viernes, 6 de junio de 2014

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¿Cómo se siente cuando el mundo entierra tu alma y aun estás vivo?
Crossfade "I Think you shoul Know"

Escuche el leve ruido de la puerta abriéndose lentamente, era la segunda vez en la noche que mi madre venia a verme. No lo entendía. ¿Qué pasaría por la cabeza de ella? Desde que peleamos mantenía este raro acosó, Annabeth menciono en que tal vez pensara en mi marchándome de casa. Ridículo. Sin embargo, de acuerdo fueron pasando los días lo considere seriamente, ¿Para qué? De todas maneras ni casi nos hablábamos. Este fin de semana estuvo de guardia, por mi parte recibí la visita de Jhon su esposa y pequeños mounstruitos, Margaret tuvo que viajar para ir a visitar a sus suegros así que prometió venir un día de la semana, como recompensa.
Al pesar de su ausencia nosotros no las pasamos muy bien, debido a que soy pésima en la cocina la esposa de Jhon nos hizo de comer, hay que admitir que esa mujer hace magia con sus manos, todo estuvo estupendamente exquisito. Conversamos de muchas cosas, principalmente sobre mis estudios, menudo tema de conversación, aun así trate lo mas delicado posible de relatar mi situación. Pensé que Jhon colocaría el grito en el cielo, pero no fue así, ambos él y su esposa lo encontraron algo muy natural del ser humano. Equivocarse es parte de toda persona, además a mamá le encantaba hacer drama con cualquier cosa, no debía de preocuparme tanto por eso.


Volví a la realidad cuando mi madre cerro la puerta de la habitación, voltee boca arriba mirando hacia el techo de madera, se me ha quitado soñolencia. Indago un poco lo que he vivido la parte de esta semana, casi no he interactuado con Annabeth se le ha pegado a Alex como garrapata, así que tal como lo ha dicho ojos mar somos paraguas de ese par. Matt es un chico de muy pocas palabras, es decir que rara vez es conversador pero si muy amable, él a muy contrario de su amigo odia todo lo referente al deporte, al igual que a mi le gusta leer y es excelente en los números. Aun así conozca esto pequeños datos, siento que me falta mucho por conocer de él, sobre todo esa aura misteriosa que gira a su alrededor.


A tientas busco mi reproductor de música en mi mesita de noche, coloco los audífonos en su lugar y pulso "reproducir", desde hace poco he comenzado a escuchar un grupo llamado Crossfade es excelente, sobre todo la canción llamada colors. Aunque en estos momentos me inunda el sonido de I Think you shoul Know, por muy raro que parezca hay pequeñas frases donde me identifico, pero es donde viene mis hermanos y Annabeth para hacerme saber que no estoy sola. Sin saberlo me quedo dormida escuchando musica. Cuando vuelvo a despertarme es la voz de mi madre la que incansablemente me llama, rápidamente colocándome de pie recojo mis cosas para arreglarme. Al bajar las escaleras mamá mete cosas en su bolsa extra grande, hoy no va a llegar nuevamente a casa, ignorándola de forma olímpica voy al refrigerador por un vaso de jugo de naranja. Estos días me he sentido bastante bien con respecto a mi gastritis, por lo que he probado dejar de tomar las pastillas, a lo que supiera mamá me decapitaría. Termino mi bebida dejando el vaso en el fregadero, revisó mi celular viendo los nuevos mensajes todos de Annabeth.  ¿Así que se ha acordado de su amiga? Bueno no puedo culparla a ella le gusta mucho a Alex.
La rubia me ha dicho que pasa por mí en cinco minutos este lista o no, un respingo recorre mi cuerpo ahora que lo recuerdo, Alex comento algo sobre prestarle el auto a su padre para llevar a mi amiga a la universidad. Pero no pensé que también estuviese involucrada yo, por un momento mi mente piensa en ese par de ojos hipnotizantes de alguien particular.
Matt comento algo sobre de ser paraguas, ciertamente no quiero ser la única con ese par.

Es cuando mi madre se coloca su bolsa al hombro y su maletín lo carga en la mano, acercándose a mí con pasos cautelosos aclara su voz y habla.

- Hoy no puedo acercarte a la universidad debo de recoger a una colega, probablemente no llegue a casa durante toda esta semana por lo tanto el dinero para mantenerte esta en la mesita de la sala. - toma una bocanada de aire y prosigue - Confió en que no harás ningún desastre ni meter a nadie...

-  Mamá ¿Cuando he hecho algo así? Siempre me he quedado sola en casa y al volver tu esta igual. - digo yo, en tanto me introduzco a la boca una hojuela del cereal.

-         Si tienes razón... ¡Como eso apropiadamente con leche y en una tasa! - me grita, yo respingo un poco de la impresión - En fin, debo irme se me hace tarde cuídate Heather.

Respondo con un monosílabo en tanto busco en el refri la leche sosteniendo con mi otra mano una tasa, escucho como se cierra la puerta principal dando a entender la partida de mamá. Me desparramo en la mesa de la cocina aprovechando para preparar mi cereal, pienso en mi madre planteando cosas inútiles y sin sentido. 
¿Yo? ¿Metiendo gente y armando un reventón? ¡Menuda broma! Río entre dientes por lo muy absurdo que suena eso. Mi celular da una sacudida sobre el mesón lo que de inmediato sujeto con una mano, en primera instancia pienso que se trata de Annabeth pero no es ella. Es Margaret. Una energía dentro de mí rebosa como la última gota en un vaso, ella dice que hoy tiene una sorpresa para mí y no piensa ni si quiera darme una pista. La ansiedad hace su aparición.
Ahora si es verdad que no podré concentrarme en nada, mis pensamientos estarán una y otra vez en este mensaje, ¿Qué podrá ser?

Estoy lista para responderle hasta que algo abre mi puerta de un solo golpe, se que es estilo Sparta porque diviso desde la cocina un pie.

-         ¡Heather Mcqueen! ¡Hazme el favor de salir de una jodida vez de tu escondite! - grita a todo pulmón.

Descubro la voz chillona e incomparable de la que se dice llamar mi mejor amiga, Annabeth. En primera instancia me pregunto como es que tiene las llaves de mi casa, pero inmediatamente recuerdo como yo misma se las di para cuando saliera de fiestas viniera a quedarse, lastima de la última vez mi madre la hecho a patadas de aquí llamándola alcohólica.


La rubia entra a la cocina, tiene una pose bastante graciosa, manos en su cintura y su tacón repiqueteando sin cesar.

- Hace mas o menos diez minutos te mande ese mensaje con lo de recogerte, ni de mencionar a los otros. Entro encontrándote comiéndote un cereal, con celular en mano y... ¡Solo llevas calcetines! - dice lo mas alarmada posible.

- "Hola Hemo, veo que estas desayunando disculpa si interrumpo algo". - digo con sarcasmo haciendo mucho hincapié en mis últimas palabras.

-         ¡No estoy para bromas! Ven conmigo.

Cuando intento detenerla estoy siendo arrastrada pisos arriba por esta rubia, entramos en mi habitación ella sujeta mi bolsa y con esa misma mano los zapatos que ha escogido para colocarme.
Luego de eso vuelve a jalarme escaleras a bajo, lo que viene a continuación es algo totalmente vergonzoso y patético, Annabeth ni siquiera me ha dejado colocar los zapatos sobre todo importándole un rábano, haciéndome salir solo en medias a la calle. Es precisamente en ese instante cuando mi alma se cae al suelo.
Desde el auto que supongo que es del padre de Alex pues él esta sobre el asiento del piloto, atrás justamente, en los jodidos asientos de atrás se encuentra mí compañero paraguas. Mathew. Su primera impresión es parpadear no entendiendo nada, luego notando el sonrojo de mi rostro ríe notablemente haciéndome sentir mas vergüenza.

La rubia abre el asiento de atrás arrojándome dentro con todo y mis cosas, siento unas manos sosteniéndome calidamente mis hombros, al darme la vuelta los ojos azules color mar de Matt me dan la bienvenida. Mi estomago da un vuelco haciéndome separar de él al igual que disculparme, desde los puestos de adelante escucho la voz de Alex saludándome amistosamente, como mí mejor amiga riéndose estrepitosamente. Yo la mato.

- Menuda manera de traer a alguien a bordo, cariño. - le guiña un ojo el moreno.

- Un día de estos te lo enseñare para cualquier situación. - le dice ella, con un toque meloso.

-         Lo estaré esperando, nena. - arquea sus cejas a la vez.

Ojos mar y yo estamos completamente asqueados como asombrados, no es mentira que somos paraguas de este par al menos nos acompañamos el uno al otro. Aun con la parejita "feliz" me propongo a colocarme mis zapatos.

- Así que... nena - bufo divertida - no sientes tu bilis salirse por la boca.

- Oh dios, Matt te juro que si vuelves a decir eso vomitare mi cereal sobre ti. - digo en tanto amarro mis cordones.

- Contra eso peleabas esta mañana.

- Si, hasta que una malvada villana de cabello rubio me alejo de mi "precioso". - intento imitar a el golum del señor de los anillos.

- El Señor de los anillos, nunca te imagine viéndola. - comenta sincero.

- Soy mas de las que se quedan en casa y leen o juega videojuegos. - me encojo de hombros.

- Nunca me dijiste que también te gustaban los libros, en cuanto los videojuegos eres un fenómeno o quizás ese tipo de mujer casi extinción. - ríe con gracia.

- Prefiero del tipo en extinción, eso de fenómeno me suena a circo. - arrugo mi frente.

- Quien se sabe, quizás tu entres en uno como "Rara mujer que juegue videojuegos" y yo "Raro hombre que lee libros", con eso te aseguro que ganaríamos mucho dinero. - platea de forma tranquila.

- Ahora eres tu quien tiene una forma interesante de plantear algo. - le digo sonriendo sin vergüenza alguna.

- ¿Cumplido o coqueteo? - pregunta arqueando una ceja.

-         Las dos en todas sus anchas.

