III
The new reality
The new reality
De vuelta a clases llegó más rápido de lo esperado. Me encontraba muy ansiosa y a la vez aterrizada. Debía de encarar nuevamente a Sasuke, sobre todo, digerir la nueva realidad. Estaba enamorada de él.
Me levanté bastante temprano pues, la distancia entre Red y mi casa era bastante grande. Comencé a seleccionar la ropa que llevaría esta semana, técnicamente no seria muchas, pero después de todo, solamente necesataria mi uniforme normal, el de gimnacia y pijama. Comencé a seleccionar la ropa que llevaría esta semana. Pero me gusta prevenir antes de lamentar, llevandome a empacar dos mudas de ropa de cada cosa, ya saben, pijamas, ropa casual y lo demás. Aunque mirandolo bien, puede haber exagerado un poco, solo iba a quedarme cinco días.
Antes de salir del cuarto saludé al atolondrado Sai, pasé por el cuarto de papá y María, dándoles un beso a cada uno. Camine a la cocina para prepararme el desayuno un muy balanceado. Obviamente no lo olvidé, alimenté al pobre Inu que piaba con mucha energía. Encontrandome lista para el viaje tome mi valija y a Inu, depositandolos en el auto. Acto seguido, estaba manejando rumbo a Red. Pensé todo el camino como comportarme frente a Sasuke, luego de los pequeños incidentes. Tenia mis dudas. ¿Ese beso fue por compromiso o quería transmitir otra cosa? No lo sabia. Además, no podía simplemente decirle: “Oye, me besaste. Dime ¿Te gusto? Porque tu a mi si”. Es realmente estúpido. ¿Acaso era una idiota? Sasuke jamas se fijaría en alguien como yo, el plantearlo es simplemente absurdo. Él era simplemente… perfecto y yo… bueno, no le llego ni a los tobillos. Me siento frustrada. Si él llegara a enterarse, puede tomar distancia y no quería eso. No quería a Sasuke lejos de mi. No deseo estar sola en Red, porque seamos sinceros, estaba sola.
Me levanté bastante temprano pues, la distancia entre Red y mi casa era bastante grande. Comencé a seleccionar la ropa que llevaría esta semana, técnicamente no seria muchas, pero después de todo, solamente necesataria mi uniforme normal, el de gimnacia y pijama. Comencé a seleccionar la ropa que llevaría esta semana. Pero me gusta prevenir antes de lamentar, llevandome a empacar dos mudas de ropa de cada cosa, ya saben, pijamas, ropa casual y lo demás. Aunque mirandolo bien, puede haber exagerado un poco, solo iba a quedarme cinco días.
Antes de salir del cuarto saludé al atolondrado Sai, pasé por el cuarto de papá y María, dándoles un beso a cada uno. Camine a la cocina para prepararme el desayuno un muy balanceado. Obviamente no lo olvidé, alimenté al pobre Inu que piaba con mucha energía. Encontrandome lista para el viaje tome mi valija y a Inu, depositandolos en el auto. Acto seguido, estaba manejando rumbo a Red. Pensé todo el camino como comportarme frente a Sasuke, luego de los pequeños incidentes. Tenia mis dudas. ¿Ese beso fue por compromiso o quería transmitir otra cosa? No lo sabia. Además, no podía simplemente decirle: “Oye, me besaste. Dime ¿Te gusto? Porque tu a mi si”. Es realmente estúpido. ¿Acaso era una idiota? Sasuke jamas se fijaría en alguien como yo, el plantearlo es simplemente absurdo. Él era simplemente… perfecto y yo… bueno, no le llego ni a los tobillos. Me siento frustrada. Si él llegara a enterarse, puede tomar distancia y no quería eso. No quería a Sasuke lejos de mi. No deseo estar sola en Red, porque seamos sinceros, estaba sola.
Tardé al menos dos horas en llegar a Red, me alegre de no estar tarde ya que al parecer, la mayoría de los jóvenes también acababan de llegar, note como todos se digirian al salón principal, por lo tanto, seguí a lad masas tal cual a un corderito obediente. Cargar este equipaje era toda una odisea, agregándole la jaula de Inu a la par de este fastidioso suelo de piedra impidiendome arrastrar la maleta. Unos cuantos me miraron y rieron por lo bajo, en verdad era vergonzoso, deseo ser tragada por la tierra ahora mismo. ¡Lo exijo!
En eso alguien me arrebato la valija de la mano con cuidado. Realmente se hacia bastante dificultoso cargar una valija y a Pavarotti sumándole que el suelo era totalmente de piedra y no podía arrastrar bien mi equipaje.
En eso alguien me arrebato la valija de la mano con cuidado. Realmente se hacia bastante dificultoso cargar una valija y a Pavarotti sumándole que el suelo era totalmente de piedra y no podía arrastrar bien mi equipaje.
— Señorita, por favor deja a tu fiel mayordono Sasuke se encargue de esto. — me dijo una voz familiar.
Sin dudas, era Sasuke y su sonrisa de medio lado. Intente no ponerme nerviosa, de ninguna manera buscaba ser obvia con mis nuevos sentimientos. Aunque no resulto. Salte del susto escapandose de mis manos el pobre Inu.
— ¡Sasuke! — exclame sumamente asustada y muerta de vergüenza.
Él comenzó a reír a carcajadas y recogió al pobre canario que ahora se hallaba en el suelo rodando.
— Pobre, el en verdad no esta preparado para mucho, se un poco mas cuidadosa. — me regaño entregándome en mano a Inu quien piaba ruidosamente. Se ha enojado conmigo.
— En verdad lo lamento, pero en verdad me has pegado un buen susto. — me defendí.
— Valla… eso ha dolido, no rostro es de terror pero no lo creo para tanto. — bromeó colocándose una mano en su pecho.
— ¡No es lo que he querido decir! Es decir, tienes un rostro muy apuesto y… — de inmediato callé, en verdad eso salio de mi boca. Solo, solo quiero morir de la vergüenza.
Sasuke no paraba de reír estrepitosamente, parecía estar pasandosela muy bien, acosta de mi vergüenza. Valla que si estaba haciendo un buen trabajo ocultando cosas, seria un milagro el no enterarse Sasuke de ello, de lo contrario, él simplemente es despistado. Y yo, pésima actriz en el arte de fingir.
