10
Cuando conocí a Christian las emociones no cabían en mi cuerpo, estuve sonriendo precisamente parecida a una tonta, al menos me llamo con ese apelativo el enano gruñón, los chicos del escuadrón con sus particulares de ser me reprendían constantemente al descuidarme en mis obligaciones dentro del cuerpo de reconocimiento. En tanto Eren, obviamente conoció al rubio mas no hizo comentario alguno referente a ese tema en particular, solo se limito decir otro valiente al unirse al Legión perteneciendo al estrato alto dentro de los muros y que su madre permitiese que lo hiciera. En cambio Petra, me escucho cada palabra de felicidad de tener al ganar la atención de un chico al no hacerlo en mi mundo, era la renegada donde fuese que fuera, agregando el desinteresarme en ellos por sus mentes ortodoxas y prehistóricas. La muchacha no lograba creer eso precisamente ocurrir, no cuando en su vista, era alguien sumamente atractiva y amable, ciertamente los hombres buscan mujeres con componentes físicos evidentes, pero siempre existirán uno de prestar atención dentro de tu alma, obviando las apariencias.
Ante sus palabras sonreí asintiendo, demostrando estar de acuerdo de su argumento, tenia la esperanza que no todos los hombres fueran iguales de mezquinos y superficiales, eso me lo demostró Christian ante la primera vez de encontrarnos. Petra al pesar de no lanzar directamente insinuaciones de algo romántico entre nosotros, se prestaba abierta de soportar el vomito de palabras saliendo de mi boca al hablar de él hasta por los codos siempre con una sonrisa en los labios, siendo la compresiva muchacha de ser. En general, hablamos de todos, de lo poco de recordar de mi mundo, de la personas desplazándome a un lado por mi forma de ser, de la forma aprensiva de comportarme, de la destruida relación con mi padre al escoger una carrera distinta a sus expectativas, lo bueno de relacionarme con mi hermano y mi prima casi hermana. Manifesté seguir siéndome una confundida de los acontecimientos, en ningún momento pedí abandonar mi hogar muy al pesar de ser algo complica la situación de en ella, estaba conforme manteniendo la esperanza de cambiar una vez terminase de estudiar, por lo que despertarme aquí en medio de un ataque fue inesperado.
La chica me dio mi espacio, cuando llegas a un sitio nuevo al comienzo suele costarte en acomodarte, consiguiendo las personas correctas lograras acoplarte y como iba en el camino... no tardaría en hacerlo. Efectivamente, así sucedió, conseguí buenos amigos en que confiar, en quienes apoyarme, sobre todo, un grupo entero capaz de guiarme en los puntos débiles de tener como soldado. ¿Y que ocurrió? Se me les fue arrebatado de las manos de un solo tajo. Recordé por un segundo algunas memorias de mi mundo con respecto a este anime en particular, este era no encariñarte con los personajes demasiado, de lo contrario, terminarías con el corazón completamente vuelto trizas justo como en esos instantes yo lo tenia.
Luego de despachar a los heridos de la Legión de Exploración para que fuesen correctamente atendidos, los que quedamos del escuadrón de tácticas especiales nos fuimos al castillo esperando las nuevas ordenes de llevar Erwin, la misión fue un rotundo fracaso y las consecuencias de ello no tardarían en llegar. Debian entregar el titan cambiante. Estaba dolida, en luto principalmente ante las circunstancias, pero en ninguna de las vidas por vivir permitiría eso de suceder mientras estuviera en mis planes. De hecho, Erwin estuvo conversando conmigo de los lapsos de ataques de regreso de mi memoria durante la expedición, preguntando si tenia alguna idea de quien estar en la piel de la titan hembra, lo cual sin preámbulo alguno mencione estar entre los nuevos cadetes inscriptos en las diferentes legiones. Lo que si desconocía es el motivo de sus acciones, mas el porque poseía esos poderes similares a los de Eren, de lograr capturarla sacaríamos mucha información de esta. Ella volvería, estaba seguro, por eso tendríamos que tener un paso delante.
El rubio tenia ese brillo en su mirada de asustarme, no se detendría por fallar en un plan, estaba por aventurarse en otro.
No me dio detalles, salvo lo de tener a alguien de sacar las conjeturas correctas y la sospecha de la identidad de la titan hembra que pronto se los revelaría, seguidamente elaborarían un plan que obviamente estaría involucrada. Esto decía no rendirse aun con Eren, lo salvarían. Trate de ponerme en corriente de la siguiente operación, quise tener mis memorias de vuelta, retomar lo que esa espantosa neblina las retina con la astucia de un zorro, pero no pude, salvo lograr obtener el retumbar de un sinfín de truenos en mi cabeza impidiéndome llevar mas lejos de lo que quería encontrar. Obviamente tenia mis propias sospechas de la identidad de esa nefasta mujer, la causante de la muerte de mis compañeros de Legión, de la única amiga de realmente tener, pero sin pruebas era estúpido decir algo. Aprendí de la expedición admitir la imágenes de explotar en mi cabeza en ese entonces sin reprimirlas, solo que en esta ocasión no se trata de eso, sino de mis propias teorías. Principalmente desconfié de dos personas: Christa y Annie.
Esperen, ¿por qué específicamente ellas? Sencillo, son rubias, sonando descabellado son rubias similar a la titan hembra, con membranas misteriosas de protegerlas de algún ente externo de tratar de dañarlas. Aunque de la misma manera, podría estar equivocándome estrepitosamente y por eso me los guardaba únicamente en mi cabeza, sino seria tachada de loca especuladora.
— Esto se siente demasiado solitario. — suspire abrazándome a mi misma, sonriendo de soslayo hacia la esquina donde se encontraba sentado Eren con una expresión tensa. — de caerse un alfiler al suelo seguramente lo escucharían en la ciudad mas cercana.
— Entonces tendrían que estar todos en completo silencio para hacerlo. — comento Levi, sentando en la cabeza de la mesa sosteniendo una taza de té. — Aunque no es lo importante, ese bastardo de Erwin no esta haciendo esperar bastante a este paso la policía militar llegara primero.
— Que digas eso me coloca mas impaciente. — frote mis manos entre si de solo imaginarlo sintiendo un escalofríos, Eren de su parte quedo con la mirada suspendida en cualquier otra parte menos en el presente. — seguramente aun sigue evaluando la situación cuidadosamente.
— Le das mucha tregua, mocosa. — le dio un sorbo a su té, mirándonos un segundo y en seguida, soltó algo que casi me atraganto en seco. — quizás... este tratando de cagar, pero la mierda no le sale.
Abrí los ojos de la impresión de escuchar esas palabras, que de haber estado bebiendo alguna bebida seguramente estuviera ahogándome, ver a alguien como Levi soltar algo como esto era demasiado inverosímil al tomar en cuenta la personalidad de tener. ¿El gruñón enano haciendo una broma? ¡¿Una broma?! ¡Esto ya se descontrolo! Es escalofriante, turbio, escandaloso, distopico, fuera de la realidad, sobre todo, sacado de una película de terror. Es Eren riéndose que rompe el momento tenso, ríe en seco atreviéndose en mirar al hombre directamente en los ojos con algo de temor, seguramente motivos de lo ocurrido en el juzgado, al contrario de mi, presa de mis pensamientos incrédula del humor negro del soldado mas fuerte de la humanidad pronunciando una broma.
— Capitán, esta usted muy hablador hoy. — dijo el ojos verde olivo muy cohibido.
— Si, claro. — fijo su brazo en el respaldar de la silla mirando con signos de reproche al menor, haciéndome pensar que tal vez hizo ese comentario únicamente para hacerlo entrar en confianza. — yo tiendo a nunca saber cuando cerrar mi boca.
Entonces, de improvisto, Levi toca la pierna que se ha lesionado demostrando tener molestia provocando una expresión afligido en el menor pensando seguramente ser su culpa, cuando en realidad, jamás sabremos que sucede en el futuro de escoger una decisión diferente de la elegida.
— Lo siento. — se disculpa el chico, al escucharlo aprieto las manos de impotencia contenida porque igualmente debería de estar diciendo lo mismo que él. — si yo no hubiera tomado la decisión equivocada en ese entonces las cosas jamás hubieran ido de esta manera y no resultado herido.
— Quita esa culpa de tus hombros, Eren. — suspire contrariada, tratando de descartar las heridas sangrantes de mi entrañas al recordar la realidad. — yo también lo siento, aun mas que tu, porque los vi a todos ellos... los vi... — sacudí mi cabeza hacia los lados frustrada. — creyendo ser solamente una alucinación un invento de mis memorias y no lo comente, creí en ellos poder cambiar el destino pero... pero...
— Ya basta los dos. — detuvo mi discurso Levi en el acto. — ¿no lo dije ya? No habría poder previsto los resultados, así que dejen de estar lanzándose las culpas en ambos lados que me marean.
Esta siendo demasiado blando, pensé con impotencia, apretando los puños de la tristeza que estaba experimentando en esos momentos. En realidad, me ahogo en miseria predilecta, en las noches veía los rostros sin vida de mis compañeros, rememorando el momento que esa asquerosa cucaracha les arrebato las ilusiones, los sueños, el futuro de tener por delante únicamente por gusto propio. Sentía tristeza, si, pero lo que es mas, sed de venganza desmedida de hacerle pagar sus fechorías de cometer esa mujer al matar sin compasión a todos mis amigos y camaradas.
Tenia que pagarlo.
Yo se los haría pagar.
Eso... podrían escribirlo donde sea.
Repentinamente sonó varias toques en la puerta con la aparición de alguien de estar esperando, se trata de Erwin, junto con él se encontraban los chicos amigos del ojos verde olivo. Armin, Mikasa y Jean, En principal se disculpo al hacernos esperar tanto, ellos descubrieron de quien se trataba la identidad de la titan hembra en su perspectiva o criterio, pero antes debíamos escucharlos atentamente. Normalmente el escuadrón pertenecía a la policía militar del distrito Sthones, en esta ocasión idearon un plan para capturar a la titan hembra, cosa en no sérseme indiferente ya intuyéndolo desde hablar con el rubio de mis sospechas de encontrarse en el pelotón de salir Eren como cadete, además, de no rendirse en perderlo fácilmente ante los caprichos de unos cuantos en el gobierno de las murallas.
Pasado mañana, darían en marcha el plan al ser convocados a la Capital general el rubio junto al menor, tomando en cuenta lo ocurrido, seria inútil oponerse a la entrega del titan cambiante, de lo contrario, nos seria extremadamente difícil atrapar a quienes destruir las murallas, a lo que en definitiva, conducirían a todos a la extinción de la raza humana. El plan fue diseñado en orden de abrirse paso a través de todas las dificultades que nosotros hemos experimentado, no la jugaremos todo en esto, no existe otra oportunidad mas. Este se trata en básicamente cuando la policía militar vaya por ellos, Eren escapara en Sthones, la meta es sacar y capturar al objetivo evadiendo de ser posible su transformación en titan gigante bajo tierra, usaran a Eren como la carnada o sebo de atracción del gigante que esta tratando de destruir las paredes. Entonces, ellos evidentemente no será necesario en dicha reunión, la capital se centrara en proteger en las murallas en lugar de girar la mirada hacia ellos.
Sonriendo satisfecha le guiñe el ojo al chico con expresión dubitativa, sabia la alta desconfianza de poseer de una esperanza en su estado, en cambio yo alguien totalmente ajeno a este mundo, sabia la capacidad de cero rendirse y el estudio de todas las opciones de Erwin. Aun si estas son arriesgadas. El ojos verde olivo musito un genial tenso mirando a sus amigos y luego a mi, aunque en cambio, Armin lucia en cuantía estresado por alguna razón. En ese instante, una punzada atravesó mi cerebro con múltiples imágenes difusas, principalmente la titan hembra la conformaba corriendo en calles transitadas dentro de las murallas, luego la risa escandalosas de una chica rubia de ojos azules intensos de antes creer sumamente seria y en ese instante, se descomponía en una histeria sin sentido.
Oh, no.
No, no, no... ¿Era posible?
Si, lo era y estoy segura de no agradarle nada Eren esta noticia.
— Aguarda, Erwin. — los ojos gélidos de rostro de infinito estoico se despego de las hojas de sus manos, prestándome especial atención que me trajo a la realidad. — Mocosa, se que has visto algo y ni intentes negarlo, suéltalo.
Eren sorprendido de las palabras de su superior, giro su cabeza de forma mecánica demasiado intrigado esperando mi explicación pertinente de la situación, de mi parte haciendo un esfuerzo enorme de ignorar al menor, me dirigí a Armin con la misma expresión del inicio solo que en esta ocasión y seguramente, estaba al tanto de mis nuevos poderes, ha caído en cuenta de mis visiones de ese instante.
— Armin, — lo llame, sus ojos azules se cristalizaron tragando en seco de verse involucrado directamente en la conversación. — ¿estas seguro de que es ella? Debes de estar consiente de la reacción que tendrá, no lo aceptara en seguida.
— Vamos a correr el riesgo. — aseguro el chico. — además, lo has visto seguramente y eso aplaca cada una de las dudas de tener. ¿Cierto?
— Esperen, esperen un segundo. — detuvo el debate Eren, muy confundido del intercambio en código de mantener con el rubio. — ¿Entonces Carla sabes también de la identidad de la titan hembra? ¿Lo has visto?
— Si. — baje la cabeza afligida, conteniendo las emociones embargándome en ese preciso instante. — pe... pero no me corresponde a mi decirlo, he visto unas imágenes del próximo enfrentamiento que tendremos con ella. Forma parte del plan de elaborar el mismo Armin, ¿cierto?