Este tipo de cosas me hacían olvidar mis malos ratos con mi madre, nada mejor que estar con el chico que te gusta para olvidar tus pesares.
Pero mas que lo intente pasar por alto, la mirada de halcón de la que nada le huye y nada se le escapa de Annabeth Adams, perfora por completo mi cara. Ella nunca me ha preguntado sobre el chico que me gusta, sobre todo se me hace muy extraño la rubia le gusta estar en todo y en nada prácticamente.

Llegamos a la universidad, Alex aparca el coche de su papá cerca de la entrada principal, nos bajamos tranquilamente en tanto aprovecho para despedirme. Matt ya acostumbrado sujeta mi mano haciéndome retroceder, la sonrisa ladina de Annabeth hace sonrojarme hasta las orejas, ojos mar me pregunta si desayunaremos juntos como siempre; desde que nos conocemos tomamos la iniciativa de comer los cuatro juntos sin fallas. Por lo tanto, asiento con la cabeza latiéndome el corazón de prisa y la temperatura fuerte del aire.

Dicho esto inmediatamente huyo del lugar de los hechos casi llevándome medio mundo por delante, puede que Lizzy tenga razón con lo de no estar enamorada de ojos mar, pero sin embargo siento los mismos sentimientos y sensaciones cada vez que estoy a su lado.
De todas maneras no tengo tiempo para esto, debía de llegar a la historia de la arquitectura en un santiamén. Corría por los pasillos como una loca esquivando personas, fue en ese preciso momento que vi a lo lejos una pareja un tanto dispareja pero muy reconocida por mi. Lizzy y Joe.
Por un momento me quede en blanco, es decir, esta parte de la universidad era de Arquitectura y este par iban para el otro lado del campo, ni decir del ojimiel.

La primera en notarme fue la peli avellana que, ni mas notarme soltó la mano de su marido para salir corriendo hacia mi encuentro, la recibí entre mis brazos riendo y girando en brinquitos. Un tanto infantil de nuestra parte debo decirlo. Entonces nos separamos caminando hacia el pelinegro que, nos miraba con una expresión de asombro sobre todo rostro, muy gracioso para mi pues era la primera vez en observar algo igual.

- Joe, ¿Te acuerdas de Hemo? - le pregunta señalándome.

- No... no mucho. - dice sonriendo de medio lado, a lo que Lizzy le da un codazo a un costado por alguna razón. - Si... ¡Si la recuerdo! ¡Lo lamento!

-         No... no hay problema. - dije fingiendo sonreír.

Hay ocasiones aquí en la que da miedo es Lizzy, el pobre de Joe esta sobandose su costado adolorido gracias al golpe de su esposa. Bueno, debería preguntar lo concreto y mi inquietud.

- ¿Qué hacen aquí? Se supone que las ramas de sus carreras quedan al otro lado del campus. - digo llamando la atención de la pareja.

- Bueno, si tienes razón pero aquí, es decir esta oficina es la general para todas las carreras. Por lo tanto, todos los recaudos vienen a este lugar. - explica con tranquilidad Lizzy.

- Bien, eso lo explica todo. - menciono mirando hacia mi salón - ¿Como esta Anastasia?

- Con su abuela, es decir la mamá de Joe. Hoy no tenia trabajo y se ha ofrecido ha cuidarla. - dijo con nostalgia la chica.

- Lo bueno es que esta con alguien de su familia, y no alguien desconocido. - digo de forma inocente.

- No, no lo es ¿No es mejor que un hijo este con sus padres? ¿Qué..? - deja en el aire.

-         ¡Oh mira la hora! ¿No tienes clases? Nosotros debemos entregar los recaudos, nos vemos luego.

Lizzy a sostenido a su marido tapándole la boca y haciéndolo caminar hacia la oficina, en tanto yo me he quedado sin habla o el poder articular algo. Sigo hasta adelante mi camino inicial para llegar al salón, esta mas que claro quien lleva los pantalones en esa relación, lastimosamente para mi ex compañero de clases Joe él no lleva ese papel.
Entro al aula encontrándola muy ruidosa dándome a entender que el profesor no ha llegado, me siento en mi puesto cerca de la ventana tal y como es mi preferencia, allí puedo olvidarme de todo este desastre alrededor. Es increíble como Lizzy tal y como dijo vaya a volver a estudiar en verdad me alegro tanto por ella, es la viva imagen de cuando alguien se propone hacer algo lo logra, tanto que no importe su maternidad de por medio.

De pronto ciento a dos personas paradas al frente de mi, al alzar mi mirada noto que se trata de nadie mas y nada menos que Katherine junto a Marcos, la primera impresión que tengo es ¿Qué quieren estos dos? Pero solamente espero a que ellos hablen.

-         Cuando venias para el salón ¿Viste al profesor por allí? - pregunta la chica.

Katherine es una chica baja de piel bronceada, ojos negros, cabello negro con reflejos rubios, siempre utilizando ropa llamativa para llamar la atención de los chicos; siempre esta involucrada en todo no escapándosele nada, gritona como veinte chicas hormonadas y agresiva por excelencia. Estudiamos juntas la preparatoria, sin embargo nunca nos tratamos mucho, no por llevarme mal con ella sino que jamás pertenecí a su círculo de amigos.
Ahora con quien se lleva a las patadas es Annabeth, es como si fuera tóxico respirar un mismo aire.

-         Bien, gracias. - dice al verme mover mi cabeza hacia los lados en señal de negativo a su pregunta.

Se marcha nuevamente hacia donde estas sus otras amigas, también estudiaron conmigo pero solamente he tratado a una de ellas Paula, una chica muy distraída y constantemente en su mente mundo raro para los demás. Aun así, ella es sumamente amable conmigo.
Noto como frente de mi queda Marcos mirándome con expectativa, toma una silla colocándola al frente de mi mesa y acomodándose. ¿Qué le pasará?

-         Sabes, Hemo he estado pensado que...

Pero dejo de escuchar cualquier sonido al rededor, para mi es como un montón de sonidos de la naturaleza, porque mi vista y toda mi mente esta concentrada en alguien en la puerta. Una compañera la sostiene hablando con alguien ¡Valla alguien que es! Porque esos ojos mar los reconocería en cualquier parte. La chica seña detrás de ella, para ser mas exacta donde me encuentro dando un respingo en proceso, pues porque estoy mirando. Ojos mar conecta su mirada a la mía. Es cuando siento una emoción recorrer cada parte de mi cuerpo, como un cosquilleo que llega hasta la punta de mis pies; la chica me hace romper el contacto haciéndome señas para que me acerque.

- Entonces ¿Qué piensas? - dice Marcos un poco nervioso.

- Se me cae la cara de la vergüenza contigo pero, debo atender algo primero ¿bien? Vuelvo enseguida. - digo un poco frenética.

El rubio asiente algo asombrado pero se hace a un lado para poder pasar, vuelvo a mirar donde esta ojos mar y esa sensación calida me llena por completo, él me vuelve a sostener la mirada pero esta vez la combina con una sonrisa ancha.
¿Qué puede querer de mí? Por lo que es mas ¿No debería estar en clases? Esto es muy raro.

- Olvidaste esto, de hecho lo dejaste caer en el auto. - mueve en sus manos mi celular.

- ¡Oh dios! Ni si quiera me di cuenta. ¡Menudo despiste! - digo, en tanto palmeó en los bolsillos de mi saco.

-         No hay problema, extiende tus manos Hemo. - me manda.

Se me para el corazón cuando dice mí mote, extiendo mis dos manos como esperando un tesoro muy importante, es cuando ojos mar coloca sobre ellas el dicho aparato de una vez. Sin embargo pasa algo.
Matt aprieta mis manos con delicadeza, la mirada la fijo en ese agarre que hay, sus manos son tan calidas como suaves cosa rara proveniente de un hombre, pero ojos mar no es así tenerlo de esta manera me descontrola. La respiración se me acelera, esa calidez que hace unos momentos me embargaba cambio a una explosión multicolor, lo mas gracioso de todo es que esto pasaba dentro de mi.

Armándome de valor fije mi mirada en él, me congele, mantenía una expresión seria al igual que gentil, sus ojos mar están mas claros que nunca pero dan la impresión de ser muy profundos. ¿Qué es esto? Es como si solo fuésemos nosotros en este mundo, en una conexión irrompible. Pero nada dura para siempre. Él profesor de historia llega borrando toda atmósfera posible, lo cual nos vemos obligados a separar nuestras manos, la explosiones han cesado y lo tibio de su mano se a alejado de mi; Matt vuelve a su expresión de siempre en tanto rasca su nuca.
Mi maestro me llama para comenzar la clase, diciéndome que deje las citas para otro día, avergonzada mi rubor se extiende por toda mi cara en tanto ojos mar solo trata de disimular su risita, eso me hace querer desaparecer de la vista de todos.

-         Yo me marcho mejor, pero antes - vuelve a sostener mis manos, mirando un segundo atrás de mí por rara razón. - no descuides tus cosas ¿si? Nos vemos en la cafetería.

Me suelta dando se la vuelta caminando hacia las escaleras de la derecha, presa un poco del pánico porque prácticamente no le agradecí por el acto y ni si quiera mencione palabra alguna, corro un poco apoyándome al marco de la puerta fijándome en ojos mar.

-         ¡Matt! - grito, el se da la vuelta impresionado - ¡Gracias!

El chico sonríe y lo imito, ahora mueve su mano en señal de despedida marchándose definitivamente. Me limito a mirar como su silueta se minimiza en tanto sonrió a la nada como idiota, sostengo aun mi teléfono en esta ocasión sobre mi pecho. No puedo dejar de pensar que avenido a este salón para traerme esto, ¡Solo por un descuido! Ojos mar es como mi caballero de galante armadura.

-         Muy bien señorita, si ha dejado de soñar con su enamorado haga el favor cierre la puerta y tome asiento. - me llama el profesor.

