martes, 18 de septiembre de 2018

La historia detrás de The Lovers Hurts

V
Misguided intentions
Lo sabia, de hecho siempre le he tenido en cuenta y más que sobre entendido. No tengo ni el más mínimo talento para convertirme en Cupido, ese tipo de cosas nunca han ido de la mano conmigo, al contrario, estás siempre me rechazaban y huían despavoridas de mi. Pero todo esto que estaba haciendo en estos momentos era ridículo, pedirle a Minami salir de compras. Luego sentarnos en la placita mas cercana del centro comercial para descansar, y sin tregua alguna, comenzarle a relatar el sinfín de amigos que tenia. Era descomunalmente absurdo. Primero que todo porque yo no tenia tales amigos, de lo muy opuesto de ella siempre he estado sola en este increíble y patético mundo, pero como dicen algunas veces “Se vale soñar” así que por nada en esta ciudad me impediría hacerlo.
Después de un día totalmente loco en el centro comercial del  pueblo, llegue a mi casa totalmente agotada. Mi padre por obras del destino no se encontraba en casa así que me toco comer sola en el comedor. En algunas ocasiones me preguntaba: ¿Cómo era posible que mi padre estuviera tan solo todo este tiempo? Mi madre había ya muerto varios años atrás, muy pocos recuerdos todavía están nítidos en mi, la extrañaba demasiado, y claro estaba, en ocasiones como esta. Cenando sola en casa. Me ponía de lo mas melancólica. El criar solo a una niña pequeña como yo era totalmente un gran reto para un hombre viudo. En fin por los momento no quiero que ninguna otra mujer usurpe el lugar de mi madre, pero probablemente, mi padre no quiera quedarse solo para siempre y si encontraba otra mujer en el futuro lo apoyaría incondicionalmente. Solo si no era una bruja y se comportarse conmigo educadamente.
Basta de melancolía, me dije, ya era la hora de mi faciales de la noche para ir a dormir, sabia que aun no llegaría mi padre por lo tanto aprovecharía para hacerme mi sección nocturna. Después de todo tenia que cuidar mi cara, para mi la imagen de una diva, o sea yo, era lo mas primordial de todo el universo.
Subí a mi cuarto con velocidad colocándome mi pijama rosa de seda y acto seguido, sentarme frente a mi peinadora con la intención de colocarme mis cremas hidratantes de rostro. Recuerdo bien que me las deje un buen tiempo para poder hacer efecto, luego las quite con cuidado para no arruinar mis ojos. Nunca había sido aduladora, pero mis ojos, eran lo que mas me gustaba de mi. Transparentes y azules con una combinación de verdes. En definición. Nunca sabría realmente que color eran. Sonríe ante mis pensamientos, si tan solo Sai se fijara de eso de mi, aunque Ino, poseía unos ojos celestes muy hermosos no se comparaban con los míos. Deje mis pensamientos estúpidos sin sentido aun lado y me metí en mi cama. Estaba cansada, por lo tanto no tarde mucho en quedarme dormida profundamente tanto que ni recuerdo exactamente la hora en que llego mi papá a casa.
A la mañana siguiente tome rumbo hacia el baño para darme una ducha, sin pensarlo sentí que hoy no seria un día ordinario, al parecer según mis pronósticos se pintaría algo salvaje y extraordinario, no porque me extremaría una ropa nueva, si no algo me decía que en la hora del club de coro ocurrirían cosas extrañas. Tan solo imaginarme a las tres porristas, en especial Ino y Sakura juntas era de esperarse lo peor, estas chicas se pelearían casi a muerte por Sai. Y no las juzgaba, probablemente si tuviera la valentía de ellas haria lo mismo, pero por los momentos estaría completamente inmóvil sin mover una pieza de este rompecabezas que por si solo estaba formándose.
Salí del baño apresuradamente para vestirme e ir a desayunar, opte por colocarme una camisa tipo suéter blanco adornado con una figura y letras extrañas, unos pantalones elasticos gris y encima de ella una falda de curadillos negros con grises. Busque mis zapatos rápidamente, unos converse para ser precisa negros con blancos, de hecho los cordones eran blancos. Me pare frente al espejo, aun me faltaba algo y era mi chaleco negro, lo vi tendido en mi cama, así que lo agarre con mi mano izquierda y me lo coloque. Me cepille mi largo cabello con detenimiento quería que quedara totalmente lizo pero no lo llevaría suelto, lo sujete y lo amarre con una cola de cuadrillos al igual que mi falda me acomode unos mechones sobre mi cara.
Cuando baje a desayunar mi padre ya se encontraba allí tomando su café matutino y leyendo el periódico, al verme sonrió, pase junto a él para darle un beso en la mejilla.
— Buenos días papá — le dije mientras estaba por empezar a preparar mi desayuno.
— Anoche te acostaste muy temprano — comento mi padre — cuando fui a buscarte estabas como en Júpiter o Saturno.
— Si — sonreí con algo de disgusto por el comentario que hizo — Lo que sucedió es…
— Fuiste de compras como toda una compulsiva — dedujo todo en un segundo. — ¿Me equivoco?
— No esta bien, pero quitémosle la parte de: “Como toda una compulsiva” ¿Quieres? — repuse tomando asiento frente de él.
— Esta bien, lo retiro — se puso de pie y fue por un poco mas de café. — Hablando de eso ¿No saldrás hoy?
— De hecho, tenia pensado ir a ver una película con mi amiga Minami — mi padre se sentó de nuevo — Últimamente no se siente muy bien, esta medio distraída y ausente.
— Si es así ¡Apóyala! Para eso son los amigos. — me contesto alegremente.
— Si. — me anime — ¡Eso definitivamente hare!
Después de desayunar busque mi bolso y me dirigí a la parada de autobuses, despidiéndome alegremente de mi padre. El bus de colegio llego, tome asiento en el segundo puesto. Como en el camino me tope con Sai gire rápidamente para fingir que no se encontraba allí. Él de hecho ni siquiera me noto, fue derecho hacia sus amigos del equipo de futbol, quienes al verlo chocaron manos y alegremente intercambiaban saludos, de seguro cuando entrara Ino por esa puerta todo cambiaria. En eso desee como ninguna otra cosa poseer un carro, solo para mí y no ver a Sai tomando el autobús con sus amigos y novia. Podría pedirle a mi padre que me comprase uno, pero no sabía si él estuviera dispuesto a dármelo como regalo, aun así, no me rendiría para poder tenerlo. Tendría que idearme un plan magnifico para poder tenerlo.
