V
Por fin comprendia la frase “no hay nada como el hogar” porque sin duda es cierto, no puedo negar que el viaje a China fue una de las mejores experiencias de aprendizaje en mi vida, como en lo laboral tan en lo personal. Sin embargo, volver a ver a mis hermanos Tadachi y la ruidosa Nagisa me cayo de maravilla, porque ambos me dieron una bienvenida a lo Katsuki, solo nosotros tres. Mis padres estaban de viaje y no sabe cuando regresarían, le reste importancia, pues es lo cotidiano en casa. Al momento de los regalos y noticias, lo ojos de mi hermano mayor se agrandaro al ver el té oolong Dong Ding, no parando de agradecerme por el detalle. En tanto Nagisa refunfuñaba, porque esperaba un presente de mi parte, ha de admitir algo, hacerla sufrir es un cosa bastante fascinante, verle sus ojos caramelo adoptar un toque mas dorado y esos mofletes inflados, parecidos a una niña pequeña en plena berriche. Aunque la satisfacción duro poco, porque Tadachi intervino sacando el presente de ella de la bolsa de regalos, ahora siendo abordada de abrazos y besos. ¿Qué le di de recuerdo? Uno de esos perfumes caros, muy a su estilo y comodidad. Con eso me gane el cielo. Tuve la oportunidad de conocer a la novia de mi hermano, una joven de una familia muy importante, en pocas palabras, de estabilidad económica estable esto no quería decir ser rica, solamente que sus padres eran jueces de alto nombre. La joven posee un estilo, gracia al caminar, como sutileza al dirigirse a alguien mas, poseedora de una extensa melena castaña, ojos azul cielo, de baja estatura, caderas cortas y piel parecido al durazno. Verla parada junto a Tadachi me daba felicidad, en verdad hacían una estupenda pareja, aun mas estuve encantada con el presente que me dieron ambos, un libro sobre los viajes de un antiguo explorador, sin duda lo disfrutaría. De vuelta al trabajo, Temari y Shikamaru se avalanzaron sobre mi, con un montón de preguntas sobre la estadia en China, sobre todo, el viajar con el jefe. No pude decir mucho, salvo que el hermano del Uchiha era una persona muy amable con quien entrar en confianza fácilmente, era imposible ignorarlo. A mis amigos les parecio raro mi deducción, sobre todo Shikamaru, quien me miro durante el relato de forma extraño, como si tuviera el poder de meterse en mi alma para leer todo. No me sorprenderia que supiera lo mio con Sasuke, pues a él nada suele escaparsele de las manos, es demasiado intuitivo.
— Pareces cambiada — soltó sin mas, congelandome en el acto.
— ¡Por supuesto que lo esta! — le recrimino su novia, dándole un leve golpe en el hombro — estuvo semanas lejos de aquí, seria obvio que tuviera una o dos cosas distintas.
— No me refiero a eso mujer — Temari freno sus golpes a su pareja quedando igualmente congelada, girando para mirarme directamente con cautela — si la miras fijamente, podrás de encontrarlo. Solo… mira mas allá de lo convencional.
No respondí, respire o me moví, aunque mantenía mi usual mascara de indiferencia para evitar sospechas, estos trucos con mis amigos no funcionaban y lo sabia.
— Sasumika, tu… — soltó un respingo Temari señanlandome.
Antes de poder colocarme como una neurotica, entro al lugar una Karin con expresión de fastidio absoluto, miro de manera despectiva a mis amigos y luego a mi aclarando la garganta para hablar. Antes no le daba razones para odiarme, ahora en verdad las había, cosa que trate de olvidar.
— El señor Uchiha esta buscandote, me hizo venir hasta aquí solo para esto — bufo molesta colocando la mano en su cintura — en verdad… has impuesto tu estatus aquí. Siendo coronada su consejera personal.
De enterarse que he ascendido, podría morirse del disguto y la envidia. Mejor lo dejare solo para mi.
— En fin — acomodo su melena — mas te vale ir enseguida o las cosas podrían verse negras.