Escucho algunas risas dentro, pongo los ojos en blanco mientras cierro la puerta. ¿Acaso este hombre no se ha enamorado? Supongo que debe de estar casado ¡Debería entender a los jóvenes!
Tomo asiento descubriendo como Marcos tiene un semblante medio enojado, ¡Es cierto! Se supone que hablaba conmigo sobre algo pero no le preste atención debido a la llegada de ojos mar. Estoy apenada.
Cuando el profesor se coloca hablar medio me le acerco a él preguntándole lo que quería decirme, Marcos voltea mirándome con esos ojos negros totalmente enojado, menciona que ya no importa con tal ni importante era. No le doy más rodeos al asunto y presto atención a clases.

Luego de una clase mas por fin bajo a desayunar, tengo mi buzón de entrada repleto de mensajes de Annabeth, claro como ella tiene solamente clases con primer semestre además de un tiempo libre, en cambio yo debo enfrentar dos clases seguidas sin ni siquiera respirar.
Suelto un suspiro en tanto acomodo la correa de mi bolso, hoy estoy libre de materias pendiente eso quiere decir que no estaré mucho con Matt, en fin horita tengo tanta hambre que me importa un pepino ese hecho. Entro a la cafetería buscando con la mirada a mis amigos, quedándome sin aliento con lo que veo. ¿Esto era su sorpresa? ¿Esto era la gran cosa que me mostraría? Frente a mis ojos y reunida con una rubia particular se encuentra nadie mas que Margaret Macqueen. 

¡¿Qué?! ¡¿Qué significa esto?! No, no puedo creer lo que me esta haciendo mi hermana en este momento, se supone que debería estar trabajando o atendiendo a Mariana. Oh. ¿Escuela verdad?
Trato de tranquilizar mis nervios inhalando y exhalando repetidas veces, pero no lo logro, un par de manos se posan en mis hombros. Suelto un respingo de la impresión por eso me volteo lentamente encontrándome dos rostros particulares, se tratan de Matt y Alex, suelto un suspiro combinado con una risita nerviosa llevando mi mano al pecho.
Ojos mar que permanecía con una expresión pícara la cambio por una de preocupación, sin reprimir nada de inmediato me pregunta que me sucede.

- Es mi hermana - comento - ha venido a darme una "sorpresa" pero casi me infarta.

- ¡Oh! ¿Tienes una hermana Heather? Pensé que eras hija única. - comenta un vivaracho Alex.

- No, tengo dos hermanos Jhon el mayor, Margaret la del medio y que vino a matarme. - explico tranquilamente.

- La última de tres hijos, la menor para ser exactos. - afirma ojos mar.

-         Así es. - sonrió.

En eso noto como se nos acerca dos personas, son Annabeth y Margaret con una sonrisa ladina. Oh, Oh ¡Yo conozco esa expresión! Giro mi cabeza viendo que Matt no alejado su mano de mi hombro e inmediatamente se algo, nunca puedo huir de la mirada "descubro todo" made in Margaret. De todas maneras no trato alejar a ojos mar de mi, seria como echarle mas leña al fuego o sea decirle a Margaret que me gusta o peor aun, somos algo. Solo estoy tranquila.

-         Mi hermanita hermosa, ven aquí y abraza a tu hermana mayor.

Ella me apresa fuerte contra ella casi cortándome el aire, cosa no extraña para mí, desde que tengo memoria esta mujer me ha tratado de esta manera. Es obvio que cada uno de nosotros tenemos una personalidad diferente, sin embargo nos define una característica particular; un ejemplo seria que Jhon es el serio muy pocas a veces muestras sus emociones, escuche de Ricardo, mi primo, que ni si quiera lloro en el entierro de papá. Duro como una roca. Margaret es la entusiasta, dando saltitos y repartiendo alegría por todas partes, nunca se reprime algo cuando quiere decir algo lo dice gústele a quien le guste, disguste a quien disguste. Pero sobre todo es muy persuasiva.
Por otro lado estoy yo, la menor de todos, soy la tímida que le cuesta expresar sus sentimientos y solamente los expresa si conozco muy bien a una persona.

Margaret se separa mí sujetándome el rostro, hoy no esta vestida como abogada va muy casual, pantalones Jean azules, camisa blanca con botones hasta el escote y bailarinas. Muy raro en ella.

- Me he encontrado con tu hermana, conversamos y le comente que estabas en clase. - explicaba Annabeth, en tanto se colocaba al lado de Alex.

- Bueno, hablar con Anna es muy entretenido como siempre pero... a ellos dos no los conozco. - dice, mirando directamente a ojos mar.

- Eso lo solucionamos fácilmente, ven que te los presento. - sujeto de los hombros la rubia a Margaret, colocándola frente a su pretendiente - El es Alex un gran, gran, gran amigo.

- Mmm... Encantada de conocerte, Alex. - le extendió la mano.

-         Igual yo. - la recibe.

Entonces la rubia fija esos ojos de víbora sobre mí, creo que vi un brillo de malicia sobre ellos ni pensar en lo que hará. Sujeta a Margaret nuevamente de los hombros haciéndola caminar hasta mí, obviamente la persona que quiere conocer esta detrás por lo que me hago a un lado. Mi hermana lo detalla por completo haciéndome helar la sangre.

-         Finalmente él es Mathew, pero todos le decimos Matt, mejor amigo de Alex y aun más de Heather. - alza las cejas picaramente.

Me congelo por completo sin una gota de conciencia, creo que mi alma se ha salido por la boca o tal vez abandono este cuerpo débil. ¡¿Qué?! ¡¿Qué mierda intenta hacer esta mujer?! Porque la verdad no entiendo nada. Matt por su parte simplemente esta estático, parpadea constantemente dando a entender que no comprende nada. Acto seguido Margaret se acerca mas a él sosteniendo su rostro con ambas manos examinándolo, es exactamente cuando mi alma vuelve a su ubicación original. Mi cuerpo. Me muevo un poco, pero que mas se mueve es mi mandíbula colgando ligeramente en mi cuello.

¡¿Ahora que rayos es esto?!

- Tu... tienes unos buenos ojos muy bonitos por cierto, me gustan. - le sonríe soltándolo, luego extiende su mano. - Bienvenido a la familia.

-         ¿Gracias? - estrecha su mano aun sin entender nada.

Ahora si es verdad que la mato, mi rostro no puede estar mas rojo posible, quiero esconderme de bajo de las piedras o mejor aun como el avestruz.

Luego de semejante vergüenza causada por mi propia hermana, estoy sentada comiendo por fin un desayuno decente, mientras los demás hablan bueno, en tanto Margaret y Annabeth hablan. Ahora comprendo porque se llevan también, ambas tienen la misma personalidad. Ellas hablan de lo lindo con algo que no tengo idea.
Matt gira su vista hacia mi, después se acerca un poco sin ser descubierto por los demás.

- ¿Te ocurre algo? No pareces muy contenta de ver a tu hermana. - dice susurrando por lo bajo.

- Claro que lo estoy, es solo... solo no entiendo porque Margaret ha hecho lo que ha hecho. - digo en tanto tomo mi jugo.

-         ¿A que te refieres? - parpadea sin entender.

Abro la boca pero sale nada, no entiendo la personalidad de Matt, es decir ¿En verdad no ha captó todo lo de horita? Puede que en verdad sea medio lento, pero no creo que llegue a niveles tan altos. Cierro mi boca moviendo la cabeza a los lados sonriendo, ojos mar me imita pero sostiene mi mano dándole un apretón, ese agarre tibio me reconforta por lo tanto lo sostengo fuerte. Lo miro directamente a la cara sintiendo de nuevo esa conexión de hace rato, puede que en verdad me halla vuelto completamente loca pero esto en definitiva es mutuo.

Aun así ocurre lo de costumbre, en pocas palabras nada puede durar para siempre.

- ¡Ah! Se me olvidaba, venía a entregarte una invitación - nos separamos las manos con suavidad, debido a la voz de Margaret - es de Mariana sabes como es con estas cosas. Se ha inventado una cosa del "medio cumpleaños", en realidad es una cosa de moda de su escuela y me ha pedido invitarte personalmente.

-         Medio cumpleaños... - susurro, recibiendo la invitación. - ¡Es pronto! ¿La próxima semana? No hay problema.

De pronto un golpe duro en el estomago dejándome estática, como todos están concentrados escuchando los detalles de la fiesta de mi sobrina no me prestan atención. Trato de reprimir el dolor tomando mas jugo, pero es inútil, otra puntada brutal peor que la anterior patea constante en mi estomago. Se me escapa el aire. Empuño mis manos respirando profundamente, debo tranquilizarme ¡Tengo que hacerlo! Margaret no tiene ni idea de lo que estoy pasando con la gastritis.

Esto es muy extraño, nunca me ha dado este tipo de dolor, es siempre en la boca del estomago, jamás en otro lugar. Ahora empiezo a pensar en que dejar las pastillas ha sido una fatal idea. Otra ola de dolor me inunda dejándome casi al borde de ponerme a llorar, de hecho se forman unas lagrimillas en mis párpados que empiezan a picotear. De pronto, Annabeth que sonreía con algo relacionado al comportamiento de los niños deja eso a un lado para mirarme, su rostro muestra asombro; y no es para menos ella conoce mi situación.

-         Heather ¿Te ocurre algo? Estas pálida. - pregunta algo aterrada.

Todos enfocan su mirada en mí, algo preocupados, trato de sonreír falsamente negando eso con la cabeza pero es inútil. Algo se rompe nuevamente en mi por lo que llevo mis manos a la zona de dolor, Margaret se levanta colocándose a un lado y es cuando lo noto. El rostro de Matt. Su expresión es de como si estuviera aterrado, ha visto un fastama o al mismo demonio, ahora los dos competimos para ver quien es mas pálido. Pero existe algo que me deja perpleja, sus ojos expresan miedo y están viendo otra cosa, no a mí.

- ¿Estas bien? Heather has comenzado a sudar frío. - afirma mi hermana, tocando mi frente.

- Estoy... estoy bien, solo... solo... ha sido el desayuno... que cayo mal. - trato de mentir no muy convincente.

- ¡No me mientas! Estas lejos de encontrarte bien. - me da una reprimenda, mi hermana.

-         ¡No estoy mintiendo! - chillo presa del pánico y dolor - estoy... estoy bien. Voy al baño... no... no me tardo.

