IV
Cuando desperté al dia siguiente no pare de dar maldiciones, no solo la cabeza me dolia a mares parecía querer partirse en dos, sumandole a eso, mi cadera sufria algun tipo de daño y para rematarlo una jodida luz fastidiaba mis ojos. Dios, no saben cuan mal humor tenía en aquella mañana, solamente quería acabar con la primera persona en cruzarse en mi camino. Entonces ocurrió, me sente de golpe en la canal, la cual, no era la mia, mirando el panorama desastroso de una habitación que sin duda alguna, tampoco es mia. Mierda, mierda, mierda. Tiras de imágenes se producían en mi mente sin poder frenarlad, el señor Uchiha y yo bebiendo copas, conversaciones fuera de lugar, mi absurda insinuación, calor, explosiones multicolores… sexo. Mire rápidamente dandome cuenta de mi desnudes, llevandome a taparme con la sabanas mis pechos maldición mi suerte, porque a nadie mas que a mi podría ocurrirme semejante cosa. Acostarme con mi jefe, todas las barreras impuestas por mi misma las derribe todas, convirtiendome en aquello que jamas había querido ser, la otra. Aprete los puños entre las sabanas furiosa, me he dejado llevar por un descuido hormonal, permitiendo que ese hombre me tocara como quisiera. ¿Lo peor? Me ha gustado, he quedado encantada de la vida con esta experiencia de poseer lo prohibido, porque eso senti, el tocar y hacerlo con Uchiha Sasuke pude tocar las estrellas a la par de tener alegría de algo, la envidia de las otras mujeres. ¡¿Acaso el alcohol me afecto psicológicamente?! Aparentemete, porque transformaba a una Katsuki Sasumika seria, centrada en lo importante, a alguien parlanchina e inescrupulosa. ¿Donde queda lo de no convertirme en Uzumaki Karin 2.0? Al final he sido peor que ella. Restregue mis manos en mi cara, trantando de controlarme, la culpa estaba carcomiendo mi ser, porque no solo existía Karin, sino Sakura-san quien término de reconciliarse con su esposo siendo este todo un patan. ¿Acaso no lo dije? Que en solo días buscaría a otra mujer para engañar a su esposa, lo peor, que he sido involucrada en este paquete. No, no quería nada de esto lo mejor era… frene mi paranoia, podía sentirme culpable pero no había marcha atrás, comenze un camino sin retorno. Haber, estando sobria debía de admitir algo, el señor Uchiha me atraía solamente oler su permufe varonil llevaba mi mente a la locura, donde era presa de mis temores. Igualmente se encontraba esa imagen de rebelde con lentes, o esa otra con sus botones de la camisa sueltos, una sonrisa arrogante y ese aire misterioso a la par de atrayente. Para colmo, sus ágiles manos, con las que me toco tantas veces anoche y la manera de moverse, no era de estrañar porque Karin estuviera loca por él menos otro millones de mujeres, ese sujeto tenia lo suyo. Ahora que experimente esas cosas con él no iba a dejarlo pasar, digo, puedo manejar esta situación bajo mi extricta supervición. Aun recuerdo el no enamorarme, salir mas a menudo, vivir la vida a mi ritmo y todo sin remordimientos, mi mente en blanco con conciencia limpia. Con tal, se que me marcharé de esa empresa luego de terminar mis Pasantías, dejando al señor Uchiha a un lado, quien esta casado y amarrado a Sakura-san de por vida, de su parte jamas había enamoramiento. Aunque por si las moscas, se lo advertir anoche, al menos eso recuerdo. ¿Qué puedo decir? Mientras no involucre mi corazón todo marchara bien. Ojala hubiese sido tan sencillo como sumar dos mas dos, o saltar la cuerda, pero en mi vida jamas ha sido fácil.
Un bostezo se escucho a mi lado, seguido un leve quejido perezoso haciendome entrar a la realidad, en todo esto nunca estuve sola pues a mi lado se encontraba el señor Uchiha, el cual extiraba sus agarrotados músculos parecido a un felino. Al abrir sus ojos oscuros se fijo en mi azomando una sonrisa juguetona, por mi parte enarque solo una ceja bastante extrañada, este sujeto en verdad no tenía escrúpulos y sumandole a eso me sentía atraída a él. Me había vuelto loca. El Uchiha borro su sonrisa, imitandome al sentarse sobre el colchón con una semblante preocupado y algo asustado, vayan a saber que puede cruzar en esos momentos su mente.
Un bostezo se escucho a mi lado, seguido un leve quejido perezoso haciendome entrar a la realidad, en todo esto nunca estuve sola pues a mi lado se encontraba el señor Uchiha, el cual extiraba sus agarrotados músculos parecido a un felino. Al abrir sus ojos oscuros se fijo en mi azomando una sonrisa juguetona, por mi parte enarque solo una ceja bastante extrañada, este sujeto en verdad no tenía escrúpulos y sumandole a eso me sentía atraída a él. Me había vuelto loca. El Uchiha borro su sonrisa, imitandome al sentarse sobre el colchón con una semblante preocupado y algo asustado, vayan a saber que puede cruzar en esos momentos su mente.
— ¿Te has arrepentido? — fue lo primero que dijo, sin evitarse rodeos haciendome suspirar — ¿Es eso?
— ¿Acaso mi cara dice eso? — contraataque a la defensiva.
— No lo se, demuestras con tu expresión que si — señalo algo incómodo — además de ese mal humor.
Dios, y se supone que soy la mujer aquí.
— Escuche, no soy persona de arrpentirme de mis actos — comencé diciéndole, animandolo sin saber — cuando comienzo algo no hay marcha atrás. En cuanto a mi mal humor, solo necesito un café y una ducha, creo que tengo resaca.
Por unos segundos mi jefe se quedo estático ante mis simples palabras, creo que no se las esperaba, pero de un momento a otro soltó una carcajada nerviosa alborotando sus cabellos rebeldes. Eso admitía el sentirse aliviado, en verdad parecia un niño con esa expresión, produciendo un dulce cosquilleo en mi pecho que mande a volar. No podía permitir nada de eso, esto es sin compromiso y la regla número uno es el prohibido enamorarse, esto va para ambos lados.
— Por un segundo creí que tu… — soltó otra carcajada — olvidalo, sera mejor atender ese mal humor tuyo.
Sujentando una de las sabanas de la cama, las llevo a su cintura cubriendose hacia bajo pareciendome ridículo, no existía nada de allí abajo que no conociera. En fin, cada loco con su tema, trate de levantarme igual como él pero fui enviada de enseguida a la cama, solte una blasfemia entre dientes mi pobre cadera estaba bastante adolorida. Como que mejor mataba a cierto Uchicha, aunque no quiero salir en las noticias por matar a su jefe, la solución seria recostarme un poco mas. Pegue la cabeza a la almohada percantando lo amplio de la habitación presidencial, no solo era el doble de la mia sino que mantenía una amplia vista de la pequeña sala, donde anoche fui tomada por mi jefe. No saben lo sucio que suena eso, porque yo si, pero era la rotunda verdad. Cerre los ojos un segundo, mi cabeza aun martillaba y el dolor de cadera permanecía allí, tal cual fuera un fantasma de las cosquillas, aunque pensandolo mejor, para ser mi primera vez no ha sido tan mal. Por supuesto, el ser imposible pararme de la cama solamente deseaba poder ir a la mia, encender aquel jacuzzi y sumergirme unos segundos o tal vez todo el día en él, dicen que es muy bueno para relajar músculos tensos, deseo comprobarlo. El sonido de los pasos conocidos de alguien hicieron abrir los ojos de golpe, Uchiha Sasuke aun cubriendo su desnudes con la sabana de la cama y hablando por teléfono, luego de unas cuantas palabras colgó sin mas. Su brillante mirada se fijo en mi con diversión, gateo hasta donde estaba sonriendome ampliamente a la par de apartar algunos mechones de cabello en mi frente, casi podía permirtirme decir estar cautivado de mi. Pero lo considere absurdo, nuestra relación en solamente pasional nada sentimental, plantearme eso sería absurdo.
