martes, 18 de septiembre de 2018

Sin Remordimientos

IX
El acto de graduación salio de una manera satisfactoria, con todas esas sonrisas, sollozos y exclamaciones de gozo entre sus graduantes. Para mi, las imágenes cruzaban como sombras nada parecía tener una importancia en estos momentos, porque en mi cabeza quedaba produciendoce sin descanso cuando le dije adiós a Uchiha Sasuke, los brazos de mi hermana alrededor y el sabor amargo de un primer amor desastroso. Para desgracia mia, el mundo sigue girando en un mismo eje y con ello mi discurso de graduados. No quería bajo ninguna circunstancia seguir con esto, solamente deseaba correr lejos de aquí de todos y todas, escapar de toda esta realidad aplastante como agonica que amenaza arrastrarme al completo dolor. Si existiera la remota posibilidad de irme de la ciudad, de cambiar otros aires y descansar… al menos podía soñar. Con pasos firmes fui al podio para dar mi discurso final a todos, las palabras eran simples, agradecimientos, marca de anedoctas, las ganas de seguir adelante y todas esas chorradas de superación que a mas de uno hizo llorar. Al final recibi una ovación de pie satisfechos del discurso, los directores y profesores me abrazaron con fuerza felicitandome por mi eminente logro, igualmente deseando los éxitos mas grandes en mi familia y en mi vida. En el momento de volver con mi familia la primera en darme un abrazo fue Nagisa, teniendo lágrimas en sus ojos a la par de todas esas desbordantes palabras de consolación, las cosas entre ambas estaban saldadas ella estaba ahora de mi parte. La segunda en abrazarme fue una sorpresiva mamá, quien alegaba sin parar estar muy orgullosa de mi y que apartir de ahora las cosas iban a cambiar para mi, en forma de progreso como dedicación. Papá quien es mas emotivo, sollozo en mi hombro mencionando que su bebita ya no era una, se convirtió en una gran mujer lista para salir a la vida a experimentar todo de ella, estaba algo nostálgico ante ese hecho pero a la vez feliz, siempre he sido una persona muy independiente confiada de si misma, lista para resolver los problemas mas adversos, sin duda la familia Katsuki eran muy afortunados de poseer a una mujer tan emprendedora como yo, el orgullo de todos. Por otro lado, Tadachi me estrecho entre sus brazos muy fuerte transmitiendome las emociones mas grandes del alma, en ese sitio me sentía tan cohibida, pequeña pero protegida, tenia unas grandes ganas de llorar nuevamente a moco tendido, la seguridad de mi hermano mayor exponía a flote todos mis grandes temores en mi vida, pero no podía expresarlos, al menos, no ante toda este agente de alrededor. Entre nosotros es innecesarias las palabras, con ese gesto todo estaba dicho. Cuando volvimos a casa me lleve una gran sorpresa, fiesta de celebración a mi graduación teniendo de invitados a toda la familia Katsuki y parte de la Tarachima, aun mas, algunos de mis amigos hechos en las Pasantías. Shikamaru, Temari juntos a sus hermanos, Gaara y Kankuro, Neji, Hinata, un sorpresivo Naruto, Ten-ten, Ino sosteniendo la mano de Sai con esa típica mueca falsa, Choji, Karui y una Karin prepotente. Por supuesto, nunca hace falta la persona mas inesperada de la noche, siendo esta la tutora de Pasantías. Trate de obviar ese hecho centrandome en disfrutar al menos el momento, muy pocas veces puedes compartir con toda esta gente alrededor, además que los abuelos Tarachima vinieron de visita, dandome sus felicitaciones e invitandome para pasar mas a menudo por su casa. Prácticamente fue así toda la velada, recibiendo felicitaciones, buenas vibras, deseos para una visa mejor, etc, etc, etc. Puede escaparme un poco de todos, llevando mis pasos hacia el jardín donde la fría noche estaba extendiendose en todas sus anchas, los matices del cielo cambiaban a medida de las estrellas asomarse como pendientes brillantes, todo era azul uno del tipo solitario parecido a la situación embargandome en estos momentos. Instintivamente coloque mi mano sobre mi vientre esperando que “Tripita-kun” transmitiera toda la fortaleza posible, ya había tomado la decisión de dejar a su padre atrás, tomando en cuenta que estaba enamorada de él. No paraba de decir ser lo mejor para todos, para “Tripita-kun”, para su papá, sobre todo, para Sakura-san. En ella pensaba sobre todo, porque podría ser una mujer superficial, algo despistada y no mirar mas allá de sus narices pero, no merecía sufrir de esta manera cuando piensa en si misma como una mujer incompleta. ¿Entonces que sería yo? ¿Alguien con sufiente suerte para concebir? No lo creo, porque aunque sentía la mayor de las alegrías al tener en mi interior a “Tripita-kun”, las circunstancia de su concepción no fueron las mas favorables de todas. El convertirme en madre no me hacia menos o mas mujer que ella, solamente me hizo plantar las ganas de seguir hacia adelante porque alguien mas dependería de mí, no podía mentir, sentía terror de que tal vez fallara a mi bebé. Sin embargo, las cosas no se saben hasta que se aprenden y esta nueva experiencia haría de mi una persona mas fuerte, por eso no debía temer. Aunque, tenia que buscar la manera de decirle a mis padres la verdad, asumir mis actos de inresponsabilidad sería el mayor obstáculo a vencer.