Agarrando una gran bocanada de aire puro, me levante del asiento dispuesta a sujetar el cacho por los cuernos de una vez, gire regalandole media sonrisa a mis amigos prometiendo vernos luego. Seguido de ello, lleve mis pasos al área de presidencia. Estando en el ascensor pensé que podría querer aquel sujeto, desde mi llegada a Japón no paro de llamar a mi celular, solamente para llenar mi oído de palabras malintencionadas llevando a un solo fin, el encontrarnos. Pero no lo permiti, como estábamos en casa debíamos apegarnos a la realidad y aplacar el fuego, debía de quedarse con Sakura-san en casa para recuperar el tiempo perdido, de esa forma, evitar sospechas. Aunque solo fue una excusa, porque aquella mujer dijera o que lo dijera mí jefe, creía fielmente en él parecido a un perro detrás de su amo. Yo solamente quería un tiempo a solas para meditar lo ocurrido, el haberme acostado con mi jefe innumerables de veces en China, dejandome llevar en su red de seducción y ser descubierta por Itachi-san, claramente él no es problema porque declaro el mantenerse alejado de los asuntos de su hermano, la de los inconvenientes soy yo. ¿Pero podía parar ante la primera advertencia? No, porque pase por encima de ella como cabra en una pradera, al menos, no estaba hasta el cuello. Entre al área de presidencia con tranquilidad, esperando encontrar al señor Uchiha bastante controlado, aun sabiendo que era imposible lo soñé. Toque la puerta antes de entrar, anunciandome, al menos los modales no los he perdido. Mínimo de colocar el pie en el despacho, un brazo me halo fuerte obligandome a entrar por completo, seguido de eso el sonido de una cerradura a mis espaldas se hizo escuchar.
— ¡Maldición! — exclame un poco asustada — ¿Pero que es lo que…?
Pero no pude decir nada, unos labios humedos conocidos bastante por mi me atraparon, ahogando las palabras en mi garganta, Uchiha Sasuke atacando nuevamente. Parecía mentira pero, al percibir su anciedad cuando estrujaba mi ropa mi cerebro se desenchufo de la realidad, quedando únicamente aquellas ganas de tacto piel con piel. Un golpe sordo se escucho al chocar mi espalda contra una de las paredes del despacho, colocando mi cuello a un lado para mayor espacio del Uchiha, quien mantenía mis manos en lo alto como si estuviera frente a un arma. Con voz ronca, sin dejar de besar mi cuello, comenzó hablar medio riendo.
— ¿Qué piensas… de las paredes? — planteo como quien no quisiera la cosa.
— ¿Vas hacermelo contra esta? — jadie cuando me mordió el cuello con gula, parecido a ser un gran dulce — Eres un pervertido… sillón… jacuzzi… baño… ¿Ahora pared? Te superas.
— Frente a una ventana es mas excitante — admitió soltando una de mis manos, para agarrar uno de mis muslos y pegarme contra él gimiedo por el rose produciendo — te… lo puedo asegurar.
— En… la mesa de tu escritorio — le sugeri quitándole la corbata con mí mano libre, produciendo una risa de su parte — suena tentador.
— Prometo hacertelo allí luego — aseguro, sonriendo de manera socarrana y quitándome mi saco rápidamente — pero por ahora, tengo otras ideas en mente.
Las ropas no tardaron en desaparecer de nuestros cuerpos, dándole paso al sudor, sonidos obscenos, placer y calor que nublaba la mente. A esas alturas no me importaba donde estaba, ni con quien me encontraba, mucho menos que en este sitio Uchiha Sasuke ha estado con muchas mujeres, inclusive su esposa. Porque el ser sostenida entre sus brazos, en tanto nos moviamos contra la pared era un placer sin precentes, algo que jamas cruzo por mi cabeza experimentar. Tal vez, solo estaba completamente loca, o enredada a este hombre. Agarrandome de su cabello, a la par de enredar mis piernas en su cintura con las embestidas mas intensas, una fria sensación recorrió mí cuerpo dándole paso al éxtasis de nuestro acto, corriendonos juntos. Pronto, nos arrojamos al suelo sin aliento cansados, parecidos a haber corrido una maratón sin descanso alguno. Sasuke salio de mi interior, colocándose boca a bajo tratando de regular su respiración, en mi lugar solo pensaba que este sujeto no podía tener los lugares mas bizarros para tener sexo y de alguna manera, eso parecía gustarme. Claro, dale a los jóvenes algo de morbo para revolucionar sus mentes pervertidas, tal como la mia. Encontrandome un poco recuperada, comencé a buscar mis prendas de vestir por el suelo para colocarmelas, no pensaba quedarme mucho tiempo así menos el permanecer encerrada en le despacho, alguien podía comenzar a pensar mal.
