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" Realmente quiero amar a alguien, realmente quiero bailar hasta terminar la noche "
Maroon 5 "Love Somebody".
Era viernes, malditasea hoy era viernes y solo quería hacer una cosa, huir. Imposible eso era meramente imposible tratándose de mi, y bueno, de la persona de quien trataba de huir no se le escapaba nada.
Si. Se trataba de mi amiga Annabeth.
Desde hace una semana estaba planeando esta salida al club nuevo de la ciudad, estaba que caminaba por las paredes de la emoción debido de salir con nosotros, Alex la calmaba un poco pero terminaba por volver a chillar al igual que una niña cuando ve una muñeca a su medida.
Quería evitar a toda costa el tema del que yo iría a esa salida, y es que no tenia otra opción ya había dado mi palabra, o mas bien ella aseguró mí asistencia obligatoria en el club. Tarde para hecharme para atrás.
¿Cual era el problema? Fácil, mi madre. Desde que me vio con ojos mar la noche del medio cumpleaños de mi sobrina Mariana no para el acoso, de hecho, toda esta semana se la ha pasado en la casa descansando. Cosa rara. He estado tentada a preguntarle si algo ocurrió con su trabajo pero no lo hago, desde aquella discusión trato de todo lo posible por no prestarle atención a su presencia en casa, con tal no es como que ambas tengamos muchos temas de conversación a la hora de la mesa.
Hable con Jhon y Margaret sobre lo ocurrido el martes, a mis hermanos no les gusto mucho la actitud de nuestra madre para conmigo, Margaret contribuyo comentando que no debía de aguantarme las groserías de mamá mucho menos sus desplantes, por lo tanto debía de darme mi lugar. En cambio Jhon, propuso el quedarme unos días en casa hasta que mamá volviese a su rutina diaria, pero tuve que declinar a esa bella oferta pensé en irme de casa seria a vivar mas el fuego, por lo cual estaría volviendo peor las cosas. Mejor dejar la situación tal y como esta.
Algo inrrumpe en mi cuarto con una fuerza descomunal haciendome sentarme en la cama asustada, unos ojos miel me miran con reproche diciendome muchas cosas que quiero ignorar. Si. Se trata de mi madre Amelia Mcqueen.
— ¿Has visto la hora? Llegaras tarde a clases — comenta con reproche en su voz, haciendome fruncir el ceño — si tienes tiempo para esas miradas, debes tenerlo para vestirte e ir a desayunar. Vamos, apresurate.
Cierra la puerta detrás de si dejandome sola en mi cuarto, suelto un suspiro arrojandome a la cama mirando al techo de madera, quiero huir de todo y todos para simplemente quedarme todo el día aqui. "Deja de pensar imposibles" dictamina una voz en mi mente "mejor apresurate y vistete", no teniendo otra alternativa me levanto de mi cama rumbo a buscar mis cosas para alistarme.
Cuando voy bajando las escalera con teléfono en mano, me doy cuenta que ya tengo un mensaje en la bandeja de entrada y no debe de sorprenderme, es más hasta me lo esperaba.
"¡Hoy es el día amiga! Espero que estes preparada para vivir un montón de emociones con « ojos mar », deberías darme las gracias ¡Bailaras con él! Eso escribelo.
Annabeth."
Esta loca, completamente loca como para tener en sus planes hacerme pasar la mayor de las vergüenzas con Matt, yo no soy buena bailarina mas bien la cosa es que soy muy tímida para hacerlo, por eso lo evito como una plaga mundial atacando a un estado en especifico.
Y ahora, mencionando a ojos mar tengo tiempo, para ser mas exacta, desde la fiesta de Mariana que nos comunicamos por medio de mensajes de texto. Si nos hemos visto en persona por la universidad, mas sin embargo ha sido solo de lejos porque se encuentra muy ocupado con algunas materias, él me comento estar viendo a la familia de su novia muerta esta semana debido a que dentro de poco sera su primer año de muerta.
Matt ha sido muy condecendiente con ese tema y aunque no quiero presionarlo quiero saber mas, Annie era una chica muy joven como para morir asi como asi, debe de haber un transfondo de esa historia cosa que tarde o temprano terminare sabiendo.
