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¿Acaso había escuchado mal? De seguro no se lavo bien sus oídos esta mañana, quizás le entro tanta agua en ellos que ha quedado sorda. Asi que volvió a preguntar, armandose de mucho valor por cierto, su voz era calmada, baja y pausada pero llego a los oídos del profesor que la atendía.
- No hay error Granchester - san, usted ha quedado en la clase 1- A.
Si, estábamos empezando el día con el pie izquierdo. ¡Fue separada de Tomoyo! ¿Ahora que haría? Era cierto que prometió no depender de ella pero, al menos contaba estar en la misma clase. Su cuerpo comenzó a temblar, no estaba escuchando una pisca de las palabras de aquel maestro, ni ganas tenia si quiera. De solo imaginarse parada frente a desconocidos le hacia sentir mal, hasta podía escuchar el revoltijo de su estomago. Iba a vomitar.
- Por aqui Granchester - san - la guío el sensei, fuera del salón de profesores.
Annabeth mantenía una postura de tortuga, cabeza agachada, espalda algo encornada y manos empuñadas precionadas al pecho. Recorría los pasillos de la secundaria T.P.K, sus ojos azules revolteaban por todas partes descubriendo lo que seria su nuevo ambiente. Pensaba que comenzaba extrañar a Holanda, aconstumbrarse a personas desconocidas no era lo suyo, mucho menos el relacionarse. Soltó un suspiro ahogado, no debía de darse por vencida tan pronto aun sin dar lo mejor de si; ya estaba aqui y no daría su brazo a torcer por nada. No a estas alturas.
Subieron unas escaleras hacia los salones de primero, donde ella estaría, la rubia pensó que a este maestro amaba hablar hasta por los codos; quizás solo cumplía con su trabajo.
Diviso como en las aulas ya se encontraban repletas de alumnos, unos en silencio y otros no tanto, los profesores parecían amables con ellos hasta los momentos; no seria tan mal haber venido de Holanda. Ella podría con este reto.
De pronto los pasos del profesor dejaron de escucharse, sustituyendo aquello la puerta de un aula se abrió saliendo rápidamente dos jóvenes, ambos chicos. Los ojos de Annabeth se abrieron a par, ese era la clase 1-A, los jóvenes la miraban sin entender nada; el rubio con ojos azul mar, cejas pobladas, alto corpulento y de piel blanca la miraba con algo de interes. Sintió escalofríos. Por otro lado, esta el otro con un tamaño bastante peculiar, no como el de ella claro, pero si era de un metro sesenta como mínimo, cabello negro corto, piel algo bronceada, sus ojos eran los que la dejaron sin aliento. Pequeños, helidos e inespresivos, parecían negros pero captó rápido un brillo raro. "Son grises " pensó.
- Menos mal que los encuentro a ustedes, Rivalle - san Smith - san. - los llamo, los chicos se miraron entre si - ella es la nueva chica de intercambio, Annabeth Granchester - san.
- ¡Oh! Asi que tu... - comenzó a decir el rubio, pero lo detuvo alguien.
- ¡Lo siento Levi Erwin! Pero ya saben... ¿Profesor Morita? - miro un momento la situacion la chica.
La rubia se le quedo mirando detenidamente, era una chica de cabello castaño rubio hasta mas abajo del menton, ojos miel, de la misma estatura que ella y sobre todo. Tenia un aura agradable rodeandola. Sin saber el porque aquella chica le sonrió, se acerco a ella casi intuyendo la situacion extendió su mano hacia ella. ¡Oh! ¿Acaso era japonesa?
- Soy Petra Tsukasa - sonrio - tu debes ser la de Holanda ¿cierto?
- S...Si - tomo su mano con susto, al contacto la sintió suave.
- Tsukasa - san es la presidenta de la clase 1-A, junto con Rivalle - san y Smith - san - explico el maestro, señalando a cada chico - bien, creo que puedo dejarlo en sus manos señores. Me retiro.
Annabeth voltio hacia el profesor con susto en sus ojos, pensandolo mejor creo que era mejor escucharlo hablar; camino unos pasos atrás de el alzando su mano, como si lo detuviese. Morita se volvió hacia ella sosteniendo sus hombros, le deseo la mejor de las suertes, mucha dedicasion y esfuerzo en los estudios ella quedaba en las mejores manos; dio vuelto marchandose. La pobre rubia no alcanzo a decir nada, solo quedó con su mano al aire. ¿Ahora que? Solo sentía su desayuno revolverse, si, iba a vomitar del miedo. De pronto sintió una mano deslizándose por sus hombros, soltó un gritillo al ver el rostro del Rubio bastante cerca. ¿Que ocurría con el? ¡Estaba muy cerca!
