martes, 18 de septiembre de 2018

La historia detrás de The Lovers Hurts

VI
Acceptance
Aceptación, cuando se me venia esa palabra a mi mente no sabia a que responder. Es decir, siempre pensé que me aceptaba tal y como era pero, al parecer eso estaba completamente herrado. Aun quería desmostarle a las personas lo fuerte y grande que era… no estoy equivocada. Tan solo quería alguien. Mi padre.
El sin duda es la persona mas importante para mi vida el eje de toda mi existencia, mi único y gran vinculo. Mi madre fue también importante y lo seguirá siendo aunque este muerta. Pero por los momentos mi papá es y será ese alguien principal para mi vida, aunque algunas veces no hablemos casi, dado el caso que los temas de conversación no son muchos. Siempre cuando volvía que casa no estaba o se encontraba viendo televisión, acostumbraba a visualizar juegos de futbol americano,y en lo personal, odiaba todo clase de deporte sobre todo ese. No entendía el porque de tanto interés en dicho deporte, bueno a mi padre le gustaba así que tal vez le veía algo interesante, pero en perspectiva mía no es para nada emocionante.
Si me centro en los acontecimientos de esa semana en donde tuve que aceptarme tal y como era, comenzare relatando el lunes por la tarde. Cuando decidí invitar a Hinata y Sasumika para practicar una coreografía inventada por mi, puedo deducir que no lo creen. Lo se. Aunque pueda parecer increíble pero Sakura no es la única buena haciendo ese tipo de actividades, yo también se montar buenos bailes con música extraordinaria.
Tal vez ahora me avergüence de haber hecho todo aquello, bueno algunas personas le gustaban gravarse cuando hacían cosas indebidas, a mi me gustaba gravarme haciendo mis bailes para mirarlos lo bien que me veía. Hinata y Sasumika no tuvieron ningún problema con respecto a mi decisión, al contrario les encanto la idea. Recuerdo muy bien las veces que practicamos el baile, tengo que admitirlo, fue divertido vi como podía socializar con las demás personas aparte de mi amiga Minami.
La canción que escogimos bailar fue “Single Ladies” de Beyonce en particular era una de mis canciones favoritas, su tema se le veía muy bien a nosotras las chicas, en fin volviendo a relatar lo de ese día, junto con mis compañeras terminamos de realizar el baile y nos disponíamos a grabar. En realidad no sabia lo alto que estaba el volumen de mi reproductor, pues llamo la atención de mi padre quien sorprendido de verme allí vestida de esa manera (con una malla) apago la música haciéndonos sobresaltar a las tres. Incluidas mis acompañantes.
— ¡Oh valla! — exclame sorprendida y nerviosa a la vez — Regresaste temprano.
— Si, hoy hay un juego que tengo que ver — me contesto mirando a mis compañeras.
— Entiendo — afirme sonriendo con miedo.
— ¿Qué están haciendo? — se acerco a mi de una manera sigilosa.
— Mis amigas Hinata y Sasumika estaban ayudándome a ejercitarme. — hable muy segura de mi misma.
— ¿Con una malla? — coloco su mano en mi hombro.
— ¡Esto esta de moda! — exclamo con emoción Hinata — Los deportistas en Konoha lo usan muy amenudeo.
Genial, ahora le estaban echando mas leña al fuego, sabia perfectamente que mi padre no era para nada tonto el daba un hecho mi repudio por el deporte. Sobre todo el futbol.
— Hablando de eso — interfirió Sasumika en la conversación — Lizi esta adicionando para ser la primera chica en un equipo de futbol, todas las estamos apoyando. ¡Poder femenino!
— ¿Cómo? — le susurro Hinata por lo bajo, yo me quede pasmada por el comentario dicho.
En definitiva estaba loca.
— ¿Sabes los riesgos que se someten? — arqueo mi padre la ceja.
— Absolutamente. — no entendía porque demonios le seguía la corriente a Sasumika, la verdad esto no lo había deseado. — pero por lo mismo lo hago, quiero demostrarles que las chicas no somos frágiles — ¡Que alguien me corte la lengua! — ¡Tenemos armas para defendernos!
