miércoles, 15 de enero de 2014

Angelina y el libro de Magia Pura

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Una brisa extraña me invade en tanto corro entre la maleza, una extraña amenaza me asecha entre la oscuridad con sus ojos verdes brillosos saltones, carga una capa tan larga y negra como la noche, posee una sonrisa sádica en sus labios que quieren cogerme para destriparme con sus propias manos. Mis piernas se sienten flácidas ante tal aparición, este ser oscuro es tan repulsivo que puedo sentir su sed de sangre en verdad quiere acabarme. Trato de hacer un conjuro juntando mis palmas juntas como si estuviese orando, pronuncios palabras en latín una y otra vez, en tanto choco con ramas que rasgan mis mejillas al igual a mis medias haciéndome heridas en la piel. La luz tenue como la luz del alba me inunda sacando de ella una enorme espada de mis manos, la sostengo como si mi vida dependiese de eso, luego, estando en una distancia pronunciada de aquel sujeto oscuro me devuelvo alzando mi arma por encima de mis hombros. El Darks Magics coloca sus manos a un lado de sus costados un poco flexionadas, por debajo de ellas se forman unos remolinos con forma de discos son una sustancia viscosa negra como el plástico fundido. Me los arroja primero uno cerca de mi cara, el cual esquivo fácilmente, el segundo casi me da en un brazo pero solo me rozo un poco el hombro; saliendo un poco de sangre de ese rasguño. Cierro los ojos pronunciando mi siguiente conjuro, de mi espada sale flamas grandes de fuego, con una sonrisa socarrona en mi boca me transporto hacia donde se encuentra aquel ser oscuro. Es cuando lo tengo al frente que siento una fuerza interior a ponderándose de mí, empuño mi espada para embestirlo en todo el corazón hasta que algo lo detiene de tener su eminente muerte. Sangre salpicándome en mi rostro, manos y camiseta. Todos los músculos de mi cuerpo se congelan, una ráfaga de dolor se abarca en mi mirada en tanto el corazón desbocado comienza a dar vuelco sintiendo como lo desgarran por dentro. Alguien lo ha protegido, pero no es un “alguien” cualquiera porque al caérsele su capucha puedo notar aquellos ojos violeta que tanto terror les tenia, y en cuanto ahora, los amo por la intensidad de su color. Es Zephyr. Saco la espada de un solo golpe arrojándola al suelo, la sombra espectral suelta una risotada en tanto da vueltas alrededor de sí mismo desapareciendo; el azabache no se ha movido solo mantiene sus ojos mirando hacia la nada. Sus piernas comienzan a fallarle casi cayendo al suelo pero no lo permito, me acerco rápidamente sosteniéndolo con mis brazas acunándolo como si fuese un bebé de brazos; unas lágrimas se acumulan en mis parpados al igual que las gotas de lluvia en un parabrisas. La trata de decir algo sin éxito alguno pues se está ahogando con su propia sangre, se limita a llevar una de sus manos a mi mejilla acariciándomela. No puedo evitarlo, aquellas lágrimas se deslizan sin poder pararlas sobre mis pómulos cayendo unas cuantas en el rostro de Zephyr. ¿Por qué…? ¿Por qué ha intervenido en mi ataque? Sobre todo ¡¿Qué hacía con aquella capa propia de los Darks Magics?! Aunque quiera soltarle estas interrogantes, no lo hago, solo me limito a sostener aquella mano en mi mejilla apretándola más hacia mí. No puedo abandonarme, no puede hacerme esto, ¡Se lo prohíbo! Acto seguido, mueve solamente sus labios tratando de decirme algo. Mis lágrimas se paran de golpe. Tan solo queda una de soslayo que cae solitariamente en mi mejilla pegando en la otra mano del muchacho, el brillo de sus ojos se apagan por completo cerrándolos poco a poco, aquel contacto de piel lo despega bruscamente. ¿Y yo? Aun no respondo al Shock de aquellas palabras, sé que Zephyr me ha dejado completamente solo pero él… él…
Algo retumba dentro de mi habitación haciéndome para por completo, miro hacia mi ventana observando que ya ha amanecido, llevo mis manos a los ojos frotándomelos para despertar; trato de traer el recuerdo de aquel sueño pero… aquel sonido inunda mi sitio personal. Giro hacia la puerta encontrándome con un rostro bastante peculiar, es Cathy, su sonrisa de medio lado parece adornada con un tono macabro noto como a su lado está flotando unos platillos dorados, de esos que utilizan en las grandes orquestas. Mueve su dedo nuevamente haciéndolos sonar, trato de taparme los oídos para bloquear ese sonido tan fuerte pero aun haciéndolo se cuela sin pedir permiso alguno.
-       ¿Por cuánto piensas permanecer dormida? Hoy tenemos que ir a “Conjuros de la Naturaleza” la profesora Almendra, odia a las personas retardadas – chasquea sus dedos desapareciendo es cosa ruidosa, se acerca a mi quitándome la frazada. - ¡Venga! Ya tendrás otro momento de soñar con tu príncipe no Magic, por ahora, concéntrate en las clases.
No puedo evitar sonrojarme por aquel comentario, porque ambas sabemos que se trata de Bernard, aunque he aceptado esa alocada idea de ayudarlo a entender mejor sus sentimientos las cosas entre los dos han cambiado demasiado. Hemos pasados varios momentos a solas, él se ha ofrecido para acompañarme a los bosques cerca del castillo donde se observan los arboles grandes como hombres gigantes; el rubio comenta que le encanta verme como me conecto con la naturaleza. Estoy aprendiendo a controlar mis emociones, canalizando cualquier rabia o tristeza de mi cuerpo, de esta manera, seré lo suficientemente madura para controlar mi Magic de naturaleza. Debido a que Zephyr está ocupado colocándose al día con los días que falto, mi fiel acompañante es Bernard que aunque sea un no Magic, es muy habilidoso para captar todas las palabras plasmadas en un libro; en verdad tendría futuro como profesor en esta área sin necesariamente ser un Magic. Sin embargo, por alguna extraña razón no puedo alejar de mis pensamientos a Zephyr. Desde aquel día nos hemos distanciado, la mirada que me regalo fue de total desacuerdo pero sobre todo. Decepción. Ahora, cada vez que lo veo en los desayunos se me forma un nudito en la garganta que quiere escaparse. No me habla, ni siquiera me mira, solamente toma asiento al otro extremo de la mesa tratando de alejarse lo más lejos posible de mí. En verdad lo extraño, es mi mejor amigo luego de todo, no quiero que tome ese tipo de represarías en mi contra deseo desde el fondo de mi corazón ver esa sonrisa tímida en su rostro. Me coloco de pie buscando las cosas necesarias para tomar un baño, Cathy se sienta en un puf del suelo dejando claro que me esperara para salir. Abro la puerta del baño que queda al lado izquierdo de mi habitación, al entrar suelto un suspiro deslizándome al suelo ¿Qué clase de sueño he tenido? Pensar en Zephyr como un Darks Magics es una cosa realmente descabellada. Aunque eso no sería lo importante ¿Quién era ese ser que protegió? Sus ojos eran verdes brillosos como si fuese un gato, de solo recordarlo me recorre unos escalofríos en todo el cuerpo. Me levanto del suelo despojándome de mi pijama para adentrarme a la ducha, luego de abrir el grifo sale agua caliente recorriéndome el cuerpo trato de alejar todo retaso de aquel sueño que más bien parece pesadilla. Sin embargo, no puedo dejar de pensarlo allí mato a mi mejor amigo su sangre esparcida por todas partes, su rostro y aquella espada…. ¿Espada? Trato de concentrarme en aquel objeto de plata e incrustaciones de piedras. En definitiva la había visto en otros sueños, de hecho, desde hace mucho tiempo que no los tengo y pensé que me había librado de ellos pero al parecer estaba completamente equivocada. Esa espada no cualquier espada ¡Que va! Es sumamente importante, al saberlo siento como el lugar en la ducha se coloca frio de sopetón porque en definición eso… Es la espada de Fénix. Comienzo a arrojarme mucha agua sobre el rostro restregándomela con mucho frenesí, no, no, no debe de ser una estúpida conclusión de mi parte ¿La espada de Fénix? ¿Por qué demonios salgo con la espada de Fénix? Se supone que le perteneció al ancestro Marcus Zunnares, fue el arma que le creo Albert Martín para defenderse de los Darks Magics. Para ese entonces, las armas legendarias como “Gags – Gags” y “Grimichs” no funcionaban con las criaturas oscura, después de firmar el tratado los próceres crearon nuevas y mejoradas armas para poder exterminarlos; La Espada de Fénix no es más que la otra del motón. << Te equivocas, con aquella espada mataron a Morgana >> me dice una voz en mi mente, es imposible ignorar aquello porque es cierto con aquella cosa mataron a la hermana de Albert. Sin embargo, eso no me explica las situaciones extrañas por las que he pasado hasta hora ¿Qué demonios me ocurre? Primero posee los poderes del ancestro de los Magic; segundo mi elemento naturaleza es el fuego y por último, sueño que utilizo el arma legendaria de Marcus. ¡¿Es que acaso no tenga nada que ver con los próceres?! Cierro el grifo de la ducha envolviéndome en una toalla, en verdad pueda que me haya vuelto loca hablar con alguien no sirve de nada ¡Hasta de Abie me he separado un poco! No quiero pensar en nada más, hare como si no soñé sobre eso. Comienzo a vestirme con el uniforme rápidamente para ir a desayunar con los demás, me seco el cabello en tanto mis calcetines se deslizan por mis piernas, es natural para nosotros los Magic estar manejando varios objetos sin la utilización de las manos.
Ya más tarde me encuentro en la mesa donde suelo sentarme con todos los demás, como de costumbre Zephyr está leyendo un libro casi olvidando por completo su desayuno Dylan lo acompaña estando a su lado él si devora con demencia sus huevos estrellados con tostados y tocinetas; Abie está en el centro mirando de soslayo a Bernard que no para de estudiar matemáticas debido a un examen que tiene luego de desayuno. Peter aparentemente está tratando de entender la psicología de Cathy, como nunca ha parado de tratar a Dylan de “esclavo” él sin rodeos alguno le pregunta si ese es su termino de decirle “novio”. Mas sin embargo, la rubia le sale con una saltada de palabras enredadas para una persona común y… ¿Por qué no? Para mí también lo es. En eso una sensación me invade por completo, en verdad he cambiado mucho antes solía solamente comer con Abie en tanto nos contábamos nuestras cosas; horita ni siquiera puede hablarme mirándome directamente a los ojos. ¿Qué le pasa? Porque yo no la entiendo, es como si de la noche a la mañana hubiese olvidado nuestra promesa de ser por siempre amigas ¿Sera por Bernard? Lo más obvio es que si, al estar interesadas por un mismo chico nos ha distanciado por completo ¿Qué será de nosotras cuando todo esto acabe? No quiero saberlo, ya que, cualquiera de las dos saldrá herida de este enredo. Suelto un suspiro pesado lleno de preocupación, es cuando noto una mirada que viene desde mi izquierda voltea para encontrarla de inmediato. Es Zephyr. Me asombro de tal manera que termino olvidando porque estoy preocupada, agacho mi cabeza sonriendo nerviosa, él parece notarlo porque suelta un respingo de impresión dándole otra vez su atención al libro de sus manos pero no ocultando su pómulos sonrojados. Los latidos de mi corazón se aceleran, ¡Oh! ¿Qué clase de sensación es esta? Agacho más mi cabeza tratando de pasar desapercibida por todos, no sé cómo explicar esto pero creo tener más o menos una idea de lo que siento. Es la emoción. Otra mirada se posa en mí, esta vez no es el pelinegro sino Bernard que frunce el ceño mirando hacia las dos esquinas de su frente, en pocas palabras, donde estamos Zephyr y yo. Trato de un momento ignorar al rubio y centrarme en aquel chico de ojos violetas, es como si hubiese recuperado un poco de mi mejor amigo antes de ocurrirnos todo este enredo. Lo extraño, en verdad lo extraño mucho ¿Cómo hacer para hablarle de nuevo? Tengo miedo de que me rechace. Bueno, de no querer más verme simplemente comiera solo en una mesa aislado peor no lo ha hecho, eso me quiere decir algo. Él en verdad no quiere alejarse de mí. Suena el timbre que significa el comienzo de clases, todos nos levantamos rápidamente sujetando nuestras cosas para caminar hasta nuestros salones; trato de acomodarme mi mochila rápidamente e ir a la busca de mi mejor amigo. Igualmente es inútil porque desaparece de mi vista en un nano segundo, quedo mirando hacia la nada impresionada del movimiento rápido de mi amigo creo que tengo la mandíbula colgando de la impresión.
-       Angelina – volteo hacia el llamado, notando como Bernard lleva el libro de matemática en sus manos - ¿Te puedo acompañar hasta tu clase?
-       ¿Acaso no lo haces con Abie? Digo, ambos pertenecen a la ala no Magic se te hace más fácil ¿no? – digo yo, con un toque de inocencia.
-       Sí, pero… ella se ha adelantado con Peter creo que tenía prisa – señala atrás de sí mismo.
La cosa es así, como el rubio dijo estar interesado en las dos a la vez cosa que para cualquiera es imposible, ha dictaminado tratar de dividir su tiempo para conocernos a Abie y a mí allí sacara sus conclusiones. Bernard suele acompañar a mi mejor amiga a todas las clases como pertenecen a la misma ala, es mucho más fácil para él y así conversa con ella. En cuanto a mí, me acompaña para realizar mis tareas al aire libre al igual con mis prácticas para controlar mis nuevos poderes, puede no ser un Magic pero se las ingenia para conocer un poco de todo y así brindarme una mejor ayuda. Sé que Zephyr era quien me estaba entrenando en este ámbito pero como ahora pasa de mí, el rubio se ha ofrecido para suplantarlo en este aspecto. Ahora, como no tengo nada más que decir termino aceptando.
-       Espero…. Espero… que no… que no te este… causando molestias. – tartamudeo, sintiendo una corriente eléctrica alrededor.
-       No me las causas,  - sujeta una de mis manos apretándomela, mi corazón comienza a bombear sangre rápidamente – jamás me las ocasionarías.
Listo, lo ha vuelto hacer. ¿Cómo se las ingenia este chico para hacerme esto? Me refiero a que todo a mí alrededor comience a verse de color de rosa, hasta puedo notar como nosotros dos soltamos brillitos; no sé si soy estúpida o simplemente estoy enamorada. Cuando jala de mi mano para caminar aquella cálida sensación me invade de nuevo, sus dedos son tan tersos suaves al igual que la seda con un simple toque suyo hace mi mundo girar trescientos sesenta grados y todo a su alrededor. Ahora sin pensarlo comienzo a entrelazar mis dedos con los de él, pienso que es un movimiento precipitado de mi parte al igual que Bernard me rechazara pero no lo hace en cambio termina cediendo. Bum. Esa sensación de que todo a mi alrededor se compagina con mi corazón la vuelvo a sentir, la cálida mirada del rubio al voltearse acompañada de ese pequeño sonrojo en sus pómulos hace revolotear las mariposas de mi estómago; trato de decir algo pero simplemente abro la boca sin decir nada. Es la primera vez que veo al rubio sonrojado por algo, no tengo ni idea de las cosas que ha hecho con Abie si ha respondido con estas mismas cosas, inmediatamente freno el carro ¡Nosotros no somos novios! Ni siquiera ellos. No, horita no es el momento de cortar ese sentimiento de conexión con este muchacho, por lo tanto, aprieto más nuestro agarre agachando la cabeza y mordiéndome el labio inferior. Bernard sonríe nuevamente volteando su mirada hacia el frente, unas miradas llenas de envidia me invaden sobre mis hombros y espalda, no me atrevo a alzar mi mirada hacia ellas. Seguramente son las fans del rubio que el otro día se lo comían con la mirada, y eso que aún no somos nada ya me imagino de que nuestra relación subiese a otro nivel. Pueden fulminarme con la mirada, no me importa, si en verdad me diese ganas les quemaría el trasero pero no soy ese tipo de persona; nosotros los Magic somos seres sin rencores, claro, al menos los de ahora. Me sorprende que no se metan conmigo aquella bola de idiotas que les queme el trasero el otro día, al menos, ni siquiera se han acercado nuevamente mucho menos ahora que voy de la mano de Bernard como si fuésemos pareja. ¿Cómo es que el rubio sabe dónde tengo que ir? Nunca le he dicho que clase tengo, parece que me leyera el pensamiento porque voltea de inmediato hablándome con esa voz tranquila suya, escucho de Cathy que tendríamos “Conjuros Naturales”. Al comenzar a subir las escaleras de ala mágica alzo mi mirada topándome con Magic con semblantes asustados, no es para menos, estoy entrelazando mi mano con un chico que es no Magic es obvio que estarían asustados con su presencia. Trato de deshacer nuestro agarre pero me aprieta más me resulta extraño aquella reacción, sin embargo no digo nada y solo me dejo llevar.
-       He notado estos últimos días que Abie y Zephyr no se te acercan mucho, acaso… ¿Se debe a todo esto? – comienza diciendo él, mirándome de reojo.
-       No lo sé… digo, por parte de Abie me parece completamente extraño por muchos años hemos sido amigas. – una punzada de tristeza invade mi pecho, trato de ignorarlo – De ella me duele mucho más que casi no me tome en cuenta, en cuanto a Zephyr… él no quiere nada de esto.
-       Tratare de hablar con Abie sobre esto, no te preocupes sé que se resolverá. – frena, posando su mano libre en mi cabello llevándolo hacia atrás – Ahora, Zephyr ¿No has pensado lo posible que pueda sentir él por ti?
-       A… que te re… refieres. – mi respiración comienza a acelerarse debido a las caricias del rubio en mi cabello.
-       Olvídalo – sonríe de medio lado.
De repente el chico comienza a acercar mi rostro más al suyo como si estuviésemos en cámara lenta, mis pies se mueven por si solos hacia atrás hasta encontrar la pared estoy nerviosa tanto que mi corazón late desbocadamente sobre mi pecho queriendo romperme las costillas; los ojos del rubio adquieren una tonalidad más azul y la expresión de su cara se vuelve más dulce. Llega el momento en que nuestras narices casi se tocan. Un sinfín de emociones me invadieron en ese momento, aquel sentimiento tibio se expandió por todo mi ser sin dejar escapar a ninguna parte de pronto lo compare como un millar de explosiones de fuegos artificiales, al igual que los espasmos de arriba hacia debajo de mi columna vertebral. ¿Qué era esto? ¿Por qué sentía tan cerca la respiración de Bernard sobre la mía? En eso, por inercia o quizás lógica empezamos a cerrar nuestros ojos guiados por nuestro instinto, buscamos el contacto del otro soltando las manos entrelazadas. Pero algo nos detiene, un fuerte estruendo de alguno de los salones hace que abra los ojos de sopetón rompiendo el momento único en mi vida.
-       ¿Qué están haciendo? – esas voz… ¡Zephyr! – está a punto de comenzar la clase, Cathy de ha escusado con la profesora Almendra suerte que ha salido para atender una emergencia.
-       En… en… un segundo voy – digo yo, volteando para mirarlo aun presa por Bernard.
-       Como sea… solo apresúrate. – cierra los ojos, tornando su voz enojada.
Giro mi rostro hacia Bernard quien no quieres separarse de nuestro agarre, aún seguimos estando relativamente cerca por lo que bajo mi cabeza aun sonrojada hasta las orejas por esto; ¿Qué…? ¡¿Qué demonios acaba de ocurrir?! No lo sé ni mucho menos quiero entenderlo… acaso… ¡Acaso estuvimos a punto de besarnos! El solo plateármelo hace que mis manos comiencen a sudarme, estoy completamente nerviosa por algo como esto. Como soy un asco para estos temas, nunca he tenido esas clases de experiencias de haber ocurrido ese “beso” seria mi primera vez. El rubio parece notar mi incomodidad con el asunto por lo que comienza a alejarse de mí, suelta un suspiro, en tanto alza mi mentón con delicadeza depositando un suave beso en mi frente. Se aleja con pasos ágiles alzando su mano comentando que nos veremos en el almuerzo. Me quedo helada como piedra, ya no tengo corazón probablemente salto de este cuerpo de emoción, mis emociones bailan una danza hawaiana con vestimenta reglamentaria y todo; en cuanto a mi estoy sonrojada hasta las orejas. Me deslizo hasta caer sentada de rodillas al suelo, es sumamente increíble que este tipo de cosas las sienta solo en un segundo ¡Solo un segundo! Basta aquel tiempo para que el chico con la mirada como el mar revolucione mis sentimientos, me paralice por completo y se lleve un pedacito de mí consigo mismo. En verdad estoy completamente enamorada de Bernard.
Más tarde ese mismo día, me encontraba en una de las bancas de la plaza de la ala Magic estaba leyendo un libro para “Historia de la Magia” tenía un examen sobre eso, al menos no tenía que leer aquel gigantesco libro reglamentario de la materia. Estaba realmente fascinada sobre Marcus Zunnares, al pesar de ser un llorón por naturaleza fue capaz de encabezar el solo a los soldados a la guerra contra los Darks Magics, al poseer aquella espada de fuego lo hacía ser el no Magic más poderoso de todos. Aunque estaba de más aclarar que Albert tuvo que ver en todo esto, al firmar ese tratado varios Magic fueron enviados a los centro de investigaciones de seres no mágicos, allí comenzaron a trabajar en conjunto con ellos y así evolucionar de otra perspectiva. Al ser Marcus uno de los hijos del jefe de los no Magic se le impartió mucha confianza, tanta que varias familias querían que sus hijos fueran su subordinados; por otro lado el ancestro no quería nada de eso solo la paz para ambas razas. Pero ese no es el punto de mi examen, debido a tantos incidentes con la guerra entre las dos especies existieron varias armas, bueno, para nadie es un secreto aquello; por cuestiones de conspiraciones y traiciones fueron creados las dos legendarias: “Gags – Gags” y “Grimichs”. Estas eran a bases de balas de oro e incrustaciones de piedras preciosas, otra de plata pero el componente especial era magia de un Magic. Una buena temporada les sirvió muy bien ambas para las emboscadas, teniendo a seres mágicos en cautiverio y a ellas la guerra era completamente vencidas por los no Magic. Sin embargo, en el momento de aparecer los Darks Magics las cosas completamente cambiaron no solo por su poderes infinitamente oscuro, sino que eran seres completamente diferentes a sus antiguos oponentes. Feroces. Si se colocaban a pensar un poco los Magic Pure eran seres propiamente dedicados a la naturaleza, su fuente de poder son elementos básicos de ella entre los más comunes: agua, tierra y aire. Acostumbraban a atacar en grupo pero no para aniquilar todo a su paso, esto es lo contrario, los seres mágicos iban a la guerra por mera supervivencia al menos duros durante unas décadas. Por otro lado los Darks Magics, en fin, no hay muchas cosas que contar de ellos solamente que poseían grandes cargas de energía negativa emanando de sus cuerpos, en otras ocasiones de sus manos como si fuesen humo de carne quemándose pero mucho más oscuro; lo más problemático de todo sería que ellos no podían vencerse. Desde allí se dio paso a la alianza entre Marcus Zunnares y Albert Martin, hicieron muchas cosas juntos para traer la paz entre sus dos especies así cooperar en la aniquilación de esos seres. Marcus pidió especialmente a su mejor amigo que si iba a hacerle una arma debía de partir de la espada de Marcos, su hermano mayor, sin duda gracias a aquel hombre nada de esto hubiese ocurrido. Fue precisamente de ello en donde salió “La Espada de Fénix” Albert la programo especialmente para no utilizar un conjuro al avivar sus llamas, es decir, Marcus solo sacudía aquella filosa hoja e inmediatamente el poder dentro de ella cobraba vida. Sin embargo, había algo que Albert nunca aviso a nadie, puede que a su único amigo en la vida, el prócer pensó que en algún momento alguien pudiese robar aquel arma para ser utilizada en su contra. La Espada de Fénix es un arma sumamente exquisita e única en su especie, no se podría comparar con aquellas similares a las legendarias con elementos naturales dentro de ellas; ni siquiera la del hielo podría acabar con esta. Es cuando activo un conjuro secreto sobre ella, este consistiría en una serie de palabras en latín las cuales eran “Gaudete in Phoenix”, solo con ellas y si salían de la boca del mismo Albert podría funcionar de nuevo. Muchos se preguntan ¿Cómo funcionaba con Marcus? Bueno, como aquel ancestro era su legítimo dueño con solo el toque de sus manos reaccionaba a él; por eso luego de la muerte de estos dos próceres nadie pudo volver a utilizar estas armas de nuevo. Ni si quiera los Darks Magics quienes no los creen extintos sino recuperando fuerzas para atacar nuevamente, estos seres son muy escurridizos al igual que precavidos puede que a lo largo de estas décadas, lograsen manipular las dos magias a su antojo para así poder pasar desapercibidos. Al igual esto no es más que un mito, no hay nadie que pueda afirmar lo contrario o lo a favor de estas teorías basta con saber cómo está la sociedad de hoy en día. Cierro el pequeño libro soltando un suspiro cansado, pienso que al irme a dormir tendré pesadillas sobre todo lo que leí. Aun así no puedo dejar pasar por alto algo. Conjuro para utilizar la Espada de Fénix, en realidad no tenía idea de que aquello existiese lo cual se me hela la sangre debido al sueño de esta mañana. Aquel espectro de ojos verdes brillosos como un gato sus poderes eran grandes como extraños, sin pensármelo dos veces se trataba de un Darks Magics; ahora la pregunta era otra ¿Por qué demonios me perseguía uno en la oscuridad de la noche? Es como si supiese de mí desde hace largo tiempo. Un espasmo recorre toda mi piel, de solo pensar a alguien deseando mi muerte me pone muy nerviosa sentir la zozobra no es lo mío. Tomo una bocanada de aire para llenar mis pulmones, aquel sueño fue tan real aún más al sacar de mi palma La Espada de Fénix era como si lo hubiese hecho de toda la vida ¿Por qué sueño ese tipo de cosas? Debería averiguar un libro en la biblioteca sobre el significado de los sueños. Me levanto de mi banca sacudiendo el polvo inexistente de mi ropa, apretó el libro en mis manos comenzando a caminar hacia el edificio.
Como estamos en hora libre para estudiar en una de las alas de los Magic podríamos visitar también la biblioteca, no tenía que caminar mucho hasta ella bueno… se encontraba en la división de las dos razas unos pisos más arriba de todo; sé que los de primer año compartían una parte del castillo con los no Magic los cuales se aprovechan de eso para fastidiar. Subo unas escaleras con forma de caracol cruzando caminos con Magic que vienen conversando muy entretenidos, como he pedido estar sola a mis amigos seguro están en el aula de “Historia de la Magia”. No quise quedarme en ese lugar, primero estaba aquella mirada acusadora de mi azabache amigo, él presencio un casi beso entre Bernard y yo de solo recordarlo me coloco sonrojada hasta las orejas. Y ahora que lo pienso ¿Qué significa eso? No lo entiendo, eso quiere decir “Te he escogido a ti antes de Abie” o “Solamente estoy probando mis sentimientos” eso último hace decaer mis ánimos por el piso, tanto que doy unos traspiés cayendo al suelo. He caído de rodillas a un lado de mi libro que ha pasado unas hojas sin cesar, mantengo la vista baja para tratar contacto alguno con alguien me siento lo suficiente agotada para dar explicaciones. Comencé a morderme el labio inferior con fuerza en tanto mi cuerpo comienza a temblar, unas punzadas viajan desde mi estómago hasta reclamar todo mi cuerpo. ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo es que permití llegar hasta este punto? El ser la chica pura que está enamorada de un sin Magic me convierte en un blanco fácil. Ahora comprendo completamente aquellas palabras dichas por una prima mía, ella es mayor que yo por unos cinco o seis años suele ser bastante amargada con todo el mundo, sin embargo, por una extraña razón ella es muy agradable conmigo. Una vez me confeso que un chico le destrozo el corazón por completo llegando a la conclusión más apresurada de todas, “La persona que se enamora, pierde”. Pues bien, en estos míseros momentos comprendo a la perfección esas palabras. ¿En verdad perdí al rendirme a los encantos de Bernard? Ese chico… hace que toque la mismísimas estrellas caminar sobre la nubes y volver nuevamente a la tierra, a mis ojos es completamente perfecto excepto en su indecisión con respecto a Abie y yo. ¿Qué tipo de avances tendrá con ella? ¿La sujetara de la mano como a mí? O… ¡Ya la ha besado! Una punzada más aguda viaja a mi pecho, duele, duele como si me perforasen el corazón hasta lo más profundo. No, no quiero llorar en medio de un pasillo que en cualquier momento puede llenarse de criaturas mágicas y no mágicas. Recojo mi libro parándome tambaleándome de los lados, estoy comportándome tan patética como si Bernard y yo fuésemos algo…
-       ¡Oye! – unos brazos me sostiene de los hombros - ¿Te encuentras bien? Cathy está buscándote como loca.
-       ¿Zephyr? – abro los ojos asombrada, de la cercanía de nuestros cuerpos. Me alejo de él acomodando mi equilibrio, algo sonrojada al igual que el azabache, pero trata de disimularlo mirando a otro lado – Yo… lo… yo… lo… lamento… es solo que… que… estabas tú… y…
-       ¿De qué hablas? – pregunta, frunciendo el ceño confundido.
-       Lo siento – agacho la cabeza, presa del miedo.
Escucho como mi amigo suelta un suspiro parecido a una queja, se sujeta de sus cabellos y los revuelve un poco. No comprendo aquella reacción ni siquiera que me esté hablando de nuevo, tal vez se le haya pasado el enojo sobre todo este embrollo; entiendo que Zephyr no esté de acuerdo con esto sobre todo el casi beso de esta mañana. Luego de todo es mi mejor amigo aquel que me protegió de unos seres no mágicos, así no recibiera un escarmiento por parte de ellos. Lo extraño tanto, me encuentro tan cerca de él pero lo siento tan lejos ¿Cómo es eso posible? No lo sé pero mi mente me manda señales de eso. Alzo mi rostro buscando su mirada, allí esta tan purpura como siempre he hasta comenzado a tomarle cariño por mucho que sea los ojos de Morgana; Zephyr me observa cautelosamente como leyendo mis movimientos. Hemos estados tan distanciados que no he tenido la oportunidad de preguntarle por aquella heridas, si, al parecer lo que lo mantuvo lejos del colegio fue un accidente que tuvo en motocicleta debido a su tonto primo Darek o algo así. Recuerdo como lo comenta como si nada a la mesa, como no me dirigía la mirada al igual que la palabra ni pude ofrecerme a curarlo. << Da igual >> dice una voz en mi mente << Parece ya no tener la venda en su mano >> ¡Y es verdad! Me alegro que este mucho mejor, de todas maneras, noto una pequeña cicatriz en forma líneas sobre su palma ¿Qué se incrusto al caerse de la moto? Posiblemente fue un vidrio u otra cosa con forma punzón. Entonces mi cuerpo se mueve antes que mi mente lo procese, tomo aquella mano lastimada con las dos mías no subo la mirada por nada debido a mis mejillas rojas como cerezas; aprieto el agarre como si estuviese propensa a ser rechazada en cualquier momento. No, no quiero que Zephyr me ignore nunca más ¡Él es mi primer amigo en la ala mágica! Con su ayuda comprendí muchas cosas del poder los Magic, sino me hubiese ayudado seguiría siendo la vergüenza de los Magic.
-       No… no quiero alejarme más nunca de ti, Zephyr. – suelto sin más, levantando mi rostro sonrojado – que me ignores es algo que no puedo soportar.
-       ¿Pero qué es lo que…? – grita él, temblando como una gelatina en su rostro se refleja las luces de un árbol de navidad.
-       ¡No juego con esto! – chillo, apretando más mi agarre - ¿Acaso no lo has notado? Abie casi no me habla, apenas y puede mirarme a los ojos y tú… tú… ¿Me vas a dar la espalda también?
El semblante del azabache cambia de apenado a asombrado, solamente mantiene su boca abierta sin decir nada a respuesta con lo que he dicho. No hace falta que lo haga, con que siga allí para mi es más que suficiente lo único necesario. Entonces, suelta una de mis manos para sujetarla de igual manera está buscando mi contacto apretándomela, aquel toque es tan diferente al que tuve con Bernard no solo porque son sentimientos diferentes. La piel del azabache se ha colocado un poco fría, cosa que me extraña la última vez estaba cálida con mucha bondad en su agarre. Ahora se siente tan distante al igual de como estuvo conmigo, temiendo la posibilidad de volver a ocurrir aquello jalo su cuerpo cerca más del mío. Me sorprendo a mí misma, de estar de esta manera tendría de estar con las mejillas sonrojadas, corazón desbocado y cuerpo temblando pero no es así. En estos momentos me invade una paz interior como en aquella ocasión en clases de Liam, al tratar de conectarnos con nuestro compañero e intentar devolver la energía al naturaleza; me pregunto si Zephyr está sintiendo lo mismo que yo. Cierro los ojos entregándome por completo a la sensación, conectando al lado más natural y puro del azabache sus manos han entrado en calor eso me gusta. Siento su cercanía cada vez más es cuando coloco mi frente en su pecho, noto como el latir de su corazón calmado compaginado con el mío, es el sonido más perfecto que abre escuchado en mi corta vida transmite tanta tranquilidad. ¿Sera así como se conectan los seres mágicos? Porque de serlo muchas disputas se resolverían perfectamente. Abro los ojos lentamente para encontrarme muy cerca el rostro de Zephyr,  pero no siento incomodidad, lo contrario me permito esto para analizar la expresión calmada de su cara; es como si estuviese en paz consigo mismo. ¿Cuándo fue que este chico creció tanto? Porque su mentón llegaría considerablemente a mi cabeza, genial, ahora me siento mucho más pequeña de lo solía serlo antes. Él se suelta de una de mis manos llevándola hacia una de mis mejillas acariciándola, al sentir el toque una sensación viaja hacia mi estómago es tan cálida como una tarde de verano; sus ojos violetas están soltando un brillo completamente nuevo para mí. ¿Cómo es posible que he permitido estar tan lejos de él? Tuve que estar loca demente, porque, sin saberlo este chico ha formado parte importante de mi vida. Nos quedamos unos segundos así, él acariciándome la mejilla sin descanso alguno y yo fascinada con sus ojos violeta. Todo esto por más increíble que parezca ocurre aun sosteniendo nuestras manos  derechas.
-       ¿Qué hacen? – una voz rompe el momento, me separo inmediatamente de Zephyr volviendo a sentir mis emociones a flor de piel – A ver… ojos purpura, te dije “Ve a buscar a Angelina” no “Vete a ligar a Angelina”
-       ¡No estoy ligando con ella! – brama él, con un ligero sonrojo en sus pómulos.
-       ¿A no? Porque yo vi en sus miradas otra cosa. – termina de bajar las escaleras acercándose a nosotros – Además, ¿Por qué formar tanto escándalo por eso? Si es como dices tú no estuvieras como un reno de Santa Claus.
-       ¿Quién está como un reno de Santa? – se coloca más rojo, tornándolo en toda sus cara.
-       Mírate, te has superado… tienes pinta de un apetitoso tomate. – se acerca a él, jalándole una mejilla y luego me mira a mí - ¿Te desagradan los tomates?
-       No… no me desagradan – intento sonreír despreocupadamente.
-       ¿Ves? Tomatito, puedes que tengas una avance con ella. – le suelta la mejilla, el azabache se la soba con mucho frenesí – Venga pues, suerte que los he encontrado yo… ¿Qué ocurriría de verte Bernard, Angelina?
De solo escuchar su nombre me congelo de inmediato, es como si en verdad hubiese hecho algo malo con Zephyr si solo nos agarramos de las manos y él… bien, me ha acariciado la cara pero más nada. Cathy está siendo algo paranoica, el chico es mi mejor amigo de allí no pasa y creo que él considera lo mismo hacia mi ¿Por qué alagar más las cosas? Y por otro lado, Bernard y yo no somos nada solamente estamos conociéndonos para poder saber a quién realmente quiere, en cuanto por mi parte, estoy completamente segura de ello. Al único que realmente quiero es al rubio, junto a él me hace sentir un viaje de emociones sin precedentes, siempre se comporta conmigo como si fuese la persona más especial de todo el universo. Pasa por alto el hecho de ser una Magic, cosa que es muy importante ¿Qué más podría decir? Bernard es el chico que cualquiera desearía tener, sino, Abie no estaría de igual interesada en él. Suelto un suspiro, Cathy es buena malinterpretando las cosas hoy en día una agarrada de manos no es nada lo consideran hasta saludo. Lo único  que hacíamos Zephyr y yo era reconciliarnos como mejores amigos, es todo, es un tanto injusto por lo que lo está siendo pasar a él. Por mucho que cambie de apariencia, sigue siendo aquel muchacho tímido y recatado de toda la clase.
-       Bernard y yo… él… no somos nada.  – sentencio, tartamudeando un poco a la vez.
-       Sí, eso lo sabes todos. Pero Angelina ¿Acaso tu no quieres estar junto a él? Si sigues así, terminara… - no la dejo terminar.

-       ¡El sabrá que decisión tomar! En tanto yo, no haremos nada más que observar. – apretó los puños, porque es cierto lo que dice ella en cierto modo, quiero estar junto con aquel muchacho ¿Pero qué hacer? – Nos vemos luego en clase, tengo que ir a la biblioteca.


Abandono aquel pasillo con pasos pronunciados sintiendo las miradas admiradas de mis dos amigos clavándose en mi espalda hasta desaparecer escaleras arriba donde me llevara a la biblioteca, la expresión de mis rostro debe de ser un poema completo porque algunos Magics abren los ojos sorprendidos al notarme, es que no lo entiendo, no logro comprender porque Cathy me presiona de esa manera con el tema de Bernard aun mas insinuando de extraña manera algo existente entre Zephry y yo, cosa que en verdad creo bastante absurdo; sobre todo tomando en cuenta como es la personalidad taciturna del azabache hacia las personas. Si soy aun mas sincera, se me hace un milagro absoluto el de los ojos violeta se halla abierto a personas como el grupo de mis amigos, no hablo solo por mi, también por Cathy y Dylan quienes son lo suficiente escandalosos como para asustar a cualquiera. Si no miren a Peter tratando de clasificar que clase de relación tienen al observarlos en silencio. 
En cuanto a colocarme histérica por pensar una posible derrota delante de mi mejor amiga Abie... sinceramente no lo se, es decir, por antecedentes comprobados la suerte no esta precisamente de mi lado pero no quiere decir que estoy tirando la toalla antes de tiempo, mas bien estoy refiriéndome a deber prepárame antes de tiempo y aceptar la decisión proveniente para Bernard. Notando esto, si me preguntaran sobre mi posición al suceder específicamente las palabras no pronunciadas por Cathy les respondería con toda la sinceridad del mundo: no lo se. Es cierto, no se como estaría al presenciar algo como aquello, probablemente me vería feliz por mi amiga y  nada en el mundo me haría darle la espalada a algo como eso pues Abie merece toda la buenas bendiciones en su vida, aunque probablemente venga de la mano del chico del cual también albergo sentimientos hacia él. Sin duda alguna, este enrollo es completamente complicado por el lado donde lo veas. 
Trato de desaparecer toda clases de pensamientos derrotistas sacudiendo mi cabeza hacia los lados al entrar a la biblioteca, la señora encargada de ella quien es Berenice arquea las cejas hacia riba impresionada completamente por el comportamiento extraño que presento, eso hace inmediatamente reaccionar a encoger mi hombros y empuñar mis puños al frente en tanto miro al suelo con mis mejillas llenas de un tinte color rosa, esta mujer marcada por la edad conoce perfectamente que clase de chica soy por eso debió de coger una mala impresión de mi ahora pues he dejado de venir a menudo. Antes cuando solo le hablaba a Abie, encontraba la biblioteca como un lugar exuberantemente tranquilo agregándole también la excelente atención de la bibliotecaria, ella tomando en cuenta mi timidez trababa de leer mis pensamientos con un conjunto bastante extraño llamado: intuición. Debido a los movimientos de mi cuerpo combinado con la poca comunicación que tengo hacia mis semejantes, adivinaba a la perfección el tipo de lecturas comprendidas con mis gustos, darle un vistazo al pasado estando donde estoy ahora me da ganas de reír; aunque claro, a medida que vas avanzando en la vida cambias pequeñas cosas para bien o mal. Como simplemente no tengo idea de la perspectiva de las demás personas hacia mi persona, supongo que he cambiado para bien y no mal. 

Me acerco a la amable señora saludándola con cortesía llevando por respuesta una mirada suya fingida por sentirse olvidada de alguna manera de mi parte, eso hace me hace soltar una risita tímida llevándola a responder que los signos en mi rostro llevan a una sola cosa en concreto: felicidad. La verdad, no comprendo el significado de esa palabra a estas alturas de mi vida, es decir, obviamente siento eso cuando a la hora de las comidas me siento a la mesa encontrándola rodeada de personas con las cual compartir la dichas de las vivencias de mis clases; sin embargo, llevándola al ámbito personal llevando específicamente los sueños, pesadillas y demás cosas que veo algunas veces en las noches cuando cierro los ojos no siento precisamente la felicidad. Sra. Berenice nota mi decaimiento momentáneo optando mirarme parecido a cuando estas en la casa de tus abuelos y ellos quieren recompensar tus tristezas, cosa que es bastante complicado para mi, la mujer me dice con voz pausada combinada con melodiosa el bajar mis preocupaciones y el darme la oportunidad de respirar aunque sea una vez en la vida el sabor de la tranquilidad, quien sabe, hasta podría ir al mar con mis amigos así juntos contemplar la naturaleza. Acaso... ¿La naturaleza no es perfecta? Ir a un sitio así me permitiría notar que los problemas no son mas que eso, problemas, donde tarde o temprano se les dará solución pues los caminos de nuestros destinos nos depara siempre un oasis al final. 
Las palabras de ella me dejan un sabor gratificante en los labios, es cierto, los problemas solo son problemas, además la cosa de los sueños obviamente tienen un propósito la cual debo de encontrarle solución con calma, en cuanto a lo de Bernard... debo simplemente dejar todo en sus manos puesto que presionarlo o tratar de llegar a su corazón de una manera apresurada simplemente atraerá el cansancio, estoy completamente segura de algo, el ojos azules llegara al oasis que argumenta con tanta convicción la Sra. Berenice. La pregunta del millón seria mas o menos ¿Al final de esa camino con quien se encontrara? ¿Abie? ¿Yo? Sea lo que sea, nuestro deber será respetar el camino decidió por los sonidos provenientes de su corazón. 
- Ahora, pequeña - me llama haciéndome alzar la cara para toparme con su ojos azules cielo tranquilos y pasivos como el contemplar la naturaleza - ¿Ya tienes en mente sobre la lectura que harás? 
- La verdad... - comienzo diciendo con dudas en mi voz pero la amable señora no despista las posibles palabras dichas por mi – quería mirar algo sobre el significado de los sueños pero, también se me ha ocurrido averiguar un poco sobre las armas legendarias. Ya sabe, "La Espada de Fenix" la creada por el gran prócer Albert para Marcus Zunnares. 

Mmm... - coloca una mano en su mentón mirando hacia la nada en particular buscando en sus pensamientos posiblemente la localización de mi pedido – libro sobre el significado de los sueños esta en el pasillo C-12 y sobre las Armas Ancestrales en la Aérea "Hazañas conjuntas de los Próceres" ¿Sabes cual es?  

- ¡Si! - le respondo de manera enérgica debido a que específicamente en esa zona es la mas relajante para leer, porque los no Magic no están cerca para fastidiarnos a los seres mágicos. La Sra. Berenice sabe eso. 

- Pues adelante – me guía con su mano hacia los pasillos ya habitados por algunos alumnos de las dos especies dándome un poco de miedo, esto no pasa desapercibido a los ojos de Sra. Berenice quien me da un guiño cómplice, a la par de juntar sus manos con signos de susurrarme un secreto – si algunos de ellos se quiere aprovechar de ti por ser un no Magic tu solo grita mi nombre, esos chicos merecen un escarmiento debes en cuanto por ese comportamiento tan fuera de lugar. Si la profesora Amanda no les corrige eso... ¡Yo si lo haré! 

Me da un tanto de risa escuchar eso de esta tan amable señora dado el caso de no tener madera de regañona, su actitud es tan jovial con ambas especies que se ha ganado un considerado respeto al pesar de ser un semi-magic, aunque los mestizos mágicos no poseen el odio en sus hombros como los que venimos de clanes enteros de Magic Pure con grandes historias al igual de su trayectoria; un ejemplo claro podría ser el mío, puesto que se han encargado de la creación de piedras preciosas para el uso de ambas especies en general. Actualmente mi abuelo es el jefe de una gran compañía de marcas de moda femenina con respecto a la bisutería respectiva para ese genero, aunque claro, ir a una de esas fabricas o adquirir una de esa colecciones es francamente imposible de no tener buenos contactos o dinero de por medio, inclusive de tratarse de una nieta como yo proveniente de la oveja negra de la familia debido al Magic proveniente de mi madre: el agua. Pero eso seria otra historia que contar aparte. 
Le sonrió a la mujer mayor asintiendo con el haber entendido a la perfección sus palabras pero en verdad me encantaría verla fuera de esto, desde el incidente con mi Magic fuera de control ningún sin Magic ha atrevido acercárseme para amedrentarme, no al menos que... bueno, quieran salir con sus traseros al carbón (obviamente no estoy dispuesta hacerlo de nuevo) por tener el elemento legendario; dejando eso de lado comienzo a caminar hacia los pasillos con estantes enormes albergando toda clase de libros. Al ver este panorama tan extenso y a su vez acogedor no puedo evitar pensar en mi amigo de ojos violeta quien se la pasa siempre sosteniendo en sus manos un libro, inclusive estando en clase, tiene su vista fija en aquellas hojas de papel con letras maravillosas realizadas para envolvernos con su magia e historias increíbles. El olor a pino inunda mis fosas nasales haciendo cerrar los ojos y trasportarme a los bosques que rodean la academia, es como cuando Zephyr me ayudaba a controlar mi elemento dándome instrucciones con una voz pausada, tranquilizante como motivadora, la sensación de estar leyéndome un libro mientras me concentraba en mi tarea en la misma que poseo ahora; casi puedo percibir el tenerlo a mi lado caminando en estos pasillos frutales concentrados de la presencia pura de la primavera. ¿Y por qué mantener presente a mi amigo? Fácil, él es para mi la representación grafica de un libro en su entorno natural: la biblioteca. El ojos violeta es acogedor, silencioso, frio pero a su vez cálido, estando a su lado encuentras la paz, mirando sus ojos captas la tranquilidad parecido a estar leyendo una historia de tu agrado y cuando lo vez enojado, sientes la inquietud de llegar a la parte de mayor transcendencia donde simplemente piensas que no tiene solución los problema presentados; entonces contemplando su sonrisa risueña no puedes dejar de pensar en ese final feliz que siempre deseamos encontrar en cualquier libro. En definición, en Zephryr encontraras bastante semejanzas con el entorno de una biblioteca como sus elementos que la comprende.
Llego al pasillo "Hazañas conjuntas de los Próceres" con una sonrisa dibujada sobre los labios, haber pensado en mi mejor amigo me ha puesto de muy buen humor al pesar de las palabras insinuadas de Cathy que a estas alturas no son reducidas a estupideces, siempre he pensado en cuando una persona entra en tu vida como lo hizo el ojos violeta es para marcar una pauta lo suficiente profunda en tu alma haciéndose imposible querer sacarlo; es cierto que no tengo hermanos o hermanas pero al mirar al azabache inmediatamente me lleva de inmediato a preguntarme si el sentimiento que siento hacia el es el parecido al tener uno. Quien sabe, si coloco por ejemplo a Abie, la cual le tengo un cariño inagotable, también me lleva a definirla a tener una hermana sin ni si quiera compartir lazos de sangre. No importa cuantas malentendidos tengamos, la separaciones posibles en el futuro, porque sin duda alguna encontraremos la manera de encontrarnos la una a la otra; yo se lo prometí, le prometí de existir el conjuro de la reencarnación estaría dispuesta de hacerlo con ella. Y de la misma forma, estaría dispuesta a practicarlo con Zephyr. Dejando esos pensamientos de lado, me ubico en uno de los estantes mas solitarios de todos los alumnos, al ser esta área especifica de los Magics los sin Magics casi no se acercan, no obstante, percibo a algunos tratando de fastidiarles la existencia a los seres mágicos que tratan de esconderse en algunos rincones apartados. 
Sé que me hice jurar a mi misma jamás utilizar mi Magic contra alguien sin magia pero notando nuevamente las injusticias cometidas delante de mis ojos hace colocarme bastante enferma, ¿Por qué debemos de aguantarnos esto? ¿Por qué reprimir nuestras emociones? ¿Es la necesidad de obtener una paz verdadera? No lo se, pero sea lo que sea, en verdad lo considero inútil estos seres jamás verán mas allá de sus estúpidos complejos o matices oscuras. Trato de centrarme en los libros delante de mi colocados en orden alfabético ignorando los susurros asustadizos de los de mi misma especie hacia sus malhechores, mis oídos se silencian al entrar completamente en mi propósito, mi búsqueda para conocer mas sobre las armas legendarias es la prioridad fundamental en estos momentos. Mis ojos revolotean al sondear con cautela los títulos de los libros mas altos de donde me encuentro, es increíble encontrar un sinfín de títulos relacionados con ese tema, ni si quiera tenia los conocimientos de la existencia de un libro solo para los proyectos realizados de las mismas manos de Albert Martin; sin darme muchas vueltas me coloco de puntitas para alcanzar el dichoso libro pero no llego en lo absoluto. Debería darle las gracias a mis padres por darme semejante estatura. En tanto trato de llegar a mi destino practicando algunos saltos sin una vez cruzar por mi cabeza utilizar mi Magic o algún conjuro, pero claro, si tengo algo igual a mi madre es el ser lo suficiente obstinada como para desechar un pensamiento; las voces de los chicos de la ala mágica y no mágica desaparecen corredores mas lejos de mi ubicación. Me parece bien, así mis pensamientos destructivos desaparecen igual que ellos y dándole paso a la paz característico de esta zona de la biblioteca. 
Al saber que no llegare hasta el libro, suelto un suspiro lleno de cansancio combinado con frustración, por lo tanto no me queda de otra mas que utilizar un conjuro para hacerlo venir hasta mi, si bien todos nosotros los Magic Pure practicamos conjuros sencillos para poder transportar objetos o moverlos a la vez que estamos realizando otras actividades, no esta de mas hacer cosas por nosotros mismos; no obstante esta situación amerita utilizar uno porque de lo contrario alguien saldrá herido, ósea, yo. Tomo una bocanada de aire profundamente que me llega hasta los pulmones donde lo mantengo, seguido de ello, señalo con mi dedo al libro pronunciando una y otra vez palabras en latín (lengua nativa de los Magics Pure) inundando una tenue luz rosa pálido tanto mi mano como el objeto que quiero atraer hasta mi recorriendo una fuerza cálida por todo el lugar, empezando desde el fondo de mi alma hasta sacarlo fuera de ella. Siento una mirada curiosa observándome detrás de el estante a mi derecha, esa misma mirada me inquieta de una forma bastante interesante porque el cosquilleo de nerviosismo en el nacimiento de mi estomago solo lo produce una persona, la cual pienso que debe de estar en un sitio ahora mismo y no es precisamente aquí. Debido a ello, pierdo completamente mi concentración en el conjuro desapareciendo el aura rosa pálido de libro que queda suspendido en el aire, suelto un sonido de asombro y impresión notando como este cae al vacío sin poder evitarlo; sin embargo, rápidamente salgo a su encuentro a la par que mi observador silencioso sale de su escondite tratando de también de sujetarlo para evitar su caída eminente al suelo. Y lo veo. De hecho, es bastante imposible no mirarlo ¿Cómo puede pasar desapercibido? Si su cabellera rubia y piel bronceada me la conozco de memoria, además, esos ojos azul intenso brillan como zafiros bajo la pálida luz que se traspasa por uno de los ventanales de la biblioteca. Conclusión. El que me observaba en lo silencio era Bernard Lovecraft, ese chico que tiene parte de mi corazón en su manos. 
Inmediatamente mi cuerpo comienza a temblar corriéndome hacia atrás pura impresión, la imagen de nosotros dos estando a solas en aquel pasillo de la ala mágica tomando en cuenta lo cerca de estar en mi salón de clases y aun mas sintiendo casi por completo la respiración del otro sobre nuestras pieles, me congela; nuevamente el corazón se me dispara al igual que un cañón en la celebración de nuestro regreso a clases en la academia en principio de año. Pero eso no es todo. La cabeza me da vueltas de manera que obliga a mi cuerpo a permanecer encogido como si fuese un animal asustadizo, de hecho, estoy comportándome parecido a uno porque el encargado de recoger el libro es Bernard quien con una exclamación de alivio posa su mirada en mi haciéndome parecer una idiota, porque de seguro le estoy haciendo competencia a un tomate. Y ni si quiera hablar al escucharlo pronunciar de sus labios carnosos mi nombre, siento la miel y la calidez de ello, tono mi entorno nuevamente vuelve a girar a una sola persona: él. 
  • Gra... - tartamudeo con nerviosismo al sostener entre mis manos y a su vez rosando nuestras pieles, el libro grande de Albert Martin – gracias por... por sostener... mi libro. 
  • - De nada – me responde con una sonrisa ancha encantadora y llena de cariño absoluto hacia una sola persona: yo – pero me has sorprendido encontrarte por aquí sola, pensé que estarías a estas alturas en tu examen de "Historia de la Magia". 
  • - Oh... eso, bueno – trago saliva con nerviosismo apretando el libro hacia mi pecho sintiendo la mirada ansiosa de muchacho sobre mi, llevándome a tener un cosquilleo completo en mi cuerpo – nos han dado una hora libre para poder repasar el contenido para el examen, siempre suelen hacerlo cuando es bastante largo. 
  • - ¿Y por eso has venido a la biblioteca? - pregunto aun manteniendo esa sonrisa marca Colgate en sus labios produciendo en mi estomago, llevándome a asentir con énfasis a respuesta a su pregunta – Es una buena opción para refrescar tu memoria, este lugar... es bastante tranquilo y el respirar se puede hacer mejor ¿Verdad? - sonrió moviendo mi cuerpo hacia los lados pues la calidez de estar junto a este chico a desbordado por completo el medidor de mi cariño hacia él - Aunque me parece bastante curioso saber sobre el tema de tu examen. 
  • - Las Armas legendarias – respondo sin rodeos algunos, él por su pare coloca una postura pensativa buscando decirme algo para ayudarme con ello. 
  • - ¿Existe algo que no entiendas? - posa una de sus manos invitándome a caminar al lugar exacto donde salió de su escondite, siguiendo esos patrones encontraremos unas mesas unidas con unas sillas para poder reposar los estudiantes con mayor tranquilidad, en ese sitio es donde anteriormente pasaba un grado considerable de tiempo – puedo darte algunos datos que puedan hacerte de bastante ayuda para tu examen, además, tengo unos libros en mente que seguramente son beneficiosos para ti.
Antes de poder decirle algo Bernard ya se ha alejado de mi para buscar en las estanterías a unos cuantos metros cerca de nosotros, de donde saca tres libros de portadas de terciopelo rojo llevándome a arquear una de mis cejas, sigo diciendo que este muchacho al pesar de no ser un Magic Pure sabe muchas cosas de nosotros como si fuese una mas de la especie. ¿De donde saca tanta información? ¿Acaso dentro de su familia existe un Magic? Tengo un sinfín de preguntas pero sin alguna respuesta, lo peor de todo, seria que no puedo hacérselas por el miedo de ser rechazada de alguna manera por él; no lo se, puede que salte encima de mi gritándome el no ser mi problema su vida personal o mejor dicho familiar. A lo que me limito a sonreír agradecidamente recibiendo los libros en mis manos, abriendo el primero de portada roja vinotinto, este no tiene algún titulo como tal solo una letras en grande que dicen: "LA ESPADA DE FÉNIX Y SU HERMANA". Mis ojos comienzan a revolotear sin parar por las letras pequeñas en cursivas que le siguen al titulo, todos sabemos que los ancestros de los Magics y no Magic trabajaron horas sin descanso para crear armas tan poderosas como potentes con el fin de acabar con las fuerzas oscuras, los Darks Magics; no obstante de eso, la creación de "La Espada de Fénix" fue una completa locura luego de crear a su hermana consanguínea "Zhar-Ptisa" quien comprendía prácticamente los mismo poderes a su semejante. Para los que nos conozcan a esta espada o el significado del porque su nombre podrían retomarse a la cultura mitológica Rusa, donde estos decían presenciar una gran ave de fuego con plumas tan brillantes con flamas naranjas que podrían iluminar una habitación completa, ahora retomando el tema de la espada, los que estuvieron presentes en las pruebas de esta aseguraban completamente presenciar de la misma manera esa leyenda viva al admirar aquello. Esto llevo consigo al prócer Albert Martin colocarle el nombre a esa espada "Zhar-Ptisa" para hacerle honor a tal ave mitológica, aunque de esta no exista mucha información al igual que la localización exacta, se habla perfectamente de los materiales cuyos fueron realizados donde nos llevan a las piedras preciosas creada especialmente de los Magic Pure. Remontado exactamente los grandes clanes poderosos con ese tipo de poder especial directo de la naturaleza. Los Cameron y Alapin 
Es cuando de inmediato dejo de leer al ver mi apellido dentro del libro que estoy estudiando, bueno, no todos los días te enteras que mi familia estuvo participe en la creación de la espada desaparecida de Albert Martín la cual aparentemente fue creada con Magic procedente de mi clan, aun mas, el otro clan se ve de reojo proceder de Rusia pues su nombre no es común de estos sitios. Trato de dejar eso de lado para seguir leyendo con atención las siguientes palabras. Para el conjuro del "Zhar-Ptisa" Albert Martin en muchas cosas, como por ejemplo, dimitir ser diferente a "La Espada de Fénix" cuya solamente fue realizada para el uso de su mejor amigo en la vida y prócer de los sin Magic Marcus Zunnares. Sin embargo, en las pruebas de la espada de este prócer, Albert Martin recreo un conjuro donde este reproducía unas palabras en latín sin parar mientras juntaba las palmas de sus manos parecido al estar orando, aunque este transmitía una ola de poder cálido procedente de su poder de la naturaleza que es el fuego donde seguido de ello, con una de sus manos parecía sacar de una de sus manos la preciada espada de Fénix dejando a si a todos los presentes sin poder emitir ningún sonido de la impresión. Por otro lado, "Zhar-Ptsisa" creo un conjuro con las siguientes palabras "Aperi alis Zhar-Ptisa" su diferencia con la "Espada de Fénix" remota no solo a su nombre sino también a la posición para invocarla, puesto que esta se eleva una de las manos separando bien los dedos y pronunciando una sola vez el anterior conjunto esperando así que aparezca dicha arma en seguida.  
Cierro el libro de golpe colocando la palma de mi mano hasta la boca para evitar soltar algún sonido de impresión de mis labios, a mi lado esta Bernard que me pregunta si estoy bien porque tengo una expresión bastante de susto sobre mi rostro, aunque no solo eso, parezco a ver visto un fantasma debido a mi palidez momentánea en mi piel. Pero no lo escucho, es mas, sus palabras me entran en una oreja y me sale por la otra, para ser mas precisa aun mi mente esta entrando en un colapso que jamás pensé en tener. Ha ocurrido nuevamente, me digo a mi misma dentro de mi cabeza, nuevamente pasa algo donde me veo involucrada con los próceres de ambas especies y aunque sea solo un sueño no puedo evitar sentir un susto porque en definitiva jamás he leído sobre un conjuro para invocar a la arma legendaria "La espada de Fénix", es mas, ni en clases hemos llegado a el tema de los conjuros especiales que jamás podremos manejar debido a una sola cosa: solo le pertenecen a Albert Martin. Es donde me remoto nuevamente a la existencia del libro de la Magia Pura, pueden que muchos renieguen su creación pero algunos de mis profesores como por ejemplo Almendra y Artemix nos han explicado que en él sin duda esconde muchas incógnitas donde seguramente revelan como utilizar los poderes de su creador, además de tocar un tema bastante delicado para los Magic Pure. La reencarnación de los próceres en cualquier momento indicado por la naturaleza. Que por cierto me lleva a las palabras dichas por muchos a mi alrededor, puesto manifiestan lo de ser la naturaleza precisa y sabia, ella sabe perfectamente como actuar en situaciones adversar para sus hijos. 
Si es así... ¿Eso tiene algo que ver con mis sueños? De ser esa respuesta positiva, tengo que comenzar a sentir mas miedo de mi misma que lo de costumbre. 

  • Bernard – lo llamo girando mi rostro hacia su dirección topándome con sus encantadores ojos azules al igual que el mar donde podría sumergirme muchas veces sin cansarme, él me devuelve la mirada con signos de no comprender absolutamente nada de lo que puede cruzar en estos momentos por mi cerebro – si te contara que he tenido sueños raros con las armas ancestrales... ¿Me creerías 
  • Depende – suelta mis hombros corriéndose hacia atrás para acomodarse bien sobre su asiento, optando una expresión seria que jamás he visto en su rostro. Y no es para menos, la situación en verdad lo amerita – si me dices que la has tenido luego de estudiar mucho sobre ella te creería pero si no...  
  • Hoy es la primera vez que leo este libro – lo interrumpo antes de escuchar algo posiblemente no agradable para mi, sujetando con ambas manos el libro de terciopelo rojo y agachando mi mirada hasta este – pero, no es la primera vez para mi en conocer el conjuro de invocar a "La Espada de Fénix" porque yo... yo, ya he soñado la anterior noche con él mientras – apreté mis manos temblorosas en libro de mis manos sintiendo los ojos penetrantes del chico sin magia a mi lado - … luchaba contra un ser parecido a los Magics oscuros.   

Cerré los ojos con fuerza al decir esto último, pues lo que menos quería en este mundo era tener el desprecio del chico del cual me había enamorado por primera vez en la vida, puedo obtener la confianza para decirle algo tan importante para mi como son lo de los sueños involucrada con los próceres; no obstante, carecía de esa misma confianza para enfrentar a este hermoso muchacho luego de haber soltado la piedra con semejante mensaje. Espero unos segundo que parecen para mi horas antes de sentir algo cálido invadiendo mis manos, me permito abrir uno de mis ojos para toparme algo que hizo detener por completo mi corazón atolondrado, la expresión que me regala Bernard es algo completamente nueva para mi no solo porque se diferencia de cualquier manera a lo que habitual donde sonríe de manera amable, es porque esta sus ojos azules brillan con mayor intensidad y sus labios carnosos muestran una mueca muy distinta al asco o repudio. Es conmoción. Bernard esta conmovido por alguna razón gracias a mi. Esto produjo una sensación rara en mi estomago parecida al cosquilleo en la piel, pero esto no me incomodaba en lo absoluto, porque aquella expresión sobre el rostro de mi amigo solo quería decirme una sola cosa: "No te temo". Fue en ese preciso instante que el muchacho me susurro un gracias, si , un gracias por confiar en él algo tan sumamente delicado de contar a una persona sin magia, pero aun mas, también me decía gracias por llevar nuestra relación a un peldaño arriba llevándolo a conocer un pedacito escondido de mi misma. La sensación de calidez me lleno por completo, mi corazón quien no paraba de palpitar dio un vuelco al guardar en su interior dichas palabras junto a esa expresión risueña, y en definitiva no me cansaría de estar con alguien como Bernard pues su mera presencia era casi tan indispensable al igual a respirar. Esto hacia acercarse mas a las palabras dichas por mi mejor amigo delante a toda esta situación, de esto acabar mal para mi, podría a no volver hacer la misma de antes y eso, eso me llena de muchos escalofríos e incertidumbre; pero no pensare algo como aquello en estos momentos porque de ninguna manera arruinaría el momento. 

  • Angelina – me llamo con esa voz tan aterciopelada y calmada como la suya, aun manteniendo mi mano atrapada bajo la suya sin signo alguno de alejar y aun mas yo no seria la primera en alejarla de mi - ¿Nunca has pensado en utilizar ese conjuro para ver si traes algunas de esas armas a donde tu estas? 
    • — ¿Como? — exclame sorprendía de escucharle decir algo tan sorprendente como eso, es que sin duda alguna era para dejarme sin alguna palabra sobre mi boca. El tratar de invocar “La Espada de Fénix” hasta mi ubicación era ridículo, no solo porque bueno, era conjuros propios de Albert Martín uno de los próceres. Por lo tanto, seria francamente imposible que una niña como yo lograse aquello, agregándole que hace unos cuantos días era un fracaso como ser mágico al no tener aun un elemento natural — Bernard, eso es algo completamente sin pies ni cabeza lo que me propones, se que eres un sin Magic pero debes conocer los limites de nosotros los mágicos y… 
    • — Jamás se ha podido ver como uno de los suyos practica un conjuro del prócer Albert Martín, si eso todo el mundo lo sabe — interrumpe mi discurso de inmediato adoptando una expresión divertida en el rostro, tanto que su azul mirada posee un brillo inusual casi podría decir que travieso cosa que me hace sonrojar — Angelina, solo mira las cosas por un segundo bajo mi perspectiva ¿si? Tu no eres una Magic Pure ordinaria, a estas alturas de la vida deberías saberlo, posees el elemento legendario y créeme eso no es casual — no entiendo porque pero el mirarlo decir algo como eso ha llevado a sentir mis mejillas calientes, de alguna extraña manera siento la magnitud en esas palabras como un halago y no otra cosa — agregándole mas a ello, los Magics no frenaron de hablar sobre el incidente con el grupo de chicos al tratar de agredirte, eso para mi fue lo bastante impactante como para correr hasta ti y decirte lo maravillosa que eres — no se donde quiere llegar con todo eso este chico pero al escuchar cada vez mas, en mi pecho ocurren unas descargas bastante placenteras que me elevan por los aires sintiendo una suave brisa invadir mi cara. El olor del mar me llena las fosas nasales, eso es sinónimo de una sola persona. Bernard — Quizás me estoy marchando por las ramas pero, creo firmemente que puedes ser capaz de intentar probar el hacer ese conjuro, nada perderás y te darás de cuenta que los sueños pueden ser avisos importantes para tu futuro.
    • Por unos segundos me quedo quieta sin decir o hacer algo, existe una parte de las palabras de Bernard que son ciertas, yo no soy una Magic Pure ordinaria, solo mírenme poseo el elemento legendario al igual que algunos poderes propios de la clan Martin casi instinto, considérenlo absurdo intentar probar un poco la impostéis del chico a mi lado no puede ser tan descabellado; además, puede que de alguna manera me ayude a calmar un poco los sueños extraños visto durante mis noches. Le doy una mirada significativa a el mucho no Magic quien aun sostiene entre su manos las mías brindándome todo el calor, apoyo y cariño incondicional posible sin duda jamás en la vida podre conseguir a alguien tan especial como lo es Bernard para mi, con su presencia absoluta me convierte de una persona desastrosa a algo que valga francamente la pena. Y eso llena mi corazón de dicha absoluta. 
    Retomando el concepto de invocar alguna de las espadas, nos alejamos aun mas en uno de los pasillos menos concurridos de toda la biblioteca estando allí me coloco unos metros alejada de Bernard, él me observa desde su sitio con ojos muy abiertos aun sosteniendo el libro que hace unos segundos yo leía atentamente; no se mucho sobre invocaciones o conjuros específicos para hacerlo, de hecho, ese tipo de cosas vamos a verlos en el siguiente curso donde la misma profesora Almendra de "Conjuros Naturales" nos impartiría "Invocaciones Magics", muchos estaban emocionados con esa asignatura, pero no yo, por obvias razones. Ahora bien, mis padres realizaban algunos cuando estaban en sus tantas excursiones correspondientes a su trabajo donde era llevada para presenciarlos con el propósito de ver algún elemento en mi, aunque nada de eso dio resultado, solamente dejo un desosiego en mi corazón e incertidumbre en ellos. Durante esas excursiones mi mamá solía hablarme un poco de las invocaciones magic, si bien no eran complicadas, debíamos utilizarlas con mucha precaución pues era solamente útiles en ciertas ocasiones ameritadas de lo contrario, seriamos consumidos por ellas y llevados al agotamiento extremo. Papá por otra parte, mencionaba que este poder era visto según la perspectiva de ser mágico, es decir, la fuente de nuestras energías era la naturaleza por consiguiente cuan mayor sea la sintonía con esta igualmente aumentara el nivel de energías. Aunque claro, ellos solo lo utilizaban para trasladar algunas especies de plantas a nuestra casa o viceversa, no para algo tan pesado como son las armas. 
    Cerré los ojos tratando de relajar mis músculos ya tensos, si había una de las cosas presentes en mi mente eran las palabras de Zephyr, debo poseer la suficiente confianza en mi misma para poder realizar todo lo que me proponga pero a su vez no sobre pasarme de los limites, cuando se cree que las puedes todas con la arrogancia como tu compañera no sale nada bueno de eso. Todo lo que debo de hacer es llevar mi cabeza a la naturaleza donde siempre es exacta y jamás se equivoca, además, de la localización exacta de "La Espada de Fénix" esa que esta custodiada en el museo de Arte Magic y no Magic; cuando estas en primaria se organizaban excursiones a ese lugar para poder aprender mas sobre nuestros antepasados, muy pocas veces solía ir a esos encuentros por miedo a los sin Magic y sus estúpidas ideas para hacernos sufrir a los seres mágicos. No obstante, llegue a ir una par de veces para admirar una espada de plata con incrustaciones de piedras preciosas encerrada en una caja de cristal, no entendí muy bien el sentimiento que me embargo pero mis ojos no podían separarse de aquella arma tan legendaria como esa. Y ahora yo iba a invocarla. 
    Comencé a repetir las mismas palabras en latín como en mi sueño en donde era perseguida por esa entidad oscura en medio de la noche, junto las palma de mis manos como si estuviera orando volviendo a repetir el mismo conjuro sintiendo una ola de calor invadiendo mi cuerpo, es muy similar a cuando desperté mi elemento aunque ligeramente diferente porque no siento ese enojo por lo ocurrido ese día mas bien una paz me envuelve como una manta cariñosa. Entonces abro mis ojos encontrándome con ese color tan irreal y que aun no me acostumbro, si es el legendario caracterizado por ese amarillo amanecer que tanto han hablado con anterioridad, pero eso no es lo sorprendente porque la mirada azulada de Bernard se ve completamente asombrada como si jamás en su vida haya presenciado algo igual pero comprendo algo de forma inmediata al leer sus labios. "La mirada escaneadora". Horita que lo decía, veía de una manera extraña mi entorno como si estuviera todo estuviera compuesto de colores en el interior de las personas, como por ejemplo horita mi amigo quien tenia una tenue aura blanca envolviéndolo al igual de un azul cielo en su interior, bastante diferente de en ese entonces con Zephyr y el inconveniente de la mancha en su interior cuya jamás hable con nadie. 
    Fue entonces que la presión segadora propio de mi elemento naturaleza me empujo a sacar de la palma de mi mano algo lo suficiente pesado para mi estatura, mis ojos se amplían al ver el manga de la arma que estoy sacando notando las incrustaciones de piedras preciosas en ella dándome sin duda la señal que mas esperada por nosotros dos: es "La espada de Fénix". Esperando no perder la concentración del conjuro, aprieto mas con fuerza tratando de correrla mas hasta donde me encontraba sin olvidarme de pronunciarlas las palabras como si fuera una mantra; he dejado a un lado la presencia de Bernard para tener la mayor atención en ella y así atraerla a esta dimensión. Del mismo modo, acumulando una fuerza que jamás pensé tener en mi interior empujando esa arma de una sola vez desapareciendo por completo la luz como el alba y mi visión colorida, aunque para ser sincera la realidad supera la ficción porque en verdad esta arma pesaba un montón en comparación que en mi sueño que la alzaba por encima de mi cabeza como si no fuera nada; ahora de cierto modo comprendo a la perfección cuando dicen que los sueños a veces solo son sueños. 
  • Suelto un suspiro teniendo “La Espada de Fénix” en una de mis manos colocándola prácticamente al suelo por su gran peso, Bernard de inmediato se posiciona a mi lado colocando una de sus manos en mi hombro preguntándome sobre como me siento, la verdad no tengo las palabras formuladas para responder a algo asi pues solo miren a mí alrededor, he sido capaz de traer a la dimensión donde me encuentro una de las armas legendaria creadas por Albert Martín. Ojo. ¡Albert Martín! Prócer de los Magic Pure, aun agregándole mas a la ecuación, soy una simple niña que ha podido burlar cualquier expectativa con respeto a los demás Magic del clan ancestral para poder utilizar el elemento legendario, yo si estuviera en los zapatos de otra personas a mi alrededor sin duda alguna comenzaría a temerme por todo esto junto. ¿Qué clase de chica era yo? ¿Como era posible poseer tantos poderes relacionados con Albert Martín? ¿Y por que yo? Estoy segura en no merecer esto, mas bien, los propios en deber tener semejantes poderes eran los Martín no yo. 
    — Ni se te ocurra volver a empezar con esos pensamientos pesimistas — me dice una voz tranquila al frente de mi que me hace alzar la vista del suelo, olvidándome por unos segundos de la arma legendaria — ¿Te lo dije antes? ¿Cierto? La naturaleza es sabia y paciente, no la cuestiones, si ella tenía preparado todo esto para ti el deber ser tuyo es agradecer, porque sin duda has sido bendecida. 
    — Pero… — muerdo mi labio inferior acumulando una serie de temores revoloteando en mi estomago, estos siempre de encontraban escondidos allí, listo para atacar en el momento exacto — No soy nadie Bernard, nadie comparado con el mismo clan Martín o cualquiera que se les asemeje, solo soy una pequeña niña asustadiza de día a día esperando no ser atacada por sus compañeros no Magic. — suelto con suma frustración las palabras apretando mis manos en el mango de la espada, a su vez que fijo mi mirada en la azulada del muchacho frente de mi que mira con cautela mi expresión — ¿Crees que merezca tanto poder de golpe? Porque yo no, no lo merezco, puedes llamarme malagradecida si así lo prefieres por no estar conforme con lo recibido por la naturaleza. Pero, solamente estoy asustada… asustada de lo que venga en el futuro y ahora que puedo hacer esto. 
    — Es normal sentirse asustado por verse involucrado en algo tan delicado como son los poderes de Albert Martín — comienza diciendo el muchacho suavizando aun mas la expresión de su rostro, produciendo en mi, una paz que jamás creí poder experimentar y esto se lo debo a Bernard — es mas, te apostaría que de estar dentro de tus zapatos no me comportaría tan valiente a como lo hiciste ese día tu contra los sin Magic — ¿Hasta cuando piensa recordármelo? Es bastante vergonzoso para mi remontar esos recuerdos osados, aunque gracias a ello obtuve algo jamás considerado tener en mi interior. Coraje. — Pero no por eso daría mi brazo a torcer, Angelina, siempre existirán personas que te tengan asco por lo que posees pero también estarán las otras, esas que pase lo que pase permanecerán a tu lado dándote todo el apoyo que necesites. Y gracias a ellas, te vas dando cuenta lo muy poderoso que eres, no por conjuros o elementos legendarios, mas bien es el cariño especial de ellos en ti. 
    Nuevamente lo volvió a hacer este chico, venir hasta mi para saber como levantarme el animo cuando siento que la presión de tener poderes inimaginables por las personas me invade, Bernard sabe perfectamente que combustible usar para un alma tan compleja como la mía. El poder de las palabras. Por eso aun con los sentimientos revoloteando en mi piel, el ojos azulados coloca una de sus manos en donde sostengo “La Espada de Fénix” casi olvidada para regalarme un guiño, rápidamente me pregunta si poseo alguna manera de como colocarla a funcionar, en pocas palabras me invita a activar sus flamas pavorosas como las del ave que lleva su nombre. Pero no lo se. En mi sueño solamente decía aquellas palabras y de inmediato las flameantes llamas se producían al alzarla, pero yo no puedo hacerlo, no por no tener confianza en mi misma mas bien el problema radica en una sola cosa: el peso es terrible; el muchacho sin magia intenta ayudarme a levantar semejante espada como lo dice el libro, pero no puede, es mas exclama sobre rendir honores a aquellas personas encargadas de trasladar esta espada hasta el museo porque sin duda esto es imposible. Inclusive a mi, quien fue la persona en invocarla me da sus respetos, esta espada lleva un peso fuera de limite que le impresiona ver como una pequeña como yo la ha podido sostener; viniendo esas palabras del ojos azulados los tomare como un halago y no insultó. Ambos soltamos un suspiro agotados por los esfuerzos producidos al intentar levantar la espada, es cuando se me viene a la mente la idea de posiblemente estar encantada, muchos sabían que con una sola sacudida del prócer Marcus Zunnares el poder de fuego de la espada se activaba de manera automática pues llevando el hecho de ser el su legítimo dueño; no obstante muchos autores decían que el sentir el contacto de la piel de su amo, la espada lo reconocía colocándose de inmediato a su entera disposición. ¡Esa era la clave! Yo no soy Marcus Zunnares ni mucho menos Albert Martín, solo poseo poderes similares al prócer de los Magic Pure que me permitían hacer conjuros similares a los de él, aunque mas no se le asemejaban por lo tanto debía de conformarme con el hecho de poder invocarla, era obvio no poder usarla seguramente muchos seres oscuros y no oscuros quisieron apoderarse de la magia de esta, asi que llevaron a sus custodios a implementar conjuros en ella para no ser fácil de manipular. Le dije a Bernard que paráramos por hoy ambos estábamos cansados, además, mi examen eran en mas o menos unos quince minutos asi que por nada en el mundo podía llegar tarde o Samuel estaría dispuesto a rodar mi cabeza, él soltó una risa elegante capaz de llegar por completo a mí alma donde se regocijo de la dicha cálida ante semejante luz de la mañana, pero no podía permitirme flaquear ante semejante curva perfecta porque me necesitaba completa en una sola pieza. 
    — Imagínate llegar a clases con Samuel teniendo la Arma Legendaria de Marcus Zunnares — me dijo el muchacho sin Magic con un toque bastante divertido, llevándome a contagiar por completo su alegría sin sentido — sin duda te daría un cien con solo mover sus dedos para forma un chasquido, aunque… no puedo hablar de tus compañeros frente ello. 
    — En Historia nunca he sido mala — le digo sintiéndome cohibida de alguna manera, llevándome a apoyar mis manos en la espada gigante que sostenía — aunque precisamente tampoco he sido mucho de llamar la atención, eso sabe muy bien los profesores y de alguna manera tratan de incorporarme al grupo. 
    — ¿Pero no tienes a Cathy y Dylan? — me pregunta un poco extraño ante mis palabras, formando una expresión confundida en su rostro notando así por primera vez unas pequeña arruguitas en sus cejas cuando las frunce. Son adorables. — pensé que siempre fueron muy buenos amigos, como Cathy se comporto como una leona protegiendo a sus crías cuando te conocí. 
    — No, no, no — digo con mucha énfasis en las palabras soltando una risita incomoda por la mirada enigmática de mi amigo sobre mi, dejándome prácticamente desprotegida ante su escrutinio — ellos solían saludarme siempre pero mi timidez jamás me permitió involucrarme con ellos, aunque desde el principio, creo que mi único amigo fue Zephyr. 
    — ¿Zephyr? 
    — Si — coincido tratando de pasar por alto esa expresión rara en el rostro del chico, que por alguna razón es algo incomoda, para poder seguir con mi relato — ambos éramos los únicos en jamás relacionarlos con los demás en nuestro curso, debido a eso ambos fuimos obligados a permanecer en trabajos grupales, estar a su lado me tranquiliza de alguna manera. Sabes, por eso lo creo mí mejor amigo. 
    — Es probable que el no piense lo mismo a ti — habla con un tono de voz cortante casi congelándome la sangre, es mas, me extraña mucho mirarlo con esa expresión en el rostro. Es casi como si estuviera… 
    « Celoso » me dice una voz cínica en mi interior produciéndome algo parecido a la ironía, esa voz no puede estar mas equivocada posible, mi amigo no mágico jamás podría sentir semejante sentimiento tan asqueroso como los celos. « ¿Y por qué no? » vuelve atacar la voz de mi cerebro queriéndola cortar de raíz, si la escucho mas siento que me volveré loca, sino es probablemente que lo este. Entonces antes de poder decir algo unas risas chillonas combinadas a unas voces fuertes inundan el lugar, me congelo de inmediato transportando “La Espada de Fénix” justo detrás de mi para evitar ser vista. ¿Por qué tan paranoica con unas simples risas? Fácil, esos sonidos los conozco tan bien que debería de producir naturalmente susto en mis entrañas, porque sin duda, la dueña de esas risitas absurdas es Selena. La vaca sin leche. Bernard deja su expresión huraña para mirarme a los ojos y notar como estoy temblando del miedo, coloca una de sus manos en mi hombro preguntándome si me ha ocurrido algo pero es muy tarde para poder contestarle algo porque las voces de aquella rubia acompañada de su banda de idiotas, se encuentran prácticamente al frente de nosotros dos. La chica parece un poco impresionada al verme en ese sitio con alguien tan conocido en la ala no Magic como el rubio, pero de inmediato suelta una sonrisita chillona combinando con sus saltos ridículos acercándose hacia nosotros, desde mi sitio puedo notar como acomoda sus pechos para intentar atraer la atención de Bernard justo a ese sito. Bueno, para nadie es un secreto que es muy guapo y por donde pasa todas las chicas suspiran por el casi dejando un reguero de corazones partidos por razones bastante obvias, la primera, no tiene interés en ninguna de ellas, y la segunda, debe de tener lo suficientes de líos en su cabeza como para complicarse la vida. 

    • ¡Angelina! - exclama la chica con voz chillona haciéndome correr un poco hacia atrás para evitar que vea aun es mis manos la espada legendaria, ella parece darse cuenta de mi postura incomoda, porque me mira de arriba abajo tratando de buscar algo en mi. Cosa que jamás hallara. - ¿Pero que ocurre? Pareces estar asustada de mi por alguna razón, además, no tenia ni idea que conocieras a Bernard Lovecraf uno de nuestros superiores dentro de los no Magic. - veo como aletea sus pestañas de arriba hacia abajo y mueve su cuerpo en señal de coqueteo, por mi parte, aprieto mas el arma mirando al suelo con miedo - ¡Qué guardado te lo tenias!  
    • Bu... bueno... no es como... - trato de decir sin necesidad de mirarla a los ojos. 
    • ¡Angelina y yo somos muy buenas amigas! - se me lanza encima obligándome a soltar la espada de mis manos logrando activar una alarma dormida en mi, volteo mi cara aun presa de los brazos de esta muchacha los cuales me mantienen aprisionada parecido a ser una clase de peluche gigante que utilizas para dormir. Aunque mi rostro probablemente demuestre caos absoluto, al mirar detrás mío no encuentro nada mas que brillos provenientes de una de los ventanales provenientes de la biblioteca, una de las cortinas esta siendo movida por el viento así que se cuela un poco de la luz de la tarde. Selena la vaca sin leche copia mi movimiento arqueando una sola ceja, extrañada. - ¿Qué te ocurre has visto un fantasma acaso? No tenia idea que los Magic pudieran tener ese tipo de contactos. 
    • N... no es eso... solo... - respondo nuevamente nerviosa. 
    • ¡Da igual! - me interrumpe de golpe sorprendiéndonos a mi y Bernard, quienes no tenemos ni idea de como reaccionar a semejante ataque sorpresa de semejante mujer como lo es la vaca sin leche, me da igual, esta chica es tan repulsiva como asquerosa estar justamente cerca de ella me causa una clase de sentimiento repulsivo constándome respirar – he venido para invitarte a mi súper, mega ultra especial fiesta en la piscina este fin de semana la estaré haciendo en mi casa.  
    • ¿Fiesta? - pregunto parpadeando sin entender absolutamente nada.  
    • ¡Si! - mueve mis hombros con un poco de brusquedad llevándome a mirar a los ojos azules de Bernard que me mira sin poder entender absolutamente nada, solamente vamos a colocarlo bajo mi perspectiva, esta chica siempre me ha llamado "Friki", "loca", "vergüenza mágica" y otros apelativos despectivos contra mi. Ahora, ella con su cara bien lavada de lagarta a invitarme a una fiesta como si nada pasara ¿Esta acaso drogada? - puedes venir con tus amigos Magic si quieres y por supuesto... también estas invitado tu Bernard. 
    • Ah... yo creo que paso... - dice muy amablemente el ojos azules sonriendo de manera apenada a la rubia que en estos momentos coloca un puchero estilo niña pequeña, no esta conforme con el resultado de esto. 
    • ¡Pero si va ir Angelina! ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? - sigue insistiendo con una cara de perrito regañado, pestañando sus cejas falsas exageradamente aun manteniendo sus manos en mis hombros para mover mi cuerpo adelante y atrás - ¡No acepto un no como respuesta! Abie estuvo de inmediato de acuerdo cuando la invite, no puedes dejarme con la invitación en la boca. 

    Cuando escucho el nombre de mi mejor amiga me congelo por completo olvidando hasta la preocupación junto a la duda de la desaparición de "La Espada de Fénix", desde que comenzó todo esto pocas veces hemos coincidido para hablar nosotras dos a solas, sobre todo tomando en cuenta una sola cosa, ella no quiere por nada en el mundo mirarme a los ojos cosa que me lastima como no tiene idea. Repentinamente una idea cruza por mi cabeza, obviamente ir a un sitio donde probablemente este lleno de sin Magic no es de mi entero agrado pero si esto es mi boleto para arreglar las cosas con mi mejor amiga en el mundo, estoy dispuesta hacerlo; noto como la sonrisa de la vaca sin leche de Selena se ancha por todo su rostro sabiendo que ha tocado en el clavo, no solo para mi, porque en estos momentos Bernard mantiene una postura bastante pensativa ante semejante comentario. ¡Oh claro! Olvidaba que en su corazón no soy la única que existe, también existe una parte considerable llevando el nombre de Abie, cosa bastante dolorosa e imposible de olvidar por mi porque significa una sola cosa: nos tendrá a las dos en un solo lugar. Un solo lugar. ¿A cual de las dos prestara su compañía? Como sea no quiero saber, pues mi prioridad en esta salida es reconciliarme con Abie. 
    • De acuerdo, - le dije aun sabiendo que mas temprano que tarde me arrepentiría de por vida en esta decisión - iré. 


    Mas tarde luego de presentar mi examen de "Historia de la Magia" con Samuel tuvimos un breve descanso antes de entrar a la otra clase que era con Artemix que era "El color de la Magia", me quede sentada en mi sito completamente tranquila mirando a mis compañeros tonteando con su poder de la naturaleza Cathy se acerco para preguntarme la razón de porque estar tan tranquila, pero no pude responder, en mi cerebro solo se producía al igual a una tira cómica el momento de invocar la espada ancestral del prócer Marcus Zunnares agregándole a la ecuación el instante de desaparecer tal cual a cuando la invoque. ¿Por qué? ¿Por qué nuevamente poseía un conjuro de Albert Martin? Lo peor de todo era que no podía compartir esta información con nadie, ni siquiera a mis padres quienes llevaba bastante tiempo sin ver, solamente nos comunicábamos mediante cartas pero debido a su trabajo últimamente no recibía alguna debido a su ubicación exacta de ellos en estos momentos. No es como si pudiera decirle a mi madre algo así, es decir, simplemente no le escribiría en la carta: " Mi muy querida madre, se que esto es repentino pero tengo poderes inexplicables, los cuales, creían instintos ¡Pero no te preocupes! Solo se tratan del poder de la naturaleza de Albert Martin, su mirada escaneadora, la sanación y purificación. Posdata: puedo invocar el arma legendaria de Marcus Zunnares" no, un rotundo y tremendo NO; podía imaginarme la expresión en el rostro perfecto de mi madre seria sin duda el susto, después la negación y luego... luego vendría lo peor. Por lo tanto, en estos momentos seria lo mas idónea dejar las cosas de el tamaño de ahora, pequeño, aunque es imposible para mi agregarle a la lista de "Raros poderes especiales de Angelina" en la mente de Cathy, si existía algo que podía decirle e igualmente comía mi cerebro en estos míseros momentos. La fiesta de piscina en casa de la vaca sin leche. Esto me lleva a soltarle a todo sin anestesia sin contenerme en nada, ella se queda callada escuchando con atención las inseguridades enterradas en mi interior tales como la decisión de Bernard para hacerle compañía alguna de las dos en ese lugar, o también, mi posición de chica Magic Pure alrededor de sin Magic dispuestos a jugarme bromas sin sentido con el simple objetivo de hacerme sentir mal. Finalmente habiendo sacado todo eso de mi Cathy suelta un suspiro llevándose sus manos a su cienes armando las palabras para poder decirme, comienza primero con algo bastante obvio, soy una paranoica, aquella chica Selena no se arriesgaría hacerme daño estando Abie en un mismo sitio ¿no ocurrió antes? La segunda vez en toparme con el rubio ella se atrevió hacerme daño porque no estaba mi mejor amiga alrededor, dando por conjetura lo obvio de su modo de operación; hacerlo a espaldas de mi mejor amiga. En segundo punto, desde el momento de responder afirmativo a la pregunta para ayudar a despejar la mente del chico sin magia estaba igualmente asumiendo las consecuencias de todo lo consecuente a esto, en pocas palabras, mi deber era cerrar la boca y soportar cualquier cosa que se me viniera encima, no es su posición juzgar a alguien como Bernard es mas le agrada el chico aun sabiendo pertenecer a la raza de los sin Magic; sin embargo, considera esto una total locura puesto no es nuestra culpa (Abie y yo) el estar sus sentimientos confundidos por no saber a quien quiere realmente, nosotras hemos sido muy compresivas en aceptar ayudarlo con semejante petición. Aun mas yo, quien hace pocas semanas permanecía en la oscuridad junto a mis temores y miedos, así mismo, mi mejor movimiento para llevar la delantera en todo este enrollo es ser compresiva con él, si, mantener una postura serena y brindarle mi mano amiga como Bernard lo hace con todo mis problemas de chica Magic. Con respecto a lo demás, ella estará mas que dispuesta a acompañarme a esa fiesta de piscina como mi chaperona por si algún sin Magic se atreve a colocarme una mano encima, de hecho, voltea para llamar a su "esclavo" para ordenarle también echarle una mano con esto pero este alegando no entender nada de la conversación de chicas se escusa con que este fin de semana estará visitando a sus padres, no conozco mucho a Dylan pero eso parece surgir un efecto en mi amigo porque menea su mano a la dirección de él llamándolo "tonto esclavo te liberare solo por este fin de semana" aunque agrega que para el próximo no se saldrá con la suya. En tanto yo no puedo simplemente mas que sonreír y compadecerme por el rostro de chico en estos momentos.  
    De pronto me sorprendo al toparme con los ojos violetas de mi mejor amigo quien a decidido acercarse a nuestro puesto, contemplando la expresión de su rostro caigo inmediatamente en cuenta que sabe absolutamente todo lo ocurrido anteriormente con el chico sin Magic de quien estoy enamorada, es por eso que detengo a Cathy antes de ocurrírsele preguntarle si nos acompaña a la boca del lobo este fin de semana; esto es completamente hilarante habiéndome exactamente hoy contentado con el azabache, pues pensando en eso llevo mi mirada al suelo sintiendo mis mejillas arder de la vergüenza. Zephyr suelta un suspiro cerrando de golpe el libro en su manos llevando una de sus manos a uno de sus ojos debajo de los lentes para restregarlos, lo se, esa es la expresión de estar completamente cansado de todo esto y recalcar su sentencia para esta situación absurda.  
    • Angelina – me llama con un tono de voz agrave haciendo resaltar mas que nunca su enojo, simplemente me encogí de hombros esperando la eminente descarga bajo sus manos – se que no soy nadie para decirte o juzgar tus decisiones pero esta, esta francamente es una locura sin pies o cabeza. ¿Te estas dando cuenta donde vas a meterte? O mas bien ¿Dónde van a meterse? - Cathy intenta argumentar algo pero el chico le lanza una mirada dándole a entender no interrumpirlo por nada  - no quiero por nada en el mundo verte lastimada en manos de uno ellos y eso... eso ocurrirá si vas directamente a la guarida de serpientes de esa chica presumida. Si vas, créeme que vas a salir herida y no habrá Bernard Lovercraft para consolarte, de hecho, cuando ese chico consiga lo que quiere te abandonara sin mas. 
    • Zephyr... - intento decir levantándome de mi asiento al ver como se giraba para irse a sentar en su puesto, no note ni siquiera la presencia de la profesora Artemix en el salón. 
    • He terminado de hablar – es lo último en decirme sin girar una sola vez para mirarme la cara, lo se, esta completamente enojado y lo he provocado. La verdad quisiera saber la clave para poder tener todos a mi alrededor satisfechos, pero no lo se, y de existir probablemente jamás buscaría la manera de utilizarla de manera sabia. 
    • Señorita Cameron – me llama Artemix haciéndome girar a su dirección con espalda encorvada – estamos esperando por usted para comenzar la clase. 
    • Lo lamento, en seguida tomo asiento. 

    Si soy sincera conmigo misma tengo mis temores para cuando esto termine, en pocas palabras, siento que las palabras del azabache no son vacías porque poseen un significada oculto detrás de ellas algo mas allá a la preocupación, lo peor de todo es que han tocado esa vena sensible dentro de mi que quiero olvidar y apartar lo mas lejos de mi, porque de ocurrir a pie de la letra la premonición hecha por mi mejor amigo lo mas probable en pasarme seria la desolación y eso lo sabe perfectamente todo el mundo. Al sentir una de las manso tersas de Cathy sobre la mía apretándomela alzo mi cabeza admirando la sonrisa de ella, en su expresión dice abiertamente que esta ahí para mi y no piensa ir a ningún otro lado porque de eso se trata los amigos, debo tomarme las palabras de Zephyr de alguien sumamente preocupado por mi al igual que mi futuro, no es nada serio porque todo saldrá a la perfección solamente debo de tener paciencia, eso y mucha fe en mi misma. Aquello me deja desconcertada, pues la fe en mi misma no es algo que sepa manejar muy bien, pero si eso me dejara un sabor de paz en mi estaré dispuesta hacerlo; aunque ojala en ese entonces hubiese sabido que para ganar el corazón de alguien no basta solo con tener fe en si mismo, pues la suerte también esta de la mano con esto. Pero ahora desde mi sitio logre a los golpes comprenderlo bien. 

                                                                   **