- No esta mal, una holandesa... es la primera vez que veo a una - dijo con tono burlón, sujeto el menton de esta pero se escabullo. Retrocedió con miedo, chocando con alguien. ¡Oh por lo sagrado!
- Oye Irwin, a ti te parece bien hasta una chica del Africa ¿no? - retumbo la voz grave del de los ojos helidos. - mujeriego de cuarta.
¿Eh? ¿mujeriego? Bueno, tuvo que haberlo descubierto ni menos verlo, era cierto que el rubio tenia un aura similar a la de Anthony, su primo. No se dio cuenta como el chico de semblante serio la observaba, era como si encontrase algo completamente nuevo en ella, pero jamas sería capaz de admitirlo.
- Vamos Levi, no puedes dejarme mal ante semejante jovencita - volvió a colocar su mano en el hombro de ella, la rubia pego otro respingo de susto - ¿Ahora que pensara de mi?
- Yo puedo saber sin leer mentes - comento, acercándose casi a la cara del rubio - Me... estas... dando...miedo, sin olvidar en letras grandes de neon. PERVERTIDO.
- ¡Suficiente! - la chica dio su aparición, miro como Irwin sostenía a la chica dando un manotazo a su mano - ambos le dan miedo, ahora Irwin y Levi vallan a buscar los mapas. No hemos tardado mucho, seguro se preguntaran por nosotros. Ahora, yo me encargaré de ella ¿entendieron?
- Eso es bastante injusto, yo quiero... - intento replicar el rubio.
- ¡Nada! Vallan rápido y en silencio. - sentencio la castaña.
Ya perdiendo de vista las figuras de Levi y Irwin, Petra se disculpo por ellos de inmediato. El rubio era un chico amable, pero un casanova de cuarta no quería dejar a ninguna chica; sin embargo, una vez que lo conocías te hacías amiga de el. En cuanto a Levi, era otra historia, si, aquella personalidad arisca, recervada y un tanto grocera era su forma de ser, aun asi, bajo todas esas capas se escondía un hombre dedicado a su familia de amigos; una vez entrado en su circulo social, y si vales la pena, has ganado su estima. Annabeth lo comparo con un soldadito de plomo, sin dejar pasar por alto aquel brillo en los ojos de la chica. ¿Qué era? No lo sabia pero sintió envidia por eso.
Ya se acabo la fiesta, pensó la rubia en tanto miraba a sus nuevos compañeros con ojos nerviosos, el sonido de la tiza sobre la pizarra hacia colocarla aun mas con ganas de vomitar. ¿Por qué? ¿Por qué hacerle pasar por esto? Tenia unas ganas de salir corriendo, asi la mirasen raro en su primer dia de clases.
La maestra término de copiar su nombre, colocándose aun lado de ella presentandola con su nombre, ahora invito que ella lo hiciera. Annabeth trago saliva sonoramente, opto nuevamente por aquella postura recervada pero sabia que no podía seguir callada; lleno de aire sus pulmones abriendo su boca. Pero no se escucho su voz, aunque si otra, inesperada para todos.
- Solo callate y entra, idiota - dijo aquella voz grave - no esperan por ti toda la vida.
Si era Levi, que al ver la situacion dentro del salón no hablo. Noto como la nueva chica tenia la boca abierta, sin respirar o moverse, que chica tan rara ¿Por que no decía nada? Fue cuando sintió una mirada ostigadora sobre, que conocía podría ser, Petra lo fulminava con la mirada. ¿Qué carajos hizo mal? Se acerco a la profesora que le miraba igual, no presto atención entregándole lo pedido y... ¡Maldision! Ahora comprendio. Su gris mirada estaba leyendo el pizarron, poseía el nombre de la chica anotado. No se había presentado. Sus compañeros lo miraban admirados, sin embargo, Levi metió sus manos en el bolsillo caminando a su lugar.
