martes, 18 de septiembre de 2018

Historia corta de Owari no Seraph

IV
Mikan perdió exactamente el conteo de cuantas veces se besó con el muchacho, ella estaba perdida en un sin fin de emociones que empezaban desde la felicidad hasta el éxtasis, los labios de Mika eran como un dulce néctar que provocaba probar y probar pero jamas soltarlos, ellos venían acompañados de las dulces caricias de las manos desnudas de este sobre su cuello y hombros no era para nada revelador, pero si sentía la carga emocional que poseían dándole a entender lo mucho que en verdad la necesitaba. Ahora sin darse de cuenta ambos chicos terminaron en la cama, ella rescostada sobre el colchón mientras el rubio se sernia a su frente ocultando casi completamente su figura, ninguno de los dos quería decir palabra alguna de lo que estaba aconteciendo solo quería sentir. Para Mika quien ha experimentado toda clase de hambres en su corta vida vivir precisamente esto lo desconcertaba, la pequeña de bajo de él temblaba ligeramente mientras seguía con esa rutina extraña de unir sus labios de cuando en cuando, un parte suya le decía que esto estaba mal por el hecho de ser ella una niña se trece años y su persona un muchacho de dieciséis, no solo eso, tambien trataba de ser una frágil humana que en cualquier momento podría sacar sus instintos ocultos. No. Se estaba mintiendo asi mismo, esta pequeña estaba fielmente amarrado a él tanto que podría asegurar jamás quererlo soltar, no le desagradaba puesto que desde la primera vez en poner sus ojos en ella ya le pertenecía.
Sujeto el mentón de esta con sutileza presionandola para que abriera la boca, ella como un corderito obediente accedió a tal acción sintiendo deslizar suavemente la lengua del rubio sobre la suya, Mikan abrió los ojos llenos de sorpresa pero de inmediato reprimió un quejido por el movimiento de ese órgano húmedo contra el de ella, esto era… raro pero a la vez adictivo porque el sabor de la boca del rubio era metálico como el hierro, por supuesto, este es el sabor proveniente de la sangre ¿Seria la suya? No lo sabia. Asi que, por instinto al igual de una ola de sentimientos embargandola respondió al húmedo contacto proporcionado por el vampiro cerrando los ojos con fuerza, asi fue que este movimiento se pronuncio durando bastante tiempo llevando a la chica a colocar su mano temblorosa en el cuello del rubio, Mika se sentía completamente inverso en un sin en mar de éxtasis imposible de salir a flote al colocarse en contacto con la punta de la lengua de su acompañante, exploto dentro suyo una pasión dormida que jamas creyó tener. Asi que, comenzó a chocar lengua contra la de ella con mas fuerza sacando unos sonidos húmedos al igual que respiraciones jadeantes, Mika llevo sus manos a la capa que envolvía a la chica desabotonandola con manos expertas y despojandola sin necesidad de separarse de su beso, él no se cansaba pero había alguien entre ambos que si. Mikan. La castaña rompió el beso rápidamente empezando a respirar fuertemente, sus labios los sentía hinchados de tanto besar, su respiración combinado con los latidos de frenético corazón suyo parecían herrantes y totalmente desbocados, los fuegos artificiales en su pecho explotaron exparciendose por todo su cuerpo dejándole una sensación de cosquilleo en la piel. ¿Qué…? ¿Qué es exactamente esto? Se pregunto la niña mientras abría los ojos topandose con la azul mirada de Mika completamente descontrolada, en ellas emitía un torbellino de emociones pero lo mas a la vista era el deseo. Malditasea este vampiro la deseaba. Su semblante parecía tan apasible pero al notar detrás de esos safiros te dabas de cuenta de otra cosa, la respiración del vampiro tambien era una odisea pues su pecho subía y bajaba constantemente en un ritmo un poco acelerado, cosa bastante rara para la expresión de su cara esculpida en frialdad. Mientras ella lucia haber corrido toda una maratón en Tokio pues apostaba tener sus mejillas sonrojadas por esto.
— ¿Mika? — logro pronunciar de forma baja en tanto intentaba controlar su respiración.
Pero el muchacho no respondió, simplemente volvió a deslizarse sobre ella dirigiendo su rostro al cuello de esta profiriendo una respiración profunda, nuevamente la niña se paralizó al sentir la humeda lengua del vampiro sobre una porción de su cuello expuesto luego le siguió dos aguijones perforandole la piel, la castaña cerro sus ojos mientras era tomada su sangre sin permiso alguno aprovechando para envolver sus brazos en el rubio, su pecho sentía una opresión sin sentido alguno casi la llevaba a las lágrimas. Algo le decía que esta dulce tranquilidad era solamente un vástago del mal presagio por venir, esta hermosa conexión con Mika pronto acabaria y la dejaría totalmente hueca por dentro porque en verdad lo amaba, el estar nuevamente asi con su rubio le permitió darse cuenta que jamas podría vivir sin su presencia. Lo necesitaba. Lagrimas se deslizaron silenciosamente por sus mejillas desbordando al fin todo lo sentido estos días sin Mika, primero esa tortura de no saber absolutamente nada de él solo con la esperanza de volverlo a ver, después ese ataque brutal de Bathory contra ella dejándola con un sin fin de moretones y esa asquerosa mordida que fue productos de muchas pesadillas, pero ahora todo había terminado con la llegada de nuevamente del vampiro a su vida. No le importaba ese mal presentimiento. Menos el sentir que sus días junto a él se agotaban. Solo, solo quería fundirse en este querer palpitando sobre su pecho.
— ¿Mikan estas llorando? — pregunto el chico ya separado de su cuello y a escasos centímetros de su rostro.
— N… No — sollozo tratando de calmar sus lágrimas.
— Por favor no lo hagas — sostuvo con una mano su muñeca evitando que se cubriese el rostro, luego con sus labios empezó a limpiar las lágrimas de las mejillas de ella, produciendo un sonrojo notorio en su piel — odio verte de esa manera hace recordarme el día que te conoci.
— Lo… lo lamento — tartamudeo aun llorando un poco pero sin hacer algo para detener al vampiro — yo… yo te he extrañado tanto… tanto Mika.
El vampiro al escuchar eso de la chica volvió a atrapar sus labios en un beso tranquilo y amabable, en este le transmitía la calma de su alma al igual de un sentimiento de querer necesitarla por el resto de su vida, él tambien caía en la necesidad de quererla y protegerla para siempre. ¿Cuando fue que todo esto paso? ¿Como se enamoro de la pequeña humana? Que alguien le explique porque él no lo entendía. Separaron sus labios juntando esta vez sus frentes mientras la respiración de ambos de acoplan, Mika aunque creyendose un monstruo ladron de inocencia de niñas como lo es la castaña por fin se dejó de idioteces, ahora era el momento de hablar seriamente sobre su ausencia en la ciudad y lo que pasaba entre los dos no podía escapar mas tiempo.
— ¿Qué pasa con nosotros? — se le adelanto la pequeña abriendo sus orbes jade hacia el rubio notando su paz, el vampiro se permitió perderse un segundo en ellos — ¿Esto…? ¿Esto esta bien? Que un ganado como yo y tu… bueno, un vampiro tenga esta clase de relación sin definición.
— La verdad no lo se, lo unico que se son las leyes vampiricas sobre morder un humano cosa que ya he roto — comenzó hablar sin emoción alguna buscando tentativamente la mano de ella para entrelazar sus dedos — pero si alguien estuviera encontra de esto no me importaría menos, porque para mi lo importante es lo que tu piensas. Y dime Mikan… ¿Qué es lo que deseas?
Si hace unas semanas atrás alguien le hubiesen dicho que toda su familia estaría muerta y ella seria salvada por un vampiro hermoso que pronto se enamorarian juntos, sin duda alguna lo tacharia de loco de remate, ese tipo de cosas solamente ocurrían en las historias ficticias donde siempre existía un final feliz, y la ojos jade aseguraba que jamas ha tenido un final feliz en su vida no horita en este caótico mundo. Ahora, Mika venía tan esplendoroso, calmado y con aires de sutileza preguntándole sobre sus deseos ¿Qué otra cosa podría querer? La respuesta era obvia. A él, Mikan quería era estar es con él y nadie mas, en su ecuación exacta no había cupo para nadie mas.
— A ti — le dijo con voz firme sorprendiendose a si misma — mi deseo es tenerte a ti Mika.
— ¿Por qué? — subió una de sus manos a la cabeza de ella acariciando sus cabellos ondulados en proceso — ¿Por qué deseas a un vampiro horrible como yo? Sabes que… he hecho cosas malas ¿no?
— No me importa, además ¿no deseas salvar a Yu-chan? Eso es cero cosa mala — sonrio genuinamente expandiendo los sentimientos del rubio aun mas — Mika no es la clase de persona horrible que destripa personas, él… es reservado, tímido y un poco oscuro pero… pero eso lo hace aun mas encantador — suspiro apretando el agarre entre sus dedos — por esa y muchas razones mas que si las digo me tomaría toda una eternidad terminarlas es que lo amo, asi que me has preguntado ¿Qué es mi deseo? — el rubio nuevamente estaba sorprendido por la actitud de la chica que doblaba su edad en estos momentos — A ti, te deseo únicamente a ti con tus demonios y deseos oscuros porque… eso significa el estar enamorado de alguien. ¿Lo entiendes?
— ¿Estas segura? — fue lo unico que pudo pronunciar el rubio.
— Totalmente, por eso — pegó su frente con la de él aun dibujando una sonrisa en sus labios — deja de suprimir tus sentimientos en ti mismo y dime… ¿Qué quieres de mi?
Mika tenia dos opciones frente suyo, la primera era mandar a esta chica a casa diciéndole que solo velaba por su sangre y nada mas, o la segunda permitirle cabar aun mas profundo en su corazón sin importarle las consecuencias de ello simplemente dejarse llevar, una vez confió y termino herido completamente al igual que amarrado a una vida no deseada. Pero por primera vez, Hyakuya Mikaela le daba gracias internamente a Kurl de conventirlo si no de ninguna manera podría haber conocido a Mikan, al igual de tener un propósito que cumplir con su muy reciente inmortalidad obtenida gracias a la sangre de la niña. Asi que, sin darse rodeos innecesarios escogería la segunda opción ya que, vivir sin Mikan no es era su prioridad ni hoy ni nunca.
— Yo… te quiero a ti — confenso sin rodeos haciendo palpitar el joven corazón de la niña — es lo unico que en verdad he deseado aparte de salvar a Yu-chan, por eso… ni se te ocurra apartarte de mi.
— No tenia ni pensarlo hacerlo de todas maneras.
Nuevamente se fundieron en un beso lleno de promesas y esperanzas dos jóvenes corazones que latían con un mismo tono, pero para desgracia suya ambos estaban siendo observados por unos ojos carmesí nuevamente curiosos por informacion de ellos, sus labios formaron una mueca asquerosa pero divertida para él pensó de inmediato en mover sus piezas, pero primero debía de ver a su querida Kurl para informarle de los nuevos movientos de su creación mas preciada de todas, obviamente a ella no le daría mucha gracia el verlo involucrado con un ganado tan desobediente como este. Al fin, este ovejita perdida había complido su objetivo para con el adorable Mikaela, ahora que era inmortal necesitaba sin preambulos el beber sangre de cualquiera por lo tanto la función en esa niña termino, había llegado la hora de culminar con ese trabajo inconcluso de hace unas semanas. Cocinar a un tierno corderito.
Para la reina de los vampiros como lo es Kurl le venia innecesario las interrupciones teniendo en su cabeza tantas cosas, sobre todo con esos humanos desagradables experimentando con los de su misma especie para lograr derrotarlos, de cierto modo le parecía bastante gracioso verlos esforzarse tanto por una raza que esta perdida desde hace tiempo, ellos mismo han sido la causa de tanto desastre junto por eso los vampiros querían intervenir. Lo unico que los movía era el deseo por la sangre asi prevaleceria el mas fuerte de la cadena alimenticia, debido a ello tenia que mover lo mas pronto posible sus tropas para exterminar con ese ejercito demoníaco imperial japones esos sujetos eran un hueso duro de roer, aunque eso no quería decir que imposibles de derrotar si ellos poseían sus arma demoniacas ella tambien tenia un as bajo la manga. Una sonrisa torcida se dibujo en sus finos labios mientras reposaba en su silla habitual, mañana seria por fin el momento de contemplar sus hilos moverse puesto que era la reunión de los fundadores, en ese momento en verdad expondria sus ideas y nada ni nadie podría detenerla. Entonces su mueca de felicidad se transformo en una de asco al ver una sombra transladarse hasta ella, sabia muy bien de quien se trataba por eso sentía un fuerte desagrado en el aire ya fue contaminado, Ferid Bathory caminaba con movimientos felinos adornado de una sonrisa falsa sobre sus labios dando a enterder muchas cosas repulsivas. Kurl tenia desde hace muchos años querer terminar con su patética existencia, sin embargo no lo ha hecho porque cree aun ser le de utilidad para mucho de sus planes, pero de notar algun fallo en sus movimientos no se frenara para cortar su cabeza y quemarla en una barbacoa frente a una reunión extraordinaria hecha por ella. En verdad seria un espectáculo digno de admirar.
— Mi querida y hermosa reina de los vampiros, Kurl espero que este preparándose para la reunión de mañana, ya sabe nunca se sabe con que nos podremos encontrar — alli iba nuevamente este tipo con sus muy inútiles dotes de terror psicológico, la vampira sintio burla por ello asi que bufo divertida.
— ¿Acaso vas a venirme a dar clases de como manejarme con los mios? Ferid Bathory — le recrimino con voz aristócrata y llena de arrogancia.
— ¡No! ¡Por favor no me maliterprete! — se exalto un poco el albino alzando sus brazos en señal de rendición por si a la reina se le apetecia arrancarle un brazo — he venido ante usted para otro asunto importante y no tiene nada que ver con la reunión de mañana.
¿Eh? ¿Qué otra cosa podría mover a este desagradable cadáver viviente sino es lo de mañana? Se pregunto Kurl.
— ¿Qué quieres Bathory? De por si es bastante desagradable verte vienes a solo fastidiar con tus estúpidos motivos — le desprecio con un rostro esculpido en frialdad haciendo sonreír mas al vampiro de forma sadica.
— Es sobre nuestro querido Mika-kun — pronuncio su nombre con deleite como si fuera miel para su lengua el decirlo, Kurl ni si quiera se inmuto al escucharlo siguió con su rostro de piedra. — ¿No tienes ni un poco de interes sobre tu creación?
— Mikaela nunca me ha ocasionado problemas salvo… bueno… — recordó como un pequeño chico de ojos azules se rehusaba a beber sangre humana, dándole asi la idea de ofrecerle la suya propia para no perderlo — el jamas querer poner en su boca una gota de sangre de nuestro ganado de resto, es muy eficiente sus movientos cada día fuera de la ciudad ¿O me he equivocado?
— En lo absoluto, my Lady — le dijo con diversión absoluta sin borrar de sus labios la mueca de burla — pero… que pasaría… que pasaría si nuestro querido retoño ha emprendido el vuelo sin nuestra ayuda.
— No me gusta las cosas ambiguas Bathory, ve al grano de una vez — le exigió frunciendo el ceño por lo extraño que se volvía todo esto. ¿A donde quería llegar este imbécil?
— Mika-kun por fin a accedido a beber de sangre de una humana sin tener que colocarselo a la fuerza. — confeso con fingido entuciasmo el ojos carmesí ante la vampira noble.
Kurl no podía creer que lo escuchado en labios de ese asqueroso vampiro pedófilo, aunque no por eso quería decir que le parecía malo mas bien creía lo contrario ¡Eso era maravilloso! En pocas palabras, Mikaela por fin había aceptado su inmortalidad de una vez por todas dejando asi atrás a la humanidad, esa creación suya no podía ser mas perfecta en estos momentos ahora si podría decirla que estaba completa. Hyakuya Mikaela el vampiro por fin dio un paso al frente, por fin era de manera indefinida uno de los suyos. Aunque, aguarden ¿Cual era el problema de Mikaela beber por fin sangre humana? Bathory aun seguía siendo ambiguo en esta situación ¿Qué quería hacer?
