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No se había atrevido a decirle a nadie de lo que experimento, ni si quiera a Tomoyo, ella era su mejor amiga de seguro podría ayudarla con eso. Pero se reuso a hacerlo. Aun asi... ¿Por que sentía estarle ocultando cosas? Es como mentirle, pero para la rubia es mucho, mucho, mucho peor. Sin embargo, continuaron aquellos encuentros fortuitos entre ambos, por mucho que Levi fuese gruñon nunca la volvió a correr.
Al estar en ese lugar se sentía en paz consigo misma, agregándole la compañia del ojigris que casi no se sentía; en las veces que iba a las escaleras leía un libro. Por su parte, Annabeth observaba el cielo azul pensando lo muy relajante que era todo aquello. Si. Ambos se volvieron complises de las escaleras traseras, compartían su mutua compañia silenciosa. En cuanto aquel cosquilleo sobre su pecho, jamas lo vivió, es decir, cada vez que veía al chico sentía una sensación de familiaridad. Levi nunca le obligaba a decirle algo, por lo que Annabeth lo consideró muy bueno de su parte; despues de todo aquel muchacho era muy amable. Muy, muy en el fondo.
En una ocasión la rubia se acerco al club de esgrima solo para verlo, a Yrmin le resulto raro ¿Por qué ver aquel enano que nunca le prestaba atención en clase? Pero ella no dijo nada, nadie sabia de esos encuentros ni siquiera Petra, la cual, en estos días de adaptación se unió mucho a Annabeth. La castaña sintió un gran sentimiento por la ojiazul, ternura, ya que la holandesa es como una muñequeca de porcelana ¿Como no protegerla? Sobre todo de su amigo Irwin Smith. A ese chico como le encantaba perseguirla, no solo el, también Hanji para que se uniese al club de investigación. Pero la verdad era que la Granchester ya le interesaba un club, lamentandolo mucho no es el de Hanji, era el de esgrima.
Yrmim tenia razón, raro es observar a un chico que no te presta atención en clase, pero esa no era su finalidad. Era el deporte.
Desde pequeña Annabeth nunca le gusto lo físico pero, ahora viendo como el ojos gelidos practicaba ese ejercicio. El esgrima era sumamente emocionante, los ojos azules de ella brillaban con una inocencia infinita, pero Yrmin lo llevo mucho mas allá de eso. Era adoración. Para la joven mujer que malinterpretaba todo, maquino su mente ideando que la rubia le gustaba aquel enano. Por eso, dibujo una sonrisa socarrona sobre sus labios, coloco una mano en el hombro de la chica acercándose de su oído.
- A ti... - comenzó diciendo la morena.
- ¡Levi - san es tan genial! ¿no crees Annabeth - chan? - sonrió Eren, saliendo de la nada.
La rubia soltó un brinco de la impresión al ver al ojiverde, adopto su pose de tímida (manos empuñadas presionando su pecho, ojos llorosos y mejillas sonrojadas) no creía lo que acababa de decir, es decir, ¿Como podría ella saber eso? Es verdad que el juego fue impecable, los movientos de Levi fueron impecables no lo negaría, de hecho ambos estuvieron fabulosos. Pero Annabeth no le interesaba ojos gelidos, lo que importaba era el manejo de la espada, sus movientos y estrategias a la hora de atacar.
Por otra parte, Yrmin no se sacaba de la cabeza algo ¿De donde demonios salio Janeger? esa manera de aparecer tan escalofriante le dio nervios a la morena, todo el mundo sabia la gran obsesión que tenia el ojiverde con Rivalle. Eren quería ser como el enano, practicar esgrima y participar en kendo pero se le hacia imposible con esas notas hermosas. El muchacho entraba en el rankin de los diez peores de la clase, contando a Sacha patata, Connie y ella misma; solo necesitaba un milagro para salir.
Annabeth noto como ojos gelidos se quitaba su careta, la que le protegía el rostro, acomodandola bajo su brazo se acerco a su compañero que hacia lo mismo. Se tomaron de las manos con respeto.
Inmediatamente Eren salio disparado sorprendido a ambos atletas, comenzó a decir cosas de Levi alagandolo, ojos gelidos parecía algo molesto por eso camino alejándose de él, pero no pudo porque lo perseguía con insistencia. Era inútil, por mucho que lo alagase jamás sería capas de entrar al equipo al menos.... al menos que subiera sus notas, cosa que seria un milagro de los dioses. Eren quedo en medio de la nada, Rivalle tenia razón, con todo y eso no se rendiría lo conseguiria; corrió detrás del pelinegro indiferente.
Levi aun huia del muchacho molesto, pero noto algo curioso, era Annabeth junto a Yrmin. De hecho esa gruñona mujer era lo de menos, lo interesante aqui es la rubia de cabello ondulado. ¿Qué hacia aqui? Ella no parece deportiva, es mas, en algunas ocasiones la agarro infraganti tratando de notar que leía él. Se planteo la próxima vez llevarle un libro, esperen, ¿Qué cruzo por su cabeza? No su estilo era ignorar a las personas, jamas lo contrario. Si es asi, ¿Por que sentía con esa chiquilla bajar sus guardias? Mires por donde lo mires no era normal, hasta parecía traicionar a Petra. Una alarma se encendió dentro de él, no, no seria nunca capaz de hacer algo como aquello. Esto ya no se trataba de quererla, porque aun sentía eso latente en su corazón como la primera vez, era sobre que le debía mucho en esta vida. Allí entraba el respeto.
