miércoles, 26 de septiembre de 2018

El hada de los deseos

Capitulo Único
Parte dos
Marinette no paraba de mirar a todas partes, tenia una nueva sensación en el cuerpo que no sabia como describir, al pesar de encontrarse en un nuevo ambiente percibió el ser posiblemente su futuro entorno de seguir en el mundo de la moda. Es decir, una atmósfera sofisticada, de altura, con personas hablando pausadamente y emitiendo sonrisitas tontas, mirando con ojos agudos como evidente hipocresía a tu figura, detallandote, estudiandote… en pocas palabras, el ambiente célebre escondiendo la verdadera naturaleza del ser humano. Habitar una selva llena de concreto. La azabache no llevaba ni diez minutos, ni diez y diviso a unas chiquillas no tan mayores a ella, conversando entre cuchichellos observando a su dirección y frunciendo el ceño, en una señal de caerles mal. ¿La razón? Su flamante acompañante, el chico ídolo de toda Paris, hijo del matrimonio Agreste y del mayor diseñador de la historia. Es predecible sembrar el odio en las señoritas, es algo a lo que la muchacha estaba preparándose mentalmente antes de entrar al resinto, pero el vivirla en carne y hueso ya seria otra historia.
Finalmente, en resumidas palabras, Marinette no tenia la frase ideal para definir como se encuentra, simplemente se limita a sujetar el brazo de Adrien y saludar a quienes se acerquen a ellos. Si, lo básico. Un apretón de manos, dos besos, uno por cada mejilla, soltar risitas incómodas por cada comentario sin sentido o especulaciones de su relación. Aunque no desee admitirlo, la azabache no quiere permanecer mas allí, teniendo la mínima oportunidad saldría corriendo de ese sitio pero no puede, o no debe, menos al ver a Adrien tan desenvuelto, fresco y tranquilo consigo mismo. Él si parece un pez en el agua. Mantiene una apariencia relajada, entabla breves conversaciones con personas importantes, resalta puntos resaltantes en la damas y se las dice, en los caballeros, dictamina bromas que solos ellos entiende y promete, de tener ofertas en su carrera de modelo, consultarlo con su padre o la asistente de esté. Sin dudas, el rubio se encuentra en su habita y sacarlo seria un sacrilegio. Por lo tanto, Marinette le queda tragarse sus propias inquietudes y soportar todo este ambiente aristocrático por su amado, de hecho, se mentaliza el hacerlo únicamente por él y su felicidad. De no llamarse esto amor, no encontraría otro nombre.
El evento principal aun no ha empezado, el matrimonio Agreste no esta muy lejos de ellos manteniéndose conversando con el patrocinador de todo esto, el hombre que deduciendo por encima, es quien nombro la señora Agreste de ser un importante negociante. Va de esmoquin negro con una pajarita azul cielo, es alto, hombros anchos y de cabello castaño dorado, en cierta manera le recuerda un poco al mayordomo de Chloe, aunque este no se ve tan rígido y va mas suelto. Adrien le relato ser un buen amigo de sus padres desde la universidad, es un excelente diseñador y en mas de una ocasión ha tenido la oportunidad de trabajar con él, su papá al pesar de ser un hombre cerrado y seco, lo considera una excelente amistad dándole paso al apresio. Tiene dos hijos, son gemelos, la chica lleva por nombre Colette y su hermano mayor Dean, igualmente se dedican al modelaje y han tenido la oportunidad de coincidir en varios anuncios se revistas. De verlos en alguna parte, no dudara en presentarselos, aunque precisamente no los considere amigos, son personas dignas de saber quien es su acompañante. La respiración de la azabache se paraliza al escuchar semejante declaración, su cabeza estalla presa de emociones y sus sentidos, de ellos mejor ni habla. Sonrie mas para ella misma que alguien, era este tipo de detalles mínimos que le hacían sentir caer en una especie de nube extra suave y sensitiva, llevandole al extremo de querer soltar una risa a lo tonto. ¿Acaso no lo ven? Esta perdida, inremediablemente perdida en los laberintos de amor por Adrien y este, en general, esta igual.
El muchacho ya esta mas o menos libre de saludos y presentaciones diplomáticas, emula un suspiro girando a mirar a su acompañante quedándose mudo, ella se mira tan… ¿Distraida? No sabe con definición, pero le adorna una sonrisa en los labios y sus ojos se enfocan en cualquier parte menos en el presente. Adrien contaminando de esa curiosa imagen, esconde una risa en su puño dándose la vuelta por completo y tomando el rostro de su niña, ella vuelve de inmediato a la realidad soltando un respingo de la impresión notando al ojos verde tan cerca de ella. No dice nada, menos él, solo se limitan a observarse en silencio. Adrien preso de una atmósfera calida alza su mano al rostro de ella acariciandolo, tomándose unos minutos en medio de todo ese lugar adverso de su sentimientos, para delinear mentalmente el contorno de la mandíbula de ella fina, delicada y sutil queriendo estar en otro sitio para expresar sus mas profundos pensamientos. Aunque claro, Marinette ya debe saberlos. En cuanto ella, debe apretar sus puños al punto de enterrar las uñas en las palmas de las manos, conoce no ser el lugar ni el momento oportuno para avalanzarce y fundirse en sus brazos, pero… pero… ¡Rayos! Cuanto lo desea, al menos un poco, solo un poco. Asi que, con una mano temblorosa, Marinette la dirige en dirección del pomulo de su novio donde es sorpresivamente sostenida, si, Adrien leyó las intenciones de su niña, agarrandola por sorpresa y depositando un beso en la palma de la mano de esta. Los colores se le suben al rostro de la azabache, su corazón nuevamente se ha detenido, los rodillas en algún momento se le comienzan a doblar, la respiración acelerar, la piel arder como si fuera carbón y en general… esta sufriendo un colapso interno. Nunca Adrien se ha visto tan atrevido en público, tampoco es que estén haciendo algo malo o prohibido, simplemente plantea estar en un evento público donde muchas personas lo conocen y sabe quien es su familia, llevandole a comportarse a la altura y mientras la mire con esos hermosos ojos verde de la buena suerte, no puede controlarse, realmente no puede. ¡Demonios! ¿Quien podría hacerlo? ¡Nadie! Menos si estamos hablando de una adolescente, son inestables, inmaduros y jamas se pueden mantener tranquilos. En pocas palabras, Marinette no puede permanecer mas aquí, no al menos si deshace ese pensamiento de derretirse allí mismo y evaporarse.
Control.
Marinette.
Control.
Entonces, sin previo aviso, dos jóvenes bien parecidos rompen su burbuja personal, destruyendo en miles de pedazos su pequeño paraíso. Los han llevado a la realidad de una forma aparatosa.
— Adrien Agreste. — menciono la chica sonriendo arrogante, al menos en su perspectiva, pero teniendo una mirada maliciosa. — no me es una sorpresa verte en el evento de mi padre.
— Hola Colette, Dean. — saludo el rubio a los gemelos con cortesía, aunque no se lo merecieran. — ya saben como son este tipo de eventos, no es posible faltar, menos cuando son interesantes.
— Evidentemente. — corroboro el joven, aparentando mas tranquilidad a la de su hermana menor, pero igualando la malicia de su mirada. — es de mi padre de quien hablamos, él sabrá como sorprender al público siempre. Pero, eso es tema aparte, porque en estos momentos se me viene a la mente otra cosa. Ejemplo: ¿Quien es la encantadora jovencita que te acompaña?
Adrien se engrifo rápidamente ante la mención de su novia al tema de conversación, no solamente eso, la manera como Dean la miraba era similar a la de un lobo siberiano listo para atacar a matar. Si bien el joven aparenta mas serenidad en comparación a su hermana menor, en el tema de chicas, es bastante peligroso. Ha escuchado rumores de sus colegas modelos que Dean es del tipo de apreciar lo ajeno, es decir, buscar arrebatarle las novias a sus compañeros solo por diversión y el rubio no es partidiario de creer cuchicheos de pasillos, pero al percibir el nuevo panorama su perspectiva a cambiado. Tampoco esta dispuesto a permitir tal cosa idiota, si en la escuela se traga cada una de las palabras del hermano de su compañera Juleka, con Dean jura ser distinto. ¡Al demonio con el Adrien calmado!
Oh… vas a sacar las garras. ¡Me agrada!
— Oh, que descortez de mi parte. — sujeto de la cintura a una Marinette confundida, que miraba como su novio adopta una actitud algo aprensiva. — Ella es Marinette, estamos en la misma clase y es mi novia.
No importa cuanto, no importa como, pero ella jamas podría acostumbrarse a ser llamada así por Adrien, menos si este actua de una forma extraña. Aunque el chico quien llamo Dean, aparentemente hijo del patrocinador del evento, le ha importado menos el verle así, pues a sujetado su mano sin permiso y depositado un beso de cortecia. Al menos, quiere verlo de esa manera.
— Es un agradable placer conocerte, Marinette. — dijo mirandola con intencidad, donde Adrien deducía tener intenciones oscuras y frivolas. — Soy Dean y ella es mi hermana Colette, somos amigos cercanos a Adrien. Bueno, compañeros de modelaje y otros asuntos.
— Ya… ya veo. — sonrio parcialmente incomoda, estos sujetos le daban no tan buena espina. — igualmente es un placer conocerlos. Dean y Colette.
La muchacha, que era francamente muy hermosa, unos enormes ojos miel, cabello castaño dorado ondulado hasta la cintura, piel blanca al punto de llegar al color perla, mas alta que ella y vestida de una forma muy elegante a la ocasión. De hecho, demostraba con ese conjunto completo color rojo pegado a las curvas de su cuerpo, ser una entera modelo, sus poros transpiraba sutileza y la gracia de una garza, difiere un poco de la expresión lasiva de su cara, pues la sonrisa de medio lado pintada de carmín le dictaminaba pisar con cautela, no prisa. En otro lado, Dean era muy parecido a su hermana menor, obviamente son gemelos, salvo la diferencia de su cabello bronce y los ojos dos tonos mas bajos a los de ella, en cuanto su estatura un centímetro mas alto a su Adrien, de resto poseían el mismo aire contaminado. Cortados con la misma tijera.
— Que encanto de chica te has conseguido, Adrien. — menciono Colette sonriendo en dirección al rubio, en una señal evidente de coqueteo inquietando a Marinette. — Vistes una de las creaciones de tu padre ¿Cierto? Le queda como anillo al dedo.
Bueno, con ese tono de voz no puede tomarse enserio ese comentario, debería sumarlo a uno mas de los escuchado por las personas de este evento.
— Si, mamá se lo ha sugerido. — mantuvo la postura afable el rubio, ignorando las intenciones de la chica. — demostrando efectivamente que Marinette tiene mucha belleza, con o sin vestido.
¿Defendiendo a tu amorcito? Eso es muy hermoso de tu parte Adrien, aunque no te culpo, esta chica da muy mala impresión. ¿De donde la has conseguido?
— La señora Agreste tiene siempre muy buenos gustos, nunca se equivoca. — en esta ocasión Dean intervino mirando a la azabache con astucia, llegando a la perspicacia. Donde Adrien se mantuvo alerta, esperando la menor oportunidad de tomar a su novia y sacarla de allí. — Creo que el vestido se le ve mejor inclusive, en lugar de cualquier modelo.
¿Eh? Parpadeo varias veces la nombrada percibiendo las claras vibras de coqueteo en el aire, nunca espero un movimiento tan atrevido del gemelo a su dirección, mas tomando en cuenta estar junto a Adrien. Eso si es tener agallas, o al menos, la suficientes para enfrentar el posible genio endemoniado escondido detrás de la fachada de chico calmado del Agreste, ella no ha tenido el momento para apreciar dicha imagen, pero dicen que a los calmado al enojarse debes de tenerle miedo. Eso lo puede dar por hecho.
— Mmm… ¿Gracias? Supongo.
— Los méritos no debe de llevarse solo quien viste el vestido. — interrumpió Colette y la ojos azules le frunce el ceño, no desea catalogar a nadie sin antes conocerla a profundidad pero… ¡Es una odiosa completa! Igualando a la misma Chloe y eso debe de ser un premio. — el papá de Adrien es un genio de la moda, maestro entre maestro, obviamente con un diseño de los suyos el mas… desaliñado de todos se vería bien. ¿No lo crees? Mmm… ¿Marinette es que te llamas?
— Si… — apreto los dientes contestando, pensando que definitivamente añadía a esta chica de personas no gratas en su vida. — ese es mi nombre y con respecto a tu comentario, tienes razón el señor Agreste es un genio. Aun así, no cualquier persona puede llevar uno de sus diseños, en estos momentos, me siento prebileguiada y puede que a ojos de muchos no lo merezca. Sin embargo, lo seguiré llevando con orgullo. Ah… ¿No piensas que ser agradecida es mejor a todo?
Colette soltó un bufido indignada girando su cabeza hacia otra dirección, dando por terminada la conversación con la azabache, quien sintiéndose algo arrogante por lo mencionado antes soltó un suspiro bajando la mirada. Genial, era su primera vez asistiendo a un evento de este calibre y ya gano una enemiga, para colmo, se trataba de la hija del patrocinador. ¿No podía simplemente callar o medir sus palabras? No, no tomando en cuenta quien es. Al pesar de todo, el novio de Marinette no conguenia con ese pensamiento, ya que en esos momentos mantenía una sonrisa adornado sus labios en un signo factible de satifacción, adoraba a la azabache, en esos segundos mas a los anteriores y dictaminaba fuertemente ser su placer culpable gustarle su carácter fuerte. Desde ese preciso instante seria su debilidad.
Pronto los padres de Adrien llegaron junto al de los gemelos rompiendo la atmósfera tensa, Antonie el cual era su nombre, es un hombre muy sociable y activo dándole de pensar a la azabache los sucesos que le llevaron a ser amigo del señor Agreste, con ellos sobra decir porque dice eso. En realidad, parece mas cercano a la señora Agreste diciéndole comentarios chistosos, puede hasta deducir con certeza parecer ser hermanos al momento de decir lo mismo que la rubia al mirar su creación. No se detiene a felicitar a Adrien por sus buenos gustos, su padre ya le ha comentado mas o menos el gran talento de su novia para el diseño, sobre todo el ganar un concurso de bombines en la escuela y luego usandolo como premio en una sesión de fotos. Adrien no solo halaga a Marinette mas, igualmente confiesa estar complacido de salir con una chica como ella, su belleza y forma de ser son incuestionables, ni decir de su talento que cada vez en dibujar una cosa nueva lo toma desprevenido, en el concurso de disfraces en disputarse en unos días usara su boleto a la victoria y lo hara con orgullo. Luego de todo, el bendecido a sido él y no ella.
Los adultos sueltan un suspiro, al menos la señora Agreste y Antonie, Gabriel se limita a mirar con ojos suaves a su hijo a su muy personal forma de ser, comprende perfectamente lo que es estar enamorado, hechizado completamente por la mujer de sus sueños, es decir, han pasado los años y él aun no se desprende del encanto de su mujer. En otro lado, Colette y Dean no estan muy complacidos que digamos, mas la chica quien no evita mostrar su descontento ha la azabache, le cuesta comprender como una chica ordinaria ha conquistado al famoso hijo del magnate y genio de la moda Gabriel Agreste, teniendo por semana cientos de chicas mejor a la asiática. ¿De donde ha salido de todas formas? Solo porque es compañera de clases ha podido acercarsele, lanzar su cuerda en forma de lazo y amarrarlo a ella. Inaudito, eso es ¡Inaudito! No cuando se la ha pasado corriendo detrás de su sombra como la caza fantasma, coqueteandole de forma descarada solo para ser notada, percibida por esos encantadores ojos verde y tener ese anhelado cambio. Algo que no llegara. Bueno, no al menos de la forma esperada. Colette sonrie socarronamente en dirección a su hermano mayor, este le devuelve una mirada alzando una de sus cejas tratando de leer cual es la siguiente de sus jugadas, tampoco es que sea un adivino y tener un ship telepatico en su cabeza estaría genial en estos momentos. Entonces le da una señal de reojo a la pareja a la par de arquear sus dos cejas a la vez, si existe alguien en tener un doctorado en romper parejas ese es Dean, ha hasta olvidado el número de corazones rotos dejados atrás por robarle las novias a sus colegas, en sinónimos de pura diversión. ¿Por qué debía de ser diferente? A su hermano evidentemente le gusto la chica, es cuestionable que Dean posee miopía en ambos ojos, pero le servirá eso lado suyo casanova para su idea. El chico termina comprendiendo sonriendo socarronamente, tener el lujo de conquistar la novia del mejor ídol jovenil del momento no se presenta todos los días, le demostrara que cualquier chica puede cambiar de parecer si tiene un incentivo de mas.
