7
” Que desde que te perdí, me perdí a mi mismo. No puedo fingir, no hay nadie más.”
“Solo quiero que lo sepas” Backstreet Boys.
“Solo quiero que lo sepas” Backstreet Boys.
Tuve un sueño realmente hermoso y reconfortable, me encontraba en el lago de la residencia Lovecraf, donde tres caritas risueñas se presentaban ante mi con vivases expresiones. Una de ellas era la representación gráfica de la pequeña de melena azabache extensa y ojos verde encantadores, Annie, me tomaba de mi mano haciendome correr detrás a su sombra, pendiente de su risa gorgogeante y contagiosa. Delante a mis ojos la sensación era en cámara lenta, lo verde de los árboles, el movimiento de sus ojos, el sonido de los pájaros aletear sus alas y el murmuro en si del lago. Pronto, ambas frenamos nuestro correr delante de la masa de agua, brillante, cautelosa y silenciosa de costumbre. La chica me soltó colocándose frente de mi, aun manteniendo esa sonrisa radiante susurrandome una palabra sorpresiva “lucha”, parpadeo varias veces sin entender el porque de dicha frase. Es decir, no existe nada para que deba hacerlo, bueno, al menos de tratarse el sentido físico. Sin embargo, la ojos verde una vez mas sujeta mi mano apretandola suavemente, repitiendo la misma frase agregándole un “nunca te canses de perseverar, el que lo hace, alcanza.” Entonces cuando intento responder, abro los ojos despertando.
Mi cabeza confundida trata de mantener las últimas palabras de Annie, pero parecen dispersarse rápidamente, quiero retenerlas lo mas insistente posible. Aunque es difícil, lo consigo. Sentandome sobre el colchón, corro con mi mano hacia atrás mí cabello pensando en ese sueño, ¿Qué ha querido decir con ello? “Luchar” ¿Luchar contra quien? Sobre todo, perseverar. Dios mio, haber estado todo el día anterior escuchando historias de la difunta hija de la familia Lovecraf, me ha afectado de alguna manera. Lo mejor seria darme un baño y salir a desayunar. Salgo de la cama tomando las cosas necesarias para la tal anhelada ducha, tomando en cuenta el sueño, insistí mucho por tenerlo en mente que ahora no logro sacarlo de mi cabeza. Perfecto, mi insistencia ha rendido frutos en algo. Un aplauso sincero para mí.
Era increíble que ya fuese lunes, el primer día de la semana e igualmente, el primero en mi ausencia de la universidad. Sorpresivamente los padres de Annie, la señora Ángela y el señor Paul, lograron hacer algo al respecto en la universidad con nuestra ausencia. Obviamente, me encontraba en esta finca solo como apoyo a mi buen amigo paragua Matt, quien en el día anterior, no paro de sostener mi mano firmemente luego de la misa conmemorativa de su antigua novia. No mentiré, sentir su piel contra la mia envia espasmos múltiples a mi corazón, desde temblores hasta descargas eléctricas, pensé en una ocasión que lo espantaria por sudar a horrores debido al nerviosismo. Para nada menos, pues muchos del clan Lovecraf miraban con recelo dicha acción, incluida la prima mas allegada a Annie, Alice. En ese instante, no le permití sentirme agobiada de su fulminante expresión, Matt parecía querer derrumbarse en cualquier momento y mi deber era sostenerlo como fuese. Pensandolo bien, ojos mar era un chico sumamente fuerte, porque escuchando todos aquellos sueños de su difunta novia, jamas mostró debilidad, al menos no en publico, porque conocía muy bien esa mirada. Opaca, vacía y triste, es la clara evidencia de un grado de afectación de un pasado desgrador. Ellos antes de pareja fueron amigos, el nivel obviamente es alto, aunque quisiera negarlo. Estuve tentada de retirarme al escuchar a la señora Ángela conversar de su hija de manera anhelante, cosas que únicamente conocía su familia, pero antes de poder hacerlo la mano de Matt me atrapó con fuerza. Es parecido a ser atrapado bajo un red de pescar, ni siendo un pez espada lograría salir victoriosa. Asi que, no teniendo mas alternativa presencie con lujo de detalles la reunión, conociendo acnedoctas de una infante Annie junto a sus amigos inseparables, Matt y Alex. Me sorprendió conocer que desde pequeños siempre soñaron con mantenerse cerca uno al lado del otro, inclusive envejecer y contar con la amistad entre los tres. Ojos mar nunca quiso ser publicista desde el principio, a esas alturas de la vida sería un total fracaso negarlo, verle un sonrojo por tal confesión me dio mucha gracia, él estuvo estudiando eso solamente para estar cerca de Annie. Le acababan de diagnosticar leucemia y permanecer lejos de ella no era una opción, era en esos momentos donde mas lo necesitaba y no se lo reprimió, considerándolo un poco egoísta por parte de su hija, el señor Paul le agradeció la entrega infinita de mi amigo con su pequeña. No todos los días presencias la postura de un joven de abandonar sus sueños solamente para complacer a su novia, ellos se miran recios hacerlo, interponiendo sus gustos ante los demás. Pero Matt no es así, apostabo firmemente que ojos mar estaba dispuesto a sacrificar eso y mucho mas, siendo la razón simple, es un buen muchacho. No estando acostumbrado de tanta atención, bajo la mirada apenado evitando el contacto visual de alguien en la sala, mientras en mi posición orgullosa del chico de quien me había fijado, aprete el agarre de nuestras manos. Allí estaba yo, de ninguna manera escaparía hacia un lugar, seguiría apoyandolo aunque sea en la vergüenza.
Volviendo al presente, bajaba las escaleras tranquilamente sonriendole divertida, ojos mar seguía viéndose tan adorable ante mi y aquella señal de pena al verse halagado, en realidad, nunca le ha gustado ser el centro de atención. Lastima, porque en verdad se mereció en ese instante hacerlo, él iluminó los días grises del amor de su vida, llenandolos de sensaciones diversas a la tristeza. ¿Como iba reaccionar sus padres a esto? Obviamente con palabras consiliadoras, les gustara o no. La noche anterior quede con los hermanos revoltosos reunirme a ellos para desayunar, el sitio era la terraza en donde los conseguí la otra vez, es el mejor lugar para disgustar alimentos y libre de personas impocritas. Moví mi cabeza hacia los lados sabiendo en donde apuntaban, la prima de la señora Lovecraf, Danielle y su espantoso orgullo de persona mantenida por la familia. Afortunadamente ayer se mantuvo al margen, no aporto ni dijo nada, muchos aportaron su pequeña memoria de la fallecida, menos ella. Estaba bien, pensé con firmeza, Annie no necesita palabras vacías de alguien tan superficial, sino el cariño y amor de alguien agradecido de su existir. Hablando de ella, en verdad me causaba intriga ese sueño. ¿Por qué tenerlo? ¿Cual era el significado de esas frases? Puede intrerpretarse de diferentes maneras, una de ellas seria mi lucha en llegar en serle de soporte a su antiguo novio, no dejarlo ni abandolarlo en ningún momento. Lo mantengo presente incluso en mis sueños, de existir las manera de aliviar un poco su pesar, buscare por debajo de las piedras y llegare hasta él. Seguiré diciéndolo al cansancio, ojos mar merece ser feliz, mas que nada y nadie en este mundo.
Estoy tan sumida en mis pensamientos que no caigo en cuenta de una presencia en la sala, quien al momento de cruzar delante de ella suelta un sonido de exclamación, llevandome a pisar una vez la realidad. Al mirar esa aura maternal envolviendola, junto a esa mirada anhelante detengo mis pasos, un escalofríos recorre todo mi cuerpo porque esa sonrisa dice una sola cosa: estoy feliz de verte. No me disgusta en lo absoluto, mas bien, lo inquietante de todo esto es la expresión de dicha persona. Anhela algo, una cosa que jamas le podre dar, sobre todo, parece mirar algo lejano de mi, su hija. ¿De quien estoy hablando? Ángela Lovecraf, la mamá de Annie.
— Buenos días, Heather — me dice sonriendo abiertamente, dando unos pasos hacia mi y dejando atrás los retratos vírgenes de su familia completa — Pareces estar un poco incomoda, espero que no sea el motivo de no asistir a clases. En verdad Paul y yo lo resolvimos, tu y Matt estan absueltos de toda responsabilidad académica estos dias. Ni te preocupes.
Oh rayos, como olvidarlo, el entero poder de la familia Lovecraf en este tipo de asuntos. Recuerdo como mi amiga Anna, con envidia infinita, estuvo conversando conmigo antes de dormir sobre ello. Porque asistiría a clases normalmente, en tanto ojos mar y yo estaríamos descansando de responsabilidades estudiantiles. Si supiera de mi real inmocodidad, no me envidiara en lo absoluto, aunque conociendola simplemente me daría un halon de orejas. Tal cual fuese mi madre, o peor a ella. ¡Dios! Ni siquiera quiero recordar ese otro tema, podría alterarme la gastritis.
— No, nada que ver — le hice llegar, sonriendo despreocupadamente llevando mi mano instintivamente a la boca de mi estomago, esperando ver una clase de dolor o algo. Si. Loca — solamente no logro acostumbrarme a la inmensidad de la mansión, creo perderme en cualquier momento.
— No sucederá tal cosa — río divertida ante mi comentario, dando un paso mas a mi y sujetando mi hombro — Hablando de todo un poco… ¿Has desayunado ya?
— No, iba justamente a eso — le dije mientras comenzabamos a caminar sin un rumbo fijo, esto era extraño — quede con Michell y Dylan acompañarlos, seguramente deben de esperarme.
— ¿Y Matt? — inquirio con una ceja levantada, divertida.
— Menciono ir con Alice a montar caballo — mencione pensativa, bajando la mirada un poco cohibida — no quiero de ninguna manera inmescuirme en sus asuntos, parecía realmente emocionado con ello. Se lo merece, bueno… luego de…
— Si — suspiro abatida, tratando de aparentar ser fuerte — sufrir ante el recuerdo de Annie ayer.
¿Como hacia esta mujer? Es decir, despertar todos los días y recordar que su hija no esta con ella, vivir con el constante dolor en su pecho, la fuerza opresora impidiendole respirar de forma normal. Resignarse a no volver a ver a alguien es doloroso, debe de serlo aun mas para una madre, pues aunque no tengas un hijo sigues siendo una.
— Lo siento… — musito en un susurro, apenada, mirando al suelo y diciendome mentalmente tonta — no debí hecharle mas sal a la herida.
— No te preocupes cariño, no es tu culpa — insentivo a hacerme alzar mi rostro, topandome con el suyo adornado de una calmada sonrisa — aveces creo que es mejor hablar de ello a no hacerlo.
Supongo que tiene razón, tapar el sol con un dedo en imposible para todo ser humano, menos si hablábamos de la verdad. Mientras un mínimo silencio se produjo entre ambas, la señora Ángela parecio habersele ocurrido una maravillosa idea, porque sus claros ojos se iluminaron en un segundo, asustandome en el proceso. Me causaba algo de dolor observar la expresión de esta mujer, ella aun parecía querer buscar en mi retrasos de su hija, cosa imposible, pues nadar contra la corriente te llevara a ser arrastrado por la marea.
— ¿Qué te parece comer con mi esposo y conmigo? — propone muy entuciasta, sosteniendo mis manos firmemente y sonriendo ampliamente — Paul, suele saltarse las comidas solamente para sumergirse en el trabajo, eso no es bueno, debes conocer que el desayuno es importante y saltarselo podría considerarse un delito.
Si, lo se, digamelo a mi señora. Por algo estoy sufriendo de gastritis, aunque la excusa de esa mujer para mantenerme a su lado me parece algo pobre, me encantaría recharla, encontrar la cuartada perfecta y huir. Estúpido, porque el entuciasmo transmitido llega interviniendo mi sistema nervioso, llevandome a una sola cosa: aceptar. De inmediato, manda a una señoritas del servicio para avisarle a sus sobrinos el cambio de planes, la muchacha asiente con respeto, girando en sus talones y perdiendose en uno de los pasillos. Rápidamente la señora Ángela mira a mi dirección, adoptando toda esa atmósfera maternal, regalandome una sonrisa calida y mandandome a seguirla desde atrás. Cuando tengo su espalda mirandome suelto un suspiro, pienso que realmente me encanta complicarme la vida. ¿Qué gano con alimentar la pobre alma destruida de esta mujer? Su hija Annie no volverá, sobre todo, yo soy alguien totalmente distinto y ajeno de ella. ¡Por todos los cielos! Nuestra similitud es querer al mismo chico, es todo. Aunque traten de hacerle llegar eso a esta adolorida madre, es francamente terrible y doloroso, mejor callarme y esperar a ella misma dándose cuenta de la realidad.
Atravesamos una inmensa puerta corredisa de madera, comprendiendo que de rara manera o de despiste propio, hemos llegado a la elegante cocina se la familia Lovecraf. Y, oh,, dios, mio. ¡Esto es igual a las películas! Paredes color blanco cal, electrodomésticos de última generación, su amplio espacio y la gente dispuesta a servirle cualquier cosa. Estoy sin habla. Los gabinetes, cajones y reprisas son de madera con un color caoba intenso, basta simplemente observarlo para darte cuenta lo costoso que es todo esto. Y Heather Mcqueen esta caminando entre ella. Aun manteniendo la boca abierta, la señora Ángela, me dirige cerca del refrigerador hablando sobre su esposo. Antes, estando Annie viva, solían emplear un complot entre ellas para hacer comer a su esposo. Como antes lo menciono, se salta los desayunos envolviendose en documentos sobre el trabajo, olvidándose de todos y todas, de mas la realidad. Su hija y ella, preparaban el desayuno juntas utilizando los ingredientes favoritos del hombre, así apareciendose en su despacho le daban la sorpresa del día. La señora Ángela hace una pausa breve, abriendo el refrigerador mandandome una mirada, pero no una cualquiera, esta va mas allá de la de costumbre. Es triste, nostálgica y opresora.
— Hemo, se perfectamente que no eres mi hija y jamas lo seras — alza su voz apagada, apretando su mano en el mango de la puerta de la nevera — Sin embargo, no creo un delito tratar de darle un poco de brillo a la vida de mi esposo, desde la muerte de Annie se ha olvidado de lo mas primordial, sonreír — desvía su mirada al suelo y pienso que quiere llorar en cualquier momento, pero no, solo esta calmando sus temores — Por eso, te lo pido, ayudame con esto. Entiendo que te incomode, de hecho si me rechazas, estaría totalmente de acuerdo. Respeto tu decisión.
Dios, ¿Acaso es de conocidos ser de esta manera? Recuerdo cuando ojos mar me pidió venir, poseia mas o menos la misma expresión, avergonzada y triste. Me calma un poco que sepa de la realidad, siendo Heather y no su hija, aunque siga insistiendo con esa mirada de anhelo nada podrá cambiar lo que soy. Suelto un suspiro, seria una villana al tratar de rechazar su favor, realmente me agrada el señor Paul y este me ayudo con aquella disputa idiota frente de Danielle, por lo tanto, le debo mi muestra de agradecimiento.
— No hay problema — doy un paso en dirección a la señora Ángela, tomando su mano ligeramente — hagamos magia con los alimentos, le prestare un poco de la mia.
— Perfecto, porque no pienso quedarme atrás — toma mis palabras como un desafío, sonriendo casi entre lágrimas.
