martes, 18 de septiembre de 2018

Dance with the devil

5
Para cuando el amor entra a tu vida sin tocar la puerta.
La soledad del teatro de la escuela, la oscuridad que este transmitía al igual a su alma, el vacío de sus cuencas oculares al mirar prácticamente a la nada; sus pensamientos estaban cargados de una neblina gris impidiendole seguir adelante. Ella había sido besada. Pero no por cualquier chico. No. El dueño de ese arrebato fue nadie mas que Kazama Chikage.
Mentiria con no sentir asco de ese hecho desastroso, mucho menos no sentirse triste de haber desperdiciado ese momento tan hermoso en alguien como él, la castaña pensaba en su primer beso en algo mágico y hermoso ocurrido una sola vez en su vida. Tal cual como lo imaginaron sus amigas ella igualmente lo hizo, tuvo que haber sido bajo las sombras de un árbol del cerezo con todas sus colores en flor, lleno de matices claras capaces de llenar en lo absoluto su corazón. En ellos los hermosos ojos purpura de Purpure-san estarían clavados en su rostro igual mantener sus dedos clavados en su mentón, luego sus caras poco a poco se acercarían asi conectando sus alientos como sus corazones en uno solo, y… y… el rostro de Kazama Chikage sonriendole de manera prepotente sustutuia todo lo posible. En pocas palabras. El usurpo el puesto de alguien mas.
Maldito demonio insensible.
No podía quedarse toda la tarde oculta bajo la sombra gris de este lugar, Purpure-san estaba esperandola en la biblioteca para estudiar literatura, aunque claramente tenía en mente otras cosas también como hablar de sus sentimientos. Lo mejor era olvidarse de todo y hacer reinició a su memoria, con tal, un primer beso no es la gran cosa cuando no lo haces con la persona que te gusta. Con esos pensamientos se levantó del suelo decidida a ir al lugar donde desde un principio debía de estar: junto a Purpure.
Kazama se sentía haber alcanzado la supremacía suprema en su especie, no solo las cosas marchaban viento en popa de acuerdo a sus instintos, sino que besar a la castaña ha sido una de las mejores conquistas de su vida, obviamente todo esto se le ocurrió al momento de escuchar hablar a las amigas de ella sobre el primer beso. Las chicas tienen un sus mentes una idea bastante absurda sobre ese acontecimiento, como ser especial, único y explotar todo a su alrededor mientras ocurría. Bueno, digamos que eso no ocurre, mas bien lo contrario, donde el primer beso es robado por esa persona que mas detestas en este mundo. ¿Como quedarías? Devastada, desolada y con un completo vacío existencial. A lo que Kazama Chikage se sentía plenamente orgulloso.
Fue en ese instante cuando la ligera figura con curvas definidas  de una joven de cabello largo extenso color rubio ceniza, ojos penetrantes jades, tan alta como un alfil, contextura delgada con piernas largas que donde pasaba representaba confianza y elegancia, se cruzo delante los ojos carmín de Kazama quien de manera sorpresiva le sonrió de medio lado, dándole a entender que la conocía desde hace bastante tiempo, su nombre es Amamiya Ami, antigua compañera de clases ¿Y por qué no? También antigua amante. Esta a mitad del año escolar anterior fue trasladada a el extranjero, Australia para ser mas precisos, acabando de esa manera su clandestina relación, aunque Kazama lo recuerda perfectamente bien todo, sin pasar por alto los detalles.
— Chikage, ha pasado bastante tiempo desde la última vez que nos vimos — le dijo ella con una fuerte aura de atracción — no has cambiado absolutamente nada, afortunadamente.
— Lo mismo puedo decir yo de ti — sonrió de medio lado metiendo las manos en sus bolsillos, dando un paso mas hacia ella — sigues con esa extraña atmósfera peligrosa envolviendote, desde kilómetros podría sentirla.
— ¿Aun posees el poder de percibir mi aura? — exclamó con picardía, sonriendole de manera socarrona colocandole una de sus manos en el hombro ancho del muchacho — eso es muy alagador, pero… puedo demostrarte muchas cosas nuevas de mi. Chikage.
— ¿No te encontraste con Purpure antes? — preguntó arqueando una de sus cejas ante la cercanía.
— Obviamente que lo hice, aunque no vi a Chizuru-chan por ninguna parte. — hizo un leve puchero juguetón — ¿Ocurrio algo luego de marcharme? Él y Chizuru-chan se llevaban muy bien.
— Eres bastante cínica — confesó divertido al hacer memoria con los acontecimientos ocurridos en su pasado — ¿Aun piensas jugar con él a costa de la felicidad de alguien mas?
— Aun no — sujeto las solapas del saco del uniforme del ojos carmín acercandolo prácticamente a su nariz — jugar con alguien solo es muy aburrido, en cambio, cuando existen mas personas es mas divertido.
— No lo dudo.
Sus bocas se encontraron con hambre abriendo el baúl de las pasiones pasadas en ese pasillo oscuro, donde seria el partifice idóneo para el recuentro de unos jóvenes amantes clandestinos, ellos parecían olvidar absolutamente su entorno para entregarse a las llamas de la lujuria, deseo y descontrol.
Mitsuki se encontraba en un debate mental donde las opciones eran lo suficientes francas y clara como agua de manantial, podría entrar a la biblioteca aparentando tranquilidad absoluta o podría darse la vuelta marcarle desde su celular a Purpure-san que lo dejase para mañana pues se sintió mal, aunque eso lo descarto de inmediato, ella dio su palabra para verse con el azabache una vez terminado el asunto con Kazama. Pero acontecia que no tenia ni idea lo planeado de ese sujeto le tenía a ella, lucho con todas sus fuerzas patear de su mente la imagen del rubio besandole sin previo aviso, que ese no es su primer beso y suplantarlo por un animal posando su hosico en los labios para darle de comer. Pero no resulto. Aquella maldita imagen seguía sin querer desaparecer de la memoria.
Recetear.
Formatear.
Eliminar.
Procesar.
Caminaba en forma de ocho parecido a la danza de la abeja reina al llamar a sus lacayos, en esta ocasión solamente se trataba de una joven repitiendo para si misma palabras sin significado alguno, con la finalidad de calmar todos los demonios posibles sacados prácticamente aflote.
Aunque ella no tenia idea de unos ojos purpura observandola detenidamente ante sus movimientos sonriendo, notandola de esa manera tan despistada le hacia sentir un millón de cosas en su pecho, desde cariño hasta el amor. ¿Por qué? ¿Por qué le es tan difícil de expresar su querer? La chica de sus sueños esta frente suyo y debía de aprovechar la oportunidad de confesarlo todo, no debía temer, ella le correspondía totalmente sus sentimientos. Su único paso a seguir es ir hasta ella y enfrentarla.
Aunque… el comportamiento en esos segundos le daba un poco de miedo, la castaña extendía su mano al vacío en tanto hacia una reverencia, curioso, seguramente seguía batallando con pensamientos inseguros como el miedo ante algo o alguien. Kazama Chikage. Pensandolo mejor ¿Qué quería ese sujeto de la joven muchacha? No podía colocarlo a ellos dos en un mismo espacio, mucho menos dialogando tranquilamente como personas civilizadas, muy bien conocía a Kazama por lo tanto podía aparentar calma pero en realidad poseía arranques de impulso, si se sentara a contar las veces de admirar esa faceta en el pasado del rubio realizaria una lista algo larga. Pero en verdad se le acababa el tiempo.
— Mitsuki — anunció su presencia produciendo un respingo de susto y vergüenza en la muchacha, al igual de pintar sus pomulos de carmín de la vergüenza — ¿Ocurrio algo?
Oh… Kazama podría irse al mismo infierno si quisiera, inclusive darle un sermón como el escuchado hace un rato, pero pareciendo increíble, ante la sola presencia de Purpure-san en sus retinas el fantasma de su acto vil y cruel fue evaporado. De esta manera, siendo suplantado por la verdadera persona reina de su corazón, el azabache de calmada expresión.
— En lo absoluto — contesto enfocando toda su atención en el muchacho — solamente pensaba en que posiblemente te habías marchado por cansarte de esperarme.
— Absurdo — bufo divertido, acercandose a ella para tomar su hombro — jamás podría agotarme de esperar a tu llegada, Mitsuki.
— Purpure-san… — susurro conmovida.
— Ahora, cuentame — la invito a caminar junto a él, para entrar a la biblioteca sin mas preambulos — ¿Qué ha querido Kazama de ti?
— Nada interesante — movió su cabeza a los lados con semblante pensativo — solo me ha dicho que los humanos solo sirven para destruir todo a su paso, inclusive mentir y tomar lo necesario para su beneficio sin importar quien pisotear en su cometido.
— Palabras vacías sin sentido — sonrio de medio lado, pues Kazama en todo este tiempo no ha cambiado ni un poco — los humanos… no todos somos codiciosos o avariciosos, te lo aseguro, porque… yo no soy asi.
Manos habilidosas tratando de quitar la ropa restante en el cuerpo del contrario, besos fogosos exparcidos a todos lados sin limite alguno, roses de pieles, sonidos obscenos y suspiros de anhelo eran lo que retumban en esas cuatro paredes de color vino. Ambos chicos absortos de la realidad se hundian en el colchón envueltos en una suave capa de lujuria y deseo, fundiendose completamente en el acalorado ambiente junto al clima caluroso de la habitación quien gritaba sin descanso su olor, aunque claramente esto le importaba menos a los habitantes de esta.
En el momento del éxtasis las partículas en el aire parecieron estallar en luces multiculores enfocando todos sus sentidos, a la par de comprender a la perfección todo, no por nada su amante tenía una gran fama de semental, porque sin duda alguna seguía siendo todo un experto en el arte de amar, siendo ella la mayor complacida en todo lo ocurrido. Tomando esto en cuenta, esperaba volver a su puesto anterior, no sin antes claro, lanzarlo a los cuatro vientos.
Porque Amamiya Ami era una abeja reina que deseaba ser tratada como tal, no degradada a una mas del montón, esas chiquillas solamente poseían la avaricia corriendole en las venas para demostrar su logro con Chikage, en cambio ella, solamente esperaba caminar en esos pasillos pegada al brazo de él demostrandole solo pertenecerle. Era exquisito. Tentador. Igual a una isla con pobladores que deseas conquistar. Pero no imposible, al menos en su perspectiva lo observaba asi.
— Chikage — lo llamo, aun tratando de regular su respiración, este le dio su atención de inmediato — ¿Si jugamos a algo divertido?
— ¿Que clase de juego? — pregunto con curiosidad.
— A los hermosos amantes — río con picardía ante la atenta mirada del rubio, quien arqueo una ceja sin entenderlo — ¿Acaso no parece divertido? Mirar como todas esas chiquillas hormonadas caen en depresión porque su gran “Kazama-sama” se ha enamorado.
— ¿Qué planeas? — exclamó algo interesado, pues en su mente vino la cara de una castaña particular.
