martes, 25 de noviembre de 2014

Meet me in the future

                             I

La preparatoria, lugar donde habitan y conviven cientos de personas por un objetivo en común: aprender. O puede que eso sea simplemente una excusa para enviar los padres a sus hijos hacer algo productivo con sus días, al menos, ese era el plantiamiento que tenia una joven pelinegra de ojos azules.

Suzuka Nanase, chica de dieciseis años, estatura promedio mas bien pequeña de unos 1,50 metros, cabello largo lacio azabache que cae como cascada sobre sus hombros, piel blanca tanto como el claro de luna, ojos azules al iguales que el mar extenso e inmenso. Su personalidad es vivaz, alegre y muy optimista pero tiene un terrible complejo de loli que es basicamente hacerse la linda frente a las demas personas, o bueno, frente a las personas convenientes para ella.
Nacio y crecio en Argentina, puesto que su madre conocio en uno de sus tantos viajes a Japón al que seria el padre de sus hijos, Luca Nanase. Juntos se casaron muy jovenes y tuvieron a dos hijos, Ricardo Nanase hermano mayor de la chica y con rasgos latinos; ojos café, cabello alborotado achocolatado, de unos 1,80 o 1,85 en estatura aproximadamete, piel bronceda y con una personalidad completamente diferente a su hermana. En pocas palabras, al mirar directamente a su rostro marcado notas la madures que transmite, en comparación con Suzuka, este no tiene ningun complejo o algo parecido pues toma sus asuntos con suma seriedad.

Al pesar de ser argentina ha visitado varias veces el pais natal de su padre, Japon, en el cual a la edad de unos ocho años tuvo un encuentro con él que venia siendo su primo. Haruka Nanase.
¿Comó interpretar la actitud de ese niño? No lo sabia, pero de algo si estaba segura, ambos poseian el mismo tipo de mirada azul aguamarina en la cual quieres perderte, el cabello azabache lasio y algunos razgos faciales. Sin embargo, sus personalidadea eran como dos gotas de agua, distintas.
Haruka era callado, recervado a cualquier indisio de conversación cuando le hablabas respondia monosilabos, te miraba o simplemente asentia con su cabeza. Si. Es muy dificil conocer que podria estar pasando por su cabeza.

Al menos no lo era para alguien, Makoto Tachibana.

Ese chico era el mejor amigo de Haruka, al igual que el unico en conocer algun pensamiento del joven Nanase. Tachibana es lo opuesto de su amigo, alegre, bondadoso y con una sonrisa siempre en su rostro Suzuka jamas ha recordado verlo enojado, mas bien, lo perseve en su memoria como una calida mañana de primavera. Hermoso, en verdad él era hermoso, no solo por su actitud suave tambien por la manera de tratarla.
Makoto al conocer a la joven chica se llevo una gran impresión, ella era como casi ver la version de su mejor amigo hecha mujer salvo un pequeño detalle, tenia unos pequeños razgos latinos en ella. Pues bien, como Haruka parecia pasar de ella hizo que ambos interactuaran ¿Por que no? Ellos eran familia lo logico seria conocerse un poco mas. Y asi llevarse bien.

Las visitas de la chica duraron hasta los nueve años, momento en que Suzuka fue internada en una escuela de puras chicas en su pais natal Argentina, donde la prepararian desde pequeñas para ser una enfermera que era uno de los sueños preciados de ella.Debido a aquello, la niña pidio a sus padres ser llevada a Japon por última vez para ver a Haruka y Makoto, ellos eran personas muy importantes para ella los cuales no volveria a ver por un buen lapso de tiempo.

— ¿En verdad tienes que irte a esa nueva escuela? — preguntaba el joven Tachibana, sosteniendo una de las manos de la pequeña.

— Si...— susurro con aura triste y melancolica — Y alli no podre salir hasta ser ya grande, tendre vacaciones pero no podre venir a Japon. Lo lamento.

El joven Haruka mira con ojos espentantes todo eso, si bien no era alguien que utilizace las palabras a menudo, con las expresiones de su rostro lo decia todo aun mas que hablarlo por si mismo.

