IV
El olor a mar se le metia por las fosas nasales como si fuera un recordatorio de un verano encantador, el ser acunado y arrollado junto a la voz gentil de una madre; aquel sol intenso sobre sus rostros los vigilaba con sus rayos ultra violeta acogiendolos, calentando y alentandos sus almas para eventarse a uno de sus amigos. El mar. Quien permanecia tranquilo, extenso y tan egnimatico como de costumbre, bajo su perspectiva aquel largo azul cristanilo aguas tranquilas alberga los mayores secretos de la tierra que ni el mas audaces de los aventureros podría descubrir, pero al menos si adentrarse a él para poder compartir un trozo de su tranquilidad.
Si ella tan solo… tan solo dejara su cobardía podría de sumejirse en él, sentir como esas cristalinas frías aguas la abrazaran y acogiera entre ellas, parecía ser tan pacíficas al compás de la vestica quien movía la marea.
Si ella tan solo… tan solo dejara su cobardía podría de sumejirse en él, sentir como esas cristalinas frías aguas la abrazaran y acogiera entre ellas, parecía ser tan pacíficas al compás de la vestica quien movía la marea.
— ¿Te encuentras bien Suzu-chan? — pregunto una pequeña voz a su lado preocupada.
La pelinegra volteo hacia la dirección a su lado notando a una cabellera castaña, carita risueña morena adornada de un semblante preocupado, sus ojos verde bosque la detallaban completamente con curiosidad llamándola a reaccionar de una manera diferente, porque la pequeña ladeo su cabeza hacia los lados sonriendo de sozlallo dándole a entender que se encontraba bien. Aunque aquel castaño no muy convencido de ello se sentó a su lado, reformando la dirección de la mirada en la niña que llevaba al mar, donde su mejor amigo Haru nada tranquilamente como si fuera otro complemento de el.
— ¿Como puede hacerlo? — la voz de la chiquilla le hizo voltear a mirarla — Me refiero a Haru-chan, el no tiene ningún problema con el mar es como… si de rara forma lo aceptara, formando prácticamente parte de su alrededor.
— No es que el mar lo acepte — le contesto él, explicandole tranquilamente mientras le daba una hojeada a su amigo — Haru-chan es quien aceptado al agua como parte de él, porque en su mundo tenerle miedo no es una opción.
— Entonces… — trago saliva incomoda empujando sus dedos índice entre si, sonrojando sus pomulos haciendo sonreír al pequeño — … yo… ¿Puedo aprender a ser una con el agua?
— ¡Por supuesto! — la animo sosteniendo ambas manos de la pequeña, ganando su atención entera — es mas, hagamos algo sumamente divertido. ¿Si yo te enseño a nadar? ¿Aceptarias?
El despertador de su celular retumbo en aquel pequeño lugar llegandole hasta los oídos, solo pensando en estrellarlo contra la pared mas cercana para hacerlo callar de una vez, pero francamente era imposible, por lo tanto la chica atino en tomar asiento en la cama apagando consigo la alarma. Eran las ocho de la mañana, bastante temprano para estar despierta un sábado de su primer fin de semana oficial en Japón, bueno, seria mejor levantarse si no quería toparse con las psicópatas locas en el baño.
Llevo sus pasos al armario poseedor de sus cosas sin ni quiera darle un vistazo a la habitación, de todas maneras sabia que estaría completamente sola debido a la ley de la indiferencia marcada desde el martes por su compañero de cuarto, Rin Matsuoka quien era un completo idiota tsudere el cual odiaba mostrar sus verdaderos sentimientos. Daba igual, pensó la Nanase, cogiendo de una vez su tualla para salir del cuarto, le daba completamente igual que pensara aquel tonto.
Llevo sus pasos al armario poseedor de sus cosas sin ni quiera darle un vistazo a la habitación, de todas maneras sabia que estaría completamente sola debido a la ley de la indiferencia marcada desde el martes por su compañero de cuarto, Rin Matsuoka quien era un completo idiota tsudere el cual odiaba mostrar sus verdaderos sentimientos. Daba igual, pensó la Nanase, cogiendo de una vez su tualla para salir del cuarto, le daba completamente igual que pensara aquel tonto.
Desde el martes de la semana ya transcurrida el pelirrojo dejo misteriosamente de hablarle, aunque Suzuka perfectamente sabia la razón de ello, el dejar pasar a sus agresoras quienes tenían la mitad del castigo y caminaban libremente por la academia sonriendoles descaradamente. La pelinegra las ignoraba la mayor parte del tiempo, sobre todo a Hinamori Luna, la comandante en aquella locura al lado de sus dos lacayas idiotas que juraria desear besar el piso por donde transpasaba la ojimiel. Este asunto lo considero absurdo, puesto que aquella chica fue la provocante de todo y estaba libremente por alli, mientras las otras chicas aun estaban expulsadas del colegio por otra semana mas, se preguntaba si al volver no odiarian a la ojimiel aunque lo mas probable es que lo hicieran.
Al entrar al baño solo encontró algunas chicas de los años menores conversando entre si ignorando la presencia de la pelinegra, de hecho eso a ella le parecía completamente bien porque no deseaba ser amiga bajo ninguna circunstancia de aquellas chicas, ya tenia una experiencia con las de su curso quienes querían traumarla de por vida pero no pudieron lograr su cometido. Sin embargo, recordó a dos jóvenes encantadoras mientras se metía de bajo de la lluvia de agua proporcionada por la ducha, Gou Matsuoka y Shiori Mandoru, quienes eran a las únicas con la que podría contar la ojos agua mariana de tener un problema. Al menos, en el ámbito femenino porque albergando el masculino, existía una mano amiga incondicional desde hace bastante tiempo. Makoto. En los días transcurridos fue el unico dispuesto a escucharla sin exigir nada, solo ellos dos en los recesos entre algunas clases observando los extensos bosques verdes de Iwatobi mientras la chica hablaba con el castaño, ella sentía alcanzar un grado de tranquilidad interior que jamas a logrado con nadie mas, ni si quiera con su mejor amiga Patricia que dejo en Argentina o el mismo Haruka que desde aquel martes se comportaba raro, al menos mas de lo usual.
Cada vez que la pelinegra se le acercaba para poder estar juntos este inmediatamente huía, dejándola parada en la nada con enteras frases listas para ser sacada de sus labios, una vez noto a Hinamori riéndose por lo bajo con sus largartas amigas, obviamente que eso fue un entero golpe a la autoestima de la muchacha que se refugio en su complejo loli, ellas al ver como le sonreía tranquilamente solo giraron sus caras enojadas por presenciar tal cosa osada.
Cada vez que la pelinegra se le acercaba para poder estar juntos este inmediatamente huía, dejándola parada en la nada con enteras frases listas para ser sacada de sus labios, una vez noto a Hinamori riéndose por lo bajo con sus largartas amigas, obviamente que eso fue un entero golpe a la autoestima de la muchacha que se refugio en su complejo loli, ellas al ver como le sonreía tranquilamente solo giraron sus caras enojadas por presenciar tal cosa osada.
Pero en verdad… ¿Qué ocurre con Haruka? Penso en la inmensidad de su cerebro en tanto se envolvía en una tualla, tomando asiento lo mas alejada posible de las demás quienes seguían cotorreando animadamente, entre mas aislada estaba sería mas fácil salir ilesa de cualquier agresión. En fin, pensando nuevamente en Haruka, estaba segura que le seria imposible huir este fin de semana de ella porque al estar en este pais, su unico refugio o lugar para quedarse seria la casa de esté donde sin duda alguna le seria imposible el huir. Una sonrisa socarrona se formo en sus labios, seria mejor que Haruka estuviese preparado porque ella iria con todo, comenzando a preguntarle por su distanciamiento.
El pelirrojo llego a su recámara compartida jadeando y transpirando a borbotones, venía de correr junto a un sorpresivo Haruka quien mantenía un semblante extraño para tratarse de él, una vez le pregunto a Makoto como podrías saber que su amigo estuviese preocupado por algo, el castaño le contesto que Haru suele correr de madrugada cuando eso ocurre porque solo asi se libera de todos sus pensamientos, eso le parecio extraño, considerando el tipo que es Haru lo imagino sumergido en el agua para relajarse en ella. En fin, fuese lo que fuese presenciar a un Nanase Haruka preocupado no era algo de todos los días, es mas Rin trato de dejar su orgullo de lado junto a las discusiones absurdas permitiendo preguntarle sobre ello, pero el ojos agua marina desvío aquello reformando a su cotianidades peculiares. ¿Qué importaba de todas maneras? ¡No era su problema!
Rin se sento en la orilla de su cama tomando agua y secando su cabello con una tualla, enfocó la mirada en el área perteneciente a la chica prima de su rival, era un completo desastre, parecía que las normas de convivencia dadas por él mismo se las halla pasado desinteresadamente en el tracero. Le parecía increíble en solo pasar una semana en la academia para tener el escritorio una porquería, envoltorios de chocolates de todo tipo, gomas de mascar, algun tipo de dulce de su pais apilados de forma despreocupada junto a libros románticos y esos cuadernos de clase nuevos. Suspiro dejando la tualla tirada en su cama acercándose a la zona del desastre, podría hasta decir que alli paso un huracán destruyendolo todo a su paso, la próxima vez que la viera le diria que… freno el carro, no existía próxima vez alguna porque ha decidido no hablarle aquella chiquilla miedosa. No por nada había hecho aquella vez defenderla, ni mucho menos el ser rebajado al escuchar que estaba enamorado de ella ¡Por dios! El no esta de ninguna forma ciego, de los malos gusto se los dejaba a sus intrañiables amigos Haru y Makoto que seguro poseian dañada las retinas de forma severa, porque aquella muchacha poseía una personalidad bastante horrible con su complejo de loli.
Al parecer ella aun no se había marchado porque sus cosas aun permanecian en la habitación, seguramente estaba jugando a la temeraria en los baños sin ser acompañada por alguien, esa idiota ¡Estupida sin cerebro! Como le encantaba fastidiar a las personas, si al menos… sus pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de la puerta junto a unas risas. Rin se miro exaltado por una razón rara, como si no quisiera bajo ninguna circunstancia ser descubierto observando las cosas de su compañera de habitación, por lo tanto mirando a sus lados y tarde para correr hacerse el dormido, abrió el armario de la pelinegra justo a tiempo que esta entrara conversando vivaz con alguien mas, y ojo, no era una chica menos Haru.
— ¿Estas segura que puedo entrar? Pregunto porque esta habitación tambien es de Rin — dijo la voz con susto adentrándose al lugar, el pelirrojo quien estaba escondido abrió los ojos a par por descubrir de quien se trataba. Era Makoto. — No quiero incomodar a nadie.
¿Y qué rayos hacia Makoto con Suzuka? No se suponía que estaría a esta horas con Haru… claro, si hace unos momentos el que le brindaba compañía al pelinegro era el mismo. Que idiota.
— No te preocupes, Mako-chan — respondió la ojos agua marina, arrojando algo a la silla del escritor, de seguro la tualla de baño. Esa niña… — el Tsundere de Rin no esta aqui y si lo estará tambien es mi cuarto, poseo los mismo derechos de él.
¿Como…? ¡¿Como se había osado a llamarlo? Tsundere ¡Lo llamo tsundere! Tenia unas ganas de salir de su escondite para gritarles todas las verdades en su cara, pero no lo hizo, salir de esa manera encontrándose de incógnito en un armario le daba una sensación incomoda. Si. Era como decir “Hey soy un pervertido”
« ¿Estas seguro que no te has convertido en un pervertido? » le pregunto en aquella ocasión burlonamente Sousuke, con el insidente de los pechos casi al aire que le costo una noche de insomnio, suerte que ahora controlaba para que aquello no volviese a suceder de nuevo.
— No creo que sea de buena educación decir ese tipo de cosas en su ausencia, Suzu-chan. — le reprendio con un tono de voz incomoda, casi sintiendo para nada el ser un regaño aquello.
— Como vos quieras entonces — le dijo en español haciendo reir un poco a Makoto, quien aparentamente entendía aquello — de todas maneras vinimos a buscar mi sudadera ¿no? El hablar de ese cretino esta de mas.
— Suzu-chan… — le reprendio el castaño de nuevo.
— Bien, bien me callo.
A veces Makoto se pasaba de buena gente con los demás, al pesar de tener algunos encontronasos con él en el pasado lo consideraba un excelente amigo, jamas podría verlo de otra manera que eso porque ese muchacho velaba por el bienestar de loa demás inclusive el suyo.
— ¡Maldita sea! ¿A donde he podido poner esa pelotudes? Me carga la concha si no lo consigo — balbuceaba la pelinegra por lo bajo, haciendo ruido entre sus cosas de los cajones en tanto hablaba en español.
Por primera vez, Rin Matsuoka deseo saber español para entender lo mínimo que decía esta chica, porque podría a asegurar que orando no lo estaba haciendo. Luego de una represaria por Makoto debido a las grocerias dichas en español, la pelinegra pareció recordar donde estaba su sudadera, en el armario. El pelirrojo sintio un escalofrío recorrerle toda la espalda al escuchar aquello, si la chica revisaba el armario lo encontraría alli y lo llamaría pervertido, aun mas Makoto estando seguramente le diria a Haru sobre esto para armarse una de las buenas. Desde la aparición de esta chiquilla no paraba encontrarse en problemas, ahora era como un imán de ellos atrayendolos para hacer de las suyas, el pelirrojo pensó en eso en tanto iba a un rincón escondiendose sabiendo que esa pelinegra no abriría aquello, pues se aprendió una costumbre de ella la cual era abrir una de las puertas del armario. No ambas.
— Dios… Suzu-chan ¿Por que no arreglas este desorden? — escucho a Makoto decir deteniendo a la chica quien medio abrió el armario, dejando a un Rin con el corazón acelerado y a medio respirar — sabes que a las chicas no se les ve bien el desastre.
— Lo se — río con gracia, rascando su cabello nerviosamente, mientras que por las bisagras Rin encontró un sitio donde ir — ¡Lo tengo! Si Mako-chan me ayuda hacerlo entonces estaría dispuesta a considerarlo.
¿Pero que…? ¡¿Acaso esta chica estaba coqueteando con Makoto?! De ser asi… ¿Qué ocurría con Haru? No, no lo creía porque noto los ojos agua mariana de la chica encontrando ningún indicio de coqueteo, lo que esa niña decía lo mencionaba muy seriamente sin una pizca de malicia. Pero obviamente para Makoto no paso lo mismo, no por lo de malisia, lo contrario su expresión fue gentil, suave y añorante como en verdad deseara ser aquello en compañías de la pelinegra. Conclusión. Esa no es la forma con la que te expresas a la prima de tu mejor amigo, sino, a la chica que amas desde el fondo de tu corazón.
Mierda.
— Muy graciosa Suzu-chan pero esas caras de perrito no funcionan conmigo, — repuso él sosteniendo los hombros de la chica empujandola al armario, recuperando su postura normal pero un puchero por parte de ella — debes aprender hacer las cosas por ti misma y no esperar a los demás.
— Antes me hubieses ayudado, — refunfuño por lo bajo, abriendo la puerta del armario exaltando a Rin quien se escondía a mas profundidad, cruzando sus dedos para que se apresurara a irse — como cuando te dije que quería ser una con el agua, te ofreciste a enseñarme a nadar.
— Ah, pero aquello fue diferente…
Rin dejo de respirar, pensar o cualquier cosa relacionada con el razonar porque sus ojos se enfocaron en la parte de piel que ahora mostraba la chica, tratando de alcanzar la parte de arriba del armario se paro de puntillas dando como consecuencia se le subiera su franelilla mostrando su piel, blanquecina y vientre plano como una superficie llana sin nada al rededor. Nuevamente Rin Matsuoka le latió fuertemente el corazón de la vergüenza, su rostro se pinto de rojo carmesí por la acumulación de la sangre en sus pomulos, haciéndolo sentir ridículo y un completamente estúpido por reaccionar de nuevo de esa manera.
“Por dios, en verdad me he convertido en un pervertido”
— Bueno, debes considerar que ese tipo de cosas es completamente distinto a lo que me estas pidiendo — la voz de Makoto se escucho mas de cerca, mostrandose por la abertura de la puerta colocándose a un lado de la pelinegra, alzando solo su brazo para bajar la prenda sin ninguna dificultad — Aqui tienes, si necesitas ayuda con esto solo pidemelo.
Desde su sitio aun con el corazón desbocado Rin se dio cuenta de la rara conexión que tenia este par, porque ambos se quedaron mirando suspendidos en sus ojos como si nada ni nadie los pudiera interrumpir, por unos segundos el pelirrojo recordó cuando la chica llego al Iwatobi aclamando de esta misma manera al castaño, al abrazarlo ambos parecieron querer fundirse el uno con el otro sin importar las miradas de los demás, sobre todo de un Haru algo enojado ¿Como no se dio cuenta antes? Aqui sin duda existía un fuerte triangulo amoroso, en donde los mejores amigos estaban enamorados de la misma mujer. Ahora la pregunta era… ¿A quien ella realmente quería?