Colette visualizando el panorama denota que existen personas que ella conoce junto a Adrien, mas un fotógrafo con una personalidad excéntrica y extrañamente le agrada, admitiendo ser su favorito entre los modelos en tratar. Tratar de llegar a él era difícil, mas si poseesa alguien que no conoce, pero eso le importa poco a la jovencita menos si le certifica alejar a Adrien de su molesta novia, en resumidas cuentas, su boleto de salida. Asi que ejerciendo su poder entre los presentes, se colgo del brazo del rubio apartando prácticamente a Marinette a un lado y aleteando sus pestañas falsas, le pidió al ojos verde acompañarla a saludar al fotógrafo, esté se rehusó al principio, dejar a la azabache sola en un evento como este no le gusta mucho, menos considerando ser su primera vez asistiendo. Sin embargo, Colette siguió insistiendo olvidando por completo ese aire aristocrático y adoptando uno impaciente, demostrando estar desesperada por ir al encuentro de la mencionada persona. Es su padre, Gabriel Agreste, quien interviene dictaminando nada acontecer si accedía a la petición de la jovencita, además Fabian no es un fotográfo ordinario y llegarle de forma exabrupta puede ocasionar inconvenientes a futuro. Adrien le da la razón a su padre, pero mas no comparte la emoción de hacerlo, mira a Marinette en un llamado claro de auxilio, de que muestre un comportamiento egoísta y lo retenga a su lado, pero no llega, ni lo hará. En cambio, ella sonrie como solamente puede hacerlo, mencionando estar bien y poder manejar la situación con total calma. Puede acompañar a Colette.
Asi que, dándole un último vistazo a su niña, Adrien guía a su colega modelo en dirección a donde se encuentra Fabian. La mamá del rubio mira con recelo a los jóvenes marchandose, sabe perfectamente que esa chiquilla esta interesada en su hijo y este parapeto solo ha servido para separarlos, entiende a Marinette no queriendo demostrar una mala imagen de ella a los demás, pero reprimir lo que dicta su corazón esta mal. Solo observenla, posee la mirada perdida en donde se acaba de marchar su niño, sufriendo en silencio quizás, el haberle dado en bandeja de plata su compañia. Tonto de Gabriel, si tan solo hubiese permanecido con la boca cerrada, nada de esto estuviera ocurriendo. Menos mal y super mamá se encontraba lista para el combate, bueno, al menos eso pensó hasta ver el otro hijo de su amigo extendiendole la mano a la azabache, quien no hizo ningún movimiento solo espero a ver lo que decía.
— ¿No te gustaría dar un paseo? — pregunto con calma, escondiendo bajo varias capas su verdadera naturaleza. — puedes conocer a varias personas interesantes y ver uno que otra cosa curiosa, lo prometo, no vas a aburrirte.
La señora Agreste dio un paso hacia adelante, debía de detener la locura de posiblemente ver como le arrebatan la felicidad de su hijo, este chiquillo no es ningún personaje nuevo en su vida ni es el primero en simular ser un cordero. Mientras Adrien se encuentre fuera o en otro sitio, ella buscara proteger a Marinette.
— Eso es muy amable de tu parte, Dean. — la voz de su amigo la hizo girar con brusquedad, en realidad, aprovecho para fulminarlo con la mirada. — estoy seguro que recorrer un poco el sitio antes del evento les hara bien, el ambiente aristocrático cansa un poco.
— Si fuese por ti, todo esto sería diferente. — cerro los ojos Gabriel imaginando un ambiente cero diplomático y mas desordenado, tipo del hombre. — pero las cosas siguen siendo como son Antonie.
— Entre mas viejo mas estirado. — bromeo igual como un niño pequeño, dejando asombrado a los jóvenes y provocando una risita en la rubia. — deja a los chicos divertirse un poco, mas en este tipo de lugares bastante ahogados. Niños, al fondo creo a ver visto bocadillos y bebidas, vayan hacia alla a relajarse. Cuando la pasarela comience sera anunciado por altavoces.
— De acuerdo. — hablo Dean antes que cualquiera tomando el brazo de Marinette, la cual, estaba a punto de protestar pero se ahorro los comentarios. Una vez mas. — los veremos en un rato. Señores Agreste, cuidare de su protegida. Permiso.
Sin derecho a decir ni “pio”, Marinette fue llevada lejos del sitio donde estaban los padres de su novio, perdiendolos casi de vista, solo la señora Agreste le dio un vistazo claramente conmocionada deseando salvarla de las garras del chico, pero en un rápido llamado de su esposo no pudo hacer nada mas. La azabache se sentia claramente confundida, incomoda seria la palabra ideal, porque estar rodeada de gente desconocidas, obligada a sujetar el brazo de un compañero modelo de su novio, sumandole que este le fue arrebatado sin replicar, le enviaba a su cuerpo descargas en forma de agujas de molestia. Finalmente consiguió una chica igual de fastidiosa a Chloe, de conocerse serían muy buenas amigas o tal vez no, al poseer personalidades similares se repelarian como dos descargas similares de electricidad. Seria hasta divertido presenciar una pelea de ese par. ¿Cual seria la ganadora?
— Lo lamento. — la voz del chico que sostenía su brazo la devolvió a la realidad, percatandose que la velocidad de huida desminuyo. — mi hermana siempre actua de forma egoísta cuando ve personas desconocidas, esta acostumbrada a ser el centro de atención y como lo eres tu… no me maliterpretes, en verdad eres muy hermosa y bueno, Colette se sintio amenazada. Mas cuando le agrada mucho Adrien.
— Le gusta. — refuto Marinette ceñuda, dándole unos retorcijones estomacales de recordar como lo sujeto del brazo llevandoselo lejos. — a tu hermana Colette, le gusta mi novio. Bueno, es predecible sabiendo de quien estamos hablando, pero no le da el derecho de llevárselo como si nada frente de mi.
— Tu estuviste de acuerdo. — le recordo algo confundido, es un hecho que no puede entender a las mujeres, ni lo hara.
— ¿Y que mas podía hacer? — replicó molesta, demaciado molesta pero no con el muchacho, sino consigo misma. — ¿Crees que se vería bien formar berrinche frente a los padres de él? ¿Frente de desconocidos? Conosco mi lugar, igualmente mis limites y quedarme callada simulando estar de acuerdo, era mi única alternativa. Dar un paso atrás, seria absurdo.
Vaya carácter, pensó el muchacho divisando mejor el semblante de la chica bañado en surcos, muchos de ellos señalando estar muriendose de celos. Dean al pesar de conocerla solo unas horas concluyo que Marinette era diferente, simplemente las otras chicas de sus antiguos compañeros modelos, no frenaban sus acciones de coquetearle abiertamente al estar a solas. En cambio la azabache, refunfuñaba porque reprimió su verdadero pensamiento con dejar a solas a Colette y Adrien, quizás utilizar métodos trillados con ella seria estúpido. Mejor emplear cosas nuevas, de lo contrario, saldrá suspendido por los aires.
— Supongo que tienes razón. — sonrio cerrando los ojos, queriendo soltar una carcajada sonora pero no iba acorde a su personalidad.
— ¡Claro que la tengo! — comento exhasperada. — Y disculpame la pregunta pero ¿Tu hermana siempre ha sido asi de malcriada? El señor Antonie es muy amable, accesible y alegre, en cambio Colette… es todo lo contrario de eso. Es difícil deducir su parentesco, al menos, si nos alejamos del físico.
— Eres la primera en decir algo así. — dijo impresionado, casi saliendose del papel principal. — Colette tiene ese comportamiento porque papá la complace en todo, tampoco es que le recrimine algo cuando esta mal o… de todas formas, hablar de mi hermana es lo menos importante aqui. ¿No lo crees?
No, no, no. ¡Maldición! Esta conversación iba rumbo a la dirección que quería la azabache, Dean no puede darse el lujo de dejarse controlar por esta dulce jovencita. Le gusta controlar los movimientos de sus conquistas, el que ellas le miren dulcemente y asientan a todo lo salido de su boca, pero una vez mas, con Marinette no se puede de esa forma. Pero antes guiara el asunto a su favor, luego, nuevos mecanismos en conquista.
— ¿El que entonces? — preguntó curiosa, arqueando una de sus cejas.
— Distraernos. — respondió airoso, fingiendo una sonrisa amable. — olvidar un segundo tus problemas y solucionarlo con comida, por supuesto, igualmente una buena compañia para desahogar tus pesares.
A las chicas les encanta tener un hombre atento que las escuche, les brinde ayuda e interes en sus problemas. Dean duda mucho que Marinette sea la excepción a la regla, porque cada mujer en este mundo tiene ese lado sensible, donde por unos minutos puedan admitir los errores de sus novios o pesares del alma. Y eso no es ninguna cosa nueva.
— De querer conversar de algo que me molesta llamaría a mi amiga Alya. — dictaminó la jovencita enviandole una daga en forma de palabra al chico, quien de pronto sentía la vena de su sien palpitar de irritación. Estaba comenzando a molestarse. — ella una excelente oyente, tiene las mejores soluciones a mis problemas por mas locos en ser. Aunque, dejame tomarte la palabra de la comida, puedo manejarlo bastante bien.
Deshaciendo el agarre, Marinette divisa a lo lejos unos mesones con bocadillos, pasapalos y bebidas, entre ellas se encuentra gente viniendo y marchandose de una vez. Tampoco planea plantarse como una desquiciada a tragar, pero realmente algo de dulce le asentaría bien al pecho al igual de su estómago. Dean, por su parte, se cuestiona en silencio sus métodos de conseguir las chicas de alguien mas, porque en la vida ha tratado con alguien tan testarudo como Marinette. No solo es cabezota, igualmente cerrada y con una personalidad agerrida tanto como para ser catalogado de masoquista, le fascina las mujeres con carácter y que se les ponga difícil la hace mas inresistible. Realmente ¿De donde Adrien la consiguió? Es una especie en existinción, un ave que deberías mantener en una jaula y jamas permitirle salir. Bien, ella aparentemente le esta declarando la guerra, pues eso era lo que tendría. Dean no pensaba en tirar la toalla, ni ahora o nunca. Perseverancia es su segundo nombre.
Sacudiendo el polvo insistente de su saco color chocolate, el muchacho dibuja una sonrisa socarrona dirigiéndose en donde esta la azabache, ella ya ha entablado una no muy sana relación con la comida en la mesa, al punto de dejar a algunas personas mirandola extraño. Debe de estar de muy mal humor como para hacerlo o tal vez estresada, lo menciono antes, el suprimir todas las verdades hacia su hermana y su petición egoísta. Dean no lo considera de esa manera, esta bien querer acaparar la atención de la persona que quieres para ti solo, de no hacerlo entonces fallas como ser humano. Estos se caracterizan por esos estados directos de celos, envidias, malos pensamientos y egoísmo, mucho de eso último es precisamente el sentimiento que embarga al chico. Agregándole un ingrediente mas: envidia. Desde tener memoria, Dean a codiciado la cosas de las demás personas, no solo lo material o posición, incluye el cariño y amor entre parejas. Suele poseer pocas amistades sinceras, al estar en este mundo de todas formas no las tienes sin ser meramente superficiales o rivalizadas, tener tus enemigos mas cerca porque el dicho lo dice. Sin embargo, esa vanidades superficiales, Dean se permitió jugar un juego incluyendo a su hermana pequeña, claro, ella solo tiene ojos para Adrien pero su participación en esto es el reto a optener lo imposible, aquello que evidentemente posee dueño. Cosa en pintar de color sus días aburridos. Tampoco es hacerle difícil, salvo algunas ocasiones, pero ha demostrado que el corazón del ser humano es ruin, sucio y inestable, mientras le jura amor eterno a uno llega otro cambiando de parecer. Siendo mas vil a asqueroso, mas al haber presenciado a muchos colegas suyos sufriendo por amor.
¡Que cosa mas absurda! Ese sentimiento solo es para tontos, debiluchos que planean tener una vida sin diversiones o placeres, porque estando solo tienes mas experiencia en lugar de amarrarte a alguien. Cuando eres rico, posees padres amorosos que te dan todo los caprichos existentes y compañia sin esforzarte, la vida se te hace predecible y monótona. Por esa razón Colette y él inventaron este juego, simplemente retar a las personas viendo su capacidad de lealtad. Además, debe admitir algo, hacerlo con alguien tan sonso como Adrien es demaciado divertido, tomando en cuenta el permanecer la mayoría del tiempo sereno o repartiendo sonrisitas, seria genial tener otra faceta de él. Eso si logra destruir la muralla que envuelve a Marinette. Es una chica interesante, aguerrida y con un carácter curioso, de las que se hacen las duras pero teniendo el tema de conversación adecuado tarde o temprano caerá, cosa que efectivamente Dean ya tiene.
— Comer sola me parece una falta de respeto, señorita. — dice él llegando a su lado sonriendo de medio lado, en tanto ella solo le da un reojo y sigue en lo suyo. ¿Con que se niega no? Bien, sigamos de acuerdo al plan. — ¿Le molestaría si me le uno en su pequeño festín? Dicen que si comes acompañado, la comida adquiere un mejor sabor. ¿Lo comprobamos?
— Adelante. — contesta a secas.
Maldición, Dean jamas ha tenido un nivel de frustración tan elevada como ahora, siente estar contra la espada y la pared a la hora de dar un paso hacia ella. ¿Puede leer sus movimientos? ¿Sus intenciones? ¡¿Sus pensamientos?! No, no, debe guardar la calma, la postura de un importante modelo y el hijo de un gran empresario a la par de diseñador. ¡Eso es! Nada puede afectarle, menos demostrar que lo hace, porque ya le estaría dándole la victoria a Adrien y eso no le gusta. Él jamas ha fallado en sus conquistas, logra conseguirla a todas por mas tercas de ser, esta niña no va a ser la primera en rechazarlo.
— Asi que… cuentame un poco sobre ti. — ataca en un delicado golpe, buscando sostener una conversación decente con ella mientras toma una bebida muy casualmente. — Los Agreste mencionaron tener excelentes dotes para el diseño, incluso ganar un concurso de bombines. ¿Te piensas dedicar a eso en un futuro?
— ¿Tu que piensas? — le lanzo la pelota en forma de pregunta, frenando de comer girando su cabeza y mirandolo con sus enormes ojos azules expectantes, decisivos en la respuesta del otro. Este se sintio desnudo de pronto, parecía que esta chica leyera su alma corrompida, bastante absurdo, pero en su mente ser posible. — ¿Crees que tengo cualidades para emerger en un mundo como este? ¿El estar a la altura de crear tendencias?
¡Esta era la oportunidad! Pensó Dean respirando con dificultad, no podía simplemente meter la pata con tan audaz chica, de pisar en falso lo mandaran a freir espárragos. Y el se encuentra seguro de algo, morder el polvo no es una opción, eso si que no.
— Yo te creo posible lograr tus metas en cualquier ámbito. — contesto galante, imitando a un amable caballero sin olvidar la pizca de coqueteo en el aire, un ingrediente infalible en estos asuntos. — eres capaz, posees tenacidad, belleza, carisma y mucha confianza en ti misma. Si tu objetivo es conquistar la luna, lo lograras, si lo que quieres es viajar por el mundo en un auto deportivo, igualmente lo tendrás. Todo puedes hacerlo. ¿Y por qué? Fácil, se trata de ti, Marinette. Tu puedes lograr cosas impensables e inimaginables. Un ejemplo, — rie de forma tonta, aprovechando para colocar una de sus manos encima de la de ella, es una bola directa a sus intenciones. — hacerme hablar hasta por los codos solo por ser un prisionero, cautivo de tus muy evidentes encantos.
Ah… no de nuevo, no nuevamente por favor, piensa la chica admirando el panorama tan poco alentador para ella. ¿Por que estos días los chicos han calido por ella? Es decir, solo es una muchacha normal con sueños normales, superaciones normales y días normales. Lo extraordinario seria su muy guapo novio, simple, de resto no existe nada fuera de lo convencional. Aguarden, su pensamiento ha sido muy arrogante, puede que Dean solo busque mantenerla ocupada en tanto Colette hace de las suyas con Adrien, es decir, se confabulo con ella para tenerla lejos del rubio. Si, es eso, nada mas eso.
— ¿Colette te lo ha pedido? — comento frunciendo el ceño y quitando su mano lejos de la del otro, que lo descoloco por completo, pretendiendo estar sorprendido de su comentario. Si claro, ella no es ninguna tonta, ha leído sus pensamientos. — Que me mantuvieras muy alejada de ella cuando desea poner sus garras en Adrien, mientras tu llenas de bichos mi cerebro. Muy bien pensado Dean, pero me conosco lo sufiente para saber mis debilidades y destrezas, donde evidentemente, conquistar la luna no es lo mio.
— ¿Pero que…?
— ¿Es lo que acostumbran hacer ustedes todo el tiempo? — lo acuso y esta vez no pudo ocultar su conmoción, al final la chiquilla si lograba leer los pensamientos de la gente. — ¿Di en el blanco? Para que sepas, casanova con suerte de gato negro, jugar con el sentimientos de las personas es un acto frío y ruin, donde algún día se te sera devuelto con intereses, y para cuando quieras enmendar tus errores sera demaciado tarde.
Dean no tuvo la oportunidad de defenderse de las palabras de la azabache, no solo por ser certeras y llenas de mucho reproche, igualmente porque el tratar de llevarle la contraria era un asunto perdido. Ella mirandolo aun muy enfandada, giro sobre sus talones caminando lejos de su presencia e intenciones contaminadas, quiso frenarla pero no se atrevía a tocarla. Quedó sin defensas. Una chiquilla de ojos azules enormes logro lo que nadie ha podido hacer, desesmascararlo, acorralarlo y gritarle las cosas en la cara en un impredecible rechazo. Al menos, esperaba que Colette tuviese suerte con el rubio, cosa que admirando el panorama dudaba mucho. Si la novia es dura, el novio sera el triple.