En tanto la rubia descongelo su postura, bajando su mirada al suelo apretando mas las manos al pecho; que patético... ¡Que patético todo este momento! Ella solo quería esconderse en una cueva y nunca salir, quizás hasta adoptaria mañas del avestruz. Hagachar la cabeza en un hollo.
- Sen... Sen...Sensei - tartamudeo la chica, escuchando todos su voz suave.
- ¿Si? Granchester - san - contesto la maestra, aun sin nada que hacer.
- ¿El meson del fondo... es... mi.. pue... puesto? - pregunto la chica cabizbaja, mostrando un sonrojo hasta las orejas.
- Mmmm... si, adelante... - la invito, señalando hacia la dirección.
La holandesa hizo una leve reverencia, caminando hacia aquel puesto glorioso. Ahora lo unico que rondaba su cabeza era "tragame tierra ". No alzo su rostro por nada en el mundo, aunque podía sentir sobre ella toda la atención ¿Por qué demonios estaba el salón tan callado? Tomo asiento haciendo como una tortuga, le agradecía al cielo por este puesto pues era completamente bendecido; era cerca de la ventana y al final de la fila. La maestra que resulto ser la de geografía, le dijo que esperaba mucho de ella al igual de que pudiese colocarse al corriente; Annabeth se sonrojo pero asintió con frenesí.
Bueno... lo peor ya había pasado, al menos eso pensaba, saco de su mochila su libreta y cartuchera las cosas de la pizarra no se anotarían solas; entonces noto algo hacia su izquierda. Abrió los ojos a par, no, no, ¡Tenia que ser una broma! A su lado con un pie en sima de la silla, brazo derecho apoyado en la mesita y mirada al frente, estaba el chico de los ojos gelidos. La rubia penso que no podía ser mas desdichada, es decir, ¡Ese fue el chico que interumpio su presentación! Ni si quiera se dio cuenta que lo observaba con atención, pero él si, porque volteo hacia la dirección donde sintió la mirada. Oh... la chica de intercambio. Al ser descubierta soltó un gritito junto con un respingo, giro prestando su atención al cuaderno escribiendo, Levi observo las mejillas ya teñidas de rojo camersi. ¿Qué le pasaba?
Al toque de la primera campana, Annabeth soltó un suspiro cerrando su libreta, pensó que aquella profesora aunque se pintara amable era un demonio; ¿Como se le ocurrió mandar esa lista de deberes? Y eso era solo el comienzo, el comienzo de todo.
Sintió como la persona frente de ella se daba la vuelta, la rubia opto su postura peculiar al ver ese moviento, pero se calmo, unos ojos azules como safiro la miraban con amabilidad; cabellera rubia como un girasol lasia hasta el mentón, piel canela, rostro perfilado. Aguarden ¿era una chica o chico? No lo sabia, pero al menos se veía afable.
- Mucho gusto, soy Armin Arlet - se presento, sonriendo de oreja a oreja - espero que nos llevemos bien.
- Se... se... seguro - susurro casi ahogada.
- ¡Oye Armin! ¿Por que tardas? Hoy Mikasa invitara el desayuno - dijo un chico de ojos jade, atrás de el había una chica con una bufanda roja tapando su rostro - ¡Oh! Eres la nueva chica con nombre de Anna... Anna...
- Es Annabeth, Eren. Lo siento mi amigo fue un poco grocero - se disculpaba sonriendo con nerviosismo.
- ¡Como sea! Soy Eren Jaeger y la chica atrás de mi...- la sujeto de los hombros haciéndola sonrojar - es Mikasa Arckerman, llevemonos bien.
Eren parecía muy enérgico, vio como le estendio la mano con una sonrisa ancha, mostrando sus dientes. Aunque la rubia tenía miedo al verlos, mucho mas con el de ojos verdes, al sentir como se comportaba de amables con ella bajo su guardia. Ella les regalo una sonrisa bondadosa, pero de pronto una puntada de aura cargada la ataco, retrocedió soltando un respingo. Oh. Oh dios. ¡La chica no parecía estar contenta con su presencia!
Eren al ver como la holandesa retrocedia su mano, optando por aquella pose al querer presentarse, se dio que algo iba mal. ¡No podía ser! Giro de inmediato, Armonía igual, donde estaba su amiga Mikasa. Debió de imaginarlo. La oji negro le lanzaba hostigamiento directo a la chica nueva, como si fuese una clase de enemigo que debía de aniquilar ya.
