martes, 18 de septiembre de 2018

Dance with the devil

7
Para cuando el anhelo de verlo puede mas que la lógica o la razón.
Parte 1
« Mar… sonidos de agua desembocando en la arena para arrastrarla nuevamente a las profundidades, el olor a sal, una temperatura calurosa y ese sentimiento de verse sumergida en un sitio totalmente ajeno a su día a día. Su cabeza, liviana, totalmente confundida no le daba respuesta alguna de donde podría estar, es mas, se asemejaba a esas olas en este momento siendo arrastradas gracias a la fuerza del mar.
El mar… ¿Por qué demonios estaba allí? No, no sabia mucho pero antes estuvo en un sitio muy colorido, musica y gente caminando de un lado a otro con rostros marcados en felicidad, junto a ella unos semblantes relajados la insitaban a divertirse a lo grande para olvidar los problemas. Luego…. algo paso.
Dos chicos taciturnos.
Agradecimientos.
Hombres de la nada.
Golpe y… el olvido absoluto.
¿Qué ocurrió realmente? Los vástagos de una noche turbia le daban directo a su cabeza como bola de demolición, la sensación de tranquilidad ahora fue sumplantada con el miedo, porque su corazón le decía a gritos que este lugar no era para ella, solamente… solamente representaba el peligro absoluto.
Sus párpados cansados comenzaron a abrirse dándole paso a una extensa, densa oscuridad, eso fue completamente propisio para el pánico, intento mover sus músculos sin exito alguno, la mantenían amañatada con cuerdas de muñecas impidiendole intentar un escape de su parte, de todas maneras, es imposible hacerlo si ni posees una idea de tu ubicación.
Analizando en el lio donde se metió sin saberlo, trato de mirar con otros ojos el sitio de completa oscuridad, era una especie de sala amplia con varios objetos adornandola entre ellas un cuadro siniestro al fondo de una cacatua azul, su cuerpo estaba sobre un suave camastro (o tal vez algo mucho mas sofisticado) de telas delicadas parecidas a la seda, este implemento era muy parecido a lo usado por los occidentales al momento de dormir. Si. Una cama. Eso le dio la idea de rodar sobre su cuerpo con la finalidad de caer al suelo, en esa forma encontraría algo de ayuda para cortar la cuerda y quitar esa maldita mordaza de su boca, quien estuviese detrás de todo esto era un completo psicópata. Aunque, por supuesto, tenia mas o menos a alguien en mente.
Sus pensamientos sin querer le llevaron a cierto azabache de purpura mirada, Hijikata, quien seguramente estaba buscandola entre cielo y tierra, inclusive debajo de la piedras. De cierto modo le daba un poco de rabia, venir a ser secuestrada de esa manera frente a dos de los hombres de entera confianza en Hijikata era el colmo, no lo decía por lo chicos, es por ella misma, jamas debió alejarse del azabache. Pero no. Le dio una vena extraña queriendo hablar con ese par callado.
Teniendo mas pensamientos parecidos a ese, la princesa comenzó a rodar sobre su cuerpo sin sentir miedo alguno de toparse con algo extraño en ese panorama, todo estaba oscuro, la penumbra era su única compañera en aquella travesía bizarra donde la finalidad es salir ilesa. Cayo en un golpe seco al suelo llevando a quejarse en el proceso, por su cabeza jamas cruzo el despertar los “supuestos” malhechores en su captura al tirarse al suelo, que por cierto, era de una madera lo suficiente solida como para dejarle algunos dolores por unos segundos.
De pronto, una puerta a su izquierda se abre de manera apurada mostrándose un rayo de luz la cual coliciona contra sus ojos doliendole, aunque eso es dejado a un lado cuando los ve, dos hombres, uno posee una cabellera larga color purpura con rasgos bastante delicados, el otro, es robusto, tiene barba y en sus ojos solo transmite una entera seriedad. La princesa presa del pánico ante esas caras desconocidas, trata correrse hacia atrás pareciada a un animal herido ante grandes bestias feroces, pero le es imposible, el chico de cabello largo suelta una risotada fuerte buscandola rápidamente y sosteniendo su mentón con fuerza. La expresión en su cara es de total satisfacción, demostrando lo emocionante que es todo esto para él.
— ¿A donde crees que vas gatita pérdida? — formula con prepotencia, produciendo escalofríos en la piel de la joven — si ni quiera hemos comenzado con la función.
— Shiranui — le advierte el otro, con un tono de voz grave — dejate de juegos y no te involucres en algo mas fuerte que cualquier cosa.
— ¿Qué insinuas? — recrimino el muchacho sin aun soltarla, regalandole una sonrisa desafiante al mas viejo — “Aun no eres rival para él” ¿es eso?
— No digas idioteces — siguió con su tono de voz, aunque tratando de controlar la situación — nuestro deber es absolutamente relacionado con capturarla, cuidarla y vigilar de ella. En ningún momento menciono el “diviertanse como puedan”
— ehmmm… eres tan aburrido aveces, Amagiri. — la soltó al fin, colocándose de pie para alejarse solo unos cuantos pasos.
Estos sujetos eran completamente peligrosos, de hecho, dentro de sus corazones existía un raro poder tan oscuro como la noche dándole a entender una cosa, ellos eran demonios tal cual a ella. Por consiguiente, el transformarse no seria de utilidad alguna contra ellos, solamente seria un desperdicio de energía innecesario donde quizás le serviria en el futuro. Nunca se sabía, en cualquier momento podría prestarse la oportunidad de huir.
— De todas maneras “él” me molesta un poco, es decir, — el chico con nombre Shiranui sigue hablando al otro sin miramientos, quejándose posiblemente de su jefe — nos ha dejado a la suerte mientras se va a otro lado para hacer no se que cosa.
— Prometió volver pronto.
— ¡Nosotros fuimos quien hicimos el trabajo sucio! — se quejo totalmente indignado, el mayor solo atino a suspirar y llevarle el ritmo a su compañero — solamente su papel fue de aparecer como un príncipe de cuento de hadas.
— Desde el principio todo quedó en ese tamaño, tu mismo pedias la retaguardia — le recordó sin rodeos.
— En verdad te agradezco tu buena amigen de mi ante los invitados — la castaña quería gritarle en todas las verdades en la cara, pero este no era una idea perfecta en estos momentos — posiblemente me tomaran por un loco o psicópata.
— No hay muchas opciones de todas maneras — reintrego el mayor mirando a hacia un lado, donde la princesa residía sobre el suelo — es preferible hacer llamado cobarde o inútil.
— Da igual — chasqueo la lengua, acercándose con cuidado a la castaña aprovechando para sostenerla de los hombros y levantarla — ¿Como supo exactamente “él” la ubicación de la gatita perdida?
— Dices el milagro pero no el santo — planteo de manera tranquila, cruzando sus brazos a la altura del pecho recostandose sobre el marco de la puerta — limitemos solamente a cumplir nuestro trabajo.
— Esta bien… — se resigno, arrojando sin cuidado a la pobre muchacha a la cama quien se quejo por ser tratada de esa manera descuidada — mirandola mejor… en verdad es linda ¿Como la consiguió el Capitán de los Shinsengumi? Es conocido por su trato tosco y serio, no es hombre para una mujer como ella.
Nuevamente se acerco a la princesa de manera peligrosa, prácticamente cerniendose sobre ella cariciando con cautela uno de sus hombros descubiertos ante el ajetreo del secuestro, ella debió de armarse en una coraza sin sentimientos ni emociones, repitiendose a si misma no emitir ningún sonido de asco por ser tocada de esa manera descarada.
— ¿Estas seguro que “él” se molestara si solo me divierto un poco con ella? — la malicia de su sonrisa llego hasta sus ojos, quienes brillaron ante la imagen de una princesa llena se pánico.
— Shiranui… — lo advirtió — no juegues con fuego.
— ¡Va! — llevo su cara al cuello de ella identificando totalmente su olor, encontrandolo exquisito y de deleite — su fragancia es de las flores en primavera, además, el ser una demonio hembra es una codicia total.
Temblo, el aliento de este sujeto choco con la piel de su cuello encontrandolo completamente escalofriante, debía de haber una forma de activar sus poderes de demonio para poder liberarse, quizás no podría escapar al estar el sujeto de barba en la puerta pero si mantenerse lejos de Shiranui. Antes tuvo un profundo miedo a su prometido, pero no es el temor comparado a ahora, porque este sentimiento de insertidumbre es incomparable, el pelipurpura iba hacerle algo bastante asqueroso en su mirada se reflejaba.
Sus pensamientos le llevaron a una sola persona: Hijikata, ella deseaba ser rescada por él. ¿Donde estaba metido? ¿Como no la sacaba de las garras de este demonio? Aun… ¿Aun no encontraba su paradero?
— ¿Se te es agradable olerla? — una voz grave retumbo en la entrada sobresaltando a los presentes, aun mas a Shiranui quien se levanto como bala lejos de la castaña, demostrando una expresión de total pánico — apuesto que la has encontrado apetecible e invaluble, después de todo… las mujeres demonios son raras de encontrar.
La princesa abrió sus ojos a par ante la imagen de aquel imponente hombre con ropas occidentales color purpura, su usual sonrisa ladina estaba suplantada por una mueca de absoluto desagrado, aquellos carmín ojos tienen un brillo inusual plagados de sed de venganza y odio, además, aquel aspecto salvaje de total independencia fue usurpado ante otro de elegancia absoluta, parecido una isla solitaria conquistada por alguien. ¿Quien ese ese sujeto? Kazama Chikage, su antiguo prometido.
La princesa nunca sintió tanto alivio de ver a este demonio como ahora, porque lidiar con alguien a quien ya conoces es mucho mas fácil a tratar con desconocidos, aun asi, le venia el sentimiento contradictorio pues mantenía un grado de miedo hacia él desde aquel incidente de mirarse descubierta ante sus deseos en no casarse, esa mirada podría llegar aterrarle en una manera sorprendente.
—Chi… Chikage — tartamudeo el pelipurpura ante la imagen de aquel rubio frente a el, saliendo prácticamente de la nada — yo solamente… solamente…
— Te doy diez segundos para verte alejada de ella, Shiranui — le advirtió con dos octavas mas bajas a su voz usual — uno… dos… tres…
Como una bola de fuego el moreno se aparto del lado de la princesa con pavor absoluto, en tanto ella, se mantenía quieta sobre la cama sin mover musculo alguno esperando a la reacción del rubio. El hombre serio hizo una leve reverencia luego que un despavorido Shiranui pasara de largo a su lado, cerrando la puerta en proceso dejando asi a ambos chicos en la oscuridad de aquella habitación.
¿Desde hace cuanto la princesa no veía a Chikage? Seguramente bastante tiempo, porque la última vez aun poseia su kimono blanco con abrigo oscuro, ahora igualmente que el Shinsengumi tenían esas ropas occidentales con la finalidad de despistar al enemigo, no lo negaría, en verdad cada uno de esos hombres parecían haber nacido para vestir tales atuendos. Sin excepción e incluyendo a Chikage.
El rubio encendió una lampara encontrada en una mesita hallada en los costados de la cama, mostrando asi finalmente en totalidad la habitación de color rosado y adornos finos, tal cual refiriéndose a un biombo al final del sitio que tenia detalles de flores, la castaña descubrió una pequeña ventana donde reflejaba una clara noche ante sus colores, muy seguramente debía de haber estrellas en todas las partes del cielo. Eso hizo recordarle las noches en no poder dormir en el cuartel del Shinsengumi, ella sentada frente al jardín admirando toda la belleza presente, Hijikata apareciendo detrás de ella sorprendiendola y abrazandola fuertemente sin pedir permiso.
Dolor.
Esos recuerdos significan dolor.
¿Donde podría estar él?
Lo… extraña.
