martes, 18 de septiembre de 2018

Sin Remordimientos

VII
Pasando exactamente una semana desde el evento del consesionario, mi vida tomo el ritmo natural de costumbre, con eso me refiero a mis Pasantías y el involucrarme con Uchiha Sasuke. Afortunadamente las cosa con Sakura-san se arreglaron dándole paso a una reconciliación satisfactoria, llegaron al acuerdo de esperar para poder ser padres y someterse aquellas pruebas de fertilidad, aun estaban crudos en ese aspecto. Tocando el tema de mis Pasantías, estaban a punto de llegar a su final y con ellas la despedida a toda esta vida, si, las raras miradas de Karin, almorzar con Temari junto a Shikamaru, los comentarios fuera de lugar de Sai, las conversaciones serias con Hinata y la expresión apenada de su prometido. Sobre todo, mi aventura con mi jefe. Me daba algo de nostalgia pero todo tiene su final, además, desde el inicio ese siempre fue el trato sin compromiso y sin remordimientos. Era el momento de afrontar la realidad. Aquella mañana me levante como de costumbre, dandome una ducha rápida, vistiendo mi uniforme de Pasantías y bajando a desayunar, no comprendia pero tenia un apatetito tan voraz que me comería una sandia si fuera posible. Cuando llegue al comedor note una agradable sorpresa, la novia de Tadachi estaba entre mi familia desayunando tranquilamente, conversaba con Nagisa y respondía preguntas de mí madre tan perspicaz como de costumbre. Percibiendo mi llegada me saludo amablemente, igualmente de desearles buenos dias a todos sentandome a la mesa junto a Nagisa, quien picoteo una de mis mejillas al verme sonreír protestando por no demostrar cosa alguna con ella, mostrandome seria a su comentario le dije que no valia la pena, la novia de nuestro hermano residía tan buena vibra por todos lados que me animaba a sonreír. Ignorando las protestas de ella me fije en la comida, notandola muy apetitosa como deliciosa, el sonido de mi estómago protestó para comerla de inmediato, no dándole mas rodeos al asunto comencé hacerlo sin pronunciar palabra alguna. En verdad estaba muy hambrieta, el arroz sabia tan bien, ni hablar de la sopa de miso, el pescado o los vegetales salteados, absolutamente todo tenia muy buen aspecto que rápidamente desapareció en mi boca. La risa estrepitosa de Tadachi me hizo volver a la realidad, pues según el había amanecido con un excelente apetito, tanto que le recordaba los retrasos de niñez dormidos entre nosotros, yo atiborrandome de arroz, Nagisa comiendo carne a escondidas y el cantando la zona. Su novia parecio muy contenta al escuchar eso, deseando saber mucho mas de esas experiencias juveniles, Nagisa se ofreció como voluntarias para sacarle los trapitos al sol de Tadachi, si ella deseaba. Fue cuando aquella manifestación rara se presento, mi cabeza dio vueltas y a la par de sentir un leve zumbido en mis oídos, las voces de las personas a mi lado parecían un poco alejadas. Estaba algo mareada. Papá fue el primero de percatarse de mi estado, borrando su sonrisa y adoptando una expresión preocupada.
— ¿Te ocurre algo hija? — preguntó llamando la atención de todos.
Genial, ahora toda mi familia me miraba como si fuera una especie en extinción, odiaba tener todas las miradas de ellos sobre mí. ¡Rayos! Seguramente es un bajón de azúcar nada mas, no tenia tiempo para enfermarme ni mucho menos, estos días eran para finalizar mi trabajo de grado y arreglar lo demás. Tenia que ponerme al corriente.
— No, solamente creo que me falta algo se azu… — trate de explicar levantandome de la mesa, pero una nueva ola de pesadez me embargo llevandome a sentarme.
Nagisa fue quien me sostuvo por estar a mi lado, ayudandome a sentarme exclamando su preocupación, en tanto la novia de mi hermano y él corrieron hasta mi. Por otro lado, papá ordeno buscar un jugo de naranja cargado y mamá… ella me miraba extrañada, simplemente eso. No lo comprendia, en verdad me costaba hacerlo, porque mi mundo giraba alrededor de mis ojos al hacer un mínimo movimiento llevandome a sentarme. ¿Qué ocurre conmigo?
— Aquí tienes — me entrego el jugó papá, sumamente preocupado por mi salud — bebelo todo, esto reactivara tus defensas de una vez.
— ¡Dios! — suspiro Nagisa tratando de darme un poco de aire con sus manos, mientras me tomaba el jugo — Nos has dado un susto del bueno. ¿Te encuentras bien?
— Quizás debas ir al medico para verificar tu salud — sugio mi cuñada.
