martes, 18 de septiembre de 2018

Try

6
” Si me acuesto aquí
Si solo me acuesto aquí
¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?”
“Chasing cars” Snow patrol.
Me aliste con completa comodidad en la habitación que me asignaron en la finca Lovecraf, la cual, tenía una vista increíble hacia la parte de atrás de la casa que daba a un bosque arboleado bastante verde para una zona calurosa como esta, la señora amable encargada de mostrarme la habitación me relato con una expresión risueña sobre la señorita Annie quien le encantaba estar en este lugar, decía que tenía la mejor vista de toda la casa pues el verde de los árboles le daba frescura, igualmente podría imaginarla parada en el ventanal con su sonrisa radiante. La tragedia en cuanto a su perdida fue la peor de todas, cada miembro de esta familia le golpeo de maneras devastadoras, por ejemplo la niña Alice la mayor apegada a ella se encerró en un mundo lleno de amargura notando cualquier indicio de mujer rondando a Matt hacia lo posible para separarla, aunque claro, el muchacho tampoco guardaba indicios de tener amigas hasta mi llegada. No comprendi pero eso me hizo sonrojar un poco, la señora lo noto en seguida sujetandome de los hombros para decirme algo que me congelo, para ella no le extrañaba el comportamiento jovial de la señora conmigo, con tal, el aura a mi alrededor se parecía mucho a Annie.
Las paredes azules de la recámara parecían querer tragarme por completo, mi estomago dio un vuelco dándole paso a unos dolores parecidos a agujas incrustradas en el nacimiento de este, un frío glacial me recorrió cada centímetro de piel. Esa… ¿Esa era la razón por que Mathew me tenia como amiga? ¿Por que mi esencia se parecía a su antigua novia? No, no podía ser eso cierto, jamas he pensado en el chico como alguien que se deje llevar por algo asi, mas bien es del tipo preocupado por conocer a las personas antes de dar su opinión, mas no dice algo manteniendo las apariencias.
Me giro caminando hacia la cama arrojandome a ella, las finas colchas hicieron contacto con mi piel haciéndole soltar un suspiro ahogado, en estos momentos tenia la cabeza hecha un completo caos. Por un lado, mantenía los ojos avellana de la señora de esta casa probablemente admirando la presencia de su hija muerta en mi, y en la otra esquina, Mathew Morrison con las mismas visiones de su anterior suegra. No. ¡No podía pensar de esa manera de mi amigo! De ser asi, probablemente no me hubiera contado nada de su pasado y mucho menos aceptado mi petición, de lo contrario, una vez al conocerme utilizaría todo los métodos necesarios para llegar hacer algo mas de mi. Conclusión. Matt no es esa clase de persona.
Cerre los ojos a toda la realidad, el cansancio, el desahogarme en el auto de Matt, descubrir la verdad sobre Annie y parte de su familia se remolino entre si llegandome el sueño, por el momento solamente quería descansar de toda la realidad abrumadora. Por lo tanto, me entregue con los brazos abiertos al Morfeo.
Una vez Annabeth me invito a salir al cine, al comienzo estaba bastante indispuesta a ir porque la noche anterior estuve hasta tarde jugando un videojuego, aunque al escucharla apostar a nuestra suerte que veríamos me dio mucha alegría, especialmente ese día se extrenaba una película de zombie muy de mi agrado. Lanzamos una moneda al aire ganando por su puesto yo, Annabeth coloco el grito al cielo puesto que ella deseaba ver una película empalagosa de esas con un sabor asquerosamente dulce en la boca al final de verla te dejaban. No tenia nada encontra de ellas. Aun asi, prefería alguien con mucha sangre y tripas de por medio, teniendo eso en cuenta entre a la sala de cine con una sonrisa en los labios mientras la rubia cargaba nuestros aperitivos. Entonces lo vi, un chico parado en medio de la nada observando a un punto fijo de la oscura sala, la primera impresión que tuve fue la de posiblemente se equivoco de sala y por eso se encontraba asi, aunque luego de notar algo en el suelo borre ese pensamiento. Era un broche, un hermoso broche para cabello. Tratando de ayudar acelere mis pasos para recogerlo antes de ser pisado por alguien mas, teniendolo en mis manos mire directamente al chico en cuestión distraído, era alto, demasiado alto para ser precisa, como todo estaba oscuro no pude grabar su cara en mi mente dando por consiguente ignorarlo. Sujete una de sus manos colocandole el broche alegando el protegerlo pues parecía imporantante para el, aun en la plena oscuridad sentía su fuerte mirada en mi con signos de curiosidad, sintiendo que Annabeth se acercaba a mi me aleje del muchacho para caminar a mi asiento. Tal y como esperaba de mi amiga no tardo de insinuarme al chico a mi, era lo normal, al jamas tener atracción a los chicos de la realidad salvo lo de los libros o videojuegos no tardaba en jugar de cupido con cualquiera en nuestro camino bien parecido. Aunque claro, pase de ella centrandome en la cosa mas emocionante de todas, la pelicula, Annabeth se calmo un poco con mencionar los ojos azules del muchacho o lo muy colado de quedar por mi, no lo creí, es mas, jamás lo creería de todas maneras. Nadie puede sentir tal cosa en tan solo verla una vez, eso solo pasaba en las novelas y películas absurdas de Estados Unidos, que con tal de venderlas hacían cualquier cosa.
Pero Annabeth no pensaba eso, pues aun saliendo de la sala de cine seguía como una mantra repitiendo las mismas palabras, el destino y el reencuentro de dos seres que tarde temprano se unirían para estar juntos por toda una eternidad.
— ¿Pero no lo has pensado? — me dijo, caminando a mi lado con ojos soñadores saliendo del cine — si te volvieras a encontrar con el chico de ojos azules, seria la demostración absoluta de lo inevitable. Son almas gemelas.
— ¿Quien? — arquie una ceja a la par de que me llevaba a la boca un trozo de chocolate — ¿Leon S. Kennedy y yo? Me halagas hasta la medula Anna.
— ¡Deja de ser ridícula Hemo! — chillo en forma de pataleo la rubia — ¿Acaso nunca has pensado seriamente en esto? Tienes diecinueve años y jamas te he visto interesada en el amor o algo parecido. ¡Te quedaras como la solterona con puros gatos alrededor!
— ¡Oh bienvenidos sean! — Alce mis brazos ironizando las palabras.
La rubia soltó una risotada por las palabras dichas por mi, en algunas ocasiones ella se le olvida la clase de persona que realmente era, siempre me ha tenido sin cuidado el tener un novio o el enamorarme. En esos momentos no existía el chico que superara a mis personales de libros o videojuegos, aunque estaba segura que nadie se les igualaria de todas maneras. ¿Era mucho entender eso?
— Vale, vale si quieres acabar asi no me culpes por no ayudarte jamas en eso ¿si? — exclamó con sinceridad.
— Te prometo darte un tour por mi hermoso departamento gatuno — asegure con una mano en mi pecho.
— Pero en verdad, Hemo — empleo su tono serio para hablarme directamente a los ojos — si llegaras a encontrarte con el chico de azul mirada ¿lo reconocerías?
— Dejate de bobadas, Annabeth — le dije volviendo a meter otro trozo de chocolate en la boca — estaba todo oscuro no podía distinguir lo azul de lo verde. Ahora, ¿me dices algo asi?
— Mmm… — musito pensativa mirandome de manera extraña — tal vez tu problema es que eres muy incredula, solo crees en lo palpable o lo posible de ver.
— ¿Eh? Eso… no tiene sentido — le dije con signos de sonrisa en mis labios.
— ¡Bueno! — suspiro elevando sus brazos y simulando a un gato — vas a ver como la vida misma te sorprende y te darás cuenta como algunas veces no es necesario tus sentidos para creer en algo.
En ese entonces no comprendi nada de las palabras dichas por mi amiga, tal vez ella tuviera razón en algunas cosas como no creer fácilmente en algo, pero en definitiva no existe tal cosa del destino o las almas gemelas. De existir ¿no habría menos separaciones? Yo pienso asi, al igual que el destino, nosotros mismo formamos nuestros caminos pues elegimos la dirección a donde iremos. Nadie mas. Sin embargo, lo de la vida sorprendiendome eso es bastante valido porque luego de conocer a Mathew nada fue igual, por primera vez en la vida senti la emociones natas del ser humano, el aleteo del corazón abrumado, ese nerviosismo exquisito naciendo en tu estómago y que te llega hasta la garganta impidiendote el habla, también ese temblor alucinante en tus manos a la hora de tener esa persona especial cerca de ti. Todo, absolutamente todo fueron gracias al sentimiento de estar vivo. Pero aun mas, nada de esas experiencias podría vivirlas leyendo un libro o jugando un videojuego, claramente era mas fascinante experimentarlas que leerlas. No obstante, en este camino también ocurren los desasones producto de inseguridades, al igual de confusiones, como existen sentimientos ricos en felicidad la otra cara de la moneda seria la tristeza, aunque a nadie le gusta sentirla era para mi la primera vez en sentirla. Y no me arrepentia. Si el conocer a Matt me ha brindado todo este coctel de emociones nuevas, jamás me arrepentire de conocerlos si esto llevara al final de mis días tampoco, porque al menos me marcharía de este mundo con la dicha de compartir algo con él. Me daría por satisfecha.
Quizás los sentimientos de Annie fueron esos, ella jamas pudo arrepentirse de haber querido como quiso a ojos mar, inclusive si separarse de él significara la muerte para ella nunca podría existir sentimientos de tristeza en su interior. Sabia su destino, por lo tanto su corazón debió de gritar dos cosas, la primera, “no quiero morir” de hecho nadie quiere eso pero no pudiendo ir contra su sentencia se entrego a ella para cumplirla; y la segunda, “tu felicidad es la mia” dando por hecho su apoyo para Matt seguir adelante con su vida. No pedía olvido, pero si pasar la pagina y seguir caminando en este mundo empinado. ¿Como sabia todo esto? Fácil, presenciar los retratos de Annie podrías darte cuenta la clase de persona que era, sobre todo, su personalidad parecía ser de las optimistas y de cabeza en su porvenir. Ese era el motivo por el cual quería la felicidad de mi amigo, ella no tendría futuro pero al menos, deseaba poner el suyo en los hombros de alguien mas. Apostado su felicidad segura.
Si escarbas mas en su historia saldrás conmovido, basta con haber conocido a esas tres mujeres hoy, Miss Helena con la gracia de un flamingo por sus esbeltas piernas, su hija Alice fuerte pero con inseguridades como un lobo en solitario, y por último la señora Ángela junto a sus instintos maternales; todas ellas poseen un factor en común. El amor a Annie. Al mismo tiempo de tener historias fascinantes de mi amigo y su difunta novia. ¿Podre conocerlas? ¿Tendre el derecho? No lo se, pero es como dice Mathew. Todo camino comienza con un paso.
Unas cálidas manos aprietan con suavidad mis hombros moviendolos de adelante hacia atrás, mis párpados parecen mas ligeros por lo que comienzo a abrirlos con suavidad. La primera imagen que tengo es algo borrosa, un muchacho de azul mirar teniendo una expresión risueña sin despegarse ni un segundo de mi, suelto un suspiro entre cerrando nuevamente mis ojos al sentir el suave contacto de sus tersos dedos en mi piel, ese simple toque fue capaz de enviar placenteras descargas a mi estómago dejandome con sensaciones extrañas en el resto del cuerpo. ¿Qué era esto? ¿Otro sueño? No, estas caricias parecían tan reales que me provocan incluso escalofríos, pero si resultase ser lo contrario, permiteme al menos disfrutarlo un poco mas.
— Estaba asustado cuando toque la puerta y no me respondiste. — dijo una voz grave, calmada y bastante apasiguable.
— Matt… — susurre sin pensarlo, llevando mi mano a donde estaba la suya. — lo… siento…
— No te disculpes — me dice sintiendolo mas cerca, para ser mas directa, su aliento golpeo mi frente como una bola de demolición — es comprensible que estes tan cansada como ahora, viajos durante unas cuantas horas y anoche cargamos con nuestros pesados amigos.
Era cierto, aun mis hombros dolian por tratar de llevar a mi amiga al auto pues su borrachera le impedía ser algo, era increíble a cierta manera lo que el alcohol lograba en las personas pero lo es aun mas como tumbaba a Annabeth. Y ahora que lo recuerdo, me fui de mi casa disgustada con ella y en verdad me inquieta un poco.
— Quizás deba de hablarle — murmure enterrandome mas al toque suave de ojos mar.
— ¿A quien? — me pregunta la voz trazando con sus dedos de la otra mano un camino de mi frente hasta mis párpados — ¿Annabeth?
— Si… — solte un suspiro — fui muy injusta, ella solamente estaba preocupada por mi. Además, tenia razón en algunas cosas.
— ¿En no venir a acompañarme? — el movimiento de su cuerpo me permite saber que se a alejado de mi.
— No — entre abro los ojos para admirar la expresión confundida de ojos mar — en que saldría herida si me involucraba mas.
Un momento, esto es muy real para ser un sueño tendría que a ver despertado desde hace mucho tiempo, agregándole a eso, el toque de los dedos del chico combinado con su tibio aliento en mi rostro.
No.
No.
No.
¡Maldición!
Me levanto de golpe abriendo los ojos impresionada en tanto me corro hacia atrás pegandome con la cama, la expresión de Matt es simplemente indescriptible pues parpadea constantemente sin comprender mi reacción, además, sus ojos parecen estar sin brillo por alguna razón y eso me da un golpe duro al corazón. ¿Fue lo que he dicho? ¿Se me ha ido la lengua? Oh dios, que alguien me corte la lengua cuando diga ese tipo de cosas seria un gran favor.
— Mathew… — susurre tapandome los labios apenada.
— ¿Es verdad? — musita por lo bajo entristeciendo mas su mirada — ¿Te hecho daño por lo de…?
— Primero que nada escuchame — lo detuve colocando mi mano en alto — he sido yo la que ha accedido a acompañarte a este sitio aun sabiendo las consecuencias, asi que, no quiero presenciar de tu parte culpa o algo parecido. He aceptado estar a tu lado con todo y equipaje.
Por unos segundos se queda en silencio pensado las palabras dichas de mis labios, acto seguido esboza una sonrisa satisfecha transmitiendo su acuerdo igual en todo lo antes mencionado, entonces cuando suelto un suspiro con la mirada baja sintiendo unos brazos envolviendome con anhelo a un pecho firme y fuerte, abro los ojos sorprendida pero respondo de inmediato tratando de quitarmelo de encima. No. ¡Esto no es lo que yo deseo! Se supone que teníamos un acuerdo, esto era violar los limites impuestos por mi misma… soy egoísta asi que busco maneras para salir ilesa. Si… si tan solo pudiera alejarlo de mi, pero es inútil, entre mas lo intento él me aprieta contra si llegandome su olor corporal a las fosas nasales derribandome a los suelos. Matt es astuto, muy astuto.
— No… no me hagas esto — le digo prácticamente implorandole, en tanto le coloco mis manos en sus hombros apretandolos.
— Al menos, vuelve a decirme como antes… — pide con un sonido en su voz mas bajo de lo normal, eso me congela — eso me haría sentir menos culpable, Hemo… por favor…
¿Cuan injusto puede ser el ser humano? Es increíble como poseemos dentro nosotros mismo un grado de poder para persuadir a las demás personas, porque en estos momentos debería sentirme culpable al estar conforme en los brazos de Matt, porque me muero de ganas de llamarlo “Ojos mar”, porque me muero también por gritarle lo mucho que quiero quedarme para siempre asi en sus brazos, pero sobre todo, me muero por volver a como estábamos antes con esos coqueteos insanos y las sonrisas cómplices. Pero no se puede. ¿Acaso las verdades se tapan con un dedo? Porque puede tener sentimientos hacia mi, aun asi, no se trata del amor ese sentimiento aun le pertenece a Annie, no a mi. Y no deseo un corazón dividido, quiero ser egoísta por una vez en mi vida al esperar algo completo para mi misma, no compartido menos con una muerta. Annie… en verdad lo siento por tratarte asi pero, tu mas que nadie deberías entenderme ¿no es asi? Al igual que yo pasaste por muchas antes de salir con él, eras su mejor amiga y lo viste con otras chicas aun guardando tus propios sentimientos. Pero no espero algo asi para mi, luchare con mis propias armas para tener a mí lado a Matt asi sea enfretarme a tu memoria, lo siento pero… en verdad lo quiero.
— Matt… — susurro dejando escapar ese nombre tan adorado por mi garganta.
— Hemo… — lo dijo de igual manera apretandome con fuerza mientras sostenía mi cabeza.
Pero el momento fue interrumpido por un gran estruendo en la entrada de la habitación, como si fuéramos carbon hirviendo nos separamos el uno del otro mirando a donde provenía el sonido, Alice fue la dueña de tal acto de separación pues abrió la puerta con fuerza estampandola contra la puerta para mostrar su rostro lleno de surcos enojado. Esta chica en verdad me detesta, en sus ojos puedes percibirlo claramente, estoy metida en algo bastante problemático.
— La tia Ángela y el tio Paul han reunido a toda la familia para dar un anuncio, — relato con un glacial frío en su voz mirandonos a los dos — solo esperan por Heather y tu Matt. Apresuren y bajen.
De la misma manera cerro la puerta dejandonos con expresiones atonicas, aprovecho esto para llevar las manos a mi cara restregandomelas con desespero, esa pequeña niña seguramente tiene mas ideas equivocadas de mi, si tan solo tuviera la oportunidad de acercarme a ella para conversar y demostrarle como realmente soy. No, es imposible. De acercarmele probablemente patearia mi trasero llevandome de vuelta a casa, valoro mis posaderas las necesito para sentarme lo mejor hasta hora es llevar la fiesta en paz, ya buscare la forma para quedarme un minuto a solas y dialogar antes de volver a casa.
— ¿Bajamos? — me pide ojos mar sonriendome con tranquilidad.
— Claro.