— Bathory, no le veo problema alguno de que Mikaela por fin beba sangre de ganado — repuso ella con un tono enfadado apretando sus puños en proceso — ¿Qué mas me estas ocultando?
— Oh, nuestro Mika-kun es tan obediente hace unos días cuando lo mandaste en busca de mas ganado en la ciudad nos topamos con un desastre — relataba con una voz bastante fingida haciendo enfurecer aun mas a la vampira — un grupo de humanos muertos sobre el pavimento derramando mucha sangre, sin duda fue un gran… gran…. gran… desperdicio.
— Bathory… — pronuncio como advertencia Kurl perdiendo casi la paciencia.
— Entonces sorpresivamente sobrevivió una niña ¿puedes creerlo? — siguió con su relato obviando la mirada retadora de la vampira sentada en el trono quien deseaba matarlo — esa pequeña sobrevivió al ataque de un jinete del Apocalipsis ella sola, bueno, con ayuda de los humanos que estaban a su alrededor.
— Bathory — volvió a repetir Kurl haciendo un conteo regresivo en su mente.
— Fue cuando nuestro valiente Mika-kun entró al rescate como si fuera un príncipe o caballero de pulida armadura — sonrio mostrando sus colmillos blancos con juego perverso — debiste de verlo estoy seguro que te hubieses sentido orgullosa de él, como una madre al dejar por primera vez a su retoño a la escuela.
— En verdad te gusta colocar a prueba mi paciencia, Ferid Bathory — fue lo unico que pronuncio la vampira con ojos inyectado en sangre de ira.
— Tranquila mi adorada Kurl, mi relato tiene en verdad una finalidad solo que… es mejor conocer las cosas desde el principio, solo asi entenderas todo si lo sabes desde el comienzo — le dijo tratando de calmar a la vampira que en cualquier momento saltaría sobre él, espero unos momentos hasta creer posible seguir con la historia — ¿Donde quede? ¡Claro! Nuestro Mika-kun siendo de salvador a una humana que posteriormente se convirtió en ganado de la ciudad, ese día parecía un perro rabioso tratando de no tocar un hueso de su pertenencia. Fue adorable.
— ¿Qué quieres decir?
— Que se rehusó un poco a atraerla con nosotros hasta aqui, pero ya sabes que al final siempre consigo lo que me propongo. — esa oscura mirada proporcionada por el albino combinada con esa frase le hizo entender algo oculto, este maldito estaba diciéndole algo para colocarle toda su atención este cínico no decías las cosas por decirlas — Asi que, por fin la traje hasta ciudad haciéndole considerablemente un favor porque pude ver detrás de sus deseos, aunque en estos momentos me estoy arrepintiendo un poco.
— ¿Tu? ¿Arrepentido de algo? — resoplo divertida mostrando tambien su colmillos afilados de vampiro — ahora de noble quieres bajar a bufón de la reina no seria un mal papel para ti, Bathory.
— Por mucho que se burle de mi hermosa Kurl, le estoy diciendo la auténtica verdad — coloco su mano en el pecho cerrando los ojos para darle mas dramatismo al discurso — ese corderito no ha sido mas que un gran problema para nosotros, no solo porque viene desde el exterior por lo que ha tenido contacto con varios entes de su grotesca especie, sino el inyectar falsas esperanzas en nuestro ganado. Que vil.
— ¿Entes? — Kurl obvio las últimas palabras de del albino centrándose en lo que sus sentidos vampirescos detectaron primero — ¿Qué entes exactamente estas hablando?
Bingo. Pensó Bathory consiguiendo la primera parte de su plan, obteniendo la fuerte atención de la reina de los vampiros para asi tener su cometido entre manos. La eliminación de ese nuevo duo.
— Sus padres fueron de los pocos humanos en recibir la vacuna contra el virus por el ejercito, no obstante, ocurrió algo con el su hermano mayor dejándolos a ella y su familia fuera de las tan “seguras murallas” ¿Sabe quien maneja eso? — Kurl sintio en la necesidad de arrancarle los dos brazos al albino por tratarla de idiota, pero simplemente opto por ignorarlo para que siguiera con el relato — El ejercito demoníaco imperial japones, aunque antes de hecharlos como si no fueran mas que escoria tuvieron la oportunidad de experimentar con tres adorables retoños, no obstante las bases de dicho experimentos son escalofriantes.
— ¿De qué eran exactamente? — pregunto mientras fijaba su cabeza sobre la palma de la mano apoyada en el mango del trono.
— No es el Seraph of the end, mas bien es algo mas parecido que a su hermano consanguinieo — explicaba con tranquilidad bajo la exquisitiva mirada de la vampira de rostro infantil — no tengo ni idea de cuales son los daños colaterales de ese poder pero, si se que es igual o peor de peligroso al Seraph of the end.
— Aun sigo esperado saber que tiene que ver Mikaela en todo esto — ignoro la precaución de las palabras del vampiro dándole fuertemente en el clavo Kurl.
— La niña que salvo Mika-kun es una de eso pequeños del experimento, para ser mas preciso el objeto de estudio N° 1 — Kurl arqueo sus cejas con sorpresa al escuchar semejante declaración de dicho vampiro, aunque por esto mismo es que aun lo mantenía con vida pues era su fuente de informacion — obviamente él no tiene ni idea de quien es realmente esa niña.
— Cada día me sorprende mas Mikaela — sonrio complacida por estas buenas nuevas, su creación en verdad era toda una joya — hasta forma inconsciente hace cosas buenas por su benefactora.
— Me temo decirle que este relato no es solo felicidad — deslizo con soltura esas palabras manteniendo la mueca sucia en sus labios — si bien esa pequeña logro hacer beber a Mika-kun sangre humana no es mas que un peligro, como estaba diciendo, desde su llegada ha hecho mas que meteduras de pata. — Kurl presto mas atención a la declaración de Bathory, si decía una estupidez cortaría sus dos brazos — Primero, en su familia acomodada le implantó la esperanza de ser rescatados por el ejercito demoníaco imperial japones, siendo esto claramente una completa estupidez.
— ¿Qué mas? — pidio la vampira con voz demandante.
— Segundo, trato de escapar de la ciudad para ir en busca de Mika-kun y francamente sabia absolutamente todo sobre la guerra — esto hizo sobresaltar un poco a la vampira acomando su postura en el trono, porque exactamente esto era completamente inracional. ¿Como consiguió esa informacion? — seguramente esta preguntándose donde la consiguió saber ¿no? Fue Mika-kun.
— ¿Como es eso posible? — comento con voz claramente enojada pensando rápidamente en posibilidades para castigar a su creación por desobediencia, aquel niño aun no sabia el peligro de las palabras en manos equivocadas, lo que es peor, sobre las de una humana — Mikaela ha cometido un fatal error al decirle ese tipo de cosas al ganado, la verdad no me importa que la tenga como fuente de alimentanción exclusivo para él solo, si hubiese venido ante mi con esas intenciones se lo concedia sin perjucios — en un momento Bathory sintio un alivio al ser mas astuto que el rubio, de lo contrario, todo estaría realmente perdido para él — Pero decirle este tipo de cosas al ganado es algo que es imposible de pasar por alto.
— No culpe al adorable Mikaela él solo esta siendo manipulado por esa niña ganado, — canturreo con fingida lastima hacia el rubio como si en verdad le doliese lo que ocurría en él, la vampira arqueo una sola ceja al persar de su enojo presente — se ha encariñado lo suficiente como para querer complacerla en todo, es bastante comprensible, esta en esa edad despues de todo.
— ¿Qué estas insinundo Ferid Bathory? — lo miro fijamente Kurl pensando que definitivamente este tipo habia perdió la cabeza.
— ¿No es obvio? — rio divertido al presenciar la expresión de la reina de los vampiros que esta tratandolo como chiflado — tu adorada creación se ha enamorado de esa chiquilla problema, dando como consecuencia ser manipulado a su antojo como marioneta, debes saber lo que dicen del amor mi querida Kurl. — ella apretó los labios en una fina linea esperando la respuesta de este desagradable ser — Te vuelve vulnerable, tonto y completamente manejable para la otra persona involucrada, por lo tanto, nuestro adorable Mika-kun esta viviendo algo asi.
Esto en verdad era un problema, pensó la vampira al no escuchar mas nada de la asquerosa boca de Ferid Bathory, si bien todo lo que le dijo este tipo era verdad su protegido estaba en serios problemas al dejarse llevar por sentimientos estúpidos. Mikaela ya no era un humano por lo tanto debía de moverse hacia sus instintos, no sentimentalismos estúpidos sin ton o son que no hacia mas que complicar sus planes, en cuanto a esa chiquilla podría de convertirse aun mas problemática de lo que ya era. De todas formas ¿Quien es ella para lograr un tipo de efecto en el rubio? Parecía bastante increíble al igual a su poder oculto, no podía si quiera pensar en deshacerse de ella teniendo aquello por que seria un desperdicio, podría sacar provecho de ello ¿Pero que hacer si esa niña le traía problemas?
— Kurl se que esa pequeña puede ser una gran ayuda, pero debemos pensar en las consecuencias si no hacemos algo pronto — comento de una manera muy calmada casi asustando a la vampira.
— ¿Tienes algo encontrar de esa pequeña? — sonrio socarronamente enseñando nuevamente sus colmillos filosos y brillosos como una aguja — ¿O es que te ha rechazado por parecer tan viejo para ella?
— Oh, vamos — rio divertido ocultando su odio ante tal comentario de la vampira detrás de su sonrisa normal — solo estoy siendo bastante serio en esto pues me preocupa en verdad.
— Bien, como aparentemente estas centrado en nuestras “prioridades” — siguió burlándose del albino con sumo deleite personal — supongo que deber de tener una propuesta para resolver este problema.
— En nuestro próximo ataque enviala a un sitio cerca de alli — propuso con una voz asquerosa y repulsiva para cualquier humano, menos en Kurl quien es una vampira al igual de estar acostumbrada de esto — no solo te sera útil sino que servirá para alimentar a unos cuantos vampiros.
— No suena mal, a estas alturas debes saber donde sera nuestro próximo enfrentamiento. — le dijo sonriendo de medio lado dándole a entender que estaba a un paso de él, siempre.
— Nagoya.
— Bien, entonces asi sera — estuvo de acuerdo volviendo a su postura inicial antes de llegar el albino — pero deberás tu ocuparte de todo ese asunto, estare haciendo otras cosas para involucrarme en eso ¿de acuerdo?
— Perfecto.
La sonrisa ladina en el rostro de Bathory le era imposible de borrarse, por fin su plan estaba completamente en marcha aun mas teniendo la concesión de Kurl a su favor, ahora solamente faltaba la reunión de mañana a celebrarse con los demás vampiros fundadores para mover los hilos de la historia a su favor, la suerte en verdad estaba de su parte tanto que evitar el entuciasmo era algo imposible. No obstante se la guardaría, solo asi demostraria su total serenidad ante las cosas y el triunfo sería mas gozoso.
Los primeros rayos de la mañana pegaron fuertemente sobre su rostro haciéndola fruncir un poco el ceño, unos hilos fuertes olor canela fastidiaban su nariz moviendola hacia los lados para evitar su contacto pero era inútil, ellos no parecían querer permanecer lejos de ella ni un segundo. Observando esto la pequeña abrió sus ojos jade topandose con la imagen mas hermosa de su corta vida, Mikaela Hyakuya durmiendo placidamente a un lado suyo con un rostro totalmente relajado y descanzado, sus pestañas se mantenían abajo debido a su dueño se encuentra en un estado de reposo dándole una sensación de ensueño por ello, aquella mata de cabello rubio estaba exparcida por toda la almuhada al igual que cerca de su rostro. No importaba. Mikan jamas creyó en las palabras de personas mencionando que algunos individuos parecían mas jóvenes cuando dormian, aunque en este momento le daba la razón pues el vampiro a su lado tenía un aura mucho mas juvenil a su lado, como si estando en este estado de descanso se liberara de muchos demonios que lo mantenían encerrado estando despierto. Entre las frasadas pudo mover su mano hacia el cabello revoltoso que caía a un costado del rostro de él moviendolo a un lado, la temperatura de un vampiro no era propiamente parecida a una estufa encendida pero Mika permanecia fresco, además de que su piel se sentía bastante tersa al tacto humano estaría de mas decir que es imposible cansarce de ella. La castaña soltó un suspiro de deleite por encontrarse en tan dulce situación, podría jurar que estaría dispuesta a querer despertarse todos los días de esta hermosa manera junto al chico que amaba y le correspondía, por un minuto cerro sus ojos perdiéndose en las sensaciones que la embarga al pensar en ello. ¿Era permitido ser feliz en este mundo caótico? ¿Enamorarse y querer estar con esa persona sin importar que? Si eso es permitido ella estaba mas dispuesta a otra persona en su posición para serlo, si Mika estaba incluido en ello no le importaba hacerlo.
— ¿Estas ya despierta? — la voz calmada del rubio le hizo abrir sus ojos de inmediato para toparse con los de él — supongo que ha sido una estupidez preguntar, además de recalcarte que es de día y has pasado la noche aqui ¿Le avisaste a Karen?
Oh, no, maldición que no.
Estaba tan emocionada de volver a estar junto con el rubio que se le paso por alto dejar un aviso a Karen sobre su salida, seguramente iba a matarla cuando volviera a verla con su rostro bien lavado como si nada ha pasado, sería mejor comenzar a rezar para no ser aniquilada de manera cruel por la chica que le debe muchas cosas hasta hora.
Mikan se levantó con rapidez de la cama no teniendo en cuenta la enredadera de sabanas y cobertores que la mantenían presa dando por consiguiente una caida al suelo, el rubio quien apenas tomaba asiento sobre el colchón observó como la chica se quejaba en el suelo por el golpe mientras se revolvia su cabello. La castaña ahora desde el suelo miraba con ojos llorosos al vampiro quien mantenía una pose despreocupada en su rostro, verlo en esta forma seria un deleite personal de ella pues el muchacho solo vestia una camisa negra de botones estando ya desabrochados los dos primeros y pantalones blancos perfectamente formando sus tersas piernas largas, la ojos verdes dándose cuenta de sus pensamientos bajo su cabeza con pomulos color carmesí. Sin dudas algunas era una desvergonzada, pensar en Mika como en un muchacho lo suficientemente guapo para terminar siendo un delito, aun mas con ese aire de chico frío y distante que te atrapaba al instante con la guardia baja lista par querer explorar hasta su mas íntimos secretos.
— ¿Qué ocurre? — ella mordió su labio inferior sin aun querer mirarlo a la cara — estas bastante rara para saber lo que te espera al llegar a tu casa.
— Es que…
No pudo decir nada porque los labios anciosos del vampiro rubio atraparon los suyos en un sonoro beso cargado de necesidad absoluta, la castaña cerro los ojos con fuerza tratando de buscar sitio para sus manos encontrando asi las del contrario, quien las apretaron contra los dos permitiendose mover mas aquel toque intimo. Cuando Mika sorpresivamente introdujo su lengua en la boca de su acompañante esta reprimió un quejido de sorpresa, no sabia cuando pero al parecer este vampiro estaba empezando a ser adictos a estos roses atrevidos que no hacían mas a tentarla volverla loca, todo el aire acumulado en sus pulmones se le escapo en una respiración de su nariz al seguirle el juego al rubio en esta acción. Fue cuando Mika se dio cuenta de la falta de oxigeno en la pequeña rompiendo sutilmente el beso, al verla a la cara noto como sus ojos se cristalizaban y esos labios color fresa estaban entre abiertos pidiendo por mas contacto, pero no lo hizo, esta criatura debía de volver nuevamente a casa antes de que Karen la matase de verdad.