— Ha sido él quien dedujo todo solo. — explico Erwin hacia el menor, sumándole un asombro grande al admirar las capacidades de uno de sus mejores amigos desde años. — solo decidí seguirle el plan, de acuerdo con la hipótesis de Armin al ser contacto con la titan hembra y seguramente lo ha visto Michell. — asentí repetidas veces recordando los múltiples dolores de cabeza de mantener en la expedición que me dieron problemas. — Existe una posibilidad que se encuentre dentro del escuadrón de soldados número 104 de entrenamiento, ella fue la única causante de los asesinatos a los sujetos de prueba que capturamos.
— Disculpa, Erwin. — alce precavida mi mano al interrumpirlo. — esto no se trata de un "quizás" es un hecho que las dos son una misma persona, que pertenece a esa división de novatos porque las evidencias hablan por si solas. Simplemente... simplemente temo de la reacción de Eren.
— ¿Qué quieres decir? — pregunto confuso.
— Su nombre es Annie. — pronuncio al fin, note como el semblante del chico se volvió pálido bastante afectado de la confesión ejercido del Comandante de la legión. — Annie Leonheart.
La mesa se sumió en un silencio colectivo, producto de la bomba lanzada sin preámbulo por su comandante, en su mente estaría desencadenando una lucha o tormenta torrencial de niveles garrafales. Entendía que estuviera en estado de negación al tomar en cuenta de los años de cadete codo a codo preparándose junto a ella, creo tener la misma reacción de haberle dicho serlo Jean, Connie o la misma Sasha, eran sus amigos, los camaradas de compartir un mismo fin de ayudar a la humanidad en su liberación. Era totalmente normal estar así.
— ¿Annie? — pronuncio con voz vacía, prácticamente llena de incredulidad, los ojos de Mikasa le miraron con ira contenida. Ah,,, lo celos manifestándose. — ¿Es ella la gigante hembra? ¿Cómo es posible que puedan pensar algo así? Armin, Carla... ¿Es esto en serio?
No existía duda yo misma la vi en mis memorias del otro mundo, ella corriendo en las calles transitadas de una de las ciudades de las murallas interiores, la risa histérica delante de Armin, Mikasa y Eren, además, tenia igualmente mis sospechas de que fuese su identidad detrás de la titan. Simplemente me fue difícil de creer algo así. Armin fue el encargado de explicarle las cosas, no solo por conocer estrictamente la cara de Eren sino reacción al apodo de "buscadora de la muerte" de conocer una reducida cantidad de personas, pero la pista mas grande que hizo de ellos sospechar de ser Annie fue el asesinatos de los dos sujetos de pruebas de Hange. Esto se debía a las necesarias habilidades avanzadas para poder asesinarlos, llevarlo acabo necesitaba del equipo de uso tridimensional y durante del examen ella uso el de Marco.
Una fugaz memoria cruzo mi mente.
Era el chico pecoso pidiendo clemencia de sus malhechores, diciendo que podían conversarlo pero no lo dejaran solo, menos con esos titanes al asecho, pero no lo escucharon, simplemente permitieron que lo sostuvo uno y devorado sin piedad delante de sus narices. Fue la muerte mas cruel, vil y despiadada de todas, por culpa de aquellos de una vez creer ser sus amigos. Volví en si sacudiendo mi cabeza hacia los lados escuchando la incredulidad del ojos verde olivo preguntando de como estaba involucrado el pecoso en esta situación. Armin concluyo no tenerlo realmente como un hecho irrefutable, incluso podría estar imaginando cosas donde no las hay pero nadie le quita la sospecha.
— Oye, chico. — lo llamo Levi directamente al rubio, quien se tenso en el acto. — tu hablas de alguien de quien "pensabas" era el gigante hembra. ¿No tenemos ninguna otra prueba aparte de tus dediciones y las visiones de Michell?
— ¿Cuándo han fallado mis "visiones" Levi? — replique en seguida, en defensiva del plan de Armin. — Hasta ahora cada una han acertado, siento mucho no ser de mucha veracidad, pero Annie es la titan hembra. Yo misma la he visto.
— Su cara. — hablo Mikasa con seguridad. — se parece a la de Annie.
— ¡¿Pero que demonios están hablando?! — salto exaltado del asiento Eren al colocarse de pie.
— En resumidas cuentas, no tenemos pruebas tangibles pero seguiremos con el plan, — concluyo Levi.
No es como si tuviéramos mas opciones, este era la prueba de fuego, la decisiva independientemente de faltarnos piezas de rompecabezas de este gran dilema, necesitamos enfrentarnos delante de esto sin temer. Eren, como lo espere, sostuvo su incredulidad hasta el final reconociendo ser una locura actuar faltando las pruebas, parecía ser una clase de broma pesada de muy mal gusto y necesitaba saber las opciones de no tratarse de ella. En el remoto caso, cosa de no suceder, quedaría limpia de cualquier culpa ejercida en ella, pero no podíamos simplemente quedarnos de brazos cruzados mientras los de los altos mandos de los muros querían asesinarlo por sus temores estúpidos.
Sin embargo, seguía sin hacerlo, en su mente era inconcebible sospechar de Annie nosotros aquí estábamos locos no cuando ella perteneció en el mismo grupo de cadetes de pertenecer, estuvieron codo con codo preparándose en servirle a la humanidad. ¿Con que propósito tendría de ella destruir los muros? ¿De matar los titanes capturados de Hange? ¡¿De patrocinar la muerte de Marco?! Fue Mikasa de intervenir, intentar hacerle razón, porque él se enfrento a ella y tuvo que detallar un movimiento especial de tener la rubia. Eren soltó un respingo en respuesta, seguramente recordando algo en el proceso de aquel enfrentamiento, sentenciando en definitiva que la chica fue la causa de la muerte de mis amigos.
Como sea la operación seria pasado mañana en la ubicación de Stohess, donde tomarían la ruta real, repitiendo nuevamente, era la última oportunidad sino podían escapar de allí Eren pasaría a manos de la policía militar. Creyera o no creyera en la identidad de la titan hembra, se llevaría a cabo el plan. Este consistía en que en tanto pasaba por el paso de Stohess, aparte de ser el cebo de Annie, debía de llevarla a un túnel subterráneo, al tenerla en ese sitio seria sencillo controlar su transformación a titan. Pero de ocurrir lo contrario a lo ejecutado, contaban con Eren para transformarse y tomar la situación, el chico asintió cabizbajo, asintiendo por mera formalidad del momento. Cuando en realidad, dudaba de poder realizarse correctamente esta operación. Tal vez, este reaccionaria una vez la tuviera en frente.
Listo, pensé con fastidio infinito, ya esto se fue de la manos y existe un dicho de "no hay peor ciego de no querer ver".
Le di un golpe a la mesa frustrada de su incapacidad de confianza en sus camaradas, esto se volvió una costumbre tediosa de erradicar de raíz, Armin no estaba equivocado, Mikasa tampoco lo estaba, sobre todo, yo misma la vi en mis memorias escondidas del mundo de donde provenía. ¿Qué ganamos inventando cosas sin tener las certezas? ¿En verdad pensaba que permitiríamos verlo en manos de la policía militar? Porque eso ocurriría de seguir en ese mismo curso de escepticismo y mutismo. El enemigo ya estaba en frente, no debíamos dejarlo escapar, no cuando fue ella la causante de la muerte de nuestros camaradas. Entonces, frenando mi momento de histeria, Levi clavo sus palmas en la mesa alzando su voz, estaba de más recalcar los sucesos del día de exploración bastante trillados, en el presente teníamos una misión que llevar a cabo y reñirnos entre nosotros solo repercutiría en esta llenando de victoria a esa maldita. Íbamos a llevarnos bien aunque estuviéramos en desacuerdo varios aspectos de la misión, además, tenia que darle algo de crédito al chico, la supuestas pruebas que manteníamos se basaba en suposiciones y visiones de alguien ajeno de este mundo, en sus zapatos era totalmente aceptable tener dudas, él inclusive las tenias, pero como cualquier otro, se apegaría a cualquier cosa mandada por Erwin.
El rubio adaptándose a los sucesos en pleno desarrollo parpadeo varias veces, explicando el resto del plan sin una pizca de sentimiento del pasado, comprendí el porqué lo llamaban un sujeto sin emociones y sentimientos, a la vez, le han sucedido tantas cosas y perdido tanta gente llega a un punto de importarle nada mas los objetivos. Sin embargo, yo si lo hacia, mis recuerdos seguían intactos de aquel fatídico día, de los gritos de suplica, de la sangre esparcida, del quebranto en mi alma, el dejar sus cuerpos en medio de aquella sabana... ¿Por qué? ¡¿Por que mierda iba a dudar ahora?! La imagen de ella la tengo machada en mis memorias sin ninguna pista de arrepentimiento, hasta puedo especular, estar muy satisfecha de ello. ¡Tiene que pagar! ¡Pagarlo con su asquerosa vida! ¡Así deba hacerlo con mis propias manos!
Erwin concluye que acompañare a los tres chicos, de preguntar la titan hembra diré sin suprimirlo pertenecer a otro mundo, la policía militar sospechar de mi identidad no quedándome mas opción que huir con los menores, quizás esto incremente mas la tensión en el plan pero cada uno en la legión nos estamos arriesgando con esto. Por lo tanto, apegada a estos movimientos, suprimir mis sentimientos hacia la chica aun cuando la tenga al frente, soy un soldado, no la misma chica de hace unos días en la comodidad de mi hogar sin ninguna preocupación. De lo contrario, seria un gran inconveniente. Experimente otro de los estados del duelo aparte de la negación y la rabia, se trata de la tristeza, esa masa de emociones amenazando con aplastar tu alma al subsuelo impidiendo levantarse. Quería llorar, encerrarme en mi habitación maldiciendo a cada individuo de cruzar mi camino, porque sabia que sin importar cualquiera de mis acciones, mis amigos no volverían, Petra no volvería.
Levi suspirando profundamente concluyo repentinamente la reunión, sosteniendo en prepararme antes de llevar a cabo el plan, se percibe a simple vista las imperfecciones de poseer y de colocarme delante de la titan hembra, seria capaz de matarme con un simple soplido. Camino hasta mi sosteniendo mi mano colocándome de pie, desconocía el estado de su pierna sobre esforzarla de esta manera, pero estoy muy segura de ser una mala idea. No tuve otra opción mas que seguirlo, aguantarme las ganas de reclamarle su exabrupto repentino, tragándome las palabras y las ganas de discutir. La mirada de todos permaneció en nosotros hasta desaparecer completamente detrás de una puerta, el arrepentimiento mermo en mi interior al no poder disculparme debidamente con Eren, entendía que no era su culpa, pero cuando tienes la mente nublada de la rabia las capacidades de razonamiento son nulas.
— ¿Te has calmado ya? — pregunto una vez soltándome en medio de uno de los pasillos del gran castillo. — tenias el aspecto de formar berrinche en cualquier momento, desquitándote con el mocoso no lograras solucionar nada.
— Lo sé. — me percate de ello enseguida, bajando la mirada enseguida. — me embarga el sentimiento de impotencia al verlo saber la verdad, yo misma la vi... ¡Dije haberla visto! ¿Por qué demonios no lo cree? Mi visiones aun no son precisas, lo admito, solo... solo quiero abrirle los ojos a la verdad, es todo.
— No lo harás si lo agredes de esa manera. — concluyo simplemente. — ambos forman parte del mismo escuadrón, buscan el mismo objetivo, en ningún momento es tu enemigo. Reaccionar así te coloca igual como una tonta.
— Gracias por el cumplido. — rezongue como solo hacerlo de costumbre. — no era necesario de todas maneras. ¿Sabes que no me estas ayudando mucho tampoco? Estoy frustrada, molesta y sumamente triste. Solo quiero justicia, justicia por la muerte de mis amigos, que aquella perra pague sus fechorías, de la mierdas que hizo a gente inocente. En tanto Eren, simplemente... simplemente... ¡Ugh! — frote mis manos en la cara manifestando cada gota de emoción apabullante de embargarme, creyendo llorar en cualquier momento. — siendo sincera, me sorprende como lo llevas. Es decir, me es difícil soportarlo en cada día de pasar, los veo en mis sueños o mejor dicho, en mis pesadillas con esas expresiones pálidas y sangrantes en un silencioso grito que jamás llegara.
— Con el tiempo te vas acostumbrando. — explico dándome la espalda, sea o no imaginación creí ver la espalda diminuta de Levi temblar.
— El punto es precisamente ese. — analice sigo con detalle, recostando la espalda en la pared y mirando la palma de mis manos como si hallara la cosa mas entretenida del mundo entero. — no se si quiero acostumbrarme a esto, el encariñarme con personas, brindarle mis afectos y luego... luego esta miserable vida me las arrebate. Casi suena a que evite relacionarme profundamente con ellas.
Al decirlo caí en cuenta de muchas cosas, principalmente los motivos de las acciones de Erwin y Levi, como preferían ser vistos parecidos a unos seres llenos de agua en su interior, en lugar de seres humanos. Ellos han visto tantas personas muriendo, robándoles la vida, sufriendo al creer en una libertad para la humanidad que el rememorarlo con alguien mas cercano a ellos, se volvía una cotidianidad. Eso no dice aplazar su lado humano, el no sentir las perdidas de sus subordinados como cualquier otro jefe de una gran unidad, solo que al experimentarlo se vuelve tan predecible a la par de cotidiano. Es una rutina, me dice la voz comprensible en mi mente, la rutina especial con la muerte.