Si antes estaba asustada cuando conoci a Miss Helena y posteriormente a la señora Ángela, horita podría a ver mojado mi falda al estar rodeada de tanta gente pues el clan Lovecraft esta parado frente a mis ojos, tios, primos, abuelos e inclusive parientes lejanos de Annie se han reunido para la conmemoración de la difunta chica. Entre las cara nuevas reconosco a una chica seria de verde mirada al lado de otro castaña de expresión pícara, ambos muchachos posaban en una foto junto a Alice y Miss Helena, haciendome armar las conjeturas necesarias para comprenderlo todo. Son sus hijos, por lo tanto, hermanos mayores de la pequeña Alice. Si mal no recuerdos sus nombres son Selena y Anthony, la muchacha reservada junto a su hermano de imposible contenedor de secretos.
Sigo mirando presenciando el hombre junto a la mamá de Annie pues a también lo vi en las fotos, no hay duda, se trata de su padre en carne y hueso; este parece estar mas calmado comparado a su esposa antes de conocerle. Aparenta tener un carácter duro pero mirando sus expresivos ojos te das cuenta de lo contrario, este señor al igual de su esposa ha sido golpeado por la vida no es de extrañar sentir signos de dolor en la manera de respirar, pues la perdida de su hija sigue latente aun mas cumpliendo un año de fallecer. El hombre posee otra manera de reaccionar al verme, es decir, al principio estuvo impresionado pero notando de quien venia acompañada empezó a relajarse, no comprendía pero eso estaba empezando a molestarme. Y no me gustaba.
— Antes de dar el anuncio debo de darle las gracias a todos por venir hasta aquí, comprendo a la perfección sus agendas apretadas pero su presencia es vital en esta reunión — exclamó la mujer con una emoción genuina de amabilidad en sus labios, por ninguna manera mentía — sin embargo, debido a una complicación de mis padres el evento deberá de alargarse.
— ¿Alargarse? — pronuncio alarmante un hombre de vestimenta elegante — Mejor y te explicas sin rodeos, Ángela.
— Como todos sabemos la reunión del año de desaparición físicas de nuestra querida Annie es mañana, sin embargo no podrá realizarse. — los murmullos no tardaron de esperarse en aquel salón en forma de desacuerdo a lo pronunciado por la mujer, desde mi perspectiva no podía pensar en nada salvo conocer la razón del porque de esa decisión. — escuchen, escuchen lo demás que debo de comentar los motivos de tal cambio drástico.
Pero no querían escuchar, ellos seguían murmurando entre si las acciones presipitadas que optaba la señora Ángela sin tomar en cuenta a la familia entera, alarmada de tales comentarios gire mi cabeza buscando la mirada la de Matt, este se encontraba estático con un semblante totalmente distraído o quizás pensando en lo siguiente en venir. No sabia que hacer, claramente nosotros solamente podríamos estar hasta mañana domingo por las clases, además, no podia darme el lujo de faltar teniendo la madre tan estricta como la mia. En definición. Mi plazo final era hasta el día siguiente.
— ¡Vamos a escucharnos por favor! — exclamó con voz autoritaria el señor de imponente porte junto a la señora Ángela, su esposo para ser exacta — aun no hemos terminado de explicar los acontecimientos. Amor prosigue.
Fue increíble el momento de verlos guardar silencio a la hora de imponerse ese señor, es parecido a ver personas en el ejercito frente a su comandante. Firmes, derechos y en completo silencio.
— Gracias — le sonrió con querer infinito sosteniendole la mano, para voltearse a los presentes — Como les decía, mis padres tuvieron un contratiempo en el aeropuerto de Londres dando por consiguiente el retraso de su vuelo, me llamaron para avisarme que estarán varados unos días allá — los murmuros volvieron a reinar, salvo que en esta ocasión la mujer impuso su voz delante de todos — ¡Sin embargo! Mamá prometió estar lo mas pronto posible el Miércoles en la mañana.
Ahora si se armo el mercado, una mujer de rizos providentes protesto con no poder quedarse hasta ese día por asuntos laborales, es una poca consideración con alguien de su alto calibre, para ser mas despectiva, su sangre Lovecraf estaba siendo pisoteada como cucaracha. Arquee una sola ceja al escucharla decir tal cosa, pues se sobre entendía que todos aquí llevaban ese linaje en la sangre, salvo Matt y yo, bueno, mi apellido tal vez no tenga poder como quizás lo posea el de mí amigo pero eso no quería decir nada; esta persona simplemente es mezquina y superficial. Rápidamente el hombre vestido elegantemente alegó con no tener tiempo para disputas inútiles menos con su prima (refiriéndose a la cabello rizado), quien seguía siendo la misma mediocre de costumbre al momento de sacar a relucir sus genes, y asi como de la nada, todos discutían con todos sobre cosas sin sentido a la razón de reunirnos en este sitio.
Querida Annie, si en verdad puedes escucharme permiteme decirte algo bastante delicado, tu familia es una manada de groceros locos, maniacos por imponer sus problemas y no ver mas allá de sus comodidades, pero sobre todo, parece que es mas importante otros asuntos a tu memoria. En verdad lo siento.
Suelto todo el aire de mis pulmones encorbandome en proceso, Matt sigue estando en un sitio muy lejos de aquí porque en ningún momento ha dicho algo de la situación, no importa, es mejor dejarle su espacio para pensar quedarse o irse mañana conmigo a la ciudad. Si su decisión es seguir en este lugar no lo juzgare, después de todo dio su palabra para permanecer en los actos conmemorativos de Annie, en lo que me corresponde a mi mañana pienso en dar la marcha a mi hogar rechazaré amablemente la oferta de la señora Ángela, no puedo permancer abusando de un sitio pintado de los recuerdos de Annie y Mathew juntos. No. Yo no pertenezco a este sitio. Se que le extendi mí mano amiga a ojos mar pero esto es demasiado, aun no consigo procesar la historia de su antigua novia, menos que la siga queriendo lo único realmente necesario en mi es la paz y soledad, solo asi podre respirar con tranquilidad todo para dar mi siguiente paso. Si sigo aquí me sentire precionada y no quiero eso.
De pronto, el sonido de un zapato estamparse contra la mesa de madera del medio de la sala se escucho llamando la atención de todo el mundo, la chica de cabello rizado corto se vio con una expresión demasiado enojada dibujada en el rostro, su madre se coloco una de sus manos en la boca exclamando un simple: “Oh valla…”, su padre (supongo porque tiene su misma nariz) trato de ir a por ella pero el chico rubio de mirada pícara lo detuvo del brazo. Mejor dejarla que expresara sus sentimientos.
— Saben que me tienen sin cuidado sus estúpidas disputas por quien es mas Lovecraf que el otro — musito entre dientes aun manteniendo su pie sobre la mesa y mirando a los demás con ira — si tanto quieren discutir vayan y haganlo en su malditas reuniones sociales, pero no aquí, no en este lugar sagrado lleno de las mejores memorias de Annie.
— ¿De que manera has criado a tu última hija, Helena? — exclamó alarmada la mujer de risos, posando la mano en su pecho con cara de horror — mira esos modales, son tan… espantosos, corrientes y fuera de cualquier norma de dama de alta sociedad.
— ¿Y que hay de los suyos? Señora… — le respondió aparentando los dientes en el proceso, la mujer se encrispo mas — usted viene a darme clase de modales cuando solo mira su linaje estúpido, obviando lo mas importante de esta reunión. La memoria de Annie. ¡Me importa una reverenda mierda sus problemas en la ciudad! Si existen tantos peros… ¡Largense de una jodida vez! — su voz agraciada se elevó dos octavas mas llamando la atención de todos, aun mas la mia, pues la pequeña jovencita tenia fuerza y determinación. Una luchadora total. — Annie no necesita que personas como ustedes recuerden su memoria con corazones llenos de impocrecia, no, ella en verdad querría ver a todos sonriendo. ¡No peliando!
— ¿Qué vas a saber tu de la pequeña Annie? — le constesto nuevamente la mujer con alarmen — ella fue agraciada con los modales mas femeninos y sutiles que puede tener una dama, por otro lado tu…
— Si me disculpan — camine con signos de tranquilidad hacia donde esta Alice, ella se quedó muda ante mi audacia igual que los presentes mirandome con curiosidad. Sobre todo Matt. ¿Qué demonios estaba haciendo? — no se necesita todo eso que ha mencionado usted para ser una dama, pienso que una dama de verdad necesita coraje y valentía para enfrentar a sus semejantes. Tal y como lo esta siendo Alice.
— ¿Quien eres tu para decir algo asi? — pronuncio como si hubiese dicho la mayor de las blasfemias — solo eres una invitada impertinente en asuntos familiares, insolente.
— Danille, no permitiré en ninguna manera que trates asi a una invitada tan especial como Heather en mi propia casa — una mano estilizada se poso en mi hombro, la sonrisa abrigadora de la mamá de Annie llego a mis retinas junto a su esposo, quien me guiño un ojo a mi dirección. Me sonroje. — ella a venido de tan lejos para conmemorar la memoria de mi hija como todo los demás, se que eres mi prima, pero no tienes el derecho de tratar a mis invitados al igual de un indeseado en un restaurant.
— Ángela… — quizo protestar pero la mano del señor la detuvo.
— Eres libre de quedarte si quieres — propuso el hombre con firmeza — o simplemente retirarte y venir a la ceremonia el Miércoles. No obstante, ninguno de la familia va a pagar un centavo para que hagas nuevamente tu regreso a casa — Danielle hizo un signo de exclamación alarmante, pero de inmediato bajo la cabeza rendida — Eso va para todos, esto es un reunión seria no una actuación de circo, debemos comportarnos como tal antes de llevarnos de las apariencias. Annie jamas le agrado eso, puedo hablar por ella para decir con fiermeza que lo dicho por Alice y la joven Heather, es lo que hubiese dicho ella. — no se pero el escuchar eso me hizo apenarme mas, a lo lejos sentía la azul mirada de mi amigo quien mantenía una sonrisa soñadora en sus labios — Por ahora estan libres de quedarse hasta el Miércoles o volver ese día, lo demás queda por su cuenta.
Algunas personas comenzaron abandonar la sala hablando por lo bajo de perder su fin de semana por nada, otros pataleaban como Danielle para conocer donde estaba su cuarto en señal de quedarse, en fin, la gente se fue dispersando poco a poco solamente dejando a los mas jóvenes con expresiones espectantes. Alice quien relajo su postura paso a un lado de mi susurrandome que ella no me debía nada, jamas me pidió ayuda o algo parecido todo fue por mi propia cuenta, el evitar reír sobre ello es imposible puesto a una sola razón. Alice no es sincera con sus propios sentimientos. Aunque jamas pretendo juzgarla, simplemente el ver como esa mujer se dirigía a ella me dio un cierto picor en el estomago impidiendome sentirme bien, el denigrar a alguien de tu misma sangre esta mal. Muy mal. Sobre todo, si esa mujer simplemente es una mantenida de la familia como al parecer el señor Lovecraf lo dio a entender. Como sea, esta clan en verdad es un asunto bastante serio ¿Como hizo Matt para relacionarse con gente asi? Agregando a Annie, ella me parecio ser la excepción de todo esto, por supuesto, con otras personas mas. El resto sin duda eran otra cosa.
Ya observando a Alice alejándose de mi, comencé a caminar a donde esta mi amigo con una expreción satisfecha en el rostro, si soy sincera al momento de interrumpir la discusión senti un hormigueo recorrer mi piel parecido a presentarte por primera vez en el preescolar, mi deseo era apoyar a una jovencita que si bien parece odiarme, no podía innorarla para que esa mujer la pisoteara a su antojo. Era el momento de ayudar. Pero justo en el ahora, observando los ojos perfectos de Matt ese hormigueo nervioso ha cambiado a otra cosa, el efecto de sentir que el chico al cual amas te mira de una extraña manera me hace querer arrancarme el corazón para lanzarlo lejos. Me duele. Me duele tanto el pecho que podría decir estar enferma, pero no lo estoy, solamente es mi querer hacia esos ojos mar encantadores elevándose cada dia mas. Lo quiero. En verdad lo quiero.
Pero él no a mi.
¿Qué el que debo de hacer?
— Nunca te ha visto en el plan protector — confiesa sonriendome parecido a cuando hablamos por primera vez — tienes una vena muy fuerte contra las injusticias.
— Pues imagina que es tu hermana menor siendo acribillada de esa manera — explicaba con simples palabras sintiendo una esquisitas contracciones en las paredes de mi estómago — ¿Qué harías? Mirar desde lo lejos o intervenir.
— Excelente plantiamiento — puntualizo señalandome en tanto sonreía mostrando todos sus dientes blancos como diamantes — pero la pregunta es bastante obvia, saldría corriendo por mi vida pues Danielle es muy, muy afilada de su lengua. Ninguno de los dos saldría vivo.
— ¡Matt! — exclame dándole un manotazo amistoso en su hombro, rompiendo de inmediato a carcajadas.
Estando de esta forma me transmitía que lo nuestro volvió a la normalidad, lo del auto y posteriormente en la habitación donde me estaba hospedando quedo atrás, de cierta manera me inquietaba, pero la amistad sana y tan pura como la de Matt era algo bastante valioso para mi. Puedo aguantar el no quererme o quizás el amar a su difunta novia, pero el perder su confianza al igual de esa sonrisa natural para conmigo me acabaria, ojos mar es muy importante en mi corazón y quiero tenerlo presente por mucho tiempo allí. Esperare lo necesario para poder llegar a él, no tiene que ser hoy o mañana, después de todo, el mundo no fue construido en un solo día se necesitaron siete para hacerlo. En pocas palabras. La paciencia en una virtud para los humanos.
Nuestras risas frenaron al sentir la avellana mirada de alguien sobre nosotros, giramos encontrando las figuras de la señora Ángela junto a su esposo quienes mantenían expresiones serenas en sus rostros, de inmediato mi cuerpo se puso rígido posicionandose junto a Matt casi sin respirar. Mis nerviosos volvieron atacar. Además, me reía de lo lindo en la casa de su difunta hija como si esto fuera una fiesta, cuando la realidad de la situación no es asi pues es una reunión conmemorativa y yo una intrusa aprovechando de eso, en verdad quiero ser un avestruz. ¿Donde esta mi agujero para esconder mi cara ahora? ¡Deberia de aparecer!
Pero aparentemente la señora no piensa de mi como una desvergonzada, pues se acerca a su marido susurrando que mi apariencia en verdad es parecida a un soldadito de plomo, rígido y estático delante de cualquiera persona desconocida, el señor suelta una sonrisa corroborando lo dicho por su mujer es cierto. Me sonrojo. Matt coloca una mano en mi hombro invitandome a respirar, los padres de Annie en verdad son personas muy normales no debo de temerles, además, a la señora Ángela la conoci al llegar a la casa tendría que sentir mas comodidad no lo contrario. Ella le hace un reprimienda por llamarla en el honorífico de “señora” pues salio con su hija por tres años, agregándole el haberlo conocido desde pequeño es prácticamente de la familia, el llamarle asi es prohibido de lo contrario se enojara y en verdad no desea verla enojada. Viendolos de esta manera parecen ser sus padres antes de antiguos suegros, el papá de Annie al igual a su mujer son personas fáciles de tratar comparado con sus familiares, tienen un actitud tan calido como sociable a los demás, aun asi, en mi mente no se borra sus semblantes tristes. Ellos perdieron a su hija, su unica hija. ¿Qué se puede sentir? No lo se pero, cuando la señora Ángela me miro por primera vez no me agrado en lo absoluto, sobre todo su insistencia para quedarme mas tiempo; conosco que si Annie estuviera viva tuviéramos la misma edad e inclusive nos llevaríamos bien. Sin embargo, no soy ella y no pretendo serlo ni con sus padres o menos con Matt.
Jure ser la primera Heather.
La primera y la única.
No romperé eso.
— ¡A lo que recuerdo! — la mujer poso sus ojos gentiles en mi, volviendome a colocar rígida — ¿Pretende quedarse hasta el Miércoles? ¿Verdad?
Y… aquí vamos, justo ahora esta mujer me estaba mirando con rostro de implorarme algo bastante imposible en mi, siendo sincera en verdad me daba dolor romper sus iluciones, pero no podía mentirle, el quedarme en esta casa hasta el Miércoles sería una completa locura. ¿Qué haría con la universidad? Aun mas ¿Como le contaría a Annabeth o mi mamá? No, esta fuera de discusión y Matt debería de saberlo. O eso quise pensar.
Al mirar directamente a su cara pude percibir algo, en verdad deseaba quedarse, su expresión contraída se debatía en acompañarme o quedarse con estas personas conmemorando la memoria de la persona que amaba. ¿Y quien soy yo para impedirselo? Nadie, no soy nadie.
Por lo tanto, lo dejare libre.
¿Hasta que nivel estoy dispuesta a sacrificarme por amor?
La respuesta:
No lo se.
— ¡Por supuesto! — respondi con entuciasmo, sonriendole a estas dos personas con toda la fuerza y genuidad posible. Matt se quedo mudo por completo. — creo que seria bastante descortes de mi parte rechazar su invitación cuando lo han hecho tan amablemente, después de todo ustedes ni me conocen y menos conoci a Annie para estar aquí, aun asi, me han permitido quedarme. Estoy agradecida.
— No creo que debas de decir eso — me sostuvo de las manos la señora Ángela de forma maternal, su esposo coloco una mano en mi hombro sonriendome — de seguir viviendo Annie seguramente se llevarían bien, protegiste a su prima y eso es decir mucho.
— Ángela tiene razón — afirmo el señor con carácter jovial — eres en verdad libre de quedarte con nosotros, desde ahora puedes llamarnos por nuestros nombres. Soy Paul y aunque es un poco tarde, un gusto conocerte.
— Igualmente — respondi sonriendole.
Ah… en verdad estaba sacrificandome por Matt, ser su compañera paraguas me estaba saliendo bastante caro, de lo contrario, los rostros de estas dos personas no estarían tan maravilladas de conocerme como lo estaban ahora. No conocí a Annie pero parecía que en algo nos parecíamos, pues sin duda no tratarías a la amiga de tu antiguo yerno de esta manera, estaba realmente preparada para ser despreciada por cada integrante de esta familia. Aun mas los padres de ella. Pero no resultó asi, lo contrario, quedaron encantados de la vida con mi presencia.
¿De que demonios esta hecho el mundo?
— ¡Ah pero en verdad tendremos problemas! — me solte del agarre de las manos de la mujer para girar a donde estaba mi amigo, aun estático de la impresión — nos retrasaremos en algunas cosas de la universidad.