En definitiva, mi discurso parecía sacado de un guion para un congreso de mujeres feministas, creo que si me pongo a pensar con cabeza bien fría las palabras salidas de mi propia boca para ese entonces… eran completamente suicidas.
— Bueno… — mi padre al parecer se lo creyó un poco – si es así, buena suerte con eso. — comenzó a caminar para salir de mi cuarto — Otra cosa, el volumen esta muy alto traten de bajarlo por favor.
Mi padre salió del lugar y yo caí al piso, estaba aterrada, mis compañeras también se arrodillaron para ver que me sucedía. Si en definitiva no me aceptaba tal y como era, al menos no frente a mi padre, lo hacia pero con toda su totalidad no.
Mis días en el coro fueron algo agitados el hecho de saber los acontecimientos próximos a mi vida era de pavor, las cosas estaban algo rudas al pesar que todo había vuelto a la normalidad como pensé al comienzo pero no. Me encontraba hablando con mi amiga Minami sobre comedias musicales hasta que el Sensei, empezó a repartir las partituras de la canción para realizar en esta semana. En definición, ni le tome importancia sabia que se trataba de un musical hecho ya bastante años atrás “West side story” vi la adaptación al cine, me hizo llorar, no solo porque al final de todo “Tony” su protagonista muere. También por las bellas interpretaciones cantadas por “María” la cálida y bella chica enamorada del amor.
La disputa de la canción fue cuando Sakura en una de sus tantas peleas por conseguir siempre los solos, se disgusto con el Sensei debido a que el tono para cantarla era muy alto para ella. Así decidiendo otorgarle el gran honor a Hinata.
— ¡Esto tiene que ser un error! — reponía con ironía Sakura — Creo que deje bien claro que todo lo referente a esta obra ¡Es para mi! Es decir, ¡Estoy calificada para ser María!
Genial, ahora me decían a mi la princesita de castillo hecho a cartón, creo en definición, al parecer no conocían la personalidad de Sakura era realmente horrible, ella si que merecía ese dichoso y bonito nombre.
— Tan solo quiero dar un poco de variedad hacer algo nuevo — contesto muy tranquilamente el profesor.
— ¡Solo quiere castigarme! — comento disgustada, gire y mire a mi amiga Minami que con repudio miraba a la pelo de rosa.
— ¡Estas exagerando Sakura! — le propuso con mucha tranquilidad.
— ¡Sensei esta siendo muy injusto! — casi subió su muy chillón tono de voz.
— La que estas siendo injusta aquí eres tu — la señalo — no solo eso, también estas siendo egoísta con Hinata — volteo y la miro — que tan solo quizás este emocionada por recibir su primer solo en el coro.
— Hinata sabe lo mucho que la valoro, al contrario de todos — giro para mirarnos — ¡Ella no esta lista para interpretar un papel tan dramático como el de María!
— Esperen — freno su discurso Minami — ¡Soy un jets!
Sakura al ver el comportamiento de todos dio la vuelta para salir de lugar, dejando a todos con la boca abierta. Era tan berrinchuda, caprichosa y sobre todo mimada ¿Quién se creía? ¿La mas importante del mundo? Tenia perfectamente presente su importancia en el grupo, hasta costaba admitirlo la grandiosa voz que poseía. Pero creo en el hecho de hacer brillar las demás voces del coro, todos somos sumamente importantes sin importa el “como” y “porque”. En algunas ocasiones se le daba mucha importancia a la chica, Hinata se merecía ese solo tanto como ella o como cualquier otro del club.
— Entre mas sale de los ensayos de esa manera — hablo de una manera subjetiva Neji — menos tiene impacto.
— Creo que tienes razón Neji — sonrió de una manera algo de irónica — ¡Felicidades Hinata! Por ahora todo estará bien.
Minami le sonrió y la felicito yo igual hasta Neji estaba feliz por ella, en definición se lo merecía mucho, habían mas personas en el club para diferentes solos el mundo no giraba alrededor de Sakura eso quedaba mas que entendido.
Al final del ensayo casi retirándose Sai, pretendí colocar mi plan en marcha, casi iba hacer el primer partido de la temporada por nada en el mundo dejaría escapar mi oportunidad para entrar al equipo. Podría ser una chica pero no era para nada frágil de eso estaba muy segura, entraría de una u otra manera.
— ¡Sai! Tengo algo que pedirte — frene su salida del salón de coro.
— ¡Oh! Lo lamento, pero si vienes a pedirme una cita para el baile ya no estoy disponible — aguarden un segundo ¿Esta loco este chico? Se perfectamente que me gusta pero… ¡no era tan obvio! ¿Oh si? En todo caso, se creía de mucho creo que empezaba a creer el porque se llevaba también con Sakura — pero tranquila estoy seguro que encontraras alguien para ti.
— Primero que nada, no eres mi tipo — comente algo enojada, me pareció algo arrogante este chico — segundo: odio los bailes. Y tercero e venido es para pedirte un favor.
Sai quedo impresionado con lo que le pedía, era como estar diciéndome con sus expresiones si estaba loca, pero no era así estaba segura de algo… ¡No avergonzaría a mi padre! Menos sabiendo lo mucho que le gustaba este deporte, podría sacar provecho de esto para poder conversar mas con él.
Esa misma tarde Sai junto a mi nos dirigimos audicionar para poder entrar al equipo, según mi compañero de coro estaban buscando un pateador dado el caso que no poseían uno. Básicamente me daba igual el puesto, con tal de conseguir un cupo para estar en el equipo me importaba lo que tuviera que hacer.
Recuerdo perfectamente lo que hacían los jugadores ese día, supuestamente estaban practicando pero lo único que hacían era fallar, eran tan malos como las frituras en mi dieta alimenticia. Un grupo de pervertidos estaban mirando a las porristas entrenar, en conclusión, me causo repudio. Sai quien estaba calentando a un lado mío comenzó a darme unos consejos para no ponerme nerviosa. Podría ser algo engreído pero al menos conservaba su lado lindo y amable, por dentro estaba feliz de encontrarme a su lado, esto podría ser la oportunidad que esperaba, tal vez mataría dos pájaros de un solo tiro.
— Tranquila respira profundo y cero nervios — volvía a decirme — Tan solo concéntrate en dispararle al balón y lo harás.
— Gracias por ayudarme con esta propuesta tan loca — baje la mirada — Eres fenomenal.
— No porque… — me sonrió con esa sonrisa la cual me cautivo por primera vez — …mientras mas puentes allá entre el equipo de futbol y el coro, mas fácil será mi vida.
Me entrego el casco que se suponía deber colocarme pero no quería hacerlo, algo de mi decía “Ni se te ocurra hacerlo”.
— Colócate el casco — lo sujeto por mí.
— ¡No puedo, me va a despeinar! — le reproche con algo de niñería.
— Colócatelo — sonrió con algo de gracia mientras me lo colocaba, me sonroje pero como traía puesto el casco no se dio de cuenta — se te ve bien.
— Claro, como tu no te despeinaras — rezongue dándome la vuelta para buscar mi reproductor de música.
— ¡Oye! ¿A dónde vas? — hablo para seguirme hacia donde iba.
— Buscare mi música — le dije seriamente.
— ¡Estas loca! Si haces esto a tu manera te haran papilla. — se asusto un poco. No corrección. Mucho por mi decisión.
— Pero lo hicimos mientras ensayábamos. — recordé mientras el practica varias horas de ese día conmigo a solas.
— Pero con nosotros no se encontraba nadie — me reprocho — ¿Sabes lo que tuve que decir para poder hacer tu audición?
— Mi cuerpo es como un suflé de chocolate — me acerque a el un poco molesta — si no se calienta no se sube, si hago esto lo hare a mi manera.
Me retire del lugar para buscar mi música, escuche cuando Kiba empezaba hablar con Sai sobre algo, en realidad no tenia ni la intención de escuchar estupideces de un chico que tenia de cerebro un grano de arroz. Escuche el silbato del entrenador Chozi era un viejo panzón que actualmente salía con la consejera estudiantil, en verdad estaba pensando que estaba ciega la pobre, casi todo el mundo sabia lo mucho que le atraía el Sensei Kakashi mas bien, apuesto toda mi colección juvenil de ropa casual por ese hecho.
Volviendo al tema principal, cuando oí el llamado del entrenador para todos los chicos algo pude escuchar de su conversación con ellos. Si esos chicos apestaban mucho. En realidad su talento para el futbol era un completo y reverendo asco. Entre al círculo al ver la señal de mi compañero Sai, en medio de esos orangutanes pase y toque el hombro del el señor Chozi.
— Vengo a la audición para ser pateadora. — hable con aires de grandeza, escuche las burlas de los demás jugadores y gire los mate con la mirada.
— ¿Pero no eres una chica? — hablo con algo de asombro el entrenador.
— ¿Quién dijo que las chicas no podemos hacer este tipo de deportes? — arque una ceja — según mis conocimientos no existe ninguna regla que impida audicionar para esto.
— Bien — dio una palmada el gordo — muéstranos lo que tienes.
Sai agarro mis cosas y me guio hacia donde tenia que patear el balón, no estaba nerviosa ni nada por el estilo. Sabia perfectamente que era mucho mejor que esos chicos, tenía más talento y sobre todo cerebro.
Ya los dos puestos en nuestro respectivos sitios le di “reproducir” para se escuchara mi música pero, antes que nada le di una mirada a todos que estaban mirándome con burla. Si pensaba que no poseía talento se encontraban muy equivocados. Les demostraría lo mejor de mí. Estaba despaldas hacia los demás cuando comenzó la canción de Beyonce, de hecho la mejor para mi hasta los momentos. Comencé con los movimientos al igual que ese día en mi habitación con mis amigas, al ritmo de la canción me dirigía a patear. La pelota salió disparada tan lejos que coloque mi cabeza de lado para medir mas o menos la distancia, por dentro comencé a reír por el sonido de un casco caerse. ¡Oh si! Elizabeth Mogami abrazo con todo la dulce y hermosa victoria.
— ¿No esta mal verdad Sai? — gire para poder verlo, el pobre estaba aun con la boca abierta.
— Nada mal… — por fin decidió contestarme.
— ¿Puedes hacer eso en el partido? — me pregunto el entrenador — Aun sabiendo que 100 gorilas quieran atraparte para probar tu dulce y virgen sangre.
— Suena divertido — comento emocionada — ¿Tendré mi música?
— Si pateas así ¡Podrás colocarte un tutu si quieres! — me sujeto de los hombros — ¡Chicos conozcan su nueva pateadora!
Agite mi mano como toda una diva sonriendo de la dicha, ahora la primera parte de mi plan estaba completa solo faltaba que mi padre viniera al partido para que todo saliera bien. Sabia perfectamente que no todos aplaudían mi llegada al equipo, Kiba me miro como si estuviera loca, ese chico me odiaba a morir lo entendía perfectamente, por eso no aprobaría nunca mi estancia en este lugar.
De nuevo la tención en el club había crecido, Sakura logro entrar para hacer una obra de teatro, casi ya no iba para los ensayos, al parecer su ego era mucho mas importante que triunfar en las locales. Era verdad no teníamos mas miembros, pero aun con todo eso debíamos permanecer unidos, Hinata hasta tomo la dura decisión de darle el solo para que no se fuera, pero el maestro no lo quiso. Creo que estaba pensando en abandonar el club tan solo por ese insignificante detalle, estaba siendo berrinchuda y egoísta por lo menos mis planes iban viento en popa.
Estábamos en los vestidores del equipo todos reunidos con el maestro Kakashi, por lo que se veía Sai junto con el tenían un plan en marcha era como para que el equipo saliera a flote de donde ya se encontraba. Kiba no apoyaba la idea de aprender a bailar para así soltarse, pedía a gritos la intervención del entrenador de una vez por todas pero el apoyaba la ideas del maestro.