— ¿Por qué te colocas la ropa? Si la diversión apenas comenzaba — comento con picardía, levantándose del suelo para acercarse a mi.
— Dejese de tonterías — espete arqueando una sola ceja — ambos debemos volver al trabajo, además, alguien podría comenzar sospechar de mi desaparición.
— ¿Quien? ¿Karin? — bufo con burla, sujetando sus pantalones para colocarselos — la he mandado a una encomienda que le tardara un buen tiempo, no la veraz ni siquiera al salir.
— Lastima por ella — comente sonriendo de medio lado, abotonando mi blusa — parece haber tenido una racha de mala suerte.
— ¿No se llevaban bien? — inquirio extrañado, metiendo su camisa dentro de los pantalones — porque creí que así era.
— Lo has dicho, “era” tiempo muerto y enterrado — recalque ahora colocando mi saco en su lugar — al terminar tu las cosas con ella, se entero de nuestra “amistad” y me odia. Me odiaria mas si se entera de esto.
— Juzgaría que solo fue un juego de tu parte para ocupar su puesto — dedujo medio suspirando — supongo que debe ser incomodo en tu lugar, no me había enterado de eso.
— Las circunstancia debido a mis actos — exclame con simpleza — no me importa, es mas, Karin seria la última en preocuparme.
— ¿Entonces Sakura? — tanteo a ciegas, produciendome escalofríos — ella seguro que si.
¿Y como no? Sakura-san era la legitima esposa, de enterarse de la aventura del Uchiha no solamente me matarían a mi, igualmente lo haría con él. Debía mantenerme al margen, evitando sospechas de todo grado como llevarme con naturalidad con ella, de esa manera, aparentaba nada poder estar ocurriendo. Lo se, las mañas inescrupulosas del Uchiha han llegado a mancharme, pero para infortunio de muchos, el sentir pena o culpa no es lo mío, dando así a resfalarme cualquier lamento de su parte.
— ¿No le teme usted a ella? — inquiri con impetud — parece ser de las que tienen bastante carácter.
— Estas en lo cierto — me dio la razón, anudandose la corbata y medio sonriendo asustado — de enterarse lo ocurrido a sus espaldas acabara con… bueno debes de saberlo.
— Sería un espectáculo digno de ver — comente burlona, por su parte se coloco pálido — Ahora, señor Uchiha, vuelvo a mis labores.
— Adelante.
Desde ese primer encuentro en la oficina, vinieron muchos mas. En una ocasión, nos quedamos hasta tarde en la empresa para realizar el informe de una junta, sabia que no era mi trabajo, pero su asistente Uzumaki Karin estaba haciéndose de vista gorda con las responsabilidades correspondientes y no quedo mas remedio de hecharle una mano. Todo marcho a las mil maravillas, cada quien ocupándose de su parte, pero de pronto Sasuke perdió la concentración atacandome y terminamos haciéndolo sobre su escritorio. Las otras veces fueron mi culpa, lo admito, pero jamas pensé que él se tomara mis palabras tan en serio como para tener sexo en los baños de damas, encerrados en uno de los cubiculos pequeños, presos a ser descubiertos por alguien. Igualmente en el centro de fotocopiado, donde la mayoría de las secretarias lo utilizaban para salón de chismorreo. Vaya, si que fue una batalla campal luego de eso. Asi como también en aquella otra ocasión sentados sobre el sillón amplio del despacho, había llevado por primera vez una falda a trabajar, siendo una nueva pieza del uniforme de pasantías, donde el Uchiha perdió la batalla con su estúpidas hormonas, empezandome a acariciar las piernas, luego de besarnos pronunciadamente un largo rato llevandonos una sorpresa. ¿Cual? Uchiha Sai entrando al despacho sin avisar. Parecía haber tenido una clase de maldición con estas personas, porque primero fuimos descubiertos por Itachi-san y ahora este, aunque el mayor de los Uchiha era discreto como confiable. Sonrisa falsa por otra parte, me demostraba desconfianza en todos los poros, aunque afortunadamente no hablo solo se encargo de joderme cada vez de verme, como lo ven, joderme, porque los comentarios con doble sentido fue su arma mas contundente, ganándose el papel de indencoroso y metido. Él no fue el único en hallarnos con las manos en la masa, también lo hizo Uzumaki Naruto, el mejor amigo de mi jefe. Esa ocasión fue peor a la anterior, porque estaba sentada en el regazo del Uchiha (vestida no malpiensen) besando