miércoles, 15 de octubre de 2014

A wonderful feeling

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Tomi llega azotando con fuerza la puerta de
su casa tanta que sus padres salen a ver lo
ocurrido, pero al preguntarle si le ocurre algo
a su hijo el inmediatamente los evade, esto no
es mas que una complicación la cual resolverá
solo.
Le menciona a sus padres el deseo de estar
solo, por lo tanto, hoy se saltara la cena
simplemente ira a su habitación a encerrarse
hasta mañana.
Lucia le menciona entre susurros a Bernardo
que Tomás esta en su etapa rebelde, actúa
como si se le escapara un sollozo haciendo a
su marido arquear ambas cejas sorprendido,
pero no se le escapa algo realmente fuera de
si. Sus dos hijos estan creciendo, de lo
contrario, ambos estarían en casa.
En otra parte, Tomi llega a su alcoba
arrojandose a la cama tirando las almuhadas
al suelo, se siento tan frustrado y molesto
con todo lo de su alrededor. ¡Hasta respirar
le fastidia! Es que en su cabeza no puede
creer lo muy idiota que es, plantearse a si
mismo el posible cambio de ojos de Tomoyo
hacia su persona.
Error.
La pelinegra seguía con la misma mentalidad
cerrada ¿Acaso era ciega? No solo con lo de
su crecimiento, sino al fijarse en semejante
papanatas con cara de caballo. ¡Hasta ella
misma lo reconoció como un idiota! Tomás
no mentiría con algo que vio sin querer, él
venia de reunirse con unos amigos de la
escuela media para pasar un rato diferente.
Si. También hubo chicas, de hecho muchas
que no paraban de casi lanzarsele sobre él,
sin embargo reintregro no estar interesado en
nada de eso por los momentos. Haciendo a
un lado sus muy claros sentimientos por la
mejor amiga de su hermana, Tomoyo, pero
evidentemente todo eso era una perdida de
tiempo. Esa pelinegra no lo quería, es mas,
jamas pasaría de ese limite impuesto por si
misma.
– ¡Maldición! – exclamó con enojo, pegando
su puño a la pared mas cercana a él.
Su mano latió con fuerza debido al golpe, mas
sin embargo Tomi se repuso a si mismo que
el dolor físico no era nada comparado al
emocional, por lo tanto esto no era nada,
nada comparado con lo roto de sus
sentimientos.
¿Qué haría ahora? No lo sabia pero algo tenía
claro, su orgullo hablaría antes que él debía
de hacerse una idea con respecto a ello.
Annabeth nunca pensó que su corazón le
pesara tanto como los pasos que daba, estar
en esta situación de aprieto la inquietaba
mucho aun mas que estar con dos chicos a
solas, se mentalizaba una y otra vez que esto
no era nada solo una salida casual. Pero es
falso. Prácticamente fue obligada hacerlo.
Luego de actuar como “la abogada de los
casanovas de cuarta” fue llevada al limite por
Levi, ya que por razones desconocidas a este
chico se le antojo invitarlos a comer. Pero
ojo. A la pobre rubia le tocaba escoger
donde.
¿Acaso ojos gelidos no recordaba que ella era
extrangera? Si acaso conocía pocos
restaurantes de Tokio, ya que de por si, era
un milagro para lo joven Granchester. No
obteniendo respuesta de la chica el pelinegro
la preciono haciendola decir lo primero que
su mente viniese, claro con respecto a
comida, por lo que la chica de mirada
cristalina grito « ¡Ramen! »
Y allí estaban los tres chicos caminando al
mejor puesto de ese platillo de todo Tokio,
Annabeth quería preguntarle a Levi como
conocía un lugar asi pero nuevamente su
nerviosismo le gano, tragandose las palabras
antes de salirse hacia fuera de su garganta.
Por alguna extraña razón Erwin permanecia
quieto, muy quieto a su lado mantenía sus
manos en los bolsillos de su pantalón con la
mirada fija al frente, la pequeña se sentía
inquieta con esa actitud extraña de su
compañero. Desde que vieron a Petra
despedirse de Levi se puso de esta manera,
ella no podía evitar admitir sentirse incomoda
con semejante manifestaciones de afecto en
público, claro, le dolio pero lo catalogo como
una reacción natural en ella por ser tímida.