Al llegar a Konoha vi a mi amiga Minami sola, se me hizo un tanto extraño pues, hace unas semanas que era muy amiga de Hinata y Neji pero al parecer no quería incomodar a semejante parejita. Acomode mis cosas para la siguiente clase que tenia, dejando a sola a mi amiga con sus dudas en la cabeza, después del club tendríamos tiempo de hablar a solas, claro esta tarde tendríamos salida de chicas al cine.
Estaba a punto de entrar a la hora del club cuando vi una cosa realmente extraña, no era por ser chismosa, ni mucho menos meterme en la vida de los demás, aun así una voz muy dentro de mi me impulso a escuchar la conversación que tenia estas dos chicas con mi perdedora compañera Sakura. Al parecer los mensajes de esta mañana no eran nada de paranoia mía, las cosas en este coro realmente se pondrían tensas con la llegada de estas porristas al el.
— Queremos hablarte de la coreografía — la detuvo Ino con una pose de queriendo decir soy mejor que tu.
— ¿Qué quieren hablar sobre ella? — arqueo una ceja Sakura.
— Es un asco — comento Ino.
— Una total y grandísima porquería — agrego Karin.
— ¿No las desterraran por hablar conmigo? — miro hacia los lados Sakura.
— Miralo de esta manera — le sonrió con cinismo Ino — Todos nosotros formamos un equipo querida — no me gustaba como se estaba formado esto — Pero en definitiva, era la mas apropiada para comandar esto, sin duda, tienes que hacer algo con los pasos del Sensei.
— ¿Qué me sugieren ustedes? — tomo una postura mas interesada del asunto.
— Tenemos que buscar a Li — propuso Ino con algo de sospecha — es el mejor coreógrafo y trabaja con Akatsuki.
— Y hasta preparo coreografías de Broway — hizo mucho énfasis en sus palabras Karin.
— ¿Qué dices? — empezó a presionarla la rubia.
— Esta bien, lo hare — sonrió confiada — dado el caso que es el mejor.
No quería sonar rara pero, planear este tipo de cosas solo ellas nos hacia descartar a los demás, me encantaría que Li hiciera las coreografías del coro. Según había escuchado es un grandioso coreógrafo, sin duda alguna tenia talento de sobra y no nos vería mal intentarlo. Observe como mi amiga Minami venia hacia mi por lo que pare la conversación de las tres chicas, se nos estaba haciendo algo tarde para entrar al coro.
— Siento la interrupción chicas — las tres voltearon a mirarme — Pero se nos esta haciendo tarde para entrar al coro.
— Contamos contigo —  señalo Ino a Sakura, pasando de largo para dirigirse a la puerta.
— ¿Lizi? — me llamo mi amiga Minami — ¿Qué haces? Vamos.
Entramos atrás de las dos con el uniforme de porrista y nos paramos en donde los demás se encontraban, al parecer el Sensei iba a empezar con la coreografía del día anterior. Comento que seguiríamos haciendo tal y como lo dejamos el día anterior, por lo tanto ninguno de nosotros repuso algo, sino seguimos las instrucciones del profesor comandado por el sonido del piano. Si algo pude percibir cuando di la vuelta es que Sakura no paraba de mirar a Sai y en algunas ocasiones a Ino con su amiga Karin, en esas intercambio de miradas Ino y Karin no siguieron con la coreografía allí supuse que algo estaban por tramar.
— Esperen ¿Pueden parar con esto de una vez? — el sonido del piano se dejo de escuchar y Kakashi – Sensei volteo a mirarla.
— Ya te lo he dicho Sakura, si tienes ganas de ir al baño ve — comentaba desinteresado el maestro — no tienes porque pedir permiso. Ahora…
— No tengo problemas con mi vejiga — al parecer estaba decidida en comentar algo.
— ¿Entonces? — pregunto descolocado el profesor.
— Es sobre la coreografía Sensei — al parecer esto sorprendió mas al profesor.
— ¿Qué sucede con la coreografía? — le pregunto desconcertado.
— Con estos pasos no vamos a vencer a Akatsuki — empezó a mirar a Ino — usted sabe mucho de canto pero… no de coreografía, es decir, usted no es coreógrafo — dijo con algo de nerviosismo — por eso… si queremos ser los mejores ¡Necesitamos a Li!
— El que ese señor haga coreografías no significa que baile — repuso como si estuviera indignado por el comentario de Sakura.
— ¿Usted ha bailado en público Maestro Kakashi? — puso mas dolor en la herida Ino.
— Bien chicos — miro a otro lado el maestro — ¿Qué tal les parece dejar esto hasta aquí? Después discutiremos sobre esto.
El peli gris salió de la sala del coro, por lo que pude deducir de la expresión de su cara, estaba totalmente enojado y por una extraña razón lo entendía, escuchar a una de tus alumnas y no una cualquiera, sino de la capitana del coro. Que al parecer el no servía para bailar tan solo para el canto era realmente frustrante y para nada esperanzador, aun así creo que era para una buena causa, pero no apoye mucho el método. Si mis pronósticos no iban tan mal el maestro se lo tomaría a pecho y  no regresaría por un buen tiempo al coro, de ser así, nuestra única solución seria ver al tal Li para realizar nuestras coreografías.
Todo el mundo salió del salón y yo junto a Minami para la salida de solo chicas al cine pero, de repente freno su caminar. Me comento que no se sentía muy dispuesta para salir al cine esa tarde tal vez seria otro día. Por lo tanto regrese a mi casa temprano consiguiéndome con una sorpresa, mi padre estaba en casa, no tenia nada por hacer asi que  comente mi día en el colegio hasta la parte del coro. Mi padre estuvo de acuerdo con mi deducción, el profesor se podría tomar eso personal y no regresar al club, permanentemente.
Esto estaba mal, muy pero muy mal. En definitiva el maestro se lo tomo personal y no regresaría al coro por una buena temporada, hace una buena hora que estábamos esperándolo y nada que llegaba Sakura opto por la idea de buscarlo y darle un regalo de disculpa. Tan solo pensaba si ese “brillante plan” resultaría y regresaría junto a nosotros. Cansada de tanto esperar me senté en una de las sillas para mirar el regreso de Sakura con nuestro guía del coro, porque si no pasaba esto, estábamos más que perdidos. La entrada de Sakura con una especie de bandeja con galletas, hizo que saliera apresuradamente de  mis pensamientos.