Guardo mi celular en el bolsillo de mis pantaloncillos cortos encaminandome a la cocina, al entrar noto como mi madre esta sentada en la barra tomando una bebida caliente en tanto lee el periódico, hoy esta vestida muy deportivamente dandome a entender que ira al gimnasio. La ignoro colocando mi bolsa sobre la barra caminando a la nevera, sacando jugo de naranja y frutas la mirada inquisidora de mamá me sigue cuidadosamente, en tanto coloco unos panes en la tostadora y me sirvo un poco de té con hierbas.
— ¿Tienes como irte a la universidad? — pregunta como quien no quiere la cosa, yo saco los panes ya convertidos en tostadas ignorandola — Heather…
— No, ¿Eso contesta a tu pregunta? — la interrumpo, colocandome a la defensiva.
— Oye, soy tu madre no deberías ser tan grocera conmigo. — tengo ganas de bufar pero en vez de hacerlo, me atraganto de tostada y fruta. — ¡Pero que digo! En fin, mirame por un segundo Heather ¿si? Debemos de dejar de peliar por cualquier tontería, de lo contrario sera incomodo vernos la una a la otra.
— ¿No es lo suficientemente incomodo ahora? — le pregunto, llena de ironía.
— A lo que me refiero es a que casi nunca estoy en casa, sé lo muy difícil para ti estar sola aqui y todo lo que acarrea eso. — suelta un suspiro, luego me mira suavizando sus ojos — Yo solo quiero que aprendas a valerte por si sola en la vida, no somos eternos en el mundo y… y tu papá es un ejemplo de eso — su semblante es nostálgico, triste como cada vez que habla de él — Sé perfectamente tu curiosidad sobre tu padre es natural querer conocerlo, pero aun, tanto para tus hermanos como para mi es difícil hablar de él. Sobre todo contigo.
— ¿A qué te refieres? — pregunto confundida, es la primera vez que mamá intenta decir algo sobre el.
— Aaron… él, bueno, tu eres su viva imagen — abro los ojos confundida, es decir ¿Acaso Jhon no lo es? Su parecido es estraordinario — Si, sé lo que estas pensando pero no es asi, sí bien Jhon se parece a tu padre no es algo mas que meramente físico. Heather, tu, tu te pareces a él en lo espiritual y eso… eso es algo que recuerdo todo los días de mi vida.
No se que decir o hacer, viendo delante de mi a mamá tan callada, triste, vulnerable hace querer quedarme como un ciervo frente a un auto. En silencio y sin nada que hacer.
Esta es la primera vez que escuchaba de los labios de ella algo relacionado con papá, no tenia ni idea a que se debía este cambio tan repentino pero, sea lo que sea le estaba agradecida conocer un pedasito de aquel hombre, el cual, también me dio la vida me hacia enteramente feliz.
— Mamá… — la llamo y ella alza la cara — Gracias.
— ¿Por… por que? — pregunta sin entender nada.
— Por contarme algo de papá, es la primera vez que oigo algo de ti sobre él — sonrio y ella se sorprende, por eso baja la mirada un poco avergonzada. — Gracias.
— S… Si tienes tiempo para estar haciendo el tonto apresurate para terminar de comer, hoy te llevare a la universidad. — tartamudea, levantándose del asiento con té y periódico en mano. — ¿Entendiste?
— Claro. — contesto aun sonriendo, sabiendo que me ignora.
Mi madre tiene una personalidad tan volátil que me deja sin palabras, aunque por hoy ha dejado todo eso de lado para centranse en lo importante, su unica hija en casa. Yo.
Terminado el desayuno, posteriormente arribamos el auto rumbo a la universidad, el clima de hoy estaba fresco con una corriente de aire suave al igual que los pequeños rayos de sol asomandose por las montañas, es como si el astro rey fuese un chico tímido ante una multitud aunque tarde o temprano saldría.
Mamá me hizo desviar la vista de paisaje hacia ella, hoy regresaría al hospital de noche como de costumbre, su jefe la obligo a tomarse unos días de descanso para recomponer fuerzas y asi dar lo mejor. Sin embargo, ella al comienzo pensaba en tomarse un solo día hasta que tuvimos esa discusión, había puntos en los que yo tenía razón y otros en los que no tanto pero de eso solo quedaba una sola cosa. Tratar de estar mas comunicadas la una con la otra, claro, sin necesidad de estar contandonos los mínimos detalles de las cosas solo lo necesario.