Que ingenua.
Erwin no lo veía de esa manera mas bien por
eso estaba tranquilo, estaba pensando, y de
encontrarse Hanji aqui seguro le diria ” ¿Es
que tu piensas? ” pero el rubio le repocharia
por catalogarlo como un imbécil. Sin
embargo, Erwin no tenia ganas de eso en
estos momentos, tenia una preocupación
llamada “Annabeth Granchester” esa pequeña
rubia podría estar cerca de campo minado, y
de pisar alguna mina, saldría disparada por
los aires herida.
Bueno, esto era una metáfora del rubio de
ser un posible sentimiento de “amor” de
Annabeth hacia Levi, aunque de ser asi ella no
parece ser consiente de eso. Por que de lo
contrario evitaría a toda costa a Petra y Levi,
la pequeña holandesa era tímida de tener ese
sentimiento trataría de no ser una carga para
los demás, por asi era la naturaleza de ella.
Esa es sin duda Annabeth.
Aun asi venia otro factor a la formula,
llamado Levi Rivaille, este parecía muy
consiente de la presencia de Annabeth a su
alrededor y comenzaba gustarle. Sino ¿Por
qué le mostraba emociones humanas por ella?
Como el ejemplo de reír, pintarse sorprendido
por una cercanía debido a un accidente; Levi
es un chico que todo le resfala y nada le da
miedo. Es por eso que Petra en su mundo le
da un nuevo contraste, ella es la única que da
sentido a su vida y color a la misma
haciéndole mostrar sus expresiones humanas.
Raro, muy raro, porque al parecer existe otra
persona que puede sacar ese lado de su mejor
amigo y teme, teme por la rubia o en la
posible tormenta que surgirá entre esos tres.
– Erwin, Erwin ¿Te ocurre algo? – pregunta la
chica con su voz calmada. – Estas desde hace
tiempo callado y eso no es normal en ti.
– Oh… – coloca una sonrisa ladina
acercándose a la rubia, tomando su menton y
alzandolo – ¿Estas preocupada por mi? Que
dulce…
– No te aproveches de la situación. – llega
Levi, alzando su mano y cortando el agarre
del rubio a la chica pues pego en su mano. –
mira ya hemos llegado.
Ese Levi es un tacaño, menticuloso y agresivo,
piensa el rubio mientras soba su mano
golpeada con algo de dolor nunca podrá con
alguien como él, pues, es bastante astuto
como para saber sus movimientos o el
momento de su ataque. Por eso lo observara
de cerca.
Los tres chicos entran al lugar alzando el mas
alto de ellos la cortina para los demás pasar,
los ojos puros de la holandesa se abren con
sorpresa al explorar el lugar, es un local
bastante pequeño con solo cinco mesas a su
izquierda y a su derecha la barra, donde
cuatro asientos se encuentran ocupados por
hombres vestidos con saco y corbata.
Al otro lado de la barra se encuentran dos
ancianos, mujer y hombre que muestran en
sus rostros sinónimos de simpatía al igual que
amabilidad hacia sus clientes, cuando mira
hacia la dirección de ellos tres llama a alguien
detrás de tienda para atenderlos.
Ojos gelidos toma asiento al final de todas las
mesas, dandole frente a la entrada, la rubia lo
imita pero haciéndolo en el otro extremo en
tanto Erwin pone una cara pícara de esas
“tramo algo” pasando por su cabeza
compartir asiento con la rubia, pero el
Rivaille lo detiene con solo darle un suave
manotazo a la mesa. Inmediatamente el rubio
toma asiento al lado de su mejor amigo,
cabisbajo y con cara verde del terror con
respecto a lo que pueda hacerle el pelinegro.
– Buenas noches, bienvenidos a Takis Ramen
¿Puedo tomar su pedido? – comenta una voz
monótona y algo fastidiada, pero al alzar la
vista de su libreta enfocándose en los dos
chicos cambia – ¡Levi-san! ¡Erwin-san!
– Hola, gatita tanto tiempo sin vernos. –
coloca un brazo en la mesa apoyando en su
mana el rostro, mandandole un guiño a la
muchacha Erwin.
