10
Para cuando la primevera llega y todo empieza a marchitarse.
Para cuando la primevera llega y todo empieza a marchitarse.
Marzo, época de nuevos comienzos, época de despedidas, época de encuentros, pero sobre todo, época de los cerezos en flor. Luego de una temporada de lluvias, humedad y todo lo referente al frío, salia nuevamente el sol en todo su esplendor brindandole el calor a todos sus seres vivientes, dándole vida a las nuevas especies de flores silvestres, y el nacimiento de una yerba tan verde como el bosque. El ambiente en general era alegre, con todo esos pétalos de cerezo rodeando el instituto daba una sensación mágica indescriptible, llenando sus fosas nasales de una agradable fragancia florar, que le llegaba hasta su garganta y bajar hasta su estómago. Seria un excelente momento para ir a vizualizar los cerezos en flor, tomar un bote y navegar tranquilamente por un rio mientras miras el contraste rosa en las aguas, produciendo un momento mágico e inigualable. Por supuesto, todo esto sería posible si lo acompañabas con alguien especial, un par de ojos calabaza de gracia y belleza absoluta, poseyendo en ellos los mayores virtudes conocidas en este mundo. La sensibilidad por la naturaleza, la astucia de apresiarla y la capacidad de comprender el dolor ajeno, llevándola a correr entre el fuego de ser necesario con tal de hacerlo feliz. Pero no, es imposible para él, menos cuando en todo este tiempo se ha limitado a solamente permanecer a su lado como una momia y nada mas, nada de sentimientos, nada de sonrisas o miradas cómplices. Solo… un vacío invadiendolos. Él pensó que haciendo todo esto se ganaría su desprecio, siendo lo contrario, la castaña se mostró comprensiva dictaminando que capaz simplemente esta exhausto de los exámenes finales y necesita un espacio, demostrando ella ser solamente un estorbo.
Maldición.
Maldición.
Maldición.
Maldición.
Maldición.
¿Por qué es tan ingenua? ¿Por qué no duda de él? ¿Por qué no se muestra furiosa y le reclama? ¿Por qué no es tan efusiva como con Kazama? Purpure le dio un golpe en seco al barandal que estaba frente de él, mezclar algo tan puro como Mitsuki con alguien desagradable como el demonio le llenaba de colorea, rabia e impotencia. Porque por mas que lo intente ocultar este seguirá siendo el mejor partido para ella, un mediocre humano como él jamás sera su rival, tomando en cuenta las fechorías en este último mes trascurrido y la creciente frialdad trasmitiendole. Kazama en teoría, vendría siendo el “perfecto” caballero de elegante armadura, en tanto él, un villano cruel que solo desea dañar a la heroína.
Ahora mas que mantenía la oscuridad de cerca, permitiéndole consumirlo, arrebatarlo y abrazarlo con sus tentáculos viscosos, alejandolo cada vez mas de la claridad y pureza de la luz. Por mas que intentara escapar todas las puertas y ventanas estan cerradas, es muy tarde para correr hacia atrás, menos el arrepentirse porque sus manos estan desde hace mucho manchadas de suciedad y de hacercarse a ella podría contaminarla. Purpure no quiere algo así, no con la ojos calabaza, siendo tan pura y condencendiente con él, privandose de dudar aunque sea una mínima cosa en sus hazañas, creyendo ciegamente en una relación que desde el principio estuvo condenada al fracaso. Porque el moreno quiso simplemente retar a la naturaleza, a las leyes de la lógica y el mismo clan Mitsutani, imponiendo su egoísmo junto a la necesidad de que con amor todo es posible. Error. Con “amor” no curas el cáncer, con “amor” no detienes guerras o conflictos entre países, mucho menos, con “amor” no puedes luchar contra el destino pues este desde hace mucho tiene todo escrito. Y Purpure odia todo lo considerado correpto, aun mas, asi mismo por simplemente osar ha tensar su suerte al pensar poder tener a la descendiente de la “princesa lunar”, porque ni viniendo de la línea directa de “Hijikata Toshirou” le salvo de este desenlace. Su antepasado seguramente debe de estar aborreciendolo en estos instante de observarlo, porque en sus tiempos de querer algo no salias corriendo tal cual fueras un cobarde, menos tratándose de una dama, aunque tuvieras todos en contra lucharías hasta el último aliento de tu vida. El azabache pensó ser eso ridículo, porque estas son otras épocas y se evitaba el luchar a muerte, menos el defender el honor ante alguien mas, considerando otro punto el no ser un honrable guerrero samurai, él solo es un cobarde chico de preparatoria con muchos complejos de inferioridad y baja autoestima. Además, el no merecer chicas de la altura de Mitsuki.
— ¿Qué te mantiene tan pensativo? — una voz femenina proveniente detrás suyo lo saco de sus pensamientos, sintiendo en seguida las manos de esta recorrer su pecho desnudo con signos de coqueteo, quería inducir algo en el seguramente. — No me digas que estas pensando nuevamente en ella, porque dejame decirte algo, todas tus acciones te privan de cualquier derecho de siquiera quererla.
— Eso lo comprendo a la perfección — menciono brusco, dándose la vuelta y sujetandole de los hombros con fuerza, notando que aun la chica permanecia desnuda. — que lo digas tu, lo hace mas asqueroso aun.
— ¿Y que piensas hacer al respecto? — alzo una de sus cejas con perspicacia, invitando al chico a enojarse.
— Sencillo — murmuro con voz gelida, arrojando a la muchacha contra una pared y serniendose sobre ella de inmediato — te demostrare que tu simple papel aqui es callarte, entregar tu cuerpo y satisfacerme. No el de opinar asuntos sin relevancia para ti.
Antes de recibir cualquier respuesta en ella, choco sus labios con demencia absoluta robandole cualquier ápice o capacidad de respirar, entregandose sin pensalor dos veces a dicho movimiento brusco. La chica enredeo sus manos en el cabello del contrario, abriendo su boca y entroduciendo su lengua en la cavidad bucal de su amante, iniciando una lucha de quien podría mantener la supremacía. Los sonidos húmedos entre gemidos quedos, no se tardaron de escuchar, en tanto Purpure llevaba sus manos a los costados de esta estrujandolos y amasandolos de tratarse de una especie de masa, dando así el cortocircuito de su cabeza. Ya dejo de razonar, pensar o intentar desligar la pasión de la realidad, lo único importante aquí era satisfacer la necesidad fisiológicas de su cuerpo. Arremeter su virilidad contra la muchacha y hundirse en las llamas del deseo, por eso cuando ella alzo sus piernas enredandolas alrededor de la cintura de él, supo que lo correcto era lo incorrepto y de las llamadas “verdades” solamente eran una perdida de tiempo, mientras puedas gozar de la vida en los tiempos mas adversos no importa nada, inclusive su amor por Mitsuki.
Por otro lado, la castaña vizualizaba con aire nostálgico el cerezo en flor del patio del instituto, recordando el sueño que tantas veces vio en sus noches donde “Hijikata-san” sostenía la mano de la “princesa” con suma dedicación, parecido a temer escaparsele lejos de su presencia. La intencidad de esa mirada purpura le reflejaba adoración, cariño y mucho amor, componentes que una vez pensó visualizar ella en Purpure-san pero, con el paso de los días y el mismo tiempo desapareció. Dolia y costaba admitir que el azabache la ignorase de una manera fria, distante como gelida, al contemplar esos preciosos ojos purpura ya no tenias el cariño, solamente un vacío de la indiferencia. ¿Qué debía de hacer? ¿Qué tenia que hacer? Intento todo, absolutamente todo para aliviar sus asperezas, inclusive darle su espacio con la finalidad de calmar su alma atormentada. Pero nada, solo consiguió el crecer aun mas su distancio y agregarle a su alma solo angustia, porque eso sentía, angustia de no poder tenerlo.
¿Y donde queda el amor?
Sus besos.
Abrazos.
¿Donde quedan?
Sus besos.
Abrazos.
¿Donde quedan?
Llorar en estas alturas de la vida sería una completa estupidez, menos estando en publicó, pero su corazón lo sentía tan pequeño e insignificante que podría mandar a volar todo y soltarse igual a una pequeña bebé. Sin embargo, hoy no es el momento ni el día, porque se los debe a sus senpais. Es mas, se los prometió. Despedirlos con la mayor sonrisa de todas, inclusive si esta muriendose de dolor por dentro.
— ¡Espabila de una vez mujer! — sintió un leve golpe en su cabeza, girando en seguida hacia atrás y mirando a Harada-senpai con su diploma en la mano frunciendole el ceño, seguramente estuvo llamándola y no le presto atención en lo absoluto. — Caras largas en mi graduación no permito, ¿queda entendido?
— Lo siento… — susurro arrepentida, sobandose su cabeza y bajando la mirada.
— ¡Hey! No seas tan duro con ella, Sanosuke — la imágen de un Shinpachi graduado, le dio a Mitsuki una señal de frescura y madurez. Aunque en realidad, el muchacho era es buenachon. — que debe de estar pensando en la manera de no extrañarnos.
— Realmente lo dudo mucho, Shinpatsu — apareció Heisuke de la nada, con una posee despreocupada — porque lo que realmente esta haciendo es pensando en Toshi, ni mas ni menos.
— Hablando de él — Shinpachi fruncio el ceño medio enojado, alejando su buena actitud. — ¿Donde esta? Se supone que prometió venir, aunque no lo vi muy dispuesto.
— En la ceremonia no se presento — intervino Souji, llegando junto a los demás y mostrando una sonrisa burlona a los presentes, bueno, su usual mueca. — seguramente se le ha pegado las cobijas, recientemente sucede.
— Ese idiota de Toshirou — mascullo entre dientes Minami, evidentemente furiosa — solo esperen a que lo atrape, le enseñare muy bien como cumplir con su palabra y el respetar a Mitsuki. ¿Como se atreve a simplemente ignorarla? ¡En su novia! ¡No una desconocida! En la vida puedo permitir tal cosa. ¡Eso si que no!
— ¿Pero para que la preocupación? — exclamó Souji alzando sus hombros, dando unos pasos hacia la castañas y arrebatandosela a Harada al colocar uno de sus brazos en su hombro, empujandola hacia él — Mitsuki-chan siempre y cuando quiera puede comenzar a vivir una aventura conmigo, olvidar al inconsciente de Toshi y caer en mis encantos. No seria un delito.
— Hajime — pronuncio simplemente Reika.
A continuación, el nombrado alzo su mano contra Souji dándole un fuerte golpe en la cabeza estilo karate, liberando inmediatamente a la castaña. Una Minami arreglando las mangas de su camisa, arremetió contra el complejo de casanova no dejando de lado al mismo Heisuke, y un Shinpachi catalogando al ojos verde como un condenado atrevido. Todos conocían en realidad la personalidad de la castaña, siendo esta tímida a la par de retaida, nunca gustandole las demostraciones de afecto tan cerca, colocandola de inmediato incomoda. Solo mirenla… el muchacho dejó de hacer cualquier golpe contra el Okita, de hecho, todos sus amigos lo imitaron también, porque la castaña había optado nuevamente mirar el árbol del cerezo como si nada hubiese pasado.
Realmente… ¿Qué ocurría con ella?
Fue Harada, ejerciendo su papel de superior en todo el sentido de la regla, quien rompió filas acercándose a la menor y colocando ambas de sus manos en los hombros de ella, la miro seriamente tratando de captar su atención y todo pensamientos. En cuanto a los demás, se quedaron a la expectativas del ojos miel.
— Escucha esto bien, Mitsuki — pronunció seriamente el muchacho, sintiendo en un segundo el cuerpo liviano de ella medio temblar. — No se que este ocurriendo entre tu y Purpure, pero por favor no dejes que te afecte al grado de separarte de tus amigos, a nosotros nos importas y realmente es preocupante verte en este estado. Ya de por si él se alejo de nosotros sin ninguna explicación, no permitas que haga lo mismo contigo. Se que eres una chica fuerte y con agallas, sabrás solucionar esto, encontrar el camino que te haga mas feliz.
El camino que la hiciera mas feliz, pensó la ojos calabaza con amargura, ella ya había conocido perfectamente ese camino y solo se lo permitió Purpure-san, nadie mas. Es decir, ella no tenia idea o la fuerza necesaria para alejar todos lo vivido con él, porque… ¡Diablos! Era su motor, la alegría en su día a día, la razón de porqué amar es correpto y enfrentarse a un clan entero de demonios sangre pura, era posible. ¿Como iba a pensar siquiera una solución adecuada? Mas cuando este simplemente pasa de ella, esta justo a su lado, pero a la vez no lo esta. Es parecido a tener la agua dentro de tus manos, sientes su existencia y la densidad entre tus manos, pero a su vez se escapa con facilidad entre tus dedos. Aprecia la preocupación de sus amigos en toda esta situación, pero ellos no pueden realmente entenderla.
— ¡No oses a ignorarnos niña! — un leve piquete entre sus cejas llego, viniendo de la mano de Momoka. Sorprendiendola. — Todos aquí nos preocupamos mucho por ti, asi que ni intentes pensar en lo mínimo el no entenderte. ¿Me has escuchado?
— Te queremos mucho, Mitsuki-chan — una comprensiva Minami se acerco a ella, sonriendole con cariño — asi que arriba esos ánimos y alegrate, lo mas desordenados de nuestro grupo se graduan. Eso es sinónimo de milagro.
— ¡Oye! — reclamo Shinpachi ante el comentario, ganándose una risa de los presentes.
— El que se pica, es porque chile come — comento con su usual calma Reika.
— ¡Eso no tiene ningún sentido! — exclamó Shinpachi, un tanto desesperado.
— ¿Te paso mas chile Shinpachi? — ofreció Saitou, ante la broma.
— ¡No quiero escuchar eso de ti Hajime!
Mientras todos se divertian ante las ocurrencias de ese trio, Mitsuki volvió a dibujar una sonrisa sincera en sus labios, quizás sus amigos no tuvieran idea de los acontecimientos ocurridos con su novio, pero sabia que podía contar con ellos para volverla hacer reir. Simplemente te dabas de cuenta de ella al ver Heisuke y Momoka señalando con burla a Shinpachi, dándole a entender que realmente su graduación fue todo un milagro, o los comentarios certeros de Reika sin una pizca de sarcasmo, bueno, generalmente ese es el estilo de su amiga al momento de burlarse de alguien, un humor negro. Realmente durante este lapso de tiempo conociendolos, aprendió que la amistad viene de la mano de un sentimiento considerado, sin hipocresias o interes de por medio, porque cuando realmente te agrada alguien las razas y contrariedades no importan.
Fue en ese momento cuando de repente, la imagen de un joven azabache de cabello corto y ojos purpura, atravesaba en medio de la gente con un look totalmente desaliñado en busca de alguien o algo. Una sensación extraña se alojó en el estómago de la chica, produciendole anciedad, era la primera vez de conocerlo que lo veía con la camisa salida de sus pantalones o con la corbata casi desanudada, este definitivamente no era su Purpure-san, el estudiante modelo o su novio. En un descuido de sus amigos, la castaña se escabullo de ellos caminando hacia el ojos purpura, aunque no midio que otro par de ojos verde saltones la siguió desde atrás, descubriendo igualmente el paradero del desaparecido “Toshi”.
— ¡Purpure-san! — lo llamo entre la multitud, captando de inmediato su atención y frenando por completo sus movimientos, a la par endurecer las facciones de su rostro — ¡Purpure-san! ¿En donde habías estado todo este tiempo? Todos estábamos esperandote desde hace tiempo, inclusive, te guardamos un puesto pero nunca apareciste.
— Digamos que… — sus ojos se conectaron rápidamente con los de Okita, determinando un evidente enojo en ellos — estuve por aquí y por allá, lo siento realmente.
Estaba haciendo ambiguo, nuevamente empleaba este método ortodoxo para escabullirce de ella, sin darse cuenta bajo la mirada abatida sintiendo unas raras punzadas arremeter contra su pecho. ¿Esto alguna vez tendría fin? Porque si Purpure-san buscaba el dañarla lo estaba logrando realmente, con cada una de sus acciones clavaba en su corazón una fuerte estaca de madera, provocandole un sangrado interno profundo sin poder pararlo. Souji, quien observaba esto con ojos agudos, sintió una ola de calor oprimir su cuerpo, lo que era mas, la palmas de sus manos. Esto lo conocía perfectamente él, se trataba se de su fuerza demoníaca combinada con su ira, le parecía asqueroso que un imbécil como Purpure Toshirou tuviese en sus manos el cariño de alguien tan bueno como Mitsuki, porque ella es dulce, amable y dócil. Seguramente, este asqueroso humano se aprovechaba de esto para manejarla su antojo, seguramente repitiendo el mismo clima que con su amiga Chizuru. Pero antes de totalizarlo por completo, él le daría unas cuantas verdades en la cara, o al menos, sus puños se las demostrarían.
— ¿Quien demonios te crees para tratar a Mitsuki-chan de esta manera? — le recrimino con asco el mestizo, apretando sus puños con la finalidad de controlar su calor. La castaña a su lado, sintio una ola extraña de poder emanar de su amigo, asustandola. — Porque, por si no lo sabes, ella se la ha pasado durante toda la ceremonia y luego de esta, esperando por ti. Si, por su “comprensivo” novio, cuando en realidad, es todo lo contrario de esto.
— So… Souji… por favor, no… — se enredo con las palabras la castaña, sosteniendo el brazo de este y reteniendolo de hacer cualquier locura.
— ¿Y eso a ti que te importa? — pronuncio con altaneria, enojandose ante la demostración de interes del castaño hacia la ojos calabaza — por como tu mismo lo has dicho, soy su NOVIO y tu, efectivamente, no deberías entrometerte.
Purpure lo había sabido desde el principio, que el idiota mestizo de Souji se enamoro de Mitsuki al instante de él igualmente hacerlo, intento ganar su atención de las maneras mas absurdas posibles, inclusive, convertirse en el “mejor amigo” de esta con todo ese asunto de ser una demonio sangra pura. Aunque, obviamente, detrás de todas esas buenas “intenciones” se escondía realmente los deseos de Souji, donde un Purpure no esta dispuesto a congraciar ese acto. Porque mientras él siga siendo el novio de la Mitsutani, no permitirá que Okita la codicie como algo mas a una amiga.
— Me importa, por supuesto que me importa. — menciono, sonriendole socarronamente y aceptando el desafío. — mas a un cuando tu solo la tratas como si fuese una clase de trapo sucio, el cual puedes lavar, utilizar e ignorar si te da la gana. Pero no, esto se acaba aquí, Toshirou. ¡Se acaba de una vez!
— ¿Por que no mejor hablamos de lo obvio? — movió sus labios con malisia, provocando un respingo en la castaña del susto porque nunca había visto tal expresión en Purpure-san, era como estar viendo una versión nueva de el mismo. — Tu… estas enamorado de Mitsuki, sino… ¿Por qué interesarte tanto en sus movimientos? ¿De lo que hace o deje de hacer por mi? Seamos sinceros, Souji, con tal estamos en confianza. ¿No es así?
— Toshirou… — apreto sus dientes con odio, dando un paso hacia adelante pero siendo detenido por la castaña.
— ¿Qué? ¿Herí tu lado supsetible? — lo ataco nuevamente, utilizando el sarcasmo — Porque dejame dejarte algo muy claro Souji, no importa todo lo que digas o hagas, jamas cambiara el hecho de Mitsuki quererme a mi y no a ti. A si que, en lugar de “preocuparte” si la ignoro o no, ocupate seriamente de esa lado tuyo perdedor, pues estas empezando a fastidiar.
La mente de la ojos calabaza era todo un caos, por un lado, este extraño Purpure Toshirou que arremetia contra uno de sus mejores amigos como si fuese su peor enemigo, empleando expresiones agrias y asquerosas al dirigirse a él. Parecía haber pateado con todas sus fuerzas aquel azabache bueno, amable y comprensivo de siempre, solamente para sumplatar con este frívolo y calculardor. Por el otro, mantenía a un Souji rabioso y colerico, que en ningún momento nego a acusación de su amigo, lo contrario, le produjo mas enojo. ¿Qué hacia ella? ¿Creer en las palabras de su novio? ¿O ignorarlas? Porque a su mente venía esa confesión de San Valentín, donde admitió estar sufriendo la enfermedad del amor, aunque francamente él no tuviese derecho hacerlo. ¿Eso decía que ella era el objeto se su querer?
Oh, demonios, maldición y mil rayos.
¡Ella creyó que era Minami!