Dean, en definitiva, no erraba.
Emitiendo el quinto suspiro, Adrien mantenía toda su concentración para llevarle la conversación a Fabian, el fotógrafo que le poseia mucho cariño. La verdad no sabia de que tratraban pero Colette parecía feliz, muy feliz, pues no se ha soltado ni un minuto de su brazo ejerciendo algo de presión. Una vez mas volvió a suspirar, según muchas culturas dicen que hacerlo se va un gramo de tu felicidad o buena suerte, aunque el rubio no cree mucho de eso, esta meditando el ser cierto. En el presente esta viviendo una pesadilla. Hasta la voz que osa a fastidiarlo determino irse a dormir, eso si es que pueden hacerlo las voces, pero el punto es el admitir no soportar este ambiente tan refinado y sofisticado, sumandole a la garrapata pegada a su brazo. De eso sino lo cuestiona, Colette esta llegando a un grado peor a Chloe, lo que es decir mucho considerando el tipo de persona en ser. Si al menos Marinette lo viniera a rescatar, extender su mano y… ¡Vamos! Es ridículo, en dado caso, él sería quien ejercería el papel de príncipe al salvar a su princesa.
¿Y quien ha determinado ese orden? Porque si mi memoria no falla, cosa que la tuya si, tu “amorcito” te ha salvado mas veces que tu a ella. ¡Oh! Admitiste ser su damicela en problemas. ¡Que caballero de tu parte!
¿No es que se marcho a descansar? Mejor olvidenlo, la voz volvía nuevamente diciendo cosas incoherentes de él, aun asi… menciono algo no tan descabellado. Nadie ha fijado que las mujeres deben ser salvadas por un caballero de armadura. Si bien las películas, libros, novelas, programas de televisión, inclusive juegos sugieren hacerlo no quiere decir llevarlo a acabo. Porque en estos momentos el quien se encuentra en un aprieto es él, no su dulce niña, es mas, apuesta que logro librarse sin problemas de la molestia de Dean el casanova. ¿Pensaban no tener conocimientos de ello? El mundo de la modelaje puede ser muy extenso, pero si frecuentas las mismas personas de vez en cuando, llegan a tener historias bastante curiosas y que se convierten en realidad al verlas en acción frente a tus ojos. El rubio desecha lo innecesario en su vida, pero cuando ocurre este tipo de cosas es el momento de tenerlas. No posee miedo alguno, confía plenamente en Marinette y el estar enamorado perdidamente de él, cada vez que mira sus ojos lo percibe tan claro cono el agua, pero eso no dice el mantenerse tranquilo con Dean y menos lo hara, no cuando su objetivo es robarle la ilusión de su vida.
Dejate de cursilerias que vas hacerme vomitar, ya ha quedado claro que tu amorcito te ama solo a ti, ahora empieza a trabajar esa cabeza tuya. ¡Recuerda la otra parte de ella! ¡De la que realmente te enamoraste!
¿Cual otra parte? Si lo que Marinette le gustaba evidentemente… su mente quedo en blanco momentáneamente, no, se equivoca, porque veía unas imágenes borrosas de el mismo chocando puños una, otra, otra y otra vez con la misma persona. Ella, una chica delgada vestida de un traje rojo de lunares le miraba bajo un antifaz alegre, divertida, medio reprochandole algo y en otra imagen agradecía. No podía describir las sensaciones de su cuerpo cuando le mira, en todas esa maneras, porque el solo saber que ocupa su campo de visión le dice ser dichoso. Desconoce si le es importante como lo es para él, aun asi, se permite tener esa maravillosa sensación creciendo en su pecho y gritando a todos los vientos que su lady le mira, no alguien mas, sino a él. Y es que comportarse como un gatito travieso es su arma infalible, porque al menos obtiene su atención encontrandolo milagroso.
Si, eso es Adrien, vas por un buen camino. Sigue recordando, recuerdala a ella y todas sus hazañas juntas. Hazlo.
Adrien siente que esos ojos azules los ha visto en otra parte, no solamente bajo el antifaz de motas, tambien en lo cotidiano y jamas vienen solos sino acompañados de un lindo sonrojo. Ahora todas esas imágenes se reducen a una, Marinette y él juntos en la habitación de ella, parecen estar jugando su usual juego de mechas preferidos y una vez mas han ganado. No tiene palabras para describir a la azabache junto a su maravillosa forma de jugar, de hecho, es ella quien se lleva todo el merito de la contienda dejándolo como un total torpe. Marinette tan modesta y su convencional forma curiosa de ser, dictamina no ser mas que una chica con suerte y el verdadero ganador es otro, una vez mas le recalca que no le necesita y estar bien en la competencia. Entonces llega el momento de admitir tener un secreto, un arma infalible en ese tipo de situaciones que le ayuda a ganar las contiendas, se trata de un amuleto de la suerte, una pulsera muy colorida que la mantiene bajo cuidado y ahora se la ofrece a él. Adrien piensa siendo tomado del pelo, pero no, la chica le dice intentarlo al menos una vez y probarlo. Una vez mas estan allí, los ojos azules encantadores, egnimaticos y con un toque de dulzura jovenil. El rubio no tiene mas dudas, deduce muy bien de quien se trata la chica de motas.
— Marinette… — susurra mirando al frente.
Vuelve al presente teniendo esas memorias intactas, pero eso no es lo extraordinario pues tiene un incentivo extra, la chica con quien alucinaba en esos momentos ha llegado a su lado teniendo una expresión enojada en el rostro. Los presentes se miran entre si buscando decifrar de quien se trata, es solo Colette que frunce el ceño aprieta su agarre en el brazo del rubio obligandolo a retrodecer, no pretende permitir que su burbuja de felicidad sea rota por una niña sin ninguna cosa extraordinaria encima. ¡Primero forma berriche!
— Adrien. — coloca una mano en el agarre de Colette en su novio, empujandolo un poco hacia adelante queriendolo deshacer. — te he estado buscando por todas partes, al menos, por fin logre hallar contigo.
Ah… esa sonrisa, es la misma a la de unos momentos en su recuerdo distorcionado, provocandole extragos en el pecho del muchacho y deseando perderse en la dulzura de su mirar, porque al pesar de estar enojada hace unos momentos el encontrarse le hizo cambiar de parecer. Los cambios volátiles de su lady le dan gracia, pero sobre todo, ternura. Asi que, importandole menos estar siendo retenido por su compañera modelo, Adrien da un paso hacia adelante sosteniendo la mano de la azabache y apretandosela ligeramente. De su parte, Marinette mira varias veces la acción del rubio sintiéndose nerviosa, nunca antes había visto esa mirada determinada en él, bueno, salvo a esas imágenes raras de su cabeza y… precisamente no se trataba de él sino el minino. ¡Tampoco era momento de pensar en eso! Realmente quería salir de todo este ambiente, sostener su mano y simplemente caminar sin un rumbo pautado. En resumidas cuentas, Marinette quería tomar aire en un Paris llena de matices oscuras y coloridas, si, bajo esas luces opacas que le daban un ambiente romántico donde fuera.
— Siento haberte dejado sola, princesa. — dijo con tono meloso sonrojandola hasta las orejas, todo el mundo quedo de piedra al escucharlo, mas la pobre Colette que quería ser tragada por la tierra de la humillación. — No podía pasar esta oportunidad de hablar con Fabian, además de acompañar a Colette, esta muy desesperada.
Por supuesto, pensó la azabache mirando a la muchacha evidentemente enojada, ella lo único en querer era separarlos con ayuda de su maquiavelico hermano gemelo. Pero erro. Marinette Dupain-Cheng es chica de un solo muchacho, el cambiar de parecer es imposible.
— Si, bueno, entiendo muy bien eso. — comentó con una sonrisa incomoda, fingiendo estar comoda siendo lo contrario a esa sensación. — y no quiero parecer alguien que controla tus movimientos pero… veras… ¡No estas obligado hacerlo! Digo, puedes negarte y listo, lo comprendere hallando la forma de llevarlo acabo yo misma y… y… solo no te enojes. ¿De acuerdo?
Quería reírse, soltar la carcajada y olvidar donde se encuentra, que estan siendo observados y el pisar en falso tal vez lo lleve de una muy mala manera la azabache. Lo mejor sera seguir el ritmo de ella, ya conoce muy bien la faceta de cuando se pone nerviosa y la puede considerar tierna, pero debe controlarse.
— Mari. — la llamo, en esta ocasión, le sujeto los brazos sonriendo con dulzura, tranquilizandola. — A estas alturas de la vida dudo poder enojarme contigo, menos tratándose de una petición, sea cual sea la cumplire. Asi que dime, dime lo que ocurre.
Listo, se dijo Marinette asi misma, ha caído nuevamente en el amor por este chico.
— Salgamos de aqui. — finalmente confeso borracha de sinceridad, sosteniendo con ambas manos el brazo del rubio mirandolo directamente a los ojos. — solo… unos minutos al menos pero, quiero irme lejos de aquí.
Adrien queda unos minutos impresionado de la petición de la chica tan sincera, los presentes empiezan a cuchilear entre ellos sobre las palabras de la chica, en tanto Colette mas molesta que indignada da un paso hacia adelante, sujetando el otro brazo de su compañero modelo y obligandolo a girar a donde se encuentra. Sus ojos miel parecen estar quemandose a fuego lento de la rabia, nunca antes en la vida había sido hechada aun lado por presentarse una chica, una que ni en mil años luz le va a llegar a los talones. ¿Pero quien se crees que es? ¡Ella es una modelo muy reconocida! ¡Hija de un excelente empresario y diseñador! Bajo ningún motivo va a dejarse opacar por una simple compañera de clase, que aunque sea la muy novia del chico de sus sueños, no le permitirá salirse con la suya. Lo promete.
— ¿No te das cuenta que tu petición esta fuera de contexto? — le recrimina alzando un poco la voz, llamando la entera atención de todas las personas en rodearle. — Adrien no es como tu, él un modelo juvenil parisino de alta categoría, este tipo de eventos son su pan de cada día, no solo eso, su padre es reconocido como y genio de la moda por lo tanto, mostrar su rostro en este sitio es ley. Si lo que quieres es marcharte, perfecto, hazlo tu pero Adrien se queda.
¡Agh! ¿Como es que tienes la capacidad de meterte en este tipo de líos? Comenzaré a pensar que eres un imán para ellos.
No comprendía muy bien las palabras de la voz de duende, pero probablemente insinue que no es la primera vez en encontrarse en este tipo de circunstancia, cosa en no acordarse de nada, pero tomando en cuenta las memorias perdidas regresando de su subconsciente, es probable estar diciendo la verdad. Pero eso no es lo importante aquí. El agarre de las dos jovencitas le hacia sentirse asustado, Colette estaba intentando provocar a Marinette para que hiciera un berrinche y quedara como la mala novia del cuento. Sin embargo, Adrien conocía muy bien a la azabache como para no dejarse influenciar por malas conductas opresoras, tratándose de ella acudiría a la manera mas pacifica de salir de este aprieto. Eso si, no mancharía la buena presencia de los Agreste.
— ¿No crees que tratar a las personas como objeto es de muy mal gusto? — le planteo tranquila, modesta y sincera, dando un paso hacia atrás para marcar distancia. — Tu hablas de imagen, deberías dar en ejemplo de cuidar la tuya antes de la de los demás. Sobre todo, Adrien es un individuo independiente puede tomar decisiones por si solo sin ayuda de alguien mas, en pocas palabras, tiene personalidad propia.
— ¿Como te atreves? — lo soltó rápidamente, caminando con pasos escándalosos hacia la azabache con signos evidentes de pelea, pero ella seguía sin perturbarse. — Tus palabras son muy insolentes, mas si las diriges hacia la hija de quien esta detrás de este evento, una falta de educación en resumidas palabras. Sin duda, tu lugar se encuentra muy lejos de aqui, niña.
— Con todo y el respeto que usted merece, Colette. — recalco su nombre, adoptando una figura tan mansa que el corazón de Adrien dio un vuelco sorprendente, esta chica frente suyo no puede ser mas increíble posible. — dar una opinión de lo acontecido frente a mis ojos, en lo absoluto es insolente, al contrario de usted que mete sus narices en una conversación de parejas. ¿Comprende? Los asuntos amorosos de otros no debería ser de su jurisdicción Colette, creo que como hija del agradable señor Antonie, debía comprenderlo mejor que nadie.
— ¡Tu…!
— ¡Ya para con esto Colette! — en una intervención totalmente imprevista, Dean aparece sosteniendo la mano de su hermana menor que tenia intenciones malitencionadas, los invitados del evento miraban conmicionados la escena, mas Fabian, el fotográfo excéntrico con el que hace poco conversaba. — estas avergonzando a nuestra familia, mas a papá que esta en su noche. ¿No lo ves?
— ¡Sueltame mejor! — de un jalon deshizo el agarre de su hermano, parecía haber perdido la total imagen de modelo superior, adoptando en su contraparte una muchacha mimada y consentida. — ¿Pretendes el quedarme humillada por esta niña? ¡¿En verdad lo quieres?! No, si a ti te gusta ser pisoteado como cucaracha es tu promebla, no mio. Voy a enseñarle un poco de modales.
— ¿Vas a empezar a escuchar a tu hermano?
La voz fuerte y potente de alguien mayor reino en el sitio, la imagen de Antonie junto al matrimonio Agreste lleno las retinas de todos, llenandose de aun mas susurros bajos ante la aparición repentina. Adrien notando la cara de enfado de su padre se sintio chiquito como pulgarcito, ni decir la de su madre que fulminaba sin reprimirse a la chiquilla mimada de Colette, el enfado de su progenitora era mil veces peor a la de su papá. El rubio lo sabia muy bien. Por lo tanto, penso en que tal vez era el culpable de todo esto, si desde el principio se hubiese rehusado nada de esto ocurriese.
— Te he dicho muchas veces el saber guardar silencio cuando el asunto lo compete, mas en las circunstancias donde no somos llamados. — la reprendio delante de todo el mundo, reduciendo su poca dignidad a cenizas. Ahora estaba mas que enfadada, sino furiosa. ¡Toda la culpa se la llevaba Marinette! — Por primera vez en tu vida traga ese orgullo y disculpate con los Agreste, ellos son muy buenos amigos mios y no deseo que por una pataleta tuya pueda perder esa amistad.
Deberían darle un aplauso a este hombre, ubico a su sitio a la niña presumida. El alcalde debería aprender un poco de él.
La voz tenia razón, uno de los grandes problemas de su amiga Chloe era que su papá no le regañaba al hacer algo malo, en sus ojos la niña de sus ojos no podía realizar un acto tan cruel e injusto como humillar a alguien. Al contrario de Antonie, no se reprime cuando algo malo ocurre con su hija en cuanto a su comportamiento, haciéndole saberlo y reprendiendola si es necesario. Entendía porque sus padres eran tan amigos de él.
Colette estaba tan indignada y humillada por su mismo padre, le parecía una total locura el disculparse con los Agreste cuando no ha hecho nada malo en realidad, solo tratar de recalcar su posición como la hija del patrocinador del evento. Sin embargo, nadie lo ve de esa forma, incluso su hermano mayor que debió de retener a la azabache a su lado mas tiempo. Aunque viendo el panorama, su fracaso es inegable. ¿Qué pasaba con él de todas formas? Sus tácticas sucias han sido invesibles al momento de conquistar chicas, ahora de buenas a primeras, resulta que una chiquilla le ha lanzado en la cara no funcionar eso con ella. ¡Por favor! Seguramente su espiritu de lucha desminuyo o no ha deseado ayudarle con Adrien, en general, puede dolerle admitirlo pero no percibe alguna clase de atención del rubio hacia ella mas alla de lo profesional. Un punto mas para Marinette, le tiene cuadrada desde la aparición de ella, esfumandose en el aire la posibilidad de tener algo con Adrien en el ámbito amoroso. La odia. La detesta. La… aborrece. ¿Por qué simplemente no desaparece?
— ¿Disculparme? — bocifero con burla e ironía, colocando su mano en la cintura y reduciendo a cenizas con la mirada a la ojos azules. — ¿Y por que debo hacerlo? No he hecho nada malo a los Agreste, al contrario de esta niña quien les ha manchado el nombre. Solo mirenla. No pertenece a este mundo.
— ¡Colette! — alzo su voz Antonie rojo de la cólera, su hija estaba avergonzandolo realmente. — ¿En verdad pretendes seguir con lo mismo? Tu terquedad y falta de lucidez te esta llevando por un mal camino, jovencita.
