jueves, 27 de noviembre de 2014

Meet me in the future

                          II

Esto no estaba pasando, en verdad no estaba pasando, luego que Suzuka pego el grito mas largo y alto de su corta vida todos inmediatamente le preguntaron que le sucedía, nadie reaccionaba de esa manera al escuchar el nombre de alguien a quien apenas conoces. Inmediatamente Nagisa salio diciendo que Rin seguro lo conocía de antes, por ello, la debió asustar o acosarla de una forma.
El pelirrojo que tenía una vena en su frente, miro al rubio con enojo exclamando como si nada sobre un cierto chico saltando y abrazando a un par de pelinegros, dejando por alto el no conocer a la muchacha. ¿Quien era el acosador ahora? Nagisa río con vergüenza, disculpándose.
Makoto tratando de calmar la situación camino hasta la muchacha preguntándole nuevamente el por que de su reacción, ella al ver la tranquilidad transmitida por el mas grande comenzó a contar todo con lujo de detalles lo ocurrido, no omitiendo el revisar el diario del Matsuoka a lo que el exclamó un "Oye". Haru por su parte le pregunto al chico pelirrojo sobre su diario ¿Acaso era una chica? Rin le reprendió con un simple "Cállate".
Ahora ya relatado todo los chicos permanecieron con caras calmadas, fue únicamente Haruka quien rompió el silencio tratando de relajar a su prima.

   Seguramente fue un error del sistema, suelen arreglar a los nadadores con otros nadadores, y los de otros club con otros club. — explicaba con calma, el chico. Así que otros clubes... ¡Acabaría con su padre! — Al tener Rin nombre de niña seguramente hicieron esa conjunción, no es tu culpa.

   ¡Ha! — Río con arrogancia el pelirrojo — ¿Estas sugiriendo que es mi culpa?


   Si, es por tu nombre de chica que arrastre a mi prima en esto. — dijo con su voz casual, Haruka.

   ¡Mira quien lo dice! « el burro hablando de orejas » — exclamó, elevando su voz indignado — Te recuerdo algo que quizás se te ha olvidado Haru, pero tu también tienes nombre de chica.


   Pero no es a mi quien han confundido con una, ni mucho menos asignado a compartir habitación como si lo fuera. — atacó con voz neutral.

— ¡Ustedes dos ya basta! — exclamó con cansancio, Makoto parándose al frente de cada uno suspirando. — Esto no es sobre ustedes, es sobre Suzu-chan.
   Makoto... — refunfuño por lo bajo Rin — esto también es sobre mi, sino resolvemos esto estaré compartiendo habitación con una chica y no una cualquiera, hablamos de la prima de Haru.

   Tranquilos, resolveremos esto. — Sonrió con calma, Makoto — No te preocupes Suzu-chan.


La pelinegra al escuchar esas palabras le invadió una calma absoluta, creía en ellas, pero sobre todo creía en su amigo de la infancia. Pero el no tenía poderes mágicos. No solo no pudieron hacer nada con respecto a eso, también salieron reprendidos por meter sus narices donde no les correspondían hacerlo, las habitaciones ya estaban todas ocupadas y no podían hacer nada. La encargada de asignar los cuartos les sugirió realizar una carta con una exposición de motivos, allí deberían reflejar claramente la problemática que estaban presentando, aunque bajo su punto de vista no había nada malo en compartir habitación una chica y un chico. En otros países lo hacían. 
Makoto sujeto a su amiga antes que reaccionara de una manera agresiva, como la conocía de hace años sabia a la perfección su manera de actuar ante lo injusto o fuera de base, y esa era la autentica agresividad combinada de una bizarra manera con la adrenalina. Por eso se la llevo sosteniendo sus hombros haciéndola caminar, pronto esa serena cara se convirtió en una caótica llena de surcos demostrando su desacuerdo infinito, mejor no soltarla o sino causaría grandes problemas.
Todos ya cansados se sentaron en unas escaleras tratando de reponer su aliento, Suzuka que recobro su compostura se deslizo al lado de Haruka que permanecía con su calma habitual de siempre, pensó que si compartiese la habitación con él no habría tal problema; es decir, cuando ambos eran niños y se les unía Makoto, dormía en el medio de estos dos como si nada. Pero había algo nuevo. Ya no eran niños. Y ella amaba a su primo Haruka.
Soltó un suspiro cansado llamando la atención del pelinegro, quien poso sus ojos en la chica que parecía estar agobiada con todo esto.

   Has escuchado a Makoto ¿Cierto? — Hablo el chico, llamando la atención de la muchacha — En verdad vamos a resolver esto, así que no pongas esa cara.

   ¡Si! ¡Si! Suzu-chan — exclamó animado Nagisa, levantándose de su asiento y acercándose a los pelinegros — lo lograremos.


   Ciertamente si se trata de cartas con esa índole, puedo hacerlas sin ningún problema. — hablo también abandonando su puesto, Rei acomodando sus lentes. — Déjemelo a mi, Suzuka-san.

   Gracias, chicos — exclamó conmovida.


Rin observaba todo eso callado desde su puesto, estaba impresionado de como todos estaban dispuestos a ayudarla al pesar de no conocerla nada, bueno, exceptuando a Haru y Makoto que la conocían desde pequeños. ¿Por qué? Ellos seguían siendo los mismo de siempre, alargando su mano a quien la necesitasen sin importar que. Si. Fueron ellos mismos quienes lo salvaron de ese abismo, Haru y sus mas grandes amigos.

   Aun no hemos ido a un lugar, — dijo Rin, llamando la atención de todos. — Estoy seguro que es nuestro último recurso, de él no poder ayudarnos estamos perdidos.

   Rin, no te referirás a... — señalo nervioso, Tachibana.


   ¿Quien? — Pregunto confundida la pelinegra, mirando a ambos lados — ¿A quien se refiere?

   El Capitán Mikoshiba. — puntualizo Rei, sin una pizca de miedo en su voz — Es el encargado del club de natación del Samezuka, es un poco imperativo y muy emocional pero es una gran persona. Al pesar de estar enamorado de...


   Eso no es importante Rei — lo interrumpió Rin, aclarando su garganta y dejando a Suzuka confundida ¿Enamorado de quien? — Vamos con él.

