¿Por qué nos
enamoramos así de fácil, aunque sepamos que no es lo correcto?
Pink Try.
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Y allí estaba yo,
tratando de salir libre sobre el enrollo que ahora era mi vida, no paraba de
pensar que desperdicie mucho en estos últimos seis meses; había comenzado mi
primer semestre de la universidad.
Se supone que al
experimentar nuevas cosas te hace emocionar, para mi fue todo lo contrario, no
soy la típica chica que se alegra por eso, en realidad, seria el tipo miedosa
de lo nuevo e inexplotable.
Ahora ¿Cual era mi
problema? Al temer a lo desconocido casi no asistía a clases, inventaba
resfriados, excusas y demás estupidez con tal de no ir; agregándole mi fobia a
estudiar. En estos momentos me arrepentía de ello porque tenía dos hermosas
materias para repetir, si solo hubiese estudiado y asistido a mis clases mí
historia seria otra. Si. Horita no era momento de hacerme la llorica, ni mucho
menos, patalear por cosas perdidas llego la hora de luchar por enmendar mis
errores.
Solté un suspiro
cansada, era muy bonito pensar en positivo eso nadie lo podía parar pero,
cuando se enterase mi mamá de todo esto me mataría y comería lentamente.
Soy la tercera hija, por
lo tanto, las que mas ha dado problemas entre todos no porque quisiera sino va
en mi naturaleza; mis hermanos mayores ya se han casado y abandonado mi casa
hace mucho tiempo. En vacaciones y fines de semana los veo, Jhon el mayor con
veinticinco casado con Estella y con tres hermosos monstruitos; ellos se
conocieron en la universidad y mi cuñado quedo embarazada casi en su último
año, para la desgracia se mi hermano eran trillizos.
Margaret la del medio,
es abogada y esta casada con un famoso camarógrafo, tienen una pequeña de cinco
años Mariana esa criatura es un sol y la quiero mucho; no es como si odiase a
mis otros sobrinos, los quiero a todos pero paso mas tiempo con Mariana.
Por último estoy yo
Heather Mcqueen, chica paliducha (en realidad con piel muy blanca), cabello
color chocolate largo que cae como cascada sobre mi espalda, delgada y con baja
estatura, mis ojos son castaños con un pequeño toque dorado. No me siento para
nada atractiva, creo que por eso llevo un hermoso record de cero novios.
En fin, no es como si
quisiera desesperadamente alguno, de hecho estoy tan feliz estando como estoy,
pues el gran amor de mi vida son los libros, videojuegos, comida, libros, más
comida, videojuegos y ¿mencione los libros?
Ahora si les parecerá
extraño ¿no? Según muchas personas y las estúpidas malas lenguas (cuanto odio
eso), dicen que los individuos con más interacción en la lectura son más
intelectuales, pueden utilizar un vocabulario amplio y no le teme a
relacionarse con sus semejantes. Falso, falso, falso. Esa es la peor mentira de
todas, soy una lectora firme pero soy pésima para relacionarme con los demás.
Ya es decir mucho que
tengo solo una amiga, Annabeth Adams.
Aprieto mi solicitud
para poder seguir con mis estudios, será el segundo semestre de arquitectura
una carrera bastante buena pero, fastidiosa a la hora de estudiarla.
Camino hacia una pequeña
zona que dice "Planes académicos" se supone que en ese lugar
introduciré este documento, luego solo debo esperar mi horario para arreglarlo
de acuerdo a mis otras dos materias. Espero no tener que aparecer milagros,
como por ejemplo multiplicarme por dos.
Una amable señora me
recibe con una sonrisa, le entrego el documento e inmediatamente me entrega mi
horario de clases, no parece ser tan malo.
Que ingenua fui, pues
una semana después lo lamentaría.
- ¿Qué? Esto debe de ser un error, se supone que a
esta hora veo dibujo I ¿Y también matemáticas? ¡Es una locura! - digo un poco
alterara ante esta situación.
- Lo siento Heather pero los horarios se han
cambiado, no podemos hacer nada por ti. - hablaba el director de planes y
horarios.
- ¿Y quien lo hará? Usted es el director de los
horarios debe tener el poder de...
- No, lo lamento pero no se puede hacer nada.
Salgo de esa pequeña
oficina hecha una bola de furia, este es una universidad de mala muerte que ni
si quiera puede resolver este tipo de problemas, ¿Ahora que voy hacer? Si hasta
ese viejo me dio la espalda, no quiero imaginar al director de la universidad.
Como se pintaban las
cosas tenia que utilizar mi técnica secreta, como desearía ser con poderes
mágicos, pero para mi desgracia soy una triste y pobre humana.
- Heather, ¡Oye Heather! - alguien me llamaba con
insistencia. - Estoy por aquí.
Voltee hacia donde venía
el sonido de voz, se trataba de Annabeth era una chica con cabello rubio
ondulado hasta los hombros, blanca pero con tono bronceado, alta y con curvas
definidas, ojos verde esmeralda y aquellos zapatos de tacón que siempre
utilizaba. Su vivaracha actitud le hacia llover pretendientes a motón, aun así
ella solía decir que solo tiene ojos para su adorado Marloon. Aunque terminaron
hace una semana mas o menos.
Nos conocimos en la
preparatoria y por mucho que no nos llevásemos bien, terminamos estudiando lo
mismo por lo tanto estrechamos lazos de amistad, pero me alegro de ahora
llevarnos bien.
- Annabeth - chille de forma infantil, mientras me
aferraba a su blusa - tengo la mala suerte del día, ¡Qué va! Del siglo entero.
- ¿Qué ha pasado? - parpadeo confundida.
- Se me han quedado dos materias y... y... ¡los
horarios me saborean las otras! Soy un desastre - chille un poco mas.
- Vamos, vamos eso no ha sido nada porque... a mi
se me quedaron tres - dijo con simpleza.
Me quede helada con la
mandíbula colgando, como se me ha podido olvidar algo tan importante como eso;
Annabeth puede parecer una modelo de pasarelas de Paris, sin embargo es un asco
estudiando porque esta constantemente en su mundo.
Un rato después, estamos
en clase de la historia de la arquitectura, Annabeth tecleaba sin parar su
teléfono y de costumbre olvidaba por completo que a) estaba en un salón de
clases y b) este tema iba para un examen la próxima clase.
No quería imaginar
cuantas materias repetiría para el próximo semestre, en fin ese no era mi
problema.
Comencé a escribir como
loca cuando el profesor comenzó a dictar, me pareció raro que estuviese
haciéndolo este hombre era el tipo amable, de mandarnos a investigar o el mismo
copiaba en la pizarra. De pronto seguí la dirección de su mirada. Oh dios.
- Annabeth ¿Puede apagar su celular? O...
Alguien irrumpió en el
lugar, se trataba de la coordinadora de tesis, ella nos daba algunas materias
también, me sorprendió verla con un grupo de chicos atrás de ella y eran
rostros nuevos. Los asimile a una gota de agua, no lo entendía pero al ser
nuevos se veían transparentes para adquirir nuevos conocimientos.
El maestro los invito a
pasar, la profesora explico que ellos serían oyentes pues aun su profesor había
llegado para darles la materia correspondiente; nuestra aula era lo
suficientemente grande para albergarlos a todos. Por lo tanto se dispersaron en
el salón.
El maestro Paul se
sintió sumamente alagado por lo que olvido su mal humor debido a mí amiga, la
cual recorría su mirada en el salón en busca de algo interesante, hasta que lo
encontró, un chico de cabello azabache, hombros anchos, delgado y con una
mirada café muy intensa. El muchacho que se sintió observado volteo hacia
nosotras, haciéndose el halan nos guiño un ojo sonriendo de oreja a oreja.
Menuda joya.
Solté un bufido
divertida en tanto mi amiga le siguió el juego, estaba claro que se gustaron de
primera o les atraía este tipo de situaciones. Por mí parte, este tipo de cosas
eran muy escandalosas y ridículas, lo que es mucho mencionar a una chica la
cual jamás se ha enamorado.
Entonces el señor Paul
dejo de hablar nuevamente, giramos hacia la puerta notando al viejo decrepito,
lo acompañaba tres chicos, dos mujeres y un hombre. Las chicas parecían estar
asustadas por la presencia del Sr. Paul, es decir, ¿Quien no lo estaría? Ese viejo
calvo regordete intimidaba a cualquiera aun mas con ese entrecejo fruncido.
Baje la mirada,
posiblemente ellas pensaban que verían clases con él, cuando no ese director
haciendo de las suyas.
Fue cuando se quito de
la esquina entrando al salón, si soy sincera no preste atención a nada más ni
mucho menos a las palabras de ese hombre, sentí como si alguien me diese un
golpe en la boca de mí estomago pero no sentía dolor, fue diferente. Una
sensación se cosquilleo se extendió por todo mi torso llegando a mí corazón.
Esos ojos, ¡Oh dios! ¿Eran reales? Son de un color tan azul como el mismo mar y
tan intenso al igual que la marea, mi respiración se me escapo de los pulmones
como una suave brisa de la tarde.
No sabía que tipo de
expresión tenía en estos momentos, pero si puedo mencionar que mi cara la
sentía caliente, al menos eso quería decir lo muy apenada que me encontraba.