— Según dicen que en el arte de la guerra el enemigo no puede conocerte — intervine yo parando la charla de todos los presentes — El factor sorpresa puede ser la mejor arma, tan solo razonen acaso… ¿No se sorprendería si vieran al otro equipo bailar en el campo?
Se escucho el pito del entrenador haciéndome tomar silencio al instante, creo que había exagerado en hacerlo en un lugar tan cerrado, sin duda pude haber quedado sorda allí mismo si hubiera sido posible.
— ¡Demasiada charla y poco ejercicio! — grito a todo pulmón — En el auditorio del coro en 5 minutos ¡Ahora en uniforme!
Todos se trasladaron a la sala de coro, el Sensei estaba dándole enseñanzas para así poder bailar pero en definición estaban mas tiesos que un momia. Podía mas o menos entender sus derrotas con los demás equipos, es decir, les faltaba soltarse. Era un chica pero como tal sabia perfectamente que a los chicos también les faltaba ese sazón para poder brillar y mas para poder ganarle a los otros jugadores. No podía seguir viendo semejantes pasos de baile, o eso si que no lo permitirían, estaba dañando mi pobre vista. Así que tome la decisión de intervenir.
— ¿Puedo? — pregunte inocentemente al profesor.
— ¡Miren a Lizi! — se coloco a un lado para poder ponerme al frente de todos ellos.
— Bien 5,6, 7 y 8 ¡Brazos! — empecé a moverme al ritmo de la música — ¡apunten a su dedo! ¡De nuevo movimientos hacia los lados! No se olviden de la sortija y mano en el cabello con leve golpe en el trasero y…
— ¡Ya fue suficiente por hoy! — nos paro en el tronador — ¡Vallan a las duchas!
Me aleje de todo ellos mientras se marchaban para acércame al entrenador para poder hablar con el, no es que estuviera metiéndome en aguas turbulentas pero mis ideas las sacaría a relucir a la luz.
— Entrenador no me meto en su trabajo — sujete mi casco con fuerza — pero creo que deberíamos terminar con fuegos artificiales.
— Lizi… después hablaremos sobre eso — sujeto mi cabello y lo revolvió con sutileza, girandose se marcho del lugar.
Por fin era la gran noche aun recuerdo cuando le di los boletos a mi padre, estaba tan emocionado pode visualizar el brillo de sus ojos y por nada en el mundo dejaría perder ese brillo en su mirada. Era la primera vez que jugaría de verdad futbol esta horriblemente nerviosa cuando escuche el sonido del himno del equipo, la barra de Konoha estaba lista para animarnos hasta las porristas calentando. Si en definitiva me sentía extraña, tan solo ser la única chica en el equipo de futbol, estaba segura que los del otro equipo me destrozarían.
— La noche ya llego chicos — comento alegremente Sai — Sentí que nos unimos como equipo esta semana.
— Si es cierto — mi sonrisa se borro cuando escuche la voz de Kiba, en verdad se le hacia muy bien romper la emoción de las demás personas — No unimos como un gran equipo de chicas bailarinas.
— Escucha Sai, en el entrenamiento fue divertido — comento otro jugador — pero no estoy seguro de poder hacerlo frente a todas estas personas.
Los chicos se fueron para jugar, yo me quede en banca con el entrenador y alado de las porritas, estaba indignada por el comentario de ese chico, estoy segura que Sai daría su brazo a torcer y no haría nada de lo practicado los días pasados. Para él su reputación era básicamente primordial.
Escuche clemente el insulto del un jugador del equipo contrario, fue verdaderamente ofensivo daba ganas de patearle sus cosas, no era para nada agresiva pero se estaba metiendo con mi compañero de coro Sai. Cuando le pasaron la balón a uno de los nuestros, me sentí alegre tal vez si podríamos triunfar hoy hasta di un salto de la felicidad, iba a empezar a gritar que corriera pero inmediatamente alguien se tiro sobre el, dejándolo completamente en el piso.
