I
Cuando lo vio la primera vez frente de ella nunca supo exactamente que decir o hacer, ella apenas había terminado de perder a sus padres, hermanos y su pequeña mascota flopi a manos de un terrible monstruo del infierno. Sus ojos verde jade desbordaban lágrimas sin cesar mientras observaba hacia sus pequeñas manos, sucias, ensangrentadas por la perdida de su familia frente a ella sin poder hacer nada. Al final de todo. Nunca jamas podría a ver hecho algo. Sabria que seria la siguiente en ser eliminada, cosa que no le importo, alli sentada en el suelo al rededor de los cadáveres de lo que alguna vez fue su familia soltó una plegaria al cielo.
« Dios, si en verdad existes, solo te pido un unico deseo. Has que me reuna con mi familia »
Y cerro los ojos esperado que la eminente muerte llegara en manos de aquella criatura enorme, sus pisadas a trote hacían simbrar la tierra en donde ella se encontraba expectante a su muerte, y entonces al sentir una corriente cegadora cerca de ella supo que era el final. En verdad moriría. Pero no lógro pasar, el sonido metálico rebanar la carne de algo a pocos metros de distancia hacia ella la hizo volver en sí. Sus ojos se abrieron a tope al observar una figura imponente quien fue a la lucha de esa critura, la sombra poseia una capa blanca como la nieve y en sus manos sostenía una espada tan resplandeciente que le segaba, aunque eso no fue sorprendente porque la figura aniquilo esa cosa en un dos por tres sin ningun esfuerzo. Ahora, el jinete del demonio no era mas que brillitos insignificantes casi lo comparo con polvo de escombros, la figura cayo al suelo con soltura y elegancia casi como si simplemente hubiese volado, su silueta era bastante agraciada dándole una sensación de paz inesplicable ella solamente quería ir hacia él. Quizás solo era una coincidencia poder haber acabado con esa cosa, quizás no lo hizo por ella, quizás, solo quizás hace mucho lo estuviera persiguiendo a ese monstruo.
Ella se levanto del suelo medio tambaleandose hacia los lados, sabia que aquella persona no era humana porque durante algunos períodos vio a los del ejercito, sus uniformes eran negros y no blanco, por lo tanto, ese ser resultaría ser nada mas que un vampiro chupasangre. Sus padres le relataron incontables de veces como eran esas criaturas, salvajes, despreciable y sobre todo egoístas, solo piensan en sus beneficios y en la de los demas importa un rábano.
Ella se levanto del suelo medio tambaleandose hacia los lados, sabia que aquella persona no era humana porque durante algunos períodos vio a los del ejercito, sus uniformes eran negros y no blanco, por lo tanto, ese ser resultaría ser nada mas que un vampiro chupasangre. Sus padres le relataron incontables de veces como eran esas criaturas, salvajes, despreciable y sobre todo egoístas, solo piensan en sus beneficios y en la de los demas importa un rábano.
« Pero los seres humanos son mucho peores que esas criaturas » le dijo una vez su madre sosteniendola sobre su regazo mientras trataba de dormir « Mikan, por favor, se valiente y jamas te dejes arrastrar por sus deseos codiciosos o jamas podrás salir de alli » . Pero ahora, justo ahora sus pensamientos estaban eran enfocados en la figura de capa blanca de capucha quien caminaba con pasos elegantes, su gracia y sofisticacia la hicieron delirar sin control, cosa que debía de ser raro porque de ser un vampiro no es una persona y jamas sentiría algo igual. Estuvo a punto de caer al suelo para darse de lleno con el, pero unas manos la sostuvieron evitando que eso ocurriera ¿Cuando…? ¿Cuando se movio tan rápido hasta ella? La sombra encapuchada que hace unos momentos estaba al frente de ella se translado a una velocidad inhumana para sostenerla con una sola mano. El olor a jazmines, claveles y canela entraron en sus fosas nasales con un golpe demoledor, alzo su cabeza hacia el lado donde estaba la persona que la sostenía visualizando la silueta de una cara delicada. A primera instancia creyó que se trataba de una chica debido a sus glacial movientos y olor, pero no fue asi, en un medio descuido la capucha se deslizo hacia abajo mostrando al fin quien era su salvador. Un rostro lleno de surcos, seriedad y frialdad de mostró ante ella, su piel era blanca como el claro de luna, nariz respingada, labios adornados en una sola linea pero atraves de ellos se notaba unos pequeños colmillos saliendo. “Es vampiro” pensó ella sin una pizca de ansiedad, seguramente de ser malvado se la hubiese matado a ella y no aquel monstruo. Los ojos azul agua marina grandes se fijaron en los de ella creando una conexión unica, Mikan no se movió o siquiera respiro observando como el semblante de aquel vampiro cambio de enojo a sorpresa, su cabello rubio alborotado comenzó a moverse al compás de un extraño viento que los envolvió. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por que sentía este encuentro tan inreal? Ni si quiera sentía miedo por ser salvada a manos de un vampiro, el cual, en cualquier momento podría saltarle encima para devorar su sangre. Pero no lo haría. ¿Como lo sabia? Esos ojos azules del chico le estaban transmitiendo cualquier cosa menos terror, por lo tanto, este vampiro no le haría nada.
— Mika… — una voz pronto se apareció detrás de ellos canturreando, la chica se voltio inmediatamente hacia la dirección donde provenía encontrando a alguien. Otro vampiro — Mimika… ¿Has encontrado algo interesante? Al parecer si.
La sonrisa de ese ser era repulsiva la amoldaba a todo su rostro adoptando una expresión ciniestra, cosa que a ella le dio escalofríos aquel ser era totalmente diferente del rubio a su lado, aquellos ojos rojos color sangre solo le transmitían muerte y destrucción no existía paz alguna en ellos. Solo querían el mal. Sin saberlo, llevo sus manos a sus pecho empuñandolas dando pasos cautelosos hacia atrás con cada paso que daba aquel vampiro, él parecía estar al corriente de lo que sentía la chica al verlo por lo tanto sus pisadas las hacia mas lentas, torturosas para implementarle mas miedo a la niña de ojos jade. De pronto, ese ser fijo su vista en los cadáveres de alrededor formando una mueca graciosa, se posiciono en cunclillas tocando con un solo dedo un poco de la sangre derramada mirando hacia Mikan, quien soltó un respingo combinado de ira, susto y repulsión. Pero no se movió, ni podría hacerlo el vampiro rubio estaba a su lado con una mano al frente, evitando que saliera disparada a donde estaba el cadáver de alguno de su familia.
— Es un gran desperdicio… — soltó un quejido lastimero lamiendo sin descaro su dedo donde estaba la sangre, Mikan apretó los puños al escuchar aquello ¿Como se atrevía? — tanta sangre derramada y yo, con hambre.
El rubio gruño al ver como aquel ser miraba con lujuria a la niña a su lado, parecía tal frágil y delicada, sus bracitos empuñados en su pecho con susto mientras temblaba presa de la ira e impotencia. La comprendia ¡Maldita sea que lo hacia! El mismo vivió algo similar hace unos años atrás con su familia, mirar como caían un detrás del otro sin poder evitarlo es algo bastante doloroso. Ahora, al mirar esta criatura de cabello castaño ondulado le hizo recordar a el mismo, asustado, desilucionado consigo mismo por haber puesto en marcha ese plan tan estúpido. Si no lo hubiese hecho ellos no estarían muertos, sus amigos no estuvieran muertos y lo mas importante, Yuu estuviera junto a él.
— ¿Qué? — resoplo divertido el vampiro de ojos carmesí — Mi querido Mika ¿Te has encariñado con este corderito apetecible? Que adorable…
— No me jodas… — siseo por lo bajo con ira.
— ¡Oh! ¿Pero que son esas palabras tan rudas? — fingió sentirse herido mientras se levantaba del suelo sin moverse de su sitio — acuerdate mi querido Mika quien es el superior aqui, asi que… — fijo la vista en la niña quien protegía el rubio — ¿Sabes lo que haremos contigo? Pequeña cordera de olor cautivante.
— Ni se te ocurra… — lo amenazo colocando una mano en su espada listo para sacarla.
