sábado, 25 de octubre de 2014

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Los últimos días a la semana próxima estuve dándole vueltas al asunto de Marcos, pero no tuve ninguna razón aparente para tal comportamiento de hecho, llegue a comentarlo con Annabeth pero ella salto olímpicamente eso.  Como le tengo mucha confianza a la esposa de Jhon y seguía quedándome en su casa, busque una opinión parcial para olvidarme de ojos mar. Sin embargo, en definitiva Marcos poseía sentimientos por mi.
El punto es que existen algunos hombres los cuales les gusta realizar movimientos raros para llamar la atención de una mujer, entre ellos obviamente entra el sofocarla o llenarla de intranquilidad. De mi parte quedaba el simplemente ignorarlo o llevarle la corriente, pero como ella sabía que me gustaba otra persona yo no haría lo último.

Por otra parte mi madre se entero de mi recaída, no podía permanecer por siempre en la casa de Jhon ni mucho menos ella trabajando, aunque bueno apostaba mi mesada que estaría dispuesta hacerlo. Mamá al volverme a ver me descargo todo su enfado, desde lo muy tonta e irresponsable de mi parte hasta lo "esto tarde o temprano pasaría". Jhon estando en completo desacuerdo discutió con fuerza con ella, esto no hubiese pasado si mamá estuviese mas al tanto de mis asuntos en cambio de ni si quiera aparecer por casa.

Obviamente ella no se quedo con esas palabras sobre su cara, yo no soy una niña pequeña la cual debes estar detrás de ella para que coma sus vegetales, ya era una mujer adulta universitaria por lo tanto mi deber era cuidar de mi misma, eso incluía dejar a un lado esa inmadurez crónica en mis venas y de una vez crecer. Jhon en última estancia solamente exclamó al borde de explotar del enfado que, si fuese por él me llevaría a vivir con su familia para su propia comodidad y la mía, mamá casi iba a saltar sobre él para insultarle (solamente lo se y punto) pero la detuve. No pretendía ir a ninguna parte en tanto me graduara, Jhon me miro como si desaprobara aquello pero le hizo una expresión para que poder comprenderme, él solamente suspiro aceptando mi decisión sin protesta alguna.

En cuanto a mis días en la universidad pasaron con calma, hubo un par de días que no asistió Matt cosa que me pareció raro, trate de preguntarle a Alex pero se rehusó a darme detalles exactamente al igual que ese día en el hospital, solamente a ojos mar le correspondía hacerlo. La verdad no entendía el secreteo, aunque yo también le guardaba mi situación con mi mamá no porque no quisiera decirlo, mas bien era que no me sentía preparada para hacerlo. Cuando Matt volvió nuevamente a la universidad aparentaba estar diferente de alguna manera, pero era difícil de explicar con palabras aunque solamente agregaré el decir: liberado. Es decir, como si estuviese mas tranquilo con sigo mismo por alguna raro motivo.
Por primera vez me atreví a preguntarle algo, aun así él solamente comento que estuvo fuera de la ciudad con unos amigos por unos asuntos, no era para nada preocupante simplemente necesitaba hacerlo. Luego de eso no trate de indagar mas, Annabeth me incentivo para dejar eso de lado y enfocarnos en nuestros planes para este fin de semana, me quede muda ¿Qué demonios planeaba hacer? Sobre todo ¿Esta vez en donde me metería?

- ¡Vamos a un club! - exclamó la rubia, llena de mucho entusiasmo.

- ¿Ah? - fue lo único que salió de mi boca.

- Aguarda nena, estas hablando de ir a club ¿Nosotros cuatro? - la freno un poco Alex.

- Por supuesto, seriamos Hemo, Matt, tu y yo en el súper, mega fabuloso "Club The Stard" es nuevo recién lo abrieron. Unas amigas me lo recomendaron pero yo quiero ir con ustedes. - explico aplaudiendo.

- Por mi esta bien cariño, contigo iría hasta el fin del mundo. - acepto, llenando de floresitas el lugar Alex.

- Entonces estamos listos, es obvio que si tu vas Matt lo hará y ni de hablar de Hemo, garantizo su presencia es día allá. - comento como si nada.

Quede con la mandíbula colgando ligeramente de mi cuello, no saben cuanto odiaba a Annabeth cuando colocaba palabras en la boca de los demás, ni si quiera sabia si podría ir a algo parecido. Pero no ella desidia de forma arbitraria como de costumbre. Solté un suspiro en tanto tomaba un sorbo de mi té frío, de todas maneras esta mujer ya dio su palabra que iría y estoy segura, que de rehusarme sacaría el nombre de Matt a relucir.
Aunque suene sorprendente ella nunca me ha preguntado directamente si me gusta ojos mar, solamente lo insinuó aquel día al visitarme Margaret... ¡Oh dios! ¿Por qué se me escapan las cosas?

Vi como Annabeth y Alex coqueteaban descaradamente frente de ojos mar y yo, él permanecía con un semblante tranquilo mirando a otra parte, ni idea de lo que pueda cruzar en estos momentos por su mente. Me acerque un poco hacia él llamando su atención, desde que estuvo esos días fuera de mi vista parece pensativo, si bien liberado igual no parece permanecer mucho en este mundo.

- Matt. - lo llamo, él voltea a mirarme - Puedo... ¿Puedo preguntarte algo?

- Claro. - me sonríe con un toque de confesionalidad.

- Bueno, veraz ¿Te acuerdas de mi hermana Margaret? - el asiente y yo mentalmente me golpeo ¿Como va a poder olvidadla? Si le dio la bienvenida a la familia y todo - En fin ella quiere que vayas a al medio cumpleaños de mi sobrina, puede que suene ridículo y...

- Iré. - parpadeo varias veces sin comprendedlo - Claro que iré, después de todo tu hermana se tomo la molestia de hacerlo no pretendo dejar eso de lado.

- Aunque no entiendo la repentina idea de Margaret, gracias por aceptar ir. - le digo sonriendo.

- De nada y no te preocupes por tu hermana, ella forma parte de tu sangre después de todo no haría nada malo para ti. - dice sujetando mi mano.

- ¡Claro! Chicos vamos este viernes al club y Alex nos buscara ¿Si? - parpadea de forma coqueta a su dirección.

- No hay problema. - afirma de forma segura.

- Ya quiero ver la cara de tu padre al escuchar que saldrás el viernes en la noche, de seguro te pondrá un sin fin de condiciones ¿no? - comenta con algo de risa Matt, aun sosteniendo mi mano sin dejarla ir.

- Por favor, papá no estará este fin de semana y mamá me prestará el carro sin ninguna condición. - responde él, presumiendo.

- Eso espero. - culmina diciendo Matt.

Todos en la mesa nos sumimos en una risa comunal, aun siento el suave apretón de la mano de ojos mar que por un momento mira con una expresión intensa, a lo que me succiona el aire dejándome sin aliento alguno. Esto hace desviar mi mirada hacia la mesa, sintiendo un cosquilleo repentino en todo mi cuerpo pero sobre todo en las mejillas, que ahora puedo jurar tenerlas sonrojadas debido a esa mirada. Matt vuelve a prestar atención a los dos tórtolos de la mesa, dejándome a un lado pero siguiendo con ese toque tibio en mi mano, me sorprende que Annabeth no se haya dado de cuenta de esto. En fin, es mejor que siga ciega por la visión de Alex obstaculizándola.

Pasando eso de lado, esa misma mañana estábamos en la clase de matemáticas realizando unos ejercicios, en esta ocasión era por separado aunque no evaluados. Pensaba en como seria la fiesta de Mariana si iba con Matt, por mucho que quisiera olvidar las posibles ideas de Margaret no podía, ella tenia algo entre manos de lo contrarió ¿Para que molestarse en invitarlo? Solté mi lapicero sobre la mesa olvidándome donde me encontraba, mire directamente a la ventana que se encontraba a mi izquierda el sol se encontraba ya en lo mas alto del cielo, no existía ni una sola nube rodeándolo solo notabas azul intenso por todas partes. Veas por donde lo veas era un excelente clima.

Gire sintiendo la mirada de alguien, era ojos mar que mantenía apoyado su mentón en sus manos entre lazadas. Me volví a quedar estática, esta nuevamente mirándome de la misma manera que cuando estábamos en la cafetería. ¿Qué le ocurría? Si bien sentía electricidad en el aire al tratar de seguirle la mirada, la conexión inmediata me dejaba exhausta y sin nada de aire que respirar.

Presa del nerviosismo rodee los ojos nuevamente a la ventana pero ahora todo mi cuerpo temblaba, mi corazón palpitaba con tanta intensidad que no dejaba a mis pulmones llenarse de aire. Cerré mis ojos con fuerza apretándolos para tratar de controlarme, aun así se me hacia tan difícil estaba completamente fuera de mí. De pronto, la voz de la profesora inunda todo el lugar haciéndome olvidar mi nerviosismo, la mujer comienza a decir que nuestros ejercicios aunque no sean evaluados los quiere en su escritorio a terminar la clase. Ni quiero imaginar su rostro al ver los míos.

Luego vacila en mencionar una cosa pero se decide, desde hace días ha pensado en llevarnos a una parte para olvidarnos de todo, inmediatamente eso surge un efecto en mis compañeros de clase pues brincan y victorean con entusiasmo. Noto como Annabeth abraza con fuerza a Alex, él por su parte queda un poco estático pero al momento le sigue la corriente. Por inercia fijo mi mirada en ojos mar que permanece quieto ante todo este revuelo, una parte de mi no se sorprende de ello es mas espera esa reacción en él, suelto un suspiro de ensoñación sintiendo una sensación tibia en mi estomago llenándome. Matt parece captar algo por lo que suelta un respingo y vuelve a mirarme, asusta de poder ser agarrada in fraganti mirándolo; escondo mi cabeza entre mis manos, apretó los ojos con fuerza nerviosa y con el corazón desbocado. ¿Qué rayos esta haciendo este chico conmigo?

-         Bien, bien chicos si se tranquilizan podré contarle los detalles. - todo el mundo aguarda silencio esperando la voz de la profesora - Que obedientes resultaron mis muchachos, mejor vamos al grano ¿Si? Vamos a ir a una excursión en la montaña, un lugar vacacional que pertenece a mi familia, por el dinero no se preocupen la casa invita.

Nuevamente volvieron con el griterío, la maestra rió divertida de la impresión por sus alumnos "adultos" comportándose como adolescentes.
- Suena genial profesora, pero ¿Para cuando seria eso? - pregunto una chica de lentes junto a ojos mar.

- ¿Les parece si para el próximo mes? Así puedo avisar a mis primos para apartarles un día completo. - propuso pensativa.

Todos asentimos con respecto a ello, la mujer miro el reloj notando que la hora ya había acabado mando a colocar los ejercicios en la mesa, me levante recogiendo mis cosas lista para partir a la próxima clase correspondiente al segundo semestre. Coloque la hoja sobre el escritorio despidiéndome de la docente, camine a la salida sabiendo que Annabeth no vendría conmigo porque prefería quedar con Alex que ir a clase. De todas maneras quedamos en irnos juntas a casa, Alex y Matt saldrían temprano el día de hoy por lo tanto no vería a ojos mar hasta mañana, un vacío se extendió por todo mi ser pero acumulándose en mi estomago. ¿Qué era esto? ¿Por que de pronto me sentía vacía? No sabía pero al parecer mi necesidad de ojos mar se había incrementado, yo quería permanecer más tiempo con él tanto en la universidad como por fuera.

Fue en ese instante que sentí un agarre sobre mi hombro, frene mis pasos parándoseme el corazón en el proceso, pensé "Ojos mar ha venido por mi ¡En verdad lo hizo!" Giro dibujando una sonrisa en mi rostro, pero inmediatamente desaparece de la misma forma que apareció. Sin duda si han venido por mi pero no se trata de Matt, sino de Marcos. El rubio sonreía pero al observar mi semblante cambie el de él arrugando su entrecejo, creo que se a enojado por esta acción de mi parte.

- Pareces que no te has encontrado con la persona que querías, lo siento por no poder serlo. - comenta con un tono venenoso en su voz.

- Oye, no es eso... solo que he tenido un comienzo de mañana algo ajetreado. - digo comenzando a caminar. - No eres tú.

- ¿No iras a decirme el famoso "No eres tu soy yo" verdad? Porque resulta bastante trillado para variar. - deja de caminar mirándome enojado.

¿Y a este que le pasa? Es como si le hubiesen inyectado una especie de "enojarte por una tontería al instante", me resulta bastante patético de hecho es muy ridículo de su parte hacer este espectáculo.

Meto las manos en mi bolsillo esperando que reaccione y se disculpe conmigo, aunque no lo hace bufo de lo absurdo que es esta situación, giro sobre mis talones para caminar directo a mi destino que es el salón.

-         ¿Hemo? ¡Oye Hemo! ¡Espérame! Lo siento, lo siento ¿Bien? Retiro lo dicho pero no me ignores. - grita atrás de mi a todo pulmón.

Dejo de caminar al pie de las escaleras escuchando los pasos de Marcos atrás de mí, él rubio se agacha sosteniendo sus rodillas respirando entre cortado. No puedo evitar pensar que es lo mínimo que se merece, luego de todo hizo madre drama por algo estúpido.
- Lo siento, no debí decirte ese tipo de cosas yo también he tenido una mañana similar a la tuya. - dice jadeante - Descarga mis frustraciones contigo no me aliviara.

- No pasa nada, Marco - suspiro sonriendo en el proceso - pero si vuelves hacer algo igual en verdad ni te detengas a hablarme, pasaré de ti como si fueras alguien desconocido.

- Esta bien - acepta tragando duro por el tono de mi voz.

- Entonces vamos, de lo contrario llegaremos tarde a clase.

Caminamos conversando tranquilamente, Marco esta neurótico porque le toco realizar un trabajo con un chico que es sumamente irresponsable, era de esperarse que no hiciera nada para ayudarlo y con ello traer consecuencia a ambos. El rubio aseguro no ser del tipo agresivo pero si que tenia ganas de patearlo en cara, solté una risita contenida imaginar a Marcos golpeando a alguien era muy gracioso, como el rubio es tipo amigable con todo el mundo se me pinta extraño. Justamente igual que su comportamiento para conmigo hace unos momentos.

Le relato que saldré en una excursión con los del primer semestre, la profesora de matemáticas lo propuso y todos saltaron prácticamente de la euforia de sus asientos, en esta ocasión le toco al rubio reírse de ese hecho.

- ¿Puedes creerlo? Annabeth casi estrangulaba a Alex de la alegría, estoy segura que ella piensa en eso como una "luna de miel". - comento con gracia. - Se van a dar el lote en ese lugar.

- ¿Alex? Te refieres al chico moreno que esta de arriba hacia bajo todo el tiempo con ella. - afirma y yo asiento - Vaya... pensé que eran solo amigos.

- Y lo son, bueno... creo que sería como algunos estados de Facebook "Es complicado". - relato con tranquilidad - Pero créeme eso no los detendrá.

- Que envidia... - suelta con tono de anhelo - ¡No me refiero a pegarse el lote! Solo que... que la profesora nunca nos hizo algo así cuando estuvimos en primer semestre.

Arqueo una solo ceja al notar lo alterado que esta Marcos, la forma de decir todo tan deprisa y ese rojo furioso en sus pómulos veas, por donde lo veas esta avergonzado. Las palabras de Matt me golpean como un frío viento de invierno «Tu... le gustas» me río mentalmente de eso, este rubio es del tipo reservado el comentar algo como esto lo alterara igual. Ojos mar se ha equivocado con esto, yo no le gusto a Marcos es tan poco probable mas bien imposible.

- Tranquilo, además no creo que deberías sentir envidia de algo así, al menos no seras paraguas de ese par, lo que a mi parecer, es un golpe de suerte. - le tranquilizo sonriendo dulcemente.

- ¿Qué hay de ti? No se supuse que estarás acompañada de este chico... ¿Como es que era su nombre? ¡Claro! ¿Matt? - su semblante cambia de enojado a afligido en un segundo.

- ¿Tomó? No es como si fuera hacer algo similar con Matt, - ahora soy yo la que esta nerviosa, por lo que río - lo mas asombroso que haremos es vomitar al ver a ese par.

- Yo no he insinuado nada, Hemo... ¿Acaso te gusta ese chico? - pregunta de manera alarmada.

- ¡¿Qué!? De ninguna manera él... él es... es un gran amigo y... ¡Solo lo miro de esa manera! - grito golpeando las palabras unas con otras.

- Esta bien, esta bien te creo ¿Vale? Pero no te exaltes tanto. - alza sus manos en señal de rendición.

Llevo mis manos al pecho tratando de regular mi respiración y mi latente corazón, apuesto que mis pómulos están teñidos de rojo debido a este ataque. Esto me ha llevado a pensar que ¿Acaso soy muy obvia? Si ese fuera el caso ojos mar ya sabría de lo que siento, pero hasta los momentos él no me ha comentado nada al respecto. Mi secreto sigue a salvo conmigo. Volteo para mirar a Marcos ya tranquila, no digo nada, el rubio mantiene una expresión dura en tanto aprieta sus puños ¿Qué le ocurre? ¿Se sentirá mal?

- Marcos... - trato de alcanzar mi mano a su hombro.

- Será mejor que entremos - me interrumpe, volitando su cuerpo hacia la puerta dejando mi mano extendida - la clase puede comenzar en cualquier momento.

- Cla... claro. - tartamudeo sin razón aparente.

El rubio respira una cantidad cuantiosa de aire y entra al salón, en cuanto yo quedo parada prácticamente en la nada con una expresión confusa. ¿Qué ha sido eso? Marcos por un momento ha dejado de ser él hasta su semblante amigable se pinto asqueroso, es como si tuviera algún problema al nombrar el nombre de ojos mar, entonces recuerdo la tensión al conocerse eran tan fuerte que podías cortar el aire con una espada. Es cierto lo que dicen algunas personas, el caerse mal va en sus sistemas como cuando no soportas el brocoli en tu plato, es exactamente igual. No debo preocuparme por eso.

Entró al salón tranquilamente olvidando eso, dejándolo a un lado, tomo asiento aun lado de la ventana Marcos ha ido cerca de Karherine y sus amigas, no me importa lo dejare a solas para que se le pase su repulsión por ojos mar.

Veo directamente a la ventana donde el cielo azul se extiende por todas partes, este clima esta tan agradable y fresco que sería simplemente un desperdicio no aprovecharlo. Si Annabeth se animara podríamos ir a una piscina o quizás un parque, cierro los ojos llevando mi mente a un lugar rodeado de vegetación, grandes y frondosos arboles rodeados de arbustos con flores silvestres, quizás de color rosa o violeta adoro las violetas. Entonces al girar este una fuente con bustos de ángeles con arcos y flechas, alguien estaría parada frente de ella, esa persona es alta poco robusta, con piel blanca como la leche, cabello un poco rosada castaño con toques dorados al darle el sol de lleno. Y cuando veo sus ojos un azul tan intenso como el mar, a su vez, cristalinos a la par de aguas que jamás han sido contaminadas. Pero eso no es lo interesante.
La intensidad con la que dirige su mirada hacia mi hace drenar me todo el aire, desbocar mi corazón como un caballo salvaje corriendo y hacer que mis rodillas se doblen. Si. Este sujeto no es nadie mas que Matt alias ojos mar.

Con todo el nerviosismo combinado con la adrenalina comienzo a dar pasos, con cada uno que doy mis piernas de gelatina están agarrando consistencia, la ha captado primero que mi cerebro pues la prioridad es llegar hasta él. Mi meta es Matt. Él cambia su intensa mirada por una cálida, de aquellas como he dicho siempre "calentaría hasta el mas congelado de los corazones", ahora un montón de mariposas bailan descontroladamente en mi estomago. Sin ganas de aguantar mas esta distancia entre nosotros comienzo a correr, tengo una sonrisa ancha dibujada en el rostro llena de entusiasmo, ojos mar se inclina esperando atraparme con sus fuertes brazos.
Torpemente tropezó casi cayendo al suelo, pero Matt me sujeta de los hombros manteniéndome de pie, por unos segundos me permito perderme en sus ojos color mar casi reflejándome en ellos. Entonces, él alza mi rostro hacia su dirección hasta hora no me había dado cuenta lo muy cerca que estamos el uno del otro, su respiración cálida me golpea la cara al igual que una suave brisa. Ambos comenzamos a acercarnos mas buscando mas contacto, a la par cerramos nuestros rostros, mi mente dice "tan cerca, tan cerca, esta muy cerca".

Pero nunca llega el tan esperado encuentro.

Alguien empieza a llamarme una y otra vez, en tanto sujeta mis hombros sacudiéndome bruscamente.

-         ¡Que despiertes de una vez Heather! - grita, haciéndome abrir los ojos de golpe.

Giro mi cabeza encontrándome con la cara agitada de Annabeth, arqueo las cejas sorprendida de verla aquí sentada aun lado de mi asiento. Esperen. ¡No debería estar pensando en algo así! ¿Qué ocurrió con la clase? Me levanto dándole un manotazo a la mesa de trabajo, maldición me quede dormida y... Oh dios. Soy una pervertida.