— ¡Pero papá! Es eso…
Y dejo de escuchar, Marinette no tenía intenciones de seguir  discusiones familiares en medio de eventos de este calibre, lo que realmente quería era irse lejos de allí y caminar un poco sintiendo el viento fresco de Paris de noche, con todo este agetreo sin fin, olvidaba como era sentirse en entera paz consigo misma. Aun asi, tampoco podía huir en medio de una situación que la involucraba. ¡Que vergüenza con la señora Agreste! Seguramente pensaría de ella como una total desvergonzada, atreviendose a colocar en ridículo su nombre y el de su hijo al contestarle a Colette. Sin embargo, la azabache no consideraba haber hecho algo malo, lo contrario, manejo la situación muy calmada cuando la otra perdió su razocineo. Evidentemente Colette se dejo llevar por sus sentimientos, en lugar de la razón. Pero bajo perspectiva de Marinette, lo llamaba con otro nombre y es la obsesión. Colette no solamente le gusta su novio, igualmente esta obsesionada con él hasta los huesos y su deseo por monopolizarlo es fuerte.  Ella podía ser todos los berriches y actos de locura que fuera, los resultados seguirían siendo los mismos, Adrien no la quería nada y por consiguiente la rechazaría.
Bajando los hombros cansada giro su cuello para mirar a otro lado fuera de allí, la gente iba y venía dándole un ojo a la discusión fuerte que se disputaba, quizás huir a los lavabos seria una excelente excusa pero sería inmediatamente darle la razón a Colette y eso no quería. Se preguntaba si Adrien debía de soportar chicas así todo el tiempo, porque de ser afirmativa la respuesta, ganaria gratis una guardaespaldas. Exactamente. Se ofrecía como voluntaria para hacerlo.
— ¡No voy hacerlo! — grito exhausta Colette, reteniendo en sus párpados lágrimas espesas. — ¡No creo haber hecho nada malo! Y si papá prefiere a esa jovencita, entonces sobro yo.
Girando sobre sus talones, la castaña sale hechando literal humo por las orejas, haciendo rutumbar sus pasos en el amplio pasillo para escapar de allí. Marinette queda literalmente pegada al suelo confundida por no prestar atención en lo último a acontecer, seguramente la chica llego a su limite en obligarla a disculparse con los Agreste, llevandole a formar pataleta y escapar como toda una drama queen. Se percibe por los poros el ser una. Es fácil predecirlo. En otro punto, el señor Agreste da un paso hacia su amigo comentando si esto se trataba de una broma de mal gusto, siendo quien era y sin importar el lazo de amistad de por medio, le disgustaba como fue involucrada toda su familia en el ojo del huracán de una chiquilla mal educada. En definición. Colette necesitaba escarmientos severos, porque siendo una situación inversa a la presenciada donde un Adrien lo hiciera, estaba seguro de tomar medidas justas para erradicar comportamientos inapropiados.
Antonie suspiro pesado, llevando una de sus manos a la sienes y dándole masajes circulares en un signo de relajarse, su amigo tenia toda razón de pintarse ofendido, su hija supero todos las malas actitudes vistas generalmente en niños. No era un ciego o menos tonto para darse cuenta de su apego a Adrien, es un chico muy sencillo y amable, el tipo de que las jovencitas al verlo sueltan suspiros y corazones al aire. Sin embargo, todo príncipe tiene su princesa y esta se encuentra ya a su lado, igualmente involucrada a la par de incomoda del panorama de escandalo. Sentía tanta vergüenza con Marinette era su primera vez en un evento de moda, el cual, debería de llevarse una buena impresión y no algo catastrófico. Ahora, recordaría siempre lo primero. La señora Agreste camino hacia su esposo colocando una de sus manos en el hombro de él, la sonrisa transmitía le sugería calmarse y no llevar todo al extremo, era cierto en ser una completa falta de educación de la muchacha realizar semejante escándalo, pero por ello no es motivo para recriminarle a Antonie su educación. Padre es padre, esta es sus manos consentir a sus hijos de las maneras habías y por haber, o lo contrario, ignorar su existencia y seguir en sus asuntos. Por lo tanto, ella se rehusaba a darle el sermón a su amigo cuando en algunas oportunidades le sirve en bandeja de plata las cosas a Adrien, es seria muy hipócrita de su parte.
— Aun asi… lo siento mucho. — se disculpo el hombre, dirigiéndose directamente a los afectados. — jamas pensé que mi Colette en medio de un escandolo, es decir, provocando semejante imagen y arrastrar a los Agreste. Realmente, lo siento.
— No te preocupes. — le tranquilizo su amiga colocando una de sus manos en el hombro de él, suavizando la expresión de su rostro. — la situación no paso a mayores asi que relajate, Gabriel es muy estricto hasta con el mismo por lo que no te lo tomes tan a pecho. En cuanto a los chicos, estan bien, ellos igualmente lo han comprendido. ¿Cierto? — Marinette y Adrien asintieron con frenesí a la interrogante de la rubia. — ¿Te das cuenta? Por los momentos centrate en el evento, luego podrás hablar con mas calma con Colette. Estoy segura que estando ambos relajados llegaran a un acuerdo.
Marinette no podía admirar mas a la madre de su novio, tenia una capacidad increíble de manejar las situaciones mas adversas y bajar las energías negativas, agregándole con controlar el genio temperamental del señor Agreste. Entendía perfectamente porque su hijo la quería tanto, es una madre maravillosa. El sonido de un timbre dándole la señal de comenzar el desfile de modas los regreso a la realidad, el señor Antonie volvió a hacer el hombre de negocios que todo el mundo esperaba, llevandole a disculparse e ir inmediatamente a la pasarela. Gabriel Agreste sonrio de medio lado complacido, finalmente su amigo no es ninguna enclenque tarado, sino un diseñador profesional encargado de una responsabilidad infinita, la cual, veríamos en acción. Asi que al igual de los demás, el matrimonio Agreste junto a la joven pareja, se dirigieron a sus puestos en el publicó preparados para visualizar el desfile.
El corazón de Marinette golpeaba emocionado el pecho de ella, mirar frente a sus ojos desfilar tantos diseños interesantes le parecía fantástico, tener un privilegio como este no se daba todos los días y el imaginar que en algún momento ella patrocinaria algo así, le llena de energía. Adrien, a su lado, mantenía una sonrisa complacido de como su lady estaba contenta con el desfile de modas, quizás no se equivoco del todo con permitir traerla a este sitio, si bien existieron varias complicaciones al comienzo, al final valieron la pena porque los llevaron a este resultado. La expresión risueña en su niña. Y eso que faltaba una última cosa por hacer, la exposición de modas de su padre, esa no sería tan condesendiente como esta, si bien su papá dio una probada de lo que realmente puede llegar hacer, él jamas permitirá actos de desfachates en su trabajo. Ni siquiera cuando no tenga que ver directamente. El rubio temblaba de solo imaginar ser separado de Marinette, no quería ver un futuro donde no pudiese estar a su lado admirando todo de ella, su hermoso rostro de niña prodigiosa, su increíble personalidad transparente y bondadosa, menos esas expresiones curiosas en mostrarle únicamente a él. ¡No! Eso jamas lo permitiría. Aunque estaba seguro que su mamá tampoco lo haría, ella conoció lo importante que significa la azabache en su vida y la alegria de tenerla a su lado, es obvio en ayudarlo de presentarse un panorama asi.
Olvidando pensamientos negativos, el desfile de modas termina satisfactoriamente al pesar de los contratiempos, Antonie le adornaba una sonrisa agradeciada en sus labios y esperaba que este éxito fuese la puerta para muchos mas, porque le fue a esa noche, ninguna otra le igualaba. Para cuando fueron a despedirse, el hombre les bombardeo de abrazos a todos sin exceptuar a ninguno, unos como Gabriel Agreste le alejaba amenazandolo con exterminarlo si empleaba su simplona personalidad en él, dejando a su señora riendose sin parar por no poder grabarlo siquiera en ese super momento especial, el cual, era una hoya. Al llegar a Marinette le volvió a pedir disculpas en el nombre de su hija, ella no es realmente una mala muchacha, su comportamiento se debía al darle todo lo que le pidiera y no impartirle limites, creía en llenar el vacío de su presencia con cosas materiales era una buena idea, pero no, se equivocó estrepitosamente y las consecuencias las estaba pagando. La azabache conmocionada de tal confesión movió su cabeza a los lados en negación, aveces los padres cometen errores sin saberlo pero olvidando un dato importante, son humanos iguales a los demás. Estaba bien querer llenar de obsequios a tus hijos, es decir, su felicidad es la tuya propia y un método mas fácil es ese. Sin embargo, el llenar la ausencia con material es sin duda una completa falla monumental, comprende que cuando eres un empresario sumamente ocupado tus horas con tu familia se ven reducidas, pero si se presenta dicha complicación, no estaría de mas incorporar a tu familia en los mínimos ratos libres de presentarse o simplemente dar una llamada demostrandole la importancia de su existencia. No son los grandes detalles que nos definen, sino los pequeños, esos que nos toman por sorpresa y se quedan grabados para siempre en nuestra memoria.
Antonie quedo mudo con la declaración de la pequeña jovencita, que una adolescente le diera una lección de vida dejaba mucho por desear, pero aun con eso sabia en tener la razón. Errar es de humano, el reconocerlo es de sabios y enmendarlo seria lo justo. Colette no solo es una niña malcriada, tambien necesita ayuda junto con su hermano mayor, toda la familia necesitaba un cambio drástico antes de ser demaciado tarde. Agradeciendole sinceramente, Antonie se despidió de la ojos azules prometiendo colocar su consejo en practica, porque algunas veces no esta demás prestar atención a los niños de hoy. De igual manera, felicito a Adrien al tener una excelente elección en escoger a tan agradable muchacha, no todas tenían un corazón tan noble como la azabache, preocupadas del prójimo o buscando ayudar en los problemas ajenos. Por lo tanto, debía de cuidarla con mucho cuidado o… le encantaría tenerla como nuera. El rubio apretando sus puños a la par de una sonrisa visiblemente falsa, comentó que eso seria imposible de suceder, Marinette es la chica de sus sueños y la cuida como su tesoro mas preciado. Dean podria conseguir a alguien mas. La señora Agreste reforzó una vez mas ese argumento, tanto que su esposo quería era salir corriendo lejos de allí, ella tenia una manera tan intensa de reaccionar a los asuntos de su hijo que le avergonzaba. Aunque le comprendia, esa jovencita, Marinette, era excepcional y que este junto a su hijo le parecía bien.
Culminada las despedidas, se dirigieron al auto que le esperaba para llevarlos a la siguiente parada, la cena prometida de la señora Agreste. En esta ocasión ya no sentía miedo alguno, Marinette concluyo que si pudo soportar un casi escandalo, esta reunión seria cosa de niños. Sin embargo, al bajar las escaleras fuera del evento que aun no culminaba por completo, se toparon con un joven muchacho de ojos almendrados y cabello bronce, su semblante sereno le dictamina ser una persona distinta a la que conoció. ¿De quien podría estar hablando? Pues Dean, el hijo mayor de Antonie. Adrien tenso su cuerpo de inmediato al verlo, quizás no escucho algo negativo por parte de su novia con respecto al muchacho, pero si en ese entonces se vio agitada y apresurada por irse sin ver el desfile de modas, mas o menos podía imaginarse lo ocurrido. Llevándolo a una sola conclusión. Los rumores son mas que ciertos. Quizás le resulte divertido meterse en medio de las parejas de sus compañeros modelos, pero en los ojos del rubio le parecía de todo menos eso, incluyendo que jugar con los sentimientos de las personas es moralmente incorrecto. Aparentar calma es pan comido para él, pero si trataba de meterse con Marinette y lo suyo, entonces…
— Solo quería despedirme, es todo. — hablo el muchacho anticipandose a sus pensamientos. — Se que crees que soy un tipo retorcido, pero hasta las personas como yo tienen sus limites Adrien. No pienso a estas alturas de la contienda romperlos, menos cuando la misma Marinette me coloco en mi sitio. — el rubio giro sorprendido a la dirección de su novia, ella tenia una expresión victoriosa en el rostro, algo que jamas le había visto. Le gustaba. — Aunque no lo creas, ella no es ninguna princesita en problemas, puede defenderse por si sola sin la ayuda de un noble caballero. Yo que tu estaría asustado de algún momento ser desechado, pararece del tipo que no depende de nadie, sino de si misma.
Bueno, no es ningún secreto para nadie. Tu amorcito es bastante fuerte de lo que crees, ha pateado el trasero de cuanto villano quiera tocarte.
— Te tomo la palabra de depender de misma en situaciones adversas. — admitió la azabache asustando al rubio de tales palabras, haciéndolo sentir que no necesitaba de él para nada. Era inservible. — sin embargo, quiero tener a Adrien a mí lado porque aunque no lo creas es importante para mi, su existencia se asemeja como el agua a las flores o el sol en primavera. Lo quiero. Y no para que me cuide, eso puedo hacerlo yo misma, sino para que sostenga mi mano y me acompañe en este camino llamado amor. Pero por supuesto, dudo mucho que llegues a entender mis palabras y tampoco espero que lo hagas.
— Cierto, no lo entiendo. — río irónico, demostrando ser tan retorcido como lo describían. — La cursileria no va conmigo y menos pretendo que suceda, si bien te debo una disculpa por tomarte equivocadamente al igual a una conquista mas, el dejar ser quien soy es… nulo. Prometo no involucrarme mas en sus vidas y tratar de que Colette haga lo mismo, ya venia siendo hora que alguien le mostrara la verdad de los hechos.
— ¿Y donde esta ella? — hablo finalmente Adrien, no creyendo mucho en la declaración de él.
— En casa llorando o haciendo berrinche tal vez. — se encogio de hombros restandole importancia. — le has roto el corazón amigo, no solo tu, tambien papá a no darle su apoyo. Debe estar muy dolida. Ya se le pasara, tarde o temprano esto sucedería.
— Pues no quería que terminaran asi las cosas. — admitió Adrien bajando la mirada, apretando sus puños frustrado de este desagradable resultado. — si bien Colette actuó mal con Marinette, no puede…
— Dejala. — interrumpió su posible discurso sentimental. — hasta los animales saben cuando no deben de involucrarse mas en algo. Es tu bondad excesiva que lleva a las mujeres a tener falsas esperanzas contigo, Colette no necesita de tu simpatía, sino que te alejes. Ella debe de enterarse de la verdad. Tu no la amas.
— Pero…
— Adrien, me choca decirte esto pero… — trago saliva fuerte, desviando la mirada incomoda al suelo y sintiendo las punzadas de desesperanza en su estomago. — Dean tiene razón. No puedes querer enmendar el corazón roto de una mujer rechaza, no cuando tienes a otra en mente. Es estas ocasiones cuando debes mostrar distancia, darle su espacio y el poder levantarse sola. De hacerlo, solo la lastimarias mas.
¿Por qué de pronto Marinette sentía simpatía por Colette? Ella no fue rechazada en ningún momento, se encontraba junto al chico de sus sueños, viviendo la historia de amor que tanto anhelaba. Pero del mismo modo, esa sensación de estar olvidando algo se apoderaba de ella, como si antes halla pasado indirectamente por algo así. No ser correspondida, tener el cariño de la persona que amas pero no de la manera deseada, el estar cerca pero a la vez lejos, todo, todo remolinandose entre si para darle paso a la vocecilla minúscula en su mente pidiéndole ayuda, pero no pudiendo hacer nada al tener la incapacidad de poseer la solución a su dilema.
Pero lo tienes… si que lo tienes… debes recordarme… Mari… esfuerzate en recordarme…
Tenia tanta angustia en el pecho, una pena al olvido de una memoria totalmente desconocida para ella, porque aunque se centrara en la pequeña voz no lograba ver nada, salvo algo, oscuridad entera y abrumadora. Y eso es mas triste que cualquier otra cosa.
— Entonces, lo siento. — la voz de Adrien la empujo al presente, borrando todo rastro de dolor quemando en su pecho. De todas formas… ¿Por qué antes le había dolido? No lo sabía. — al igual que tu, prometo evitarte a ti o a tu hermana menor.
— Perfecto, con eso quedamos a mano. — estuvo complacido con la respuesta, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón y caminando a un lado suyo. — Nos despedimos aquí entonces Marinette, si se nos da la oportunidad de vernos nuevamente espero poder controlarme, porque la verdad… realmente me has parecido una chica interesante. — el rubio giro bruscamente demostrando una expresión oscura y peligrosa, el otro chico retrocedió de inmediato. — ¡Es broma hombre! ¡Es broma! Jure mantener mis distancia y lo hare, no tienes porque parecer tan enojado conmigo. Soy un hombre de palabra, cumplo con mis promesas.
— Pues mas te vale. — advirtió amenazante.
— ¡Vete mejor con cuidado Adrien! — mencionó burlón, alzando su mano al aire despidiendose de ellos y finalmente desapareciendo en el interior del edificio.
El rubio aflojo su postura permitiéndose bajar la guardia un poco, estaba cansado y lo único que realmente necesitaba era irse a su casa, tomar un baño y meterse a la cama de inmediato. Aunque realmente lo quisiera, no podía llevarlo acabo porque le quedaba la cena con sus padres y Marinette, se notaba que su mamá se esforzaba mucho por comer con la azabache, romperle la ilusión seria una total locura.
— ¿Quieres caminar un poco? — pregunto Marinette buscando ser su centro de atención. — escuche se tu mamá que el restaurante no quedaba muy lejos de aquí, podemos ir caminando y asi te relajas un poco.
