viernes, 18 de abril de 2014

A wonderful feeling

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Tomoyo no sabia con ciencia exacta cuando cayo al suelo, sentada sobre sus piernas como si estuviese recibiendo una reprimienda de sus padres. ¿Como ocurrió? Es mas ¿Qué le pasaba a ella para no darse de cuenta? Annabeth necesitaba de su mejor amiga y no estuvo allí, entendía la parte de Tomi sobre que ni aunque lo hubiese descubierto, su hermana no estaba dispuesta a decir sobre sus emociones. Ambos la conocían bien, las palabras eran algo que no le salían por si solas, por lo mismo, tenían que sacarselas con cucharadas de las grandes. Para la pelinegra fue un total shock, no es que Annabeth fuese tonta ni mucho menos boba, puede que una parte muy escondida de ella lo supiese, pero también sabia que estaba mal eso el sentir cosas por Rivalle. Ahora la pregunta del millón seria ¿Hablar con ella de esto? Si hasta el mismo Tomi no quiso, bueno, según su misma boca ella era su hermana mayor debía de descubrirlo por si sola. No era mentira, por mucho que el pequeño rubio tenga once años, tenia razón con respecto a ese dilema. Si eso era asi ¿Qué es ella? Solo su mejor amiga, la que supuestamente esta en las buenas y malas pero le dio la espalda en esto; no podía seguir culpandose a si misma por esto. Es decir, ¿Como podría saber los encuentros de Annabeth y Levi? Conocía que su amiga iba a otra parte en algunos descansos, mas sin embargo jamas cruzo por su cabeza aquello. Ella conocía al pelinegro desde bastante tiempo, de hecho, fue de las primeras en saber el noviazgo con Petra y sin duda le pareció fenomenal. Según su retrospectiva, ambos son una pareja que se complementan, se necesitan el uno al otro para poder existir. ¿Como explicarle eso a su amiga? Antes que nada hacerle ver sus sentimientos, que esta bien enamorarse pero eso no significa ser correspondido siempre. No, Tomoyo ya se imaginaba el rostro de la rubia sufriendo y nunca le ha gustado verla sufrir, esta situacion se complicaba cada vez que la analizaba con profundidad.

- ¿Qué vamos hacer Tomoyo? - pregunto Tomi, sacando de los pensamientos a la chica.

- Solo nos resta una cosa - suspiro desganada - esperar que esta situación siga su curso natural.

Bien esto no era algo que esperarse que ocurriese, estar lastimada de un tobillo es totalmente vergonzoso y estúpido; Annabeth quería nuevamente ser tragada por la tierra. Luego de ese incidente penoso con Levi, la rubia fue arrastrada por una ola de personas apresuradas y fue a parar al suelo, ¿El resultado? Una herida en su tobillo derecho. El ojos gelidos observo aquello en completo silencio, pensó que a esa chica la perseguía la mala suerte sin rechistar. ¿Seria una mala persona si no la ayudaba? Suspiro al notar como por tercera vez la holandesa trataba de ponerse de pie, ella era una desastre total aparte de mala suerte era torpe. Quizo reírse allí mismo de su cara llorosa avergonzada, pero no lo hizo, en lugar de eso se acerco para ayudarla a pararse de una vez del suelo. Seguido de eso la sentó en un lugar vacío, donde solo estaban unas ancianas conversando cosas sin sentido, al ver a ambos chicos cuchichearon sobre lo inconscientes que eran. Ese lugar era solamente para personas mayores, no jovenzuelos que solamente piensan en sus asuntos y en nadie mas; Annabeth pensó que a Levi se le reventaria la vena del rostro. En fin, no podía juzgar a esas ancianitas porque todo era cierto, ella no debía de estar sentada en este lugar ¿Qué demonios pensaba ojos gelidos? Intento levantarse pero fue en vano, las ambas manos del pelinegro la detuvieron de hacer eso, despues miro a las señoras mayores prociferando unas palabras. La rubia estaba herida, por lo tanto, se quedaría donde estaba en estos momentos; además de otra cosa porque sin duda las únicas que miraban sus asuntos, eran ellas. Las mujeres soltaron signos de exclamasion, impresionadas por el comportamiento grosero del chico. En cuanto Annabeth no sabía ni como reaccionar, Levi le había defendido de una manada de viejas raquiticas malhumoradas, sabía que era malo pensar de esa manera de ellas pero eso fue lo primero en cruzar su mente. Si. Hasta ese punto cruzo la chica.
Nuevamente la voz de una mujer se escucho en los parlantes, Levi halo consigo a la muchacha de ojos azules, que mantenía la mandíbula colgando ligeramente aun impresionada de todo. Aguarden, ¿Por qué Levi se quedaba en su parada? No creía que ambos coincidieran en eso.

- Tu casa - dijo, sin voltarla a ver - ¿Por donde queda?

- ¿Ah? P...Pero no... ¿no vas a tu casa? - preguntó, la rubia apenada.

- No puedo dejarte sola con esa herida en el pie - la señalo - ¿O es que puedes andar sola?

Pensandolo bien, el pelinegro tenia razón, solo bastaba recordar sus intentos fallidos por levantarse del suelo en el tren para hacerle entran en si. Se asemejo con bambi aprendiendo a pararse sobre sus cuatro patitas, menuda broma, ¡Ahora era un venado bebé! Bueno no estaba lejos de serlo.

- Es por el distrito 10 - susurro por lo bajo - cerca de los arboles del cerezo.

- Bien.

Y asi comenzó la odisea del Rivalle por llevar a la holandesa a casa, menos mal y era delgada sobretodo mas pequeña que él. En realidad ella es como una de ese tipo de muñecas de porcelana, vestida con elegantes trajes, peinados sofisticado, ojos grandes brillosos y saltones, sin olvidar esas mejillas coloradas como si fuesen un tipo de maquillaje especial; sin duda eran muy adorable. Freno el carro, ¿Acaso acababa de pensar que la holandesa era adorable? No, no, no en ningun momento penso algo asi el dijo eso de las muñecas, jamas de la rubia.
Annabeth se sentía incomoda estar tan cerca de Levi, asi sea solamente sostenida por un brazo para poder caminar, en fin solo lo dejaría acompañarla hasta la siguiente esquina luego iría sola a casa. ¿Por que derepente el chico era tan amable? No es que no le agradace eso, solamente lo mencionaba por su comportamiento en la escuela no solo con ella, para con todos lo de su alrededor. Tal vez solo lo hacia porque quería. 
Cruzaron por una pequeña calle de árboles frondosos, la ojiazul envío su mente al pasado ubicándose exactamente en este lugar, allí estaban Tomoyo y ella corriendo por todas partes. Tomi aun era un bebé, por lo que se encontraba en su cochesito moviendo sus pies y manitos, la mamá de Annabeth las cuidaba sentada en una banca. Sin duda una de sus mejores memorias. Al pesar de no ser una chica de ejercicios adoraba jugar a las atrapadas, como otra niña de esa edad, pero como Tomoyo fue hecha para lo físico le terminaba ganando siempre. Ahora que ella pensaba unirse al club de esgrima ¿Qué haría? No es que le temiese a los perjuicios, simplemente temia a como reaccionaria sus padres y Tomi. Debía de prepararse.

- ¡Oh! Por aqui esta bien dejarme, Levi - pidió la chica, frenando su caminar.

- ¿Estas segura? - pregunto inseguro - mira que en verdad no me molesta llevarte hasta tu casa.

- N...No en...en verdad - insistió - unas casas mas allá vivo yo, además, ¿no debes coger nuevamente el tren?

- Si - la miro guardando un momento silencio - Entonces, curate esa herida. Nos vemos.

La holandesa asintió mirando marcharse al chico, sin embargo, había algo que no entendía en estos momentos. ¿Por qué sentía su corazón apachurrarse? Era como si estuviese arrebatandole su objeto mas apresiado, solo que en esta ves era mucho mas profundo. ¿Qué ocurría con ella? ¿Por qué sentía ganas de llorar? Ahora tenia otra enfermedad mucho mas compleja que la otra, sin lugar a dudas, visitaría un doctor.
Giro sobre sus talones teniendo cuidado de su tobillo lastimado, iría a casa para curarse y descanzar de este día agetreado.
Annabeth al llegar a su hogar, Lucia la socorro rápidamente vio como su hija se veía muy decaida y apunto de llorar, se preocupo por lo tanto le pregunto que le había ocurrido. La rubia al borde de las lágrimas dijo que en el metro la empujaron y se cayo, su padre que aparentemente venia de la cocina por su delantal, corrió al ver a su pequeña casi llorando para ayudar.

- Voy por la caja de primeros auxilios - anuncio Lucia.

- ¡Papá no quiero ir al doctor! - chillaba la ojiazul.

- ¿Pero que dices princesa? Es solo una pequeña herida en el tobillo, no te llevaremos al doctor por eso - río divertido.

- N...No es por...por eso - sollozo la chica - mi corazón duele, duele tanto que ya no puedo soportarlo. ¡Solo sucede cuando veo a alguien!

Bernardo se quedo estático por las palabras de su hija, ni si quiera que decir o como reaccionar. Fue cuando llego su mujer haciéndolo a un lado para atender a su pequeña, Lucia tenia mucho mas tacto de lo que podría tener él, ya que en un dos por tres Annabeth tenia una venda y paro de llorar.
Bernardo viendo que sobraba allí se retiro mencionando que terminaría la cena, Lucia observo como su esposo mantenía un semblante bastante extraño era como cuando descubría algo que no le agradaba. En fin, tenía tiempo de sobra para averiguar que le ocurría, con tal, presentía que este fin de semana sería largo.
Cuando llego Tomi a casa su hermana mayor estaba en el sofá grande, parecía entretenida leyendo un libro que hace poco compro en una librería, para el pequeño esto era increíble Annabeth relajandose en la comodidad de su hogar, en tanto él lidiaba con sus problemas de captar sentimientos. Este mundo estaba patas arriba.
Vio como su mamá salia de la cocina a recibirlo, esperaba que no fuese ella la encargada de hacer los alimentos, de lo contrario, todos morirán intoxicados. Se relajo al notar su padre justo atrás de ella, llevaba un bol con una ensalada que tenía muy buena Pinta. Por unos momentos Tomás se compadecio de su progenitor, tener que trabajar hasta desfallecer y luego, venir a preparar la comida porque su esposa no sabe cocinar... es mucha mala suerte. Mejor el no decía nada, su situacion con Tomoyo era mucho peor ella le seguía mirando como un bebé en brazos, ese que mas recuerda en su niñez. Hoy lo acompaño hasta la estación de metro, Tomás intento conversar con ella sobre otra cosa que no fuese su hermana. Que mal que salio eso. La pelinegra alboroto sus cabellos, diciendo que él seguía siendo Tomi el bebé de su niñez y hablar cosas del ahora le era imposible. El rubio maldecia por lo bajo todo aquello, ¿Acaso Tomoyo era ciega? Desde hace bastante tiempo dejo de ser un bebé de brazos, puede que sea infantil de su parte pero... ¿Ella olvido su promesa? El casarse cuando ambos fuesen grandes, puede que solamente lo viese como un juego de niños. En fin, no podía seguir estancado sobre el pasado, también equivalía a cuatro años de diferencia entre ambos eso no se puede borrar, puede que lo suyo sea mas complicado comparado a lo de su hermana.

- Tomi, ¿Cuando llegaste? - decía la rubia, en tanto cerraba su libro.

- Hace poco... ¿Qué te paso en el pie? - le pregunto, quitandose su bolsa y sentandose a su lado.

- En el tren me han tirado como pelota, en fin... puedes imaginar el resto - bajo la mirada apenada, sobando su pierna lastimada.

Claro que sabia lo demás, Annabeth era experta en ser descuidada y torpe, es mas era un milagro que ese enano infernal no se haya dado cuenta de los sentimientos de ella. Que bueno, porque si de por si saldría lastimada, esperaba no ser debido al rechazo de el sujeto sino por la realidad de las cosas.

- Bien, chicos vallan a lavarse las manos la cena ya esta lista - menciono alegremente su madre.

Y bueno, lo demás estaba por verse.
Levi al llegar a su departamento no creyó que su autocontrol se fuese por el caño, aunque una parte de él sabía que esto ocurría tarde o temprano. Entro a la pequeña sala dejando su bolso en uno de los sofá, pensó que seria una buena idea empezar por recoger todo ese reguero; bolsas de papas fritas vacías, envases de refresco, ramen, almuerzos y otras cosas sin querer saber que eran.
Dios ¿Acaso ese par quería morir? Se les hacia muy difícil botar las cosas ya no necesarias, porque no les tenia otra explicación lógica para esto, a no ser que amasen verlo molesto. Si apostaba a eso último. Busco una bolsa grande negra en la cocina, que era la unica libre del desastre por los momentos. Empezó recogiendo los envases de ramen, de seguro usados por Isabella esa prima suya alérgica a la comida cacera, entonces lo demás debe de ser de Farlan. Por cierto ¿Donde estaba ese par? No quería volver a pedir algo a domicilio y hacer algo no era una opción. Suspiro undiendose en el sofá mas grande, esta bienvenida no era la que presisamente quería, menos llegando de la escuela con un día agotador. Al menos deseaba por una vez llegar a casa y no encontrar un desastre, bueno, a él precisamente no es que le desagradara limpiar era algo bastante entretenido de hacer.
Entonces el sonido de unas llaves se escucharon, Levi se levanto siguiendo su labor como si nada, los pasos ruidosos de aquel hombre sonaron hasta la entrada de la sala. Acto seguido una estrepitosa risa retuvó en el lugar.

- Hay que ver para creerlo, Levicienta hace nuevamente su aparicion - comento el hombre con acento vivaracho - venga primito, si sigues con esto te harás viejo antes de tiempo.

- Cierra el maldito pico, Farlan - refunfuño el joven. - ya tengo bastante con tu desastre como para también soporta tus bromitas absurdas.

- Si, no me he equivocado - se acercó a él, pasando un brazo sobre sus hombros - ya has comenzado a envejecer.

- ¡Callate de una jodida vez! - alguien grito de la nada, ambos parpadearon a la par - ¿Puedes dejar de meterte con aniki? Pareces un disco rayado.

- ¿Aniki? Si te recuerdo aqui el mayor soy yo - soltó engreido el mayor.

- Claro, claro. Tienes razón eres el mayor pero solamente en edad - Farlan se alejo del pelinegro, temblando hasta los cimientos - porque en cerebro eres el menor de todos.

Levi siguió con su tarea ignorando al par de idiotas que discutían, de todas formas siempre han sido asi peleando por cualquier tontería; cuanto le gustaría que toda esa energía la canalizaran en limpiar. Termino de recoger el vertero de la sala y fue a la cocina a botar esa porquerias, luego pensó que sería mejor ordenar algo de comer antes que el hambre apareciese. De pronto, algo vibro en el bolsillo de su pantalón haciéndole prestar atención, al meter la mano en el saco el artefacto que no paraba de dar vuelco; alguien lo estaba llamando. Se trataba de Petra.

- ¿Levi? Ya llegue a casa - se escucho la voz de la castaña al otro lado - esa reunión estuvo de muerte, ese presidente del cuerpo estudiantil esta loco. Pero olvidemos eso ¿Donde estas?

- En casa, arreglando el desastre de Farlan e Isabella - dijo con un tono de fastidio - ahora voy hacer milagros para aparecer comida.

- ¿Otra vez ordenaran comida? - pregunto la muchacha, un tanto alarmada - van a enfermar, ¿Acaso no le he enseñado a Isabella - san a cocinar?

- Ella es alérgica a la cocina, además, prefiero verla haciendo nada que metida haciendo desastres- Petra soltó una risita divertida - es menos trabajo para mi.

- Esta bien, creo que si te dijera "voy a tu casa a cocinar algo" no me dejarías - adivino la muchacha - por lo que solo quiero confirmar tu asistencia el día de mañana.