— Debería pataerlo lejos de mi — confese muy sería, aunque el no se asusto ante mi declaración. Solo soltó una risita — la cadera realmente me duele.
— Te recuerdo que me has tentado — fingió regañarme sin dejar de acariciar mi frente — solo pagaste la consecuencias. Sin embargo, estoy preocupado por ti. ¿Fui muy brusco?
— En lo absoluto, es decir, toda primera vez duele pero en verdad usted fue amable — admití con certeza, viendo su sonrisa amplia marcarse aun mas — la posición fue la que me ha dejado así.
— Una de las mas sensuales debo de decir, quiero hacerlo una vez mas — comento como quien no quiera la cosa.
No debía de tapar el sol con un dedo, en verdad disfrute mucho el momento, por supuesto, existió el dolor al comienzo pero luego todo comenzó con un desenfreno total. Además, hacerlo en un sofá tu primera vez no es nada normal, tambien podía llevar eso mí pobre dolor, la próxima vez podía ser mejor él mismo lo certificado. En eso, la imagen del jacuzzi de mi habitación llegó a mi mente de golpe, si mal no recuerdo pensé que en ese sitio podía caber dos personas y en muchas películas, algunas personajes terminan por liarse allí. No sería mala idea.
— Alguna vez… — tantee con cautela rompiendo el silencio, ganandome su atención de inmediato — ¿Lo ha hecho en un jacuzzi?
Una sonrisa divertida se extendió por su rostro, mostrando nuevamente la expresión de la noche anterior. Por supuesto, las mañas de la borrachera aun no se borran ni estando sobrio.
— Acaso… ¿Quieres intentarlo? — preguntó con picardia.
Maldición, odio como con una sola palabra de su boca produce escalofríos en mi piel, cosquilleo en mi vientre y podruce una rara sensación en el cuerpo. Era como si supiera su efecto en mi, tratandome con una muñeca a su estilo y gustos.
— Solo… solo quiero saber lo que se siente, es todo — le dije con tono neutral, desviando mi cara a otro lado.
— Sasumika, eres una pervertida — canturreo acercándose mas a mi cuerpo y tomar mi rostro renfunfuñado entre sus manos, nuevamente el calor se produce — pero no me importarían demostrartelo, debes recordarlo, soy tu profesor de practicas en el sexo.
Vaya broma, mi borrachera fue todo un poema.
— Se toma muy encerio usted mis palabras, señor Uchiha — admití con mi tono de voz neutral.
— Aun no te he hecho gritar mi nombre — chasquio su lengua un poco fastidiado — creo poder lograrlo, asi que… ¿Te apetece un baño?
Uchiha Sasuke nunca ha sido un hombre de paciencia, cuando decía querer cumplir algo hacia todo lo de sus medios para lograrlo, aunque francamente eso me molesta mucho de él. Su incapacidad de rendirse. Solte un suspiro resignada, no teniendo opción, a la mención de una nueva sección de sexo ahora en otro lugar del sitio inducia mi mente hormonada a seguir, quería comprobar si estando sobria podría la misma sensaciones que estando borracha. Es decir, cuando tienes alcohol en tu sistema las cosas se magnífican, dando como consecuencia algo totalmente ajeno a la realidad. De resultar todo esto verdad, las cosas se pondrían aun peores que ahora.
— ¿Qué hay del servicio a la habitación? — pregunte, refrescandole la memoria — no puedes pasar de ellos.
— Si, tienes razón — medito por unos segundos y luego sonrio ante una nueva idea — puedes adelantarte tu primero, en tanto recibo el desayuno y después te alcanzo. ¿Qué opinas?
A todo le encuentra solución, que astuto.
— Estoy de acuerdo — concorde dándole la razón, sentandome en la cama — espere por lo demás.
— Muy bien, la puerta de la derecha es el baño es todo tuyo — señalo al lugar levantándose de la cama, caminando hacia la pequeña sala — voy a arreglar el desornen de anoche, nuestra ropa aun esta por todas partes.
Dicho esto desapareció de mi vista, encontrandome nuevamente en la soledad arme de fuerza el cuerpo para levantarme, las caderas seguían doliendome pero ahora otra sensación rara me embargo. El vacío. Sentía un vacío en la entrepierna, fruncí el ceño ante mi pensamiento abriendo la puertas del baño y entrando, esa extraña sensación me hacia parecer rara. ¿Por qué demonios sentía eso? Trantando de olvidar ese hecho paranormal, me centre en llenar el gran jacuzzi del fondo del baño, siendo este un poco mas grande al de mi habitación el resto era completamente igual la decoración, incluso los azulejos. Abrí los grifos de agua caliente y fria para nivelar la temperatura, en tanto esperaba el llenado pensé en las consecuencia de mis actos, si bien me mentalize en no tener remordimientos el pensar en Sakura-san era imposible. Ella no es una mala mujer, su condena es ser superficial y olvidar lo importante de la vida, aunque sea un defecto horrible en verdad ama a su esposo, este hasta un grado impesable de mi mente sabe que le corresponde. Si es así, no comprendo la razón de engañarla con otras mujeres y ahora conmigo, si ella es una de las mejores bellezas del país… ¿Por qué perder lo seguro ante una cría? Una simple aventura del momento, porque eso es lo que soy, no me duele en lo absoluto la verdad debido a conocerla desde hace mucho. Esta es la razón de no poder enamorarse de Uchiha Sasuke, puedes tener toda clase de aventuras a su lado, pero no certifican ser para siempre. Cerre las llaves dandome cuenta del nivel del agua estaba perfecto, me deshice de aquella molesta sabana y me sumergí completa en el jacuzzi. ¡Santo cielos! Debería de incentivar a mi hermano a colocar uno en casa, de esa manera me despido de mi antigua bañera, algo novedoso de vez en cuando no es malo. Me preguntó, que podrá estar haciendo Nagisa, seguramente llenandole de palabras incoherentes al pobre Tadachi, quien se limitara solamente ha sonreirle. De enterarse alguno de los dos mi nuevo estatus con mi jefe me mataría, lo digo por Tadachi, Nagisa seguramente saltaría en una pata literalmente de la dicha animandome a amarrar tan buen partido. Luego estan Temari y Shikamaru, para ellos no sería una sorpresa mas bien lo afirmo por mi amigo quien venía venir, en cuanto a su novia… al comienzo reñira un poco pero me apoyara. Con tal, algun día saldré de esa empresa y jamas volvere, trabajare al lado de mi familia convirtiéndo esto en una simple aventura de juventud. El rechinido de la puerta llevaba a reaccionar a la realidad, mostrandome la imagen de Uchiha Sasuke en bata de baño y poseyendo en su mano un vaso de agua, en tanto en la otra una pastilla. Con media sonrisa me las extiende para que las tome.
— Es para la jaqueca — me informa sentandose en la orilla del jacuzzi, mirandome tomarme el comprimido — igualmente sirve para los dolores musculares.
— Se lo agradesco — le devolví el vaso ya vacío.