— Ven, mejor vamos adentro — me dijo.
Seguimos el rumbo hasta el salón principal donde centenas de estudiantes se encontraban ya ubicados en distintos asientos o, de otra forma, parados. Sasuke parecía buscar a alguien porque miraba a todas las direcciones.
— Vayamos por aquí. — me guió.
Lo seguí de cerca hasta llegar donde Sasori e Hidan se hallaban sentados. Al parecer los dos chicos nos habían guardado puestos, así que, nos acomodamos a gusto.
— Es bueno verlos chicos — nos dijo Sasori de manera muy amable.
— ¿Cómo han estado? — preguntó Hidan — ¿Un suceso extraordinario en navidad o fin de año?
No, por favor, no de nuevo. La torturosa imagen del beso me golpeo contundentemente, dejandome colorada hasta las orejas.
— Han sido totalmente inusuales — comentó Sasuke — Lizi se enfermó y me quede un rato haciéndole compañia. — comenzó a relatarles Sasuke.
Y como fue de esperarse, no existió ningún detalle sobre el beso. Eso me llevo a pensar en jamas ser relevante para él o simplemente el decirlo es innecesario, esta situación, en verdad es difícil de llevar.
— ¿Lizi te encuentras bien? Tus pomulos estan muy rojos — observo para mi desgracia Sasori.
— Oh… si, si. Solamente estoy algo fatigada, tuve que levantarme muy temprano — invente de la manera mas convincente posible.
Sasuke me miro por unos segundos algo confunso y luego dirigió su mirada hacia Hidan, quien comenzaba a relatar si emocionante navidad con su novia. Tenia miedo, mucho miedo, tal vez halla descubierto sobre los pensamientos de mi cerebro en esos momentos. ¡Maldición! El ser atolondrada debería de tener un limite. Entonces, mi colapso psicótico fue interrumpido por los susurros de mi alrededor, aun mas, dando la aparición de director en el portón principal. Los alumnos que se hallaban sentados se levantaron de inmediato, agregando a mis amigos. Sasuke me hizo una señal para imitar a los de nuestro alrededor, así que torpemente me levante junto a él. El director se dirigió al centro de la sala para hablarles a todos los estudiantes.
— Bienvenidos estudiantes a esta su segunda casa, Red. — comenzó — como bien saben, la época de exámenes finales se ven cada vez mas cercanos, por lo tanto, den lo mejor de si. Recuerden, por Red han pasado muchos líderes mundiales, empresarios, científicos, artistas y mentes brillantes. No esperamos menos de ustedes quienes hallan el momento mas importante de sus vidas. Aprovechen este año para su máxima producción, a la par, de tener una estadía placentera en esta su Academia. Red.
— Resumiendo en mínimas palabras, si suspendemos, las cosas se pondrán realmente feas. — nos susurro Sasori.
— Valla, sin presiones. — contesté irónicamente.
— Quisiera agregar que este año nuestros “R.e.d” han clasificado para las interegionales de este año — una lluvia de aplausos inundó todo el salón. Esto en verdad era extraño, no estaba acostumbrada, en Konoha las cosas son muy distintas — Finalizando, quiero avisarles la localización de tablero para las habitaciones, se encuentra en el aula “C”. Deberán recoger sus llaves en recepción con su número de matricula.
El director se retiro del lugar y con eso la muchedumbre de estudiantes, organizandose en pequeños sequitos, dirigiéndose al cuarto ya mencionado.
— Si que forman escandolo por eso, a las habitanciones no les saldrán pies para salir corriendo. — comentó Hidan de manera socarrona.
No comprendía nada, estaba como un perro escapando de su casa, perdida y descolocada.
— Escucha esto Lizi, el tablero anuncia con quien compartirás la habitación es por eso que todos estaban bastante preocupados.
— Definen prácticamente con quien te la pasaras este año. — me explico Hidan.
— Aunque la mayoría de las veces los cuartos se definen por “acomodados” si es que me entiendes — agrego Sasori.
Vale, si antes tenía terror, ahora lo poseía en mis venas aun peor. No conocía a nadie en Red aparte de estos tres chicos, y si tocamos el tema de socializar, no era muy buena haciéndolo. Ni si quiera tengo dinero para ser acomodada al menos cerca de ellos, mas aun, soy una chica y la idea de estar rodeada de muchachos suena sucio y descabellado. ¿Qué iba hacer? Mandar a bancarrota a papá y María no es nada viable.
Los cuatro comenzamos a caminar hacia nuestro destino como el resto de los demás estudiantes. Sasuke se percató de mi estado zombie, porque se aproximo a mi incomodandome un poco, solo para susurrarme algo al oído. La verdad, no comprendí en lo absuluto sus palabras, simplemente mi mente perversa disfrutaba dichosa de esta proximidad absoluta. Haciendome odiarla.
— ¿Me escuchaste Lizi? — me preguntó.
— Lo siento, no entendí nada. — contesté apenada.
— Te dije que no te preocupes, he arreglado con la escuela para que quedemos en el mismo dormitorio. — me susurro.
Esto… ¿Esto no era una broma? Porque no lo encontraba gracioso. Una chica, una chica en un dormitorio, un dormitorio rodeada de chicos. No cualquier chico. Sasuke, estaríamos en el mismo cuarto. En el mismo… ¡Santo cielo! ¿Eso es legal? Porque no podría si quiera imaginarme durmiendo al lado de él, compartir la misma ducha o las casuales charlas nocturnas. Calogar esto es difícil: una maldición del infierno o una bendición del cielo. Digo, si no hubiese tenido estos sentimientos podría sentirme aliviada, pero ahora, justo ahora lo encuentro torturante. Una placentera y dulce tortura.
Llegamos hasta el tablero donde, la manada de estudiantes ya se habían dispersado. Habitación 501 y en efecto, estaba en el mismo cuarto que Sasuke.
— Al parecer estaremos todos juntos. — comentó Sasori.
Mire nuevamente el tablero, los nombres de Hidan y Sasori igualmente coincidían con él número de habitación.
