martes, 30 de diciembre de 2014

Sin Remordimientos

                              II

Sin duda escuchar sobre las historias amorosas nunca ha sido lo mio, sin embargo, luego de presenciar una absurda disculpa por parte de Uchiha Sakura por no reconocer a la última de las Katsuki, paso olímpicamente al tema de como ella y su esposo se conocieron. Trate de escapar de ella tratando con la excusa de los documentos, me salio bien barata por cierto porque no funciono, de inmediato llamo a una enojada Karin haciéndola llevar eso por mi.
Menuda mierda para la pelirroja pero aun asi lo hizo, dejandome sin mas remedio que escuchar aquello.

Durante su adolescencia fueron llamados a un matrimonio arreglado por sus familias, los Haruno son muy reconocidos políticos en todo Japón y de los clanes mas importantes de nuestra nación; al ser los Uchiha igual de importantes quisieron hacer una alianza con ellos, pero no una cualquiera, pues tenían que casarse uno de sus hijos en cada familia. El mayor de los Uchiha se rehusó a aquello, eso sin duda era tan anticuado y fuera del siglo XXI, por lo tanto, paso la responsabilidad a su hermano menor. Mi horita jefe.

Aun no comprendo si Uchiha Sakura exagero la parte del relato siguiente o era verdad, pero según ella al conocerse por primera vez las chispas en el aire se prendieron, en aire se hizo mas cálido e inmadiatamente supo que él era el hombre de su vida. Lo mismo fue para el Uchiha.
Me encontraba asqueada, aburrida y completamente muerta del sueño, es decir, ¿Qué me importaba eso a mi? No es como si quisiera vivir algo similar, ni en mil años luz, si hasta la unica historia "romántica" que he vivido hasta hora es un asco. De aqui en adelante lo comprobaran.

— Por eso llevamos cinco años de casados, felizmente casados. — puntualizo con énfasis — pero tu lo mas romántico que has tenido seguro son tus libros.

— No me quejo, desde pequeña mi unica meta ha sido ser le util a mi familia. — me encogi de hombros con la mirada impresionada del Señor Uchiha, y la horrorizada de su esposa. — Por eso, he estudiado mejor que nadie para estar donde estoy, la de los amoríos y fiestas es mi hermana Nagisa.

— Entonces... — trago saliva la mujer aun con cara de espanto — nunca has tenido... ¿Novio?

— Asi es, Señora Uchiha. — confese sin mas.

— ¡Dios! No me llames Señora Uchiha, haces sentirme vieja y no lo soy — Río tontamente, buscando el celular en el bolsillo de su chaqueta fina — igualmente llamalo a él por su nombre — señalo a su esposo revisando algo en su muy costoso celular — con tal, pertenecemos a la misma clase social.

Y alli ibamos de nuevo, pensé en tanto se despedia la mujer al frente de mi sin reprimirse dandome algo de asco, tuve que desviar la mirada obligada a no vomitar al frente de ellos. No saben cuanto odiaba las demostraciones de afecto en publicó, no era mas que restregarle a las demás personas lo que poseías o optenias sin esfuerzo alguno, además de ser un poco pedante de sus partes.

— Devo retirarme, tengo una grabación en unos momentos — se excuso utilizando su sonrisa radiante, casi cegandome — y no puedo faltar. Me fue un gusto conocerte Sasumika.

Ese gusto en el futuro se convertiría en odio, lo aseguro con los ojos cerrados.

— Igualmente, Sakura-san.

Ella sonrio movimiendo su mano al aire retirándose del lugar, ahora los únicos en el despacho eramos Uchiha Sasuke y yo, ambos manteníamos un silencio bastante incomodo por alguna razon. Claro. Conocía su secreto con Karin, aunque media oficina ya sabia eso ¿Qué seria especial el saberlo? No creo que ser una Katsuki, ese era asunto bastante viejo y usado.

— Sasumika... — susurro algo agotado.

— Antes de que diga algo señor, — lo mire directamente a los ojos con seriedad. — lo que haga o deje de hacer en esta oficina con alguien, además de su esposa, no es de mi interes.

— ¿Qué? ¡No! — contrajo su rostro extrañado de mi comentario, se levanto de la silla caminando a la salida — se que jamas dirias algo que no te importa, mucho menos lo mio con Karin. De hecho, te quiero llevar a un lugar.

— ¿A donde? — pregunte, alejandome de mi asiento y acercandome a él.

— El departamento de contaduría y finanzas. — menciono con un tono alegre, en tanto me guiñaba un ojo.

Departamento de contaduría y finanzas el lugar de dos personas sumamente importantes en mi vida para ese entonces, además de ser un fuente confiable de conocimientos mas profundos en una empresa, podría verse raro aquello el llevar un presidente de empresa a su pasante a un lado en la empresa, aun mas teniendo una asistente para ese trabajo. Pero no para Uchiha Sasuke.
Al llegar a ese departamento me presento a sus dos encargados, Nara Shikamaru su gerente general y Sabaku no Temari, la contadora en oficio en la empresa, ambos gente confiable con sus deberes. Ellos me recibieron con los brazos abiertos en ese lugar, apartir de ahora, podría vernir a ayudarlos cuando quisiera o pedir consejos para mi tesis.

— Suena problemático pero lo haré — comento rascandose la nuca el chico — ya que lo pide el jefe.

Puede hasta resultar un poco flojo de su parte pero Shikamaru era una persona como yo, un genio en potencia a la hora de analizar y resolver problemas de cierto grado de dificultad, aunque claro, el mantenía una cara desinteresada para todo sin perder los nervios. Pensador con cabeza fría.

— ¿Para que dices eso si nada cambiara que tienes que hacerlo? — le recrimino la joven mujer de pechos grandes — no te hagas el "Cool" ante el jefe y la chica.

Sabaku no Temari, al igual que su compañero era de decisiones a tomar escapandosele nada, pero por el muy contrario del Nara ella era mas enérgica, llena de vida y de mostrar mas expresiones delante de las personas. En pocas palabras, mas humana.

— No hago tal cosa. — dijo con voz perezosa.

— En fin, tan solo quiero que la cuiden, con sus conocimientos guiarla por un buen camino y ayudarla cuando lo necesite. — puntualizó el Uchiha con precisión — ¿Entienden?

— Claro. — contestaron los dos a la vez.

— Bien. — luego, se voltio hacia mi dirección mirandome de una manera rara — Te aseguro que estarás en buenas manos, cualquier cosa solo llámame ¿Si?

En ese mometo solo senti un mero cosquilleo en mis entrañas parecido al nerviosismo, pero inmediatamente lo deseche, las emociones solo servían para fastidiar los planes de las personas. Nada mas y nada menos.
Por lo tanto, solo asentí con cabeza firme en mis pensamientos.

Luego de un tiempo, entable lazos de amistad con Temari y Shikamaru, los cuales, encabezaron a las personas que mostraba mis emociones junto con Tadachi. Temari no paraba de contarme sobre sus otros hermanos, uno mayor que se encargaba de la panadería de su familia y el menor, que resulto ser un excelente pastelero de la misma asegurando tener excelente creaciones. De hecho, un fin de semana me llevo a conocerlo quedando con una expresión muda en el rostro, él era bastante joven muy joven por cierto dandome a entender que no solo yo era una sobre saliente, aunque claro esta que el joven Gaara es un hombre muy respetuoso y serio. Me asemeja en eso.

Por otra parte, Shikamaru me llevo a su casa para conocer a su padre un hombre jubilado de ser profesor de historia, junto a su señora una ama de casa me recibieron con los brazos abiertos. Cabe de destacar que era la segunda chica en ser llevada a su hogar, después de su novia Temari, mencionare que la cara avergonzada de mi amigo me causo mucha gracia tanta que, debi de tragarme mis ganas de reír tres veces. En ese momento entendi a lo que se referían algunos adolescentes con respectos a sus madres, ellas aunque de manera inconsciente trataran de avergonzarte.

— Aqui tienes, — me extendió, unas hojas organizadas y grapadas — esta guia habla sobre los ingresos y egresos de las empresas, le sera interesante incluirla en tu tesis.

— Oh, valla. — abrí los ojos a par impresionada, pero medio sonriendo — gracias Shikamaru.

— No lo emociones tanto. — fingió voz enojada la rubia — sino correrá detrás de ti y me dejara.

— Si claro. — bufe divertida.

— A lo que recuerdo — dijo llamando la atención, la rubia — vendrás esta noche al pub ¿no? Estarán Kiba, Ino y su molesto novio Uchiha... — arrugo un poco la cara, a mi amiga nunca le ha parecido buena persona el primo del Señor Uchiha — Choji, Karui, mis dos hermanos, Shikamaru...

— Vale, vale ya he entendido — la frene, al escuchar todas esas personas que irían — hoy posiblemente salga algo tarde pero.ire, de cualquier manera, podrían empezar sin mi.

— No hay problema, entonces. — sonrio contenta — te veremos a la noche.

La verdad las cosas estaban un poco turbias en al casa del jefe, como Nagisa se la pasa viendo noticias del espectáculo no paraban de contar las discusiones de Sakura y su esposo, daba hasta cierto punto flojera verlos tanta veces en la televisión pero no había de otra, era eso o telenovelas. Obviamente prefería lo primero.
Ahora, ¿Existia repercusiones de eso en mi vida? Si, sus encuentros con Karin eran aun mas frecuentes pero no fuera de la oficina, aun recuerdo los jadeos de ambos en tanto trataba de realizar mi trabajo, lo peor de todo, la imagen de Uchiha Sakura venia a mi mente cuando eso ocurría. 

Uchiha Sasuke... ¿Amaba a su esposa? ¿En verdad la amaba? Porque de ser eso afirmativo no entendía el su comportamiento, cuando amas no destruyes sino construyes al menos lo leí en un libro.

Al llegar a la departamento de presidencia acababa de salir Karin del despacho del jefe, se veía bastante desastroza y no le importaba para nada, acomodaba su falda torcida, camisa un tanto desabotobada y labial escurrido. Era como ver un letrero gigante en ella que dijera "Oigan acabo de follar con el jefe" y hacia sentirme saqueada, por lo tanto la ignore ubicandme en mi sitio en silencio.
¿Karin no se sentiría denigrada? ¿O quizás usada? ¡Oh claro! Ambos tenían beneficios de esta "relaciona" bizarra, en pocas palabras... sin remordimientos.

— ¡Te estoy hablando Sasumika! — escuche la voz alzada de tono de la pelirroja, haciendome dar un respingo — ¿Acaso estas en las nubes?

— Lo lamento,— me excuse apenada — es que estoy pensando en un nuevo punto de mi tesis. ¿Me decías?

— Te decía que debes cubrirme hoy, mi hermana esta enferma en el hospital y me dejo a cargo de su pequeña hija. Mi sobrina. — explicaba, en tanto acomodaba su maquillaje — Es un gran dolor en el trasero pero debo hacerlo, Sasu.... digo, el jefe me ha dado permiso. Espero no ser un gran problema.

— Para nada, hoy pensaba quedarme un poco mas hasta tarde por mi tesis. — dije, restandole importancia.

— Perfecto, por cierto, cualquier duda de tu trabajo de grado puedes preguntarmelo por texto te lo respondere. — concluyo, guardando su maquillaje en su bolsa y colocándose de pie — Por ahora me marcho, cuidate ¿Si?

— Claro.

Ojala hubiera deseado que Karin no tuviese que cuidar de su sobrina, quedarse en la oficina totalmente sola era la cosa mas tetrica de todas, aunque claro estaba el Señor Uchiha pero a el no lo contaba aseguraba que se encontraba en su mundo.

— Sasumika, toma estos documentos. — escuche su voz ronca de pronto, haciendome girar hacia él viéndolo distinto. Tenía lentes. — Debo asistir ahora mismo a una reunión con nuestros proveedores, nada fuera de lo normal, te llevaría pero se que estas ocupada y he sobrecargado mas de tus deberes. Lo siento.

Uchiha Sasuke, era, es y seguirá siendo todo un enigma para mi incluso ahora al recordar todo esto de él. ¿Por qué disculparse con una pasante? ¿Por qué mirarme de esa manera apenada? Y... ¿Por qué ponerme nerviosa solo por unos simples lentes en él? No lo entiendo.

— No se preocupe, es mi trabajo de todas maneras. — le dije yo, de la manera mas profesional posible.

— Tan seria como siempre. — sonrio de medio lado con galanteria — dejo el resto en tus manos, Sasumika.

La forma que decía mi nombre en sus labios me parecía sensual, atrayente y hasta algo excitante pero entonces recordaba dos cosas esenciales. La primera, era un hombre casado y la segunda, su amante era Karin mi tutora en pasantías y si, luego se me pasaba.

Es día me quede hasta tarde en la oficina realizando mi tesis muy entretenida, olvidandome de todos y todas, aunque claro le mande un texto a Temari sobre mis movimientos con respecto al nuevo trabajo dejado por el jefe. Mi amiga lo llamo explotador pues era inhumano aquello, además no ser mi obligación sino de la lanzada Karin, le relate el problema por la que ella estaba pasando aunque Temari no le presto atención a eso. Karin era Karin y punto.
Con una sonrisa en los labios comencé a acelearar mis deberes de la oficina, dejando de lado los mensajes con mi amiga pues hablaría con ella antes de salir, horita debía de enfocarme en terminar de hacer esto para poder salir a tiempo. Aunque lo dejado por el Señor Uchiha no era nada, pues lo acabe en un dos por tres dejandome sola con la tesis, que debía de agregar el punto mencionado por Shikamaru mi gran amigo.

De pronto, escuche el ruido de un tropiezo que hacia caer un poco de cosas al suelo, no me asuste, ni siquiera senti que podía hacerlo porque mi mente estaba claro que podía ser uno de los vigilantes de la emprasa, hasta la misma Temari tratando de asustarme con sus locas ideas de verme gritar del susto. Por eso, me levante de mi asiento soltando un suspido de fastidio, pues, pensar en eso último era mas fantible que decir ser un vigilante de la empresa.
Me levante con desgano de mi asiento caminando hacia donde el ruido provino, cerre mis ojos por un momento pensando en las opciones que tenia para reclamarle a Temari su "bromita", simplemente no entendía en su cabeza el concepto de la palabra: esperar.