Se adelanto con pasos firmes hacia escaleras abajo, los demás no teniendo mas opciones lo siguieron sin rechistar, solo Makoto se quedo junto a Suzuka ofreciéndole una mano para levantarse la cual aceptó. Ambos iban atrás de los otros, en un silencio cómodo con miradas cómplices cargadas de mucha emociones juntas, para Makoto era simplemente grandioso tener a su amiga de regreso parecía recordar aquellos momentos de su niñez. Suzuka siempre fue una chica con alegría contagiable, muy pocas veces la veías enojada inclusive en una aquella vez que su padre no le dejo quedarse con un gatito, si, al igual que el la pelinegra adoraba a los animales especialmente a los gatos.
Una vez estando pequeños se encontraron con un gatito cachorro, estaba perdido porque tenia un collar con su nombre, Makoto sugirió la idea de cuidarlo hasta encontrar sus dueños a lo que su amiga asintió, como ella se quedaba en la casa de Haru no podía ofrecer quedarse con el sin pedirle permiso a sus tios. Sin embargo, al tratar de hacerlo le dieron un rotundo no, su papá es alérgico a los felinos por lo tanto seria imposible cuidar de el gatito. 
Al final Makoto no tuvo otra cosa mas que llevárselo a su casa, pero sin olvidar la serena cara ante toda la situación de su amiga.
Allí de inmediato supo que quería en un futuro estar con ella.
Nagisa observaba el comportamiento extraño del par de atrás, Haru iba muy tranquilo junto a Rin ignorando lo que ocurría detrás suyo, el rubio no era de meterse en lo que jamas fuese asunto suyo pero esto ameritaba cierto grado de involucracion de su parte. A Makoto le gustaba la prima de Haru, al igual que el pelinegro lo hacia, salvo a saberlo manejar muy bien al ocultarlo. El problema ahora era ¿Quien quería Suzuka?
Llegaron a las habitaciones de los chicos de grados superiores quienes lo miraban con algo de confusión, la pelinegra se pego mas a Makoto nunca en su vida había estado rodeada de tantos hombres, solamente exceptuaba a Makoto y Haru por compartir su infancia con ella. Pero al internarse en la escuela para ser enfermera, solamente socializaba con chicas quienes eran las únicas con quien compartía algo, pero ahora en vuelta en esta situación ¿Estaría obligada a ver muchos chicos en sus descanso? Al igual que compartir habitación con uno.
Llegaron a una puerta de madera quien golpeo suavemente Rin con delicadeza, pasaron solo segundos para ver salir de ella a un chico sumamente alto, robusto, de cabello alborotado y ojos dorados con una sonrisa en los labios recibirlos. Se trataba de Seijiro Mikoshiba capitán del equipo de natación del Samezuka.

   ¡Oh chicos! — exclamó el hombre con vivaracha voz, golpeando con su mano el hombro de Rin con fuerza, porque frunció el ceño adolorido — ¿Qué me los trate por aqui? Tachibana, Matsuoka.

   Capitán, vera tenemos un pequeño error con esta chica. — se hizo a un lado señalando a una pelinegra junto a Makoto — Suzuka Nanase, ella fue transferida desde el extranjero y fue asignada a una habitación que no debería estar. La mía.


   Valla... ¿Y que paso con Yamazaki? — pregunto rascándose el mentón, en tanto miraba a la muchacha.

   Lo asignaron nuevamente, posiblemente este con su hermano o Ai. — Contesto con tranquilidad, nuevamente Rin.


   Nanase... Nanase ¡Oh! ¿Eres hermana de Haruka Nanase? — Exclamó sorprendido, acercándose a la chica detallándola — ¡Pero si hasta te pareces un poco a él!

   Soy su prima. — otra vez su estilo loli, hizo su aparición — Puede llamarme Suzu-chan para que no haya confunciones, Capitán.


   Linda... — comento embobado.

   Capitán, no vinimos para eso. — lo freno Makoto sonriendo incomodo, ante la posible acción del muchacho.


Seijiro se quedo pensativo unos momentos ante tal situación, los otros chicos se quedaron expectantes ante las posibles palabras del chico mayor, si este no podía ayudarlos estarían tal y como dijo Rin. Perdidos.

— Justamente me comentaron sobre las habitaciones, por los momentos la de las chicas están todas ocupadas. — comentaba el muchacho con voz seria, haciendo desalentar a los chicos — lo siento, en verdad no puedo ayudarlos.

Y ahí estaba ella en medio de una habitación pequeña acompañada de un chico, que le importaba un pepino el quitarse la camisa frente de ella y buscar otra, como si la pelinegra fuese una especie de recuadro o objeto en la habitación. ¿Esto era en serio? Pensó, es decir, exactamente cuando ella se va a transferir todos los cuartos estaban ocupados y la desafortunada de Suzuka pagaría las consecuencias.

Menuda suerte.

Se deslizo en la silla del escritorio junto a la ventana ya bautizado como suyo, quien sabe por cuanto tiempo hasta poder asignarla a uno con chicas como ella, de lo contrarió, las cosas se pondrían bastante feas.

   Oye tú, Suzuka, antes de instalarte aqui deberás saber ciertas normas de convivencia, para no violar nuestra privacidad. — dijo con autoridad, Rin llamando la atención de la muchacha que ahora susurraba "lo que me faltaba" — Primero, mi cama es la de abajo no te subas, coloques o hagas cualquier cosa sobre ella ¿Entiendes?

   No me gusta de todas maneras esa. — Gruño por lo bajo.


   Segundo, — exalto sus palabras con precisión — no toques mis cosas, menos revises mis cuadernos allí existe contenido que no te interesa saber.

   ¿Es por lo de esta mañana? Pues bien, lo siento ¿si? No suelo revisar cosas que no son mías. Solo tuve curiosidad de la persona con quien compartiría cuarto. — recalcó con enojo, sintiéndose ofendida.


   Tercero, — ignoro las palabras de la chica — me gusta el orden, amo el orden así que espero no tener problemas contigo de ese índole. ¿Te quedó claro?

   Bien, todo perfecto pero... — el muchacho frunció el ceño en desacorde — ¿Quien te nombro jefe de la habitación? Porque yo no vote por ti.


   Muy graciosa, chica loli — ella frunció el ceño enojada — pero no se trata de ser el jefe o no, solamente quiero tener una convivencia tranquila contigo.

   ¿Me has dicho chica loli? — preguntó con impresión, haciéndola enojar mas.


   ¿Crees que no me dí de cuenta?  — se acerco a ella con cautela — fingiendo ser linda, cuando en realidad no lo eres. Complejo de loli.

   Tu... — casi se le fue encima pero la interrumpieron.


Un toque de puerta los detuvo a ambos a frenar su discusión, se quedaron quietos esperando que la persona de afuera se decidiera a entrar. Entonces lo hizo. Un pelinegro alto, robusto, de hombros anchos y piel morena, ojos verdes con cara de ser serio pero un poco amable. El chico al verlos de esa manera con ganas de pelear soltó una risotada fuerte, asombrando un poco a la chica que quedo muda ante eso. ¿Quien seria este joven moreno? de seguro un conocido del pelirrojo compañero suyo de cuarto.

   Oigan, sus gritos se escuchan por todo el pasillo — comento el muchacho con voz ronca, robusta tal cual a su apariencia — Además, Rin esa no es la manera de tratar a la que será tu nueva compañera de habitación.

   Sousuke, solo... solamente cierra esa boca tuya que tienes. — finalizo el Matsuoka con algo de fastidio.