Culminada la velada, mi familia y yo nos reunimos en la sala para conversar un rato, pensé que seria el momento mas idóneo para comencer a hablar sobre mi situación, pero algo me retracto, mas bien alguien lo hizo. Nagisa. Si bien estaba de mi lado, comento que decirle la bomba en un día como este seria algo fatal, además, mamá no permitiría de alguna manera que su primer nieto estuviera sin padre, estuviese casado o no, lo buscaria para hacerlo responsable. Sin importar la consecuencias. Debido a ello, lo mas idóneo sería pedirle a nuestros padres el trasladarme a cualquiera de las empresas fuera del país, como soy una licenciada en administración de empresas y finanzas seria de vital ayuda en ese tipo, si le permitía hacerme una sugerencia lo mejor era pedir en Australia.
— ¿Traslado a otro país? — musito incrédulo Tadachi — ¿Por qué esa idea tan apresurada? Apenas y te has graduado, deberías tomar un descanso.
— Tu hermano tiene razón, Sasumika — comento papá sonriendome de manera incomoda — no tienes porque apresurar las cosas, disfruta lo que tienes ahora.
— De ninguna manera — repuso mamá de forma imponente — creo que Sasumika esta en su derecho de seguir trabajando, no puedo oponerme. Es mas, parece una excelente idea, aunque… la empresa en Australia la tenía pensada para Nagisa y así ganara mas responsabilidad.
— ¡Por mi no hay problema! — exclamó muy entuciasmada — Sasumika es mucho mas responsable y competente que yo, es obvio su gran aporte en esa sucursal.
Se que Nagisa es fastidiosa, chillona y con complejo de estar metida en todo, pero en esa ocasión no tenia palabras para poder agradecerle el gesto. Jamas podría hacerlo.
— Si así son las cosas, no veo entonces inconvenientes — respondió al fin mi papá — puedes trabajar allá.
Huir no era la palabra que me gustaría usar, pero abarcada a las circunstancias vividas no había quedado mas opción, tenia que alejarme lejos de aquí y aprender a vivir por mi cuenta. De inmediato comencé a hacer todos los preparativos para mi viaje, el lugar en donde vivir, los sitios en que debía desenvolverme y el encargado de el empresa de Australia, era un tal Brad Berry asociado a los Tarachima y gerente general en Ocenia. Aquel sujeto tenia licenciatura en Administración, un posgrado sobre gerencia y un doctorado en economia empresarial, básicamente una persona muy competente en su ámbito, el cual estaría bajo mi cuidado al ser la hija de los dueños. No pude lograr contactarme con él, pero al menos informe a los directivos generales de la empresa sobre mi llegada, a la par de querer todos los estados y balances perfectamente acomodados. Habiendo superado ese aspecto, organice las cosas que iba a llevar en este viaje, no sabia si volvería nuevamente a casa o el tiempo que me llevaría estar en ese lugar, porque realizaba todo esto para ocultar la existencia de “Tripita-kun” en mi vientre, al menos solo por ahora. Quizás habiendo relajado las aguas volvería otra vez, quien sabe, todo podría suceder. Debido a ello, decidí llevarme solamente mi ropa (cosa que en unos meses seguramente no entraría), libros, recuerdos, pruebas de mi embarazo y fotos de mi familia, lo demás como mis muebles se quedaría aquí porque Nagisa me obsequio un apartamento equipado, situado en el centro de Sidney así no me perdería. Ella alegaba que me adaptaría fácilmente a mi nueva vida, era fuerte, perseverante y nunca me daba por vencida este viaje serviría como medicina para el alma, un descanso a todo este tormentoso dolor ocasionado por ese desastre de relación. Hay que darle tiempo al tiempo. Hablando de eso, enfoque todo mi tiempo y mente en este proyecto de esa manera no pensaría en él, pero era inevitable hacerlo porque cuando observaba mi vientre aun aplanado se venia a mi cabeza nuestro último encuentro, aquel rostro perfecto bañado en tristeza y el abismo que yo misma coloque entre nosotros. El llorar seria estúpido como innecesario, el destino había sido muy claro entre nosotros dos, no existiría algún futuro para ambos y debía de acostumbrarme a esa idea, tan sencillo como eso pero difícil de aplicar. En mi última reunión con Temari para pedirle al doctor Mogami la historia de “Tripita-kun” y la aprobación para viajar, estuvimos conversando un poco sobre la situación en la empresa. El jefe no solo aparentaba estar sumamente deprimido igualmente su semblante era huraño, gruñon y de mala leche, aprovechaba el mínimo movimiento en falso en alguien para poder gritarle, quien conto con esa suerte fue su mejor amigo Naruto, al ser la persona mas torpe del mundo. Otra en hacerlo fue Karin, debido a mi culminación de Pasantías en la empresa llevo esto a pie de volver a recuperar su puesto de amante, vaya barbadidad como si eso fuera la cosa mas digna de ser, en fin, la pelirroja sin importarle su relación con Deidara se le incinuo al Uchiha obteniendo