— Mikan, vamos a levantarte debes prepararte para volver a casa — le dijo ayudandola a separarse del suelo manteniendo sus manos en las de ella.
— Karen-nee… va a cabar conmigo — pronuncio entre un suspiro y un quejido — después de tantos pesares que le he dado.
— ¿La hija rebelde? — propuso con burla Mika caminando al rededor de la habitación buscando sus cosas.
— Si eso mismo — sonrio de medio lado con nostalgia — soy la niña rebelde que escapa de casa para irse a ver con un chico, de seguro que jamas Karen-nee se ha topado con una como yo.
— Eso es porque eres unica y especial — le confeso mientras colocaba a su alrededor la capa de vampiro noble que antes fue suya, pero creía mas conveniente que la tuviese ella — al menos eso es lo que he creído yo de ti.
— ¿Por convertirme en la oveja negra de la familia? — repuso con inocencia fingida mientras el rubio acomodaba el broche sobre el pecho de ella.
— No — sostuvo entre sus manos el rostro delicado de la castaña sonriendo tímidamente — es porque lograste hacer lo que nadie ha podido lograr después de convertirme en vampiro.
— ¿Qué es? — suspiro llena de la conexión con el rubio.
— El volver a confiar en que se es posible ser feliz aunque se sufra en el proceso. — confeso teniendo su frente cerca de sus labios para depositar un dulce beso — además, si tu eres el premio no me importaria soportar mas infelicidad en mi vida.
— Pues yo no quiero verte sufrir nunca — le repuso ella al separarse y ver directamente a los azules safiros profundos de la mirada de él — eso sería algo que rompiera mi corazón fuertemente.
Mika pensó que esta hermosa criatura era la mas bondadosa, piadosa y menos egoísta de todas aun mas para buena suerte suya el la poseia, además, jamas permitiría que otro ser pusiera sus asquerosas garras en ella porque se las cortaría rápidamente de raíz. Ya que Mikan lo tenia a él para cualquier peligro a la asecho. Concluyendo por fin el contacto el rubio fue a acomodarse sus ropas, pues creía que presentarse bien ante la famila de la pequeña castaña era algo bastante importante eso y demostrarle a Karen que tenia buenas intenciones con su protegida, el vampiro freno sus manos dejando a medias el arreglo de su camisa dándose cuenta de algo importante. Se sentía como si fuera a la casa de su novia. ¿Qué demonios estaba pasando con él? Antes de conocer a la niña pensaba únicamente en regresar al lado de Yu como fuera posible, aunque luchar para que eso ocurriera le destinaba la soledad absoluta no le importaba en lo mas mínimo pues es un riesgo tonto comparado a otros. Pero no. Mikan entro a su vida como un tifón arrojando todo por los aires, imponiendo su presencia arbitrariamente pasando los estándares convencionales y tatuando su marca permanente. El ojiazul abotono velozmente la prenda colocándose en proceso su saco blanco y capa larga con insignia de los vampiros, pronto estuvo bajando las escaleras notando una silueta pequeña pero con gracia de ardilla pues se encontraba encorbada, temblando y sosteniendo algo con ambas manos como si su vida dependiera prácticamente de ello.
Mika trato de reprimir su risa colocándose sus guantes blancos pero se le hizo imposible, la castaña en verdad era muy adorable cuando se esforzaba para esconderle algo, fue presisamente en ese momento él le coloco una mano en el hombro sacudiendolo un poco para llamar su atención, ella soltó un respingo dándose por descubierta dándose la vuelta mostrándose temerosa como un cachorro de perro. En su manos poseia una manzana verde apetitosa que estaba a medio acabar, a no ser que si ejecutadora terminara rápidamente con su tortura y la llevase de una vez a su estomago.
— ¿Qué…? — trato de preguntar el rubio.
— ¡Es que tengo mucha hambre! Y tu te has tardado tanto… — el dijo ella de manera frenética como si hubiese sido acusada de la mayor de las fechorías.
— No hay problema — sonrio ampliamente sujetando sus hombros para levantarla — sabes perfectamente que yo no pienso en comer nada de eso, puedes tomar lo que sea que quieras y llevartelo.
— En verdad lo apresio pero el otro día Akito-kun hizo un gran problema por eso — relato con voz baja casi oscura dándole un mordisco a su manzana — me dio tanto susto que me quede petrificada.
— ¿Akito? — pregunto el rubio haciendo memoria para recordar a un chico de ojos azules y cabello azabache fulminandolo intensamente — El chico que no le agrado mucho.
— Si… — soltó un suspiro cansado dada por terminada su fruta.
El rubio se le quedó mirando por unos segundos a la castaña detrás de esa mirada jade parecía esconder algo, cosa que no iba para nada relacionada con el relato antes dicho por ella, tal vez tuvo una discusión acalorada con ese muchacho que la llevo a poseer esa expresión en su cara, o tal vez él por una razón extraña pasaba de tratarla como de costumbre. Sea cual sea la situación de ambos chicos le inquietaba un poco, no haces caras raras por una situación simple en verdad esto era complejo.
— No te preocupes, si te dice algo yo estare alli para defenderte — poso su mano enguantada en la cabeza de ella haciéndola sonrojarse — ¿bien? Asi que relajate y salgamos de una vez de esto.
Ambos chicos salieron de esa mansión grande y solitaria los rayos de sol pegaban directamente a sus capas blancas ondeantes que transmitían poder al igual que impetud, la ojos jade no podía evitar sonreír como una chiflada porque después de todo en verdad se encontraba caminando justo al lado del rubio, ella contemplaba por el rabillo de su ojo la silueta vampiresca de muchacho sacandole de cuanto en cuanto un suspiro. Mika en verdad era bastante guapo. La castaña creía firmemente en que algunas personas habían nacido con un color predilecta para ellas, en este caso el muchacho a su lado era perfecto con el blanco rodeandolo porque daba indicios de ser un Ángel protector del cielo, aunque probablemente él mismo se catalogara un demonio desterrado del mismo infierno condenado a vagar por las calles de la tierra. Suspiro ¿Qué cosas tan malas pudo a ver hecho Mika? Si de lo poco que lograba saber de él fue el salvar a su único familiar y mejor amigo posible de ser deborado por un vampiro, ahora que lo mencionaba ¿Quien demonios fue ese maldito que asesino a su familia? Sin duda era un ser sin sentimientos o corazón en el pecho porque para ser semejante barbaridad…. un momento, solo aguarden un momento. Ella conocía a alguien perfectamente con ese papel exacto, aunque seria hilirante de ser aquel asqueroso chupa sangre con cara de pedófilo del bosque, de ser asi, Mika en verdad era una persona con la peor suerte en el mundo pues servirle al monstruo que ejecuto a tu familia a sangre fria, es lo peor que una tortura sin luz, pan o agua y para completarlo toda una eternidad.
Sin embargo, Mikan solamente se baso en pensar en eso como conjeturas de su cabeza imaginativa porque el único en sacarle dudas seria el rubio, pero por los momentos lo dudaba porque donde caminaban los chicos vestidos de ganados miraban con cuirosidad a los dos, algunos de ellos los había visto cuando donaban sangre puesto que compartían sillas continuas en esos instantes, sin saberlo bajo la cabeza avergonzada puesto que poseia sobre su cuerpo la capa de Mika hecha para vampiros de elite.
El vampiro notando la incomodidad de la chica con respecto al ambiente donde estaba sujeto con suavidad su mano llevándola a buscar la mirada azul de él, Mikan estaba enteramente sorprendida por el movimiento del rubio en este lugar publicó lleno de humanos ¿Acaso era correcto? ¿No pasaba nada? Mika le importaba menos las exclamaciones de asombro de los de su alrededor, sonrio de manera pausada tal que le transmitía a la pequeña el tranquilizar sus nervios todo estaba bien, ambos se encuentran incluidos en esto y por nada del mundo ira a otro lado. Eso para Mikan fue un estímulo porque si tenia a este vampiro a su lado todo es posible, hasta hacerle una mueca de burla a Bathory y salir corriendo en el proceso.
Cuando la castaña visualizo la pequeña casa de madera de ese oscuro callejón su cuerpo temblo sin poder evitarlo, podía escuchar en su mente los gritos posibles de Karen cuando la viera como si no hubiese pasado nada, esta bien lo admitia, estuvo errado salir a buscar al rubio sin primero avisarles a su nueva familia pero nunca pensó en verlo asi de nuevo. Suspiro. Lo unico que le quedaba era seguir adelante.
Fue en ese momento la mano de su vampiro acompañante quien no se aparto ni un segundo de ella la apreto, sus ojos se encontraron por un segundo sincronizadonse como si fueran telepatas para adivinar el pensamiento mutuamente, aunque según la castaña no necesitaba ser adivina para encontrar las palabras pensadas por Mika. “Estoy aqui contigo”. Eso le hizo sonrojarse hasta las orejas bajando su cabeza al suelo subiendo con precaución las escaleras de la casita, nunca en su vida había experimentando tal cosa como este cosquilleo placentero en su pecho con solo ver al rubio a un lado suyo, era simplemente reconfortable y placentero porque ahora jamas estaría sola. Ella abrió su boca para decirle algo hasta que un movimiento brusco frente suyo la hizo sobresaltar, en ese instante se vio presa de los grandes ojos verde bosque de una rubia que hoy utilizaba coleta baja para sostener su extenso cabello oro. En primera instancia, Mikan espero verse inversa en gritos o por lo menos una bofetada de su parte, pero no, la muchacha la vio con una expresión neutra en su rostro que jamas seria desifrable al menos por la castaña, en cuanto a Mika intuyo el enojó sobre aquella chica aun mas al enfocar su mirada en el agarre de sus manos. Ella no los aprobaba.
— Karen-nee… ¿Ha pasado algo? — una voz aguda a su costado se hizo presente rompiendo un poco la tensión — ¡Ha! Si es Mikan-nee ¡Naru! ¡Naru! Has tenido razón Mikan-nee estaba con el vampiro rubio.
— ¿Como? — otra voz un poco mas grave se coloco al otro costado de la muchacha, visualizando el panorama — ¿Lo vieron? Se los dije, Mikan-nee estaba con él por eso no debíamos preocuparnos.
— Ryo — intervino con voz dura la rubia llamando a su pequeño hermano, que en seguida vino hacia ella pero frunciendo el ceño en dirección al vampiro — toma a los gemelos y llevalos a la plaza a igual que el lugar de costumbre. Akito te acompañara en seguida.
— Entendido, onee-chan — respondió sin mas sosteniendo cada mano de los pequeños y marchandose.
Los gemelos le sonrieron a la pareja de la entrada despiendose, la castaña les susurro verlos después cuando regresaran de las actividades habituales en su día a día, pero al enfocarse nuevamente en la muchacha mayor su corazón se detuvo del susto. Les tocaba enfrentar la verdad.
— Entren, los dos — señalo antes de voltearse para caminar al interior de la casa.
Mika soltó la mano de la castaña siguiendo instintivamente a Karen hacia el interior de este lugar, se sentía un remolino en su estomago al mirar cada detalle dentro de la casa pues le recordaba sus días de humano, cuando junto a los niños del orfanato Hyakuya se sentaban en la pequeña sala para dibujar y jugar, eran ese tipo de recuerdos que le hacían hervir lo mas profundo de su interior. Fue él quien permitió ser tal cosa, por que él y nadie mas planeo semejante cosa loca, de no haber sucedido tal vez estuvieran vivos todos y Yu a su lado con esa sonrisa despreocupada. Aunque, quizás no pudiera permitirse sostener la mano de Mikan como lo hizo hace unos momentos, pues precisamente él la salvo de las garras de la muerte y jamas se arrepentiria de ello.
Una fuerte mirada se enfocó en él haciéndolo llamar la atención, un par de ojos azul cielo lo detallaban con sumo odio contenido dándose de cuenta enseguida de quien se trataba, el chico Akito del cual la castaña hablaba ahora con ojos tristes, este pequeño sin duda alguna poseia algo contra él y podía intuir en que iba mas allá de ser un vampiro. ¿Celos? No, era estúpido completamente el plantearse algo asi, es decir, llevarse bien con la castaña no quería decir nada de quererla mas allá de un hermoso lazo de hermandad ¿cierto? Bueno, con ese pensamiento en su cabeza busco el hombro de la ojos jade depositando su mano alli y mirandolo de reojo, solo era una simple prueba para salir de dudas en esos pensamientos, aunque Mika jamas intuyo la reacción de azabache de ello. Puesto que Akito apreto sus puños al igual a la mandíbula para contenerse, pero eso no fue lo sorprendente, puesto que en medio segundo después bajo su mirada llena de un torbellino de emociones desde impotencia y… tristeza, si tristeza porque él jamas seria capaz de hacer algo igual junto a la castaña, por eso en silencio y con postura resagada partido de su hogar sin si quiera avisarle a Karen.
— ¿Ocurre algo Mika? — le susurro la ojos jade mirandolo algo preocupada, sin saber nada de lo ocurrido en estos momentos.
— No… solo… — el rubio pensó que era una fatal idea mencionarle lo de Akito, por lo que lo dejaría para mas tarde — quiero preguntarte unas cosas pero luego ¿si? Lo mas importante ahora es hablar con Karen.
— Vale… — le respondió con dudas.
Ambos chicos de capa blanca se sentaron uno al lado del otro mientras la rubia los estudiaba con cautela, Mika ni se consideraba asustado por algo asi mas bien la intimidada era otra pues movía sus hombros con nerviosismo y estaba en todo su derecho, pues de él ser igualmente un humano sin duda alguna le daría miedo una chica como Karen de sonrisa afable pero intimidante al enojarse. Ahora consideraría a las de su tipo peligrosas porque el tener una sonrisa ancha no quería decir ser calmada, al menos el vampiro no llevaba la mayor carga de la situación sino la castaña a su lado que parecía estar al frente de su progenitora, no estaba lejos de serlo pues Karen es la encargada del bienestar de la pequeña.
— La verdad… — comenzó diciendo rompiendo primero en un suspiro aflojando sus hombros — no tengo ni idea de que hacer contigo Mikan, es decir, apareces, desapareces, vuelves a aparecer y te comportas como una zombie cuando no estas al lado de este… vampiro — se rasco la cabeza con desgano despeinado su cabello en el proceso — Luego es el quien aparece y todo vuelve a tener sentido para ti. Quiero saber algo… ¿Qué esta sucediendo?
— Karen-nee… veras lo que pasa es que yo… — intento decir la castaña pero de inmediato la muchacha alzo su mano.
— Después de todo no quiero saberlo — fruncio el ceño un poco manteniendo sus ojos cerrados — de solo verlos aun mas me resulta descabellada esta situación ¿Acaso sean visto en un espejo? Ustedes son enemigos jurados por la naturaleza, o si bien quieren verlo bajo la perspectiva de un vampiro seria, el humano solo es su fuente de alimento ni mas ni menos — comentaba fluyendo poco a poco mas palabras en su lengua y liberandolas a los chicos, quienes la escuchaban en silencio — Ahora les dire mi punto de vista en esto, no se que edad tengas pero como eres un vampiro probablemente tengas décadas…
— No, solo tengo dieciséis años — la interrumpió con voz pausada y natural.
— Aun asi — reintegro sus palabras — Mikan solo tiene trece, eres mayor que ella por tres años y un vampiro ¿Qué mas quiere que te diga? Es inconsedible.
Mika se le quedo mirando fijamente a la humana con cabello de color girasol, puede que en verdad los deteste pero en algo ella tenía razón esta rara relación era algo inconsedible, ni quería imaginar la posible cara que haría Kurl cuando se enteraran de esta situación ella tal vez lo apoyaría de presentarla como su ganado personal, pero francamente el rubio no tenia las ganas para presentar a la pequeña de esa manera cuando ellos eran otra cosa. ¿Amantes? ¿Compañeros? ¿Mas que amigos? No lo sabía pero de algo estaba seguro, sin la mano de esta niña inocente jamas seria capaz de continuar hacia adelante.