— Yo podría acompañarte — se ofreció Tadachi de manera apresurada.
Gracias al cielo que eso no ocurrió, de lo contrario, la historia hubiese sido contantada de otra manera.
— No lo creo necesario — hable al fin, dejando el vaso sobre la mesa apartando la mano abanico de Nagisa y levantandome de mi asiento asombrado a los presentes — estoy bien, solamente ha sido una baja de azúcar. Últimamente paso de ella.
— Pues muy inresposable de tu parte, Sasumika — me regaño mamá con ojos agudos — recuerda que aunque trabajar es importante, mantener tu salud buena lo es aun mas.
— Si, lo se y siento haberlos preocupados a todos — me excusa trantando de parecer apenada — pero… en verdad tengo que irme ya al trabajo, se me hace tarde. Nos vemos luego.
Al comienzo se prestaron a la defenciva de abandonar la casa, debía de quedarme a descansar porque los mareos no son comunes en una persona, después mi deber seria ir a un medico. Pero me escabulli, todo estaba bien en mi, me sentía mucho mejor y en verdad ese informe me esperaba. Decidi caminar un poco antes de coger un taxi, la verdad, solamente quería hace una parada en la tienda de panes del vecindario para comprarme algo, con lo digerido esta mañana fue insuficiente, quería mas. Entrando al local el olor a pan recien horneado me inundó, haciendome boca agua al simplemente imaginarmelo mordiendolo, hoy estaba muy rara porque poseia mucha hambre y me mareaba. Quizás si deba ir al medico. Rápidamente hice mi fila detrás de dos estudiantes con uniforme, con la mirada detalle algunos bollos rellenos de crema demasiado apetitosos para ser cierto, pero una creación aun mas magnífica acato mi atención. Un rollo relleno con queso y pedazos de tomate, no es que sea muy amiga de ellos pero pienso en ellos metidos en una ensalada muy verde, serian exquisitos o tal vez no, simplemente solos. Con esas imágenes en mi cabeza, lleve tres de ellos. Salí de la tienda disfrutando del sabor del queso fundido, harina crugiente y tomate al horno, su acompaña asida expresión explotaba en mi boca deseando querer comer mas. ¿Desde cuando los tomates se hicieron tan inresistibles? Quizás, desde esta mañana. Frene un taxi, llegó el momento de ir a mi lugar de Pasantías. Durante el trayecto termine mi primer rollo y comencé el segundo, con tanto gusto como lo hice con el primero lo mordis de a poco, disfrutando el momento. Creo que ese local se convertiría en mi favorito. Llegando a mi destino pague la tarifa seguido de bajarme del auto, entre al imponente edificio deseandole los buenos dias a los vigilantes y a una Ten-Ten bastante alegre a lo usual, suguramente ocurrió algo bueno en su vida. Metiendome en el ascensor saco mi último rollo de la bolsa sintiendo un poco de pena, creo que debí comprar una docena en lugar de tres, hora debere de ir estando descansando. Mis zapatos retumbaron en el suelo al abrirme paso en la área presidencial, sus trabajadores caminaba de un lugar a otro muy deprisa, ocupándose de sus labores convencionales. Pero por otra parte, Uzumaki Karin ya tan temprano se encontraba pegada al teléfono absorta de cualquier realidad, seguramente estaba al habla con Deidara, ambos parecían llevarse muy bien y congeniar perfectamente. En fin, era su vida no la mia. Comencé a aprender el ordenador, mientras acomodaba mis cosas en el escritorio luchando para que mi rollo no se cayera de los labios, perder algo tan exquisito sería un dolor terrible al alma. Seguido de eso, tome asiento dispuesta a trabajar en ese informe final, mi presencia para Karin era insignificante por lo tanto no la saludaria. Ya estaba lo suficiente ocupada, desconcentrarla seria un delito. Asi que, sumergiendome en el tema de las finanzas junto a la publicidad de mi informe, no senti la presencia rubia frente de mi que llego como un fantasma, de golpe y en silencio.
— ¿Se puede saber que demonios comes? — preguntó una voz conocida, haciendome soltar un respingo.
Sabaku no Temari, sosteniendo en sus manos dos vasos humeantes de contenido dudoso, aunque puedo deducir por uno, era té verde muy oloroso como apetecible. ¿Podria conseguir un torta de té verde? Creo que si. Culminando el último trozo de mi exquisito pan, trate de trangar con rapidez para poder hablar con mi amiga.
— Era un rol de queso con tomate horneado, deberías probarlo es delicioso — le dije muy satisfecha.
— Seguro que si — comento dudosa, acto seguido coloco el vaso de contenido raro sobre mi mesa, quedándose con el té — te he traído tu café como todas las mañanas, así podrás despertarte de una vez.