— ¿Tanto desconfias de mi? — sus pasos comenzaron a escucharse haciéndolo temblar ahora al rubio de la rabia — no pretendo hacerle nada, al menos… no por ahora.
Mikan se quedo congelada ante semajante declaración ¿Qué quería decir aquel extraño con eso? No deseaba saberlo de todas maneras, ni ahora, ni nunca. Entonces el vampiro rubio al ver al otro cerca de el saco su espada cortandole un brazo, aquel sonrio aun mas divertido que antes existía algo en los ojos de ese ser le hacia extremeser congelarle la sangre y todos sus nervios del cuerpo, ahora comprendia a la perfección lo que quería decir su padre cuando se refería a los vampiro. Seres llenos de repulsión. Pero… ¿Podia existir una excepción? Porque lo estaba pensado de alguien en particular.
Unos seres salieron de la nada atrapandola en sus manos al menor descuido del rubio, quien había estado mas preocupado por el posible movientos de su compañero dejando a la niña descuidada, al escuchar el grito de ella se dio de cuenta que era muy tarde para poder hacer algo. Lo último que vio Mikan al sentir un golpe detrás de su nuca fue al rubio de ojos azules apretando sus labios, mostrando esos colmillos que parecía filosos al igual a peligrosos. En unos segundo antes de caer en la inconsiencia se preguntó lo que se sentiría ser mordida por ellos.
Unos seres salieron de la nada atrapandola en sus manos al menor descuido del rubio, quien había estado mas preocupado por el posible movientos de su compañero dejando a la niña descuidada, al escuchar el grito de ella se dio de cuenta que era muy tarde para poder hacer algo. Lo último que vio Mikan al sentir un golpe detrás de su nuca fue al rubio de ojos azules apretando sus labios, mostrando esos colmillos que parecía filosos al igual a peligrosos. En unos segundo antes de caer en la inconsiencia se preguntó lo que se sentiría ser mordida por ellos.
Sus párpados pesaban mucho pero un ruido insesante se encontraba a su alrededor, era voces, pequeñas, agudas y otras con tono chillón. No pudo descifrar a ninguna de ellas puesto que eran nuevas, pero tuvo miedo de despertar para ser golpeada con la nueva realidad el estar sola en este mundo, sin sus hermanos revoltosos, ni sus padres o mucho menos flopi. Un nudo en su garganta se poso sin poder bajarlo o sacarlo de alli, abrió sus ojos de golpe derramando unas lágrimas que estaban acumuladas listas para salir. No le importo visualizar una pequeña chica de ojos celestes, dos coletas de cabello ceniza y rostro preocupado, a su lado, había un niño no menor de los seis años con las mismas características solo que tenia cabello negro azabache. Luego aun con ojos llorosos aun siguió mirandolo su alrededor, no sabia donde estaba ni mucho menos como llego aqui pero lo unico que quería era llorar, en aquel espacio cerrado alrededor de esos pequeños niños desconocidos y de ropas extrañas. Nada importaba ¿Qué iba a importar de todas maneras? Ella no quería sentir nada, ni dolor, miedo o desolación simplemente quería desaparecer fundirse con la oscuridad y jamas volver aparecer. Una cara nueva apareció a uno cuantos metros lejos de ella junto a los niños, un pequeño venia del piso de abajo por lo que Mikan supo que estaba en un segundo piso pero dejando eso de lado, observo al chico que posiblemente tuviese su misma edad vestia una ropa blanca extraña sencilla, un colgante estaba en su cuello ahora que lo miraba ella tambien lo tenia al menos lo sintio al llevarse su mano al suyo propio. ¿Qué significaba esto? ¿Cuando lo pusieron alli? Volvió a fijar su vista en el nueva cara, el niño tenia unos ojos azul intenso como el mar, piel bronceada, rostro aun marcado por la infancia pero uno que otros razgos no propios de la niñez. Parecía estar en una especie de asombro al mirarla ya despierta, sus ojos estaban abiertos a par esperando a que le dijera algo o comenzara a gritar, pero no, Mikan estaba demasiado chocada por todo lo que le ha pasado y no tiene tiempo de reaccionar. Fue cuando una voz poco altanera de escucho a bajo del chico de cabello azabache de su misma edad, dejo de mirarla para fijar su vista en donde provenía la voz.
— ¡Arg! ¿Puedes moverte? No es muy comodo llevar comida y a la vez sostenerse. — le dijo la persona abajo suyo con fastidio.
— Lo… lo siento — tartamudeo con voz risueña subiendo por fin las escaleras haciéndose a un lado.
Entonces, un chico de cabello pelirrojo con pecas en sus pomulos, ojos verde jardin, estatura alta al menos mas que ella traía en sus manos una pequeña bandeja con alimentos, no muy ostentosos solo unas rodajas de pan y leche, su rostro risueño estaba adornado con seriedad pero medio sonrojado mientras se acercaba a ella extendiendele los alimentos. La ojos verdes paro de llorar solo quedado los restos de sus lágrimas estaban en las mejillas, aun mojadas y secandose, la pequeña niña sonriendole de forma inocente se acercó a ella secandole su cara con manos desnudas. El niño que supuso ser el hermanito gemelo de ella, sujeto la bandeja que extendía el mas grande colocandosela en las piernas de esta imitando a su hermanita.
— Señorita, por favor no llore — le dijo ofreciéndole una rebanada de pan y el vaso de leche con suma inocencia — ¿Sabe? Aqui todos hemos perdido algo importante, nuestras familias, amigos ¡Inclusive conocidos! Pero… — su mirada brillosa se apagó por un momento haciendo sentirle incomoda — los vampiros nos han traído aqui y nos han prometido cuidarnos por eso…
— ¡No digas estupideces Naru! — salio disparado el chico pelirrojo hacia su dirección con surcos notables, asustando al niño — esos vampiros no nos protegen, solo nos tratan como si fuesemos ganado.
— Pero el vampiro rubio… — trato de seguir hablando aun con titubeo con susto.
— ¡El no es mas que un perrito faldero de ese vampiro de cabello largo! — exclamó con rabia apretando sus puños conteniendo la ira — nunca, pero nunca confies en esos chupa sangre.
El lugar se sumió en un completo silencio, el chico pelirrojo mantenía una expresión bastante dolorosa en su rostro pero quería evitar que lo notase, en cambio, el otro chico de su misma edad mantenía un semblante tranquilo a la espetactiva de lo que ocurriera. La pequeña niña se alejo de ella bajando su mirada con un tono de tristesa, hasta hora no había abierto la boca para nada pero al ver estos pequeños se prendió el foco de la curiosidad. Además, el pequeño trato de hablar sobre un vampiro de cabellos rubios ¿seria el mismo que la salve de ese monstruo? O podría ser simplemente una coincidencia.
Un gruñido es el pequeño lugar se escucho rompiendo la atmósfera pesada del lugar, el chico problemático alzo sus ojos con asombro mirandola con asombro hacia ella haciéndola sonrojar, el otro trato de cubrir su risa bajo su puño pero no pudo esconder el sonido de esta. Solo los pequeños niños sonrieron entre si siendo Naru quien le volvió a estender la comida, ella susurro de forma casi inaudible un “gracias” comenzandole a pegarle un mordisco al pan. Sus ojos se iluminaron. Estaba bueno, no era lo que estaba acostumbrada a comer pero era esponjoso, caliente y encontró pedasos de cereal incrustados en pequeños espacios, en conclusión, este alimento fue hecho por unas manos habilidosas.
Un gruñido es el pequeño lugar se escucho rompiendo la atmósfera pesada del lugar, el chico problemático alzo sus ojos con asombro mirandola con asombro hacia ella haciéndola sonrojar, el otro trato de cubrir su risa bajo su puño pero no pudo esconder el sonido de esta. Solo los pequeños niños sonrieron entre si siendo Naru quien le volvió a estender la comida, ella susurro de forma casi inaudible un “gracias” comenzandole a pegarle un mordisco al pan. Sus ojos se iluminaron. Estaba bueno, no era lo que estaba acostumbrada a comer pero era esponjoso, caliente y encontró pedasos de cereal incrustados en pequeños espacios, en conclusión, este alimento fue hecho por unas manos habilidosas.