- Hay estaré sin falta - aseguro Levi - voy a pedir comida, nos vemos entonces.

- Nos vemos y ¿Levi? Cuidate.

Dicho esto la ojimiel corto la llamada, el pelinegro se quedo pensando un poco lo ocurrido en el tren con la holandesa. Sabia que tenia que contarle de ello a Petra, no es que hiciera algo malo solamente que él le gustaba hacer las cosas por delante, eso era una constumbre desde que tenia memoria.
Al otro día, Annabeth rebosaba de una energía infinita tanto como para preparar ella el desayuno, la holandesa desde pequeña amo todo lo relacionado con la cocina, como su mamá es un asco en ello pensó que sería buena idea aprender. Fue cuando su padre se ofreció a ayudarla con su comedido, no fue algún problema para ella pues aprendía demasiado rápido, pronto ayudaba a realizar las comidas del día.
Tomi bajaba las escaleras junto su padre de pronto sintieron un olor agradable, ambos se miraron sonriendo por ese hecho y salieron corriendo con rapidez. Al llegar a su destino se paralizaron, por lo menos Bernardo si, desde que habían llegado nuevamente a Japón su pequeña no había cocinado mas. Esto era muy extraño sin dudar de ello, si, Bernardo no había olvidado aquella frase dicha por ella, anoche le dio muchas vueltas al asunto tratando de encontrar una solución. ¡Ni si quiera le conto a su mujer! La cual calmo los nervios de Annabeth, de hecho,  ¿Como lo había hecho? Era como utilizar una clase de magia de la calma.

- ¿Qué hacen allí? Apresurese y sientese en la mesa - ordenó la chica, señalando al comedor con una ancha sonrisa - ¿Donde esta mamá?

- Vistiendose - contesto su padre - Pero... ¿A que debemos esta hermosa sorpresa?

- Hoy me tengo ganas de hacer de todo - respondió, con mucha ingenuidad - ya que, hoy saldre con Tomoyo.

Asi que era eso, pensó el hombre con la mano en su pecho suspirando. Freno el carro, ¿Por qué sintió alivio? Eso era completamente egoísta de su parte, no debía de mentirse mas a si mismo con eso, su pequeña Annabeth ya estaba creciendo y llegaría el día que no sería necesario sus cuidados. ¿Por qué temer a lo inevitable? Si ella estaba interesada en alguien no podría pararlo, pero si al menos averiguar de quien se trataba.
Lucia bajo las escaleras radiante debido al holor, de seguro su pequeña hizo el desayuno hoy, entro al comedor viendo la mejor de las imágenes. Annabeth con unos de sus delantales, en la mano una cesta de panecillos colocandolo en el centro y aquella sonrisa hermosa. ¿Acaso le ha pasado últimamente cosas buenas? ¡Oh claro! Ayer le menciono que saldría con Tomoyo, de seguro se uniría mas amigos, la mujer sabia como era la mejor amiga de su hija; ella es una chica muy radiante y llena de amistades. Nadie mejor que Tomoyo para expantar esa timidez de Annabeth.

- ¡Buenos días mis amores! - se anuncio la mujer, muy animada - Que agradable sorpresa cariño, por lo que veo estas mejor de tu pie.

- Si, solamente fue un rasguño mamá - comento, dándose la vuelta para volver a la cocina.

Esa aura que emitía la pequeña rubia era raro, Lucia tomo asiento junto a su esposo en tanto seguía pensando eso, Annabeth tenia una energía muy sutil pero contagioso; por una parte la razón era Tomoyo pero... ¿Y la otra de que es?
La muchacha sonreía muy contenta terminando de hacer el desayuno, hoy saldría todo a la perfección lo intuia en el aire, fue hacia la mesa colocando los platos en sus respectivos puestos. Luego tomo asiento junto a Tomi, que por una extraña razón la miraba medio raro. De pronto recordó como su hermano le ocultaba cosas, de eso trataría de hablar hoy con su mejor amiga. Y hablando de recordar cosas, tenia que mencionarle a sus padres ese pensamiento que rondaba su mente.

- Mamá, papá tengo que decirles algo - ambos le prestaron atención con sumo cuidado - Yo... pienso unirme al club de esgrima del colegio.

- ¿Ah? - pronuncio Tomi, no entendiendo nada - Aguarda, tu nunca has sido buena para los deportes ¿Por qué ahora quieres practicar uno?

- Espera Tomi - lo freno su madre - hija lo que dice tu hermano es cierto, ¿Qué es lo que te lleva a practicar eso a ahora?

- Bueno, ayer fui a una de las practicas del club y... me ha gustado un poco - bajo la cabeza apenada de sus palabras - p...pero si ustedes dicen...

- Haslo - todos voltearon al escuchar a Bernardo - si quieres practicarlo, solo haslo y ya. Annabeth acuerdate que llegara un momento donde solo dependerás de ti misma, no estaría mal comenzar a practicar desde ahora.

La chica sonrió de oreja a oreja tenia el consentimiento de su padre, no solo de él, su mamá asentia con la cabeza con respecto a las palabras del hombre. No obstante, el unico que parecía renuente a esta decisión era Tomi porque se concentro en su desayuno, olvidando a todos los presentes en la mesa. Ignoraría al pequeño solo por hoy, nada podría opacar su felicidad infinita.
Por otra parte Levi soportaba nuevamente a los latosos de sus primos, ellos sabían que se encontrarian hoy para ir a una cita. Isabella no paraba de gritar a los cuatro vientos lo buena chica que era Petra, ella le había ayudado para aprender a cocinar pero seguía siendo un desastre total. Había que otorgarle un premio a la castaña, hasta los momentos era la ubica en soportar todo un día a Isabella. ¿Acaso eso no era mucho?
Termino de arreglarse para salir de una vez por todas, quedo con la muchacha en encontrarse en una de las estaciones del metro, para ser mas preciso la primera cerca de una pequeña plaza muy concurrida. Ya casi eran las nueve y media se suponía que se verían a las diez, esperaba no encontrar mucha gente hoy en el tren. Bueno hoy era fin de semana, esas probabilidades era casi nulas.
Y asi fue, el metro estaba casi vacío salvo por unas jovencitas ruidosas que cuchicheaban y miraban a su direccion; eran tan obvias que resultaba patético. Observo su reloj aun tenia unos quince minutos de antelación, nunca ha llegado a un encuentro con Petra tarde y esta no seria la primera vez.
De pronto una de las chicas ruidosas se le acerco, noto como arreglaba el escote de su blusa atrevida, genial, como si fuese poco aguantarse sus ruidos fastidiosos tenía que soportar esto. ¿Acaso no sabia que parecía una ramera? Nunca debes confiar en tus atributos, podría poseer pechos grandes pero eso no era lo importante de una mujer. Mas bien era su manera de comportarse y personalidad, las escandalosas no van con él.

- Hola, mmm... ¿Sabes? Mis amigas y yo nos preguntabamos si tu - soltó una risita nerviosa - ¿Quisieras acompañarnos al karaoke?

- Pierdete - dijo alzando su mirada gelida, asustando a la chica.

La muchacha que poseia unos ojos castaños soltó un respingo de susto, se disculpo y huyo rápidamente del lugar; Levi era como una rosa bella pero espinosa. Llego a la parada fue el primero en bajarse del metro, ahora el grupito de ruidosas hablaban de lo grocero que fue con su amiga, aun asi seguía siendo muy guapo. El pelinegro subió rápidamente las escaleras llegando a la plaza, sin desaprovechar la oportunidad busco a Petra con la mirada. Hallandola sola cerca de unos arbustos, hoy vestia una falda azul que le llegaba hasta mas arriba de las rodillas, una blusa blanca con un logotipo de panda manga corta y calzaba unas sandalias bajas. Parecía algo nerviosa pues mecia su cuerpo hacia adelante y atrás, el ojigris soltó una risita divertida ocultandola con su mano claro, seria mejor dejar de hacerla esperar.
Cuando Petra encontró a Levi con su mirada creyó que su corazón paraba de latir, como se encontraba hoy era para morirse, su manera de caminar, moverse e incluso respirar le hacia verse atractivo. Hoy vestia una camiseta azul marino cuello en v, chaqueta negra de cuero hasta mas abajo del pecho, unos pantalones negros acompañados de un cinturón del mismo color pero con incrustaciones raras de metal, calzaba unas botas largas hasta un poco mas arriba del tobillo con cordones largos marrones. Sin duda aguapo hasta en uniforme. Comenzó a caminar hasta el con una sonrisa en los labios, ahora uno frente del otro compartieron unas miradas cómplices. El muchacho se acerco a ella alzando su rostro, la castaña cerro sus ojos en tanto un poco de sonrojo se podía percibir en sus pomulos, ojos gelidos lo encontró adorable por lo que cerro sus espacios. Fue un corto beso, casto por asi decirlo debido al momento y lugar. Entonces, Petra tomo la mano del chico sonriendole contenta a un Levi con un semblante diferente de cualquier otro, estaba completamente cautivado por esta chica. Y no pensaba soltarla jamas.

- Entonces, ¿vamos a una cafetería? - pregunto ella, con un eje inocente - he visto un pastel de manzana que quiero probar.

- Bien, vamos entonces - concordo con Petra.

Erwin creía que su "cita" no podía ser menos que aburrida, llevaban solo cinco minutos de recorrer esta plaza idiota y se veía fastidiado. Creo que fue una mala idea aceptar salir con esta chica, parecía muy linda sobre todo con esas poderosas razones pero que idiota fue, en el cerebro de esta mujer no habitaba nada. Solo una musica ridícula para no ser cruel. Hasta los momentos solo hablaba de ella misma, de sus insorportables padres, hermanos mayores huecos e idiotas, amigas solo superficiales que miraban solamente su popularidad y bien, pare de contar con mas cosas absurdas. 
Por un momento pensó que no sería tan malo asentar cabeza, solo salir con una chica pero no por diversión, lo contrario, porque la quisiese de verdad. Formar una pareja épica como Petra y Levi, ese par de seguro estaban en una de sus tantas citas cursis. Les envidiaba, por lo menos su mejor amigo tenia una chica que valia la pena, en cuanto él, bueno mejor guardaba silencio de ello.
De pronto sus retinas captaron algo bello, paro de caminar junto con aquella mujer parlanchina que no se dio cuenta de nada. Para Erwin fue una apareción divina, era Annabeth, vestia una braga de tela de rallas turquesa con blanco, un bolso de cuero marron utilizado cruzado por su pecho, calzaba unas zapatillas turquesa bajas; pero lo mas sorprendente era su hermoso cabello dorado, hoy permanecías trenzado hacia un lado. ¿Acaso dios se la mando para su salvación? Sea lo que sea no dejaría pasar esto. Desiso el agarre que tenia su acompañante en su brazo, poco a poco se acerco para mirarla mejor, parecía un poco incomoda mirando hacia todas partes como buscando algo o alguien.

- ¿Puedes creerlo Erwin - kun? - seguía la chica - ¿Escuchaste Erwin - kun?  ¡Erwin - kun!

- ¿Ah? Lo lamento dulzura me he dispersado un poco - comento el chico, algo actuado.

- Decía que... - la muchacha dejo las palabras al aire, viendo detrás del rubio - Erwin - kun ¿Acaso mirabas a la chica que se transfirió hace poco?

- Mmm... si, en verdad lo lamento tanto - sostuvo el menton de ella alzandolo - ¿Sera que puedes esperarme un poco en tanto voy y converso con ella?

- Espera un minuto, ¿Qué has dicho? - exclamó alarmada - no pienso esperar nada ¿Quien piensas que soy? Erwin - kun ¡Idiota!

Grito la muchacha abofeteando la mejilla del rubio con mucha fuerza, dejando de lado el rostro de él. Pataleo un poco luego se marcho dejándolo solo, Erwin acomodo su mandíbula un poco desencajada al igual que su mejilla ahora latente. Obviamente sabia que esa muchacha no congreasearia aquello, su vanidad se le notaba hasta por los poros su ego no lo permitiría. Sonrio de medio lado, caminando hacia donde estaba la holandesa aun mirando a todos lados, se desvío un poco de su dirección para somprender a la chica. Ubicándose detrás de ella coloco una mano en su hombro.

- ¿Qué haces por aqui sola Ángel? - susurro cerca de su oído.

- ¡Erwin! - grito alejándose de él, tapando su rostro sonrojado.

- Oh... has conocido mi voz - sonrió socarronamente - que linda.

Se arrojo a los brazos de ella quien soltó un gritito de susto, de pronto fue halado como si no fuese nada por alguien. ¿Pero que...?

- Eres peor que la plaga, Erwin - una voz se escucho - mirate pareces como una lampara colgante.

- Tomoyo - la menciono - debi saber que eras tu quien esperaba Annabeth.

- Y yo pensaba que tu intuición de casanova nunca fallaba - chasqueo la lengua divertida - pero ya ves, aveces las cosas pueden resultar como uno no quiere.

En tanto Petra y Rivalle conversavan tranquilamente en un café, bueno, al menos la castaña relataba los puntos de la reunión. El presidente de estudiantes, un chico llamado Aururo con aspecto de un viejo pero realmente joven, admiraba profundamente al ojos gelidos tanto que en algunas ocaciones lo imitaba, claro, pero se pasaba de la raya como ayer. Fue tanto su brutalidad que, aun viendo vestido a Erwin con el uniforme de esgrima no le dio oportunidad a cambiarse. Levi casi se atragantaba al escuchar eso, ese Aururo merecia una felicitación suya por hacer semejante cosa, Petra intuyo el pensamiento de su novio porque le llamo la atención golpeando su mano.
En fin, siguiendo con su relato la chica menciono el viaje que tendrían pronto todas las clases, se había elegido masivamente que el lugar seria una pista de patinaje. Para Hanji fue como un paraíso terrenal, era las pocas oportunidades que todas las clases estaban juntas, por lo que viviria ese momento al máximo. Claro, allí estaría Levi y Erwin para fastidiarlos, apostaba que ese era su hobit favorito.
En cuanto al festival del próximo año sería inolvidable, ya tenia hasta un croquis de donde estarían los puestos de comida, aun no se organizaban con respecto que haría cada clase pero eso seria poco a poco. No había mucha prisa, eso seria un éxito sin duda alguna al igual que el festival pasado.

- Ya hemos hablado mucho de mi - dijo, cortando un pedazo de pastel y llevandoselo a la boca - luego de irme a la reunión de ayer. ¿Fuiste a casa de inmediato?

- Si, aunque debo considerar las cosas raras que ocurrieron ayer - comento tranquilo, tomando una tasa de café - sobre todo con esa amiga tuya nueva.

- ¿Annabeth? - parpadeo sin entender - ¿Qué ocurrió?

- Ambos nos fuimos en el mismo tren, de hecho, nos fuimos juntos todo el trayecto hasta el metro.

Hubo algo que inmediatamente se desconecto en Petra, era como si dejase de ser ella de sopeton. Es el mismo sentimiento de la otra vez cuando vio a Levi y la holandesa a solas, se parecía a un lava corriendo con prisa sobre sus venas y ese calor abrazador. Tenia rabia, rabia por esa pequeña rubia aprovechada de su novio ¿Acaso fue ella la de la idea? Ya que de Levi seria muy raro.

- Para nada porque fui como su perro guardián, me pregunte hasta como sobrevivió al tren hasta hora - siguió relatando el chico - fue cuando la imagen de Tomoyo cruzo mi mente.

- ¿Ella te pregunto lo de irse los dos? - exclamó, temblandole la mano.

- No, ni lo haría en mil años luz - aseguró su novio - fui yo. Menudo milagro que hice, la trataron como una pelota de pinpon.

- ¿Pelota? - soltó una risa amarga.

- Hasta se cayo y tuve que ayudarla - tomo un trago de su tasa de café - bueno, tu sabes como son los viernes en la tarde el metro.