— ¿Café? — lo tome arrugando la nariz, casi que despreciando el olor.
— Si, cargado y sin un grano de azúcar… — fruncio el ceño al ver como contraía mi rostro al sujetar el vaso de café, de hecho, en verdad su olor me parecía despreciable — ¿Qué ocurre contigo? Amas el café por las mañanas, es tu gusto culposo.
— Hoy… parece asqueroso — reintregue apartando la bebida lejos de mi, percibiendo como mi estómago se contraía del asco — No, definitivamente no puedo soportarlo.
Temari se quedo en silencio volviendo a sujetar entre sus manos el café, su mirada verde se fijo en mí mientras sujetaba mi nariz para poder suprir el olor, parecía muy pensativa tratando de descifrar el porque de mi comportamiento. De cierto grado, igualmente me sorprendía a mi. ¿En verdad el café era tan horroroso? Porque sin dudas huele horrible, arranzio y nada dulce o apetesible. Muy sonso como asqueroso.
— ¿Quieres mi té verde? — me lo ofreció sin mas aun permaneciendo esa mueca extraña en su rostro — podría quedarme con el café.
— ¿Estas segura? — pregunte al extendermelo, ella asintió y lo dejó sobre mi escritorio. — Gracias, entonces.
Lo cogí entre mis manos sintiendo el calor de este entre la piel, le di un sorbo desgustando su sabor a la par de ir calmando el asco de mi estómago, suspire muy complacida. Mi amiga esbozo una sonrisa satisfecha de su acción, luego exclamó encontrarnos mas tarde para conversar un rato, horita debía de atender unos asuntos financieros. Estando una vez mas con mi compañera la pegada al telefono, volví a concentrarme en el informe de pasantías que no se haría solo, de hecho toda la mañana me la pase en ese plan, leyendo y corrigiendo errores dejando de tanto en tanto otros asuntos. De Sasuke no sabía nada, mucho menos iba a preguntar, desde su reconciliación con Sakura-san nuestros encuentros se redujeron un poco, al menos fuera de la oficina, porque dentro de ella seguían iguales. Supongo que quería estar la mayor cantidad de tiempo con ella, aunque había escuchado un ofrecimiento de unos productores en Taiwán para realizar un dorama, al parecer acepto encantada porque sus seguidores no paraban de chillar felices, entre ellos mi propia hermana. Ella si sabia como colocarme de los nervios, por suerte Tadachi lograba controlarla antes de ponerse la cosas feas. Como ahora mis padres se veían con frecuencia en casa, parecía que Nagisa controlaba sus impulsos de salir de noche, chillar parecido a un adolescente y ver doramas con mucha dosis de romantisismo en ellos. Todo se debe a una cosa, mamá, ella quiere que mi hermana deje ese comportamiento infantil y se centre mas es sus estudios, no es un genio en potencia como yo pero cuando realmente se esfuerza en sus notas, lo hace realmente bien. De pronto, la puerta del despacho de Sasuke se abre mostrandomelo con una apariencia bastante inusual, va vestido de manera casual y lleva puesto sus lentes, santa mierda, lleva los lentes. Trato de parecer que no me importa, nada de su apariencia suelta de trajes me importa, solo debo seguir haciendo lo mio y nada mas. Pero por supuesto, él me hará las cosas difíciles, porque de ignorar a un Karin casi babeando de su presencia enfoca su mirada seductora en mi, produciendome múltiples escalofríos.
— Buenos días, señorita Katsuki — me dice apoyando una de sus manos en mi escritorio, alzandose ante mi como todo un dictador.
— Buenos días, señor Uchiha — conteste manteniendo mi tono de voz neutral, sin apatar mi mirada de él — ¿Se le ofrece algo?
Esa era la pregunta que daba a pie a sus locuras, ambos lo sabíamos.
— Venga a mi despacho, necesitamos discutir sobre algo — respondía sonriendome de manera burlona, casi con un mensaje indirecto.
— Enseguida voy — respondí simplemente.
