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La vida de un colegia Magic
no es nada pacifica, estar en constante zozobra que serás atacada por cualquier
bola de papel, fruta o cascaras de ella, leche, jugo o cualquier objeto que
tengas a la mano es completamente horrible. Desde que tengo memoria siempre he
estudiado en la “Escuela Magic – Mixta Agreement Peaceful”, es un instituto
especial para seres mágicos y no mágicos fundado por uno de los descendientes
de los próceres, ahora mismo está en manos de unos Semi Magic más grande de los
tiempos. Nicholas di’ Marcons y su vice – rectora Amanda Evans que comanda a
los no Magic. Este colegio fue fundado para que las dos razas entrelazaran sus
lazos de hermandad como en el pacto de hace miles de años, aunque claro, eso no
es más que una gran mentira porque sin duda alguna es un parapeto con tan de
tenernos controlados. Es cierto que los tiempos han cambiado, los no mágicos no
nos cazan como si fuéramos brujas malignas, aquellas armas legendarias como:
“Gags – Gags”, “Grimichs” y otras a bases de fuego, viento, hielo pero nadie le
ganaba a la legendaria “Espada de Fénix” se encontraban guardadas en un museo
histórico para que nadie las tocase, con guardias y todo. ¿Pero quién
necesitaba armas con magia en ellas? Los no Magic se las ingeniaban para
atacarnos con palabras u objetos para demostrar lo superiores que eran ante
nosotros, las personas como yo, nunca trataban de cruzar la corriente o luchar
contra ellos. No. Era tímida, reservada y un complejo de inferioridad hacia los
demás, en tanto los Magic Pure, avanzaban ya manejando un elemento de por medio
aun me encontraba atascada por entrar al grupo. No hablaba nunca con nadie, ni
siquiera con los profesores al hacer ellos preguntas trataba de mantenerme
serena para responderlas y si eran concretas, mantenía un sí o un no. Mis
padres me consideraban un niña especial, al no relacionarme con nadie o jugar
con los demás, me mantenía sola leyendo libros para controlar la magia que me
ayudaban un poco a comprenderla.
Soy más pequeña que lo
normal, ojos grandes de color miel verdoso, cara redonda, nariz achatada con
diminutas pecas, piel blanca como la leche, cabello largo hasta la cintura liso
color chocolate y complexión delgada. Debido a ello, casi siempre paso
desapercibida por lo no Magic, aunque claro, el uniforme que tengo me delata
completamente. Hay dos grandes diferencia entre ellos y los como yo; la
primera, usamos uniformes diferente. Las chicas Magic una blusa blanca manga
larga de botones, una falda rosa intenso hasta los muslos de pliegos, un saco
rojo estilo marinero a lo superior con una línea roja combinado con blanco con
magas hasta los codos, al lado izquierdo un el escudo de la escuela encerrado
en un rombo en su interior un libro con dos espadas entre cruzadas, nunca he
sabido que significa eso, de todas maneras no me importa. Es opción usar lazo o
no, de usarlo debe de ser rosa; las medias deben de ser blancas hasta un poco
más arriba de las rodillas, los zapatos obligatoriamente deben de ser negros
colegiales. El de los hombres es una camisa blanca también de botones, saco
rojo de cinco botones dorados con la
misma insignia de rombo, pantalones grises de pinzas, ellos no usan corbatas o
lazos, pero son libres de hacerlo si lo desean; los zapatos son negros
colegiales. En cambio los no Magic, las chicas usan una falda azul marino con
pliegos hasta los muslos, blusa manga corta con botones y un bolsillo en el
lado derecho, suéter de lana beis con el instintivo del mismo lado que los
Magic, las medias deben de ser azul marino hasta más allá de las rodillas, los
zapatos son negros convencionales. Los hombres, son camisa blanca manga larga
de botones, diseño del suéter de las chicas pero varonil con el escudo del otro
lado, pantalones azules oscuros, zapatos negros también. La segunda diferencia
seria, que las dos razas estamos en diferentes clases, separados de cualquier
forma excepto en la hora de las comidas. Sí. Esta escuela es un internado, pero
como somos separados de los no Magic, nuestras habitaciones quedan al otro lado
de ellos. La escuela mixta es un imponente castillo con muchos pasadizos, está
diseñada específicamente para albergar muchos estudiantes, pero, como son dos
especies diferentes. Son divididas enviándolas a edificios diferentes, en
cuanto a los salones de los seres mágicos se encuentran unos pisos más arriba
de los nuestro, por eso, siempre se deleitan metiéndose con nosotros.
Nunca quise estudiar en este
lugar, pedía a mis padres mandarme a una escuela normal, con personas no Magic
pero ellos se negaban, tarde o temprano descubrirían lo que eran y sería peor
las consecuencias. Y estaba el otro punto, Abie Churchill, mi mejor amiga en
toda la faz de la tierra; no se trataba de una chica con poderes mágicos. No.
Era un no Magic, pero era completamente diferente a ellos, Abie era una chica
sumamente amable, comprensiva y dispuesta a ayudar a los demás de encontrarse
en problemas. Siempre la adornaba aquella sonrisa bondadosa, tenía los ojos
grises brillantes, un rostro triangular claramente perfilado, nariz respingada,
labios pequeños color rosa, piel blanca como el mismo claro de luna, alta y de
esbelta figura con curvas, cabello caoba ondulado que caía como cascada sobre
su espalda, era impresionante porque solamente teníamos catorce años. Nuestros
padres eran grandes amigos, conversaron tanto para que las dos pudiésemos estar
en un lugar donde pudiésemos compartir normalmente, por eso, llegaron a la
conclusión que sería lo mejor enviarnos a las dos allí. Al comienzo, estaba muy
emocionada por ir al colegio, allí estudiara cosas específicas sobre magia y
como aprender a manejarla; era muy común entre los Magic que tuvieras una
importante conexión con elemento de la naturaleza, pero, sin duda yo era la
excepción. A mi edad, los chicos sabían manejar un elemento por lo menos, no
con la misma magnitud que un profesional pero sabían las caracterizas de él y
como servían; sin embargo, mi problema era que no había encontrado el idóneo
para mí o tal vez era la vergüenza de la raza. Mi madre manipulaba el agua,
papá la tierra juntos trabajaban como científicos en la naturaleza se iban de
excursiones para estudiar el ambiente; por largos años pensé que tal vez
heredaría alguno de esos dos elementos pero no, tan solo sabía la magia básica
y la avanzada. Abie muchas veces me aconsejaba que nunca me deprimiera, para
eso estaría en una escuela especializada y aprendería a incluirme con los
elementos.
