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Esto estaba mal, muy mal y
él lo sabía. No podía parar de culparse por aprovechar abusar de la dulce
amistad de Angelina, porque eso era lo que hacía y lo sabía con los ojos
cerrados. No podía parar de pensar sobre la chica de cabello achocolatado,
estar junto a ella le hacía sentir que no era un mala persona, al contrario, al
encontrarla a su lado se veía más humano. Más sin embargo, no podía dejar sus
propósitos a un lado solo porque tenía sentimientos encontrados con una chica.
Por mucho que fuese Angelina. Él la estuvo observando por lo largo de los años,
desde aquella primera vez que poso sus ojos en ella, era una chica sumamente
tímida y reservada nunca hablaba o se relacionaba con alguien; al final de todo
terminaba solitaria justo al extremo izquierdo de él. ¿Por qué? ¿Por qué no
quería estar con alguien? Fueron las primeras preguntas en su mente, luego
recordó en la situación que se encontraba, no era nadie para juzgar a la chica
solitaria. Bueno, él tenía una orden estricta de no dejarse ver los ojos,
nunca, sino lo tacharían de traidor; aun con todas esas advertencias de su
madre se los dejo ver por ella. Fue ese día, el día que esos malditos esnifers,
seres sin magia que se creían superiores a ellos ¿Quiénes se creían? Si fuera
por él ya los hubiera congelado hasta morir. Le pareció increíble conocer la
mejor amiga de Angelina, Abie era una criatura sumamente amable con una sonrisa
dibujada en su cara siempre, ella podría ser la excepción de esas bazofias, pero
con todo y eso era una esnifers; debía de aniquilarlos. Él no era un ser de
luz, conectado con la naturaleza como le hizo parecer a ella, más bien, así
nació y está tratando renunciar a todos esos poderes para así renacer de una
manera diferente. Como un Darks Magic.
Desde que ha tenido memoria
su familia está constituida por todos ellos, son descendientes de aquellos
Darks Magics que pudieron salvarse de la guerra contra ellos, pero, los Sichegs
provienen de una rama mucho más antigua y poderosa a cualquier ser oscuro. Su
ancestro directo es Morgana Martin. Muchos conocen la historia contado por los
historiadores, pero, nadie conoce la otra cara de la moneda aquel relato
desconocido hasta por el mismísimo Albert, su hermano Mayor. Era cierto que
ella huyo con su tío Paul, allí no hay ninguna falla, sin embargo aquella chica
Magic que sacrifico su poder de la naturaleza para volverse una de ellos, se
enamoró por completo de un chico tímido. Allan Mcqueen. Era el tipo de muchacho
que solamente seguía a los demás por inercia, pertenecía a una familia muy
humilde de los Magic que vivían al otro extremo de la ciudad; una noche fueron
emboscados por los esnifers matando y masacrando todo a su paso. No tuvo
opción, huir era la única escapatoria que tenía al alcance de la mano; una vez
descuidado los agresores escapo un pasadizo secreto que llevaba a la casa de su
mejor amigo. Karl. Pero lo que no sabía era que se encontraría de las mismas
condiciones, solo que estarían más sobrevivientes de esta; Kart y su hermana Betty.
Desde hace mucho tiempo ambos hermanos estaban cansados de tanta maldad, la
chica tenía unos conocidos que le relataban de una magia más poderosa de todas;
tenían sus sacrificios claro estaba pero con ella derrotaríamos a los sin
Magic. A continuación, marcaron la pauta para seguir con sus vidas sin sus
familiares más cercanos tomando todo lo que podían de sus casas para viajar en
la busca de esas personas. No fueron tan lejos. Llegaron a la ciudad donde
estaba más el caos, de igual modo siguieron en su búsqueda del conocido de
Betty que no tardo en aparcarse en una de las situaciones más adversas para
ellos. Un ataque de personas curiosas. Fue en ese preciso momento donde
apareció un grupo de Darks Magics, sus ojos eran de colores llamativos:
amarillos chillosos, fucsias, rosas y violetas… ¡Violeta! Una chica baja con
cabello negro azabache en las puntas tenia toques dorados, labios carnosos y
piel traslucidos, en si todos tenían la piel igual, peo para Allan aquella
muchacha tenía algo diferente en sus ojos. Podríamos considerar que fue amor a
primera vista. Los tres chicos fueron llevados a la guarida de ellos, donde se
encontraba en la zona más remota de la ciudad, con razón nadie podría
encontrarlos o tratar de aniquilarlos. Se trataba de un campo abierto formado
por un circulo de casas construidas con desechos de basura, en cualquier parte
lo llamarían ecológico pero para Betty lo llamo asqueroso; olvidando todos sus
principios se adentró a ese lugar para no volver a ser ella jamás. Los llevaron
hasta el supremo jefe Paul Martin, hermano mayor del jefe del clan Martin y
líder de los Magic; según aquel hombre oscuro su pequeño hermano había llevado
a su raza al exterminio, no solo él, cada jefe de esa estúpida familia los
llevaron a eso. Era la era del cambio, la revelación y luchar por hacer
prevalecer sus creencias los esnifers ¡Ellos son los que deberían besar el piso
donde ellos caminan! Pero claro, por ser seres puros provenientes de la
naturaleza, iba contra sus principios la destrucción por completo de las razas.
Acto seguido dio las instrucciones para convertirse en un Darks Magics, seria
ardura la lucha pero no imposible.
Allan junto con sus dos
amigos fueron pupilos de Morgana, que dio su nombre a conocer a estos tres
últimos, ella era la sobrina de Paul compartía cada uno de los ideales de su
tío y esperaba que sus pupilos lo adoptaran también como suyos. Estaba más que
obvio resaltar que los Darks Magics no se hacían de la noche a la mañana, ella
aún conservaba algunos detalles de los Magic Pure, mostro la punta de sus
cabellos azabache encontrándolos con unas hebras doradas; el punto era
deshacerse de todos y cada uno de sus sentimientos puros. Si querían ser seres
de oscuridad, tenían que conectarse con las partes oscuras de los seres humanos,
con ellos mismo sobre todo, allí vendría la fuente de todo su poder. Al
comienzo Morgana no tuvo ninguna piedad con ellos, pero comenzó a sentir
compasión por uno en especial Allan, era tan torpe como malo para este tipo de
cosas; era sin duda el más atrasado que tenia de los tres. ¿Pero cómo
enfocarlo? Donde surgió la idea de enfocarlo con la muerte de sus padres, allí
el chico dejo de lado su poder naturaleza pura. Quería venganza, muerte para
todos esos esnifers rastreros que aniquilaron a su familia. Morgana quedo
fascinada por su trabajo, fue allí cuando surgió el amor entre los dos, porque
pasaron muchos tiempos juntos y de él nació una niña que llamaron Grace. Paul
no le gustó mucho la idea de esto, ver a su sobrina prometedora convertida en
madre tan joven, en fin, al ver los ojos de aquella niña supo que en verdad no
sería tan mala conservarla. Tenía los ojos de ella, aunque sintió el poder puro
combinados con el oscuro, procuro que con un poco de practica y las tácticas de
él sería una gran Darks Magics.
-
¿Qué estás haciendo? – salió de la nada, una
chica con sonrisa burlona – No me digas que perdiendo el tiempo pensando en esa
chica.
-
Piérdete, Flora – la ignoro él.
-
Vamos, vamos pequeño y tonto hermanito. – se
acercó a él, tomándolo de los hombros desde atrás – No tienes por qué
esconderlo, ¿Sabes? No es malo enamorarse en estos días.
-
¡Ha! Que graciosa. – se encogió de hombros,
dándose la vuelta y encarándola - ¿Qué es lo quieres, Flora?