Sasuke se dio la vuelta volviendo a entrar en su oficina, note como Karin rodeaba los ojos en descontento al ser ignorada, fingiendo ver algo interesante en su computadora centrándose en ello. Solte un suspiro antes de levantarme de mi asiento, ya comenzaban nuevamente las ideas fuera de contexto en Sasuke, mejor y salia de esto. Entonces ocurrió nuevamente, al levantarme de mi asiento el mundo giro de manera imprevista, dejandome un poco confundida que tuve que apoyarme de la mesa de mi escritorio, creo que hice un ruido fuerte porque Karin giro hacia mi dirección para preguntarme si estaba bien, mi piel se encontraba pálida. ¿Como? No podía ser cierto, digo, el bajón de azúcar podría seguir allí pero ser tan pronunciado era imposible. Alegando no ser nada, me obligue a mi misma el sentirme bien para caminar hacia el despacho de mi jefe, creo que al final si debía de ir al medico para verificar mis defensas, estos mareos comenzaron a preocuparme. Cuando entre a la oficina del Uchiha, este se encontraba leyendo cómodamente unos documentos, al escuchar el sonido de la puerta cerrarse dibujo una sonrisa en sus labios quitandose sus lentes con lentitud, para mirarme como siempre lo hace. No obstante, esa sonrisa se borro en un instante al fijarse en mi rostro, creo que en verdad estaba pálida.
— ¿Te encuentras bien Sasumika? — exclamó preocupado, levantándose de golpe acercándose hasta donde me encontraba, sosteniendo mi rostro entre sus manos — te ves un poco demacrada.
— Solo es un bajón de azúcar — quite el agarre de mi rostro, caminando para sentarme en el sofa grande — creo que perdere la cuenta de cuantas veces debo de decir esa palabra hoy.
— Si te lo preguntan es porque de preocupan por ti — exclamó sonriendome a la par de sentarse a mi lado, acomodando un mechón de mi cabello — deberías sentirte feliz de tener personas que te aprecien, Sasumika.
— ¿Tu me apresias? — enarque una sola ceja al escucharlo.
— Por puesto que lo hago — respondió tomando mi rostro entre sus manos, acortando un poco nuestro espacio — no me arrepiento de hacerlo.
Entonces me beso de manera pausa, sin prisas o hambre, tomándose su tiempo para aclopar sus labios sobre los mios así formar una danza calmada. Desde aquella ocasión de encontrarnos en la madrugada, algo entre nosotros cambio, no sabía exactamente como explicarlo pero nació una especie de complicidad entre ambos. Él me decía todos sus problemas, de mi parte los escuchaba con cautela y después exponía mi punto de vista, muy a mi estilo por supuesto. Pero no solo había eso, porque ahora cuando me tocaba un cosquilleo involuntario se extendía por mi pecho, desde la punta de los dedos de mis pies hasta la cabeza, sumandole una extraña confusión. Sin duda, estaba enferma. Dejamos de besarnos quedando a solomente tocando nuestras frentes, su aliento calido pegaba a mi rostro dandome un poco de paz, estar en este tipo de situación me producia eso. Entre nosotros no solo existía el desenfreno, igualmente podía invadir la calma. Tomando la decisión de alejarse de mi, suspiro dandome un leve beso en la frente para leventarse caminando hacia su escritorio, quede allí sentada simplemente mirandolo moverse con total normalidad en el sitio.
— Me encantaría quedarme besandonos en ese sofá, pero en verdad necesitamos trabajar — exclamó con pesar, sujetando una carpeta entre sus manos — quiero que vayas con Temari para revisar estos balances, son de la central en Korea. Existe un par de números que no me convence.
Me levante de mi asiento, caminando hasta él para sujetar la carpeta, entrando en modo profesional empecé a revisarla por encima percibiendo que algunos números estaban encerrandos con lapicero rojo, seguramente siendo los antes mencionados por mi jefe. Intente colocarle mas hincapié en ellos, notando que existía unos gatos absurdos en los insumos, asi como también el invertir en algo que la misma empresa producia, por lo tanto, aquí existía un gato encerrado. Mire a Sasuke seria demostrandole mi acuerdo con su argumento, debíamos atender esta situación cuanto antes.
— ¿De cuando es este balance? — pregunte avanzando unas paginas mas.
— Mes pasado — respondió.
— Bien, ire con Temari para revisar esto — plante de manera tranquila — luego le pasaré los resultados.
— Bien, lo dejo en tus manos.