Que ingenua fuimos.
Al entrar al Agreement
Peaceful fuimos separadas, ella enviada a junto con los no Magic y yo con los
mágicos, rápidamente hizo amigos y amigas por su carisma amigable. Por mi
parte, era la persona más sombría de toda la clase ¡Claro! Junto con él, un
muchacho de lentes grandes que caminaba siempre agachado, nunca teníamos una
charla precisamente pero con solo sentarnos uno frente al otro para realizar
trabajos lo considera mi camarada. Abie como siempre, tenía un montón de
corazones pisoteados detrás de ella, no era la típica chica que le gustase
salir con chicos, podría ser carismática, bondadosa y muy buena amiga pero en
esa parte ella era un asco. Ambas lo éramos. De todas maneras nunca en mi vida
he tenido un pretendiente como Abie, soy la tímida opaca chica; en muchas
ocasiones mi amiga me consideraba hermosa que muy pronto llegaría mi día. Con
tal, ese tipo de cosas le interesaban en lo más mínimo, lo único que quería
ahora es que me adaptara al mi contorno.
Al llegar al comedor a
apreté más a mi libro contra mi cuerpo, unos chicos de grados superiores no
Magic miraban hacia mi dirección, uno de ellos que tiene la cara alargada le
dio un codazo a otro apunto a donde estaba; sonrieron socarronamente en tanto
el cara de caballo se levantaba de su puesto. En ningún momento pare de caminar
si lo hacía estaría acabada, fue cuando pase de largo de ellos que sentí un
leve en pujón hacia un lado, di un tropezón casi cayendo de bruces al suelo
pero me las maquine para no hacerlo. De pronto sentí un escalofríos, no, no
podía creer quien me había salvado de ser el hazme reír del día. Fue él, el
chico del cabello azabache que sus flequillos tapaban su mirada, ahora estaba
haciendo atacado por aquellas personas no Magic que lo empujaban de un lugar a
otro como si fuese un pelota. Temí, temí por mí y por aquel muchacho que no
recordaba el nombre pero lo escuchaba todas las mañanas al pasar la lista.
Zephyr, me dijo una vocecilla en mi mente, Zephyr Sichegs, el chico mejor de la
clase con la capacidad de manejar dos tipos de Magic Nieve y agua. Mi camarada
reservado me ha salvado y yo no puedo hacer nada, soy cobarde, miedosa
sobretodo llorona; al ver como lo arrojan prácticamente a mis pies comienzo a
temblar de impotencia. Zephyr permanece con los ojos cerrados, conteniendo las
ganas de llorar supongo, entonces cuando los abre me paralizo. No. Esos ojos,
ya lo había visto en alguna parte pero en mis sueños con los antepasados.
<< ¡Son los ojos de Morgana! >> grito para mí misma << ¡La
hermana de Albert Martin! >> ¿Por qué? ¿Por qué este chico posee ese
mismo tipo de ojos? Se supone que utilizar magia oscura está prohibido, además,
su piel no es translucida como el papel cebolla no podría considerarlo uno de
ellos. Inmediatamente cuando se trata de colocar de pie, uno de los no Magic le
pisa la espalda tratando de impedirlo levantarse, otro que tiene su camiseta
afuera del pantalón le pasa un cajita que es leche con sabor a fresa
arrojándosela en toda la cabeza a mi compañero. Puede parecer increíble pero,
nadie hace nada para impedir que esto suceda, así son todos los días, hace como
si nadie estuviera haciendo nada esto es nada más que bromitas sin daño. En
algunas ocasiones llego a la conclusión de ¿para que nuestros antepasados se
mataron el lomo tratando de firmar un tratado de paz? Si con personas como
estas les importan un bledo, más bien, se limpiarían el trasero con esas hojas
si quisiesen. Luego que terminaron la hora de tortura con Zephyr, chocan las
manos entre ellos alejándose de él lanzándome una mirada cara de caballo dando
a entender que seré la siguiente. Ignorando aquel imbécil olímpicamente, me
agacho dejando a un lado mi gran libro para ayudarlo a levantarse, coloco mi
mano en sus hombros jalándolo con sutileza hacia riba.
-
¿Te… te encuentras bi… bien? – le pregunto,
tartamudeando un poco.
-
¡No me toques! – se exalta, haciendo mis
manos a un lado. Visualizo sus ojos violeta nuevamente que parecen tener un
brillo enojado, pero al notar mi rostro asustado baja la cabeza ocultando su
mirada con su fleque – lo… lo siento… lo siento mucho, yo, yo no debí… en
verdad. Solo… quiero estar solo.
Se voltea dándome la espalda
encorvada, asustadiza como siempre comenzando a alejarse del lugar en silencio. Me quedo allí parada mirándolo
marcharse todo empapado de leche de fresa, desde lejos parece tan frágil como
débil. Somos iguales, en todos los sentidos lo somos, aunque diferenciando la
parte que soy la única sin elemento que manipular. No obstante hace unos
segundos medio miedo, aquellos ojos violeta anti reales solo son sinónimo de
desgracia para la humanidad consigo acarrean oscuridad. Trato de hacer que
nunca he visto nada recogiendo mi libro para encaminarme a la mesa que siempre
como, al comenzar a caminar noto como hay unos focos donde están fastidiando a
Magic, como se encuentran muy encismados ni siquiera me notan cuando paso a un
lado de ellos. Al llegar casi a mi destino, veo la mesa donde suelo comer
repleta de personas no mágicas, estando en el centro mi mejor amiga con una
sonrisa en los labios natural de ella. Parece ser que se la está pasando bien,
descubro que conozco a una de las acompañantes de Abie; es Selena. Una chica
rubia de potentes razones, es decir, pechos que trata de contonearse para
tratar de llamar la atención de los chicos alrededor de mi amiga; desde que nos
conocimos nunca le he caído, igualmente es mutua la cosa, yo solamente la miro
como una vaca gorda por sus pechos. Y ella por su parte, como la amiguita Friki
de su querida Abie. Si tuviera un elemento de la naturaleza, me encantaría ser
como el de él, manipular la nieve para congelarla de una vez para hacerle un
favor a la humanidad desapareciéndola.
Al parecer es la primera en notarme, porque, borra aquella cínica sonrisa de
sus labios para reformarla a una mueca asquerosa. Da unas palmaditas mientras
da brinquitos, llamando la atención de los presentes, puedo ver cómo les
susurra “Ha llegado la friki de Angelina, retirada a las dos en punto”. Todos
comienza a moverse de los asientos bufando divertidos y otros no tanto, Abie
fulmina con la mirada a Selena que solamente mueve sus dedos en signo de
despedida haciendo un puchero infantil. Espero desde mi sitio a que todos se
retiren de la mesa para poder sentarme en tranquilidad, cuando lo hago, Abie me
espera con una bandeja de alimentos que poseía en su protección. Me la extiende
mientras me sonríe, la tomo inflando mis mofetas medio sonriendo por mi
niñería. El almuerzo es un trozo de cerdo en filete bañado en salsa agridulce,
ensalada de papas, zanahorias con una crema espesa blanca y una rebanada de pan
tostado.
-
Así que… cuéntame ¿Qué tal tu día de clases?
– pregunta mi amiga, en tanto toma mi libro de la historia de la magia.
Esto es algo cotidiano, aunque
estemos en alas separadas del colegio nos reunimos en los desayunos, almuerzos
y cenas; ambas comentamos sobre nuestro día a día en tanto comemos juntas. Al
parecer hoy he llegado un poco tarde porque Abie, solamente hojea el libro, de
seguro ha comido con sus amigos lo no mágicos.
-
Nada fuera de lo normal. – contesto, alzando
mis hombros. - ¡Ah! Me he vuelto a quedar dormida en la clase de historia.
-
¿Qué? – parpadea varias veces, mi amiga en
tanto para de pasar hojas.
-
Si, como escuchas. Pero… he vuelto a tener
esos sueños extraños de nuevo. – le digo yo, en tanto me llevo una bocado de
chuleta con papas.
-
Bien, eso es muy raro. Angelina ¿No estarás
leyendo mucho tu libro de historia? Porque sería la única explicación que
tengo. – dice, en tanto señala las hojas de los libros.
-
No, solamente para los exámenes y lo que he
soñado no lo he visto en ellos. Porque… - me acerco a ella para susurrarle – la
rencarnación de los próceres es solamente un mito, yo he soñado con el conjuro
y todo.
-
Ok – se aleja de mí, cerrando el libro con
fuerza – eso es como de susto, pienso que deberías hablar con algún profesor de
ello. ¿Tal vez Liam?
-
Ni loca – murmuro, tragando mi comida – lo
más productivo que hace es pelearse con la profesora Constance, créeme, lo más
sorprendente que haría sería mandarme a un psicólogo.
-
Tienes razón. – me apoyo, colocando su mano
en su mentón.
La rencarnación, uno de los
temas más delicados en conjuros de la magia, no solamente porque lo trataban
como un mito sino que, hasta hora, nadie ha podido descifrar el conjuro que
podía ayudar a realizarlo. Seria completamente estúpido hablar con algún
profesor de mis sueños, primero, no me creerían; segundo me tomarían por una
bromista de cuarta. ¿Por qué una pequeña chica de catorce años sabría el
conjuro de la rencarnación? Lo más idóneo sería que lo supiese aquellos que
provienen de la familia pura Martin, pero hasta ellos han casi desaparecido por
completo; muchos hablan que la primogénita de Albert fue una casi Magic. Es
decir, hija de un Magic Pure con una mujer sin magia alguna, tal cual como lo era
nuestro director. Mas sin embargo, ellos poseen una limitada posesión de magia,
puede llegar hacer poderosa, pero no tan potente como un Magic Pure. Por lo
tanto, no podría manejar conjuros tan poderosos como la sanación (de la familia
Martin), la vista de escanea dora que podía detectar el nivel de maldad en los
humanos y el elemento Fuego. Eso era propiamente de Albert, nadie más en su
familia poseía la habilidad de manipular tan potente elemento, su hija termino
heredando el de su tía Morgana. El viento. Luego de ella ninguna persona pudo
hacerlo, algunos libros relatan que el prócer Albert, sello en un libro que lo
consideran como una completa mentira todos sus mayores poderes, con ello, la
habilidad de que más personas pudiesen utilizarlo para mal. Él lo llamo “El
libro de Magia pura”, allí en definitiva, esta los secretos más grandes de este
mundo.
-
¿Sabías que Albert Martin no desarrollo su
poder de elemento hasta los catorce? – al escuchar eso me congele por completo,
dejando media cucharada casi cerca de mi boca - ¡Wao! Eso nunca lo imagine.
