martes, 18 de septiembre de 2018

Historia corta de Owari no Seraph

III
No tenía tiempo que perder mas en este sitio las cartas ya habían estado hechadas desde hace mucho tiempo, aquellos humanos en verdad fueron demasiado lejos para su gusto conocía sobre lo que estaban haciendo, pero jamas pensó que estarían tan desperados para buscar el poder asi dominarlo todo. Debido a eso comenzaría la guerra. No podía evitar que eso sucediera, el ejercito demoníaco imperial japones se lo busco con intereses, sin embargo, necesitaba esta oportunidad para rescatar de una vez por todas lo que era su unica prioridad hasta el día de perder su humanidad. Yuu. Estaba en manos de aquellos seres y el saberlo le daba una ventaja, posiblemente lo utilizarían para sus mas oscuros deseos pero evitaría a cualquier costo eso.
Apresuró sus pasos bajando las escaleras de donde se concentraban los vampiros nobles de la ciudad para esa reunión, ahora todos posiblemente estaban alistandose para atacar de sorpresa al ese ejercito, aunque claro, primero debían rescatar a los humanos del área para conventirlos en ganados, ganados… ¡Mikan! Antes de partir debía de hablar con ella sobre lo ocurrido, posiblemente la pequeña no tenia nada que ver en todo esto pero en su corazón le lanzaba para informarle sus nuevos movimientos. Él ira al frente de batalla con ese fastidioso de Bathory, por lo tanto, no tenia ni idea de cuando volvería o si es que volvería puesto de encontrar a Yu lo tomaría para esconderse, pero para ser francos aun no tenia una idea clara solo vástagos de las posibles cosas para hacer. Sin embargo, de marcharse de este sitio encontraría la manera de volver por la pequeña fuese como fuese, ella le pertenecía a él y nadie mas porque la marco, en unos momentos se pregunto si ese instinto posesivo hacia esa humana era producto de su vampirismo y no otra cosa.
Recorrió las calles de ese lugar teticro con pasos ligeros, su capa blanca se mantenía en moviento debido del aire contra ella por donde pasaba dando una sensación inreal en su persona, en estos momentos Mikan debía de estar ya en ese lugar apartado de todos, la hora extracción de sangre se acabo hace bastante tiempo atrás asi que por lo acordado ella estaría en ese sitio. Llego azotando la puerta de esa inmensa casa respirando entre cortado mirando a todas partes buscando un mirada particular, pero no había nadie solo él, subió las escaleras de caracol hechas de mármol perla hacia el piso de arriba probablemente la niña estaría en su habitación, el sonido de sus botas repiquetearon en eco en ese pasillo desolado con solo adornos excéntricos tipos de vampiros, dejo sus pasos frenarse en una puerta particular para él donde se permitía irse a un mundo distinto a cualquiera. Poso su mano enguantada sobre la cerradura de la puerta girandola suavemente, entro a la habitación como de tratarse él a un ladron de objetos inebaluables para los seres humamos, pero para suerte suya alli no existía objeto alguno que fuese de ese tipo solo una dulce criatura recostada sobre el colchón. Su pequeña silueta era adornada por la blancura del decorado del cuarto dándole una señal inreal, con pasos cautelosos se acercó a la pequeña que por su suave respiración le anunciaba estar dormida, Mika jamas pensó contemplar semejante espectáculo proporcionado por tal Ángel cautivador. Sus pestañas castañas permanecian bajas debido a que su dueña se mantenía serena, su cabello ondulado rebelde se encontraba esparcido por toda la alhumada comparándolo con una manta salve llena de encanto invitandolo a tocarla, pero no lo haría, no teniendo esa adorable expresión en su rostro puro mientras dormía en lo que era su cama. Se arrodillo frente a ella rindiendose ante esos encantos de la dulce jovencita, jamas pensó verse atrapado por una simple humana que rescato hace unos dias de morir, aunque estaba claro de una cosa al hacer eso, puesto que al mirar ese color jade en la mirada inocente de la niña intuyo el perderse en ella.
Mika sonrio con sutileza mientras buscaba la mano de ella escondida entre su cara y almuhada, se pregunto que sería tocarla a manos desnudas sin guantes de por medio ¿le haría daño? No, no lo creía la piel vampirica jamas ha matado o herido a alguien, al menos nunca ha escuchado algo igual. Con la mano libre que tenia proporsionada por la ayuda de su boca quito su guante de la mano izquierda para arrojarlo a un lado, seguido de esto con cuidado la ubico en ese rostro perfilado particular, no tardo en llegarle la calidez de dicha piel colandosele hasta lo mas profundo de su alma, pero no quería solo quedarse en tocarla y nada mas por eso con su pulgar, empezó a moverlo de arriba hacia abajo acariciandole el pomulo. Suave. Tierno. Tranquilizador. Las palabras que se le venían a la mente cuando tocaba la piel de la chica, si tan solo puediera congelar este preciso momento en el tiempo y vivir por siempre en él, ahora que iba a una escena de batalla donde solo se visualizan es la muerte, sangre y desolación por doquier esta imagen le tranquilizaba un poco. Al rubio le parecio hasta en un momento gustarle la idea de que ella conociera a Yu, de seguro ambos se llevarían de maravilla su amigo siempre fue fantástico a la hora de ser amigos aunque un poco recio, bueno siempre fue un cabezota de primera pero con el tiempo atesoraria a todos y cada uno de los seres que valieran la pena para él.
— Mika… — susurro con voz adormilada la chica, abriendo sus ojos jade con pereza — ¿Has llegado en verdad?
El vampiro no respondió a la pregunta solo se acerco lo suficiente al rostro de la pequeña, ahora con una mano apoyandola en el colchón y la otra en el ella casi robandole su respiración, posando sus labios en la frente de la castaña presionandolos con delicadeza, luego soltó un suspiro ansioso separándose de ella para mirarla directamente a los ojos. Mikan mantenía aun una expresión medio adormilada por lo que pensaba de esto ser un sueño, cuando los labios del rubio llegaron a cada uno de sus pomulos soltó una respiración pacífica casi parecido a ver un angel, ese rose cautivador, cuidadoso y lleno de cariño le hacia sentir a la pequeña un millón de sensaciones unicas. Fue en ese instante en que sus ojos se conectaron un segundo permitiéndose decir cosas que jamas la harían con las palabras, la ojiverde no sintio miedo o vergüenza alguna ante la cercanía del vampiro ni mucho menos temblores, para ella estos momentos son sumamentes especiales porque jamas podrían repetirse bajo ningun contexto.
Mika cerro los ojos acercando nuevamente al rostro de la chica entregandose nuevamente al sentimiento acogedor, ella lo imito igual esperando sentir el toque gentil de él sobre su piel nuevamente, ambos no dijeron o hicieron algo al suceder el beso en la nariz respingada de Mikan quien con una respiración calmada dejo el resto de todo al vampiro. Acto seguido, Mika la abrazo con cuidado como si no quisiera soltarla nuca mas y mantenerla retenida para siempre ahi, justo en sus brazos lejos de cualquier peligro existente deparandole afurera, la castaña con dudas a flor de piel le devolvió el toque temblandole su pulso ¿Acaso ha ocurrido algo?
— Mika, Mika — lo llama de manera insistente — ¿Ha pasado algo malo?
¿Como le hacia para adivinar hasta sus pensamientos? Se pregunto el rubio al abrir sus ojos platos al escuchar la pegrunta de la chica, es como si de una forma ella se colara hasta lo mas profundo de su ser leyendole de manera inmediata, debido a ello, el vampiro la apretó mas contra sí imposible de librarse de querer hacerlo.
— ¿Acerte? — insistió la niña aun dejándose llevar por el toque.
— Se anunció una guerra — confeso por fin el rubio hundiendo su rostro en el cuello de esta, aspirando el olor primaveral hasta mas no poder — Los vampiros contra el ejercito demoníaco imperial japones.
— ¿Como? — exclamó con ojos abiertos la chica ahora despertando completamente — ¿Qué has dicho Mika?
— Lo que has oído — repuso separándose de ella pasando su mano desnuda por su rostro — los vampiros le declaron la guerra a los seres humanos que estan de alguna manera, acabando con la paz proporcionada por ellos, en pocas palabras. El ejercito humano.
— Aguarda, estas ocultandome algo — le dijo sentandose sobre el colchón con una expresión totalmente nueva para el rubio — tienes una cara de estar sufriendo por algo, y eso, eso esta matandome de alguna manera.
— Me han enviado al frente — confeso tranquilamente haciéndole abrir los ojos verdes a la castaña con sorpresa — y esa es una orden a la cual no puedo desobedecer jamas.
— ¿Qué mas? — dijo ella con voz dolida bajando su cabeza para ocultar su rostro — ¿Qué mas me estado ocultando?
— Ellos tienen a Yu-chan, aparentemente estan haciendo unos experimentos en él, bueno — trago saliva al observar la expresión rezagada de la chica ante él, evitandole tener contacto alfguno con sus ojos — no solo son con él tambien lo practican con otros humanos en general, yo… yo debo salvarlo, debo…
— Vas a irte sin mirar atrás — musito ella interrumpiendo el discurso del vampiro mientras su voz se escuchaba queda — es eso lo que me estas ocultando.
— Mikan… — trato de decir el buscando un toque con la castaña alzando su mano hasta ella.
— No — se corrió hacia atrás abrazandose a si misma, mientras comenzaba a temblar sin poder evitarlo privandose de llorar. El rubio no sabia que hacer — por favor no intentes tocarme, eso haría las cosas mas difíciles para los dos sobre todo para mi.
— Tienes que escucharme al menos — pronuncio un poco frenético el vampiro apoyando sus dos manos sobre el colchón e inclinándose hacia ella — mi deber es salvar a Yu-chan quitarselo de las garras de esos humanos y esta es mi oportunidad del millón, si logro hacerlo prometo…
— ¡No me prometas nada! — por fin alzo su mirada verde llena de un torbellino de emociones indescriptibles, comenzando por dolor hasta impotencia — ¿Acaso no lo ves Mika? Ir al frente de una batalla implica muchas cosas, tan solo imaginarme eso me trae dolor. No. ¡No quiero nada de eso para ti!