Luego de meditar aquello guíe mis pasos al pasillo del ruido, era increíble que una mujer no tuviese ni una pizca de miedo sobre esto, en lo que a mi concierne para poder asustarme deben de hacerle mucho empeño, de lo contrario, pasaré del supuesto susto de largo al igual que un insecto insignificante. Entonces mis pensamientos volaron al ver esa sombra, no una cualquiera, sino aquella la cual recordaría por el resto de mis días. Si. Uchiha Sasuke.
Principalmente al verlo con sus torpes movimientos tratando de levantar una taza con lápices adentro me si cuenta de algo, este sujeto estaba bastante ebrio, ¿Como lo supe? No solo aquellos estúpidos intentos de moverse, sino ese sonido salido de sus labios al tratar de callar a alguien sin éxito, era el mismo que utilizaba para decirse asi mismo. Menudo tonto que era.

¿Ahora que hacia?

Tuve la idea de llamar a su amante, Uzumaki Karin, con tal eso era lo que estaba buscando al volver nuevamente al empresa ¿Si no por que? Pero recordé el asunto de su hermana. Menuda mierda.
Asi que por los momentos estaba mas sola que las madrugadas, desvie mi mirada al suelo en un segundo tratando de buscar razonamiento alguno a esto, pues según el Señor Uchiha el se encontraría con unos proveedores nuevos para hacer negocios ¿Se emborracharia ahí? ¿O después?

— ¡Sasumika! — alguien exclamó mi nombre con euforia, haciendome sobresaltar — ¡Mi hermosa y bella pasante! ¿Por qué aun sigues aqui? Deberías estar ya en casa.

Si, no se equivocan se trata de Uchiha Sasuke gritando de manera patoza mi nombre.

Inahale aire con mucha fuerza, es decir, como si no existiera mañana alguno porque de lo contrario perdería mis estribos en un dos por tres. El Señor Uchiha iria lejos con todo esto lo sabia, mas bien, lo intuia en el aire además no ayuda ser los únicos en la empresa. ¿La suerte me envuelve de nuevo? Porque mi sarcasmo no tiene limites y este encargo era "bastante problemático", diría mi buen amigo Shikamaru.

— Señor Uchiha ¿No debería preguntarle eso yo a usted? — le formule la pregunta del mismo modo, acercandome un poco a él — se supone que iria a una reunión con proveedores y luego se marcharía a su casa.

Aquel sujeto se quedo helado en algunos minutos al escuchar eso de mi, la expresión de su rostro era totalmente parecido a la de un muerto, pálida, translucida como el papel cebolla y tan fuera de este mundo al igual que un fantasma.
Luego, bajo su cabeza rascando su cabello con desgano parecido de estar apenado, pero eso no era, porque al posar sus ojos en mi visualize por primera vez lo que era una mirada de "seducción".

— La verdad... — su tono patozo cambio en un dos por tres, cada vez que se acercaba a mi — venía a buscar a Karin, las cosas en mi casa... no estan... muy emocionante que digamos.

La alarma de mi cerebro se aprendió al escuchar eso, este hombre ya no quería mi ayuda en el ámbito laborar sino en otro estilo de campo, y eso... eso me helaba la sangre a sobre manera. Sin embargo, jamas me permitiría perder la cordura frente de nadie.

— Siento informarle que se ha olvidado de un pequeño detalle, Señor Uchiha. — plantee con calma, viéndolo ya frente de mi a unos escasos centímetros — Karin tiene a su hermana enferma y debe de cuidar a su sobrina.

— ¡Ah! Es cierto, que descuido el mio ¿No lo crees? — río de forma divertida, aun mirandome de forma rara.

Aun no he logrado descifrar si ese "descuido" fue verdad o mentira, el punto aqui es, que Uchiha Sasuke fue a buscar algo de distracción en su vida. ¿Lo malo? Puso sus ojos de buitre en mi, la unica alma en la empresa y mujer "disponible". Por lo tanto, no existía escapatoria para mi.

— ¿Qué importa? — exclamó, restandole importancia al asunto y posando su mano en mi hombro — Sasumika... quiero que vengas a un sitio conmigo, y no acepto un no como respuesta. En pocas palabras. Es una orden.

Y con eso me sentencio sin anestesia.

Como no tuve mas opción recogí mis cosas, apague el ordenador y deje el trabajo de Karin sobre su escritorio caminando hacia mi jefe que por alguna razón, lo encontraba mas lucido y sobrio que nunca. ¿Como lo hacia? Otro de los puntos que son un misterio para mi.

Seguimos nuestro camino hasta su auto en completo silencio, aun asi, sentía una fuerte sensación extraña en el ambiente proveniente del Señor Uchiha por su mirada. ¿Qué me hacia sentir? Incomodidad, asfixia, inquietud y sobre y todo una rara ansiedad combinada con un cosquilleo.
¿Y qué era eso último? Aquel hombre solamente era mi jefe, MI JEFE, por lo mismo debía de controlar cualquier emoción ridícula sobre mi.
¿Quien no me garantiza que Karin y él no comenzaron asi? Les aseguro que todos los de la empresa.

Al subirme en su auto, solte un suspiro agotada, lo único que realmente quería era ir a casa o como lo tenia planeado para hoy, la salida de amigos con Temari y Shikamaru. ¡Oh Dios! ¡No les he avisado! De inmediato comencé a buscar mi teléfono como una loca desquiciada, en tanto Uchiha Sasuke subía a su puesto de piloto listo para comenzar a manejar, pero poso sus ojos en mi con una gran curiosidad.

— ¿Se te ha perdido algo? — pregunto con un tono curioso.

— Si... o al menos eso creo – dije, aun luchando para buscar el aparatejo — es que, hoy me encontraría con Temari y otras personas en un Pub para distraernos, pero...

Frene el carro ¿Acaso le estaba dando explicaciones de mi vida privada a Uchiha Sasuke? No, no, esto sin duda era un gran error y al parecer eso no fue nada, porque los de mas adelante le superan con intereses.

— De todas maneras, — deje de buscarlo, estabilizando mi postura recta — lo he dejado quizás en el escritorio voy por el.

— ¡Aguarda! — senti el tacto frío de su mano al entrar en contacto con mi piel, paralizandome por completo de pies a cabeza — si es para avisar que no vas a ir a ese encuentro puedo prestarte el mio, digo, asi te ahorras el proceso de ir de nuevo.

Puedo hacer una lista de sensaciones que senti aquella vez cuando Uchiha Sasuke me tocó, pero como no quiero relatar palabras incesarias las resumiré a tan solo unas pocas, las cuales comienzan con deseo, excitación, lujuria, calor corporal y escalofríos.
¿Y existe algo mas de eso? Si, pero inclusive al mencionarlas nada cambiara el hecho de que erre fatalmente.

Sus ojos tan oscuros como la noche misma comenzaron a soltar destellos sin razón, la verdad, no puedo saber exactamente la expresión de mi rostro pero de seguro mostraba algo de asombro, pues mi cuerpo me estaba fallando ante este hombre. Y no uno cualquiera. Sino Uchiha Sasuke.
Pero logre estabilizarme de una rara forma, la verdad, ni me acuerdo pero solo se que solte un suspiro aflojandome de su agarre volviendole hablar con formalidad.

— Lo lamento, pero vuelvo por el — dije saliendo del auto — solo sera unos cuantos minutos y no creo que sea proceso alguno, con tal, es mi culpa por descuidar de mis pertenencias. Permiso.

Bien, ya había vuelto a colocar la gran muralla entre ambos como debería de ser, ese sujeto es un hombre casado y yo solo una jovencita que esta de Pasantías, en pocas palabras, él seria mi jefe por unos cuantos meses y debía respetar aquello por mi bienestar.

Al volver con mi móvil a la mano note como Uchiha Sasuke me esperaba con un semblante bastante patético, no lo decía por decirlo, sino que su rostro mostraba que sufria alguna clase de pena y estaba bastante arrepentido de eso. ¿Qué podría ser?  Hasta para una persona como yo que poco le importa meterse en lo personal de la gente, me resultaba bastante curiosidad aquello, acaso... ¿Tenia que ver con su esposa? Uchiha Sakura.

— Ya podemos irnos — anuncie mi llegada, subiendome al auto sin mirarlo dándole tiempo para auto componerse.

— ¿Lo has encontrado? — pregunto, yo asenti con la cabeza en tanto lo metía en el bolsillo de mi abrigo — Supongo que has avisado a Temari lo de tu ausencia.

— Si.

— Bien, entonces vámonos.

La verdad, no tuve ni la remota idea hacia donde íbamos en tanto este hombre conducia con alta velocidad, solo planteaba en mi mente una, otra y otra vez que él era un hombre casado al igual que mi jefe. Esto seria una salida de negocios, nada mas y nada menos.

Pero cuanta ingenuidad.

Frente a mis ojos, se alzaba la imponente imagen del hotel "Rascacielos" el mas importante de todo Japón y por supuesto de Tokio. Gire buscando la mirada oscura de este hombre desvergonzado, que pensaba tener a sus pies todas las mujeres, puesto que me ha traído a semejante lugar sin ni siquiera sugerirmelo. Desgraciado.
Bajamos del auto, Uchiha Sasuke entrego sus llaves al sujeto encargado de estacionarlo y seguido de aquello, poso su mano en mi hombro haciendome caminar hasta el interior sin derecho a replicar, nuevamente mi cabeza maquinaba insultos, aunque mantenía mi rostro gelido y sin ninguna emoción aparente.

— ¿Ya has cenado? — me pregunto, haciéndonos girar al restaurante — porque me parece que aun no lo has hecho.

— ¿Me ha traído ha cenar? — pregunte, mirandolo sin emoción — es usted un jefe muy generoso con sus empleados.

— Oh, no, no te equivoques conmigo Sasumika. — río con falsa galanteria — esto es porque ambos somos de la misma clase, es pocas palabras, ya no somos "Jefe" y "Empleada".

Claro, y por aqui comenzamos ¿No es asi? Uchiha Sasuke.

— La verdad, nunca me ha importado poco ser una Akatsuki. — dije, mirandolo a los ojos con firmeza — Puesto que para mi, a la hora de la verdad, toda las personas somos completamente iguales.

La expresión en el rostro de ese hombre fue bastante inquietante, estaba muy asombrado de mis palabras y algo ¿Conmovido? No lo se, menos lo sabre en estos momentos, pero de algo si puedo estar bastante clara, con eso deje sobre la mesa los puntos sobre las "i".

— Tienes bastante razón con lo que has dicho, — dice, bajando su rostro bastante apenado — la de los "estatus" sin duda alguna es mi esposa Sakura. No yo.

Y si, puede que me comporte como una pasta de hielo del Antártico pero con esto, esto, no puede evitar sentir un mínimo de emoción por este hombre.

— ¿Por eso me ha atraído aquí? Para olvidar sus penas — el alza su rostro asombrado — Señor Uchiha, conmigo no se confunda yo no soy Karin, ni mucho menos quiero serlo. Eso tengalo en mente.

Gire dispuesta a salir de ese lugar tan lujoso y galante, me sentía simplemente saqueada por ser rebajada de tal manera por este hombre ¿Acaso pensaba que seria fácil? ¿Invitarme a cenar y luego sexo? No, no compartiría esa inescrupulosas intensiones con ese sujeto. Yo no soy una cualquiera.
Entonces, una mano me hizo girar de manera brusca e instantánea al lado contrario de donde me dirigía, el rostro de Uchiha Sasuke se presento ante mí de una forma frenética, avergonzada y desesperada.

¿Ahora que le pasaba?

lunes, 29 de diciembre de 2014

NoizxClear (Terminado)

La vida puede ser una porquería cuando las personas que mas quieres te dan una patada en el trasero para alejarte de ellas, no puedes quejarte, ni si quiera resongar por eso, simplemente debes callarte porque para ellos siempre seras "la carga de la familia".
¿Entonces por que no huyes? ¿Por qué no te marchas de esa casa? ¿Qué te ata a ese lugar? Quizás sea lo que diran después que lo hagas o lo "ingrato" que podrás ser.

No, no puedes alterarte.
No, no puedes gritar.
No, no puedes reclamar.
Pero si soportar.

Caminas por los pasillos de aquella lujosa, grande y ridícula casa que es de tu familia pero no tuya, y sabes perfectamente que jamas sera tuya, esas personas te miran como si fueras escoria, si, como si fueras un pedazo de mierda que jamas valdrá algo. Aun asi, lo soportas, lo cargas y lo tragas haciendo caso de omisión a ello.

¿Qué esperas?
¿Qué esperas para escapar de una vez de aquel fatal lugar?
¿Qué esperas para ser de una vez libre?

Quieres correr, desatar los grilletes que te aprisionan a aquel lugar al cual llamas "habitación", aunque tal vez no puedas jamas liberarte de aquella celda ni viviendo cien vidas mas. Y ellos. Ellos te miran riéndose de ti, maldiciendote, desgraciando el día que llegaste a sus días. Si. Odiandose aun mas por permitir eso.

Grita.
Llora.
Tan solo huye.

Pero lo vuelves a pasar nuevamente como si eso no importara nada, tal vez porque te ves a ti mismo igual a una persona sin emociones, no debes sentir dolor, no debes sentir emociones, y mucho menos, no debes sentir resentimiento alguno porque no posees esas capacidades.
Ahora, el sangrar, eso te hace un poco humano haciendote pensar que con hacerlo no eres un monstruo, pero muy en el fondo sabes que sigues siendo uno.

Existe... ¿Existe una salida?
Luz.
Claridad.
No.
Eso, eso no hay espacio en tu vida, ni lo habrá.

Pero lo conoces, si, ha esa persona que crees o mas bien, marca la diferencia en tu vida y la verdad no sabes como comportarte, estas frenético, emocionado, ansioso para que jamas pueda abandonar la imagen de tu cerebro. Es hermoso, bondadoso y posee un corazón tan grande como el mismo universo y lo quieres, lo quieres poseer para ver lo que es sentir la calidez.

¿Qué hacer?
¿Como hacer?
¿En que momento hacerlo?