— ¿Cuando seras capaz de llamarme por mi propio nombre? — preguntó con intriga, pero tampoco le conteste — las formalidades luego de lo ocurrido la otra noche pudieron haber acabado con eso.
Podría tener razón, pero lograr llamarlo por su primer nombre era algo que me costaba hacer, aunque la verdad jamas entendería el porqué. Ante mi silencio, el Uchiha soltó un suspiro sujetando el vaso y colocandolo en el lavabo, luego en ese misma atmósfera rara se acercó hasta el jacuzzi, alzando sus cejas a par se quito la bata dejándola caer al suelo. Trague saliva sonoramente, debido a la borrachera de anoche los recuerdos de mirar su cuerpo eran llenos de brillo como luces, pero era cierto, este sujeto seguía siendo realmente hermoso y su piel tan sensible al tacto. Me percate de unas pequeñas marcas rojas en su cuello en el momento de meterse al agua, su mirada oscuro transmitía una gran cantidad de deseo, lujuria y ganas de desenfreno. ¿Acaso no se cansaba? Bueno, hay de admitir que yo misma provoque esto. Como si fuera un tiburón al asecho, cerro nuestra cercanía colocando sus manos en mis hombros y dándole unos pequeños masajes, en tanto sonreía.
— En realidad, creo que dejara de importarme. Llames como me llames seguirá siendo excitante — solto un risita, chocando su aliento en mi piel y erizandola — haber… Sasumika… ¿Te gusta lo que hago?
Solte un monosilabo, corriendo hacia atrás mi cuello pegando el cuerpo ha su pecho, fuerte y húmedo por el agua. La temperatura del ambiente comenzó a ascender, empezando a dolerme un poco el vientre y ardiendo donde este hombre me estaba tocando. Sin parar de darme masajes, coloco su boca en mis hombros dandome pequeños besos en toda la extensión, llegando hasta mi cuello y mordiendolo, sacandome un leve gemido. Sin darme cuenta mi cuerpo lon sentí flacido, como si fuera de hule dando paso a que el Uchiha soportara todo mi peso y se encargara de lo demás. Colocando su mano en mi brazo, me inclino hacia un lado posando sus labios desde mis hombros hasta mi cuello, repitiendo el mismo movimiento pero con la lengua. Cerre los ojos entregandome al momento erótico, solte un suspiro complacida, relajandome y dejandome llevar ante ese cálido calor que invadia mi cuerpo. Su mano libre descendió con suavidad, calma y astucia solamente rosando sus dedos en la piel hasta llegar al nacimiento de mis pechos, sin avisar o algo, sujeto uno produciendome un escalofríos monumental. De esa manera comenzó el vaivén, con movimientos suaves y hasta torturantes masajeaba mi seno sin dejar de atacar mi cuello, mi garganta estaba presa de sonidos gracias a las acciones de este sujeto. Lo vivido anoche no fue solo por la bebida, en verdad sentí todo eso porque este hombre de manera magnifica sabia lo que hacia. Solte un grito al sentir un pellisco en mi pezón corriendome hacia atrás de la excitación, la risa de Uchiha Sasuke no paro de escucharse, aprovechando de cambiar mi posición, ahora colocandome encima de sus piernas extendidas y sujetar mis costados. Percibiendo el dolor y la excitación, ataco mis labios produciendo una lucha medieval donde las respiración erranticas fueron el plato fuerte del día, los labios de él me insentivaron a moverme y colocarme en sima de su regazo provocandole un suspiro. Nuestras lenguas se empujaban entre si, luego enredandose para producir sonidos húmedos que me llevaban a la locura. Posee mis manos en sus pectorales, que por alguna razón estaban ardiendo, tal vez sea el momento casi sexual o la temperatura de su cuerpo siempre es así, porqué al combinar su piel con la mia existía ese choque eléctrico delirante. Separamos nuestras bocas, en esta ocasión fui yo la que ataco su cuello pasando mi lengua en piel y saboreando su exquisites, no podía decir exactamente que sabor tenia este hombre pero podría asemejarlo a la vainilla. Con sus manos en mis caderas percibir que algo golpeaba mi muslo, haciendome soltar una risa incredula, si lo han leído bien, me he reido.
— ¿Qué es lo gracioso? — pregunto con cautela.
— ¿Tan rápido tu amiguito se ha alegrado? — reí nuevamente, pero en su oreja cruzando por mi cabeza moverme contra su entrepierna, sacandole un gemido — ¡Oh! Pero que lasivo es…
— Sasumika — gruño sujetando bien mis caderas — no me provoques…
— ¿Provocar que? — exclame haciendome la inocente, haciéndolo una vez mas — no comprendo.
— ¡Mierda! — fruncio el ceño bastante exaltado — creo que he creado un monstruo.
Por los menos siempre estuvo consiente de eso.
— Dime… Sasuke — respire en su cuello dándole un leve lameton, moviendo de forma circular mi pelvis sobre si ingle — ¿Que quieres que te haga?
Al escuchar llamándolo por su nombre abrió los ojos con impresión, notando que sin duda nuevamente la chica con quien tuvo anoche sexo había vuelto, pero esa expresión duro poco. Soltando una sonrisita socarrona, elevo mis caderas y acercandome de golpe, hizo que quedara sentada sobre su miembro palpitante. Solte un gruñido entre dientes, aun no lo tenia dentro de mi, pero la sensación de humedad era francamente extraña. Yo mato a este tipo. Frunciendole el ceño ante su sonrisa victoriosa, apoye mis manos en su hombro dando un pequeño brinco en su miembro sacandole un jadeó, ahora era yo quien le enseñaba los dientes victoriosa.
— Eres una chica… bastante mala — dijo entre un gruñido y jadeo — ¿Acaso quieres castigarme?
— Lo lamento, pero el sado no se me da bien — bromee mirandolo con picardía sin parar de moverme, haciendome gemir también.
— Oh… Mmm… — cerro los ojos sin dejar de sujetar mis caderas — tampoco soy bueno para ser masoquista.
— Pero… tienes cara de serlo — juegue con su rostro cariciandolo solamente mi dedo — ¡Ah dios! No me golpees tanto…
Entonces, tomando el mismo la iniciativa elevo mis caderas un poco sujetandose a la par su miembro, alce una ceja incredula conociendo mas o menos el paso a seguir en estos momentos.
— Me he cansado de jueguesillos — comento con un tono muy seductor — ahora… quiero ver en verdad la práctica y como te mueves encima de mi, aunque eso… ya lo provee un poco anoche.
— ¿Usted no posee mucha paciencia? — dije con énfasis, sujetandome de sus hombros y tomando una gran bocanada de aire — esta vez… haré que tu grites mí nombre.
— Buena suerte con eso.
Acto seguido se introdujo en mi sin contemplación, una vez mas mi interior se expandio gracias a su intromisión, en esta ocasión no me dolio mucho como la primera vez pero seguía resultando extraño el sentirme invadida. Quede sobre su regazo, sentada en su miembro en tanto él soltaba toda su respiración por la nariz, nos quedamos un momento quietos luchando con nuestros impulsos y acostumbrandonos a la posición. Tarde un poco en descubrir que debía de asumir las riendas de esto, fue Uchiha Sasuke quien con una respiración raspada musito por lo bajo el moverme un poco, podía sentirlo, el mínimo movimientos de sus caderas y la anciedad de comenzar. Impulsada gracias a sus manos flexione un poco mis tobillos sacando su miembro un poco de mi, luego de una inclinación lenta volvi a sentarme en su regazo sacandole un jadeo sonoro. El agua se desbordó un poco del jacuzzi desembocando en el suelo, con cada penetración los sonidos de agua cayendo y nuestros gemidos con jadeos inundaron todo el baño, el eco de nuestros propios sonidos indusieron a acerlar las cosas. Ahora, mientras nos besamos en los labios me entregue por completo al desenfreno, donde por primera vez, gemi su nombre sin parar en su oído hasta el orgasmo.