El rubio apretando sus colmillos se arrojo sobre la castaña quien derramó la primera lágrima sobre su piel delicada, ella se paralizó al sentir los brazos del chico envolviendola aunque no sentía calor alguno pues la temperatura de un vampiro era bastante baja, en su corazón embargaba una temperatura alta para derretir cualquier cosa. No obstante, eso era insuficiente para quitarle esa inquietud del pecho sobre ir a pelear con humanos, si bien los vampiros le ganaban en fuerza, rapidez y hagilidad los de su especie siempre conseguían la manera de sobrevivir a los desastres. Debido a ello hacían lo que hacían, dándole a entender el poseer un tipo de arma especial para combatir vampiros, agregándole otra preocupación a la lista, Yu-chan, es cierto que no le conoce de nada salvo supuestamente tener un poco en el parecido con su amigo Ryo de ser asi, no dudaría dos veces de exclamarle el odio hacia Mika. No. Ella no quería de ninguna manera que el vampiro sufriera, por mucho de ser su unica familia de pie temia a la reacción a tener, esperaba de Yu-chan un chico con una sensibilidad especial, de lo contrario, nada saldría bien.
— Si te pido un boto de confianza en mi ¿lo harías? — pronuncio acariciando los cabellos rebelde de ella suavemente, tratando de calmarla — ¿Estarias dispuesta hacerlo?
— ¿Qué clase de pregunta idiota es esa? — dijo con voz quebradiza apoyando su frente en el hombro del muchacho.
— Limitate a contestarla por favor. — Insistió sonriendo divertido por la reacción de la niña.
— Desde que posaste tus ojos en mi ya te ganaste mi confianza — agrego rápidamente la pequeña estirando sus brazos a los costados del vampiro, subiendolos a la espalda de este para apretar su agarre en su capa — no me pidas algo que ya tienes desde hace mucho tiempo de mi.
— Lo siento — se restego su mejilla en el cabello de ella aspirando su olor sin descaro — pero debía serciorarme antes de pedirte lo importante.
— ¿Qué? — alejo su rostro del hombro de él para mirarlo a los ojos azul zafiro.
— Esperame — susurro con tono meloso juntando su frente a la de ella — confia en mi y esperame.
Mikan luego de eso no tuvo ni idea que estaría dispuesta a aguarda por el vampiro, para ella su palabra valia mas que cualquier cosa pero dejaba por alto que el corazón se desgasta, es engañoso y duele si no es cultivado el cariño del que anhelas. No obstante, él primer día de su separación la pequeña lo vivió sin preocupaciones algunas, hasta Akito permanecía a su lado tranquilo conversandole sobre las travesura de los gemelos cuando estaban mas bebés, esto hizo sacarle unas cuantas risas a la ojiverdoso además de estar ocupando su mente en otra cosa. Lo mas difícil fue al llegar la noche, en las pesadillas obtenidas aparecían la imagen de un rubio particular siendo atravesado por una espada negra brillosa, empuñada en manos de la rubia de coletas que salvo la vida de ella y su hermana pequeña en el pasado. No solo eso. Una sombra pesada al rededor de él aparecia siendose mas densa a medida que pasaba, la voz del último día con Mika retumbaba en su cerebro comentando sobre los esperimentos con humanos, no tenia ni idea de eso pero le preocupaba aun mas de conocer que él se encontraba al frente. Luego un monstruo de colmillos enormes, piel llenas de escamas y plumas a la vez aparecia exparciendo un tipo de veneno tóxico para todo aquel que se le acercaba desintegrandolo hasta los huesos, la niña en el sueño trataba de alcanzar a Mika para liberarlo de ese ser asqueroso pero era imposible. Llegó tarde. Acto seguido, despertaba del sueño gritando y jadeando a la vez llamando incansablemente al vampiro en la oscuridad despertando a sus amigos, solo Karen junto a Akito la sostenían de los hombros haciéndole entrar en razón sobre tratarse de un sueño, aunque existía la opcion de no calmarse por lo que el azabache la montaba en su regazo mesiendola de tratarse un bebé para dormirla nuevamente.
La rubia no podía mirar con ojos preocupados a aquella escena frente a sus ojos, pensaba que en verdad la pequeña estaba sumamente preocupada por ese vampiro sin alma o corazón dandole a entender una sola cosa, Mikan lo quería, de lo contrario ¿Por qué preocuparse por alguien de esa manera? Aunque para la chica era muy pronto aquello, primero la diferencias de edad ese vampiro aparentaba tener la misma edad que ella, pero ni saber la descadas de vida que se tenían. Segundo, ambos eran enemigo jurados por la naturaleza, ella una humana al servicio de los vampiros nobles para alimentarse cuando quisieran, y él un vampiro devorador de almas inocentes como la de su amiga dispuestas a cooperar. Veas por donde lo vieras nada de esta historia saldría bien.
El tercer día Mikan decidió ir por si sola a la casa del rubio por las posibles noticias a obtener, pero no, estar en ese sitio ridiculamente grande le hacia sentir enteramente sola, si al menos hubiese podido acompañarla los gemelos o Akito pero este último no dejo hacer tal cosa, por lo tanto atravesó ella sola aquella odisea sin ayuda de nadie. Aquella casa ridícula estaba exactamente igual a como la dejo antes dando señales que aqui nadie había estado, su corazón se encogio como pasa puesto que tres día han pasado sin recibir noticias algunas de Mika, tal vez si pudo rescatar a Yu y por eso se fue sin mirar atrás como lo intuia. Pero no. Porque ni señales de los vampiros nobles marchados a la batalla habían, dándole aun mas miedo de lo que sentía al dejarlo partir de sus brazos al campo de batalla, creía poder tener la fuerza necesaria para soportarlo todo lo que viniese pero no, conocía bastante bien el terror de perder a alguien importante para ella y el experimentarlo de nuevo no estaba en sus manos. Por lo tanto, en aquel momento Mikan tomo la decisión mas alocada y descabellada de todas, subiendo las escaleras de caracol de la mansión a trompesones fue directamente a la habitación del rubio abriendola de golpe, seguramente alli debía de encontrar cualquier mapa o documento para salir al exterior. La pequeña desmonto patas arriba aquel cuarto tratando de hallar lo imposible, pero no se rindió, fue hasta que consiguió con un documento bastante viejo y arrugado lo que parecía ser un mapa lo extraño es que tenia algo de sangre, en fin, ese muchacho era un vampiro debía de ser por un contenedor de sangre vampirica o algo asi. Luego de estudiarlo un poco con atención tomo prestada una capa de Mika que a sus hombros era inmensa, pero no le importo, con eso puesto ocultaba totalmente su identidad como ganado y le daba mas confianza para salir al exterior cuyo objetivo era buscar al rubio. Con pasos apresurados se dirigió a la salida de la casa azotando la puerta, coloco la capucha encima de su cabeza para que nadie la reconociera mientras caminaba hacia el lugar de su mente, el olor a canela le invadia los sentidos con los recuerdos imprenandos de un vampiro en particualar, quería llorar por ello menos mal y con eso puesto nadie parecía prestarle atención pasando desapercibida. Logrando desahogarse. Sus ojos verdes no paraban de derramar lágrimas de dolor, ella confiaba plenamente en Mika de ello no tenia duda pero algo en su alma le decía que el vampiro no la estaba pasando bomba afuera, que si bien estaba con vida experimentaba una clase de dolor indescriptible e imposible de evitar por si mismo.
Doblo a una esquina donde solo existían chicos ganados regados en el suelo con rostros desilusionados en ellos, quiso por unica vez frenarse ante su presencia para darle una respiración de aliento pero no pudo, pues estuvo apuntó de chocar a alguien por estar mirandolo a su alrededor sin prestar al frente en su camino, fue cuando el pequeño al notar la capa de señal de un vampiro noble retrocedió casi cayendo al suelo, en sus ojos grises solo podría percibir el gran terror que le tenia haciéndola sorprender. ¿Qué clase de cosas le hacían estos vampiros a los niños? Logrando ignorar al pequeño para asi seguir con su travesia apreto sus puños con fuerza, no podía permitir que esas criaturas sufrieran mas de lo esperado en este nuevo mundo, lo malo era que no podía esperar ayuda de un órgano externo fuera de esto. Ese ejercito demoníaco japones estaba mas ocupado en acabar con los vampiros, o mas bien, en matarse con ellos dejando a un lado a las víctimas reales de la situación. No podía odiar a los de su especie como le dijo una vez a Mika, sin embargo, si que tenia el poder necesario para detestarlos en cada decisión herrada que hacían, no dejando de lado a los vampiros solo exceptuando a uno que si demostró interes por ella los demás debían de pudrirse.
Llegó a un lugar amplio con enormes estatuas a su costados y al frente, no comprendia la aficción que tenían los vampiros con el color blanco pues lo tenían en todas partes, ropa, objetos y sitios como en sus casas agregando a este lugar. Bien, dejando eso de lado, si seguía caminando derecho encontraría la salida hacia el exterior donde estaría Mika luchando con humanos, no quería imaginar al taciturno rubio acabando con personas de su misma especie, sabia que si de imaginarlo le perdería cualquier respecto o admiración que podría tenerle hasta los momentos. No obstante, la castaña debía de considerarlo en defensa propia de tal humano atacarle para morir, mejor y deja esos pensamientos de lado para cruzar esa puerta dando a la anciada libertad. ¿Qué podría hacer de todas maneras de estar afuera? Hasta los momentos no se pregunto aquello, seguramente un sin fin de monstruos la esperarían para atacarla, ella no estaba segura de querer enfrentarse nuevamente a algo como aquello las imágenes de su familia muerta aun permanecían en su mente, de salir halla debía de enfrentar su trauma permanente. ¿Y luego que? No sabía exactamente donde podría estar el rubio y menos la batalla a librarse, seria definitivamente caminar a ciegas sobre un camino empinado lleno de dolor, sin embargo con todo y eso Mikan quería buscar a su vampiro rubio añorado. Con puños cerrados encaminó sus pasos con decisión a la salida fijando su mirada en la meta, pero algo de pronto la detuvo, o mas bien, alguien con tez blanquecina y burlona expresión la esperaba justamente recostado en una de las estatuas con brazos cruzados. Ferid Bathory. El primer movimiento de la pequeña fue retroceder un paso hacia atrás tensado los músculos de la cara, ese vampiro noble comenzó a aplaudir con galanteria guiando sus pasos hacia las escaleras bajandolas, sus ojos color carmesí poseian un brillo divertido casi burlón por lo que estaba presenciando, obviamente sabía de quien se escondía detrás de esa capa blanca de vampiro noble.