El pelinegro se quedo en silencio observando a su novia, el mas que nadie sabia lo frágil del carácter de ella, al parecer horita estaba teniendo ese tipo de momentos. Claro que antes le daba este tipo crisis siempre cuando se le confesaba chicas, obviamente las rechazaba en seguida como las del tren. Si embargo, esta reacción le parecía un tanto extraña de su parte, bueno, la holandesa es amiga de ella no suya debería de estar agradecida mas no lo contrario. Eso lo llamaba celos.

- Pero... me di cuenta de algo - la miro de manera intensa - que solo la ayude porque es amiga tuya, sino fuese asi ni la hubiese mirado.

Petra se paralizó ante tal confesión de su novio, le basto solo eso para volver a la realidad. Levi jamas haría algo para dañarla, menos cometería ese acto con esa pequeña rubia, sobre todo ella era el tipo tímida y reservada evitaba a la gente. Mas que todo, ya no es mas la "chica nueva" se convirtió en su amiga.

- Eso es bueno de tu parte, ayudar a mis amigas - le tomo de la mano - Anna - chan necesita dejar su timidez y no estaría demás darle una ayudadita con eso.

Esto era el colmo de los colmos, pensó Erwin, ser arrastrado a una salida de chicas no era tan malo pero, ser arrastrado estando Hanji e Yrmin en este grupo era el colmo. De todas maneras ¿Por qué no se había ido a casa? Fácil, Tomoyo lo tenia casi amarrado del cuello como si fuese un perro. Según Christa esto no es una salida de chicas, mas tarde se reuniría junto con los chicos en un restaurante de comida rápida para almozar, solo pasearían por un centro comercial para comprar algunas cosas. Ojala fueran pequeñas cosas pero, Tomoyo casi compraba el centro comercial entero y él era quien cargaba las compras, Christa como siempre su alma bondadosa se manifestaba, reclamo para liberarlo de semajante tarea. Envano. Yrmin hizo de las suyas alejandola de allí exclamando a los cuatro vientos que no existía mejor trabajo para él que ese, por unos segundos Erwin pensó llamar a Reiner y Berthordt para hacer venganza. De todas formas, por allí tambien handaba Annie junto con Carolina, ¿Qué podría perder? Una sonrisa malisiosa se formo en sus labios. El rubio pregunto a que horas se reunirían con los chicos, Tomoyo refunfuño que a las doce y media, lo cual, no faltaba mucho ahí podría olgasanear todo lo que quisiese. Pero no contaron con que el muchacho pediria ir al baño, Hanji casi lo detiene proclamando que los esclavos no tenían descanso, mejor hacerse en los pantalones. Fue cuando intervino Annabeth diciendo dejarlo en paz unos segundos, ya habían jugado bastante con la paciencia del chico.
Muchos chicos perseguían a Christa e incluso Armin pero, para Erwin no existía otra diosa mejor que la holandesa para él. Le sonrio de oreja a oreja pero no como un casanova, era la genuina sonrisa del rubio haciéndola extremeser lo mas mínimo de su ser. Paso por un lado de ella acariciando su cabeza y marchandose del lugar apresurado, Annabeth llevo las manos a su pecho que ahora sentía un millón de agujas en el. Tomoyo se dio de cuenta, se le quedo mirando con mucha perspicacia, era cierto lo que Tomi le había dicho su amiga tenia una ligera atracción por ese rubio. Pero no solo ella era mutuo. Es mas que decir viniendo del Smith aquella fama de playboy de cuarta no le ayudaba mucho, mas sin embargo hoy luego de mucho tiempo volvió a ver su sonrisa genuina. ¿Acaso estaba dejando caer sus capas?

- Tomo - chi - la pelicaoba se apoyo casi en su espalda - ¿Vamos a la librería si?

- Ok, aguarda - se alejo de ella acercandosele a la ojiazul - Annabeth vamos a la librería ¿Vienes?

- Yo...yo me quedo esperando a Erwin - las dos chicas abrieron los ojos a par - el no sabe donde nos encontraremos, puede perderse.

- Anna - chan a ti... - hablo Hanji.

- Esta bien - suspiro cansada la pelinegra - no nos moveremos de allá hasta que llegues, ¿Entendiste?

- Si - sonrió la chica.

Erwin aun mantenía una sonria sádica en sus labios, ya vería esa Yrmin cuando viese a Reiner detrás de su "amada" Christa, este era su venganza por llamarlo sirviente de cuarta. Salió del baño con los ánimos repuestos, de seguro aquellas vacas locas cargaban sus propias cosas por lo que él daría una vuelta y... Sus ojos se abrieron a par de la impresión, frente de él se encontraba aquel Ángel caído del mismo cielo mirando a todos lados, tal cual como la vio esta mañana. ¿Acaso lo buscaba a él? Una fuerte sensación lo invadió como un torbellino, su corazón latia fuertemente como queriendo decir "estoy aqui y sigo vivo". Se acerco con pasos pausados hacia ella, cuando cruzaron mirada la sostuvieron firmemente, ahora el sentimiento los invadia a ambos. Pero como dice el dicho "nada dura para siempre", ya estando casi cerca un pequeño niño de unos cinco o seis años, ojos saltones verdes, cabello negro y cara redonda se pego a las piernas de la chica.

- ¡One-chan! - exclamó el infante.

Ahora si era peor que nada, pensó Erwin en tanto estaba sentado en una banca con aquel niño del infierno, la holandesa hablaba con Tomoyo por su móvil explicandole su situación actual, que sin duda, parecía sacado de una películas de comedia negra. ¿Un niño extraviado? ¡Menuda suerte del Smith! La rubia colgó con un semblante tranquilo, se acerco a ellos finjiendo normalidad.

- Tomoyo ha dicho que nos veríamos en el restaurante de comida rápida - relataba la chica - no hay problema con separarnos horita, la prioridad es conseguir a sus padres.

- Ya veo - suspiro cansado - Entonces, niño dime ¿Como te llamas?

- One-chan dejemos a este horrible cejon y tengamos una cita - dijo el chiquillo, arrodillado frente la rubia y tomando su mano.

- ¡Oye! Escucha cuando alguien te habla pequeño bribon - le grito el mayor, con un motón de venas brotando de su cara.

- Pierdete, vejestorio - sentencio el infante con un tono grave.

¿Vegestorio? ¿Cejon? ¡Esto era el colmo! el comportamiento de este niño le estaba llevando al extremo, además, con ese tono de voz le hizo recordar a su infancia. Sobre todo a un chico doblemente amargado, si, a su mejor amigo Levi. Erwin sono sus puños acompañado de una cara sádica, era el momento de dar escarmientos.

- ¡Erwin! So...solo es un niño, miralo - lo detuvo la rubia, el muchacho trato de mirar al chiquillo pero solo observo ese semblante serio. Igual a Rivalle - además debe de estar perdido y no encuentra a sus padres.

- Este crío, es peligroso - miro con vista de alcon el rubio.

- Dime, ¿Como te llamas? - pregunto sonriendo.

- Tamaki - respondió, nuevamente cambiando de rostro - oye One-chan ¿Ese vegestorio es tu novio?

- ¿Eh? ¿Erwin? N...no lo es - sonrio un tanto forzado, sintiendo un aura oscura a su espalda - solo es un buen amigo.

- Que alivio, eso quiere decir que aun tengo oportunidad con One-chan.

Si, Erwin estaba a punto de botar todo su auto control por la borda. ¿A quien demonios le importaba si le daba un escarmiento? Sus padres deberían de estar hasta agradecidos al hacerlo, venga que tener un hijo tan maleducado como este era una mala suerte. Se acerco con fuertes pasos al chiquillo que lo miro con ojos gelidos, sin duda era bipolar a tan corta edad, si lo pensaba mejor era como ver una combinación bizarra de Levi y él. Se arrodillo a su altura, acto seguido comenzó a halar sus mejillas como si fuese una masa. Tamaki trataba de hablar para que lo soltase, sus ojos saltones se llenaron de lágrimas del dolor ¿Y donde estaba Annabeth? Mirando hacia informacion, bueno, su nivel de concentración era de dios porque ignoraba los gritos del infante. Erwin sintio que la holandesa se daba la vuelta por lo tanto soltó al niño, Annabeth comento ir a informacion para preguntar por los padres del infante.

- No me dejes con este loco One-chan - lo señalo usando su voz grave.

- Erwin no te hara nada ¿cierto? - le sonrio con ingenuidad, el rubio asintió - ahora se un buen niño y espera aqui con él, yo regreso en seguida.

- Es...espera ¡One-chan! - escucho una risa atrás de él - acabare contigo cejotas.

- Te reto hacerlo.

Annabeth fue rápidamente para preguntar por los padres de Tamaki, nada se sabia y eso que hasta por las bocinas reporto el niño como perdido, parecía como si se lo hubieses tragado la tierra. La recesionista le pidió que dejase los datos de ella y un número, puede que en cualquier momento preguntasen por él. Luego de dejar lo necesario en ese lugar dio la vuelta para volver con ese par, la verdad solo quería volver a reunirse con Tomoyo y las demás, estar con un niño y Erwin no estaba en sus planes. Hasta pensaba sobre comprarse un libro que le vio el otro dia a Levi, nunca tendría las agallas para pedirselo prestado. Entonces camino hacia la banca donde dejo a ese par, seria mejor dispersar sus pensamientos sobre cierto pelinegro de ojos gelidos, por un momento se pregunto ¿Qué estaría haciendo? Pero no le duro mucho ese pensamiento, su rostro se quedo en blanco al igual que su mente, frente a sus ojos Erwin y Tamaki hacían una batalla absurda de haladas de mejillas. Bien, a primera vista parecían no llevarse a las maravillas pero luego, los dos soltaron sus rostros y rieron a la par. Annabeth pensó que rubio seria un gran padre, solo bastaba con mirarlo junto con el pequeño Tamaki para saberlo. 

- ¡One-chan! - grito el niño, arrojandose a ella - ¿Podemos ir a comer un helado?

- Mmmm.... - miro al rubio él se encogio de hombros - esta bien.

- ¡Bien! - dio saltitos de felicidad - pero pagara el vegestorio de Erwin.

Ni pensar que probablemente hicieron las pases, que ingenuo de su parte. Tamaki camino adelante y tomando la mano de la rubia, volteo hacia donde estaba el rubio alzando su rostro mostrando su mueca de prepotencia. Ese maldito mocoso ¿En verdad no era familia de Levi? Aunque claro en lo físico no se parecían en nada, pero una parte de su personalidad retorcida se parecía a su mejor amigo.
Entraron a la heladeria e inmediatamente, Tamaki revoloteo rápidamente hacia el final de la fila, el chiquillo no paraba de mencionar que quería barquilla de chocolate bastante grande. Al llegar su turno pidió su orden, Annabeth creyó que el niño era bastante dulce, Erwin le hizo seña para que también pudiese algo para ella, al comienzo estuvo renuente a hacerlo pero termino por obedecer.
Tomaron asiento cerca de la vidriera principal con la finalidad de poder que Tamaki viera a sus padres, pero nada el niño parecía estar bastante tranquilo y mencionaba no conocer a nadie. Pronto seria la hora de reunirse con los demás, Erwin comenzó a inquietarse un poco, el había preparado una venganza para Yrmin y quería verla en vivo no contada por alguien mas. Bien, terminado el helado halo la mano del niño y salieron del lugar, al comienzo apareció fastidiado de tal atrevimiento pero, termino por dejarse llevar por el rubio. Recorrían el centro comercial en busca de sus padres, Tamaki comentó que la última vez en verlos fue en las escaleras eléctricas, solo desvío su mirada a Annabeth y despues desaparecieron. El rubio sintió la vena de su rostro estallar, por eso sujeto los dos brazos del chiquillo y lo alzo de manera que quedaba colgando sus pequeñas piernas, Tamaki gritaba y pataleaba pero al cabo de un rato reía a gritos. Todas las personas que pasaban se les quedaba mirando, pero soltaban risitas divertidas otras como jovencitas susurraba lo lindo que era. En tanto Annabeth estaba encantada, estaba viendo una nueva faceta en el rubio descubriendo que no era como aparentaba ser, en realidad Erwin es un chico un tanto infantil e impulsivo. Ojala los demás vieran eso de él y no su personalidad casanova, siendo de esta manera no le daría miedo tratarlo.
De pronto el chiquillo salio corriendo halando la mano de Erwin hacia un lugar, Annabeth les costo agarrarle el paso pero los encontró, estaban al frente de una vitrina llena de puras plantas. Tamaki relato que su mamá vino el dia de hoy al centro comercial por esa razón, pensó por un momento que tal vez estaría aqui y no en otra parte. Ambos rubios se miraron entre si entristecidos, por mucho que Tamaki aparentace ser maduro en el fondo seguía solo siendo un niño. Annabeth se arrodillo a su altura sujetando sus manitas, le prometió que encontrarían a su padres en tanto ellos estarían con él.

- One-chan ¿Puedo pedirte algo? - ella asintió con la cabeza - ¿Te casarías conmigo cuando sea grande?

- ¡No te aproveches de la situación! - grito de manera infantil Erwin.

- ¿Tamaki? ¿Eres tu Tamaki? - se escucho una voz detrás de ellos.

Al voltearse los ojos del infante se agrandaron como platos, salio corriendo en tanto nombraba sin parar a su madre, ella estendio sus brazos recibiendo a su pequeño y contrayendolo mas para si. Ambos madre e hijo lloraban de la felicidad, luego se les unio un hombre igual al infante pero version adulta, parecía algo fatigado por tanto correr pero al ver a su hijo soltó un suspiro de alivio. Ahora los tres se abrazaban de manera rara pero, eso quería decir que en verdad estaban preocupados por el. Erwin creyó que este era el momento idóneo para marcharse, sin embargo no conto con ver devolverse a un Tamaki junto a sus padres. El chiquillo los presento como los chicos que le cuidaron, la madre no sabia como agradecerles el favor y su padre igual. Annabeth se conformaba al ver a Tamaki feliz, por mucho que Erwin le costase admitirlo concordaba con su amiga, no existía nada mejor para un pequeño que el estar con su familia.

- Bueno, apresurate y despidete Tamaki - lo animo su mamá.

- Gracias por todo, One-chan - abrazaba con fuerza a la chica.

- Cuidate mucho Tamaki - kun - se despidió de el, la rubia.

- Oye, vegestorio Erwin - los adultos soltaron un respingo de la impresión - algun día volvere por One-chan no perderé ante ti.

- Aqui te esperare - sonrío socarramente.

Luego cuando voltearon para marcharse, Tamaki detuvo al rubio para darle un abrazo y susurrarle un gracias. Annabeth río divertida ante la expresión del rostro de Erwin, al parecer no entendía el arrebato del pequeño pero si algo. Se gano la amistad de Tamaki al final, volteo a ver la aun sonriente rubia y pensó que ella definitivamente era diferente a las demás con las que ha salido, no sabia si pensar esto como una cita bizarra pero cita al final. La holandesa sintió la mirada del Smith sobre ella, volteo observando nuevamente esa expresión soñadora en él. Se sentía atraída, como una especie de imán ante esa cara del rubio ¿Qué significaba eso? Su rara enfermedad hacia nuevamente aparición.

- ¿Erwin? - una voz grave hizo romper el hechizo - pensé que estarías en una de tus conquistas... Annabeth.

- ¡Ya sali! No sabes la fila del infierno que hay allí dentro - río con gracia, colocando una mano en su hombro - ¿Annabeth y Erwin?