No voy a negar lo obvio, realmente me la pase a lo grande cocinando con la señora Ángela, es una gran acompañante en el arte de realizar alimentos. En tanto los haciamos, conversamos un poco de postres, resaltando a la luz una torta hecha de panqueques, receta secreta de mi abuela. Una vez intente hacerla junto a Albert, cosa que termino en un espantosos desastre, añadimos muchos huevos y poca azúcar, quedando la muestra nada consistente y floja. Recuerdo a mi vivaracho abuelo riéndose en nuestra cara del eminente fracasó, en tanto la abuela, imponía su presencia horneando el verdadero manjar. Ella después, amablemente nos explico paso por paso las cosas que debíamos de hacer para él pastel, dando como resultado, un autentico y estupendo plato. La señora Ángela entuciasmada de mi relato, agrego su experiencia con la pastelería, no era por presumir, pero los canolis y el pie de manzana le quedaban increíbles. Además, de los ingredientes vienen directamente de un huerto que tienen en el viñedo, ella en sus ratos libres se encarga de cuidarlo, quizás podríamos darnos una vuelta por la tarde. Obviamente acepte, todo lo relacionado con plantas me encanta, aunque no posea muchas en casa.
Decidimos hacer panecillos dulces, tortillas de huevo, tostadas y una ensalada de frutas bañadas en miel, en cuanto al jugo fue de naranja. La señora Ángela, muy alegre de nuestro trabajo, me dio un abrazo fuerte agradeciendome el colaborar con ella. Muy al pesar de la incomodidad de esto. Restandole importancia, le hice saber que me encantaba cocinar de todas maneras, aun mas, si puedo sembrar en el rostro de las personas una genuina expresión de satisfacción o felicidad. Sin mas, colocando todo entre dos bandejas, salimos de la elegante cocina rumbo al despacho del señor Paul, latiendome el corazón fuertemente. Si bien cocino mis desayunos e inclusive las cenas, no poseia confianza necesaria para satisfacer a alguien mas, en verdad estaba nerviosa. Creo que la señora Ángela se dio cuenta de ello, porque de inmediato me guiño un ojo sugiriendo relajandome, su esposo le encantaría la sorpresa. Con esas palabras, nos encaminamos hacia él. No era muy lejos, salvo un piso mas de las habitaciones, en un pasillo tan solitario como el corazón de un lobo solitario. Tres puertas mas hacia a la izquierda, una puerta de madera fina, la mujer de ojos claros dio tres toques sonriendome impaciente, esperando la respuesta del interior, que inesperadamente, no tardo en escucharse. Tras del “adelante”, la mujer Lovecraf coloco su mano en el pomo de la puerta, susurrandome un “dejamelo a mi primero” y entrando. Me quede quieta detrás de ella, bastante cohibida de las acciones en la mamá de Annie.
— Hola cariño — se anuncia, sonriendo de oreja a oreja hacia su esposo, quien se halla en un tumulto de papeles — he venido a alegrar tus mañanas.
El hombre musitando un monosilabo, no le presta atención en lo absoluto, siguiendo la rutina de mirar documentos y teclear su muy costosa lapto de última generación. La señora, frunciendo levemente el ceño, desvía unos documentos en el escritorio para colocar sobre la mesa la bandeja, e inmediatamente posar sus manos en la cintura. Dios, mio, me recuerda un poco a Margaret cuando alguien trata de escaparse de ella.
— ¿No pretendes tomarte un descanso aunque sea unos minutos? — exclama indignada, casi insultada de la indiferencia de su esposo. Vaya que la mujer, es bastante demandante — El viñedo estará bien si te permites un respiro, necesitas realmente comer.
— Ángela, los negocios nunca…
Pero no completa la oración, sus ojos tibios se enfocan en la dirección donde me encuentro, exactamente la puerta. Noqueada de la forma de mirarme, entro al despacho sintiendo las piernas como gelatina, en verdad siguen buscando su difunta hija en mi y no me gusta nada.
— ¿Has traído a Heather para desayunar juntos? — pregunto, aunque en realidad sono afirmación.
— Mas que eso, la invite — menciono muy orgullosa de ella, sujetando por mi la bandeja y haciendo mas espacio entre la mesa — Además, ayudo ha cocinar el desayuno. Fue mi cómplice en el plan de rescate, los documentos son tus verdugos.
Riendo divertido de la ocurrencia de su esposa, cerro su portátil y alejando igualmente los documentos de su alcance exclamó:
— Les tomo la palabra, comamos mejor.
Desgustamos tranquilamente el desayuno, en tanto la señora Ángela, le explicaba un poco a su esposo como era talentosa al momento de cocinar, de hecho, compartimos conocimientos en ese ámbito, sin duda alguna terminaría siendo una gran esposa algun día. Me sonroje, nunca en mi vida había pensado en ello, ni siquiera imaginaba fijarme en un hombre de carne y hueso. Claro, todo cambio desde conocer a ojos mar, así me sume en una montaña rusa de nuevas sensaciones como emociones. Junto a Matt, creo que todo es posible. Pasamos a un segundo plano, donde el señor Paul preguntó sobre mis padres y sus ocupaciones, eso hizo incomodarme un poco pues aunque estuviese arreglando las cosas con mamá, algo dentro de mi decía que en cualquier momento desquebrajarse dicha relación, y con ella, cualquier estabilidad emocional adquirida en mí. La mamá de Annie sujeto mi mano instintivamente, disculpando su indiscreción e igualmente reafirmando su posición de apoyo, igualmente su esposo, que con una sonrisa conciliadora reforso dicho agarre. Ellos estaban dispuestos a escucharme. Soltando un suspiro, les relate la extraña muerte de mi padre siendo una recien nacida, la partida prematura de mis hermanos mayores de casa, el cambio de actitud de mamá y sus continuos desplantes. Lo sabia, desde mi adolescencia siempre lo he sabido, somos una familia fracturada y tratar de repararla es inútil, mas aun cuando mamá posee rencores hacia sus propios hijos. El matrimonio Lovecraf se miro entre si con una expresión de extrañeza luego de mi relato, seguido de una sonrisa considerada del progenitor de Annie, su esposa se dispuso ha hablar.
— Nunca debes rendirte di deseas lograr algo — aconsejo, enviando a mi cuerpo una descarga con sabor a realidad — no posees una familia destruida, Heather. Aun la tienes toda viva, aprovechala, porque cuando menos te lo esperes ya no lo estará.
— Tu mamá debe de tener sus razones para no hablarte de tu papá — agregaba el señor Paul con cautela, manteniendo un semblante medio triste — existen personas que les cuestan sanar sus heridas mas de lo normal, aunque no significa ser débiles, mas bien, reside en el dolor de reabir recuerdos pesados y dolorosos.
Era cierto, mamá me lo confirmo, ella o cualquiera de la familia se negaban a hablar de ello porque aun les costaba. Según su criterio, le paresco la viva imagen de papá, aunque claramente el parentesco se resalte mas en Jhon a consideración de mi. En fin, lo único por hacer es esperar.
— Supongo que no tengo otra alternativa — subi mis hombros resignada, centrandome una vez mas en mi desayuno — esperare.
— Excelente elección — concordo el señor Paul, sonriendo — No obstante, puedes contar con nosotros cuando tu quieras.
— Muchas gracias — pronuncie apenada.
— Ni lo agradezcas, Hemo — dijo la señora Ángela colocando una de sus manos en mi hombro, apretandolo suavemente — como hemos dicho anteriormente, las amigas de Matt son nuestras amigas.
Y con ello, cerre una brecha creada ante los padres de la difunta novia de mi amigo, si bien las cosas quedaron claras siendo otra persona distinta a ella, seguía viendo a sus ojos y notando su brillo anhelante. En verdad lo sentía mucho, pero la realidad solia doler mas cuando esta se presentaba en forma de cubeta, cayendo encima de tu cabeza.
Mas tarde, quede con el señor Paul para visitar los campos de uvas de recolección, en esos momentos se encontraba atascado de trabajo, por eso no podía hacernos mas compañia. En cuanto a la señora Ángela, quedo con los demás familiares organizar lo correspondiente al Miércoles, asistirían sus padres y ellos seguramente querrian una misa mas, agregándole palabras conmemorativas y un pequeño almuerzo. Aun no ha escogido las flores de momento de consagración, menos quien rezaria en memoria de su hija, son detalles bastante importantes que no puede olvidar. Tomando en cuenta los puntos, me dejo en la inmensidad de la sala rodeada de las fotografías de su hija, quien seguía brillando aun sabiendo de su desaparición. Recordando algo importante, seguía siendo para mi un total misterio su relación amorosa con ojos mar, lo se, eso debería ser considerado masoquismo de mi parte al estar enamorada de él. Sin embargo, me causa curiosidad porque ella soporto verlo con mas chicas antes de descubrir sus sentimientos, seguramente fue una gran tortura para ella. No he vivido tal cosa, menos quiero hacerlo, pero jamas fue bonito. Ahora recordandolo bien, hasta los momentos no me he topado con ninguno de sus primos, menos con Matt, lo raro seria el jamas escuchar su llamado o algo parecido. ¿Seguiria practicando equitación con Alice? Seria una razón, aunque debería utilizar esto para poder acercarme a ella, no deseo ser una aprovechara. Utilizaré mis métodos sanos y abriré su corazón, ella realmente se ve dolida ante una promesa, la cual, por ningún motivo quiere llevar acabó. No obstante, la chica ha olvidado algo sumamente importante, cuando amas desde el fondo de tu corazón a alguien catalogandola de “especial”, nadie sera capaz de llenar ese lugar. No pretendo hacerlo, al pesar de que me he ganado sin hacer nada malo su desprecio y descortecia, aun quiero hacerle llegar mi sincera amistad. La vida es demasiado corta como para desperdiciarla en el pasado, con ello no me refiero a olvidar a su prima, mas bien, a saber vivir con su recuerdo y celebrar su memoria. De esa forma, ella comenzara a mirar el mundo de otra manera, sobre todo, lograra sonreír.
Sosteniendo eso presente en mi mente, giro sobre mis talones soltando un suspiro satisfecha, emprendiendo la marcha a mi recámara. Pero no lo hago, algo me deja estática en ese mismo lugar, una mirada penetrante logra congelarme en par de segundos, posee la clase de ojos que inyectaria frío en tus venas. Me refiero a Alice Lovecraf, prima de la difunta Annie. Esta se mantiene de pie a unos cuantos metros lejos de mi, vistiendo aun su ropa de equitación y su látigo en la mano, el semblante que percibe mis ojos es de desprecio completo. Lo se, sigue en total desacuerdo de mí presencia en este sitio, mas el ser cercana a ojos mar, pero no puedo evitarlo pues seguiré a su lado todo el tiempo que sea necesario. No pretendo flaquear, menos ante su presencia. Reafirmando mi postura, le sostengo la mirada sin señal de desviarla, ella simplemente frunce sus labios desconforme estando dispuesta a darse la vuelta y marcharse. De hecho, eso mismo hace. Pensando ser un completo desperdicio, deshacer esta oportunidad, emprendo mis pasos detrás la chica quien va exactamente hacia las escaleras, subiendo los primeros escalones ignorando el sonido de mis pasos persiguiendola.
— ¡Aguarda Alice! — grito, igualmente subiendo los peldaños, esperando su atención — ¡Necesito hablar contigo! ¡Alice por favor!
Pero no se detiene, en lugar de eso, alarga mas sus piernas para terminar de una vez en el piso superior. Con la lengua literalmente a fuera, trato de regular mi respiración y seguir sus pasos, rogando mentalmente que en verdad gire a mirarme pero es imposible, ella no lo hará.
— ¡Ali…!
— Si lo que buscas es saber el paradero de Matt, no esta conmigo — me interrumpe, sin dignarse a darme la cara, solo su espalda — hablo sobre ir al viñedo el solo, o algo así. Por lo tanto, puedes dejar tu persecución estúpida y sin sentido.
— Te equivocas — afirme con voz autoritaria, parandome de forma recta en aquel pasillo — a la que estoy buscando es a ti, no Matt.
— Dios, eres bastante absurda — musito con ironía, soltando una risita y volteandose a mi dirección. Seguía teniendo la misma expresión, pero no me rendiría, tal cual como su prima me ha dicho en mi sueño lucharía, lo haría para liberarla — ¿Qué asuntos puedes tener tu conmigo? Si pretendes amenazarme con decirle a Matt de…
— Con respecto a ello — la interrumpi de raíz, evitando escuchar un disparate de su boca. Tuve suficiente la otra vez, me doy por satisfecha — no le he dicho nada a nadie, porque solamente fue una equivocación de tu parte. Lo comprendo.
— ¿Ahora posees una alma caritativa? — exclamó con sarcarmo, solantando una carcajada en seco — Escucha esto, bruja de alcantarilla, no pretendo ceder ante ninguno de tus “encantos”. Puedes llevartela a las mil maravillas con mi tios, inclusive mi mamá o hermanos, pero yo, que quede claro, jamas de los jamases caere — dio unos pasos hasta mi, extendiéndo su látigo y con él alzandome el mentón — Eres de un nuevo tipo, bastante peligroso y audaz, mejor es tener cuidado contigo.
Dicho esto, aleja el objeto de cuero lejos de mi, dándose la vuelta para así marcharse del lugar dejandome con la boca ligeramente abierta. Santo. Dios. Del. Cielo. ¡En verdad creí que me daría una bofetada con eso! La mirada intensa de esa muchacha no es normal, se los aseguro con los ojos cerrados, dentro de ellos posee algo totalmente desconocido para cualquiera. Y la loca de Heather Mcqueen quiero adentrarse en aguas turbulentas, sin importarle ser afixiada en ellas, sin dudas, lo suficiente idiota y temeraria. Me deslizo hasta el suelo con la finalidad de recuperar compostura, espero no encontrarme a nadie en este pasillo solitario, al menos no por el momento. He comprendio muchas cosas, la mas resaltante es el perseverar hasta el final y la razón de soñar con Annie, seguramente se ha referido a su prima Alice junto a ese comportamiento cerrado. No importa, me digo en tanto levanto mi cuerpo del suelo, las cosas nunca han sido fáciles en mi vida de todas maneras, agregarle otro reto mas nunca seria un mal tercio. Prometo firmemente por la memoria de la señorita de esa casa, rescatar a Alice de la oscuridad donde se encuentra sumergida, cortar las raíces del dolor que la tiene apricionada. De esa manera, ella reira desde el fondo de su corazón.
— Hasta que por fin te encuentro, Hemo — una voz detrás de mi me despista, haciendome girar y toparme con esos ojos color miel encantadores. Dylan — la tia Ángela menciono con dejarte en la sala, pero he venido de allí y rastros de ti. ¿Donde estabas?
— Merodeando la cueva del lobo — confese totalmente sincera.
— ¿Qué? — sonrio incrédulo, caminando hasta donde me encontraba y sosteniendo mis hombros.
— Es un código, digo, para mi misma al momento de no encontrar salida a un camino. — menciono sin entenderme a mi misma.
— Como tu digas — se rinde en entenderme, aunque en lugar de ello me hace caminar a su lado — Olvidando eso, quiero que me acompañes a un lugar bastante curioso.
— ¿Donde? — pregunte intrigada.
— Ya lo veraz.
