martes, 18 de septiembre de 2018

Sin Remordimientos

XII
¿Como una mujer embarazada de cinco meses puede aguantar tanto? Porque al verme empujada a la aventura por mis dos mejores amigos me venia las ganas de vengarme, no podría ni creerlo, caminar a todos los locales, cafés, restaurantes posibles solamente para antiborrarse en alimentos me parecía demasiado. No solo eso, Temari casi se acaba con un pastel de carne completo comprado por su esposo para celebrar nuestra reunión, cosa que solo sirvió siendo expulsado en el retrete de un baño público. Pero siendo aun insuficiente, paramos en otro local para comer tartas de frutillas, helados de caramelo, menta y coco, a la par de pedir un pastel de chocolate recubierto de glase, si todo eso lo digerio mi amiga con al excusa: “estoy embarazada, crear una vida nueva se necesita de mucha comida”. Claro, solo que tal vez en mis primeros meses o semanas incluso, comia alimentos totalmente saludables como los tomates por ejemplo, de hecho aun suelo comerlos pero solo, creo que su sabor se siente extremadamente bueno sobre todo, al sentir su jugo. Provocando de esta manera, ordenar al pobre Shikamaru un jugo de tomate para mi, el cual “Tripita-kun” lo agradeció con un leve movimiento. La verdad fue unos momentos emocionantes, porque nos tomamos fotos en todas partes y agregándole que en verdad odio la cámaras, me atreví a posar para una de ellas estando en uno de los jardines mas hermosos de todo Sídney, en el “Chinatown”, el centro histórico de la ciudad “Las Rocas” anterior lugar de vivir mi esposo, así como también a unos cuantos metros del puente de Sídney. Al final terminamos parandonos en una de las tantas playas famosas de la ciudad, donde llevados por el olor a carne fuimos inversos a una barbiquiu extraordinaria, donde algunas personas igualmente turistas nos invitaron a unirnos a ellos. Lastima porque dos mujeres embarazadas, pueden ser una mala renta para alguien. Allí bajo los colores tristes del ocaso, rodeada de gente alegre compartiendo una rica comida y los olores propios del mar: sal, arena y humedad, sujete mi vientre provinente pensando en el futuro. Se que aun quedaba cuatro meses para ver a mi bebé entre mis brazos, pero el tiempo transcurre tan rápido y aun en mi mente persiste el momento de enterarme de su existencia, las cosas habían salido bastante bien al persar de todo, pues logre venir Australia, serle util a mi familia, casarme con alguien amoroso y evitar una catástrofe. Si bien mi corazón aun permanece herido, había dado un paso mas hacia adelante a lo conveniente para mi, bueno no solo para mi, igualmente para Sora. Solamente quedaba seguir de la misma manera, caminando hacia el futuro.
Para cuando llegue al sexto mes de embarazo me preocupaba varias cosas, primero, los dolores constantes en mi vientre debido a la expansión de “Tripita-kun”, segundo, la aparición de la molesta comezón de abdomen al extirarse mi piel en señal de la bebé estar creciendo, tercero, los malditos dolores de espalda impidiendome estar mucho parada, y lo último pero no menos importante: mi cumpleaños. En los anteriores años mi familia solia realizar fiestas ostentosas, donde medio mundo quien no conosco iban a celebrar un año mas en mi vida sin tratarme realmente, todo ese ambiente me causaba tanta repulsión que intento olvidarlo. Pero en este caso es distinto, estoy casada y estoy apunto de ser madre, dos aspectos que deberían marcar la diferencia en este año, ¿cierto? Debí haberme callado la boca, en verdad debí de hacerlo pues al ver la sonrisa ladina de Nagisa frente a frente, ubicada en el departamento que solia ser suyo y ahora es mio sentí la presión bajarseme de golpe. Nada en mi vida sería sencillo, debía de conformarme con eso y sobre llevarlo.
— ¡Feliz cumpleaños! — exclamó mi hermana muy emocionada lanzándose a mis brazos.
— Dios… Nagisa — la sujete de los hombros alejandola de mi — ¡Son solo las ocho de la mañana apenas!
— ¿Y qué? — inquirio pasando de mi al interior del departamento, conmigo detrás de ella — Al que madruga dios le ayuda.