Definitivamente hoy no era el dia de la suerte del rubio, porque de lo contrario, jamás se hubiesen encontrado con la parejita del año. Petra y su mejor amigo, Levi.
Listo, pensó Tomoyo en tanto caminaba de un lado a otro, ya era la hora del encuentro y nada que aparecía ese par. Estaba segura de algo, a ese niño ya le consiguieron a sus padres ¿Comó lo sabia? Su intuición nunca le ha fallado nunca. Matarían con las manos desnudas a ese maldito de Erwin.
De pronto vio como dos personas conocidas por ella, entraron al local con sonrisas anchas señalando a la mesa donde se encontraban. ¡Maldicion! La alarma de su cerebro se activo, Reiner y Berthold no eran presisamente personajes buenos para estos momentos. Voltio hacia donde estaba Annie, permanecías tranquila mirando hablar a Eren y sus morisquetas. Luego paso a observar a las tranquilas Yrmin y Christa, ellas si reían a par por las ocurrensias de Sacha patata explicando las propiedades de la carne. Entonces, llegaron a su mesa saludando a todos, Yrmin apreto los puños y dientes ¿Quien demonios invito a este par? Hasta donde tenia entendido nunca salio de su boca invitarlos, mucho menos algunos de los presentes. Al menos que, al menos que... ¡Ese engendró del demonio!

- ¿Como estan chicos? - saludo Reiner, con una sonrisa ancha - alguien nos invito espero no oportunarlos.

- ¡Que va! - dijo Yrmin con ironía - llegan en un momento exacto, cuando vamos a pedir nuestro pedido. ¡Pero que lastima! Ya no hay puesto.

- No creo problema eso - la voz de Christa retumbo - hay un espacio cerca de mi y... ¡Donde esta Eren también!

La morena de pecas fulmino con la mirada a su amiga, no mentiría que adoraba la bondad de ella pero en este tipo de situacion como desearía verla callada. Reiner pensó en la rubia como un Ángel del cielo, deseria que fuese su mujer en un futuro próximo, le agradeció por el gesto tomando la iniciativa de sentarse al lado de ella. Por otro lado, Berthold fue a tomar asiento con Armin y Eren, el cual este último saludo con energía al pelinegro. La que estaba fastidiada de este hecho raro era Annie, bueno, por mucho que estuviese ella siempre transmitía con su rostro esa sensación; Carolina dandose de cuenta del estado de su amiga, trato de preguntarle sobre ese "alguien" que los invito. El chico sin apartar la mirada de la rubia desinteresada, menciono al benefactor como Erwin. Yrmin casi le da un puño a la mesa escuchando eso, ¡Es que lo sabia! ¿Donde estaba ese maldito engendró? Aun no llegaba con la holandesa, de seguro escapo o mantenía a Annabeth solo para él. De todas maneras, lo mataria una vez ponerle los ojos en sima.

- Berthold - sempai ¿En verdad puede ayudarme con lo que le dije? - preguntó entusiasmado Eren.

- Mmm... pensé que se los pedirías a Reiner, con el tienes mas conexión que conmigo - menciono sin malisia.

- Si pero... - trato de decir él.

- Mejor hagalo sempai - Armin le pidió con una sonrisa incomoda - sintiento que jamas dejara de fastidiar hasta conseguirlo, sobre todo nos sacara canas verdes a Mikasa y a mi.

Annie poso su cara encima de su mano, como de constumbre aguardo silencio mirando las personas a su frente. No se mentiría con cosas absurdas, ella había solamente asistido por esa persona especial para su corazón, podría aparentar ser desinteresada a todo el mundo pero también era humana. Y como humana tenia sentimientos por otros de su especie, aunque claro, para sentir algo como ahora paso por un largo proceso. Tampoco era idiota, desde que tenia memoria uno de sus amigos mas cercanos fue Berthold, sabia de su parte no sentia tal amistad iba mas allá de eso. Lo lamentaba por él pero jamas puedes cambiar la realidad, ni mucho menos taparla con un dedo, ella estaba interesada en otra persona de este pequeño grupo. Pero no se trataba del chico.
Yrmin se sentía la mujer mas desichada de todas, fulminaba con la mirada a Reiner soltando sonrisitas con Christa. Acaso... ¿Acaso no tenia otra cosa que hacer? De hecho pensó del rubio ser gay, como de constumbre lo observaba de arriba hacia abajo con Berthold, seguro eran pareja o amantes ¡Qué sabia ella como se les decía! Soltó un suspiro fijando su castaña mirada en su otra amiga. Annie. Al menos permanecía serena, por mucho que estuviese el pegoste del pelinegro, ella solo tenia ojos para ese pedazo de idiota que quería. Mejor no decía nada, la morena no era precisamente la fuente de los buenos gustos, al acordarse del chico que le gustaba hasta arcas le daba. Si. Tenia problemas psicológicos.
En otra parte Petra reia divertida al lado de Annabeth y Levi, la castaña maliterpreto las cosas al ver a los dos rubios juntos, hasta estuvo a punto de pegarle a Erwin por aprovecharse de la chica. En fin, se sintió aliviada al escuchar toda la historia en boca de la holandesa sobre todo, esa parte del mini Erwin y Levi combinados lastima que los encontraron tarde. De la misma manera, la castaña le relato como ella y su novio terminaron en el centro comercial. Luego de retirarse de aquella cafetería, la ojimiel tenía el plan de ir a un acuario hasta los voletos tenia pero aconteció que la chica se olvidó de realizar una compras, Aururo presidente del centro de estudiantes le dio una lista con los materiales necesarios para la próxima reunión a darse; el punto fue que a Levi no le agrado aquel descuido. Como se encontraban cerca del lugar, ambos decidieron aprovechar la oportunidad y realizar las compras.
La holandesa pregunto sobre su plan de ir al acuario, Petra se vio un poco desanimada respondiendo pues aunque aun tenían tiempo, tenían otras cosas en la lista por buscar.

- ¡Ya se! - junto sus palmas la castaña - ¿Y si vienen con nosotros al acuario? Tengo otros boletos de sobra, pensaba darselos a Annie para que invitara a alguien. Pero pensandolo bien, vengan con nosotros.

- ¿Eh? Es... ¿Estas segura? - pregunto tímida la rubia - no... no quisiera incomodarlos.

- ¡Para nada! - sujeto sus manos a la vez, sonriendo - Vayamos juntos a hacer muchos recuerdos divertidos. ¿Si?

- B...Bueno... - volteo buscando la mirada del rubio - si, si Erwin no tiene incombeniente...

- No lo tengo - sonrió, prepotente con sus brazos cruzados - si tu en verdad quieres ir, pasaría por alto lo demás.

- ¡Perfecto! - exclamó Petra, muy entuciasmada.

- Fabulosa la idea y lo que quieran pero, - la voz grave de ojos gelidos se escucho - les recuerdo una sola cosa. Faltan cosas por comprar, descuidados.

Colocándose en marcha, la seguiente parada sería la librería para comprar un excelente libro sobre festivales. Petra caminaba al lado de la holandesa, no paraba de decirle muy contenta que se encontraba de verla una parte de ella se sintió extraña, hace unos momentos malinterpreto a la rubia por dejarse llevar a los celos. Pero la verdad era que la holandesa en ningun momento se ha dirijio a Levi, bajo esa perspectiva es como solamente para ambos fuesen personajes de relleno en alguna película. El pelinegro fue claro al mostrar su impresión al verla, de hecho, la llamo por su nombre con ese toque de ignorancia absoluta; luego de escucha el relato paso olímpicamente de ella. Si. Era exactamente como el mismo le dijo, solamente le ayudó por ser su amiga. No debía de sentir celos de una amistad como la de Annabeth, nunca existiria una razón para alejar a Levi de ella, ni mucho menos algo para sacar esa timidez en la holandesa. Si eso era asi ¿Por que sentía una inseguridad en su pecho? ¿Y por que veía una rara aura envolviendo a Annabeth y Levi, aun estando en silencio? No, esos pensamientos eran ridículos lo mejor sería descartarlos ahora.
Entraron a la librería e inmediatamente Petra salio corriendo al ver el libro, Erwin noto algo interesante por lo que solamente quedaron Levi y Annabeth. Ella se sentía un poco incomoda, recordó su nueva enfermedad de ayer al llorar cuando vio a Levi marcharse. Por otra parte ya se sentía mejor, aunque ese cosquilleo en su cuerpo estuviese, no tenia ganas de llorar y eso era bueno. La rubia giro hacia los lados y fue que una felecidad recorrió su piel, dejando a un pelinegro alumbrado por la reacción de la chica, muy atrás de ella para ver lo que desde hace mucho quería. El libro del otro día. Debido a Tamaki con la cuestión de hallarse perdido, perdió la oportunidad de comprarselo pero ahora no lo dejaría pasar. Levi la siguió atrás arqueando una sola ceja, ¿Desde cuando era entuciasta? A de ser por un polvo blanco en su comida o... drogas. Mas sin embargo, dejo ese pensamiento a un lado cuando vio ese libro. Oh... no estaba mal, aquella pequeña sabia escoger muy bien sus lecturas, una parte de él sabia que Annabeth se lo vio en el espacio secreto. ¿Por que no se lo pidió prestado? Digo asi se ahorraba un motón de tiempo y dinero. ¡Pero claro! Esta chica no era de esas, es presisamente parecido a lo del metro. Ni en mil años luz pediría eso por si misma.
De pronto la chica empeso a dar saltitos, no alcanzaba el libro, bueno él presisamente no es el gigante que aparece en la biblia. Ese que derroto el tal David. Pero si era mas alto que esa pequeñeja, se acerco para sujetarlo y dárselo pero... Annabeth lo tomo con una sonrisa en sus labios, prácticamente saboreando la victoria. No obstante, la mala suerte de la muchacha hacia nuevamente de las suyas porque quedo tambaleandose en un solo pie, en unos momentos caería al suelo sin rechistar no sabiendo lo que ocurría a continuación. Un fuerte pecho la protegió de caerse, abrió sus ojos ya pasando el susto del momento pero al voltarse se congelo; no, no, no podía estar pasando o ¿Si? Frente a frente muy cerca de su rostro tenia los ojos grices de Levi clavados sobre ella. Fue la primera vez para la holandesa presenciar esa expresión en el muchacho, parecia impresionado como si hubiese notando algo que jamas vería. Sin embargo no se trataba de eso, Levi sentía el palpitar de su corazón muy fuerte al estar cerca de Annabeth de esta forma, él no es del tipo penoso pero si lo toman por sorpresa asi, podría olvidar sus principios y botarlos.
¿Y que hacia en estos momentos Erwin? Parado a unos cuantos metros de ellos en silencio, al comienzo le temblaba el cuerpo de pies a cabeza; la manera que Levi miraba a Annabeth no era común, ni mucho menos la de un compañero a otra compañera. Esa mirada se la das a una mujer.
Fue en un arrebato cuando decidió intervenir, mejor horita que Petra no se encontraba cerca. Camino con pasos ligeros sin si quiera titubear, entonces tomo el libro de las manos de la rubia al igual que la separaba y la colocaba estable.

- ¡Dios! Menudo descuido ¿No? Annabeth - hablo con tranquilidad Erwin, mirando de reojo a Levi. - pero menos mal que nuestro AMIGO Levi esta para salvarnos.

- Voy por Petra - fue lo unico que salio de sus labios.

Dio la vuelta caminando en direccion contraria de donde venía Erwin, en tanto el rubio verificaba si la chica estuviera bien Levi debatia con si mismo. El mas que nadie sabia lo peligroso de esas sensaciones, por lo tanto, haría borrón y cuenta nueva. Nada de eso sucedió nunca.
Annabeth se sentía sumamente intranquila, por mucho que quisiera olvidar la sensación calidad de su pecho no podía, tener el rostro del ojos gelidos cerca a ella le ponía de nervios. Obviamente esa rara enfermedad hizo su aparición, al menos no tuvo ganas de llorar era un progreso; por una rara razón un alivio al ver a Erwin ayudandola.

- Aqui tienes - le extendió el libro, Erwin sonriendo - ¿Sabes? Si no quieres ir al acuario esta bien. Petra lo entendería.

- ¿Eh? - no comprendía la muchacha - ¿Por que dices eso?

- Tu cara - la señaló - lo dice todo, es como "no me sentire comoda si voy con ellos ". Annabeth, yo no me opondria a eso.

- Bueno... - bajo su mirada al suelo, juntando sus manos - una parte de eso tienes razón. Mas sin embargo, pienso ir de todas maneras.

- Annabeth, tu... - intento decir.

- ¡Ya estamos listos! - alzo la voz alegremente, Petra con bolsas en sus manos - vámonos directamente al acuario, creo que alli hay un restaurante. ¿No Levi?

- Mmm... si - contestó.

- ¿Qué esperamos? Andando Annabeth.

Sin mas preámbulo, la castaña tomo de los hombros a la Granchester sacandola del local, ambos chicos no tuvieron mas que seguirles atrás.
Tomoyo picoteaba su almuerzo con desgano, había pasado una hora completa y nada que aparecia Annabeth con Erwin, peor aun ni si quiera un mensaje con su paradero. Ya habiendo pasar tanto tiempo no tuvo mas remedio que ordenar, además que los chicos morían de hambre sobre todo Sacha patata; sino fuese por Hanji hubiese atacado a la comida de una familia. Ahora permanecía tan relajada al lado de Connie, el chico se reia a carcajadas junto con Jean y un Marco apenado. Por un segundo olvido a aquellos dos solo notando a Jean, lo conocía desde la partida de su mejor amiga era un chico sumamente petulante, no le importaba pasar ensima de los demás con tal de conseguir lo que queria. Pero debajo de todas esas capas de soberbia, existía un muchacho sumamente preocupado de su alrededor ¿Y como sabia esto la pelinegra? Bueno, Jean cuido de un pajarito lastimado hasta verlo completamente recuperado y asi liberarlo. ¿Podría llamarlo flechazo? Tal vez porque desde ese momento no volvió a verlo de la misma manera, aunque tuviese sentimientos por él nunca fue capaz de decirle; no solo por esa actitud suya era lo de menos. La razon era Mikasa Ackerman. El muchacho llevaba enamorado de ella desde hace bastante tiempo, si, Tomoyo los conocia desde hace mucho igual; daba igual de todas formas porque la asiática amaba a Eren. Lastima por ella porque el ojos aceitunados solo amaba a alguien, y ese alguien era el esgrima la cual sin duda destrozaria a Mikasa. Pero nunca sería capaz de decirle algo asi.

- ¿Qué pasaría con Anna-chan? - pregunto Hanji, sorbando su cocacola - ni me digas que ha caído en las garras de Erwin porque...

- Ni lo digas en broma - se metió una papa frita en la boca - de lo contrario, te juro que lo acabo con mis propias manos.

- En ese caso, - se sento alguien a su lado - te ayudaré. Ese maldito bastardo tiene que pagar por lo que me esta haciendo pasar.

- Vamos, vamos Annie - la miro con gracia la de lentes - ¿Qué puede haber de malo en eso? Digo, se supone que Berthodtl es tu amigo desde la infancia.

- ¡Al demonio con eso! Hanji - apretó los dientes, la rubia - si permanesco un segundo mas junto a él, vomitare mi poco almuerzo.

- Mirenlo por el lado positivo chicas - río por lo bajo, la Zoe mirando a la de pecas - el prójimo siempre la debe pasar aun mucho peor que nosotras.

Y era cierto, Yrmin estaba a punto de matar con la pajita de su refresco a Reiner, en su mente maquino un montón de ideas; desde hacerle tragarselo hasta clavarselo en alguna parte del cuerpo. ¿Por qué demonios le sonreía tanto Christa? ¿Acaso no se daba de cuenta de sus intenciones? Bueno, la rubia de ojos azules es sumamente amable con todas y todos, pero sobre todo, era demasiado ingenua. Un hombre como Reiner, ni viviendo todas las vidas posibles merecería a su amiga y él lo sabia muy bien. ¿Entonces por que? La respuesta era sencilla: tenia un capricho con ella. Es como cuando en el preescolar te impones a tener un juguete, pero resulta ser que dicho juguete lo tiene otro niño aun asi no te rendirías porque lo deseas. Yrmin clasificaba los sentimientos del rubio de esa forma, cualquiera en su posicion lo haría de esa manera. La unica que supiese de sus pensamientos era Annie, por mucho de su distancia la rubia parecía adivinar sus pensamientos con una mirada. Era intuición.