simplemente un desprecio de su parte, ya se había aburrido de mujeres como ella tan fáciles de obtener y con actitudes asquerosas, lamentaba cada segundo el haberse metido con ella en el pasado seguramente estuvo ciego. La que pudo de gozar de la expresión indignada de Karin fue Ino, pues desde hace tiempo le había faltado algo así a la primera, el señor Uchiha no volvería a engañar a su esposa siendo una de las mejores bellezas del continente, solamente estaría perdiendo su tiempo. Exactamente, Sasuke no abandonaría su hogar solamente por un aventura, esa era una auténtica verdad. Temari esbozo una sonrisa triste al relatar eso casi disculpandose por hacerlo, ella sabia enterado de mi boca del último encuentro con el Uchiha, básicamente poseia los conocimientos de mi enamoramiento hacia su jefe cosa que no me juzgó o algo, simplemente callo sosteniendo mi mano con fuerza. Pero ahora estaba mejor, si bien aun dolia la separación de este tenia una razón para seguir luchando y era “Tripita-kun”, hacia todo eso para protegerlo de una realidad caótica, si ambos estábamos en Australia todo marcharía bien estoy segura. El día de mi viaje fue bastante alegre, con un cielo azul extenso y el sol en su máxima explendor, mi familia quiso regalarme el mayor de los recuerdos al ser mi último día en Japón sin saber de cuando volvería, con lágrimas en los ojos Nagisa de despidió de mi entregandome las llaves del departamento, Australia era un país hermoso me gustaría mucho sobre todo sus alrededores, esperaba tener muchas fotos mias visitando los lugares turísticos, de inmediato le respondí que no iria a vacacionar sino a trabajar lo demás podría hacerse luego. Tadachi soltando una carcajada sonora pidió un turno para abrazarme, no era tiempo para colocar a Nagisa enojada sino de compartir los mejores instantes juntos, aunque obviamente estaríamos en contacto gracias a la magia de la tecnología, nunca seria igual que en persona por lo tanto aprovecharíamos al máximo esto. Mis padres me dieron los últimos avisos para poder irme en paz, al menos recibi eso por parte de mi madre, quien me mando a tener mucha responsabilidad y orden ante mi gerencia en Australia, creía en mi y todas las capacidades obtenidas durante todos estos años, no por nada era una muchacha genio en potencia así que llegó el momento de demostrarlo para los nuestros, los Katsuki. Por otro lado papá, sugirió tomarlo con calma el nuevo entorno, allí no estaria nadie de la familia para ayudarme solamente me tendria a mi misma, soy muy madura y centrada sabría perfectamente como enfrentarme a ello, aunque siempre y cuando podría nuevamente regresar. Al escucharlo decir eso, mamá le dio un golpe en la nuca fulminandolo con la mirada, fallar jamas a estado en la sangre Katsuki y eso no sucedería conmigo, estaría bien. Sin mas, tome mis maletas encaminandome a la zona de reconocimiento de vuelo y luego abordar el avión, tenia muchas emociones embargando mi cuerpo en ese instante, agregando una que otra náusea pero nada imposible de controlar, como estaba aun en mis hermosos dos meses de embarazo este viaje no me afectaría mucho, salvo los síntomas de marearme un poco y querer vomitar pero el resto no había problema. Las recomendaciones eran sencillas, tomar grandes cantidades de agua, comer cuando tuviera ganas y dormir todo lo posible, entre mas descansara mejor. Pasando las normativas de las aduanas aborde el avión sentandome en mi asiento correspondiente, junto a la ventana, era nostálgico todo esto porque la última vez en abordar fue estando al lado de Sasuke. Como olvidarlo, si me planteo que jamas en su vida había tenido relaciones a metros de altura menos en un baño, la adrenalina de ser escuchachos era mas a la de cuando ocurrió en China, tuve que taparme la boca con la dos manos y fulminar a Sasuke con la mirada, porque para él resultaba tan excitante que no le importaba ser ruidoso. Afortunadamente, nunca nos descubrieron pero tuve casi a punto de sufrir paros cardiacos al escuchar los pasos de las azafatas cerca de nosotros, creo que en mi vida experimente tanta adrenalina como en aquella ocasión, era de morir. Ahora viéndolo desde el futuro, parecía simplemente una rara mancha en mi memoria, porque jamas volvería a ver a Sasuke y las locuras juntos solamente me quedaron, también al ser mas importante en mi vida “Tripita-kun”, por el comenzaria a dar mi vida. Sin darme cuenta, acaricie mi vientre pensando que si mi bebé sabía sobre mis pensamientos, deseaba transmitirle lo no importar  mucho de poder estar doliendome el alma al separarme de su padre, buscaría la manera de componerme y encontrarme bien, ambos estaríamos bien. Los obstáculos que vinieran sabriamos superarlos, porque estaríamos juntos. Aquel momento tan intimo para una madre, fue interrumpido de golpe por la voz de un alguien, un chiquillo.