Me parecía bien, aunque no quería hacerme ilusiones nuevamente con mamá, ya la conocía bastante bien como para saber que esto no duraría mucho.
La adicta al trabajo, seguiría siendo la adicta al trabajo.
Llegamos a la universidad, estacionandose al frente de la entrada, note como algunos alumnos corrían a toda prisa de aqui para allá, dentro de la multitud divise a Lizzy atravesando el campus para llegar a su facultad. Baje del auto moviendo mí mano en señal de despedida a mamá, luego me dí la vuelta para caminar a la entrada.
— ¡Heather! — me llamo en voz alta, haciéndole caso a su llamada voltie — ¿Hora a la que sales?
— 12:40… — solte en un susurro confundida.
— Perfecto, aqui estaré. — arranco el motor, pero luego hizo una mueca de quien olvido algo — ¿Algo que quieras almorzar?
— ¿Qué? — parpadee sin entender, ella me reprocho con la mirada — ¡Oh bien! Mmm… Lazaña, si eso, quiero lazaña.
— Asi sera.
Ahora si arranca el auto dejandome descolocada, es decir, mi madre… mí madre acaba de comportarse como una mamá de verdad velando por el interes de su hijo. Alguien que me diga donde esta la cámara escondida, de lo contrario, comenzaré a pensar que esta consumiendo sustancias ilícitas.
— ¡Buenos días chica! — alguien detrás de mi exclama eso haciendome sobre saltar.
— ¡Camara escondida! — grito sin pensarlo, como una loca demente.
— ¿Te pasa algo Heather?
Y los ojos oscuros del chico del cual mi mejor amiga esta interesada aparecen en mi campo de vision, Alex mantiene una mueca de no entender nada de lo que pasa por mi cabeza, por lo tanto tratado de hacer como si nada estuviese pasando.
— Oh, Alex eres tu — suelto un suspiro cansado — ¡Me has dado un buen susto!
— Mira quien lo dice, la que esta gritando « ¡Camara escondida! » como si fuese agarrada en algo raro. — hace una mueca, como si tratase de analizarme pero no lo logra — ¿En verdad estas bien?
— ¡Por supuesto que lo estoy! — replicó al igual que una niña — solo me has asustado, mas nada.
— Bien, porque Matt me dijo que fueras a encontrarte con él en cuanto llegases. — al escuchar el nombre de ojos mar mi cuerpo se estremese, en especial mi corazón. — Oh… te has emocionado ¿Verdad?
Se acerca a mi dandome codazos a uno de mis costados en tanto mantiene una mueca burlona, ahora en verdad entiendo porque Annabeth lo ha escogido, son tal para cual no se les escapa absolutamente nada. Y eso me fastidia.
— Dejate de bobadas y dime donde esta. — comente con un tono amenazador, él de inmediato deja de hacer el tonto.
— En la cafetería, debe de estar hablando con una chica sobre un trabajo. — comenta algo pensativo — Ya debes saber como esta ahora con sus responsabilidades.
— Si, lo se. — por un momento se me cruza la idea de salir de todo para estar libre, los conmerativos de "Annie" deben de estar realizándose. — Oye, Alex ¿ Tu conociste a Annie?
— ¿Comó? — se queda mudo ante mi pregunta repentina, me mira a los ojos notando la seriedad que transmito. — Asi que ta ha contado sobre ella.
— En realidad no mucho, solo que fueron novios y dentro de poco cumplirá un año de su muerte. — suelto un suspiro ahogado — Matt… parece muy abatido cuando habla de ella, yo no quiero agobiarlo con cosas innecesarias.
— Oh dios… — se rasca la nuca con desgano, mirando hacia otro lado como si estuviera incomodo con esto, y no puedo culparlo pues este tema es delicado. — Bien ¿Qué quieres saber?
— ¿Eh? — parpadeo varias veces antes de caer en cuenta que Alex contestara una de mis preguntas, trato de calmar un poco mi emoción empezando por lo básico — ¿Como era ella?
Alex se queda por unos momentos en silencio buscando las palabras necesarias para explicarme, la verdad puede que hacer esto sea raro pero no quiero ver un semblante triste en ojos mar, como lo he dicho anteriormente él merece ser feliz.