Sin darse cuenta, alguien hundió el colchón a su lado aprovechando para quitar su mordaza y cuerdas opresoras de muñecas, aun con eso, no sirvió para atraerla a la realidad junto aquel chico quien legalmente seguía siendo su prometido. Chikage no emitió sonido alguno en tanto contemplaba el triste semblante de la castaña, ni mucho menos tuvo energía para discutirle, solamente se mostró pensativo ante ella meditando las palabras para llegarle. Siendo justamente imposible. La princesa estaba a punto de contraer la enfermedad mas mortal de todas, tristeza.
— Él esta preocupado por ti — comenzó diciendo rompiendo el silencio incomodo, demostrando el olvido de su enojo a uno de sus sobordinados — igualmente lo esta tu madre, aunque no lo demuestre tanto.
— ¿Desde cuando les importo como hija? — le recrimo con dureza, sorprendiendo un poco al rubio — para ellos solo soy su boleto a la unión mas productiva de todas, inclusive, mi propio hermano.
— Da igual lo que pienses — siguió hablandole pausadamente — pero no quitara el hecho de que ellos son tus padres, princesa.
— ¿Qué ganas con secuestrame, demonio? — escucharla decirle de esa manera no solo le dio una molestia profunda, igualmente incremento la distancia entre ambos dejandoles solo un vacío en medio de ambos — intentos de llegar seguramente a aceptarte como mi prometido, o tal vez, la aprobación absoluta de todo mi clan. Si. Eso debe de ser.
Chikage aguardo completo silencio en cada palabra dicha a los labios de la chica, emitiendole con ello unas pequeñas agujas atravesar su piel con signos de molestia, esta chiquilla no solamente es una completa tonta, debía agregarle lo bocona y reverenda estúpida. ¿Acaso es la mujer mas importante en la faz de la tierra? Lo único sobresaliente en ella es su sangre, la habilidad de darle unos hijos poderosos y grandes, el resto lo encontraba inútil. Si la castaña esperaba venas sentimentales se equivoco de demonio, Kazama Chikage le daba importancia mas a los instintos que sentimientos.
— En todo este tiempo sigues siendo la misma idiota de siempre — le confeso soltando una risita oscura, sobresaltando a la castaña — no busco sentimientos “recíprocos” o algo parecido, solo quiero tu descendencia ligada a la mia… simple y nada mas.
— Eres un cerdo asqueroso — confeso asqueada.
— Gracias, es un gran honor escucharla decir eso — se levanto de su lado mostrandole esa mirada oscura en su rostro, capas de hacer temblar al mas temible de los guerreros — solamente te recordare una cosa importante princesa, porque mientras permanescas en este sitio deberás seguir mis reglas, y una de ellas es mantenerte alejada de aquel mestizo. Bueno, eso sera pan comido, nuestra localización es lejos.
— ¡¿Qué has dicho?! — se levanto de la cama dirigiéndose directamente al rubio, medio sujetandolo del cuello de su ropa — ¡No me tomes por el pelo Kazama! ¿dime donde…? ¡¿a donde rayos me has traído?!
— No tienes porque saberlo — deshizo el agarre con facilidad, arrojandola a un lado de él — hasta que tus padres vengan por ti viviremos bajo un mismo techo, puedes creerlo, te iras acostumbrando.
Dicho esto dio una vuelta dirigiéndose a la puerta para cerralar desde afuera, la princesa se estampo contra ella al tratar de ir contra el demonio de sangre pura que es muy fuerte, podría estar tocando la puerta con desespero para ser liberado rápidamente, pero es imposible, sus gritos de petición fueron ignorados completamente dándole paso a la desesperación. Su figura fue cayendo lentamente al suelo al ser presa de sus lágrimas amargas, la desesperación se podría respirar en cualquier lado de esta habitación fría, Chikage es un tipo muy rudo e imbécil, solamente encerrarla por ninguna razón le colocaba los pelos de punta. Aunque le expreso la inquietud de sus padres ante su desaparición, igualmente con irla a buscar encontrandolo raro, si en verdad su madre estaba preocupada por ella no se estaría prestando para ser secuestrada de esa manera, sin embargo, conociendo tal cual es podría considerarse hacer lo que sea si eso le traía un beneficio. De quien podría diferir es su padre, ese hombre bonachon y marcado un poco con la ira de cualquier progenitor hacia un chico que quiere quitarle su hija, seguía amandola como el primer día de tenerla en sus brazos, de él, creía la preocupación pero no de su mamá. En todo caso, estos serian unos largos días bajo la tutela de Chikage Kazama.
La princesa perdió la cuenta de las horas pasadas en esa lujosa habitación, solamente la visita de unas mosas le mencionanban los días pasados ante hacerla comer y beber obligatoriamente aun asi ella no quisiera, su alma estaba vacía, su corazón hecho pesados al estar lejos de la persona quien anhelaba estar sin rodeos, el Capitán del Shinsengumi, el cual aparentemente no hallaba con ella aun. La castaña en unos de sus momentos de pesimista pensó que Hijikata le dejo de amar y por eso no venía por ella, razón totalmente absurda porque es imposible ese hecho, no después de atravesar todas esas difultades juntos. Hijikata solamente tenia cero conocimientos de su paradero.
Y hablando de eso, la princesa solamente obtuvo la información de eso gracias a una de sus mosas, diciéndole que donde se encontraban ahora era una isla casi en su totalidad decierta, salvo por un pueblo a una cuantas horas cerca de su ubicación donde era usado para abastecerse.
Eso llevo al siguiente plan a la princesa: salvarse ella misma.
De un momento a otro empezó a comer, dejarse vestir e inclusive hablar con normalidad con las chicas quienes se encargan de ella, de esa manera despertó la curiosidad de Chikage quien nunca desde el secuestro a la joven se acerco a verla, su orgullo de demonio vencía a cualquier cosa o “sentimiento” hacia ella, si esa idiota mujer prefería a los mestizos, perfecto, él no se arrastraria a sus pies con la finalidad de conseguir algo. Aun asi, la princesa jamas ha sido obediente o algo parecido, llevándolo a pensar que esta tramando algo entre manos.
— Eres tan obvia que das risa, niña — le dijo estando en la habitación de ella, recostado en una de las paredes mirandola con burla — ¿Piensas que soy tan inocente para no ver atraves de ti? Dejame recordarte quien soy realmente, y te aseguro, jamás podrás contra eso.
— ¿De que hablas? — se hizo la desentendida, aparentando no saber nada.
— Tu… simplemente jamas vas a obedecer las ordenes de alguien mas sino te trae beneficios, ¿cierto? — planteo con cautela, surgiendo un efecto bastante predecible en la castaña haciéndolo sonreír — tu misma te acabas de delatar sin necesidad de llegar muy lejos.
No, no podía ser cierto, ¿acaso resultaba muy obvia ante los ojos de Chikage? Por supuesto, ambos llevaban conociendo un buen pedazo de tiempo, era normal tener en cuenta la clase de demonio que son cada uno, siendo así… ella podía utilizar los mismos métodos del rubio. Dibujando una sonrisa en los labios, se levanto lentamente de la cama caminando con pasos lentos hasta llegar al rubio, quien la miro sin una pizca de emoción a su presencia, está lo sujeto de uno de sus brazos llevándolo a velocidad super humana hasta la donde hace unos momentos ella se encontraba sentada. Sin previo aviso tomo siento a orcadas encima de él, sin enseñarle nada de la expresión de su rostro permaneciendo oculto detrás de esos mechones castaños de su cabello, aunque para Chikage no es la primera vez tener a una mujer así encima suyo, le sorprendía un poco la actitud extraña de la princesa: ¿a donde pretendía llegar?
— Ambos… ambos sabemos la clase de demonios que somos, Chikage — le dijo sin emoción alguna, llevando sus manos a moverlas de arriba hacia bajo en el pecho de este repetidas veces — entonces, debemos conocer de sobra nuestros deseos ¿no es así?
— Noto como por primera vez en tu vida vas directamente al grano — comentó divertido, sonriendo de manera ladina pero jamas tocando un solo pelo de la castaña — ¿eso te lo ha enseñado el insensato de Hijikata? Me impresiona…
— Mantengamos alejados a otras personas de nuestra conversación — sugirio sin elevar mucho su tono de voz, pero si emergiendo un poco de dominancia en ella — en estos momentos solamente somos nosotros dos y nadie mas.
Chikage aguardo simplemente silencio ante aquel comentario innecesario de la muchacha, aunque no negaría estar divertido ante ello, aun pensaba de él como un demonio simple al que solamente puedes darle uno de sus deseos ocultos y luego te pondra conseder cualquier cosa a cambio, siendo esto todo lo contrario de Chikage. Sin embargo, no negaría lo divertido del comportamiento de la princesa, en esta ocasión solamente fingiria demencia pues quería conocer hasta donde era esta chiquilla capaz de llegar para conseguir su libertad.
Pobre Hijikata si la viera, seria una excelente reacción digna de admirar.
— Chikage — lo llamo ante el silencio emergido entre ambos — yo… yo se que tu me deseas ¿cierto? Siempre lo has hecho y no puedes negarmelo.
— ¿Y? — soltó simplemente para animarla a seguir.
— Y… albergas sentimientos ocultos por mi, a estas alturas negarlo es completamente inútil — mostró al fin su rostro, regalandole una mirada totalmente distinta a lo usual, no existía determinación, vacío o dolor, simplemente… algo jamas visto antes — ya que como te digo, ambos nos conocemos perfectamente.
— Perfecto — soltó una risita divertida, pensando en que esta chiquilla no solo era una bocona y fastidiosa, igualmente es una metida absoluta — si me conoces bien debes tomar en cuenta que esos “sentimientos” jamas van a cambiar mi forma de pensar, ¿cierto?
No lo había negado, Kazama Chikage no nego absolutamente nada de las palabras salidas de su boca, demostrandole que en verdad posee sentimientos hacia ella desde hace mucho tiempo, es decir, no se sorprendía de tener la confirmación oficial solamente le hacia pensar lo retorcido que es el rubio. Su manera de demostrarle amor es bizarra, no por obligarla a casarse con él, venia incluido engañarla con una prostituta y amanezarle es terrible. Posiblemente, Chikage es de ese tipo de hombres, entre mas demuestro lo rudo que soy jamas podre salir herido y… llevaba solamente a una cosa, la entera y completa nada. La soledad.
— Por lo tanto, princesa — siguió hablando — no podrás excavar tan profundo de mi y manipular esos molestos sentimientos, ellos seguirán ocultos a los ojos de todos para jamas ser usados en mi contra.
— Siempre has sido tan molesto — se mordio el labio con señal de fastidio, porque en estos años este sujeto tampoco le ha sido indiferente y le estorba completamente — molesto, molesto, molesto… ¡Molesto hasta la medula!
— ¿A qué viene ese arranque ahora? — rio entre dientes, mostrando un brillo en la mirada al fin llevando una de sus manos a detrás de la oreja de ella, acomodandole un mechón — te diste cuenta de lo inútil que es tratar de llegar hasta mi o… ¿al fin admitiras seguir teniendo sentimientos por mi?
¿Por que…? ¡¿Por qué un maldito demonio como Chikage le producía toda clase de sensaciones raras en el cuerpo con tan solo mirarla de esa manera?! Con Hijikata las cosas eran muy tranquilas, pacíficas, bastaba con sonreirle de lejos y calentar su corazón en un grado muy tibio, estando a su lado emitía la paz tan anhelada para ella. Por otro lado, Chikage es parecido a una hoguera encendida, feroz, voraz y con el poder necesario para quemar todo a su paso e inclusive a ella.
— No sabes… — apretó sus dientes de impotencia a la par de sus puños — ¡No sabes cuanto te odio!
— Oh… eso en verdad es encantador — le dijo burlonamente, tomando con delicadeza una de las mejillas de ella emitiendo un fuego abrazador — jamas olvidare tus sinceros sentimientos, princesa.
Sin responder nada aquello la joven beso al rubio con firmeza y sin ninguna delicadeza provocando escaparse todo su aire por la nariz, era increíble que con solo un simple toque su cuerpo entero empezara a quemarse en vida, las particulas de su piel parecían evaporarse ante un simple rose de dedos contra ellas, en cuanto a sus labios simplemente pedían mas y mas rose. Sin darse cuenta, sus manos emplearon vida propia estrujando las ropas de Chikage que le parecían ahora un estorbo completo, este notando la desesperación de la chica se tomo asiento con todo y ella encima separando sus bocas, aprovechando para quitarse estas molestas ropas occidentales. En tanto la princesa solamente quedo en la luna, respirando agitadamente y observando en silencio como surgía de la nada aquella piel blanquesina que llamaba a gritos ser tocada, en su vida había visto al rubio con el torso desnudo en los encuentros pasados era ella quien terminaba con las ropas a medio poner, pero en esta ocasión la cosa seria distinta.
Chikage ya habiendo quitado la molesta parte superior de su ropa se quedo mirando la expresión de la princesa, ella estaba admirada, sorprendida y a la vez apenada con su boca ligeramente abierta respirando de manera agresiva, no tenia ni idea de las cosas surgidas entre Hijikata y ella pero en estos momentos solamente las mandaría a volar, ahora solo eran ellos dos. La mano estilosa de la castaña se poso de manera delicada sobre el pecho de Chikage, sintiendo nuevamente aquel fuego abrazador, en tanto él movió sus dedos a los mechones de su cabello acercando su cara para darle delicados besos en todas partes de esta, puede que esos “sentimientos” los quisiera guardados pero ya que al fin estaría de esta manera no quería reprimirse mas, en verdad anhelaba poseerla.
Sus labios se vieron presos ante el deseo y la necesidad del uno del otro, en cuanto las manos de estos mantenían la fogosidad del momento sumergiendose en una ola incontrolable de pasión, la princesa no pudo sentir nada mas a la llama incontrolable que la ataba inconsciente a Chikage borrando por completo la existencia de un azabache de su cabeza, ahora, solamente en estos momentos existían los labios y manos del rubio tocando cada parte inesplorable de su cuerpo. Ella también hizo lo mismo, no se reprimio por nada del mundo el querer conquistar al fin ese cuerpo, quien era cremoso, escultural y hermoso, jamas en la vida podría compararlo con alguien mas pues en verdad era de otro mundo.
Asi fue como la princesa fue evaporada a miles de partículas en el aire, donde sentía solamente viajar al son del viento y al compás de un agarre fuerte como demandante, quien jamas parecía soltarla bajo ninguna circunstancia. Tampoco lo quería. Un calor intenso lo sintió como braza hirviendo dentro de ella teniendo el poder necesario para hacerla llorar y partirla en dos, aunque era de un tipo que podías controlar a medida de pasar considerablemente el tiempo, si podía ser molesto al principio, aunque lo demás jamas podría quejarse.
Aferrada a los hombros del ser mas misterioso conocido en su vida, la castaña no podía parar de combulcionar ante los espasmos del deseo infinito donde aparentemente no podía regresar, los labios de este mantenían el mismo ritmo errantico sobre todo su rostro, inclusive, en algunas ocasiones solían susurrarle palabras distintas a cualquier otra.
¿Cuando…? ¿Cuando Chikage se convirtió en lo que era ahora? Un ser mágico, apasionado y delicado con ella, al pesar de estar explotando todo sus deseos reprimidos sin rodeos, estando de esta manera conectados sentía cada uno de los sentimientos escondidos en lo mas profundo de su ser. Él la quería, no solamente marcar, la quería de una manera peligrosa y iba totalmente en serio en poseerla por completo, lo malo, es que desconocia a cual grado le correspondía. Obviamente ella no permitiría a cualquier hombre hacerle lo que estaba haciendo con el rubio, solamente ella no pensó en lo posible a ocurrir despues del momento de errante locura, donde la realidad le golpearía como cañon de fuego.
Tenía sentimientos hacia Chikage, era estúpido negarlo, su alma solitaria, ese aire taciturno alrededor acompañado de ese semblante contradictorio, todas esas cosas tocaban la vena sensible de la castaña deseando explorar cada mínima cosa de él. Por otro lado, existía Hijikata quien poseía al completo los sentimientos de su corazón, estando a su lado experimentaba toda clase de paz, e inclusive pasar en su lecho, solamente le gritaba ferozmente protegerla de cualquier mal, él ha sido el único capaz de enseñarle el verdadero significado del amor, ese que das sin recibir nada a cambio.
No.
No podía pensar en Hijikata.
No cuando… cuando lo traicionó.
— ¿Estas…? — el rubio se separo un poco de ella mirando el semblante contraído que poseía — ¿Estas llorando?
— No… yo… ¡ugh! — se quebró su voz, escondiendose en el pecho desnudo del demonio evitando cualquier contacto. — Chikage… Chikage… por favor… no…
— ¿Qué? — pregunto divertido, acariciando con sutileza los pumulos de ella — ¿quieres que siga?
— ¿Seguir…? ¡ah! — arqueo nuevamente su espalda volviendo a las llamas de la pasión.
— Luego… de… esto — respiraba se manera agitada en la oreja de la chica, haciéndola sentir aun mas vergüenza — ya no podrás… escapar de mi… princesa.
No tenia que decírselo, ella inclusive lo sabia, había sido envuelta en una telaraña de emociones descomunales, las cuales al ser una demonio pura las convertían en algo mucho mayor. Escapar de ellas no es una opción, mucho menos, de su prometido quien busco la manera de atarse autoritariamente.
Solo… solamente deseaba desaparecer y jamas ser encontrada, menos por Hijikata. »
Una fría vestisca recorrió una gran parte de su piel desnuda despertandolo de golpe, se encontraba en el corazón de plena madrugada descubriendolo gracias al balcón de su habitación, el cual estaba medio abierto haciendo bailar las cortinas al compás del viento, donde una pálida luna cubría todo a sus anchas. A su lado, un cuerpo se hallaba descansado, la piel cremosa de Amamiya Ami descubierta de la espalda le hacia preguntar si tenia una clase de frío, aunque estando durmiendo placidamente le contestaba la pregunta de inmediato.
El joven rubio se levantó de la cama abandonando completamente el lecho, entre sus ropas regadas en el suelo encontró algo para cubrir su desnudez, al menos servía para alejarlo de frío, para los demonios (sin excluir a los mestizos) la época de invierno es una total tortuna terrenal en la tierra. Ellos son seres propiamente de los climas calidos debido a su sangre, agregándole a ello, las festividades religiosas solamente servían para debilitarles a nivel mas bajo. Era en esos momentos cuando buscar el calor corporal en alguien mas es lo mas viable, aun si este se trate de un humano cualquiera.
Kazama se ubico en el barandal del balcón de su habitación, admirando el jardín de su lujosa casa prácticamente sola y a su entera disposición, el ser hijo del primer ministro de Japón le daba bastantes beneficios, no solamente jamas encontrarte con alguien en casa, también el tener bajo su tutela enteras propiedades listas para hacer usadas. Entre ella el rubio podía contar los carros, deportivos, formales y de entera decoración; de hecho, Ami junto a él venían de uno de esos divertidos viajes donde solamente vivía la risas. Luego al llegar a casas encontrándose solos, aprovecharon para entregarse a sus juegos de lujuria y deseo, olvidando a todos y todas.
Ciertamente Kazama ni tenia idea del momento exacto del quedarse dormido, el solamente agotó sus energías hasta lo máximo, arrojandolo a un lado tal cual fuese un saco de papas sobrantes, y, cuando el rubio entra en ese estado no existe alguien que pueda levantar sus energías. Aunque claro, aparentemente el frío era capaz de hacer lo inevitable.
El viento de la madrugada golpeo sin contemplación su rostro al salir al barandal del balcón, la noche, su fiel compañera se encontraba a todo vapor dándole mas o menos la referencia de la hora: 3:00. De pronto, imágenes del sueño anteriormente visto vinieron a su mente como rocío mañanero, jamas en lo que llevaba de vida había tenido un sueño tan lucido tal cual es ese, no solo por el hecho de ser narrado a perspectiva de una mujer, también contaba la sensaciones que experimento aquel sujeto aparentemente igual a él. No. Sin duda era él y su flamante compañía es nadie mas que Mitsuki, con unos cuantos cambios en su apariencia pero en espiritu se trataba de ella.
¿Cuando cambio su perspectiva de verla? No es que no la desease de esa manera, esa castaña es una demonio sangre pura y estar con alguien como ella es toda una delisia. Sin embargo, aquel sujeto tenía una devoción muy grande y no solo eso, también existía un sentimiento el cual jamas ha tocado y se trata del amor.
¿Kazama Chikage alguna vez se ha enamorado? La respuesta es no, jamás lo ha hecho, el motivo de eso es sumamente sencillo: él es un demonio. Los demonios no tienen tiempo para sentimientos, solamente su razón de moverse es la supremacía en su especie, exactamente, repoblarse.
No obstante, dentro de su linaje existió un sujeto lo suficiente duro para aniquilar a una gran masa de mestizos el solo, por supuesto el rubio se esta refiriendo a su ancestro: el prometido de la princesa lunar. Según las historias de su clan, aquel sujeto con el mismo nombre al suyo, estuvo comprometido con la princesa en un largo lapso de tiempo, aun así marchandose con “Hijikata Toshirou” el mestizo, legalmente seguía perteneciendole, él hizo lo imposible y posible para recuperarla, lograndolo. Los padres de la princesa se sentía sumamente complacidos ante aquello, ella parecía estar nuevamente centrado en sus prioridades y el compromiso se rehanudo. Hubo unos buenos años en la que el mestizo y la princesa no se encontraron, nadie conoce las razones de ello, aunque entre los demonios se rumoraba que la mujer mas trascendental de los sangre pura abuso de la confianza de “Hijikata” lanzándose a los brazos de su prometido. Aunque bajo la perspectiva de Kazama no la juzgaba en lo absoluto, luego de todo, ella seguía siendo un demonio y los momentos de sentimentalismo no cabían en ninguna parte.
Aun así, aquella idiota mujer volvió nuevamente a caer en emociones humanas, dejando a un lado su ancestro quien se enamoro profundamente de ella.
Para el rubio esa historia era una completa idiotes, su ancestro es un idiota y la “princesa lunar” una cabeza hueca, ambos poseían emociones inútiles que solamente los llevó a la ruina, el amor es un sentimiento innecesario para cualquier individuo en la faz de la tierra, este sirve solamente con la finalidad de destruir todo a su paso. Beneficia a una parte no ambas. Sacando como conclusión el jamas experimentarlo en su vida, él no quiere convertise en un esclavo de la estupidez, es mas certificaba el poder poseer Mitsutani Mitsuki sin encariñarse con ella en lo mas mínimo.
Eso… lo afirmaba.
A la mañana siguiente, Kazama caminaba tranquilamente por los pasillos del instituto teniendo al lado a Ami y a su alrededor los guarda espaldas proporcionados por su padre, estos eran de la mas grande elite de demonios expertos en combates. No es que los necesitara realmente, solamente los tenía a su alrededor como imán para las jóvenes ingenuas, ahora teniendo a su “novia” le servia exclusivamente a el momento de pavonearse delante de los humanos, en algunas ocasiones encontraba el comportamiento de esta rubia al igual a un niña. Aun así, la necesitaba para sus planes a futuro.
— ¿Hoy piensas dar tu primer paso? — le susurro entre dientes admirando de reojo a las jóvenes humanas chillar entre ellas, ante su presencia — recuerda que el tiempo avanza y jamás pide permiso.
— Eres muy paciente — lo imito de la misma manera al momento de hablar — solamente dejo que esos dos se encariñen el uno con el otro, asi en el momento de separarse, la dulce néctar del dolor sera mas apetecible.
Kazama se quedo en silencio unos minutos visualizando el brillo perverso de la rubia en su mirada, esta muchacha poseía una maldad suprema al ser una mestiza. El poder de los demonios y avaricia combinado con la codicia humana. Sin duda, un ser de cuidados y astucia.
— Eres bastante retorcida — confesó con una sonrisa ladina a su compañera, quien soltó un bufido divertida — ¿Aun no cambias eso de ti?