— ¡Dios! Estar ahi abajo luego de donar sangre no es nada nuevo — una joven de cabellos color girasol largos hasta su espalda, ojos miel, piel blanquecina y rostro adornado con una bella sonrisa hizo su aparición en el lugar — espero que mis tontos primos no te hayan incomodado, aveces les encantan fastidiar a los demás. Pero no le prestes atención, son muy buenas personas.
— ¡Oye Karen! — replicó el pelirrojo caminando hacia ella — no digas esas cosas de repente, mucho menos aparescas asi de la nada.
Karen la chica rubia poseia una aura calida envolviendola aun mientras solo sostenía la cabeza de su primo entre sus manos, era la mayor aqui, le calculaban mas o menos uno quince o dieciséis años aproximadamente, al parecer, era la encargada de cuidar a este grupo de crios ella sola sin ayuda de nadie. Aunque sobre todo, Karen le recordaba a alguien en particular, su propia madre.
— Vamos, vamos Ryo — le dijo en tono juguetón haciéndole a un lado para pasar hacia donde se encontraba ella — dejame ver como esta la chica nueva, aunque se que es una pregunta algo estúpida ¿Como te sientes?
Mikan no sabía como responder a aquella pregunta es que simplemente no tenia respuesta para ello, posiblemente habían pasado 24 horas desde que perdio a toda su familia dejándola sola, si bien una parte de ella estaba feliz por seguir con vida existía la otra quien anhelaba perseguir a su familia al otro mundo. El pan en sus manos dejó de tener gusto, lo dejo sobre su regazo en tanto su otra mano temblaba considerablemente por aquella presión en su pecho.
Karen sintio aquella incomodidad de la chica con solo verla, por eso, busco un lado de ella sentandose para poder sostener su muñeca brindandole cariño que necesitaba, la castaña parecía estar padeciendo lo que todos en este lugar habían pasado. Dolor de pérdida. Aun recordaba como ayer en la noche el vampiro rubio sujetaba entre sus brazos a la pequeña, parecía tan frágil, delicada entre los brazos de él quien le pidió encarecidamente cuidar de ella. Los de alto mando la asignaron para que se quedara con ellos, la pequeña tenia trece años y hacia poco que perdió a su familia ahora perteneciria al ganado para alimentar a los vampiros, esperaba que le explicara lo demás ella misma. Luego de eso se retiro sin mas en el silencio de aquella tetrica ciudad vampirica, Karen quedo estupefacta mirando a la pequeña sin nombre en sus brazos era muy poco informacion que le dieron, aun menos entendía porque ella debía de cuidarla ya teniendo a su cuidado a sus primos de la misma edad. Los vampiros eran tan injustos, siempre pensado solamente en ellos exceptuando a los demás como si no fuera nada.
Karen sintio aquella incomodidad de la chica con solo verla, por eso, busco un lado de ella sentandose para poder sostener su muñeca brindandole cariño que necesitaba, la castaña parecía estar padeciendo lo que todos en este lugar habían pasado. Dolor de pérdida. Aun recordaba como ayer en la noche el vampiro rubio sujetaba entre sus brazos a la pequeña, parecía tan frágil, delicada entre los brazos de él quien le pidió encarecidamente cuidar de ella. Los de alto mando la asignaron para que se quedara con ellos, la pequeña tenia trece años y hacia poco que perdió a su familia ahora perteneciria al ganado para alimentar a los vampiros, esperaba que le explicara lo demás ella misma. Luego de eso se retiro sin mas en el silencio de aquella tetrica ciudad vampirica, Karen quedo estupefacta mirando a la pequeña sin nombre en sus brazos era muy poco informacion que le dieron, aun menos entendía porque ella debía de cuidarla ya teniendo a su cuidado a sus primos de la misma edad. Los vampiros eran tan injustos, siempre pensado solamente en ellos exceptuando a los demás como si no fuera nada.
— Si no quieres contestar, no te preocupes — le dijo ella con dulzura haciéndola levantar la mirada hacia la rubia — debiste haber pasado por muchos pesares ¿verdad? Lo menos que queremos es precionarte, pero al menos, dinos tu nombre.
— Mikan… — susurro antes de darle un sorbo a su leche — Fukishima… Mikan…
— Es un hermoso nombre — la halago la muchacha aun sonriendole — me llamo Karen Mitarachi, aunque debes saberlo ya, ellos son mis primos Ryo el gruñon — el pecoso iba a protestar pero se contuvo al ver una mirada asesina por parte de su prima — Akito Abarai y los gemelos Naru y Haruka, pero de cariño le decimos Haru-chan.
Presento a cada niño señalandolo mientras esporádicamente daba pequeños mordiscos a su pan aplacado su hambre, ya había olvidado cuando fue la última vez en comer algo decente que no fuese frutas o comida en latada. Su familia estaba sufriendo una escasez masiva de alimentos, su madre no tenía nada para prepararle a sus hijos dándola casi por desesperación, cada cuanto la policia militar los abastecian con comida para preparar, pero desde hace unas semanas se hablaba de una pronta guerra de vampiros contra humanos por la expansión de territorio. Esto llevó a la pequeña familia a mudarse de su escondrijo predilecto, el padre de la chica tenía en mente un lugar perfecto para vivir, los campos, pero eso quedaba muy lejos de su sitio y esto llevaba a ir a buscar un auto tratar de encenderlo asi huir. Pero no funciono. Cuando su hermano mayor ayudaba a su padre con algunos cables del carro, los interseto un jinete del infierno y lo demás… lo demás fue historia.
— Puedes preguntarnos lo que quieras, te responderemos sin rodeos — siguió diciéndole con dulzura en la mirada.
— Yo… — todos la miraron fijamente al escuchar la voz de la niña — ¿Donde estoy? ¿Como llegue aqui? ¿Quien me trajo?
— Esas son muchas preguntas a la vez — río con gracia el azabache de ojos cálidos que estaba un poco mas apartado de loa demás — ¿No? Karen.
— Si, pero son fáciles de contestar — le dijo acomodando su postura para mirar a la castaña directo a los ojos — Estas en la capital de la ciudad de los vampiros, los del alto mando te asignaron para quedarte a vivir con todos nosotros. Y bueno…. — trago saliva un poco incomoda — quien te trajo hasta aqui fue un noble, un vampiro noble.
Entonces aquel chico quien le salvo la vida pertenecía a la realeza en este mundo, al menos no consideraron matarla aun con ese ser de ojos camersi observandola de cerca, aunque sabia que no la traerían a la capital de los chupa sangres sin dar nada a cambio ¿no? Asi es como funcionaban las cosas en todas partes, dar para recibir.
— ¿A cuesta de que? — susurro con fuerza terminando de comer su comida, todo los chicos del lugar se sintieron incómodos al escuchar las palabras de la chica — no me diran que… “puedes estar tranquila no te haran nada” porque no lo creeré. El mundo tal y como esta jamas funcionaria asi.
Karen apretó su mandíbula con fuerza al escuchar tales palabras de la chica, ella tenía razón, en este mundo cuando te ayudaban debes de dar algo a cambio por eso, Mikan no estaba nada errada mas bien desde el comienzo intuyo algo asi, después de todo quien la rescataron fueron vampiros ¿Qué mas podrían querer de ella?
— Sangre — Mikan musito al no opter respuesta de los demás, mas bien, adivinando con la incomoda situación del lugar — ¿Me equivoco?
— No — contesto Akito por su prima que estaba asombrada de Mikan y su evolución para entender las cosas — estas en lo correcto, para vivir aqui debes de donar tu sangre todos los dias.
— ¡Maldición! Nos tratan como si fuéramos ganado — salto temblando de la rabia Ryo mientras apretaba sus puños — lo peor es que no hacemos nada para impedir que esto continúe, deberíamos levantarnos contra esos chupa sangres y…
— Deja de decir idioteses — llego de la nada Akito hasta el pelirrojo proporcionándole un coscorron en la cabeza para frenarlo con su discurso — te he dicho varias veces que no puedes ganarle a un vampiro con solo desearlo, además, estamos donde estamos nadie vendrá por nosotros a rescatarnos.