Mas tarde, me encontraba sentada en la cama jumbo del Uchiha secandome el cabello vestida con una bata, pensando en que los días en China se acababan, como consecuencia vendría nuevamente la realidad. Mi jefe estaba detrás hablando por teléfono con su primo Sai, el encargado de la empresa en su ausencia, aparentemente todo iba viento en popa porque mantenía un semablante bastante tranquilo. Por supuesto, había logrado arreglar la situación aquí y completandolo, logro al fin llevarse a la cama a su pasante, aunque con un poco de ayuda (me refiero al alcohol). Estando de regreso en Japón no tenía ni idea de como seguiría nuestra situación, es decir, si fue sumamente divertido todo lo vivido hasta ahora pero convertirme de aventura a una Karin 2.0, era otra cosa. Lastimosamente, yo no premeditaba que seguiría viendome con él de todas maneras. Al menor momento de cortar la llamada, un huracán con forma de hombre entro a la habitación, sorprendiendonos a ambos, por no decir asustados. Nombre de la obra: Uchiha Itachi.
— ¿Hasta cuando piensas seguir durmiendo? — exclamó casi gritando, sin enterarse del panorama — ¡Ya casi son las doce! ¿Sabes que he tenido que hacer para justificar tu ausencia? Mejor ni preguntes, además Sasumika-chan… — sus ojos se agrandaron al verme allí sentada como si nada en la cama — … no contesta a mis llamadas, aunque no es necesario… ya la encontré.
He estado en muchas situaciones vergonzosas en mi vida, una de ellas vomitar frente de millones de personas cuando tenía diez años delante una presentación, pero ser descubierta de esta forma por el hermano de mí jefe era demasiado. Me pregunte como haria frente Karin, seguramente le daría un beso al Uchiha menor y guiñaria su ojo al mayor, luego de abandonar la habitación con pasos de tigresa. Pero no soy así, jamas lo sere, porque mis únicos pensamientos eran salir corriendo de allí o me tragara la tierra completa, la última persona en enterarse de lo ocurrido… no era precisamente Itachi-san. Mi jefe soltó un suspiro cansado, saliendo de su trance y caminando hacia el mayor con cautela.
— ¿Qué te da derecho de entrar sin anunciar a mi habitación? — le reclamo con reproche.
— Ahora comprendo porqué Karin no esta aquí, la has dejado y sales con… Sasumika-chan — solto las palabras con incredulidad.
— Las cosas no resultaron así, te lo explique antes — lo corrió de inmediato.
— Pues, como mencionaste antes — le recrimino directamente — rompiste sin contratiempos tu tensión con la chica, sin importarte las consecuencias.
Aguarden un segundo. ¿Itachi-san conoce las andadas de su hermano menor? Pues aparentemente si, eso es bastante sorpresivo porque si supiera las aventuras de Tadashi o la misma Nagisa, haría todo lo posible para frenar sus actos. ¿Acaso no cae en cuenta que existe de por medio Sakura-san? Bueno, tampoco puedo decir mucho cuando contribuyó con eso, mejor sería callar o retirarme.
— Itachi… — farfullo por lo bajo.
— ¡Esta bien! — alzo sus brazos en señal de rendición — no me meteré en tus asuntos, tal cual como siempre lo hago. Pero te digo algo, Sasumika-chan no es el tipo de mujer a las que te has acostumbrado a tratar, ella es especial y… no merece un trato así — mire con asombro a Itachi-san al decir esas palabras, yo pensando que me odiaria por meterme en el matrimonio de su hermano. Que boba — Tenlo presente.
Antes de retirarse de la habitación me regalo una sonrisa apenada, al escuchar la puerta cerrandose mis músculos se relajaron un poco pero no aliviano lo pesado de amabiente, mi jefe permanecía con un semblante contraído totalmente enojado por las palabras del mayor. Él lo supo, siempre lo supo, que Itachi-san tenia razón en todo lo dicho y de esta historia acalorada solo podría salir daño, igualmente lo supe pero quizás no estaba dispuesta a abandonar luego de estar totalmente sumergida. Uchiha Sasuke y yo no conversamos nada de aquella escena, solamente nos limitamos a callar seguidamente de anunciar ir a cambiarme para ir a las oficianas, entreramos en el muerto antes de su fallecimiento.
Volviendo a la realidad, comenzamos con los últimos preparativos del producto a lanzamiento, me reuní con Hyuga Hinata y juntas programos el lanzamiento de este, quedandonos hasta tarde para hacerlo. El señor Uchiha y su hermano, aun con una atmósfera incomoda rodeandolos, permanecieron en reuniones y eventos previos al evento, donde no tenían tiempo ni de respirar. ¿Esto significaba que aquel día quedó atrás? En lo absoluto, porque aquel sujeto con la ayuda de sabe dios quien, consiguió la llave maestra de mi habitación colandose en plena madrugada para hacerme el amor. Tampoco es que me quejara, simplemente me dejaba llevar ante sus caricias y palabras subidas de tono, a esas alturas esta totalmente perdida. Logro atraparme. El día del evento, el último en China, todo salió a las mil maravillas donde por primera vez vi la sonrisa hermosa de Itachi-san y la satisfacción de alcanzar algo, al final la problemática se resolvió. La comisión de publicidad fueron los primeros en regresar a Japón comandados por Hinata, quien poseía un brillo especial en su mirada, tal vez porque se reuniría con su prometido Naruto después de casi un mes y medio fuera, me alegraba por ella. Esa noche recibí una llamada de Nagisa por Skype, donde pude ver hasta Tadachi el cual esperaba recibirme con los brazos abiertos, el me tenia una estupenda noticia y un regalo, sonriendole ante su entuciasmo le dije no poder esperar a llegar para verlos. Sin embargo, la salida de Nagisa se adelanto a mencionar la noticia, tratándose de la novia de mi hermano mayor se consiguió sonrojado trato de callarla, pero le fue imposible, porque ella seguia y seguía relatando de los dos sin parar. Cuando no mi hermana indecorosa, debido a eso, se vieron o mas bien Tadachi corto la conexión deseando verme pronto. Estaba feliz por él, en verdad se merecía tener a alguien a su lado, y si ella demostraba buenas intenciones la aprobaría en seguida, pero al parecer no tendría que hacerlo porque la expresión de felicidad en su rostro era genuina, las cosas salían bien en su destino. Esperaba conocerla. El sonido de la cerradura de la puerta me alerto la eminente visita, Uchiha Sasuke por fin había finalizado su reunión online con unos empresarios de Japón y venía en mi búsqueda, solte un suspiro cerrando la portátil apartandola de mi. Estaba cansada, las preparaciones del evento combinadas con saciar al Uchiha acabaron conmigo, deseaba regresar a Japón cuanto antes, al terminar las Pasantías le pediría a Tadachi poder viajar, no lo se quizás a Grecia o una isla del Caribe, dicen que son el paraíso en la tierra. Un pesado cuerpo callo cerca de mi soltando un gruñido de agotamiento, ni siquiera se había molestado en quitarse su traje, solamente se desplomó a mi lado quedanse parecido a una momia, quieto. ¿Y a este que le pasa? No esperaba nada sucio, pero al menos alguna palabra de su parte seria lo convencional.
Volviendo a la realidad, comenzamos con los últimos preparativos del producto a lanzamiento, me reuní con Hyuga Hinata y juntas programos el lanzamiento de este, quedandonos hasta tarde para hacerlo. El señor Uchiha y su hermano, aun con una atmósfera incomoda rodeandolos, permanecieron en reuniones y eventos previos al evento, donde no tenían tiempo ni de respirar. ¿Esto significaba que aquel día quedó atrás? En lo absoluto, porque aquel sujeto con la ayuda de sabe dios quien, consiguió la llave maestra de mi habitación colandose en plena madrugada para hacerme el amor. Tampoco es que me quejara, simplemente me dejaba llevar ante sus caricias y palabras subidas de tono, a esas alturas esta totalmente perdida. Logro atraparme. El día del evento, el último en China, todo salió a las mil maravillas donde por primera vez vi la sonrisa hermosa de Itachi-san y la satisfacción de alcanzar algo, al final la problemática se resolvió. La comisión de publicidad fueron los primeros en regresar a Japón comandados por Hinata, quien poseía un brillo especial en su mirada, tal vez porque se reuniría con su prometido Naruto después de casi un mes y medio fuera, me alegraba por ella. Esa noche recibí una llamada de Nagisa por Skype, donde pude ver hasta Tadachi el cual esperaba recibirme con los brazos abiertos, el me tenia una estupenda noticia y un regalo, sonriendole ante su entuciasmo le dije no poder esperar a llegar para verlos. Sin embargo, la salida de Nagisa se adelanto a mencionar la noticia, tratándose de la novia de mi hermano mayor se consiguió sonrojado trato de callarla, pero le fue imposible, porque ella seguia y seguía relatando de los dos sin parar. Cuando no mi hermana indecorosa, debido a eso, se vieron o mas bien Tadachi corto la conexión deseando verme pronto. Estaba feliz por él, en verdad se merecía tener a alguien a su lado, y si ella demostraba buenas intenciones la aprobaría en seguida, pero al parecer no tendría que hacerlo porque la expresión de felicidad en su rostro era genuina, las cosas salían bien en su destino. Esperaba conocerla. El sonido de la cerradura de la puerta me alerto la eminente visita, Uchiha Sasuke por fin había finalizado su reunión online con unos empresarios de Japón y venía en mi búsqueda, solte un suspiro cerrando la portátil apartandola de mi. Estaba cansada, las preparaciones del evento combinadas con saciar al Uchiha acabaron conmigo, deseaba regresar a Japón cuanto antes, al terminar las Pasantías le pediría a Tadachi poder viajar, no lo se quizás a Grecia o una isla del Caribe, dicen que son el paraíso en la tierra. Un pesado cuerpo callo cerca de mi soltando un gruñido de agotamiento, ni siquiera se había molestado en quitarse su traje, solamente se desplomó a mi lado quedanse parecido a una momia, quieto. ¿Y a este que le pasa? No esperaba nada sucio, pero al menos alguna palabra de su parte seria lo convencional.
— Sasuke — coloque mi mano en su hombro moviendolo un poco, sin ninguna respuesta de su parte — Oye, Sasuke… ¿Ocurrio algo?
A estas alturas, llegamos a un acuerdo de llamarlo en privado por su propio nombre y estando delante a los demás, como mi jefe. Cosa que me costo un poco, deben saberlo, cuando te acuestad con alguien salen muchas tonterías al aire, pero lejos de ese vapor de seducción te arremete la realidad.
— Estoy muerto — se quejo entre las sabanas — no comprendo como he podido aguantar todo este ritmo, ni si quiera he dormido lo suficiente.
— Te recuerdo, que ese ha sido tu idea — le recalque al ver su cara agotada — las noches se han hecho para dormir, nada mas.
— Es tu culpa — sonrio ladinamente, posando una de sus manos por uno de mis muslos acariciandolos. Enarque una de mis cejas incredula, este tipo no tiene vergüenza — los sonidos que haces son musica para mis oídos, la manera de como me atrapas podría considerarlo un delito y… ese movimiento en tus caderas… es gloria pura. Acaso… ¿Podria parar esto?
Esa era su estrategia, llenarme de palabras intoxicantes para luego tomar las riendas de todo, pero para su infortunio hoy no tenia ganas. En verdad estaba cansada.
— No te pases de listo — advertí alejando su mano lejos de mi muslo, para levantarme a guardar la portátil en mi mesa de luz — te vez fatal, mejor deberías dormir al menos por hoy.
— Mierda, tienes razón — se dio la vuelta quedando boca arriba con los ojos cerrados — aunque… podrías motarme al menos, te vez con mucha energía.
— Aprovecharme del prójimo no es lo mio — volví a hundirme en el colchón, sonriendo de lado — con ese animo no duras ni treinta segundos, pareces un zombie.
— ¿Es un reto eso? — abrió uno de sus ojos para mirarme con desafío, acostandose de lado — porque podría tomarlo.
— ¿Cual es el apuro por acostarte conmigo? — pregunte con curiosidad, él cambio su humor de golpe haciendome sentir extrañada — ¿Qué pasa?
Se sento en la cama soltando un suspiro ahogado, posando una de sus manos en su rostro restregandola un par de veces, su semblante parecía incomodo y taciturno, como si le costará decir algo. Embargandome una sensación amarga, me acerque a él para animarlo a contarme lo ocurrido, no muy amenudo vez a un casanova comportarse así.
— Mañana volveremos a Japón y yo… siento como si esto hubiese a terminar, no me maliterpretes, se que es sin compromiso y remordimientos pero… — sonrio de manera amarga — estando aquí pude respirar aire puro, sabes, como cuando solamente era un crío y mis padres me dejaban hacer lo que fuera. Ahora, solamente veo problemas por todas partes que necesitan solucionarse, cuando estoy contigo puedo olvidarme de ellos y… yo solo… — su mirada oscura se poso ante la mia sería sin apartarse, mandandome una sensación extraña. No era deseo, ni si quiera atracción, mas bien dolia y costaba respirar. — no quiero olvidar esto, lo que hemos vivido.
— Eres tan sonso aveces — sostuve su cara con una de mis manos soltando una leve risita — lo que has dicho se trata de una sola cosa, la triste realidad de la madurez. Te has enterado que ser joven es mejor a ser viejo, puedes hacer lo quieras hasta cierto grado.
— Es verdad — rio, mojando con su lengua sus labios mirandome los mios — te envidio un poco si me permites decirtelo.
— Que ridículo — me acerque a su boca dándole un suave beso sin mucha prisa, permitiendome saborear sus labios y grabar en mi memoria el hacerlo — no soy una joven convencional, debes saberlo.
— Si… — nuevamente cerro nuestro espacio acelerando los movimientos, a la par de mordisquiar mi labio inferior — eso hizo despertar mi interés en ti, hacerme perder la cordura y desearte mas que a cualquier otra mujer, Sasumika.