¿Ves Ángel? Hasta uno de los más grandes magos de la historia tuvo problemas
con su Magic.
-
Eso… no lo sabía – volví a colocar la cuchara
en el plato – si eso es verdad, fue considero una deshonra para los Magic.
-
Así es, pero como dicen “Al buen tiempo buena
cara”. No así más que sonreír, guardando todos sus pesares pero sin parar de
luchar. – termino de leer mi amiga, cerrando nuevamente el libro de historia de
la magia – Albert Martin, sin duda, es uno de mis próceres favoritos.
-
¿Y porque no Marcus? Digo, él es el prócer de
los no Magic fue un valiente guerrero, aunque claro, llorón por naturaleza. –
soltamos una risita ambas ante el comentario – creo que él era la fuerte
demostración de la perseverancia, nunca se rindió por sus sueños.
-
Ambos lo son. – sonrió, Abie en tanto buscaba
algo en el libro de historia - ¡Mira! Este recuadro me encanta, la toma de
manos simboliza los lazos entre ambos, una amistad que durara toda una
eternidad.
-
En mi sueño… - comienzo a relatar como si
nada – ambos estaban en el lugar donde se conocieron, tomados casi de las
manos, en tanto Albert Martin pronunciaba unas palabras en latín. – deje mi
bandeja ya sin nada de comida en ella – Era el conjuro de la rencarnación, pero
sin duda, fue el símbolo de su amistad que traspasaba la eternidad.
-
¿Lo harías? ¿Estarías dispuesta a realizar el
conjuro de la rencarnación conmigo? – me pregunto, sonriéndome con la bondad de
siempre.
-
Sí, porque más que me amiga… eres mi hermana.
Sonó la campana dando la
llegada de nuevamente las clases, rápidamente nos levantamos tomando nuestras
cosas para encomendarnos a las aulas, íbamos caminando despacio una al lado de
la otra. Las personas estaban aglomeradas al frente de nosotras, haciendo bulla
y lanzándole cosas a los Magic; Abie me sujeto del brazo corriéndome para atrás
ella más que nadie sabía que clases de personas eran los no Magic. En tanto
avanzamos hacia el umbral donde debíamos separarnos para ir a sitios
diferentes, mi amiga apretaba mi mano con susto absoluto, entendía que una vez
lejos de ella seria blanco fácil de las bolas de papel. Al llegar a la
encrucijada donde nos separaríamos, solté sin miedo el agarre de Abie,
volteándole y sonriéndole comentándole que nos veríamos a la hora de la cena; gire
e inmediatamente comenzó el bombardeo sobre mi espalda trate de hacer como si
nada de esto me afectara. Como me encantaría quemarles el trasero a todos ellos
si poseyera el elemento legendario, claro está, pero como no poseo ni uno común
no tengo derecho a decir nada. Trate de
acelerar el paso para cubrirme con las demás personas Magic más altas que yo,
horita me tocaba “Manipulación de elemento naturaleza” mi materia favorita, me
dije sarcásticamente. Entre el gran tumulto me cubrí bien, tanto que la bolas
de papel ya no me pegaban, en un punto me aleje cruzando hacia la derecha donde
acababan las escaleras tercer piso ocupado por los salones, los cuales, partían
materias estrictamente relacionadas con la naturaleza. “Conjuros naturales”
“Ciencias impartidas sobre la naturaleza” “Magic y ambiente” los seres mágicos,
somos criaturas que están en constante sintonía con la naturaleza por eso
nuestra magia es pura. Cada quien tiene maneras de mostrar el color de su
magia, la más pura en el amarillo parecido a la primera luz de la mañana, le
sigue el blanco nieve, rosa pálido, azul cielo, entre otras; pero la profesora Artemis
que imparte “El color de la Magia” describe que todo depende de la personalidad
de la persona. Al hacer conjuros mi magia tiendo hacer rosa pálido, eso se debe
a que soy introvertida y poco sociable, además, es el color más raro que puede
a ver entre los Magic.
Comienzo a mirar a mi
alrededor, algunos Magic están sacudiéndose la ropa mientras se ríen a
carcajadas, están demostrando que nada de eso les importa en lo absoluto; ojala
tuviera este tipo de energía que tiene ellos reírse porque las estupideces de
los demás. Comienzo a caminar a pasos cortos, no quiero llegar a clase de
“Manipulación de elemento naturaleza” el profesor Liam es sumamente energético
nunca se cansa de reír, muchas veces ha intentado incluirme al grupo con sus
técnicas ortodoxas pero nunca lo ha logrado. En tanto estoy sumida en mis
pensamientos, piso en falso y casi voy cayendo al suelo pero algo me sostiene
para no darme de lleno contra el suelo. Me congelo ante este uniforme, no es un
Magic, estoy segura que se trata de un alumno superior de ala sin magia. Me
sujeta de los hombros haciéndome estabilizar mi equilibrio, trato de no temblar
para no demostrarle que tengo miedo de él, sin embargo, noto como el muchacho
simplemente me sonríe con tranquilidad. Lo miro directamente a los ojos, son
hermosos me digo, color azul mar intenso, tiene un lunar cerca del ojo
izquierdo casi diminuto pasando desapercibido, sus labios son carnosos, cara
triangular, nariz respingada, mentó providente con una mínima separación por
una arruguilla; su piel es bronceada pero aun podía notarse un poco su
blancura. Es muy alto un metro ochenta tal vez, cabello castaño rubio ondulado
porque caía un pequeño bucle en su frente. Veas por donde lo veas, este
muchacho es como un ángel caído del mismo cielo por su belleza, trato de no
desviar mis ojos hacia sus brazos no tan musculoso pero fuertes pienso en cómo
se debería sentir que te estrecharan entre ellos, pero sacudo mi cabeza
despejando esa idea absurda. Estoy a punto de abrir la boca para decir algo,
pero solamente salen monosílabos que hacen sacarle una sonrisa ancha de oreja a
oreja, sin saberlo, me sonrojo hasta las orejas por aquella reacción majestuosa
y elegante. Hasta sus dientes son perfectos parecen brillantes cada vez que
sonríe, pude notar como unos hoyuelos se le forman en cada una de sus mejillas
¿Cómo es que nunca había visto este muchacho en Agreement Peaceful? De seguro
tiene que ser nuevo, de lo contrario, tuvo que estar de vacaciones, suspendido,
enfermo o en coma ¡Que se yo!
-
¿Ocurre algo Angelina? – una voz hace que
toda mi ensoñación se valla por la borda, los dos nos alejamos el uno del otro.
Noto como una de mis compañeras, Cathy Pitt es la dueña de aquella voz - ¿Este
muchacho te está fastidiando o algo?
-
N… no… n… no co… cómo crees eso – tartamudeo
muerta de la vergüenza, roja hasta las orejas – yo… bueno… él… solamente…
-
Me he perdido – confiesa el joven, mostrando nuevamente esa sonrisa
brillante con sus hoyuelos perfectos – he estado ausente por mucho tiempo de la
escuela y la verdad, perdí la noción del lugar. Encontré como… Angelina casi se
caía al suelo, yo solamente la he sostenido para que no se lastimara.
Me ha llamado por mi nombre
de pila, como si nos conociéramos de toda la vida, agacho mi cabeza mirando al
suelo mi corazón late furiosamente sobre mi pecho como si quiera salir volando
fuera de él, una corriente eléctrica siento traspasar cada parte de mi piel como
si fuera un tipo de imán que atrajera. Pero como no todo siempre es color de
rosa, Cathy Pitt aun lo sigue mirando con desconfianza, bueno, tiene apariencia
de chica ruda basta con solo mirarle a sus ojos verde bosque como para
descubrir aquello. Ella es el tipo de chica que no se deja intimidar por nadie,
tiene un cabello rubio oro rizado rebelde, siempre se hace cuatro coletas en el
pelo para ocuparlo un poco, su piel es pálida como la arena, rostro siempre
fruncido alargado, alta con piernas muy largas; tiene el potencial para
manipular el elemento viento es muy buena con ello. Cada vez que un no Magic se
intenta meterse con ella, solo basta con alzar una de sus manos para hacerlos
volar por los aires, podrá aparentar ser una chica muy ruda pero es buena
persona.
-
Bien, ¿Cómo te llamas? ¿En qué grado vas? - lo bombardeo con preguntas, completamente
sin anestesia.
-
Soy Bernard Lovecraft, voy en cuarto año de
la escuela sin magia – respondió con aquella sonrisa, sintiéndose un poco
intimidado por Cathy – Por cierto… ¿Saben dónde queda la clase de matemática?
-
Al otro lado del Campus de los Magic, cuando
te encuentres allí podrás preguntar exactamente el aula – señalo con flojera,
Cathy a las escaleras.
-
Gracias – dijo él, comenzando a caminar hacia
atrás de mis espaldas pero se devolvió colocándome una mano en mi hombro,
haciéndome voltear hacia su dirección – Cuídate mucho, Angelina.
Dicho esto alzo su mano en
señal de despedida hacia mí, me sonroje nuevamente llevando mis manos hacia mi
pecho, eso no lo esperaba, porque me volvió a llamar por mi nombre nuevamente.
Me quede parada allí como una completa idiota en tanto aquel chico ángel se
marchaba, me sentía como si estuviera caminando sobre una nube, aunque mi
corazón bombeaba sangre rápidamente había un montón de mariposas revoloteando
en mi estómago. ¿Qué era esto? ¿Estaba enferma? ¿Acaso el almuerzo me había
caído mal? Nunca, nunca en mi corta vida un muchacho me había hecho sentir de
esta manera como lo hacía Bernard, sonreí tímidamente a la nada en tanto miraba
al suelo meciendo mi cuerpo de arriba abajo. Bernard, Bernard Lovecraft hasta
su nombre pronunciado en mi mente sabía a cerezas o quizás a la primavera;
sabía su nombre y que era mayor que yo. Calculando más o menos su edad, tendría
unos quince o dieseis de allí no pasaba, pero, había un gran problema: no era
un Magic. Todos los no mágicos de este colegio a excepción de algunos, tornaban
represarías contra los seres mágicos, puede que Bernard se hallara perdido y no
encontró otra solución más que tratarme amable. Una mano toco mi hombro, voltee
topándome con la mirada verdosa de Cathy.
-
¿Has terminado de fantasear con el chico?
Porque, tenemos clase en estos momentos. – sentencio, con la voz fría que la
caracterizaba.