¿Hasta donde podría llegar su ingenuidad?
¡Ella creyó que era Minami!
¿Hasta donde podría llegar su ingenuidad?
Fue cuando ocurrió, no sabia a ciencia exacta si era culpa suya al sucumbir ante la impresión de lo escuchado, liberando al castaño de su agarre. En tanto este, lleno de cólera y odio, enfocó todo el calor de su cuerpo en su puño dando unas cuantos pasos hacia Purpure, liberando su ira demoníaca en su rostro al darle un puñetazo arrojandolo al suelo. Mitsuki reaccionando ante tal exabruto, corrió de inmediato socorriendo a su novio tirado en el suelo verificando los daños, aunque el hilo de sangre en las comisura de sus labios decía todo.
— Eres un maldito degraciado, Purpure — lo insulto finalmente teniendo la vista nublada del odio — en realidad, no entiendo como es que sigo siendo amigo de un escoria como tu, quien es simplemente un cobarde. ¡¿No es así?! Con Chizuru-chan, aplicaste la misma táctica y al final… ¡Solo la hiciste sufrir!
¿Chizuru? ¿Quien era esa chica?
— ¿Pegarme alivio un poco tu tensión Souji? — rio en seco, tratando de quitarse con su mano el resto de sangre de la boca — porque consiguiendo usar la fuerza bruta, no tendrás el cariño de Mitsuki. ¿Lo sabes?
— Quizás no te di lo suficientemente fuerte — un humo raro salio de los puños del castaño al unirlos, asustando a la castaña quien en su interior sentía el rugido demoníaco de su amigo, llevando a sujetar mas a Purpure y evitar ser golpiado nuevamente — o tal vez… ¡Simplemente debería cerrar tu boca!
Antes de poder suceder tal disparate, los amigos de Mitsuki vinieron a toda marcha ha detener tal acto de desfachates, siendo los mismos Harada y Saitou en sostener a un Souji totalmente colerico, al borde de sacar su transformación demoníaca en medio del patio del instituto, sin importarle nada. La ojos calabaza aprovecho esto para ayudar a levantarse Purpure, quien aun seguía sangrando de su labio, seguramente se lo partió.
Ese Souji… es un loco completo.
— ¡Sueltenme! — exigió el castaño, moviéndose hacia a los lados tratando de safarce de sus movilizadores — ¡Ese maldito desgraciado no merece siquiera respirar! ¡Debe de sentir la ira de mis puños! ¡Asi que sueltenme! ¡Dejenme de una vez…!
— Souji, tranquilo — busco tranquilizarlo Saitou, mirandolo un poco impresionado.
— ¡No! ¡Y un cuerno Hajime-kun!
— Mierda, ¿desde cuando eres tan jodidamente fuerte? — sonrio cansado Harada, al detenerlo.
— Es que esta utilizando su fuerza demoníaca — explico Reika, mirando de reojo a la pareja al frente de ellos — usualmente un demonio pierde la compostura al dejarse consumir por sus emociones, mas que todo, emociones negativas.
— ¿Y como podemos detenerlo? — preguntó Heisuke, asustado y mas apartado de lo usual al resto.
— Ustedes dos, — solo hecho un vistazo Saitou, sujetando mas fuerte a Souji — alejense de aqui. Mitsutani aprovecha para llevar a Purpure a la enfermería, atendiele esa herida. Nosotros nos encargaremos de Souji.
— ¿Vas a correr? — exclamó con sarcasmo el mestizo, riéndose descaradamente — ¡Tipico! ¡Tan típico de ti Toshirou! ¡Cobarde! ¡Eso eres! ¡Un jodido cobarde!
La ojos calabaza no espero ha ser ordenada nuevamente a retirarse, sostuvo con fuerza al azabache y giro de inmediato caminando con pasos largos al edificio, si de algo ha aprendido estos meses al descubrir ser una sangre pura, es que si los mestizos se han perdido en su codicia deben ser calmados rápidamente, de lo contrario, el caos podría desatarce. Casi había olvidado por completo la verdadera naturaleza de su amigo, de no verlo de esa manera tan escalofriante, podría considerarlo un humano mas. ¿Como es que todo termino de esta manera? El día de graduación de sus queridos senpais, debió de ser especial e inolvidable, pero solo se convirtió en la contienda de dos perros por un hueso. Cosa, que realmente a Mitsuki, no el agradaba mucho.
Ahora, estando en la soledad de la enfermería rodeado de solo frascos de analgésicos y desifentantes, se encontraban la castaña y Purpure sentados uno frente al otro en silencio. Ella dictaminó buscar unas gasas, algodones y alcohol para atender la herida de su rostro, mientras tanto él debía permanecer tranquilo esperandola. Realmente, su mente se negaba a digerir todo lo acontecido hasta los momentos, su novio atacando verbalmente a Souji y perjurando el encontrarse enamorado de ella, cosa que no nego, simplemente aumento su ira al punto de pegarle un puñetazo en el rostro. Aunque, lo mas inquietante a los momentos era el nombre de una chica, “Chizuru” si mal no recuerda, porque en la vida ha escuchado tal nombre solamente hoy y algo le decía estar involucrada en el pasado de Purpure-san. Esta consiente de que jamas preguntaría de los acontecimientos ocurridos antes de conocerlo, pero viendo el panorama en su relación comenzó a reconsiderarlo, porque de ver aquella chica en algo relacionado con su novio, necesitaba saberlo. Quizás, encuentre las respuestas a todo el asunto con su odio a si mismo y el miedo a pasar la pagina, siendo mas seguro hallar el acertijo a todo.
Nuevamente regreso a su lado, encontrandolo perdido en sus pensamientos y mostrando un rostro bañado en arrogancia, la misma que hace unos minutos le enseñaba a su amigo. Verlo de esa manera le dolia, clavaba en su corazón el peso de la impresión porque su Purpure-san, no es alguien de rencores o tonos ironicos al hablar, sabia expresarse de una forma elecuente y educada, formandote múltiples suspiros a la par de remolinos en tu pecho, llevandote a simplemente colocarte cohibida de la impresión. Ni hablar de la intensidad de su mirada perspicaz, que comparada a estos momentos, es simplemente vacía y sin brillo. ¿Qué podría pasar con él? ¿Qué cosa podría estar haciéndole daño? Porque demostraba estar sufriendo un tipo de dolor inimaginable, que no puede ser compartido con alguien, mucho menos con ella.
Tomo asiento frente suyo en completo silencio, sacando un algodón de un frasco y juntandolo contra un poco de alcohol, comenzó a curarlo sin esperar tener un permiso de su parte.
Tomo asiento frente suyo en completo silencio, sacando un algodón de un frasco y juntandolo contra un poco de alcohol, comenzó a curarlo sin esperar tener un permiso de su parte.
— ¡Auch! — se quejo a viva voz, sintiendo los movimientos bruscos de su novia contra su labio herido — Eso en vedad ha dolido, ¿podrias ser mas sutil conmigo? Recuerda que he sido amedrentado por Souji.
— Deja de ser tan llorón y soporta — le mando, dándole otro brusco movimiento contra el azabache sacandole un quejido — te lo mereces por meterte con Souji, el no es alguien convencional, trataste con un demonio.
— ¿Disculpa? — sujeto la mano de la ojos calabaza, impidiendole seguir con su labor — por si mal no recuerdo, quien es tu novio aquí soy yo, no él.
— Novio, que me ha ignorado todo este lapsus de tiempo sin razón aparente — se soltó rápidamente de él, mirandolo con rudeza a los ojos y cohibiendose al instante de eso — Ahora si sabes las cosas, callate y dejame seguir con mi labor.
Pero no la dejo, en su lugar, la volvió a sujetar de la mano bajando su mirada al suelo, apenado quizás de todas sus acciones.
— ¿Purpure-…?
— Lo siento, yo… no he querido ignorarte todo este tiempo — la interrumpió enseguida, asombrandola de tales palabras dichas de su boca — solo que, tendrá luego su significado.
— ¿Como qué? — exigió con voz autoritaria, sin mover un musculo de su cuerpo — Porque bajo mi perspectiva, nada de tus acciones tiene sentido.
— Mitsuki…
— Purpure-san — tomo distancia de él una vez mas, levantándose de su asiento y mirandolo desde arriba — ¿Acaso ya no me amas? ¿Has dejado de hacerlo? Si es así yo…
— ¿Por que has llegado a semejante conclusión? — exclamó alarmado, caminando hasta ella y sujetando sus hombros — ¿Como cruzo eso simplemente por tu cabeza?
— Porque… — giro su mirada a otro lado, tratando de no llorar allí mismo — Purpure-san ya no… ya no me mira de la misma manera, menos… menos me toca… es como estar contigo pero a la vez no. Y yo… yo… no logro entender… el porque…
— Mitsuki, mirame muy bien y oye esto — sostuvo su mentón, percibiendo unas traviesas lágrimas ocupando su delicado rostro — sigo amandote como la primera vez en descubrirlo, puede que no te lo demuestre mediante mis acciones pero mi corazón, sigue únicamente por ti. ¿Lo entiendes? Solo te anhela a ti.
Santo infierno, pensó la ojos calabaza al inundarla la presión de la verdad, el solo escuchar las dulces palabras de Purpure-san sintió volver a la vida porque la primavera no solo se encontraba afuera, igualmente dentro de su corazón. La delicada fragancia florar llego para quedarse, y Mitsuki se consideraba adicta a ella.
— Si eso es asi… — sollozo mediante una risa — demuestrame que eso es cierto, solo de esa forma creeré en ti.
— ¿Qué es lo que deseas? — dijo acercándose a su rostro y repartiendo besos en su pomulos, donde caían sus lágrimas — lo hare realidad por ti.
— Besame — dictaminó, suspirando y llevando sus manos a los hombros de él — solo… besame… por favor…
Purpure estaba consiente que si llevaba el mandato de la castaña a la realidad, de inmediato prenderia ese interruptor dormido en su interior y eso solamente, podría llamar al descontrol. Pero viendola de esa manera tan suplicante, llorando y sollozando que ocurriera dicho contacto, no pudo evitar mandar a volar todo su autocontrol y darle a la castaña su deseo. Asi que sosteniendo con suma delicadeza el rostro de ella, unió el suyo en un suave beso parecido a la piel de un bebé, separándose de inmediato. Aunque esto no fue suficiente, porque la sed de amor en sus corazones podía mas que cualquier otra cosa, llevándolos una vez mas a buscar ese tan anhelado encuentro de sus bocas. Una calida sensación inundó el cuerpo de Purpure al tener a las ojos calabaza en sus brazos, su mente y cuerpo la habían estado extrañado mucho todo este tiempo lejos de ella, teniendola tan cerca crecía sin saber su anhelante cariño. La quería, en verdad que lo hacia, maldición, ¡La amaba! El mismo cielo puedo confirmarlo si lo desea, porque todas las noches solamente pedía el nuevamente traerla a su lado. Sus bocas se comenzaron a mover con maestría, demostrando lo que con palabras no podían hacer, la castaña dejándose llevar por el momento enredo su mano en el cabello de este obligandolo a abrir su boca para introducir su lengua, llevándolo así al desenfreno. Pero al contrario de aquella ocasión en la villa, su mente estaba mas clara y cuerda, manteniendo satisfacer por completo los deseos de ella, que por una rara impresión, se envolvía con los suyos propios. Tomando eso en cuenta, a ciegas llevaron sus pasos a las camillas no tan alejados de su ubicación, aunque Purpure tuviera miedo de alguna clase de represaria en manos de su novia, no la detuvo, él se limitaría a llegar hasta donde ella quisiera. Cayeron con un golpe seco entre las sabanas de ese lugar, obligandolo a separar sus bocas por falta de oxigeno, el azabache se limito a repartir con cauelta pequeños besos por todo sus rostro, desde los párpados de ella hasta pomulos y mentón. Luego descendió al cuella de esta, donde los suspiros comenzaron a escucharse, dando a entender estar disfrutando el momento. Por fin estaban juntos, pensó la chica al mirar a su novio separarse de ella y quitarse la corbata junto al saco lanzandolo alguna parte de la enfermería, uniendo sus bocas para demostrarle realmente quererla. Por eso era lo que sentía, Purpure-san simplemente había experimentado unos malos días, llevándose consigo sus momentos juntos, pero en realidad nunca la ha dejado de querer ni un segundo. Justo ahora, cuando sus fuertes manos le tocaban con delicadeza, podía jurar ver la presencia de los mismos ángeles y luces multicolores en el cielo. Ella lo amaba, lo amaba realmente, nada ni nadie le podía quitar este sentimiento.
Tomándose el atrevimiento, Mitsuki con manos temblorosas busco los botones de la camisa de Purpure, para desabrocharlos. Este dándose cuenta de ello, se separa de su boca, permitiéndose mirarla por un segundo y contemplar esos ojos calabaza grandes llorosos, unos deliciosos pomulos sonrosados y esa expresión apenada adornado su rostro. Sonriendo cautivado, coloco sus propias manos en las de ella capturandolas, llevandolas a sus labios y dándole repetidos besos sin parar. Mitsuki por un segundo dejo de respirar, aquella acción por parte de su novio la dejo sin la capacidad de tomar aire, aun mas, cada rose, cada caricia era una descarga directa a su corazón produciendole espasmos a todo su cuerpo. ¿Qué era esto? ¿Por qué no podía pensar con razocieno? No lo entendía, pero la calidez de esa piel la llevaba a la locura total, donde su cariño era el mayor partifice de todos.
— Diablos, en verdad te amo, te amo tanto que podría comerte ahora mismo. — dijo dándole una suave mordida a uno de sus dedos, riéndose de su ocurrencia. — de esa forma no podrás defender a nadie mas, inclusive a cierto mestizo impertinente cuyo nombre no pretendo decir.
— No seas infantil, Purpure-san — rio divertida al mirar la expresión huraña de su novio — Souji es solamente mi amigo y así lo sera, lo estimo porque al igual que yo es un demonio. Pero detrás de eso, no existe nada mas.
— Oh, vaya… — sonrio complacido, reaunudando los mordiscos en los dedos de esta — de escucharte Souji, romperías su corazón.
— Lo siento mucho por él pero — medio tomo asiento, chocando casi su rostro con Purpure en medio de sus manos — solo te tengo presente a ti, nadie mas.
— Pues lastima realmente — libero sus manos, chocando de manera inmediata sus alientos y aumentando la tensión entre ambos — sigo manteniendo la palabra de no quererte liberar, estare detrás de ti muy de cerca cuidandote, queriendote y demostrandote que mi vida entera te pertenece.
— Purpure-san… — soltó en medio de un suspiro, conmovida.
— Asi que, Mitsuki — busco las manos de ella a ciegas, colocandolas sobre su pecho en lugar donde nacía los botenes — has lo que sea conmigo, porque soy tuyo, en cuerpo y alma te pertenezco. Por lo tanto, me coloco a tu entera disposición.
La ojos calabaza pensó que si esto no era una confesión sincera de amor, no tendría otro nombre que buscarle para ello. Mirando los intensos ojos purpura de su novio, comprendio que estaba dispuesta a dar este paso junto a él, porque podrían estar en la enfermeria propenso hacer descubiertos por cualquiera, aun así, ella deseaba esto al tratarse de Purpure-san. Ese quien le transmitía amarla con una sola de sus miradas, desearla con un simple beso de sus labios y atesorarla, con una de sus palabras directas del corazón. ¿Debia de temerle? No, efectivamente que no, porque él la quería realmente y en la vida podría causarle algún tipo de dolor.
Asi que, volviendo con sus movimientos principales, desabotono uno por uno los botones de la camisa de él sintiendo su intensa mirada, bloqueandole los pensamientos y colocandola mas nerviosas. Pero no se detuvo, menos al ver las primeras señales de piel morena de su abdomen marcado y esculpido, antes tuvo la oportunidad de verlo pero no detallarlo. Con la curiosidad carcomiendole por dentro, paso la yema de sus dedos en medio de sus pectorales dando se cuenta la suavidad de esta piel, a la par de ser caliente como el contraerse con un simple toque de estos. Mitsuki incitada a explorar mas, empleo sus manos en subirlas y bajarlas por el torso de Purpure, donde las alojó en su cuello para acercarsele a darle un beso. La respiración de ambos se escapo por la nariz a medida de transcurrir el tiempo, cayendo en una nube de sensaciones cálidas donde no pretendía volver jamas, desde el comienzo estaban mas que perdidos. Purpure tratando a la ojos calabaza al igual a una pieza invaluble, despojo con dedicación el saco y camisa dejándola en mismas condiciones que la suya, donde sin poderlo preveer, sus pieles desnudas chocaron creando una especie de electricidad magnética, demostrandole tener mucha compatibilidad. Aunque Purpure quería perder el control, no podía, debía limitarse al sentir el rose de sus pieles y el poder tocar sus costados con cautela. Ella no es cualquier otra chica con quien ha estado antes, no, es delicada, amable, sutil y especial, como era de esperarse merecia la mejor de las experiencias posibles. No solo un momento de desenfreno.
Entonces una rara voz se escucho en su mente, diciéndole la verdad de su situación, que no merecia en lo absoluto tener la primera vez de la castaña porque era un ser despreciable, asqueroso y manchado con la oscuridad. En estos instante, de seguir tocandola mas solamente la contaminaria, porque las bacterias asquerosas como él tienen a liberar las toxinas mas rápidas que cualquiera, dañando las buenas cochechas como ella. Además, que pretendía simplemente poseerla cuando en realidad mantiene una relación clandestina con Amamiya Ami, donde únicamente existe la necesidad del deseo y lujuria, nada de sentimientos, mucho menos cariño. Solo sexo. ¿Como podía tener la conciencia tranquila? ¿Como se atrevía a tocar a la ojos calabaza con las mismas manos que ha tocado a la mestiza? Eso era tan bajo y ruin, propios de seres asquerosos como él. Pero muy pronto llegaría su castigo, en manos de la gracia divina.
Cortando rápidamente el contacto con la castaña, respiro entre cortado, cansado igual a haber corrido una vuelta completa sin descansar y dándose cuenta de la realidad. En tanto, una desconcertada Mitsuki miraba si comprender el cambio de postura en su novio, hace unos momentos todo marchaba a la perfección y ahora, todo parecio enfriarse entre los dos.
— ¿Qué ocurre? — Purpure no escucho la voz de su novia, menos la visualizo tocandole su hombro, no, allí esta nadie mas que aquella rubia demonio sonriendole socarronamente y mirandolo con su usual brillo de lujuria — ¿Acaso te ha comido la lengua el ratón? Porque… tengo unos métodos deliciosos para seguir con nuestro juego.
Soltando un grito asustado, el azabache se baja de la camilla sujetando su cara descontralado y desesperado, confundido mas que todo al ver una chica totalmente distinta a la ojos calabaza. ¿Qué demonios era ella? ¿Y por qué alucinaba con ella? No, esto no podía estar ocurriendole a él. ¡No podía!
— Ya te lo dije… — susurro cerca de su oído, al igual de acariciarle la cabeza — un apestoso y asqueroso humano como tu jamas estara a la altura de la descendiente de la “princesa lunar”, tu lugar es lejos… muy lejos de ella. ¿Comprendes? Lejos… de… ella…
Quería huir, correr muy lejos de aquí y sumirse en la entera oscuridad, donde estaría seguro de cualquier ataque sorpresa de la mestiza. Creer verla en estos momentos no solo lo volvía loco, casi lo llevaba al entero abismo donde no podía hacer otra cosa mas que saltar, estaba atrapado, condenado a una vida de porquería donde solo podría encontrar miasma y fuerza demoníaca. Quizás desde un principio lo supo, involucrarse con el demonio solo traerá consecuencia y esta, es la suya.
— Purpure-san, Purpure-san — lo llamaba sin parar una voz, una dulce y cantarina voz, que parecía al sonidos de las aves a las primeras horas de la mañana, al despertarlo. — Todo esta bien, ¿si? Yo estoy contigo, no hay nadie mas, solo los dos, solo nosotros dos…
Era cierto, aquella diosa voz tenia razón, porque en las cosas podrían funcionar si estaban solamente ellos dos. El amor de su vida y él. Aunque en realidad, no podía condenarla a su misma suerte, debía dejarla ir, volar por el firmamento y encontrar otros lugares que explorar. No juntos, lejos de él. Un ser tan podrido como su persona, solamente podría traerle desgracia a su vida, tristeza y desdichas, era esa la razón por provocar odiarlo porque de esa manera realmente caería en cuenta de la realidad. Ella ser una diosa encantadora, en tanto él, un putrido humano con buena voluntad para huir en presentarse la oportunidad.
