I
Las sorpresas que da la vida.
Las sorpresas que da la vida.
La preparatoria mas grande de toda Tokio, Shingi-hem, su importante infraestructura albergaba alumnos y alumnas por igual manteniendo un alto prestigio en ello, no solamente se trataba de sus instalaciones, tambien recalcaba el solamente asistir chicos con los mayores estándares económicos en todo el país. De hecho, la colegiatura no era algo que pudiese costear un alumno convencional de una escuela publica, llevandole asi a ser llamada escuela solo para gente adinerada o con estatus social estable.
Misutani Mitsuki proveniente de las altas montañas crecientes de imponente Japón pidió encarecidamente a sus padres el poder estudiar en la capital, estos la aceptaron adoptando una series de condiciones especiales, entre ellas mantener a su hermano menor consigo, no salir de casa sin permiso de sus tíos, sobre todo, el fijarse en otros chicos estaba bastante cuidadoso. El ser una persona “especial” su deber es ver mas allá de todo, es mas, sus espetactivas debería de ser de la misma manera. Pero ella al poseer un alma insurgente pasaría eso por alto, en su mente solamente tenia en cuenta vivir una excelente aventura de colegia como cualquier chica de su edad. Sin importar ser llevada a este colegio supervisado o extricto de niños ricos, al igual de mantener a su hermano pegado a sus costillas, ella sin duda llevaría sus sueños a la realidad.
Con esos pensamientos en su cabeza entro al instituto sintiendo las miradas curiosas sobre ellos, su postura aunque fuese de compostura ante la situación no podía evitar sentir ese cosquilleo nervioso en su estomago, los estudiantes con uniformes similar al suyo pasaban con ojos de halcones en sus figuras. El color rojo y verde bailaban en sus retinas, ese saco rojo vino, chalecos amarillos y lazos del mismo color al saco, camisas blancas de botones, faldas de rayas rojas combinadas con verdes y ese desfiles de calcetines largos o cortos de negro al igual a blanco. Pero sus ojos se sorprendieron al percibir tacones, si, eso mismo, algunas jovencitas llevaban tacones a clase.
Con esos pensamientos en su cabeza entro al instituto sintiendo las miradas curiosas sobre ellos, su postura aunque fuese de compostura ante la situación no podía evitar sentir ese cosquilleo nervioso en su estomago, los estudiantes con uniformes similar al suyo pasaban con ojos de halcones en sus figuras. El color rojo y verde bailaban en sus retinas, ese saco rojo vino, chalecos amarillos y lazos del mismo color al saco, camisas blancas de botones, faldas de rayas rojas combinadas con verdes y ese desfiles de calcetines largos o cortos de negro al igual a blanco. Pero sus ojos se sorprendieron al percibir tacones, si, eso mismo, algunas jovencitas llevaban tacones a clase.
¿Qué clase de loco instituto es este? ¡Qué alguien le explique!
Al menos los chicos aparentemente eran los unicos en salir de toda esta locura, solamente por unos cuantos con tenis a la moda pasando a su lado, el resto mantenía el uniforme del mismo color al de las chicas. Saco rojo, pantalón de rayas rojas combinada con verde, chalecos amarillos, corbatas rojas y camisas blancas con botones.
Tratando de dejar eso de lado, buscaba de mantener la respiración tranquila mientras caminaba al salón de profesores sin mirar a su hermano, Ryuunosuke, quien tenia la personalidad tosca y reservada de su padre; inclusive en algunas ocasiones podría jurar mirar la versión miniatura de este. Conclusión. Eran diferentes.
No solo en personalidad igualmente en apariencia, ella era blanca como la pálida luna, su hermano poseia una matiz bronceada, Mitsuki tiene ojos saltones color calabaza, Ryuunosuke los posee negros, ella con estatura baja, él alto al pesar de tener un año de diferencia. Cabello chocolate hasta la espalda lasio, por su parte negro azabache corte estilo militar, y asi podría seguir sin poder hallar en lo absoluto algo en común. Bueno si es posible. Compartir los mismos padres.
Tratando de dejar eso de lado, buscaba de mantener la respiración tranquila mientras caminaba al salón de profesores sin mirar a su hermano, Ryuunosuke, quien tenia la personalidad tosca y reservada de su padre; inclusive en algunas ocasiones podría jurar mirar la versión miniatura de este. Conclusión. Eran diferentes.
No solo en personalidad igualmente en apariencia, ella era blanca como la pálida luna, su hermano poseia una matiz bronceada, Mitsuki tiene ojos saltones color calabaza, Ryuunosuke los posee negros, ella con estatura baja, él alto al pesar de tener un año de diferencia. Cabello chocolate hasta la espalda lasio, por su parte negro azabache corte estilo militar, y asi podría seguir sin poder hallar en lo absoluto algo en común. Bueno si es posible. Compartir los mismos padres.
El entrar al salón de profesores es sin duda la impresión mas grande en sus vidas, este instituto no solo poseia instalaciones con enormes pasillos prestados a perderse, sino el área del profesorado es sin duda amplio como para tener personal extra en atender sus necesidades excéntricas. ¿Acaso algo aquí era normal? Se pregunto la muchacha admirando el panorama, con los profesores charlando amenamente tomando café y pasando de largo su entrada. Al menos eso no paso con una profesora asenta a todo lo demás. Ella aparentaba ser muy joven, mas joven que los demás sin duda, se encontraba sentada en un pequeño cubiculo con expresión de fastidio en el rostro simplemente no adoptando las conducta de sus colegas, al ver a los hermanos cambio su postura para atender a los nuevos como se debía de hacer. Sonriendo.