Las manos las vuelvo en puño, las lagrimas que esperaba no tener emergen de mis parpados en forma de dos grandes torrenciales mojando cada partícula de piel a su paso, un sentir agotador supura de mi interior hacia el hombre que se encuentra dándome la espalda en esos momentos. Se ve tan delicado, tan indefenso, tan desprotegido, sobre todo, tan solitario porque si yo perdí a la única chica de considerar amiga, él perdió a los hombres de tener la suficiente confianza como para encargarle un asunto de vital importancia siendo la vida de Eren y la mía propia. Tal como el ojos verde olivo, ha de estar juzgándose internamente sus decisiones de dejarnos solos con esa titan hembra pisándonos los talones, porque de encontrarse él con nosotros las cosas hubiesen sido diferentes.
Pero, en este mundo no se vale pensar en los "tal vez", eso no sirve y menos trae de vuelta a los caídos.
¡Oh! Vaya mierda, vaya, vaya, vaya mierda. Antes no considere los sentimientos de Levi porque estuve muy concentrada en los míos propios, me hazte de decir entender a Eren con respecto a sus dudas en la identidad de la titan hembra, cuando la realidad era ser la contraria, únicamente me centre en mi misma. Fui cegada con el egoísmo, creyéndome el centro del universo, el ser la única de perder a personas importantes cuando los de mi alrededor también sufren en silencio. Levi ha de querer justicia, no le es indiferente, la diferencia consta en pensar con razonamiento calcular en lugar de las viseras o la cabeza caliente de las emociones de embargarle en ese instante. Eso es lo que significa madurar, pronuncia con elocuencia un voz en mi mente, Levi sabe ser un adulto completamente, no una chiquilla mimada quien le han quitado su juguete favorito.
— ¿Sabe? — aspire aire pesadamente, riéndome sin haber nada gracioso. — esta bien llorar cuando quieras hacerlo, eso no te hace menos o mas fuerte que los demás. Has cargado durante mucho tiempo con un peso mas fuerte que tu, soportando las muerte de cientos de personas a tu cargo sin poder evitarlo y... — sorbí mi nariz, apartando las lagrimas de mi cara en un intento de frenar el desenfreno de mis sentimientos sin éxito alguno, una vez lo hacia, otra ola de opresión aprisionaban mi pecho al tener el dolor de alguien cercano. Era muy agotador. — dándote golpes de pecho imaginando que cada cosa ha sido tu culpa, por no frenarlo, por no corresponder las expectativas de los demás a plenitud. Pero eres humano, no una maquina, es distinto que te vean como una.
Por unos minutos Levi no dijo nada, no hizo nada, no dio indicio de algún movimiento simplemente se quedo congelado dándome la espalda. Me pase de la ralla, pensé en medio de hipidos, gemidos y lamentos de dolor, desembocando cada gramo de dolor emitido mi pesado pecho en estos días luego de la expedición, por primera vez había pensado en como se sentían los demás al respecto de lo acontecido. Demasiado agobiante, demasiado agotador, demasiado... angustiante, era como inflaras un globo y de un descuido lo desinflaras esparciéndose el aire por el lugar, quedándote suspendida en el espacio tiempo en tanto sucedida.
De pronto, giro, no mostraba su rostro el cabello le cubría los ojos similar a una lluvia torrencial en medio de una ciudad recargada de edificios, tenia la misma carga el ambiente girando al su alrededor, pesado, lento y pesimista. Lo entendí, comprendí finalmente cuando me sostuvo con sus brazos largos empujándome contra su cuerpo, regalándome el abrazo mas atropellado y distopico de la historia. En otra situación lo empujaría lejos llamándole en múltiples nombres, admitiendo tenerle asco, odio y susto por su repentina reacción, en ese instante, solo quería protegerlo de los inconvenientes del exterior, del dolor embargándolo cada vez de fallar en uno de los planes de la legión, sobre todo, de la crueldad de este mundo. Pero no podíamos vivir a base de mentiras, de imaginaciones de flores, unicornios, animalitos cantores como en esas películas de Disney, la realidad en este mundo se mantenía del drama, los sucesos catastróficos y la capacidad de aguante de tener a soportarlos.
Levi empezó a temblar, contonearse contra mi es diferentes espasmo simultáneos con signos de un llanto, quede muda, al menos de palabras, porque en la mente jamás me espere que fuese capaz de desojar sus debilidades en frente de mi, de una autentica desconocida. Aun así, ocurría, aprovechando esto me aferre a su agarre llorando con mas intensidad y conectando los sentimientos de disconformidad con las tragedias, los desenfoques y el mundo en general. Este mundo era cruel, si, pero podías lograr ser feliz en los pequeños momentos de presentarse había prestar especial atención para lograrlo, mas al tocar el fondo de un océano lleno de los lamentos de sufrir.
Ambos sabíamos que llorar no revive muertos.
No solucionan conflictos.
O trae la libertad de la humanidad.
Pero trae algo de paz en tu alma pesada.
En un giro inesperado, Levi me separo de él sin darme realmente la cara, cubriendo completamente su rostro entre las sombras y el cabello, pero logre detallar la fina línea de tener la expresión de su boca en nada particular de emitir. Iba a preguntarle que le ocurría, que si se sentía mejor al desahogarse sin nadie mirándolo, pero no ocurrió, en realidad me detuvo con el movimiento menos predecible de la historia. Un beso. ¿Y como era posible eso? ¿En que momento las cosas se fusionaron de esta manera? No lo se, simplemente, no lo se sencillamente ocurrió y no poseía las armas necesarias para responder a esto porque era precisamente la sinfonía de un desastre, el resumen de los sucesos inesperados que explotaron en la cara de algo inesperado. Mis ojos se encontraban fueran de enfoque, mis manos en los hombros de él temblando y sudando al mismo tiempo, los oídos chillando de nervios o susto, en tanto mi corazón latiendo en similitud a una locomotora por la impresión de ese instante.
Levi había perdido la cabeza, le exploto irremediablemente del dolor, estaba fuera de sus cabales al arriesgar tanto por nada en general, nosotros en definición nos detestamos, admitimos odiarnos mutuamente al grado de no soportarnos e insultarnos de presentarse la oportunidad. ¿Cierto? ¡¿Cierto?! Daba igual, pensé al empezar a cerrar los ojos poco a poco, daba igual porque al pesar de estar siendo un completo desastre sus labios se sentían tibios, envuelta en sus brazos protegida y con su toque... de una especie de enfermedad contagiosa de no poder deshacerme. Has sido envenenada, dijo una voz de ultratumba en mi cabeza, inyectada directamente los químicos en mis venas paralizándome los huesos y explotándome las células en millones de fragmentos en el firmamento.
Le devolví el beso con la misma intensidad o mayor a la que lo inicie, empuje mis labios contra los suyos sintiendo la electricidad viajando en cada partícula de mi ser hirviendo en combustión espontanea, él con su mano ubicada en mi nuca doblo mi cabeza en mayor comodidad para besarme y tener espacio mas libre. Se sentía en definición entre tibio y caliente, infinito y limitante, airoso e impetuoso, sobre todo, asfixiante al grado de arrojar mi aire por la nariz. Las lombrices en mi estomago bailaron literalmente al mover con naciente frenesí mis labios contra los suyos, emanando esa conexión inexplicable de aquella ocasión cuando tuve un colapso en las escaleras y él llego a insultarme. En esta ocasión era distinto, por lejos es la conclusión de dos almas sufriendo a su manera buscándose, encontrándose y curando las heridas de una forma algo ortodoxa.
Mis manos aun temblorosas palparon cada zona de tener en su alcance, sus brazos bastante fibrosos utilizados para acabar con esos titanes con una fuerza arrolladora e insuperable, se contraían al igual de la piel de su cuello convirtiéndose en gallina, tan afectado de mi presencia como yo de la suya. Suspire complacida al acariciar con sus labios los míos que me hizo entrar en un espiral de sensaciones, de colores y sabores, porque su boca sabia a esencia floral producto de beber té hace unos minutos, llevándome a casi descomponerme en pedazos de carne inservibles. Por mucho de odiar admitirlo este enano sabia lo que hacia, besaba muy bien, tanto que las piernas se me aflojaron.
¿Qué era yo? ¿Quién era él? ¿Dónde estaba en esos momentos? No lo sé, mi espíritu corrió lejos de este cuerpo patético.
En un giro inesperado, Levi me separa de él mostrándose jadeando de aguantar la respiración al besarnos desesperado, nuestros ojos se conectan unos pequeños segundos lo suficiente para desencadenar una series de rayos atravesando mi cuerpo a la mitad, acto seguido, sujeta mi brazo me estampa contra la pared en un golpe seco que seguramente traerá marcas mas tarde pero me es indiferente, menos cuando sus diminutos ojos me siguen desde cerca con insistencia. Ha resultado lo de los polos opuestos, eso de repelarse y a la vez, atraerse como dos imágenes en lados diferentes, en resumen, somos el agua y el aceite.
Vuelve a cernirse sobre mi imitando a una pantera al asecho, pienso en tener la misma energía de envolverlo mientras cierro los ojos poco a poco, su respiración choca contra la piel de mi rostro que busca el suyo en un acto silencioso, sin pedidos de por medio solo la atracción electromagnética de sufrir seguido de una radiactividad en su persona. Levi es toxico, nocivo a la salud, pero cuan más peligroso se vuelve, mas estoy interesada en permanecer a su lado al pendiente, después de todo, lo prohibido siempre se convierte en tentador.
Aspire su aliento al completo alzando mis manos en un instante hipnótico hacia su cuello, de perdida de conciencia y sensaciones indescriptibles, sintiendo el cuerpo tan ligero como una pluma con su presencia tan demándate como permanente. Espere que llegara sus muy suaves labios con sabor frutal contra los míos, que volviera a tener esa sensación de derretirme, de explotarme el cerebro con un solo tacto. Pero no llego, alguien o algo en especifico nos detuvo en el acto, justo con este el golpe con forma de bola demoledora llego en mi cabeza haciéndome despertar de ese fantasmagórico sueño de hipnotismo.
— ¡Oye Levi! ¿Estas aquí? — grito, junto con ese sonido abrí los ojos con susto sintiendo un balde de agua fría cayendo sobre nuestras cabezas calenturientas, como un catalizador de hormonas desenfrenadas. — Erwin dijo que... ¡Oh! ¡Lo siento! Ignoren que los vi, continúen con lo suyo.
Cerro la puerta, repito, CERRO LA PUERTA al malinterpretar lo visto en nosotros. ¿A quien miento? ¡Si todo es bastante evidente! Él sobre mi, yo con mis brazos enredados en su nuca y los rostros demasiado cerca para idear una cuartada, conclusión, este par esta ligando luego de escaparse de una importante reunión.
— ¿Quién dijo que podías abandonar la sala? — exclamo Levi aun sosteniéndome entre sus brazos, no dando precisamente signos de abandonar esa postura. — ¡Estúpida cuatro ojos regresa aquí!
— ¿Eres de los que les gustan ser observados? — la picardía de Hange hizo que me separara de inmediato del mayor, colocando mi cuerpo en el suelo hecho bolita tratando de escapar de la vergüenza invadiendo mi sistema. ¡Quiero un hoyo donde esconderme! — que preferencias tan raritas tienes Levi, aunque, siempre tuve la impresión de que acabarías atacando a la chica. Mis teorías al final no fallaron.
— ¿De donde sacaste semejante estupidez? — pronuncio el pelinegro dando unas pisadas fuera de mi y cruzando los brazos en signos de reproche a la mayor.
— ¿En verdad quieres los detalles de mi investigación? — musito acomodando sus lentes en medio de una sonrisa socarrona, el contrario le regalo una sola mirada cargada de ira y rencor, únicamente con eso logro tranquilizarla. — eso... eso pensé.
— ¿Qué es lo que haces aquí? — Levi dijo, no me atrevía a abandonar mi escondite porque de hacerlo seguramente saldría corriendo de la conmoción.
— Bueno, aun hay asuntos por resolver del plan del segundo ataque a la titan hembra. — explico poco a poco, temiendo de pisar en falso y salir suspendida por los aires. — Erwin me dijo su ubicación exacta, solo que jamás imagine verte en este acto.
— ¿Quieres realmente morir? — únicamente dijo.
A partir de ese momento, la cosas entre el enano gruñón se volvieron tensas no podía permanecer tranquila en una misma sala que él se encontrase, evitaba a toda costa quedarme a solas o simplemente mirarlo a la cara de la vergüenza. ¿Qué hice? ¿Qué mierda hice? ¡¿Qué jodidas porquerías hice?! Yo detestaba a ese pequeño hombre, su existencia era motivo de fastidio para mi no un deleite o llenar de suspiros mis pulmones hasta desfallecer, lo cual ocurrió, porque al pesar de sostener esa definición de nosotros, tenia que admitir ser un excelente besador. ¿Qué? ¡¿Qué demonios?! ¡¿Qué demonios he dicho?! ¡Horror! ¡Horror y decidía para los míos! Lo peor sería notar las expresiones de Hange de complicidad y picardía, ella estuvo en primera fila la escena del desenfrena desesperado, podría decirlo en cualquier momento si le parecía perfecto. Pero no lo hizo, se centro en solucionar los últimos detalles del plan contra la titan hembra olvidando lo demás.