¡Maldición! ¡Era cierto! No
tenía tiempo para andar pensando en chicos, horita estaba en clases de
“Manipulación del elemento Naturaleza”, el cual, aun no poseía. Con ese
pensamiento alargue mis pasos hacia el aula asignada para la materia, vi como
Cathy utilizaba su Magic para impulsarse hacia adelante y llegar más rápido,
inmediatamente utilice un conjuro que había visto en mi sueño y llevaba
practicando hace varios años. La tele trasportación. Cerré mis ojos
pronunciando por lo bajo los conjuros en latín, el idioma de la magia, una luz
rosada me invadió e inmediatamente al volver abrir los ojos me encontraba en la
puerta del salón. Sonreí para mis adentros, ¡había logrado por fin un conjuro
tan difícil como ese! Voltee para mirar a Cathy que permanecía con la boca
abierta y los ojos dilatados. ¡Oh! Eso no lo vi venir, como yo suelo ser la
chica sin elemento me han tachado “Fracaso de Magic” conjuros como esto no me
saldrían en un millón de años luz. Ahora, sin embargo estando en apuros me ha
salido completamente a la perfección; la transportación es una magia muy rara
entre los Magic. Se trata de un conjuro sumamente complicado donde debes de
tener toda tu concentración en ello, muy pocos Magic la han logrado dominar,
pero sobre todo, en nuestra escuela los que la usan van en grados superiores a
las que estoy yo. Intento abrir la boca para decir algo pero la puerta se abre
fuertemente, me devuelvo hacia ella viendo una cara conocida por mí hace varios
años. Liam Wlack, mi profesor de “Manipulación del Elemento Naturaleza”, es un
hombre de mediana edad, cabello café, ojos pardos pequeños, alto con espalda
ancha al igual que sus hombros, piel
aceitunada y cara ovalada. Él nos mira con el ceño fruncido e inmediatamente
noto como una vena de su cienes le está palpitando, está enojado, está muy
enojado. Cierro los ojos automáticamente cuando la ola de gritos viene, me hago
la sorda pero escucho más o menos sus regaños; estaba sumamente preocupado por
nosotras dos porque éramos las únicas que faltábamos en la clase, es muy
irresponsable de nuestra parte desaparecer juntas y luego mostrar nuestros
rostros muy lavados como si no ocurriese nada. Acto seguido de la bola de
regaños, suelta un suspiro llevándose una de sus manos a las cienes
sobándoselas en círculos; bueno, no hay problemas ni castigos porque él no
tiene de otra que hacerse a un lado para dejarnos pasar. Entro al salón
cabizbaja completamente avergonzada por ese incidente, noto como el lugar está
más escandaloso; el maestro Liam como es el de la asignatura “Manipulación del
Elemento Naturaleza” trata de ambientar su aula lo más realista posible. Hoy se
ha pasado de la raya porque ha utilizado unos conjuros para hacerla parecer un
bosque, las paredes son árboles frondosos muy verdes, el piso hay pequeñas
matitas con hermosos colores; al fondo donde se supone que debería de estar los
estantes con material guardado se puede ver unas enredaderas envolviéndolos.
Miro hacia el pizarrón que no es acrílico sino rustico manejado por una tiza
flotante, también lo envuelve unas pequeñas enredaderas en sus esquinas tiene
ya escritos unas palabras en grande: “COMO COMPRENDER A LA NATURALEZA”, creo
que de eso se tratara la clase de hoy. Miro mi asiento que siempre es cerca de
la ventana pero al parecer no existe en este conjuro, es una esterilla en el suelo
esperando por mí, camino rápidamente sintiendo todas las miradas de mis
compañeros Magic bajo mis hombros tomando asiento por fin. Noto que a mi lado también
se sienta Cathy despojándose de su molesta mochila y colocándola cerca de ella,
un chico con un rostro burlesco delante de ella se voltea soltándole una risa.
-
¿Llegando tarde a clases de nuevo? – le
pregunta, con un tono burlesco – Venga, Cathy que hasta has corrompido a
Angelina.
-
¿C…Corrompido? – suelto, con la cabeza
agachada sosteniendo mis manos con fuerza.
-
Si, de Cathy es muy fácil esperarse ver algo
como eso porque, bueno, es Cathy – se encoje de hombros, mirando al suelo
soltando un mirada llena de brillo – Pero de ti… es raro, eres una de las
primeras en llegar a las aulas.
-
¡Oh! Ahora vienes con clases de moralismo o
responsabilidad – comenta Cathy, mostrándole un torbellino de emociones en su
mirada – esclavo.
Ahora recuerdo el nombre del
muchacho, es Dylan Gray, cabello castaño rebelde con toques dorados, ojos
dorados, piel marfileña, delgado como un lápiz al igual que alto, su rostro es
aplastado un poco alargada su quijada cualquiera dijera que es pariente de una
cebra o caballo. Nuestros compañeros Magic comentan que Dylan y Cathy son
novios, siempre se les ve juntos en todo, a la hora de la comidas, trabajos,
grupos, horas de estudio…. Son tan inseparables que obviamente se llevaría a
una malinterpretación. No obstante, la rubia se la pasa llamándole esclavo sin
descansar, Dylan no parece enojado o desilusionado, simplemente infla sus mofetas
cruzando los brazos haciendo presente acto de niñería completa; lo encuentro
gracioso es uno de los pocos chicos que me encantaría ser su amiga. ¿Para qué
mencione el acto niñería? Porque en estos momentos soy una de las primeras en
presenciarlo, apretó mis labios para no dejar salir mi risa contenida, Cathy se
percate de eso arqueando las dos cejas a la vez tomando inmediatamente las
mejillas del chico jalándolas como si fuera un objeto plástico, ahora su rostro
parece la de una maniática completa tanto que lo está disfrutando por el brillo
de sus ojos. Siento que el aire de mis pulmones se acaba, no puedo soportarlo
más, observa este par es algo que no puedo hacer, Dylan trata de hablar pero se
le dificulta por las muecas graciosas producidas por su amiga; entonces me dejo
llevar por el momento soltando una risa que llena todo el lugar. Ambos dejan de
moverse mirándome sorprendidos pero inmediatamente, los dos se miran sonriendo porque
nunca en su vida me habían visto de esa manera. Pero la felicidad dura poco, el
maestro Liam carraspea su garganta haciéndome callar momentáneamente sonrojada
hasta las orejas.
-
No sabes cuantos nos alegra a todos que
sonrías, señorita Cameron. Pero estamos en clase, déjelo para otra ocasión –
bajo la cabeza, asintiendo con frenesí – Bien, para la clase de hoy deben
formar parejas sé que es extraño en mis clases pero es necesario para la
actividad. Como dice en el pizarrón deben comprender a la naturaleza,
transformarse unos con ella, nosotros los Magic somos seres puros por eso
tenemos sintonía con nuestro entorno. – cierra los ojos un momento, extiende
sus brazos hacia los lados, veo como pronuncia unas palabras en latín y pronto
sale agua de sus manos – Casi todos ustedes saben manejar un elemento o dos,
pero solo superficialmente, la clave de todo es entender a la naturaleza,
siéntanla, vivan con ella como uno solo – sacude sus manos desapareciendo su
Magic – Ahora, formen parejas.