El chico nuevo era el
dueño de esos ojos hermosos, aunque eso no era lo único pues su piel era
similar a la leche, alto delgado con brazos tan largos al igual que sus manos,
las compare a las de un pianista ¿Seria uno? Quien sabe.
Aquellos hombros eran
anchos pero no mucho, su cara era alargada y poseía unos labios muy carnosos,
sentía vergüenza de misma por estar observándolos; bestia una sedadera gris con
unos pantalones negros y tenis del mismo color. Aquel rostro tenía una
expresión de asombro, que luego fue cambiada a seriedad pues el director de los
horarios volvía a salir, esta vez acompañado de los nuevos alumnos.
A mi lado escuche un
"aburrido" supongo que si llego su profesor, el moreno de cabello
azabache paso frente de nosotras guiñándonos un ojo de nuevo, pero en esta
ocasión alzo sus cejas con picardía a Annabeth, la rubia soltó una risita tonta
sonrojándose.
Mi corazón latía aun por
el chico de ojos intensos, aun así no pude reprimir un bufido de lo absurda que
estaba siendo mi amiga.
Luego de ver a todos
marchándose, el señor Paul fue atender una llamada dando por terminada la
clase, solté finalmente un suspiro ahogado e intente respirar, por unos
momentos pues las manos de alguien sujetaron mis hombros moviéndome con furia,
la voz chillona de Annabeth llego a mis oídos diciendo cosas sobre el chico
nuevo, lo que me hizo raro ¿Qué paso con Marloon?
La chica alzo su rostro
con mucha dignidad, su ex novio no era mas que cosa del pasado y desde este
momento miraría a su porvenir. Solté una risita divertida, quería ver cuanto le
duraría esto.
Ambas salimos por el
pasillo hacia el cafetín horita lo que mas deseaba era comer, mi estomago
gruñía con fuerza tanto que temía su manifestación al atacar a otros órganos.
Llegamos y yo tome asiento en tanto Annabeth pedía me desayuno, por suerte la
rubia sabia lo que me gustaba.
Estaba pensativa por lo
ocurrido hace unos momentos, nunca, pero nunca me había pasado algo igual. Eso
fue parecido a una emoción genuina a la de un niño, porque aquellos ojos azules
mar de ese chico hacían tocar lo mas profundo de mi ser; pronto sentí un
cosquilleo en mi estomago.
No, no, no ¿Qué
significaba eso? Estos latidos de corazón desenfrenado no querían parar, es
estúpido todo estas cosas ¡Ni si quiera lo conozco!
- Señorita Heather, su emparedado de queso, jamón
y mucha, mucha salsa de tomate. Para acompañarlo un jugo nutritivo de naranja.
- hizo una reverencia y se sentido al frente.
No pude evitar soltar
una risotada, la rubia era experta en hacerse la payasa.
Sin más preámbulos le di
un mordisco a mi alimento, agradeciéndole por el detalle de pedir mi pedido.
Aunque mi sonrisa no duro mucho, una fuerte puntada directa a la boca del
estomago me inundó.
Solté el emparedado al
plato llevándome las manos a donde me dolía, Annabeth al ver mi rostro
contraído se levanto de su asiento colocándose a mi lado, ella estaba mas o
menos familiarizada con esto.
Acontecía que hace mas
de un mes atrás sufría de estos dolores, fui a un medico y me receto unas
pastillas para esto ¿Y que era? Gastritis.
Annabeth busco en mi
bolsa encontrando los comprimidos y dándome uno, me lo tome con mi jugo de
naranja ¿Y que importaba tomármelo con eso? Solo tenia que esperar que el dolor
pasase, aunque se sentía como un millón de agujas atravesando mi entrada al
estomago, al comienzo es como si te robara el aire.
Luego de unos minutos el
dolor seso dándole paso a la paz, me sentía desinflada como si me faltase el
aire.
- ¡Dios menudo susto! Heather ¿En verdad fuiste al
médico? No es que dude de ti pero creo ver ese dolor tuyo esta peor ¿no? - dijo
soltando un suspiro agotador.
- Estoy bien Ann, solo debo tomarme esa pastilla
antes de cada comida y no pasará nada. - le digo tranquilizándola.
- Bien, confió en ti - me señalo con manera
acosadora.
Me reí y seguí comiendo
con tranquilidad.
Esa misma tarde estaba
en mi cuarto tratando de leer un libro "El psicoanalista "
es un triller muy bueno que sin duda de atrapa de
inmediato. Básicamente se trataba de un psicoanalista Ricky que en su cumpleaños recibe una
amenaza en forma de una carta, el deberá descubrir en un lapso de quince días
de quien se trata o sino debe de suicidarse.
En estos momentos voy en
la parte que "supuestamente" muere, he maldecido ha Ruperstinski por hacer la vida miserable del pobre Ricky, puede que me este
metiendo mucho en este libro pero estoy segura de que el “Señor R”, esta entre
sus pacientes la pregunta sería ¿Por qué?
Escucho la puerta de mi
casa abriéndose, cierro el libro colocando un separador para no perder la
pagina, salgo de mi habitación rumbo al recibidor donde mi madre esta
masajeando sus hombros.
Ella era una famosa
doctora pediatra, casi nunca estaba en casa por atender los casos de niños con
enfermedades comunes en el hospital, luego ir a una clínica atendiendo huesos
rotos de infantes con mucha adrenalina en el cuerpo. ¿Y donde estaba mi padre?
Muerto, nunca tuve la oportunidad de conocerlo pero si mis hermanos, cuando era
pequeña me lo relataban como un hombre sumamente alto, con un carisma
contagiable y esa sonrisa parecida a la mía. Fue un gran hombre.
Mi mamá saco de su bolso
su súper celular inteligente, tecleaba con rapidez en tanto murmuraba algo
intangible para mi, estaba tan absorta en su mundo que paso de largo
ignorándome. No es que me doliese ni nada, solo a veces deseaba ver un poco a
mi mamá de mi niñez.
Solté un suspiro
ahogado, seria mejor que subiera a mi habitación para realizar la tarea, mañana
tendría que multiplicarme por dos para asistir a Matemáticas y dibujo I, solo
necesitaba un poco de suerte en mi vida.
Cuanto deseaba que fuese
fin de semana, al menos estarían mis hermanos aquí para visitarme ya que mamá
estaría de guardia, a veces pensaba en esos niños los cuales ella cuidaba,
tenían mas suerte al tenerla comparada a mía.
Me recosté en mi cama,
palpe por ella encontrando mi reproductor de música, inmediatamente colocándome
los auriculares comenzó a sonar unos de mis grupos favoritos "Maroon
5". La canción que sonaba era Love Somebody, cerré los ojos
simplemente dejándome llevar por la letra, amaba tararearla y el sonido de esa
exquisita voz en mis oídos como si solo cantase para mi.
"Realmente quiero
amar a alguien, realmente quiero bailar hasta terminar la noche". Estar de
la mano con un chico de ojos azul intenso, corriendo a la luz de la luna
descalzos y con el mar como nuestro testigo. ¿Qué más necesitaría? El solo
tenerte a mi lado me llena "puedes contar conmigo, sabes que
puedes..."
- ¡Te hablo Heather!
Un grito hace sobresaltarme tomando asiento en
mi cama, al girar para conocer la dueña de dicho sonido, palidesco. Es mi
madre.
- Hace mas de diez minutos que te estoy hablando y
no contesta, entonces subo para buscarte encontrándome con una Heather
holgazaneando. ¿Acaso no tienes trabajos? Mira que no quiero malas notas. Lo
sabes - me señala mirándome con mirada ruda.
- Hablando de eso, mamá...
- ¡Oh! Me llaman aguarda un segundo - saco su
teléfono, dándome la espalda conversando algo agitada. Aleja el celular tapando
la pantalla, me mira soltando un suspiro - Luego hablaremos de tu problema debo
de regresar al hospital, se presento un problema.
- ¿Es muy grave? - pregunto con eje de inocencia.
- Si, lo es. Ahora saldré y quiero que cuides la
casa, sobre todo cena por favor no lo ignores acuerda que tienes gastritis - me
recomienda.
- Lo haré mamá. - digo cansada.
- Bien, confió en ti.
Se despide con la mano
saliendo de mi recámara cerrando la puerta, escucho aun desde aquí la discusión
sobre un niño dado de alta sin su permiso. Y allí va mi madre la entera amante
del trabajo.
Cuando ya se que estoy
sola en casa, bajo hacia la sala conectando mi reproductor de música en el
estéreo, la verdad es que no tenia nada de hambre mi estomago estaba muy
quieto, bueno en la noche nunca se manifestaba como en las mañanas.
Me deslice en el gran
sofá rojo de la sala, no traje mi libro consigo pero esta vez solo quería hacer
nada en tanto escuchaba música, mis pensamientos me traicionaron dándome un
recuerdo de aquella fantasía idiota en tanto escuchaba la canción de Maroon 5.
¿Qué ocurrió conmigo en
ese instante? ¿Por qué fantasear con un tipo que ni si quiera conozco? Algo muy
mal pasaba conmigo.
Mi teléfono di una
sacudida brusca en mi pantalón, sin dificultad alguna lo saque viendo el
remitente. Se trataba de Annabeth.
- ¿Adivina quien sea sacado la lotería hoy? - me dice sin saludar o
con formalidades de por medio.