-         Tranquila, Hemo - me vuelvo hacia la rubia - la profesora esta enferma y no ha venido.

Suelto un suspiro deslizándome de nuevo en mi asiento, el no tener clases es algo que puedo manejar pero, el soñar estar a punto de besar a Matt no puedo Digerir.

- Oh... ¿Por qué estas colorada? Acaso... ¡¿Has tenido un sueño ardiente?! - chilla eufórica.

- ¿Qué? ¡No! - salgo disparada sosteniendo su boca, solo así no saldrán mas disparates de su cabeza - Escucha, debes aprender que no todo el mundo es igual a ti ¿Bien?

-         Ok, ok como quieras pero... diciéndole este tipo de cosas no esconderás que has soñado con Matt. - mis mejillas vuelven a tornarse rojas - ¿Ves? Tu sola te delatas.

Llevo mis manos a mis pómulos dándole palmadas constante, como si con ello pudiera desaparecer mi vergüenza. Annabeth suelta un suspiro y luego me sonríe, no parece como si estuviera a punto de torturarme mas bien es otra cosa, creo que entiende los sentimientos albergados en mi ahora.

- A estas alturas seria una completa idiotez negadlo ¿no? - tiro la directa.

- Es cierto, entre más seas sincera conmigo mejor será nuestra conversación. - dice muy segura de si misma.

Bueno ¿Qué otra opción tengo? Cualquier cosa negativa que diga esta mujer me llevara la contraria, además, es sorpresivo que nunca halla preguntado por el chico que me gusta desde aquella llamada. En fin, se lo dije a Melisa la esposa de Jhon no creo que pueda ocultarlo de Annabeth, de todas maneras ella ya lo sabe.

- Solo una pregunta - digo, tragando saliva y acercándome a ella para ser confidencial - ¿Él se ha dado de cuenta?

- ¿Quien? ¿Matt? - pregunta, yo le señalo que baje la voz - No, no te preocupes creo que ambos son tan lentos como torpes.
- ¡Oye! - le replicó - ojos mar...

- Espera, espera, espera - me detiene con la mano y caigo en cuenta de lo que he dicho - ¿Ojos mar? ¿Le dices ojos mar?

Entonces suelta un resoplo luego se tira a reír, puedo ver como se retuerce tratando de darme la espalda y "disimular" sin éxito alguno. Frunzo el ceño, completamente roja de la cólera y rabia, es que en definitiva no puedo creer lo ingenua que he sido ¿Para que molestarme con Annabeth? Ella siempre le sacara algo de diversión a todo, luego intentara regresármelo para restregármelo en la cara con todo y burla.
Trato de levantarme del asiento para largarme, pero una mano me sujeta los hombros sentándome de inmediato.

Annabeth.

- Escucha, no me malinterpretes - parece desinflada de tanto reír - ¡Esto es fantástico! Es que, es que no puedes imaginar lo emocionada que estoy tanto que me gustaría gritar: "Mi mejor amiga experimenta su primer amor" - hace como si gritara juntando sus manos - Y hacerle nombres al chico que te gusta... es tan adorable.

- Espero que no llegues hacer tal cosa, lo de gritar al mundo lo de mis sentimientos. - menciono seriamente.

- ¿Piensas que soy esa clase de persona? - le mando una mirada afirmando esa pregunta - Bien, bien puedo ser a veces ese tipo de personas.

- ¿En verdad quieres que responda a ese comentario? - la miro con Ironía.

- No... - mira a otra parte - De todas formas, no he venido a hablar de eso sino de otra cosa.

- ¿De que? - pregunto extrañada.

- Hemo, he visto como Marcos ha estado mirándote a ti y a "ojos mar" - hace comillas con sus dedos - y puedo asegurarte que no es bueno.

- No se a que te refieres. - hablo confundida.

-         ¡Dios! Aveces me pregunto que el ser torpe de ti es aposta o inconsciente, - sostiene su frente un momento y prosigue - pero como van las cosas es una combinación bizarra de ambas.

¿A que viene con esto de repente? Es decir, si por supuesto que he notado ese hostigamiento en el aire al estar con ambos, no solo eso sino que al tan solo nombrarle a Marcos el nombre de Matt, se tensa completamente y cambia su personalidad amable. ¿Cómo no notar algo así? Seria peor que tonta o torpe.

- Claro que lo sabes, en toda tu cara lo dice así que por favor no lo niegues. - suelto un suspiro - Heather, se que Marcos no es una mala persona pero de alguna extraña manera siente por ti algo, que para sorpresa de todos es peor que una obsesión.

- El otro día cuando estuve con Matt, él me dijo que yo le gustaba a Marcos. - espero una reacción por parte de la rubia pero nada, solo veo silencio - No te veo sorprendida de lo que te digo.

- Bueno... si hasta Matt se dio cuenta, sobre todo que es muy lento con respecto a tus sentimientos, al parecer captó muy rápido los de Marcos. - abro la boca sorprendida - ¿Qué? No... ¡No me digas que no le creíste!

- ¡Shhhsss! - le coloco un dedo índice sobre sus labios, giro al rededor para ver si hay alguien mirarnos pero no, todo el mundo esta concentrado en lo suyo - ¿Te es muy difícil permanecer tranquila? Alguien puede vernos.

- ¡No me importa! - le da un manotazo a la mesa, algunos compañeros si voltean a mirar - Abre muy bien esos ojos Heather Mcqueen porque esta será la última vez que diré algo igual, - toma una gran bocanada de aire y yo quedo muda - tu vales ¿ok? Ser despistada ahora es uno de tus atributos, por lo visto, así que para mi y ¡Hasta el mismo Matt! Eres una persona que podría estar con el chico que quieres, inclusive, aquel que parezca imposible. ¿Entiendes?

Con toda esa palabrería junta no me queda mas remedio que asentir con mi cabeza, había olvidado lo intensa que puede ser Annabeth cuando se lo propone, cabe de destacar que soy una persona muy realista y tengo los pies sobre la tierra. Existen innumerables de opciones del porque no puedo gustarle a Marcos, o el poder conquistar al chico mas imposible para mi que en este caso seria Matt, y es debido a eso lo resumiré en pocas palabras. No soy interesante.
Si puede que sea cierto lo de ser simpática, atractiva, alegre y divertida pero mi vida no tiene nada interesante, es decir, ¿Quien se podría interesar de una chica que vive peleando con su madre? Agregándole que tengo 0 en experiencia de índole amorosas, por lo menos a cualquier muchacho le gustaría a alguien que sepa de ese campo. Solo soy una Novata.

Ahora escuchando parlotear a Annabeth sobre "lo cuidadosa que debo de ser con Marcos", hace como si me entrara por un oído y me saliera por el otro, por el día de hoy ya no quiero escuchar nada con respecto a este tema. Solo quiero llegar a casa, comer, dormir una siesta y olvidarme de todos y de todas.

Me despido de la rubia camino unas cuantas cuadras hasta mi casa, el conjunto se casas me acompañan en mi caminar contemplo con cuidado los hermosos jardines, unos tienen altos arbustos, otros grama verde bosque y flores de todos los colores precisos. Como mamá no tiene tiempo para cuidar el nuestro, solamente lo adorna grama ni tan verde o oscura es muy simple; Margaret a estado a punto de venirse un fin de semana a plantar plantas, obviamente he estado encantada de ayudarle hacer tal tarea pero no ha podido, su trato con nuestra madre no es buena. De hecho nunca lo ha sido. Abro la puerta notando un increíble olor en el aire, por un momento pienso en mamá pero la descarto, ella vive prácticamente en la clínica y en el hospital no perdería su tiempo viniendo a comer conmigo. Aprieto los puños de pura impotencia, desde hace mucho que esto dejo de dolerme.

- ¡Te dije que no le colocaras tanta sal! - grita alguien desde la cocina, suelto un respingo. - ¿Acaso no sabes cocinar?

- Bien, si eres muy buena en esto entonces hazlo tú - le responde la otra voz.

Estoy congelada, esas voces... ¡Esas voces! Aun así ¿Qué hacen aquí? No recuerdo haberles dado a ninguno de los dos las llaves, al menos que mamá... no, no creo, ella nunca tiene la oportunidad para poder verlos.

Entonces ¿Qué significa esto?

Salgo corriendo directamente a la cocina dejando mi bolso en el sofá de la sala, me quedo parada en el marco de la puerta sin decir nada, frente de mi están nadie mas y nada menos que Albert y nuestra abuela. Ella es una mujer con baja estatura, con un poco de peso, piel canela similar a la de mi primo, ojos grises intensos, cabello blanco debido a el pasar de sus años y la caracteriza su seriedad para los asuntos de altura. Aunque cuando esta alrededor de Albert y su padre es otra persona.

- ¡Albert! ¡Abuela! - digo emocionada.

Ahora estamos sentados en la mesa en tanto nuestra abuela arregla un "desperfecto" en el estofado, Albert me cuenta que hace tiempo yo le deje las llaves a él en la casa, aunque la verdad no me acuerdo de eso pero eso es irrelevante. Estoy feliz que estén aquí.  Mi abuela desde que se entero lo ocurrido la otra vez con mi gastritis, ha querido venir a prepararme comida especial, sonrió dándole las gracias, ella conoce los hábitos de mamá apuesta que ni si quiera digiere algo en todo el día.

Así que de todas formas ella me deje alimentos hechos, no es lo mismo que tener un plato de comida caliente en tu mesa, y ni si quiera le discuto eso porque es verdad sobre todo lo del calor familiar. 

- Ya va estar la comida - avisa la abuela - ¿Tienes que tomarte una pastilla? Ve que después es tarde.

- Bien ¿Albert colocas la mesa? - pregunto, en tanto me encaminó a la sala.

- Ve tranquila, yo me encargaré de todo. - habla guiñándome un ojo.

Sigo caminando hacia la sala dibujando una sonrisa en los labios, hace mucho que no comía de esta manera con este par, esto me hace remontar a la infancia cuando solamente éramos nosotros tres en la mesa y el abuelo gritando para que le dejáramos. ¡El abuelo! Que raro que tampoco este aquí, seguro se ha quedado en casa durmiendo o esta en camino. Busco en mi bolso las pastillas, por ningún motivo debo de olvidar tomarlas de lo contrario me daría otro efecto rebote, la verdad es que lo último que deseo es volver a experimentar algo igual, de hecho, fue un golpe de suerte el encontrarme Lizzy ese día en el baño.

De pronto, alguien toca la puerta haciéndome sobresaltar girándome a su dirección, grito a la cocina preguntándole si esperaban al abuelo pero no, él dijo que comería con unos amigos y luego vendría a verme en la tarde. Extrañada, muy extrañada camino con pasos cautelosos hacia la entrada ¿Quien podrá ser? Hasta la alocada de Margaret aun mantiene las llaves de aquí, por lo que dudo pensar de tratarse de ella.
Entonces al abrir la puerta siento en frío recorrer mi cuerpo entero, obviamente reconocerían esos ojos en cualquier parte, azul similar al del mar pero... parece de alguna manera agitado ¿Qué habrá pasado?

Cuando voy abrir mi boca para preguntarle, alguien se posa aun lado mío colocándome su mano en mi hombro.

- ¿Y quien es él? - mira con curiosidad Albert.

- Oh, no pensé que estuvieras acompañada en estas horas, Annabeth me ha dicho que comías siempre sola por eso... - parecía algo dolido, irremediablemente se que esta malinterpretando la situación.

- Es mi primo Albert, nos criamos prácticamente él y mi abuela han venido de visita. - le explico, luego giro hacia el moreno que lo mira de la misma manera - Albert el es mi amigo Matt compartimos una clase en la universidad.

- Eso lo explica, en fin, pasa adelante íbamos a comer no tenemos ningún problema de agregar otro plato a la mesa. - dice, caminando hacia dentro.

- No quiero incomodarlos... - comenta apenando, caminando a mi lado.

- ¿Importa? De igual manera ibas hacer lo mismo con mi prima. - suelta sin anestesia, sin saber ambos nos sonrojamos - ¿Estoy equivocado?

- ¡Albert! - chillo enojada.

El menea su mano adentrándose a la cocina, dejándonos a ojos mar y a mí en la sala en un completo silencio incomodo, trato de no mirarlo de lo contrario mi rostro me delatara como dijo Annabeth. En eso, el sueño que tuve inunda mis sentimos yo casi besando a Matt, la adrenalina toma control de mis venas haciendo latir mi corazón con ferocidad. Soy una pervertida, en verdad lo soy, nunca en la historia de mi vida desee besar y ser besada al menos que se tratase de los personajes de obras literarias o videojuegos.

Bien, debo de pensar en otra cosa que no sea eso primero preguntarle a ojos mar su visita, aunque mi querido primo (nótese el sarcasmo) lo arrastro a comer con nosotros, precisamente puede que la razón de su visita sea otra.

-         No debí venir - escucho su voz dolida, haciéndome darle la cara - no sabia que era un almuerzo familiar, solo... solo pensé que podrías estar sola como me dijo Annabeth y se me ocurrió visitarte.

Abrí los ojos a par, sorprendida de tal cosa ¿Matt ha venido a darme compañía? Una sensación tibia se extiende en mi pecho hasta mis pies, cada día ciento que este muchacho me llena de sentimientos indescriptibles, haciéndome pesar que estoy una vez mas irreconocible para mi misma.

- Si quieres... puedo irme. - señala a la puerta.

- ¡No! - me arrojo hacia él, sosteniendo su mano - De ninguna manera lo aras, pues, ya que llegaste hasta haca no puedo dejarte ir. Ahora te quedas, de lo contrario, mi abuela pensara que te corrí o desperdiciaste su comida.

- Bueno... me encantaría probar la comida de tu abuela, aunque creo que a tu primo no le agrado mucho. - dice sonriendo algo incomodo.

-         Réstale importancia, Albert es así con todo aquel que no conozca bien. - le digo soltándolo - Veraz que cuando note lo buen chico que eres, se llevara bien contigo.

De pronto, mi abuela sale acompañada de Albert de la cocina haciéndome sentir ridículamente nerviosa, Matt se coloca rígido como una estatua al ver a tan imponente mujer. En fin, no es como si estuviera presentándole a mi pareja ni nada parecido, ojos mar es solo mi amigo y agregándole a eso es el chico que me gusta. Bien, si debería de estar nerviosa.

- Soy Greta Mcqueen - le extiende la mano - abuela de Heather.

- Matthew Morris, compañero de clases y su amigo. - estrecha su mano con educación.

- Oh, el chico que tiene los ojos como el mar - comenta, me quedo muda y con el corazón a mil por hora ¿Acaso es de familia el avergonzarme? - Escuche de ti de mi nieta Margaret, ya sabes, la hermana mayor de Hemo.

- Si... - parece algo confuso por el comentario - ese debo de ser yo....

- ¿Acaso conoces a alguien mas con ese tipo de ojos, Heather? - sacudo la cabeza contestando - ¿Ves? En fin, se nos enfriara la comida mejor pasemos al comedor.

Caminamos en silencio hacia la mesa, ojos mar me mira de reojo sonriéndome con tranquilidad eso quiere decir que no esta afectado por todo esto, todo ha sucedido tan rápido que ni si quiera he tenido la oportunidad de sentirme nerviosa sobre Matt en mi casa. Él observa todo con grandes ojos, me susurra que jamás se imagino que mi casa fuese tan grande, bueno por fuera aparenta ser pequeña y hogareña. Bufo divertida por la palabra "hogareña" este lugar dejo de ser desde hace mucho eso.

Nos sentamos en silencio en tanto agarramos nuestro cubiertos, comienzo hablar preguntándole a Albert como van sus clases, él solo comenta que las cosas van bien por lo menos ahora. Es tan seco cuando están otras personas alrededor, suelto un suspiro ahogado, es inútil hacerlo hablar en estas circunstancias mejor me atraganto de comida.

- Y... ¿Qué edad tienes? - pregunta mi abuela.

- Veinte - responde de inmediato.

- Conociste a Heather en la universidad ¿no? - el asiente - pero ella es muy tímida no es el tipo que se lanzaría a una persona, si supieras lo mucho que le cuesta integrarse a un grupo...

- ¡Abuela! - escondo mi rostro en mis manos.

- Lo se, bueno cuando le hable por primera vez parecía muy nerviosa pero no lo encontré difícil convertirme en su amigo, es decir, Heather es una muchacha sumamente divertida y amable. Solo trato de ser lo más comprensivo con su nerviosismo, además, ella no esta sola tiene a su amiga Annabeth. - hace una pausa - ella trata de que nunca se pierda.

- Claro la loca de Annabeth - sonríe con picardía Albert - ella le encanta estar metida en todo.

- ¿En verdad? Ahora comprendo porque se la pasa pegada a mi amigo Alex. - dice pensativo ojos mar.

Ahora ellos se suman en una conversación de chicos, la abuela y yo nos quedamos en silencio mirándolos conversar de lo lindo, ni pensar que mi primo hace unos momentos no quería mirar a Matt. En estos momentos parecen que se conocen de toda una vida, bueno, esto hace colocarme muy feliz ver al chico que me gusta llevándose bien con el que considero mi segundo hermano.

Mas tarde después del almuerzo, la abuela sigue en la cocina preparando algunos platillos para mí, aunque mamá tenga muchos en la nevera ella quiso dejar su huella, los chicos siguen conversando cosas que ellos solo entienden. Por lo tanto, anuncio mí retirada hacia mi cuarto pero estaba tan concentrado que ni me prestan atención, sonrió sacudiendo mi cabeza debido a esta situación.
He visto muchas películas donde el hermano mayor de la protagonista se roba al chico que le gusta solo para mostrarle cosas de chicos, sin duda alguna ella se molesta por eso pero ahora que experimento algo igual, no estoy para nada enojada o algo parecido. ¿No debería de estar feliz? Digo el sueño de toda chica es que su familia le agrade el chico que le gusta.

Me arrojo a la cama por lo que quedo mirando al techo, recuerdo como se puso Albert al mencionar a Annabeth, bueno ellos estuvieron saliendo por una buena temporada. Aunque fue para mi muy incomodo estar a su alrededor, eran peor de lo que es con Alex a cada rato se bazuqueaban por nada, en ese entonces si hubiera tenido gastritis me hubiese reventado. Lamentablemente ellos terminaron porque Albert es un mujeriego empedernido, le engaño con una morena de ojos verdes y curvas más definidas que mi amiga, que conoció en un curso que hizo en otra ciudad y no desaprovecho la oportunidad. Para cuando Annabeth se entero entro en depresión solo una semana, porque a la otra, había entablado una relación con su ex novio Marloon, si mi amiga se recupera de una manera muy peculiar.

Giro hacia el lado izquierdo de mi cama, noto como el sol ya ha bajado un poco aunque el azul sigue de la misma manera, me pregunto que estada haciendo Annabeth aunque puedo imaginar con quien esta acompañada, sería una pérdida de tiempo mandarle un mensaje.  Un golpe suave me levanta de golpe, en primera instancia pienso que es mi imaginación pero nuevamente suena, corro a abrir la puerta llevándome la sorpresa de mi vida.
Es Matt.

Su encantadora presencia hace llenarme de un millar de sensaciones, desde emoción, alegría hasta cariño mucho de eso.

- Pensé que me perdería al encontrarte - dice en tanto mira hacia los dos lados - tu casa es muy impresionante, grande por así decirlo.

- ¿Y Albert? - pregunto temblándome las manos.

- Recibió la llamada de alguien a que le dice "terroncito" - hace comillas con sus dedos - se me hizo incomodo así que le pregunte a tu abuela si podía buscarte, ella me dijo que estabas aquí. Ahora... ¿Puedo pasar?

- ¡Oh! Claro... pasa... pasa - me hago a un lado.

Ojos mar entra mirando con gran admiración todo el lugar, no lo entiendo, mi cuarto no es un lugar grandioso una vez Annabeth dijo que algún día remodelaría todo el lugar, a ella solamente le gustaba el color melocotón. Eso es lo inicia que le dejaría.
Mi habitación cosiste en mi cama en el medio con dos mesitas alrededor; dos estantes llenos de libros, videojuegos y consolas que no utilizo; cerca de la ventana se encuentra mi escritorio y finalmente al fondo hacia la izquierda un closet con mi ropa.

Matt se acerca al estante donde están mis videojuegos, esto me parece tan sub-real que el este en mi cuarto, bajo el mismo techo de mi hogar. Mi piel se vuelve como gallina, siento una ansiedad subiéndose por mi garganta casi que podría convertirse en una risa, quizás piense en esto como en un buen sueño, en fin, si llegara hacerlo no quiero despertar.
Ojos mar se queda mirando fijo un videojuego decide sacarlo, reacciono ante la carátula de este sonrió de manera socarrona. Oh, este chico en verdad no desea jugar eso conmigo "Sangre, dolor, lucha"; se trata básicamente de un torneo de artes marciales.

Me fascina jugarlo en línea, es mas, no soy mala en ello por algo me dicen "La Luchadora Sangrienta".

- No mentías con lo de gustarte los videojuegos, este en especial es muy bueno pero... - queda en el aire sus palabras - ¿No lo crees muy rudo para una chica?