Me levantó de golpe frunciendo el ceño, el dolor esta ahí manifestándose para que no lo olvide. Noto como Annabeth imita mis movimientos, solo para seguirme, le lanzo una mirada rápida a lo que capta rápido. Quiero estar sola. En este tipo de situaciones adoro lo persuasiva que es mi amiga, sabe lo que quiero y no quiero; en estos momentos lo único que deseo es mantener a Margaret fuera de esto. Camino con pasos ligeros al edificio sintiendo las miradas de todos sobre mí, cuando entro al lugar casi me desplomó pero consigo sostenerme con la pared.

No me encuentro bien, de hecho es tal y como dijo Margaret, estoy lejos de estar bien. La punzada vuelve a darme con fuerza, parecido a una tormenta abrasadora tocando tierra dejandome sin aire, por lo tanto empiezo a respirar entre cortado. Esto no esta bien, de seguir así pronto estaré exhausta y colapsaré. No, no ¡Me niego a que eso ocurra! Si voy a colapsar preferible en otro lugar, no en medio de tanta gente que ni si quiera conozco, por eso empiezo a caminar apoyándome de pared.

Otra ola de relámpagos inunda mi estomago dejándome al borde del suelo, pero lleno mis pulmones de aire armándome de fuerza y valor para llegar a mi destino. Visualizo el baño muy cerca, por lo que aceleró mis pasos con dolor y todo, atravieso la puerta sonriendo de medio lado pues estoy satisfecha. Me deslizo como una pluma hacia el suelo, duele, duele tanto que ya no puedo soportarlo ¿Estoy apunto de desmayarme? No lo se. Respiro entre cortado en tanto un escalofrío me recorre la espina dorsal, el dolor se intensifica haciéndome cerrar los ojos con fuerza. Es todo, me digo a mi misma, estoy a punto de colapsar ya ni ganas tengo de abrir los ojos. Siento los tentáculos de la inconsciencia casi atrapándome, halándome hacia ella para abrazarme con fuerza.

Es cuando alguien abre la puerta golpeándome en la pierna, la chica suelta un sonido de asombro combinado con un nombre que no comprendo, su voz suena tan lejana de mi parecido a una dimensión paralela.

-         ¡Heather! ¡Heather! Oh por dios ¿Qué te ocurre? ¡Heather despierta! - grita con desespero alguien.
          
Luego de eso no recuerdo nada mas, tan solo a la inconsciencia apretándome contra ella.

Me siento rara no se si estoy dormida o casi despierta, pues escucho el goteo constante de algo sobre un recipiente. Un olor antiséptico que se me hace familiar a mi infancia, cuando estaba pequeña había ocasiones que no podía quedarme con mi abuela. Por lo tanto, mi mamá me llevaba consigo al hospital donde trabajaba dejándome en una guardería especializada, allí estaba con otros niños en tanto mamá hacia sus deberes como doctora. Mas sin embargo, esos infantes no podían quedarse todo el tiempo conmigo por lo tanto, me quedaba sola debido a que todavía mamá trabajaba como loca.

La soledad es la peor compañera de todas para cualquier persona, me sentía a un lado mirando a todas las personas acompañadas por otras, siguiendo sus vidas en tanto mi único compañero era un conejo de peluche que nunca me abandonaba. Es precisamente como la letra de una canción de ese grupo nuevo que estoy escuchando. Crossfade.

« ¿Como se siente cuando el mundo entierra tu alma y aun estas vivo? »

Para las demás personas no existes, es decir pasan de ti casi sepultándote y aun estas con vida, la soledad se presenta de esa manera. Cruda, fría y espantosa.

Algo me fastidia en el brazo es como un liquido caliente que me traspasa la vena, de hecho duele un poco eso algo similar a la picada de una abeja. Estoy sobre un colchón suave, el dolor que sentía unos momentos ya no existe ahora siento un cosquilleo. Pienso en mi mamá que cuando se entere de todo lo ocurrido me regañara, sobre todo con respecto al dejar las pastillas hasta puedo imaginar el tipo de cosas que dirá. Irresponsable. Infantil. Tonta.

De pronto, escucho una voz peculiar que irrumpe en el lugar donde estoy, parece que esta disgustada porque discute con alguien. Bueno se trata de Margaret.

- ¿Acaso intenta decir que solo es gastritis? ¡Nada más! ¿Qué clase de medico es usted? - grita un poco histérica.

- Señora, puede estar tranquila su hermana esta bien yo soy el medico que controla su gastritis, al parecer por una rara razón ella dejo de tomar los medicamentos. Eso produjo un efecto rebote, es decir, que si antes tenia un dolor fuerte ahora lo tendrá peor. - explicaba con calma mi médico.

- De todas maneras... ¡Annabeth! ¡¿Por qué demonios no me has contado nada?! Confió en ti. - siguió con la histeria.

- Lo siento mucho, pero Hemo... en fin - carraspeo su garganta - estamos en un hospital no puedes hacer escándalo.

- Tiene razón, bueno si me permiten debo atender otros asuntos. - se excuso el medico.

-         Gracias doctor. - dijo Annabeth.

Supongo que el hombre se retira porque la habitación se suma en un incomodo silencio, ahora que lo pienso ¿Qué me ocurrió? Lo último que recuerdo es cuando llegue al baño me caí al suelo. Después poco a poco todo se desvanecía, alguien abrió la puerta pegándome en la pierna y... todo negro. ¿Quien me encontró? ¿Fue Annabeth? Yo le demostré con la mirada que no me siguiera pero al parecer no me hizo caso.

El sonido de un teléfono inunda el lugar, creo que es de Margaret.

-         ¿Bueno? Oh eres tu Jhon hasta que por fin contestas - pausa - Si, se trata de nuestra hermanita - pausa - no, no te preocupes ya esta bien sedada por la magnitud del dolor. - pausa - ¿Vas a venir? ¡No es para tanto! ¿Qué hay de tu trabajo? Yo estoy aquí así que no te preocupes. - pausa - Ni idea posiblemente hasta la tarde, aguarda ¿Vas a venir cierto? - pausa - ¡No puedes engañarme! Venga que eso hizo Heather y mira como termino - pausa - ¿Y para que decirle? Ella no se interesa por nuestra hermanita, seguro lo primero que va hacer es regañarla no gracias. - inmediatamente se que hablan de mamá - Esta bien, te espero aquí nos vemos.

Corta la llamada soltando un suspiro cansado, mi amiga pregunta si se trata de Jhon, Margaret le relata que lo llamo una vez entramos al hospital pero debido a su trabajo no pudo contestar pero ya viene en camino. Genial ¿Acaso me estoy muriendo? Es solo gastritis debido a mi descuido, seguro cuando vuelva en si el medico también me echara el regaño del siglo.

Dios perdóname.

- ¿Ya despertó? - llega alguien casi gritando.

- ¡Lizzy! Acuérdate que estamos en un hospital no debes gritar. - susurra fuerte.

-         Lo siento... - su voz se apaga.

Su voz... ¡Su voz! ¡Esa fue la que escuche cuando me desmayaba! Fue Lizzy fue quien me encontró en el baño, seguro aviso a Annabeth quien estaba con Margaret y los otros dos. ¡Ojos mar!
Muevo mis párpados tratando de abrirlos, si la ojiazul verdoso hablo con el grupo entero debió de escuchar todo Matt. Aun recuerdo su expresión de miedo cuando tenia el dolor, eso por alguna razón me hace desear que no este aquí bajo ninguna circunstancia.

- ¿Ya despertó? Porque ya ha pasado varias horas. - entra en escena una voz masculina.

- ¡Dios Alex! ¿No ves donde estamos? Es un HOSPITAL por lo tanto baja la voz, además no ha pasado varias horas solo treinta minutos. Exagerado. - regaña la rubia al moreno.

- Bien, bien lo lamento ya cierro mi boca. - lo imagino con los brazos al Aire.

- Cuéntame ¿Le has dicho a Matt? - pregunta por lo bajo.

Y abro mis ojos, todos a mi alrededor voltean a mirarme Margaret se acerca con rostro duro, aun así noto el tono preocupado de sus vista del mismo color que la mía. Toma un banquito sentándose a un lado de la cama, sujeta mi brazo que a su vez esta conectada a una ultra venosa por lo que me quejo un poco, ella suelta un "te lo mereces" con una sonrisa tristona.

- Lo siento... - digo con voz apagada.

- Debería de matarte justo aquí, justo ahora pero no quiero dejar a mi hija sin una madre o tía. - toma una bocanada de aire - Tienes seis segundos para explicarme porque me ocultaste todo esto.

-         Matt - digo, ella no entiende nada - Matt ¿Donde esta él?

Annabeth abre la boca sin pronunciar palabra alguna, Margaret esta congelada mirando mi rostro firmemente sin querer enfocarse en otra cosa, solo Lizzy mantiene una expresión dulce en su rostro ¿Por qué? Esta conmovida por una rara razón. Es Alex quien rompe el silencio incomodo, dando un paso al frente con seriedad en su cara.

- Matt esta haciendo un trabajo de la universidad, le he mentido con respecto a lo sucedido en el baño. - explica neutral.

- ¿Por qué? - me siento con algo de dificultad, Margaret me ayuda - ¿Por qué le has mentido?

- Hemo... veras... - trata de decir Annabeth.

-         No podemos interferir en ello. - la interrumpe rápidamente - Escucha esto chica, esto es un asunto muy delicado que no nos corresponde contarte nosotros, sino el mismo Matt. Solo puedo adelantarte que él odia todo esto, hospitales, personas enfermas y... puedes imaginar lo demás.

El silencio nos inunda como cuando la noche cae sobre nosotros, bajo la cabeza pensando en ojos mar quien odia esta atmósfera tétrica y desinfectada. ¿Qué le ocurrió para detestarla? Debe de ver sido algo muy fuerte para colocarlo así. Recuerdo aquella expresión de pánico en su perfecto rostro, supongo que allí estaba recordando esa experiencia. De pensarlo mejor esto es lo mismo con respecto al asunto con mi mamá, debemos conocernos mejor para confiarnos esos secretos tan profundos para ambos.