Ataque su boca con hambre en tanto el coloco sus manos en mi cintura, las respiraciones parecieron mas aceleradas y el dolor en mi pecho se aplaco, ahora un cosquilleo en mi piel quedó. Me senten en su regazo comenzando a quitarle el saco, corbata y demás, dejando por su lado hacer lo mismo con mis prendas. Pronto mi cansancio fue sumplando con una adrenalina abrazadora, donde el motor era sus manos tocando cada centímetros de mi cuerpo, y la gasolina sus besos. Con cada rose, movimiento contra mi, explotaban millones de estrellas sobre mi cabeza cada una mas grande a la otra, aquel sonido húmedo de nuestros cuerpos unidos se grabo en mi memoria para siempre, ya no era desagradable mas bien algo natural entre ambos. Mi cuerpo de acostumbro tanto a él que estar de así, entre sus brazos llegó a parecerme normal, mi cansancio e indiferencia se rompían para entregar toda la atención hacia su presencia. Sin saberlo, estaba dependiendo cada vez mas en el Uchiha, casi teniendo un poco de susto cuando debería de separarme de su lado, pero por los momentos solamente disfrutaría el momento. Cuando la pasión exploto, caímos sobre la cama exhaustos, con respiraciones tajantes y sin ánimos de mas. Acomode mi cabeza sobre su pecho escuchando los latidos de su acelerado corazón, sus manos me sostuvieron sin dar permiso a moverme. Nos quedamos unos segundos así, en silencio, aguardando para recuperar nuestro ritmo cardiaco habitual. Este sería el último, la última noche durmiendo en una misma cama lejos de la realidad, de cierta manera era nostálgico pero debíamos asumir la realidad, al llegar a Japón a él le esperaba Sakura-san y por mi parte, comportarme como una alumna modelo. Pasar mis Pasantías y seguir con mi camino, cuando eso aconteciera, todo esto terminaría en el pasado como una de las aventuras mas arriesgadas de mi vida. De enterarse esto la universidad, aplasarian mi graduación y quedaría marcada de por vida, afortunadamente la imagen de muchacha recta jamas se ha debido afectada por algo, aunque tal vez solamente halla sido el huracán Uchiha Sasuke, nadie mas. Mis párpados comenzaron a pesarme, demostrandome el eminente sueño debido al cansancio del orgasmo de hace unos minutos, estando en tan buena posición inducia mas a dormirme pues los brazos de Sasuke me arropaban, parecido a canción de cuna.
— ¿Quien ha durado treinta segundos? — me despertó de golpe haciéndome maldecir, estúpido engreido.
— Sasuke, por favor callate, quiero dormir — le avise con voz un tanto enfadada.
— Eres tan mandona — hablo por lo bajo, sacandome un gruñido — no sabes aprovechar la noche.
— Juro que si intentas una de las tuyas, te pateare en tus cosas — su cuerpo se tenso ante mi advertencia causandome gracia — deberías estar satisfecho, ahora duerme.
Cerre nuevamente los ojos, acorrucandome mas contra su cuerpo soltando un suspiro satisfecho, el cuerpo de este sujeto era increíblemente cálido y estando así a su lado, seria imposible pasar frío. En invierno sería genial tenerlo en la cama, de hecho, estaba a punto de entrar en esa estación en Japón y varias ideas cruzaban mi mente en esos momentos.
— Sasumika, antes de volver a Japón… deberíamos dar una vuelta — al escuchar eso de su boca mi sueño se esfumo, asustada de una posible vuelta de nuestra relación, separé mi cuerpo unos centímetros lejos del suyo. Lo mire a los ojos oscuros — ¡Dios! Consigues asustarte fácilmente, ¿te has dado cuenta? Solamente es una vuelta casual, como es tu primera visita a China mi conciencia jamas me dajaria en paz si te vas así sin mas, no quiero verme parecido a un explotador.
— No vinimos de excursión, Sasuke — comencé diciéndole con la seriedad que me caracteriza — ha sido trabajo. ¿Comprendes? Tra-ba-jo.
— ¿En verdad tienes diecinueve? — preguntó con ironía, en tanto le fruncia el ceño — a tu edad yo…
— ¿Te estabas casando? — lo interrumpí de golpe — ¿O salias de farra y olvidabas lo demás?
— Eso ha sido un golpe bajo — me miro con reproche, luego me sujeto del brazo obligandome a adoptar la posición anterior. Sobre su pecho — pero has acertado, eso hacia.
— Soy de otro material — comente soltando un suspiro, posando mi mano sobre su pecho acariciando con sutileza — en mi mundo el divertirme no existe, solo estudiar, superarme y ser util a mi familia. Quiero demostrarle que ser la última de los Katsuki no me hace inútil, ni mucho menos, porque les devolveré el favor de mantenerme durante estos años.
Sasuke no dijo nada ante mi deducción, solamente soltó un suspiro sonriendo de medio lado y dandome un toque en la frente con sus dos dedos, mirandome de una manera totalmente diferente a la usual. Asi que por primera vez, mi estúpido corazón fue alimentado con una calidez tan extrema que me impidió abortarlo, porque esa emoción era peligrosa y lo sabia. Pero no pude hacer nada, solamente perderme en ese cielo oscuro sin estrellas de la mirada del Uchiha.
— Tu no tienes que demostrar nada, porque tal cual como eres es… simplemente perfecto — comenzo a decirme quedandome estática — estoy seguro que tu familia es la agradecida de tenerte, solo mirate, eres un genio en potencia y apuntó de graduarse. ¿No es eso bueno? Por eso, trata de experimentar todo lo de ser joven — quito sus dedos y tomo mi cara aun sonriendome — eso no quiere decir que te emborraches o vayas de fiesta en fiesta, pero al menos no te prives de conocer lo desconocido de aprovechar la aventura. Porque cuando menos lo esperes, todo eso se esfumara y… jamas podrás volver hacerlo.
Jamas podre comprender este sujeto, porque cuando me miraba de esa manera transmitía lo que realmente era, un hombre joven que había vivido ya varias cosas en esta vida. Sus pensamientos seguían siendo un misterio, las razones de comportarse de esta manera igual, pero me confundía aun mas que se expresara así de una manera tan sabía. ¿Cual de todas esas caras es el verdadero Uchiha Sasuke? No lo se, realmente jamas lo sabre.
— Vale, soy alérgica a esas palabras sentimentales — confese escuchando su risa inundando el lugar — pero prometo ir a esa salida si no dices nada mas.
— Trato hecho — siguió riéndose — me callaré entonces.
