10
“ Oh, oh,
Aquí vamos de nuevo.
Sé lo que es perder un amigo
Damos vueltas y vueltas de nuevo ” Mat Kearney “Here we go”
Aquí vamos de nuevo.
Sé lo que es perder un amigo
Damos vueltas y vueltas de nuevo ” Mat Kearney “Here we go”
Después de aquella discusión, no volví acercarme mas a ojos mar. A la mañana siguiente de esa madrugada, desperté con a sorpresa que él se había marchado luego de desayunar con mis abuelos, inventó una excusa barata para huir en la mínima oportunidad. Tampoco es que Albert o los demás se la impideran, de hecho, pudieron sentir al instante la extraña atmósfera que lo envolvía, deduciendo rápidamente una discusión entre ambos. Los abuelos no intentaron sacarme información, decidieron ser un asunto conveniente de los dos y nadie mas, un tercero seria nada mas igual a un estorbo. Pero no para mi metiche primo, quien no desaprovechando la oportunidad, busco sacarme algo de información sin éxito alguno. Igual lo hizo con Matt, pero este, demostrandole su caótico animo le indujo el insistir. Bien, ahora, eramos dos personas arrojadas a las lagunas del sufrimiento porque desde ese instante, debía acostumbrarme al no tenerlo alado. ¡Eso en lo absoluto fue mi culpa! Había sido él por llamarme caprichosa. En nombre de todo lo sagrado, ¿En que instante se le ocurrió decirme tal palabra? Si he entregado todo de mi ser por su bienestar, ajustandome a un millón de situaciones absurdas y tragando uno por uno mis sentimientos. Si eso no es querer, no poseo otro nombre para darle.
Ese mismo día decido irme a mi casa, aun estoy exhausta y destruida, para ello no existe nada como el hogar. Despidiendome de mi hermosa familia, prometo volver una vez mas y quedarme un fin de semana entero, siendo eventualmente, en unas circunstancias mejores. Me siento mal por ellos, aun mas por Albert, pues en verdad estaba sumamente entuciasmado con este plan, terminando destorciado y caótico por mi explosión de sinceridad. Sin embargo, mi primo parece rápidamente comprender de inmediato las circunstancias, invitandome a solucionar rápidamente las cosas con ojos mar y volver a la normalidad. Ojala y fuese tan fácil como decirlo, pero he terminado yo misma con esto confesando mis sentimientos, tanto que profese querer esperar mas tiempo y el apoyarlo en darle su espacio, junto a otras cochinadas mas. Coloque el punto sin retorno entre ambos. ¿Ahora que voy hacer?
Llego a casa totalmente destruida tanto psicológica como físicamente, necesito es un baño de agua caliente y kilos de helado de torta suiza. ¿Ironico no? Me convertire en una Anna 2.0 cuando esta despechada, aunque no estoy lejos de serlo, de hecho, puedo comprenderla. Cuando el chico que quieres sale diferente a lo esperado es un golpe directo a tu corazón, visión y expectativa del futuro. Esto es una excelente señal para llamarla, anoche no pude hacerlo por estar en casa de los abuelos, pero hoy estoy libre. Antes a nada, debo tomar ese baño. Seguramente se preguntaran: “Heather, ¿Como es que no estas llorando?” La verdad, ni yo misma lo se, puede estar en un punto de incredulidad o muerto, donde la realidad siempre superara la ficción. En muchas de mis pesadillas, consistía en un ojos mar rechazandome directamente y sin anestecia, en otro lado, el real callo e intento excusarse. Personalmente pienso que el decir “lo siento” es menos cruel al silencio, porque con este dictamina no saber como expresar tu incomodidad, o mejor dicho, las agallas suficientes para rechazar a la persona. Sin dudas, Matt supo acabar conmigo de una forma bastante cruel.
Consigo llamar a mi amiga, esta amablemente me escucha sin ninguna interrupción, provocandome algo de susto y pensar de tratarse de un clon de ella misma. No obstante, recuerdo la situación en donde se encuentra, diciendome que esta lejos de formar jaleo ante mi dilema. Tiene por si sola mucho con que luchar. Por lo tanto, propone un plan bastante bueno y quien nunca le ha fallado, comer los kilos de helado frente a la TV mirando películas corta venas. Y por primera vez, no contradigo un plan de los suyos. Básicamente pasamos sábado y domingo así (parte de la semana igual) despotricando palabras contra esos chicos, lo suficiente listos y capaces de destruir nuestro corazón a pedazos, saliendo vivos para contarlo. ¿Acaso no se podía encontrar al hombre perfecto? Quizás, desaproveche mi oportidad corriendo detrás de un hombre destruido, perdido y enamorado de una mujer que estaba muerta. Pero todo tenía solución, la mia era pasar la pagina y seguir viviendo, con tal, era la primera experiencia enamorandome mas hombres se encontraban esperando por alguien como yo. Sin embargo, no podía, mi corazón solamente anhelaba a Matt, me hice tan dependiende de su presencia, sus encantadores ojos azul mar, el olor masculino de su cuerpo, esa sonrisa tan hermosa y única al encontrarse conmigo. Ese comportamiento infantil de algunas ocasiones encontrandonos los dos a solas, sus metidas de pata, el tono de su voz al hablarme, la manera tan única de caminar a mi lado y de hallarme aunque una multitud de personas se encuentren entre nosotros. ¡Demonios! ¿Como me fui a enamorar de esta manera? Porque puedo recordar todos sus desplantes, la mención de la palabra caprichosa y el amar a Annie, de todas maneras mi corazón seguirá de terco queriendolo.
— Lo tuyo es bastante fuerte, podrías estar frente una enfermedad crónica — alega Annabeth, mientras come de un pote grande helado de chocolate. — Tu única cura, es el alcohol.
— Si, por supuesto doctora Annabeth. La respuesta a todos mis males es emborracharme — le digo de manera irónica.
— ¿Como has hecho con las clases? — pregunta perspicaz, lamiendo descaradamente la cucharada con helado — si saber que tengo a Alex cerca de mi es una suplicio, no quiero imaginarlo para ti con Matt.
Dios, es la jodida tortura china en persona. Ignorarlo se me ha hecho totalmente satánico, hasta un pecado mortal, porque al cruzarme por un lado suyo siento su azul mirar en mi cuerpo piendome algo. Quizás el conversar, pero no puedo, no debo, mi orgullo debe prevalecer antes a mi amor. Así que, me mentalizo constantemente el ser un idiota al degradarme a caprichosa, siguiendo adelante y jamas bajando la guardia para que se acerque a mi.
— Es un puto castigo — suspiro cansanda, introduciendo la cuchara en el helado y llevandomelo a la boca — Al menos él igualmente me ignora, o sabe que acercarse seria su condena, sino seria peor que tu.
— ¡Ugh! Esto es patético — confienza asqueada mi amiga, girando a la televisión y siguiendo la lucha por acabar su helado — ¿Comó es que chicas tan fabulosas como nosotras se encuentran en un sofa comiendo helado y viendo “Amor sin barreras? ¡Deberiamos estar viviendo todo al límite! No se, desvelandonos y asistiendo a una o dos fiestas por lo mínimo, bebiendo al igual de comer los mejores manjares de este jodido mundo.
— La verdad, tener exceso de eso en mi vida… es lo último que deseo — musite frunciendo el ceño.
— Eres tan aburrida — reclama ella, volviendo a su postura original — ¿Pero lo recuerdas? Mañana es la excursión a la montaña, sera mucho peor que cualquier día esta semana.
¡Mierda! Lo había olvidado por completo, la mejor opción seria simplemente dejarlo pasar y no asistir, pero luego recuerdo las ganas de realmente ir llevandole paso a sentir confusión. ¿Desde cuando la presencia de alguien decide mi asistencia a un evento? ¡Jamas! Es el momento de recordar a los mejores personajes de libros y videojuegos, esos que realmente valen la pena llorar, hacer berrinches y pelear. Porque todos ellos harían de una mujer la mas feliz del mundo, deseo realmente que existieran, así poder tener su consuelo en estos momentos. ¿Se lo imaginan? “Leon S. Kennedy” sentando a mi lado, sujetando el pote de helado para alejarlo de mi, acercar una de sus manos a mi cara y secar cada una de mis lágrimas mencionado: “no te preocupes, Hemo. Yo estaría dispuesto a matar zombies por ti, ir contra las ordenes del mismo presidente de Norte América y olvidarme se Hada”. Santos escalofríos, esa fantasía vuelta realidad me convertiría en mantequilla derretida, si plantearla simplemente, coloco mi piel de gallina. Creo, que encontré mi catalizador. ¿Quien necesita de ojos mar cuando poseo a un Leon increíble en mis sueños?
— Estare bien, aun tengo a mis libros — pronuncio, volviendo a introducir la cuchara dentro del helado y sonriendo.
— Dios, dime que no volverás a el punto de partida. Sino, prometo el yo misma buscar a ese “ojos mar” y darle una bofetada — amenaza mi amiga, acomodandose en su asiento y mirandome con rudesa.
— Dejalo en paz — le dije rodeando los ojos con fastidio, centrando mi concentración en la TV — es imposible nadar contra la corriente, menos si estas solo.
— ¿Vas a dejarlo pasar sin mas? — pregunta incredula.
— No, voy a comportarme como una mujer grande que soy y el evitar discutir. — sentencie centrandome en ver la pelicula — Ahora, ¿podemos cambiar de tema? Se esta tornando algo tedioso girar en el mismo circulo.
Si, tenia razón, he sobrevivido todo este tiempo sin ojos mar. El volver a mis inicios no estaría de mas, es como dice la gente: “de amor nadie ha muerto”, tampoco sere la primera en hacerlo. Annabeth parece un poco renuente a mi comentario, pero luego de unos cuantos murmuros de vieja gruñona, termina cediendo a la petición. Puede estar siendo de todos menos madura, aun así, debía a optar un temperamento indiferente si deseaba evitar salie herida. Aunque francamente, ya es bastante tarde para eso.
Al día siguiente poseo el peso del mundo en mis hombros, para muchos de los alumnos de la asignatura de matemáticas, este sera la jornada mas alentadora de todas. En mi caso particular, lo consideró el jodido infierno, no solo por ser la única loca de traer pantalones cortos hasta las rodillas existiendo el frío glacial, dado el caso de estar en plena montaña, igualmente tendre que armarme de tenacidad para soportar a ojos mar. La noche anterior, Annabeth dictaminó el no abandonarme jamas en ningún segúndo, aun así, llevo unos cuantos segundos parada en la entrada de las cabañas propiedad de la familia de mi profesora, y ni rastros de la rubia. ¿Esto no podía ser peor? Oh, aguarden, si lo es. En el viaje de venida a la montaña, me toco sentarme en medio de la chica de lentes del otro día y Matt, así que, imagen un poco mi incomodidad. Para desgracia o suerte, aquel hombre no paraba de mirarme insesantemente a la par de conversar con su amiga, ella al menos comprendio de inmediato mi estado de animo no inmescullendome en la charla. ¿Y donde esta Annabeth cuando la necesito? Encargándose de entregar un trajabajo junto a Alex, el mismo que tuvieron problemas la última vez y le dieron oportunidad de retrificar. Dando como resultado, apañarselas ambos de como llegar a este sitio. Pobre, ella si debe de estar mas incomoda en comparación mia, porque al menos fue pareja o intento ser pareja de Alex, de mi parte, solo logre ser la compañera paraguas de ojos mar.
La profesora de matemáticas hace su aparición triunfal, presentandonos rápidamente a dos jóvenes que la acompañan, son sus sobrinos y serán nuestro guía durante todo el viaje. Sin mas preámbulos, nos dan la bienvenida invitandonos al banquete en nuestro nombre, el personal se encargo de realizarlo al conocer la llegada. El joven pelirrojo a la derecha de la maestra, por nombre de Damian, nos señala hacia donde debemos caminar y tener cuidado con las piedras del camino empinado. Este es un lugar asombroso, pero si pisas en falso, lograrías hacerte daño. Despachando todos las voces de mi alrededor, me permito apresiar mas la naturaleza rodeandome, son grandes montañas verdes con caminos fríos, muy húmedos y poseedores de vientos abrasadores. En general, desde este sitio puedes divisar a los montañeros caminando esos caminos curiosos, sosteniendo sus grandes bolsos y desapareciendo en el silencio de la naturaleza. Pienso que todo seria perfecto si pronto nevara, nunca he presenciado un acto tan puro, pero seguramente sera hermoso. Un aire extremesedor abofetea mis mejillas, erizandome la piel y llevarme a pegarme mas a mi bufanda mostaza que escogió Anna para mi, quien por cierto, debería de haber llegado ya. ¿Qué puede estar retardandola tanto? Me aseguro entregar el informe e inmediatamente subir a un taxi y venir. Necesito de su presencia, mas que todo en estos momentos, odio encontrarme alrededor de personas quienes no les hablo. Solo mirenme, intento darle ejemplo a mi sobrina Hada, y resulte ser peor de patética a cualquier otra solitaria.
Llegamos a un gran salón de paredes de cristal, en donde tiene una estupenda vista a un estanque de patos, el otro sobrino de la profesora, un chico de ojos color verde bosque explica un poco sobre la historia de esos pequeños amigos. Ellos los rescataron de la muerte, pues su madre la hallaron muerta al comer comida contaminada proporcionada por unos turistas malintencionados, aunque esos chicos fueron fuertes sobreviviendo a las adversidades. Mas tarde, si deseamos, podemos acercamos en grupos para alimentarnos y mirarlos. Si, suena emocionante, al menos de tener amigos quienes compartir eso.
Suelto un suspiro, mejor me hubiera quedado sola en casa, tal vez Margaret o Melissa se encontrasen libres, pude ofrecerles acompañarme un rato y así conversar. Por si se lo preguntan, ninguna de las dos sabe sobre este inconveniente con ojos mar, la verdad, ni deseo comentarle nada a mi hermana sobre esto. ¡Dios! Puedo imaginarla, diciendome idiota ante mi comportamiento, pero aun mas, insultando sin miramientos a Matt por tratarme de esa manera. Llamenme masaquista si así lo prefieren, pero por mucho que ojos mar este haciendome enojar, no deseo de ninguna manera manchar la imagen dada ante mi familia de él. Lo mejor es dejar por olvidado todo esto.