— No puedo creer que tengamos la suerte de estar en el ala norte — dijo Hidan.
— Los mejores cuartos estan allí – me explico Sasuke — vamos busquemos la llave…
— Aguarden un segundo — los trenes antes de hacer cualquier paso, los tres se quedaron mirandome algo extrañados — ¿Esta bien esto? Digo ¿Compartir habitaciones chicos y chicas?
— ¿Te incomoda acaso? — pregunto algo confundido Sasuke.
— No… es solo… bueno… — intentaba buscar un argumento convincente pero no llegaba a mi mente, la mirada oscura de Sasuke estaba desconcentrandome mucho.
— Lizi — me interrumpió el tranquilo Sasori — debes pensar en esto como un gran campamento, después de todo, el convivir chicos con chicas es bastante natural. ¿No lo crees?
Por supuesto, pero no juntarlos en habitaciones, eso es sin duda una locura total. Al menos a mi perspectiva.
— ¡Sera divertido! — exclamó entuciasmado Hidan — además estarás con nosotros, nada te pasara, te lo aseguro. ¿Cierto Sasuke?
— Si — me sonrio con su galante sonrisa — vayamos mejor a buscar las llaves, se nos hara tarde.
Vale, dialogar con locos es inútil e innecesario, tal vez podría ser un poco divertido pero no quitaría para nada la tortura, y no era de ninguna manera masoquista. Sasuke agarró mi valija y comenzó a arrastrarla por los pasillos, tomé a Inu y los cuatro emprendimos la marcha hacia la recepción.
— ¿No quieres cargar mis cosas también Sasuke? — bromeó Hidan.
Bien, eso me hizo sentir como una explotadora laboral, simplemente abusaba de la amabilidad de Sasuke debido a mi torpeza.
— Esta bien, pero a ti pediré honorarios. — le respondió Sasuke riendo.
— ¿Puedo saber que llevar allí Lizi? Solamente nos quedaremos aquí por cinco días. — me dijo Sasori.
— Lo se, solamente he traído conmigo lo esencial para mi supervivencia estos días. — le respondí.
— ¿En verdad? — me respondió con mucho sarcasmo.
Sasuke y Hidan comenzaron a reír. Creo que me he pasado, después de todo, soy la única en Red en llevar una maleta de tal tamaño.
Llegamos al fin los cuatro a la recepción comenzando hacer fila, miré a mí alrededor toda la majestuosidad de aquel vestíbulo. Si no fuera por la cantidad de adolescentes alrededor, pasaría fácilmente como un hotel de lujo. Un suelo estaba cubierto por una hermosa alfombra roja y las paredes de mármol. En medio de la sala, había un gran escritorio de caoba donde una mujer aparentando unos cincuenta estaba atendiendo estudiantes. Detrás de ella y pegado a la pared, había una gigantesca estantería con centenares de casilleros. Un joven se encontraba trepado a una escalera buscando cada casillero las distintas llaves a los estudiantes. Realmente me dio mucha pena.
Llegamos al fin los cuatro a la recepción comenzando hacer fila, miré a mí alrededor toda la majestuosidad de aquel vestíbulo. Si no fuera por la cantidad de adolescentes alrededor, pasaría fácilmente como un hotel de lujo. Un suelo estaba cubierto por una hermosa alfombra roja y las paredes de mármol. En medio de la sala, había un gran escritorio de caoba donde una mujer aparentando unos cincuenta estaba atendiendo estudiantes. Detrás de ella y pegado a la pared, había una gigantesca estantería con centenares de casilleros. Un joven se encontraba trepado a una escalera buscando cada casillero las distintas llaves a los estudiantes. Realmente me dio mucha pena.
Después de unos diez minutos, finalmente llegó nuestro turno.
— ¿Cómo estas Mitsuba? — saludo Hidan a la recepcionista — te ves espléndida como siempre.
— Limitate a tomar tus cosas Hidan, no te preocupes en darme tu número de matricula. Me la se de memoria.
Sasuke y Sasori comenzaron a reír a carcajadas. No entendía nada. La mujer le dio la llave a Hidan y este se coloco a un lado de la fila.
— 092386 — le dijo Sasuke a la mujer.
— 023787 — dijo Sasori.
El joven comenzó a buscar los números de cada casillero y tomó las distintas llaves. Se las lanzó q la mujer quien se las entregó a Sasuke y Sasori. Al fin fue mi turno. Con dificultad, saqué el papel con el número de matricula.
Finalmente me tocaba a mí.
Finalmente me tocaba a mí.
— Dice… 023567 — le señale.
La mujer no parecio muy contenta.
— Se leer niña — me contestó de mala manera. Me encogí de hombros apenada. Ella me entrego la llave — ¿Eres nueva cierto?
— Si, Elizabeth Mogami. — le respondí.
— Dejame decirte algo, cuídate de esos tres — dijo la mujer señalando a mis amigos.
Me retire bastante confundida por esa advertencia. ¿Qué quiso decir con eso? Mientras tanto, los tres mencionados continuaban riendo a carcajadas mientras comenzabamos a caminar por los pasillos. Subimos las escaleras principales, bueno, simplemente me limite a seguirles. Doblamos distintas direcciones varias veces, quedandome con la mente prácticamente en blanco. Red es considerablemente mas grande que Konoha.
— ¿Lizi estas bien? — me preguntó Sasuke preocupado.
— Sera realmente difícil acostumbrarme a este lugar y apenas me doy de cuenta — le respondí con sinceridad.
— Por favor no te tomes tan enserio las palabras de Mitsuba, simplemente tiene un poco de resentimientos hacia nosotros. — me intentó animar Sasuke.
— Pero no es solo eso, la planta fisica, la gente. Todo. Absolutamente todo grita lujo y simplemente me siento como si fuese una plebeya entre la alta alcurnia. — confese.
— Excelente dedución Lizi — me contesto Hidan. Sasori le dio un pequeño codazo lo cual me hizo sonreír.
— Es verdad, prácticamente los que estan aquí son niños ricos. — comenzó a decir Sasuke.
— También entramos en ese paquete — agrego Hidan.