— Señorita, ¿le duele su panza? Porque se la esta sobando mucho — me dijo aquel pequeño impertinente con expresión de sabelotodos.
Su cabello era liso color chocolate, ojos saltones ámbar, piel parecida al melocotón, estatura pequeña de no esperar tener unos diez a one años como máximo, poseía una expresión arrogante en su cara muy autosuficiete para solo tratarse de un crió. Bien, a deducir por sus ropas tan pulcras y escogidas perfectamente, era un niño rico. Genial, lo que me faltaba, tener a mi lado a un joven amo de compañia de viaje, excelente.
— No me duele nada, solo estoy embarazada niño — conteste con mi usual tono de voz, al verlo sentarse a mi lado.
— ¿No estas muy joven para estarlo? — inquirio el pequeñajo.
— ¿Y tu para viajar sin acompañante? — imite su tono.
— En mi caso es distinto — acomodo el cuello de su saco, sonriendo de medio lado — soy el hijo de una gran familia de renombre en toda Japón, el viajar solo no sera ningún problema. En ti por otro lado — me miro de manera despectiva de arriba a bajo — dudo que merezcas estar a mi lado en la la primera clase, plebeya.
Si, muy buena suerte que tengo al compartir puesto con este niño, siendo el típico en pensar en los demás como cucarachas lista en pisotearlas. Me daba igual, no tenia las ganas necesarias para ponerme a par de un crió, podría alardear todo lo que quiera con otra persona, yo paso. Ignorandolo de manera olímpica, saque de mi bolsa a la mano un libro sobre la economia australiana, aun debía de aprender muchas cosas sobre ella si manejaría una empresa como la Katsuki, aunque poseo conocimientos importantes a lo largo de realizar las Pasantías con los Uchiha, se me haría inútil si no puliera conocimientos de los australianos. Creo que al crió de mi lado no le gusta ser ignorado muy amenudo, porque iba a comenzar a protestar mi atención hasta que apareció una azafata.
— Disculpen, pero pueden abrochar sus cinturones por favor. El despegue comenzara en breve — pidió amablemente.
Asintiendo deje a un lado mi libro para ajustar mi cinturón, afortunadamente aun no se me notaba el embarazo por lo que acomodar estas cosas seria fácil, de lo contrario, podría tornarse engorroso.
— ¿Eso no le cae mal a tu bebé? — señalo el crío a mi vientre con ojos curiosos.
— No, el estara bien — respondí simplemente agarrando nuevamente mi libro.
— ¿Y que sera? — siguio preguntando — ¿Niño o niña?
— Aun es muy pronto para saberlo — dije mecánicamente.
— ¿Que quieres tu tener? — siguió.
Ahora que lo pensaba, nunca me detuve a generarme esa pregunta el querer niño o niña, digo apenas y asimilaba haber pasado dos meses desde su concepción, todo ha ocurrido de manera tan apresurada que ni si quiera he formulados preguntas de madres primerizas, simplemente acepte su existencia en mi interior. Ahora, de ser niño obviamente lo aceptaría con los brazos abiertos y de ser niña igual, porque era un ser que mantuve dentro de mi vientre una temporada sin pago alguno, producto del amor hacia un hombre importante en mi corazón y del cual jamas me arrepentire de querer.
— Sea cual sea su genero, no me importara — cerre el libro sonriendo con anhelo — porque es mi hijo y mi deber es quererlo.
El pequeñajo abrio los ojos con desconcierto, sin poder creer lo que escuchaba aunque luego, bajo su mirada triste y con algo de soledad proyectada. Confundida de tal acto quise preguntarle sobre su cambio de animo tan repentino, pero no pude hacerlo, las voces de una señorita resono el los parlantes las normas generales en todo viajes, sobre caso de turbulencia, aterrizajes de emergencia y demás sucejos, seguido de ello mando el colocar los cinturones de seguridad para el despegue. Bueno, ¿Qué puedo decir del despegue? Fue tranquilo a como lo pensé al encontrarme embarazada, afortunadamente no me afecto mucho por lo que pude relajarme. Luego de unos minutos de vuelo, era seguro quitarse los cinturones de seguridad, por lo tanto me lo quite.
— Mis padres… — rompió el silencio el niño llamando mi atención — creo que no soy de muy agrado para ellos, de lo contrario, jamas me hubiesen enviado a estudiar al exterior.
— ¿Qué quieres decir? — pregunte extrañada.
— Ellos se separon cuando tenia cinco años, volviendo a casarse nuevamente con otras personas — explico manteniendo sus hombros hundidos — ambos formaron nuevas familias. Dejandome a un lado, parecido a una pelota rebotando de esquina en esquina. Creo que solo soy… el recuerdo de un pasado gris para ellos.