— No regresara — soltó todo de un solo momento, ahora si que estábamos perdidos, Sakura ahora debería considerarse una chica muerta — Dijo que no tenia porque disculparme debido a que decía toda la verdad pero… — coloco la bandeja de galletas en el piano donde se encontraba Sai — no se sintió que fuera cierto, al contrario, parecía que mentía. Según él no tiene mucho tiempo porque formo un grupo llamado “Hombre a Acapela”, estará ayudándonos con las canciones pero nada mas. Después de todo… — estaba por arrancarle la cabeza — deberíamos contratar a Li, eso fue lo que me dijo.
— ¡Claro que nos abandono después de que literalmente lo mataras! — grito Sai enojado colocándose de pie.
— Si es así ¿Por que me dio las gracias? — repuso Sakura con ironía.
— La idea es ganar — Intervino Karin con un tono extraño — Y ahora que Kakashi – Sensei nos deja contratar a Li…
— ¡Él no quiere que lo hagamos! — contraataco Sai — Lo que paso es que hirieron su orgullo, algunas veces pude parecer sensible respecto a esto.
— ¿Y es mi culpa eso? — pregunto indigna Sakura, aunque a mi parecer parecía dolida.
— ¿Has visto a otro persona con una bandeja de galletas? — uso un tono de ironía — Para que sepas no veo a nadie mas solo a ti.
— Ya me canse de esto — se paro bruscamente Ino — lo que estén a favor de contractar a Li.
Todos alzaron la mano hasta yo, vi como Neji dudaba de hacerlo y la bajo a sentir la mirada de Sai quien rotundamente se opuso a ello. Pero necesitábamos ganar y pude que suene contradictorio todo esto, sin duda necesitábamos a Li al igual que el maestro Kakashi, tan solo quiera matar a Sakura por humillarlo de esa manera. El profesor era una gran persona con un gran corazón y el primero en conocer que valore el talento de nosotros, para algunas personas parece raro y nos discrimina, pero para él es tan especial y los hace ver únicos.
Sakura salió rápidamente del salón parecía enojada de toda esta situación en donde sin duda fue atajada, nadie me sacaba de la cabeza que fue planeada, por lo tanto, en una parte nos beneficiaria tener a ese hombre para entrenarnos, nos haría bien. O al menos eso al principio pensaba.
Minami salió del la sala sola dirigiéndose a algún lugar en especifico, no la seguí, primero fui por un chocolate caliente en la cafetería, tenia que relajarme un poco de toda esta estúpida situación. En algunas ocasiones me sofocaba estar en el club, con todo lo que sucedía estaba cansada. Luego de mi bebida caliente fui directamente a los casilleros para arreglarme mi cabello, en definitiva estaba comenzando a colocarse parado de las puntas, mi sorpresa al llegar allí fue encontrar a Minami perdida en algún sitio de su mente. En dado caso no la interrumpí y abrí mi casillero para colocarme algo de crema en las puntas de mi cabello. Cuando resurgió esa pregunta endemoniada de los labios de mi amiga morena.
— ¿Algunas ves ha besado a alguien? — me pregunto a un mirando a la nada.
— ¡Oh! Si — intente hacerle una broma para animarla — he besado cada almohada de mi cuarto — ella suspiro con desaire, y yo cerré mi casillero — No, nunca pero me gustaría intentarlo.
No quería empezar a pensar en una persona en específico, pero en mi mente resurgió la imagen del capitán de futbol de Konoha. Sai la persona que me traía cada día mas y mas enamorada de él.
— No me digas que tu… — seguí el patrón hacia donde estaba mirando mi amiga. Kiba y Karin estaban besándose — Minami ¿Sabes en donde estamos? ¡En el club de coro! Es decir, en lo mas bajo de la escala social de toda Konoha — le repuse mientras ella me miraba concentradamente — hasta lo de educación especial son aun mas populares que nosotros, tal vez nuestro único consuelo sea el saber que somos aun mejor que todos ellos.
Al parecer Minami se repuso un poco de su recaída de animo, ahora podía comprender el porque de todo. Mi amiga estaba extraña porque quería tener un novio, sin duda alguna el querer enamorarse estaba en su lista en cosas por hacer en este año.
— ¿Qué vas a ponerte para ir a ver a Li? — tome su brazo y comenzamos a caminar por el pasillo.
— ¿Acaso es algo especial? — arqueo una ceja.
— ¡Sin duda! — conteste enérgicamente — Esta es una gran oportunidad para la moda y no debemos desperdiciarla — frenamos en medio de mi camino — ¿Sabes que? Iremos de compras mas tarde ¿Qué tal después de almuerzo?
— Me parece bien — creo que dio resultado mi plan.
— Bien, nos vemos después del almuerzo y tal vez… — empecé a sonreír pícaramente — veamos a esos chicos que te dije…
Me encamine hacia mi aula de clase porque después de salir de esa almorzaría con mi amiga Minami y luego ¡Salida de chicas! Pero antes vi como dos porristas se acercaban a mi amiga, esas sin duda eran Ino y Karin ¿Qué querían con Minami? No lo sabía, pero sin pesarlo se me hizo tan sospechoso todo esto.
Por fin comimos el almuerzo y directo de compras con mi amiga Minami, nos divertimos tanto que hasta la película la cual me debía la vimos. Al parecer mi amiga comenzó a reponerse ya que escogió unos atuendos geniales para la ocasión de ver a el gran Li, no era de esperar, pero Minami me ayudo para una combinación  de mi atuendo con los accesorios.
— No los he visto pasar — le daba un sorbo a su bebida — ¿Estas segura que pasaran?
— ¡Claro que si! — le mentí, odiaba mentirle a mi amiga pero no quería decepcionarla.
— ¿Cómo son ellos? — pregunto intrigada, gracias al cielo tenia un memoria descomunalmente bien pues recordé al grupo de chicos de la otra vez.
— Pues… su líder es pelinegro al igual que Sai — tome una postura de estar pensando — hay uno que es pelirrojo, ¡ah! También ahí uno rubio y…
— Un moreno de ojos verdes — dijo sin pensar mi amiga.
— ¡Si, si! ¿Cómo lo supiste? — pregunte intrigada.
— ¿No son ellos? — señalo al frente.
— ¿Eh? — no lo podía creer, allí estaba frente a mi, los chicos de la otra vez cuando estaba deprimida ¿Cómo era posible todo aquello? Tal vez era cuestión del destino o algo parecido. Pero lo que yo no sabia era que este tipo de cosas se me darían en contra de mi.
— ¿Por qué no vamos a saludarlos? — se paro mi amiga directamente a saludarlos.
— ¡¿Estás loca?! — la frene sujetándola del hombro — ¡No podemos ir así como así!
—¿Acaso no son tus amigos? — pregunto inocentemente, no podía decirle que se trataba de una farsa total me mataría sin esfuerzo alguno.