— ¿Se nota que estoy muy estresado? — río convencido el rubio, sacando su celular y escribiendo un mensaje a su mamá de inmediato. — ¿O solo es una excusa para pasar mas tiempo a solas conmigo?
— ¿Si te digo ser una combinación de ambas…? — se sujeto del brazo de él con pomulos pintados de carmín, mirando al suelo en un movimiento muy vergonzoso, contaminando al chico con su mismo estado. — ¿Me creerías?
— B… Bueno… — el sonido de la llegada de un mensaje le obligó a desviar la mirada, era su mamá y le estaba dando la oportunidad de pasar tiempo de calidad a solas con Marinette. Una gran suerte. — no lo tomaría tan mal porque, a mi igualmente me gustaría estar mas tiempo contigo.
¡Demonios! El rostro de la azabache lo sentía tan caliente cono el sol de verano, no podía creer que Adrien entendiera a la perfección sus pensamientos, mas tomando en cuenta todos los acontecimiento de esta noche donde estuvieron en todo, menos solos. Al menos la mamá de él entendía su petición, pues no estuvo de ninguna manera encontrar de dejarles estar en su mundo. Asi que quedándose tal cual como estaban, decidieron adentrarse a las coloridas calles de Paris y su muy romántica apariencia de noche.
En tanto caminaban por las calles Marinette no dejaba de plantearse el todo en la ciudad ser muy artístico, desde sus farolas de un amarillo insistentes, hasta los detalles de los puentes en sus pasa manos, todo gritaba a romanticismo y belleza en donde mirase. Ellos no parecían ser las únicas parejas en caminar uno pegado al otro, existían otras donde mantenían expresiones de satisfacción en el rostro, demostrando estar muy a gusto con su entorno y es que no podía evitarse. Tanto la atmósfera parisina a la par de la refrescante noche de viento agradable, nublaba tus sentidos al punto de adormecerlos y no desear nada mas a quedarte asi, muy junto a la persona que ames. Compartir esta dulce sensación con alguien mas es gratificante, al igual de reparador, te daba entender de no querer nada mas, estar sumamente satisfecho y conforme a tu vida actual. A Marinette le agradaba bastante como le pasaban las cosas tan bien, al pesar de los contratiempos o los obstáculos en forma de personas, poseia la gratificación de tener a Adrien a su lado y el poseer su amor. No puede imaginar un mundo sin él, donde no le amara o quisiera como en el ahora, se pintaría tan desaminada, tan gris… ¡No! ¡Eso en la vida podría permitirlo! Menos estando en la cúspide de su felicidad.
Mejor y dejaba de pensar cosas absurdas, Adrien no pretendía abandonarla ni ahora o nunca, ha rechazado la compañia de otras jovencitas frente a sus ojos, demostrandole que tenerla a su lado es mas importante a cualquier otra. Si eso no es querer, es imposible llamarlo otra cosa.
— ¿Sabes Marinette? — le llamo con un tono de voz suave, apacible y lo suficiente dulce para hacerla temblar. — quería preguntarte algo.
— ¿El qué?
— Tu… — frenan sus pasos cerca de una tienda de dulces, no tan lejos de su destino final. — ¿No tienes un amuleto de la suerte que utilizas para cuando juegas videojuegos?
— ¿Eh? — parpadeo varias veces sin comprenderlo, tomandola desprevenida al preguntarle algo asi. — ¿A que viene eso tan de pronto?
— Es que… es que bueno… — tartamudeo incomodo, girando su cabeza a todos lados menos al rostro de la azabache que no entendía nada. — si te lo contara te pareceria absurdo y solo… solo… Mejor lo olvidamos esto ¿De acuerdo? Sino lo tienes esta bien, solo tenia curiosidad de saberlo.
— Aguarda Adrien. — freno una posible escapada del rubio, ahora esta a intrigada de conocer la historia completa y no a medias, porque estaba segura de jamas mencionarle a nadie el secreto de su amuleto, ni siquiera a Alya su mejor amiga. Esto era muy extraño. — ¿Como es que lo sabes? Si, tengo un amuleto de buena suerte para cuando juego con papá en casa pero, juro haberlo mantenido en secreto y de buenas a primeras tu… ¿Adrien? — observo su rostro pálido, asustado y conmocionado de tal declaración. Bien, pues podían considerar que ya miedo tenían dos personas. — ¿Qué esta sucediendo? Sabes, puedes contar conmigo y decirme lo que te ocurre. No va aparecerme absurdo, lo prometo.
— Marinette, es que… — cerro su boca de inmediato, apretandola en una delgada linea fina. Le daba un poco de corte decirle la verdad a su novia, si bien podía mencionarle los raros acontecimientos en estos últimos dos días, no tenia ni idea de la reacción de ella. Como por ejemplo la existencia de la voz, la sensación en su cuerpo y la memorias raras. No quería espantarla, pero tampoco excluirla, se sentía amañiatado de pies a cabeza. Encerrado en un laberinto sin retorno. — tuve una visión hoy en el evento donde tu y yo estamos en tu habitación jugando nuestro videojuego favorito, ganamos como es costumbre, pero te daba todo el crédito al logro obtenido y entonces tu… tu… sacaste esa pulsera colorida. Mencionaste ser tu secreto, tu amuleto de la suerte y cada vez de utilizarlo podías ganar, entonces me lo regalabas para que lo probara. — Marinette escucho todo en entero silencio, muy concentrada del relato de su novio mostrándose vulnerable y transparente ante ella. No parecía estar jugando con ella, pero de igual manera, no recordaba haber ocurrido eso. ¿Acaso estaban padeciendo lo mismo que ella? ¿Realmente estaban olvidando algo importante? — Eso me hizo pensar… considerar que quizás este pasando algo por alto, una cosa tan importante que haga tener esta sensación rara en el cuerpo. Solo, solamente no quiero creer que estoy loco y alguien mas esta pasando lo mismo. — tomo desprevenidamente las manos de la joven apretandolas, sonriendole como solamente el podía hacerlo. — Mari, se que es ridículo pero ¿Alguna vez has tenido la sensación de estar olvidando algo pero no poder recordarlo por mas de intentarlo?
No era la única, pensó la ojos azules en una esperanza nuevo en su comportamiento inracional, la voz en su cabeza, los recuerdos distorciados y esa sensación rara en el cuerpo, todo eso no lo padecía sola aparentemente. Adrien estaba igual y puede sonar incluso raro, pero le aliviaba un poco en su peso.
— Te comprendo, lo hago muy bien. — dice ella sosteniendo el agarre muy bien, transmitiendo sus verdaderos sentimentos mediante él. — tambien tengo en algunas veces raros recuerdos en mi cabeza, pero luego cuando intento retenerlos… se van y viene esa sensación en el pecho. El olvido. ¿Qué paso por alto? ¿A que puedo estar olvidando? No lo se pero… es un poco frustrante.
Oh… tu amorcito es tan astuta como de costumbre, si ella lograra recordar quien es podría ayudarte, aunque… su presencia es mas débil. No. Esta dormida.
Adrien ignoro a la voz se su cabeza, no tenia tiempo para seguirle la corriente en sus comentarios sin sentido, porque Marinette admitió estar viviendo en una situación similar a la suya. Aunque estuviera mal, se alegraba de poder tener a alguien en comprenderle en este asunto, mas si se trataba de la azabache.
¡No es momento de alegria muchacho! Tu trabajo es recordarla, mirar mas lejos de tu vista y…
— Esta bien, Mari. — sostuvo una de sus mejillas suavizando el ambiente con su actitud amable, provocando derretir a la chica enamorada de él. — ya veras que todo este asunto se resolverá. Dale tiempo al tiempo. Aunque eso no dice el no poder contar conmigo, siempre y cuando tengas una inquietud, puedes ir a verme.
— Lo mismo digo. — sonrio mas tranquila, sosteniendo su agarre y acercándose mas a él. — cuenta conmigo en las buenas y malas, Adrien. Allí estare.
— Me relaja eso.
Ambos chicos olvidando donde se encontraban, unieron sus bocas en un rápido beso sellando la promesa de estar el uno para el otro de colocarse las cosas difíciles, donde el poder de una unión pura tenía mas peso que un olvido premeditado. Seguidamente, separándose, mantuvieron sus frentes unidas sonriendo cómplice de una travesura ya consensuada, aunque el amarse libremente no era un delito, las demostraciones de afecto en público no es precisamente lo suyo y colocaba a trabajar el corazón a todo vapor, la adrenalina es sin duda, divertida de vivirla. Asi, tal cual como se encontraban, se sujetaron de las manos como una pareja normal de enamorados en la romántica ciudad de Paris, caminaron hablando de cosas sin importancia y sintiendo que en sus corazones las cosas iban mejorando. Si ambos estaban juntos, todo era posible.
Entonces, los días pasaron, desde esa noche los chicos tenían un peso menos sobre sus hombros, parecido haberse librado de una gran carga de sus mentes. Sin embargo, la presión en sus pechos no se iba, comprendieron que era la marca permanente del olvido y de intentar con todas sus fuerzas cambiarlo era imposible. Los sueños tomultosos volvienron a atacarlos, por parte de la chica se reflejaba el mismo chico de orejas de gato y antifaz color negro, sus ojos verde chillón la observaban con diversión, adversión y otras coqueto, muy coqueto. Quería alcanzarlo, alzar su mano y tocarlo, preguntarle de su existencia pero una vez que parecía tenerlo, una neblina espesa blanquecina la rodeaba aspirandole las esperanzas junto a las razones de sus respuestas. Seguidamente la vocesilla regresaba, estaba ahogada y agotada, cada vez tenia mas frío al par de temer de ser olvidada para siempre. No si al menos diese con ella. La incertidumbre en la azabache era suprema, si bien al comienzo tenia miedo de sus propios pensientos, ahora era otra cosa que mantenía el no poder hacer nada por la voz y el recordar cualquier cosa en ella desear.
En lado de Adrien, sus sueños eran mas nitidos, frescos y incluía hasta el tono de la voz de la chica del antifaz de motas como clara, en algunas veces orgullosa y la mayoría fuerte. Él sabia que era Marinette, podría descubrirla en cualquier parte, ese color de cabello negro azulado, los ojos intensos azules, la manera de sonreir al hacer una buena acción… todo, todo gritaba a su novia. Podría excluir el manejo del yo-yo tan profesional al igual de correr por los tejados sin miedo, es verdad que posee determinación y fuerza, pero no llega a un nivel tan elevado para desafiar la misma gravedad. En otras imágenes, se mostraba a el mismo reflejado en el espejo vestido de aquel disfraz particular de gato. Todo de cuero, el cascabel en el cuello, ese cinturón atado a su cintura simulando ser su cola, las orejas de gato, el antifaz a juego con el atuendo y ese raro bastón metálico que utilizaba para varias funciones. Entre ellas, luchar como si fuese una espada, agrandarlo y girarlo igual a una hélice para saltar de techo en techo, o de comunicador para llamar a su lady. Quizás al principio menciono el darle escalofríos llamarla asi a Marinette como lo hace Luka, pero en sus sueños al mencionarle le llenaba de un calor indescriptible que le parecía cariño en lugar de coqueteo. En uno de esas imágenes, aparentemente tuvo que salvar a la azabache de un tipo raro llamado “Demoilustrador”, allí se presto coqueto y seductor para su niña al presentarse, alardear sin olvidar de mencionarle no convenirle salir con ese chico, era peligroso. Bien, frenemos un poco aqui, porque si en ese sueño Adrien no presento celos alguno, le indigno un poco el prestarse tan calmado ante esa cita. Es decir, ese… ese… ¡Tomate parlante! Se robaba a su chica, se la arrebataba y el jugando al tonto, solo para tenerla como cebo. En fin, al culminar todo ese rollo descubrio que se trataba de Nathaniel y estaba siendo controlado por alguien mas, no estaba siendo el mismo.
Después que terminaba de ver todas esas memorias nítidas sorpresivamente no se iban, aunque llegaba lo mas fastidioso de todo, los dolores de cabeza. La voz de su mente dictaminaba estar haciéndolo bien, el recordar los nombres de los villanos que anteriormente venció junto a su “amorcito” le daba un paso a la verdad, solo lamentaba no poder exigirle demaciado, de hacerlo sufriría un colapso mental. Adrien no le tomo mucho importancia, porque el recordar no le decía borrar esa sensación extraña en el pecho de seguir pasando algo por alto, si, tenia las imágenes pero no el haberlas vivido. En retrospectiva, quedaban parecido haber fantaseado con su novia y él vestidos de super héroes salvando a Paris. Eso le esta estresando mucho, esperaba finalmente llegar a la verdad de todo esto.
El día del concurso se estaba acercando, Marinette se había tomado casi una semana entera para confeccionar sus trajes, aparte del concurso tambien se trataba de un fiesta. Todos los alumnos literalmente se hallaban caminando por las paredes, sumidos en el tiempo acabarseles y tener todo listo para ganar. Chloe no siendo muy partidaria de darle ánimos a nadie, contrato a los mejores ayudantes para su amiga Sabrina, quien realmente deseaba ganar el concurso. Al menos lo estaban haciendo de la manera correcta, pensaban Marinette y Alya en su momento de observarlas correr. Adrien, en cambio, conocía muy bien a su amiga de la infancia y confiaba en que tenía sus cambios benignos, esté era uno de ellos. Pero eso no venia al caso. Porque aunque su lady ya tuviese todo listo, se preocupaba a última hora queriendo darle otro giro a su creación, llevandole a pedirle consejos prácticos a su padre quien con gusto se los daba. Adrien le fascinaba ver la interacción de esos dos, mas cuando se unía su mamá diciéndole que no se agobiara mas con lo del concurso, ella ganaría si o si, su único trabajo era confiar en sus pontenciales. Con ello, finalmente la niña se calmo y freno su nerviosismo. Eso era un alivio.
En esos momentos se encontraban en clases de química impartidas por la profesora mas estricta de todas, el que no pusiera atención a la lección terminaría con un buen tarea extra, además de una visita gratis con el director. Afortunadamente el rubio es del tipo de estudiante dedicado, cumple sus actividades, trabajos y nunca llega tarde a clases, en las cuales, se sienta de primero para dedicarle toda atención posible. Este tampoco seria la excepción. La maestra explicaba lo que ocurría el mas uso de químicos con sustancias inflamables, por ejemplo, si alguien le ocurriese utilizar un perfume cerca del fuego. Exactamente una explosión. Entonces la mente de Adrien se quedó en blanco, tan limpia como una hoja de papel, no sabia ni donde o cuando llego a ese lugar, menos la intención de hacerlo. A su alrededor todo se veía de la misma manera, pulcro y amplio, parecido a estar en el vacío de un cuarto de simulación de juegos.
Recuerda, Adrien, recuerda… trata de mirar mas alla de tus sentidos, de la realidad… de esta realidad.
Un mosaico de colores lo empujo con fuerza a un sitio, no cualquier sitio, el olor de anticeptico y desinfectante, paredes de baldosa blanca con estantes al final llenos de libros y artefactos unicos, sin olvidar los mesones con grifos incluidos. No existían dudas era un laboratorio. El laboratorio de su escuela, pero… pero… ¿A que venia tan de pronto?
No te quejes… sigue mirando… sigue… Adrien…
Unas manchas raras aparecieron en cada uno de los asientos, no tenían formas, tampoco masa, solo se movían serpentiantes e inquietas sin molestar a nadie. Esas mismas sombras inestables empezaron a tomar consistencia, color y mas claridad, convirtiéndose en seres humanos convencionales y corrientes. Sus compañeros de clase. Adrien soltó un jadeo conmocionado pegando su espalda contra la pared, percatandose que se encontraba la pizarra, estaba sudando mucho pensando en como de buenas a primeras estas cosas extrañas la pasaban, si él antes… antes… punzadas en forma de aguijón atacaron su cerebro con furia, colocándose sus manos en la cabeza y quejándose visiblemente del dolor. ¿Qué era esto? ¿Por qué lo vivía? ¿No podía parar? ¿No podía? Él solo… solo quería paz…  paz…
Debes de resistir muchacho, mantente de pie y mira… ¡Mira de frente!
El rubio apretando sus dientes al punto de escucharse el rechinido de este, alzo su cabeza nublada de dolor y confusión, percatandose que las personas empezaron a moverse por voluntad propia. Hablaban, conversaban e interactuaban como suele acontecer en un salón de clases normal, lo hacían como sino estuviese allí de pie luchando con su dolor, era… invisible. Finalmente descubrió un dato importante, es invisible.
¡No lo eres! Es un recuerdo Adrien, son las imágenes que han sido selladas en ti. Tu deber es recuperarlas, hacerlas tuyas nuevamente.
¿Pero como hacia eso? ¡No tenía idea de como hacerlo! Menos con ese dolor martillando hasta lo mas profundo de su cabeza, si al menos le prometieran que el hacerlo todo sufriento se marcharía daría lo mejor de él, lucharía en contra de todo pero… pero… estaba casi sin fuerzas, casi… volviéndose arrodillar en el piso. No. Ya no importaba. No le importaba recordar, seguirle la corriente a la voz, solo quería volver al lado de su amada, de la dueña de esa sonrisa risueña que tanto adoraba. ¿Seria posible alcanzarla? ¿Tal cual a donde se encontraba?
¡Oh no! No, no, no. ¡Me costo mucho traerte a este punto! Ni se te ocurra rendirte ¿entiendes? ¡No lo hagas!
El sonido de un chasquido anuncio el fin de su dolor de cabeza, alzar su mirada vio que la imagen del laboratorio cambio a una mas tranquila a la de hace un momento, todos sus compañeros se encontraban anotando apuntes en su tableta, todos menos dos personas. Rose y Juleka. La primera la relataba a la otra muy entuciasmada la visita de un tal príncipe de un reino lejano, era partidiario de ayudar a las persona desanparadas junto a los niños que no tenían nada, ella realmente lo admiraba y le estaba haciendo una carta para entregarsela, en ella se reflejaría sus mas sinceros sentimientos. Por muy feliz de encontrarse rápidamente eso desaparecería. La maestra enojada al no verla concentrada en clase, visualizo el instante que ella sacaba un perfume y se lo roseaba a la carta, un acto claramente estúpido si te encuentras en un laboratorio, pues podrías provocar una explosión. La profesora no solo confisco el perfume de Rose, igualmente la mando a la oficina del director, pero eso no solo sería la mayor de las represarias, pues para ellos le quedaban un examen del comportamiento adecuado en el laboratorio, una vez mas. En general, eso explicaba porque su reacción al ver a la profesora explicando eso en clase, ya lo había vivido antes.
Todo a su alrededor desapareció al igual cuando apagas una vela, llevándolo a otra locación bastante conocida, porque se la paso la mayoría del tiempo en su niñez junto a la hija del dueño. Chloe. Se trataba del hotel del alcalde de Paris, este se mantenía en una obra de prensa en recibiento de un joven chico moreno de un porte entuciasta, de hecho, su ojos brillaban con mucha intencidad ante lo desconocido. No le fue muy dificil descubrir que era el príncipe mencionado por Rose, Ali. Luego de eso, las imágenes se acumularon a su alrededor como un viento huracanado, moatrandolo a él con la vestimenta de gato luchando contra una chica de piel verde que tenia en su mano una especie de pistola, la cual al precionarla soltaba una frangancia que controlaba a las personas. Ella se proclamó rápidamente como la princesa fragancia, su único sueño era estar con el príncipe Ali y juntos gozar de su amor. No pudo solo contra ella, llevándolo a huir lejos de su presencia hacia el auto disponible para el príncipe, el cual destilaba un olor a pescado muerto proveniente de Chloe, que fue atacada por la princesa fragancia aparentemente.
Nada fuera de lo convencional, es lo usual de pasar.
Lastimosamente la huida salio mal y los intercepto la chica, sumándose a uno mas en el control de esa malvada villana. Luego… luego solamente recuerda volver en si viendola a ella, tenia esa sonrisa orgullosa en los labios mirandolo divertida y muy, muy, muy en el fondo aliviada. La chica de traje de motas, su Marinette. El huracán giro bruscamente regenerandose, creando mas imágenes de otra lucha contra villanos, quienes recordaba sus nombres. Lady WiFi, La titiritera, Demoilustrador, Horrificadora, Desvanecida, Animal, Cupido negro… ¿Por qué había olvidado todo eso? ¿Por qué había olvidado sus hazañas como super héroe? Como… como… ¡Oh demonios! Ese dolor nuevamente penetrando su cerebro como interferencia, queriendo derrumbarlo y desarmarlo para llevarse sus recuerdos. Al menos sabia que efectivamente si olvido algo, igualmente Marinette, pero sin poseer todas las memorias formadas no puede dar el paso y atacar. Tiene que soportar, mantenerse firme y escuchando a la voz. ¿Como se llamaba? ¡¿Como rayos lo hacia?!
Tu tienes que averiguarlo por ti mismo, Adrien. La clave de todo esto es recordarlo, recordar mi nombre.
Un golpe en uno de sus costados le devolvió al presente, eso y un duro dolor de cabeza atacando sin piedad, Nino a su lado le susurro si se encontraba bien pues estaba pálido y sudando un poco. Adrien no pudo esconderlo mas, realmente estaba mal, necesitaba salir a los lavabos al menos para limpiar su rostro. Su amigo preocupado del estado del rubio, alzo su mano llamando la atención de la maestra para comentarle que ocurría.
— Llevalo de inmediato a la enfermería, Nino. — mando la mujer imponente al muchacho, que peligraba de perder el conocimiento en cualquier instante. — parece que va a desmayarse.
— De acuerdo.
Marinette activo todos sus sentidos al ver como su novio la ayudaba el moreno a levantarse sin esfuerzo, realmente estaba pálido y sudorosos, fruncia el ceño como si estuviera sufriendo una clase de dolor en alguna parte de su cuerpo. Tenia unas ganas tremendas de levantarse de su asiento y acompañarlo, pero pedía imposibles, la profesora de ninguna manera la dejaría ir detrás del muchacho. Era frustrante, mas si casualmente utilizara la infalible excusa de ir al aseo de damas, porque al salir Adrien en unos minutos a la enfermería combinado de ser su novia, no colaba muy bien. Seria descubierta.
— Luego de clases podrás verlo. — murmuro por lo bajo Alya leyendo su mente. — aun debe de ponerse de acuerdo para ir a la fiesta de disfraces, ¿cierto?
— Si. — sonrio calmada, al menos un poco con la ayuda de su mejor amiga. — gracias Alya.
Por otro lado, Adrien luchaba por mantener el equilibrio de su cuerpo que le rehusaba a responder, sentía algo de pena por su amigo Nino que de ito en ito preguntaba por su estado. Bueno, estaba igual, un dolor de cabeza tamaño estadio y un raro escalofrío en el cuerpo. Por mas extraño de ocurrir, la voz de duende en ningún momento hizo su aparición, suposo que esta era el instante preciso de su desaparición, mas cuando se siente confundido. Es decir, ha olvidado ser un super héroe, entre todas las cosas que puede pasar por alto, ha olvidado que tiene una doble vida en donde igualmente esta involucrada su novia. Bueno, ella tampoco parece saberlo, por lo tanto no seria de gran ayuda preguntarle directamente. Menos en el estado que tiene. No quiere retener mas a Nino, el debe de seguir asistir a clases con los demás, ya vera la forma de llegar a la enfermería y recostarse un rato.
— Vuelve a clases, Nino. — logró decirle al moreno tomando una pausa al bajar las escaleras, apoyándose en el barandal de estas mismas. — pueden estar mandando trabajos o deberes importantes. Ve, yo estare bien.
— De ninguna manera, viejo. — se rehusó de inmediato, dándole a entender al rubio el no poder librarse rápido de su amigo. — te ves bastante mal y de pasar una ráfaga de viento te arrojaría al suelo. Dejame acompañarte, Alya de mandar algo como tarea u otra cosa me la pasara. Tendrás que tener una muy buena excusa para librarte de mi.
— Debo ir al baño. — musito quedó, tanto como para pensar que perdia el conocimiento.
— Buena esa, pero en verdad…
Nino se trago sus palabras al ver como Adrien llevo una de sus manos a su boca presionandolas, evitando salir algo de allí que en definitiva no deseaba averiguar, por lo tanto, caminando tan rápido como podía, ayudo a Adrien llegar al baño y dejándole saber que lo esperaría a fuera. Sus asuntos podía manejarlos solo. Finalmente viéndose solo, el ojos verde dejo de fingir arrodillandose al suelo, sosteniendose únicamente del orillo del lavamanos como soporte a las corrientes de dolor de su cabeza. Respiraba entre cortado, transpiraba parecido a tener fiebre de unos treinta y ocho grados, en pocas palabras, se sentía a tener nuevamente unos ocho años aproximadamente donde el enfermarse es predecible. Salvo que en esta ocasión, lo enfermo era la explosión de memorias colisionando en su cerebro, una detrás de la otra, una mas enredada a la otra, una donde efectivamente no se parecía nada a la realidad que vivía actualmente. Adrien Agreste, ídol modelo masculino, popular entre las jovencitas, envidiado por muchos y despreciado por otros, vivía en una enorme mansión donde tenia todo a su disposición desde chefs profesionales, hasta profesores que le impartían clases. Si, todo un señorito de alta sociedad que podía considerar ser enteramente feliz, pero no, en lo mas mínimo es así. Su familia esta fracturada, destruido por completo debido a la desaparición repentina de un pilar fundamental, su mamá.
Adrien comienza sin saberlo a deslizarse por el suelo soltando pequeños pero sonoros sollozos, el vacío que una vez creyó tener lleno ha vuelto a su estado inicial, esa sensación de soledad nuevamente se apodera de él demostrandole que en su memoria, el gran afamado diseñador de modas, Gabriel Agreste, le ha dado la espalda para sumirse en montañas y montañas de trabajo, donde incluso, olvida su propio cumpleaños y la importancia que debería de pasarlo con él. Lo ha encerrado en su casa obligandolo a estudiar bajo la tutela de Nathalie, el mundo de afuera es muy peligroso para enfrentarlo, de hacerlo podría salir lastimado y no desea eso. La mejor opción es quedarse en esa jaula, su celda llamada hogar. Solo le permite salir única vez cuando se trata de trabajo, es ese momento de tener contacto con otros seres humanos, interactuar y poner la mejor de las caras para poder socializar, aunque esas relaciones no pueden considerarlas solidas, solo son un montón de gente superficial que mira su posición y la de su papá. El rubio no quiere mas eso, no es vida, se rehusaba a llamar a lo que vivía día a día como algo normal, menos al desear tener mas interacciones con personas de su edad y tener la experiencia de ir a la escuela. ¡Oh! El imaginarla le ha llenado de energía, que para muchos podía ser ridículo en el chico no lo ve asi, en ese sitio es el lugar propicio para conocer mas gente y tener amigos, muchos de ellos. Ya esta cansado se solo ver a Chloe, no reniega su amistad pues es la primera chica en extenderle su mano comprensiva, pero él conoce que detrás de esa fachada le esconde algo y de saberlo, probablemente no le vaya a gustar mucho.
Entonces logra finalmente inscribirse en una escuela, es la misma que asiste Chloe, no es tan mal como debe parecer pues al menos ella le podrá presentar mas personas, mas amigos a los que podrá tratar. Si. La rubia podrá esconderle algo, pero no es mala, solo… un poco excéntrica. Sin embargo, una vez mas su padre le corta sus alas antes de poder extenderlas, atajandolo cuando en una escapada digna de un profesional, para decirle las mismas palabras de siempre. El mundo es peligroso, no esta preparado para él, debe quedarse en casa… en verdad es tan agotador, si al menos su mamá estuviera en casa las cosas podrían ser un poco diferentes, ella realmente podría pesuadirlo y mencionarle lo positivo de esta integración a la sociedad. Pero no se puede, ella desapareció sin razón aparente, desvaneciendose en el aleteo del viento y dejándolo en la completa soledad extrañandola, haciendole mas falta que nunca. Adrien no le queda mas a encerrarse en su habitación, fundirse en la sensación agobiante de su cuerpo y tratar de no odiar a su padre, de colocarse de su parte y comprender sus acciones. Pero no lo hace con mucho éxito.
Un ruido sordo proveniente de afuera de su casa le alienta a salir al balcón, allí se encuentra con la primera sorpresa de su vida, un hombre gigante de piedra que es atacado por unos policías, lastimosamente son derrotados por la abismal diferencia de fuerzas. Eso y que al pegarle crece mas. Dando unos pasos cautelosos retrocede, seguidamente de encerrar su alcoba con fuerza, lo visto delante de sus ojos es muy raro porque… ¿Acaso lo convencional de hoy en día son los hombres de piedra gigantes paseando en Paris? No, no, algo muy raro esta ocurriendo y la televisión seguro lo esta informando. El rubio enciende el artefacto y se sienta cómodamente en el sofa, las misma imágenes que ha visto en vivo y directo son transmitidas en TV, generalmente las fuerzas policiales no tienen mucha información de donde ha provenido el gigante de piedra, pero buscan neutralizarlo lo mas pronto posible. Y es en ese instante, donde el encuentro predestinado por el destino ocurre. Sus enormes ojos verdes se fijan en una curiosa cajita depositada en la mesa frente suyo, esta seguro de no haberla vista antes, menos el ser suya por lo que… ¿La habrá dejado su padre?
Tomandola entre sus manos la gira varias veces, no tienes escritos o posdatas, solo unos cuantos adornos raros en su tapa de color vinotinto, seguramente significan algo pero él lo desconoce por completo. Dejándose de rodeos, Adrien destapa la caja y una intensa luz verde choca con sus ojos cegandolo, obligandolo a soltar el objeto de las manos y esperar a evaporarse completamente. Acto seguido, Adrien adapta sus ojos a la pequeña bola negra de lo que es un criatura casi mágica, saliendo de esa luz verde y enfocarse en él hablandole. En primera instancia cree que es un genio de la lampara, de esos que concede deseos, pero se equivoca, el mismo se lo dice y se cataloga estar en un nivel mas extraordinario a uno, igual de mas gracia. Es un Kwami, con un nombre raro, Plagg y concede poderes sobrenaturales como el destruir cosas, existe otros igual a él, como su contraparte, el Miraculous de la creación llevado por Ladybug. Claro, eso es otra historia por contar, además de no tener tiempo de hacerlo, a él se le ha concedido un deber importante. Encontrar el portador del prodigio de la mariposa y quitarselo, a la par de cuidar el suyo propio, no debe cederlo a nadie, de igual forma nadie de saber la existencia de poseerlo. Su verdadera identidad sera secreta, tampoco estará solo en la tarea de luchar contra el mal, la portadora del Miraculous de la creación sera su compañera y juntos deberán defender Paris.
Al comienzo Adrien tiene muchos problemas con Plagg, su insana hiperactividad, el ser tan gloton y adicto a todos los quesos, mas al camemberg, el tipo mas apestoso y asqueroso. Sin embargo, le parecía difícil ser un super héroe cuando lo mantenían encerrado en su propia casa, duda mucho ejercer su papel de protector de Paris estando en esas cuatro paredes. ¿Qué podría ser un héroe enjaulado? Plagg le planteo sencillamente sus opciones, en donde efectivamente decidió el camino de la libertad, colocarse el anillo de la destrucción y transformarse en alguien distinto, alguien que no era Adrien Agreste un chico preso por su propio padre.
— Plagg, las garras. Asi te transformas. — le explico el kwami.
No lo dudo, el rubio no titubeo al escoger la doble vida de un super héroe, si eso significaba sacarlo de este encierro… la abrazaria y daría la bienvenida. Sonriendo satisfecho de su pensamiento, repitió las palabras de la criatura que en su defensa de poder seguir digeriendo queso, no termina de explicarle algunos detalles de los poderes. Pero era demaciado tarde, Adrien Agreste quedó opacado bajo el antifaz de un joven de chispiante mirada verde, vestido de cuero negro y orejas de gato. Emocionado del poder otorgado, visualizo la ventana detrás suyo abierta pensando en que existía una nueva tarea por realizar, atrapar un akuma y destruir un hombre de piedra.
Adrien saltaba los techos de las casas y edificios de Paris con mucha destreza, sonriendo de oreja a oreja de la oportunidad de salir a respirar aire puro lejos de su jaula, ver como existía un mundo aparte donde caminaban, hablaban, sonreian, reían, vivían… el viento rosando sus mejillas le dictamiba hacerlo, utilizar el poder para el bien y en su paso experimentar nuevas a la par de excitantes experiencias. ¿Y qué podría salir mal? Obviando ese pensamiento, busco detrás de su espalda una barra de un material desconocido para él, según su Kwami podía extirarlo hasta donde quisiera, dándole un uso diverso a las circunstancias dadas y su moviento especial era el “Cataclismo”. Al ser el portador del prodigio de la destrucción, su poder seria destruir, por lo que usarlo debía de ser en una emergencia. Y luego… luego… ¿Olvidaba algo?
Desplegando la barra, Adrien decidió poder en practica sus habilidades de gato en el equilibrio, creyo caerse en las primeras veces pero luego empezó a entender un poco el manejo, lo bueno de ser un minino seria su capacidad de destreza y agilidad en el combate, la cual, de moría por poner a prueba. Perdido en sus pensamientos, descuido el grito a lo lejos proveniente de una chica que de la nada cayo del cielo chocando con él, donde casi era arrojados al suelo sino fuera por una especie de cuerda que los envolvió a ambos evitando darse un buen golpe. Ahora parecían dos enormes sebos para peces meciendose de un lado a otro, dando una imagen distinta a super héroes.
— ¡Hola! — miro Adrien a la señorita que estaba amarrado muy junto a él, dueña de una cabello negro azulado brillante amarrado en dos coletas, ojos azul intensos, suaves como las mismos arándanos y vestida de un traje de motas, una catarina. — ¡Qué bueno que viniste!
— ¡Lo siento! — se escudo algo apenada. — No fue mi intención hacerlo.
Como pudieron lograron desenredarse y bajar, la chica realmente tenia un muy mal manejo de sus poderes, aunque tampoco podía juzgarla mucho cuando se encontraba en las mismas. Ella al igual que él no parecían muy mayores, podría atreverse a decir tener la misma edad, además su estatura una cabeza menor a la suya se lo demostraba. Bueno, sería mejor comenzar con las presentaciones, luego sería tarde.