Comencé a caminar por los pasillos rumbo al área de contaduría y finanzas, teniendo en mente que debía terminar con la revisión de esto de inmediato, ya casi seria la hora del descanso por consiguiente quería ir a la panadería de los rollos esquisitos, tal vez si me llevaría una docena de ellos. De pronto, un olor dulzon golpeo mis fosas nasales como una bola de demolición, era pastelillos, olían a pastelillos de crema pastelera. Mi boca se hizo agua a la par de mi estómago manifestarse, maldición, en verdad quería comer algunos. Gire hacia todos lados buscando quien podría ser el dueño de tan manjar soñado, encontrandome con una mujer de vientre provinente y mejillas sonrojadas, se encuentra en estado. Olvidando la vergüenza de lado, me dirigí a ella para preguntarle en que lugar donde compro la bolsa de bollos, ella sonriendome de manera amable metió la mano en esta sacando uno y extendiendomelo, algo cohibida me negue ante su ofrecimiento jamas estuvo en mis planes quitarle el alimento a su bebé, solamente quería saber donde comprar los mios. Insistiendo una vez mas lo volvió a extendermelo, parecía tener mucha hambre y la palidez de mi piel daba a entender no encontrarme muy bien, las jóvenes como yo debía alimentarse bien para poder en el futuro traer niños a este mundo. Sin mas opción y apenada ante su declaración, sujete el bollo de crema agradeciendole el gesto, la mujer simplemente se encogio de hombros tomando rumbo a otro lugar. Abrumada del acontecimiento ocurrido, tome el elevador marcando el piso de contabilidad y finanzas, aquella señora se gano el cielo al darme ese manjar, pues su sabor era indescutiblemente delicioso, seguramente lo seria aun mas si lo acompañaba con un té verde. Llegue al lugar de trabajo de mis amigos, notando como ellos jugaban al piedra, papel o tijera teniendo entre ellos un emparedado relleno de lechuga, queso, jamón y grandes rodajas de tomate. Ante la visión de ese fruto rojo, mi estómago nuevamente protesto aunque estuviera comiendo un bollo de crema, quería comer ese emperadado. Shikamaru se descuido girandome para saludarme, llevando por consiguiente la victoria de su novia, quien muy sonriente sujeto su premio alzandolo parecido a un trofeo de oro.
— Que problemático — exclamó desganado, pasando sus manos detrás de su cabeza y apoyándose en ellas — he perdido mi almuerzo solamente en un descuido.
— Sabes lo que dicen, nunca le des la espalda al enemigo. Menos si se encuentras en plena batalla — se dirigió a él con mucha burla.
Trague saliva de forma ruidosa al verla como le daba un mordisco a su alimento, masticandolo con lentitud y desgustandolo detenidamente. Shikamaru mirandome de manera perspicaz, se dio cuenta de mi deseo por probar aunque sea un poco de ese aparetivo, asi calmando el león rugiendo en mi estomago.
— ¿Quieres probar un poco? — señalo hacia el alimento que sujetaba su novia, quien me miro algo sorprendida — pareces tener mucha hambre.
— Desde esta mañana no comes, sino tragas como un animal. Ten — partió la mitad de su pan entregadanmelo en la mano — debes estar sufriendo algún tipo de hambre tardía.
— Lo siento… — musite por lo bajo, terminando de comer mi bollo con crema — pero creo que mi cuerpo esta teniendo una manifestación extraña.
— No te disculpes, con tal es casi hora del almuerzo — comento Temari seguido de un mordisco a su pan.
— En fin — suspiro Shikamaru bostezando un poco — ¿Qué te ha traído por aquí?
De inmediato, comencé a explicarle a ambos sobre el balance de finanzas de la sucursal en Korea, de como Sasuke se percató de algunas inregularidades de este llevandome a darle un vistazo, comprobando efectivamente esa teoría. Temari entro en acción girando a su computador para encenderlo, colocando manos a la obra, mientras yo comía la otra mitad del emparedado aportando alguno que otro comentario y Shikamaru dormía sobre su escritorio, nosotras revisamos el balance. Efectivamente existían muchas anormalidades en el, por consiguiente restaba una buena cantidad de dinero sobrante en gastos innecesarios, hasta quizás desviados para otro uso. Le pregunte a Temari sobre el encargado de la empresa en Korea, siendo este un pariente lejano de los Uchiha de descendencia americana, probablemente una mujer por la manera de mencionarla, aunque poseía un temperamento parecido a un militar, dejaba mucho que pensar al permitir algo así. Debíamos llevarle la informacion a Sasuke, además, de poder tomar un dencaso para ir a almorzar al fin, los minutos habían pasando rápidos sin darme cuenta produciendo en mi mas apetito. Tomando los documentos de prueba del balance me coloque de pie, estaba despidiendome de mis amigos cuando la voz estrepitosa del mejor amigo de mi jefe se escucho, este venía acompañado de su prometida Hyuga Hinata en tanto sostenía entre sus manos un ramen instantáneo. Sonreí de medio lado, en algunas ocasiones Uzumaki Naruto visitaba a mis amigos para conversar con ellos, aun mas con Shikamaru pues tenían una muy buena relación, aparentemente se conocieron en la universidad y desde allí estrecharon lazos. Estaba a punto de retirarme cuando ocurrió, el olor del ramen golpeo mi nariz parecido a un puñetazo en la cara, pero no era nada bueno, sino asqueroso tanto que mi estomago se estrujo con demencia llevandome casi al vómito. De mis manos se escaparon las hojas del informe, llevandolas ahora a mis labios para reprimir que saliera algo, con la vista de todos sobre mi salí corriendo rápidamente al baño mas cercano en el aérea escuchando decir a Shikamaru que al fin llego el día de alguien sentir asco hacia el ramen, aun así no me importo eso, porque en verdad no podía mas. Entre al baño como un vendaval dirigiendome al primer cubiculo disponible, alzando la tapa para vaciar todo lo comido ese día en el batter. Juro que no ha existido nada mas asqueroso a eso, las arcas sentidas al imaginar nuevamente la grasosa sopa hicieron venirme nuevamente en vómito, dejandome un estómago prácticamente limpio y sin nada a dentro. Dandome cuenta que no salia nada mas, baje la cadena parandome del suelo y saliendo del cubiculo, en mi boca existía un sabor rancio algo ácido producto del vómito, por lo tanto me enjuague la boca un par de veces.