– Oye idiota, deja de coquetear cuan cuanto
chica exista sobre todo con Shiori. – lo
repriende su amigo, pelliscando una de sus
orejas.
– ¡Auch! ¡Duele! ¡Eso duele Levi! – se queja con
dolor el casanova.
– Vamos, vamos sueltalo ya Levi. – sonrie de
manera forzosa la rubia.
Entonces un frío glacial recorre la espina
dorsal de la holandesa dejándola perpleja,
Levi lo nota pero no comenta nada solo deja
de fastidiar a su amigo, Annabeth siente una
fuerte garrafa de aire contaminado cerca de
ella. Para ser mas precisa atrás suyo.
Ella voltea disimuladamente su cuello
encontrándose con una castaña de pecas, ojos
marrones chocolate, vestida con un quimono
de color rojo silvestre transmitiendole odio
como si fuese rayos láser de su mirada. La
holandesa se encoje como un conejo
asustado, a su frente hay un leon feroz que
quiere deborarla en un solo bocado.
– ¿No han venido con Petra-san y Hanji-san? –
cambia rápidamente a un semblante sonriente
al dirigirse a los chicos, la rubia piensa que es
terrible.
– No, Petra fue a cenar con su familia y Hanji
esta saliendo con otras personas. – explica
muy animado, Erwin.
– Lastima… – comenta fingiendo tristeza, en
tanto observa con ira nuevamente a la
holandesa – quería saludarlas.
– ¿Ya han terminado de parlotear? – pregunta
bruscamente Levi, haciéndola sobresaltar por
ello – tengo hambre, viene a comer no a jugar
a la vieja chismosa de al lado.
Oh… ese Levi si que sabe tratar con personas,
tan solo mirarlo te das cuenta de lo muy
bueno que es tratando a sus iguales, un
ejemplo de ello es esta situación. Horita
Annabeth se pregunta como es que Petra
logro penetrar esa muralla que envuelve a
Levi, es decir, esta mujer “Shiori” esta
tratando de llamar su atención y no si quiera
le para. ¡Claro! Tiene novia pero aunque sea
seria cortes con ella, pero no es asi, es mas
sutil una roca en el rostro de alguien que este
chico.
– ¡Lo siento! ¿Qué van a desear? – aletea sus
exageradas pestañas hacia su dirección, Levi
la ignora.
– Tres paltos de Ramen con cerdo extra,
Annabeth ¿Nunca has probado esto? ¿Me
equivoco? – pregunta no, mas bien afirma.
– Si… si tienes razón. – tartamudea de forma
nerviosa.
– Bien, entonces serán tres de Ramen. –
culmina diciendo.
– Comprendo, tres platos con puerco extra. –
Anota en su libreta rápidamente y alza su
rostro hacia ojos gelidos, quien mantiene su
rostro neutral – En seguida estarán sus
pedidos.
La muchacha se da la vuelta caminando con
provocación medio mirando hacia atrás
sonriendo, Erwin pone una mirada brillosa
tomando su menton con sus manos sonriendo
malisiosamente, Annabeth no puede mas que
encogerse en su asiento nuevamente. En
verdad fue una pésima idea venir con este
par.
« Tomoyo… ¡Salvame por favor! » grita en su
mente la holandesa.
– Eres un playboy de cuarta, – confiesa entre
diente Rivaille – un vil asqueroso perro que
no debi invitar a comer, es mas, te dare las
sobras de mi platillo.
– ¿Y en verdad a quien mas invitarías? No
creo que vendrías solo con Anna-chan con
esa chica al asecho. – la rubia da un respingo
nerviosa, es obvio que Erwin se dio cuenta de
la hostigacion del aire. – ¿Has visto como la
miraba? ¡Quiere asecinarla!
– Tsk, es como una perra en celo tan solo
ignorala. – propone el chico cruzando sus
brazos, mirando a la ventana.
– ¡Para ti muy fácil decirlo! Como no te
hostiga a ti, sino, a Anna-chan. – replica
nuevamente Erwin.
– Joder ¿Alguien no te ha dicho que eres
malditamente molesto? – repone ya molesto,
ojos gelido – Además, Annabeth esta bastante
calmada para variar.