Triste pero efectivo, pensó Mikan al notar como las energías de Ryo bajaron considerablemente al escuchar aquello, su semblante ahora estaba hagachado mirando hacia el suelo frunciendo el ceño porque no tenia nada para contra arrestar aquello. Todo era cierto.
— Bien, dejen de fastidiar a Mikan y mejor vamos a bajo para que ella descanse mer — mando con firmeza la rubia reuniendo a los demás chicos para que bajaran las escaleras, ella tambien iba hacerlo pero primero voltio hacia la dirección de la niña — descansa por hoy todo lo que quieras puedes dar un paseo si lo deseas pero, te recomiendo estar mejor acostada. — le sonrio antes de retirarse — Si quieres pedirme algo solo gritame, todos estaremos abajo.
Diciendo esto la chica mayor dejo a la castaña sola con sus pensamientos, ahora que no tenia a nadie de su familia se sentía como una intrusa en esta pequeña casucha si bien era muy humilde, sin camas o las comodidades que estaba acostumbrada a tener prefería mil veces estar adentro de este sitio en vez de afuera, aun estaban esos monstruos del infierno cazando a humanos indefensos para comerselos. Ahora, estaba bajo la supervicion de vampiros chupa sangre quienes la trajeron aqui acosta de beneficios para ella, aunque claro, debía tambien de dar algo a cambio para disfrutar de ello. Mikan no tenia ningun problema con darle su sangre a los vampiros, con tal, jamas viviria de gratis en un lugar sin hacer nada a cambio de eso, además, aquel rubio vampiro la salvo de ser asesinada por un jinete de la Apocalipsis como su familia, lo mínimo que podría hacer era darle algo como agradecimiento. Se preguntaba, si volvería a verlo nuevamente para agradecerle como se debía no quedándose como una muda ante él, aquel chico no parecía de ninguna manera ser malvado mas bien le transmitió lo contrario, aunque había frialdad en sus ojos azules él parecía haber estar sufriendo una especie de dolor interno por algun motivo. Mikan dejo el vaso de leche ya vacío a un lado de ella volviéndose a recostar, miro al techo de madera ya desgastado con grietas y uno que otro detalle que tenia, apartir de mañana seguramente debía ir a donar su sangre a los chupa sangre. ¿Como seria? ¿La morderian? O simplemente utilizarían otro implemente para sacarle la sangre. Fuera como fuera no le tenería miedo.
La castaña se quedo recostada todo lo que quedo de día ella no tenia energías para levantarse de alli, tampoco durmió, cada vez que cerraba sus ojos la imágenes de su familia siendo asesinada por aquel monstruo venia de golpe para atormentarla nuevamente. Recibió las visitas de los gemelos junto al azabache, ellos le relataron que eran hermanos provenientes de una de las afueras de Tokyo donde fueron evacuados cuando el desastre ocurrió, lastimosamente los adultos alli murieron por la enfermedad que atacaba para ese entonces dejanlos a ellos desprotegidos, fueron cuando se encontraron a Karen y Naru primos suyos que vivían a unas cuantas casas lejos de la de ellos, juntos emprendieron la marcha a la capital en busca de otros familiares pero se quedaron sin provisiones. Estaban cansados, muertos de hambre y sedientos en pocas palabras a punto de morir fueron cuando los encontraron los vampiros llevándolos con ellos, han estado en este lugar por una gran temporada por lo que saben como se manejan las cosas por aqui, al menos, el semblante amable de Akito le transmitían aquello. Luego de eso, bajaron a cenar con los otros dos en una pequeña mesa de madera, los alimentos eran sencillos pero deliciosos preparados por la mano de Karen quien agradecía el tenerlos para poder comer, asi oficialmente en aquel pequeño lugar le dieron la bienvenida a esa familia cálida.
La castaña se quedo recostada todo lo que quedo de día ella no tenia energías para levantarse de alli, tampoco durmió, cada vez que cerraba sus ojos la imágenes de su familia siendo asesinada por aquel monstruo venia de golpe para atormentarla nuevamente. Recibió las visitas de los gemelos junto al azabache, ellos le relataron que eran hermanos provenientes de una de las afueras de Tokyo donde fueron evacuados cuando el desastre ocurrió, lastimosamente los adultos alli murieron por la enfermedad que atacaba para ese entonces dejanlos a ellos desprotegidos, fueron cuando se encontraron a Karen y Naru primos suyos que vivían a unas cuantas casas lejos de la de ellos, juntos emprendieron la marcha a la capital en busca de otros familiares pero se quedaron sin provisiones. Estaban cansados, muertos de hambre y sedientos en pocas palabras a punto de morir fueron cuando los encontraron los vampiros llevándolos con ellos, han estado en este lugar por una gran temporada por lo que saben como se manejan las cosas por aqui, al menos, el semblante amable de Akito le transmitían aquello. Luego de eso, bajaron a cenar con los otros dos en una pequeña mesa de madera, los alimentos eran sencillos pero deliciosos preparados por la mano de Karen quien agradecía el tenerlos para poder comer, asi oficialmente en aquel pequeño lugar le dieron la bienvenida a esa familia cálida.
Al otro día fue la primera en levantarse, la noche pasada tuvo muchas pesadillas rememorado el asesinato de su familia suerte que ella no era de las que gritaba, mas bien se levanto en silencio con lágrimas en sus mejillas corriendo de dolor contenido en su alma, al menos no sería una carga para esta familia que tambien sufrió como lo hacia en estos momentos ella. Se levanto moviendo sus pasos hacia el piso de abajo, visualizo su atuendo, aun tenía la misma ropa desgarrada del día de su perdida Karen le dijo que tenia en un armario cerca del baño donde había mas vestimenta, dirigiéndose al lugar dicho por la rubia Mikan saco un conjunto blanco parecido a los que tenían los chicos. ¿Qué mas podría hacer? Estaba en la ciudad de los vampiros donde miraban a los humanos como si fueran ganado, obviamente los tendrían todos vestidos por igual para poder estar mas pendiente de ellos. Lo cogió con una sola mano azotando la puerta con la libre a pasos ligeros se metió en el baño, era pequeño, muy pequeño de hecho pero lo menos importante en esos momentos es aquello pues en su mente se encontraba asearse, por lo tanto abrió el grifo del agua despojandose de su mugrienta ropa dejándola a un lado y colocándose bajo la lluvia del agua de ducha. Mikan aun no podía creer lo vivido en estos dias pasados, su familia entera estaba muerta y ella viva ¡Viva por dios! Aquellas personas tan especiales la salvaron sin saberlo de que ese haya sido su destino tambien. Bueno. Al menos una parte de estar viva se la debía a aquel vampiro rubio de ojos azules, la castaña se preguntaba si volverían a encontrar nuevamente, aquel chico no parecía ser mala persona sino todo lo contrario, estaba segura de notar un vástago de humanidad en esa facha de vampiro frío y calculador. Ahora que lo recordaba ¿su nombre no era Mika? Ese vampiro de cabello plateado lo llamo por ese nombre cosa que era extraño pues solo hasta los momentos las chicas llevaban ese nombre, pero al parecer aquel vampiro rompía todos los paradigmas con poseerlo.
Un toque de puerta la hizo volver a la realidad, volteando su cara a la dirección al sonido proveniente cerca de la ubicación donde estaba.
— ¿Mikan? — la voz de Karen se manifestó de repente — ¿Estas alli?
— S…si, lo siento por no avisarte — se excuso la chica movilizando sus movimientos en el baño.
— Tranquila, solo me asuste por no verte en la cama pensé que habías ido a recorrer la ciudad — explicaba ya mas relajada la rubia al otro lado de la puerta — aqui es el sitio mas sano del mundo pero, puede convertirse en el peor si terminas en el lugar incorrecto — Mikan sintio un escalofríos al eschuchar eso ¿en el lugar incorrecto? ¿Qué quería decir con eso Karen? — De todas maneras olvidalo, apresurate en esa ducha debemos irnos.
— ¿Por que? — pregunto cerrando el grifo y envolviendose en una tualla blanca.