- ¿Qué le has dicho? - pregunto aun cabizbaja.

- Te caíste por un descuido en el baño, una amiga tuya viendo eso ayudó para llamar a Annabeth y tu hermana. Debido al golpe te tendrán en observación unas horas, luego iras a casa. - explico tranquilamente.

- No vendrá... - dije con hilito de voz.

-         No. - confirma directo Alex.

Aprieto mis puños sobre las sabanas, odio esto, odio mentirle a las personas o contribuir para ello. ¿Esa es la manera de hacer las cosas? Tarde o temprano sabrá lo que tengo, cuando eso pase de seguro se enfadara conmigo.

- Tranquila Hemo, estoy segura que él debe de estar muy preocupado por ti y no para de llamar a Alex. ¿Verdad? - trato de animarme Lizzy.

-         Cla... ¡Claro! Esta muy pendiente de ti, con esto no miento chica. - me guiña el ojo Alex.

Doy una media sonrisa tristona, en realidad no estoy baja de animo por eso, odio ocultarle lo que tengo a ojos mar él me gusta mucho y me encantaría que estuviese aquí.

Olvidando eso de lado, llega mi almuerzo acompañado de una amable señora mayor que me manda a comer todo, claro, no hay nada mas sabroso que la comida de hospital. Espero ser clara pues estoy hablando con sarcasmo. Las chicas ayudan a acomodarme la camilla, miro hacia la ventana que esta a mi derecha el cielo esta mas azul que nunca, el suave viento hace bailar la transparente cortina de la habitación. Es cuando colocan frente a mi la bandeja, Margaret carraspea su garganta sujetando el mango de la tapa de la comida, al alzarla trata de imitar la voz de un italiano agregándole gourmet a todo al final.

Mi comida consiste en pechuga de pollo a la plancha, arroz blanco tipo japones, ensalada de raro contenido pero se que contiene lechuga pues es toda verde; para finalizar un jugo de fresa muy liviano.
Miro sin expresión alguna a mi hermana ¿En verdad esto es comida? ¡Pero ni si quiera tiene salsas por en sima! ¿Acaso quieren matarme de hambre? No pienso digerir eso aunque regrese el dolor insoportable, necesito no exijo alimentos de verdad, verdad.

- Se lo que estas pensando y te digo algo, no vas a salirte con la tuya. - me amenaza Margaret.

- Pues que bueno saber eso, porque así me ahorro palabras. - alejo la bandeja de mi.

- ¿Piensas comportarte como una cría frente de tus amigos? La verdad no me importa darte esa comida en la boca. - comienza a doblarse la manga de su camisa.

-         ¿Es serio? Pues te reto hacerlo. - alzo mi nariz, desafiándola.

De pronto, algo irrumpe en el lugar de golpe. Quedo muda. Un hombre alto, corpulento, ojos verdes, piel aceitunada, cabello rizado negro, viste un traje color azul con camisa de botones blanco lleva su saco en una mano y en la otra un maletín de cuero. ¿Quien es? Se trata de Jhon.

La gente del lugar se queda muda ante el porte de semejante hombre, noto como Alex se acerca a Annabeth susurrándole algo intangible a su oído, la rubia sonríe nerviosamente mirando a mi hermano.

- Heather, no contradigas tanto a Margaret ya sabes como es, mejor como tu almuerzo. - comenta rompiendo el silencio, colocando sus cosas en la camilla.

- S...si - titubeo, pero hago caso.

- ¡Dios! No puedo creer que en verdad estés aquí, parece que gaste saliva innecesaria en ti. - coloca sus manos en su cintura.

- Si, si, si, si. Hola para ti también - se le acerca y besa su frente - ¿Como están las cosas por aqui? Ahí afuera hay un sujeto medio extraño.

- ¡Joe! Lo siento Hemo, le dije que viniese para irnos luego. Ya vuelvo. - se excusa Lizzy, dejando el cuarto.

- Dejando eso de lado... ¿Como te sientes? - mira un segundo raro a Lizzy, para enfocarse luego en mi con aquel tono suyo.

- Estoy bien tan solo fue un dolor mínimo, aquí alardean mucho Jhon. - digo sin importancia, comiendo mi almuerzo.

- Claro, claro y por eso estas aquí ¿Supongo? - dice con tono de ironía, noto hasta en su voz que trata de no reír.

-         Correcto. - afirmo, alzando mi tenedor y señalándolo.

Jhon se acerca revolviendo mis cabellos medio sonriendo, eso hace crecer una emoción genuina dentro. Mi hermano suele ser un cara dura, estricto y no soporta los deslices, pero cuando estamos reunidos nosotros tres todo cambia. Y eso me gusta.
Jhon sujeta a Margaret alejándola un poco me mira di diciéndome que luego vuelve, asiento en tanto ya terminando mi almuerzo terrible ¿Como pude comer eso?

Suspiro algo cansada, Annabeth comenta que el doctor dijo que hasta no acabar el antibiótico, no saldría de aquí.

- ¡¿En que demonios estabas pensando?! - brama como perro, Alex trata de detenerla. - ¿Dejar tu medicamento? ¡No me jodas!

- Nena, cariño acuérdate hospital no debes gritar. - le aconseja, el moreno.

- Tu mejor cállate - lo sujeta de las solapas, furiosa. - En cuanto a ti, H-E-M-O espero que sepas las consecuencias de tus estúpidas acciones.

- Lo siento, pero no deberías gritarme así no es para tanto. - alzo mis hombros con simpleza.

- ¿No es para tanto? ¡¿Qué no es para tanto?! Mejor no... - la sujeta de los hombros Alex.

- No comentes cosas estúpidas, Heather. Obviamente esto si es algo, es mas, cuando te sientas mal solo dilo. Es malo reprimirlo. - vuelve Jhon, cruzando sus manos. - ¿Lo entendiste?

- Si, en verdad lo lamento. - bajo la voz apenada.

-         Bien, tu hermana y yo vamos a ir hablar con el medico para poder ir a casa. Quédate tranquila. - me señala, como tratando de decir "te conozco”.

Asiento con la cabeza mirando a Jhon marchándose. Me pregunto si en verdad van a llamar a mamá, según la conversación que tuvieron mis hermanos Margaret se opuso a ello, aun así ella sigue siendo mi madre este o no este pendiente de mí; mas tarde que temprano se enteraran de ello. Annabeth aleja la bandeja ya vacía fuera de mi, me ayuda volviéndole acostar comenta que debería volver a descansar, con tal a Jhon le dirán lo mismo que a ella. Cierro los ojos tratando de descansar, a mis pensamientos llega la imagen de Matt ¿En verdad estará preocupado? Bueno, recibí un antesala de ello al ver ese rostro. Sin embargo, eso fue probablemente la reacción ante tal recuerdo, provocado por lo mío.
Con esos pensamientos me quedo dormida.

Al despertarme una enfermera quita la ultra venosa del brazo, esta mi doctor conversando al parecer dándole unas indicaciones a mi hermano, su rostro sereno indica que esta memorizando todo. Luego, el hombre se acerca a mi fulminándome con la mirada seguido de ese tan esperado regaño, es obviamente que aquel médico daría su halando de orejas respectivo. Sin embargo, me aconseja tomarme todas las respectivas medicinas y ni que se me ocurra dejarlas, rápidamente asiento con la cabeza.

- Bueno, ya puedes irte. Cuídate Heather. - me despide el medico.

- Gracias, doctor. - estrecha la manos con él, Jhon.

- Ahora, debemos preguntarte algo muy importante Heather. - sonríe muy deslumbrante Margaret.

- Quedamos con que ella se quedaría conmigo, no vengas a tratar de meterle cosas en la cabeza. - la regaña.

-         ¡Eso no es justo! Dejemos que ella elija, ya no es una niña. - reclama, mi hermana.

Aguarden, aguarden solo... ¡Aguarden! ¿De que rayos están hablando? Me hacen sentir como si estuviese pintada en la pared, es precisamente cuando Annabeth se acerca a mi para explicarme. Debido a que tuve un ataque muy fuerte no es recomendable para mi quedarme sola, por lo tanto Jhon y Margaret discutieron para ver quien de los dos debía de cuidarme; de alguna manera bizarra gano Jhon pero mi hermana se rehusó a perder. Ahora verlos aquí, discutiendo como cuando ambos eran adolescentes, es bastante patético para mi verlos así ¿Por qué me siguen mirando como niña? Tengo diecinueve años. Obviamente puedo cuidarme sola.

Annabeth arquea una sola ceja, como que descubrió mi pensamiento, susurra que seria mejor el quedarme en su casa. Y allí mismo, mis hermanos voltean sus cabezas estilo la niña del exorcismo dándome a entender que escucharon.

- No hay nada mejor para Heather que quedarse con su familia. - dicen al unísono Jhon y Margaret.

-         Mejor voy a vestir. - anuncio levantándome.

Lizzy que ha vuelto esta sentada aun lado de su esposo Joe manteniendo esa cara suya serena, ella me señala al closet comentando estar allí mis pertenencias. Le sonrió dándole las gracias. Busco mis cosas caminando al baño y encerrándome, en tanto me visto pienso sobre el estúpido comportamiento de mis hermanos.

¿Han considerado lo que quiero? Porque siendo sincera lo único que deseo es ir a casa, mi propia casa.  Culmino de colocarme mi vestimenta aprovechando de revisar el celular, tengo un mensaje y eso me inquieta un poco. Le doy para mirar y me congelo de los pies a la cabeza. Ojos mar.

"Hola Hemo, espero que ya estés mejor para cuando leas esto. En verdad lo siento por no estar allí hay una razón para ello, bueno, lo mas seguro es que Alex te allá contado sobre ello. De todas maneras lo diré, tuve que reunirme con unas compañeras para hacer un trabajo y como Alex quiso acompañar a Annabeth me ofrecí yo. Estaré informado tu sabes por quien.
Nos veremos mañana.
Matt."