– Anna-chan no es del tipo que diria el
sentirse incomoda, – suelta tambien molesto
el rubio – tu deberías saberlo.
– Si… pueda que tengas razón. – exclama
pensativo.
Luego de eso los tres se suman a un silencio
colectivo, Erwin pensaba que era inútil seguir
la discusión con Rivaille pues dijera lo dijera,
él jamas de los demases le daría su vista
buena. ¡Qué frustrante!
Por otra parte Annabeth observaba como los
ancianos trabajaban duro por sus clientes,
parecían empresarios recien salidos de algún
evento especial, era en este tipo de
situaciones cuando se preguntaba su futuro.
¿Qué seria de ella dentro de diez años mas
adelante? Aproximadamente su edad seria
veinticinco, no es que se mirase casada o con
hijos pero si tal vez trabajando, con su amiga
Tomoyo alrededor y Tomi igual vestido con
un elegante saco o quizás casualmente.
¿Qué profesión egerseria?
De pronto un golpe fuerte la hizo volver a la
realidad, un fuerte olor a sopa y cerdo
inundó sus fosas nasales ni se dio cuenta las
pequeñas gotas salpicadas en su rostro, alzo
la mirada topandose con los rayos
fulminantes de “Shiori” que la hostigan sin
cesar.
– Aqui estan sus pedidos, – su personalidad
volátil apareció de nuevo, repartiendo risitas
y amor para los demás – y si nos tardamos
me disculpo.
– No, gracias Shiori-chan. – sonrio el rubio
tomando sus palillos, en tanto le guiñaba un
ojo a la chica.
La ojos castaños soltó una risita tonta
tratandola de ocultar en la bandeja, pero era
estúpido y ridículo, al menos eso penso
Rivaille en tanto trataba de comer. En cuanto
Annabeth lo considero peligroso, esa chica
era peligrosa.
– ¿Desean algo mas? – pregunto con tono
asqueroso mirando a Levi, parecido a una
chinpase enamorada.
– No… por ahora solo, largate. – sentencio
con la mirada a la muchacha, la rubia abrió
los ojos sorprendida.
– Lo… lo lamento. – se disculpo.
Se voltio dándole la espalda a ojos gelidos, se
iba a retirar pero antes el odio hacia
Annabeth se incremento pues su mirada bajo
mas grados, la holandesa trago duro con eso
pero Erwin o Levi prestaban atención. Ambos
muchachos discutían entre ellos debido al
comportamiento del Rivaille, el cual, no
prestaba o daba signos de arrepentirse.
– Esa perra solo quiere fastidiar mí cena, y
tu… tu también lo haces. – le reprendio
enojado.
– Pero Levi… – insistiendo replicó.
– Solo callate y come. – dijo llevando sus
palillos al tazón de ramen, agarrando una
cantidad cuantiosa y metiendola en boca del
rubio casi ahogandolo. – Si, mucho mejor.
El pobre Erwin derramaba unas lágrimas de lo
atragantado que estaba, la holandesa
preocupada de que pudiese ahogarse el chico
se apresuró rápido a extenderle un vaso con
agua, bueno, el unico en la mesa al igual que
levantándose de su asiento para darle unas
palmadas en su espalda.
Levi trato de no bufar con la situación, pero
fallo, ambos rubios voltearon al verlo tratar
de ocultar su risa que escapaba de sus labios;
Annabeth por primera vez se atrevió a
fulminar con la mirada al Rivaille, quien al ver
ese hecho volteo por completo para ocultarse
de ellos.
Esa holandesa si que era unica hasta a la hora
de enojarse, no podía ocultar que ver a Erwin
casi atrangantado con alimento era divertido
pero Annabeth, ella parecía un cachorro
tratando de se rudo al enojarse. No le
quedaba.
– ¡No te rias! – soltó un gritillo Erwin, ya
repuesto pero respirando con difilcultad. –
¡No es gracioso joder!
– Oh, no, no lo es solamente… ¡Puf! – trato de
calmarse Levi pero no pudo, siguió con su
risa histérica.
– ¡Eres un ser sin alma! ¿Como puedes reirte
por verme ahogado? – siguió soltando
indignado – Solo… solo ¡Anna-chan dile algo!