— ¡No se preocupen! — pronuncio la mujer con frenesí, obligandome a mirarla nuevamente — podemos pedirle de baja estos días de ausencia en la universidad, con eso, podrán colocarse al corriente con sus profesores. ¿No es asi querido?
— Si, no se lamenten por eso — le resto importancia Paul tranquilamente, eso me asusto un poco. ¿Qué clase de personas eran los Lovecraf? — contactaremos con su universidad avisando el porque de su falta y tendrán asunto resuelto.
— ¿Pueden hacer eso? — les pregunte con incredulidad.
— Si cariño — me sonrió con calma, dirigiéndose a Matt — puedes ir a descansar mientras nos encargamos de eso, mientras Matt nos de la informacion necesaria.
— Oh… mmm… — mire a ojos mar dudosa de retirarme para dejarle algo asi, pero él asintió moviendo su cabeza — entonces, me retiro y en verdad muchas gracias por todo.
— No agradescas por eso, mejor ve a relajarte. Te llamaremos para que cenes con todos nosotros — aseguro el esposo de la señora Ángela.
Gire sobre mis talones dándole la espalda a los señores de la casa marchandome, aun algunas personas del clan Lovecraf seguían conversando con tranquilidad en la sala mientras caminaba pasillos lejos de allí, no tenía ni idea hacia donde me dirigía simplemente quería salir lo mas pronto posible de este sitio, hasta hora todo lo ocurrido me parecido sacado de una película de ciencia ficción. Nada real. Además, ¿Qué he hecho? Alargar mi estancia en esta casa probablemente atraigan mas problemas en mi cabeza, como si no tuviera suficientes con tratar de entender la psicología de Matt, si, todo lo estaba haciendo porque ese rostro de cachorro arrpentia pedía a gritos el quedarse. ¿Entonces por que no lo deje aquí y me iba yo? Mi carne era débil, no quería destrozar las espetactivas de esa mujer con rostro amable quien amablemente me miraba prácticamente de la misma manera de Matt, odio ser la causa de sufrir en las personas. Podría no gustarme la forma en que pretenden observar en mí a Annie, pero si esta en mi alcance ayudarlos de alguna manera para alegrarles la vida lo haré, sin importa las consecuencias. En verdad soy masoquista.
Siendo como un aire tibio recorre mis brazos junto a mi rostro sobresaltandome, la imagen de unos arboles lejos de donde me encuentro golpea mis ojos, combinado con ese sol veraniego en el último punto de la tarde casi dando al ocaso, el sitio donde me encuentro posee varias sillas y mesas de jardín; es amplio, limpio y con hierva corta verde para la zona calurosa de la finca. A todas estas… ¿Donde me he metido? Solamente recuerdo haber salido de la sala caminando unos pasillos mas al fondo, luego, luego… ¡Mierda no lo recuerdo! Ahora que lo pienso, cuando Margaret abandono nuestra casa me senti lo suficiente perdida como para dar un paseo y perderme en un parque, mi madre al encontrarme estuvo lo suficiente furiosa conmigo como para castigarme un mes entero. Pero no lo hizo. Simplemente le hecho la culpa a mi hermana por salir embarazada antes de tiempo, casarse y dejarnos atrás sin mas, para ella fue mas fácil hacer aquello que castigarme a mi. Siempre de encontrarme confundida tiendo a caminar mucho, me hace relajar los músculos y centrarme en mis decisiones, se que no me he equivocado con permanecer otros días mas en este sitio. Lo se. Pero una parte de mi mente me grita con frenesí lo estúpida que soy, no debería estar aquí, tuve que decirle a Matt cuando se presentó la oportunidad para dar la vuelta y volver a casa. Pero no lo hice y no lo haré. Di mi palabra de permanecer en la casa frente a los padres Annie, por lo tanto lo cumplire, debo de hacerlo.
Ahora mismo, mi madre podría estar diciendome lo muy idiota masoquista que resulte ser, de decirmelo no le discutiría por ello mas bien le daría la razón. Soy una masoquista. Boto el aire de mis pulmones con signos de cansancio, no llevo ni un día y estoy agotada estaría fantástico tomar una ducha de agua caliente, espero que tengan aquí una porque mi cuerpo la pide a gritos. Estuviera ya rumbo a buscarla de no ser por una mano en mi hombro deteniendome, al voltearme para encarar quien me detiene descubro una cabellera rubia y ojos grises con brillo pícaro. Lo conosco, o mas bien, lo vi en una de las tantas fotografías en la sala. Es el hermano mayor de Alice, Anthony quien no puede guardar secretos ajenos.
Su semblante burlón me detiene de poder decir algo cosa bastante alarmante para mi, él se mantiene mirandome con esos ojos que sueltan brillos innecesarios debido a la cerca puesta de sol, su toque no es opresor pero tampoco demandante simplemente lo tiene para impedir que me valla a otro lugar. Cosa imposible porque no tengo ni idea de donde me encuentro, en estos momentos estaría bien la idea de recibir ayuda aunque sea de este sujeto.
— Por fin me he topado contigo a solas, sin Matt — su voz es bastante galante como si fuese una clase de príncipe lejano, con su porte y estatura libremente pasaría por uno — en verdad has salvado a mi temeraria hermana, gracias. Soy Anthony y para mi es un placer conocerte… — inclina su espalda tomando una de mis manos para darle un pequeño beso — dulce Heather.
Sus ojos chispiantes hacen congelarme por completo, además el presentarse de esa manera me acelera el corazón por completo creandome una incomodidad extraña, este sujeto viene de otra época. ¡Nadie en plena Era tecnológica se presenta de esta manera! ¿Acaso quiere jugar conmigo?
Quito mi mano de golpe dando unos pasos atrás a ciegas, él sigue en su pose de príncipe de cuento de hadas mirandome con su típica expresión pícara, trato de decir algo pero mi cabeza choca con algo firme y duro como una roca, asustada mas que alarmarada giro encontrandome con otra persona. Un gigante. Sin mentira alguna alzo mi cabeza para poder mirar su rostro, es igual de duro que su pecho pero mantiene algunos rasgos sociables que permiten saber que es humano, sus diminutos ojos parecen ser verdes y su cabello corto rapado es negro. Otro Lovecraf.
— En verdad la has dejado sin habla, Emmett. — no me doy cuenta que mi mandíbula ha quedado ligeramente colgando de mi cuello al mirarlo, además esa voz es nueva. Una chica. — aunque has tenido una excelente premonición en venir hasta aquí, mi hermano esta haciendo nuevamente de las suyas.
— ¡No estoy haciendo nada! — se defendió el cambiando su postura, ahora parece un pequeño niño — solamente quería darle las gracias por defender a Alice, es todo.
— ¿Y por eso debías de comportarte como casanova? — sonrio de medio lado, acercándose a su hermano y dándole unas palmadas en su hombro — eres un mujeriego.
— Mujeriego — repitió el grandote, confirmando mientras asentia con su cabeza.
Un momento, un miserable momento por favor… ¿de donde salieron los otros dos? Porque no los vi venir en lo absoluto, además, que la hermana mayor del rubio y Alice parecía ser mucho mas amigable a la de mi imaginación. Por supuesto, esa aura de seriedad a su alrededor seguía siendo un poco alarmante pero, no un impedimento para acercarme, viendola como se comportaba con su hermano menor en verdad daba ganas de reírse un montón. Anthony en verdad tenía una atmósfera de casanova, posiblemente ojos mar se le halla pasado decirmelo o simplemente no quiso hacerlo. Como sea en verdad daba gracia.
— ¡Soy muy injustos en verdad! — una aguda voz detrás de nosotros se escucho, obligandonos a voltear. Una pequeña chica de cabellera avellaña y ojos castaños venia acompañada de alguien conocido, mi amigo — también deseo conocer a Hemo, ese acto tan heroico al salvar a Alice de esa vieja bruja me ha gustado mucho. ¡Tienes mi aprobación!
Rápidamente Matt se acercó a mi para saber si me encontraba bien, yo estaba fenomenal el problema era que estuve caminando sin rumbo fijo y sin saberlo estuve perdida, llevandome a encontrarme con el hermano mayor de Alice a la par de Selena y su grandote acompañante. Ojos mar soltó una risa por debajo de los ojos curiosos presentes, Emmett era un primo lejano de ellos sobre todo mejor amigo de Selena, ambos tenían la misma edad y se comprendían el uno al otro no es de extrañar verlos juntos. Asenti comprendiendo la situación, aun asi, aun los ojos saltones de la chica de cabello avellana alborotado seguía mirandome con espectativas.
— ¡No la acapares para ti sola Matty! — dijo ella haciendo un puchero para apartarlo a un lado para sujetar mis manos, ojos mar parpadeo varias veces sin entenderlo. Pero no dijo nada. — En verdad es un gusto conocerte, mi nombre en Michelle y espero llevarme bien contigo.
— Cla… claro — respondi insegura.
— ¿Sabes montar a caballo? — me pregunto apretando calidamente mis manos, no supe que responder por lo tanto abri solamente mi boca para pronunciar monosilabos sin sentido — si no sabes ¡Te enseñare! Es muy sencillo, vamos.
Entre los murmullos de Selena hacia Anthony y Emmett no me di cuenta que estaba siendo arrastrada a un lugar, la pelinegra tenia mucha razón esta pequeña parecía una bola de fuego arrastrando todo a su paso, inclusive a mí misma. Intente decirle que en verdad no tenia ni idea de como montar a caballo e inclusive, tenerles un poco de miedo pero no funciono, los animales como ellos eran muy dóciles y fáciles de manejar simplemente tenía que relajarme. Matt nos siguió justo detrás sosteniendo el agarre de la niña pero esta lo fulmino con la mirada, en el pasado pudo haber acaparado mucho a su prima Annie pero no permitiría la mismo conmigo, pudo que al principio desconfiara de mi por ser una “amiguita” de ojos mar pero viendo mi tenacidad me gane su respeto, aun ahora mientras me sonreía sosteniendo mi brazo se nota lo buena chica que soy. No tenia derecho de acapararme si solamente somos amigos. Mathew quedo impresionado de las palabras de la joven mientras era dejado atrás, trate de sonreirle de manera tranquila pero no pude, en verdad esta situación era incomoda y me hacia pensar en algo. ¿Como me metía en esto?
Ahora fue el turno de Anthony para salvarme, pero murió en el intento, los casanovas de cuarta como él no tenían velas en este entierro simplemente tenia que callar y mirar. Por lo tanto, Selena junto a Emmett picaban la cara del menor con sus dedos por lo rápido que fue sacado de combate, escuche al grandote llamarlo “patético” y su prima estar de acuerdo con ello. Ante ello simplemente sonreí.
Fue cuando de manera imprevista un sujeto de miel mirada, alto, piel bronceada, cabello ceniza alborotado y largo hasta el mentón con rasgos suaves se paro frente a nuestro camino deteniendonos. Entre labios la pequeña susurro un “Dylan” frenando en su caminata, el mayor le sonrio con dulzura caminando a su sitio y sacudiendole sus cabellos, la pequeña protesto al comienzo pero le sonrió mostrandole sus dientes con ortodoncia, el joven soltó un suspiro catalogandola de traviesa sin medir consecuencias.
La chiquilla le saco la lengua en señal de burla, haciéndole llegar que no se arrepenria de nada.
— Me disculpo por mi hermana es bastante traviesa, soy Dylan — me extendió su mano de inmediato sintiendo una fuerte mirada detrás de mi — un gusto conocerte. Heather.
— Igualmente — respondi de manera mecánica.
Si era sincera, este sujeto tenía una atmósfera madura rodeandola inclusive en la manera de presentarse, su sonrisa era radiacte y consiliadora con ganas de mirar cada vez de meterte en un apuro. La manera de vestirse, casual pero elegante, esa camiseta vinotinto junto a esos pantalones negros de vestir le daban un toque veraniego y suelto. En verdad era relajante. Podría decir que es guapo, muy guapo, me recordaba a un personaje de un videojuego de citas para chicas quien jugaba el papel del mejor amigo del hermano de la protagonista, claro, como son juego de citas se tiene muchos pretendiste pero por alguna razón ese era mi preferido. La auras mayores suelen gustarme bastante, aun mas si se tratan de ese tipo de géneros de juegos, porque sin duda lo prohibido te salta a la vista listo para vivirlo. Cabe de resaltar que estoy hablando de algo ficticio no real. Las cosas como esas pierden sentido si los llevas a este mundo, donde francamente no me interesa practicarlo simplemente ignorarlo.
Matt se coloca a mi lado posando una de sus manos en mí hombro haciendome soltar la mano de Dylan, quien de extraña manera le sonríe a mi amigo con rareza, este susurra su nombre con algo de rencor y al rubio le da bastante gracia pues le toma del pelo mencionando jamas haber cambiado en lo absoluto, sigue siendo el mismo muchacho impulsivo en hacer las cosas a su manera. ¿Impulsivo? Grito en mi mente mirando directamente a los ojos azules de mi amigo, quien en ningun momento se han despegado de los del hombre alfrente de mí, jamas he visto a Mathew tan irritado como lo esta ahora salvo estando la noche anterior con Patrick y su ayuda para Anna. Aun asi, esto esta aun nivel mas allá de lo vivido, realmente parece no llevarse bien con Dylan pues sus ojos azules han bajado dos octavas de lo normal. ¿Qué es esto?
— ¡Pense que en verdad no vendrías hoy! — sin importarle la atmósfera, su pequeña hermana sigue dirigiéndose a él dándole una pequeña palmada en el hombro para llamar su atención — cuando apareciste en medio de la intervención de Hemo, me sorprendiste. En verdad eres el rey de las apariciones estelares.
— La verdad también pensé que jamas llegaría — confeso, sosteniendo la cabeza de su hermana acariciandola — la tesis de la carrera me tiene en caos, pero como nos quedaremos aquí hasta el Miércoles sera un excelente momento para adelantarla un poco.
— ¡Aqui también! — hizo un puchero gracioso, cruzando sus brazos y tratando de voltearle la cara al mayor — pensé que montarías conmigo a caballo, ya que estamos aquí tenemos el tiempo suficiente para ver a “estrella”. Iba a llevar a Hemo para que la conociera.
¿Estrella? Creo que ahora comprendía un poco porque su insistencia para acompañarla, quería que conociera a su caballo pero por su nombre posiblemente sería yegua. Me gustan los animales, no estaría de mas ir a verlos, digo, los caballos estan encerrados en sus cubiculos allí no saldrían salvo que alguien los saque. Estoy segura.
— Pero Hemo, seguramente no tiene ni idea de como montar un caballo — giro para regalarme una mirada directa congelandome, Matt quien seguía a mi lado, apretó mí hombro con pertenecía. ¿Qué le pasaba? — si quieres puedo…
— ¡Dejate de tonterías! — musito la chiquilla con convicción, adelantándose al mismo Matt y deteniendo a su hermano — ya le enseñaren yo, pero primero debería interactuar con uno. ¿Vamos?
— No hay problema, en verdad me agradan los animales. — le dije sonriendole con seguridad.
Tome la mano estendida de la pequeña alejandome de los demás, pero pude escuchar clarmamente la voz de Selena murmurandole algo a Emmett y su hermano, estando Matt junto a Dylan bajo el mismo techo seria algo digno de ver porque desde tiempos inmemorables jamas se han llevado bien. Y lo mejor estaría por verse.
Nunca he estado en un establo en mi vida y menos en uno tan grande como este, aun era llevada de la mano por la pequeña Michelle mientras caminabamos entre los trabajadores del lugar teniendo a los demás detrás de nosotras. En mi cabeza giraba las palabras de Selena como pelota, trate de preguntarle a la chica alborotada que me llevaba casi a rastras pero solo consegui de ella algo simple, Matt y Dylan no se llevan bien porque nunca han congeniado en nada en lo absoluto. Ejemplo, de pequeños ojos mar quería visitar el zoológico con Alex y Annie en un fin de semana, pero Dylan abogó para que eso no sucediera con la sencilla razón de ser mas educativo ir a un museo que eso, aunque claro, dile eso a un niño de diez años con una idea ya suplantada en la cabeza mientras otro de catorce se burla de ello. ¿Dificil no? Annie intento calmar las esperezas entre ambos planteando simplemente ir a los sitios a la vez, sin embargo, no funciono porque Dylan fue quien apoyaron para ir al museo. ¿Matt era tan rencoroso para no olvidar eso? Si, si lo era o al menos eso dijo Michelle con mucha firmeza.
Aun asi, yo creía que existía otra razón para tratarse de esa manera puede y este involucrada Annie, no lo se, Dylan parece ser un chico amable con toda esa aura alarmante que parece congelarme, pero sin duda, es una persona muy agradable. Quizás deba buscarle el transfondo a todo este enrollo.
Pasando eso de lado, por fin conocí a “estrella” y si era una hermosa yegua de color caoba con un lunar blanco en su ojo, bajo mi perspectiva parecía un parche con estilo único que me inspiraba a tocarlo, le pregunte a Michelle si podía hacerlo y como si estuviera obligandola a enseñarme me sujeto de la mano para acariciarla. Estrella es una yegua muy tranquila que se dejaba acariciar de una estraña, sus ojos brillosos me transmitían serinidad y entrega cosa que me llevaron a sonreír, esperaba aprender a cabalgar para dar un paseo con ella en uno de estos días. De pronto, Michelle grito emocionada el nombre de “Azabache” saliendo a su encuentro dejándole sola con la yegua, trate de preguntarle hacia donde iba pero creo que no me escucho porque no voltio a mirarme. Suspire aun acariando el animal y como si este me entendiera, le susurre lo de tener una dueña bastante excéntrica al reaccionar asi por un caballo, la yegua bajo su cabeza para que le acariciara en ese sitio llevandome a sonreír mas. En verdad era hermosa.
— Si quieres en verdad puedo enseñarte a montarla. — me dijo una voz a mí lado, grave y atenta.
— Le si mi palabra a Michelle de que ella me enseñaría, Matt. — deje al animal para admirar la calma mirada azulada de mi amigo, quien al parecer estaba mas calmado de lo de antes — ¿Tambien tienes un caballo favorito aquí?
— ¿Quieres conocerlo? — señala detrás de si con una sonrisa traviesa — es un buen chico, además le agrada las muchachas lindas. Seguramente te amara.