— ¡Claro que lo son! —conteste con energía — P… pero horita no podemos interrumpirlos ya que… ¡Están en su día libre!
— Lizi, estas actuando de un forma extraña — me miro raro — No importa, habrá luego otra oportunidad.
Me había escapado de esta sin esfuerzo alguno pero no podía hacerlo luego, esto podría llegarse a escapar de mis manos tanto que Minami podría destruirme como una cucaracha. Pensándolo bien mejor no hubiera inventado todo ese tipo de cosas, al menos solo diciéndole la verdad de cómo realmente era… sin amigos ni nada por el estilo. Tal vez las cosas con mi única amiga en Konoha hubieran sido distintas, y no tan complicadas como ese entonces. Pero todo eso comparado con las cosas que actualmente estoy viviendo son tan insignificantes, tan pequeñas como una hormiga. Mis días en Konoha podría verse en el principio solitarias. Pero con el pasar de los tiempos conseguí amigos extraordinarios, amigos que sin  pestañar me hacen falta tenerlos conmigo ahora. Ya que en donde me encuentro, es tan distinto a todo aquello. Tan solo me queda seguir recordando todo eso, también deseando para mi actual vida cambie y vuelva hacer como antes.
★★★★★★★★★★
No podía creer las cosas que ocurrían cada día en Konoha, sin duda alguna no entendía como la situación había empeorada cada minuto que pasaba. Kakashi–Sensei ni siquiera duraba cinco minutos en el salón de coro, ahora mas que nunca nos sentíamos muy solos sin él. El comportamiento de las dos porristas Ino y Karin era extremadamente sospechoso, parecia como si estuviera felices que todo aquello estuviera pasando, no me extrañaría que estuvieran envueltas en un lio y sobre todo Ino ella mas que nadie. Debo mencionar esto. Quería que Sai se saliera de este “Ridículo” club para poder volver a la normalidad su vida amorosa, en este tipo de situaciones le daba gracias al cielo por haber colocado a Sai en este club, y no por estar enamorada de él pero, sin este chico nada seria igual en el coro. De Sakura solo puedo mencionar que se veía muy extraña, no sabría decir con exactitud el porque de todo esto, pero prevalente uno de los componentes importantes de su actitud era un chico llamado Sai. El cambio de postura que tenia antes con el chico deportista se veía muy claro, es decir, ¡Se la pasaba prácticamente pegada a él! Y ahora no hacia más que discutirle y regañarlo sin  pasar por alto el choque de ideas entre ellos. Por lo tanto, Sai parecía afectado de todo esto haciéndome pensar claramente que entre ellos ocurrió algo, dolía sin pensarlo, me dolía en realidad, porque me gustaba mucho y tener las liberas sospechas entre Sakura y él estuviera ocurriendo algo me ponía mal. Algo me decía podría ser totalmente ridículo dando caso los hecho de el ser el novio de Ino y por nada en este mundo, se podría separar de ella, al menos de un gran hecho para llevarlo a esa decisión.
Recuerdo bien la tarde en donde las tenciones en el club crecieron más, Sai estaba en una de sus tantas disputas con Sakura, era como si intentara hablar con la pared ella estaba muy clara en lo que quería. No daría el brazo a torcer.
— ¿Por qué no eres un poco más abierta? — le preguntaba con ironía Sai.
— ¡No hay marcha atrás! — le contesto como si no le importara nada — Esto se trata de ganar como dijo Karin.
— ¿D… Desde cuando…? — quedo algo colocado Sai al ver como Sakura decía todo aquello.
— ¿Pueden parar? – se interpuso entre los dos Ino — Estar con sus peleas consecutivas de la tarde me dan ¡Nervios!
— Mañana veremos a Li y punto — salió de la sala de coro Sakura muy enojada.
Genial irse y dejar la fiera suelta era muy propio de Sakura, Sai dio un par de vueltas en el lugar y decidió seguir a la pelo de chicle,  al parecer aun no se tenían las cosas dichas. Ino vio como su novio salía del lugar, por lo que se veía, estaba aun mas asustada de lo normal era como si predijera las cosas vividas por  estos dos. No la juzgaba, por una parte la entendía. A veces no podía creer lo bien escondido que tenia todo mi dolor, aunque algunas ocasiones  creo no poder ocultarlo.
Al salir del colegio fui directamente al trabajo de mi padre en el taller de carros que tenia, no sabía la razón de pasarme por allá pero algo dentro de mí me dijo: “Deja tus intuiciones fluir” así que al entrar al lugar mi padre me recibió con los brazos abiertos.
— Hola papá — coloque mi bolso en una mesa y corrí abrazarlo — ¿Qué tal tu día?
— Estupendo. —  se separo de mi — Y hablando de eso ¿Qué tal el tuyo?
— Ni me lo recuerdes — di un largo suspiro — Nada bueno a pasado estos últimos días en el club.
— ¿Aun con problemas? — camino hacia otro lado.
— Si, antes Sakura que se la pasaba respirándole la nuca a Sai — mi padre me presto mas atención — prácticamente le esta gritando y reprochando ideas para el grupo.
— ¿Tu Sensei? — me dio la espalda para seguir trabajando en lo suyo.
— Bueno… — intente en no recordar la ultima vez que lo vi por mucho tiempo en el coro, era triste ver como Sakura nos metió en este lio — En algunas ocasiones solo esta de paso por el club.
— Creo que logro entenderlo, por una parte — mi padre me dio la cara de nuevo — cuando recibes comentarios que no estas haciendo tu trabajo bien es… realmente triste, como si te estuvieran reprochando que no has nacido para ser eso.
— Es una deducción muy exacta — comente atónica — jamás me senté a pensarlo con detenimiento.
— Lizi — se acerco a mí y sujeto mis hombros – Ese tipo de cosas solo se pueden entender cuando se viven.
— ¿Crees que el Sensei vuelva? — le pregunte preocupada.
— Puede que vuelva — comenzó a caminar y me hizo una señal para que lo siguiera — pero antes,  todos ustedes tienen que tomar la iniciativa para lograrlo.
— Papá ¿No crees que la iniciativa la tome Sakura? — mencione con un tono de ironía.
— No, no lo creo — freno su caminar en el garaje en donde guardaba su carro — Ustedes apoyaron la decisión de su amiga, por lo tanto, tienen que participar en ello.
— En tanto eso — mire hacia un costado de la figura de mi padre — ¿Qué hacemos aquí?
— Lizi ¿Te acuerdas cuando te dije que te daría un sorpresa dentro de unos días? — me sonrió abiertamente.