— Te lo explique ayer ¿no? — comento con voz incomoda Mikan cayo en cuenta de una vez — los vampiros necesitan de nuestra sangre o mas bien, es nuestra obligación hacerlo para seguir viviendo aqui.
— Claro. — culmino la conversación.
La segunda vez que lo vio iba en camino a donar su sangre sentía una rara sensación en el cuerpo, como un cosquilleo constante en su estomago que no la dejaba en paz, él se mantenía recostado sobre la pared mirando a los humanos pasar para ir a dar su sangre, mantenía una vista fija en cada detalle en su alrededor pero la expresión de su rostro transmitía una especia de dolor incontrolable imposible en pasar por desapercibido. Quiso acercarsele para darle las gracias por lo del otro día al salvarle la vida, pero a su lado los gemelos iban colgados a sus manos dando saltitos y riendo alegremente, la verdad le comentaban algo acerca de que harían luego de salir de dar su sangre pero su mente solo observaba aquel rubio. Su imagen resagada ante aquella ciudad tetrica pintada como de época medieval, no se veía tan mal, al pesar de estar sufriendo un pesar tan grande como la destrucción de este mundo aquel signo en paz no desaparecía. Mika es un chico muy misterioso y quería descubrir su secreto, al menos, el intentarlo de poder hacerlo o dejarle hacer.
De pronto, Haru junto a Naru soltaron sus manos hablando entre ellos el hacer una carrera para ver quien llegaba mas rápido hasta Ryo, aquel pelirrojo se adelanto en menos tener la oportunidad de hacerlo dejándolos atrás a los demás, Karen asustada de sus pequeños primos corrió detrás de ellos al observar ese pequeño reto llevándose a cabo dejando a Mikan junto Akito. La verdad, la castaña no tenia una definición exacta de como se sentía estar cerca del azabache, es decir, sus ojos azules le transmitían ternura, amabilidad y mucha genuina bondad, pero a su vez, una sentimiento extraño parecido a la comezón aparecía en su estomago dejándole una sensación de incomodidad. Justo lo que ahora estaba sintiendo. Suspiro, Akito en verdad es una buena persona el no se merece nada de eso en esta forma, pero no podía evitarlo, en verdad quería reir de la incomodidad dentro suyo.
De pronto, Haru junto a Naru soltaron sus manos hablando entre ellos el hacer una carrera para ver quien llegaba mas rápido hasta Ryo, aquel pelirrojo se adelanto en menos tener la oportunidad de hacerlo dejándolos atrás a los demás, Karen asustada de sus pequeños primos corrió detrás de ellos al observar ese pequeño reto llevándose a cabo dejando a Mikan junto Akito. La verdad, la castaña no tenia una definición exacta de como se sentía estar cerca del azabache, es decir, sus ojos azules le transmitían ternura, amabilidad y mucha genuina bondad, pero a su vez, una sentimiento extraño parecido a la comezón aparecía en su estomago dejándole una sensación de incomodidad. Justo lo que ahora estaba sintiendo. Suspiro, Akito en verdad es una buena persona el no se merece nada de eso en esta forma, pero no podía evitarlo, en verdad quería reir de la incomodidad dentro suyo.
— No estes nerviosa — le dijo con voz risueña haciéndola mirar a su dirección y verlo sonreír — la primera vez de todos nos da miedo pero luego, luego nos acostumbramos a ello.
— ¿Sentiste miedo la primera vez? — le pregunto con voz tremula bajando su cabeza sonrojada hasta las orejas.
— ¡Por supuesto! — rio divertido pero sin pasar por alto el detalle de los pomulos rojos, sintiendo un fuerte palpito en su pecho — ese día estaba muerto del terror pero luego Ryo con su animada actitud grito a los cuatro vientos “Vengan a por mi malditos chupasangres, espero que mí sangre les cause algun cólico que los lleve al baño por semanas” y por supuesto, todos nosotros nos quedamos helados al verlo — la castaña trato de imaginar aquella escena proporcionado por el pelirrojo pecoso, pero no pudo, la verdad tratar de formar la imagen era bochornoso — Aunque en alguna extraña razón, eso me animo para hacerlo y olvidarme del miedo.
Sintio el movimiento del vampiro a un costado de ella levantándose del suelo donde estaba sentado, ondeando su capa blanca como la nieve dándose la vuelta para desaparecer en un callejón oscuro sin mirar atrás, la castaña trato de seguirle la pista pero se le hizo completamente imposible aquel vampiro era muy rápido como para vigilarlo. Akito notando el silencio en su compañera le seguio la dirección de la mirada de ella encontrándose con el vampiro rubio, muchos decían que él es un simple sirviente de la reina de los vampiros para realizar sus mas sucios caprichos, otros adoptaban que es un noble y esta el cuidado de Lord Farid quien consedia deseos a muchos niños. En fin, sea lo que sea, ese rubio le había savaldo la vida a Mikan y tambien la llevó hacia ellos para cuidarla.
— ¿Estas mirando a Mikaela Hyakuya? — pregunto con voz inocente hacia la muchacha distraida volviendola a la realidad — ¿Me he equivocado?
— N… no… no… es solo que… — balbuceaba nerviosa viéndose descubierta por el azabache quien le miraba divertido.
— El te salvo la vida — adivino calmado los balbuseos de la chica en un instante — es común sentirte agradecida con él por hacerlo pero… debo de decir que Ryo tiene razón, no somos mas para ellos que a ganados — Mikan bajo la mirada totalmente adolorida por aquellas palabras tan crudas pero verdaderas — no deberías esperar nada de ellos, mucho menos de las manos derechas de Ferid Bathory.
¿Ferid Bathory? ¿Quien diablos era esa persona? O mas bien ¿Ese demonio? Como sea, en su mente no le cabia la idea de ser Mika un vampiro atroz que no le importaba mas nadie a el mismo, él la salvo agriesgo un castigo de aquel vampiro repulsivo solo por ella, no podría ser tan malo como lo pintaban y estaba segura además de demostrarlo. Si. Mikan estaba dispuesta a mostrarle a sus nuevos amigos el clase de vampiro que es el rubio, no es un monstruo ni mucho menos un caníbal en horas de casería al acecho, de lo contrario la primera mirada que obtuvo de él no permanecería tan presente en su memoria.
El extraerle la sangre era lo mas extraño que le han podido hacer en la vida, primero aquella mujer con un artefacto que tenía sorpresivamente todos sus datos como si los hubiese dicho de boca suya, y segundo, esa silla alta molesta parecida a las de los dentistas en la hora de su consulta mensual, pero eso no es lo mas fastidioso de todo, lo que realmente si era es aquel aguijón infernal en su cuello subsionando la sangre del cuerpo dejándola débil y tambaleandose de los lados. ¿Qué era esa bebida tan asquerosa? Sabia horrible como mantequilla rancia o queso pasado de tiempo, sea lo que fuera el tomarlo se le hizo torturoso y completamente repulsivo. La castaña tomo asiento en unas escaleras afueras del lugar donde extraían la sangre, algunos niños corrían de aqui para allá jugando divertidos olvidando por completo donde estaban y que hacían con ellos, Mikan sin saberlo sintio una ira remolinarse en su interior ¿Como podían vivir de esta grotesca manera? ¡Ellos eran seres humanos! No especies de vacas y aves de corral que adiestran para llevarlas al matadero, ser denigrados a animales para alimentar a estos seres repulsivos le daba tanta rabia como cólera. Pero no podía hacer nada, al igual que un insecto atrapado en una trampa de araña, inmovilizada y a marced de estos chupasangre sin alma.
El extraerle la sangre era lo mas extraño que le han podido hacer en la vida, primero aquella mujer con un artefacto que tenía sorpresivamente todos sus datos como si los hubiese dicho de boca suya, y segundo, esa silla alta molesta parecida a las de los dentistas en la hora de su consulta mensual, pero eso no es lo mas fastidioso de todo, lo que realmente si era es aquel aguijón infernal en su cuello subsionando la sangre del cuerpo dejándola débil y tambaleandose de los lados. ¿Qué era esa bebida tan asquerosa? Sabia horrible como mantequilla rancia o queso pasado de tiempo, sea lo que fuera el tomarlo se le hizo torturoso y completamente repulsivo. La castaña tomo asiento en unas escaleras afueras del lugar donde extraían la sangre, algunos niños corrían de aqui para allá jugando divertidos olvidando por completo donde estaban y que hacían con ellos, Mikan sin saberlo sintio una ira remolinarse en su interior ¿Como podían vivir de esta grotesca manera? ¡Ellos eran seres humanos! No especies de vacas y aves de corral que adiestran para llevarlas al matadero, ser denigrados a animales para alimentar a estos seres repulsivos le daba tanta rabia como cólera. Pero no podía hacer nada, al igual que un insecto atrapado en una trampa de araña, inmovilizada y a marced de estos chupasangre sin alma.