Mitsuki… su hermosa y encantadora Mitsuki… ya no seria suya, ya no mas. Llegó el momento de volar.
— No, no esta bien esto — se quito la mano de su rostro, girando a mirar la expresión de preocupación en la castaña, quien lo sostenía de los hombros. — jamas lo estará. ¿Aun no lo ves? Si te toco… solo lograre contaminarte de mi oscuridad.
— ¿Qué has dicho? — preguntó confundida.
— No puedo hacerlo, Mitsuki — confeso al fin, derribando sobre la castaña una gelida sensación en el cuerpo, congelandola — perdoname, perdoname por todo pero… no podre hacerlo.
— ¿Qué…?
— Tengo que irme, debo de hacerlo — anuncio frenético, alejándose de ella y buscando las cosas por todo el lugar, intentando vestirse — no puedo… no puedo permanecer mas aquí.
— ¡Aguarda! — demandó confundida, frenando los movimientos inquietos del azabache — ¿Qué es esto? ¡¿Qué significa esto Purpure-san?!
Un minuto, basto solo un minuto para que terminara de caerse el castillo de naipes que Mitsuki construyo alrededor de su amor por el ojos purpura, inyentandole todo sus creencias, esperanzas y amor. Pero lamentandolo mucho, todo solamente fue producto de su imaginación.
— Que seas lista y te alejes de mi — pronuncio al fin, volviendo a la postura de las ultimas semanas — ese, es mi verdadero deseo.
Y se marchó dejándola sola, Mitsuki no creyó que una simples palabras la dejaran sin aliento, era parecido a recibir un golpe en el estomago porque justamente luchaba por respirar. Sabía que las sensaciones al llanto volvian a ella, queriendo hacer erupción y quemando todo a su pasos, con esto, se refería a las dulces menoría con Purpure. Era como si el momento intimo entre los dos experimentados unos segundos atrás no existió, enviandolo al baúl de las fantasías hechas realidad junto al azabache, te dan el dulce para quitartelo en seguida. Se sentía engañada, burlada y utilizada, porque no puedes simplemente inducir la esperanza en las personas, para luego salir huyendo tal cobarde fuera.
Souji tenia razón.
Purpure era un cobarde.
¡Un jodido cobarde!
Purpure era un cobarde.
¡Un jodido cobarde!
Cuando lo escucho gritando se le congelo la sangre, esos sonidos obviamente no son de alguien que esta a punto de entregarse a su novia, mas bien, de alguien sufriendo una clase de tortura medieval. ¿Qué vio? ¿Qué cosa vio para tener dicha reacción? ¡¿Para rechazarla?! Sea lo que sea ya no tenia importancia, porque jamas tuvo la confianza necesaria en ella para decírselo, he alli al punto de su dolor. Quizás… no la amar como proclamo hacerlo, quizás y solo quizás, este confiendolo todo.
Mitsuki se abrazo a si misma sintiendo frío, podría estar en plena primavera donde el clima suele ser fresco y agradable, pero su alma estaba a punto de entrar en invierno. Donde todo se congela a su paso, inclusive su propio corazón. Desde luego, no puedes llorar sobre leche derramada, ni querer pegar piezas de una porcelana rota.
Porque desde ese día en la villa, su relación con Purpure se quebró para no poderla arreglar jamas, y ese hecho, se considera inrefutable.
« El humo se extendía por todas partes, como una plaga enviada de los mismos dioses para acabar con ella, sus pulmones cada vez se encontraban renuentes a seguir abateciendola de aire, parecían estar perdiendo cada vez mas potencia colocandolos a par de una simples bolsas de papel. En realidad, su cuerpo dolia, tanto que le imposibilitaba moverse seguramente a la falta de oxígeno de llegar a su cerebro, llevándola a asemejarse a una bola de aire ardiente sin poder un catalizador que pudiera apagarla.
Pero antes que nada, ¿cual es la razón de estar así? Al borde de morir ahogada por humo, en un fatal incendio que la tomo por sorpresa en su casa. No. Mentía, porque lo que en realidad la tomo por sorpresa fue el ataque de aquellos malhechores, arrazando y acabando todo a su paso por el pueblo, el pueblo que la acogió luego de su huida, seguido de la marcha de Hijikata también. Oh… su eterno y cautivante amor, ¿estaba bien pensar en el en ese instante? ¿cuando va a morir calcinada? Si, esta bien, le es permitido porque de todas maneras así terminara su vida patética de penurias. Si tan solo hubiese huido cuando tuvo la oportunidad, correr a Edo y dejar todo atrás con la finalidad de verlo nuevamente, estrecharse en sus brazos y escuchar su profunda voz decirle cuanto la extraño. ¡Por los dioses! Si hasta podría imaginarlo, con su usual picardía al mirar y la manera de simplemente hablar. Todo se gravo en su memoria, parecido a ser una carta que debía de ser entregada de inmediato.
Si tan solo pudiera liberar su alma y correr, correr a su lado para decirle la autententica verdad: que lo amaba. Pero no sera posible, ni verlo o sacar el alma de su cuerpo, los demonios cuando mueren no iran al cielo o algo parecido, simplemente mueren y ya. Boqueando tal cual fuese un pez fuera del agua, la princesa logró arrastradas hasta un muro hecho de madera utilizandolo de soporte a su espalda, sus pulmones ya carbonizados le dieron a conocer la inminente muerte. Las llamas bailaron insesantes frente de sus ojos, todo empezó a girar descontroladamente como si la tierra temblara, aunque la realidad era otra. Los pulmones de la castaña dieron su últimas luchas de supervivencia, sosteniendo su pecho viendo puntos amarillos en a oscuridad, la princesa alzo una última plegaria al cielo pidiendo ser tratada de buena manera por el, en caso de ir a ese sitio. Dicen que cuando vas a morir todo lo vivido hasta hora, pasa por tus ojos como si fuese un tira de imágenes, la princesa no creyo tal cosa, solo vino a su mente las razones de llevarla hasta aquí.
Unas horas atrás, la princesa se hallaba tranquilamente caminando por los alrededores del pueblo, recibió la carta correspondiente de Hijikata en esa semana, las cosas en Edo estaban fuertes con respecto a la guerra entre sangre pura y mestizos, aunque este tomo las riendas del Shinsengumi nuevamente, las bajas seguían en picada. La última vez, les tendieron una emboscada en las afueras de Edo, con un grupo de “seres de la noche” los esperaban para atacarlos, ella temió de que Hijikata halla sufrido grandes heridas en el cuerpo. Cosa que no sucedió, pues salio invicto de esa represaria enemiga, aunque no pudo decir mucho de los nuevos miembros compuesto por humanos. La princesa se consterno de ello, desde el fondo de su corazón deseaba claramente una vía favorable para la paz, así las muertes entre ambas especies se frenarías. Soñar no costaba nada, menos el mirar un porvenir lleno de color. Como última instancia, su amado la informó a la chica encontrarse bien y seguro, el grito de una nueva batalla se dio ha conocer aceptandola al pie de la letra, los rumores decían el toparse con Chikage, pero no le importaba, lo que ha de ser, sera.
Sintiendo un extremecimiento en su alma, una detonación se hizo escuchar seguido de los gritos de aldeanos desesperados, estaban siendo atacados, atacados por unos extranjeros con armas nuevas. Presa del pánico, la princesa corrió a contracorriente de las personas que huían de los malvados, no es por hacerse la valiente o mucho menos, solo pasaba el lugar exacto de verse el gran humo de fuego era la ladera donde se encontraba su casa. Sus pensamientos gritaron el nombre de sus vecinas, Nanami y sus dos pequeños, ellos se encontraban en sus hogares esperando el regreso de su esposo del campo, de ser una emboscada de extranjeros todos estarían en peligro. Mientras mas corría en el mar de gente, mas su desperación crecía, no podía activar sus poderes demoniacos porque ante los ojos de los demás solo seguía siendo la esposa de un humilde agricultor, que viajo a la capital para unirse en las filas del ejercito opositor de los demonios y este le envia su sustento, casa final de semana. De desechar esa autentica mentira, colocaría en marcha la campanilla de sospecha en su clan para encontrarla, aun mas, en el mismo Chikage.
Llegando rápidamente a su ladera, visualizo el caos en su máxima claridad. Casas en llamas, gritos desgarradores, hombres muertos en el suelo, otros luchando por sacar algunas mujeres de sus casa para aprovecharse de ellas y la evidente marca de sus ropas occidentales en sus retinas. No podía quedarse allí contemplando el caos, tenía que hacer algo y justo ahora, llevando sus pasos a la pequeña casa de una familia numerosa de cinco, apretó sus puños liberando un poco de fuerza demoníaca, no por nada estuvo bajo el seno del Shinsengumi y lo demostraría. Aunque sin saberlo, fue interceptada desde atrás por un hombre mas alto que ella, musculoso y bien formado manteniendo una sonrisa sadica en sus labios, menciono encontrar el premio mayor de todos al agarrar a la mujer mas bella del pueblo. Luego de todo, no fue ninguna perdida de tiempo el venir hasta aquí. La ojos caoba viendo la distracción de este prepotente hombre, le profirio un fuerte golpe en su estómago con su codo para asi liberarse de tal agarre, el malhechor adolorido la maldijo al entender que la fuerza de esa bella mujer no era humana, mas bien, era mortal. Tomandolo como una halago, alzo su rodilla estrellandola en la cara de este y así dejarlo fuera de cambate, de verla Hijikata-san o cualquiera del Shinsengumi se sentiría orgullosa de ella. En ese propicio momento, visualizo que desde la pequeña casa salia la mujer de la familia númerosa junto a sus tres hijos, al reconocerla corrió aliviada a sus brazos sollozando por haber estado asustada, aquel hombre sabia que se escondía dentro de la casa y temia de cualquier momento entrar. La princesa acaricio su cabeza tranquilizandola, ya se encontraba a salvo, nada ni nadie podría hacerle daño. Su próximo movimiento era escapar al campo, buscar a su marido y huir al pueblo siguiente, la ladera no era la única en caos, todos lados estaban inundados de estos bandidos. Asintiendo temerosa, cogió a sus hijos con fuerza encaminando sus pasos con sigilo adentrándose a los matorrales, rumbo al sitio de trabajo de su esposo siendo el campo.
Pero la princesa no tuvo tiempo de sentir alivio, oh no, obvio que no. Porque los gritos de la mujer con quien se llevaba mejor en todo el pueblo durante los años transcurridos, llegaron a sus oídos igual a un torrente huracanado. Su casa estaba en llamas, en completas llamas, las cuales, salían como fogases luces naranjas con rojo amenazando con cernirse sobre ella. Su esposo junto a otros hombres se encontraban allí, intentandolos sacar del infierno desatado frente de ellos, pero no era posible, no cuando sus hijos se encontraban allí dentro. La princesa tan alarmada como asustada, corrió se inmediato al encuentro de su amiga con la finalidad de poder detenerla de comerter una locura, comprendia no poder abandonar a sus hijos pero de entrar podría morir.
— ¡¿No entiendes el dolor de una madre?! — bramo en su cara, totalmente furiosa y costernada — ¡Fuiste igual una! ¡Y al menos debes comprender como es perderlos sin al menos intentar algo!
Esas palabras fueron como bofetadas en su rostro, mostrandole la realidad de las cosas, perder a tu hijo en una madre es el dolor mas grande del mundo. ¿Comprederla? ¡Por supuesto! Si ella aun lloraba en las noches en medio de la soledad, añorando un futuro falso donde tenía a una hermosa niña de ojos purpura sus brazos, dándose cuenta que jamas sucedería tal cosa. Ese vacío era lo que sufriría su amiga de no hacer algo, ella jamas permitiría el experimentar tal dolor comunal, por eso, sería ella quien entraría.
— ¡¿Te has vuelto loca?! — grito presa del pánico, llanto y desconcierto — ¡Son mis hijos! No los tuyos, tu solamente quedate aquí y dejame ir a mi.
— Nanami — la sostuvo delicadamente de los hombros, sonriendole con comprensión — debes cuidar de tu esposo y de ti misma, dejame el trabajo pesado y suicida de mi parte. Además, soy fuerte, estare bien, prometo traer a tus hijos de vuelta.
— ¡No te atrevas Chizuru Purpure! — le advirtió, quebrandosele la voz — ¡Te lo prohibo!
— Quizás no he sido muy honesta contigo estos últimos años, Nanami. — se coloco al frente de la casa en llamas, dándole la espalda a los presentes — pero en mis venas corre sangre especial y… no tengo nada que temer, mucho menos a la muerte.
Una ráfaga de aire caliente golpeo a todos los presentes de manera sorpresiva, lo que le hizo paso a la imagen de una mujer de imponente porte, blanco cabello largo, piel igual a la leche y unas raras marcas en el rostro conjunto a dos cuernos parecidos a las orejas de un conejo. Antes de poder mencionar algo, desapareció a la velocidad que un ojo humano no podía captar, dejando en sus rostros la marca personal del asombro. Ya sabían quien era ella, la princesa de los sangre pura, una mujer de complejas situaciones y cariño infinito hacia los humanos. Los rumores resultaron ser ciertos, aquella magestuosa criatura vino a eso pueblo con la finalidad de cuidarlos cuando estuvieran en problemas, y en esos momentos salvaba a los hijos de Nanami. ¿Qué otra cosa mas podían pedir?
Bueno, la amiga de la princesa solo tenia un deseo, volverla a ver con vida. Por otro lado, la princesa recorría las pasillo nublados de humo con pies ligeros, sabia que permanecer mucho en este sitio podía condenarla, las bisagras de madera crujian dedibo a la antigüedad y el techo no resistiría mas. Suerte que estaba transformada en su lado demoníaco, de lo contrario, otro seria su cantar.
Bueno, la amiga de la princesa solo tenia un deseo, volverla a ver con vida. Por otro lado, la princesa recorría las pasillo nublados de humo con pies ligeros, sabia que permanecer mucho en este sitio podía condenarla, las bisagras de madera crujian dedibo a la antigüedad y el techo no resistiría mas. Suerte que estaba transformada en su lado demoníaco, de lo contrario, otro seria su cantar.
Su mente maquinaba donde pondrían de estar los pequeños, esta casa aunque no fuese muy grande poseía algunos sitios extraños entre sus paredes, salones parecido a los de dencanso o ceremonias, Nanami le explicaba sobre antes haber sido utilizada esta casa para ese tipo de eventos, pero en el transcurso del tiempo se dieron cuenta de su deterioro y decidieron abandonarla, es cuando entro su esposo ofertando un buen precio para pagar por ella. Donde, efectivamente, lo consiguió. Retomando su objetivo, recordó que los niños solían estar en la primera sala a la derecha de único pasillo de la casa, desde el nacimiento de la pequeña Ringo, se le hacia mas fácil manternerla cerca de su hermano mayor. Por lo tanto, no existiría otro sitio donde pudieran estar. Acelerando mas sus movimientos se dirigió a dicho lugar, esto era malo, las llamas estaban por todas partes y el humo cubría casi en su totalidad su visión demoníaca impidiendole su proceso. Pero no se rendiría, no cuando los tiene tan cerca. Asi que optando por lo usual en estos casos, alzo su voz llamando al pequeño Daisuke, el hermano mayor. Quien inesperadamente respondió enseguida, no estaba en la sala de costumbre, se hallaba acurrucado detrás de uno de los muros de soporte de la casa, que casi no soportaba el calor de las flamas. La princesa no perdiendo el tiempo se acerco al niño temeroso de su presencia, mantenía a la pequeña Ringo en sus brazos acurrucada, pensando tal vez en poder perderla o alguien arrebatarsela. Entonces, la ojos caoba recordó que el niño nunca la había visto con su transformación demoníaca, por lo tanto, temia de su apariencia. Soltando un suspiro ante su descuido, desapareció su apariencia de deidad mitológica y volvió hacer la misma de siempre, provocando que el niño con lágrimas en los ojos, saliera corriendo a su encuentro.
— Vamos, vamos Daisuke-kun. — le acariciaba la espalda para tranquilizarlo — necesito que seas muy fuerte, por ti y tu hermanita. ¿Vale? Los sacare a los dos.
— ¿Qué eres? — fue lo único en mencionar el niño, al mirarla a los ojos.
— La mejor amiga de tu mamá, ahora — lo sujeto de la mano con determinación — necesito que confies en mi y no temas ante mi otra imagen. Jamas les haría daño a los dos.
La princesa concentro toda su energía nuevamente buscando transformarse, pero no pudo, algo estaba fallando en sus poderes y siendo sincero, era el momentos mas inoportuno. Una ola de humo llego a sus fosas nasales provocandole tos, esto era malo, muy malo porque a lo lejos del pasillo se escucharon parte del techo caer, dando como consecuencia el derrumbe casi de toda la casa. La mujer entro casi en pánico sujetando a los dos niños contra su pecho, debía de sacarlos de aquí como sea pero ¿como? ¡¿como hacia tal cosa?! Fue cuando lo recordó. En la cocina existía una puerta al exterior, Nanami la utilizaba para llegar a su casa y conversar un rato, desde la partida de Hijikata a Edo ella estaba muy sola por lo que un poco de compañia no le hacia mal.
Olvidando esos retazos de soledad en su mente, sujeto el brazo del niño encaminandolo a la cocina, no estando tan lejos de su ubicación, Nanami seguramente le armaría un gran escandolo por no decirle ser la princesa de los sangre pura antes y desconfiar de ella, se supone ser amigas las cuales se cuentan todo. Aunque, el problema de la ojos caoba residía en una sola persona: Chikage. Lo sabe, es tonto pensar en aquel demonio desagradable a estas alturas, pero mientras ella mantuviese a los humanos lejos de su verdadera indentidad, todo estaría mejor. La verdad, ya daba igual, hace unos segundos utilizo su transformación total seguramente no tardaran en dar con ella, pero antes deberían atraparla. De pronto, ya casi entrando a la cocina, un extruendo sono explotando algunas partes de madera de los muros e incrustandose en la pierna de la princesa, eso no era nada, pensó ella sonriendo hacia el niño que la miraba preocupada, porque al quitarse esas astillas podría seguir caminando tranquilamente, pues sanarian al instante. Una vez mas, nada ocurrió como lo intuia, su herida no sano en lo absoluto, en relidad, dolia mucho al caminar y el humo a su alrededor comenzaba a picarle los ojos y garganta, solamente estaba siendo un estorbo para el escape de los niños. Llego la hora del plan B.
— Escuchame muy bien, Daisuke-kun — comenzó diciéndole sujetandole suavemente de los hombros, sonriendole con cariño — vas a tener que irte sin mi, pero no te preocupes, solo descansaré unos minutos y te alcanzare.
— ¡De ninguna manera! — chillo el niño angustiado, entendiendo la realidad de las cosas — se muy bien lo que significa eso, diciendo el venir detrás de mi cuando en realidad es otra cosa. No, no ¡No me ire sin ti!
— Daisuke-kun, estare bien, no me pasara nada. — suavizo mas su tono, borrando las lágrimas en el rostro de él — solo debo reponerme un poco y volver a utilizar mis poderes, recuerda que tienes a Ringo-chan en tus brazos y este humo puede hacerle daño.
— ¡Pero…!
— Lo prometo, en verdad estare bien, asi que no llores — lo acerco una vez mas a ella, abrazandolo con la bebé en medio y todo, acariciando su delicada espalda — tu mamá en verdad esta muy preocupada por ustedes dos, no le hagas esperas mas, su angustia debe de tener un fin. Por eso, se lo darás. — se separo del pequeño, manteniendo su postura suave — Eres fuerte, Daisuke-kun, lo certificó, es debido a eso que confió en ti. ¿Tu lo harás igualmente por mi?
— S… si — pronuncio al fin.
— Bien, me alegro escuchar eso. — admitió complacida — Por lo tanto, tu único propósito es correr con todas tus fuerzas a la puerta y atravesarla. Solo así, estarás seguro tu y Ringo-chan.
— Chizuru-san… — sollozo, ocultando en su puño el rostro.
— Vamos, no llores — lo consolo, quitándole la manito de la cara y mirandolo a sus ojos oscuros — haz lo que te pido, en verdad estare bien. Lo prometo.