El chico moreno dejo a un lado al pelirrojo fijándose en la chica que ahora estaría con su amigo, aunque ella lo estaba mirando hace unos segundos voltio para hacer otra cosa ingnorandolo olímpicamente, Sousuke sentía que esta muchacha se parecía mucho a alguien que conocía bastante bien y eso le molestaba un poco sobre todo con esos ojos azules color agua. No. ¿Era una broma no? Pero parecía encajar las piezas a la perfección, es decir, cabello negro azabache largo, estatura promedio y rasgos delicados como una persona sensible pero fuerte de corazón. Veas por donde lo vieras hay estaba presente la persona con quien menos se llevaba bien en su vida.

Haruka Nanase.

Sin saberlo comenzó a fruncirle el ceño como si fuese el mismísimo pelinegro con quien estaba tratando en estos momentos, pero no, seguro ella era su hermana o algún familiar cercano a él optaba por el ser su hermana porque sus parecidos eran extraordinarios salvo que la chica, bueno, era una mujer por lo tanto su mentón es mas fino y delicado al de un hombre. Cuestión de lógica claro esta. Sin embargo, existía algo más dentro de ella que la diferenciaba al joven Nanase ¿Pero que era?

   Vamos Sousuke — lo llamo su amigo, sacándolo de sus pensamientos mirándolo de vuelta — sino llegaremos tarde a la práctica.

   ¿Practica? — Exclamo la chica, al escuchar a Rin hablar sobre algo llamando su atención — ¿Qué practica?


   Tu también deberías de alistarte — propuso mirándola de reojo ya casi cerca de la puerta — después de todo, también eres oficialmente una miembro mas del Samezuka.

Dicho esto se marcho de la habitación, cerrando la puerta detrás de sí.
Suzuka coloco cara de piedra ante la declaración del muchacho, tratando de entrar en su cabeza de una vez que ya no era un joven primeriza para ser enfermera, no, ahora estudiaría otra cosa debido a su descuido amoroso. ¡Maldición! Ella es una nadadora en esta academia.
Se levanto de su asiento buscando unos pantalones deportivos negros, camiseta blanca con un logotipo de su antigua escuela a la derecha del pecho, con una chaqueta del mismo modelo de su pantalones deportivos. Su bañador estaba en una de los cajones de su escritorio, exclusivo para guardar ese tipo de prendas, ahora que lo pensaba, en las habitaciones no hay baños por lo tanto en este piso debía de existir uno el cual utilizar. Mierda. La pelinegra cayo en cuenta de algo: ella era la única chica en el lugar. ¡Rayos! ¿Qué iba hacer? No lo sabia.
Bien, bien por los momentos debía primero ir a la practica y luego resolver ese pequeño problema.
Makoto estaba haciendo sus ejercicios de calentamiento cuando vio a Rin entrando con Yamazaki, frunció un poco sus cejas extrañado que no viniese Suzuka con ellos, bueno, si le preguntase al Matsuoka sobre la pelinegra sin duda le gritaría "No soy su niñera, ella puede cuidarse perfectamente bien sola". Valla que conocía bien a su amigo de la infancia, no tanto como Haru, pero si un poco al fin y al cabo.
Camino sacudiendo sus brazos hacia el podio y subiéndolo, algunos de sus compañeros lo imitaban con sus movimientos, noto como el hermano menor del capitán Mikoshiba, Momotarou, se colocaba a su derecha sonriendo socarronamente y haciéndole señas de saludo. Al igual que su hermano tomaba el tiempo justo en el fondo con libreta en mano, donde se sentaban las chicas a observar a sus compañeros cuando nadaban, diviso entre ellas una cabellera larga roja, Gou Matsuoka hermana menor de Rin.
La pelirroja era la mánager del club de las chicas, ella se encargaba del todo con respecto a las mujeres e implementa algunas práctica para hacerlas mejorar, muchas de sus compañeras de clase han comentado que ellas es muy brutal con los entrenamientos y no perdona a nadie, solo con fuerza y dedicación se cumplen las metas. Pobre de ellas.

   ¡Listo chicos! — grito el capitán Mikoshiba, anunciando para que se prepararan — ¡Alístense!

Makoto y los demás se arrojaron al agua para tomar posiciones, el muchacho era experto en nadar de espalda desde pequeño fue su especialidad, en tanto Rin era mariposa pero por su obsesión hacia Haru lo llevo a practicar el estilo libre, Nagisa es frazada y Rei solo mariposa pues es lo único que sabe nadar. Observando los estilos de sus amigos no conocía el de Suzuka, de hecho, le impresiona saber que ella pueda saber nadar o el practicar la natación siempre se mostraba recia a algo relacionado al agua. Extraño.

   Bien, en sus marcas, listos ¡Fuera! — grito a todo pulmón el Capitán.

Entonces el castaño se lanzo hacia el agua comenzando a mover sus brazos y piernas al compás del agua, él aun recuerda con nostalgia la definicion del agua que tenia Haru, en fin, aun la debe tener. Sobre el no oponerse a ella solo sentirla y dejarse llevar.

Dio la vuelta tocando la pared comenzó nuevamente sus movientos, una vez Nagisa dijo que él parecía a una orca por complexión grande, robusta y la manera de nadar; en ese entonces no sabia si tomarlo como un insulto o apagó. Ahora lo tomaba como lo que en realidad era un cumplido.
Sonó el pito con fuerza de Seijiro anunciando la llegada de todos los nadadores, el moreno se saco su gorro y gogles respirando con dificultad tratando de recuperar el aire perdido, alzo su vista notando como sus compañeros y chicas susurraban entre ellos lo impresionante que era él. Oh, valla, ya sabia por donde iba esto.
Salio del agua aun soportando las miradas de todos en el lugar escuchando los pasos de alguien que ya conocía bien, y el solo pensarlo complicaba mas las cosas en el lugar.

— ¡En hora buena Tachibana! — Exclamó con entusiasmo, el capitán Mikoshiba dándole un manotazo en su espalda — has superado tu antigua marca, sin duda eres el más idóneo para el puesto de sub-capitán del equipo.

Y ahí lo tenían, pensó Makoto en tanto buscaba entre sus cosas su toalla para secarse el cabello al igual que el rostro, ya hace varios días el anterior sub-capitán fue transferido a otra escuela en otra ciudad por lo que ha quedado libre el puesto, Seijiro desde ese momento pensó para el puesto nadie mas y nadie menos que Makoto. No solo porque sus tiempos eran uno de los mejores junto a los de Haruka y Rin, sino que tenia la gentileza y amabilidad de un buen líder, cualidades que son muy importantes para guiar a unas personas.
Sin embargo, Makoto no quería tal cosa él simplemente deseaba seguir asistiendo al club normalmente como de costumbre, junto a sus amigos y disfrutar de lo bueno de la amistad, claro, también aprovecharía el regreso de Suzuka.