Y por primera vez lloras, lloras porque la hermosura de esa persona te ha tocado por completo, lloras porque quieres ser mas cercano a el, pero sobre todo, lloras porque tal vez nunca se pueda interesar en ti. Si. Un ser lleno de imperfecciones, sin sentimientos, emociones o la sensación de poseer dolor. Porque te lástimas a ti mismo pero no duele, piensas de ti como un humano solo al ver sangre de tus venas, pero más no te vez como uno realmente.

Monstruo.
No deseado.
Pateado por su propia familia.
Odiado.

Aun sabiendo eso te planteas acercartele de todas maneras, no pierdes nada con intentarlo o eso dicen por alli, pues la esperanza es lo último en perderse. Pero sigues siendo ingenuo. Lo ves, si que lo ves, aunque no esta solo va acompañado de un sujeto que posee una mirada bastante enigmática, verde pero no un verde cualquiera, mas bien se va a lo translúcido y bastante claro.
Frenas en el acto, no te acercas, de hecho las ganas se te han bajado como un bajón de azúcar momentáneo, solo te quedas mirandolos como ambos caminan muy juntos sonriendo, charlando y ignorando la gente de su alrededor. Si. Inclusive tu que has quedado plantado en la nada con tus ilusiones hecha pedazos.

Que fácil resulta enamorarse...
Pero que tan duro es el olvido.

Aun pasado ya varios días desde que lo viste con el sujeto de ojos verdes, las personas de tu casa se han vuelto a burlar de ti, hablar y mencionar lo patético, imbécil bueno para nada que eres ¿Por qué no los callas? ¿Por qué no los mandas a volar? Claro, tu mente esta lo muy congestionda como para darle cuerda a aquella gente despiadada. Solo hay espacio para él. Pero esa persona no piensa en ti, jamas pensara en ti esta ocupado con el chico de ojos verde, en otro mundo que lo envuelve.

Pero lo vuelves a buscar, no quieres ignorar a tu querer, solo debes verle aunque sea una vez mas. Y lo haces. Su belleza sigue siendo incomparable, genuina y unica por si sola.

¿Como puedes vivir sin ni siquiera mirarle?
Es un insulto para él.

Entonces esa persona te mira, esta vez se encuentra sola, no hay ningún sujeto a su alrededor solo toneladas de aire puro y fresco a su alrededor esperando por ti. Con cautela te acercas, parece que aun se acuerda de tu rostro porque inmediatamente te saluda dibujando una sonrisa en su hermoso rostro.

Oh... si solo la hiciera para ti.
Si.
La vida vuelve a sonreír.

Esa no es la única ocasión que la pasan juntos, hay muchas mas de esa, de como cuando tomaron un café un tu cafetería favorita, antes de eso huiste de él porque no tenias ni idea de como reaccionar a su presencia. Menudo idiota. Pero el te alcanzo tomando tu hombro haciendote girar, robando tu aliento, respiración y hasta la manera de caminar.

Si, completamente loco y tendido a sus pies estabas.

Sus conversaciones, posiblemente cortas, sin sentido y hasta repentinas, aun asi con solo verle unos segundos eras feliz como si hubieses conquistado la misma luna o conquistado otro planeta. ¿Como medias tu felicidad? No podías y si pudieras, casualmente romperías el medidor que inventasen.

Pero nada dura para siempre y tu lo sabes.

Esas personas vuelven a atacar arrastrando con ello toda tu felicidad, no deseas permanecer ni un poco mas cerca de ellos, por lo tanto, planeas con él el poder ir a otro lugar para poder vivir en paz. Pero no funciona. El chico de ojos verde muy claro vuelve a aparecer en su vida, inclusive no vuelve solo, tiene una sola meta. Él.
No lo permitirás, jamas permitaras tal cosa no después de luchar por estar nuevamente a su lado, piensas en que las desgracias nunca vienen solas, siempre van de la mano de otra mas.

Menuda broma.

Luchas, luchas hasta las última de tus fuerzas con uñas y dientes al serlo necesario. Pero no lo logras. Él lo ha escogió antes de ti mismo, antes de cualquier persona, si, esa persona ha mencionado necesitarlo para vivir.

"Aoba-san es el motor de mi vida"

No sabes que hacer ante semejante declaración de su parte, sabes que cuando se le mete una idea en la cabeza no hay nadie quien se la quite, y si, es sumamente triste el conocer aquella realidad tan sucia como cruel en esos momentos. Pero tienes una petición, sola una.

"Se mio por lo menos una vez"

Sus ojos morado se sobresaltan de par en par, de hecho, tartamudea varias veces sin comprender en la situación en la que se pueda meter. Pero no das tu brazo a torcer, aun mas, no lo daras hasta sacarle un si de sus flamantes labios. ¿Y su respuesta? Un rotundo... no hay problema.

Por una vez, por una unica vez fue tuyo y fuiste suyo aunque en tu corazón siempre le perteneceras a él, inclusive estando con su tal "Aoba-san", para ti en esos momentos de gloria absoluta solamente existen únicamente ambos en el mundo.
Y por fin reconoces el sabor de lo dulce, suave y delicado de su piel que a tu contacto hace recorrerte una corriente en tu pecho, pero jamas lo comparas con el sabor de sus labios sobre los tuyos. Cálidos. Frescos. Saboreables y picantes si los mordias de vez en cuando.
Su lengua, que se enredaba con la tuya haciendo un sonido excitante pero a la vez de fricción, haciendote desear cada vez mas y mas considerandote adicto ella.

Pero nada de ello lo podrás comparar con el sentimiento de ser uno, como estar unido a una persona de manera no solo corporal sino espiritual, haciendo de sus corazones uno unico, latido, sangre lo mas importante. Sentimientos.

Si, valio la pena a ver llegado hasta ahí.

Entonces todo se rompió, tal y como lo deseaste el fue tuyo por una unica vez, ya de eso iria a los brazos de su adorado "Aoba-san" para pertenecerle en todo los ámbitos, cuerpo, alma y espiritu.

"Ya no hay espacio para mi"

Duele, duele aun mas que la traición de tu familia, mas que te pateen y maldigan sin cesar tu mera existencia, pero sobre todo, duele porque el fue el unico en darle razon a tu vivir. ¿Y ahora que? ¿Que hacer para aliviar tu dolor?
Es cuando caes en cuenta de algo, sientes dolor, pero no dolor que recreeas en tu imaginación sino de verdad, tu corazón palpita con signos de opresión como si le faltase algo importante. Y sabes que es lo que le hace falta él.

Corres.
No por escapar de tu indecoroza familia.
No.
Quieres verlo a él.

Pero no esta solo, eso mas o menos sabias que ocurría pero el vivirlo en vivo y en directo es mas doloroso que imaginarlo. Él sostiene una de sus manos de forma bastante personal, piensas que esa misma mano hace unos días permanecia sobre tu pecho, acurrucada, llenandose de los latidos de tu corazón pero ahora la ha rechazado.
"Aoba-san" lo mira de forma tierna combinado con cómplice, a su alrededor existía un ambiente bastante pesado para ser cierto, un ambiente en el cual no había espacio para ti, y lo sabias.

¿Dolor?
¿Punzada?
¿O un huracán de emociones encontradas?

Entonces apretaste tu mano formando un puño, a estas alturas sabias que las uñas se te estaban enterrando en la palma de la mano causandote dolor, pero no te importaba, sabias que el dolor emocional era aun mas fuerte que el mismo físico. Un millar de punzadas recorrían tu estomago notanto como esa persona no te miraba a ti, no, ni si quiera había notado tu presencia en el sitio para el solo existía su "Aoba-san" nadie mas.

Corre.
Huye.
Pero escapa del dolor.

Es irónico para ti ahora darle la espalda al dolor, antes no sabias que eras eso pero ya esperimentandolo sabes a la perfección que se siente, no es el dolor físico el hacernos mas humanos, ni si quiera el derrarmar el sangre de tus venas. No. El dolor de tu pecho, el dolor de una perdida, el dolor de ser abandonado por la persona importante para ti es los que valen.

"No soy un monstruo"

No, no lo eres, jamas lo has sido y lo sabes.

"Si no lo soy... ¿Qué soy?"

Eres Noiz, simplemente Noiz, y de eso jamas vas a poder escapar.

Dolor.
Sufrimiento.
Desgaste emocional.

Caes al suelo dandote un golpe en seco en tu cuerpo, recuerdas en un vástago de tu memoria rota con Clear, si "Él", cuando estuvieron los últimos segundos juntos para a sí decirse adiós para siempre. Cuando te miro reflejo muchas emociones a la vez, sin embargo atrapaste una para siempre, una que jamas olvidaras.

Arrepentimiento

¿Por qué? ¿Por qué mirarte asi cuando ni si quiera ha notado tu presencia en ese lugar? ¿Ha sido falsa? ¿Solo se dejo llevar por el momento? No tienes ni idea, pero, sabes que jamas podrás volver a esos tiempos aquellos de placentera compañías, porque... una vez perdido lo mas anhelante y presiado para ti.

No hay marcha atrás.

martes, 16 de diciembre de 2014

Sin remordimientos

                               I

La gente piensa que las personas no pueden vivir sin el amor o el ser que quieres, yo respondo a eso a un rotundo No. Es mas difcil vivir sin agua, comida y el mismo respirar pero sin amor, con eso, con eso si se puede vivir. El máximo ejemplo de eso soy yo misma con 19 años, casi una licencia en administración de empresas y una vida dedicada al estudio no ha vido cabida para algo como el amor.
Sin embargo, si hubo una persona que logro sacudirme de una manera impresionante, deslumbrante y segadora tanto que jamas volvi a hacer la misma.

Todo empezó unos meses atrás, cuando tuve que realizar mi trabajo de grado sobre unas Pasantías en una empresa, desde el principio las tenia pensado hacer en la de mi familia. Los Katsuki, aunque la universidad y mis tutores tuvieron una rotunda negación a aquello.
Al ser una de ellos no serian imparciales en la forma de evaluar, y no solo eso, a los demás alumnos le tomarían como una gran "palanca" para mi aquello. Asi que no me niegue a esa formativa.

Por lo tanto, fui asignada a la mayor compañía de tecnologia en el pais, Coorporacion Uchiha. Eran la número uno en vanguardias tecnológicas y la segunda a nivel mundial, no había nadie en Japón quien no conociere este lugar menos el poder adquirir sus productos. A parte de eso, el clan Uchiha era una de las familias mas importantes de toda Asia junto a la mia, claro esta, las cuales tenían grandes influencias en la economia de nuestro continente.

Hasta hora todo eso me daba igual, con tal, esas pequeñas características de los dueños de esa empresa no eran mas que accesorios. Lo unico a lo importante que iría a esa empresa seria a trabajar, todo eso para poder graduarme y transpasarme a donde pertenecía. La empresa de mi familia.

El dia que me incorpore a la empresa de los Uchiha estaba lluvioso, opaco y sin ninguna tipo de luz solar por lo que opte a colocarme un atuendo conservador a lo laborar, sin ser extravagante ni mucho menos exhibicionista. La muchacha de la recepción al verme supo a lo que iba hacer, por lo que no ahorramos las preguntas sin sentido cuando vio mi credencial de pasante, simplemente me dio la bienvenida pasando a lo importante.

— Te asignamos a la área administrativa de empresa,— me explicaba en tanto caminamos por el pasillo hacia el ascensor — a decir verdad, estaras a cargo de la asistente personal de Señor Uchiha. Karin Uzumaki.

¿Y quien era esa mujer? Un pelirroja con grandes atributos, y con eso me refiero a largas piernas torneadas bien formada, pechos grandes, cintura pequeña y una buena cara. Ella al verme acomodo sus anteojos de montura roja, sonriendo educadamente dandome tambien la bienvenida su personalidad a simple vista parecía apaciguable, pero la realidad, era realmente alterada sin duda algunas.

— Dejame avisar primero al Señor Uchiha, — aviso la mujer pelirroja con voz seria — luego de cinco minutos puede entrar.

Nuestra relación al comienzo fue bastante agradable, no había momento en el que ella pudiese negarse a ayudarme con mi trabajo de tesis, sus conocimientos con la área laborar, es decir, a la hora de la practica eran simplemente pulcros. Sin embargo, nuestro trato mas adelante cambiaría en un giro de 180 Grados.

— Bueno, creo que mi trabajo termina aqui. — termino diciendo en un suspiro — ¡Otra cosa! Al estar aqui bajo la tutela de Karin posiblemente trabajaras con el Señor Uchiha, por lo tanto, pase lo que pase no te enamores de él.

Al comienzo solo alce mis cejas con sinónimo de asombro, es que... ¿Yo? ¿Enamorarme? Ni de broma, menos de alguien que probablemente me doble la edad o aparente ser mi hermano. Gracias pero no gracias.
Asi que quise decirle eso a la recepcionista pero ella ya se había marchado, encogiendome de hombros me encamine hacia la oficina del gran jefe, la señorita Karin me dijo pasar luego de cinco minutos y eso haría. Menos mal y toque la puerta de lo contrario me hubiese llevado una mayor sorpresa.
Al no recibir respuesta alguna por las personas del interior, tome la decisión de entrar sin mas visualizando el panorama, y valla panorama. Frente a mis ojos una Karin sentada en la mesa grande de madera del lugar, ocultando la figura de alguien mas sentado en una silla ridiculamente lujosa, de hecho todo dentro de esta oficina debería valer mucho dinero. Ridículos.

Trate de ocultar mi sorpresa ante esta situaciones lo que no se me fue difícil, Karin aclaro su garganta levantándose de la mesa acomodando sus ropas y lentes con disimulo, si hubiese sido indiscreta o quizás expresiva comentaría algo pero no soy ese tipo de persona. Por lo tanto eso no es mi problema.
Entonces se vio por primera vez la persona en la silla, no era viejo, mucho menos me doblaba la edad, era joven no mas de tres o dos años mayor que yo. Cabello azabache rebelde perfectamente peinado, ojos oscuro como la misma noche, piel blanca al igual que el claro de luna, su rostro era fino para ser un hombre pero demostraba madurez; vestia un traje negro de diseñador junto a una corbata azul. De cualquier lado el era muy apuesto pero... ¿No era el Uchiha equivocado? Se suponía que el hijo mayor era el presidente, no este joven de cara misteriosa.