Suspire con anhelo apretándolo contra mi pecho el celular, ojos mar en verdad estaba preocupado por mi es mas estuvo informado por Alex. Aun así, siento la espina de a ver contribuido con una mentira ¿Qué mas puedo hacer? Si en verdad odia las enfermedades esconderé todo esto, Alex es su mejor amigo debe conocerlo muy bien. Por eso me ha dicho eso. Salgo del baño, Jhon y Margaret están mas calmados por la expresión de mi hermana se ha resignado, a lo que me refiero es que Jhon estará alojándome en su casa.

- ¿Estas lista? Para poder irnos. - comenta mi hermano.

- Si, pero... en verdad quiero ir a casa. Ya estoy bien. - comento normalmente.

- Ni lo sueñes, vienes conmigo a mi casa con mi esposa e hijos. - recalca con mucho énfasis.

- Pero... Jhon... - trato de decir.

-         Pero nada, Heather esto esta fuera de discusión. - termina de decir.

¿Qué más da? Sigo siendo la menor de los tres, cuando mamá no esta ellos dos aparecen para rescatarme de todo. Solo debo callarme y obedecer.

- Esta bien, de todas formas debo pasar por casa por algunas cosas. - hablo de forma baja.

-         No hay problema.

Me despido de mis amigos en el estacionamiento, Annabeth y Lizzy prometieron hablar conmigo esta noche para saber como me encuentro. Como Margaret no tiene auto hoy vine con nosotros en el de mi hermano, nuestra primera parada será nuestro hogar.

En el camino es silencio puro tanto que es incómodo, de pronto algo se sacude en mi bolsillo del pantalón, lo saco con la inspectora mirada de Jhon pues estoy sentada en el asiento del copiloto.

Al verlo se que descubro su remitente. Marco.

"¡Hey Heather! Me entere de tu accidente en el baño, le pregunte a Annabeth sobre tu ubicación pero por alguna extraña razón no me dijo. No importa, debes estar cansada y seguro no responderás a este mensaje.
Te veo mañana.
Marco."

Parpadeo al estilo ojos mar, esto es muy extraño recuerdo que hoy paso de mi cuando trate de averiguar lo que quería, de hecho desde que comenzamos este semestre esta muy raro. ¿Qué le ocurre?

- Oye Heather, quiero preguntarte algo. - comenta inseguro.

- Si... ¿Qué pasa? Pareces estar un poco incomodo con ello. - lo miro sonriendo en proceso.

- ¿Cuando me has visto incomodo? - ríe un poco. - En fin, dejemos esas trivialidades de lado. Parece que has ganado muchos amigos, recuerdo que sueles ser muy solitaria. A caso... ¿Alguien especial?

- ¿A que te refieres? - entre cierro los ojos, tratando de deducir esto.

- Ya sabes... una persona especial, Heather... alguien que... - se trataba en las palabras.

- Hay que ver, mi querido hermano mayor ¿Estas apenado por preguntarle a Hemo si tiene novio? - dice con tono irónico, Margaret.

-         ¡Margaret! - grita exaltado.

Es en ese preciso momento cuando escucho la estrepitosa risa de mi hermana, volteo para ver como se sujeta su estomago pataleando sus pies al aire desde este punto, parece como una niña haciendo un berrinche porque no le dan su dulce favorito. Pero lo cierto es que Margaret esta disfrutando de esto, si es verdad que pocas oportunidades tienes de ver a Jhon de esta forma, según lo que recuerdo él al enterarse del noviazgo de Margaret con su actual esposo fue como ver tu mayor tesoro robado, algo dramático para un ejemplo pero completamente fidedigno. Y gracioso.

Debido a eso me veo contagiada de la energía de Margaret, Jhon comienza a protestar sobre nuestra actitud de adolescentes, aun así seguimos como si nada ¡Hasta mi hermana llora de tanto reír! No quiero imaginar la reacción de Jhon al enterarse del casamiento de Margaret y su continuación maternidad. Sintiendo compasión de mi hermano, respiro profundo para poder contestarle a su pregunta.

- Tranquilo Jhon, no existe persona especial o novio. Sigo siendo la misma de siempre. - comento sonriendo calidamente.

-         ¿Así? Dime Hemo ¿En donde queda ojos mar? Parecían bastante cercanos y más cuando sujeto tu mano. ¡Uuuh! Un toque muy romántico de su parte. - suelta todo sin mas Margaret.

Quedo con la boca abierta pero sin poder decir nada, solo esperen ¿Ojos mar? ¡Desde cuando sabe que le digo así! Además de saber lo de sujetar mi mano ¿Acaso nos estaba viendo? Y si eso es así ¿Como es que no lo sentí? Mi hermano frena al ver luz roja, voltea hacia mi dirección regalándome una mirada de reprimiendo, en pocas palabras "¿Cuando pensabas decírmelo?" Estoy tan tentada a fulminar con mis ojos a Margaret, aun así no lo hago tengo algo mas importante al frente.

- Eso no es cierto porque a) solo es mi amigo y b) tú y Annabeth aman armar historias donde no las hay. - explico con simpleza.

- Claro Heather, ¿Sabes como empezamos mi esposo y yo? Sujetándonos de las manos cuando solo éramos amigos. Por eso tenemos una niña y...- deja al aire.

- No empieces Margaret, si Heather dice que solo es un amigo así debe de ser. No armes un castillo de fantasía en las nubes. - interrumpe Jhon con voz firmen.

-         Muy bien, yo me callo pero solo quiero decirte algo Hemo. No trates de escapar de lo inevitable, porque tarde o temprano eso sucederá y tú lo sabes.

Acto seguido Jhon la volvió a reprender, aunque eso no la freno para que esas palabras quedaran en lo más profundo de mi cerebro. ¿En verdad lo se? Eso de que ojos mar y yo seremos algo mas que amigos en un futuro cercano, seria una blasfemia de negar que en verdad me gusta. Sin embargo, dudo que la cosa sea mutua porque, bueno, Mathew es un chico sumamente amable y puede que solo sienta eso por mí. Amabilidad. 

Ahora estoy recogiendo algunas cosas de uso personal para poder sobrevivir en la casa de Jhon, asumo que estaré dos días como máximo por lo tanto metí en una bolsa dos cambios de ropa y mi pijama, mi libro del psicoanalista y dos pares de CD con videojuegos. Se que a mis hermosos trillizos amaran este tipo de cosas, todo lo relacionado con carros les fascina a los niño y la niña... tiene gustos peculiares, eso lo digo para no herir sus sentimientos con la palabra "raros". Bajo las escaleras con algo de apuro encontrándome a Jhon con algo sujeto en sus manos, lo descubro, se trata de una fotografía de dos personas pero no son cualquier persona. Son él y papá.

Si lo colocamos de esta manera Jhon es muy parecido a mi padre, lo único seria esa barbilla partida característica de mi progenitor de resto, es completamente igual. Ahora que lo pienso, yo nunca he sabido la razón de su muerte nadie ha tenido la suficiente valentía para decírmelo, ni siquiera Margaret que nunca se le escapa nada en lo absoluto. ¿Por qué? Eso me intriga demasiado.

- ¿Sabes lo que me dijo papá cuando te tenia en sus brazos? «Se ven tan frágil, tan pequeña que temo dejarla caer de mis brazos y se rompa frente a mis ojos.» fue cuando respondí "¿Como puede ser eso posible papá? Jamás la dejarías caer, mucho menos dejarla ir fuera de tu alcance". Entonces me sonrío como solo lo solía hacer respondiéndome «Estoy seguro que no podré estar para siempre con ella por eso hijo, quiero que tu seas su protector para cuando no pueda estar. Estoy seguro que lo harás bien» - Jhon exhala de manera tristona y sigue - Él sabia que no te vería crecer y como era muy joven para comprenderlo y tonto, no entendí la carga de ese mensaje. Siento que lo he defraudado con eso.

- Jhon... no creo que lo hayas defraudado, hasta hora no has hecho nada más que estar pendiente de mí y todo lo concerniente. Eres el mejor hermano mayor que tengo, además del único al menos hombre. - trato de animarlo.

- Gracias, Heather. - coloca la foto en su lugar sonriéndome.

- Oh dios ¿Pueden apresurarse? Tengo una niña que espera por mi en casa, gracias. - irrumpe en la casa medio abriendo la puerta y asomándose, Margaret.

-         Entonces... vamos. - dice Jhon.

Antes de irnos inmediatamente a la casa de mi hermano dejamos a Margaret en la suya, antes de despedirse me manda a asistir a la fiesta de Mariana y el seguir las instrucciones para curarme, sonrió asintiendo a sus palabras de lo contrario me ira mal.

Esa noche soy recibida de una forma alegre por la familia de Jhon, su esposa Melisa prepara una comida exquisita contra restando la patética del hospital, como adoro a esa mujer es para mi la hada madrina de mis sueño (al menos con la comida). Sus pequeños retoños, Ada, Mario y Jason revolotean a mí alrededor de la felicidad, tienen ocho años y son muy independientes los unos con los otros, de hecho, Ada me recuerda un poco a mí en lo solitaria. Casi no tiene amigos en la escuela por sus gustos, se supone que las niñas de su edad están interesadas en princesas, muñecas y cosas esponjosas. Pero ella no. Esta más interesada en los cadáveres, sesos, órganos, calaveras y películas con ese contenido. Bueno, todos somos únicos de eso no hay duda pero debido a sus preferencias la rechazan, los niños pueden ser bastante crueles si se los proponen.
Pidiendo permiso de sus padres los llevo a la sala de videojuegos a los tres, mis sobrinos gritan de la alegría adelantándose en proceso, al menos los chicos, Ada mantiene una expresión de calma en su rostro que me recuerda mucho a Jhon. Le guiño un ojo seguido de un movimiento de cabeza, estoy diciéndole que me siga. Esta casa es muy grande o al menos lo suficiente para cinco personas, es de dos pisos y consta con un sótano al igual que ático, cualquiera diría que son una familia muy adinerada pero no es así. Esto es una herencia de la abuelita de Melisa, luego que muriese y su nieta se casase. 