Pero yo no lo hacia, las sensaciones paralizantes, el sabor frutal de sus labios, la fricción, la humedad y ese toque demandante contra mi piel que hacia explotarlo todo en millones de pedazos evaporando todo lo que soy, seguía hay en mi cerebro como una cruz de no poder deshacerse en la vida. Entonces, venia la culpa, esa pesadez en el pecho de cometer un delito porque en realidad pudo sentirse increíble, pero la verdad no me gusta de esa manera Levi y estoy segura que el tampoco. Fue algo producto del momento, nos llevamos ante el amargo sentimiento de la soledad y la tristeza, teniendo la opción de buscar refugio en los brazos de quienes teníamos mas cerca simplemente por sostenernos sin caer al vacío. Además, es inevitable olvidar que quien realmente le gustaba el pelinegro, era mi difunta amiga Petra. ¡Dios Santo! ¿Cómo fui capaz de hacer tal cosa? La chica estaba muerta, si, pero eso no significa que pueda burlarme de su memoria como si no fuese nada y en la primera oportunidad, aprovecharme de la debilidad del chico que le gustaba manipulándolo a mi conveniencia, aunque, viéndolo de otra manera, ha sido él que inicio el beso.
¡Agh! No importa quien hizo que, porque a la final permití suceder el beso.
Mirar a Christian al rostro era imposible desde suceder aquello, especialmente no teníamos una relación romántica, a su lado me sentía importante, querida y valorada, algo en no había experimentado jamás en mi mundo o en cualquier otra parte. Sin embargo, esas manifestaciones de afecto hacia mi persona se volvieron pesadas, casi tortuosas frenándolas en cada instante de surgir, sería una hipócrita de permitir llenarme de sus dulces palabras cuando bese desenfrenadamente al Capitán del escuadrón que pertenezco. Era parecido ha cuando te subes en una montaña rusa, al principio es emocionante e inclusive excitante, posteriormente en la bajada, gritas de miedo conmocionada de la altura y las posibilidades de caer en un mínimo movimiento. Precisamente así me sentía, temblaba del pavor, le falle a mi amiga, pero a la vez, a mi misma al convertirme en alguien intrépido sin escrúpulos, la culpa viajaba en mi sistema apoderándose de cada órgano a la vez. ¿Cómo cambiar el pasado? No, no se puede, pero esta en mi no volver a repetirlo jamás.
Llego el día del llamado de Erwin y Eren a la corte real en la capital de las murallas, nos movilizamos en grupos esperando que Annie no desconfiara del giro de Armin al pretender querer su ayuda, siendo él el encargado de contactarla mediante sus movimientos dentro de la policía militar. Pensé en un momento si su opción de elegir esa legión seria precisamente destruir los muros desde adentro, al pertenecer a la policía militar no seria un blanco de sospechas de los demás, podría seguir fingiendo ser otra más de las ciudadanas promedio de ser soldado por protegerse de los peligros ocurriendo fuera de las murallas, cuando en realidad, quien ocasiona todo eso es ella misma. Agarre una respiración profunda al acomodar las correas proveniente del equipo de tridimensionales, esa mañana en particular, desperté meditabunda de lo posible a ocurrir ante el traslado a los muros internos temiendo mi reacción al tener esa mujer delante de mi. Tiendo a ser bastante impulsiva, imposibilitándome controlar las emociones mermando dentro y queriendo desatarse contra quien las ocasiona, pero esta situación es distinta, es una operación cautelosa de cuidado que ante un descuido explotaría en millones de pedazos.
Acomode mi cabello como usualmente lo uso desde llegar a este mundo, calce mis botas, la chaqueta de la legión y aquella capa verde para ocultar el equipo para usarlo llegada la ocasión. Quería hacerme una coleta alta pensando en servirme para no entorpecerme al volar literalmente por los aires al usar el equipo tridimensional, así no chocar contra algo por tener cabellos en mi cara, eso seria una suposición porque hasta los momentos jamás he tenido percance alguno. Dando una última vista, salí cerrando la puerta detrás de mi espalda, rezando internamente un logro rotundo de la misión de la captura de la titan hembra.
— ¿Ya estas lista? — una voz, esa voz me hizo soltar un respingo del susto al tratarse de Levi y precisamente era la última persona de ver en la faz de la tierra. — los demás están esperándote desde hace un buen rato.
— V... voy en seguida. — tartamudee caminando torpemente esperando no tropezarme con mis propios pies y caerme al suelo.
— No puedes evitarme eternamente. — rompió el muro entre los dos, parándome en el acto en medio del pasillo y surgiendo un escalofríos enteramente desde mis entrañas hasta la superficie, donde sus pasos acompañados con un bastón llegaron delante de mi con un rostro bañado en impaciencia. — en algún momento tenemos que hablar de lo sucedido hace unos días.
No... ¡No quiero hacerlo ni ahora o nunca! Eso debería de entenderlo con los días escapando de quedarme precisamente de esta situación, sin nadie alrededor, porque surgirían nuevamente las dudas, las contradicciones, las jodidas lombrices bailando en mi estomago al igual que la culpa pesada e inescrupulosa. Caer era la última de mis preocupaciones, caer una segunda vez en lo jodido de la situación y tener la tentación delante no me ayuda en lo mas mínimo.
— No creo que sea precisamente la oportunidad para hacerlo. — contraataque tensa, con los músculos de cada parte de mi cuerpo evitando que tuviese alguna reacción inesperada. — tomando cuenta en la situación que estamos, es innecesario tocar ese tema.
— ¿Y cuando lo será según tu Carla? — pregunto.
Contuve la respiración al escucharlo llamarme de esa manera, desde mi llegada evito llamarme por mi primer nombre, únicamente el segundo y costumbre a verlo hacerlo. La electricidad recorrió enteramente mis sistemas, colocando en una alarma constante de color rojo, porque efectivamente estoy en emergencia al gustarme esa familiaridad. ¡Demonios! Parece música en mis oídos, el tono, la gravedad de su voz y la insistencia de prestarle atención, sumándole los componentes de la ecuación, llevan mi sistema a ponerse tembloroso y temeroso de como en cada hito, empeoran las cosas. ¿Qué carajos ocurre conmigo? No me entiendo, desconozco la persona en la que me estoy convirtiendo y sobre todo, temo de unos resultados desfavorables de mi parte.
— Al menos, no ahora. — simplifique obligándome a mi misma a recomponerme, planchando mi mano la capa y pretendiendo seguir con el camino, nuevamente, fui detenida por la mano del mayor. — Levi, estas entorpeciendo la misión sonando en lo mas mínimo lo que eres tu, un soldado responsable entregado a la causa. ¿Estoy equivocada?
— ¿Te ha dicho algo es noviecito que tienes? — pronuncio cambiando de tema, causándome entre susto y un respingo.
¿Qué dijo?
— No, no lo ha hecho y de ser el caso, no es precisamente tu problema. — me di la vuelta de un giro deshaciendo su agarre de un empujonazo, frunciéndole el ceño. — además, Christian no es mi novio, es solamente un buen amigo... ¿Pero que hago explicándote esto? ¡Estoy perdiendo la cabeza! ¡Es tu culpa! ¡Tu mísera culpa! ¿Acaso no lo ves? ¡Estoy convirtiéndome en algo que ni siquiera conozco! Yo... yo... ¡Agh!
Era una idiota, perder el control de mis estribos delante de este hombre significaba lo mismo ha darle entender el poder de tener en mi, cosa en no admitirlo, al menos no en voz alta. Necesitaba un respiro, alejarme de todo esto, centrarme en el plan de la titan hembra para salvar a Eren de las garras de la policía militar, es justo comenzar a organizar prioridades. Levi permanece estoico, apacible mirándome con sus diminutos ojos grises sin esperar nada a cambio, únicamente el dejar de ignorarlo como desde hace unos días atrás.
— Es mejor para ti desahogarte antes de ir a poner en practica la misión. — informo con su usual tono indiferente de voz, creyendo que me toma del pelo. — si vas con ese semblante contraído, pensando en cualquier otra cosa menos el presente, pondrás en peligro el plan. Mejor explotas frente de mi, dices las cosas que tienes que decir y sigues adelante.
— ¿Qué...?
— Aclarado el asunto. — me interrumpió en seco, quedando con las palabras en la garganta y con la boca abierta. — será mejor que te apresures de una vez.
Cuan incomprensible era ese hombre, pensé al observar alejarse con su nuevo caminar lesionado, porque quien debía de estar enojada en esta situación era yo, no él, hizo algo inesperado para girar la situación a su favor y convertirme en una chica frustrada. Principalmente, no comprendo los motivos de porqué hacia tal declaración de guerra tan de frente, provocar mis demonios y luego decir esta todo calculado para expresar mis contrariedades. ¿Qué...? ¡¿Qué mierdas pasa en la cabeza de ese hombre?! Como sea, emprendí el camino hacia mi destino inundándome mas dudas de las contener antes, haciendo de mi una confundida jovencita en un mundo muy lejano al suyo. Lo había dicho con anterioridad, estoy ocupada con capturar a la titan hembra sobrándome lo demás.
El plan dio marcha tal cual a lo previsto por Erwin y Armin, mi mente seguía luchando contra las contradicciones ejercidas de las bolas curvas lanzadas por Levi hacia donde me encontraba, del mismo modo, me disculpe formalmente con Eren de mi reacción del otro día muy estúpida e inmadura, todos estamos pasando bajo mucha presión provocando decir palabras de no querer pronunciar, cuando en realidad, estaba tan asustado como él. Justamente, entendiendo a la perfección. el ojos verde olivo le resto importancia al asunto marcando la comprensión, se comporto como todo un ángel olvidando merecer un buen regaño de la postura de ejercer. Éramos amigos, compañeros en una misma meta, enfadarnos entre nosotros solo seria una estupidez.
Nos fuimos en una carreta aparte siguiendo a la principal de perseguir a Eren, iba en ella con Armin, Mikasa y Jean, este último apretaba los dientes supremamente enfadado o en desacuerdo de algunos detalles de lo que vendría a continuación. Fingir ser el chico de ojos verde lo que durara a la persecución de Annie. Según él no era ni remotamente parecido al chico, es un insulto hacerlo, considerando lo suicida de ser y manejar su vida como le viene en gana, siendo de su parte mas sensato al momento de colocarse en peligro. Reí entre dientes al escuchar a Armin revocar la versión de los hechos de cara de caballo, tal vez en el físico no tengan parecido, en cuanto a la mirada de los ojos percibías un abismal parecido al poseer ese brillo malicioso en ambos. La cosa pudo haberse alargado mucho mas tiempo, hasta contribuir en el proceso, pero llegamos al punto de encuentro donde intercambiaríamos a los molestos niños pequeños.
Baje de un salto del carruaje junto a Jean, teniendo atrás de nosotros Mikasa y Armin, caminando sigilosamente esperando no tener a alguien vigilándonos al momento del intercambio de los muchachos, en esta atmosfera me es inevitable compararlo con la película de mi mundo "Misión Imposible" al estar bajo perfil. Estoy al borde de comentarlo, hasta recordar que nadie entiende precisamente esto, tomando en cuenta pertenecer a dos mundos totalmente diferentes, ganare únicamente una mirada de estar zafándose unos cuantos tornillos de mi cerebro. No hay momentos de desvaríos, nos ubicamos detrás de las ruedas del carruaje de mantener cautivo a mi amigo, esperando el momento perfecto del cambio de guardia para dispersarnos. Y ocurriendo eso, nos movemos nuevamente a velocidad inhumana.
— Es un buen momento para recalcar lo evidente. — susurre manteniéndome en las espaldas de Armin. — los de la policía militar son un asco.
— ¡Shsss! — me reprendieron los tres.
Pero era cierto, Jean en el menor tiempo de lo esperado se deslizo al interior de la carreta portando su respectiva peluca negra de la simulación, no sin antes escuchar ser el negro su color, para que apareciera Eren en una sola pieza con una expresión indescifrable en el rostro. Quizás ni tanto, pues se trataba de la incomodidad. Escape de volver a enfrentarlo dándole la batuta de inmediato a Armin de la operación, al movernos nuevamente con sigilo fuera de la caravana de carrozas operando hacia los juzgados de los muros, porque si, la policía militar es una porquería y el reino de la incompetencia. Fue muy sencillo rescatar a Eren e intercambiarlo con Jean, de dar realmente la talla, nos hubieran agarrado en el acto.
Aunque la operación se basa en salirnos con la nuestra, sin ser vistos.
Fue sencillos mezclarnos entre las personas del muro Sina, están mantenían un ritmo tan paulatino distinto a los demás fuera de esta seguridad, en ellos es como si nada ocurriera quedando la existencia de los titanes únicamente en un cuento creado por los altos mandos de las guarniciones. Le reste importancia a los comentarios indecorosos de los residentes de la muralla Sina, son esclavos de sus propios prejuicios, de las convicciones de muchos, tan cegados como para darse cuenta de ser ganado criado en cunas de marfil. Obviamente, me guarde todos esos pensamientos en mi mente, a nadie mas se los hice saber.
Cruzamos varios callejones pequeños de la ciudad, según Armin, Annie debería de estar montando guardia al paso del carruaje de Eren al ser asignados los nuevos cadetes a dicha actividad de vigilancia, tenia la ganas de preguntar donde adquirió la información, pero no hubo tiempo. Encontramos a la criminal. El rubio le tendería una trampa a la rubia, pidiéndole ayuda para escapar a Eren mientras la Legión de Exploración ganaba tiempo proponiendo un nuevo plan, sabia apostar a la nada de poseer una posible insensatez de la chica, pero de no ocurrir recurrirían al otro camino de la victoria. Principalmente, Armin se encargaría del trabajo pesado de la persuasión en cuanto a nosotros, esperaríamos muy impacientemente en una de las calles aledañas.