— ¿Me has dado un cumplido? — arquie las cejas impresionada de su actitud, aun habiendo colocado mis términos en nuestra relación.
— Mejor vamos, — sujeto uno de mis brazos logrando un corto circuito en mí piel, encendiendola de inmediato — de lo contrario me lanzaras contra el pasto de cabeza.
Se que me dije a mi misma romper el coqueteo insano con ojos mar, pero aun asi, me parecía imposible porque si yo lograba colocar un pared de concreto entre nosotros él con una porra o cincel lograba derribarla en un segundo. ¿Y como? ¿Como lo hacia? Con una simple caricia suya en mi piel enviaba señales directas al corazón donde este, derribaba todos las murallas posibles, aun sentía su calidez traspasar las capas de piel para colarse entre mis huesos y fundirlo. Mi respirar se volvía tan errantico y difícil, como si corriera una maratón por toda la ciudad sin parar, el hacer ejercicio me a aparecido tan tedioso como fastidioso en mi vida pero el estar con Matt jamás, si el acelerarme los sentidos junto al corazón era parecido al deporte prefería mil veces esto.
El caballo de preferido de Matt era uno blanco con pecas marrones en su costado derecho parecido a los lunares, en definición era bastante hermoso para ser cierto, sus diminutos ojos me miraban espetantes pero aun mas al chico detrás de mi, con una sola de su manos me llevo a tocar con cautela la nariz del animal que no dejaba de comer, la voz pausada de Matt llenaban por completo mis sentidos inotizandome. Su cercanía, la respiración, su aliento en mi oído, la calidez emanando de su cuerpo y esa sensación de plomo fundido en mis venas con cada caricia en mi mano tratando de relajarme, convertía mis piernas en gelatina sin fuerzas necesarias para sostenerme el cuerpo. No se pero algo ocurría conmigo, este simple toque me parecía insuficiente para lo que realmente anciana mi corazón, este gritaba fuerte ser apretada entre los brazos de Matt y ser succionada mi energía hasta dejarme sin nada. Estoy mal, en verdad estoy mal. ¿Qué clase de sentimiento raro es este? Sería alguien amable de explicarmelo porque no lo se, pero en mi pecho se esta propagando el fuego y no tengo idea de como pararlo.
— Matt… — susurro por lo bajo con voz ahogada, sintiendo una fuerte mirada clavandose en mi espalda — deberíamos, deberíamos volver con los demás.
— ¿Quieres volver? — me pregunta cerca del oído.
Esperen, ¿desde cuando la voz de ojos mar se hizo tan grave y profunda? No tenia idea de la fuerza que posee asi de cerca, aun peor, mi corazón en verdad parece que va estallar o tal vez salir de este cuerpo. Estar a solas es un peligro, un entero peligro, mis muros de contención estan cayendo uno a uno dejandome desprotegida teniendo una ligera impresión. Matt lo sabe. Se esta aprovechando de eso.
— ¡Joven Mathew! — una voz algo mayor nos obliga a separarnos, llevando a ojos dar la cara mientras yo estoy colorada hasta las orejas. No puedo parar mi corazón. — ¿En verdad es usted joven Mathew?
Desde mi sitio miro a un hombre de avanzada edad sosteniendo una cubeta de alimentos para los caballos, posee un sombrero de paja y ropa de trabajar en la tierra, su barba pintada de blanca dictamina los años que ha vivido y su caracter jovial da a entender lo mucho de congeniar con mi amigo. En pocas palabras. No es alguien desconocido para él.
— Señor Wess, ha pasado varios años sin verlo — extracha su mano a la par de darle unas palmadas en el hombro.
— Si, desde que la niña Annie enfermo — afirmo con pesar en voz haciendome sentir incomoda, mientras sentía sensaciones raras en mi cuerpo, esta sigue siendo la casa de la antigua novia de ojos mar. Soy una abusadora. — ¡Pero que descortes! Usted esta aquí con su novia, disculpeme, disculpeme.
Escuchar la simple palabra de “novia” me hace dar un respingo de la impresión, colocandome colorada al instante haciendo reír a mi amigo quien de inmediato lo desmiente todo, el hombre parece avergonzado por la metedura de pata descomunal, por lo que se disculpa nuevamente.
— No te preocupes, Heather es comprensiva y una amiga mia muy especial — trata de tranquilizarlo aun divertido, el señor baja sus disculpas.
— Eso quiere decir que, aun no ha podido olvidar a la niña Annie y mucho menos borrarla de su corazón.
Esa simple declaración disparo una fría bala a mi pecho incrustandose en uno de mis pulmones, perforandolo e impidiendo el poder respirar. Matt se queda estático ante las palabras de este hombre, quien viendo las cosas parece conocerlos desde salir con Annie o posiblemente de pequeños, mi amigo no me dirige la mirada simplemente pasa una mano por su cabello soltando un suspiro triste, adoptando una expresión caótica en el rostro aflojando sus hombros y cristalizando esos hermosos ojos azules. Wess a dado en el clavo. Mathew no ha olvidado para nada a su antigua novia, aun la ama. Debo retirarme.
Tratando de ser comprensiva, le doy unas pequeñas palpadas en los hombros mientras pido permiso para retirarme, ojos mar no impide irme lejos de su sitio para por fin sacar el aire pesado de mis pulmones ahuecados, solamente siento la mirada fija de Wess en tanto me alejo a pasos agigantados de ese cubiculo donde se aleja “Pecas” el caballo especial de mi amigo.
No quiero llorar, no pretendo hacerlo, solamente pretenderé nada en lo absoluto con los dolores y pesares de mi corazón hecho nuevamente trizas por Matt. Lo sabia, en verdad lo sabía, soy una masoquista sacrificandose por la fuente de proporción de dolor sin medir las consecuencias, lo peor de todo es que debo permanecer unos días aquí soportando este dolor en el pecho, luchando con la memoria de Annie a mis espaldas. Le dí mi palabra. Sere lo suficiente fuerte para sacar adelante a Matt de esto, además, el momento de crecer y pensar en mi amigo antes de comportarme como una niña llego. Aun asi, en verdad es agotador muy agotador ser fuerte por alguien mas y sostenerlo, además, de permanecer como si nada estuviera pasando nada.
Me duele.
Me duele mucho.
Mi pecho.
Esta destrozado.
Llego a la puerta donde esta un hermoso caballo blanco de melena lisa y larga, posee unas manchas negras por todo su cuerpo parecido a los perros dalmatas. Sus ojitos marrones me observan con cautela temblar, suprimiendo las ganas increnbantables de llorar, aprieto mis puños y labios para no soltar nada, pero no puedo, mis ojos comienzan acumular lagrimas nublandome la vista por completo. Consigo retenerlas un poco con algo de exito al principio pero solo eso, porque ya no habiendo mas espacio para mas unas se desbordan por mis mejillas dando asi al llanto. Un sollozo se escapa entre mis labios, dando el paso a otro mas fuerte, es imposible, pienso tapandome la boca para evitar que salgo algo mas, en verdad es imposible reprimir las ganas de llorar.
Rompo de inmediato frente aquel inocente animal donde su único propósito es mirarme, agradesco a no tener nadie alrededor para no observarme en este estado tan deplorable, los sonidos de mi garganta parecen los que en estos momentos se escuchan en mi corazón. Entre mas trato de parar, mas lágrimas vienen a mi, el dolor del alma se combina con el sabor del rechazo dejandome una sensación de vacío en el estómago. ¿Como se le hace? Digo, las personas parecen practicar permanecer inaccesibles al momento del dolor, mostrando tener tenacidad para soporta cualquier cosa. Pero no yo. De eso jamas he podido.
Si tan solo… desaparecía el sufrimiento, las dudas, las inseguridades y el vacío de mi alma. Yo… yo podría ser fuerte por los dos, por Matt y por mi, pero sobre todo cumplir cada uno de mis pensamientos y metas. Pues nada sirve desearlas si en verdad no las practicas de corazón.
— Aquí también la encontraba a ella, frente a ese cubiculo justo como lo estas tu ahora. — una voz galante proveniente de un costado mio me hace soltar un respingo, escondiendome entre mis hombros encorbados. — aunque… su manera de reaccionar era bastante inusual, se escondía detrás del caballo como si fuera su fortaleza personal.
— ¡Pero yo no soy ella! — chille con forma patoza, derramando mas lágrimas en proceso — yo… desde que llegue aquí… no paran … de compararme con Annie. ¿Pues adivinen que? ¡No lo soy! ¡No soy Annie!
— Es cierto, no eres ella — rápidamente la voz se acerca a mi espalda sosteniendo mis hombros con suavidad, dandome seguridad — tu eres Heather una persona muy diferente a lo que era ella, Annie… Annie en definitiva… era una persona muy tenaz y la manera de arreglar las cosas las hacia lo mas beneficioso para todos — mis sollozos combinando con hipos trato de graduarlos para poder escuchar — cuando tenia un problema, no le decía, se lo guardaba para si misma. Por eso venía aquí, junto a mancha su caballo favorito, parecía confiar mas en el que en cualquier otra persona.
— ¿Por que…? — deje en el aire tratando de regular mi respiración — ¿Por qué me cuentas esto a mi?
Rápidamente el dueño de la voz me gira hacia su dirección pudiendo contemplar sus ojos miel, dulces, encantadores y llenos de bondad. Dylan, con ese aire de personaje de videojuego para citas que me cautivan enredandome en sus redes, lleva sus pulgares a mis pomulos para borrar rastros de lágrimas que aun siguen cayendo, su sutil fragancia llega a mis fosas nasales tranquilizanme un poco. Huele al mar, pacifico y lleno de secretos interesantes. Justo como él.
— La respuesta es sencilla, tu al igual que ella estan enamoradas del mismo chico, que si bien no posee malicia alguna, tiene el detonante para llevarlas al infierno con una sola palabra o acción suya — confeso con cautela sonriendome dulcemente, ni si quiera me impresione cuando dijo saber mis sentimientos por Matt, simplemente llore aun mas — el amor es un poder muy peligroso en las manos de una persona dañada, Hemo. Si bien puede ayudarte a conocer sentimientos hermosos, también puede suceder lo contrario, experimentar el mayor dolor del alma. La desepción. Y eso lo veo en ti.
— ¿Pero como hago? — solloze no conteniendo mas mis pesares — estoy cansada de luchar con alguien que ya esta muerto, estoy cansada de hacer que nada me duele cuando en relidad, siento una estaca un mi corazón. ¡Quiero a Matt! ¡En verdad lo quiero! Pero… — oculte mis ojos en mis puños apretando mis labios del dolor — el no siente lo mismo por mi y… no puedo ir contra la marea, jamas podre hacerlo. ¿Qué hago? ¿Qué debo hacer?
Listo, dije todo lo grabado en lo mas profundo de mi corazón a un completo desconocido, que para completarlo, era primo de Annie. Fantástico. Fantástico Heather Macquenn. Ahora por lo menos debería de esperar desprecio, odio y asco. Pero no fue asi. Unos amplios brazos me apretaban contra un pecho ancho, fuerte y firme, el olor al mar estando asi de cerca se me metia por las fosas nasales llegando mi garganta para deslizarse suavemente sobre ella. Estando en ese sitio me sentía protegida, valorada y con calidez, sin esperar a que el dueño de este abrazo me dijera algo aprete mis manos en su camisa vinotinto aferrandome a algo vivo, tibio y con gran sentido por confortar a las personas.
— Carga todos tus pesares en mis hombros, yo los sostrende por ti — me decía con dulzura, apretandome mas contra si mismo mientras acariciaba mi cabeza una, otra y otra vez sin importarle mancharle su camisa con mis lágrimas — no importa lo muy sola, confundida y triste que estes voy a estar aquí para escucharte. Sere tus oídos. Tu conciencia y esa voz que te aconseja, no te dejare caer.
En tanto me deahogaba en los brazos protectores de Dylan una mirada azulada desde atrás nos observaba con cautela apretando sus puños, su fina línea de la paciencia estaba aun intacta pero eso no quería decir que jamas podría romperse, pero por los momentos sería mejor retirarse, el daño ya estaba hecho ¿como enmendarlo? El silencio era lo mejor en estos casos, por ahora, volvería a la tranquilidad de la soledad.
Cayendo ya la noche pude cenar tranquila con los padres de Annie, ellos en verdad son personas extraordinarias y con grandes metas en el área laborar, su profesión se trata de la publicidad de hecho, ellos mismos se encargan de promocionar las uvas y vinos realizados en este viñedo. La señora Ángela prometido darme un tour por los campos de uvas al igual de donde se fermentaban, sin duda un paseo fascinante que esperama a la vuelta de la esquina, en cuanto a el señor Paul menciono mostrarme los vinos ya procesados, posiblemente no era de beber o algo parecido pero ante semejante invitación no podía negarme. La mesa estaba prácticamente vacía, los invitados de la familia habían decidido quedarse en sus habitaciones debido al incidente de esta tarde, no importaba, de las pocas personas de mi alrededor eran las suficientes para poder sentirme tranquila, aunque por mucho que deseara decir eso desde el fondo de mi corazón, dos personas sentadas aun lado de mi y al frente. Matt y Alice.
Desde el incidente en los establos ojos mar se ha quedado muy callado y quieto a mi lado, su expresión deja mucho que decir pues aparentaba estar enojado o inquieto sobre algo, de todas maneras no le iba a preguntar, en estas circunstancias lo único que quería era callar hasta pasarme el dolor creciente en mi pecho. En otra parte, Alice seguía fulminandome con la mirada aun manteniendo en cuenta la intervención en la reunión de hoy, daba igual, no buscaba algún merito de ello solamente evitaba cometer alguna injusticia. Aunque siguiera odiandome por ser amiga de ojos mar. Ojala supiera que él no me quiere de esa manera, solo asi tal vez aflojaria las cadenas opresoras impidiendole llevarse bien conmigo, de esa forma se permitiría conocerme mejor.
Luego de terminar la cena Michell y Dylan se pegaron a mis brazos como garrapatas, ellos les parecía un desperdicio irme a la cama sin mas lo mejor de todo sería ver una pelicula, una peculiar vena escondida en mi interior se revelo sin poder evitarlo, teniendo la mirada curiosa de Matt sobre mi salte emocionada gritando querer ver una peli sobre zombie, a primera instancia Dylan se quedo imprecionado de tal confesión igual a su hermana, pero de manera sorpresiva para todos Emmett mostró su estatura gigantesca detrás de sus primos musitando la palabra “muertos”, de inmediato, Selena explico sin rodeos que su primo le encantaba las películas con esa temática. Emocionada mas que impresionada, tome sin permiso las manos del grandote invitandolo a ver un poco de tripas, sangre y cerebros esparcidos en el pavimento dando por entendido ver una pelicula sobre ello, contagiado con mi entusiasmo me halo tras de él llevandome a la sala de estar donde se encontraba todo.
Pasamos un rato agradable viendo “Oscuro y frío amanecer” donde dos hermanos adolescentes perdían a su familia ante sus ojos por culpa de un virus trasmutado de plantas a humanos, la hermana menor sabía ya de ello por tener a sus padres científicos ayudando para crear dicho parásito, aunque su hermano mayor no poseía conocimiento alguno de esos acontecimientos tenia vagamente la noción, teniendo mas duro el ver convertirse a su madre y comerse a su abuelo sin rodeos. Era una película bastante buena donde sin duda existen muchas dudas de por medio, como cuando llegan a un acuario tratando de huir de una estampida de seres come humanos encontrandose con “Jack” un honorable anciano encargado de cuidar el lugar, este parecía mantener una atmósfera rara rodeandolo pues poseía muchos conocimientos a la hora de matarlos y como hacer para evitar contagiar a los demás, hecho que jamas fue revelado por su muerte extraña. Luego estaba “Becky” una mujer madura de sus treinta y cinco años armada hasta los dientes en el momento de rodear el acuario, obviamente llegaron hacerse amigos pero nunca tuvieron la confianza necesaria para revelarle de donde provenía, en fin, toda la emoción y drama vivido te deja con un mal sabor de boca. El final la hermana menor se sacrifica siendo mordida por un zombie y en pleno amanecer se transforma. Si esta muerde o no a su hermano es todo un misterio, porque al momento de la transformación la pantalla se vuelve negra.
Michell es la primera en pararse a protestar como si la televisión fuese capaz de escucharla, oigo como Dylan trata de tranquilizarla mencionandole una posible secuela para el año próximo, esto parece convencerla pero solo un poco, es cuando menciona el irnos todos a descansar pues al dia siguiente sera la misa especial a la memoria de Annie. Escucho como Selena y Emmett anuncian las buenas noches retirándose a dormir los despido con una sonrisa amena esperando repetir algo igual, no hay prisa de todas maneras todos aquí estaremos hasta el Miércoles podemos tener esta rutina todas las noches e inclusive invitar a los señores de esta casa, al menos propone con suma tranquilidad Selena antes de retirarse y yo estoy de acuerdo. Giro sobre mis pies despiendome de los restantes en la sala teniendo en cuenta la recámara donde me quedo hasta que una mano impide mi avanzar, Dylan con sus ojos miel tranquilizadores los cuales no dejo de mirar, pregunto sobre que se le ofrece pero el se me adelanta. Quiere acompañarme hasta mí habitación. Es muy caballeroso de su parte pero Michell parece morirse de sueño por eso seria lo mejor ofrecerse para llevarla, pero no, ojos miel insiste en su comedido aun manteniendo en cuenta el semblante fulminante de Matt sobre nosotros. Esto en verdad es extraño. Suelto una risita incomoda tratando de no parecer nerviosa por ello, porque a) hoy me abrase a él como si no hubiese mañana mientras lloraba, b) su voz en mi oido era parecida a una canción de cuna, reparadora y tranquilizante y c) todo lo anterior me gusto. Dylan sin duda alguna en un excelente chico pero su presencia de manera extraña es inquietante, no comprendía pero el corazón empezaba a latir de bizarra manera sintiendo el nerviosismo.
Eso no es bueno.
Quiero a Matt.
Pero el primo se Annie esta produciendo cosas extrañas en mi.