— Experimentar ser la abeja reina mientras tus seguidoras sufren, pero… — soltó una risita divertida, lamiendo sus labios y rosando con su dedo el pecho de él sin descaro — ¿no tienes algo también en mente?
— ¿Qué tal si le agregamos mas participantes a tu juego? — los ojos verdes de la chica presentaron mas entuciasmo ante el riesgo de esto, le encantaba experimentarlo por cierto — esa expresión… te ha encantado la idea.
— Bueno, cuando contribuyes a mis planes las cosas se ponen fascinantes. — puntualizo bastante emocionada — pero no saltes por las ramas y escupelo.
— Purpure y su nueva noviecita.
— ¿Toshi? ¿Con novia? — sostuvo su estomago comenzando a reír a grandes carcajadas, contagiando un poco con su histeria a rubio — tiene que estar bromeando con eso ¿cierto?
— Hablo en serio — las risas de la muchacha volvieron a escucharse en el lugar — además es una sangre pura.
— ¡¿Como has dicho?! — tomo asiento en el colchón sobresaltada ante tal acontecimiento — es… es imposible… Toshi… tiene muy buena suerte con los demonios puros.
— Al parecer, asi es — concordo Kazama, acostandose se lado de manera despreocupada.
— Pero… quieres arrebartarle esa suerte y hacerla tuya — afirmo con solo mirar los ojos carmín del joven quien se limito a sonreirle en respuesta — ¿Crees que esta vez resultara? La última vez… bueno… ni hablar de esa ocasión.
— El pasado es pasado, Ami — se acerco a ella tomando un mechón del cabello extenso de ella — esta vez no sera una imposición porque… ella sola vendrá por sus propios medios.
— Y yo deberé de contribuir para eso ocurrir — planteo muy tranquila, maravillada de la idea — suena a un deporte espléndido, Chikage. Pero no creo que Toshi sea tan manipulable como antes.
— ¿Estas segura? — pregunto subiendo su mano hasta el mentón de ella, acariciandolo con delicadeza — no lo miro de esa manera, después de todo, esta en su naturaleza traicionar a los demás. ¿Lo recuerdas? Él solito te busco no lo contrario.
— Eso es cierto — concordo riendo socarronamente — por eso me apunto, esto sera realmente divertido.
Las oportunidades se pintan calvas, al menos, mirando el mundo bajo la perspectiva de Kazama Chikage era así. Mientras esta rubia de pasarela estuviera a su lado ayudandole en sus planes, absolutamente todo saldría bien, con tal, el ser una demonio mestiza le daba algunas ventajas de mirar la vida de otra manera. Sobre todo, querer gozarla.
No se podía estar mas tensa en su vida como lo estaba en esos momentos, tratando de leer algunos libros que iban para el examen de literatura en tanto Purpure estaba sentado a su lado, en esa posición podría admirar el movimiento constante de su respiración, lo muy concentrado que aparentaba al leer o como debía de tomar un lápiz para sentirse seguro de su acciones. Sin pasar por alto su expresión, pensativa, clara y serena de esas que serian dignas de un retrato, Mitsuki estaba segura de ser una pitora habilidosa el azabache estuviera plasmado en un lienso.
Recordó por un segundo a la “princesa” de sus sueños, donde desde cambiar la manera de mirar a “Hijikata” parecía perderse en los pequeños detalles de este, tal cual al brillo de sus ojos al hablarle de literatura o el preguntarle sobre sus compañeros, igualmente como su presencia bajo la pálida luna le favorecía con intereses, pasando a ser una criatura divina del mismo cielo, aunque este fuese un demonio mestizo. Suspiro. Al momento de enamorarte de alguien no observas esos detalles, solamente captas los puntos resaltantes que le favorecen, siendo así su humildad, caballerocidad o lo sereno de su mirar.
— ¿Pasa algo? — la voz de Purpure le hizo volver a la realidad dándose cuenta que se le quedo mirando sin razón, en verdad era una loca — pareces estar mas distraida de lo usual.
La verdad era que Purpure no tenia ni idea de como comenzar hablar de sus sentimientos con la castaña, si bien estar a solas en estos momentos es una bendición igualmente en su perdición, ha tratado de enfocar su mente en leer pero la curiosa mirada de Mitsuki lo desconcentra por completo. ¿Esperaba algo de él? ¿En verdad lo hacia? Quizás, aunque no tenia las agallas para dar el primer paso. Era un completo cobarde.
— N… No — desvío su mirada al libro un poco sonrojada al ser descubierta mirandole — solamente pensaba en la “princesa lunar” al tener un amor prohibido con un mestizo, ella… en verdad debió de sufrir mucho.
Lo planteado era hipoteticamente hablando, porque no creía en los sueños ser vistas del pasado de su ancestra, pero… pero si eso fuese posible en verdad la princesa la tuvo negras. Un prometido tan psicópata como ese, aunque afortunadamente conocer a un excelente hombre bajo su cuidado fue lo mejor, este parecía comprenderla a la perfección. Tal cual a Purpure-san, podría estar adelantándose a los acontecimientos, pero Mitsuki no se arrepentia de fijarse en un humano aunque fuese contra las leyes de la naturaleza, igual a la princesa, ella lucharía por su felicidad.
— No has pensado en que tal vez ella estuvo preparada para todo eso — dijo el azabache con una tranquila sonrisa — sabiendo que un amor prohibido es ir contra lo propiamente “correcto” a los ojos de los demás, tenia presente sus sufrimientos futuros. ¿no crees?
— Si… tienes razón.
Aun dudaba, el corazón de la joven dudaba ante el ejemplo de su ancestra porque si ella igualmente estaba dispuesta a sufrir para luchar por sus propósitos, temía en tener un final trágico a una historia que no comenzaba aun, luego de todo, los amores prohibidos casi nunca terminan bien, menos teniendo de por medio a su familia. Tradicionalistas por excelencia. Si aceptaba dar rienda suelta a sus sentimientos, abarcarían muchas cosas, ir contra los suyos, ir contra lo correpto, y sobre todo, ir contra el destino de demonio sangre pura. ¿Qué tan lejos esta dispuesta a llegar por amor?
Purpure notando el decaimiento moral en la castaña se alarmo un poco, quizás ella estuviese tratando de reflejar en su ancestra, sin embargo antes de sacar conclusiones deberia de considerar algo importante; primero, las épocas eran diferentes, él no se debatiría contra un posible “rival” por el amor de ella, menos tener que morir por ella, a lo que le llevaba a la segundo, donde la muerte no es posible. Por lo tanto, su único propósito sería aguantar a los perjuicios de su clan, sobre todo, tener las ganas de luchar para hacer prevalecer su amor.
— No todo tiene que ser sufrimientos en la vida, Mitsuki — su voz se volvió aun mas amable de lo normal mientras la manos de él se posaban en las suyas — porque cuando dos personas estan juntas todo puede ser posible, aun luchar contra un clan entero lleno de perjuicios. Además, los tiempos han cambiado y los conflictos a muerte no son necesarios, para eso se puede dialogar.
— Aun asi — su temperatura empezó a ascender al tener las manos del azabache sobre las suyas — el amor prohibido permanecerá de esa manera sin importar lo juntos que estén, con tal, ir contra la naturaleza es considerado algo fatal.
— No precisamente debe considerarse asi, Mitsuki — los ojos calabaza se transportaron a la imagen de un joven guerrero de cabello azabache largo, bajo un árbol del cerezo que tenia exparsidos sus pétalos por todas partes — porque si esos amantes consideran su amor correcto sin importar cuanto la sociedad lo considere incorrepto ellos seguirán, debes saber, el amor prohibido considerado como un néctar pecaminoso aunque al probarlo es imposible dejarlo.
— Y… ¿usted sería capaz de probarlo? — pregunto perdiéndose en su propia alucinación.
Purpure sonriendo ante semejantes palabras de la muchacha abandono una de las manos de ella para posarla en su cálido pomulo, este se encontraba tan suave como la piel de un recien nacido, su dueña parecía estar inversa en el mejor ambiente de todos debido a su expresión, soñadora y risueña, estando dispuesta a cualquier cosa planteado por él.
— ¿Cuanto estas dispuesta a arriesgar? — con cautela empezó a acercarse a su rostro, explotando el nerviosismo en el estómago de la muchacha — ir contra todos, su hermano, padres, abuelos e inclusive, todo lo inculcado en su niñez. ¿Lo haría?
Una voz pequeña en su subconsciente le dictaminaba huir de todo lo peligrosos para su porvenir, en tanto su corazón, le gritaba con fuerzas dejarse llevar ante los impulsos del momento. Tocar y ser tocada. Entregar sus sentimientos sin importar ser machacada en el proceso. Aun mas. Ir contra las normas impuestas por su clan porque desde nunca le importaron, con tal, ella es lo suficiente crecidita para tomar sus propias decisiones y saber lo bueno de lo malo. Claramente Purpure-san era ese camino empinando para nada fácil, aun asi, al final de eso le deparaba la felicidad.
— Si — respondió liviana y mas segura de si misma que nunca — estoy dispuesta a todo eso y mas porque… si eso significa estar con… con Purpure-san, no me importaría nada mas.
— Pienso lo mismo — su otra mano libre la puso en el otro pomulo de la joven, acercando mas sus caras chocando prácticamente sus alientos — Mitsuki, tu… en verdad me gustas y… no es algo pasajero, lo siento… en verdad lo siento en el corazón desde la primera vez de verte. ¿lo recuerdas? — sonrió ante el dulce recuerdo, acariciandole a la par su mejilla — En esa ocasión te pensé en una chica sofisticada y de difícil abseso pero, no fue así, tu solo buscabas encajar rápido y adaptarte a una vida normal de instituto. Aunque eso significara dejar todo atrás. — poso su frente en la de ella en un suave toque — Desde ese entonces… todo comenzó a girar alrededor de ti, los problemas con tu familia, ser una demonio sangre pura, las historias de tu linaje y… tu deber de casarte con alguien igual a ti, todo absolutamente todo se trata de nadie mas que tu. — hizo una breve pausa para tomar aire y seguir hablando — Aun con todo y eso no me importa, me importa menos lo difícil que pueda ser las cosas de ahora en adelante por enamorarme de ti pero, lo único en mi mente es protegerte y cuidarte de cualquier peligro. Por eso… por eso… no te apartes de mi.
— No quiero hacerlo, me rehusó a ser separada de Purpure-san. — confeso la chica con los ojos cerrados, entregada por completo al momento intimo de los dos — sin importar lo que suceda de ahora en adelante quiero estar junto a usted, porque yo también comparto sus mismos sentimientos. Me gusta. Me gusta tanto que duele y… es imposible guardar mas este sentimiento.