   Capitán, ya le he dicho que no estoy interesado en tal puesto. — dijo con voz de insistencia, Makoto — Además, podría colocar a Rin, Yamazaki hasta su propio hermano.

   ¿Qué? ¿Momotarou? — río divertido, dándole mas palmadas a la pobre espalda del castaño — mi pequeño hermano es bueno, no lo negaré, pero aun le falta mucho por aprender.


   Entonces... ¿Rin? ¿Yamazaki? — sugirió nuevamente.

   No, escucha esto Tachibana — sostuvo su hombro mirandolo seriamente — debes pensar esto con calma ¿si? No te estoy diciendo que me contestes de inmediato, solo tomalo con calma, esto puede ayudarte mas adelante. Creeme.


Dio unos golpecitos dándose la vuelta caminando hacia donde estaban las chicas, reuniendolas porque seria su turno para la practica. Pensarlo. Pensar para escoger la definitiva de decir un si o un no, el ya lo sabia desde un principio y no quería tal trabajo para ser catalogado "sub - jefe", estaba bien tal y como estaba.

   ¿Aun no le has contestado a su petición? — llego a su lado, un silencio Haruka.

   Dime, Haru — hablo, mirando como se posicionaba las chicas en el podio — ¿Qué debería hacer?


Suzuka entro con rapidez al centro de natación tal cual como lo vio antes, amplio y con una gran capacidad para albergar a bastantes estudiantes en un solo momento, noto como ya algunas chicas ya practicaban en el agua el estilo frazada con mucha elegancia, olvidaba que en este lugar estaban lo mejor de lo mejor.

Despistada.

Acomodo la correa de su bolso en su hombro caminando hacia donde estaban mas reunión de mujeres, horita se sentía como la primera vez que iba al preescolar, asustada, temerosa, a la espetactiva con respecto a sus demás compañeras y a su vez ansiosa. ¿Qué mas podía hacer?

   Rápido, rápido les toca a los del estilo libre y allí estan Matsuoka-sempai y Nanase-sempai — cometo una chica a otra, apurándola a caminar fuera de allí.

¿Eh? ¿Qué era esto? Casi todas las chicas se alejaban del grupo para ir a ver a Haruka y Rin nadando, se preguntaba si eran tan buenos para descontrolar a la mitad de la población femenina, dejar lo que están haciendo e ir a verlos nadar.
Tratando de no inmiscuirse mucho en el grupo de locas alborotadas gritando los nombres de los chicos, se ubico lo mas alejada posible observando a ellos posicionarse en el podio para saltar; el capitán Mikoshiba hizo sonar su silbato dando asi el salto al agua todos los nadadores.
Suzuka abrió sus ojos a par cuando vio salir a Haruka un poco a la superficie comenzando sus movimientos, él no era común, mas bien una definición exacta seria especial, la manera como se movía el peligro era elegante, glacial, delicada y como calculando cada detalle. Pero existía algo más, algo que no lograba definir.
Entonces apresurando sus movimientos se acerco a él Rin, las chicas comenzaron a chillar al ver tal cosa pues quienes iban dirigiendo a los demás eran ellos dos, aunque a la horita de voltear para regresar Haruka hizo una ágil maniobra, dio dos giradas apoyándose de la pared saliendo disparado a la batuta nuevamente. Suzuka enrojeció sus mejillas llevando las manos a su pecho emocionada, aquel niño que tanto quería desde pequeña era un ser extraordinario y muy especial.
A la llegada, saco su gorro y lentes sacudiendo su cabello a los lados haciendo nuevamente chillas a las chicas, Rin quien no iba tan lejos lo imito pero hizo algo que dejo a los demás callados, alzo su mano comentándolo lo bueno que era nadando el estilo libre y por nada en el mundo se dejaría opacar, tan solo esperara y lo mirara en el estilo mariposa. Fue cuando bufo divertido medio sonriendo chocando su mano con él, aceptando tal comentario del pelirrojo.
Y todo esto igualmente lo presenciaba Makoto a unos cuantos metros alejados de los demás, no se impresionaba por la "victoria" de su mejor amigo, pues él conocía lo suficiente a Haru para saber que el no toma mucho en cuenta esas cosas, el nada para si mismo no para los demás. Pero lo que realmente si le dejaba un poco pensativo era las reacciones de una pelinegra en especial, si, Suzuka Nanase.

   ¿Así que ella es la nueva chica? — preguntó con curiosidad, una chica a su lado sobresaltándolo — parece estar un poco deslumbrada por Haruka.

   ¿Quien no lo estaría? Haru es increíble como siempre — respondió de igual manera, Makoto a la muchacha.


   Si, eso es verdad pero... — ella volteo a mirarlo con perspicacia en sus ojos — ella parece tener una intención diferente con él. ¿No?

   Lo sé, Suzu-chan ha querido desde hace mucho tiempo a Haru. — comento con la mirada baja, el muchacho.


   Y Haruka no le es indiferente a eso — afirmo, notando como el pelinegro encontraba la mirada de la chica y desviándola — ¿Me equivoco?

   No, estas en lo cierto.


La joven chica que acompañaba al Tachibana era Shiori Midoru, compañera de clases del castaño y Haruka, suele llevarse muy bien con este par pero aun mas con él ojiverde llegando hasta ser su confidente. Shiori escucho con mucha atención la historia de una niña con "ojos de soñadora", del cual, su amigo ha estado enamorado desde el primer momento que la conoció.
¿Cursi no?

   Ahora viéndola bien — trato de mirarla entre cerrando sus ojos — tiene un parecido increíble con Haruka, en verdad... ¿No son hermanos?

   Shiori-chan... — suspiro cansado.


   Bien, bien lo he entendido. — alzo las manos en señal de rendición, estando mas o menos acostumbrada a esto — Aunque, hablando en serio ¿No es un problema que te guste la misma chica que gusta de tu mejor amigo?

   Lo es, en verdad se que lo es — soltó, bajando sus hombros abatido — pero eso es algo a lo que jamás podrás luchar, simplemente tratar de llevarlo.


La muchacha sintió la pena de su compañero como si fuera suya, se rasco la cabeza con desgano y fastidio, era por estos motivos que jamás estaba involucrada con el amor este destruía a la persona por completo de no ser correspondido, o al serlo, te metías en un sin fin de emociones que tarde o temprano se acabarían. De lo contrario ¿Por qué existían tantas separaciones? 
Shiori se acerco al Tachibana revoloteando sus cabellos con brusquedad, el chico al sentir tal arrebato de la muchacha trato de quejarse pero no lo hizo, ella sonreía de oreja a oreja simplemente comentando que todo saldría bien.