No muy convencido del mandato de la mujer, guío sus pasos entre el espeso humo encontrando su meta entre las llamas, dándole un último vistazo a la castaña asintió y corrió con desespero a la puerta sin importarle las llamas con altas flamas queriendo sujetar o el ruido de algunas tablas cayendo, necesitaba salir de aquí para ir por ayuda. No dejaría a Chizuru-san sola en medio de un incendio, jamas lo haría. Al llegar su destino lo atravesó, encontrándose mas o menos el mismo desastre que su casa, humo y llamas en todas partes, pero por lo menos estaba a fuera a salvo. Ahora vendría lo fuerte, ir por su mamá y personas dispuestas a ayudar a la persona que acababa de salvarle la vida.
Volviendo una vez mas al presente, la ojos calabaza no aguantaba mas el humo tapando sus pulmones, le picaba tanto la nariz que era inevitable no tocer ahogada. Lo peor, sus poderes no funcionaban y las heridas de sus piernas seguían sangrando, haciéndola tal vez pensar que esta madera fue hecha con una clase de hechizo o algo parecido contra demonios, de lo contrario, se autodominaria loca. ¿Qué mas daba a estas alturas? Pensó, estaba sola, fatigada y herida, seria un milagro salir aquí con vida bajo sus propios pies. Era irónico en cierta manera, siendo una demonio sangre pura tratando de salvar a unos pequeños y que estos, salieran libremente sanas, en tanto ella se sepulgaba entre escombros. Realmente moriría aquí, moriría sin haber visto a Hijikata una última vez, ni sus encantadores ojos, escuchar su voz grave y firme, o tener sus manos acariciando con suavidad su rostro llenandole los sentidos de la primavera. Viendo en su alrededor en estos instantes, solo quedaba la esencia de un infierno garrafal en la tierra, dejando corto al verano y su intenso calor.
Era el fin.
Realmente sería el fin.
Realmente sería el fin.
Otro derrumbe de madera cayó frente de ella levantando mas humo, haciéndola tocer sin descanso, su mente empezó a dar vueltas sin parar provocandole una confunción sin presedentes. Ahora, si… ahora si… iba a desmayarse, perdería el conocimiento y todo seria historia. Cuando comenzó a cerrar los ojos, una figura de un imponente hombre se paro frente de ella, asustandola, pero como tenia pocas fuerzas en el cuerpo no pudo ni moverse. Solo jadeo sin aliento, aguantando unos segundos mas a simplemente capricho de no darle motivos para reírse de ella, porque el “ángel de la muerte” siempre llega importunando el momento.
— Mira nada mas que tenemos aquí — rio con malicia, apuntando sus filosos ojos rojos en ella sin apartarlos — te ves mas patética desde la última ocasión, princesa. Pareces que vas a morir.
— Chikage… — susurro hueca, totalmente ahogada.
¿Pero que rayos hacia este demonio aquí? Si es que realmente lo estaba, porque en su mente no existía alguna razón de verlo frente de ella, salvo estar alucinando por no tener suficiente oxigeno en su cerebro. Si, era eso, debía de ser eso. Aun así, ¿por que su cuerpo sentía una ligera vibración ante este rubio? Era la misma cuando estaban juntos en el pasado, la presión de adrenalina y miedo.
— Oh… aun te sorprendes de verme — se acerco a ella con pasos ligeros, podrían llamarla loca pero las flamas se alejaban ante la presencia de este rubio. ¿Qué podría significar eso? — quizás, podría darte una mano. Por los viejos tiempos.
Antes de poder darle una respuesta, una nube de oscuridad estrujo la mente de Mitchizuru llevándola a la inconsciencia, donde no tenia cabida para la realidad.
Luego de eso, todo fue muy confuso para ella, hubo momentos en sentirse completamente despierta y alrededor de una fogata de noche, un imponente hombre de carmín mirada la vigilaba sin descanso, mientras se encontraba apoyado en un tronco de roble viejo. En otras, le colocaba algo suave y frío en su frente presionandolo, su expresión era calmada y pensativa, casi llevándola a preguntarse: ¿Qué era lo que escondía en tan confusa expresión? Entonces, la última de las imágenes era, del mismo rubio sujetando su pie para vendarlo, curandolo con suma cautela y dedicación casi temiendo de despertarla de hacer un movimiento brusco. A todo esto, ¿como era ver a Kazama Chikage en todas esas escenas? Si realmente estaba muerte (como ella piensa) debería de ver a Hijikata-san, cuidandola, mimandola y brindandole todas las comodidades posibles. Él es y sera su eterno ángel, aquel ser místico de imagen guerrera capaz de hacer cualquier milagro por ella, pero sobre todo, brindandole la emoción mas importante para cualquier ser: el amor. Pero no, en todo momento solo existía Chikage con su semblante calmado, serio y maduro, un tanto egnimatico rodeandola de sentimientos confusos en su corazón, casi haciéndole recordar aquel demonio de porte solitario y mágico, porque solo te imponía los mayores secretos detrás de esos ojos carmesí. ¿Cuanto pudo haber estado cautivada por esos encantadores ojos en el pasado? No la sabía, pero quizás tuvo la cantidad necesaria como para admitir haber tenido sentimientos por él, aunque realmente, eso ahora no importa. Ella solo… solo desea ver a Hijikata.
El ruido de unos pajarillos cantando insesantemente llega a sus oídos, haciéndola despertar. La primera cosa en ver es que se encuentra en la interperie envuelta en una futón, alrededor de robles muertos formando un circulo y al frente solo quedan cenizas de lo que fue una fogata. Mas desorientada en lugar de confusa, logra tomar asiento tomando su cabeza entre sus manos sintiendo una ligera puntada en su pierna izquierda, alarmada de tal acto revisa de inmediato aquel miembro encontrandolo vendado, alguna persona generosa se atrevió a curarla y no solo eso, igualmente cuidarla. Tal cual, como si lo llamara con el pensamiento, el ruido de alguien moviéndose a su izquierda le provoco un cierto nerviosismo, pensando en que realmente sus alucionaciones se hacían realidad.
Y en efecto, asi fue.
La imagen de un Chikage casi medio dormido y apoyando su mano en su espada, ocupo las retinas de la princesa dándole paso al miedo, pero como no podía aun moverse con normalidad, un quejido no se hizo esperar.
— Vaya noche que pase… — murmuro despeinando sus rubios cabellos y parandose del suelo, enfocando sus ojos carmín en la princesa sin emoción alguna — yo que tu no me movería tanto, tuviste la brillante idea de meterte en una casa en llamas con la guarda de los “seres de luz”. Ellos le colocaron un hechizo para no poder regenerarte, considerate con suerte de seguir con vida.
¿Eh? ¿eh? ¡¿eh?! Ese… ese de hace un instante… ¡¿Habia sido Chikage?! Pero ni le presto atención, en sus ojos no existía en lo absoluto ese brillo de malicia o burla, solo una entera y completa frialdad. Era casi como, como si le diera igual encontrarla o cuidar de sus heridas en ese incendio, dándole a entender que las memorias de aquello antes de perder la conciencia fueron solo imaginaciones suyas. En definición, no sabía si bajar la guardia o mantenerse alerta.
— Ire al pueblo — anuncio, dándole la espalda — te deje junto a la fogata tu medicamento para curar tus heridas, la regeneración aun se encuentra débil. Dejando las cosas claras…
— ¡Espera! — exclamó, levantándose con toda la dificultad del mundo y sujentado los hombros de este, sin medir de las consecuencias — ¡Duele!
Chikage soltó un suspiro cansando cerrando en un segundo sus ojos, pedirle que hiciera algo ha esta chica era igual a deseas ver llover leche del cielo, imposible.
— Por eso te dije — la sujeto de los hombros, sosteniendo todo el peso de ella en su propio cuerpo y guiandola al futon — que no te movieras, puedes reabrir tus heridas.
— ¿Por qué? — lo miro con curiosidad, al encontrarlo revizar sus vendas — ¿Por qué Chikage?
— Porque fuiste lo suficientemente temeraria como para meterte…
— No me refiero a eso, Chikage — lo interrumpió, él freno sus movimientos y la miro a los ojos con seriedad — ¿Por qué me salvaste?
El rubio no le respondió en seguida, en lugar de eso, reanudo sus movimientos para deshacer el vendaje en ella encontrandolo ensangrentado, las heridas se volvieron abrir. Adoptando la posición mas serena del mundo, colocando nuevas vendas no sin antes cerrar las heridas, mientras la ojos caoba impaciente esperaba una respuesta que jamas llegaría. ¿Qué ocurría con él? No parecía el mismo Kazama Chikage de hace unos años atrás loco, segado por la venganza y el odio hacia un mestizo que osó a arrebartarle todos sus sueños y planes a la mano de su boleto de victoria.
— Chikage…
— Ya esta — anuncio colocándose de pie, interrumpiendola en sus palabras — ahora sino es mucho pedirte, quedate justamente donde te encuentras donde estas y no tientes a tu suerte, si pierdes mas sangre… podrías desmayarte. Yo vendre pronto.
— ¿Al menos me diras como diste conmigo? — musito insistente, mirandolo con muchas dudas en los ojos. En verdad necesitaba respuestas.
— Lo único que necesitas saber es que estas viva — le dijo en seguida, sin ningún rodeo — alegrate con eso.
Y desapareció, dejándola completamente sola y con un millón de incógnitas por descubri.
A la media hora de la partida del rubio, la ojos caoba se comenzó a impacientar, no tenia una idea de donde se hallaba y menos el tiempo de volver el demonio, había tomado su medicamento horrible con sabor a sauco podrido y olor a tierra húmeda, quedándose totalmente quieta en su futon desubicado en aquel sitio. Era el bosque, o un establo no sabría a ciencia exacta, pero su confusión le imposibilita pensar con claridad. Es obvio que Chikage no es el mismo de antes, su personalidad parece calmada y seria, sin una pizca de esa maldad caracterizada en su mirada; ahora, solo encontraba una creciente frialdad producida por el invierno. ¿Donde quedo esa venganza contra Hijikata? ¿Donde quedo la palabra de encontrarla hasta por debajo de las piedras y hacerla su esposa? ¿En verdad donde quedo? Porque aunque le diera a entender bajar su guardia, sus instintos le decían otra cosa. ¡Argh! No lo soportaba mas, la soledad jamas seria lo suyo necesitaba saber que no es la única en este mundo, ver personas seria la mejor solución de todas. Asi que, olvidando las advertencias dadas por quien fue su anterior prometido, se levantó del futon rumbo a encontrar una salida de este alojado sitio.
La princesa iba pisando con dificultad por el suelo de aquel pueblo extraño, sonrio con desafío al recordar no haber sido tan difícil salir de aquel lugar, fácilmente detrás del establo se mostraba el camino directa a donde se encontraba estos momentos. Al parecer, se encontraban en una especie de festival porque se sentía una ambiente de fiesta, puestos de comida por todas partes, personas caminando alegremente y esos vestimentas ostentosas en las mujeres, en general, el ambiente era cálido y animado. Se pregunto por un segundo, si sus vecinos de la vereda del antiguo pueblo consiguieron escapar de los malhechores, seguramente Nanami y su familia lo hicieron, eran humanos muy tenases y el rendirse jamas ha estado en sus venas. En la vida, se arrepentiria de salvar a los pequeños, ellos efectivamente se merecian vivir justo como el hijo que no tuvo. ¡Debia de dejar de pensar en eso! Necesitaba encontrar respuestas de alguien sobre su ubicación, de estar cerca de Edo, podría huir de las garras de Chikage y buscar a Hijikata. Obviamente este chico no estaría precisamente contento al verla estando en medio de una guerra, pero al escuchar sus razones podrían llegar a un acuerdo de quedarse con ella. Entonces freno su caminar, Chikage no fue nada malo con ella, de hecho, se atrevió a meterse en una casa en llamas solamente para salvarla, aun así sabiendo de las guardas de los “seres de luz”. Después de todo, primero necesitaba encontrarse con él antes de irse, no quería ser una malagradecida ante sus cuidados, debía de darle las gracias. Tomando en cuenta lo pensado, giro sobre sus talones aguantando el dolor de pie para regresar al campamento, aunque no optó por perderse en el intento. Claro, esto solo le pasaba a ella por intentar hacerse la lista en medio de calles desconocidas, con gente desconocida, su incapacidad de hacerle casa a Chikage por lo menos una vez la llevo a esto. Caminando en un callejón casi intrasitable. ¡Diablos! Si al menos encontrase alguien en quien confiar, todo seria diferente, menos podía contar con sus poderes pues aun estaban débiles, de ser ataca por cualquiera de esos hombres con ojos de lobo hambriento, estaría pérdida.
— Oye dulzura, ¿acaso te encuentras perdida? — una voz de un hombre mas alto que ella, pelinegro, ojos miel y piel igual al papel cebolla, la asecho dibujando una sonrisa ladina en sus labios — si quieres… podría de enseñarte el camino.
— Muchas gracias por su preocupación, pero no sera necesario. — le dijo ella sonriendole forzada, sintiendo las punzadas de su pie lastimado al dar pasos hacia atrás — Estare bien.
— Pero si estas pálida… y fria — otro hombre de la nada apareció, tocandole la piel de su rostro y asustandola — en verdad podríamos ayudarte.
— Somos muy generosos con las damas, mas si son hermosas — el ojos miel asombrosamente se traslado a su lugar, sujetandole la mano y dándole un leve beso en el dorso. La princesa sintio el frío tacto, asustandose — como usted.
— Muchas gracias por sus palabras sinceras, pero en verdad…
— ¿Acaso te das cuenta de la situación preciosa? — la voz del hombre se volvió terrorífica, ciniestra por así decirlo, en tanto su apariencia cambiaba a una cosa que no era humana. Pues esos ojos carmín, esa piel traslucida y las garras susplantando sus manos, le dictaminaron de inmediato lo que era. “Un ser de la noche”. — Te en cuentras en un eminente… peligro, no tienes derecho alguno de dar sugerencias.
¿Pero por qué? pensó asustada la princesa al ver tan horripilante criatura, los “seres de la noche” solamente salían como su nombre lo indica, de noche, aunque desde un par de años hacia haca, eso comenzó hacer falso. Ahora, sin poderes y herida, sería una presa fácil para ellos.
Estaba perdida…
— ¿Como debería de empezar a tomar tu sangre? — se pregunto el ser, al acercar tu tetrica mano al cuello de ella y olerla sin descaro — ¡Oh! Eres “especial” quizás… nos sacamos la lotería Guron.
— ¿Me tomas del pelo? ¡Apartarte! — lo hizo a un lado, solamente para hacer lo mismo — ¡Por los dioses! Hueles exquisitamente bien, seras un increíble festín.
— ¿Nos dejaras algo a los demás? — pido el hombre, sonriendo socarronamente junto a los otros seres que adoptaban la misma apariencia — recuerda, “compartir” es de generosos.
— De acuerdo, les dejare.
Al alzar la huesuda mano contra ella cerro los ojos por inercia, no estaba de mas llamar a sus poderes demoniacos pero estos se negaron salir, quizás… realmente este seria su fin. Entonces el sonido de una espada rasgando carne llego a sus oídos, invitandola a abrir los ojos y contemplar el espectáculo. El golpe en seco llego y el cuerpo del “ser de la noche” se vio tendido en el suelo, un hombre de imponente espalda vestido de ropas occidentales color purpura se encontraba frente suyo y una espada corriendole sangre, fue su salvador. Su nombre: Kazama Chikage.
— Realmente eres bastante terca — la miro de reojo, sacudiendo su espada y dejando marcado la sangre de aquel ser en la pared, de inmediato los otros se colocaron en marcha para atacar — te dije que te quedaras quieta en el campamento, ahora nuevamente, estas en peligro.
Corrió ágilmente al toparse con el ojos miel, dándole un patada para derribarlo al suelo y clavarle la espada en el pecho, quitándole la vida. Seguidamente vino otro, tratando de sorprenderlo por la espalda, pero con la velocidad superhumana de Chikage se voltio la situación, cuando entro en la realidad de las cosas el monstruo, su verdugo le clavo la espalda en el estomago desde atrás. Seguidamente, otro de los “seres de la noche” intento atacar al rubio en uno de sus costados sin terminar de sacar la espada de su compañero, la princesa ahogo un jadeo pensando que una de las garras alcanzarian al demonio, pero no, este último alzo su pie dándole una patada rápida y a la velocidad del ojo humano acaba con el. Pueden parecer inlogico pero, la princesa no podía dejar de pensar la manera de que acababa los enemigos Kazama, directa, inmediata y calculadora sin una emoción en particular en su rostro, parecido a estar acostumbrado ha un escenario como este. Entonces, temió, no por ella sino por Hijikata. Si ha tenido la sangre fría para aniquilar un séquito de “seres de la noche”, la tendrá aun peor para matar su mayor enemigo en el mundo. El capitán del Shinsengumi.
Terminado el combate (o masacre) el rubio sacudió la sangre existente en espada y la envaino, acto seguido miro con cautela la expresión anodadada en el rostro de la castaña, acercandose a ella como nada de lo ocurrido hubiese acontecido. De hecho, los cuerpos de aquellos seres empezaron a desaparecer como si fuesen cenizas de un fuego extinto, que al compaz del viento, se deslizaba a la eternidad.
— ¿Lograron tocarte? — pregunto, ella aun encontrándose en shock movió su cabeza hacia a los lados en señal de negativa, este miro rápidamente a su tobillo pensativo — ¿Tu…?
— En verdad estoy bien, solo un poco… asombrada — admitió mirando al suelo al sentir el desconcierto del rubio, ante sus palabras — nunca te había visto luchar y…
— Existen muchos aspectos que nunca conociste de mi, Mitshizuru — se dio la vuelta, llamándola por su nombre. No comprendia pero eso le produjo escalofrío. — Encontré para ti un “ser de luz” quien sera capaz de atender tus heridas, aun sangran y no es normal.
— uh… oh… claro. — su inquietud mas fuerte, acorralandola y enviandola a la soledad.
— ¿Puedes caminar por ti misma? — medio giro para mirarla.
— S… si. — tartamudeo cohibida.
Por todos los dioses, esto era francamente estúpido, porque en la vida se sintio nerviosa ante la presencia de Chikage. Es decir, se conocían desde pequeños, descubriendo todas y cada una de sus manias e inclusive estuvieron a punto de casarse. ¿Como puede simplemente sentir eso? Además, que se comportarse tan distante con ella debería de ser un alivio, de esa forma no se preocuparía de ser atrapada por él. ¡En hora buena entonces!
— Andando que la casa es un poco lejos y tu con esa pierna herida, nos alentara un poco. — anuncio marcando sus paso.
¿Por qué confiaba en este hombre? Simplemente no comprendia esto, menos cuando reconocías involucrarse en muchos problemas debido a su causa, pero no, allí se encontraba ella detrás de él como un perrito faldero. Ni siquiera se atrevió a decirle donde se encontraban, todo a su alrededor se volvió un completo misterio, tanto que su cabeza daba vueltas en un mismo eje. Estar alerta.
Salieron a la calle transitada por muchas personas, la del festival, donde poco a poco las dudas crecientes en su cerebro fueron disipando poco a poco. El ambiente de fiesta le fue contagiando, animandose a dibujar una media sonrisa en los labios mientras caminaba, ese colorido sitio, con coloridas personas le invitaban a bajar todas sus murallas. ¿Y por qué no? Si inclusive, los niños iban corriendo de un lugar a otro con globos o pelotas multicolores, al admirar esto, le daba a entender que el incidente con los “seres de la noche” no ocurrió en lo absoluto. ¿Y Chikage? Caminando a pasos agigantados lejos de ella, sin prestarle atención en lo mas mínimo, solo sumidos en su objetivo de sacarla de ti. ¿Cuales pueden ser sus verdaderas intenciones? Desde su reencuentro no ha mostrado signos del anterior Chikage, simplemente marco un abismo distancial entre sus almas, dándole a entender no importarle nada. Sabía el deber sentirse aliviada, por primera vez en muchos años el rubio se comportaba como un demonio de su altura, callado y sereno. Si eso es así, ¿por qué? ¿por que rayos siente una incomodidad en su pecho? Como si… ¡Pum! Al haber estado distraida choco con la imponente espalda de Chikage, el cual solo medio giro su rostro mirandola con esos ojos carmín enigmáticos, un completo mundo ajeno al de ella.