— Ovejita, ovejita perdida — canturreo con voz fingida en amabilidad surgiendo de inmediato escalofríos sobre la pequeña — si te viera Mika ¿Qué diria? O mejor aun… ¿Cual seria su expresión? Cualquiera de las dos cosas estoy interesado en verla.
No, ella jamas podría de demostrarle a ese vampiro noble que estaba muriendose de terror con solo su presencia, al menos aun mantenía sus distancia con ella como dejándola agarrarle mas miedo, parecía que este tipo de situaciones son como un deporte fascinante para él porque esa expresión de victoria sobre ella la colocaba mal. Mikan en esos momentos no tenia ni idea de que hacer, solamente quedarse congelada esperandolo lo que haría este ser con ella.
— Asi que… has traicionado a Mika-kun solo para poder salir al exterior — dedujo erradamente ya cerca de ella caminandole en círculos a su alrededor — pobre de él parece estar muy apegado a ti y tu le pagas de esa manera.
— ¿Don… donde esta él? — se atrevió a preguntar medio titubeando al persibir la respiración del albino sobre ella — tengo tiempo sin verlo… mas bien… necesito verlo.
— Menudo cambio de pensamientos tienes — pronuncio con tono burlesco bajandole la capucha de un solo golpe para mirarla a los ojos — el blanco te favorece pero creo que con esa capa aparentas ser un fantasma, claro pues no es tuya.
— ¿Donde esta Mika? — volvió a insistir la niña tratando de ahogar su nerviosismo — han pasado tres días desde que se fue a esa absurda guerra contra los de mi especie, debería de haber llegado ya o al menos tener señales suyas.
— ¿Con que guerra? — se inclino hacia ella mostrandole aun mas de cerca aquella mueca asquerosa — no tratabas de escapar solo deseas verlo lo mas antes posible, que aburrida…
— ¿Como?
— Mira… ovejita perdida — sujeto el hombro de ella teniendola mas de cerca casi rosando sus narices persiviendo el olor del otro, este noble poseia una frangancia extrañamente abrumadora. El olor de la muerte. Mikan trago en seco demostrandole no tener miedo, mientras lo miraba a los ojos — tu mera existencia esta causandome extragos de muchas maneras, primero implantarle esperanza a los ganados, segundo metertele por los ojos a Mika-kun que de por si siempre ha sido débil contigo lo es aun peor — hizo una pausa soltando un suspiro fingido de lastima — Eres una niña muy traviesa, si fuera por mi desde hace mucho hubieras tenido una clase escarmiento o peor aun, me bebería tu sangre hasta que quedes como un cascaron de huevo. Quebrada y vacía — con fuerza sobre humana la arrojo contra la pared del lugar pegando su pobre espalda en ella, asi liberando todo el aire de sus pulmones dejándola adolorida del golpe y de respirar — Vamos a dejar las cosas claras desde ahora ¿vale? — se translado rápidamente hasta ella sujentandola del cuello chocando su aliento olor a sangre sobre su rostro — tu horita vas a irte derechito a casa sin levantar sospecha alguna sobre tus amigos, luego no preguntaras por Mika-kun, debes aprender que el ganado no busca a su dueño sino lo contrario, el ganado espera pacientemente a su amo.
Dicho esto la soltó, repiqueteando su cuerpo contra la pared causándole mucho dolor que de seguro le dejaría marcas en todas partes, al menos no estaba quebrada su cabeza una pierna u otra cosa, aparentemente este sujeto le daba a entender que la estaba dejando vivir por simple capricho suyo. Lo odiaba. Lo destaba a mas no poder. Aunque sobre todo, de él morir en esta absurda guerra entre dos especies sería la primera en gritar de emoción por dicha muerte, sin saberlo una sonrisa de medio lado se poso en sus labios mientras apoyaba sus brazos en la pared para levantarse, esto no paso desapercibido por el albino que apenas estaba dándose la vuelta para marcharse del lugar. Aunque eso surgió un efecto contrario al enojo como esperaba cualquier persona, Bathory le parecio interesante por lo que se volvió hasta ella con expresión sádica en su rostro.
— ¿Sabes? Pensé en dejarte ir sin tener que beber una gota de tu sangre pero me he arrepentido — los ojos verdes de Mikan se abrieron con sorpresa al igual que el miedo, cuando tuvo ese ser alfrente suyo quiso patalear y luchar para liberarse, pero no pudo, los golpes producidos por él mismo le impedían hacer cualquier movimiento. Estaba atrapada. — Por fin podre descubrir porque Mika esta tan perdido con tu sangre, aunque esto probablemente no le vaya a gustar cuando se entere.
Luego de eso lo unico que pudo sentir Mikan fue los colmillos de Bathory undiendose en su cuello, el grito que salio de su garganta fue el mas desgarrador y escalofriante jamas pronunciado por ella, ante todo esto la castaña no podía mas que pensar que estaba en el mismo infierno porque con el deseo de escapar no creía decir que pudiese hacerlo.
Al llegar a su hogar fue una de las travesías mas horribles de su corta vida no solo porque su cuerpo estaba adolorido, sino tambien esa capa de vampiro noble hacia a todos alrededor de ella la miraban extraño, claro, la marca de sangre sobre el color blanca de esta dejaba mucho que desear. Maldito Bathory, mil veces maldito, aquel chupa sangres asqueroso había hecho lo que quiso con ella sin decirle una palabra de Mika. ¿Donde estaba? ¿Como estaba? Aquel noble putrefacto sabia sobre su paradero y parecía disfrutar con su sufrimiento por enterarse de ello. De pronto, dio un trompezon cayendo de lleno al suelo como si se hubiera sambullido en el agua, todos los músculos de su cuerpo le dolian fuertemente los sentía agarrotados y totalmente aniquilados, estaba segura que tendría moretones por toda la espalda, hombros y caderas. Quería llorar, dejar fluir todos sus sentimientos ahi mismo en ese suelo frío donde todas las personas pasaban murmurando a su lado, no importaba, nada de esto importaba porque lo unico en su mente gritando era el nombre de Mika sin cesar. ¿Por qué? ¿Por qué el quererlo era tan doloroso? Tambien pensar de cualquier manera lo es, como si te atravesara una estaca metálica en la caja torásica impidiendole respirar, al igual que los golpes de Bathory contra aquella liza pared de diseños aterradores y escalofriantes. ¿En que clase de persona la conviertio Mika?
Con la ayuda de sus codos pudo apoyarse en el suelo para quedar de rodillas, sus piernas al menos aun podían sostener lo que en estos momentos era su cuerpo porque al colocarse de pie abordaron toda la pesades que poseia, dando unos pequeños tumbos al frente fue capaz de seguir caminando hacia adelante. ¿Qué le diria a sus amigos? ¿Como les explicaria tener esas manchas de sangre en el cuello? Sobre todo en ese estado que se encontraba, Akito seguramente pensaría en el causante de sus heridas era Mika y en cuanto a los otros… no tenia ni idea.
La calle donde estaba la pequeña casa se le pinta como el oasis en un dia caluroso con sol, aunque este pequeño sitio fuese gris y bastante tetrico para Mikan que su cuerpo agarrotado pedía a gritos ser atendido era simplemente el paraíso, por eso con pasos aun mas débiles de lo usual acompañada de una mueca adolorida fue hacia las escaleras de piedra de la casa, si era sincera consigo misma no tenia la menor idea de como logro avanzar por ella ni mucho menos cuando abrió la puerta, solo puede recordar con certeza cuando su cuerpo cayo al suelo si fuese un costal de papas pesado inconsciente. La sorpresa fue mayor para los que estaban en el recibidor al presenciar la llegada pesada de la castaña, Akito junto a Karen y los pequeños soltaron un grito de exclamación por el ruido sordo de Mikan al caer al piso, el azabache fue el primero en ir a su encuentro llamando incansablemente a Ryo que se encontraba en el piso de arriba durmiendo, aquel pelirrojo con tono de voz perezosa respondió al llamado de su primo tenia una cara de fastio pero al presenciar la situación caótica bajo de inmediato.
Akito sostuvo la castaña entre sus brazos mesiendola mientras la llamaba incontables de veces, Karen había ido por algunas cosas para atenderla lo mas pronto posible sus pequeños hermanos lloraban sin saber porque, para ellos encontrar a su nueva integrante de la familia en ese estado era bastante preocupante, no obstante, la cara de Ryo trajo un poco de calma en el alma de esos pequeños chicos intranquilos. Por otra parte, el azabache no paraba de pensar que el causante de todo esto era nada mas que Hyakuya Mikaela, aquel vampiro rubio con rostro adornado de la indiferencia hacia los humanos y otros de su misma especie, además con quien tenia especial contacto cercano era él y nadie mas que él, en su pequeña alma solo existía un espacio para el odio, repudio y asco hacia ese ser. Aunque existía algo peor a aquello. El no poder hacer nada.
— A ver a partense de mi camino — demando la rubia a los tres niños frente de ella, quien obedecieron de inmediato a la voz de la muchacha, ella por su parte se sento al lado de la niña inconsciente y el azabache. — hoy parece ser nuestro día de suerte o mas bien su día de suerte, he encontrado un modesto botiquín de primero auxilios al menos tenemos uno en este lugar. — repuso con voz irónica abriendo la pequeña caja sacando gasas, algodón y parche para las heridas — Primero, Haru-chan ve con tu hermano a buscar tuallas para hacerles compresas de agua fria.
— Entendido — respondieron los gemelos a la vez.
— Bien, nosotros deberíamos transladarla al piso de arriba pero creo que al menos deberíamos mirar sus heridas — propuso con voz firme ante los niños mas grandes de la familia — Akito necesito que le quites esa capa para verla bien, no se pero esa sangre en el cuello de ella me da bastantea mala espina.
— Dejame eso mejor a mi one-chan — pidió con cautela Ryo llevando sus manos al broche que mantenía arropada a la niña, de todas estas ¿De donde la consiguió? Porque vieras esto le pertenecía era a un noble — Karen… ¿Qué demonios esta pasando?