Purpure la separo de el para admirar con sus propios ojos convenciendose que todo esto estaba ocurriendo, la Mitsuki amiga y eterna soñadora en algunas horas de clase le quería de la misma manera que el lo hacia, al admirar ese rostro lleno de color igualmente conmoción llenaba a tope su corazón. La quería. ¡Maldición que lo hacia! Aunque solamente admirtirlo no servía, tenía que demostrarlo de otra manera y ese anhelo estaba a punto de explotar en de un momento a otro, aunque antes debía de dejar algo claro.
— Sal conmigo, por favor… — le pidió juntando suavemente sus rostros y acariciandolos con cautela — solo… hagamoslo.
— Si… — le dijo ella casi rompiendo a llorar de la emoción — por supuesto que si…
— ” Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado! ” — recito de manera cautelosa sobre los labios de la chica quien se encontraba maravillada.
Como dos gotas del mismo manantial unieron sus bocas en busca de lo prohibido y tentador, los sentimientos de ambos jóvenes exploraron en sus corazones al experimentar el néctar de su querer, donde sus labios no solo eran el motor de dicho experimento llamado amor, sino solamente el comienzo a algo mucho mas fuerte que ellos. Fue allí donde Mitsuki pudo conocer el verdadero significado de un primer beso, ese mismo que es el culpable de mantener tu ritmo cardiaco acelerado, donde la piel de tu cuerpo arde por solo poseer esa simple rose y solamente te deja se fundirse por siempre en este sentimiento embriagador. Ahora podía colocarse en los zapatos de la “princesa”, experimentar tal cosa del amor prohibido era llevar el desear mas sin importar nada, si eso significaba su propia destrucción era la de menos, porque bajo su perspectiva ser aniquilada solamente lo lograrian si era separada de su ser amado.
Mas tarde ese mismo día Mitsuki se encontraba en su habitación luchando por realizar unos ejercicios de ingles para el examen, pero no podía hacerlos, su mente estaba tan llena de sentimientos hacia Purpure que no cabia nada mas, aun los labios tibios de él se sentían sobre los suyos acariciandolos con cautela sin prisa pero sin pausa, el sabor de estos era la primavera. Si. La primavera y la dicha de experimentar toda clases de sensaciones primeras, el amar y ser amado, permitirse ver mas allá de lo percibido por los demás mientras sostenía la mano de otra persona. ¡Dios! No podía ni creerlo, en verdad paso, en verdad ocurrió todo eso y no fue un sueño. Purpure-san era su novio ¡Su primer novio! Quien solamente deseaba protegerle de todo mal al acecho, asi como atesoraela tal cual a un objeto de valor para un rico, de esta manera solamente podría mirar la felicidad tocar su puerta. Por supuesto, siempre y cuando las narices de su familia no se vieran involucradas en esto todo iria bien.
Soltó un suspiro arrojando su lápiz al cuarderno dejándose caer sobre el colchón mirando al techo, se pregunto las cosas que podría estar haciendo el azabache, seguramente estudiar después de todo estaban en ciclo de exámenes finales, pronto llegaría invierno junto a él la navidad cosa que nunca en su familia la celebraba por obvias razones, pero este año estaría fuera de casa y tenía amigos tal vez podría hacer una excepción, solo… esta vez. Saco su celular del bolsillo de su abrigo quedándose mirandolo unos cuantos segundos. Si… ¿Si le enviara un texto no seria mucho? Como ser catalogada “novia controladora” pero quería preguntarle sobre celebrar la llegada del invierno una vez acabandose los exámenes, quizás ir a pasear con todos a una pista de patinaje o ir a tomar chocolate en una cafetería, debía de seguir aprovechando la indiferencia de su familia hasta exprimirla. De lo contrario, cuando menos lo esperaría estarían nuevamente detrás de sus pasos.
El artefacto en sus manos dio un revuelco asustandola, en verdad no esperaba eso, pero de todas maneras tenia un mensaje nuevo. Se dispuso a leer el contenido del texto hasta darse cuenta de quien era el remitente, su flamante novio, una sonrisa se dibujo en sus labios iluminando toda su cara. ¿No veía mal? ¿Purpure-san le escribió? Al parecer asi era y eso no podía parar de darle dicha.
¿Qué estas haciendo? Espero que no te agarre desprevenida estudiando aunque si ese es el caso lo siento, solamente quería saber un poco de ti, sé que quedamos en vernos mañana en la escuela pero eso no incluye los textos… ¿cierto? ” Purpure.
“No interrumpes nada, solo mi sección de descanso al ingles, hace unos minutos pensé en mandarte un texto pero no me atrevía, no quiero que me veas como una novia controladora, pero al parecer solo han sido paranoias mias. Pd: me alegro de tener tus textos” Mitsuki.
” Jamas te consideraria ese tipo de novias, es mas, desde ahora eres libre de mandarme textos cuando quieras, como novio tuyo que soy estos dispuesto a escucharte cuando creas conveniente. Nunca te reprimas. Pd: pienso lo mismo que tu” Purpure.
“Espero que estes preparado para tener en tu bandeja de entrada cientos y cientos de mensajes mios, porque no me voy a reprimir jamas. No. Es broma. Tampoco soy esa clase de chica, mas bien, en verdad me alegro que pueda contar contigo hoy y siempre. No me arrepiento de nada de tener este sentimiento” Mitsuki.
En esta ocasión la respuesta de Purpure tardo en llegar preocupando un poco a la castaña, quien creyendo lo peor pensó en el azabache en saturarlo de sentimientos, optando por la opción de dejarlo digerir todo. Pero no fue necesario. Otra sacudida la puso alerta nuevamente, buscando su teléfono en el proceso.
” ¿Podemos vernos un rato? En verdad prometo no pasarme de la hora de la cena, solo… solo quiero verte un poco y no puede esperar hasta mañana” Purpure.
¿Se había vuelto loco? Si sus tíos se enteraran… freno el carro, a ella no le importaba menos aquello, con tal ellos igualmente decidieron aplicarle la ley de la indiferencia, por lo tanto ir con Purpure-san no les darían mucha importancia, con tal, solamente serian unos minutos.
” No hay problema, te espero en la entrada del edificio donde vivo, procura tener cuidado y no tardarte mucho” Mitsuki.
” Tranquila, allí estaré” Purpure.
Tomando sus llaves como su celular, la castaña salió de la habitación rumbo a su encuentro con Purpure-san. Sus tíos que se encontraban sentados en la sala de estar se sorprendieron al notar a su sobrina lista para salir, la mujer olvidando por completo las palabras de su hermana para dejar a su hija sola, se levanto de inmediato con las intenciones se frenar las intenciones de la joven pero no contó con la mano de su esposo frenandola, esta al notar esto quiso deshacer el agarre impuesto pero fue imposible. En verdad la estaba presionando. Mitsuki quien no tenia idea de la atmósfera de estos momentos, solamente aviso a su tio en salir un rato para despejar su mente, ella no se tardaría mucho porque volvería antes de la cena.
El hombre obligo a su mujer tomar asiento a un lado suyo en tanto miraba a la castaña asintiendo, solamente le susurro ir con cuidado y regresar pronto.
Mitsuki salió de inmediato de aquel edificio imponente llevándose la sorpresa de la tarde casi noche, en uno de los escalones de la salida de aquel lugar se encontraba sentado un par de ojos purpura adornados con una sonrisa ancha, el corazón de la joven se regocijo de tal manera en no poder esconder su felicidad de verlo. Debido a ello, no aguanto mas y rápidamente se junto con él. Y con esto dio un paso hacia adelante experimentado su primer amor.
« No podía creerlo, en verdad en su cabeza no entraba la idea de una princesa de sangre pura como ella entregando su amor a toda libertad a un simple humano, cuando en realidad, tenia por prometido a un demonio tan poderoso y competente como Chikage. Aun en las memorias del rubio permanecía permanente la imagen de Hijikata besando a SU mujer, por que eso era, SU MUJER. En verdad fue un completo caos luego de aquel pelinegro escapar, el padre de la princesa dejó de lado su sentido “pacifista” para dar rienda suelta a sus instintos demoniacos, esto no es sorprendente, ya que dejando eso a un lado aquel hombre seguía siendo un demonio. En cambio, Chikage apoyaba rotundamente la decisión de su suegro al querer darle caza al vice capitán del Shinsengumi, a él le importaba menos el Shogunato o el mismo gobierno, esta disputa se volvió personal al tocar algo de su propiedad. Porque eso era. Además, la princesa no tenia otra opción, ese es su destino.
Hablando de ella, desde el incidente del jardín trasero de su casa, siendo precisos, cuando huyo Hijikata parecido a un fugitivo de máxima peligrosidad, ella parecía tener una alta enfermedad en el alma. La tristeza. Casi no comía, hablabla, bromeaba, hasta le dio prácticamente igual la reprimienda de su madre al dar su visión de los hechos, la muchacha estaba prácticamente muerta en vida. Sus únicos momentos de verse con ganas de hacer algo era al llevarle un libro, aunque precisamente Chikage no es todo un habilidoso en temas de ganar la confianza lograda, este hacia todo lo posible para nuevamente posicionarse en la sima del corazón de la chica. Pero no lo lograba. Un día completamente canzado de tener su atención y hacerle olvidar al azabache, Chikage simplemente giro sobre sus pies dándole la completa espalda, si la princesa no quería darle un poco de su atención él no iba arrogarle. Tomando la decisión mas viable de todas, llamo a unos cuantos de sus hombres con la finalidad de ir a beber un poco de Sake, lo que no sabían estos ilusos sujetos era precisamente su lugar de destino, si bien parecía uno de esos sitios parecidos a donde te atienden con Geichas, tenian a un personal completamente lanzado con pescar a algún sujeto rico quien pudiese librarlas de semejante destino cruel. Fue en ese lugar donde Chikage conoció a un joven humana de cabellos azabaches, piel cremosa como la leche, cuerpo delgado con curvas delicadas y definidas, piernas largas y brazos flacidos combinados con la suavidad de la seda. Su nombre. Sakura.
Esta muchacha poseía una aura diferente a cualquiera sejemante a su vida, si bien esta estaba acostumbrada a tratar con hombres bastante patosos a la par de molestos, al ver un grupo de guerreros entrar a su sitio de trabajo dándole signos de ser fastidiosos al momento de emborracharse actuó en usar una sonrisa falsa. Todo el mundo debía de conoces una de las reglas fundamentales al ofrecer algo, mantener la calma, sonreír y aparentar toda la madurez posible. Sin embargo, en un demonio peligroso tal cual era Chikage detecto de inmediato la clase de persona de ser Sakura, no solo le gustaba actuar, existía una clase de aura siniestra rodeandola e impidiendole parecerse a las demás. La rabia y el odio. Dichos sentimientos peores que cualquier arma existentes, si ellos se dejan acumular se convertirían en una opción viable a utilizar contra un enemigo formidable.
Chikage sabia eso.
Lo conocía bastante bien.
Humana interesante.
Y… alcanzable.