En tanto Suzuka, luego de ver a su primo nadando de esa manera inmediatamente quiso acercarse a él para hablarle, aprovecharía para acercársele estando aun con el sangron de Rin al lado, justamente pensándolo ahora ese chico era simplemente insoportable, engreido y un idiota.
Era cierto que apenas lo conocía hoy pero le transmitía eso, ni recordar que lo llamo criatura mágica hermosa al verlo salir del agua, si jamás lo negaría, el maldito del Matsuoka tenia un grandioso cuerpo esculpido por los mismo dioses. Inclusive ahora, que mantenía su torso desnudo y notaba como las pequeñas gotas de agua bajaban por su abdomen marcado, pasando después a su bañador largo negro con una línea roja, que de por si, hacia resaltar aquellas musculosas piernas.
Maldición, si que era muy atractivo.

Freno a medio camino retratándose de ir hacia ellos, tomo una bocanada de aire calmando sus pensamientos llenos de feromonas alborotadas, porque era eso, feromonas. ¡Ni si quiera se había fijado en Haruka! Que por cierto tenia un excelente plano abdomen, no tan marcado como su compañero Rin, pero tenia lo suyo al poseer unas cuantas marcas. Eso no era lo asombroso. Sus tripces ¡Benditos tripces! Bien formados, hermosos y perfectos cuando estaban doblados, ya quería estar abrazada por aquellos brazos fuertes que tenia el Haruka.
Aguarden, aguarden, aguarden ¿Cuando se convirtió en una pervertida? ¡Que alguien la detenga!

   ¡Oye tu! — La llamo una chica haciéndola soltar un respingo, aunque volteo ante el llamado — Hace rato que estas observando a nuestros Nanase-sempai y Matsuoka-sempai ¿Quien eres tu? Jamás te habíamos visto antes.

Lo que le faltaba para completar, pensó la pelinegra mirando a la chica pecosa que la hostigaba con la mirada junto a otra de labios grandes, resultaba que los chicos tenían unas kohais bastante acosadoras y por si fuera poco matonas. ¿Acaso querían intimidarla? ¡Menudo lió!

   ¡Responde! — Grito la otra, con voz chillona — ¿Acaso eres una acosadora loca? ¿O la ratona mastico tu lengua?

Tenia unas ganas de decirle que así no es el refrán, pero trago sus palabras junto con saliva sin una gota de nerviosismo, era en estos momentos en que se parecía mucho a su primo. Fría, indiferente y con una actitud controlada fuera de los nervios, estas mujeres eran idiotas al no notar esa igualdad con el Nanase al igual que su apariencia.

   A ver chicas, ya es su turno para el estilo mariposa — llego detrás de ella una voz calmada, pausada y un poco infantil — no se tomen un descanso solo porque vieron a Haruka-sempai y Oni-chan — aguarden, acaso dijo ¿Oni-chan? — de lo contrario lo restaré de sus marcas de tiempo ¿Si?

Las chicas al escuchar eso salieron despavoridas de allí, como alma que llevase el diablo; Suzuka se dio la vuelta lentamente encontrándose con algo increíble. Una chica de melena rojiza larga amarrada con un listón, ojos iguales a los de su compañero de cuarto, piel blanca, rasgos delicados iguales que una muñeca.
Vieras por donde la vieras ella era una Matsuoka, por lo tanto, hermana de Rin.

   Tu debes ser Nanase Suzuka-san — afirmo, sonriendo con amabilidad — Makoto-sempai y Haruka-sempai me hablaron de ti, yo soy Kou Matsuoka y antes a que lo preguntes. Si. Soy hermana menor de Rin Matsuoka.

¡Bingo! Grito mentalmente al escuchar la confección de la pelirroja, es que eso lo decía perfectamente en su apariencia pero más valía dejar las cosas claras.

   Un gusto, entonces — hizo una breve reverencia, la mas joven igualmente la imito — espero que nos llevemos bien.

   ¡Claro! — Afirmo, alegremente invitandola a caminar — por cierto, me disculpo por la grosería de las muchachas de hace un rato. Son buenas deportistas, por lo general todas lo somos, pero ellas... es de una clase especial de despistadas. — comentó con dificultad, casi acercándose a unas bancas — ¡Venga que no darse cuenta de tu apariencia con Haruka-sempai! Cualquiera dirían que son hermanos, pero tu tienes algunos rasgos distintos a él.


   Soy de argentina, mi padre es de allá, de hecho tengo algunos rasgos latinos. — Explicaba tranquilamente, dejando sus cosas en la banca — aparte del acento un poco en mi voz.

   Pero no se nota mucho, lo del acento me refiero. — comentó sorprendida, viendo tomar asiento a la pelinegra — Bueno, luego me contaras de eso en la cena, necesitamos ponernos al corriente. — dijo la pelirroja, tomando su carpeta y pasando las hojas hasta ubicarla en una — Si bien estas en el equipo de Samezuka, necesitamos que nos demuestres tu estilo mejor de nadar y mejor tiempo, solo así seremos capaces de ubicarte en los rangos.


   ¿Rangos? — pregunto, confundida la chica.

   Oh dios, — dejo de mirar su carpeta, para mandarle una mirada de reproche a la pelinegra — ¿Compartes habitación con mi hermano y aun no sabes eso?


Suzuka abrió la boca pero sin poder articular nada, es decir, apenas llevaba unas cuantas horas siendo alumna de esta academia y esta chica ya sabia lo de su hermano y ella. Increíble, sumamente increíble, no sabia si la relación entre hermanos era tan fuerte como para contarle eso o, Kou tenia un informante interno en alguna parte cerca de su hermano. Opto por lo último.
Iba a preguntarle sobre como lo sabia pero se callo, unos gritos euforicos se volvieron a escuchar en el lugar, la Matsuoka se hizo a un lado viendo como su hermano era aclamado por unas grupis locas y desubicadas. Como de costumbre Rin las ignoraba centrando su mente en lo que iba hacer, noto igualmente a Yamazaki posicionarse en el podio al lado de él sonriendole con manera retadora, al estar hablando con Suzuka no se entero de que grupo era este. Sin embargo, al ver al mejor amigo de su hermano se dio cuenta que era el de 200m mariposa. Especialidad de Rin.
Hace unos cuantos días supero su propio record dejando a Sousuke en el tercer puesto, ha de admitir que su hermano era un inmaduro en muchos aspectos, aun asi al tratarse de una competencia le ponía todas las ganas posibles.
Un pitazo hizo a todos salir disparados al agua, sumergiendose y emergiendo para moverse por ella, Suzuka movió su cabeza hacia los lados completamente desinteresada de esta practica aunque las muchachas gritacen euforicas, al unico que le importaba era ver nadar era Haruka y... Freno el carro. Movimientos rápidos, concisos, demandantes y calculadores, era como estar mirando a un tiburón al acecho listo para atacar a devorar su próxima víctima; la pelinegra pensaba que el estilo mariposa era delicado, sutil y un tanto bondadoso no así.
Pero Rin lo estaba demostrando de otra manera, que lo delicado también puede convertirse en brutal y al vez darle un toque elegante, con ganas de quedarte a mirar hasta el último de sus movimientos.
A la hora de dar la vuelta Yamazaki se le acerco un poco, al igual que una ballena silenciosa que mira de cerca su enemigo esperando a pasarlo, de hecho, el moreno es el único hasta los momentos en darle una pelea justa mas ninguno les iguala. Es cuando en un descuido Sousuke le pasa meticulosamente a su amigo dejándolo un poco atrás, todas las chicas fans de Rin sueltan un jadeo impresionadas inclusive Suzuka que esta absorta a todo solo a Rin, quien no desespera ni pierde los estribos para volver a su puesto nuevamente. El pelirrojo empieza a acelerar mas sus movimientos acercándose a Yamazaki, que lucha por mantener su posición intacta pero no por mucho tiempo, tal y como lo describió Suzuka Rin al igual que un tiburón devoro su contrincante, de un solo bocado.
Al tocar la pared las chicas gritan emocionadas entre si, inclusive una Suzuka que salta de su asiento inconsciente de sus actos de celebración hacia un chico que ha declarado caerle mal, por mucho que eso sea verdad nadie puede ante los encantos de un Rin nadando, nadie.