Inmediatamente todos en el
salón mueven sus esterillas buscando a las personas más cercanos a ellos,
siento la mirada de lo siento de Dylan que ha formado pareja con Cathy, bajo mi
cabeza moviéndola hacia los dos dándole a entender que no importa. Así que,
nuevamente estoy sola como un alma incomprendida, no me siento mal por eso, de
hecho, soy una persona que siempre esta solitaria en las horas de clase cuando
no estoy cerca de Abie. Me pregunto cómo estará, de seguro cuando se forman
grupos en clase no tendrá algún problema porque ella es un sol de persona. Ser
un Magic tienes muchas desventajas, esta no es más que una del montón, suspiro
con nostalgia quiero ver a Abie ella de seguro de ser Magic como yo estaría
haciendo pareja conmigo. El profesor nuevamente hace aparecer su fuerte voz,
comenta que me he quedado sola otra vez suelta un suspiro lleno de cansancio,
está más que claro su posición en estos momentos con mi manera de ser tan
solitaria, hace un escaneo rápido notando como hay otra persona sola también. Zephyr.
Noto como un escalofríos lleno de miedo me recorre la piel, recuerdo como me
salvo en la hora del almuerzo con aquellos no Magic, su humillación que iba a
hacer mía, una punzada de culpa por no hacer nada para salvarlo ¡ni siquiera le
he agradecido el detalle! Pero eso aquí no es lo importante. Sus ojos, violenta
brillantes como los de Morgana la Darks Magics hermana de prócer Albert, su
reacción al intentarlo levantar del suelo, era como si yo le diera asco o
repulsión. No. Zephyr no es un Darks Magics, si lo fuera, no me hubiese salvado
de aquellos abusivos puede que este malinterpretando su reacción. El maestro
Liam llama al chico que alza su rostro, le pide que si puede hacer equipo
conmigo para la actividad para realizarse, él inmediatamente voltea hacia mi
dirección comentándole al profesor con una voz pausada completamente diferente
a la del grito, que no tiene ningún problema conmigo para formar pareja. Una
sonrisa se forma en el docente alzándome una mano hacia la dirección de Zephyr,
debo ir con él para trabajar en la actividad de hoy. Levanto mi esterilla
enrollad onda con cuidado, siento la mirada de Cathy en mí nunca en tanto voy
caminando hacia Zephyr pero la ignoro; coloco mi asiento al frente del chico de
cabello azabache en tanto lee sin parar un libro noto como dice el título
“Secretos de la Magia”.
Entonces inmediatamente Liam
da las instrucciones de la actividad, como debemos conectarnos con la
naturaleza, tomaremos las manos de nuestro compañero cerrando los ojos,
sentados como si fuéramos al kínder, trataremos que la energía natural de él
nos fluya directamente a nuestros sistemas mágicos; luego de aquello
canalizaremos esa energía para devolverla a la naturaleza. Quedo consternada
con eso ¿Devolver la energía a la naturaleza? No se ve tan fácil a como suena,
además, el maestro Liam nos ha pedido un ensayo de ello como una experiencia
para nuestra vida Magic, nos hace abrir uno de los libros de texto para leer un
poco sobre ello antes de hacerlo. Zephyr cierra su libro e inmediatamente busca
en su bolso el texto, yo hago lo mismo en el mío sacándolo para ubicar la
página asignada. Unas letras en grande revolotean ante mis ojos “MAGIC Y
NATURALEZA COMO UNO MISMO”, desde lo largo de los años los Magic han utilizado
la naturaleza como su fuente de poder, su combustible para realizar conjuros y
demás acciones; como todos sabemos un ser mágico nace pero con lo largo del
tiempo se hace. No todos son capaces de manipular un elemento, pero, sin
embargo, manipulan su magia para ayudar a otras personas o realizando objetos
para uso diario. No hay ningún truco o secreto para sintonizar con la
naturaleza, todo abarca al grado de concentración, dedicación y amor hacia su
entorno la fuente de poder. Cierro el libro cansada de palabrerías sin sentido,
ahí no dice nada como poder conectarse con la naturaleza, ni mucho menos con un
compañero Magic ¿Entonces como lo haré? ¿Cómo hare para realizar esta
actividad? Comienzo a pasear mis ojos alrededor de todo el salón, hay algunos
que han empezado a conectarse con sus compañeros; al comienzo parecen
tranquilos pero luego algo entre ellos tiemblan emanando una corriente
eléctrica haciéndolos separar. Abro mis ojos llena de sorpresa, no es algo que
sea fácil, el maestro los ánima a que lo vuelvan a intentar con una sonrisa
llena de confianza, espero que esa sonrisa llegue hasta el final. Mi vista se
para en Cathy y Dylan parecen tan concentrados, la luz que los caracteriza a
ambos los envuelve en una membrana transparente, enzima está el amarillo
girasol de Dylan y por debajo el verde oliva de Cathy; es sorprendente en
verdad sus energías están fluyendo juntas como si se tratasen de una sola
persona. Pero al tratar de volver todo eso hacia la naturaleza los repela al
instante haciéndolo retroceder, la rubia abre sus ojos llena de rabia y el
pobre del chico no tiene más que soportar eso, comienza de nuevo a jalarle sus
mejillas en tanto le recalca lo muy inútil esclavo que es. Suelto un risita
contenida, el maestro llega a separarlos jalándole las orejas a los dos con un
tono amanzanaste de voz que vuelvan a trabajar. Giro mi rostro hacia Zephyr al
notar como el maestro me mira, somos los únicos que han no lo han intentado y
aun mi compañero se devora el libro con sus ojos. Zephyr es tan misterioso,
siempre callado leyendo un libro o tratando de pasar desapercibido por los
demás, es el tipo de muchacho que no le gusta relacionarse con las demás
personas. Me gusta su manera de ser, creo que él y yo seriamos muy grandes
amigos.