Nunca he sido buena para reaccionar ante las sorpresas, una vez Margaret junto a Jhon se confabularon para regalarme una consola completamente nueva, de última generación y muy popular entre los jóvenes, para mi cumpleaños. De hecho, en el momento de tenerla en mis manos estuve sumamente agradecida, dado el caso que mamá se encontraba en total desacuerdo de tenerla debido a mi baja de notas en ese año. En fin, la fiesta fue en la casa de mi hermano mayor y al llegar a ella, la expresión pintada en mi rostro era igual al de una estatua. Hecha de piedra, o mejor conocida como cara de poker. Aun puedo escuchar en mis oídos los reproches de Margaret, catalogandome de fría, sin sentimientos y tan delicada como un gusano aplastado, obviamente a Jhon no le importo mucho eso. Con tal, bajo su perspectiva todo el mundo tenia su manera de reaccionar diferente, la mia solo era particular. Por supuesto, mencionalo de forma sutil para no decirme lo inevitable, rara. Tratando de dispersar mi mente, permití al ojos miel guiarme unos cuantos pisos mas arriba del nuestro casi percibiendo que iríamos al ático, aunque personalmente no me disgustaba en lo absoluto, causaba un poco de confusión. ¿Qué podría querer mostrarme de ese lugar Dylan? Dejando eso a un lado, llegamos a nuestro destino, el último piso de la casa. Era bastante distinto a como lo había imaginado, estaba pintado de una combinación de azul claro con azul oscuro, haciendo contraste junto a la madera adornando el sitio. Me fije en las ventanas, grandes y cuadradas, inclusive los recuadros pegados a la pared, eran de animales. Un caballo blanco junto a otro negro galopando en una inmensa llanura, otro de tres hermosos gatos de pelaje largo con ojos saltones y uno mas de perros cachorros. ¿Qué le puedo decir? Es un sitio bastante femenino, decorado exclusivamente para una mujer, aunque no tengo claro para quien. Dylan señalo a la única puerta del lugar, ubicada justo al fondo, pintada de un lila bastante tenue y poseía un cartel florar en el centro con algún nombre. Me congele al leerlo. Girando de manera automática hacia el ojos miel, le pedi una explicación al respecto. ¿Acaso jugaba conmigo? No podía pretender esto ser algo curioso, él en verdad me había traído a la habitación de ella, la difunta novia de ojos mar. Respirando cortadamente, aprete mis puños dispuesta a marcharme de tal lugar que no merecia estar, pero me impidió algo hacerlo, o mas bien alguien. Su primo Dylan, quien sujeto una de mis muñecas con determinación, regalandome una mirada rependiendome. Si realmente quería saber todo sobre el pasado de ojos mar, inclusive, adentrarme hacia las aguas turbulentas gobernadas por la princesa de la indiferencia, necesitaba entrar a ese cuarto y descubrirlo todo, todo por mi misma. Huir, claramente no es una opción.
Entendía su argumento, aun así, en mi interior existía un tipo de ancla que me impedia avanzar. Ya había conocido cosas bastante escalofriantes en esta historia, el sufrimiento de Matt ante la leucemia de Annie, el hecho de no poder hacer nada para impedir su muerte, la impotencia y lo desgarrador que fue el dejarla ir. Ahora, sumergirme quizás en la perspectiva de ella, ver con los ojos como se le iba la vida sin derecho a sujetarla con una cuerda, simplemente dejarse llevar ante los tentáculos de la fria muerte. No lo se, me parecía una falta de respeto para ella, no solamente ella, igualmente sus padrea y familiares. ¿Como puede una intrusa atreverse a inmescuirse en asuntos exclusivos? Sobre todo ¿Meterse es un cuarto? ¡Qué escandalo! ¡Que abuso! No, no deseo nada de eso. Los señores Lovecraf son realmente amables, me han abierto las puertas de su casa, brindado su comprensión y cariño… violar todo eso seria descortes de mi parte. Sin olvidar a la persona mas importante de todas, ojos mar, mi querido y especial amigo tan dolido como machacado por la vida, ni siquiera quiero imaginarme su postura.
— No le des mar rodeos al asunto, Hemo — me trae a la realidad Dylan, empleando un tono de voz cauteloso y pausado — Mis tíos han estado de acuerdo con esto, inclusive el mismo Matty, aunque él le hubiese gustado traerte por si mismo…
— Es una locura — le interrumpi, sonriendo de medio lado incredula — es que, miralo un poco bajo mi perspectiva. ¿Qué derecho tengo de meterme en su pasado?
— Lo tienes, o al menos, lo has ganado desde que decidiste permanecer junto a Matt — me hizo girar hacia el para mirarlo directamente a su rostro, el cual, permanecía serio y un poco duro — no se si te lo mencionaron antes pero Annie nos dejó una carta, en ella expresaba su deseo por verlo feliz y estoy seguro que tu formas parte de ello. Solamente debes tener fe en ti misma y tener paciencia, pero sobre todo, poseer las ganas de cruzar esa fina y delgada línea del pasado junto a presente. — su expresión cambio de dura a comprensiva, formándose una suave sonrisa en sus labios — Hemo, me agradas e igualmente a mis primos y hermana, muy pocas personas logran martillar de manera tan eficaz nuestros muros. Asi que, debes aprovechar esto y lograr entenderlo todo. Desde un principio.
Quede sin habla ante el discurso de Dylan, por fin entendí porque me extendió su mano amiga cuando Matt me rechazo de manera indirecta, el confiaba en mi, creía firmemente que lograría mostrarle el camino de la felicidad a ojos mar. Igualmente me lo propuse, y tal cual mencionado por Dylan, debía tener fe en mi misma. Si, llego el momento de madurar. Asi que, agarrando un gran bocado de fortaleza con sabor a realidad, pensé principalmente en Matt y solo en él. Si en verdad quería que descubriera su pasado lo haría, quizás finalmente lograria saber que hacer con todo esto y lidiar el peso de su alma. Asintiendo directamente a Dylan, nos dispusimos acercarnos a la puerta de color lila. Antes de colocar el ojos miel la mano sobre el pomo, respire hondo varias veces antes de darle la señal de girar, estaba realmente nerviosa que podía soltar una risita idiota. Bueno, no era para menos, entrar en el mundo de los recuerdos de alguien es difícil, y nuevamente la temeraria Heather Mcqueen hace de las suyas. Sin mas preambulos, mande a Dylan a girar la perilla.
La primera impresión que obtuve fue el de un fuerte olor a jazmín imprenando todo el sitio, el cual estaba perfectamente ordenado y limpio. Es una habitación bastante amplia, cómoda poseyendo todo en su lugar muy organizado. En sus paredes posee un estampado de flores, similar al del letrero de la puerta, salvo que su color es azul tenue, de hecho, me recuerda a un día de campo. Su cama se encuentra en centro junto a una ventana pequeña, adornada de cortinas transparentes, pareciera estar arreglada como si esperase la llegada de alguien, quizás de su dueña quien jamas regresara. Justo a su derecha tiene comodas color madera viejo a juego de la cama, seguramente allí guardaba su ropa y otras cosas, encima de ellas tiene una ilera de peluches diversos: osos, conejos, perritos, gatos y un extraño unicornio color rosa chillón, causandome gracia. En el otro lado, se encuentra un espejo amplio donde puedes apreciar tu imagen perfectamente, una mesedora sobre una alfombra peluda color morado, el escritorio y otra ventana, en esta ocasión, bastante amplia. Pero no es lo impresionante, alejandome con cautela de la entrada, me acerco a su escritorio donde noto todos los libros guardados en él, dandome a entender una cosa. Era lectora. Concediendome el permiso de husmear, saco uno de ellos al azar topandondome con su portada, es azul y posee detalles curiosos, su nombre “Bajo la misma estrella”. Por supuesto que lo recuerdo, aunque no he tenido la oportunidad de leerlo, se mas o menos su sinopsis. Jóvenes luchando contra el peso de la realidad, tener cáncer y tratar de vivir con ello, aunque con eso no significa resignarse mas bien es al gozar de lo que tenemos lo mas provechoso posible, sin arrepentirnos de nuestra decisiones. Muchas personas la catalogan de no ser otro libro mas sobre el cáncer, la verdad, dar una opinión de ello sera estúpido pues aun no lo leo, pero realmente es altamente recomendado. Dejandolo de lado, clavo mis ojos en algo mucho mas interesante, un cuaderno negro de cuero, situado de manera estratégica sobre la meza, parecido a que alguien estuvo leyendolo. Temiendo de una posible reacción del ojos miel, lo acuno entre mis manos sintiendo su frío tacto entre mi piel, este no poseo portada alguna solamente una “D” en cursiva. Inyectada de curiosidad absoluta, abro la primera pagina captando una sorpresa inigualable, mas que recibir una consola nueva en manos de mis hermanos. Es un diario, pero no cualquier diario, se trata el de Annie. Ya saben lo que dicen de ellos, ser lo suficiente cliché como para tenerlos pero mas si es una chica, aunque algunas personas lo utilizan para terapia emocional. Tal vez descargar tus pesares en una hoja sirve de algo, no lo se, liberar tensión.
Comienzo a pasar sus hojas sin atreverme a leerlo, solamente percibo las fechas y meses en sus esquinas. La letra de Annie era muy hermosa, redonda y proligia, lo suficiente elegante para dictaminar su clase personal, aveces este tipo de cosas dicen en realidad como somos. Entonces, me detengo en una pagina en especifico, donde parece tener una clase de manchas ya secas de algo, aparentemente agua o quizás algo mas. No lo se, aunque claramente caigo en cuenta de algo, su letra ha sido forjada de manera rápida, furiosa y acentuada.
“22 de Mayo del 20XX
Hoy por fin se han descartado las sospechas de mis médicos, tengo cáncer, y no puedo dejar de pensar lo muy injusto que es dios conmigo. ¿Qué clase de broma bizarra es esta? Porque no lo entiendo, si es que la pueda mirar de esa manera. Pueden muchas personas decirme el tomarlo como algo normal, una prueba la cual debo superar con la frente en alto, gallarda y muy optimista. ¿Pero saben algo? No puedo hacerlo, jamas he sido egoísta y mucho menos mala agradecida con lo que recibi durante toda mi vida. Claramente, mis mas allegados pueden dar fe de ello. Siempre dando gracias a dios por lo obtenido, mis logros, las metas a alcanzar y hasta lo malo. ¿Por qué no? Con tal, siempre sacamos provecho de ello. Aunque francamente, esto es demaciado… mucho para mi… lo peor: ¿Como voy a enfrentar ahora a Mathew? Esta realidad esta aplastandome, hundiendome en una masa oscura parecida al lodo, donde me sepulta sin poder respirar. Ojala pudiera correr y escapar lejos de aquí, pero es imposible, mientras pierdo mi tiempo “desahogandome” escribiendo, quizás Mathew se encuentre esperando una llamada mia en casa para recibir noticias buenas, noticias que jamas llegarán. “
Paso de inmediato a la siguiente pagina donde parece tener un día faltante, seguramente su dueña no quiso escribir sobre ello.
“24 de Mayo del 20XX
He comenzado con mi tratamiento, ya saben, las quimioterapias y demás cosas que trataran de salvarme la vida, al menos me han dado las esperanzas de poder hacerlo. ¿Qué puedo decir de la experiencia? Bastante terrorífica, sobre todo sobre esas bolsas de colores extramboticos con líquidos… ¿Como dijeron que se llamaban ? ¡Claro! Antibióticos contra el cáncer, listos y dispuesto a luchar por mis glóbulos blancos, o mas bien, ayudarlos para ganar. Suena como un discurso dicho de un pediatra a un niño, en realidad la doctora Greta, una muy amable pelirroja de sonrisa radiante igual a un sol en pleno verano, me ha explicado eso de esta manera. Realmente me agrada, igualmente a mis padres, quienes entablarom una amistad inmediato. Dios, es parecido a encontrar el amor de tu vida con solo una mirada, bastante cliché para variar. Aunque he sacado algo provecho de este día, es Matt, si nunca me cansare de escribirlo pero el en verdad llego a mi vida con la finalidad de iluminarla. Sus ojos mar, su sonrisa radiante y ese contacto calido de su piel contra la mia, me ha mantenido junto a la realidad. El es mi ancla, ese tan anciado poder que necesito y mientras lo tenga, nada ni nadie o leucemia que tenga, podrá arrancarmelo. Lo aseguro.”
Me abruma la intencidad de los sentimientos de Annie hacia Matt, es como si tratara de reflejar de alguna manera ser su fuente de energía, en tanto todo su mundo se cae a pedazos frente de ella. Esto me llega, aunque no sea tan expresiva al momento de escribir sus letras concisas, se te clavan alma, directo a una vena cerrada y dormida en ti.
“25 de Mayo del 20XX
Admiro la tenacidad de mis padres al llevar con la carga de una hija con cáncer, sobre todo mamá, quien al enterarse de dicha enfermedad recorriendo mis venas alzo su frente soportando el peor de los dolores consumiendo su interior, pidiendo rápidamente las probabilidades de salvarme. Son bastante altas, debo de decirlo, aunque una parte de mi dice que algo malo va a ocurrirme. No me maliterprenten, soy altamente positiva y amarrada a la vida, voy a salir de esta. Como dice papá: « la esperanza es lo último en perderse, aun mas cuando te la ves en oscuras, pero encontraras el camino hasta ella igual a un bebé buscando el seno de su madre » Dios, ¿Qué haría sin mi padre? ¿O sus consejos? Ese quien me encontró llorando escondida detrás de mancha, sujetandome entre sus brazos y acunandome hasta lograr calmarme. Se que ellos estan sufriendo mucho, pueden tratar de ocultarlo con sonrisas y expresiones calmadas, pero los conosco tan bien que podría tener una orden de alejamiento por acoso. Mamá llora todas las noches hasta quedar dormida y papá trata de amanecer trabajando, solo con la finalidad de despistar su mente de la realidad, un escape quizás. Aunque me encantaría aliviar sus pesares, no puedo, no cuando quizás… esto no sea mas que el comienzo de todo lo demás”
Asustada de esas últimas letras comienzo a pasar las hojas leyendo por encima, encontrandome con mas argumentos sobre el sufriento de su familiares y amigos, pero nunca de como esta ella al respecto de su enfermedad. Es increíble, pienso mientras leo mas porque Annie hasta escribiendo fue lo suficientemente fuerte para reprimir sus pesares, aunque se tratara de su diario. En una de las paginas, relato con lujo de detalles la expresión de dolor cuando su abuela vio su cabello empezar a caerse, o como su piel blanca se tornaba cada día mas amarrillenta que brillosa. Intentando seguir con su vida, asistía a clases junto a sus amigos y el mismo Matt, quien bajo ningún concepto se alejaba de ella hasta en la sopa le salia. Fue su soporte, el tipo de persona valerosa quien le enseñaba a seguir adelante ante los momentos adversos, ese quien sostenía su mano y limpiaba sus desastres luego de la quimioterapia. Lo mas triste de todo sería hablar de Alice, si, su pequeña prima casi hermana que en numerosas ocasiones se escapaba de clases para ir a verla en la clínica, luego de sus secciones de antibióticos. Los malestares eran horribles, casi imposibles de soportar, desde los mareos, vómitos, resequedad en la boca, hasta los efectos a largo plazo. Aunque gradualmente, podía controlarselos con algunos medicamentos, quienes le permitian tener una vida mas o menos regular. Sin embargo, no contaba con algo sumamente claro en las leyes de la física, refiriendome puntualmente a todo lo que sube baja y eso, eso ocurrió con ella. Su condición física empezó a empeorar, lo notaba inclusive en la manera de caminar o actuar, las cosas que creía realizar sin ningún grado de dificultad se le hicieron algo engorrosas. Aunque aun mantenía su estricto tratamiento, poco a poco fue siendo consumida por este, evaporando todas sus energías. Ya no podía ir a clases, menos montar a caballo o correr con agilidad, debió de ser intervenida, trayendo como consecuencia abandonar en su totalidad su hogar. Ese pedasito de espacio catalogado propio, las paredes que la vieron crecer, dar sus primeros pasos y demás travesuras. ¿Y como pasarlas por alto? Teniendo de compañeros a su novio y el mismo Alex, ambos lo suficiente ingenuos para en el arte de esconder cosas. Fueron muchas las anedoctas experimentadas, las risas, el llanto e inclusive las peleas. Cuando ojos mar no estaba de ninguna manera interesada en ella, una de sus noviecitas trato de maltratar a Alice, manipularla a su antojo y colocarla en su contra, aunque nunca conto con la astucia de la niña desenmascarandola de inmediato. Pero por desgracia, Matt no creía desde el principio llevándola a una dispuesta inútil y cruel, donde duraron varios dias enojados. Luego, ella obviamente lo perdono. ¿Como no hacerlo? Si en el momento de mirarlo directamente a los ojos toda su vida se iba, la respiración se le escapaba igual a una suave brisa y la existencia de lo coherente o lo racional, carecían de sentido. Todo su cuerpo obtenían una reacción volcánica, a punto de erupción. Reí torpemente al leer esa parte, porque comprendía a la perfección a Annie, lo mismo pasaba conmigo al tener a ojos mar frente a mi. Es parecido a ser sumergido en un mar de sensaciones agradables, donde lo único lógico que queda en tu cerebro es seguir junto a él.