- "Hola Heather ¿Como estas? ¿Hiciste la
tarea de mañana? Porque yo no la he empezado". - hable con todo irónico.
- ¡Vamos! ¡Vamos! Hemo, dejemos todo eso de
lado y pregúntame - comenta emocionada.
Había olvidado lo frenética que puede ser esta
chica, cuando algo cruza su cabeza no hay nadie que la frene. Ya recordando
eso, esbozo una sonrisa sincera dispuesta a preguntar.
- Muy bien ¿Qué ha pasado? - digo al fin,
fingiendo interés.
- ¡Lo he conseguido amiga! ¡En verdad lo
hice! - estoy tentada a decir si se ha pegado en la cabeza, pero no lo
hago solo me cayo para escuchar - ¿Recuerdas al morenazo de esta
mañana? Pues mí estimada amigo he conseguido su número. ¡Lo conseguir!
- Me alegro por ti - no me malinterpreten, en
verdad estoy feliz por ella solo que no lo demuestro - ¿Pero como lo hiciste?
- Fácil - puedo imaginándola
encogerse de hombros, moviendo sus pestañas con galantería - se lo pedí directamente y caso
cerrado.
Me quede helada ante tal
confesión, es que... ¡¿Annabeth fue capas de hacer eso?! Si yo estuviese en su
pellejo simplemente huiría o lo observaría de lejos sus movientos, por mucho de
acosadora serial sea. En eso cruzo por mi mente la imagen de un chico con ojos
color mar. Me sonroje. Una emoción genuina se me subió por el pecho llenándome,
parecido a cuando esta saliendo el sol la primera luz de la mañana.
Y todo ese tipo de
emociones en un segundo por un hombre que solo conocí hoy, a estas alturas ya
me daría por loca.
Escucho unos gritos al
otro lugar del teléfono, tanto que debo alejarlo de mí para no quedar sorda.
- ¿Acaso no me prestas atención? Estoy hablando
como una lora o quizás peor y tu en la luna, oye Heather ¿Ocurrió algo? - dice en tono preocupado.
- Nada, bueno... ¿En verdad es posible que tengas
pensamientos románticos con alguien que a) no conoces y b) solo lo has visto
una vez? - digo yo, al comienzo temerosa y con nervios.
- Oh, Oh ¡Dime quien es él! - chilla emocionada mi amiga - ¿Hablas en serio? Tú nunca me
preguntas esa clase de cosas, ahora de la nada te interesa alguien. ¡Menudo
golpe me has dado!
- No exageres tanto, además lo único que me
interesa en esta vida son los libros y videojuegos. Por lo tanto lo demás no me
interesa - le explico dejando todo claro.
- Por supuesto, típico de ti - suelta un suspiro cansada - como sea voy a descubrirlo quieras
o no, debo conocer el susodicho en cuestión ¡Merece mis respetos! Venga que
hacerle interesarte por algo diferente de lo convencional, es un milagro.
- Alardeas mucho. - suelto una risita
Esa noche terminamos
hablando del morenazo de la clase, su nombre es Alex, tiene veintidós años
practica deporte y trabaja de medio tiempo en un restaurante, no tiene novia
por lo que esta disponible. Al menos eso fue lo mencionado por mi amiga, se
nota a leguas que trata de ligársela siendo coqueto, cuando por en sima se le
nota lo casanova.
Luego de terminar de
hablar con Annabeth comienzo con mi tarea en tanto veo televisión en la sala de
mi casa, están pasando una serie sobre personas con problemas con su
autoestima, sus integrantes mayormente son mujeres con desordenes alimenticios.
Una chica trata de adelgazar veinte kilos en una semana, tomando medidas
drásticas en su dieta alimenticia solo digiriendo agua y fruta, esta loca es lo
único que susurro.
Veo la hora 8:40 genial
se me ha olvidado cenar lo que acarrea también pasar de mi pastilla, me levanto
con serenidad absoluta para ir a picotear algo en la cocina; estoy a
acostumbrada a comer mucho, grandes cantidades y buenos platillos.
Cuando estaba pequeña mi
madre no podía cuidarme algunas veces, era enviada a la casa de mis abuelos con
mi primo Albert casi de mi edad, de hecho muchos dicen que parecemos hermanos
aunque tengamos físicos diferentes.
Él tiene el cabello
ondulado negro como la noche al igual que sus ojos, piel canela, hombros
anchos, su estatura es unos centímetros mas alto a mi, pero se caracteriza por
tener una sonrisa picara en sus labios acompañado a esa mirada de "oculto
algo".
Su padre, mi tío también
llamado de la misma manera, trabaja en el extranjero por lo que dejo decir a mi
primo el quedarse con mis a abuelos maternos, de su madre no se absolutamente
nada.
Como nos criamos
prácticamente, nuestros abuelos nos complacían con cualquier platillo que
quisiéramos, por lo cual, un día me preparaban algo de mi gusto y al otro eso
que desease Albert.
Fueron buenos recuerdos,
pienso en tanto me preparo un emparedado de queso, se que mi mamá me ha dejado
algo mas sustancioso pero no lo quiero, de comérmelo tendré sueños
intranquilos.
Antes de comer me tomo
mi medicamento, sentándome en el sofá y cambiando de canal, lo menos que quiero
ver en tanto me alimento es mujeres vomitando.
Al día siguiente me
levantó muy temprano solo para arreglar mis cosas, soy un completo desastre ya
que me he dejado mi libreta abajo en el comedor, aun voy en pijama cuando
encuentro a mi madre. Conozco cuando ella no ha dormido en casa, pues esta
llevando la misma ropa de ayer.
Al verme arquea las
cejas sorprendida, bebe tranquilamente su café mientras lee el periódico del
día de hoy. Susurro un buenos días con la cabeza cabizbaja, sujeto mi libreta
con fuerza apoyándola sobre mi pecho, trato de subir rápido para arreglarme e
ir a la universidad. Algo me detiene.
- -¿Has visto la hora? Deberías estar ya vestida y
arreglada para la universidad, Heather. Hay ocasiones que pienso en ti y veo
una niña. - se sujeta las sienes como si sufriera jaqueca, pero se que no la
tiene. Yo soy su dolor de cabeza.
- Voy... voy a subir - digo sin mas, ignorando
todo.
Al estar en mi
habitación comienzo a vestirme, hoy he decidido algo sencillo unos
pantaloncillos cortos hasta un poco mas arriba de las rodillas caquis, una
blusa blanca manga corta rosa viejo y zapatos converce. Cepillo mis dientes y
cabello como de costumbre, siempre lo llevo suelto sobre mí espalda colocándome
un prendedor poco llamativo.
Sujeto mis cosas bajando
las escaleras con prisa, llegaré tarde si no me apresuró para tomar el autobús.
Sin embargo, veo a mi madre sentada en el pequeño sillón de la sala, se ha
cambiado de ropa esta deportiva e inmediatamente caigo en cuenta que va al
gimnasio.
- Te doy un aventó, de todas formas llegaras tarde
si no lo hago - sujeto en sus manos las llaves de su auto.
Nos subimos rápidamente
en el auto arrancando, mi madre podría ser estricta pero no poseía malicia
alguna, aun tengo retrasos en mi memoria de una mujer sonriente. Ella cambio
bruscamente cuando entre a la preparatoria, pocas veces estudiaba, todo el día
me la pasaba en el ordenador gritando blasfemias debido a mis juegos, luego
venía los libros leídos hasta bien entrada la madrugada y algunas veces amanecía
leyendo.
Era todo un espécimen en
extinción.
No ayudo mucho que mis
hermanos se casaran, tuvieran hijos antes de lo previsto para marcharse se
casa, ahora al estar en ese lugar sin nadie se siente muy vacío. Creo suponer
que esa es la razón por la cual mamá no esta nunca en ella.
Muchas veces Annabeth
trato de convencer para irme a vivir con ella, bueno desde que entro en la
universidad se independizó, con ayuda de sus padres claro esta. Mas sin
embargo, mamá nunca me ha dejado hacer algo como eso para ella una chica de
diecinueve años debe estar con su familia, por lo tanto no hay punto que
discutir. Eso y el hecho que no se lleva bien con Annabeth, las dos se fulminan
con la mirada si estan en una misma habitación. Es sofocante.
Al rato llegamos de a la
hora, aun no le he dicho a mi madre sobre las materias, aunque estoy mas segura
de decírselo. De hoy no pasa.
Salgo del auto
apoyándome de la ventana para despedirme.
- Gracias mamá, te debo una - le digo sonriendo.
- Bien, ¿Tienes planes para hoy? - pregunta lo
que me deja confundida.
- No... no lo se puede que salga con Annabeth,
pero no ha confirmado nada - le explicó asombrada.
- Cualquier cosa avísame, me he tomado el día
libre podríamos ir a comer, no se fuera de casa tal vez - planea con algo de
cautela.
- Suena fabuloso, yo te aviso. - sonrío
emocionada.
Me despido de mamá para
adentrarme al edificio, le agradezco a lo sagrado porque no debo subir muchas
escaleras solo una, porque a la derecha de ellas se encuentra el aula. Hoy me
corresponde ver tres hermosas horas de matemáticas divertidas (si eso es
sarcasmo), para completarlo horita mismo veo dibujo I. Mi técnica no
funcionara.
