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Tsukasa Petra, era la ubica hija del clan Tsukasa, el cual, es muy pequeño y honrado. Al ser la primogénita su padre cuida de ella, en algunas veces demasiado, no es para juzgarlo ya que la considera la luz de sus ojos.
Petra siempre ha sido muy blanda con los demás, es que solo basta verle al rostro para considerarla amable y entregada para ayudar; para la castaña no fue dicil llegar donde esta. Al ser una de las mejores con respecto a notas la eligieron como delegada, es que era la mas idónea para el trabajo; entregada, dedicada, juiciosa y trabajadora. Cualidades necesarios para esto.
Todos y todas la admiran, claro, no hace falta las personas que envidien su forma de ser pero, la oji miel hace omision a todo eso; ella solo quiere ser feliz y mas nada. Por otro lado, su novio Levi es la otra cara de la moneda.
Si bien el pelinegro lo consideran "el mejor alumno de la clase ",no necesariamente lo pueda ser en personalidad. Arisco, malhumorado, grocero y a la defenciva, es la forma como miran al muchacho. Con todo y eso es bastante popular en las masas, sobre todo, las féminas. Es el capitán del club de esgrima y miembro de elite del kendo, se exige mucho a si mismo embarga todo aspecto. No le gusta flaquear.
Hace mas de tres años que este par salen juntos, paras las files admiradoras de Levi fue un gran golpe, como su ídolo juvenil estuviera ya comprometido y no con cualquiera, era Petra la chica mas gentil de todas. No podían compararse con ella. Sin embargo, algunas no dieron su brazo a torcer, siguieron las cartas y las confenciones sin sentido. Cada una de ellas fue rechazada.
Llegaron a la conclusión que no podían derrotar al enemigo, por lo que simplemente se les unieron. Ganándose el nombre de: "Pareja de elite" por ser ambos responsables de sus clases.
- ¿Por qué no me preguntaste a mi si querías saber de ese par? - la chica soltó un respingo de susto, el oji azul le quito el papel - Oh... mira cuantas cosas dicen de Levi, es impresionante. Aun asi, debiste venir a mi soy el mejor amigo de él sabes. - señalo a la foto - Pero por supuesto, te pasas en el grupo de Christa, Yrmi y los demás.
Era cierto, luego de poder mas o menos adaptarse a la nueva escuela, Tomoyo le presento al grupo de Christa que estaban Sacha patata, era un apodo puesto por el salón de clases debido a su obsecion con las papas; Connie un chico algo simpático con un parado en la cabeza; Jean que tiene un apellido raro que no recuerda, pero si sabe de donde proviene. Francia. No olvidar a las inseparables Christa e Yrmin, una es sumamente amable, la otra tosca y cerrada. De todas formas, allí se siente a gusto no la obligan a hablar o algo, solo permanece callada mirandolos como se comportan. ¿Qué mas puede pedir?
Annabeth miraba con susto a Irwin, Tomoyo le había advertido varias cosas sobre él. Si bien aquel rubio es muy buena gente, nunca le ha visto en una relación seria con una mujer. Si. No tomaba las chicas seriamente, la pelinegra le dijo que Irwin resultaba ser peor que su primo. La alarma de la rubia se prendió, no mentiría con respecto a Anthony el solo recordarlo le daba escalofríos, ese chico como le encantaba verla nerviosa. No obstante, ella jamas sederia ante los deslices de el.
Ahora, Tomoyo le decía que este muchacho era peor que Anthony, no podía simplemente ignorar eso.
- Quiero hacerte una propuesta - poso su mano en el hombro de ella, en tanto un gritito profisero - ¿Qué tal si te alejas de la terrorífica Yrmin y...?
- ¡Suficiente! ¡Alejate de ella ahora mismo! - grito alguien dándole un manotazo a el agarre que tenia.
Annabeth abrió los ojos como platos, una chica con lentes extraños, cabello caoba amarrado con una sola coleta, sus ojos eran color chocolate y su piel algo morena. Aquel semblante parecía algo enojado, pero no creía que fuese siempre ese; a esa muchacha le ha visto de algún lado. ¿Pero de donde exactamente?
De pronto, atrás de la chica apareció una Tomoyo alzando su mano y luego... un Levi junto a Petra.
La de los lentes se acerco al rubio, lo tomó de las solapas casi rosando sus rostros, Irwin parecía un poco incomodo con toda esta situación.
- Tzt - chasqueo la lengua Levi - sabía que este día llegaría alguna vez, Irwin siendo acorralado por la cuatro ojos.
- ¿Qué clase de amigo eres? - dijo preso del pánico - ¡Ayudame! No ves que ella...
- ¿Acaso no te lo dije? - apretó mas su agarre - la próxima vez que te viera coqueteando con una chica, te cortaría los dedos.
La cara de la ojicaoba se tenso tanto, sus ojos se abrieron a par marcando los surcos de todo su rostro. En conclusión, era una psicópata total. Annabeth retrocedió ante eso pero, como si se transportara por medio de magia Tomoyo se encontró a su lado. Entonces lo recordó ¡Ella era la delegada de la clase 1-B! Hace unos días la pelinegra le contó, su nombre es Hanji Zoe, presidenta del club de Investigaciones científicas, aun no se sabe exactamente de que estudia allí. Su historia con Irwin es sencilla, desde el jardín de infancia los tres Hanji, Irwin y Levi se han conocido; los dos últimos tenían una bizarra relación. Amistad - odio, al menos por parte del chico. Gracias a ella pudo conocer a Petra, si, las cosas no se pintaban tal mal. ¿Entonces donde esto el rollo? Hanji a amado fastidiar a Levi sobre su estatura, cosa que para él es sumamente delicado, por eso a veces se tratan como perros y gatos. Ahora si su relacion es complicada, con Irwin es mucho peor, nunca, nunca se han llevado bien. Hanji le desagrada los hombres de esa manera, mujerigos y dispuestos a dejar un motón de corazones atrás de ellos. No hay razones aparentes, aunque tal vez pero, la pelicaoba no ha dicho nada con eso.
- Venga, venga Hanji - llego a ellos Petra, tratando de separarlos - estas asustando a Annabeth, creo que hasta tiembla al verte con ese rostro.
- ¿Annabeth? - quito esa cara, parpadeando varias veces - ¡Annabeth!
De pronto, empujo al suelo con fuerza casi ignorando a Irwin, extendió sus brazos corriendo hacia una Annabeth atónica. ¿Era bipolar? Se pregunto al sentir como era abrazada por esa mujer, lo mas extraño de todo sería que la llamaba una y otra vez "Anna-chan". Si. Era bipolar o si no estaba solo loca.
Irwin viendo como le arrebatan su ubica oportunidad de estar cerca de ella, se levanto del suelo rápido exclamando lo injusto de la situación, pero si que duro poco de pie. Un puño le lanzaron directo a su ojo dejando a todos boca abiertos, bueno, excepto un Levi cruzado de brazos con rostro gelido. En cuanto a los demás, no creían que aquella chica le halla pegado sin ver, acaso... ¿poseia un tipo de sensor para sentirlo? De lo contrario solo sería coincidencia.
Mas tarde ese mismo día, Annabeth estaba nuevamente ante aquella puerta, no quería entrar pues recordaba las palabras de Levi. No era bienvenida.
Mas sin embargo, pensó que quizás el no estuviese allí ojos gelidos acompaño a Petra al consejo de estudiantes, si, solo estaría una persona en ese lugar. Ella. Acto seguido, sin miedo o culpa abrió la puerta encontrando el lugar como lo pensó, desolado. Entró ubicándose en el mismo lugar de su última visita, suspiro, ¿Acaso este seria su unico momento para respirar? No pensaría volver al salón estando esos lunaticos allá, ¡Qué va! Verlos pelear era algo que no soportaba. Aun mas sabiendo la razón: ella.
Aunque paresca descabellado o loco asi resultaban las cosas, Erwin al pesar de tenerle mucho miedo a la Zoe, se atrevió de explicarle sus planes con la rubia adornado de ese ojo morado, que sin perder tiempo, la de lentes río, pataleo y hasta lloro por burlarse aquella creación propia. Pero no duro. Ella solo quería una cosa, ver Annabeth en el club de Investigaciones científica, ¡Hasta le imaginaba con una bata! Sin duda desecarian ranas juntas, estudiarían sus fluidos y sangre; la rubia juro a Levi arquear una ceja casi asqueado. Y no era para mas, se dijo la chica, eso en verdad es repulsivo. De esa manera fue como llego hasta aqui, aislada, casi como una esclusa hullendo de aquellos desquisiados. Annabeth solo deseaba tener paz por unos momentos, pero no lo conseguiría permaneciendo en esa aula.
Recosto su rostro sobre sus dos manos, ahora todo es tan diferente a su vida de Holanda, hasta parecía un especismo todo aquello; su familia entera se aconstumbro rápidamente. Como era de esperar. ¡Recordo algo! Se levanto como una bala, metió su mano en el bolsillo sacando un pañuelo blanco, si, aun se encontraba con ella; como no ha estado mas a solas con Levi se borraron oportunidades de dárselo. Aun asi, Annabeth lo lavaba todos los días por si cogía un olor raro, no por ella sino por los bolsillos. Era estúpido pensar asi, pero al descubrir la mania del chico decidió hacerlo de esa forma. ¿Levi lo recordaría? Esperarse que si, por mucho que no lo quisiera se lo daría, ¡De la misma manera como el lo hizo! Se preparo mentalmente para eso. Esto iba en el paquete de "depender de si misma" y "no dar dolores de cabeza a nadie". Basta de miedos y vergüenza.
- Como pensé - dio un brinquito al escuchar esa voz, no quizo darse la vuelta - si hubiese apostado con alguien, probablemente hubiese ganado algo de dinero. Que lastima.
Y allí llego el pelinegro, se poso delante de sus ojos con un semblante tranquilo consentrado en algo encontrado sobre sus manos. ¡Maldición! Se sonrojo hasta las orejas, escondió su rostro en sus piernas temiendo a la reacción de su compañero. ¿Qué pensaría Levi de ella? De seguro que era rara, aunque bueno, eso no necesitaba decirlo hasta lo sabía ella misma.
- ¿Eso no es mio? - la rubia mecánicamente alzo su rostro, asintiendo - y bien... ¿No piensas entregarlo?
- Lo... lo... ¡Lo siento mucho! - se lo extendió, cerrando sus ojos con fuerza presa de pena.
- No lo entiendo - la miro raro, tomando la prenda y guardandola - solo es un pañuelo, no deberías de poner tanto empeño en eso.
Oh... cuanta razón tenia, en verdad era una idiota total ¿Por qué le pasaba estas cosas con Levi? El pasar vergüenza frente de el ya se hizo un hobit. El pelinegro bajo unos escalones mas abajo, tomo asiento concentrado en un punto de la pared frente de él.
¿Ah? Que raro, Annabeth penso que le reclamaría por invadir su espacio sagrado, sin embargo no hizo tal cosa. La rubia pensó que tal vez no es uraño, sobre todo, esta consiente que este lugar no es suyo sino de cualquier estudiante.
- ¿Lo lavaste? - su voz la hizo volver a la realidad - me refiero al pañuelo, ¿cierto verdad?
- S...Si - respondió.
- Eso es bueno, no me gustaría saber que aun tiene tus fluidos corporales - comento tranquilo, la rubia hizo una mueca de "lo sabia" - me basta saber que lo usaste ya.
Por unos minutos aguardaron silencio, para la ojiazul parecieron una eternidad pero no por eso le desagrado, ya bien saben que la Granchester es una mujer de pocas palabras; este era un paraíso en el colegio solo para ella... también Rivalle. Ahora que lo pensaba, estar junto a él no es sofocado o incómodo era todo lo contrario, ojos gelidos le transmitía un gran confort y paz sobre todo eso último. Es curioso, pensó la chica, Levi también es un hombre de pocas palabras y aun asi tenia una agradable novia, su mejor amigo distinto a él y personas que lo respetan. ¿Como? ¿Como hizo todo aquello?
- Estas huyendo, ¿No? - Annabeth le presto atención - la cuatro ojos y Irwin no paran de acosarte.
- No me gusta ser el centro de atención en algo - la voz suave de la chica retumbo en el lugar - y... ellos Hanji - san e Irwin - san son tan escandalosos que casi no lo soporto, bueno, con el debido respeto que se merecen. Parecen como dos perros tratando de luchar por carne, carne que probablemente otro haya agarrado o puesto en mal estado.
Una risa se escucho en el lugar, Annabeth alzo su mirada quedando estática completamente asombraran. No. De seguro se había vuelto loca, pero aun mas que todo... ¿Esos brillitos de donde han salido? Frente de ella, se encontraba un Levi preso de una risa profiserada por la holandesa; parecia tan divertido con eso. Annabeth creyó que algo dentro de si se rompió, ver asi al pelinegro hizo hacerla sentidos rara, si, una sensación parecido aun cosquilleo se extendió por todo su estomago y ese dolor, su pecho dolia un poco. ¿Por qué? ¿Por qué Levi se veía mas joven? ¿Por qué lo encontraba encantador? ¿Por qué lo noto guapo? ¡¿Por qué solo hasta hora?!
Entonces dejó ese sonido como musica para los oídos, fijo su mirada en la chica que lo miraba con sorpresa pero, no dejo aquella curva de su rostro.
- Si que eres rara - la rubia agacho su mirada, sonrojada por eso - pero... es curioso lo que has dicho, no me lo tomaré a la ligera. Porque, tiene una posca de razón en ello.
- Yo...yo... solo... - trataba de hablar la muchacha.
- No vayas a disculparte, tengo ya bastante de eso ya en mi cabeza - se acerco a ella, sosteniendo su cabeza alzandola - tu eres libre de decir y opinar lo que quiera, es mas, es algo que todo ser humano tiene libre aseso.
- Levi... - susurro, algo conmovida.
- Pero no te pongas sentimental, mucho menos conmigo - la jalo a un lado, camino hasta la puerta girando la perilla - sin embargo, no quita el hecho que seas curiosa. Cuatro ojos e Irwin si son perros, a lo que convierte en presa... menuda suerte la tuya.
Dicho esto desapareció bajo la puerta, volviendo a sonreír. Hasta los momentos lo vio con esos semblantes oscos, serios y aterradores; pero ahora en verdad había sonredio. ¡Por dios! Escondió su rostro en las piernas nuevamente, aquel corazon suyo no paraba de bombear sangre con velocidad. No, no, no ¡Estaba enferma! De lo contrario no sabia lo que ocurría con ella, porque no existía una explicación lógica para esa gama de sensaciones. Era la primera vez en sentir algo parecido, no por nada estaba orgullosa de mencionar su lista de enfermedades, ella es una chica completamente sana. Bueno, hasta las atletas tienen su mala racha ¿Ahora ella seria la excepción?
La chica en verdad era bastante lenta con todo pero, su inesperiencia en la vida era la culpable, no ella, solo falta ver como la vida sigue su curso natural.
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