Seguí con mi lectura, enfocandome en la parte donde hablaba de Alice y lo afectada que se mostraba ante ella, por mucho de permanecer regia ante todo momento en su clara mirada dictaba el dolor. La pequeña es del tipo de persona testaruda, quien jamas daría su brazo a torcer, anteponiendo las posturas de cualquier desconocido. Esa era la razón de temer por ella, conocía su fervor ante la relación suya con Matt y de una forma, teme de en verdad estar escapandosele la vida, asi dejandola desanparada. No obstante, a lo antes mencionado, ella seguiría aferrandose a la vida, siendo totalmente hostinada en ese sentido. Ya no podría tener cabello, estar tumbada en una cama de hospital y sentirse agotada para siquiera respirar, sumandole todo eso, solo quedaría fuerza y valor. Entonces el diario comenzó a tener inregularidades, hojas en blanco, pensamientos confusos y mensajes sin sentido. Lo sabia, el descenso es peor a la ascenso.
“27 de Octubre del 20XX
Se que tratan de ocultarlo, negarlo a capa y espada de mi, pero no pueden engañarme. Mathew, mamá o papá, jamas podrán conocerme mejor que yo misma, porque mi cuerpo se esta marchitando tal cual fuese una flor sin cuidado, sin agua. Quiero permanecer fuerte, tenaz y capaz ante mi enfermedad, esta misma que segundo a segundo consume mi vida. No quiero morir, eso es seguro, no deseo de ninguna manera abandonar este espacio sin poder haberle dado con intereses lo recibido por mi familia. Mamá, su protección, cariño, afecto incondicional y ese beso de buenas noches junto su “todo estara bien, Annie, mami te protegerá”. Papá, sus hermosos pensamientos, consejos y esos brazos que me hacen sentir tan pequeña, indefensa pero a la vez protegida. Alice, oh mí pequeña y tan tenaz Alice, esa quien se enoja cuando tu lo estas, gruñe, grita y llora, fue mi leal compañera en el camino empinado para llegar a Mathew, el amor de mi vida. Por él sigo respirando, es quien sigue impulsandome a luchar y deseo fuertemente su felicidad, aunque no sea conmigo. “
“28 de Octubre del 20XX
¿Cuanto puede ser egoísta el ser humano? Amarrar a otro a su desdicha solamente por mero capricho, porque temes el quedarte solo o no poder alivar el dolor de tu alma. Lo admito, en verdad lo hago, el dejar libre a Mathew es una total aberración, mas cuando finalmente he conocido mi destino. Voy a morir. ¿Asustada? Si, maldición que lo estoy. ¿Pero que otra opción tengo? Mis esperanzas se agotan y mi aliento desaparece, pero cuando tengo a ese par de ojos azules encantadores entiendo que algo puede ser mejor, aunque este en este infierno, puedo ser salvado a minutos. He comprendido finalmente los pequeños grandes infinitos de “Bajo la misma estrella”, porque aunque me vaya a morir, estando junto a Mathew todo me parece eterno, mágico. ¿Puede tener eso lógica? No lo se, sin embargo, para mi si lo tiene y siempre lo tendrá, espero que él piense lo mismo. “
No se cuando he empezado a temblar y sollozar, pero entre mas leo entre estas lineas siento un pedazo de mi quebrarse por completo. Los pensamientos de Annie llenos de preocupación, el creerse egoísta por retener a Matt a su lado, el temer de la muerte y querer agradecerle a su familia por su cariño. Maldición, ¿Alguien a esta niña no le enseño que del amor jamas se espera algo a cambio? este es incondicional, puro y genuino. Aun mas, si viene directo del corazón, es recibido de una excelente manera, jamas esperandolo de regreso. Paso tres hojas en blanco, encontrando probablemente con las últimas líneas de Annie, llenas de total calma y quizás resignación, colocandome aun mas frenética.
“1 de Septiembre del 20XX
La vida pasa tan largo sin darte cuenta, naces, creces, conoces a muchas personas preciadas para ti, quienes valoras y te valoran. Logras enamorarte, decepcionarte, sufrir, enojarte, cerrar el ciclo y una vez mas complicarte, por nada menciona que es igual a una montaña rusa, llena de emociones. Asi mismo fue mi viaje con Matt, con un sin fin de altibajos, aunque de una extraña manera logre atraerlo hasta mi, llevando golpes al principio, no lo negaré. ¿Y alguien podría negarlo? Verlo con aquellas chicas, restegandomelas prácticamente en la cara. ¡Pero claro! Al verlo sonreirles se me iba cualquier clase de enojo, me autoconvenci que si él era feliz e igualmente lo era. Permitanme mencionarles algo, esa es la mentira mas absurda y estúpida jamas creada. ¿Como se les ocurre inventarla? Aun mas ¿Tragarse semejante dulce amargo? Es decir, los momentos mas preciados de mi vida han sido mientras estoy a su lado, desde colocar mi cabeza sobre su hombro, hasta sentir recorrer sus manos sobre mi rostro. ¿Creen poder suplantar eso ante la imagen del amor de su vida con alguien mas? No, es imposible, ¿Saben por qué? Pues la razón es sencilla, el ser humano es egoísta naturalmente, han nacido con ello. Todo, absolutamente todo lo desean únicamente para ellos mismo. No soy la excepción, jamas lo sere, después de todo por mis venas recorre sangre. He allí a mi motivo por no dejarlo ir, por no poder tener la fuerza necesaria de terminarlo y dejarlo partir en manos de otra chica. ¿Acaso no merece ser feliz? Pero es terrible, imaginarlo con alguien mas me duele directamente el corazón, resultando ser absurdo… ¿Estoy celosa de una mujer inesistente? Sabiendo ser la única en su vida, hasta los momentos, aunque eventualmente eso cambiara porque morire y el deberá seguir su camino, tiene que hacerlo. Para cuando no este, deseo con todas mis fuerzas su felicidad, su entera y genuina, evaporandose por completo mi egoísmo estúpido”
Una vez mas la fecha se adelanta unos días mas adelante, donde lo desgarrador de su alma es el plato principal.
“5 de Septiembre del 20XX
No quiero morir.
No quiero morir.
No quiero morir.
Pero de todas maneras lo hare.
No quiero morir.
No quiero morir.
Pero de todas maneras lo hare.
¿Estupido verdad? Pues eso me ha mandado a escribir mi psiquiatra, dice que necesito desahogarme de alguna manera y como llevo este diario, encontró una manera de hacerlo. En fin, la noche anterior fui a cenar en un elegante restaurante con Mathew, donde recordamos momentos vergonzosos de nuestro pasado. Allí finalmente de dictamine mi mayor temor, el no querer morirme, aunque él trato de hacerse el fuerte por los dos hemos conocido la verdad: “El mundo no es un mundo de conceder deseos”. ¿No es acaso una frase trillada? Bueno, lo ha dicho “Agustus” de “Bajo la misma estrella” y aunque suene cliché, en verdad le he tenido bastante apego. Es cierto, nada suele acontecer como lo deseas y te das cuenta de ello demasiado tarde. Matt ha dicho el querer tener hijos, un montón de ellos, prácticamente un equipo de fútbol. No mentire, me ha causado mucha gracia, tomando en cuenta en la situación donde nos encontramos. Pero… en realidad nunca me hubiese importado cumplir su sueño, siempre y cuando me halla otorgado la consecion de inventar los nombres… como sea, nunca jamas podrá lograrse. Al menos, no por mi, tal vez en manos de alguien mas. Tengo un último deseo para este mundo, es que en verdad lograre encontrar una mujer valiente, valorosa por si misma, optimista y capaz de sanar las heridas que dejare en él. Ojala hubiera sido valiente en dejarlo marchar, de despegarlo de mi y ver sus alas abrir. Mi amor es egosita, posesivo y en un cierto grado enfermizo porque, si bien mis intenciones jamas han sido hacerle daño, de todas maneras lo hice y… seguiré haciéndolo. Espero tener perdón de mis pecados”.
Finalmente llego a la última pagina marcada con aquella letra tan prodigiosa, donde las lágrimas estan mas marcadas que en las anteriores, eventualmente el dolor es mas palpable aquí.
” 10 de Septiembre del 20XX
La primera vez que fui a una librería la encontré tan grande, extensa, llena de un número de personas con expresiones serias, divertidas, orgullosas, conmovida y la mas resaltante de todas: temerosa. ¿Pero por qué? Me pregunte al ver aquella mujer de una gabardina larga, lentes de mantura negra y pecas en su rostro. Siempre pensé en la librería como un sitio sagrado, indomito donde las personas iban por devoción a los libros, amor quizás. Pero tal vez me había equivocado, para aquella mujer no era nada parecido a mi visión, mas bien le resultaba aterrador. Pues de la misma manera te puede resultar el mundo, un sitio siniestro que te espera para descubrirlo, muy parecido a los libros, portadas con títulos emocionante (o no tanto) esperando ser abiertos para tu entretenimiento o diversión. La vida pude presentar de esa manera, apanicante, deslumbrante o simplemente aterradora, y las personas de tu alrededor buscan la manera de que veas de la veas de cierta forma o únicamente acompañarte.
Mi mamá sujeto fuertemente mi mano, guiando nuestros pasos a uno de los extensos pasillos llenos de libros haciendome olvidar dicha mujer, mis ojos se abrieron a par al presenciar el panorama y una sonrisa iluminó mi rostro. Estaba feliz, llena de dicha con el solo motivo de poder sujetar dicho objeto de hojas enumeradas, capaz de aguardar cientos de historias detrás de fuertes carátulas, ofreciendote una clara invitación: leer. De inmediato comprendí algo, era mucho mas fácil visualizar las fantasías de alguien mas mediante lineas que vivir las tuyas, quizás de esa forma evitabas resultar herido. Pero me equivocaba en algo, aunque logres esconderte unos minutos en esos pequeños mundos, jamas podrás escapar de algo: tu persona predestinada.
Personalmente jamas creí en tal cosa, es decir, obviamente mire a mi alrededor a los chicos y detallaba con precisión quien eran agradables al igual de los desagradables, por muy sorpresivo de parecer lograba amistarme con todo el mundo. Según mi padre era un don, aunque no deseara aprovecharlo tanto como las demás personas, saliendo a relucir mi secreto, odiar dejar a la gente desplazadas o sumergidas en un rincón. De esa manera conocí a Alex, un chico temeroso de la “fragilidad” en las chicas. Dios, si pudiera enumerar las veces de lograrme enojar ese niño acabaria todas las hojas, por lo tanto, pasaré al siguiente punto. Luego de conocerlo, llegó de inmediato ese chico, alguien de azul mirada y expresión jovial logrando atrapar mi corazón en un instante. Quizás desde un principio siempre lo fue, aunque es bastante descubrirlo de esta manera, a solo segundos de… en fin, no importa.
Era inevitable no haberme encariñado con Mathew desde un principio, esa actitud caballerosa hacia los demás, su sonrisa brillante y la ingenuidad de su alma pura. Rápidamente pasamos de conocidos a amigos y de amigos a mejores amigos, logrando compartirlo todo inclusive dormir en una misma cama cuando se quedaba en casa. ¡Dios! Fueron demasiado los momentos vividos, las risas, las escapadas, los raspones en las rodillas, esos juegos bajo la lluvia y… pronto las decepciones. Asi es, cuando menos lo espere, estaba atrapada en sus encantos de Ángel, la mirada de cachorro regañado y esa risa idiota de su garganta. ¿Como pude descolocarme tanto? Aun se me hace un misterio.
Muchos catalogan el amor igual a una gripe o cáncer, porque te tumba, daña y manipula a su antojo. Yo he tenido ambas, asegurando una sola cosa: te convirte en idiota. Puedes elegir muchas cosas en la vida, ser un estúpido desdichado o estupidamente feliz, a lo que obviamente escogí esa última. Si bien, sufrí hasta conseguir a Matt, cuando asegure de ser correspondida juro haberme convertido en la chica mas feliz de mundo entero. Su cariño y afecto giraban por completo mi mundo, dejandome solamente mas ganas de estar a su lado toda la vida, de esa forma poder de calmar las ancias de mi alma. Aunque, eso era prácticamente imposible. Es igual a una droga, una vez probandola no podrás abandorla jamas. Mathew es de esa manera para mi, adictivo solamente deseando el poder consumir todo de su presencia, absorber su olor, enfrarcar su aliento y grabar permanente en mi memoria su tacto. ¿Como puede existir tal hombre en este mundo y ser solamente mio? Tener la delicadeza de conocer el arte de tratar una mujer, de saber como dedicarse directamente al amor.
No lo niego, en verdad he sido bendecida, tuve la gracia de conocerlo a temprana edad y percibir cada una de sus etapas, juntos las quemamos e igualmente superamos. Dios me permitió de conocerlo a fondo, mas que nadie, saber su color favorito siendo el gris tenue, su comida favorita: la pizza, el odiar la piña y amar la fresa. Desagradarle lo amargo, adorar lo dulce, tener un placer culpable de leer libros y caer fácilmente un una broma si reflejas una cara seria ante él. Lo amo. Todo, absolutamente todo de él, lo amo. Desde su mal humor, por llevarle la contraria en alguna decisión hasta su expresión profunda ante ver algo que le agrada profundamente, y todo el mundo sabe lo feliz en haberlo tenido a mi lado. Pero… “unos infinitos son mas largos que otros infinitos” ¿cierto? Y el mio esta llegando a su final. En realidad, me hubiese gustado tener la gracia de verlo triunfar, graduarse y montar su propio negocio, lo se, conosco su verdadero sueño e igualmente tengo fe en que lo lograra.
Una vez me preguntaron de mi visión sobre el futuro, era una niña muy ingenua e idiota como para decir algo coherente pero… mi respuesta fue: “plena” deseaba estar plena. Bueno, viendo el claro panorama de mi vida dudo el poder hacer algo mas, aunque claramente he cumplido con dicho objetivo. He sido plena en muchos ámbitos, naciendo en una familia amorosa, padres encantadores, abuelos encantadores, primos bromistas y quienes realmente aprecio e igualmente amo… un novio de ensueño, el cual, dio mucho de si mismo para estar a mi lado. A él, mi encantador Mathew Morrison le debo mucho, mi felicidad, amor, devoción y momentos únicos.
Matt… si existiera una vida luego de esta te amaría, trataria de buscarte y hallar la manera de volver a estar juntos, de no haber, pues mala suerte tuve solamente está para hacerlo. Pero no me arrepiento, realmente no lo hago, porque si me propósito fue quererte entonces estoy satisfecha. Estare partiendo de este mundo con una sonrisa en los labios, sabiendo que aunque esa maldita infección acaba conmigo paralizandome el corazón, este seguirá latiendo bajo un mismo son y anhelando un solo nombre: el tuyo. Puedo ser egoísta solamente hasta este punto, porque una vez partiendo de este mundo seras libre, bueno ni tanto, pues deberás cumplir tu promesa o mejor dicho, mi deseo. Ser feliz. Aunque no comparta lo de “si eres feliz, igualmente lo sere” en esta ocasión la tomare.