Entro al aula como una
zombie, cabisbaja, mirada perdida y animo por los suelos. Suerte que se trata
de la misma profesora ya mayor pero muy amable, ella se encuentra revisando
unos documentos pero cuando entro, alza su mirada saludándome alegremente por
cortesía hago lo mismo.
Tomo asiento un poco
lejos de los demás, al pesar de solo transcurrir un día ya se han relacionado
¡Qué rápido! Recuerdo cuando inicie mi primer semestre, nosotros fuimos un poco
más cerrados en ese aspecto pero hicimos buenos lazos.
De inmediato reconozco
al moreno de ayer, esta hablando con otro chico que me da la espalda parece muy
animado porque no para de sonreír, por un momento nota que lo observo y me
saluda levantándome la mano. Quedo muda.
¿Y este que le pasa?
Oh... claro, esto no puede ser obra de nadie más que Annabeth. A lo que lo
imito con una sonrisa fingida, volteo sacando mi teléfono de mi bolsillo para
mandarle un mensaje a esa rubia tonta. La matare.
¿Le has hablado al
morenazo de ayer de mí? Me ha saludado como si
me conociera. Pd: te matare.
No tarda mucho en
contestar la muy cínica, la conozco tanto que se cuando se hace la inocente.
"Buenos días Annabeth,
¿Como amaneciste? ¿Ya vas a llegar?" Por cortesía deberías decir
eso. Pd: aun me debes el conocimiento de saber el chico que te
interesa, considéralo
venganza.
Oh dios ¿venganza? ¡Esta
loca! Pienso que no le he dicho si quiera un "me gusta un chico", tan
solo insinué algo con una inocente pregunta. Ahora a verle dicho algo mucho más
fuerte... no vivo para contarlo, o mejor dicho, no vive para contarlo.
Ya te he dicho que
alardeas mucho, además eso es una completa estupidez, ni si quiera lo conozco
¿Como puede ser eso posible?
Y es cierto, no puedo
gritar a los cuatro vientos que me gusta una persona ¡Ni se su nombre! Esto es
completamente irracional. Además de como diría mamá, fuera de discusión punto y
final.
A los segundos llega una
respuesta corta:
Tus sentimientos no son
una estupidez.
Acto seguido, la veo
entrando al salón con móvil en la mano mirándome con un poco de hostigamiento,
bajo la mirada hacia la mesa escuchando a la rubia saludando a nuestra maestra.
Se acerca con pasos
cautelosos a mi, luego me da dos besos uno en cada mejilla y se sienta, primero
deja su bolso en la mesa suspirando cansada.
- Nunca te lo he dicho pero... ¿Tienes problemas
de autoestima? - me pregunta con mucha seriedad.
- ¡Qué tiene que ver eso! - le reclamo por lo
bajo.
- ¡Dios! Eres bonita, carismática y con una
actitud increíble, creeme que cualquiera caería ante eso. ¿Acaso importa si es
correcto sentir algo o no por alguien que solo has visto una vez? - recalca
casi regañándome.
- Solo razona un poco Annabeth, para gustarte
alguien al menos debes saber su nombre y...
- Para gustarte alguien solo debe parecerte bien
parecido y listo - me interrumpe.
- ¡No! Eso sino tan superficial. - no me contuve
y comencé a reír.
Nunca podría con la
psicología de esta mujer pensaba y decía unas cosas solo por salir del paso,
aunque existía algo cierto en sus palabras: "para gustarte alguien debe
parecerte bien parecido". Si. Pero pensé que eso se centraría a lo físico,
dándome a entender que lo de ese entonces primeramente es solo físico.
Sin embargo, mí corazón
me dictaminaba otra cosa temiendo mas a eso.
- Hola señoritas - alguien nos hizo sobresaltar
- Annabeth hoy estas radiante, espero no incomodarte con mi comentario.
- Para nada - contesto halagada.
Se trataba del morenazo
Alex, quien envolvió con su aura a mi amiga sacándome del campo visual, la
verdad no me interesaba sobre lo que estaban hablando.Mis ojos se fijaron en el
muchacho que hace unos momentos conversaba con Alex, me daba la espalda por lo
tanto no sabia su rostro, el cual me intriga demasiado. Pero la voz de la
profesora hizo darme la vuelta haciendo perder mi concentración en el muchacho,
me daba igual tenia que estudiar para poder pasar esta asignatura.
Escuche unas sonritas a
mi lado, puse mis ojos en blanco esta Annabeth no le importaba donde se
encontrase, para ella era mas importante conversar con Alex. Puedo jurar que la
cosa era mutua.
En fin mejor comenzaba a
prestar atención, la maestra empezó a explicar unos ejercicios en la pizarra
según ella era para un repaso, debíamos preguntar sin teníamos una duda
haríamos unos ejercicios evaluados al final.
Ejercicios evaluados.
Al final.
Mentalmente proferí un
grito imitando al cuadro del mismo nombre, si no podía tener la peor de las
suertes en estos momentos.
- No se preocupen esto es muy sencillo y para
ser buena onda lo harán en parejas.
Inmediatamente sonrió de
oreja a oreja, me vuelvo donde esta mi mejor amiga para garantizar que las dos
lo realizaremos juntas. Menuda traidora. De una vez que busco sus ojos ella me
regala una mirada de cachorro regañado, valla que la conozco muy bien por eso
se cuando me esta pidiendo algo. "Solo por esta vez déjame hacerlo con
Alex, te lo pido no, te lo suplico por nuestra amistad", si tuviese una
clase de poder de leer mentes la rubia me estaría diciendo esto.
El aire se me escapa por
la nariz en tanto bajo mi cabeza al igual que mis hombros, no puedo hacer nada
mas por ella que esto ¿Por que no? Digo le debo mucho Annabeth, además se nota que
en verdad la gusta a Alex. Alzo mi dedo pulgar dando señal de su decisión ¿Qué
podría suceder?
La maestra termina de
explicar las operaciones e inmediatamente nos pide formar parejas, noto como
Annabeth y Alex pegan sus mesas con sonrisas en sus labios, no lo entiendo pero
algo dentro de mi se alegra por ellos. Otros de mis compañeros tímidamente se
piden entre ellos para hacer la actividad, caigo en cuenta lo que puede
suceder. He quedado sola. Bajo la mirada decaída
¿Quien necesita un compañero(a)? Si te tienes a ti misma nada importa,
mentalmente suelto un quejido lastimero. Eso son pensamientos de una solitaria
ermitaña.
- ¡Oh! ¿Has quedado sola? No importa, de hecho
tu compañero a tu derecha también lo esta. ¿Pueden reunirse para hacer la
actividad? - pregunta en tanto nos señala a ambos.
- Yo... por mi no hay problema - respondo aun
sin ver al chico.
- Perfecto - aplaude emocionada.
Es cuando sujeto mi mesa
para moverla hacia la izquierda y lo miro, me congelo por completo faltándome
la respiración en el proceso. Es él, me dice una vocecilla en mi mente, el
chico de los ojos color mar tan profundos e intensos como el latir de un
corazón desbocado.
Siento mi garganta seca,
mis mejillas ardiendo por la sangre acumulada en ellas, las piernas comienzan a
fallarme pues las comparo con una gelatina. No, no, no ¿En verdad debo de
compartir la actividad con él?
Esto será una dulce
tortura.
El chico de ojos mar
parpadea varias veces por alguna extraña razón, también sostiene su mesa por lo
que decide colocarla justo al lado de donde he soltado la mía, de seguro debe
pensar que soy una idiota o tal vez rara. Que vergüenza. Sin más me desplomó en mi silla tratando de
regular la respiración agitada que tengo, al igual de la situación de estos
momentos de mi corazón. ¿Acaso soy idiota? Porque al sujetar mi lápiz el puso
me tiembla, le doy gracias al cielo que ojos mar esta mirando a otro lado de lo
contrario, mi cara ya no tendría mas espacio para la vergüenza.
Miro a mi
"supuesta" amiga que esta de sonrisitas con Alex, claro ella disfruta
a lo grande y en cambio yo sufro con esto ¿A caso piensas castigarme mas? Es lo
que quiero decirle pero no lo hago, por lo tanto me encargo de solo fulminarla
con la mirada.
-
¿Quieres que yo escriba o lo haces tú? - una voz pregunta a mi
lado.
Volteo inmediatamente
dándole la cara, lo miro directamente a sus ojos azules y se me va el aire,
algo extraño ocurre conmigo sin duda alguna. Hasta su voz es hermosa,
aterciopelada, calmada y muy masculina. Decidí responderle.
- La verdad... no me importa si quieres hacerlo
¡Claro! De no haber inconveniente - digo algo nervioso.
- No la hay, entonces tomare prestado tu lápiz.
Acerca su mano estilosa
a la mía tomando el lápiz, hay un breve toque de nuestras pieles haciéndome
sentir una pequeña electricidad. ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¿Me lo habré
imaginado? No, no lo creo porque aun siento su suave toque calido en mi piel.
Mi mente viaja cuando
iba a la preparatoria, un grupo de compañeras nos reunimos en un circulo
alejada de los chicos, ellas hablaban de temas determinados y ridículos para
mi. Solo fui una vil oyente pero intervine una sola vez.
- ¿Crees en el amor a primera vista? - me
pregunto una.
Obviamente abrí mis ojos
a par por tal pregunta absurda, no creía en eso y nunca lo haría. ¿Amor a
primera vista? ¡Patrañas! Eso no existe.