— Annie era una chica muy sencilla que sabia lo que quería y nunca se daba por vencida, fue hija unica por lo que notaras lo grave de la situación para sus padres. — agache la mirada, podía imaginar el gran dolor para ellos al perder a su única hija. Inreparable. — Lo tuvo todo, eso incluía amigos y conocidos por montón, de hecho, era un poco tímida pero no fue mala socializando pues era como su segunda naturaleza.
— ¿Como la conocieron?
— En la escuela, eramos como una especie de "amigos de la infancia" — sonrio infatizando mucho sus palabras, yo me sorprendí de ese hecho ¿Amigos de la infancia? — pero aun mas de Matt, pues ambos decían ser el mejor amigo del otro, de hecho, eso cambio unos años después de descubrir que se sentían algo diferente de eso.
— Entonces… ¿Annie ha sido la única novia de Matt? — pregunte inconscientemente.
— ¡¿Qué?! No, no, no chica. — exclamó horrorizado, cosa que me causo gracia — Él a tenido mas pero no me corresponde a mi decirtelo.
— Tienes razón. — baje mi cabeza sonriendo, seria mejor que me retirara — Bueno, me he quedado mucho contigo ire a buscar a Matt.
— ¡Ve! Debe de estar esperandote.
Me despedi de Alex moviéndo mi mano luego nos veríamos en clase, dandome la vuelta me encamine hacia la cafetería, en tanto caminaba veía como los alumnos se movían con gracia y agilidad hacia sus destinos.
Me preguntaba que podría querer de mi Matt, es decir, no nos habíamos hablado mas en persona y el solo pensarlo hacia colocarme nerviosa, cosa que es completamente ridículo debido a que eramos amigos. Entre a la cafetería buscandolo a ojos mar de una vez, pero no lo logre conseguir pues el lugar estaba muy concurrido por personas ¿Qué pasaba hoy? Los alumnos parecían bastante enérgicos para variar, cosa que no se ve todo los días.
En eso, en una mesa del fondo note una persona con un color de cabello peculiar, castaño tirando a rubio, pero este no estaba solo se encontraba acompañado de una joven mujer con cabello largo hasta mas a bajo del hombro pasión color negro azabache; la chica estaba a un costado de él con una hoja en sus manos, ambos mantenían semblantes serios como concentrados en algo.
Senti un estiron en mi estomago, si iba y me presentaba de la nada ante ellos seguro interrumpiría algo importante, y eso no quería. Iba a darme la vuelta para ir a clases pero algo ocurrió, Matt dejo de prestarle atención a la chica enfocando sus orbes azules en mi, esbozo una sonrisa radiante mientras me llamaba con su mano.
La chica voltio completamente mostrandome su rostro duro, sus ojos eran verde bosque bajo aquellos lentes de montura negra, senti un escalofrios por la intensidad de aquella expresión; bueno ella daba miedo ¿Como Matt consiguió semejante compañera?
Comencé a caminar de manera dudosa con una pesadez en el pecho, no quería ir hacia ellos y presentarme como una "metida" ante los asuntos importantes, era parecido a una persona tercera en discordia en una relación.
— Hemo, — exclamó Matt con dulzura levantándose del puesto y abrazandome, una corriente cálida placentera me recorrió en tanto lo hacia esto. Atrevido. — Veo que te has topado con Alex.
— El me ha avisado que estabas aqui y querías verme. — comente completamente ahogada ante su olor, aun estábamos abrazados.
— Si, quería verte… - susurro, apretandome mas hacia él.
— Mathew… siento interrumpir tu sección de coqueteo pero, tenemos que terminar de organizar nuestro trabajo. — dijo la chica de mirada pesada.
Inmediatamente como si fuéramos polos opuestos nos separamos el uno del otro, mi cara estaba completamente avergonzada al igual que ojos mar que trataba de mirar a otro lado, evitando hacer contacto conmigo por alguna razón claramente a la vista.
Nos sentamos tratando de pasar por alto el reciente asunto, ojos mar ordeno para mi un café en tanto esperaba un poco los arreglos del trabajo de grupo de él.
— Ella es Carolina una compañera de clases, bueno, estoy seguro que la has visto en Matemáticas. — y horita que lo mencionaba tenia razón, ella era la chica que se senti a un lado de ojos mar el otro día. — Carolina ella es Heather, una amiga muy especial para mi.