Conviertete en un hombre de bien, de principios y lo suficiente dichoso para ser el padre de todos esos niños que quieras, recuerda escoger a la mujer correcta, no a cualquiera. En fin, confió en tu razocineo, será inteligente y sumamente cuidadosa, aunque… te cueste el abrirte paso ante ese ámbito nuevamente. Sanaras Matt, lograras hacerlo, se que marque mi marca permanente de mi paso en ti pero eres fuerte, perseverante y valiente, no por nada me fije en ti. ¿O acaso tengo malos gustos? Nunca los he tenido y jamas los tendré.
No se si esto alivie un poco mi eminente encuentro cercano a la muerte pero, puede dejar algo muy claro, no tengo en lo absoluto miedo, me ire de este mundo sabiendo lo afortunada de haber nacido y que fui amada como protegida. Aunque vaya a partir prematuramente, la vida no pudo darme mas, estoy enteramente satisfecha con ello. Sobre todo, manteniendo en cuenta una frase directamente en mi cerebro: “no podemos saber sinos harán daño, pero si quien pueda hacerlo”. Demonios, no recuerdo bien si es la copia textual del libro, como sea, como estoy rompiendo todo lo ordinario de mis actitudes dejare algo muy claro:
Dylan, quien se comió tu pizza ese dia no fue Emment, sino yo, realmente lo siento. Bueno, no, porque estaba deliciosa y tenia hambre, espero que logres perdonarme. Conociendote realmente lo harás.”
Cerre la de inmediato el libro riendome y llorando a la vez, me costaba creer que una chica tan vivas como Annie tuviera las energías necesarias para bromear estando a punto de morir, sobre todo, el tener todas esas clases de pensamientos hacia ojos mar. Ella realmente lo amaba, lo quería tanto como para dejar su egoísmo de lado y animarlo para seguir su auténtico camino, aunque conocía su renuente posición en hacerlo. La verdad, desconozco si puedo tener todas aquellas exigencias de chica ideal para Matt, pero tengo con certeza algo presente: lo quiero. Es estúpido que leyendo el diario de su difunta novia descubra esto, porque es indignante de cierta manera que una muerta desconocida me anime hacerlo, sujetar la mano de ojos mar y sanar todas sus heridas. ¿Valiente? Si, probablemente lo soy, de lo contrario, no me hubiera molestado siquiera en salvar a Alice de la molesta Danielle. ¿Fuerte? Trato de serlo, al menos al aparentar tranquilidad ante él, aunque en unas ocasiones falle. ¿Perseverante? Si, eso jamas lo negaré porque de tratarse de otra Heather Mcqueen, desde el momento de conocer los sentimientos de Matt, de inmediato lo ignoraría y giraría directamente a casa. Pero no lo hice, en lugar de eso, decidi sostener su mano para apoyarlo en todo, aun tomando en cuenta los eminentes sufrimientos de tal ruta. Al igual que Annie, no me arrepiento de nada, si mis decisiones me llevan a un paraje prometodor tendre coraje para soportarlo.
Limpiando las lágrimas cayendo de mis párpados, coloque el libro en su sitio, en la misma forma de como lo encontré. Finalmente empezaba a tornarse todo claro en mí mente, de hecho, la sentía mas ligera y tenue. Debía de seguir mi plan inicial, mantenerme firme junto a ojos mas sin necesidad de luchar contra alguien muerto, tal cual a lo antes dicho, solamente debo convertirme en su primera y única Heather, no una segunda Annie. Agarre una fuerte bocanada de aire antes de girar en dirección a Dylan, quien seguía esperandome pacientemente en la puerta con una expresión de burla en su rostro, desconocía si antes habia leído el diario de su prima pero creo injusto el no saber la verdad de la pizza, siendo confesado por Annie y no Emment.
— Gracias — le dije sonriendole satisfecha, dando unos cuantos pasos hacia el — por confiarme tan curioso secreto y animarme, realmente… eres un buen chico.
— No ha sido nada, Hemo — se encogio de hombros, apoyándose en el marco de la puerta y sonriendome — ella le hubiera gustado que pasaras a este sitio, su lugar sagrado.
No conocí a Annie, pero había logrado comprender un poco de sus pensamientos, e igualmente la razón del porque Matt la amaba tanto. Era el tipo de persona difícil de olvidar, parecía simpática y preocupada por los demás antes que ella misma, sintiéndose culpable de retener a ojos mar. Aunque no podía estar mas equivocada, es en esos instantes donde tu único pensamiento es compartir tus pequeños días con alguien especial, nadie en este mundo la juzgaría por ese deseo. Es mas, se encontraba en todo su derecho.
— De todas maneras, gracias — volvi a rectificar — conocer un pedazito de la naturaleza de tu prima, me ha hecho mucho bien. Ahora, solo me queda un hecho por hacer.
— ¿Qué? — pregunte intrigado.
— ¿Has leído aunque sea una sola vez su diario? — Dylan giro su cabeza hacia los lados, en señal de negativa. Sonriendo igual al un arlequín, pase justo a su lado, cruzando el humbral de la puerta — Annie espera que la perdones, un “día” teniendo mucho hambre, tomo un pedazo de pizza que era tuyo, pues… ¿Qué crees? No se lo comió Emment, sino ella.
El ojos miel quedó unos segundos quieto, mudo ante la noticia, seguramente digiriendo el contenido. Luego, bueno, vendría la fuerte.
— ¡Esa pequeña Annie! — grito exasperado, alzando sus brazos.
Mas tarde ese mismo día, me encontraba sentada frente al cubiculo de “mancha” el hermoso caballo de la señorita de esta casa, recordando la charla obtenida durante el almuerzo con sus primos. Matt y ella se conocieron durante su tercer grado de escuela primaria, desde primera instancia no pudieron evitar hacerse amigos, realmente se toleraron al instante según Selena. Seguidamente, pertenecían a familias de alto renombre encontrando mas oportunidades de verse, Dylan argumento descubrir los sentimientos de la azabache desde mucho tiempo atrás, la manera de hablar sobre él o incluso sus expresiones lo decían. Debido a ello y el gran despiste de ojos mar, solia gastarle bromas de mal gusto solo para hacerlo entrar en razón. Lastimosamente, este seguía con la venda en los ojos trayendo a casa las novias que tenían, destruyendo el pobre corazón de su prima. Odiaba presenciar tal soledad en la mirada, por lo tanto, opto ser su “Primito piernas largas” haciendo planes un tanto bizarros para tener su atención en ese ámbito. Si, lo consiguió, con ello se refería a los celos y algo mas, igualmente un creciente descontento hacia su persona. En pocas palabras: una enemistad. Santo cielos, no quiero ni imaginar esos “planes” maquinados en la mente del ojos miel, porque seguramente saldre espantada. Aunque de cierta manera, me alegró de su felicidad. En su diario reflejo mucho sufrimientos, remordimientos y dolor. Ella en su “pequeño infinito” merecia disfrutarlo a plenitud, porque luego no podría tener nada mas. Ahora me intrigaba algo, esa actitud de Alice, en mi mente seguía deseando sacarla de su oscuridad pero ese camino permanecía empinado. No importa, soy perseverante y lograren hacerlo, porque después de todo, la esperanzas son las últimas en perderse.
Solte un suspiro en tanto sostenía mis rodillas, había quedado con el señor Paul ir a las extenciones de uva pero se estaba tardando un poco, además, en todo el día no he podido ver a ojos mar y es un tanto solitario. Se que esta con Alice, o quizás solo, el día anterior realmente la paso mal y simplemente desea estar sin compañia. Mi deseo es ayudarlo pero se complica cuando su elección es diferente a la mia, siento que al estar lejos de mi un creciente vacío se extiende por todo el cuerpo, desde el estomago hasta el pecho, igual que una infección altamente contagiosa. Me hace falta, en verdad lo hace y… me desanima. Una vez mas, vuelvo a suspirar, enterrando mis manos en la arena que me rodea. ¿Qué puede retener tanto al papá de Annie? Comer uvas no se pintaría tan mal para olvidarme de ojos mar, puede pintarse patético sumplantarlo con comida, pero no deseo verme ante él como un estorbo. Solo sere su amiga paraguas, manteniendonos al margen de los sufrimientos del otro, e igualmente, sirviendo de ayuda para cuando sea llamada. Bueno, esta es la oportunidad idónea, aunque no este siendo precisamente invitada.
Retomando la historia de ellos dos, Annie le apoyo cuando estuvo enamorado de otras chicas, aconsejandolo y dándole tips para poder conquistarlas. Era de las que aunque sufriera un montón, se mantenía con la frente en alto, aparentando normalidad delante de él. Algo contradictorio si recuerdo su diario, sobre el no creer “si tu eres feliz igualmente lo soy” aunque tratándose de ojos mar… la comprendo perfectamente. Sin embargo, sus sentimientos acumulados hacia él se vieron incrementando aun mas, dándose cuenta hasta el mismísimo Alex, aportando una vez mas su granito de arena. Fue en último de segundaria que comenzaron a salir como novios, la familia Lovecraf estuvo enteramente complacida, aun mas, los padres de ella pues conocías plenamente a Matt considerándolo excelente partido para la chica. Eran la pareja mas unida de todas, en cualquier aspecto, los veían dándose apoyo mutuamente, inclusive en época de los exámenes de admisión a la universidad. Aunque ojos mar quería estudiar arquitectura, se mantuvo firme de tener cerca a su difunta novia, alegando cambiar su visión hacia la publicidad. Muy valiente de su parte por cierto. Todo cambio cuando la leucemia apareció, no solamente conmociono a la familia entera, incluyendo a ojos mar, igualmente surgió un efecto en amigos y profesores. Aunque Annie fuese una chica reservada de rasgos delicados, se observaba como emprendedora, luchadora e igualmente entregada a cualquier causa. Junto a Matt se mostraba cariñosa, comprensiva y animada, mucho de eso último, no existía oportunidad desaprovechada para sacarle una sonrisa. Fue su amiga, compañera de niñez y esa ancla hacia la realidad, bueno, hacia una vida dura pero no imposible de ser feliz. Según los hermanos revoltosos, jamas les extrañara el porque le a costado tanto olvidarlo, dejando los lazos sanguíneos compartidos, Annie realmente fue y sera parte importante en su corazón. Contemplar la posibilidad de desechar esas memorias, son una tragedia completa. Sin embargo, argumente que en ningún momento he querido hacerlo olvidar todo eso, comprendo a la perfección su adversión de dejar el pasado atrás, igualmente no tiene porque hacerlo. Mas bien, quiero ayudarlo a digerirlo y poder vivir con él, de esa manera, podrá dar un paso hacia adelante empezando a vivir mas por si mismo en lugar de otra persona. Los primos Lovecraf salieron de sus asientos para abrazarme, contentos de escuchar tal decisión de mi parte, unos como Anthony, beso el dorso de mi mano adoptando sus actitudes de casanova diciendome ser sumamente encantadora y elocuente, chicas como yo no se repetían muy seguido. Matt tenia mucha suerte, demasiada para su gusto. Inmediatamente, aparecieron Selena junto al grandote Emmet, aparantando al rubio y sentenciandolo a ser un seductor de cuarta solamente por utilizar palabras muy trilladas, todo el mundo las ha escuchado varias veces. En cuanto a los hermanos revoltosos, Michell y Dylan simplemente se limitaron a desearme suerte en tanto sonreian, aunque de extraña manera no lo mire en el ámbito de ojos mar, mas bien, ellos lo habían dicho por Alice. ¡Dios! Esa niña, realmente lograba comerme el cerebro por completo, no existía momento en el cual dejara de mirarme como su enemiga. Tan a la defensiva, igual a una leona protegiendo a sus cachorros. Comprendo su creciente amor eninagotable hacia su difunta prima, pero eso no le da razón para cerrarse a la vida, hacer feliz. Escondo mi cara entre mis rodillas, soltando el tercer suspiro del día, me encantaría ser algo por ella, lo que fuese para llevarnos bien. Aunque viendo las cosas, podría irme nuevamente a la ciudad manteniendo mis manos vacías. Sin un motín al igual a un pirata encontrándose con un barco vacío.
— Por fin te encuentro — dice de la nada una voz, quien de pronto oculta el sol detrás de él. Produciendome un escalofríos por todo el cuerpo, haciendome temblar. — en todo el día no hemos podido coincidir. Lo siento, culpa mia pero… he estado algo liado.
— Matt… — susurro entre labios.
Efectivamente es el, con su gallarda actitud, su sonrisa brillante de príncipe de cuentos de hadas, esa manera dulce de mirar y ese tono suave al hablar. No existe nada en él que no me haga delirar, incluso con solo pararse en el silencio abrumador, consigue colocar todo de cabeza dentro de mi haciendolo gritar a un solo son. Ojos mar, viendo mi admiración ante su presencia, suelta una risita divertida moviendo su cabeza hacia los lados y sentandose junto a mí. Como si fuera un termoestato, los pulsos de mi corazón se elevan rápidamente provocando vueltas enteras en la cabeza, sintiendo que efectivamente, este caballero encantador esta volviendome loca.
— ¿Qué…? — trato de pronunciar, olvidando que su mano esta buscando la mia, inclusive, si ella se encuentra dentro la arena — ¿Como…? ¿Como has dado conmigo?
— Soy telepata — argumenta, atrapando mi mano fugitiva y arropandola de inmediato con la suya, produciendo un choque eléctrico placentero — ¿No lo sabias? Escuche tus pensamientos e inmediatamente… supe de ti.
— Por supuesto… — agregue con ironía, riendo de forma torpe.
— Veo que mis argumentos son poco convincentes para la señorita Mcqueen — gira hacia mi dirección, imitando el tono de voz igual a un profesor, logrando sacarme una risa en el proceso. Sin dejar de sostener mi mano — siendo así, permitame comentarle sobre mi verdad.
— Esta en todo su derecho, señor Morrison — alce mi mentón, siguiendole su juego.
Lo adoraba, cada parte de este chico me encantaba, porque solo él lograba convertir el indiferente corazón de Heather Mcqueen, interesada en solo libros y videojuegos, en algo completamente derretido e igualmente rendido a sus pies. Se que no debo seguir con este coqueteo insano, pero es imposible, menos tomando en cuenta la intensidad de su azul mirar mientras estoy en su enfoque. Mis muros han sido derribados.
— Me he encontrado con el Señor Paul — comienza diciendo ya un poco mas serio, medio apretando mi mano — menciono que habías estado con sus sobrinos en el almuerzo y que, ayudaste a la señora Ángela para darle una sorpresa.
— Si, ella quería salvarlo de ser convertido en un monstruo de papel — al escuchar eso, Matt no puede evitar soltar una breve carcajada — asi que le tendí mi mano. No fue nada.
— Aunque sabes, ellos… — con su mano libre, se rasco incomodo la parte de atrás en su cabeza — ven en ti… al menos un poco…
— Lo se — lo interrumpo, ganandome su asombro infinito. Oh vaya, mira ese desconcierto en sus ojos — No soy tonta, Matt. Conosco que ellos miran en mi un poco de su hija muerta, aunque hayan dicho tener las cosas claras en nuestras diferencias, no pueden evitar sentir eso. Porque… solo ha pasado un año de su desaparición — ahora soy yo quien sostiene su mano, apretandola y sonriendole dulcemente — Lo habías hecho antes, ¿No es cierto? Cuando nos conocimos. La primera mirada en ese pasillo.