— Pero no tienes que dejarte llevar por eso, la gente en general es muy amable y tranquila, no se fijan en tu clase social.
— Has un énfasis en aquel en general, Sasuke — le sugirió Sasori.
— Si, existen un par de… estirados aquí pero no les prestes atención. — Sasuke me dedicó una de sus hermosas sonrisas. Me calme, después de todo, tenía a Sasuke de mi lado.
Estuvimos recorriendo un rato los pasillos hasta parar frente a una bella puerta de madera, en ella, una placa de plata indicaba que era la habitación 501. Fue una gran sorpresa lo que encontré allí adentro. Era un cuarto muy espacioso, su ventana daba a los jardines de Red, las paredes eran de un amarillo tenue y las moldaduras tenían un bello tallado. Existían cinco camas, dos de un lado y tres del otro, cada mesita al lado suyo. En la entrada al cuarto existía una pared, un enorme armario caoba y enfrentando al mismo, una chimenea. En el otro extremo de la habitación existían dos baños, ambos tenían el cartel respectivo de mujeres y hombres. Por lo tanto, al menos los dirigentes del colegio si pensaron en la privacidad femenina. Se los agradecía.
— En verdad tiene la sensación de estar mudandome — le dije a Sasori quien empezó a reír.
No existen palabras para describir lo increíble de esto, aunque seguía inquietandome algo. Ser la única chica en este sitio. Al estar rodeada de solos chicos me colocaba en situaciones bastante fuertes, muy fuertes, corriendome un escalofrío en todo el cuerpo. Si al menos hubiera otra prensencia femenina en el cuarto las cosas serian distintas. Realmente, realmente seria el paraíso en el centro del infierno.
Cada uno tomó una cama, por mi parte, elegí la de la derecha cerca de la ventana, cerca de los baños sin duda es un error lo mejor es evitarla. Para agregarle mas a mi suerte o desgracia, Sasuke tomó la cama junto a la mia, Sasori e Hidan escogieron las que estaban frente se nosotros, dejando así libre la de alado de la ventana izquierda.
Cada uno tomó una cama, por mi parte, elegí la de la derecha cerca de la ventana, cerca de los baños sin duda es un error lo mejor es evitarla. Para agregarle mas a mi suerte o desgracia, Sasuke tomó la cama junto a la mia, Sasori e Hidan escogieron las que estaban frente se nosotros, dejando así libre la de alado de la ventana izquierda.
Coloque a Inu al lado de mi cama, comenzando a arreglar mis cosas en el armario, los demás chicos solo colgaron sus uniformes de repuesto y guardaron un par de cosas mas. En cambio yo, estuve a años luz de poder arreglar todo en su sitio. Fue cuando alguien interrumpió en la habitación, dispersando todos mis pensamientos. Una joven de cabellos largos claros como el amanecer, ojos oscuros parecidos a los de Sasuke, piel clara como la luna apareció frente a nosotros con un aire totalmente frío y casi desagradable. La chica acomodó sus cosas en la cama frente a la mia, sin decir una sola palabra, tomó sus ropas y casi empujandome hacia un costado deposito sus ropas en el armario.
— ¿Como han sido tus vacaciones Jenna? — preguntó Sasuke cordialmente.
La muchacha con una sonrisa frívola hasta mas no poder volteo en dirección a Sasuke.
— Estupendas, tal cual como debieron de ser. Lastima que decidiste no acompañarnos a la Villa en las montañas de Canadá, todos estábamos esperando por ti. — la muchacha hizo mucho énfasis en sus últimas palabras.
Es sorprendente, su voz aguda y aristócrata, completamente helada a la par de repulsiva.
— Lo siento mucho, no me encontraba en condiciones para viajar, la noche de navidad me dejó enteramente muerto. — le contesto Sasuke de la misma manera.
— Seguramente así debió de ser, después que te escapaste no mencionaste a donde fuiste. — le respondió con desprecio.
Sasuke me miró unos instantes y luego volvió a enfocarse en la recien llegada.
— Da igual — dijo la chica — simplemente he venido a dejar mis cosas, espero tener una calmada convivencia con ustesdes siempre y cuando respeten mi espacio. Espero un comportamiento de altura de su parte — la joven enfocó su mirada en Hidan y Sasori quienes trataban de contener su risa. Luego miro a Inu quien piaba alegremente, haciendo una mueca desagradable, molestandome mucho — Espero que esa ave este bien entrenada y empiece a molestar en la noche. Respondame, ¿Quien es el dueño?
— Yo soy — le contesté seriamente.
— Ya veo, debes ser la nueva, no se pueden tener mascotas en los dormitorios pero lo dejare pasar, puedes tomarlo como advertencia. Si veo a tu ave haciendo alguna clase de desastre deberé reporarlo, ten mucho cuidado. — ¿Acaso eso era una amenaza? Porque tenía el título de una, además de mantener esa expresión tan ridiculamente tranquila. Me fastidia. — Y por cierto esta totalmente para todos colocar sus manos en mis pertenencias.
Dicho esto se dispuso a salir de la habitación, dejandonos a todos completamente solos en el cuarto. ¿Querer tener una compañera de cuarto? ¡Patrañas! Es mucho mas fácil lidiar con estos tres yo sola, porque en definitiva, aquella chica no producía nada de alivio en mi. Lo contrario. Era inestabilidad lo que me implantó.
— Me encantaría echarle excremento de Inu en su cabeza mientras duerme. — comento Hidan entre risas.
— No puedo meterme en la cabeza que sean parientes Sasuke. Amigo tu eres genial y Jenna… ella… — dijo Sasori.
— ¿Son familia? — le pregunte directamente a Sasuke.
— Mi prima, siendo mas exactos — confesó — lamentó si te llego a ofender.
— No, para nada. — sonreí tratando de restarle importancia al asunto.
¿A quien mentía? Esa chica se comporto como toda una víbora, pero de ninguna manera le confesaria algo así a mi amigo.
— No importa, las clases comienzan en… ¡demonios! Cinco minutos. Apresuremonos. — nos dijo Sasori.