-
Nada – canturreo la chica - ¿Acaso no puedo
pasar un momento con mi hermano?
-
No, eso es la peor mentira que me has dicho
en catorce años de vida – frunció el ceño – comienza hablar.
Flora Sichegs, hermana mayor
de Zephyr tenía una cabellera enrulada color azabache que caía como cascada
sobre sus hombros, piel translucida, piernas largas con un cuerpo esbelto, cara
triangular con aquellos ojos violetas al igual que su hermano menor. Ella ya
era una ser oscura por completo y le encantaba restregárselo a Zephyr, debido
al incidente ocurrido en la habitación del colegio el azabache perdió el incubo
proporcionado por sus padre e implantado por Flora. El chico solía merodear
todas las noches por la biblioteca en busca de más información de los Darks
Magics, si, ese era el único momento de paz que tenía consigo mismo; no estar
rodeado de esnifers y de ella. No obstante, fue violado por su querida hermana,
al menos tenía la delicadeza de hablarle en hebreo la lengua Darks Magics. Los
libros tenías muy buena información, le parecía estúpido que los tuvieran allí
si no querían que los demás fueran a por ellos; las investigaciones de los no
Magic sobre ellos estaban impecables. Conocían sobre su fuerza oscura y
maligna, algunos conjuros para sacar el aura de los humanos y… su procedencia.
Paul Martin cansado de tanta incompetencia junta recurrió a un libro negro, ese
libro, es el opuesto al de Albert Martin su sobrino; aquel ejemplar explicaba
conjuros macabros para aniquilar las fuerzas puras de la naturaleza. Sin
embargo, nadie conoce donde pueda estar, según dice que todo aquel que
encuentre el libro de Magia Pura lo llevara al libro negro. Por eso, seguía
asistiendo a esa escuela de mala categoría para inspeccionar cada rincón de
esa, bueno, al menos lo hacía hasta que la conoció a ella. Angelina era una
criatura magnifica, hace que sus más oscuros sentimientos se aclaren, pero, hay
algo en ella que definitivamente es confuso; sus poderes aquellos que poseen
son iguales a los de Albert Martin. ¿Cómo es eso posible? Si se supone que
aquel hombre sello todo eso en su libro, al menos que… ¡Al menos que los
rumores sobre el sean ciertos! Sabemos que el tema de la reencarnación es un
tabú, al igual que la existencia de ellos, aun así nadie puede desmentir o
apoyar aquello. De ser verdad esa teoría… ¿Ella vendría ser la reencarnación de
Albert Martin? No, no lo cree porque tendría sus recuerdos de la vida pasada
vivida, pero sobre todo, estaría muy acompañado de su mejor amigo. Marcus
Zunnares.
-
Es sobre la escuela, ya han pasado una semana
y media. – el chico giro los ojos. - ¡No me voltees los ojos! Es verdad, quizás
mamá y papá no te lo quieran decir, pero, debes volver para seguir
investigando.
-
¿Acaso no lo estoy haciendo? – la freno,
sacando un siseo en su voz – Voy todas las noches a practicar conjuros, para
volverme uno de ustedes, ¿No estoy arriesgándome a que me descubran?
-
Claro… si es así, ¿Por qué te has cortado el
flequillo? – una ráfaga de nieve gris salió con el movimiento de la mano del
chico, haciendo dar un salto hacia atrás a Flora. – Aun… aun te falta mucho
para estar a mi nivel, mírate a ti, mira tú nieve ¿No debería ser negra? Tu
piel sigue siendo aceitunada.
-
¡Cállate! ¡No te hagas la superior ante mí! –
le grita, formando una bola de agua oscura en su palma – si… puede que un no
sea un Darks Magics completo pero, en cuestión de artes marciales y conjuro, te
supero.
Dicho esto suelta el agua al
suelo, evaporando la florecilla que estaba creciendo en el pasto. Zephyr entra
a su casa azotando la puerta de la entrada, había salido al jardín delantero
para un poco de paz, pero es inútil si esta donde esta; aquella idiota de su
hermana mayor no hace más que fastidiarle la vida. Desde que se retiró del
colegio afirmando que tenía su primer resfriado, Flora lo torturo hasta
romperle la paciencia, fue ella la que lo obligo a contarle los hechos a sus
padres; sin omitir los nuevos poderes de Angelina. Su madre simplemente le
sugirió tener cuidado con esa chiquilla, de tener alguna conexión con Albert
Martin tenía que seguirla desde cerca; no obstante Zephyr se reusó a volver
aquel lugar de nuevo. Él seguiría averiguando a su manera en esa escuela, pero
sin asistir a sus ridículas clases que bien se las sabia; el padre del chico
debatió con él proponiéndole tomarse un descanso de unas dos semanas como
máximo; dentro de ese lapso debería volver sí o sí. Subió las escaleras con
pasos apresurados, no tenía ganas de verle la cara a nadie de su familia estaba
cansado de estar escuchando ordenes de las demás. ¿Por qué? ¡¿Por qué no podía
instruiste en casa?! Muchos Darks Magics lo hacían, sin necesidad de exponerse
a la luz de lo esnifers o Magic Pure, abrió la puerta de su habitación de un
solo golpe, fue entonces que encontró la una persona la cual no quería ver. Su
primo Darek. Era el típico chico que seguía las órdenes de sus padres, al igual
que él, fue al colegio Agreement para averiguar datos sobre humanos y Magic.
Sin embargo, Zephyr nunca le había agradado desde niños ¿La razón? Existía algo
en su mirada verde chillón que hacia dudar de él, si, era un Darks Magics en
excepción pero, bajo esa facha de chico sereno se escondía la peor de los
psicópatas.
-
¿Ya has terminado tu berrinche con Flora? –
pregunta él, con un tono calmado. – Porque… estas lo suficientemente grande
para este tipo de tonterías.
-
¿Berrinche? – bufa divertido, pasando por un
lado y sentándose en su sillón – Ahora, ¿Qué quieres representar tú? “El buen
primo mayor que…”
Fue muy tarde para poder
detenerlo, Darek se transportó hacia su pequeño primo utilizando su elemento de
Naturaleza oscura contra el azabache, era como una sustancia viscosa negruzca
que cubría en estos momentos sus labios y mano; él muchacho mayor sujeto los
cabellos de Zephyr con mucha fuerza corriéndolo hacia atrás. En tanto su mirada
se volvió mucho más brillosa que lo de costumbre, el más joven sintió un
temblor recorriendo todo su ser por mucho que quería negarlo su primero era el
más fuerte de los de su generación, de no serlo, jamás se hubiese graduado a
los dieciocho años en todo los niveles de su escuela. Incluyendo el
universitario.
-
Escúchame atentamente lo que te voy a decir,
mocoso insolente. – le mostro una sonrisa cínica, Zephyr trato de liberarse
pero fue inútil – mañana mismo vas a regresar a tu “amada escuelita”, quieras o
no, de lo contrario… te mostrare de lo que soy capaz.
Chasquido sus dedos
deshaciendo su conjuro, fue entonces que el chico menor aprovecho esto para
formar dos cuchillos de nieve tratando de atacar a Derek cuando se voltio, pero
fue completamente en vano ya que el muchacho mayor voltio sintiendo el
movimiento brusco del otro; alzo su pierna dándole una patada en los brazos
porque Zephyr se protegió de su agresor. El azabache fue enviado contra la
pared cayendo en su cama, que amortiguo su caída, era fuerte muy fuerte
probablemente no podría contra él; sin embargo trato de pararse de la cama.