— ¡Sasumika! ¿Te encuentras bien? — entro al baño mi amiga Temari con una expresión caótica en la cara.
— Estoy bien, creo que has tenido razón. He comido como un animal — cerre el grifo, tomando unas cuantas tuallitas cerca de mi para limpiarme la boca.
— ¿En verdad estas bien? — insistió acercándose a mi, para tomar la temperatura desde la frente — estas un poco demacrada, creo que debería ir al médico.
— No creo que sea para tanto — una vez mas, arrugue mi nariz sintiendo las nauseas volver pero esta vez mas fuertes. — Oh por dios…
— ¿Sasumika? — se quedo estática viendome correr al batter por segunda vez.
Parecía increíble que aun tuviera cosas por sacar, hace un momento pense en haberlo sacado todo, pero no fue así tenía reservas en mi estomago. Estaba preocupada, aparentemente lo de esta mañana no ha sido ningún bajón de azúcar, agregándole a este el vómito quería decir que me enfermaria de verdad. Quizás me he contagiado de una infección gástrica o un virus al comer, no lo se, pero los síntomas producidos desde esta mañana llevarían a algo. Salí del cubiculo sonriendome fatigada y algo cansada, la respiración la tenia acelerada como si hubiera practicado ejercicios de forma indescriminada, el sabor amargo de mi boca se intensificó llevando a enjugarla una vez mas. Al estar tan concentrada en mi misma, pase por alto la expresión pálida de mi amiga quien no miraba a algo en particular, solamente mantenía sus ojos muy abiertos sin decir nada mas.
— Sasumika — me llamo con voz temblorosa — ¿Desde cuando te encuentras con el jefe?
Eso me sorprendió, porque hasta la luz de hoy el tema de Uchiha Sasuke jamas ha salido a flote, se que Temari conoce toda la verdad pero jamas me lo ha preguntado tan abiertamente. Además, ¿En estas circunstancia? Dudo que sea importancia.
— ¿A que viene eso ahora? — exclame sin comprender nada.
— ¿Tú te has…?
Pero no pude terminar la pregunta porque la puerta se volvió abrir, mostrando en esta ocasión la cara de Uchiha Sasuke muy asustado y alarmado. ¿Pero que demonios? ¿Me estoy muriendo acaso? Solamente es vómito, nada fuera de lo normal ni para perder la cabeza, sobre todo abandonar su puesto de trabajo solamente para verme. Si alguien se da cuenta, las cosas podrían colocarse peligrosas.
— ¿Estas bien? — me pregunto sujetandome de los hombros y dandome un breve vistazo — Naruto me aviso que saliste corriendo cuando lo viste comiendo ramen, se asusto un poco por tu comportamiento.
— Demonios. — murmure por lo bajo, desviando la mirada a un lado — ¿Por que exageran tanto? Simplemente me ha entrado ganas de vomitar, seguramente es una infección o algo. No morire ni nada parecido.
— Pues si no vas al medico o algo parecido podría complicarse — me regaño, obligandolo a verlo una vez mas — esto no es una sugerencia, es una orden.
— Ire luego de salir de aquí — le reste importancia, caminando lejos de su prensencia y colocandome al lado de Temari — aun tengo cosas que hacer.
— Pues tomate el resto del día, ve al medico. Es mas — soltó una risita socarrona, estaba desafiandome — debería acompañarte.
— Dejate de tonterías — espete frunciendo levemente el ceño — ¿Acaso el jefe de la empresa acompañaría a un de sus pasantes al medico? Yo lo dudo.
Nos quedamos unos segundos en silencio, desafiandonos con la mirada mutuamente. El comportamiento de Sasuke no solamente fue estúpido, fue igualmente temerario, aunque lo nuestro fuera un secreto a voces el abandonar su oficina, entrar al baño de damas era absurdo. ¡Solo es una infección! No creare la maldita Apocalipsis zombie por ello, simplemente podría ir luego del salir del trabajo. En verdad me sentía mucho mejor.