Ryuunosuke alzo sus cejas impresionado de la forma mecánica de reaccionar la maestra a su llegada, en tanto su hermana mayor seguía sin poder comprender nada delante de sus ojos, siendo muy típico de ella.
Ryuunosuke alzo sus cejas impresionado de la forma mecánica de reaccionar la maestra a su llegada, en tanto su hermana mayor seguía sin poder comprender nada delante de sus ojos, siendo muy típico de ella.
— Ustedes deben de ser los Mitsutani — afirma la mujer con una voz jovial y tranquila, los hermanos se miran entre si con la finalidad de corroborar estar viendo lo mismo, asi no se sentirse locos — soy la Momozono Hikari maestra de ingles y supervisora de 1-D, un gusto en conocerlos.
— Igualmente — hicieron reverencia ambos a la maestra.
— Perfecto, ahora solamente los llevare a sus salones para que puedan integrarse — anuncio tomando a los chicos por los hombros sacandolos del sitio, la muchacha medio giro en tanto era llevada para guardar eso en sus retinas y jamas olvidarlo — a estas alturas deberían saber en que clase asistirán por el resto del año, ¿cierto?
— 1-A — respondió con voz taciturna el muchacho a la mayor.
— 2-A — siguió de inmediato la muchacha con una sonrisa significa en sus labios.
— Ya veo, ambos son alumnos de excelente calificaciones por eso quedaron en muy buenas clases. — comento amablemente la mujer dándole unas cuantas palmadas en los hombros a cada chico.
La situación era bastante obvia, el instituto Shingi-hem posee un distribución en el momento de ubicar sus alumnos en las aulas de clase, estos se clasificaban en promedio de notas e inclusive en comportamiento o actitud, para entrar en esas aulas tanto Mitsuki como Ryuunosuke presentaron un examen llevando resultados satisfactorios para ambos. La sección A era quienes tenían los mejores promedios teniendo como contraparte la E, esta asistían lo contrario de la primera ganando la peor fama de todas; pero eso seria otra historia.
La maestra siguió en su caminata poco silenciosa guiando primero al chico a su aula donde dentro de poco comenzaria clases, su hermana agradeció a los cielos el poder ser mayor e inclusive no gemela para librarse de Ryuunosuke en el momento de estudiar en la misma aula, al menos podría considerarse libre y con el derecho de respirar con tranquilidad. ¡Qué gran suerte!
Con esos pensamientos dejo a su hermano en la puerta deseandole la mayor de las suertes, pero este viendo detrás de la mascara de hipocresía en su hermana la detuvo sosteniendola de los hombros para mirarla a la cara con señal de seriedad, debía de protegerse de los humanos a su alrededor para jamas confiarse. Si entregas mucho el corazón sales lastimado. Sintiendo un poco de enojó, la chica se deshizo del agarre frunciendo el ceño con mirada ceñuda, ella no es ninguna niña quien necesite un cambio de pañales o biberón, era el momento de dejarla vivir en paz en plena libertad de la ciudad. De lo contrario, jamas podría dar ese paso adelante de su independencia.
Con esos pensamientos dejo a su hermano en la puerta deseandole la mayor de las suertes, pero este viendo detrás de la mascara de hipocresía en su hermana la detuvo sosteniendola de los hombros para mirarla a la cara con señal de seriedad, debía de protegerse de los humanos a su alrededor para jamas confiarse. Si entregas mucho el corazón sales lastimado. Sintiendo un poco de enojó, la chica se deshizo del agarre frunciendo el ceño con mirada ceñuda, ella no es ninguna niña quien necesite un cambio de pañales o biberón, era el momento de dejarla vivir en paz en plena libertad de la ciudad. De lo contrario, jamas podría dar ese paso adelante de su independencia.
Girando sobre sus talones le dio la espalda a su hermano menor dejándolo en el lugar, la maestra le deseo suerte haciéndole referencia para seguir a la hermana del menor quienes le tenia una distancia prolongada, Ryuunosuke desde su puesto aun no podía evitar sentir esa preocupación por su hermana. Este mundo alto y estenso existía otros iguales a él, o peor aun, mitad demonios mitad humanos quienes vivían en las sombras para atacar en el momento menos esperado, de igual forma estaban los humanos siendo tan codiciosos como destructores de su única habita. De ellos sentía mas miedo que de los semi demonios. Si su hermana osaba a desafiar la autoridad de su padre fijándose en un humano sería el fin, probablemente volvería a ocurrir la desgracia para su especie, solamente rogaba para que culminará la preparatoria rápido sin ningún insidente y asi casarse con un demonio de sangre pura, prevaleciendo su autoridad como demonios poderosos. Ese era su único deseo. La persevación del linaje.
Mitsuki caminaba los pasillos tomando en cuenta los pasos cortos detrás suyo de su profesora, le daba molestia que su hermano menor velara de forma obsesiva por su porvenir, aun mas, esa sobre protección la estaba volviendo completamente loca quería dejarlo todo atrás pero no podía. Esto era una carga.