– Yo… – dejo al aire.
– No te molestes Annabeth, – voltio para
darles la cara, aunque aun seguía con un
poco de rubor en sus mejillas debido a reir
tanto – me basto con tu demostración de
cachorrojo enojado.
– ¿Cachorro… enojado? – tartamudeo
incredula.
– Si, de esos que tienen mucho pelo y no dan
ni una pizca de miedo. – río con gracia, la
rubia se le paro el corazón al ver nuevamente
esa expresión en cara del chico. Si.
Nuevamente su enfermedad. – Eres unica sin
duda.
– Oye tu, no puedes decirle algo asi a Anna-
chan. – se fue hacia él Erwin reclamandole.
Pero Annabeth no escuchaba nada mas ni si
quiera los lamentos de Erwin a su lado, solo
camino hacia su asiento tomando los palillos
tratando de comer tranquilamente a pasos de
momia, su enfermedad se manifestó como un
balde de agua fría sobre ella dejándole en
estado catatonica.
« Eres única sin duda »
Las palabras de su compañero de clases
revolotean una, otra y otra vez alrededor de
su cerebro haciéndola entrar en sí, pero no
sucede porque Annabeth evita creer
asemejante cosa. ¿Levi la halago? ¿Insulto? ¿O
broméo con ella? Alguien que le explique eso
porque ella sola no lo entiende.
Sin duda, otra cosa que añadir a la lista de
cosas por hacer: visitar a un psiquiatra.
Shiori veía todo esto con puños cerrados
desde su sitio, ella era la nieta de los dueños
del lugar quien venia de vez en cuando a
ayudar, en uno de esos días conoció a Erwin
junto con un pelinegro de ojos grices
particulares. Al comienzo le apareció un
muchacho muy pedante, recio, grocero y
malhumorado pero luego lo vio con esa chica.
Su novia Petra, descubriendo que nada es lo
que parece.
Rivaille ante la pelimiel era una persona mas
abierta, con expresiones humanas y mas
parecido a un chico normal, fue asi que
comenzó a gustarle poco a poco. Se presento
como voluntaria a sus abuelos para ayudarlos
con la simple excusa de ver a Levi, claro, su
primer acercamiento fue con el mejor amigo
del pelinegro. Erwin. El rubio no estaba
tampoco nada mal, pero tenia algo que no le
gustaba ni poco, su casanova personalidad.
Daba igual, él solo seria un puente a sus
planes con Levi.
Sin embargo, nada funcionaba cada vez que
trataba de hacer un movimiento con el ojigris él
parecía intuirlo pues la trataba al igual que
hace rato, bueno no podía culparlo, ojos
gelidos ya tenia novia por eso era un hueso
duro de roer. O… al menos eso pensaba.
La ojos castaños conocía las personas con
quienes venía a este lugar, eran Erwin, Petra y
su amiga Hanji la loca por el cerdo extra
quien leía libros de ciencia en la mesa. Pero
esta extranjera jamás la conoció ¿De donde la
sacaron? ¿Era novia de Erwin? No lo creía, de
lo contrario, jamas ligaria con ella.
Bueno eso no era lo importante, sino la
manera que Levi es a su alrededor, tranquilo,
con armas guardadas pero sobre todo, capaz
de bajar su muralla para ser atacado por esa
rubia. Esa relación era rara, pasando con
creces la del pelinegro con la mosca muerta
de Petra ella no le llegaba a los talones,
mucho menos esa relación con Levi. Y viendo
a Levi riendo como histerico con Erwin
tratando de picotearlo con los palillos hacia
pensar muchas cosas, bueno, particularmente
una idea maravillosa.
Una sonrisa ladina se formo sobre sus labios,
esto seria divertido.
– Shiori-chan por favor ve y entrega esta
orden a la primera mesa. – pidió la anciana a
su nieta.
– En seguida, abuela.
La muchacha tomo los tazones de ramen con
delicadeza caminando hacia la primera mesa,
aun observaba desde lejos a donde se
encontraba Levi y los demás, parecían mas
tranquilos aunque Erwin protestaba por algo.
En fin, esta seria su momento de actuar.
– Permiso – comento educadamente – ¿Puedo
retirar ya los tazones?