— Si, pero tu practicas el budeismo, no el cristianismo — le recalque notando como se lanzaba a uno de los sofás — Además, soy una mujer embarazada necesito descansar mucho mas.
— ¿Sora-chan te ha dado problemas? — pregunto como quien no quería la cosa, recostandose a lo largo del mueble — hace una semana cumpliste lo seis meses, ¿no?
— “Tripita-kun” sigue siendo tan tranquila como siempre, la que me esta dando problemas ahora es su tia — comente quitándole uno de los cojines en sus pies.
— ¡Oh! Reconoces que soy la tia de Sora-chan — finjio conmoción.
— No me vengas con cursilerias ahora, que jamas vendrías aquí sin alguna razón aparente — tome asiento frente a ella en otro sofá — ¿Qué ocurre?
— ¿No te he dicho que tu panza se ve increíble? — trato de salirse por la tangente — el embarazo en verdad te sienta muy bien.
— ¡Nagisa! — eleve mi tono de voz asustandola — si en verdad no quieres ver a tu sobrina nacer de manera prematura, sin la capacidad de poder respirar por si sola… sera mejor que me digas el verdadero motivo de tu visita.
Aveces hacer presión de esa manera en mi hermana mayor era brutal pero, servía de una excelente forma porque al menos de dos segundos comenzó a soltar la sopa. Toda la familia había venido para celebrarme una fiesta en honor a mi cumpleaños, no solo eso, pensaban presentar formalmente a Brad y “Sora-chan” como nuevos miembros de la familia. Los padres de mi esposo volarían desde la capital de Australia solo para esto, cuando ni siquiera de presentaron a nuestra boda, siendo solamente de apoyo familiar los abuelos de este en esos momentos tan felices en su vida. No había querido mucho indagar el tema de los padres de él, aunque lo poco que sabia podía decir con certeza no llevarse muy bien por una sola razón, ellos son chefs de alta cocina teniendo hasta sus propios restaurantes en algunos puntos extrategicos de Australia, de hecho en Sídney existe uno pero a petición de Brad jamas he pisado uno. Ahora, si o si debía de volverse a encontrar nuevamente con ellos, me parecía totalmente injusto someterlo a un momento así.
— Debo ir hablar con nuestros padres — me levante en seguida caminando por el pasillo hacia el dormitorio — no pueden hacerle algo así, no se los permitiré.
— ¡No han sido papá y mamá! — me detuvo del brazo Nagisa de golpe — se trata de nuestros abuelos Tarachima.
— ¿Como? — me gire a su dirección esperando tener una explicación decente.
— Debes de saberlo, los abuelos se dedican a la industria del turismo en varias partes del mundo, por lo tanto aquí no es la excepción — comenzó a explicar con calma — Los Berrys tienen una excelente cadena hotelera, así como también restaurantes, bar y sitios con bastante clase. Es por eso que, se unieron con ellos para realizar unos negocios. — si eso para nadie es un secreto, lo supe desde el principio — Al querer Brad hacer algo diferente a su familia, no solo lo trataron como deshonra, igualmente lo desterraron con sus abuelos aunque eso no significaba olvidarlo al completo. Porque como ya vez, es gerente general de las empresas A.K en Sídney.
— Pero Brad es muy competente en su trabajo, puedo certificarlo — agregue alejando de haber optenido su trabajo por medio de sus padres, me molestaba ese argumento — no creo que le deba algo a sus padres, mucho menos ahora.
— Y no lo dudo, pero recuerda el mundo donde vivimos — esbozo una sonrisa compresiva — sus padres obviamente no piensan lo mismo que tu. Agregándole a eso, estas embarazada y… quieren conocerte, la mujer que le dará el primer heredero a los Berrys.
— Es absurdo — reí incredula pasando mi mano sobre mi cabello — Sora no sera ningún juguete de ellos, menos cuando en realidad es…
Me mordi los labios reprimiendo salir ese apellido, no quería reabrir heridas que comenzaban apenas a sanar. Menos cuando la existencia de mi bebé es nula para ellos, bueno, al menos para su padre biológico.
— ¿Una Uchiha? — pronuncio por mí mi hermana alzando una ceja sorprendida — ¡Por favor! ¿Quien puede saber la verdad tras la existencia de la niña? Ni si quiera el verdadero padre de ella lo sabe, mejor olvidate de eso. Sora-chan al nacer tendrá el apellido de tu esposo, es decir, de Brad.