— Si, lo recuerdo — entonces quede pensativa, tal vez la sorpresa que tenia para mi era… — ¡No me digas que es!
— ¡Sorpresa! — abrió la puerta del garaje mostrándome un auto espectacularmente perfecto.
— E… Eso es… eso ¿Para mi? — me señale con sorpresa y entusiasmo a la vez.
— Si, es para ti — se acerco a mí y tomo mis hombros de nuevo — Estaba ya cansado que me pidieras un auto.
— Pero no es cualquier auto — repuse — ¡Es el auto! Es definitivamente perfecto un Ford Focus ST de… ¡Ultima generación!
Estaba tan eufórica, ni podía respirar, ese día mi padre compro un auto tan especial para mi era lo que realmente estaba deseando estos últimos días. Ahora no me toparía mucho con Sai y amigos creo pasar por alto a su rubia novia. Mi auto es anaranjado, en sus ruedas eran tan especiales en fin estaba tan hecho a la medida para mi. Era tanto la emoción que, prácticamente, lo estaba llamando mi bebe, mi carrito especial. Pero mi padre no me darían esto carro sin nada, es decir, cabia la posibilidad de colocar condiciones para su uso.
— Lizi, antes de entregarte las llaves de tu auto tengo condiciones, las cuales, no debes pasar por alto — lo sabia no era para nada tonta.
— Las escucho — cruzo los brazos para prestarle mas atención.
— Primero: Dejaras de comprarte mucha ropa — dios no es que fuera compulsiva, tan solo me gustaba estar a la moda — Tan solo compra lo extremadamente necesario ¿Entiendes?
— Si, entiendo perfectamente — respondí con sinceridad.
— Segundo — ¿Qué más podría pedirme mi padre? — Dejaras esa colección de cremas hidratantes y exfoliantes ¿Entiendes lo que te digo?
— Completamente pero… — mi padre coloco cara de estar enojado pues al parecer iba reprochar algo — No es una colección papá, tan solo son las cremas necesarias para el cuidado de mi piel. Es todo.
— En cualquier caso — me entrego las llaves de mi carro — Tienes que cuidarlo y no dejar ni un rasguño en el ¿Lo harás?
— Si, lo cuidare como si fuera mi vida — le pase por el lado para dirigirme a mi carrito, pero antes — ¡Ah! Papá ¡Gracias!
— De nada — alzo la mano y sonrió — Lizi siempre y cuando cuides de el como tus condiciones no te lo quitare.
Esa tarde fui extremadamente feliz. Una parte de mi estaba en Shock y la otra, fuera de sitio. Era como si papá podría leerme hasta los pensamientos y descubrir cada cosa que quería, le estuve enteramente agradecida por eso. Aunque mis días con mi carro nuevo no me serian tan felices, todo podría ocurrir, hasta el daño más mínimo en manos de una persona, tanto que mi carro estaría en vuelto en todo esto. No creo solo el. Más bien puedo decir que la dueña del carro, es decir, yo.
Estaba a un solo paso para llegar al estudio del tal coreógrafo Li, me parecía mentira lo mucho que me había costado escoger mi atuendo de hoy, mi sección de mascarillas tuvo que ser un poco reducida debido a la falta de tiempo. Me coloque una camisa blanca de botones y por encima un suéter marrón con blanco y detalles de figuras como rombos con rallas rojas, combinado con un short gris de dos botones en cada lado, blancos y unas rallas bordadas de color marrón. Por ultimo, unas botas con una altura más arriba del tobillo de color marrón con un peluche aun mas claro, mi cabello decidi llevarlo suelto y en el un sombrero blanco. En conclusión, estaba a la moda muy bien vestida para la ocasión, me moría por saber como se vestiría mi amiga Minami para el día de hoy. Ella y yo cuando fuimos de compras escogimos unos buenos atuendo para este día, esperaba que escogiera el indicado y mas con estilo.
Estacione mi carro y apague el motor, antes de salir me mire en el retrovisor mi cabello, estaba perfecta así que cuando vi como pasaban cerca de mi carro mis compañeras de club baje con toda elegancia de el.
— ¡Oh por dios Lizi! — se acerco Minami hacia mi con asombro — ¡Esta genial tu  auto!
— Mi papá me lo dio con una serie de condiciones — le coloque el seguro al mi carrito — si dejara de comprar “compulsivamente” y de malgastar tanto el dinero en mis cremas, me lo dejaría sin protestar.
– ¿Están seguras que entrenan hoy? — pregunto Ino con arrogancia.
— Akatsuki ensaya los jueves y los viernes desde las 7:00 hasta más tardar la media noche. — dijo Sakura adulando la información que obtuvo.
— Tengo algo de miedo que Akatsuki se burle de nosotros — me acerque a Minami y sujete su brazo — Digo, ellos son talentos y populares. Tan solo mírenos — nos señalo — parecemos salidos de la parte inferior de un puente.
— Esa bola de anárquicos tienen mas tiempo para ensayar, en definitiva nosotros tenemos mas corazón — comencé a sonreír — Y sobre todo, sentido de la moda. Minami,amiga, ese atuendo esta estupendo.
Minami sonrió, en definitiva nostras éramos las que mas lucíamos allí. No era por opacar a las otras pero, Sakura se vestía como una niña de primaria, Hinata era con colores oscuros a veces me parecía medio extraña y sin pasar por alto las tres chicas delante de nostras optando usar su uniforme de porrista de color negro con rojo. Minami opto por colocarse un conjunto gris de pantalón holgado con accesorios de piedras incluidos, al igual que yo llevo su cabello negro suelto y un sobrero blanco con un listón negro al final con unas palabras totalmente en mayúscula negras. Sus zapatos, eran altos de color negro como botas hasta los tobillosr en realidad eso fue lo que mas me encanto de su atuendo. Pude percibir lo extrañas que se encontraban el trió de porristas, no solo ellas también las dos de atrás. Hinata y Sakura.
— Tienes toda la razón, Lizi — sonrió — Parecemos combinadas hoy ¿Verdad?
— Concuerdo contigo — reímos las dos juntas.
— Lizi — intercambio miradas con las porristas — ¿Cuándo podemos volver a ver tu sabes…?
— ¿Qué tal salimos al cine? — desvié el tema — Quizás un poco de despeje no nos haría mal.
— De acuerdo. — asintió levemente con la cabeza.
— Miren — salió corriendo de repente Sakura — Ella es Norioka Yimara, gano como la mejor solista y fue realmente extraordinario.
Sakura estaba muy emocionada por ver a una pobre chica vomitando, a mi se me hizo algo asqueroso, pero la pelo rosa no le importo en lo absoluto pues siguió sonriendo como si nada importara.