- No, no lo creo y discúlpeme pero es la cosa más
absurda que he escuchado jamás. - repuse, sin anestesia alguna.
- ¿Por qué lo dices? No creo que sea absurda,
además le puede suceder a cualquiera incluso a los incrédulos, al igual que a
ti Heather - recalcó otra con gracia.
- Para mi al hablar del "amor" se
necesita conocer a esa persona al menos a cierto grado, de lo contrario solo lo
catalogaría de atracción o gusto. - cruce mis brazos alzando mí mentón.
-
Te equivocas Heather, si sientes un sentimiento difícil de
explicar junto con una sensación calida en tu interior, eso lo puedes llamar
amor sin importar con quien lo sientas. Aun si se trate de alguien al que has
visto por primera vez. - explicaba una gran amiga mía, Lizzy.
De vuelta al presente,
me pego mentalmente por ello aunque seguía sin creer en tal cosa del "amor
a primera vista" ahora experimentaba aquello. ¿Eso es a lo que llaman el
karma? Porque en estos momentos puede que si lo sea.
- No me has dicho tu nombre, yo soy Mathew
Morrison - volteo hablándome con cortesía.
- Heather
Macqueen - respondo asombrada.
- Heather... Heather... es un nombre poco común pero es
bonito. - dice él, aun escribiendo pero sonriendo ampliamente.
Algo explota dentro de
mi corazón haciéndome bajar mi cabeza, es esa sonrisa radiante que posee este
chico, ahora puedo decir que no solamente tiene unos ojos encantadores su
sonrisa también lo es. Me sonrojo hasta las orejas por el comentario y mi
pensamiento, él ha dicho que mi nombre es bonito con ese toque exquisito de su
voz. ¿Esto es un sueño? Porque no deseo despertar, le doy las gracias a la loca
de mi amiga por querer hacer esta actividad con Alex. Vivirá más tiempo para
contarlo.
Al cabo de un rato nos
hemos repartido el trabajo en dos así terminaremos mas rápido, aun así sigo
siendo pésima para los números por lo que tardo un poco mas de lo convencional,
por otro lado Mathew es ágil en ese aspecto ya que mantiene su rostro sereno
durante mucho tiempo. Ambos nos mantenemos en silencio lo que a mi parecer es
bueno, aun estando alejada de la parejita fastidiosa los puedo escuchar
soltando risitas. ¿Acaso habrán hecho
algo? Lo dudo realmente.
Entonces enfocó mi mirada
en la hoja del ejercicio, la cabeza me da vueltas, por lo que mi mente solo
repite una y otra vez "odio los números". Es cuando siento la cercanía
de alguien casi sobre mi, se trata de Mathew que posee sus hermosos ojos azul
mar sobre mi haciéndome perder toda la posible concentración. Cerca, cerca, lo
tengo muy cerca este corazón mío quiere salir corriendo de mi pecho, su olor es
embriagador pues me entra por las fosas nasales haciéndome colapsar, me siento
como un imán que se siente atraído por él. ¿Lo tonto? Todo esto lo siento en
solo un segundo, un segundo para tener un viaje de emociones con este sujeto.
- Heather esto es muy sencillo te ayudaré a
resolverlo - dice muy serio, sujetando mi mano como si fuese niña de escuelita
- el exponente x se le restara al exponente de la Y dando como resultado la
incógnita w, ¿lo ves? No es tan difícil de hacer.
Aleja su calido toque de
mí al igual que su cuerpo. Estoy asombrada que ni puedo pronunciar palabra,
ojos mar me a tomado de la mano y explicado un ejercicio que siendo sincera no
preste atención. ¿Qué era esto? Porque parecía sacado de una comedia romántica
o de un libro, trate de volver en mí alejándome de toda la fantasía posible de mí
alrededor.
La profesora hablo
dictaminando que faltaba unos momentos para entregar, ojos azules tomo la hoja
con mis ejercicios resueltos para pasarlos en limpio, solté un suspiro con
sabor a realidad. Todo lo podría estar
alardeando, para ser mas precisa producto de mí imaginación, debía de admitir
que tal cual como se comportaba él era como yo quería que se comportase.
¿Patético no?
-
Termine, voy a entregar ¿bien? Ya puedes relajarte - comenta con
una sonrisa picara.
Río por lo bajo debido a
su comentario, desde mi lugar lo veo caminando hasta la maestra a la cual le
entrega la hoja de ejercicio ella la mira le menciona algo, ojos mar voltea
hacia donde me encuentro señalándome. Me vuelvo a sonrojar. La profesora sonríe
volviéndole a hablar algo y es cuando se retira, se sienta de nuevo a mi lado
tranquilamente.
- Hemos terminado primero que todos, la
profesora nos ha alagado - dice el con mucho tranquilidad.
- La señora Margaret es muy amable aunque...
trata de llevarle la contraria, sacaras lo peor de ella - relato recordando.
- No la juzgó ¿Acaso a ti te gusta que te
contradiga? - pregunta con un tono de ironía.
- Claro que no, pero creo que eso dependería de
la ocasión - me encojo de hombros - Suponte que estés delante de una bomba y
debes apagarla pero no estas solo, alguien te acompaña y te dice "corta el
clave rojo" aun así tu no quieres por lo que decides cortar el verde. ¿Y
si resulta ser que te has equivocado? Morirían los dos.
- En ese caso... no desearías estar a mi lado -
muestra su sonrisa ancha brillante.
- De seguro que si - río por lo bajo.
Por un momento nos
quedamos en silencio para luego ambos reírnos debido a mi argumento, ojos
mar se tranquiliza para mencionarme que tengo una rara manera de plantear
cosas. Termina la clase levantándose todos de sus asientos entregando los
ejercicios en proceso, Mathew los imita no sin antes decirme "nos veremos
por allí"; mi corazón estalla nuevamente con una cantidad de emociones.
Desde la ansiedad, miedo y emoción, mucha de esa.
Con mis sentimientos aun
a flor de piel llega Annabeth colgada del brazo de Alex, al verme chilla diciéndome
que comeremos con él y un amigo. Tengo ganas de gritarle si esta loca, pero no
lo hago por lo que me limito a sonreírle de manera hipócrita solo a ella.
Salimos al pasillo caminando tranquilamente hasta que algo se sacude en mi
bolsillo, introduzco mi mano sacando mi teléfono mirando la pantalla es una
alarma, una alarma... ¡Maldición! Se me olvidado que anoche programes esto para
tomarme mi patilla para la gastritis, llamo a la rubia que habla muy amenamente
con su morenazo.
Mis ojos se ven
desesperados por lo que ella lo capta de inmediato, me deja retirarme con la
condición de vernos en el cafetín.
Salgo disparada hacia
los baños llevándome un mar de gente, al llegar cierro la puerta quedándome
sola completamente, es mi oportunidad para deslizarme por la pared hasta el
piso. Suelto el aire que llevo acumulando todo este tiempo, estoy cansada eso
que apenas esta empezando el día aun ni me creo todo lo ocurrido. ¿En verdad he
estado con ojos mar? ¿En verdad conocí su nombre? Es increíble, sobre todo el
sentir su azul mirada en mí.¿Será eso? Lo que ese día me preguntaron mis
compañeras para ese entonces, el amor a primera vista cosa absurda para mí
desde tiempos inmemorables, seria una cosa absurda que me pasase a mí en estos
momentos.
Necesito hablar con
alguien sobre esto, no con Annabeth ella me lanzaría a sus brazos sin anestesia
y no quiero, necesito un punto de vista imparcial en esto. Busco en mi celular un contacto importante, la
cual me dio su opinión hace un par de años atrás de esto. Lizzy. Ella es una
chica sumamente tierna, confiable y muy amigable, por un largo tiempo fuimos
grandes amigas pero perdimos comunicación al ir a la universidad; lo último que
supe de ella fue que se caso y ahora tiene una hermosa niña, Anastasia.
Consigo su número con
rápidamente, pero no alcanzo a marcarlo, una fuerte contracción tira fuerte de
mi en la boca del estomago, el celular se me resbala de las manos al suelo.
Trato de reprimir un grito de dolor mordiéndome los labios, como estoy en el
suelo gateo sosteniendo la zona del dolor hasta mi bolsa, tratando de respirar
profundamente para evitar llorar. Pero es inevitable. Comienzo a sollozar
saliendo pequeñas lágrimas de mis ojos, el dolor es tan insoportable como si me
patearan allí una y otra vez sin descanso; logro llegar hasta mi objetivo sin
perder tiempo buscando mis medicamentos. Me llevo uno a la boca tragándolo sin
agua alguna, consigo recostarme en los azulejos del frío baño esperando que el
dolor seda, poco a poco las puntadas van desminuyendo dejándome con esa rara
sensación de vacío.
¿Qué pasa conmigo? A
cabo de tener una de las peores crisis de gastritis porque olvide tomarme mi
pastilla, entiendo que un chico tiene de cabeza mis pensamientos pero no por
eso debo descuidarme.