- ¡Ha! - suelto divertida - ¿En verdad quieres ver lo delicada que puede ser esta chica?

- ¿Eso fue un reto? - arquea una sola ceja, en tanto se acerca al sillón frente a mi cama donde esta mi TV y consola.

- Tómalo como desafío. - respondo muy segura de mi.

Le arrebato el juego de las manos arrodillándome frente a mi Xbox 360, si es como dice ojos mar, "muy rudo para una chica" pero estoy consiente de algo muy fundamental. Yo no soy cualquier chica.

Sostengo los dos controles inalámbricos, uno se lo extiendo a Matt y el otro me lo quedo, esperamos en tanto pasan los créditos de la consola y así poder conectarme en línea. Mí nombre a avatar es "HemoS", ojos mar me pregunta de la S del final, bajo la cabeza avergonzada de mi misma debido a eso. La cosa es simple, siempre he tenido un flechazo por Leon S Kennedy de la saga de Resident Evil, para ese entonces los chicos reales no le llegaban a los talones (de hecho aun no lo hacen) por eso, soñaba con que algún día saliera de mi TV o encontrara alguien que se le asemejaran.  Como no ocurrió ninguna de esas dos cosas, me cree otro avatar para los usuarios de Xbox donde la "S" era como recuerdo de ese personaje, es igual como hacen algunas chicas lectoras con sus personajes favoritos de libros, de ahí la idea de hacer algo igual aquello.

Ni pensar que diría Matt si se enterase de semejante idiotez, bueno, lo hice en mi época loca adolescente y lo seguí manteniendo porque aun no lo conocía, es decir, no necesito a ningún personaje ficticio cuando he tenido la suerte de conocerlo.
Un chico de carne y hueso.

- Si no me lo quieres decir, esta bien. - dice a respuesta a mi silencio.

- Es por Leon. - digo con rapidez.

- ¿Como? - voltea a mirarme sin entender.

- Ya sabes... Leon S Kennedy, protagonista de uno de los tantos videojuegos y películas de la saga de Resident Evil. - a estas alturas debo estar peor que roja.

- ¿En verdad? - no parece sorprendido, es mas, su semblante es sereno sin una pizca de malicia - Lo encuentro... hasta un tanto ingenioso de tu parte.

- ¿Eh? - quedo un blanco - ¿No te parece absurdo? ¿Tonto?

- ¿Qué? - suelta una risita divertida en tanto sus ojos desprende un brillo curioso, mi corazón da un vuelco - ¿Quien crees que soy? Todo el mundo ha tenido enamoramientos con personajes ficticios, no eres la única.

- Así que... ¿Tu también? - pregunto con curiosidad.

- ¡Por supuesto! No te he dicho que me fascinaba Hermione Granger, la encontraba fascinante y algo... fastidiosa pero muy ingeniosa. - confiesa sin una gota de vergüenza en su tono de voz.

- ¿Harry Potter? Bueno Margaret es fanática de esa saga, una vez me hizo leer sus cinco libros para parar de llamarme mungle. - recuerdo eso como una fase loca de mi hermana, aunque ella puede tomarse las cosas muy enserio aveces. - Al final Jhon le confisco todas sus cosas "Pottericas".

- ¿Y no sentiste atracción por Harry Potter? A unas cuantas chicas de mi antigua escuela no paraban de hablar sobre él, incluso a su actor, lo encontré muy fastidioso. - menciona volteándose para mirar la pantalla, noto como la vena de su cara empieza a palpitar. ¿Esta enojado?

- No puedo culparlas - el me mira bruscamente - nadie puede resistirse a los encantos de un chico con lentes, ya sabes, le dan aires de intelectual.
- ¿Qué? ¡Tu también! - exclama asombrado.

-         ¡Oh por dios! - suelto una carcajada muy divertida.

Ojos mar puede ser tan fácil de engañar ingenuo es la palabra adecuada. Viendo ahora su rostro puedo deducir que ha descubierto mi broma, sonríe de medio lado con un poco de rubor en sus pómulos, aun riendo señalo directamente a su rostro sostenido mi estomago que duele de tanto reírme. El chico que me gusta es tan ingenuo en algunos ámbitos, hace que mi corazón lata con fuerza sobre mi pecho, en verdad esto que siento no puede ser más que amor. De lo contrario no encuentro otra explicación.

- Muy bien, muy bien ¿estas contenta? Me has hecho caer - dice aun colorado.

- Es que... - trato de parar pero otras risotadas se me escapan de los labios - eres tan fácil de engañar.

- Pues a mi me pareció muy convincente lo que mencionaste, me refiero a lo de Harry Potter. - trata de defenderse.

- De todas maneras no me van los chicos magos y de cabello negro, a lo que me refiero, esa saga es muy buena pero no es para volverme loca por su personaje principal. - explico secándome una lágrima de tanto reírme - Por otro lado, creo que del actor solamente me gustan sus ojos, pienso que los chicos con ese tipo de color claro son realmente hermosos.

Inmediatamente noto las palabras que han salido de mi boca, miro a ojos mar que mantiene una expresión de sorpresa en su rostro, no se cree lo que he dicho y si soy sincera yo menos. ¿Como he podido ser tan idiota? Prácticamente le he dicho que él me parece hermoso, pues claro, sus ojos son claros pronto atara cabos y se dará cuenta de mi sentimientos. Annabeth tiene razón, soy demasiado obvia el que Matt aun no me halla descubierto es un milagro, debería bajarle un poco a todo esto es tan absurdo como estúpido de mi parte. Ojos mar nunca se sentirá de la misma forma.

Bajo la cabeza mirando a mis manos mas afligida que apenada, en estos momentos nos inunda un silencio incomodo, pero una parte de mi le da gracias al creador por no existir palabras entre nosotros dos, seria muy doloroso escuchar una reacción de rechazo de Matt. Pero eso no llega. En vez de eso un suave contacto llega haciéndome levantar mi cabeza, noto como ojos mar me mira con cariño trasmitiéndome calma, esta bien sentir lo que siento es lo que me dice su expresión, no hay nada malo en eso y mucho menos en mi.

- Eso... eso de ahora ¿Fue una indirecta? - dice con voz aterciopelada.

- ¿Tu... tu como lo has tomado? - digo, mirando lo cerca que estamos el uno del otro.

- Que si lo ha sido. - contesta, mirándome con mas intensidad.

- Entonces así es. - solo logro decir.

Matt sujeta detrás de mi cabeza empujándome hacia él, contengo la respiración en respuesta a este raro movimiento, no debo de pensar más que esto es un sueño porque esto es real. En verdad esta ocurriendo.
Cuando casi siento sus labios sobre los míos alguien abre la puerta de puro imprevisto, presos del pánico nos separamos el uno del otro de golpe como si hubiésemos tocado carbón ardiendo, llevo mi mano a mi pecho donde mi corazón late con fuerza y no quiere controlarse.

La voz estrepitosa de Albert inunda todo el lugar, le doy la espalda a Matt no quiero mirarlo a los ojos, estoy tan avergonzada como nerviosa ¿Qué ha sido eso? Estuve a punto de besarme con ojos mar en mi habitación, acaso... ¿Acaso la cosa es mutua? Aun así sea por el calor del momento o no todo esto esta ocurriendo muy rápido. Obviamente estaría feliz de conocer que Matt siente lo mismo por mi que yo por él, sin embargo aun quiero seguir conociendo cosas sobre ojos mar, solo de esa manera diré con firmeza que lo quiero.

- ¡Están jugando! ¿Por qué no me invitaron? Heather... ¿Algo te pasa? - pregunta pero me niego a voltear - Oh... Matt ¿Qué demonios le estabas haciendo a mi prima?

- Nada... - ríe de manera nerviosa, Albert al parecer no se lo creyó porque haló de sus hombros - En verdad nada.

- Pues en verdad ese "nada" parece que es mucho, si hasta estas colorado y Heather temblando - ríe con picarda - ¿En verdad que estarán ocultando?

- Ya déjalo, no ha pasado nada. - sigue insistiendo Matt con nerviosismo.

La verdad no recuerdo cuanto tuvo que pasar para poder recomponerme, el solo indicio de tratar de mirar a ojos mar hacia viajar mi mente al casi beso, su imponente mirada azul sobre mi rostro, aquel agarre definido sobre detrás de mi cabeza; y ese roce breve de labios tan suave como lo hubiese imaginado. No, no, no podía volver a mi encierro con eso rondándome la mente, haciendo temblar mi cuerpo una y otra vez.

Para cuando volví en si, Albert tomo mi puesto y batallaba una lucha con Matt en el juego, deje a un lado mis sentimientos revueltos y preste atención a lo importante. Mi primo era muy bueno, aun mas de lo que lo soy aunque duela admitirlo, sin embargo ojos mar tampoco era malo en verdad le estaba dando una pelea formidable. Y dando su último golpe Matt gana, Albert por un segundo no cree los resultados del duelo, voltea a mirarme de una manera incrédula me limito a alzar mis hombros en señal "así es el juego". Canto a los cuatro vientos que es mi turno arrebatándole de las manos el mando a mi perdedor primo, aun así cuando giro un micro segundo para contemplar mi rival ese nerviosismo se dispara directo al corazón, noto como ambos nos sonrojamos alejando la mirada directo a la pantalla. No, no puedo dejar que mis emociones me dominen, por mucho que este muriendo de nerviosismo debo de tragármelo en este instante.

- Ambos están raros, no pueden ni si quiera mirarse a la cara porque terminan rojos. - menciona Albert, yo me hundo en el sillón y Matt se concentra en elegir su personaje - ¿Saben? No creo problema hablarlo conmigo, no los juzgare.

- Nada ha pasado, Albert. - esta vez soy yo la que habla. - Ahora deja de armar cosas locas en esa cabeza tuya ¿Quieres?

- Esta bien, ya no insisto mas. - alza sus manos en señal de rendición.

Mas tarde estoy dándole a Matt lo que es la paliza del año, escucho susurrar a Albert "La luchadora Sangrienta" sonrió socarronamente, ojos mar aprieta los dientes de pura impotencia e intenta hacer un movimiento mortal de su personaje, pero "La dama oscura" que es el mío es mucho mas rápida de lo esperado, sujeta uno de sus hombros arrojándolo al suelo y clavándole una daga en el pecho. Las letras en rojo camersí anuncia que soy la ganadora, Albert aplaude y victorea en tanto Matt lo mira un tanto enojado, ahora es el turno de mi primo decir que "así es el juego".

Rió divertida de toda esta situación, ojos mar recalca que jamás se tomara a la ligera a una chica con un control en mano, mucho menos a mí que tengo un aspecto de inofensiva pero resulto ser letal.

- ¿Qué tal si jugamos otra cosa? - se levanta del suelo Albert, caminando al estante - Estoy seguro que Heather tiene por aquí "Rojo sangriento Amanecer"

- ¿Para que? - volteo para mirarlo - Ya veo, quieres que te vuelvan a patear el trasero.

- Por favor, pude haberlo hecho yo mismo pero te deje el relevo - alardea sacando el videojuego y caminando hacia nosotros - Pero sabes no voy a durarte toda la vida.

- Muy importante - bromeo recibiendo el juego - Además, para que sepas soy mejor en estrategias de guerra, andante con cuidado
.
- ¡Uy! Que miedo tengo. - tiembla riéndose.

Adoro estos momentos que tengo con Albert, son del tipo de los que jamás podré tener con Jhon o la misma Margaret que son mis hermanos, tal vez aquí podría entrar el factor edad al ser ambos adultos y yo una joven no pueden brindarme esa sensación. En cambio con Albert es distinto, entra la cosa que ambos nos criamos desde pequeños, también el hecho de tener casi mi misma edad con él puedo comportarme tal y como soy.

Esa tarde la pasamos entre risas, juego y comentarios absurdos de mi primo, llegue a sentirme totalmente a gusto de estar con este par, Albert decidió forma parte de mi equipo cuando comenzamos a jugar. Por otro lado Matt deseo lo contrario, los oídos me zumbaron de soporta esos sonidos insoportables de Albert, creó que se le llaman gritos. Al final termino sin voz y yo sin compresión auditiva.

De pronto, Matt recibió una llamada excusándose y saliendo de la habitación, quede pensativa pensando quien podría ser la persona que lo llamase, era absurdo el es una persona libre puede recibir y hablar con quien quisiera. Eso a mi no me concernía. Si eso era así ¿Por qué sentía lo contrario de esas palabras? Era como estar hiriéndome a mi misma, menuda masoquista resulte ser con llenarme la cabeza con porquerías.
Ahora fue mi turno de sentir una sacudida en mi bolsillo, lo saque con la atenta mirada de Albert sobre mí, en la pantalla salía "mensaje nuevo".

En primera instancia pensé que se trataba de Annabeth, se digno a por fin a reportarse luego de toda una tarde sin noticias de ella, pero no resulto ser la rubia sino otra persona. Marcos.


"Buenas tardes Hemo, soy Marcos siento haber reaccionado de esa manera contigo el día de hoy pero comprenderías que la suerte me abandono. Espero que no estés molesta conmigo por esa estupidez de mi parte, quiero recompensarte ¿Qué tal mañana? Te invito un café así conversamos como en los viejos tiempos, en verdad no estaré grosero mi nada voy con la bandera de rendición.

Espero que me respondas.
Marcos."

Arqueo una sola ceja de la impresión, ahora mi buen amigo Marcos quiere recompensarme los desplantes de hoy, en verdad que tiene una personalidad bastante versátil ¿Acaso será mucha cafeína? De ser así será mejor mantenerlo alejado de ella. Cambiare el café por una taza de té.

"Oh claro por mi no hay problema, Marcos todos tenemos malos días puedo entenderlo la cosa es controlar nuestras emociones, no sabemos a quien podemos ofender o hacer sentir mal. En fin, me estoy marchando por las ramas creo que es preferible té que café, a veces la cafeína altera mucho mas a una persona.

Nos vemos mañana.
Heather."
Ni espera a unos cuantos minutos llega la respuesta de él, la abro inmediatamente para leerla.

“Tienes razón, si hice algo de esas dos cosas perdone aunque conociéndote no diarias algo de eso. Con respecto al café la verdad no me importa, pero admitiré que ese dato lo anotaré para no olvidadlo, será té según tus gustos.

En verdad me alegro que hayas aceptado, sigues siendo una asombrosa amiga.
Nos vemos mañana.
Marcos."

No entiendo su bipolaridad de ahora pero se que sigue siendo Marcos al final de todo, es ridículo lo pensar en ese comentario de mi amiga Annabeth "tener cuidado con él", como si fuese un enemigo cuando es todo lo contrario.

La puerta se abre apareciendo el rostro hermoso de Matt, parece algo apenado por alguna razón y quiero saberlo.

- Oye amigo, tienes una cara larga ¿Algo ocurrió? - el primero en atreverse hablar fue Albert.

- Nada que no tenga solución, mi madre me ha llamado para que vuelva a casa, ella y mi papá están organizando una cena para una tia que vine de viaje. - explica y yo me siento como una idiota por pensar mal de él - Le había avisado que llegaría tarde hoy a casa, tal vez ni cenaría allá, mi presencia ni si quiera era obligatoria pero de la nada resulta que si. En fin, debo irme si quiero llegar temprano.

- Valla lió, bueno no hay problema por eso Matt siempre existe la "próxima" para una maratón de videojuegos hasta el amanecer, esta vez propongo en mi casa. - señala mi primo - Estoy seguro que a mis abuelos no les importara, si hasta le pareciste buen chico a la abuela, créeme eso es un logro máximo.

- Gracias, esa invitación la tomo parece interesante. - sonríe complacido Matt - Nos vemos, Albert.

- Claro - choca las manos con él estrechándolas.

- Entonces te acompañó hasta abajo. - digo levantándome del asiento.

Bajamos las escaleras en completo silencio, aun no he olvidado el casi beso entre ambos por lo que mi piel la siento arder, noto como la abuela sale al vestíbulo con teléfono en mano parece estar hablando con alguien. Al vernos bajar deja a un lado el aparato para hablarnos, ojos mar se despide de ella agradeciendo su hospitalidad, mí abuela agrega que de estar a ver sido su casa hubiera sido mejor pero lamentándolo mucho no, también dice que esperaba de él quedarse para cenar si hasta mi abuelo esta por llegar. Matt se sobre salta con ese comentario, comenta que le encantara para la próxima oportunidad, ahora se despide sonriendo de la manera que siempre lo hace.

La abuela vuelve a su conversación por el teléfono desapareciendo hacia la sala, abro la puerta atravesándola yo me quedo en el marco en tanto Matt pasa de largo parándose al frente de mi, veo a sus ojos tan azul como profundos similar al mar.

- Hoy me la he pasado genial, Albert y tu abuela son unas personas muy amables. - comenta tranquilamente - Él parece ser más tu hermano que tu primo ¿Qué edad tienen?

- Veintiuno - respondo.

- Eso lo explica todo. - ahora sujeta una de mis manos con su calidez - Sabes Heather, con respecto a lo que paso...

- ¿Recuerda que me dijiste que querías ganarte mi confianza? - el asiente sin entender - A lo que me refiero es... yo también deseo ganarme la tuya, por los momentos quiero llegar a conocerte mejor al igual que tu conmigo, las cosas siempre se mueven antes de poder hacer algo y lo único que quiero es tiempo, tiempo para asimilar todo y comprender que mi entorno ha cambiado.

Él se queda por unos momentos en silencio admirado todo lo mencionado por mí, luego suelta un suspiro alejando su agarre, puede que este suene hasta rechazo antes de poder escuchar su hipótesis de lo ocurrido.

Pero por lo momentos en verdad quiero esto, solo así estaré en tranquilidad conmigo misma así me patee el trasero Annabeth.

- Lo entiendo - dice al fin - todo esto para ti es nuevo, mas personas en tu entorno te deja confundida y yo...

- No he dicho algo así, Matt lo único que digo es... quiero conocerte saber lo que te gusta, disgusta, aficiones y ¡Hasta tus temores! - Rió un tanto nerviosa - quiero conocer todo de ti hasta la última cosa y eso, eso solamente se pueda hacer si soy tu amiga.

- Entonces... amigos - rasca su cabeza con desgano - Bien, será como tu quieres, de todas maneras también deseo eso.
.
- Si, bueno ahora...- me acercó a el sin vergüenza alguna pero latiéndome el corazón con desespero al igual que todo mi cuerpo, él me mira con ojos muy abiertos cuando poso mis labios en una de sus mejilla besándola. - Buenas noches, nos veremos mañana.

- Claro... - susurra al alejarme de él.

Entonces camina alejándose de mí con un semblante asombrado, sube a lo que parece ser su auto y arranca alejándose de mi casa. Me quedo parada allí contemplando las luces del carro, horita mentalmente podría meterme cien bofetadas, probablemente el chico que me gusta iba a confesarme sus sentimientos y yo lo he parado. En fin, esto es lo que he querido y hasta los momentos no puedo correrme para atrás, no seria de valientes y es injusto para Matt.

Mas tarde esa misma noche, mi abuelo llego justo a la hora de la cena para cuando me ve casi me asfixia, siempre ha tendido a ser muy cariñoso y sobre protector conmigo. Por eso, al mencionarle Albert mi amigo Matt queda con un semblante serio, mi primo esta proponiendo una noche llena de videojuegos los tres hasta el amanecer, por lo tanto ojos mar se quedaría allí a dormir. La abuela al notar que su esposo no responde da su afirmación a la idea, con tal ella no sintió ni una pizca de malicia en Matt, de hecho le agrado ver que tengo un grandioso amigo como él. Abuelo arquea sus cejas sorprendido alegando solo una cosa, desea conocerlo y así poder dar su vista sobre él, así que por los momentos el plan de Albert está aprobado pero se le agrega cenar con todos.

Llega la hora de despedirlos, abrazo a cada uno de ellos prometiendo ir a quedarme en su casa o ir almorzar dos veces a la semana, abuelo pregunta por su hija y lo único que puedo decir es que esta matándose el lomo trabajando, el al igual que la abuela desearía verla aunque sea una vez en casa descansando.

Ya de vuelta a mi habitación decido terminar de leer "el psicoanalista", de todas formas no tengo nada que hacer, me asumo de completo en la lectura olvidándome de todo. Estoy sorprendida como consigue en nueva identidad el personaje principal Rick, simplemente arrebatándosela a otro vagabundo, comienza a aprender a utilizar la tecnologías creándose mas identidades falsas y averiguando sobre el "señor R", cada vez alega que si no fue alguien al que una vez vio en su consultorio, tal vez a un familiar si y de allí viene su odio hacia su persona.Ya casi voy leyendo una parte donde estudia los casos cuando era un novato, pero algo me interrumpe, el sonido de algo sacudiéndose en mi mesa de noche.
El teléfono celular.

Enojada con quien sea la persona que osa a interrumpir mi lectura, presiono el botón "responder" con furia.

- ¿Si? Diga - contesto con apuro y enojo.

- ¡Oye! No pareces a una chica que acaba de pasar el resto de la tarde con el chico que le gusta, además, de parecer "agradecida" por ese hecho. - odio cuando esta chica habla de forma irónica - ¿Qué te ocurrió?