su cuello y acariciando su pecho, este presentaba signos de disfrutarlo mucho como siempre. Entonces aquel rubio entro, no golpeando la puerta igual a la gente común, sino parecido a una bola de fuego debido a la energía en su cuerpo, al vernos en esa situación queda estático adoptando el color del papel cebolla, después con pasos cautelosos a la par de asustadisos, se disculpo abandonando el despacho. Sasuke no se quedo así por lo tanto lo llamo a entrar de una vez, ambos entablaron una conversación sería en la cual, el rubio discrepaba por Sakura-san llamando a su amigo mujeriego de cuarto y casi pederasta, solo era una chiquilla con bastante ingenio. ¿Qué clase de hombre era? Un pervertido, corrobore. Al final, también prometió guardar silencio. No obstante, sentía que en la empresa completa sabia sobre los encuentros mios con Sasuke, pueden llamarme paranoica si quieren, pero la mirada de Karin me transmitía mucho mas odio a lo casual, era igualmente la envidia. Lo malo, ella no podría jamas arremeter contra mi, porque pertenesco a una de las familias mas emblemáticas de Japón, de hacerlo, podría meterse en un problema grande. Otras personas eran Temari y Shikamaru, con ellos pasaba la mayoría de tiempo y aunque no tomaban el tema de conversar, conocían el secreto de mis encuentros con muestro jefe guardandolo para si mismos, quizás tienen confianza en mi para saber manejar esto o no quieren involucrarse. Sea lo que sea, les agradezco su discreción.
Un día estando trabajando en mi informe de Pasantías, llegaron unos visitantes bastante extraños para contactarse con Sasuke, bueno, al menos uno de ellos realmente lo era pero… me resultaba hasta familiar, teniendo una especie de parentesco con alguien conocido. Karin fue quien los recibió, cumpliendo luego de tanto tiempo con su trabajo, sonriendo ampliamente hacia un rubio de cabello largo con un flequillo cubriendo su ojo derecho, ojos azul cielo, piel bronceada, sonrisa de gamberro y actitud de sobrado. Su acompañante un joven pelirrojo de mirada chocolate, delgado, piel blanca, expresión serena y vestimenta un tanto formal, rodeaba los ojos ante el gran descaro de esos dos, pero no comentando nada. Seguramente el rubio debe de ser adinerado, porque Karin no le muestra el diente a cualquiera, mucho menos el coquetear, ella posee un gusto exquisito en cuanto a hombres. Desapareciendo los dos sujetos en el despacho, la mujer empezó a acomodarse la ropa, ajustar sus pechos, subirse mas la falda y limpiar el rasto de labial invisible. Prácticamente, preparándose para la guerra. La ignore, estaba un poco atrasada con mis actividades de Pasantías y necesito adelantar mas contenido, le mande un correo electrónico a Itachi-san para poder obtener información de la central de China, afortunadamente este me la dio amablemente por lo que estaba desglosando todo el contenido. No me quejaba, hacer esto me llenaba de gozo, porque el trabajar demuestra mis pontenciales. En el momento de estar apuntó de culminar el punto, Uchiha me llamo a su despacho de forma inesperada, con la excusa de ayudarle con un asunto importante de nuestros invitados. No teniendo otra opción, respire profundamente encaminandome a su oficina mirandolo de reojo el mini sed de belleza de mi compañera, quien de forma magistral me ignoraba. Sin mas rodeos, entre al despacho encontrando una imagen algo… rara, Uchiha Sasuke riéndose escandalosamente, en tanto el pelirrojo regañaba al rubio como si fuera un niño pequeño.
— ¡Es la asistente de Sasuke por dios! — le reclamaba con énfasis — Comienza a controlarte, te lo pido.
— ¡Que va! — giro su cabeza a otro lado cruzando sus brazos — apuesto que Sasuke ya se la ha…
Al verme parada en la entrada de la puerta se callo, quedando con la boca abierta no sabiendo que decir, era oficial, mi karma es entrar cuando Sasuke esta en algún tipo de situación comprometodora. Porque en esos momentos, se producia unos de los silencios mas incómodos posibles, aunque si soy sincera, lo que quería decir ese hombre no era una mentira. Mas bien fue un secreto a voces, por lo menos para los de la oficiona.
— Permiso, Señor Uchiha — rompí la incomodidad al anunciarme — ¿Se le ha ofrecido algo?