Sakura no le fue indiferente al joven rubio, su atractivo y tranquilidad la empujaron a un abismo lleno de atracción combinada al deseo, donde simplemente se dejo envolver en sus suaves envolturas sin querer ser liberada. Lo mejor de todo, es que a ella le importaba menos tener por amante a un hombre comprometido, con tal, lo resaltanre era sentir y hacer sentir, vivir la vida al máximo dejando lo mas sobresaliente a lo último. Ser libre de una vez por todas. Chikage desde ese día saco algo provechoso de ese sitio, dejar de gastar dinero innecesario y un amante formidable, de quien jamas se cansaría de usar.
De vuelta con su “momia” prometida se dio cuenta de algo bastante alarmante, la princesa podría estar en su estado de vegetal pero intuia algo extraño en él, porque en algunas ocasiones la expresión de su rostro se tornaba arrugada y sus ojos querían perforarle el alma, donde el termino “descubrir todo sus secretos” se utilizaba a la perfección. Chikage le daba igual todo eso, por su puesto el temor de llegar a oídos de su próximo suegro persistía allí pero conociendo a la princesa ella no diría nada, dentro de su corazón solamente entraba el dolor de algo. Su separación con Hijikata.
¿Qué podría haberle visto? Aun no lo entendía, ese tipo era un humano, HUMANO ¿Acaso no lo notaba? Sus padres debieron darle clases sobre ellos.
Seres egoístas.
Despreciables.
Destructores.
Peligrosos.
¿Entonces por qué…? Si Hijikata era un despreciable humano… no, aguarden, Hijikata solamente vino del vientre de una humana, mas no era uno como tal, él es sin duda un ser parecido a los humanos. Mestizo. Combinación aberrante de ambas especies con la finalidad de crear el ser “perfecto”, cosa bastante obsurda porque en efecto no existía tal cosa del ser perfecto, solamente demonios, humanos y ahora, basofia mezclado con ellos.
El rubio abrió la puerta que llevaba a la sala principal donde debería de estar esperandole la princesa, eran mas o menos entradas la cinco de la tarde de ese casi atardecer del termino de invierno, prácticamente un año desde la desaparición de Hijikata en las líneas del frente de los Shinsengumi en Edo, ahora solamente se sabia de él estando en Kioto ayudando a las fuerzas del Shogonato. En tanto la princesa simplemente se sumergia en libros de poesía, novelas y manuscritos sin sentido, tomaba asiento frente a una mesa en la sala principal fijando su vista a una puerta que la llevaría fácilmente al jardín interior, pero no se atrevía atravezarla, de hecho, casi nunca se le veía allí en solitario solamente acompañada de alguien. Acuesta de ese incidente desagradable, la muchacha le impusieron unos escoltas por la mismísima reina de los sangre pura, donde se le hacia imposible abandonar su hogar o alrededores sin vigilancia alguna, nunca sabía si aquel rufian cumpliría la palabra de volver en busca de la chica, aunque conociendolo tal cual de hacerlo Chikage, encontró en esa frases totalmente verdadero su veredicto. Él volvería.
— Tu aura fantasmal se preciente desde kilómetros lejos de aquí — anunció su llegada empleando su voz burlona, la princesa quien se encontraba distraida soltó un respingo involuntario volviendo a centrarse en su lectura — al menos deberías fingir que estas entusiasmada de verme.
— Jamas podría hacerlo — contestó ella notando donde tomo asiento el rubio, a su lado — el mentir se le da mejor a usted que a mi ¿No cree? Chikage.
Fruncio un poco el ceño contemplando ese rostro de piedra en su prometida, una de las desventajas luego de la venida de Hijikata era esta distancia abrumadora entre ellos, antes ella solía comportarse informal, suelta y enteramente simplona en unas ocasiones a su lado. Sin embargo, comparado con el ahora parecía ser destellos de una memoria borrosa, la princesa demostraba su desprecio infinito acompañado de ese tono formal escalofriante, en pocas palabras, quería manternerse alejado de él lo mas pronto posible.
— Tu frialdad solamente hace alimentar mis ganas de poseerte — ignoro su comportamiento sujetando con un solo dedo el mentón de ella obligandola a girar a su sitio — una de mis virtudes, princesa, es poseer paciencia en muchos aspectos. Creeme. Este no sera lo primero en hacerme caer derrotado.
— ¿Qué le hace pensar que caere? — le pregunto sin emoción.
— Tus ojos — señalo a sus cuencas oculares sin brillo alguno, solamente parecías piedras vacías privadas de la luz del sol — estan tan solitarios, dolidos y… llenos de ser manipulados por cualquiera. ¿Por qué no? Este tipo de señal da rienda suelta a muchas cosas.
— ¿Así conquisto a su amante? — exclamó con astucia aun no mostrando emoción, Chikage la soltó de inmediato no transmitiendole nada — utilizando palabras atractivas, por supuesto, van tan cargadas de señales ocultas, cualquiera se rendiría a ellas. ¿Me equivoco en algo?
Asi que… al final si se entero de todo, pensó el rubio al mantenerle la mirada a su prometida quien poseía una calma absoluta, ella le importaba menos el ser engañada de esa forma, con tal, tampoco ha sido la primera vez de hacerlo. De tal manera, Chikage encontró todo esto divertido porque ahora ambos estaban a mano, sin duda eran demonios con autenticidad.
— ¿Acaso…? — sonrió de medio lado, utilizando su mano izquierda para empujar a la muchacha al suelo y posicionandose asi encima de ella — ¿He detectado celos?
— Celos… — susurro entre labios sin signos de alarma al estar de esa manera frente a su prometido — no me vea la cara de idiota, Chikage. El sentir celos es propio de alguien que siento un sentimiento fuerte por una persona, y yo… no siento nada en lo absoluto por usted.
El rubio se quedo en blanco ante la confesión de la muchacha, no es que le importase los sentimientos posibles de ella hacia su persona, los dos eran demonios ese tipo de cosas eran nada mas a emociones inútiles. No obstante, Chikage con disimulo enfrentó el sentimiento de rabia en su interior, aquel despreciable mestizo se las ingenio para abarcar por completo el corazón de la princesa, siendo de esta manera, una completa odisea volverla a poseer. Simplemente le quedaba maldecirlo.
— Somos demonios, princesa — le dijo ignorando las palabras de la chica, colocando una de sus manos en el cuello de ella acariciandolo — ese tipo de emociones no son mas que un estorbo, nada necesario.
— ¿Estorbo? — bufo divertida, sin moverse ante las caricias del rubio — esa serian palabras de una persona que le huye a lo inevitable, usted… ¿Le dice eso a su amante?
El demonio poso sus labios en el cuello de esta repartiendole besos suaves en tanto sus manos viajaban a la yukata de ella, empezandola a deshacer aquel amarre fastidioso. Las palabras de la muchacha solamente le fastidiaba, el hablar de una mujer con otra no era su estilo y jamas lo seria, aunque la princesa seguía insistiendo.
— ¿Acaso no lo es? — siguió él, ahora introduciendo su mano dentro de la ropa de la chica a nivel de su pecho sin moverla — tu mas que nadie deberías de saber algo como eso, lo has experimentado en primera fila.
La princesa no quería emitir ningún signo de algo en aquellas caricias proporcionadas por Chikage, aun así, la piel por donde le tocaba empezaba arder sin olvidar las cosas que sentía por el. Odio. Asco. Repudio. Era como si su cuerpo mandara a volar toda la razón con la finalidad de sentir, ella mantenía en cuenta a quien realmente amaba, pero de todo el tiempo transcurrido su imagen de él parecía distorcionada prácticamente olvidandolo. Eso le daba absolutamente miedo.
— ¡Ah! — arqueo su espalda al percibir como era acariciado su pecho sin censura.
— Valla… tienes un cuerpo bastante docil — dijo esto en un tono de voz ronco, seductor y ignotico, manteniendo su mano en el pecho de esta empleando movimientos sutiles — es una completa suerte que estes en ese estado tan depresivo, tal cual a como te lo dije, eres bastante manipulable. Casi… eres pareciado a un botín digno de saborear.
De inmediato, empleo la lengua de él en el cuello de la muchacha para saborearlo tal cual fuese un dulce apatecible, encontrando el sabor del sol, ella sintiendo ese órgano húmedo en su piel soltó un respingo a la par de una exclamación de asombro, si no fuera por la mano libre de Chikage quien la sostenía pretendería esto como solo una pesadilla asquerosa, pero no es así, esto ocurría. El rubio emocionado del nuevo sabor encontrado, descendió del cuello de la castaña memorizando cada uno de los sabores, texturas y expresiones de que ella tenía. Sus mano empezaron a tener vida propia, además, la princesa no coloco empeño de frenarlo pues esta solamente estaba retorciendose pareciado a un animal convulsionando, dándole puerta a un sin fin de sensaciones nuevas en su cuerpo, por primera vez observo lo que es ser un verdadero demonio. Dando asi, la abertura definitiva de su yukata a la altura del pecho descubriendo la inmaculada piel de esta insitandolo a marcarla como suya, no es que se privara de hacerlo solamente necesitaba un segundo para procesarlo todo en su memoria, de esta manera no olvidarlo nunca.
¿Cuando…? Se pregunto la princesa al sentir ya las caricias de Chikage en su clavícula con sus labios succionandolo, mientras solamente exclamaba sonidos jamas salidos antes de su propia boca, tratando de sostener sus manos en algo que no fuese él. De nuevamente reintegrando… ¿Cuando pasaron a esto? Ella siendo sometida a las caricias de este demonio sin replicarle algo, su alma se encontraba tan dañada para simplemente dejarse llevar al sentimiento de la atracción, no podía creerlo, en verdad su cuerpo era un completo traidor. ¿Donde quedaba Hijikata? Con su encantadora voz, la manera educada de dirigirse a ella, ese movimiento de sus manos al voltear la pagina de un libro o su sonrisa, galante, apuesta y encantandora. ¿Donde…? ¿Donde se encontraba? Pensar en todo ello como un sueño encantador le daba miedo, el azabache no es un producto de su imaginación, era real.
Siendo asi… ¿Donde queda su prometido? Ese quien no tenia miramientos al momento de engañarla con una mujerzuela, él que a su vez, la tenía tendida bajo su cuerpo para marcarla tal cual fuese de su propiedad, igualmente ese sujeto capaz de llevarla a la misma locura con tan solo ponerle una mano encima y encenderla como el sol. No. Kazama Chikage podría tocarla todo lo que quisiera, sin embargo, solamente poseería eso, su cuerpo, porque el corazón ya lo tenia ocupado por alguien mas.
Teniendo eso en mente, las caricias del rubio se situaron en sus piernas tratando de separarlas asi posicionarse medio a estas, sus ropas casi estaban despojadas de sus cuerpos, al menos en la princesa quien respiraba agitadamente mirando de reojo a su prometido sonriendole sin descaro. Es obvio de estar pasandosela muy bien, ni si quiera lo escondia, con todo y eso la castaña tuvo la fuerza necesaria para por fin encontrar palabras hacia él.
— Puedes tomarme aquí si quieres, sin ni siquiera habernos casado todavía — comento manteniendo su cuello aun lado, mirandole directamente a los ojos con señales de indiferencia — pero, solamente eso tendrás. Mi cuerpo. Porque… Hijikata-san… es el dueño de mi corazón y mente, hasta en estos momentos lo único quien la ronda, es él.
Es la primera vez en la vida de Kazama Chikage siendo rechazado en esta forma por una mujer, ni si quiera podía procesarlo, es mas, los movimientos ejercidos en el cuerpo de la joven frenaron de inmediato, la temperatura fogosa de la habitación bajo considerablemente al procesar todo. Amor. ¿Eso era? ¡¿Ese maldito sentimiento era?! Aquella cosa tan estúpida e innecesaria llevaron a la princesa rechazarlo a él, un demonio sangre pura, buena familia, alto poder y sobre todo con una excelente atractivo.
¿Qué es lo que tiene ese miserable mestizo? ¡¿Qué mierda tiene?! Volverse en este estado vegetativo solamente por no verlo en un año entero es realmente patetito, estúpido, inconcebible. No solamente eso. ¡Maldición! Ella es una princesa, PRINCESA, ¿se le olvido ese detalle?
Le daba igual, en verdad comenzaba a darle igual, su paciencia llego a un nivel de querer mandarlo todo al carajo. ¿La princesa lo rechazaba? ¡Perfecto! Que lo hiciera, con tal, aun existía muchas mujeres por cual esperaban a ser atendidas con su presencia, aun mas, solamente esperaba de ella tener un hijo y así prevalecer su linaje. Lo demás sobraba. Chikage no esperaba su amor, cariño o comprensión, esos son sentimientos inútiles humanos, en cambio, solamente su única preocupación es la raza.
Si… si eso era cierto.
¿Por qué sentía “eso”?
Una punzada en su pecho.
El rubio soltó un bufido divertido seguido de una carcajada poco ruidosa, pero seca, separándose de la muchacha acomodandose sus ropas colocándose de pie, dándole la espalda. La princesa se quedo quieta donde estaba sin emitar al rubio, ella solamente se quedo allí mirando a su prometido con espalda ancha ignorar todo lo ocurrido esos momentos, seguramente estaba enojado. Pero no lo culparia. Sin saberlo le dio en su orgullo de hombre.
— No hablas mas que estupideces, princesa — se ato su kimono con dedicación, dándole un reojo a la castaña — para tener sexo no es necesario el sentimiento, solo el experimentar con tus propios ojos el cuerpo de otra persona.
— Palabras propias de un mujeriego, pero no se confunda, pertenecer a un harem no es lo mio. — al fin tomo asiento, acomodando sus ropas tranquilamente — puedo reverlarlo a otra persona.
Esta muchacha… en verdad seria su locura total, debía salir cuantos antes de aquí, de lo contrario, olvidaría todos sus principios inculcados y tomaría sin permiso a la princesa aun manteniendo las palabras de ella. “Tener solo su cuerpo”.
— Eres patética, sin duda — confesó sin darse la vuelta para mirarla, ella se impresionó de tal insulto de su prometido pero no respondió a la provocación — ¿Harem? ¿Sederlo a alguien? Mejor no se confunda usted, no tengo pensado tal cosa mucho menos recibir algún clase de cariño, por muy contrario suyo yo se que es lo que soy. Un demonio. Y como demonio deseo mi procedencia, no envejecer al lado de una mujer que ame, eso… se los dejo a los humanos.
El rubio abandono aquella sala sin mirar atrás, ya nada le importaba, ni si quiera las punzadas de dolor en su pecho mientras se alejaba cada vez mas de la princesa, aquella criatura egnimatica diferente a alguna de su especie jamas seria capas de entenderla. ¿Por qué evocar todo sus sentimientos a un mestizo? Claramente el es mejor que ese, en todos los sentidos, pero aparentemente no es lo suficiente ante los ojos de ella. ¿Qué importa? ¡¿Qué mierda importaba?! Si Hijikata conquisto todos los sentidos de la princesa le restaba valor, aunque si mantendría algo bien claro, le haría pagar esta humillación con intereses. El, Kazama Chikage no se dejaría pisotear tan fácilmente, de lo contrario, su orgullo de demonio jamas le dejaría en paz.
De esa manera la princesa estuvo por última vez a solas con Chikage, luego de esto, el rubio no volvió a presentarse frente a ella jamas solamente mantenía contacto con los padres de esta concerniente a los preparativos de la boda, conmemoración bastante desfavorable en la muchacha quien solamente mantenía pensamientos de amor a otro hombre. Su padre lastimosamente le prohibió salir sola de casa, los aires de hora de batalla solamente se escuchaba en los alrededores del pueblo diciendo tener el Shinsengumi como máximo ganador a estos, aunque recientemente el anterior jefe fue obligado a practicar el “suicidio honorable” rápidamente fue tomado su riendas por el sub capitán. Hijikata Toshirou. La princesa le volvió el alma al cuerpo siendo mencionado ese nombre parecido a canción a sus oídos, tener la certeza de volver a ver el amor de su vida dentro de poco en las mismas calles de Edo era toda una bendición, hasta podría imaginarlo: su voz tosca, grave pero con ese toque de sutileza; esos ojos purpura cautivadores tan egnimaticos como penetrantes, capaces de introducirte dentro de tu cerebro para asi descubrir tus secretos mas ocultos; sobre todo, toda su prencencia y la manera de plantear las cosas tan claras y concisas.
No podía.
Debía verlo.
¡Tenia que verlo!
Debido a ello con solo el rumor de estar ya instalado en Edo mando a su nana con la finalidad de descubrir su escondite, de esto modo, haciéndole llegar todo lo ocurrido hasta hora en su vida; la mujer mayor al comienzo se rehusó a ello, si fuese descubierta por su patrón o la esposa de este sería completamente su fin. No obstante, la mirada de anciedad de la joven enamorada pudo mas que cualquier acto de despido por parte de lo padres de esta, su niña merecía ser feliz y si la casaban con aquel rubio no lo seria. Fue por ello que la mujer hizo lo imposible para encontrar a semejante hombre importante, no fue fácil, de hecho le costo bastante recibir las coordenadas exactas de la ubicación, pero al encontrarlo sintió alivio.
Hijikata Toshirou en ese año lejos de la mujer que amaba fue un completo martirio, no solamente porque huyo de ese sitio tal cual fuese un animal fugitivo, también estaba sus heridas y sumandole a ello la persecución de los hombres de Kazama, quien jamas se ha rendido en conseguirlo. Muchas veces se han topado en campos de batalla, aunque jamas han luchado, quizás la razón de ello era mantener presente que ese sujeto fastidioso poseia los beneficios de verla a ella cuando quisiera, a muy contrario de él jamas los tendría. Mantenía en cuenta el hecho de hacerle la promesa de volverse a encontrar, ir por ella para poder estar asi juntos por siempre. Sin embargo, el azabache tenia los pies justos e la tierra, gracias al incidente del pasado la seguridad de la casa de la princesa estaría doble custodiada, por lo tanto, llegar hasta ella seria como tratar de tocar una nube. Imposible.
Bien, ocurría igualmente ese hecho de haberlo olvidado al no intentar siquiera ir a verla de lejos, o tal vez, no deseara verlo al seguir adelante con su vida manteniendo en cuenta un pensamiento de no “quererla”. Pero eso es falso, los meses transcurridos solamente la dueña de sus pensamientos han sido dueña la princesa, con su gracia, sofisticacia, agradable fragancia frutal, la manera suave de producir sus palabras, sin dejar de lado su inminente belleza.
¿Pero que demonios hacia?
El… era un idiota.
Un masoquista idiota.
Aunque todos esos pensamientos estúpidos se dispersaron al encontrarse con la nana de ella, su primera impresión fue el quedarse estático parecido a una momia, no es normal ver a una mujer en el cuartel oficial de los Shinsengumi y menos a esta en especifico, queriendo significar una sola cosa. La princesa quería algo. De inmediato llevo a la nana de esta a un sitio para hablar a solas, justo allí la señora mayor le relato la gran odisea de su niña en este largo año separados, si bien lo encontraba totalmente en perfectas condiciones ella no lo estaba, pues aun mantenía en su memoria el estado catatonico de la chica por meses aun inclusive estando con Chikage, quien producía un efecto en la castaña pero desde enterarse la realidad de su persona ambos se distanciaron. Conclusión. Estando uno frente otro marcaban sus limites.
Hijikata quedo sin habla ante tanta información, aun mas, cuando el comportamiento del padre de la princesa cambio drásticamente, ella no tenia la libertad proporcionada antes de conocerse sino que debía mantener damas de compañía a su lado y uno que otro soldado, estando en casa era su nana quien se ocupaba de ella, en tanto en las visitas de Chikage se turnaban varias personas de la casa. No. Eso sin duda no es vida, mas bien, se sentía prácticamente un calvario absoluto cada día. Debía de hacer algo, lo que sea, inclusive si eso desatara una guerra sin fin contra un clan tan importante como la de la princesa, por supuesto, esto solamente se haría de acuerdo a la última palabra de ella. Tomando eso en cuenta Hijikata pidió la ayuda de la nana para encontrarse con la muchacha, petición concedida de inmediato, ella en verdad participaría en la felicidad de su protegida. Fuese como fuese.
En esa tarde de verano, Hijikata y algunos hombres de su entera confianza formaron un plan infalible que consistía sacar a la princesa de sus aposentos asi sea por unas cuantas horas asi ellos podrían hablar, entre esas personas se encontraban: Heisuke, un joven samurai con bastante energía y entuciasmo, listo para luchar cuando fuese posible; Saitou Hajime, un taciturno guerrero dispuesto a cumplir las ordenes de su sub capitán; finalmente Harada y Shimpashi hombres con grande musculatura como conocedores del poder de una mujer en el corazón de un guerrero, por ello, entendían perfectamente a su amigo quien estaba en problemas.
Todos ellos se encargarian de retener a los custodios de la princesa mientras el papel de azabache seria ir a buscarla en sus aposentos, ella estaría acompañada de la nana y al tanto de su visita con una sola finalidad, aclarar todos lo inconcluso del pasado.
Llevando a cabo todo eso al pie de la letra, culmino en una sola cosa: la libertad de la princesa junto a su amado.
El padre de ella soltó un rugido al cielo al enterarse de tal acto, maldecia a cada uno de sus ineptos hombres encargados de la seguridad de su hija, pero sobre todo, se maldecia a si mismo por permitir la entrada del Capitán de los Shinsengumi en su propia casa, si tal vez hubiese sabido esto en el pasado… no, ya no debía de preocuparse de lo acontecido, justo ahora era el momento de armar la contra medida. Por eso, informo a su yerno de los acontecimientos ocurridos, este solamente apretó los puños y dientes, nuevamente sentía la rabia quemando en lo mas profundo de su ser tratando de destruir todo a su paso. No. El jamas permitiría que ese mestizo insolente se saliera con la suya, primero… primero lo mataba con sus propias manos antes de algo mas a una huida, asi que, encontraría a su princesa hasta por debajo de las piedras de esta manera cumpliría su cometido. Casarse con él.
La princesa no podía albergar tanta felicidad dentro de si misma, tener a Hijikata a su lado era el máximo fruto de soportar tantos pesares juntos, la soledad, el insistente de Chikage, su padre arbitrario y el encierro en esa casa. Ahora estando afuera, se sentía tal cual fuese un animal antes en cautiverio, libre, enérgica y completamente lleno de ganas de vivir al tope. Aunque claro, el lugar donde se hospedaba era el cuartel oficial del Shinsengumi, no es precisamente el paraíso para una mujer de su linaje o le ofrece las comodidades necesarias las cuales esta acostumbrada, pero al menos se encuentra a la persona quien mas amaba en este mundo. Hijikata. Quien despues de estudiarlo tanto, concluyo en tenerla cerca de él en cambio de lejos, siempre y cuando cumpliera con sus obligaciones del Capitán general del Shinsengumi.
— ¿Como se encuentra princesa? — le dijo una voz ronca detrás suyo, sosteniendola y pasando sus brazos desde su cintura hasta colocarla en el abdomen de esta, reposandolos. — se que no es el palacio del cual acostumbra ver todos los días pero…
— Es perfecto — dijo complacida, rescostandose en su hombro suspirando — se que estamos en pleno verano pero… el olor a la naturaleza es tan agradable, el jardín en verdad me gusta.
— Me alegro escucharle decir eso — apoyo su mentón en el hombro de ella, apretandola mas contra sí mismo — si usted es feliz… igualmente lo estare.
— Seré feliz siempre y cuando usted se encuentre a mi lado, Hijikata-san — se giro soltadose de su agarre, para mirarlo directamente a los ojos — mi hogar se encuentra con usted, porque… mi felicidad tiene nombre, su nombre.
— Princesa… — susurro, sosteniendo con delicadeza la mejilla de esta, medio acariciandola.
— Te amo — confeso cerrando los ojos, entregandose por completo aquel sutil caricia — en verdad te amo y… no quiero ser separada de este sentimiento jamas, inclusive si me llevara a la muerte prefiero verla antes de vivir sin esto.
— Por favor no diga tal cosa — le reprendio de inmediato el azabache acercando su rostro al de ella, respirando prácticamente el mismo aire — la prefiero viva antes que eso, porque… un mundo sin usted es parecido a un invierno sin nieve.
— Hijikata-san…
— Por eso — los ojos castaños de la chica chocaron de inmediato con los púrpuras del joven guerrero, parandose de pronto cualquier futuro para ellos, solamente existía el anhelo del amor. — vivamos el presente como si fuese nuestro único propósito, la razón del seguir respirando. Lo demás, dejemoslo al destino. ¿De acuerdo?
— Si.
— Ahora — con su mano libre sostuvo el rostro ya rosaseo de la chica, prácticamente acunandolo con cariño absoluto — permitame perderme en el dulce pecado de sus labios color cereza, princesa.
Ambos se entregaron al sutil rose de sus labios buscando demostrar todos los sentimientos posibles en su corazón, mediante esas carisias se perdieron en ellos mismo olvidando por completo su alrededor, igualmente la gran línea de acontecimientos después de la escape de la chica. Tal cual como pidió Hijikata, la castaña simplemente se encargo de vivir el presente y estando en ese momento bajo el encanto de los labios del azabache, su único objetivo era fundirse para siempre en ellos. De esa manera, seria capaz de sentirse plena. »
Mitsuki se sentía que caminaba entre las nubes a medida de su avance en los pasillos del instituto, no solamente soñó nuevamente con la “princesa” y el “mestizo” siendo una historia completamente encantadora, sino que también, mantenía presente el hecho de tener el título de novia, ojo NOVIA de Purpure-san. ¿Era un sueño? ¿En verdad no era un sueño? Todo ocurrió tal cual como jamas podría imaginarse de bien en sus pensamientos, ese encuentro en la biblioteca, las palabras dulces del azabache, ese beso, su primer beso…. la imagen de un estúpido rubio bloqueo sus pensamientos.
¡No!
Kazama no pintaba nada ahí.
Eso solamente fue un accidente.
¡Un maldito accidente!
Siguió caminando tranquilamente por los pasillos obviando la imagen de cierto rubio inrumpiendo su espacio personal, fue cuando de pronto la calma de los pasillos fue suplantada por gritos euforicos como de dolor de chicas, la castaña un poco asombrada se dejo llevar ante su curiosidad caminando rápido al lugar de los hechos. Entonces se quedo helada parecido a una estatua. En el nacimiento de las escaleras se encontraban dos rubios, pero no cualquier par de rubios, porque claramente uno de ellos se trataba de Kazama Chikage el causante de colocar todos sus nervios de punta la semana transcurrida. A su lado una joven muchacha de extenso cabello oro mantenía su brazo pegado al otro, en tanto sonreía de manera cortes hacia el grupo de chicas quienes no paraban de hacerle preguntas sin parar, aquella rubia mantenía un aire diferente del usual como transmitiendo sofisticacia y serenidad, justo igual a una modelo. ¡Hasta cuerpo de modelo tenia! Pero… ¿Qué hacia al lado de Kazama? Ella lo conocía muy bien, de lo contrario, este jamas permitirá ese acercamiento, ¿cierto? Ese rubio presumido solamente seleccionaba a sus acompañantes de manera cuidadosa, donde sinceramente le producía escalofríos. Maldito mujeriego.
— ¿Es cierto? — se hizo escuchar la voz de una de la chicas, acaparando toda la atención de la castaña — ambos… ¡¿Son novios?!
Imposible, se burlo internamente la ojos calabaza mirando el panorama, un cabezota presumido como Kazama no era hombre de amarrarse a una sola mujer, es mas ¿Donde quedo el lema? “Kazama-sama de todas y no de una en especifico”. Seguramente se trataba de una prima o pariente lejano, con tal, esa chica jamas la ha visto antes en el instituto. Nueva es.
— Si — respondió la rubia sonriendole de inmediato — somos novios.
¿Lo ven? Son novi… ¡¿Como ha dicho?! La castaña opto por una expresión de asombro quien jamas cree de algo aun si lo ve con sus propios ojos, aunque los sonidos de dolor de las jóvenes admiradoras de Kazama no se hicieron esperar, ellas en verdad parecían dolidas ante semejante acontecimiento. ¿Donde se encontraba la cámara escondida?
— Valla, valla… tan de mañana y Amamiya-san forma revuelo junto a Kazama. — apareció de la nada Heisuke, teniendo una pose bastante despreocupada.
— ¿La…? — señalo a la nueva pareja algo costernada — ¿La conoces?
— ¡Por su puesto! — se adelanto a responder Momoka, colocando una de sus manos en el hombro de su amigo — Amamiya Ami, estudiamos desde hace tiempo todos juntos, era muy amiga de Toshi y…
— Otra chica quien no se encuentra aquí — el eterno bromista, Souji con su sonrisa reformada completo la frase posicionandose junto a la castaña — aunque claramente ella es hermosa, nunca se comparara contigo. Mitsuki-chan.
Pero Mitsuki no escucho esa última frase en su amigo, su entera atención se encontraba en la nueva pareja formada de rubios, ambos sin duda parecían tener mucha química y… complementarse, aun así, la castaña seguía pensando en que esa chica tenía algo extraño, pero no lo sabia. De inmediato se congelo, la rubia volteo a mirarla con ojos fríos, distantes y aires glaciales, su cuerpo entero dejó de funcionar debido a ello. ¿Por que? ¿Por que la miraba asi? Eso no duro mucho porque su atención fue desviada de inmediato, aunque la esencia de esa mirada permanecía en su sistema.
— Nunca me agrado esa chica — dijo con desagrado Minami, apareciendo de la nada colocando su brazo en el hombro de la castaña.
— Minami-chan, no es bueno guardar rencores menos si es porque te han robado a tu “Kazama-sama” — planteo con voz bromista Souji, mirando a su amiga con picardía.
— No, no tiene nada que ver con Kazama-sama — afirmo moviendo su cabeza hacia los lados — es su forma de ser, perfecta, al margen y sin ninguna tachadura. Estoy segura que esconde algo, nadie puede ser tan recto en todo.
— Amamiya-san nunca se comporto conmigo de extraña manera — murmuro un poco cohibida Momoka, Minami activo sus instintos asesinos — lo que digo es, posiblemente existieron circunstancias en el pasado dignas de desconfiar de ella pero… no la creo mala persona.
— ¡¿Como has dicho?! — le grito prácticamente comiendosela de un solo bocado, Minami.
— Amimiya-san y Kazama-sama por siempre — una voz monótona apareció entre ellas avivando mas la llama, Reika.
— ¡¿Ahora los apoyas?! — la señalo indignada la chica.
Las tres chicas se sumaron en una discusión comunal donde el mismo Souji participaba con la finalidad de avivar mas la llama, en tanto la castaña solamente se enfocó en observar a los dos rubios, ellos parecían ser una clase de celebridad listos para responder a todas las preguntas formuladas, aunque claro, Amamiya Ami era la encargada de todo eso porque Kazama simplemente permanecia de pie junto a ella callado. ¿Qué pasaba con él? Estuvo una semana detrás de ella acosandola sin descanso, llevándola al limite de sus pobres nervios y manipulandola a su antojo robandole su primer beso. Ahora resulta que tiene novia, no una convencional, sino una con un poder sorprendente en las masas y hermosa como una modelo.
¿No quería casarse con ella?
¿Acaso olvido el ser un demonio?
¿Le gustaba las humanas?
Aguarden, arguarden, aguarden. ¿Se había vuelto loca? De todo eso ¿Que le importaba a ella? Si Kazama consiguió una novia era simplemente provechoso para su bienestar, porque de esa manera ya no tendría que preocuparse de ser perseguida hasta en los sueños, él solamente tendría ojos para esa rubia de congeladora mirada y… ¿Por qué no? Su noviazgo con un poco de suerte en un futuro emergerian frutos. Dando así su estabilidad completa. ¡Gracias a Amamiya Ami por existir!
— ¿A quien le rezas? — alguien con una voz ronca le susurro cerca de su oído, causándole un respingo involuntario alejándose de inmediato — pareces hoy muy enérgica, Mitsuki.
La sonrisa risueña de Purpure-san detuvo el tiempo para la muchacha haciéndola olvidar hasta el motivo de su enojo, parecía increíble solamente ver a semejante precensia para girar su mundo entero solo entorno a él, porque el azabache es al único capaz de emerger sentimientos profundos en ella.
— Purpure-san, buenos días — le dijo sonriendo de manera tímida.