Por eso desvío su mirada a otra parte como si la rubia no estuviese, si, que infantil de su parte hacerlo.
Annabeth fruncio el ceño un poco, esto era estraño, por unos momentos pensó que su mirada y la de Levi se encontraron pero el la desidio desviar ¿Por qué?
La morena a su lado aun miraba al Enano marcharse, aquel comportamiento tan extraño hizo imaginar mas cosas pero, como quería ver el final de esto se callaria, de todas formas miraría de primera fila la historia. De pronto, el sonido de unas espadas las hizo girar a ambas, otro combate se efectuaba o mas bien terminaba, un chico que se encontraba a la derecha alargó sus pasos para atacar al otro que, tratando de esquivarlo tropezó y cayo al suelo. No perdiendo oportunidad el otro, se acerco colocandole la punta de la espada ganando. Pero entonces al quitarse la careta Annabeth se congelo, es que no era para mas, ese cabello rubio y esos ojos azules los recordaría de por vida. Era Irwin. Tenia una mueca burlona en su rostro, su oponente también se quito el protector del rostro que tenia contraído y por su puesto ¿Como olvidarlo simplemente? Se trataba de Bertholdt Fubar era el mejor amigo de Reiner Braun, un chico rubio fornido del segundo curso; la chica los conocía por medio de Eren que decía ser amigos suyos. Bien ahora ¿Como paro aqui? No sabia que estuviese en este club, aunque viendo la resiente actitud de su compañero todo era Posible.
- Venga, Bertholdt - sempai llego el momento de pararse - exclamó el menor, extendido su mano.
- No... no lo entiendo - dijo el otro, mientras recibía ayuda del rubio - tu practicas kendo no esgrima, pero actuaste como un profesional. Oh, en verdad esa caida dolio.
El pelinegro río entre dientes, parecía muy serío pero con todo el númerito de la caída se olvido de ello. Vio como Yrmin sonriendo de medio lado, se acercaba a ese par de locos, no teniendo otra alternativa la siguió detrás aun nerviosa.
- ¡Oigan chicos! ¿ya pararon su disputa absurda? - alzo su mano llamandolos - los hombres son ridículos, venga que hasta críos parecen.
- Yrmin... - resoplo cabiscabojo el pelinegro - ¿Eso que no estas con Christa? Ten cuidado que Reineta esta loco por ella, apostaria un combate que el es capaz de casarse con..
- ¡Calla esa boca! - le sujeto del traje, acercandolo a su rostro en tanto hablaba con dientes apretados - si ese amiguito tuyo le toca un pelo a MI Chirsta, te juro que ambos saldrán en los titulares de los periódicos.
- Vamos, vamos Yrmin. Tranquilizate, sino te saldrán canas antes de tiempo - trato de separarlos Irwin, colocando sus manos en los hombros de ellos.
- Mejor mantente fuera de esto, casanova de cuarta, de lo contrario te cortaré... - río con gracia mirando a sus pantalones, el rubio se tenso tragando saliva fuerte - ¿Lo sabes? No creo mencionarlo.
Esa fue la unica cosa que tuvo que decir para dejarlo fuera de combate, si Hanji era bestial, Yrmin era aun mas no solo por la obsesión por la rubia Christa, sino, que segun ella procesos de una de las grandes familias de la mafia. Si. Los yakuzas, por lo que ella algun día heredaria todo aquello, esa mujer no debías tomar a la ligera. Dejando su miedo de lado, miro su lado encontrando a la holandesa parecía anodada con todo este asunto, como era nueva no tenia ni idea de la historia de esos tres.
- ¿Por qué no te ocupas de Annie? Escuche por ahí que esta interesada de un chico, menudo chico que es. - Bertholdt apreto los dientes, se enojo - Aunque no sere cruel contigo, te dare un pista. Esta en mi Clase.
El pelinegro se soltó del agarre de la chica, esperen ¿peliaria con ella? No lo creía ¡Ella era una mujer! Notando la situacion, él rubio desidio tomar cartas sobre el asunto, se acerco a la holandesa que no le prestaba atención. Le tomo de un hombro, señalo con su cabeza hacia la puerta. No mentiría, la ojiazul se le detuvo el corazón al verlo cerca pero se calmo, aquel rostro permanecia tranquilo y no como otra veces. Era de confiar, él no le haría nada.
Los dos rubios salieron del lugar en completo silencio, la chica se pregunto si iba a permaner con ese traje. Le resto importancia.
Fue cuando comenzó a hablar sobre Reiner, Bertholdt y la tal Annie, esa chica estudiaba en la clase C en pocas palabras con Tomoyo. Ella pertenecía al club de lucho junto con Mikasa, casi nunca se sentía porque es una muchacha sumamente seria, algo tosca y reservada; la mejor de su clase siendo la segunda en el rankin de los de primero. Es aqui donde entran los dos chicos, se conocen desde que eran niños debido a que viven en el mismo vecindario, Yrmin antes de conocer a Christa Annie fue su mejor amiga por eso la conoce a la perfección. La morena notaba los ojitos que hacia Berthodlt al ver a la muchacha, por eso le encanta fastidiarlo todas los veces posibles, ya que, las posibilidades de corresponderle son pocas. Es cierto que Annie tiene a un chico que le gusta, probablemente Yrmin lo conosco pero no lo dira, era por respeto a la viejas amistades con la chica. Ahora puede que Annie simplemente nunca quiera cruzar esa linea con el chico, es que se conocen desde poseer memoria lo considera como un hermano, no puede cambiar su forma de mirarlo.
- ¿Por qué me cuentas eso? - lo miro extrañado la muchacha.
- No lo se, quizás debido porque te viste descolocada allá - sonrió con amabilidad, Annabeth se sonrojo. - Un día de estos dile a Tomoyo que te presente a Annie, estoy seguro lo muy bien que se llevaran.
- ¿Uh? - parpadeo varias veces, frenando su caminar.
- Ambas son reservadas - le dio un toque en la nariz, ella se llevo las manos allí apenada - pero... tu das a entender algo que ella no tiene. Dulzura. Transmites mucho eso.
Por unos momentos la rubia se quedo helada, no, no podía ser cierto ¿Aquella sensación de nuevo? Un cosquilleo en su estomago pero... ¿Eh? No estaba ese dolor en el pecho como en esa ocasión con Levi, quizás si estaba enferma. Sintió los brazos del rubio sobre los suyos, acercandola hacia su cuerpo, el cosquilleo se volvió mas latente sobre su piel pero esta vez se combino con una sensación rara, como si estuviese sufriendo una clase de acupultura. Alzo su rostro topandose con el de él, sus cejas eran tan extrañas pobladas pero cortas, pero sus ojos recompensaban ello pues son tan azules como el mismo cielo y estaba todo su rostro, tan masculino y alargado. Al pesar de haber practicado horita esgrima, su cuerpo desprendía un olor bastante masculino era agradable, sentirte entre sus brazos lo es aun mas. ¿Por qué? ¿Por qué pasaba esto? Que alguien le explique.
- ¡Oigan chicos! - una voz los separo, era Eren - ¿Han visto a Levi - san? Hace unos momentos estaba con el en los vestidores, pero volteo y ¡puf! Desaparece.
- Eren... deberías parar - sonrió socarronamente el rubio - pareces un acosador serial, debes conocer el genio de Levi. Tiene un limite.
Annabeth parpadeo varias veces, acomodanse a la realidad, ¿Qué paso horita con Erwin? Sintió dos extrañas emociones. Una que ya la había vivido y otra nueva, todo para ella era raro y confuso. No lo entendía. ¿Qué hacer para conocer sino enfermo? Su vida al solitario le cobraba caro porque, de haber tenido experiencia anteriormente sabria su situación. Pero la verdad era que se apenaba, hablar con su ubica amiga de ello era algo que no encontraba en sus planes, no por no tener confianza. ¡Que va! Solo era algo dentro suyo que impedía expresarse con soltura.
Entonces escucho una voz a lo lejos, una, y otra y otra vez, la llamaba a ella incasablemente. Los tres presentes voltiaron ante el llamado, se trataba de un chico de estatura algo baja, cabello color oro corto lasio, vestia el uniforme de la primaria cerca de la secundaria. Pero ese no era lo importante, lo es aun mas su acompañante nadie lo creía. Era Levi.
A Annabeth se le paralizó el corazón, su hermanito Tomi venia junto a su compañero de clases como si nada, ¿Qué demonios pasaba aqui? Hasta el par de compañia que tenia enmudecieron, sus bocas colgaban ligeramente. ¿Era tan sorprendente? Si.
- ¿Tomi? - se acerco al chico, tomando sus hombros - ¿Comó has llegado hasta aquí?
- Fácil - alzo sus hombros despreocupado - le pregunte a mamá y este tio de haca, me ha dicho que tu estabas en el club de esgrima. A lo que recuerdo, ¿No odias los deportes?
¡Maldita sea! ¿Su hermano no había dicho eso o si? Sentía hirviendo su cara, era como si fuese expuesta a una clase de desnudo público. Claro. No hay nada mejor que un hermano menor para avergonzarte, apostaba su fortuna en Holanda a que esos chicos la miraban raro ahora. No es para menos, ella quería huir, jamas admitiría que solo quería ver a Levi practicar esgrima y salio de allí amando ese deporte, no, era ridículo veas por donde lo vieses.
Irwin viendo la incomodidad de la chica, decidió tomar cartas en el asunto, no la dejaría caer sola para eso estaba él ahí. El protector de las doncellas.
- Por supuesto que ha ido a verme a mi - comento el rubio, halando a la muchacha hasta él. Eren soltó un "¿Eh?" Y Levi.. alzo una ceja - pero no quería admitirlo pero, me he dado cuenta de eso cariño.
- ¡Es mentira! - los separó de un empujón, cayendo Erwin al suelo y Annabeth sostenida por Levi - Anna-chan fue a ver a Levi - san no a ti, pervertido crónico.
La rubia soltó un gritillo alejándose del ojos gelidos, el cual, solo la miraba con perspicacia. No, no, no ¿De donde saco eso Eren? Bueno, una parte era verdad pero su visión cambio. ¿Tomi le creería? El niño solo miraba todo acallado, aun mas cuando Eren e Irwin batallaban sin sentido.
- ¿Levi? - hablo al fin, deteniendo la pelea - ¿Quien es ese?
- Yo - dijo con tranquilidad ojos gelidos.
- Mmm... ¿Estudias con mi hermana? - fijo su vista, sobre el mayor.
- ¿Hermana y... hermano? - preguntaron unisonios, el rubio y el ojiverde.
- Si, soy Tomás Granchester hermano menor de Annabeth - se presento, con formalidad - un gusto.
- ¡Oh! No sabias que tenias un hermano menor, Anna-chan - se acerco al pequeño rubio - pero viendo de cerca... se parecen.
- ¿Tu quien eres? - fruncio el ceño, Tomás mirando al pelinegro.
- Eren Jaeger, amigo de tu hermana mayor y... - voltio hacia el Smith - es solo un pervertido llamado Irwin no le prestes atención.
- ¡Oye! - reclamo el muchacho.
- Ah... amigo - repitió - entonces Levi....
A lo lejos escucho unas voces muy conocidas, tan claras y presisas. Petra y Tomoyo. Presa del pánico junto con vergüenza, tomo a su pequeño hermano tapando la boca de este dejando palabras al aire. Por esta unica ocasión Annabeth hablo fuerte, con nerviosismo pero dejando su retirada. Se disculpo por su hermano revolotoso, cosa que no le gusto nada a Tomi eso porque pataleo, sin embargo siguió con su discurso como si nada. Aquel chiquillo le gustaba hablar de mas, les pedía no juzgarlo, sin agregar otra cosa hizo una reverencia halando consigo al niño.
Los tres chicos quedaron impresionados, hasta el mismo Levi que pocas veces mostraba emocion alguna, ya con esta era la segunda vez de escuchar a Annabeth hablar fluido. ¿Pero por que quedaba igual? En esta ocasión parecía incomoda muy incomoda, sobre todo nerviosa, ya podía hasta imaginar las palabras no salidas de la boca del tal Tomas. Quizo reírse allí mismo, al recordar la expresión de la chica no es cosa de todo los días, lo sabia de sobra pero era bueno recordarlo. Por eso soltó un resolpido de los labios, que trato de ocultar con una supuesta tos. Levi e Erwin soltaron un respingo de susto, acaso... ¿Acaso Levi había reido? No, no eso es imposible, pensó el rubio, dándose la vuelta hacia la dirección donde se fue Annabeth. Pero se escucho otro resoplido, los dos chicos se voltearon definitivamente. Se congelaron allí mismo, esto era tan escalofriante como una pelicula de terror, en verdad estaba pasando frente a sus ojos. Levi reía muy divertido. Eren penso que se acercaba el fin del mundo o tal vez, no, no quería plantear cosa de un deportista pero dada las circunstancias lo haría. ¿Cuanta linea de cocaina ingirio? ¡Pero hasta Erwin se veía sorprendido! Mas asustado díria su opinión personal, lo entendía perfectamente. Para el rubio esto es nuevo nunca de los años que lleva conociendolo lo vio asi, bueno puede que una sola ocasión pero, esa sonrisa fue ocasionada por una persona especial para el corazón de Levi. Petra su novia.
Algo dentro de Erwin se despertó como una ráfaga, al comienzo lo considero absurdo casi insólito ¿Pero no imposible verdad? Su mejor amigo quizás no conciente de ello, estaba interesado en la holandesa y eso, eso no le gustaba mucho. Mas bien temia de ello.
- Por fin los encuentro a ambos - la voz de Petra sono, sirviendo para calmar la histeria del Rivalle - ¿Oh? ¿Levi te encuentras bien? Pareces algo sofocado.
- Petra - san lo que paso fue... - intento explicar Eren, pero alguien lo detuvo.
- Debe ser la practica de hoy, ya sabes como es nuestro Levi sobre esforzandose al extremo - río extrepitosamente, tapando la boca del moreno sorprendido.
- Ya decía yo - soltó una sonrisita cariñosa, se acercó tomandole el rostro con delicadeza - no te exijas tanto Levi descansa adecuadamente.
- Lo haré - sostuvo su mano sobre su rostro, regalandole una media sonrisa.
Lo sabia, penso el rubio, su mejor amigo le mostraba aquellas muecas solo a personas exclusivas, importantes para él. Si eso era asi ¿La holandesa era importante? ¿Qué hizo ella para ganarselo? Cuando permanecian en clase no la miraba, es mas, ambos no lo hacian. Annabeth se pasaba el mayor del tiempo con el grupo de Christa, se les unia Tomoyo en los desayunos y almuerzos. Luego con las actividades grupales prefería a Eren o Armin, personas que les cogio la chica a la primera mucho cariño. Pensandolo bien, a los unicos que trataba de su grupo era a Hanji y Petra, aun mas a la novia de su amigo que parecía su defensora a la hora de tratar acercacele. Aun asi, como Eren menciono despreocupadamente ella fue a ver a Levi, ¿Por qué? No lo entendía para nada. Existía una cosa rara envolviendo a ese par, descubrirlo le daba náuseas y miedo, sabía que Levi jamas le haría daño a Petra; ya por mucho pasaron como para botar eso por el deasague. Mas sin embargo, tenia que ser otra cosa ¿Pero que exactamente?
- Bien, Irwin vamos - se separo del chico, Petra llamando al rubio - ¿Qué esperas? Van hacer una reunión necito a uno de mis representantes.
- ¿Y Levi? - parpadeo varias veces, señalando al chico.
- Debe descansar y tu pareces libre - fruncio el ceño - Erwin, no pretendas huir de tus responsabilidades.
- ¡No pretendo hacerlo! - reclamo ofendido.
- Perfecto, entonces vamos - camino unos pasos delante del ojigris - Esto va alargarse, adelante a casa sin mi ¿Si? Yo luego te llamo.
- No hay problema - contesto.
Ahora en otra parte, Annabeth le explicaba paso por paso todo lo sucedido en la escuela a su hermano, el menor escuchaba con atención y sin interrumpirla. Era impresionante el cambio surgido en ella, si bien aun casi no hablaba tenia amigos y casi no dependía de Tomoyo; aun ni la veía por allí era raro por cierto. La rubia no se aguanto la raras experiencias vividas con esos dos, le relato con todos los detalles habidos y por haber, esto para ella era como una enfermedad o peor porque no sabia nada. Tomás alzo sus cejas al escuchar aquello, es decir, ¿ Su hermana era a caso tonta? Pero si todo estaba claro como el agua, por mucho que ese Levi tuviese novia no justificaba parar los sentimientos de su hermana, ella es inocente y poca habladora las palabras casi debes sacarselas a cucharadas. Era imposible ser correspondida. En cuanto al cejas pobladas, simplemente fue atracción o las feromonas actuaron por su cuenta. La parte difícil seria explicarle aquello, sin hacerla entrar en pánico debido a la chica Petra.
- Escucha esto Annabeth, no te alarmes por lo que te dire ¿Bien? - le pregunto, la chica asintió rápido - todo eso fue...
- Otra oportunidad de ganar dinero pérdida - una voz los sobre salto a ambos - Tsk... ¿Por qué no me avisas antes? Digo, asi hago perder a un cerdo de por allí.
- ¿De que hablas? Es mas - se levanto de las escaleras, Tomás - ¿Qué haces en el lugar privado de mi hermana?
- Oye, mocoso - Tomi apretó sus puños de enojo - preguntale a tu hermana mejor sobre "este lugar sagrado ". No hables sin saber tonto, te aseguro que esto es mas mio que de ella.
Tomi volteo de inmediato a donde se encontraba su hermana, ella tenia todo la cara sonrojada y poseía esa posee de auto defensa, ese enano estaba diciendo la verdad. Soltó un suspiro sentandose a en las escaleras, por mucho que Annabeth dijera no darle dolores de cabeza, lo hacia de todas maneras ¿Qué hacer con respecto a los sentimientos de ella? Estando este enano aqui no diría nada, en fin, decirle en cualquier lugar seria una mal idea. Despues de todo ella era su hermana mayor, debía de descubrir todo por si sola, pero si tenia que hablar con alguien importante. La mejor amiga de su hermana.
- Tomoyo - los mayores lo miraron al escucharlo - ¿Donde esta ella?
- N...No lo se. ¿A que viene ese cambio repentino? - dijo extrañada la rubia - Acaso tu ibas a...
- Esta en una reunión, no creo q valla a salir rápido - relato Levi - Asi que, no la esperes niño.
- Pierdete - se paro para transpasar la puerta - enano amargado.
Dicho esto se retiro. Annabeth se quedo muda ante las palabras del pequeño, nunca lo había visto ser grocero con alguien que no fuese Anthony. ¿Como fue capaz de decirle algo asi a Levi? Dirijio su mirada al chico, bueno, ese aire aterrador ya lo tenia antes. Entonces, cuando subió su rostro noto una vena creciente en la mejilla, palpitaba tanto que la rubia creyó que se le reventaria. Esta enojado. No corrección, esta super enojado y listo para atacar. Llegando a esta conclusión, Annabeth corrió colocándose al frente de la puerta, extendió sus brazos obligando a Levi no salir.
- Levi... me disculpo en nombre de mi hermano - trago saliva duro - el no sabe lo que dice, ni mucho menos mide sus palabras...
- ¿Ah? - articuló sorprendido - ¿De que mierda hablas?
- Sobre... - sus palabras quedaron al aire, no ¿Acaso este chico iba detrás de Tomi? - Levi... ¿A donde vas?
- Al salón, buscare mis cosas para ir a casa - arqueo una ceja - pero alguien piensa idioteses obstaculisandome el paso.
- ¡Lo siento! - exclamó, haciendoce un lado.
- Oye, quiero preguntarte algo - la rubia alzo su rostro, en tanto Levi sostenía la puerta - Lo que dijo Eren, ¿Ha sido mentira no?
Annabeth abrió los ojos como platos, nunca pensó que Levi preguntaría algo como aquello. Para ser mas claro, ambos nunca hablaban ni si quiera en este espacio sagrado, para ella su relaciona es extremadamente confusa. ¿Compañeros? ¿Camaradas? O solo dos personas que aman un mismo sitio. La Granchester sentía curiosidad por el Rivalle, si era sincera consigo misma diria que desea conocer mucho mas de él, aquel hombre bajo la fachada de "tosco" o el "novio de Petra". Tal vez por esa razon fue a verlo en esgrima, pero salio de allí gustandole ese deporte.
- Si, es verdad - El oji gris se sorprendió de la honestidad de ella - pero me ha gustado la esgrima. Lo que dijo mi hermano no es mentira, odio todo lo físico y soy mas de observar y callar. Pero...- bajo la mirada esbozando una sonrisa incomoda - la esgrima es un deporte que la pena.
- No solo es un deporte - se cerro la puerta, porque Levi se acerco a la rubia colocando una mano en su cabeza - es una disciplina, la cual, debes de dedicarle mucho tiempo de tu vida. No es tan fácil como parece.
- ¿Como le haces para practicar? - pregunta, la chica con ojos llenos de curiosidad - Eres el mejor del salón, estudias, sub delegado, capitán del club de esgrima y por si fuera poco también perteneces a Kendo.
- Mmm... - la quedo mirando un poco - se llama: "saber distribuir tu tiempo" boba.
Se quedaron asi por unos minutos, no podía negarlo por mas que lo hiciese no era lo mismo, quizo reprimir comparar a Levi con Erwin. Son dos caras de una moneda. Sobre todo ese sentimiento en su pecho, al sentir al pelinegro cerca le dolia pero no se sentía mal, mas bien agradable y placentero. ¡Oh! No se dio cuenta que de nuevo eso latia en ella, tan parecido como colocarse sobre el sol veraniego. ¿Por qué? ¿Por que le es tan difícil admitir aquello? Con Erwin es tan raro, su cuerpo parecía lleno de agujas para acupultura, en cambio Levi es un cosquilleo desde la cabeza hasta los pies no olvidando ese dolor; definitivamente estaba enferma y tenía que ir al doctor.
- Como sea - empujo la cabeza de la chica a un lado, camino a la puerta abriendola - si quieres hacer algo nadie puede impedirlo, es mas, si todo el mundo lo impide pegales una patada en el trasero y mandanlos al demonio.
En otra parte Tomi buscaba a Tomoyo para hablar con ella, se sentía raro hacerlo, luego de su regreso casi ni se hablan o trataban. Era como si todos aquellos años de infancia desaparecieran, no comprendía ¿Acaso la de coleta lo ignoraba? ¡Menuda estupidez! Ellos eran amigos, sobre todas las cosas Tomoyo adoraba a su hermana, de ninguna manera la chica haría eso con el. Tomás no tenia ni idea de donde podría ser la reunión, si era verdad aquello, tendría que esperar a que saliera de ella. Ahora que recordaba, los gustos de su hermana eran bastante pobres, vente a fijar en semejante persona es como darse contra una pared.
De repente, unas chicas venían caminando hacia el, una de ellas era rubia con cara de extreñida y ¡Mira esa nariz! La otra era pelinegra de ojos azul mar, si era sincero consigo mismo la comparaba con pocajontas. Este es su oportunidad para poder preguntar por Tomoyo, aunque no sea mucho su estilo; ahora armandose de valor se acerco a ellas. Esto no seria fácil.
Annabeth no entendía la actitud de Levi para con ella, de pronto le aconsejaba y hacia gesto amable, luego la halaba hacia a un lado como sino fuese nada. ¿Qué clase de persona era? Sin duda es bipolar de lo contrario loco.
Sacudió su cabeza ante ese pensamiento, ella no lo conocía para decir algo como eso, en fin mejor buscaba a Tomi para ir a casa; aquel niño le iba a soltar sobre su rara enfermedad ¿A que se debió ese arrepentimiento?
Se levantó de los escalones dirijo sus pasos a la salida, ¿Donde podría estar su hermano? Él de seguro buscara a Tomoyo, hace rato que mencionó donde podría estar, Tomi no es de los que se estanquen en un lugar. De estar perdido preguntara a las personas de su alrededor, la conclusión es que el niño esta cerca de la sala de conferencias. La rubia salio corriendo hacia allá, desde donde se encontraba no era muy lejos solo subir las escaleras y cruzar a la derecha. Y allí estaba justo como pensó. El rubio se encontraba al lado de la ventana, manos cruzadas y semblante sereno; ahora que lo pensaba ¿Tomi no estaba mas maduro ahora? Hace un rato lo vio infantil alrededor de sus compañeros, es como el estar solo le hacia mas mayor.
- Vete a casa, Annabeth - dijo el infante sin voltear a mirarla - Annabeth tarda bastante, además, necesito conversar con ella una cosa.
- Puedo acompañarte, digo, si va para largo - la rubia menciono, apoyándose en la pared.
- No en verdad ve a casa - insistió.
- Tomi...
- Annabeth, se que estas preocupada por mi pero no es necesario - volteo dándole la cara - necesito hablar con Tomoyo a solas, es sobre... un consejo.
- ¿Un consejo? - parpadeo varias veces, sin entender.
- Si, no es nada - trato de seguir, no mentia, las cosas eran sobre ella pero no se atrevería a decirle sobre ello - solo vete a casa ¿si?
- Esta bien... - iba a darse la vuelta para irse, pero recordo algo - Tomi si te incomoda algo solo dímelo, aveces pienso que no me tienes confianza.
Ahora si se fue del lugar rumbo a su salón de clases, se sentía de alguna manera herida como rechazada, sabía que su pequeño hermano ya no era el bebe de brazos. Creció y lo hizo frente a sus ojos, ¿Como fue tan ciega para no darse cuenta? Pero no tenia ese derecho de ocultarle cosas, porque sin duda eso lo estaba haciendo. ¿Qué tenia que hablar Tomi con Tomoyo? ¿Un consejo? ¡Yo te aviso! Conocía a la perfección a su hermano, algo le estaba ocultando y ese "algo" le consernia a ella.
Abrió la puerta del salón de clase, estaba vacío, solo algunos bolsos se encontraban en el lugar; apostaba que Eren aun rondaban por el lugar. Se acerco a su aciento, el ocaso alumbraba toda la clase seguro los club saldrían, esperaba que su madre cocinara algo realmente de su gusto. Si de algo estaba consiente era el sentido del gusto de su mamá, prefería ver a su padre en la cocina él si que sabe hacer platos esquisitos.
Tomo su bolsa colocandosela sobre sus hombros, trató de ubicar su mente en otra cosa que no fuese Tomi, ¿Por qué tanto secreto? Primero repriendo contarle la conclusión de sus sensaciones, todo porque Levi llegó al lugar ¿Se lo contaría? O... no importaba. Si su hermano no le quería contar algo pues perfecto, no le daría mas vueltas a la asunto. Sobre todo porque tenia otras cosas en su mente, antes que nada esa idea de su cabeza debía de consultarla con dos personas importantes.
Fue a buscar sus zapatos, aun no entendía esa constumbre rara de los japoneses, que era decir de mas ya viviendo cuatro años en este pais. Entonces lo vio, se encontraba en la entrada mirando al cielo de matices naranjas y rojos, cualquiera diria que las nubes estan sonrojadas. ¿Eso era lo que tenía al ojos gelidos entretenido? Aguardo las otras zapatillas en el casillero, camino a la salida y allí fue cuando el pelinegro sintió sus pasos volteando.
- ¿Qué ocurrió con tu maleducado hermano? - pregunto, la rubia soltó un respingo hagachando su cabeza - ¡Cierto! Buscaba a Tomoyo.
- ¿Y... y... Petra? - tartamudeo con nerviosismo.
- Dime una cosa - se le voltio dándole la cara - ¿Donde esta tu mejor amiga?
- En la reunión de... - no culminó la frase, se dio cuenta de su pregunta - ¡Lo siento!
- Como sea - cerro los ojos, cansado de todo esto - ¿Tu casa queda muy lejos?
- ¿Uh? Tengo que tomar el tren, quedarme en la segunda parada - hablo con voz suave, muy común de ella.
- Yo también debo hacerlo - la miro por unos segundos, no queriendo decir lo que su mente le gritaba - ¿Qué esperamos? De seguro a que una vaca vuele. Muevete, sino te dejare atrás.
El chico camino unos pasos mas adelante, pensó que aquella chica no lo seguiría pues sus pasos no se escuchaban; sin embargo fue iluso de su parte. Acabo de unos minutos la rubia corrió detrás de su sombra, era extraño aquella situación pero no debía de equivocarse, esto ocurría porque ambos iban a coger el tren. Es todo.
Por parte de Annabeth su nerviosismo llego a niveles impresedentes, era cierto que ya ha estado con Levi muchas veces sola, no obstante esto se sentía muy diferente ¿Por qué? Tal vez la razon era una cosa: estaban fuera del instituto.
Su relacion abarcaba solo en ese lugar en particular, ahora parecía que se amplio de manera rápida, ¿Podra considerarlo amigo? Solo los amigos caminaban juntos a casa, común mente en grupos pero Petra e Erwin estan en una reunión. Annabeth sabía de ello por Tomoyo, hoy era el tipo de día que salia temprano de practicar voleibol e irán a casa, de todas se vio truncado por esa reunión. Ahora que pensaba mejor ¿De que iba todo eso? Le calcomia la curiosidad, un momento, Levi era el sub delegado de su clase ¿Por qué no asistio a ella?
Cruzaron la calle junto a otra gente, la rubia presto atención para no alejarse del ojigris, sin embargo tenía eso en mente ¿Qué ocurrió para dejar eso de lado? Era obvio la asistencia de ambos sub delegados, si es como le explico su amiga cosa que jamas duraría. Busco con la mirada al chico, ni se dio de cuenta y si lo hizo no quería ser molestado, al menos eso pensó la muchacha. En fin, nunca tendría la valentía suficiente como para llamarlo con sus propia voz, seria mejor dejar las cosas como estaban.
Llegaron a la estacion de tren, como pensaba Rivalle estaba abarrotada y no era para mas, se encontraban en la hora pico todas las personas querrian ir a casa. Se pregunto si sus primos saldrían de la universidad, conocía a la perfección a Isabella y Farlan, les encantaban quedarse por allí de farra en tanto él, se encargaría de los quehaceres del hogar. No se quejaba, prefería limpiar por si mismo su departamento de lo contrario... la tercera guerra mundial ocurria. En cuanto a prepar alimentos, eso, bueno sobre eso mejor ni hablaba.
Llego el tren casi vacío, noto la cantidad de personas que entraron empujandolo a un lado, no solo él, la pobre holandesa parecía una pelota de pinpon. Suspiro, sino tomaba cartas en el asunto no serian capaces de ir s casa a tiempo, siendo sincero ¿Como hasta hora ha sobrevivido al metro? Una imagen cruzo su mente, ¡Ah claro! ¿Tomoyo no?
Sujeto con firmesa su muñeca halandola para entrar al metro, la rubia no pudo decir si quiera "pio" al sentir ese agarre repentino del pelinegro. Al notar como las puertas se cerraban atrás de ellos, Rivalle libero su agarre pero sin antes botar todo ese aire acumulado de los pulmones, pero eso le duro poco, como había mucha gente en aquel lugar fue empujado. Annabeth se congelo, ni si quiera respiro tal vez se olvido como hacerlo, no era para menos por lo que acontesia frente de sus ojos. Aquel empujonaso llevo a Levi chocar con alguien, pero no era "alguien" ordinario pues, se trataba de Annabeth. Sus rostros se hallaban tan cerca que la rubia juraba sentir la respiración del chico, desde esa perspectiva los ojos de él se veían mas grises, sobre todo esas pestañas largas negras ¿Su rostro se veía mas juvenil? No lo sabia.
Levi solo podía pensar en que no quería aplastar a la holandesa, mantenía sus manos fuerte a los costados de ella, si, estaban tan cerca que hasta se aprendería su perfume. Por cierto su piel nivia transpiraba un olor a flores silvestres, junto con ese color de ojos intensamente azules como aquellos pajarillos llamados azulejos, no lo entendía pero cada vez al sentirse observados por ellos, una extraña sensación lo invadia. Era estúpido admitirlo.
- Precaución, las puertas se abrirán en unos minutos - una voz sono por los parlantes, ambos chicos no prestaron atención - Repito, las puertas se abrirán en segundos. Llegamos la primera parada.
Al detenerse el tren, los dos volvieron a la realidad separándose como si fueran polos opuesto, la rubia fue asostenerse a otro lado evitando mirar al ojigris por razones raras, sobre todo porque la sensación de mariposas volvieron a invadirla de sopeton. Sus mejillas no tardaron en expresarse, al igual que el dolor en su pecho ¿Qué? ¿Qué ocurría ahora? Levi solo tuvo un accidente con unos pasajeros, no era para que su rara enfermedad se manifestara de la nada. Debía de controlarse, solo pensar en cosas opuestas a esto, pero por mas que quisiera no podía hacerlo; la imagen del rostro de Levi cerca suyo no se iba. ¿Qué hacia?
Rivalle se mantenía sereno, imaginaba la reacción de la holandesa con esto, ella era una muchacha tímida y con poco contacto con los demás, esto de seguro fue demasiado para sus nervios. No obstante, él no comprendías como se quedó como un imbécil mirandola eso era extraño, ¡Por dios! Que sus pensamientos estaban descolocados. No es como estuviera cautivado por ella, Rivalle nunca ha sido de sentimentalismo, ni si quiera con Petra su novia que esta consiente de amarla. Sin embargo, le mostraba pequeños afectos para demostrarle aquello. Tal vez este no sea una alarma de advertencia pero, Levi la tomaría casi como una porque nada de esto era normal; y de algo estaba completamente seguro. Nunca se perdonaria si dañaba a Petra.
En tanto aun en la escuela, Tomoyo salia conversando con Hanji y Petra, sabia que su amiga debió de irse hace mucho no la esperaría, de todas formas jamas lo permitiría; ese presidente del consejo estudiantil era un lunatico. ¿Acaso no noto como vestia Erwin? Ni si quiera le dio tiempo de cambiarse, en fin, tenia que hablar con dos señoritas que escaparon para librarse de la tortura; ya verian esa Carolina e Annie.
Erwin se excuso con ellas para ir a cambiarse, las vería en la salida para acompañarlas agarrar el tren, Hanji le grito que se perdiera en los vestidores y nunca regresara. La castaña río divertida, ella consideraba una buena amistad entre la de lentes y el rubio, obviamente la chica bufo molesta cruzando sus brazos. Que niña.
Entonces se congelo en el acto, no penso que lo encontraría aqui esperandola, pero... ¿Eso significaba que Annabeth la espero?
- Tomoyo, necesitamos hablar - dijo el infante, sin rodeos.
- ¿Tomi? ¿Qué es lo que...?
- ¿Eh? Oye Tomo-chi - la interrumpio Hanji, colocando su brazo en el hombro de ella - ¿Quien es esta adorable criatura?
- El hermano menor de Annabeth - contesto, aun mirando al niño - que porcierto ¿Qué haces aqui?
- ¿Hermano menor? - se asomo Petra, detrás de las dos chicas - escuche sobre ello pero no lo creía.
- Annabeth, digo, mi hermana mayor la he mandado a casa - respondía con tranquilidad - en verdad, necesito hablar contigo es sobre... - miro por un segundo a las chicas - sobre algo que nos concierne a ambos.
- ¿Sobre qué? - no entendía la chica, pero ocultaba su nerviosismo.
- ¿Puede ser en privado? - insistió - en verdad es muy importante.
Las otras dos muchachas se miraron entre si, luego entendieron la situación a la perfección. Ellas sobraban. Se disculparon con la pelinegra, le dijeron que se verían en la salida junto con Erwin, no había prisa ellos esperarían todo lo necesario. Pero Tomoyo al ver la mirada del niño las detuvo, mejor no esperarla he irse a casa de inmediato. Esto tomaría bastante tiempo fuese lo que fuese. Hanji y Petra asintieron dudosas, se despidieron mencionando llamarse luego de llegar a casa. Ahora despues de notar las siluetas de ambas chicas lejos, Tomoyo coloco una pose sería tomando la situacion no tan a la lijera.
- Puedes decirme libremente lo que ocurre, ya no hay nadie - aseguro la pelinegra.
- Es sobre Annabeth - la ojinegro bajo la guardia - creo que esta enamorada pero, no es alguien fácil de tratar y mucho menos libre.
- ¿Comó? Espera... - no entendía nada la chica, todo se lo lanzo sin anestesia que le cuesta digerirlo. Pero de pronto ato cabos. No,no, no ¿Se equivoco Tomi? Porque el unico con esa descripción era... - ¡Maldisión! Tomás dime que no es cierto. ¿Te has dado cuenta de que dices? Porque esto es serio.
- ¿Tienes tiempo? Porque no he venido solo con hipótesis, tienes que escuchar los hechos.
- Los escucho - culmino seriamente.
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