Pensaba que dejando a sus padres atrás igualmente se alejaria de esos mandatos absurdos, ella también era una humana común y corriente todos en su familia lo eran, pero algunos adoptaban esa aura extraña queriendose diferenciar de los demás, de hecho, su padre era uno de esos arrastrando a Ryuunosuke igualmente. Al menos ocurrió a cumplir los quince, el resto siempre fue un pequeño tasiturno metido solo en sus asuntos obviando a la familia, ahora en el presente le daba mucho crédito a su existencia parecido a estar esperando algo de ella. Podría confirmar eso de todos en su clan. Ellos en verdad tenían grandes espectativas en su futuro, el casarse con un joven hombre proveniente igualmente de un gran clan como el suyo, tener hijos y convertirse en una ama de casa prácticamente similar a su madre. ¡No! Mitsuki Mitsutani no ha nacido para ser tal cosa tan anticuada, en su futuro se espera verse estudiando en la universidad de Tokio asi viviendo esa anhelada vida universitaria, tener amigas, pasear por los grandes almacenes, graduarse de abogada y posteriormente ejercer. ¿Por que no? Conocer ese chico especial para su vida y si los dioses querían tener hijos con él.
Pensaba que dejando a sus padres atrás igualmente se alejaria de esos mandatos absurdos, ella también era una humana común y corriente todos en su familia lo eran, pero algunos adoptaban esa aura extraña queriendose diferenciar de los demás, de hecho, su padre era uno de esos arrastrando a Ryuunosuke igualmente. Al menos ocurrió a cumplir los quince, el resto siempre fue un pequeño tasiturno metido solo en sus asuntos obviando a la familia, ahora en el presente le daba mucho crédito a su existencia parecido a estar esperando algo de ella. Podría confirmar eso de todos en su clan. Ellos en verdad tenían grandes espectativas en su futuro, el casarse con un joven hombre proveniente igualmente de un gran clan como el suyo, tener hijos y convertirse en una ama de casa prácticamente similar a su madre. ¡No! Mitsuki Mitsutani no ha nacido para ser tal cosa tan anticuada, en su futuro se espera verse estudiando en la universidad de Tokio asi viviendo esa anhelada vida universitaria, tener amigas, pasear por los grandes almacenes, graduarse de abogada y posteriormente ejercer. ¿Por que no? Conocer ese chico especial para su vida y si los dioses querían tener hijos con él.
Estaba tan sumida en sus pensamientos a futuro que no percató la llegada al aula asignada, su maestra la detuvo sosteniendole el hombro trayendola a la realidad, la chica comprendiendo la situación visualizo el letrero “2-A” prácticamente en sus narices cayendo prácticamente en algo. Su miedo regreso. La mujer mayor le sugirió quedarse afuera pues ellos si deberían de estar en clase, por lo tanto, toco primero la puerta anunciandose y entrando con toda la normalidad llevándose una sorpresa. Aquí no existía una imagen adulta solo alumnos. Agarrando el aire suficiente para sus pulmones, ordeno a todos los jóvenes a sentarse en sus asientos con la finalidad de hacer un anuncio, el ser esta sección la mejor de todas eran sumamente educados pero no por ello curiosos, llevando al representante del curso preguntar sobre lo que estaba apunto de ocurrir. La mujer mayor deteniendo un poco su curiosidad juvenil le mando aguarda calma, todo estaba por verse, solamente debía de tener paciencia absoluta.
— Todos sabemos aquí que no soy su maestra asignada, sin embargo, como no tienen profesor en estos momentos les daré el anuncio — planteo con entera calma mirando a los alumnos, luego aclaro su garganta señalando a la puerta con mucha energía — hoy tienen una nueva alumna en la clase, viene de otra ciudad por lo que traten de atenderla con toda la amabilidad posible. Su nombre es Mitsutani Mitsuki, entra por favor.
Todos se quedaron pasmados al escuchar el apellido de la chica, aun mas verla entrar al aula con ese aire delicado a su alrededor, todos en Tokio conocían el clan Mitsutani creador de las grandes empresas Mitsutani, encargados de los mejores complejos turísticos en todo Japón. Nadie, en verdad, nadie podría decir jamas haber asistido a algunos de los sitios predilectos de la familia. Sin embargo, jamas paso por su mente que tan imponente clan tuvieran una hija bajo su seno, pensaban en ser simplemente personas con el tiempo contado como para perderlo en tener hijos. Pero al parecer ellos fueron los equivocados, en verdad existía alguien joven entre sus filas.
— Un gusto en conocerlos — hizo una leve reverencia la chica, haciendo soltar signos de exclamación a los presentes por tal gracia y sofisticacia de la joven, siendo indudablemente criada por personas con alto rango — mi nombre es Mitsutani Mitsuki, es verdad me es un placer conocerlos a todos ustedes.
Mitsuki podría ser una rebelde sin causa, no obstante, su comportamiento era a la altura estando en lugares amplios como este, puede que su nerviosismo se manifestaba de esta manera tan bizarra. Siendo educada. Pero aun con eso, sus lecciones de protocolo usadas pasaban desapercibidas en ninguna circustacia, menos esta. La maestra se sintió plena al presenciar tal criatura tan agraciada como la joven, prácticamente olvido ese incidente con el hermano al safarce de ese modo de sus agarre, podría plenamente confiar en estar en buenas manos. En esta clase nada le pasaría.
— Muy bien, detrás de Guren-san hay un puesto vacío — señalo a una chica alta de ojos verdes y cabello azabache de dos coletas altas — puedes sentirte plena de abarcar ese sitio con toda libertad.