Matt se queda sin habla unos momentos, bajando su mirada y sintiéndose algo avergonzado de tal descubrimiento de mi parte. He dicho esto no para señalarlo o culparlo, simplemente porque deseo mantener las cosas claras desde un principio. Además, he decidido el no poder afectarme, luchare por mis deseos.
— No debes sentirte culpable — rio un poco divertida, soprendiendolo una vez mas. Pues ha vuelto a mirarme a la cara — ya ha pasado bastante tiempo luego de eso.
— Admito que al principio… te compare con ella, en ciertas cosas tienen parecido. Quizás en la forma de expresarse o en su mirar. Sin embargo, — suelta un suspiro, sonriendo triste en tanto mueve su cabeza hacia los lados — no eres Annie, Hemo. Tu contemplas la vida de manera muy diferente de ella, posees mas energía y sueles mantenerte reservada ante los demás. Intentas resolver tus problemas sin ningún tipo de ayuda, y cuando crees extrictamente necesario llamas alguien para pedir auxilio. Sobre todo, sabes mantenerte firme, aunque esten las cosas perdidas.
Ahora la muda era yo, nunca me cansare de decirlo, pero la manera de ser vista ante ojos mar lograba abrumarme por completo. Su visión de mi, es algo que jamas se me ha cruzado por el pensamiento. Desde que tengo memoria, he reconocido de mi misma los mismos aspectos: ser reservada, taciturna, poco amistosa y una obsesionada total con la fantasía. Sin embargo, ante Matt todo eso es completamente falso, poseo encantos atractivos que cualquier hombre puede desear. Este chico ha logrado hacer lo que nadie ha hecho, sentirme una persona especial, única y… respetada. Me descontrola.
— Por eso — sigue hablando ante mi silencio, haciendome sentir un extraño cosquilleo en mi estomago al colocar su otra mano en mí cara, obligandome a mirarlo. Creo que me he sonrojado — eres extraordinaria, única e inigualable. Nunca te dejes ahogar por la memoria de alguien mas, Annie fue Annie. La ame, la amo y la seguiré amando siempre, no podría escondertelo, seria grocero de mi parte hacerlo. Aun así, estoy dispuesto a caminar hacia adelante, aunque solamente porque tu estas sosteniendo mi mano. Nadie mas.
Oh dios, si esto es un sueño por favor, te lo pido de rodillas, no hagas que despierte. Repito. No hagas que despierte.
— ¿En verdad estas dispuesto hacerlo? — preguntó cohibida, sintiendo unos espasmos apoderándose de mi estomago al tenerlo tan cerca de mi — ¿O solamente me estas coqueteando?
— Podría considerarlo un empate — rie incrédulo ante mi comentario, provocando mas y mas corrientes en mi pecho. — pero voy en serio, no pienso rendirme. Menos cuando se trata de ti.
Mierda, alguien considerado que llame a los bomberos. Mi corazón acaba de ser explotado por este vil sujeto, quien se atrevió a dispararle directamente sin consuelo. ¿Como ha podido hacerlo? Nunca, miren bien, nunca ha sido tan directo conmigo en relación a nosotros como ahora. Siempre hemos ido jugando bolas curvas, nunca directas, parecidos al juego del gato y el ratón. Evitando ser atrapado por el otro. Aunque en esta ocasión, Matt ha lanzado una pelota directamente a la portería, y la pobre arquera en su misión de protegerla, ha quedado tan sorprendida que la dejo pasar.
— En algunas ocasiones… — digo medio confundida, papardeando sin poder evitarlo. Matt, sigue estando en la misma posición — puedes lograr ser mas feroz que el mismo Alex, deberías saber medir tus palabras. Podrías lograr explotar la cabeza de alguien.
— Juro que tomare responsabilidad de ello, prometo no escaparme — termina diciendome, con su típica sonrisa amable.
Entonces, con toda la delicadeza del mundo, acerca su cuerpo hacia el mio robandome cualquier clase de pensamiento racional, llenandolo únicamente de su presencia. Con su mano en mi rostro, lo levanta ha su altura regalandome unas cuantas caricias suaves y miradas envolventes, eso mismo, estoy atrapada, completamente embrujada ante los dulces ojos azules de este muchacho que ha decidido no dejarme ir bajo ninguna circunstancia. ¿Y qué mas puedo hacer? Si lo quiero, aunque este no corresponda mis sentimientos, ha logrado desligarse al menos un poco de su pasado, dando finalmente el tan anhelado paso hacia adelante. Por unos minutos nos quedamos así, mirandonos mutuamente, descubriendo cada cosa pasada desapercibida de ambos. Un ejemplo, son esas enormes pestañas rubias que posee Matt, las cuales al momento pestañar, parecieran adquirir un tono mucho mas claro al de antes. Desearía tocarlas, o mas bien, desearía acariciar igualmente todo su rostro tal cual como el hace conmigo. Pero no puedo, estoy totalmente desconecta del mundo, e igualmente, de los músculos de mis brazos. El palpitar de mi corazón se eleva aun mas cuando de repente, comienza a cerrar la brecha de distancia entre los dos, convirtiéndose en una cercanía tan torturosa e insana para mi. ¿Recuerdan haber mencionado lo de mi corazón explotando? Pues lo ha vuelto hacer, porque su respiración pausada llega directamente hacia mis labios, erizandome la piel y llevandome a la completa locura. No me muevo, ni respiro, mucho menos pestañeo, solamente me mantengo firmemente sosteniendo su mirada. Se encuentra tan calmada, aislada de cualquier realidad existente entre los dos, mas bien, parece reflejar una clase de seguridad que ni en un millón de años podría adquirir. ¿Acaso pretede besarme? ¿Romper la brecha entre ambos? ¿Olvidar donde nos encontramos y dejar sus deseos fluir? No, creo que no, hace unos momentos admitió amar a Annie y permitirse avanzar, muy diferente de lanzarse al vacío sin paracaídas. Debo de tener una expresión caótica en el rostro, porque Matt se separa un poco de mi soltanto un suspiro cerrando sus ojos en el proceso, resignadose ante mi realidad. Seguido de ello, vuelve a mirarme, colocando sus manos en mi rostro sonriendo comprensivo y bastante maduro.
— No tienes porque asustarte — me dice, en un tono tan suave que ha derretido lo poco de mi corazón — no pretendo hacerte nada, al menos, por ahora. Lo has dicho antes: «Lo mejor se hace esperar ».
Oh, claro, tan sabio él.
De inmediato, igual como aquel día en su auto, junta sus labios en mi frente dandome un suave beso que reanimo el corazón que innumerables de veces ha explotado hoy. ¿Como puede llegar ser tan atrevido? No logró comprenderlo, porque una vez mas ha insinuado querer besarme, aunque lo dejara para mas adelante. Dios. Mio. Del. Cielo. Si para cuando eso suceda, sigo con vida, sera un milagro entero. Oh, cuando Annabeth se entere de esto, seguramente colocara el grito en el cielo y le seguirá desde atrás mi hermana Margaret. Esas dos han sido cortadas con la misma tijera.
Ojos mar se separa de mi con la misma delicadeza que lo caracteriza, en seguida, en vuelve con sus brazos mi cuerpo llenandolo de dulces fragancias, el mar, el campo y el mismo bosque. Se que esto es estúpido, pero me permito abordarme en su pecho, pasar mis brazos por su espalda y acunarme contra él. Jamas me cansare de decirlo pero, este es mi lugar, el hogar donde quiero volver innumerables de veces sin temer a que algo ocurra. Ojos mar, se convirtió en ese alguien importante, el cual, nunca temeremos de ir nuevamente a él, porque es y sera la personificación de la paz. ¿Lo mejor? Jamas sere rechazada de querer estar así. Mi dolor se ha ido, las memorias dolorosas de Annie igualmente, ahora solamente queda el sentimiento de querer estar con ojos mas, asi significase ser a pasos de bebé. No importa, me digo a mi misma, en tanto inhalo la fragancia de ojos mar, lo mio con Matt es lento pero seguro.
Un rato después, me encuentro caminando por los establos con ojos mar terminandole de relatar lo sucedido el día de hoy, como estuve en la recámara llena de la fragancia de jazmín quien es dueña Annie, este confeso que esa era su perfume favorito y cuando la primavera llegaba ordenaba ha adornar su cuarto así, supone que ahora no han dejado esa costumbre. Igualmente, mi lectura de su diario y el permiso de sus padres al hacerlo, no quise dar muchos detalles porque aunque estuviese muerta seguía siendo su privacidad. Por lo tanto, simplemente mencione lo muy agradecida de encontrarse con la vida al tener toda esa gente amandola, sabia de su suerte pero jamas se arrepentiria de cada acción tomada por ella, al final de todo, realmente fue recompensada. La difunta novia de mi amigo tuvo una personalidad extraordinaria, única porque por mucho considerarse egoísta, pensaba en los demás antes de si misma. Sobre todo, en ojos mar y sus partes. Los amo, tanto que esta vida no le alcanzo de hacerselo llegar, aun mas, deseba la entera felicidad de mi amigo aunque estuviese de la mano de otra mujer, él se lo merecia. Cuando pase a contarle la parte de la “pizza”, Matt murió literalmente de la risa, porqué recordaba exactamente ese día.
Resultaba ser que a Annie le prepararon un agazajo antes de ser internada definitivamente en la clínica, todos sus familiares mas allegados y amigos estuvieron aquí presentes, fue una reunión realmente entretenida. Comieron, charlaron anécdotas alegres e inclusive bailaron. Alex, Matt y Annie tan inseparables como de costumbre fueron a pescar por última vez al lago, donde luego de conversar cosas sin sentido llegaron a la conclusión de jugar algo, penitencia o reto. Muy maduro de su parte, si me permiten dar mi opinión. En fin, hicieron muchas cosas locas, pero el reto de Alex hacia Annie se le fueron de las palmas. Esta debía de inmescuirse entre la habitación de Dylan, aparentar total normalidad y comerse el último trozo de pizza de la fiesta, sin ser descubierta o de serlo, involucrar a alguien mas. La chica conocía perfectamente el temperamento de su primo, si, era sumamente manso al estar de buen humor pero de tocarle su comida, seria considerado igual a una manada de mastodontes corriendo a todo galope por un terreno extenso. Trague saliva en seco, dios mio, nunca pensé tal cosa del ojos miel porque, solo mirenlo, es jovialidad pura. Siguiendo con el relato, los tres jóvenes de forma milagrosa lograron colarse en la habitación del otro exitosamente, donde la atrevida Annie admitiendo tener mucha hambre, devoro el pedazo de pizza. Acto seguido, salieron del lugar del crimen con risas cómplices y como fugitivos, desafortunadamente para un Emment inocente quien apenas entraba a la alcoba, debió de pagar los platos rotos de la travesura de su pequeña prima.
Madre del amor hermoso, esa niña… realmente no parecio arrepentida de tal acto, aunque, da gracia el haberlo mencionado luego de tanto tiempo. Seguramente quiso distraer a su primo o recordarle su presencia, porque travesuras hacemos todos, sino digamenlo a mi. Tengo una lista larga patrocinada por mi primo Albert, el máximo confesor a las bromas pesadas. Recuerdo que un vez logro pintarle el bigote al abuelo de color purpura, la abuela al verlo casi se le cae el té ensima, ni decir de atragantarse con un pastelillo debido a la risa. ¿Lo ven? Lo de Annie no ha sido nada.
— Esta claro que Albert pertenece a las grandes ligas — recalcó ojos mar, al escucharme hablar.
— Si, esta a un paso adelante de nosotros — reí incredula, moviendo mi cabeza hacia los lados — Aunque, siempre lo estará.
De pronto, observe a lo lejos como una pequeña figura de una chica de penetrante mirada, llevaba a su caballo hacia el compartimiento correspondiente enfocándose un poco en nosotros. Era Alice Lovecraf. Aun mantenía esa inusual manera de mirarme, la enemiga número uno de su prima ya muerta. Solte un suspiro, una vez desapareciendo de nuestros ojos, Matt se giro hasta mi tomando mi hombro preguntandome si me encontraba bien, el desconcierto en sus ojos era latente.
— ¿Alice realmente era muy apegada a Annie? — pregunte, pero sono mas a afirmación.
— Si, ambas eran tan unidas que podrías considerarlas hermanas en lugar de primas — me dice, acomodando su postura y mirando en dirección donde desapareció la joven — Ella era una de las primeras en visitarla antes de ir a clases, Miss Helena trataba de detenerla pero nunca tuvo éxito, al menos no de su parte, la misma Annie debió de tomar cartas en el asunto.
— ¿Como? — pregunte intrigada.
— « Ocupate de tus estudios que yo hare lo mismo con mi enfermedad » — puntualizó las palabras textuales de ella, llevandome a impresionarme. ¿Con tanta intencidad se dirigió a ella? — Annie sabia que sino era dura con Alice, jamas resultaria efecto alguno, es algo… terca y testaruda. Nunca da su brazo a torcer, inclusive, con su propia prima.
¿Algo terca? Yo diría mucho, agregándole el agresiva, aun mantengo en mi memoria sus dos amenazas crudas y sin anestecia, agradezco el no mirarme igual a su difunta prima pero, eso es el colmo. Matt se da cuenta de mi extraño silencio, llevándolo a quedarseme mirando unos segundos y luego soltando un suspiro.
— ¿Estas teniendo problemas con ella de algún tipo? — preguntó perspicaz, haciendome soltar un respingo de la impresión. Este chico… ¿En verdad es telepata? — Con tu reacción, debo deducir que si.
— ¡¿Qué?! ¡No! Es decir… ¡Si! O mejor ¡No! — expulsaba las palabras de mi boca torpemente, en tanto ojos mar comenzaba a caminar, seguramente en dirección a la pequeña. ¡No quiero problemas de ningún tipo! — Escucha, escuchame por lo menos un minuto Matt.
— ¿No ves que esto es serio Hemo? — se detuvo, mostrandome un brillo particular en sus ojos. El enojo — Alice no puede estar haciendote eso, tu eres mi amiga, además, la invitada especial de sus tíos. Debería de ser respetuosa contigo.
— ¿Como puedes saber exactamente que ocurre? — busque reflejarme de manera imparcial, casi a la defensiva.
— No se necesita ser un genio para saberlo, Heather — contesto seriamente, asustandome un poco. ¿En verdad sigue siendo el mismo chico que estoy enamorada? — Ha utilizado las amenazas e incluso, uno que otro contacto físico.
Maldición, este hombre realmente resultó ser telepata. Se giro dandome la espalda, dejandome parada en la nada analizando la situación, aunque la realidad era otra, estaba sumamente impactada. ¿Como Matt ha podido dar tan en el clavo? Olvidemos la telepatía, este se comportaba igual a ver vivido esto anteriormente… ¡Por supuesto! Sus antiguas pretendientes. Asustada de ser comparada con ellas, salí de inmediato corriendo tras mi amigo, el error de aquellas mujeres fue comportarse igual a unas crías acusando a su hermanito de haberles pegado, ganándose la renuente actitud de la jovencita. Pero soy totalmente distinta de ellas, eso lo demostrare.
— ¡Que esperes un poco Mathew! — grite su nombre de pila, logrando el desconcierto en su mirada y detener sus pasos.
— Te dije que no…
— ¿Sabes que amo la manera de igualar la actitud de un príncipe? — ya lo se, he dicho una vez mas algo que podría complicar las cosas. ¿Pero que mas da? A situaciones desesperadas, medidas desesperadas — Pero esta francamente, es la excepción a toda la regla. No soy una damicela en problemas, puedo defenderme yo misma.