— Annie no puede ser tan tonta. — comente centrando mi concentración a evocar algo de mis memorias que pudiera ayudarnos en la actualidad. — se hará la difícil para ayudarnos, lo apuesto, llevara unos cuantos pasos delante de nosotros.
— De ser el caso. — Mikasa a punto debajo de su capa, directamente donde se encontraba el equipo de maniobra. — le enseñare una o dos cortes nuevos de la carne.
— Mikasa. — la freno entre dientes su amigo, dándole un escarmiento con la mirada. — podríamos estar cometiendo un error, no añadamos mas controversia a la situación.
— No vengas con esas chorradas, Jaeger. — lo mire de reojo con algo de agresividad, pausando mi actividad. — ¿estas colocando en tela de juicio mi poder?
Antes de poder recibir una respuesta, Armin aparece junto a la susodicha caminando tranquilamente señalando a donde nos encontramos presintiendo la tensión en el cuerpo de la Ackerman estando lista para atacar, tampoco era el momento, le dije, ya tendríamos mas adelante. El rubio explico que muy "generosamente" su "amiga" accedió ayudarlos a vigilar el camino hasta el punto de huida, no se que tipo de reacción tuve, salvo el seguramente ser un completo poema porque la chica al presentarnos sostiene la mirada tan salvaje a la par de defensiva. Claro, ella no tiene idea de mi existencia, menos de las razones de encontrarme con los menores solo ejerzo una clase de incertidumbre difícil de describir.
No para Armin, quien alivianando esperezas le teme menos a nada revelar mi procedencia y el peligro de tener al estar sospechando los altos mandos de quien soy, de mi poder. Sorpresivamente, Annie le quita importancia a mi situación, colocándonos en marcha de inmediato sin explicar realmente si cree o no de la verdad de rodearme. Salvo algo, desde pertenecer a la policía militar no ha escuchado rumores de una chica viniendo de un mundo paralelo o de un poder de mirar el futuro, esto ha sido lo mas loco de escuchar en la vida. Viendo el panorama de los sucesos de rodear a Eren, cualquier cosa puede ser posible. La verdad desconozco como tomar las palabras de esta chica, imaginar tener cerca la causante de las muertes de mis amigos es parecido a un disparo de un taser directamente en el pecho, mitad dolor agónico. la otra angustia tanto que mis manos temblaban al borde de los nervios.
No se actuar, no se como fingir, no se como pretender normalidad, sobre todo, no se que rostro colocar cuando el producto de las lagrimas de ese hombre mojando mi hombro desgatado y con un sentimiento de culpa en sus hombros al permitir esas muertes al escoger el camino equivocado. ¿Merecía algo como eso? ¿Acaso sus alas realmente nunca han estando extendidas? ¿Por que lo mas importante de su vida se ha escapado de sus manos sin poder evitarlo? ¿Por que...? ¡¿Por que estoy sintiendo de esta manera?! Es decir, estaba segura hace unos días atrás que no mantenía ninguna clase de apego emocional hacia ese hombre pequeño, me atrevo a admitir detestarlo, no soportarlo, aun mas, odiarlo con todas mis ganas al mantener esa actitud déspota, indiferente, gruñón... a la vez preocupado por sus subordinados, muy a su manera le permite tener confianza en si mismos y... y... lleva consigo mismo los escudo de sus chaquetas como recuerdo de su existencia.
No, no me gusta, pero... ¿Qué esto?
¿Qué es este...? ¿Cosquilleo? Este... este... ¿menudo calor en mi pecho? ¿Y por qué me duele verlo decaído?
No lo se, tampoco quiero averiguarlo al menos, lo aplazare debido a los momentos.
Eren mirando atentamente el temblor de mis manos se me acerca lentamente preguntando mi estado, alzo los ojos en su dirección sintiéndome acorralada y vagamente idiota al exponerme de esa forma, afortunadamente Annie no esta prestándonos atención, aunque eso no me libera del chiquillo. Este al no recibir repuesta, sujeta mi mano deteniendo mis temblores constantes sonriéndome comprensivo en un intento de calmarme donde sinceramente, temo mucho mas de la reacciones de una pelinegra particular enviándome rayos finos en forma de mirada a mis costados de los celos de estar provocándole esa acción.
— Tranquila. — dice con un tono de voz apacible, percatándome de alguna manera de lo iluminado de encontrarse en ese momento. — todo va a salir bien, lo prometo.
— Eren... — quede unos segundos suspendida en su olivo mirada, detallando la alta belleza eterna de tener un chico de solo quince años con una enorme responsabilidad en sus hombros, a la vez, esperanzado de la liberación de la humanidad. ¿La respuesta? Yo creía en él, por ende, sonreí devolviéndole el gesto sonriendo mas tranquila. — gracias, estoy un poco... bueno, muy nerviosa y quiero únicamente salir de esto bien, en una sola pieza.
— Lo harás. — me guiño el ojo, siguiendo caminando al frente sin soltar mi mano sin importar los humos de rabia de estar soltando Mikasa en ese momento, en cierto punto me incomodaba tener una de sus espadas en mi nuca al robarle su apreciado chico. ¡Dios te lo pido! Que esta chica no se le ocurra algo semejante. — ten paciencia, confianza en ti misma y en nosotros. Se... se que es algo difícil de pedir tomando en cuenta lo que hemos vivido en los últimos días, pero ahora no estas sola, no estamos solos, nos respaldan Armin y Mikasa.
Ante la sola mención de la pelinegra, esta cambia el semblante a uno mas dulce y avergonzado, al pesar de no ser tratada en reiteradas ocasiones bien por el ojos olivo, sentir que era reconocida en tenerla como apoyo le enaltecida. Le sonreí enternecida, no he tenido muchas oportunidades de hablar con la chica en el pasado, salvo para despotricar contra el enano gruñón, pero cuando salgamos de esta es necesario administrar las prioridades. No estoy interesada románticamente en Eren, principalmente lo considero un niño, es demasiado impulsivo, primitivo en varias ocasiones y le doblo la edad; me es un buen amigo en quien apoyarme, como justo lo que acaba de ocurrir, además de serme importante querer protegerlo contra las injusticias de este mundo.
Esperen, si Eren no es objeto de sentimientos románticos: ¿Quién lo es?
No, no es momento para eso, ahora mismo necesito concentrarme en la misión, si, LA MISIÓN.
Cruzamos las calles cuidadosamente mirando hacia los lados fingiendo estar pendiente de no ser visto de la policía militar, cuando en realidad, en mi caso particular, confiaban en mi Legión de estar apartando la gente del camino para cuando se diera el enfrentamiento. Deseaba enteramente no llegar a ese punto, luchar contra la titan hembra, pero ese pensamiento fue simplemente ingenuo tomando en cuenta las imágenes vistas en la reunión donde la zorra apestosa se reía estrepitosamente de algo como una completa desquiciada, seguidamente se convertía en gigante de nuestras narices, los sucesos saltan simultáneamente hacia unos Eren y Annie corriendo en las calles de Sina, después lucha, puños, patas... ¿Mordisco?
— ¿Viste algo nuevo? — un jadeo involuntario salió de mis labios al escuchar un susurro de Mikasa cerca de mi.
¿Desde cuando se movió de su sitio? No la vi venir, o mejor dicho, no la escuche llegar.
— Yo... — dude decirlo teniendo la azulada mirada de Annie detallándome con estudio, para ser alguien exceptiva de mis poderes, esta bastante a la expectativa de las cosas de poder a llegar a decir. — no estoy segura, solo que me parece muy extraño que la policía militar fuese tan holgazanes como para obviar verificar la existencia de Eren en el carruaje.
— ¿Eso viste? — inquirió Mikasa alzando una de sus cejas, la mire con intensidad dándole un mensaje silencioso de no ser para nada cierto, ella afortunadamente entendió porque me siguió el juego. — No debemos confiarnos mucho, absténganse de ver alrededor. Parece que el trabajo diario de la policía militar no es la mejor.
No tengo pruebas, pero tampoco dudas de la veracidad de esas palabras.
— Estaremos bien mientras no descubran al señuelo Jean, si ves que él esta bien, nosotros también lo estaremos. — prosiguió Mikasa. — ¿O has visto algo relacionado con él?
— No, él esta en perfectas condiciones. — reí por lo bajo al imaginar su rostro bañado en rabia, ser comparado con Eren no es precisamente su acto favorito en el mundo. — disgustado, pero bien.
— Él y yo no nos parecemos absolutamente en nada. — aquí viene otro de estar en las mismas condones que el refunfuñado muchacho en la carroza.
— Esta bien, sus cuerpos son similares, y sus ojos guardan maldad. — intervino Armin dándose la vuelta, provocándome suprimir una risita de su argumento, pues nuestro amigo jamás admitiría algo igual. — Los dos tienen cara de "villanos".
— Mi cara no es tan larga. — siguió refunfuñando el chiquillo.
— ¿Qué importa a estas alturas? — señale riendo directamente a su cara. — mientras nos sirva para distraer a los demás, bienvenida sea su cara de caballo con dientes enormes y todo.
— Oigan. — la voz de Annie me sobre aviso, abandonando mi buena postura y colocándome en mucha atención. — tu poder, no parece ser muy certero que digamos.
Esto no pasa en el anime/manga, pensé en el instante del giro inesperado del cambio de acontecimientos, porque si mis memorias no fallaban Annie debió de preguntarnos de nuestra decisión de cruzar el muro de no recibir su ayuda, a lo que Armin le hubiese contestado lo del uso del equipo tridimensional, acotando ser totalmente inverosímil a la par de extraño escapar precisamente en esta parte de la ciudad en lugar de otra. ¿Qué esta sucediendo? ¿A que viene este flujo alterado del tiempo? ¡¿Y por que rayos conozco estos términos en este momento?!
— Es relativo. — explica por mi Armin, demasiado confiado que hasta yo me lo creo. — viene de acuerdo a como va aconteciendo los sucesos, estos pueden cambiar dependiendo del usuario.
— Eso quiere decir que ella vio lo posible a ocurrirnos. — supuso de inmediato, cayendo en mis hombros una pesadez tan extrema que temí trastabillar y caer al suelo.
— No, porque su atención esta enteramente en Jean en estos momentos. — desvió la atención de inmediato sin sudar, desconocía si catalogar a Armin un excelente estratega o un mitómano excelente, sea como sea, tiene mis respetos. — de ser descubierto tendríamos que cambiar de plan, otra de las razones de tenerla con nosotros. Es entendible que su poder en las manos equivocadas podría suceder un completo desastre.
— Entiendo. — simplifico la rubia, esperando no tocar mas el tema. — ¿Y como hubiera superado el muro sino los hubiese llamado?
Entonces el curso del tiempo vuelve a la normalidad, tal cual a las imágenes disparando mi cerebro en tiempo real, de ser exagerado irse estrictamente por esta ruta y la dudas evidentes de la rubia al escoger precisamente esta ciudad para escapar. El mitómano o estratega excepcional del rubio lo gira a su conveniencia hablando lo de ganar tiempo a la policía militar, la situación geográficas y otros componentes justos de hacer este sitio perfecto para volarnos. Esto parece convencer Annie, mas no del todo, porque ese breves lapsos de silencio dictaminan otras cosas en mi cerebro.
Y bien que lo sabría en los siguientes minutos.
Estaba claro el venir de otro mundo, uno tan lejano como perfectamente imperfecto en sus propios apegos de la normalidad de poseer, donde esto era nada mas el producto del ingenio de una persona al crear una historia algo apocalíptica o post-apocalíptica, por lo que los humanos se debieron a la penosa tarea de encerrarse en estos muros para su seguridad, huyendo de los titanes en especifico. Pero tomando en cuenta los acontecimientos de humanos manipulando esas bestias o emergiendo de la nuca de estos, el Comandante Erwin se planteo la pregunta de quien ser realmente el enemigo de la humanidad, dándosela a varios de nosotros esperando ser respondida según el criterio de tener. Lo cual, me trague por alguna razón extraña, porque efectivamente en mi mundo el enemigo de la humanidad, es la misma humanidad en si. ¿Por qué va ser diferente en este sitio? ¿Son los monstruos? ¿Las atrocidades de ocurrir si sales fuera de los muros? ¡Pero que cosa mas absurda! Los monstruos ya son los mismos ciudadanos al rehusarse a la entrada de otro dentro de los muros al ocurrir un desastre, paliando los recursos como bestias vestidas de piel de cordero.
Entonces, ¿a donde quieres llegar con estos puntos evidentes?
No tengo claras las memorias de mi mundo, no recuerdo siquiera los rostros de mis padres, de mi hermano, o de mis emociones concretas al ver este anime, por lo que me hace dudar de las imágenes de a veces presentarse por arte de magia en mi cabeza como si siempre han estado allí. Pero, perfectamente y demasiado contundente, tengo esta clase de sensaciones raras al notar el giro argumental de las cosas al no preguntar lo primero de reflejar el manga en mi mundo, desconvocándome porque desconozco los motivos de esto. Lo flujos del tiempo están cambiando, temiendo que de ser repercusivo en la historia en general y terminar mal.
— ¡Oh! — la exclamación de falso asombro en Armin me sobresalta, al encontrar una especie de pasadizo secreto construido de piedra y madera. — ¡Este es! Si... iremos por aquí.
