II
Sin duda escuchar sobre las historias amorosas nunca ha sido lo mio, sin embargo, luego de presenciar una absurda disculpa por parte de Uchiha Sakura por no reconocer a la última de las Katsuki, paso olímpicamente al tema de como ella y su esposo se conocieron. Trate de escapar de ella tratando con la excusa de los documentos, me salio bien barata por cierto porque no funciono, de inmediato llamo a una enojada Karin haciéndola llevar eso por mi.
Menuda mierda para la pelirroja pero aun asi lo hizo, dejandome sin mas remedio que escuchar aquello.
Durante su adolescencia fueron llamados a un matrimonio arreglado por sus familias, los Haruno son muy reconocidos políticos en todo Japón y de los clanes mas importantes de nuestra nación; al ser los Uchiha igual de importantes quisieron hacer una alianza con ellos, pero no una cualquiera, pues tenían que casarse uno de sus hijos en cada familia. El mayor de los Uchiha se rehusó a aquello, eso sin duda era tan anticuado y fuera del siglo XXI, por lo tanto, paso la responsabilidad a su hermano menor. Mi horita jefe.
Aun no comprendo si Uchiha Sakura exagero la parte del relato siguiente o era verdad, pero según ella al conocerse por primera vez las chispas en el aire se prendieron, en aire se hizo mas cálido e inmadiatamente supo que él era el hombre de su vida. Lo mismo fue para el Uchiha.
Me encontraba asqueada, aburrida y completamente muerta del sueño, es decir, ¿Qué me importaba eso a mi? No es como si quisiera vivir algo similar, ni en mil años luz, si hasta la unica historia "romántica" que he vivido hasta hora es un asco. De aqui en adelante lo comprobaran.
— Por eso llevamos cinco años de casados, felizmente casados. — puntualizo con énfasis — pero tu lo mas romántico que has tenido seguro son tus libros.
— No me quejo, desde pequeña mi unica meta ha sido ser le util a mi familia. — me encogi de hombros con la mirada impresionada del Señor Uchiha, y la horrorizada de su esposa. — Por eso, he estudiado mejor que nadie para estar donde estoy, la de los amoríos y fiestas es mi hermana Nagisa.
— Entonces... — trago saliva la mujer aun con cara de espanto — nunca has tenido... ¿Novio?
— Asi es, Señora Uchiha. — confese sin mas.
— ¡Dios! No me llames Señora Uchiha, haces sentirme vieja y no lo soy — Río tontamente, buscando el celular en el bolsillo de su chaqueta fina — igualmente llamalo a él por su nombre — señalo a su esposo revisando algo en su muy costoso celular — con tal, pertenecemos a la misma clase social.
Y alli ibamos de nuevo, pensé en tanto se despedia la mujer al frente de mi sin reprimirse dandome algo de asco, tuve que desviar la mirada obligada a no vomitar al frente de ellos. No saben cuanto odiaba las demostraciones de afecto en publicó, no era mas que restregarle a las demás personas lo que poseías o optenias sin esfuerzo alguno, además de ser un poco pedante de sus partes.
— Devo retirarme, tengo una grabación en unos momentos — se excuso utilizando su sonrisa radiante, casi cegandome — y no puedo faltar. Me fue un gusto conocerte Sasumika.
Ese gusto en el futuro se convertiría en odio, lo aseguro con los ojos cerrados.
— Igualmente, Sakura-san.
Ella sonrio movimiendo su mano al aire retirándose del lugar, ahora los únicos en el despacho eramos Uchiha Sasuke y yo, ambos manteníamos un silencio bastante incomodo por alguna razon. Claro. Conocía su secreto con Karin, aunque media oficina ya sabia eso ¿Qué seria especial el saberlo? No creo que ser una Katsuki, ese era asunto bastante viejo y usado.
— Sasumika... — susurro algo agotado.
— Antes de que diga algo señor, — lo mire directamente a los ojos con seriedad. — lo que haga o deje de hacer en esta oficina con alguien, además de su esposa, no es de mi interes.
— ¿Qué? ¡No! — contrajo su rostro extrañado de mi comentario, se levanto de la silla caminando a la salida — se que jamas dirias algo que no te importa, mucho menos lo mio con Karin. De hecho, te quiero llevar a un lugar.
— ¿A donde? — pregunte, alejandome de mi asiento y acercandome a él.
— El departamento de contaduría y finanzas. — menciono con un tono alegre, en tanto me guiñaba un ojo.
Departamento de contaduría y finanzas el lugar de dos personas sumamente importantes en mi vida para ese entonces, además de ser un fuente confiable de conocimientos mas profundos en una empresa, podría verse raro aquello el llevar un presidente de empresa a su pasante a un lado en la empresa, aun mas teniendo una asistente para ese trabajo. Pero no para Uchiha Sasuke.
Al llegar a ese departamento me presento a sus dos encargados, Nara Shikamaru su gerente general y Sabaku no Temari, la contadora en oficio en la empresa, ambos gente confiable con sus deberes. Ellos me recibieron con los brazos abiertos en ese lugar, apartir de ahora, podría vernir a ayudarlos cuando quisiera o pedir consejos para mi tesis.
— Suena problemático pero lo haré — comento rascandose la nuca el chico — ya que lo pide el jefe.
Puede hasta resultar un poco flojo de su parte pero Shikamaru era una persona como yo, un genio en potencia a la hora de analizar y resolver problemas de cierto grado de dificultad, aunque claro, el mantenía una cara desinteresada para todo sin perder los nervios. Pensador con cabeza fría.
— ¿Para que dices eso si nada cambiara que tienes que hacerlo? — le recrimino la joven mujer de pechos grandes — no te hagas el "Cool" ante el jefe y la chica.
Sabaku no Temari, al igual que su compañero era de decisiones a tomar escapandosele nada, pero por el muy contrario del Nara ella era mas enérgica, llena de vida y de mostrar mas expresiones delante de las personas. En pocas palabras, mas humana.
— No hago tal cosa. — dijo con voz perezosa.
— En fin, tan solo quiero que la cuiden, con sus conocimientos guiarla por un buen camino y ayudarla cuando lo necesite. — puntualizó el Uchiha con precisión — ¿Entienden?
— Claro. — contestaron los dos a la vez.
— Bien. — luego, se voltio hacia mi dirección mirandome de una manera rara — Te aseguro que estarás en buenas manos, cualquier cosa solo llámame ¿Si?
En ese mometo solo senti un mero cosquilleo en mis entrañas parecido al nerviosismo, pero inmediatamente lo deseche, las emociones solo servían para fastidiar los planes de las personas. Nada mas y nada menos.
Por lo tanto, solo asentí con cabeza firme en mis pensamientos.
Luego de un tiempo, entable lazos de amistad con Temari y Shikamaru, los cuales, encabezaron a las personas que mostraba mis emociones junto con Tadachi. Temari no paraba de contarme sobre sus otros hermanos, uno mayor que se encargaba de la panadería de su familia y el menor, que resulto ser un excelente pastelero de la misma asegurando tener excelente creaciones. De hecho, un fin de semana me llevo a conocerlo quedando con una expresión muda en el rostro, él era bastante joven muy joven por cierto dandome a entender que no solo yo era una sobre saliente, aunque claro esta que el joven Gaara es un hombre muy respetuoso y serio. Me asemeja en eso.
Por otra parte, Shikamaru me llevo a su casa para conocer a su padre un hombre jubilado de ser profesor de historia, junto a su señora una ama de casa me recibieron con los brazos abiertos. Cabe de destacar que era la segunda chica en ser llevada a su hogar, después de su novia Temari, mencionare que la cara avergonzada de mi amigo me causo mucha gracia tanta que, debi de tragarme mis ganas de reír tres veces. En ese momento entendi a lo que se referían algunos adolescentes con respectos a sus madres, ellas aunque de manera inconsciente trataran de avergonzarte.
— Aqui tienes, — me extendió, unas hojas organizadas y grapadas — esta guia habla sobre los ingresos y egresos de las empresas, le sera interesante incluirla en tu tesis.
— Oh, valla. — abrí los ojos a par impresionada, pero medio sonriendo — gracias Shikamaru.
— No lo emociones tanto. — fingió voz enojada la rubia — sino correrá detrás de ti y me dejara.
— Si claro. — bufe divertida.
— A lo que recuerdo — dijo llamando la atención, la rubia — vendrás esta noche al pub ¿no? Estarán Kiba, Ino y su molesto novio Uchiha... — arrugo un poco la cara, a mi amiga nunca le ha parecido buena persona el primo del Señor Uchiha — Choji, Karui, mis dos hermanos, Shikamaru...
— Vale, vale ya he entendido — la frene, al escuchar todas esas personas que irían — hoy posiblemente salga algo tarde pero.ire, de cualquier manera, podrían empezar sin mi.
— No hay problema, entonces. — sonrio contenta — te veremos a la noche.
La verdad las cosas estaban un poco turbias en al casa del jefe, como Nagisa se la pasa viendo noticias del espectáculo no paraban de contar las discusiones de Sakura y su esposo, daba hasta cierto punto flojera verlos tanta veces en la televisión pero no había de otra, era eso o telenovelas. Obviamente prefería lo primero.
Ahora, ¿Existia repercusiones de eso en mi vida? Si, sus encuentros con Karin eran aun mas frecuentes pero no fuera de la oficina, aun recuerdo los jadeos de ambos en tanto trataba de realizar mi trabajo, lo peor de todo, la imagen de Uchiha Sakura venia a mi mente cuando eso ocurría.
Uchiha Sasuke... ¿Amaba a su esposa? ¿En verdad la amaba? Porque de ser eso afirmativo no entendía el su comportamiento, cuando amas no destruyes sino construyes al menos lo leí en un libro.
Al llegar a la departamento de presidencia acababa de salir Karin del despacho del jefe, se veía bastante desastroza y no le importaba para nada, acomodaba su falda torcida, camisa un tanto desabotobada y labial escurrido. Era como ver un letrero gigante en ella que dijera "Oigan acabo de follar con el jefe" y hacia sentirme saqueada, por lo tanto la ignore ubicandme en mi sitio en silencio.
¿Karin no se sentiría denigrada? ¿O quizás usada? ¡Oh claro! Ambos tenían beneficios de esta "relaciona" bizarra, en pocas palabras... sin remordimientos.
— ¡Te estoy hablando Sasumika! — escuche la voz alzada de tono de la pelirroja, haciendome dar un respingo — ¿Acaso estas en las nubes?
— Lo lamento,— me excuse apenada — es que estoy pensando en un nuevo punto de mi tesis. ¿Me decías?
— Te decía que debes cubrirme hoy, mi hermana esta enferma en el hospital y me dejo a cargo de su pequeña hija. Mi sobrina. — explicaba, en tanto acomodaba su maquillaje — Es un gran dolor en el trasero pero debo hacerlo, Sasu.... digo, el jefe me ha dado permiso. Espero no ser un gran problema.
— Para nada, hoy pensaba quedarme un poco mas hasta tarde por mi tesis. — dije, restandole importancia.
— Perfecto, por cierto, cualquier duda de tu trabajo de grado puedes preguntarmelo por texto te lo respondere. — concluyo, guardando su maquillaje en su bolsa y colocándose de pie — Por ahora me marcho, cuidate ¿Si?
— Claro.
Ojala hubiera deseado que Karin no tuviese que cuidar de su sobrina, quedarse en la oficina totalmente sola era la cosa mas tetrica de todas, aunque claro estaba el Señor Uchiha pero a el no lo contaba aseguraba que se encontraba en su mundo.
— Sasumika, toma estos documentos. — escuche su voz ronca de pronto, haciendome girar hacia él viéndolo distinto. Tenía lentes. — Debo asistir ahora mismo a una reunión con nuestros proveedores, nada fuera de lo normal, te llevaría pero se que estas ocupada y he sobrecargado mas de tus deberes. Lo siento.
Uchiha Sasuke, era, es y seguirá siendo todo un enigma para mi incluso ahora al recordar todo esto de él. ¿Por qué disculparse con una pasante? ¿Por qué mirarme de esa manera apenada? Y... ¿Por qué ponerme nerviosa solo por unos simples lentes en él? No lo entiendo.
— No se preocupe, es mi trabajo de todas maneras. — le dije yo, de la manera mas profesional posible.
— Tan seria como siempre. — sonrio de medio lado con galanteria — dejo el resto en tus manos, Sasumika.
La forma que decía mi nombre en sus labios me parecía sensual, atrayente y hasta algo excitante pero entonces recordaba dos cosas esenciales. La primera, era un hombre casado y la segunda, su amante era Karin mi tutora en pasantías y si, luego se me pasaba.
Es día me quede hasta tarde en la oficina realizando mi tesis muy entretenida, olvidandome de todos y todas, aunque claro le mande un texto a Temari sobre mis movimientos con respecto al nuevo trabajo dejado por el jefe. Mi amiga lo llamo explotador pues era inhumano aquello, además no ser mi obligación sino de la lanzada Karin, le relate el problema por la que ella estaba pasando aunque Temari no le presto atención a eso. Karin era Karin y punto.
Con una sonrisa en los labios comencé a acelearar mis deberes de la oficina, dejando de lado los mensajes con mi amiga pues hablaría con ella antes de salir, horita debía de enfocarme en terminar de hacer esto para poder salir a tiempo. Aunque lo dejado por el Señor Uchiha no era nada, pues lo acabe en un dos por tres dejandome sola con la tesis, que debía de agregar el punto mencionado por Shikamaru mi gran amigo.
De pronto, escuche el ruido de un tropiezo que hacia caer un poco de cosas al suelo, no me asuste, ni siquiera senti que podía hacerlo porque mi mente estaba claro que podía ser uno de los vigilantes de la emprasa, hasta la misma Temari tratando de asustarme con sus locas ideas de verme gritar del susto. Por eso, me levante de mi asiento soltando un suspido de fastidio, pues, pensar en eso último era mas fantible que decir ser un vigilante de la empresa.
Me levante con desgano de mi asiento caminando hacia donde el ruido provino, cerre mis ojos por un momento pensando en las opciones que tenia para reclamarle a Temari su "bromita", simplemente no entendía en su cabeza el concepto de la palabra: esperar.
Luego de meditar aquello guíe mis pasos al pasillo del ruido, era increíble que una mujer no tuviese ni una pizca de miedo sobre esto, en lo que a mi concierne para poder asustarme deben de hacerle mucho empeño, de lo contrario, pasaré del supuesto susto de largo al igual que un insecto insignificante. Entonces mis pensamientos volaron al ver esa sombra, no una cualquiera, sino aquella la cual recordaría por el resto de mis días. Si. Uchiha Sasuke.
Principalmente al verlo con sus torpes movimientos tratando de levantar una taza con lápices adentro me si cuenta de algo, este sujeto estaba bastante ebrio, ¿Como lo supe? No solo aquellos estúpidos intentos de moverse, sino ese sonido salido de sus labios al tratar de callar a alguien sin éxito, era el mismo que utilizaba para decirse asi mismo. Menudo tonto que era.
¿Ahora que hacia?
Tuve la idea de llamar a su amante, Uzumaki Karin, con tal eso era lo que estaba buscando al volver nuevamente al empresa ¿Si no por que? Pero recordé el asunto de su hermana. Menuda mierda.
Asi que por los momentos estaba mas sola que las madrugadas, desvie mi mirada al suelo en un segundo tratando de buscar razonamiento alguno a esto, pues según el Señor Uchiha el se encontraría con unos proveedores nuevos para hacer negocios ¿Se emborracharia ahí? ¿O después?
— ¡Sasumika! — alguien exclamó mi nombre con euforia, haciendome sobresaltar — ¡Mi hermosa y bella pasante! ¿Por qué aun sigues aqui? Deberías estar ya en casa.
Si, no se equivocan se trata de Uchiha Sasuke gritando de manera patoza mi nombre.
Inahale aire con mucha fuerza, es decir, como si no existiera mañana alguno porque de lo contrario perdería mis estribos en un dos por tres. El Señor Uchiha iria lejos con todo esto lo sabia, mas bien, lo intuia en el aire además no ayuda ser los únicos en la empresa. ¿La suerte me envuelve de nuevo? Porque mi sarcasmo no tiene limites y este encargo era "bastante problemático", diría mi buen amigo Shikamaru.
— Señor Uchiha ¿No debería preguntarle eso yo a usted? — le formule la pregunta del mismo modo, acercandome un poco a él — se supone que iria a una reunión con proveedores y luego se marcharía a su casa.
Aquel sujeto se quedo helado en algunos minutos al escuchar eso de mi, la expresión de su rostro era totalmente parecido a la de un muerto, pálida, translucida como el papel cebolla y tan fuera de este mundo al igual que un fantasma.
Luego, bajo su cabeza rascando su cabello con desgano parecido de estar apenado, pero eso no era, porque al posar sus ojos en mi visualize por primera vez lo que era una mirada de "seducción".
— La verdad... — su tono patozo cambio en un dos por tres, cada vez que se acercaba a mi — venía a buscar a Karin, las cosas en mi casa... no estan... muy emocionante que digamos.
La alarma de mi cerebro se aprendió al escuchar eso, este hombre ya no quería mi ayuda en el ámbito laborar sino en otro estilo de campo, y eso... eso me helaba la sangre a sobre manera. Sin embargo, jamas me permitiría perder la cordura frente de nadie.
— Siento informarle que se ha olvidado de un pequeño detalle, Señor Uchiha. — plantee con calma, viéndolo ya frente de mi a unos escasos centímetros — Karin tiene a su hermana enferma y debe de cuidar a su sobrina.
— ¡Ah! Es cierto, que descuido el mio ¿No lo crees? — río de forma divertida, aun mirandome de forma rara.
Aun no he logrado descifrar si ese "descuido" fue verdad o mentira, el punto aqui es, que Uchiha Sasuke fue a buscar algo de distracción en su vida. ¿Lo malo? Puso sus ojos de buitre en mi, la unica alma en la empresa y mujer "disponible". Por lo tanto, no existía escapatoria para mi.
— ¿Qué importa? — exclamó, restandole importancia al asunto y posando su mano en mi hombro — Sasumika... quiero que vengas a un sitio conmigo, y no acepto un no como respuesta. En pocas palabras. Es una orden.
Y con eso me sentencio sin anestesia.
Como no tuve mas opción recogí mis cosas, apague el ordenador y deje el trabajo de Karin sobre su escritorio caminando hacia mi jefe que por alguna razón, lo encontraba mas lucido y sobrio que nunca. ¿Como lo hacia? Otro de los puntos que son un misterio para mi.
Seguimos nuestro camino hasta su auto en completo silencio, aun asi, sentía una fuerte sensación extraña en el ambiente proveniente del Señor Uchiha por su mirada. ¿Qué me hacia sentir? Incomodidad, asfixia, inquietud y sobre y todo una rara ansiedad combinada con un cosquilleo.
¿Y qué era eso último? Aquel hombre solamente era mi jefe, MI JEFE, por lo mismo debía de controlar cualquier emoción ridícula sobre mi.
¿Quien no me garantiza que Karin y él no comenzaron asi? Les aseguro que todos los de la empresa.
Al subirme en su auto, solte un suspiro agotada, lo único que realmente quería era ir a casa o como lo tenia planeado para hoy, la salida de amigos con Temari y Shikamaru. ¡Oh Dios! ¡No les he avisado! De inmediato comencé a buscar mi teléfono como una loca desquiciada, en tanto Uchiha Sasuke subía a su puesto de piloto listo para comenzar a manejar, pero poso sus ojos en mi con una gran curiosidad.
— ¿Se te ha perdido algo? — pregunto con un tono curioso.
— Si... o al menos eso creo – dije, aun luchando para buscar el aparatejo — es que, hoy me encontraría con Temari y otras personas en un Pub para distraernos, pero...
Frene el carro ¿Acaso le estaba dando explicaciones de mi vida privada a Uchiha Sasuke? No, no, esto sin duda era un gran error y al parecer eso no fue nada, porque los de mas adelante le superan con intereses.
— De todas maneras, — deje de buscarlo, estabilizando mi postura recta — lo he dejado quizás en el escritorio voy por el.
— ¡Aguarda! — senti el tacto frío de su mano al entrar en contacto con mi piel, paralizandome por completo de pies a cabeza — si es para avisar que no vas a ir a ese encuentro puedo prestarte el mio, digo, asi te ahorras el proceso de ir de nuevo.
Puedo hacer una lista de sensaciones que senti aquella vez cuando Uchiha Sasuke me tocó, pero como no quiero relatar palabras incesarias las resumiré a tan solo unas pocas, las cuales comienzan con deseo, excitación, lujuria, calor corporal y escalofríos.
¿Y existe algo mas de eso? Si, pero inclusive al mencionarlas nada cambiara el hecho de que erre fatalmente.
Sus ojos tan oscuros como la noche misma comenzaron a soltar destellos sin razón, la verdad, no puedo saber exactamente la expresión de mi rostro pero de seguro mostraba algo de asombro, pues mi cuerpo me estaba fallando ante este hombre. Y no uno cualquiera. Sino Uchiha Sasuke.
Pero logre estabilizarme de una rara forma, la verdad, ni me acuerdo pero solo se que solte un suspiro aflojandome de su agarre volviendole hablar con formalidad.
— Lo lamento, pero vuelvo por el — dije saliendo del auto — solo sera unos cuantos minutos y no creo que sea proceso alguno, con tal, es mi culpa por descuidar de mis pertenencias. Permiso.
Bien, ya había vuelto a colocar la gran muralla entre ambos como debería de ser, ese sujeto es un hombre casado y yo solo una jovencita que esta de Pasantías, en pocas palabras, él seria mi jefe por unos cuantos meses y debía respetar aquello por mi bienestar.
Al volver con mi móvil a la mano note como Uchiha Sasuke me esperaba con un semblante bastante patético, no lo decía por decirlo, sino que su rostro mostraba que sufria alguna clase de pena y estaba bastante arrepentido de eso. ¿Qué podría ser? Hasta para una persona como yo que poco le importa meterse en lo personal de la gente, me resultaba bastante curiosidad aquello, acaso... ¿Tenia que ver con su esposa? Uchiha Sakura.
— Ya podemos irnos — anuncie mi llegada, subiendome al auto sin mirarlo dándole tiempo para auto componerse.
— ¿Lo has encontrado? — pregunto, yo asenti con la cabeza en tanto lo metía en el bolsillo de mi abrigo — Supongo que has avisado a Temari lo de tu ausencia.
— Si.
— Bien, entonces vámonos.
La verdad, no tuve ni la remota idea hacia donde íbamos en tanto este hombre conducia con alta velocidad, solo planteaba en mi mente una, otra y otra vez que él era un hombre casado al igual que mi jefe. Esto seria una salida de negocios, nada mas y nada menos.
Pero cuanta ingenuidad.
Frente a mis ojos, se alzaba la imponente imagen del hotel "Rascacielos" el mas importante de todo Japón y por supuesto de Tokio. Gire buscando la mirada oscura de este hombre desvergonzado, que pensaba tener a sus pies todas las mujeres, puesto que me ha traído a semejante lugar sin ni siquiera sugerirmelo. Desgraciado.
Bajamos del auto, Uchiha Sasuke entrego sus llaves al sujeto encargado de estacionarlo y seguido de aquello, poso su mano en mi hombro haciendome caminar hasta el interior sin derecho a replicar, nuevamente mi cabeza maquinaba insultos, aunque mantenía mi rostro gelido y sin ninguna emoción aparente.
— ¿Ya has cenado? — me pregunto, haciéndonos girar al restaurante — porque me parece que aun no lo has hecho.
— ¿Me ha traído ha cenar? — pregunte, mirandolo sin emoción — es usted un jefe muy generoso con sus empleados.
— Oh, no, no te equivoques conmigo Sasumika. — río con falsa galanteria — esto es porque ambos somos de la misma clase, es pocas palabras, ya no somos "Jefe" y "Empleada".
Claro, y por aqui comenzamos ¿No es asi? Uchiha Sasuke.
— La verdad, nunca me ha importado poco ser una Akatsuki. — dije, mirandolo a los ojos con firmeza — Puesto que para mi, a la hora de la verdad, toda las personas somos completamente iguales.
La expresión en el rostro de ese hombre fue bastante inquietante, estaba muy asombrado de mis palabras y algo ¿Conmovido? No lo se, menos lo sabre en estos momentos, pero de algo si puedo estar bastante clara, con eso deje sobre la mesa los puntos sobre las "i".
— Tienes bastante razón con lo que has dicho, — dice, bajando su rostro bastante apenado — la de los "estatus" sin duda alguna es mi esposa Sakura. No yo.
Y si, puede que me comporte como una pasta de hielo del Antártico pero con esto, esto, no puede evitar sentir un mínimo de emoción por este hombre.
— ¿Por eso me ha atraído aquí? Para olvidar sus penas — el alza su rostro asombrado — Señor Uchiha, conmigo no se confunda yo no soy Karin, ni mucho menos quiero serlo. Eso tengalo en mente.
Gire dispuesta a salir de ese lugar tan lujoso y galante, me sentía simplemente saqueada por ser rebajada de tal manera por este hombre ¿Acaso pensaba que seria fácil? ¿Invitarme a cenar y luego sexo? No, no compartiría esa inescrupulosas intensiones con ese sujeto. Yo no soy una cualquiera.
Entonces, una mano me hizo girar de manera brusca e instantánea al lado contrario de donde me dirigía, el rostro de Uchiha Sasuke se presento ante mí de una forma frenética, avergonzada y desesperada.
¿Ahora que le pasaba?