— Hemo… — insistió una vez mas.
— Mirame, mirame muy bien — di un paso al frente, sosteniendo con mis dos manos su rostro y sonriondole con confianza — ¿Paresco el tipo de chica que se rinde? Pues yo lo dudo, además, colocate a pensar un poco las cosas. Tu perdiste al amor de tu vida, pero Alice perdió a su prima, o como mencionaste, su hermana. El dolor sigue latente en ella, mas intenso que cualquiera — ojos mar soltó un suspiro, liberando un poco su enojo — Al verme a tu lado, siente de alguna manera estar usurpando el lugar de Annie.
— Pero no lo estas haciendo — dice, sosteniendo mis muñecas con dulzura, traspasando su calor ante ese agarre y colocandome nerviosa — nadie de todas maneras podría hacerlo.
— Si, lo se, pero ella no — seguí diciendo mi punto de vista, en tanto, acariciaba uno de sus pomulos y este me regalaba una de sus características miradas. Intensa al igual de profunda — Por eso, quiero buscar la manera de hacerla volver a la realidad, a que la vida sigue avanzando y ella puede ser feliz. Tiene derecho hacer feliz.
— Realmente… ¿Qué clase de criatura eres? — confeso divertido, sosteniendo una de mis manos y dándole un suave beso en su dorso, disparando los niveles de sangre en mi rostro. ¿Cuando el aire se puso pesado? — Otra chica, hubiera estado gustosa de empujarme a regañarla por sus actos.
— Lo has dicho — dije, un poco ahogada, gracias a la intencidad de su mirar — “otra chica”, no yo. Además, se lo importante que fue para Annie su pequeña prima, mi propósito en ayudarla. Solo eso.
— Supongo que tienes tus razones — dijo, sosteniendo mis dos manos y apretandolas entre las suyas, en tanto, ambos quedamos mirandonos directamente. La tensión en el aire seguida siendo la misma, era un milagro que aun pudiese respirar — aunque no las comparto, sobre todo, si tienes una imagen de mi igual a un príncipe.
Este sabelotodo…
Solte sus manos de inmediato, dandome la vuelta comenzando a caminar lejos de él, su risa elegante me perseguía muy desde atrás cabando mas mi tumba. ¡Lo sabia! Haber dicho eso era como colocarme a una pistola en la cabeza y dispararme, todo yo misma, la personificación de un suicidio perfecto. Es que era tonta, sin dudas algunas, dejar mi lengua suelta era todo un peligro. ¿Qué podría estar pensando Matt de mi? Probablemente que soy bastante infantil, tratando de traer a la realidad películas de Disney, donde todo termina en un “vivieron felices para siempre”. Santo cielos, quiero morirme de la vergüenza, esconderme como una tortuga en su caparazón, o hacerme bolita igual a un armadillo. Entonces cuando pienso no tener a ojos mar cerca de mi, este aparece detrás de mi, pasando sus brazos por mis costados y apretandome contra si mismo, en una abrazo demandante de espalda. El corazón se me congela, el cuerpo deja de responderme y un calor impensable se aloja en mis extremidades inferiores, donde sienten mas la presencia del intruso. ¿Qué es esto? ¡¿Puede alguien explicarmelo?!
— Por favor, no huyas de esa manera de mi, menos cuando solo intento bromear contigo — me dice cerca de mi oído, haciendo chocar su tibio aliento contra mi piel, derritiendo mis rodillas. — Jamas ha sido mi intención burlarme de ti, solamente me siento algo solitario que no quieras mi ayuda, después de todo, me agrada cuando me tomas en cuenta en tus decisiones.
¿Como puede decir todas esas cosas en semejante posición? Sobre todo ¿Como puede solo marearme con tenerlo tan cerca? Su voz, suave igual a un arrollo de un niño, se mete hasta lo mas profundo de mi cerebro desconectando todas mis capacidades motoras. Su aliento, tibio e inexplicablemente perturbador, del cual, eriza la piel al punto de doler y entrar en delirio. Por último, su cercanía combinado su agarre, fuerte y demandante, imponiendo su presencia obligandome a estar completamente pendiente de él, sin olvidar ningún ápice de su cuerpo. Mi respiración se escapa por mis pulmones, igual a un globo desinflandose, dejandome totalmente vacía y esperando que no me deje caer. Las rodillas se me doblaran.
— ¿Qué quieres de mi? — finalmente, suelto la interrogante mas importante entre todas.
— Aun no puedo contestarte esa pregunta, de hacerlo, probablemente correrías lejos de mi — poco a poco, va deshaciendo su agarre, abandonandome del cuerpo esas sensaciones agradables, inundandome el frío — Aunque, por ahora, quiero centrarme en ayudarte con Alice.
¿Tiras la piedra pero escondes la mano? Típico de ojos mar, pero supongo que podemos estar a mano. Por ahora.
— ¿Tienes algo en mente? — gire hacia su dirección, mirando una expresión de mucha confianza en su rostro — La tienes.
Debí de esta lo suficientemente loca como para aceptar la idea de Matt, donde me involucraba a quedar a solas con una chica de tal magnitud de genio, llamada Alice. Pero no tenía de otra, las horas pasaban y con ellas mi marcha de la finca, de querer atacar debía de realizarlo hoy y mañana sin descanso. Finalmente nos reunimos para cenar todos, en la mesa principal, cuando los demás familiares terminaron de hacerlo. Una vez mas, quede sentada en el lugar menos oportuno, junto a Dylan y Matt, manteniendo la fria mirada de Alice al frente, la cual, se encargo personalmente que no desgustara tanto los alimentos. Maldición, con lo que me encanta comer y a cantidades. Trate de enfocarme en otras cosas mientras lo hacia, un ejemplo seria, las llamadas perdidas de mi madre junto con ese mensaje de advertencia. Aun no le he contado de mi inacistencias a clase, menos de encontrarme con ojos mar en la finca de su novia difunta, agregándole al final que ha sido el causante de mi llanto y posteriormente sufrimiento. Aunque hemos arreglado las cosas entre ambos, mamá seria incapaz de comprenderlo, para ella serán las cosas blanco o negro, tan sencillo como eso. Ahora recordando la advertencia, mencionaba el llamarla de regreso y relatarle mi día en la universidad. Maldición, tengo tanto miedo de finalizar la noche, mucho mas que del encuentro con Alice. Conclusión: mis pensamientos estan llenos de pesimismo.
Terminando de comer, los chicos se acercaron a mi, o mas bien, un grandote Emment mencionando “zombie” sin parar. ¡Por supuesto! Como olvidar nuestro arreglo de noche de películas hasta el martes, desafortunadamente, hoy tenia otros planes. Selena se admiro ante mis palabras y una chillona Michell, prendiendose en mi brazo, exigía de inmediato una explicación. Genial, si quería librarme de ellos debía de emplear mañas de ninja. Aunque unos ojos mar junto a Dylan, me impidieron hacerlo, para ellos el camino mas fácil era decirles la verdad. Anthony de inmediato, sujeto mi mano con delicadeza igualmente alardeando, que la criatura mas hermosa de todas, tuviera tal delicadeza en querer rescatar a su desdichada hermanita. Seguidamente, se arrodillo ante mi besando mi mano, sembrando en todos expresiones desconcertantes, inclusive yo misma. Acto seguido, ojos mar lo aparto de mi halandome hacia su cuerpo, siendo interceptado por los primos Lovecraf y dictaminado en labios de su hermana de: perro lamedor. Obviamente, el pobre rubio cayo en una depresión fingida, que nos causo mucha gracia.
Volviendo al tema principal, Michell quedo en llamar a su prima a la sala de recreativos, de esta manera, tendria la oportunidad idónea para hablar solamente nosotras. Apegandose mas o menos al plan original de ojos mar. Maldición, esto producia múltiples escalofríos en todo mi cuerpo, aunque me he propuesto llevarme bien con ella jamas quitara el hecho de tener nervios. Solo espero algo, que este donde este Annie, me brinde su mano solidaria. Rápidamente nos organizamos ante lo planeado, dejándole el trabajo pesado a la revoltosa de Michell, el ojos miel me mando a relajarme y respirar, garantizaba éxito. De lo contrario, se cambiarías el nombre a “papanatas”, ojos mar riendo de forma alentadora, argumento que no debía de ofrecer tal cosa pues podría jugarle encontrar. Vaya, lo entendí, pensé al dar un paso atrás de este par, el no llevarse bien seguiría siendo su plato fuerte. Olvidemos ese incidente, pasaré la pagina a la siguiente escena mejor. Escondiendose en sitios cercanos a la sala, tome la fuerza necesaria para introducirme en mi nueva encomienda, de acuerdo a las palabras de Michell, su prima no tardaría nada en unirseme. Claro, ella no poseia ningún conocimiento de ello, sino, obviamente saldría despavorida de allí. Agarre una bocanada de aire, la verdad, mi cerebro tenia un chip desconectado, solamente estaba dejandome llevar por las ideas de mi amigo paraguas, pero ni idea de como llegar a ella. Es decir, su postura se iguala al caparazón de una tortuga, duro e imposible de romper. No soy su enemiga, no lo soy, ni lo sere, comprendo su posición de verme igual a una intrusa, de hecho eso soy, pero con ello no quiere decir enemistarnos. Perfecto, parandome en la total nada no servirá de nada, lo puedo asegurar.
— Supongo que esto era obra tuya, utilizando a la ilusa de Michell — una voz detrás de mi produce agudizar todos mis sentidos, Alice aun manteniendo su uraña expresión me asecha. Caminando con pausa y astucia, jamas la subestimes — debo de darte algo de crédito, has llegado mucho mas lejos que cualquier otra, nadie había podido hacer amistad con ella. Sientete afortunada.
— También quiero la tuya — aprete mis puños con fuerza, entrerrandome las uñas en la carne como señal de firmeza, de esa forma, seguiría adelante — que sea una total desconocida, no dice ser enemigas, es mas, odio todo lo relacionado con problemas.
— Debes estar bromeando, tiene que serlo. — hizo una mueca irónica, moviendo su cabeza hacia los lados — ¿Tengo cara de idiota acaso? No poseo ningún interes en ti, menos es caer en alguna de tus artimañas. Matt es…
— Un gran amigo aquien deseo apoyar — la interrumpí, dando un paso mas a ella, aun manteniendo las distancias — te lo dije, no es un objeto, sino una persona.
— Pero admitiste estar enamorada de él — señalo de manera acusadora. Santo cielos, casi olvidaba que estaba escondido cerca, mejor aparento normalidad o estare acabada — ¿No es así? Pero no te corresponde, pues aun piensa en mi prima. ¿Eso dice algo en ti?
— Por supuesto, que aun no esta listo para entregar su corazón al amor — repuse, adoptando seriedad en el asunto — pero no estoy aquí para hablar de Matt, mas bien, de trata de ti.
— ¿Como has dicho? — arqueo una de sus cejas incredula.
— Alice, yo no quiero ser tu enemiga, lo contrario, si pudiesenos llevarnos bien aliviaría un poco el ambiente. ¿No crees? — sugerí medio sonriendo.
Pero fue iluso, idiota e ingenuo de mi parte haber propuesto tal cosa y no esperar una represaria de su parte, porque llena de cólera infinita Alice se acerco hasta mi sitio con una mirada filosa, del tipo “succiono almas” arrojandome al suelo. Descomponiendo mis rodillas, enterrandolas literlamente al piso y sin derecho a volver a colocar de pie, seguidamente, una de sus manos llego a mi hombro apretandolo ligeramente, ejerciendo una clase de terror psicológico temible.
— Dejate de mierdas conmigo, idiota cabeza de pollo. Yo, no quiero, deseo o alguna otra chorrada relacionada a la amistad. ¿Sabes? Ni la necesito — hizo una breve pausa, puedo jurar que sus ojos claros se volvieron un tono mas oscuros, haciendome tragar en seco — Tu en la vida podrás saber que es perder algo tan valioso, puro y sustancioso, porque seguramente lo has tenido todo. ¿No? Pretendientes, amigos, dinero, familia quien te comprenda, agregándole una cosa mas a tu patética existencia, Matt. Pero deberías bajarte de tu pedestal y venir a mi mundo, colocarte en mis zapatos, mirar como yo lo hago. De esa forma, quizás te darías cuenta muchas cosas en tu fantasía de vida.
Que visión mas dura de mirar tu entorno, es como si fuese una persona de gran cantidad de años ensima. Pero esta equivocada, no he tenido todo en la vida, quizás podría acertar en lo material, al tener una madre lo suficiente derechadora de dinero para malcriarme de esa manera. Sin embargo, en otros aspectos carece de mucho amor, comprensión y cariño. ¿Familia sacada de una foto kodack? Error, la tengo tan distruida que simplemente envidio la de Annie, unos padres amorosos, juntos y extrañandola a cada suspiro emitidos de su boca. ¿Amigos? Apenas en la universidad vengo a tener, por supuesto, considero a Lizzy una muy importante en el pasado, pero me lleve a las patas con Annabeth llevandonos a muchas disputas. ¿Pretendientes? Si considerar las personas de libros unos, entonces en ese ámbito estoy exitosamente aplastada. No soy una princesita sacada de una típica pelicula norteamericana, donde son las que confabulan planes macabros y suelen salirse con la suya, en dado caso seria considerada la ñoña o friki. Esa que solamente habla de libros o videojuegos, una especie en extinción, como dijo antes ojos mar de mi.
— Tu… — murmure, al sentir los pasos de la chica alejarse de mi y acercarse a la puerta, deteniendola — ¿Piensas que la vida ha sido bendecida conmigo? ¿Qué has sido la única en perder y sufrir en este mundo?
— ¿Qué? — exclamó a la defensiva, dándose la vuelta en mi dirección.
— A eso mismo, acercarte a mí, amenazarme, exigirme cosas y acusandome falsamente. Todo eso, parece hecho en manos de una niña malcriada, no una persona grande — recalque, levantandome del suelo y empleando un tono de voz duro, casi totalmente distinto al usualmente usado. Ella fruncio el ceño, apretando sus puños, tratando de sujetar la solapa de mi chaqueta pero no la deje. Agarre su mano, sin utilizar fuerza alguna, solamente reteniendola para evitar su escape — ¡Deja de ser el papel de víctima! Desde hace mucho que esta caducado y fuera de moda.
— ¿Asi qué finalmente has decidió sacar las uñas? — elevo su voz, moviéndose freneticamente para deshacer mi agarre — ¿He tocado una vena delicada en ti? ¿Quizas el ser una niña de papi?
— Eres terriblemente pretenciosa, malcriada y con un complejo de víctima asqueroso — confese finalmente, sintiendo el enojo apoderarse de mi — El juzgar a las personas sin conocerlas primero, sin darse la oportunidad de hacerlo, es de soberbios. ¿No ves lo afortunada que eres? Padres amorosos, hermanos amables, tíos encantadores y primos que se preocupan por ti. Pues… ¿Adivina que? Tampoco he tenido una vida hermosa, mi mamá es adicta al trabajo, pocas veces la veo y cuando lo hago, no hacemos nada mas que gritarnos la una a la otra. — finalmente se deshizo del agarre, mostrandome sus dientes igual a un perro — Mi padre, ni siquiera tuve la oportunidad de conocerlo, cuando nací lamentablemente murió. Lo único que tengo de él es una foto conmigo en su brazos, un único e insuficiente recuerdo.
— ¿Qué esperas? ¿Una compación de mi parte? Pues estas apuntando fuera, aun debes tener a alguien importante al que aferrarte, todos lo tenemos — menciono desconfiada, manteniendo una posición de animal herido, dispuesto a atacar aunque saliera disparada por los aires.