– ¡Si! Aguarda un segundo Shiori-chan. –
trataba de decir atragantado el rubio, con su
rostro metido en el tazón.
– Tsk, sin duda actúas como un perro. –
puntualizo Levi, asqueado de su amigo –
¡Muevete! Quiero irme a casa.
– ¡Listo! – alzo su rostro con un poco de
restros de comida, el pelinegro alzo una ceja
nada sorprendido. – Ya puedes llevartelo.
Entonces Shiori rocoge las cosas rápidamente
pero en un movimiento claramente
intencionado, dobla una de sus muñecas
cayendo dos tazones en la ropa de Annabeth.
La rubia queda completamente estática no
reaccionando al moviento ocurrido, ella gira
para mirar a la culpable de lo ocurrido
descubriendo una mueca de prepotencia en
su cara. Oh. Claro.
Esto ha sido con intención.
Erwin se levanta de inmediato sacando un
pañuelo de uno de sus bolsillos, acercándose
a la holandesa para ayudarla a limpiarse,
Shiori viendo esto comienza a disculparse una
y otra vez como una mantra tratando de
tambien ayudar; obviamente la rubia sigue
temiendole pero se deja ayudar.
– ¡Ya se! Si quieres puedes ir a la transtienda
para prestarte una tualla. – propone la de ojos
castaños con voz vivaracha. – Si no ves
inconveniente.
– No… no… lo creo ne… necesario. – comenta
con voz suave la mas joven.
– ¡Vamos! – hala su mano tratando de pararla
– en verdad necesitas cecarte.
– Ve, Anna-chan nosotros esperaremos. – la
anima el rubio.
– Bien, Erwin-san no esta opuesto a eso y
estoy segura que Levi-san tampoco ¿cierto? — se gira mirando a ojos gelido que mantiene un semblante pensantivo hacia la chica.
— No te tardes. — solo pronuncio.
Entonces la ojicastaño jala a la holandesa detrás de ella con rapidez para que camine, los chicos las miran alejarse desde su sitio, un intranquilo Rivallie frunce sus cejas bastante intrigado con el comportamiento de la castaña. ¿Acaso no la mataba con la mirada hace un rato? No creía que de la nada su vena de samaritana halla despertado, Shiori era sin dudas algunas una zorra de cuarta y llama la atención a sus presas como fuera posible. Lastima por ella. Él no sería jamas su presa.
Al pasar las dos chicas por donde estaban los ancianos, la castaña relato que ayudaría a la pequeña rubia para quitarse restos de ramen exparcidos por descuido propio sobre ella, a lo que los adultos con sonrisas amables le dieron ruta libre a pasar.
Aun mas fácil de manipular que un esclavo.
Detrás de la tienda tenía el mismo diseño rustico que adelante, aquel era un pequeño sitio donde a su izquierda se encontraba un fregadero junto una ventana y puerta de madera, Annabeth supuso que eso eran los baños del personal. Shiori le dijo que era libre de comenzar a limpiarse ella iria por una tualla para ella secarse, aunque claramente esa no eran las intenciones de la muchacha, porque en tanto la rubia abría el grifo del agua para mojar un pañuelo suyo y llevarlo a la zona manchada para restegarlo, Shiori justo atrás de ella sostenía una pequeña cubeta llena de agua que era utilizada para la limpieza de ese sitio. Fue en un pequeño descuido de la holandesa cuando aquella cosa se le arrojo sobre su cabeza empapandola, la pequeña soltó un gritillo dandosela vuelta para encarar a su agresora y notando algo grave, la expresión de Shiori era completamente psicópata con ganas de: “voy hacerte picadillo”.
— Shio… — trato de decir con voz queda pero fue interrumpida.
— ¡Aguarda silencio perra sumisa! — le grito con fuerza la castaña sosteniendo a la menor del cuello y pegandola a la pared, los ojos azules de ella comenzaron a acumularse lágrimas del miedo — ¿Crees que soy una especie de idiota? Se que estas detrás de Levi-san… no te hagas la víctima conmigo. Estúpida.
— Y… yo… no… no se… — tartamudeaba completamente inmersa en su nerviosismo y miedo, el agarre en su cuello era aun mas fuerte que lo anterior.