Sobando su nariz adolorida musito un “¿Qué?” Medio costipada, aunque como era de esperar el rubio simplemente la ignoro, colocando su vista al frente y siguiendo su camino. Justo ahora… ¡¿Qué diablos significaba?! Esa actitud descuidada de Chikage la estaba llevando a la locura, en su mente no comprendia nada de lo acontecido, es decir, si tienes algo por decir simplemente… ¡Dilo! No te lo quedes para ti mismo. ¡Pero no! Kazama Chikage el mas ruin, engreido, prepotente y frívolo demonio sangre pura, decidió emplear tácticas de “ley del hielo” he ignorarla tal cual fuese un cero al izquierda. Esto… la sacaba de equizio.
Cruzaron hacia una calle solitaria, compuestas de un lote de casas lo bastante en buen estado para considerarlas de familias acomodadas, su pierna lastimada le estaba comenzando a dar problemas al sentir fuertes punzadas de dolor, esto era increíble puesto que en el momento de ataque ni siquiera recordor tener una herida. Seguramente eso se debió a estar presta de la adrenalina del momento, al temer de perder su vida. Ahora viéndose a salvo, se venia a ella la realidad. Se mentalizo que en definición, poseía la peor suerte en el mundo al verse afectada de un incendio siendo ella una un demonio, aunque claro, no podría saber las contras de los “seres de luz” en esa casa. ¿Qué realmente era Nanami? El llegar a esa casa se le hizo muy extraño, aun mas, el tener conexión con los sacerdotes. Ellos no confiaban en ningún tipo de demonio, solo tenían por finalidad proteger a los humanos de su maldad, la ojos caoba solamente tuvo una oportunidad de contactar con estos, claro, sin contar el día de su matrimonio con Chikage.
Al estar nuevamente sumida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que el rubio había frenado su caminar para observarla, dando como consecuencia el choque de ella contra su pecho. La chica soltó un respingo hacia atrás, mirando directamente los ojos carmín de él inundandose de una clase de sentimientos antes considerados muertos, donde la princesa veía a Chikage como un demonio solitario con aires curiosos a su alrededor. La calma que le transmitía, decía ser lo suficiente maduro para llevar circunstancias extremas en los sangre, un ejemplo seria la guerra entre especies. Esa era la razón, la razón por la cual sus padres la comprometieron con alguien como él, aunque un tiempo mas adelante, ella descubrió las capacidades oscuras del rubio provocandole una clase de terror mas allá de los sentidos. Pero en ese instante, todo eso quedo opacado, porque el brillo de la mirada de Chikage dictaminaba anhelo y devoción, cosas que producían escalofríos en su piel.
No podía… no podía dejarse llevar, de lo contrario, seria consumida.
— ¿Tu pierna duele? — soltó simplemente él, desviando su mirada al sitio — caminas con dificultad.
— ¿Por qué? — susurro ella, al verlo arrodillarse frente suyo — ¿Por qué cuidas de mi Chikage?
— A estas alturas de la vida — sujeto con cuidado su pie, impidiendole que perdiese el equilibrio y callera al suelo — ¿Qué importa?
— Pues, ha mi si me importa — dictaminó ella, sujetandose de su hombro.
— Si piensas que puedes manipularme, meterte en mi cerebro y sacarme algún tipo de informacion porque — bufo divertido, deshaciendo el vendaje para volverlo hacer y así parar el sangrado — tengo o tuve “sentimientos” por ti. Te has equivocado.
— ¿Qué quieres decir? — fruncio el ceño extrañada.
— No tengo ningún interes en ti en estos momentos — sentencio al fin, clavando sin poder creerlo en el pecho de la princesa una clase de daga con forma de estalactita, tan latente como hiriente. Llevandole, inclusive, a no poder respirar — lo que hago, solamente se debe a mis deseos repulsivos de mantenerte con vida. De lo contrario, Hijikata no estaría dispuesto a luchar conmigo.
En pocas palabras, Chikage adquirió un nuevo juguete con quien divertirse, viéndolo en la perspectiva de la muchacha, una obsesión mas potente que la de antes tenida por ella. Seguramente, era el medir las capacidades guerreras y ver cual de los dos es el mas fuerte, todo esto medido en una batalla a muerte. De solo pensarlo, la princesa le daba miedo, mucho miedo y temía por la suerte de ambos donde podría causar la muerte. Conocía las capacidades de Chikage, pero igualmente la de Hijikata, siendo asi la poca disponibilidad de su parte para evitar dicho desastre.
¿Qué diablos debía de hacer para frenar esta locura?
— Estas enfermo, ambos lo estan — murmuro apretando los dientes — ¿Acaso luchar hasta morir trae algo beneficioso?
— Jamas lo comprenderías, Mitshizuru — giro la venda apretandola y así evitar mas el sangrado — eres una princesa y nunca te inculcaron las normas guerreras.
— ¿Eso realmente existe? — preguntó con repugnancia.
— Como dije, nunca lo entenderías — culmino con el vendado, levantándose del suelo de inmediato — Ahora, olvida ya las preguntas de ese tema y sigamos nuestro camino.
La princesa se le quedo mirando ceñuda a la espalda imponente del rubio, la forma de esquivar sus interrogantes le daba mucho mal humor, es decir, tratarla como si fuese una chiquilla nunca le ha agradado. Pero a Chikage le daba igual, solamente mirenlo como se alejaba de ella a pasos a gigantados de su presencia, tal fuese la plaga o una persona con altas probabilidades de contagio de una enfermedad, en pocas palabras, le fastidiaba. Tomando las riendas de la situación, la princesa sujeto bien sus ropas y caminando a paso fuerte, intercepto al ojos carmín con altaneria y autoridad.
— ¡No me tomes por tonta! — elevo su tono de voz, cansada de la situación — ¿Qué jamas podre entenderlo? ¡Patrañas! Solo estas tratando de no explicarme nada de lo que estas pensando, o… ¿Vas a empezar a contestar mis preguntas?
Kazama soltó un suspiro agotado, dándose la vuelta y encarando a la princesa con ojos gelidos, casi perezosos de mirar una situación de este tamaño. ¿Podria escapar de esto? No, no podría.
— Bien, Mitshizuru — cruzo sus brazos a la altura de su pecho — ¿Qué quieres saber exactamente?
¿Eh? Eso fue… demaciado fácil.
— Buen… bueno… — trago saliva luchando por no demostrar su sorpresa — ¿Exactamente donde estamos?
— Si contestara eso… — un cambio de postura en Chikage le produjo escalofríos a la castaña, pues nuevamente la sonrisa ladina se formo en sus labios — ¿Iras corriendo tras Hijikata?
— ¿Como?
— Estamos en un pueblo a las afueras de Edo… — la cabeza de la princesa empezó a dar vueltas, como si todo el mundo girara alrededor de ella fuera de control, de hecho la voz de Chikage parecía un eco. Eso… eso era muy malo, bastante malo. — ¿Qué? ¿No comenzaras a correr? Que lastima… una gran lastima realmente, seguro Hijikata estaría encantado de volver a verte.
— No… no realmente — jadeo en contra respuesta, al observar como se oscurecia su vista.
— No me digas, — dio un paso hacia ella, parecido a un criminal al asecho de su víctima — ¿Problemas en el paraíso?
— ¿Qué…? — un sudor frío bajo por su sien dándole vuelcos en el estómago, lo sabia, iba a desmayarse — ¿Qué me has hecho?
— Cuanta desconfianza de tu parte, Mitshizuru — pronuncio su nombre con burla, demostrando mucho delite al verla derrotada — te recuerdo que he sido yo quien recato tu patético trasero de ese incendio, nadie mas. No tengo ningún interes en hacerte algo, tan solo… mantenerte con vida… porque… — soltó un risita oscura, casi calculadora — es simple capricho mio. Aunque eso, ya te lo dije.
Antes de poder reclamarle algo, la princesa cayo en un profundo sueño, donde una brazos abrazadores y fuertes la sujetaban impidiendo caer en un mar de fuego, que tenia por finalidad consumirla hasta los huesos. Luego una voz grave, dictaminaba sin parar el sostenerla para jamas soltarla, pues en la vida permitiría que se hicieran daño.
Sus párpados estaban pesados, su mente totalmente confusa, mencionando su cuerpo, liviano como una pluma. Muchas veces cuando estaba pequeña en refugio de la casa de sus abuelos, le dejaban dormir mas tarde a lo usual, a lo que su madre, dictaminaba malcriar a una niña en pleno crecimiento y necesitando una educación firme. Su papá, riéndose fuertemente como solo él podía hacerlo, argumentaba el poder hacer en ese momento lo que quisiera, si sujetabas mucho una cuerda esta se puede romper simplemente. Tal vez, esa fueron las razones de seguramente las razones para ser una alma rebelde, contrariando a todas las imposiciones de su madre porque detrás de ella se encontraría alguien apoyandola, aunque en el presente, su relación con Hijikata no fue precisamente admirado por los demás. Menos, de su padre. Lastimosamente, él desconocía que cuando conoces a esa persona especial en tu vida, las razones o imposiciones estan de sobre, porque lo único en tener en mente es sentir y hacer sentir. Siendo el amor el motor para seguir.
Si eso es así… ¿Qué ocurría con Chikage?
Cuando se encontraron por primera vez la princesa quedo conmocionada, nunca pensó admirar unos ojos carmín tan intensos y profundos como los del ese chico, agregándole esa personalidad serena con aires de no agregarle mas nadie a su lado. Era enigmático, porque si pudiera compararlo con algún elemento de la naturaleza seria el mar, extenso, tranquilo y una profundidad inmensa, el cual ninguna persona ha podido descifrar. Tratar de definir sus sentimientos por él ha sido difícil, porque desde el inicio, acercarsele le daba miedo y nerviosismo. Logro hacerlo gracias a sus padres, pero sola en la vida lo hubiera podido hacer. Entonces interactuaron, descubriendo al menos un poco de la personalidad del muchacho, le gustaba la soledad, practicar con la espada, admirar el silencio en una noche de luna y… molestarla, si, eso mismo, sacarla de equisio hasta el punto de verla roja de la cólera. Luego reía viendo esa expresión, provocandole contracciones en el estómago molestas.
Ella no deseo casarce con él.
Las imposiciones jamas le gustaron.
Aun asi… ¿Por qué se sentía conmovida?
Las imposiciones jamas le gustaron.
Aun asi… ¿Por qué se sentía conmovida?
Al verlo en la soledad, no podía parar de observarlo en silencio, privarse de admirar esa aura taciturna en volviendolo, junto con esos ojos carmín lleno de ocultismo y secretos. La princesa quiso descubrirlos, y lo hizo, pero se topo con su lado siniestro. Le desagrado por completo. Tuvo miedo, de ese brillo insano que dictaminaba maldad, querer pasar por encima de quien fuere con tal de lograr sus objetivos, él era un demonio sangre pura en todo el sentido de la palabra. Egoísta, frívolo, despectivo, y con un sed de sangre terrorífica, no sentía sentimientos o apego a cualquier ser viviente, su única finalidad era casarse con ella para ganar la supremasia entre los demonios y tener un hijo.
No quiso admitirlo pero le rompió el corazón.
Su primera experiencia en el amor.
Destruida.
Su primera experiencia en el amor.
Destruida.
Pero comicio a Hijikata y con él todo empezó ha tener sentido, las famosas mariposas, el sentir el aleteo de un ave al besarte con la persona amada, el aire mas pura y la esperanza de todo ser posible. Esas emociones solo las vivió junto al moreno, nadie mas, enseñandole que efectivamente a su lado no compaginaba un demonio como Chikage, el solo le enseñaba la amargura y odio. No. Ella deseaba cariño, mimos, confianza y amor, mucho amor. Al ofrecerle todo eso Hijikata se sintio cautivada, donde efectivamente le dio a entender que ella no era compatible con alguien como el rubio, no poseia las convicciones de ser mejor a los humanos o los mestizos, en su perspectiva todos resultaban ser iguales en sus ojos. Entonces huyo, corrió lejos de lo considerado correcto, alojandose en los brazos del amor quienes la recibieron con gusto.
Pero una vez mas la atraparon.
Las garras del paso.
La consumieron al completo.
Las garras del paso.
La consumieron al completo.
Allí admitió efectivamente tener sentimientos por Chikage, no era igual a los de Hijikata, pero al fin al cabo sentimientos que lograron confundirla a los extremos de no ver hacia donde ir. Un camino lleno de la primavera con olor de los cerezos en flor, u otro, donde el frenesí y un calor del verano nublaba todos los sentidos. Pasión y amor. Deseo y anhelo. En pocas palabras: Chikage y Hijikata.
La princesa abrió finalmente los ojos acostumbrandose a la claridad donde se encontraba, era una habitación amplia y clara con paredes de color rosa, muebles de madera y un tatami de madera. A su lado, una hermosa mujer de cabello caoba arreglado con un moño alto, piel pálida, kimono lila de flores silvestre y una aura pacifica rodeandola cuidaba de ella al colocarle una compresa de agua en la frente. Al descubrir que estaba despierta, le sonrio con dulzura colocandole el dorso de la mano para medir su temperatura, descubriendo finalmente la naturaleza de la hermosa mujer “un ser de luz”. Acomodandose con dificultad sobre el futón, soltó un suspiro adentrándose a la nueva realidad.
— No debería sobre esforzarse, princesa — sugirió al ayudarla a sentarse. — aun se encuentra medio débil.
— ¿Donde esta él? — pregunto de inmediato, recibiendo una mirada confundida de la mujer — el hombre que me acompañaba.
— ¿Kazama-san? — la princesa nunca creyó escuchar un honorífico a tan cretino demonio, aunque para todo existe una primera vez — se encuentra en la otra habitación, descansando…
No terminada de decir la frase, la ojos caoba estuvo de pie lista para salir corriendo al encuentro del rubio, la voz de la sacerdotisa iba justamente detrás suyo anunciando el tener cuidado con la herida de su pie, podría ya haberla curado mediante posiones pero necesitaba aun descanso. Cosa que la princesa omitió, si de algo se ha caracterizado es de ser insurgente, lleva y hace lo que a su sano juicio es correpto. Por consiguiente, abrió la puerta de la habitación de al lado encontrándose con una imagen que la congelo completamente, ni siquiera podía respirar.
Era Chikage.
Semi desnudo.
Mostrando su espalda.
Semi desnudo.
Mostrando su espalda.
La chica trago en seco saliva, sintiendo la temperatura del cuerpo ascender de ito en ito, como si su piel halla sido expuesta a las brazas de un fogata de madrugada, de ser tocada, detonaria un cañón dormido en ella desde hace unos años atrás. O la menos, lo considero muerto.
— ¡Lo siento mucho Kazama-san! — se disculpo la hermosa mujer, sin verse afectada del panorama — pero es que la princesa…
— No hay problema, sacerdotisa — se acomodo su yukata y mostrandole la cara — permitame encargarme del resto.
Haciendo una leve reverencia, el “ser de luz” se retiro en silencio dejando a los dos jóvenes a solas, quedando solamente la presión a la muchacha de haber sufrido una clase de choque con un rayo, porque ese cosquilleo marcando su piel no era sano. Mas bien, ella ya lo conocía y las consecuencias de ello, iban desde la C y terminan en e.
— Pareces haber visto un fantasma, Mitshizuru — pronuncio con burla, dejando de lado la “ley del hielo”.
— Bueno… podrías considerarte uno — sacudió su cabeza, apartando de la memoria esa piel pálida cremosa al tacto.
— Tu… — se transporto velozmente a su frente, tomandole el mentón alzandolo delicadamente — ¿disfrutabas de la vista?
Sus ojos carmín se conectaron con los suyos inyectandole una sensación de temblor en el cuerpo, y ese contacto mínimo en su piel, la encendió igual a un fogón amenzandola con llevarla a las cenizas. No quería pensar en derretirse, pero su cuerpo traicionero parecía recordar muy bien las caricias de este hombre, los cuales siempre han sido los mas pronunciados en su vida.
— Ya… — fruncio el ceño, apartandolo e ignorandolo olímpicamente — desearías tu.
— En realidad, no — cerro los ojos volviendo al Kazama Chikage indiferente — solo que había olvidado lo divertido de fastidiarte. Siempre es el mejor juego en el mundo.
¡Sera hijo de…!
— ¿Por qué siempre eres tan fastidioso? — admitió con voz cortante.
— ¿Y tu tan tonta? — le siguió el juego.
— ¡No juegues conmigo Chikage!
Corrió hacia él, sujetandole de la yukata y acercandolo a su cara, casi rosando sus narices. Por primera vez en mucho tiempo, la princesa pudo admirar una expresión de asombro en Chikage, sus ojos carmín brillaban mas intenso desde este punto y ese auge juguetón se pinto de sorpresa, arrojandose sobre ella al punto de envolverla en una sensación de cosquilleo. Allí estaba una vez mas, aquel rubio que en el pasado conoció y no le permitía involucrarse mas allá de una visita entre sus padres, el enigma y soledad no parecían haberlo abandonado, lo contrario, al detallarlo con mas calma podías encontrarlo. La princesa soltó sus manos al aire quedando suspendida en el mar rojo de la mirada del rubio, en tanto él alzo con cautela su mano hasta el rostro de ella, tomandolo, acariciandolo con cautela y tomándose su tiempo en dar el siguiente paso. Admitió no tener ningún interes en su persona, cosa que era completamente cierta, de dejarse llevar ante su singular manera tierna de mirar se desviaria de su objetivo principal, acabar con Hijikata. Luego de hacerlo, tomaría el tiempo necesario para jugar con ella, estos sentimientos estúpido no ningún estorbo en su cometido y menos estando frente de ella. El es un demonio y como tal, los deseos del corazón jamas existen, solo el razonamiento para llevar la supremacía de su raza al mayor. Tomando toda la fuerza de voluntad posible, empujo a la princesa lejos de él dándole la espalda y sujetando su cabeza pensativo, porque había estado a punto de cometer una locura.
En tanto la princesa congelada en su sitio, no le entraba en la cabeza el hecho de que Chikage la rechazo, porque eso fue exactamente lo acontecido. Su ex prometido la soltó lejos de él para ignorarla, parecido a ser carbón hirviendo o la plaga mas peligrosa de todas, quien no puedes soportar ni a centímetros cerca de ti. Eso era enfermo, nunca consideró los grandes sentimientos de ella hacia el rubio, menos al pasar del tiempo o el espacio entre los dos porque hasta los momentos, Chikage no le ha dado las razones mas grandes para odiarlo.
— Hoy… me ire nuevamente a Edo — informo, cortando el silencio del aire sin girar a mirarla — eres libre de ir a donde te plazca, no eres mi problema.
— Chikage…
— Asi que, esta es la última vez en encontrarnos. — se decidió a mirarla sin emoción — cuando nos veamos, probablemente sea en las peores condiciones. Princesa.
— ¿A qué te refieres? — exclamó confundida.
— Ya lo sabras a su debido momento. — simplemente menciono.
Y la princesa desconocía completamente, que las próximas semanas de su vida serían las mas horribles de todas, donde el dolor la consumiría por completo. Teniendo finalmente, las razones necesarias para odiar al rubio. »
El inicio de un nuevo ciclo escolar se presta para tener una gama de emociones, desde miedo a lo desconocido hasta la emoción por volverte a encontrar con tus amigos. En Mitsutani Mitsuki, una autentica estudiante de tercer año de preparatoria, significaba el tener que ver mas allá de sus narices, ya no es una simple chiquilla quien depende totalmente de sus padres. No. Es el momento de pensar a las universidades en asistir y presentar sus exámenes, e igualmente las carreras correspondientes. Para ella todo lo ha tenido bastante claro, porque sin dudas, el derecho ha sido escrito para estudiarlo. Defender lo indenfendible, enfrentarse a un jurado donde esta todo en su contra, le da una pizca de adrenalina y de seguir adelante.
Por supuesto, la valentía.
Lastima que no puede decir lo mismo cuando se trata de Purpure.
Lastima que no puede decir lo mismo cuando se trata de Purpure.
Desde aquel encuentro en la enfermería no ha sabido nada de él, trato de contactar mediante mensajes y llamadas, pero nada, prácticamente es como si se lo hubiera tragado la tierra. Lo peor de todo, ninguno de sus amigos sabía algo de su paradero, ni siquiera Minami o Souji, bueno, la historia con él seria otro cantar aunque bastante abrazadora. Porque en ningún momento retiro las palabras de su novio sobre lo de gustarle, simplemente bajo su cabeza apenado de la situación.
Mierda…
¿Cuan complicada podía ser la vida con ella?
Bueno, eso estaba por verse.
¿Cuan complicada podía ser la vida con ella?
Bueno, eso estaba por verse.