Maldita sea la hora de aceptar esta salida con el Uchiha, porque en estos momentos me congelaba del frío en tanto él, estaba llevandome prácticamente a rastras por las calles de China. Si el pensaba que no llamaba la atención, se equivocaba, porque aunque vistiera de pordiocero todo el mundo se voltearia a mirarlo. Aquellos vaqueros desgastados, chaqueta de cuero con detalles de cierres, bufanda azul con negro y lentes oscuros gritaban la atención de todos, inclusives de una chicas jóvenes que soltaban risitas entre ellas al verlo pasar, en tanto yo, poseia mi convencional ropa casual. Unos jeans oscuros, blusa blanca de botenes, abrigo rosa viejo y uno tenis grises, obviamente alguien como yo en estar fachas jamas encajaria con alguien al calibre del Uchiha. Es decir, vestia bien en los eventos especiales y para ir a la empresa, eso con un uniforme correspondiente mandato por a universidad, la presencia es importante para un empleado. Pero justo ahora, con pocas hora de arribar un avión de regreso a casa, no tenía ánimos de ponerme algo sino fuera comodo. Tampoco es que Sasuke se quejara de algo, él solamente llevaba las cosas a su ritmo sin importarle la opinión de los demás, al estar tan sumida en mis pensamientos no me di cuenta que entramos a una tienda de ropa. Para cuando entre en si, él estaba escogiendome un par de abrigos, guantes y bufandas para mi, comencé a protestarle pero eso no lo detuvo, de hecho, me amenazo. Esto era una orden. Asi que, refunfuñando como una anciana fui tratada parecido a una muñeca, quien desbiste y vistes a tu antojo. Luego de probarme unos miles de abrigos, se decidió por un de lana color morado, acompañado de una bufanda gris con rallas lila y unos guantes de piel, salimos de la tienda cogidos de la mano caminando nuevamente hacia lo desconocido. Al menos para mi. Donde Uchiha Sasuke comandaba este viaje, nuestra siguiente parada fue un local sumamente cálido y agradable, toda su ambientación gritaba lo tradicional sobre todo el gran olor del té. Sin saberlo, comenze a sentirme emocionada ante la vista, Tadachi es una de las personas mas adictas al pobrar nuevos tipos de bebidas de esta, de hecho, gracias a él me encanta mucho el té verde y lo tomo convencionalmente con mis dulces. Sin embargo, al estar en otro país me atreví a tomar el té negro junto a un dulce a base de pasta de melón, suelen llamarlo “pastel de esposa” y lo comen en temporada de invierno, como estamos tocando esas fechas me anime a probarlo, estuvo delicioso. En tanto Sasuke pagaba la cuenta, curiose un poco el local notando unos hermosos frascos de hierbas con olor encantador, pensé nuevamente en mi hermano mayor y pensé que llevarle un recuerdo de aquí no estaría tan mal, sobre todo al tener la nuevas noticias nuevas. Por lo tanto, compre té oolong Dong Ding para él esperando que le gustase, Sasuke al verme con el frasco me pregunto sobre mi rara entuciasmo y el haberme comprado algo como recuerdo, pero solamente encogiendome de hombros respondí que seria para mi hermano. Seguimos con nuestro recorrido, llevandonos a la siguiente estación, un parque con aire invernal y algo nostálgico, las edificaciones antiguas fueron el plato fuerte donde muchos turistas se encontraba entre ellas, tomando fotos, conversando a la par de señalandolas. La mano de Sasuke busco la mia, apretandola con fuerza, me extraño por lo que busque con curiosidad encontrando algo curioso, el brillo del emperador de la noche se encontraba allí queriendo asecharme nuevamente. Vaya cosas en las que me involucro. En un rincón apartado de los demás, mas bien, lejos de cualquier ojos curioso se encontraron nuestros labios con demencia, el frío parecia haberse derretido siendo sumplantado por el calor. Lo sabia, calentarme estando en un lugar así era inaudito pero mi morbo aumento sin darme cuenta, aun mas, cuando Sasuke me tocaba con sus manos encima de la ropa como queriendo descubrir algo, lo malo de todo esto, seria suprimir mis jadeos o hacerlo morir en su garganta. Fue cuando aquella pregunta llegó, tomando por sorpresa.
— ¿No te excita el hacerlo en un baño publico? — mordió el lóbulo de mi oreja, teniendo que reprimir mi gemido — porque a mi si.
Maldito sin vergüenza, recordar sus palabras son para estrangularlo sin pensarselo dos veces, pero que podía hacer, tenía un calenton del infierno y la tentación de hacerlo en un lugar donde podríamos ser descubiertos, me daba mucha curiosidad. Pueden sumarle eso a mi hormonada juventud.
— Eres un pervertido — admite medio jadeando.
— ¿Eso es un si?
Por supuesto que lo fue, porque pueden asegurarlo, aquel pequeño baño de uso publico fue testigo de una de las ideas puesta en practica mas morborsas de mi vida, en mi memoria jamás se borrara el momento de que Sasuke llego al orgasmo con mas impetud, mucho menos la manera de poder acomodarnos allí. Cuando salimos del aseo, con el Uchiha acomodando sus pantalones y yo arreglando mi despeinado cabello, unas señoras de avanzada edad nos reprocharon con la mirada casi demostrandonos que sabían la verdad, sobre todo, en un mandarín muy claro susurraron “esta juventud de hoy en día”, dejandome con un rostro pálido. Sasuke simplemente soltó una carcajada sonora, sujetandome del brazo y llevandome aun con un rostro caótico, siendo inevitablemente catologada como pervertida en un país desconocido. Las cosas que me hizo hacer ese Uchiha, eran definitivamente para querer morir de la pena, aunque claro, para él fue toda una aventura. Continuando con el paseo, llegamos a un centro comercial donde comenzamos a recorrerlo sin prisa, en mis manos tenía un café caliente que le daba sorbos de a poco para no quemarme, mientras a mi lado Sasuke comentaba algunos locales de su preferencia. Por ejemplo, entramos a uno donde solamente existía ropa de diseñador para hombre, admitió que le encargaba de vez en cuando a Itachi-san algunas corbatas o sacos, después fuimos a una perfumería que era la preferida de su mamá. Ella es una de las mujeres mas hermosas jamas vista en su vida, luchadora y emprendedora por si sola, tiene una fundación para niños huérfanos en donde la adoran mucho, igualmente el ser respetada. Sin duda, alguien a quien admirar. Cuando Uchiha Sasuke hablaba de su madre lo hacia con mucha devoción, transmitía sentimiento y cariño, para él era un flor que jamas se marchitara. Me atreví hablarle un poco de la mia, al contrario de la de él no era muy animada o demostraba sonrisas a todos, era una persona seria, recervada y de pocas emociones proveniente de la familia Tarachima, de gran renombre como respeto. A los dieciocho fue comprometida con mi padre, alguien tan blando, jovial y coordial pero de cero tacto para tratar mujeres, por eso cuando se vio obligado a casarse con mi mamá no tenía medios de llegar a ella. Si, es prácticamente como tratar conmigo. Sin embargo, para ella le fue mas fácil por lo que tomo las rediendas de todo, al ser reservada le era difícil mirar que en verdad de gustaba de él, tampoco colocaba entuciasmo en decirlo. Con todo y eso, terminaron casándose donde finalmente me tuvieron a mi junto a mis hermanos.
— Es una historia interesante, sobre todo, suenas como si estuvieras describiendote a ti misma — comento muy divertido.
— ¿En verdad? — lo mire incredula.
— Si, pero a diferencia de ti, tu mamá no es alérgica al amor — dijo bromeando, dejandome pensativa al respecto. Él lo noto, por lo que dejo de caminar igualmente su sonrisa se borro, siendo sumplantado por un semblante serio. — ¿En verdad jamas te has interesado en algún chico?
¿Para que preguntar algo así cuando me convertí en su amante? Me pregunte al mirarlo directamente a los ojos, sin alguna expresión aparente.
— Eres una mujer muy pasional, Sasumika. — siguio diciendome ante mi silencio — estoy seguro que podrías tener mucho para dar si te decides amar.
— No es alergia — comencé diciéndole en un tono muy serio — es evitar ser sumergida en la estupidez humana, tal cual como si fuera la lepra o gripe. Creo que se lo dije antes, Sasuke, no se enamore de mí porque jamas podre corresponderle — sus ojos se agrandaro ante mi declaración contundente — Puede que en algunas cosas me paresca a mi madre, pero soy distinta de ella, porque la capacidad de entregar mi confianza a algo que no puede ni ver o tocar, es nula. En pocas palabras imposible.
— ¿Acaso puedes ver la tristeza? ¿La alegría? — contra ataco de inmediato — ¿No, cierto? Pero aun asi las sientes en los momentos menos esperados, sobre todo, crees que existe porque los percibes. De la misma manera es el amor.
— ¿Por qué su empeño en verme enamorada? ¿No le basta tenerme ya en su cama? — le recrime sintiendome un poco enojada — le aseguró algo Sasuke, desde la primera vez de colocar un pie en su empresa jure jamas fijarme en usted a no ser en el ámbito laboral, pero como ve, cruzamos esa línea ya. No se equivoque, lo nuestro es solamente pasional, nada mas. Eso nunca cambiara.