Dios Annabeth primero que nada, estoy ocupada leyendo un libro y voy en una parte SUPER IMPORTANTE. - resalto mucho las palabras - segundo, lo de estar con el chico que me "gusta" no cuenta si estan tu abuela y un primo alrededor.

- ¿Como? No, no me digas que la abuela Greta fue a visitarte y llevo al indecoroso de Albert - comenta muy incrédula - Menuda suerte la tuya, agregándole lo muy molesto que es ese primo tuyo de seguro miro extraño a "ojos mar".

No fue tan malo, digo - cierro mi libro haciéndolo un lado - al comienzo parecía hostigarlo con la mirada, pero de una forma rara de los acontecimientos comenzaron a llevarse muy bien. Puedo apostar que se volvieron amigos.

- Bueno eso si que es una sorpresa - admite asombrada - En fin, cuenta, cuenta ¿Qué tal te fue?

Estuvimos a punto de besarnos. - admito con simpleza.

- Espera... ¿Qué has dicho? - casi escucho unos chillidos de felicidad, puedo imaginar como esta en estos momentos, dando saltitos de felicidad - Aguarda, ¿Por qué estas diciendo "apunto" y no "nos besamos"?

Albert llega en el momento más oportuno de todos. - comento con toda sinceridad.

- ¿No crees que deberías de decir "inoportuno" en vez de "oportuno"? - pregunta confundida.

No, has escuchado muy bien Annabeth he dicho oportuno. - vuelvo a recalcar.

- Estas loca, si completamente loca. - dice atónica - Es decir, que yo me preocupo para que tu pasases el día con Matt y tu... ¿Pareces aliviada por que no te beso? ¡¿Qué demonios ocurre contigo?!

Es exactamente la reacción que espere de la rubia, para hacerle entender a esta chica sobre mis deseos no va hacer una tarea de las fáciles, para Annabeth todo debe ser de un solo modo no dos.

Suelto un suspiro aun escuchándola gritar sobre mis oídos, esta súper enfadada conmigo, en fin como mi mejor amiga deberá de comprender mis deseos más que nadie.

- Escúchame, escúchame Annabeth. - trato de hacerla callar - Ahora he comprendido finalmente lo que se necesita para gustarte alguien, y si tienes razón, solo debe parecerte bien parecido. - ella me responde con un "por supuesto que tengo razón", pero antes que siga hablando la interrumpo. - SIN EMBARGO, para llegar a que ese gusto no se vea tan superficial debes conocer a esa persona más, y hasta los momentos pienso que eso es lo que siento por Matt.

- Si eso es así ¿Qué te impide estar con él? - pregunta mas relajada.

Antes de irse iba a explicarme lo sucedido pero no lo deje, la cosa es simple Annabeth. - suelto una risita medio tristona - Mi "gustar" por Matt aun sigue siendo superficial, es decir, pienso que me gusta porque me parece guapo y atento conmigo pero, no me gusta aun por lo que es él. ¿Me explico?

- Aun no... - dice confundida la rubia.

Cuando valla a estar con él (si eso llega a pasar) quiero decir que "me gusta Matt por como es su personalidad, metidas de pata y hasta temores", no porque tiene los ojos azules y es guapo. ¿Entiendes? - explico profundizando mas.

- Bien, bien no me llenes el coco con tus raros hologramas - dice quejándose un poco - ya sabrás tu lo que quieres, ahora lo único que entiendo es la preciosa oportunidad perdida con Matt.

Annabeth... - rezongo por lo bajo - ¿Sabes? Él estuvo muy de acuerdo con todo esto.
- ¡Por supuesto! Ese chico esta loco por ti, aceptaría hasta ser llevado a la "zona del amigo" solo por timenuda mujer afortunada que eres Hemo. - comenta como compadeciéndose de ojos mar.

- Eres tan ridícula - Río divertida - "zona del amigo" ¿De donde has sacado aquello?

De los acontecimientos recientes ocurridos a "ojos mar". - enfatiza sus últimas palabras.

- Boba.

Nos quedamos hablando de otras cosas hasta bien entrada la noche, la verdad no recuerdo a ver pasado un día tan extraño como ese, tal vez porque en mi vida nunca ocurren cosas que realmente valen la pena recalcar.

Al otro día me despierto con el sonido fastidioso del despertador, me levantó estirándome como un gato en proceso, bajo para desayunar o probar un bocado de algo al menos comer cereal. Cuando voy abrir el refrigerador encuentro una nota pequeña, asombrada de ello la tomo entre mis manos leyéndola, coloco mi taza llena de cereal en sima de la mesa invirtiendo la leche.


Heather te he dejado el dinero de la mensualidad de la universidad donde siempre, adicione aquel que me pediste para comprarte ese libro tuyo que me has pedido.

Sin mas... Mamá.
Pd: recuerda desayunar y tomar tus medicamentos."


Arrugo el papel formando una bola, desde mi puesto la arrojo al cesto de basura, porque eso es lo que es basura. Desde lo sucedido en la universidad mí madre solo habla conmigo de dinero, ni si quiera se molesta en preguntar sobre mi vida o algo mas, es tan frustrante que hace reventarme de la rabia. Parece que lo único importante en su vida es el trabajo, lo demás solo seria una perdida de tiempo, hace bastante que no la veo por lo menos si en esta semana se ha aparecido por la casa seria de madrugada.
Dejo los trastes en el lavaplatos subiendo a mi recámara para vestirme, me recompensa saber que pronto veré a mis hermanos este fin de semana, además que será la fiesta de medio cumpleaños de Mariana y no iré sola, ojos mar me acompañará debido a las ideas locas de Margaret. De seguro se alió con Annabeth, ella son el dúo para crear planes locos.

En mi mesita de noche se escucha la sacudida de mi teléfono, dejó de cepillarme el cabello para atenderlo, abro los ojos de la impresión al saber de quien se trata. Es Marcos.

- Hola... ¿Marcos? - suelto extrañada.

- ¡Buenos días! Hemoespero que hayas revitalizado tus energías al menos las necesitas al 100 horita. - habla muy emocionado.

- ¿Qué? No entiendo. - Rió sin comprender nada.

Asómate por la ventana. - termina diciendo antes de colgar.

Arqueo las dos cejas sin entender nada ¿Este que demonios le pasa hoy? No es como si supiera donde vivo, bueno, ahora que recuerdo una vez nos toco hacer un trabajo en grupo y lo hicimos en mi casa.

Pego un manotazo a mi frente, por los momentos solo me queda asomarme por la ventana, camino con paso firme hacia ella apartando la cortina hacia un lado. Me quedo muda, desde abajo vestido de una manera peculiar Jean gastados, camiseta gris cuello en "v", zapatos negros con blanco converse y chaqueta de cuero negra esta parado al lado de una motocicleta parecida a las que utilizan los viejos barbudos, con un motón de rock and roll por donde pasan, esta Marcos saludándome con la mano. En primera estancia quiero reírme de esto pero no lo hago, me limito a decirle que en un segundo bajo, recojo con prisa mi bolso que esta a un lado de uno de los controles de la Xbox y salgo al pasillo.

Ahora en definitiva tengo miedo de mi amigo, pero no por lo que me dijo Annabeth, más bien en el hecho que se quiere volver similar a los hombres barbudos con pandillas. Abro la puerta encontrándome con una ancha sonrisa del rubio,  me acercó a él alzando mi brazo saludándolo y señalando que su motocicleta esta genial. Él alardea aclarando su garganta mencionando que es un regalo de un primo suyo, además que esta "nave" atrae mucho a la chicas lo que hace soltar un bufido divertida, Marcos es el mismo tipo de chico ingenuo que se cree esas estupideces sin sentido. Mejor y lo dejo soñar.

- De todas formas, - me trago mi risa - eso no explica que haces aquí tan se mañana.

- ¿No te lo dije ayer? Vamos a tomarnos una taza de té, pero no uno cualquiera, mi mamá me ha recomendado un excelente lugar. - explica tomando un casco entre sus manos.

- Si pero ¿No tenemos clase horita? - pregunto, en tanto tomo el casco que me extiende entre mis manos.

- No tenemos - me asombro - bueno ya sabes, ese es mi premio por estar en el consejo estudiantil el enterarme de muchas cosas antes que los demás.

- Cuando alardeas tanto provoca lanzarte un libro en la cara - el rubio se congela, sonrió debido a eso colocándome el casco - es broma, eres un amigo genial por venir a visar y invitarme un té.

- Para eso es la amistad, compartir y apoyarse el uno en el otro. - imita mi movimiento pero se monta en la moto - Ahora súbete sujétate fuerte, espero llegar temprano para mañana luego es tarde.

- Entonces te dejo el resto a ti. - menciono haciéndole caso, sujetándome de su cintura.

- Entendido.

Pensé que mi primer viaje en moto seria desastroso, gritando, temerosa de caerme al girar a un lado y con ganas de bajarme y simplemente caminar. Pero no. La sensación de sentir el viento en tu piel no tiene nada igual, esa adrenalina recorriendo cada célula de tu cuerpo debido a la velocidad es increíble, ahora solo puedo pensar como los niños pequeños al bajarse de un juego en el parque de diversiones. Quiero volverlo a intentar.

Al entrar al lugar donde me ha traído el rubio a abro los ojos a par, esta es una cafetería muy encantadora parece una taberna pues esta hecha de pura madera, hasta sus sillas y mesas. Marcos nos guia hacia la barra donde una señorita de cabellos rubios ondulados, sonríe para nosotros con el color del girasol rodeándola, mi amigo la saluda resaltando que la conoce y me la presenta. Su nombre es Aline y es prima lejana suya, por muy sorprendente que parezca no parezco alarmada de ello, mas bien me lo espera, la verdad no tiene nada que ver lo de ambos siendo rubios.
Terminando la presentación Aline nos invita a tomar asiento en una de las mesas, como aun es temprano el lugar esta vacío pero esperan buena clientela el día de hoy, Marcos le pide nuestra orden prometiendo que es 100% sano.

- Este lugar es maravilloso, Marcos estoy encantada de a ver venido. - confieso sonriendo.

- Me alegro que te haya gustado porque tengo buenos recuerdos de el, mis padres cuando aun estaban casados venían a desayunar conmigo los fines de semana. - relata con nostalgia.

- Marcos... - intento decir.

- De todas maneras, eso paso hace mucho así que no te aflijas Hemo. - me sonríe con un toque tristón.

Siempre pensé que detrás de esa mascara de simpatía, amabilidad y atenciones poseídas por Marcos existía algo así. Jamás podría aconsejarlo o si quiera tratar de animarlo, mis padres no se separaron porque quisieron la vida fuerte y dura por si sola, hizo el trabajo por si sola al robarse a mi papá. Ni si quiera tuve la oportunidad de conocerlo, el encargado de contarme sobre él fue Jhon, para mamá y Margaret ha sido muy fuerte asi que de ellas nunca he tenido información.

Llega nuestro pedidos, nos disponemos a comer en tanto abro una conversación, Marcos me ha pedido croissant con una infusión de lavanda que su olor de hace sentir paz, este desayuno es perfecto mejor de lo imaginado. Debido al efecto del nombre de ojos mar en el rubio lo imito del relato, comienzo diciéndole la grata sorpresa al llegar a mi casa ayer, mi abuela, Albert y un "amigo" de el fueron a visitarme ayer. Jugamos un motón de videojuegos y comimos hasta casi reventar, para mi fue emocionante ver perder a mi primo frente de mis ojos era, precisamente, como visualizar a un niño de cinco años perder su juguete favorito.
Marcos soltó una carcajada debido a mi manera de plantear las cosas, menciono que yo era una persona muy divertida y estaba contento de ser mi amigo, arquee una sola ceja sorprendida de ese extraño comentario.

Las palabras de Annabeth retumbaron en mi cerebro "cuídate de él", absurdo, este rubio jamás me haría algo era mi amigo y una persona muy tranquila. Aunque un poco bipolar a veces.

- Así que... ¿Quedaron para reunirse otra vez? - pregunto en tanto daba un sorbo a su té.

- Si, en la casa de mis abuelos. - respondo tragando mi alimento - Será, cito palabras textuales de Albert "Maratón de videojuegos hasta el amanecer" esta loco.

- Ahora que lo pienso ¿No es mucho para una chica? Digo, el estar despierta hasta bien entrada a la noche jugando con dos chicos. - comenta pensativo.

- Lo que realmente me preocupa es no ser pateada en el rostro cuando vayamos a dormir, - el rubio abre los ojos a par - Albert tiene el sueño tan pesado como un roca, para completar lanza patadas a lo loco entre sueños. Da miedo.

- Aguarda... - dice sosteniendo su frente - ¿Duermes con tu primo cuando vas a la casa de tus abuelos?

-         Si, es lo convencional - alzo los hombros restándole importancia - digamos que es el único lugar de la casa con Internet, consolas y videojuegos por montón. Además, dormíamos todo el tiempo uno al lado del otro cuando éramos pequeños.

Marcos parece un poco asombrado por todo esto, si soy sincera no lo entiendo, es decir, Albert y yo somos primos casi hermanos es completamente normal que surjan este tipo de cosas entre ambos.

- Heather, veo por tu expresión que aun no te has dado cuenta de lo importante. - pestañeo constantemente estilo ojos mar - Tu eres una mujer y el un hombre, por lo tanto, si van a agregar a otro chico el amigo de Albert, no vas a poder dormir allí. ¿No crees?

- Oh... - quedo en el aire, entonces comprendo de golpe - ¡Dios no puedo dormir en esa habitación con dos chicos! Con Albert solo si, pero no con o... su amigo.

- Ni solo con Albert, ya te lo dije Heather tu eres una mujer y debes tener un lugar para ti, de ninguna manera es correcto el compartir cuarto. - comenta con tono idealista.

- Pero... ¿Qué hay de los hermanos? - el rubio se sorprende - ellos comparten habitación ¿no?

- Si, pero ustedes no son hermanos sino primos. - me interrumpe en seco - no es lo mismo.

- Pero para mi es como si lo fuera - afirmo segura - Albert se comporta conmigo de la misma manera, no veo lo malo de compartir con él habitación, es mas la abuela lo aprueba.

Termino la discusión tomándome el té tranquila, ahora ha vuelto si bipolaridad ha hablarme, no comprendo la razón de de expresiones al mencionar a otra chico. ¡Hasta con Albert! Esto en verdad se le ha pasado de la raya, es mas, él no tiene ningún derecho de hacer lo que hace si solo somos amigos. AMIGOS. Y estoy más que segura de no pasar de ello.
Terminamos de comer, me levanto metiéndome a la boca un comprimido de la pastilla para mi gastritis, caminando fuera del lugar para irme a la universidad. Ojos mar tiene un poco de razón, puedo gustarle a Marcos y si combino lo de Annabeth, debo de tener cuidado con él estando ambos solos.

Al estar afuera tomo una bocanada de aire, saco del bolsillo de mis pantalones cortos el celular mirando la hora, hoy Matt y Alex estarán en una practica fuera de la universidad al menos eso escuche de Annabeth; se me hace tan raro el no verlo hoy en mis alrededores. Quiero verlo.
Primero que nada ¿Por qué he venido con Marcos? Claro pensé ver un cambio en él, pero no, su estado bipolar aumento hasta con mi primo. ¡Esto es increíble!
Creo que he tomado una decisión, deseo estar lo mas alejada del rubio al menos una temporada hasta que se controle, siempre seré su amiga y eso no cambiara. Espero también de su parte desear algo así, de lo contrario, se me hara difícil aunque sea tratarlo por asuntos de la universidad. Vuelvo a mirar el celular, si quiero marcar distancia será hacerlo desde este mismo momento, posiblemente lo que haré valla hacer lo mas loco, estúpido, tonto y acelerado de toda mi vida pero lo deseo. Deseo ver a Matt.

Marco rápidamente a su número esperando a que me conteste rápido, si soy contradictoria, le he dicho anoche que deseo por ahora solo su amiga hasta conocerlo mejor, y estoy aquí llamándolo para pedirle algo mas que "amigos". Si soy una idiota atrevida. Suelto un suspiro, no contesta y es mas que obvio ¡Esta en una práctica fuera de la universidad! ¿Qué esperaba? Seguro el contestarme de inmediato. Debería de pegarme mentalmente por eso.

Entonces cuando voy a colgar, se escucha un ruido de mucha gente, luego una voz. Una voz aterciopelada.

¿Heather? - pregunta extrañado.

- Matt... - unas risas escandalosas se escuchan de fondo, ojos mar los manda a callar - lo siento creo que he llamado en un mal momento.

- ¡Ni se te ocurra colgar! - me advierte - Se te escucha preocupada y quiero saber que ocurre.

-         Pues sucedió... - comienzo diciendo.

Le relato todo lo ocurrido en estos últimos días con Marcos a ojos mar, sin saltarme el hecho que parece tener alergias a su nombre cada ocasión que lo escucha, el no se escucha sorprendido de eso mas bien susurra "me lo esperaba". También le cuento nuestro intento de hacer las pases, pero no funciona, se ha pasado de la raya con respecto a mi primo Albert quien es mas hermano que nada, culmino hablándole de mi decisión irrevocable. El alejarme por un tiempo.

Me parece lo mejor - comenta apoyándome - creo que este asunto se te ha escapado de las manos, por cierto, ¿Donde esta él ahora?

- Hablando con su prima - digo, girando para observarlo - creo que ha notado mi desconcierto.

Heather, aunque me alegro que cuentes conmigo para estas situaciones... no entiendo tu llamada - dice calmado.

- Yo... - trago saliva - quiero que me vengas a buscar - digo todo rápido que me quedó sin saliva - Digo, digo no... no me malinterpretes solo que... que no puedo llamar a Annabeth y...

Hemo - dice con dulzura - no tienes que forzarte a inventar excusas para pedirme ayuda, ¿Verdad? Somos amigos y ellos se apoyan en ocasiones difíciles - no lo entendía pero esas palabras me calmaban, llegaron a mi pecho latiéndome el corazón con prisa - Por eso, no me mientas y solamente dime la verdad. ¿Cual es la dirección?

Le di la ubicación exacta a ojos mar con tranquilidad, me sentía rara ese cosquilleo constante en todo mi cuerpo hacia llenar de emoción a mi pecho, la ansiedad por encontrarme nuevamente con Matt luego de ocurrido ayer me inundó. ¿Como reaccionaríamos? No es lo mismo que escucharlo por teléfono que verlo en persona. Me despedí de él con la promesa de vernos al tiro, solté un suspiro ahogado en tanto guardaba mi celular, la campanilla del lugar hizo anuncio que alguien salio.

Marcos caminaba hacia mi con ojos opacos, parecía estar triste por algo que no pudiese remediar, yo sabia eso pero lamentándolo mucho se ha acabo. Me canse.

- Hemo... - intento decir.

- Aguarda, antes que comiences diciendo algo debes de saber que no pienso irme contigo - asintió con la cabeza susurrando un "lo se" - ahora ¿Qué sucede contigo? Se supone que ayer tuviste un mal día, por eso lo pase por alto la estupidez de tu absurdo comportamiento. - él agacha la cabeza - Pero hoy, hoy si te pasaste de la raya ¿Qué insinúas de Albert? Él es mí primo, PRIMO, es mas nos tratamos como si fuéramos hermanos, de hecho, nos criamos prácticamente juntos.

- Lo siento... no sabía eso. - dice en voz baja.

- Si esta claro que no, por lo visto ni si quiera conoces del significado FAMILIA. - suelto un suspiro, liberando un poco mi enojo - Olvídalo, solamente eres mi amigo ni si quiera debería estar explicándote este tipo de cosas.

- Heather... - comienza, tratando de acercarse a mí.

- No, no mas de esto Marcos - alzo la mano deteniéndolo de acercarse - Será, será mejor que te vallas lo único que quiero es estar sola.

- Lo siento, en verdad lo siento yo no quería que esto pasara se suponía que haríamos las pases, no paliaríamos. - me le quedo mirando fijo, en tanto mantiene una postura encorvada - Bien, creo que será mejor marcharme. Te veo en la universidad.

El rubio se acerca a su gran motocicleta, conecta su mirada a la mía como esperando a que le diga algo, pero no lo hago, se coloca su casco encendiendo la moto marchándose del lugar.

No lo comprendo, es decir, si en verdad le gusto al rubio ¿Por qué hacer este tipo de estupideces? No se mucho de la materia pero si en verdad quieres hacer que alguien le gustes, deberías implementar cosas para agradarle mas y no alejarla. ¿Quien le da los consejos a Marcos?  Miro mi celular nuevamente notando la hora, no ha pasado mucho desde que llame a ojos mar, obviamente no llegará rápido pero como desearía que si. Tengo ganas de volver adentro y tomar otra taza de té, aunque la verdad no tengo ni idea de como reaccionara la prima de Marcos a mi presencia, además siendo sincera no quiero descubrirlo. 