- No comprenden a Yrmin - dijo sin mas la rubia - no es cuestión de pasarla mal, mas bien... es otra cosa.

- Si eso es cierto dinos ¿Qué es esa otra cosa? - pregunto con ironía, Hanji.

- Como si me importase - le dio un leve manotazo a la mesa - voy a rescatar a Carolina.

La muchacha fue en busca de su amiga que miraba con curiosidad al pequeño séquito, Bertholdt reía a carcajadas junto con Eren y los demás tenían una expresión rara. ¿Qué estaban hablando exactamente? Porque el pelinegro bajo su cabeza con un sonrojo en los pomulos al ver a la joven, Annie arqueo una sola ceja por esa expresión extraña. Carolina sin perder tiempo comento que hablaban de ella, Eren relato una acnedocta de pequeños cuando la rubia le pego un pelotazo en la cara. Bueno, eso sucedió en primaria al estar jugando quemados como de constumbre; es llevo a Bertholdt a reírse a carcajadas. Para él, su amiga aunque aparentaba desinterés total en todo, al tocarle algo con respecto a lo físico daba todo lo mejor de si; obviamente haciéndolo parecer insignificante para ella.
De pronto Armin exclamó un "Oh" haciendo voltear a todos los presentes hacia él, luego de eso hablo diciendo que aquello sonaba muy propio de la muchacha. Annie no soporto esas palabras porque por primera vez, olvido su postura desinteresada y opto por una de asombro, seguida de bajar la mirada acomodando su cabello detrás de la oreja.
Fue ese momento cuando algo en Bertholdt se prendió, es como si escuchara las palabras de Yrmin susurrandole en su oido "menudo chico que es" . No, no, no ¿Era una broma? Porque sin duda parecía una, es que nunca se le cruzaría por la cabeza algo como aquello. Acaso... ¿Acaso a Annie le gustaba Armin? Si eso era asi, sus gustos por los hombres son bastante raros.

- Esa Annie - dijo Hanji, mirando al séquito - mas obvia y ni me doy cuenta.

- Creo que ni tanto - se opuso Tomoyo - Armin aun no sea ha dado cuenta de sus sentimientos.

- ¿Y si lo ha hecho? - apareció Sacha detrás de los hombros de Hanji - ya saben, Armin es un chico muy listo tal vez él no quiera admitirlo o dañarla. ¡Oh! Yo me llevare esto.

- ¿Eh? - parapadeo varias veces hasta entenderlo, la pelicaoba se fue con una papa suya - ¡¿A quien demonios le estas robando?!

Hanji salio corriendo atrás de Sacha quien esquivaba olímpicamente a la chica, en verdad había acabado su tumba. Sin embargo, Tomoyo se quedo pensando aquel comentario desinteresado de su amiga, ¿Y si era cierto? Digamos que Armin lo supiese, él no del tipo ruidoso como Erwin o hasta el mismo Eren mas bien seria el tipo recerbado. ¿Por qué ocultarlo? Una posibilidad seria que no compartiese dicho sentimiento, dos, no saber que hacer con respecto a eso y tres... lo compartía pero sentía inseguridad de decir algo.
En otro lugar para ser mas exactos el acuario, Erwin deboraba con demencia una hamburguesa doble de carne había aguantado mucho sus ganas, primero con el insidente de Tamaki y ahora estando con la parejita del año. Que por cierto, ambos junto con Annabeth lo miraban asqueados ¿Acaso no tenían hambre? La rubia comia con delicadeza y sofisticacia, ella mas que nadie lo miraba de manera extraña. Bueno, con esos ojos azules suyos abiertos como espejos le hizo sentir vergüenza; tomo aire profundamente y comenzó a digerir su alimento con tranquilidad. Para alivio de los presentes. Levi dejo su postura a la defenciva y bajo sus armas, miro como su novia hablaba tranquilamente con la holandesa que rara vez aportaba algo, a estas alturas apostaba su almuerzo que sabia lo del festival. No era cosa de adivinar, todos los del comité caminaban casi por las paredes con respecto a dicha actividad. Ahora que lo miraba bien esto no parecía una salida convencional, y eso le dio un escalofríos total, esto sin duda era similar a lo que tanto alardean las chicas. Una doble cita.
Quizo reírse allí mismo de si mismo, es decir, Annabeth le tenia pavor a Erwin apenas se estaba viendo su poca simpatía por él. Ahora... ¿Los esta emparejando? Que estupidez de su parte.
Terminaron de comer e inmediatamente se pusieron en marcha, Petra propuso ir a ver los cardumenes ya que era lo mas visto por todos, la chica corrió cerca del pelinegro sujetandolo del brazo para caminar cerca de él.
Fue en ese momento que Annabeth cayo en cuenta la buena pareja que hacían, no solo por el tamaño, cosa que si sabia el Rivalle se enojaria hasta reventar su vena del rostro. Era mucho mas allá de la apariencia, mas bien se trataba de sus personalidades; Petra al ser sociable y amigable compagina a la perfección con el tosco reservado Levi. Si. Dos polos opuestos que inevitablemente se atraen.
Lo que sentía en estos momentos la rubia era sentimientos encontrados, por una parte estaba feliz por ambos y la otra... no sabía como definirlo. Quizás lo pueda asimilar a la envidia, pero no se trataba de esa maligna que quieres arrazar con todo, mas bien es la de querer esperimentar eso mismo. ¿Cuando viviria aquello? Verse complementada con alguien, la sensación de amar y ser amada. El... tan afamado "amor".
Freno su caminar solo mirando como se alejaban la pareja, como era de esperarse Petra iba tan entretenida hablando que no noto esa acción suya, nada podría penetrar esa aura que los envolvía.

- Te lo dije - alguien le susurro en su oído, la hizo soltar un respingo - estas incomoda ¿no es asi?

- N...no, no necesariamente - trato de decir, tartamudeando nerviosa.

- En fin, jamas podría culparte. Yo también he estado ahí, es decir, se que se siente cuando esa aura de "parejita feliz" los envuelve. - hizo comillas, el rubio - Es muy incomodo, lo unico que quieres es huir ¿no?

- Te equivocas - susurro un poco fuerte - En... en realidad pensaba lo buena pareja que hacen, se complementan tan bien que nadie podría romper eso.

El rubio se quedo en silencio ante tal confección, la holandesa transmitía con su mirada una especie de... ¿añoranza? Tal vez, él no es precisamente una persona persuasiva pero, Annabeth daba a entender que ella deseaba vivir algo como aquello. Sin pensarlo Erwin sintió un palpito en su corazón, aun asi lo esfumo como si se tratase de un insecto molesto; por lo tanto, soltó un suspiro de desgano revolviendo sus cabellos. Ya Levi y Petra habían desaparecido, lo mas idóneo seria buscar su paradero pero... Annabeth necesitaba un tiempo a solas, bueno le mandaría un texto al pelinegro con su paradero. Se encontrarían en el acto del delfín, al fin y al cabo ese era el mayor atractivo del lugar.

- ¿Qué tal y vamos a ver a las manta rayas? Dicen ser fascinantes - propuso el rubio, señalando hacia la izquierda.

- ¿Erwin? - pregunto, algo sorprendida pero al ver la sonrisa forzada del joven comprendio - esta bien... pero ¿Petra y Levi?

- Horita les mandaré un texto para encontrarnos en el acto del defin, no te preocupes, no habrá problema con separarnos un poco - trato de tranquilizarla.

- B... Bien, vamos a ver las manta rayas - accedió, sonriendo un poco.

Ambos chicos caminaron uno junto al otro, si fuesen alguno de los dos un espectador dirian ver a una adorable pareja en su cita. Mas sin embargo, eso no sucedería por mucho que lo deseace Erwin, pero por los momentos no se apresuraba a los acontesimientos. El Smith se sentía satisfecho con esto por ahora, aunque no supiese lo que crecía en estos momentos en su corazón.
El azul de los contenedores de los peces hacia mas resaltar la mirada de Annabeth, estaba fascinada con esas criaturas llamadas manta rayas, aunque estuviese lejos de ser adorables le agradaban. Cuando una cerca de su rostro soltó una sonrisa ancha, miro hacia Erwin que extrañamente mantenía su mirada fija en ella. ¿Por qué se sintió apenada? Pues sin dejar de sonreír aparto su ojos con sonrojo en sus pomulos.
Acto seguido, comenzaron a recorre todo el acuario sin dejar algo por ver, Annabeth se veía sumamente divertida era la primera vez que se mostraba como una chica de su edad. Entuciasta, conversadora y animada, Erwin pudo presenciar un lado nuevo de la muchacha; esto hizo sentir al joven muy afortunado, solamente el vio como la holandesa regalaba risas por doquier. Al pasarse por la piscina de las focas, uno de los encargados la invito para que alimentaré a una, ella estaba insegura de hacerlo pero Erwin la animo. Al final lo hizo, y fue cuando el rubio miro la expresión mas encantadora de todas a la holandesa; el corazón de Erwin soltó un vuelco como si un temblor lo moviese. Era ella, con su sonrisa de niña angelical y ojos de zafiro. ¿Por qué era diferente? ¿Por qué no la miraba como las demás? Llevo su mano al pecho apretandolo en puño, él sabía que Annabeth es una chica unica sin igual y perfecta, cualquier chico quisiese estar con una mujer como ella. Pero muy pocos la podían merecer. ¿Él podría? Una imagen cruzo su mente, se trataba de Levi y la rubia uno cerca del otro, su mejor amigo no tenia velas en este entierro. Ya tenia a Petra. Si eso era asi, no podía olvidar la estraña aura que los envolvía a ambos. ¿Por qué Levi la miro con expresión asombrada? O... ¿La impresión que en cualquier momento romperían la pared hacia la amistad? No lo sabia pero, fuese lo que fuese, Erwin temía del destino incierto e inesperado.

- Creo que suena mi telefono, si me disculpa - dijo la rubia, alejándose del entrenador de focas - ¿Tomoyo? ¡Maldición Tomoyo!

- Dame una buena razón para no ir a matar a Erwin y halar tus orejas - se escucho la amenaza de la chica del otro lado, la rubia temblo de miedo - bueno, al menos dime que ya comiste.

- ¡Lo siento mucho! - grito muy apenada - escucha no hay necesidad de matar a nadie ¿si? Paso que nos encontramos con Petra y Levi, nos invitaron al acuario y no pude negarme. Lo siento.

- Ok, Ok. Lo importante es que estas bien - bajo la guardia un poco, duro poco de todas formas - Aguarda, ¿Dijiste nos invitaron? Erwin sigue con ustedes.

- Si, no te alarmes horita él esta haciendo muy amable conmigo - comento con sinceridad - ¿Sabes? Me hubiese gustado que todos estuviesen aqui, seria mas divertido ¿no crees? Horita estoy a solas con Erwin, nos separamos de Levi y Petra.

- ¡¿Qué tú que?!  - grito a todo pulmón la chica, a punto de caer en la histeria - bien, explicame como ha ocurrido eso Annabeth.

- Yo... me senti algo incomoda estando alrededor de Levi y Petra - Tomoyo se quedo sin habla - ¡No me maliterpretes! Solo que, pensé que se sentiria tener a una persona que te complemente. Por primera vez desee enamorarme.

- Mmm... ¿Creo que te lo he dicho antes no? - Annabeth asintió ante eso - todo a su tiempo, ya veraz que el destino te traera a esa persona que te complemente. Pero por ahora, solo disfruta de la compañía de tus amigos.

- Entendiendo - parecía un poco decaida pero, esboso una sonrisa satisfecha - ¿Tomoyo? Gracias.

- De nada, ahora ve a seguir con tu salida de amigos - la animo - Pero sobre todo, busca a la parejita esa no confió en Erwin ya te contare lo que hizo. Nos vemos.

- Adiós Tomoyo - se despidió.

Colgó el telefono pensando en lo último que dijo su amiga, ¿Qué pudo haber hecho el rubio? Bueno, sabia como era el chico y santo no estaba en sus cualidades. Lo mejor seria reunirse con los demás.
Levi fue el primero en darse cuenta que se habían separado, de hecho, detuvo a la histérica de su novia para ir a acabar con Erwin. Según ella el rubio se aprovecho de la situacion, llevándose a su amiga lejos de ellos. Sin embargo, un mensaje del muchacho llego abaliendo todo lo contrario de ese argumento, él Smith decía que no era saludable para su relación tener a dos velas como espectadoras. "Tomate tu tiempo".
Ese Erwin era un idiota total, odiaba esa parte de él, pensando y haciendo cosas por los demás. ¿Cuando le dijo que los dejase a solas? En fin, lo peligroso era dejar a ese pervertido con la holandesa, sabia las mañas de su mejor amigo y penosamente, no se encontraba el ser honesto con las mujeres. Pero por los momentos no podía hacer nada, capas y Annabeth decidió caer por si misma ¿Para que tratar de ayudar lo no ayudable? Perder el tiempo no estaba en sus planes.
Acto seguido, tomo el brazo de su novia halandola para caminar con ella por allí ¿Acaso no les coto bastante las entradas?
Aun asi, no lograron ambos centrarse en el lugar magnifico donde se encontraban, ¿Encontrarse en el acto del delfín? ¡Patrañas! Petra propuso buscarlos por allí no debían de estar lejos, pero para hacerlo mas rápido tuvieron que separarse; si alguno de los dos los encontrase le mandaría un mensaje. Levi sentía que una parte de él se estaba volviendo débil, ahora mas que nunca pensaba en las mañas de su novia en ayudar a las demás personas se les estaba pegando; bueno... si es que eso se contagiaba como la gripe.
Cruzó hacia una especie de túnel, lo comparo con el mediterráneo pero esta ocasión, estaba rodeado de pura azul agua con peces. A su izquierda se encontraban esas estrañas criaturas llamadas manta rayas, si lo pensaba mejor las asimilaba a una rata rastrera por su color gris viejo, tambien por esos pequeños y minúsculos ojos negros como la misma noche. Conclusion. Las odiaba.
Camino con rapidez ignorando a todas las personas de su alrededor, notando como aquel túnel tenia un final, se encontró con un salón amplio oscuro solamente lo iluminaba el estanque al frente,el cual tenia una banca hecha de semento. Este lugar era interesante, Levi miro a su alrededor era un sitio con pocas personas y la mayoría eran parejas. No creyó que Annabeth estuviese aqui, por lo tanto se giro para volver hacia el mismo camino pero no lo hizo. Oh, esto tenia que ser una broma. Frente de él, estaba nada mas y nada menos que la rubia observando los peces multicolores que nadaban con paz en el estanque. Eso no fue lo impresionante, lo que realmente era es la mirada de brillo junto con aquella expresión risueña, parecía como si en verdad disfrutase de aquel espectáculo marino.
Entonces el corazón de Levi latio de una manera peculiar, como si cada paso dado para acercarsele fuera a compás con él y no podía reprimirlo mas. Estaba cautivado. Pero como siempre el Rivalle es muy volátil, buscaría la manera de esconder aquello y jamas decírselo a nadie. Mucho menos Erwin.
Se acerco a ella con cautela demostrandole su presencia, pero sin asustarla; tomando eso en cuenta se paro junto a la rubia mirando en silencio los peces.

- Son unos estúpidos, tu y Erwin - la ojiazul le presto atención - dime ¿Cuando le pedimos que nos dejaran solos? No decidan cosas por los demás. Tsk, del idiota de Erwin lo espero pero... ¿También tu?

- Lo...lo que pa...paso fue... bueno... yo - tartamudeaba la chica, presa del nerviosismo.

- Olvidalo, mejor contestame algo - la encaró cara a cara - ¿Donde esta ese idiota? Me parece mentira que no este por aqui parloteando.

- Erwin... fue a conseguir unas bebidas para los dos - contesto de inmediato. - Yo... no creo que sea un idiota, digo, aveces tiene unos momentos extraños que no comprendo y luego... parece otra persona. Es un buen chico.