— Chikage, te recuerdo que no solo soy retorcida — freno su caminar a escasos metros de la puerta del aula de clases de Ami — también existe el egoísmo en mi, aunque por supuesto, el agregarle un grano de dificultad no es en lo absoluto aburrido.
— Verlos sufrir a sus lazos sera exquisito — afirmo.
— Correcto, por eso — dio un paso hacia él, posando una de sus manos a su pecho con señal coqueteo — darles un poco de libertad no cumplicara en nada las cosas, sino aumentara mas el drama entre ambos.
— ¿En pocas palabras?
— Hoy solo plantaré la semilla del pasado, ya sabes, ofrecer mis servicios de consejera y… — río sumamente divertida de manera seductora, al recordar a cierto azabache — las cosas empezaran a caminar hacia su curso natural.
— Siendo asi, entonces — se dio media vuelta encaminandose a su lugar de destino, el aula 1-A — cuento contigo.
Podría no atraparlo entre sus redes de forma inmediata, pero al menos le demostrarían el estar ella para las que fueran, Kazama jamas podría negar su creciente felicidad en proceso. Mitsutani Mitsuki estaría a punto de decender en picada, al menos, el rubio asigna eso a las leyes de la lógica. Todo lo que sube baja.
Por otro lado, Mitsuki trataba de calentarse un poco entre el abrigo extra y la bufanda alrededor en su cuello, pero nada, todo dictaba a ser uno de esos días insoportables para colmarle la paciencia y morir congelada. La muchacha sabia las desventajas de ser una demonio, entre ellas el solo poder funcionar cuando el clima es cálido o super abrazador, al menos, estando ella pequeña sus padres tuvieron la desencia de explicarles eso. Por lo tanto, aplicar el calor corporal de alguien mas en estas situaciones no estaba tan mal, era como compararlo al “circulo de los monos” que aplicaban esos animales en el invierno.
Soltó un suspiro aferrandose a su bufanda en tanto caminaba, en el pasado el único capaz de brindarle su cariño fue su abuelo pero ahora que no estaba, se las apañaba sola para entrar en calor, al menos su pensamiento de consuelo era llegar al instituto para disfrutar de la calefacción.
Mitsuki iba apresurar sus pasos hasta que alguien la detuvo, una mano estiloza sobre su hombro le hizo parar sus pasos, al girarse estuvo al frente de unos ojos purpura encantadores y mágicos como ningún otro. Purpure-san.
— Buenos días, Mitsuki. — le dijo él con ese tono de voz grave.
— Si, buenos días Purpure-san. — contesto unas raras emociones en el cuerpo.
Sin duda alguna desde su primera cita en el acuario las cosas para ellos dos cambiaron, ahora tenían la suficiente confianza al contarse todas sus inquietudes e inclusive, fueron valientes y dijeron sus mayores temores en su vida. La castaña se sentía muy cómoda estando al rededor del azabache, él le brinda toda la paz, amabilidad y confort posible, Purpure es el novio mas perfecto de todos.
Hasta que se demuestre lo contrario.
— Pareces estar hoy un poco fatigada — comento tocandole sutilmente el rostro verificando la temperatura de ella — y bastante helada…
Al sentir el cálido tacto de Purpure-san en su piel sintió derretirse, podría exclamar hasta un sonido de satisfacción al tenerlo cerca, los humanos en verdad eran muy calientes y ella como demonio necesitaba eso. Aunque de solo pensarlo la avergonzaba.
— Nosotros los demonios… — empezó diciendo, tomando sin saberlo la mano de él y frontandolo contra su rostro, asombrandolo — somos muy propensos al frío, volviendonos vulnerables a el y teniendo que buscar otras opciones para entrar en calor.
— Me recuerdas a un cachorro — sonrio divertido, dejando a la castaña seguir restegandose contra su mano — aun mas a un gatito.
— ¿Como pueden ser los humanos tan cálidos?
— No lo creas — se alejo de ella quitandose su bufanda, para envolver a la chica hasta el rostro de esa manera entrar en calor — Momoka y Minami son pésimas para el invierno, muy al contrario de Heisuke que lo anima a un mas.
Mitsuki se quedo mirando con cautela a su novio, este aun habiendo quitado su bufanda roja seguía estando como si nada estuviera ocurriendo, desde siempre ha sido digno de un cuadro, pero al estender su mano, lo parecía aun mas, empujandola a ascender sus sentimientos por él. Asi que, la joven tomo la mano del azabache quien la invito a seguir caminando a su destino.
Al llegar a la escuela todo el mundo enfocó su mirada en ellos, aun pasando varios días o semanas de estar saliendo ambos para Mitsuki, quien le es imposible ser el centro de atención, verse enfocada en los ojos de cada uno de los alumnos de esta escuela la incomodaba. Existían algunas chicas fulminandola con la mirada, no es que le preocupase, solamente las catalogaba de celosas, porque ella salia con uno de los mayores chicos mas populares de este instituto. Por otro lado, existían las parecidas a sus amigas quienes la animan en todo, de ellas solo espera gritos o algarabía.
En eso, las chicas a su alrededor empiezan a murmuran palabras sin sentido, la castaña trata de agudizar mas sus sentidos de demonio para comprender lo acontecido, es cuando de repente aparece una cabellera rubia estiloza al viento, parecía que todo a su alredor se paralizara ante la aparición de esa demonio mestiza. Amamiya Ami.
La castaña dejo de caminar frenando en el acto a Purpure, que de inmediato fijo sus pupilas en la rubia sonriente en una forma escalofriante, muy amable pero con intenciones ocultas. Mitsuki se le queda mirando por un rato a su novio para detallarlo mejor, él parece tranquilo y cauteloso, esperando el primer paso de la otra de esa manera dar el de suyo.
— Mitsuki, adelantate a clases — la suelta para dar unos cuantos pasos hacia la rubia — voy hablar algo con Amamiya-san, prometo no tardarme.
— De acuerdo — exclamó dudosa.
Purpure jamas penso nuevamente sentir ese código secreto entre esa demonio y él, aveces solamente existía una sola mirada para entender la necesidad de discutir sobre algo, inclusive, el planear también, pero ocurrió hace mucho tiempo y no quería recordar nada de su pasado. Amamiya salia con Kazama y él con Mitsuki. Antes se consideraba a si mismo como un completo idiota, pero ahora no es así, esta consiente de la importancia de la demonio en su vida y el no dañarla, jamas hacerlo. Aunque, le daba mucha curiosidad conocer lo que tenia que decir la chica.
Alejándose de la mirada de todos ambos jóvenes entraron a un pasillo solitario, aquel que solían utilizar en el pasado para sus reuniones secretas, Purpure al transitar ese lugar le entró un poco de pánico, en esa paredes existían memorias alocadas que quería borrar de manera inmediata de su cabeza, de esa manera jamás sentir culpa de sus errores nunca enmendados.
Amamiya dejo de caminar frente a un salón que decía: “club de musica”, obviamente este no era utilizado desde hace mucho tiempo por ser los integrantes ubicados en otra parte, siendo mas específicos el salón de musica. Pero ellos no estaban en ese sitio para eso y ambos lo sabían.
— No se que ha venido todo esto de la señal, pero dejame dejarte algo muy claro. Ami. — fue al grano llamándola por su propio nombre sin sorprenderla — no tengo intenciones de revivir el pasado, ese se tiene que quedar donde sigue estando.
— Eres muy lindo cuando estas en ese modo, serio y protector — opto por lamerse sus propios labios sin descaro — Mitsutani Mitsuki tiene muy buena suerte en tenerte, aunque dime Toshi: ¿se siente bien estar con la descendiente de la “princesa lunar”?
Purpure apretó los dientes y puños a la vez, olvido por completo lo descarada que era Ami en algunas ocasiones soltando las palabras de golpe, sin importarle nada ni nadie solo dejando salir todo sin razonarlo.
— ¿Qué quieres decir con eso?
— No te hagas el recatado conmigo, Toshirou — recalcó con palabras duras posando una de sus manos en su cintura — o… ¿A caso esa chiquilla no te ha dado lo que por derecho te corresponde?
— Callate — la amenazo soltandolo entre dientes — no la llames asi, ella es una chica muy grandiosa ni si quiera se compara contigo.
— ¿Con que es así? — se transporto a la velocidad imposible de captar al ojo humano, detrás del azabache — es cierto, ella no aprovecha las virtudes de un demonio, solo las desperdicia.
— ¿Como es que sabes todo esto? — le pregunto sin girarse en dirección a ella — claro… eres uno mas de esos, ¿no?
— ¡Bingo! Toshi, se nota que has realizado muy bien tu tarea, ¿tanto la quieres para averiguar todo de ella? Inclusive… — lo rodeo de manera que ella parecía una abeja y él una flor — tu propia descendencia que viene del guerrero mestizo: “Hijikata Toshirou”
Purpure se quedo de piedra al verse descubierto ante esta rubia, al pesar de los años ella seguia conociendole tan bien que daba un poco de miedo, aunque tenia razón, pero no del todo. No es que haya nacido una necesidad de querer conocer de donde venia, solamente todo ocurrió en una simple coincidencia, por mucho que digan no existir.
Purpure viéndose enamorado de Mitsuki y a la par de ser correspondido, tuvo la idea de averiguar aun mas de los de su especie, de esta manera al encontrarse en alguna emergencia tuviera conocimientos para enfrentarse a ello. Pero no solo encontró información, igualmente algo revelador. Él era descendiente de “Hijikata Toshirou” precisamente aquel samurai quien tuvo por amante la “princesa lunar” la cual provenía su propia novia, esto fue un poco fuerte para su cerebro procesar, era como si de alguna manera ellos fueran reencarnaciones de aquellos personajes y vinieron a la tierra solo con la finalidad de volverse a encontrar, aunque de una manera mas difícil a su anterior vida.
Ridículo, pero aun mas lo considero así ante la nueva noticia, Kazama era descendiente del prometido de la princesa.
¿Pero qué rayos era todo esto? ¿un estúpido triangulo amoroso? No, es imposible, la historia dice que la “princesa lunar” decidió la muerte antes de estar con su prometido, en pocas palabras, escogió a su ancestro antes que el de ese rubio fastidioso de Kazama. Dejándose llevar un poco mas por sus fantasías, de ser ellos reencarnaciones la historia podría repertirse, Mitsuki escongiendole antes de Kazama… ¡Claro! De estar él detrás de su novia claro esta, aunque esté tiene a Amamiya Ami en estos momentos.
¿Qué demonios planea?
— ¿Te ha mandado Kazama? — dedujo ignorando la cercanía que le tenia.
— En parte, pero en otra, — tomo su mentón para poder mirarlo a los ojos — he sido yo quien quiere… volver a recordar cosas de nuestro pasado, Toshi.
— Estas loca, muy loca — bufo divertido, mirandole con acidez en toda la expresión de su rostro — ¿en verdad piensas que caere nuevamente en eso? Te equivocas, no tengo ninguna intención de engañar a Mitsuki, ni si quiera…
— ¿Estas seguro? — se apresuró a detenerlo en su discurso, ganándose el ceño fruncido de esté — porque… ¿Le has dicho que desciendes de “Hijikata Toshirou”? O… ser posiblemente la reencarnación de la “princesa lunar”
— Eso no son mas que tonterías…
— ¡No lo son! — reintegro ella, elevando su voz un poco — ¿Acaso has olvidado el famoso dicho? “Piensa mal y acertaras”
Toshi se quedo unos momentos en silencio deduciendo las palabras dichas por Ami, aunque al darle tantas vueltas lo seguía considerando de la misma manera, estúpido. Las reencarnaciones no existen, además, de serlo ¿por qué nacerían de la misma familia? Es simplemente absurdo, y, nadie puede cambiarle de opinión.
— Sea eso verdad o no — se dio la vuelta dándole la espalda, apretando sus puños — eso jamas me quitara la decisión que he tomado, Ami, nunca volveré contigo. Entiendelo.
Amamiya Ami vio en cámara lenta los pasos del azabache alejándose de aquel sitio, aunque en su mente no cabía la palabra “RENDIRSE” sintió en la necesidad de hacerlo, tratar de vencer la psicología de aquel chico era difícil. Mucho mas en el pasado, cuando ocurrió lo ocurrido junto a una de las mejores amigas demonio suyas, por supuesto, Toshi no tenia idea de su procedencia aunque si de el estatus, encontrandolo propicio para emplearlo a su favor. Fue en ese momento de baja moral que Ami noto el punto débil en él, pues este se creía bastante poca cosa ante su mayor rival de todos, Kazama Chikage, quien mantenía y seguirá manteniendo su supremacía en el instituto.
— ¿No crees que Chikage es mejor partido para Mitsuki que tu? — lo detuvo de inmediato al soltarle esa bomba, la rubia dibujo una sonrisa ladina en el rostro llena de satisfacción — después de todo, ambos son demonios sangre pura y la supremacía en la especie. ¿Qué puede hacer un simple humano como tu contra eso?
La rubia esperaba una respuesta en aquel azabache callado, pero no llegó, en vez de hacerlo simplemente abandono de una vez aquel pasillo dejándola completamente sola. Ami volvió a lamerse sus labios divertida, ya planto la semilla de la discordia en la mente de él, lo único que faltaba por esperar era la reacción en Toshi, obviamente se daría de cuenta de su error y caería en sus brazos en la búsqueda de consuelo. Todo es cuestión de paciencia.
Porque Purpure Toshirou seria nuevamente suyo.
Mas tarde ese mismo día, todos los amigos de Mitsuki se encontraban conversando de las festividades próximas a realizarse, navidad, un acontecimiento bastante propicia para regalar y recibir regalos, al menos ese era el pensamiento de Heisuke. Todos los años los alumnos de la sección “A”, planean un santa secreto donde debes de darle un presente a uno de tus compañeros, el año pasado a Souji le toco darle a Reika y en verdad no tenia ni la remota idea de que prepararle, contando de manera inmediata con la ayuda de Saitou, pero este solamente siendo sincero le dijo: “ella seria feliz si le consiguieras algo proveniente de Kazama”. El castaño indignado simplemente lo mando a volar, dándole como resultado final un abrigo de la piel mas costosa de Paris, aunque en consecuencia de ello a Reika le dio todo tipo de alergias, siendo catalogado como el peor compañero de todos. Souji no recordaba sus alergias.
Ahora en este año, quería enmendar su error y en verdad complaceria a su santa secreto, pero la de real suerte fue Momoka al darle su regalo a nadie mas que Kazama, tan solo recordarlo la chica chilla de la felicidad absoluta, aun puede recordar los brazos del rubio sobre sus hombros al agradecerle ante su presente. Esa fue la mejor experiencia de la chica, muchas de sus compañeras la envidiaron y desearon estar en su lugar, pero todo se redujo ante el presente de Kazama a la presidenta de clase para ese entonces, lastimosamente ella no se encuentra mas en este colegio pero su presente fue un maravilloso libro de una colección limitada, la muchacha no paraba de agradecerle ante el gesto pues en verdad lo deseo desde hace mucho pero no lo consiguió hasta ese momento. La joven no era para nada seguidora de Kazama, solamente una alumna común y corriente.
Souji depostillo contra Kazama como un simple mujeriego de cuarta, el solamente empleo sus técnicas demoniacas de seducción y la muchacha cayó a los pies de este, simple a la par de efectivo. Las chicas le calleron de inmediato encima dándole reclamos, al menos fueron Momoka y Reika, en tanto Minami se quedo mirando a la parejita famosa del grupo quienes seguían en su mundo de fantasías, ambos conversaban tal vez de un libro salido al mercado porque mantenían sonrisas en sus labios y los movimientos de su cuerpo se acoplan el uno del otro, parecían anticiparse dándole una sensación de escalofríos.
Estos dos… ¿Qué eran?
— Toshi, Mitsuki-chan — los llamo de inmediato, logrando captar su atención al tener sus vistas sobre ella — ¿Ya pensaron lo que haran en su cita de noche buena?
La expresión congelada de Mitsuki y la decentendida en Purpure le dio a entender una sola cosa, esta pareja de atolondrados no tenían nada en concreto y eso, eso la desesperaba por completo.
— Imposible… imposible, ustedes — los señalo incredula — ¡¿Aun no han planeado nada?!
Los gritos de Minami hicieron a los demás chicos olvidar la pelea contra Souji y enfocarse en la pareja, Heisuke fue el primero en aparecer ante los otros tres con una expresión confundida.
— ¿Qué es el escandolo? — le pregunto de inmediato.
— Esté… ¡Este par de idiotas descuidados! Aun no tienen el plan para noche buena — volvió a elevar su voz, aun escandalizada — ¿Acaso no entienden la situación?
— Minami… — refunfuño Purpure.
— Relajate un poco, Minami — se coloco en medio el castaño de ojos verde brillosos — pedirle eso a una demonio como Mitsuki-chan es bastante difícil, después de todo, nosotros no creemos en nada de eso. Además, no podemos ir a templos ni nada parecido.
— ¡Oh! — poso su mano en la boca recordando la situación — lo lamento… olvide eso.
— No te preocupes — le resto importancia sonriendole de manera comprensiva.
— Pero si Mitsuki-chan va a estar libre esa noche, entonces… — Souji rápidamente se agilizo hasta donde se encontraba la castaña, tomando una de sus manos entre las suyas dándole un pequeño beso. Purpure se encrispo. — podríamos tener una cita solo nosotros dos a la luz de las velas.
— Saitou — pronuncio únicamente el azabache.
Parecía que ese dia Okita Souji sería participe de los golpes de las demás personas, aunque todo hasta hora era buscado por sus propios medios, era parecido a cocechar lo siembras. Aun así, la castaña se quedo un poco pensativa de las palabras de su amiga, ella en verdad quería pasar noche buena con Purpure, pero a su vez igualmente con sus amigos y todo eso lo tendría si se reunían en un mismo lugar.
— Hablando seriamente — elevo su voz entre sus amigos, ganándose su atención — yo no creo en nada de la navidad, ni si quiera poseo conocimientos de esta pero… ¿podriamos…? ¿podriamos reunirnos todos ese día? ¡Claro! Si pueden.
Sus amigos quedaron en silencio ante la petición de la castaña, personas como Minami pensaron que tal vez sería una proposión para Purpure, al ser ellos pareja tendrían la necesidad de estar solos ellos dos y nadie mas, pero al parecer no era así. Mitsuki parecía haber luchado mucho para poder pedir esto, no era menos, ella no es de mucho egoísmo ni nada parecido, solo piensa en los demás. Toshi se saco la lotería con ella.
— ¿Esta bien, Toshi? — pregunto ella sonriendole a su amigo — que todos nos reunamos en noche buena.
— No veo ningún problema, yo quiero lo que ella quiera — le apoyo colocandole una mano en el hombro sonriendo.
— ¡Tendremos fiesta! — exclamó entuciasmado Heisuke, chocando manos junto a Momoka — les dire a Shitpsu y Harada-san, ambos daran el grito al cielo de la emoción.
— ¿Qué tal y vamos a un Karaoke? — propuso Momoka emocionada — también preparar regalos, pastel y demás.
— Suena muy buena idea — concordo Reika, con su usual tono de voz — ¿Sabes cantar Hajime?
— No lo hago tan mal.
— ¡Lo quiero ver! — exclamó muy entuciasmado Souji, sonriendo burlonamente a su compañero — sera algo bastante digno de presenciar.
— ha… parecen mas entuciasmados que tu, Mitsuki — argumento bastante divertido Purpure, mirando a sus amigos discutiendo los planes — solo observalos, son como niños pequeños al recibir un regalo.
— No me importa, si ellos son felices igualmente lo sere — confeso contenta a las ocurrencia de sus amigos — todo sera divertido, ¿cierto? Purpure-san.
— Si.
A la culminación de las clases, un grupo de chicos coordinados por la presidenta de la clase se colocaron al frente de todos para dar un anuncio, como estaba cerca la navidad era común realizar una pequeña actividad para conmemorarla, tal cual esta era la de santa secreto. Sin embargo, este año la escuela permitió realizarse una pequeña reunión entre los salones para finalizar las clases, seria como una especie de festividad corta para despedir igualmente el año nuevo, pero no serían capaces de verse hasta esto ocurriera harían esto. Una semana antes de noche buena, se haría el evento de santa secreto a corde con los alumnos de la clase “B” y “C”, en tanto “D” y “E” lo harían entre ellos, queriendo decir que podrían darles tu presente a cualquier alumnos de las otras clases sin importar conocerlos. Pero al ser compañeros eso debía de considerarse absurdo.
Con rapidez, los del comité sacaron unas cajas teniendo de contenido a los nombres de los alumnos de las clases “A”, “B” y “C”, el presente del santa secreto no tendria que pasarse del costo estipulado en una cartelera del salón de estudiantes al próximo día, además, si un alumnos quería pasarse de eso no había problema. Ahora dicho esto, llegaba el momento de la elección.
Mitsuki soltó un suspiro cansada, ella no tenía problema de ser santa secreto de algún estudiante en las otras secciones, pero lo que realmente le preocupaba era darle a cierto rubio de ojos carmín. Bueno, eso es bastante ridículo, es imposible que de varios estudiantes precisamente le tocara Kazama, ¿cierto? Su suerte no podría ser tan asquerosa, vamos… ella es un demonio sangre pura algo debe de servir eso, por lo menos a su suerte.
— ¡Rayos! No me ha tocado Kazama-sama — mascullo por lo bajo una de sus compañeras de clase con desilusión.
— A mi menos, demonios — la imito otra.
¿Cual era su obsesión con ese idiota? ¡El solo era un maldito arrogante! Además de ser un desconciderado con las chicas, al menos con ella, porque robarle el primer beso conociendo sus sentimientos a otra persona fue muy vil. ¿Quién quería ser su santa secreto? ¡Ella solo sentiría pena por esa persona por tan mala suerte!
Mitsuki se tragaria sus propios pensamientos.
— No, tiene que ser un error — dijo entre dientes, apretando tanto el papel en sus manos que lo arrugaba — un asqueroso error. ¡Señorita! ¿puedo cambiarlo por otro?
— Lo lamento mucho — se disculpo con cautela — pero no puede hacer tal cosa, una vez entregado el papel en sus manos es imposible un cambio.
Maldita sea.
Mil veces maldita sea.
¡¿Por qué cojones le pasaba esto a ella?!
En el papel sostenido por las delgadas manos de la castaña, con una letra directa de una fuente de computadora, se mantenía resaltado un nombre bastante inusual. Kazama Chikage. Mitsuki simplemente quería hundirse en las profundidades del infierno, allí posiblemente estaría un poco mas tranquila, porque en la tierra era un caos.
— ¿Ha ocurrido algo Mitsuki? — la voz de Purpure la trajo a la realidad, arrugando de inmediato el papel de su mano — pareces agitada.
— N…no, bueno, se supone que aquien le das debe permanecer en secreto pero… — arrugo su nariz parecido a percibir un olor pestilente en el aire — en verdad lo retrato como no tienes idea, quiero cambiarlo pero no me dejaron. ¿Qué hay de ti?
— No es tan mal — comento tranquilamente — es alguien de la clase “C” es tranquilo.
— ¿Un chico?
— Si, vamos al club de Kendo juntos — guardo el papel en uno de sus bolsillos — sera pan comido al momento de darle el regalo.
— Me alegro por ti, Purpure-san.
— Ahora, — le miro directamente a los ojos con determinación — ¿Quien es al que…?
Antes de poder decir algo, Kazama se levanto de su asiento rápidamente abandonando el salón de clases en tanto introducía un papel en su bolsillo, la castaña se le quedo mirando hasta verlo desaparecer, Purpure no tuvo que reanudar la pregunta porque de inmediato supo la respuesta. La persona de revolverle la tripas a su novia era Kazama, en pocas palabras, solamente por ese año seria su santa secreto. En unos segundos la expresión de su rostro se oscurecio, imaginar a Mitsuki darle algo a Kazama le ponía de malas, además, teniendo los conocimientos de que él estaba detrás de la castaña le colocaba en peligro.
De ninguna manera.
¡De ninguna jodida manera!
El pasado jamas volvería.
El comité dejo de repartir los papelillos volviéndose a colocar en el centro del salón, la voz de la presidenta retumbo nuevamente dando las últimas aclaraciones, estaba terminantemente prohibido cambiar los papelillos y de esto ocurrir ellos lo sabrian, obviamente no contarían la razón de poseer conocimientos de ello, simplemente lo sabían y ya. Segundo, cualquier persona que descubriera al alumno o alumna quien le diese a “Kazama Chikage” y le obligase a cambiar de papel seria castigado, el año anterior fue un completo caos y por mucho de no saber hasta el final el santa secreto de este, los rumores y caos formulados gracias a esto fue muy fastidiosos. Por lo tanto, se les sugiere completamente discreción.
Dicho esto, todos los del comité hicieron una reverencia retirándose del aula de clase, Mitsuki no pudo evitar sentir una sensación cercana al vomitar, todo este asunto de santa secreto la llevaría a la ruina total, cambiar su papel con una seguidora de Kazama seria su entera salvación pero al escuchar esa amenaza de la presidenta, aquella idea simplemente se desplomó. ¿Ahora que iba hacer?
— ¡Mitsuki-chan! — la llamo con entuciasmo Momoka, quien mantenía una sonrisa ancha en sus labios, mientras que Minami refunfuñaba por lo bajo — ¿te ha tocado alguien emocionante?
— Buen… bueno, digamos que… algo — dijo de manera incomoda, sonriendo forzosamente — ¿ustedes?
— Estoy bastante conforme — mostró su dentadura perfecta, dando entender su satisfacción — Minami no a corrido la misma suerte.
— ¿Eh? — la voz de Purpure interrumpió la conversación de chicas, admirando la expresión huraña de su amiga — ¿Acaso te eres el santa secreto de Souji?
La muchacha de inmediato se encrispo ante el nombre del castaño, respondió con esa reacción la duda de los chicos, Mitsuki de inmediato busco la ubicación de su amigo encontrandolo junto a Saitou y Reika, quienes miraron a su dirección dándole sus saludos. La castaña alzo su mano con total normalidad, lo del santa secreto es en completo anonimato, no debe de enterarse nadie.
— Mis mas sinceras condolencias — cerro los ojos con calma, Purpure sin ningún tono de broma — Minami, no deseo por nada en el mundo tu suerte.
— ¡No le digas eso tan cruel Purpure-san! — lo reprendio, acercándose a una decaida chica colocando sus manos en los hombros de ella — Minami, veras que todo saldrá bien, no creo que ser el santa secreto de Souji sea tan difícil.
— ¿Entonces me ayudaras? — el brillo de su mirada dictaba esperanza, asustando un poco a la castaña quien no espero esto — Souji es un maldito quisquilloso y jamas me he llevado bien con él, pero no puedo decir eso de ti. Mitsuki-chan, ese imbécil te adora y ambos son de la misma especie, estoy segura que debes tener una idea del regalo posible de darle. — sujeto sus manos con las de ella, acercándose cada vez mas — ¿me ayudaras? ¿lo haras? ¡¿cierto?!
Mierda.
Mirada de cachorro.
Debía de ser un jodido delito.
— Por… por supuesto — contesto atrapada y sin salida, el azabache y Momoka sonreian de manera incredula — pero a cambio, necesito de tu ayuda también Minami.
— ¿Mi ayuda? — preguntó incredula, soltando las manos de la castaña.
— De hecho, Momoka igualmente la cosa va para ti — soltó un suspiro mordiendo su labio inferior — veran, paso que…
La joven empezó contando lo acontecido con respecto al santa secreto y aquien iba a darle, ella quiso cambiarlo pero no la dejaron dando por consiguiente la próxima opción, pero hasta eso la privaron, todos debían de saberlo. Pero su problema residía en no solo no querer darle a ese alumno, también en poseer cero en ideas de regalos a darle pero al ser seguidoras de él debían de poseer ideas de sobra.
— ¡No me lo puedo creer! — chillo con felicidad Minami, siendo callada de inmediato por sus amigos — lo siento, pero… ¡es increíble! ¿por que no me lo cambias?
— Ya escuchaste a la presidenta — argumento de manera ruda Purpure, aun teniendo en sus venas la impotencia de ese hecho — es imposible hacerlo.
— ¿Esta bien para ti Toshi? — dejo su entuciasmo de lado para enfocarse en su amargado amigo — que Mitsuki-chan le de a Kazama-sama, digo, él pareció tener interes en ella en el pasado.
¿Qué si estaba bien? Maldición que no lo estaba, aquel sujeto seguía manteniendo sus ojos puestos en Mitsuki, podría hacerse el indiferente en clases pero gracias a la llegada de Ami con esa oferta tan extraña decía muchas cosas. Aunque la primera es la mas lantente: poseer a su novia. Pero no lo permitiría, él podría tener la suerte de tenerla como santa secreto pero seguía siendo su novia, Purpure mantendría su supremacía igual a su ancestro.
No permitiría alejarla de su vista.
— Me da igual — confirmo con voz dura, girando su rostro a otro lado — nosotros tendremos nuestra propia fiesta con regalos y todo, ¿no es cierto? Sera mejor que esto.
— Bueno, tienes razón — alzo sus hombros estando de acuerdo — pero con todo y eso, no puedo esperar a ir a darle un vistazo a las posibles regalos para él. ¡Muero de la emoción!
— Suenas como si fueras su santa secreto, pero en realidad es Mitsuki — dijo incredula Momoka.
— Dejame soñar — la fulmino con la mirada, luego tomo el brazo de la castaña para caminar lejos de allí — ¡Te la robaré un rato Toshi! Nos iremos de compras.
En tanto, un rubio de mirada carmín caminaba por los pasillos solitarios del instituto en un lugar bastante particular, donde solamente era usado para asuntos explícitos. Por los alumnos era llamado “la zona roja” donde chicos con ganas de romper las reglas acudían a ese lugar, drogas, alcohol y el olor a sexo gratis inundaba por todos los lados en ese sitio, dándole una señal a Kazama de extraña familiaridad. No por consumir alguna de esas porquerías, eso se lo dejaba a los estúpidos humanos con señales de destruir sus pateticas vidas, lo decía porque él tenia marcada a una de esas aulas como suya.
Rápidamente, el abrió una de esas puertas corredisas encontrándose con dos jóvenes a medio vestir, la chica con una estensa cabellera rubia mantenía al chico de cabellera caoba entre su cuello emitiendo una expresión de completa excitación, Kazama solo se apoyo el marco de la puerta con expresión aburrida pues a esos dos les daba igual su presencia, porque de otra manera ya hubieran parado.
— Ami — la llamo, captando su atención y enfocando su mirada en él sin detener al otro chico en el proceso de marcar su cuello — siento detener tu… diversión pero, en verdad necesitamos hablar.
La rubia lo fulmino con la mirada, mostrando en un segundo su cambio de color de ojos en unos inyectados en sangre, quitandose al muchacho humano de su cuello mandandolo a salir del sitio y esperarla un poco. A Kazama le dio gracia la reacción de la chica, esa mirada jamas seria tema de intimidación en él, porque, ni viviendo cien vidas esta mestiza seria capas de vencerlo. Lo mejor sería llevar la fiesta en paz, ella en verdad no quería tenerlo como enemigo.
— Bien — tomó asiento sobre la mesa de que debería de ser teóricamente de un profesor — ¿Qué te trae por aquí Chikage?
— Esto — le mostró un papel a la rubia, quien fruncio un poco el ceño extrañada de verlo — has manipulado el sorteo para que quedaran las cosas asi, ¿cierto? Seguramente a ti te toca Purpure y…
— Te equivocas — lo detuvo, sacando del bolsillo de su falda en pequeño papel con letra de fuente de computadora — soy la afortunada de ser la santa secreto de Mitsutani Mitsuki.
— ¿Qué planeas?
— Demostrarle a Toshi lo buena que puedo ser con su “noviecita” — utilizo comillas con sus dedos sonriendo de medio lado divertida, el rubio simplemente la observaba con cautela — las cosas comenzaran a dar a nuestro favor Chikage, el juego de santa secreto no sera nada mas que nuestro comienzo. Ya lo veras.
— ¿Alguna sugerencia? — río entre dientes, al arrugar su papel con el nombre de la rubia en él — porque… soy pésimo actuando de manera amorosa con una chica.
— Tu solo… — coloco las manos en sus hombros eliminando cualquier existencia de suciedad en ella — sonríe y actua con normalidad, lo demás… dejalo en mis manos.
Ella no fue jamás de odiar algo en particular, ni mucho menos el jamas darle una oportunidad a algo pero, todas esa luces, adornos y olor a canela en el aire le comenzaba a fastidiar. El frío comenzaba a pegar de manera insesante sobre su piel, aun mas, en sus pobres manos luchando por encontrar la manera de calentarse, aunque su rostro mantenía la bufanda prestada de su novio seguía creyendo ser insuficiente, porque en esos momentos solo deseaba tener el calor corporal de alguien.
Mitsuki quien era arrastrada en los grandes almacenes por Momoka y Minami, no dejaba de pensar en Purpure con ese semblante contraído en su rostro, pudo haber dicho no sentirse preocupado al ser la santa secreto de Kazama, pero sus expresiones decían muchas cosas. Eso que aun no tenia conocimientos de las cosas hechas por él, tomando por ejemplo aquella vez de arrojarla contra las mesas de un salón, acosarla en su aula de clases, tomarla como burla una semana entera y lo peor de todo, robar su primer beso antes de darle entender escoger a los humanos antes que un demonio como él. Era increíble. A ese mismo sujeto ella debía de darle un obsequio, si tan solo le hubiese tocado alguien mas normal, quien sabe, quizás Souji o el mismo Saitou, la historia seria distinta.
Sabia sobre la ayuda de sus amigas ante la hora de escoger algo, no es que tuviese el dinero para ello aun, solamente quería tener una idea de el regalo. Sin embargo, Momoka y Minami parecían niñas al momento de estar en un ambiente amplio, no solo corrían de un lugar a otro, igualmente tenían esa energía a tope para gastarla en todas partes. Sin tan solo… le dieran un descanso, podría seguirles el ritmo luego.
La castaña tomo un pequeño respiro cerca de las bancas adyacentes al gran árbol de navidad del centro comercial, algunas personas tenían el momento de tomarse algunas fotografías frente al imponente adorno verde, en tanto otras, simplemente lo señalaban sonriendo de oreja a oreja. En su cabeza no entendía nada de la navidad, es decir, los japoneses no eran cristianos ni nada parecido practican el budismo, aun así, aprovechan esta festividad extranjera para regalarle cosas a la gente sin esperar algo a cambio. Sin dudas extraño.
Desde su infancia solamente solía recibir presentes de su difunto abuelo, como una pelota de muchos colores vivos, la cual utilizó con Ryuunosuke y sus amigos innumerables de veces, también recuerda el último obsequio de él, un gran libro con muchas palabras relacionadas a su pasado y la historia del clan, este solamente seria abierto cuando estuviera preparada para descubrirlo todo, absolutamente todo, aunque ella lo intentase abrir numerables de veces no pudo hacerlo, ese libro tenia vida propia y nunca le permitió ver su interior. Quizás aun no estuviera lista para eso y lo supiera, ese motivo la llevo a guardarlo en un sitio de difícil abseso sus padres. Su propio cuarto de cosas de olvido, allí nadie podría verlo.
La joven no se dio cuenta de algo sumamente importante al volver a la realidad, a su alrededor solamente caminaban personas desconocidas y para su mayor desgracia, las que eran sus amigas desaparecieron por completo dejándola sola. Bienvenidos al gris mundo de Mitsuki, la demonio con mala suerte. Ella empezó a caminar en los alrededores buscando su celular para marcarles, en sus pensamientos abarcaba lo de simplemente descuidarse un poco para las chicas desaparecer de su vista, no comprendía quien era la perdida si ellas o su persona. Aunque pensandolo de una manera realista era ella.
Soltó un suspiro al intentar comunicarse con sus amigas al quinto intento, llego a una zona acondicionada con varios almacenes de ropa dirigidas a jóvenes como ella, no es que ella le desagradara el estilo floral, solamente le dejaba lejos a sus gustos. Sin embargo, darle un vistazo no le haría daño a alguien, Minami y Momoka seguían sin responder de no encontrarlas les daría un mensaje de su ubicación.
Se paro delante a una vitrina de un almacen teniendo en sus exhibición vestidos de primavera, cosa extraña porque entraban al invierno, aun así, Mitsutani pensó en tal vez usar en algo como eso al momento de llegar la primavera. Podía hasta imaginarlo, los árboles del cerezo en flor, ese aroma fresco propio de esa estación del año, ella bajo la presencia de Purpure con esa sonrisa hermosa, ambos tomados de la mano recostados en un árbol disfrutando de un pinic, en tanto sus amigos jugaban con un disco volador. Si. Todo decorado de la manera perfecta, tal cual a su posición predilecta.
— Mitsutani-san — una voz sofisticada la llamo, sacandola rápidamente de la realidad — Mitsutani-san, ¿se encuentra bien? Llevo unos sengundos llamandala y no me contesta.
Sus ojos se abrieron a par dándose una sorpresa bastante inesperada, porque unos ojos verde la observaban de manera detallada esperando a tenerla nuevamente a la vida, la manera tan sutil en su expresión le dieron todo tipo de escalofríos, aunque sobre todo, susto porque esta rubia mantenía oculto muchas cosas detrás de esa fachada de niña buena. Lo sabia, o mas bien, lo intuia con su intuición de demonio sangre pura.
— Amamiya-san… — susurro de manera incredula.
— ¿Si? — giro su cabeza a un lado manteniendo su sonrisa, quien causo aun mas susto en Mitsuki — en verdad me ha asustado un poco, la llame muchas veces pero no me respondía. ¿En verdad se encuentra bien?
No, no, no podía entender nada, el tono de voz en esta chica era muy claro como sofisticado, aunque le demostraba ferocidad ante todo peligro, ella por nada en el mundo quería verse arrastrada en algo tan peligroso. Eso es Amamiya Ami. Peligrosa.
— No… digo… si, si estoy bien — se contradijo al principio, sonriendo un poco forzada dando unos pasos hacia atrás — lo que paso fue… fue una distracción, mi mente se disperso por unos minutos.
— Oh… — solo musito al ver la gran lejanía cerniendose entre ellas, le divertio un poco — ¿acaso sueñas despierta?
— ¡Ja! Si, si, eso es — empleo un plan de escapada de sus garras, deseando solamente encontrar a sus amigas — cuando imaginas cosas posibles en tu cabeza todo se vuelve con adrenalina, invitandolo a mas.
Para Amamiya Ami encontrarse a la castaña caminando en el centro comercial fue una total coincidencia, pues después de ser interrumpida por su “novio” al tratar de divertirse con un chico de los grados superiores le vino el bajón de la adrenalina, no tenía mas ganas, solamente venía a su mente dar una vuelta por algún sitio con la finalidad de pescar algo divertido. Y lo hizo. Porque frente a sus ojos el tierno cordero de la descendiente de “la princesa lunar” la miraba con un absoluto susto, parecido a ver a un fantasma en persona, ya saben, piel pálida y tartamudeo constante.
Si al menos Chikage hubiese venido con ella.
— ¿Te encuentras sola? — pregunto con cautela, mirando detrás de ella buscando la presencia de un azabache singular — no veo a Toshi en ninguna parte, es extraño.
— Mmm… oh… no, me he perdido, mas bien, nos separamos Momoka y Minami — respondió tan obediente, que Ami la considero idiota o inocente.
— Ya veo… — fingió una postura inocente, colocando el índice cerca de su boca — bueno, ya que estamos aquí, ¿por que no les damos un vistazo a las vitrinas? Quizás encontremos ropa bonita para navidad.
Aguarden.
Solo aguarden.
Amamiya Ami podría ser un completo peligro para la sociedad, aun asi, seguía siendo la novia de Kazama no existía nadie mas que ella para conocer sus gustos. ¡Bingo! Luego de todo su suerte no podía ser tan del asco, utilizaría esta oportunidad para avanzar en su búsqueda, luego, se alejaria de una manera bastante estratégica.
— Amamiya-san — la detuvo antes de darse la vuelta por completo — vera… yo… a mi… el santa secreto…
— ¿Te ha tocado Chikage? — fingió adivinar sonriendo dulcemente, sorprendiendo a la ojos calabaza ante su dedusión — acerte.
— Si — afirmo — y como no soy cercana a él ni mucho menos nos llevamos bien… no tengo ni idea de que regalarle.
Primer paso de su plan completado, pensó la rubia con ánimos totalmente elevados ante la confianza absurda de esta chiquilla, sabía su total desconocimiento de ser una demonio sangre pura hasta hace unos cuantas semanas, aun así, dentro de ella debía de existir un poco de la malicia de los de su especie. No obstante, Mitsuki tenia la capacidad intelectual de un humano promedio, idiota e ingenuo, por su cabeza jamas paso el sabotaje a las urnas de papelillos, ni mucho menos su participación de ello. ¿Como Toshi le gusta a esta muchacha? O Chikage, quien poseia un interés antinatural casi llegando a la obsesión. Chicos siendo humanos o demonios son completamente incomprensibles para ella.
— ¿Quieres que te de una mano? — leyó su mente enseguida, recibiendo un asentimiento de cabeza algo cohibida — ¡No hay problema! Mitsutani-san, la cabeza de Chikage es muy compleja pero no difícil en descifrar, juntas encontraremos algo.
Segundo fase del plan: compartir juntas algo en común, dando por consiguiente a las compras que toda chica adora. La primera parada de las jóvenes fue una tienda de artilugios antiguos, Ami afirmo estar muy seguido en la casa de los Kazama, aunque prácticamente no hubiese nadie alrededor ellos mantenían muchas antigüedades, desde jarrones, cuadros y figuras de épocas de guerra. Todo, absolutamente todo, era reliquias pasadas de generación en generación, donde quizás esa familia le mantenía gran aprecio y cariño, pero agregarle algo mas a la colección no estaría mal, aprobando rápidamente la idea la joven castaña. Pero solo fueron unos segundos. Mitsuki no encontró nada adaptado a las palabras de la rubia, agregándole que todo era sumamente costoso, jamas podría pagar por un reloj de antigüedad teniendo la mesada que tenia, tal vez podría idear pensar en otro regalo.
Dando por consiguiente a la tienda de electrónica. Aunque no lo pareciera, Chikage tenía una gran colección de videojuegos en uno de los estantes de su habitación, estos estaban fiel acompañados de las consolas de última generación de venta al mercado, Ami alegó no entender esa obsesión de los hombres por los juegos, con tal, los considera una perdida de tiempo y dinero. Mitsutani no agregó nada simplemente se dedico a buscar algo al gusto de Kazama, pero ni eso, su acompañante no paro de decir que ya lo tenia en su poseción, aplazando de inmediato la idea.
Tercera parada: libros. La ojos calabaza por fin comenzaba a relajar su postura, estando alrededor de libros libera su alma por completo, aunque tener a Ami a su lado no ayudaba mucho. No paraba de despostillar encontra de las lecturas sin sentido en Kazama, porque cuando lo hacia la dejaba en segundo plano tal cual a un adorno, ella trato de apartar lo ruidosa que era Ami para centrarse en los títulos de los libros. Ella califico algunos de ellos tal cual a gusto de su novio, de hecho, en alguna de sus conversaciones manifestó el deseo de adquirirlo, tal vez… podría regalarselo para navidad, luego de todo se reunirían con la finalidad de pasarla juntos. En verdad lo estaba esperando con ancias, los bocadillos, el pastel, un brindis y la los regalos. Purpure-san seguramente sonreiria al mirar este regalo de su parte, después le agradecería y…
— ¿Has encontrado algo? — los ojos verdes de Ami la atrajeron a la realidad, soltandon un respingo del susto — lo siento, te he asustado.
— No… no para nada — volvió a colocar el libro en el estante — solo pensé que tal vez Purpure-san le gustaría leer uno de los libros de aquí.
Por supuesto, casi lo olvidaba, Toshi era tan amante de los libros que aburria, aunque su capacidad al momento de estar en la cama lo contra arrestaba todo, podría hasta saborear el recuerdo de esos recuerdos.
— ¿Tendran una cita para navidad? — planteó con cautela, trantando de mirar un libro cualquiera.
— La verdad, no es una cita en todo el sentido de la palabra — oh dios, solo miren esa expresión, ojos brillosos, sonrisa risueña y pomulos sonrojados. Enamorada hasta los huesos. Si tan solo pudiera arrancarle su felicidad, se sentiria plena. — solo acordamos en reunirnos con todos los chicos en noche buena.
— eh… eso suena muy divertido — exclamó totalmente en modo falso, cerrando su libro, para buscar el de hace unos momentos tenia la castaña para entregarselo en las manos — si eso es así, sin duda debes de darle esto a Toshi el se vera muy feliz.
— Pero y Kazama…
— Tengo algo mas en mente para Chikage — le sonrio con confianza — tu solo compra esto y después sigueme.
Posiblemente Mitsuki ha juzgado mal a Ami porque en verdad se estaba comportando de una manera muy amable con ella, darle un empujón para comprarle un obsequio a Purpure-san fue de gran ayuda, desde su partida de su casa solamente considero a Reina, la hermana de Rei, su amiga con mas cercanía en poder comprenderla y entenderla. Aunque estando ahora en Tokio tenia a Minami, Momoka y Reika sentía algo separandolas para lograr esa conexión predilecta, quizás la razón venía en ser humanas y no demonios tal cual es Ami. Estando de esta manera junto a ella mantenía sentimiento encontrados, primero el miedo, luego el gusto por tener alguien similar a ella para ayudarla.
En tanto, Ami seguía planteandose destruir aquella expresión de inocencia en la castaña, ella debía de aprender que la vida no es color de rosa, esta siempre te da razones para simplemente detestar las decisiones o acciones de los demás. Tal vez Toshi no fuese un mal chico, en verdad no lo es, aun así posee una terrible desconfianza en si mismo llevándolo a destruir todo a su paso, inclusive, a lo mas atesorado en su vida. Ya ocurrió una vez en el pasado, podría ocurrir nuevamente en el futuro.
Ambas chicas salieron del local rumbo a su última parada, la tienda de ropa, Ami comentaba que en estas épocas Chikage simplemente no soportaba el frío y su única solución era llenarse de ropa lo bastante calurosa, llevando por consiguiente las bufandas, abrigos y guantes de lana; tal vez no lo halla aun visto en el instituto pero en verdad era un completo exagerado al tratarse de entrar en calor. Mitsuki por unos momentos aguardo silencio meditando lo escuchado, no debía de sorprenderse pues ella es igual, por ese motivo poseia dos bufandas en su poder, después de todo ambos eran demonios y necesitan de calor en el invierno. De hecho, le pregunto a Ami para aparentar frescura ante el frío pues ella simplemente no lo soporta, la rubia respondio mantener calentadoras en la zonas de mayor sufrimiento al invierno, siendo de esta manera, salvada de convertirse en un iglu viviente. La castaña anotaría eso para poder utilizarlo a su favor.
Caminaron un buen rato por el local para poder encontrar algo a la altura de Kazama, pero nada, todo era muy esponjoso y tierno para un tipo como él quien es sumamente rudo. Pero sus pensamientos se fueron al caño hasta verlos. Los ojos de Mitsuki se agradaron en sorpresa al mirar esos guantes negros, hechos de cuero o tal vez otra piel, podría ser al tacto un poco fríos pero al usarlos sentía su comodidad, no es que la joven se halla imaginado a Kazama usandolos ni mucho menos montando una motocicleta, en tanto se quitaba un casco del mismo color adornado de esa sonrisa pícara. Solo… solo que eran perfectos.
— ¿Ahora si te decidiste? — afirmo Ami destras de ella.
— Si, me los llevo — comento decidida.
Era la cuarta vez que le daba la vuelta al maldito centro comercial soportando este frío, Rutta su pequeño primo se veía bastante empeñado en tener una nuevo juguete en sus manos y no se iria hasta conseguirlo, aveces pensaba en el pequeño semejante alguien de sumo cuidado, como hace unos días y el incidente de la sangre. Aun tiene en sus oídos los gritos de su tia.
Ese pequeño manipulador.
Por suerte la sacerdotisa en enseñanza aclaro rápidamente todo, planteandole a sus tíos el peligro de la demonio mestiza alrededor de la descendiente de la “princesa lunar”, donde según unas escrituras afirmaban las prensecias de mestizos como mal presagio, por lo tanto, su única finalidad seria mantenerlos a margen. Era su promesa. Su entera promesa al clan Mitsutani.
La mujer de mayor porte afirmo haber escuchado eso de su tio Yue en el pasado, la unión de los “seres de la luz” con la su ancestra en una sola finalidad, cuidar a su especie de la eminente extinción al ser el hijo de esta, el mayor culpable de mezclar su sangre pulcra con humanos. Aunque por supuesto, todos saben que esto va en parte de la maldición. Ahora tener la presencia de mestiza no es nada bueno, lograría tener aquella sangre antes de entrar a navidad.
— espera… espera Rutta-kun — musito en voz baja la joven sacerdotisa corriendo detrás del infante.
¿En verdad era descendiente de los “seres de luz”? Se preguntaba Ryuunosuke al presenciar el pequeño baile a Suzuka en manos de Rutta, un pequeño diablillo en todo el sentido de la palabra, porque manipulo a sus padres de comprarles un juguete costoso para poder dar la sangre. El azabache se planteo el jamas tener hijos, mucho menos darles el poder de manipularles a su antojo, porque la joven de ojos azules tenía un paracido considerable a un granjero detrás de una de sus gallinas, y esta escapaba de sus garras. En esta ocasión la pequeña razonaba y reia a gritos divertidos, en su opinión seria mejor intervenir de colocarse las cosas peores.
— Rutta, sera mejor que dejes de jugar con la sacerdotisa — mando, cogiendo el cuello del pequeño dejándolo suspendido en el aire — solo mirala, parece un perro luego de una gran caminata.
— Lo… lo siento — agacho su tronco, tocando sus rodillas y respirando entre cortado — Mitsutani-kun… yo… y Rutta-kun…
El azabache sonrio de medio lado al admirar el aspecto de la ojos azules, en verdad era un desastre total, seria un poco cruel de su parte pero adoraba estar presente en este tipo de situaciones. Si bien, los “seres de luz” no son humanos convencionales, estos siguen sin poseer grandes consistencias físicas, al tratar solo con rezos, hechizos y conjuros potentes dejan a un lado todo lo demás. Aunque obviamente, el jamas admitiría divertirse con algo así, su orgullo permanecía mas alto que cualquier otra cosa.
— Ryuu-nichan — lo llamo aun en la misma posición, señalando a una dirección a la derecha — ¿Esa no es onee-chan?
Ambos jóvenes (demonio y sacerdotisa) giraron de inmediato a donde señalaron el niño llevándose la sorpresa de su vida, en efecto tenia razón, Mitsuki se encontraba caminando tranquilamente bebiendo una especie de té o quizás café, en tanto a su lado la acompañaba una muchacha bastante particular. Amamiya Ami.
Ryuunosuke bajo a su primo del aire impaciente de ir donde estaba su hermana mayor, porque él podía congraciar muchas de las acciones de esta, tener amigos hombres, relacionarse con humanos e inclusive, afianzar lazos amorosos con un simple humano tal cual es Purpure. Sin embargo, tratar a la peligrosa chica mestiza ya era mucho, acaso… ¿su hermana es idiota? No comprendia en lo absoluto su psicología, ya que teniendo sus poderes de demonio sangre pura dormidos no decía absolutamente nada de no sentir energías peligrosas, eso hasta podría hacerlo el pequeño Rutta.
— Aguarda un segundo, Mitsutani-kun — lo detuvo colocando su mano en el hombro de él, adoptando una mirada seria distinta a la mediocre de hace unos segundos — no podemos ir hasta ellas de la nada, menos en alguien tan peligrosa como la mestiza.
— ¿Qué sugieres? — le pregunto con ironía.
— Ella… nos notara fácilmente, solo mirala — la rubia emitió un respingo mirando a todos lados, frenando su caminar llamando la atención de su acompañante, quien volteo para verificar su repentina parada — ya esta tratando de hallar con nosotros.
— ¿De donde has aprendido eso? — tranquilizo sus ánimos, enfocando solo su mirada en la cabellos turquesa que lo soltaba por completo.
— Mi abuela, al estar entrenandome, explico la maneras mas fáciles de darte a conocer a un mestizo. Aunque por supuesto, — hizo una pausa, sonriendo muy satisfecha porque aun la rubia no los encontraba — en los demonios esto es mucho mas fuerte, sus energías son similares y sentir a los suyos seria cuestión de un juego de niños.
De pronto, la rubia enfocó sus verdes ojos sobre ellos sonriendole de manera socarrona dándole a entender su superioridad, aunque esto para Ryuunosuke fue absolutamente absurdo, podría ser aun chiquillo detrás de la falda de su hermana mayor, pero eso no quitaba ser un demonio sangre pura en todo el sentido de la palabra. Al menos seria capaz de darle un poco de pelea. Pero la joven sorpresivamente suplanto esa mueca en una de amabilidad, porque Mitsuki empezó a saludar freneticamente a donde estaban explicandole a la rubia ser su hermano menor, primo y una amiga, ellas se acercaron con pasos cautelosos a los jóvenes, pero al ser Rutta un chico bastante ansioso corrió directamente a brazos de la castaña, recibiendolo gustosa.
— ¡Onee-chan! ¡Onee-chan! — saltaba animadamente sin parar — sabia que eras tu, lo sabia.
— ¿Qué haces en un día tan frío como este fuera de casa? — le dijo en tono de voz melosa — deberías estar tranquilo jugando allá que guardando este frío.
— Ryuu-nichan y Suzu-chan me debían un juguete, por eso vimos a comprarlo — señalo a los jóvenes detrás de él, estos tenían un semblante asombrado de las palabras del chiquillo — aunque mamá termino dando el dinero de él.
— No entiendo mucho pero… suena divertido. — sonrio forzada la castaña hacia los mas grandes.
— ¡Lo es!
Rutta un niño con una energía inagotable al ver directamente a los ojos verdosos de Ami fruncio el ceño, algo a su alrededor no le agradaba en lo absoluto, menos que tuviese una sonrisa tan natural considerandola bastante absurda. No todo el mundo puede ser feliz siempre. Para cuando la rubia quiso presentarse al chico, él corrió rápidamente a los brazos de una cabellos turquesa sin entender, es decir, hace unos minutos escapaba de ella y ahora se arrojaba en busca de protección.
— Amamiya-san, dejeme presentarle a mi hermano menor — se paro a un lado de este, señandolo con educación — Mitsutani Ryuunosuke y a su compañera de clases, Genoshita Suzuka.
— Un placer conocerlos — hizo una leve reverencia muy educada — Genoshita-san, Mitsutani-kun.
Los dos se quedaron parados parecidos a objetos inanimados en aquel sitio, para Ryuunosuke no existía espacio alguno para darle expresión a tal criatura, igual para la ojos azules, manteniendo un semblante serio y pensativo. Aunque Ami quisiera darles una expresión sinica a ese par no podía, aun necesitaba de mantenerse al margen con Mitsuki, dando por consiguiente ser una buena chica a su frente. A las espaldas ya seria otra cosa.
Un sonido inundó el hostil tiempo en ellos, Mitsuki se excuso un segundo para atender la llamada, era de Momoka al fin recordandose de su existencia en la faz de la tierra. Para cuando la joven castaña abandono el nido, Amamiya solto un suspiro despreocupada y muy duro para ella.
— ¿Qué? — sonrio socarronamente — pensé que con ustedes no podía fingir, ya saben, Suzuka es una sacerdotisa y tu un demonio completo.
— Agregándole a la ecuación un enunciado mas — la señalo poseyendo una expresión neutral — tampoco eres una humana, mestiza.
Ami soltó una risita divertida entre labios, jamas hasta hora se ha topado con un demonio novato enfrentando a una con experiencia que él, este chico poseía una arrogancia tal cual a su novio Kazama, pero con un nivel inferior a este. Aun así, la apariencia tosca junto a la reservada le daba un toque sumamente masculino, en otras palabras, Mitsutani Ryuunosuke es un chico bastante apuesto.
La joven sacerdotisa apretó sus labios en una linea al mirar la expresión de víbora dada por la mestiza al azabache, era como si estuviese al frente de una presa muy apetitosa la cual desea probar sea de cualquier manera, aunque sin duda la cabellos turquesa jamas permitiría eso.
— Al menos estamos hablando en el mismo idioma, Mitsutani-kun — pronuncio su nombre de forma cautelosa, parecido a dulce cántico en los simples mortales.
— ¿Qué pretendes demonio? — salto a la defensiva la ojos azules hacia la otra joven.
— Por supuesto, la cosa no es contigo. Niña. — paso de ella de una manera tan ágil que le congelo al ras la sangre, dejándola suspendida en el aire, respirando con dificultad. La mestiza coloco una de sus manos en el pecho del azabache, sonriendole de manera burlona. — en cambio, Ryuunosuke-kun, tu y yo podríamos encontrarnos en otras circunstancias a futuro. ¿Quien sabe? Cuando estes libre.
— Siento mucho declinar tu “amable oferta”. — le respondió mostrando sus dientes de manera irónica, en verdad, esta mestiza no conocía el descaro.
— ¿A si? — retiro su mano fuera de él, ocultando nuevamente su verdadera cara en una dócil y amable — Es una lastima, aunque bueno, creo que tienes otras cosas en mente. — voltio solo un segundo para mirar a la sacerdotisa junto a Rutta — Dile a Mitsuta-san sobre mi retirada rápida, se me ha presentado un problema. Nos vemos luego, Ryuunosuke-kun… sacerdotisa-san.
Tan rápido como llego de la misma manera se retiro, la postura incomoda de la cabellos turquesa fue relajada al alejarse esa hostil atmósfera, Rutta quien permaneció todo este tiempo junto a ella poso su mano en su brazo, le susurro palabras tranquilizadoras donde el peligro se alejo ya lejos de aquí, además de aun estar esa rubia a su alrededor él la protegería. Es increíble, al menos bajo la perspectiva de la sacerdotisa era así, porque el pequeño Rutta puede ser burlón y aveces simplón pero en momentos cruciales igual a este, alzaba su temperamento bondadoso.
— Gracias, Rutta-kun — acaricio los cabellos alborotados del pequeño con una delicada sonrisa — contare contigo para entonces.
— Por ahora, podemos relajarnos — se incluyo Ryuunosuke, posando su mano en el hombro de la sacerdotisa — al menos… debemos darnos prisa con el ritual, Suzuka.
Los ojos azules de la chica se agrandaron ante la cercanía del demonio en ella, era la primera vez, la primera en llamarla bajo su propio nombre. No niña ni sacerdotisa. Solo Suzuka. Embargada de la emociones de ese hecho, con sus pomulos sonrojados sonrio en acuerdo a las palabras del azabache.
Ellos los necesitaban, Ryuunosuke la necesitaba, por eso, trabajaria duro para mas duro y así convertirse en una sacerdotisa hecha y derecha.

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