— Jefe, Sasumika tiene razón — intervino Temari, colocando una de sus manos en mi hombro — que usted vaya al medico con ella es un riesgo, de hecho su acciones lo son aun mas. Si me permite, yo podría acompañarla.
Genial, ahora otra loca mas.
— De acuerdo — suspiro resignado — dejare este asunto en tus manos, tomense todo el tiempo que necesite. Temari, vigilala y por favor informame lo demás.
— No se preocupe, me cerciorare que entre al medico. Es mas, entraré yo con ella — propuso muy enérgica.
— Perfecto.
Fui a buscar mis cosas a mi escritorio dandome cuenta como algunas personas me miraban de reojo, unas con curiosidad o preocupadas, parecía que fuese el plato del momento de boca en boca. Maldecia a la actitud temeraria de Uchiha Sasuke, porque sin él nada de esto podría estar ocurriendo, o simplemente Naruto no podía quedarse callado cuando ocurría algo. Sea como sea ninguna de las opciones me agradaba. No quería ir al medico, solo deseaba escapar de todo esto, sonaba hasta fantástico, tal vez mi casa sería un refugio ideal. Desafortunadamente, Temari apareció delante de mi con chaqueta en mano, alegando que entre mas rápido terminaramos las cosas mejor, asintiendo di unos pasos para encontrarme a su lado. Antes de irnos, Sasuke salio de su despacho para despedirnos, Karin no se encontraba merodiando seguramente él la mando a una de sus tantas encomiendas. No comprendí pero en esos momentos unas presión embargo mi pecho, como dandome una señal que las cosas darían un giro drástico entre los dos.
— Llámame una vez salgas del medico — pido sumamente serio — quiero enterarme de todo.
— Si que eres dramático, el papel de mediocre no es lo tuyo ya te lo dije — mencione muy neutral posible.
— Sasumika, hablo en serio — reintegro firmemente.
Vale, vale que le he tocado en su vena sencible. Mejor y le seguía la corriente, de lo contrario, jamas saldría de aquí.
— Vamonos Sasumika — me aviso mi amiga que observaba todo esto con ojos blandos.
— Enseguida — conteste dándole la cara.
Sasuke sujeto mis brazos girandome hasta su dirección, mirandome con sus ojos oscuros encantadores de una extraña forma, transmitiendo un miedo a algo intangible y no lograba entenderlo. Pero al menos, si sentirlo.
— Dios… ¿Por que pienso que si te suelto no volveré a verte nunca mas? Al menos, no de la misma manera — admitió con mirada cristalina y sincera.
— Puede ser, porque tal vez me den unos días de reposo — trate de bromear pero el tono de mi voz seco no ayudo — tranquilizate Sasuke, es obvio que mañana estaré nuevamente aquí.
— Eso espero.
Entonces por fin, me dejo ir. Sin saberlo caminaba por los pasillos de la empresa de los Uchiha despidiendome de su gente, esperando verlos mañana como de costumbre, tal cual le dije a su presidente pero en mi mente desconocía las sorpresas del futuro. Tomamos un taxi a petición de Temari quien no quería agitarme mas, agregándole que el trayecto al hospital era un poco lejos de la empresa, no quise llevarle mas la contrario por lo tanto acepte. A nuestra llegada al sitio clinico no tuve que esperar para atenderme, unas enfermeras muy amables tomaron mi preción, temperatura y pulso, Temari se excuso para llamar a Shikamaru e informarle de su llegada y mi pronta atención. Seguido de eso, una doctora recibió los resultados de mi examinación mirandolos con suma atención, todo parecía muy normal en mi organismo pero quería cerciorarse de algo mas, mandandome a realizar unos exámenes de sangre, de esta manera saldríamos de dudas. Mierda, todo este ajetreo me producia dolor de cabeza, parecía como un conejillo de indias con quien puedes experimentar un millón de veces, sobre todo cuando la encargada de sacarte la sangre tiene cara de cazadora, latente, robusta y con mala leche. Podría estar exagerando, pero aquella mujer no tuvo tacto alguno al sacarme sangre, seguramente tendre un hematoma gracias a su mano de hombre. Estando ya lista debía de esperar unos minutos para saber el resultando, en ese lapso de tiempo debía permanecer cerca así escucharía la decisión del medica. Saliendo del laboratorio, mire como aun Temari conversaba por celular muy seria hasta daba un poco de mala espina, muy rara veces percibes un semblante tan contraído en la rubia, ella se caracteriza por ser alegre y optimista. Cuando me vio esbozo una sonrisa incomoda, mencionandole al del otro lado que lo llamaría mas tarde.