Suelto un suspiro, mejor me hubiera quedado sola en casa, tal vez Margaret o Melissa se encontrasen libres, pude ofrecerles acompañarme un rato y así conversar. Por si se lo preguntan, ninguna de las dos sabe sobre este inconveniente con ojos mar, la verdad, ni deseo comentarle nada a mi hermana sobre esto. ¡Dios! Puedo imaginarla, diciendome idiota ante mi comportamiento, pero aun mas, insultando sin miramientos a Matt por tratarme de esa manera. Llamenme masaquista si así lo prefieren, pero por mucho que ojos mar este haciendome enojar, no deseo de ninguna manera manchar la imagen dada ante mi familia de él. Lo mejor es dejar por olvidado todo esto.
Mis compañeros empienzan a dispersarse por todo el salón, ubicándose en las mesas que tienen servidos algunos alimentos bastante apetitosos: tostadas francesas, mermeladas de albaricoque, fresa y melocotón, jugo de naranja, chocolate caliente y una tartaleta de frutas diversas. Todo esto es igual para todos. Suelto un suspiro pesado, comer sola no esta previamente en mis planes, pero esta mañana salí tan rápido de casa que olvide hacerlo. En tanto la maestra da algunas palabras, decido tomar asiento en una de las mesas mas alejadas de todas, mirando de reojo como Matt intenta ser un movimiento para acercarse a mi, pero es interceptado por unas chicas de la clase. Ignoro ese acontecimiento y sigo mi camino.
Esto, es realmente deprimente, miro a mis compañeros compartiendo alegremente el desayuno, conversando, bromeando y jugando entre ellos. Mientras estoy yo, aun lado sola, tomandome el chocolate caliente y dándole eventuales mordiscos a mis tostadas francesas, las cuales jamas mentiré, estan grandiosas. Hago un enorme esfuerzo en no mirar a la mesa donde se encuentra Matt, pero fracaso estrepitosamente, este parece estar incomodo ante tanta atención de las chicas a su alrededor, aunque no realiza ningún intento de alejarse de ellas. Puedo deducir su evidente cambio desde el año de muerte de Annie, antes no hubiera permitido socializar con nadie, mucho menos chicas, ahora mirenlo esta rodeado de ellas conversando y comiendo. ¿Acaso no ha estado afectado de nuestra separación? Lo veo muy bien, hasta su vergüenza se aleja, centrándose en prestarles atención a las féminas. Me enoja. En tanto he estado este fin de semana y parte de estos días cuestionandome que hacer sin él a mi lado, este se da la gran vida siendo el centro de atención de un grupo de largatas en buscada de comida. ¿Cuan idiota puedo llegar hacer? Francamente, nunca logras conocer totalmente a las personas, ni transcurriendo cincuenta años.
Esto, es realmente deprimente, miro a mis compañeros compartiendo alegremente el desayuno, conversando, bromeando y jugando entre ellos. Mientras estoy yo, aun lado sola, tomandome el chocolate caliente y dándole eventuales mordiscos a mis tostadas francesas, las cuales jamas mentiré, estan grandiosas. Hago un enorme esfuerzo en no mirar a la mesa donde se encuentra Matt, pero fracaso estrepitosamente, este parece estar incomodo ante tanta atención de las chicas a su alrededor, aunque no realiza ningún intento de alejarse de ellas. Puedo deducir su evidente cambio desde el año de muerte de Annie, antes no hubiera permitido socializar con nadie, mucho menos chicas, ahora mirenlo esta rodeado de ellas conversando y comiendo. ¿Acaso no ha estado afectado de nuestra separación? Lo veo muy bien, hasta su vergüenza se aleja, centrándose en prestarles atención a las féminas. Me enoja. En tanto he estado este fin de semana y parte de estos días cuestionandome que hacer sin él a mi lado, este se da la gran vida siendo el centro de atención de un grupo de largatas en buscada de comida. ¿Cuan idiota puedo llegar hacer? Francamente, nunca logras conocer totalmente a las personas, ni transcurriendo cincuenta años.
Clavo el cuchillo en la mermelada de fresa con disgusto, llevandome la tostada a la boca y mordiendolo igual a ser un filete de carne, sin apartar la mirada de quien osaba llamar “amigo paragua”. ¿Saben que? ¡Puede quedarse con su séquito de brujas! Estare mejor sola que mal acompañada, nunca de todas maneras he necesitado de un hombre para sentirme plena, basta con tener un libro en mis manos y lograr la felicidad suprema. Solo esperen a… mis pensamientos se ven dispersos ante la presencia de un intruso frente de mí, sus ojos verde bosque brillan acorde de una blanca sonrisa, su jovial apariencia combina muy bien con su cuerpo pequeño pero a su vez fornido, imagino que debe de trabajar mucho con la tierra o alzando algún tipo de pesas, quien sabe, posee contextura de poder practicarlo. Aunque eso no es lo sorprendente, porque este chico es uno de los sobrinos de la maestra de matemáticas, creo haber podido escuchar su nombre: Samuel.
— Mmm… ¿Disculpa? Espero no incomodarte ni nada pero… ¿Puedo acompañarte? — pide amablemente, con su voz varonil y pausada.
Oh… es lindo, de estar aquí Anna seguramente me felicitaria por mi deducción.
— Adelante, no es que estén ocupadas de todas maneras — me encojo de hombros, volviendo mi atención a mi desayuno.
— Gracias. — inmediatamente toma asiento delante de mi.
Es un chico bien parecido, viéndolo desde cerca su piel era bastante clara, igual o mas a la de Matt, en su cuello poseía tres lunares seguidos igual a una constelación de estrellas, urión es el nombre. Sus ojos chispeantes, los puedo comparar igual a los de un gato, pero con su toque natural a bosque y praderas. ¿Por qué ha venido a sentarse a mi lado? Podría con ese físico ir en busca de cualquier chica, inclusive las timidas o de carácter fuerte como la chica de lentes amiga de ojos mar. Puede que la maestra lo haya mandado conmigo, con tal, nunca le agrado verme sola.
— Aguarda — miro con extrañes su plato, dandome cuenta que posee panqueques bañados en miel y mantequilla — ¿Acaso eso no es preferencia personal? Tienes un platillo diferente a nosotros, es bastante injusto.
— Si, tienes razón pero estos pequeños — habla del plato señalandolos con humildad — los he hecho yo como una prueba, mis abuelos son pasteleros y ir con ellos con un plato defectuoso… seria una decepción.
— Pueda que no sirva de mucho, pero la verdad… ese plato luce de todo menos defectuoso — comento notando lo obvio.
— ¿En verdad lo crees? — su entuciasmo llega a sus ojos, sonriendo de oreja a oreja — Si no te parece fastidioso… ¿Qué te parece probarlos?
¿Yo? ¿Comer panqueques del sobrino de la profe de mates? ¿Quien nadie mas lo hará? Perdonen mi arrogancia, pero no pretendo desaprobechar esta oportunidad, ya lo he hecho con muchas otras mas.
— No sera ninguna molestia, de hecho me halaga — comento sonriendo, por primera vez desde muchos días gris, contenta — por cierto, mi nombre es Heather.
— Un gusto, Heather — me extiende el plato y alejando el mio a un lado — soy Samuel por si no lo has escuchado y… por favor desgusta mis panqueques especiales de dulce fantasía.
— ¿Dulce fantansia? — exclamó extrañada, cortando con un cuchillo un trozo y casi llevandomelo a los labios — ¿Alguna razón en concreto?
— Pruebalos y dame tu opinión.
Y lo hago, el mismo dios debió de ser partifice de la creación de este riquisimo platillo, porque al entrar en contacto con mis papillas gustativas, una explosión de sabores se manifiesta en mi lengua. Desde la mantequilla sobre la harina, la miel nadando entre ella, la canela y un ligero toque cítrico, hasta un sabor distinto a cualquier otra cosa.
— ¿Albaricoque? — digo inmediatamente de tragar por completo el panqueque.
— Mis padres tienen una hacienda donde cultivan varias frutas, entre ellas el albaricoque — explica manteniendo un semblante luminoso, casi nostálgico de acuerdo al tono de su voz — como no es costumbre utilizar ingredientes así en este tipo de recetas, quise hacer algo… diferente. Aparentemente triunfe.
— No dudes de tus habilidades, realmentes tus panqueques estan para morirse — retifique una vez mas, llevandome mas a la boca.
— Me alegro de escuchar eso. — me dijo complacido y aliviado.
Samuel parecía ser un chico bastante agradable, algo temeroso de tratarse de comida y tímido al ser reconocido sus logros, posiblemente de conocerlo mejor nos llevaríamos bien. Seguí, de manera abusadora, comiendo sus panqueques en tanto él seguía sonriendome muy complacido. En otra circunstancia, estaría apenada y muerta de nervios, pero no ahora, estaba muy ensisma con este exquisito plato que ignoraba todo. Entonces ocurrió, nuevas caras interrumpiendo mi desayuno preferencial, entorpeciendolo y provocando quizás, despertar mi gastritis crónica. Se trataban de la chicas que acompañaban a Matt hace unos momentos, eran tres, dos rubias teñidas y una morena de cabello avellana, obviamente, igual pintado. Ellas me miraban con sonrisas pacientes, casi de personas que sufren algún tipo de esquisofrenia congénita, o simplemente, cuando consume un niño muchas golosinas. Sea como sea, no me agradan.
— Tu eres Hemo, ¿Cierto? — pregunto la morena, con un toque obvio de hipocrecia — soy Lorena, Becca y Maricela. Solo queríamos hacerte una pregunta.
Maldición… ¿qué pueden querer de mi? Samuel quien hace unos segundos mantenía un semblante jovial, cambia radicalmente a uno duro, frío y sin sentimientos. Se nota que no soy la única en desagradarle estas chicas.
— ¿Sobre qué? — trato de parecer educada, hasta me alejo de los panqueques y tomar mi jugo de naranja, de lo contrario, las malas vibras saldrán.
— ¿Tú y Matt…? — le doy un sorbo a la bebida, manteniendo la vista fija en Becca, la rubia — ¿… son novios?
Escupo mi jugo de naranja a un lado de la mesa al escuchar semejante pregunta, las chicas parecen conmocionadas ante mi reacción, mientras Samuel me extiende un pañuelo desechable para limpiarme el resto de jugo en mis labios. ¡¿Como se les ocurre hacerme tal pregunta mientras desayuno?! Además, podrían preguntarselo a Matt, con tal, desayunaba en la misma mesa… giro para comprobar su ausencia en ella, comprendiendo la razón de venir a buscar.
Demonios…
— ¿Como han llegado a esa conclusión? — pregunto un poco confundida, aun secandome.
— Ambos son muy cercanos el uno con el otro — interviene Marcela un poco cohibida, una personalidad diferente a cuando se llevo a ojos mar con ella. Doble cara. — en todas las actividades en clase se les ven juntos, inclusive, cuando no estan en ellas.
— Al verlos en el pasillo, sus movimientos estan coordinados — interviene Lorena, muy seria — y cuando se miran, parecen olvidar el mundo entero.
— Si, es como… la mejor creación de todas se hallaran frente a ustedes — señala con presición Becca.
— Por eso, dedujimos que ustedes son pareja — se encogio de hombros Maricela, un poco triste.
— ¿Por qué lo son? ¿Cierto? — siguió insistiendo Lorena con ojos muy abiertos.
Quede estática, aun mas de confundida que cuando escuche la interrogante, porque en la vida me ha interesado saber sobre la imagen de mi ante los demás, menos si agregamos a ojos mar. Pero al escuchar eso de este trio de brujas, hizo replantearme las cosas, pensando en tal vez no siendo tan indiferente en Matt. Si es así… ¿Por qué no se acercaba a mí para intentar hablar? Se sobre crear un muro entre ambos, reprimiendo todo contacto con él pero… ¿En verdad soy difícil de tocar? ¿De llegar hasta mi? No lo comprendo, pero en lugar de alegrarme esa información, me deprime mas olvidando por completo mi apetito voraz. Samuel parece darse cuenta, llamandome entre un susurro y preguntandome mi estado de animo, sonriendo tristemente le respondí estar bien o en realidad, estaría bien.
— No… — susurre al fin, aplacando sus ansias de la verdad — no somos novios.
— ¿En serio? — preguntó incredula Becca, sonriendo complacida igual a sus amigas — Bueno… como ustedes son tan unidos… pensamos… y… ¡Oh dios mio!
Si, vamos, regosijense en las desdichas de alguien mas. Hagan como sino estuviese aquí, frente a ustedes, siendo ignorada por Matt y apuntó de llorar.
— Eso quiere decir estar totalmente libre — dedujo Lorena, acomodando su alborotado cabello y sonriendome cinicamente, casi desafiandome con la mirada — dispuesto a salir con la chica que desee, porque solo son amigos.
Oh, vamos, pensé que este tipo de terror psicológico lo dejamos en la preparatoria, es un tema pasado de moda. Además, quiero ver a una de estas chicas tratando de lidiar con el pasado de ojos mas, sobre todo, con seguir amando a su difunta novia Annie.
No durarían ni cinco minutos en salir corriendo.
— Si — suspiro añorante Maricela, juntando sus manos y pasandolas en su rostro — ¿Acaso no les parece lindo? Sus ojos azules, el tono de su voz, la manera en la que huele…
— ¡¿Como has podido permanecer todo este tiempo solo siendo su amiga?! — elevo su tono de voz sorprendida, Becca.
De la misma manera que te soporto a ti, pienso en tanto la miro y sonriendo de manera hipócrita. Es malo hacerlo, pero las circunstancias lo ameritan.
De pronto, Matt vuelve aparecer en el gran salón acompañado se su amiga de lentes, quien posee en las manos unas cuantas hojas seguramente de un trabajo, esa chica se la vive por sus estudios. El séquito de víboras abandonan la mesa sin siquiera despedirse o agradecer, gritando a los cuatro vientos el nombre de ojos mar y corriendo a su encuentro. Este sonrie incomodo al verlas, por otro lado, la de lentes rodea los ojos fastidiada o asqueada, tomenlo como mejor lo consideren, susurrandole algo a el chico y retirándose. Creo que en realidad nadie soporta a esas tres.