— Tu debes ser la nueva pasante — comenzó hablando, olvidando su incidente con Karin — pero pareces bastante joven, en fin, toma asiento y termina de platicarme tu misma quien eres.

Su tono de voz es galante, educada junto con sus expresiones de depredador de la noche daban a entender que escondía algo, algo que tarde o temprano me atraparía con derecho a no poder regresar.

— Mi nombre es Katsuki Sasumika, tengo 19 años y estoy culminando mi licenciatura en Administracion y finanzas de empresas, pero para hacerlo me pide un trabajo de grado de una empresa. — explicaba con voz pausada.

— ¿Una Katsuki? — pregunto impresionado, luego junto sus manos entrelazandolas — Pudiste haberlas realizado en una de las empresas de tu familia ¿Por que en la nuestra?

Directo, sin rodeos o atajos, este hombre siempre fue asi conmigo inclusive conociendonos. ¿Como no me dí de cuenta?

— De hecho tenia pensado en hacerlo desde un principio, — moví mi cabeza hacia un lado recordando la decisión de mi tutor — pero segun en la universidad, la empresa de mi familia no serian justos en cuanto a mi evaluación, por lo tanto, me enviaron aqui. Señor...

— ¡Claro! No me he presentado — río tontamente — Soy Uchiha Sasuke, tengo 24 años y soy el presidente de la Coorporación Uchiha al menos, la de Asia.

— Disculpe que me involucre en donde no me llamen pero, — comente como quien no quiera la cosa — ¿Usted no es muy joven para ser el presidente? Según escuche hace un tiempo, el mayor de los Uchihas era el encargado de esta empresa.

— ¿Y tu no muy joven para una licenciatura? — dijo con el mismo tono que emplee yo, acercando su rostro un poco al mio desde donde se encontraba. Ni me imute. — Aunque, en algo tienes razon, el antigua presidente de la empresa era mi hermano mayor. Uchiha Itachi. Sin embargo, fue transladado a la central de China. — formo una mueca burlona en sus labios, transpando su oscura mirada a la vez en mi. — ¿Qué hay de ti? ¿Eres una genio en progreso?

Para ese entonces catalogue la directa de este hombre como mera curiosidad, seguramente era la primera vez en tratar con alguien como yo, pero viendo desde la perspectiva en la que me encuentro ahora. Él estaba coqueteando conmigo.

Por los momentos, solo opte a lo simple y que ameritaba la ocasión. Responder.

— Algo asi, supongo.

Ese hombre sonrio con gratitud, galanteria y hasta cierto punto satisfecho alejándose cerca de mi para acomodarse en su silla, por unos momentos se quedo observandome en silencio. Yo no dije nada, tampoco lo haría de todas formas, simplemente esperaría por ordenes lo cual seria mi trabajo desde ahora.

— Muy bien, sabes que ahora estarás bajo la tutela de Karin no importa cual sea tu duda ella la responderá. — rompió el silencio de inmediato, mirando hacia la pelirroja y regalandole una sonrisa ladina — En cualquiera de los casos de no encontrarse ella puede venir aqui, yo estare encantado de ayudarte. Sasumika.

Ese tono... en verdad era peligroso, calculador y dirigido a derribarte en un solo segundo, pero no conmigo, conmigo no funciono ese tipo de cosas y él lo sabia. Siempre lo supo.

— Gracias, Señor Uchiha. — exclame levantadome del asiento, dispuesta a ya salir de la oficina.

— Por favor no me llames asi — sonrio, mirandome nuevamente con brillo en los ojos — me haces sentir viejo, solo llámame Sasuke, desde luego ambos pertenecemos a familias importantes de Japón. Deja la formalidades de lado, me desagradan.

No respondí a aquello, solo asentí con mi cabeza dandomela la vuelta y desapareciendo de la oficina, pero en mi cabeza rondaba las palabras de ese tipo. A mi regularmente no me interesa la posicion de mi familia, ni mucho menos los logros o estatus que tenga en estos momentos. Yo era yo y no me hacia menos o mas que alguien, por lo tanto, era imposible dejar las formalidades de lado con un personaje de esa calibre. Uchiha Sasuke. Presidente de Coorporacion Uchiha.

Fui ubicada en un pequeño pero cómodo escritorio cerca del de Karin, donde era libre al acomodarlo a mi manera cosa que en verdad lo agradecía, tener un lugar donde poner mis pertenencias era bastante relajante. Y no solo eso. Karin en verdad era importante para la realización de mí tesis, mejor tenerla cerca que lejos.
Como había dicho en un principio, mi relacion fue bastante amena, tranquila y educativa, al pesar de su personalidad explosiva aunque a su vez melosa seguía siendo una profecional muy capaz. En los primeros días en aquella empresa ella fue la encargada de adaptarme, se me hizo difícil, pero no imposible.

Nuestro grado de confianza fue tal o mas bien, la que Karin sentía hacia mi una muchacha callada, seria y sin un sinónimo de aprovechada que me relato su historia con Uchiha Sasuke. La cual era simplemente carnal, si, él buscaba de ella simplemente su cuerpo y una mera distracción del estrés laboral al igual que familiar.
Por otro lado, Karin veía en el una fuente confiable de dinero, posición, momentos de éxtasis y locuras excitantes.

Viera por donde lo viera, jamas seria capaz de verlo de esa forma, ambos se merecían sin duda alguna.

— Eso lo dices porque eres rica, Sasumika — me decía ella, acomodando su lápiz labial frente a un espejo en sus manos — ¿Pero que hay de mi? Solo soy una asistente de la empresa, necesito a alguien como ese hombre para vivir de una manera comoda. ¿Lo entiendes?

No. No lo entendía.

— Deja de llenarle de basura la cabeza, Karin — reprocho una voz fuerte y clara, haciendome desviar la mirada — ya tenemos suficiente con las cochinadas que haces con el Señor Uchiha.

Una rubia de cabello largo lacio que caia como cascada sobre su espalda, ojos celeste al igual que el cielo, esbelta de excelente figura, curvas y cintura pequeña se había acercado a nosotras en tanto conversavamos. Su nombre Ino Yamanaka.
Esta chica era una de las encargadas de los departamentos en la empresa, es alegre, vivas y esta metida en todo y nada a la vez, para nadie es un secreto que tiene un amorio con Sai Uchiha. Ahora, antes de preguntarse quien es ese sujeto no es mas que el primo de Uchiha Sasuke, este siempre mantiene una sonrisa falsa en sus labios dando un aire de raro, aunque claro, para mi no hay nadie normal en esa familia.

— ¿Por que no mejor buscas a Sai? Estoy segura que esta pisandote los talones. — resoplo la pelirroja, cerrando de golpe su espejo compacto.

— ¿Qué hay del Señor Uchiha? — contraataco, acercándose aun mas a su mesa sonriendo de forma victoriosa. Karin fruncio el ceño. — ¡Claro! Esta con "esa" ¿Cierto?

La pelirroja apretó sus dientes de manera tal que podría escuchar el rechinido de ellos, mi cabeza estaba confundida, cuando Ino dijo "esa" no tenia ni idea de quien podrían estar hablando; es decir... ¿Acaso el Señor Uchiha tenía a otra mujer en su despacho?
Si ese era el caso (cosa que es cierto) este tipo no tenía escrúpulos.

— Bueno, — se alejo de ella moviendo la carpeta en sus manos hacia mi dirección — he venido fue a dejarle estos documentos a Sasumika-chan.

— ¿A mi? — pregunte con un tono dudoso, pero aun recibiendolos — ¿Por qué?

— La señorita Uzumaki esta de malas hoy, en fin, ella siempre esta de malas los días como hoy. — poso una mano en su escritorio, dibujando esa sonrisa socarrona en sus labios. — Ya que "esa" mantiene ocupado al Señor Uchiha, por lo que, no te necesita para nada.

— Disculpen. — ambas chicas me miraron a la par — ¿Quien es "esa"?

Karin alzo su mentón de forma orgullosa dando entender solo una cosa, ella no respondería a mi duda. Ino volvió a su postura normal cruzando sus brazos a la altura del pecho, me miro por un segundo con un brillo especial en sus ojos, cosa que daba un poco de mala espina de su parte hacerlo.

— ¿Qué tal si entregas esos documentos? — sugiere, dándose la vuelta para salir del lugar — te esperare en la vicepresidencia, asugurate que el Señor Uchiha los firme. ¿Vale?

Asentí de manera mecánica, en tanto Karin volvía a resoplar dandome la espalda como pasando de todo, Ino alzo sus manos despidiendose retumbando sus tacones en el eco de este lugar.
Bien, por los momentos solo debía de entregar estos documentos al Señor Uchiha para que los formases, después buscar a la señorita Yamanaka y daraelos. ¿Qué tan difícil podría ser aquello?

Mejor no lo hubiese pensado.

Al igual que siempre, toque la puerta de la oficina de Uchiha Sasuke anunciandome como debería de hacer, aunque no recibi respuesta alguna ¿Acaso le gustaba hacerse el importante?
Regularmente pierdo los estribos de la nada, nunca me ha gustado esperar ni que me esperen por lo tanto me agrada las cosas como deben de ser, ordenas e impecables por lo que Yamanaka Ino recibirá sus documentos hoy mismo. Tomando la decisión por mi misma, abri la puerta del despacho entrando como si nada, entrando como en mi casa, pero sobre todo, entrando sin medir las consecuencias. Menuda idiota.

Mis ojos se enfocaron de inmediato en otra escena parecida a la que vivir al conocer a Uchiha Sasuke aunque ligeramente diferente, en esta ocasión no tenía a la chica sentada en su escritorio sino en su regazo manteniendo las manos de ella en sus hombros, en tanto el solo tenía las suyas en la cintura de ella. Yo me congele al instante. ¿Acaso seria mi destino verlo en este tipo de ocasiones? ¿O simplemente era muy indiscreta? Sea como sea eso no sería nada bueno.

La chica que se mantenía de espaldas a mi, alejo sus labios de su acompañante dejándose mostrar ante mis ojos con una expresión sera. Ella... ella es realmente hermosa, ojos verde jade, piel blanca como la nieve, cabello corto hasta el mentón color rosa viejo, y esas ropas estilosas del último grito de la moda. Si. Esta mujer no era cualquiera ella es muy importante, de hecho, todo lo que emana es belleza, serenidad y la patente de ser alguien con dinero que derrochar.

— Lo... lamento Señor Uchiha. — comencé a hablar, con voz monótona como si nada importante — pero la señorita Yamanaka necesita estos documentos firmados por usted.

— Claro, — suspiro un poco desinflado — no hay problema Sasumika.

— Asi que tu eres Sasumika — dijo la mujer con voz melodiosa, al igual que el canto de una sirena en tanto colocaba los documentos en la mesa del Uchiha — la nueva pasante de Karin ¿no?

A simple vista esta mujer parecía ser muy buena persona, de hecho, en verdad lo era pero dentro de ella habitaba algo que es dificil de describir.

— Vamos Sakura, no vayas a espantarla ¿si? — río el hombre con gracia, mirando a la pelirosa... ¿Dulcemente?

En pocas palabras. ¿Quien era en realidad esta mujer?

— No lo haré — lo imito, posando su mano en la espalda de él — En fin, no acostumbro a ser grocera asi que me presentaré. Soy Uchiha Sakura, la esposa de Sasuke.

Uchiha Sakura.
Uchiha Sakura.
Su esposa.
Esposa.

¡Este tipo en verdad era un sin escrúpulos! Ahora entendía a la perfección el porque del mal humor de Karin, el Señor Uchiha engañaba a su esposa con su asistente ¡Menuda broma!
Ahora la pregunta del millon seria mirandola tan acaramelada junto a su esposo... ¿Ella sabia? ¿O hacia caso de omisión a ello?

La mujer dejo a un lado al hombre disculpandose por ese acto de exhibición frente a mi, es que este tipo de cosas no se pueden evitar cuando tienes a una persona que amas mucho, de hecho, me preguntó si tenia a ese alguien especial en mi vida. La mirada del Señor Uchiha se poso en mi interesado, pero como siempre ignore eso. Yo no tenia tiempo para amoríos.

— Lastima, eres tan joven ¿Diecinueve cierto? — asentí con la cabeza de forma monótona — oh a tu edad yo me estaba casando ¿Verdad Sasuke?

Horita que lo mencionaba, hace unos cinco años atrás mi hermana mayor Nagisa hizo mucho revuelo por la boda de un Uchiha, para ese entonces mi mente ocupaba mas espacio en los libros y mis estudios. Obviamente mi mente maquino que se trataba del mayor de estos, no el menor, aunque recuerdo claramente la felicidad de Nagisa al recibir la invitación, invitación que en realidad nunca.fue de ella.

— ¡Vamos Sasumika! — reclamaba nuevamente, halandome un brazo en tanto leía un libro — ¿Sabes que sera el evento del año? ¡Es un Uchiha! ¿Entiendes? ¡Un Uchiha!

A mi me tenia sin cuidado si era un Uchiha o Kuro, lo importante es terminar de leer este libro para seguir mis estudios avanzados.

— No me importa, Nagisa. — comente — Pidele a mamá o papá que te acompañe ese tipo de lugares me enferman.

— Aburrida... — vocalizo las palabras, separándose de mí — el casamiento de una joven modelo y un Uchiha. ¿Saben lo que dijeron los fans de Sakura? ¡Qué solo por ser un Uchiha lo aceptarían! ¿Puedes creerlo?

Mi hermana Nagisa vivía su mundo en la farándula, desde pequeña siempre le importaba era ese tipo de cosas, aunque solo nos llevaramos dos años de diferencia nuestros padres mantenían una fuerte posicion en sus palabras. Yo era mucho mas madura que ella.

— ¡He vuelto! — anuncio una voz, entrando a la sala un hombre de ojos grices y radiante sonrisa — Oh... veo que has recibido la invitación de los Uchiha.

— ¡Si! Tadashi y quiero ir pero la gruñona de Sasumika — giro en un segundo fulminandome con su mirada — no quiere.

— Vamos, vamos — río alegremente viendo el puchero de su hermana menor, colocando una mano en su cabeza y sacudiendo sus cabellos — Yo ire contigo ¿Bien?

— ¡Si! — grito de manera euforica.

Katsuki Tadachi, mi hermano mayor de veinte cuatro años para ese entonces, es el soberano de las empresas A.K correspondientes de nuestra familia. Nosotros somos especializados igualmente en tecnologia, aunque mas en el enfoque medico, en pocas palabras en la creación de aparatos para hospitales y clínicas. Colocandonos en número uno en eso, mas sin embargo, al ser nuestra familia bastante amplia teníamos bastante campo en otros ámbitos como turismo, concesionarios y hasta centro comerciales.

¿Quien manejaba aquello? Tadachi.

— Te he traído algo que has querido desde hace bastante tiempo — menciono recordando algo, lo observe con curiosidad en tanto iba por su maletín — se que te gustara.

¿Qué si me gusto? ¡Lo ame! Pues al verlo mi expresión sin vida cambio a una radiante sonrisa emocionada. Era un libro. Pero no uno cualquiera pues es un libro de administrativa empresarial, Tadachi en verdad daba en el blanco con mis deseos.

— Se cuanto lo estabas buscando. — me dijo, entregandolo en mis manos — asi que... tengo un contacto por lo tanto, alli lo tienes.

— Gracias, gracias ¡Muchas gracias Tadachi! — hablaba con voz apresurada y enérgica.

— ¿Como es que con un libro de esos te sonrias? — repocho Nagisa, dejando su alborotados gritos de lado — De hecho, solamente a Tadachi le sonries ¡Nunca a mi! Ni cuando te invite a la gran boda Uchiha.

— Nagisa, a Sasumika no le gusta ese tipo de cosas — sonrio de manera forzada — mucho menos las familias aristócratas como los Uchiha y Haruno.

Luego de eso sus palabras me entraban por un oído y salían por el otro, ya nada me importaba pues tenia mi apreciado libro para estudiarlo con calma.
Aunque claro, tuve que aguantar como Nagisa reía, cantaba y tarareaba mientras me mostraba los posibles vestidos que usaría en esa boda, ya que ninguno de mis padres asistiría lo haría Tadachi y Nagisa en su lugar. Que emocionante.

Ahora volviendo al presente, viendo a esta pareja recordaba lo fracasados que resultan ser las bodas entre jóvenes, no son como resultaban las de antes en pocas palabras mis abuelos.

— ¿No escuchaste de eso cuando estabas mas niña? — pregunto la mujer con inocencia, no sabria si fingida o de verdad — fue muy mencionada.

— Si, de hecho, mis hermanos fueron a ella. — respondi como si nada.

— ¿Tus hermanos? — pregunto extrañada.

— Si, Katsuki Nagisa y Katsuki Tadachi. — explique con naturalidad — mis hermanos mayores.

Uchiha Sasuke abrió los ojos a par como recordando algo, por otro lado su esposa coloco su boca en forma de "o" ocultandola detras de su mano, en tanto yo seguía con mi expresión congelada.
Era por estas razones que odiaba ir a reuniones sociales de mi familia, la manera que reaccionaban esas personas ante algo era de la misma forma que esta mujer, muy sobre actuada y casi forzosa. Para ese entonces solo quise fue escapar.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Meet me in the future

                          II

Esto no estaba pasando, en verdad no estaba pasando, luego que Suzuka pego el grito mas largo y alto de su corta vida todos inmediatamente le preguntaron que le sucedía, nadie reaccionaba de esa manera al escuchar el nombre de alguien a quien apenas conoces. Inmediatamente Nagisa salio diciendo que Rin seguro lo conocía de antes, por ello, la debió asustar o acosarla de una forma.
El pelirrojo que tenía una vena en su frente, miro al rubio con enojo exclamando como si nada sobre un cierto chico saltando y abrazando a un par de pelinegros, dejando por alto el no conocer a la muchacha. ¿Quien era el acosador ahora? Nagisa río con vergüenza, disculpándose.
Makoto tratando de calmar la situación camino hasta la muchacha preguntándole nuevamente el por que de su reacción, ella al ver la tranquilidad transmitida por el mas grande comenzó a contar todo con lujo de detalles lo ocurrido, no omitiendo el revisar el diario del Matsuoka a lo que el exclamó un "Oye". Haru por su parte le pregunto al chico pelirrojo sobre su diario ¿Acaso era una chica? Rin le reprendió con un simple "Cállate".
Ahora ya relatado todo los chicos permanecieron con caras calmadas, fue únicamente Haruka quien rompió el silencio tratando de relajar a su prima.

   Seguramente fue un error del sistema, suelen arreglar a los nadadores con otros nadadores, y los de otros club con otros club. — explicaba con calma, el chico. Así que otros clubes... ¡Acabaría con su padre! — Al tener Rin nombre de niña seguramente hicieron esa conjunción, no es tu culpa.

   ¡Ha! — Río con arrogancia el pelirrojo — ¿Estas sugiriendo que es mi culpa?


   Si, es por tu nombre de chica que arrastre a mi prima en esto. — dijo con su voz casual, Haruka.

   ¡Mira quien lo dice! « el burro hablando de orejas » — exclamó, elevando su voz indignado — Te recuerdo algo que quizás se te ha olvidado Haru, pero tu también tienes nombre de chica.


   Pero no es a mi quien han confundido con una, ni mucho menos asignado a compartir habitación como si lo fuera. — atacó con voz neutral.

— ¡Ustedes dos ya basta! — exclamó con cansancio, Makoto parándose al frente de cada uno suspirando. — Esto no es sobre ustedes, es sobre Suzu-chan.
   Makoto... — refunfuño por lo bajo Rin — esto también es sobre mi, sino resolvemos esto estaré compartiendo habitación con una chica y no una cualquiera, hablamos de la prima de Haru.

   Tranquilos, resolveremos esto. — Sonrió con calma, Makoto — No te preocupes Suzu-chan.


La pelinegra al escuchar esas palabras le invadió una calma absoluta, creía en ellas, pero sobre todo creía en su amigo de la infancia. Pero el no tenía poderes mágicos. No solo no pudieron hacer nada con respecto a eso, también salieron reprendidos por meter sus narices donde no les correspondían hacerlo, las habitaciones ya estaban todas ocupadas y no podían hacer nada. La encargada de asignar los cuartos les sugirió realizar una carta con una exposición de motivos, allí deberían reflejar claramente la problemática que estaban presentando, aunque bajo su punto de vista no había nada malo en compartir habitación una chica y un chico. En otros países lo hacían. 
Makoto sujeto a su amiga antes que reaccionara de una manera agresiva, como la conocía de hace años sabia a la perfección su manera de actuar ante lo injusto o fuera de base, y esa era la autentica agresividad combinada de una bizarra manera con la adrenalina. Por eso se la llevo sosteniendo sus hombros haciéndola caminar, pronto esa serena cara se convirtió en una caótica llena de surcos demostrando su desacuerdo infinito, mejor no soltarla o sino causaría grandes problemas.
Todos ya cansados se sentaron en unas escaleras tratando de reponer su aliento, Suzuka que recobro su compostura se deslizo al lado de Haruka que permanecía con su calma habitual de siempre, pensó que si compartiese la habitación con él no habría tal problema; es decir, cuando ambos eran niños y se les unía Makoto, dormía en el medio de estos dos como si nada. Pero había algo nuevo. Ya no eran niños. Y ella amaba a su primo Haruka.
Soltó un suspiro cansado llamando la atención del pelinegro, quien poso sus ojos en la chica que parecía estar agobiada con todo esto.

   Has escuchado a Makoto ¿Cierto? — Hablo el chico, llamando la atención de la muchacha — En verdad vamos a resolver esto, así que no pongas esa cara.

   ¡Si! ¡Si! Suzu-chan — exclamó animado Nagisa, levantándose de su asiento y acercándose a los pelinegros — lo lograremos.


   Ciertamente si se trata de cartas con esa índole, puedo hacerlas sin ningún problema. — hablo también abandonando su puesto, Rei acomodando sus lentes. — Déjemelo a mi, Suzuka-san.

   Gracias, chicos — exclamó conmovida.


Rin observaba todo eso callado desde su puesto, estaba impresionado de como todos estaban dispuestos a ayudarla al pesar de no conocerla nada, bueno, exceptuando a Haru y Makoto que la conocían desde pequeños. ¿Por qué? Ellos seguían siendo los mismo de siempre, alargando su mano a quien la necesitasen sin importar que. Si. Fueron ellos mismos quienes lo salvaron de ese abismo, Haru y sus mas grandes amigos.

   Aun no hemos ido a un lugar, — dijo Rin, llamando la atención de todos. — Estoy seguro que es nuestro último recurso, de él no poder ayudarnos estamos perdidos.

   Rin, no te referirás a... — señalo nervioso, Tachibana.


   ¿Quien? — Pregunto confundida la pelinegra, mirando a ambos lados — ¿A quien se refiere?

   El Capitán Mikoshiba. — puntualizo Rei, sin una pizca de miedo en su voz — Es el encargado del club de natación del Samezuka, es un poco imperativo y muy emocional pero es una gran persona. Al pesar de estar enamorado de...


   Eso no es importante Rei — lo interrumpió Rin, aclarando su garganta y dejando a Suzuka confundida ¿Enamorado de quien? — Vamos con él.

Se adelanto con pasos firmes hacia escaleras abajo, los demás no teniendo mas opciones lo siguieron sin rechistar, solo Makoto se quedo junto a Suzuka ofreciéndole una mano para levantarse la cual aceptó. Ambos iban atrás de los otros, en un silencio cómodo con miradas cómplices cargadas de mucha emociones juntas, para Makoto era simplemente grandioso tener a su amiga de regreso parecía recordar aquellos momentos de su niñez. Suzuka siempre fue una chica con alegría contagiable, muy pocas veces la veías enojada inclusive en una aquella vez que su padre no le dejo quedarse con un gatito, si, al igual que el la pelinegra adoraba a los animales especialmente a los gatos.
Una vez estando pequeños se encontraron con un gatito cachorro, estaba perdido porque tenia un collar con su nombre, Makoto sugirió la idea de cuidarlo hasta encontrar sus dueños a lo que su amiga asintió, como ella se quedaba en la casa de Haru no podía ofrecer quedarse con el sin pedirle permiso a sus tios. Sin embargo, al tratar de hacerlo le dieron un rotundo no, su papá es alérgico a los felinos por lo tanto seria imposible cuidar de el gatito. 
Al final Makoto no tuvo otra cosa mas que llevárselo a su casa, pero sin olvidar la serena cara ante toda la situación de su amiga.
Allí de inmediato supo que quería en un futuro estar con ella.
Nagisa observaba el comportamiento extraño del par de atrás, Haru iba muy tranquilo junto a Rin ignorando lo que ocurría detrás suyo, el rubio no era de meterse en lo que jamas fuese asunto suyo pero esto ameritaba cierto grado de involucracion de su parte. A Makoto le gustaba la prima de Haru, al igual que el pelinegro lo hacia, salvo a saberlo manejar muy bien al ocultarlo. El problema ahora era ¿Quien quería Suzuka?
Llegaron a las habitaciones de los chicos de grados superiores quienes lo miraban con algo de confusión, la pelinegra se pego mas a Makoto nunca en su vida había estado rodeada de tantos hombres, solamente exceptuaba a Makoto y Haru por compartir su infancia con ella. Pero al internarse en la escuela para ser enfermera, solamente socializaba con chicas quienes eran las únicas con quien compartía algo, pero ahora en vuelta en esta situación ¿Estaría obligada a ver muchos chicos en sus descanso? Al igual que compartir habitación con uno.
Llegaron a una puerta de madera quien golpeo suavemente Rin con delicadeza, pasaron solo segundos para ver salir de ella a un chico sumamente alto, robusto, de cabello alborotado y ojos dorados con una sonrisa en los labios recibirlos. Se trataba de Seijiro Mikoshiba capitán del equipo de natación del Samezuka.

   ¡Oh chicos! — exclamó el hombre con vivaracha voz, golpeando con su mano el hombro de Rin con fuerza, porque frunció el ceño adolorido — ¿Qué me los trate por aqui? Tachibana, Matsuoka.

   Capitán, vera tenemos un pequeño error con esta chica. — se hizo a un lado señalando a una pelinegra junto a Makoto — Suzuka Nanase, ella fue transferida desde el extranjero y fue asignada a una habitación que no debería estar. La mía.


   Valla... ¿Y que paso con Yamazaki? — pregunto rascándose el mentón, en tanto miraba a la muchacha.

   Lo asignaron nuevamente, posiblemente este con su hermano o Ai. — Contesto con tranquilidad, nuevamente Rin.


   Nanase... Nanase ¡Oh! ¿Eres hermana de Haruka Nanase? — Exclamó sorprendido, acercándose a la chica detallándola — ¡Pero si hasta te pareces un poco a él!

   Soy su prima. — otra vez su estilo loli, hizo su aparición — Puede llamarme Suzu-chan para que no haya confunciones, Capitán.


   Linda... — comento embobado.

   Capitán, no vinimos para eso. — lo freno Makoto sonriendo incomodo, ante la posible acción del muchacho.


Seijiro se quedo pensativo unos momentos ante tal situación, los otros chicos se quedaron expectantes ante las posibles palabras del chico mayor, si este no podía ayudarlos estarían tal y como dijo Rin. Perdidos.

— Justamente me comentaron sobre las habitaciones, por los momentos la de las chicas están todas ocupadas. — comentaba el muchacho con voz seria, haciendo desalentar a los chicos — lo siento, en verdad no puedo ayudarlos.

Y ahí estaba ella en medio de una habitación pequeña acompañada de un chico, que le importaba un pepino el quitarse la camisa frente de ella y buscar otra, como si la pelinegra fuese una especie de recuadro o objeto en la habitación. ¿Esto era en serio? Pensó, es decir, exactamente cuando ella se va a transferir todos los cuartos estaban ocupados y la desafortunada de Suzuka pagaría las consecuencias.

Menuda suerte.

Se deslizo en la silla del escritorio junto a la ventana ya bautizado como suyo, quien sabe por cuanto tiempo hasta poder asignarla a uno con chicas como ella, de lo contrarió, las cosas se pondrían bastante feas.

   Oye tú, Suzuka, antes de instalarte aqui deberás saber ciertas normas de convivencia, para no violar nuestra privacidad. — dijo con autoridad, Rin llamando la atención de la muchacha que ahora susurraba "lo que me faltaba" — Primero, mi cama es la de abajo no te subas, coloques o hagas cualquier cosa sobre ella ¿Entiendes?

   No me gusta de todas maneras esa. — Gruño por lo bajo.


   Segundo, — exalto sus palabras con precisión — no toques mis cosas, menos revises mis cuadernos allí existe contenido que no te interesa saber.

   ¿Es por lo de esta mañana? Pues bien, lo siento ¿si? No suelo revisar cosas que no son mías. Solo tuve curiosidad de la persona con quien compartiría cuarto. — recalcó con enojo, sintiéndose ofendida.


   Tercero, — ignoro las palabras de la chica — me gusta el orden, amo el orden así que espero no tener problemas contigo de ese índole. ¿Te quedó claro?

   Bien, todo perfecto pero... — el muchacho frunció el ceño en desacorde — ¿Quien te nombro jefe de la habitación? Porque yo no vote por ti.


   Muy graciosa, chica loli — ella frunció el ceño enojada — pero no se trata de ser el jefe o no, solamente quiero tener una convivencia tranquila contigo.

   ¿Me has dicho chica loli? — preguntó con impresión, haciéndola enojar mas.


   ¿Crees que no me dí de cuenta?  — se acerco a ella con cautela — fingiendo ser linda, cuando en realidad no lo eres. Complejo de loli.

   Tu... — casi se le fue encima pero la interrumpieron.


Un toque de puerta los detuvo a ambos a frenar su discusión, se quedaron quietos esperando que la persona de afuera se decidiera a entrar. Entonces lo hizo. Un pelinegro alto, robusto, de hombros anchos y piel morena, ojos verdes con cara de ser serio pero un poco amable. El chico al verlos de esa manera con ganas de pelear soltó una risotada fuerte, asombrando un poco a la chica que quedo muda ante eso. ¿Quien seria este joven moreno? de seguro un conocido del pelirrojo compañero suyo de cuarto.

   Oigan, sus gritos se escuchan por todo el pasillo — comento el muchacho con voz ronca, robusta tal cual a su apariencia — Además, Rin esa no es la manera de tratar a la que será tu nueva compañera de habitación.

   Sousuke, solo... solamente cierra esa boca tuya que tienes. — finalizo el Matsuoka con algo de fastidio.


El chico moreno dejo a un lado al pelirrojo fijándose en la chica que ahora estaría con su amigo, aunque ella lo estaba mirando hace unos segundos voltio para hacer otra cosa ingnorandolo olímpicamente, Sousuke sentía que esta muchacha se parecía mucho a alguien que conocía bastante bien y eso le molestaba un poco sobre todo con esos ojos azules color agua. No. ¿Era una broma no? Pero parecía encajar las piezas a la perfección, es decir, cabello negro azabache largo, estatura promedio y rasgos delicados como una persona sensible pero fuerte de corazón. Veas por donde lo vieras hay estaba presente la persona con quien menos se llevaba bien en su vida.

Haruka Nanase.

Sin saberlo comenzó a fruncirle el ceño como si fuese el mismísimo pelinegro con quien estaba tratando en estos momentos, pero no, seguro ella era su hermana o algún familiar cercano a él optaba por el ser su hermana porque sus parecidos eran extraordinarios salvo que la chica, bueno, era una mujer por lo tanto su mentón es mas fino y delicado al de un hombre. Cuestión de lógica claro esta. Sin embargo, existía algo más dentro de ella que la diferenciaba al joven Nanase ¿Pero que era?

   Vamos Sousuke — lo llamo su amigo, sacándolo de sus pensamientos mirándolo de vuelta — sino llegaremos tarde a la práctica.

   ¿Practica? — Exclamo la chica, al escuchar a Rin hablar sobre algo llamando su atención — ¿Qué practica?


   Tu también deberías de alistarte — propuso mirándola de reojo ya casi cerca de la puerta — después de todo, también eres oficialmente una miembro mas del Samezuka.

Dicho esto se marcho de la habitación, cerrando la puerta detrás de sí.
Suzuka coloco cara de piedra ante la declaración del muchacho, tratando de entrar en su cabeza de una vez que ya no era un joven primeriza para ser enfermera, no, ahora estudiaría otra cosa debido a su descuido amoroso. ¡Maldición! Ella es una nadadora en esta academia.
Se levanto de su asiento buscando unos pantalones deportivos negros, camiseta blanca con un logotipo de su antigua escuela a la derecha del pecho, con una chaqueta del mismo modelo de su pantalones deportivos. Su bañador estaba en una de los cajones de su escritorio, exclusivo para guardar ese tipo de prendas, ahora que lo pensaba, en las habitaciones no hay baños por lo tanto en este piso debía de existir uno el cual utilizar. Mierda. La pelinegra cayo en cuenta de algo: ella era la única chica en el lugar. ¡Rayos! ¿Qué iba hacer? No lo sabia.
Bien, bien por los momentos debía primero ir a la practica y luego resolver ese pequeño problema.
Makoto estaba haciendo sus ejercicios de calentamiento cuando vio a Rin entrando con Yamazaki, frunció un poco sus cejas extrañado que no viniese Suzuka con ellos, bueno, si le preguntase al Matsuoka sobre la pelinegra sin duda le gritaría "No soy su niñera, ella puede cuidarse perfectamente bien sola". Valla que conocía bien a su amigo de la infancia, no tanto como Haru, pero si un poco al fin y al cabo.
Camino sacudiendo sus brazos hacia el podio y subiéndolo, algunos de sus compañeros lo imitaban con sus movimientos, noto como el hermano menor del capitán Mikoshiba, Momotarou, se colocaba a su derecha sonriendo socarronamente y haciéndole señas de saludo. Al igual que su hermano tomaba el tiempo justo en el fondo con libreta en mano, donde se sentaban las chicas a observar a sus compañeros cuando nadaban, diviso entre ellas una cabellera larga roja, Gou Matsuoka hermana menor de Rin.
La pelirroja era la mánager del club de las chicas, ella se encargaba del todo con respecto a las mujeres e implementa algunas práctica para hacerlas mejorar, muchas de sus compañeras de clase han comentado que ellas es muy brutal con los entrenamientos y no perdona a nadie, solo con fuerza y dedicación se cumplen las metas. Pobre de ellas.

   ¡Listo chicos! — grito el capitán Mikoshiba, anunciando para que se prepararan — ¡Alístense!

Makoto y los demás se arrojaron al agua para tomar posiciones, el muchacho era experto en nadar de espalda desde pequeño fue su especialidad, en tanto Rin era mariposa pero por su obsesión hacia Haru lo llevo a practicar el estilo libre, Nagisa es frazada y Rei solo mariposa pues es lo único que sabe nadar. Observando los estilos de sus amigos no conocía el de Suzuka, de hecho, le impresiona saber que ella pueda saber nadar o el practicar la natación siempre se mostraba recia a algo relacionado al agua. Extraño.

   Bien, en sus marcas, listos ¡Fuera! — grito a todo pulmón el Capitán.

Entonces el castaño se lanzo hacia el agua comenzando a mover sus brazos y piernas al compás del agua, él aun recuerda con nostalgia la definicion del agua que tenia Haru, en fin, aun la debe tener. Sobre el no oponerse a ella solo sentirla y dejarse llevar.

Dio la vuelta tocando la pared comenzó nuevamente sus movientos, una vez Nagisa dijo que él parecía a una orca por complexión grande, robusta y la manera de nadar; en ese entonces no sabia si tomarlo como un insulto o apagó. Ahora lo tomaba como lo que en realidad era un cumplido.
Sonó el pito con fuerza de Seijiro anunciando la llegada de todos los nadadores, el moreno se saco su gorro y gogles respirando con dificultad tratando de recuperar el aire perdido, alzo su vista notando como sus compañeros y chicas susurraban entre ellos lo impresionante que era él. Oh, valla, ya sabia por donde iba esto.
Salio del agua aun soportando las miradas de todos en el lugar escuchando los pasos de alguien que ya conocía bien, y el solo pensarlo complicaba mas las cosas en el lugar.

— ¡En hora buena Tachibana! — Exclamó con entusiasmo, el capitán Mikoshiba dándole un manotazo en su espalda — has superado tu antigua marca, sin duda eres el más idóneo para el puesto de sub-capitán del equipo.

Y ahí lo tenían, pensó Makoto en tanto buscaba entre sus cosas su toalla para secarse el cabello al igual que el rostro, ya hace varios días el anterior sub-capitán fue transferido a otra escuela en otra ciudad por lo que ha quedado libre el puesto, Seijiro desde ese momento pensó para el puesto nadie mas y nadie menos que Makoto. No solo porque sus tiempos eran uno de los mejores junto a los de Haruka y Rin, sino que tenia la gentileza y amabilidad de un buen líder, cualidades que son muy importantes para guiar a unas personas.
Sin embargo, Makoto no quería tal cosa él simplemente deseaba seguir asistiendo al club normalmente como de costumbre, junto a sus amigos y disfrutar de lo bueno de la amistad, claro, también aprovecharía el regreso de Suzuka.

   Capitán, ya le he dicho que no estoy interesado en tal puesto. — dijo con voz de insistencia, Makoto — Además, podría colocar a Rin, Yamazaki hasta su propio hermano.

   ¿Qué? ¿Momotarou? — río divertido, dándole mas palmadas a la pobre espalda del castaño — mi pequeño hermano es bueno, no lo negaré, pero aun le falta mucho por aprender.


   Entonces... ¿Rin? ¿Yamazaki? — sugirió nuevamente.

   No, escucha esto Tachibana — sostuvo su hombro mirandolo seriamente — debes pensar esto con calma ¿si? No te estoy diciendo que me contestes de inmediato, solo tomalo con calma, esto puede ayudarte mas adelante. Creeme.


Dio unos golpecitos dándose la vuelta caminando hacia donde estaban las chicas, reuniendolas porque seria su turno para la practica. Pensarlo. Pensar para escoger la definitiva de decir un si o un no, el ya lo sabia desde un principio y no quería tal trabajo para ser catalogado "sub - jefe", estaba bien tal y como estaba.

   ¿Aun no le has contestado a su petición? — llego a su lado, un silencio Haruka.

   Dime, Haru — hablo, mirando como se posicionaba las chicas en el podio — ¿Qué debería hacer?


Suzuka entro con rapidez al centro de natación tal cual como lo vio antes, amplio y con una gran capacidad para albergar a bastantes estudiantes en un solo momento, noto como ya algunas chicas ya practicaban en el agua el estilo frazada con mucha elegancia, olvidaba que en este lugar estaban lo mejor de lo mejor.

Despistada.

Acomodo la correa de su bolso en su hombro caminando hacia donde estaban mas reunión de mujeres, horita se sentía como la primera vez que iba al preescolar, asustada, temerosa, a la espetactiva con respecto a sus demás compañeras y a su vez ansiosa. ¿Qué mas podía hacer?

   Rápido, rápido les toca a los del estilo libre y allí estan Matsuoka-sempai y Nanase-sempai — cometo una chica a otra, apurándola a caminar fuera de allí.

¿Eh? ¿Qué era esto? Casi todas las chicas se alejaban del grupo para ir a ver a Haruka y Rin nadando, se preguntaba si eran tan buenos para descontrolar a la mitad de la población femenina, dejar lo que están haciendo e ir a verlos nadar.
Tratando de no inmiscuirse mucho en el grupo de locas alborotadas gritando los nombres de los chicos, se ubico lo mas alejada posible observando a ellos posicionarse en el podio para saltar; el capitán Mikoshiba hizo sonar su silbato dando asi el salto al agua todos los nadadores.
Suzuka abrió sus ojos a par cuando vio salir a Haruka un poco a la superficie comenzando sus movimientos, él no era común, mas bien una definición exacta seria especial, la manera como se movía el peligro era elegante, glacial, delicada y como calculando cada detalle. Pero existía algo más, algo que no lograba definir.
Entonces apresurando sus movimientos se acerco a él Rin, las chicas comenzaron a chillar al ver tal cosa pues quienes iban dirigiendo a los demás eran ellos dos, aunque a la horita de voltear para regresar Haruka hizo una ágil maniobra, dio dos giradas apoyándose de la pared saliendo disparado a la batuta nuevamente. Suzuka enrojeció sus mejillas llevando las manos a su pecho emocionada, aquel niño que tanto quería desde pequeña era un ser extraordinario y muy especial.
A la llegada, saco su gorro y lentes sacudiendo su cabello a los lados haciendo nuevamente chillas a las chicas, Rin quien no iba tan lejos lo imito pero hizo algo que dejo a los demás callados, alzo su mano comentándolo lo bueno que era nadando el estilo libre y por nada en el mundo se dejaría opacar, tan solo esperara y lo mirara en el estilo mariposa. Fue cuando bufo divertido medio sonriendo chocando su mano con él, aceptando tal comentario del pelirrojo.
Y todo esto igualmente lo presenciaba Makoto a unos cuantos metros alejados de los demás, no se impresionaba por la "victoria" de su mejor amigo, pues él conocía lo suficiente a Haru para saber que el no toma mucho en cuenta esas cosas, el nada para si mismo no para los demás. Pero lo que realmente si le dejaba un poco pensativo era las reacciones de una pelinegra en especial, si, Suzuka Nanase.

   ¿Así que ella es la nueva chica? — preguntó con curiosidad, una chica a su lado sobresaltándolo — parece estar un poco deslumbrada por Haruka.

   ¿Quien no lo estaría? Haru es increíble como siempre — respondió de igual manera, Makoto a la muchacha.


   Si, eso es verdad pero... — ella volteo a mirarlo con perspicacia en sus ojos — ella parece tener una intención diferente con él. ¿No?

   Lo sé, Suzu-chan ha querido desde hace mucho tiempo a Haru. — comento con la mirada baja, el muchacho.


   Y Haruka no le es indiferente a eso — afirmo, notando como el pelinegro encontraba la mirada de la chica y desviándola — ¿Me equivoco?

   No, estas en lo cierto.


La joven chica que acompañaba al Tachibana era Shiori Midoru, compañera de clases del castaño y Haruka, suele llevarse muy bien con este par pero aun mas con él ojiverde llegando hasta ser su confidente. Shiori escucho con mucha atención la historia de una niña con "ojos de soñadora", del cual, su amigo ha estado enamorado desde el primer momento que la conoció.
¿Cursi no?

   Ahora viéndola bien — trato de mirarla entre cerrando sus ojos — tiene un parecido increíble con Haruka, en verdad... ¿No son hermanos?

   Shiori-chan... — suspiro cansado.


   Bien, bien lo he entendido. — alzo las manos en señal de rendición, estando mas o menos acostumbrada a esto — Aunque, hablando en serio ¿No es un problema que te guste la misma chica que gusta de tu mejor amigo?

   Lo es, en verdad se que lo es — soltó, bajando sus hombros abatido — pero eso es algo a lo que jamás podrás luchar, simplemente tratar de llevarlo.


La muchacha sintió la pena de su compañero como si fuera suya, se rasco la cabeza con desgano y fastidio, era por estos motivos que jamás estaba involucrada con el amor este destruía a la persona por completo de no ser correspondido, o al serlo, te metías en un sin fin de emociones que tarde o temprano se acabarían. De lo contrario ¿Por qué existían tantas separaciones? 
Shiori se acerco al Tachibana revoloteando sus cabellos con brusquedad, el chico al sentir tal arrebato de la muchacha trato de quejarse pero no lo hizo, ella sonreía de oreja a oreja simplemente comentando que todo saldría bien.

En tanto Suzuka, luego de ver a su primo nadando de esa manera inmediatamente quiso acercarse a él para hablarle, aprovecharía para acercársele estando aun con el sangron de Rin al lado, justamente pensándolo ahora ese chico era simplemente insoportable, engreido y un idiota.
Era cierto que apenas lo conocía hoy pero le transmitía eso, ni recordar que lo llamo criatura mágica hermosa al verlo salir del agua, si jamás lo negaría, el maldito del Matsuoka tenia un grandioso cuerpo esculpido por los mismo dioses. Inclusive ahora, que mantenía su torso desnudo y notaba como las pequeñas gotas de agua bajaban por su abdomen marcado, pasando después a su bañador largo negro con una línea roja, que de por si, hacia resaltar aquellas musculosas piernas.
Maldición, si que era muy atractivo.

Freno a medio camino retratándose de ir hacia ellos, tomo una bocanada de aire calmando sus pensamientos llenos de feromonas alborotadas, porque era eso, feromonas. ¡Ni si quiera se había fijado en Haruka! Que por cierto tenia un excelente plano abdomen, no tan marcado como su compañero Rin, pero tenia lo suyo al poseer unas cuantas marcas. Eso no era lo asombroso. Sus tripces ¡Benditos tripces! Bien formados, hermosos y perfectos cuando estaban doblados, ya quería estar abrazada por aquellos brazos fuertes que tenia el Haruka.
Aguarden, aguarden, aguarden ¿Cuando se convirtió en una pervertida? ¡Que alguien la detenga!

   ¡Oye tu! — La llamo una chica haciéndola soltar un respingo, aunque volteo ante el llamado — Hace rato que estas observando a nuestros Nanase-sempai y Matsuoka-sempai ¿Quien eres tu? Jamás te habíamos visto antes.

Lo que le faltaba para completar, pensó la pelinegra mirando a la chica pecosa que la hostigaba con la mirada junto a otra de labios grandes, resultaba que los chicos tenían unas kohais bastante acosadoras y por si fuera poco matonas. ¿Acaso querían intimidarla? ¡Menudo lió!

   ¡Responde! — Grito la otra, con voz chillona — ¿Acaso eres una acosadora loca? ¿O la ratona mastico tu lengua?

Tenia unas ganas de decirle que así no es el refrán, pero trago sus palabras junto con saliva sin una gota de nerviosismo, era en estos momentos en que se parecía mucho a su primo. Fría, indiferente y con una actitud controlada fuera de los nervios, estas mujeres eran idiotas al no notar esa igualdad con el Nanase al igual que su apariencia.

   A ver chicas, ya es su turno para el estilo mariposa — llego detrás de ella una voz calmada, pausada y un poco infantil — no se tomen un descanso solo porque vieron a Haruka-sempai y Oni-chan — aguarden, acaso dijo ¿Oni-chan? — de lo contrario lo restaré de sus marcas de tiempo ¿Si?

Las chicas al escuchar eso salieron despavoridas de allí, como alma que llevase el diablo; Suzuka se dio la vuelta lentamente encontrándose con algo increíble. Una chica de melena rojiza larga amarrada con un listón, ojos iguales a los de su compañero de cuarto, piel blanca, rasgos delicados iguales que una muñeca.
Vieras por donde la vieras ella era una Matsuoka, por lo tanto, hermana de Rin.

   Tu debes ser Nanase Suzuka-san — afirmo, sonriendo con amabilidad — Makoto-sempai y Haruka-sempai me hablaron de ti, yo soy Kou Matsuoka y antes a que lo preguntes. Si. Soy hermana menor de Rin Matsuoka.

¡Bingo! Grito mentalmente al escuchar la confección de la pelirroja, es que eso lo decía perfectamente en su apariencia pero más valía dejar las cosas claras.

   Un gusto, entonces — hizo una breve reverencia, la mas joven igualmente la imito — espero que nos llevemos bien.

   ¡Claro! — Afirmo, alegremente invitandola a caminar — por cierto, me disculpo por la grosería de las muchachas de hace un rato. Son buenas deportistas, por lo general todas lo somos, pero ellas... es de una clase especial de despistadas. — comentó con dificultad, casi acercándose a unas bancas — ¡Venga que no darse cuenta de tu apariencia con Haruka-sempai! Cualquiera dirían que son hermanos, pero tu tienes algunos rasgos distintos a él.


   Soy de argentina, mi padre es de allá, de hecho tengo algunos rasgos latinos. — Explicaba tranquilamente, dejando sus cosas en la banca — aparte del acento un poco en mi voz.

   Pero no se nota mucho, lo del acento me refiero. — comentó sorprendida, viendo tomar asiento a la pelinegra — Bueno, luego me contaras de eso en la cena, necesitamos ponernos al corriente. — dijo la pelirroja, tomando su carpeta y pasando las hojas hasta ubicarla en una — Si bien estas en el equipo de Samezuka, necesitamos que nos demuestres tu estilo mejor de nadar y mejor tiempo, solo así seremos capaces de ubicarte en los rangos.


   ¿Rangos? — pregunto, confundida la chica.

   Oh dios, — dejo de mirar su carpeta, para mandarle una mirada de reproche a la pelinegra — ¿Compartes habitación con mi hermano y aun no sabes eso?


Suzuka abrió la boca pero sin poder articular nada, es decir, apenas llevaba unas cuantas horas siendo alumna de esta academia y esta chica ya sabia lo de su hermano y ella. Increíble, sumamente increíble, no sabia si la relación entre hermanos era tan fuerte como para contarle eso o, Kou tenia un informante interno en alguna parte cerca de su hermano. Opto por lo último.
Iba a preguntarle sobre como lo sabia pero se callo, unos gritos euforicos se volvieron a escuchar en el lugar, la Matsuoka se hizo a un lado viendo como su hermano era aclamado por unas grupis locas y desubicadas. Como de costumbre Rin las ignoraba centrando su mente en lo que iba hacer, noto igualmente a Yamazaki posicionarse en el podio al lado de él sonriendole con manera retadora, al estar hablando con Suzuka no se entero de que grupo era este. Sin embargo, al ver al mejor amigo de su hermano se dio cuenta que era el de 200m mariposa. Especialidad de Rin.
Hace unos cuantos días supero su propio record dejando a Sousuke en el tercer puesto, ha de admitir que su hermano era un inmaduro en muchos aspectos, aun asi al tratarse de una competencia le ponía todas las ganas posibles.
Un pitazo hizo a todos salir disparados al agua, sumergiendose y emergiendo para moverse por ella, Suzuka movió su cabeza hacia los lados completamente desinteresada de esta practica aunque las muchachas gritacen euforicas, al unico que le importaba era ver nadar era Haruka y... Freno el carro. Movimientos rápidos, concisos, demandantes y calculadores, era como estar mirando a un tiburón al acecho listo para atacar a devorar su próxima víctima; la pelinegra pensaba que el estilo mariposa era delicado, sutil y un tanto bondadoso no así.
Pero Rin lo estaba demostrando de otra manera, que lo delicado también puede convertirse en brutal y al vez darle un toque elegante, con ganas de quedarte a mirar hasta el último de sus movimientos.
A la hora de dar la vuelta Yamazaki se le acerco un poco, al igual que una ballena silenciosa que mira de cerca su enemigo esperando a pasarlo, de hecho, el moreno es el único hasta los momentos en darle una pelea justa mas ninguno les iguala. Es cuando en un descuido Sousuke le pasa meticulosamente a su amigo dejándolo un poco atrás, todas las chicas fans de Rin sueltan un jadeo impresionadas inclusive Suzuka que esta absorta a todo solo a Rin, quien no desespera ni pierde los estribos para volver a su puesto nuevamente. El pelirrojo empieza a acelerar mas sus movimientos acercándose a Yamazaki, que lucha por mantener su posición intacta pero no por mucho tiempo, tal y como lo describió Suzuka Rin al igual que un tiburón devoro su contrincante, de un solo bocado.
Al tocar la pared las chicas gritan emocionadas entre si, inclusive una Suzuka que salta de su asiento inconsciente de sus actos de celebración hacia un chico que ha declarado caerle mal, por mucho que eso sea verdad nadie puede ante los encantos de un Rin nadando, nadie.

   Suzuka-san... — la llamo Kou, con un tono pícaro en su voz — ¿Termino de contemplar a mi hermano?

   ¿Eh? — Parpadeo dos veces, adaptándose nuevamente a la realidad — ¿EHH?


   Creo que ya reaccionaste. — río de forma pícara.

   ¡Yo no contemplo a Rin! — chillo colocando muchas énfasis a sus palabras — ¿Quien lo haría de todas formas?


   Por supuesto, hagamos de cuenta que su rostro no la delata. — sonrío divertida ante la cara de la pelinegra, quien nuevamente iba a protestar pero la pelirroja alzo una mano deteniéndola — Aunque eso no es lo importante horita, volvamos a la materia sobre los rangos.

   ¿A qué te refieres exactamente con eso? — pregunto, completamente absorta al tema.


   En el club Zamesuka nos dividimos por rangos, es decir, — aclaro su garganta, buscando en su carpeta un modelo de ello — mejor tiempo, resistencia, metros y estilo. Por como estas viendo todos estamos practicando de acuerdo a ese orden, así que para poder hacer tu lo mismo deberás hacernos una demostración.

   La que hace rato mencionaste. — afirmo la pelinegra.


   Exacto, pero no te preocupes. — Sonrió Gou con tranquilidad hacia la ojiazul — esto será bastante sencillo.

Era tan fácil decirlo, pero difícil sentirlo.
Ahora, Suzuka estaba vestida con su bañador negro y dos lineas fucsias en cada costado, gorro del mismo diseño y gogles; como tenia tiempo sin hacer algo asi desde que aprendió a nadar, Gou le ayudó con el calentamiento antes de hacer su prueba. Aun asi no la tranquilizo.
Los demás estudiantes que solo realizaban sus ejercicios ya se habían enterado de la nueva estudiante, estaban atentos de la prueba que le harían en unos momentos y eso Suzuka lo sabía, por lo tanto la ponía aun mas nerviosa.
Haruka, Makoto, Rei y Nagisa decidieron acercarse a las muchachas que conversanban las últimas instrucciones para la prueba, Suzuka al ver la los chicos se alegro un poco por lo que alzo su mano saludandolos. Entonces una ola de aire frío la invasión quedando estática, Nagisa quien fue el primero en llegar a ella le pregunto que le ocurría, la pelinegra trato de sacudir su cabeza dando entender que nada ocurría. 
La chica se dio la vuelta dándoles la espalda a los chicos, en estos momentos no podía creer lo que podría estar pasando pero podía ¿Verdad? Es decir, los chicos parecían ser bastantes populares por aquí, de ver una mujer alrededor de ellos seria una señal de amenaza para ellas.

La suerte le volvía a tocar la puerta. 

— Vinimos a desearte suerte, Suzu-chan — comento Nagisa, muy animado.

   Gracias chicos. — dijo la muchacha, obviando las miradas rayos láser de casi todas las chicas.

   Bien, ahora dejemos que se prepare. — sugirió Gou, llevándose a Nagisa y Rei con ella fuera de allí.


Solamente quedaron Makoto y Haruka al frente de ella, ambos muchachos la miraban con suma tranquilidad aunque ella no sabia a cual de los dos mirar, fue la primera vez que se sentía divida de esa manera. Entre el tierno, amable y comprensivo Makoto y por otro lado; el frío, serio pero preocupado por sus amigos Haruka. ¿Y por qué? ¿Por qué pensaba tal cosa? Si desde pequeña ella siempre ha estado segura de sus sentimientos, al único que amado a su vida es Haruka.

   Haru... — trato de decir pero de vio interrumpida por el acercamiento del pelinegro.

   Asegurate de no resistirte al agua, no le tengas miedo, solamente déjate llevar por ella. — le aconsejo, colocando una mano en su hombro. — Lo demás sera cosa tuya.


   Pero... tengo tiempo sin practicar la natación — bajo la mirada, apenada. Haru se sorprendió un poco de ello. — seguro tendré un fatal tiempo.

   Olvídate del tiempo, de que te estamos mirando, olvídate de todo y solo concéntrate en ti. — dijo, alzando el rostro de la muchacha con su otra mano libre, mirando fijamente esos ojos tan parecidos a los suyos — Además, siempre me ha gustado tu manera de nadar.


Suzuka sintió un fuerte latido en su pecho que la llenaba por completo, nunca pensó el día que escucharía esas palabras de la boca del mismo Haruka, es decir, él siempre ha sido tan frío y desinteresado de todo salvo la natación o la caballa; de resto es poco interesante para él.
Pero en estos momentos la miraba con calma y dulzura, demostrándole que era posible lograrlo por lo tanto no debía temerle al agua, no debía de temerle a la natación.

   Gracias Haruka. — sonrió con sinceridad al muchacho.