Había pasado solamente una hora desde mi llegada a Red y ya un sinfín de acontecimientos surgieron, nuevo cuarto que compartía con chicos, burlas internas y ahora la prima de Sasuke. Esa información se colocaba en lo mas profundo de mi cerebro, por lo tanto, este nuevo siclo en Red seria un poco complicado. Las clases pasaron lentamente, los profesores como era de esperar, nos saturaron de actividades y trabajos por un gran tiempo. Intente concentrarme en todo lo transmitido hasta hora, pero los sucesos ocurridos golpeaban mi cabeza de manera mecánica, si las cosas resultaron así ni esperar a lo demás. En un par de horas terminarían las clases, cenaríamos y tendríamos que irnos a dormir. Tendría que dormir frente a Sasuke, con ese perfecto rostro durmiente. Lo comprendia, los próximos días serian de total insomnio.
Por estar tan sumida en mis pensamientos se me paso la hora volando, pues al ver la hora daban ya las cuatro, las clases finalizaban. Tomé mis cosas en intente hacer memoria para llegar a mi habitación. Demonios mi cabeza me estaba fallando, porque subí un par de escaleras y doble unas cuantas esquinas pero nada, me he perdido.
De pronto, descubri a lo lejos la supuesta prima de Sasuke caminando entre los pasillos. Debía de estar muy desesperada, pero no tenia alternativa, debía de ir con ella.
Por estar tan sumida en mis pensamientos se me paso la hora volando, pues al ver la hora daban ya las cuatro, las clases finalizaban. Tomé mis cosas en intente hacer memoria para llegar a mi habitación. Demonios mi cabeza me estaba fallando, porque subí un par de escaleras y doble unas cuantas esquinas pero nada, me he perdido.
De pronto, descubri a lo lejos la supuesta prima de Sasuke caminando entre los pasillos. Debía de estar muy desesperada, pero no tenia alternativa, debía de ir con ella.
— ¡Jenna! — la llamé corriendo por los pasillos.
La chica al escuchar mí llamado se giro mostrando ninguna expresión particular, me acerque a ella jadeando porque, ojo, correr y tener libros no son muy buenos compañeros.
— Eres muy escansalosa — espetó con algo de amargura.
La gran pregunta del millón aquí sería como esta tipeja era prima de Sasuke, no tenían ningún punto de comparación.
— ¿Te dirigías al dormitorio? Me he perdido y quizás podrías darme una mano — le pregunte ignorando por completo su comportamiento de lagarto de alcantarillas.
— Estas en lo cierto, pero… no me lo tomes a mal, el encontrarlo es sumamente fácil. ¿Pensaste en conseguirte un mapa? Sera de gran ayuda para la próxima. — era imposible no sentir la vena de tu cien palpitar al escucharla hablar.
Empezamos a caminar en silencio hacia la habitación, intente buscar en mi mente una conversación, pero la verdad, mis desos de hablarle eran totalmente nulos. Este chica simplemente me cae mal, muy mal.
— Dime ¿Por qué decidiste venir a Red? Es extraño, ya estamos casi a mitad del año. — me preguntó de la nada.
— Se me presentaron… algunos problemas — no iba a darle detalles a esta chica.
— ¿Una escuela publica? Es la misma historia de siempre, la verdad, no comprendo como la gente puede mandar a sus hijos allí. — comentó Jenna.
Oh claro, me dice eso la niñita rica que jamas en su vida ha pisado una escuela pública. Les aseguró. De estar ni medio dia en Konoha querrá salir corriendo.
— La escuela como tal no ha sido el problema — dije en defensa de Konoha.
— Bueno, los estudiantes la conforman, si ellos fallan, la institución igualmente fallara. No tengo ningún problema con las otras clases sociales, soy convienes de que jamas tendremos las mismas oportunidades todos. — esta chica… habla puras sandeces.
Senti mucho alivio llegamos a nuestro destino, Jenna abrió la puerta mostrando a mis tres amigos ya dentro conversando muy entretenidos.
— Tomaré una ducha, espero no ser interrumpida, si deseas pasar habla ahora. — se dirigió a mi con un tono bastante petulante.
Moví mi cabeza hacia los lados señalando la negativa de mi respuesta a su pregunta, así que rápidamente me en una de las camas junto a Sasuke. Suspire bastante frustrada.
— No te lo tomes personal, es así con todo el mundo. — intento animarme Sasori.
— ¿Qué tal tus clases, Lizi? — me preguntó Sasuke alejanlo el tema.
— Queman mucha energía, estoy simplemente agotada. — le contesté.
— No te preocupes, piensa en que faltan solo cuatro días para el fin de semana — me dijo Hidan con ironía.
— Por cierto, les tengo una pregunta sobre los horarios tengo muchas dudas. ¿A qué horas cenamos? — les pregunte a mis compañeros.
— A las 7 — contestó Sasori — puntualmente en el comedor, queda en el lado oeste del colegio.
— Le dare la palabra a Jenna, necesito un mapa — conteste desanimada.
— Tranquila, veraz que te acostumbraras rápido, si quieres uno de estos días puedo hacerte un recorrido por el lugar. — se ofreció amablemente Sasuke.
— Otra cosa que debes de tomar en cuenta, en los días de la semana solamente hasta las nueve se puede deambular por los pasillos. Si te agarran fuera de tu habitación a esas horas, estarás en grandes problemas. De quedarte los fines de semana el limite cambiara hasta las doce. Igualmente la vigilancia es vaga esos días así que no creo que te pesquen si decides pasarte de horario. — me relato Hidan.
— He allí a la voz de la experiencia. — bromeo Sasori.
— Es la única oportunidad de poder ver a Rose así que es mi deber de tenerlo todo estudiado. No todos tenemos la suerte de ver a nuestras novias cuando queramos. — le contesto Hidan.
— ¿Esa es la razón por la que la mujer de la recepción los conoce? — comencé a sacar mis conclusiones.
— Digámos que me pescaron un par de veces — confesó Hidan — en teoría no se puede salir del colegio si no es los fines de semana y para ver a la familia. Solamente podemos los viernes es permitido salir, siempre y cuando pidas un permiso. A mis padres ni les gusta Rose por lo que debo apañarmelas para ir a verla.
— ¿No es difícil tener una novia así? — le pregunté bastante admirada.