— ¡Maldición! — musito una voz conocida atrás de ella haciéndole dar la vuelta — ¿Quien demonios creen que soy? ¿Un venado? No pueden seguir tratandome como un imbécil todo el maldito tiempo, algun día acabare con estos desgraciados chupa…
— ¿Ryo-kun? — pregunto parpadeando confundida.
— ¡Mikan! — exclamó asombrado al verla ahi sentada como si nada.
Ahora, ambos chicos estaban observando la tetrica ciudad vampirica ante ellos, parecía ser que este sitio tenia siglos de estar aqui desde la sombras esperando el momento exacto para atacar, al menos, ese era el pensamiento que le transmitía al verla desde estos varandales a escasos metros de esos niños jugando a las atrapadas. Ryo no era muy conversador al verla solo se sonrojo hasta las orejas invitandola a estar aqui, ella aun esperaba algun comentario acerca de escucharlo maldiciendo a los “benefactores” de estar vivo e inclusive, el desear acabar algun día el mismo con sus manos. Mikan aun recordaba su primer y unico encuentro con los soldados de la lucha contra los vampiros, fue una vez que ella y su hermana Sora quisieron salir a explorar por si solas los alrededores de su escondite, claro, aquel día se divertieron a lo grande conociendo lugares impensables para ellas y hasta tuvieron un pinic a las runinas de lo que parecía ser un centro comercial. Pero no todo fue felicidad. Cuando se disponían regresar a casa fueron intersectadas por un jinete del Apocalipsis, las pequeñas niñas no podían creer absolutamente nada a lo que sus ojos estaban visualizando pero lo unico que atino hacer Mikan fue el sujetar la mano de Sora y correr, pensó que fue una inresponsabilidad de su parte permitir semejante cosa como el salir fuera de casa el dejarse influenciar por Sora tambien, si las dos morían aqui seria el final de todo y eso seria su culpa. Aunque no murieron. El ejército imperial japones salieron de la nada teniendo una formación extraordinaria, en un dos por tres acabaron con esa cosa salvandolas a las dos de la muerte al asecho, la casta se sorprendió de ver a una rubia de dos cóleras no mas joven que ella quien poseia un porte jovial, la chica se acerco a ellas ofreciéndole acompañarlas a casa para evitar mas peligros. Sora fue la primera en estar de acuerdo con eso enganchando su brazo al de la rubia, su hermana estuvo preguntándole durante todo el camino sobre pertenecer a el ejercito japones, la verdad, Mikan no presto atención a nada de lo que contesto a rubia pensaba mas bien en el regaño de sus padres al saber lo ocurrido, si Sora quería unirse a eso era algo que no le consernia, además, de ver un rotundo no en los labios de su mamá. Ahora bien, lo siguiente del relato es historia puesto que los gritos de sus padres fueron agonizantes para ambas, aunque ambas chicas juraron no volver a salir de esa manera sabiendo los peligros existentes allá fuera, le agradecieron a la rubia por su trabajo en rescatar a las niñas emprendiendo nuevamente el camino hacia el pelotón donde estaba. Mikan estaba segura que recordaría por siempre la expresión de su hermana, risueña, entuciasta y un brillo peculiar en sus ojos gris al admirar aquel uniforme negro con verde notando desde lejos aquella capa ondeante, seguramente de seguir viva Sora hubiese optado por integrarse al ejercito. De hecho, de haber conocido a Ryo ellos estarían llevándose de maravilla, pero no ocurrirían, su pequeña hermana estaba muerta a manos de esa cosa asquerosa.
— Deseo salir de aqui — habló por fin el pelirrojo con un tono de voz apagado — los vampiros nos han dicho que allá fuera es puro caos pero… pero no me importa eso, mi unico deseo es aniquilarlos a todos hacerles pagar por tratarnos de esta manera.
— Te verías genial — le dijo ella de la nada logrando un efecto notorio en el rostro del chico — con el uniforme del ejercito imperial japones, aquellos que desean aniquilar a los vampiros tienen una organización para ellos.
— ¿Como? — musito sorpresivo el pelirrojo no creyendo nada de las palabras de la chica — ¿Un ejercito has dicho?
— ¿Eh? — la expresión de su cara fue todo un poema pues al parecer este chico no sabia nada de esto — ¿No sabes nada de ellos Ryo-kun? Son los que salvan la humanidad de los vampiros mi hermana menor quería pertenecer a ellos cuando fuera un poco mayor.
— Llevo viviendo aqui desde un poco mas tarde del desastre, no tenia ni idea de su existencia — dijo formándose un brillo especial en los ojos transmitiendo la esperanza en ellos — ¿Te das cuenta de eso Mikan? Seremos rescatados por ellos en cualquier momento.
— Oh, no, no lo creo mi querido corderito rebelde — alguien con burla en la voz apareció detrás de ellos alentandolos a la vez por ello — El ejercito de humanos jamas vendrían aqui porque de lo contrario seria un suicidio, aunque eso no es lo importante aqui sino… tu mi querida ovejita perdida ¿No sabes mucho de las cosas de afuera? Es peligroso dar esperanzas en donde no las hay.
El vampiro de ojos carmesí estaba frente a ella con una expresión cinestra en la cara, aquel escalofríos la invadio nuevamente como cuando lo vio por primera vez aquel fatídico día, esta vez no tenia el apoyo del vampiro rubio para esconderse atrás de él. Estaba sola, bueno, con Ryo quien es una bomba de tiempo estando al rededor de vampiros podía intuirlo al estar a su lado con su cuerpo temblando. ¿Como es posible que pensara en que jamas en lo veria? fue muy ilusa el solo plantarselo por puro instinto, este sitio era su territorio obviamente se lo encontraría hasta en la sopa.
— Ovejita… — sisieo acercándose a ella tomando su rostro con una sola mano tomandola por sorpresa, Ryo temblo mas de la rabia — no quiero desperdiciar una sangre tan encantadora como la tuya asi que… jamas hagas arrepentirme de haberte rescatado.
¡El era el vampiro noble que mencionaron! No hablan del rubio con rostro señido producto del dolor, eso quería decir que los rumores sobre él eran totalmente ciertos aquel chico es solo un perrito faldero de la reina de los vampiros, pero… ¿Por qué la rescato en ese entonces? No lo entendía pero cual sea el motivo necesitaba saberlo, quería hablar con Mika en este instante.
— ¡Sueltala maldito chupasangre! — bosifero un pelirrojo apretando los dientes de la rabia al ver la castaña presa por ese vampiro, y no cualquiera, sino el mas peligroso de todos.
— Asi que has hecho amigos nuevos, es rápido como te adaptas — sonrio socarronamente hacia Ryo haciéndolo enfurecer mas — es adorable de tu parte humano pero no cometas idioteces, es un consejo, en cuanto a ti ovejita perdida — susurro esto último cerca del oído de ella dando un suspiro en su cuello, la castaña reprimió un quejido — espero que cierres esa boquita tuya de lo contrario… ire por ti para beber hasta la última sangre de tus venas, la cual, huele apetitosamente bien.
— Suelta tus asquerosas garras de esa niña ahora, Ferid Balthory — dijo alguien con tono amenazante hacia el vampiro noble.