Di unos pasos dispuesta a salir de este lugar, me estaba cansado de la insistencia al verme enamorada. ¿Qué pretendía exactamente? ¿Verme destrozada por él? Porque si ese planea, esta caminando sobre lo mojado. Aunque fuese su amante no cambiaba mi forma de ser, mis prioridades siguen siendo las mismas, el graduarme y trabajar para mi familia. Entonces unos pasos rápidos tras de mi se escucharon, seguido de una mano sujetando mi brazo y haciendome girar de forma brusca, iba a comenzar a protestar pero el rostro de Uchiha Sasuke me recibía de una manera seria, y algo tosca. Por primera vez, aquel hombre de mostró recio ante mi dejándose en casa la actitud de casanova.
— En mi cabeza, jamas podría cruzarme algo así. Sasumika — utilizo un tono de voz grave, sumamente serio — porque ni viviendo cien vidas merecería tener un puesto tan alto para ti. Sin embargo, cuando llegue acabar esta aventura, seria bueno que experimentaras cosas que jamas podría yo darte — soltó mi mano esbozando una media sonrisa triste — Asi como tu lo sabes, comprendo mi posición. Solo soy algo pasajero, en verdad lo se. Sobre todo, un reverendo cretino que daña las personas quienes les importo, solo por mi propio egoísmo.
Desde el principio sabia muy bien la clase de persona que era, debería de darle al menos crédito por eso.
— Asi que — soltó un suspiro — no se trata de mi, sino de ti.
¿Por qué Uchiha Sasuke en esa ocasión me mostró una expresión tan caótica? ¿Seria fingido o verdadero? En mi cerebro jamas cruzo que ese hombre sintiera dolor o arrepentimiento por algo, porque en su mundo el arrasar con todo a su paso era su objetivo. Allí residía mi gran desconfianza hacia su persona, no tener el poder para solucionar las calamidades actuales en mi vida, pero no quiero adelantarme mucho. Soltando un suspiro cansada, sujete su mano halando hacia mi de manera inconsiente, detestaba que sobre su rostro permaneciera una expresión tan mediocre, luego de todo, la que mas le venia era una prepotente y arrogante. Rompiendo otra barrera mas, coloque mis pulgares en sus cejas alzandolas dándole una mueca graciosa, sus ojos negros no comprendían en lo absoluto lo que ocurría.
— Sasuke, deje de pensar en cosas innecesarias, por favor — le dije con mi usual tono de voz — aun no estoy lista para llorar a moco tendido por un chico, horita mis prioridades son claras. Debe conocerlas. Aun mas, las expresiones depresivas jamas son encantadoras, lo contrario, dan pena y en usted produce asco.
Parpadeo varias veces hasta adaptarse a la realidad, seguido de eso alejo mis manos de su rostro con una expresión distinta, el asombro. No me dijo nada, tampoco le dije igual, solamente nos quedamos quietos observandonos el uno al otro, perdidos completamente en la mirada del contrario. La gente a nuestro alrededor seguía caminando, la vida avanza, el mundo junto a los segundos mantenían su movimiento regular, pero para nosotros, todo se congelo. Era la primera vez que me sentí tan conectada a alguien, cautivada y perdida, como si en mi vida nada tuviera sentido hasha encontrarme con él, la persona menos inesperada de todas. Pensé que, si Uchiha Sasuke no hubiera aparecido en mi camino, seguiría atrapada en aquella jaula, presa de mis propias limitaciones. Pero existen muchas cosas allí afuera, no solo es el trabajar, estudiar y sumergirme en la vida de otros mediante libros, porque yo misma puedo escribir mi propios historia. Si, no era el hombre mas limpio del mundo, menos aquel que pudiera prometerme el cielo o las estrellas, pero al sujetar su mano y caminar a su lado me sentía libre, plena como una águila en pleno vuelo. Ahora que conocía todas esas sensaciones, serian difícil de abandonarlas, pero como todo sueño placentero debo de despertar. El sonido del celular de alguien rompió nuestra conexión, volviendo al curso natural de las cosas, Sasuke tomando una bocanada de aire se dispuso a sacar el aparanto para ver el remitente y descubrirlo lo hizo palidecer.
— Sakura — pronunció su nombre con hilo de voz, pensandose el contestar o no.
— Debería atenderla, podría ser algo importante — simplemente le dije encogiendome de hombros.
— O solo quiere saber de mi — completo rodeando los ojos, dándose la vuelta para caminar lejos de mi mostrandome su imponente espalda — ¿Si? Hola cariño, justamente estaba pensando en ti…
Era increíble como con un par de palabras pudiera ganarse la confianza de aquella mujer, quien seguía manteniendo una venda en sus ojos, donde las fantasías nublaban su mente impidiendo ver la realidad de Uchiha Sasuke. Podría sentir algo de pena por ella, pero con todo y eso, seguía siendo asunto de ella no mio. Tarde o temprano descubriría la verdad.
Culminada la salida de turistas, nos encontramos en el aeropuerto con Itachi-san quien despedí con frenesí a su hermano menor, llenandolo de muchos abrazos y palabras de suerte para el futuro, demostrando que aquel malentendido entre ambos fue saldado. Sobre todo, esperaba poder ir al menor tiempo libre a Japón para visitar a la familia, sus padrea y cuñada, a la mención de Sakura-san el menor de los Uchiha se tenso, pero trato de disimularlo lo mejor posible. Llegado el momento de despedirse de mi, nuevamente el teléfono de mi jefe sono mascullando entre labios “hablando del diablo…” seguido de una disculpa, retirándose. El mayor de los Uchiha soltó un suspiro, sonriendo de medio lado a la par de mirarme fijamente a los ojos con seriedad, estaba a punto de decir algo de cuidado.
Culminada la salida de turistas, nos encontramos en el aeropuerto con Itachi-san quien despedí con frenesí a su hermano menor, llenandolo de muchos abrazos y palabras de suerte para el futuro, demostrando que aquel malentendido entre ambos fue saldado. Sobre todo, esperaba poder ir al menor tiempo libre a Japón para visitar a la familia, sus padrea y cuñada, a la mención de Sakura-san el menor de los Uchiha se tenso, pero trato de disimularlo lo mejor posible. Llegado el momento de despedirse de mi, nuevamente el teléfono de mi jefe sono mascullando entre labios “hablando del diablo…” seguido de una disculpa, retirándose. El mayor de los Uchiha soltó un suspiro, sonriendo de medio lado a la par de mirarme fijamente a los ojos con seriedad, estaba a punto de decir algo de cuidado.
— Sasumika-chan, te lo pido, protegete de mi tonto hermano menor — comenzó diciendo impresionandome un poco, pues después de todo, ellos compartían sangre — lo conosco mejor que nadie y aseguró su comportamiento de cuando algo se le sale de las manos, pero pareces astuta, muy segura de ti misma. Sabrás el momento idóneo para cortar de raíz esto, antes de… salir lastimada, o mejor aun, salir lastimados.
— Itachi-san… — quise decirle algo.
— Por eso — me interrumpió haciendo mucho énfasis en sus palabras — cuida los pasos que des y no te comprometas, porque cuando menos te lo esperes podrías estar hundida.
En ese entonces no entendí absolutamente nada de sus palabras, pero en donde me encuentro ahora, podría decir que me vienen como anillo al dedo. Ojala, hubiera escuchado las advertencias desde el inicio tal vez, las cosas no serian tan retorcidas.
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