— ¡Dije que te callaras! — elevo aun mas su voz, produciendole a la pequeña escalofríos con temblores — no me vengas con que no entiendes nada de mis palabras, sabes bastante bien donde te estas metiendo ¿no es asi? Zorra manipuladora. — la primera lágrima cayó por su mejilla dando paso a otras mas, en verdad estaba asustada e inmovilizada por el mismo miedo. ¿Qué debía de ser? — piensas que por ser pequeña y adorable vas a tener a Levi-san a tus pies, pero te equivocas, el va a ser mio ¡Yo se lo arrebatare a Petra! Eso puedes escribirlo.
Annabeth quiso desviar su cabeza a otro lado para no mirar a esta chica que desde el comienza supo su alta peligrosidad, debió de insistir con estar bien ser manchada con los restos de su cena, pero no, sin menos esfuerzo se vio convencida por sus compañeros para seguir a una psicópata. La castaña tenia un odio injustificado hacia ella, no solo eso, tambien poseia un amor jamas correspondido hacia un Levi que tenia ojos solamente para su amiga Petra. Quien aparentemente conocia esta mujer. ¿Tambien le hizo esto? ¿O solo la miraba en silencio junto a Levi? Posiblemente era eso último, debido a ello le tenia odio, aunque la pequeña lo llamaba frustración pero lo peor sería que ella estaba pagando los platos rotos de todo esto.
Cerro los ojos aun escuchando las ofensas ha su persona y sintiendo sus lágrimas derramadas en sus mejillas, no tenia fuerzas necesarias para empujarla y salir corriendo lejos del agarre de la castaña, lo mas valiente que podría ser sería soportar el agarre a su cuello y rezar para poder ser libre. En esos momentos se le vino a la mente la imagen de Tomoyo, la rubia jamas fue intimidada pero al ver indicios de ello cuando era pequeña su mejor amiga salia de la nada para patear traseros, en verdad le encantaría verla por alli para poder salvarla. No. Pensó la rubia abriendo los ojos de golpe, ella se prometió a si misma y a la pelinegra el no causarle problemas a los demás, estando en esta posición era producirle molestia a los demás.
Debía de ser fuerte y librarse por si misma.
— Deja… dejame… — comenzó a decir la ojiazul colocando una de sus manos en el brazo de la castaña para apartarlo, en tanto la contraria se sorprendía por el repentino movimiento de la rubia. — dejame ir… por favor… dejame…
— ¡No! Debes aprender tu sitio — la halo hacia ella y después la estampo contra la pared llevándola a soltar otro grito, esta vez, era el dolor — ¡Tu no eres nadie! ¿Escuchaste? ¡Nadie!
De pronto, una grave voz se escucho en el lugar congelando en el acto a la castaña que no sabía como reaccionar, si, Levi junto a Erwin hicieron su aparición llevando a Shiori retocer el agarre a la rubia para correrse hacia atrás presa de pánico, vergüenza y un miedo insostenible a la mirada grisácea de un pelinegro enojado. En cuanto Annabeth, cayo al suelo porque sus rodillas le fueron insuficiente para poder sostener su peso después del susto ocurrido, Erwin viendo esto corrió a socorrerla diciéndole su estado mojado de su cabeza. Ella solo asintió en silencio.
— En verdad eres bastante patética — confeso con voz oscura el pelinegro, dando pasos hasta donde estaba la castaña — sabía perfectamente tus intenciones desde que pise por segunda vez este lugar con Hanji y Petra, aunque jamas te considere tan mediocre. — la muchacha apreto sus puños y dientes por igual, estaba frustrada, Levi en verdad era un tipo frío. Sin sentimientos. — ¿Intimidar a una de mis amigas? Que método mas medieval te has inventado, estúpida.