Mi cuñada habilitó una habitación para mí casi al final del corredor a la derecha, es decir, cerca de la alcoba de los retoños pero lejos a la de videojuegos.  Abro la puerta encontrándome con una cama matrimonial ordenada con sabanas vinotinto, almohadas vestidas de blanco y una colcha del mismo color de la sabana. Mis cosas reposan en sima de ellas. Ada es la que cierra la puerta sentándose a un lado de mi, busco en la bolsa aquel videojuego para la pequeña medido a sus gustos, hace mucho leí un libro en la que se basaron para realizar este juego. Atardecer sangriento a primera instancia pareciera que se tratase de acción o quizás terror, pero no es así, es de zombie y como una familia de granjeros viven ello. 
Al final te subes a una montaña rusa de emociones, cada vez que te metes en la piel de los personajes y su constante deseo de sobrevivir.
La pequeña espera con ojos brillosos lo que busco, cuando al fin lo encuentro sonrió con calidez extendiéndoselo.

- Tu papá me ha contado lo que pasa en la escuela, tus compañeras desplazándote. - comento tranquila.

- Tía, las niñas de mi escuela son unas idiotas y siempre lo serán. El estar sola no me importa en lo absoluto. - responde muy segura de si, cogiendo el CD.

- ¿Estas segura? No quiero ser una metida en este asunto pero, la soledad es la peor compañera de todas. Que te lo digo yo. - trato de animarla.

- ¿Acaso usted la ha experimentado? - pregunta llena de curiosidad.

- Completamente, a tu edad nunca fui muy buena para relacionarme con otras personas, debido a eso era constantemente rechazada y al igual que tu prefería la soledad. - relato con serenidad.

- ¿Y luego que paso? Tía Heather horita tiene a Annabeth que es su mejor amiga, ya no estas sola.

- Bueno, la conocí en la preparatoria pero no éramos muy buenas amigas. Nos convertimos fue al pasar a la universidad. - termino sin mas.

- O sea que... ¿Estaré solo hasta que sea como tu? - hace un medio puchero.

- ¡No! - la sujeto sentándola en mi regazo - ¿Sabes que cree la tía Heather? Qué Ada va conseguir unos maravillosos amigos que la comprendan y acepten como es, quizás no las chicas que estudian contigo pero si alguien con una situación similar a la tuya. ¿Quien sabe? Puede estar más cerca de ti de lo que crees.

- ¿Lo prometes? ¿En verdad lo prometes? - me muestra su dedo meñique.

-         Lo prometo, es más pido ser la primera para darle mi vista buena. - sostengo su meñique con el mío.

Luego de eso nos unimos a sus hermanos para divertirnos jugando, recuerdo que nos estuvimos hasta tarde matando un montón de zombie cortesía de mi linda sobrina.

Al día siguiente, me encuentro en la cafetería de la universidad Jhon ofreció en traerme y no pude negarme, al estar hasta bien tarde en la noche jugando tengo un poco de jaqueca. Pido un café cargado para no dormirme en clases en tanto leo mis notas, hoy tengo nuevamente historia y ese viejo le gusta que participen en clases, es mucho peor que el dolor de cabeza que tengo. Anoche recibí el mensaje de Lizzy y Annabeth, ambas me contaron que llegarían un poco tarde a clases la ojiazulverdoso por Anastacia y su primer día de guardería, la rubia saldría con unas amigas para algún lado. Típico de Ella.

Suelto un suspiro ahogado, mi cabeza me palpita constantemente gracias a mi trasnocho, se supone que en la dieta receta por mi doctor tengo prohibido el café pero, como en verdad lo necesito o al menos hoy paso por alto aquello. Solo espero que no traiga consecuencias.
Algo toca mi hombro sobresaltándome a lo que de inmediato giro, mi pecho brinco sintiendo la emoción, al frente de mi esta nadie mas que ojos mar.

Él me sonríe ampliamente llegándole esa sonrisa sus ojos, comenta que me reconoció de lejos y quiso cerciorarse acercándose. Acto seguido toma una silla colocándola cerca de mí. No puedo medir mi felicidad en estos momentos, es mas, si se midiera la felicidad dudo poderla medir cada vez que estoy con este muchacho a mi lado. El tan solo ver sus ojos azules crea una ansiedad justo en mi pecho, bajando por mi estomago hasta llegar a la punta de los dedos de los pies. Ayer pensé que no le importaba, aunque resulto ser fóbico a las enfermedades y hospitales, fue un poco idiota e insensible de mí parte por cierto.

-         ¿Como estas? Ayer en verdad te diste una de la buena. - dice en tanto toca con delicadeza mi frente, donde hay un adhesivo.

La cosa fue esta, le tengo mucha confianza a Melisa por lo que le conté toda mi historia con Matt, sin pasar por alto que me gusta. Ella se presto comprensiva, muy dispuesta a ayudarme con una loca idea en proceso. Y vedme con esto puesto a una esquina de mi frente.

- Es...estoy bien, solo fue un golpe mínimo con el suelo. - digo, avergonzada de su cercanía.

- Sea como sea, no vuelvas a causarme semejante susto igual. ¿Lo entiendes? - ahora sujeta mi rostro con sus dos manos.

- Lo entiendo. - contesto mirando directamente a sus ojos.

- Ahora, te debo una gran disculpa por ni siquiera acercarme a verte. Bueno... veras, primero estaba lo del trabajo y... luego...- se veía un poco nervioso.

- Odias los hospitales. - lo interrumpo, frenando su intento de discurso. - Matt, no tengo ningún inconveniente con eso es mas, hasta lo entiendo. Sólo me pregunto ¿Algún día sabré el por que?

- Si, por supuesto. - sujeta mis dos manos apretándolas, su rostro parece algo dolido - Mirándolo bien Heather, esta situación es muy similar a la tuya con tu mamá.

-         Ya lo había pensado.

Nos quedamos unos segundos así, él con la cabeza abajo con semblante triste por alguna razón, en tanto yo sonrió calidamente contemplando su silueta. ¿Es posible que una persona te guste mucho más que antes? De ser positiva esa pregunta, puedo decir que mi pecho late aun más por este muchacho que esta encorvado ante mí. Esta triste lo intuyo en el aire y me siento culpable, he sido yo la que tal vez saqué a flote un tema delicado para ojos mar, solo para alimentar mi curiosidad hacia su persona. Aun así deseo, deseo conocer más y más sobre Matt cada mínimo detalle, sus aficiones, gusto, disgustos y hasta sus temores.

Por eso libero una de mis manos con delicadeza, el parece reaccionar ante eso abriendo sus par, acerco mi mano ya libre hasta su rostro sujetándolo armada de valor y dejando el temor de lado. Sonrió tímidamente, él al comienzo parece algo impresionado pero realiza una expresión nueva para mí, porque cierra sus ojos agarrando mi mano apretándola más hacia él. Tibio, una sensación calida es la que emana la cara de Matt que me deja desconcertada, desde un tiempo quería tocar esta parte de piel de él, es un tan suave y un poco rasposa debido a los pelitos de su barba. Me hacen cosquillas, pero no se siente desagradable sino lo contrario, pues es un hombre quien estoy tocando.

De pronto, lleva la palma de mi mano a sus labios rozándolos contra mi piel, esa mirada que me da ahora es de anhelo como si en verdad necesitase de mí. A lo que todo el aire de mis pulmones se escapa por la nariz, nunca antes alguien me ha regalado una mirada semejante es como en verdad deseara algo de mi, aunque no tenga ni idea de como reaccionar.

Entonces de esa misma mano hala con suavidad hacia su dirección dejándome con una impresión en mi rostro, termino cayendo sobre su pecho cálido, fuerte y protector. No tengo ni tiempo de reaccionar cuando siento sus brazos rodeándome con delicadeza, al igual del temor de romperme o algo parecido a un cristal en tus manos que se desliza. ¿Qué demonios esta pasando? Mires por donde lo mires ojos mar me esta abrazando con dedicación temiendo que pudiese huir, a lo que mentalmente me digo "¿Como si pudiese hacerlo?"  Recuerdo latente en mi cabeza aquel rostro hermoso lleno de dolor y hace querer protegerlo, por lo tanto término pasando mis manos a su espalda apretándolo con fuerza, él me responde de la misma manera pero hundiendo su cabeza en mi cuello.

Esto... esto es tan tibio, me siento protegida estando en sus brazos como si nada ni nadie pudiese de alguna forma separarme de ojos mar, es mas no quiero que eso ocurra deseo perderme en sus brazos para siempre así nunca se alejara de mi. Pero eso es imposible.

Ya que de pronto escucho una voz conocida al frente de nosotros.

-         ¡Oh por dios! Heather ¿En verdad eres tú? - exclama la persona.

Es Marco y debido a su presencia nos vemos en la penosa acción de separarnos, puedo jurar que escuche un gruñido por parte de Matt al hacerlo sonrió mentalmente a esa acción.

- En verdad eres tu, no te reconocí ya que estas acompañada - mira en un instante a Matt - a lo que recuerdo ¿Ya estas bien? Ayer te mande un mensaje pero no contestaste.

- Si, lo se, siento no hacerlo pero mi hermano me lo prohibió. - miento convincentemente.

-         Bueno, no importa. - sonríe de manera incomoda - Aun así ¿Ya estas mejor? Ayer cuando recibí la noticia me asuste mucho, le pedí la dirección de donde estabas a Annabeth pero por una razón rara no me la dio.

No quiero ni imaginar que tipo de cosa absurda le pudo decir mi amiga a Marco, aunque muy dentro de mí se lo agradece Marco esta muy intenso. Ahora viéndolo tomar un asiento al otro extremo de ojos mar, que raramente permanece en silencio observando la situación.

- ¡Ah! Que grosera que soy ni si quiera los he presentado. - exclamó dejando a Marco con la boca abierta - Matt quiero presentarte a Marco un amigo del segundo semestre, Marco él es Matt estudiamos juntos unas materias en el primer semestre.

- Oh... así que por ese medio se conocieron, un gusto. - extendió su mano el rubio.

-         Si igual digo. - dice recibiendo el saludo.