— Para nada… ¡Es toda una aventura! — me contestó Hidan entusiasmado — La familia de Rose no es de dinero, por eso mis padres no la toleran, ellos intentaron juntarme con cientos de chicas de la clase alta, ya sabes, muy superficiales y tontas. Pero Rose no es asi es linda, gentil y muy divertida. Deberías conocerla Lizi, seguramente sería muy buenas amigas. — Hidan hablo de su chica con tanto entuciasmo que me conmovió.
— Seguramente sera posible — le conteste con una sonrisa, Sasuke asintió satisfecho — ¿Y tu Sasori? Has tenido tus escapadas.
— En relidad no, Sasuke y yo cubrimos a este tonto enamorado. A cambio de Hidan, mis padres si aceptan a Chiori, es decir, ellos me la presentaron. Es hija de un empresario. Debiste habernos visto, cuando nos presentaron con la intención de unirnos como pareja no nos soportamos. Ninguno quería que nos impusieran un compromiso arreglo, como olvidarlo, ella se acerco a mi con un sinfín de planes para romper el compriso. Obviamente no funciono. Pero en ese lapso de tiempo descubrimos todo lo que teníamos en común, fuimos amigos y nos convertimos en enamorados. Aquí pueden verme comprometido con ella.
— ¡¿Te has comprometido?! — le pregunte emocionada.
— Si, hace unos meses le pedí que nos comprometieramos. — Las mejillas de Sasori se enrojecieron. Otro tonto enamorado mas en la habitación.
— Chicos sus vidas parecen sacados de libros románticos de Mary Jenn — admití con franqueza.
— Espero que sea bueno — dijo Hidan.
— Todas sus historias terminan con un final feliz, por lo tanto es mas que bueno. — le contestó Sasuke.
Pero nada dura para siempre, porque Jenna salio del baño con su extensa cabellera un poco húmeda. Se había quitado el saco negro con rayas rojas, quedándose únicamente con la camisa blanca y la corbata.
— Espero no interrumpir su charla jóvenes pero son casi las siete, debemos bajar a cenar. — comento Jenna.
— Adelántate, nosotros ya vamos — contesto Hidan. Jenna salio de la habitación bastante ofendida.
— Que agria es — se quejo Sasori — Oye Lizi, no te hemos preguntado pero ¿Tienes novio?
Esa pregunta me hizo congelar al instante, tal vez halla sido inserción o estupidez de mi cuerpo pero gire a mirar a Sasuke, este sonreía esperando la respuesta bastante conocida por él.
— No, mis discos de “Best” son mi única compañía hasta hora. — confese algo apenada.
— Estar soltero no es tan malo — me dijo Sasuke — tiene muchas cosas a favor muy interesantes.
— Eso quiere decir que ¿Eres libre a cualquier invitación? — continuo Hidan.
Eso fue bastante raro. ¿Por qué Hidan pregunto tal cosa? Al parecer a Sasuke le causo mucha gracia escuchar tal cosa.
— Hidan ¿Eso ha sido una declaración? Considero eso muy osado de tu parte — le contesté burlándome de él.
— No, no… yo solo… lo que quería era… — me contesto bastante apenado.
Pobre, lo he puesto en un sitio muy incomodo. Sasori y Sasuke reían a carcajadas por mi comentario.
— No creo que Rose le guste que le juegues chueco — agregó Sasuke todavía riendo. No pude evitar sonreír, verlo con ese entuciasmo mientras reía era vitamina para mis ojos.
Finalmente después de un rato decidimos bajar de una vez a comer, intente esta vez memorizar el camino. Por su puesto, al cabo de un par de vueltas mas mi mente se disperso olvidando la información nueva. La cena fue simplemente explendida, cordero bañado en salsa agridulce acompañado de otros platos esquisitos. Jamas me quejaria. Me siento en el palacio real de Inglaterra.
Al culminar de comer nuevamente los cuatro nos encaminaminos a nuestra habitación, esta si vez memorice un poco el camino. Pero no quería llegar. Realmente quiero evitar a toda cosa hacerlo, pero fue imposible, porque llego. Inmediatamente de pisar el lugar, los chicos comenzaron a sacarse la ropa. No podía creerlo. ¡En verdad lo estaban haciendo! Olvidando por completo un dato importante, existe una chica entre ellos presenciando tal acto. No crean que soy pervertida, al pesar de ser una joven estuve un corto tiempo en el equipo de futbol, donde en ciertas ocasiones rondaban chicos sin camisa frente de mi pudiendo tolerar. Pero esto, esto simplemente no podía hacerlo, con Sasuke no podía hacerlo. Él se quitó su saco, luego su corbata y de inmediato comprendí algo: estoy perdida.
Con su habitual calma desabotonó cada uno de los botones de su camisa quitandosela por completo. Frente a mi, el torso desnudo de Sasuke. No podía explicar el sentimiento que se apodero de mi. Quizás vergüenza, culpa y odio. Si odio, porque aunque fuese un total cabellero en la manera de comportarse, en estos momentos me estaba siendo parecer a una desvergonzada. ¿Qué chico hace esto frente de una joven dama? Claro, estos tres despistados. La verdad ¿A quien le importaba la ropa interior de Hidan? Mi vista solo estaba enfocada en Sasuke y su cremosa piel blanca en toda la región de su pecho y abdomen.
Al culminar de comer nuevamente los cuatro nos encaminaminos a nuestra habitación, esta si vez memorice un poco el camino. Pero no quería llegar. Realmente quiero evitar a toda cosa hacerlo, pero fue imposible, porque llego. Inmediatamente de pisar el lugar, los chicos comenzaron a sacarse la ropa. No podía creerlo. ¡En verdad lo estaban haciendo! Olvidando por completo un dato importante, existe una chica entre ellos presenciando tal acto. No crean que soy pervertida, al pesar de ser una joven estuve un corto tiempo en el equipo de futbol, donde en ciertas ocasiones rondaban chicos sin camisa frente de mi pudiendo tolerar. Pero esto, esto simplemente no podía hacerlo, con Sasuke no podía hacerlo. Él se quitó su saco, luego su corbata y de inmediato comprendí algo: estoy perdida.