Se me paralizó el corazón un segundo debido a las palabras de ojos mar, es que… ¿Como? ¡¿Como reaccionar a las palabras de este muchacho?! Había dicho que yo era una amiga suya muy especial, ni si quiera tenía idea de como reaccionar luego de aquello.
— Lo de especial ya lo creo, ahora entiendo porque mirabas a cada momento a la entrada de la cafetería. — comento como si nada Carolina, ahora fue el momento de avergonzarse Matt pues se puso colorado. La chica sonrio de medio lado guiñandome un ojo. — Valla que eres bastante obvio Mathew.
— ¡¿Lo soy?! — exclamó frenético el chico, haciendome asustar.
— Si, pero… — sostuvo sus hojas y colocando su bolsa en su hombro, levantandose. — la situación esta pareja. Olvida lo que dije, yo haré la parte 2.5 tu encargate de la 5, le avisare a los demás para evitar confusiones. Nos vemos.
La chica se retira del lugar dejandonos confundidos a ojos mar y a mi, ¿Por que? ¿Por qué me guiño el ojo? Además de decir: "la situación esta pareja". Estaba confundida completamente sobre todo con Matt, él parecía estar nervioso por las palabras de su compañera porque aun no se atrevía a mirarme, se mantenía ocupado con las hojas en sus manos. Que raro, Matt no es del tipo que se incomodaria por algo asi pero… ¿Qué puedo saber yo? Aun no lo he terminado de deducir.
— Es esta noche… — comenta con voz baja, haciendome levantar la cabeza — lo que planeo Annabeth, me refiero.
— No quiero ni recordarlo, — le digo yo, dándole un sorbo a mi café — eso hace que mis tripas de contraigan.
— ¿No te gusta ir a ese tipo de lugares?
— Los odio, de hecho hacen colocarme frenética como si todo el mundo girara con fuerza. — frunzo el ceño asqueada.
— Todo va a salir bien. — me sujeta de la mano, sonriendome como el solo puede hacerlo — ya sabes, somos compañeros paraguas estare ahí para ti cuando ese par se vallan a dar el lote.
— ¡Cierto! Esos lugares son especiales para eso, te aseguro que en cualquier tiempo de la noche se nos escaparan. — comento divertida, imaginando la situación.
— Pero no estarás sola. — reintegrar, con voz mas baja y pausada.
— No lo estaré.
Nos quedamos unos minutos en silencio mirandonos solamente, los ojos de Matt me transmiten paz y tranquilidad en ellos puedo refugiarme cuando yo quiera, es ese tipo de sentimiento que te llena y complementa tan solo estar con esa persona especial. Es que ni la mismas estrellas se comparan a su lado, su color y delicadeza hace espandir el infinito de mi corazón agrandandolo cada vez más, dejando poco espacio para otra persona entrar.
Matt alza su mano llevándola a mi cabeza acariciandola como seda real, tan suave y delicada a la piel de un recien nacido haciendome temblar de pies a cabeza, ojos mar se acerca un poco mas hacia mí como queriendo invadir el pequeño espacio que puedo llamar mio. Pero no lo dejo, pues recuerdo en el sitio donde nos encontramos y hace sentirme inquieta.
— ¿Para que me has llamado? — le corto de raíz, haciéndolo retroceder soltando mi mano.
— Quiero pedirte algo. — habla de manera incomoda.
— ¿De que se trata? — pregunto confusa, tomando un poco mas de café.
— Se… se que tus fines de semana son familiares pero, — traga saliva nervioso, buscando las palabras necesarias para decirlas — quiero que me acompañes a esté para una finca a fueras de la ciudad, es de la familia de Annie. Van hacerle una pequeña reunión por el año de su muerte, y yo… yo…
— ¿No quieres ir solo? — dedusco por su semblante triste, el asiente con cabeza cabisbaja. Sonrio un poco emocionada, pero trato de ocultarlo — Matt, no tienes que ponerte asi ¿Lo recuerdas? Amigos paraguas, yo tambien estoy para ti para las que vengan.
— Heather…
— Aunque tengo una condición — él retrocede de manera confundida debido a mi comentario, río entre dientes — No te preocupes, es algo simple.
— ¿Qué es?
— ¿Por qué me lo has pedido a mi? — ojos mar parpadea varias veces sin entender — digo, pudiste a verle pedido a otra persona como Alex, por ejemplo.
Matt suelta un suspiro un poco aliviado al escucharme, de seguro se a imaginado cualquier otra cosa de condición antes que esta, me río mentalmente por hacerle esa jugarreta pero ahora lo unico que quiero saber es la respuesta a mi pregunta. Él se lo toma en serio, porque le da vueltas al asunto antes de responderme.
— Es fácil — vuelve hablar, con todo dulce — porque conosco tu curiosidad hacia Annie, y no hay nada mejor que ir a ver a su familia para saber de ella. ¿Cierto?
— Si.
Sonrio en tanto termino de darle un sorbo a mi taza de café, fue en ese momento que siento un golpe fuerte en la boca del estomago que me paraliza.
Oh, oh, oh, esto no es bueno.
— ¿Te acurre algo Heather? — Pregunta con voz oscusa, Matt.
— Yo… — otro golpe peor que el otro, comparado con un montón de cristales rotos atravezandome — No, no puedo.
Suelto la taza de golpe llevandome las dos manos a la zona del dolor que no deja se cesar, uno peor que el anterior golpeandome como un huracán furioso que arrastra todo a su paso, y se me hace raro porque esta mañana he tomado mis medicamentos de costumbre. ¿Qué ocurre?
Matt que posee un semblante pálido y contraído de la preocupación, trata de levantarse de su asiento para posarse a mi lado tomando uno de mis brazos para estabilizarme, pero es inútil su tacto es frío y nervioso como si tratara de componerse a si mismo.
— Matt… sino p… puedes mejor… — trato de decir, pero ataca otra ola de dolor silenciandome.
— ¡No! — grita haciendome abrir los ojos a par — yo, yo debo superar mis traumas Heather y nadie mas puede ayudarme.
Quedó muda sin nada mas que decir, solo quedo con los dolores constantes y una nueva sensación creciendo. Tengo ganas de vomitar.
Me llevo una mano a la boca sintiendo las arcas aun mas cerca, Matt se da cuenta pues recoge nuestras cosas con agilidad ayudandome a levantarme y corriendo prácticamente al edificio, recuerdo como pasamos a las personas rápido y yo las miraba parecido a sombras. Si estaba mareada.
Llegamos al aseo de mujeres en un santiamen, ojos mar prácticamente pateo la puerta para poder entrar obviando dos hechos importantes que a) las personas lo miraban raro y b) este baño era de solo chicas. De todas formas yo tampoco preste atención a eso pues, corrí con frenesí a uno de los cubiculos encerrandome para asi botar todo lo de mi estomago, vaciandolo por completo sin derecho a reclamar algo.
Luego de eso me deslice al suelo del baño respirando entre cortado similar al a ver corrido una maratón, sentía un sabor rancio en la boca como a podrido debido al a ver vomitado hasta lo que no he comido aun, escuche el grito de impresión de unas chicas al ver a ojos mar dentro del baño de mujeres. ¡Maldición! Matt.
Quise salir para confrontarlo pero otras arcas vinieron fuerte, a gatas fui directo al sanitario expulsando algo con puntos rojos parecido a la sangre, me alarme retrocediendo pegandome con la puerta del cubiculo en la cabeza.
¿Qué significa esto? ¿Eso era por la gastritis u otra cosa? No lo sabía.
— Heather ¿Estas bien? — la voz de ojos mar me hizo reaccionar.
— ¡S…Si! — baje la palanca, tratando de estabilizarme — ¡Ya salgo!
No debía de entrar en pánico eso de seguro era mi gastristis, además esta mañana he comido fresas eso justificaba aquello, es mas, había días que mi gastritis no era ni controlada por medicamentos al parecer este sería uno de esos.
Sali del pequeño sitio tratando de obviar mi rancio sabor de boca, ojos mar me esperaba con una expreción espectante en su rostro, fui directo a enjuagarme la boca un par de veces hasta sentirme limpia, pero el sabor rancio no desaparecía.
— Toma — Ojos mar me extendía algo entre sus manos, me di cuenta que era un caramelo de fruta — Debes de sentir un mal sabor.
— Gracias… — dije tomandolo e inmediatamente comiendolo.
Matt me entrego mis cosas cosas mostrandome un rostro aun preocupado, pero había algo mas detrás de eso, cosa que me inquietaba aun mas que nada.
Salimos del baño por suerte no se encontraba nadie fuera, sino me equivocaba ya habían empezando las clases en todos lados por lo tanto, ojos mar y yo eramos los unicos desobedientes en saltarnoslas.
Lo segui en silencio como un perrito obediente a su amo, el aura entre nosotros era pesada de alguna extraña forma, y yo no quería bajo ninguna circunstancia romper el silencio porque seria aun mas incomodo. Era tanta la cosa que no me si de cuenta como subimos las escaleras, saltando un área que comunmente siempre estaba cerrada y entrando en ella. Si. Era el último piso.
El aire golpeo fuerte sobre mi rostro al abrir la puerta de sorpresa Matt, note como el cielo estaba azul tan azul parecidos a los ojos de mi cuñado Derek esposo de Margaret. Busque con la mirada a mi amigo encontrandolo en la orilla del lugar, viendo como se movia todo desde su puesto a lo que yo camine hasta él.
La vista desde aqui era increíble podía observa la avenida poco concurrida por la hora, los pocos carros iban y venía a toda velocidad parecido a las luces de una noche rápida, algunas personas salían apresuradas de una editorial que operaba al frente de nuestra universidad, en cambio habían otras que reían felizmente por alguna razón aparente con respecto a su acompañante.
— Ese día, el que tu hermana estuvo aqui ¿Tuviste algo similar a lo de hoy? — rompió el silencio, Matt dándose la vuelta y encarandome.
Me congele, sin poder responder algo, tenia que estar tranquila no es se trataba de algo malo Matt estaba lejos de estar enojado. Aunque… bueno… su semblante si parecía contraido y eso, eso no me daba buena espina.
— Si.
— Ya veo. — dice únicamente, con un tono sombrío — ¿De quien fue la idea de ocultarlo?
— Alex, veras Matt… yo… — quise decir pero mis palabras murieron en el intento.
— Tenia que ser, sino ¿Quien mas? — resongaba para si mismo — Escucha Heather, no estoy molesto contigo de hecho comprendo en la posicion en la que estas, Alex piensa que aun soy el aquel chico de diecinueve años asustadizo. — suelta un suspiro ahogado — Él debe de entender que no puede protegerme de todo, algún día tendre que volver a un hospital para cualquier cosa ¿Quien sabe? Puede que por mi mismo. — ríe secamente — Por eso no trates de esconderme nada ¿Perfecto?
— Perfecto. — vuelvo a repetir agobiada.
Sabia que sucedería esto mas temprano que tarde, muy bien me han dicho sobre lo de las mentiras. Tienen patas cortas.
Solte un suspiro apoyando mis brazos y cara en el muro del lugar, en estos momentos Matt no decía nada solo observaba el trafico poco concurrido con fingido interes, estaba segura que aun pensaba sobre lo ocurrido ese día y las posibles cosas que me ocurría, de hecho, aun no preguntaba nada sobre eso sera… ¿Tenia vergüenza de hacerlo?
— En fin, ¿Qué es lo que tienes? — pregunto sin darme la cara.
— Gastritis, no es nada serio si me tomó mis medicamentos — explique, sin mirarlo igual.
— ¿Por eso te desmayaste el otro día? — dijo en tono alarmante, asenti en voz baja él parecía algo conmocionado con ello pero sonrio — ¡Eso no es nada! Digo, para tratar de ocultarlo por parte de Alex. Es bastante dramático.
Entonces comenzó a reír de manera despreocupada, sujetando su cabello corriendolo hacia atrás pintandose hacia mi mas joven, relajado y despreocupado. Abri mis ojos a par sintiendo un nuevo dolor dentro de mí, pero no era fastidioso sino placentero llenandome de emociones nuevas que experimentaba, ojos mar estaba cautivandome nuevamente con sus reacciones naturales.
En verdad estaba atrapada, completamente atrapada y ya no podía ser salvada. Yo no quería ser salvada.
Nos quedamos un rato hablando de otras cosas mientras esperamos a entrar a clases, le comente sobre mi mamá con su intento de reparar nuestra relación desquebrajada, en realidad no me daba muchas esperanzas con esta tregua. Sin embargo, Matt me alento para darle una oportunidad a mamá, no sabia si podría en esta ocasión funcionar.
Por otro lado, me relato un poco de como seria nuestro fin de semana en la finca familiar de Annie, lo mas posible es que ahí se encontrara el clan completo desde primos lejanos hasta abuelos, asi que no debía de colocarme nerviosa bajo ninguna circunstancia. Todos eran amables.
Aun asi me senti un poco agobiada, sé que no soy nada de Matt salvo su amiga de la universidad, pero ser llevada a conocer a esa familia daba un peso a mi corazón grande que era parecido a restregar, en sus caras, lo que jamas podría hacer nuevamente Annie. No se si era estúpido, paranoico, ridículo de mi parte pero todo mi ser gritaba sin cesar ese plantiamiento.
Mas tarde, ese mismo día entre a la siguiente clase de mis cursos superiores encontrandome con una Annabeth frenética, tal y como lo imagine, no paraba de comentar lo emocionada que estaba y las posibles cosas de hacerme para ir al club. Eso hizo alarmarme. Le reclame diciéndole sobre no intentar maquillarme, vestirme de manera rara o cualquier otra cosa.
" Seré el yo que YO seré "
Pero como de costumbre paso eso de manera olímpica, no sabiendo nada mas que hacer intente ignorarla enfocando mi mirada en otra parte, y mejor que no lo hubiese hecho. Marcos fijo sus ojos en mi. Desde lo que ocurrió en la cafetería de su prima Aline, no volvimos a cruzar palabra alguna y eso me hacia sentir rara, el rubio es una persona amable pero con algo paranoico en su personalidad.
Aline, la cual, compartíamos mensajes de texto casi todo los días me mantenía informada de los movientos de su primo, si bien aun admitiesa amarlo parecía que era inútil transmitirselos. Marcos el tipo que no da su brazo a torcer, de lo contrario, prefería perder un brazo o una pierna.
El rubio desvio su mirada a Katherine que toco su hombro llamando su atención, sonrio despreocupado por algun comentario de la chica y dejo a un lado su atención a mi, cosa que me pareció raro.
¿Y ese que le pasaba? Si pensaba que el ignorarme o despreciandome llegaría a lograr algo, estaba equivocado, loco o completamente desesperado por atención. Menudo idiota que resulto ser, teniendo a una chica como Aline al frente de sus narices y no darse cuenta, bueno, espero que no sea demasiado tarde cuando pasara eso.
— ¡Escucha cuando la gente te habla! — grito, con fuerza Annabeth.
— No voy a ponerme nada raro hoy, ni porque me lo pidas. — comente con voz monótona.
— En verdad… ¿Escuchaste algo de lo que he dicho? — recrimino con un tono de voz incrédulo, por mi parte me encogi de hombros restandole importancia — Tu… eres un caso perdido.
— Lo se, pero si no hablabas de eso quizas… ¿Alex? — sonrei tratando de romper la tensión.
— ¡Dios! ¡Solo olvidalo! — exclamó excesperada, pero miro hacia donde veía hace unos momentos — ¿En qué estabas pensando?
— En Marcos. — conteste sin avergonzarme, la rubia soltó un sonido de asombro combinado con sorpresa. Esta mujer, no cambiaria.
— No es lo que piensas, solo... él es un chico sumamente amable y ahora todo eso choca con esa personalidad que esta mostrando. — explico, tranquilamente aun mirandolo — Sobre todo... ¡Su prima Aline esta loca por él! ¿Como es que aun no se ha enterado?
Annabeth se queda unos segundos en silencio, con una expresión impresionada que al corto tiempo cambia a pensativa, plantiandoselo bastante antes de darme una respuesta.
— Cuando, cuando en verdad estas enamorado de una persona las demás para ti son como una sombra — comienza diciendo, con una sonrisa nostálgica en sus labios —, todo pierde sentido, razón de ser si solo tienes en mente a quien quieres. No digo que este justificando a ese idiota, pero... si entiendo un poco del porque actua, como actua.
No dije nada, de hecho, no comente mas nada al respecto ni si quiere pregunte en que estaba pensando Annabeth mientras decía aquello. Seguro en Alex.
Sin embargo, tomaba algunas palabras dichas por mí amiga en ese momento
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