Desde mi ángulo percibo una rara atmósfera envolviéndolos es como si repelieran, automáticamente se me viene a la cabeza la frase "no soporto respirar tu mismo aire" esto seria la presentación gráfica de ello.

- Bien - carraspeo mi garganta haciéndolos reaccionar - Marco no debiste asustarte, lo de ayer fue insignificante pero a mis hermanos y Annabeth le fascinan armar revuelo.

- ¿Hermanos? - pregunta con curiosidad.

- Así es, de hecho anoche me obligaron a quedarme en la casa de Jhon mi hermano mayor. - relato de forma tranquila.

- Eso no lo sabia, Alex ni me lo contó. - intervino por fin Matt.

-         Bueno, pudo habérsele escapado ya sabes como es él. - Rio de forma despreocupada.

Es comprensible que no lo sepa, ni si quiera ayer no me atreví a llamarlo o algo parecido, Alex fue muy condescendiente con toda esta situación. Más bien se lo agradezco.

- ¿Jhon no es el hermano del que tanto hablas? Me encantaría conocerlo. - comenta algo soñador Marco.

- Yo conocí a Margaret es una mujer sumamente amable, alegre y divertida. - presume ojos mar.

- ¿En verdad? - pregunta fingiendo curiosidad.

- Absolutamente.


Y de nuevo nos sumamos a esa hostilidad en el aire, esto es complemente ridículo ¿Como pueden comportarse así? Ni si quieran se conocen y ya están en este tipo de cosas. Hablo sobre todo de Matt él no parece de los chicos inmaduros, mas bien me ha demostrado lo contrario ¿Qué le ocurrirá?

-         Yo igualmente deseo conocer a tu hermano Jhon, si hablas tantas maravillas de él como menciona Marco hace sentir curiosidad. - dice ojos mar introduciéndome nuevamente a la conversación.

Me congelo en el acto ¿Acaso esta loco? Mi hermano mayor es el hombre mas sobre protector de todos, basta con recordar su reacción de ayer al tener un posible "novio" para saber que si llegase a conocer a Matt seria otra cosa. No lo se. La hostilidad se ira por lo aires.

Así que sonrió despreocupada asintiendo con la cabeza.

-         En fin, puedes seguir diciendo que no fue nada pero me sigo preocupando. - cambia rápidamente de conversación Marco. - ¿En verdad estas bien?

Mi compañero se acerca de puro improvisto hacia mi tocando mi supuesta herida, me quedo tranquila como el mármol debido a la cercanía de él.  Esto... esto es completamente distinto de cuando Matt esta cerca de mi, con Marco siento una sensación rara que no puedo describir pero se que es incomodidad.

En tanto, ojos mar permanece algo tenso de ese movimiento, pero a la expectativa por si ocurriese algo más.

- En verdad... estoy bien. - quito su mano de mi - No deberías preocuparte.

- Pero eso parece doler. - señala al adhesivo.

- Dolió pero ya no hoy. - insisto, luego miro a ojos mar ocurriéndoseme algo - ¡Dios! Ahora que recuerdo debo buscar algo en el primer semestre, Matt ¿Vamos?

- ¿Vamos? - repite algo confundido, pero le regalo una mirada de suplica- ¡Oh claro! "Eso" casi se me olvidaba. Si vamos antes que se nos haga tarde.

- Entonces, Marcos nos vemos al rato en clase. - digo, en tanto me levanto del puesto.

- Claro, fue un gusto conocerte Matt. - comenta con cortesía fingida.

-         Igualmente. - responde de la misma manera - vamos Hemo.

Caminamos uno al lado del otro en completo silencio hasta perdernos de vista de Marco, a lo que me hace pensar ¿Qué demonios le pasa? Cada vez que transcurre el tiempo se pone más raro. No puedo mentir con que olvide lo de ayer, ese enfado por no prestarle atención a él fue de aun mas extraño que su comportamiento. Debería averiguar que le ocurre, si pudiera sentarme a conversar a solas con él sin sentir ese raro sentimiento de incomodidad lo haría, pero lamentándolo mucho cada vez que me le acerco tiene esa aura rara envolviéndolo lo que hace repelerme.

Entonces cuando entramos al edificio dejo soltar el aire de mis pulmones acumulado por este fenómeno de Marco, ojos mar voltea a verme con curiosidad pero noto una sensación indescriptible al mirarme. Volteo directamente para observarlo, sus intensos ojos azul mar tienen una sombra sobre ellos ¿Qué ocurrió? Y es cuando caigo en cuenta de algo.

Lo he utilizado.

Suelto un respingo de impresión, pues no hay duda de algo ¡Soy una idiota! ¿Como se me ocurre hacer tal cosa? Ni si quiera le he explicado las cosas aunque sea por cortesía. Pero no, me he sumido en mis pensamientos ignorándolo, también ignorando que él me ha ayudado para irme del lugar donde esta Marcos.

- Lo sien...- trato de decir.

- Así que ¿Buscar algo en el primer semestre? - dice con un tono bajo - Sabes antes de hacer algo parecido desearía que me contaras lo que pasa por tu cabeza, no digo algo como "no te ayudaré" pero me gusta estar informado de donde estoy metido.

-         Lo siento. - suelto casi en un suspiro.

Está molesto no se necesita ser un genio para saberlo, agacho mi cabeza en tanto comenzamos a caminar hacia las escaleras en completo silencio. Esto es tan incomodo que quiero desaparecer junto a una suave brisa. Es cuando pongo mi pie en el primer peldaño de las escaleras que alguien me sujeta del brazo haciéndome voltear, miro con asombro los ojos brillosos de Matt que me miran expectantes acompañado de una sonrisa ancha.

-         Creo que me he pasado de la raya con mi broma, - ¿Como ha dicho? ¿Broma? - no me malinterpretes Heather es imposible que este enojado contigo porque, la verdad, me importaría poco ser utilizado por ti innumerables de veces. Como eres tu lo haría con mucho gusto olvidándome de todo.

Listo, me digo a mi misma, este sujeto lo ha vuelto hacer de nuevo porque mi corazón salta con emoción sobre mi pecho casi rompiéndome las costillas, siento mis mejillas arder por el contenido de su comentario. No puedo, en verdad nunca podré con ojos mar junto con sus comentarios atacantes, lo peor de todo es que él no parece darse cuenta de lo que dice mucho menos del efecto que produce en mi. Matt sujeta mi brazo aun mirándome con dulzura, con eso derretirá el mas frío de los corazones.

- Escucha, no deberías disculparte por algo como eso ¿bien? Los compañeros paraguas como nosotros se ayudan mutuamente sin importa nada. - camina delante mi haciéndome avanzar aun sujetando mi mano - Además lo que he dicho es cierto, no me importa ser utilizado por ti.

-         Gracias. - digo, sonriendo tímidamente sin ser vista por él - No sabes lo incomoda que me encontraba allá.

Frenamos al encontrarnos al final de las escaleras, ojos mar suelta mi mano colocándose frente a mi con una expresión divertida en su rostro perfecto, ahora que lo noto bien es como si me transmitiera algo pero no logro entender.

- Heather... ¿Sabes por que Marco se comporta así? - me pregunta, algo divertido.

- No, ni idea lleva haciéndolo desde que comenzamos nuevamente clases. - suelto un suspiro - Estar a su lado me sofoca debido a ese comportamiento, bueno, tuviste que darte de cuenta. Acaso... ¿Tú sabes la razón?

-         Solo existe una explicación para ello Hemo. - aclara su garganta - Tu... le gustas.

No digo nada, ni hago movimiento, en fin me quedo tiesa como una esas esculturas hechas por los griegos. ¿Qué ha dicho ojos mar? Porque la verdad es absurdo ¿Yo gustarle a Marcos? ¡¿Como puede decir eso?!

Reacciono mirándolo alarmada completamente descolocada, es decir, desde que comencé a estudiar aquí ese rubio ha sido amable con todos, yo no fui la excepción ni mucho menos. Es mas eso suena tan descabellado, Marco es un gran amigo al menos lo considero así no creo que él llegase a mirarme de tal manera, mucho menos yo que tengo ya una imagen fija del chico. Si. Ojos mar debió de equivocarse ¿A caso con solo verlo una vez conoces eso? Aunque según dicen que a algunas personas se le nota por los poros cuando les gusta otra, aun así es completamente de locos el plantear aquello.

- Es imposible. - Río con incredulidad, caminando hacia el pasillo.

- ¿Por qué es imposible? - insiste Matt, siguiéndome detrás - ¿Por qué lo crees así?

- Porque Marcos es un gran amigo, él es el tipo atento que ayuda todo aquel que se lo pida sin importar de quien se trate. - le explico con tranquilidad.

-         Eso no tiene nada que ver - me sostiene de nuevo, haciéndome mirarlo a la cara - Heather ¿Te has visto en un espejo? Eres hermosa, carismática, alegre y divertida ¿Acaso eso no es algo que es atrayente?

Me quedo muda ante tal descripción de mi por parte de ojos mar, nunca pensé que él pensara de esa forma de mi lo que hace colocarme colorada. El suelta un suspiro sonriendo en proceso, lleva su mano a un lado de mi rostro acariciándolo su suave toque hace ponerme la piel de gallina, sigue siendo tan tibio como el primer sol de la mañana y eso llega directo a mi pecho.

-         Olvídalo, eso no importa si quiere expresar sus sentimientos que lo haga él mismo. - baja su mano hasta mi hombro dejándolo quieto - Ahora deberías ir a clase sino llegaras tarde, te acompaño.

Camina delante de mí mirándome un momento moviendo su cabeza en señal que lo siga, dejo mis temores a un lado para caminar detrás de él.

En estos momentos me importa poco lo que sientan los demás por mi, se que suena frío y calculador de mi parte pero en lo único que puedo pensar es sobre lo que pueda sentir Matt por mi. Ya que sin duda alguna los amigos no tienen esa conexión especial, ni mucho menos tocan sus rostros o besan el dorso de su mano. Ojos mar sigue ante mi enigmático parecido a una isla sin conocer y yo, quiero convertir en esa conquistadora que descubra todos sus secretos.

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