Annie se queda quieta, muy quieta mientras los chicos conversan entre ellos sobre la historia de este sitio siendo las ruinas de una ciudad subterránea que nos llevara directamente hacia la muralla exterior, siendo mas sencillo caminar con ellas a diferencia del exterior. Ellos desciende insulsos que la cadete de la policía militar se queda con un rostro confuso en la cima de las escaleras, dando un claro aviso de no dar ni un paso mas hacia el interior de ese pequeño sitio, que a la vez, me hace quedarme unas escaleras cerca de ella con un rostro bañado en escepticismo e ira contenida.
Esta fallando, pensé temblando ligeramente y considerando poner mis manos en las armas escondidas bajo mi capa, pero supuse que de dar un paso en falso las cosas se complicarían aun mas e intervenir directamente en la historia podría ser contraproducente. Aunque, las ganas de cortarla en pedazos jamás menguaron, centre mi concentración en intentar de adivinar cualquier otra escena correspondiente a esta mujer de dos caras.
— ¿Annie? — la llamo Eren al darse la vuelta y encarar su falta de movimientos. — ¿Qué sucede? ¿Acaso le tienes miedo de pequeños espacios oscuros?
— Si, estoy asustada. — dijo con cinismo, obligándome a mi misma a permanecer al margen de querer lanzármele encima. — Un valiente buscador de muerte como tu, probablemente no pueda entender los sentimientos de una dulce damisela como yo.
¿Ella? ¡¿Dulce damisela?! ¡No me jodas! Si en mis recuerdos le pateo el trasero tanto a Eren como Reiner en menos de un segundo, seguramente de tener un acosador seria capaz de darle una paliza sin botar una gota de sudor. A ese cuento con otro perro, menos esas expresiones tan mal fingidas de ser un sencilla chiquilla temerosa de algo tan banal como los sitios oscuros, esta claro que esta mintiendo y tiene una poderosa razón de no meterse en ese pasadizo secreto. Se los daré. Ella es la titan hembra.
— Una damisela que puede hacer que un gran hombre gire en el aire, seguramente no puede ser llamada débil. — aseguro el chico girándose y siguiendo el descenso en las escaleras. — Deja de jugar y apresúrate.
— No. — sentenció, Armin me dio una mirada de reojo notando que mis manos titubeaban en hacer un movimiento con mis espadas o no, girando su cabeza hacia los lados en señal de negativa. — Yo no voy, estoy asustada de lo que hay allí abajo. Sino se van a quedar en la superficie entonces, renuncio aquí.
Nos quedamos mirándonos durante unos segundos en una intensa tensión de cortar el aire con una espada si queríamos, mis músculos emergían una clase de cosquilleo de anticipación, como si estuviera a punto de ocurrir algo muy malo y evitarlo era nulo. Afirmativamente eso sucedería, lo vi con anterioridad en mis memorias, Eren luchando con la titan hembra en medio de Sina, pero no los sucesos de llevarnos a esto salvo... salvo en el momento de histeria al reírse extremosamente sin vergüenza alguna, si aun no hemo llegado a ese punto se debe a aclarar ciertas puntos antes de hacerlo.
— ¡¿De qué demonio hablas?! — grito colerizado, colocando en sobre aviso a todos. — ¡Apresúrate y baja aquí! Deja de jugar.
— ¡Eren! No grites. — le reprendió Mikasa.
— Esta bien, ¿no es así Mikasa? — comento con tranquilidad Annie, dándonos mas pistas de leer cada uno de nuestros movimientos y no lo negaba. — Por alguna razón, desde que llegamos aquí no hemos visto a una sola persona.
¡Demonios! Se los dije, les dije que era una pésima idea acorralarla a esta chica sin levantar sospechas de acordonar esta área sin presencia de personas, obviamente seria raro esto pero de todas maneras no escucharon y pagaríamos las consecuencias. Annie le recrimino al rubio como pudo mentirle a la cara con ojos inocentes hablando sobre las buenas personas, cosa en dolerle, de inmediato el aludido ataco de inmediato con arsenal pesado: ¿Por qué estaba usando el equipo de Marco? Gire como posesiva al escucharlo decir eso, incluso Eren quedo pegado en el suelo con tal interrogativa, nunca esperando tal atrevimiento de recriminarle a la cara. En resumidas cuentas le lanzo a la cara ser la causante de la muerte del joven pecoso. El rubio podía diferenciarlo a simple vista al trabajar juntos en el, conociéndolo por las abolladuras y los raspones, ella tratando de salirse de la tangente murmuro habérselo encontrado.
¡Mentira! Rugí en mi interior apretando los puños de la impotencia, en mi mente volvieron las imágenes del pobre de Marco suplicándole a tres sombras el dialogar sobre algo en concreto, mientras Annie misma se encargo de despojarlo de su equipo con una expresión de arrepentimiento y sufrimiento. De todas maneras, no le restaba la culpa de sus fechorías con el pobre pecoso, igual con mis compañeros de escuadrón, sus rostros pintados con la sombra de la muerte persiste en mi en cada noche de irme a dormir. Temblé, una vez mas lo hice, reconsiderando agarrar el toro por los cachos y enfrentar a esta gran mentirosa de mirada calculadora, expresión distopíca y voz de indiferencia.
No se defendió ante la acusación de la muerte de los sujetos de prueba de Hange, del mismo modo, la pregunta de estar carcomiéndole desde la expedición: ¿Por qué no lo mato en aquella ocasión cuando tuvo la oportunidad? Yo también me la hago, fue el momento ideal de deshacerse de alguien con suficiente información para hundirla en menor de los chasquidos, en su lugar solo lo observo detenidamente y salió corriendo a dirección de Eren.
— Si, me siento de la misma manera. — abrió la boca luego de permanecer unos momentos callada analizando la situación. — desde el fondo de mi corazón. Ni pensar que me encuentro en este dilema por ti, me pregunto, porque no te mate en ese instante.
— Annie. — intervino Eren en la discusión, dispersando mis intentos de sujetar mi espadas. — ¿Tienes una sincronización terrible de las cosas lo sabes? Tu solo estas inventando esto como una estúpida broma, así que... ¡Apresúrate y ven aquí!
— ¿Te estas percatando de lo que estas diciendo Eren? — sin poder contener mas lo confronte, frunciendo el ceño del disgusto mientras la señalaba. — ¡Abre los ojos! En resumidas cuentas ella esta admitiendo sin una pizca de arrepentimiento sus hazañas, en tanto tu sigues permaneciendo en el cuento de las maravillas y milagros hermosos. ¡Reacciona!
— No. — dio un paso al frente, en mi lugar dio otro en contra posición sujetándolo de los hombros queriendo frenar sus acciones. — tu misma puedes frenar esto, Annie. Solo tienes que venir con nosotros abajo y todo terminara.
— No puedo ir por ahí. — anuncio bajando la mirada abatida, percibiendo el aire pesado descontrolar sus cabellos rubios en un anuncio predilecto del desastre. — Yo... falle al querer convertirme en una guerrera.
¿Fallando como una guerrera? ¿Pero de que esta hablando?
— ¡Vamos! — grito medio suplicante Eren, el otro impotencia, lo retuve mas tiempo de lo que mis pobres manos podría contenerlo. — ¡Basta ya con esta mierda!
— ¡Habla con nosotros Annie! — planteo de manera diplomático Armin, agotando las últimas instancias de una no posible lucha. — ¡Aun podemos razonar entre nosotros!
— Olvídenlo. — sujeto las cartas del asunto Mikasa, apartando a los dos jovencitos a un lado y al colocarme en una de las esquinas de ese pasadizo, se quito la capa liberando por fin el equipo tridimensional junto a una de las espadas estando dispuesta a demostrarle los nuevos cortes de carne de hace unas horas atrás menciono.
Entonces, ocurrió, al mínimo instante de revelar saber la verdadera identidad de Annie, esta se descompuso en las mismas risas escandalosas presenciadas de mi visión de una completa desquiciada muy a gusto de sus acciones contra mi Legión, mi escuadrón y mis amigos. La ira se volvió apoderar de mis sentidos, en un mal momento de recordar el rostros pálidos de los caídos, del escuadrón de tácticas especiales, de Auro, Guther, Erd, sobre todo, de la dulce Petra con sus intenciones del color del sol y la dulce sonrisa de los girasoles. Cada uno de ellos tenia un sueño, una meta y fueron aplastados por la maldad de esta terrible mujer de desequilibrada mentalidad, la cual, ya no dependía del hilo sino rota desde hace bastante tiempo.
— Armin, me alegro que fui una buena persona para ti. — hablo una vez aplacada su risa, sosteniendo esa sonrisa socarrona en los labios que me daban ganas de patear. — ganaste tu apuesta, en realidad, estoy segura que esa niña vio todo lo que ocurriría ¿cierto? por eso estabas petrificada y temblorosa. Queriendo cambiar la jugada, que ingenua.
— Tu... ¿Buena persona? — camine con cautela delante de mis amigos, cruzando mis brazos en cruz y sacando las cuchillas alzándola con ímpetu sin titubear. — ¡No me jodas perra asquerosa! Eres peor que la carroña, que la escoria, pero... esto se termina aquí. ¡Hazlo Armin!
Antes de que la desquiciada muchacha mordiera su dedo anillado, el rubio saco de debajo de su capa una bengala verde disparándola al cielo llamando a los soldados escondidos en los lugares clave del sitio esperando a la señal de acorralar a la titan hembra, estos vestidos de civil interceptaron a la muchacha desde distintos puntos amordazándola. Sin embargo, algo dentro de mi no estuvo ni remotamente quieta aun viéndola impedida de moverse con normalidad, porque de inmediato, imágenes traspasaron mi cabeza cegándome del dolor ante la intimidad. Se trataba de Armin y Annie hablando antes de reunirnos, su casi negación de unirse a la operación, las explicaciones pertinentes junto lo relativo de ser una mala o buena persona, luego de unos segundos de suspirar resignada accede a ayudar no sin antes colocarse un anillo en su dedo índice.
Esperen un segundo.
Anillo.
Un anillo... ¡Eso era!
Gire de inmediato luchando con el dolor de cabeza martillando en mi cabeza, la sostuve con una de mis manos mientras que con la otra tenia la espada, corrí directamente mirando a Mikasa, la cual, entendió de inmediato la emergencia de ocurrir al ver a Annie sacando una pequeña cuchilla de su anillo y pincharse uno de sus dedos. Era así como se convertía, no se trata de una mordida como Eren, sino una pequeña incisión con un anillo en uno de sus dedos y la magia titánica hacia su aparición.
— ¡Apresúrate Mikasa! — le grite corriendo lo que mas podía al estar mas cercana al punto del desastre. — ¡Agárralos y huye!
Sujetando a ese par de sus cuellos sin meditarlo, la azabache corrió prácticamente contra la corriente mientras el cielo se ilumino de un rayo amarillo, seguido de una explosión que mato en el acto a los soldados que acorralaban a la titan, logrando escapar en lo a mi parecer, fue perfecto. Caso contrario al mío, porque debido a la ola expansiva de su transformación y lo muy cerca que estaba de la zona del desastre, salí suspendida por los aires cayendo en las escaleras rodando abajo profiriéndome múltiples golpes en varias partes del golpe uno especialmente en la frente, que seguramente, dejaría marcas. Cayendo al final de las escaleras desparramada como una estrella de mar, contrariada, aporreada, adolorida de partes de mi cuerpo que ni siquiera sabia que podía doler, pero viva y eso debería de contar.
Abrí los ojos lentamente escuchando un ligero zumbido en uno de mis oídos producto de la explosión, percatándome rápidamente de un par de cosas, la primera, esa maldita piraña gigantesca sabia perfectamente de las intenciones de Armin al conducirla a este sitio y la segunda, este arte espectral de la pared con sangre, cadáveres y partes humanas jamás seria tendencia en alguna parte de este pequeño basto mundo. Grite en el acto parándome sacudiendo cualquier extracto del desastre ocasionado, no con mucha velocidad, porque como un rayo paralizante directo a mis músculos llego para recordarme la realidad de lo que ocurría. Estuve a punto de morir. Jadee al tocarme mi frente al sentirla mojada, efectivamente, estaba sangrando y el simple hecho me lleno entre asombro y susto. ¿Es el precio por jugar con el fuego? ¿Con la muerte? ¡Daba igual! Aun debíamos atrapar a una zorra amarilla, detenernos no nos llevaría algún lado.
— ¿Estas bien? — pregunto a un lado de mi Mikasa, llegando de la nada y sujetando mi tambaleante cuerpo con una de sus manos. — Parece que te golpeaste la cabeza, estas sangrando.
— No... no creo que podremos permanecer mucho aquí. — informe sujetándome la cabeza en un débil intento de parar el sangrando. — ella puede querer seguir intentando llevarse a Eren, tenemos... tenemos...
No pude terminar la frase, el techo en nuestras cabezas tembló, acto seguido de las paredes y Mikasa cargándome como si fuese un saco de papas corriendo directamente a sus amigos, sujetando principalmente a Eren del cuello y empujando a Armin con su cuerpo par escapar de la mano gigante de aparecer de la abertura que quedo de aquella cacería indiscriminada. El mundo giraba sin control a mi alrededor aferrándome a la espalda de Mikasa esperando no caerme, manchándola con mi sangre en cada brinco de dar en los obstáculos de encontrar en el camino por el rebote de mi cuerpo e imaginando vomitar en cualquier momento. Ver esa mano recorriendo los pasadizos de ese lugar subterráneo hizo recordarme las trampas para ratas, donde colocas a uno de esos roedores en medio de un laberinto para que escape de una especie de peligro inminente con su vida, solo que en cada esquina de traspasar solo encuentras peligros y un hedor a muerte eminente.