   Suzuka-san... — la llamo Kou, con un tono pícaro en su voz — ¿Termino de contemplar a mi hermano?

   ¿Eh? — Parpadeo dos veces, adaptándose nuevamente a la realidad — ¿EHH?


   Creo que ya reaccionaste. — río de forma pícara.

   ¡Yo no contemplo a Rin! — chillo colocando muchas énfasis a sus palabras — ¿Quien lo haría de todas formas?


   Por supuesto, hagamos de cuenta que su rostro no la delata. — sonrío divertida ante la cara de la pelinegra, quien nuevamente iba a protestar pero la pelirroja alzo una mano deteniéndola — Aunque eso no es lo importante horita, volvamos a la materia sobre los rangos.

   ¿A qué te refieres exactamente con eso? — pregunto, completamente absorta al tema.


   En el club Zamesuka nos dividimos por rangos, es decir, — aclaro su garganta, buscando en su carpeta un modelo de ello — mejor tiempo, resistencia, metros y estilo. Por como estas viendo todos estamos practicando de acuerdo a ese orden, así que para poder hacer tu lo mismo deberás hacernos una demostración.

   La que hace rato mencionaste. — afirmo la pelinegra.


   Exacto, pero no te preocupes. — Sonrió Gou con tranquilidad hacia la ojiazul — esto será bastante sencillo.

Era tan fácil decirlo, pero difícil sentirlo.
Ahora, Suzuka estaba vestida con su bañador negro y dos lineas fucsias en cada costado, gorro del mismo diseño y gogles; como tenia tiempo sin hacer algo asi desde que aprendió a nadar, Gou le ayudó con el calentamiento antes de hacer su prueba. Aun asi no la tranquilizo.
Los demás estudiantes que solo realizaban sus ejercicios ya se habían enterado de la nueva estudiante, estaban atentos de la prueba que le harían en unos momentos y eso Suzuka lo sabía, por lo tanto la ponía aun mas nerviosa.
Haruka, Makoto, Rei y Nagisa decidieron acercarse a las muchachas que conversanban las últimas instrucciones para la prueba, Suzuka al ver la los chicos se alegro un poco por lo que alzo su mano saludandolos. Entonces una ola de aire frío la invasión quedando estática, Nagisa quien fue el primero en llegar a ella le pregunto que le ocurría, la pelinegra trato de sacudir su cabeza dando entender que nada ocurría. 
La chica se dio la vuelta dándoles la espalda a los chicos, en estos momentos no podía creer lo que podría estar pasando pero podía ¿Verdad? Es decir, los chicos parecían ser bastantes populares por aquí, de ver una mujer alrededor de ellos seria una señal de amenaza para ellas.

La suerte le volvía a tocar la puerta. 

— Vinimos a desearte suerte, Suzu-chan — comento Nagisa, muy animado.

   Gracias chicos. — dijo la muchacha, obviando las miradas rayos láser de casi todas las chicas.

   Bien, ahora dejemos que se prepare. — sugirió Gou, llevándose a Nagisa y Rei con ella fuera de allí.


Solamente quedaron Makoto y Haruka al frente de ella, ambos muchachos la miraban con suma tranquilidad aunque ella no sabia a cual de los dos mirar, fue la primera vez que se sentía divida de esa manera. Entre el tierno, amable y comprensivo Makoto y por otro lado; el frío, serio pero preocupado por sus amigos Haruka. ¿Y por qué? ¿Por qué pensaba tal cosa? Si desde pequeña ella siempre ha estado segura de sus sentimientos, al único que amado a su vida es Haruka.

   Haru... — trato de decir pero de vio interrumpida por el acercamiento del pelinegro.

   Asegurate de no resistirte al agua, no le tengas miedo, solamente déjate llevar por ella. — le aconsejo, colocando una mano en su hombro. — Lo demás sera cosa tuya.


   Pero... tengo tiempo sin practicar la natación — bajo la mirada, apenada. Haru se sorprendió un poco de ello. — seguro tendré un fatal tiempo.

   Olvídate del tiempo, de que te estamos mirando, olvídate de todo y solo concéntrate en ti. — dijo, alzando el rostro de la muchacha con su otra mano libre, mirando fijamente esos ojos tan parecidos a los suyos — Además, siempre me ha gustado tu manera de nadar.


Suzuka sintió un fuerte latido en su pecho que la llenaba por completo, nunca pensó el día que escucharía esas palabras de la boca del mismo Haruka, es decir, él siempre ha sido tan frío y desinteresado de todo salvo la natación o la caballa; de resto es poco interesante para él.
Pero en estos momentos la miraba con calma y dulzura, demostrándole que era posible lograrlo por lo tanto no debía temerle al agua, no debía de temerle a la natación.

   Gracias Haruka. — sonrió con sinceridad al muchacho.