- Oh, Annabeth acaso... ¿Has caído en sus redes? - comento, sin expresión.

- ¡¿Qué?! Co... ¿Como has llegado a esa conclusión? Yo...y... Erwin - exclamaba alarmada.

De pronto, un sonido celestial lleno aquel lugar y ¡Oh Dios! Lo estaba haciendo de nuevo, ojos gelidos se estaba riendo con gracia y elegancia; mantenía un puño en sus labios para evitar ser visto por completo. Sin embargo, las pequeñas arrugitas bajo sus ojos lo delataban al igual que ese sonido. Annabeth por un momento creyó ver una tenue luz iluminarlo, pero lo elimino de su mente era estúpido imaginarse aquello. Ahora, la sensación en su pecho era dolorosa al igual que placentera, se sentía como ese rayo de luz imaginado por su mente loca. Si. Era calido y sin saberlo o notarlo, llevo su mano al pecho sonriendo contagiada por su compañero Levi.
El pelinegro al verla de esa forma, carraspeo su garganta no obstante siguió con una media sonrisa, revoloteo los cabellos de esta con signo amistoso. Estaba comenzando a gustarle fastidiar a la chica, pero era justificable ¡Era tan fácil de hacerlo! Aun mas esas reacciones tan interesantes de su parte. Se alarma por todo, pensó sin anestecia el ojigris.

- No esta mal, esa manera de reaccionar. Annabeth ¿Acaso no notas una broma? - pregunto con ironía.

- ¡Si! Bueno... no lo se. Ademas, sin ánimos de ofender pero ¿Cuando bromeas? Levi no pareces de ese tipo, eres el recervado y observador - confeso la chica, sin malisia alguna.

El pelinegro se quedo sin habla, la rubia se percató de eso pero no comento nada antes de escucharlo. Esta chica, sin duda alguna lo dejo fuera de base ¿Como es posible que en tan poco tiempo lo analizara a la perfección? Bueno, sea como sea el tambien era un tipo que tenia sus momentos. Soltó otro resoplido escapado de sus labios, sin duda alguna Annabeth era un caso muy serio.
La rubia se alarmo por la reacción del muchacho, acaso... ¡¿Acaso se había burlado de ella?!

- ¡Te has burlado de mi! - grito, sonrojada hasta las orejas.

- No, solo que... ¡puf! - se tuvo que voltear para esconder su risa.

- ¡Levi! - chillo, escondiendo su rostro ya hecho tomate.

Fue cuando Erwin llego con las bebidas acompañando de una sonrisa ancha, sonrisa que se borro al ver aquella escena. No maliterpreten, eran Levi reprimiendo su risa con una Annabeth colorada y ocultando su rostro. ¿Que significaba esto? Solo se fue unos cinco minutos y Annabeth estaba acompañada, además ¿Donde estaba Petra? Era en estos momentos donde la necesita. Porque sus temores se volvían realidad, su mejor amigo no se comportaba de esa manera con todas las chicas, inclusive con la chiflada de Hanji que tenían décadas conociéndose. Solo mostraba su sonrisa a alguien: Petra. Obviamente la razon era claro, ella es su novia y tiene un papel fundamental en su vida. ¡Por lo sagrado! Si toda la familia de la ojimiel lo conoce, sobre todo los apoyan y aprecia como pareja. ¿A que le temia? Porque esto iba mucho mas allá del miedo a verlos convertidos en amigo. ¿Cual era el miedo de Erwin? Levi tenia a Petra y la quería mucho, el fue un testigo principal en esa historia, estaba consiente que el ojigris no la dañaría; primero se cortaba su brazo izquierdo de hacerlo. Aun asi ¿Qué escondía Erwin en sus temores? Era retorcido, estúpido y fuera de lugar. Si. Es la naturaleza de esa rara conexión, al verlos le recordó un retaso de Petra junto a Levi en el pasado. Que idiota.
Mejor olvidaba eso y se unia a ellos.

- No, esto es muy injusto. Me voy solo cinco minutos y se divierten sin mi, es muy triste - actuó como si estuviese herido.

Ambos chicos que enfocaron su mirada en el rubio estaban sorprendidos, sobre todo el ojos gelidos que al verlo suspiro.

- Oye, idiota - se acerco a el, Levi - mejor deja tu escenita para otro día y deja de ser tan molesto.

- ¿Qué hice malo ahora? - parpadeo, simulando inocencia.

- No pongas palabras en boca de otras ni mucho menos tomes decisiones - abrió su palma clavandosela en toda la cabeza - sin consultarlas, estúpido. Oh creo que tomare esto.

- ¡Oye! Eso me pertenece - exclamó, señalo al fresco.

- Erwin, si... si... quieres puedes tomarte el mio. No tengo inconveniente - ofreció la chica, sonriendo con bondad.

- No, ¿Como crees? Este te lo compre para ti y el mio... - fijo su mirada en el pelinegro - lo recuperare. Toma.

Entregándole la lata a la chica fue en busca de lo suyo, pero fue en vano porque de todo los intentos Levi los esquivaba con facilidad, esto parecía una actividad normal para ambos. El gastarle bromas al rubio. ¡Pero hasta Tomoyo! Oh.. ¡Oh por todo lo bueno y malo! ¿Donde estaba Petra? Se supone que estaba con Levi y... en un dos por tres lo vio a su lado.

- ¿Y Petra? - pregunto la chica, frenando la persecución.

- Mierda... - freno sus movimientos el ojigris.

- ¡Lo tengo! - le arrebato de las manos la lata.

Annie no creía poder soportar mas de este ambiente del demonio, es decir, Bertholdt parloteando sin sentido con Eren cosas sin sentido. ¿Podria ser mas idiota? No lo creía si hasta los momentos solo miraba a su dirección. Ella solamente había venido porque Tomoyo le comento que venia el grupo de Eren, fue como el insentivo para la rubia animarse a salir en grupo. No obstante, jamas se le cruzo por la cabeza que el imbécil de Erwin le saldría con algo como esto, tal vez hoy se salvaría por estar en esa cita "doble"; solo esperaría desde las sombras para atacar.
Soltó un suspiro cansado, mejor se alejaba un poco del grupo para respirar mejor, pero hasta Carolina estaba entretenida con las palabras de Berthorld. Se lo regalaba.
Freno su caminar dejando todos adelante conversando, hagacho sus hombros volviendo a respirar un poco de aire puro, pensó que fue todo un milagro escaparse de la mirada del pelinegro; de hecho es como quitarle un dulce a un niño. Giro sobre sus talones luego le mandaría un texto a Tomoyo, lo unico que tenia en mente era alejarse de todo ese ambiente sofocante. Sin embargo, algo detuvo sus pasos dejándola estática y con una rara sensación en su estomago, en primera estancia pensó que se trataba de Bertholdt agarrandola infraganti. Pero no era él. Al darse la vuelta suaviso su rostro, quedándose perpleja por la persona que la detuvo de escaparse.

- Lo... siento - la voz tranquila de Armin se escucho - ¿Te asuste?

Ni sabia que decir o hacer, la rubia se quedo sin una palabra que pronunciar. ¿Qué hacia Armin aqui? De todas las personas del grupo precisamente tenia que ser el rubio. No mentiría con decir que estaba entristecida al verlo, era lo contrario, aun asi ¿Como reaccionar? ¿Qué decir? ¿Qué hacer? La muchacha estaba en un mar de emociones encontradas. Notando eso el chico, suavizo su rostro mostrandole una calida sonrisa la muchacha viendo eso se sonrojo bajando la cabeza. Armin soltó un respingo y desvío su rostro a otro lado, también con leve color carmín en sus mejillas; el rubio sabia lo muy hermosa que es Annie, por lo tanto esas reacciones de ella lo descolocan completamente.
Acto seguido, abrió sus ojos a par descubriendo una tienda que deseo visitar desde pisar el lugar, ahora el problema era... Annie. ¿Qué decirle? ¿Qué hacer? ¿Como tomaría ese abuso de confianza de hacerlo? Si. Este chico tenía el mismo rollo en la cabeza que Annie.

- Mmm... veraz, yo... yo - trago saliva ruidosamente, el ojiazul nervioso - no me vallas a maliterpretar tan solo... bueno...

- ¿Donde? - pregunto sin anestecia, ya respuesta del golpe emocional del momento - ¿A donde quieres ir?

- ¿Eh? - parapadeo sin comprender nada - ah... yo... tienda de botánica.

- Bien - le dio la espalda - Andando.

Sin duda aquellos rumores sobre Annie eran ciertos, pensó el chico en tanto caminaba detrás de la chica de coleta alta. Ella es imponente, cerrada y nunca le gusta que le lleven la contraria; sin embargo, una parte de Armin descubrió que eso no era mas que una fachada. ¿Y como lo hizo? Las reacciones de la rubia la delatan, es decir, al ruborisarse frente suyo hizo darle entender que es una chica igual a las demás. Tímida, avergonzada de algunas cosas y preocupada por sus amigos.
Entraron al lugar y Armin se sentía aun coibido a la presencia de Annie, menudo tonto que era ¿Asustado? ¡Se suponía que es el hombre aqui! Aunque claro, ese pensamiento lo consideraba machista de su parte.
Comenzó a recorrer el lugar en busca de aquel libro de botica que tanto anhelaba, la rubia lo acompañaba a su lado mirando sin expresión alguna, cualquiera diria que hasta fastidiada esta. Cuanto sentía hacerla sentir asi.

- ¿Eren no se preocupara si desapareces de esa manera? - pregunto, cogiendo en sus manos un pequeño libro.

- No lo creo, le dije que vendría a buscar algo aqui - respondió, sonriendo tímidamente - de hecho solamente vine para ver este lugar. ¡Oh! Aqui esta.

Armin sostuvo el gran libro gordo entre sus manos, por la expresión de felicidad que tenia eso era lo que estaba buscando. Annie sintió una extraña sensación invadiendola, aunque sabia a estas alturas que se trataba del amor. Esa rara calidez combinada con el repiqueteo constante de su corazón, esas cosquillas placenteras que te hacen reír y a la vez llorar. Oh... en verdad estaba enamorada.
Soltó un suspiro suave de sus labios, cruzo sus brasos esbozando una media sonrisa; Armin parecía una rata de biblioteca. Él pasaba las paginas con rapidez al igual que sus ojos, le parecía mentira ver a una persona recaudar informacion en pocos minutos. Le gustaba bastante la botánica.

- ¿Por qué no te unes al club de Hanji? - dijo sin pensar. - Digo, no es por meterme en asuntos que no son de mi importancia. Pero ella tiene ese tipo de programas en su club, estoy segura que encajarias ahí.

- La verdad, prefiero el club de jardinería - cerro el libro de sopeton - aunque... no es una mala idea lo que me has dicho.

Termino diciendo caminando hacia la caja registradora del lugar. Si. Definitivamente Annie estaba terriblemente enamorada de Armin, aunque probablemente jamas seria capaz de admitirlo frente de él.
Bertholdt estaba de un genio terrible, jamas peso que Annie se escapo frente a sus ojos eso decía mucho de si mismo. Reiner se le había acercado para hablar con él, claro que ese rubio rebosaba en alegría y felicidad. Christa no se despegó ni un segundo de él, aunque lo hizo al momento de acercacele al pelinegro.
Lo de hoy fue un completo fracaso, solamente había actuado de una manera que jamas pensó hacer, de todas maneras Annie ni le prestaba atención de su forma normal. Reiner trato de animarlo con decirle que asi era la rubia, no existía la manera de cambiar su forma de ser. Sin embargo, Bertholdt descubrió el secreto de la ojiazul el dia de hoy. Estaba enamorada de Armin. ¿Qué hacia ahora? Nunca pensó en esa posibilidad, es decir, la chica siempre se mostraba desinteresada en todo lo aspectos. ¿Como saberlo? No tenia las agallas de contarselo a Reiner, al menos no ahora con todos sus amigos alrededor.
Por otro lado el rubio si respiraba felicidad, ni si quiera Yrmin interfirio con sus interacciones con Chista; aunque no paraba de fulminarlo con la mirada. ¿Por qué tenia que ser tan sobreprotetora con la chica? ¡Por lo Santo! Menos mal que la conocía desde la infancia, de lo contrario diria que es de preferencia contrarias. En fin, la pecosa era asi hasta con Annie cuando fueron pequeños.

- Ahora que lo miro bien, tampoco esta Armin con Eren y Mikasa - comentó pensativo, mirando al ojos jade - ¿Qué se hizo?

- Dijo que iba a la tienda de botica, compraria no se que para el club de jardinería. - soltó Bertholdt desganado - Luego se vería con Eren y Mikasa, ni idea si aqui o en otro lugar.

- Mmm... es raro. - el pelinegro giro su rostro hacia el otro. - ¿No crees?

- No... no te entiendo. - fruncio el ceño.

- Annie, ella desapareció unos minutos antes de hacerlo Armin. - Bertholdt sintió susto al escucharlo - Acaso... ¿Acaso estarán juntos?

- Reiner - sempai - lo llamo una voz delicada - Tomoyo - san y los demás decidimos ir al cine, usted y Bertholdt - sempai son bienvenidos a acompañarlos.

- Gracias Christa, es muy amable de tu parte - eres como un Ángel.

- Gracias por el cumplido, Sempai - sonrio la chica - y usted...

- Claro, vamos.