— Diga lo que diga no va tu manera de pensar ¿Cierto? — afirmo la muchacha mayor mirando al vampiro directamente a los ojos — además ella te seguirá por donde quiera que vayas ¿eso es tu pensamiento?
— Al menos no tengo porque explicar las cosas — dijo él muy seguro de si mismo.
— ¡Ah demonios! — exclamó corriendose hacia atrás de la silla y mirando al techo — ¡Hagan lo que quieran! Solo quiero que me prometan una cosa — volvió a su postura notando la sonrisa brillante en la castaña dibujandose — cada vez que te vayas con él asegura de avisarme o dejar una nota ¿Si? No quiero sufrir mas sustos al no verte.
— ¡Si! ¡Si! Karen-nee te lo prometo yo te avisare cuando lo haga — se arrojo de un salto hacia la rubia sosteniendo sus brazos y pegando brinquitos — ¡No voy hacerte pasar mas problemas! ¡De veraz!
— Si, si, si tranquila — la sostuvo de los brazos deteniendo su euforia momentánea regalandole una sonrisa — después de todo no eres ninguna niña ¿cierto?
— Karen-nee… — susurro conmovida.
— En cuanto a ti — voltio rápidamente hacia la dirección del vampiro que se sobresalto — si encuentro algo raro en todo esto no dudare en apartarla de ti.
— Buena suerte en intentarlo — la desafío mostrando en una sonrisa irónica sus colmillos.
— Bien — se levantó de la silla impresionando a la castaña por ese hecho — mejor me voy a buscar a los demás antes que cometa una locura, no se que planes tengas pero deberías…
— Hoy no ira para extraerle la sangre de cubrirla me encargaré yo — hablo con voz calmada Mika llamando la atención de la rubia.
— Como quieras — por supuesto que la castaña se saltaría ir a ese lugar despues de todo él la había mordido, no veía la perforación debido a que la capa la mantenía bien abrigada pero lo aseguraba — entonces yo si me voy, asegurate de dejar una nota por si no te quedaras en casa hoy.
— Vale.
Karen se quedo unos segundos mirando a la pareja muy insegura de dejar sola a la pequeña a solas con este vampiro, la verdad no cabia aun en su cerebro que su protegida haya escogido semejante ser para tener sentimientos, según ella poseia muy buenas intenciones y jamás deseaba hacerle daño alguno; sin embargo este tipo no paraba de ser un arrogante total al igual que un vampiro. En fin, se dio la vuelta caminando hacia la salida sintiendo las miradas de los dos de atrás sobre su espalda, pensando que realmente consideraba el amor ciego porque de lo contrario la ojos jade era masoquista del nuevo siclo.
Cuando la rubia abandono el pequeño lugar Mikan soltó un grito de alegría arrojandose a los brazos de un Mika sorprendido, él mas que nadie podía creer lo sucedido en estos momentos con la protectora de la pequeña, de una extraña manera ella los había aprobado para poder seguir viéndose como de costumbre. En su interior se remolinaban sentimientos que no podía descifrar, pero estando Mikan bajo sus brazos protectores lo creía absolutamente todo posible porque ella le daba la fuerza necesaria para tener fe, su vida vampirica a su lado no se le hacia tan solitaria como antes lo era. La ojos jade valia la pena todo esto y cuando estuviese a Yu junto a él todo estaría completo.
— Mikan… — la levanto para toparse con su mirada verde jade acompañada de una sonrisa risueña — se que estas feliz porque todo resulto bien pero… ¿Quieres acompañarme a un lado?
— ¿Eh? — fue lo unico que dijo sin entender nada — ¿Que lugar?
— Solia ir a menudo alli cuando era un humano — sujeto la mano de ella caminando a la salida decidido — es un poco apartado pero es como un sitio de escape de todo los demás.
— Entonces, vamos.
Mikan había visto mucho sitios cuando era pequeña estando Sora siguiendole los pasos y su hermano menor en brazos de su madre, ellos cuatro fueron a un parque muy hermoso encontrado en Shibuya cerca de la estación de trenes poseia arboles frondosos, flores multicolores y pequeños sitios donde podías alimentar palomas cuando se remolinaban cerca, ella aun con su memoria muy escasa recordaba correr por todo eso con mejillas acaloradas y sonrisa ancha al lado de su hermanita quien solo era una año menor, ambas prácticamente compartieron absolutamente todo desde juguetes hasta ropa fueron consideradas siameses por un tiempo, al menos hasta que el desastre ataco sus vidas y debieron mudarse a un lugar extraño. Curiosamente Mikan considera esos recuerdos bastante borrosos incluso hasta confusos, su padre sentado en una silla metálica siendo inyectado por una mujer uniformada de verde con negro, su hermano mayor caminado como si estuviera enjaulado ¿O era ella? No lo sabia, al igual que el llanto de su pequeño Henry mientras era cargado por alguien quien no conocía y… Sora junto a ella sosteniendo su mano mientras estaban acostadas en una especie de camilla metálica. Después nada. ¿Qué era eso?
Mika que estaba aun a su lado esperando alguna reacción por su parte debido al lugar donde estaban se preocupo, la castaña parecía estar sufriendo por algun motivo oculto mientras observaba a la nada y no en el hermoso lugar donde ahora se encontraban, acaso… ¿No le gusto el sitio?
— ¿Mikan ha pasado algo? — le preguntó un poco preocupado.
— ¿Como? — salio de su trance sonriendo de forma despreocupada — ¿Qué has dicho?
— Parece que estas preocupada por algo — le dijo obviando la pregunta de ella.
— Oh no, no, no en lo absoluto — repuso ella con voz frenética ante el rubio — solo pensaba en mi familia o para ser mas exacta en Sora mi hermana pequeña y Henry el menor de todos.
— ¿Los de ese día? — pregunto con cautela evitando mirarla y fijando su vista en el paisaje.
— Si, Sora era como mi siamesa hacíamos todo juntas absolutamente todo — bajo su mirada dibujando una sonrisa triste en sus labios recordando memorias pasadas de poca felicidad — un día nos escapamos para supuestamente “explorar” mas allá de nuestro hogar, pero las cosas salieron un poco mal y… casi nos mata un jinete del Apocalipsis. Fue una idea bastante absurda que apoye.
Mika no le dijo nada solo concentro sus ojos en el paisaje amarillo atardecer pues era un escenario bastante campestre, donde la grama era color trigo y los pocos arboles verdes frondosos se desplegaban a varios metros de ellos, que ahora se mantenían de pie admirando todo esto con ojos expectantes. El rubio sintio por primera vez que conocía un lado nuevo de la castaña lo que hacia fastidiarlo un poco, sin duda alguna si le recordaba a si mismo cuando le siguió en la idea de escapar al mundo exterior a Yu, conocía perfectamente el sentimiento de arrepentirse de tus acciones ya siendo muy tarde. Por eso fijo su mirada en la castaña quien parecía inversa al paisaje frente a sus ojos, quienes combinaban perfectamente con esta naturaleza rural y campestre es como si ella hubiese sido creada para estar junto a el. En pocas palabras el vampiro estaba fascinado con esto.
— ¿Qué paso exactamente ese día? — preguntó aun embriagado con la presencia de la castaña quien voltio hacia la dirección de su cara con asombro — nunca me has contado sobre eso y… se que es incomodo para ti como lo es mi pasado para mí.
Mikan por unos minutos no abandono su postura de asombro por las palabras del rubio de mirada penetrante, decidió sentarse en el suelo junto al vampiro que tambien la imito en ello observando el fuerte sol ante los ojos de ellos, la castaña sabía lo doloroso para si misma rememorar esos recuerdos fatigosos de ese horrible día, los gritos, el desespero de su madre, Sora haciéndola a un lado para recibir el impacto de la garra de ese monstruo y un Henry llorando en brazos de su madre al borde de la muerte. Todo absolutamente todo fue escalofriante. Pero el ser a su lado es Mika ese quien la salvo de unirse a las personas que consideró familia por un largo tiempo, ella fue capaz de contarle un pequeño pedazo de ellos aunque jamas sobre como murieron creía que se lo debía, por eso tomo una gran bocanada de aire llenandose lo suficiente los pulmones para evitar punzadas de dolor al hablar.
— Todo comenzó cuando mis padres se dieron cuenta que todas nuestras provisiones se acaban — relataba con suma cautela con la mirada de Mika puesta en ella sin desviarla — ellos junto a mi hermano Kou que era el mayor plantearon el irse a otra parte de Tokio donde supuestamente era seguro.
Era casi de madrugada cuando fue despertada por su hermana Sana una de sus hermanas mayores, esos ojos azules que tanto admiraba la observaban de una manera peculiar en aquella fria y espantosa madrugada tenia una sensación tan gris en su pecho debido al atmósfera, Sana quien noto a inquietud en su pequeña hermanita la ayudo a levantarse para encaminarla a la sala de estar que se encontraba iluminada por las luz de las velas. Su padre un hombre bastante robusto con hombros anchos, cara de rasgos duros y voz ronca discutía a la par con Jhon el segundo de sus hermanos al nacer y junto a él estaba kou arrugando su frente con disgusto, sorpresivamente su hermano Luca quien era el mas calmado de todos estaba a unos metros de la acalorada discusión con un libro en sus manos y lentes puestos, él parecia estar absorto de cualquier disputa de sus hermanos mayores porque tenia en mente cosas mas importantes. Mikan con pasos pausados fue hacia él colondose a un lado fijando su vista en las letras del libro en manos del mayor, por unos segundos Luca le hizo caso de omisión a la pequeña que curiosamente trataba de descifrar su lectura, pero de pronto sintio un poco de incomodidad por ser interrumpido de esta manera por Mikan. Cerrando de golpe su libro haciendo sobresaltar a la pequeña se quito sus lentes enfocando su jade mirada en ella, el rostro de Luca estaba esculpido por la seriedad e indiferencia completa de la familia y justo ahora en esos momentos le daba escalofríos su expresión.
— Mikan — musito su nombre con voz grave seriamente — ¿Qué crees que estas haciendo?
— Nii-san yo… — trato de explicar pero las palabras no le salían.
— No trates de usarme como ruta de escape a lo que esta ocurriendo en ese sitio — señalo al grupo de personas discutiendo a escasos metros de ellos — la lectura es sagrada no un juego de niños pequeños.
— Lo siento — se disculpa bajando la cabeza entristecida.
De pronto, Mikan escucho unos silbidos bastante conocidos provenientes de donde estaba el desastre haciéndola alzar su mirada, era Sora, por mucho que habían conseguido alejarse después del desastre del virus ella parecía hacer notar su presencia cuando mas la necesitaba, por eso dibujando una sonrisa cómplice abandono el lugar al lado de Luca corriendo hasta su hermana pequeña y colocándose junto a ella. Sora quien nunca se le escapaba algo le susurro por lo bajo que no le prestara atención al mayor, ella prentendio hacer lo mismo pero le saco la misma sartada de sandeses sobre la lectura y los libros “bla-bla-bla” cosa que, para la pequeña de casi trece años le parecia un conjunto de basura sin sentido. Mikan asustada por si fueron escuchadas por su hermano mayor pronuncio un “shsss” sonoro sacandole sonrisas a Sora, obviamente tuvo que responder a eso con “no te preocupes pues Luca-anii tiene concentración nivel dios y jamás les prestaría atención”. Y lo peor es que estaba en lo cierto. La castaña fijo su mirada en Luca quien nuevamente estaba concentrado en su libro, Sora alzando su menton por estar muy orgullosa de si misma hablo con un tono presuntuoso demostrandole a su hermana mayor que ella tenia razón.
— Pero dejando eso de lado, nee-chan — sostuvo las manos de ella fuertemente mirandola a los ojos con seriedad — pronto sera tu cumpleaños…
— El tuyo tambien — musito divertida aun sosteniendo las manos de ella.
— ¡Pero mas cerca es el tuyo que el mio! — exclamó entuciasmada olvidando donde se encontraba en estos momentos — solo a unas cuantas semanas ¿Qué quieres de regalo?
Si en esos momentos le hubiesen dicho a la castaña sobre el inminente destino de toda su familia, ella sin duda pediría para regalo de cumpleaños estar reunida con todos ellos como estuvieron desde el comienzo, no le importaba soportar el mal humor de Luca tampoco a Jhon y Kou discutiendo por todo a su alrededor, tan solo su deseo era permanecer con ellos hasta el final de sus vidas como familia. Pero como Mikan no tenia ni idea de lo que ocurriria solo pidió susurrante un almuerzo familiar al aire libre, Sora quien no pudo evitar sacar una risotadas exclamó a los cuatro vientos sin darse cuenta de que las voces a su alrededor cesaron que su hermana tenia una mente muy sencilla, esto para Jhon, Kou y el padre de todos les parecio una falta de respeto por lo tanto las mando a la cocina junto su progenitora y Sana, alli al menos serian útiles para algo. Cuando llegaron al sitio Mikan tenia la cabeza cabisbaja mientras Sora le daba palmaditas en la cabeza para animarla, ella siempre acostumbraba a tomarse las cosas a pecho como si fuese la unica culpable en los acontecimientos, siendo en realidad la pequeña de cabello rizado y nadie mas. Sin embargo, la pequeña castaña se hechaba la culpa por ser la mayor de las dos y permitir semejante comportamiento, por eso, al ver el semblante de la chica su madre dejo sus quehaceres para ir a socorrerla dándole un abrazo.
— ¿Qué ha sucedido niñas? Escuche como les gritaban desde aqui — se dirijio hacia ella su mamá aun sosteniendo a la ojos jade.
— Mamá, Mikan es muy sensible por todo y le gusta cargar con la culpa de los demás — explicaba con naturalidad la menor en tanto observaba como mimaban a su hermana — yo fui la que hable en alto al igual de reirme como sino fuera mañana, pero ella se ha puesto mal por eso.
— Y yo te hice reir — le respondió ella con un suspiro suave separándose de su madre — ha sido mi culpa.
— Antes se que discutan de quien es la culpa — una voz nueva y vivaracha se asomo al fondo de la cocina — pueden considerarlo como un empate y asi se acaba el problema.
Sana tenia una manera muy factible de solucionar las cosas entre ambas pequeñas, con un tono de voz alegre y contagioso acompañado de una sonrisa ancha y ese brillo fugaz en sus ojos azules, hacia que cualquiera se sintiera a gusto con ella por esa razón Mikan la admiraba mucho, ella no era particularmente optimista o alegre mas bien todo lo contrario, apagada, solitaria y con una sombra a su alrededor. Al menos Sana sabia que no siempre la castaña fue asi mas bien la razón se debia a otra cosa, y hacer memoria de ello seria muy malo para su hermanita al igual que todos.
— Es un excelente idea, Sana — concordo su madre sonriendo con calidez alejándose de la castaña — ahora vamos a preparar esos alimentos que nos quedan para el viaje, no sabemos cuando estaremos ahi afuera.
Sora camino detrás de su mamá para ayudarla con esa actividad mientras Mikan se quedo parada alli en la nada, era por ese motivo que su padre y hermanos discutían, y si, por esa misma razón ella trato de escapar de esa realidad colocándose junto a su hermano Lucas acompañado de el libro de sus manos. Pero no funciono.
— ¿Mikan? — parpadeo dos veces al llamado de Sana estando al lado de Sora y su madre — ¿Te quedaras parada alli sin hacer nada?
— ¡Lo siento! — corrió rápidamente a su lado sin antes buscar un delantal para ponerselo.
— Seguro esta pensado en su regalo de cumpleaños — predecia con picardía Sora viendo directamente a los ojos a su hermana — nee-chan pronto tendrá los catorce y querrá un novio.
— ¡Oh por el creador Sora! — musito con voz asustada la madre de las chicas sacandole una sonrisas a la mas grande y pequeña, en cuanto la castaña estaba en completo shock — Mikan aun es una niña lo unico que debe pensar es su futuro lo cual es los estudios.
— ¡Vamos mamá! Eso es muy ochentero — reclamo Sana burlonamente sacando otra exclamación de sorpresa en ella — Mikan esta casi en esa edad y no estaría mal fijarse en otros chicos aparte de mis gruñones hermanos, además que todos los de por aqui se han marchado. — la azabache mayor tomó los hombros de su hermanita en estado atonico sonriendole con picardía — ¿Como los prefieres? ¿Ojos azules? ¿Grices? ¿Verdes? ¿Negros? Apuesto que te gustan lo de ojos claros, si lo llevas en la sangre.
— Sana… — le regañaba su madre.
— Sin duda lo ojos claros con piel tersa, cabello negro o dorado y que tenga una personalidad recervada. Porque tu eres mas abierta a los demás — seguía deduciendo tranquilamente la mayor.
— ¡Nee-chan! Que no se te olvide que ese chico debe ser hermoso, muy hermoso entre los demás asi tipo un espécimen en extinción — agrego con acento entuciasta la pequeña Sora.
— Claro… un caballero de elegante armadura. — concluyo con una sonrisa ladina la mayor.
— ¡Bueno ya basta! — profirio un grito de enojo la mamá de ellas haciendo reir la las chicas — Mikan no tendrá nada de eso mínimo hasta que tenga lo treinta.
— Venga mamá, que menos cuando te lo esperes nuestra hermosa pequeña tendrá novio — comento en forma de burla Sana para hacer enojar mas a su progenitora.
— Si, si… ¡Ahora pongase a trabajar! — demando la mujer dando por concluida la discusión.
Lo peor de todo esto es que las tres personas a su alrededor conversaron sobre esto como sino estuviera presente, de todas maneras no es como si le prestara mucha atención a aquello porque en su mente solo existía la familia, con una sonria en los labios terminaba de empacar la comida imaginandose como seria ese día de campo familiar rodeada de sonrisas y alegría sin signos de conflictos o peleas.
Al amanecer ya todo el mundo estaba con mochilas es sus hombros al igual que otras pertenencias en su manos, afortunadamente Kou, Jhon y su padre se colocaron de acuerdo para idear el plan que los llevaría a otro lugar donde estarían bien, aunque para Mikan quien veía esta huida como un completo suicidio le hacia temblar a sobre manera el solo salir y enfrentarse a cualquier cosa alli afuera, Sora quien sabia los pensamientos le dio un empujoncito mientras sostenía en sus manos a floppy mostrandole una sonrisa. La pequeña castaña abrió los ojos emocionada abriendo sus brazos para llevar al animal, en cuanto sus hermanita menor le decía que no debía de preocuparse por nada, su padre y Kou tenían un plan completamente infalible para poder transladarse por las calles caoticas de Tokio. En ese preciso instante Jhon profisero un cambio de planes a viva voz, su madre quien mantenía al pequeño Henry abrazandolo porque aun tenia sueño trato de detener a su hijo mayor, pero se le hizo imposible, este siguió sacando palabras de su boca fluidamente sobre ir al campo en vez de ese “sitio” seguro en Tokio. Su padre parecía estar un poco recio ante ello pero no desmintió aquello, fue cuando la progenitora de esa familia comenzó a discutirle a su esposo y dos hijos mayores, Mikan se asusto un poco apretando mas hacia su pecho a floppy para evitar sacar esa mala impresión de su pecho, Sana visualizando el panorama se dirigió hasta sus hermanitas sosteniendola de los hombros para hacerlas avanzar un poco, aviso a todo pulmón adelantarse con las pequeñas y llamando con una mueca a Luca que aun seguía leyendo su libro al pesar de casi marcharse de la casa.
Cuando Mikan se adentro un poco mas lejos de la comodidad de su casa un escalofríos la embargo, si bien la castaña de cabello ondulado ya había salido antes con su hermana Sora siendo un poco menos de edad que ahora, no podría acostumbrarse a la caótica visión de la ciudad que una vez la vio nacer. Calles destruidas, huecos en el suelo donde podía escuchar agua cayendo hacia un sitio, carros remolcados hacia arriba un lado o destruidos era como si un bebé gigante halla jugado con ellos pero no quiso arreglar nada, en los edificios se apreciaba el deterioro entre sus falladas grietas, vidrios rotos y algunas enredaderas envolviendolos por todas partes. Todo era apocalíptico.
Luca quien venia justamente a su detrás de ellas soltó un suspiro cerrando su libro, trantando de fijar su jade mirada en la pequeña de ondulada melena que observaba con ojos curiosos todo a su alrededor, para ella no existia las palabras de consuelo que en estos momentos exclamaba su hermana mayor en su honor, esta era completamente absorta de cualquier sonido de alrededor.
— ¿Puedes parar de parlotear Sana? — le pidió el chico acomodando sus lentes ganándose una mirada de reprimienda por la mayor — Mikan y Sora no te prestan para nada atención a lo que hablas.
— Primero — detuvo el caminar de todos impresionando inclusive a las pequeñas por ese movimiento y el tono de su voz — soy tu hermana mayor llámame “onee-sama” ¿vale? Segundo, la pequeñas estan muy asustadas con lo que esta pasando por lo que pueden distraerse fácilmente, no le veo el problema a ello.
— Tu niveles de idiotes es impresionante — le repuso el joven aun manteniendo su postura.
— ¡Tu! — se fue hacia el muchacho pero alguien la detuvo.
— Chicos, chicos no peleen — una vivaracha voz acompañada de un sonido de garganta se les unió a la discusión. Jhon — recuerden donde estamos y que podemos despertar mientras hacemos ruido.
— ¿Monstruos? — replicó Sana volviendo a su caminata de hace unos segundos — no creo que de madrugada salgan para cazar a simples humanos, Jhon-niisan.
— Te podrás sorprender de las cosas que pasan cuando sales de tus comodidades, Sana — intervino su padre con voz grave haciendo extremeser a la muchacha — nunca debes subestimar a esas criaturas menos en un campo tan abierto.
— Bueno — se voltio hacia el mayor abriendo los brazos en señal de un poco de enojo — ¿Cuales es el plan papá?
— No le hables asi a tu padre, hija — la reprendio su mamá mirandola con desaprobación.
— Dejala mamá, ella tiene derecho de saber lo que haremos es mas todo lo tenemos — comento con voz ronca y un rostro marcado por la indiferencia de la situación — escucha, iremos a pie hasta mas o menos una estación de metros por alli deben a ver muchos carros por esto tomaremos uno…
— ¿Sugieres robar un carro? — pregunto con sorpresa la muchacha.
— Pues bien, ¿Tienes alguna otra idea para transladarnos a nuestro destino? — le dijo con ironía y un brillo bastante enojado en sus ojos, al ver como su hermana no contestaba a su pregunta prosiguió con la explicación — Como decía, tomaremos un carro en ese sitio lo suficiente grande como para entrar todos e irnos a los campos, en ese sitio podremos tener la comida suficiente para años enteros.
— ¿Como…? — la voz calmada de la ojos jade se escucho en el sitio sujentando toda la atención de los presentes — ¿Como sabes eso onii-sama? ¿Como sabes que esto resultara?
— Mikan…
Kou sabia perfectamente lo insegura que es su hermana pequeña con respecto a muchas cosas, tal vez esto se debía a los acontecimientos traumáticos presenciados durante y después de crearse este mundo caótico, estar en manos del ejército demoníaco imperial japonés fue una de esas puesto a esos experimentos fallidos en su cuerpo, por eso fueron votados como si fueran basura lejos de las murallas. El solo recordar el olor disectico o desifentante le hacia revolver la sangre, Kou no era de venas sentimentales ni mucho menos concentir a sus pequeños hermanos pero ese día le llevo hacerlo, por lo tanto, se acero a la chiquilla con el perro entre sus brazos acomodandose a su estatura y posando una mano en la cabeza de ella en señal puramente reconfortante.
— Se que esto pueda asustarte mucho, de hecho, no te culpo por hacerlo — comenzó diciéndole usando un tono de voz pausando sorprendiendo hasta su propio padre — pero te aseguro que con un poco de fe en nosotros mismos todo esto saldrá bien, luego tendremos esa reunión familiar que hacemos por los cumpleaños. ¿Si?
— Onii-sama — lo llamo con ojos grandes experimentando una ráfaga de emoción en ellos, sobre todo la llama de la esperanza — gracias por decirme todo eso, en verdad confió plenamente en ustedes.
— Entonces, — volvió a su postura gallarda dirigiéndose a toda su familia — sera mejor que sigamos hacia adelante no quiero vernos atrapados en el amanecer, es alli cuando las cosas se ponen feas.
Pero Kou se había equivocado.
Las cosas no se colocaban feas al amanecer.
Si no a cualquier hora del día.
La chica de cabellos ondulado caminaba a pasos marchantes observando las imponentes espaldas de Kou, Jhon y su padre, a su lado iba Sora dormitando con un Floppy en sus manos pues hace un rato lo pidió para cargarlo un poco, aquel peludo amigo iba lamiendo su cara para mantenerla despierta en este mundo, Mikan no podía evitar soltar una risita escondida entre su puño cuando miraba a su hermanita. Ella era todo un caso especial. Si bien estaba muerta de sueño, algo dentro de ella la movia a seguir hacia adelante en esas calles desoladas y con hedor a la muerte, aunque si analizaba bien todo su alrededor gritaba por los cuatro vientos desastre apocalíptico. Aunque para la ojos verdes en estos momentos lo importante era su hermanita, ella parecía de la clase que se arrastraba bajo la soñolencia aunque estuviera a punto de desfallecer en cualquier momentos, por otra parte Sana su hermana mayor se daba cada cierto momentos palmadas fuertes en las mejillas para despertar cualquier signo de sueños en sus párpados, pero se le hacia bastante difícil controlar sus bostesos que parecían quererse tragar a un Luca completamente despierto y molesto. Siendo sincera, Mikan estaba segura que su hermano mayor nunca era de los que sonrie por todo y nada, mas bien, los de su tipo se consideran ratones de laboratorio o biblioteca, siempre pendiente de los libros y cualquier situación educativa de hecho el muchacho se encargaba de que Sora y ella siguieran avanzando en estudios. Cosa innecesaria para la mas pequeña en un mundo tan desastroso como este, no obstante seguía al pie de la letra las ordenes de su hermano mayor.
Henry el pequeño de todos sorpresivamente estaba despierto hablando con mucha energía con su mamá, tenían seis años cumplidos pero su tamaño bajo le hacia parecer de menos él era muy apegado a la ojos jade queriendo hacer todo con ella, no obstante un Jhon sorpresivo tomaba al niño para hacerle aprender cosas de “hombres” teniendo un poco de éxito aunque por ello no lograba desahacer su apego a la castaña, la verdad Mikan nuca supo porque su hermano mayor quería separar a Henry de ella y jamas le pregunto, debido a una sola razón, de todos sus hermanos mayores al que mas le temia era a Jhon. No sabia con exactitud la razón pero esos ojos grices le daban escalofríos, la chica poseia en algunas ocasiones unos sueños extraños donde su hermano mayor le sostenia de los hombros con fuerza mirandola a los ojos, pero no era cualquier mirada, en ella estaba inyectada la sangre ira y asco absoluto a su persona es como si poseyera una clase de enfermedad altamente contaminante en peligro de escapar y expandirse, en ese mismo sueño Jhon no se frenaba de enterrar sus dedos en la piel de ella hasta dejar marcas. Cuando la ojos jade despertaba de esas terribles pesadillas sudaba a chorros, pero sobre todo, pasaba su manos a sus hombros como sintiendo la opresión del hermano de sus sueños en la realidad aunque eso fuera imposible, nunca tuvo la valentía suficiente para hablarle a alguien de eso ni muchos menos con su madre o la misma Sora, aun asi juraba mantener las distancias con Jhon por el mismo temor de hacer aquellas imágenes realidad. Hasta hora siempre ha tenido presente aquello. Suspiro. Le parecía estúpido que ha estas alturas de la vida siguiera pensado semejante tontería, Jhon no tenia ninguna razón para odiarla menos por querer acercarsele a Henry, seguramente su deseo era hacerlo mas fuerte para enfrentarlo a la cruda realidad y estando a su lado seria imposible, no mentiría, Mikan concentia de todas las maneras posibles al pequeño de ojos grises brillosos porque era el menor de todos, y sobre todo, el que mas merecía tener las comodidades posibles para mantener su inocencia intacta. Puede que Jhon se diera cuenta de ello y por eso los separaba.
Que tonta.
La castaña se dio cuenta que habían llegado a un lugar rodeado de automóviles situados en pila y otros desordenados, a lo lejos frondosos árboles verdes rodeados de maleza del mismo color daba la sensación de pertenecer a lo salvaje, a su frente Sana musito algo como “descuidado” mientras Luca le susurro “tonta” obviamente se iba aprender la tercera guerra mundial pero Kou los freno, aquel sitio era la plaza principal de Tokio que llevaba a la estación de trenes, Mikan abrió los ojos a par ante semejante confesión ¿Era cierto? No podía creerlo, si era esa estación ¿no debería de estar la casilla de policías? ¿Y que hay de los bancos frente al reloj?
Oh, bueno, mejor no haber preguntado.
Luca leyendo los pensamientos de su pequeña hermana señalo a lo que seria una parte del reloj gigante del parque, ahora no era mas que un pedazo de metal oxidado doblado como si fuera de hule o un material fácil de manipular, tenía forma de “L” y el vidrio que cubria los números estaba completamente destruido a nada, los bancos que antes le rodeaban se convirtieron en una pila de escombros perfectamente adornados en fila y combinados con la maleza. Si. Sana tenía razón todo esto tenía un hedor a abandono, pero no fue forzado mas bien se trataba de algo involuntario por la misma especie humana era parecido a tener que dejar todo un lado por tu bien, justo lo que su familia estaba haciendo en estos momentos.
— Bien, es aqui donde comienza la operación de verdad — hablo girandose a todos en general un Kou bastante serio — necesito que estén cien por ciento metido en esto… ¿Escuchaste Sora?
— ¡Si! — respondió la pequeña dando un respingo de golpe abriendo los ojos a par para mirar al mas grande, Sana debio de tragarse sus ganas de reir — lo siento es que en verdad muero de sueño… ¿Qué horas son exactamente?
— La hora de que prestes atención al presente — le reprendio su padre con autoridad ella hagacho la cabeza apretando a floppy — escucha a tu hermano que va a decirnos el plan.
Mikan trago en seco al presenciar los surcos en el rostro duro de su padre quien aparentemente era el unico en calmar a su hermanita, ella por su parte permaneció con un semblante triste pero no hizo ningún comentario mas al respecto de la hora, ahora nuevamente todos mantenían sus ojos puesto en el mayor de los hijos. Su hermano Kou.
— Ahora, necesito que Sana y Luca se queden con los demás mientras papá, Jhon y yo buscamos el auto correcto para hacerlo arrancar — explicaba con calma señalando a cada persona nombrada mientras ellos asentia con firmeza, bueno, todos menos Luca — no debemos tardarnos mucho ni si quiera alejarnos del perímetro de la plaza frente a la estación, separarnos es una fatal idea aun mas con un amanecer pisandonos los talones.
— Nii-sama… — la vocesilla de Henry hizo pestañear a Kou impresionado. — ¿puedo decir algo?
— Ahora no, Henry — hizo caso de omisión al pequeño que miraba sin cesar a un sitio un poco lejos de aqui, sin equivocarse seria una cuadra mas allá de la entrada a la estación de trenes — si mi reloj no falla son las 4:00 exactas mínimo deberíamos de tardarnos unos cinco minutos como máximo.
— Nii-sama… — seguía insistiendo el chico.
— No es momentos para juegos Henry — le dijo nuevamente con el mismo tono Kou a su hermano pequeño — ahora si comencemos a movernos.
— ¡Pero nii-sama! — lo llamo antes que todo el mundo comenzara a moverse, la madre del niño trataba de detenerlo pero era imposible el chiquillo señalo a algo lejos de ellos — no es un juego ¿Esa carro no es suficiente para todos nosotros? Parece bastante grande.
Kou se impresionó al observar a lo lejos un auto efectivamente de guerra utilizado antes por el ejercito, aparcado unos cuantos metros lejos de ellos con las puertas abiertas a par como si estuviera esperando a ser abordado en cualquier momento, en definición estaba en muy buen estado como para simplemente ignorarlo, por eso Kou se acerco al chiquillo revolviendo esos azabaches cabellos con orgullo felicitandolo por la busquedad, ahora sería suficiente para poder escapar.
Minutos después Mikan estaba sentada sobre unos par de escombros junto a Sana y Sora, la menor de las tres movia su cabeza de arriba hacia abajo con sus ojos entre abiertos pareciendose cada vez mas a un borracho, floppy que se mantenía obediente en sus brazos sacaba su lengua mientras jadeaba felizmente mirando desde su sitio a los hombres trabajar en el auto, bueno, al menos Kou y su progenitor uniendo claves a la azar para poder encenderlo sin exito. Luca quien permanecia sin una pizca de querer ayudar a los otros mantenía su vista en un libro, su madre mantenía una sonrisa despreocupada tratando de tranquilizar a Jhon y Henry de no meter sus narices en lo que sin duda evitaban su ayuda.
— Esto es ridículo — bufo Sana con infinita molestia apoyando su brazo en la pierna, mirando a un Kou discutiendo con su papá — Luca sabe perfectamente enceder un carro sin problemas algunos ¿Acaso no se la pasa leyendo libros todo el tiempo? Seguro que se le podría sacar provecho de eso.
Mikan soltó una risita divertida haciendo voltear a la ojos grices en su dirección impresionada, la castaña pensaba lo mucho que su hermana apreciaba a Luca porque mucho de sus peleas ellos se mantenían al margen con su imagen, era bastante claro que Sana respetaba la inteligencia y conocimientos del otro manteniendo asi un equilibrio perfecto.
— ¿Y ahora de que te ries Mikan? — enarco una sola ceja la mayor hacia su hermanita.
— Onee-san ¿Quieres mucho a Luca-niisan verdad? — pregunto aun riendo divertida sacandole una mueca de disgusto a la muchacha.
— ¿Como has podido sacar semejante conclusión pequeña?
— Porque al pesar de reñirse mucho los respetas como igual — contesto con una sonrisa amplia en sus labios ganándose el asombro de la mayor — Luca-niisan no es muy abierto que digamos, es mas, su personalidad es tosca y recervada. Pero contigo… noto que es mas abierto, como si fuese capaz de reñirse o ponerse a la par para hacer imponer su opinión.
— Mikan… — susurro impresionada Sana.
— Por eso… Luca-niisan y Onee-san se quieren mucho — repuso la cabellos ondulados haciendo sonreír a su hermana mayor — haciendo de ustedes los mejores hermanos el uno para el otro.
— Suficiente — exclamó una voz fastidiada a unos cuantos metros lejos de ellas junto al sonido de un libro cerrandose — voy ayudar a ese par no creo poder soportar mas parloteo junto de Mikan y Sana.
Fue entonces que cuando Luca se levanto de su asiento el suelo temblo, todos los presentes que esperaban por los otros dos cerca del auto se quedaron inmóviles espenctantes de que otro movimiento resurgiera de la nada, pudo habersido su imaginación alocada por haberse desvelado toda la noche para salir de su hogar, porque sin duda la mente humana le podría dar una mala jugada para hacerles parecer lo que no era. Pero no fue asi. A la segunda sacudida Sora se avalanzo hacia adelante dejando escapar de sus manos al pequeño floppy que no esperando la oportunidad salio disparado hacia el comienzo de la calle, Mikan quien fue la primera en enterarse de la fuga de su mascota se levanto rápidamente para poder atraparlo ganándose los gritos de angustia de su madre y Sana atrás, pero la pequeña no escuchaba y mucho menos alcanzaba al animalito que ladraba sin parar a la dirección donde corría. Y asi Sora realmente despertó. Dejo sus pertenencias aun lado para ir a por su hermana mayor y la mascota que dejo por descuido propio, fue cuando el suelo hizo una sacudida fuerte haciendo agarrarse el uno con los otros para impedir parar al suelo y la reacción de Kou con su padre no se hizo esperar, observando como las pequeñas corrían nuevamente hacia el principio del camino Kou dejó a su papá con los demás para ir tras de ellas. Fruncio el ceño escuchando los gritos desesperados de todos inclusive de Jhon, quien parecía estar precionado por los brazos de su madre y Luca evitando cometer una locura.
Si… esto iba acabar mal.
— ¡Floppy! — soltó la pequeña sin importarle que sus pulmones ardian por falta de aire y sus piernas flaqueaban, no estaba acostumbrada a los ejercicios por lo que en verdad esto le afectaba — ¡Floppy vuelve por favor!
Una sacudida peor a las anteriores dejándola al borde del suelo obligandola a doblar sus rodillas sosteniendose del suelo con una mano, fue cuando su sangre abandono su rostro al igual que la posibilidad de poder articular cualquier clase de sonido de advertencia a los demás, su pequeño perrito tambien se detuvo delante a aquella monstruosidad de ser que parecía sacado de una ficción hecho por humanos, Mikan recordaba perfectamente aquellas garras y colmillos bien afilados acompañados de ese tamaño titanesco. Un jinete. Un jinete del Apocalipsis.
— ¡Floppy! — pudo articular por fin con las fuerzas de sabe donde
Fue tarde.
Bastante tarde.
Lo último que escucho de su mascota fue un chillido lastimero producido por el pequeño por ser arrojado hacia un lado como si no fuera nada por ese monstruo, el cuerpesito del animal choco contra una pared de concreto quitándole la vida en solo segundos dejandolo desparramado en el suelo, Mikan sintio una ola de dolor invadiendola desde su pecho hasta la boca del estomago produciendo un vacío completo, sus ojos comenzaron a acumular lágrimas que le hacían imposible derramar mientras su cuerpo presentaba los síntomas de convulsionar en cualquier momento. Un ruido se centro en su garganta parecido a un temblor constante a un objeto de uso humano, para ella no existía nada mas que el cuerpito sin vida de floppy el cual desde hace tres años fue su acompañante de muchas hazañas, no solos tambien su hermana menor Sora quien lo mantenía consentido a mas no poder dándole cuantas cosas pedia y estuviera a su alcance.
Se acabó.
Se acabo todas esas memorias.
¿Como no se había dado de cuenta?
El movimiento brusco de la tierra la hizo caer al suelo parecida a una muñeca de trapo, sin fuerza, optimismo o cualquier signo de alegría en el cuerpo solo en sus venas existía el dolor de la perdida que en estos momentos bajaba por sus mejillas, lágrimas espesas, amargas y tan acidas como la culpa de su alma por a ver permitido ocurrir eso delante de sus ojos. Mikan inversa en un remolino de dolor no se dio cuenta de la ventisca mortal que estaba al frente suyo, el monstruo luego de haber acabado con la vida de su mascota siguió rápidamente hasta el sonido de los gritos de la chica cautelosamente pero como ella mantenía su postura rezagada no se dio de cuenta, pero dos personas si, Sora y Kou que corrían con corazones desbocados tratando de llamar la atención de la pequeña castaña para que reaccionara. Sin éxito alguno. Entonces cuando una de las garras se alzo imponente frente a la figura desdichada de Mikan Sora aceleró sus pasos para llegar a ella, su hermana era sin duda una completa idiota ¿Se estaba culpando de lo sucedido? ¡Seguro! Pero no la dejaría, ya no dejaría que jamas cargara las inresponsabilidades de sus actos estúpidos sin sentido porque debía de estar claras ¡Ella soltó a Floppy! ¡Todo es su maldita culpa!
— ¡Mika-nee apartate de alli! — chillo con los pulmones hecho trizas y jadeos inreconosibles.
El olor a sangre, el dolor de ser rasgada la carne, sentir salpicaduras de un liquido visco en la piel y el ser empujada hacia un costado para evitar un desastre fueron los pensamientos de la castaña al reaccionar al fin.
— ¡Ugh! — los ojos preciosos de Sora se pintaron desorbitados al mirar a su hermana mayor quien permanecia con un rostro lleno de asombro, su boca mantenía una sonrisa despreocupada aun espupiendo sangre de ella — de… deberías verte la cara Nee-chan es… es… la de una… completa descuidada… ¿Acaso…? ¿Acaso no lo sentiste?
— ¡Sora! — un grito desgarrador unos metros mas lejos de ellas se escucho, era su madre que fue sujetada por su esposo tambien apretando puños y dientes debido al dolor — ¡Sora mi niña! ¡No! ¡No sueltame! ¡Sora!
— Perdón… — sollozo la chica cerrando los ojos aun tosiendo mientras sostenía la garra incrustada en su estomago, Mikan no sabia que hacer solo lloraba en silencio mientras miraba a su alrededor — floppy… perdon… perdon… perdoname nee-chan… yo… ha sido… culpa…
— No… — susurro gateando para poder pararse del suelo la ojos jade para llegar a su hermanita — Sora… tu no…
La bestia volvió a moverse tratando de empujar a la pequeña junto a él o mas bien, tratando de sacar la garra de la abertura del estomago en la niña para asi poder ir por los demás escondidos atrás, aunque se le dificulto por el fuerte agarre lleno de agallas de Sora en el.
— ¡Nii-san! — grito con fuerza hasta el sitio donde Kou mantenía una postura claramente afectada pero congelada — ¡Llevatela! ¡Llevatela lejos de aqui!
Y asi fue.
Kou corrió hasta donde se encontraba la pobre Mikan arrodillada sosteniendola con fuerza y colocandola a sus espaldas, la castaña no paraba de soltar improperios para ser soltada e ir detrás de su pequeña hermana porque se rehusaba a perderla asi como asi, su culpa, su entera culpa por descuidarse de esa manera al dejarse vencer en la muerte de floppy. Su entera culpa por dejarle la responsabilidad de su mascota a otra persona, su entera culpa por permitir dejarlo escapar, y sobre todo su entera culpa que en estos momentos Sora este siendo arrojada como si no valiese nada por los aires hasta el suelo viendo su último suspiro, muriendo. Algo golpeo con fuerza su corazón. Mikan grito con una demoledora aflijación del alma llorando sin control, golpeando a diestra y ciniestra la espalda imponente de su hermano mayor que temblaba por alguna razón ¿Qué podría ser? No lo sabía, o mas bien, no quería saber. La sangre carmesí de la pequeña bromista de la familia vestia el pamivento, en su cabeza la memoria vividas junto a ella esta madrugada cuando la llamaba simple por no querer nada mas que un cumpleaños junto a su familia reunida. Si claro. ¿Como podía simplemente pensar en algo asi en estos momentos? Porque su vida estaba perdiendo sentido sin la presencia de Sora en ella, su amiga, cómplice de fechorías y aun mas que todo siamesa de corazón, el corazón de la castaña se desgarraba por completo ante la imagen muerta de Sora en ese sitio en tanto se alejaba de ella. ¿Para que luchar contra su hermano? Él no podría hacer nada de todas maneras, ya nadie podía hacer nada con lo ocurrido.
— Vamos… ¡Vamonos de aqui! — grito sin aliento Kou sosteniendo a Mikan aun en su hombro.
— No… ¡Tu no me estas piendo dejar el cuerpo de mi pequeña aqui! — le grito con desespero su mamá en el rostro del primogénito — Debemos volver por ella ¡Tenemos que hacerlo!
— ¡Mamá no digas estupideces! — le reclamo Kou con voz autoritaria ganándose una bofetada de su progenitora en progreso, notando las lágrimas sobre las mejillas de ella — Mamá…
— ¡No me digas que hacer jamas en tu vida! — comento toda exaltada teniendo que sujetarla su esposo que lloraba igual — Volveré por mi pequeña ¡Volvere por ella!
Un golpe fuerte hacia la estructura detrás de ellos les hizo separarse en diferentes lugares llevándose unos cuantos golpes a sus extremidades, Jhon fue a parar junto a su padre, Sana y Luca se abrazaron para hacerse a un lado del los trozos grandes de concreto esparcidos al aire, Henry lloraba sin control en los brazos de su mamá quien permanecia inconsciente en el suelo con un claro golpe en la cien y este parecía ser grave, Kou quien mantenía aun sobre él a Mikan fue el primero en reaccionar ante tal suceso pues temió lo peor. No. No quería que aquella discusión fuese lo último en hablar con su mamá, jamas se perdonaria en la vida que las cosas terminaran de sejamante tamaño con la mujer que le dio la vida por eso, aun manteniendo la fuerza necesaria para levantarse y dejar aun lado a Mikan corrió hacia su madre con lágrimas empapando su rostro.
— ¡Mamá! — profirio un grito desgarrador producto de su ansiedad y esperando una respuesta, pero nada, Henry solo mantenía moviendo con su manita el hombro de la mujer llamándola incansablemente sin respuesta. — ¡Mamá! ¡Mamá! Por favor… por favor… ¡No me dejes mamá!
Mikan tosió producto al polvo producido al caer todos los escombros posibles casi sobre ellos viendo nubluso por todos lados, haciéndole difícil localizar a Kou quien la dejo a un lado para socorrer a su mamá y el pequeño Henry quienes de seguro sufrieron heridas porque sus gritos se escuchaban sin parar, no tenia ni idea del paradero de los otros pero seguramente no estaban lejos solo debía esperar a que la niebla dispersara. Mejor no hubiese deseado aquello. Mikan nuevamente vio su mundo caer cuando entre el polvo ya casi disperso diviso a tres personas, una de ellas estaba inconsistente boca abajo y sangrando por una herida que emanava de su cien si control, la otra estaba a un lado de ella pero mas rezagada debido a algo mas fuerte que él mismo y la última. Su hermano Kou. Mikan grito tratando de advertirle sobre la bestia que se encontraba atrás de ellos cerniendose con peligrosidad absoluta, pero fue tarde, muy tarde como se estaba acostumbrando en estos momentos espantosos pensó la niña. Con la misma garra que acabo robandole la vida a Sora fue lanzanda en Kou, el cual por acto de valentía total se posiciono sobre su madre y Henry en un acto fallido de protegerlos, porque aquella punzante arma transpaso su espalda para clavarse en su mamá al igual que su pequeño hermano.
— ¡Nii-sama! — chillo con desespero Mikan luchando a gatas por levantarse del suelo e ir hasta ellos — ¡No! ¡No mami!
La sangre se esparcio por todo el lugar cuando el jinete del Apocalipsis saco su arma de las víctimas, un rugido fuerte se escucho proveniente de la misma bestia quien de la rudeza de este hizo dispersar el polvo de golpe viendo la ubicación de los demás, su primera impresión fue buscar la reacción de su padre quien soltó un grito de horror al ver a su primogénito, esposa y último hijo muertos desbordando cantidades de sangre por la heridas en sus espaldas con grandes aberturas, pero en ningun momento abandono su posición fue Jhon el mas temerario de sus hermanos quien rompió filas. Sana quien aun luchaba por tratar de recuperar aire valioso se dio cuenta de la locura de su hermano, por eso, tambien se levanto tambalenadose de los lados para ir detrás de él y detenerlo.
— ¡Jhon! ¡Jhon dentente! — exclamaba con fuerza llamando mas la atención del monstruo que su propio hermano — ¡No cometas ninguna estupidez!
— ¡Desgraciado! — grito preso de amargura, dolor y odio hacia el monstruo que gruño ante los insultos — ¡Te hare pagar por cada muerte maldito monstruo!
Una segunda garra fue a parar con rapidez a donde estaba Jhon golpeandolo con fuerza llevándolo a unos escombros, tanto Sana como Mikan suprimieron un jadeo contenido al ver a su hermano ser lanzado de tal magnitud a ese sitio, pero se llevaron una sorpresa al aparecer entre los restos de pavimento y una construcción casi en ruinas salir golpeado Jhon con una sonrisa socarrona en sus labios, apoyándose de estos para volver a correr contra aquella bestia con sed de muerte.
— ¡Maldito! — bocifero con heridas en su cuerpo y sosteniendose de un costado mientras daba tropiezos — ¡Devuelve a mi familia asqueroso ser!
Esta vez Sana y Mikan pudieron jurar que ese lanzamiento quebró la espina dorsal de Jhon en un instante, porque cuando se estrello contra aquella pared liza de unas pequeñas ruinas los ojos grises de Jhon dejaron de enfocarse en algo en particular, su cuerpo se deslizo como si nada hasta el suelo dejando asi su cuello hacia bajo dando a entender lo peor. Estaba muerto.
Sana no tenia ni idea de como reaccionar ante semejante acto tan atroz, es decir, primero fue Sora luego su madre junto a Kou y Henry, ahora el tonto de Jhon fue forzado a seguirles desde muy atrás ¿Quien sería los siguientes? Cayo de rodillas llevando sus manos a su rostro comenzando a llorar sin consuelo, esto parecía ser una cazeria injusta de humanos al marced de un jinete del Apocalipsis que llevaba la necesidad de acabar con su especie, no tenía fuerza necesaria para levantarse y huir con los que quedaban de su familia. Su padre estaba destrozado moralmente por la perdida de su mamá, para ser sincera ella tambien ¿Qué haría ahora sin ella si sobrevivía? No quería ni pensarlo, mucho menos imaginarlo porque mas que nadie sabia el pilar fundamental en sus vidas. ¿Qué hay de Mikan y Luca? La pequeña llevaba el sufrimiento en sus hombros por ser salvada en manos de su hermanita menor, Luca parecía estar en un schok tan traumático que ni parecía ser el en estos momentos. Un fantasma.
Luca…
Un grito familiar la hizo alzar su cabeza de inmediato viendo una escena espantosa, su hermano menor corría con desespero trantando de escapar de las garras de aquella criatura que lo perseguía sin descanso, su bello rostro marcado con la frialdad de costumbre ahora estaba plantado por uno completamente asustado. No. Ese no es para nada su pequeño Luca el rata de laboratorio, soltó un bufido divertido mientras se levantaba del suelo sosteniendo entre manos una pequeña piedra como si fuera sus salvavidas, la verdad en estos momentos no le importaba ser catalogada como idiota sin cerebro, es decir, toda su vida de todas maneras fue una completa atolondrada enamorada del amor y los chicos. Alzo su brazo manteniendo una sonrisa en los labios aun cuando lágrimas bajaban por sus ojos, ella era la chica enamoradiza sin tener suerte con ninguno de los chicos que le gustaba pero al menos sabia una sola cosa, su pequeño hermano debía de vivir para salvar a esta porqueria de humanidad de la ruina, era listo y competente para ser alistado en el ejército demoníaco imperial japones que de seguro necesitaba cabezas de letras como él, una chica atolondrada como lo es ella jamas llegaría lejos. Lo sabía. Siempre lo supo aunque jamas lo admitió.
— ¡He! — lanzo la primera piedra sin tener efecto alguno al menos no al monstruo sino a otra persona, Luca, pero no se reprimió para lanzar otra — ¡Hey! ¡Tu monstruo asqueroso mirame! ¿Acaso no me escuches? ¡Qué voltees!
— ¿Pero que…? — trato de decir Luca al notar a su hermana mayor como le arrojaba piedras a la bestia — ¡¿Qué rayos crees que haces?! O…olvidate de mi ¡Huye! ¡Huye con Mikan y papá!
— Oh, no, no — canturrio ella al ver que ya tenia la atención de la bestia y se daba la vuelta para ir por ella — ¡No sere salvada por ti! Al menos… no sere util a la humanidad si vivo ¡Tu si! — el jinete del Apocalipsis comenzó a correr hacia ella con garra alzada — ¡Toma a Mikan y a papá! ¡Corre! ¡Corre Luca!
Esas ultimas palabras las chillo cerrando fuertemente sus ojos preparada para el impacto, aunque no llego de la manera que esperaba, un jadeo involuntario escapo de la boca de la castaña al ver como Luca se posiciono frente a Sana para evitar la garra del monstruo y recibir todo el golpe pero no pudo, porque Sana tambien tenía la herida saliendo de su espalda mientras borbotones de sangre salia de la comisura de sus labios manchando su camisa blanca, una risa salia de su garganta mientras observaba el panorama de su corta vida. ¿Asi se acabaria? Sin nada mas que dolor, sufrimientos y un novio que contar al menos. Que patética.
— ¡Maldición! — exclamó trantando de sacarse aquella garra de su estómago Luca sin esfuerzo alguno — no… ¡No robes mis lineas! Yo… ni por asomo quisiera salvado por ti.
— ¡Ha! — una cantidad cuantioza de sangre fue espulzada de su boca mientras fijo la mirada gris al cielo — su… supongo que a si son… son las cosas… Luca.
— ¡Oye! — le llamó apretado los dientes y tratando de sacar nuevamente esa cosa de su estómago — ¡No mueras! Aun… ¡Aun no lo hagas! ¡Sana! ¡Sana maldición! Responde… ¡Responde jodida hermana!
— Al final… — soltó un suspiro lastimero casi apagando su voz y cerrando sus ojos formando una sonrisa en sus labios — me has llamado hermana… Luca… gracias por ser mi hermanito tonto…
— ¿Sana? — la llamo con lágrimas acumuladas en sus ojos sabiendo que era inútil la respiración de su hermana se dejo de sentir, no quería dejarla ir, no después de saber cuanto era importante para él — ¡No! ¡No malditasea! ¡Hermana respondeme!
La garra fue removida de su interior lanzando por los aires a los hermanos quienes fueron depositados en el pavimento, Luca aun seguía respirando pero por poco tiempo debido a la perdida de sangre y el daño de sus organos Sana yacía sin vida aun lado suyo con una sonrisa en los labios, estaba plenamente en paz consigo misma y todo el mundo, pero Luca aun tenía algo por hacer antes de morir. Luchando con la pesadez de su cuerpo logro como pudo fijar sus ojos jade en su patético padre quien aun miraba a su mamá y Kou, para nadie fue un secreto que él fue su hijo favorito entre todos sus hijos aunque no fue la gran cosa para los demás, al menos no para él, horita no debía de vivir para alguien que murió trantando de salvar a su madre y que cargo a un Mikan al borde de la histeria, bueno, la cabellos ondulados aun tenía síntomas de histeria con tantos cuerpos sin vida a su alrededor y por ello debia de salir de alli.
— ¡Papá! — grito con fuerza a la figura desgastada de su progenitor que estaba en shock mirando a dos cuerpos conocidos — ¡Maldición padre! Debes salir cuanto antes de aqui… Mikan… ¡Mikan te necesita! No pienses en lo que sientes tu… ¡Piensa en lo que puedes hacer por ella! — le gritaba pero parecía que no tenía ningún efecto alguno en el mayor, el dolor agudo en su herida le era fatal haciéndolo casi perder la consiencia — Mierda… mierda… ¡Papá! ¿Piensas que a Mamá o Kou le hubiese gustado esto? ¡No! ¡No les hubiese gustado! Kou… ¡Kou salvo a Mikan! No dejes… ¡No dejes que su sacrificio sea en vano!
Pam.
Mikan sintio el alma de su cuerpo irse por un segundo cuando aquella criatura volvió por su hermano para rematarlo, sollozos se acomodaron en su garganta evitando escapar pero no pudo porque el martilléo constante del dolor a las pérdidas de sus seres queridos le hizo mas fuerte, llevandola a llorar fuertemente inundando la cara de sus lágrimas tanto como nublar su vista por ello. ¡Lo sabia! ¡Sabia que esto terminaria asi! ¿Por que nadie quizo prestarle atención? Quiso confiar en la fe de su familia pero todo termino de esta manera, rodeaba de los cadáveres de cada uno de ellos y con un padre sumido en la depresión debido a las perdidas, seguramente ella seria la siguiente en morir pero no le importaba, si de esa manera el dolor de su pecho sesaba sería lo mejor de todo. Pero no llegó tal cosa. Unos hombros fuertes la cargaron alejandola del suelo para situarla en su espalda, ese olor proveniente del ocenano inundó sus fosas nasales con opresión haciéndola saber que no estaba para nada sola, asi era, su padre había salido del trance que se sumergió para venir hacia ella y salir corriendo fuera del sitio. En primera instancia Mikan no podía creer lo que estaba haciendo su padre en ese instante, el cuerpo del mayor aun mantenía unos espasmos de lo ocurrido hace unos momentos delante de sus ojos su esposa muerta e hijos tambien, en su mente no cabían otros pensamientos mas que amargura y dolor incontrolable, aunque igualmente seguía viviendo, respirando como su pequeña Mikan quien sufria cuando veía sufrir a los demás a su alrededor. Aun en su corazón vive la imagen del día cuando encontraron al difunto Floppy en la calle desnutrido y acompañado de heridas, Sora fue la primera en saltar sobre una Mikan para evitar que lo sujetase por si tuviese alguna clase de enfermedad en la piel, pero la pequeña jamas fue reprimida de salvarlo porque con lágrimas en los ojos lo sujeto exclamando “debió de ser difícil para ti”. Luego de eso y unas cuantas súplicas por parte hasta del mismo Henry se quedaron con el cachorro, la ojos jade lo cuido velando por el animalito hasta que pudiese sostenerse en si mismo asi esto hizo muy feliz a su hija y por consiguiente Sora se le unió en ese trabajo, mas temprano que tarde la familia entera estaba acostumbrada a la presencia del perro a su alrededor.
Era por eso, pensaba el hombre sintiendo las vibraciones del suelo a medida que corría por ese sitio en busca de la salida sin éxito, su pequeña Mikan necesitaba vivir por el bien de su mentalidad y la misma humanidad, sabia perfectamente que aquellas investigaciones con el ejercito demoníaco fue un completo fracaso pero de algo estaba seguro, la cabellos ondulados era astuta y con una vena sentimental que le hacia tener un paso al frente de los demás, su dolor se convertía en fuerza y esa misma fuerza la convencía para seguir adelante. Cerro los ojos al presentir el jinete del Apocalipsis detrás suyo junto al jadeo constante de los lamentos de Mikan, aqui en este sitio donde vio morir su familia seria participe de una nueva metamorfosis al menos eso era bueno, se lamentaba por haber sido un tan mal padre para sus últimos hijos en nacer, Sora, Henry y la pequeña que sin duda sobreviviría a todo este desastre. Freno de golpe su trote lanzando a unos cuantos metros a la cabellos ondulados con una expresión aturdida en el rostro, pero un ruido desgarrador se deposito en su pecho subiendo por la garganta hasta salir por su boca, la sangre salpicaba en su rostro mientras la figura imponente del que antes considero papá era atravesada por unas tenazas enormes.
— ¿Por que…? — susurro completamente inversa en dolor — ¡¿Por qué te empeñas abandonarme tambien?!
— Lo… siento… — se quebró el mayor tratando de dibujar una sonrisa en sus labios, al menos quería que su hija lo recordara asi hasta el final. Con una sonrisa. — Aun… aun es muy pronto para ti… Mikan, tu… debes vivir… correr por tu bien…
— No… ¡Yo no quiero estar en un mundo sin ustedes! — chillo apretando los puños de dolor e impotencia — ¡No quiero estar sola!
— Mikan… los sacrificios… forman parte de la vida… — decía mientras trataba de retener a la bestia contra él y evitar que fuera por la pequeña — por eso nosotros… lo hemos hecho… tal vez… tal vez un día lo entiendas…
La última fuerza del mayor se desvaneció cuando aquella bestia penetró mas profunda en la herida haciéndole salir mas sangre, fue en ese momento que en los labios de el formo una palabra comprensible hacia la ojos jade. Corre. Mikan con las escasas fuerzas que aun mantenía su cuerpo se levanto del suelo corriendo con velocidad, a medida que mantenía sus pasos los cuerpos de su familia la recibían con semblantes pálidos parecían estar en una especie de sueño producido, aun mas Sana y Luca quienes estaban uno delante del otro con expresiones serenas dándose a entender que entre ellos todo estaba saldado, quiso por un segundo mirar atrás donde estaba su padre, mala idea, de él solo se veía una figura desgarrada en el suelo mientras aquel jinete del demonio sacudia sus tenazas para alejar la sangre de sus víctimas de él, si, un interructor en Mikan se apagó en un segundo ante esa imagen. ¿Qué sentido tenía seguir viviendo? ¿Por qué correr? ¿Por qué dejar todo atrás? ¿Y su dolor? ¿Las perdidas? No, no quería dejar nada de lado tan solo…
Quiero ir a donde estan ustedes, no… no quiero estar sola
Por eso la cabellos ondulados dejo de hacer cualquier movimiento para salir de ese lugar, tan solo deseaba lo mas rápido posible que pasara el dolor de perderlo todo en segundos frente a sus ojos y tener paz, la paz que sin duda alguna gozaban sus familiares donde quisiera que estuvieran.
Cuando Mikan volvió a la realidad terminando de relatar la perdida de sus familiares al vampiro que mantenía una expresión asombrada en su rostro, no se dio cuenta que se encontraba llorando sobre su pecho duro al igual de frío como el acero pero de alguna manera confrontable con los sentimientos profundos de su alma, recordar lo sucedido ese día fue lo mas doloroso y desgarrador que desde su llegada a la ciudad de los vampiros. Era como abrir la caja de los recuerdos mas dolorosos en su corta vida, recuerdos que viven permanente en su memoria los cuales jamas serán borrados de ella porque forman parte de si misma. En cuanto a Mika quien comprendia perfectamente las palabras del padre de la pequeña como a ella misma, sentía que este suceso era algo bastante desesperante para una niña de solo trece años de edad puesto que se supone ser feliz cuando eres joven, cosa bastante absurda en un mundo como este lleno de guerras, destrucción y caos completo. Aqui no existe el espacio para ser feliz solo una falsa “paz” proporcionada por ambas especies que luchan para sobrevivir, él mas que nadie entendía perfectamente ese significado y lo comprendio aun mas al encontrarse con su amigo de la infancia. Solo sobrevive el mas astuto de los dos bandos.
Soltó un suspiro cansado agarrando los cabellos rebeldes de la pequeña masajeandolos con dulzura, quería transmitirle que ella no estaba sola lo tenía al frente para apoyarse sobre él y tratar de seguir viviendo, hasta hora lo ha estado haciendo bastante bien tanto que parece mentiría todo el dolor soportado en estas semanas, la calma por mucho que sea corta en un sitio tan soso como este se lo merecia.
— Mikan… — susurro su nombre cerca del oído de ella sorprendiendola — tu no debes asumir la culpa de la muerte de todos en tu familia, sobre todo, de Sora quien decidió salvarte de las garras de ese jinete del Apocalipsis. — ella no le dijo nada solo se separo del rubio para mirarlo directamente al rostro con ojos curiosos — Tu padre tenia razón, los sacrificios forman parte de la vida y debes aceptarlos porque… las personas que lo hacen se debe a una sola cosa — el vampiro sujeto con una mano la mejilla algo humeda de la castaña debido a las lágrimas, acercándose con delicadeza al rostro de ella le regalo una expresión tranquila — Amor, Mikan, por eso tu familia entera se sacrificio para que vivieras, porque te amaban tanto que deseaban tu felicidad aun asi les costará la vida.
— ¿Lo dices por que tu tambien lo hiciste? — pregunto con voz apagada de tanto llorar — Tu… te sacrificaste por el bien de Yu-chan ¿no es asi?
— Si — respondió por fin sujetando la cara de ella con ambas manos — porque el forma parte de mi amada familia y es lo unico que me queda de ella, si volviera ocurrir algo asi estaría dispuesto a volverlo hacer, la unica razón que me mueve es el mismo amor Mikan… el amor.
— Y si… — susurraba por lo bajo perdida en la muy azul mirada del vampiro sobre ella sintiendo su cuerpo encima de una nube — ¿Y si estuviera en una clase de peligro? ¿Estarias dispuesto a salvarme?
Mika no respondía a aquella pregunta tan directa hecha por una pequeña que se colo hasta lo mas profundo de sus huesos, sabia perfectamente el no poder seguir estando por alli afuera si no estaba ella, es decir, su respiración, latidos y movimientos torpes gritaban fuertemente ser de su pertenencia. ¿Desde cuando este vampiro era posesivo? No lo sabia, es mas, ni quería saberlo como fue transformado de esta manera por solo una pequeña niña humana. Debido a ello, sin pensarselo mil veces estaría dispuesto a salvarla de cualquier peligro tal y como lo hacia por Yu, porque de ahora en adelante ellos dos son su prioridad primordial en para vivir.
— Si — le dijo al fin haciéndole latir su corazón con una fuerza incontrolable — estaría mas que dispuesto a salvarte de cualquier cosa como lo he hecho hasta hora.
Ahora fue el turno de tomar la iniciativa de la situación para juntar los labios suyos con los de Mika, quien al comienzo se sorprendió del exabruto pero se dejo llevar a medida de pasar el tiempo, los labios de la castaña no se movían para nada solo se mantenían presionados contra los del vampiro que seguían siendo fríos por una extraña razón. Quizás sea su inmortalidad, pensó la ojos jade con picardía quien al notar como el rubio sujetaba con una mano su cuello un escalofríos placentero la invadió, los labios de él empezaron a moverse con sintonía perfecta sobre los suyos dándole una atmósfera tranquila y pausadda, Mikan no podía emitir sonido alguno solo mover sus manos hasta los hombros del muchacho para mantenerse. Sus pensamientos de dolor y perdida fueron sumplantados por el gran amor que sentía por Mika, su olor a canela combinada con la primavera inundaban todos sus sentidos haciéndola querer solo una cosa. A él. Solo a él.
Viendo la mínima oportunidad Mika introdujo su lengua en la boca de la castaña quien reprimió un gemido apretando su agarre en los hombros de esté, los sabores explotados dentro de esa cavidad eran desde cítricos hasta dulces cosa que sorprendió al rubio ¿Cuando comió la pequeña dulce? No lo sabia pero al entrelazar sus lenguas sus papilas sintieron ese sabor, Mika lo comparo con la misma personalidad de la chica. La ojos jade era tan dulce como el chocolate para beber, docil al igual a la crema para batir y tan explosiva como un volcán de mermeladas de frutas citricas. Estando a su lado sentía que todo valia la pena, la lucha, sufrimientos y pesares dentro de su corazón tomaban forma al sostener solo su mano.
Se separaron lentamente disgustando con contemplación la dicha de mirar sus ojos al abrirlos, el azul intenso contra el verde jade, vampiro y humana, Mikaela Hyakuya y Mikan Fukishima.
— Gracias — comenzó hablar la pequeña desviando la mirada al suelo — haber hablado de todo lo concerniente a mi familia me ha hecho descargar todo el dolor dentro de mi alma y corazón.
— No tienes porque agradecermerlo — contesto él con la calma que lo caracteriza — de hecho solamente quiero conocer un poco mas de ti como tu a mi.
— Bueno… — sus mejillas se tiñeron de rojo carmesí al escuchar decir al vampiro tal confesión — no pretendo ir a ningún sitio por los momentos, asi que… soy toda oídos a cualquier pregunta.
Los ojos azules de Mika se abrieron de golpe ante la abertura de confianza depositada en él de la pequeña, en verdad tenía muchas cosas que preguntarle con respecto a los días que estuvo en la remacara para limpiarse de la maldición, Mikan se adueñó de una capa suya cosa que jamas le disgustaria algo asi, es mas, se la regalaba como lo pensó antes de todo esto, pero antes ¿Qué la llevo hacerlo? Seguramente fue un impulso violento de su mente y estaba seguro que no tenia en lo absuluto en relación con extrañarlo. No obstante, eso no es importante en su mente a preguntar primero mas bien se relacionaba con cierto azabache de mirada azulada que de estar con el ejercito demoníaco, su primer objetivo sería tratar de atravesarle con una espada el corazón por ser un vampiro, aun asi él consideraba existir otra razón oculta por ello. Y se lo preguntaría directamente a la chica que pasaba mayor tiempo a su lado.
— Cuando estuvimos en la casa de Karen note algo bastante raro en el ambiente — la castaño alzo la mirada algo confundida por las palabras dichas por el rubio, porque ella no recordaba tal cosa ¿Cuando paso? — tu mirada se volvió opaca, o mas bien, senti tu incomodidad al ver a ese primo de Karen que tanto me odia. Akito. — los músculos del cuerpo se le tensaron por completo ante tal declaración, jamas pensó que Mika sería tan persuasibo con solo mirar el ambiente — Por tu rostro me das a entender que ha ocurrido algo entre ustedes dos, sea lo que sea no me enfadare solo… solo dime ¿Qué paso?
El ritmo cardiaco en Mikan aumento considerablente al verse acorralada contra la espada y la pared, recordar que estuvo a punto de cruzar la linea de la amistad con Akito y que este profirio su infinito odio hacia el rubio no era para nada sano, no conocía de mucho a Mika y para ser sincera observar una faceta de enojo en su rostro perfecto no era algo que quisiera hacer. Aun asi, una voz profunda de su cerebro le dictaminaba el contarle todo al vampiro sin reprimirse nada, bien le decía su madre que los secretos y mentiras tienen patas cortas por lo que tarde o temprano se descubren. Tenia que hablar.
— Cuando te fuiste esos días fueron para mi como el infierno en la tierra, mucho decir sabiendo como es la situación en estos momentos, aun asi eso fue lo que sentía — relataba con calma fijando de una vez la mirada inquisidora del vampiro rubio sobre ella — Pasaban las horas, segundos y despues días me encontraba loca de la angustia sin saber nada sobre ti por lo que me llevó hacer una absurda decisión — resoplo entre dientes ante el recuerdo de esa idea estúpida — tenia que escapar de esta ciudad, tratar todo lo posible para salir al exterior y buscarte hasta por debajo de las piedras si fuera posible.
— Aguarda — freno el relato el chico tratando de digerir toda la informacion — ¿Huir? ¿Acaso has perdido la cabeza? Todavía te relate sobre lo sucedido y aun pensaste en hacer semejante acto de estupidez.
— Lo se… — susurro dolida por la manera de decirle las cosas tan cruda pero ciertas de Mika — lo supe perfectamente cuando… cuando… cuando fui a la entrada principal de la ciudad y lo vi. — una corriente glacial le recorrió la piel ante la imagen de un vampiro de ojos carmesí y sonrisa falsa. Ferid Bathory — ¡Vi a ese asqueroso ser burlándose de mi!
Mika se congelo por completo ante los movimientos corporales de la chica haciendo una ademán de protegerse de todo, no comprendia en lo absoluto con lo quería referirse respecto a “ser asqueroso”, eso decir… el mismo se consideraba alguien asi por alimentarse de sangre de los demás y aun mas de Mikan. Pero ella jamas sería capaz de llamarle asi estaba hablando de otro. ¿Quien producía tanto miedo en Mikan como para hacerle retroceder? ¿Qué hizo ese ser para tenerla temblando asi? Fue cuando el rubio recordó como el dia de conocerse la castaña al ver cierto vampiro retrocedió, su prensencia le producia escalofríos completos y esta misma expresión de haber visto un fastama. Si. Ferid Bathory. ¿Y cuando no él? Si ese maldito demonio bebedor de sangre estaba involucrado en todo tipo de cosas malas, por algo Kurl no poseia ni un grado de confianza en él porque intuia traición en todas partes y al cabo de un tiempo el rubio lo considero igual. Ahora, viendo como su hermosa niña temblaba de miedo tan solo mencionarlo con el recuerdo latente en su mente le hacia enojar, apreto sus puños y boca a la par tanto que sintio el sabor de su propia sangre caer de su labio inferior, no se podía dejar el lujo de desperdiciarla por lo que con su lengua la atrapó rápidamente.
¿Qué le hizo? ¡¿Qué le hizo exactamente cuando no podía mirarla?! ¿Acosarla? ¿Terror psicológico? O… ¿Beber su sangre?
Ese solo pensamiento produjo en Mika una ola de rabia en todo su cuerpo, naciendo desde su pecho y bajando hasta las profundidades de cada musculo de su piel. Lo mataría… ¡Malditasea que lo haría! Ferid Bathory había cruzado la linea imaginaria de su cordura en solo cuestión de segundos, porque tocar a la pequeña con sus asquerosas manos y aun mas clavarle los colmillos en su piel es sin duda inaudito, Mikan era suya y solamente suya nada ni nadie tenia el derecho de tocarla porque eso ya se lo había ganado el rubio al salvarla aquel fatídico día.
— Dime… — la voz del vampiro salio como un siseo casi un sonido escalofriante proveniente de su garganta — ¿Ha sido Ferid Bathory? ¡¿Fue él?! Porque… de serlo cualquier cosa que te hizo lo pagara bastante caro.
Mikan sintio un escalofríos recorrerle la piel al ver la expresión en el rostro blanquecino del vampiros, todos sus surcos estaban contraídos demostrando bastante enojo, pero eso no era lo terrorífico, los ojos que alguna vez le transmitían tristeza, melancolía y hasta el mismo cariño en estos momentos decían claramente el querer rebañar carne sin reprimirse, su tono rojo carmesí transpiraba odio en todos sus partes llevándolo a si a la destrucción. No. Mil veces no.
La castaña se precipitó hacia adelante tomando ambos brazos del vampiro para que solo la mirara a ella, de ninguna forma permitiría que este rubio cometería una loca de magnitud garrafal, ya podría ser mas fuerte gracias a su sangre e inclusive inmortal pero Ferid Bathory le triplica la edad en siglos, por lo tanto tenía mayor alcance de combate que cualquier otro de su clase.
— Mika, mirame — le exigió con voz demandante sacudiendolo un poco para lograr su atención, sin éxito — ¡Tienes que mirarme maldición! No quiero… ¡Yo no quiero que te pongas en peligro por una cosa que ya ha pasado! ¿Escuchas? ¡No cometas ninguna imprudencia!
— ¿Te has escuchado? — le recrimino mirandola aun con esos ojos gelidos y escalofriantes — no creo escucharte para saber lo que ha ocurrido ¿Oh si? — ella fruncio el ceño frustrada bajando la cabeza sin soltarlo — Ferid Bathory te ha mordido succionando tu sangre hasta el punto de la inconsciencia, por eso Akito me odia mas, piensa que he sido yo el que te hizo aquella cosa y tu me defendiste — con cada palabra salida de la boca del vampiro la pequeña perdía sus fuerzas, le parecía increíble la intuición del muchacho — aunque claro, ese niño es de lo que jamas olvidan las cosas… ¡Por mas de decirle el verdadero autor de los hechos! Y vienes diciendome ¿No cometer ninguna imprudencia? ¡Debes estar bromeando!
Lo sabia, sabia perfectamente que Mika iba a reaccionar de esta manera cuando se enterara del asunto, por supuesto faltaba algunos detalles de lo ocurrido con Akito pero creía que al ojiazul le parecia mas fuerte enterarse de esto que lo otro, no, ella jamas daría su brazo a torcer solo porque en estos momentos Mika diera un miedo atroz. Pero… ¿Como? ¡¿Como frenar los instintos de un vampiro como el rubio?!
— Sueltame… — pronuncio con voz clara y pausada, prácticamente amenazante pero sus manos aun se mantenían agarratas a sus hombros — He dicho que me sueltes.
Las manos de la castaña se deslizaron de golpe hasta su regazo junto a la inquietud de su corazón, en tanto Mika se colocaba de pie sin si quiera mirar un segundo a la pequeña con aura oscura al rededor, la castaña pensaba que seguía siendo un cobarde al final de todo porque de ser otra distinta correrían tras el ojiazul para detenerlo. Pero no. Ella consideraba en su mente esa niña pequeña salvada hace unas semanas por Sora, la pequeña hermana suya, su padre seguía teniendo razón aun estando muerto pues seguía sin comprender el sentido del sacrificio. ¿Y por que pensarlo ahora? Puesto de descubrir el significado en ello seria un gran paso para si misma.
Por eso, se levanto tambaleandose de los lados caminando a pasos confusos puesta su mirada en esa figura segura e imponente, ella no quería estar mas sentada y observar como las demás personas hacían o tomaban decisiones por si misma ¡Ya basta de eso! Porque llegó la hora de valer por sus propios medios. Alzando sus manos con firmeza busco atraparlo, no, sostener contra si misma la espalda ancha de Mika para poder deternerlo de la locura. Llevándose una sorpresa.
— ¡¿Pero que…?! — exclamó alarmado al verse atrapado.
— ¡No vallas! — le pidió con fiereza apretando mas el agarre que le tenia, sabiendo perfectamente lo muy inútil de compararse con un vampiro como él en cuanto a resistencia — por favor… por favor Mika ¡No te apartes de mi! Yo… yo… no quiero que hagas nada por mi, lo unico que deseo de ti es tu compañia — los ojos del vampiro se suavisaron un poco ante las palabras de la chica pero no alejo los pensamientos inseguros de su cabeza — Por eso… ¡No te vayas!
Mika aflojo su cuerpo aceptando el agarre fuerte de la pequeña alrededor de él, poso sus manos enguantadas en las de ella apretandolas para transmitirle que estaba alli y no se iria a ninguna parte, sin embargo, su mente le gritaba fuertemente que todo esto era nada mas su culpa de haberse cuidado en esa lucha, de haber salvado a Yu… Fruncio el ceño ante el recuerdo, esos sucios humanos tocando a su preciado amigo, utilizandolo a su antojo y causándole bastante daño. Ahora, volvía nuevamente para verla a ella encontrándose con esta situación asquerosa, sin duda odiaba a vampiros y humanos por igual aunque… existía algo a que tenia mas asco que cualquier cosa.
A si mismo.
— No ire — le dijo con voz pausada, liberandose del agarre de la pequeña para mirarla a la cara — si eso es lo que quieres… en contra de mi propia voluntad e instintos me quedaré contigo.
— Mika… — esbozó una sonrisa ancha bastante aliviada.
— Aunque… creo que debemos regresar — recordo sobre cierta reunión con una vampira bastante imponente y de cuidados — aun tengo que asistir a una molesta reunión.
— Esta bien — suspiro un poco afectada por el separarse del rubio de esta manera, cosa que Mika no dejo desapercibido.
— Puedes ir a ese lugar y esperarme si quieres — propuso con seriedad fingida para ocultar su creciente cariño hacia la castaña — yo… después de salir de aquel lugar ire de inmediato a verte.
— ¡Claro!
Ambos chicos comenzaron a caminar uno al lado del otro con semblantes tranquilos, Mika no dejaba de darle vueltas el asunto de Bathory con respecto a atacar a la pequeña y dejarla con vida puesto que ese no es su estilo, ese maldito vampiro seguramente estaba planeando algo mas grande que eso y solo con un solo objetivo. Sacarlo de equicio. Muy bien conocía a uno de los sucesores mas antiguos de los vampiros, su deleite personal era admirar el rostro de los seres humanos cuando estaban delante a unos sueños rotos, pero sucedida algo, el rubio ya no es ningún humano lo convirtieron en uno mas de ellos haciéndolo mas miserable aun. Acaso… ¿Acaso quería verlo mas hundido de lo que podría ya estarlo? Posiblemente si y la clave estaba a su lado, con un rostro adornado de inocencia y la frescura de la primavera de la vida.
Si Ferid Bathory planeaba de una bizarra manera alejarla de él estaba bastante equivocado, su mano a tientas busco la de Mikan entrelazando sus dedos con firmeza evitando de alguna manera su imposible escape, esta niña ya estaba bastante amarrada a él y por consiguiente jamas permitiría ser soltado de ella porque de haber un intento, mataría a cualquier responsable de ello.

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