— No me gusta mucho eso, el no verte mas, no ahora que comenzariamos con las competencias de natación. — hagacho su cabeza, apretando el agarre que tenia en la pequeña mano de la niña. — Es injusto.

— En verdad lo siento... — insistio la niña, pero de inmediato dibujo una sonrisa en sus labios — ¡Pero nos volveremos a encontrar! Ademas que les escribire cada vez que pueda, al igual de llamarlos, claro, espero que hagan lo mismo.

— ¡Eso esta bien! — exclamo emocionado el joven Tachibana — ¿No lo crees Haru-chan?

Haruka que habia cambiado nuevamente de expresión, se miro algo recio al verse imbolucrado en la conversación, por lo tanto, se limito a dar vuelta a su cabeza mirando hacia otro lado casi como quien no quiere la cosa.

— Ya te dije que no utilizaras el "chan" — hablo con voz neutra, Makoto sonrio por ello ya acostumbrado a esa reacción de su amigo en tanto Suzuka reia por lo bajo — Y en cuanto a eso, yo no le veo ningun problema.

— Haruka no eres honesto contigo mismo, bueno, es por eso que te quiero mucho — confenso la niña sin verguenza alguna, en tanto ambos chicos permanecian estaticos ante tales palabras. — ¡Oh! Olvide que aqui no es comun decir algo asi.

— Suzu-chan — reprendia con la mirada Makoto a la chica — ese tipo de cosas debes de decirlo a la persona con la que quieras estar, no asi porque sí.

— ¿Y entre familia no pueden? Porque es muy natural hacerlo... — río al observar nuevamete la cara de Makoto, se dio por vencida — Bien, lo siento. Ahora, si me dieran a escoger con quien casarme en el futuro... ¡Diria Haruka!

El niño bajo su mirada al suelo un tanto asombrado, apenado y conmoncionado. Makoto que no podia creer cual directa era su amiga, fijo su mirada en Haruka riendose mitad porque esto era nuevo en él y la otra por nerviosismo.

— Entonces, hagamos una promesa — propuso el joven Tachibana, sosteniendo con su otra mano libre la de Haruka y llevandola hacia la de Suzuka — No importa lo que suceda o hagamos, en el futuro nos volveremos a encontrar y asi estar nuevamente juntos como ahora. ¿Si?

— Por supuesto, encontremonos en el futuro. — apreto la mano de los dos en señal de estar de acuerdo — Mako-chan, Haru-chan.

El pelinegro hizo nuevamente caso de omision a las palabras de la chica, mirando a otro lado.

— Haru esta de acuerdo. — sonrio Makoto, leyendo la mente de su cerio amigo.

— Pues bien. — tomo aire cerrando sus ojos, para luego abrirlos embozando una ancha sonrisa. — ¡Veamonos en el futuro!

De vuelta al presente, Suzuka miraba con recelo ese recuerdo como si fuese la piedra para su fracaso, ella habia entrando a ese internado luego de marcharse de Japon y con ello la acompañaba sus sueños. Sigo en contacto con los dos chicos siempre y cuando podia, en ocasiones le mandaban fotos de sus competencias de natación junto a sus dos compañeros. Uno rubio y otro pelirrojo. Nunca pregunto sus nombres, es mas, jamas les intereso saberlo. ¿La razón? Ella solo tenia ojos para Haruka y Makoto.

¿Por que? ¿Por que solo pensaba en ese par? Sobre todo en Haruka, en esos ojos azules parecido a los de ella pero reflejando mas intensidad, madures y la serenidad que jamas lo podria tener ella. Oh... ¿Era eso? Tal y como solucia decir sin tabü alguno. Ella lo queria.
Fue cuando deseo estar alla en Japon con él, no queria esperar a ningun futuro lo queria ahora, pero sus padres estaban encontra de eso ¡Ella debia permanecer en Argentina! No desperdiciar una oportunidad como esta por un capricho de ir a vivir a Japon.