— ¿Tu eres la compañera que menciono mi Kwami? — pregunto el rubio observando como la chica jalaba la cuerda de su yo-yo hacia bajo, intentando deserendarla de su barra. — Yo soy, Mmm… Chat noir, si, Chat noir… ¿Y tu?
— Yo soy… — al cuerda se desato y desafortunadamente el yo-yo pego contra la cabeza del rubio, quien no dudo en quejarse del dolor. — torpe, super torpe.
— No te preocupes por ser torpe, yo tambien estoy aprendiendo. — dio unos pasos atrás, calculando cuanto mas o menos podía impulsarse con la bara y buscar los techos.
— ¿A donde vas? — le grito desde el suelo, ya logrando su cometido.
— A salvar Paris, ¿no? — dictaminó lo obvio.
Adrien ese día logró encantarse sin dudar de dos cosas, su nueva vida y la compañera de hazañas heroicas, aunque al comienzo se presto temblorosa y miedosa acepto igualmente a la tarea encomendada. Al enfrentarse cara a cara con el gigante de piedra sus energías aumentaron, creyó que si poseia ese traje milagroso gracias a su prodigio, seria capaz de enfrentar cualquier cosa, inclusive la ira de su padre. Al menos, lo pensó hasta mal gastar de una terrible manera su movimiento especial sin saber el poder utilizarlo una vez, después tendría cinco minutos para deshacer la transformación. La señorita catarina le reprocho si su Kwami no le explico lo esencial, lastimosamente él no tenia la culpa de tan semejante metedura de pata, sino su emoción ante la nueva vida. Si, quien resultó ser realmente torpe de los dos fue él. Ella lo calculo todo tan meticulosamente que le dejo en pañales, el saber donde estaba el akuma situado, utilizar su poder y colocarlo a su beneficio, sin olvidar sus arriesgadas ideas de lanzarlo contra el monstruo de piedra sin consentimiento. Era loca, asombrosamente loca y Adrien no tenia idea de como llamarla, solo… la señorita catarina. Finalmente destruyeron al hombre de piedra, resultando ser un jovencito enamorado de una de sus compañeras, juntaron sus puños en señal de una nueva alianza y cada uno por su lado.
Llegando Adrien a su casa encendió la televisión donde daba las noticias, estaban hablando de ellos, los nuevos salvadores de Paris y que pensaban en hacerle un breve homenaje. Sobra mencionar la sensación de gratificación en el cuerpo, poder ayudar a alguien mas en problemas peores al suyo, salvar vidas inocentes y tener una compañera de ideas peculiares. No sabía como describir la sensación rara en el cuerpo al recordarla, su cabello negro al viento, la tenacidad de hacer las cosas, su sonrisa de satifacción y ser lanzado contra el gigante. Debía de estar muy loco como para agradarle, pero no podía evitarlo, al pesar de los riesgos termino salvandolos y esperaba pacientemente volver a verla una vez mas. La chica que grabo todo la lucha contra el gigante de piedra, tuvo la oportunidad de preguntarle el nombre a la señorita catarina, no sin antes atascarla de preguntas que sin poder tener respuestas relacionada sus poderes. Era predecible, sus identidades deben permanecer secretas por razones de seguridad. Y entonces dijo su nombre.
— Ladybug. — pronuncio soñador Adrien, suspirando encantando. — su nombre es Ladybug.
Pero no era el momento para pensar en cosas hermosas de su nueva compañera, pues una ola de mas gigantes de piedra azotaron Paris, en esta ocasión no se movían, se mantuvieron quietos en sitios extrategicos. ¿Por qué? Si Ladybug y él destruyeron el akuma, lo vio con sus propios ojos con ese debía de ser suficiente para derrotarlo, aunque mirando el panorama no.
— ¿Sellaron el akuma? — pregunto Plagg mirandolo tranquilamente, tragando como demente queso.
— ¿A qué te refieres con eso? — fruncio el ceño el rubio confundido, no escucho nada de sellar akuma.
— Es muy sencillo chico, si solo destruyen el objeto donde se encuentra el akuma, este podrá escapar y buscar nuevos portadores para poder controlarlos. — explico tranquilamente, sin darse mar rollo por el error cometido. — Básicamente, si ese chiquillo vuelve a tener emociones negativas, el akuma puede buscarlo una vez mas y los nuevos gigantes de piedra ser manipulados a su conveniencia.
— Entonces debemos apresuarnos y atrapar ese akuma. — se levantó de su sillón dispuesto a volverse a transformar.
— No tan rápido allí, necesitas de Ladybug para hacer eso. — lo detuvo antes de tiempo, no volvería a ser absorbido sin antes explicar bien las cosas. Adrien le miro como si le hubiese salido un tercer ojo
— ¿No puedo hacer nada sin Ladybug?
— No, solo Ladybug puede capturar el akuma y reparar el daño de un supervillano — respondió llevándose otro pedazo de queso a su diminuta boca. — sin ella, no puedes hacer nada.
— En pocas palabras ¿Sin Ladybug no puedo actuar? — concluyo pensativo, porque depender de ella para esto era bastante problemático.
— Asi es.
Adrien no le pudo dar mas vueltas al asunto, aunque le desagradara un poco el esperar por el siguiente movimiento de su compañera, se sentaria a esperar que realmente apareciera. Al siguiente día abusando de sus poderes adquiridos, el chico escapo desde la ventana de su cuarto para ir a la escuela, su Kwami lo bautizo como un niño raro, lo usual en los jóvenes de hoy en día era buscar las maneras necesarias para no ir a clase, a lo cual Adrien le respondió que jamas entendería su posición, mas tomando en cuenta el permanecer encerrado día y noche en esa casa. No podía llamarla hogar, es su prisión, su espantosa y terrible prisión. Asi que básicamente, corrió con todas sus fuerzas hacia la libertad y todo lo referente a una nueva vida, es decir, si es un super héroe combatiendo contra el mal… ¿Como no contradecir a su padre? Aun asi, el poder de ese hombre trancendia hasta sus deseos para destruirlos, mandando a Nathalie y su guardaespaldas con la finalidad de detenerlo. Tratando de persuadirlos, el rubio pide encarecidamente pasar por alto el encontrarlo, decirle a su padre llegar tarde y por primera vez dejarle hacer lo que sus anhelos pide. La mujer parece contradecir un poco al principio, pero luego se da la vuelta murmurando algo para su acompañante.
Finalmente Adrien es feliz.
Entra al resinto educativo caminando con mucha determinación, la primera en interceptarlo es Chloe dándole una abrazo fuerte junto a un beso, realmente lo estaba esperando y no solo ella, pues al mínimo segundo de ser descubierto varias de lo que parecen ser seguidoras suyas le piden emocinadas autografos. Particularmente el rubio no le gusta llamar la atención, al pesar ser hijo de un reconocido diseñador de modas y la imagen de sus creaciones, prefiere estar bajo perfil y abstenerse de este tipo de actos. No obstante, dejara eso a un lado para centrarse en tener un día de escuela como cualquier chico de su edad. Chloe le habla hasta por los codos de la escuela, mas de ella alardeando ser su mejor amiga y le enseña el camino a su salón de clases, no puede evitarlo, Adrien esta muy emocionado donde cada paso de dar es un impulso a su corazón desbocado. No solo eso, igualmente aun manejando muy bien el desimularlo, le sudan las manos y siente un hormigueo en todo su cuerpo. Se hace las preguntas básicas: ¿Como serán sus compañeros? ¿Bueno? ¿Ruidosos? ¿O podrán añadirlo rápidamente a su circulo? Mas aun sobre sus profesores, las clases desde un punto de vista emocionante o difíciles. El rubio se ve asi mismo como un polluelo, apenas abriendo los ojos al mundo, el cual es todo inreconocible nuevo reflejado en sus ojos.
— Mira, este es tu lugar Adricup. — señalo su amiga con mucho entuciasmo, el rubio simplemente le sonrio ante su estado. Algunas veces Chloe puede rebozar su energía. — justo delante de mi.
— Gracias, Chloe.
El chico toma asiento junto a otro de piel morena, alto, rostro alargado y curiosamente mantiene unos cascos a los costados de su cuello, parece un poco introducido en su mundo dejando de lado el ajeno, pero no es alguien malo, al menos en su perspectiva asi lo es. Dejándose llevar por sus instintos, Adrien extiende su mano presentándose cortes, esperando que al menos su ganas de hacer nuevos amigos sea respondido de buena manera. Pero como de costumbre, las cosas nunca salen como lo planea. El moreno reacio a tener contacto con él, le pregunta si es amigo de Chloe con un tono bastante despectivo, Adrien retrocede frunciendo el ceño algo contrariado y confundido. Es decir, la rubia es muy atenta con él en todo momento, jamas le ha dado un desaire o mala cara. Pero al parecer, ese tipo de actitud es solo con personas en especifico, no con todo el mundo. Es lo que chico le demostró. Rápidamente las cosas giraron sorpresivo, la rubia quien le ha acompañado desde tener memoria en sus juegos o hazañas infantiles, le entregaba la goma de mascar a su amiga Sabrina que hace unos momentos mascaba para colocarlo en el asiento conjunto al de él. Impresionado de tal acción, se levanto de inmediato a preguntarle el porque de hacer eso, a lo que contesto sobre un reajuste de actitud de las chicas en sentarse el día de ayer en esos lugares y ella solo buscaba hacerle saber el concepto del respeto. Obviamente Adrien le parecio extraño, a la par de incorrecto, por lo tanto decidiendo por sus propios medios aun cuando Chloe el faltarle aprender muchas cosas de la cultura en la escuela, se arrodillo tratando de quitar la goma de mascar a sus prontas compañeras.
Una vez mas, al rubio le sucede algo contrario a sus pensamientos.
Llega un reclamo, una llamada de advertencia quizás, de una chica de rasgos asiáticos al ver sus enormes ojos azulez arándanos, piel clara, cabello corto azabache sujetado por dos coletas y una estatura mas baja a la suya, sabe de inmediato que un malentendido esta por surgir. La niña realmente esta furiosa, gira en dirección a Chloe quien junto a su amiga ríen estridosamente ante su obra maestra, llamandolos inmediatamente graciosos con un rostro contraído. El rubio intenta explicarle lo ocurrido pero no escucha, simplemente le pregunta si es amigo de Chloe, visualmente afectado de una vez mas ver que alguien le dice lo mismo, empieza a armar sus propias conclusiones donde quizás la rubia no es tan aceptada por los demás como ella lo alardea. Derrotado al igual de cansado, Adrien camina con los hombros bajos hacia su asiento donde su compañero lo mira curioso debido a todo lo ocurrido, el rubio no termina de entender porqué todo el mundo le pregunta si es amigo de Chloe, de la misma manera el moreno le da a entender que la chica no es un santo de devoción y llego el momento de hacer nuevos amigos, claro tomando en cuenta que ella es la única en conocer en ese rango, su nombre es Nino y realmente es simpático como lo aparenta ser. Le sugiere del mismo modo el explicarle a Marinette, el cual es el nombre de la chica, que él solo intento enmendar el error de Chloe y no ayudarla, la primera es una buena chica y terminara entendiendo una vez relatado los acontecimientos. Bueno, le tomara la palabra, pero primero disfrutara su primer día de clases.
Aunque la verdad… esa visión dura poco.
En el momento donde por primera vez dice “presente” en una asistencia, pasan a nombrar un tal “Iván Bruel” entra al salón lo que menos pensaba en ver, Corazón de Piedra aquel gigante quien creyó derrotar el día anterior pero resulto el haber dejado escapar al akuma. Adrien sabia que era el momento de llamar a su alterego para derrotarlo, ya se le uniría Ladybug a la contienda, y aunque era desafortunado considerar a el muchacho preso de cargas negativas, esto significaba volver a ver a la dama vestida de catarina. Se escabullo entre la multitud conmocionada hacia algún lugar desocupado, lo cual no fue difícil de hallar dado el susto del monstruo rocoso atacando una vez mas Paris, teniendo como finalidad esconderse o correr lo mas lejos posible. Sacando a Plagg de su escondrijo en su bolsillo, Adrien musito las palabras precisas para su transformación a Chat noir, que a un dos por tres estaba listo para patear traseros rocosos.
Salio disparado a dirección donde se fue corazón de piedra, a su disposición tenia capturadas a Chloé y una jovencita llamada Milen, de quien se trataba de la dueña del amor del monstruo. La rubia como de constumbre iba parloteando sobre quien era su padre, él colocaría a su disposición las fuerzas armadas, la policia y hasta la caballería, siendo el momento ideal para entrar en acción exclamando que a los super héroes igual. Aun asi Chat noir había olvidado un pequeño detalle, si golpeabas a Corazón de Piedra no lo lástimas, lo contrario, se hace mas fuerte aumentando de tamaño. Y allí si, si llego la caballería, pero del monstruo rocoso. Los gigantes de piedra afectados igualmente por el akuma de Iván. Escuchando el mandato de su líder, las rocas andantes se avalanzaron contra el rubio en señal de querer atraparlo, no tenía de otra mas luchar contra ellos y después se encargaría del otro. No obstante, Chat noir no espero que una de sus compañeras de clase, Alya, iba a ir tras del peligro como si fuese una excursión. Cosa en no ser así. Un auto iba directamente a hasta ella con signos de aplastarla, desviando su mirada de los gigantes de piedra, el super héroe alarga su bara especial para liberarla de su destino, aun asi no logra hacerlo por completo quedando atrapada entre la pared y el auto, frunciendo el ceño, el rubio da un paso hacia adelante para terminar su trabajo pero es atajado por un gigante, llevandoselo en su mano. Era extraño que Ladybug no hubiese aparecido, menos cuando creyó la posibilidad de escucharlo, quizás se le presentó un problema o algo, no lo sabía. Pero estando el fuera de la contienda y menos su compañera, la ciudad de Paris se encontraba en problemas.
Tampoco paso mucho sin escuchar una voz divina, cantarina y celestial, la cual coloco a trabajar su corazón a toda marcha. Era ella, Ladybug por fin llegó para el momento de la verdad. Lanzandole su bara le mando a extirarla, de esa forma pudo liberarse del gigante de piedra, la chica se disculpo por llegar tan tarde pero no a Chat noir le importo poco, mientras se presentó justo en el instante de necesitarla, borro todo signo de preocupación en su pecho. Sin embargo, aun la cosas no se acababa allí, utilizando su yo-yo lo sujeto en medio de una de sus piernas alzandolo de modo quedó suspendido de cabeza, esta chica seguía teniendo esas ideas un poco fuera de lo normal pero le agradaba. Ladybug le agradaba mucho.
— ¿Sabes que tienes mi mundo de cabeza mi lady? — coqueteo de forma descarada guiñando uno de sus ojos, mientras se llevaba una de sus dedos contra su boca en un movimiento de provocador.
— Asi que eres un bromista eh… — soltó una risita divertida, no cayendo visiblemente en sus encantos. Pero no era momento para eso, ya ambos lo sabían. — Pero después pensaremos en tu respuesta cómica, debemos salir de aqui cuanto antes.
— ¿No vamos a derrotarlos? — pregunto Chat noir saltando en medio de los tejados de Paris, alejándose de los otros gigantes.
— No, si queremos salvarlos debemos ir directo a la fuente. — respondió segura aterrizando al comienzo de la torre Ieffel. — y esta se encuentra…
Corazón de Piedra escalaba la torre como si fuese una montaña, todo el perímetro de la zona se encontraba acordonado por policías y helicóptero de estos mismos, el Alcalde con un megafono exigía la liberación inmediata de su hija. ¿Adivan que? La obtuvo y de la forma mas descabellada posible. Agarrando impulso de su mano, el gigante de piedra menciono el darle la bienvenida a la hija del alcalde lanzandola por los aires tal cual a una pelota de fútbol americano, el pobre hombre casi le da un infarto al ver como su hija podría acabar aplastada contra el suelo. Esta aparentemente rezaba con fervor algo, tampoco descubrió sobre sus palabras o reaccionar para salvarla, pues Ladybug salto a la acción apretando sus puños y sujetando a la rubia entre sus brazos. Daba gracia si lo mirabas de otro modo, una chiquilla tan orgullosa como lo es Chloé siendo salvada por una heroica chica vestida de catarina, agregándole de que mencionó no haber prometido nada. Chat noir respiro aliviado, conociendo como es realmente Chloé seguramente prometió ser buena con las personas, pero al ver sido salvada antes de jurarlo, no cumpliría nada.
Ya siendo salvada la hija del alcalde, la policia colocándose en frente ordeno disparar contra Corazón de Piedra, Ladybug se colocó en medio alegando no hacerlo sino se complicaría las cosas, aun asi el hombre uniformado la mando hacerse a un lado dictaminando dejarlo en manos de los profesionales, ellos tenían un plan muy al su contrario que habían fallado. Ladybug bajo la mirada abatida quitandose de en medio dando a entender haberle afectado lo mencionado, les dio la razón, ella fallo en capturar el akuma y ahora por su culpa se encontraban en esta situación, no servía para ese trabajo y quizás el merecer ser Ladybug no le correspondia.