— Claro — sonrio como de costumbre, también restandole importancia a lo anterior acontecido dejando a los presentes atonicos — quería presentarte a mis amigos, Sasori y Deidara, accionistas del nuevo consorcio de la familia Uchiha.
— Un gusto — simplemente dije haciendo una leve reverencia.
— Chicos, ella es Katsuki Sasumika la pasante de Karin — señalo muy tranquilamente mi jefe.
Deidara, que era el rubio, se levantó de su asiento para romper extraordinariamente mi espacio personal, porque me miraba fijamente a los ojos desde muy cerca con esa expresión de gamberro. No me movi o respire, solamente adopte mi semblante aburrido, aun si este estuviera incomodando.
— ¿De donde ha salido esta cría? — comento con un tono burlón — parece bastante joven para estar trabajando.
— Con todo el respeto que se merece, señor Deidara — comencé diciendo con voz neutral — ¿Usted no parece muy gamberro para ser un accionista?
— Me agrada esa niña — exclamó divertido Sasori, sonriendo.
— No se guarda nada — concordo Sasuke tratando de reprimir una risa.
Deidara apretó los dientes alejándose de mi cara, muy molesto del comentario salido de mis labios, en tanto sus amigos con risas pocos disimuladas se burlaban de él. Una imagen digna de admirar, y que si mi madre estuviera aquí, alzaria su pulgar a mi dirección dandome una gran felicitación. Pero aplacando un poco el momento de locura, fue Sasori quien saco de la nada aquel comentario nada inocente, pero revelador, dejandome pegada allí en el suelo.
— ¿Es tu amante Sasuke? — le dijo apagando la risa de su amigo, sumplantandola por un semblante serio — Porque, no sueles presentarnos a una persona sin ninguna razón, ni porque se trate de una Katsuki.
— ¿Como puedes decir algo así Sasori? — intervino Deidara riendo incrédulo — es solo una cría, como mínimo tendrá unos dieciocho años. Seguro es una genio en potencia.
— Eres bastante lento Deidara — le reclamo mi jefe sonriendo de medio lado, con una pose muy diferente a la convencional — por eso las chicas no te prestan atención.
— ¡No me jodas! Si tu asistente… — replicó al comienzo pero se dio cuenta de las palabras de él, dando por sentado lo dicho por Sasori, arrugando su rostro — eres un maldito pervertido, ella solo es una niña.
— La edad solo es un número — intervine caminando hacia ellos, parandome al lado del Uchiha muy tranquila — y no tengo dieciocho, sino deicinueve.
— ¡Es casi lo mismo joder! — insistió molesto.
— Sasumika-san parece muy madura para su edad — visualizo Sasori con mucha perspicacia — no es una muchacha corriente, de lo contrario, Sasuke no la tendria a su lado.
— Si, pero no estamos para hablar de mi vida privada — se sacudió el tema de inmediato — Sasumika, no te preocupes por este par jamas diran nada, son los mejores amigos de mi hermano. Prácticamente mios también.
Era cierto, aquellos sujetos jamas soltaron la lengua, eran fieles cómplices del Uchiha apoyandolo en cada uno de los movimientos que hacia. Ellos, antes de contraer matrimonio mi jefe, fueron los compañeros de fiesta hasta el amanecer, quienes se divertian a costa de las noches de sueño de ellos. Aunque claro, eran los mas cercanos, porque el grupo de Itachi-san son muy númeroso, aunque algunos les doblaba la edad son todos bastante unidos. Pero su historia sería otra que contar. Sasuke me mando a sentarme centrandonos en el tema esencial, la nueva alianza de los Uchiha, No Katsuma y los Uzumaki, al escuchar ese apellido de inmediato pensé Karin como Naruto, acaso… ¿Eran parientes? Porque no lo parecían, mas bien, Deidara y el si.
— ¿No te has dado cuenta? — preguntó con ironía el rubio — Naruto es mi hermano menor.
— Karin solo pertenece a una rama lejana de los Uzumaki — explico Sasuke — su familia es de otra ciudad, en pocas palabras, no posee parentesco alguno.
— Significa, que es libre para ligarla — argumento con malisia el hombre, frotando sus manos.