Ojos mar luego de estar tan sereno durante el transcurso de la tarde coloca una mano en mi hombro empujandome junto a él, mis ojos se abren a par comenzando a latir mi corazón fuerte junto a los temblores en todo el cuerpo, observo como Dylan mantiene una expresión burlona en el rostro esperando algo de mi amigo, cosa que no tarda en llegar.
— Mejor encargate de tu hermana, conoces como es su humor cuando no duerme — la voz suena muy grave, distinta a la usual. — yo acompañaré a Hemo a su habitación.
— Matty — musita de manera burlona, ojos mar frunce el ceño de manera mas pronunciada — eres muy conciderado ¿no es asi? Bien, no hay problema ire con Michelle mientras acompañas a Heather. Espero que duerman bien ambos.
Toma de los hombros a su hermana menor aun refunfuñando por tal final malo de la pelicula, Dylan le susurra unas palabras mientras camina a la salida sin mirarnos ni un segundo, para él solo existe Alice. Nos quedamos en silencio contemplando a los hermanos marcharse sin percatarnos de la cercanía, al menos yo si, porque de inmediato alejo la mano de mí amigo sobre mi hombro marcando nuevamente la lejanía, Matt intenta decir algo pero no se lo permito. Sera mejor ir a descansar. El semblante en su rostro parece ser de arrepentimiento aunque acepta mis palabras, no quiero mirarlo y contemplar ese semblante de querer recompesarme por algo, no, no deseo eso en cambio prefiero mirarlo en normal o silencio. ¡No lo se! Pero mi cabeza en verdad es un completo huracán que desea ser liberado en algún momento, tal vez simplemente necesite la soledad.
Caminamos por los pasillos sumidos en nuestros propios pensamientos, no quiero darle a entender a Matt una idea equivocada de mi, en estos momentos solamente necesito estar sola para poder enfriar mis ideas, son muchas cosas vividas en un solo día y poco tiempo para digerirlas, él me rechazo dos veces seguidas sin rodeos solamente manteniendo su corazón en la mano para expresar su pesar. No puedo odiarlo. Sin embargo, espera de mi a una chica comprensiva que sepa manejar una carga mas grande a su tamaño, pero no puedo o al menos hoy no deseo hacerlo, solamente necesito una noche para digerir todo y pretender al menos ser fuerte. ¿No es mucho?
Llegamos a la puerta de madera conocida para mi llevandome a sentir alivio, al fin podre darme el baño deseado desde estar en las caballerizas llevandome a sonreír mentalmente, en un susurro le doy las buenas noches a Matt colocando una mano en el pomo de la puerta para abrirla, pero algo me lo impide. Es su mano, su mano en la mia en tanto su cercanía mortal se cierne sobre mi espalda obligandome a aguantar la respiración, no lo esperaba, en verdad no lo esperaba mucho menos esta electricidad embargando exactamente donde esta tocandome.
— No me ignores — musita con voz baja y pausada, arrojandome a una sensación de cosquilleo en mi cuerpo. ¿Qué quiere de mi? — puedo soportar cualquier cosa menos eso, por favor si quieres gritarme o pegarme hazlo, pero no me evites.
En verdad, ¿Qué quieres de mi? Hasta que punto debo de ser desdichada para poder complacer ha este hombre, él no me quiere al menos, no como yo lo quiero ¿Por qué me tortura de esta forma? ¿Por qué simplemente lo olvido y conosco a otra persona? Ha… la razón es fácil, jure no rendirme, pero sobre todo, jure ser fuerte y una mano amiga para este ser tan golpeado por la vida. Abandonarlo no es una opción es una aberración.
— Dime algo… — susurra, apretando su mano en la mia pero no puedo evitarlo, aun mi corazón duele.
— Solo, solo concedeme una cosa esta noche Matt — deshago su agarre del mio sin mostrarle mi cara, siento la temperatura bajar de golpe y comprendo la razón. Nos hemos dejado de tocar. — dejame sola, quiero… quiero estar sola. Por favor.
No tengo que voltear para saberlo, sus pasos se escuchan alejándose de mi rompiendo nuevamente mi corazón, pero no puedo evitarlo, si en verdad pretendo ser fuerte necesito tener un respiro de lo contrario jamas podre seguir avanzando. Entro en la habitación cerrando suavemente la puerta al compás de deslizarme en el suelo, escondo mi cara en mis rodillas cerrando los ojos con fuerza, el frío de la separación se cuela por mis huesos dandome una sensación de vacío en todo el cuerpo,sintiendolo mas mi pecho, duele, en verdad duele, pero no puedo frenarlo pues lo mejor en estos casos es dejarlo ser. Por ahora, me dejare envolver por la congeladas garras de la noche para poder calmarme.
A la mañana siguiente soy despertada por un ruido fastidioso proveniente de mi mesa de noche, con la vista nublada aun por el sueño saco de las sabanas mi mano buscando a tientas golpeando cosas por mi paso hasta por fin encontrarlo, el celular, escucho como el que llama sigue insistiendo debido al minuto de silencio producido despues de terminar el tono de llamada para desnudarse en seguida de la pausa. ¿Quien puede ser tan insistente? Mi voz adormilada sale de mi garganta aun sin despegarme de la almuhada y mucho menos abrir los ojos. Quiero seguir durmiendo.
— ¡¿Tienes la gran osadía de permanecer durmiendo en una casa ajena?! ¡Olgazana! — la hermosa voz de mi mejor amiga rompe literalmente mi conducto auditivo, produciendome un gruñido y soltar una que otra blasfemia — ¡Vamos! Despierta, despierta… ¡Despierta de una vez!
— Mierda, en verdad ¿Que no tienes a nadie para joder tan de mañana como ahora? — refunfuño con voz oscura, sentandome en la cama sintiendo mis venas arder del odio. Cuando vuelva a la ciudad me vengaré. — Considerate a salvo porque estoy en el campo, de lo contrario…
— Tranquila, relajate un poco “luchadora sangrienta” — al mencionar mi apodo de la Xbox no puedo evitar bufar molesta — al menos ya estas despierta, eso es lo que importa. Aunque olvidaba tu mal humor cuando te despiertan temprano, pero pasemos eso, ¿Como te ha estado tu estadia?
Al escuchar eso me encuentro despierta y golpeandome una ola de recuerdos, desde el llanto bilateral en el auto hasta los brazos de Dylan en las caballerizas al ser por segunda vez rechazada por Matt, produciendo en mi un largo y extenso suspiro llegando al otro lado de la línea. Estoy segura que Annabeth sin verme puede imaginar la expresión de ahora.
— Pasado algo, ¿no es asi? — su tono de voz parece mas a una afirmación que una pregunta, me produce escalofríos — ni si quiera debi preguntarlo, tu silencio me lo confirma.
Reconosco que Annabeth conoces partes de mi bastantes alarmantes pues pasan desapercibidas en mis ojos, aseguro firmemente que sin tenerla frente a mi sabe muy bien mis pensamientos, por lo tanto no debo de omitar aun teniendola por telefono.
— ¿Tienes un minuto? — le pregunto con cautela, aprovechando para levantarme de la cama dirigiendome a la ventana del lugar — o posiblemente podrían ser unos tres a cinco minutos.
— Ire por un jugo de naranja — asegura haciendo un ruido de una silla.
Comienzo relatandole sobre la enfermedad de Annie y como estaba preparada para su suerte, donde mí amiga no pareció nada impresionada de ello, Alex seguramente se lo relato; luego no me salte la parte de el llanto de Matt compaginado con el mio propio al confesarme su amor aun por Annie. Me rechazo aun sin decirle nada. Igualmente mi posición de seguir a su lado solamente tendiendole la mano, ojos mar no necesita una novia sino una persona quien le brinde su amistad incondicional, por lo tanto, aguantandome todos mis emociones al igual del dolor de mi corazón destruido marque mi distancia. Annabeth siguió escuchandome en silencio sin decirme nada, cosa que en verdad le agradecía enteramente, solamente preguntó sobre el comportamiento de la familia Lovecraf al verme, sorpresivamente la mayoría de las personas cercanos a Annie eran muy amables salvo dos, la prima de la señora Angelina y su sobrina Alice quien se llevaba mejor con Annie, mi amiga prosiguió con las interrogantes sobre los padres de la chica. En ese momento le exprese mi inquietud de la manera de mirarme, sabia perfectamente su dolor ante la perdida de su única hija pero no la justifica para insistir en quedarme allí, cosa que falle en el intento, antes de escuchar los gritos de la rubia le explique que si bien los padres de Annie esperaban algo de mi y jamas podría dárselo, al menos pretendenria hacerles compañia hasta el Miércoles día final de la conmemoración del año de fallecimiento. Aguarde silencio, cerrando los ojos esperando los gritos de mi amiga, pero mediante pasaban los minutos nada sucedía solamente escuchaba el sonido de Annabeth tomando jugo de naranja.
— Anna… — musite con el corazón en la garganta.
— Debí ir contigo, mierda… en verdad que debí hacerlo — se lamento provocandome una sonrisita tristona — ese idiota de Alex… la próxima vez lo mandaré al demonio. Lo siento, Hemo, en verdad lo siento, debiste sentirte muy sola allá. ¿No es asi?
De pronto, la imagen de Dylan golpeo mi memoria al igual que la llovizna lo hace sobre mi rostro, no, estaba lejos de estar sola pues el ojos miel en verdad se ha comportado a la altura conmigo, igual todos sus primos incluida su hermana menor. Eran fantásticos.
— Al pesar de ser rechaza dos veces por Mathew sin necesidad de confesarme, los primos de Annie en verdad son un sol — le confese soltando un suspiro al recordar la noche de pelicula donde casi Michelle se carga el televisor — venia mentalizada a recibir odio por todos lados, pero no fue asi, en verdad siento alivio.
— Aguarda — rio con picardía, puedo imaginar incluso su expresión de niña teniendo al frente de una barra de chocolate — te conosco como la palma de mi mano, has conocido a alguien. ¿Me equivoco?
Oh mierda, en verdad jamas podre esconderle algo a esta mujer, inclusive con el tono de mi voz descubre mi mayores secretos. ¿Es bruja?
— No… no lo creo — reí tontamente sintiendo una incomodidad en mi estomago — es solo Dylan, un primo de Annie quien estuvo ahí para escucharme cuando…
Pero no pude decir mas, el grito “Made in Annabeth” inundó mi canal auditivo llevando a separar el celular de allí, no pude evitar soltar una risa contagiada por la alegría injustificada de mi amiga. ¡Por dios! ¿En verdad que insinúa? Solamente el ojos miel es gentil conmigo por parecerle de cierto grado igual a su difunta prima, aunque el me aseguro mientras estuvimos en los establos ser diferente de ella, entonces… ¿Por qué? Bueno, mi segunda hipótesis era el proteger a su prima de esa vieja bruja. ¡Si! Eso seguramente la razón.
— Cuéntamelo… ¡Cuéntamelo todo! — siguió con su histeria, en verdad sin duda jamas podría con sus paranoias — ¿Es guapo? ¿Mas alto que Ojos Mar? ¿Tiene ojos claro? ¿Es gentil? No por tu tono seguramente lo es, pero lo mas importante aun: ¿te gusto? ¿tiene novia?
— Calma, calma — segui riendome de manera incredula, a veces pensaba que la rubia es un ser de otro planeta incapaz de guardar su lengua en ocasiones como esta — Primero: si, si es guapo no te lo niego; segundo: tiene la misma estatura de Matt e inclusive lo pensé mas alto; tercero: sus ojos son de color miel y reflejan mucha amabilidad; cuarto: su gentileza no tiene limites, él me ayudo a controlarme cuando Matt no desmintió seguir amando a Annie; y quinto: deja de insinuarme con él, seguramente tiene novia y no, no me gusto.
Si alguien me hubiera dicho que algún día estaría por teléfono respondiendo las preguntas sin sentido de mi amiga lo tacharia de loco, pero hoy no me sentía con ganas de pasar de eso, mi amiga fue la primera en hacer pases conmigo omitiendo el haber discutido. Me parece bien, no estoy de ánimos para seguir discutiendo, lo único que deseo es paz. De esa manera podre seguir avanzando.
— Pero… tenias razón Annabeth, fue una locura tremenda haber venido — suelto un suspiro lastimero — en verdad he sufrido un montón, Matt… Matt no parece querer deshacer del pasado y yo… no se que hacer.
— Mmm… — musita pensativa, en verdad se esta tomando encerio el papel de mejor amiga al pie de la letra, no ha dicho su punto de vista en ninguna vez de mi relato — No puedes culparlo, es decir, un año es insuficiente para olvidar a alguien quien realmente has amado. ¿Sabes cual es la mejor cura a todo esto? El tiempo, el tiempo cura las heridas hechas por personas. Hemo. — el tono de su voz es muy inusual, solamente lo utiliza cuando en verdad esta preocupada por algo — Yo no he tenido la razón de todo, tu también has dicho cosas verdaderas, eres su amiga, aparentemente la única y debes brindarle todo su apoyo. ¿Qué duele? Si, si que dolera pero nadie en este mundo se ha rendido en el amor. ¿Cuánto durara esto? No tengo respuesta para ello, aun asi, la paciencia es la virtud mas grande de todas y tu la tienes. Confió en ti, Heather.
Desde los años que llevaba conociendo a Annabeth jamas le he escuchado tal discurso esperanzador como energético, todas esas palabras me llegaron directamente al corazón. Paciencia. Eso es lo que necesitaba, aun mas, el poder estaba en hasta donde podía extender mi mano a aun amigo, no por amor, sino por amistad. Cuando eso esta de por medio dejas tus beneficios de lado para enfocarte en el prójimo, y si, Anna tenia razón, yo podría hacerlo Matt no estaba solo me tenía a mi. Sin darme cuenta, lágrimas se colaron en mis párpados derramandose, en esta ocasión no era tristeza, pues el alivio estaba en toda mi alma, la rubia encontró la respuesta que tanto estaba buscando. La paciencia, es la clave de todo éxito.
Annabeth y yo estuvimos hablando de otras cosas sin sentido, por ejemplo de toparse con mis hermanos en mi casa sin estar mi presencia de por medio, Jhon casi colocaba el grito en el cielo al estar lejos en una finca y sin la amiga inseparable de por medio, pero no debía de preocuparme, Anna me cubrió con una buena cuartada. Otras chicas conocidas suyas estaban conmigo. En cuanto su ausencia a mi lado era bastante simple, ella se fue de fiesta bebiendo mucho llevándola a una resaca monumental siendole imposible moverse asi, Jhon estuvo convencido pero no Margaret, a ella si le tuvo que relatar todo. Al comienzo pareció estar emocionada, aunque al escucha el trasfondo de la historia le provoco agarrar las llaves de su auto para ir a buscarme, afortunadamente su esposo Derek le impedidor cometer tal locura, ya no era una niña, por consiguiente tenia mis propias razones para ir a donde me encontraba. Y finalmente aprobó mi decisión. Por otro lado, Ada junto a Margaret preparon una tartaleta de frutas para mi esperando a cuando regresara la disfrutara, no pude evitar preguntar por mi sobrina pues aun tenia algunos desaciertos en su progreso en la escuela, según mi amiga la situación estaba un poco calmada, las niñas de su escuela no la ignoraban pero aun mantenían esa relación lejana a ellas. Ada seguía restandole importancia a ello, mantenía en su corazón el conocer ese amigo perfecto con una situación similar a la suya, solo bastaba seguir buscandolo con cautela. Finalmente corte la llamada al ver los primeros rayos de sol en la mañana del domingo en la finca “pequeña Annie”, hoy me esperaba un día complicado asistiendo a la misa del año de muerte de Annie, si bien los padres de la señora Ángela seguían sin aparecer hoy oficialmente fue el día que partió la chica, Annabeth soltó un suspiro dandome ánimos de fortaleza pues Matt estaría devastado y entristecido, el fantasma del pasado estaría rondandole con mucha insistencia. Mi deber seria mantenerlo con buenas vibras, es todo. La rubia prometió convencer a Alex para asistir el Miércoles a la reunión, luego de todo Annie también fue su amiga y no era justo simplemente ignorar eso, le agradecí a mi amiga por todo esperando hablar nuevamente con ella esta noche para que escuchara lo vivido este día. Como siempre acepto.
Dejando eso de lado, tome mis cosas para areglarme y bajar para ver si encontraba alguien en los alrededores de la casa, esperaba ver a Michelle e incluso la señora Ángela pero de todos no deseaba toparme con Alice, estar a solas con ella solamente me venia una sola cosa en la cabeza. Intimidación. No la conocía mucho, pero en sus ojos se aviva las llamas de la confrontación y lo que menos quiero vivir es algo asi. Con pensamientos negativos fui a darme ese baño esperado, me dí el tiempo necesario para aflojar mis nervios preparandome a encontrarme a ojos mar luego de lo anterior, no fue nada grave, solamente pedi estar sola para enfriar mis pensamientos asi tomar la decisión correcta. Cosa bastante idiota pues no funciono. Después de tantas cosas vividas combinadas con el llorar tanto, al pegar la cabeza en la almuhada quede completamente dormida olvidandome de todos y todas, aunque Annabeth me dio las respuesta a todos mis problemas tenia una fría sensación en el cuerpo. Estaba nerviosa. Mi corazón latia con ritmo tembloroso en el pecho, Matt simplemente no pudo haber tomado la decisión de manera errada ¿verdad? Yo… ¡Yo solamente quería respirar! Una noche de pensamiento femenino con sabor a descansar, en muchas ocasiones lo practicaba y al estar al día siguiente me veía como nueva, soy una chica que fácilmente digiere las cosas una vez dándole su espacio.
Puede que solamente este siendo paranoica, Matt es del tipo comprensivo en definición seguiría hablandome normalmente, aun mas hoy, que necesita sentirse acompañado seguramente al verme sonreía como de costumbre. Salí del cuarto de baño secandome el cabello con una toalla, al ser este sitio caluroso opte por colocarme una franelilla blanca junto con un chaleco color veis, pantalones cortos del mismo color junto con unos zapatos converse negros combinado con blanco; mi cabello lo ate a lo alto para poder sentir libremente le viento.
Estando ya lista salí al pasillo encontrandome con una no muy grata sorpresa, la verdad mis deseos al parecer nunca se cumplían pues de lo contrario no estaría en estos momentos esta niña frente a mis ojos, con niña me refiero a Alice Lovecraf prima de la ya fallecida Annie.