— Buenos días, disculpa por asustarte de esa manera pero en verdad me pregunte a quien le resabas — poso una de sus manos en la cabeza de esta, elevandola un poco a su altura — estabas tan concentrada, que te imagine viendo un fantasma.
— Ah… no… solo… bueno, lo que pasa es que… — dibaga tratando de buscar las palabras necesarias para llegar al azabache.
Pero de inmediato Amamiya Ami se percató de la presencia de Purpure en el ambiente, dándole una mirada rápida a su amante esperando la decisión ante esto, recibiendo una media sonrisa significando rienda libre a su próximo movimiento. La rubia disculpandose con las seguidoras de su bautizado novio, se abrió paso para ir al encuentro de la nueva pareja del año además de curiosa, humano y descendiente de la princesa de los sangre pura, esto solamente aumentaría el morbo a cualquiera.
— Toshi — lo llamo con voz clara, suave y sutil.
La castaña dejo su monólogo para mirar hacia donde venía la voz, quedando pegada literalmente al suelo, la nueva llamaba al azabache de una manera bastante familiar parecido a sus amigos, aunque quería ignorarlo no podía evitarlo. Le dolia un poco.
— Amimiya-san, buenos días — le dijo cortésmente, sonriendole en forma formal.
— Si, buenos días — dio unos cuantos pasos a su ubicación, frenando hasta la discusión absurda de las tres amigas — solamente venia agradecerte por lo de ayer, fuiste de gran ayuda.
— Oh, no fue nada — le resto importancia un poco alarmado, luego enfocó su mirada a la castaña a su lado sonriendo — ¡Claro! No las he presentado, Amamiya-san dejeme presentarle Mitsutani Mitsuki, mi novia.
— Un gusto — hizo una leve reverencia.
— Mitsuki, ella es Amamiya Ami una gran amiga en el pasado, ayer se reincorporo porque estuvo viajando en el extranjero. Aunque solo estará en la clase “B” — explico con simpleza señanlandola.
— El gusto… es mio.
Escalofríos, eso es lo que le producía esta muchacha en el cuerpo con tan solo mirarla, ella no es alguien ordinario pues lo intuia de inmediato. Aunque, quizás… ¿Se tratara de un demonio? Analizando su mirada hasta lo mas profundo vio algo, o mas bien, encontró algo. Estaba en lo correcto, esta muchacha no es una humana común, ni siquiera es una, se trataba de un demonio aunque mencionar si es completo o no es algo bastante difícil para la castaña aun, porque le costaba diferenciar.
— Nunca me dijiste que tenias una novia tan linda como ella, Toshi — le recrimino con voz finjida la muchacha, mirando de extraña manera al azabache.
— Tampoco es que hayas tenido la confianza para decirme lo tuyo con Kazama. — empleo el mismo tono de voz de ella para fingir regañarla.
— ¿Chikage? — pregunto, surgiendo nuevamente la punzada de ser desplazada a un lado en Mitsuki, Ami lo noto de inmediato sonriendo mentalmente — deberias saber que nos hemos conocido desde hace tiempo, por supuesto, volvernos a encontrar hizo resurgir ese sentimiento apagado aunque… ni tanto.
¿Kazama enamorado de alguien? Debería de ser una broma, una de muy mal gusto por cierto, dado el caso de ser un autentico demonio en todo el sentido de la palabra. Amamiya Ami seguramente estaba equivocandose en sus palabras, el rubio solamente tenia ojos para una sola cosa, conquistar la supremacía entre los demonios y eso solamente la hallaba conquistandola, podría sonar un poco presumido pero era la verdad.
De pronto, el ojos carmín dejo a un lado a sus seguidoras con la finalidad de acercarse a ellos, las amigas de la castaña no pararon de soltar suspiros al sentir la presencia de semejante chico, encontrandolo algo asqueroso su reacción. Él solamente ignoro a todo el mundo inclusive a Mitsuki quien tenía una expresión de asombro en su rostro, al simplemente presenciar un acto de cariño del demonio hacia la rubia: sostenerle la cintura, pegarla a su cuerpo y tocar levemente su nariz con la suya propia. Mitsuki y las seguidoras de Kazama podrían considerarse muertas.
— Noto como sigues juntandote con Purpure — lo miro de reojo sonriendole de medio lado, tanto Mitsuki como el azabache le fruncieron el ceño enojados — aunque… no se puede evitar, después de todo, ambos fueron muy buenos amigos en el pasado.
¿Por que Mitsuki interpreto eso en otro sentido? Parecia que Kazama deseara implantarle la semilla de la duda en el cerebro, pero jamas caería en tal juego, si la finalidad de ese noviazgo era sacarle alguna clase de celos estaba errado. Ella no sentía nada, absolutamente nada por ese demonio estúpido, los mujeriegos jamas serán su tipo.
— Pero… los dos fueron mas amigos que yo pude haberlo hecho — sorpresivamente, Purpure le respondió sonriendo socarronamente mientras sostenía a Mitsuki cerca de él, esto no solamente a vivo mas las llamas de la provocación, igualmente enojo esa cercanía entre ambos chicos sin vergüenza. — de lo contrario… jamas tendrían la relación que tienen ahora, ¿no? Kazama.
Maldito insolente humano, pensó el rubio logrando controlar las ganas de lanzarlo lejos de la castaña, ella solamente observaba todo con ojos curiosos ni teniendo la mas remota idea de lo ocurrido en el pasado, pobre ilusa, siendo una demonio sangre pura debía de tener un poco de respeto en si misma. Pero no, allí estaba completamente a marced de un despreciable humano, Kazama ya tenia idea de como terminaría todo esto, es mas, podría darle una lista con los acontecimientos a futuro. Mitsuki solamente jugararia el papel de la segunda “Chizuru” en la vida de Purpure.
— ¿Y si hablamos de ti? — el azabache soltó un respingo de la impresión asustando un poco a su novia, seguido de eso se tenso sacandole una sonrisa al rubio — pareces muy acaramelado a Mitsutani Mitsuki, si tomamos en cuenta…
— Kazama, no me provoques — advirtió con dientes apretados, elevando un poco su tono de voz.
— ¿Aun guardas rencor? — pregunto fingiendo dolor, soltando a la rubia y dando un paso mas cerca del azabache — deberías considerar enterrar el pasado de una vez, ya sabes, este jamas podrá ser enmendado aunque quisieras solamente puedes vivir con el. Aunque… depende de ti no volverlo a repetir, Toshi.
Y asi metiendo las manos en su bolsillo camino lejos de ese grupo de personas con una sonrisa triunfadora en los labios, su novia le seguio muy detrás con una cara impecable demostrando no importarle nada, solamente el único costernado era Purpure pues la expresión de su rostro era horrorizada. Mitsuki asustada de ese hecho, se acerco a su novio tocandole el rostro para llamar su atención pero no logro nada, solamente sintió un contacto frío a la par de sudoroso; ella aprovechó esto para buscar a sus amigos, aunque estos aparentemente desaparecieron entre la multitud que se proponías en buscar sus aulas.
¿Qué era esto? ¿De donde provenían esas palabras de Kazama? El pasado ¿Paso algo antes de su llegada al instituto? Aparentemente si, de lo contrario, el azabache no tendría semejante expresión caótica en su rostro.
De pronto, una mano sobre la suya la sostuvo con firmeza arrastradola prácticamente por los pasillos en dirección contraria a la multitud, la castaña quien no comprendía nada se dio cuenta del dueño de tal agarre, Purpure, el demostraba temblar como una hoja o lamina de papel, su piel seguía fría a la par de sudorosa; en estos momentos demostraba una actitud diferente a lo convencional, el azabache fuerte, imponente e impenetrable. Ahora, no solo parecía un fugitivo, sino que tenia un miedo desgarrador hasta los huesos donde lo dominaba en su totalidad.
Llegaron a una zona totalmente solitaria donde la castaña jamas ha estado, intento preguntarle a Purpure sobre su estado, pero no pudo, de inmediato fue sostenida con fuerza por unos brazos fuertes, demandantes y temblorosos, quiso articular palabra pero solo murieron en el intento. Este magnetismo enloquecedor le impedía hacer algo, podría estar sufriendo en estos momentos el azabache, aun asi, el hecho de ser usada como salvavidas para tocar tierra le importaba poco. El pasado, solo es pasado, ella jamas invadiría tal intimidad del chico solamente deseaba que permaneciera a su lado como hasta hora.
— Mitsuki… — pronuncio su voz con anhelo, prácticamente necesidad aprovechando para aferrarse mas a él — he cometidos muchos errores en el pasado de los cuales en verdad me arrepiento, aun asi, nunca seria capaz de volverlos a cometer, menos contigo — la muchacha sonrió, envolviendo con sus brazos cortos la cintura ancha de su novio — te lo prometo, en verdad te lo prometo, mientras sigamos teniendo estos sentimientos compartidos… voy atesorarte y cuidarte.
¿Era posible…? Incrementar tus sentimientos por una persona ¿es posible? Porque justamente en ese momento Mitsuki podría estar tocando el cielo, escuchar el sonido de los ángeles cantar y respirar el aire puro del viento. Purpure-san era para ella tal cual fuese un jardín con hermosas flores, las cuales cada día llenaban de momentos su regocijante corazón, no podría cansarse, jamas lo haría de todas maneras porque el azabache tenia ese tipo de sensibilidad que la tocaba dejándola con ganas de mas; podría hasta decir tener un gran parecido con “Hijikata Toshirou” el mestizo de sus sueños, el amor eterno de la princesa.
— Yo confió plenamente en ti, Purpure-san — le dijo con todos los sentimientos a flor de piel — no me interesa su pasado, para mi lo mas importante es el presente y todo lo concerniente de eso, lo demás, aunque forme una parte importante de usted es algo que me gustaría tenerlo oculto. — se alejo un poco de él para posar una de sus manos en su cara, acariciandola — No he aceptado ser su novia para tocar algo difícil en su vida, yo deseo construir un sin fin de experiencias divertidas y encantadoras, el dolor… jamas tendrá lugar en nuestras vidas.
— Mitsuki… — soltó en un suspiro.
— Por eso, aleje todo los pesares de su mente y comience a vivir el presente — le consejo con dulzura sin dejar de acariciarlo ni un minuto — aun mas, empiece a vivir algo nuevo junto a mi, prometo jamas dejarlo caer estaré junto a usted cuando sea y hasta que lo prefiera.
— No podría arrepentirme jamas de tenerte a mi lado, eres ese tesoro que todo hombre desearía en su vida — hablo ya con un tono mas calmado, produciendo un sin número de explociones en el pecho de la castaña — deberías prepararte para tenerme amarrado a ti de ahora en adelante, Mitsuki.
— Correré con los riesgos.