Siguiendo con el relato, en la siguiente semana debía reunirme con Hyuga Hinata, su primo y el departamento de recursos humanos para poder idear el lanzamiento. Como me fue bastante bien con lo del producto de China, quería dejarme este trabajo en mis manos, confiaba plenamente en poder manejar con eficacia esto, además, de buscar a la imagen para el nuevo producto. En ese instante cruzo la idea de involucrar a Sakura-san, ella era modelo aparte de actriz creo que sería perfecta, sobre todo porque era la esposa de uno de los accionistas, matabamos dos pájaros de un solo tiro.
— Eres brillante — me halago mi jefe sonriendo de par a par — eso podría generar bastante ingresos, Sakura es muy popular sus seguidores estarán allí para ella.
— Hablando de tu esposa… — hablo con calma Sasori, como quien no quiere la cosa — ¿Como ha estado? Tengo años de no verla.
— Vamos Sasori, no finjamos entre nosotros que siempre le has tenido ganas a Sakura — la sonrisa del Uchiha se volvió fria casi calculadora, me dio un poco de escalofríos el mirarla.
— Eres un poco egoísta — adopto la misma posición su amigo, mirandolo fijamente — ¿Quires tener un harem acaso? ¿O cambiarte de religión?
— Sasuke quiere parecerse a los musulmanes — rio con gracia Deidara, ni enterandose de la situación presente — donde seguramente Sakura sera la primera de las esposas.
— Y tu, Sasumika-san — igual a su amigo sonrio de alarmante forma — seras la segunda en comandar ese sitio.
— No creo que me guste mucho la idea — argumente con tranquilidad — el casarme no esta en mis planes, mucho menos, permanecer mucho tiempo bajo la sombra de alguien.
— Son fuertes declaraciones — miro a Sasuke con desafío el pelirrojo — ¿Sus dias estan contados?
— Soy de los que prefiere velar por hoy, que el mañana — planteo encogiendose de hombros — así se disfruta mas la vida.
La situación entre ambos hombres era clara, Sasori esta interesado en Sakura-san pero esto a mi jefe no le agrada ni un poco, es como han dicho, el quiere tener un harem donde ser único entre las mujeres es dichoso. Como sea, ese asunto me tiene sin cuidado, porque mas tarde que temprano estaré lejos de esta empresa.
Los preparativos de lanzamiento para la nueva empresa comenzaron, en esta ocasión estuve a la cabeza de la organización, algunos empleados me miraron extraños ante esto por ser joven y “cercana” al jefe de la empresa. No obstante, jamas deje que me afectara porque lo merecia, estar a la cabeza de esto me lo gane. Tuve muchas reuniones con Sasori y Deidara, finiquitando la imagen quien amablemente Sakura-san acepto hacer, ella al verme chillo de la felicidad abrazandome innumerables de vez, igualmente de agradecerle de pensarla para poder llevar a cabo dicho trabajo. Pensé que nuestro encuentro seria incomodo, dado el caso de estar involucrada con su esposo pero no fue así, tal cual quedamos en el principio, esto era sin remordimientos. Pero lo que si fue realmente incómodo era la atmósfera de Sasori frente a ella, no sabía como comportarse o hablarle, tampoco es que le tomara mucha importancia a la presencia de este, en todo el rato la ignoraba parecido a ser un objeto inanimado. En cuanto a otro punto, Deidara si termino liandose con Karin y lo peor, fue verlos en el sed de grabación de vídeo publicitario en un ricón, besándose a la par de tocarse bajo la ropa. Fue una imagen marcada en mi mente para toda la vida, quede traumada.
En uno de los descansos del propo, fui al camerino de Sakura-san para poder verificar su estado pues me había confesado no haber dormido nada, se encontraba en los días finales de la producción de una pelicula y la noche anterior grabaron por horas sin pausa, todo porque estaban atrasados. Al abrir la puerta, encontré a la mujer mirando fijamente como una de las maquillistas abrazaba a una pequeña fuertemente, seguido de darle un toque en la nariz y entregarle una bebida achocolatada. Era su hija. La mujer al verme se coloco muy frenética, alegando no haber tenido a nadie con quien dejar a la pequeña, como consiguiente se la trajo al trabajo sin otra opción, juraba que la niña no daría problemas algunos. Tratando de tranquilizarla le dije que todo iba bien, si la estrella en el camerino no reclamo nada de la presencia infantil, menos lo haría yo, podría quedarse y hasta dar una vuelta por el sed con ella. Con tal, los niños no les gusta estar encerrados. Agradeciendome el gesto, tomo la mano de la chiquilla saliendo del lugar para dejarme sola con Sakura-san, teniendo esa expresión de anhelo en el rostro, casi triste como desconsolada. Creo que descubri un secreto grande.