Sin embargo, Suzuka no pudo permanecer en el internado debido a sus malas notas por lo que fue expulsada, para su familia  fue un gran golpe aun mas para su padre el cual no sabia nada que hacer. Fue extraño, su hija menor tenia comunmente nota sobresalientes ¿Por que de repente ocurrio lo contrario? No era logico hasta que lo vio. Suzuka no deseaba vivir mas en Argentina, no era por ellos, la cuestion era por dos personas que mas apresiaba en Japon. Haruka y Makoto.

Y asi fue como con un par de negociasiones por su parte y la de su hermano, admitieron a Suzuka en una de las mejores academias de todo Japon Iwatobi, era un internado igualmente al que ella habia asistido en Argentina pero existia una diferencia. Ellos se especializaban en la natación.
¿Y que podria hacer? Si ella queria estar con Haruka y Makoto esa era la unica aternativa, no es que ella fuese particularmente mala con respecto a nadar solo era que, tenia tiempo sin hacerlo y eso le aterraba.

Ahora viendo delante de ella tan imponente edificio de ladrillos, le hacia flaquear sus piernas y doblarsele las rodillas, sabia que no estaria solo aqui pues Haruka y Makoto la acompañaria.
Haru... tendria que verlo otra vez de solo pensarlo sentía un millar de pájaros aletear en su interior, por lo poco que recibía de informacion y una que otra foto, Haruka no hizo muchos cambios algunos salvo su estatura. Ni hablar de Makoto, ese chico si que se extiro hasta mas no poder dejando a todos en el suelo, salvo que al joven Tachibana nunca le importo eso.

La pelinegra soltó un suspiro en tanto sostenía su equipaje caminando hacia el edificio, algunos alumnos pasaban por su lado con sus pulcros uniformes blancos; segun Makoto esta escuela fue de chicos, si, algo como el genero femenino no existía aqui. Pues bien, gracias algunos movientos del personal general de la institucion pudieron cambiar a mixto, sin pasar por alto el hecho de practicar la natación asi que si o si debía de participar en ello.

Suzuka entro al edificio dirigiéndose a la recesión donde la atendió una joven mujer de cabellos dorados, allí le dieron toda la informacion posible de las instalaciones y la llave de su habitación, como no eran muy grandes serian compartidas con otra alumna que también practicase natación. Menudo lio.
Sin mas preámbulo se dirigió a su habitación para cambiarse al igual que acomodarse, en tanto caminaba leía las normas del instituto; después de las ocho y media de la noche no podía salir de sus habitaciones, de lo contrarió, serian reportados al jefe de estudios. A las ocho en punto eran el desayuno y a las ocho y media de la mañana las clases, la culminación del las actividades escolares era a las tres por lo que seguido sería las demás actividades extracurriculares, la hora de la cena es desde las seis a siete y treinta de la noche, sin excepción. Y finalmente dos última cosas importantes, la primera es que de salir de las instalaciones de no ser fin de semana debera de presentar una carta a la dirección o el jefe inmediato de cuartos, dependiendo del caso se consedera el permiso; asi como la última, de querer un cambio de compañera de habitación tiene que presentar una exposición de motivos, razones y circunstancias del querer hacer eso de lo contrario se rebocara aquello.

La pelinegra abrió la puerta de su habitación, en fin, de la que seria su habitación compartida soltando un bufido divertida. En su antigua escuela ella tenia una sola para ella, por lo que no tenía ningún problema con la convivencia, en cuanto ahora se vería forzada a hacerlo quisiera o no quisiera. Soltó su aire en un soplido por la nariz sentandose en una cama litera, para ser mas precisos, en la parte de abajo, la chica pensaba que no podría tener nada de privacidad aqui ¿Grande? ¡Patrañas! Este cuarto era un espacio reducido en una litera, al frente dos escritorios separados un poco del otro, armarios grises al lado de las mesas y luego una pequeña ventana al fondo. ¿Qué era esto? ¡Nadie se lo dijo!

En fin, mejor se acomodaba en el lugar supuso que por lo deshabitado el escritorio de la derecha cerca a la ventana, sería su pequeño espacio personal; abrió el armario encontrando solo dos uniformes, el de verano e invierno, sujeto el primero arrojandolo a la cama aprovechando para meter sus propias pertenencia. Solo había llevado una muda de ropa pues, este fin de semana y todos los que vendrían se quedaría en la casa de sus tios, si, en la casa de Haruka Nanase.