— Acuérdate — dijo la chica que sujetaba el cabello de la chica morena — No debes dejar el ensayo por ningún motivo, también incluye cansancio o deshidratación.
— ¿Ustedes son de Akatsuki? — pregunto emocionada Sakura — Queremos hablar con Li para que haga nuestras coreografías.
— No, no ¡El un completo y total mostro! — grito la chica asustada, la otra que tenia una especie de collarín nos miro con susto, como si no supiéramos donde nos metíamos.
Un poco mas tarde después de este asqueroso accidente, nos adentramos al auditorio para ver una de las presentaciones que estaban ensayando Akatsuki. No nos interesaba en absoluto pero teníamos absolutamente necesario esperar por el señor Li. Observe como todos se colocaron en sus puestos, las chicas por un lado agachadas y los chicos en el centro reunidos, las luces se apagaron y se empezó a escuchar la música.
“Yeah, yeah, yeah
I love you
But i gotta stay true
My morals got me on my knees
I’m begging please,
Stop playing games”
Una chica empezó a cantar la canción y se reunieron con los chicos, se sostuvieron de ellos y daban vueltas con su cabeza mientras seguían cantando. Los chicos prácticamente ni cantaban las voces de las mujeres eran las que relucían en el lugar, con esa coreografía extraordinaria me quede muda.
“I don’t know what this is
Cos you got me good
Just like you knew you would
I don’t know what you do
But you do it well,
I’m under your spell”
Definitivamente necesitábamos que ese hombre hiciera nuestras coreografías, estaban increíblemente bien organizadas, no porque hubo una parte de la canción en donde los hombres alzan a las chicas y dan un giro con ellas. No. Era porque sin duda alguna tenia una buena calidad al verlas. Las coreografías de Kakashi – Sensei son geniales pero estas sin duda son mejores, nada en comparación.
“You got me
Begging you for mercy
Why won’t you release me
You got me
Begging you for mercy
Why won’t you release me
I said release me
Now you think that I
Will be something on the side
But you got to understand that I need a man
Who can take my hand
Yes I do”
Terminaron la canción y todos bajaron la cabeza, las luces se apagaron y pude percibir un grito de un hombre. Pensé que el tan señor Li era alto e imponente pero al verlo no salió nada de mi boca, su aspecto era como el de un duende bajo con las orejas algo puntiagudas y con una expresión en su cara algo no particular. Era como de disgusto, es decir, ni felicitaba a los chicos por lo increíble que estuvieron, al contrariode eso, lo único pronunciado por sus labios fue: “Largo de mi escenario”. En conclusión, este tipo me daba algo de terror el tan solo verlo, pero si queríamos ganar había que realizar sacrificios. Si esto ameritaba hacerlo. Lo haríamos.
— ¡Vamos que se va! — comenzó a caminar a la salida Sakura.
Al parecer ella era la mas decidida en realizar todo aquello, en algunas veces entendía a la perfección el enojo de Sai hacia ella, tal vez estaba pasándose un poco de la ralla sobre esto. El deseo de ganar estaba haciendo perder personas importantes, entre ella, el maestro Kakashi.
— ¡Señor Li! — iba tras él mientras se introducía en su carro, al parecer ya había oscurecido — ¡Somos el coro de Konoha!
— ¡No doy entrevistas! — Grito el muy engreído duende.
— ¡Q… Queremos que realices nuestras coreografías! — soltó de la nada Hinata.
— A ver niñas — puso una postura para hablarnos — Cobro una mensualidad para eso y sin contar un bono adicional en dólares, si quedan en los primeros tres puestos. Y con Li al volante ¡Quedaran entre los primeros puestos!, ahora si me permiten — encendió su carro — ¡Muévanse!
— ¿En donde conseguiremos el dinero para hacerlo? — dijo asustada Sakura.
No quería sonar paranoica pero las cosas no se pintaban muy bien para todo esto, teníamos que planear algo, pero no para mas tarde si no para ahora mismo. Estaba cansada por lo tanto salimos de ese lugar y, por ser la única chica que poseía vehículo me toco llevarlas a sus casas a cada una de ellas.
Cuando llegue a la mía mi padre estaba viendo televisión tranquilamente en el sofá, me acerque a él y lo salude para luego subir a relajarme en mi cuarto. Definitivamente ese había sido un largo y horripilante día, encontrarme con un renacuajo de alcantarilla no era para nada placentero, al contrario, se sintió horrible tanto como cuando en una misma semana utilizo el mismo atuendo, de tan solo imaginármelo me daba grima. En cuanto a lo del gran coreógrafo teníamos que pensar en un plan para conseguir el dinero para pagarle, pero ocurría la gran situación ¿Dónde lo sacaríamos? Posiblemente este seria otro gran obstáculo a vencer.
A mitad de semana las cosas se complicaron, cada menos días veíamos al Sensei, el miércoles ni siquiera se presento al salón de coro. Sai le parecía sofocante quedarse allí, hasta llegue un punto de pensar en que lo dejaría y nos abandonaría. Tal vez la tensión del grupo era mas fuerte en vez de su promesa. En algunas ocasiones parecía las horas libres de la tarde, cuando Minami y yo conversavamos sobre modelos de revistas y una que otra película de ver el fin de semana. Ino hablando con su dos amigas porristas, Sakura Hinata y Neji planeando como sacar fondos para pagarle a Li. Llegando hasta el último y más importante de todos Sai, el cual no paraba de tocar el piano haciendo parecer distraído y a la vez preocupado.
Mi padre me comento de la reunión de padres en donde se presentaría como una total sorpresa el grupo del Sensei, al parecer era tan famoso pues incluyeron un articulo solo para ello en el periódico. Al saber esto medio algo de nostalgia, el Sensei ahora estaba tan ocupado en su grupo pero no tenia tiempo para estar ensayando con nosotros.
De repente, las tres porristas llegaron con la noticia en donde mencionaban la ayuda de las demás para contribuir con los fondos para contratar a Li. Pero por eso montaríamos un auto lavado en el estacionamiento de Konoha, para lavar los carros mas cercanos a nosotros y cobrarles. Con eso recaudaríamos fondos para el coreógrafo. Por lo menos era un comienzo para la solución todo este lio, en donde nos encontrábamos metidos, por suerte no me coloque una ropa muy fina de lo contrario me arrepentiría de por vida ensuciarla por estar lavando carros.
— ¡Dios! — se paraba Minami del suelo — ¡Es la tercera vez que limpio las ruedas! ¿Podemos ya parar de lavarlas?
— Dime Minami — me acerque un poco a ella dado que estaba al otro extremo del auto — ¿Trajiste ropa? ¡Hoy vamos directamente a ta ta tan a un teatro musical!
—¿Qué tal llamas a tus amigos y salimos con ellos? — sonrió con esperanza, demonios las cosas estaban complicándose tanto que ni sabia por donde responderle — ¿Sabes? Me gustaría que me presentaras al moreno de ojos verdes, no, ese me pareció medio raro ¿Qué tal el pelirrojo?
— Minami mmm… — apreté el paño con fuerza — Sabes el…
— Dime Lizi — ahora fue ella la que se le acerco — ¿Te gusta el?
— ¡Si! — ¿Pero en que rayos estaba pensando para decirle semejante mentira? — Desde hace un tiempo, lo siento.
El rostro de Minami se reflejo enojo, pero mas que eso otra cosa, en ese entonces sabia lo que iba a ocurrir descubriría mi mentira y me mataría lento pero dolorosamente. Mi amiga se agacho y sujeto una gran piedra. Esperen ¿Qué planeaba exactamente hacer con aquella cosa? ¿Matarme? Porque de ser así, no me mataría lentamente, al parecer seria rápidamente y con un buen dolor. La quede mirando asustada, en pocas palabras, temiendo por mi vida. Ya conocía mas o menos a la Minami enojada, lo sabia,  no era nada buena y compresiva. Entonces ocurrió la peor desgracia de todas, le lanzo con una fuerza descomunal la piedra al parabrisas de mi carrito ¡Oh por dios mi padre me mataría! Entonces tendría que revivirme para poder matarme, dado el caso en esos momentos yo ya había muerto.
Minami luego de hacer eso se quedo pasmada por unos segundos, como pensando en algo o tal vez decepcionada de mi comportamiento, para ese entonces me enoje con ella y le grite fuertemente como descargando mi enojo.
— ¡¿Estas loca?! — grite eufóricamente — ¿Cómo pudiste romper mi parabrisas?
— ¡Pues tú rompiste mis sueños de conseguir el amor de mi vida! ¿Cómo te quedo eso? — hizo un bufido y salió del lugar.
Por lo menos no estaba enterada de que eso chicos no los conocía y todo lo ya relatado a ella era mentira, pero ahora mi padre me mataría al ver mi parabrisas roto. Ahora rompí una de sus condiciones, estaba mas que acabada. Aunque pensandolo bien, no solo rompí una condición,de hecho todas, mi tarjeta de crédito quedo muda pues me gaste todo en compra de ropa y mis cremas. Sin duda no podía vivir sin ellas de  lo contrario, mi  piel estaría muerta y horrible propensa a cualquier daño ultravioleta.
Después de ese incidente Minami no me tomo mas la palabra, de hecho, ni siquiera me miraba en los pasillos. Ahora era mas que oficial, estaba nuevamente sola en Konoha sin amigos ni nada. Esto se sentía realmente extraño, por el hecho que tal vez estaba acostumbrada a estar con mi amiga morena para arriba y debajo de esta escuela, ahora todo estaba perdida.
Mi padre al ver mi parabrisas roto coloco el grito en el cielo, me lo decomiso hasta nuevo aviso no solo por eso. También se dio de cuenta de lo de mi tarjeta de crédito y mi nueva colección de cremas para el rostro, por los momentos estaba en la ruina. Sin auto ni amiga y  no pasando por alto tarjeta de crédito.
El auto lavado fue un rotundo éxito, pero a mi nadie me quitaba de la cabeza que lo fue por la vestimenta de las porristas, era como una carnada atraía las masas y en este caso los hombres, pues ellos fueron nuestra mayor clientela del día. Por lo menos era para una buena causa, pagarle al señor Li para poder enseñarnos nuestras coreografías. Aun puedo recordar cuando ese enano de circo fue a enseñarnos, las cosas no están en su tono desde hace mucho tiempo, pero con la llegada de ese señor la situación estuvo aun mucho más peor.
— Estos serán los menús son personalizados — nos entregaba los menús en una carpeta yo lo recibí con mala gana — Esto serán lo único que comerán dentro de seis meses.
— El mío dice solo café — leyó lo que contenía dentro Minami.
— Así es — la miro con repulsión.
— ¿Qué es eperlano? —pregunto asqueada Sakura.
— Es un pez de agua dulce que apesta. — le contesto groseramente. — En fin, empecemos. Primero Neji adiós no veo que te esfuerces.
— ¿Qué se supone que hice mal? — pregunto descolocado de lugar.
— En dejar de utilizar lentes. — esto me estaba pensando a fastidiar ¿Qué le pasaba a este tipo? — No podemos guiarte por donde vallas a veces, altera la dinámica del grupo y deprime a la gente.
— Espere ¡No puede echarlo! — le grito Minami agitada.
— No, de hecho si puede hacerlo — la señalo — por lo tanto, adiós ¡Niña palillo!
— ¡No puede echar a nadie del grupo porque no le guste como se ve! — grite ya furiosa, este tipo esta sacando lo peor de mi, si estaba esperando encontrarme lo estaba logrando.
— ¿Por qué no te callas y te alejas de las cremas para la cara? — me repuso con repudio — Un día de estos te saldrán granos en la cara si te acercas al sol. Ustedes son perfectas no cambien — le dijo al trió de porristas. Este maldito desgraciado estaba sacándome de mis casillas Minami y yo miramos con repudio hacia el enano desagradable. — Y tú ¡Por amor adiós! ¡Tapate esa frente! — Sakura no supo que responderle — el paliducho de allá ¿Por qué no te bronceas algo? Primero que todo quita esa cara de tonto y reacciona.
— ¿Qué le sucede? — repuso Sai con admiración.
— “¿Qué que me sucede?” — repitió el duende con ironía — Sucede que eres muy pálido me siento como si hubiera estado en la playa y me hubiera bronceado tanto — Sai miro a Sakura con asombro — ¿Herí sus sentimientos? ¿Dije algo malo? Porque creí que necesitaban a alguien el cual les dijera la verdad — entre mas escuchaba este maldito enano mas ganas tenia de destriparlo — Quizás necesitan a alguien que les diga mentiras como: “Tiene todo lo que se necesitan” pero por lo qur yo distingo no lo tienen. Por lo tanto, tómense un descanso y respiren no se olviden preguntarse ¿Quiero ser un ganador? — Puede que este pisoteando nuestro orgullo pero jamás dejaría que pisoteara nuestro talento. Sonrió y siguió — ¿O no?
— ¡Al diablo! — pronuncio Sai tomándonos de sorpresa a todos – Yo me voy.