Ambos acercaron sus frentes buscando instintivamente sus manos para entrelazarlas, las sonrisas iluminaron rápidamente sus rostros embargandolos una sensación de paz absoluta solamente experimentada estando uno frente a otro, Purpure no podía ser mas afortunado como ahora pues se saco la lotería completa al atrapar a Mitsuki, aunque pensandolo bien ha sido la chica quien lo consiguió; su sonrisa, la manera anhelante de mirarlo combinando esas palabras llenas de promesas a un futuro prometedor. En esta ocasión fue él quien fue consolado y no al revés, Mitsuki era una criatura tan encantadora dándole como privilegio una sola cosa, tenerla solamente para él y nadie mas.
Manteniendo esos pensamientos latiendo en su cabeza, sostuvo el mentón de ella con delicadeza subiendolo para su comodidad, la chica sintiendo el suave aliento del chico sobre su rostro cerro los ojos a la par que unos labios cálidos se posaron sobre los suyos con un toque suave. Rápidamente ambos abrieron los ojos para contemplarse unos segundos, no podía o mas bien no querían dejar morir esto hasta ese tamaño, sus sentimientos pedían a gritos ser atendidos de una manera mas intima; debido a ello ambos jóvenes juntaron nuevamente sus bocas en un contacto mas profundo. Mitsuki quien era la primera en experimentar tales sentimientos, parecía estar inversa en un mar de sensaciones cálidas y embriagadoras, donde los labios de Purpure solamente eran el motor para poder acelerar aun mas su corazón, llenarlo hasta el tope de cariño a punto de ser desbordado. Por eso, estando en sus brazos se sentía a plenitud.
Mas tarde ese mismo día luego de los exámenes correspondientes del siclo, Mitsuki aun seguía caminando en su imaginación sobre una hermosa pradera, todo lo vivido hasta hora parecía sacado de sus mejores fantasías donde jamas podría ser realizados, pero no, en verdad estaba ocurriendo. ¿Desde cuando su vida empezó a tener tanto sentido? El experimentar su primer amor le hacia presa a todo el paquete completo, aun mas, lo hermoso hasta hora solamente le daba para pensar en ser una gran persona en su vida anterior y el ser recompensada por ello, o quizás, jamas tuvo la oportunidad de vivir a plenitud y en esta ocasión solamente le estaban saldando las deudas. Sea como sea le daba las gracias a ese ser dimencional por permitirle todo esto. Aunque… freno de golpe su caminar hacia el comedor, es muy bien sabido el hecho de “todo lo que sube baja”, no es como si la castaña fuese pesimista o algo parecido pero… ¿y si…? No, en estos momentos no se es permitido tener malos pensamientos, la alegría es lo único importante lo demás sobra.
Entró a la cafetería con los aires completamente renovados, sus amigos le animaron adelantarse y Purpure-san mantenía una conversación importante con Sannan-sensei seguramente referente al club, por lo tanto tomo la palabras de ellos al caminar sola hasta la cafetería probablemente se toparia con Ryuunosuke, el siempre parecía conocer su ubicación exacta, aunque antes se sorprendía de ese hecho ahora le da igual. Seguramente se debe a sus poderes de demonio sangre pura.
Y hablando del diablo este aparece mostrando sus cuernos, el muchacho mantenía una expresión huraña en el rostro mientras sostenía una bandeja llena de alimentos, no es nada nuevo su pequeño hermano siempre mantiene la misma expresión pero… ¿Eh? la castaña parpadeo varias veces hasta percibir una pequeña figura a uno de los costados del joven, era sin duda una chica, si, de baja estatura cabello teñido de turquesa y tenia unos ojos bastante grandes color azul.
¿Qué era esto? Ryuunosuke nunca desde su llegada ha presentado alguna amiga o amigo, sus compañeros parecen notar la marca de la indiferencia del pelinegro, es decir, el querer estar absolutamente solo. Ahora resulta tener una seguidora. Raro. Muy raro.
— Onee-sama — le llamo, teniendo un humor bastante de perros y las ganas de acabar con alguien se palpaban en el aire — es muy inusual encontrarla sola, ¿Sus amigos?
— Mmm… aun estan en el salón de clases — respondió señalando detrás de si, manteniendo su mirada en la tímida niña de ojos azul escondiendose detrás de la espalada del otro — ¿Qué significa…?
— La salve en clase de un abusivo y ahora me sigue detrás como si fuese un perrito amaestrado — la interrumpió, soltando todas las palabras sin si quiera respirar.
— Oh… valla… — sonrió un poco incomoda.
La llegada de sus amigos no tardo en esperar, Minami reía estrepitosamente junto a Momoka quien al fijarse en la castaña alzaron sus cejas de manera pícara, Heisuke no se quedó atrás acompañado de sus superiores Harada y Shimpachi, ellos si no disimularon la parte porque comenzaron a gritar de manera unisoria: “El Toshitsu es real mis hermanos” al propios estilo ingles. Mitsuki prácticamente olvidando la existencia del pequeño guardaespaldas de su hermano, no sabia como reaccionar ante los comentarios de los revoltosos de sus amigos, que seguían sin comprender en la delgada situación embargandola estos momentos, si bien Ryuunosuke no la delataria jamas con sus tíos o mucho menos padres debía igualmente tomar precauciones. Ya daba igual. A estas alturas de la vida medio instituto debía de saberlo.
— No pareces muy contenta de toda la atención, Mitsuki-chan — con una sonrisa ladina, se apunto a su lado Souji colocado su brazo en el hombro de ella — las jovencitas enamoradas como tu deberían estar mirando el mundo de otro color, ¿no?
— Bueno… yo… — tartamudeo ante semejantes palabras, parecía contener una clase de frase oculta, pero no conocía decifrarla.
— No la fastidies Souji — lo regaño Shimpashi, cruzando sus brazos a la altura de su pecho mirandolo con reproche — no todas las jovencitas son iguales, Mitsuki-chan puede reaccionar de otra manera.
— Entonces… — salto emocionada Momoka, al frente de las ojos calabaza bastante conmocionada de tal reunión — ¿de verdad? ¿de verdad de la buena? Tu y Toshi… ¡¿Se lanzaron al agua?!
Valgame dios, la chica lo decía como si ella y Purpure-san se hallan casado, solamente decidieron salir juntos como una pareja real en todos los sentidos, aunque por supuestos, les debía con intereses una explicación a sus amigos de lo ocurrido aun mas a su hermano, quien permanecía quieto luchando con sus instintos de demonio. Lo agradecía, Mitsuki conocía lo difícil de estar haciendo todo esto, sus padres le inculcaron el casarse con una sangre pura y mantenerse invicto ante ello.
— ¿Acaso no lo han escuchado esta mañana? — esa voz… la castaña giro de inmediato, notando la llegada de esos ojos purpura, aunque su felicidad al verlo era máxima no duro demaciado. Purpure-san venia acompañado de alguien. Amamiya Ami. — cuando la presente a Amamiya-san fui bastante claro, ¿cierto? dije “Mitsutani Mitsuki, mi novia”.
No, no podía acostumbrarse a ese apelativo para dirigirse a su persona, inclusive si tenia la mirada perspicaz de su hermano encima podía controlar sus sentimientos de ilusión, ante los ojos de los demás ella es la autentica pareja de Purpure-san. ¿Alguna vez se acostumbraria a ello? Probablemente nunca.
Momoka y Minami estallaron en gritos de alegría combinado con euforia, Harada, Shimpashi y Heisuke fueron hasta el azabache dándole palmaditas en la cabeza felicitandolo, en tanto los primos Saoitou le sonreian a ella en señal de total apoyo; de manera sorpresiva Souji simplemente soltó un “¡En hora buena!” Para retirarse del lugar, sin si quiera mirar a su grupo de amigos.
Ryuunosuke le resto importancia al haber acertado en el blanco en cuanto al gusto ejemplar de su hermana mayor en los hombres, sus ojos se mantuvieron en aquella presencia rubia nueva en medio de los chicos conocidos, su aura era altamente peligrosa como asquerosa, aquella expresión serena le producía náuseas consecutivas y ni hablar de la manera de mirar: fría, calculadora, con ganas de colocar las manos a la mayor de sus planes. Esta chica es una demonio mestiza en todo el sentido de la palabra, la combinación repulsiva del egoísmo de la humanidad y el instinto demencial de un demonio, era por seres como ella que los humanos se dieron cuenta de su error al tratar de engendrar con los demonios, puede que Okita Souji no demuestre tanto sus sentindos como esta mujer, pero igualmente, debía de poseerlos porque viene en su naturaleza.
La muchacha a su lado cambio su expresión patética a una de asombro, ella aunque no tuviese una clase de sangre demoníaca en sus venas intuia la peligrosidad en la rubia, Ryuunosuke no le dijo nada simplemente trato de analizar la situación. Antes de morir su abuelo le encargo varias cosas, la primera, cuidar de su familia como todo un guardián a su objeto mas preciado, sobre todo, que su hermana mayor no se desviara del camino esto no significaba privarla de algunas experiencia, tal cual menciono su madre, de los golpes aprendes. La segunda cosa fue un libro, pero ese libro no era cualquier objeto con un montón de hojas en él, porque en este se escondía un montón de secretos concernientes a toda la especie en general, sobre la maldición de la “princesa lunar” la posibilidades de romperla y… de ellos. Si “ellos”. “Ellos” son una clase de seres humanos excepcionales capaces de captar la maldad en otros, teniendo como meta controlarla, canalizarla o simplemente eliminarla, no son considerados enemigos de los demonios pero si al menos mantener una clase de lejana conexión, siempre y cuando no se metan en su camino jamas serán molestados, aplicándose a la inversa también.
“Ellos” no son nadie mas que a “seres de la luz” o en palabras resumidas: sacerdotes.
— Tu… — la llamo de inmediato, logrando el enfocar su mirada azulada en él pero sintiéndose cohibida nuevamente — ¿Qué eres?
— E… esa chica — señalo con miedo, prácticamente su voz clara se quebró — siento… siento una clase de… peligro y… algo extraño.
— No me tomes del pelo — soltó entre dientes, llevándola a respingar del susto — ¿Qué eres?
— Mi… mi familia, ellos… ellos… viven en un templo — trago saliva con dificultad — ¿Eso tiene algo que ver?
El pelinegro chasquio la lengua, esta muchacha no fingia en lo absoluto su comportamiento mediocre, ella en verdad posee esa actitud reprimida a los demás. Solto un suspiro. Genoshita Suzuka es una auténtica tímida, aunque implicaba una cosa mas, ser descendiente se “seres de la luz” no estaba de mas mantenerla a su lado, aunque podría ser igualmente un peligro para su estabilidad. Debía primero consultar con alguien mas: su madre.
— Estas en lo cierto — estuvo de acuerdo con la niña, aflojando un poco su postura — esa chica es peligrosa, bastante peligrosa y si alguien como tu lo a notado es porque es real.
— ¿Qué significa eso? — se atrevió a preguntar con ojos muy abiertos.


— Mi hermana mayor esta en un inevitable peligro, en pocas palabras — explicaba con sus cautela, admirando el panorama juvenil lleno de alegría y dicha — mal ubicada en el centro del huracán.

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