Darek utilizo un conjuro de transportación tan rápido para cualquier ser
mágico, con un ráfaga de sustancia viscosa pego al azabache a la pared que
soltó sus dagas a la cama; se trataba de movilizar para salir de esta pero no
podía esta cosa negra pegajosa lo prohibía. ¿Qué era? Era como plástico fundido
o quizás petróleo, fue cuando recordó, Darek solía tener un poder especial
cuando solo era un Magic Pure. Era la lava. Si poseía la agilidad de manejarla,
se consideraba muy extraño pero sumamente importante para los Darks Magics.
Ellos no podrían tener los poderes de Albert Martin, al menos que encontrase su
libro de Magia Pura, sin embargo poseían la lava del muchacho lo que era lo más
cercano a ello. Zephyr trato de movilizar aunque sea una de sus manos, estando
varias horas en la biblioteca de la escuela con sus escapadas, encontró muchos
hechizos de escape para este tipo de situaciones; seria pan comido si lograse
desatar aunque sea solo una… ¡Paf! Abrió sus ojos por completo al ver como una
de sus dagas eran clavadas en la palma de su mano, de ella emano un borbotón de
sangre espesa. El más joven iba a gritar pero Darek alzo su mano apareciendo la
misma mordaza de antes, por lo que, Zephyr solo pudo gemir del dolor causado
por aquella arma. La sonrisa sádica en el ojos verdosos no pudo esperarse, de
hecho, al azabache le parecía mucho mejor que le mostrase aquella expresión que
la marcada por la serenidad de siempre. Darek volvió a alzar su mano, en esta
ocasión, lanzo la daga como si se tratase de un dardo lanzándola al antebrazo
del chico que comenzó a gemir nuevamente por la otra herida; en sus surcos
comenzaron a formarse lagrimas que querían salir. Aun con las perforaciones en
su piel, Zephyr nunca mostro debilidad ante aquel primo suyo sádico de hecho le
demostró tener determinación para soportar todo aquello.
-
Debo de declinarme ante ti, Zephyr. Hasta
hora eres el único que ha soportado mis torturas. – comento, siseando su voz
con tono asqueroso – Aun así, te falta mucho para poder desacerté de ese tú de
lado Magic Pure, pero mírale el lado positivo a las cosas, te he dado ventaja
con esa chiquilla de poderes sanadores ¿No lo crees? – el azabache se movió intranquilo
en su prisión, haciendo sonreír a Derek - ¿Qué? No me mires con esos ojos, sé
muy bien que es importante para ti, ahora imagínate llegaras con heridas para
poder ella sanarlas. ¿No he matado dos pájaros de un solo tiro? Por una parte
yo salgo ganando, corriendo esas defectuosas actitudes tuyas, y la otra, tú acercándote
a la “posible” reencarnación de Albert Martin.
Esto goleo completamente
todo dentro de Zephyr, aquello… aquello dicho por el bocazas de su primo era lo
único que no quería escucharlo; por otro lado, Darek al ver la reacción del
azabache le dio un tono más de satisfacción a su ser. Él más que nadie entendía
los sentimientos del ojos violeta, para Darek no era un secreto que Zephyr
tuviese sentimientos por una Magic Pure; muy al contrario de su personalidad,
el azabache no comprendía que era tan obvio como una adolecente a los quince
años al encontrarse enamorada. Bueno, luego de todo, su primo casi iba a cumplir
aquella edad era normal sentirse atraído por personas a esa edad. No obstante,
el ser un Darks Magics y ella Magic Pure combinándole la posible reencarnación
de Albert Martin le complicaba todo, ella nunca seria para Zephyr debía de
saberlo de una vez. Entre más comprendiera la situación que se encontraba, sería
mucho mejor despertar su Darks Magics del interior. Los Pure Magic debían pagar
por su osadía al venderse a los esnifers, se suponía que debieron de oponerse a
esas escorias de personas, a ellos lo los querían muertos tal vez lo someterían
para servirles. Lo sentía por su primo menor pero de ser aquella chiquilla la reencarnación
de Albert Martin, lo más probable es que acabaría muerta ella y cualquiera que intentase
detener hacerlo. En eso se le acerco a su primo que suprimía sus lágrimas de
dolor, comenzó hablándole que a estas alturas no debía de sorprenderle ese dato
aquella niña en definitiva poseía poderes que creían sellados, no era de la
familia Martin ni siquiera pariente lejana, además, muchas personas saben lo
que hizo Albert antes de morir. Sello sus poderes en aquel libro de Magia Pura,
para que nadie pudiese ponerle las manos encima y con ese “alguien” se refería
a los Darks Magics. Según los rumores que circula, Albert realizo un conjuro
para mandar sus almas de Marcus junta a la de él hacia la naturaleza ella se encargaría
de mandarlos en el momento indicado de peligro; pero eso tendría sus consecuencias:
no tendrían memoria de lo ocurrido, no sabrían su género y tampoco el sitio.
Zephyr bajo la mirada ante aquella historia, porque sabía que era inútil mentirse
así mismo, la valoraba mucho a ella no obstante de ser la reencarnación de
aquel ancestro Magic su destino seria morir. El ojos verdosos noto el
decaimiento del azabache, por lo que veía el chico comprendió la situación a la
perfección debido a ello tenía que regresar al Agreement para vigilarla. Sea lo
que fuese aquella chiquilla tenían que mantenerla muy vigilada.
-
Bien, este es el plan. – le quito la daga de
la palma de la mano, el chico suprimió un gemido de dolor – Desde mañana mismo volverás
a la escuela, sin excusas o berrinches, es tu deber como aprendiz de Darks
Magics seguir investigando sobre el paradero de ese libro e instruirte. – tomo la
siguiente daga sacándola de raíz, esta vez no pudo ocultar su dolor y derramo
una lagrima sobre su mejilla – Pero sobre todo, debes de tenerle el ojo encima
a esa niña, con cuidado, no queremos que despiertes en ella sus poderes
oculares. Si ella ve tu aura oscura de nuevo, estarás al descubierto y te detendrán;
¿Comprendes?
Zephyr lo comprendía sabía cuál
era su plan desde que entro a aquella escuela, tener vigilados a los Magic y
esnifers, revisar cada uno de los libros de aquella biblioteca para encontrar
el paradero del Magia Pura. Ahora, al conocer a Angelina Cameron sus planes se
fueron en picada, era imposible que para un ser como él le ocurriese semejantes
cosas estúpidas. Se suponía que los Darks Magics no miran algo así en misiones,
bueno, Zephyr no es un Darks Magics puro como tal aun le faltaba mucho para
hacerlo; aunque por lo largos de los años pudo controlar las dos magias para no
ser descubierto tarde o temprano llegaría la hora de partir de allí. Cuando eso
sucediera, jamás sería capaz de volver a ver a Angelina, tal vez, si ella
afrontase la valentía de su interior la viese en campo de batalla y eso era
algo que quería evitar Zephyr.
Al día siguiente el azabache
estaba ya acomodando sus cosas para regresar al Agreement, después de haber
sido torturado por su primo mayor su padre le vendo las heridas proporcionadas
por Darek, no dijo nada sobre lo ocurrido, simplemente recalco que su sobrino
tenia medidas ortodoxas para solucionar los problemas familiares. Luego de eso
Flora canturreaba por todas partes que su primo era la persona más espectacular
de todas, venga que bajar de esa nube a su pequeño hermano se merecía tener
hasta un gran abrazo por ella; Zephyr le termino sacando de su cuarto a
patadas. Esa noche no pudo dormir pensando en ella, no lo creía, se reusaba a
aceptar que la chica pudiese ser la posible reencarnación de aquel ancestro
¿Cómo fue posible? Bueno, de todas formas, ya vería la forma de salvarla de su
destino cruel. Supuso que las ideas vendrías por si solas al encontrase en un
apuro, solo esperaba que no fue tan tarde. El azabache logro meter todas sus
pertenencias en la maleta que había traído de su recamara en el colegio, ni
recalcar que no tenía pensado en volver más allí ¿Por qué lo hacía? Al comienzo
creyó que para mantener vigilados a esas dos razas, pero, ahora estaba
seriamente cuestionándose ese hecho. ¿Es por ella? ¿Por Angelina? El solo
recordar su dulce presencia le llenaba el alma completamente, era ella, aquella
criatura torpe pero de sutiles movimientos que le hacía reaccionar de maneras
inimaginables; un ejemplo seria cuando aquellos esnifers la iban a atacar.