— Y bien… ¿Como fue? — pregunto muy nerviosa.
— Debo esperar unos minutos, aquella doctora parecía esconderme algo — comente muy convencida al recordar su semblante, tranquilo y sonriente — solamente observo los resultados de mis examinaciones con las enfermeras, ni siquiera me preguntó mis síntomas o algo.
— ¿Le dijiste a las enfermeras como te sentías? — exclamó preocupada.
— Si, pero no contestaron nada mas — dije sumamente confundida — ¿Que esta ocurriendo?
Temari no me dijo nada, solamente se acercó a mi tomandome del hombro y juntas caminar a unos asientos en la sala de espera, no voy a negarlo toda este secreteo me colocaba nerviosa y no es que este acostumbrada a este tipo de ambiente. Desde la muerte de mi abuelo, comencé a odiar a los hospitales, su atmósfera fria, ese olor antiséptico, agregándole el ese ambiente a enfermedades. Todo esto me removia las memorias parecido a escarbar en la tierra, en busca a lo desconoció o una sorpresa para nada satisfactoria. En tanto los minutos pasaban, mi ansiedad aumentaba, el nerviosismo hizo de las suyas colandose en mi cabeza y manejandola a su antojo, sabia que no tenia nada malo pero… ¿Por qué sentía algo muy pesado a punto de ocurrirme? Una circunstancia peor a una enfermedad, de las cuales no puedes huir aunque hubiese forma, pues esta encontraria la manera de hallar contigo quisieras o no. Fue cuando de pronto, una señorita vestida de enfermera salió para pronunciar mi nombre, sacandome de mi pasadizo de terror imaginario.
— El doctor la espera señorita Katsuki, el ya tiene los resultados de los exámenes — me informo, produciendome una contracción de nerviosismo en las paredes del estomago — pase por aquí, por favor.
— ¿Doctor? — exclamo Temari extrañada, siguiendo a la mujer desde atrás — pensé que una doctora te había atendido primero Sasumika.
— Y así fue, pero ella paso el caso a el doctor Mogami — se detuvo ante el consultorio — es el medico mas idóneo para atenderla, estará en buenas manos. Por favor, pasen adelante.
Entramos al consultorio sin decir mas topandonos con un hombre sentado detrás del escritorio, este no aparentaba mas de cuarenta, poseia ojos miel, cabello castaño peinado hacia atrás y una figura algo corpulenta, a su vez mantenía sobre sus manos una hoja que observaba con detenimiento, seguramente los resultados de mis análisis. Al vernos fijo su atención en nosotras levantándose para extrechar la mano de cada una, seguido de ellos preguntó sobre de cual de las dos era la paciente llevandome a contestar rápidamente que era yo. El hombre solto un suspiro pesado que podría considerarse al de un año, la expresión en su rostro no me decía muchas cosas buenas y prendió la alarma de emergencia en mi. Le di una mirada rápida a Temari antes de comenzar hablar.
— ¿Acaso tengo algo muy grave doctor? — exclame trantando de permanecer lo mas serena posible.
Oh rayos.
Oh rayos.
Oh rayos.
Se tomo un segundo el poder contestarme.
— Respondame una cosa antes señorita Katsuki, usted no parece muy mayor. ¿Que edad tiene?
— Diecinueve — le dije sin rodeos.
— Doctor, por favor no nos tenga en tanta zozobra — intervino Temari insistente — ¿Mi amiga esta acaso grave?
Otro segundos mas en silencio, solo para provocar un paro cardiaco y mandarme al otro mundo si fuera necesario, este hombre le encantaba armar el drama con sus pacientes. ¿Por qué manternerme con el corazón en la boca? ¿Resultaba facinante de admirar?
— Yo no consideró esto grave señoritas, lo contrario, esta usted en muy buenas condiciones. Todo en completo orden — dijo al fin, pudiendo por fin soltar la respiración contenida en todo ese tiempo. Estaba bien, era lo importante — pero apartir de ahora tendrá que cuidarse y seguir una dieta regular, a base de vitaminas y carbohidratos.
— ¿Y cual es la razón de ello? — exclame extrañada, pues si en verdad no tenia nada seria innecesario hacer todo eso. ¿Cierto?
Mejor y me hubiese quedado callada.
— Porque usted ya no estará velando por una sola persona, señorita Katsuki — comenzó diciendo, mirandome con sus ojos miel sumamente serio — deberá ver por otra mas.
— No… no comprendo lo que me quiere decir — titubie, sonriendo incredula sintiendo una corriente helada recorriendo toda mi piel.
— Esta experimentando el milagro de la vida, en su vientre esta generando un nuevo ser — dijo al fin.
En pocas palabras: estaba embarazada.

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