— Quería hablar contigo sin estar rodeada de cualquier persona — confiesa con entera calma, manteniendo una postura despreocupada, una mano en su cintura y piernas separadas. Tiene su uniforme de equitación, dado a entender que ha practicado un poco. Me pregunto: ¿Qué puede querer ella de mi? — ¿podemos conversar? En verdad quiero salir de esto cuanto antes.
— ¿Perdona? — le digo sin comprender, mirandola con confusión a los ojos.
— Maldición… en verdad es molesta — chasquea la lengua hablando para si misma girandome la cabeza a otro lado — bien, hagamos esto a mi modo.
Antes de poder responder algo soy arrojada contra la pared mas cercana chocando asi mi espalda contra ella, un pequeño dolor se acumula en los huesos de la columna empezando a dar un pco de picor, pero no tengo tiempo de quejarme, el antebrazo de la menor es sujetado contra mi barbilla llevandome a alzar el rostro para toparme con sus ojos verdes peligroso. La ira se refleja en ellos. Bajo mi posición solamente puedo sentir el miedo, incertidumbre y el raro agujero amenazando con arrastrar todo a su paso de mi estomago. ¿Pero que mierda esta pensando esta jovencita? No tengo idea de la clase de personas con quienes se topo antes utilizar estos métodos son bastante ortodoxos, sobre todo, de escuela primaria o tal vez secundaria.
— Conmigo no trates de hacerte la amable — comienza diciendo con tono de voz grocero, muy fuera de contexto para una niña como ella — pudiste haberme salvado de esa vieja bruja, pero se como son las como tu. Tratan de ser comprensivas, caritativas y con esas auras de niñas buenas cuando en realidad no son asi.
— ¿En verdad esos crees de mí? — plantie de manera muy calmada, sorprendiendo no solamente a la chica sino a mi misma — si crees que soy del tipo falso, conoces muy poco de la persona que soy en realidad. No suelo ayudar a las personas para tener un beneficio a cambio, eso es estúpido, uraño y falso. Si ayudo a alguien es porque en verdad lo deseo de corazón, no por lo posible a ganar.
— Ha… eres bastante astuta — sonríe de manera socarrona sin dejar a lado su presión en mi — pero soy la persona equivocada para tratar de llenarla de chorradas como esa. Aunque es cierto, no eres igual a las otras, tu posees cerebro y con un grado de actuación mayor.
— Segun tu… — busco plantear con cautela, esperando no explotar la granada puesta en mis manos — ¿Por que estoy actuando? ¿Qué beneficio busco?
— Matt, tu solo quieres tener a Matt — responde tensando todos los músculos de su cara, regalandome una expresión muy oscura y siniestra. Debo tener cuidado — pero no contabas con que descubriera tu plan, luego de todo, siempre termino desenmascarando a las mujeres aprovechada de su amabilidad. Y aunque diferente, posees un mismo fin. ¿Me equivocado?
Si, en todo se ha equivocado, no puedo creer la clase de chiquilla que es Alice, en su pasado en verdad debió de toparse con chicas bastante peligrosas teniendo dichos planes ocultos. Pero no soy asi, esta bastante lejos de saber quien soy. Una parte de mi me alegra esto, la peliavellana es la única en no trararme como si tuviera al frente a Annie, su trato aunque es tosco esta lleno de sentimientos de preocupación por mi amigo. Me agrada.
— Si, estoy enamorada de Matt — al confesarlo ella aprieta los dientes llevando su antebrazo a mantener mas presión en mi barbilla, pero no me lleva a frenarme, sino seguir — sin embargo, él no posee ninguna clase de interés amoroso en mi. Puedes estar tranquila, el puesto de tu prima esta invicto. Además, no soy esa clase de persona que tu crees, si deseo algo utilizo mis propios medios blancos, no artimañas llenas de solo beneficios en un lado. Odio las personas egoístas, eso esta en mi sangre.
— ¿Por qué…? — su postura parece flaquear un poco ante mis palabras, sus ojos cristalinos reflejan la duda — Eres la primera en decirme en ser rechazada por Matt, las demás, anunciaban la victoria en mi cara como si nada. Y Annie… Annie…
— Mathew no es un trofeo o copa que sea de exhibirse — sujete con mi mano su antebrazo alejandolo un poco, manteniendo una expresión tranquila en el rostro — es un ser humano quien camina, respira, come, sonríe y llora. Ambas sabemos el dolor por lo que he estado pasando — logro alejar su antebrazo del todo de mi barbilla dejándola asi en el aire, pero sosteniendole sin presión — Se que no me quiere, aun asi, lo único beneficioso que quiero optener es su felicidad con eso me doy por satisfecha.
— ¡¿Pero que has dicho?! — alza su voz alterada, tratando de volverme a acorrarlar pero lo impido.
— Lo que ha oído, no deseo ser algo mas que lo que soy para Matt ahora. Su amiga. — de un manotazo se deshace del agarre sostenido en estos momentos por mi, se sostiene el antebrazo frunciendome el ceño con rabia.
— No me jodas… — susurra incredula mirandome directo a los ojos — ¡No me jodas! ¿Qué soy para ti? Sola una estúpida que sirve de llave fácil para acercarte a Matt, no… ¡No sere utilizada por ti!
— ¿Lo han hecho antes? — planteo de forma tranquila, ella frunce el ceño girando su rostro a otro lado. Valla, valla. Dí en el blanco. — Lo siento, yo… no…
— Annie aun estando muerta es tan injusta — ese comentario lleva retrocederme en mi deseo de disculparme, el rostro juvenil de Alice parece estar marcado claramente por la tristeza, esta recordando algo seguramente. — pedir… pedir apoyar a Matt en seguir su nueva vida pero yo… yo… ¡No voy aceptar a alguien quien no sea ella tan fácilmente!
Girando sobre sus talones me da la espalda saliendo corriendo del lugar dejandome con un sabor amargo en la boca, no lo sabia, en verdad no tenia ni idea de cuanto dolor puede soportar una joven chica como lo es Alice. Ese era su problema, el suprimir sus dolores dentro de su corazón sin mencionarselo a alguien. Ahora, comprendía porque Matt se preocupaba por ella, toda la enfermedad y posterior muerte de su prima la marco de una manera profunda, aun mas, existía un último deseo de su parte donde se veía involucrado Matt. ¿Pero que podría ser? Alice menciono un “apoyar a Matt en su nueva vida”, aun asi, esa frase podría leerse de varias formas y asi irse nuevamente por las ramas. Como sea, la próxima vez intentaré acercarme mas a la peli avellana, no me dejaría vencer de esa manera con tratar de conocer el dolor profundo de su alma.
Teniendo mis pensamientos llenos del encuentro con Alice segui caminando por esos largos pasillos sin fin, seguía siendo temprano por lo que lo único posible en encontrarme seria un fantasma, sonreí debido a mi propia ocurrencia pues cosas como esas jamas pasarían, primero sería interceptada nuevamente por Alice antes de eso. Baje las escaleras de madera notando a las encargadas de limpienza haciendo sus labores, rápidamente salude a todas preguntando por las personas del lugar, una de ellas menciono ver a los jóvenes amos comiendo en las mesas del jardín con tranquilidad pues algunos de los invitados del día anterior ocupaban el comedor, escuchando eso se me congelo el cuerpo no creía tener un lugar en dicho sitio menos estando la prima de la señora Ángela, Danielle. Con una educación digna de verla mi madre pedi que me enseñaran el camino para ir con los jóvenes, de inmediato la misma mucama que me relato lo acontecido se ofreció a llevarme al sitio, al estar el día anterior huyendo de los padres de Annie no tuve el momento de memorizar el camino, pero ahora si. Por eso al llegar al sitio y verlos a todos reunidos allí, inclusive Anthony alias “casanova” suspire llena de alivio saludando a todos a la a par con una sonrisa sincera. Michelle fue la primera en reaccionar parandose de la silla para abrazarme con efusión, su hermano mayor la mando a tranquilizarse y que volviera a desayunar, ella lo obedece como corderito a su pastor tomando asiento al igual a su cubierto y cuchillo. Dylan le da ordenes a la mucama para traerme el alimento mañanero, mientras Anthony con galanteria absoluta corre mi silla para poder sentarme, Selena bufa divertida ante tal acción de su hermano catalogandolo como “sirviente playboy” su primo que esta a su lado mueve su cabeza con señal de estar de acuerdo con ese argumento, el rubio se sume en su propia miseria agachando su cabeza por la cuchilla en forma de palabra de su hermana mayor. En tanto todos estan riéndose de la manera de como Anthony se deprime fácilmente, aprovecho para sacar un comprimido de la caja de pastilla encontra de la gastritis que llevaba en el bolsillo, el primero en quedar estático es Dylan quien posee una expresión rara en su rostro casi de susto. Rayos ¿todos poseen síndrome de susto post-trauma de la enfermedad de Annie? Podría estar tomando vitaminas y seguramente exagerarian.
— Hemo — me llama con cautela llamando la atención de todos los de la mesa, congelandose de la misma forma — ¿Estas enferma?
— ¿Uh? — musito logrando tragar todo el agua posible para bajar la pastilla por mi garganta — solo es gastritis, la tengo bajo control siempre y cuando tome mis medicamentos.
— ¿Te ha hecho los exámenes correspondientes a eso? — ahora el siguiente a preguntar es Anthony, sujetando la caja de mis pastillas y rebisandola menuciosamente — para estar seguros, por supuesto.
— No hubo necesidad de ello — confese con tranquilidad, viendo como colocaban el plato de comida frente de mi consistiendo en una deliciosa crespe de frutas, mi madre estaría orgullosa de esto. — al decir mis síntomas el doctor de inmediato detecto mi problema, fue impresionante.
— Es muy inresponsable de su parte — argumento Selena mirandome seriamente, de hecho, la mesa en general estaba sumida en una extraña atmósfera. ¿Por qué? — antes de dar un diagnostico correcto se debe de hacer los exámenes correspondientes, Heather.
— ¿Y si ves otro doctor? — planteo la gran voz de Emmett quien seguía comiendo.
Estos chicos en verdad poseen el cindrome “post-trauma de cáncer” entendía muy bien su postura ante escuchar cualquier indicios de enfermedad, pero me encontraba bien, mi doctor fue compañero de la universidad de mi madre y excelente en su área no tenia porque recurrir a otra opción. Mi salud estaba muy estable, aprecio sus preocupaciones pero horita no vienen al caso, aunque tengo gastritis sigo siendo tan sana como un roble para rendirme ante algo es muy difícil.
— Chicos, — deje el cubierto y tenedor sobre el plato para mirarlos directamente a los ojos con una sonrisa radiante — en verdad estoy agradecida por su preocupación pero estoy bien, el doctor que me ve fue compañero de mi mamá en la universidad, además de tenerla a ella para verificar si sigo la medicación — eso era una mentira, pero odio preocupar a los demás podría ser justificada — Asi que estoy bien, como dije, mientras tome las pastillas no tendre ningún dolor.
Michelle esbozo una sonrisa tristona tomandome de la mano con una expresión de tristeza en el rostro, lo entendía completamente, tener a Annie como modelo de una enfermedad grave y terminal era pie para el miedo a todo acabar mal. Pero no para mi, no tengo algo como esa enfermedad solo es gastritis, diagnóstico controlable y digno de pisotear cuando me recuperara.
— Disculpanos… — se excuso muy apenada Selena, llevando una de sus manos a sus cabellos sacudiendolos — es solo que… que Annie solía decir estar bien sin necesidad de exámenes, dándonos al final…
— Oigan, no tienen que disculparse por algo asi — trate de tranquilizarlos marcando en mí cara la paz absoluta — comprendo su posición a la perfección con los ojos cerrados, aun asi, agradeciendo sus preocupaciones en verdad estoy bien. ¿Vale? Nada malo va a sucederme.
Dylan suspiro en medio de una risa incomoda, su hermana bajo la mirada aun nerviosa colocando la mano con que me sostenía en su pecho imitandolo, volvi a prestarle atención a mi comida encontrandome un poco mas tranquila. En verdad eran muy buenas personas, preocuparse por alguien como yo que prácticamente era una intrusa en esta casa me parece increíble, ellos posee corazones grandiosos y tienen hermosas intenciones de ayudar. Sin embargo, dejando todo esto de lado aquí me estaba faltando alguien pues desde anoche esos ojos azules no los veía, y me preocupaba un poco, debido a pedirle tener espacio para procesar todo lo ocurrido temía sobre un posible “esta evitandome” de su parte. Por mucho de parecer imposible, existe un conocido dicho que dice: « Piensa mal y acertaras ». Soy conocida bastante en el arte de ser pesimista, tal vez en estos momentos este hablando esa parte de mi.
— Para dejar esta incomodidad de lado — comente dejando los utensilios acomodados y limpiando mi boca con sutileza — ¿Saben donde esta Matt?
— Hoy Alice lo hizo levantarse muy temprano para que practicara con él equitación — hablo disparada como bala Michelle a la par que tomaba su jugo de naranja — deberías de verlo, en verdad es muy bueno como jinete. Claro. No tanto como Emmett o Dylan.
El ojimiel sostuvo la cabeza de la pequeña sacudiendo sus cabellos con signos de agradecimiento, en cuanto Emmett mantenía una expresión neutra como si estuviera acostumbrado de esas palabras. Ahora que lo mencionaba, tenia una gran intriga de verlos a todos ellos montados en sus caballos a galope, la equitación en verdad es un deporte digno de observar con cautela, aun mas, poseyendo caballos con hermosas melenas al viento o pasos elegantes.
¿Como sería Matt montado en Pecas? Aun recuerdo esas manchas hermosas sobre su piel y sus diminutos ojos de ingenuidad absoluta, podría ser una petición egoísta de mi parte pero, quiero verlo, en verdad deseo verlo con mis propios ojos.
Michelle se dio cuenta de mi repentino silencio junto a esa expresión ida en el rostro, dibujo una sonrisa lobuna en sus labios dando por terminado el jugo de naranja dándole un toque a Dylan, este a su vez culminaba de comer para prestarle atención a su pequeña hermana con idea visible en la cara. Le agradaba.
— ¿Quieres darte una vuelta por los establos? — propuso Dylan con su típica sonrisa personaje de videojuegos para chicas — podría enseñarte a montar un caballo, estrella si lo deseas.
— ¿No te molestarías por eso Michelle? — pregunte de manera cautelosa a la pequeña revoltosa que seguía don esa expresión rara en el rostro, asustaba — tu me ofreciste enseñarme y ahora que Dylan…
— ¡No te preocupes! — interrumpió en el acto fijándose los demás en nosotros — A Dylan se le dan mejor estas cosas que a mi, probablemente no exista nadie mejor que el para enseñarte — no comprendia pero detrás de esas palabras se escondía algo, lo sabia, llevaba conociendo alguien parecido a las acciones de esta niña. Annabeth. — ¡Dejate que te enseñe él! Por su puesto, también los acompañaré para ver a mi hermosa estrella.
— Ayer parecías muy entuciasmada con enseñarle a Hemo a montar a caballo — comento sin malicia Anthony, llevando a su hermana fruncir el ceño y apretar el agarre de los utensilios de comer — ahora le cedes tu lugar a Dylan, sin duda tu… ¡Ah! ¡¿Pero qué…?! ¡Eso ha dolido!
Gira para mirar a su hermana mayor quien volvió a la postura despreocupada para comer, aun asi observe algo raro, su mirada verdosa soltaba un mensaje muy notorio hacia el casanova: “Callate de una vez y termina de comer en silencio”. Obviamente el muchacho no teniendo mas opciones que obedecer, enfocó toda su energía para acabar sus alimentos como es debido, en silencio absoluto.
Terminando todos ya de desayunar, nos dividimos en caminos separados, Emmett, Selena y Anthony anunciaron volver a sus cuartos para descansar un poco mas, a las doce seria la misa en memoria a Annie y ellos querían verse lo mejor descansados posibles. En cuanto Dylan, Michelle y yo, tal cual como anunciamos a la mesa caminamos rumbo a los establos para enseñarme a montar a caballo, los demás nos desearon suerte, aunque siendo sincera Anthony tenia cara de querer acompañarnos e inclusive darme una mano para mi aprendizaje. Sin embargó, su hermana le sujeto de la mano llevándolo prácticamente a rastras pasillos lejos de nosotros, Michelle pidió ignorarlo con el fin de seguir nuestro camino.
Era extraño, con eso me refería a volver a los establos luego de lo ocurrido el día anterior, en mi memoria vivía latente el rechazo de Matt partiendo al ras toda esperanza posible, aun asi, Dylan estuvo allí para no dejarme caer al vacío brindandome su calor corporal y esas palabras de aliento. Podría hacerme sentir incomoda en algunas ocasiones, pero, sus intenciones de ayudarme eran la mas puras posibles, sin duda, es un excelente chico.
Llegamos a los establos topandonos con los mismos trabajadores de ayer, inclusive el señor Wess estaba allí saludando a los jóvenes a su lado moviendo su mano al viento estando frente a un cubiculo abierto, inesperadamente este al ver pareció tener una clase de expresión apenada con arrepentimiento; Dylan siendo el primero en mirarlo sujeto mi muñeca para acercarme al señor. De inmediato parecido a una grabadora descompuesta, Wess dice palabras sin sentido disculpandose por su atrevimiento estando mi presencia acompañando a Matt, su intención no era herir en lo absoluto, solamente su curiosidad por saber mas de ojos mar lo llevo a decir aquello. Me congele. Dylan y Michelle me miraban a la cara esperando una respuesta a esa tira de palabras sin sentido para ellos, aun asi, en verdad no tenia palabras para poder responderle a todo eso, llevandome a hacer una cosa. Sonreír moviendo mi cabeza a los lados con señal obvia de restarle importancia. Entonces la pequeña colocando una mano en mi hombro puso una cara de preguntar algo, pero no pudo, o mas bien, alguien la detuvo.