— Gracias — fue la primera en desviar la mirada al suelo, rompiendo el contacto con Makoto quien se mostró nostálgico con eso — deberíamos ir a desayunar le prometi a Nagi-chan y Shiori-chan comer con ellos, de hecho, es un milagro que aun no me hostiguen la bandeja de entrada del celular con sus mensajes.
Suzuka sonaba algo nerviosa e incomoda, buscaba la manera de salir de esta habitación sea como sea, en pocas palabras buscaba escapar de Makoto lo mas pronto posible. Considerando algo importante en la ecuación, Suzuka era consiente de sus propios demonios y luchaba contra ellos, pero estaba seguro que aquello no duraría para siempre.
— Si, debariamos hacerlo igualmente tengo que buscar a Haru antes de irme… — dejo las palabras en el aire por alguna razón, sintiendo el ambiente pesado — ¿Aun te ignora?
¿Como? Acaso… ¿Acaso había escuchado bien? Al parecer Haru pasaba de su prima por una razón aunque al estar aislado de la chica no se ha enterado de nada, ni mucho menos del ojos agua marina quien no es muy expresivo que digamos. Sin embargo, su salida a correr en la mañana con el era sinónimos de estar preocupado por algo, acaso seria eso ¿El no saber como tratar con su prima?
— Digamos que aun no quiere dirigirme la palabra o ha desarrollado algun tipo de alergia a “Suzuka Nanase” — comento con un tono de amargura, azotando la pobre puerta del armario que ni culpa tiene de eso — pero particularmente pienso que me odia por ser una cobarde.
“Las chicas son tan complicadas aveces” pensó Rin, mientras se apoyaba en la pared de aquel armario metálico ya por fin relajando su postura, al menos esa chica mantenía una convicción pura y firme con Haru, pero aquel idiota no tenia ni la menor idea de como manejar eso.
— No te preocupes por eso, Suzu-chan — le hablo con voz pausada Makoto, relajando un poco a la muchacha con humor de perros — ¿Sabes? Haru tiene una manera muy peculiar de demostrar su preocupación en las persona, además, el jamas podría odiarte porque estoy seguro que te quiere mucho.
¿Como? ¡¿Como podría ser Makoto tan tonto?! El… ¡El acaso le iba dejar el camino libre a Haru! No, no podría ser posible es como si estuvieras a mitad de una competición y porque el de alado es tu familia, amigo y casi hermano por lo tanto de ninguna manera deseas verlo sufrir dejas pasarlo. No, no podría ser posible al menos sin intentarlo de tener la posibilidad de dar la pelea, si Rin estuviera en lugar del castaño estaba seguro que daría la pelea como fuese, sobre todo, conociendo que en el corazón de la chica poseas un pequeño lugar con su nombre. Aunque Makoto conociera aquello, jamas daría su brazo a torcer si se trataba de Haru porque su relación con el era mas importante que cualquier otra cosa, inclusive si se tratara de una persona de carne y hueso como la pelinegra.
“Si fuese yo, nunca cambiaría mi forma de pensar inclusive si pierdo un amigo, porque valiendo ella la pena haría lo que fuese para hacerla mia”
Entonces Rin se quedo impresionado de sus propios pensamientos, no, el no podía estar diciendoce ese tipo de cosas porque… porque no era su problema, además, de estar en una situación hipotéticamente hablando con Sousuke su mejor amigo de seguro no tendría ni la mas remota idea que hacer. Sabia la convicción de poseerla con Haru o el mismo Makoto, ambos grandes personas que le ayudaron junto a Rei y Nagisa a salir del fondo donde se encontraba, pero el tenia un pensamiento de jamas dejar que alguien lo tratara de superar ni mucho menos de robar algo suyo, fuese quien fuese, de la mil maneras existentes Rin jamas tendria en su mente la palabra rendirse.
— Gracias, Mako-chan — escucho decir a la pelinegra con voz algo confusa — tu siempre sabes que decir para alegrarme el dia.
— No lo menciones — le dijo con tono cordial, comenzando a rezonar las pisadad sobre el suelo — sera mejor apresurarnos para ir a desayunar, creo que debes calmar las ancias de Nagisa y Shiori-chan.
— Vale — concluyo ella.
Cuando por fin las pisadas de ambos chicos se desaparecieron junto el sonido del cerrado de la puerta, Rin salio de su escondite ha gatas llegando de esa misma manera a la cama deslizándose con sigilesa permaneciendo boca a bajo, hace unos segundos si alguien le hubiese dicho que se enteraria de estas cosas por medio de ambos chicos, los tacharia de locos, ese era el tipo de cosas que odiaba de conocer de las personas. Sus puntos débiles. Porque la chica con quien compartía cuarto se daba de dulce, inocente y buena con las personas, pero al final del camino flaqueaba sus piernas notando el panorama caótico, tenía una debilidad y ese era Makoto Tachibana quien ponía de cabeza su vida, aun mas de lo que logra hacer el mismo Haruka.
Suzuka en verdad era una persona bastante complicada al tratarla de analizar profundamente, pero de algo estaba muy seguro y era que la chica escogería a la persona que menos le diera problemas, bajo su perspectiva el de ese papel lo es Haru, Makoto es mucho mas sencillo en muchos aspectos y sobre todo amable con las personas, no es que apostara por el para quedarse con la Nanase pero sin duda era un mejor partido para ella.
Suzuka en verdad era una persona bastante complicada al tratarla de analizar profundamente, pero de algo estaba muy seguro y era que la chica escogería a la persona que menos le diera problemas, bajo su perspectiva el de ese papel lo es Haru, Makoto es mucho mas sencillo en muchos aspectos y sobre todo amable con las personas, no es que apostara por el para quedarse con la Nanase pero sin duda era un mejor partido para ella.
¡Como sea! Ese no es mi problema, esa idiota escogerá a Haru ¡Estoy seguro!
Por otro lado, Suzuka picoteaba sus alimentos con desgano mientras escuchaba sin parar de hablar a un Nagisa frenético, al parecer Rei se marcho el día anterior dejando al rubio completamente solo en la habitación, el alegaba que estar en ese lugar sin nadie a su lado era bastante escalofriante, pero aun asi, de aparecersele un fastasma trataría de todas las formas hacerse su amigo. Makoto al escuchar tal cosa dio un brinco de la impresión, su rostro se torno verde del susto al igual que su cuerpo temblaba como una hoja al son del viento, la pelinegra se quedo expresión sin palabras al ver como se comportaba su amigo, es decir, el castaño era muy enorme con un porte como ese daría a cualquiera miedo. Pero no. A la mas mínima insinuación de fantasma aquel grandulon comenzaba a chillar, parecía una chiquilla enamorada al ver a su cantante favorito solo que en esta ocasión, el artista estaría entre los dos mundos que en uno solo y el gritar no era de la emoción sino del susto.
“Mako-chan es como un bebé grande y llorón”
— Nagisa, deja de decir cosas que asustan a Makoto. — entraba una voz repentina a la conversación exaltando al rubio.
— Haru-chan… — exclamó el rubio sintiéndose como un niño al que le descubren la travesura.
La pelinegra se quedó suspendida al ver como su primo tomaba asiento al lado del rubio quien sonreía tontamente, Makoto quien recupero la compostura nuevamente se le quedó mirando a la pelinegra que se hallaba a un lado de él, su corazón dio un martilleo de dolor por descubrir ese brillo especial en los ojos de la pelinegra cada vez que veía a Haru, era como si estuviera contemplando la creación mas hermosa de este mundo. Mientras él, debía de tragarse cada uno de sus sentimientos desbordados por ella, con cada sentir, con cada latido y con cada respirar de su alma sentía que la perdía completamente. ¿Lo peor? El no iba hacer nada para evitarlo.
— Bien, creo que ya he terminado aqui — anuncio el castaño sonriendo como si nada, levantándose de su asiento — debo marcharme pronto.
— Pero apenas a llegado Nanase, pareces como si te hubiese corrido el. — exclamo con gracia Shiori dándole una palmada en el hombro al pelinegro, pero noto algo raro en su amigo quedándose estática — ¿Makoto?
— ¡No es nada de eso! — río tontamente haciendo mucho énfasis en sus palabras — Lo que pasa es… ¡Le prometi a Ran y Ren que estaría temprano! Ellos desean ir al parque de diversiones — se da toques indecisos sobre su mejilla llamando la atención de Haru, quien alzo una ceja intuyendo el comportamiento raro de su amigo — no puedo hacerles esperar mucho.
— ¿Ran y Ren? — pregunto confundida Suzuka, tocando su cabeza tratando de recordar algo — ¡No me digas! ¿Son esos adorables gemelos que me mandaste sus fotografías?
— Si, son ellos — contesto divertido por efusividad de la muchacha.
— ¡Dios! No sabes cuanto deseo conocerlos — amplifica las palabras, sonriendo a la dirección del castaño.
Makoto por un momento se permite bajo la incomoda mirada de su mejor amigo contemplar a la chica, ella como de costumbre emocionandose por pequeños detalles dándole en ejemplo el conocer a sus hermanos, pero lamentandolo mucho seria mejor para otra oportunidad porque debía de devolver la alegría genuina a sus ojos agua marina. Lamentandolo mucho, el castaño conocía a la perfección que aquella chispa avivada en la pelinegra no lo hacia el, sino su amigo Haruka.
— Te prometo que los conoceras pero… — giro en dirección a la calmada cara de Haru, quien intuyo su pensamiento porque sus ojos se abrieron de la impresión — estoy seguro que hoy querras tener un día familiar.
Shiori sintio como una ola de impotencia le invadia al escuchar dicha declaración de su amigo, no le terminaba de caber en la cabeza, y quizás jamas lo haría, que Makoto quisiera dejarle el camino libre al Nanase ¡Porque eso es lo que hace! ¿Era idiota? ¿Tonto? ¿O quizás masoquista? No lo sabia, pero fuese lo que fuese, jamas permitiría que antes de declararse derrotado no luchara y de eso se encargaría ella.
Haru de su parte conocía perfectamente el pensamiento de su mejor amigo con tan solo mirarle, lo primero en plantearse el castaño fue su incomodidad al verlo sentarse junto a ellos, y el porque recidía en la segunda cosa de esos pensamientos, Suzuka. El pelinegro desde el martes pasaba de su prima la razón no era porque ella fuese una cobarde, sino no tenia ni la remota idea de como tratar con ella después de conocer sobre sus mismos sentimientos, antes cuando fueron niños solía ser tan fácil, puro, pero ahora de adolescentes se tornaba todo problemático y confuso.
¿Por qué al verla tenia ganas de arrojarsele encima? ¿Por qué sentía como plomo liquido en sus venas al verla en bañador? ¡Por dios es solo un bañador! Y sobre todo ¿Por qué sentía perderse al solo ver sus ojos agua marina?
Haru de su parte conocía perfectamente el pensamiento de su mejor amigo con tan solo mirarle, lo primero en plantearse el castaño fue su incomodidad al verlo sentarse junto a ellos, y el porque recidía en la segunda cosa de esos pensamientos, Suzuka. El pelinegro desde el martes pasaba de su prima la razón no era porque ella fuese una cobarde, sino no tenia ni la remota idea de como tratar con ella después de conocer sobre sus mismos sentimientos, antes cuando fueron niños solía ser tan fácil, puro, pero ahora de adolescentes se tornaba todo problemático y confuso.
¿Por qué al verla tenia ganas de arrojarsele encima? ¿Por qué sentía como plomo liquido en sus venas al verla en bañador? ¡Por dios es solo un bañador! Y sobre todo ¿Por qué sentía perderse al solo ver sus ojos agua marina?
Si, Haruka Nanase estaba sumergido en un laberinto de sus propios sentimientos, ¿lo peor? Makoto sabia perfectamente aquello, por esa razón quería que pasara mas tiempo con la chica para despejar todos esas nubes de su cabeza, aunque… aunque eso significara hacerse un lado para lograr su cometido. Bastante absurdo por cierto. Solo porque desde pequeños Suzuka pasaba la mayor parte del tiempo al lado de su amigo, pero gritando por todos los vientos el amor que le tenia hacidolo sentir una incomodidad unica, hasta justo ahora podría jurar que eso no ha cambiado nada. Suzuka sigue dependiendo de Makoto.
— Te llamare esta tarde entonces — la voz calmada de Haru se hizo escuchar en la mesa, llamando la atención de los presentes.
— Lo estare esperando. — sonrio hacia la dirección de su amigo quien por supuesto leyó sus pensamientos — Nos vemos después chicos.
Shiori quien abrió la boca para decir algo se quedo muda mirando a Makoto marchandose, fulmino con la mirada al rubio molesto de su lado que animadamente despedida al castaño, la castaña no era para nada una idiota Nagisa estaba al lado de Haruka, ese pequeño diablillo vestido de cordero tenia mas o menos planeado lo mismo que ella pero en el pelinegro, no es como si odiase a su amigo para estar al lado del Nanase, solo que poseia una afinidad por el mas grande de lo convencional. Si tan solo tuviera a Makoto de acuerdo con su plan, tal vez todo seria diferente.
— ¡Ya se! — aplaudió la chica sobresaltando a sus amigos — ¿Y si salimos hoy a alguna parte?
— ¿Eh? — exclamó Suzuka descolocada — ¿A donde iremos?
— ¡A donde el destino nos lleve! — pronuncio con énfasis alzando sus brazos al aire.
— No. — sentenció Haru congelando el ambiente.
Ya llevaba diez minutos parado ahí esperando al idiota del Sousuke para poder marcharse, quedó con Gou en verse en casa directamente porque ella parecía el querer integrarlos a él y Sousuke en su grupo de locas amigas de clase, por lo que al pelirrojo no le parecio muy idóneo conociendo el carácter fuerte de su amigo. Seria mejor para ellos el irse solos. Pero por supuesto aquel moreno tonto tenia que estar dejándolo parado como estúpido, bueno, Sousuke era conocido por no tener muy buena coordinación en el espacio lo mas probable era que se halla perdido tratando de llegar al lugar de encuentro. Menudo despistado.
De pronto, vio como Suzuka iba felizmente sonriendo con Haru tan expresivo al igual que siempre, Nagisa dando brinquitos emocionado mientras una castaña lo fulminaba con la mirada por algun motivo evidente, el pelinegro iba tan metidos en sus pensamientos que no noto la mirada del pelirrojo le estaba dando, pero en cambio otro par de ojos agua marina si lo hicieron, Suzuka Nanase. Sus miradas quedaron conectadas por un momento contemplando desde lo lejos, ambos no se ambian hablado desde casi una semana porque el pelirrojo asi lo decidió, aunque contemplandola desde lo lejos sintio una parte de el que estuvo errado. No debió de ignorarla.
De pronto, vio como Suzuka iba felizmente sonriendo con Haru tan expresivo al igual que siempre, Nagisa dando brinquitos emocionado mientras una castaña lo fulminaba con la mirada por algun motivo evidente, el pelinegro iba tan metidos en sus pensamientos que no noto la mirada del pelirrojo le estaba dando, pero en cambio otro par de ojos agua marina si lo hicieron, Suzuka Nanase. Sus miradas quedaron conectadas por un momento contemplando desde lo lejos, ambos no se ambian hablado desde casi una semana porque el pelirrojo asi lo decidió, aunque contemplandola desde lo lejos sintio una parte de el que estuvo errado. No debió de ignorarla.
— ¿Te has arrepentido de ignorar a la Nanase? — una voz detrás suyo lo hizo sobresaltar rompiendo la mirada con la chica, ahora dirigiéndose al llamado.
— ¿Donde demonios has estado? — rufunfuño apretando un poco sus puños al notar que era Sousuke. — ¡Te he esperado durante diez minutos!
— Deja de ser tan efusibo por solo miserables minutos, — dijo rascando su cabeza en tanto miraba a otro lado evitando mantener contacto con el pelirrojo — solamente me encontré con Gou. Es todo.
— ¿Gou? — se relajo al escuchar el nombre de su hermana, medio sorprendiendose de ello ¿Qué tenia que ver ella en esto?
— Si, estaba tratando de convencerme para que nos fuéramos con ella. — comento con un tono de voz algo incomoda, hasta pareciera que estuviera apenado por ello.
— Aguarda — un lijero tic en su ojo izquierdo hizo su aparición adivinando mas o menos donde iba todo esto — Sousuke… tu… ¿no le has dicho a Gou que si? ¿verdad?
Y ahi fue cuando por fin el moreno voltio hacia donde estaba Rin, frunciendo sus labios en silencio dándole la respuesta que hizo extremecer al pelirrojo colocando cara de poker.