- Lo... lo... ¡lo siento mucho! - grito la rubia, haciendo reverencia y saliendo de allí.
Todos absolutamente todos dejaron de hablar o desayunar solo para mirarla, la chica que corría como si su vida dependiera de ello se apeno; solo tapo su rostro en tanto emprendia la marcha fuera del salón. En los pasillos los alumnos se apartaban para darle paso, ¿Por que este día era tan desastroso? ¿Por que esa chica la miro de esa forma? Ahora solo quería algo. Ir a casa.
De pronto sintió ganas irse de allá, nunca regresar si fuese posible, ella no era de hacer amigos lo entendía, también entendía que no a todos agradaria; pero fue lo que la gota reboso el agua del vaso. Huir, esconder la cabeza en un hueco como el avestruz, si, eso era mucho mejor de sus opciones. Pensó ¿si existía un lugar apartado? Sin saber o conocer la escuela, solamente siguió sus instintos; corrió a unas escaleras que parecía nadie conocer. Estaban solas. De hecho, hace mucho que dejo a los estudiantes atrás ¿Entonces por que corría?
Bajo las escaleras... ¡una puerta! Presa del miedo, vergüenza y adrenalina, no pensó en que estuviera cerrada o trancada simplemente abrió y empujo la puerta; era un espacio pequeño junto con unas escaleras. Annabeth freno en la orilla dándose de cuenta donde estaba, era la parte trasera de la escuela era solitario, sentía que podría adoptarlo como suyo. Al pesar de estar jadeando por el cansancio ocacionado de correr, río con un toque de demensia. ¡Es que lo era! Desde que piso esta escuela no paraba de pasarle cosas raras, primero: un profesor parlanchin; segundo: un chico la asecha; tercero: alguien detiene su presentación; y por último una chica la hostiga con la mirada. ¿Qué mas le faltaba?
Sin embargo, esa histeria no le duro mucho. Un nudo se indundo en su pecho, si, quería llorar; sus ojos comenzaron a picarles dando aviso a las lágrimas. ¿Por qué tenia que pasar por esto?
- Quiero volver a casa... - apretó sus puños - quiero ir a Holanda... yo...
No aguanto mas y desbordó sus mejillas, lloraba como una niña de brazos o quizás como aquella que entro por primera vez al jardin de infantes; ¡Cuando tenia cinco años fue mas sencillo! Claro, allí estuvo Tomoyo... ¡Su amiga! Pero ella estaba en otra clase. Prometió no depender mas de ella, hasta le dijo a su hermano menor que se cuidaría. ¿Como darle cara a ellos?
- To... To...Tomoyo - hipaba tratando de cercar sus lágrimas - Tomi...
- Chica nueva - una voz la hizo brincar, congelando su cuerpo sin llorar mas. Esa...¡Esa voz! - ¿No tienes otro lugar donde llorar? La verdad, me tiene sin cuidado tus lamentos pero... este es un lugar tranquilo. No quiero que lo manches.
Annabeth se dio la vuelta poco a poco, lo sabia, era el chico de ojos gelidos. Parecía que estaba sentado en las pequeñas escaleras, ¿Como fue que no lo noto? Debe de ser tan silencioso o quieto para no darse cuenta. El chico rascaba su cabello con desgano, metió sus manos en los bolsillos acercándose mas a ella.
- Oye - la rubia respingo - ¿Qué esperas? No voy hacerlo yo mismo, lo menos que quiero es ponerte una mano en sima. Has corrido.
Oh... asi que no le gustaba las personas sudadas, de seguro odiaba todo lo referente a lo sucio. La holandesa sintiéndose que sobraba, giro sobre sus talones dispuesta a salir del lugar pero no lo hizo. El chico adelanto sus pasos sacando un pañuelo, tocandola con el su rostro y arrojandoselo.
- Olvidalo, creo que el lugar esta sucio - abrió la puerta - puedes quedarte con el, con tal, ya tiene tus fluidos corporales.
Dicho esto desapareció detrás de la puerta, la chica se quedo muda solo sosteniendo aquel pañuelo blanco del pelinegro. No lo comprendía. Movió su cuerpo al primer escalon de la escalera, tomo asiento sin despegar los ojos de aquel pedazo de tela; ¿Qué era ese muchacho? Primero la había corrido del lugar y de pronto, le ha tirado su pañuelo dejándola allí. ¿Y si dijo todo eso al propósito? Despues de todo, ella estaba hecha un mal de lágrimas no seria un desconsiderado. Llevo el pañuelo a su rostro, como lo imaginaba, holia a suavizante.