El asintió, medio sonriendo dándose la vuelta para marcharse con un Makoto sonriente, quien a su vez, le susurro a la muchacha un "suerte".
Ahora bien, el capitán Mikoshiba junto a Gou se reunieron junto a la pelinegra para guiarla al borde de la piscina, el muchacho tomaría el tiempo y la chica lo anotaría encargándose del resultado final.
Suzuka se acomodo los gogles en su lugar moviendo sus hombros a ritmo giratorio, saltando por fin al agua, él joven Tachibana abrió los ojos con asombro dándose cuenta del estilo de nadar de la muchacha. Era de espalda.
Voltio su rostro mirando a su amigo que parecía ya saber aquello, Haruka relato por lo bajo una vez mirar a la joven Nanase practicarlo notando lo muy buena que era, ella también practicaba la frazada pero no lo suficiente como para considerarse experta.
Un pitazo los hizo reaccionar girándose hacia el frente, Suzuka ya había comenzado a moverse con tranquilidad sobre el agua, su nadar era tan pacifico, sutil y cuidadoso. Fue a mitad de la piscina que la muchacha parecio reaccionar a algo, porque de inmediato movió sus brazos con mas fuerza acelerando el paso, hasta hora el recinto permaneció en completo silencio solamente el sonido del choque del agua con un cuerpo era lo que reinaba. Pero al observar a la pelinegra moviéndose con mas agilidad todo el mundo empezó a gritar y a su vez victorear, Suzuka quien escucho todo aquello sonrió mentalmente dando la vuelta y acelerando el movimiento de sus brazos.
Pensó que era una ridiculez a ver sentido miedo, si tienes confianza y seguridad en ti misma todo puede salir bien, aunque no solamente fue esa su motivación porque claramente en la mente le venía la cara de Haruka.

"Siempre me ha gustado tu manera de nadar".

Para la pelinegra eso era mejor que una confección empalagosa de amor, donde tarde o temprano comienzas a sentir asco por algo así además, Haruka no es del tipo de hombre romántico ni mucho menos de discursos largos. Mas sin embargo, consigue con exactitud las palabras en su criterio exactas que decir dejándola con un corazón latiéndole con fuerza.
Toco la pared saliendo del agua respirando entre cortado pero sonriendo aun escuchando los gritos de sus compañeros, se quita el gorro y los lentes mirando como se acerca a ella una Kou sonriente haciéndole señas para que salga del agua.

   Dos minutos exactos. — le soltó sin anestesia, haciéndola sonreír — Felicidades y bienvenida al club de Natación de Samezuka, Nanase Suzuka-sempai.

Luego de eso ocurrieron otros formalismos por parte del capitán Mikoshiba haciéndola sonrojar un par de veces, la pelinegra era la mejor en tiempo de estilo espalda de 100 m de seguir así, podría optar a practicar posiblemente en los relevos de la próximas competencias. Aunque era cuestión de tiempo. 
Esto hizo enojar a unas cuantas chicas incluidas a las que hace unos momentos intentaron intimidarla, por mucho que la joven Nanase fuese prima de Haruka no le quitaba el derecho de opacarlo a él, ni mucho menos a los demás ¿Ahora quería llevarse un puesto en los relevos? No lo permitirían. Fue cuando las chicas se miraron entre si sonriendo, era el momento de mostrarle a Suzuka Nanase un poco de la hospitalidad del Samezuka.
Mas tarde, los chicos se adelantaron para ir a sus habitaciones a cambiarse para luego bajar a cenar, Suzuka aun se encontraba en bañador por lo que aprovecharía usar las duchas del club y después ir a su habitación, por lo tanto quedaron en verse en el comedor para cenar todos juntos y celebrar el ingreso de la chica. Suzuka se despidió de ellos tomando su toalla y cosas caminando hacia los baños, sonrió con satisfacción recordando lo bueno de su desempeño en la natación, casi había olvidado por completo la última vez cuando nado asi como lo hizo hoy. Sutil, ágil, pero sobre todo libre, en sintonía con el agua entregándose por completo a ella sin resistirse tal cual como Haruka dijo.
Suspiro. Haruka. Apareció bastante complacido por su desempeño del día de hoy o al menos, fue lo que le dijo Makoto con respecto a sus pensamientos rondaban, le apareció fantástico tener un amigo de su lado como lo era el castaño.
De todas maneras no tenia tiempo que perder, debía de asearse.
Trato de girar el pomo de la puerta sin éxito alguno, frunció el ceño extrañada ¿Qué pasaba aquí? Movió nuevamente empujándola por si estuviese trabada, pero nada, parecía que estaba cerrada por alguna razón. ¡Maldición! Y por si fuera poco ella era la única en el lugar, ya todo el mundo se había marchado.
¿Pero por qué? ¿Por qué trancarla? Todas las chicas sabían que ella era la única en terminar de cambiarse, aunque claro, las miradas hostigadoras no vendrían solas. Las niñerías serían su plato fuerte. 
Enojada le profirió una patada a la puerta refunfuñando por lo bajo su mala suerte, ni para decir que tomaría una ducha en los dormitorios porque era la única chica allí, maldita sea esas brujas vestidas de cordero si supieron montársela bien bueno, y eso esperaba que no supiesen lo del compartir habitación con el Matsuoka aunque pensándolo mejor, podrían ya saberlo y debido a eso le encerraron el baño.

   ¡Mierda! ¿Qué rayos pasa por la cabezas de esas minas? — comento en perfecto acento argentino, profiriendo una vez mas una patada a la puerta — Parecen unas chivas locas detrás de un chico, y no solo eso, tratar de joder a alguien con una niñeria como esta. Que de época pasada es esto.

   ¿Estas loca? — pregunto una voz, haciéndola saltar del susto tratando de ignorarla pero sabiendo quien era — Primero pateas la puerta constantemente maldiciendo en japones, segundo, comienzas a decir balbucear un poco de palabras en otro idioma. ¿Has perdido la cabeza?


Suzuka se giro lentamente encontrándose con la persona quien menos quería ver, si, Rin Matsuoka. El chico mantenía una cara despreocupada en tanto miraba a la pelinegra, ahora podría decir que es meramente apariencia el parecido con su amigo Haru, esta chica genio en potencia de la natación femenina estilo espalda era una completa chiflada el poco de atractivo que le vio cuando nadaba se le fue, menos mal que noto la realidad en seguida.

   Entonces ¿Vas a permanecer callada? — pregunto, insistiendo con un tono altanero — pensé que seguirías con tu ataque de locura.

   Jodete — lo insulto, haciéndolo a un lado para caminar lejos de él. — ahora tengo que soportar a este cretino, ni mas me faltaba.


   Si vas a decirme algo dímelo en mi idioma. — frunció el ceño, enojado.

   A ver Rin, — tomo asiento en una de las bancas del lugar, buscando en su bolsa su ropa — no tengo la suficiente paciencia para soportarte ya me es suficiente el lidiar con tus "admiradoras".


   Espera, — la detuvo con un semblante confundido — has dicho admiradoras ¿Qué te han hecho?

Suzuka alzo su mirada llena de ironía hacia el Matsuoka quien había cambiado su semblante a preocupado, bueno, para creer en aquello fuese cierto debía de esforzarse mucho porque no caería ante esa mirada ámbar.

   Suzuka... — insistió.

   Bien — suspiro, dejando de amarrar sus cordones — me han cerrado el baño ¿Contento?


   Pero puedes... — no lo dijo, pues porque sabia la respuesta a eso.

   Ibas a decir "duchate en el baño de los dormitorios" ¿Cierto? — Agrego con ironía, colocándose su camiseta y chaqueta — Que elocuente de tu parte.