Con una sonrisa boba en sus labios comenzó a vestirse el uniforme, que consistía en una falda blanca de volados hasta los muslos, una camisa negra manga corta con tres botones en la altura del pecho, un saco blanco sin cuello con una línea negra en los bordes y zapatos negros colegiales.
Decidió dejar su cabello negro suelto, de hecho, solo cuando estaba pequeña le gustaba arreglarselo con coletas o peinados casuales. Ahora simplemente lo deja libre para que se hondee al compás del viento.

Por otro lado, noto como su compañera de cuarto era una persona muy ordenada, sus libretas y demás cosas estaban acomodadas en sus lugares correspondientes, solamente tenia una encima del escritorio cerrada quiso ignorar eso pero no lo pudo evitar, Suzuka no era una chica de invadir la privacidad a alguien pero no estaría de mas averiguar si quiera con quien compartiria espacio. Con pasos discretos se acerco al escritorio de su compañera, coloco una mano sobre la libreta de color verde abriendo la primera pagina notando la caligrafía hermosa de la dueña; si bien la pelinegra nacio y creció en Argentina ella le inculcaron cultura japonesa por su padre, debido a que entendía a la perfección los kanjis y caligrafía de Japón.
Reviso por encima el contenido del cuaderno frenando de repente algo, esto no tenia nada que ver con alguna materia, no, esto se trataba nada mas y nada menos que un diario. El instinto de Suzuka fue el de cerrar eso y dejarlo tal y como estaba, pero se quedo grabado en su memoria el nombre de la chica "Matsuoka Rin" era bastante común para variar, tambien por cierto aunque no tan incipido como el de ella. Suzuka Nanase.

Miro al armario de su compañera de habitación, no debía, en verdad no debía de hacerlo con tal la ropa que se colocase no era de su incumbencia pero nuevamente su curiosidad le pudo, nuevamente con pasos cautelosos se dirigió al imponente armario ahora ante ella. Poso una de sus manos en un mango, bien, esto solo lo hacia para darse de cuenta que su compañera no era ninguna loca o alguien peligroso. Si. Solamente por eso. Entonces cuando iba hacer algo, inmediatamente su celular en su bolsillo comenzó a dar vuelco, refunfuñada lo sacó del sitio de donde estaba para revisarlo. Era un mensaje de Makoto. Sin saberlo su corazón dio un vuelco inesperado sintiendo una ansiedad en sus entrañas, esta era no igual a la de saber que vería nuevamente a Haruka, mas bien era un cosquilleo aun mas intenso a la del su primo.
La joven muchacha había tenido mas contacto con el Tachibana que con el mismo Nanase, gracias a él se enteraba de los acontecimientos en Japón asi como el estado de ellos, para Suzuka Makoto era aquel chico mas amable y generoso que jamas halla existido. Conocía a la perfección a su primo, por eso él jamas daría a conocer su interés por algo, salvo que sea el agua o la caballa.

Suzuka salio de la habitación con pasos apurados, Tachibana le había dicho que los esperaban Haruka, él y otros dos chicos en donde se encontraba la piscina y todo eso a petición de su primo, la pelinegra no tuvo ningún inconveniente por ello. Bueno, salvo uno. No tenia ni idea de donde era aquello.
Por eso, se tomo la molestia de preguntar a los chicos que iban recorriendo los pasillos de los dormitorios, extraño, hasta hora no había visto una chica por allí solamente a las de afuera del recinto. Y no solo eso. Aquellos muchachos la observaban de una forma bastante peculiar, era como si no perteneciera aqui.

Dejándose de rodeos camino mas rápido hacia su destino, prácticamente corría sintiendo su corazón desbocado. Vería a Haruka, en verdad vería al chico que tanto había amado en el pasado como ahora, sus sentimientos de igual forma jamas cambiarían solo por la distancia. ¡Nada de eso! Se fortalecieron con el tiempo.
Entro al lugar frenando de inmediato, era bastante amplio y extenso, pero eso no era lo increíble mas bien lo sorprendente era quien estaba allí. Nadie. ¿Por qué? Se suponía que Makoto le menciono encontrarse en este lugar... ¡Salvo que aun no hallan llegado! Sonrio bajo su propia estupidez adentrándose un poco mas al sitio, por hechar un vistazo antes nadie la reprendia.