Mis ojos relampaguearon ante el sol expuesto en ellos, una vista impresionante de esa figura alta, gallarda con porte de héroe de videojuego historico se cernia sobre mi. Su vestimenta típica de equitación blanco con negro le quedaba a la perfección, esa expresión seria en el rostro para tratar de controlar el mando de caballo hizo aguantarme la respiración por completo, sus ojos, azules y enigmáticos poseian un brillo inusual hoy. No sabia definirlo, pero, en verdad tenia una actitud muy madura y caballeresca. En verdad estaba parada en la nada o eso sentía, pues mis pulmones no se dignaban a darme de ese preciado aire. Dandome a entender una sola cosa, Mathew Morrison montado en un caballo era sin duda una imagen digna de ver horas sin parar, es que mi corazón se paralizó, la sangre dejo de fluir y mi cuerpo tenia una parálisis temporal. No escuchaba señales de su dueña.
Michelle fue la que me profirio un codazo en uno de mis costados volviendome a la realidad, en verdad dolio, llevandome las manos a la zona del dolor presencie esa mirada pícara y completamente nueva. Rayos, es no era bueno, esta niña descubrió mis sentimientos por Matt. Latiendome el corazón fuertemente mis pomulos ardieron, estaba planteandome seriamente ser lo suficiente obvia para que todos a mi alrededor se enteraran de los pensamientos en el cerebro, bueno, debía de plantear las cosas con calma. No era mi culpa. Ojos mar me trajo aquí como si nada olvidando seriamente quien era, una chica, es notorio armar esas conclusiones apresuradas sin pruebas o fundamentos. Si. Solo es eso, nada mas, hasta los momentos en saber la verdad de mis sentimientos son Dylan y Alice. Un momento. ¡¿Dylan?! No, no, no… ¿O si? ¿Tendria que malpensar de un chico como el ojos miel? Conocerlo mucho no lo hacia, pero el desconfiar después de ayudarme era demasiado, es mas creíble el ser muy obvia.
— Joven Mathew — salio a su encuentro Wess, ayudando a sostener las riendas del caballo en tanto el se bajaba — espero que halla disfrutado de su paseo, de hecho, estaba disculpandome con la señorita Heather por lo del día anterior.
— He ido al lago… espera… — se frena en segundo procesando las últimas palabras dichas por el anciano, colocándose tan rígido como un palo — ¿Mencionaste a Heather?
— Si, esta junto a la señorita Michelle y el joven Dylan. — señala a nuestra dirección.
La muchacha lo saluda alegremente con la mano al fijarse en nuestra presencia, de hecho, no responde a su saludo y frunce un poco el ceño al ver a Dylan a mi lado dejandome a mi de última para mirar. Y yo me congelo, nuestros ojos se conectan en unos segundos largos donde dejo de respirar o vivir, sentirme observada por Matt es algo que jamas he podido soportar pues en verdad me coloca nerviosa, incluso ahora, teniendolo a escasos metros lejos de mi poseyendo una postura nerviosa de dar el primer paso para romper el hielo. Aun no lo ha olvidado, menos yo, nuestra conversación de anoche y el dejarme sola, esa razón le impide acercarse a mi para seguir siendo los compañeros paraguas de costumbre produciendo una anciedad en mi pecho. No puedo soportarlo, quiero… quiero acercarme a él sonreirle y bromear como siempre, esta incomodidad en mi pecho me acaba lentamente. ¿Acaso mi cobardía ha noqueado a la fuerza?
Entonces, antes de poder hacer algo Dylan sujeta mi muñeca ante la mirada de Matt que suelta unos destellos curiosos, su expresión nerviosa cambia a una de enojo fijándose claramente en el agarre del mayor. Intento sacarme su mano de mi pero es imposible, el ojos miel pone mas esfuerzo en mantenerme cerca comenzando a caminar a donde esta mi amigo, Michelle salta detrás de nosotros exclamando que la esperemos pues estamos caminando muy rápido. ¿Y yo? Siendo manipulada al antojo de un sujeto enigmático con una aura aun mas misteriora de antes, tengo escalofríos recorriendome el cuerpo en tanto nos acercamos mas a Matt, esa mirada dice muchas cosas, en verdad… prefiero tener la fiesta en paz pero viendo donde estoy ahora es imposible. ¿Donde me he metido?
— Buenos días, Matty — lo saluda con ese tono usual de voz para dirigirse a mi amigo, este frunce el ceño en respuesta sacandole una risita al ojimiel — veo que estamos de malas, como de costumbre.
— ¡Matt! ¡Matt! — da saltos incesantes la peli avellana llamando la atención del nombrado — ¿Adivina qué? Dylan se ofreció a ayudar a montar a caballo a Hemo. ¿Sabes lo mejor? ¡Ella acepto!
— ¿Como? — musita impresionado.
Odio cuando hablan omitiendo mi presencia en este lugar, seria lo mejor hablar por mi misma asi dejo las cosas claras de una vez, pero el repentino apretón suave en mi muñeca lleva a detenerme. Miro a Dylan en señal de querer saber hasta donde van a llegar él con su hermana, aun asi no hay palabras, solo un guiño y señal de mantenerme callada hasta el final.
— ¡Si! — insistió la niña y por primera vez observó esa atmósfera rara cubriendola, esa mirada… ¡Trama algo! — ¿Mi hermano no es genial? A él sin duda se le da muy bien esas cosas, después de todo, parece tener una excelente relación con Hemo. ¿No lo crees?
Oye, oye ¿no te parece que estas jugando con fuego? La expresión de Matt se vuelve cada vez mas oscura, es mas, sus ojos azules han bajado dos tonalidades a al color de costumbre. Insisto dar un paso nuevamente atrás, siendo inútil, Dylan esta tratandome de decir pero estando pendiente en cada mínimo paso Matt se le hace difícil. La unica opción es esperar.
— ¿No lo ibas es hacer tu? — preguntó confundido y a la par enojado — ayer prácticamente la montas en tu propio caballo llevándola al lugar del nunca jamas. En tu imaginación.
— ¡Oh! — realiza un puchero inocente llevando una de sus manos a su boca — pero soy pésima enseñando a las demás personas algo, por eso se ha ofrecido Dylan. Además, no quiero que le pase nada.
¿Por qué no creía nada de las palabras de esta niña? Tal vez la razón es esa expresión en su rostro, evaluandola pretende hacerse la redentora de las buenas acciones y eso, eso me estaba produciendo temblores en el estomago. Ojo eso no es de felicidad porque estoy conmovida, es terror lo que siento.
Matt parece estar meditando las palabras dichas por la niña, su expresión sigue siendo oscura apretando la mandíbula y sus dos puños a la vez, aun no me ha mirado desde el planteamiento de Michelle pues solamente tiene ojos para el chico que sostiene mi muñeca, de hecho, se detiene a observar ese detalle con detenimiento llevándolo a enojarse mas. Solo he presenciado enojado a ojos mar cuando estuvimos en aquel club, Patrick insinuandose varias ocasiones e inclusive ayudarme con Annabeth borracha como una cuba, al final resulto que si estaba el moreno interesado en mi pero yo lo rechaze de inmediato. Ya tengo alguien en mi corazón y no existe espacio para alguien mas. No creo que Dylan me mire de esa manera, es cierto unas cosas, él me dijo palabras bastante comprometedoras pero bajo mi perspectiva solamente es simpatía debido a agradarle de una manera, sé que de alguna forma sigue mirando a Annie en mi. No me importa. He decidido mostrarles a mi manera que no soy ella, simplemente podemos tener cosas en común pero diferentes somos. Annie fue Annie, Heather es Heather.
Teniendo esos pensamientos por fin doy un paso adelante en descuido del ojos miel, aun asi, él sigue siendo astuto por lo que se posiciona delante de mi dándole la espalda a Matt. Sostiene mi mentón con las dos manos parecido a estar acariciandolo, en unos segundos mi piel se congela y el corazón se me acelera, sus ojos miel poseen toda la seriedad posible obteniendo una postura completamente diferente a la usual. No tengo tiempo para mirar a los demás de mi alrededor, en esos momentos solamente tengo atención en el chico frente de mi que trata de decirme algo. Sus labios se mueven cautelosamente susurrando palabras alarmantes: “deja que sea él el primero en dar un paso hacia ti”. Abro los ojos a la par impresionada de esa sugerencia, no lo entiendo, en la noche del bar fui yo quien dio el primer paso para estar frente a frente, Matt siempre toma la iniciativa de todo y simplemente me quedo observandolo hacerlo. No, no quiero mas eso. ¡Yo también puedo manejar la situación! Pero no va a suceder, al menos no ahora.
Una mano sostiene la mia halandola hacia adelante con agilidad, esa mano no es una cualquiera porque ella quema donde pasa, mi piel la conoce perfectamente reacciona ante ella produciendole un espasmo placentero. Asi que, de manera imprevista me miro aprisionada en un ancho pecho firme parecido a una muralla impenetrable, el olor de este es muy pacifico y reconfortante, no es el típico como fragancias o perfumes, este es sudor, naturaleza con algo particular que jamas podre descubrir pero me hace delirar. Si. Es marca ojos mar y jamas podre olvidarlo porque envia sensaciones cálidas a todo mi cuerpo, nuevamente estoy atrapada en su red sin derecho a ser liberada. No pretendo hacerlo de todas maneras.
— ¿No estas ocupado con tu tesis Dylan? — al escucharlo hablar alzo mi rostro para admirarlo, ahora mantiene una atmósfera jamas vista para mi. Es hostigamiento, Matt lo esta desafiando con su mirada. — Tu mismo lo dijiste, ibas a aprovechar estos días para hacerla. No creo que ofrecerte para ayudar a Heather sea bueno.
— ¿Y por que no? — sonrió con picardía haciendo brillando sus ojos miel — la tesis puede esperarme un poco, Heather se merece toda la atención posible. ¿No lo crees Matty? Ella no necesita algo dividido o a medias, sino completo y con atención absoluta. — la cara de ojos mar se tensa ante esas palabras quedando temblando un poco, por mi parte estoy impresionada ante la tenacidad de Dylan. Se perfectamente a donde quiere llegar con todo esto y me da algo de temor. — ¿Crees que tú puedas darle algo como eso ahora? No, no lo creo. Por lo tanto, dejamela a mi puedo cuidarla muy bien por ti.
Sus pasos se dirigen a donde estamos nosotros, con una expresión ahora burlona estiende su mano reaccionando en Matt a apretarme mas contra él como si estuvieran a punto de robarme de su cuidado, es mas, su cara esta contraída del puro disgusto dando a entender su desacuerdo a todo esto. En cuanto a mi, estoy confundida, Dylan ha dicho cosas bastante claras como confusas llamando a otras interpretaciones, por ejemplo lo de esperar a ver a ojos mar dar el primer paso ¿queria decir que intenta ayudarme? No lo se, pero lo demás me ha vuelto la cabeza un lio completo mas de lo normal, creo que por primera vez debo esperar a la respuesta de Matt.
— ¿Qué esperas? — insiste moviendo su mano hacia mi — entregame a Hemo.
Michelle que pasaba desapercibida para mi se mantiene muy a la espectativa, sus ojos castaños revolotean de mi amigo a Dylan con mucho entuciasmo, de cierta manera me recuerda a mi misma al momento de estar leyendo un libro sumamente interesante o jugando un videojuego con historia. Ella en verdad parece entretenida. Si al menos ayudara a alivianar la atmósfera sería perfecto, pero no me dura mucho ese pensamiento, nuevamente ojos mar me empuja hacia el con fuerza ya sintiendo los músculos de su abdomen contraerse con velocidad, en verdad esta enojado y lo último en su mente en sederme a alguien mas.
— ¿Entregarte a Heather? — exclama con ironía bufando en el proceso — debes estar bromeando, porque no pretendo hacerlo de ninguna manera. Puede que tenga algunos problemas en estos momentos, no ser bueno enseñando a alguien mas, pero, sé perfectamente donde puedo llegar — sonríe socarronamente sorprendiendo al ojos miel — ” Lo haremos todo, cada cosa, por nosotros mismos”. ¿Qué opinas de eso?
No podría ser… pensé mirando el perfil masculino del chico quien ayer destrozo mi corazón en dos ocasiones, y ahora, de alguna manera lo comenzaba a recomponer de pedazo a pedazo. Esta era su respuesta, la respuesta a sus dudas, temores y pesares, podría sonar bastante cliché viniendo de una canción de amor pero en mi posición no me importaba, Matt jamas dejaría de impresionarme con sus acciones.
Los hermanos revoltosos (asi les diría de ahora en adelante) estaban completamente sin habla, aun mas Michelle que mantenía su mandíbula ligeramente colgando de su cuello, por otra parte, Dylan tenia una cara impresionada pero a su vez estaba meditando las palabras de mi amigo. Por eso suspiro cerrando sus ojos a la par de dibujar una sonrisa, no era cínica, mucho menos burlona en verdad parecía estar bastante complacido con la respuesta.
— Matt, eres un chico con mucha suerte. ¿Lo sabias? — abrió sus párpados mostrando sus orbes color miel cautivantes — además, no todos nacemos manejando algo a la perfección, a medida que avanzamos en la vida pulimos nuestros conocimientos — coloca una mano en el hombro de mi amigo dándole unas palmaditas suaves — te dejare a ti a Heather para que le enseñes a montar. Buena suerte.
Con una señal llama a Michelle para que lo acompañe fuera de allí, desde mi puesto en los brazos de ojos mar, noto como Dylan me guiña un ojo en tanto se despide con la mano sonriendome picaramente. Hay cosas que jamas cambiaran y mi nuevo amigo de ojos miel esta entre ellas. Suspiro en medio de una sonrisa alejandome de Matt, él aun esta observando marchar al muchacho para serciorarse que en verdad no nos interrumpira mas, sin duda su comportamiento es adorable pues cuando adopta ser pocesivo da otros aires masculinos. Es como dijo la prima lejana de Marco, jamas termina de conocer a las personas cada día observas algo nueva en ellas.
— Entonces… — hago escuchar mi voz para poder llamar la atención de ojos mar, quien se gira en el acto — ¿me enseñaras a montar a caballo?
— Si, pero antes Heather…
— Escuchame — lo detengo colocando mis manos en sus brazos, sus ojos envían señales que en verdad no me agradan y debo pararlas. El día de llorar ha pasado y no quiero repetirlo. — lo que paso ayer ha quedado en el pasado ¿vale? No te guardo nada de rencor o algo parecido, soy del tipo de persona que necesita su espacio para digerir las cosas. Asi que, quiero que sigamos como hasta hora, los amigos paraguas inimitables.
— ¿De donde has salido? — me dice sonriendome como de costumbre, latiendome el corazón a toda marcha — he venido con un discurso súper nostálgico, lleno de sentimientos y emociones para decirtelo pero tu lo has soplado por los aires. Eres cruel.
— ¿En verdad lo soy? — arqueo una ceja divertida, mientras comenzamos a caminar — pensé que ser inflexible era la moda de hoy en día.
— Por supuesto — argumenta ojos mar, siguiendome la corriente — si quieres castigar a un niño sirve mucho esa inflexibilidad.
— Tienes algunos momentos como un niño — le digo haciendo mención al día de que visito mi casa y lo hice caer en mi broma — pues eres inocente en algunas ocasiones al igual que uno.
— ¡Eso claramente fue tu culpa! — habló nervioso, sonrojandose hasta las orejas haciendome reír — Hemo… ¡no te rías!
— Esta bien, esta bien — alce mis brazos en señal de rendición — no me reiré, es que solamente… ¡puf!
Oh… como extrañaba esta atmósfera cálida envolviendonos a ojos mar y a mi, el estar tonteando por cualquier cosa al igual que antes del desatarce el desastre, me agradaba ser amiga de Matt para asi juntos contar el uno con él otro. Esa sonrisa adornada en esos carnosos labios me hacían calmar la bestia de mi interior, si bien estaba feliz por volver a la normalidad una parte dormida dentro de mi no se encontraba satisfecha, ayer fue el único momento donde esa emoción ya apagada hoy se manifestó. El egoísmo. Quería a Matt, lo quería mucho, por ende lo de estos momentos podría satifacerme un tiempo, pero llegaría el día donde explotaría todo. Y cuando eso llegue… ¿Qué hara Matt al respecto?
Montar a caballo no era una tarea para nada sencilla, primero que nada debes de tener confianza en el gran animal para poder darle tu peso encima de él, segundo, los nervios no son algo que te sirvan al momento de sujetar las riendas, si el caballo percibe ese sentimiento en ti se pondrá incomodo e impedirá seguir el camino. Y el tercero, para cabalgar con autonomía el valor, dedicación como la constancia son principios fundamentales para poder manejar dicha actividad con naturalidad, nadie nace aprendido o mucho menos sabio, tal como dijo Dylan, el ser humano va adquiriendo conocimientos a lo largo de su vida. Por lo tanto, las cosas se toman con calma no a las carreras.
Ahora montando con tranquilidad sobre “estrella” se me vienen muchas cosas a la mente, un ejemplo es este paisaje arboleado, el respirar en este sitio no se hace tan pesado comparado con la casa en general, aquí el aire es fresco y puro con un toque de humedad debido a los arboles, la frescura del viento pega en mis mejillas relajandome un poco. Si alzas tu cabeza puedes ver claramente el contraste del sol con las hojas que recubren todo, en el suelo se observaban perfectamente las sombras producidas por la rama de los arboles, aun mas, la sensación del lugar te lleva a una dimensión desconocida. El querer dejar todo atrás y simplemente contemplar la naturaleza.
Si me cuesto aquí
Si solo me acuesto aquí
¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?”
Muchas veces solía ir a la parte de atrás de la casa para tirarme en el césped para perderme en las letras de una canción, el sol tan caliente para tostar mi rostro pegaba sobre todos sin piedad, su cielo azul intenso mostrando la inmensidad mas de él dándonos una invitación en descubrir sus secretos mas oscuros, y las nubes, blancas, esponjosas claras como el alma de un pequeño niño; todos esos patrones llevaban a cerrar los ojos para relajarme.
 Olvida lo que hemos dicho
Antes de que nos volvamos viejos
muéstrame el jardín que explota dentro de la vida “
En ese tiempo la situación con mamá era tan turbia, mucho menos intensa a la de ahora pero si significativa, Margaret y su embarazo no preparado, Jhon criando de sus tres niños junto a su hermosa esposa Melisa, luego estaba yo ajena a cualquiera de ellos. Era cierto, mis hermanos se preocupan por mi enfocando aveces tiempo donde podrían estar haciendo otras cosas, aun asi, en los comienzos fue difícil para ellos dividirse entre sus obligaciones y su hermana menor. Obviamente la ecuación saldría inclinada mas a una parte que otra.