En uno de los descansos del propo, fui al camerino de Sakura-san para poder verificar su estado pues me había confesado no haber dormido nada, se encontraba en los días finales de la producción de una pelicula y la noche anterior grabaron por horas sin pausa, todo porque estaban atrasados. Al abrir la puerta, encontré a la mujer mirando fijamente como una de las maquillistas abrazaba a una pequeña fuertemente, seguido de darle un toque en la nariz y entregarle una bebida achocolatada. Era su hija. La mujer al verme se coloco muy frenética, alegando no haber tenido a nadie con quien dejar a la pequeña, como consiguiente se la trajo al trabajo sin otra opción, juraba que la niña no daría problemas algunos. Tratando de tranquilizarla le dije que todo iba bien, si la estrella en el camerino no reclamo nada de la presencia infantil, menos lo haría yo, podría quedarse y hasta dar una vuelta por el sed con ella. Con tal, los niños no les gusta estar encerrados. Agradeciendome el gesto, tomo la mano de la chiquilla saliendo del lugar para dejarme sola con Sakura-san, teniendo esa expresión de anhelo en el rostro, casi triste como desconsolada. Creo que descubri un secreto grande.
— Yo… — soltó una risita incómoda mirando hacia otro lado — amaría ser madre, aunque… la situación para mi es dificil.
— ¿El jefe lo sabe? — plantie con cautela, no queriendo involucrarme en aguas torbulentas — ¿Conoce su deseo?
— Sasumika — pronunció mi nombre con voz cortada, posando sus ojos jade cristalinos en los mios — el tener hijos… es algo que me costaría hacer, tengo un problema en los ovarios y si deseo ser madre… debo someterme a muchos estudios, exámenes… un montón de cosas — su voz se apago un poco mas, causandome algo de pena — Todo el mundo se jasta de decir que soy hermosa, sensual y elegante, pero desconoce que soy una mujer casi incompleta porque… ni puedo tener hijos de manera natural. Es frustrante.
— Sasuke… ¿Sasuke-san que opina de esto? — seguí interrogandola.
— Que no le importaría someterse a cualquier cosa por mi, para complecer mi deseo — limpio una lágrima solitaria recorriendo su rostro con disimulo — pero lo conosco, esta igualmente frustrado con todo esto. Aunque se mantiene fuerte por mi, se que le duele verme sufrir porque… me ama.
Sin saberlo descubri la razón del comportamiento del Uchiha, podría ser un hombre inescrupuloso, pero estando dolido hacia locuras sin pensarlo dos veces esa era la manera de olvidar la realidad, estando con otras mujeres. Al saber la verdad, ¿Dejaria de verme con él? Les aseguró algo, no lo haría.
— Sakura-san, todo en este mundo es posible inclusive la cura contra el cancer — comencé diciendo muy neutral en mi voz — sino puedo concebir un hijo propio, siempre y cuando podrá adoptar. Existe muchos niños esperando el amor de alguien como usted, creo que… podría concederles eso.
— Tienes razón — sonrio muy complacida, hasta alegrandose un poco — las esperanzas son las últimas en perderse, aunque por ahora me centraré en mi carrera. Esperare al próximo año quizás — se levanto de su asiento, luego me miro con una cara repuesta — ¿Alguna vez has pensado en ser madre? Se que es muy pronto para ti al ser tan joven, pero toda mujer en su vida sueña con ese momento. Aparte de casarse.
Si soy sincera esa pregunta me tomo por sorpresa, porque en la vida cruzo en mi cabeza el poder darle vida a otra persona, que esta misma dependería de mi y jamas se perdería de mi vista. Era algo que, como dijo Sakura-san, es demasiado temprano para mi edad por lo que, fui simplemente sincera.
— No, creo que aun es pronto para eso — dije.
— Supongo que primero debes casarte — se encogio de hombros, empezando a caminar en dirección a la salida — y para eso debes tener un novio, cosa que aun no te dignas a tener.
Las amantes convencionales les resultaría hasta incomodo estar conversando con la esposa del hombre, pero en mi posición consideraba todo lo contrario, Sakura-san podría ser fastidiosa con el tema del amor pero estando a su lado encontrabas entretenimiento, las cosas salidas de su boca eran del otro mundo. Por lo tanto, jamas podrías cansarte de ellas.
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