El asintió, medio sonriendo dándose la vuelta para marcharse con un Makoto sonriente, quien a su vez, le susurro a la muchacha un "suerte".
Ahora bien, el capitán Mikoshiba junto a Gou se reunieron junto a la pelinegra para guiarla al borde de la piscina, el muchacho tomaría el tiempo y la chica lo anotaría encargándose del resultado final.
Suzuka se acomodo los gogles en su lugar moviendo sus hombros a ritmo giratorio, saltando por fin al agua, él joven Tachibana abrió los ojos con asombro dándose cuenta del estilo de nadar de la muchacha. Era de espalda.
Voltio su rostro mirando a su amigo que parecía ya saber aquello, Haruka relato por lo bajo una vez mirar a la joven Nanase practicarlo notando lo muy buena que era, ella también practicaba la frazada pero no lo suficiente como para considerarse experta.
Un pitazo los hizo reaccionar girándose hacia el frente, Suzuka ya había comenzado a moverse con tranquilidad sobre el agua, su nadar era tan pacifico, sutil y cuidadoso. Fue a mitad de la piscina que la muchacha parecio reaccionar a algo, porque de inmediato movió sus brazos con mas fuerza acelerando el paso, hasta hora el recinto permaneció en completo silencio solamente el sonido del choque del agua con un cuerpo era lo que reinaba. Pero al observar a la pelinegra moviéndose con mas agilidad todo el mundo empezó a gritar y a su vez victorear, Suzuka quien escucho todo aquello sonrió mentalmente dando la vuelta y acelerando el movimiento de sus brazos.
Pensó que era una ridiculez a ver sentido miedo, si tienes confianza y seguridad en ti misma todo puede salir bien, aunque no solamente fue esa su motivación porque claramente en la mente le venía la cara de Haruka.

"Siempre me ha gustado tu manera de nadar".

Para la pelinegra eso era mejor que una confección empalagosa de amor, donde tarde o temprano comienzas a sentir asco por algo así además, Haruka no es del tipo de hombre romántico ni mucho menos de discursos largos. Mas sin embargo, consigue con exactitud las palabras en su criterio exactas que decir dejándola con un corazón latiéndole con fuerza.
Toco la pared saliendo del agua respirando entre cortado pero sonriendo aun escuchando los gritos de sus compañeros, se quita el gorro y los lentes mirando como se acerca a ella una Kou sonriente haciéndole señas para que salga del agua.

   Dos minutos exactos. — le soltó sin anestesia, haciéndola sonreír — Felicidades y bienvenida al club de Natación de Samezuka, Nanase Suzuka-sempai.

Luego de eso ocurrieron otros formalismos por parte del capitán Mikoshiba haciéndola sonrojar un par de veces, la pelinegra era la mejor en tiempo de estilo espalda de 100 m de seguir así, podría optar a practicar posiblemente en los relevos de la próximas competencias. Aunque era cuestión de tiempo. 
Esto hizo enojar a unas cuantas chicas incluidas a las que hace unos momentos intentaron intimidarla, por mucho que la joven Nanase fuese prima de Haruka no le quitaba el derecho de opacarlo a él, ni mucho menos a los demás ¿Ahora quería llevarse un puesto en los relevos? No lo permitirían. Fue cuando las chicas se miraron entre si sonriendo, era el momento de mostrarle a Suzuka Nanase un poco de la hospitalidad del Samezuka.
Mas tarde, los chicos se adelantaron para ir a sus habitaciones a cambiarse para luego bajar a cenar, Suzuka aun se encontraba en bañador por lo que aprovecharía usar las duchas del club y después ir a su habitación, por lo tanto quedaron en verse en el comedor para cenar todos juntos y celebrar el ingreso de la chica. Suzuka se despidió de ellos tomando su toalla y cosas caminando hacia los baños, sonrió con satisfacción recordando lo bueno de su desempeño en la natación, casi había olvidado por completo la última vez cuando nado asi como lo hizo hoy. Sutil, ágil, pero sobre todo libre, en sintonía con el agua entregándose por completo a ella sin resistirse tal cual como Haruka dijo.
Suspiro. Haruka. Apareció bastante complacido por su desempeño del día de hoy o al menos, fue lo que le dijo Makoto con respecto a sus pensamientos rondaban, le apareció fantástico tener un amigo de su lado como lo era el castaño.
De todas maneras no tenia tiempo que perder, debía de asearse.
Trato de girar el pomo de la puerta sin éxito alguno, frunció el ceño extrañada ¿Qué pasaba aquí? Movió nuevamente empujándola por si estuviese trabada, pero nada, parecía que estaba cerrada por alguna razón. ¡Maldición! Y por si fuera poco ella era la única en el lugar, ya todo el mundo se había marchado.
¿Pero por qué? ¿Por qué trancarla? Todas las chicas sabían que ella era la única en terminar de cambiarse, aunque claro, las miradas hostigadoras no vendrían solas. Las niñerías serían su plato fuerte. 
Enojada le profirió una patada a la puerta refunfuñando por lo bajo su mala suerte, ni para decir que tomaría una ducha en los dormitorios porque era la única chica allí, maldita sea esas brujas vestidas de cordero si supieron montársela bien bueno, y eso esperaba que no supiesen lo del compartir habitación con el Matsuoka aunque pensándolo mejor, podrían ya saberlo y debido a eso le encerraron el baño.

   ¡Mierda! ¿Qué rayos pasa por la cabezas de esas minas? — comento en perfecto acento argentino, profiriendo una vez mas una patada a la puerta — Parecen unas chivas locas detrás de un chico, y no solo eso, tratar de joder a alguien con una niñeria como esta. Que de época pasada es esto.

   ¿Estas loca? — pregunto una voz, haciéndola saltar del susto tratando de ignorarla pero sabiendo quien era — Primero pateas la puerta constantemente maldiciendo en japones, segundo, comienzas a decir balbucear un poco de palabras en otro idioma. ¿Has perdido la cabeza?


Suzuka se giro lentamente encontrándose con la persona quien menos quería ver, si, Rin Matsuoka. El chico mantenía una cara despreocupada en tanto miraba a la pelinegra, ahora podría decir que es meramente apariencia el parecido con su amigo Haru, esta chica genio en potencia de la natación femenina estilo espalda era una completa chiflada el poco de atractivo que le vio cuando nadaba se le fue, menos mal que noto la realidad en seguida.

   Entonces ¿Vas a permanecer callada? — pregunto, insistiendo con un tono altanero — pensé que seguirías con tu ataque de locura.

   Jodete — lo insulto, haciéndolo a un lado para caminar lejos de él. — ahora tengo que soportar a este cretino, ni mas me faltaba.


   Si vas a decirme algo dímelo en mi idioma. — frunció el ceño, enojado.

   A ver Rin, — tomo asiento en una de las bancas del lugar, buscando en su bolsa su ropa — no tengo la suficiente paciencia para soportarte ya me es suficiente el lidiar con tus "admiradoras".


   Espera, — la detuvo con un semblante confundido — has dicho admiradoras ¿Qué te han hecho?

Suzuka alzo su mirada llena de ironía hacia el Matsuoka quien había cambiado su semblante a preocupado, bueno, para creer en aquello fuese cierto debía de esforzarse mucho porque no caería ante esa mirada ámbar.

   Suzuka... — insistió.

   Bien — suspiro, dejando de amarrar sus cordones — me han cerrado el baño ¿Contento?


   Pero puedes... — no lo dijo, pues porque sabia la respuesta a eso.

   Ibas a decir "duchate en el baño de los dormitorios" ¿Cierto? — Agrego con ironía, colocándose su camiseta y chaqueta — Que elocuente de tu parte.


Dicho esto se coloco su camiseta y chaqueta a la vez, levantándose del asiento para caminar lejos del pelirrojo ya encontraría la forma de ducharse, podría pedirle a la hermana de este cretino su ayuda para resolver el problema o quizás Makoto. Freno el carro. Al Tachibana jamás podría pedirle algo así, en pocas palabras, estaba perdida.

   Espera ahí un momento. — la llamo el ojiambar, deteniéndola en seco casi en la salida — tengo una idea pero posiblemente no te va a gustar.

   ¿Y por qué debería de aceptar tu ayuda? — giro lentamente, mirándolo con desconfianza.


   ¿Acaso no dijiste que mis "admiradoras" te cerraron el baño? — pregunto con el mismo tono de ella — Deja el orgullo de lado por una vez en tu vida, maldición.

Noto como Rin se colocaba de lado para decir esas palabras parecía apenado o avergonzado, la pelinegra alzo una ceja por ello, este chico tenia una personalidad tan volátil que la dejaba exhausta. Primero, se comporto con ella como un gran cretino diciéndole hasta "complejo de loli", y ahora, estaba tratando de brindarle ayuda con algo que claramente no es su culpa, aunque bueno, esas chicas estaban obsesionadas con él por lo que las llevaba hacer esto.
Soltó un suspiro, no tenía otra opción, era esto o pedírselo a su hermana además, no podía esperar más en verdad necesitaba una ducha desde que llego que necesitaba.

   Perfecto, Rin — comenzó a dar pasos hacia él con hombros bajos — apagare mi orgullo por unos momentos.

   Entonces, acompáñame. — dijo dándole la espalda y caminando.


La ojiazul siguió al muchacho del lado contrario del baño de mujeres, ella sabia cual era la "Grandiosa idea" del Matsuoka, no bastaba ser una despistada o idiota para entenderlo. Utilizaría el baño de hombres. La pregunta era ¿Por qué? ¿Por qué acceder ante tal locura? Y la respuesta era fácil no tenia otra cosa que hacer.
Al estar en los dormitorios le tocaría también compartirlo con loa chicos, teniendo el debido cuidado y no estando nadie, y de usar el de las chicas seguramente la matarían lentamente o jugarían sus cartas maléficas como ahora.

   Bien, utilizado libremente — le dijo, cruzando sus brazos y con un movimiento de cabeza señalaba la puerta.

   Solo prométeme una cosa — camino hacia donde señalaba el chico — vas a vigilar que no venga nadie.


   Tsk, tranquila — refunfuño — lo haré, además, debes tener cuidado la próxima vez de lo contrario, no lo volveré hacer de nuevo.

Suzuka estuvo tentada de hacerle una seña vulgar con su dedo medio, pero en cambio de eso, opto por su modo loli sonriéndole y moviendo sus pestañas "tiernamente". Rin soltó un respingo asustado, no sabia lo que era capas de hacer esta mujer y al estar compartiendo habitación con ella, le daba aun mas miedo.
En el interior del baño la pelinegra tomaba su ducha con tranquilidad absoluta, pensaba en lo muy idiota que era el Matsuoka al tratarla de esa manera ¿Acaso era bipolar? Porque de seguir con esas actitudes tan raras lo tacharía de eso. En fin, hubiese sido otra persona ni se hubiese molestado a ayudarla con esto, en verdad podía tener un lado tierno en él.

Cerro el grifo envolviéndose en una toalla quedándose parada en la nada, Rin podría ser bipolar, cretino y un completo idiota pero la ayudo por lo menos de ella debería de recibir un gracias, pero no se lo daba aun. 
Camino unos pasos hacia sus cosas sentándose en un banquillo, mierda, la punzada de la culpa le daba en todo el estomago sin parar diciéndole que hiciera lo que debería de hacer. Frunció el ceño tomando una de sus prendas colocándosela, al menos que la dejara estar vestida para hacerlo solo pedía eso.

   Oye Rin — lo llamo en tanto se colocaba sus pantalones.

   ¿Qué quieres? Deberías apresurarte — le dijo al otro lado de la puerta, en tanto cerraba la tapa de su móvil — muero de hambre.


   Si serás de... — trato de decir, abriendo la puerta mostrando su rostro lleno de surcos — idiota, insensible.

   ¡Oh! Así tratas a tu benefactor — agrego con ironía.


   Si, porque sabes a la perfección corta la inspiración de alguien. — reclamo con énfasis.

   ¿Qué? — Exclamó con impresión — Da igual, Haru y los demás ya vienen por ti así que mejor sal de ahí.


   Gracias — confeso, dejando nuevamente su orgullo de lado — en verdad, gracias.

El sonido de muchos pasos se escucharon cerca de ellos mostrando las caras de impresión de los chicos, sobre todo de Haruka y Makoto que conocían a la perfección a la pelinegra sabiendo que ella no se comportaba así con cualquiera, al menos de conocerlo a la perfección para así sentir confianza.
Rin se había quedado helado de pies a cabeza, él no conocía para nada a la prima de Haru pero de lo que demostraba era ser orgullosa, loca y con complejo de loli. Entonces recordó cuando la vio nadar tan suelta, elegante, libre sobre todo, libre; ella tenía la gracia de una garza cuando volaba por el cielo infinito. Si. Fue hermoso.
Sousuke le dijo que había quedado flechado deportivamente por la chica, que aunque fuese la prima de Nanase ella era una excelente nadadora y nadie podría negarlo, obviamente Rin al escuchar todo eso le frunció el ceño enojado pues no creería nada.
Pero ahora, justo ahora, sentía que lo mencionado por su amigo era cierto y en verdad tenía un flechazo por esta chica, pero no deportivamente más bien sería de otra forma que no le gustaba.

   Suzuka... — susurro por lo bajo, dando un paso hacia ella.

   ¡Suzu-chan! — exclamó un castaño exaltado, corriendo hacia ella para sostener sus hombros haciéndola desviar la mirada hacia él — ¿Te encuentras bien?


   S...Si estoy bien — Tartamudeo la pelinegra sin razón aparente — ¿Por qué lo preguntas?

   Rin nos llamo avisándonos que te cerraron el baño de chicas, — explico Haru con mucha naturalidad — no nos dimos cuenta que te estaban intimidando.


   Si nos hubiésemos dado cuenta ¡La reprenderíamos! — exclamó con mucho entusiasmo el rubio.

   No comentes cosas imposibles, Nagisa-kun — dijo con voz afligida Rei, quien acomodaba sus lentes.


   ¿Pero por que...?

Sinceramente Suzuka dejo de escuchar la absurda discusión que tenían Rei y Nagisa ahora, en su mente solo estaba el hecho que tres de estos hombres sin conocerla estaban dispuestos a ayudarla, y los otros dos se sentían preocupados por sus circunstancias. Sin duda, su estancia en este lugar no seria tan mala.