— ¿Importante? Si, obvio, mis hermanos mayores pero ya han formado sus propias familias. ¿Crees que tienen tiempo para mi? ¿Una joven de diecinueve años torpe en todos los sentidos? No, tienen sus propias ocupaciones — era cierto, por mucho negarlo, mis hermanos tienen asuntos que atender y tratar de amarrarlos a mi es ridículo. No cuando… cuando… — mi familia esta totalmente fracturada, descompuesta. Donde madres e hijos no soportan estar en un mismo plano, llevándolos a insultarse mutuamente.
Aguarde silencio, visualizando simplemente mis manos, había olvidado lo errado que es mi circulo familiar, el arreglar las cosas con mi mamá sera insuficiente. Porque debí apuntar desde hace mucho tiempo mas alto, reunirla con mis hermanos y buscar una conciliación, era estúpido que me diera cuenta de ello al discutir con una adolescente. ¿Algo quizás ocurría conmigo? ¿O la visión de familia unida me abrumo? Estar rodeada del amor incondicional del matrimonio Lovecraf me confundió, mostrandome la realidad de las cosas, que estoy totalmente vacía y rodeada de soledad. Oh, dios, esto no es bueno, para nada bueno.
— Esto es estúpido, he terminado aquí. — dije, cerrando en puño mis manos y caminando hacia la salida.
— ¡Espera! No pretendas hacerme ver igual a una chiquilla con malos modales, y luego dejar las cosas inconclusas — exigió corriendo detrás de mi.
— No, me he cansado — gire una única vez para mirarla con indiferencia — si con mi ejemplo no has logrado entender el amor de tu prima, tiro la toalla ante ti.
— ¿Qué quieres decir?
— Realmente… ¿Por una vez te colocaste en la posición de ella? ¿Del futuro que deseaba para ti? — pregunte indignada, encontrandome solamente con su expresión desconcertada y confundida total. Perdición infinita — Olvidalo.
— ¡No! ¡No! ¡Termina de decir las cosas, mierda! — grito con todas sus fuerzas.
— Baja de tu pedestal, intenta colocarte en mis zapatos y busca mirar con tus ojos insulsos como lo hago yo, solo de esa manera, quizás te diga la verdad — culmine diciéndole, abandonando finalmente la sala.
Inmediatamente como efecto domino, comenzaron a salir lágrimas de mis párpados mojando todo a su paso, sujetando con rabia mi corazón y aplastandolo con fuerza. Quería salir corriendo a mi cuarto, encerrarme y hundirme en la oscuridad, esconder la cruda realidad de mi vida. Tenia una familia fracturada, destruida quizás desde mi nacimiento y la prematura desaparición misteriosa de papá, la cual, ni idea tengo del porqué. ¿Por qué tienen que ser las cosas tan jodidas? Digo, siempre he tomado las cosas a mi manera, con calma y sobrellevendolas, pero existen ocasiones como estas donde la verdad sale a la luz. Inclusive, la oscuridad escondida en mi interior. Se que Alice no tiene culpa alguna, pero el verla decir con soltura mi “extraordinaria” vida me llevo hacer cruel. ¿Qué mas da? Pienso, al limpiar las lágrimas de mi rostro, ella sola se lo ha buscado. Con esto, probablemente no pueda acercarme mas a ella, aunque de manera sorpresiva, deja de tener importancia para mi.
Cuando intento salirme por la tangente, unas cuantas sombras me interceptan reconociendolas de inmediato, se tratan de Selena, Dylan y ojos mar. Visualizo al fondo a Michell, Anthony y Emment entrar a la sala de entretenimiento en busca de Alice, sinceramente espero una bofetada de su hermana mayor. Pero no llega, en su lugar, un abrazo me sostiene firmemente seguido de unas caricias en la espalda, bastante conciliadoras. ¿Como es posible? Si he tratado de denigrar a su hermanita, tendria que estar en estos instantes recibiendo una descarga dura, donde este llamandome despreciable y desagradable persona. No esto, nunca esto.
— Hemo, no te reprimas, deja soltar todas y cada una de tus enseguridades. Aquí estaremos, nunca te dejaremos ir, te sostendremos — musito envolviendome en una fuerte y clara aura de armonía, llevandome a seguir con lo único anhelante. Llorar.
En aquellas brazos tan marternales y cálidos, deje fluir todos mis sentimientos escondidos donde los pensamientos dolorosos eran los mas resaltantes, milagrosamente, aquellas personas nunca se alejaron de mi y tal cual a lo prometido, me sostuvieron. Dylan dandome suaves palmaditas en la espalda, Selena acariciando mi cabello y ojos mar secando mis lágrimas, los tres sin dudas se comportaron como reales personas admirables. Al final de la noche, me llevaron hasta mi recámara, recostadome y quedándose hasta quedarme finalmente dormida. Lo último en recordar mi mente fue la suave brisa del aliento de ojos mar sobre mis párpados, seguido de un tenue beso en mi entrecejo, llevándose consigo mismo un suspiro.
Esa noche tuve sueños tumultosos, donde mi pasado era el plato principal, recuerdo que el primero en marcharse de casa fue Jhon, estando en su primer año de universidad. Melissa y él habían salido desde hace mucho tiempo, así que naturalmente terminarían tarde o temprano casándose, aunque la llegada de los trillisos fue de una manera inesperada, llevándolos a realizar el siguiente paso rápidamente. Mamá naturalmente estuvo muy furiosa al enterarse, corriendolo de la casa sin permirtirle explicarle algo, para ella no existía nada del cual hablar, porque las acciones hablaban por si solas. Su único paso a seguir seria el contraer matrimonio con Melissa e irse a vivir lejos de ella, su acto de desfachates fue no mirar a su porvenir y descuidarse. Asi que, fue la segunda fractura en nuestra familia, la primera había sido la muerte de papá. Afortunadamente, los padres de Melissa estuvieron para ellos, sacando a relucir la herencia de la abuela de esta y dandosela. Asi que, con el trabajo de mi hermano de mensajero en un bufe de abogados e igualmente su esposa como mesera en una cafetería en la universidad, no dejaron de estudiar, de hecho, siguieron haciéndolo inclusive ya habiendo naciendo los niños. Son realmente la personificación del querer es poder. Jhon intento hacer las pases con mamá, recreo numerables de opciones para poder hacerlo, pero no, nuestra madre es del tipo rencoroso, ese de que nunca olvida. Eventualmente las oportunidades fueron reduciéndose a nada, quedando entre ellos un creciente abismo, donde las cicatrices aun siguen a la vista. La siguiente en la lista fue Margaret, su relación con mi cuñado era realmente complicada, porque nunca se le conocía hasta darse a conocer su embarazo. Y de que manera, siendo precisamente en la puerta de nuestra casa, cuando hasta el mismo estaba apenas enterandose de la existencia de Mariana en el interior de mi hermana. Mamá de inmediato tomo cartas en el asunto, arrojandola a la calle, sin importar verla suplicar con lágrimas en los ojos el quedarse aunque sea esa noche, ya al otro día buscaría otro lugar. Margaret tuvo las circunstancias mas en contra, porque un embarazo de ese tamaño y a escondidas de los padres de ambos, presto para muchos malentendidos. Sin embargo, al ser su futuro esposo un hijo de buena familia, seguido de una excelente lección de medidas para ganar dinero por si mismo, fue absorbido por su familia y ganándose rápidamente trabajos. Como resultado, pueden recordar la casa hermosa y todas las comodidades en las que viven. Mi hermana no imito a Jhon, ella nunca trato de conseguir el perdón de mamá, hasta el sol de hoy jamas se le ha acercado y creo que ver algo así esta lejos. En eso se parecen ambas, su capacidad para guardar rencores y no reconocer sus errores, porque en la mente de Margaret nuestra progenitora ha sido la cruel mujer que abandono a sus hijos cuando mas la necesitaban, inclusive, suplicandole con lágrimas en los ojos el perdonarle.
¿Y que fue de mi? Bueno, no deben de ser adivino para conocerlo, me quede en casa tratando de satisfacer las visiones de mamá y buscando no inmiscuirme el algo problemático, los hombres nunca han sido una necesidad para mi. Es mas, los miraba desde lejos, tratando de no relacionarme con ellos al menos de hablar de estudios. ¿Eso quiere decir no tener amigos? Tampoco lo tome tan apecho, porque conocía algunos y simpatisaba con ellos, aunque de forma surpeficial. Tenia presente muy bien en mi mente los grandes amores de mi vida, los videojuegos y libros, cada uno de sus personales masculinos ganaban un espacio en mi corazón, llevandome a no poder mirar a nadie mas como interese amoroso. Ellos, son y serán, las personificación perfecta del hombre soñado.
— Entiendo perfectamente tu punto de vista, Hemo — decía Annabeth, un día al llegar tarde a mi casa de una fiesta de bienvenida a la universidad, en tanto observaba la carátula de un libro. El castillo ambulante vagabundo — Pero francamente. ¿Quien en su sano juicio hablaría con sombreros? ¿Y por qué en la vida no ha tenido un novio? Shopie ha olvidado como tener una real vida, fuera de esas cutro paredes llenas de telas.
Esta rubia de conclusiones simples, no comprendia en lo absoluto los pensamientos de una joven dama trabajadora, quien pensaba principalmente en su familia en lugar de si misma.
— Tendrías que leerlo completo para poder entenderlo — reí incredula, quitándole el libro de las manos y colocandola en su lugar — la vida va mucho mas allá de salir de fiesta, Annabeth.
— Mmm… supongo — suspiro arrojandose a mi cama y mirando el techo — entonces, debes pensar que tu vida es realmente plena.
¿Plena? No, lo dudo, porque estar satisfecha como lo estuvo Annie antes de morir, estoy lejos de hacerlo. Pero, creí firmemente alcanzar ese tan anhelado éxito. Aun sigo manteniendolo presente.
— Oh… admitiré amar a Howl, es un mago extraordinario, ya quisiera ser rescatada por él — musito bastante complacida, señalando a donde me encontraba.
— Al final, Shopie es quien termina salvandolo — le confieso con aura traviesa.
— Eres muy cruel, ¿Lo sabias? — hizo un puchero al escuchar la gran primisia de mi parte.
— Prometo buscarte la pelicula animada, es sumamente entretenida. Te la recomiendo — le dije tratando de aliviar su animo.
— Eso espero.
Era cierto, antes mi relación con Anna no fue precisamente miel sobre hojuelas de maíz, ambas teníamos nuestras contra respuestas contundentes, llevandonos a estar alejada la una de la otra. Todo cambio al pasar a la universidad, ambas desconocíamos tener la misma perspectiva de vida al estudiar arquitectura, por lo tanto, siendo conocidas y del mismo grupo de clases en preparatoria comenzamos a acercamos, haciéndonos buenas amigas. Esta mujer cucaracha, ha permanecido en importantes aspectos de mi vida, e igualmente, conoce cada uno de los mejores secretos guardados en mi interior. No existe nada que a ella se le escape, inclusive, cuando un nuevo juego sale al mercado, esta informada debido a mi estado de animo. Con su presencia en mi vida, a logrado alivianar un poco la rutina y la ausencia de mamá en la casa, en aquella enorme y extensa casa en donde vivo sola.
Mi mente deja de estar volando en el pasado, ubicándose en el presente y sintiendo los primeros rayos del sol en mi rostro, despertandome. Al abrir mis ojos, siento la cabeza algo pesada, haciendome recordar que el día anterior estuve llorando hasta quedarme dormida, debería sentir vergüenza al exponerme de esa manera frente de personas que acabo de conocer, pero de una extraña manera, no había nada de eso en mí. Además, ojos mar también estuvo presente comportándose igual a un caballero, sosteniendo mi mano, secando mis lágrimas y manteniendo con firmeza. Él mas que nadie, conocía exactamente la historia escondida detrás de tanta calma demostrada, admitió no entenderme en lo absoluto, pero prometió poder contar con él y no dejarme sola. Cosa, que ha estado cumpliendo. El sonido de mi celular me despista de mis pensamientos, llevandome a sentarme y verificar el remitente, descubriendo aparte de la llamada de Annabeth un mensaje de mi madre.
— ¡Despierta Hemo! — grita en mi oído, aturdiendome en el proceso — ¿Has visto como esta el día? ¡Se pinta maravilloso? Debe de serlo aun mas si te encuentras en el campo.
Dios mio… ¿Como puede tener tanta energía? Aun cuando, debe de estar seguramente entrando a clases, usualmente debería de estar quejándose de ello.
— ¡Ugh! Hoy no tengo ánimos de nada, Anna — musite, con un total asco y sujetandome el estomago, todo estaba revolviendose allí dentro.
— Oh… suenas bastante desalentada, espero que no tenga tu estado de animo un par de ojos azules — me dijo, con tono amenazador de voz.
— Matt no tiene nada que ver en esto — aclare desde el principio, evitando los malos entendidos.
— ¿En verdad? Si mal no recuerdo, has sido la atrevida en irte a quedar en la casa llena de la familia Lovecraf, esperandote encontrar con varios contratiempos. — me dio justamente en la llaga, bastante cruel de su parte debo decirlo. — ¿Ahora me vienes a decirme que ojos mar no tiene nada que ver? Arriesgarte a tomarme el pelo… eres valiente.
— No estoy haciéndolo, creeme — insisti una vez mas, para hacer entrar en razón a la chica.
— Tengo un poco de tiempo hasta que llegue la profesora, soy toda oídos — sentencio, alegando querer escuchar hasta el final.
No teniendo mas opción, le relate cada detalle de lo ocurrió el día anterior, desde mi visita al cuarto de Annie leyendo su diario hasta la discusión con su prima Alice, tenía el deseo de querer rescatarla en las manos de la soberbia. Pero fue inútil, aquella niña seguía sumergida en las olas del pasado, lo suficiente renuente como para seguir adelante. Me canse, aun mas, cuando un tema tan delicado salio a la luz, el tener una buena vida y nunca haber sufrido. Siendo eso totalmente falso, porque podría jurar que cada persona en este mundo ha sufrido altas y bajas, pues es la ley de la vida. Annabeth alegó, que aquella niña simplemente es una malcriada, la cual piensa, ser la única en el universo en tener que experimentar sufrimientos. Debería simplemente ver mas allá de sus comodidades, pensar que existe gente en perderlo todo y aun siguen adelante, teniendo la esperanza de que el mañana vendrán cosas mejores.
— Comparto totalmente tu opinión — concorde de inmediato, imaginandola con su usual postura de “obviamente”, en tanto sonreía y alzaba sus hombros con galanteria — aunque, esa niña… realmente sabe como desesperarme por completo. Deberían de darle un premio por ello.
— ¿Y lo dejaras así? No te acercaras mas a ella, por tu tono de voz debo suponerlo — insinuo deliberadamente, prácticamente leyendo mis pensamientos.
— Exactamente, no suelo tirar la toalla tan rápido, pero aquello niña… posee una actitud tan exasperante que, te agota las energías. — relate, sintiendo apoderarse de mi las misma emociones del día anterior.
— ¿No lo haces por qué halla sacado el tema de tu familia a la luz? ¿Qué te acorralo? — pregunto con cautela, temiendo tener una reacción fuerte de mí parte.
— No, en lo absoluto.
La realidad, era la contraria a esa admitida ante mi mejor amiga, aunque probablemente ella lo supiera. Sin embargo, quería mantenerlo en secreto solamente para mí, porque de admitir aquellos, probablemente desencadenaria millones de pesares. Desde recordar que no he movido un apice de mi cuerpo para arreglar esta situación, hasta la extraña desaparición de mi padre, quien nunca he sabido nada. ¿Qué podría faltar mas? Nada, y menos, tratarlo de recalcar.
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