— Y… Yo igual — hablo la tímida Hinata — Vámonos Neji.
No me quedaría allí para seguir escuchando comentarios ridículos de un elfo como ese, como dijo Sai “Al diablo” me marcharía rápidamente de allí junto con mis compañeros de coro. Tal vez Kakashi – Sensei nos consentía mucho pero no nos discriminaba como éramos, al contrario, nos quería tal y como habíamos nacido.
— ¡Fantastico! Que comience la evacuación. — menciono enérgico el enano de circo.
— ¡Esperen! — nos freno el caminar la voz de Sakura — Yuri antes de ser una gran cantante le dijeron que necesitaba taparse su frente, pero gracias al cielo se negó.
— ¿A dónde quieres llegar? — arqueo una ceja Li.
— Creo que no lo queremos — sonrió y miro al techo — ¿Seamos realistas si? Nunca seremos tan buenos como Akatsuki, nosotros triunfaremos porque ¡Somos diferentes!
Por primera vez en lo poco que conocía a Sakura dijo una palabras de lo mas convincentes, era ese tipo de palabras que te llegan al corazón y las entiendes perfectamente. Nosotros sonreímos al ver a Sakura mencionar todo aquello con mucha confianza, sin saberlo nos inspiro a seguir continuando en esta lucha.
— ¡Oh! Claro los fenómenos, los ciegos, paralíticos y deformen pueden triunfar. Si. ¡Genial! ¿A dónde quieren llegar? — dijo aun con repudio total.
— A donde queremos llegar es — se le acerco a él, se me hizo algo de gracia Sakura era mas alto que ese piojo — ¡Esta despedido! Otra cosa soy más alta que usted.
— Tan solo por un poco. — miro hacia otro lado.
Después de todo este estúpido accidente prácticamente volvimos a la normalidad tal y como tenia que ser, Sai y Sakura volvieron con su química habitual Ino prácticamente botando humos por las orejas. Kakashi – Sensei volvió al club con todos, según las palabras de mi padre la asamblea fue un rotundo éxito pero algo sucedió que hizo desintegrar al grupo del maestro, por lo tanto volvió a guiarnos como siempre. Seguía sin carro pero mi tarjeta fue respuesta otra vez, tan solo podía gastar lo extritamente necesario de lo contrario la confiscada seria ella, aun me encontraba sola en Konoha, mi amiga Minami seguía enojada conmigo. No la culpaba, de hecho, preferiría que lo hiciera así hasta tener yo las agallas suficientes como para poder disculparme con ella oficialmente.
Fue hasta una tarde que ella misma decidió acercarse a mi mientras me acomodaba el cabello, frente de mi casillero.
— Hola Lizi — la mire de reojo y seguí en lo mío, de hecho no tenia la suficiente valentía para mirarla — Solo quería decirte que siento mucho el accidente ocurrido con tu auto, si es tanto pagare la reparación.
— Tranquila — le sonreí — Mi padre me lo confisco cuando rompí todas las condiciones dadas por él.
— También quería decirte lo mucho que deseo tu felicidad al lado del chico pelirrojo — me estaba animando con amabilidad — ¿Quién quita y tengan bebes? Pelirrojos también ojos azules ¡Sera una buena combinación!
— Minami — cerré mi casillero para encararla, ya era la hora de contarle la verdad detrás de mi mascara de crema y exfoliantes, después de todo ¿No era mi mejor amiga? Tendría que confiar en ella. — No te dije la verdad — ella me miro confundida — No me gusta ese pelirrojo, de hecho, ni lo conozco. La verdad es que… nunca en la vida he tenido amigos en la realidad — Minami me miro sorprendida — Para ser mas sincera, tu eres mi primera mejor amiga. Perdón.
— ¿Por que no me contaste todo eso? — pensé que se enojaría conmigo pero no, al contrario, se pintaba algo preocupada por eso. — ¿Sabes? No debes avergonzarte por eso, debes mostrarte tal y como eres en el coro — empecé a sentir un nudo en la garganta con esas palabras — No estas sola Lizi, recuerda que allí en esa sala podemos expresarnos y recordar que siempre habrán amigos para ti.
— Perdóname por engañarte de esa forma. — empecé a sentir las lagrimas por mis mejillas.
— Ya tranquila — se acerco a mi y me abrazo — Se por lo mucho que has pasado hasta hora sola, ser ridiculizada y todo eso por Kiba y sus amigos. Siento todo eso.
Después de todo lo ocurrido Minami y yo volvimos a hacer las mejores amigas de siempre, Kakashi – Sensei estaba en estos momentos practicando una nueva coreografía para un número. Se me hacia magnifico que todo volvió hacer normal con nuestro profesor de coro, guiándonos y oriéntanos con mensajes alentadores y si nada de hipocresía en sus palabras definitivamente eso era lo que nos hacia falta a todos nosotros. Incluyendo a las tres porristas. Tal vez pensaba que ser popular era lo mejor, aunque lo sea, pero no es para nada genial estar en la sima si te sientes solo y sin contar con buenos amigos con quien disfrutar todo aquello.
— ¿Qué les pareció? — dijo el Sensei terminado nuestra coreografía.
— Kakashi – Sensei — Sakura adopto una postura seria.
— ¿Si Sakura? — su cara reflejo como que “de nuevo con lo mismo”.
— Me encanto. — todos empezamos a sonreír con alegría  y entusiasmo.
— Creo que así es como debería hacer las cosas. — agrego Minami con mucha confianza.
— Si es así. De nuevo ¡Desde arriba! — comento alegremente.
Las lecciones que para ese entonces aprendí fuero muchas, las cuales algunas me puede servir de ejemplo a seguir. Era claro que cuando eres especial en algo, te reluces mas no es necesario esforzarte para ridiculizar a la demás personas por sus defectos. O lo que hacen o hagan. Tal vez lo que mas critiques de ellos es la cosa que lo hace aun mas especiales, sin duda los hacia originales en la faz de la tierra.
Sentir la soledad es horrible lo se, tan solo porque toda mi adolescencia e infancia la viví en la soledad, pero el saber que cuando estoy dentro de esa sala de coro no estoy tan sola, me hace sentir reconfortada. Se perfectamente que puedo contar con cinco personas maravillosas allí, sin pasar por alto al un gran maestro en las artes Kakashi – Sensei. En las porristas no confiaba casi, ellas eran las que mas me emanaban desconfianza, quizás algún día entendería que al lugar a donde habían llegado era grandioso. Como en estos momentos extrañaba todo aquello, quizás se hubiera sido mas fuerte estuviera aun en Konoha. Pero ahora todo ya es muy tarde.

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