Akito miro directamente a los ojos a su primo con señales de querer saber sobre sus pensamientos, a decir verdad no podría creer lo muy iluso que resultaba ser el pelirrojo pues todas las señales estaban desde antes sobre la mesa, Mikan desaparecía sin dejar rastro alguno solo su prima Karen y el mismo conocían el paradero y con quien se encontraba. Además, desde hace unos tres días la pequeña dejo de marcharse de casa sin explicaciones algunas, en primera instancia pensó que Mikan discutió con el vampiro porque se le hizo muy extraño esto, ellos eran bastantes cercanos al menos lo noto aquella mañana cuando ella lo tomo del brazo abandonando ese sitio, ahora la castaña sin ver al rubio y para peor con una sonrisa ancha en los labios conversando tranquilamente en su familia como si no ocurriese nada era extraño. Pero pronto olvido eso, Mikan estaba en casa y no en garras de ese chupa sangre asqueroso ¿Era mejor no? Aunque en esos momentos era lo último que pensaba.
— Horita no Ryo, te prometo que de pasar de esta explicare todo — exclamó con voz concentrada en la chica mientras la alzaba con cuidado para quitarle dicha prenda, quedando paralizada en el acto. Moretones. — ¿Pero que es esto?
Los brazos delgados de la pequeña estaban marcados con pequeños hematomas morados y verdes, pero eso no era lo alarmante, sobre la piel de su cuello poseia la marca de unas manos bastante grandes que dejaron su esencia alli y… una mordida. Mordida que mancho de sangre la ropa blanca de ganado tambien como a la capa. Ryo junto a Akito se levantaron del suelo con surcos en sus rostros, no podían permitir que aquel ser asqueroso se saliera con la suya haciéndole esto a su amiga, ella es una persona sumamente importante en su familia ahora y les daba bastante rabia prencias esto.
— ¿A donde creen que van par de idiotas? — pregunto la rubia sosteniendo a la castaña entre sus manos mirandolos fijamente.
— ¿Quien fue? — ignoro a su hermana dándole la espalda para atender su atención en el azabache al lado suyo — tienes cara saberlo ¿no es asi? Akito.
— Hyakuya Mikaela — bramo apretando los dientes con ira al pronunciar ese nombre — ese maldito desgraciado fue.
— ¿El perro faldero de los nobles? — rio con socarronamente tronando los dedos de sus manos en puños — siempre supe que jamas ha sido de fiar, vamos por el amigo.
— ¿Pueden parar con esa idiotes? — repuso la muchacha con voz demandante haciéndose escuchar, ambos chicos voltiaron a mirarla con ceños fruncidos — los dos solo son niños y él un vampiro experimentado ¡Dejen de decir tonterías!
— Si hay algo que me arrepiento es de permitir a Mikan acercarse a es asqueroso chupa sangre — comento con rabia el azabache apretando sus puños con impotencia contenida, preso de un mar se inseguridades en su joven cuerpo — porque pude a ver evitado tal cosa a tiempo, pero lo deje pasar.
— ¿A que te refieres con eso? — le pregunto el pelirrojo optando por un expresión confusa en su rostro.
— Que Mikan se encontraba con ese maldito a espalda de todos — confeso con naturalidad haciendo caer al pelirrojo en un hoyo oscuro y profundo donde jamas podría salir, si, eso era golpe de la realidad — ¿Acaso no veias parches en su piel todos los días? Sus muñecas ocultas, cuello tapado con su mano disimuladamente y esos alimentos deliciosos. Todo, absolutamente todo fue proporcionado por Hyakuya Mikaela.
— Fue… ¿Fue a cambio de su sangre? — concluyo con un tono de voz ahogada el pelirrojo.
— Eso aun no lo se con certeza, ese rubio endemoniado parece estar por alguna rara razón encaprichado con Mikan, y para lo peor, ella cree deberle la vida.
— ¡Pero es absurdo! — repuso alzando las manos en señal de protesta — para esos chupa sangre solo somos nada mas que ganado, basta mirarla en el estado como la dejaron para darse cuenta de eso.
Karen aplicaba con cariño una pomada para las heridas de los brazos, hombros y en la abertura del cuello la cubrió con una gasa y adhesivo, los chicos aparentemente olvidaron la idea de ir a buscar al vampiro rubio para hacerle pagar por esto. Sin embargo, ella jamas se ha considerado una mujer de corazonadas ni mucho menos instintos pero, muy dentro de si misma una voz le comentaba que Mikaela Hyakuya no metio nada de sus narices en esto. ¿Como sabia? Por la misma razón que comento despreocupadamente su primo, ese vampiro tenía un fuerte capricho con la pequeña por lo que el hacerle daño no estaba en sus planes, de lo contrario la castaña no tuviese ese brillo en la mirada cada vez al volver a casa de verle a él. En pocas palabras, en este asunto tenia marca de otro vampiro lo suficientemente repulsivo, asqueroso y sin escrúpulos algunos para hacerle esto a una niña de trece años.
— Aun asi, Karen-nee tiene razón — repuso el azabache con voz apagada enfocando se mirada al suelo, apretando sus puños con fuerza — ¿Qué podemos hacer nosotros? Solo somos unos niños contra a un vampiro, que si bien no parece tan letal como los otros, sigue pertenenciendo a la elite de los luchadores de los chupa sangre.
— ¡No digas eso! — lo sujeto de los hombros obligandole a enfocar su azul mirada en la de él — debe de haber algo que unos chicos como nosotros puedan hacerle a ese rubio, quedarnos de brazos cruzados no es lo mio y lo sabes.
— Ryo… — musito impresionado.
— Sabes que no suelo decirlo mucho a menudo o utilizar palabras sea lo mio pero, — giro su vista hacia la pequeña inconsciente sobre el regazo de su hermana mayor, absorta de cualquier cosa a su alrededor — ella ya no es una extraña en nuestra casa ha pasado a hacer una miembro mas de nuestra familia, por lo tanto, nosotros cuidamos a los nuestros.
En ese momento llegaron los gemelos con una ponchera, tuallas y una especie de liquido relajante para poder ayudar a despertarla mejor, la rubia ordenó a la niña remojar uno de los pañuelos en agua exprimirlos bien y pasarlos por la frente de la castaña, a su gemelo le dijo ayudarle a acomodarla en un sillón unico y viejo de la casa para mayor comodidad para todos. Mientras eso lo hacían, su cabeza maquinaba las palabras dichas por su pequeño hermano menor que sin saberlo había madurado, Ryo tuvo que presenciar la muerte de sus padres a manos de un vampiro, al menos eso fue lo unico en poder pronunciar horas después del Virus propagarse como mosca por el mundo, aun recordaba los ojos desorbitados de su hermano mirando hacia la nada mientras caminaban sin rumbo fijo. He alli a la rabia por esos seres propiamente de la noche para atacar sus presas.
La rubia creyó conveniente dejar a la chica inconsciente en manos de los gemelos, ellos podrían ser los mas pequeños de todos pero en estos casos son bastante competentes aun mas Haru, quien doblegaba su edad en estos segundos pasandole la tualla con dedicación sobre Mikan.
Se encaminó hacia los otros chicos que mantenían una actitud bastante regia por la situación, en verdad le alegraba de alguna manera verlos muy unidos por una causa en común, sin embargo de ninguna manera los dejaría ir a buscar a un vampiro que primero no tenia nada que ver, y segundo, podrían toparse con otros de ellos asegurando latente peligro a su alrededor.
— Chicos, lo mejor que pueden hacer ahora es permanecer al lado de Mikan ella nos necesita a todos reunidos, no planeando una emboscada a los vampiros. — propuso sujentando sobre los hombros de ella su mano, buscando una reacción satisfactoria en ellos.
— Karen-nee ¿Acaso no lo ves? — le dijo como si no viera lo obvio de las cosas — Ryo tiene razón en lo que dice, si existe algo en nuestras manos para poder hacer solo debemos buscarlo.
— ¿Saben que yo si tengo algo para ustedes? — comento con un tono de voz irónica y siniestra a la vez, produciendo en los niños en temblor corporal unisonio — ambos se quedaron con Mikan cuidandola, velando por ella hasta que pueda despertar y contarnos lo ocurrido. Por lo tanto, pegaran sus traseros juveniles aqui en casa. ¿Han entendido?
— S… Si — titubearon a la par.
— ¿Como? Creo no haberlos escuchado — insistió con una expresión mas oscura a la anterior.
— ¡Si Karen-nee! — gritaron fuerte y claro como si pertenecieran al ejercito.
— Bien — trato de aparentar que no le parecía divertido la expresión tan determinada en sus rostros, pero era tan difícil de hacerlo con esos ojos saltones birllosos — voy a preparar la cena hasta entonces pongan en practica su palabra, mantenganse en contacto con Mikan.
Observo como ambos niños caminaban firmemente hacia donde estaban los demás, sonrio de manera tranquila al notar aquel panorama, sus pequeños ya no eran tan pequeños ahora en estos momentos le doblegaban la edad se sentía la menor de todos. Con brazos cruzados fue hacia la cocina para preparar la cena, debido a la conmoción proporcionada gracias a esa castaña inconsciente se le olvido prepara los alimentos, aunque aun no era tarde para dejarlo pasar. Por otra parte, Akito y Ryo se convirtieron en unos chicos bastante temerarios como para lanzarse a semejante misión suicida, si bien aquel vampiro rubio no transmitía tanto miedo como los otros seguía siendo uno de ellos, su porte o elegancia para caminar le decía a todos que fue criado sin duda por vampiros, a ella le parecía extraño que aunque fuese un chupa sangre casi nunca estuviera con los de su especie, las veces de verlo lo encontraba sentado en un rincón mirando a los niños jugando tranquilamente, sus colmillos los apretaba con signos de rabia o importencia. ¿Habia algo oculto en eso? Puede ¿Mikan lo sabría? Ni si quiera debía de preguntarse, porque era mas que seguro, la castaña pasaba bastante tiempo en algun lugar con ese tipo seguramente hablaban de todo, al menos que ese vampiro tuviese una clase de gusto oscuro por ocultar. Sacudió su cabeza hacia los lados por ese pensamiento. ¿Qué clase de chica pura era? ¡Claro! Si es que sería aun digna de llamarse “pura” aunque notando las circunstancia lo dudaba mucho.