Suelto un suspiro cansado, seria un desperdicio y descortes de mi parte desperdiciar los panqueques de Samuel, pero mi estomago se ha cerrado sin derecho a poder quejarme. Horita lo único que siendo es dolor, pesar y un sentimiento opresor apretandome el pecho, Matt se aleja cada vez mas de mi y… simplemente no puedo evitarlo.
Es cuando de pronto, desde su sitio cerca de la víboras por fin nuestras miradas se conectan haciendome flaquear todos mis muros, especialmente, no me trasmite nada solo un creciente vacío entre nosotros, el cual es poco probable llenar. Quiero llorar, salir corriendo lejos de aquí y huir de la frialdad de sus ojos azules, nada en este mundo puede afectarme tanto como lo hace este chico. Ni siquiera mi mamá o la misma gastritis, frie mi esperanza y corazón de esta manera, porque es estúpido que la felicidad dependa extrictamente de los movimientos de este hombre. No, me niego totalmente, lo de patética se lo dejo a otra persona en lugar mio.
— No te obligas a comerlo sino lo deseas — me dice Samuel comprensivo, obligandome a romper la conexión con ojos mar — cuando el alma esta fracturada como la tuya, la comida es solo mas que un estorbo.
Creo que no soy ningún misterio para él, sonriendo tristemente alejo el plato de comida dándole una vez la razón. Desmentir el argumento de este chico, sería una completa perdida de tiempo.
— Lees muy bien a las personas — admito, sonriendo de la misma manera.
— Digamos que la situación es bastante obvia, Heather — dice señalando con el pulgar en dirección al grupo de ojos mar — a tu amigo… no le agrado bastante, se nota a kilómetros su enojo hacia mi.
¿Como? Parpadeo varias sin entenderlo, pensé que esa mirada vacía era única y exclusivamente para mi, por el simple hecho de cambiar nuestro estatus a estabai. Ahora, el sobrino de la profesora, me daba a entender otra cosa. ¿A las ranas le comenzaron a salir pelos?
— Aunque es bastante predecible, tu eres realmente una chica asombrosa y hermosa. En su lugar, me comportaria de la misma manera — sonrie de manera galante, insinuandoseme de descarada forma.
Que va, esta siendo simplemente directo pero en la época mas ruda de mi vida, o mejor dicho, en el momento equivocado.
— Samuel, yo… — intento hablar pero las palabras se quedan en el aire, sin poder finalizarlas.
— Oye, lo se, conmigo no tienes porque exforsarte. Te lo dije — su tono de voz comprensivo relaja un poco mis músculos, pero no lo suficiente, aun Matt esta lejos de mí — un alma fracturada como la tuya considera a los demás igual a un estorbo.
— Si sabes eso… ¿Por qué te has sentado conmigo? — planteo, queriendo satisfacer mi curiosidad.
— La razón es sencilla, te ves muy solitaria en comparación a tus compañeros y odio pasar una situación así, menos cuando pareces ser agradable. — explica dejando de lado la jovialidad, marcando aun sinseridad a la par de seriedad — Ahora, ¿Es ese chico quien te mantiene tan agobiada?
Cuando voy a contestar, Damian se coloca en el centro del salón abarcando la atención de todos, avisa sobre las actividades seguidas a realizar. La primera, dar un paseo por los alrededor de las cabañas, nos mostraran en su totalidad el lugar, debido a realizar una actividad en parejas. La segunda, visitaremos el museo ejemplar del pueblo, a unos cuanto kilómetros en caminata de nuestra ubicación, donde podremos tomarnos fotos y comprar recuerdos. Tercero, haremos desde allí un recorrido para llegar al bosque alrededor del aérea, hasta llegar a un parque natural con una gran vista de las montañas y todo el sitio, eso igualmente se harán en parejas. Para finalizar, pescaremos en grupos nuestro propio almuerzo, el complejo turísticos posee sus propias piscinas de peces especiales para este tipo de visitas, practicarlo es sumamente emocionante.
Si, claro, mas cuando esa actividad problablemente la hagas sola.
En el instante de todos ponerse de pie los imito igualmente, Samuel a mi lado me sostiene del brazo deteniendo de dar un paso, propone escaparnos del grupo y él darme un tour por el completo ante los lugares mas divertidos, en lugar de comunes. Frunciendo extrañada, le preguntó porqué tan de repente tomar la decisión de alejarme de mis otros compañeros, meterse en problemas no es nada favorable en mí. No obstante, el ojos de gato dictamina su autoridad en el lugar, si permanezco a su lado nada podrá a ocurrirme, sobre todo, su tia jamas se opondria a ello. Pero la razón especial, es la gran necesidad de salir corriendo lejos de la escrutinea mirada de Matt, quien disimulando en ciertos segundos, vuelve a prestarme atención. De mi parte, se necesita algo mas que la mirada de ojos mar para incomodarme, es en general toda esta situación absurda, tal vez si esa noche no hubiera comentado nada, las cosas seguirían iguales. Ambos, disfrutando de la naturaleza fría y riendonos de nuestras ocurrencias. Pero lamentarse ante leche derramada, es una completa perdida de tiempo, de no reprimirlo esa madrugada, otra noche igualmente lo solitaria sin mas.
Esta bien, esta bien, puedo manejar esto. Realmente puedo. Solo es cuestión de tenacidad y valor, lo demás vendrá solo.
Nunca estaría de mas tomarse un respiro, asi que, acepto la invitación rebelde de Samuel y esperando escapar de aquí, de esa manera, sere capaz nuevamente de respirar. Al menor descuido del grupo en general, ojos de gato sostiene mi brazo para así juntos escapar de todo y todos, puede pareserles un poco loco pero he comenzado a reir por lo bajo al estar presa de un nerviosismo propio de la adrenalina. No obstante, mis pensamientos de un huida perfecta se ven presos ante esos pozos azules sin fondo, un escalofríos me recorre la espina dorsal al simple hecho de verme descubierta ante él, su expresión es bastante fría, casi juzgadora, porque no posee en lo absoluto esa dulzura que lo caracteriza. Un golpe directo a mi pecho viene de desviar su mirada al frente, prácticamente diciendome con su gesto ser insignificante y poca cosa mi actitud, a él no le concierne. Mi anima baja en picada convirtiendome en un cascaron vacío, sin vida o algo bueno adentro, Samuel aun sigue llevandome lejos sin percatarse de mi estatus nuevo. ¿Qué importa lo que piense ojos mar de mi? ¿Qué importa si me ignora? Soy una mujer lo suficiente fuerte para soportar esto, solo miremos un poco el pasado, mi mamá es la sume partifice de tratarme como se le lleva la gana y en cada una de esas ocasiones logre salir victoriosa. ¡Esto sera pan comido!
Al pasar unos diez minutos del recorrido de Samuel a lo “divertido”, comprendo que ese pan comido jamas llegara, porque a) mi pecho duele de manera inrregular y b) no estoy prestando en lo absoluto atención a las palabras del ojos gato. Me siento un poco mal por él, esta tratando de hacerme sentir mejor al mostrarme el complejo, el cual por cierto, es enorme y hermoso. Hemos pasado por varios salones que prestan actividades grandiosas, jugar pin-pog, bingo, otros juegos de mesa, ver películas e inclusive de desear pedir comida podrías hacerlo. Igualmente he pasado por las piscinas llenas de pesces, son cuatro, lo suficientemente grandes y capacitadas para albergar una gran suma de ellos. Las cabañas se hayan en la parte mas alejada de todas, donde los pinos se muestran de manera mas precisa confundiendonos con su olor, además, el clima frío empieza a golpear con mas fuerza. Particularmente, no me desagrada este tipo de clima, pero hoy en especial alimentaba aun mas mi animo decaído.
Samuel finalmente se percató de la verdad, dejando de hablar cerca de un pequeño estanque de peces dorados, y mirandome de forma emitió un suspiro.
— ¿En verdad te encuentras bien? — pregunto con un tono preocupado.
¿Qué clase de pregunta es esa?
— Si… o al menos, lo estare mas adelante — admito, mirando apenada al suelo — creo que no soy la mas idónea para servir de compañia. Lo siento.
— Dejate de tonterías, Heather — se acerca a mi, colocando una de sus manos sobre mi cabeza. Sonriendome — De hecho, no pude haber escogido mejor compañia que tu, realmente eres muy agradable. Solamente estas pasando por una mala racha, pero… ¿Quien no? En algún momento de nuestras vidas nos hemos encontrado allí.
— Tu pareces ser una persona muy optimista — le digo muy sincera.
— ¿En verdad lo crees? — ríe divertido, mostrandome unos adorables holluelos haciendome sonrojar. — Pues la verdad… pienso de todo de mi menos optimista.
Este chico… realmente desconoce sus propios atributos, esta ciego.
— Pues confía en mi vista, nunca se equivoca — alardeo muy segura de si misma.
— Oh… me gusta ese brillo en tu mirada — señala complacido de mi estado de animo — te ves hermosa de esta manera.
Bien, Samuel esta tirandome los trastos de una forma bastante agresiva, lo peor es que no tengo la mejor idea de como reaccionar. Aquella noche en el club, supe mas o menos manejar la situación con Patrick, sin embargo en esta ocasión, no poseo las fuerzas necesarias para hacerlo. Me falta ojos mar. Es estúpido pensar que una persona forme parte de tu vitalidad, quien te empuje y anime cada día a día, el responsable principal de sacarte una sonrisa autencia. Matt se convirtió en eso para mi, puede hacerme daño, rechazarme, ignorarme, aun así jamas cambiara el hecho de quererlo.
¿Cuan difícil puede llevar esto sobre mis hombros sabiendo de no corresponderme?
— Lo siento, Samuel — bajo mi mirada apretando los labios y evitando sacar un quejido lastimero — hoy en verdad, estoy lejos de sentirme a gusto con palabras así…
— ¿Por qué te disculpas? Quien debe de hacerlo soy yo, incomodandote de esta manera cuando te encuentras mal — se retrae rápidamente ojos de gato — Lo siento.
No quería de ninguna manera entristecer a Samuel, realmente es una persona muy atenta aun con alguien tan desconsidera como yo, pero las circunstancias me tenían de esta manera. Sin embargo, quería recompensarlo por su tiempo despreciado en mí, el cual, podía estar invirtiendo en otra actividad mas emocionante.
— Samuel, gracias — rompí el silencio entre los dos, ganando su atención de inmediato — no muchos chicos estan dispuestos a acercarse a mi, menos cuando pongo muchas trabas de por medio. Eres uno muy bueno.
— El que estes consiente de ello me es favorable — bromes alzando sus dos cejas a la vez, provocandome una risita divertida — ¿Qué tal si volvemos? Conosco un atajo increíble.
— Claro.
Me quede muda al verlo, un camino de tierra y un poco de piedras nos daba la bienvenida, a sus lados, vegetación verde bosque nos recibía acompañado de una llovizna pasajera, golpeando mi piel sin delicadeza. Lindos y pequeños parajes se asomaban, donde flores silvestres color amarillo saludaban, aves multicolores cruzaban sobre mis cabezas y una vista a todo el prado llenaban mis retinas. Desde este sitio, el complejo parecía estar sacado de una maqueta o quizás de fotografía, realmente era espectacular. Mis problemas se reducían a nada, donde demostraba poder resolverlos sin inconvenientes, todo si me arriesgaba. De a nada, llegamos nuevamente al lugar de partida, donde pocos volvían de su recorrido exhaustivo, de alguna manera, sentía haber tenido una atención especial a los demás, pues ellos jamas tendrían idea de aquel camino mágico. Pobres, con algo debo de sentirme mejor hoy. Samuel me profirio un codazo a uno de mis costados, buscando llamar mi atención, señalando de inmediato a donde venia caminando con una expresión huraña ojos mar. Realmente parecía encontrarse enojado, ni siquiera le prestaba atención a las chicas urracas a su alrededor, quienes reían y debes en cuando enviaban señales de coqueteo al chico gruñon. Raro. Muy pocas veces he visto a Matt enojado, la otra vez fue por una llamada de Alex siendo interrumpido nuestro tiempo de calidad solos, aunque es esa ocasión, las cosas marchaban a otro lado. Otro ejemplo, sería el del bar al ser cortejeada por Patrick el camarero, aunque la noche termino bien al rechazarlo de manera directa. Ya esta interesada en alguien. Ahora, desconosco el detonante de su mal humor.
Es la profesora quien se muestra llamando la atención de todos, ella dictamina el tomarnos un descanso de desearlo, con tal, este viaje es realizado finalmente para olvidarnos de lo cotidiano. Sus sobrinos estarán dispuestos a ayudarnos a cualquier duda, el resto, quedamos en nuestra casa. Dicho esto desaparece. Ella realmente es una excelente educadora, jamas lo he dudo, pero en estos momentos su comportamiento es bastante descarrilado. ¿Dejando alumnos sueltos y al marced de otros jóvenes? Esto tiene que tener su razón de ser. Samuel a mi lado, me invita a pasarnos por el estanque de patos, seguramente todos quedaran ir al salón de recreativos o la de cine, todo de pende del cronograma propuesto. Antes de aceptar y seguirle desde cerca, diviso una vez mas a ojos mar siendo arrastrado por esas mismas víboras, nuestras miradas vuelven a conectarse. ¿Como pueden estar tan cerca y a la vez tan lejos de alguien? Ojos mar y yo nos hallamos en el mismo complejo, pisando la misma tierra y inhalando el mismo arie. Sin embargo, un abismo de sentimientos nos separan de encontrarnor el uno al otro, duele solo pensar que hace menos de una semana seguíamos siendo los inseparables amigos paragua. Suplantandolo en el presente por este asqueroso escenario, donde a duras penas soportamos mirarnos fijamente o permanecer cerca del otro, quizás… sea el final de todo.
¡No! Rugo en el interior de mi cabeza, me rehusó firmemente a esto dejarlo pasar sin mas porque Matt significa mucho, más de lo pensando desde conocerlo. Pienso en el pasado, en cuando era solo una chica presa de las fantasías de los personajes de videojuegos y libros, sigo considerandolos perfectos e inigualables en la vida nadie podrá compararse con ellos. ¿Pero saben algo? Para eso mismo fueron creados, captar la atención de sus expectadores y enamorarlos de ellos, de lo contrario, el libro o videojuego no tendría éxito. ¿Como no me di cuenta antes? Seguramente albergar entuciasmo en exceso me segó por completo, nublando mi rasocineo. La realidad es realidad, duele vivirla pero aprendes hacerlo, en cuanto a la fantasía es exquisita y adictiva, aunque la deseas convertirla en verdad sabes el jamas poder hacerlo. Esa es la cuestión. Me enamore de Matt por ser él, humano y perfectamente imperfecto, no un ser encerrado en un sitio donde jamas podrá salir, que nunca podre tocar o amar libremente. Si, ha cometido errores, los cuales, me provocan detestarlo una vida entera. Aun así, no son razones suficientes para dejarlo de querer.
Si todo sé todo esto… ¿Qué me impide estar a su lado? No se trata el pasado, o puede ser uno de los factores secundarios, porque aquella noche Matt no me rechazo simplemente se quedo estático, igual a no comprender nada. Quizás… solo quizás… tenga miedo. Si, miedo, de ese patético sentimiento que priva a las personas de abandonar sus comidades y salir al mundo. Sobre todo, miedo que ojos mar me rechaze nuevamente y me mande por una tuba, a freir monos para ser precisa. Me siento estúpida, ridícula al darme cuenta que todo este tiempo la única en poner travas entre los dos, he sido yo.
Mierda, mierda, mierda. Matt seguramente debe de odiarme.
Tomo asiento en un banco frente al estanque de patos, Samuel se halla explicandoles algunas cosas a uno de mis compañeros, de reojo mira a mi dirección encontrándose una vez mas con ese lado débil de mí. No quiero mover ningún musculo, menos emitir sonido alguno, quiero quedarme aquí y mirar a los emplumados animalejos nadar tranquilamente en su habita. De ojos mar no existe rastro, seguramente se encuentra con el grupo que decidió dar una caminata al museo del complejo, todos parecen querer contemplar la pieza de barro mas antigua del pueblo, aunque si desean mi opinión personal, no encuentro diversión alguna en ello. Saben lo que dicen: “para gusto, colores”. Samuel entrega a mis compañeros una pequeñas bolsitas con seguramente comida, señala al estanque y pidiendo permiso, se retira para caminar a mi dirección. No le digo nada al verlo frente de mí, menos en el segundo de arrodillarse y colocar en mi regazo el mismo tipo de bolsa que le dio a mis compañeros hace unos segundos, me sonrie travieso y señala a los patos.
— ¿No quisieras intentarlo? — propone manteniendo un animo de niño pequeño — los patos amarían ser alimentados por una joven hermosa como tu, además, podrías liberar tensión.
Entonces acto seguido, me encuentro a horillas de la alberca de patos arrojandole migas de pan, guardando en mi cerebro sus movientos desesperados por atrapar lo que arrojo. Pienso en un segundo en mis sobrinos, Mariana, Hada, Jason y Nixon, seguramente de encontrarse en este complejo estarían muy animados, aun mas los niños, ellos son dinamita pura. Pienso que Hada es mas como yo, hallaría un lugar tranquilo y contemplaria a los demás pasar frente de ella, siendo únicamente un expectador. En cuanto a Mariana, se encargaría de la misma actividad que hago ahora, alimentar a los patos. Ojos de gato tiene razón, esta actividad te relaja y enfoca tus pensamientos en otra cosa, es una gran distracción.
— Ahora que te encuentras mas tranquila — me mira perspicaz Samuel, manteniendo una sonrisa igual al gato de “Alicia en el Pais de las Maravillas” — ¿Puedes decirme que te agobia tanto?
¿Por qué termino contandole mis problemas a personas desconocidas? Tal vez todo reside en tener una visión parcial de todo, con ellos no recibiré lo que quiero escuchar, sino lo que debo de hacer. Además, en todo este enrollo, los desconocidos me han dado los mayores consejos en lugar de los desconocidos.
— Este fin de semana, este con Matt en casa de mis abuelos, tuvimos una pijamada junto a uno de mis primos. — comence a explicar sin dejar de alimentar a los patos — Jugamos videojuegos hasta bastante tarde, realmente nos divertimos mucho. Como ves, las chicas han tenido razón, somos o… solíamos ser bastante unidos, con una confianza como para quedarse en casa del otro — suspire nostálgica ante el recuerdo, buscando no perder el hilo de los pensamientos y entristecerme — Pero todo cambio, ocurrió porque… bueno… le confese que le quería. No podía reprimirlo mas, sobre todo, no podía permitir escucharlo decirme “caprichosa”.
— ¿Como te ha dicho? — exclamó conmocionado, un poco hasta enojado.
— Si, eso, caprichosa — reintregue una vez mas — Ambos observamos la luna y le comente sobre un pensamiento de mi abuelo; sientiendonos solos e insignificantes sin no tenemos a la persona que queremos a nuestro lado. Luego, adivine que pensaba en su antigua novia quien esta muerta, busque prestarme comprensiva sobre el aun amarla. Bueno, solo un año ha pasado de su partida, es predecible. Pero esto solo sirvió de detonante a todo lo demás — hice una pausa, agarrando una bocanada de aire y sorprendiendome de mi misma al poder hablar con tanta normalidad de esto. ¿Acaso comenzaba a sentirme bien? — Le impedi darme explicaciones, de todas maneras, no tenia derecho alguno de hacerlo y fue cuando… me llamo caprichosa. Lo demás, pues debes imaginarlo.
— Reclamaste, gritaste y discutiste — dedujo con seriedad Samuel.
— Exacto, le recalque lo mucho que he arriesgado por él en esta historia y en la vida podría ser algo así — pause mis movimientos de darle de comer a los patos, colocando mi mano en forma de puño — si existía algo en poder acusarme seria de egoísta, solo por desearlo todo para mi.
— No debes alvergonzarte por eso, Heather — comentó Samuel, sorprendiendome al instante — los seres humanos somos egoístas por excelencia. Poseemos un deseo de querer monopolizar algo para nosotros, y en el amor, ese sentimiento se vuelve mas fuerte.
— Pero… es muy confuso — fruncí el ceño incómoda — en general, las cosas con Matt han sido así. Se que ha pasado por mucho, perder a su novia y el impisobilitarle confiar de nuevo en amar, pero no soy ella, ni deseo serlo. Solamente quiero quererlo, que él mismo me permita hacerlo y así… — caigo en cuenta de estar dejandome llevar por el momento, mejor seria bajar un poco el nivel de energía en la sangre. Muevo mi cabeza hacia los lados, reanudando mis movimientos de alimentar a los patos — mejor olvidalo, esto es absurdo. Matt obviamente no quiere esto.
— ¿Y como puedes tu saberlo? — me contradice Samuel frunciendo el ceño — ¿Como puedes adivinar los pensamientos de él?
— Porque en todo este tiempo de peleados, nunca se ha intentado acercar nuevamente a mí — giro de inmediato, atacando a su interrogativa — ¿Eso no me dice algo?
— No deberías sacar conclusiones antes de tiempo — dictamina con un tono de voz bastante seria — quizás Matt este siendo comprensivo contigo, dandote tu espacio y esperando a que logres calmarte.
— Eso es ridículo… — bufo incredula.
—… o simplemente tenga miedo de tu reacción si se acerca una vez mas — sigue hablando Samuel, pasando por complementario — Heather, algunas personas somos mas retraidas que otras, necesitamos un insentivo o empujón de otras para poder avanzar. De lo contrario, jamas podremos hacerlo solas. — mis ojos se abren de la sorpresa, nunca había visto de esa manera. Un Matt retraido por mi comportamiento — ¿Acaso no le tienes miedo a algo? Quizás… ¿A lo desconocido? O… ¿Arriesgarte?
Aguardo silencio, sintiendo la fria apuñalada de esa palabra “miedo”, si, obviamente que lo poseía. A cada minuto de transcurrir este día, pensaba en la distancia en existir entre ojos mar y yo, sobre todo, en el deber de hacer algo para solucionarlo. Ahora… ¿Qué? ¡¿Qué demonios tengo que hacer?!
— ¿Cuál es tu temor Heather? — prosigue Samuel, al no escuchar nada de mi parte — ¿A que le tienes miedo?
Perderlo, perderlo para siempre.
— ¿Desconces el dicho que dice: “quien no arriesga, no gana”? — una sonrisa comprensiva se asoma en sus labios, captando mi mirada aterrada del futuro — Nunca sabrás el sabor del triunfo sino te animas hacerlo, sobre todo, menos el conocer sus pensamiento. Puede… puede que te sorprenda saber la verdad.
Valor, eso era la única cosa a la que debía de amarrarme y tenerla presente, aunque, eso significara salir suspendida por los aires. Porque, el significado de la vida reside en tratar de llevarla tan valientes como puedas.
Somos llevados en grupos al museo del pueblo a pie, me encuentro mas tranquila al poder haber hablado con el ojos de gato, este sirve de guia hacia nuestro destino, aun posee su vista en mi y sigue animandome a seguir. Al menos Matt esta en otro grupo, junto Damian y las víboras ponsoñosas, aunque pensandolo de una manera mas parcial, pueden considerarse igual a chivas locas gritando en la pradera. He decido de forma parcial, mantenerme a raya y calmada, no puedo seguir lamentandome de mis acciones pero menos aun la ausencia de ojos mar. Adoptando una vez mas la frase de Lizzy y Aline, la pienso una y otra vez: “lo que ha de ser, sera”. El museo es bastante trascurrido, algo pequeño e inclusive acogedor, entre sus mostradores se muestran cuadros barrocos, vasijas de barro con formas primitivas, cañas de pescar, vestimentas de antepasados y insectos disecados. Esa última me causa asco, aun así, llama mi atención unas cuantas mariposas. Mis compañeros aprovechan esta oportunidad para sacar sus teléfonos y tomarse fotos, otros comprar abrigos, guantes y gorros montañeros con la finalidad de presumirlos ante otros, igualemente en sus fotografías. En cuanto yo, me quedo tranquila observando una postal mostrando una laguna hermosa, teniendo detrás la montaña mas imponente de todo el pueblo, cubierta de nieve. ¿Se podrá llegar a caminata desde aquí hasta ese lugar? Me gustaría visitarlo, pero sola. En el momento de ir a pagar la postal, noto un llavero de momia maya en el mostrador. Es bastante curiosa, adorable en su bizarra manera, enviando mi mente hacia mi querida sobrina Hada. Seguramente la amara. Asi que, la compro de inmediato manteniendo una sonrisa en los labios, obviando por completo dos datos. El primero, mis compañeros han desaparecido por completo, y segundo, un par de ojos azules me observan desde cerca provocandome un buen susto.
— ¡Santo cielos! — exclamo asustada, dejando caer el llavero al suelo.
Matt, quien es el causante de mi casi infarto fulminante, se agacha recogiendo el llavero de momia mirandolo un segundo, en pocas palabras detallandolo con curiosidad. Hablando de su presencia, ¿de donde rayos salio?
— Toma — me extiende el objeto, de una forma seca.
— Gracias — lo imito.
Nos quedamos mirandonos en silencio, detallando con precisión las características del otro, como si jamas en la vida nos hubiésemos visto. Allí se encuentra de nuevo, ese abismo infernal entre nosotros, impidiendonos ser naturales y de la forma convencional que solemos hacerlo. No quiero sentirme pequeña, menos insignificante ante este hombre, pero mi estomago da vueltas costantes recordandome la realidad de estos momentos. No somos amigos. Es imposible hablar tranquilos entre ambos. Y lo peor de todo, he ocasionado esto yo sola.
Mierda, atraverse a algo es mas difícil de lo que piensas.
— ¡Allí estan! — la voz de Damian nos atrae a la realidad, obligandonos a despegar nuestras miradas — todos ya estan reunidos afuera esperando por ustedes, vamos a realizar la siguiente actividad.
— ¿Cual es? — pregunte curiosa, olvidando el conograma de esta mañana.
— La caminata en parejas para atravesar el bosque — responde mecánicamente Damian, en tantos comenzamos a caminar — Oh, aguarden. ¿Ustedes son Heather y Matt?
— Si, ellos mismos — responde ojos mar un poco confundido.
— ¡Asi que son ustedes! Ya veo, ya veo — canturrea Damian, riendo divertido, casi asustandonos — Ese Samuel, debería llamarlo el flechero el amor…
¿Y este que bicho le pico?
— Disculpe, pero… ¿Qué ocurre con nosotros? — exclamó con cautela.
— Nada extraño, solo que ambos harán la caminata del bosque juntos. — dice simplemente.
Asi que se trataba de eso… ¡¿Qué demonios?! Miro de inmediato a ojos mar quien tiene una expresión igual a la mia, caótica y asustada. Dime que es una broma, un jodida y asquerosa broma, nosotros no podemos estar en la misma dupla. ¡No podemos!
— ¿Las parejas ya fueron escogidas por completo? — pregunta Matt un poco esperanzado — Porque aun faltan dos de nuestros compañeros por llegar, quizás…
— ¡Lastima por ellos! — interrumpe Damian a ojos mar, antes de finalizar su argumento — tendrán que ser si o si compañeros del mismo equipo. Ahora vamos, los demás debieron de partir ya.
Quiero huir, quiero huir, deseo desesperadamente huir. Debo de estar en el mismo equipo con ojos mar, caminar una buena porción de camino con él a mi lado, los dos, a solas. A SOLAS. No, no, no. ¡Qué alguien me salve ya!
Allí me encontraba yo, caminando con el animó de un zombie pasado su mes de convertido, mirando al frente y maldiciendo mi suerte. De haber ocurrido esto la semana pasada, seguramente estaría sumamente emocionada y gritando internamente lo bendecida que era, pero hoy, justo hoy, nada de eso ocurría. En el momento de regresar con el grupo, no solo casi nadie se encontraba presente, igualmente Samuel se hallaba con una sonrisa ancha y bastante pícara, demostrando estar tramando algo. Obviamente, se trataba se emparejarme con ojos mar sea como sea, donde efectivamente lo logro. Este le fulmino con la mirada al recibir el mapa de las instrucciones, debíamos atravesar el bosque guiandonos por el camino húmedo lleno de piedras, en realidad no existía perdida alguna pues la valla de madera sirve como referencia para no perdernos, y eventualmente nos encontraremos con las demás parejas. Luego de atravesar el bosque, nos toparemos con un paraje tranquilo y esperanzador, la laguna de mi postal. No se comó, pero ese dato animo un poco mi alma, llevandome a aguantar todo este recorrido con la finalidad de admirar ese espectáculo.