Las palabras de Petra inundaron su mente: "una vez entras en su circulo social, y si vales la pena, has ganado su estima ". ¿Acaso ha valido la pena para ese chico?
Mas tarde, al regresar al salón los tres chicos que se le presentaron la buscaron, en esta ocasión, Eren se disculpo por su amiga en cambio ella parecía a penada, pero no lo diria en frente de la rubia. Tocaron la campana y volvieron todos a sus asientos, tocaba japones, Annabeth estaba tan ensismada que paso por alto dos cosas. Primera, buscar a Tomoyo o si quiera preguntar por ella a alguien, y si, la pelinegra fue a su búsqueda pero dejo recado con Petra. Cosa que estaba fuera en estos momentos. Y la segunda, era desayunar, ¿Pero como era posible eso? Con todo el acarreo de los nervios ignoro a su estomago.
Por eso cuando se sentó un gruñido se hizo presente, la rubia se congelo por completo, una chica que se sentaba adelante de Rivalle la quedo mirando raro y no era para mas; ¡Su estomago rugia!
El maestro de japones comenzó con la clase, sin darle importancia lo del alumna nueva; esto le dio igual a la holandesa tenia un problema peor ahora. Su estomago volvió a sonar, en esta ocasión le dalia mucho tenia mucha hambre; llevo su mano a donde sonaba. Trago duro y mordió sus labios para disimular, tal vez si tuviera un dulce o... goma de mascar calmaria a la fiera, pero no, hoy no era presisamente su dia de fortuna. ¿Qué podría hacer ahora? Tratar de canalizar sus pensamientos en otra cosa, no lo sabia, tal vez con cientos y cientos de campos de maíz, luego siendo procesados para convertirse en cereal y... combinado con leche... ¡No! Debía de frenar el carro ahora mismo.
- Granchester - san - la chica al escuchar su nombre alzo su rostro, se asustó. Era el maestro - ¿Donde esta sus implementos de trabajo? Se que es nueva pero, no permito en mi clase el hacer de vago. Por lo tanto, pongase a trabajar y vista a la pizarra por favor.
¡Maldicion! Todos estaban fijándose en ella, de la vergüenza tartamudeo una disculpa e inmediatamente busco sus cosas, debía de enfocarse en estudio. Japonés. Japoneses. Solo japoneses. Una comida al estilo japones. Sus tripas rugieron mas furiosas, mordió su labio inferior ignorando aquello; no por favor, horita no al breve receso comería algo. Pero su vacío estomago no quería escuchar.
Levi que estaba a su derecha sentía que la vena de la cara iba a explotar, no era para menos, esta chica es una completa descuidada con su cuerpo. ¡Acaso no sabia lo importante que era el desayuno! No sabia el tipo de vida llevaría esta extranjera, o tal vez... ¿Deberia llamarla extraterrestre? Hasta hora nunca tuvo que tratar con alguien igual a ella, tan solo escuchen el rugido de su estómago, ¿Armin lo ignoraba o no oia? El esta mas cerca de la chica, en fin, ese rubio es conocido por su nivel de consentracion nivel dios. Giro con disimulo, ahí estaba, con una mano escribiendo y con la otra sosteniendo su panza. ¿Y si probava hasta cuando llegaba con esto? No parecía haber traído desayuno, podría a verlo dejado o lo compraria en la cafetería, apostaba lo último. ¡Menuda idiota! Descuidaba su salud solo por inseguridades estúpidas, no tenis ganas de ayudarla, es mas, ni movería un dedo para hacerlo. Por eso, centro toda su atención en la case y asi olvidar eso, no pudo. Los sonidos constantes del estomago de la holandesa no lo dejaban, ya casi al borde del cansancio empezó a buscar a Petra con la mirada. Que idiota. La ojimiel estaba en una reunión del consejo estudiantil, genial ¿Y ahora que? No podía contar con Irwin ese playboy la acosaria, era obvio que la chica era tímida hasta en la mesa, sometarla a eso sería su sobre carga.
Bien, cerro los ojos con pesadez esta seria la primera y última vez que haría algo como esto, aun mas, lo estaba haciendo porque es imposible prestar atención a clase con ese ruido; lo de buen samaritano se lo dejaba a Petra.