Los ojos de Mikan se abrieron a par junto a los de Ryo quien dejó su postura defenciaba al ver el chico delante de ellos, el vampiro rubio Mika sosteniendo su arma en el cuello del Bathory sin titubear o arrepentimiento, sus ojos azules hoy reglanpagueaban de la ira, eso colmillos filosos se notaban tensos y listos para atacar en cualquier momento de considerarlo preciso. Pero Mikan no notaba mas que los grandes detalles igualmente los pequeños, como su cabello rubio parecía mas feroz al encontrarse enojado o como su rostro perfecto se tornaba de piedra al estar frente a este tipo repulsivo, a lo que la chica considero hermoso al vampiro quien fue su real salvador.
— Querido Mika no sabes como siempre tratar a tus superiores, además — soltó a la niña apartando la espada del rubio de su cuello — no pretendía hacerle nada malo a nuestra querida oveja perdida, solo quería saber como estaba evolucionando su estadia en la ciudad.
— Bathory… — le dijo apretando los dientes con rabia sin guardar su espada.
— Bien noto que hoy no estas de humor, como siempre… — rio divertido caminando unos pasos lejos de ellos pero antes miro a la castaña con sus ojos carmesí — recuerda lo que te dije hace unos momentos, Mikan.
Escuchar como la llamaba por primera vez con su nombre aquel vampiro ciniestro le hizo dar nauseas, sin duda aquello fue una amenaza dura de ignorar cosa que jamas haría, callo al suelo sin fuerzas algunas en sus piernas para sostenerse Ryo a su lado corrió a socorrerla llamándola una y otra vez, pero ella no contestaba, sus pensamientos se consentraban en aquel ser peligroso que la vigilaría con silo. Mika a su frente observo como se derrumbaba la chica al suelo como si fuera una muñeca de papel, Bathory seguro al ver esto se deleitaria hasta llegar al éxtasis, aquel maldito ser repulsivo le encantaba ver a los humanos fracasar en todo, y en estos momentos, esta niña parecía estar partiendose en pedazos. El rubio envaino su espada acomodando la capa de la espalda hacia un lado listo para retirarse, no tenia nada que hacer aqui de todas maneras acercarsele a humanos jamas estaría en sus planes, por mucho que fuesen aun niños, seguían siendo esos seres llenos de codicia y ambiciones oscuras. Mejor seria retirarse.
— ¡Aguarda! — exclamó una vocesilla atrás de él sorprendiendole, ella jamas se le dirigió directamente como ahora, eso lo tomo por sorpresa — yo… yo quiero hablar contigo.
— ¿Estas loca? — le reclamo Ryo quien a ayudaba a parar con asombro en los ojos — ¡El es un vampiro! ¡vampiro! ¿Y tu quieres hablar con el? Sin duda has perdido la cabeza.
— Escucha al niño, tiene razón — la voz clara del vampiro inundó sus sentidos — tu no deseas hablar conmigo mejor ve a casa y descansa, estas pálida.
— ¡No! Tu no entiendes ni sabes lo que quiero — salio corriendo hasta el safandose del agarre del pelirrojo y sujetando el brazo al vampiro — necesito hablar contigo y no es una opción, Mika.
— ¡¿Qué?! — el rostro sorprendido del rubio no se hizo esperar.
Cerca, esta chica estaba muy cerca de él podía percibir lo tibio que podía ser tacto, ese color de ojos tan hermosos como la piedra jade y tan brillosos al igual a las estrellas, pero su olor ¡Su bendito olor! Era de la primavera calido, esquisito y el tono claro a la vainilla. Quería probar su sangre. Voltio inmediatamente su rostro a un lado dándole la espalda por completo a la chica, los colmillos que con tanto esfuerzo trataba de contener le estaban palpitando con fuerza tratando de pedir sangre, sangre fresca y humana, ¿por qué no? Sangre que corría en las venas de esta chica. Debía huir antes…
— ¡Dejate de tonterías y vamos a casa! — grito Ryo atrás de ellos haciendo dispersar un poco la mente del rubio — Karen debe de estar preocupados por nosotros.
— ¿Akito-kun aun no ha salido verdad? — afirmo sin si quiera voltear a mirarlo pues puso mas firme su agarre en el vampiro — esperalo, mientras estare hablando con Mika cerca luego volveremos juntos a casa.
— ¿Qué? ¡Espera!
Pero no pudo frenarla pues Mikan había empujado a correr al vampiro justo detrás de ella hacia uno de los callejones, Ryo creyó a la chica la mas tonta y arriesgada de todo el mundo ¿por qué se sorprendía el ser salvada en manos de Mika? El es un vampiro seguramente sacaría algun provecho de hacerlo, cosa que al chico pelirrojo le hacia helar la sangre si aquel ser le hacia algo a Mikan… lo lamentaria.
Mientras tanto la castaña estaba corriendo por un callejón oscuro tomando a Mika de la muñeca cosa que le parecía extraño, hace unos minutos estaba bastante renuente de hablar con ella a solas, ahora era un obediente vampiro siguiendo a una niña humana. ¿Le ocurriría algo? De todas maneras se enteraria ahora.
Soltó el agarre donde le tenia al chico dejándolo a unos cuanto metros lejos de ella con el cabello cubriendo su mirada, Mikan sintio que nada buena estaba pasando con el rubio para estar invadiendolo una ola de aire frío, a parte este callejón oscuro con olor sin duda apestoso no ayudaba mucho con el ambiente. Bien, de todas maneras no pretendía correrse hacia atrás porque tenía una meta, conocer la verdad detrás de la fachada de vampiro solitario temible.
Mientras tanto la castaña estaba corriendo por un callejón oscuro tomando a Mika de la muñeca cosa que le parecía extraño, hace unos minutos estaba bastante renuente de hablar con ella a solas, ahora era un obediente vampiro siguiendo a una niña humana. ¿Le ocurriría algo? De todas maneras se enteraria ahora.
Soltó el agarre donde le tenia al chico dejándolo a unos cuanto metros lejos de ella con el cabello cubriendo su mirada, Mikan sintio que nada buena estaba pasando con el rubio para estar invadiendolo una ola de aire frío, a parte este callejón oscuro con olor sin duda apestoso no ayudaba mucho con el ambiente. Bien, de todas maneras no pretendía correrse hacia atrás porque tenía una meta, conocer la verdad detrás de la fachada de vampiro solitario temible.
— Eres una idiota… — susurro con voz baja, oscura y ciniestra recorriendole un helado frío por la piel — ¿Qué hace en ti en venir a ser semejante estupidez?
— Yo… — trato de decir.
Un agil moviento por parte del vampiro hizo que quedara completamente apresada por el contra de la pared, las mano de él permanecían en cada uno de sus costados evitando un posible escape de ella que jamas ocurriria, Mikan estaba totalmente absorta de que podría pasarle apartir de ahora su mente quedo en blanco al oler aquella fragancia en Mika. Flores silvestres y canela, pero aquella paz que le transmitía no estaba pues la sumplantaba un sentimiento opresor en el pecho, no sabía si era el lugar donde estaban o le hecho que le obligo a estar en este sitio, pero algo ocurrió con el rubio.
— Todos los humanos son iguales, sean niños o grandes siguen teniendo esos deseos egoístas en sus mentes — comentaba con tono de voz neutral sin aun mirarla — sin pensar en que podría estar pasando en la mentes de los demás o el posible acontecimiento a ocurrir.
— Si es asi… ¿Por qué me salvaste? — le replicó la chica alzando su rostro con decisión apretando su mano casi enterrando la uña en la palma de las manos — si consideras a la raza humana de esa forma, el salvarme seria un asco para ti ¿no?
— ¿Qué importa si te salve o no? — musito con desprecio absoluto golpeandola a todos sus sentimientos buenos hacia él — deberías en abstenerte a solo sobrevir aqui, ese es tu unico trabajo.
— ¡Pues a mi si me importa saber que me salvaste! — exclamó alzando su voz casi gritando — y quiero saber la verdad, no eres como esos monstruos de por aqui tampoco transmites miedo hacia los humanos, al menos no a mi, Mika eres un buen vampiro.
— ¡No soy bueno en lo absoluto! — estallo con ferocidad mostrando por fin la expresión de su cara, era un caos total, había sombras por todas partes y sufrimiento. En verdad la estaba pasando mal — ¿Acaso me conoces para saberlo? ¡No! Asi que no te involucres en lo que jamas te incumbe.