¿Todo claro hasta hora no? Pues permitamen decirles ser muy ingenuos, solo han transcurrido cinco minutos de caminata y el aura de Matt sigue agobiandome. Claramente, emite estar igual o peor de fastidiado ante esta combinación, ignorandome olímpicamente y solo prestando atención a seguir caminando. Creo que quiere culminar con esto rápido, de hacerlo, no lo culpo pues pienso igual. Odio realizar actividades físicas. Desde pequeña, siempre he sido fatal en este ámbito, buscando las maneras mas idóneas de escapar. De hecho, lo hice, pero me conseguían en mis escondites y llamaban a mi mamá de inmediato, esta no me regañaba en lo absoluto, solo realizaba una advertencia. Oh, los viejos tiempos donde mamá no era tan gruñona, resulta inclusive nostálgico recordarlo.
A los diez minutos me encuentro cansada, respirando entre cortado, traspirando y al borde de arrojarme al suelo a descansar. Lo mas extraño de todo, es que en el instante de entrar al bosque no nos encontramos con ninguno de nuestros compañeros, de hecho, es como si se los hubiese tragado la tierra. ¿Habran llegado a la ubicación? Siendo así, seguramente seremos los últimos. ¿Qué importa? Con tal de llegar y librarme de esta atmósfera, sere plena y llanamente feliz. Necesito darle un buen excarmiento a Samuel, el tomar decisiones por los demás es horrible, sobre todo, inresponsable de su parte. El paraje se vuelve cada vez mas frío, el suelo resbaladizo y húmedo, en tanto la brisa bastante fuerte. Mi fatiga aumenta, llevandome a respirar entre cortado y refugiarme en mi abrigo, quizás mis compañeros no deseaban presumir al comprar gorros y guantes, seguramente sabían de esto. Maldición, debí de imitarlos. En un instante, mi nariz pica, llevandome a estornudar furiosamente.
— ¿No te lo dijo? — la voz neutral de ojos mar me alenta, llevando a mirarlo — tu nuevo “amiguito”.
— ¿Sobre qué? — no se pero esa manera de referirse a Samuel me enoja.
— Mientras desendemos más la temperatura disminuye — plantea tratandome igual a una idiota, le frusco el ceño — no es tan listo como parece ser, ¿cierto?
— ¿A donde quieres llegar con esto Mathew? — freno mi caminata, colocando mis manos en la cintura.
— A lo evidente, — se devuelve a mi dirección, miradandome con ojos frivolos — nada. ¿Podemos seguir?
Es tan… insoportable.
Una vez mas, ojos mar tiene razón, el clima baja en picada afectandome cada vez mas y mas. Ahora, no paro de estornudar a la parar de quejarme, mis piernas desnudas se doblan al sentir la brisa húmeda contra ellas, castigandolas por no encontrarse abrigadas. ¿Y Matt? Caminando a unos cuantos metros lejos de mi, imponiendome su espalda ancha y usandola como pared en contra. Puede seguir comportándose de esa infantil forma, esto me resulta tan absurda que el enojarme sería estúpido, si adquirió la alergia por “Heather Macqueen”, perfecto, no pienso encontrara manera de curarla. De pronto, el sendero parece desaparecer para dividirse en dos, el de las izquierda lleva a una montaña rocosa llena de vegetación verde pantano, es paraje nebuloso y algo solitario. Por el contrario, el derecho es mucho mas vistoso, con un pasto verde puro, arboles frondosos e igualmente nebuloso como el otro pero mas hermoso. Ese es donde deberíamos seguir… me gustaría decir que es verdad, pero el dueño del mapa no soy yo, es ojos mar. Este se encuentra parado en la incrusijada manteniendo en sus manos el papel con la dirección, su semblante es un poco diferente al de hace unos momentos, parece… preocupado y algo confundido. Oh, oh, oh… no me digas que…
— ¿Estamos perdidos? — le pregunto llena de ironía.
— Por supuesto que no — guarda el papel en su chaqueta, saliendo a la defensiva y adoptando nuevamente su absurda postura — es tu “amiguito” quien carece de conocimientos para explicar algo.
— ¿Puedes parar de decirle “amiguito” a Samuel? — pedí cansada y rodeando los ojos — se esta volviendo fastidioso un poco.
— ¿Desde cuando son tan amigos como para llamarse por su nombre? — inquiere Matt, arrugando un poco su ceño.
— Desde el momento que obviamente no pretendo decirte — al escuchar decirle eso suelta un respingo, apretando sus puños frustrado — Ahora, ¿hacia donde debemos ir?
— Izquierda — responde, sin mirarme a la cara.
¿Como? ¿Es esto un nuevo tipo de broma? No puedo creer que ese paraje sacado de una pelicula de terror, nos lleve a la laguna, seguramente ojos mar se ha equivocado.
— ¿Qué? — exclama prepotente, al sentir mi mirada inquisidora — ¿Piensas que miento? Pues puedes empezar a hecharle la culpa a ese tal “Samuel”, que sugirió esta ruta.
— Matt, aquel cabeza de chorlito no se encuentra entre nosotros se un poco mas honesto y madura. — admití sin cambiar la expresión de mi rostro.
— Eres libre de escoger el otro camino si así lo prefieres, pero ten presente algo, no ire por ti si te pierdes — amenaza directamente, sin remordimientos.
Olviden que Nixon y Jason son mis ruidosos sobrinos de solo ocho años, quien les encanta gritar, correr y manipular a Melissa con el objetivo de conseguir algo. Matt es mucho mas inmaduro que ellos, si hasta Hada y Mariana le ganan en madurez, creo que su comportamiento esta llevandome a exhasperarme mucho. Con mirar a esa cara pretenciosa lo puedes deducir, esta siendo totalmente ridículo. Podría girar y devolverme por donde he cruzado, pero caminar por un bosque sola no me parece vistoso, creo que mi única alternativa es soportar a este enorme niño atrapado en el cuerpo de un hombre.
Al menos, tendré a alguien aquien culpar de perdernos.
— Perfecto, tu ganas — comienzo a caminar adelante de él, sintiendo que igualmente siguiendome — espero que tus ojos no fallen en esta dirección. Mathew.
— Si vas a quejarte, preferible y ubises tomado el otro camino — me recrimino, utilizando sus enormes piernas para alcanzarme — igualmente te estas comportando inmadura. Heather.
¡¿Como se ha atrevido este cretino?! Viene a enseñarme clases de madurez cuando se la ha pasado toda la mañana fulminando con la mirada a Samuel, quien es nuestro guía en este paseo y el único en ofrecerme su compañia, cuando él me ha ignorado toda la maldita semana. ¿Quien es el maduro?
— Francamente, contigo no se puede — bufo irónica, buscando regular mi respiración ante la subida empinada — ¿Qué edad tienes? ¿Seis? Porque esa es un comentario digno de Mariana o quizás la misma Hada, pero jamas de un hombre.
— Claro, por supuesto — sonrie de medio lado, de manera sarcastica — seguramente tu definición de hombre es alguien como ese tal Samuel. ¿No?
— ¿Y a ti que te importa si así lo fuera? — freno enseguida, jadeando por el esfuerzo de la caminata — al menos si estuviese aquí conmigo, no estuviera hablando tantas estupideces juntas.
¡Chupate esta Morrison!
— ¡Pues lo siento no ser ese magestuoso hombre! — igual deja de caminar, elevando su tono de voz al igual que sus brazos — para tu infortunio, me han escogido a mi como tu acompañante. No ese “gran” sujeto. ¿O lo vez por alguna parte?
Bien hecho Mathew, muy bien hecho, realmente… ¿Quieres conseguir enojarme seriamente?
— Mejor cierra el pico y sigue caminando — sentencio, pasando a un lado de él e ignorandolo — aun tienes mucha energías, ¿no es así? Usala para llegar mas pronto y ver a mi “gran” tipo.
Ojos mar no responde, en lugar de eso, hace grandes sancadas para alejarse de mí, demostrando su creciente enojo. Sonrio para mi misma al analizar sus movimientos, puede estar induciendome la rabia hacia él, aun así, no puedo dejar de pensar lo muy ingenuo que sigue siendo. ¿Acaso se le olvido mi confesión? Porque creí ser bastante clara con él, insinuarme a cada momento a otro sujeto es la máxima señal a ser un idiota. Ese ojos mar, ni conoce cuando una chica quiere llamar la atención, menos el hacerlo enojar, no quiero ilusionarme diciendo que esta celoso, eso seria muy pretencioso de mi parte. Pero de ser así, bienvenidos sean.
Pasan los minutos y no llegamos a la locación, el sendero casi se borra por completo dejando a un camino húmedo lleno de piedra, lo peor es que la brisa seguía siendo implacable conmigo y sumandole a eso ningún alma a la vista, solo nos rodeaba la naturaleza. Estaba comenzado a asustarme, a pensar estar realmente perdidos y el haber escogido el camino equivocado, mi garganta se sentía un poco seca y mi pecho algo fatigado. ¿Donde demonios estan los demás? ¡Necesito ver personas ahora! Entonces cuando pienso en perder las esperanzas, el paraje desolador cambia drásticamente, mostrandome un hermoso prado lleno de arboles al horizonte y hierba fresca muy verde. Olvidando a ojos mar junto su enojo de viejo rechoncho, salgo corriendo en busca de personas quienes me demuestren existir la población humana, aun mas, capaces de darme un poco de agua. Aunque la verdad, nada de eso ocurre.
Pasan los minutos y no llegamos a la locación, el sendero casi se borra por completo dejando a un camino húmedo lleno de piedra, lo peor es que la brisa seguía siendo implacable conmigo y sumandole a eso ningún alma a la vista, solo nos rodeaba la naturaleza. Estaba comenzado a asustarme, a pensar estar realmente perdidos y el haber escogido el camino equivocado, mi garganta se sentía un poco seca y mi pecho algo fatigado. ¿Donde demonios estan los demás? ¡Necesito ver personas ahora! Entonces cuando pienso en perder las esperanzas, el paraje desolador cambia drásticamente, mostrandome un hermoso prado lleno de arboles al horizonte y hierba fresca muy verde. Olvidando a ojos mar junto su enojo de viejo rechoncho, salgo corriendo en busca de personas quienes me demuestren existir la población humana, aun mas, capaces de darme un poco de agua. Aunque la verdad, nada de eso ocurre.
“Cierras los ojos a medida que te alejas?
Me acerqué demasiado en la lluvia?”
Me acerqué demasiado en la lluvia?”
Este sitio no era en lo absoluto nuestro lugar de destino, menos el paraje asombroso que tenia en la postal comprada hace unas cuantas horas atrás, si era agradable e igualmente bonito pero no se encontraba nadie alrededor. ¡Ni una sola alma! Salvo dos personas, Matt y yo.
“Si hay una oportunidad mas para nosotros aquí esta noche
Voy a tomar el camino largo al rededor de este tiempo.”
Voy a tomar el camino largo al rededor de este tiempo.”
Santo cielos, lo supe, desde un jodido principio lo había deducido, ese camino izquierdo no podía llevarnos a donde realmente debíamos de llegar. ¡Pero no! Mister madurez, tenía que llegar con sus estúpidos comentarios hacia otro imbécil, quien obviamente, posee mucha de culpa en esto. ¿Acaso quería empeorar mas las cosas? ¡Por que lo logro! Ahora, no solo estoy super enojada con ojos mar, igualmente me encuentro cansada, teniendo sed y un frío recorriendome cada centímetro de piel. ¿La cosa no puede ser peor?
“Cantemos,
Oh el amor, es facil si no lo usamos de favor
Si no me quieres ver mas
Cantemos.”
Oh el amor, es facil si no lo usamos de favor
Si no me quieres ver mas
Cantemos.”
Gire hacia la dirección donde él se encontraba, tenía un semblante bastante tranquilo para alguien quien nos llevo a un paraje desconocido, en un sitio desconocido, donde efectivamente nos encontramos totalmente solos. ¿Deberia empezar por afixiarlo? ¿O insultarlo? No lo se, ambas suenas tentadoras, sobre todo, la primera.
“Oh, oh.
Aquí vamos de nuevo,
Sé cómo es perder un amigo
Damos vueltas y vueltas de nuevo”
Aquí vamos de nuevo,
Sé cómo es perder un amigo
Damos vueltas y vueltas de nuevo”
— Matt — lo llame con cautela, evitando soltar todo mi enojó en un solo golpe — realmente, ahora si nos hemos perdido. ¿No es así?
— Te lo dije, bien pudiste…
— Oh, mierda, mierda, mierda — comenze a caminar en círculos, enviando mis manos a la cara — ¡Nos hemos perdido! Genial, ahora si estamos jodidamente perdidos. ¿Estas dandote de cuenta de esto Matt?
“ Oh, oh.
Oh, oh.”
Oh, oh.”
— Por supuesto que lo hago, no estoy ciego para no percibirlo — me constesta enojado.
— Me parece estupendo que lo hagas, porque esto claramente tiene un culpable — arremeto contra él, caminando hasta parar a su frente — y ese eres tu.
“ Amargo es el beso que se despide,
Puedo escucharlo en tu voz, puedo verlo en tus ojos.
Porque hemos sido tan bajo y hemos estado en torno a este doble.”
Puedo escucharlo en tu voz, puedo verlo en tus ojos.
Porque hemos sido tan bajo y hemos estado en torno a este doble.”
Un brillo inusual se alojan en sus ojos al escucharme decirle eso, llevándolo a fruncir el ceño y formar una mueca asquerosa en su cara. Me causa repulsión.
— Si, tienes razón, existe un culpable en todo esto y no soy yo… — me dice con voz amenazante, asechandome — sino tu “gran” tipo.
” No te perderé de nuevo.”
— ¿Y ese que demonios tiene que ver aquí? — me exalto, al ver el cinismo que poseia ojos mar muy guardado — por sino te das cuenta “capitán obvio”, los únicos en ocupar este sitio somos los dos. Y el único prepotente cabeza de alcornoque en poseer el mapa… ¡Eras tu!
— ¡Pero quien me explico ese dichoso mapa fue Samuel! — ataco de inmediato, alzando su voz.
Ah por dios, regalame toda tu paciencia, la necesito de sobra para enfrentar a este hombre.
“ Oh el amor, es fácil si no lo usamos de favor
Si no queres verme mas
Cantemos.”