- Sensei - el hombre mayor volteo al escuchar a Rivalle - la chica a mi lado... debe acompañarme ahora, se que es repentino pero, importa llevar eso horita mismo.
Annabeth abrió los ojos a par impresionada, ella sola tampoco, todos sus compañeros se veían iguales algunos conversaban por lo bajo. El maestro que no se movia, se quito los anteojos colocandolos en la mesa, masajeo sus ojos con un poco de cansancio.
- ¿Por que espero hasta hora? Rivalle - san, me parece inresponsable de su parte - hablo el viejo - estamos casi a mitad de clase, lo que sea que tenga que hacer respecto a la señorita Granchester debió ser mas temprano. No ahora.
- Comprendo eso señor, pero si no lo hago, ella se desmaye en su clase - comento casualmente, la rubia sintió que su alma se salia por la boca. ¿Qué dijo este chico?
- ¿A que se refiere con eso? - no comprendia el hombre.
- Lo que he dicho, pero si usted no me cree esta en todo su derecho - encojio sus hombros, sin mucha pena - de todas maneras, la chica tiene que salir ahora conmigo.
- Esta divagando mucho en el tema principal, Rivalle - san - lo reto con la mirada - dame una certeza que no esta a punto de romper una de las reglas de este colegio, de lo contrario, ya sabe las consecuencias.
- Eso es fácil, sensei - se levanto del puesto halando el brazo de la rubia, colocandola de pie - no creo que el mejor de la clase este con ganas de ser expulsado, claro, sin olvidar que soy el sub - delegado.
El ojos gelidos no dijo nada mas, solo comenzó a caminar tomando del brazo a la chica, haciéndola caminar justo detrás de él. Aquel maestro no replicó, ni hablo, ni nada, solo giro sobre sus talones volviendo al pizarron para copiar unas cosas. Ese chico era listo.
En tanto los pasillos, la holandesa se sentía como una muñeca se trapo, hasta ridículo es colocar oposición a eso estaba mas que claro donde Irían. La cafetería. La pregunta del millon sería ¿Por qué? ¿Por qué ojos gelidos la ayudó? Apenas se conocían hoy, tendría que darle igual su situación compleja, si, ignorarla. Annabeth tal vez no lo conocía pero dentro de ella algo ocurría, estaba comenzando a nacer algo nuevo y unico, que bien le haría feliz también acarrea desgracias.
Llegaron a la cafetería rápidamente, Levi la mando a sentar como si fuese una niña pequeña, ella solo obedeció en silencio en tanto miraba como ordenaba un tipo de comida. Aquel muchacho parecía conocer al personal de allí, ya que al verlo de inmediato le atendieron. Para Annabeth ese chico de personalidad tranquila era curioso, a simple vista diria que jamas podría acercarse a alguien como el pero, con esta situación diria todo lo contrario. Era muy agradable.
Dejó se ensoñacion, Levi trajo con sigo una bandeja con un motón de cereales y fruta ¡Justo al blanco! En tanto él, poseía una taza con un liquido humeante.
- ¿Y que esperas? ¿Qué te lo de en la boca? - pronuncio con un tono arisco, sin una gota de emoción.
La holandesa retiro lo dicho, ese chico era un poco grocero. Agradeció por la comida y sin contenerse devoraba la bandeja, con tal, tenia tanta hambre que los modales le valian poco. Levi tomaba su té tranquilo, aquella chica se veía tan delicada y solo mirarla ahora notaba lo contrario; en fin, al menos ya no sonaría su estomago. Fue un tanto difícil convencer a ese vejete, todo el mundo sabe que ese profesor es tan estricto, no le gusta lo imprudente o malas notas; al tratar de desafiarlo fue un reto. Si bien dicen por ahí, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista con lo hecho por el, aquel sensei dejaría de miarlo como superior. Si. Debía de agradecerle a la nueva, era una genia pero en las calamidades y desastres.
- ¿Por que?... - fijo su mirada en ella, su voz sonaba aun mas suave - ¿Por que me has ayudado?
- Podía escuchar el sonido de tu estomago desde mi lugar - la rubia soltó un respingo, hagacho su cabeza volviendo a comer - fue muy molesto.
- Lo... siento - se disculpo, sonrojada hasta las orejas.
