedes. — le dijo ante su memoria dolorosa de día transcurrido.
— Porque me cai en cuenta que no debo huir del pasado, solamente debo voltearme y sujetar el toro por los cachos, tal cual como lo hiciste tu al buscar a tus padres. — el plantearse como ejemplo a seguir en el azabache hizo sonrojarse hasta las orejas, hasta hora nunca lo había visualizado tal cual a lo que era, solo un chico lleno de temores — Mitsuki, se que he sido un completo idiota al simplemente dejarte de lado, pero lo hecho por ti, quiero ser el chico adecuado que este a tu altura y no un simple humano mediocre.
— Jamas he pensado en ti como alguien mediocre — le dijo con hilo de voz.
— Lo se — sonrio anhelante, acariciando sus pomulos delicadamente — para ti soy “Purpure-san” tu compañero de clases con aura educada y bien portada, aquel el cual jamas ha pisado en falso, pero… solo soy un chico, el cual esta temeroso del futuro con respecto a nosotros. Mitsuki, debes comprender que te quiero y…
Sin previo aviso o preámbulo la muchacha cerro la brecha entre los dos con un beso duro, la calidad de los sentimientos jamas los pondría a prueba porque ella le estaba entregando prácticamente su corazón en él, fue en ese momento que Purpure sintió prenderse una diminuta llama dentro creyendola muerta, pero no, seguía en ese mismo lugar solamente esperando el momento de hacer su aparición.
Los labios firmes de Mitsuki se movieron de manera experta contra los del azabache, quien tuvo que sujetar con mas pronunciación la cabeza de ella, aquellos besos estaban llevandolo a la locura total donde simplemente observaba luces multicoles explotar encima de sus cabezas. Purpure hallo la completa felicidad sin saberlo.
Al momento de separarse el joven solto un suspiro satisfecho, jamas en su vida había experimentado el sentir contraer los músculos de su estómago de esa manera o, el fuego expandirse en cada particular de su ser, por solo ser besado ante los labios de asemejante chica.
Ahora lo veía tan claro, el signicado del aprender a amar a alguien, no necesitas instrucciones solamente sentir y hacer sentir. Lo demás es de complemento.
— Yo también te quiero — le confeso sin rodeos de por medio, solamente teniendo su corazón en la mano listo para entregarselo — simplemente te quiero y… deseo permanecer a tu lado por bastante tiempo, Purpure-san, recuerda que soy un demonio, mis emociones son mas vividas a un humano promedio. No quiero asustarte con mi anhelo.
— No lo haces — la extrecho contra él, guardandola bajo un cálido abrazo — estoy dispuesto a soportar todo eso, además, recuerda de asumir la responsabilidad de mantenerme a tu alrededor un buen rato.
— Eso sigue en pie.
Purpure estaba seguro de no pisar esta vez en falso, en esta ocasión pensaria con cabeza fría al momento de realizar un movimiento, Mitsuki no merecía ningún imbécil en su vida. Solo el experimentar un amor verdadero.
Purpure Toshirou esta listo para alistarse en esa travesía.

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