Camino por la orilla de la piscina parecía tan calma con un poco de hondas pero nada fuera de lo normal, ella tuvo pocas oportunidades de ver nadar a Haruka y Makoto, solo observaba las imágenes que les mandaban en las cartas adjuntas. Una de las últimas, antes de enterarse que su primo dejaba la natación, fue la del último campeonato para relevos donde Haruka salia con su típica expresión y a su lado el mismo pelirrojo de la otra vez, no sabía y ni le interesaba saber.
Pero como siempre Makoto contaba con lujo de detalles todo, absolutamente todo, le dio su nombre (cosa que ni recuerda), tambien sobre su personalidad alegre y vivas, aquel interes particular por Haruka y que después de esa competencia se fue a Australia. Fin.
Después de eso, su primo se reuso en volver a nadar por unos cuantos años, hasta que ese chico nuevamente volvió y se descubrió el problema de ellos dos, resolviendose y... integrando un nuevo equipo de natación cada uno. ¡Dios! Que dramático pueden ser algunos hombres.

Entonces algo salpico hacia ella no teniendo mas remedio que correrse hacia atrás, alguien estaba dentro del agua y se movía rápidamente por el carril, ese estilo era el mariposa pero Suzuka jamas creyó que alguien fuera capaz de volverlo tan bestial y hermoso a la vez. Se acerco nuevamente a la horrilla notando como la persona ya llegaba hasta ella, dejo de respirar unos segundos, era un chico, pero no cualquier chico, era... muy guapo.

Al salir del agua el muchacho dejo mostrar su torso desnudo marcado, esculpido y deslizándose por el lentamente agua, aun se encontraba embobada cuando subió el rostro el chico quitandoce los gogles al igual que su gorro dejando caer unas hebras rojisas. Aguarden, solamente, aguarden. ¡Ella había visto ese color de cabello antes! Y no podía creerlo ¿En verdad le estaba pasando a ella?
De pronto, un par de ojos ámbar la observan con cautela como midiendo su posible movimiento, el rostro de aquel chico tambien era hermoso, perfilado, varonil y con un toque de delicadeza aunque creía que tal vez eso no seria un cumplido para un chico.

El muchacho salio del agua haciendo correr hacia a la chica, ahora si que posiblemente tenia su boca abierta, él era alto, no exageradamente pero si mas que ella. Trataba de no mirarlo mas pero era imposible porque este hombre, parecía una clase de criatura mitológica que al salir del agua tomaba la forma de un apuesto joven, solamente para atrapar inocentes jovencitas y hacerlas suyas.

— Oye... — el tono de su voz era grave, un toque autoritario tambien — tu, te pareces mucho a alguien que yo conozco. Tal vez ¿Haru?

Suzuka parpadeo varias veces, la criatura hermosa mitológica le había hablado, pero estaba tan temerosa de responder algo que se quedo como idiota solamente ahí parada mirandolo. Él parecio un poco molesto pues, comenzó a fruncir sus cejas dejandolas parecidas a una "v".

— Niña... estoy hablandote, deja de mirarme de esa manera y escuchame. — a pretó sus dientes bajando su voz un poco, ahora lo había hecho enojar — Oye...

— ¡Rin-chan! — una voz infantil los hizo voltear hacia la puerta — ¡Por aqui! Ya encontramos a Haru-chan.

Esperen, ¿Haru-chan? ¿Rin-chan? Suzuka no entendía nada de lo que pasaba, ni mucho menos al rubio imperativo que venia entrando halando del brazo a un peculiar pelinegro, si, Haruka Nanase. Su corazón dejo de latir unos segundos enfocándose solo en él, obviando a los demás para tener mejor la nueva visión de su primo, seguía manteniendo aquellos razgos infantiles salvo que estaba mas alto y sus ojos mas azules que de costumbre.