- No, no es algo que puedas evitar - se encogio de hombros, colocando la taza en la mesa - solo procura comer antes de salir huyendo.
- Una vez mas, lo siento - repitió de nuevo - te he causado problemas, eso que apenas nos conocemos hoy. Que abuso el mio.
- Solo olvidalo - resto importancia, pero hubo algo que le sorprendió - Nueva, ¿Has hablado sin tartamudear?
- ¿Hmm? - dejo la fresa a medio camino - es que yo... veraz... soy... algo tímida y tu, digo, Rivalle - san..
- Levi - la rubia parpadeo sin entender, ante la interrupción - llámame solo por mi nombre, no me gusta las Formalidades. Me hace sentir viejo.
- En... entonces tu... - trago su alimento - también... llámame por mi no...nombre.
- Suena justo - asintió el chico - Annabeth.
La rubia se congelo ante aquello, trato de seguir comiendo pero no pudo evitar sentir un cosquilleo en su cuerpo; ¿Qué seria eso? Oh, ya sabia. Ese era el sentimiento de ser aceptada en un lugar, aunque sea por una sola persona.
De pronto, ambos comenzaron a escuchar voces y no era los del personal que elaboraba, se trataba de otras muy ruidosas. Levi volteo para enfrontar aquello llevándose una sorpresa, no solo él, una Annabeth ya bien alimentada abrió los ojos como platos. Eran Tomoyo y Petra conversando, junto con ellas habían mas personas que el muchacho reconoció de inmediato, se trataba de los delegados de otros cursos.
La castaña fue la primera en darse cuenta de la presencia del pelinegro, una fria sensación le recorrió el cuerpo al verlo con alguien y no era convencional. Es la nueva de Holanda. Camino hacia ellos con pasos fuertes, sin pensar o razonar, entonces alguien se le adelanto. Tomoyo corrió con los brazos extendidos hacia la rubia, tanto Levi como Petra no entendían nada ¿Ambas se conocían? Eso parecía.
Acto seguido, la pelinegra soltaba palabras incoherentes pero de algo si estuvo claro, "te has olvidado de comer" esa frase hizo apagar un interruptor en Petra; ¿Qué demonios le pasaba? Ella no era asi, ni mucho menos, le agradaba mucho la nueva chica.
- Annabeth, ¿Conoces a esa loca? - pregunto Levi, señalando a su amiga.
- ¡Oye! Yo no te insulto, de lo contrario diria - aclaro su garganta - Annabeth ¿Conoces a este maniatico?
Fue lo que pudo soportar el chico, porque desde su puesto, empujo el pie de la chica haciéndola caer al suelo, esta pateo la pata de la silla donde Levi se encontraba. No corrió con su misma suerte. Tan solo se movió de los lados, para luego volver a la normalidad; el pelinegro alzo su menton en señal de victoria. La rubia nunca pensó que Tomoyo tuviese esa clase de relacion con el chico, parecían como perros y gatos; cosa que le pareció a Petra momento idóneo para actuar.
- Muy bien, ya basta - sentencio - creo que es mejor volver a clases.
- Pero yo quiero estar con Annabeth - pataleo Tomoyo - ¿si? Petra ¿Si puedo verdad?
- Si, si, si puedes - cedió, Levi suspiro no lo creía - pero no mucho, inventaré algo hasta llegar la historia ¿No Rivaille?
- Entonces vamos - comenzó a caminar, ella le siguió - dame esos papeles, yo los llevare.
Ambas chicas se quedaron observando el panorama, la rubia no pudo creer lo mal que juzgó a Levi, en en verdad era un caballero solo bastaba mirar como trataba a Petra. Freno el carro. No, por las miraditas de la muchacha esto iba mas allá, ¿Pero qué exactamente?
- Tomoyo, ¿Qué son Levi y Petra? - pregunta, sin anestesia.
- Novios - Annabeth giro hasta su amiga, tenia la boca abierta - ¿Qué? No me digas que tu... ¡Oh dios! Pero si es mas que obvio, solo miralos. Todo a su alrededor dice "Somos novios " ¿Eras ciega?
La rabia no respondio a ello, solo se dio la vuelta hasta donde estaba la parejita, ¿En verdad era tan obvios? Ella no lo noto. Quizás no era ciega sino lenta, luego de todo tenía cero en experiencias sobre ese tipo.
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