 Perdamos tiempo
Autos persiguiéndose
Alrededor de nuestras cabezas “
Era por eso que lo hacia, acostarme en aquel césped olvidado y casi muerto para cerrar los ojos perdiendome entre letras de musica, en ellas estaba la de Snow Patrol “Chasing Cars” , era la misma utilizada por Matt para darle a Dylan una respuesta a todo lo ocurrido, aun mas, la misma para trasportarme a esas maravillas escondidas en mi mente esperando ser descubiertas. La verdad, viendo la realidad no me importaba soportar un poco la confusión de ojos mar, si al final estaba esperandome un paraje lleno de frescura natural parecido a mis días de descanso, estaba dispuesta hacerlo. Siempre y cuando el dicho de “lo bueno se hace esperar” se haga realidad estaré llena de pasiencia.
De pronto el paisaje cambia mostrandome una hermosa vista, mis ojos revolotean ante la gran masa de agua que parece estar adornada de diminutos diamantes brillantes en su superficie, el color de esta es azul, tan azul como los ojos de mi amigo, ellos poseen el poder de atraparte en su encanto para jamas soltarte. Es asi como me Siento. Mientras el olor a humedad entra en mis fosas nasales Matt baja del caballo acercándose a las orillas del lago, noto su semblante bastante pacifico aunque con un toque bastante confuso, su mente esta divagando nuevamente, imitandolo con movimientos torpes logro bajarme de “estrella” tocando finalmente el suelo. Estas ropas aun siguen incomodandome, esto todo fue idea de Michelle pues según ella no podría montar caballo sin tener un uniforme tan lindo como el de equitación, trate de dialogar con ella para evitar vestirme de esa manera pero fue inútil, al final seguía argumentando las ventajas de verme como me veo. Esto nos llevó a pedirle prestado ropa a Selena quien no puso oposición a ello, sino sorpresivamente estuvo de acuerdo, lo mejor para mi era estar vestida de manera adecuada para la ocasión. Caso cerrado.
Camine cautelosamente posicionandome junto a ojos mar, por su parte miraba al firmamento sin prestar atención a su entorno, solo existía ese nivel de concentración en una persona y ese era él. Matt seguramente se encontraba meditando sobre el pasado, luego de todo, hoy exactamente es el año de muerta de Annie y no debe ser fácil en mi amigo. Comprendo bien eso.
Sin embargo, la imagen nostálgica de Matt reflejado por las aguas tranquilas de este lago no dejaba de alarmarme, ese brillo especial envolviendo le hacia parecer un ser extradimencional traído de otro planeta, es guapo, demasiado para ser cierto y sobre todo debería ser un delito serlo.
Lleve mis manos al pecho presionandolo con cuidado, tomaba y sacaba aire de mis pulmones en silencio para calmar mis sentimientos, no, no tenia derecho alguno de manifestarlo en un momento como este. Aun asi, mis piernas tiemblan, el corazón late con fuerza produciendo olvidar cualquier indicio de ejercicios de respiración, la piel esta ardiendome como si estuviera tocandome pero no es asi, ojos mar esta inverso en sus pensamientos sin prestarme atención alguna. ¿Por qué? ¿Como es posible? Matt, tiene porte de príncipe de cuento de Hadas y esta colocando mis nervios de punta. ¡¿De qué demonios esta hecho?!
— Me gusta la paz del lago — comienza diciendo de manera desinteresada, olvidandome de esas emociones inútiles — su atmósfera invita a simplemente tumbarme debajo de un árbol para asi contemplarlo, asi olvido todo lo complicado de esta vida.
Asi que… al final de todo pensábamos en cosas similares, pero era cierto, con este viento soplando de manera relajante daba ganas de tumbarte al lado de la naturaleza. Yo al igual que Matt tenia cosas por la cual olvidar, simplemente quería realizar borron y cuenta nueva, recetearme tal cual a una computadora o artefacto tecnológico. Sería fácil todo.
— Heather — me llamo dándose la vuelta para mostrarme esos ojos encantadores — ¿Alguna vez lo has hecho? Tirarte al suelo sin razón, solamente por apetecerte.
— En muchas ocasiones — respondi con aire soñadora invirtiendo mis pensamientos a esa época — cuando mis hermana se fue de casa ese era mi escape, no llore, grite o hice algunos berrinche. Fui a la parte de atrás de mi casa para arrojarme en el suelo. — suspire contagiada del recuerdo — Parecía que este me abrazara con frenesí, solo asi podría sentir la calma absoluta.
Me dí cuenta lo mucho que había hablado cuando observe lo entretenido de la expresión de Matt en su rostro, solte un respingo de impresión desviando la mirada hacia el lago, esto hizo producir en el ojos mar un risa divertida sonrojandome al instante. Latía. Mi corazón latia con fuerza, igual mi cuerpo. ¿Como hacia Matt para producir eso en mi? Aun es un misterio.
— Comprendo, nosotros también — contesto colocando una de sus manos en mi cabeza manteniendola quieta — ¿lo presenciaste no? Ayer Danielle contra Alice, bueno, en el pasado eran las confrontaciones aun peores. En ese momento Annie, Alex y yo corríamos aquí. — recordar a los pequeños de la foto con sonrisas chispiantes dio un sentimiento raro en mi, tal vez porque uno de ellos esta frente a mi hecho ya un hombre — Es tal como has dicho, el suelo nos recibió con brazos abiertos en tanto Annie le restaba importancia a los problemas, « Dejalos pelear, si con ello gastan sus energías, perfecto, pero de ninguna manera permitiré que ustedes se vean involucrados en esto. »
Annie en verdad fue una muchacha con muchas convicciones al igual de bondad absoluta, no me extraña que Matt aun la ame como lo hace, de estar viva podría llevarnos muy bien aunque, de eso suceder ojos mar y yo jamas nos hubiéramos conocido. Es muy confuso, pero entre mas conosco de ella siento ese sentimiento de agradarme, al menos, me queda la sensación de saber la clase de persona que fue Annie. Puedo darme en una parte satisfecha.
— Por eso… — sigue hablando tranquilamente mirando los puntos brillantes creado gracias a los rayos solares — quería traerte a este sitio para que lo conocieras, el lago de mi niñez, si cierro los ojos puedo hasta recordarme a mi mismo corriendo por aquí.
Me le quede embelezada solamente admirando su rostro perfilado en tranquilidad, este podría ser el día de muerte para la familia Lovecraft, aun asi, Matt esta demostrando sentirse en paz con la memoria de Annie; sobre todo, consigo mismo. Por lo tanto, un peso dentro de mi alma se quito parecido a cargar la cruz de tus pecados, si mi amigo estaba conforme con sus memorias para seguir adelante yo igual compartía su sentir. La vida es demaciado corta como para seguir pensado en lo ocurrido o lo que pudo ser, debido a ello debemos vivir nuestro día a día como si fuera el último, sin arrepentimientos, odio o culpa de por medio. No conocí a Annie pero aseguro que en su lecho de muerte pensó en todo esto, su vida fue corta, si, hubo cosas que dejo inconclusas, también, pero estuvo conforme con su destino agradeciendo cada cosa. ¿Y por qué? Fácil: no valía la pena presentarse inconforme ante la muerte.
Con esos pensamientos estuvimos un buen rato en el lago contemplando la naturaleza, ojos mar estuvo muy conversador relatandome de su niñez tratando de esconderse de los adultos o como trataba de pescar, aunque por muy duro golpe a su orgullo Annie le daba una paliza a él igualmente a Alex, me sorprendió un poco saber que el moreno no solia ser tan abierto a las chicas como ahora, salvo Annie, quien prácticamente fue su hermanita menor en la escuela, con el resto les tenia pavor pues en su perspectiva las niñas eran: “criaturas de temer pues conseguían sus cometidos solamente llorando”. Obteniendo de ello una oposición rotunda de Annie, ella mas adelante le hizo conocer que eso era falso, ese motivo hizo convertirse en grandes amigos de confianza.
Ahora la pregunta es: ¿Qué había de la relación con Matt? El mismo me admitió jamas darse cuenta de los sentimiento de la chica, es decir, ambos habían sido amigos desde muy niños y su manera de verla era distinta a cualquier chica, no lo negaba, aun con eso el convertirse en amor fue un camino bastante largo y empinado. Tal vez, el producto de su descuido fue perderla fácilmente, no obstante jamas se arrepentiría de amarla.
Nuevamente siento un poco de pena por Annie, conosco ese lado despistado de Matt perfectamente y vivir con ello es pesado, aunque no por eso vas a rendirte fácilmente sin dar la batalla antes de consumir todos los suministros necesarios. Annie debió de ver eso, además, la admiro de poseer las agallas necesarias para confesarle tus sentimientos a tu amigo de la niñez, ese que compartió travesías infantiles como infelicidades, eso, eso no es algo para tomarse tan a la ligera.
Cuando voy a preguntar mas en cuanto su relación de novios aparecen dos personas, Alice y una animada Michelle, al mirar a la primera chica se me congela completamente el cuerpo. Imágenes del enfrentamiento de esta mañana golpean mi cabeza con fuerza, su furia, frustración y por último, ese semblante combinado con las palabras mas profundas de mi vida; no lo comprendo, pero debo investigar mas de ello con las demás personas de esta casa.
Michelle nos invita a volver a la casa para preparnos al primer acto de conmemoración a la memoria de Annie, la misa, Matt a mi lado se tensa un poco escuchando esas palabras produciendo una clase de inquietud en mi, bajo la mirada presa de mis propios sentimientos contradictorios. ¿Como puedo hacerlo? ¿Como puedo aliviar el dolor del alma en Matt? No se pero anticipando mis pensamientos coloco mí mano en el hombro de mi amigo apretandolo, este reacciona a este tacto sonriendome de manera conciliadora, esta bien, simplemente esta bien. Estoy aquí y no pretendo ir a ninguna otra parte, estaré lista para cuando pida cualquier cosa de mí, incluso limpiar sus lágrimas derramadas a causa del dolor. No pretendo dejarlo caer. Bajo la astuta mirada de Alice, subimos a nuestros caballos emprendiendo la marcha a la casa nuevamente.
Inmediatamente llegando a los establos fui interceptada por Miss Helena y su hija Selena, ambas sosteniendome de hombros me separaron de los demás llevandome con ellas, entre confusión al igual de murmuros de la mujer mayor pregunte a donde nos dirigíamos. Mejor me hubiera ahorrado eso. Miss Helena relato que se tomo el atrevimiento de revisar mi equipaje encontrandolo muy ligero, frenemos un poco aquí pasando el acto psicópata de esta mujer al mirar mis pertenencias, es obvio encontrar pocas cosas entre ellas pues tenía solamente pensado quedarme un solo día ¿qué pretendía? Seguro encontrar “Narnia” allí adentro. Por lo tanto, siguiendo con el relato, no poseia vestimenta alguna para asistir a la misa seria como era la de realizarse en pocos momentos, nuevamente armandose de derechos por méritos propios para buscar un vestido perfecto para mi. Por cierto, ni se pregunten donde lo consiguieron pues no tengo ni remota idea, solamente recuerdo ser vestida tal cual muñeca de trapo o maniquí fuese quedandome tranquila.
El resultado final fue mirarme al espejo con una impresión enmudecida en mí rostro, este vestido… este vestido sin duda era demaciado para mi, completamente negro, estilo veraniego y con tirantes, me llegaba un poco mas abajo de los muslos dandome una sensación juvenil en vez de seriedad. Mi cabello largo fue trenzado por las maravillosas manos de Selena convirtiéndolo en algo desconocido para mis ojos, Margaret jamas podría alcanzar dicho nivel como el de la prima de Annie en estos momentos, aunque siendo seria ameritando la situación por cual me encontraba en este lugar, esto era absurdo pues en ningún momento esto son una vacaciones. Es un año de la muerte de Annie. No existe momento para estar tratando de parecerme bonita o algo asi, en cambio deberían de enfocar sus energías y pensamientos sobre otra cosa, no lo se, quizás en pequeños pasos para hacer prevalecer la memoria de la chica.
Creo que Miss Helena se dio cuenta del decaimiento momentáneo en la expresión de mi rostro, porque de inmediato sonríe de manera tranquila sosteniendo mis hombros y asi conseguir alzar mi mirada.
— Se tus pensamientos, eres muy fácil de leer — piquetea con su dedo de perfecta manicura mi frente con señal de broma, esto hace soltar un respingo presa del pánico. — te descubri con solo una mirada ¿no es asombroso?
— Mamá… — pronunció con pesadez su hija insitandola a seguir.
— Vale, vale, mira como sigo — se escuso la mujer rindiendose ante la menor — Escucha muy bien esto Hemo, aquí todos nosotros no paramos de pensar en lo injusta que ha sido la vida con Annie. ¿Sabes? Aun alguno de nosotros piensa de esto como un sueño o mas bien pesadilla.
— Si es asi, no comprendo en arreglarme de esta forma — me señalo con total confusión, las dos mujeres se miran entre si ante mi reacción — solamente soy una invitada traída por el ex-novio de su sobrina, mi existencia debería ser simplemente dudosa. ¿No lo cree? Es como si yo…
— Annie — la voz clara de Selena se manifiesta callando mí voz, su madre conociendo los pensamientos de su hija sonríe de sozlayo entristecida — escribió una carta para las personas mas cercanas a ella, tal vez no tuvimos la oportunidad de despedirnos personalmente como los tíos o Matt, pero… siempre tuvo un paso adelante de nosotros anticipando todos los movimientos.
— ¿Una…? — susurre confundida ante el nuevo dato surgido en esta conversación — ¿Carta?
— Si — aseguro la chica seria — en ella expresa cada una de las cosas no dichas en persona, pero contenía algo mas, el cuidar de Matt y jamas dejarlo caer — ante su mensión me encuentro inmersa en un mar de sensaciones raras, la primera es la tristeza, aun sabiendo el destino a la vuelta de la ezquina pensó en la persona que amaba. Hermoso. — ella mantenía consiente la clase de persona que es, aun mas, su sedición de cerrarle la puerta a cualquier persona en acercarsele. Matt no es de cometer locuras, mas bien, se encierra en su mundo rechazando a los demás.
— Es por eso que cuando te vi ayer acompañandolo me sentí feliz — la mujer mayor sostuvo mis manos brillandole sus ojos verdes con frenesí, paralizandome por completo — Matty ha dado un paso mas a su futuro, escogió una chica formidable para estar a su lado, esa es la razón en tratarte bien. Tienes un gran corazón y ayudas a una persona desconocida sin importar nada, sin duda, la imagen de la mujer perfecta para él — al decir esas palabras me sonroje por completo, no esperaba nada igual menos de una mujer que comparte lazos sanguíneos con Annie — Mi Annie era su ancla a la realidad, le dio soporte para asumir las cosas, pero tu, eres la que lo ayuda a superar sus miedos y temores pasados. Matty sin duda te necesita.
— Se lo prometimos, a Annie — agregaba con voz pausada y calmada — apoyar a Matt en su nueva vida sin importar cuanto haya pasado luego de fallecer, él pertenece a nuestra familia independientemente de lo ocurrido, por lo tanto, nuestro deber es apoyarnos. No recharlos.
De eso se trataba, el comentario de Alice nos llevaba a esto, para la niña cumplir al pie de la letra el último deseo de su prima era difícil. Es predecible, Annie seguramente fue un modelo a seguir para ella y perderla ante horrible enfermedad es insorportable, puede que se este comportando tal cual a un pequeño cuando sus padres se separan y uno de estos consiguen una pareja nueva, ante tal amenaza a sus recuerdos igual al puesto en su corazón ya ocupado no se le permite entrar alguien mas. Pero no deseo cumplir un rol ya asignado a alguien. Soy Heather y siempre lo sere, no Annie quien comparte lazos de sangre con ella, simplemente quiero que nos llevemos bien como lo hago con Michelle, aunque esto cueste mas aun de tratar escalar una montaña sin arnés. Asi que, contagiada del ambiente producido por estas mujeres les agradezco en el alma teniendo en cuenta algo, la próxima en dar un paso hacia Alice sede yo, de esta manera sera capaz a mirar al futuro.
La misa en memoria de Annie fue sumamente sencilla, los señores Lovecraft mantenían un semblante tristón en cada mensión de su hija, trate de acercarmeles a ellos pero Dylan junto a su hermana impidieron ese hecho. Por otra parte, Matt se sentó junto Danielle y los padres del señor Paul quienes parecían tener excelente relaciones con él, si piensa el porqué no estuve junto a mi amigo en la misa les respondere fácilmente, mi derecho no daba para tanto. Aunque estuve con Dylan y Michelle en la ceremonia conmemorativa, el mirar a ojos mar desde lejos sin duda era un privilegio, mi existencia deja mucho por desear entre algunos familiares presentes, y por eso evitando futuros conflictos me aleje de todo ellos.
Cuando llegó el momento del sermón el sacerdote menciono haber conocido muy bien a Annie, ella fue una chica excelente con buenos modales, bondadosa y esa alma de querer mejorar las cosas en su entorno. Lamentandolo mucho nuestro señor parecía necesitar de personas como ella en su reino, no debíamos lamentarnos por su pronta partida, mas bien nuestro enfoque tenia que ser directo a las memorias compartidas junto a ella. Lo que dijo, hizo y lo que fue. Partió de manera fisica pero sigue viviendo en cada una de las memorias de sus familiares y amigos, en ese sitio jamas podrá morir porque seguirá sonriendo hacia nosotros por toda la eternidad.
Escuche como rompía en llanto la señora Ángela mientras era sostenida por su esposo entre sus brazos, al girar a verlos comprendí con perfección el amor paternal de los padres a sus hijos, ese fino hilo conectandolos jamas seria cortado ni por el peso de la muerte, su amor era tan grande que le importaba poco aquello. Tus padres siempre te amaran aun estés muertos, me pregunto si esa misma ecuación vale para los hijos, no conocí a mi padre por haber muerto estando apenas nacida, solo percibí la imagen que tenia dandome esa sensación extraña en el pecho.

Papá… ¿Qué clase de muerte has tenido para haber arrastrado todos a un profundo abismo de dolor? Sea cual sea fue lo suficiente para esconderme todo a el último de sus hijos. Yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario