martes, 30 de diciembre de 2014

Sin Remordimientos

                              II

Sin duda escuchar sobre las historias amorosas nunca ha sido lo mio, sin embargo, luego de presenciar una absurda disculpa por parte de Uchiha Sakura por no reconocer a la última de las Katsuki, paso olímpicamente al tema de como ella y su esposo se conocieron. Trate de escapar de ella tratando con la excusa de los documentos, me salio bien barata por cierto porque no funciono, de inmediato llamo a una enojada Karin haciéndola llevar eso por mi.
Menuda mierda para la pelirroja pero aun asi lo hizo, dejandome sin mas remedio que escuchar aquello.

Durante su adolescencia fueron llamados a un matrimonio arreglado por sus familias, los Haruno son muy reconocidos políticos en todo Japón y de los clanes mas importantes de nuestra nación; al ser los Uchiha igual de importantes quisieron hacer una alianza con ellos, pero no una cualquiera, pues tenían que casarse uno de sus hijos en cada familia. El mayor de los Uchiha se rehusó a aquello, eso sin duda era tan anticuado y fuera del siglo XXI, por lo tanto, paso la responsabilidad a su hermano menor. Mi horita jefe.

Aun no comprendo si Uchiha Sakura exagero la parte del relato siguiente o era verdad, pero según ella al conocerse por primera vez las chispas en el aire se prendieron, en aire se hizo mas cálido e inmadiatamente supo que él era el hombre de su vida. Lo mismo fue para el Uchiha.
Me encontraba asqueada, aburrida y completamente muerta del sueño, es decir, ¿Qué me importaba eso a mi? No es como si quisiera vivir algo similar, ni en mil años luz, si hasta la unica historia "romántica" que he vivido hasta hora es un asco. De aqui en adelante lo comprobaran.

— Por eso llevamos cinco años de casados, felizmente casados. — puntualizo con énfasis — pero tu lo mas romántico que has tenido seguro son tus libros.

— No me quejo, desde pequeña mi unica meta ha sido ser le util a mi familia. — me encogi de hombros con la mirada impresionada del Señor Uchiha, y la horrorizada de su esposa. — Por eso, he estudiado mejor que nadie para estar donde estoy, la de los amoríos y fiestas es mi hermana Nagisa.

— Entonces... — trago saliva la mujer aun con cara de espanto — nunca has tenido... ¿Novio?

— Asi es, Señora Uchiha. — confese sin mas.

— ¡Dios! No me llames Señora Uchiha, haces sentirme vieja y no lo soy — Río tontamente, buscando el celular en el bolsillo de su chaqueta fina — igualmente llamalo a él por su nombre — señalo a su esposo revisando algo en su muy costoso celular — con tal, pertenecemos a la misma clase social.

Y alli ibamos de nuevo, pensé en tanto se despedia la mujer al frente de mi sin reprimirse dandome algo de asco, tuve que desviar la mirada obligada a no vomitar al frente de ellos. No saben cuanto odiaba las demostraciones de afecto en publicó, no era mas que restregarle a las demás personas lo que poseías o optenias sin esfuerzo alguno, además de ser un poco pedante de sus partes.

— Devo retirarme, tengo una grabación en unos momentos — se excuso utilizando su sonrisa radiante, casi cegandome — y no puedo faltar. Me fue un gusto conocerte Sasumika.

Ese gusto en el futuro se convertiría en odio, lo aseguro con los ojos cerrados.

— Igualmente, Sakura-san.

Ella sonrio movimiendo su mano al aire retirándose del lugar, ahora los únicos en el despacho eramos Uchiha Sasuke y yo, ambos manteníamos un silencio bastante incomodo por alguna razon. Claro. Conocía su secreto con Karin, aunque media oficina ya sabia eso ¿Qué seria especial el saberlo? No creo que ser una Katsuki, ese era asunto bastante viejo y usado.

— Sasumika... — susurro algo agotado.

— Antes de que diga algo señor, — lo mire directamente a los ojos con seriedad. — lo que haga o deje de hacer en esta oficina con alguien, además de su esposa, no es de mi interes.

— ¿Qué? ¡No! — contrajo su rostro extrañado de mi comentario, se levanto de la silla caminando a la salida — se que jamas dirias algo que no te importa, mucho menos lo mio con Karin. De hecho, te quiero llevar a un lugar.

— ¿A donde? — pregunte, alejandome de mi asiento y acercandome a él.

— El departamento de contaduría y finanzas. — menciono con un tono alegre, en tanto me guiñaba un ojo.

Departamento de contaduría y finanzas el lugar de dos personas sumamente importantes en mi vida para ese entonces, además de ser un fuente confiable de conocimientos mas profundos en una empresa, podría verse raro aquello el llevar un presidente de empresa a su pasante a un lado en la empresa, aun mas teniendo una asistente para ese trabajo. Pero no para Uchiha Sasuke.
Al llegar a ese departamento me presento a sus dos encargados, Nara Shikamaru su gerente general y Sabaku no Temari, la contadora en oficio en la empresa, ambos gente confiable con sus deberes. Ellos me recibieron con los brazos abiertos en ese lugar, apartir de ahora, podría vernir a ayudarlos cuando quisiera o pedir consejos para mi tesis.

— Suena problemático pero lo haré — comento rascandose la nuca el chico — ya que lo pide el jefe.

Puede hasta resultar un poco flojo de su parte pero Shikamaru era una persona como yo, un genio en potencia a la hora de analizar y resolver problemas de cierto grado de dificultad, aunque claro, el mantenía una cara desinteresada para todo sin perder los nervios. Pensador con cabeza fría.

— ¿Para que dices eso si nada cambiara que tienes que hacerlo? — le recrimino la joven mujer de pechos grandes — no te hagas el "Cool" ante el jefe y la chica.

Sabaku no Temari, al igual que su compañero era de decisiones a tomar escapandosele nada, pero por el muy contrario del Nara ella era mas enérgica, llena de vida y de mostrar mas expresiones delante de las personas. En pocas palabras, mas humana.

— No hago tal cosa. — dijo con voz perezosa.

— En fin, tan solo quiero que la cuiden, con sus conocimientos guiarla por un buen camino y ayudarla cuando lo necesite. — puntualizó el Uchiha con precisión — ¿Entienden?

— Claro. — contestaron los dos a la vez.

— Bien. — luego, se voltio hacia mi dirección mirandome de una manera rara — Te aseguro que estarás en buenas manos, cualquier cosa solo llámame ¿Si?

En ese mometo solo senti un mero cosquilleo en mis entrañas parecido al nerviosismo, pero inmediatamente lo deseche, las emociones solo servían para fastidiar los planes de las personas. Nada mas y nada menos.
Por lo tanto, solo asentí con cabeza firme en mis pensamientos.

Luego de un tiempo, entable lazos de amistad con Temari y Shikamaru, los cuales, encabezaron a las personas que mostraba mis emociones junto con Tadachi. Temari no paraba de contarme sobre sus otros hermanos, uno mayor que se encargaba de la panadería de su familia y el menor, que resulto ser un excelente pastelero de la misma asegurando tener excelente creaciones. De hecho, un fin de semana me llevo a conocerlo quedando con una expresión muda en el rostro, él era bastante joven muy joven por cierto dandome a entender que no solo yo era una sobre saliente, aunque claro esta que el joven Gaara es un hombre muy respetuoso y serio. Me asemeja en eso.

Por otra parte, Shikamaru me llevo a su casa para conocer a su padre un hombre jubilado de ser profesor de historia, junto a su señora una ama de casa me recibieron con los brazos abiertos. Cabe de destacar que era la segunda chica en ser llevada a su hogar, después de su novia Temari, mencionare que la cara avergonzada de mi amigo me causo mucha gracia tanta que, debi de tragarme mis ganas de reír tres veces. En ese momento entendi a lo que se referían algunos adolescentes con respectos a sus madres, ellas aunque de manera inconsciente trataran de avergonzarte.

— Aqui tienes, — me extendió, unas hojas organizadas y grapadas — esta guia habla sobre los ingresos y egresos de las empresas, le sera interesante incluirla en tu tesis.

— Oh, valla. — abrí los ojos a par impresionada, pero medio sonriendo — gracias Shikamaru.

— No lo emociones tanto. — fingió voz enojada la rubia — sino correrá detrás de ti y me dejara.

— Si claro. — bufe divertida.

— A lo que recuerdo — dijo llamando la atención, la rubia — vendrás esta noche al pub ¿no? Estarán Kiba, Ino y su molesto novio Uchiha... — arrugo un poco la cara, a mi amiga nunca le ha parecido buena persona el primo del Señor Uchiha — Choji, Karui, mis dos hermanos, Shikamaru...

— Vale, vale ya he entendido — la frene, al escuchar todas esas personas que irían — hoy posiblemente salga algo tarde pero.ire, de cualquier manera, podrían empezar sin mi.

— No hay problema, entonces. — sonrio contenta — te veremos a la noche.

La verdad las cosas estaban un poco turbias en al casa del jefe, como Nagisa se la pasa viendo noticias del espectáculo no paraban de contar las discusiones de Sakura y su esposo, daba hasta cierto punto flojera verlos tanta veces en la televisión pero no había de otra, era eso o telenovelas. Obviamente prefería lo primero.
Ahora, ¿Existia repercusiones de eso en mi vida? Si, sus encuentros con Karin eran aun mas frecuentes pero no fuera de la oficina, aun recuerdo los jadeos de ambos en tanto trataba de realizar mi trabajo, lo peor de todo, la imagen de Uchiha Sakura venia a mi mente cuando eso ocurría. 

Uchiha Sasuke... ¿Amaba a su esposa? ¿En verdad la amaba? Porque de ser eso afirmativo no entendía el su comportamiento, cuando amas no destruyes sino construyes al menos lo leí en un libro.

Al llegar a la departamento de presidencia acababa de salir Karin del despacho del jefe, se veía bastante desastroza y no le importaba para nada, acomodaba su falda torcida, camisa un tanto desabotobada y labial escurrido. Era como ver un letrero gigante en ella que dijera "Oigan acabo de follar con el jefe" y hacia sentirme saqueada, por lo tanto la ignore ubicandme en mi sitio en silencio.
¿Karin no se sentiría denigrada? ¿O quizás usada? ¡Oh claro! Ambos tenían beneficios de esta "relaciona" bizarra, en pocas palabras... sin remordimientos.

— ¡Te estoy hablando Sasumika! — escuche la voz alzada de tono de la pelirroja, haciendome dar un respingo — ¿Acaso estas en las nubes?

— Lo lamento,— me excuse apenada — es que estoy pensando en un nuevo punto de mi tesis. ¿Me decías?

— Te decía que debes cubrirme hoy, mi hermana esta enferma en el hospital y me dejo a cargo de su pequeña hija. Mi sobrina. — explicaba, en tanto acomodaba su maquillaje — Es un gran dolor en el trasero pero debo hacerlo, Sasu.... digo, el jefe me ha dado permiso. Espero no ser un gran problema.

— Para nada, hoy pensaba quedarme un poco mas hasta tarde por mi tesis. — dije, restandole importancia.

— Perfecto, por cierto, cualquier duda de tu trabajo de grado puedes preguntarmelo por texto te lo respondere. — concluyo, guardando su maquillaje en su bolsa y colocándose de pie — Por ahora me marcho, cuidate ¿Si?

— Claro.

Ojala hubiera deseado que Karin no tuviese que cuidar de su sobrina, quedarse en la oficina totalmente sola era la cosa mas tetrica de todas, aunque claro estaba el Señor Uchiha pero a el no lo contaba aseguraba que se encontraba en su mundo.

— Sasumika, toma estos documentos. — escuche su voz ronca de pronto, haciendome girar hacia él viéndolo distinto. Tenía lentes. — Debo asistir ahora mismo a una reunión con nuestros proveedores, nada fuera de lo normal, te llevaría pero se que estas ocupada y he sobrecargado mas de tus deberes. Lo siento.

Uchiha Sasuke, era, es y seguirá siendo todo un enigma para mi incluso ahora al recordar todo esto de él. ¿Por qué disculparse con una pasante? ¿Por qué mirarme de esa manera apenada? Y... ¿Por qué ponerme nerviosa solo por unos simples lentes en él? No lo entiendo.

— No se preocupe, es mi trabajo de todas maneras. — le dije yo, de la manera mas profesional posible.

— Tan seria como siempre. — sonrio de medio lado con galanteria — dejo el resto en tus manos, Sasumika.

La forma que decía mi nombre en sus labios me parecía sensual, atrayente y hasta algo excitante pero entonces recordaba dos cosas esenciales. La primera, era un hombre casado y la segunda, su amante era Karin mi tutora en pasantías y si, luego se me pasaba.

Es día me quede hasta tarde en la oficina realizando mi tesis muy entretenida, olvidandome de todos y todas, aunque claro le mande un texto a Temari sobre mis movimientos con respecto al nuevo trabajo dejado por el jefe. Mi amiga lo llamo explotador pues era inhumano aquello, además no ser mi obligación sino de la lanzada Karin, le relate el problema por la que ella estaba pasando aunque Temari no le presto atención a eso. Karin era Karin y punto.
Con una sonrisa en los labios comencé a acelearar mis deberes de la oficina, dejando de lado los mensajes con mi amiga pues hablaría con ella antes de salir, horita debía de enfocarme en terminar de hacer esto para poder salir a tiempo. Aunque lo dejado por el Señor Uchiha no era nada, pues lo acabe en un dos por tres dejandome sola con la tesis, que debía de agregar el punto mencionado por Shikamaru mi gran amigo.

De pronto, escuche el ruido de un tropiezo que hacia caer un poco de cosas al suelo, no me asuste, ni siquiera senti que podía hacerlo porque mi mente estaba claro que podía ser uno de los vigilantes de la emprasa, hasta la misma Temari tratando de asustarme con sus locas ideas de verme gritar del susto. Por eso, me levante de mi asiento soltando un suspido de fastidio, pues, pensar en eso último era mas fantible que decir ser un vigilante de la empresa.
Me levante con desgano de mi asiento caminando hacia donde el ruido provino, cerre mis ojos por un momento pensando en las opciones que tenia para reclamarle a Temari su "bromita", simplemente no entendía en su cabeza el concepto de la palabra: esperar.

Luego de meditar aquello guíe mis pasos al pasillo del ruido, era increíble que una mujer no tuviese ni una pizca de miedo sobre esto, en lo que a mi concierne para poder asustarme deben de hacerle mucho empeño, de lo contrario, pasaré del supuesto susto de largo al igual que un insecto insignificante. Entonces mis pensamientos volaron al ver esa sombra, no una cualquiera, sino aquella la cual recordaría por el resto de mis días. Si. Uchiha Sasuke.
Principalmente al verlo con sus torpes movimientos tratando de levantar una taza con lápices adentro me si cuenta de algo, este sujeto estaba bastante ebrio, ¿Como lo supe? No solo aquellos estúpidos intentos de moverse, sino ese sonido salido de sus labios al tratar de callar a alguien sin éxito, era el mismo que utilizaba para decirse asi mismo. Menudo tonto que era.

¿Ahora que hacia?

Tuve la idea de llamar a su amante, Uzumaki Karin, con tal eso era lo que estaba buscando al volver nuevamente al empresa ¿Si no por que? Pero recordé el asunto de su hermana. Menuda mierda.
Asi que por los momentos estaba mas sola que las madrugadas, desvie mi mirada al suelo en un segundo tratando de buscar razonamiento alguno a esto, pues según el Señor Uchiha el se encontraría con unos proveedores nuevos para hacer negocios ¿Se emborracharia ahí? ¿O después?

— ¡Sasumika! — alguien exclamó mi nombre con euforia, haciendome sobresaltar — ¡Mi hermosa y bella pasante! ¿Por qué aun sigues aqui? Deberías estar ya en casa.

Si, no se equivocan se trata de Uchiha Sasuke gritando de manera patoza mi nombre.

Inahale aire con mucha fuerza, es decir, como si no existiera mañana alguno porque de lo contrario perdería mis estribos en un dos por tres. El Señor Uchiha iria lejos con todo esto lo sabia, mas bien, lo intuia en el aire además no ayuda ser los únicos en la empresa. ¿La suerte me envuelve de nuevo? Porque mi sarcasmo no tiene limites y este encargo era "bastante problemático", diría mi buen amigo Shikamaru.

— Señor Uchiha ¿No debería preguntarle eso yo a usted? — le formule la pregunta del mismo modo, acercandome un poco a él — se supone que iria a una reunión con proveedores y luego se marcharía a su casa.

Aquel sujeto se quedo helado en algunos minutos al escuchar eso de mi, la expresión de su rostro era totalmente parecido a la de un muerto, pálida, translucida como el papel cebolla y tan fuera de este mundo al igual que un fantasma.
Luego, bajo su cabeza rascando su cabello con desgano parecido de estar apenado, pero eso no era, porque al posar sus ojos en mi visualize por primera vez lo que era una mirada de "seducción".

— La verdad... — su tono patozo cambio en un dos por tres, cada vez que se acercaba a mi — venía a buscar a Karin, las cosas en mi casa... no estan... muy emocionante que digamos.

La alarma de mi cerebro se aprendió al escuchar eso, este hombre ya no quería mi ayuda en el ámbito laborar sino en otro estilo de campo, y eso... eso me helaba la sangre a sobre manera. Sin embargo, jamas me permitiría perder la cordura frente de nadie.

— Siento informarle que se ha olvidado de un pequeño detalle, Señor Uchiha. — plantee con calma, viéndolo ya frente de mi a unos escasos centímetros — Karin tiene a su hermana enferma y debe de cuidar a su sobrina.

— ¡Ah! Es cierto, que descuido el mio ¿No lo crees? — río de forma divertida, aun mirandome de forma rara.

Aun no he logrado descifrar si ese "descuido" fue verdad o mentira, el punto aqui es, que Uchiha Sasuke fue a buscar algo de distracción en su vida. ¿Lo malo? Puso sus ojos de buitre en mi, la unica alma en la empresa y mujer "disponible". Por lo tanto, no existía escapatoria para mi.

— ¿Qué importa? — exclamó, restandole importancia al asunto y posando su mano en mi hombro — Sasumika... quiero que vengas a un sitio conmigo, y no acepto un no como respuesta. En pocas palabras. Es una orden.

Y con eso me sentencio sin anestesia.

Como no tuve mas opción recogí mis cosas, apague el ordenador y deje el trabajo de Karin sobre su escritorio caminando hacia mi jefe que por alguna razón, lo encontraba mas lucido y sobrio que nunca. ¿Como lo hacia? Otro de los puntos que son un misterio para mi.

Seguimos nuestro camino hasta su auto en completo silencio, aun asi, sentía una fuerte sensación extraña en el ambiente proveniente del Señor Uchiha por su mirada. ¿Qué me hacia sentir? Incomodidad, asfixia, inquietud y sobre y todo una rara ansiedad combinada con un cosquilleo.
¿Y qué era eso último? Aquel hombre solamente era mi jefe, MI JEFE, por lo mismo debía de controlar cualquier emoción ridícula sobre mi.
¿Quien no me garantiza que Karin y él no comenzaron asi? Les aseguro que todos los de la empresa.

Al subirme en su auto, solte un suspiro agotada, lo único que realmente quería era ir a casa o como lo tenia planeado para hoy, la salida de amigos con Temari y Shikamaru. ¡Oh Dios! ¡No les he avisado! De inmediato comencé a buscar mi teléfono como una loca desquiciada, en tanto Uchiha Sasuke subía a su puesto de piloto listo para comenzar a manejar, pero poso sus ojos en mi con una gran curiosidad.

— ¿Se te ha perdido algo? — pregunto con un tono curioso.

— Si... o al menos eso creo – dije, aun luchando para buscar el aparatejo — es que, hoy me encontraría con Temari y otras personas en un Pub para distraernos, pero...

Frene el carro ¿Acaso le estaba dando explicaciones de mi vida privada a Uchiha Sasuke? No, no, esto sin duda era un gran error y al parecer eso no fue nada, porque los de mas adelante le superan con intereses.

— De todas maneras, — deje de buscarlo, estabilizando mi postura recta — lo he dejado quizás en el escritorio voy por el.

— ¡Aguarda! — senti el tacto frío de su mano al entrar en contacto con mi piel, paralizandome por completo de pies a cabeza — si es para avisar que no vas a ir a ese encuentro puedo prestarte el mio, digo, asi te ahorras el proceso de ir de nuevo.

Puedo hacer una lista de sensaciones que senti aquella vez cuando Uchiha Sasuke me tocó, pero como no quiero relatar palabras incesarias las resumiré a tan solo unas pocas, las cuales comienzan con deseo, excitación, lujuria, calor corporal y escalofríos.
¿Y existe algo mas de eso? Si, pero inclusive al mencionarlas nada cambiara el hecho de que erre fatalmente.

Sus ojos tan oscuros como la noche misma comenzaron a soltar destellos sin razón, la verdad, no puedo saber exactamente la expresión de mi rostro pero de seguro mostraba algo de asombro, pues mi cuerpo me estaba fallando ante este hombre. Y no uno cualquiera. Sino Uchiha Sasuke.
Pero logre estabilizarme de una rara forma, la verdad, ni me acuerdo pero solo se que solte un suspiro aflojandome de su agarre volviendole hablar con formalidad.

— Lo lamento, pero vuelvo por el — dije saliendo del auto — solo sera unos cuantos minutos y no creo que sea proceso alguno, con tal, es mi culpa por descuidar de mis pertenencias. Permiso.

Bien, ya había vuelto a colocar la gran muralla entre ambos como debería de ser, ese sujeto es un hombre casado y yo solo una jovencita que esta de Pasantías, en pocas palabras, él seria mi jefe por unos cuantos meses y debía respetar aquello por mi bienestar.

Al volver con mi móvil a la mano note como Uchiha Sasuke me esperaba con un semblante bastante patético, no lo decía por decirlo, sino que su rostro mostraba que sufria alguna clase de pena y estaba bastante arrepentido de eso. ¿Qué podría ser?  Hasta para una persona como yo que poco le importa meterse en lo personal de la gente, me resultaba bastante curiosidad aquello, acaso... ¿Tenia que ver con su esposa? Uchiha Sakura.

— Ya podemos irnos — anuncie mi llegada, subiendome al auto sin mirarlo dándole tiempo para auto componerse.

— ¿Lo has encontrado? — pregunto, yo asenti con la cabeza en tanto lo metía en el bolsillo de mi abrigo — Supongo que has avisado a Temari lo de tu ausencia.

— Si.

— Bien, entonces vámonos.

La verdad, no tuve ni la remota idea hacia donde íbamos en tanto este hombre conducia con alta velocidad, solo planteaba en mi mente una, otra y otra vez que él era un hombre casado al igual que mi jefe. Esto seria una salida de negocios, nada mas y nada menos.

Pero cuanta ingenuidad.

Frente a mis ojos, se alzaba la imponente imagen del hotel "Rascacielos" el mas importante de todo Japón y por supuesto de Tokio. Gire buscando la mirada oscura de este hombre desvergonzado, que pensaba tener a sus pies todas las mujeres, puesto que me ha traído a semejante lugar sin ni siquiera sugerirmelo. Desgraciado.
Bajamos del auto, Uchiha Sasuke entrego sus llaves al sujeto encargado de estacionarlo y seguido de aquello, poso su mano en mi hombro haciendome caminar hasta el interior sin derecho a replicar, nuevamente mi cabeza maquinaba insultos, aunque mantenía mi rostro gelido y sin ninguna emoción aparente.

— ¿Ya has cenado? — me pregunto, haciéndonos girar al restaurante — porque me parece que aun no lo has hecho.

— ¿Me ha traído ha cenar? — pregunte, mirandolo sin emoción — es usted un jefe muy generoso con sus empleados.

— Oh, no, no te equivoques conmigo Sasumika. — río con falsa galanteria — esto es porque ambos somos de la misma clase, es pocas palabras, ya no somos "Jefe" y "Empleada".

Claro, y por aqui comenzamos ¿No es asi? Uchiha Sasuke.

— La verdad, nunca me ha importado poco ser una Akatsuki. — dije, mirandolo a los ojos con firmeza — Puesto que para mi, a la hora de la verdad, toda las personas somos completamente iguales.

La expresión en el rostro de ese hombre fue bastante inquietante, estaba muy asombrado de mis palabras y algo ¿Conmovido? No lo se, menos lo sabre en estos momentos, pero de algo si puedo estar bastante clara, con eso deje sobre la mesa los puntos sobre las "i".

— Tienes bastante razón con lo que has dicho, — dice, bajando su rostro bastante apenado — la de los "estatus" sin duda alguna es mi esposa Sakura. No yo.

Y si, puede que me comporte como una pasta de hielo del Antártico pero con esto, esto, no puede evitar sentir un mínimo de emoción por este hombre.

— ¿Por eso me ha atraído aquí? Para olvidar sus penas — el alza su rostro asombrado — Señor Uchiha, conmigo no se confunda yo no soy Karin, ni mucho menos quiero serlo. Eso tengalo en mente.

Gire dispuesta a salir de ese lugar tan lujoso y galante, me sentía simplemente saqueada por ser rebajada de tal manera por este hombre ¿Acaso pensaba que seria fácil? ¿Invitarme a cenar y luego sexo? No, no compartiría esa inescrupulosas intensiones con ese sujeto. Yo no soy una cualquiera.
Entonces, una mano me hizo girar de manera brusca e instantánea al lado contrario de donde me dirigía, el rostro de Uchiha Sasuke se presento ante mí de una forma frenética, avergonzada y desesperada.

¿Ahora que le pasaba?

lunes, 29 de diciembre de 2014

NoizxClear (Terminado)

La vida puede ser una porquería cuando las personas que mas quieres te dan una patada en el trasero para alejarte de ellas, no puedes quejarte, ni si quiera resongar por eso, simplemente debes callarte porque para ellos siempre seras "la carga de la familia".
¿Entonces por que no huyes? ¿Por qué no te marchas de esa casa? ¿Qué te ata a ese lugar? Quizás sea lo que diran después que lo hagas o lo "ingrato" que podrás ser.

No, no puedes alterarte.
No, no puedes gritar.
No, no puedes reclamar.
Pero si soportar.

Caminas por los pasillos de aquella lujosa, grande y ridícula casa que es de tu familia pero no tuya, y sabes perfectamente que jamas sera tuya, esas personas te miran como si fueras escoria, si, como si fueras un pedazo de mierda que jamas valdrá algo. Aun asi, lo soportas, lo cargas y lo tragas haciendo caso de omisión a ello.

¿Qué esperas?
¿Qué esperas para escapar de una vez de aquel fatal lugar?
¿Qué esperas para ser de una vez libre?

Quieres correr, desatar los grilletes que te aprisionan a aquel lugar al cual llamas "habitación", aunque tal vez no puedas jamas liberarte de aquella celda ni viviendo cien vidas mas. Y ellos. Ellos te miran riéndose de ti, maldiciendote, desgraciando el día que llegaste a sus días. Si. Odiandose aun mas por permitir eso.

Grita.
Llora.
Tan solo huye.

Pero lo vuelves a pasar nuevamente como si eso no importara nada, tal vez porque te ves a ti mismo igual a una persona sin emociones, no debes sentir dolor, no debes sentir emociones, y mucho menos, no debes sentir resentimiento alguno porque no posees esas capacidades.
Ahora, el sangrar, eso te hace un poco humano haciendote pensar que con hacerlo no eres un monstruo, pero muy en el fondo sabes que sigues siendo uno.

Existe... ¿Existe una salida?
Luz.
Claridad.
No.
Eso, eso no hay espacio en tu vida, ni lo habrá.

Pero lo conoces, si, ha esa persona que crees o mas bien, marca la diferencia en tu vida y la verdad no sabes como comportarte, estas frenético, emocionado, ansioso para que jamas pueda abandonar la imagen de tu cerebro. Es hermoso, bondadoso y posee un corazón tan grande como el mismo universo y lo quieres, lo quieres poseer para ver lo que es sentir la calidez.

¿Qué hacer?
¿Como hacer?
¿En que momento hacerlo?

Y por primera vez lloras, lloras porque la hermosura de esa persona te ha tocado por completo, lloras porque quieres ser mas cercano a el, pero sobre todo, lloras porque tal vez nunca se pueda interesar en ti. Si. Un ser lleno de imperfecciones, sin sentimientos, emociones o la sensación de poseer dolor. Porque te lástimas a ti mismo pero no duele, piensas de ti como un humano solo al ver sangre de tus venas, pero más no te vez como uno realmente.

Monstruo.
No deseado.
Pateado por su propia familia.
Odiado.

Aun sabiendo eso te planteas acercartele de todas maneras, no pierdes nada con intentarlo o eso dicen por alli, pues la esperanza es lo último en perderse. Pero sigues siendo ingenuo. Lo ves, si que lo ves, aunque no esta solo va acompañado de un sujeto que posee una mirada bastante enigmática, verde pero no un verde cualquiera, mas bien se va a lo translúcido y bastante claro.
Frenas en el acto, no te acercas, de hecho las ganas se te han bajado como un bajón de azúcar momentáneo, solo te quedas mirandolos como ambos caminan muy juntos sonriendo, charlando y ignorando la gente de su alrededor. Si. Inclusive tu que has quedado plantado en la nada con tus ilusiones hecha pedazos.

Que fácil resulta enamorarse...
Pero que tan duro es el olvido.

Aun pasado ya varios días desde que lo viste con el sujeto de ojos verdes, las personas de tu casa se han vuelto a burlar de ti, hablar y mencionar lo patético, imbécil bueno para nada que eres ¿Por qué no los callas? ¿Por qué no los mandas a volar? Claro, tu mente esta lo muy congestionda como para darle cuerda a aquella gente despiadada. Solo hay espacio para él. Pero esa persona no piensa en ti, jamas pensara en ti esta ocupado con el chico de ojos verde, en otro mundo que lo envuelve.

Pero lo vuelves a buscar, no quieres ignorar a tu querer, solo debes verle aunque sea una vez mas. Y lo haces. Su belleza sigue siendo incomparable, genuina y unica por si sola.

¿Como puedes vivir sin ni siquiera mirarle?
Es un insulto para él.

Entonces esa persona te mira, esta vez se encuentra sola, no hay ningún sujeto a su alrededor solo toneladas de aire puro y fresco a su alrededor esperando por ti. Con cautela te acercas, parece que aun se acuerda de tu rostro porque inmediatamente te saluda dibujando una sonrisa en su hermoso rostro.

Oh... si solo la hiciera para ti.
Si.
La vida vuelve a sonreír.

Esa no es la única ocasión que la pasan juntos, hay muchas mas de esa, de como cuando tomaron un café un tu cafetería favorita, antes de eso huiste de él porque no tenias ni idea de como reaccionar a su presencia. Menudo idiota. Pero el te alcanzo tomando tu hombro haciendote girar, robando tu aliento, respiración y hasta la manera de caminar.

Si, completamente loco y tendido a sus pies estabas.

Sus conversaciones, posiblemente cortas, sin sentido y hasta repentinas, aun asi con solo verle unos segundos eras feliz como si hubieses conquistado la misma luna o conquistado otro planeta. ¿Como medias tu felicidad? No podías y si pudieras, casualmente romperías el medidor que inventasen.

Pero nada dura para siempre y tu lo sabes.

Esas personas vuelven a atacar arrastrando con ello toda tu felicidad, no deseas permanecer ni un poco mas cerca de ellos, por lo tanto, planeas con él el poder ir a otro lugar para poder vivir en paz. Pero no funciona. El chico de ojos verde muy claro vuelve a aparecer en su vida, inclusive no vuelve solo, tiene una sola meta. Él.
No lo permitirás, jamas permitaras tal cosa no después de luchar por estar nuevamente a su lado, piensas en que las desgracias nunca vienen solas, siempre van de la mano de otra mas.

Menuda broma.

Luchas, luchas hasta las última de tus fuerzas con uñas y dientes al serlo necesario. Pero no lo logras. Él lo ha escogió antes de ti mismo, antes de cualquier persona, si, esa persona ha mencionado necesitarlo para vivir.

"Aoba-san es el motor de mi vida"

No sabes que hacer ante semejante declaración de su parte, sabes que cuando se le mete una idea en la cabeza no hay nadie quien se la quite, y si, es sumamente triste el conocer aquella realidad tan sucia como cruel en esos momentos. Pero tienes una petición, sola una.

"Se mio por lo menos una vez"

Sus ojos morado se sobresaltan de par en par, de hecho, tartamudea varias veces sin comprender en la situación en la que se pueda meter. Pero no das tu brazo a torcer, aun mas, no lo daras hasta sacarle un si de sus flamantes labios. ¿Y su respuesta? Un rotundo... no hay problema.

Por una vez, por una unica vez fue tuyo y fuiste suyo aunque en tu corazón siempre le perteneceras a él, inclusive estando con su tal "Aoba-san", para ti en esos momentos de gloria absoluta solamente existen únicamente ambos en el mundo.
Y por fin reconoces el sabor de lo dulce, suave y delicado de su piel que a tu contacto hace recorrerte una corriente en tu pecho, pero jamas lo comparas con el sabor de sus labios sobre los tuyos. Cálidos. Frescos. Saboreables y picantes si los mordias de vez en cuando.
Su lengua, que se enredaba con la tuya haciendo un sonido excitante pero a la vez de fricción, haciendote desear cada vez mas y mas considerandote adicto ella.

Pero nada de ello lo podrás comparar con el sentimiento de ser uno, como estar unido a una persona de manera no solo corporal sino espiritual, haciendo de sus corazones uno unico, latido, sangre lo mas importante. Sentimientos.

Si, valio la pena a ver llegado hasta ahí.

Entonces todo se rompió, tal y como lo deseaste el fue tuyo por una unica vez, ya de eso iria a los brazos de su adorado "Aoba-san" para pertenecerle en todo los ámbitos, cuerpo, alma y espiritu.

"Ya no hay espacio para mi"

Duele, duele aun mas que la traición de tu familia, mas que te pateen y maldigan sin cesar tu mera existencia, pero sobre todo, duele porque el fue el unico en darle razon a tu vivir. ¿Y ahora que? ¿Que hacer para aliviar tu dolor?
Es cuando caes en cuenta de algo, sientes dolor, pero no dolor que recreeas en tu imaginación sino de verdad, tu corazón palpita con signos de opresión como si le faltase algo importante. Y sabes que es lo que le hace falta él.

Corres.
No por escapar de tu indecoroza familia.
No.
Quieres verlo a él.

Pero no esta solo, eso mas o menos sabias que ocurría pero el vivirlo en vivo y en directo es mas doloroso que imaginarlo. Él sostiene una de sus manos de forma bastante personal, piensas que esa misma mano hace unos días permanecia sobre tu pecho, acurrucada, llenandose de los latidos de tu corazón pero ahora la ha rechazado.
"Aoba-san" lo mira de forma tierna combinado con cómplice, a su alrededor existía un ambiente bastante pesado para ser cierto, un ambiente en el cual no había espacio para ti, y lo sabias.

¿Dolor?
¿Punzada?
¿O un huracán de emociones encontradas?

Entonces apretaste tu mano formando un puño, a estas alturas sabias que las uñas se te estaban enterrando en la palma de la mano causandote dolor, pero no te importaba, sabias que el dolor emocional era aun mas fuerte que el mismo físico. Un millar de punzadas recorrían tu estomago notanto como esa persona no te miraba a ti, no, ni si quiera había notado tu presencia en el sitio para el solo existía su "Aoba-san" nadie mas.

Corre.
Huye.
Pero escapa del dolor.

Es irónico para ti ahora darle la espalda al dolor, antes no sabias que eras eso pero ya esperimentandolo sabes a la perfección que se siente, no es el dolor físico el hacernos mas humanos, ni si quiera el derrarmar el sangre de tus venas. No. El dolor de tu pecho, el dolor de una perdida, el dolor de ser abandonado por la persona importante para ti es los que valen.

"No soy un monstruo"

No, no lo eres, jamas lo has sido y lo sabes.

"Si no lo soy... ¿Qué soy?"

Eres Noiz, simplemente Noiz, y de eso jamas vas a poder escapar.

Dolor.
Sufrimiento.
Desgaste emocional.

Caes al suelo dandote un golpe en seco en tu cuerpo, recuerdas en un vástago de tu memoria rota con Clear, si "Él", cuando estuvieron los últimos segundos juntos para a sí decirse adiós para siempre. Cuando te miro reflejo muchas emociones a la vez, sin embargo atrapaste una para siempre, una que jamas olvidaras.

Arrepentimiento

¿Por qué? ¿Por qué mirarte asi cuando ni si quiera ha notado tu presencia en ese lugar? ¿Ha sido falsa? ¿Solo se dejo llevar por el momento? No tienes ni idea, pero, sabes que jamas podrás volver a esos tiempos aquellos de placentera compañías, porque... una vez perdido lo mas anhelante y presiado para ti.

No hay marcha atrás.

martes, 16 de diciembre de 2014

Sin remordimientos

                               I

La gente piensa que las personas no pueden vivir sin el amor o el ser que quieres, yo respondo a eso a un rotundo No. Es mas difcil vivir sin agua, comida y el mismo respirar pero sin amor, con eso, con eso si se puede vivir. El máximo ejemplo de eso soy yo misma con 19 años, casi una licencia en administración de empresas y una vida dedicada al estudio no ha vido cabida para algo como el amor.
Sin embargo, si hubo una persona que logro sacudirme de una manera impresionante, deslumbrante y segadora tanto que jamas volvi a hacer la misma.

Todo empezó unos meses atrás, cuando tuve que realizar mi trabajo de grado sobre unas Pasantías en una empresa, desde el principio las tenia pensado hacer en la de mi familia. Los Katsuki, aunque la universidad y mis tutores tuvieron una rotunda negación a aquello.
Al ser una de ellos no serian imparciales en la forma de evaluar, y no solo eso, a los demás alumnos le tomarían como una gran "palanca" para mi aquello. Asi que no me niegue a esa formativa.

Por lo tanto, fui asignada a la mayor compañía de tecnologia en el pais, Coorporacion Uchiha. Eran la número uno en vanguardias tecnológicas y la segunda a nivel mundial, no había nadie en Japón quien no conociere este lugar menos el poder adquirir sus productos. A parte de eso, el clan Uchiha era una de las familias mas importantes de toda Asia junto a la mia, claro esta, las cuales tenían grandes influencias en la economia de nuestro continente.

Hasta hora todo eso me daba igual, con tal, esas pequeñas características de los dueños de esa empresa no eran mas que accesorios. Lo unico a lo importante que iría a esa empresa seria a trabajar, todo eso para poder graduarme y transpasarme a donde pertenecía. La empresa de mi familia.

El dia que me incorpore a la empresa de los Uchiha estaba lluvioso, opaco y sin ninguna tipo de luz solar por lo que opte a colocarme un atuendo conservador a lo laborar, sin ser extravagante ni mucho menos exhibicionista. La muchacha de la recepción al verme supo a lo que iba hacer, por lo que no ahorramos las preguntas sin sentido cuando vio mi credencial de pasante, simplemente me dio la bienvenida pasando a lo importante.

— Te asignamos a la área administrativa de empresa,— me explicaba en tanto caminamos por el pasillo hacia el ascensor — a decir verdad, estaras a cargo de la asistente personal de Señor Uchiha. Karin Uzumaki.

¿Y quien era esa mujer? Un pelirroja con grandes atributos, y con eso me refiero a largas piernas torneadas bien formada, pechos grandes, cintura pequeña y una buena cara. Ella al verme acomodo sus anteojos de montura roja, sonriendo educadamente dandome tambien la bienvenida su personalidad a simple vista parecía apaciguable, pero la realidad, era realmente alterada sin duda algunas.

— Dejame avisar primero al Señor Uchiha, — aviso la mujer pelirroja con voz seria — luego de cinco minutos puede entrar.

Nuestra relación al comienzo fue bastante agradable, no había momento en el que ella pudiese negarse a ayudarme con mi trabajo de tesis, sus conocimientos con la área laborar, es decir, a la hora de la practica eran simplemente pulcros. Sin embargo, nuestro trato mas adelante cambiaría en un giro de 180 Grados.

— Bueno, creo que mi trabajo termina aqui. — termino diciendo en un suspiro — ¡Otra cosa! Al estar aqui bajo la tutela de Karin posiblemente trabajaras con el Señor Uchiha, por lo tanto, pase lo que pase no te enamores de él.

Al comienzo solo alce mis cejas con sinónimo de asombro, es que... ¿Yo? ¿Enamorarme? Ni de broma, menos de alguien que probablemente me doble la edad o aparente ser mi hermano. Gracias pero no gracias.
Asi que quise decirle eso a la recepcionista pero ella ya se había marchado, encogiendome de hombros me encamine hacia la oficina del gran jefe, la señorita Karin me dijo pasar luego de cinco minutos y eso haría. Menos mal y toque la puerta de lo contrario me hubiese llevado una mayor sorpresa.
Al no recibir respuesta alguna por las personas del interior, tome la decisión de entrar sin mas visualizando el panorama, y valla panorama. Frente a mis ojos una Karin sentada en la mesa grande de madera del lugar, ocultando la figura de alguien mas sentado en una silla ridiculamente lujosa, de hecho todo dentro de esta oficina debería valer mucho dinero. Ridículos.

Trate de ocultar mi sorpresa ante esta situaciones lo que no se me fue difícil, Karin aclaro su garganta levantándose de la mesa acomodando sus ropas y lentes con disimulo, si hubiese sido indiscreta o quizás expresiva comentaría algo pero no soy ese tipo de persona. Por lo tanto eso no es mi problema.
Entonces se vio por primera vez la persona en la silla, no era viejo, mucho menos me doblaba la edad, era joven no mas de tres o dos años mayor que yo. Cabello azabache rebelde perfectamente peinado, ojos oscuro como la misma noche, piel blanca al igual que el claro de luna, su rostro era fino para ser un hombre pero demostraba madurez; vestia un traje negro de diseñador junto a una corbata azul. De cualquier lado el era muy apuesto pero... ¿No era el Uchiha equivocado? Se suponía que el hijo mayor era el presidente, no este joven de cara misteriosa.

— Tu debes ser la nueva pasante — comenzó hablando, olvidando su incidente con Karin — pero pareces bastante joven, en fin, toma asiento y termina de platicarme tu misma quien eres.

Su tono de voz es galante, educada junto con sus expresiones de depredador de la noche daban a entender que escondía algo, algo que tarde o temprano me atraparía con derecho a no poder regresar.

— Mi nombre es Katsuki Sasumika, tengo 19 años y estoy culminando mi licenciatura en Administracion y finanzas de empresas, pero para hacerlo me pide un trabajo de grado de una empresa. — explicaba con voz pausada.

— ¿Una Katsuki? — pregunto impresionado, luego junto sus manos entrelazandolas — Pudiste haberlas realizado en una de las empresas de tu familia ¿Por que en la nuestra?

Directo, sin rodeos o atajos, este hombre siempre fue asi conmigo inclusive conociendonos. ¿Como no me dí de cuenta?

— De hecho tenia pensado en hacerlo desde un principio, — moví mi cabeza hacia un lado recordando la decisión de mi tutor — pero segun en la universidad, la empresa de mi familia no serian justos en cuanto a mi evaluación, por lo tanto, me enviaron aqui. Señor...

— ¡Claro! No me he presentado — río tontamente — Soy Uchiha Sasuke, tengo 24 años y soy el presidente de la Coorporación Uchiha al menos, la de Asia.

— Disculpe que me involucre en donde no me llamen pero, — comente como quien no quiera la cosa — ¿Usted no es muy joven para ser el presidente? Según escuche hace un tiempo, el mayor de los Uchihas era el encargado de esta empresa.

— ¿Y tu no muy joven para una licenciatura? — dijo con el mismo tono que emplee yo, acercando su rostro un poco al mio desde donde se encontraba. Ni me imute. — Aunque, en algo tienes razon, el antigua presidente de la empresa era mi hermano mayor. Uchiha Itachi. Sin embargo, fue transladado a la central de China. — formo una mueca burlona en sus labios, transpando su oscura mirada a la vez en mi. — ¿Qué hay de ti? ¿Eres una genio en progreso?

Para ese entonces catalogue la directa de este hombre como mera curiosidad, seguramente era la primera vez en tratar con alguien como yo, pero viendo desde la perspectiva en la que me encuentro ahora. Él estaba coqueteando conmigo.

Por los momentos, solo opte a lo simple y que ameritaba la ocasión. Responder.

— Algo asi, supongo.

Ese hombre sonrio con gratitud, galanteria y hasta cierto punto satisfecho alejándose cerca de mi para acomodarse en su silla, por unos momentos se quedo observandome en silencio. Yo no dije nada, tampoco lo haría de todas formas, simplemente esperaría por ordenes lo cual seria mi trabajo desde ahora.

— Muy bien, sabes que ahora estarás bajo la tutela de Karin no importa cual sea tu duda ella la responderá. — rompió el silencio de inmediato, mirando hacia la pelirroja y regalandole una sonrisa ladina — En cualquiera de los casos de no encontrarse ella puede venir aqui, yo estare encantado de ayudarte. Sasumika.

Ese tono... en verdad era peligroso, calculador y dirigido a derribarte en un solo segundo, pero no conmigo, conmigo no funciono ese tipo de cosas y él lo sabia. Siempre lo supo.

— Gracias, Señor Uchiha. — exclame levantadome del asiento, dispuesta a ya salir de la oficina.

— Por favor no me llames asi — sonrio, mirandome nuevamente con brillo en los ojos — me haces sentir viejo, solo llámame Sasuke, desde luego ambos pertenecemos a familias importantes de Japón. Deja la formalidades de lado, me desagradan.

No respondí a aquello, solo asentí con mi cabeza dandomela la vuelta y desapareciendo de la oficina, pero en mi cabeza rondaba las palabras de ese tipo. A mi regularmente no me interesa la posicion de mi familia, ni mucho menos los logros o estatus que tenga en estos momentos. Yo era yo y no me hacia menos o mas que alguien, por lo tanto, era imposible dejar las formalidades de lado con un personaje de esa calibre. Uchiha Sasuke. Presidente de Coorporacion Uchiha.

Fui ubicada en un pequeño pero cómodo escritorio cerca del de Karin, donde era libre al acomodarlo a mi manera cosa que en verdad lo agradecía, tener un lugar donde poner mis pertenencias era bastante relajante. Y no solo eso. Karin en verdad era importante para la realización de mí tesis, mejor tenerla cerca que lejos.
Como había dicho en un principio, mi relacion fue bastante amena, tranquila y educativa, al pesar de su personalidad explosiva aunque a su vez melosa seguía siendo una profecional muy capaz. En los primeros días en aquella empresa ella fue la encargada de adaptarme, se me hizo difícil, pero no imposible.

Nuestro grado de confianza fue tal o mas bien, la que Karin sentía hacia mi una muchacha callada, seria y sin un sinónimo de aprovechada que me relato su historia con Uchiha Sasuke. La cual era simplemente carnal, si, él buscaba de ella simplemente su cuerpo y una mera distracción del estrés laboral al igual que familiar.
Por otro lado, Karin veía en el una fuente confiable de dinero, posición, momentos de éxtasis y locuras excitantes.

Viera por donde lo viera, jamas seria capaz de verlo de esa forma, ambos se merecían sin duda alguna.

— Eso lo dices porque eres rica, Sasumika — me decía ella, acomodando su lápiz labial frente a un espejo en sus manos — ¿Pero que hay de mi? Solo soy una asistente de la empresa, necesito a alguien como ese hombre para vivir de una manera comoda. ¿Lo entiendes?

No. No lo entendía.

— Deja de llenarle de basura la cabeza, Karin — reprocho una voz fuerte y clara, haciendome desviar la mirada — ya tenemos suficiente con las cochinadas que haces con el Señor Uchiha.

Una rubia de cabello largo lacio que caia como cascada sobre su espalda, ojos celeste al igual que el cielo, esbelta de excelente figura, curvas y cintura pequeña se había acercado a nosotras en tanto conversavamos. Su nombre Ino Yamanaka.
Esta chica era una de las encargadas de los departamentos en la empresa, es alegre, vivas y esta metida en todo y nada a la vez, para nadie es un secreto que tiene un amorio con Sai Uchiha. Ahora, antes de preguntarse quien es ese sujeto no es mas que el primo de Uchiha Sasuke, este siempre mantiene una sonrisa falsa en sus labios dando un aire de raro, aunque claro, para mi no hay nadie normal en esa familia.

— ¿Por que no mejor buscas a Sai? Estoy segura que esta pisandote los talones. — resoplo la pelirroja, cerrando de golpe su espejo compacto.

— ¿Qué hay del Señor Uchiha? — contraataco, acercándose aun mas a su mesa sonriendo de forma victoriosa. Karin fruncio el ceño. — ¡Claro! Esta con "esa" ¿Cierto?

La pelirroja apretó sus dientes de manera tal que podría escuchar el rechinido de ellos, mi cabeza estaba confundida, cuando Ino dijo "esa" no tenia ni idea de quien podrían estar hablando; es decir... ¿Acaso el Señor Uchiha tenía a otra mujer en su despacho?
Si ese era el caso (cosa que es cierto) este tipo no tenía escrúpulos.

— Bueno, — se alejo de ella moviendo la carpeta en sus manos hacia mi dirección — he venido fue a dejarle estos documentos a Sasumika-chan.

— ¿A mi? — pregunte con un tono dudoso, pero aun recibiendolos — ¿Por qué?

— La señorita Uzumaki esta de malas hoy, en fin, ella siempre esta de malas los días como hoy. — poso una mano en su escritorio, dibujando esa sonrisa socarrona en sus labios. — Ya que "esa" mantiene ocupado al Señor Uchiha, por lo que, no te necesita para nada.

— Disculpen. — ambas chicas me miraron a la par — ¿Quien es "esa"?

Karin alzo su mentón de forma orgullosa dando entender solo una cosa, ella no respondería a mi duda. Ino volvió a su postura normal cruzando sus brazos a la altura del pecho, me miro por un segundo con un brillo especial en sus ojos, cosa que daba un poco de mala espina de su parte hacerlo.

— ¿Qué tal si entregas esos documentos? — sugiere, dándose la vuelta para salir del lugar — te esperare en la vicepresidencia, asugurate que el Señor Uchiha los firme. ¿Vale?

Asentí de manera mecánica, en tanto Karin volvía a resoplar dandome la espalda como pasando de todo, Ino alzo sus manos despidiendose retumbando sus tacones en el eco de este lugar.
Bien, por los momentos solo debía de entregar estos documentos al Señor Uchiha para que los formases, después buscar a la señorita Yamanaka y daraelos. ¿Qué tan difícil podría ser aquello?

Mejor no lo hubiese pensado.

Al igual que siempre, toque la puerta de la oficina de Uchiha Sasuke anunciandome como debería de hacer, aunque no recibi respuesta alguna ¿Acaso le gustaba hacerse el importante?
Regularmente pierdo los estribos de la nada, nunca me ha gustado esperar ni que me esperen por lo tanto me agrada las cosas como deben de ser, ordenas e impecables por lo que Yamanaka Ino recibirá sus documentos hoy mismo. Tomando la decisión por mi misma, abri la puerta del despacho entrando como si nada, entrando como en mi casa, pero sobre todo, entrando sin medir las consecuencias. Menuda idiota.

Mis ojos se enfocaron de inmediato en otra escena parecida a la que vivir al conocer a Uchiha Sasuke aunque ligeramente diferente, en esta ocasión no tenía a la chica sentada en su escritorio sino en su regazo manteniendo las manos de ella en sus hombros, en tanto el solo tenía las suyas en la cintura de ella. Yo me congele al instante. ¿Acaso seria mi destino verlo en este tipo de ocasiones? ¿O simplemente era muy indiscreta? Sea como sea eso no sería nada bueno.

La chica que se mantenía de espaldas a mi, alejo sus labios de su acompañante dejándose mostrar ante mis ojos con una expresión sera. Ella... ella es realmente hermosa, ojos verde jade, piel blanca como la nieve, cabello corto hasta el mentón color rosa viejo, y esas ropas estilosas del último grito de la moda. Si. Esta mujer no era cualquiera ella es muy importante, de hecho, todo lo que emana es belleza, serenidad y la patente de ser alguien con dinero que derrochar.

— Lo... lamento Señor Uchiha. — comencé a hablar, con voz monótona como si nada importante — pero la señorita Yamanaka necesita estos documentos firmados por usted.

— Claro, — suspiro un poco desinflado — no hay problema Sasumika.

— Asi que tu eres Sasumika — dijo la mujer con voz melodiosa, al igual que el canto de una sirena en tanto colocaba los documentos en la mesa del Uchiha — la nueva pasante de Karin ¿no?

A simple vista esta mujer parecía ser muy buena persona, de hecho, en verdad lo era pero dentro de ella habitaba algo que es dificil de describir.

— Vamos Sakura, no vayas a espantarla ¿si? — río el hombre con gracia, mirando a la pelirosa... ¿Dulcemente?

En pocas palabras. ¿Quien era en realidad esta mujer?

— No lo haré — lo imito, posando su mano en la espalda de él — En fin, no acostumbro a ser grocera asi que me presentaré. Soy Uchiha Sakura, la esposa de Sasuke.

Uchiha Sakura.
Uchiha Sakura.
Su esposa.
Esposa.

¡Este tipo en verdad era un sin escrúpulos! Ahora entendía a la perfección el porque del mal humor de Karin, el Señor Uchiha engañaba a su esposa con su asistente ¡Menuda broma!
Ahora la pregunta del millon seria mirandola tan acaramelada junto a su esposo... ¿Ella sabia? ¿O hacia caso de omisión a ello?

La mujer dejo a un lado al hombre disculpandose por ese acto de exhibición frente a mi, es que este tipo de cosas no se pueden evitar cuando tienes a una persona que amas mucho, de hecho, me preguntó si tenia a ese alguien especial en mi vida. La mirada del Señor Uchiha se poso en mi interesado, pero como siempre ignore eso. Yo no tenia tiempo para amoríos.

— Lastima, eres tan joven ¿Diecinueve cierto? — asentí con la cabeza de forma monótona — oh a tu edad yo me estaba casando ¿Verdad Sasuke?

Horita que lo mencionaba, hace unos cinco años atrás mi hermana mayor Nagisa hizo mucho revuelo por la boda de un Uchiha, para ese entonces mi mente ocupaba mas espacio en los libros y mis estudios. Obviamente mi mente maquino que se trataba del mayor de estos, no el menor, aunque recuerdo claramente la felicidad de Nagisa al recibir la invitación, invitación que en realidad nunca.fue de ella.

— ¡Vamos Sasumika! — reclamaba nuevamente, halandome un brazo en tanto leía un libro — ¿Sabes que sera el evento del año? ¡Es un Uchiha! ¿Entiendes? ¡Un Uchiha!

A mi me tenia sin cuidado si era un Uchiha o Kuro, lo importante es terminar de leer este libro para seguir mis estudios avanzados.

— No me importa, Nagisa. — comente — Pidele a mamá o papá que te acompañe ese tipo de lugares me enferman.

— Aburrida... — vocalizo las palabras, separándose de mí — el casamiento de una joven modelo y un Uchiha. ¿Saben lo que dijeron los fans de Sakura? ¡Qué solo por ser un Uchiha lo aceptarían! ¿Puedes creerlo?

Mi hermana Nagisa vivía su mundo en la farándula, desde pequeña siempre le importaba era ese tipo de cosas, aunque solo nos llevaramos dos años de diferencia nuestros padres mantenían una fuerte posicion en sus palabras. Yo era mucho mas madura que ella.

— ¡He vuelto! — anuncio una voz, entrando a la sala un hombre de ojos grices y radiante sonrisa — Oh... veo que has recibido la invitación de los Uchiha.

— ¡Si! Tadashi y quiero ir pero la gruñona de Sasumika — giro en un segundo fulminandome con su mirada — no quiere.

— Vamos, vamos — río alegremente viendo el puchero de su hermana menor, colocando una mano en su cabeza y sacudiendo sus cabellos — Yo ire contigo ¿Bien?

— ¡Si! — grito de manera euforica.

Katsuki Tadachi, mi hermano mayor de veinte cuatro años para ese entonces, es el soberano de las empresas A.K correspondientes de nuestra familia. Nosotros somos especializados igualmente en tecnologia, aunque mas en el enfoque medico, en pocas palabras en la creación de aparatos para hospitales y clínicas. Colocandonos en número uno en eso, mas sin embargo, al ser nuestra familia bastante amplia teníamos bastante campo en otros ámbitos como turismo, concesionarios y hasta centro comerciales.

¿Quien manejaba aquello? Tadachi.

— Te he traído algo que has querido desde hace bastante tiempo — menciono recordando algo, lo observe con curiosidad en tanto iba por su maletín — se que te gustara.

¿Qué si me gusto? ¡Lo ame! Pues al verlo mi expresión sin vida cambio a una radiante sonrisa emocionada. Era un libro. Pero no uno cualquiera pues es un libro de administrativa empresarial, Tadachi en verdad daba en el blanco con mis deseos.

— Se cuanto lo estabas buscando. — me dijo, entregandolo en mis manos — asi que... tengo un contacto por lo tanto, alli lo tienes.

— Gracias, gracias ¡Muchas gracias Tadachi! — hablaba con voz apresurada y enérgica.

— ¿Como es que con un libro de esos te sonrias? — repocho Nagisa, dejando su alborotados gritos de lado — De hecho, solamente a Tadachi le sonries ¡Nunca a mi! Ni cuando te invite a la gran boda Uchiha.

— Nagisa, a Sasumika no le gusta ese tipo de cosas — sonrio de manera forzada — mucho menos las familias aristócratas como los Uchiha y Haruno.

Luego de eso sus palabras me entraban por un oído y salían por el otro, ya nada me importaba pues tenia mi apreciado libro para estudiarlo con calma.
Aunque claro, tuve que aguantar como Nagisa reía, cantaba y tarareaba mientras me mostraba los posibles vestidos que usaría en esa boda, ya que ninguno de mis padres asistiría lo haría Tadachi y Nagisa en su lugar. Que emocionante.

Ahora volviendo al presente, viendo a esta pareja recordaba lo fracasados que resultan ser las bodas entre jóvenes, no son como resultaban las de antes en pocas palabras mis abuelos.

— ¿No escuchaste de eso cuando estabas mas niña? — pregunto la mujer con inocencia, no sabria si fingida o de verdad — fue muy mencionada.

— Si, de hecho, mis hermanos fueron a ella. — respondi como si nada.

— ¿Tus hermanos? — pregunto extrañada.

— Si, Katsuki Nagisa y Katsuki Tadachi. — explique con naturalidad — mis hermanos mayores.

Uchiha Sasuke abrió los ojos a par como recordando algo, por otro lado su esposa coloco su boca en forma de "o" ocultandola detras de su mano, en tanto yo seguía con mi expresión congelada.
Era por estas razones que odiaba ir a reuniones sociales de mi familia, la manera que reaccionaban esas personas ante algo era de la misma forma que esta mujer, muy sobre actuada y casi forzosa. Para ese entonces solo quise fue escapar.