Lo sabia, lo sabía mejor que nadie ese hecho pero en verdad quería mantener alejada a “Tripita-kun” de todo problema, menos el ser involucrada en una disputa de quien sera el heredero de una cadena tan importante como esa. Mis abuelos podrían pensar en esto para mi bebé o inclusive yo, pero se ninguna manera compartíamos los mismos deseos, esto iba en contra de todo lo que deje atrás en Japón. Además, someter a Brad a verse con sus padres me parecía muy ruin de mi parte, creo que me parecía sufiente el conocer no amarlo como se merece y hacerlo criar a una hija sin ser realmente de él. Es… demaciado duro.
— No te preocupes por él — trato de tranquilizarme Nagisa — es un hombre muy fuerte, ha podido sostenerte cuando pasaste por situaciones tan difíciles. Seguramente podrá lidiar con esta.
Por los momentos me tranquilizo un poco, pero no al completo. Ese mismo día almorce con mi familia en el mejor hotel de la ciudad, papá parecía bastante contento al ver a “Tripita-kun” cada vez mas grande, además me felicito por mi cumpleaños número veinte. Tadachi y su prometida casi me quitan la respiración al abrazarme, tocaron mi panzita diciendo palabras dulces y luego alegaron que me tenían un hermoso regalo, pero después me lo darían. Era emotivo de su parte el darme un regalo, porque tenían su boda casi a la vuelta de la esquina, decidieron hacerla aquí en Sídney debido a no poder trasladarme estando a pocas semanas de dar a luz, por lo tanto llegaron a esa definitiva. Obviamente estaba emocionada de ese hecho, poder asistir a la boda de Tadachi ha sido uno de mis sueños mas anhelados en la vida, que el al fin sea feliz. Sin embargo, mamá estuvo en total desacuerdo de este hecho porque solamente me estaban consintiendo, y nada de eso me hacia bien porque ese era el motivo de cual ahora estaba embarazada. La atención resivida. Lo se, aun mamá no ha superado mi estado, pero Nagisa quien no se le escapa nada, me comento que ella jamas ha parado de decirles a sus contactos en Japón de pronto sere mamá y ella abuela. Es como dicen algunas veces, una vez tenga a su nieta en los brazos todo cambiara. Siguiendo con el relato, el tema de mi fiesta salio a la mesa gracias a la bocota de mi hermana mayor, sabia que debía controlarme debido a “Tripita-kun” pero las ganas de reclarles a mis padres la osadía de mis abuelos era máxima, es decir, me encantaría hasta no colocarle el apellido Berrys a “Tripita-kun” y dejarla con el mio. Pero es imposible, teniendo una familia tan conservadora como la mia quien exige estar casado para tener hijos, inclusive, salir a la luz de todos deberías estar al menos comprometidos. Esa era una de las razones mas para ocultarle a Sasuke la verdad de mi estado, Sakura-san igualmente es, aun asi, exponer a mi bebé en un huracán mediante su crecimiento no me parece favorable, al menos podrá estar a salvo de toda esa controversia. No obstante, los abuelos Tarachima quieren involucrarla en una guerra de poder entre los Berrys, eso me entra los nervios y anciedad, datos bastante malos en mi gestación. Necesito paz a la par de tranquilidad. Manteniendo esos pensamientos presentes en mi mente, termine mis alimentos en completo silencio. Ya entrada a la noche era la celebración a mi cumpleaños, mientras sentada en la sala de la manera mas cómoda posible comía un pote de helado de chocolate yo sola, era un antojo que se me dio de pronto y al no estar mi esposo fui yo misma a adquirirlo. Un documentar sobre la antigua Grecia pasaban en la TV, no podía quejarme, mi hija saldría bastante culta gracias a su madre y toda esta programación. Fue cuando el sonido de la puerta me alerto de la llegada de mi esposo, hoy debió de atender ciertos inconvenientes con unos proveedores al no surtirnos de material para podrucir, quise darle una mano pero este de inmediato se rehusó, mi trabajo hasta hora era descansar para nuestra “Tripita-kun” y nada mas. Fácil decirlo él, pero odio sentirme una completa inútil cuando los demás hacen cosas a mi alrededor, creo que al menos realizar traducciones de los documentos provenientes de Japón u otra sucursal del mundo, sería la felicidad plena para mi, poder contribuir en algo. En fin, prosigo, Brad llego bastante agetreado porque paso de mi dirigiéndose de inmediato a la habitación luchando por quitarse la corbata, cosa que debo mencionar verlo totalmente ardiente como el infierno, esos pensamientos seguramente se deban a mis hormonas, no se preocupen. Dejando el pote sobre la mesa del centro, camine con calma en dirección donde debería de estar mi esposo, encontrandolo hecho un lio entre ponerse un saco color café o uno verde olivo.
— Creo que el café va con tu tono de piel — le sugerí divertida apoyandome en el marco de la puerta.
— Pienso que no esta mal, pero de acuerdo… — dejo las palabras al aire dándose la vuelta y soltando un respingo ante mi presencia — ¡¿Qué haces aquí?!
— No lo se, creo que tal vez… es mi hogar — respondí sonriendo de medio lado acercando hasta él y tocando sus hombros con suavidad — pero hace unos momentos mi esposo me ha ignorado, quizás estar embarazada no me ha servido.
— Lo… lo siento — lucho con sus palabras al ver la cercania de nuestras caras, lucia bastante nervioso — pero… ¿Te ocurre acaso algo?
— ¿Razón? — acaricie su rostro con sutileza.
— Estas muy cariñosa y… no es que no me agrade — río alzando sus manos ante mis besos en su barbilla — mas bien es lo contrario, pero… estas asustandome.
— ¿Te doy miedo? — pregunte separandome y sosteniendo su rostro de niño con mis dos manos.
— No… le temo mas a tus cambios de humor — admitió muy sincero.
— Eso se debe a “Sora-chan” y lo sabes — me defendí con mi mejor arma.
— ¿Esto es eso? — exclamó inseguro.
— En realidad quería sobornarte — lo solte dirigiendome a la cama para sentarme, apartando los sacos de él — con la idea de quedarnos aquí, en casa, sentarnos en el sofá y ver documentales de la Antigua Grecia. Cumplen hacer su función, entretener.
— Sabes muy bien que no podemos hacerlo — dijo cogiendo el saco café para colocarselo — tu familia te ha preparado una fiesta de cumpleaños, debemos de asistir.
— Odio todo lo aristocrático, sonreír o fingir que me parece simpática una persona — suspire rodeando los ojos — esos eventos son la máxima supremacía a la hipocresía, lo sabes.
— Si, pero no podemos pasar de ello — me sonrio dandome un pequeño toque en la nariz, como si fuera una niña pequeña — Vamos, date una ducha y vistete de la manera mas hermosa posible.
Brad se dio la vuelta para salir de la habitación y así dejarme sola, en ese momento cruzo algo rápidamente por mi mente, cosa sin poder dejar de escapar.
— ¿Sabes que ellos estarán allí? ¿Cierto? — hable deteniendo sus pasos cerca de la puerta — Con todo y eso… ¿Quieres ir?
— Prometo que Sora-chan y tu estarán bien, las protegeré a ambas — simplemente dijo saliendo por completo del lugar.
Cuando llegamos el evento estaba en su máximo esplendor, era un el hotel donde mi familia se alojaba por lo tanto todos ellos se encontraban allí, pueden decirme paranoica si desean pero parecían iguales a los buitres, esperando el momento idóneo para atacar. Los primeros conocidos en ver fueron a Tadachi junto a su prometida, ambos se veían tan elegantes que me hacían sentir igual a una pordiocera, pero mi cuñada intento desmentir eso alegando verme hermosa con todo y “Tripita-kun” en mi interior. Luego seria mi turno de decirle eso, porque esperaría tener sobrinos a los cuales abrazar así mi hija no se sentiría jamas sola, ambos (Tadachi y su novia) se sonrojaron hasta las orejas ante esa mención, tan adorables. Seguiendo con el recorrido, fuimos a saludar a mis padres quienes se encontraban conversando con unos tíos mios, hermanos de mi madre, ambos eran gemelos y desplegaban superficialidad en todas partes, acepte sus felicitaciones en silencio por no querer ser grocera pero daban ganas de serlo, jamas me han agradado. Básicamente en eso consistió la noche, saludar, sonrisa falsa, saludar, hipocresía de por medio y mas saludos, en el momento de sentir una suave puntada detrás del vientre supe debía de descansar, había abusado mucho de mi cuerpo. Mientras descansaba en una silla esperando a Brad que fue a buscar un zumo de naranja, la aparición de mis abuelos Tarachima se realizo, ambos con sus imponentes caras de ninguna señal de emoción humana, bajaban las escaleras teniendo toda la atención del sitio sobre ellos. Ellos no fueron a dar saludos, en lugar de eso, se dirigieron al centro del lugar donde los esperaban unos micrófonos puestos donde seguramente darían un discurso, jamas he tenido rencor hacia ellos y puedo certificar quererlos, pero sus acciones en estos momentos me parecían egoístas. Brad llegó a donde me encontraba extendiendome el zumo en tanto miraba al escenario improvisado, cogí el vaso dándole pequeños sorbos no quería que la agrura me empezara aquí, no cuando aun no he visto los padres de mi marido. Entonces comenzaron hablar, sobre mi evolución tan rápida de niña a mujer, de los aportes brindados ante de las dos familias, ellos siempre confiaron en mi buen juicio al momento de escoger un hombre a la altura de Brad de tan buena presencia y familia, sin dudas, era el mas idóneo para ser mi esposo y padre de mi bebé. Por eso, le daban la total bienvenida a la familia con los brazos abiertos, antes no pudieron hacer formalmente debido al acelerar nuestra unión, pero como ahora había el tiempo necesario lo realizaban formalmente. Bien, hasta los momentos todo normal… ¿cierto? Pero la cosa se pondría bizarra al momento de conocer a los padres de Brad, que para mi peor desgracia, son los reyes de la superficialidad. Ella era la japonesa, mujer de finos rasgos y ojos muy profundos oscuros, le importaba mas prevalecer el linaje que cualquier otra cosa, muy por igual a su esposo quien juro y perjuro el tener a “Tripita-kun” como la única en hacer realzar la importancia de la costumbre familiar, siendo de ella una autentica heredera. No pudiendo mas soportar Brad, exploto diciéndole a sus padres que Sora no haría nada el cual no quisiera hacer, porque le inculcaria los principios de la autonomía propia no algo impuesto por alguien mas, podría colocarla como la heredera de la familia Berrys si deseaban, pero en tanto “Tripita-kun” no naciera y mucho menos admitiera querer hacerlo, nada podría llevarse a cabo. Antes de tener una respuesta de sus padres, quienes estaban a punto de darles tres tipos de embolias, sujeto mi mano con fuerza sacandome lejos de la fiesta y manteniendo las miradas de los presentes sobre mi. Fue cuando me di cuenta de algo, en la vida jamas podría haber escogido mejor esposo para mi, mis abuelos Tarachima habían acertado en el clavo, Brad es el hombre mas apropiado de todos. ¿Lo mejor? Era solo mio.
— ¿Aun esta en pie el maratón de documentales de la Antigua Grecia? — me dijo mientras huiamos.
— Por supuesto — sonreí complacida — aunque deberíamos parar por unos pastelillos. ¿Qué dices?
— Suena increíble.
Culminando la noche de mi cumpleaños número veinte sentada sobre el sofá de mi hogar, comiendo pastelillos y helado junto a mi esposo mientras veíamos documentales, sin duda el plan mas maravilloso del mundo entero. Jamas lo dudaría.
Séptimo mes de embarazo, recta final para mi gestación y mas cerca de conocer a “Tripita-kun” quien mas de una ocasión a causado sustos entre sus tíos, debido a sus movimientos de extiramiento en mi interior. Ya he dejado atrás mi figura delgada, ahora en verdad estoy engordando en todo el sentido de la palabra, es normal pues debo alimentarme mucho mas para poder aumentar los gramos necesarios durante este mes. Afortunadamente todo esta en completa estabilidad, salvo las pequeñas contracciones del día, mis pies hinchados y los dolores en la espalda al agacharme. Mi doctor nos recomendó (Brad y yo) ha asistir a cursos de educación prenatal, así informarnos de las opciones que tengo para dar a luz lo cual debo de planificarlo, aunque la bebé no este acomodada totalmente para salir debo de estar pensando sobre ello. Así que decidimos ir, hubieran visto la expresión de Brad al verme hacer los ejercicios visto en esas clases, parecía haber visto una clase de fantasma o algo parecido pues temia de poder pasarme algo, la instructora lo mando a calmarse. Él sin duda no podría estar en el parto, de lo contrario, se desmayaria al ver nacer a la bebé. Lo bueno de todo eso, fue la atención recibida a todas las madres, los masajes y el cariño demostrado pues nosotras necesitabamos relajarnos, de estar calmadas el bebé igualmente lo sentiría. Una vez Brad no pudo asistir, en su lugar fue Tadachi junto a su prometida a punto de ya casarse, dije que tal vez le servirían estas clases como aprendizaje en un futuro. Mejor y me hubiera callado, mi hermano mayor no solamente fue la sensación entre las mujeres presentes igualmente se convirtió en el hombre mas cotizado de todos, siendo el nemesis de los esposos de las embarazadas. Su capacidad de aprender rápido las cosas me dejaba alarmada, en medio de unos cinco minutos de haber visto como se colocaba un pañal a uno de los muñecos de prueba, hizo lo mismo y de la manera mas impecable posible, igual a saber como atender en casos de otros incidentes casuales. Dios, Sora tendría un excelente niñero cuando no pudiera estar con ella y mi cuñada, el padre perfecto. ¿No podemos cambiar de cuerpo? Seguido de ello, fui a darles una mano para la finalización de los asuntos de su boda, seria en la playa (envidiosos pues la mia igualmente lo fue) con una pequeña cantidad de invitados, el hostentismo jamas ha estado en las venas de mi cuñada y la apoyo. Al momento de escoger el pastel para la recepción, di mi opinión en uno de los lugares mas exquisitos de todos, por supuesto, la voz de la expedición al habla con respecto a antiborrarme de comida. Aun así, a ambos les encanto la idea, en cuanto a los platos fuertes vendrían del restaurantes de los Berrys, podría molestarme si quería pero ellos en cuestión de comida eran los mejores, no existe alguna otra opción igualmente no proteste. En el momento de ir a la prueba de vestido, fuimos Nagisa, Temari (quien nos visitaba gracias a la magia de mis padres), la mejor amiga de mi cuñada y yo. ¿Qué puedos decirles? Seria la novia mas hermosa de todas, pues aquel vestido realsaba todas sus curvas y representaba la máxima exponencia a la inocencia, sobre todo, el amor verdadero de dos personas. Estaba prácticamente todo listo, únicamente quedaba aquel momento tan inolvidable para la vida de ellos, y que “Tripita-kun” no diera uno de sus llamadas de atención frente al público.
— ¿No crees que sera la boda mas maravillosa de todas? — comentó con aire soñador Nagisa, suspirando como tonta enamorada — ella de blanco, él también… ¡Dos almas que laten al mismo ritmo!
— ¿Anoche viste “Amor sin Barreras”? Porque suenas como ellos — planteo sin emoción tratando de comer un pequeño panecillo de vainilla.
— Oye, la boda mas maravillosa de todas fue la mia — opinio Temari estando en el mismo plan que yo, comiendo — sin cadenas o grilletes, los dos adentrandonos a lo desconocido. ¡Fue toda una aventura!
— Pero cero romántica — arrugo la cara Nagisa, luego giro sonriendo a mi dirección de forma ladina — ¿No piensas en la tuya de una forma bonita?
— Las bodas son bodas, no tienen nada de sobrenatural en ellas — comente simplemente.
— ¡Dios! Eres tan seca, pobre de Brad al tener una mujer así — se lamento mi hermana moviendo su cabeza hacia los lados y suspirando.
— Restale importancia a eso, Nagisa — intervino Temari riendo divertida — Sasumika es así y su marido la ama de esa manera. Es mas, ni aunque se hubiese casado con el mismo jefe ella hubiera cambiado su semblante.
De pronto, ante su mención deje de caminar quedando completamente estática, sabia que Temari no había dicho ese comentario con malicia alguna solamente lo hizo en plan de broma, pero ha pasado tanto tiempo desde la última vez de escuchar algo sobre él. Tal como planee, al enterarme del nacimiento de su hija biológica dentro de Sakura-san corte toda comunicación con ella, aunque al comienzo trato de hallar la manera de hablar no se lo permití, inclusive mande a Brad eliminar su Facebook y crearse otro. Todo solamente para desligarme de la familia Uchiha, yo no tengo nada que ver con ellos. ¿Eso quería decir que he olvidado por completo a su hijo menor? No, en lo absoluto que no, porque dentro de mi esta la semilla de lo nuestro, es el presente recordatorio de haber vivido esa experiencia. Ahora cargar con la sombra de su pasado me era difícil, podría estar casada, quererlo lejos de mi vida, pero el corazón jamas miente pues los sonidos de este siguen siendo solo para él. Quiero a Brad, realmente lo hago y pienso que dos hombres como él en el mundo no existe, aun así no la logrado hacerme sentir cuando estuve con Sasuke: libre, capaz de cometer cualquier locura y el sabor de la adrenalina, tal vez lo propio de la locura. Con Brad las cosas son mas centradas, calmadas en una definición mas exacta, sé que con él no debo temer de verlo desaparecer en cualquier momento pues es real, aunque no halla adrenalina en lo nuestro, persiste la paz y tranquilidad, igual a la promesa de que estar allí para cuando las cosas salgan mal. Eso simplemente puede contribuir algo tan sencillo como el madurar, conocer lo correpto o inconrrepto para mi y mi hija, donde Uchiha Sasuke jamas entrara en lo primero.
— ¡Mierda! — soltó una blasfemia Temari ocultando su boca entre su mano — no debí de decirlo.
— Al contrario, di todo lo que quieras sobre él — me encogí de hombros metiendo mis manos en el abrigo y comenzado a caminar nuevamente — pues me dará igual. Desde hace mucho esa historia término.
— ¡Sasumika! — chillo Nagisa corriendo tras de mi — ¡Eres tan maduro hasta en estos temas!
— Obvio que no lo soy — repuse mirandola como si estuviera loca — de lo contrario, ni estuviera embarazada.
— Pero “Malvadisco-chan” no es del jefe — argumento Temari mirandome con suma seriedad — ¿Cierto? Su padre es Brad, tu esposo.
Sonriendole complacida ante su comentario, le dije:
— Tienes razón, mi bebé es una Berrys, no Uchiha.
Un grupo de chicas conocidas entre Nagisa y la prometida de mi hermano, organizaron una despedida de soltera donde sin duda prometia descontrol total, siendo sincera no estaba para encontrarme de fiesta sino descansar lo necesario, los movimientos de “Tripita-kun” me dejaban sin aliento en ocasiones y solamente necesitaba paz. Sin embargo, al conocer que Tadachi igualmente tendría una fiesta donde mi marido asistiría, decidí que quedarse sola en casa cuando estas en los últimos meses de gestación no es buena idea. Por lo tanto, fui al encuentro de ese descontrol total. Menudo despelote sin duda, estripers, musica a todo volumen, bebidas alcohólicas y mi hermana mayor manoseando a un hombre semi desnudo, fue lo primero que me encontré al entrar en el local. Este panorama me inquietaba mucho, haciendome pensar mejor haberme quedado en casa, al menos tendría época de calidad con mi hija, pero era muy tarde para huir pues mi cuñada me vio antes de emprender la marcha. Creo que estaba bastante bebida, pues su timidez se marchó dejando solamente una risa histérica en posesión y hablar hasta los codos, una actitud distinta a la usual pero no la culpaba, al otro día estaría casada con el hombre mas maravilloso de todos. Tome asiento junto a Temari, quien conversaba con un chico desconocido del pub, ya la viera Shikamaru seguramente no podría estar saltando en una sola pierna. Ignorandola, comencé a comer panquesillos con formas curiosos (no les dire pero imaginen de que podría tratarse) y tomar zumo de manzana, mirando el panorama caótico. Yo nunca tuve la oportunidad de poder experimentar esto antes de casarme, pero verlo reflejado en otra persona me hacia sin duda hacerme sentir mucho mejor de no haberlo tenido, pues el comportamiento de las féminas con unas dosis extras de alcohol en la sangre, sumandole baile y chicos casi desnudos no es nada bueno. Diganmelo a mi, quien soy la mayor voz de la experiencia de todas, pues al ingerir bebidas alcohólicas me posee un demonio tenebroso provocandome una personalidad alterna, al menos horita estoy embaraza y “Tripita-kun” evitara que mamá haga locuras.