Ese no fue el único golpe contra el suelo que recibieron mis compañeros de equipo de futbol, en definitiva fue prácticamente todo el partido. Estábamos perdiendo 6 a cero ¡Genial perderíamos! Mi padre había venido en vano a verme jugar. Al parecer Sai estaba cansado de ser un perdedor por eso se lo hizo saber a Kiba, quien termino por insultar a un jugador del equipo contrario, por decir cosas malas de su madre así que, dejo el camino libre para Sai. Cuando comenzó el sonido de la canción “Single ladies” sonreí por dentro por fin hablo por el mismo y por nadie mas, se me hizo algo de gracia al ver los jugadores del futbol bailar ese tipo de canción en medio del campo. Los del equipo contrario los miraban con asombro, pude ver que uno de ellos comenzó también a bailar la canción, ¿Y decían que era una mala idea? Al parecer eso era completamente falso, hasta pararon al jugador del equipo contrario para que dejaran de bailar. La barra estaba toda emocionada viendo todo esto, de pronto la canción término dándole uno de ellos el balón a Sai que con la mirada buscaba a Kiba el cual estaba corriendo sobre la cancha. Cuando por fin lo encontró le tiro el balón quien por sorpresa de todos lo sujeto con fuerza para correr ferozmente hasta llegar a la meta, la barra se paro gritando y celebrando entre si. En donde yo me encontraba estaban tomando sus cascos y arrojándolos hacia el suelo, tan solo sonreía mirando esto teníamos grandes esperanzas de ganar, pero temía de algo. Al parecer estaba por llegar mi turno.
— Ahora es tu turno — me sujeto del hombro el entrenador — si anota ganaremos y si ganamos serás una leyenda.
— ¿Puedo ir al baño? — pregunte asustada.
De pronto, el entrenador me entrego el balón para patearlo, suspire con susto, definitivamente me había llegado la hora de relucir. Corrí hacia la dirección donde se encontraba Sai arrodillado esperando por mi para patear. Me coloque el casco alistándome para la hora de la verdad, levante mi mano haciendo la señal la música comenzó a sonar. Así de nuevo comencé a moverme al ritmo de la canción ya antes bailadas por mis compañeros. El silbato se escucho, los gorilas se empezaron a dispersar, debo admitirlo, temí por mi vida pero con todo el valor del mundo pate la pelota. Visualice como anotaba y todos empezaron a gritar eufóricamente: “Lo logro” “Lo logro” decía sin parar. De pronto, vinieron todos los del equipo y me sostuvieron en sus hombros, mi padre estaba eufórico gritando que esa era su hija, en definitiva, logre mi cometido ver el brillo de los ojos de mi padre de nuevo. Estaba orgulloso de lo que era.
Ya esa misma noche ya encontrándome en mi casa, estaba haciéndome mis faciales de la noche para poder irme a dormir, estaba pensando en dejar el equipo de futbol. Kiba tenia razón, ese no era mi lugar yo era cantante no atleta mi mundo era el club de coro no el futbol. Tendría que decirle a mi padre la verdad de todo, no podía ocultarle mas las cosas. Así como si lo llamara con el pensamiento, visualice como subía las escalera hacia mi cuarto. Las cosas se tornarían algo feas.
— ¡El cuidado de la piel es importante para toda mujer atleta! — dije con entusiasmo.
— No tengo ni idea de eso pero… — mi padre empezó a sonreír por empezar a recordar algo — Estoy muy orgulloso de ti Lizi, no sabes como me hubiera gustado que tu madre te viera, digo viva.
— Gracias. — le sonreí con gentileza, mi padre empezó a bajar las escaleras, pero creo que era suficiente de mentiras para él. Lo detuve — ¡Papá tengo que decirte algo!
Mi padre se dio la vuelta para encararme, ahora si que me quedaba demostrarle la verdadera Elizabeth Mogami. No la Lizi miedosa, sino lo que realmente era, entonces la palabra aceptación se asomo en mi cabeza. Era la hora de quererme como yo realmente soy.
— Sabes papá, estoy tan alégreme que estés orgulloso de mi — comencé a relatar — pero me di de cuenta de algo, cuando estoy en el coro y también en el equipo, estoy segura que puedo hacer lo que sea hasta enfrentarme a la realidad — trague saliva estaba sumamente nerviosa — No soy atleta, ni deportista, en mi vida jamás quisiera toparme con un pelota de las que patie hoy, lo que en realidad me gusta es cantar. — mi padre me miro con asombro pero no enojo — Papá odio todo lo referente al deporte.
— Lo se — me sorprendí — si te hablo con honestidad, me sorprendió saber que estabas dentro del equipo de futbol.
— ¿En verdad? — ahora la sorprendida fui yo.
— Cuando tenias 2 años, estabas con tu madre y juntas las dos me gritaron que odiaban verme ver un partido — sonreímos a la par ambos — No te negare que me encantaría que siguieras de deportista, pero eso no es lo tuyo, eres una chica hermosa Lizi — empecé a sentir un nudo en la garganta — seas tus gustos o no iguales a los míos no te quitaran que eres mi hija y te amo así, no tienes que aparentar cosas que no eres ¿Entiendes?
— Si papá — me acerque a él y lo abrace con fuerza, ese era mi padre el cual me quería como fuese.
— Ahora ve a descansar, mañana tendrás un día agitado renunciando al equipo de futbol.
— Gracias papá — me separe de él dirigiéndome a mi cama.
— Buenas noches hija. — dijo mientras empezaba a bajar las escaleras.
— Si buenas noches papá.
A la mañana siguiente, lo primero que hice fue dirigirme para renunciar al equipo de futbol, me da solo risa recordar al entrenador casi implorándome para que me quedara en el equipo como pateadora. Según él “Sin mi no triunfarían” pero estaba decidida a algo y era dejar de ser mentirosa. Luego de eso me dirigí al lugar en donde pertenecía, el coro, estaban todos reunidos allí según las noticias estaban esperando la llegada de personas nuevas para entrar. Recuerdo el escalofrió que recorrió mi columna vertebral al ver a Kiba pasar esa puerta, ahora no solo seria humillada fuera de este salón si no también en el.
— Chicos quiero darle la calurosa bienvenida a los nuevos miembros del coro — los tres nuevos se pararon delante de ello – Inuzuka Kiba, Uzumaki Naruto y Nara Shikamaru regionales a ya vamos.
No todos los recibieron con los brazos abiertos, yo y mi amiga Minami, nos quedamos mirando como asombradas por todo esto, en definitiva las cosas no podían encontrarse peores después de las decisión tomada por alguien del equipo del coro.
— Ahora empecemos con la canción de la obra west side story — Sakura empezó a sonreír como siempre — Hinata, te llego el momento de deslumbrar.
En definitiva su sonrisa se borro y paso lo que ya temía hace unos días, Sakura ya cansada de esto se retiro del club con una expresión amarga en su rostro, el Sensei no hizo nada por detenerla al parecer las cosas no darían marcha atrás. Era como si al comienzo de todo tuviéramos algo para luego perderlo, por qué definía esta situación de esta manera ya cuando teníamos las personas listas para poder entrar en a las locales, Sakura se le daba de grandes influencias y retirarse.
Por si fuera poco la actitud de Sai estaba sumamente rara era como si ocultara algo en su sonrisa falsa, estaba sumamente preocupado por un asunto que no quería compartir con nadie. Me sentía mal por él, después de todo me ayudo con mi plan loco para la aceptación de mi padre, la cual, nunca existió mi padre ya me quería tal y como era.
Las cosas que valore para ese entonces se desvanecían cada minuto de donde me encontraba ahora, tal vez si Sakura supiera en la situación que me encuentro ahora, hubiera valorado mas su participación en el coro. En algunas ocasiones tienes que aceptarte como es pero, también valorar a las personas de tu alrededor, pues pueden ser las únicas que valoren lo que haces y eres.

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