No dijo nada mas, solo soltó un suspiro ahogado mostrando la oscuridad en su mirada, este pequeñejo de ninguna manera estaba mintiendome pues los ojos de una persona nunca mienten, estos transmitían que su dueño ha pasado por muchas calamidades desde temprana edad. No sabia pero, una vena sensible toco en mi interior porque la expresión nublada del crío me dolia, pensé en “Tripita-kun” sufriendo algún tipo sufrimiento en el dado caso de volver a enamorarme y casarme, no quería de ninguna manera producirle algún daño en el. Es mas, si por mi fuera podría encerrarlo en una especie de esfera gigante contra la tristeza, de esa forma siempre estar protegido ante las calamidades. Sin embargo, es imposible “Tripita-kun” algún día saldrá al mundo para conocerlo y no podrá necesitar de mi, antes de llegar un momento así le haré saber que siempre podrá contar conmigo, sin importar las circunstancias.
— ¿Cual es tu nombre niño? — hable trantando de aliviar el ambiente.
— Masamune — contesto alzando su rostro hacia mi dirección — Onodera Masamune.
Por supuesto, lo dueños de las grandes cadenas hoteleras del país, mis abuelos Tarachima han realizados unos cuantos negocios con ellos al ser excelente en el ámbito del turismo, había escuchado unas cuantas cosas de ellos. Sobre un matrimonio arreglado, la temprana separación aun cuando su pequeño heredero era solo un niño, la nueva unión del padre de este con una modelo y el nacimiento de unos gemelos. Pueden hasta estarlo pensando, pero los Onodera son una familia de alto renombre no por su fortuna cuantiosa, mas bien, residía en los escandolos internos entre ellos. No me sorprenderia saber que la madre de este niño lo dejo con su padre, y la esposa de este, reniega la existencia de él solo para hacer prevalecer la importancia de sus hijos, aunque podría serlo que le plazca la gana porque él seguirá siendo el heredero de todo eso. La verdad, me indigna mas la actitud de la madre, quien con tanta libertad deja a tal criatura en manos de personas así, casándose y formando un nuevo circulo familiar desplansando a su primogénito. No importa cuantas veces te cases o tengas mas hijos, porque ellos serán parte de ti toda la vida hasta que te mueras, no son un objeto el cual dejes y muevas a tu antojo, porque comen, respiran sienten. Aun soy solamente una mujer embarazada, pero comprendo todos esos componentes básicos en cualquier persona.
— Yo soy Katsuki Sasumika — me presente con cautela — y dejame decirte algo Masamune, cuando estaba pequeña estuve al cuidado de un joven llamada Sora ella era jovial, alegre, muy optimista. Por el contraria de ella, soy reservada, taciturna y me gusta estar sola, mis unicos amigos en la vida son los libros. Fui siempre rechazada por los demás niños, pero jamas me importo, hice que no me importara — corregí de inmeadito — Pensaba en si tenia a Sora me bastaba y sobraba, pero nunca medí en perderla tan pronto como sucedió. Aunque, fue duro y agotador, ella me enseño algo que jamas se me olvidara. Puede que estuviera experimentando la soledad, pero una vez la vida me cobraría con eso con una especial compañia y luego jamas estaría sola — esboze una sonrisa nostálgica ante su recuerdo — Mi consejo es que, no importa lo mierda que pueda ser la vida o la soledad, porque tarde o temprano el mundo con sus vueltas te regala algo grandioso, después de todo no hay mal que perdure para siempre.
El niño se quedó unos sengundos en silencio, procesando todo lo mencionado que no lo tomo a mal a mi parecer, solamente estaba muy quieto en su asiento sin moverse. Eso me asustaba un poco, inquietaba hasta de cierto modo a “Tripita-kun” si me permitiera decirlo.
— Si fuera unos años mucho mayor y si no estuvieras embarazada, podría horita mismo pedirte matrimonio — admitió con ojos cristalinos y pomulos sonrojados — ha sido lo mas hermoso que alguien me a dicho, Sasumika.
Parpadie varias veces sin poder procesar lo de estos momentos, de plebeya había pasado a ser posiblemente su amor platónico en minutos extraordinarios, cuan volátil podría ser la mente de un niño. Aun mas, que cuando abro la boca para decir algo ocurre algo así, mejor y aprendía nuevamente a cerrar la boca marcando indiferencia. Bueno, lo dicho, ya dicho estaba.
— Vas a ser una excelente mamá, Sora sera afortunada de eso — dibujo una sonrisa sincera en su rostro al momento de decir eso.
Aguarden, ¿Aquien nombro exactamente?
— ¿Sora? — pronuncie confundida.
— Si, pienso que de tener una niña deberías llamarla así — sugirió confiado — en memoria de tu niñera muerta y de ser niño, llamalo Masamune.
Este crío…
— Tu nombre, muy emotivo de tu parte — exclame de manera irónica — aunque creo que es una buena idea lo de llamarla Sora, si es una niña.
— ¡Obviamente que lo es! — exclamó el muy engreido — todos mis pensamientos son grandiosos siempre, nunca han sido malos.