Deshaciendo sus capas, Armin pregunto como es que se trasformo Annie sino mordió su mano creyendo tal vez haciéndolo con su lengua, cosa en desmentir Mikasa, su anillo tenia una cuchilla para pinchar su dedo así transformarse, me percate en el segundo momento por eso termine con esa abertura en la frente. Eso respaldo mi teoría de los conocimientos de la rubia ante la encrucijada de Armin le tenia en este sitio, e incluso, en un agregado del chico, poseía conocimientos de las personas ocultas en algunos puntos estratégicos de la zona, cargándose la culpa de no poder elaborar un plan bien empleado. Bien podría lamentarse todo lo que quisiera, pero, en un lugar seguro. En principal debíamos saber cual es el siguiente paso a seguir.
— Encontrarnos con el grupo 3 e ir a la superficie. — explicaba Armin con detenimiento. — curar las heridas de Carla y seguiremos con el plan B. Pelear con la titan hembra, Annie. — seguidamente gira a dirección del ojos olivo que casi quería pasar desapercibido del panorama caótico. — Eren, tienes que transformarte en titan, tal cual a como lo planeamos y ayudarnos a detener al objetivo. ¿De acuerdo?
— ¡Si! — consiguió responder muy enérgico y como si nada estuviera afectándolo.
Unos metros lejos de nosotros se encontraba el equipo número tres esperando por nosotros, uno de ellos grito hacia nosotros preguntándonos si el plan había fallado, teniendo una afirmación a esa interrogativa, llego el momento de colocar en acción el B. De pronto, una explosión colisiono frente de nosotros llevándonos a retroceder, justo en el momento que Mikasa preguntaba si lograba colocar mis pies sobre el suelo, algo de no suceder, pues los escombros de la ola expansiva obstaculizaron nuestra vista empujando abrazarme al torso de la azabache en un intento de no salir nuevamente suspendida por los aires y terminarme de reventar.
En la abertura del techo logramos deslumbrar un pie, se trataba de Annie, tal cual como menciono Armin esto solamente fue una apuesta a ciegas al arriesgarse de seguir vivo Eren al pisotear el techo su desespero la esta llevando a aferrarse a cualquier método loco, necesita capturar al chico sea cual sea las maneras de lograrlo. El aludido intento ayudar a lo inseparable, me refiero a los hombres aplastado contra los escombros, afortunadamente Mikasa lo detuvo antes de cometer una locura y perder la vida, nuestra prioridad no solamente es atrapar a esa víbora, sino también salvarlo a él.
— ¿Qué vamos hacer? — exclamo atemorizado Armin, al mismo tiempo que Mikasa me ayudaba a estabilizarme bajo mis propios pies, sintiéndome bastante mareada para varear. El olor a sangre inundaba mis sentidos, aunque estuviera familiarizada con este tipo de circunstancias, jamás quitaría lo desagradable de la viscosidad y el aroma a metálico. — Necesitamos atender la herida de Carla o podrá desmayarse, para eso debemos de ir a la superficie y buscar atenderla. Podríamos utilizar el equipo para traspasar alguno de los hoyos ganando su atención, pero de quedarnos mucho tiempo … seremos aplastados.
— Les tengo otro plan. — jadee mareada, quitándome la estorbosa capa de mis hombros y usando una de las cuchillas, la rasgue en tiras para rodearlas en mi cabeza así poder frenar el sangrado. Ganaría algo de tiempo al menos. — Eren, necesito que intentes hacer aquello de la otra vez, cuando paraste el cañón con una de tus manos. Alentaríamos Annie principalmente, además de lograr salir. ¿Puedes hacerlo?
— ¡Claro! — anuncio sujetando a sus amigos, acercándolos muy cerca de él para protegerlo. — Carla, acércate tu también no puedo sujetarte si permaneces lejos.
Justo como los otros dos chicos, me acerque a Eren justo como pidió percatándome de un tenue sonrojo en las mejillas de Mikasa producto de la cercanía hacia el chico que le gusta, aunque precisamente no fuese el momento para hacerlo era inevitable frenar sus nervios. Sonriendo cerrando los ojos espere que emergiera la media transformación del ojos olivo, suponiendo estar mordiendo su mano, espere emerger ese esqueleto gigantesco, pero inesperadamente no sucedió.
Abrimos los ojos encontrándonos con el caos hecho hombre al estar los poderes de Eren bloqueados, este necesita un objetivo claro para poder transformase, de lo contrario, nada de eso ocurriría sumándose en una gran incertidumbre. No es como si el chico no tuviera un motivo concreto para convertirse en titan, simplemente reside en lo mismo de cruzarle la cabeza el día de la reunión, rehusarse a creer la identidad de la titan hembra. Mientras estuviera en ese bucle sin fin, las veces de morderse la mano no funcionaria, no sucedería nada.
Mikasa lo malinterpreto, ella sostenía la idea que Eren tiene sentimientos de índole romántico expresándolo de una manera tan ridículamente escalofriante, recordándome las clases de películas de terror de mi mundo donde un personaje asecha a la protagonista al borde de llevarla a la locura. En esta ocasión, la azabache le recuerda las fechorías de cometer Annie en la expedición, como masacro hace unos instantes a personas inocentes frente de sus ojos, como asesino indiscriminadamente a los miembros de nuestro escuadrón igual a unos insectos, peor a todo, como creía prescindir de todo aquel de plantearse en su camino con tal de llegar a él. ¿Acaso no se transformo delante de ellos? ¿no vio esa maniaca manera de reaccionar al descubrirla? ¿Qué mas necesitaba para aceptarlo? Annie era la titan hembra, nuestra mayor enemiga.
— Tengo un plan. — intervino de la nada Armin, colocándose de pie y sacando una de las cuchillas. — Mikasa, Carla y yo iremos a través de de los hoyos de la salida al mismo tiempo, de ese modo Annie deberá de escoger entre uno de nosotros. Eren, en ese momento necesito que corras fuera de su alcance tal cual como estas no puedes enfrentarla, Los soldados se encargaran de ella de alguna manera, mientras Carla, espera que salga primero Mikasa y a los segundos hazlo tu.
— Entendido. — conteste, acomodándome dispuesta a luchar y enfrentarme a una vez por todas a esa perra desgraciada. — estaré lista cuando ustedes lo estén.
— ¡Vamos! — exclamo Armin alejándose a toda prisa de nosotros.
— ¿Qué? ¡Armin espera! — intento detenerlo, siendo totalmente inútil porque una vez decidió el camino no daría vuelta atrás. — ¡Si hacen esto...! ¡Alguno de ustedes podría morir!
— Al menos no moriremos los cuatro aquí, — sentenció haciéndome tragar saliva sonoramente, apretando mis manos expectantes alrededor del mango de las cuchillas. — Mikasa, ponte en posición. Carla, estate atenta para cuando sea tu turno.
— Copiado. — se agilizo mas rápido a cualquier cosa la azabache dejándonos atrás. — ¡A mi señal vienes Carla!
Asentí flexionando mis rodillas mirando con temor de fallar, de realmente acertar Annie esta vez y aplastarnos a todos, incluido mi amigo Eren. Este confundido le pregunto a su amiga como podía seguir luchando al pesar de las circunstancias, de que estuviéramos acorralados como ratas, agregando ese bloqueo en sus poderes de titan y el peligro de morir. La razón es sencilla, en un mundo tan cruel como este, no tenían mas opción mas que luchar. Seguidamente, los chicos se ubicaron en cada sitio desplegando sus cuerdas de acero, desaparecieron en los agujeros dejándonos en medio de la poca luminosidad de las antorchas, siendo esto el momento perfecto para igualmente desaparecer al no ocurrir absolutamente nada.
— Carla... — el chico me detuvo agarrando mi brazo, sintiéndolo frío y bastante sudoroso. Tenia miedo. — Yo... yo...
— Al pesar de las circunstancias, sigo teniendo fe en ti. — sonreí deshaciendo su agarre sutilmente, sosteniendo su mano y dándole un apretón del mismo modo que él lo hizo cuando lo necesite. — no eres precisamente de las personas de quedarte calmada, menos cuando ves a tus amigos arriesgándose por ti. ¿No lo prometiste? Dijiste que todo saldría bien y estoy segura de lograrlo.
— Car...
— Tomate el tiempo que quieras. — le di una última mirada antes de emprender el camino hacia la salida que hace un momento utilizo Mikasa. — ¿Te digo un secreto? Te vi convertido en titan, corriendo detrás de esa perra desgraciada dentro de los muros. Si que encontraste la motivación, solo te queda es encontrarla.
Dicho esto corrí lo que mi tambaleante cuerpo me permitía gracias a la perdida de sangre de la herida de mi cabeza, aplique un torniquete formidable, por algo soy la hija de mi madre la mejor en instruir en casos de heridas superficiales. Lo malo de esta situación viscosa, es que desconozco la profundidad de la herida, es decir, coloque doble torniquete en esta esperando ser lo suficiente para detener la hemorragia y mantenerme en la jugada, pero esta cosa empapo la primera venda improvisada e intuyo estar haciendo el mismo trabajo en la segunda.
Chasqueando la lengua me ubico en la abertura del techo, desplegando las cuerdas del equipo y rogando a cualquier cosa de ofrecerme protección, no tener la atención de Annie y seguir a Mikasa justo en su dirección, escapando justo a la supervivencia. De hecho, logro hacerlo, salgo de ese feo holló de ratones volviendo a tener el aire acariciando mi rostro en una linda bienvenida junto con el sol indiferente del desastre, si, porque justo cuando experimentaba la esperanza de seguir con vida un derrumbe retumbo justamente donde se encontraba Mikasa. Fue Annie pisando en el lugar exacto que se quedo Eren.
Demonios.
Demonios.
¡Demonios!
Apretando mis dientes de la impotencia, acelere lo mas que podía en el preciso instante que la azabache ataco a la gigante hembra de frente, sin titubeos y con los componentes justos de lograr herirla; aun sea por unos minutos. Fue sujetada sin apuros, sembrando una pequeña semilla del susto porque a diferencia de los cadetes de la generación de la chica, era mucho mas ágil y veloz permitiéndole tener una clara ventaja. Tampoco gano mucho minutos de incertidumbre, logro liberarse de la titan al cortarle los dedos de unos de sus giros agiles, gritando a los cuatro vientos no permitir llevarse a Eren. No seria la única, porque tampoco lo haría.
Me incline hacia adelante flexionado los brazos mirando directamente a la titan hembra con un sinfín de malas experiencias contribuidas gracias a esta porquería, estoy consiente que no estoy a la altura de Mikasa o Levi, pero tener la oportunidad de desquitar un poco de las muertes de mis compañeros no la desperdiciare. Es cuando ocurre, estando a metros cerca de la azabache en su lucha con la gigante, mi mente se nubla un poco volviendo los pitidos en los oídos, junto con ese lacerante palpitar en la cabeza que me envía directo en picada hacia el suelo por un leve descuido. Debería de maldecir a mi suerte por esto, la misma Annie al herirme de esta macabra manera, pero lo único en permanecer directamente en mi cerebro es Eren bajo los escombros y lo muy miserable de estar sintiéndose al no poder transformarse en gigante.
Si... si pudiera salvarlo.
Ir hasta él y hablarle las cosas a su ritmo.
Las cosas serian distintas.
— ¡Carla! — un sonido veloz corta el aire, sosteniéndome rápidamente y colocándome en uno de los tejados. Se trataba de Mikasa. — ¿Qué estas haciendo? ¡Ve a tratarte! No estas en capacidad para luchar contra ella.
— Lo se, lo se pero debemos ganar tiempo y...
— ¡No digas estupideces! — me recrimino abiertamente, agarrando mis hombros con determinación en los hombros. — Sabes que esto no es un juego, puedes perder tu vida aquí y conozco de tu importancia tanta o igual a la de Eren, desperdiciarla no nos beneficiara a nadie. Por lo tanto da media vuelta y consigue atención, rápido.
Levantándome con ayuda de la azabache, di media vuelta no sin antes de darle un vistazo por última vez desapareciendo entre las casas y edificios sosteniéndome la cabeza, estaba empezando a ser una gran carga para mis compañeros y eso me desagradaba demasiado. Estando herida, significaba ser un peso muerto en la misión, desestimando a la operación en general dándole una clara ventaja a nuestros enemigos de conseguir sus objetivos. No, no podía ser cierto, tenia que hacer algo con respecto a la cortada de mi cabeza, quizás un torniquete mas efectivo o cerrar la herida mas contundente, para hacer eso necesito de aguja e hilo... Frene el carro. Estoy entre casas, lo que ha de significar tener esos implementos sencillos, incluso si falte algun químico antiséptico, bastara con algún licor.
Notando como dejaba a mis amigos cada vez mas atrás, un Armin luchando con los escombros aplastando a Eren y Mikasa luchando sola con la titan hembra, empuje una de las ventanas de una de las casas rompiéndose en pedazos logrando entrar y rodar contra esos protegiéndome con los brazos la cara. Respire entre cortado mirando el techo en alto de madera, pensando las mil y unas opciones conseguir implementos de primeros auxilios en lo que parecía ser un despacho, una de mis virtudes no es precisamente la buena suerte, Restándole importancia me levante con los mareos rebosantes dirigiéndome a la única puerta atravesándola, era una casa pequeña, algo de convenirme porque seria mas sencillo ubicar signos de un ama de casa guardando su esencia en su hogar. En mi mundo, mi abuela y mamá suelen esconder las agujas con hilo en un recipiente metálico con motivos alegóricos a las galletas, varias veces mi hermano cayo redondito pensando tratarse de esos ricos aperitivos, pero en su desdicha vio fue otra cosa.