Entró a su nuevo salón de clases 3-A, que era básicamente igual al del ciclo escolar anterior, agregándole los mismos estudiantes conversando entre ellos. Mitsuki debería de encontrarse feliz y dichosa de empezar clases, pero la verdad era otra, porque significaba que debía de encontrarse con Purpure y sus extrañas palabras de desprecio hacia si mismo. Siendo sincera, le intrigaba un par de cosas de acuerdo a eso, el nombre de una chica llamada “Chizuru” y los motivos por los cuales el ojos purpura se tensa al escucharlo. ¿Qué escondera la historia de la dueño de ese nombre? Quizás sus amigos lo sepan, estuvo tentada a preguntarles sobre el asunto, pero sus palabras morían en su garganta. No podia hacer tal cosa, eso era violación al vida personal de Purpure-san, y ella dictaminó no importarle nada de lo ocurrido antes de su relación, simplemente botar esas palabras a la basura no era una opción. Mejor callaba.
Entonces vio a sus amigos, siendo mas especifica Minami con una postura molesta (brazos cruzados, frunciendo el ceño y boca en una sola linea), a su lado Heisuke sonriendo de manera incredula, Souji con una actitud despreocupada y… Momoka al frente conversando con Amamiya Ami acompañado de Purpure-san, su corazón se detuvo. Había pasado bastante tiempo desde la última vez en verlo, estuvo tan preocupada de poder haberle pasado algo pero no, allí se encontraba manteniendo una aura calmada a su alrededor, agregándole esa vista serena de su persona. Estaba nerviosa, si, aunque su anhelo por acercarsele se le hizo mas fuerte, si tan solo pudiera fundirse en sus brazos seria la máxima tranquilidad para ella, la cura de todo mal.
Sonriendo igual a una tonta, alzo su mano con señal de saludo se acerco a ellos, olvidando su desánimo en volver a clase. No obstante, la mano de Minami en su brazo la detuvo en el instante.
— ¿Cual es el problema? — le reclamo alarmada de su movimiento.
— No vas acercarte ha esa víbora, no al menos en mi presencia. — señalo con altaneria hacia la rubia de sonrisas calidas.
¡Mierda! Fue tanta su emoción de encontrarse con el azabache, que olvido completamente a Amamiya-san, la cual no debería de estar en este salón. Pensandolo bien, era la novia de Kazama y amiga de su novio, aparentemente de Momoka también, le sobraba motivos de su presencia.
— Minami, Amamiya-san es una excelente persona — argumento segura, sonriendole como sino viera su error — en navidad me ayudo a conseguir el regalo para Kazama.
— Eso solo fue una treta para su plan malvado. — contesto frunciendo el ceño, sin despegar la mirada donde se encontraba — Esa tipa no es quien aparenta ser, me es un misterio las razones de Kazama-sama para la salir con ella, siendo tan víbora… ruin…
— Es una mestiza — agrego Souji, interfieriendo en la conversación — una realmente peligrosa, podrías analizar un poco su atmósfera.
Mitsuki dudo por un momento, al comienzo dudo de ella al sentir una oscura aura envolviendola, además, de mirarla de una extraña manera. Pero luego la conoció y pensó que se equivoco, no le dio el beneficio de la duda para conocerla, además, Momoka y Purpure-san confiaban en ella. ¿Eso no era la máxima señal para dar su brazo a torcer?
— No pesques por inocente, Mitsuki-chan. — siguió hablando Souji, mirandola seriamente — en tu clan seguramente te enseñaron a mirar mas allá de las personas, inclusive de las cosas. Amamiya Ami, no es alguien quien puedas tomar a la ligera.
— Aun asi, ella…
— Kazama-sama x Amamiya-san por siempre — intervino Reika haciendo una posee rara, rompiendo la seria atmósfera.
Oh claro, como olvidar el humor negro de la taciturna, casi y lo pasaba por alto.
— No creo que sea conveniente decir algo así en estos momentos, Reika. — sentencio su primo, colocandole la mano en el hombro de esta.
— ¡Que estén involucrados para mi ya es un infortunio! — elevo su tono de voz Minami, haciendo reir a Heisuke — ¡No le crees un club de fans!
— De hecho, ya los tiene Minami — rio convencido Heisuke.
— ¡No puede ser!
¡Uhg! Que cosa mas escalofriante, penso Mitsuki al escuchar tal cosa descabellada, no por la rubia mas bien se trataba de ser involucrada romanticamente con semejante sujeto. Amamiya-san debe de tener muy malos gustos en cuanto a los hombres, porque Kazama es el pretendiente mas asqueroso de todos, con una personalidad retorcida y manera de hacer las cosas ortodoxas. Bueno, la mestiza no es la única en faltarle anteojos, porque sus amigas estan en el mismo paquete, de lo contrario Minami no estararia llorando a mares.
— A todo esto — freno la paranoia la ojos calabaza, teniendo la atención de todos encima de ella — ¿Qué hace Amamiya-san en esta aula? Creí que pertenecía al ala “B”.
— ¿No te enteraste Mitsuki? — la miro extrañado Heisuke, como sino estuviera al corriente de los acontecimientos a su alrededor — Amamiya Ami, fue la mejor de su clase y presentando un examen de rendimiento, la trasladaron a nuestra aula.
— Esa mujer lo suficiente austuta como para tener a sus objetivos cerca — sonrio de medio lado Souji, mirando directamente a donde se encontraba — de tonta no tiene nada.
— Parece que la has analizado bastante bien — visualizo Saitou.
— A los que pertenece a la misma naturaleza mia, las observo mas de cerca. Hajime-kun. — pronuncio con voz oscura, casi siniestra.
Con todo y eso, la castaña no optenia las pruebas necesarias para desconfiar de Amamiya-san, es cierto, un principio le dio mala espina pero poco después reintegro el poder confiar en ella. ¿Su intuición en verdad era mala? Al aula de clase entro el profesor encargado de ellos quien partia la asignatura de física, un hombre de avanzada edad gruñon y bastante estricto en todos los sentidos, en definitiva era una persona de cuidados. Rápidamente todos fueron a sus puestos de acuerdo al número de lista, de esta manera la ojos calabaza quedaba bastante lejos de su novio, una total lastima porque desde pisar por primera vez el salón no le dirigió ninguna mirada. Preguntándose si aun seguían saliendo, pues la distancia entre los dos seguía siendo abrumadora, evitar angustiarse por eso era imposible porque lo quería, aunque probablemente no era mutuo. Por suerte en su ubicación tenia cerca a Saitou y Heisuke, ambos chicos le privaban de sentir soledad.
En la hora transcurrida con el de fisica explicaron como quedaría su horario, las nuevas asignaturas y la opción de carreras para las solicitud a las universidades, obviamente existían los que escogerían las carreras técnicas y otros las largas. Estando con los de mejor promedio en toda la escuela, seguramente escogerían la primera opción, inclusive, optar por estudiar fuera del pais. Al escuchar eso los ojos de la castaña de iluminaron, uno de lo mas grandes sueños es salir de Japón e independizarse completamente de su clan, al mirar una posibilidad de esto haciéndose realidad le temblaba todo el cuerpo. Por los momentos, su madre se encuentra tranquila el tener un novio humano, tal vez aun lo desconoce, con eso que Ryuunosuke sale con un “ser de luz”. Aun lo recuerda cuando se lo dijo, casi se cayo hacia atrás de la impresión, pues la pequeña Suzuka resulto ser una sacerdotisa en entrenamiento, sirviendole de apoyo en muchas ocasiones. Sus padres se lo tomaron muy bien, aunque las uniones entre demonios y “seres de luz” no son muy comunes, nunca han dicho ser malas resultando lo contrario, muy productivas. Por consiguiente, le darán rienda suelta a su hermano menor para seguir con dicha relación, resultando ser mucho mas listo que ella.
Bien, eso le dio molestia.
¿No es que los demonios solo se juntan con demonios?
¡Patrañas!
¿No es que los demonios solo se juntan con demonios?
¡Patrañas!
Soltó un suspiro, la ojos calabaza se alegraba sinceramente por los dos, merecían ser felices y no tener ninguna traba le alentaba mas. Aun así, le daba un poco de envidia porque cada vez de abrir o decir algo de su boca, es acusada como una mala idea sin darle el derecho de explicarla con profundidad. Hasta los momentos puede permanecer tranquila, sus padres no han dicho nada, aunque es mejor mantenerse con las murallas altas en señal de alerta.
— Bien, ya decididos los delegados de curso — hablaba el profesor desconcertando a Mitsuki, quien no había escuchado nada hasta hora. ¿Cuando escogieron eso? — necesito la organización de la prueba de valor y la asignación de los puestos mediante sorteo, se los dejare a ustedes.
— ¿Prueba de valor? — repitió la castaña sin entender nada.
— ¿Nunca has asistido a una? — susurro Heisuke a su lado, aprovechando que los delegados del curso ocupaban el pizarron.
— No.
— Heisuke, recuerda que ella se traslado con nosotros tiempo después del inicio de clases. — menciono Saitou, imitando el tono de voz.
— Oh, claro. — eso no sono en lo absoluto como si lo recordara — aunque no hay nada que temer en ello, solamente vinimos una noche y en parejas recorremos la escuela.
— ¿Con que finalidad? — pronuncio Mitsuki, aun sin comprender.
— Conseguir la mayor cantidad de notas en el recorrido. — culmino el taciturno.
— El primero en llegar a la meta ganara puntos en cualquiera de tus asignaturas mas bajas. — hablo el castaño muy animado.
— Aunque este año, pueden estar propiendo algo nuevo. — argumento Hajime pensativo.
— Es una posibilidad…
La castaña dejo de escuchar, porque la idea de ir en parejas como prueba de valor para la escuela, le parecia magnifica. Este podría ser la oportunidad de oro de arreglar las cosas con Purpure, este parecía evitarla a toda costa pero al no tener alternativa, debía de quedarse si o si con ella. ¡Maravilloso! Entonces por primera vez en la vida, Mitsuki estuvo entuciasmada con un evento de su instituto.
Los dias pasaron igual a una brisa refrescante de la tarde, Purpure de rehusaba ha quedarse a solas con Mitsuki, aunque no lo tomo a mal porque de la nada aparecía Amamiya Ami para alentarla. Ella se entero de la tensión entre ambos, no dándole mas alternativa que dar su opinión al respecto, esa era en jamas rendirse en su cometido. Toshi suele ser testarudo, pero realmente la amaba, en ocasiones se cierra bajo su mundo despachando a las otras personas, con un poquito de esfuerzo y valor podrá llegar a él. Por otro lado, Minami seguía estanto en desacuerdo en pasar tiempo con la rubia, igualmente Souji diciéndole advertencias comprometedoras de los mestizos, cosa que no escucho. De hecho, ver a dos personas como Minami y Souji estando de acuerdo en algo era escalofriante, llevándose unas cuantas burlas de Momoka y Heisuke, inclusive el humor negro de Reika estuvo presente. Seguidamente, con respecto a las asignaciones de puesto, le toco junto a un inesperado Kazama, aunque este no se ha presentado desde el inicio de clases. Las razones son desconocidas, Amamiya Ami siendo su novia no sabe nada de él, simplemente desapareció de su casa sin decir nada. Probablemente este en casa de su madre, las lenguas dicen que desde hace se separo del primer ministro, quedándose con la mitad de los bienes y dirigiendo un gran hotel en el Okinawa. Sea verdadero o falso, sigue siendo un misterio. Aunque Mitsuki se siente tranquila, al no ver la presencia de Kazama junto a ella, le da una sensación de poder llevar los planes de reconciliarse con el azabache. Esta convencida de ello.
Ahora, estando en medio de los estudiantes de 3-A de noche, con su novio a metros lejos de ella conversando junto a las amigas de Amamiya-san, y los suyos propios ignorandola, estaba mas motivada que nunca el poder quedarse a solas con Purpure. Claro, debía de alzar sus plegarias a los dioses para hacer de pareja con él, de lo contrario…
— Pareces bastante sombría, Mitsuki-chan. — una voz a su lado la asusto, al darse la vuelta se encontró con la sonrisa burlona de Souji — ¡Hola!
— Hola — contesto.
Si bien estas semanas le ha hablado de tener cuidado con Amamiya, nunca realmente tocaron el tema de sus sentimientos hacia ella, viéndolo de esa forma parecía querer mencionar algo al respecto y la castaña no tenia ni el animo o energía necesaria. Todo lo relacionado con Purpure la tenia exhausta, mas bien, se impresionaba de si misma en no haber mandado todo al infierno, inclusive, su relación con el azabache. Tal vez se debe a dos cosas, la primera, sigue con unas esperanzas estúpidas de poder recuperar algo; la segunda, no tiene alguna razón para poder terminar. Purpure jamas ha sido malo con ella, mucho menos desatento, hasta hora, seguro esta pasando por una mala racha en su vida, la ojos calabaza simplemente quiere ayudarlo en salir de ese túnel sin salida donde se encuentra.
— ¿Sabes? Quería disculparme por mi comportamiento del otro día — empezó con dificultad, bastante cohibido y apenado de lo anterior vivido. — se que tal vez esto no sirva de nada pero, realmente te apresio y ver como sufres por Toshi, me hace mal.
— Eres un excelente amigo, Souji — admitió, sonriendole calidamente al castaño. Dándole desde el principio su lugar y ninguna esperanza — desde pequeña me enseñaron a desconfiar en las personas, aun mas de las quienes me trasmitieran emociones oscuras, pero contigo es diferente. Se que puedo contar Souji, porque… me has comprendido o al menos, lo has intentado.
— No lo he intentado, la vida de los demonios, independiente de su naturaleza, es bastante larga y solitaria. — explico sonriendo se sozlayo — De tener la oportunidad en poder socializar entre nosotros, obviamente jamas la desaprovecharia, menos contigo. Porque yo…
— ¿Interrumpo alguna conversación importante? — la fastidiosa voz de Kazama Chikage le llegaron a sus oidos, soltando un respingo de la impresión — Espero y no, ser impertinente jamas sera mi estilo.
¡¿Y de donde salio este cretino?! Si tenía semanas sin aparecerse en el instituto, muchos lo consideraron perdido en Okinawa y otros como sus fans, lloraban su ausencia con total añoranza esperando nuevamente su regreso. Bajo la perspectiva de los castaños, eso no era mas que estupidez de su parte, este rubio le encantaba hacerse el importante apareciendo y desapareciendo constantemente, ese era su mayor deleite. Ver de cerca esa mueca prepotente adornando sus labios le revolvia las tripas, si las ojos calabaza pensaba que podría librarse de este rubio de una vez por todas, se equivocaba, este es igual a un boomerag, puedes lanzarlo lejos pero siempre volverá.
— De hecho, si eres un impertinente — se alzo sonriendo falsamente Souji, hacia Kazama — Mitsuki-chan y yo, nos encontramos tocando temas de conversación sumamente importantes. Por lo tanto, no eres bienvenido aquí.
— Es divertido ver a un simple mestizo como tu, tratar de llegar alzancar alguien de mi altura — la mirada carmín de rubio adquirió un toque de malicia propia de un demonio, sin saberlo, la chica empezó a temblar temerosa — Podría pisotearte en cualquier ámbito, aunque… ya creo haberlo hecho. ¿No es así?
— Tu… — murmuro furioso, buscando no descontrolar sus emociones.
— Sera mejor que nos acerquemos al grupo, — propuso la ojos calabaza con una sonrisa incómoda, parandose al frente de ambos demonios — aparentan dar una información.
Hubo unos minutos de tensión reinando entre el mestizo y el sangre, donde el primero no paraba de fulminar con la mirada al otro muy sonriente, pero de alguna forma demostrando la malicia en su mirada inyectada de sangre. La chica buscaba una salida a este ambiente intentando captar la atención de sus amigos, aunque estos, parecían no prestar atención en lo mas mínimo a ella. ¡Ni siquiera las fans de Kazama! Estas vivían por él, prácticamente besando el suelo por donde pisaba. En algunas ocasiones, la castaña pensaba que el demonio tenia una clase de embrujo en sus compañeras, porque nada de ese idolatría era normal.
— Una gran idea, princesa — corto finalmente el silencio Kazama, sin dejar de mirar al castaño.
— Siendo, asi — se hizo a un lado, señalando al grupo — después de ti.
— Muy considerado de tu parte, Souji.
La ojos calabaza se quedo en su puesto mirando a los par de idiotas caminar lejos de su ubicación, podría no saber mucho de demonios, aun así, los de su frente parecían estar compitiendo por cual de los dos transmitía aura oscura. Ridículos, hasta si los observas con detenimiento, descubriras a sabuesos compitiendo por un hueso. ¿En que posición deja a la descendiente de la “princesa lunar”? Mejor ni lo menciona.
Entonces en el momento de acercarse al grupo, se encuentra con la purpura mirada de su novio a unos escasos metros de ella junto Amamiya Ami, en tanto todos se concentran en prestar atención a las palabras de la organizadora del evento, ellos se limitan a observarse en silencio. Es desesperanzador, piensa la castaña al simplemente contemplar el rostro sereno de Purpure, en lo que llevan de transcurso del semestre este no se ha acercado a ella en forma romantica, se le ve muy apegado a la mestiza considerandolos buenos amigos. Ella debe de saber todos los secretos del azabache, sobre todo, lo que esta atormentandolo porque detrás de esa calmada expresión, de esconde, una muy dolorosa tratando. Luchando con uñas u dientes el no ser consumido.
Entonces en el momento de acercarse al grupo, se encuentra con la purpura mirada de su novio a unos escasos metros de ella junto Amamiya Ami, en tanto todos se concentran en prestar atención a las palabras de la organizadora del evento, ellos se limitan a observarse en silencio. Es desesperanzador, piensa la castaña al simplemente contemplar el rostro sereno de Purpure, en lo que llevan de transcurso del semestre este no se ha acercado a ella en forma romantica, se le ve muy apegado a la mestiza considerandolos buenos amigos. Ella debe de saber todos los secretos del azabache, sobre todo, lo que esta atormentandolo porque detrás de esa calmada expresión, de esconde, una muy dolorosa tratando. Luchando con uñas u dientes el no ser consumido.
Si tan solo… decidiera compartirlo con ella.
Es inútil, no puedes ir contra la corriente esta te golpeara con fuerza lejos de ella, aunque lograras conseguir otro camino para llegar a tu destino. Por los momentos, Mitsutani Mitsuki la descendiente de la “princesa lunar” no se rendirá, de la misma manera que su ancestro jamas lo hizo al momento de separarse de su amado, movió cielo y tierra hasta dar con él. Bueno, llego la hora de hacer ese trabajo ella. Asi que, dibujando una sonrisa de guerrera en sus labios, le demostró a su novio no rendirse con él, pues esto solo era el principio de todo. Purpure admirado de la expresión de la castaña, desvío la mirada de inmediato al frente luchando con las inquietudes de su cuerpo, con Mitsuki nunca podría bajar la guardia porque de hacerlo, salia inmediatamente sosteniendo en sus manos un movimiento sorpresa, llevándolo a casi desistir de sus planes.
Aunque estaba seguro de algo.
Esta noche todo acabaría.
Esta noche todo acabaría.
Se dio inicio a la “prueba de valor” esta consistía en entrar al instituto a escasas luces, guiandose con su intuición y la misma luz de la luna por los pasillos, escaleras e inclusive salones para hallar la mayor cantidad de fichas repartidas estratégicamente en las instalaciones, todo esto en una cantidad de veinticinco minutos. La pareja en recolectar mas de estos logos, sera la ganadora de un valen especial en la cafetería por un año, en selección de postres especiales solo a su disposición. De segundo, sera un vale por seis meses y el tercero por un mes. Algunos estudiantes suspiraron desinteresados a los premios, pero otros como Heisuke y Momoka, babeaban literalmente ante semejante compensación. Seguramente eran los mas entuciasmados, pensó Mitsuki al verlos intercambiar un saludo entre los dos, en tanto ella significaba la oportunidad de quedar a solas con Purpure-san. Lo necesitaba, lo anhelaba, ¡Lo deseaba! Ella no es precisamente religiosa, pero por unos segundos alejaria sus principios de demonio sangre pura y le haría una petición a los dioses, de estar en emparejada con el azabache empezaría dejar su ateísmo de lado, rezando e inclusive, arriesgarse entrar a un templo. Todo eso por veinticinco minutos a solas con su amado.
Lastima por las ojos cabaza.
La suerte nuevamente la rechazo.
De manera doble.
La suerte nuevamente la rechazo.