Tiempo después estuvimos conversando otro rato mas, en esta ocasión de otras cosas como de la escuela, aunque me sorprendiera un poco Masamune era un excelente estudiante sin duda habilidosos en sus áreas, sabia tocar el piano, la guitarra y un poco el violonchelo, a la par de hablar ingles fluido, español y un poco el alemán. Desde pequeño siempre ha soñado con viajar a España, como recorrer los Alpes franceses si tuviera la oportunidad de hacerlo, pero aparentemente lo mas lejos que llegara sera Australia para ser internado en una escuela muy conocida, pues estaría allí hasta culminar la preparatoria. Tratando de levantarle el animo, le dije que cuando fuera mucho mayor podría realizar todos esos viajes, porque el sería el heredero de su familia ahora solo debía demostrarle a ellos su importancia y todo aquello que residía hacerlo, de esa forma se arrepentirian de haberlo desplazado al exterior. Masamune, obviamente se motivo. Mi viaje básicamente fue fuera de lo normal al tener como acompañante a este crío, pero no puedo negar lo emociante pues nos hicimos amigos sin saberlo, compartimos las comidas, una pelicula juntos y hasta fue amable al pedirme agua al momento de sentir mucha sed. “Tripita-kun” no se manifestó en ningún momento, salvo cuando se me antojo comer unas fresas bañadas en chocolate, de resto estuvo bastante tranquilo al no darle problemas a mamá, seguramente sería un bebé tranquilo y obediente igual a mi. Finalmente luego de unas largas nueve horas de vuelo llegue a Australia, me sentía tan agotada que lo primero en hacer seria probablemente dormir, afortunadamente el apartamento de Nagisa estaba bien equipado dandome la certeza de relajarme. Al bajar del avión luego de recibir mi equipaje, le di a Masamune mi número de teléfono para seguir conversando, como yo tuve a Sora de compañia en mi niñez quería transmitirle que no estaba solo aquí en Australia, los japoneses debían de ayudarse mutuamente. Acto seguido, nos despedimos tomando nuestros rumbos, puedos asegurarle algo muy claro esa no seria la última vez en verlos.
Saliendo del aeropuerto pedí de inmediato un taxi siendo de esa manera llevada a “The City”, mi nuevo hogar por largos años. Sydney era una ciudad bastante colorida, aunque no fuese la capital de Australia, tenia unos amplios edificios coloridos, rascacielos innancasables, lugares para el exparcimiento recreativo, ese puente extraordinario y sin olvidar la Ópera de Sídney con una construcción extraordinaria, sin duda una magnifica creación. La ciudad en si parecía sacada de un libro de ficción, al estar sobre una gran bahía explendida, donde su mayor producción económica es el turismo, siendo verano las playas estarían repletas de turistas listos para sambullirse en sus aguas. No soy amiga de exponer mi cuerpo ante personas desconocidas, pero creo que seria un buen sitio para poder leer. Llegue a la dirección exacta dada por mi hermana, baje del auto seguido de ser ayudada a bajar las maletas, pague al taxista y quede parada ante aquel edificio de color azul. Maldición con Nagisa, a ella obviamente le gusta el maldito lujo, porque este sitio se veía propiamente el lugar de personas con bastante dinero, rodeados de locales pequeños, librerías, tiendas de recuerdos y uno que otro para llenar la lasena. Su gente se componía de jóvenes australianos universitarios (aparentemente), mujeres de bolsas costosas, niños corriendo junto a otros, y muchas chicas en grupo vistiendo chores con camisetas. Casi me sentí ridícula, bueno, con mi conjunto de jeans azul completo, camiseta blanca con letras negras “Leonardo Davinci” y tenis grises combinados con calsetines blancos no parecía tan fuera de lugar, salvo el ser pálida hasta aparentar ser muerta agregándole mis ojos saltones mielverdoso. Agarre una gran bocanada de aire, lo mejor seria entrar de una vez en verdad estaba agotada y quería dormir, sujetando mis dos maletas prosegui a seguir mi camino. Afortunadamente Nagisa poseía el departamento en el quinto piso, no seria mi ruina al menos atender los gatos, porque aunque mis padres financiaron este viaje a la par de darme un poco de dinero en costos de unos meses, pronto comenzaría a trabajar en la empresa de la familia, dando como resultado mi entera independencia. No mas niña de papi y mami, hola nueva Sasumika. Además, debía de comenzar a pensar en los gastos procedentes de “Tripita-kun”, sus consultar médicas porque las seguiría solamente debía de conseguir un