Recorrí los pasillos de ese diminuto espacio, esparciendo muchas cosas a mi paso, rompiendo otras y maldiciendo en la mayoría de las veces hasta que finalmente en una vidriera de cerámicas, escondida en una de las esquinas, halle lo que mi hermano seria su némesis. Sonriendo satisfecha, escuche unos estruendos cerca de estas casas seguido de la voz inconfundible de Armin gritando el nombre de Mikasa, seguramente ocurrió algo. Tenia que apresurarme, mis amigos me necesitan, un minuto perdido significaría salvar la vida de alguien mas, por lo tanto, mordiendo mi labio inferior destapo la tapa sacando la aguja y un hilo cualquiera, no es momento de ponerse exigentes menos en tiempos de emergencia. Acertando el hilo camine hacia la cocina verificando la ubicación de alguna bebida alcohólica, algo de no faltar jamás en cualquier hogar, ni siquiera en la mía se los puedo asegurar y vaciándola enteramente en mis manos sin preámbulos. Seguidamente, desvende mi frente arrojando al suelo los harapos ensangrentados detallando que en definición, si he estado perdiendo bastante sangre, y aunque tenga pulso tembloroso, debo saturar la herida.
Rompí uno de los bordes de mi camisa al sacarla fuera de los pantalones, convirtiéndola en bola llevándola a mi boca, esto podría llevarme a gritar como una demente y no quiero visitantes indeseados. Acto seguido, marchándome al baño use el espejo para empezar a suturar la herida al ser varias puntadas en la superficie de la herida que llevo gritos de sufrimiento, los pinchazos por mas de intentar hacerlo "suaves" seguían doliendo, al no estar familiarizada con sentir dolor esto me resulta una tortura entera. Me pregunto: ¿Por qué no le di un sorbo a esa bebida? Así las cosas serían mas sencillas. Culminando con unos agiles nudos en la esquinas para que no se abriera la herida, me arroje al suelo sudorosa, con lagrimas recorriendo los surcos de mis ojos y maldiciendo en los idiomas de conocer a Annie, pensando en tomarme unos minutos antes de volver a salir a dar la pelea. Sabia que los refuerzos llegaron a respaldarnos, los escuchaba pasar discutiendo el frenar los movimientos de la titan cerca de esa calle, donde en este punto ya medio Sina debe de enterarse de la presencia de titanes dentro de la muralla. ¿Y como no? Si esas explosiones fueron bastante evidentes, un ciego y un sordo estarán de aviso de las irregularidades dentro de los muros.
Recomponiéndome, use lo que tenia a la mano para elaborarme una venda provisoria en la cabeza a la vez de dirigir mis pasos a la habitación donde entre, encontrándola del mismo modo, desolada. El dolor prevalecería unas cuantas horas en adelante, eso era inevitable, lo bueno de todo esto es no desvanecerme por la perdida de sangre constante. Me asome en la ventana, percibiendo el caos rondando en varios metros lejos de mi ubicación, donde personas iban y corrían despavoridas de la nueva presencia, cosa de igualmente, soldados de mi escuadrón dando todo para retener a la titan hembra terminando en papilla, porque mas a nadie conoce los trucos del equipo tridimensional. Suspirando, desplegué mi cuerda en dirección a donde debería de estar Armin luchando con los escombros para liberar al ojos olivo, una mano extra nunca viene de mal.
Así, cuando aterrice justo cerca de él y en sintonía con Jean, quede impresionada porque se suponía que entre todas las personas no precisamente debería de verlo en este instante.
— ¿Qué te paso en la cabeza? — señalo a los vendajes rodeando mi frente.
— ¿Tu que crees? — arque una de mis cejas con obviedad, colocando una mano en mi cintura. — No seria precisamente por refalar y caer, ¿cierto?
— Ustedes dos, no tenemos tiempo para discusiones. — freno la posible disputa de ocurrir entre los dos Armin, evaluando los daños de su descuidado amigo caído. — Necesito su ayuda para sacar a Eren de aquí abajo.
— ¿Qué? — el desconcierto en el cara de caballo no espero en llegar, mirando sin comprender nada al rubio. — ¿No se supondría que se convertiría en titan?
— Bueno, varias cosas ocurrieron y... — baje la mirada abatida, odiaba esta pésima situación de encontrarnos. — no logro hacerlo.
— Fue un duro golpe para él que Annie fuese la titan hembra. — explico el chico, sujetando uno de los bordes de la pared aplastando al ojos olivo. — Como sea, Jean ven a ayudarme. Carla, no puedo exigirte mucho salvo vigilar detrás de nosotros.
— ¡¿Él no pudo?! — preciso el joven, cargándose de una ira mas poderos que cualquier cosa pues se acerco al herido buscando discutir como eventualmente lo hace. — ¡¿En qué diablos estas pensando, Eren?! ¡Te dije que todos estamos contando contigo! ¡¿Este es el precio por dejar el futuro de la humanidad y nuestra vida en tus manos?! Marco... Marco... — aparte la mirada, Jean se descomponía al mencionar a su amigo pecoso, provocándome recordar las memorias de sus últimos minutos con vida en manos de unos traidores.
Como si fuese una premonición del infierno, unos escombros cayeron en nuestras cabezas llevándonos a abandonar el sitio con rapidez antes de morir aplastados, habilidosamente, esta vez si logre esquivarlos con profesionalismo casi como hubiese nacido para hacerlo. Los frutos de mis esfuerzos están rindiendo sus frutos. Al girar a mi izquierda, note como Annie hacia finalmente su aparición como un gran karma de nunca poder liberarte, queriendo decir estar dispuesta a insistir llevarse a Eren.
— ¡Maldición! — exclamo Jean, sujetando sus cuchillas, dispuesto a unirse a la acción. — ¡Primero tenemos que detener a esa perra!
No pudimos frenar sus acciones, sabíamos que perfectamente debíamos cortarle las salidas de llegada a Annie, antes de colocar sus feas y grotescas manos en Eren.
— Eren, ¿recuerdas lo que dijo Jean antes? — se dirigió a él el rubio, este parecía seguir inconsciente pero tenia la leve sospecha de no ser del todo cierto, porque nos escuchaba. — No puedes descartar nada, al menos que no puedas cambiar algo de ti mismo. Para poder superar a estos monstros, debes de estar dispuesto a abandonar tu humanidad. Annie puede hacer eso, te lo aseguro. Sin embargo, no se cual es su objetivo. ¡Pero si puedes llevarlo a cabo, ganas!
Dicho esto, dio media vuelta marchándose en el proceso dejándonos atrás con un gran número de preguntas en la cabeza, al menos, ese era mi caso. Entiendo motivar al chico para girar la situación en nuestro favor, hablar de la confianza de media legión, quienes no lograron llegar hasta ahora, lo que es aun más, las capacidades naturalizadas de Annie para cometer sus objetivos. Pero Eren no es esa zorra, al pesar de sostener ser fuerte, querer destruir a todos los titanes, sigue teniendo sentimientos y permanecer aferrado a ese lado humano de permanecer aferrado a su ser. En una de las esquinas cerca del sitio, Armin profirió un grito de guerra directo a la gigante sobre una apuesta, si perdía la oportunidad de matarlo ahora, esta jamás volvería a suceder. Acto seguido, en llamado de Jean, activo su equipo de maniobras desapareciendo junto con el retumbar de unas pisadas enormes de titan.
— ¿Te diste cuenta? — flexione mis rodillas hasta el suelo, sonriendo compresiva hacia el primer amigo de haber obtenido en ese sitio. — todos seguimos dando lo mejor de si para salvarte, porque nos importas y queremos verte a salvo. Es cierto eso lo de la esperanza de la humanidad, lo de convertirte en la clave de nuestra salvación, pero al pesar de esas excusas, sigues siendo el Eren que todos apreciamos y queremos. — tome una bocanada de aire, mirando directamente al cielo pintando en matices y vórtices de un atardecer. — Particularmente, no creo que necesites abandonar tu humanidad para acabar con Annie, en realidad, puedes seguir siendo tu pero con una pizca de malicia al tratar con ella. Es una asesina letal, sin emociones o sentimientos, desconocemos sus objetivos, no obstante, tratarla como aquella cadete de conocer en el pasado es innecesario. Eren, llego el momento de afilar esas garras y enseñar todo lo que tienes. También recuerda, sigo confiando en ti al pesar de las circunstancias, de lo contrario, no serias mi primer amigo de ganar aquí.
Conservando las amistades, desplegué mis cuerdas alzándome entre las casas esperando que el plan de la sub-comandante Hange se cumpliera, en estos casos debes de tener dos pasos delante del enemigo y la peli caoba lo sabia a cabalidad. Las explosiones se detonaron en unos cuantos metros cercanos, anunciando el ataque de arpones a la rubia muy similar al ejercido en el bosque en la expedición, en esa ocasión logro liberarse con ayuda de otros titanes, me gustaría ver con que saldría esta vez sin esa particular opción. Bien, mis dudas serian resueltas en cuestión de segundos. Alzando su pierna la barrio por toda la superficie destruyendo la artillería, obligando a la sub-comandante Hange y sus subordinados centrarse en ocupar los tejados. Apreté los dientes imitándolos, colocándome exactamente donde la peli caoba se encontraba junto a Mikasa, esta al verme fue a mi encuentro preguntando donde estuve escondiéndome desde la última vez vernos, bueno, necesitaba atención y eso precisamente hice. Alce mis cabellos que ocultaban la venda, relate que pase por una casa abandonada tomando prestado unos implementos necesarios en los médicos, tal vez no lo recordara, pero mi madre era una compartiéndome algunos secretos del oficio.
En resumidas cuentas: me sature yo misma la herida.
Pudo durar mucho el asombro de la azabache mas tiempo, sino ocurriera la interrupción de la huida magistral de Annie en uno de nuestros costados, anunciándose el nuevo mandato de la sub-comandante de no permitir que se escapara la zorra de la titan. Los primeros en partir fueron Armin y Jean, Mikasa me hizo una señal silenciosa de unirnos también, mas tarde hablaríamos de mis nuevas habilidades escondidas que supuestamente no recordaba, pero mágicamente surgieron de la nada en los momentos mas importantes de emerger.
Una nueva oleada de ataques llego al girarse Annie, dándole a uno de los tejados cercanos a nosotros, que debí esquivar maniobrando mi cuerpo hacia los lados al estirarlo, pensando que era una pluma en lugar de algo pesado. Los escombros rosaban mi piel, grandes pedazos advertían hacerme daño mortal, sobre todo, imaginar una sonrisa sorna en los labios de la asesina de mis compañeros me dio el impulso necesario para dar el paso. Yo deje de ser la Carla Michell estudiante de dos carreras, derecho y literatura, la hija renegada ante los mandatos de su padre, suprimida en todos los aspectos por el mundo donde provenía en general, no, me convertí en una versión completamente repotenciada de mi misma que me decía luchar, luchas por lo que consideraba correcto y justo. Por lo tanto, flexionando mis brazos hacia un lado en un claro recuerdo de como lo hace Levi, enfoque mi mirada en la monstruosidad de asesinar a los miembros de mi escuadrón, haciendo movimientos giratorios en un mismo eje al hacer contacto con los músculos y tendones del la titan en sus tobillos, sacando algo de sangre, no lo suficiente para derribarla, pero si para ejercerle daño.
Sonreí satisfecha elevándome lejos de ser sujetada por uno de sus manos, subiendo y bajando es un claro esquivo de sus ataques, preparándome del mismo modo, responderle sus daños con la misma moneda. Se que mi nivel no se acerca a ninguno de los nuevos cadetes, es bastante inferior, sin embargo, el mismo Levi junto su equipo de alta peligrosidad me entrenaron y no precisamente para ser cargada por la azabache cada vez de resultar herida, sino en defensa de los míos y de mi misma. Así que, usando los mismos movimientos, rebane parte de sus dedos antes de intentar siquiera cristalizarlos, claro, sabia de solo frenar un momento sus verdaderas intenciones, simplemente me basta fastidiarle el rato. Es cuando sucede, no sabemos si fue descuido mío, de ella o cualquiera en la operación de ataque, solamente que Mikasa fue derribada al suelo y no respondía al llamado de ninguno de nosotros.
Debo ayudarla.
Debo detenerme.
Debo...
Un rayo amarillo ilumina el cielo en el instante de tocar mis pies el suelo, seguido de un rugido ensordecedor muy conocido por todos, el retumbar del suelo no se hace esperar anunciando la llegada de alguien de un tamaño considerablemente grande. ¿Nombre del personaje? Eren. Sonriendo emocionada, llamo a Mikasa insistente informándole las nuevas noticias, que el ojos olivo finalmente reacciono y seguiría con el plan, por ello, necesitaba de su cooperación para ponernos a salvo o terminaríamos hecha puré. Ante la sola mención del chico, la azabache se impulso con la fuerza de brindarle el quererlo como únicamente ella lo hacia, pues el objetivo principal de ella era cuidar de aquello de considerar su única familia. Colocando una de sus brazos en mi hombro, active el equipo de maniobras elevándonos a los techos justo al instante que Eren cruzaba corriendo con su mano empuñada estampándola contra la mandíbula de Annie, enviándola a lo que parece una cúpula o vayan a saber la cosa de tratarse.
Lo sabia, pensé sonreí emocionada, sabia que Eren no nos dejaría desamparados y menos a nuestra suerte, porque, evidentemente, los héroes se hacen esperar como lo bueno, hasta lo último.