— Eso no es cierto. — le sujeto de los hombros el chico, bajando su tono de voz y adoptandolo casi igual a cuando era Adrien Agreste. — sino fuera por ti ella no estaría aquí, tampoco ellos. Vamos a demostrarle que si podemos capturar el akuma, confia en mi. ¿De acuerdo? 
Parpadeando varias veces, Ladybug lo miro volviendole un poco el espiritu al cuerpo, Chat noir comprendio porque le llamaba la atención tanto esta chica. No era por su ridícula hermosura, menos las ideas descabelladas o locas como las del día anterior, sino ese lado tan humano que poseía frente de los demás. Eso y las agallas de enfrentar todo problema en frente suyo.
— Si.
De pronto, Corazón de Piedra estaba sufriendo una especie de catarro fuerte llamando la atención de todos los presente, tosía tan fuerte que de la nada soltó un sinfín de mariposas desplomandose en el suelo inmóvil. La voz de un hombre de mediana edad se formulo en medio de lo que parecía un rostro, las mariposas que escupio Iván habían la habían formado, donde rápidamente se presento como Hawk Moth, es obvio ser un portador de un Miraculous y de manera de víctima pide que le entregue los aretes Ladybug junto al anillo gato, ellos han hecho mucho daño a Paris y deben pagar por ello. Sarcastica Ladybug aplaude rompiendo filas al caminar hacia adelante, era un buen intento de Hawk Moth al tratar de hacerse la víctima cuando es el único culpable de todo lo ocurrido con los akuma, quien debía de pagar era él donde tarde o temprano lo encontrarían y cuando eso ocurriera, le entregaría su Miraculous. Acto seguido sale corriendo rumbo a las mariposas, saltando y golpeando su yo-yo inmuerables de veces para purificar ese ambiente maligno, luego se quedo a mitad de la torre dándole la cara a los presentes.
— A cambio voy hacerles una promesa. — siguio su discurso en respuesta al de Hawk Moth. — no importa lo que ocurre o pase, Chat noir y Ladybug los protegerá.
Un minuto de silencio, se propagó un minuto de silencio entre los presentes donde solamente digerían lo mencionado por la chica vestida de catarina, para luego saltar y victorear a su nombre. Por parte de Chat noir quedo completamente ignotizado ante lo mencionado, era sorprendente que la chica de hace unos minutos dudaba de servir o no para el trabajo, dijo un discurso completamente motivador donde prometia protegerlos de cualquier peligro, tenía tanta determinación en su palabras, tanta confianza, tanta fuerza, tanta… de todo que no podía simplemente decir agradarle a la muchacha vestida de Catarina.
— Sea quien sea la chica detrás de ese antifaz, la amo tanto… — suspiro enamorado.
Obviamente la fuerza y perseverancia de esa misma chica logro idear un plan de capturar el akuma, su intelecto lo dejaba en pañales, la forma de analizar todo a su alrededor para utilizarlo a su beneficio era increíble, en general parecía que él fuese simplemente portador de la fuerza bruta y ya. Ladybug es el cerebro, ingenio, carisma, talento, belleza, fuerza… en conclusión es perfecta. Sabia que de ahora en adelante confiara en ella, pues su intuición se lo decía. Luego de capturar finalmente el akuma y purificar a la mariposa, Ladybug planteo dejar a Milen e Iván conversar un poco, con tal ellos eran el uno para el otro.
— Como nosotros mi lady. — dio su nuevo movimiento de conquista, tratando de sujetar su mano.
— ¡Oh! Llegó el momento de separarnos. — le respondió desviando la atención a su anillo, el cual titilaba perdiendo fuerza. — nuestras identidades no deben de ser descubiertas. Nos vemos Chat noir.
El rubio hizo una reverencia utilizando su voz normal, esa de cuando era Adrien para susurrar volver a encontrarse nuevamente, lo cual, es bastante predecible ya conociendo el tener un enemigo pisandole los talones. Ese reencuentro no tardaría mucho en llegar.
Una vez mas en clases, Adrien lucho por llegar a la chica que maletendio lo ocurrido con la goma de mascar de Chloé, Nino viendo lo decaído al no poder tener una nueva amiga, le animo una vez mas para buscar hablar con ella. Si en verdad deseaba tener amigos, su meta sería sincerarce con Marinette y contarle lo ocurrido. Lo cual, lo tomo al pie de la letra. Ese día tan pintado de azul se convirtió en uno gris y oscuro, las nubes ocultaron todo entre tinieblas no esperando mucho a la llegada de las espesas gotas de lluvia, estas mojaron todo a su paso incluso a las personas que no tenían como cubrirse. Adrien sentía un peso nostálgico en su pecho, al pesar de tener el permiso de su padre para asistir a la escuela, aun mantenía una rara sensación de faltarle algo. No dándole mas vueltas al asunto, saco de su bolso un paraguas para resguardarse de la lluvia, casualmente allí se encontraba Marinette mirando contrariada el mal clima y ella no pudiendo marcharse para evitar mojarse. Las palabras de Nino vinieron a su cabeza como viento de Abril, si quería arreglar las cosas con Marinette este era la oportunidad, no había nadie, los dos solos y un paraguas en plena disposición para un joven dama en apuros.
— Hola. — la saludo alegre, pero ella le ignoró rápidamente girando su rostro a otro lado. — solo quería que supieras que trataba de quitar la goma de mascar, lo juro. Nunca he tenido amigos, nunca antes había asistido a una escuela, todo esto es nuevo para mi.
Le extendió la sombrilla sonriendole amablemente esperando que al menos este gesto le respondiese, los enormes ojos de la chica dudaron un poco antes de sostener la sombrilla, su expresión era de asombro total como si no hubiese esperado tal cosa de su parte. Era predecible, tomando en cuenta la clase de broma pesada hecha por Chloé, seguramente penso en él siendo un chico totalmente frívolo adicto a las apariencias. Pero con esto, se reafirmaba su forma de ser, solo es un chico temeroso del mundo exterior, hambriento a su vez de nuevas experiencias ricas en emociones buenas. Estas solo se darían teniendo amigos.
Al tener la sombrilla en sus manos, inesperadamente se cierra en la cabeza de la chica provocandole una risa incontrolable, era muy gracioso el acontecerle algo así igual a la de las películas. Adrien penso que se molestaría, pero resulto reírse igualmente de lo ocurrido, se veía tan cambiada a comparación del día anterior enojada, frunciendo el ceño y frustrada. Ahora, se mostraba mas fresca, liberara y hermosa, no igual a su Ladybug, pero Marinette es una chica muy bonita. Eso nadie puede negarlo.
— Nos vemos mañana. — se despidió de ella.
Girandose sobre sus talones, comenzó a bajar las escaleras escuchando a sus espaldas el tartamudeo de la azabache, muy curioso por cierto, mas si antes había hablado fluido por ella. Bien, quizás si cambio de parecer y puedo haber ganado una nueva amistad, no existía malos entendidos entre ellos y la deuda ha sido pagada. Plagg haciendo de las suyas, salio de su escondite tratando de provocar a Adrien.
— Apenas comienzan las clases y ya tenemos dos tortolitos.
— Te equivocas, ella solo es una amiga. — suspiro añorante, sonriendo muy emocionado de poder subir un nivel en la escala de ser humano. Una nueva amistad. — una amiga…
Nunca creyó que podía llamar a otra chica después de Chloé amiga, es decir, desde el inicio se planteo seguir preso en esas cuatro paredes de su casa, preso de la realidad traspasando la puerta. Pero lo supo, de alguna manera bendecida le fue otorgado un Miraculous, pudiendo escapar de las garras de su padre para correr a la libertad. Finalmente asistió a clases, gano una nueva vida donde puede ser Chat noir el galante y seductor chico vestido de minino, conoció a Ladybug la tenacidad hecha mujer, tuvo malentendidos en la escuela con otra chica, gano un amigo posteriormente una amiga. ¿Asi qué…? ¿Esto significaba vivir? Si eso es afirmativo, no pretende por nada volver al vacío de su habitación, el verdadero lugar donde pertenece es a este nuevo mundo.
Pronto, esas imágenes desaparecieron para formar otras, sus hazañas como Chat noir luchando contra la versión akumatizada de su profesor de esgrima, el padre de Sabrina, la misma Sabrina convertida en desvanecida, luego Anti-bug, sin olvidar al mayordomo de Chloé en la fiesta donde bailo con Marinette… su Marinette. Todo, todas las memorias chocaron contra su mente descubriendo la realidad de las cosas, habían sido víctimas de un akuma. El hada de los deseos, una chica con el sueño de convertirse en una excelente actriz pero no paso las audiciones previas a una serie, su grupo de amigos fueron a ver en vivo las actuaciones, donde la chica vestida de overol de jeans, interpreto a una joven campesina recolectora de uvas. Pero bueno, como menciono antes, no resulto y concluyo convirtiéndose en la Hada de los deseos. Ladybug y él lucharon con todas sus fuerzas contra ella, salvo que perdieron teniendo como resultado el poder llevar a la realidad su mas anhelado deseo, en realidad, se encontraban en un mundo paralelo donde las cosas son todo lo contrario al suyo. Allí no existen villanos, menos super héroes, solo una vida normal y monótona siendo el hogar de su mamá se encuentra, tiene amigos por monton, jamas existió la soledad y… sale con Marinette.
Oh, dios… Marinette.
¿Como pudo ser tan tonto como para no darse cuenta? ¡¿Tan ciego?! La azabache fue en todo este tiempo Ladybug, su compañera de clases es la heroica dama que salva a Paris de las agarras del mal. ¡Todo era muy obvio! Sus ojos de arándanos, su cabello azulado, el peinado, la contextura, la forma de su rostro… hasta las misteriosas misiones secretas de ella. ¿Mas claro? ¡Imposible! Oh, dios, se siente tan tonto, tan estúpido, tan… avergonzado de si mismo. Sin embargo, conociendo la verdad detrás de la mascara de catarina, Adrien sabia que ella no recordaba nada de su verdadero mundo. Ambos han sido traídos allí y los han hecho vivir a base de mentiras e ilusiones, jugar con sus sentimientos al ver a su mamá todos los días en la hora del desayuno le pone de malas, tiene que conseguir a esa malvada Hada de los deseos y derrotarla, solo asi… solo asi…
¿A quien mentía? Aunque este no fuese su mundo, los días transcurridos han sido lo mejor de pasarle en la vida, no estaba solo, su mamá se hallaba en casa sana y salvo, su papá inclusive dejaba el trabajo para pasar mas tiempo con su familia. Luego estaba Marinette, su hermosa princesa de azul mirada, aunque al principio tenia memorias falsas con ella, descubrió lo dulce que puede ser y lo perseverante en cada cosa que hace. La ama. Si, es Ladybug, pero eso no es mas a un accesorio mas a su personalidad, porque con o sin la mascara Marinette es una asombrosa chica. Él es el tonto por no darse cuenta desde antes de la realidad.
Poco a poco, la mente del rubio vuelve a la calma viendose que sigue en el baño arrodillado frente a los lavabos, aun sigue siendo un estúpido porque duda mucho de poder despegarse de esta hermosa fantasía. No desea volver a su mundo. Eso sería lo correpto, buscar a la akumatizada, idear un plan para devolverle la memoria a Ladybug, pero… pero… en lo mas profundo de su corazón quiere ser egoísta, pensar en si mismo y olvidar a Paris. El quiere a Marinette, el quiere a su mamá, el quiere a esta familia completa, sobre todo, quiere ser feliz con ella. Dándole un puño justo al lado del espejo de la pared, Adrien aprieta sus dientes preso de la frustración que ahora le embarga, en medio de dos caminos esperando a ser tomados de acuerdo a la decisión que escoja. Seguramente si su lady estuviera aqui ya hubiese hecho lo correpto.
— Tenemos tiempo aun. — respondió una voz, una que provenía de una luz verde frente de él que salio de la nada. Aunque el rubio ya tenia mas o menos de quien se trataba, pues desde su mundo real le acompañaba siempre. — Debemos buscar aun el Hada de los deseos, chico.
— Plagg… — dio un paso hacia adelante sonriendo hacia su Kwami, el compañero de que tuviese su magia. — todo este tiempo fuiste tu.
— ¿Quien mas sino? — repuso cruzando sus pequeños brazos y mirandolo con su mentón alzado. — Has ocasionado muchos problemas Adrien, espero que me recompenses con mi queso camemberg.
— Cuando lleguemos a casa te lo dare. — contesto acariciando su cabeza con afecto. — me alegro que luego de todo no te marchaste ni te rendiste conmigo.
— ¡Como si puidera hacerlo! — comento mirandolo irónico. — estaba encerrado en tu mente, siendo específico tu conciencia, donde de tanto en tanto podía hablar o darte pistas de quien eras en realidad, bajo ningún concepto iba a dejar de insistir. En ese sitio no puedo comer mi amado camemberg. ¿Lo puedes creer? ¡No puedo vivir si mi camemberg!
— Debió ser duro para ti, amigo.
— Si, si, pero…
El Kwami se quedo mirando al rubio que miraba dudoso hacia el techo del lugar, su semblante le dictaminaba el realmente estar planteandose ayudar a recuperar la memoria de Ladybug, pero eso significaba resolver todo este dislocado mundo.
— ¿Sabes? No tiene que ser en este mismo instante, Adrien. — explico el felino llamando la atención del rubio. — apenas recuperastes tus memorias y seguramente estas cansado. Vayamos a casa. Luego, idearemos el plan para salvar a tu novia.
— Allí esta el problema. — hablo sorpresivamente el ojos verde, dando pasos hacia la salida. — no creo que quiera hacer volver las memorias de Marinette, es decir, ¡Claro me encantaría volver a verla como Ladybug! Pero… pero yo… no se que hacer Plagg. — confeso al fin, apretando sus puños y cerrando los ojos como si pudiera escapar de todo. — Deseo hacer algo que beneficie a todos, pero de la misma manera, quiero seguir viendo todos los días el rostro de mamá sonriendo. Si vuelvo, si activo la memoria de Ladybug todo esto desaparecerá y una vez mas estare solo. Yo no quiero estar solo.
— Tienes a tu noviecita, ¿no? — argumento obvio el Kwami.
— Plagg. — lo llamo girando para mirarlo seriamente. — ¿Me certificas que cuando todo esto termine ella mantendrá las memorias de lo ocurrido?
— Pues…
El ruido sordo de abrir una puerta interrumpió la conversación de Plagg con Adrien, haciendo que el Kwami rápidamente se escondiera en el bolsillo del rubio, dando por finalizado el dialogo. Al menos por ahora. Nino mostró su cara preocupada frente a su amigo, que aparentaba encontrarse mas estable a hace unos minutos atrás, aunque seguía manteniendo un semblante un poco pálido.
— ¿Te encuentras mejor viejo? — planteo dudoso el moreno.
— Mmm… si, es… eso creo… es solo que… — tartamudeaba nervioso, preguntándose internamente si el Hada de los deseos controlaba por completo a este mundo. Imposible, mucho trabajo. — quizás si debería llamar a Nathalie para que ir a casa.
— ¿Nathalie? ¿El asistente de tu padre? — parpadeo confundido. — ¿Tus padres no estan acaso?
¡Demonios! Había olvidado que en este mundo sus padres estaban juntos, aqui dependían de ellos si deseaba. Aparentemente recuperar sus memorias le distorsionaron un poco la realidad de este mundo.
— ¡Si! ¡Es decir! Por supuesto que ellos estan allí. — río nervioso el rubio, descubriendo su propio descuido. — Pero no quiero molestarlos con esto, mejor llamo a Nathalie para que se encargue.
— Si es lo que prefieres…
Ambos salieron del baño conversando tranquilamente, bueno, Nino preguntando si realmente se sentía mejor, el rubio asintió sonriendo en respuesta. Escuchando los susurros de Plagg llamándolo distraído, en cierta manera, era extraño volver a lo usual con su Kwami al hacer cualquier metedura de pata, sus reclamos son el plato de primera mesa. El rubio saco su telefono mandandole un texto a Nathalie de lo ocurrido, como era de esperarse, respondió rápidamente el avisarle a sus padres e inmediatamente enviando a su chofer a buscarlo. Nino se ofreció a buscar sus cosas y pedir su permiso de salida al director, pero no estaría de mas visitar la enfermería por precaución. Adrien se encogio de hombros dándose la vuelta para dirigirse al lugar dictaminado por su mejor amigo, ya le dejaría el resto al moreno, tomaría la palabra para descansar un poco de todo el ajetreo de recuperar la memoria. Seguía sin poder creerlo, no podía hacerlo, menos tomando en cuenta la clase de super héroe al descuidarse y dejarse atrapar, sobre todo, dejar atrapar a Ladybug. Si tan solo él… freno sus pasos frente de la puerta de la enfermería, no podía llorar encima de leche derramada, pues lo ocurrido, ocurrido quedaba. Tenía simplemente dos opciones al igual a cuando se convirtió en super héroe, el mundo de la libertad o el encierro junto a su padre, esta ocasión era distinta, seguir en el mundo paralelo del hada de los deseos o volver a donde pertenece hacer desgraciado. Lastimosamente el rubio no tiene la respuesta a ello, menos… con la cabeza dándole vueltas.
Sin mas preambulos, Adrien gira la perilla entrando a su destino, lo demás… ya se vería mas adelante.

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