Si no queres verme mas
Cantemos.”
— ¿Qué? — al ver mi rostro neutral, decide seguir insistiendo dando un paso mas hacia mi, sonriendo con la misma mueca — ¿Acaso vas a defenderlo?
No, no vale la pena seguir discutiendo con él, de llevarle la corriente solamente conseguiremos simplemente gritarnos mutuamente, tan sencillo como eso. Ahora que nos hemos perdido debemos pensar con cabeza fria, meditar el llamar por ayuda o regresar por donde hemos venido, corriendo el riesgo de dar en otra parte.
— ¿Acaso vas a ignorarme? — dice duro, pero con un mensaje escondido detrás de esa frase — Tal cual a lo que has hecho toda esta semana.
Allí lo tienen, lo sabia.
” Oh, oh,
Aquí vamos de nuevo.
Sé lo que es perder un amigo
Damos vueltas y vueltas de nuevo.“
— ¿En verdad quieres seguir discutiendo conmigo Matt? — consigo articular palabra, luego de ser golpeada ante semejante mensaje — porque podemos seguir la trayectoria de esa conversación, para recordarte, que no he sido yo quien te ha ignorado. Tu fuiste quien no hizo.
Aquí vamos de nuevo.
Sé lo que es perder un amigo
Damos vueltas y vueltas de nuevo.“
— ¿En verdad quieres seguir discutiendo conmigo Matt? — consigo articular palabra, luego de ser golpeada ante semejante mensaje — porque podemos seguir la trayectoria de esa conversación, para recordarte, que no he sido yo quien te ha ignorado. Tu fuiste quien no hizo.
” Oh, oh.
Oh, oh “
Oh, oh “
— Tú ves las cosas a tu conveniencia, ¿no es así? — recalca con ironía — porque puedo refrescarte la menoría muy bien Heather, desde el momento que en la casa de tus a abuelos marcaste tu lejanía.
— ¡Eso no es cierto! — eleve mi tono de voz defendiendome.
— ¿En verdad no lo fue? — dio otra paso hacia mi, casi estábamos par a par — porque en mi visión, has sido tu la que se alejo.
“Oh, oh
Oh, oh “
Oh, oh “
¿Comó…? ¿Comó demonios le daba la cara a algo tan fuerte? Matt asechandome, acorranlandome con su mirada feroz, astuta y hasta capaz de leer mis pensamientos. Todas mis murallas comenzaban a caer, el enojó premeditado huía de mi cuerpo, dejando nada mas que una chica asustada del curso de esta conversación. De seguir así yo…
“Por aquí,
Tenemos una luz que no se apagará?”
Tenemos una luz que no se apagará?”
— Ya que estamos siendo tan honestos el uno con el otro — me dice con ironía, sin despegar su mirada de la mia — ¿Por qué dices quererme cuando te la pasas pegada a un tipo todo el día? ¿Acaso…? ¿Estas colocandome a prueba? Siendo así, francamente, no lo encuentro gracioso.
— Yo… yo… — mis palabras no me salen, mi estómago es un manojo de nervios y mis sentidos colopsan.
— Contestame, Heather — exige una vez mas, con voz autoritaria — ¿A qué exactamente le tienes miedo?
“Aquí está mi corazón, te lo daré una y otra vez.”
Esas palabras, son esas palabras nuevamente golpeando con fuerza mi mente, en esta ocasión, el mismo ojos mar me las dice. Es cierto, ¿Cual es mi mayor temor? El perderlo sin dudarlo, pero aun mas de eso, encontrarme una vez mas sola y sin su comprensión y cariño. Ya no puedo ser su amiga, no cuando conoce de mis sentimientos, dudo sobre lo que piensa de mí, hemos estado un millón de veces apunto de besarnos pero nada ha sucedido en concreto. Pero, fácilmente, eso no puede significar nada, simplemente un impulso ocurrido del momento. Sin embargo, Samuel me dijo no aticiparme a los pensamientos de ojos mar, nunca podre saberlo sino le digo directamente. Pero… ¿Como? ¿Como me armo de valor para hacerlo? No poseo fuerza, menos tenacidad, al tratarse de ojos mar pierdo cualquier coordinación en mi cuerpo con mi cabeza. Justo igual a ahora.
” Oh, oh,
Aquí vamos de nuevo.
Sé lo que es perder un amigo.
Damos vueltas y vueltas de nuevo”
Aquí vamos de nuevo.
Sé lo que es perder un amigo.
Damos vueltas y vueltas de nuevo”
“El que no arriesga, no gana” me repito a mi misma una y otra vez, en mi mente, al recuerdo de cuando hable con Samuel. Era cierto, había pasado por muchas cosas antes de llegar donde estaba, desde el momento de conocerlo mi vida giro de una manera extraordinaria lograndome cuestionar todo. Mi forma de pensar, hablar, inclusive de vestirme. Me enfrente a la odisea de admitir estar enamorada, ir contra las ideas de mi mejor amiga, aguantar las insinuaciones insanas de Albert, las vergüenzas pasadas por mi familia, la manera de tratar a los hombres por parte de mi madre, fui a la casa de los Lovecraf, soporte el abuso de Alice, el ser rechaza por Matt tres veces y… finalmente, me hallo aquí frente a frente. Esperando a mi respuesta.
Asi que… ¿Cual es mi mayor temor?
Él, él es mi mayor temor y debo enfrentarlo porque el que arriesga no gana.
“Oh no,
Oh no.”
Oh no.”
Armandome de un valor desconocido, alejo todo nerviosismo escondido en los rincones de mi cuerpo, mirando directamente a esos posos sin fondo azules, ellos a su vez me miran sin apartarse y manteniendo esa hostil apariencia. No podrá conmigo, jamas lo hará, si soy disparada por los aires al menos tendre la certeza de haberlo intentado y no quedarme con un “quizás”. Asi que, dando un paso al frente sujeto el rostro de Matt con fuerza y sin mantener un lapso de tiempo, lo uno junto al mio.
Sus labios son exactamente igual a como me los imagine, carnosos y tibios poseyendo la esencial crucial de un príncipe de las hadas, quien ha venido a presentarse frente a una simple mundana. No me muevo en lo absoluto, aunque hice este movimiento apresurado y sin premeditar, espero a ser rechazada por él gritandome ser una desvergonzada. Pero no, en su lugar, sus manos viajan a mi cintura apretandome mas contra si mismo y tomando la batuta de la situación. Ahora puedo asegurarles estar alcanzando una estrella.
Sus labios carnosos se abren paso por los móviles con desesperación, con el objetivo crucial de robarme cada gota de cordura de mi mente, cosa que lo logra solemnemente. Dentro de mi un millón de sensaciones ocurre, desde cosquilleo, mareo, huracán feroz en mi estómago, hasta una manada de coatis saltando de un lugar a otro en mi corazón. Me debo a la aparatosa decisión de sujetarme de sus hombros para evitar caerme al suelo, él parece percibir mi debilidad porque me sostiene mas fuerte entre sus brazos, casi o igual a temer alejarme de él. ¿Acaso…? ¿Esto en verdad esta ocurriendo? ¿Nadie nos ha venido a interrumpir? ¿En verdad nadie?
Oh, dios mio, si estoy soñando por favor jamas permitas que despierte te lo suplico.
“Es un largo camino bebé, huye.”
Mi mente graba cada rose de nuestras bocas, los suspiros y el persistente tacto de su mano en mí cintura. La cabeza me da tantas vueltas que olvido por completo el mundo, mi enojo, temores, el encontrarnos perdidos, aquellas chicas revolotendo a su alrededor y sus celos injustificado. Simplemente me centro a ser besada en todo el sentido de la palabra por este maravilloso hombre, que ha adquirido un nuevo hobit, complacerme en mis dulces fantasías. Besarme.
“Es un largo camino bebé, huye.”
Si hace una semana alguien me hubiese advertido de que discutir con ojos mar traería semejante conclusión, lo tacharia de loco de remate, este chico tan daño por la vida jamas podrá dar un paso adelante, menos olvidar su pasado. Él ama a Annie, tanto como para rechazarme con los ojos cerrados, jamas ocasionaría algo para manchar su memoria. Pero aquí lo tienen, ese mismo muchacho olvidando todo y prestandome únicamente atención a mi, sosteniendome entre sus brazos para demostrarme algo que con palabras no ha logrado hacer, o al menos, no lo he permitido.
“Es largo camino bebé, huye”
Poco a poco la intensidad del beso, o los besos no lo se muy bien, fueron bajando quedando en ligeros roses sutiles acompañado de un suspiro. Al separarnos, lo primero en ver fueron esos encantadores ojos azules nuevamente presos de ese brillo especial, único e inigualable, el cual solamente es exclusivo para mi. Ante su sonrisa cómplice, comprendo que vuelvo a tener de vuelta a ojos mar, ese hombre de hace unos momentos solamente fue un intruso ocupando su cuerpo, el autentico es quien me sostiene entre sus brazos envolviedome en su calor. Una vez mas, une nuestros labios en un pequeño beso sonoro, seguido de otro pero en la frente donde permanece unos segundos hasta mirarme. Mi estómago emite dulces contracciones llegandome desde los pies a la cabeza, estoy perdida, anesteciada ante las demostraciones de afecto de Matt. Esto, solamente me hacer quererlo mas, mantenerlo tan cerca, igual o peor que ahora, y así no permitir alejarse de mi.
“Es un largo camino bebé, huye”.
— Oh dios mio, eres tan hermosa — confiesa en un suspiro, apartando unos cuantos cabellos se mi rostro ya sonrojado — no puedes ni imaginar cuanto había esperado este momento, Hemo. En realidad, nadie podrá hacerlo, creo que estar alejados esta semana ha tenido sus ganancias. — rie y ese sonido llega directo al corazón, provocando una explosión multicolor. Él igualemente es hermoso — Si te confieso algo gracioso, casi vuelvo loco al pobre de Alex.
¿Qué demonios hizo este chico? Si el moreno esta atravesando sus propios problemas como para agregarle mas, ciertamente siento pena por él. Matt le ha agregado mas complicaciones ha su vida.
— No tienes porque preocuparte por él — me dice leyendo mis pensamientos, guiñandame un ojo haciendome sonreír — estara bien, aun o mejor a nosotros.
Cierro los ojos una vez mas, recibiendo gustosamente los besos de Matt con sabor a gloria, una pizca de felicidad y una gran cucharada de esperanza. Sus manos no paran de acariciarme el rostro, provocandome soltar unos cuantos suspiros y provecho igualmente de sujetarme de detrás de su oreja, porque su altura sigue siendo un problema y recuerden que soy baja.
— ¿Como había podido vivir sin ti todo este tiempo? — me confiesa entre un suspiro, aun besandome — ¿Ha mantenerme al margen de no acercarme a ti? Hemo, rayos… en verdad has conseguido atraparme. Nunca lo dudes, en verdad tu… me gustas.
Santo jodido infierno, esas palabras, por fin las escucho y son musica para mis oídos. Un nudo se aloja en mi garganta fastidiandome un poco, mi pecho se agita al punto de no poder aguantar mas mi felicidad, el cuerpo esta tan ligero que puedo sentirlo volar. Quiero llorar. De hecho, no lo reprimo, unas cuantas lágrimas bajan de mis párpados machando todo a su paso, pero no me maliterpreten. Estoy feliz, tanto que podría salir corriendo desde esta montaña gritando el tener el afecto del chico que me gusta, de esto no ser una mas de mis fantasías y por fin los sueños se vuelven realidad.
— Dilo… — le suplico entre un sollozo y un beso — dilo una vez mas, di que yo te gusto… que…
Aposentando sus labios por mi mejillas, párpados, ojos e inclusive mi entrecejo, me dice esas palabras.
— Me gustas, hoy, ayer, el día anterior a ese y uno mas atrás — seca mis lágrimas, sonriendome con cariño. Empujando mi corazón al abismo del querer — porque has sido la única capaz de volver a revivir mi corazón, enseñarme que luego de hoy existe un mañana lleno de promesas y esperanza. Heather, yo no necesito a nadie mas, solo te quiero a ti.
Exploto entre risas y llanto, conmocianada de las palabras llenas de sinceridad de este muchacho, quien sin saberlo, ha profesado su querer hacia mi. Por fin, luego de tanto tiempo lleno de pesares, temores y demás situaciones adversas he conseguido ese rallito de luz dentro de la oscuridad. Quizás diga el haberle enseñado a confiar en el mañana, pero él me dio una lección mas importante a todas, salir de mis comodidades y temores para encontrar mi destino. Matt lo es, ahora que lo tengo no pretendo dejarlo marchar.
— Asi que no llores, no tienes idea de cuanto me afecta cuando lo haces — me dice, en un tono preocupado, aun teniendo la tarea de secar mi cara.
— No… estoy triste — trato de hablar pero una vez mas se me quiebra la voz, las emociones estan dominando mi cuerpo — la verdad, jamas pensé ser tan feliz y que tu… tu… me correspondieras. Es tan inreal, porque… soy… soy diferente de cualquier chica… de Annie.
— ¿Por qué piensas de ti de esa manera? — me recrimina, un poco molesto por mi postura — En muchas ocasiones te lo dije, eres una grandiosa chica, divertida, carismática y hermosa. Cualquier chico estaría dispuesto a tenerte a su lado, soy yo quien no puede creer que… bueno… — mis lágrimas dejan de caer eventualmente al escucharlo, pero quedo muda al notar su sonrojo — tu me quieras.
Aguarden, solo aguarden un poco allí. La noche de mi confesión Matt se quedó estático tanto que logró asustarme un poco, parecía estar conmocionado ante algo, eso quiere decir que… ¿No me creía?
— Ojos mar, tu… ¿No confiaste en mi cuando te lo dije? — exclame incredula.
— Es que… bueno… — desvío su mirada avergonzado, no pudiendo mirarme a la cara — te había hecho mucho daño, ninguna chica podría seguir entuciasmada por un hombre luego de tanto, además, me ignoraste luego de eso toda la semana y después… te pegaste al desagradable de Samuel que yo pensé… que tu… dejaste de pensar en mi.
Solo mirenlo, en verdad es un bebé grande en el cuerpo de un hombre, me resulta tan adorable. Corrijo. Ojos mar es mi adorable hombre inmaduro, quien quiero y teme de dejarlo a un lado, pero sobre todo, es mio y jamas permitire que nadie me lo toque.
— Alex y Anna tiene razón — rio divertida, al recordar la visión de nuestros amigos de nosotros — eres bastante lento con respecto a notar mis sentimientos por ti, ojos mar.
— ¿Sabes que me vuelves loco cuando soy llamado así por ti? — da un paso hacia mí coqueto, alzando sus dos cejas.
— ¿Si? — le sigo el juego, enganchando mis brazos en su cuello y alzando una de mis cejas — porque podría grabarlo en tu teléfono y de esa manera usarlo como tono de llamada.
— Es una estupenda idea.
Así que de la misma manera a la primera vez, nuestros labios consiguen su camino de regreso al otro, parecido a dos imanes con un mismo destino. No se como llamar a esto, es decir, mantengo presente encontrarme en el paraíso entre los brazos de mi chico soñado, pero ese término se ha quedado corto. Creo que me encuentro conquistando el universo, mantiendo ese ritmo único, armonioso y perfecto con los carnosos labios de ojos mar, sostengo firmente el convertirme adicta a su esencia, su calor y vigor. Ahora, llego el momento de ser feliz, de realmente proponerme hacerlo, siempre y cuando Matt sostenga mi mano todo sera posible.
— Espera… espera… espera… — trata de decir entre beso y beso, medio riéndose de mi fervor hacia él — necesito realmente explicarte algo y estas distrayendome.
Tomando una buena dosis de voluntad, doy unos cuantos pasos atrás marcando una distancia prodencial y evitando mirarle a los labios, los cuales, estan algo hinchados de ser besados. No puedo evitar soltar una risita satisfecha, de notar ese mínimo detalle las chivas locas, seguramente dejaran de merodearlo como si se tratase un pedazo de carne con patas. Aunque, eso no es lo preocupante, Matt posee un semblante serio distinto al juguetón de hace unos segundos atrás.
— ¿Ocurre algo? — pregunte preocupada.
— Esa noche, cuando me dijiste que me querías… hiciste una pregunta bastante delicada — comienza diciendome, algo incomodo — sobre si era capaz de dejar ir a Annie por ti.
Oh demonios, se me había olvidado que me dije algo tan cruel como eso, es decir, estoy sumamente feliz en donde nos encontramos en estos instantes. Sin embargo, sacar a relucir un pasado lleno de dolor de mi parte, ha sido una completa rudeza. Dios mio, quiero ser tragada por la tierra ante la vergüenza.
— ¿Sabes Matt? No tienes porque responder aquello, esa noche estaba muy frustrada y molesta…
— Si — responde casi sacandome los ojos de la impresión, ¿Acabo de escuchar bien? — seria capaz de dejar ir al pasado para caminar a tu lado, solo sostener tu mano y no mirar atrás.
¿Cuantas veces pretende partir mi corazón Matt hasta sentirse satisfecho? Porque en estos momentos he escuchado una explosión mas, las otras primera veces es cuando admitió quererme y seguido de admitirlo una vez mas. Sin embargo, esto esto posee mucho mas peso que las otras dos cosas, porque esta admitiendo el poseer la capacidad necesaria para seguir adelante, olvidar toda señal de dolor y ser feliz a mi lado. De no ser otra confesión de amor, realmente, no tendría otro nombre para defenirlo.
— ¿Estas seguro de eso? — es lo único que logró articular, estando sorprendida — sabes perfectamente que el pasado forma de quienes somos ahora, sin el, probablemente ni siquiera tuviesemos la oportunidad de estar uno frente del otro.
— No me arrepiento de eso Heather, quiero es decir que he dejado de depender del recuerdo de Annie — sonrie satisfecho, agarrando uno de mis brazos y acercandome a él — y eso se debe a ti. ¿Lo dije cierto? Me has enseñado muchas cosas, sobre todo, el creer en el amor. De creer que soy capaz de dar mucho de eso.
— Y lo eres — sostengo su comentario. — aunque me cuesta un poco el creerme que soy objeto de tu querer.
— Tal vez desde esa noche hubieras sido capaz de enterarte de la verdad — recalca cada una de las palabras, provocandome un dolor imaginario en mi frente al escucharlo. Demonios. — pero cierta señorita no me dejó hablar, provocando muchas confusiones entre ambos.
— Lo siento… — susurro igual a una niña regañada.
— Mejor olvidalo — le resta importancia, acariciando uno de mis pomulos — ha valido la pena cada segundo de esta espera, al final… hemos conseguido estar juntos.
— Puede que te canse con algo así pero… ¿en verdad esta esto sucediendo? — preguntó incredula, casi riendome de mi propia estupidez — ¿No es un sueño?
— Ven, acercate un poco mas — pide ayudandome dar unos pasos y atrapandome entre sus fuertes brazos, envolviendome con su calor — ¿La sensación es igual a esta cuando te abrazo? ¿O cuando te brindo mi calor? Lo dudo, cree en la realidad Hemo. Estoy aquí, lograste atraparme y no pretendo irme a ninguna parte, porque aunque te parezca mentira también he conseguido retenerte.
— Igualmente… no deseo ser liberada — susurro para mi misma, devolviendole el abrazo a ojos mar.
Y allí, en medio de esas cumbres andinas cómplices de nuestros recíprocos sentimientos, fui capaz de sentir por primera vez de besar y ser besada, querer y ser correspondida. Matt habia sido el ingrediente que me falto toda esta semana para poder seguir, teniendolo de esta manera a mi lado nuevamente, la sensación de vacío era llenado al tope. Siendo de esta forma, lista para seguir avanzando hacia ese hermoso futuro.
Como permanecimos mucho lejos de la sociedad en general, decidimos que era momento de regresar a la realidad. Escogimos usar el camino por donde llegamos, de hecho, era nuestra única alternativa para regresar a la civilización humana, fue muy hermoso mientras duro pero lamentandolo mucho la realidad nos esperaba. Aunque en esta ocasión, Matt no se despegó de mi lado ayudandome a bajar aquella pendiente, el calor de su cuerpo me envolvía en una completa calma y haciendome sentir viva. Ahora, podía decir con toda naturalidad el valer la pena ese clima invernal, si el chico que te gusta va a sostenerte asi… seria capaz de venir todo los días. Mientras caminabamos, Matt me relato su pesada semana transcurrida, no mintió con casi volver loco a Alex pues no paraba de decirle las posibles palabras de haberme dicho si en lugar de dejarme ir, hubiese sostenido mi brazo y admitido sus sentimientos. Su cobardía le venció, lo peor de todo, penso el perderme para siempre. Lo ignoraba, y cuando sostenía su mirada, parecía dictaminar no acercarseme. No sabia que hacer, en la vida jamas tuvo problema para llegar a una chica, inclusive Annie siendo antes su mejor amiga no costo tanto como yo. Mi psicología es bastante compleja, o mejor dicho, mis deseos, un ejemplo era el permanecer como amigos un buen tiempo con la finalidad de conocernos, no me llevo la contraria por su gran afecto, aun así, mis insinuaciones le confundían bastante. Mierda, en eso tenia razón, desde un principio marque una gran muralla, quería morirme de la vergüenza. Siguiendo con el relato, ojos mar no conseguía entender como acercarse una vez mas, tenia miedo de ser rechazado, inclusive mandado disparado a los aires por atrevido. Sin embargo, eso no decía permanecer lejos, consiguiendo de formas ortodoxas rodearme de vez en cuando en la universidad. Matt posee un gran potencial como acosador serial, de existir eso de título en las olimpiadas por ese deporte sano (Obvio y no existe) tendría una medalla de oro. Aun así, se arriesgo a no apartarme de su vista y aunque mantenía una fria mirada, en sus planes olvidar todo no estaba. Seguidamente, quiso ocupar su mente en otras cosas, como en realizar trabajos de la universidad junto a la chica de lentes, ella igualmente captó algo extraño ocurriendo entre los dos al no pasar mas tiempo juntos. Matt le relato todo lo ocurrido, ganándose de su parte un simple: idiota. Solte una carcajada sonora al escuchar esto, esa muchacha poseía una actitud propia de una nerd, y no me refiero al tener lentes, pero quizás su única prioridad sea sacar máximo a sus estudios sin distracciones de por medio. Bastante predecible si desean mi opinión. Matt me miro un tanto extraño a mi reacción, parecía que me gustaba verlo apenado por alguna razón, no solamente eso, porque enojado o celoso, es aun mas emocionante. Retomando el relato inicial, culminado los trabajos, se percató de que este viaje seria la ofrenda máxima a la tortura, Alex estaría ocupado, yo alejada… ¿Con quien demonios se la pasaría? Y fue en ese instante el aparecer esa tres chicas. Admití con franqueza detestarlas, se me acercaron con la finalidad de saber si salíamos o no, igualmente una de ellas me desafío de la manera mas descarada de todas. ¿Comó podía permanecer cerca de ellas? Matt dibujando una sonrisa en sus labios, se acerco sin aviso girando mi mentón con suavidad hacia su dirección y regalandome un beso, al separarnos un cortocircuito ocurrió en mi interior, seguido de sentir mi cara arder al reaccionar que había hecho este hombre. De su parte, río un poco satisfecho llamandome adorable, porque nunca vio mi lado celoso en acción y presenciarlo lo llenaba de querer. Este ojos mar, dice que tengo una forma bastante curiosa de plantear las cosas, pero él sin duda me gana. Sin embargo, le valía mas no hacerme enojar realmente y mantener a esas chivas locas al margen, debía de darle un lugar para admirtirle que yo…
— Que eres mi novia — se adelanto a mis palabras, quedandome estática y con la boca ligeramente abierta.
Mierda, mierda, mierda. ¿Escucharon eso? Es el sonido de mi corazón latiendo a velocidad extrema, casi amenazando con salirle alas para alejarse lejos de aquí. Nunca pensé que podría cambiar mi situación con ojos mar, creía en siempre ser su “amiga paragua”, nada mas. Pero ocurrió, esta ocurriendo, él me esta dando mi lugar ante el comportamiento de aquellas chivas locas. Si soy sincera, no se si volver a llorar o abrazarlo mucha fuerza. Optaré por eso último.
Continuando con nuestra travesía, tomamos la decisión de regresarnos al pueblo, Matt me confeso no prestar atención en el momento que Samuel le explicaba la ruta para llegar a la laguna, se encontraba muy ocupado fulminandolo con la mirada y enviandole señales de no agradarle nada su cercanía hacia mi. Allí lo tienen, mi hombre celoso e inseguro de si mismo, aun así, me sigue pareciendo adorable. Se sentía avergonzado, tal vez si lo hubiese escuchado, no estuviesemos perdidos. Sin embargo, estaba lejos de encontrarme arrepentida de lo ocurrido, porque gracias a ello fuimos capaces de estar juntos. Asi que, una vez mas retomando el punto del asunto, Matt se vio acorralado al encontrarse en la encrucijada porque no la recordaba en la explicación, así de seguir el otro camino, igualmente nos hubiésemos perdido. Aunque la seguridad era algo que tenia el lujo de perder, aparento tener mucha soltura al mostrar esa aptitud petulante. Él no estaba enojado conmigo, jamas lo estuvo, solamente se sentía frustrado y con los pensamientos revueltos en quizás perderme. Seguidamente, me relato una anécdota de cuando era pequeño y se quedaba en el viñedo de Annie, los tres amigos, incluyendo Alex solían mantener entre ellos una clase de prueba de valor, la cual consistía quedarse en el almacén de vinos toda una noche de luna llena. Una vez fue su turno, dándole mucho trabajo a su difunta novia y Alex para asustarlo, fracasando estrepitosamente en el acto. Matt no creía en seres de otro mundo, solamente en lo visible o papable, y nada podía cambiarle de parecer. Sin embargo, Annie llevandole eventualmente la contraria, aseguró que de presentarse la oportunidad ella le demostraría su equivocación, y todo en una luna llena. Obviamente esa ocasión no llego, pero ese día quedo clavado en su memoria, porque la azabache tenía la tenacidad de desafiarlo y llevarlo al limite, tal vez de estar presenciando nuestra situación le daría un empujón para arriesgarse a todo. Aunque viendolo mejor, ya no lo necesitaba. Con eso, saldamos nuestras deudas ante los malentendidos.
Llegamos al pueblo luego de unos veinte minutos, las personas seguían el transcursos de su camino natural, miraba los alrededores esperando encontrar a nuestro grupo de clase, pero como era predecible, no existía rastro alguno. Le comente a Matt el dirigirnos al museo, quizás ellos tendrían el número del complejo de la profesora, podríamos llamarla y así avisarles sobre nuestro percance. Él aprobando mi idea, sostuvo mi mano con sutileza y marcando nuestro nuevo estatus, entrelazando los dedos caminamos juntos al museo. Al entrar lo encontramos como lo dejamos, frío y solitario, buscamos a la encargada en el mostrador no perdiendo el tiempo y así salir de esta. Estaba comenzando a sentir hambre y eso no era bueno.
— Si, creo tener el número del complejo turistico — nos informaba la encargada del museo — permitanme ir a buscarlo por favor, no se muevan de aquí.
La mujer desapareció detrás del mostrador, caminando hacia una puerta y alejándose de nuestra vista. Solte un suspiro pesado apoyandome en la pared, realmente tenia hambre, de haberme comido esos deliciosos panqueques esta mañana quizás el animal estaría tranquilo. Además, al encontrarme tan encimada por mi situación con ojos mar, olvide por completo que mi mejor amiga no se encontraba aun entre nosotros. ¿Qué pudo retenerla tanto? Ese trabajo no podía de consumirle todo el tiempo, seguramente discutía sin parar con Alex por cada pequeña menudicia. Si ojos mar y yo somos molestos peliando, la expareja “salsa habanero” es el triple.
Girandome para decirle a Matt mi preocupación, soy sorprendida por él al colocarme sobre mi cabeza un gorro tejido de múltiples colores, bastante gracioso. En tanto él, reía divertido ante su ocurrencia.
Girandome para decirle a Matt mi preocupación, soy sorprendida por él al colocarme sobre mi cabeza un gorro tejido de múltiples colores, bastante gracioso. En tanto él, reía divertido ante su ocurrencia.
— ¿Y de que va esto? — pregunto señalando a la prenda, igual de divertida que él.
— Solo pensé en que quizás te verías hermosa con eso — me dijo fingiendo inocencia.
— Pues creo verme de todo menos hermosa con esto puesto — musite, mirandome de reojo.
— Soy yo quien lo dice que cualquier cosa en ti se ve hermoso, en realidad — da un paso hacia mi, sosteniendo mi rostro con las dos manos — tu eres la hermosa.
Esto era de ensueño, todo lo que me estaba ocuerriendo era sacado mas bien de un sueño, ser tratada de esta forma por Matt, sentir sus calidas manos sobre mi rostro, la delicadeza en sus palabras igual a un briza por la mañana. En general, contra arrestaba la rudeza de estos días separados ante su caracter frívolo, distante y prepotente.
— ¿No esta siendo muy atrevido señor Morrison? — exclame alzando mi mentón y enganchando mis brazos detrás de su cuello.
— Puede, pero puedo hacerlo porque tengo derecho — imito el tono de mi voz, sosteniendo mi cintura.
— ¿Y eso se debe? — dibuje una sonrisa perspicaz en mis labios.
— Porque soy tu novio.
Entonces, de forma inmediata, capturo mis labios en un gran beso. Esto podria considerarse desorden público, mas al encontrarnos en un museo, aun así, los tiernos, flexibles, suaves, carnosos y besables labios de ojos mar me priva de abandonarlos por completo. Estoy perdida, hundida por completo en la ola de cariño proporcionada por Matt, entre mas roses tenían nuestros labios, las paredes de mi estómago se tensaban y emitían sensaciones placenteras a todo mi cuerpo, convirtiéndolo igual a una simple globo de aire hondeando al compás del viento. Al separarnos, nos reimos a par de nuestra ocurrencia sabiendo que en cualquier momento podría llegar la encargada, nos tomamos de las manos y juntos buscamos un lugar solitario. Ya lo se, Heather Macqueen es una inocente joven que se deja llevar por sus hormonas, comportándose de una manera peor a su mejor amiga. Tal vez antes no lograba comprenderla, paso ahora que estoy enamorada y soy correspondida, entendía en cierto grado su incapacidad de despegar su boca de la de su pareja.
Allanamos la sección de cuadros de la época renacentista, donde detrás de un muro Matt me apoyo y manteniendo una sonrisa complice ambos, nos dimos un beso corto para aumentar nuestra travesura. Pero de allí no pasamos. Al intentar una vez mas aquella tarea, nos percatamos que no eramos los únicos en el lugar, otro par de desvergonzados se encontraban en una tarea similar a la de nosotros, salvo que ellos eran demasiado ruidosos. Él chico, un moreno que me parecio conocido, no paraba de musitar con voz ronca “nena nunca vuelvas a dejarme”, colocaba sus manos en todas partes del cuerpo de su acompañante, una chica rubia, que al pesar de estar en una montaña calzaba unos tacones fucsia bastante chillones, provocandome un poco de dolor en los ojos. Es en ese momento que caemos en la realidad de las cosas, Matt se gira hacia mi para darme una mirada llena de asco y conmoción, creo que mi cara mas o menos es la misma, siendo la razón bastante sencilla. Es la pareja “habanero” volviendo a sus andanzas.
Por fin descubri el motivo de su desaparición, estaban ocupándose de meterse literalmente la lengua del otro hasta el esófago. Santo cielos. ¿Y para que demonios me preocupo por Annabeth? Se nota estar pasandolo bastante bien, al menos es un alivio notar que resolvieron sus diferencias, de hecho, estan celebrandolo.
Ojos mar toca un poco el puente de su nariz buscando la manera de tranquilizar capaz su estómago, o hallando la manera de separar lo inseparable, ese par parece unas sanguijuelas pegadas a la piel, aunque igual en lo asquerosos. Dando un paso, Matt se para frente de la pareja aclarando su garganta para llamar su atención, pero nada, ellos se encuentran muy ocupados en su faena y desaprobechar esta oportunidad seria un pecado.
Ojos mar toca un poco el puente de su nariz buscando la manera de tranquilizar capaz su estómago, o hallando la manera de separar lo inseparable, ese par parece unas sanguijuelas pegadas a la piel, aunque igual en lo asquerosos. Dando un paso, Matt se para frente de la pareja aclarando su garganta para llamar su atención, pero nada, ellos se encuentran muy ocupados en su faena y desaprobechar esta oportunidad seria un pecado.
Se ha vuelto realidad una de mis premoniciones, Alex y Anna agarron este viaje para darse el lote.
— Mmm… chicos — cambia de estrategia al tocandole el hombro a Alex, pero una vez mas este lo ignora — chicos… estan provocando que mi desayuno quiera salir por mi boca, paren… chicos…
Annabeth es la primera en reaccionar, deteniendo su beso y mirando con ojos asombrados ha Matt, dándose cuenta que efectivamente no estan sólos. Alex le sigue desde atrás, parando de ocultar con su figura corpulenta a mi amiga, colocando una mano en sus labios y buscando borrar el rastro del labial rosa de su mentón. Lo mas resaltante de todo esto es que ambos locos, no presentan signos de arrepentimiento en su conducta, demostrando que efectivamente han vivido anteriormente situaciones así.
— Pueden explicarme, ¿Qué demonios estaban haciendo? — salgo yo disparada, un tanto costernada ante su frescura — no se si han percatado donde se encuentran, pero esto es un museo. Par de atolondrados.
— Lo sabemos — responde unísono los muy cínicos — el mejor lugar para enrollarse.
Este par…
— ¿En verdad…?
— No me vengas con clases de moral, Heather — me interrumpió Anna, con una mirada perspicaz — se nota aleguas que venias con las mismas intenciones a nosotros. Solo mirense. Tu tienes una cara sonrojada, labios rojos y un brillo inusual en la mirada, el cual en la vida te lo he visto. — señala de arriba a bajo mi figura, exponiendome — Por otro lado, Matt parece desordenado, con su bufanda algo torcida, emocionado y con los labios hinchados… No, no, no… ¡No me digan! — chillo emocionada, asustandome un poco — ¡Al fin decidieron lanzarse al agua!
No pude responder a su argumento, menos ojos mar, ambos bajamos la mirada incómodos debido al escrutinio de mi mejor amiga a los dos. En todas estas, ¿Como demonios dio tan en el blanco?
— ¡Por fin! — recibi sus brazos alrededor de mi, desestabilizando mi equilibrio un poco — ¡No sabes lo feliz que estoy por ti! Bueno… ¡Por ambos! Sentí que este fin de semana ibas a ahogarte con el helado de torta suiza. — esta chica, no cambiara en lo absoluto, seguía avergonzandome como de costumbre. Aunque Matt y Alex, no parecían en lo absoluto sorprendidos por ello — Pero aqui estas, sonrojada, feliz y teniendo un chico extraordinario a tu lado.
— Dios, Anna. Suenas igual a una madre orgullosa de su hija — comente riendome de las palabras de mi amiga.
— Básicamente casi eres mi hija, asi que escucha muy bien esto cara bonita — se dirigió a Matt, con una clara amenaza en su voz — mas te vale que trates bien a mi amiga, de lo contrario, me encargaré personalmente de trampear el piso con tu trasero. ¿Lo has entendido?
— Tan claro como el agua — sonrio divertido, ante la advertencia de mi amiga — pero no debes preocuparte Anna, realmente me importa Heather y la cuidare muy bien. Te doy mi palabra.
— Pues mas te vale. — insistió.
— Tranquilizate, nena — trata de relajarla Alex, acercándose a ella y medio abrazandola — estas hablando de mi amigo, es obvio que sabrá como comportarse con la chica. Ella esta en buenas manos.
— Solo confirmaba — nos guiña un ojo a ambos, apretandose mas contra el moreno.
— Olviden un segundo nuestro nuevo estatus y respondame algo — intervine, sumamente curiosa — ¿Como es que ambos llegaron hasta aquí?
— Vaya… eso es una historia algo complicada — respondió Alex.
Pero antes de poder escucharla, la encargada del museo hace su aparición, mencionando el habernos buscado por todas partes. De igual forma, no se sorprendió de ver a la pareja “habanero” entre nosotros, simplemente se limito a darnos la información correspondiente. La profesora ya sabia de la situación que nos encontrábamos, el grupo general aun se encontraba en la laguna realizando turismo, por lo tanto, fueron informados de la perdida monumental que nos dimos y que estaba bien regresar al complejo. No mentiré, me daba un poco de tristeza el privarme de visitar aquella imagen de la postal, pero tampoco podía pedirle peras al olmo, si dictaminaron que debíamos regresar… no quedaba de otra. Matt viendo mi decaida de animo, trato de alegrarme comprandome el gorro gracioso, aunque me saco una sonrisa sincera no logró satisfacerme por completo. Al menos tengo un dulce recuerdo por parte de mi novio.
Despidiendonos de la encargada, comenzamos la marcha hacia el complejo con pareja “habanero” incluida, ojos mar es quien nos guiaba y una vez mas exigí saber la verdad de su historia. Aconteció que entregar dicho trabajo no fue nada sencillo, la profesora estaba sumamente ocupada con otros alumnos y el desocuparse era nulo, provocandome el estrés en mis amigos. Una vez mas, comenzaron a discutir entre ellos lanzándose la culpa, igual a una pelota, de no poder entregado el trabajo a tiempo. Me saltaré de explicar las palabras dichas entre ambos, simplemente les dire que fueron aun mas fastidioso en comparación de Matt y yo. Con un poco mas de suerte, ruegos de parte de mi amiga y palabras llenas de halagos por parte de Alex, la maestra les recibió el trabajo llevándolos a ser libres para unirsenos a nosotros. Sin embargo, otra disputa se avecinaba. El agarrar un taxi por separado fue una odisea, si bien todos venían ocupados o no se encontraban trabajando, al parar uno ambos discutían por la velocidad y quien debía de abordarlo. Dando como resultado, otra persona robarles su turno. Lo se, parece una historia sacada de una pelicula de comedia romantica. Al final, se percataron que si iban juntos llegarían mas rápido y pagarían la mitad de la tarifa cada uno, aun así Annabeth parecía un poco renuente a compartir taxi con el moreno, pero se encontraba bastante preocupada por mi ante la discusión con ojos mar, seguramente estaría sola en un rincón ignorando a todos. Da escalofríos escuchar la precisión de sus palabras, es como si hubiese estado observandome todo este tiempo por un hollo en la pared, Matt termina riéndose ante el argumento. Siguiendo con el relato, el siguiente routn se ocasiono por la dirección del complejo, básicamente parecido a cuando discutí con ojos mar al habernos perdido, desesperando al conductor y obligandolos a abandonar el auto, dejándolos en el pueblo. Menuda porquería de taxista, deberían demandarlo por ser tan irresponsable. Mis amigos, aun mas enojados que de costumbre, tomaron camino al museo pensando en tener información del complejo, pero solo se quedaron esperando por ver un alma dentro. A punto de volverse locos, se restregaron en la cara la culpa a cada uno de vivir esta situación de porquería, porque de haber entregado el trabajo a tiempo estarían descansado en el complejo junto a los demás compañeros. Tuvieron unos minutos mas de eso, hasta que llegaron a sacarse la verdad escondidas en su cabezas, después solicionaron sus problemas y terminaron como lo conseguimos. Comiendose la boca literalmente.
— Dramáticos… — susurro sincero Matt, desviando la mirada a otro lado.
— ¡¿Como puedes decir eso?! — exclamó exaltado Alex, frunciendole el ceño a ojos mar — si tu te la pasaste todos estos días quejandote de no poder llegar hasta donde la chica, casi quemandote las pestañas por buscar la solución a sus problemas.
— ¡Eso ya no importa ahora! — un sonrojo pinto el rostro de ojos mar, haciéndonos reír a Anna y a mi.
— ¡Si que importa! — insistió, colocando nervioso a Matt — ¿Sabes que estuvo marcando su número pero al primer pitido colgaba?
— ¡Ella no necesita saber de eso! — pronunció nervioso, caminando hacia su amigo y queriendole cubrir su boca.
Este atmósfera era hermosa, cálida y bastante ligera, ver como correteaba entre ellos Matt junto a Alex. Parecía haber pasado años desde que estuvimos así, toteando entre nosotros, me alegraba de cierta manera volver a ser los mismos. Sin embargo, sentía que esta estabilidad podría ser destruida con un solo soplo de una ventisca fuerte, igual a el cuento de “los tres cochinitos” quienes crearon sus casas a base de paja, madera y ladrillos, siendo estos dos primeros destruidos por el lobo feroz ante su aliento demoledor. De igual manera, esta tranquila estabilidad podía destruirse así, como sino fuese nada.
— Bienvenidos chicos — la profesora se encontraba en la entrada, con una sonrisa cálida y bastante agradable — como veo por fin resolvieron sus diferencias, realmente me alegro porque ustedes cuatro son muy unidos.
— Digamos que vernos en este sitio maravilloso, nos animo a aliviar nuestras esperezas — intervino Alex, mirando de reojo a mi amiga, quien le sonrio cómplice.
— Eso es excelente, muchos dicen que este lugar es mágico — nos guiño el ojo, haciéndonos reir — pero dejemos ese cuento para otro día. ¿No tienen hambre?
— Menos mal y usted menciona la comida, profesora — mencione medio sujetandome el estomago — la bestia quiere ser aplacada, de lo contrario, atacara a inocentes.
— Entonces, busquemos aplacarla. — finalizo, riéndose ante mi ocurrencia.
Cayendo el atardecer, todos nos encontrábamos alrededor de una fogata escuchando historias de la zona, la voz de Samuel era la única en escucharse y todos estábamos atentos. Me encontraba sentada en uno de los troncos, muy abrazada a ojos mar quien me brindaba todo su calor y cariño, las mirada de las tres víboras caían sobre nosotros con algo de repulsión, sobre todo, recelo. No me importaba, de hecho, todo eso lo encontraba halagador porque solamente deseaban estar en mi lugar, pero jamas lo encontraría. No estando yo viva.
—… y por eso cada cien años, esas dos almas buscaran la manera de encontrarse, siendo de esa manera felices aunque sea solo una noche — relataba el ojos de gato.
Tal vez nuestra historia este apunto de comenzar, las paginas aun se encuentran en blanco esperando a ser llenadas, pero me encontraba segura que a partir de este momento ojos mar y yo seriamos felices. Eso lo puedo asegurar con los ojos cerrados.
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