Se levanto siguiendo a la joven pareja de rubios, observando como una morena de pecas fulminaba a su amigo. Omitiendo esa parte, Bertholdt se quedo pensando las palabras del rubio a decir verdad, rondaban su cabeza una y otra, y otra vez. Cabia la posibilidad de aquello fuese cierto, ¿Qué hacia? No podía comportarse como un psicópata y aparecerse en ese negocio asi como asi. No. Debía de pensar con la razon y no con el corazon, por primera vez se comportaria mas como si mismo y no como otra persona. Para empezar, ver una pelicula se pintaba a la mil maravillas.
Tomoyo se relajo al sentarse en la silla de la sala, dejo sus palomitas de maíz en un lado y refresco en el otro, aunque desde un principio programo esto para ver con Annabeth se la estaba pasando bien. Ahora estando a un lado de Jean era la gloria, menos mal y lo planeo la misma Sacha patata el cual esto no era gratis, mas tarde debía de darle una edicion ilimitada de patatas fritas; y ella que pensaba verla obsesionada con la carne. En fin un trato era un trato.
El grupo se separo para ver películas diferentes, el de Eren, Mikasa, Connie, Carolina y Hanji verían una de terror; en cambio Bertholdt, Reiner y Christa una comedia romántica; Jean, Sacha, ella y una sorpresiva Yrmin una de animación. Esto era estúpido, se suponía que esta era una salida en grupo y termino de esta manera, es decir miren hasta Yrmin ¿Qué rayos ocurría con ella? Era la primera vez que dejaba a Christa sola, aun mas con ese par peculiar. Mejor no decia nada, hasta ella hoy había roto esa regla dejando sola a Annabeth con Erwin. Aunque el problema no se centraba en ese playboy de cuarta, era en ese pelinegro de ojos grices. Tomoyo siempre escucho de Hanji que ella seria la madrina de la boda de ese par, Erwin el padrino y Petra le buscaría a ella para ser la de el primer pequeño que tuviese; ¿Tanto asi era de serio la relación de ese par? La respuesta era si. Ambos eran la pareja mas estable de todo el instituto, lo fuerte seria hacerle entender eso a su amiga que desconocía sus propios sentimientos. Pensó que hasta seria mas fácil verla enamorada de ese Anthony, pero muchas veces Annabeth le menciono que jamas lo podría ver de otra manera, de eso que ya era. Su primo mayor.
La pelinegra no le podría presentar asi como asi a otras personas, ella le preguntaría la razón para hacer eso; aunque probablemente ella se comportarse como una mamá gallina cuidando a su polluelo, lo hacia por su bien.
La pequeña rubia dependías tanto de los demás, ella sin duda la destrozaria todo esto, era bondadosa, frágil y el tipo de amiga que si ella lloraba la acompañaba sin saber el porque.  Esto era peor que un dolor en el tracero.
Annie nunca creyó que se podría devertir de esta manera tan rara, horita se había aprendido un motón de nombres de plantas exóticas a punto de desaparecer.
Sin duda estaba enamorada Armin, él era del tipo que jamas seria ella es su complemento. Nunca se dejo de compartar diferente desde que lo conoció, por lo menos hace un año atrás en la escuela media.
Annie siempre ha tenido esa cara de desinterés en todo, al menos que se trate de la esgrima o boxeo, en cambio lo demás le da igual.
Era cierto que Mikasa y Eren amigos de la infancia del rubio, pero no tuvieron la oportunidad de estudiar juntos hasta ese entonces.
El día que Annie al ojiazul estaba sumamente extresada, decaida y fuera de lugar tuvo que abandonar el club de esgrima, ¿La razón? Muy sencilla: Bertholdt. Si ahora es sofocante estar a su alrededor antes lo era estando en el mismo lugar, Annie no era ninguna tonta y sabia a la perfección los sentimientos del joven.
Ahora trata de decirle eso a tu padre controlador, gruñon y obsesionado con el esgrima que te sales del club por esa razón, sin duda no seria hermosa idea.
"Es una idiota decisión de tu parte, te ordenó que inmediatamente regreses al club" pero obviamente la rubia haría caso de omisión a eso; tan solo salio por los pasillos de la escuela corriendo apuntó de llorar a causa de rabia y frustración.
Entonces fue cuando choco con él, a primera instancia quizo mandarlo al demonio y mal ubicado pero, al ver esa sonrisa bondadosa en sus labios se detuvo. El muchacho se disculpo estendiendole la mano ayudandola a pararse, le pregunto si se encontraba bien y si no le hizo daño; claramente eso no fue lo extraordinario. Acto seguido, el rubio sostuvo su rostro estendiendo su pulgar como esperando algo y ahí apareció, la primera lágrima de sus ojos. Annie no era de las de llorar mucho menos en público, sin embargo ese día olvido eso dejándolo ir todo; sus lágrimas caían una por una con amargura infinita.
El rubio que no entendía una pisca de lo sucedido, solamente limpiaba las lágrimas de ella tratando de tranquilizarla, pero no parecía surgir efecto alguno.
Fue cuando Armin le dijo "No importa lo muy mal que puedas sentirte, lo mal que pueda ocurrirte o maltratar. En esas circunstancias lo unico que queda es salir del fondo", dicho esto ocurrieron dos cosas; una Annie dejo de llorar y dos Armin se marcho.
Desde ese día la rubia quedo flechada por él, descubriendo que era amigo de la infancia de Mikasa compañera de club de lucha, también que se transferia a la escuela y estaría en su clase. Fue un alivio para ella, ese chico la hacia sentir rara y en paz. Quería tenerlo cerca.

-Toma - la voz del ojiazul la hizo volver al presente - se que no es mucho pero, gracias por acompañarme hoy.

- Gracias - sujeto entre sus manos la pequeña planta.

- Es un cactus, segun algunos libros es muy buena tenerla para la salud alivia el estrés y... los electrones del ambiente - la rubia la observo con cuidado - A ti ¿No te vería mal cierto? Sobre el estrés.

Annie se congelo mirando directamente a los ojos color cielo de él, asi que aun recordaba ese día que se conocieron. ¡Por lo sagrado! Eso fue un golpe fuerte.

- El día que te conoci parecías llena de pesares, sobre todo estrés mucho estrés - relataba con tranquilidad - Fue cuando me dije a mi mismo, si estudiabamos juntos algun día te regaria un cactus. Y ahi lo tienes.

Annie no sabia en estos momentos que sentía, estaba emocionada, conmovida, entuciasmada y...feliz demaciado de hecho. Observo nuevamente la planta de sus manos, se sonrojo hasta las orejas y Armin noto eso también imitandola.
¿Qué era esto? Su corazón sofria una conmoción repentina, su piel la sentía erizarse y al vez sudar; Oh... en verdad su cuerpo le estaba fallando en estos momentos. Además, ¿Qué rayos es ese cosquilleo en su estomago? Ver a la rubia sonrojada solo por un cactus, era demasiado para sus pobres nervios. Pero averiguaria mas sobre ello por los momentos, mejor se iba a casa.
Fue cuando esa aura color rosa que los invadia a los dos desapareció, el celular del rubio sonaba inmediatamente noto que se trataba de Eren, constesto escuchando con atención todo. Su amigo le informaba que habían ido a ver una pelicula sin él, aunque todo el grupo se separo par ver funciones diferentes; luego al salir se volvieron a encontrar para despedirse. Ahora iban rumbo a sus casas.
Colgó fijando su vista en la rubia informándole todo, Annie refunfuño algo intangible sobre Carolina y Bertholdt cosa que le hizo recordar algo.

- En fin, creo que mejor es ir a casa - soltó fastidiada la rubia. - Gracias por la planta o cactus.

- Aguarda ¿Tomaras el metro? - la detuvo antes de marcharse - por que yo lo haré.

- Tomare la ruta 2 - contestó sin emocion.

- Oh... que mal yo la 4, pero podemos irnos justos caminando hasta ellas ¿Verdad? - dijo esperanzado.

- Claro.

Tomoyo hace poco se despidió de Hanji y una decaida Yrmin, aun no entendía su comportamiento extraño de ella, sabia que su mejor amiga decidió irse con Bertholdt y Reiner a otra parte; fue como si una parte de ella se desconetara. Menudo rollo.
Por otra parte Annie desapareció con Armin, ese fue la razón porque Bertholdt mantenía ese semblante decaído, lo cual era bastante patético de su parte. ¿Acaso no sabia rendirse? Hoy mas que nunca noto lo obvia de su amor por Armin, aunque el se hacia el ciego o en verdad no lo sabia.
Soltó un respiro, iba rumbo a casa justo al lado de Jean y Marco ambos hablaban despreocupados, difícilmente para una chica era inmbolucrarse en una conversación de chicos; sin saberlo esboso una sonrisa risueña.
Mejor le texteaba a Annabeth, en verdad no quería interrumpir la salida de amigos pero necesitaba saber de ella, le preocupaba su reacciones por la parejura del año y el estar a solas con Erwin, eso último era inrelevante pero no debía de desviar la atención.
Aun tenia las palabras de la rubia sobre su cabeza, ella se abrimiento con solo verlos interactuar aunque logro desviarlo a otra cosa, era como lo predijo ella no es tonta ni mucho menos. Noto la presencia de Levi. Ahora, el desear enamorarse es un factor que sobraba allí ¿Por que hasta hora quería eso? Es muy raro viera por donde lo viera. Ahora la presencia de Erwin en ese momento fue idónea, seguro noto los sentimientos de la pequeña de una o al menos, su cerebro esta descubriendo paso por paso aquello.
El vagón se detuvo seguido de una voz formal anunciando las precauciones y la estacion, Marco se levantó con rapidez olvidando que este era donde se quedaba, alzo su mano hacia la pelinegra despidiendose al igual que Jean.
Entonces si solamente son ellos dos sólos, el corazón de Tomoyo palpito un poco mas fuerte, su cuerpo temblaba un poco y esa sensación de susto la sentía en la piel. Horita no tenia tiempo de pensar en su amiga ¡Por lo sagrado! Estaba a solas con el ojipardo.

- Gran suerte la mia - la voz arrogante del chico se escucho - venir a quedarme solo contigo, preferiría a Mikasa es como una diosa. ¿Acaso no notaste su mirada hacia mi?

Si claro, sobre todo aquel brillo explendido como estrellas en un cielo de noche. ¡Pero claro! La muchacha no lo miraba al frances, solo tenia en su radar a Eren. Jean es un idiota completo.
Soltó un suspiro ahogado lleno de mucha carga emocional, sentía como si aquel chico que salvo a esa pequeña ave se esfumo, junto con esa obsesión loca por Mikasa.
¿Algun día se daría cuenta?

- Aunque claro, ese estúpido de Eren le bloqueaba la vista aveces. No sabes cuanto me molesta - apreto los puños con fuerza.

- Esto es estúpido - río entre dientes - completamente de locos.

- ¿Qué?

- Si esto, me refiero a esto Jean -lo miro con la cara lleno de surcos - ¿Hasta que punto debo de decirte sobre Mikasa? Ella no te presta atencion, es mas... ¡Jamas lo hara!

- ¡¿Como puedes saberlo?! - grito, tomando la atención de algunas personas en el vagón - Tu... ¡Tú ni siquiera sabes lo que es el gustarte alguien! ¡No lo...!

- Te equivocas - lo interrumpió, dejandolo perplejo - se que significa eso pero lamentandolo mucho, me gusta un maldito que solo... ¡Solo piensa en si mismo!

Tomoyo comenzó a respirar entre cortado, se sentía enojada y frustrada consigo misma. ¿Para que guardaba esos sentimientos? Si es claro todo, este maldito frances es simplemente un idiota bueno para inventar cosas, si quería soñar con Mikasa ¡Qué lo hiciera! Ella no es igual a su superior, que no sabia cuando rendirse ahora mismo lo dejaba. ¡Tiraba la tualla con Jean!
  
- Si, si es lo que piensas Jean - prosiguió hablando - tu eres el que me gusta, pero francamente eres una terrible persona y ese caracter que tienes me enferma. Hubiera preferido gustarme Eren o... ¡Hasta el mismo Erwin! Ellos al menos saben como tratar a una mujer, por tu parte - lo miro de abajo hacia arriba - tienes cero en esa materia. ¡Imbecil!

Se levanto del asiento pisando fuerte dejando atrás a un Jean sorprendido, acompañado de unos pasajeros victoreando y silvando por las palabras de la muchacha.
La pelinegra por su parte se sentía con una rara sensación, estaba feliz al ser honesta consigo misma pero por otro lado triste ¿Era ciega acaso? Jean es un completo...
De pronto tropeso con alguien no muy alto pero casi de su estatura, al mirar la persona se le fueron todas las rabias, pesares y palabras de ofensa hacia el frances. ¿Por que pasaba esto? Frente a ella se encontraba nadie mas que Tomás Granchester, hermano menor de su mejor amiga. No podía estar peor esto.
¿Por que Armin eran tan entrometido? Es decir, aceptaba el hecho de estar enamorada de él y aquella mata como regalo. ¿Pero esto? ¡Esto era demasiado!
Ambos se fueron caminando hacia sus respectivas estaciones, aun asi tenían que separarse en una de las calles, sin embargo eso jasmas ocurrió. Al rubio brillante se le metió en la cabeza acompañarla hasta casa, eso incluía ir en metro y caminar hasta ella. Cosa que hizo.
¿De que demonios estaba hecho este chico? De seguro de algodón de azúcar, chocolate y miel.
Aun cuando se reuso de todas las maneras y formas posibles, termino por aceptar esa proposición; al menos ya iban a llegar a su casa y luego hasta el lunes.
Ahora que lo recordaba debia de planear la manera de acabar con Erwin, ese casanova de cuarta pagaria por ese incidente de hoy con un pelinegro peculiar. Bertholdt. De seguro se la paso bombita en el cine, ahora que lo pensaba Armin hablo sobre grupo separados; Christa, Reiner y ese idiota de acosador personal estuvieron solos en una películas.
Hasta podría imaginar la cara de felicidad del rubio, pobre de Yrmin tener que ver algo asi en vivo y sin anestecia era lo peor, hablarían con ella para hacer juntas el plan.
Fue cuando llegaron a su casa algo pequeña pero acogedora, soltó un suspiro volviéndose a un Armin asombrado del lugar, aunque en realidad del jardin de flores de su madre.

- Lo ha hecho mi mamá, en sus tiempos libres se encarga del jardín ella es diseñadora de interiores. - le respondio, antes que preguntara algo - En fin, disculpa los problemas y gracias.

- El que tendría de disculparse soy yo, te he llevado a un lugar que posiblemente no te interesa. Aun asi, gracias por hacerlo en verdad.

- Me ha gustado - el rubio abrio sus ojos a par, impresionado - conoci un motón de plantas que desconocía su existencia, sobre todo el cactus. Gracias.

- Si es asi, no discutiré mas - concluyo sonriendo - Que pases uns feliz noche, Annie.

- Tu igual.

Entro al lugar, soltado todo el aire de sus pulmones ¿Acaso no era mas adorable? Le regalo un cactus solo para su buena salud. Su ser estaba tan feliz que caminaría por la paredes, iba a sonreír pero se detuvo. Una pequeña de baja estatura, ojos café pero cabello rubio la miraba con ojos curiosos.
Esta niñita no cambiaba para nada su forma de ser, de pronto soltó un chillido dejándola medio sorda, tomo sus manos haciéndola dar unos brinquitos. Akira Leonhardt hermana menor de Annie, se llevan un año de diferencia pero la pequeña rubia era todo lo contrario de la mayor; es alegre, estrovertida, entuciasta y metida en los asuntos que no le importa. Como ahora. La ojicastaño, comenzó a soltar cosas incoherentes sobre ella y Armin, la chica pensaba que hoy salio en una cita con el pobre rubio.

- ¡Oh Annie! Por fin tienes un novio, aunque pensé que algún día saldrías con Bertholdt-nisan pero no importa. ¡Tambien es lindo! - soloto rápido sin anestesia.

- Para de una vez - comenzó a caminar al interior, sacandose su abrigo y guardandolo en el perchero - solo ahorrate los comentarios sin sentido, idiota.

- ¿Eh? - hizo un puchero gracioso - se supone que acabas de venir de una cita, las jóvenes doncellas deberían estar feliz y humor cereza.

- ¿Qué mierdas dices? Humor cereza, que cosa mas ridícula - dijo, subiendo las escaleras rumbo a su habitación.

- Venga, venga one-chan. No pongas esa cara amargada que jamas te cudra, es mas, te ves mayor mucho mayor de tu edad. - la ojiazul abrió la puerta quedándose congelada - Dime ¿Como te fue en tu cita? ¿Fue amable? ¿Es aburrido? ¿O un baboso? No tiene pinta de serlo, aunque no te he preguntado lo mas importante... ¿Hubo beso?

Por un momento se quedaron en silencio, Annie volo su imaginación lejos mirandose a si misma frente al chico de ojos celestes. Él sostenía su rostro con delicadeza, luego se acerco poco a poco cerrando sus espacios y.... Un golpe de la realidad la inundó, soltó un respingo de puro impresión. Su rostro parecía un tomate maduro y el corazón latia fuertemente sobre su pecho, tanto que sentía sus costillas romperse.
Akira sonrio estilo el gato de Alicia en el pais de las maravillas, se acerco con malisia a su hermana.

- Tu cara... ¡Hubo beso! - grito entuciasta.

- ¡Por dios callense! - grito una voz grave, saliendo de una de las habitaciones adjuntas - alguien si tiene cosas que hacer como estudiar, estúpidas.

Akihiko Leonhardt, hermano mayor de las chicas de veinte años y segundo año en la universidad. Físicamente es lo contrario de las muchachas, ojos verdes bosque, cabello negro azabache, alto corpulento y anchos hombros. Su personalidad es tosca, gruñon, sangron y poco amistoso. Es todo una proeza en la ingeniería civil.
El muchacho cerro de un portazo fuerte, esto hizo reaccionar a Annie volviendo a su estado habitual. Soltando un suspiro cansado también imito a su hermano, Akira viendo esto trato de entrar al lugar pero la rubia mayor no se lo permitió, comenzó a darle golpes a diestra y siniestra a la puerta. Sin embargo, su hermana no quizo seder por mucho que gritara, pataleara o chillara, con todo y eso no se logro escapar de las últimas palabras de Akira.

- Annie, se nota por en cima que te gusta ese muchacho. Ocultarlo es inútil, nos vemos.