Con su habitual calma desabotonó cada uno de los botones de su camisa quitandosela por completo. Frente a mi, el torso desnudo de Sasuke. No podía explicar el sentimiento que se apodero de mi. Quizás vergüenza, culpa y odio. Si odio, porque aunque fuese un total cabellero en la manera de comportarse, en estos momentos me estaba siendo parecer a una desvergonzada. ¿Qué chico hace esto frente de una joven dama? Claro, estos tres despistados. La verdad ¿A quien le importaba la ropa interior de Hidan? Mi vista solo estaba enfocada en Sasuke y su cremosa piel blanca en toda la región de su pecho y abdomen.
— ¿Pasa algo Lizi? — me preguntó Sasuke acercándose a mi.
No, por lo que mas quieras no te acerques a mi estando de esa manera, hacer creerme peor a una gran pervertida. ¡Y no lo soy! Probablemente las circunstancias no me ayuden mucho. Estar en un ricon apartada, tener las mejillas torneadas de color y perdida en la batalla de la razón con el descontrol. Sasuke mirandome algo confuso se giro para seguir con lo suyo. Fue cuando ocurrió. Dios mio en verdad estaba pasando, se estaba quitando los pantalones, repito: ¡Se quitaba los malditos pantalones! No pude mas llegue a mi limite en lo ocurrido.
Tomé mi pijama a toda velocidad y sin mirar a nadie, corrí al baño de las chicas encerrandome. Comencé a darme golpes en la cara y maldiciendo a lo bajo. Mierda, mierda, mierda. Soy una desverngonzada, pervertida, sucia y completa acosadora. Ahora si que sentía odio, pero no por Sasuke, mas bien era hacia mi misma porque una parte en mi cerebro deseo quedarse hasta el final del espectáculo. Si Sasuke supiera como lo miraba ¿Saldria corriendo? Intenté relajarme respirando varias veces hondo, luego de unos minutos decidí cambiarme. Me quite mi uniforme de falda gris, camisa blanca de botones, saco negro con rayas rojas en sus orillas y corbata del mismo diseño, para optar en una camiseta blanca con rosa y un pantalón pijama de cuadros a juego de la otra prenda. El problema en sí seria ¿Como rayos hago para entrar a la habitación fingiendo normalidad absoluta?
Tomé mi pijama a toda velocidad y sin mirar a nadie, corrí al baño de las chicas encerrandome. Comencé a darme golpes en la cara y maldiciendo a lo bajo. Mierda, mierda, mierda. Soy una desverngonzada, pervertida, sucia y completa acosadora. Ahora si que sentía odio, pero no por Sasuke, mas bien era hacia mi misma porque una parte en mi cerebro deseo quedarse hasta el final del espectáculo. Si Sasuke supiera como lo miraba ¿Saldria corriendo? Intenté relajarme respirando varias veces hondo, luego de unos minutos decidí cambiarme. Me quite mi uniforme de falda gris, camisa blanca de botones, saco negro con rayas rojas en sus orillas y corbata del mismo diseño, para optar en una camiseta blanca con rosa y un pantalón pijama de cuadros a juego de la otra prenda. El problema en sí seria ¿Como rayos hago para entrar a la habitación fingiendo normalidad absoluta?
— ¿Lizi? ¿Lizi estas bien? — escuché la voz de Sasuke bastante alarmado.
Valla que tiene agallas de preguntar algo así luego de lo ocurrido, bueno, tampoco soy una santa de todas maneras.
— ¡Si! Salgo… salgo en un momento — conteste algo nerviosa aun. Era imposible alargar mi estadía en este sitio, era mi momento de salir y afrontar la realidad.
Armandome de valentia, abrí la puerta encontrandome con Sasuke ya cambiado y… mira que tenemos aquí, aun posee su torso desnudo.
Armandome de valentia, abrí la puerta encontrandome con Sasuke ya cambiado y… mira que tenemos aquí, aun posee su torso desnudo.
— De repente saliste corriendo tan veloz que pensé que… ocurrió algo… — me dijo un poco angustiado.
¿En verdad aun no acababa de ver la situación? El un chico, yo una chica… Dos mas dos son cuatro maldición, pero sigue siendo una incógnita para él y el otro par de locos. ¿Acaso todos en Red son así? ¿Inclusive las chicas? De ser positivo aquello, se toman muy enserio lo de “campamento”.
— Veamos, soy una chica ¿vale? Y verlos cambiando no es correpto. Necesitaba mi espacio y darles el suyo. ¿No lo crees? — le contesté muy franca tratando de controlar mi nerviosismo al tenerlo así, sin camisa.
— Lo siento… — se disculpo algo apagado — muy pocas veces he compartido habitación con chicas, y con las que compartí no parecían tener ningún inconveniente con eso. Tendremos cuidado de aquí en adelante.
Si… muy enserio lo de campamento.
— Descuida, supongo que es normal aquí en Red esto — le sonreí dando por terminado la conversación.
Por ninguna circunstancia le diría lo muy nerviosa que me sentí al verlo casi desnudo, prefiero cortarme la lengua antes de hacerlo. Me aproxime a mi cama y me senté sobre ella, Hidan y Sasori también se hallaban con el torso desnudo. Rayos ¿No conocen una prenda muy últil llamado camiseta? Porque podría enseñarsela y asi darle un escarmiento para frenar su acto de exhibición. Trate de no mirarlos directamente, limitandome a topar la jaula de Inu para que pudiera dormir tranquilamente. Jenna entró a la habitación, recogio sus ropas y de dirigió al baño de chicas. Debía de admitirlo. Un comportamiento explendido para una chica de su edad, pudorosa y cuidadosa, no como mis exhicibicionistas amigos.
— No tengo sueño — comentó Hidan.
— No tengo sueño — comentó Hidan.
— Yo menos, supongo que las vacaciones nos tienen bastantes descontrolados. — sugirió Sasori.
— Pues al contrario de ustedes, en verdad estoy muriendo de sueño — dije entrando a la conversación.
— Tengo curiosidad Lizi. ¡Cuentanos sobre tu otro colegio! — pidió Hidan — como no tienes novio, al menos relatamos sobre eso.