Suspiro, horita no tenía tiempo de pensar en sentimientos confusos debía de
marcharse cuanto antes, bajo las escaleras con las dos maletas a sus costados,
al ser él un ser mágico no necesitaba utilizar la física con un simple conjuro
las cosas se movían a su antojo. Al pie de living estaban sus padres junto con
Flora y Derek ¿Acaso no se marchó anoche? Apretó su puño herido sin importarle
que sangrase nuevamente, aquel primo suyo pagaría por los daños en su cuerpo,
pero primero, debía de hacerse más y más fuerte que él. Sí. La única manera de
serlo sería transformarse en un Darks Magics por completo.
Su padre le comento que
afuera le esperaría un auto para llevarlo al colegio, esta vez no le cubrirían
de ocurrirle algo, debía de ser muy cuidadoso y vigilar de cerca aquella chica
sin inmiscuir sentimientos de por medio; Zephyr giro para fulminar a Flora con
la mirada. Ahora, Darek le conto el plan que evaluaron con cautela pareciéndole
perfecto, el azabache ya estaba aprendiendo como evaporar cualquier rastro de
presencia oscura hasta hora le iba muy bien; sin embargo la única manera de percibir
el aura de un Darks Magics en mediante la mirada escaneadora. Sí. Era la
mismísima que poseía la chiquilla, el chico inmediatamente le explico a su
progenitor que Angelina no sabía cómo controlar aquellos poderes, más bien,
aseguraba que no tenía ni idea para hacerlos funcionar de nuevo; Zephyr hablo
con tanta calma y convicción que termino por convencer a su padre. Mas no a
Darek, quien seguía insistiendo de terminar una vez con Angelina, de ser ella o
no descendiente de Albert Martin, cuando Zephyr despertase sus poderes de Darks
Magics tendría que aniquilarla. Fue cuando la madre del azabache alzo su mano
mostrando una cara tan calmada por su hijo, era absolutamente parecidos, en
todos los aspectos por eso demando que aquello no le correspondía hacer a
Zephyr eso ya sería trabajo de otras personas, es más, sería demasiado
divertido verla en campo de batalla con los de su especie. Derek no tuvo otra
opción más que guardar silencio hasta que terminaron las instrucciones para su
primo. Lo acompañaron hasta el auto quedándose un poco más Flora para
despedirlo ella sola, su sonrisa ladina se volvió a formar sobre sus labios en
tanto decía: “¿Cómo será ver el hijo de una Magic Pure con un Darks Magics?”
Esto hizo que su pequeño hermano se sonrojara hasta las orejas, pero no
demostró que estuviese apenado porque subió el vidrio de auto con una fuerza
arrolladora machucando en el proceso los dedos de Flora, la cual, chillo con
furia comenzando a lloriquear en tanto el auto empezó a moverse. En el chico
sonrió de medio lado, aquella tonta de su hermana mayor nunca podría con él su
perdición era comportarse como una niña pequeña. Suspiro deslizándose por el
asiento, no quería volver, en verdad que no quería hacerlo aun así algo muy
fuerte dentro de él lo impulsaba a hacerlo. Se preguntó por un momento como
estaría ella ¿Lo busco? ¿Pregunto sobre su paradero? Las preguntas a todas esas
interrogantes él ya lo sabía, pues, era un rotundo sí. Angelina es el tipo de
chica que es gradecida, cuando veía directamente hacia sus ojos miel verdosos
notaba como su inocencia le llamaba a gritos, era tímida pero, al involucrarse
con una persona igual de tímido que ella se abría de sobre manera. La verdad es
que Zephyr no era para nada sumiso o asustadizo como mostrase en la escuela,
era todo lo contrario, su personalidad es gruñona, ofensiva, destructiva pero
sobre todo vengativa. ¿Por qué fingía ser una persona que no es? Fácil, de
comportarse tal y como es seria descubierto de un vez, no solo él, a toda su
familia y ese sería el fin de los Darks Magics. Cerro los ojos, si solo pudiera
convencerla de aliarse con ellos de esa forma no saliera herida de lo que
viniese, pero es inútil, ella ha sido criada llena de luz y armonía sus padres
son Magic Pure jamás permitirían algo como aquello. No obstante ¿Si existiese
la remota posibilidad de hacerlo? ¿Si ella estuviera dispuesta de abandonar
todo por él? Abrió los ojos de sopetón descubriendo lo que había pensado.
¿Abandonar todo por él? No es como si estuviera sentimentalmente atraído hacia
ella, en estos tiempos esas cosas no eran más que basura. Sí. Enamorarse era
cosa de idiotas, el azabache no quería formar parte de esos idiotas ¡Qué va! Lo
de casanova se lo dejaba a Lovecraft. Se acomodó de sopetón en su asiento.
Aquel chico… no comprendía el por qué solo verlo le daba ganas de congelarlo,
esas sonrisitas que hacia junto con ella, las “agarraditas de manos”, palabras
estúpidas y demás aspectos asquerosos de ese tipo. Lo detestaba. No era más que
un apestoso esnifers que de seguro saldría con una patada para Angelina, ella
se veía tan contenta a su alrededor es más sus ojos se dilatan y brillan de tan
solo observarlo. ¿Qué ocurría con ella? No podía ser tan tonta como para caer
en el juego de aquel sujeto ¿Verdad? << Olvídalo >> comento una voz
en su mente << de todas maneras… eso no sería problema tuyo >>. De
ser eso verdad ¿Por qué sentía unas punzadas de dolor en su pecho? Como si
estuviese de nuevo torturándolo Darek, no, aquello iba mucho más allá de eso. En
verdad dolía, dolía el solo pensar que ella estuviese interesada de esa forma
en Bernard, pero sobre todo, temía de lo capaz de hacer aquel sujeto para
dañarla.