medico, el comprarme ropa mas holgada, ropa igualmente de bebé al conocer su sexo, la cuna, coche, comida… Vaya, eran muchas cosas y debía de administrar bien el dinero al estar en una de las ciudades mas costosas del mundo. Tocando el quinto piso, busque con la mirada el departamento “5-4” siendo propiedad de mi hermana y ahora mio, estaba ubicado al final del pasillo con una puerta de madera muy fina, ¿De donde sacaba estas cosas Nagisa? Misterio de la ciencia. Cuando abrí la puerta lo primero en ver fue lo amplio que era, al menos en mi perspectiva, porque para una sola persona es perfecto. Sus paredes de color azul rey daban una cálida bienvenida a la vista, cerca de la entrada tenia una pequeña mesita con decoraciones de modas (estilo Nagisa obviamente) siendo arriba de estos un cuadro de animales peludos, saliendo del pequeño pasillo encontraba la sala amueblada con sofás modernos de cuero parecidos a un tablero de ajedres, en el medio una mesa de vidrio a juego teniendo sobre esta un florero raro, un televisor LCD pegado a la pared y otro cuadro mas, arte abstracto. La cocina se encontraba alfrente, sacada de esos doramas de niños ricos que suele ver, blanco y negro (parece gustarle mucho la combinación), estufa de alto costo, nevera grande de dos puertas a cada lado, frente a esta se encontraba el mesón con dirección a la TV, muy original así no te pierdes nada. Seguí el recorrido a un pasillo largo  topandome con cuatro puertas, dos a cada lado, supongo que sera una de ellas el cuarto y baño pero… ¿Y las otras? Decidí empezar por la primera de la deracha, que parecía un pasadiso escondido la cual efectivamente era un baño, nada fuera de lo normal. Era sus paredes color blanco, azulejos verdes y decoración del mismo estilo, me impresionó hasta encontrar una simple ducha, muy extraño. La puerta siguiente era el dormitorio principal, grande como extravagante, una cama jumbo vestida del mismo estilo a la sala (blanco y negro), de hecho, la mesas de luz era a juego con esta y el closed es blanco puro. Aunque algo me impresionó, otra puerta al lado de el, llevandome ante mi curiosidad fui abrirla quedando impresionada, ya decía que aquel baño era bastante sonso, he aquí la razón. Paredes blancas, azulejos azul claro, demás cosas a compatibles a ese color y… un inmenso jacuzzi al fondo, obviamente este es el baño principal de mi hermana, uso personal. El otro… para la servidumbre, típico de ella. Cerre de inmediato aquella puerta, no era de impresionarme, al menos todavía no, porque me quedaba otras dos habitaciones mas. La que estaba al frente de la principal es otro dormitorio, mas pequeño y mas ordinario, tenia una cama mas normal, mesitas a juego, un closed color madera y aquel ventanal grande vestido de cortinas transparentes. Hasta hora era el sitio mas calmado del lugar, sus paredes claras transmitían paz y no estar tan cargado daba a pie delicadeza, este cuarto siendo nuevamente redecorado (igualmente lo haré con todo el departamento) podría ser perfecto para “Tripita-kun”, de solo imaginarlo me daba mucha ilusión. Una cuna en el centro de madera, una mecedora cerca de ella, buros decorados con peluches y otros muñecos, paredes decoradas con hermosos detalles infantiles… todo, todo gritaba a perfección. Estaba conmovida como para llorar si pudiera, Nagisa ha sido la mejor aliada en la historia del embarazo porque me ayudó a venir a Australia, darme un departamento equipado y esconder mi secreto, ¿Qué mas puedo pedir? La última habitación era un despacho, con grandes estantes llenos de libros, un escritorio y sillas, bastante simple, creo que me vendría perfecto para poder trabajar o tomar una lectura ligera. Otro sitio relajante en el departamento. Culminando el recorrido, decidí tomar mis maletas olvidadas en la sala e instalarme en la recámara principal, lo mejor sería tomar una ducha, dormir y conseguir algo para cenar. Podría estar el sol aun en su máximo explendor pero, no prentenderia cenar lejos del departamento al menos sin conocer bien el lugar, cuando supiera desenvolverme empezaría a explorar el lugar pero antes se debe optar a lo seguro. Guardando mi ropa en el closed grande deje sobre la cama una tualla y cambio de vestimenta, creí haber visto cerca de aquí una cafetería a la par de una tienda de víveres, con el calor que debe de estar haciendo a fuera me vendría bien una bebida fria. Sin esperar y culminando de alistar mis pertenencias, fui a tomar esa ducha soñada.