— Bien, exceptuando a los agresores y los chicos populares, Konoha era fantástica. Las instalaciones no son de otro mundo, pero eran eficaces. Los profesores muy buenos, salvo un par. — comencé a relatar.
— ¿Y el coro? — preguntó Sasori.
Los recuerdos golpearon mi mente al instante y comencé a reír con un poco de nostalgia.
— Una locura total — respondí sonriendo de manera añorante — eramos doce, un total de doce personas con una exploción de ideas diferentes, y por supuesto, nada en común. Salvo el deseo de hacernos escuchar mediante la música.
Les hable de cada miembro del club en general, sobre todo de Sakura, de ella tenía mucho material por mencionar. Les hable del embarazo de Ino, del saboteo de las interseccionales del año pasado, las artimañas de Akatsuki, del sinfín de líos y momentos que compartí con los chicos, del sensei Kakashi, incluso llegué a mencionar a Utao Tsukiomi. No podía evitarlo, podría ser genial Red, pero no tiene comparación con mi amadp colegio, mis amados compañeros del coro. A pesar de todos los dramas vividos, eran mí familia, mis amigos. Son las personas mas.importantes que he conocido en mi vida, mas que nada. La diferencia entre el coro de Konoha y los R.e.d es que, podrían ser lo mas bajo de la escala social, allí era parte de algo especial, de una familia.
Los chicos me miraron bastante entretenidos miesntras le telaraña todo, inclusive bastante conmovidos.
— Los extrañas ¿cierto? — me pregunto Sasori.
— Si, los extraño mucho — contesté con amargura. Igualmente odio de no ser lo suficiente valiente para defender lo que soy, de lo que quiero ser. Deje espantarme de un abusador. — pero ahora Red es mi hogar.
— Puede no ser lo mismo Lizi, pero debes de saber que no estas sola, pronto encontras tu lugar aquí. — me animo Hidan.
Jenna salió finalmente del baño cambiada, con ese aire tan prepotente y asqueroso solamente producía en mi repudio, pero tenia una bonita pijama. Tenía que admitirlo aunque doliera.
— Lamento interrumpir su emotiva charla sobre coros y viejos colegios pero realmente necesito dormir, por si se enteran, mañana tenemos clases temprano. — empezó a hablar Jenna.
Los cuatro dejamos de hablar al instante, acomodandonos respectivamente bajo las sabanas, las ganas de hablar parecían haberse agotado. Y era de esperarse, estando la larganta de alcantarilla entre nosotros nos succionaba la energía.
— Buenas noches jóvenes — nos saludó a todos mientras se colocaba entre las sabanas también.
— Buenas noches Jenna — le contestó únicamente Sasuke.
Genial, llego la otra parte que he trato de evitar a toda costa. El rostro de Sasuke con sueño. La distancia que nos separaba era la de una pequeña mesa, podía oírlo respirar perfectamente, cada suspiro, cada aliento. Todo, absolutamente cualquier por mínimo que fuese lo persivia. Me moria de nervios, mí boca la tenia seca y ni hablar de la garganta, debería de usar otros pensamientos para olvidar esto. En eso recordé la petición de Sakura, puede ser un estúpida idea pedirlo con mis nervios a flor de piel, pero servía de distracción. ¿Acaso no atrape dos peces en una pequeña red?
— Sasuke — lo llame en susurro para que él solo me escuchara.
— ¿Si? — me preguntó entre un bostezo. Se veía tan adorable bostezando, como un cachorro.
— El otro día me reuní con mis amigas del coro y… me dijeron que les encantaría conocerte. ¿Puedes hacerlo en uno de estos días? — me sentía una completa idiota preguntándole esto.
— Suena estupendo — respondió con su sonrisa encantadora — ¿Que dices de este viernes?
Valla… no esperaba escuchar una respuesta tan rápida como esta.
— No hay problema — le contesté — hablare con ellas para organizarnos bien.
— Lo dejo en tus manos entonces, buenas noches Lizi. — se despidió de mi cerrando los ojos.
— Buenas noches Sasuke — respondí.
No tardó mucho en dormirse profundamente, en cuanto a mi, simplemente no podía conciliar el sueño. Aun así no importaba, me acomodé bien en mi cama quedandome por un largo tiempo contemplando el perfecto rostro de Sasuke. Grave cada mínimo detalle de él en mi mente, no podía evitarlo, porque estaba atrapada en sus redes. Algo me tenia completamente loca, haciendome actuar como idiota y el sonrojarme por mínimos detalles. ¿Que sera? Su manera de caminar, de mirarme, sonreír o… el simplemente respirar. No, puede ser todo en un mismo paquete. Sasuke entero daba vueltas en mi cabeza, haciendome desearlo a mi lado como jamás he querido a nadie. Podría encontrarme sola, pero quería alcanzar su mano y tomarla. Deseo que él sea quien me cuide aquí, de ahora en adelante. Estaba enamorada hasta los huesos de Sasuke, verlo allí durmiendo, tan calmado e inocente, me causaba demasiada ternura. Ha sido la imagen mas hermosa presenciada hasta hora, moria por acercarme hasta él, tomar su bello rostro entre mis manos y besarlo. Pero debía de reprimir esto, lo mas idónea es controlar mis fantasías antes de comerter una locura. Eso… es muy triste. Sasuke quizás jamas sepa de esto, pues sitio muy cobarde para confesarme, dejarlo alejarse de mi sería una completa locura. Es sorprendente como una persona se introduce en lo mas profundo de tu corazón, ocupandolo a su pertenecía, sin pedir permiso ni nada. Todo simple gritaba su nombre: Sasuke. Pero no podía mas. Las fuerzas puesta para mantenerme al margen de mi amigo se agotaban, mis párpados estaban cerrandose encontrar de mi voluntad. ¿Por qué? ¡Yo aun quería seguir contemplando ese hermoso rostro durmiente? Pero no, el sueño gano la batalla tomandome con sus enormes tentáculos hacia el Morfeo. Aunque la bella y radiante sonrisa de Sasuke permaneció allí unos segundos mas, seguramente bellos sueño me esperarían.
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