Un poco después llego al
colegio, bajo sus maletas del maletero despidiéndose de aquel chofer Darks
Magics que ha servido a su familia por años. Entro a los dormitorios encontrándolos
vacíos, bueno, a estas horas estarían en el comedor y otros en clase. Cuando
toco la campañilla para llamar a Samuel no vino nadie, el azabache frunció el
ceño ¿Dónde rayos estaba metido aquel sujeto inútil? Entonces volvió a tocar
con más fuerza unas siete veces seguidas, sin respuesta alguna, ya cansado de
esperar que el hombre apareciese por sus propias medidas alzo su dedo señalando
al casillero 502 abriéndolo, de él saco
la llave de la habitación donde se quedaba. Suspiro al tenerla en sus manos
¿Por qué le estaba ocurriendo esto? Se dirigió hacia el pie de las escaleras,
entonces pensó en transportarse de una vez aquel lugar ¿Para qué ocultar su
magia si no había nadie? Junto sus manos delante de su equipaje comenzando a
salir un aura gris espeso, si, estaba comenzando a evolucionar exitosamente sonrieron
de medio lado. Alzo su voz pronunciando el conjuro en Hebreo, la lengua de los
Darks Magics, cerró los ojos imaginándose el corredor del tercer piso; una ráfaga
parecido lo envolvió en aquella espesa sensación de color gris desapareciendo
del living. En un santiamén apareció frente a su puerta, sin una gota de sudor
o sobre esfuerzo en su rostro el azabache introdujo la llave en la cerradura abriéndola;
chasquido sus dedos metiendo sus maletas en el lugar y cerrando la puerta. Se sentó
en la única silla del lugar, ahora ya se encontraba aquí ¿Qué iba hacer? Sin el
permiso de Samuel no podía ir a ninguna clase del día ni si quiera sabía dónde podría
estar, le parecía extraño que no respondiese a la campanilla de todas formas
nunca se había ausentado en el colegio como ahora. ¿Qué hacer en este tipo de
situaciones? Se levantó de su asiento, no podía utilizar más conjuros de Darks
Magics en presencia de Magic Pure y esnifers por lo tanto transportase como lo
hizo ahora era imposible. Pero tenía pesadez de caminar hacia el castillo como
si fuera una escoria sin magia, pues bien, llego la hora de utilizar Magic Pure
como aparentaba ser. Hasta hora el mantenía un balance estable en su cuerpo de
las dos magias, pero, sabia más que nadie que un día tendría que declinarse
hacia una sola para sí dejar la naturaleza pura. Cerró los ojos pensando en
aquella sala amplia del castillo, donde podría llevarte al comedor, ala de los
esnifers y salones Magic Pure; comenzó a decir palabras en latín emanando un
aura gris suave de su cuerpo. Al abrir su violeta mirada se encontró con
aquella completamente silenciosa ¿Qué pasaba aquí? Estar este lugar así era
completamente anormal, comenzó a caminar hacia la ala Magic allí tendría que
encontrarse con Samuel o Liam para darle su pase de entrada. Fue cuando de la
nada aparecieron aquellos parasito de personas, eran tres alumnos de la escuela
sin magia, al parecer venían de donde se encontraba la sala de reuniones
conversando alegremente. Entonces, Zephyr lo supo de inmediato la escuela se encontraba
vacía porque el director estaba dando avisos, se giró de inmediato para volver
a su recamara y desempacar. Pero algo lo detuvo, más bien, una mano en su
hombro lo detuvo haciéndolo volverse hacia esa dirección. No tuvo momento de
reaccionar hasta que se estampo un puño contra su cara, el azabache cayó al
suelo sin contemplaciones algunas llevándose una mano a la zona del dolor,
horita sentía algo palpitante en su mejilla derecha ¿Quién demonios…? Oh…
aquellas caras, Zephyr las conocía muy bien ¿Y Cómo olvidarlas? Eran los sujetos
que el otro día iban amedrentar contra
ella, trato de ponerse de pie pero una pata fue proferida hacia sus costillas dejándolo
completamente sin aire.
-
Mira nada más que premio nos hemos dado. – sonrió
socarronamente uno de los chicos - ¿Crees que aún no he olvidado aquello? Gracias
a tu acto de “heroísmo” perdimos una de las presas más apetitosas del colegio. –
de solo mencionar “presa” a ella, le hizo hervir la sangre al chico, apretando
la mandíbula y de nuevo intentándose parar - ¡Qué bonitos ojos que tienes! ¿Son
de contacto? Venga que los Magic están más raros que nunca, pero no hay
problema con que nos encarguemos de ti… ojos violetas. La chica que protegiste
de seguro la veras negras hoy, Edward se encargara de ella.
Fue lo mucho que pudo
soportar el azabache, pues, al momento de recibir otra patada se las ingenió
para detenerla con una sola mano, el chico hace unos momentos le hablaba trato
de zafarse por lo que llamo a sus acompañantes. Pero al mirarlo directamente
a los ojos sintió una escalofríos transportarle la columna vertebral, fue
cuando Zephyr alzando sus manos le lanzo un conjuro a los otros idiotas
volándolo lejos contra la pared; en tanto apretaba con fuerza sobre humana
aquel tobillo. El chico, que ahora intento patearle con la otra pierna libre se
vio arrinconado al suelo por aquel sujeto de ojos violetas brillantes, ni si
quiera podía explicar cuando lo arrojaron al suelo ¿Fue un conjuro? Puede que
lo fuese. Entonces Zephyr que lo miraba desde arriba le mostro una sonrisa
siniestra, se agacho tomándolo del cuello alzándolo hasta su rostro, el chico
sin Magic se sintió completamente acorralado y perdido. Este sujeto no era un
Magic Pure, no, ni si quiera se le acercaba hacerlo. El azabache formo una aura
oscura a su alrededor acumulándola en una de sus manos, los otros dos muchachos
que apenas reaccionaban del impacto de ser lanzados trataron de socorrer a su
compañero sin éxito alguno. Zephyr abrió su boca para mostrar un siseo que
aparentemente consideraba ser su voz, de pronto el aire se volvió pesado tanto
que les costaba respirar, aquel par se arrojaron al suelo nuevamente sosteniendo
sus gargantas que pedían solo un gramo de oxígeno para poder vivir. En tanto el
otro encontrado en sus manos lo miraba con horror absoluto ¿Qué era exactamente
esta criatura? ¿Cómo es que no se defendió las otras veces de ser amedrentado?
En estos segundos parecía una persona completamente diferente, el azabache
enfoco sus pares de orbes violetas sobre él alzando su mentón mostrándole los
dientes formando una expresión grotesca. Acto seguido ataco.
Al rato Zephyr estaba
practicándoles un conjuro a las mentes de esos trio de idiotas, poso sus manos
estiradas sobre ellos hablando en hebreo un luz gris espesa se hizo presente
¿Acaso se hizo más oscura? No lo sabía pero probablemente con el enojo de hace
unos momentos hizo despertar eso en él. Suspiro, se dejó llevar mucho por sus
emociones los Darks Magics no son seres manejados por sentimientos sino por
instintos. ¿Qué ocurría con él? Horita no tenía tiempo de estar pensando en
esas cosas, tenía que concentrarse en este conjuro de control de memoria, otro
de muchos leídos en libros y explicado por sus padres. Este consistía en
manipular la memoria de la víctima como quisieses, por los momentos él solo
necesitaba que los recuerdos de los conjuros practicados sobre ellos parecieran
como una simulación del terror, no sería lo suficiente idiota para hacerles
creer ser un sueño ¿Y los tres iban a soñar lo mismo? No, eso sería tan obvio
como hacerles parecer que él era un semi Darks Magics. Unos pasos se escucharon
al fondo ¡Seguro la reunión termino! Apretó sus dientes acelerando más su
conjuro, chasqueo sus dedos haciéndolos despertar de aquel sueño inducido en
tanto se alejaba con un movimiento rápido de ellos, se escondió en uno de los
pilares cercanos a la entrada del comedor. Entrando en cuenta de algo ¡No llevaba
su uniforme! Aun cargaba aquella camisa azul marino con botones blancos, saco
negro y pantalones del mismo color ¿Cómo pudo olvidarse de algo tan esencial? Cerró
sus ojos apretándolos, no quería ser visto de esta manera por nadie con este
aspecto tenías aires de persona peligrosa y no sumisa ¿Qué haría? De todas
formas debía de buscar a Samuel o Liam para firmar su permiso, dudaba que hoy
se reincorporaba a sus clases normales pero lo tomo como una ventaja lo
aprovecharía para ir a la biblioteca. Los alumnos no tardaron en mucho hacerse
presente, y allí como siempre estaban los esnifers para hacerles la vida de
cuadritos a los Magic; por un momento pensó que si ellos dejaran de ser tan
tontos formarían una alianza con ellos para acabar con esos esnobs. Al menos
podría intentarlo con una persona en específico, la cuestión seria conocer la
respuesta de ella. ¿Dejaría todo para ir a su lado? O ¿Le daría igual y
permanecería junto a aquellos traidores? Sea lo que fuese le daba miedo conocer
una respuesta. Fue cuando noto una pequeña figura esquivando personas como
loca, trato de ajustarse los anteojos por si estaba viendo mal pero no, era
ella. Un vuelco rápido surgió en su corazón haciéndolo sentir nervioso de
aquella presencia celestial, sin embargo, algo le hizo helar la sangre por
completo. Su expresión. Angelina mantenía un rostro lleno de surcos en tanto
mordía su labio, inmediatamente miro hacia atrás por si estaba siendo
perseguida sin encontrar a nadie ¿Qué le ocurría…? ¿Qué le ocurría para estar
de esa forma? En ese momento se le olvido que estaba en particular, se le
olvido que alguien podría verlo de esa manera, pero sobre todo, se le olvido
que Samuel o Liam era a los que debía de buscar. Salió de su escondite
corriendo detrás de aquella niña delicada, los ojos de personas Magic y no
Magic los tenía clavado sobre él. Fue cuando ella cruzo hacia el área de los
esnifers lo que le hizo fruncir el ceño ¿Por qué iba a la boca del lobo?
Intento dar un paso para subir aquellas escaleras pero algo lo detuvo, trato de
serenarse y no perder el control en medio de aquellas personas, tomo una
bocanada de aire para llenar sus pulmones relajo sus hombros. Giro. Abrió los
ojos asombrados de ver aquellos rostros, frente a Zephyr se encontraban nada
más y nada menos que Cathy Pitt y Dylan Gray. Ellos al mirarlo de arriba hacia
abajo se sorprendieron, el azabache más o menos sabía lo que en estos momentos
cruzaba por la cabeza ese par. “¿Acaso ese es Zephyr?” “¿Qué le ocurrió a su
flequillo?” “Imaginaba que se vestía como un abuelito” suspiro, en verdad que
no tenía tiempo que perder con ellos solo obstaculizaban su camino.
-
Te lo dije, es Zephyr. – fue lo único que se
le ocurrió decir a Dylan.
-
¿Dónde demonios has estado todos estos días? –
se acercó unos centímetros más hacia él - ¿Sabes lo mucho que hemos estado
preocupados?
-
Cathy… - carraspeo, el castaño mirando a su
“dueña”
-
Bien, ¿No sabes lo preocupada que ha estado
Angelina? No te ha buscado por debajo de las piedras porque no ha querido. – al
solo ser nombrada, el azabache vuelve a recordar que la vio hace unos minutos
con aquel semblante abatido. Piensa en dejar aquellos allí para ir a buscarla
pero, nuevamente es detenido – escucha… Zephyr, en tu ausencia ha ocurrido
cosas descabelladas.
-
¿A qué te refieres? – pregunta él, aun
estando mirando las escaleras.
-
Angelina… ella… - traga saliva sonoramente –
ha despertado su Magic en tanto casi fue atacada.
-
¿Qué demonios dices? – se voltea dándole la
cara, sus ojos violetas resplandecen de puro susto y rabia - ¿Hacia dónde se
fue? ¿Está bien? ¿Por eso corría?
-
Calma, calma hombre – alza sus manos en señal
de que respirara, el azabache dándose cuenta de aquel arrebato baja su cabeza
recordando quien es aquí - ¡Dios! Casi pensé que no eras nuestro Zephyr, como
estas hasta más alto y cortaste tu flequillo. En fin Zephyr será Zephyr. ¿No
crees Cathy?
-
Ella fue a buscar a Abie. – ignoró
olímpicamente al chico, mirando con seriedad al moreno – Angelina, su Magic es
el fuego… esta confundida y siente miedo de sí misma. Lo sé, lo vi en su
mirada.
Fuego. Esa palabra queda
pronunciándose una y otra vez en la cabeza de él. ¿Cómo puede ser posible
aquello? ¡¿Cómo puede tener ella aquel Magic tan poderoso y a la vez
peligroso?! Ya no es incapaz de mentirse a sí mismo, en verdad Angelina puede
ser la Reencarnación de Albert Martin. Sale despavorido de aquel lugar sin si
quiera mirar a sus compañeros, sube las escaleras con los ojos cerrados
tratando de hacer un conjuro de aura Magic; es cierto que para localizar a uno
necesitas un objeto propio del sujeto, con la magia oscura solamente necesitas
practicar sentir la energía natural de uno. Al estar en la sede de esnifers, se
le hace un poco más fácil de hallarla. Abre los ojos sintiendo una fuerte aura
de un pasillo, pronuncia por lo bajo aquellas palabras en hebreo sin importarle
que un esnifers lo vea desaparecido por completo. Sintiendo que ya pisa suelo
firme nota de donde se encuentra, ¡Oh! Este lugar, sin duda es el pasillo más
solitario de todo el colegio se encuentra cerca de los dormitorios de las
chicas esnifers ¿Cómo es que Angelina sabe de este sitio? Entonces nota como
dos sombras se mueven, se asoma de forma discreta hacia aquel pasillo donde
encuentra esos rostros conocidos. Abie, Lovecraft y… ella. Un momento. ¿Qué
hace ese insolente esnifers con estas chicas? Es cuando en un minuto aquel
hombre sujeta se voltea sosteniendo los hombros de ella soltando unas palabras
sin sentido, “Ella quiere abandonar el colegio” Los ojos de Zephyr se sale de
orbita, de pronto, siente como si alguien le diese una patada en el estómago
sacándole todo el aire. Angelina… ella… ¿Quiere marcharse del colegio? Da un
paso hacia delante mostrándose, pero se detiene de acercarse más. Bernard sigue
su monologo tratando de controlar su cordura, pero no puede, porque dice que
ella tendrá que pasar por encima de él si quiere salir de este colegio quizás
utilizando su nuevo poder al cual tanto le teme. Suelta un suspiro largo y
prosigue Angelina fue realmente valiente en defenderse de sus grosores, esto
hace que Zephyr se le dibuje una media sonrisa en sus labios, le agrada la idea
de verla quemando traseros de esnifers. Pero aquella imagen se evapora con las
siguientes palabras del muchacho, Bernard no piensa dejar escapar por nada en
el mundo a Angelina, al menos a firma que no por ahora, ella no debe de pensar
en sí misma como si fuese un fenómeno porque no lo es; el azabache aprieta los
puños al notar como aquel esnifers la señala sonriéndole y ella se sonroja
hasta las orejas. ¡¿Por qué demonios tiene que hacerle esas caras?! Solamente
le vio una vez en ella esa reacción hacia él, fue aquel día del incidente con
el incubo Darks Magics; obviamente que el azabache no tenía planes que eso
ocurriese solamente se sintió tan mal cayendo casi sobre ella. Tan solo recordarlo
se sonroja él hasta las orejas.
-
Eres la leyenda de Albert Martin, eres
solamente su legado ¿Acaso la naturaleza nunca falla a la hora de tomar sus
decisiones? Tú lograras controlar todos tus poderes, lo sé, porque confió en
ti, sino… - Zephyr dirige su mirada nuevamente hacia el chico, que parece estar
batallando consigo mismo. ¿Qué demonios le ocurre? - ¡No me gustarías como lo
haces! Si Angelina. Me gustas.