Entonces escucho el claxon de un auto, se me detiene el corazón como mínimo un segundo, casi se me cae el celular de las manos por lo que balanceo un poco con él hasta sujetarlo fuertemente. Ojos mar baja del auto con aire nuevo, haciéndome erizar toda la piel con tan solo mirarlo, un cosquilleo dentro de mi se espaden por completo. Mi primer pensamiento es "ha venido, en verdad ha venido" ¿Y como ha de no hacerlo? Él mismo me dijo que vendría lo lógico sería el cumplir su palabra. Luego de eso noto como va vestido, no tiene su convencionales sudaderas en cambio de eso viste una camiseta blanca con letras grandes en negro, noto como los músculos de sus brazos se contraen un poco cuando los dobla, al igual de lo robusta que parece su espalda todo esto hace quitarme el aliento. Al igual que viste un pantalón negro con unos zapatos del mismo color.

-         Matt... - susurro con anhelo, cuando ya esta frente a mi.

 - ¿Ya se fue? - mira hacia los lados tratando de localizarlo, yo asiento con la cabeza - Bien ¿Como te encuentras?

- No lo se, digo Marcos siempre fue muy amable con todas las personas y viéndolo así, es como si golpeara todo eso con su comportamiento. - digo, soltando un suspiro - Creo que has tenido razón.

-         ¿Sobre que? - pregunta, posando su mano en mi cara.

-         Sobre que... yo... yo... le gusto - digo toda colorada, mirándolo directamente a los ojos.


-         ¿Y aun lo dudabas? - ríe incrédulamente, termina dejando quieta su mano en mis pómulos sonrojados - eres hermosa, encantadora y al sonrojarte me pareces completamente adorable. En definitiva, conquistarías a cualquier chico con eso.

Me quedo quieta con el corazón bombeando con intensidad, la verdad puede que este al borde de un colapso, nunca podré con los ataques sorpresa de este muchacho porque en definitiva, sabe que decir y hacer en el momento indicado. Sin embargo, algo rompe nuestra burbuja de fantasía es el sonido de la campanilla del negocio, ambos dirigimos nuestra atención completa a la persona que sale en estos momentos. Es la prima de Marcos. Aline. La muchacha nos sonríe amplia mente a los dos, no lo entiendo pero me tenso al tener semejante mujer cerca ¿Qué es lo que quiere? ¿Por que precisamente horita ha salido? Se lo que sea, no quitara el hecho de ser la prima de Marcos y pensarla en un plan involucrada realizado por su querido primo.


- No vengo a hacer nada, lo juro. - dice mirándome directamente - lo que haga o sienta mi primo es problema de él, no mío.

- Entonces... ¿Qué quieres? - hablo de manera brusca, aun dudando de ella y sus "buenas" intenciones.

- Invitarlos a tomar té - ¿Como? Matt y yo nos quedamos descolocados allí mismo, no, no entiendo a esta mujer - Se que les parece un poco loco pero, de alguna manera quiero recompensarte del comportamiento lunático de Marcos. Créeme conozco a ese chico y como se pone cuando le gusta una chica, - suelta un suspiro y después sonríe - pero nunca ha traído a una a este lugar que es tan sagrado para él, bueno, debes saber tu porque.

-         Si, pero ¿No lo estas defendiendo? Lo menciono por como hablas sobre él. - razono de manera calmada, ante esto.

Entonces la chica hace una expresión extraña en su rostro, esto hace bajar todas mis armas porque eso sin duda es sufrimiento. A ver... ¿Cuando fui introducida en una telenovela? El típico enamoramiento de primos, aunque uno de ellos no esta interesado para nada, pero esperen, teóricamente ellos podrían estar juntos pues son primos lejanos los que no comparten sangre. ¡Qué bien por Aline! Aguarden, ya me estoy volviendo loca de remate con esto ¿Acaso esto debería de involucrarme? No, no lo creo, es mas, entre más lejos este de estos primos lunáticos mucho mejor. Empezando desde ahora.
Aun pensándolo no puedo, la mano de Matt me sostiene uno de mis hombros con fuerza, yo levanto la mirada para saber la expresión de su rostro, parece estar muy serio con este asunto porque agrega con calma, mejor entrar y conversar este asunto dentro del local. En tanto caminamos le pregunto a ojos mar sobre lo qué hará con su practica, me responde aun tranquilo que Alex lo cubrirá por unos momentos y le contara sobre la ubicación, no debería preocuparme por este tipo de cosas en estos momentos, pues es mejor ocuparnos de lo que tenemos adelante.

Ya dentro de la pequeña cafetería estamos sentados en la barra, en tanto Aline coloca frente a nosotros humeantes tazas de té, ojos mar le pregunta sobre la situación en la que se encuentra. Ella al verse descubierta no tiene otra mas que hablar, deja a un lado su postura de "encargada de la tienda" para colocar a una chica de nuestra misma edad. Comienza diciendo que Marcos y ella son primos lejanos, es decir la mamá de ella es prima segunda de la suya, por lo tanto ya no comparten lazos sanguíneos algunos aunque eso fuese cierto, sus madres prácticamente los criaron juntos como si en verdad lo fuesen. Eso sin duda es un obstáculo, porque durante toda su vida Marcos la ha visto a ella como una prima real, eso incluye presentarle a las chicas con las que ha salido y las que le han gustado. Hace una pausa mostrando fragilidad en sus emociones, luego sigue relatando cuando dejo de verlo como "familia", aunque ella asegura nunca en la vida mirarlo de esa manera Aline conocía bastante bien lo que eran, aun con eso su hermano mayor lo descubrió antes que nadie y le menciono aquello.

Aline es mayor que Marcos por tres años, ojos mar y yo nos impresionamos de ese hecho pero tratamos de no demostrarlo, fallamos en el acto cuando la vemos reír por la expresión de su cara, comenta que se siente alagada por pensar que Marcos y ella poseen la misma edad. ¡Y no es solo eso! Ella en verdad parece mas joven y no tiene nada que ver Marcos.

Cuando empezó a descubrir que no veía a Marcos de la misma manera tenia doce años, pero le apareció demasiado repulsivo como para admitirlo frente de alguien, de hecho, aun lo piensa de esa forma pero la descubrimos en el acto por un descuido propio.
La verdad, los sentimientos de una persona no son repulsivos, le comento interrumpiéndola en su relato en tanto ojos mar me mira impresionado. Recuerdo muy bien lo que Annabeth me dijo la primera vez que sentí algo por Matt, eso es que nunca debemos pensar que nuestros sentimientos son patéticos o estúpidos, después de todo vienen de nosotros mismos y por algo lo tenemos.

 - Lo sabia - dice ella con ojos abiertos - desde que te vi entrar por esa puerta sentí que podía confiar en ti.

- ¿Por qué? - digo impresionada.

- Tienes un tipo de atmósfera cálida rodeándote, eso es sinónimo de credibilidad. - sonríe y toma una de mis manos entre las suyas. - Marcos es un tonto por comportarse de esa manera teniendo semejante amiga delante de él, hasta estoy agradecida al cielo por no compartir lazos de sangre.

- Digamos que un chico a veces no quiere entender su realidad. - comenta con simpleza, ojos mar dándole un sabor a su té.

- Es cierto - suelta mis manos adoptando una postura implacable - Cuando Marcos le gusta a una chica hace muchas estupideces, dejemos le en que "enamorarse atonta el cerebro de las personas".

-         Solo que en este caso va mucho mas allá de un "enamoramiento" - hace comillas con sus dedos ojos mar - en verdad tu primo tiene un problema, si sigue con ese tipo de actitud en posible relaciones futuras... las espantara a todas.

Nos quedamos hundidos en un silencio incomodo, nunca pensé que Matt podría ser tan letal con las palabras dejándonos prácticamente mudos, además si soy sincera no tengo ni idea de las relaciones de ese calibre entre personas. Sin embargo, estoy segura que existe una chica la cual este dispuesta a aceptar al rubio, de hecho, tenemos a una frente a nosotros y se trata de su prima lejana Aline.

De pronto algo suena, ojos mar saca del bolsillo de su pantalón su teléfono celular su expresión es de asombro puro, en realidad lo pondría de susto absoluto por lo que se excusa apenado que debe atender, se levanta del asiento contestando de una vez por el tono de su voz parece nervioso. Aline y yo nos quedamos en la barra mirándolo marcharse al fondo del lugar, estoy segura que habla con Alex porque él estaba cubriéndolo en la práctica de hoy, seguro se le acabaron las excusas para justificar su ausencia repentina.

- Tu chico... - la voz de la chica hace voltearme a verla - es muy guapo tienes bastante suerte.

- No... no... Es mi chico - trato de ocultar mi nerviosismo, tomando mi taza de té casi intacta. - Solo... solo es mi amigo.

- Claro, creo que tus pómulos te delatan - señala a mi cara y yo suelto un respingo de pura impresión - además... como ambos se miran no es la forma que mirarías a un amigo, para no decir lo demás que he notado.

- ¿A que te refieres? - coloco la taza en la barra, sonando bastante interesada.

- Ese ambiente cálido entre ambos, la manera de moverse cuando estas a su lado, es como... como si tratase de decirte algo que con las palabras no se consigue expresar. - comenta de forma normal.

- ¿Qué es? - pregunto sin entender nada.

- Mmm... "Lo que siento por ti va mas allá de un simple me gustas" - mi corazón comienza a latir con fuerza - Sin embargo, hay algo que lo reprime de expresar todo eso.

- Creo que se cual es la razón, pues yo... solo quiero su amistad por ahora. - ella abre los ojos impresionada - Si, si ya lo se que es estúpido y tonto pero para todo tiene una explicación.

-         Ilumíname. - me intensiva.

La verdad nunca pensé que estaría contándole mi vida amorosa a una desconocida, por mucho que se trate de la prima lejana de Marcos sigue siendo extraña para mi, aun así me transmite una sensación de confianza que en verdad puedo contar con ella para esto.

Termino relatando le todo lo ocurrido desde que lo conocí hasta ayer, nuestro casi primer beso y como lo detuvo a tiempo Albert parecido a una señal de alguien superior, Aline no parece impresionada por parecer aliviada ante ella porque eso no sucediera. También le conté mi llamada con Annabeth y como ella estuvo en total desacuerdo conmigo, eso que le explique dos veces sobre mis sentimientos pero no entendió o mas bien, no quiso entender "mis raros hologramas" al final ella me dejo decidir por mi misma. Ya sabría yo lo que quería en realidad.

Cuando termine mi relato Aline no comento nada, estaba como en una especie de "trance" aunque le pondría pensamiento profundo, en verdad estaba meditando que me iba a responder a todo este en rollo creado por mi cabeza.

- ¿No has escuchado que nunca terminas conociendo a las personas? - pregunta con tranquilidad, por mi parte asiento dudosa - Entiendo tu parte del relato, es decir, ¿A qué chica no le gustaría conocer los gustos del chico que le gusta? No he conocido hasta hora a ninguna. Sin embargo, puedo asegurarte que jamás podrás conocerlo por completo, es más, estoy segura que hasta hoy has conocido algo nuevo de él. - sonrió de soslayo tomando mi té - Hemo, quiero que sepas que con esto no te estoy juzgando o algo parecido es solo mi opinión.

- Si - contesto desinflada - valla que tienes razón, pero... entonces ¿Qué hago?

-         Te daré un consejo - sonríe de manera diferente, hasta parece alagada con toda esta situación - Solo debes dejar que las cosas sigan fluyendo de manera natural, pero, esto no tiene nada que ver con interrumpirlos. Si el chico quiere expresar lo que siente déjalo, déjalo soltar todo, pero sobre todo, no te reprimas bajo ninguna circunstancia a ti misma también se te nota que le quieres. - me sonrojo hasta las orejas - Lo que ha de ser sera.

"Lo que ha de ser será" creo que he escuchado esas palabras en otra parte, si, de aquella vez cuando volví a encontrarme con Lizzy ella también me dijo esas mismas palabras. Suelto un suspiro agradeciendo las palabras a la rubia, ella sonríe alagada comentando que esta feliz de poder ayudar a una persona como yo, nos agarramos de las manos en señal de nuestra nueva amistad.

En eso, llega Matt aun hablando por teléfono logro escuchar un "Alex en verdad ya voy para haya, cubre me un poco mas" haciéndome entender que di en el blanco. Cuelga de inmediato al vernos así, sus ojos azules se abren de pura impresión preguntando que ocurre, ambos nos encogemos de hombros mencionando "amistad nueva de chicas", él no entendiendo nada comenta que debemos irnos lo antes posible o lo matara Alex. Nos despedimos de Aline agradeciéndole su hospitalidad, le menciono que si quiere seguir en contacto conmigo para las que sea debe pedirle el número mio a su primo, de todas maneras ni idea de como lo logro conseguir seguro de una manera fraudulenta.

Al encender el auto de Matt vuelve a sonar su teléfono a regañadientes lo contesta sonando un brusco "¡Diga!", sin embargo al escuchar la voz del otro lado se suaviza sonando ahora amable, inmediatamente comprendo que no esta hablando con Alex sino otra persona. De alguna forma esto hace apachurrarme el corazón, se que es estúpido pero algo dentro de mi lo dispara de esta manera. Al escucharle hablar sobre una tal "Annie" hace quedarme sin aliento, como si me hubiese párrafo directamente en el estomago sin contemplación alguna, es que la manera de expresarse de ella es sutil, tan delicado como la piel de un bebé reciente nacido que temes dejar caer de tus brazos. Cuando termina de hablar menciona "nos vemos este viernes", volteo para mirar los otros autos pasar a nuestro lado tratando de escapar de la realidad, ahora que me doy cuenta ¿Qué soy para Matt? Ayer estuvimos a punto de besarnos pero hoy en día eso no significa, ni una promesa futura o algo parecido.

-         ¿Algo ocurrió? - pregunta manteniendo sus manos al volante y medio mirándome.

-         No, nada solo pensaba... que... - tenía nervios de preguntarle con quien hablaba, seria realmente impertinente si lo hiciera - yo...

-         Era la mamá de mi ex-novia. - dijo como si nada, por mi parte volite para mirarlo asombrada. - ¿Qué? No me digas que estas impresionada.

-         Bueno, no todo el mundo sigue en contacto cuando... ya sabes - trato de pronunciar la palabra pero no puedo.


-         ¿Terminas? Oh, no Annie y yo no terminamos formalmente. - sigue contando como si nada.

-         ¿A que te refieres? - siento como la bilis se me sube a la garganta.


-         Ella falleció hace un año. - suelta sin anestesia apretando sus manos en el volante.


No se ni que responder esto me ha dejado completamente sin aire, como caer sobre un oscuro pozo sin fondo en donde no encuentras a nada y nadie. Matt... Matt perdió una persona importante en su vida, puedo apostar que durante todo este tiempo ha de sentirse abatido y solo, él dijo que su nombre era Annie ¿Como sería? Sobre todo ¿Por que murió? ¿Accidente? ¿Muerte natural? No lo se.

Ahora que lo veo bien no debí preguntar algo como eso, es decir, si hubiese pasado por alto el averiguar con quien ciertamente conversaba no existiera este silencio incomodo invadiéndonos. Miro mis manos que tiemblan de los nervios y vergüenza, de seguro Matt piensa que soy una abusiva metiche sin escrúpulos, vente que tratar de meterse en un asunto tan delicado como este. Menuda tonta. Pero descubriendo algo de su propia boca hace responderme una de las preguntas hacia ojos mar, aquí esta el porque su temor a ir a los hospitales y ni si quiera relacionarse con ellos, también cuando recién estábamos comenzando haciéndonos amigos miraba a Alex y Annabeth como cuando anhelas algo, es mas parecía abatido porque su mirada se pintaba vacía sin algunos tipo de brillo. La estaba recordando a ella.

Aprieto los puños de pura impotencia, no saben cuanto desearía hacer feliz a este hombre haciendo desaparecer cualquier experiencia dolorosas por asombrosas, llenas de mucha carga emocional y alegría estoy segura que si me lo propongo lo haré. Después de todo, en verdad me gusta tanto como para hacer todo esto por él y más.

- Hemos llegado. - anuncia estacionando su auto al frente de la universidad, me mira como normalmente lo hace haciendo sentirme extraña. - Heather ¿Ocurre algo?

- ¡Lo siento! - exclamó con mucha énfasis, ojos mar abre los ojos asombrados por la intensidad de mi voz - no debí preguntarte que claramente no es mi problema, de seguro te hice sentir incomodo hablando de eso. ¡En verdad lo siento!

- No deberías de disculparte - habla con mucha calma, restándole intensidad al asunto. Ahora es mi turno de sorprenderme pues al notar su semblante, esta completamente sereno - Hablar de Annie no es doloroso ahora, quiero decir, antes en verdad lo era el tan solo recordarla hacia sentirme vacío. Pero no puedo seguir así - sonríe tristonamente, el brillo de sus ojos es nostálgico y se me arruga el corazón como pasa - Annie fue... fue una parte muy importante de mi, ella no hubiese querido verme abatido toda una vida por ella. Además, ¿Tu no querías saber todo sobre mi? - de pronto me sonrojo por eso, es verdad yo he deseado aquello y se esta haciendo realidad - solo estoy concediendo tu deseo.

- Matt... - susurro con voz apenada.

-         Hemo, mírame, alza tu rostro y mírame sin reprimirte - lo obedezco al escuchar esa palabra, mi nueva amiga me ha dicho que debo dejar fluir los acontecimientos, por lo tanto al observar sus ojos azules perdiéndome en ellos. Sin derecho a regresar. - De ahora en adelante no quiero esconderte cosas, como tu deseas conocer todo de mi yo también lo quiero por eso conmigo no trates de esconderme nada ¿Si? - asiento de forma mecánica.

De pronto ciento como se acerca de a poco hasta donde estoy, bajo nuevamente mi mirada al posar su mano en mi rostro, pero ojos mar con su pulgar me hace alzarlo para mirarlo nuevamente. Mi corazón se dispara al observar una sonrisa angelical formarse en sus labios, una electricidad recorre cada centímetro de mi piel por este raro acontecimiento, empezando desde mi pómulo donde toca Matt hasta mis pies. Esta vez si puede besarme, no hay nadie evitándolo solo nosotros mismos, y la verdad lo menos que quiero es saltarme este acontecimiento. Como dijo Aline "lo que ha de ser sera".
Eventualmente cerramos los ojos a par, por mi parte espero ese ansiado contacto, pero no llega, al menos no de la forma que espero pues Matt esta besando con sutileza mi frente como si fuese a romper. Este mínimo roce hace temblar todo mi ser, afectándome tanto que creo ya no tener un corazón pues ha salido corriendo fuera de mi pecho. Al separarse de mi mantiene esa misma sonrisa encantadora, yo por mi parte puedo compararme con el mismo tomate de lo caliente que siento el rostro, ojos mar sostiene con ambas manos mis pómulos rozándolos con cautela susurrándome que estoy simplemente adorable. Una sensación de lleno inunda mi pecho al escucharlo decir eso, ya no se que pensar de esto ahora, aunque salvo hay algo que no se puede escapar en estos momentos.

Es Matt, con su beso inocente, con sus caricias de seda y su voz encantadora apaciguadle. ¿Qué más puedo decir? En verdad estoy completamente enamorada de él y no quiero reprimirlo más.

- ¡Joder! Alex me va acusar una enfermedad relacionada con la ira. - lo escucho exclamar exasperado, sacando otra vez su celular respondiendo - ¡Maldita sea! Dime por lo más sagrado en tu vida que no llamas por simplemente joderme. - Alex le responde haciendo colocar a ojos mar mas enojado, pues lleva una de sus manos a su cien sobandola - Escúchame muy bien Alex, dile a esa idiota que no es la profesora por lo tanto... ¡Qué se meta en sus asuntos! - cuelga de una vez.

- Matt... ¿Paso algo? - pregunto cautelosa temiendo de su reacción, nunca, pero nunca había visto a ojos mar soltando blasfemias o enojado. Y asusta de verdad.

- Dios... - suspira cansado - se trata de una compañera con quien debemos hacer una actividad Alex y yo, obviamente para poder ir a verte le pedí que me cubriese con la profesora pero... ¡Esa idiota de Hazelle no hace mas que joder y...! - no termina la frase al ver mi rostro impresionado - lo siento no debería darte esta impresión a ti de mi.

- No me importa, es decir cuando todo el mundo esta estresado dice groserías, no eres el primero ni último. - sonrió con gracia calmándolo.

- Tienes razón. - pasa una mano por su cabeza riendo de forma nerviosa.

-         ¡Por supuesto! - exclamó llena de confianza - esto forma parte de las cosas que deseo conocer de ti.

 Es mi turno de sujetar con una sola mano su rostro  acariciarlo, él por su parte sostiene mas mi agarre pegándolo a su piel me sonrojo por eso, sin embargo no dejo de mirarlo con cariño infinito. No puedo dejar de pensar que esto parece un amorío de niños, inocente, con dulces carisias, miradas cómplices y todo con corazoncitos al aire. Me gusta.

Me levantó un poco y lo beso en la mejilla con los ojos cerrados, el suave contacto de su piel enciende una parte dormida en mi todos estos años enamorada de libros y videojuegos, se trata del deseo pero no ese carnal, no, mas bien se trata de aquel que anhelas cuando estas empezando a querer a alguien. Deseo estar con ojos mar por siempre.

Recojo mis cosas abriendo la puerta del auto en proceso, Matt mantiene un semblante de asombro combinado con una sonrisa de triunfador, no puedo evitar soltar una risita divertida de todo esto. Él en verdad logro atraparme y no quiero ser soltada.

- Nos vemos luego, Matt. - digo desliéndome dándome la vuelta para comenzar a caminar al edificio.

- ¡Espera! - exclama ojos mar haciéndome volver hacia su dirección - Yo... yo probablemente no vuelva a verte hasta el martes, en pocas palabras, el día de la fiesta de tu sobrina por eso quisiera preguntarte ¿A qué horas paso a recogerte?

- Oh, bueno... ¿A las tres y media? - pregunto dudosa.

-         Perfecto, allí estaré.

Luego de eso no volví a verlo por un lapso de tiempo, según los mensajes que compartíamos todos los días él estaba ocupado con unos trabajos, además de esas prácticas en lugares bastante concurridos y con una arquitectura extraordinaria. Recuerdo que también pase por ese trabajo, solo que para mí fue mas fácil al contrario de mí buena amiga Annabeth, por cierto hablando de ella estos días ha sido una horrible tortura sin su "morenazo".
Por lo tanto ha estado muy tranquilo mi vida, con respecto a lo de Marcos nos guardamos distancia desde que fuimos a la cafetería de Aline, quien sorpresivamente tenemos contacto muy debes en cuando, su rubio primo me mira de soslayo algunas veces desde su lugar en el salón. Annabeth al enterarse de todo solamente exclamó "te lo dije" agregándole las gracias a lo divino por haberse pasado por mi cabeza llamar a ojos mar, de recordar todo lo vivido en ese entonces hace darme un vuelco en el estomago, si, las afamadas mariposas bailando por doquier.

Ese fin de semana van mis hermanos a visitarme, en esta ocasión se nos agregan los abuelos y Albert que ofrece sus servicios para cocinar, es la primera vez en tanto tiempo en ver mi casa tan concurrida como ese fin de semana. También me sentí llena de afecto por todas partes como si la vida estuviese recompensando, claro, como mamá me ignora por completo de alguna forma dios me manda a otras personas que si le intereso. Cuando todos comemos Albert saca a flote el tema de Matt, al escuchar ese nombre Jhon se tensiona por completo, esta claro que no lo reconoce porque Margaret lo llamo "ojos mar" mas no por su nombre. Sin embargo, esto no detiene a mi primo para preguntar sobre nuestra propuesta sigue en pie, sonrió de manera nerviosa al sentir una mirada penetrante sobre mi cara. Jhon. Comento que por supuesto aun queremos jugar en la casa de los abuelos videojuegos hasta desfallecer, a lo que el abuelo sonríe agregando nuevamente su buena vista en ello.

Jhon pregunta a Albert quien es ese tal "Matt", él le contesta solamente diciendo que es un gran amigo mío al igualmente de el, ahora es cierto sobre no llevarse bien con las personas alrededor de su familia. Sin embargo, al conocerlo se dio cuenta lo buen chico que es, sobre todo es talentoso en los videojuegos. No puedo evitar reírme al recordar como le patie el trasero, junto con Matt en ese par de juegos increíbles. Mi hermano aun mantiene esa postura sobre protectora, solo comentando que espera de mi tener cuidado con todo al rededor, escuchando esto su esposa Melisa le mete un codazo frunciendo su ceño, luego me guiña un ojo haciéndome sonreír.
Posteriormente de videojuegos con Albert y mis sobrinos, se marchan dejándome nuevamente sola en casa sintiéndome vacía, la abuela antes de marcharse me propone quedarme hoy en su casa, pero debo de rechazar su oferta porque hoy mi madre llega del trabajo. Sin poder hacer más se va a casa.

Al ver a mi mamá alrededor en nuestro hogar se me hace extraño, al llegar esta casi al borde del cansancio pero sigue revisando unos documentos, al sentirse observada por mi pregunta si he comida algo. ¡Claro! Como su vida gira entorno a su trabajo no se entera de sus otros hijos viniendo a visitar, ni si quiera de su sobrino o padres ¡Nunca se entera de nada! Suelto un bufido molesta dirigiendo mis pasos arriba, escucho su voz enojada recorrerme hasta mi habitación, lanzo la puerta dando a entender lo poco que creo su preocupación. No en estos momentos. No ha estas alturas.

El día martes termino de realizar unas actividades de la universidad en la sala, Matt me mando un mensaje confirmando su asistencia en la fiesta de mi sobrina, solo que vendrá a recogerme temprano por razones aun desconocidas. Río divertida ante eso, pues, es la primera vez en conocer a un chico excusándose por llegar temprano a un sitio.

De pronto, alguien abre la puerta haciéndome sobresaltar al oír el ruido, me levanto con pereza caminando descalza hacia el recibidor, de hecho espero ver el rostro burlón de Albert pero no resulta así. Es mamá. Ella viene con un montón de equipaje encima, bolsas de compras, equipaje con ropa para sus guardias en el hospital y finalmente su maletín de documentos; al verme suelta un respingo de pura impresión cosa que da entender el no esperarme aquí.

-         ¿Puedes ayudarme? No te quedes solamente parada viéndome. - pide con un tono demandante en su voz.

Suelto un suspiro cansado tomando entre mis manos las bolsas de compras, camino hasta la cocina para acomodarlas en su respectivos lugares, aun pensándolo bien es impresionante que esta mujer sabe exactamente lo que hace falta en este lugar sin venir muchas veces. Supongo que de aquí saco Margaret "todo lo se y nada se me escapa".

Saco de las bolsas los alimentos en tanto mí madre entra a la cocina sonando sus sienes, me pregunto si le ocurrió algo para estar semejante día de la semana aquí, ella es de las acostumbradas en venir solo los domingos entrada a la noche, solo para preparar su maleta correspondiente a la guardia del otro día. Al menos de un tiempo para haca lo ha hecho así.

- Dios, estoy muerta solo quiero prepararme un té caliente y darme un baño. - comenta, pasando por un lado mío abriendo el grifo para llenar una tetera con agua, encendiendo la estufa colocándola a calentar. - ¿Puedes pasarme las galletas que compre? Hoy no he comido nada y muero del hambre.

- Toma - se las extiendo con desgano - No deberías estar de esa manera por mucho trabajo que tengas, tienes que comer aunque sea un bocado.

- Válgame dios ¿Te estas escuchando? Me estas dando un consejo sobre comer cuando claramente TU tienes peores problemas que yo. - me señala mascando un trozo de galleta, sin preámbulo frunzo el ceño enojada ¿Para que me moleste? - Deberías mirarte definitivamente antes de dar un consejo.

- No, en verdad es que no puedo contigo mamá - comento lanzando con fuerza el cereal al mesón - ¿Sabes cuanto tiempo ha pasado sin tener una conversación decente? Tres semanas. TRES SEMANAS, pero claramente eso a ti no te importa - ella intenta replicar pero la detengo - No vayas a decir que trabajas por ambas cuando no es cierto, estoy enferma de toda esta situación, de llegar a casa y no encontrarte. Eso demuestra que te vale lo que me ocurra.

- ¿Acaso eres una niña? No, no lo eres por lo tanto no deberías quejarte si me ves o no. - aprieto los dientes de la rabia, esta es la mujer que dice ser mi "madre" y profesar el querer tener mas tiempo para ambas. Si y yo soy un Ángel - Tendrías que agradecer que te doy los estudios, por eso, eso es lo realmente mas importante en tu vida. NO YO.

- ¿Qué hay de mi salud? - contraataco con molestia - ¿De mi vida? O cualquier otra acne docta que me ocurra. Eso... ¿No es importante?

- De tu salud te ocupas tu, yo me canse de estar atrás de ti como un policía, al menos ya tuviste una prueba de lo peor que pueda ocurrirte. - reclama con amargura dando a entender que sigue resentida, ella fue la última en enterarse de todo - Eres tan inmadura hasta con tu bienestar.

-         Si tienes razón, soy una inmadura con respecto a mi salud pero... estar frente de ti me produce nauseas. - ella se encrispa toda tornando un brillo de enojo en su mirada - Piensas que soy la del problema siempre, todo lo malo soy yo, cuando claramente también existe algo contigo. Si mamá. Eres una adicta al trabajo que le importa un comino tu familia, sobre todo la única hija bajo su mismo techo.

Voy a darme la vuelta para ir a mi habitación a calmarme, pero no lo hago, la voz fuerte de mamá inunda mis sentidos.

- ¡Detente ahí! - grita muy enojada - ¿Hasta donde pretendes llegar con esto? Me refiero a soltar todo y luego irte, tienes que parar de una vez con este asunto Heather. - se coloca frente de mi optando una posee de autoridad - ¿Qué edad crees que tienes? Eres claramente una mujer ya debes afrontar sola tus problemas, de ninguna manera estar detrás a las faldas de tu mami.

- ¡De eso no se trata! - exclamó cansada.

- Oh, creeme de eso si se trata. - recalca con ironía - Tienes que aprender a crecer y depender por si sola, yo no puedo estar a tu lado para siempre un ejemplo de ello es tu padre.

- ¿Del que nunca me has hablado? - pregunto enfocando mucho mis palabras, ella se tensa un poco - nunca has tenido la suficiente fuerza para relatarme de él, lo que he conocido es gracias a mis hermanos...

- Hermanos que hacen un revuelo al colapsar en la universidad, - me irrumpe de repente - ellos no son mas que unos mimadores tuyos, le da arcas verte sola tratando de vivir por ti misma.

- ¡Al menos si los veo a menudo! - no me doy cuenta lo mucho que hemos subido nuestras voces, esto es en verdad estar peleando - no se trata de "mimar" mamá se trata de saber como esta tu familia, por mínima que sea la información. Con solo eso demuestras que te importo.

- Pago todas tus cosas, compro tu ropa, cualquier artilugio de los nuevos que salgan al mercado te lo doy, ni hablar de tus costos libros y videojuegos. - hace un conteo de todo lo que me da haciéndolo parecer repulsivo - ¿Eso no es suficiente para ti?

- ¡El cariño no se basa solo en lo material! - le grito ya sintiendo un nudo en la garganta, estoy cansada, enferma por completo con esta actitud materialista de mi madre. Me hace querer llorar. - Olvídalo, explicarte algo así me llevaría horas tratar de hacértelo entender.

- ¿Por quien me tomas? Soy tu mamá deberías entender un poco de respeto por eso, al menos sino quieres, hazlo por ser mayor que tu. - bajo la mirada soltando una media sonrisa triste - ¿De que te ríes?

-         De lo agotador que debe de ser tu, mamá. - me mira extrañada por mi comentario - crees que con dinero y cosas ganas el cariño de las personas, o al menos el mío, cuando en realidad solo te pido atención de tu parte bastaría solo con preguntarme mi estado de animo, salud o cualquier otra cosa. - suelto un suspiro riendo de manera incrédula - Esas... esas son pequeñas acciones que demuestra tu interés por alguien, sin necesidad de recurrir a lo material.

Ahora si le paso por un lado dejándola sin nada que decir, solamente tiene una expresión de asombro ante semejantes palabras, pero pronto reacciona pues vuelvo a escuchar sus gritos desde la planta de arriba. Me siento en mi cama a pensar en la clase de persona que se ha convertido mamá, esta llena de amargura, superstición y mucha carga negativa que hace pensar lo triste de la vida. En mis recuerdos ella sonreía a menudo desde el fondo de su corazón, no mantenía esa mueca asquerosa y repulsiva que mantiene en el presente. Yo no puedo hacer nada para traerla de vuelta, ella a decidido que esto sea de esta forma, ya me canse de tratar se convivir con mamá. Es decir, ni si quiera vivimos realmente, solo compartimos la misma casa.

Quiero llorar desahogarme en los brazos de alguien que me diga palabras de aliento, pero no tengo a nadie en estos momentos, solo soy yo y esta soledad que me invade apretándome el corazón. Un nudo que pica se incrusta en mí garganta, los ojos empiezan a picarme como si una clase de champú o jabón a caído en ellos, unos leves sollozos se salen de mi voz. Oh... en verdad voy a llorar. Mis labios comienzan a temblar no pidiendo reprimir mas, miro la palma de mis manos pálidas con toques sonrojados y... baja algo húmedo a ella. Cuando menos me doy cuenta estoy Llorando. Lágrima tras lágrima cae de mis mejillas a mis manos dejándome perpleja, el vacío de mi alma esta incrementando aun mas que libero mis tristezas, ni si quiera tomo en cuenta mis sollozos fuertes en mi habitación. La cruda y fría realidad: no le importo a mi madre. Bueno, ya lo sabía pero verlo en acción es mucho más doloroso que cualquier cosa.

Entonces algo se sacude en el bolsillo de mi pantalón haciéndome caer en la realidad, apresuró en secar mis manos con las sabanas de la cama para sujetar aquel aparato, al ver el remitente hace querer llorar aun más. Se trata de Matt. Mis sollozos e hipo se acumulan más que trato de taparlos con mi mano sin resultado alguno, pero logro minimizarlos un poco antes de contestar.

- Hola Heather, ya estoy aquí estacionado frente a tu casa pensé en tocar pero... mejor nos apresuramos. ¿No crees? - explica con su tono alegre de siempre.

- Matt... - evito sonar mi voz quebrada pero no puedo, pues al sentir la cercanía de ojos mar vuelvo a llorar.

-         ¿Heather? Oye... ¿Qué ocurre? - trato de responder pero sale unos chillidos irreconocibles para mi, estoy vacía y hueca por dentro - A ver trata de respirar y calmarte un poco ¿Vale? Voy a entrar.

La alarma de mi cabeza se enciende, no, no quiero ver a ojos mar y mamá en un mismo techo. Aun recuerdo con perfección como mira al marido de Margaret, no es nada parecido a Jhon, él solo trata de protegernos y brindarnos calor. En cambio mamá expresa con su mirada que los detesta, para ella su presencia es poquita cosa y no desea tratarlos de alguna manera. Se que Matt no es mi pareja pero viene siendo el primer chico que traigo a casa como amigo, mis otros familiares lo aceptaron con brazos abiertos pero mamá no lo hará.
Ni viviendo cien vidas lo hará.

- ¡No! - suelto un graznido de dolor - solo... solo esperame que yo bajo en seguida.

- ¿Estas segura? - pregunta de forma indecisa.

- Si... - hipo un poco - solo... solo aguarda a que baje ¿Bien?

-         No hay problema.

Guardo el aparato en mi pantalón buscando inmediatamente mis bolso para salir, al pararme en el espejo noto lo desastrosa que estoy y así pretendo ir a ver al chico que me gusta. Río amargamente en tanto limpio mi rostro, a estas alturas me importa poco mi presencia la verdad es lo menos resaltante ahora.

Salgo de mi habitación trancando con seguro, estando esa mujer en casa no me siento segura de dejarlo abierto, camino con pasos apresurados bajando las escaleras con apuro para salir de una vez de esta casa infernal. La verdad espero que mamá este en su recámara o despacho haciendo cualquier cosa, pero no, al mirar desde el recibidor noto como come con demencia algún alimento preparado por ella misma, en tanto enfoca su atención al televisor al frente suyo. Si en verdad algo raro ocurre con ella hoy, esta muy cómoda disfrutando de un día libre como si nada, cuando en realidad para ella esa palabra le produce alergia.

- ¿A donde vas? - pregunta sin mirarme.

- ¿Ahora vas a jugar al papel de madre sobré protectora? No me hagas reír. - contesto de manera cruda.

- No me evadas la pregunta, ¿A donde vas? - insiste esta vez mirandandome.

- Iré a ver a Margaret hoy va celebrarle una fiesta a Mariana, ella pidió que estuviera ahí para mi sobrina. - le digo sin una gota de emoción en mi voz.

- ¿Por que no me extraña? ¡Claro! Debido a lo muy mimada que Margaret tiene a esa pequeña, además, de tu contribuir a ello por supuesto. - recalca con mucha énfasis en sus palabras.

- ¿Sabes qué? No tengo tiempo para escucharte mamá me esperan. - anuncio ya cansada de todo esto.

- Aguarda un momento ahí, - veo como se levanta dirigiéndose hacia donde estoy - ¿Vas a irte tu sola o... alguien te llevara?

- ¿A que viene eso ahora? - pregunto extrañada pasando por un lado de ella, abriendo la puerta.

-         Heather no te me hagas la tonta conmigo hazme el favor, que estoy lo suficientemente vieja como para jugar a ese jueguito contigo - habla de manera irónica - Anda, contéstame ¿Con quien vas a ir?

Esto es el colmo de los colmos, ahora mi mamá queriendo hacerse la sobre protectora conmigo esto da ganas de reírme, pero no lo hago por lo tanto solo suspiro de manera cansada.

- Bien, voy con un amigo de la universidad y Margaret lo conoció le pareció amistoso por lo que término invitándolo. Fin de la historia. - comento con infinita hostigacion - Ahora si me permites...

- Cuando no Margaret con sus estúpidas acciones, se me hace tan cotidiano que ella te hiciera algo como esto. - suelto una carcajada muda - ¿Qué la defenderás? Porque ella te sobreprotege demasiado es lo que te ocurre, no apruebo de alguna manera que vayas a verla con... con ese chico - el tono con que lo dice parece asqueado, hace ponerme furiosa hasta los cimientos. - te ordeno quedarte en casa conmigo que soy tu madre.

-         ¡Por favor! ¿Quien fue la que dijo sobre ser una mujer ya grande? Fuiste tu mamá por lo tanto, no puedo perder mas el tiempo contigo aquí. Se me hace tarde.

Cruzó por el umbral de la puerta con enfado infinito, noto como ojos mar esta parado a un lado de su auto y al verme cambia su semblante preocupado, hasta lo veo medio sonreír, pero deja de hacerlo al notar quien vine detrás de mí. Mi madre.

- ¿Ahora si estas interesada en madurar? Por supuesto que lo estas, cuando existe un chico de por medio todas son mujeres. - se queda parada al frente de la puerta mirando a ojos mar, él por su parte retrocede con miedo - Eres tan ingenua Heather por dejarte llevar por tu hermana mayor, otro sinónimo de no ser para nada madura.

- Para de una vez, estoy cansada de todos tus comentarios llenos de odio hacia tus propios hijos. - tomo aire para calmarme un poco, haciendo una pausa en el proceso. - Ahora, me iré para dejar que tus emociones se controlen ¿Vale? No hemos parado de discutir desde que has llegado.

- ¿Como...? - no termina la frase.

-         Te veo luego, mamá.

Camino a pasos apresurados hacia Matt que se ha metido al auto, mi madre sigue sin palabras algunas pero su mirada me perfora la espalda, abro la puerta de copiloto introduciéndome dentro. La expresión de ojos mar es algo compleja pero no difícil de descifrar, esta entre asustado y emocionado, esto hace olvidar un poco la tristeza de mi alma. Le susurro que podemos irnos ya, él sale de su trance encendiendo el auto saliendo del lugar, ninguno de los dos dice palabra por un rato. Me parece bien para variar, lo único que quiero es estar así callada como una momia, la ventana esta abierta por lo que el viento me da en el rostro con fuerza; como llore hace rato al entrar en contacto con el aire me arden los ojos.

Entonces ojos mar rompe el silencio haciéndome la pregunta del millón, porque había estado llorando, en un momento quedó muda por completo si ganas de cambiar eso. Luego recuerdo esa confianza desbordada en mi aquel día que me relato lo de su ex - novia muerta, siento que le debo una explicación de todo lo que ocurre solo así romperemos mas muros entre los dos, solo así ganaremos una confianza necesaria en cualquier amistad o algo mas. Comienzo relatando mi relación con mi mamá a lo largo de estos años, cuando era pequeña éramos inseparables pues ella casi no tenia con quien dejarme, salvo a mí abuela los fines de semana.

Mi padre murió cuando era una reciente nacida por eso no contó con su presencia, él me pregunta de que exactamente falleció pero no puedo responderle porque ni yo misma se. Las únicas personas capaces de relatarme algo sobre él fueron Jhon y Margaret, pero hasta ellos les cuesta decirme las causas de su inexplicable muerte.

- ¿No te parece raro? Como si trataran de ocultarte algo relacionado con ello ¿No has averiguado por tus medios? - pregunta con curiosidad.

-         Si, pero no he encontrado nada y lo que es mas frustrante todavía, toda mi familia evade las preguntas. - comento cabizbaja.

Puede no impresionar esto pero he pensado en papá siendo una mala persona, consumiendo drogas, bebiendo e inclusive acecinado por situaciones mas ilícitas aun. Solo de esa manera podría justificar el comportamiento de mi familia, sin embargo al ver una foto de él conmigo en sus brazos descarte todo eso. Papá fue un gran hombre y no debo marchar su memoria.

Sigo relatándole a Matt como mi madre salio adelante con nosotros tres, y aunque Jhon y Margaret eran adolescentes preocupados por su por venir estaban muy encariñados conmigo, ellos abandonaron muy pronto nuestro hogar al encontrar sus parejas. Sin embargo, seguían en contacto conmigo menos con mamá, allí fue el primer paso para su transformación. El ver casarse a sus hijos muy jóvenes. Por lo tanto ella esperaba de mi alguien que diese la talla, interesada más en los estudios y el estar en casa, que estar pendiente de chicos o de fiesta en fiesta. En fin, con esas expectativas las cumplí al pie de la letra sin entender nada. Entre semana estaba en clase ocupando toda mi mente y esfuerzo en ello, con tal mamá estaba muy feliz al verme hacer todo aquello, aun así no paraba de recordar esa bella sonrisa cuando era solo una pequeña niña de cinco. Pero aprendí a notar que la vida te da golpes transformando a las personas, inclusive a mi madre.

Al llegar a la adolescencia fue peor, no estaba interesada en los estudios solo en leer y jugar videojuegos, no he sólido ser la típica niñitas superficiales siempre me ha gustado estar sola, con pocas personas al rededor que ganen me entera confianza. Por lo tanto eso a mi madre no le gustaba, para ella el mundo esta lleno de contactos que te servirán para un futuro, aun así ignore aquello simplemente sumergiéndome en mi mundo. Esa fue la época donde se sumergía en su trabajo dejándome a un lado, así que sin darme cuenta estábamos distantes la una de la otra, discutíamos por todo y nada; casi ni nos veimos tan solo los fines de semana de familia al estar todos reunidos.
Pero hasta esto desapareció.

- Por eso es que Annabeth me dijo aquel comentario, ya sabes, lo del almuerzo con tu madre y el no "pintarme" muchas expectativas - afirmo seguro, cruzando hacia otra calle.

-         Así es. - suspiro abatida.

Luego, nos sumamos en un silencio algo incomodo Matt ni si quiera quiso romperlo pues, de alguna manera, se observaba un poco consternado con esta situación. ¿Y quien no? Se supone que las madres siempre estarán con sus hijos sin importar que, así se hagan viejos y tengan igualmente sus niños. Pero mi mamá no era así ella una vez crecido lo suficiente te abandona, como aquella "cría" crecida que supuestamente eres sin importarle nada. Ni tus sentimientos o pensamientos. Aunque eso no era lo sorpresivo, es el hecho que mamá piense en solucionar todo con lo material, pienso en lo denigrante, estúpido y tonto de ese pensamiento. ¿Como llego a eso?

De pronto, noto como hemos llegado a un lote de casas grandes estilo películas del cine, ya saben, blancas, techos verde opaco, porches lujosos y jardines externos con muchas flotes. Él esposo de Margaret era una persona con mucho dinero, no solo por méritos propios, también por provenir de una de las mejores familias de toda la ciudad. Ella se había sacado la lotería con semejante hombre, era simpático, amigable y con características bastante agradables. Agregándole lo buen padre que era con Mariana. El fue en tomar la decisión de casarse y venir a vivir en este lugar, una vez enterado del embarazo de mi hermana. Sin duda un sol.

Matt miraba asombrado todo dejando de lado el ambiente tenso, entonces de una de las casas salio una joven pareja para recibir a unos pequeños, pude identificar ese corte de cabello en cualquier parte, además del acompañante a su lado. Margaret y su esposo. Nos estacionamos al frente del hogar de mi hermana, ahora que lo pensaba este auto lujoso azul rey de Matt compagina por completo aquí, me pregunto si su familia es adinerada o con buenos trabajos. Es lo seguro.
Nos bajamos del carro cerrando las puertas a nuestras espaldas, ni me si cuenta de la rapidez con la que ojos mar se coloco a mi lado, cuando me dispuse a caminar Matt me sujeto de un brazo haciéndome quedar de frente hacia él. Oh... esta mirada, esta mirada era completamente nueva para mí, no era la intensa que me succionaba el aire pero tampoco la cálida, esta era otra, más suave apaciguadle tan tierna como la piel de un bebé.
Me quede estática atrapada nuevamente en sus redes como un pez, aunque la verdad estaba embrujada a aquel azul atrayente de su mirada, pero puedo ahora asegurar que desde verlo por primera vez esto me ocurrió.

-         Heather... - susurro con un exquisito tono, helándome la piel por completo - quiero que sepas que puedes contar conmigo de ahora en adelante, se perfectamente el no poder comprenderte en esta situación, nunca me he llevado mal con mi mamá menos con papá. Sin embargo, - sujeta mi otro brazo apretándolo un poco - puedo estar allí para escucharte y brindarte mi hombro, porque... ya no tienes que llorar sola. Estaré hay para ti.

¿Y qué puedo decir? Las mariposas dormidas en mí estomago volvieron aparecer nuevamente, en esta ocasión no me sentía avergonzada mas bien era lo diferente, estaba feliz sabiendo los sentimientos del chico que me gustaba. No necesariamente de amor, pero al menos se trataba de apoyo ese que no puedes explicar, aunque aun así te llena de emociones genuinas al saber que lo posees.

- Matt... - trato de decir pero alguien me interrumpe.

-         ¡Hemo! ¡Ojos mar! - grita alguien haciéndome caer el alma al suelo, en verdad... ¡Esta mujer no aprende! - ¡Hemo! ¡Ojos mar!

Matt suelta un respingo soltándome dándose la vuelta con puro asombro, por mi parte he comenzado a temblar de pura impresión al igual que impotencia, pues sin duda alguna mi hermana Margaret quiere dejar a su hija huérfana de madre. ¡¿Hasta cuando va seguir avergonzadome?!
Como si no hubiese tenido suficiente con la abuela este fin de semana, aun lo tengo latente en mi memoria al llamarlo "el chico de los ojos como el mar", juro que ese día se me detuvo el corazón varias veces en un solo segundo. Y luego pensé, esto solamente me ocurre con mi familia nada más.  

- Así que si has venido pensé que Hemo no te invitaría, como ella es muy tímida para hacer algo parecido. - comenta ya acercándose a los dos, al mirarme un segundo la fulmino - Pero me alegro que ambos estén aquí.

- Gra... gracias, por la invitación me refiero. - dice algo nervioso Matt, al ver a Margaret.

- No te preocupes, no te preocupes ojos mar. - vuelvo a encrisparme al escucharla ella, suelta una risita maliciosa al mirarlo - ¡Oh pero que atrevida! ¿No tienes problemas con que te llame así? Es que acostumbro a tomarle cariño a los amigo de Hemo, ya vez a Anna por ejemplo.

- En lo absoluto. - responde dudoso.

-         Perfecto, pero no se queden aquí en la entrada de la casa. - nos toma por los hombros haciéndonos caminar - Te presentaré a mi familia.

El esposo de mi hermana nos observa desde la puerta con una expresión incrédula, él más que nadie conoce a la perfección a Margaret apuesto que por su mente pasan un motón de cosas, como por ejemplo la oportunidad de quitármela de encima. Al estar ya frente de él lo saludo dándole un abrazo, me pregunta como se encuentra mi salud pues se entero lo ocurrido la última vez y lamenta no poder ir a verme, le sonrió de forma amable restándole importancia al problema agregándole que estoy bien. El sonríe diciendo que se alegra.

- Cariño quiero presentarte a Matthew Morris, es un gran amigo de nuestra Hemo, ojos mar el es mi esposo Drenk Williams. - los presento con entusiasmo.

- Un gusto. - recibió la mano de ojos mar mi cuñado.

-         El gusto es mío. - la estrechó seriamente Matt.

Ahora que los miraba bien de cerca ellos poseían un aura familiar, como ver una especie de ojos mar del futuro pues los contornos de su rostro era similar. Aunque Drenk tenía los ojos azul cielo un tono más oscuro que Matt, poseían la misma estatura y hombros anchos, manos de pianista pero su cabello eran distintos, mi cuñado lo tenía rubio ceniza un poco ondulado.
Conclusión.
Margaret y yo tenemos los mismos gustos.

-         ¡Tía Heather! - escuche una voz infantil desde el interior.

Al voltear sentí el impacto de un pequeño cuerpo abrazando mis piernas, sonreí con mucha alegría al ver ese par de ojos castaños verdosos al igual que su madre. Era mi sobrina Mariana. La sujete entre mis brazos saludándola feliz de verla, ella era tan delicada como una flor pero fuerte como la mala hierva, con su vestido de lunares parecía una princesa sacada de un cuento de hadas sobre todo con ese cintillo de flores, le comente lo muy hermosa que estaba hoy y ella sonrió con mejillas llenas de rubor. Mariana también estaba feliz de verme.

- Mamá me dijo que vendrías pero no le creí, porque como habías estado enfermita pensé... pensé que la tía Hemo estaría en casa en su camita. - bajo la mirada triste.

- Bueno pues así no fue ¿Sabes que? La tía Hemo es MUY fuerte, ella no se deja vencer por una enfermedad, no señor. - ella río contenta cambiando su semblante. - Ahora, cuéntame ¿Como esta tu medio cumpleaños?

- ¡Súper mega genial! - enfatizó sus palabras alzando sus brazos, entonces se quedo mirando atrás de mi, volteé mirando hacia su dirección de la mirada - ¿Quien es él?

-         Oh, que descortés - se excuso con una voz refinada ojos mar - Soy Matt un amigo de tu tía.

La niña se le quedo mirando por un rato a ojos mar, como si quisiera descubrir algo detrás de esa fachada elegante de mi amigo. Sus padres se miraron entre sí un poco extrañado del comportamiento de su pequeña, Mariana era de las niñas que se amiga de inmediato con personas con auras buenas. Y crean Matt sin duda es una de esas.

- ¡Ya se! - exclamó la pequeña sobre saltando a todos - ¡Eres el príncipe de mi tía Hemo!

- ¡¿Qué?! - exclame avergonzada y ya roja, Margaret y Drenk se quedaron mudos.

- No, no lo creo... mas bien soy... soy... - ojos mar trataba de explicar buscando las palabras, sorpresivamente muy tranquilo - ¡Soy su fiel caballero de elegante armadura!  

- ¿Caballero? - movió su cabeza a un lado sin entender nada. - El título de príncipe es mucho para mi, ya que tu tía es una princesa y yo simplemente su amigo es normal verme como caballero. - explicaba Matt, por mi parte me sobresalto el corazón al escucharle decirme "princesa" ¿En verdad me lo dijo? ¿No lo imagine? - Nosotros los caballeros le somos fieles a nuestras princesas, nunca, pero nunca la desobedecemos en cualquier orden.

- ¡Como su fiel sirviente! - dijo con sinceridad la niña.

-         Si... algo así. - se rindió al final ojos Mar.

Luego de eso, alguien llamo a la pequeña desde el interior ella se bajo de mis brazos corriendo al interior, sus padres quedando impresionados por tal acontecimiento de hace poco, nos invitaron hacia el interior de la casa ya sin mas preámbulos. El hogar de mi hermana era increíblemente grande, el recibidor nos conducía a un vestíbulo adornado de estantes, donde se percibía varias fotos de la familia, si, hasta algunas mías cosa que me avergonzaba pues las expuestas allí era de adolescente. Ojos mar le presto a una muy particular, era una muy antigua mía cargando a Mariana de brazos sentada en el jardín de esta misma casa, ambas sonreíamos con el sol pegando en nuestros rostros. Si. Lo recuerdo muy bien, ese día mi sobrina dijo por primera vez mi nombre por eso esa expresión de felicidad.
Margaret al notar que Matt se le quedaba mirando con interés la foto alejado de los demás, sonrió socarronamente diciendo a todo pulmón que si le gustaba mucho esa imagen le daría una copia, los dos soltamos un respingo de la impresión en tanto ojos mar le mencionaba apenado que eso no era necesario. Sin embargo, Margaret con su costumbre comportamiento siguió insistiendo con ello, de todas maneras se la daría cuando tuviese la oportunidad, quisiera o no.

Mas tarde nos encontrábamos en el amplio jardín de la casa de mi hermana donde niños corrían por todas partes, Matt estaba sentado a un lado de mi muy silencioso observando a los infantes, desde que llegamos no ha dicho palabra alguna y eso me inquieta mucho. ¿Será que se arrepintió de venir? Puede ser posible, es decir ¿Quien querría estar en una fiesta de niños? Horita podría estar en cualquier lugar si pudiese, pero no, esta estancado aquí porque yo se lo he pedido. Además de mí indecorosa hermana mayor.

-         ¿Alguna vez has pensado en el futuro? - dijo él rompiendo el silencio, voltee a mirarlo impresionada de tal tema - ¿Lo has hecho?

Una de las cosas que me gustaban de ojos mar era esa capacidad de colocar en la mesa temas para hablar, aunque claro esto no tenía absolutamente nada que ver con los acontecimientos recientes, esto hacia crecer mas interés en él era parte del enigma que lo envolvía.

- Si te soy sincera... casi no, es decir, - voltee a mirarlo directamente a sus ojos mar - desde siempre mí vida giraba a los libros y videojuegos ellos siempre han sido mi escape de la realidad, ya sabes... por mis problemas familiares. ¿Acaso tu si?

- Si. - respondió, volteando su rostro observando los niños correr - Tenía una vida planeada dentro de mi cabeza lista para hacerla, seria un gran publicista por lo tanto trabajaría en la mayor empresa de publicidad, - soltó un suspiro combinado con una sonrisa tristona - me casaría y tendría tres niños. Poco importaba quien fuera primero, si niño o niña, con tal serian hijos míos. - luego hizo una pausa volviendo a mirarme, pero se me detuvo el corazón por un segundo. Yo, yo recordaba esa mirada era la de aquella ocasión. Cuando miro interactuar a Annabeth y Alex. - Pero comprendí algo inmediatamente al notar que eso no se haría realidad.

- ¿Qué? - pregunte con un tono apagado.

-         "El mundo no es una fabrica de conceder deseos" - una ola de tristeza golpeo con dolor mi estomago, como si con esas palabras me transmitiera algo brutal para él. No poder cumplir eso con la persona indicada. - Y es cierto, al menos ya lo comprobé de una forma dura.

Inmediatamente se que perfectamente esta haciendo referencia a su novia muerta, a lo que me hace sentir una idiota completa, Matt aun la amaba para él es imposible estar con otra personas de esa manera. ¿Entonces que fue todo lo experimentado hasta hora? Nunca creí en los hombres que se dejaban llevar por el momento, aunque esto puede ser el caso con ojos mar. Al menos que, que de alguna forma se sintiera atraído por mi, cosa que me parece idiota, descabellada y fuera de contexto.
Creía más lo del dejarse llevar.

- ¿Quisiste todo esto con tu anterior novia? ¿La...? - trague saliva nerviosa, no podía correr hacia atrás él esta dispuesto a responder mis preguntas. Debido a lo de conocernos mejor - ¿La que falleció?

- Así es... - respondió soltando un suspiro - Aunque Annie no le parecía muy bien lo de tener niños, cosa que me hizo pensar algunas cosas. - el me miro por un segundo con ojos pensativos - ¿A ti te gustaría tener niños?

- Bueno... yo... - sin saberlo comencé a tartamudear.

-         ¡Tía Hemo! ¡Caballero Matt! - me interrumpió una pequeña voz conocida. - ¡Por aquí!

Corriendo hacia nosotros enérgicamente venia Mariana con unos amiguitos, esto hizo dejar de lado aquella aura rara que hace un momento estaba encima de nosotros. Me sentí aliviada.

- Matt le estaba diciendo a mi amiga Oriana que tú dijiste ser caballero de mi tía Hemo, pero ella no me cree. - coloco una posee igual que su madre, las dos manos en la cintura - Dile que es verdad.

- Oh, escucha ¿Oriana? - la otra niña asintió - Lo que ha dicho tu amiga es verdad, yo soy un leal caballero de la princesa Heather y no la abandonó por nada.

- ¿Eres su novio? - pregunto sin rodeos un pequeño de ojos saltones negros, yo me atragante con una bebida y ojos mar se exalto sin poder evitarlo.  

- ¡Qué no! - protestó mi sobrina - si fuese su novio fuese el príncipe Matt y no caballero ¿Entiendes? Los caballeros son fieles sirvientes.

- Sigo diciendo que es raro - repuso el infante - porque yo he leído cuentos de caballeros y existen algunos que se quedan con algunas princesas, caballero no tiene nada que ver con sirviente.

Y así fue como los pequeños se colocaron a discutir quien tenia la razón, Mariana era la que mas elevaba su voz para exponer su opinión, en definitiva tenia una excelente determinación para hacer las cosas. Un día cuando estuviera grande, estaría sin duda alguna orgullosa de ella. De pronto, al plantearme ese pensamiento un escalofrío recorrió todo mi cuerpo como un aviso, premonición para ser exactos. En eso quise reírme allí mismo, eso es completamente ridículo porque ese tipo de cosas no existen pues obviamente vería a Mariana crecer.

- ¡No importa de todas formas! - exclamó ya exasperada la pequeña - Matt por ser caballero o amigo de mi tía lo forma de alguna manera parte de mi familia, si quiero ¡Hasta tio puedo llamarlo!

- ¿Cómo? - sujete a la niña entre mis manos haciéndola mirarme, ella no tenia una pizca de arrepentimiento en su cara. Típico de su mamá - ¿Qué has dicho Mariana?

- ¿Puedo llamar a Matt tío sin necesidad de ser tu novio? - pregunto de forma inocente, yo quede estática sin entender ¡No reaccionas de esa manera a alguien que apenas conoces! - Es que tía Heather parece llevarse muy bien con él y él igual, me transmite mucha confianza.

-         Gracias princesa Mariana, puedes llamarme como tu desees no le veo el problema. - poso una mano en su cabeza, acariciando sus cabellos.

 En eso un chiquillo halo de su sudadera azul para llamar su atención, el niño le pidió con mucha valentía que se uniera a un juego con otros niños, ojos mar me miro impresionado pero sin tener ni idea de que hacer. Por eso, lo anime para que fuese sin ningún problema con ellos. Entonces yo me quede sentada en el mismo lugar mirando como el chico que me gustaba jugaba con otros niños, mantenía dibujada una sonrisa ancha haciendo sobresaltar mi corazón, ojos mar parecía estar feliz libre consigo mismo al igual que hace unas semanas.
Sin embargo, al escuchar de su novia difunta hacia caer en el una sombra oscura, como si ese doloroso pasado lo agarrara fuerte de los pies impidiendo dejarlo caminar. Yo mas que nadie deseaba la felicidad de ojos mar, el permanecer esa sonrisa de niño en navidad al recibir un asombroso regalo, es mas, me estaba proponiendo a mi misma sea como sea y de la manera que fuera, hacer que Matt fuese feliz en esta vida.

- ¿Observando al que será el padre de tus hijos? - una voz me hizo sobresaltar. Margaret.

- ¡¿Qué rayos estas diciendo?! - exclame dándome la vuelta, viendo que mi hermana no estaba sola - ¿Ada?

- Hola tia Heather - me saludo la niña, soltando la mano de Margaret para correr hacia mí.

- No me mires así, - dijo Margaret en tanto abrazaba a la niña y la sentaba en mis piernas - Jhon a venido a dejarla a ella porque los niños tienen practica de fútbol, en pocas palabras, ni idea tenia de este acontecimiento.

- Sabes perfectamente porque te miro así. - comento aun enfocando mi mirada en ella - En cuanto a Ada, no me importa echarle un ojo mientras este aquí.

-         ¡Perfecto! Voy a atender a otros invitados. - anuncia entusiasmada retirándose del lugar.

Quedamos solas Ada y yo en la mesa, ojos mar aun corretea junto a otros niños del lugar haciéndolo gritar y reír de la emoción. Suelto un suspiro, mi sobrina voltea a mirarme con esa característica peculiar suya muy similar a la de su padre, ella me llama tratando de enfocar toda mi atención para si sola. Comienzo relatándome como se entero de la fiesta de su prima Mariana, pues la niña escucho a sus padres hablando sobre esto para definirlo mas claro, a su mamá, por lo tanto le pidió a ella para poder venir a verme y estar un buen rato conmigo. Porque sin duda yo era la que mejor la entendía.
Me quede completamente en silencio pues eso no lo escuchas todos los días, esta niña podría solo tener nueve pero poseía una gran capacidad para entablar cosas, tal vez ella mencionaba eso por el simple hecho de yo pasar algo similar a su situación. Si. Era la idónea para darle consejos. Por lo tanto, eso aun no había cambiado pero cambiaría sin dudar pues Ada tendría un amigo.

Pronto noto como ojos mar se acerca a nosotras con unos niños impidiendo su caminar, pues lleva a uno en su espalda montado sujetando su cuello para no caerse y otro en una de sus piernas imitando a un koala. Sueltan carcajadas divertidos haciendo estremecer mi corazón, Matt en verdad seria un excelente padre tal y como lo deseo en el pasado, y yo quiero estar para verlo.

Así que... esa pregunta no contestada hace unos momentos atrás por la interrupción, vuelve como una marea fuerte sobre la costa para una tormenta. « ¿A ti te gustaría tener niños? »

- Si - él para de reír mirándome con ojos abiertos, yo estoy sonriendo ampliamente - A mi si me encantaría tener niños.

- Hemo... - pronuncia mi nombre con un toque de dulzura combinado con asombro. - En verdad...

-         ¿Quien es él? - una pequeña voz proveniente de mi regazo lo detiene.

Matt ayuda a los otros niños pegados a él a bajarlo de su espalda y levantarlos del suelo, mandándolos a reunirse con los demás unos metros mas lejos de nosotros. Entonces Ada y Matt conectan sus miradas con intensidad, pueden llamarme loca si quieren pero sentí al verlos una increíble conexión entre ambos, parecido a algo que tarde o temprano conocerías aunque no quisieras. Ada es una niña muy perspicaz, segura de si misma, al igual que poseedora de una seriedad calmada parecida a su padre, mi hermano, sin embargo alberga la sensibilidad característica de su madre es por eso que le cuesta ocultar lo mucho de la gravedad sobre no tener amigos.

Ahora frente a ojos mar le hacia sentir de alguna manera rara, pero con ciencia exacta no sabia como definirlo.

- Ada el es Matt un amigo de la universidad. - lo señale sonriendo con simpleza - Matt ella es una de los tres hijos de mi hermano mayor Jhon, Ada.

- Mucho gusto, Ada. - se agacho colocando una rodilla en el piso y otra apoyado su brazo, con el otro lo extendió a mi sobrina. - soy Matt.

-         Si, mucho gusto. - contesto con voz neutral, recibiendo la mano de mi amigo.

Los quede mirando un segundo, era impresionante como ojos mar trataba con sumo cuidado a mi sobrina Ada era de forma diferente, no parecido a Mariana sino como iguales nada de ese tono meloso dulzón. Por otro lado Ada, lo trataba de descifrar con esos ojos inexpresivos suyos al igual que Jhon.

-         ¡Tío Matt! - un llamado los hizo separar, volviendo a la realidad - ¡Tío Matt por aquí!

Mariana volvía corriendo con su melena castaña al viento sonriendo y moviendo una de sus pequeñas manos hacia nuestra dirección, Matt se levanto del suelo dándole frente al infante que parecía bastante animada por algo.

- ¿Tío Matt? - pregunta algo extrañada Ada.

- Tío... ¡Oh! También ha venido mi prima Ada - enfocó su mirada castaña en la otra niña olvidando a ojos mar - ¡Pensé que no vendrías!

- Felicidades Mariana - se bajo de mi regazo la pequeña, sonriéndole de manera angelical a su prima en tanto la abrazaba. - por nada en el mundo me perdería tu medio cumpleaños.

- Gracias, por venir y por no ignorar la invitación. - sujeto sus hombros imitando su mueca, luego volvió a fijar su mirada en ojos mar - ¡Oh! Tío Matt algunos chicos me pidieron que volvieses a jugar con ellos.

- Aguarda... ¿Por qué le dices Tío Matt? - pregunta confundida la niña.

- Yo le pregunte si podía llamarlo así y él me dijo que no había problema. - explica sin gracia encogiéndome de hombros - ¡Claro! Ada tengo que mostrarte una cosa muy importante.

-         Bien. - dice aun no muy convencida de lo anterior.

Mariana antes de retirarse hace unas señas a ojos mar para que se una con los chicos con quien jugaba, sin embargo él menea su cabeza alegando querer descansar un rato bebiendo un refresco en la mesa. Por lo tanto la niña hace un puchero tierno dándose la vuelta para a si desaparecer. Entonces no tenido nada mas que hacer imito a mi amigo sentándome enfocándome en vigilar a mis sobrinas, desde que nació Mariana para Ada fue como tener otra hermana muy parecido a mi relación con Albert, ella la ayuda en cualquier cosa, apoya incondicionalmente e inclusive la protege de los gustos de si misma.
En verdad son muy buenas la una con la otra.

- Ada es una niña muy madura para su edad. - comenta, sacándome de mis pensamientos.

- Si… tienes razón, aunque, eso puede ser un problema. - digo un poco afligida.

- ¿A qué te refieres? - enfoca su mirada hacia mi.

- Mmm… en la escuela no tiene amigos - suelto un poco incomoda, pero ojos mar no parece impresionado o algo. Por lo tanto prosigo. - Ada, ella… tiene unos gustos bastante peculiares.

-         ¿Qué tipo de gustos? - pregunta con eje de curiosidad. - Ella es del tipo que no le gustan los cuentos de hadas antes de dormir, más bien prefiere las historias de terror. - confieso un poco incomoda - Aun mas… los que contengan mucha sangre, y eso le a traído bastante problemas.

Nos quedamos en silencio unos momentos, me sentía un poco extraña contando algo que claramente era bastante delicado, Matt no trato de romper el silencio y eso me pareció muy bien. Aunque este falta de hablar se sentía incomodo.

Entonces, escuche una risa ronca proveniente de mi lado haciéndome correrme hacia atrás ¿Qué significaba esto? Ante mis ojos mar reía muy divertido tratando de ocultarlo bajo su puño.

- ¡Hemo! No hagas esa cara para contarme algo tan normal como eso. - hizo una pausa para hablarme y luego seguir riendo.

- ¿A qué te refieres? - pregunto confundida.

- Qué Ada es una niña extraordinaria y nada ni nadie puede decir lo contrario, los gustos de una persona no definen lo que son sino su actitud hacia la personas. - comento con un toque de dulzura en su voz mientras tomaba mi mano - Y aquel que no quiera hacer su amigo… ¡Pues se lo pierden! Ya llegara alguien que realmente la entienda.

-         Gracias, Matt.

¿Y qué más puedo pedir? Matt es el chico que podría tener a cualquier chica bajo sus pies, solo basta mirarlo a sus ojos azul tan cristalinos como mar en calma ellos mismo, te arrastran hacia él sin poder soltarse aunque quisieras hacerlo. Pero si me preguntan sobre que tan puro es el espejo del alma de Matt, diría que es el más puro y transparente de todos.

Mas tarde, la fiesta esta a punto de llegar a su final ojos mar volvió a jugar con los niños que sin descanso lo llamaban, en tanto yo me encontraba con unas niñas armando una corona de florcillas con mucha dedicación. Sentía las miradas de las pequeñas sobre mí con mucha curiosidad, sonreía con dulzura cuando una niña me dio una idea sobre colocarle otro color a la corona de flores. Entonces sentí un choque eléctrico por todo mi cuerpo, una mirada, pero no cualquier mirada era Matt a unos cuantos metros de nosotros.
Tenia una expresión bastante interesante en su rostro, parecía impresionado por algo pues tenia sus muy abiertos con un brillo único, aun tenia a dos niños sobre su espalda como si el fuese una gran montaña y los pequeños unos escaladores. Fue en ese instante que caí en cuenta en algo, nosotros parecíamos como si fuésemos los padres de estos niños, inmediatamente voltee hacia donde se encontraban las niñas enfocándome en terminar de hacer la corona. Pero no puedo.
Estoy tan nerviosa que mis manos me tiemblan como una gelatina, equivocándome por lo mínimo dos veces seguidas en mi trenzado, una pequeña me llama la atención debido a mi actitud extraña parecida a una princesa en apuros. Suelto un respingo colocándome colorada, escucho a lo lejos a los niños pidiendo la atención para ellos y el dejar de mirar a nuestro sitio. Ellos quieren seguir jugando.

 Al momento de partir el pastel todos estamos reunidos en el centro del jardín donde se encuentra un mesón con un mantel blanco, los niños lo rodean hablando lo felices que están de por fin comer el tan ansiado pastel. Margaret y Mariana se encuentra en el centro de la mesa, mi cuñado la observaba desde un costado de ellas con una mueca graciosa en su rostro. ¿Y yo? Pues estaba al otro extremo de ellos con Matt y Ada quienes miraban con curiosidad el pastel de dos pisos con glaseado blanco, encima tenia como lluvia pequeños trozos de chocolates de colores acompañando a una enorme princesa de vestido elegante rosa. Esto no era un cumpleaños, aunque mantenía la esencia de uno por lo tanto cantaron la celebre canción de uno, en esta ocasión le cambiaron el "Feliz cumpleaños" por un "Feliz medio cumpleaños" y así mi pequeña sobrina corto la pequeña rebanada con ayuda de su madre.
No recordaba desde hace mucho no me divertía como lo hice esa tarde/noche, pues me sentía como en casa al lado de la pequeña familia de mi hermana, jugando, bailando con niños a mi alrededor y esos ojos mar que no se apartaban de mi por nada en el mundo.

Ahora sentada tranquilamente con Ada en mí regazo, en tanto Matt junto con Margaret y su esposo despedían a los niños que sus padres recogían para ir a casa se me venían muchas cosas a la mente; la primera era mi madre. Si. Podríamos a ver discutido hoy y el venir a esta casa con ojos mar me hizo bien, mucho bien por cierto, pero la imagen de ella venía a mi mente por ratos robándome la felicidad del momento. La segunda cosa era Matt, hoy sin duda rompimos juntos una barrera que nos separaba, conocía un poco mas de él con respecto al pasado y sus sueños frustrados, sueños que de alguna manera sobre encogieron mis sentimientos por su corazón roto. Me pregunto sobre "Annie" ¿Como sería con ojos mar? Aun mas que todo ¿Como seria su personalidad? Si parafraseo a ciegas diría que sin duda fue calmada, no me imagino a Matt con alguien escandaloso o vivaracho como Annabeth, mi amigo sin duda no compagina con una mujer de semejante calibre. En realidad seria lo contrario, reservadas, alegres sin caer en la exageración, optimistas y de buen corazón ¡Qué se yo! Hasta una de aspecto neutral a su lado no se vería tan mal.

- Tía Heather, - la voz de Ada me trae a la realidad - ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Claro, adelante cariño. - sonrió al pesar que ella no puede verme.

-         ¿Te gusta Matt? - suelta sin vacilar.

¿Qué? Es lo primero en cruzar mi mente como una bala, posiblemente me encuentre en blanco al igual que un papel o pueda querer desaparecer junto al viento. No tengo tiempo de reaccionar ante semejante pregunta, mi sobrina Ada me ha dejado fuera de combate ella ha tirado la peor de las armas hacia su pobre tía, convirtiéndola en arena que se desliza junto al aire de esta fría noche.

La infante deja mi regazo para enfrentarme dándome la cara, al mirarla a los ojos verdes con toque avellana como los de su madre me recuerda a Jhon, quien es muy meticuloso para cualquier asunto correspondiente a la familia.
Ada es igual.

-         Tía, si piensas que le diré a papá o mamá sobre esto, te equivocas. - parpadeo varias veces impresionada del tono de su voz, es neutra pero segura de si misma ¿Como es posible? - Eres la persona que mas me comprende, bajo ninguna circunstancia trataría de romper algo tan valioso como eso.

Y… vuelvo a quedar en blanco, esta pequeña es sin duda un ser extraordinario tal y como dijo ojos mar, me parece increíble su percepción para comprender las cosas con tan solo verlas una vez, Ada no es una niña con quien puedas tratar a la ligera por eso Matt se le presento de esa manera. Y esta es una de las otras razones por la que aun tiene amigos.
Por lo tanto, agarro una bocanada de aire sujetando los hombros de la pequeña que no se inmuta, se que no debo tomarla a la ligera pero sigue siendo una niña e hija de Jhon que son de armas a tomar.

- Ada ¿Como llegaste a esa conclusión? - pregunto con cautela.

- Cuando la Tía Hemo lo mira parece más relajada, su semblante cambia de forma increíble como si estuvieras observando frente a tus ojos la mejor creación del hombre. - explica con tranquilidad, haciéndome latir el corazón con fuerza pues, nunca imagine que transmitía esa aura rara. - Es por eso que pensé aquello.

- Ada… tú en verdad eres increíble. - confieso conmovida, ella abre los ojos asombrada y noto un peculiar brillo en ellos. Aprovechando eso, la acercó a mi cuerpo abrazándola. - Si, tienes razón, me gusta Matt.

- Entonces… - me separo de ella, acariciando su azabache cabello - ¿Serás su novia?

- Eso, eso aun no se sabe porque para salir con alguien primero debes conocerlo. - explico tranquilamente.

-         Entiendo… - dijo algo pensativa.  

En ese momento noto a lo lejos acercarse Matt dejando atrás a mi hermana y su esposo, sonrió sintiendo una explosión de gran magnitud dentro de mi, cuando ojos mar esta cerca el cuerpo reacciona de una manera que jamás podré entender. Es como si sintiera la presencia del otro y por eso desea su cercanía, su tacto, para poder calmase un poco.

- ¿Qué hacen? - imita mi mueca, sonriendo hacia mi dirección con la mirada curiosa de Ada.

- Conversando, pero aquí alguien parecía muy animado despidiendo a niños. - le digo, mandándole una mirada acusadora.

- No lo creo. - ríe con un poco de nerviosismo - Al parecer esos niños se han encariñado un poco conmigo.

- Serás un buen padre. - le confieso sin una gota de vergüenza, él abre los ojos a par sorprendido.

-         ¿Eso crees? - asiento con la cabeza - Bueno, al parecer yo no fui el único que se llevo el bien con los niños, también serás una gran madre Heather.

Sin saber porque me avergüenzo bajando la mirada al suelo, la mirada de Matt me penetra hasta el alma pues es igual a aquella del día en clases de matemáticas, es como si me robase el aire con cada segundo que pasa. Mi cuerpo vuelve a sentirse inquieto parecido a cuando pasas mucho tiempo bajo el sol, mi piel arde y eso raro porque Matt no ha tocado ni un centímetro solo me mira.

- ¡Oh! Ahí están. - alzo la mirada encontrándome con mi escandalosa hermana. - Jhon y Melisa acaban de llamar, llegamos a un acuerdo para que te quedaras hoy en casa.

- ¿Mamá y papá me dejaron? - pregunto incrédula.

- Así es, pero no te preocupes por las clases Melisa vendrá temprano a prepararte y llevarte. - sigue diciendo mi hermana.

-         Yo... - muerde su labio insegura apretando sus puños sobre su falda - ¿No puedo irme con la Tía Hemo?

Oh, Oh no, no.

Margaret me mira por un segundo notando la tensión en mis hombros, ojos mar se acerca a mi tomando mi hombro susurrándome si me encuentro bien, él mas que nadie ahora entiende lo ocurrido esta tarde en mi casa con una persona peculiar.

- A ver, Ada. - trata de hablar aun observándonos a Matt y a mi. - En casa de Tía Heather esta la abuela Amelia y debes conocer como es ella, ¿La conoces? - pregunta, la niña asiente frunciendo un poco el ceño. - Por lo tanto, ella no puede cuidar de ti y agregándole que tu papá se enojaría por ello. ¿Comprendes?

- Si, lo comprendo. - esta de acuerdo con un poco de enojo.

-         Bien.

Un rato después me he despedido de todos por lo tanto entro al auto de ojos mar, en un segundo él esta aun lado mío arrancando el carro así marchándonos de una vez. El único sonido que se escucha es del motor ronroneando suavemente funcionando, noto como Matt esta concentrado en mirar al frente conduciendo a mi casa, esto hace desviar mi mirada a la fría noche en la que se convirtió este día.

El oscuro cielo esta sobre nosotros como una larga manta negra acompañada de unos pequeños puntos brillantes, como diamantes preciosos adornando por doquier haciendo viajar mi mente al pasado. En mi infancia era noches como esta cuando Albert y yo subíamos al ático para observar las constelaciones, habíamos sacado un telescopio del sótano de la casa de nuestros abuelos para así apreciar mejor el infinito, la cosa era que nadie sabía aquello salvo nosotros. O al menos pensamos eso. Pues en una noche llego el abuelo asustándonos, nuestros jóvenes corazones sufrieron una conmoción al verlo, sin embargo él anciano solo reía de forma vivaracha confesando conocer nuestro secreto solo quería saber hasta donde llegaríamos con eso. Agrego no contarle nada a la abuela ella si no reaccionaria como él, de saber que el ático fue profanado por nosotros dos le daría algo y ni contar sobre tomar prestado el telescopio.

Pero hubo algo que jamas se me olvidara, el abuelo en tanto miraba las estrellas comento una frase « Romántico ¿No creen? » como Albert y yo solo teníamos aproximadamente la misma edad que Ada, no comprendimos nada pero el agrego algo al notar nuestros semblantes desencajados. « Cuando crezcan y tengan a alguien a quienes quieran mucho, mas de los que sus pobres corazones puedan soportar, cada vez que miren el cielo lo encontraran pequeño, diminuto si esa persona no esta. Pero de ser lo contrario, lo hallaran maravilloso y con ganas de perderse en él con ellos. » En esa época no tomaba las palabras de un viejo bromista como mi abuelo en serio, pero, viéndolo ahora junto con Matt comprendía perfectamente aquello.

Este ancho e infinito cielo no tiene sentido recorrerlo si Matt no sostiene mi mano, solo con él y nadie mas que él seria interesante hacerlo. Ojos mar le da sentido a mi existir también a cada latir de este corazón, puede… puede que en estos momentos siga amando a "Annie" de hecho no puedo culparlo por hacerlo, desconozco cuanto tiempo estuvieron juntos pero por el semblante nostálgico que hace al nombrarla, es seguro bastante. Así que, me esforzare al máximo para hacer que me llegue querer a mi, por lo menos un poco, no pido que lo haga aun mas de lo que sintió por ella pero estoy segura de algo. Matt será feliz.

Llegamos a mi casa, ojos mar se estaciona al frente apagando el motor del auto en tanto abro la puerta saliendo para caminar hacia la casa, mi amigo imita mis movimientos colocándose a un lado sin decir o agregar nada, solo mantiene ese semblante sereno. Cuando estamos al frente de la puerta dejamos de caminar, Matt cambia su postura a una algo incómoda y nerviosa, por lo que me limito a sonreír con simpleza llamando un poco su atención.

- Gracias por traerme a casa de vuelta. - digo yo con calma.

-         En realidad debería agradecerte soy yo, - confiesa un poco apenado, pero sujeta una de mis manos. - hoy me la he pasado muy bien con tu familia. Gracias.

Mis mejillas se enciende como un arbolito de navidad, así que suelto un gran cantidad de aire por la boca tratando de calmar una risita nerviosa, paso una mano por mi mechón de cabello que quiero acomodar detrás de mi oreja pero algo lo detiene. Al alzar la mirada noto lo cerca que tengo a ojos mar de mi, su cercanía me abruma sintiendo una corriente en su toque como en mi corazón, ahora no puedo decir que hay mariposas en mi estomago ¡Qué va! Lo que habitan allí son abejas africanas acecinas. De un movimiento rápido Matt me aprisiona entre sus calurosos brazos, al ser mas alto que yo mi cara se ve atrapada en su pecho que emite un olor agradable y masculino, es como aquella vez en la cafetería el no querer separarme de él nunca y quedarme para siempre bajo su cuidado. Todo es lo mismo.
¿Cuanto ha pasado desde que estamos así? ¿En que momento cerré los ojos y le devolví el abrazo? No lo se pero estoy tan cómoda que lo demás me importa poco, pero se que debo volver a la realidad donde mi mamá me espera en esa casa con sus groserías habituales, al igual que sus desplantes. Aunque eso ahora no debe de importarme, ya que Matt prometió estar conmigo desde aquí en adelante. No estoy sola.

- Debería entrar… - susurro con hilo de voz, ojos mar suelta un ruido de desacuerdo medio riendo. - en verdad debería.

- Lo se, lo se. - no se si lo repite para convencerse a sí mismo o a mi, pero no afloja su agarre.

- Matt… - suplico, pero me aprieto más contra él para que no me suelte.

- Solo… solo un poco mas. - respira el olor de mi pelo, también apretándome.

Y en ese preciso momento algo comienza a sacudirse en el bolsillo de mi pantalón, ambos rezongamos separándonos en tanto saco el maldito aparato infernal, abro los ojos a par al ver el remitente. Mi madre.

“Deja de estar tonteando con ese chico y entre de una buena vez, estas empezando a avergonzarme con los vecinos y no quiero chismes. "

Suelto un bufido divertida de con el contenido del mensaje, mí mamá es tan graciosa cuando juega al papel de "cuido a mis retoños" pero no tiene ningún efecto en mí. Ya no.

- ¿Tu mamá? - pregunta, yo asiento suspirando y metiendo el teléfono en mi bolsillo - entonces si deberías entrar.

- Si, nos vemos mañana en clase. - me despido.

-         Claro.

No se si fue descuido mío o Matt es muy rápido pero, no me doy cuenta cuando se acerca mucho a mi rostro casi robando mi aire, y así posar sus labios en uno de mis pómulos ya rojos supongo por el brusco movimiento. Así besándolo.
Respira nuevamente cerca, muy cerca de mí haciendo despertar a mi corazón que parece un tambor sobre mi pecho.

- Adiós, Heather.

Y se marcha dejándome parada ahí en la nada, con los sentimientos descontrolados y un cuerpo con los nervios hecho trizas porque no me responden, solo noto como mi piel arde como un carbón en braza.

¿Qué...? ¡¿Qué esta haciendo este chico conmigo?! Porque no lo entiendo, la verdad no lo entiendo y esto hace colocarme aun más loca de lo que ya estoy. Matt… Matt es un demonio vestido de ángel, que esta llevándome a un lugar en donde jamás he estado
¿Y lo peor?
Eso me gusta.