— No… no puede ser — susurro entre sus labios — le has dicho que si…
Suzuka iba alegremente subiendo lo escalones largos que llevaban a la casa de sus tios, no podía esperar para verlos de nuevo de seguro la encontrarían mas grande y hermosa, ese era el típico de las familias decirse ese tipos de cosas cuando tenían tiempo sin verse. Aunque los tios Nanase parecían muy amables con ella todo el tiempo no podría saber si seguirían de la misma manera, ellos sabia que había sido expulsada de su antigua academia y sus padres adsedieron a transladarla a Japón, precisamente a donde estudia su primo Haruka. Y hablando de él. ¿Qué pensarían ellos al saber de sus sentimientos? La tia seguro se avalanzaria sobre ella para abrazarla dándole su aprobación para estar juntos, el del problema seria su tio por mucho que tuviera un rostro amable lleno de una sonrisa brillante, no podría decir que estuviese de acuerdo con ello ¡Eran primos por dios! En donde se crió toda su vida, la amada Argentina, no era muy buen visto emparejarte con tu primo pero…. ¿Acaso ella pudo mandar en su corazón sobre ello? No, porque de ninguna manera le pidió enamorarse de Haruka solo fue sus sentimientos traicioneros que pudieron mas que ella, inclusive si fuera mal visto por sus mismos padres.
Llegaron rápidamente a la casa del pelinegro, que bajo el punto de vista de Suzuka no había cambiado nada puesto que tenia el mismo porte tradicional de las casas japonesas, de solo verla desde afuera en su mente le venia imágenes de sus padres corriendo detrás suyo tratando de atraparla, mientras sus tios y Haruka observaban desde la entrada el panorama de juego infantil proporcionado por la niña.
— ¿Qué haces mirando a la nada? — la voz del pelinegro la hizo volver a la realidad, ahora viendolo desde la puerta de la casa esperando por ella.
— ¿Qué haces mirando a la nada? — la voz del pelinegro la hizo volver a la realidad, ahora viendolo desde la puerta de la casa esperando por ella.
Suzuka soltó una risita divertida tomando su equipaje hasta donde estaba su primo, el la miraba de una forma extraña pero al menos ya no huia de su presencia, cosa que para la pelinegra, era un proceso.
— No sabes lo emocionada que estoy por volver a ver a los tios. — musito muy emocionada entrando a la casa, dejando sus zapatos en la entrada como le enseño su padre de pequeña, pasando por alto como se tensaba Haruka al frente de ella — Por cierto… ¿Donde estan?
— Suzuka, debo decirte algo muy importante — se dio la vuelta el chico con un rostro algo contraído y… ¿avergonzado? No lo sabia pero, la chica comenzó a asustarse — mis padres… ellos, ellos no estan en casa, han salido en un viaje de negocios aun no se cuando llegan.
A decir verdad, Suzuka Nanase nunca estuvo tan conmocionada como lo estaba ahora, ni si quiera cuando descubrió que compartiría habitación con un chico que no conocía, es decir, estuvo un poco descolocada pero sin darse cuenta fue acostumbrandose a ello y Rin igualmente. Pero ahora, justo ahora, sus pensamientos parecían un remolino arranzando todo a su paso dejándola completamente confundida y parada sobre la nada. Acaso… ¿Acaso aun estaba durmiendo? O… ¿Posiblemente haya escuchado mal? Si, seguro que era eso porque de lo contrario iba a comenzar a hiperventilar.
— Se que esto… — chasquio la lengua mirando al suelo para no mirar la cara pálida de la chica — es problemático para ti, igualmente para mi lo es, pero mis padres siempre hacen lo que quieren sin decirle nada a nadie. — suspiro tratando de controlar sus fuertes emociones — Pero te aseguro, que ellos saben de esto y estan de acuerdo con estar aqui solos.
¿Como podría mantenerse tan serenó? Es decir, ambos eran dos adolescentes solos en una casa lo suficientemente grande para abarcar a seis personas, Haruka parecía estar de acuerdo con las acciones locas de sus padres al dejarlos sólos, no podría creerse que ella era la unica conmocionada por estar a solas con el. Estaba emocionada por este fin de semana al reunirse con su familia, el tambien que Haruka no podría huir de su presencia, pero no, no podría creer que esto iba a sucederle menos a ella quien pensaba en salir corriendo en la menor oportunidad.
— Habitación — fue lo unico que pudo musitar por lo bajo llamando la atención de Haruka, quien no escucho casi nada — mi habitación… ¿Donde esta?
— Sigueme — le mando, empezando a caminar al interior.
Con cada paso que daba mas peso residia su alma, parecía tener unas esposas en sus tobillos que le impedía caminar aun mientras la espalda ancha de Haruka estaba frente de ella, quería matarlo por hacerle esto, pero sobre todo, por permanecer tan sereno con lo de estar en una casa a solas ellos dos. Le hacia parecer una idiota, casi igualmente el pensar en el como en una clase de figura de hielo tamaño real que camina, come y posee los movientos generales de un humano normal.
— Aqui es — anuncio abriendo la puerta mostrando una alcoba sencilla de color manzana — mamá antes de irse la decoro para ti, al menos, eso dijo papá cuando desaparecía repentinamente.
— Gracias… Haruka.
— Si, lo que sea — se dio la vuelta saliendo de la habitación sin antes darse la vuelta para mirar a su prima — no dudes en pedirme algo cuando lo necesites, estare en mi habitación, sigue siendo la misma.
Al cerrar la puerta, Haruka se desplomó por el suelo soltando todo el aire de sus pulmones dejando de aparentar serenidad, era obvio que no podía estar tranquilo sabiendo que ambos estaban solos en su casa, sus padres aveces no median las consecuencias de sus actos tambien pasaban por alto una cosa muy importante. El era un chico. No porque fuesen familia iba a dejar de serlo, ni mucho menos teniendo estos raros sentimientos por su prima, los dos necesitaban de adultos para vigilarlos o de lo contrario de alguien mas.
Fue cuando se levanto del suelo buscando su teléfono en el bolsillo de su pantalón, caminando con pasos fuertes marcando un número bastante conocido por el de memoria esperando que le contestara.
Fue cuando se levanto del suelo buscando su teléfono en el bolsillo de su pantalón, caminando con pasos fuertes marcando un número bastante conocido por el de memoria esperando que le contestara.
— Makoto… — musito por lo bajo con un tono de voz bastante inusual.
El castaño al llegar a su casa fue recibido por dos hermosos niños de ojos grandes, Ren y Ran, sus hermanos gemelos que le pedían a gritos ir a jugar con ellos videojuegos sin ni si quiera dejarlo descargar sus cosas o saludar a su madre, quien salía a un costado de la entrada a la sala secando sus manos dándole la bienvenida a casa luego escucho a su padre desde adentro imitandola tambien. Pronto serviría el almuerzo asi que podrían subir un rato para jugar, Ren y Ran subieron las escaleras corriendo entre risas mirando a su hermano mayor invitandolo a que los acompañara, el sonrio diciéndoles que primero iria a instalarse a su cuarto luego se les uniria. Los niños asintieron firmemente dándose la vuelta perdiéndose en el piso de arriba, Makoto dio media vuelta caminando hacia la cocina donde esta su madre sabia que ella estaba cocinando, pero lo atendería con los brazos abiertos como se acostumbraba hacer.
— ¡Hijo! — dijo mientras lo miraba entrar en la cocina con su sonrisa habitual, pero notando algo extraño detrás de esa mueca de felicidad pero no diria nada, prefería escuchar las palabras directamente de su hijo — ¿Como has estado? Ha sido una semana bastante larga sin ti.
— He estado bien — le dijo acercándose a su progenitora y besandole la mejilla — ¿Sabes? Este lunes se translado alguien que jamas pensé en volverla a ver en la vida, — sonrio llenandose de aire puro y esquisito de solo recordarla — pero ya nunca imagine este mundo da muchas vueltas.
— ¿Si? — giro mirandole de una forma acusadora arqueando la ceja pero con una mueca divertida — ¿Y esa jovencita…? ¿La conosco?
— Suzu-chan, la prima de Haru — de nuevo esa mueca extraña en la cara de Makoto delatandose frente a su madre sin pedirlo — ¿Aun la recuerdas?
— ¡Y como no hacerlo! — río secamente dándose la vuelta nuevamente, tratando de suprirmir la preocupación de madre que ahora nacia en ella — Suzu-chan siempre solia decir que amaba mi comida y deseaba comerla todo el tiempo, me hizo pensar que tal vez su mamá no cocinaba bien.
— Lucia-san no es muy buena cocinera, no al menos con la comida tradicional japonesa — río al recordar a una mujer castaña de piel blanca tratar de cocinar un curri picante frente a unos pequeños Haru, Suzuka, Ricardo y el mismo, obviamente no tuvo exito alguno aquello — por eso Suzu-chan te decía aquello.
— Pues me alegro que allá vuelto entonces — dijo terminando de realizar la comida, moviéndose en la cocina para empezar los platos en los gabinetes correspondientes — el próximo fin de semana invitala a comer en casa, aprovecha tambien y que venga Haru estoy segura que sus padres aun no han regresado de viaje.
— Bien, le dire.
Después de eso si se dispuso a marcharse a su cuarto escuchando a cuestas el grito de su mamá para que llamara a los niños para almorzar, era mejor que no se tardara tanto, el castaño con pasos apresurados subió las escaleras llamando a sus hermanos para que bajaran a comer, mientras el entraba a su habitación despojandose de la bolsa de sus hombros arrojandola a la cama, era bastante extraño estar aqui nuevamente en la comodidad de su habitación que fue partifice de muchas cosas junto a unos niños Haruka y Suzuka. Los primos Nanase solían venir a quedarse en este lugar a dormir, Suzuka era la mas emocionada de los pelinegros solía ponerse a brincar euforica por la pequeña alcoba proporcionando juegos, obviamente Haru los rechazaba uno tras otro alegando ser bastante problemático para haceros, al final Makoto intersetaba por los chicos planteando su idea que hacia convencerlos de jugar.
Si. Eran hermosos recuerdos dignos de ser guardados como tesoros en su corazón, sobre todo los ojos agua marina de Suzuka que lo observaba con brillos multicolores haciéndolo sobre saltar su corazón joven enamorado. Si tan solo nunca hubieran crecido, sin tan solo todo siguiera como antes, sobre todo, si tan solo aquella niña lo mirase a él y nadie más.
Si. Eran hermosos recuerdos dignos de ser guardados como tesoros en su corazón, sobre todo los ojos agua marina de Suzuka que lo observaba con brillos multicolores haciéndolo sobre saltar su corazón joven enamorado. Si tan solo nunca hubieran crecido, sin tan solo todo siguiera como antes, sobre todo, si tan solo aquella niña lo mirase a él y nadie más.
En ese momento se percató que su celular estaba sonando sin descanso dentro del bolsillo de su pantalón, seguro era Haru porque el mismo le dijo que le llamaría luego en la hora del desayuno, lo saco con una sonrisa en los labios su amigo era tan predecible hasta conocía ya sus movimientos.
— ¿Qué ocurre ahora, Haru? — contesto sin ni siquiera esperar a escuchar al otro lado de la linea al pelinegro.
— Makoto… — susurro con un tono de voz bastante bajo.
— ¿Paso algo con Suzu-chan? — afirmo riendo por lo bajo aun mas cuando Haru no contesto, podía imaginar la cara de refunfuñado que tenia en estos momentos — Haru…. sabes que a ella no le gusta los secretos, ni mucho menos el ocultarle las cosas, seguramente esta en estos momentos en su habitación acostada y en posición fetal. — suspiro recordando una vez en su niñez cuando le ocultaron que Makoto estaba mal por un accidente ocurrido, pero no a el, sino a un honorable anciano que apreciaba mucho — Debiste de decirle esta mañana de frente lo que acontencia, no esperar hasta lo último para hacerlo.
Haru seguía sin contestar alguna palabra aquello quizas porque conocía perfectamente eso, al igual que Makoto era como una madre regañando a sus polluelos por hacer una travesura, dejándolo en estos momentos en silencio mas de lo usual. Jamas podría ir en contra del castaño.
— Haru, se lo que piensas y para que lo sepas no voy a ir a tu casa — musito con voz acusadora pero divertida — debes aprender a tratar con tu prima, luego de todo, ella no ha cambiado ni una pizca de como era de pequeña. — le dijo sin percatarse como su voz se volvía melancólica al recordarla infancia vivida junto a la pelinegra — Es la misma que profesaba querer estar contigo cuando creciera, acoso tu… ¿No quieres eso?
Si fuera otra clase de persona Haru, hubiera sentido incomodidad al verse descubiertos por su mejor amigo, pero no, Makoto es prácticamente su otra mitad porque conocía mas de el que él mismo, sería mentira no admitir aquello y el tratar de esconderle cualquier cosa a él. Además, jamas saldría juzgado bajo ninguna circunstancia frente a sus ojos.
— ¿No te parece raro? — hablo al fin el con voz calmada, casi en su tono usual — Ella después de todo es mi prima.
— Haru… — exclamó combinando con un suspiro, mientras se sentaba en el colchón de su cama — ¿Acaso tu has escogido enamorarte de ella? No ¿Verdad? Lo que me refiero es que la hora de enamorarse no miras esos detalles, solo te fijas en lo mucho que sus ojos brillan al mirarlos, o como su holor es tan suave cuando te le acercas mas. — el pelinegro no contesto nada cuando escucho todas esas palabras, porque le parecía increíble que Makoto tambien supiera esos mínimos detalles — Asi que no te deprimas, si en verdad es tu deseo estar con ella yo te apoyare, como siempre lo he hecho ¿no? Haru-chan.
— No me digas asi — espeto incomodo por su mote de niñez.
— Vale, vale — rio divertido, porque jamas de los jamases el pelinegro se acostumbraria a ser llamado de esa forma — colgare entonces, buena suerte con Suzu-chan.
— ¡Aguarda! — lo freno antes de que cortara la llamada — Makoto yo…
— Llevala a la playa, desde que llego no ha parado de decir su deseo de ir — probablemente Makoto se patearia luego por decirle esto pero, el desde el comienzo decidió no competir por una chica que no lo quería como el desease — le dije que la llevaría luego pero… pero mejor llevala tu.
— ¿Makoto?
— Ella estará feliz — trato de disimular el dolor que se acumulaba en su garganta, queriendo salir de una u otra manera, para el sería mas fácil tragarlo para aparentar calma — ¡Mejor no pierdas el tiempo! Apresurate a llevarla, ya sabes, puedes llamarme después para conocer como fue todo. ¡Adios!
El castaño corto la llamada antes de esperar cualquier respuesta del otro lado, seguramente de estar Shiori con el en estos momentos le daría un golpe en la cabeza por idiota, pero no le importaria, el en verdad quería mucho a Haru y Suzuka ambos en verdad se querían por lo que deberían estar juntos. Jamas se perdonaria si se ponía en medio de esos dos, aun menos si perdía la amistad de los Nanase por sus incómodos sentimietos de amor por la muchacha, no importaría cuanto le doliese aquello pero los ayudaría fuese como fuese. Suzuka y Haru serían pareja.
Por otra parte, Suzuka estaba en su nueva habitación hecho por su tia que sin duda estaba mal de la cabeza por dejarla a solas con su hijo, de ser su propia madre sin duda alguna jamas permitiría que cosa asi pasase, tal vez porque ella desconfiaba hasta de su propia sombra y bajo su vista nada de eso ocurriría. En cambio su padre, era mucho mas relajado dejándola hacer sus cosas con un poco mas de soltura, ahora pensandolo mejor, los extrañaba a ambos con locura inclusive a su inespresivo hermano Ricardo, aun mas su antigua casa en su amada Argentina. Japón era todo lo que su corazón anhelaba, aqui esta el amor de su vida, nuevos amigos y familia que aunque no este presente le ha tendido la mano amiga para cuando quisiera sostenerla, todo esto valia la pena por haber dejado su hogar.
— Suzuka — una voz junto con unos golpecitos a su puerta la hizo sentarse sobre la cama, esa era la voz de Haru, por lo que su corazón brinco de nerviosismo — ¿Suzuka estas despierta?
— S… ¡Si! En seguida te abro — anuncio la chica levantándose casi tropensando y cayendo al suelo, pero mantuvo el equilibrio abriendo la puerta — Haruka ¿Qué ocurre?
— Alistate, te espero en la puerta — la mando con voz casual, casi evitando contacto con los ojos de la chica — iremos a un lugar que te gustara.
— ¿Eh? — fue lo unico que dijo mientras el pelinegro caminaba fuera de su vista, en verdad la ojos agua marina estaba descolocada — ¡Espera! ¿Vamos a salir?
— Si, eso lo acabo de decir ¿no? — afirmo con toque irónico.
— ¿Solo nosotros dos? — pregunto con voz atonica.
— ¿Tienes un problema con eso? — exclamó algo a la defensiva, haciendo retrocer a Suzuka con un poco de susto.
— No… solo, solo… — movió su cabeza hacia los lados con una sonrisa serena — en un segundo estare abajo.
Haruka asintió desapareciendo pasillo al fondo dejando a la pelinegra parada alli, quien de pronto su serenidad se cambio en caos por su nerviosismo de la invitación. ¿Qué había sido aquello? Porque creyó creer en un Haruka invitandola a salir sin razón aparente, debería ser una clase de broma bizarra donde salias en la televión o en la internet, pero no podría haber cámaras escondidas en una parte de esta casa ni mucho menos ver a su primo en esas andansas, lo creería mas en el mismísimo Nagisa ya que tenia el porte de ser bromista pero no en Haruka.
Entro a su habitación dando un puertazo buscando rápidamente algo que ponerse, aunque pensandolo mejor en ningún momento su primo le dijo de tratarse eso de una cita, por lo tanto, seria mejor acomodar su cabello y salir tal como estaba. No quería presentarse frente al pelinegro como una desesperada, solamente parecía ser casual al igual que siempre, si, nada de nerviosismo de por medio solo madurez. Pero por mas que se dijera eso asi misma le era imposible cumplirlo.
Entro a su habitación dando un puertazo buscando rápidamente algo que ponerse, aunque pensandolo mejor en ningún momento su primo le dijo de tratarse eso de una cita, por lo tanto, seria mejor acomodar su cabello y salir tal como estaba. No quería presentarse frente al pelinegro como una desesperada, solamente parecía ser casual al igual que siempre, si, nada de nerviosismo de por medio solo madurez. Pero por mas que se dijera eso asi misma le era imposible cumplirlo.
Salio de su habitación con piernas flasidas parecidas a gelatina en movimiento, su corazón repiquetea a cada paso que daba como si supiera exactamente con quien colocarse en ese estado, bajo las escaleras aun con nerviosismos un cosquilleo de emoción nacio en la boca del estomago haciéndole temblar los labios de mera emoción. Aun mas cuando vio a Haruka acomodar sus zapatos. Se sitúo a su lado emitandolo en sus movimientos con la mirada serena de él puesta encima, no trato de decirle nada, solamente la estaba detallando con la mirada por alguna razón desconocida. Luego se levantó del suelo extendiendole la mano para ayudarla a colocar de pie, al salir de la casa Suzuka le pregunto si el lugar al cual se dirigían necesitaba de un autobús, pero el chico ladeo su cabeza dándole señal de negativa a su pregunta seguido de aquello, con voz taciturna le comentó el solo necesitar caminar y mas nada.
Suzuka muraba con ojos abiertos su alrededor, hace mucho tiempo que se marchó de este pequeño pueblo por lo que estar caminando nuevamente en el se le hacia realmente extraño, las casas seguían de la misma forma, grises, traslucidas y sin ningun sentido alguno por la moda, noto inclusive a dos que tuvieron alguna reforma en sus fachadas dándole un aspecto mas hogareño. La ojos agua marina estuvo atentada a ir a la casa de Makoto, después de todo, el castaño le había prometido conocer a sus dos adorables hermanos menores, aun en su mente recordaba la foto de ellos con sus caritas risueñas y felices, estaba segura que al conocerlos serian grandes amigos. No comprendía pero ellos le recordaban a sus dos primos de solo un año de diferencia, Haruhi y Renji, ambos niños eran muy unidos aunque se la pasaban peliando para llamar su atención, cosa que es bastante raro considerando las edades que tienen. Renji 14 y Haruhi 15. Tambien eran primos de Haruka pero no los venían a menudo, aquellos chicos vivía en Tokyo con su tia Kyoko hermana del papá del pelinegro al igual que del suyo propio.
Dejando eso de lado, Suzuka comenzó a percibir un olor muy peculiar en el aire a medida que escuchaba los sonidos predilectos de una autopista, giro para mirar a su primo quien iba con su semblante natural sin una pizca de nerviosismo, parecía ser que nada pudiese colocarlo fuera de lugar solamente lo vio de esa manera cuando le beso la mejilla en su segundo día en Japón, cosa que prácticamente le costo la cordura por ser torturada en manos de sus compañeras de clase y club. Cuando llego a la avenida se quedó completamente muda, los carros iban y venían con rapidez por sus carriles ausentes de las demás personas que iban a su alrededor, pero sus ojos se enfocaron en el paisaje del fondo quedando con un cosquilleo de felicidad en su estomago. Era el mar. ¿Hace cuanto había pasado sin verlo? Ni si quiera cuando volvió de la academia tuvo oportunidad de verlo, en el autobús se quedo dormida sobre el hombro de Nagisa quien no paro de hablar hasta por los codos con una Shiori de ceño fruncido, el unico en permanecer en calma fue Haruka quien visualizaba con calma el paisaje por donde pasaban.
Su mente se disperso al sentir la mano tersa, fria y alargada de su primo sobre su muñeca, giro para observarlo con un semblante bastante diferente de lo que estaba acostumbrada a prenciar, sus cejas tupidas estaban relajadas hacia sus costados, los ojos agua marina al igual que los suyos mantenían un brillo sin igual manteniendola alli en la realidad, su boca ¡Oh dios! El último lugar el cual quería mirar, se mantenía con una media sonrisa que la hizo sentir un fuerte palpitar en su pecho.
Su mente se disperso al sentir la mano tersa, fria y alargada de su primo sobre su muñeca, giro para observarlo con un semblante bastante diferente de lo que estaba acostumbrada a prenciar, sus cejas tupidas estaban relajadas hacia sus costados, los ojos agua marina al igual que los suyos mantenían un brillo sin igual manteniendola alli en la realidad, su boca ¡Oh dios! El último lugar el cual quería mirar, se mantenía con una media sonrisa que la hizo sentir un fuerte palpitar en su pecho.
¿Qué demonios era esto?
Sin ninguna palabra dicha de los labios del pelinegro la halo para hacerla caminar atrás de él, Suzuka sintio un nerviosismo subiendo por su columna vertebral parecido a un escalofrío cuando mas caminaba, ni se percató cuando cruzaron la avenida junto a los demás peatones los cuales hacían lo mismo, para ella solamente existía la mano de Haruka sobre su piel haciéndola saber que todo esto estaba ocurriendo y nada se lo imaginaba. Ahora, la vista del mar frente a sus ojos la nublo completamente haciéndola soltar el agarre de Haruka sobre ella, salio corriendo como si las aguas tranquilas la llamaran para fundirse en ellas solo que la brisa marina le daba fuertes bofetadas sobre su cara; el olor a sal con agua le inundaron las fosas nasales recordandole un aroma bastante peculiar, su primo Haruka quien venia atrás suyo con una lentitud considerable. El pelinegro mostraba poca agilidad a las cosas poco convenientes, aunque a Suzuka le parecio un poco extraño puesto que su mejor amigo Tachibana, le comentó en una de sus cartas que su primo al ver inmediatamente agua se quitaba la ropa a toda prisa olvidándose en donde se encontrase y con quien se encontrase, hasta lo consideraba el arrojar sus prendas a la velocidad de la luz como si un ser lo halla posiedo o algo parecido. La pelinegra trato de imaginarse algo asi pero no pudo, si bien ya había visto a Haruka en bañador su pobre mente aun no maquinaba el armar la imagen de un ojos agua marina sin prendas, aunque solamente quedara en su traje de baño de lo contrario se consideraría una pervertida.
La pelinegra freno su caminar justo en la orilla extendiendo los brazos a sus costados aspirando todo el aire posible, el azul extenso del mar estaba por todas partes transmitiendo su indescriptible calma, oscuridad y enigma, Suzuka recordaba en su niñez nadando sobre estas misma aguas mirando hacia el cielo olvidándose de todo, una de las cosas por la que practicaba el estilo espalda era por eso, sentir a tus costados la presencia de lo demás que quiera que sea tu acompañante, el sonido tranquilo del moviento de aguas y la vista. En este caso el cielo con su sol resplandeciente, fogoso al igual que caluroso, su madre la solía regañar por exponerse demasiado a el considerando el suave todo de su piel como para cambiarlo, pero a la ojos agua marina no le importaba considerando el tono moreno de su primo Haruka le daba una sensación de tener algo igual a el, aunque se parecienran en algunas cosas mas como cabello, ojos y algunos rasgos de la cara pero que contra restaba la manera de comportarse. Luego todo quedaba en el olvido.
— Gracias — dijo de la nada ella, sintiendo la presencia de Haruka a su lado sin dejar de lado su pose — por traerme al mar, en verdad… muchas gracias.
Haru al ver como su prima volteaba a mirarlo con aquellos ojos azules agua marina, sonrisa ancha y expresión risueña en todo su rostro no pudo evitar sentirse contagiado, por lo tanto, se sintio satisfecho en hacerle caso a Makoto de traerla aqui a observar el mar, además, de ser un lugar bien propicio para entregarle “eso” a ella. Un cosquilleo nacía en su pecho, pensando que tal vez ella le rechazara el detalle pero considerando su actitud, era bastante improbable que ocurriera, Suzuka es una muchacha bastante agradecida con todo lo obsequiado por el.
— No deberías de agradecermelo a mi — dijo aun con una curva sobre sus labios, Suzuka aunque estaba acostumbrandose a verlo de esa manera no podía evitar el sonrojarse — Makoto… fue él quien me dijo que te trajera a este lugar.
— ¿Mako-chan? — pregunto confundida al escuchar el nombre de su amigo.
— Si, a lo que me recuerda — se dio la vuelta completamente sosteniendo los hombros de ella para que lo emitase, su pulso se elevó a niveles incomparables al sentirlo tan cerca, pero trato de disimularlo — quiero que extiendas tu mano sin preguntar porque, solo… solo… confia en mi.
Suzuka no comprendía el arranque extraño por parte de su primo al comportarse de una manera tan nerviosa, aun mientras ella obedecía a su pedido y el introducía la mano en los bolsillos de sus pantalones lo consideraba raro, su rostro estaba medio sonrojado como sus labios apretados para evitar salir algun ruido. Pero su mente aguardo calma al ver eso. Haruka había sacado del bolsillo de sus pantalones un llavero, pero no cualquier llavero, porque era de una figurilla bastante particular para ella, se trataba de un hermoso delfín. Los ojos de Suzuka se abrieron de golpe adornado de una sonrisa ancha, brillante y completamente conmovida, de inmediato quiso decirle algo a su primo al ver el llavero sobre su mano pero se contuvo. Haruka quería decirle algo.
— Antes que saltes sobre mi o algo parecido, debes saber que ese llavero es simplemente un detalle de mi parte — comenzó diciendo tratando de evitar la mirada éxtasiada de Suzuka, quien en si era muy imposible de hacerlo porque sus ojos no querían moverse para nada del Nanase — mis padres fueron los que te dejaron las llaves de la casa, solamente pensé en…
— ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! — empezó a decir como mantra la pelinegra interrumpiendo a Haru quien aun no terminaba su discurso, puesto que la chica estaba dando brinquitos de felicidad contemplando al delfín, haciendo aun menos entender al Nanase el porque del comportamiento de su prima — No sabes lo contenta que estoy por esto, como diria en español — carraspeo su garganta — ¡Sos lo mejor Haruka!
— No hables en otro idioma que no entienda — dijo el pelinegro volteando la mirada a otro lado metiendo sus manos en sus bolsillos.
— Dije… “¡Eres el mejor Haruka! — tradujo mirando el brillo disimulado de los ojos de su primo, dando asi una risita de parte suya — no te averguenses.
— Como si lo hiciera — dijo con su tono de voz neutral.
« Claro » pensó Suzuka mientras contemplaba su llavero y a la vez fijaba la mirada en Haruka, « En verdad, si que es adorable sonrojado » .
— De todas maneras — tomo nuevamente el hilo de la conversación Suzuka, tratando de llamar la atención de Haru para que la mirase — estoy muy contenta por este regalo.
— Aun no he terminado — exclamó el sin mirarla solo enfocándose al extenso mar azul frente a ellos, pensó que le encantaría sumergirse en el pero no quería dejar a su prima sola, mejor se quedaba en tierra — esta semana… me he comportado muy extraño contigo, yo… yo realmente lo siento. No te he ignorado por lo que paso con la antigua figurrilla — Suzuka se quedo congelada con cada palabra que mencionaba su primo ¿Por qué a estas alturas sacaba aquello? — solo, solo es que no sabia como tratarte luego de lo sucedido, te conosco y eres el tipo de chica que jamas le gusta verse como una damicela en problemas — agurmento girando solo su cuello para contemplarla en silencio, su expresión para ser desconcertante pero nunca enojada — asi que… solo, solo estudiaba la manera de acercarme nuevamente a ti.
El silencio los invadio a ambos solamente el sonido del viento acompañado de las olas que desembocaban en la orilla se escuchaban, Suzuka no pudo agregar mas a la confección de su primo Nanase quien se encontraba mirando tranquilamente al agua con ganas de fundirse en ella, esas palabras le habían dejado completamente muda, es decir ¿por qué? ¿Por que decir aquello a estas alturas? Si se sentía incomodo con eso debía de decirlos en el momento, no luego de haber superado un poco aquel acontecimiento. No mentiría. Estuvo dos noches seguidas soñando con sus perpetradoras haciéndole lo mismo, en esa ocasión Haruka salia solo para ignorarla marchandose como si no le importanse y luego Rin, aquel pelirrojo gritandole en la cara cobarde sin agallas u orgullo, bueno, él de por si cuando despertaba de esa horrenda pesadilla jadeando y gritando iba a ver si se encontraba bien, solo que no decía nada simplemente observaba mientras desviaba su atención a la cama, volviendo a dormir. Pero en estos momentos no quería pensar en el, no al menos estando con su adorado Haruka quien se disculpaba con ella, lo demás, era simplemente un accesorio innecesario.
— No debes de disculparte — hablo ella por fin sintiendo la mirada del ojos agua marina sobre ella — ¿Acaso no me has traído al mar? ¿Y que hay del llavero? Eso contra arrestra a tu indiferencia de esta semana.
Haru bajo su mirada algo apenado, sino sintiera aquellos sentimientos por Suzuka nada de la indiferencia hubiese ocurrido, aunque la pelinegra parecía estar bastante contenta con esas dos cosas mínimas para él, pero grandes para su prima y la manera de sorprenderse de la nada.
— Suzuka… — trato de decir algo el.
— ¡Valla! ¿Por qué no mejor te agradezco al estilo argentino? — sugirió pasando sus brazos hacia la parte de atrás de su cabeza, bajo la atenta mirada de su primo — al regresar a casa cocinaré para ti un esquisito asado negro.
— ¿El que hace la tia Lucia? — pregunto curioso Haru recibiendo por respuesta un monosilabo de la pelinegra — entonces… ¿Puedes agregarle caballa?
— ¿Eh? — coloco cara de poker al escuchar dicha pregunta por su primo ¿colocarle caballa al asado? Era una cosa rara, además de jamas escucharlo pero… ¿Qué mas podía hacer? Lo complaceria porque lo quería — Vale, vale tendrá caballa si asi lo prefieres.
— Si es asi, deberíamos ir al super — dijo con un poco de entuciasmo sobre su tono de voz que a Suzuka desconserto un poco, era como si el nombre de aquel pescado le devolvió la vida a su primo — mis padres nos dejaron un poco de dinero para eso, creo que podremos comprar los ingredientes para tu platillo.
Si, al nombrar la caballa al frente de Haruka era como nombrar la mejor adquisición hecha por el nombre cosa que ha decir verdad, a Suzuka le daba un poco de escalofríos ¿Pero que podría hacer ella? Era el platillo favorito del pelinegro y nadie podría quitarselo. « Es como tratar con un delfín » pensó con gracia la ojos agua marina, aun mirando al chico que hacia cuentas con sus manos por una razón evidente, quería que todo quedara en perfectas condiciones para hacer la comida. Debido a eso, Suzuka sintio nuevamente un hermoso sentimiento nacer de sus entrañas invadiendo todo su ser, ella nunca supo con ciencia exacta cuando descubrió sus sentientos por el Nanase ni mucho menos el tratar de hacerselos llegar, solamente le invadio lo mismo que ahora en estos momentos sentía. Querer.
Ahora llevada por ese instinto se acerco al chico quien al observala cerca a el freno sus cuentas, sus ojos agua marina se conectaron el uno con el otro para abandonar cualquier pensamiento en otra cosa, Suzuka fue la primera en dar el paso hacia él sosteniendo sus hombros para acercar su cara prácticamente robando el espacio personal del otro, para asi depositar un beso en el pomulo contrario del otro día al frente del salón de la muchacha.
Ahora llevada por ese instinto se acerco al chico quien al observala cerca a el freno sus cuentas, sus ojos agua marina se conectaron el uno con el otro para abandonar cualquier pensamiento en otra cosa, Suzuka fue la primera en dar el paso hacia él sosteniendo sus hombros para acercar su cara prácticamente robando el espacio personal del otro, para asi depositar un beso en el pomulo contrario del otro día al frente del salón de la muchacha.
El Nanase no tuvo el momento para reaccionar ante el ataque de la muchacha que en estos momentos le sonreía, su corazón estaba latiendo fuertemente sobre su pecho pero su cuerpo parecía no querer responderle solo estaba paralizado, al igual que su cerebro quien aun trataba de procesar lo ocurrido. Suzuka movió nuevamente sus hilos a su conveniencia, saliendo nuevamente arrastrado por todo aquello sin derecho a protestar, es mas, por mucho que quisiera hacerlo tampoco lo haría porque él lo quería. En lo mas profundo deseos de Haruka Nanase deseaba tener el cariño de su prima solo para él y jamas el querer compartirlo, es mas, conocía que es un deseo bastante egoísta de su parte pero en verdad lo unico que quería presenciar era una demuestra de afecto a otro chico que no fuese el. Bastante patético pero cierto.
— Volvamos a casa, Haruka — pidió ella tomando la mano de él para comenzar a caminar — pero primero haremos una parada en el super ¿cierto? — rio tratando de ocultarlo con su puño — compraremos esa caballa para ti y la haremos a mi gusto, te aseguro que te gustara.
Y es que Haruka Nanase no tenia que decirle semejantes palabras, porque desde descubrir sus sentimientos por su prima Suzuka entendió como era confiar ciegamente en una persona, aunque solamente eso se ganaba con el enamorarse de una persona. Nada mas.
Makoto se arrojo a su cama luego de una larga sección de juegos con Ren y Ran en su cuarto, aun no lograba comprender como los niños de hoy en día rebosan de una energía inagotable, era como si tuvieran una especie de batería con suministro para cien años de ser preciso, menos mal que su madre los mando a estudiar para unos exámenes pendientes a realizarse la semana que venía. En tanto el castaño podría ser libre por lo menos hasta la mañana siguiente o mas posible la noche, aunque su mente estaba en otra parte en esos momentos si bien pasar tiempo de calidad con su hermanos le hizo olvidar aquello un poco, al estar en la soledad nuevamente se sentía atacado con pensamiento sobre su mejor amigo y su prima. «Seguramente deben de estar en la playa » pensó el chico suspirando, contemplandose nuevamente como un eterno masoquista aunque del profecional, si bien no seria correspondido por Suzuka ¿Por qué no tratar de mirar a otras chicas?
fácil, porque el olvidarla o tratar borrarla de mi corazón no es una opción, sino una tragedia.
Ojala pudiera simplemente arrancar su corazón para tirarlo muy lejos y solo así no poder sentir lo que esta sintiendo, o mas bien, hacerle entender a su cerebro que el seguir queriendo a Suzuka como lo estaba haciendo era una perdida de tiempo. « dejala es un herror ella jamas te amara asi » se decía una, otra y otra vez pero su tercos amigos no querían entrar en razón es prácticamente hablar con una pared, hasta mandar a un perro hacerse el muerto era mucho mas fácil que lo suyo, ahora el problema era tratar de seguir adelante con ello.
— Permiso hijo pero te ha llegado una visita — inrrumpio en su habitación su madre medio asomandose por la puerta, haciendo al castaño sentarse sobre el colchón con sus ojos abiertos — te encantara verla.
Frente a sus ojos estaba una tímida Shiori por lo abrumada manera de verle la señora Tachibana, aunque después de abandonarla en su campo de visión todo se volvía mas relajado.
— Bien, tomen su tiempo, cualquier cosa que quieran pedirme hagamenlo saber — sonrio con ancha sonrisa a la castaña que sintio eso como una incomodidad profunda — bueno… quedad en su casa.
La madre de los Tachibana cerro la puerta de la habitación de Makoto dejando un incomodo silencio, el castaño aun no paraba de mirarme a Mindoru con extraña expresión caótica en su rostro pero bastante graciosa para dimitirlo, por eso la castaña giro su cabeza para disimular que estaba burlándose de la expresión en su cara, esto no era nada comparado a otro tipo de situaciones peores, además, no había agarrado al ojiverde en algo extraño sino holgazaneando como si nada sobre su cama. ¿Acaso no iba a salir con los pequeños Tachibana? Menos mal y lo conocía perfectamente como para percibir cuando mentía, en definición esta mañana Makoto a escapando de Suzuka para entregarsela en bandeja de plata al Nanase. Idiota masoquista.
— S…Shiori-chan ¿Qué haces aqui? — pregunto asustado el castaño al notar el semblante de su amiga.
— Esa tambien podría ser mi pregunta pero me la ahorraré debido a una cosa bastante simple — dijo ella encogiendose de hombros mientras se despojaba de su bolsa colocandola en el escritorio del lugar, apoyando su mano en esta — no soy tonta para pasar de tus intenciones, Makoto, tu hoy estabas huyendo de Suzu-chan.
— Veras… — trato de defenderse.
— No — sentencio alzando su mano con señal de “alto” a la dirección de su amigo — lo que me vas es a explicar ahora es el porqué le has entregado tu compañia para ella a Nanase.
Suzuka jamas supo lo que era una dificultad para realizar el asado negro de su mamá hasta estos momentos, cuando fueron a comprar los ingredientes para realizar la comida noto como Haruka metía todo en el carrito de compras con cuidado, cada vegetal, carne sobre todo caballa la inspeccionaba para asegurar que tuviese excelente calidad. Aunque claro, al ser un amante de la caballa el contenido del carrito le hacia tener mas de tres tipos de ella para cocinar de diferentes maneras, al igual que aseguraba no tener en su lacena latas de caballa por alguna extraña razón. La pelinegra pensó que su primo de seguir de esa manera se convertiría en pescado, de una extraña manera imaginaba que eso para el no seria menor problema porque de suceder, estaría todo el tiempo en el habita que mas adoraba en el mundo. El agua. Suspiro de manera cansada, tratar de incorporale pescado al asado negro era una total locura proporcionada por Haruka, y ella era aun mas tonta por seguirle la corriente ¿Acaso perdió su sano juicio? Porque el estar al lado del Nanase ya de por si le hacia sentir sumamente extraña, a lo que en realidad su cordura iba perdiendo credebilidad.
Algo detrás de ella la hizo sobresaltar al escuchar la respiración cerca de esa persona, no tenia ni porque voltearse para conocer el rostro de ella, ya que los unicos en la casa eran Haruka y si misma, por lo tanto, el pelinegro era el dueño del pequeño susto proporcionado recien.
Algo detrás de ella la hizo sobresaltar al escuchar la respiración cerca de esa persona, no tenia ni porque voltearse para conocer el rostro de ella, ya que los unicos en la casa eran Haruka y si misma, por lo tanto, el pelinegro era el dueño del pequeño susto proporcionado recien.
— ¿Necesitas ayuda? — le susurro cerca a su oído haciéndola sentir un cosquilleo en su cuello — odio simplemente observa sin hacer nada.
— Bien, entonces — trago saliva con dificultad no atreviendose para nada a girar en dirección de ojos agua marina — hay unos vegetales por allá ¿puedes cortarlos y agregarlos a la sartén? Hare una salsa con ellos.
— No hay problema.
Solo el sonido del cuchillo sobre la tabla de madera combinado con el de las ollas cocinando alimentos era lo que se escuchaba, en aquella pequeña cocina Suzuka se sentía sumamente incomoda y claustrofobica, tampoco ayudaba tener a su primo a escasos centímetros de ella ¿Por qué la torturaba? Es como si conociera lo incomoda que la colocaba, era una fuerza atrayente le llevaba hacia él repelandola a la vez. Trato de mirarlo hacer el trabajo impuesto por ella entre sus pestañas, estaba calmado, con respiración pausada y fielmente concentrado en realizar dicha actividad bien, era para la muchacha un gran deleite observarlo de esa forma ¿Cuando Haruka se volvió tan maduro?
La última vez como lo recordaba era a un niño de ojos saltones escondiendose bajo una fria fachada, ahora no solo poseia mas energía sino que sonreía y discutía con ferocidad a la par de sus amigos. Estaba feliz, estaba enteramente feliz por ese gran cambio tanto que se consideraba doblemente enamorada del pelinegro.
Sin saberlo Haruka freno sus movientos para mirarla, él tambien la observaba en silencio desde su sitio, no supo como pero aquella observación la abrumo haciéndola desviar la mirada con pomulos sonrojados, al notar aquello Haruka volvió a su actividad normal de cortar vegetales.
La última vez como lo recordaba era a un niño de ojos saltones escondiendose bajo una fria fachada, ahora no solo poseia mas energía sino que sonreía y discutía con ferocidad a la par de sus amigos. Estaba feliz, estaba enteramente feliz por ese gran cambio tanto que se consideraba doblemente enamorada del pelinegro.
Sin saberlo Haruka freno sus movientos para mirarla, él tambien la observaba en silencio desde su sitio, no supo como pero aquella observación la abrumo haciéndola desviar la mirada con pomulos sonrojados, al notar aquello Haruka volvió a su actividad normal de cortar vegetales.
— No he tenido la oportunidad de preguntarte sobre tu familia — dijo el rompiendo en silencio repentino sin dejar de hacer lo que hacia — ¿Tia Lucia? ¿El Tio? Y sobre todo Ricardo.
— Oh bueno, debes saber todo lo ocurrido en Argentina antes de venir a Japón ¿no? — el pelinegro respondió con un monosilabo mientras ella agregaba la caballa y carne a una olla — mi madre no estaba muy contenta que digamos con todo esto, me fui casi disgustada con ella, en cuanto a papá fue un poco mas considerable que mamá me apoyo en todo. Aun mantenemos contacto desde mí llegada.
— ¿Ricardo?
— El fue quien mas me apoyo — sonrio al recordar las últimas palabras que le dijo, en tanto extendía su mano para recibir los vegetales ya cortados — Ricardo aunque sea el doble de serio de lo que eres tu, es un gran hermano que me prometió venir a recogerme si las cosas no salían bien.
— ¿A que te refieres? — pregunto completamente confundido.
— ¿Podrias darle un vistazo a la caballa y la carne? — pidió sin mirarlo en tanto realizaba la salsa para el asado, el pelinegro asintió en silencio mientras aun esperaba la respuesta de la chica — En fin, Ricardo pensó en que si tenía una clase de problemas para adactarme aqui seria el primero en llevarme a casa.
— ¿Como el de esta semana? — exclamó él con cautela mirandola de reojo. — Creo que necesita mas sal esto.
— Vale, agregale mas tu por favor — le contesto concentrada en realizar bien la salsa — y con respecto a la pregunta es si, Ricardo me rescataría de cosas como esas.
Haruka se quedo mudo ante esas palabras, pero aun mas con la sincronización que ambos tenían en estos momentos en ese pequeño lugar, al pesar de haber estados por varios años separados ambos se complementaban perfectamente, aunque deliberadamente él la ignoro parte de la semana eso tampoco afecto para nada. Esto parecía ser una clase de mensaje con lineas rectas pero en curvas torcidas, ellos estaban destinados a estar juntos porque su manera de actuar en estos momentos era de una pareja de casados, eso que ni si quiera eran novios o algo parecido, solamente primos.
— Y… ¿Tu quieres irte? — le pregunto sin tapujos o represiones, haciéndola girar hasta la dirección de él — ¿Deseas irte?
De ser aquella respuesta afirmativa no creía poder soporta nuevamente una separación, estuvo bueno el estar separados por largos años solamente el comunicarse por cartas, aunque no solía responderlas a menudo como lo hacia Makoto pero si de vez en cuando, lo sorprendente de todo es que jamas dejo de recibirlas en ningún momento.
Suzuka se movió por la cocina buscado un condimento para darle mas sabor a la salsa, aun no contestaba esa pregunta por dos razones, la primera, porque le descoloco escucharla de la boca de su primo, y la segunda, era que cada instante añoraba volver a ver a su familia. ¿Eso lo convertía es deseos de regresar? No, no lo creía puesto que ella se propuso a ganar en su totalidad el frío corazón de Haruka, en pocas palabras ella no quería regresar.
Suzuka se movió por la cocina buscado un condimento para darle mas sabor a la salsa, aun no contestaba esa pregunta por dos razones, la primera, porque le descoloco escucharla de la boca de su primo, y la segunda, era que cada instante añoraba volver a ver a su familia. ¿Eso lo convertía es deseos de regresar? No, no lo creía puesto que ella se propuso a ganar en su totalidad el frío corazón de Haruka, en pocas palabras ella no quería regresar.
— No — respondió al fin — yo no quiero regresar, me quedaré justo aqui donde estoy para darle mucha lata a las chicas que me odian.
« Y probablemente la voy a querer siempre , pensó el chico sonriendo al verla nuevamente cocinar.
Por otro lado, Makoto mantenía un pose encorbada tras haberle confesado lo ocurrido el día de hoy a su amiga, la cual, presiono sus dos manos en forma de puños debido a la impotencia sobre las palabras del Tachibana. ¿Acaso era idiota? Obviamente no era problema suyo si el idiota de Haruka pasaba de Suzuka, su deber era estar en ese tipo de problemas al lado de la pelinegra para apoyarla, no confabularse internamente para que los Nanase resolvierab sus problemas y se hablaran. Es cierto que esa idea suya es bastante egoísta de su parte, debido a ellos ser familia antes de interes amoroso el uno del otro, aun asi, en su cabeza no le entraba el hecho que Makoto era un idiota sin remedio.
Suspiro, el problema con el moreno era que no tenía la suficiente confianza en su mismo para tratar de vencerle a Haruka, él solamente pensaba en que la muchacha solamente tenia ojos en su primo y los demás no les interesaba, solamente que aquel no es cierto, Shiori aun recordaba como Suzuka tenia una expresión incomoda en su rostro al verlos a ella y Makoto juntos. ¿Nombre de la obra? La chica que tiene celos.
Por ese motivo ella se reafirmó con mucha convicción en este asunto, ellos en verdad iban a estar juntos porque se lo merecian, además, ambos hacían una pareja extraordinaria bastaba para verlos la semana ya pasada caminando de arriba hacia bajo juntos para saberlo.
Aun tiene la cara de cachorro enojado de Nagisa en su cerebro al notar aquello, sus energías se revitalizaban nuevamente al notar como su rival caía, eso solo significaba haber esperanzas aun. Nada estaba perdido.
Suspiro, el problema con el moreno era que no tenía la suficiente confianza en su mismo para tratar de vencerle a Haruka, él solamente pensaba en que la muchacha solamente tenia ojos en su primo y los demás no les interesaba, solamente que aquel no es cierto, Shiori aun recordaba como Suzuka tenia una expresión incomoda en su rostro al verlos a ella y Makoto juntos. ¿Nombre de la obra? La chica que tiene celos.
Por ese motivo ella se reafirmó con mucha convicción en este asunto, ellos en verdad iban a estar juntos porque se lo merecian, además, ambos hacían una pareja extraordinaria bastaba para verlos la semana ya pasada caminando de arriba hacia bajo juntos para saberlo.
Aun tiene la cara de cachorro enojado de Nagisa en su cerebro al notar aquello, sus energías se revitalizaban nuevamente al notar como su rival caía, eso solo significaba haber esperanzas aun. Nada estaba perdido.
— Bien, haré como si tu granito de arena para ese par no ha ocurrido — confeso, cruzando sus brazos en la altura del pecho mirandolo fijamente — pero debes seguir mis instrucciones al pie de la letra.
— ¿Eh? — sintio un escalofríos ante la hostigadora mirada de su amiga sobre él, conocía perfectamente a la castaña y en verdad estaba hablando encerio — Aguarda Shiori-chan, no se que estas pensando en estos momentos pero de ninguna manera voy a interferir con Suzu-chan y Haru, ella a mi…
— ¡Te quiere igual! — alzo su tono de voz un poco frenando el discurso del castaño, quien quedo con la boca abierta — ahora no me vengas a decir que ni te has dado de cuenta, el día que la conoci se percibió en el aire sus celos voraz debido a mi.
— ¡E..eso! — su voz se entrecorto ante la declaración de Shiori, debía de ser una broma — ¡Eso no es asi! Suzu-chan solo busco el momento preciso para estar a solas con Haru.
— Ni me vengas con cuentos chinos, Makoto — sentencio indignada la chica — tienes un serio problema de confianza evidentemente, y para colmo, un complejo de sobre protección con ambos chicos.
— ¡Shiori-chan! — exclamó con exaltación.
— Escucha muy bien esto, Makoto — cambio su postura acercándose a él, sentandose en la cama y sujetandole un hombro — no estas cometiendo ningún delito por enamorarte de la misma chica que tu mejor amigo, francamente son cosas que pasan simplemente y por ello no te debes culpar, porque en definitiva, no es tu culpa.
El castaño bajo la cabeza al escuchar esas palabras por parte de su amiga, sabía que tenia razón con todo eso, no obstante una parte infranqueable de él le decía que interferir en la posible hisitoria de amor a realizarce con los dos pelinegros estaba mal. Si debían culparle de algo preferiría de idiota no de egoísta, porque de entrometerce entre Suzuka y Haru lo haría una persona de ese tipo enferma. Y la verdad, Makoto no tenía las ganas ni el valor necesario para enfrontar aquello.
— Tienes que dejar todo eso a un lado y comenzar a pensar en ti mismo, nadie te esta pidiendo que le declares la guerra a Nanase — seguía hablando con un tono calmado la castaña ha su amigo — pero si, que te veas como un posible ganador del corazón de Suzu-chan. Acuerdate, nada es imposible.
— Yo… — intento decir el Tachibana.
— No, no quiero verte decir cosas innecesarias — ladeo su cabeza divertida conociendo el posible comentario de Makoto — por ahora piensa en lo que te dije ¿Vale?
— Esta bien — repuso al final.
Y lastimosamente para Shiori, Makoto ya tenia una respuesta para eso desde hace mucho tiempo y por consiguiente, dicha decisión no iba hacer para nada del agrado de la chica.
Estar comiendo en la casa de los Nanase con su hijo después de tanto años, era la completa gloria para la pelinegra, es inclusive ahora viendo como Haruka denotaba el asado negro con caballa (que milagrosamente hizo) le hacia sentir satisfecha. Una parte dormida suya despertó ante la escena que en estos momentos vivía, cuando ambos pelinegros estaban pequeños estaban siempre rodeados de los mas grandes, los padres de ella y los de Haruka, las dos parejas se tornaban para cocinar día por medio para no dejar la responsabilidad a la señora de la casa. Aunque el padre de pelinegro no fuese muy bueno en el arte de los alimentos, constantemente se prestaba para ayudar a su esposa en cualquier otra cosa que pudiese, asi fue como Suzuka vio en total armonía a los padres de Haruka compartir responsabilidades en ese lugar. La pequeña niña deseo desde el fondo de su corazón tener esa misma sincronización con su persona especial, y en el presente, sin darse de cuenta o premeditarlo había vivido esa experiencia con la persona que amaba.
— Nunca pensé que sabias cocinar — le dijo el pelinegro sacandola de sus pensamientos, mirandola directamente a los ojos.
— Tuve que aprender, debes saberlo, mis padres trabajan mucho hasta tarde — explicaba con tranquilidad con una mirada simple pero dulce — Ricardo y yo, nos turnamos siempre para los quehaceres del hogar, era bastante simple en ese entonces. Ahora, me pregunto ¿Como hara para hacerlo todo solo?
La mirada de la chica se torno un poco nostálgica y triste, Haru pensó que aunque ella no quisiera decirlo extrañaba considerablemente su antigua vida, sobre todo, ese pequeño día a día con su hermano Ricardo.
— ¿Lo extrañas? ¿Cierto? — pregunto antes de meterse un bocado de comida en la boca.
— Si… — dijo sonriendo de sozlallo la ojos agua marina.
— ¿Iras a verlos en las vacaciones? — exclama como una afirmación y no como pregunta.
— Aun no lo se, papá tenia pensado en venir en un fin de semana para verme posiblemente mamá venga — alzo sus hombros con señal de indiferencia mientras terminaba de comer sus alimentos — en cuanto a Ricardo, el si no podrá venir, tiene muchas cosas pendientes por hacer en la universidad. Aunque es una lastima.
En voz baja ambos agradecieron por la comida,recogieron las cosas para ir a lavarlas en tanto Haruka se ofreció en la tarea de hacerlo pero su prima no lo dejo, seria mejor dividir el trabajo entre ambos, él lavaba y ella secaba, cosa que al comienzo parecía recio hacerlo pero termino por ceder. Ahora recordando a su hermano, él parecía llevarse bastante bien con su primo Haruka lo que es decir mucho de dos personas casi similares, sin embargo, Ricardo pasaba algunos lapsos de tiempo tratando de jugar con su pequeño primo en la niñez. Su tia se la pasaba tomando fotos a escondidas para guardarlas en un álbum secreto, su mamá y ella parecía chillar de emoción cada vez al verlas de vez en cuando. Raro. En tanto los chicos ni por enterados se daban de cuenta.
Por lo tanto, la relación de su hermano con Haruka era bastante buena como para aprobar la decisión de irse, Ricardo no tenia ningún problema encontra de su primo y los sentimientos que tenia su pequeña hermana por el, es mas, desde hace mucho tiempo que sabía aquello y fue el unico en recalcarselo sin problemas.
Por lo tanto, la relación de su hermano con Haruka era bastante buena como para aprobar la decisión de irse, Ricardo no tenia ningún problema encontra de su primo y los sentimientos que tenia su pequeña hermana por el, es mas, desde hace mucho tiempo que sabía aquello y fue el unico en recalcarselo sin problemas.
— Ya esta todo en su lugar — comento Suzuka sacudiendo sus manos satisfecha.
— Si, por cierto — se dio la vuelta para encararla — gracias por la comida, estuvo muy buena.
— Mmm… — sonrio complacida viendo un medio sonrojo en los pomulos de Haruka — pero no tenías porqué decirmelo, lo hice por agradecimiento al regalo que me diste en la playa.
— Como sea, — desvío su mirada hacia otro lado para evitar el escrutinio que le tenía su prima — esta noche cocinaré para ti veraz que la caballa no es tan mala.
— Lo estare esperando.
Al día siguiente, Suzuka se levanto toda hecha un desastre en la noche anterior se quedo hasta tarde jugando a los naipes contra Haruka, desgraciadamente el chico era bastante bueno en eso por lo que perdió innumerables de veces, al menos, si ella no hubiese apostado que le daría caballa de ganarle la derrota no sería tan mala. Ahora, cuando le llegara su mesada directamente de Argentina por manos de su padre, una mitad de ella se iria para comprar ediciones ilimitadas que noto en el super el pelinegro y no pudo adquirirlas. Haruka era un hombre con bastante suerte.
Abrió la puerta del baño con pereza, aun mantenía uno de sus ojos cerrado y el otro medio abierto para poder mirar donde caminaba, abrió los dos grifos a tope para empezar a llenar la bañera con agua fria solo asi seria capaz de despertar. Se despojo de su pijama arrojandola al cesto de ropa sucia, al parecer, alguien ya se le había adelantado porque en ese sitio reposaban las ropas de alguien mas. Haruka. Seguro estaba levantado haciendo el desayuno cosa que le parecio de lo último, antes de acostarse anoche ella quedo en hacer el desayuno pero al parecer no le presto atención a sus palabras.
Da igual, pensó la chica sumergiendose en el agua de la bañera mientras cerraba los ojos, tenia una preocupación mayor entre manos con respecto a la apuesta hecha anoche, era como si escuchara a Rin Matsuoka diciéndole con una sonrisa socarrona en los labios señalandola “Te lo mereces por estar metiendote donde no debes, mejor ni apuestes la ropa, porque la terminaras perdiendola”.
Salio del agua jadeando limpieandose su rostro ante esa imagen de la mente, pensar en aquel prepotente pelirrojo tan temprano en la mañana era completamente repulsivo, además, aquel muchacho le ignoraba olímpicamente de su prencia y no parecía retrartarse de ello. En fin. Mejor comenzaba a pensar en otras cosas que en ese chico Tsundere, ni si quiere vale la pena gastar sus neuronas en él.
Abrió la puerta del baño con pereza, aun mantenía uno de sus ojos cerrado y el otro medio abierto para poder mirar donde caminaba, abrió los dos grifos a tope para empezar a llenar la bañera con agua fria solo asi seria capaz de despertar. Se despojo de su pijama arrojandola al cesto de ropa sucia, al parecer, alguien ya se le había adelantado porque en ese sitio reposaban las ropas de alguien mas. Haruka. Seguro estaba levantado haciendo el desayuno cosa que le parecio de lo último, antes de acostarse anoche ella quedo en hacer el desayuno pero al parecer no le presto atención a sus palabras.
Da igual, pensó la chica sumergiendose en el agua de la bañera mientras cerraba los ojos, tenia una preocupación mayor entre manos con respecto a la apuesta hecha anoche, era como si escuchara a Rin Matsuoka diciéndole con una sonrisa socarrona en los labios señalandola “Te lo mereces por estar metiendote donde no debes, mejor ni apuestes la ropa, porque la terminaras perdiendola”.
Salio del agua jadeando limpieandose su rostro ante esa imagen de la mente, pensar en aquel prepotente pelirrojo tan temprano en la mañana era completamente repulsivo, además, aquel muchacho le ignoraba olímpicamente de su prencia y no parecía retrartarse de ello. En fin. Mejor comenzaba a pensar en otras cosas que en ese chico Tsundere, ni si quiere vale la pena gastar sus neuronas en él.
Al entrar a la cocina mientras secaba su cabello, Haruka estaba con un delantal azul de delfín mientras cocinaba algo que parecía ser caballa, ella llevaba solamente dos días viviendo a solas con él y ese dichoso pescado ya la estaba volviendo loca. “Si solo pudiera comer un pedazo de salmón” pensó mordiendo sus labios mientras se sentaba en la pequeña mesa de al frente, el pelinegro sintiendo su presencia se dio la media vuelta dándole los buenos días la chica le contesto igual con una sonrisa en los labios, aprovechó para preguntar sobre el desayuno y reprocharle desobedecerla en su pedido la noche anterior. Haru por su parte se volvió hacia la cocina, murmurando por lo bajo que el se levantaba todos los días temprano y el cocinar no era un problema, además, si seguía siendo como de costumbre le costaba para levantarse todas las mañanas, de hecho, le ha preguntado a Rin sobre sus llegadas tardes a clase y como ha salido campal ante los regaños de los profesores. Suzuka al escuchar el nombre de su compañero de cuarto bajo la cabeza, la segunda, era la segunda en ser mencionado aquel arrogante pelirrojo y la primera vez fue por ella misma, no entendía porque el simple acto de saber algo sobre él le hacia sentirse incomoda era como si hubiese comido algo en mal estado, sus tripas se revolvian dandole señales al dolor de estomago o posible vómito, en definición. Ella era una idiota.
Haru tratando de pasar por alto el comportamiento extraño de su prima al escuchar sobre Rin coloco el desayuno en la mesa, se preguntaba que podría estar ocurriendo con ese par conocía el hecho del Matsuoka no llevarse bien con ella, de hecho, el unico día verlos normalmente como personas civilizadas fue ese día aparatoso del ataque de las psicópatas, de resto, parece que Rin pasase olímpicamente de su prima y ella se hiciera la orgullosa demostrando no afectarle, aunque claro, parece que eso sea completamente lo contrario.
La pelinegra desde pequeña ha sido bastante censible con respecto a las personas que pudiesen odiarla, detestarla o simplemente no soportarla, por ello, se hace la fuerte para hacerles entender que no se doblegara ante nadie y que insultarla o el tratar de pisotearla, jamas lo permitirá llevar acabo. He alli su complejo de loli, el tratar de parecer linda ante los demás para que no se metan con ella, tener mas amigos o inclusive amigas es la convicción que lleva presente en su mente y él… él solo quiere proteger eso de su prima.
La pelinegra desde pequeña ha sido bastante censible con respecto a las personas que pudiesen odiarla, detestarla o simplemente no soportarla, por ello, se hace la fuerte para hacerles entender que no se doblegara ante nadie y que insultarla o el tratar de pisotearla, jamas lo permitirá llevar acabo. He alli su complejo de loli, el tratar de parecer linda ante los demás para que no se metan con ella, tener mas amigos o inclusive amigas es la convicción que lleva presente en su mente y él… él solo quiere proteger eso de su prima.
— ¡Oh! ¡Es salmón! — exclamó con entusiasmo juntando sus manos agradeciendo por la comida — no puedo creer que me lo hallas preparado.
— Bueno… — se sento al frente de ella imitandola en el ritual de agradecer la comida, tomando un poco de su tazón de arroz y dejándolo camino de su boca — se que te encanta el salmón desde niñas se lo pedías a la tia, solo tenia un poco en la nevera y…. pensé que seria un desperdicio no hacerlo.
« Tan poco sincero como siempre…» pensó la chica al escuchar aquello, sonriendo de medio lado mientras comenzaba a comer.
— A lo que me recuerda… — la voz de Haru se volvió a escuchar haciéndole nuevamente prestar atención — ¿Tuviste una clase de problema con Rin?
La pelinegra estuvo apunto de botar sus palillos al suelo sino fuera porque se las ingenio para no escaparseles de las manos, esa declaración dicha por Haru la descoloco completamente hasta los huesos, es que… ¡No podía ser un libro abierto para él! Su manera de precisar las cosas era aun mas tenebrosa que la de Makoto con él, es mas, podría considerarse en peligro de ahora en adelante sobre sus pensamientos estando al frente de Haruka. Podría posiblemente adivinarlos.
En otra parte, el agua marina aun seguía esperando la respuesta de su prima pero intuyo que con semejante reacción de nerviosismo le daba entender lo obvio, esos dos tienen un problema, ahora el punto era ¿Qué? ¿Qué paso para tener Suzuka esa reacción al solo escuchar el nombre de Rin? Acaso… ¿Fue por incide ocurrido? Desde ese día estuvo Haruka al frente presenciando como el Matsuoka se enojo con la pelinegra por no buscar justicia, a decir verdad, hasta el mismo se sintio impotente al respecto. Sin embargo, respecto la decisión de la chica porque ella era la unica en saber que se siente ser torturada de esa manera, lo mas probable es que desee plantar todo ese asunto en el pasado y pasar la pagina. Pero Rin no. Si sabe muchas sobre el ojos ámbar era la mas resaltante de todas, su deseo por la justicia, jamas le ha gustado dejar algo inconcluso o sin resolver va en sus venas eso.
En otra parte, el agua marina aun seguía esperando la respuesta de su prima pero intuyo que con semejante reacción de nerviosismo le daba entender lo obvio, esos dos tienen un problema, ahora el punto era ¿Qué? ¿Qué paso para tener Suzuka esa reacción al solo escuchar el nombre de Rin? Acaso… ¿Fue por incide ocurrido? Desde ese día estuvo Haruka al frente presenciando como el Matsuoka se enojo con la pelinegra por no buscar justicia, a decir verdad, hasta el mismo se sintio impotente al respecto. Sin embargo, respecto la decisión de la chica porque ella era la unica en saber que se siente ser torturada de esa manera, lo mas probable es que desee plantar todo ese asunto en el pasado y pasar la pagina. Pero Rin no. Si sabe muchas sobre el ojos ámbar era la mas resaltante de todas, su deseo por la justicia, jamas le ha gustado dejar algo inconcluso o sin resolver va en sus venas eso.
— ¿Me he equivocado? — pregunto con eje de curiosidad sin mirarla a los ojos.
— No — contesto al fin, apretando su mano en los palillos — no te has equivocado en lo absoluto.
Un silencio incomodo invadio aquel espacio del hogar de los Nanase, solo los acompañaba el sonido de los utencilios tocando la comida, ambos pelinegros no querían indagar mas sobre tema antes dicho pues le parecía ya bastante incomodo, Haru solo podía esperar a que su prima siguiera con la historia de lo contrario tendría que presionarla un poco, cosa innecesaria para él porque llegar a eso seria bastante fastidioso y no hablar de problemático.
— Y… — la animo para que siguiera con el relato.
— Veras… Rin… — comenzó diciendo la muchacha con algo de dificultad.
De pronto, unos ruidos de pasos se escucharon detrás de ellos haciéndole dar un salto de la impresión, al darse la vuelta descubrieron dos cabezas bastante familiares para ellos, pasando el nuevo semblante algo enojado de Haru al ver ese par de entrometidos que llegaban en el momentos mas inoportuno, sino no fuera porque es bastante sereno en muchas ocasiones ya los hubiese matado a esos dos.
— ¡He llegado yo primero! — decían a la par ambos chicos con semblantes enojados, quien al escuchar sus voces voltearon para mirarse desde sus perspectivas — ¡No me emites! ¿Quien te crees? ¡Qué he ganado yo!
Nagisa y Shiori en todo su esplendor discutiendo como niños pequeños por un dulce, Suzuka pensó en ambos chicos al igual a una pareja dispareja quienes eran meramente incompatibles pero aun asi, ellos superando las leyes de la lógica deseaban estar juntos. Bueno, eso solo ocurría en su cabeza pero ha de ser excelente idea, no obstante ese par en verdad parecían querer devorarse en un bocado, aun mas Shiori quien posee una altura titanesca.
— ¡Siento mucho la intromisión! Haruka-sempai, Suzuka-sempai — gritaba muy avergonzado Rei asomandose a duras apenas en medio de los chicos discutiendo — ¡Ustedes! ¿Por que arman alboroto en una casa que no es suya? Disculpense apropiadamente.
— ¡No te metas en esto Rei-chan! — volvieron a contestar de la misma los que discutían.
— Vamos, vamos ustedes dos — llegaba una voz suave, apacible y amable detrás de ellos sosteniendo sus cabezas para separarlos — no hemos venido a la casa de Haru para armar escándalos, asi que calmense un poco — luego se voltio donde ambos pelinegros se encontraban con expresiones insólitas — disculpen la intromisión, chicos.
— Mako-chan… — susurro con una sonrisa amplia la pelinegra.
Ahora, sentados en el pequeño lugar mientras Suzuka y Haru levaban los trastes del desayuno unos Shiori y Nagisa seguían con su pelea en forma de miradas, Rei tenia una vena de la frente palpitandole por el comportamiento de ambos muchachos en estos momentos, lo esperaba mucho de Nagisa es un chico bastante enérgico y escandaloso, pero… ¿Shiori? Siempre la visualizo desde lejos junto con su sempai, la chica parecía tranquila, amigable y un poco juguetona con el castaño quien parecía estar conforme con ello. No obstante, aparecía la misteriosa prima del ojos agua marina y comenzaron a perder la cabeza, no solo ella, igualmente su compañero de clase Nagisa.
¿Qué ocurría? ¿Qué exactamente pasaba para tenerlos a la defenciba? Es como si ambos jóvenes compitieran por algo… ¡Aguarden! Desvío la mirada hacia Makoto quien presenciaba la escena bastante dolorosa para él, frente a sus ojos Suzuka y Haruka mantenían una silenciosa rutina como si los demás no existieran. Bajo los ojos del Ryuzaki era muy hermoso, él chico lavaba los platos para pasarselos a la ojos agua marina quien los recibía con un gesto amable para su ayudante, que luego secaba los objetos para guardarlos en sus lugares correspondientes. ¿Era practicado? No, no lo es porque sin duda es algo natural de ambos pelinegros, además, su sempai parecía estar tan calmado y relajado al lado de su prima. Peligro. Eso significaba que al esta ellos felices una tercera persona estaba sufriendo, en poca palabras el Tachibana, he alli la competencia de los fastidiosos Nagisa y Shiori era obvio quien era sus favoritos.
¿Qué ocurría? ¿Qué exactamente pasaba para tenerlos a la defenciba? Es como si ambos jóvenes compitieran por algo… ¡Aguarden! Desvío la mirada hacia Makoto quien presenciaba la escena bastante dolorosa para él, frente a sus ojos Suzuka y Haruka mantenían una silenciosa rutina como si los demás no existieran. Bajo los ojos del Ryuzaki era muy hermoso, él chico lavaba los platos para pasarselos a la ojos agua marina quien los recibía con un gesto amable para su ayudante, que luego secaba los objetos para guardarlos en sus lugares correspondientes. ¿Era practicado? No, no lo es porque sin duda es algo natural de ambos pelinegros, además, su sempai parecía estar tan calmado y relajado al lado de su prima. Peligro. Eso significaba que al esta ellos felices una tercera persona estaba sufriendo, en poca palabras el Tachibana, he alli la competencia de los fastidiosos Nagisa y Shiori era obvio quien era sus favoritos.
« Nagisa-kun apoya sin duda a Haruka-sempai, no porque le desagrade Makoto-sempai sino debido a su fuerte sentimiento de admiración por él » analizaba Rei en tanto se acomodaba sus lentes, pasando su mirada de los pelinegros a la castaña amiga del Tachibana. « Shiori-sempai es amiga intima de Makoto-sempai para ella es importante su bienestar, por lo tanto, hara lo que sea para verlo feliz inclusive peliar con Nagisa-kun », suspiro bajando sus hombros ahora con una postura bastante rezagada, en estos momentos no podía parar de pensar en lo problemático que resultaba ser todo esto, sus tres sempais estaban involucrados en un enredo bastante aparatoso. Un triangulo amoroso. Pero no uno cualquiera, los constituye un trio de amigos de la infancia en donde dos chicos son primos cosa que le hace mas difícil, al ser los Nanase primos la cosa se complicaba mas, Rei estaba seguro de algo al verlos en esa rutina silenciosa de estos momentos, ambos se querían, ahora… ¿Qué ocurría con Makoto? Él tambien ocupaba un lugar en el corazón de la pelinegra quien de rehúsa a admitir, ni si quiera pasar por alto a otra persona fuera de este triangulo aparatoso que si bien, aun no posee mucho protagonismo como sus sempais, lo tendrá en un futuro muy cercano. De lo contrario, se cambiaría su nombre a papanatas.
— ¡Esto no es para nada hermoso! — exclamó escandalisado Rei alborotando sus cabellos y arrojandose a la mesa.
Los Nanase rompieron el hechizo en donde se encontraban sumergidos debido a dos cosas, la primera, terminaron sus deberes a tiempo y la segunda, aquel grito desperado de Rei los alarmo. Suzuka fue la primera en ir a su encuentro secando sus manos sentandose al su frente, Haru la siguió justo atras ocupando el lugar de al lado de la muchacha quien observaba la caótica forma de Rei, quien escondía su rostro de las demás personas del alrededor. Hasta Nagisa y Shiori frenaron su guerra de miradas absurda para mirar a su amigo.
— ¿Te ha pasado algo malo Rei? — pregunto con cautela Makoto tocando el hombro del de lentes.
— Si… — respondió con un quejido lastimero mostrando su rostro a un lado, acompañando de una expresión caótica — ¿Hasta cuando soportaran esta situación?
— ¿De que estas hablando Rei? — exclamó confundido Haru mirando a donde estaba el Ryuzaki.
— ¡Deja de soñar despierto Rei-chan! — dijo entuciasmado Nagisa llegando hasta su amigo y dándole una fuerte palmada en la espalda — ¿Saben? Anoche me quede en la casa de Rei-chan propuse la idea de ver una película policíaca ¡fue bastante divertida! Pero saben como es Rei-chan — cruzo sus brazos formando un puchero en sus labios — no paro de contra decirme en todo, “el acesino es este” o “¡deja de decir que es aquel! Fue bastante frustrante.
— Bien… excelente historia pero ¿Qué tiene de concordancia con lo de ahora? — hablo confundida Suzuka con un poco de incomodidad.
— Pues… — rio divertido notando la expresión del rostro de sus amigos — El protagonista dijo una frase parecida a la que dijo horita Rei-chan.
Le parecía extraño que esa fuese la razón por la que Rei este en esta forma, la pelinegra tenia poco de conocer al chico de lentes pero él no aparenta ser una persona en confundir la realidad de la ficción, mas bien, era del tipo que analizaba su alrededor con suma cautela. Al menos, Makoto le relato las cualidades del Ryuzaki en un día caluroso en el jardín, aun asi, nada de eso explicaban su presencia en la casa de los Nanase.
— ¡Olvidemos a Rei-chan! — musito Nagisa con bastante alegría, cosa que hizo al de lentes hundirse en la mas profunda depresión — Haru-chan, Suzu-chan… ¡Vamos al parque donde solían ir a jugar!
— ¡¿Por qué decides por tu cuenta?! — exclamó llena de euforia Shiori mirando al rubio.
Y nuevamente se sumergieron en una discusión sin sentido donde los chicos se gritaban sin parar, en cuanto a los primos Nanase y Makoto estaban simplemente mudos ¿Qué había dicho Nagisa? El ir a un lugar como esos es completamente descabellado, no solo porque ya todos eran unos jóvenes, sino tambien en ese sitio estaban niños junto a sus familias ¿En qué podrían encajar en ese sitio?
— N…Nagi-chan — lo llamo la pelinegra frenando por un momento su discusión — ¿Sabes donde queda esa parque?
— ¡Por supuesto! — contesto en dirección a la ojos agua marina, en tanto sujetaba la cabeza de la castaña alejandola de él — Mako-chan me lo dijo un día.
— ¡¿Yo?! — musito asombrando señalándose a si mismo, sin recoradar a ver hecho tal acción.
— Entonces… ¿Vamos? — siguió insistiendo arrojando a un lado de si a Shiori.
— ¡No estoy de acuerdo de ninguna manera! — dijo de forma dramática la amiga de Makoto.
Arboles verdes por todas partes quienes brindaban fresco tranquilizador, arbustos de varios colores acompañados de flores silvestre hermosas de presencia encantadora y sutil en el lugar, alli no muy lejos estaba un estanque de agua donde algunos patitos se bañaban alli para remojar sus plumas, algunos ancianos y niños se encargaban de alimentarlos animandolos para poder admirarlos mas de cerca. Unas sillas de madera se encontraban cerca de la división hacia el estanque, y mesas para pinic, a unos metros mas lejos de estas en donde ya varias familias estaban ocupandolos con sonrisas en sus labios. La madre gritando a sus hijos para que no corretearan mucho, cuidandolos en hacerse daño, el padre correteando atrás de los niños que gritaban sumergidos en una alegría vibrante propio de la primavera. Suzuka fue la primera en decirse a si misma que el parque de su niñez había cambiado bastante, antes solo eran un grupo de árboles rodeados de áreas para jugar los niños (cosa que aun estaban pero mejorados) en donde ella se la pasaba la mayor parte del tiempo, ahora, el parque se convirtió en un lugar presiso para toda la familia. Desde los mas viejos que alimentan a la aves, hasta los mas jóvenes con sus juegos infantiles y algarabía contagiante, todo a su alrededor la hacia sentir como una especie de extraterrestre o quizás una rara persona fuera de su comodidad.
Nagisa fue el primero en contarle en que hace unos cuantos años atrás decidieron reformar el lugar, el área de niños prácticamente pedía ayuda a gritos y esos lugares verdes sobrantes podían ser reavilitados, por lo tanto, colocaron manos a la obra realizando su proyecto a lo alto ¿Y el resultado? Es el que ella esta viendo en estos momentos frente a sus ojos. El rubio pensó que seria una buena idea mostrarle este sitio para recordar viejos tiempos, aunque claro, puede que no halla casi nada del antiguo lugar donde ella jugó en su niñez. En efecto eso era verdad.
Nagisa fue el primero en contarle en que hace unos cuantos años atrás decidieron reformar el lugar, el área de niños prácticamente pedía ayuda a gritos y esos lugares verdes sobrantes podían ser reavilitados, por lo tanto, colocaron manos a la obra realizando su proyecto a lo alto ¿Y el resultado? Es el que ella esta viendo en estos momentos frente a sus ojos. El rubio pensó que seria una buena idea mostrarle este sitio para recordar viejos tiempos, aunque claro, puede que no halla casi nada del antiguo lugar donde ella jugó en su niñez. En efecto eso era verdad.
De pronto, Nagisa vio un puesto de comida por lo que salio corriendo empujando consigo a una Shiori gritando de indignación, la pelinegra pensó que esos dos en verdad eran la pareja mas disparejas de los tiempos, inclusive sabia que el mejor amigo del rubio conocía aquello porque los observaba con una expresión cansada. En fin, mejor buscaba a Haruka… freno el carro ¿A donde fue su primo? Miro a los alrededores y no estaba, ella aseguro verlo cuando todos salieron de la casa ¿Como pudo desaparecer en un minuto?
— ¡Ha! ¡Ese lugar no es para bañarse Haruka-sempai! — exclamó con susto Rei hacia dirección al estanque.
Asi que, ya no tenia porque buscarlo puesto el se encontraba sin su ropa solo en bañador a la orilla del estanque para patos, Suzuka se quedo completamente congelada ante tal visión de su primo en esas condiciones, ahora con Rei y Makoto tratando de empujarlo para evitar el introducirse en el agua cosa que se les hacia difícil, el pelinegro entre mas se sentía halado mas se avalanzaba hacia el estanque. Fue cuando un guardia aparentemente del parque observó el pequeño alboroto conmocionado por los chicos, tomando cartas en el asunto para colocar todo nuevamente en orden, la ojos agua marina desde su sitio escuchaba como el señor le gritaba a Haruka que esto era un lugar público y no podía hacer semejantes actos. Sin embargo, aquel chico no paraba de mencionar la palabra agua una y otra vez avergonzando a la Nanase que se tapo su rostro con sus manos, lo mejor sería darse la vuelta y hacer como si nada estuviera pasando o inclusive, evitar contacto con cualquiera de ese trio de locos que ella conocía.
La pelinegra empezó a dar un paseo por los alrededores sola pues Nagisa y Shiori competían quien de los dos comía mas helado, sería un delito querer frenar aquella rara conexión entre ellos, la muchacha recordaba con precisión unas palabras bien dicha por su madre: “Los que se pelean se aman”, en ciencia exacta, sus amigos fastidiosos iban a quedar tarde o temprano juntos aunque no se los imaginaba, Shiori es un chica sumamente alta, corpulenta y bonachona; por el otro lado, Nagisa es pequeño, con apariencia de Shota y una rara afijación por hacer quedar mal a las personas, conclusión. Son como el agua y el aceite. ¿Como surgiría una historia entre ambos? Fuese como fuese era totalmente fuera de si, mas sin embargo, no imposible porque muy bien lo sabía todo el mundo… los opuestos se atraen.
En un minuto penso sobre ella y Haruka, viéndolo en semejante espectáculo le hizo entender que son tan bien incompatibles, si ella regreso a Japón para estar con él importandole poco incluirse en el club Samezuka su fascinación por nadar era bastante poca, en realidad a la pelinegra le gustaba era la enfermería tratar con enfermos, cuidarlos y ayudar en las operaciones mas complicadas donde la vida de un paciente estuviese en peligro, eso era realmente su pasión y ahi durante todos estos años estuvo presente su amor por Haruka. Su vocación fue tan corta como para seguir luchando por ella, en el menor de los fracasos decidió tirar la tualla era una cobarde, tonta e ilusa en su corazón latia mas fuerte el ir para reunirse con su primo lo mas pronto posible, y lo hizo es mas, jamas se arrepentiria de dicho acto pero aun su cerebro le hacia saber que no estaba bien algo le faltaba. Con ese pensamiento aun flontando como fantasma de un pasado prometedor, siguió su recorrido por el parque reformado de sus sueños de infancia.
En un minuto penso sobre ella y Haruka, viéndolo en semejante espectáculo le hizo entender que son tan bien incompatibles, si ella regreso a Japón para estar con él importandole poco incluirse en el club Samezuka su fascinación por nadar era bastante poca, en realidad a la pelinegra le gustaba era la enfermería tratar con enfermos, cuidarlos y ayudar en las operaciones mas complicadas donde la vida de un paciente estuviese en peligro, eso era realmente su pasión y ahi durante todos estos años estuvo presente su amor por Haruka. Su vocación fue tan corta como para seguir luchando por ella, en el menor de los fracasos decidió tirar la tualla era una cobarde, tonta e ilusa en su corazón latia mas fuerte el ir para reunirse con su primo lo mas pronto posible, y lo hizo es mas, jamas se arrepentiria de dicho acto pero aun su cerebro le hacia saber que no estaba bien algo le faltaba. Con ese pensamiento aun flontando como fantasma de un pasado prometedor, siguió su recorrido por el parque reformado de sus sueños de infancia.
Suzuka paso por el área de niños donde solia deslizarse en la resbaladiza con brazos alzados al aire y sonrisa en su rostro, atrás suyo se encontraba Makoto alentandola a la diversión y abajo un Haruka con su expresión neutral aunque eso nunca le importo a la niña para ir a su búsqueda. Luego de eso los tres niños iban a la caja de arena, Haruka quien sigue siendo el mas introvertido de los tres jugaba en silencio mientras sus otros dos compañeros abandonaban el lugar para correr juguetonamente, sus rostros infantiles llenos de alegría, sueños y ganas de comerse el mundo lleno de ilusiones listo para ellos. No lo sabía hasta hora pero, su mayor parte del tiempo se la paso con su amigo Makoto y dándole un reojo a su primo tranquilo, eso le sacaba unos cuantos suspiros por el recuerdo inclusive el Haruka de niño le llenaba de ternura. En verdad lo amaba.
— ¡Sabia que estarias aqui! — exclamó una voz detrás de ella, dándose la vuelta para ver a un Makoto corriendo a su dirección dándole un brinco en su corazón — después de todo, este es el lugar de nuestros recuerdos.
No comprendía pero un cosquilleo nació en su estomago al ver como se encontraba con Makoto en vez de Haruka, su mente la hizo viajar a unos años atrás donde discutió con su familia fuertemente y el pelinegro estuvo de acuerdo con ellos, adolrida mas que ofendida salio corriendo del área familiar adentrándose mas hacia los árboles subiendose en uno para llorar, no supo por cuanto estuvo en ese sitio ni mucho menos las lágrimas que derramo pero si la persona en hallarla. Unos ojos verdes encantadores la observaron con preocupación, la carita de inocencia y los brazos que la acobijaron con sutileza para tranquilizarla acompañado a unas dulces palabras, todo aquello junto hizo invadirle una paz con una sensación extraña que al compás de hoy no lo ha descifrado, o quizás si pero no quiere admitirlo para evitar problemas mayores.
— Mako-chan — susurro con un hilo de voz.
— ¿Lo recuerdas? — dijo el con aire soñador desviando su mirada a toda la zona — aqui es donde la pasabamos corretiando por todas partes, mientras Haru construía castillos en la caja de arena.
— Si, tambien recuerdo decirle que me convirtiera en la princesa de uno de ellos. — pronuncio ella divertida escondiendo su risa en su puño.
— Le dije que era buena idea y… — ambos alzaron sus dedos índice mirandose mutuamente en tanto Suzuka lo acompañaba a terminar la frase — “Hagan lo que quieran” dijo.
Ambos chicos comenzaron a sonreír juntos al recordar la experiencia vivida en su niñez, ellos reconocían el temperamento poco sincero de Haruka cosa que les causaba bastante gracia y le recalcaban mucho, no obstante, Makoto le daba gracias a eso porque sin duda nunca hubiese tenido la oportunidad de pasar mas tiempo con su adorable prima. Él se le quedó mirando por un rato ensismado, sumido en sus encantos risueños compuestos por esa cantaría sonrisa, rostro perfilado, ojos brillante azul agua marina y la piel blanca como la leche. Cuando pequeños la creyó la criatura mas hermosas de todas, de hecho, aun lo seguía creyendo salvo un pequeño detalle. Su evolución la dejo mas mítica que antes. Suzuka se dio cuenta como su amigo la miraba por lo que paro de reir, nuevamente aquella rara sensación la invadia de manera completa como un rocío mañanero a las flores, estaba absorta a cualquier persona de su alrededor para ella solo existía el castaño de ojos verdes bosque frente suyo. No lo había querido admitir pero los años en verdad habían pasado en Makoto, su rostro infantil prácticamente se marcho definitivamente, ahora en suplente de él estaba el de un joven bastante amable y comprensivo, no solo eso, el castaño estaba muy apuesto. ¿Por qué se le costaba tanto decir aquello? No lo entendía, pero esa sensación podría ser la respuesta a ello.
El castaño podría escuchar las palabras de su amiga rondandole la cabeza sin parar, era como de una extraña manera lo empujaran de forma invisible para avalanzarsele a su amiga o es el hecho de la mirada que le estaba regalando, su manera de insitarlo para caer en la tentación y olvidar el pequeño hecho de ser la misma chica que amaba su mejor amigo, no, no podía ceder ante la ojos agua marina por ningun momento tenia que estar sereno, calmado y confiado de si mimos. Sin embargo, su rostro de asombro no le ayudaba mucho a eso.
« no estas cometiendo ningún delito por enamorarte de la misma chica que tu mejor amigo, francamente son cosas que pasan simplemente y por ello no te debes culpar, porque en definitiva, no es tu culpa »
Si, eso no era su culpa en las cosas del corazón jamas podrás mandar él es el encargado de hacer todas las cosas por ti mismo, aunque su unico error sería en flecharse con una chica prohibida por tenerla ya en la mira otra persona, por eso su deber era reprimirse para evitar daños a secundarios.
— ¡Ya te lo he dicho Sousuke-kun! — una voz conocida los hizo sobresaltarse quedándose congelados en el acto — por aqui no es, el estanque de los patos es al otro lado.
Ambos muchachos giraron su cabeza a dirección de dicha voz encontrado algo sorprendente, una pelirroja de coleta alta colgada de un joven moreno de altura similar a la del Tachibana, este mantenía una expresión en su rostro bastante confusa que se le hacia difícil descifrar, estaba entre apenado e incomodo por el mínimo rubor en sus pomulos. ¿Y quienes eran? Matsuoka Gou y Yamazaki Sousuke. La primera impresión de Suzuka fue en preguntarse ¿Qué hacían estos dos aqui? Además ¿Rin estaba por los alrededores? De ser asi quería salir corriendo porque de ninguna manera quería verlo, no luego de toda esa indiferencia de su parte la semana.
— ¿Eh? — parpadeo varias veces hasta captar la presencia de los otros dos jóvenes — ¿Esos no son Makoto-sempai y Suzuka-sempai?
— ¿Qué? — exclamó imitando la dirección de la mirada de la pelirroja, encontrando al castaño y la ojos agua marina con semblantes desencajados — ¿Nanase y Tachibana?
— ¡Suzuka-sempai! — grito con alegría soltando al moreno corriendo hacia la pelinegra, quien forzó una sonrisa sobre sus labios — ¿Pero que hacen aqui?
— Esa tambien podría ser mí linea — exclamó con incomodidad viendo la persona alta detrás de la muchacha, la cual ahora le fruncia el ceño con indiferencia — Sousuke… ¿En una cita?
— ¡¿En una cita?! — exclamo con nerviosismo la pelirroja sonrojandose como un tomate mientras que el moreno la limitaba de la misma manera, pero cubrió su rostro con una mano mirando a otro lado — ¡No! ¡No! ¿Como cree? Solo hemos venido con un grupo de amigos pero nos perdimos, eso es todo.
— Eso quiere decir que Rin esta por alli. — musito Makoto sonriendo.
— ¿Hermano mayor? — pregunto confundida la chica mirando a su sempai — No, él no quiso venir porque le parecio muy fastidioso estar rodeado de muchas chicas.
Sin saberlo, Suzuka solto un suspiro de alivio al escuchar que su compañero de habitación no estaba cerca, esto a Makoto le parecio muy extraño pues la reacción de su amiga al mencionarle al pelirrojo fue de congelarae, ahora, conociendo su inasistencia en el parque fue como quitarse un peso de encima.
— ¿Qué hay de ustedes? — contraataco Sousuke con tono de voz neutral — ¿Nanase sabe que sales con su prima?
— ¡¿Eh?! — se sonrojo colocando cara de susto escuchando aquello.
— ¡Sousuke-kun! — lo miro frunciendo el ceño la Matsuoka al ojos verde turquesa, él parecio bajar un poco la guardia — ¿Acaso no es obvio? Ellos han venido con todo los chicos y les ocurrió lo mismo que a nosotros, ¿verdad?
— A si es — sonrio en modo loli para ser enojar mas al Yamazaki, quien apretó su mandíbula por ello.
— Entonces, no le seremos mas una molestia — comentó educadamente Makoto sujetando el brazo de Suzuka listo para irse — nos vemos mañana en la escuela.
— Seguro — tambien se dio la vuela el moreno, respondiendo con indiferencia.
— Hasta luego, Makoto-sempai Suzuka-sempai — sonrio haciendo una reverencia despidiendose.
Asi fue se despidieron los chicos siguiendo su propio camino, Suzuka le pico la curiosidad de saber el porque los jovenes habían reaccionado de una forma demasiado sospechoza, era como si quisieran ocultar con toda sus fuerzas algo de los ojos de los demás, sin embargo, el hacerlo se les hacia bien difícil para ambos. ¿Sera que esos dos salían? No, no lo creía porque de lo contrario el primero en enterarse de eso seria el hermano mayor de la chica, y siendo sincera consigo misma ni quería imaginarse la reacción que tendría el Matsuoka. De todas maneras, tarde o temprano averiguaria todo eso con la misma Matsuoka pero no hoy, puesto que le daría el tiempo suficiente para relajarse al verlos visto, con tal de escuchar de afirmativas esas respuestas el histerico de Rin sería mucho mas difícil a controlar que su propia curiosidad.
Cambiando a otro punto, Makoto le relato que ocurrió después de haberse marchado ella en el pequeño incidente con Haru, Rei quien estaba completamente histerico trato de dialogar con con el vigilante furioso que les pedía orden en público, sin embargo, nada de eso podía despegar los ojos del pelinegro en el estanque que sino fuera por Nagisa, seguramente hubieran seguido en la faena de sacarlo de ahi. El rubio consigo de forma extraña un bocadillo de caballa ¿donde? Ni el mismo Makoto lo sabe, pero gracias a ello el chico salio disparado de las orillas del estanque para comerlo. Ahora, posiblemente se pregunte por ambos ya que, el castaño afirmo buscarla en los alrededores, nuevamente Nagisa salio disparado con el propósito de él encargarse de dicho trabajo, pero una gigante Shiori sujeto al rubio por la espalda y cubrió su boca con las manos alegando que se encontraba mal, seguro los bocadillos se le subieron al cerebro afectandolo considerablemente y por ende, mejor Makoto se encargara de dicho trabajo. El chico mas pequeño no le parecio gustar mucho eso porque empenzo a retorcerse para safarce del agarre, pero fue cuando un calmado Haruka hizo escuchar su voz, no existía otra persona a parte de él que supiera la ubicación exacta de su prima, por lo tanto, el castaño ira a su encuentro y fin de la discusión.
Cambiando a otro punto, Makoto le relato que ocurrió después de haberse marchado ella en el pequeño incidente con Haru, Rei quien estaba completamente histerico trato de dialogar con con el vigilante furioso que les pedía orden en público, sin embargo, nada de eso podía despegar los ojos del pelinegro en el estanque que sino fuera por Nagisa, seguramente hubieran seguido en la faena de sacarlo de ahi. El rubio consigo de forma extraña un bocadillo de caballa ¿donde? Ni el mismo Makoto lo sabe, pero gracias a ello el chico salio disparado de las orillas del estanque para comerlo. Ahora, posiblemente se pregunte por ambos ya que, el castaño afirmo buscarla en los alrededores, nuevamente Nagisa salio disparado con el propósito de él encargarse de dicho trabajo, pero una gigante Shiori sujeto al rubio por la espalda y cubrió su boca con las manos alegando que se encontraba mal, seguro los bocadillos se le subieron al cerebro afectandolo considerablemente y por ende, mejor Makoto se encargara de dicho trabajo. El chico mas pequeño no le parecio gustar mucho eso porque empenzo a retorcerse para safarce del agarre, pero fue cuando un calmado Haruka hizo escuchar su voz, no existía otra persona a parte de él que supiera la ubicación exacta de su prima, por lo tanto, el castaño ira a su encuentro y fin de la discusión.
Suzuka poseía un tic nervioso en su ceja al escuchar semejante historia, en definición, todos sus nuevos amigos estaban completamente chiflados y el comandante de esa locura era su primo Haruka. Se rescoto en la baranda que daba al estanque soltando un suspiro, las cosas en esta salida no estaban resultando como ella esperaba, pues se imagino caminando sosteniendo el brazo del Nanase mientras caminaban bajo los frondosos arboles sonriendose como tontos, pero ocurrió algo fuera de su alcance, él a la primera impresión de agua salio despaborido a su encuentro como si fuese el amor de su vida. Corrección. Era el amor de su vida. ¿Acaso había mas cosas que no sabia de su primo?
— ¿Ocurre algo? — pregunto Makoto mirandola curiosamente a su lado — desde que nos encontramos con Gou-chan estas algo extraña.
Oh, valla, hasta casi se le olvido el pequeño percance que tenia con su hermano mayor.
— Na…
— Y no intentes decirme que nada — la interrumpió con voz acusadora mirandola seriamente — ¿Tuviste un problema con Rin?
¿Acaso hoy todo el mundo podía leer sus pensamientos? Porque hasta el mismo Makoto dio en el clavo con respecto a eso, tal cual como su mejor amigo Haruka lo había hecho. Eso sin duda la incomodaba.
— Ya sabes, lo convencional… — dijo alzando los hombros tratando de ser indiferente — me ignora como antes lo hacia Haruka.
— ¿Desde el incidente del martes? — afirmó convencido.
— Asi es — contesto suspirando un poco desinflada — ¿Qué ocurre con los chicos de hoy en día que insisten en ignorarme? Parece una plaga o clase de enfermedad en el aire.
— No digas eso, Suzu-chan — rio con gracia al escuchar a su amiga decir esas cosas — si miras bien a tu alrededor existen chicos que no te estan ignorando, Nagisa, Rei y por supuesto yo — ella voltio su cabeza para mirarlo directamente a los ojos, quienes la endulzaron envolviendola para no dejar de observarlos — Jamas podrá existir motivo para dejarte a un lado Suzu-chan, y haber alguna posibilidad, haría todo lo posible para por ignorarlo.
Haruka era el de los detalles, sorpresas y demás cosas que le hacían perder la cabeza en las nubes debido a eso, él jamas solia utilizar las palabras y a Suzuka le parecía bien, jamas obligaría a su primo decir algo que no quisiera hacer. Por otro lado, Makoto es el de los mensajes, palabras y discursos para robarse su aliento dejándola desinflada es que solo bastaba con mencionarle algo, y ella, comenzaba a sentir un fuerte sentimiento en su pecho que no la dejaba respirar. Incluso ahora, frente al él con el estanque de patitos reflejandoles y la compañia de demás entes a su alrededor, estaba surgiendo ese tipo de efecto en ella que no la dejaba mas que pensar. ¿Qué estaban haciendo estos chicos con ella?
Y asi unos metros mas atrás de ellos estaban unos Nagisa, Shiori y Rei observando la escena con detallado esmero, el rubio estaba que botaba humo por sus orejas ¿Como permitió que esos dos se quedaran solos? Pero hasta el mismo Haru permitió eso, que por cierto, seguía comiendo su bocadillo de caballa tranquilamente en unas bancas lejos de ellos pero no de su vista. En tanto, Shiori emocionada no hacia mas que halagar a su mejor amigo, al parecer, siguió al pie de la letra sus palabras porque la mirada regalada en estos momentos a la pelinegra era intensa, arrolladora y completamente ignotica, ademas ¿Qué pudo haberle dicho? Sea lo que sea surgió efecto en ella.
Y asi unos metros mas atrás de ellos estaban unos Nagisa, Shiori y Rei observando la escena con detallado esmero, el rubio estaba que botaba humo por sus orejas ¿Como permitió que esos dos se quedaran solos? Pero hasta el mismo Haru permitió eso, que por cierto, seguía comiendo su bocadillo de caballa tranquilamente en unas bancas lejos de ellos pero no de su vista. En tanto, Shiori emocionada no hacia mas que halagar a su mejor amigo, al parecer, siguió al pie de la letra sus palabras porque la mirada regalada en estos momentos a la pelinegra era intensa, arrolladora y completamente ignotica, ademas ¿Qué pudo haberle dicho? Sea lo que sea surgió efecto en ella.
— ¿Ves? ¡Te lo dije! — le recrimino con voz socarrona al rubio — Suzu-chan esta muy encantada con mi Makoto, es mas que seguro su pronta relación.
— ¿Qué? — exclamó elevando su tono de voz — ¡¿Acaso te has caído esta mañana de la cama afectando tu cerebro?! Te aseguro, no aun mejor, te apuesto que Suzu-chan se quedara con Haru-chan
— Oh… — sonrio de medio lado divertida con sus ojos brillando de rara manera, pero Nagisa no se doblego — ¿Estas seguro de querer apostar conmigo? Mira que jamas he perdido en una.
— ¡Quien se asustaria por eso! — musito mucho mas exaltado — ¿Quieres apostar? ¡Pues apostemos!
— Bien, te apuesto a que Suzuka terminara saliendo tarde o temprano con Makoto — lo señalo con signos de prepotencia aun en su mirada — asi sea al final del siclo escolar o horita que esta comenzando.
— ¡Perfecto! Pues yo apuesto a que Suzu-chan sera la novia de Haru-chan y no solo eso — mostró su dentadora de forma burlona hacia la castaña quien fruncio el ceño — ellos se casaran y tendrán muchos hijos, te puedo asegurar que estaremos en su boda en primera fila.
— ¿Qué pasa si uno de los dos pierde? — pregunto apretando los dientes con rabia.
— Cien de los grandes — abrió su palma señalandola — eso deberá de hacer.
Rei acomodo sus lentes tratando todo lo posible por ignorar a este par de idiotas que lo acompañaban, le parecía indignate apostar por la felicidad de las personas solo para satifacer el ego de uno, no solo eso, tambien el llenar el bolsillo del otro de perder alguna de sus afirmaciones. Ridículos. No trataría de dialogar con ellos, puesto que hablar seria completamente inútil, es mas fácil mandar un perro a darse la vuelta que frenar a estos chicos.
— ¡¿Tu por quien apuestas Rei-chan?! — preguntaron de forma unisonia dándose la vuelta mostrando unas horribles caras al de lentes.
Si era sincero se quedo mudo ante semejante declaración, no quería hacerlo ni esperaba aprobación de los jóvenes caníbales a su frente, pero si deseaba considerar los puntos resaltantes en una historia que apenas comenzaba. No existía duda alguna que su sempai le atraía a Makoto, sin embargo, ella posiblemente confundía sus sentimientos de cariño en la niñez por lo que sentía ahora, en pocas palabras, no es amor. Después esta el primo de esta, seguramente era el primer niño quien sintio su corazón diferente cuando lo miraba y el ser su primo era aun mas atractivo, lo prohibido, es un caramelo difícil de tragar o diluir en su boca, no obstante, considerarlo su primer amor seria bastante fuerte. Seguramente ellos serian pareja tarde o temprano pero su relación no tendría mucho futuro, obviamente ellos iban a afrontar muchas cosas juntos pero al final todo acabaria, después de todo, ese tipo de relaciones nunca prosperan tanto. En definición. La pelinegra no quedaría con ninguno de sus dos sempais, y mirar aqui, a un tercero en discordia o como le gusta decir a él “un comodín secreto de la victoria”. El problema era… ¿Como decirle a estos dos locos aquello?
— Y si les digo que no apuesto por ninguno de los dos — planteo con cautela cruzando sus brazos a la altura del pecho — Suzuka-sempai no va a quedar con Haruka-sempai o Makoto-sempai.
— ¿Pero que dices Rei…?
— Aguarda, Nagi-chan — lo freno colocando una mano delante de él para evitar que siguiera hablado — bien, si apuestas de esa manera la cosa se pondrá aun mas emocionante.
— ¿Shiori-chan? — pregunto confundido al ver el rostro de su amiga dibujada de una mueca burlona.
— ¿Qué estan haciendo ustedes tres en este lugar escondidos? — pregunto de manera despreocupada Haruka, quien ya había terminado su bocadillo y decidió buscar a sus amigos. Nagisa y Rei se congelaron al escucharlo demostrandolos en su rostro, Shiori le dio igual — ¿Nagisa? ¿Rei? ¿Qué les pasa…?
Pero no dijo nada mas, no es que Makoto y Suzuka estuvieran haciendo algo mal solamente el castaño daba palmaditas en su cabeza con cariño, ella por su parte mantenía sus pomulos sonrojasos mirando al suelo para evitar el contacto con el Tachibana. Haruka no sabía o que pensar, al menos sintio eso al principio, puesto que al observar el brillo de la mirada de su mejor amigo descubrió el secreto mas guardado de él. Makoto estaba enamorado de Suzuka. ¿El problema? Él tambien la quería.
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