De manera doble.
El azabache fue emparejado con Amamiya Ami, en tanto ella, tuvo la desgracia de ser pegada a los demonios mas disparejos en la historia de la humanidad. Kazama y Souji. ¿Como era posible tal cosa? Una de sus compañeras decidido no venir hoy, dejando en desventaja al pobre de Souji, no quedando de otra que unirlo al grupo de ella junto al rubio. Dejemos de lado ese asunto y centremos lo importante: ¡¿Por qué entre todos Kazama?! Algunas de sus seguidoras les hubiera encantado estar en su lugar, bastaba mirarlas mordiendo sus pañuelos llorando para descubrir su envidia, aunque por alguna razón no arremetian contra ella. ¡Por los dioses! Hasta sus amigas la animaban desde sus puestos, una Minami y Momoka chillaban emocionadas, en tanto Reika, alzaba un pañuelo rosa señalando suerte a la par de despedida. ¡Patrañas! Les cedía el puesto con todo e intereses, quizás un lujoso moño encima de estos demonios, se vería mas vistoso al momento del regalo.
¿Qué mas daba?
No tenia de otra.
Debía aguantar.
No tenia de otra.
Debía aguantar.
Purpure había partido hace unos segundos atrás, aparento estar muy tranquilo en la decisión del comité al ligarla a los par de demonios infantiles, era casi como sino le importase. Quería ser fuerte aparentando ser fuerte, pero resultaba todo lo contrario, con todas esas acciones del azabache parecían querer hacerle daño de verdad. ¿Por qué? ¡¿Por qué dañarla de esa manera?! Si ella lo ama tanto, con locura extrema y estando dispuesta a lo que sea por él. Ya lo demostró muchas veces en el pasado, a estas alturas de la vida es estúpido correrse hacia atrás.
— Tomen este cronómetro — le entro en las manos del castaño la organizadora del evento, el aparato — una vez llegue a cero, deberán regresar con logos o no. ¿Alguna duda?
— ¿Existe la posibilidad de dejar en el camino a este desagradable sujeto? — señalo el ojos verde al rubio con seriedad, la castaña escondió su rostro entre sus manos deseando convertirse en viento. No podía estar ocurriendo de nuevo. — No lo considero practico para la competencia.
— Lo dice el chico que perdio en su primer año de Kendo, una competencia. — musito como quien no quería la cosa el ojos carmín.
— ¡¿Como has dicho?! — se alzo entre la castaña, queriendo llegar al contrario.
— Sino lo has escuchado. — sonrio de medio lado con ironía, mirandolo con burla — limpiate bien los oidos, mestizo.
— ¡Bueno ya valio! — intervino la ojos calabaza, separando a los chicos — ¿Pueden al menos comportarse por unos minutos? Estar peor que los niños de primaria, maduren.
— Vamos, vamos… princesa. — la giro a su dirección Kazama, sosteniendola del mentón y acercandola a su rostro con insinuaciones visibles — ¿Por qué no nos escapamos tu y yo mejor…?
Un golpe en la nuca llego de inmediato frenando el coqueteo, salvando los pobres nervios de la muchacha que empezaba a sentirse extraña, embargada de un cosquilleo repentino en su piel. ¡Jodido demonio! No sabe ni cuando frenar sus ataques en momentos inoportunos, un ejemplo, este evento. Una de las organizadoras, escondía su fascinación detrás de una carpeta, en tanto Souji el autor intelectual del golpe, sonreía victorioso hacia un rubio que lo fulminaba con la mirada. Realmente esta enojado.
— ¿No has parado TU a sordo Kazama? — se burlo en su cara sin importarle nada, ni siquiera esa aura demoníaca rodeando al rubio. — Mitsuki-chan sugirió la calma. ¿Cierto?
— Te has pasado de la raya, Souji. — bajo dos octavas de su voz, produciendole escalofríos a la otra muchacha — mejor controlate tu.
— ¡Nosotro ya estamos partiendo! — una vez mas, tomo el asunto en sus manos la castaña sonriendo de medio lado y sujetando a los demonios de los brazos, asombrandolos — estamos atrasando a los demás, lo sentimos mucho.
— N… no se preocupen — los despedia la chica moviendo su mano aun confundida — vayan con cuidado.
Santo cielos, suspiro la ojos calabaza cansada con la mirada al frente, aun sintiendo las fuertes ondas eléctricas del par de idiotas a cada una de sus costados. Este seria la competencia mas larga y tediosa de su vida.
En tanto Purpure, se encontraba en una de las tantas aulas vacías del instituto junto a su pareja, Amamiya Ami, que hacia cualquier otra cosa menos buscar los dichosos logos. Daba igual, tampoco es que quisiera jugar al estúpido concurso de sus compañeros, su mente se encontraba liada con otros temas. Un abreboca seria ese raro grupo conformado por Kazama, Souji y su castaña, como lo leían, aun la descendiente de la “princesa lunar” seguía siendo de su pertenencia. Aunque, no sea precisamente el novio mas maravilloso en la faz de la tierra, él mas que nadie conoce el sufrimiento embargandola en estos momentos al estar separados, pero solamente la esta entrenando para cuando todo se termine. Purpure esta convencido de no merecerla, ni esta vida u otra, su gracia, sofisticacia y la hermosura externa a la par de interna es algo mucho mas allá de sus aspiraciones. El es un humano, un patetico y estúpido humano que solo sirve para cagarla, joderla e igualmente manchar con oscuridad lo puro del alma de la castaña. Esta debería estar en la luz, donde alguien mas pueda apresiarla con mayor precisión en su lugar.
Ami tiene razón, una demonio sangre pura como la descendiente de la “princesa lunar” necesiata alguien a la altura, alguien como… Kazama. ¡Maldición! ¿La historia esta volviéndose a repetir? Donde Purpure deja libre al amor de su vida y esta corre a manos del rubio, siendo envuelta al igual de protegida para nunca mas volver. Fue así con Chizuru, el ojos purpura estuvo convencido de haberla amado con todo su mente y corazón, aunque acontencia ser demaciado para él porque una alma tan angelical como la de la muchacha, jamas hubiera compagina con la corrompida suya. Entonces se perdió, entregandose a la lujuria estando con varias mujeres a la vez, restregandole un noviazgo con Ami y diciéndole sin remordimientos no necesitarla. Maldita sea la hora en decir algo como eso, pues inmediatamente perdio a su mejor amiga, un amor puro y la mano de una excelente criatura. Ahora, todo es historia, aunque aparentemente, las cosas vuelvan a presentarse de la misma manera.
— ¿Pensativo? — la voz sensual de la rubia le llego a los oídos, sintiendo sus manos masajeando sin descaro su pecho — pareces estar en otro mundo, quizás… en otra galaxia.
— ¿Qué hay de ti? — aparto sus manos, dándose la vuelta y encarandola con ojos gelidos — Hoy apareció nuevamente Chikage y ni siquiera demostraste emoción al verlo. ¿Ocurrio algo entre los dos?
Ami parpadeo dos veces antes de captar las palabras del azabache, seguidamente soltó una carcajada sonora que hizo eco en el aula vacía dejando perplejo al chico, quien no esperaba tal reacción en ella.
— ¿Qué…?
— Toshi… Toshi… Toshi… — caturreo, sonriendo ladinamente — ¿Desde cuando mis asuntos con Kazama son relevantes para ti?
— Desde el momento que sales con él y te acuestas conmigo a la vez. — argumento ceñudo.
— ¿Estas celoso? — engancho sus brazos detrás del cuello del contrario, medio haciendo un puchero. — porque de ser así, permiteme en decirte verte completamente adorable.
— No juegues conmigo, Ami. — advirtió medio enojado.
— Vale, vale, vale — se rindió separándose de él, comenzando a caminar dentro del salón — ¿Por qué eres tan paciente? En fin, forma parte de tu encanto. Tocando el tema de Chikage, él y yo terminamos estas vacaciones por desacuerdos de pareja, nada fuera de la normal, asi que soy tan libre como el viento. ¿Contento?
Eso… eso no le cuadraba, el demonio de Kazama no terminaría una relación con la rubia porque si, debía de estar escondiendole algo mas. Además, las seguidoras de ellos dos mantenían la misma energía al hablar de sus asuntos, cosa que decía no tener ni la mas mínima idea del nuevo estatus, esto le olía a gato encerrado. Sobre todo, desde el principio le parecio extraño que el ojos carmín tuviese pareja, aunque fuera la Amamiya, él no consideraba a alguien seriamente hasta encontrar a la “indicada”. En el pasado, considero de esa manera a Chizuru, de hecho, ellos estuvieron un largo período saliendo en secreto debido a la imposición de sus padres, pero claramente la chica jamas estuvo de acuerdo hasta… hasta que la hirió.
— Estas ocultandome algo. — soltó inesperadamente Purpure, recobrando la postura — ¿No es así?
— ¿Y por qué motivo lo haría? — exclamó ofendida.
— Desde un principio se me hizo raro una relación entre tu y Kazama. — infatizo mucho las últimas palabras, produciendole una sonrisa socarrona a la muchacha — aun tomando en cuenta el hecho de que, ese asqueroso demonio solo tiene una prioridad en su vida: el mismo. Por lo tanto, ¿Qué exactamente planeaste junto a él Ami?
Oh vaya, nunca se cansaria de tan astuto hombre, ni ahora o alguna vez en el futuro porque sus deducciones eran las mas certeras posibles. Esta era una de las razones de querer tenerlo a su lado, con Chikage las cosas eran divertidas e interesantes, pero con Purpure se volvían desenfrenadas y apasionadas. Admitiría querer poseer al azabache mas que a nada, arrebatarselo a al mediocre de la descendiente de la “princesa lunar” y admirar en primera fila su estúpida mueca de derrota, esa seria la mayor de las victorias. Sin embargo, no podía dejar libre del todo a Chikage, porque una vez tienes un pajarito en mano de ninguna forma lo dejarías volar.
— Cuanta desconfianza, Toshi — rio con malicia, degustando el nombre del azabache — pero dejame dejarte las cosas claras desde el inicio. Siempre sera mejor jugar entre tres, en lugar de dos.
Cinco minutos, habían pasado exactamente… ¡Cinco minutos! Y el par de demonios no frenaban de insultarse con sofisticadas palabras, bueno, al menos en parte de Kazama porque del de Souji salia lo peor escondido en su interior. Al menos, no había salido esa aura siniestra del otro día al enfrentarse a Purpure, de lo contrario, no podría pararlo ella sola. Viéndolo en otra perspectiva, los demonios parecían muy buenos amigos compitiendo entre ellos, olvidándose por completo de su presencia. Era bueno, porque de esa forma buscaría la manera de encontrarse con Amamiya-san junto a su novio, de pedirle ayuda para quedarse a solas con él seguramente se la consederia. La rubia no es ninguna mestiza mala, lo contrario, puede mantenerse calmada junto a ella al igual de Souji. Lamentablemente en los minutos transcurridos, no se encontrado nada mas que a Momoka con Saitou, la pareja mas extraña en la faz de la tierra, aunque acordaron de ganar la contienda repartirse el motin con Heisuke. El taciturno no quiere nada de eso. La castaña se obstuvo de opinar algo, su mente solo rondaba las ganas de reunirse finalmente con Purpure-san, si tan solo la suerte se lo colocara al frente… las cosas serian diferentes.
La castaña se apoyo en la pared que daba a la ventana del patio, desde aquel sitio divisaba las imágenes de algunos de sus compañeros corriendo de un lado al otro, desperados por encontrar los suficientes logos y cobrar la recompensa. Claro, nadie puede rechazar la dulce tentación de un postre, por mucho de hacerte el indiferente caeras ante este. La luz de la luna cae sobre el pasto como lluvia celestial, dondole una imagen de sector predilecto para una flor nacer. La primavera esta de hecho en su punto, esplendorosa y tan encantandora hasta el nivel de inundar tu cuerpo de dulces sensaciones, queriendo bañarte entre la luces de tantos colores y el rocío mañanero. Si, calma todas las inquietudes una vez sentidas en tu pecho. ¿Pero saben que haría esta noche aun mas magnifica? La presencia de Purpure a su lado, sosteniendo su mano, sonriendo con la delicadeza de una flor, admirandola tal cual fuera la mejor creación del mundo y recordandole la sensación del pecado. Tocar lo prohibido, ir contra las normas de lo correpto o propio solo por nuestros sentimientos, mejor dicho, ante el llamado del corazón.
¡Cuanto lo extraña! Hasta hora no le había prestado atención a ello, pero tener una momia por novio es francamente fastidioso, por no decir aburrido. Porque cuando lo poseia en cuerpo y alma presente a ella, sus conversaciones se volvían mas amenas, agradables y entretenidas. ¿Como olvidarlo? Tocar el tema de poesías o libros en compartidos gustos entre ambos, oírlo leer era uno de sus placeres culpables y mas aun en el instante de explicarlos. Podrían considerarla loca pero todo el mundo dejaba de girar para ella, porque los segundos, minutos e inclusive horas se olvidaban solamente para enfocar su atención en el azabache. La manera pausada de mover los labios finos, agraciados, el tono de su voz cautelosa y parsimonia transmitiendo cada una de las emociones de los personajes, o en el caso de la poesía, lo que quería decir el autor. Eran los pequeños detalles en conventirlo inolvidable, porque a su lado es imposible aburrirse.
Si es asi… ¿Qué ocurrico con ellos?
Fue ese… ¿incidente en la villa? ¿o forzarlo hacerlo en la escuela?
No, no, parecía estar atrapado en un torbellino de problemas que no puede salir solo, menos permitirle mostraselo a alguien mas. ¡Que frustrante!
Fue ese… ¿incidente en la villa? ¿o forzarlo hacerlo en la escuela?
No, no, parecía estar atrapado en un torbellino de problemas que no puede salir solo, menos permitirle mostraselo a alguien mas. ¡Que frustrante!
La chica no se imuta ante la presencia de alguien demandante a su lado, simplemente se queda de la misma manera, cruzada de brazos absorta de cualquier idiota rubio de ojos carmín queriendola a alejar de sus dulces recuerdos. El tenerlo a uno de sus costados de por si es fastidioso, prestarle atención lo convertiría en algo peor, mejor ignorarlo. Aunque al pasar los minutos y notar en lo absoluto un movimiento raro en Kazama, la ojos calabaza se impacienta un poco pues esto no es lo que suele ser el rubio, su lado revoltoso siempre da a conocerse sin importar las circunstancias o lugar. Sobre todo, el tener una novia como Amamiya-san. ¿Qué habrá visto ella en Kazama? Le es un misterio.
— ¿Donde esta Souji? — rompe el silencio entre ellos Mitsuki.
— Ha decido buscar en otras aulas los logos, — respondio sonriendole de medio lado, tomando en cuenta que la chica no le observa. — se rehusa a entender que tengo cuatro de esas cosas y el solo dos.
El espíritu del mestizo ante la competencia, mas tratándose del rubio malicioso.
— Son tan infantiles los dos — sonrio la castaña, girando en dirección a Kazama y tomandolo literalmente con los pantalones a bajo — ¿No saben que competir no les llevara a ninguna parte?
— Quizás perspectiva las cosas sean así para ti — dio un paso hacia ella, apoyando una mano en la pared e imponiendole su altura. — pero para dos demonios de diferentes rangos… es diferente, no lograrías entenderlo.
— ¿Verse como dos sabuesos? — pregunto con ironía, visualizando ese par de ojos carmín curiosos.
— No. — sonrio de medio lado ante la ocurrencia en la castaña — En la marca de poder en tu especie, princesa.
Bum. Escucho en sus odios la castaña al ver la cercanía del rubio de su espacio personal, en la intensidad de esos ojos color pasión y el brillo enigmático adquirido bajo la luz de la luna, parecido haber sido arrastrada a una pista de baile donde este demonio la sostenía haciéndola danzar sin oponerse, enrendandola en sus redes de magnetismo y locura. Porque no podía ser otra cosa, estando en total normalidad jamas desearía tal cosa, menos visualizarse siendo sostenida por él con esos fuertes brazos, ni llevada de un lugar a otro con destreza o habilidad, y manteniendo una expresión serena en el rostro marcada con la madurez. Le hacia recordar el “Chikage” de la “princesa” en su sueño, siendo nada mas a una treta del primero para lograr sus objetivos. Es un demonio, un demonio en todo el sentido de la palabras y la ojos calabaza se rehusa a bailar con uno. Entonces antes de poder decir o hacer algo, un ruido los sorprende a ambos trayendolos a la realidad.
Las voces de dos personas resuenan por lo bajo a unos cuantos pasillos lejos de aquí, la castaña identificaba una siendo de una mujer, dejando la otra de un chico. Parecen estar discutiendo por dejarse llevar o no ante la ocasión, considerando ser descubiertos por algunos de los organizadores o alumnos, es cuando la chica con voz seductora le pide relajarse y dejarle todo a ella. Casi se le cae el alma a los pies, porque en cualquier parte reconocería era voz, se trata de Amamiya Ami. La novia del hijo del primer ministro. La castaña mira con cautela a Kazama esperando una reacción agresiva de su parte, pero no, este mantiene los sentidos muy alerta permaneciendo con expresión serena y quizás buscando averiguar a su acompañante.
— Es inútil, no puedo escuchar bien. — admite el rubio fastidiado, decidiendo caminar a la fuente del sonido.
— ¡¿Pero te has vuelto loco?! — susurro medio alzando la voz, caminando con cautela detrás del rubio, este le fulmino con la mirada — no… no puedes entrometerte en asuntos de otras personas.
— Es obvio que me concierne — siguió con su usual tono de voz, sonriendole de medio lado — es Ami quien esta hablando.
¡Maldición! Kazama lo había descubierto, tal cual a lo predicho en su mente pues no es ningún tonto, pero era inevitable el pensar mal. Todo el mundo conoce su temperamento al enojarse, de recordar su prepotente rostro bañado en piedra le producia escalofríos, ni hablar de ese golpe contra las mesas de aquel salón vacío. Él era un demonio, un demonio en todo el sentido de la palabra, frívolo, sin sentimientos y acarreando la necesidad de ver correr sangre. ¿Como pudo haber hecho tal cosa Amamiya-san? Engañar a tan psicópata rubio, ella que la consideraba una chica sumamente amable y dulce, quizás maliterpretada por algunas de sus amigas pero no frenando su gusto en ayudar. De mirarla simplemente sonreír, le llenaba de confianza, seguramente tuvo sus razones de hacerle tal cosa a ruin demonio, apostaba que el igualmente le engaño. Con ese historial… seria una sorpresa no extrañarse.
— Sigo diciendo ser una locura — apoyo firmemente su opinión, ganándose una mirada curiosa de parte en su acompañante — ambos podrías solucionar las cosas en otro sitio, no en la…
Sus palabras murieron en su garganta al cruzar el humbral del pasillo, sus retinas se llenaron sin poder evitarlo de la imagen de dos jóvenes besándose sin freno bajo la sombra de la luna, olvidando el lugar donde se encontraban. La chica mantenía a su acompañante contra la pared, enganchando sus dos brazos en el cuello de este parecido a un vampiro en la búsqueda de distraer a su víctima, en tanto el chico, sostenía entre una de sus manos la pierna de ella tan cerca de su cuerpo que parecían una enredadera. Esto no era lo sorprendete, menos los ruidos de ambos al acariciarse desesperados o el de sus besos, mas bien residía en que Amamiya Ami tenia entre sus brazos al novio de Mitsuki. Purpure.
Un balazo se escucho en la mente de la castaña perforando lo mas profundo de su corazón, causando hemorragias internas y tajos que se convertían en charcos de sangre roja, doliente y viscosa. Su mente estaba desconectada del cuerpo, conviertiendola en una simple hoja de papel al compás de un frío viento, porque… eso hacia frío. Al abrazador calor de la primavera junto a su agradable fragancia fue sumplando con truenos, relámpagos y lluvias a una nubes antes siendo tan claras como el alma de un niño. El mundo dejo de ser un lugar precioso para convertirse en horripilante y asqueroso, dándole diferentes tumbos a la par de temblores. Era… era gracioso, el chico que consideraba el amor de su vida se encontraba en manos de una mujer, ¡que no era ella! Sino su “supuesta” amiga Amamiya Ami. Esto tenia que ser una broma o… o pesadilla, si, eso era, pesadilla la cual empezaría a despertar en cualquier minuto. Luego empezaría su rutina diaria, desayunando con sus tíos, escuchando las sugerencias de la mujer de a casa, la risa de su pequeños primo Rutta-kun al verla rodear los ojos, ignorar la torpeza de su hermanito al no saber tratar a su nueva novia, correría al instituto vería a sus amigos ¡Incluve senpais! Y finalmente estaría él, su amado Purpure mirandola solo a ella, queriedola solo a ella… solo… solo… ¡¿Por qué mierda no despertaba?! Ah, claro, ya entendía. Esto no es una pesadilla, realmente ocurría.