Los ojos azules de Annabeth se abrieron a par cuando escucho a ojos gelidos decirle a Shiori que ella era su amiga, AMIGA ¿Acaso escucho mal? Ella jamas había sido llamada con ese título por un chico, eso… eso producía un estraño calor en su interior aun mas intenso que la enfermedad extraña embargandola. Sin saberlo, sus mejillas se tiñeron de rojo carmín, en tanto apretaba sus labios para tratar de no sacar algun ruido de su garganta, pues viendo la situación no lo creía conveniente hacerlo. Por otro lado, Erwin se encontraba estupefacto con una expresión difícil de definir aun sosteniendo entre sus brazos a la rubia, él sabía que en estos momentos uno de sus mayores temores se hacia realidad. La amistad. Levi declaro ser amigo de la holandesa, aunque ella declaro ser amiga suya frente a Tamaki entre estos dos poseia otro tipo de peso, no lo comprendia pero si antes tenia miedo ahora aun mas.
Quería ver hasta cuando ojos gelidos podía sostener dicho titulo, aun mas, teniendo una novia tan frágil en este tipo de sentimientos como lo es Petra.
Las nubes eran muy blancas para la tormenta.
— ¡Amiga! — exclamó impresionada la castaña, pero aun mas dolida que cualquier otra cosa — ¡Levi-san solo tiene por amiga a Hanji! No existe nadie mas.
— Dime… — su tono se volvió mas y mas bajo, parecía que quería domar un ser oscuro al contrario de dialogar con una chica — ¿Tu que vas a saber de mi? Solo eres una estúpida perra en celo que busca un imbécil para controlar sus deseos, y… — freno sus pasos a unos cuantos metros de donde estaba ella regalandole una mirada fria, calculada y llena de hostigamiento, con esto la asusto como para una eternidad — …lo siento pero, no quiero ganarme ese papel de tonto e imbécil. Te lo regreso con intereses.
Culminando de hablarle con cruelada giro sobre sus talones escuchando como caía al suelo esa molesta chica, si el pelinegro hacia un conteo de las chicas con las que ha tenido que liar se a topado unas desagradables, chillonas, insistentes, insinuosas y al final colocaria a Shiori. Una completa psicópata presumida.
Anuncio a los dos rubios con semblantes asombrados que se irían, aunque no parecían querer moverse aun mas la ojiazul, ella tenia su cabeza empapada y un poco la parte de arriba en su braga de rallas, eso es un problema, Erwin se gastabas diciendo ser un considerado nato con las chicas pero no atendía bien a esta. Suspiro. Quitandose su pequeña chaqueta de cuero y arrojandosela en la cabeza, su mejor amigo reacciono mostrando un semblante mas confusa que la anterior, en cuanto a la chica solamente se la quitaba de sus vista para poder mirar mejor a su ya hora bautizado “amigo”.
— Me molesta ver como te quedas parada alli en la nada con cara de tonta — ella pego un respingo hagachando su cabeza y mirando al suelo, avergonzada — ¿Ahora estas viendo? Has empapado tambien mi chaqueta, eres un desastre en cualquier aspecto. Annabeth.
— Lo… lo siento. — susurro por lo bajo la pequeña, sin poder mirar al ojos gelidos.
— Ya da igual, solo secate con eso y larguemos de este sitio. — argumento dándole la espalda para comenzar a caminar, solo evitando que le miraran la media sonrisa dibujada en sus labios en esos momentos. — se hace tarde, nos iremos en un taxi que pagara Erwin.
— ¡Que yo que! — replicó el rubio con asombro, casi dejando por completo lo acontesido.
— Ha sido esto tu culpa, si no le hubieras dicho…
Pero Annabeth dejo de escucharlos, o mas bien, su cerebro dejo de procesar las palabras de Levi junto a las quejas de su mejor amigo. En tanto caminaba para salir del este lugar sin tener la consideración de querer volver, su mente no procesaba que ojos gelidos la salvo de una psicópata enamorada de él, además nuevamente le daba una de sus pertenecías para secarse. En esta ocasión esta chaqueta tenia presa la fragancia del Rivaille impregnada, colonia masculina combinada con detergente con un suave olor a menta, fragancias que se arremoliban entre si para solo transmitirle una sola cosa: paz. Por eso, mientras la rubia caminaba bajo aquella noche oscura sin alguna estrella brillando en el estenso cielo, se dejo arropar en un mar de nuevas sensaciones que no sabia como clasificar porque iban mas allá de su enfermedad. Mas sin embargo, no quiso darles mucha atención porque sus emociones estaban agotadas.
Ella… solo quería sentir.

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