— ¡Me has salvado! — siguió ella aun mirando el zafiro de ojos que tenía a su frente — dos veces ¡Dos veces de aquel cretino! ¿Acaso eso no es un señal de ser un buen vampiro?
— ¡Callate! — bajo su cabeza al suelo apretando sus puños para tratar de contenerse — maldición solo callate.
— No, no lo haré — repuso ella con firmeza — Mika ¿A que le tienes miedo exactamente?
— ¡Callate!
— ¿A que descubran tu verdadera faceta? O… — trago en seco para armarse de valor escondido — ¿Qué no eres lo que aparentes ser?
Entonces fue lo último en poder soportar Mika el pequeño hilo de cordura que contenía sus instintos vampiros se rompió, sujeto con firmeza los brazos de la chica para inmovilizarla por completo evitando el escaparsele de ser posible, se acerco al cuello de ella blanquecino expuesto y donde marchaba tranquilamente aquel liquido que tanto anhelaba. Mikan sintio una escalofríos recorrerle el cuerpo completo al ver lo cerca que estaba el rubio de su cuello, la respiración de el le hacia cosquillas en esa parte pero a su vez la dejaba estática, ella no era ninguna idiota sabia a la perfección que haría en los próximos momentos el rubio. La morderia. ¿Tenia miedo? No, no al menos de alguien como Mika quien alma pura transmitía nuevamente a su alrededor solo que esta vez estaba combinada con algo mas, el deseo, a eso si le tenia un poco de susto la castaña pero lo de ha de ser sera. Una sensación humeda le recorrió el cuello notando como Mika le dio un lamento en ese sitio, la chica reprimió un jadeo ante aquello jamas había pasado por algo igual pero eso le hizo acelerar el corazón sin control, en verdad este rubio quería eso. Anhelaba su sangre. Pronto unos pequeños pinchazos se clavaron en la piel de su cuello hundiendose poco a poco hasta perforarle por completo, Mika por primera vez perdió su humanidad ante el sabor se la sangre fresca, caliente al explotar en su boca con un millar de sensaciones indescriptibles, pensó que jamas podría parar de consumirla ahora que sabía su miel. Pero había algo distinto, algo que jamas podría explicarlo con palabras o hechos, sentir asi a la castaña le hizo perder el control sobre si mismo. ¿Qué le hizo esta niña con su ser?
Las piernas de la castaña le empezaron a fallar pero no debido a la debilidad, mas bien era otra cosa, por eso sin saber ambos comenzaron a deslizarse por el suelo con suavidad sobre la pared, las manos de Mikan se aferraron con fuerza sobre los brazos de Mika que se mantenían fuertes en sus costados. Parecía mentira que después de ser salvada por este chico pensó en como se sentiría que la mordiera, y ahora que estaba pasando no podía sacar otra conclusión que sentir un éxtasis extraño, como si su cuerpo fuera de plumas o aire con cada succión que hacia en su cuello, pero no era malo mas bien lo contrario aunque una parte de si le decía no parar otra quería que se detuviera, ya estaba comenzando a ver borroso. Mika persibio que el agarre de la castaña se estaba debilitando por lo que la soltó rápidamente jadeando con fuerza, al verla noto como la expresión de la chica era totalmente contraria a todas las vista por él al ser mordidas las personas por vampiros, la castaña jadeaba al igual que el pero tenia un brillo raro sus ojos como si estuviera en el cielo y no el infierno. Mika lamió sus labios tomando el último resto de sangre de la niña, el era un monstruo, un monstruo en hacerle esto a esta pequeña pero su inhumanidad le decía que hasta hora era lo mejor en experimentar en su nueva vida de inmortalidad. Asi que, sin evitarlo se dejó caer encima de Mika recostando su cabeza en los hombros de ella, no quería decir nada tampoco moverse de aquel lugar simplemente queria permanecer justo en donde estaba junto al olor de la chica, ella cerro los ojos trantando de recuperar su vital recurso para respirar, podía percibir como Mika tambien estaba tratando de controlar sus instintos vampiricos ahora su respiración al pesar de ser rápida le parecía musica para sus oídos. Rítmica, musical y aire melodioso haciéndola sonreír de medio lado, ahora en adelante tenia un nuevo fetiche siendo la respiración del vampiro. Por eso, levanto con la escasas fuerzas sus brazos envolviendo al rubio en ellos empujandolo para sentirlo mas cerca, sin saberlo el cuerpo de el comenzó a temblar ligeramente dándole paso nuevamente al dolor, estaba llorando, Mikan cerro los ojos acariciando el cabello revoltoso que tenia el vampiro que era sedoso, suave y daba una sensación extraña en sus manos parecido a contemplar un animal. Flopi. Su recuerdo la golpeo fuerte en el estomago dando tambien paso al dolor, se aferro a Mika tambien liberando sus lágrimas desde hace tiempo acumuladas en su alma, saber que esta sola, la amenaza del vampiro noble y ver al rubio cayendo a pedazos a frente de ella la desarmo. No sabía que pasaría apartir de ahora pero no quería soltar este cuerpo calido, tampoco dejar esta sensación de ser comprendida en su dolor como lo hacia con este chico, solo le quedaba por los momentos seguir respirando.
Las piernas de la castaña le empezaron a fallar pero no debido a la debilidad, mas bien era otra cosa, por eso sin saber ambos comenzaron a deslizarse por el suelo con suavidad sobre la pared, las manos de Mikan se aferraron con fuerza sobre los brazos de Mika que se mantenían fuertes en sus costados. Parecía mentira que después de ser salvada por este chico pensó en como se sentiría que la mordiera, y ahora que estaba pasando no podía sacar otra conclusión que sentir un éxtasis extraño, como si su cuerpo fuera de plumas o aire con cada succión que hacia en su cuello, pero no era malo mas bien lo contrario aunque una parte de si le decía no parar otra quería que se detuviera, ya estaba comenzando a ver borroso. Mika persibio que el agarre de la castaña se estaba debilitando por lo que la soltó rápidamente jadeando con fuerza, al verla noto como la expresión de la chica era totalmente contraria a todas las vista por él al ser mordidas las personas por vampiros, la castaña jadeaba al igual que el pero tenia un brillo raro sus ojos como si estuviera en el cielo y no el infierno. Mika lamió sus labios tomando el último resto de sangre de la niña, el era un monstruo, un monstruo en hacerle esto a esta pequeña pero su inhumanidad le decía que hasta hora era lo mejor en experimentar en su nueva vida de inmortalidad. Asi que, sin evitarlo se dejó caer encima de Mika recostando su cabeza en los hombros de ella, no quería decir nada tampoco moverse de aquel lugar simplemente queria permanecer justo en donde estaba junto al olor de la chica, ella cerro los ojos trantando de recuperar su vital recurso para respirar, podía percibir como Mika tambien estaba tratando de controlar sus instintos vampiricos ahora su respiración al pesar de ser rápida le parecía musica para sus oídos. Rítmica, musical y aire melodioso haciéndola sonreír de medio lado, ahora en adelante tenia un nuevo fetiche siendo la respiración del vampiro. Por eso, levanto con la escasas fuerzas sus brazos envolviendo al rubio en ellos empujandolo para sentirlo mas cerca, sin saberlo el cuerpo de el comenzó a temblar ligeramente dándole paso nuevamente al dolor, estaba llorando, Mikan cerro los ojos acariciando el cabello revoltoso que tenia el vampiro que era sedoso, suave y daba una sensación extraña en sus manos parecido a contemplar un animal. Flopi. Su recuerdo la golpeo fuerte en el estomago dando tambien paso al dolor, se aferro a Mika tambien liberando sus lágrimas desde hace tiempo acumuladas en su alma, saber que esta sola, la amenaza del vampiro noble y ver al rubio cayendo a pedazos a frente de ella la desarmo. No sabía que pasaría apartir de ahora pero no quería soltar este cuerpo calido, tampoco dejar esta sensación de ser comprendida en su dolor como lo hacia con este chico, solo le quedaba por los momentos seguir respirando.
Y alli justo en ese callejón oscuro permanecieron juntos los chicos abrazados liberando las descargas de su alma, sin importarle las demás personas quien estarían pesando en ellos.
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