Apartando ese pensamiento de lado, estaba considerando seriamente salir como fuese de esta ciudad infernal al exterior, con tal la castaña venia de allá ¿no? Eso quería decir que se podría vivir allá fuera, mantenía en cuenta el no ser nada fácil pero jamas se correria hacia atrás, ese ataque en Mikan la estaba volviendo paranoica y no es buena señal, estaría hasta mas pendiente de ella como si tuviera ojos de halcón cirniendo sobre ella. El problema real seria encontrar la manera de salir de aqui, esta ciudad es sumamente grande para encontrar de inmediato donde prodria ser la salida y ni de hablar de los vigilantes al asecho, al llevar tal cosas (si lo hacia) tendría que llevarse las cosas con total calma.
Su cuerpo se sentía adoloridamente pesado, una fria sensación le recorría la piel en la cara y cuello haciéndola sentir fresca el abrir sus ojos es una acción no podía, movía sus párpados de forma inquieta pero era imposible. ¿Exactamente que le ocurrió? Lo último en recuerdar era estar frente a la salida de la capital de los vampiros, una capa blanca abrigandola con olor a canela la esencia permanente de Mika en ella que sin saberlo la protegía del frío y cualquier mal. Mika… ¿Donde estaba él? ¿Por qué no podía encontrarlo? Y mas aun ¿Por qué no la salvo de ese chupa sangre cuando la ataco? Bathory y esa mordida mortal que succiono toda su energía, esa mueca burlona y esos ojos brillosos color carmesí llenos de muerte, devastación combinado con algo asquerosamente repulsivo. Mika… Mika… ¿Donde estaba? ¿Donde estuvo el cuando eso sucedía? Aquel maldito vampiro sabia exactamente donde se encontraba el rubio y la torturo por ello, primero pensó lo peor para su vida pues ese ser si quisiera se la arrebataria sin meditarlo dos veces, pero no, milagrosamente la dejo vivir para salvación de ella aunque capricho para él. Ese tipo es un sádico. Era la mejor definición que le tenia, un maldito sádico amante de hacer sufrir a la gente y disfrutar de ello sin remordimientos algunos.
Mika… Mika…. Mika…. ¿Como podría permanecer al lado de eso? Oh claro, pensó de golpe, eso no es algo que tenga a opción de elegir solo era atacar ordenes. Si fuese por ella le propondia al rubio huir sin mirar nada atrás, solo ellos dos y si quería agregar a su amigo de la infancia no tendría problema alguna pues lo aceptaría, tan solo quería escapar de toda esta nueva realidad asquerosa que la rodeaba. Vampiros. Ganados. Gente sometida al mandato de chupa sangres. ¿Cuando el ser humano se volvió tan patético? Inclusive ella con esos pensamientos egoístas que abarcaban el irse sin sus nuevos amigos, antes eran los que estaban en la cúspide de la acadena alimenticia ahora era cazados como cualquiera otro inferior. Pateticos. Estúpidos y condenados a las desgracias. Al menos podría decir con certeza que el karma en verdad existe.
— Karen-nee — la llamo la pequeña gemela mientras exprimia un tualla en la ponchera y la miraba a las manos que mantenían un plato de sopa — Mikan-nee parece estar teniendo una pesadilla no para de fruncir el ceño ni mucho menos balbucear palabra incoherentes.
— ¿Tiene fiebre? — le paso el tazón a Naru quien lo recibió con sorpresa en tanto su prima colocaba la mano en la frente de la castaña — no, parece ser que estaba bastante fresca. Bueno, creo que deberíamos comer algo y dejarla descansar un poco.
— ¿Estas segura de eso Karen-nee? — le preguntó inseguro Akito sin ni siquiera mirarla pues sus ojos solo estaban sobre la inconsciente — ella no parece en condiciones de dejarla sola.
— Estoy segura, Akito — sonrio complacida de la expresión en el rostro de su primo, tomando el tazón de sopa en la manos de Naru — somos nosotros quien necesitamos alimentarnos para poder seguir ayudandola.
— Vale… — refunfuño levantándose del suelo caminando a la pequeña mesa de madera.
Karen por unos segundos pensó mientras los chicos caminaban hacia la mesa que en verdad habían crecido, estaban colocando mas prioridades antes que las de ellos sobre los demás, es decir, un ejemplo de ello era su azabache primo que daba mas prioridad la salud de una pequeña castaña antes de poder alimentarse. Ahora, se sentía inquieta porque estaba segura de no poder retenerlo lo sufiente para buscar problemas con vampiros, porque seguramente al enterarse de quien en realidad fue el culpable de esto arderia Troya, al menos eso creía la rubia por tener un vástago de idea sobre ese chupa sangre asqueroso cosa que no es bueno. De hecho, el solo pensar sobre él la piel se le enchinaba porque en si en verdad era repulsivo y asqueroso.
— Mika… — se detuvo antes de retirarse del lugar devolviendose a donde estaba la castaña frunciendo el ceño y retorciendose — Mika… Mika…
— ¿Mikan? — se arrodillo ante ella colocando a un lado sobre el suelo el tazón de sopa, colocando las manos de ella en el cuerpo de la castaña tratandola de tranquilizarla — Mikan tranquila, estas en casa nada malo te va a pasar ¿bien? Nosotros jamas permitiremos que ese asqueroso chupa sangre te haga algo.
— ¡No! — dijo medio abriendo los ojos mostrado terror absoluto que hizo paralizar a la rubia, la pequeña seguía temblando y sudando a chorros por ello — Karen-nee… Mika no… él no…
— Trata de tranquilizarte ¿vale? — medio seco con su mano unas gotas de sudor que caían deliberadamente sobre la mejilla de la ojiverde, mirandola dulcemente en el proceso — aqui nada malo te va a pasar.
— Ferid Bathory — pronuncio con voz queda produciendo abrir los ojos con susto a la rubia, quien ni idea tenia de como reaccionar ante semejante confesión — fue el… ¡Ha sido él quien me mordió!
Karen no dijo nada, hizo nada o algo tampoco volvió a forzar para que la niña quisiera repetidor esas palabras ya después de desmayarse nuevamente, eso solo hizo confirmar aun mas sus sospechas con respecto a este asunto. Aquel albino ser era el unico que sin importarle la edad o genero, atacaría a alguien solamente por mero capricho suyo. Le hervia. ¡Le hervia la sangre! Aquel maldito vampiro se merecía morir de la peor manera posible, no solo por esto, porque estaba segura que su protegida no era la primera ni la última en pasar por algo igual, Bathory merecia lo peor por su comportamiento psicópata y sádico solo asi vería el dolor de los demás reflejado en él mismo.
— ¿One-chan? — la llamo el pelirrojo detrás de ella haciéndola sobresaltar, su hermano la miro extraño — ¿Ha pasado algo?
— ¿Eh? — musito nerviosa comenzando a reir de la misma manera — ¡Para nada! Solo que tu pobre hermana ha sufrido bastante hoy y debe cenar.
— Mmm… — exclamó pensativo mirando de manera dudosa a su hermana — pareces estar bastante tensa para variar hermana ¿en verdad estas bien?
— ¡Por supuesto! — comentó de manera alegre levantándose del suelo dándole unas palmadas en el hombro se manera brusca — ¿nunca has visto esta forma de mi? eso es porque muero de hambre solo necesito reponer mis energías.
Diciendo esto se dirigió al pequeño comedor donde estaban comiendo sus primos, el semblante en Akito le dio un vuelco a su estómago convinado con esa confesión dicha por la castaña, tomo asiento al frente de la mesa colocando la taza de sopa que llevaba desde hace rato ahora ya fria, si era cinsera consigo misma no tenía ni la remota idea de como contarle esto a los pequeños y menos al azabache, quien aparentemente tenia un fuerte apego por Mikan llevando bastante lejos. En fin, por hoy solo trataría de mantenerla estable fuera de cualquier peligro, con los cuidados de toda la familia seria mas que suficiente para recuperarse, luego de eso, en verdad buscaria la manera de salir de esta ciudad vampirica. Fuera como fuera.
Mas tarde esa misma noche, la pequeña castaña había sufrido de constantes escalofríos producto de una fiebre momentánea al cansancio de su cuerpo, con ayuda de Ryo y Akito la subieron a la parte de arriba donde Haru y Karen le proporcionaron un baño con tuallas humedas, lo mas sorprendente de todo fue el nunca estar consiente de la chica solamente nombraba al vampiro rubio una y otra vez sin parar haciendo enojar a Akito, que claramente no tenía ni idea de la realidad sobre el asunto. Ryo junto a Naru solo miraban de sozlayo toda la situación queriendo ayudar aunque sea en algo, hasta el azabache mayor hacia algo con solo sostener la mano de la ojos jade con fuerza mientras deliraba, ambos sabían que directamente jamas serian útiles pero al menos con su prencensia marcaba la diferencia, y eso para los chicos es importante. Al final de la noche todos terminaron desparramados alrededor de la pequeña dormidos, sin embargo, un Akito cambiaba la compresas de agua fria de la frente de ella con dedicación comprobando la temperatura de la castaña, colocando su mano sobre la frente de ella dándose cuenta que estaba un poco fresca aunque no del todo. Suspiro dibujando una sonrisa en sus labios aliviado, para satisfacción suya el saber que la chica estaba mucho mejor le traía tranquilidad, mirarla en ese estado tan horrible para el fue un completo schok aun mas al observarla caer al suelo de esa manera, pudo jurar sentir detenersele el corazón en un nanosegundo por ello y comprendio que solo volvería a latir con normalidad al verla despierta. No obstante, su cabeza aun no olvidaba aquel cretino vampiro que hizo esto a la castaña, si bien su prima lo detuvo junto a Ryo solo para estar con la castaña porque en verdad los necesitaba, no quería decir que podría contenerlo para siempre tarde o mas bien temprano, ira a darle caza a ese vampiro asqueroso teñido, de lo contrario, se arrepentiria de por vida el no intentarlo al menos.
Un sonido de quejidos le hizo volver a la realidad mirando directamente a la que hace unos momentos estaba inconsciente, ella fruncia un poco el ceño mientras sostenía su caderas sentandose sobre su futon, sus ojos se encontraron enseguida dando asi un fuerte choque por la intensidad de sus miradas el azul cielo contra el verde jade. Para Akito fue la gloria permitirle mirarle nuevamente despierta como recibir un trofeo luego de una carrera larga, en cuanto a Mikan le invadia un cosquilleo placentero en su pecho con solo observar esa sonrisa perfecta sobre el azabache, aunque su cabeza hace unos momentos viaja en el mundo de las pesadillas donde su máximo protagonista era un vampiro de ojos carmesí, en el momento de despertar topandose con esa tranquilizadora mirada todo, absolutamente todo la hizo a un lado para materializarla en una persona. Akito. El ojiazul se atrevió ir un poco mas allá de sus comodidades alzando su mano hasta la mejilla de la pequeña, sosteniendola, ella se dejó guiar por la calidez del tacto no pudiendo evitar compararlo con el toque de Mika hace unos días, aquel rubio es tan frío pero de alguna manera suave su toque y aqui estaba el azabache, caliente y sumamente atrapante su tacto. ¿Por qué? ¿Por qué tan diferentes y a su vez con un factor común? Existía una incógnita es este par que no podía evitar decir tener un parecido, al menos eso pensaba ella sosteniendo el agarre de este, después de toda la mierda que sufrió merecía tener un poco de afecto de alguien.
— Mikan… — susurro con dulzura sosteniendo con la otra mano libre su rostro por completo — Mikan…
Se acerco peligrosamente el rostro de él sobre el suyo propio casi sintiendo un aliento calido sobre su piel, cerro los ojos por instinto propio completamente inversa en el momento intimo en esa fria madrugada, alli no sentia dolor, sufrimiento, maltrato o la ausencia de alguien en su pecho. Aquel rose inocente casi fantasmal en los labios de la pequeña castaña le hizo sentir un escalofríos recorriendole, esto parecía un juego de niños donde solo existía un mínimo movimiento sin contacto alguno que hacerleraba el corazón, si le preguntaran a la castaña sobre el lugar donde se encontraba en estos momentos diria que este lugar era fuera de la realidad, ese tipo de sitio donde quieres simplemente huir de la cruda tempestad fria y glacial. ¿Para que volver? Si allá fuera no estaba ese rubio vampiro esperandola con brazos abiertos ni sonrisa risueña, ese quien al simplemente morderla la llevaba al séptimo cielo inreconosible por todos, no, no quería recodar a él quien sin dudas algunas había comenzado a querer. Si. Mika Hyakya se metió sin poder evitarlo en lo mas profundo de su alma sin querer salir, en pocas palabras, desde hace mucho ella ya lo amaba mas que nada.
No podía hacerlo.
No podía traicionar a Mika. Sobre todo. No podía hacerse esto a si misma.
Empujo de pronto con ambas manos al azabache lejos de ella llevando una de sus manos a su boca frotandola, la expresión en el rostro de la ojos jade era tan rojo como un tomate y tan adorable al igual a un cachorro tratando de ser rudo. Akito se sorprendía de tan arrepentimiento de la castaña para con él, hace unos momentos ella estaba tan pasiva, expectante y cooperativa con ese toque que desde hace unos días deseaba con muchas ancias, ahora que estaba a punto de dar ese paso la castaña sintio una ola de arrepentimiento. A no ser… a no ser… ¡Maldición! ¿Es imposible no? El suceder algo asi dentro de dos seres de distintas especies tenía que ser caótico o loco. Ellos sin duda eran enemigos jurados por la naturaleza humana, los vampiros cazaban humanos y ellos los mataban, asi de sencilla era la ecuación como para agregarle algo y complicarla. Además, existía otros dos factores externos que le hacia parecer aun mas complicado el suceder lo de su mente criativa imaginaba, el primero, la diferencia gigantesca de edades entre ambos que sin duda era un gran obstáculo, él no sabia cuantos milenios llevaba existiendo aquel chupa sangre ¿Acaso eso no era asqueroso? Fijaser en una tierna niña como lo era su amiga, en pocas palabras, comenzaria a considerarlo un shotacon. La segunda, él fue el causante de toda esta desgracia junto ahora si la castaña seguía posiblemente fijándose en ese rubio aun asi, ella sin duda era un masoquista que no tenia reparo alguno. Pero todo esto es hipoteticamente hablando ¿cierto? Nada de esto es real, al menos que le contaran lo contrario.
— Yo… — trato de decir pero sus palabras se quedaron al viento, mientras sostenía su cara con ambas manos.
— No… no… — seguía estando tan roja como un tomate frotandose sus labios sin descanso.
Esto produjo encender una chispa de enojo dentro del azabache comenzando a máquinar ideas estúpidas en su mente, el rostro que antes poseia una expresión serena, hermosa y risueña fue suplantada por una llena de resentimiento, odio y rencor.
— ¿Qué? ¿Acaso no soy tu espécimen favorito? — agrego con ironía en su voz haciendo frenar la acción en la castaña, volteando a mirarlo con los ojos abiertos de la impresión de dichas palabras — Si… ese rubio teñido que tanto daño hoy te hizo.
— ¿Como? — musito atonica y completamente asombrada por las muecas hechas por el azabache, esas no eran para nada las que estaba acostumbrada a ver en su rostro pasifico — Mika no tuvo na…
— Y para colmo lo defiendes — la interrumpió bufando cinicamente — ¿Acaso eres una tipo nueva de masoquista? ¿O ese maldito produjo en ti un embrujo especial? Porque no entiendo tu disposición a cuidarlo tanto.
— Primero, Mika no me ha hecho ningún tipo de “embrujo especial” es un vampiro, no hechicero — el azabache iba a replicar pero la chica alzo su mano en señal de alto para evitar escuchar una idiotes — Segundo, no soy masoquista ni menos de las “nuevo tipo” si con esto te refieres a lo ocurrido el día de hoy estas equivocado, Mika no tuvo nada que ver con ese accidente fue Bathory quien me ataco. ¿Contento?
El golpe de la verdad le dio fuertemente en el rostro como si fuera una bofetada, Akito sin duda no podía considerarse mas allá a un estúpido porque jamas ha creido el existir algo peor a eso, en verdad jamas le ha agrado ese vampiro rubio pero si considero un error darle la culpa a él quien no tenia nada que ver, aun mas, decirlo frente a la chica mas importante en su vida y fuerte admiradora de ese rubio teñido.
Su rostro fue teñido de una expresión caótica, sin saber que decir, sin saber que hacer, y sobre todo, sin tener idea de como recompensar a la castaña de su idiotes producida por algo que desde hace mucho sabia. Celos. Eran celos feroces y monstruosos los que sentía por culpa de esa bestia, si, él tenia privilegio de tener a esa niña cuando quisiera y pudiera, beber su sangre saciando su sed cuando se le antojara, no solo eso, el imaginarla en sus brazos era algo que jamas podría borrar de su cabeza además de esa mueca de prepotencia por hacerlo. Lo odiaba. Detestaba. Y los hilos nuevamente se movían a su favor, esta chica tenia sentimientos por él no debía de mentirse mas, dolia y hervia sus entrañas sin poder evitarlo, porque ella se había fijado en una bestia loco por la sangre y no en un humano como lo es él.
— Mikan… — trato de comenzar a decir acercando su mano a ella.
— ¡No! — retrocedió exclando con una expresión recia en su rostro, entristeciendo la pobre alma del azabache que estaba arrepentido — La verdad no tengo ni idea de porque tu desprecio hacia Mika, él es un chico sumamente amable y con alma bastante dañada por la vida, asi que si lo juzgas sin conocerlo es como si tambien lo hicieras conmigo. — propuso con voz demandante y firme clavandole una puñalada con cada palabra que salia de su boca al chico — Asi que por hoy solo ire a dormir, estoy cansada con tanta tontería ocurriendome el día de hoy. Buenas noches.
— Escuchame, Mikan… — siguió insistiendo hablar con la castaña pero obtuvo un resultado insatifactorio.
— Buenas noches. — volvió a repetir dando a entender que la conversación terminaba alli.
Esa noche fue la última vez que Akito volvió a hablar con la castaña de manera amistosa, al menos eso fue lo que recordaba el azabache de esa discusión absurda, era completamente ilirante que ambos chicos tuvieran un desacuerdo por culpa de una bestia como lo era Mikaela Hyakuya. Y eso jamás de los jamases lo olvidaría el chico.
Una semana. ¡Una semana entera! Eso fue el lapso transcurrido desde el accidente con aquel vampiro asqueroso de Bathory, la pequeña castaña al otro día se levanto normalmente como cualquier otro día normal, los integrantes de la pequeña casa al verla despierta y con buenas energías no pudieran mas que abrazarle fuertemente. Karen quien es la mayor de todos lloro sosteniendo los brazos de ella mientras exclamaba lo preocuda que estaba, gracias al cielo Ryo apareció junto con Naru apartandola con fuerza de ella, ellos tambien estuvieron preocupados pero estaba mas contentos de verla nuevamente en progreso. Haru fue la unica que permaneció tranquila por alguna extraña razón al lado de su hermano mayor, quien apartaba la mirada cada vez que los ojos verdes de la chica se situaban en ellos, si existía una razón por la cual Haru permaneció serena ante una Mikan despierta y sonriente en la mañana. Ella vio a su hermano y a la ojos jade la noche anterior. O para ser mucho mas clara los espío, no es como si quisiera propiamente inmescurise en asuntos que no era de su inconvencia, además de ser aun una niña bastante ingenua para algunos temas pero no podía simplemente ignorar el hecho de notar el fuerte sentimiento emanando de su hermano mayor hacia la castaña, aunque lastimosamente ella no compartiria eso por una razón bastante notoria. El vampiro rubio. Debido a ello la niña se prometió a si misma aguardar silencio.
En otra parte, Ryo pidió explicaciones a la castaña de lo ocurrido el día anterior al llegar en ese estado a casa, juro llevarse un susto de espanto al verla desplomarce frente a sus ojos como si fuera cámara lenta, agregándole esos moretones y una mordida bastante particular en su cuello producida por un vampiro. ¿Quien mas de todas maneras? Fue cuando Mikan tomo una respiración profunda para relatar lo ocurrido, primero que nada aclaro que Hyakuya Mikaela no tuvo nada que ver con este insidente, si bien trato de ocultar sus encuentros clandestinos con él eran por una razón muy obvia que seria incapaz de confesar. Además de que en sus planes no estaba el alejarse del vampiro, porque de haberlo dicho desde el principio eso era lo ocurrido sin pensarselo dos veces. Segundo, ella llevaba bastante tiempo para ser mas exacta cuatro días contando el transcurrido sin saber nada del rubio, y esto les llevaba al tercer punto, en su desespero por saber del paradero de él fue a buscar respuestas por si misma topandose con Ferid Bathory quien la acorralo y utilizo a su antojo. Es que aun podría recordar esa mueca llena de prepotencia, superioridad y burla sobre su rostro mientras la trataba como si fuese un simple animal de cría para satifacer las necesidades de una especie, cabe de resaltar que Mika jamas la a tratado de tal manera, al pesar de ser un vampiro bastante tosco y cerrado le tenia un respeto especial ante todo, además de ayudarla cuando podría.