Haruka dejo de mirar al suelo enfocándose en ella quedando impresionado, en verdad había vuelto y no podía creerlo, susurro entre labios el nombre de su prima haciandola extremeser.

— Sentimos mucho la espera, — los despisto una alegre voz, haciandoles prestar atención — pero Haru en verdad la pone difícil.

— ¡Por dios Haruka-sempai! — disputaba con cansancio otro muchacho — ¿En verdad tenia la necesidad de huir?

Oh... nuevamente aquella sensación de cosquilleo en su estómago, era imposible no reconocerlo aunque estaba muy cambiado con respecto a la última vez que lo vio, su estiron descomunal la dejaba sin pensamiento al igual que los músculos adquiridos. Aunque, esos ojos verdes, cabello castaño claro y esa aura brillante envolvente seguía siendo la misma, si, aquel muchacho era sin dudas su amigo de la infancia.

Makoto Tachibana.

— ¡Mako-chan! - exclamó con un poco de alegría y nostalgia a la vez.

— ¿Suzu...- chan? — pregunto un poco asombrado.

Entonces corrió hacia él importandole poco los demás, que por cierto, mantenían rostros de piedra ante semejante acontecimiento. La pelinegra se arrojo a los brazos del castaño que con gusto la recibió apegandola mas a él, aun asi no podía creer que nuevamente estuviera aqui en Japón y para hacerlo menos creíble, entre sus brazos. Makoto respiraba el olor suave y femenino de Suzuka, era parecido a la vainilla y escencia de canela sutil y calido como ella, aquellas curvas pequeñas pero definidas se pegaban a su cuerpo como si fueran piezas de rompecabezas. La chica fue especialmente creada para él.

— ¡Oh! — exclamó asombrado el pequeño rubio — Es un abrazo muy largo ¿No crees Rei-chan?

— ¡Nagisa-kun! — lo reprendio de inmediato, el muchacho que acompañaba al Tachibana.

De inmediato, ambos jóvenes se separaron el uno del otro como si fueran carbon ardiente, Makoto tenia un rostro completamente rojo de la vergüenza en tanto Suzuka parecía mas calmada, pero un poco afectada hasta que miro a Haru. Su Haruka Nanase. Sonrio nuevamente hacia él, pero el pelinegro permanecía un tanto enojado ¿Por qué? No lo sabia.

— ¡Haru-cha...! — trato de decir, pero se vio interrumpida.

— Antes que digas algo, no quiero que le agregues "chan" a mi nombre ni mucho menos...

Pero se callo o mas bien lo dejaron mudo, Suzuka fue hasta él abrazandolo y apretandolo con fuerza haciéndolo sentir extraño, como cuando anhelas mucho algo que has perdido pero por alguna circunstancia de la vida vuelve a llegar a ti. Por otro lado, la chica de cabellos azabaches sentía llenar su corazón al tope, no podía, en verdad no podía creer que tenia a Haruka entre sus brazos a salvo de cualquier peligro o desastre. Aun mas, le gusta la sensación de tenerlo de esta manera. Cerca.

— ¡Yo tambien quiero abrazos! — comento con alegría, el rubio llamado Nagisa — ¡Haru-chan!

— Aguarda ¡Nagisa-kun! — trato de frenarlo el chico, pero fue muy tarde.

En estos momentos, Suzuka Nanase y Haruka Nanase mantenían un semblante similar por sentirse invadidos por un rubio peculiar, molesto y atrevido. Si. Se trataba de Nagisa.

— ¡No sean tacaños! Yo tambien quiero un abrazo, además, debemos de celebrar que la prima de Haru-chan esta aqui. ¿No creen? — dijo el rubio, en tanto se separaban los tres.

— ¿Prima? — pregunto el pelirrojo que estaba en el agua — Haru ¿Ella es tu prima?

— Si. — respondió simplemente.

— ¡Valla que se parecen! — admitió el joven rubio acercándose a ella, los demás solo miraban — tiene sus ojos, cabello y algunas muecas aterradoras de él. ¿Estan seguro que no son hermanos?