Me levanto del suelo
sacudiendo mis ropas al igual que recogiendo mis cosas para salir del lugar, se
que me he tardado mucho porque noto un texto de Annabeth le respondo a ese con
otro de que voy en camino a desayunar, la verdad es que muero de hambre quiero
comer un emparedado de queso con jamón. Recordando mí acción antes del ataque le mando un mensaje a Lizzy,
diciéndole que quiero verme con ella si es posible esta tarde no habiendo
inconveniente por su lado, pero no llega respuesta inmediata por lo que
esperare en tanto como. Y ahora que lo menciono ¿Quien será ese amigo de Alex
con el que debo comer?
Mejor no hubiese
preguntado, mi impresión es tal que sujeto con fuerza el teléfono, el aire que
he recuperado mas o menos luego del dolor insoportable se ha vuelto a escapar.
¿Como es esto posible? ¿Una jugarreta de dios? Porque no encuentro explicación
alguna.
Frente a mis ojos Alex y
Annabeth acompañados de chico con ojos color mar sonriendo al verlos, por muy
extraño que parezca no esta incómodo por estar acompañándolos, todo lo
contrario pues se ha adaptado a ellos muy bien. Comienzo a caminar hacia ellos
con pasos de gelatina, por todo lo bueno y malo de este mundo ¿Acaso las
coincidencias existen? Porque todo esto junto por un solo día es demasiado.
De pronto Annabeth se da
cuenta de mi llegada alzando la mano para saludarme, ojos azules se sorprende
al verme pero me sonríe con un toque calido, un sentimiento tibio nace desde mi
pecho hasta llegar a la punta de los dedos de mis pies. Oh, puede que en verdad
este enamorada de un sujeto que ni conozco, esta absurda situación me esta
ocurriendo de verdad.
Mi amiga se congela por
alguna extraña razón por lo tanto sigue la dirección de mi mirada hasta ojos
mar, se sorprende y luego se enfoca en mi alzando sus cejas con picardía.
"Lo he descubierto" puedo leerlo en su expresión de ganadora, es como
si se hubiese ganado la lotería y es... vergonzoso.
Tomo asiento al lado de
ojos mar que aun me observa cuidadosamente, tanto que me siento algo nerviosa e
incomoda.
- Siento la tardanza, se presento un problema...
no conseguía mi teléfono. - mentí.
- Oh dios pensé que te paso algo, pero bueno ya
estas aquí que es lo importante. Ya sabes me tome el atrevimiento de pedir tu
desayuno. - dice sonriéndome, extendiendo un plato con mi comida.
- No puedo creer que siempre des en el blanco
con mis deseos, eres increíble Anna - la halago sinceramente.
- Veo que no es mentira lo que me has contado,
ya sabes tu buena amistad con Heather. - interviene Alex - Por cierto ¿Ya
conociste a mi buen amigo Matt?
- Si, estuvimos juntos en matemáticas. - digo
yo, en tanto le doy un mordisco a mi pan.
- Con respecto a eso, lo siento por secuestrar a
tu amiga pero estábamos conversando muy a gusto. - voltea dándole una sonrisa
cómplice.
Me encojo de hombros restándole
importancia al asunto, aun le agradezco a la divina providencia de Annabeth
junto con sus hormonas revolucionarias, el querer hacer esa dichosa actividad
con Alex, de lo contrario nada de lo que descubrió lo hubiese conocido.
Inmediatamente nos
sumimos en una conversación amena, Alex relataba con el tipo de personas con
las que tenia de tratar, pues mayormente eran obesas por lo tanto su lugar de
trabajo es un restaurante de comida rápida, Annabeth no parecía asombrada al
escucharlo. Ya lo sabía.
Una vez tuvo que
presenciar la ruptura de pareja de gorditos, la chica lo descubrió con otra
mujer y al verlos le lanzo una bandeja de burritos a la cara, el chico con su
rostro lleno de salsa con carne profirió unos gritos al cielo "Que gran
desperdicio"; según Alex aun recuerda sus gritos. Ahora se quedo solo, es
decir, sin el chivo y sin el mecate pues su acompañante le dio una bofetada marchándose
del lugar, la ex-novia dolida le pateo en la entrepierna saliendo del restauran
hecha una bola de fuego ¿Y él? Se limito a llorar como bebé de brazos en tanto comía
papas fritas. Que tipo de cosas las de
presenciar en un lugar, aunque si estuviese mirando algo así moriría de la risa
al ver al chico llorando en tanto comiese, de alguna rara forma me recuerda a
una chica despechada ingiriendo kilos y kilos de helado, estando frente de un
televisor transmitiendo una película dramática.
Ahora que lo pienso ¿Por
que se pondrá de esa manera? Bueno... no puedo decir nada de ello pues nunca he
experimentado tal cosa del despecho, si ni siquiera me he enamorado de alguien.
- ¿Y que hay de ti Heather? No trabajas en algo
- me pregunta con curiosidad Alex.
- Que va, Hemo lo mas brutal que hace es dormir
y eso ya es mucho - responde por mi Annabeth.
- Oye... - rezongo por lo bajo.
- Mejor ni digas nada, con lo que me contaste
anoche tu tampoco haces grandes cosas. Anna. - recalca mucho su nombre el
moreno.
Suelto una risita
divertida en tanto los veo discutir cosas sin sentido, mi voz interna dictamina
que hacen una muy bonita pareja, hasta ya discuten como una ¿Hasta que grado ya
se conocen? No es posible en un solo día llegar a tanto, parecieran amigos de
tantos años. Es ahí cuando me pregunto si mi amiga esta experimentando lo mismo
que yo, aunque viéndola interactuar de esa forma me lo responde todo.
Me alegro por ella,
cuando estaba con Marloon no era 100% feliz la encontraba enojada, violenta o
sino triste. Si. Estilo esas chicas frente a un televisor comiendo helado, de
tan solo imaginarlo hace que quiera reírme caí ahora mismo. Aun así no lo hago,
mí teléfono hace una nueva sacudida impresionándome, ojos mar que hasta ahora
se mantenía solo sonriendo voltea a verme.
- Oh... ¿Acaso te llama un pretendiente? - lo
escucho con voz divertida.
- De eso nada, además que es un mensaje de una
gran amiga - contesto al ver al fin la respuesta de Lizzy.
-
¿Amiga? Según escuche de Annabeth no tienes muchas, dijo que ella
era la mas cercana a ti - confiesa un tanto confundido.
Aprieto el aparato con
fuerza en mis manos, esa rubia que tengo por amiga debería aprender a cerrar su
boca de vez en cuando.
- Bueno una parte de eso es cierto, pero esta
amiga del mensaje tengo mucho tiempo sin verla, mas bien... es como un
reencuentro. - explico tratando de guardar mis emociones.
- ¿Hace mucho que no la ves? - pregunta.
- Si, mas o menos medio año.
- Eso es mucho.
Y ahí acaba la
conversación debido a los chillidos combinados con risa de Annabeth, volteamos
para ver a ese par tratando de hacerse cosquillas, tienen una fuerte aura envolviéndolos.
Miro a ojos mar y noto un tono de nostalgia encima de él, es como sino
estuviese observándolo a ellos en vez de eso esta perdido en su mente ¿Un
recuerdo? No lo se.
Entonces fija su azul
mirada en mi sobresaltándome, creo que me he vuelto colorada.
-
¿Crees en el amor a primera vista? - me pregunta sin anestesia.
Oh, Oh ¡¿Qué demonios
significa esto?! Mi cuerpo entero se congela pero hay algo que sigue vivo, se
trata de mi corazón. Esta es la situación más bizarra, absurda y estúpida de
toda mi vida. Es decir, el chico que ha puesto de cabezas mi mundo me esta
preguntando algo como esto, debo de estar en una buena racha horita.
- No... Jamás he creído en semejante cosa -
menciono todo estando descolocada.
- Somos dos entonces, pero es cuando entra este
par en juego. ¿Como es que en tan solo un día se lleven muy bien? Son un
fenómeno - ríe con gracia mirándolos.
- Aguarda, sin ánimos de ofender ni nada pero
Alex se me pinta muy mujeriego. ¿Quien me certifica que no esta jugando con
Annabeth? - pregunto muy a la defensiva.
- Mmmm... Tienes un excelente ojo, pero yo que
soy su amigo te puedo decir él no intenta jugar con tu amiga. De hecho, llevaba
tiempo sin verlo tan animado. Va enserio. - dice en un tono tan serio que me lo
termino creyendo.
Mathew es muchacho con
muchas cosas enigmáticas a su alrededor, solo basta con observarlo de perfil
para descubrirlo. ¿Qué guarda bajo esa fachada de niño sonriente tranquilo?
Puede que ya me he vuelto loca pero, quiero estar más cerca de él tanto como
para conocerlo a profundidad. A estas alturas no me importa si me gusta o
experimento un amor a primera vista, lo único que deseo es estar a su lado
aunque sea con pasos de bebé. Eso por ahora me basta.
Salimos de la cafetería
rumbo a nuestras respectivas clases, Annabeth debe volver con ellos para su otra
materia repetitiva yo por mi parte, iré a ver otras clases con nuestros
compañeros del segundo semestre. La rubia se ve tan sonriente colgada del
brazo de Alex que es como si Matt y yo no existiéramos, me limito a solo
observar como interactúan, no tengo idea si lo que ojos mar a dicho sea cierto
pero sea lo que este haciendo Alex, no espero verlo frenar pues lo esta
haciendo muy bien.
Los acompaño hasta la
puerta, Annabeth me sujeta de los dos brazos estilo dramático de su parte obligándome
a verla, me pide que en el próximo descanso le mande un texto para ver si estoy
bien. Noto como Alex arquea una sola ceja, por lo que me limito a decirle
"exageras ¿Acaso eres mi madre? " ella solo sonríe, de pronto se
detona la vena de las ideas en ella ¿Como lo se? Su mirada brilla. Me invita a almorzar con ella, Alex y Matt, al
mencionar ese último mi sangre empieza a bombear con mas fuerza. Como de
costumbre la rubia da en el blanco con mis deseos, esto es una oportunidad única
en un millón ¿Quien no quisiera? De esta manera puedo conocerlo mejor.
Estoy a punto de aceptar
hasta que la conversación de mi madre conmigo llega a mi mente, le he prometido
comer con ella y eso si es aun mas raro que esto. Me limito a rechazar la
oferta. Annabeth refunfuña por este hecho, pero lo entiende así que entra al
interior del salón aun con esa actitud de niña pequeña, voy a dar mi retirada
triunfal hasta que algo me detiene. Una mano. Estilosa. Calida. Parecida a la
de un pianista. Mathew ojos mar.
Mi primera impresión es
congelarme hasta los cimientos ¿Qué significa esto? ¿Por qué me detiene? Además
al verlo a su rostro tiene una expresión difícil de describir, ¿alarmado? ¿Asombrado?
No lo se.
-
¿En verdad no puedes venir? Es que no quiero ser de paraguas de
ese par - señala hacia atrás.
Así que era eso.
- Si lo siento mucho, además que no quisiera
estar en tus zapatos - le digo con tono de broma.
- Esto es karma entonces, por lo de la bomba
explosiva me refiero. - me suelta el brazo, encogiéndose de hombros.
- ¿Aun sigues pensando que es rara manera de
plantear algo? - pregunto con un toque inocente.
- Si pero... es interesante, igual que tu. - me
dice sin anestesia.
- Eso... ¿Eso fue un cumplido o coqueteo? -
señalo con gracia.
-
¡Heather! - alguien grita mi nombre, sobresaltándonos a los dos -
¡Oh eres tu en verdad! ¿Vas clase? Porque vamos tarde.
Se trata de Marcos un
compañero de clases, parece algo agitado de seguro viene corriendo. Él es un
chico sumamente amable, poco le hablo pero en estos momentos en verdad ha roto
por completo la atmósfera. Suspiro ¿Qué importa ahora? Debo volver a la
realidad.
- Tengo que irme - señalo a dirección a Marcos -
siento en verdad no poder acompañarte con lo de ser paraguas.
- No hay problema, será aburrido sin ti pero
sobreviviré - dice con simpleza, a mi se me para el corazón.
-
Entonces... te veo luego.
Camino hacia donde me
espera Marco algo frenético, lo saludo mencionándole que no se
preocupase. Fue cuando Matt me detuvo de nuevo, en esta ocasión fue su voz.
- Nos vemos y con respecto a tu pregunta, es una
combinación de ambas. - culmina diciendo.
Mis ojos se salen de orbita,
Mathew Morrison a admitido que me ha coqueteado y dado un cumplido a la vez.
¿Como demonios me tomo eso? Con esos pensamientos camino rumbo a clases. He de admitir que a partir de ahora la historia
se pone aun mas extraña, no pude concentrarme para nada en mis dos clases
restantes lo único que rondaba en la cabeza era las palabras de Matt. Había
coqueteado conmigo, enfrente de un compañero de clase que no paraba de preguntar
por ese chico, ¿Qué respondí yo? Tan solo es un compañero en dos clases de mis
materias repitientes. Aunque dije eso mi corazón dictaminaba otra cosa, no
paraba de gritar que ojos mar era el muchacho que tenía sentimientos encontrados.
Antes de salir de clase
le mande un texto a mi mamá, cancele los planes con Annabeth ahora estaba libre
para almorzar con ella, inmediatamente me contesto con que me recogería de
inmediato. Ambas vamos a comer en un restaurante de alta categoría, mi
madre siempre le ha gustado el lujo en todo momento hasta la hora de comer,
siempre he tenido las mejores cosas desde teléfono hasta la ropa. La verdad
cambiaria todo esto por más minutos con mi mamá, siempre se la vive trabajando
en el hospital y la clínica casi nunca la veo en casa. Esto es un milagro.
Se toma el atrevimiento
de pedir mi orden, como sabe que tengo gastritis se decide por una comida
balanceada con pocos carbohidratos y muchos vegetales. Me siento al igual que
una tortuga, monte, monte y mas monte; desearía comer un bistec se carne
termino medio sobre mi plato, patatas fritas alrededor junto salsa de tomate,
de jugo un té frío de durazno. Pero no pido imposibles.
Me limito a comer en
completo silencio, en tanto mi madre depende de aquel aparato llamado celular,
la verdad es que ella llama esto día libre pero no se despega ni un segundo de
su trabajo; esta comunicada con su asistente de la clínica por sus pacientes.
Con respecto al hospital, enfermeras le informan el estado de sus pacientes o
cualquier irregularidad. Termino mi comida
estando lista para ordenar mi postre, pero ni eso puedo, mamá me ha pedido una
copa con puras frutas escogidas especialmente por ella. ¿¡Qué demonios?! Esto
es peor de lo pensado ahora soy una maldita cría que no pude hacer nada sin su
mami, esto es lo último que me faltaba para completar mi vida.
- Al menos puedes soltar ese aparato en tanto
comemos - le mando, enojada por completo.
- Lo lamento, solo es que tenemos a un niño en
cuidados mínimos por un accidente de auto no despierta y... - me mira a los
ojos y frena su monólogo - solo lo siento.
- Mira mamá, en ningún momento me he quejado de
tu trabajo es mas estoy impresionada con todo lo que haces pero, ha sido tu la
que decidiste esto no yo. - recalcó, metiéndome otra cucharada de fruta a la
boca.
- Lo se, solo pensé que casi nunca compartimos
momentos juntas ¡Ni los fines de semana! Siempre es el trabajo, tus estudios o
esa amiga que tienes. - el tono con lo que lo dice es de asco - Solo no quiero
ver y darme cuenta que has crecido lo suficiente para depender de mi, no solo
eso casi no se de ti o tu vida universitaria. Por cierto... ¿Como te va?
- Hablando de eso... veras mamá...
Y algo nos interrumpe de
nuevo, el teléfono de mi mamá suena ella se disculpa levantándose de su asiento
para contestar la llamada, la veo de lejos entablar una conversación intensa.
Lo único que le logro escuchar es "¿Acaso te has vuelto loca?" Y
"No, ¡No se suponía que esto pasara! ¡Es mi día libre!" Luego se que
vendrá a continuación porque rápidamente paga la cuenta, a lo que estoy
obligada a medio terminar mi postre de frutas.
Vamos rumbo a casa a
toda velocidad por la autopista, mamá lleva el manos libres siguiendo su
discusión con la que supongo debe de ser su asistente, según entiendo debe de
ir al hospital por el niño de la UCI. Suelto un suspiro mirando la hora, quede
con Lizzy en encontrarnos a las cuatro y media en una cafetería por lo que aun
es temprano, me pregunto como estará Annabeth en su salida con Alex y ojos mar.
Por un momento me arrepiento
de a verles cancelado, sino fuese tan ingenua estaría ahora con ellos y no este
fiasco de intento de conexión con mamá. Llegamos a nuestra casa, mi madre lanza la puerta con fuerza
colgando la llamada para moverse por toda la casa, me limito a quedarme a pie
de las escaleras observándola en silencio. Rápidamente la veo cambiada de ropa
con un maletín y una bolsa la que utiliza para cuando tiene guardia, en su
cambio de ropa me dice una voz en mi mente, es decir que hoy no llegara a casa.
- Habla que es lo que te pasa, no solo te quedes
callada mirándome reprimiendo tus cosas. - habla con un tono agitado.
- ¿En verdad quieres saber lo que me pasa? ¡¿En
verdad?! Porque puedo decírtelo claramente mamá. Me pasa que nunca estas en
casa y cuando estas es realmente como si no estuvieras, ya puedes tomar como
ejemplo el chasco de almuerzo del día hoy...
- Heather ya te dije que... - me interrumpe con
un toque cansado.
- No, escúchame tú a mi mamá. Estoy cansada de
esta maldita situación, no pretendas hacerte con que quieres compartir más
conmigo porque es mentira. ¿Acaso sabes como voy en la universidad? He tratado
de decírtelo pero no quieres escucharme. Mamá debo presentar dos materias que
se me han quedado del semestre pasado, espero que puedas con esto.
Dicho esto salgo
corriendo escaleras arriba con los gritos de mi madre a cuesta, no me importa
porque me encierro en mi habitación, buscando el reproductor de música colocándome
auriculares así olvidándome de todo y de todas. Al rato escucho a mi mamá comentando que hablaremos de eso luego,
debe marcharse al hospital y no llegara el día de hoy. Estoy tan enojada que no le contesto nada,
desearía por unos segundos que mi familia no estuviese tan fracturada como lo
esta ahora, al menos tengo el consuelo de saber que mis hermanos son felices.
Me levanto de la cama
buscando en mi mesita de noche el libro del "psicoanalista", he
pasado a la parte donde se hace pasar por un mendigo sin nombre o algo, al
menos sigue vivo y se tiene a si mismo. Maldito señor R ¿Están poderoso como
para arruinar la vida de una persona? Estoy hasta atentada de ir al final, pero
no lo hago, perdería el sentido de estar leyendo esta maravillosa historia. Al cabo de un rato noto que se me esta haciendo
tarde para el recuentro con Lizzy, me pongo en marcha buscando mis cosas al
igual que el celular. No tengo ningún mensaje hasta hora, es un poco irónico
pues deseo con todas mis fuerzas un señal de humo de Annabeth, cuando me quedo
sola en casa siempre termina invitando a una fiesta. Hoy no. Primero esta que ni si quiera conoce la
situacion en la que estoy, segundo esta apostándolo con los ojos cerrados con
Alex y tercero no estoy en mis días de suerte.
Salgo de la casa
dispuesta a tomar un taxi hasta que mi celular se sacude furiosamente, al
comienzo pienso que se trata de mi mejor amiga pero no es así, es un remitente
desconocido. Raro. No tengo a nadie que me escriba excepto mi familia o
Annabeth. Abro el mensaje a la
misma vez que me monto en un taxi, la sangre se me congela al igual que todo mi
cuerpo, de hecho unico que siento es un frío glaciar por todo mi cuerpo. No se
si catalogar esto de bueno o malo.
¡He sobrevivido! Ser
Paraguas de ese par no es una actividad fácil así que, como soy una buena
persona no te desearé algo igual (aunque muy en el fondo lo haga, no te
preocupes es muy, muy, muy en el fondo) . Recordando tu salida con tu
madre espero que halla salido bien, pero por una extraña razón
Annabeth me ha dicho que eso es imposible ¿me lo explicaras? Además
te deseo lo mejor de los encuentros con tu amiga.
Pd: Annabeth me dio tu
número, soy Matt :')
Oh dios, Oh dios
¡Bendigo y maldigo a la vez a esa chica! ¿Como ha podido darle mi número a ojos
mar? Ella en verdad desea ser una víctima en mis manos, estoy hasta preparando
mi venganza en su contra, será muy al estilo Señor R del psicoanalista. Antes de eso debo responderle a este chico el
mensaje, tomo una bocanada de aire antes de pensar en algo razonable; bueno
puedo comentarle lo de ser paraguas. Con respecto a mi madre eso aun es muy
pronto, pero se lo diré mas adelante.
¿Así que sobreviviste?
Lo supuse nadie muere por ver tanta miel junta, pero conociendo a mi amiga
sería mas bien picante de salsa tabasco junto a Alex. Con respecto a lo de
mi madre, si, Annabeth tiene toda la razón por ahora vamos a dejarlo hasta
allí, aun así te prometo que lo explicare pero no mañana solo después.
En estos momentos voy
a encontrarme con Lizzy (ese
es su nombre) y Anastasia
(esa es su hijita y si tiene una) así que gracias por esas energías positivas.
Pulso el botón enviar
con una sonrisa dibujada en mis labios, si cada vez que voy a peliar con mi
madre me ocurre algo así, me encantaría ofrecerme como voluntaria todos los
días para hacerlo. Antes cuando discutía con ella me refugiaba en los libros,
cosa que hasta hora nunca me ha fallado como hace unos momentos, al igual que
los videojuegos los mas grandes amores de mi vida. Pero ahora, ha aparecido algo mucho mejor que
eso dos juntos y parece mentira que el solo un mensaje suyo me vuelva la
alegría, al igual que una niña cuando le recibe un regalo en navidad.
Otra sacudida me hace
despertar.
¡Tu amiga ya es mamá! Así
que vienes siendo la tía de la pequeña Anastasia, aunque seas
muy joven para hacerlo Heather.
Y lo de tu mamá no te
preocupes por ahora solo busco ganarme tu confianza, también el llegar
hacer tu amigo como los compañeros paraguas, ya sabes, yo sacudo tu gotas
de agua como tu las mías. (Y no lo niegues estamos condenados por nuestros
amigos) Así que no estoy apresurado.
Eso es más de lo que
puedo pedir, por lo que le digo eso despidiéndome debido a que llegue a mi
lugar de encuentro. Pago el taxi
agradeciendo y bajando, entró al recinto notando como la gente va de aquí para
allá, este lugar es bastante concurrido por lo que me cuesta localizar a
Lizzy.
Recorro con la mirada
las mesas desde mi sitio, es cuando por fin la encuentro tan diferente de lo
que antes era. Su cabello solía ser tan largo similar al mío, ahora lo tiene
sobre los hombros al menos sigue siendo almendrado; ojos azul verdoso que te
transmiten madurez, piel pálida como el claro de luna y cara parecida a las
muñecas de porcelana. Ella era la mas sensible del grupo, nos solos aconsejar
en cualquier momento y verla allí sentada sonriéndole a una hermosa niña. ¿Esa
es Anastasia? Tiene cabello azabache ondulo furiosamente, ojos hazle
acaramelados, piel clara casi igual a la de su madre pero su rostro tiene una
rata mezcla. Lizzy y su esposo Joe. Comienzo a caminar hacia ella con una sonrisa ancha a la mesa, al
comienzo no me presta atención esta tan ocupada moviendo a su pequeña en su
regazo, hasta que fija su mirada en mi colocando una expresión de asombro al
igual que sus ojos empiezan a llenarse de lágrimas. No soporto mas por lo que corro para estrecharme
en sus brazos, de alguna manera bizarra termino abrazada entre Anastasia y
ella. Me entrega a la pequeña ya de dos años en mis brazos, la última vez que
la vi tan solo era un hermoso bulto rosado, la sostenía con fervor y emoción su
papá. ¡Valla que ha crecido!
Lizzy le dice que soy la
tía Hemo, a lo que no puedo evitar acordarme de lo dicho por ojos mar, le
sonrió tomando su pequeña manita para estrecharla; la niña me sonríe tratando
de decir "ia Hemo" "ia Hemo" una y otra vez. Nos sentamos las tres en tanto pido un jugo de
manzana, aun recuerdo ese dolor en el baño y ahora que lo recuerdo no he tomado
la pastilla correspondiente del almuerzo, aprovechando ver llegar mi pedido
saco un comprimido y me lo tomo.
Lizzy me mira extrañada
e inmediatamente le respondo "gastritis".
- Bien ¿Para que soy buena? - me pregunta
seriamente.
Le relato todo lo
ocurrido hasta ahora a mi amiga, de como conocí a ojos mar, la sensación
placentera como dolorosa, esa actitud suya calmada con un tono de picardía y
por supuesto, como todo eso me afecta tanto. Las reacciones de mi amiga son
desde asombro, emoción y sorpresa. Nada de esto se lo esperaba. Lizzy parece meditarlo un poco cuando saco a la
mesa el tema del "amor a primera vista", sus ojos estrellados se
abren mas de lo normal mirando un poco las manos de la pequeña Anastasia. Luego
toma respiración y habla.
- ¿Estas segura de ello? Mira que cuando hable
de eso era una joven ingenua, bueno, sigo siendo aun joven.
- Estoy segura, todo absolutamente todo lo que
señalaste en aquel entonces ¿No es amor a primera vista? - pregunto, con mucha
curiosidad.
-
Escucha, puede que solamente estes experimentando el afamado
"flechazo". - parpadeo sin entender y ella lo nota - es cuando
sientes esa gama de emociones al tan solo ver por primera vez a alguien.
Me quedo en silencio
pensando en aquello, no lo entiendo ¿Acaso no es amor a primera vista y el
flechazo lo mismo? Según el punto de vista no es así. De todas formas nunca en
la vida he experimentado sentimientos hacia otra persona, esto hace decaer mi ánimo
por los suelos y Lizzy lo nota. La chica suelta un suspiro sonríe amablemente.
- Escucha estas aquí para un consejo ¿verdad? -
asiento con mi cabeza - No te apresures con los acontecimientos, deja que todo
fluya tranquilamente. Lo que ha de ser lo será y si ese chico esta destinado
para ti, te aseguro que va estar a tu lado.
Esas palabras me suben
el ánimo al igual que la marea en mar profundo. Lo único que me queda es
esperar por los acontecimientos.
Terminamos hablando de
otras cosas, como Lizzy salio embarazada de la pequeña Anastasia ni bien
saliendo de la preparatoria (otras dicen que fue de antes) no ha estudiado en
la universidad, solo para dejarla lo suficiente grandecita en la guardería. Su
esposo Joe, es un niño rico con problemas en su pasado, tenia muy mala conducta
en la preparatoria lo recuerdo aun perfectamente su hazel mirada con un toque
oscuro. Por ese motivo nos sorprendimos cuando Lizzy confeso salir con él, ya
da igual de todas maneras el pasado ahora tienen una hermosa niña juntos.
Mi amiga me relataba que
comenzara nuevamente a estudiar, siempre le gusto todo con respecto a la moda,
por lo tanto elegirá diseños de modas probablemente en la misma universidad que
estoy. ¿Y su esposo? Como es adinerado trabaja en la empresa de su familia, ya
teniendo la experiencia requerida la heredara. También comenzara estudiar, la
carrera mas parecida a su destino es administración de empresas.
Estando ese día con
Lizzy me di cuenta lo bonito que es el tener una familia, pero sobre todo,
alguien que en verdad te apoye.