Fue cuando Karen pregunto sobre como obtuvo esa capa de vampiro noble, si bien ella no tuvo mas contacto con el rubio le parecía imposible tener semejante prenda de alguien que debía de estar con los vampiros o ser noble, la chica con la mirada baja toco su hombro como si podría tener aquella pieza sobre su piel y con una voz melancólica exclamó saber donde vivía él, o al menos, conocía el sitio exacto en donde mantenía todas sus pertenencias por eso ella había cogido aquella prenda, para pasar desapercibida por cualquier ojo e inclusive tratándose del vampirico. Pero le salio bastante mal el plan porque con ese albino no se podía jugar.
Ryo soltó un suspiro lleno de sentimientos raros embargandolo, si bien había gritado a los cuatro vientos ir por aquel desgraciado quien hizo cruel acto, ahora se estaba dándole un poco mas la razón a su hermana mayor con no poder con un vampiro al menos jamas con Bathory, ese hijo de perra los miraba como si fuesen carne lista para comer en un solo bocado, al menos el vampiro rubio pasaba de ellos como si fuera la peste o una enfermedad de alta peligrosidad, era mejor se tratado de esa manera antes que ser visto por Bathory. De cualquier forma, seria mejor para la castaña descansar por el día de hoy a la extracción de sangre, sea como sea, su nueva familia iba a cubrirla en lo que estaba enferma en casa recuperándose para volver a la normalidad, la rubia al escuchar a su pequeño hermano no pudo estar mas que de acuerdo, hoy no era el día exactamente para salir y ver a los otros vampiros mas bien prefería el quedarse en casa, el punto siguiente seria el confiar en ellos.
Aunque los días transcurrían sin ningun contratiempo luego de aquello, Mikan no podía frenar las fuertes pesadillas en las noches cada vez que cerraba los ojos para descansar, en ellos observaba como un ser de ojos carmesí arrazaba con todo a su alrededor incluyendo a los de su propia especie, en otra tira de imágenes estaba ella misma parada en esa calle bloqueada por vehículos volteados mientras a unos cinco metros se encontraba su hermano mayor y padre, la mamá de esta junto a su hermano menor de tres años alentaban a los hombres para apresurarse con el trabajo, sin embargo antes de recibir respuesta alguna una bestia con labios inyectados con sangre viscosa se movía a velocidad inhumana aplastando a sus seres queridos, unos detrás del otro cayendo como sacos vacíos sin vida con sangre esparcida de ellos por todo el pavimento. Entonces cuando ella era la última de pie unas garras afiladas se sernian encima dandole la simple tarea de gritar, al despertar de aquella pesadilla atroz una cabellera rojiza la cuidaba con fervor manteniendo una expresión atonica en su rostro, aunque para la chica le era suficiente con el permanecer a su lado como mínimo sin hacer nada. Ryo en verdad era un excelente amigo después de todo.
Al cuarto día del incidente de Mikan con Bathory ella comenzó a perder la esperanzas de volver a ver cierto rubio con mirada azulada, si bien él le hizo una promesa de volver para encontrarse con ella parecía ser que todo se remotaba a nada, la verdad ya no le podía importar menos puede que le allá pasado realmente algo y ni ella por enterada, pero si aquel noble asqueroso que previamente desaparecio igual sin dejar rastro alguno para localizarlo, lo que para la ojos jade le parecía bastante bien para evitar cualquier escena de miedo, pensar en que de encontrarlo vendría a su memoria aquella escena de estriparla contra la pared sin compasión y aun mas morderla hasta decir basta, es bastante espenuzlante. En fin, sin ese noble a la vista podría respirar mejor que nada.
Además, agregándole el conteo de los días desde la muerte de su familia estaba por acercance un año mas a su edad de vida, si bien Mikan jamas fue partidaria de celebrar los cumpleaños le parecio una excelente idea querer pasarlo con ese rubio particular, aunque en estos momentos no era nada mas que basura acumulada en su cerebro junto a los sueños rotos de ser humana. Al menos le consuela saber que tiene nuevos amigos cuidando y vigilando por ella, sobre todo Karen que la comparo a su mamá cuando su hermana mayor Sana iba a ver a un chico que le gustaba, lo malo era que ese muchacho no tenia para nada interés en ella salvo su amistad, dio igual para la mayor porque pronto fueron transladados hacia otra parte posiblemente a las murallas donde tenia a un tio suyo, los primeros días Sana lloró, pataleo, berriquio y se diseco por tanto derramar lágrimas, sin embargo al cabo de unos días ya estaba en acción para atacar a alguien mas despertando el lado acusador de su madre. Si. La misma vena recidia Karen ¿Acaso era necesario tanto espionaje? Porque la ojos jade lo consideraba bastante innecesario.
— ¿Karen-nee aun nos observa? — pregunto junto a una mueca incredula en su cara.
— Si — agrego con vergüenza ajena el pelirrojo ocultando su rostro entre sus brazos — es tan obvia que me cuesta pensar en ella como mí hermana mayor.
— Vamos, Ryo-kun — trato de alejar su expresión de no poder creerse lo ocurrido — no deberías de decir tal cosa de tu familia, después de todo, forman parte muy importante de ti.
— Aun asi… — soltó un suspiro cansado mirando de reojo a su hermana escondida detrás de un muro — me da bastante vergüenza observarla como ahora esta.
— ¿Sabes? En verdad me alegro que lo este haciendo — sonrio de forma melancólica hacia donde estaba el perilirrojo produciendole un sonrojo en los pomulos — eso quiere decir que se preocupa por mi y eso significa mucho.
Ryo sintio un fuerte golpe en su pecho cuando vi a la castaña sonriendo y emitiendo una ola extraña de calor, él jamas ha creído a una chica sea hermosa o guapa pero en estos momentos notando a los ojos jade interantuando de esta manera a su lado, no podía frenar ese sentimiento protector serniendose sobre sus brazos para querer abrigarla a ella y jamas soltarla. Pero no lo haría. No después de haber ocurrido eso con su primo casi hermano de otra costilla, Akito, quien desde ese momento no se dirigió mas a la castaña pero sus ganas de dialogar con ella jamas se suprimieron.
— ¡Por cierto! — alzo su dedo índice acordandoce de algo por lo que sobresalto al pelirrojo — se que no es importante pero dentro de unos días sera mi cumpleaños, no pido nada importante, solo… solo que mi unico deseo es pasarlo con todos ustedes. Mi nueva familia.
— Mikan… — susurro sorprendido Ryo ante las palabras de la niña y su fuerte vergüenza.
— ¡En verdad no pretendo ser una engreida! — puntualizo muchos sus palabras riendo como consecuencia el pelirrojo por mirarla — solo que… que… mi familia tenía una tradición de… permanecer todo un día juntos… y… y…
— Oye — la detuvo sosteniendo sus manos con fuerza fijando su verde mirada en ella robandole cualquier sentimiento de su alma — ¿Somos tu nueva familia? ¿verdad? Asi que no te preocupes por eso, le dire a one-chan sobre esto veraz que tu tradición no morirá con tu familia.
— Gracias…. Ryo-kun.
Esa noche en la pequeña casa de madera de los chicos estaban charlando sobre los preparativos del cumpleaños de la castaña, si bien aun faltaban algunas semanas para ello era mejor planificarlo ahora mientras ella estaba en la entrada, sentada observando melancolicamente las estrellas del cielo, Akito noto desde hace unos días el fuerte decaimiento de la pequeña castaña luego de aquel incidente con Bathory, agregándole que ese vampiro rubio no volvió a aparecer mas por los lugares frecuentados. Seguramente fue ubicado en otro lugar o tal vez cumpliendo un recado de la reina de los vampiros. Pero resultaba bastante triste para la ojos jade, que su alma carecía de fuerza a medida que pasaba el tiempo, mientras sus primos se preguntaban cual regalo hacerle debido a su cumpleaños Akito le pasaba por la mente una sola cosa. Mikaela Hyakuya. Seguramente la niña lo unico que deseaba era estar con él jamás podría tapar la verdad a bases de sonrisas forzadas, el azabache es lo suficientemente astuto para leer detras todas y cada una de esas muecas producidas por ella, no se iba a mentir con no sentir ese dolor supurando en lo mas profundo de su corazón, sin embargo, después de todo él la quería mucho y deseaba ver en verdad esa sonrisa genuina sobre los labios color fresa.
Sintio un codazo proveniente de su lado, era Ryo, quien farfullaba por lo bajo prestar mas atención a aquella pequeña reunión familiar producida en ese espacio llamado comedor, a decir verdad, Akito no estaba para nada sorprendido el conocer el cumpleaños de Mikan a palabras de su primo, ambos desde hace casi cinco días habían estrechados lazos convirtiéndose en buenos amigos. Eso para el azabache fue bastante bueno. Ryo desde todo este desastre se encerró en si mismo no dejando entrar a nadie mas, por suerte los tenia a todos ellos para hacerles compañia además de brindarles su apoyo, aunque el pelirrojo consideraba eso no quería decir que compartiera sus pesares. Akito puede jurar aun escuchar los sozollos de su primo en la oscuridad de la madrugada, mientras el no podía ser otra cosa mas de apretar sus puños y el fingir estar dormido, de lo contrario, aquel pelirrojo levantaría una muralla mas alta alrededor de si mismo para impedir comunicación alguna. Puede que con la llegada de esta pequeña las cosas puedan cambiar, aunque ya han cambiado sin haberse si quiera enterado.
Mikan estaba sentada junto a la compañia de un farol casi apagado con la noche sobre ella en esta fria ciudad tetrica, una capa blanca de insignia vampirica de la nobleza le abrazaba los hombros con fuerza brindole su proctección, si bien sus amigos querían arrojarla fuera de ella jamas permitió que hicieran tal cosa, esta prenda era la unica cosa que la mantenía conectada a un rubio vampiro de facciones principescas. Si. Mika es, era y sera un príncipe de elegante porte. Dolia. Le dolia fuertemente el pecho por estar lejos de él, aunque durante el día permanecía implacable frente a los demás y si misma, no quería decir que se olvidaría asi como asi del quien robo su corazón.