— ¡No puedo creer que hallas venido! — elevo su tono de voz Nagisa al verme, dandome un rápido abrazo con gran olor a alcohol — creí haberte escuchado hablar sobre quedarte en casa, pero… ¡Solo mirate! Luces espectacular con ese embarazo rodeada de locura total.
¿Piensan que Nagisa es fastidiosa sobria? Pues es el triple al estar borracha, en verdad lo es.
— Quedarme sola en casa no es buena idea, menos con las contracciones repentinas — le dije tratando de sonar tranquila.
— ¡Pues espero y no des a luz aquí en pleno pub! — rio de manera patoza, después se rodillo con dificultad frente a mi panza — ¿Has escuchado Berrys Sora? Ni se te ocurra nacer aquí, es la fiesta especial de tus tías permanece tranquila.
— Nagisa, no le hables a mi hija cuando… — senti una leve contracción golpearme en un segundo, dejandome casi sin aire — Oh… oh… eso duele…
— ¿Qué ocurre? — intervino Temari dándose la vuelta para mirarme.
— Sora… Sora esta pateandome — reí un poco adolorida sujetando un costado de mi abdomen, sintiendo otro golpe mas — Oh, vaya… creo que en verdad… esta dandome con todas sus fuerzas…
— ¿Si? — mi hermana pego su oreja a mi panza con señal de querer escuchar algo, viendo eso mi hija pego en dirección donde estaba — ¡Me ha dado una patadita!
— Si… me alegró por ti — dije un poco adolorida.
— ¡Mi turno! ¡Mi turno! — exclamó muy envidiosa Temari, apartando a mi hermana del camino — Vamos “Tripita-kun” demuestrale a la tia Temari cuanto la quieres.
Una vez mas, dio un fuerte golpe en respuesta no tomando los pobres esfuerzos de su mamá, quien respiraba por controlarse.
— ¿Lo has visto? — alardeo mi amiga en dirección a Nagisa — eso es cariño.
— ¡Yo quiero también sentir a la bebé! — grito mi cuñada, frenando posiblemente la tercera guerra mundial.
— ¡Y yo! — dijo otra mas.
En pocas palabra, la noche termino siendo el concurso de las borrachas donde “Tripita-kun” fue inducida a participar, pues ella se convirtió en el centro de atención con sus pataditas contra mi, terminando la noche completamente cansada y adolorida. Al día siguiente, el momento mas feliz en la vida de mi hermano estaba con ganas de dormir todo el tiempo, Brad se encontraba igual pues igualmente llego a las altas horas de la madrugada. Ahora debíamos preparnos para una boda donde no teníamos ganas de ir, en esos momentos sin duda maldecia al gracioso de inventar la idea de las fiestas para solteros, sin duda no lo soporto. Sin embargo, con todos los ánimos reventados logramos levantarnos y sujetar el toro por los cachos, de ninguna manera me perdería la boda de Tadachi con el amor de su vida. Cuando llegamos a la localización de la ceremonia apenas la gente estaba llegando, la manera tan sutil de ardornar las mesas con blanco a la par del altar fue hermoso, reflejaba sin duda la pureza de sus novios y hablando de uno de ellos, Tadachi lucia increíble en ese traje blanco parecía todo un príncipe sacado de un cuento de hadas. Al verme me dio un fuerte abrazo, acariciando la panza donde se alojaba “Tripita-kun” susurro ha su dirección esperando no ver ningún susto, anoche tal vez su momento de brillar pero ahora era el suyo, no deseaba ser opacado. Sora en respuesta, dio una pequeña patadita en donde tenía mi hermano su mano haciéndonos sonreír. Luego de unos minutos la boda no tardo en comenzar, sentada en la segunda fila junto a mi esposo y mis dos amigos mire el acto mas puro de todos. Ambos estaban tan sonrientes, dichosos que no cabían eso en sus rostros tantas emociones juntas pero al menos, lo supieron trasmitir muy bien. La verdad, estaría mintiendo si les dijera no haber llorado al verlos oficialmente como los “Señores Katsuki”, porque la emociones remolinandose entre si dieron al paso a las lágrimas. Ellos eran la máxima representación de poder ser felices, asi que, debía también esforzarme a lograr hacerlo a plenitud aun mas, sosteniendo con fuerza la mano de mi esposo Brad.

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