— Disculpe, sensei — el delegado un chico de lentes de montura negra alzo rápidamente su mano, deteniendo el caminar glacial de la joven — ese es el asiento de Kazama-san que aun no ha llegado.
Oh valla… ese chico nuevamente hacia de las suyas, la mujer mayor coloco uno de sus manos en su frente presintiendo un poco de jaqueca, casi de le olvidaba lo muy desobediente que era ese muchacho al asistir a clases a la hora de venirsele en gana. No solo eso. Se valia de la ocasión para ejercer el poder necesario intimidando a alumnos y profesores por igual, las chicas se morían de estar con él y mantenían una clase de reglas extrañas entre ellas. Sin duda, toda una joya digna de dolores y pesares.
— Sensei — la chica la miro con curiosidad, sintiéndose en el aire por no saber exactamente donde ir a sentarse — ¿donde sera mi puesto?
— Pues veraz… — alzo su dedo índice sonriendo de manera forzada.
— A mi lado existe uno libre — se escucho la voz gruesa de un chico detrás en la fila cerca de la puerta — si no posees alguna dificultad visual, podrías sentarte aquí.
La maestra sonrió complacida, Purpure Toshirou, un chico con personalidad reservada, estricta e inclusive aveces un poco tosca, pero en los momentos de gran importancia brindaba su mano amiga para ayudar. Un alumno de excelentes notas y trato.
Mitsuki amplio sus ojos saltones al fijarse en el chico serio del asiento del final, su cabello azabache caía de forma agraciada un poco mas abajo del mentón, sus ojos purpura daban una sensación de seriedad al igual que madurez datos agraciados para cualquier chico, su piel es bronceada y su semblante sereno como noche de primavera. Por donde lo veas lo encontraras guapo.
Mitsuki amplio sus ojos saltones al fijarse en el chico serio del asiento del final, su cabello azabache caía de forma agraciada un poco mas abajo del mentón, sus ojos purpura daban una sensación de seriedad al igual que madurez datos agraciados para cualquier chico, su piel es bronceada y su semblante sereno como noche de primavera. Por donde lo veas lo encontraras guapo.
— Puedes ocupar ese puesto, Mitsutani-san — le señalo la maestra — si no tienes inconveniente, por supuesto.
— En lo absoluto — respondió con rapidez.
— Bien, adelante.
En cada paso que daba su corazón marco un repiqueteo extraño, encima de ella, la mirada purpura del chico no se iba de ninguna manera pues parecía estar detallandola con precisión. Viéndolo de manera detallanada, Purpure-san poseía una atmósfera calida de noche de primavera rodeada de montones de pétalos al aire, su imagen bajo ellos seria digna de admirar y guardarla en una cámara fotográfica para la posteridad.
Mitsuki estando frente al moreno le hizo una leve reverencia este movió su cabeza en respuesta a esta, llevando a la chica acomodarse en el puesto mirando directamente al pizarron donde aun se encontraba la maestra.
Mitsuki estando frente al moreno le hizo una leve reverencia este movió su cabeza en respuesta a esta, llevando a la chica acomodarse en el puesto mirando directamente al pizarron donde aun se encontraba la maestra.
— Delegado-san — lo llamo la mujer mayor sonriendole con burla — ¿Qué clase debían de ver en estos momento?
— Sensei, en estos momentos nuestra asignatura es literatura — respondió acomodando sus lentes a precisión — pero como debe usted saber la maestra Midori se encuentra de baja por enfermedad.
— ¡Oh dios! Es cierto, es cierto — recordó la mujer dándose un leve golpe en la frente de su descuido propio, pero no era el momento para eso, tenia que poner hacer algo a estos chicos osocios — ¡Bien! Mirando la circunstancias les asigno la hora de estudio, estaré supervisandolos de rato y con respecto a Kazama. Si llega diganle que valla a la sala de profesores. Es todo.
Los alumnos miraron en silencio como la joven maestra se marchaba del aula dejándolo solos, después de eso los alumnos se dispersaron, unas chiquillas con peinados estilosos dignos de pasarela de modas se reunieron entre si para dar blasfemias a la profesora. En su mente no cabían porque no dejaba en paz a la gran imagen de esta escuela, Kazama-san sin duda era el máximo idol de todo el lugar, obviamente no se daría el lujo de llegar temprano como todo los demás pues al ser su presencia importante se daría el tiempo necesario para aparecer.
La joven Mitsutani no comprendía en lo absoluto nada de lo comentado por esas muchachas, solamente le parece bastante desagradable de su parte comportarse de esa forma no estando la maestra delante, siendo asi bastante ruin porque la mujer parecia ser amable y sociable. ¿Qué tenía contra ella? Aparentemente era por ese tal “Kazama-sama” personaje sin aparecerse en ningún momento.
La joven Mitsutani no comprendía en lo absoluto nada de lo comentado por esas muchachas, solamente le parece bastante desagradable de su parte comportarse de esa forma no estando la maestra delante, siendo asi bastante ruin porque la mujer parecia ser amable y sociable. ¿Qué tenía contra ella? Aparentemente era por ese tal “Kazama-sama” personaje sin aparecerse en ningún momento.
El chico de ojos purpura a su lado soltó un suspiro cansado cerrando sus ojos en el proceso, parecía estar agotado de escuchar las mismas cosas siempre, pero aun mas, soportar la clase de compañero descuidado como aparentaba ser ese Kazama. De improvisto, Purpure se dio cuenta que la nueva estaba observandolo atentamente, la muchacha no parecía ser de esa superficiales que tanto lo rodeaban normalmente, ella mantenía un aire sofisticado combinado con tranquilo pero escondiendo algo detrás. Misterioso. Contagiado de sus deducciones dibujo una sonrisa en los labios dirigiendola a la joven, quien observando eso soltó un respingo impresionada a la par que sus mejillas se pintaban de carmín, lo impresionante de todo sería jamas desviar la mirada de la suya pues al pesar de demostrar nerviosismo, le seguía dando la cara.
— Dis… disculpe — tartamudeo nerviosa tragando saliva en el proceso, esto produjo otra sonrisa en Purpure apoyando su cabeza en una de sus manos, adoptando una postura despreocupada. Fue cuando el corazón de Mitsutani empezó a latir. — Usted… usted…
— Purpure Toshirou — exclamó su nombre con su tono de voz grave pero sutil — ese es mi nombre.
— Si, un gusto entonces — realizo reverencia con su cabeza aun presa de su nerviosismo — como decía Purpure-san ¿Puede decirme que sucede aquí?
— Lo que usualmente pasa cuando el idiota de Kazama no esta — una voz demandate con un tono bastante inusual en la gente de Tokio, se alzo sobre sus cabezas sobre saltandolos — ¿no es asi? Toshi.
Un castaño de cabello alborato hasta mas abajo del mentón, ojos verde bosque con brillo juguetón, piel marcada por el sol, estatura baja para poseer su misma edad y esa actitud enérgica que te animaba a tratarlo con confianza le sonreía en toda sus anchas. El chico parecía conocer bastante bien al azabache, pues lo llamo de un manera familiar a la par de colocarse en estos momentos a su lado para apoyarse en su hombro, ahora Purpure-san cambio su semblante a uno serio e inclusive reservado, aparentemente no le gusto tal comentario dicho por el castaño.
— No digas cosas de una persona ausenta, Heisuke — lo reprendio con voz autoritaria.
— Ya lo hiciste enfadar — una nueva voz la hizo girar nuevamente, notando a un pelicastaño de sonrisa ladina acompañado de otro chico de reservada actitud, aun mas de la de Purpure-san — veras que le haces fruncir la frente y envejecera antes de tiempo.
— No creo que sea un buen comentario, Okita — sorpresivamente el otro muchacho hablo con voz perfilada, seria y clara.
El castaño nombrado como “Okita” poseia también ojos verdes pero un tono mas claro a los del otro, una piel clara y tersa, su altura era alta considerada a Heisuke, pero eso no era lo alarmante pues la expresión en su rostro mantenía algo siniestro, muy bien conocía Mitsuki era el jamás permanecer con tan buen humor todo el tiempo y que las personas con sonrisas permanentes en sus rostros escondía algo. Por lo tanto, Okita detrás de esa postura sonriente escondía algo abrumador y oscuro. Por otro lado, el muchacho de expresión taciturna poseía unos cabellos purpura un poco mas largo a los de Purpure-san pues estos le cubrían una parte de su ojo izquierdo, sus ojos eran azules como la noche adornada en flores del cerezo, su piel tenía una tez bastante inusual aunque clara daba ganas de tocarla, pero lo mas sobresaliente de todo era esa aura calmada y tranquila envolviendolo. Era… elegante, estar allí parado vistiendo el uniforme de la escuela era simplemente digno de ver, es como si con esa simple prenda su sofisticacia y gracia le dieran mas atributos a si silenciosa personalidad. Le agradaba.
— Ustedes si que son mal educados — dijo Okita mirando directamente a la niña nueva del aula — ni si quiera se han presentado delante de Mitsuki-chan, pero no importa, ya les enseñare yo — dio unos pasos a la castaña mirandola con ese brillo inusual que encontró ya la muchacha — Soy Okita Souji, puedes llamarme por mi nombre si prefieres, es un gusto conocerte.
— Soy Tooru Heisuke — se señalo con actitud vivaz el mas pequeño, impresionando a la jovencita a mirarlo al escuchar su voz — un gusto conocerte, Mitsuki.
— Saitou Hajime — exclamó el taciturno haciendo una leve reverencia, la chica lo imito igual por cortesía — un gusto.
— Generalmente somos un grupo bastante numeroso pero los demás estan en cursos superiores — explicaba con toda confianza Heisuke a la muchacha que aun no pronuncia cosa alguna, pues seguía procesando todo lo ocurrido — solamente faltan Simpashi-san y Harada-san.
— Los hermanos inseparables — corroboro Souji sonriendo.
Mitsutani jamas pensó que los primeros en presentarsele a la llegada a la escuela serian chicos, ni mucho menos que uno de ellos le mirara con tal magnitud como Purpure-san, aun su corazón sufrían los espasmos de tal imagen a sus ojos. Enigmático, inoportuno, hermoso y con aires de la llegada de la primavera. Mirandolos a todos conversando animadamente no podía parar de mirar al azabache, aunque no tenia esa sonrisa especial de antes si poseía una aura mas tranquila al tener a sus amigos alrededor, es como si fueran una parte muy esencial de su vida para bajar sus murallas ante ellos. Un espectáculo maravilloso de ver.
Fue cuando tres chicas se situaron en su puesto con sonrisas alegres, al menos dos porque la tercera mantenía una seriedad pareciada a Saitou junto a los demás jóvenes, Mitsuki se sintió un poco asustada de las muchachas por acercaceles asi sin mas. Muy bien había visto en algunos doramas que un trio de mujeres siempre traban de intimidar a la protagonista de una historia, la manera de presentarsele era asi, en pequeños sequitos de tres personas aparentanando ser amables y joviales. ¿Debia de pensar correr? ¿Tal vez huir?
Fue cuando tres chicas se situaron en su puesto con sonrisas alegres, al menos dos porque la tercera mantenía una seriedad pareciada a Saitou junto a los demás jóvenes, Mitsuki se sintió un poco asustada de las muchachas por acercaceles asi sin mas. Muy bien había visto en algunos doramas que un trio de mujeres siempre traban de intimidar a la protagonista de una historia, la manera de presentarsele era asi, en pequeños sequitos de tres personas aparentanando ser amables y joviales. ¿Debia de pensar correr? ¿Tal vez huir?
— ¡Satoshi! — exclamó enérgico Heisuke sujetando de los hombros a la muchacha del medio, con ojos color jade — ¿donde te habías metido? Seguramente estabas en el grupo de “adoremos a Kazama”.
— Kazama es vida, Kazama es amor — adopto una posee graciosa la joven de cabellos oscuros y mirada penetrante color miel ubicada a la izquierda de las chicas — esa es nuestro lema.
— ¡No digas cosas escalofriantes! — abrazo sus brazos el joven teniendo la mirada de todos sobre el.
— Reika, no averguenzes a tu primo Saitou — pronuncio con reprimiendo Soji señalandola.
¿Primos? ¿Eran primos? Aunque viendolos de cerca tenían cierta similitud, podría ser su cara de la misma forma o las expresiones tasiturnas en ellas, sea como sea Reika tenia algo diferente a su primo. Ese sentido de humor raro.
— No podría avergonzarme de todas maneras — concluyo tranquilamente el muchacho.
— Aunque en verdad deberían de dejar tan raro grupo, chicas — argumento Souji empleando una voz bastante distinta a la usual — ustedes tres no parecen adoptar esa imagen de locas por un tipo tan superficial como ese.
— Lo que pasa es que aun estas resentido de lo ocurrido en esa competencia, ¿cierto? — pronuncio con cautela Purpure-san llevando a fruncir el ceño al castaño.
Mitsuki no comprendía nada de lo ocurrido por lo tanto simplemente observaba en silencio, aunque no paso desapercibido a los ojos saltones de Heisuke que para romper la atmósfera fría le presento a las chicas recién llegadas, la primera en sujetar con naturalidad era Minori Kondou, hermana menor del profesor encargado del equipo de kendo del colegio por eso le tenia una gran confianza. La de humor bizarro era prima hermana de Saitou, Reika quien tenia bastantes similitudes con él salvo su actitud extraña en algunas situaciones, y en cuanto a la mas callada de todas pero igualmente alborotada, se trataba de una amiga de la infancia de todos. Momoka Abarai. Niña de peinados poco convencionales y de cabello dorado como el oro.
Ahora sabiendo esto, Heisuke comenzó a hablar de la competencia mencionada ya antes mientras Souji daba la vuelta marchandose del sitio con manos y mandíbula apretada, pues resultaba bastante frustrante recordar derrotas del pasado. El año pasado durante el campeonato deportivo surgió una contienda entre alumnos de las diferentes clases, como Souji estuvo en un períodos de notas bajas como mediocres estuvo en la clase 1-D llevándolo a ser su openente, de hecho, luchó contra el mismísimo Purpure-san pero como este último estaba lesionado de su muñeca perdió al instante. Pero su suerte no duro mucho al enfrentarse a su peor nemesis. Kazama Chikage. Este poseía arrogancia como talento nato para el kendo, llevándolo a una considerable derrota que jamas pudo superar Souji teniendo una personalidad de no gustarle perder, pero por supuesto, Mitsuki argumento que a nadie le a gustado eso de todas maneras. Aun asi, Heisuke le dijo que su amigo en verdad detestaba perder aun mas teniendo de oponente a Kazama, era comprensible de cierto modo, ese sujeto en verdad era un completo imbécil.
Ahora sabiendo esto, Heisuke comenzó a hablar de la competencia mencionada ya antes mientras Souji daba la vuelta marchandose del sitio con manos y mandíbula apretada, pues resultaba bastante frustrante recordar derrotas del pasado. El año pasado durante el campeonato deportivo surgió una contienda entre alumnos de las diferentes clases, como Souji estuvo en un períodos de notas bajas como mediocres estuvo en la clase 1-D llevándolo a ser su openente, de hecho, luchó contra el mismísimo Purpure-san pero como este último estaba lesionado de su muñeca perdió al instante. Pero su suerte no duro mucho al enfrentarse a su peor nemesis. Kazama Chikage. Este poseía arrogancia como talento nato para el kendo, llevándolo a una considerable derrota que jamas pudo superar Souji teniendo una personalidad de no gustarle perder, pero por supuesto, Mitsuki argumento que a nadie le a gustado eso de todas maneras. Aun asi, Heisuke le dijo que su amigo en verdad detestaba perder aun mas teniendo de oponente a Kazama, era comprensible de cierto modo, ese sujeto en verdad era un completo imbécil.
— ¡No insultes a Kazama-sama! — salto prácticamente sobre él la que hasta hora permanecía sin hablar, si, la amiga de la infancia de todos. Momoka — tal y como dijo Reika, Kazama es vida, Kazama es amor.
— Es si que es asqueroso — contrajo su rostro al escuchar nuevamente esas palabras, giro para buscar apoyo pero encontró a Purpure leyendo tranquilamente un libro, Saitou fue seguramente a alguna parte para librarse de todo esto. Estaba solo. — ¡Toshi diles algo!
El azabache dejo un momento de mirar a su libro para observar el panorama de los chicos a un lado suyos, no tenia ni quería gastar energía innecesaria en este grupo de personas, además, la nueva parecía estar en las nubes pues aun no entendía nada del personaje que seguía sin aparecer. No. Mejor sería seguir con su lectura que le iba hacer de ayuda mas adelante en sus clases.
Heisuke viendo que no tenia ningún tipo de ayuda de su amigo formo un pataleo refunfuñando un poco, luego de irse sobre sus pasos a donde se encontraba su puesto, la chica miro todo esto con ojos curiosos a la par de Purpure-san quien seguía leyendo con tranquilidad su lectura, solo las chicas chillaron emocionadas chocando sus manos entre si en señal de victoria. Aun de todo esto. ¿Quien demonios era Kazama? Todo el mundo parecía de alguna manera perder la cabeza por su presencia o ausencia, pero nadie se digno a explicarle de quien se trataba y eso estaba dándole un poco de fastidio.
Heisuke viendo que no tenia ningún tipo de ayuda de su amigo formo un pataleo refunfuñando un poco, luego de irse sobre sus pasos a donde se encontraba su puesto, la chica miro todo esto con ojos curiosos a la par de Purpure-san quien seguía leyendo con tranquilidad su lectura, solo las chicas chillaron emocionadas chocando sus manos entre si en señal de victoria. Aun de todo esto. ¿Quien demonios era Kazama? Todo el mundo parecía de alguna manera perder la cabeza por su presencia o ausencia, pero nadie se digno a explicarle de quien se trataba y eso estaba dándole un poco de fastidio.
El sonido de la campana anunciando un pequeño descanso para tomar un aperitivo (según las chicas groseras) retumbo en sus oídos, observo con cautela como algunos chicos salían del aula dirigiéndose a alguna parte, y otros como Saitou, Heisuke y el mismo Purpure-san permanecían en sus asientos tranquilos ante el movimiento.
Ella por su parte se levanto del asiento llamando la atención de las chicas aun chillando de emoción.
Ella por su parte se levanto del asiento llamando la atención de las chicas aun chillando de emoción.
— ¿Planeas ir a alguna parte? — le pregunto Momoka con curiosidad.
— No he tenido la oportunidad de visitar un poco el campus — respondió tranquilamente sonriendo con amabilidad — asi que pensé en darle una vuelta para conocer un poco.
— Aun estamos en clase de matemáticas, aunque la sensei no este podría ser un gran problema que Hikari no te encuentre. — pronuncio sin mirarla, Purpure aun prestandole atención a su libro — es mejor que no vallas lejos.
— Toshi tiene razón — apoyo Midori apretando su puño con frenesí — es mejor que permanescamos cerca.
¿Permanescamos? ¿Desde cuando se invito a su caminata? Pensó que en ese momento podría tener un poco de paz para si misma, aun no llevaba horas de su llegada a la escuela y quería salir volando por una de las ventanas. Esperaba que Ryuunosuke tuviera una clase mas tranquila a la suya, aunque viendo el panorama lo dudaba mucho.
— ¿Qué tal y vamos por un jugo? — planteo tranquila Momoka sonriendo en dirección de la chica nueva — cerca de este pasillo tenemos una maquina y no esta lejos.
— Excelente idea — afirmo la prima del chico tasiturno — podría traerle un café a Hajime.
Asi que sin previo aviso Mitsuki se vio empujada por las tres chicas para salir, la mirada de halcón de Purpure se mantuvo unos segundos en la nueva que dejo su aire de princesa aristocrática para adoptar una mas caótica y humana, ocultando su sonrisa de la vista de los demás no podía parar de pensar lo muy interesante que era la niña nueva.
En tanto Mitsutani se rindió en el pensamiento de escapar, simplemente accedió a perder ante tres muchachas llenas de energía posible para un niño pequeño no adolescente, por eso, con un semblante tranquilo abrió la puerta del salón pensando en su posible elección de bebida.
Pero eso quedo aun lado al fijarse al final del pasillo. Un grupo de un hombres vestidos con trajes negros, comunicadores, walkitalkis, auriculares en sus oídos y otros implementos extraños caminaban rodeando a alguien. Sus ojos color calabaza se agrandaron al verse involucrada en la salida de las chicas de su salón chillando emocionadas, e inclusive Momoka y Midori imitaron a sus compañeras llevando exclamaciones de alegría hacia un tal “kazama-sama” sin parar. Esperen. Era el mismo tipo nombrado hace unos momentos, acaso… ¿por fin se digno a aparecer?
En tanto Mitsutani se rindió en el pensamiento de escapar, simplemente accedió a perder ante tres muchachas llenas de energía posible para un niño pequeño no adolescente, por eso, con un semblante tranquilo abrió la puerta del salón pensando en su posible elección de bebida.
Pero eso quedo aun lado al fijarse al final del pasillo. Un grupo de un hombres vestidos con trajes negros, comunicadores, walkitalkis, auriculares en sus oídos y otros implementos extraños caminaban rodeando a alguien. Sus ojos color calabaza se agrandaron al verse involucrada en la salida de las chicas de su salón chillando emocionadas, e inclusive Momoka y Midori imitaron a sus compañeras llevando exclamaciones de alegría hacia un tal “kazama-sama” sin parar. Esperen. Era el mismo tipo nombrado hace unos momentos, acaso… ¿por fin se digno a aparecer?
Los hombres que aparentemente solamente eran guarda espaldas se dispersaron un poco mostrando la figura de un chico, pero no cualquier chico, era alto con hombros anchos y espalda amplia, su figura era agraciada con musculatura no tan exagerada pero si tonificada para hasta notarse con el uniforme puesto. Su cabello corto era rubio el cual se disparaba por todas partes dándole un aspecto salvaje y rebelde, su piel blanca con un toque cremoso emitiendo sensaciones de parecer una clase de dulce extraño a probar, pero eso se quedaba hecho trizas al mirar directamente a su ojos color rojo carmesí, penetrantes y con un brillo especial atrayente para cualquier chica inocente a su alcance. La expresión en su rostro era serena y menticulosa, él no parecía estar de alguna manera fastidiado con los hombres a su alrededor, es mas, tenerlos le daban una sensación de grandesa o poder bastante gratificante en su persona. Pero aunque varias chicas chillaran su nombre sin frenar ella sentía un frío recorrerle la piel al mirarlo, ese hombre no era alguien mundano podias darte cuenta al mirarlo directamente a los ojos, simplemente alguien de cuidados y altamente peligroso.
Entonces por fin lo tuvo a escasos metros de ella, sus compañeras casi morían de la impresión de tenerlo de esa manera tan cerca, los hombres de negro se alejaron del joven para dejarlo entrar a clases, pero él no lo hizo, en lugar de hacerlo se le quedo mirando fijamente a la pequeña con ojos saltones calabaza quien jamas había visto en la vida asegurandola nueva. Fascinante. Carne fresca para los lobos.
En cuando a Mitsuki se le congelo el cuerpo ante tal mirada recibida por Kazama, esa era la manera que veías a un trozo de carne e inclusive tu próxima presa a casar, pero jamas a la que sera tu compañera de clases durante un gran período, sin duda era una manera ortodoxa de intimidar a alguien. Aunque el rubio no se quedo mucho tiempo en la puerta, desvío al fin la mirada en la joven para entrar al aula con su grupo de seguidoras no sin antes decirle algo a la nueva.
En cuando a Mitsuki se le congelo el cuerpo ante tal mirada recibida por Kazama, esa era la manera que veías a un trozo de carne e inclusive tu próxima presa a casar, pero jamas a la que sera tu compañera de clases durante un gran período, sin duda era una manera ortodoxa de intimidar a alguien. Aunque el rubio no se quedo mucho tiempo en la puerta, desvío al fin la mirada en la joven para entrar al aula con su grupo de seguidoras no sin antes decirle algo a la nueva.
— Este año sera aun mas emocionante posible.
Mitsuki le siguió con la mirada hasta desaparecer su figura dentro del aula, la voz del muchacho era aun mas grave que la de Purpure-san pues tenia ese tono pausado, tranquilo y apasiguable como canción de cuna a un niño de brazos. Peligro. Por todos lados le dictaba peligro, ese sujeto tenía pinta de mujeriego natural y implementar toda clase de implementos para conseguir su cometido, su sinismo se pintaba claramente en ese brillo carmesí de sus ojos.
Un demonio.
Eso era Kazama.
Demonio.
Eso era Kazama.
Demonio.
Reika quien fue la primera de volver del aula miro la expresión caótica de su compañera preocupandose un poco, desde mirar a Kazama adopto este raro comportamiento de parecer ver un fantasma del infierno, aunque cada quien reaccionaba de distintas formas a la presencia del rubia sin duda esta era nueva.
— Kazama Chikage — pronuncio con deteriodo en la voz, sintiendo la mano de la otra joven en su hombro sin dejar de temblar — ¿Qué clase de persona es?
— Es el hijo del primer ministro — confeso con total normalidad la chica seria — y el chico con mayor promedio en toda la escuela.
¿Hijo del primer ministro? Esto es sin duda la cosa mas absurda jamas escuchada por sus oídos, el rubio de peligrosa mirada tenia poder no solo en personalidad también lo poseeia en familia. Ahora entendía porque en el momento de caminar mantenía esa ligeresa, aun mas, el tener su cabeza en alto sin redimirse ante alguien, aseguraba que sus pensamientos era en que las personas debían de tenerle el respeto digno a alguien de su altura.
— ¡Oh! — suspiraba con anhelo Momoka llegando a donde estaba las otras dos — Kazama-sama es tan… diferente a todos los demás desprende un aroma tan cálido y encantador, ningun chico le iguala en carisma. ¿No creen?
Mitsuki jamas seria de prestarle atención en la palabras dichas por su abuelo durante su infancia pero, si resultase ser verdad, de alguna remota posibilidad en existir seres especiales como solía decirle sin anestecia. De ser todo eso afirmativo. ¿Kazama seria parte de esos seres especiales? No sabia si tener miedo de aquí en adelante, pero sea lo que sea, Kazama Chikage es un hombre con tratos de cuidados a tener. De lo contrario. Se quemaría.
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