Dicho esto se coloco su camiseta y chaqueta a la vez, levantándose del asiento para caminar lejos del pelirrojo ya encontraría la forma de ducharse, podría pedirle a la hermana de este cretino su ayuda para resolver el problema o quizás Makoto. Freno el carro. Al Tachibana jamás podría pedirle algo así, en pocas palabras, estaba perdida.

   Espera ahí un momento. — la llamo el ojiambar, deteniéndola en seco casi en la salida — tengo una idea pero posiblemente no te va a gustar.

   ¿Y por qué debería de aceptar tu ayuda? — giro lentamente, mirándolo con desconfianza.


   ¿Acaso no dijiste que mis "admiradoras" te cerraron el baño? — pregunto con el mismo tono de ella — Deja el orgullo de lado por una vez en tu vida, maldición.

Noto como Rin se colocaba de lado para decir esas palabras parecía apenado o avergonzado, la pelinegra alzo una ceja por ello, este chico tenia una personalidad tan volátil que la dejaba exhausta. Primero, se comporto con ella como un gran cretino diciéndole hasta "complejo de loli", y ahora, estaba tratando de brindarle ayuda con algo que claramente no es su culpa, aunque bueno, esas chicas estaban obsesionadas con él por lo que las llevaba hacer esto.
Soltó un suspiro, no tenía otra opción, era esto o pedírselo a su hermana además, no podía esperar más en verdad necesitaba una ducha desde que llego que necesitaba.

   Perfecto, Rin — comenzó a dar pasos hacia él con hombros bajos — apagare mi orgullo por unos momentos.

   Entonces, acompáñame. — dijo dándole la espalda y caminando.


La ojiazul siguió al muchacho del lado contrario del baño de mujeres, ella sabia cual era la "Grandiosa idea" del Matsuoka, no bastaba ser una despistada o idiota para entenderlo. Utilizaría el baño de hombres. La pregunta era ¿Por qué? ¿Por qué acceder ante tal locura? Y la respuesta era fácil no tenia otra cosa que hacer.
Al estar en los dormitorios le tocaría también compartirlo con loa chicos, teniendo el debido cuidado y no estando nadie, y de usar el de las chicas seguramente la matarían lentamente o jugarían sus cartas maléficas como ahora.

   Bien, utilizado libremente — le dijo, cruzando sus brazos y con un movimiento de cabeza señalaba la puerta.

   Solo prométeme una cosa — camino hacia donde señalaba el chico — vas a vigilar que no venga nadie.


   Tsk, tranquila — refunfuño — lo haré, además, debes tener cuidado la próxima vez de lo contrario, no lo volveré hacer de nuevo.

Suzuka estuvo tentada de hacerle una seña vulgar con su dedo medio, pero en cambio de eso, opto por su modo loli sonriéndole y moviendo sus pestañas "tiernamente". Rin soltó un respingo asustado, no sabia lo que era capas de hacer esta mujer y al estar compartiendo habitación con ella, le daba aun mas miedo.
En el interior del baño la pelinegra tomaba su ducha con tranquilidad absoluta, pensaba en lo muy idiota que era el Matsuoka al tratarla de esa manera ¿Acaso era bipolar? Porque de seguir con esas actitudes tan raras lo tacharía de eso. En fin, hubiese sido otra persona ni se hubiese molestado a ayudarla con esto, en verdad podía tener un lado tierno en él.

Cerro el grifo envolviéndose en una toalla quedándose parada en la nada, Rin podría ser bipolar, cretino y un completo idiota pero la ayudo por lo menos de ella debería de recibir un gracias, pero no se lo daba aun. 
Camino unos pasos hacia sus cosas sentándose en un banquillo, mierda, la punzada de la culpa le daba en todo el estomago sin parar diciéndole que hiciera lo que debería de hacer. Frunció el ceño tomando una de sus prendas colocándosela, al menos que la dejara estar vestida para hacerlo solo pedía eso.

   Oye Rin — lo llamo en tanto se colocaba sus pantalones.

   ¿Qué quieres? Deberías apresurarte — le dijo al otro lado de la puerta, en tanto cerraba la tapa de su móvil — muero de hambre.


   Si serás de... — trato de decir, abriendo la puerta mostrando su rostro lleno de surcos — idiota, insensible.

   ¡Oh! Así tratas a tu benefactor — agrego con ironía.


   Si, porque sabes a la perfección corta la inspiración de alguien. — reclamo con énfasis.

   ¿Qué? — Exclamó con impresión — Da igual, Haru y los demás ya vienen por ti así que mejor sal de ahí.


   Gracias — confeso, dejando nuevamente su orgullo de lado — en verdad, gracias.

El sonido de muchos pasos se escucharon cerca de ellos mostrando las caras de impresión de los chicos, sobre todo de Haruka y Makoto que conocían a la perfección a la pelinegra sabiendo que ella no se comportaba así con cualquiera, al menos de conocerlo a la perfección para así sentir confianza.
Rin se había quedado helado de pies a cabeza, él no conocía para nada a la prima de Haru pero de lo que demostraba era ser orgullosa, loca y con complejo de loli. Entonces recordó cuando la vio nadar tan suelta, elegante, libre sobre todo, libre; ella tenía la gracia de una garza cuando volaba por el cielo infinito. Si. Fue hermoso.
Sousuke le dijo que había quedado flechado deportivamente por la chica, que aunque fuese la prima de Nanase ella era una excelente nadadora y nadie podría negarlo, obviamente Rin al escuchar todo eso le frunció el ceño enojado pues no creería nada.
Pero ahora, justo ahora, sentía que lo mencionado por su amigo era cierto y en verdad tenía un flechazo por esta chica, pero no deportivamente más bien sería de otra forma que no le gustaba.

   Suzuka... — susurro por lo bajo, dando un paso hacia ella.

   ¡Suzu-chan! — exclamó un castaño exaltado, corriendo hacia ella para sostener sus hombros haciéndola desviar la mirada hacia él — ¿Te encuentras bien?


   S...Si estoy bien — Tartamudeo la pelinegra sin razón aparente — ¿Por qué lo preguntas?

   Rin nos llamo avisándonos que te cerraron el baño de chicas, — explico Haru con mucha naturalidad — no nos dimos cuenta que te estaban intimidando.


   Si nos hubiésemos dado cuenta ¡La reprenderíamos! — exclamó con mucho entusiasmo el rubio.

   No comentes cosas imposibles, Nagisa-kun — dijo con voz afligida Rei, quien acomodaba sus lentes.


   ¿Pero por que...?

Sinceramente Suzuka dejo de escuchar la absurda discusión que tenían Rei y Nagisa ahora, en su mente solo estaba el hecho que tres de estos hombres sin conocerla estaban dispuestos a ayudarla, y los otros dos se sentían preocupados por sus circunstancias. Sin duda, su estancia en este lugar no seria tan mala.