El muchacho cierra el libro
haciéndome exaltar, alza su rostro mostrándome aquella mirada violeta brillosa
calmada, no parece enojado ni fastidiado ni nada, aquellos ojos simplemente me
demuestran una serenidad absoluta. Cuando se da cuenta que lo observo mucho,
agacha su cabeza con un leve sonrojo en sus pómulos; ¡Oh! Lo he hecho sentir
incomodo, por lo tanto yo también bajo mi cabeza sonrojándome igual o más
furioso que él. Sí. Definitivamente lo he malinterpretado, en esa ocasión no
sintió asco por mí, simplemente lo he asustado porque fue un mal momento para
intervenir.
-
Yo… yo… lamento mucho lo ocurrido en el
almuerzo. – digo yo, tartamudeando al comienzo. El chico alza su cara,
mostrando un asombro en su mirada – Ni siquiera… te… te… he… dado las gracias.
-
No, tienes porque dármelas – contesta, con
una pausada voz, sonrojándose nuevamente – yo… no tolero que la gente no Magic,
se sobrepasen con personas reservadas como nosotros.
-
Oh… - es lo único que sale de mi boca. – De
igual forma, gracias.
Sonrió de manera amistosa
anchándola por toda mi cara, Zephyr alza su rostro mostrándome por completo sus
ojos violeta, que ahora, brillan de una manera especial y nueva como si
estuviese conmovido; ahora llega la hora de él sonreír de manera amistosa hasta
las orejas. Ahora que lo veo bien, él es muy simpático, tal vez porque siempre
se la pase cabizbajo no logre ver su rostro a la perfección, pero sus mejillas
no son tan rellenas como las creía tener, agregándole sus ojos violetas
saltones que brillan con felicidad infinita. Me sonrojo de solo captar mis
pensamientos, ¿Qué ocurre conmigo hoy? No solo con respecto a Zephyr, mi
compañero de soledad, sino, con el chico no Magic llamado Bernard; no tengo
tiempo para estar pensando en este tipo de cosas. Al rato, el chico de cabello
azabache y yo estamos tratando de concentrarnos para realizar la actividad, al
tomarnos de las manos noto como su piel es cálida al tacto emanando una
confianza absoluta. Cerramos los ojos para concentrarnos pero me cuesta,
carezco de confianza en sí misma, ¡Ni si quiera tengo un elemento! ¿Cómo lograr
la conexión con la naturaleza? Zephyr es un genio en todo esto, por algo es el
mejor en toda la clase mágica. De repente, una energía nos rebota a ambos hacia
el suelo, los dos abrimos los ojos desorientados por la situación.
-
Angelina, deja de pensar en que no puedes
hacer la actividad – dice él, en tanto se sienta nuevamente en la estilla – si
no tienes confianza en ti, nunca lograras entender a la naturaleza.
-
¿Co…? ¿Cómo? – tartamudeo, al escucharlo
decir eso.
-
Sí, el problema de muchos Magic radica es dos
cosas – señala a sus dedos – la primera, el exceso de confianza; pretende
sabérselas todas pero cuando en verdad deben utilizar su poder… no sale. Y la
segunda, poca confianza; no tienen el nivel de autoestima para creer que ellos
no pueden conectarse con su ser interior o naturaleza.
-
Supongo que la mía es la última…. – susurro
por lo bajo, juntando mis manos temblorosas.
-
Exacto. – suspira, pero de inmediato sujeta
una de mis manos llevándola hacia el suelo – Cierra los ojos Angelina, trata de
concentrarte en la tierra, el elemento nato de la naturaleza trata de unirte a
ella como si fueran una sola.
Le hago caso haciendo lo que
me pido, cierro los ojos concentrándome en la tierra que está bajo mi mano,
noto una pequeña fuente de energía en ella como si quisiera conectarse conmigo;
está tocando la puerta, me digo, quiere entrar para compenetrar con mi yo
Magic. Siento que emana un cosquilleo de mi mano, sonando como una flama de
fuego pero al abrir mis ojos veo un aura como la luz del alba, la primera de la
mañana, saliendo de las manos mías y de Zephyr. El chico no puede creer lo que
está viendo porque sus ojos se abren del asombro, yo comienzo a sonreír hacia
mi compañero que comienza a imitarme en tanto con su mano libre me sostiene un
hombro. Esto hace llamar la atención de nuestros compañeros quienes demuestran
una mueca de asombro, el profesor que estaba observando uno de los grupos en su
conexión los deja a un lado para acercarse hacia nosotros. Solo puedo asegurar
que estaba sumamente impresionado de aquello, se ha cerco a nosotros
pronunciando fuertes y claras las palabras: “El color legendario”. No sabía
exactamente lo que significaba aquello, pero por la expresión de todos en el
rostro y la de Zephyr era algo sumamente bueno. Liam comenzó a explicar que
nuestra combinación era tan perfecta que creamos el aura legendario, nos pidió
retirar las manos del suelo, encontrándonos con una flor primaveral color
blanco, la cual, no había estado allí antes de colocar nuestras manos. Una
compañera le pregunto al maestro sobre que era el color legendario, él comenzó
a explicar que aquella luz tenue solamente la había poseído una persona en este
mundo, era tratada como la más pura y limpia de todas. Perteneció a Albert
Martin. Me quede congelada ante tal revelación, pensando una y otra vez en
aquel sueño de esta mañana. La reencarnación.
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