Su primavera acababa antes de empezar.
Su pecho se contrajo hasta el punto de no poder respirar, los truenos rodearon sus sentidos cabandola en la impresión mas arrolladora de todos, pues su cuerpo empezó a temblar ligeramente. Sentía haber estado caminando en un hermoso prado llevó de flores silvestres, mariposas y un sol naciente en el horizonte, donde le esperaba un azabache particular bajo un árbol del cerezo cautivador. Entonces el choque de nubes hacia su aparición, oscureciendo el panorama mágico y evocandolo en la peor catástrofe de todas, pues se marchitaba una por una las flores de su alrededor sin poder evitarlo. Acto seguido, el suelo la tragaba viva con todas sus esperanzas y anhelos, sobre todo, sus amor consumiendo en cada parte su alma. Desde ese punto observaba al mismo azabache sostiendo la mano de otra mujer, un rubia de ojos jade maliciosos, llenos de los sentimientos mas oscuros de los humanos y demonios. “Una mestiza astuta de cuidados” dijo antes Souji, antes no le creyó y ahora sabia las consecuencias, que ilusa resulto ser.
Por fin comprendio la pena de Purpure, el recharzarla y permanecer junto a la mestiza, la engañaba. Correpción, este par de desvengonzados les vieron la cara al hijo del primer ministro y ella, aunque quisiera poner todo su rabia en ello no podía. Menos tomando en cuenta su amor por Purpure, ese humano quien depósito todo su confianza y esperanzas, ese mismo en defender a capa y espada de su misma familia ganándose el desprecio de esta. ¿Todo para qué? Si solio suspendida por los aires del golpe de la realidad.
Quería llorar, si, pero por sí misma al ser tan ciega y tonta al confiar en el amor, en entregarlo todo y no recibir nada cambio. ¿Por qué…? ¡¿Por qué la vida se empeñaba en tratarla de esta manera?! No era justo… ¡No era malditamente justo!
— Buenas noches, chicos — abrió la boca Kazama con burla, separando a ambos jóvenes anteriormente besándose, asustandolos. Al menos Toshirou, presenciando la pálida expresión de los ojos calabaza, llegó el momento de la verdad. — ustedes sino conocen la vergüenza, ¿cierto? En medio de un pasillo… mejor busquen un lugar mejor, discreto seria la palabras. Aunque, creo que ustedes ya debes de saberlo mejor que yo.
Kazama era tan suelto y natural al tratrar con estos temas, lo hacia parecer muy fácil en lugar de algo incomodo. De su parte, solo podía permanecer estática al igual a una momia, quería llorar, gritar, formar berriche pero una parte de su cerebro se encontraba en cortocircuito, dañada.
— Mitsuki… — menciono una voz, esa voz que encendía su corazón pero ahora solo lo hunde en dolor.
— Dejame mostrarte la verdadera naturaleza del ser humano, princesa. — ahora había otra, su “pepe grillo” rondandola parecido a una abeja, salvo que esta realmente era real. — Son egoístas, destructores, desconsiderados y maquinas listas para aniquilarlos todo. Absolutamente todo, inclusive, tu propio corazón.
¿Eso…? ¿Eso era cierto?
— ¡No te involucres en esto Kazama! — rugio furioso Purpure, dando un paso al frente.
— No tan rápido, cariño. — lo sostuvo del hombro la rubia, sonriendo de manera victoriosa hacia la castaña catatonica, demostrandole su superioridad. — Creo que, Mitsutani-san necesita saber toda la verdad de nosotros, pobresita, me da mucha pena verla en ese estado. ¡Ni puede hablar!
Purpure desvío la mirada avergonzado al suelo apretando puños y dientes, frustrado al punto de soltar un puñetazo a quien se atravesara en su camino, aunque Mitsuki, tenia sosteniendo en su mente la manera de dirigirse Amamiya a ella. Despectivo, arrogante y con un toque de ironía, aquella imagen era la que realmente escondía detrás de la de niña buena, quien le ayuda en sus compras en navidad. En cierta manera le producia alivio, pues conocía con quien se enfrentaba realmente, y no una mascara vacía con sentimientos falsos de por medio.
— ¿Hay algo mas que explicar luego de mirar este acto? — argumento irónico Kazama, riéndose divertido — El cinismo de los humanos y mestizos no tiene limites, sin duda alguna.
— Chikage, en verdad ayudarías mucho si solo te mantuvieras fuera de esto. — aletio sus pestañas con galanteria la rubia, sonriendole hipocritamente.
— Pasaran siglos para mandarme alguien como tu, cría estúpida. — vocifero el sangre pura dando un paso hacia adelante.
— No… — al fin Mitsuki reacciono asombrando a los presentes, sosteniendo al rubio antes de cometer una locura. — no caigas en sus provocaciones, Kazama.
Mentalmente Ami se relamio los labios gustosa, este juego proporcionado por el ojos carmín resulto ser mas entretenido de lo esperado, porque admirar ese rostro patético en la sangre pura la llenaba de gozo. Todos los de su clase son iguales, prepotentes y arrogantes, teniando las ganas de pisotear a cuanto ser no iguales a ellos sea. De esta descripción ni se salva Chikage, aunque con este se podía jugar de manera entretenida, convirtiéndose en una necesidad en su vida, ayudo con todo este parapeto pero tan solo es el comienzo de todo.
Mitsutani Mitsuki, no conseguirá librarse de ella tan fácilmente.
— ¿Asi qué puedes hablar? — rompió filas, caminando en dirección a la castaña como si fuera una gata peligrosa. — pensé en un instante el no tener capacidad de hacerlo, o… ¿Qué Toshi me prefiera encima de ti te afecto de manera cerebral?
¡Paf! Resono en las paredes de ese pasillo al ser abofeteada la rubia en manos de la castaña, cansada de soportar palabras con significados ocultos en esta rubia directamente sacada del infierno, llena de falsedad y el poder de envolverla en una telaraña de mentiras a su marced. ¿Así logro metersele por los ojos a los chicos? No era de extrañar ver a Kazama a su lado, todo hombre idiota, cabeza de chorlito caería ante las artimañas de una zorra barata de Ami. En tanto los otros, se habían quedado congelados ante el arrebato repentino de la ojos calabaza, quien en unos segundos ni podía mover un dedo de su cuerpo, y ahora se atrevió a arremeter contra la cara de la mestiza. El rubio pensaba que nunca pudo haber escogido a mejor demonio para ser su esposa, Mitsuki podría aparentar ser idiota y mediocre, pero al perder la compostura saca a relucir su verdadera naturaleza.
— ¿Se te hace divertido todo esto? — pregunto al ver los ojos inyectados en sangre de la chica sosteniendo su rostro, siendo propicios de una mestiza como ella. — ¿Reirse del dolor ageno es en verdad divertido? Porque de ser así, realmente honorgulleses a tu especie mestiza. Las sanguijuelas asquerosas de la humanidad, queriendo absorber todo lo bueno de un lugar con la finalidad de regodearse en la miseria e infelicidad. — gracias a los dioses que Souji no estaba aquí, porque el esta lejos de ser esa clase de mestizo. — Eso es lo que eres tu, Amamiya Ami.
— Es irónico escuchar eso de alguien como tu, una estúpida princesita que apenas y descubre sus propios poderes. — rio con malicia, sacudiendo su cabello y componiendose por los sentimientos mas oscuros de los demonios. — ¡Ni siquiera diferencias la amistad de la hipocresía! Haciendote francamente, manipulable y vulnerable. Antes de regocijarte de ser una sangre pura, primero aprende a utilizar tus poderes… ¡Niña idiota!
— Si, lograste manipularme. ¡Bravo! ¡Aplaudamos por ello! — infantizo sus palabras, alzando sus brazos y no mostrando ninguna pizca de emoción en ello, asustando a Purpure y emociando mas a Kazama. — Pero te recuerdo algo, mi condición de “vulnerable” puede cambiar a medida de aprender sobre los demonios, los sangre pura. Pero tu calidad de “zorra calienta braguetas” jamas cambiara, porque has nacido para ese trabajo… ¡Jamas ser tomado en serio!
Por todos sus ancentros, pensó Kazama a punto de soltar una carcajada sonora al escuchar semejante argumento de la castaña, esa era la definición mas exacta de todas para Ami porque en la vida podría ser considerada mujer sería, solo un juguete de momento y nada mas. No podía parar de sorprenderse de la descendente de la “princesa lunar”, solo basto halar un poco la cuerda y sacar su lado lasivo a la par de salvaje, mas emocionante que ese sumiso tras las huella de Purpure. Hablando de este inservible humano, parecía estar mas asombrado que cualquier al observar la nueva personalidad de la muchacha seguramente pensando en nunca mostrarle tales expresiones a él, menos el explosivo o apasionado ese empleado al admitir no gustarle algo, una lastima porque… el rubio si ha tenido esa dicha y ese ojos purpura tonto nunca. Jamas pasara, lo certifica ciegamente.
— ¡Voy a abarcar contigo apestosa sangre pura! — rugio la mestiza llamando sus poderes demoniacos.
— Para ya, Ami. — se colocó al frente de ella Purpure adoptando una postura mucho mas calmada y frívola, desarmado por completo a Mitsuki, devolviendola al inicio. — Dejame encargarme de esto, desde el inicio acordamos hacerlo.
— ¡Pero…! — replicó.
— Pero nada — recibiendo de ella mas que su mirada rabiosa pero conforme a la decisión, el azabache emitió un suspiro cerrando los ojos un minuto y volviendolos abrir para mirar a la castaña, de vuelta a la realidad. — Hablemos, Mitsuki. Hay cosas que necesitamos aclarar… a solas.
— ¿Eso aliviara en algo mi dolor? — argumento, frustrada y apretando sus puños.
— Solo… conversemos.
Mientras los dos se alejaban lejos de aquel pasillo catastrófico, ambos rubios de quedaban bajo los escasos rayos de luz de la luna reflejando sus figuras, contemplando en silencio aquel fenómeno. Aunque Kazama tenía otros planes en mente, al observar a Ami volviendo ha la normalidad, sus ojos jade parecían adquirir mas satifaccióm de lo usual, pues sus objetivos fueron alcanzados. Al menos uno.
— ¿Cual es tu verdadera meta? — simplemente pregunto Kazama.
Por otro lado, Mitsuki sentía el pesado dolor de su alma sobre sus hombros al tener que quedarse frente de esa mirada, la cual, tantas y tantas veces le brindaba calides combinada con amor, la promesa de un mejor mañana. Antes pudo permanecer rígida frente de Amamiya Ami porque la situación lo ameritaba, ella se burlo de su confianza, del cariño depositado en una amistad provechoza y prospera, pero resulto ser lo contrario al estar acostandose con su novio. ¿Pueden imaginar lo asqueroso de sonar eso en su mente? ¿O el dolor de soportar la traición? Porque te sientes usada, apuñalada por la espada y tan insignificante como una hormiga, has entregado una parte de ti a esa persona especial pero solo te ha pateado sin sentimientos.
Sería mentiría decir odiar a Purpure cuando resulta ser lo contrario, pero en ciertas ocasiones nada de eso vale cuando eres vilmente engañado, porque esa grotesca imagen de él besándose con Ami se produce en su mente sin descanso, clavando mas y mas hondo un puñal en su corazón. ¿Para que hablar si todo esta claro? ¿Qué mas va distruir de ella? Todo lo arrazo el con su daño.
— Se que decir lo siento es inútil en estos momentos, además de sonar falso. — abrió la conversación él, sin una pizca de emoción.
— Si lo sabes… ¿Para que lo dices? — inquirio ella, mirando al suelo.
— No te confundas, Mitsuki. — al escuchar eso la aludida alzo la mirada, topandose con una imagen mas grotesca que la anterior. El azabache con un rostro bañado en arrogancia, nunca antes vista por ella. — en verdad yo no me arrepiento de ninguna de mis acciones, en realidad, en la vida podría arrepentirme porque… de esta manera soy yo. Egoísta, prepotente y sin una pizca de vergüenza.
Si antes le hubieran advertido de toparse con un Purpure así, nunca en la vida les hubiese creído porque el azabache es sencible, humano y sumamente considerado con sus semejantes. Posee errores como toda persona pero logra canalizarlos con su excelente personalidad, junto a sus amigos es el estilo “mamá gallina” cuidando de todos, regalandole un aspecto paternal encantador que le produce suspirar. Ese es el Purpure Toshirou del cual de enamoro, no este otro lleno de secretos a su alrededor y lo suficiente desvergonzafo para no arrepentirse de sus errores, la castaña esta confundida entre llorar y dejarlo pasar.
— Me alegro de conocer a tu verdadero yo. — simplemente menciono cohibida, ahogada ante la presión.
No, no es suficiente.
¡Ella necesita odiarlo!
No comprenderlo.
¡Ella necesita odiarlo!
No comprenderlo.
— ¿Eso es lo mejor que puedes decirme? — alzo una sola ceja irónico, plantando un duro golpe en el estomago de ella y derrumbandola casi al suelo. — Acabas de verme en brazos de una mujer que no eres tu, quien demostró ser una autentica zorra y simplemente… esa es tu reacción. Francamente, eres aburrida.
— ¿Y que pretendes? — bufo incredula, desviando la mirada al suelo y sosteniendo su pecho con fuerza, aguantando llorar. — ¿Qué te de un diploma? ¿Qué te felicite por tu gran logró al engañarme con la “putita” del momento? ¿O que te suplique para decirme “dime que nada de esto es cierto? No, te equivocas de persona porque de mi boca no saldrá nada de eso. ¡Ni siquiera un insulto! Pues… el derecho se te ha quitado. — agarro una bocada de aire al sentir un nudo formándose en su garganta, sustituyendolo por una risita seca y sin sentimientos. — Por lo tanto, conformate solo con esto.
Esto… esto fue peor a lo imaginado, ella resulto ser mas contundente y dura que la misma Chizuru, aunque la chica jamas le insulto o algo parecido ella lo castigo con sus miradas, agarrando todas las cosas marchandose. Mitsuki en su cambio, admitió no merecer ninguna emoción de su parte, absolutamente nada de ella pues con sus acciones dictaminaron su destino. La alejo, sus planes fueron aun mas duros al llevarlos a la realidad, Mitsuki simplemente estaba vacía de sentimientos por él.
— Muy bien, entonces… — bostezo estirando sus músculos y simulando fastidio — terminemos Mitsuki, esa es la mejor solución de todas porque no tienes problemas de con ello, ¿verdad?
— En lo absoluto. — rio irónica, moviendo su cara hacia los lados creyendose quebrar.
— Siendo así, nos vemos.
¿En verdad…? ¿En verdad todo se había acabado? Sus miradas fortuitas, las sonrisas cómplices, esos besos con sabor cerezo en la oscuridad, las palabras consiliadoras… todo… ¿Todo acabo? Nada de lo vivido había sido real, simplemente una imaginación de su mente enamorada, el sujeto que una vez dijo amarla trato su relación como algo pasajero y fácil de olvidar. Su corazón y alma fueron desechados, al cual fueran una bola de papel ya usada sin ninguna otra función que surgir. La aplastante realidad cayo sobre ella afixiandola, cubriendola totalmente y evitando el volver a levantarse, ahora solo mordia la sensación de perder algo que te hacia tanto bien.
— Quizás… me hubiese gustado escuchar antes tus verdaderos sentimientos, de esa manera, nos evitaríamos este sabor amargo. — comento con las pocas fuerzas de su interior, deteniendo al azabache sin darse la vuelta.
— Pues ahora ya lo conoces. — concluyó.
Finalmente la castaña cayó al suelo en un golpe seco, dejando fluir todas esas frustracciones en una lágrimas amargas y ácidas, junto a los pesados sentimiendo consumiendose en su ser. ¿Ahora que hacia por su amor por Purpure? ¿Como hacia para odiarlo mas que quererlo? Aunque ese chico la destruyo de la manera mas cruel posible, ella seguía manteniendo con fervor todas esas memorias juntos como si fuera su mayor tesoro, él podía considerar las estupideses que fuera de esta relación. Pero ella, mantendría muy junto a su corazón la sensación de amar y ser amada.
Aunque… solo halla quedado un invierno de silencio entre ambos.
— Por esto mismo te lo dije. — la voz de su “pepe grillo” la hizo sobre saltar, aunque no le funciono para parar de llorar — de tu amorío por Purpure no quedaría nada mas que tus cenizas, convirtiendote en algo totalmente desconocido a ti.
¿Y eso… qué?
— Solo mirate — se agacho ante ella, siguiendo sus palabras — llorando por un simple humano que no vale la pena, desperdiciando el agua ama alguien que… jamas te ha amado. Salvo, él mismo.
¿No se parece a los demonios?
— No — leyó sorpresivamente sus pensamientos, asustandola y girandose a verlo diractamente a los demonios — los humanos solo piensan en si mismos, los demonios en la población en conjunto, la supremacía de la especie. No, nos compares con esos imbéciles.
Entonces… ¿qué debe hacer? ¿qué tiene que hacer?
— Seca esas lágrimas y levantate. — sacudió su uniforme, colocándose de pie señalandola seriamente. — puedes sentirte miserable y poca cosa, pero debes recordar quien eres. No te tomes tan a la ligera, princesa.
Por primera vez en la vida, este demonio desagradable tenia razón, debía de recordarse a si misma quien realmente era. Mitsutani Mitsuki descendiente de la “princesa lunar”, la quinta en su generación de demonios sangre pura, la primera hija en el matrimonio de dos primos sangre noble, provenientes de puros y mezclados. Sobre todo, la esperanza de los demonios para romper la maldición de su ancestra, quizás ella pudiese haberla comprendido mejor a otra persona o simplemente, esta pagando sus errores. Sea como sea, no poseia nada atandola a su anterior humano traicionero, de verla su mamá en estos momentos seguramente dibujaria una sonrisa satisfecha en sus labios diciéndole: “¿Ves Mitsuki-san? De los humanos, no debes confiar”. Seguidamente de organizarle un matrimonio arreglado, sacandola de la escuela y sugiriendole prepararse en casa, justo como debía de ser. Extrañamente, la castaña no consideraba eso malo, mas bien sería un alivio desaparecer un buen tiempo de la luz de todos, inclusive la pareja de Purpure y Amamiya Ami.
Si, quería saliendo lejos de aqui, pero sobre todo, desligarse de cualquier responsabilidad con su clan. Estaría vacía por dentro y sin una pizca de sentimientos, pero aceptar casarce con alguien desconocido no es negociable. ¿Para qué pasar por algo así cuando tiene una proposición adelante? Asi que, cometiendo una locura completa al estar presa del dolor, frustración y rabia, se levanto del suelo corriendo hacia Kazama abrazandolo con fuerza.
— Por favor, Kazama… llevame… llevame lejos de este sitio — sollozaba con dolor, sosteniendose del rubio como si fuese su único salvavidas. — no quiero permanecer un minuto mas aquí, yo… acepto convertirme en tu esposa pero… solo sacame de aqui…
El demonio no reacciono dos veces en devolverle el abrazo, sosteniendola con fuerza contra su pecho y sonriendo de forma ladina. Al fin, al fin consiguió colocar las manos en la demonio mas importante de los tiempos, quien a su lado conseguiría tener uno de los hijos mas poderosos de todos y romper la jodida maldición. Estaba que reia de la dicha, todo gracias al estúpido de Purpure y sus inseguridades ridículas, haberlo tenido todo junto a las ojos calabaza pero arrojandolo a la basura por Ami. De ella ya se encargaría luego, por los momentos, necesitaba sacar a la castaña del instituto y refugiarla en un lugar remoto para todos, donde nadie podría alcanzarla.
Su mayor tesoro…
— Dejalo en mis manos, Mitsuki. — pronuncio su nombre con perversión, aun manteniendo esa expresión en su rostro — yo me encargaré de todo de nuestro casamiento, y por supuesto, te llevare lejos de aquí.
La castaña sumida en el dolor de la perdida del primer amor, pasaba por alto el hacer un pacto con el demonio, donde ignorar una pieza de baile estaba prohibido.
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