Después de una buena ducha, tomar un merecido descanso decidí salir de una vez por todas del departamento y buscar víveres para sobrevivir, en esa lujosa nevera obviamente no existía nada mas a… nada por lo tanto, lo convencional seria ir de compras. Cocinar, algo que no se me da mal pero tampoco bien puedo admitir el poder apañarmelos con eso, igualmente de jamas acabar la vida de una persona por mis alimentos, la de ese trabajo era Nagisa. Lo menciono porque en una ocasión realizó una tarta de frutas, obligando ha comerla a los hombres de la casa, papá y Tadachi, donde casi morían vomitando en el dretete, un caso digno de admirar. Nadie come eso y vive para contarlo. Abriendome paso en las calles australianas puede sentir la brisa recorrer mi cara, el solo estaba aun sobre lo alto del cielo pero no tardaría entrar al ocaso, la gente pasaba a mi alrededor sin detenerse y el ambiente en general era colorido, animaba a seguir hacia adelante. En varias ocasiones pare frente a las vitrinas de algunos almacenes, mayor mente de ropa, el próximo mes empezaría a aumentar de peso y seguramente mis pantalones no servirían de mucho, salvo algunas camisetas, pantalonsillos deportivos y monos adactables al cuerpo lo demás seria desechado, tendria que comprar ropa nueva ante ese hecho. Por lo tanto, pensando en darle un vistazo a un local de ropa olvide el objetivo principal, comprar comida. Vi algunos vestidos bonitos que podrían servirme, camisas holgadas, monos parecidos a los adaptables cargados el día de hoy y uno que otro pantalón. Una mujer de amable actitud me atendió ofreciendome su ayuda, inmediatamente agradeciendole el gesto le pedí mostrarme ropa materna que podría serme útil por lo menos hasta los últimos meses, ella amablemente me guío hacia el sitio de estas. Por lo tanto, salí de esa tienda con cambios bastente emocionantes de ver cuando mi embarazo se notases, seguidamente decedí finalmente comer algo en una cafetería cerca de unas palmeras extraordinarias, acopladas al sitio donde se encontraba. Pedí mi orden llevandome a sentarme en la terraza, mientras esperaba por mis alimentos pensé finalmente llamar a mi familia y reportarme, no sabia la hora posible de Japón pero ellos me contestarían a cualquier momento. Mientras marcaba los números correspondientes a casa se me vino la imagen de un azabache particular, paralizandome en mis movimientos, todos deben saber de quien estoy hablando, Uchiha Sasuke. Puede distraerme un poco de pensar en él al estar viajando junto a Masamune, pero al encontrarme lejos de casa, en un país desconocidos, rodeada de personas desconocidas creaba en mi pecho un tipo de hollo difícil de cerrar, porque aunque salgas corriendo del causante de esa herida sangrante, nunca podrás huir de sus recuerdos y pensamientos, menos de tener a “Tripita-kun” en mi vientre pues sera el vivo recordatorio de lo ocurrido. Maldición, lo extrañaba, todos estos días para mí han sido una eterna tortura, porque recordar la manera de mirarme, tocarme y hablarme era una forma macabra de hacerme sentir perdida, si esa es la palabra, porque cuando estaba a su lado sentía la adrenalina, deseo como el descontrol de todos mis sentindos. Sin embargo, jamas percibi el sentimiento de ser tan libre, tan entuciasta, tan… viva, todos sus actos de locura aumentaban las ganas de jamas acabar nuestro momentos juntos y permanecer hasta el final, pero esa palabras solo son fantasías mias producto del amor creciente hasta él, podría sentir eso aun así el ser creciendo en mis entrañas era mas importante a mis deseos, por él hacia todo esto y jamas me arrepentiria de ello. Pronto mi dolor sanaria, lo se porque tengo un nuevo propósito en mi vida en lugar de servirle a los Katsuki y era sacar a delante a “Tripita-kun”, ser una madre soltera no sería fácil pero tampoco difícil, mi familia podría matarme al enterarse aunque no borrarían la existencia de ese bebé, menos estando tan lejos. Yo seguiría adelante, como siempre. Antes de poder reaccionar, mi celular dio una fuerte sacudida despertandome de a golpe, mire el remitente  no sorprendiendome en lo absoluto, porque en su naturaleza jamas ha estado el esperar, es seguro.
— ¿Por qué no te has conectado con nosotros? — lo primero que dijo al contestar el celular mi hermana, ha sido eso.
— “Hola Sasumika, espero que hallas tenido un vuelo muy exitoso y no haber tenido tantas nauseas, estoy muy contenta de escucharte” — mencione de manera irónica — al menos debiste de decirme eso de cortesía.
— ¡No evadas la pregunta! — chillo indginada — me has tenido con el alma hasta el cuello, Tadachi casi caminanaba por las paredes. Noegui-chan se encargo de calmarlo.
Menuda parranda de exagerados.
— Así que tome las riendas de la situación, te llame — se alegro ella misma de su logro, un caso predecible viniendo de Nagisa — aunque parece estar todo muy bien. Solo quería serciorarme de tu estado.
— Si, estoy bien — suspire viendo como colocaban mi comida sobre la mesa — estaba aun instalandome en el departamento, el no comunicarme ha sido debido a ello.
— Vale, lo importante es que estes comoda — dio una sonrisita complacida — dime, ¿Como esta tu bebé?
— No me dio ningún problema durante el viaje, creo que sera tan tranquilo como su madre — argumente dándole un sorbo a mi bebida fría.
— Pues yo espere que sea igual a su tia, hermoso, carismático y con sentido de la moda — alardeo ante mi comentario.
— Espero y eso jamas suceda — admití muy sincera.
— ¡Oye! — protesto con voz chillona.
— Aunque si tuviera algo de ti, quiero que sea tu bondad — sonreí colocando la mano sobre mi vientre — igualmente la capacidad de extender su mano a la persona en necesitar ayuda.
Unos minutos se produjo silencio, luego siguieron unas risas combinadas con sollozos. ¿Quién era que estaba embarazada aquí?
— Eres mi hermanita, jamas podría dejarte desamparada, bueno, desamparados — corrigió en medio de sorber su nariz — pase lo que pase apartir de ahora, estaré de su parte. Nunca los abandonare.
Si antes estuve feliz de tener a mi hermana de parte mia, ahora lo estaba mucho mas, los kilómetros podrían estar separandonos en estos momentos pero los hilos de la sangre nos unía. No estoy sola, mi hermana me acompaña de corazón.

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