La castaña se arropo mas hacia la capa como queriendose fundir en ella, Mikan le limpio la mancha de sangre del cuello para evitar borrar la esencia especial de canela del rubio solo asi podría sentir que él en verdad existía, mas no, era un producto de su mente imaginativa. Si bien ella prometió esperarlo estaba ya cansada de hacerlo, mas de una semana, mas de una semana entera sin rastros algunos de él o señales posibles ¿Qué le ocurrió? O mas bien ¿Qué pasaba en esa guerra? A caso…. ¿Lo malhirieron? De ser asi, en verdad demandaba verlo con todas su fuerzas solo asi estaría en paz consigo misma. Mas sin embargo, existía la otra opción que jamas diria en voz alta ni en su mente, primero porque le resultaba bastante absurdo que un humano fuera capaz de ello tal vez herirlo, pero no acabarlo por completo simplemente es estúpido. Si. Muy estúpido.
Se levantó del suelo donde estaba aun teniendo en sus hombros aquella capa, debía ir a ese sitio, podría ser temerario de su parte porque es ya de noche pero aun asi quería hacerlo, no podía pasarle algo en sus manos tenia el comodidad de la victoria donde los de su especie corrian despaborida el solo mirarla. ¡Eso! Simplemente iria a darle un vistazo a ese sitio y regresaría sin problemas, sus amigos estaban ocupados hablando sobre algo importante que le consernia a ella (seguramente de su cumpleaños) por lo tanto ni se darían de cuenta de su ausencia.
Mikan paso la capucha de la capa blanca sobre su cabeza ocultado asi su rostro, bajo con ligereza los escalones de la entrada de la casa adentrándose asi a la casi oscura calle vampirica, sorpresivamente algunas personas vestidas de ganado transitaban por alli aun haciendo lo suyo, pero al mirar su sombra, se apartaban como si se tratase de un individuo contagiado de lepra. Aunque esto le dio mas ventaja a la chica para caminar con soltura por esas zonas, bajo la capucha podría deslumbrarse una sonrisa socarrona debido al deleite que poseia, por primera vez agradeció haber tenido aquella idea de tomar prestada esta prenda de Mika. Bueno, al menos con estas personas servía solamente esperaba no toparse con ningún noble, para ser mas especifico, Ferid Bathory y esa carmesí mirada llena de asco.
La castaña cruzo una esquina oscura bastante conocida por ella esta daba a la gran casa, por su mente solo maquinaba la opción de sumergirse en ese blanco lugar amplio que olia exactamente a su dueño, flores silvestres y la canela ¿Por qué? ¿Qué sacaba ella con solo ir a imprernarse de ese olor? Conocía perfectamente que en ese sitio no habría nadie mas a una sola persona. Ella misma. Aun asi, su corazón la impulso a acelerar las pisadas de sus pies llegando asi frente aquella puerta de madera, se quedó por un momento inmóvil escuchando la herrantica respiración junto a los latidos de su corazón, puede que se halla vuelto completamente loca pero ellos le decían moverse lo mas pronto posible a dentro solo de esa manera su dolor desapareciria. Y lo hizo. Empujo con todo su cuerpo la puerta de madera quedando literalmente sin aliento, sus ojos verde jade se agrandaron ante la figura agraciada delante de ella, sus sentidos percibieron la fragancia fuerte en el aire, flores, la primavera y un toque sutil de canela. Esos ojos azules relámpagueaban como safiros al mirarla, ese rostro perfilado esculpidos por los mismos ángeles mantenían una expresión de sorpresa absoluta dando a entender que no se lo esperaba, esa cabellera rubia desordenada tan hermosa como el mismo color de la mañana al salir el sol, hoy no tenia la capa blanca de príncipe que lo caracterizaba solamente mantenía la vestimenta convencional de los vampiros, no es que se viera raro solamente sus ojos no estaban acostumbrados a verlo de esa manera. Y a todo esto ¿Quien era este sujeto hermoso? Hyakuya Mikaela. Vivo. En una sola pieza. Y completamente devuelta como se lo prometió en ese entonces.
Mikan dio un paso al frente obviando el sonido de la gran puerta cerrandose detrás de ella, su corazón se paralizó por completo al verlo alli parado en las escaleras de mármol blanco como si fuera una estatua, de hecho, la castaña lo imagino como una nueva escultura perfecta para este lugar, pero no era asi porque en verdad ese vampiro estaba al frente suyo, gallardo, magestuoso y completamente enfocado en una sola persona. Ella misma. En sus ojos se fueron acumulando lágrimas recordando los últimos días lejos de él, pesadillas y ataques de vampiros asquerosos sin escrúpulos contra ella que pensó en refugiarse en los brazos del vampiro, si al menos pudiera fundirse en la calidez de este muchacho en verdad podría olvidar cualquier indicio de dolor dentro de ella, porque su unica cura y salvación era este rubio.
— Mika… — susurro con voz hueca llena de mucho sentimiento.
— He… — hablo por primera vez tratando de buscar las palabras adecuadas — vuelto.
Y corrió hacia él esparciendo sus lágrimas al aire sin importarle los motivos porque estaba llorando, Mika la recibió con gusto cuando esta llego hasta su sitio apretandola contra él mientras ella temblaba ligeramente derramando lágrimas, este aprovechó el acercamiento para hundir su cabeza en el cuello de la castaña absorbiendo todo el olor cítrico de ella, hace unos cuantos días atrás jamas hubiese pensado volver a este sitio ni mucho menos ver a esta niña dulce, pero hoy, justamente hoy ella llega sorpresivamente usando una prenda de él y emitiendo esa ola de necesidad de fundirse juntos en un abrazo. Lo necesitaba. ¡Rayos que si! Después de todo este desastre de encuentro con su amigo de la infancia, quería que alguien lo recibiera de esta manera para decirle “no estas solo me tienes a mí” y si precisamente la de esa tarea era esta dulce pequeña.
— Lo he visto… — le dijo con voz hueca y casi rota — he vuelto a ver a Yu-chan y… no sabes como ha crecido solo… solo que al parecer no tiene ni idea de lo que estan haciendo esos humanos con él.
— ¿C…Como? — exclamó queriendose separarse pero él no lo permitió — ¿Mika?
— Lo han convertido en algo que jamas pensé en ver — su tono cambio notoriamente pero se percibía aun su dolor la castaña sintio un frío recorrerle su piel — en un momento a otro comenzó a atacar a humanos y vampiros por igual, y yo… no… no pude… ¡No pude rescatarlo! — la desesperación del rubio la sintio palpable Mikan por lo que ahora fue su turno de apretarlo mas contra ella — Yu-chan… en verdad estaba sufriendo y… ¡No hice nada!
— Mika, Mika mirame — con un poco de esfuerzo logro abrir una pequeña abertura entre ambos para poder mirarlo a los ojos, observando unas lágrimas cristalinas bajando por sus mejillas blancas permitiéndose ella de secarlas rápidamente — no debes culparte por algo que claramente no es tu culpa, además, estoy segura que Yu-chan debe de estar bien y feliz en donde este ¿no lo crees? Se ha dado de cuenta que estas vivo, vivo y esperando a reunirse nuevamente contigo. O… — el vampiro aun seguía derramado lágrimas pero su asombro lo tenia congelado, las pequeña manos de la niña lo acariciaban derramando un calor abrazador directo al corazón — ¿El te ha rechazado? ¿Antes del ataque?
— No… mas bien… él lloro — le relato con tranquilidad pero con voz quebrada — estaba tan sorprendido como yo de verlo.
— ¿Lo ves? — comento haciéndole ver lo obvio en tanto movio su mano al cabello desordenado de él, acariciandolo formando una mueca dulce en sus labios — Yu-chan ha estado sufriendo tanto como tu lo has hecho durante todo este tiempo, estoy segura que el saber que estas vivo… a sido un alivio.
— ¿Como lo sabes? — le pregunto con los ojos cerrados dejándose llevar por los toques de ella — ¿Como estas tan segura de eso?
— Porque si existiera la remota posibilidad de encontrarme con uno de mis familiares vivos, entonces yo… — soltó un suspiro bajando su mano viendo los ojos del rubio nuevamente detallandola — estaría inmensamente contenta y llena de dicha, al menos, me serviría para darme de cuenta que no estoy sola en este mundo.
— Pero… si no lo estas — le dijo él subiendo con un solo dedo el menton de Mikan, obligando a mirarlo a los ojos directamente — al menos ya no lo estas mas.
— ¿Por qué? — pregunto intoxicada por la mirada recibida en estos momentos por el rubio, quien acerco su rostro muy junto al de ella rozando sus narices — ¿Por qué dices eso?
— Es sencillo, tienes a Karen y su primos pequeños — aquel aliento suave pegaba sobre sus labios haciéndole dar un escalofríos placentero a sus huesos — tambien a alguien mas.
— ¿A quien?
— A mi.
Y la beso. Al comienzo solo fue un toque de labios nada mas para hacerle saber a la castaña que en verdad estaba aqui y no pretendía ir a algun lado sin ella, sin embargo, al sentir sus pequeños brazos aprentandolos mas contra sí supo que esto iba lejos de lo esperado, la castaña torpemente empezó a mover sus labios finos sobre los del rubio quien reacciono de manera inmediata, este rose intimo y cautivador lo hizo llevar al mismo cielo para tocar las nubes con sus propias manos que las veía como copos de algodón, sus sentimientos por fin habían alcanzado al rubio y esto solo era la prueba de ello al menos eso pensó la chica. Ella no quería ser una de esas personas que comparaban las unas con las otras, no obstante, su cabeza maquino la noche cuando estuvo a punto de besarse con su amigo Akito estando alrededor de la familia de este, en ese entonces se había sentido perdida en la mirada azulada de él queridose entregar completamente para olvidar su dolor de la separación con el rubio. Pero ahora, justo ahora sentía sus emociones diferentes de cualquier otra, la entrega, sentimiento, dolor placentero y sus deceos de jamas querer separarse de Mika porque él sin duda era la persona correcta para hacer esto. Mikan estaba completamente enamorada del vampiro y eso, nada ni nadie podía evitarlo.

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