La rubia mayor se deslizo por la puerta hasta el suelo, apretó los dientes y su sonrojo de pomulos hizo presencia nuevamente.
No, no, no ¡Akira estaba de broma! Ella jamas seria tan obvia con algo como eso, de ser lo contrario Armin ya conoceria sus sentimientos y el muchacho, no mostraba indicios de algo asi.
Por otra parte, Tomoyo quería que sal tragara la tierra, Tomi había presenciado y escuchado todo el insidente con Jean. No comprendia la razón del dolor en su corazón, es decir, verle la cara al pequeño niño contraída y algo impresionado hacia sentirla asi.
No, debía de ser clara ahora mas que nada, era cierto que cuando estaban pequeños hizo y dijo muchas cosas estúpidas. Un ejemplo fue lo de casarce al ser grandes, ella lo tomo como un juego inocente de bebes algo pasajero nada serio.
¿Tomás no caería en eso o si? Jamas ambos crecieron y se llevaban cuatro, ¡Cuatro años de diferencia! La tratarían de pervertida o pederasta si sintiese algo por ese infante.
Aunque no se mentiría con eso, Tomoyo pensó siempre que al crece Tomi sería una de los hombres mas hersomos, con solo mirar a su padre y algunos familiares te dabas cuenta de ello. Pero fue mas que ilusiones, si bien el rubio aparentaba mas edad de lo que tenia no se permitiría algo asi, ellos son mundos apartes y probablemente la mirase como su amor de la infancia. Mas nada.

- Aguarda, Tomoyo - algo sujeto su hombro - no, no puedes soltar cosas tan de repente y huir simplemente... ¿Quien es este?

Jean volvió con la guardia mas baja por alguna razón, pero al ver a Tomi fruncio el ceño enojado nuevamente por su precencia.

- Esa debería ser mi pregunta - apretó los dientes - Tomoyo ¿Quien es este cara de caballo?

- ¡¿Cara de...!? - grito, pero trato de regular su respiración - Dime, recanacuajo de alcantarilla ¿De donde has salido?

- ¡Ya basta! - los empujo a ambos, pues ella se encontraba en medio - ¿Pueden parar? Todo el mundo nos oberva, además te he mandado al infierno Jean no quiero verte. Tomi tu calla y ven conmigo.

Jean iba a replicar pero al ver los ojos de la chica bajo su cabeza, dándose por vencido. Por ahora.
La pelinegra tomo la mano del chico sacandolo de ese vagón, metiéndose en otro dejando atrás el incidente estúpido.
Tomaron asiento en unos puestos vacíos, sorpresivamente el rubio no pataleo por alejarlo del otro chico. Tomoyo se dio cuenta que aun se encontraban tomados de la mano, por lo que le soltó la de él como si se tratase de carbón ardiendo, es como si su piel se quemase al acordarse de estar junto al Granchester. ¿Qué rayos le pasaba? ¡Era una enferma!

- Mi hermana - La pelinegra reacciono al escuchar su voz - se supone que hoy ella saldría contigo y no la veo. ¿Donde esta?

Ahora el chico la ignoraba olímpicamente, a veces pensaba que tenia un complejo de hermana, aunque mejor no decía nada porque ella también la protegía. Ni quería saber la reacción de Tomi al conocer que estaba con Levi, mucho menos Erwin.

- Hoy pasaron muchas cosas por lo que tuvimos que separarnos - explico, algo nerviosa.

- No te he preguntado las cosas que pasaste - dijo con brusquedad - ¿Donde esta mi hermana?

- ¡Oh dios! ¿Alguna vez no pensaste que tuvieras complejo de hermana? - exclamó, sin anestesia.

- No te hagas la tonta conmigo, Tomoyo - su voz bajo una octava - Dime donde demonios esta Annabeth, sin rodeos as me el favor.

- Ella... esta... esta con Erwin - cerro un solo ojo para decirlo, Tomás parecía implacable aldarle señas para seguir -, Petra y... y... Levi.

Los ojos azules del muchacho se abrieron a par, ¡Joder! Esto no sería para nada fácil de explicar. Tomo respiración profundamente tratando de llenarse de valor para decir las cosas, comenzó diciendo que todos estaban juntos en el centro comercial pero en un momento se separaron, fue cuando Annabeth quizo avisarle a Erwin donde estaría al salir del baño. Luego, se encontraron con un niño perdido llamado Tamaki y simplemente no podían abandonarlo, con el infante se fue casi toda la mañana, al final hallaron a sus padres pero se toparon con la parejita del año. Petra y Levi. Tomi comentó que todo esto parecia sacado de una pelicula de comedia romántica, por lo que Tomoyo le dio la razón y prosiguió con el resto.
Petra invito a Annabeth para ir al acuario y no pudo reclinar a esa oferta, por lo tanto fue en compañia de Erwin pensando que todo lo tenia bajo control. Sin embargo, eso no fue asi con tan solo la presencia de ambos juntos se sintió abrumada, tanto como para ir por su cuenta al lado de Erwin. Al llamarla le conto que deseo estar enamorada igual a ellos, sentirse complementada era una de las cosas que deseo al ver a Petra y Levi.
Tomás soltó un suspiro ahogado, ni si quiera sabia cuando es estar dolida, al menos no era conciente de sus sentimientos por ese amargado.

- ¿Aun esta con él? - preguntó, viendo que el silencio los inundaba.

- No lo se, cuando le iba a mandar un texto paso... - dejo las palabras al aire.

- Mmm... a lo que recuerdo, ¿Estas bien? - pregunto con cuidado.

- No me lo tomes a mal pero, eres la última persona con la que hablaria sobre esto. - comento sin malisia.

- ¿Por qué? Eso es lo que me pregunto, Tomoyo ¿Acaso no lo ves? Yo ya no soy el bebé que viste hace cuatro año atrás. - decía un poco frustrado - He crecido y no quiero ser tratado como...

- ¡Pero lo eres! - lo interrumpió de forma brusca - Y aun con eso, no cambia el hecho que tu eres el...

- ¿Hermano menor de tu mejor amiga? - pregunto con ironía - Tomoyo, tu solo ves lo que te conviene y en algunas ocasiones pareciera que me alejas. ¿Qué he hecho mal?

- No, no has hecho absolutamente nada. Es solo que... - comento alarmada.

- Escucha - le sujeto de los hombros para que lo mirara - es cierto que soy "el hermanito" de tu mejor amiga, pero aun asi yo puedo estar tambien para ti.

- Tomi, por favor no comencemos - menciono ahogada.

- ¿Sabes que? Soy un idiota al tratar de razonar contigo definitivamente, - ella trato de frenarlo pero Tomi se opuso - tu no quieres mirar mas allá de tus ojos, ni mucho menos admitir que en verdad he crecido. En fin, no pienso perder mas el tiempo contigo.

Dicho esto soltó a la pelinegra levantándose del asiento, le pegó un puño al lector de la puerta saliendo del vagón y adentrándose al otro.
Tomoyo quizo ir detrás de él pero sus intentos murieron desde el inicio, no tenia derecho alguno de correr por el rubio lo había herido.
¡Maldición! La chica llevo sus manos al rostro restregandolas, ahora si que empeoró las cosas y posiblemente jamas se perdonaria a si misma por ello. Aun asi, nunca seria capaz de hablarle a Tomi que cada vez que tocaba su piel ardia como estufa, o su corazón fallandole al sentir revueltos y mucho menos aquel nerviosismo en su cuerpo. Rayos era una enferma.
El acto del delfín fue impecable sin un error, luego de encontrar a los fugitivos Levi contacto con su novia para reunirse nuevamente.
Petra al estar frente a Erwin le dio un escarmiento, su comentario fue casi igual al de su novio, no pongas palabras en boca de otras personas. En fin, al pesar de todo eso fue una salida explendida, pensaba la ojimiel al ver a Annabeth caminando junto a un Erwin super animado; menuda joya que era. En el acto del delfín parecía un pequeño niño, revoloteaba, gritaba y exclamaba sonidos de imprecion. Sin duda el que mas disfruto.
Levi por otra parte estaba a punto de irse a casa, ese comportamiento de su amigo lo tenia al borde de perder la paciencia, si no fuese por Petra ya estaría en casa. Volteo para mirar a Erwin, seguía hablando hasta por los codos ¡Santo cielos! ¿Como hacia Annabeth? Si fuese ella lo hubiese pateado hace mucho tiempo.
El ojigris sabia que la rubia no haría algo como eso nunca, ella era amable, bondadosa y muy tímida probablemente de sentirse cansada no lo admitiría.

- ¡Por dios! Ya callate - exclamó su novia, sorprendiendolo - llevas desde que salimos del acuario hablando lo sorprendentes que son los delfines, estoy cansada de escucharlo y no soy la unica.

- Annabeth... - giro mirando a la chica, ella mantenía una sonrisa incomoda - ¡Oh cuanto lo lamento!

- No te aproveches de la situacion - lo detuvo con una mano, Petra apretando los dientes de enojo - idiota.

Como de costumbre Erwin iba a lanzarcele en cima a la pequeña rubia, aun asi le salio el tiro por la culata porque ahí estaba la castaña para detener ese abuso.
De pronto, el celular de Petra sono inrrumpiendo el momento, se sorprendió al ver el remitente pero aun asi se excuso separándose del grupo; no sin antes hacerle una señal al rubio para que tuviese cuidado.
Levi miro con estrañesa a su novia ¿Quien podría ser? El Smith alzo sus cejas con señal de picardía, fue cuando la delgada cuerda de la cordura del Rivaille se rompió. Tomando una piedra del suelo sin anestesia o perdida de tiempo, se la arrojo directa a la cara haciéndolo caer al piso, Annabeth soltó un gritito de pura impresión al ver asi al rubio; sin embargo cuando miro a Levi se congelo. "No se te ocurra ayudarle" decía aquellos ojos gelidos.
Rápidamente volvió Petra con un semblante preocupado, todos fueron a su encuentro para conocer que le ocurría.

- Esto es tan injusto, tenía planeado ir a cenar con Anna-chan pero no se va a poder. - suspiro con pesar - Debo irme.

- ¿De que hablas? - pregunto Levi.

- Se me olvido que hoy venia un primo de visita, por lo que mi papá nos llevara hoy a cenar en familia - bajo su mirada - no... no es justo.

- Ya... ya veo - dijo la voz cantarina de la rubia - no... no te preocupes por eso Petra, ve con tu familia para otra ocasión sera.

- ¡Oh Anna-chan! - extendió sus brazos apretandola para asi - gracias por salir conmigo hoy, aunque nos separamos un poco luego llamare a Tomoyo para disculparme, te secuestre de su salida de amigos.

- Eso... eso es innecesario - Rio con gracia.

- Bien - la soltó - nos vemos el lunes, creo que ya vienen por mi en unos momentos.

- Claro, disfruta de la cena.

Petra se despidió de la chica moviendo su mano, halo una mejilla del rubio el cual se quejo por ello; tomo la mano del pelinegro alejándose.
La holandesa se quedo junto al chico observando como se marchaba su amiga, un auto negro lujoso se estaciono a unos cuantos metros de ellos Petra halo a su novio para poder quedar frente de el, en ese preciso momento Annabeth sintio una incomodidad sobre su pecho. Dolia. Dolia una, otra y otra vez su pecho parecido a estar perforando con un objeto punzón.
La pequeña rubia giro su vista a otro lado al notar como Levi y Petra se daban un tierno beso, Erwin dandose cuenta de la reacción de su compañera no comento nada ni si quiera una de las suyas, atribuyo aquello como un comportamiento normal de una chica timida como la rubia. Él no queria mentirse, pero, aquella imagen de su mejor amigo cerca de la Granchester lo invadian sin querer. No. Levi tenia a Petra final del asunto.

Petra le sonrió por última vez al Rivalle soltando su mano despidiendose y caminando hacia el auto, ojos gelidos le observo desde su puesto como se subio al carro desde adentro una mano lo saludo supuso que seguro era la madre de ella, aun recuerda cuando la conocio una mujer sumamente sencilla pero de buen corazón, así que le devolvio el saludo medio sonriendo para ser cortez. Para nadie es un secreto que Rivalle es muy tosco y cerrado, sin embargo, queria ser diferente con la familia de su novia para dar un impresión buena de él.
Finalmente aquel auto arranco marchandose del lugar, Levi giro su cuerpo en dirección a los dos rubios detrás suyo, fue cuando vio una escena bastante estraña pues ambos chicos mantenian un semblante raro.
Erwin miraba a Annabeth con semblante preocupado tratando de decifrar que podria estar cruzando por su cabeza en estos momentos la chica, por otro lado ella mantenia el entrecejo contraido como si estuviese sufriendo un tipo de dolor ¿Qué le pasa a este par? ¡Ni si quiera notaron su precencia!
Menudo duo.

- ¡Oh Levi! - exclamo con tono despreocupado, dandose cuenta de su aparición - ¿Ya se fue Petra?

- Si, pero al parecer alguien esta comportandose de forma sospechoza. - comento con su serenidad de costumbre - a ver ¿Qué les ocurre? Tambien la cosa es contigo Annabeth.

- N...Nada - tartamudeo la chica - ¿Por qué debe de pasar algo?

- Porque mantienen un semblante parecido a un par de idiotas preocupados por algo, que de seguro, no vienen ni al caso. - la rubia soltó un respingo juntando sus manos al pecho, encongiendo sus hombros asustados. Erwin solo miro a otro lado tratando de ingnorar lo dicho por su mejor amigo. - En fin, me tiene sin cuidado sus asuntos solo cambien esos semblantes de mediocres, me fastidian.

- Lo siento...- susurro la chica apenada.

- Ahora dejando eso de lado, - paso por alto la disculpa de la chica - ¿Qué van hacer?

- ¿A qué te refieres con eso Levi? - pregunto algo sorprendido Erwin.

- No suelo ser el tipo que invita a cenar a la gente, mucho menos imbeciles como Erwin. - el rubio reprocho cuando el ojos helidos dijo eso, pero inmediatamente Annabeth lo freno en el acto susurrando escuchar a Levi - Pero... por unas situaciones que no piensi contar. ¿A donde quieren ir?

- ¿Eh? - solto sorprendida la chica

Annabeth nunca imagino este tipo de situción, es decir, practicamente toda su vida la ha vivido como una ermitaña encerrada en su casa en Holanda evitando socilizar con los compañeros de clase. Ahora, estaba saliendo con dos chicos de su clase como si nada en un día, que se suponia ser, salida de chicas junto con las amigas de Tomoyo ¿En qué momento su mundo comenzó a girar?

Erwin se quedo sin habla con tal invitación de su mejor amigo, esto… esto era tan sud real viendo como ojos gelidos mantenia un semblante bien tranquilo en tanto mencionaba la salida. Raro. Definitivamente todo esto esto era muy raro, acaso... ¿Acaso Levi habia fumado?  De lo contrario se declararia loco.

- ¡Digan algo! De lo contrario me largare dejandolos solos como plantas de jardin. - frunció el ceño un poco malhumorado.

- ¿Qué hierva te metiste? - solto sin anestecia, combinado con un semblante palido algo asustado el rubio.

- Erwin… - apreto los puños tratando de no perder su poca pasiencia, el pelinegro.

- Tranquilos, tranquilos - anuncio colocandose al frente la rubia de ambos chicos - vamos a calmarnos.

- Muy bien, ya que Annabeth quiere combertirse en la abogada de estupidos casanovas de cuarta. - la rubia se escondio entre sus hombros presa del nerviosismo. - Supongo que tienes una idea al sitio donde vamos a ir ¿No crees?

La pequeña rubia no sabia que decir o hacer, aun sentia la fuerte mirada gris del Rivaille sobre sus hombros ni de pasar por alto la de Erwin, ahora que lo pensaba mejor debio de quedarse callada antes de verse espuesta a semejante cosa.
En definitiva, se metio en una camisa de once baras tal cual como el dicho.