El azabache no sabe que
decir o hacer, está completamente pegado al suelo como si fuese una clase de
planta, ¿Qué ocurre aquí? ¡¿Cómo llego a pasar esto?! Angelina parece como en
trance y se niega a regresar de él, nota como sus ojos comienzan a dilatarse
como siempre, sus manos tiemblan al igual que un anciano de bastante edad y…
sus mejillas se han teñido de rojo carmesí. Cuando comienza a pronunciar
palabras, nota como Bernard pasa la mirada por encima de la chica y mira con
intensidad a Abie que hace unos segundos parecía borrada del mapa. ¿Pero qué es
esto? Angelina parece notarlo porque deja de pronunciar monosílabos
incoherentes, voltea hacia la dirección en donde mira el esnifers localizando a
su amiga. Una sombra se proyecta en su mirada miel verdoso, es cuando Zephyr
cae en cuenta en dos cosas: Primero, quiere matar con sus propias manos aquel
imbécil; Segundo, aquel chico no solamente está interesado en Angelina, también
está en su mejor amiga y eso es algo que realmente le hace hervir las entrañas.
Esto no saldrá nada bien.
--
Siempre he sabido que nunca
he tenido buena suerte en nada, de hecho, la de la buena suerte ha sido Abie.
Recuerdo que cuando ambas estábamos pequeñas comprábamos de todo tipo de
golosinas, en ese tiempo existía un tipo de stickers de figuritas de mariposas,
era la moda del momento nosotras no fuimos la excepción con esto. Comenzamos a
comprar como locas la gomas de mascar para coleccionarlas todas, teníamos hasta
un cuaderno para guardarlas allí lo forramos y decoramos a nuestros gustos. Fue
cuando nos quedaba nada menos que uno para completar nuestra colección, hicimos
una apuesta, la primera en tenerla tendría que hacer lo que quisiese la otra.
Aceptamos sin pensarla dos veces. La cuestión fue tan exagerada que me compre
una caja entera de goma de mascar, quería ganar, en verdad que quería ya tenía
en mente mi deseo para Abie; ella me regalaría uno de mis cuentos favoritos “La
bella y la bestia”, obviamente que lo tenía pero el de su posesión era
desplegable con brillantes en los vestidos de “Bella”. En fin, me sentía tan
confiada, es decir, tenía una caja completa con posibles stickers de la
mariposa reina hasta aseguraba con los ojos cerrados que saldría repetido. Pero
no fue así. Ella solamente compro diez unidades de goma de mascar, sus
probabilidades eran aún más mínimas que las mías, prácticamente cuatro de tres
o algo parecido. Pero como he dicho, Abie ha sido la chica de la buena suerte,
recuerdo como rasgaba cada paquete de chicle sacando stickers repetidos uno a
tras de otro; sin embargo nunca perdí mis esperanzas. Acaso no dicen que ¿Las
esperanzas son lo último que se pierde? Tire todo eso al suelo al ver la
mariposa reina en las manos de mi amiga, así fue como era la apuesta, la
primera que la sacara haría lo que la otra quisiese. Abie me sonrió como siempre
lo ha hecho, se arrojó a mis brazos apretándome fuertemente hacia ella. Con una
voz fuerte y clara me dijo: “Quiero que me prometas ser amigas para siempre”.
Parpadee varias veces ante tal petición, sí, en tanto yo deseaba algo material
de su parte ella simplemente quería ser mi amiga para toda la vida. Lagrimas
inundaron mis surcos derramándose sin contemplación, comencé a llorar como una
pequeña niña que era, trate de frenar tallándome los ojos pero no pude; yo en
verdad era un mala persona. Abie solamente acaricio mi cabeza diciéndome palabras
tranquilizadoras, aunque ella no lo admitiese en verdad era una llorona total.
Pero pensándolo no había necesidad de decirlo, porque ambas lo sabíamos.
Para ese entonces no sentí celos
de ella, ni siquiera aunque intentase lo sentiría, Abie ha sido por lo largos
de los años mi mejor amiga parte ya de mi familia; nosotras nunca, pero nunca
en la vida no hemos peleado. Nos prometimos que pasase lo que pasase y en
cualquier circunstancias, estaríamos allí a un lado de la otra. Si es eso así
¿Por qué? ¡¿Por qué me siento como si fuese la mala del cuento?! Aquella villana
como la hermanastra de la cenicienta que hizo pasarse por ella, era como si, en
verdad le estuviese robando el príncipe a Abie. Entiendo que por su carisma mi
amiga se lleve bien con todo el mundo ¡Hasta con personas desagradables! Los chicos
le sobran, no hay ninguno que no caiga en sus encantos. Aún recuerdo como
Zephyr se sonroja cada vez verle sonreír hacia su dirección, ¿También estaría interesado
en ella de esa manera? De ser así, lo colocaría el colmo de los colmos. ¿Y
porque estoy diciendo esto ahora mismo? Bien, debido a la primera vez que me
siento completa y llena de confianza en mí misma veo como la persona de la cual
estoy enamorada, está mirando con ojos brillosos a mi mejor amiga. Es cuando da
unos pasos al frente de mí, alejándose de mi lado. No. ¡No quiero esto! Por primera
vez quiero actuar egoístamente en la vida. Agilizo mis pies casi prácticamente corriendo
detrás de él.
-
Espera. – miro al suelo, apretando los puños
de pura impotencia – Cuando te referiste al “me gustas” ¿A quién se lo dijiste?
-
A las dos. – voltea mostrándome un semblante
tranquilo, como si no le importase nada de esto – me gustan las dos.
Una descarga eléctrica pesada
cae en mi corazón, no es el sentimiento que tenía hace un momento cálido, ni
siquiera se le acerca. Siento como si alguien me diera un golpe en el pecho perforándomelo
hasta lo más profundo, ahora que lo pienso, es mucho más fácil recibir maltrato
escolar por los no Magic que esto. Alzo mi vista topándome con Bernard y Abie
tomados de la mano, mi amiga parece algo consternada de todo esto, pero a su
vez, noto un brillo extraño en sus ojos como si estuviera cautivada por todas
las palabrerías dichas por este hombre para mí. ¿Por qué? ¡¿Por qué me ha hecho
ilusionarme hasta hora por él?! Sencillamente no se ni que pensar de Bernard,
esto parece sacado de una telenovela de las intensas, donde uno de los personas
principales se abarca en un triángulo amoroso. Trato de bloquear las palabras
del rubio hacia mi amiga, no quiero escucharlas, no quiero salir más herida de
lo que ya probablemente estoy. ¿Está confundido? De ser así ¿Por qué nosotras
dos? Aunque quisiese preguntar aquello, puede que el chico no me responda la
interrogante. Me siento ridícula estando aquí parada mirando al suelo, no
comprendo a Bernard si está enamorado de Abie ¿Por qué confesarme que le gusto?
¿Por qué pedirme que no abandone el colegio? Entonces recuerdo las palabras de
Zephyr aquel día en el comedor, “los no Magic solo se visten de mansos corderos”
¿Sera cierto? Porque en estos momentos me estoy planteando esto. Alzo mi
mirada, me congelo, al fondo muy al fondo de este pasillo blanco se encuentra
el dueño del pensamiento. Zephyr. Sin saberlo unas lágrimas se acumulan en mis
parpados, lo he extrañado, en verdad no saben cuánto lo he extrañado en estos
momentos solo deseo que me abrace para pasar este trago amargo. Porque en
definitiva. Estoy experimentando el primer amor más fatal de la historia.
-
¿Entonces qué dices Angelina? – la voz de
Bernard me hace volver a la realidad, me volteo hacia su dirección notando como
Abie no sostiene sus manos. - ¿Aceptas mi petición?
-
¡Como si ella fue a aprobar semejante idea
loca! – de pronto, noto como alguien me jala del brazo haciéndome retroceder –
No sé quién te creas Lovecraft, pero por si no lo notas, Angelina es una
persona con sentimientos. No un objeto.
-
¿Zephyr? – parpadea varias veces el rubio,
hasta dar a entender que se trata de él - ¿Cuándo…?
-
Guárdate tus preocupaciones para otro día. –
cruza los brazos a la altura del pecho - ¿Qué pretendes? Si necesitas un juego
divertido… búscate a una de los tuyos.
Era la primera vez que
notaba al chico de esta manera tan enojada, no solo era eso, es como si
estuviese asqueado con simplemente verlo allí parado frente de él. Zephyr
estaba muy cambiado, su vestimenta era parecida como la de aquel día en su habitación
haciéndolo parecer completamente diferente a su personalidad sumisa y fría, si
es completamente bizarra la combinación pero asi es el azabache. . Entonces, Bernard le
frunce el ceño también mostrando su enojo, su voz cambia a dos octavas más
ronca dictaminando que en definitiva él sabe perfectamente quien soy pero la
única en decidir sobre su propuesta soy yo. Me congelo. ¿Qué propuesta? Giro
para mirar a mi mejor amiga, ella solamente desvía la mirada hacia otro lado
¿Qué le ocurre? Es la primera vez que Abie se nota considerablemente nerviosa
tanto como para evitarme. Otra punzada viaja a mi pecho con estas son dos veces
en ocurrirme esto, acaso… acaso mi mejor amiga piensa en darme la espalda, el
tan solo planteármelo me recorre una sensación glaciar por el cuerpo. No. Abie
sería capaz de abandonarme solo por un chico, ella más que yo conoce
perfectamente la promesa que nos hicimos cuando las dos estábamos pequeñas.
Nunca dará sus brazos a torcer. En tanto el rubio intenta acercarse nuevamente
a mí, Zephyr le prohíbe hacerlo él no es el tipo que va a las peleas, sin
embargo, dice que si se acerca un poco más utilizara su Magic; espero que no
llegue a eso. Acto seguido, el chico se rinde suspirando y quedándose en
silencio unos momentos observando el suelo, no es como si eso le diera la
respuesta a todos sus problemas. Es cuando de repente alza su rostro
mostrándome aquellos hermosos ojos azules como el mar, en verdad parece
decidido a no rendirse para llegar hasta mí.
-
No importa, escucha desde allí. – dice él,
relajando su postura – Sé que te parecerá confuso hasta quizás enfermo o
solamente no entendiste bien mi proporción. Yo no miento con lo que te he dicho
hace unos momentos atrás, Angelina, tú en verdad me gustas. – lo menciona con
tanta intensidad que, no puedo evitar que mi corazón palpite como lo hace. –
pero al igual de mis sentimientos por ti los tengo similares con Abie. Iré
directamente al grano, creo que me estoy por las ramas; tienes dos opciones.
Primera, hacer como esto nunca ocurrió y seguir siendo mi amiga al pesar de
conocer mis sentimientos o… ignorarme.
¡No! Ruge mi mente
haciéndome saltar hacia delante del miedo, el azabache me detiene con un solo
brazo mirándome extrañado. Soy incapaz de hacer como si esto no hubiese
sucedido, con tan solo mirarlo a la cara sé que este chico por lo menos alberga
una clase de sentimiento extraño hacia mí. ¿Seguir siendo su amiga como si nada
ocurrió? ¡Nunca! Esto existió, está ocurriendo aun no pienso botar por la borda
todos mis sentimientos que me han llenado por completo. ¿Qué hago? No quiero
separarme de él, pero tampoco quiero seguir siendo su amiga desinteresada por
este lio.
-
La segunda… - digo con voz floja - ¿Cuál es
mi segunda opción?
-
Ayudarme a aclarar mis sentimientos. – Zephyr
gruñe violentamente, casi lo comparo como un perro rabioso – Tu, Abie y yo
comenzaremos a salir para conocernos mejor, creo que solo de esta manera mis
sentimientos hacia las dos comenzaran a dispersarse y transformarse como son. –
mi semblante es confuso – A lo que me refiero es que de esta manera conoceré a
cuál de las dos quiero.
Bum. Siento como los latidos
de mi corazón se sincronizan con cada parpadeo que doy, es como si se hayan
sincronizado para solo dar un significado. Tengo miedo. Obviamente que esto es
una cosa descabellada, de hecho, es totalmente egoísta y solo piensa en una
persona. Es como cuando Abie y yo estábamos pequeñas, adornando nuestro
cuaderno de stickers, envolturas de papeles de goma de mascar sobre el suelo,
una apuesta que acarrea un ganador o perdedor. Es sencillo, la primera en
descubrir los sentimientos del chico se quedaría con él. Bum. Cierro los ojos
viajando hacia el pasado, me veo sentada apretando mis pequeños puños en tanto
esta Abie colocando la “mariposa reina” en su cuaderno de stickers, ya he
parado de llorar, ya he parado de sentirme inferior a ella como siempre pero
sobre todo, me he perdonado por ser tan egoísta por la petición que quería hacerle.
<< Abie es la de la suerte >> me repite una vocecilla infantil en
mi cerebro << por más que luche la
mala suerte me persigue, jamás seré capaz de escapar de ella >>. Es
cierto, si acepto esto definitivamente será como volver aquel pasado infantil,
solo que esta vez no es un objeto o promesa, es un ser humano de lo que estamos
planteándonos a ganar. Ella no es cualquier persona. Bum. Es… es mi hermana,
parte de mi familia, ella… es Abie. ¿Cómo pensar que estaría bien esto? Nunca sería
ese tipo de chica que prefiere a un chico antes de un hombre, de hecho, soy
capaz alejarme para verla feliz. Bum. Entonces, ya entiendo completamente que
no puedo darme por vencida sin luchar, en verdad me agrada Bernard es el primer
chico en demostrar interés por mí, sin importarle que yo sea una Magic con
poderes ancestrales; no quiero dejarlo ir y no pretendo hacerlo. Bum. El rubio
ha sido lo suficientemente sincero para confesarnos esto, lo único que nos
queda por hacer a mí y Abie es ayudarlo.
-
Está bien. – alzo mi rostro, mostrándolo sereno
– te ayudare con eso, pero, quiero que sepas que no estoy muy de acuerdo con
esto.
-
Pienso igual. – la voz serena de mi amiga se
escucha – esto es de locos, pero… me gustas también Bernard por eso… yo… y
Angelina, seremos compresivas en ese aspecto.
¿Qué más puedo hacer? Miro a
Abie con su rostro calmado y sereno sin una gota de vergüenza en sus pómulos
ante su confesión, Bernard se sorprende por nuestros puntos de vista pero
termina asintiendo; esto es sin duda de locos. Zephyr quien hasta hora
permanece delante de mí mostrándome su imponente espalda, se hace a un lado volteándose
para mirarme con aquellos ojos violetas suyos, no sabría cómo interpretar su
mirada ni si quiera su semblante; aunque quizás simplemente no esté muy de
acuerdo con todo esto. No lo juzgo, me siento nuevamente insegura expuesta a un
campo de batalla sin arma. Quizás me haya vuelto loca, quizás solo mi
enamoramiento me hace comportarme de esta forma, pero sobre todo, quizás me esté
equivocando con esta decisión apresurada. Nunca he sido la de la suerte por
ende, estoy más propensa a sufrir en todo ese enrollo, los sucesos pueden
transcurrir como mi mejor amigo Zephyr lo dijo: “Ese chico te hará tanto daño
que jamás volverás hacer la misma” Sí eso ocurriese de perderlo de esa manera, ocurriría
lo de mi azabache amigo. Solo espero que no lleguemos a eso.
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