— Vamos, vamos. — llego con una sonrisa Makoto, separandolos — Suzu-chan es hija de un tio de Haru, solo que este se caso en el extranjero y formalizo su vida allá.

— Es decir, que usted no es 100% japonesa. — afirmo el chico de lentes.

— Asi es... soy argentina, disculpa ¿Quien eres? He visto fotos de casi todos excepto de usted. — admitió con vergüenza fingida, entrando en modo loli.

— Esperen — freno el carro, la criatura mitológica — Haru... ¡¿Le has mandado a tu prima fotos de todos nosotros?!

— No he hecho tal cosa, — le contesto calmadamente, haciandolo enojar mas al otro chico — Y si lo hiciera... tambien salgo en ellas, por lo que no hay problema.

— ¡Si lo hay! — siguió insistiendo — no puedes mandar fotos de otras personas sin su consentimiento.

— Estabas ya en Australia, asi que... ¿Importaba? — dice, aun manteniendo la calma.

— ¡Lo estas admitiendo! — le recrimino señalandolo.

— No lo he hecho. — volteo su rostro a otro lado, tratando de escapar de la realidad.

Y ahí estaban ambos chicos peleando por una cosa absurda como fotos, Suzuka estaba impresionada por como estaba comportándose su primo delante de ese chico, estaba siendo infantil, insistente y un poco ridículo. Haruka no era de mostrar sus emociones, bajo ninguna circunstancia pero con él... él parecía un chico normal de su edad. Aunque bastante patético para variar.

— Increíble ¿no cree? — se acerco a ella, el chico intelectual de lentes en tanto Makoto iba a controlar aquel par — Haruka-sempai no es tan perseverante sino se trata de Rin-san. Por cierto Soy Rei Ryugazaki.

— Y yo Suzuka Nanase, un gusto — extrecho su mano con él, intuyendo que conocía normas protocolares de otros países. — Pero... ¿Rei? Jamas había visto a Haruka de esa manera, es decir, hasta cuando me despedi de él mantenía casi neutral su rostro.

— Bueno, es que Rin-san a viva esa llama de la competencia dormida en Haruka-sempai, al igual que activa sus emociones y egerce una clase de poder en él. — explica con simpleza, acomodando sus lentes.

— Valla... eso es muy detallado de tu parte, por cierto, ¿Cual es el nombre completo del amigo de Haruka? — pregunta, interesada por toda esa explicación.

— Rin Matsuoka. — contesta simplemente.

Dentro de Suzuka hay un interruptor que se prende, dejándola catatonica, estática y tan quieta como una muerta.

Matsuoka Rin.

— La culpa es de Makoto. — hablan dos voces a la vez.

— ¡¿Qué?! ¿Por que yo me veo implicado en sus riñas de niños? — comenta Makoto exaltado un poco, antes de fijar sus ojos en la pelinegra — ¿Eh? Suzu-chan ¿Te encuentras bien?

Matsuoka Rin.

— ¿Suzuka-san? — la llama a su lado, Rei.

Matsuoka Rin.

— ¡Rayos! — se sacude sus cabellos con desgano el pelirrojo, acercándose a la chica — Oye, te estan llamando, aunque... estas bastante pálida. ¿Estas bien?

Matsuoka Rin.

— Yo... quiero hacerte una pregunta — hablo con voz cansada, casi poco creíble. El pelirrojo se encogio de hombros aceptando la petición de ella. — Tu te llamas... ¿Rin Matsuoka?

Matsuoka Rin.

— Asi es, ese es mi nombre.

Matsuoka Rin.

¡Claro! La criatura mitológica era nada mas y nada menos que su "compañera" de cuarto, ella había revisado su diario pero eso no era lo increíble. Rin era un hombre. Ella una chica...

— ¡AHH! — grito con fuerza la chica dejando a todos prácticamente sordos.

No, no, no ¡Esto jamas ocurrió! Ella no podían colocarla con un chico a compartir un mismo cuarto ¿Oh si? Ya por si fuese poco le daban poca privacidad, ahora le tocaba convivir con un chico que parecía un poco grocero, altanero y con genio de perro. A ella nadie le dijo esto ¿Habria escapatoria? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario