martes, 18 de septiembre de 2018

The Lovers Hurts

XII
Presage a storm
Para algunas personas el fin de semana es el paraíso sobre la tierra, el momento preciso usado en acumular toda tu energía en hacer nada, o simplemente, dormir hasta las horas que te plasca. Sin embargo, en el animo donde estaba sumergido todo eso me parecía solo basura, no quería pensar, no quería dormir y mucho menos comer. En mi mente solo rondaba el entregarme a los brazos del dolor, del querer llorar hasta poder disecarme y dejar simplemente pasar de los demás. Lo había hecho, en verdad lo hice, partí en mil pedazos mi alma y con ella arrastra la de otra persona. Aunque seamos sinceros. ¿Acaso desde el comienzo de todo este asunto no quede hueca? Porque estos días de entera felicidad junto a Sasuke, solamente han sido el pie a lo catatonico o finalmente, aplastante y abrumador. Desde que llegue de Red, habiendome buscado Sai muy tarde porque tuvo asuntos los cuales seguramente relacionen a Ino, me despedí de Gaara quien se marcharía al otro día puesto que en su casa no se encuentra nadie, estuve cuestionandome todo lo ocurrido hasta hora. No me refiero al encontrarme en secreto con Sasuke, mas bien, a insistir tanto en saber algo que nos arrastraria al abismo de lo inevitable. Lo sabia, el quererlo es insuficiente cuando la otra persona no posee la voluntad de darlo todo por el todo, esa pequeña razón era la que me destruia hasta lo cimientos. Al pesar de Sasuke ser lo mejor de pasarme en la vida, este mismo, se convirtió en una potente bomba que arrazo con todo. Inclusive mi sentimientos.
En esos momentos no me quedaba nada, absolutamente nada, aguarden, puedo estar equivocandome. Si me quedo algo, el recuerdo de sus besos sobre mis labios, aquellas manos cálidas en mi rostro acariciandolo y dejándole toso sus mimos. Sobre todo, aquella mirada oscura de sus ojos donde un brillo especial se extendía en todo su rostro, me demostraba muchas cosas, pero lo mas esencial era el amor. Si. Ese mismo sentimiento que deje atrás sin pensarlo dos veces, no quiero estar para siempre corrido tras de él con la finalidad de tratar de cambiar las cosas, es mas, si lo hacían deseaba que no fuese por mi sino por él mismo. Al pesar de estar haciendome sufrir y succionar toda mis alegrías, deseo su felicidad absoluta.
Nuevamente se deslizaron por mis mejillas lágrimas, espesas y amargas, liberando toda el aire pesado de mi atormentada alma. Tenia que hacerlo, debía de hacerlo, volver a empezar desde cero yo sola sin el amor de Sasuke a mi lado, menos todos los beneficios de este. Sentía como si aquel vacío de nuestra antigua separación hiciera su aparición estelar, consumiendome, tragandome nuevamente sin poder luchar contra ella. Ya era tarde, muy tarde de hecho, la tormenta de arena se encontraba suelta. Por mas increíble que parezca, Sai jamas se giro para decirme o preguntarme algo sobre mi estado, menos mi llanto, simplemente se quedo callado manejando, manteniendo su vista fija en el camino. Pero no era sordo, porque por mucho de morder mis labios evitando sacar algún sonido lastimero, estos salían antes de impedirlo. Aunque agradecía su comportamiento indiferente, no estaba lista para hablar, menos el responder preguntas, solamente quería llegar a mi hogar para encerrarme en mi habitación sin ver a nadie. Las dos horas de viaje pasaron entre sollozos y el ronroneo del motor, al reconocer la calle de mi hogar no pude soportar soltar un sonido lastimero, en esa ocasión Sai giro a mirarme con signos de preocupación en su rostro. Abrió su boca para decirme algo, pero se lo negue, en verdad no estaba para esto, solo… solo quería desahogarme un poco mas y vivir el dolor de una perdida. Me pregunto si esto es lo que han tenido que vivir mis amigos de Konoha, cuando han debido recurrir a la penosa idea de terminar con sus parejas, si la respuesta es positiva, es la situación mas dolorosa de todas.
Sai aparco en el garaje de nuestro hogar, junto al auto de María, rápidamente me ayudo a bajar mis pertenencias en tanto me encargaba de Inu. Respire hondo tratando de secar las lágrimas de mi rostro, antes de entrar a la casa, no quería darle una impresión dañada a mi padre de mi misma pero, estaba costando tanto y preocuparlo no esta en mis planes. Seguí a Sai hasta la puerta de la casa, por unos momentos giro a mirar mi estado en como me encontraba, trate de esbozar una sonrisa convincente pero me salio mal, las olas del dolor atacaban mi pecho sin piedad llevandome a morderme los labios.
— Lizi… — me llamo impaciente, casi podría jurar que preocupado.
— No, no Sai — lo detuve con voz rota — esta vez… no poseo la energía necesaria para hablar.
Bajo la cabeza con su típica expresión de no comprender nada, pero por la circunstancias del momento, concluiría que Sai no tenia ideas de como reaccionar. Tal vez tuviera ideas de mi comportamiento depresivo, llevandonos a Sasuke, pero la razón exacta no. Sai soltó un suspiro revolviendo sus cabellos frustrado, me miro directamente a los ojos con una expresión seria, dejandome un poco impresionada.
— Vamos hacer una cosa, Lizi — me propuso con un tono serio de voz — prometo cubrirte con Tadachi esta noche si tu me das tu palabra de explicarme todo, además, de no llamar a los chicos para ir a Red de caza.
¿Pero de que iba Sai? Eso daba un poco de susto, lo peor de todo esto es que no bromeaba, sus ojos oscuros demostraba seriedad absoluta. Mierda. Un Sai enojado no es muy bueno dialogando, puedo afirmarlo con certeza, el decirlo es remotamente lejos del miedo, mas bien, quiero evitar que cometa una locura. Baje la mirada hasta el suelo, de estar en otras circunstancias estaría un poco alagada que mi hermanastro se preocupe a ese grado por mí, ya saben, por su ego elevado. Aunque Sai, esta demostrando cada vez mas ser una excelente persona en la quien confiar. Esta bien, aceptarían sus términos, creo que al final de todo, se lo debía.
— No necesitas cometer una locura de ese grado, Sai — le dije soltando una risita amarga — aunque si agradecería cubrirme hoy con papá, yo… solo quiero estar sola. Al menos para poder digerir lo ocurrido, luego… prometo decirte todo.
— Bien, esperare por ti entonces — respondió, sujetando mis cosas nuevamente. Girando al fin la puerta hacia la casa — puedes ir directamente a tu cuarto, le dire a Tadachi y mamá que no te sientes bien. También tu deseo de estar sola.
— ¿Crees que papá se coma ese cuento? — pregunte irónica.
— Bien, agregaré lo de darte un baño y irte a la cama de inmediato. — repuso girando los ojos.
Solte una risita divertida por lo bajo, en tanto entramos a la casa, Sai enarco una de sus cejas incrédulo a mi reacción. Sin saberlo, desde hace mucho tiempo ambos hemos estado el uno para el otro, porque antes de hacerse oficial hemos sido familia.  Con eso me refiero a Konoha, por ese motivo, podría quedar mas aliviada. Me acerque hasta él tomando la maleta de su mano, sonriendole un poco triste.
— Gracias, Sai — le dije, él curvo una sonrisa incomoda — eres un gran hermano al tratar de cubrirne con esto, cuando este mejor prometo decirte todo.
— Eso espero — señalo — ahora, ve a tu habitación. Me haré cargo de lo demás.
Gire de inmediato caminando rumbo a mi cuarto, si bien estaba agradecida de tener una familia así, no aliviaba en lo absoluto mi corazón destrozado. Al llegar a mi destino, coloque mi equipaje en el armario y a Inu en su mesita correspondiente, parecía estar un poco inquieto desde el viaje de Red, es como si de alguna manera le llegara el dolor de su ama. Con eso y mirando sus pequeños ojitos negros volví a llorar, era inútil tratar de pararlo, porque con los pesares del alma no puedes lidiar. Aun mas, cuando esta claramente fracturada. A partir de ahora, las cosas se complicarian aun mas de lo ya posible, no solo debía seguir acudiendo a Red, también encontrarme con Sasuke en el coro junto a los ensayos de la regionales y el compromiso de Sasori, que para colmo, comenzaban el próximo fin de semana. ¿Acaso no podría ir peor las cosas? Aparentemente no.
Aquellos dos días fueron el entero infierno para mi, si bien el dormir controlaba un poco mi anciedad, el despertarme muy temprano reducía cualquier descanso ya experimentado. El sábado debí enfrentarme a mi padre, quien no solo parecía molesto por pasar de él a mi llegada de Red, sino que mantenía una mirada sobre mí reprochadora. Conocía un posible acontecimiento escondiendole, lo peor de todo, no podía decírselo ni a él o alguien mas. Permanecí la mayoría del tiempo encerrada en mi habitación llorando como una martíl, que las cosas terminaran de este tamaño me parecían insólitas, sobre todo, las circunstancia llevarme a esa decisión. Pero no podía mas, el permanecer entre la sombra de alguien mas jamas sera lo mio, ni hoy, ni nunca. Mi único consuelo venia siendo que todo dolor pasa, igual a experiencias perturbadoras en tu vida, pueden permanecer un poco en tu cerebro calcomiendo la estabilidad de una persona, pero no se quedan para siempre. Cuando quieres, te levantas del suelo para seguir caminando. No cuesta nada decirlo pero, duele colocarlo en practica. Como estuve encerrada todo el tiempo en mi cuarto, pocas veces comía o compartía tiempo con mi familia, en mi mente cruzaba el estar sola y el no tener energía para estar haciendo algo alegre, no cuando realmente mi alma esta hueca. No solo mantenía a un papá enojado por guardarme las razones de comportamiento, una María se pasaba por mi habitación para dejarme comida, sentía feo dejar un poco de sus manjares celestiales, pero mi estómago me declaro la guerra. Sai aparentemente guardaba sus distancia a mi cuarto, cumplió su palabra de cubrirme con papá y no cometer una locura, dejandole simplemente esperar.
Fue el sábado en la tarde que decidí dejar de esconderme en las capas del dolor y llamarlo, despues de todo, en todo este asunto él ha sido uno de los mas amables que he conocido. Sentía la necesidad extrema de conversar con él, porque poseía la capacidad de guardar un secreto y el jamas reprocharme nada. Me refería a Tadase. Tome mi celular marcandole, hace unos momentos deje de llorar lo ocurrido, de negarlo y enojarme con mi mala suerte. Ahora, llego el momento de enfrentar la realidad. Una persona cogió la llamada sin saberlo, era él.
— ¿Lizi? — pregunto inseguro.
— Tadase… — musite sintiendo esa ola de dolor apoderarse de mi.
Se que llorar era estúpido, pero mi cerebro parecía estar en mi contra, igualmente mis ojos. ¿Por qué no respondian a mi llamado?
— ¡Oh dios, Lizi! Dime que te ocurrió, no dejes que mi cerebro empiece hacer sus deducciones — me dijo con un tono preocupado.
— Se termino… — le confese mordiendo mi labios para preveer llorar — todo termino, todo…
Mierda, mierda, mierda. ¿Cuantas lágrimas podría seguir derramando? Porque pensé que no me quedaban mas, ya habiendo sacado todo ese dolor estos dos últimos días. Pero me equivocaba, no he sacado aun todo de mi, aun aparentemente tenía guardado mas. Tadase no dijo nada en unos segundos, solamente soltó un suspiro pesado al escuchar uno de mis pequeños quejidos, no sabia como tomar aquello. Asi que, me limite a escuchar algo de su parte.
— No soportastes mas todo eso, llegaste a tu limite y aun mas, descubriste la realidad de la aristocracia — armo nuevamente sus conclusiones, dejandome estupefacta — jamas podrán salir las cosas como deseas. Ni porque convencieras a Sasuke.
— No sabes… cuanto odio todo esto, aun mas, cuanto odio que sigue hechandome a morir — confese totalmente frustrada — Quiero decir, ¡Ha sido totalmente mi decisión! Aun asi… aun asi… yo…
— ¿No crees que haya sido apresurada tu postura de la circunstancias? — me pregunto serio — ¿Qué las cosas pudieron haber funcionado?
— No, no la han sido, Tadase — conteste con amargura — Porque Sasuke no solo carece de fuerza personal para enfrentar el futuro a mi lado, también tiene cero confianza en mis posibles reacciones. Yo… no puedo quedarme con “permanece en las sombras” en tanto él se pavonea con su prometida. ¡No puedo hacerlo!
— Entiendo muy bien tu postura, puedo hasta asegurarlo hacer lo mismo de encontrarme algo así — me dijo sinceramente — Sin embargo, abandonar tu felicidad ante eso… es bastante asqueroso.No cuando juntos pasaron juntos la prueba de Jenna, tienes razón en estar de esa manera, el tener una prometida complica todas las cosas. Pero, puedo afirmarte que Sasuke en verdad te ama.
— ¿De que me sirve que lo haga? — pregunte reconrosa — Si en verdad lo hace, resulta insuficiente ante este asunto. Él esta comprometido, me lo oculto, luego pide un voto de confianza la cual se la dí pero me apuñalo. ¿Crees poder confiar en alguien así? Porque yo no.
Tadase aguardo silencio unos momentos razonando todo lo que he dicho, aparentemente se tomo todo muy apecho porque el tono en su voz era muy serio. Luego de un segundo, siguió hablandome.
— Si esa ha sido tu decisión, la respeto — dijo al fin — comprendo en la encrucijada en la que te encontrabas para llegar a esto. Todos deseamos ser el número uno en esas personas especiales, y viendo algo que pueda fracturar ese equilibrio… perdemos el control en nosotros mismo — aun me parecía increíble como las deducciones de Tadase seguían siendo tan acertadas, marcaban en mi una sensaciones de dolor indescriptible — Sin embargo, no dejes que eso te consuma Lizi. Se que en estos instantes te sientes poca cosa e insignificante, pero debes volver a alzar tu cara para seguir adelante. Después de todo, la vida sigue siendo una sola.
Como recibiera una ventisca fuerte en mi cara pare de llorar, lo que decía Tadase era muy cierto, antes yo solia llegar a las mismas conclusiones. La vida es una sola, no puedo amargarla estancandome en una sola cosa, igualmente utilizando las palabras de Gaara, yo misma podía forjar mi propio camino de ahora en adelante. ¿Qué dolia? Si, nadie dijo salir ilesa en una separación, aun mas cuando yo misma tome la decisión. Pero… ¿Acaso no pase antes por lo mismo? Este caso se podría intensificar con el hecho de que he sido yo en proponerlo, pero el vacío seguía siendo el mismo. Tengo que aplicar los consejos de mis amigos, seguir caminando hacia adelante, vivir mi vida al máximo y dejar de hacer el papel de víctima. Seque mis lágrimas de mi rostro, sentandome sobre la cama, podría estar destruida pero mi deber es volverme a construir.
— Tienes razón… — le dije casi en un susurro — entregandome a morir no ganare nada.
— Nadie a dicho que olvides todo tus momentos junto a Sasuke, menos tus sentimientos — recalcó — tan solo aprende a vivir con ellos sin que te agobien.
Solte un suspiro, ya mas tranquila esboze una sonrisa triste.
— Siempre dices cosas que logran calmarme o impulsarme de alguna manera hacia adelante, como aquella vez cuando me sugeriste buscar a Sasuke — le recordé — Gracias, Tadase.
— No tienes nada de que agradecerme — rio complacido — sabes muy bien como me gusta dar mi punto de vista, además, puedes tomar esto tal cual lo es. Un aprendizaje mas.
Luego de eso nos quedamos hablando hasta tarde sobre otras cosas, eso me sirvió un poco como distracción a mi mente adolorida, pero aun es insuficiente. Después colgue el teléfono alegando vernos el lunes en Red, le agradecí nuevamente por sus consejos y termine la llamada. Ya siendo bastante tarde, me acoste costandome encontrar el sueño, lo bueno de hablar con Tadase era que este siempre te impulsa a caminar hacia adelante, sin embargo, aun sigo pensando que sin Sasuke no soy nada. Es cierto, podría ya no depender de él para sobrevivir en Red, pero en lo emocional, marcaba una diferencia convirtiendo un día gris en algo sumamente cálido. Ahora volvía nuevamente al inicio, si bien me destruia por completo, no podía seguir dándole mas vueltas al asunto, Sasuke estaba comprometido, debía respetar mas que nadie ese hecho y tomar la voluntad de eso para seguir caminando. El dolor no desaparecería por completo, es cierto, pero no por ello dejaría de vivir. Porque mi único propósito seria seguir mirando hacia adelante, con esos pensamientos me quede dormida.
Para cuando comenzó el domingo me sentía completamente fatal, no lo malinterpreten, esto no venía con lo sentimental mas bien residía en mi cuerpo. Mi cabeza parecía querer explotarme en cualquier momento, ni hablar de los raros escalofríos que sentía y lo congestionada de mi pobre nariz se encontraba. Maldición, en estos momentos no podía enfermarme, menos cuando las regionales estan tan cerca y los ensayos de la boda de Sasori estan tan cerca. ¿Ahora que debo hacer? Sumandole nuevamente a mi mala suerte mis nuevas circunstancias, trate de buscar en el baño algo para frenar los síntomas antes de ser muy tarde, al encontrarlo me lo tome albergando la esperanza de sentirme mucho mejor. Que ingenuo de mi parte. Aunque salí de la invernación en mi cuarto, comer algo me resultaba asqueroso y permanecer de pie torturoso, por lo tanto, tuve que retirarme nuevamente a mi habitación para morir en paz. Papá pensó firmemente intervenir en mi estado de animo, de hecho, bajo hasta donde me encontraba para verificar como me encontraba. Entonces su enojo bajo, mis síntomas no solo empeoraron, porque me encontraba desparramada sobre mi cama sin fuerza alguna. ¿Por qué tenia que enfermarme? Mi padre llamo de inmediato a María, quien rápidamente apareció atravesando mi puerta teniendo una expresión de asombro, sin perder tiempo, se acerco a mi para tomar mi temperatura. Tenia un poco de fiebre, nada del otro mundo, pero si me recomendaba no salir por nada de la cama, si quería mañana estar de vuelta en Red, debía de obedecerla en todo. Mientras María anuncio buscar mas medicamentos, mi padre me reprocho no haberle avisado si me sentía mal como estaba, si estaba en estas circunstancias solamente debía de alzar mi voz y hacerla llegar, no guardarmelo todo. Con la voz ronca musite que lo sentía, pero por mucho que Tadachi Mogami aparentaba ser un ogro entero, no podía estar mucho tiempo enojado conmigo y se acerco a mi acariciando frente, pronto me mejoraria. Con los cuidados de María pude sentirme un poco mas relajada, aunque no suficiente, porque un descuidado dolor de garganta se alojó en ese sitio causándome molestia. ¿En verdad? ¿Ahora que me faltaba? ¿Las siete plagas de Egipto? Permanecí dormitando en mi cama un poco, mientras de tanto en tanto, despertaba presa de mis estornudos molestos. Fue cuando entrando casi al mediodía, tuve una molesta visita, digo molesta porque en las circunstancia vistas oírla hablar seria el final de mi cabeza. Me refiero a Sakura Haruno, en una entera pieza parada en la entrada de mi habitación con una expresión desconcertante, no sabría decir si lastima o dolor. Salio corriendo a mi encuentro, soltando una tira de palabras sin sentido, al menos para mi, mientras me apretaba contra su pecho con fuerza. Mierda, esta chica si quería terminar con lo que dejo Sasuke de mi, completando con mi raro resfriado, seria pan cómodo para ella acabarme.
— Sakura… — le dije con un tono muy bajo de voz — me cuesta respirar si me sujetas así.
— ¡Lo siento! — se excuso soltandome de una vez.
Era raro verla aquí, aunque ni tanto, logre evitarla esta semana transcurrida de manera exitosa, no solo a ella, a todas mis amigas para no querer explicar nada de lo ocurrido. Pero aparentemente eso se acabo, porque huir de alguien como Sakura era imposible, de lo contrario, preguntele a mi hermano como consiguió que fueran novios. En fin, observar esa mirada opaca en ella no solo me dictaminaba dolor ante mi presencia, también residía en algo mas. Y si soy sincera, a penas lidiaba con mis propios problemas para lidiar con los de ella. Solte un suspiro, con algo de dificultad me sente sobre el colchón esperando a que ella comenzara hablar.
— Sai… me llamo anoche — me dijo mirando al suelo con un poco de dolor — dijo que algo raro pasaba contigo desde el domingo pasado, pero no querías hablar de eso con nadie. ¿Que ocurre?
Entablar una conversación cuando estas enfermo no es nada bueno, lo contrario, es agotador.
— Se acabó, Sakura — le confese apretando mis manos en las frasadas — todo termino.
— ¡¿Pero que has dicho?! — elevo su tono de voz chillón me llego hasta los oídos, doliendome — ¡Si hace unos días parecían tan radiante! ¡No puedes decirme que todo eso termino! ¡¿Qué paso?!
— Sakura, primero que nada, estoy enferma no grites por favor — le pedí, ella se sonrojo avergonzada — Y segundo, las cosas son como son, culmine con toda esta locura de Sasuke. Él… él… si te contara… probablemente entrarias en Schock.
— Pues pruebame, se lo debo a Minami de todas maneras. Ella no pudo venir porque esta atascada de tarea de biología — explico — ¡Pero es lo de menos! Exijo que hablas de una buena vez.
¿Por qué tenia que ser tan arbitraria? De todas maneras, iba a decirle porque no tenia alternativa.
— El día de San Valentín, en tanto tomamos un descanso de las presentaciones, fui con mis amigos a dar un paseo al centro comercial — comence a explicarle — debes saber, que unos días antes discutí con Sasuke por la razón de no poder pasar conmigo ese día. Me dijo una excusa de lo mas tonta que debí de darme cuenta de una vez, pero no lo hice, estaba tan emergida en no perderlo que olvide la lógica total — hice una pausa mirando la expresión de Sakura, parecía muy concentrada en escucharme. Segui — En fin, para mi esos pequeños detalles eran insignificantes para alejarme de él, lo que yo desconocía era que en verdad detrás de todo eso sucedía algo mucho peor. Como te explicaba, caminaba con mis amigos cuando vi a un grupo de chicos, tres mujeres y dos hombres, ellos tenían un uniforme particular. El de Red.
Recordar el día en que todo comenzó a descender no solo me daba nauseas, también producía dolores constantes en mi pecho. Por suerte Sakura parecía comprensiva, solo se limito a colocar una mano sobre la mia apretandola, animandome a continuar relantandole lo ocurrido. Tomando unas cuantas bocanadas de aire, me prepare para lo siguiente a decir.
— Uno de ellos era Sasuke, el otro un miembro del consejo R.e.d pero una de las tres chicas… se trataba de Jenna — Sakura abrió sus ojos con signos de asombro, estaba esperandose lo peor. — Su prima. Particularmente pensé en que no debería de estar allí, cantando y moviéndose de manera tan particular suya, él me aseguro que tenia asuntos personales por resolver con su familia. Como sabes, me lo creí pero no por completo, aun tenia claramente mis sospechas. Y ese día lo comprove. Sasuke no solo me mintió, igualmente me engaño.
— ¡¿Pero que has dicho?! — exclamó muy exaltada.
— Al culminar su canción todos le aplaudieron complacidos, una de las chicas se levanto a darle un abrazo y luego… — atrague duro saliva a la par de sentir los latidos de mi corazón inregular — lo beso.
Sakura se levantó de mi cama apretando los puños con fuerza, su rostro blanco se convirtió en rojo de la cólera. Ahora en verdad estaba enojada.
— ¡Como se atrevió a hacer tal cosa! ¿Jugar con tus sentimientos de esa manera? ¡No se lo permitiré! — exclamó prácticamente gritando — Tuviste que darle una patada… ¡Debiste hacerlo! Además, ¿de donde salio esa chica? ¡¿Como pudo mantenerla en secreto?!
— Es la hermana melliza de Jenna, y su prometida — termine por confesarlo.
— ¿Qué has dicho? — sus humos se bajaron, haciéndola sentarse de golpe ante lo mencionado — No puedo… no puedo creerlo.
— Dímelo a mi — le dije con ironía — tanto que insistí para poder sacarle los motivos de ignorarme como un trapo sucio, y venir a descubrirlo de esa manera no solo me dejaron en Schock, igualmente en entera negación.
— Oh… Lizi — me dijo suavemente sujetando nuevamente mis manos — ¿Por que no nos dijiste ese mismo día? Estuvimos en Ichiraku, pudiste acercarte a nosotros y conversarlo.
— No podía, se me hacia sumamente imposible digerirlo — le confese — además que aun me quedaban incógnitas por descubrir.
— ¿Hablaste con él? — pregunto indignada.
— El asunto no es tan fácil como lo crees, Sakura — le dije frustrada — Porque los de la aristocracia funcionan de una manera diferente a nosotros, ellos piensan que si los “normales” nos acercamos a ellos son con dobles intenciones. Obviamente Sasuke sabe que no soy de esa clase de persona, pero sus abuelos lo desconocen, de enterarse de lo ocurrido entre los dos jamas me dejarían salir con él oficialmente. Solo… harían lo imposible para alejarme.
— ¿Me estas diciendo que lo compretieron con la hermana de Jenna obligado? — me dijo incredula.
— Exactamente — respondí — no solo por ser de su misma clase social, sino lo beneficioso para todos si ellos dos se casan.
Nos quedamos un momento en silencio, sumergidas en nuestros propios pensamientos. La expresión de Sakura era de asombro total, como si nada de esto pareciera real, en su cabeza jamas penso en cruzarse con semejante situación. Si soy realista menos, es decir, ¿quien podía advertirme de algo así? Que el enamorarme de alguien como Sasuke acarreria tantas complicaciones y rollos. Nadie. Nadie podía hacerlo, igualmente hacerlo, jamas podría digerirlo tal cual esta mi amiga ahora.
— Tienes razón, Lizi — dijo en estado catatonico — no puedo creerlo.
— Eso no es lo peor, porque intente darle una oportunidad a Sasuke luego de eso — ella iba a reclamarme algo pero la detuve, necesitaba que estuviese tranquila — Escuchame hasta el final, bien, como decía. Le dí nuevamente un voto de confianza a lo nuestro, entregandola a algo que jamas va hacer posible, porque por mucho que prometiera encontrarle solución a esto… no lo haría. Sasuke no solo tiene poca fuerza de voluntad, él simplemente quiere complacer a su familia, y no puedo culparlo, ella siempre estan de primero ante todo. Pero cuando de interponen en tu felicidad… ¿no deberías imponerte? Eso es lo que creo, aunque… él no lo ve de esa manera. Trata de ocultarme las cosas como si no tuviera la capacidad de soportarlas, igualmente de amarrarse de manos haciendo que su abuela haga su voluntad y no la suya propia. Francamente me canse, agote todas mis energías en esto. ¿Qué me quedo al final? Dolor, sufrimiento y amargura.
Demonios, sentía esas ganas incontrolables de llorar, pero no podía, prometí mirar hacia adelante y evitar torcer mi rostro al pasado. Sin embargo, costaba tanto contenerse hacerlo. Sasuke aun sigue latiendo fuertemente en mi pecho, se que Tadase dijo el vivir con estos sentimientos y evitar ser agobiada por ellos. ¿Pero como hago con mi necesidad de él? ¿Qué hago con mis ganas de llamarlo y pedirle simplemente fundirme en sus brazos? ¿Que mierda hago? Por supuesto, suprimir todo eso y vivir con ello. Le dije adiós a Sasuke, manterner mi palabras es tener principios y fuerza de voluntad. ¡Mucha voluntad!
— Escuchame un momento, Lizi — me pidió con seriedad haciendome levantar la mirada — no sabes cuanto lamento que las cosas resultaran de esta manera con Sasuke, entiendo que en estos momentos todo resulta insoportable y asqueroso, pero debes tomar en cuenta que una relación así jamas te convendra. Además, no te atasques en el pasado, eres una chica increíblemente talentosa y con un sentido de la moda fabuloso, pero mas que eso, tu ganas de salir adelante ante cualquier obstáculo te hace determinada y fuerte. No permitas que el dolor o posible culpa de tu decisión te consuma, has hecho bien en dejarlo, de lo contrario, las cosas serian peores. Además de Minami golpearte — no pude soltar una risita divertida al recordar a mi mejor amiga — En cuanto a Sasuke, permanece alejada de él lo mas posible que puedas, tarde o temprano se dará cuenta de su error. No lo digo por ti. Me refiero a que si sigue complaciendo a su familia, se convertirá en un ser desdichado y amargado, pero que no te duela. El solo ha buscado eso.
Nuevamente nos sumergimos en un silencio cómodo, no pude evitar quedar sorprendida ante las palabras de Sakura, jamas había pensado en como estaba Sasuke en este asunto. Era cierto, de seguir con el asunto del compromiso no solo terminarías infeliz, también amargado, sujeto a una chica que no amaba en lo absoluto. No podía enojarme con su familia por eso, pero aun mas con él. ¿Qué espera para dar su brazo a torcer? ¿El exponer sus sentimientos? No, no podía pensar mas en eso, corte mis lazos con él y sus problemas dejaron de ser los mios. Permitir que su dolor me llegara era insólito.
— Tengo unos amigos tan grandiosos — sonreí conmovida, Sakura me miro un poco dudosa. Sin comprender nada — Tu aconsejandome de esa manera, Tadase con su objetividad y Gaara, tratando de impulsarme hacia adelante.
Fue cuando caí en cuenta de algo, Sakura desconocía por completo aquel nuevo nombre. Conocía a Tadase solo de nombre, igualmente a Sana y Akito como mis compañeros de habitación, pero Gaara lo desconocía por completo. Debido a huir de ella y las demás, olvide contarle sobre mi nuevo amigo. Genial, ahora su mirada parecía de reproche.
— ¿Quien es Gaara? — pregunto indignada — jamás he escuchado hablar de él de tu boca.
— Gaara era el anterior vocalista de los R.e.d, quien tuvo que abandonar el país por enfermedad — comencé a explicarle — ahora volvió y comparto clases con él, durante esta semana me aconsejo mucho sobre lo de Sasuke. ¡Ni me preguntes como se entero! Aun es un misterio para mi, aunque es muy amigo de mis compañeros de cuarto y… se la lleva a las patas con Sasuke.
— Oh… vaya — sonrio complacida.
Seguimos conversando de otras cosas, por ejemplo de Konoha y como el día de San Valentín Sai termino de perder la razón. No solo monto un puesto de besos, también sus niveles de autoestima se elevaron por los cielos, debiado a ganar el campeonato se fútbol todas las chicas morían por salir con él. De hecho, Sakura pensó que todo esto lo hacia para aprovechar de besar a todas la población femenina se Konoha, pero resultó estar muy equivocada, porque hizo aquello para llamar la atención de una sola Ino. Paledecí por completo ante ese nombre, no podía creerlo, Sai perdió por completo la cabeza. ¿Qué pasaba con Sakura? O peor aun ¿Su amigo Trevol? Sus acciones egoístas estaban destruyendo todo a su paso, sobre todo, el pobre corazón de mi amiga que parecía estar hundiendose igual o peor que yo. Ahora podía comprenderla un poco, porque cuando miras a la persona que te gustas con otra no solo sientes impotencia y rabia, igualmente unas pequeñas espinas rodean tu corazón apretandolo con fuerza haciéndolo sangrar. Lo peor para ella fue cuando fue a visitarlo a la enfermería, si, cuando llamaron a María para recogerlo. Sakura le preguntó si beso a Ino, y por supuesto, él jamas se lo nego, es mas dando los detalles de lo que sintió fueron fuegos artificiales. Allí de inmediato supo que todo estaba perdido, Sai no solo se encontraba interesado en Ino, igualmente la dejo a un lado. Pero conociendo a Sakura, encontraría la manera de demostrarle a Sai lo muy valiosa que era ella y de su entera perdida, ahora solo centraria su entera atención a las regionales. Muy predecible en ella, aunque de cierta manera la admiraba, Sakura buscaba las maneras de volver a flotar. Por mi parte, también le relate un poco mas sobre Gaara y el conflicto “sano” entre la familia Uchiha, pero le hice saber mi rara sensación cuando estaba con ese par en la misma habitación, porque parecían que quisieran hacerse papilla mutuamente, puedo certificar con los ojos cerrados el poder cortar el aire con una cuchilla si pudieran. Sakura arrugo el entrecejo confusa, dijo que posiblemente esos dos tuvieran una historia aparte de sus familias, y no se equivocaba. Porque su enemistad recidia en Gaara no queriendo dejarle su puesto a Sasuke como vocalista, aunque fuera una decisión unánime, se rehusó hasta el final. Nuevamente Sakura insistió en que es razón insuficiente, dos hombres para crear una enemistad de esa altura debe existir dos razones, la precencia de una chica o traición. Sonreí incredula. ¿Una chica? No podía ser posible, de ser así, Tadase o la misma Amu lo hubieran comentado, pero nada, por lo tanto debía descartarlo. Seguí relatandole el comportamiento extraño del principio de Gaara conmigo, como si me conociera de antes y en algún momento igualmente lo pensé, pero era imposible porque era la primera vez en tratarnos. El vigilarme sin descanso residía en ocupar su lugar con los muchachos y mas nada, además, de poseer un alma con ganas de ayudar a sus amigos como personas de entera estima. En eso Sakura saco una conclusión presipitada de mi nuevo amigo, con respecto a ser una extraña manera importante para él y por esas razón estaba pendiente de mi, o simplemente llamaba su atención. Iba a responderle a aquella deducción ridícula pero Sai apareció en la puerta de mi habitación sin anunciarse, Sakura solto un respingo de la impresión de verlo parado de esa manera en aquel lugar, pero me sorprendió que por primera vez no le demostró sentirse mal o incomoda, le dio la cara muy orgullasa como era. Mi hermano por otro lado, si parecía sentirse nervioso, llevándolo a a desviar la mirada varias veces alrededor del cuarto sin un punto fijo.
— María quería saber si… ibas a quedarte al almuerzo — le dije Sai sin mirarla en ningún momento.
— ¡Rayos! — exclamó comenzando a buscar entre sus bolsillos su celular, para mirar la hora. Al enterarse de ella, soltó un quejido lastimero, parece que se olvido de algo — Olvide que quede con Minami para comer en su casa, como ambas estábamos preocupadas por ti decidimos que seria mejor yo venir a verte. Seguramente me matara — se giro como si hubiese olvidado algo en la puerta, Sai — Debería disculparme con tu mamá, por no quedarme a comer.
— No, no te preocupes — contesto nuevamente de forma nerviosa — ya le aviso yo. Las dejo sola entonces.
De esa manera, tal cual como se apareció, se marcho de la misma forma. Sakura bajo la mirada con dolor, sus ojos se cristalizaron un poco pero como hablamos de ella, alzo su rostro fingiendo no sentir nada. Sonrio a mi dirección levantándose de la cama, lista para marcharse.
— Tengo que irme, pero te llamare mas tarde para preguntar como sigues de tu resfriado — iba a levantarme para acompañarla hasta la puerta, pero ella me detuvo — Ni te esfuerzes en levantarte, puede que tu fiebre vuelva, además, se cuidarme sola Lizi. De ahora en adelante, ambas debemos dar nuestro mayor esfuerzo. ¿Si? Por las regionales.
— Claro — conteste.
— Entonces, nos vemos — camino hasta la puerta abriendola — te daría un abrazo pero no quiero contagiarme, poseo una voz que cuidar.
Sin mas se marchó, me acomede dentro de mis frasadas para entrar en calor. Yo sabía que quiso dar a entender Sakura con esa frase, y estoy muy segura de algo, no estaba hablando precisamente de las competencias. Se refería a Sasuke y Sai, junto a nuestra situaciones particulares.
★★★★★★★★★★★★
Si el domingo me sentía fatal, ni para que hablar del lunes. Papá al ver mi aspecto empeorado quiso retenerme en casa, pero se lo impedi, estos dos días seguidos presentarías exámenes y trabajos importantes, dejarlos para después sería una total estupidez. Debido a ello, me presente en Red aun soportando los dolores de cabeza constantes y ese fastidioso malestar en mi garganta, si la tarea sencilla como tragar saliva se me dificultaba, el comer era una tortura. Pero no podía verme acabada por esto, aunque muriera en el proceso, iría a clase. Cuando fui a guardar mis pertenencias en mi habitación los chicos ya se encontraban allí, Akito soltó un respingo del susto al verme, Sana cogió rápidamente a Inu con la excusa de caer el suelo de inmediato, en tanto Tadase y Amu me obligaron a tomar asiento sobre una de las camas. Debía de verme deplorable, porque nadie reacciona de esa manera por que si, además, el producir susto en mis amigos. Aunque rápidamente me levante de mi asiento improvisado, admitiré haberme sentido un mareo al hacer ese esfuerzo repentino, pero lo intente disimular rápidamente. No tenia tiempo para esto, debía apresurarme e ir a clases. Ignorando todas las advertencia de los chicos para ir a la enfermería me encamine a mi primera clase, hoy debía de entregar un ensayo sobre literatura épica y no solo me costo hacerlo, también absorbí mi cerebro hasta lo último. Al llegar a la aula todos permanecían concentrados en sus cosas, conversando por lo bajo e intercambiando algunas informaciones, por primera vez en mucho tiempo ame la aristocracia de Red. Camine hacia mi asiento con pasos tembloros, sentía sobre mi cabeza como si llevara cien kilos, entre pisada y pisada aquel peso incrementaba mas. Juro que todo comenzó a volverse negro en un segundo, realmente pensé que hasta aquí llegaría todo, me desmayaria y perdería mis próximos exámenes. Pero no, unas manos fuertes me sostuvieron de los hombros estabilizando mi equilibrio, abrí mis ojos girando mi cabeza hacia un lado. Y allí estaban, un par de ojos turquesa conocidos. Sabaku no Gaara.
— Te ves horrible — me dijo con sinceridad.
— Gracias por tu cumplido — conteste, desaciendo el agarre para sentarme en mí lugar — aunque, no eres mi tipo. Si quieres saberlo.
— Aun conservas tu humor negro, no estas tan mal como aparentas ver — comento imitando mis movimientos — Y bien… ¿Como estas?
La verdad, no comprendía si se refería a lo emocional o lo sentimental. Contestarle se me dificulto, eso y el estornudo repentino que se origino sin premedirarlo.
— Dios, ni debí preguntarlo. Con mirarte obtuve mi respuesta — señalo girando hacia los lados su cabeza.
— ¿Eres de lo que pregunta lo obvio? — le dije irónica.
— Elizabeth… — quiso decir algo pero se callo, de hecho, guardo silencio unos segundos antes de comentar algo — ¿No quieres pasarte por la enfermería?
— No creo necesario — confese — hoy tenemos examen de frances y geografía, enfermarme no esta reflejado en el menú de la carta.
— Deja de ser terca — repuso él — no creo que dures mucho, al mediodía estarás a punto de colapsar.
Eso hizo que me enojada un poco. ¿En verdad creía algo como eso? ¡Pues estaba por verse! Porque me sonaba a reto, y nadie, nadie se atrevía a desafíar a Elizabeth Mogami. ¡Aunque estuviera resfriada!
Bufe divertida ante su ocurrencia, el por su parte, se impresionó un poco. Pero no dijo nada
— Veremos al final de la jornada quien tiene razón, Gaara — susurre observando al profesor cruzar la puerta.
No es que buscara competir con alguien o algo parecido, pero que me molestaba cuando me tomaban por una chica débil. ¡Como si lo fuera! Yo solo enfrente a un orangutan que me amenazo de muerte, aunque salí espantada de mi antiguo colegio, soporte eso durante dos semanas enteras. ¿Acaso un resfriado era algo mucho mas fácil? Mejor no haberlo pensado, porque tal como lo dijo mi compañero al mediodía estaba igual a una zombie. Aunque de cierta manera, esto me servía de ayuda, porque no concentraba en Sasuke y nuestra separación. Hablando de él, en ningún momento del día se cruzo por mi camino, estaba bien, entre menos lo veía seria mejor para mi. Hoy pase de almorzar, ese tiempo lo utilice para ir a reparar energías en mi habitación teniendo la grata sorpresa de mi amigo Tadase, acompañado de Sana y una gran taza de té caliente y pastillas para el malestar general. Debo admitirlo, eso me sirvió mucho para poder acabar con la jornada escolar, pero no para estar frente a los R.e.d y si soy sincera, con esta garganta tan irritada era imposible hacer los coros para las presentaciones próximas a las regionales. Quería simplemente saltarme hoy el coro, avisarle a mis amigos sobre mi salud, pero eso solo podría interpretarse a la manera de Sasuke de no querer verlo. Era cierto, no deseo verlo, el hacer eso seria simplemente inresponsable de mi parte con los R.e.d. Conclusión: allí estaría.
Mis síntomas volvieron al final de la última clase complicando mis actividades, de hecho, algunos de mis compañeros ya se marchaban mientras yo seguía tratando de acelerar el paso. Suerte que aquella profesora era la mas flexible de todos, dandome la oportunidad de culminar un poco mas tarde a diferencia a los demás. Seguramente mi rostro me delata. Por fin culminando con mis ejercicios, guíe mis débiles pasos al salón del coro donde seguramente los R.e.d estaban reunidos, quien sabe, ensayando el nuevo número comandado por Gaara. Tenía unas grandes ganas de verlo, el talento de mi amigo.
Fue en ese momento, cuando abrí la gran puerta del salón del coro cuando escuche voces, muchas de ellas reunidas en perfecta armonía. Quede helada al verlos, no solo por la correcta sincronía, también del hecho de ver a Sasori e Hidan participando. ¿Solo me retrase unos minutos y el mundo de hecho a perder?
 Voy a hacer que me ames, Te Amo~
Soy feliz cuando estás aquí, Sólo te necesito a Ti~”
Me quede helada al presenciar a Sasuke cantando esa canción, porque ambos sabíamos lo que significaba. Era de mi grupo favorito Koreano, B2ST/BEST.
Entonces Sasori e Hidan dieron un paso hacia adelante, intercambiando sus voces en cada estrofa.
” Debido a Ti Ti Ti
Yo sólo pienso en ti
Tú Tú Tú ahora
Ámame, Ámame
Sólo Mírame”
Los R.e.d se movían al compás de la canción, haciendo los coros y disfrutando el momento. Sasori dio un paso hacia atrás dándole el momento a Hidan de brillar.
” Poco a poco me acercaré más a Ti
Ahora te lo diré, tomaré valor.. “
Nuevamente Sasuke abandono el grupo cantando la otra parte de la canción, juro que por unos minutos pensé que miro fijamente, produciendo en mi estomago un vuelco doloroso.
” TE AMO, ME GUSTAS, TE NECESITO! ~”
En el momento que se dio la vuelta no pude dejar de sentirme extraña pero, todo eso lo deje de lado cuando al fin presencie el talento de Gaara, dejandome completamente impresionada.
” (Wo-Oh~)
En vez de una extraña relación de amor
que no duraría por miles de años
La distancia entre tú y yo, un camino lleno de tráfico
Creo que es hora de que nos acerquemos
Soy un poco impaciente, pero no soy fuerte
Quiero escapar del nerviosismo
y la incertidumbre de perderte
Quiero caminar contigo en un día soleado “
Ahora lo comprendia perfectamente, mi nuevo amigo no podía hacer “Misery” porque no era su estilo, lo suyo era rapear y lo hacia perfectamente bien. Aunque claro, puede que sea bueno cantado de la manera convencional. No lo se.
Desde su sitio Hidan y Sasori volvieron con el coro.
” Debido a Ti Ti Ti
Yo sólo pienso en ti
Tú Tú Tú ahora “
Sasuke haciendo de lado a los demás, fue el quien cerro la canción. Que raro.
” Ámame, Ámame
Sólo Mírame~ “
La lluvia de aplausos no tardaron en esperarse, de hecho, yo era una de las personas que los hacían. Unos de los R.e.d se felicitaban entre ellos y otros golpeaban amistosamente los hombros de Sasori e Hidan, fue Sasuke quien desvío su mirada a mi dirección. Mierda, sentía esas punzadas de dolor en mi estomago apretandome torturosamente, lo peor de todo, es que ni temia de ser agarrado infragantí prestandome atención.
Hidan rompió su circulo de personas al observar a donde me encontraba, se alejo rápidamente de ellos caminando hacia mi dirección con una expresión asustada. ¿Tan mal me veía?
— ¡Por todos los cielos Lizi! — exclamó formándose el centro de atención de todos, ahora llamando al silencio. Genial — ¿Qué haces aquí y no en tu habitación? Los chicos nos informaron sobre tu salud.
— Son exagerados — trate de sonreír, pero no me salio muy bien — solo es alergia, nada mas.
— ¿Sigues haciendote la súper chica? — dijo de manera irónica Gaara, apareciendo de la nada a mi lado — ya te lo dije, mejor vete a descansar.
— Tu condición… es horrible — aquella voz hizo helarme la sangre, tal vez porque jamas pensé que la escucharía al frente de otras personas, sobre todo los R.e.d. Si. Es exactamente esa: Sasuke — mejor vete a la enfermería, aquí solo entorpeceras nuestro coordinación.
Frunci el ceño, este cretino… ¿Quien se creía para tratarme así delante de los demás? Cuando el viernes mismo casi me suplicaba no dejarlo. Bueno, no debía de sorprenderme aquel tono despectivo de Sasuke, menos su expresión desinteresada, ante los ojos de los demás nosotros no tuvimos nada, ni hubo encuentros fortuitos o besos clandestinos. No, solamente existía un gran y creciente abismo. Sin saberlo me enoje, todo aquel dolor y lágrimas derramadas este fin de semana no valieron de nada, Sasuke al final seguiría siendo él. Solte un suspiro bajo la mirada impresionada de los R.e.d, creo que para ellos presenciar esto era toda una sorpresa.
— Prometo no “entorpecer” su estupenda coordinación — le dije con mucha dosis de sarcasmo, él ni se inmuto, aunque sus amigos parecían caer en una clase de pánico — solamente me sentaré en uno de los sillones a observar el número, de todas maneras, no pretendo quedarme atrás cuando me encuentre mejor.
— Perfecto, eres libre de hacer lo que te apetezca — me dijo desinteresado, dándose la vuelta y caminando lejos de mi.
Rápidamente Hidan y Sasori persiguieron a su amigo con rostros preocupados, Gaara me sujeto fuertemente del brazo guiandome lejos de las miradas curiosas de los demás R.e.d, inclusive Tadase junto a Sana vinieron a mi encuentro al observar aquella escena. No saben cuanto detestaba esa manera de ser en Sasuke, parecía querer destrozarme por completo casi quedando absolutamente nada de mi, no mentiría, su comportamiento inducia el dolor pero no me dejaría caer. No cuando he sido yo misma en tomar esta decisión. Gaara me giro para que lo mirara directamente a los ojos, parecía molesto porque mantenía su entrecejo fruncido.
— ¿Qué demonios pasa por tu cabeza? — pregunto con voz ronca.
— Mejor preguntate: ¿Qué mierda pasa por la de él? — señale sumamente furiosa, mientras Sana y Tadase llegaban a nuestro encuentro — parece tener un serio problema conmigo, y disculpame, pero soy de las que no se quedan calladas.
— ¿Y eso te lleva a jugar su jueguito? — contesto con ironía — no seas absurda y comportate como una chica modelo.
— ¡No puedo! — eleve un poco mi tono de voz — no cuando su objetivo aparentemente, es humillarme.
— Elizabeth… — murmuro cansado.
— Mejor nos tranquilizamos un poco, chicos — intervino en nuestra conversación Tadase — Lizi no esta en muy buenas condiciones y Gaara, debes volver a practicar la presentación. Dejemos esto para otra ocasión.
Esto parecio calmar un poco a Gaara pero no se sentía satisfecho, se alejo de donde me encontraba manteniendo una mirada fija en mi, Tadase esbozo una sonrisa apenada y junto a Sana quien me susurro “tranquila tigre” fueron nuevamente a sus posiciones. Tome asiento en uno de los sillones de la sala, dispuesta a prestar toda la atención necesaria en aquel número, sobre todo, dispuesta a fulminar con la mirada a Uchiha Sasuke su corista principal.
★★★★★★★★★★★
Una vez mas pase de comer, hasta hora lo único presente en mi estómago era aquel té, es que no podía evitarlo, mi garganta ardía al tratar de pasar la comida y evitar esa molestia era mi propósito. Culminada la hora del coro fui de inmediato a la habitación, tendría que haber estudiado una vez mi llegada, pero mis estados de animo combinado con salud no eran las mas óptimas. Me desparrame en mi cama sin siquiera tomar una ducha, aunque tenía pensado hacerlo una vez haber descansado, solo mantenía en mi pensamiento dormir de una vez. Sin embargo, el recuerdo de un Uchiha Sasuke prepotente inundó todos mis sentidos. Como lo detestaba. ¿Acaso esa era la manera de castigarme por tratar de seguir adelante? ¿O simplemente lo hacia por que le apetecia? Sea como sea me causaba nauseas. Esto era de cierta manera triste, desaparecía al completo todos aquellos días de cariño entre los dos, donde lo convertía en un sueño, uno muy hermoso por supuesto. Mierda, mierda, mierda. Quiero llorar. ¡No pudo haber sido solo mi imaginación! Porque lo sentí, sentí el sentimiento de amar y ser amada, todo gracias a Sasuke. Podría estar haciendome rabiar nuevamente, pero seguía queriendo como siempre. ¿Como voy hacer de ahora en adelante? Fingir que no existió nada entre nosotros, aun mas, que ese sentimiento late en mi corazón. Me importa poco si Sasuke quiere castigarme de una manera, por mi parte, seguiré queriendolo en silencio. De pronto, el chirrido de la puerta hizo colocar mi mirada sobre ella, el rostro preocupado de alguien particular se azomo. Tadase. Este mantenía en sus manos una taza humeante de algo y un sándwich, junto a unas pastillas. Se acerco a mi sonriendome amablemente, colocando las cosas a un lado suyo y sentandose sobre mi cama.
— ¿Como lo llevas? — pregunto colocando una de sus suaves manos sobre mí frente.
— ¿Qué cosa? — respondi sumamente ronca — ¿Mi salud o mi rompimiento con Sasuke?
— Bueno, tu salud no parece muy bien — exclamó irónico, tomando las pastillas y extendiendolas hacia mi — Tienes nuevamente fiebre.
Con dificultad tome asiento sobre el colchón, sujetando lo que Tadase me extendía y tomando con un poco de agua.
— Y… en cuanto a lo otro, es muy obvio Lizi. Te encuentras peor que tu salud — dedujo fácilmente.
— Tus poderes telepatas siguen siendo los mismo — recalque sonriendo de medio lado con amargura.
— Pero no eres la única, Sasuke también esta en las mismas — siguió diciendo — lo del coro no solo ha sido algo contra ti, mas bien, es la demostración de lo frustrado y triste que esta consigo mismo. Solo… solo intenta no demostrarlo.
— Pero lo ha pagado contra mi — dije con amargura.
— Las personas tienden a canalizar sus emociones de diferentes maneras — explicaba, mientras me entrego mi sándwich — tu por ejemplo, tiendes a pretender ser mas fuerte que cualquier otra cosa, el fingir no importante nada mas. Pero se te pasa algo por alto. Tu rostro, sobre todo, tus ojos demuestran la gran tristeza que posee tu alma. Te delata.
Jamas había pensado en eso, es decir, nadie en Konoha de dio cuenta cuando Suigetsu me acosaba de esa manera, pensé que fingia muy bien el no importarme cuantas veces me empujase a los casilleros, o cuantas veces me insultaran. Yo seguía manteniendo mi mentón en alto, caminando e ignorando a los demás, incluive aplique lo mismo con lo de Sasuke, pero aparentemente fui descubierta por Tadase.
— Por otro lado, Sasuke. Se cubre el rostro con una mascara de prepotencia y amargura, tratando de fingir frialdad ante cualquier ser viviente — siguió explicando Tadase — pero esas expresiones no son convincentes, al menos no para mi, porque su actuación posee fracturas visibles. Aun mas, su mirada, que pierde todo brillo.
— Eres increíble — admití sorprendida — no existe deducciones mas acertadas que las tuyas.
— Te lo he dicho, Lizi — sonrio complacido ante mi cumplido — se muy bien como meterme en la mente de las personas.
— Excepto la de Amu — argumente dandole un suave sorbo a mi té.
Oh, mierda, mierda, mierda. ¡Estando con fiebre igualmente metía la pata! Para cuando me di cuenta de mis palabras, Tadase sonreía de manera triste y nostálgica, haciendome sentir peor de mal que por la fiebre. Debía disculparme.
— Tadase, yo… — intente decir.
— Tienes razón — dijo bajando su mirada — mucha razón, por eso, no intentes disculparte. Amu… es sumamente problemática para mi, aparentando ser toda una seductora con los chicos, el no tener sentimientos y… finalmente esta Ikuto. Solo Ikuto.
— Pero ha mejorado su comportamiento, ¿no es cierto? — le dije trantando de convencerlo.
— Si… pero… aun sigue siendo insuficiente — soltó un suspiro ahogado.
La frustración de Tadase de alguna manera hacia tocar una vena sensible en mi, odiaba verlo sufrir como lo estaba haciendo ahora, menos cuando él había sido el único capaz de dirigirme la palabra en Red antes que los demás. Sin darme cuenta, tome su mano dándole un apretón amistoso, el me miro agradecido intentando no derramar ninguna lágrima. Nos quedamos unos segundos así en silencio, agarrados de la mano para transmitiendo nuestra fuerza al otro, no estábamos solos. Fue cuando de la nada, la puerta se abrió de golpe apareciendo mostrándose la cara pícara de Sana y la calmada de Akito.
— ¡Has cambiado el cariño de Sasuke por el de Tadase! — exclamó fingiendo dolor en su pecho, en tanto nos miraba. Mientras mi amigo y yo soltamos nuestras manos avergonzados — ¡Oh, pobre, pobre Sasuke! Seguramente debe de estar destrozado.
— Sana… callate — le ordeno Akito, colocando una mano en su hombro — solo estas confundiendo las cosas.
— Lo se — admitió sonriente — solamente quería agregar un poco de drama al asunto, además, Tadase no es de quien estaría con una de sus amigas. Menos con Lizi.
— ¡Estas loca! — le grito apenado mi amigo, arrojandole una almohada a Sana en el rostro.
Sana mostró una sonrisa sadica en su rostro, sujetando otra de esas y emitiendo el mismo movimiento que Tadase, dándose así una contienda medieval. Akito emitió pasar de ello, en tanto yo intente luchar para comer mi sándwich mirando a ese par, estaba acostumbrada a ver esto entre Amu y Tadase pero no Sana. Aunque tengo que admitirlo, este juego absurdo parecio contentar un poco a mi amigo, porque aquella risa suelta era sinónimos de estar relajado. Para cuando llegaron Gaara y Amu a la habitación aun seguía el caos, pero la segunda alegando sentirse traicionada por su mejor amigo, sujeto su almohada lanzandola contra él, ahora era una guerra de tres personas totalmente locas y sin alguna consideración de alguien. Si. Me refiero a mi, la persona enferma en la habitación. Gaara por su parte, paso de mi aparentando estar aun enojado por lo ocurrido en el coro, pero no me importaba porque en verdad estaba demasiado agotada para soportar a alguien mas con mal humor. Ahora, me bastaba conmigo misma.
Aquella madrugada fue la peor experimentada en Red, no solo porque el dormir se hizo imposible, mi cuerpo y mente estaban colapsados dandome a entender que estaba realmente enferma. Pero no podía dar mi brazo a torcer, ese día tendría una examen de biología y ejercicios prácticos en matemáticas, de faltar no podría hacerlos otro día. Soportando los escalofríos recorrer mi cuero, me coloque en posición fetal para evitar darle mas vueltas al asunto, puede mi padecer no solo sea un simple resfriado, debe ser mucho mas serio. La mañana llegó en un dos por tres, avisandome que de manera exitosa pase aquella noche torturosa, mi cuerpo pesado se tambaleaba hacia los lados y mí cabeza se sentía muy confundida. Amu y Tadase trataron de dialogar conmigo para poder visitar la enfermería, pidiendo la baja, pero no lo hice, simplemente ignore todos sus avisos tratando de arreglarme lo mas pronto posible. En verdad esta muy mal, porque si los días anteriores eran un suplicio, este era peor. Akito se ofreció a acompañarme hasta la puerta del aula, así dejando un poco mas tranquilo a los demás, aunque tuviese su compañia, no sirvió de nada. Los pasillos por donde transitamos parecían borrosos ante mi, un poco nublados y difíciles de ver si estaba encaminandome al el lugar correcto o no, por suerte al observar al fondo el rostro conocido de Gaara entendí que no había errado. Mi nuevo amigo mostró una cara de asombro total, corrió de inmediato hacia mi encuentro olvidando que hace un día atrás estaba enojado conmigo por seguirle el juego a Sasuke, sujeto mis hombros empujando hacia su cuerpo mientras que con su mano libre, trataba de medir mi temperatura.
— ¡Pero si esta hirviendo! ¿Por qué no la han llevado a la enfermería? — le dijo sumamente preocupado Gaara a Akito.
— La intentamos persuadir, pero se ha reusado — respondió él — dijo que tienes pruebas importantes por presentar.
Gaara se tenso aun mas, maldiciendo por lo bajo me sujeto con fuerza tratando de hacerme caminar lejos de allí, pero no pudo, o mas bien, se lo impedí deshaciendo su agarre. La verdad ni se donde saque esa fuerza para hacerlo, tal vez ayudo que Akito me sostuviera de los hombros impidiendo el caerme al suelo y pegarme, pero eso sirvió para enfrentar a Gaara.
— ¡Para con esto! — le dije sumamente agitada. — no puedes decidir por mi, si les dije que asistire a clases es porque lo haré. Por lo tanto, mantente al margen.
— ¿Hasta donde puede llegar tu terquedad? — exclamó indignado — ¿A qué limites llevaras a riesgo tu propia salud solo por una nota?
— ¡A donde sea! — eleve mi tono de voz un poco, mareandome en el proceso — tu no tienes ni la remota idea del sacrificio que hacen mi padre y su esposa para mantenerme aquí, el tenerme en Red les ha salido muy costoso. Enfermarme… solo es un estorbo. ¡No puedo permitir doblegar!
Gaara guardo silencio por unos segundos, mirandome fijamente con el ceño fruncido, seguramente estaba muy enojado conmigo. Pero no me importaba, en verdad tengo que seguir asistiendo a clases, de lo contrario, los sacrificios de papá y María serán en vano. No lo permitiré, jamas lo hare, menos cuando esas pruebas me esperan.
— Si, tienes razón. No tengo ni la remota idea a lo que te refieres — dijo él — Aun así, el colapsar jamás sera beneficioso para tu padre o su esposa, solo… harás que se preocupen por ti.
Dicho esto se dio la vuelta ingresando al salón e ignorandome completamente, seguido de ello mis piernas comenzaron a perder fuerza, una vez mas Akito estuvo allí para sostenerme. En verdad agradecía su presencia, porque sino ya estuviera desde hace mucho en el suelo.
— No debes enojarte con Gaara — comento mi compañero aun sin soltarme — solamente esta preocupado por ti, todos estamos preocupados por ti.
— Lo… se — sonreí un poco cansada — prometo que una vez… salga de esto… ire a la enfermería.
— Bien — me solto cerca de la entrada al aula — solo no te exijas demasiado, si llegas a tu limite simplemente dilo. Ni intentes reprimirlo.
— No te preocupes, estaré bien — trate de calmarlo — ahora ve a clases, no quiero que sea mi culpa si llegas tarde.
Dicho esto Akito asintió con su cabeza para partir a clases, acto seguido entre al aula para encontrarla con su ambiente natural, algo escandalosa y centrados en lo suyo. Gaara esta en su lugar de costumbre, sosteniendo en sus manos un libro de matemáticas para evitar mirarme, no lo culpe, pero me fastidiaba un poco que decidiera por mi. ¿Quien se pretende que es? Solamente es mi nuevo compañero de clase, aunque bueno, puedo considerarlo amigo dicho sus actos al ayudarme con lo de Sasuke. Sin embargo, el querer controlar mis acciones solo porque mi salud esta al tope, es el colmo. El maestro entro al aula y como por arte de magia todos aguardaro silencio, las clases comenzaron con su habitual normalidad, el profesor anuncio que los ejercicios evaluados serian hasta el final de la explicación. Si admitió algo, casi ni preste atención a la lección de hoy, tomaba en cuenta que debía de hacerlo porque esto seria provechoso para los ejercicios, aun así, mi cabeza no parecia notarlo. A media hora de clase mis temblores empezaron, el sujetar un lápiz me costaba y mirar a la pizarra mucho mas, era como si las letras estuvieran haciendome un baile especial junto a los números. Ni si quiera mencionar al profesor, quien cada vez se volvía mas y mas borroso junto a su voz casi lejana, lo sabia, estaba a punto de colapsar frente a toda esta gente. No, no podía hacerlo… ¡Tenia que evitarlo! Sacudí mi cabeza hacia los lados, dandome un par de bofetadas a mis mejillas para poder despertarme, eso funciono un poco aunque no mucho. Fue la voz del maestro quien me trajo a la realidad.
— Señorita Mogami — me llamo y alce el rostro de inmediato — sea tan amable de pasar a la pizarra y demostrarno que si ha prestado atención a clases.
Mierda, mierda, mierda. ¿Acaso las cosas no podían ser peor?
— Por supuesto — le dije.
Abandone mi asiento teniendo clavada todas las miradas de mis compañeros sobre mi, seguramente este profesor se dio cuenta que lo último en hacer hasta hora era escucharlo, bueno, no es como si lo hiciera al propósito pues era inevitable. Con la cabeza dandome vueltas llegue hasta el hombre quien me extendió el marcador con rostro de amargura, lo tome y camine hasta la pizarra. Mierda, esto era peor de lo que pensaba, no me refiero al ejercicio, mas bien hablo de mi situación. La voz del profesor comenzó a ser inentendible para mi, los números no bailaban sino se borraban, el temblor de mi cuerpo se intensificó y todo comenzo a volverse negro. La respuesta a mi incógnita fue expuestas, las cosas si podrían ser peor.
— ¿Señorita Mogami? ¿Señorita Mogami se encuentra usted bien? — la voz frenética del profesor sono cerca de mi, pero ya no podía decir nada mas — ¡¿Señorita Mogami?!
Todo el mundo se cerro ante mí y yo de pie para que mi cuerpo sucumbiera a eso, lo último en sentir fue el frío piso bajo mi cuerpo junto a un caos total.
La última vez que estuve enferma fue en navidad, lo se, una fatal fecha para tener un condenado resfriado. Sin embargo, esa mismo inconveniente permitió pasar una noche épica junto al chico que me gusta, estar tan cerca de él, percibir su calor protector y contemplar los pequeños momentos de la vida llenos de felicidad. Pensé que le había arruinado la navidad, pero no fue así, Sasuke era solamente mi caballero de elegante armadura y yo su fiel compañera en apuros. Nuevamente me extendió su mano hacia mi para ayudarme, cuido mi salud y jamas hizo alguna queja. ¿Como podría sobrevir a algo así? Francamente no lo se. Aun mas, cuando optuve mi primer beso real, beso que marco la pauta a toda esta historia e hizo darme cuenta de mis sentimientos, sobre todo, despertó todo aquello que una vez pensé dormido. El jamas volverme a enamorar, o conseguir a un chico orgulloso de sostener mi mano para caminar juntos en esta vida complicada, pero me equivoque, tuve la oportunidad de conocer a Sasuke y revolucionar mi mundo. Gracias a ese pequeño gesto navideño descubrí eso, aunque, nadie me dio aviso a lo demás acontecimientos después de eso. El dolor, sufrimiento, perdidas y sentimientos contradictorios luchando entre sí fueron de las cosas mas vividas estos últimos días, al pesar de todo eso, de una manera extraña estaba empezando a lidiar con ellas. Por muy difíciles que fueran, al final del túnel existe una salida.
Para cuando volví nuevamente en sí, escuchaba dos voces conversando moderadamente, parecían tener un desacuerdo porque la que parecía ser un chico insistía sin cesar el dejarlo ver a alguien, mientras que la otra de una mujer adulta, se negar totalmente.
— Solo serán unos minutos, lo prometo — suplico.
— De ninguna manera, Señor Uchiha — se rehusó la mujer. Aguarden un momento, acaso… acaso acababa de mencionar un “Señor Uchiha”. Rayos. ¡¿Sasuke?! — entiendo su preocupación por su compañera pero, aun se encuentra descansando. Puede venir cuando este consiente.
— Señorita, comprendame. Para mi no existe un “luego”, horita es el momento idóneo — siguió insistiendo.
¡¿Qué demonios hacia Sasuke aquí?! Aun mas ¡¿Acaso perdió la cabeza al hacer esto?! Si Jenna se entera de estar merodeando a mi alrededor, no solo se arma la grande, también me hundiria yo. Espero que pueda la enfermera persuadirlo, lo menos que quiero hacer es lidiar con él o lo que sea, solamente quiero descansar. La mujer soltó un suspiro cansado, parecía estar llegando a su limite.
— Al menos… digame… ¿Como esta ella? — continuo su lucha.
— Aparentemente puede ser una infección en su garganta, aunque parece que estos días no se ha alimentado muy bien y… perjudicó un poco mas su salud — explicaba con normalidad — pero no estoy segura completamente, deberá ir a un doctor. Por supuesto, el director a llamado a su padre.
— ¿El señor Mogami? — pregunto un poco alarmado.
— A si es, deberá estar en unas cuantas horas aquí — afirmo la mujer — ahora deberías ir a clases y ni intentes hacer de las tuyas, te conosco. Voy averiguar mas sobre la decisión del director, nos vemos.
Ahora el sonido de los tacones resonaron en mis odios, dando a entender que se alejaba lejos de allí. Un silencio raro se produjo, la verdad pensé que Sasuke le hizo caso a la mujer y se marchó, pero me equivoque, el chirrido de una puerta aviso que alguien entro al lugar. No me di cuenta que estaba recostada sobre una cama muy comoda con sabanas blancas, teniendo a mi alrededor replicas exactas de estas y cortinas del mismo color. Pase mi mano sobre mi frente encontrando un pañuelo casi seco sobre ella, la cabeza la tenía un poco mas ligera y mi cuerpo no tenia mas temblores, estaba sintiendome un poco mejor.  Pero no por eso decía el poder sentarme sobre la cama, pues aun estaba presa de ella, al menos unos minutos mas. Al escuchar los pasos de Sasuke cerca cerre los ojos de inmediato, no quería encontrarmelo despierta, menos lidiar con la eminente realidad de nuestra separación, aquel sentimiento opresor seguía latiendo en mi pecho y tragarlo es difícil. Sasuke creo que soltó su bolso en una banca frente a la cama, camino a la pequeña mesa conjunta a ella, sujetando la toalla de mi cabeza remojandola en una cuenco de agua, exprimiendola y luego apretandola sobre mi frente. No pude evitar suspirar de alivio, me recordaba tanto a esa navidad y todo lo que vivimos, aun mas, aquel beso que me volvió loca de pies a cabeza. ¿Como una persona puede ser tan masoquista? Si, me refiero a mi misma, porque ya sabiendo que Sasuke es un sujeto ajeno sigue con los mismos sentimientos. ¿Acaso pienso estar estancada en el mismo tema sin avanzar? No lo se, ciertamente no lo se.
— Lo recuerdas, ¿no es así? Nuestro beso bajo el muerdago — me dijo sorpresivamente, me alarme. ¿Como sabia que estaba despierta? — y si piensas del por qué sé que estas despierta,  mueves tus párpados mucho obviamente me daría cuenta.
Abrí mis ojos topandome con la expresión risueña de Sasuke, atrapando mi cordura por completo, mostrandome esa expresión hacia derramar todas mis armas a la vez. Quede desprotegida delante de él, esto no era bueno. Por su parte, soltó un suspiro apartando de mi frente unos flequillos en ella, no pude evitar sonrojarme ante el contacto, porque su rostro estaba tan próximo al mio que sentía su suave respiración. ¿Por qué surgía este efecto en mi? ¿Acaso mi enfado causado por lo del día anterior no es lo suficiente fuerte? ¿O es mi cuerpo débil que me tiene así? Posiblemente, pues era parecido a estar sobre una nube flotando.
— ¿Qué haces aquí? — pregunte con voz ronca.
— Hidan me aviso que colapsaste en clase, mas bien, Gaara le paso el dato a todos los R.e.d — explico aun con tono suave — obviamente no seria la excepción de la palabra. Aunque… para venir aquí… tuve que hacer un par de cosas.
— ¿No temes qué alguien te vea? — exclame un poco alarmada.
— Para nada, la enfermería es uno de los lugares menos concurridos de todo el colegio — rio divertido ante mí comentario, bajando su mano hasta mi pomulo, acariciandolo — Si no fuera por la enfermera te hubiese propuesto antes encontrarnos aquí.
No sabía si eso fue una broma o iba en serio, aun así, mi aturdida cabeza se negaba rotundamente a maquinar esto sin fundamentos. Porque la cercanía de Sasuke a mi rostro teniendo encuentra nuestro rompimiento, me dejaba sin nada para defenderme, seguramente se estaba aprovechando de mi condición para hacerlo. Muy astuto de su parte por cierto.
— Sasuke… nosotros terminamos — le recordé, sintiendo su nariz rosando la mia. Produciendome escalofríos.
— Eso no borrara que sigo enamorado de ti — siguió recorriendo su nariz por mi rostro — que tu sientes lo mismo por mí.
— Estas comprometido — musite en un suspiro al percibir un beso suyo sobre mi frente.
— Lo sé — recalcó, colocando un poco de distancia sobre nosotros — puedes buscar miles de excusas si quieres, pero eso no hará que me rinda contigo. Lizi, hares que vuelvas nuevamente a mi. Lo prometo.
Me sonroje sin poder evitarlo, mi corazón latia furiosamente sobre mi pecho en tanto la cabeza empezó a darme vueltas. Lo mas loco de todo esto, es que no era producido debido a mi padecer, sino se trataba de las palabras tan serias de Sasuke. Esta es su respuesta a mí decisión, llevarme nuevamente hasta él. No comprendia pero el observar su mirada oscura brillosa me hacia darme cuenta de algo, no mentía, Sasuke no estaba mintiendo y en verdad va con todo. De pronto me sentí abrumada, no deseaba de ninguna manera estar en su radar o algo, porque había dado fin a todo este asunto absurdo. Aunque se metiera eso en la cabeza de recuperarme, no cambiara el hecho de que esta comprometido y no pienso ir nuevamente a las sombras. Esa es mi respuesta. Con la poca fuerza que tenia, coloque mis manos sobre su pecho empujandolo fuera de mi, Sasuke me miro confundido por la acción repentina ejercida.
— Si es así, te deseo muy buena suerte — lo mire sumamente seria — porque no pienso cambiar de parecer.
— Poseo mucha paciencia aunque no lo aparente — insistió sonriendome abiertamente.
— La necesitaras mucho. — hice mucha énfasis en mis palabras.
Nos quedamos un minuto en silencio, en aquella extraña posición mirandonos mutuamente. Sasuke poseia mucha determinación al momento de metersele algo en la cabeza, sin embargo, igualmente soy terca y necia, permitirle meterse nuevamente en mi seria un trabajo para él bastante duro.
Cerro los ojos un segundo tomando la decisión de alejarse de mi, luego sonrio con algo de nostalgia mirando a mi dirección.
— No quiero estar de esta manera contigo, Lizi — comenzó a decir — estar separados, luego enojados y sin perder una oportunidad para fulminarnos con la mirada. Detesto todo eso, no sabes cuanto.
No le dije nada, no porque no tuviera nada que decirle, mas bien, se trataba de dejarlo hablar cuanto quisiera. Él al percibir mi silencio, suspiro profundamente tratando seguir.
— Escuchaste la canción de ayer, ¿no es así? — lo sabía. ¡Claro que lo sabia! Sasuke hizo algo por eso — le pedí a Hidan y Sasori que la propusieran, obviamente lo aprobaron porque Gaara tendría su participación. Debiste haberte dado de cuenta, tiene muchas influencia por aquí.
— No paraces muy contento cuando lo nombras — deduje muy convencida.
— Bueno, no parecemos congeniar muy bien. Es todo. — se encogio de hombros restandole importancia.
— Pero cuando cantaron en la salón del coro, lo hicieron muy bien. Prácticamente perfecto. — añadí pensativa — fue una coordinación extraordinaria.
— En ese aspecto somos muy objetivos — explicó — no expondriamos nuestros desacuerdos en el coro.
Tenia muchas ganas de preguntarle la razón del por qué no se llevaban bien, pero no podía hacerlo, es decir, meterme en los asuntos de los demás esta fuera de mi rango. Jamas lo he hecho. Unos segundos de silencio nos inundaron hasta que decidi decir algo.
— Me gusto — le dije — la canción, me gusto bastante.
— Esa era la finalidad, que te gustara — sonrio complacido — sé perfectamente tu gusto hacia las canciones de ese grupo. Solo… solo quería hacer algo para complacerte.
— Utilizando a los R.e.d — soltó una carcajada contagiandome un poco — eres muy astuto Sasuke.
— Si, si que lo soy — alardeo.
Pensé que al estar así nuevamente con Sasuke me causaría mucho dolor o quizás rabia, pero no, porque parecía estar nuevamente en el inicio de todo. Cuando ambos eramos muy buenos amigos. Esto es peligroso, muy pero muy peligroso, con estas pequeñas acciones Sasuke simplemente se introduciría mas adentro en mi corazón que cualquier otro. Como si fuese ya posible. De pronto, el sonido de los tacones de una mujer rezonaron en el lugar sobre saltandonos, obligandonos a ambos girar hasta la dirección de la entrada de la enfermería. Efectivamente una mujer pasada de los treinta, alta, cabello ondulado rubio, ojos café y piel bronceada, venia corriendo a toda velocidad hasta nosotros vistiendo una bata blanca. En pocas palabras, era la enfermera. Al mirarnos allí tranquilamente en silencio, soltó una señal de exclamación dirigiéndose de inmediato a Sasuke. Por supuesto, si paso encima de sus ordenes y se quedo conmigo.
— ¿No es que te dejaron salir temprano de clases? — pregunto con ironía, yo me alarme ante su tono — ¡Si claro! Si el profesor de biología, me ha preguntado por ti y tu “magica” desaparición. Aunque aparentemente estas de suerte hoy hijo mio, todos los R.e.d estan freneticos por el desmayo de la señoría Mogami. Por lo tanto, paso por alto tu actitud.
Me quede helada. ¿Habia escuchado bien? No, creo que estaba empezando a delirar cosas imposible. ¡¿Por qué demonios los R.e.d se preocuparian de mi salud?! Aun seguía siendo la nueva, la prácticamente intrusa tratando de encontrar con un lugar propio en Red. Aparentemente Sasuke percibió mi expresión de sorpresa sonriendome, quizás me subestime mucho ante la importancia de mi ante los R.e.d, en verdad me estimaban. Lo peor, no tengo ni idea a como reaccionar a ello.
— En fin, ya te cubrí mucho por hoy. Vuelve a clases — le mando — deja a la señorita Mogami descansar un poco mas, aun se encuentra muy débil para visitas.
— De acuerdo — sonrio divertido, luego se giro hacia mi dirección acercándose hasta mi cama tomando mi mano — recuperate pronto, Lizi. Los R.e.d estarán esperando tu pronto regreso. Nos vemos.
— Te veo luego, Sasuke — le conteste.
Dicho esto soltó mi mano caminando hacia la puerta, se estuvo unos segundos allí parado mirandome hasta desaparecer. Ese fue la última vez en hablarnos tranquilamente esa semana. La enfermera se acerco a mi para comprobar mi temperatura, luego saco un adhesivo del bolsillo de su bata colocandola en mi frente, se sentía particularmente raro, aunque sabía que era para bajar la fiebre. Me mando a dormi un poco mas, cuando llegara mi padre ella me lo diría, pero no pude hacer tal cosa. Rápidamente el sonido de muchos pasos inundaron aquella sala asustadonos a ambas, tome asiento sobre el colchón en tanto ella fue a dar un vistazo al pasillo, su sorpresa fue masiva. Al menos unos cuantos chicos del coro estaban allí afuera preguntando por mi, abrí mis ojos impresionada, no podía creerlo, en verdad me costaba creerlo. ¿Los R.e.d en verdad vinieron por mi? En ese momento, las voces de Tadase, Amu y Sana se alzaron mas que las demás, pidiéndole a la enfermera verme por ser mis compañeros de cuarto. De cierta manera, sentía un poco de pena por la señora enfermera, tener que lidiar con todos esos estudiantes revoltosos solo por una miembro del coro… demasiado. Aunque ella se rehusara a dejarlos pasar, no se alejarian de ese lugar, con tal hasta el mismo Sasuke Uchiha logró hacer lo imposible. Dio un suspiro cansado dándoles paso libre a los tres, ellos le agradecieron caminando a mi dirección con rostros sumamente preocupados. ¿Por qué eran tan exagerados? ¡Solo ha sido un desmayo!
Mis amigos se acercaron hasta donde me encontraba sentada cómodamente, Sana y Amu soltaron un suspiro a la par, entre tanto Tadase tomo asiento en la banca de la izquierda.
— Si que nos has dado un buen susto — admitió aliviado mi amigo.
— ¡Creimos lo peor! — exclamó alarmada Amu, bien ella es la reina del drama. Ni debería de sorprenderme — cuando nos aviso Gaara que colapsaste queríamos salir de inmediato de clases para verte, pero el profesor no nos dejo.
— Debiste de verla, Lizi — rio divertida Sana — perdió la cordura. Nuestra Amu puede ser una idiota aveces, pero cuando se trata de estos casos… es 100% amiga fiel a los suyos.
Claro que comprendía ese aspecto, de lo contrario, no hubiese corrido descalsa por los jardines de Red en busca de su mejor amigo en la vida, Tadase. Aunque me tomaba un poco por sorpresa que le importara, después de todo, soy la chica que ha robado un poco la atención de nuestro amigo. Pero quien sabe, Amu es una chica muy amigable.
Les sonreí un poco apenada, ellos intentaron convencerme esta mañana para venir aquí y no les hice caso.
— Lo siento — les dije con la mirada baja — si esta mañana les hubiera tomado la palabra nada de esto hubiera ocurrido, estoy muy apenada con ustedes. Gaara debe de estar furioso.
— En realidad no — contesto Tadase — fue él quien te trajo aquí, como el profesor y muchos alumnos entraron en pánico, tomo la batuta de todo cargandote hasta este sitio.
— Gaara puede ser un poco gruñon aveces — arrugo el entrecejo divertida Sana — pero es un chico muy dedicado a sus amigos.
— Seguramente esta ayudandote para que puedas recuperar las pruebas de hoy — dijo de manera desinteresada Amu — digo, estamos hablando de Gaara al final de todo.
Quede un poco pensativa luego de eso, es cierto que conocía un poco a Gaara, básicamente solo una semana y dos días. Pero comprendia las palabras de mis amigos, él era de los que ayudaban sin condiciones a sus amigos de presentarse la oportunidad, puede estar adelantandonos a nuestros estatus y aunque así lo fuera, se que puedo contar plenamente con él. Pero aquí me faltaba alguien, uno mas de mis compañeros de habitación.
— ¿Donde esta Akito? — pregunte intrigada.
— Odia las multitudes, el esta aun en clases. Manda sus saludos. — contesto Sana.
Todos quedamos en silencio al escuchar la voz de la enfermera discutir con alguien, al parecer un chico con voz gruesa, la descubri de inmediato. Se trataba de Gaara. Sin saber porque, me alegre de ese hecho sin pasar lo nerviosa que estaba. Mi nuevo amigo estaba aquí para verme y no existían signos de enfado, después de explicarle a la enfermera sobre unas cosas dichas por el director, le pidió encarecidamente el verme para poder alistarme para una cosa. Ella mando a callar a los demás R.e.d y dejo pasar a Gaara, quien con un aspecto agitado, corrió hacia mi dirección tratando de respirar mejor.
— ¿Estas bien? — pregunte sumamente alarmada.
— Mejor mirate en un espejo — señalo, haciendome fruncir el ceño. Luego, alzo su mano mostradome una hoja extraña — es tu pase de salida, la ha firmado el director. Tu padre esta a punto de llegar y debes apresurarte.
— Aguarda — me levante con dificultad — ¿Qué pasar con mis pruebas del día de hoy?
— No te preocupes por eso, he corrido la voz con los profesores que estas enferma — me explico sonriendo muy complacido — podrás volverlas a presentar sin ningún problema. Además, lo mas probable es que te quedes en casa unos días.
— ¡Pero podemos cuidarla aquí! — elevo su tono de voz Amu — así no tiene que ir y venir de esa manera.
— O decirle a la Señorita Katsuki — sugirió Sana — ella podrá ayudarnos.
— No hablen cosas sin sentido, chicas — intervino Tadase sumamente serio — lo mejor para Lizi en estos momentos es quedarse en casa y recuperar su salud.
— Estoy de acuerdo — afirmo Gaara.
Las chicas parecieron un poco decepcionadas al respeto, pero finalmente terminaron accediendo. Salimos de la enfermería despidiendonos de la Señora Katsuki, quien muy amablemente sugirió que me cuidara muy bien al estar en casa y esperaba no verme en estas circunstancias. Los R.e.d se encontraban a fuera esperandonos, unos como Nagato y Konan parecían fastidiados por venir solo a ver a una enferma, en cuanto a Chizuka e Hidan me pidieron cuidarme ahora mas. Yahiko y Sasori alegaron tener un buen susto ante la noticia, desde Gaara con su enfermedad tenían bastante tiempo sin tener semejante conmoción, aunque se sentían aliviados de que estuviera bien. De alguna forma, todo lo pensado por estos chicos antes se esfumo por completo, ya no podía pensar en mi misma como una intrusa entre ellos, porque desde mi traslado a Red, me había convertido en una mas de ellos. Me despedí de todos, prometiendoles regresar para los ensayos de las regionales, sobre todo, regresar para la reunión con los Andaluz este fin de semana. Sasori me pidió cautela, no había prisa para ello, lo primero era mi salud. Me dirigí a mi habitación encontrandome con la sorpresa de ver Akito allí, me sonrio revolviendo mis cabellos amistosamente, aunque ese hecho no me gustaba mucho agradecí el hecho que estaba feliz de verme, igualmente agrego cuidar de Inu en mi ausencia porque estando enferma no podría hacerme cargo de esa tarea. Fue en ese momento en que Sana salto en desacuerdo con ello, la situación era muy sencilla, Inu solamente necesitaba de ella. Antes de poder desatarse cualquier guerra debido a mi emplumado amigo, les agradecí a los dos el gesto y deje a sus manos el cuidado del ave. Me sorprendí del hecho de encontrar mis cosas empacadas, no sabía pensar si deseaban verme lejos de aquí o solo deseaban ayudarme, tomare la última idea. Amu explico ser la responsable de esa pequeña, o mejor dicho, gran acción, seguramente no tendría ganas de recoger mis cosas por lo tanto se tomo el atrevimiento de hacerlo a su cuenta. Sin pensarmelo dos veces, me arroje hacia ella dándole un fuerte abrazo, en verdad había cambiado mucho desde hace unos días y podía afirmar con los ojos cerrados el tener equilibrado sus prioridades, me separe de ella dándole las gracias a la par de llamarla una gran amiga no muy seguido ves algo así. Ella se sonrojo tratando de decirme que no debía de agradecerle, porque tal como le dije, ambas eramos amigas. Superando los agradecimientos y posteriores despedidas, tome mis cosas encaminandome a la salida del colegio seguramente papá estaría esperandome abajo para llevarme al medico, no podría asegurar su estado de animo. Pero alegre no estaría. Tadase y Amu ofrecieron acompañarme, Gaara junto a los demás debían regresar a clases, aunque mi nuevo amigo quiso igualmente guiarme hasta la salida Tadase aseguro dejarle ese asunto a él. Caminos un rato hasta el estacionamiento de Red, tal cual como lo pensaba, Tadachi Mogami me esperaba allí con una expresión particular en el rostro, enojo. Al verme salir se acerco rápidamente a mí, miro a mis amigos de una manera bastante particular, aunque podría decir que aun mas a Tadase, por lo tanto no tuve mas remedio de presentarselos. Papá les agradeció el gesto de acompañarme hasta el estacionamiento, pero aun mas, de ayudarme todo este tiempo a adaptarme. Tadase tan educado como lo es siempre, comento no tener que agradecerles nada, luego de todo, yo era su amiga y el brindarme una mano no era nada. Me despedí de los dos prometiendoles avisarle sobre mi salud, no sabía cuantos días de reposo tendría pero hablaría con ellos sin duda. De esa manera partí al distrito 6 hacia mi hogar, no sin antes pasar al medico, sin saberlo estaba feliz al recibir tanta atención por parte de los R.e.d, desde mi llegada no me había sentido tan querida en este sitio. Era cierto lo dicho por los amigos de Sasuke, encontré finalmente mi lugar en Red y ese era junto a su coro. El abandonarlo ahora, no estaba en mis planes.
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Estuve exactamente tres días de reposo contando ese martes, mi padre me llevó al medico encontrando efectivamente una infección de garganta, la razón de no hacerme efecto los medicamentos para la fiebre era sencillo, no había tomado nada para la infección. Bueno, esos días permanecí tranquilamente en casa, bajo los cuidados de María quien no se despegó ni un instante de mi lado, tener una madrastra como ella era una bendición completa. También recibí las visitas de mis amigas de Konoha, Minami, Hinata y Sakura, quien fueron muy amables de no tocar mi tema con Sasuke para evitar abrir la herida jamas cerrada. En su parte, me comentaron la rara actitud de Trevol al querer practicar canciones de Justin Bieber, solamente para llamar la atención de Ino, quien de inmediato le parecio extraño eso pero a la vez se sintió alagada. De hecho, prácticamente todos los chicos adoptaron la fiebre “Bieber” cantando un par de sus canciones, a excepción de mi hermano Sai, quien le parecio totalmente estúpido practicar letras de un chico con mucha controvercia al rededor. Sin embargo, a mitad de semana, cambio de parecer queriendo igualar a sus compañeros, en mi mente conocía muy bien el por qué. De manera sorpresiva, Sakura se mantuvo callada en todo el relato, aunque ambas conocíamos la razón. También llegaron a mencionarme a la entranadora Utao, quien se encontraba deprimida ante la derrota de las porristas en las regionales, aunque bien merecida. ¿Por qué demonios tratar de matar a Sasumika solo por elevar su ego? Además… ¿Lanzarla de un cañón? ¿Se volvió loca? Aunque para el sensei Kakashi el dejarla abandonada no era lo suyo, sin pensarlo dos veces le tendiendo la mano. Era ese tipo de cosas el amar mucho mi antigua escuela, aunque ya estaba mas a gusto en Red junto a los R.e.d, quienes demostraron ser excelentes compañeros. Mis amigas chillaron emocionadas al escuchar eso de mi, aun mas Minami, quien me restego en la cara prácticamente que era obvio de esos chicos llegandome a querer, después de todo, una diva siempre lograba sus cometidos. Ese comentario hizo sacarme una risa divertida, Minami siempre sabía como alegrarme la vida. Finalmente al marcharse a sus casas, les prometí llamarlas seguido ahora que el venir al distrito se me haría imposible, vendría las regionales y el compromiso de mi amigo Sasori, Sakura propuso el visitarme si fuera posible en Red, de no haber inconveniente claro, le asegure ser una excelente idea aunque lo conversaríamos luego.
En esos días estuve en sumo contacto con mis compañeros de habitación, aunque particularmente hable con Gaara, quien amablemente me mantenía al día con los deberes de clases y los exámenes a recuperar, le agradecí mucho ante ese hecho. En cuanto a Sana y Akito, no dejaron de relatarme lo muy contento que estaba Inu aunque parecía extrañarme mucho, esperando paciente el verme nuevamente. Una sorpresiva Amu igualmente me contacto, aunque solamente para hablarme de los mensajes hermosos de su novio Ikuto y lo ancioso por encontrarse este fin de semana en Red, como olvidarlo, la reunión con los Andaluz se encontraba prácticamente al cruzar la esquina. Pobre de mi amigo Tadase, y hablando sobre él, terminamos conversando todas las noches sobre los últimos movimientos del coro, la presentación de la canción “You” de mi banda favorita Koreana estaba cada vez mas pulida, aunque de alguna forma Gaara no se veía tan contento de tener una participación en ella. Quien sabe, como se trataba de él, puede estar teniendo otras ideas relacionadas con integrar a mas personas en su lugar, además, de prepararme para cualquier movimientos suyo. Eso me asusto un poco, las palabras de Tadase jamas se pueden tomar a la ligera, ellas cargan deducciones muy certeras. Lo tomaría en cuenta.
El viernes temprano emprendí mi camino de vuelta a Red, papá decidió devolverme mi carrito y levantarme al final el castigo antes impuesto, daba su voto de confianza al saber que jamas intentaría escapar de Red. Porque al parecer, encontré mi lugar en el colegio. Estacione en el aparcamiento de siempre y baje mis cosas caminando hacia la entrada, antes de ir a clases debía de pasar con él director para entregarle mis justificaciones de ausencia, solo un protocolo mas para poder presentar mis evaluaciones. Luego de hacer eso y recibir el permiso de seguir con mis clases, encamine mis pasos a la habitación “510” donde dejaría mis cosas, estar nuevamente entre estas paredes luego de haber estado enferma me parecía extraño. Aun mas, aquel encuentro entre Sasuke y yo en la enfermería era totalmente fuera de este mundo, trate de no darle tantas vueltas al asunto porque tenía la prioridad de recuperarme, aunque la verdad… estaba nerviosa. ¿Qué estaría pensando Sasuke con traerme de vuelta a él? No, no lo sabia y siendo sincera no quería saber. Él no quería cambiar su parecer con su compromiso, pero aun así, pretendía el mantenerme a su lado bajo las sombras. Perdió la cabeza, sin duda alguna lo hizo. Disperse mis pensamientos al llegar a mi habitación, no debía de haber nadie a estas horas, después de todo, los alumnos deben de estar culminando la primera clase. Aunque me equivoque rotundamente. Al colocar la llave a la par de girar la manilla, un griterio cayo sobre mi dandome por consiguiente un respingo del susto.
— ¡Sorpresa Lizi! — gritaron el grupo de revoltosos.
Colocando una mano sobre mi pecho por lo provocado, reí alegremente al ver a mis amigos allí reunidos con la finalidad de recibirme nuevamente, inclusive Gaara, quien mantenía sus manos cruzadas sonriendome calamadamente. Aunque Amu y Sana no querían reprimir su euforia, porque al minuto de gritar se abalanzaron sobre mi para abrazarme fuertemente, Tadase no paraba de reír, en cuanto a Akito tomo mi equipaje para colocarlo en su sitio. Una vez separándose de mi las dos muchachas, finalmente pude hablar.
— ¿Pero que hacen aquí? — les pregunte incredula — deberían de estar en clase, no saltandosela.
— Bueno, no sabes que tipo de trucos tenemos bajo la manga — alardeo sus palabras Amu — una chica debe de hacer, lo que una chica debe.
— No le prestes atención — intervino Gaara, haciéndola a un lado — le pedimos permiso al director y sorpresivamente no las concedió.
— Debió de estar de buenas el viejo — me guiño un ojo Sana.
— Nada de eso, solamente el consejo de los R.e.d metieron las manos en el asunto — dedujo Tadase.
— ¿Sasori e Hidan? — exclame confundida.
— Quien sabe — hablo Akito — puede ser alguien mas.
Ya sabía yo perfectamente donde venia todo esto, aunque Amu parecia estar confundida ante el comentario de nuestro amigo, mi cabeza no paraba de formular el mismo nombre una y otra vez. Sasuke Uchiha.
Mi jornada escolar comenzó satisfactoriamente, hablado con todos los profesores correspondientes me dieron una oportunidad para recuperarme, afortunadamente o mejor dicho, desgraciadamente me dieron una lluvia de trabajos para poder subir mis calificaciones, además en matemáticas. El pobre profesor que tuvo que presenciar mi desmayo, concordo de volver a presentar los ejercicios evaluados, agregando de prometerle jamas pasar por tal susto, si en verdad me sentía mal tan solo debía decirlo. En cuanto a lo demás, volvieron las tranquilos almuerzos con mis compañeros, donde unos sorpresivos Hidan y Sasori hacieron su aparición, admitieron estar muy preocupados conmigo por todo lo ocurrido, pero como ahora estaba aquí podía regresar a la normalidad. Esto no era cantar victoria, porque si bien esta mejor, aun debía cuidar mi voz por lo tanto aun es imposible cantar, se debía a culminar mi tratamiento como lo receto el médico. Sana y Amu alegaron cuidarme para que eso sucediera, cuando menos esperaban estaría nuevamente cantando con los demás. Finalizado el almuerzo todos volvimos a nuestras clases, aunque Sasori e Hidan impidieron eso, le sugerí a Gaara adelantarse mientras trataba algo con mis amigos. Obviamente él se rehusó al principio, pero al tratarse de ellos termino accediendo, algunas veces pensaba que Gaara era mas mi guarda espalda en lugar de amigo, pero entonces recordaba que él es así. Sobreprotector con los suyos. Por lo tanto, quede acompañada de Sasori e Hidan esperando a sus palabras.
— Nos hemos enterado por boca de… — miro hacia los lados Sasori como si estuviera buscando a alguien — bueno, de ya sabes quien, sobre tu decisión.
— ¿En verdad estas segura? — pregunto Hidan con ojos suplicantes.
Los mire extrañados, acaso… ¿Sasuke los había enviado? No lo creo, pero aseguro ir con todo.
— Chicos, primero, no es algo a lo que me gustaría tratar con ustedes — confese sincera — Y segundo, este asunto ha finalizado desde que le di culminación a todo lo referente a él.
— Entendemos muy bien tu parte, Lizi — argumento Sasori — pero pienso que estas apresurando un poco las cosas, ustedes dos… realmente se aman. ¿Por qué tirarlo todo a la basura?
— Porque claramente él piensa de mi como una chiquilla que no puede soportar nada — respondí comenzando a enojarme un poco — además, olvidan un dato muy importante. Esta comprometido. ¿Acaso eso se puede obviar fácilmente? Pues no lo creo.
— Lizi… — intento decir algo Hidan, pero de inmediato cerro la boca.
No, no quería tener esta conversación con los amigos de Sasuke, es lo último en pasar por mis pensamientos. Agregándole a eso, aquel vacío de nuestra separación aparecía nuevamente con la amenaza de tragarme, tenia que escapar de aquí. Correr lejos de todo esta realidad abrumadora, permitir el consumirme no es una opción, menos cuando he comenzado a seguir adelante. Tome una gran bocanada de aire para calmar el dolor de mi pecho, en tanto Sasori e Hidan me miraban culpables, era iluso de su parte hacerlo. No daría marcha atrás.
— Si solamente estan aquí para hablarme sobre eso, sera mejor que me vaya — trate de no sonar enojada pero se me hizo imposible — no quiero enojarme con ustedes, menos en estos momentos.
— Lizi, aguarda — me detuvo Hidan sujetandome del brazo — sabemos que para ti conversar de esto es difícil, pero lo es aun mas para nosotros cuando no podemos hacer nada, solamente mirar como ustedes dos se destruyen de esta forma. Porque no eres la única, él esta igualmente sufriendo.
— Les aseguró que, cuando lo encontré aquel día en el centro comercial, estaba de todo menos sufriendo — me solte de su agarre de forma brusca — Ahora, si me disculpan, tengo que ir a clases.
Gire dejándolos atrás sin siquiera fijarme en sus expresiones, no podía evitar parecer rencorosa pero en verdad me enojaba mucho. Si Sasuke tenia que ver en esto o no, me es un misterio, aun así observar a Hidan y Sasori tratar de persuadirme para volver con su mejor amigo, era el colmo. Comprendo la parte de velar por su felicidad, pero esto, esto no lo soportaba. ¿Qué esperaban? ¿El borrón y cuenta nueva? ¿Recibir a Sasuke con los brazos abiertos luego de todo? No, por supuesto que no. Él me oculto datos muy importantes en nuestro posible futuro, estuvo tratandome a su antojo y por si fuera poco, no piensa cambiar nada en nuestro estatus. ¿Una relación no se trata de compartir un mismo sentir? ¿De dar pero al vez recibir? Porque cuando estuve en eso, sentí solamente de mi parte hacer el mayor esfuerzo para sacarnos adelante. Puede estar siendo dramática y egoísta, dado el caso de arriesgar a Sasuke para encontrarse conmigo, pero en mi perspectiva seguía siendo insuficiente, el salir afuera de sus comodidades no era lo suyo. Menos lo obligaría hacerlo. Con esos pensamientos fui a clases.
Me habia tardado mucho en salir de la última lección de la tarde, era francés una de mis asignaturas favoritas, pero al haber estado enferma complicó un poco mis pensamientos, suerte que el profesor fue comprensivo y me dejo unos minutos mas para finalizar la tarea, de todos modos seguía siendo una alumna modelo. Mirado la hora, debí de presentarme con los R.e.d desde hace unos diez minutos, aunque Gaara se aseguró de avisarles mi situación a los chicos me sentía muy apenada. Les recuerdo que el llegar tarde no es lo mio y jamas lo sera, por eso al terminar la actividad salí corriendo despaborida hacia la sala común de los R.e.d, donde seria nuestro lugar de encuentro. Se observaba notablemente que aun no me encontraba bien del todo, porque el correr hacia latirme la cabeza con fuerza, preocupandome un poco de ese hecho, pero con todo y eso seguí adelante. Al llegar al sitio no solo estaba muerta del cansancio tratando de respirar, sino que la expresión para enfrentar a mis compañeros no se me daba, por lo tanto, tratando de regular mi respiración un poco abrí aquella puerta enorme. Una gran sorpresa de tamaño colosal me esperaba a dentro. Todos los R.e.d se encontraban discutiendo acaloradamente, a excepción de unos cuantos, mientras Gaara se mantenía en medio de la sala tratando de ser escuchado su idea, dejando a un lado al consejo con rostros sumamente alargados y poco joviales, estuve un poco impresionada al observar a un Sasuke alarmado. O mucho mejor, fuera de lugar por todo lo ocurrido ante sus ojos, era la primera vez en mucho tiempo en verle una expresión tan humana frente a la demás, dejando de lado cuando se entero de lo de Sasori, por supuesto. Aunque dejemos algo bien claro, en estos momentos se me hacia imposible llegar al coro y verlos tranquilos. ¿Acaso no podían relajarse un poco? Fue Yahiko quien poso sus en mi algo sorprendido de mi presencia, aunque no le ganaba en nada mi expresión. Entonces sin saberlo, el ruido fue cesando para convertirse en exclamaciones de asombro, dando así en un dos por tres estar rodeada de todos los R.e.d, quienes me daban nuevamente la bienvenida. Esto era simplemente bizarro, porque jamas me sentí tan involucrada en algo luego del club de Konoha como esto, personas serias tal cual a Konan y Yahiko argumentaron sentirse felices se verme de nuevo, no dejando de lado a una Chizuka y Nagato un poco burlon con ganas de ganar las competencias. Hablando de eso, debía de ponerme al día con las presetaciones, tal vez aun deba cuidar mi voz pero aprenderme la coreografía no estaba demás. Ante mi comentario, algunos R.e.d se tensaron haciendome fruncir el ceño extrañada. ¿Qué ocurría?
— Gaara a propuesto cambiar el número de apertura por un solo — dijo Yahiko muy serio.
— Cosa que considero sumamente arriesgado y tarde, no tenemos tiempo para hacer audiciones. Debemos seguir las cosas como estan planeadas — dijo muy seguro Nagato.
— Agregándole a eso — penso Hidan — ¿Quien de las chicas esta dispuesta a cantar una canción se Birdy? ¡Es una locura! Igualar o asemejar un tono tan sueve como el de ella es… difícil.
Me quede como piedra, una canción de Birdy propuso Gaara ante el consejo, hechando por la borda aquel número espectacular con la canción de “You”, era muy arriesgado aun mas en estado alturas. Pero me preocupa aun mas un hecho importante, que la semana luego de mi rompimiento con Sasuke cante una canción de “Birdy”, como una interpretación a mis sentimientos en ese momento y demostrarle mi talento. ¿Había una conexión en ese hecho? No lo se. Trate de mirar a mi amigo en entre la gente, no me devolvió la mirada, pero se observaba muy bien su determinación. No se rendiría.
— Ese es el punto, arriesgarnos. No conosco mucho del club de Konoha, pero he visto algunos vídeos de ellos y son bastante buenos. — argumento muy seriamente — ¿Para que mirarlo? Podemos preguntarselo a la misma Lizi, ella después de todo viene de esa escuela, además, posee mucho talento.
— ¿Qué nos estas sugiriendo? — preguntó intrigado Sasori.
— Darle el solo a Lizi, permitirle presentarse en la regionales con una canción de “Birdy” — sonrio a mi dirección, quedandome perpleja — de esta manera, aseguraremos nuestro triunfo en las regionales. El boleto a las nacionales.
Se produjo un extraño silencio mientras la miradas de todos los R.e.d se posaron en mi, esto era insólito, poco de creer y muy pero muy fantasioso. Es decir, me alagaba ser expuesta de esta manera por mi talento, aun así, estoy segura que muchas mas personas estaban esperando una oportunidad así en su estadía del coro. ¡No podían darmelo a mí! Acarrear con la posible victoria de Red me causaba náuseas, si pueden hagan audiciones y presentemos una competencia formal, pero no así, no de esta manera.
— ¿Qué piensas de esto Lizi? — pregunto con perspicacia Yahiko.
— Es… es una locura — reí de manera incredula — Es decir, Gaara tiene razón en lo talentosos que son Konoha, aun mas su voz principal, Sakura y si le dan un posible dueto con mi hermano… estaríamos acabados. — algunos murmullos insatifactorios se escucharon en él lugar — Sin embargo, darme una responsabilidad tan grande, me da mucho pánico. No solo eso, aquí tenemos mucho talento entre nuestros integrantes, estoy segura de poder sacar provecho de eso.
— Opino que Elizabeth tiene un buen punto — decidió intervenir Sasuke, sorprendiendo a todos — aquí tenemos mucho talento de sobra, aun así comparto el pensamiento de Gaara, si le damos un solo a ella con su voz… estaríamos dándole una sorpresa al jurado, y aun mas, a nuestra competencia. ¿No lo creen?
¿Desde cuando Sasuke Uchiha ayudaba para que me dieran un solo? Desde mi tiempo de conocerlo, su voz es la única en escucharse en las paredes de esta escuela. Además, aseguro haber sugerido aquella canción de mi banda favorita solo para complacerme, no comprendía pero estaba comenzando a darme un poco de escalofríos su actitud. Al parecer no era la única, porque algunos de mis compañeros miraban extrañados a su dirección, pues hace unos días ignoraba totalmente mi existencia y de la nada, metía el fuego por mi. ¿Acaso el mundo comenzó a caerse a pedazos? Debe de serlo.
Los del consejo se miraron entre ellos tratando de descifrar el egnima, decidieron reunirse entre ellos para descutir el siguiente paso a dar, prácticamente quería ser tragada por la tierra. ¿Por qué Sasuke y Gaara me hacían esto? ¡Tienen sus participaciones aseguradas en la competencia! ¿Para que arriesgarlas? Los chicos se separaron mirandome directamente sonriendo, muy bien, han patrocinado el momento de miedo del día. ¡Que gran satisfacción!
— ¿Qué les parece someterlo a votación? — sugirió Sasori muy alegre.
— Los que estén a favor de darle el solo a Lizi, por favor alcen la mano — de una manera unánime sin exceptuar a ninguno alzaron la mano, inclusive Sasuke con su rostro bañado en indiferencia lo hizo. Quede sin aliento — Perfecto, aprobado.
El salón se lleno de múltiples aplausos y chillidos de alegría, algunos apersonas a mi alrededor comenzaron a felicitarme por mi eminente solo en las regionales, en tanto yo estaba que ni podía creermelo. Sonreía y reía al mismo tiempo de manera incredula, es que… ¡Alguien amable de explicarme lo ocurrido! Porque yo, aun ni me lo creo. Cuando Gaara llego a mi lado felicitandome con un “En hora buena” supe que esto no era un sueño, se trataba de la realidad, por lo tanto, busque con la mirada a Sasuke para quedarme mas helada aun. Al pesar de la distancia entre ambos, observe muy bien una media sonrisa junto a un guiño, no pude evitar sonrojarme y bajar la mirada totalmente avergonzada, lo había hecho, nuevamente lo hizo. Giro la situación a su conveniencia. Iba nuevamente a mirarlo cuando las puertas del coro se abrieron a tope, mostrandonos a un grupo de personas que claramente no eran del colegio, ellos vestían un uniforme bastante inusual. Los chicos tenían un saco azul oscuro, camisa blanca de botones, corbata roja y pantalones de cudrillos rojos, por su parte, las mujeres, poseian una camisa del mismo modelo al de sus compañeros, pulover azul oscuro, falda larga hasta un poco mas abajo de los muslos de cuadrillos rojos y finalmente medias blancas largas. Al momento de escuchar gritar a Amu el nombre de su novio mi mente de inmediato supo quienes eran, además, de al fin conocer la chica mas mencionada por muchos en este colegio. Sasuniki Uchiha. ¿Y como la reconocí? Fácilmente, poseia los mismo ojos oscuros de su primo, agregándole a eso, una hermosa cabellera ondulada azabache junto a esos rasgos delicados. Sin dudas, una chica de alta sociedad hasta los huesos. Ella dio un paso hacia adelante, sonriendo en dirección, aun mas, dándole una mirada significativa a su familiar mas cercano. Sasuke.
— Disculpen nuestra intromisión de esta manera — dijo con un tono muy elegante, en su voz — parecen estar celebrando algo, aunque nos apena mucho, no podíamos esperar mas.
— Sasuniki, bienvenida — camino hasta su dirección Yahiko, extendiendo sus manos hacia ella y sosteniendolos. Mis amigos tenían razón, ellos no poseian química alguna — y no estas interrumpiendo nada en lo absoluto, mas bien, han llegado en buen momento.
— Eso espero — rio torpemente, entonces fijo nuevamente su mirada en Sasuke — espero que estes llevando tu estadía en Red satisfactoriamente, Sasuke.
— Por supuesto que lo hago — respondió él sonriendole.
Note como algunos de mi alrededor se tensaron ante este ambiente, aun mas Tadase, quien no paraba de fulminar con la mirada al un chico de ojos azules particulares, el novio de Amu. Este parecía percatarse de ello, pero no se dejo llevar por nada ante aquella señal, de hecho, se fijo fijamente en su novia guiñandole un ojo, ella obviamente perdió la cordura reprimiendo un chillido. Aunque no era el único en sentirse de esa manera, por alguna razón extrana Gaara fulminaba con la mirada a Sasuniki haciendome sentir extraña, además de no querer armar mis propias conclusiones, cosa que en verdad no deseo, pero podía resumirse en algo: otra Uchiha con la cual lidiar. Fue en ese momento de percibir una cara que ya la había visto anteriormente, aunque no de la manera mas hermosa posible, es mas, aseguro firmemente que el lugar menos esperado en encontrarmela era aquí. Aquellos ojos verdes iguales a su hermana, piel blanca salpicada con diminutas pero visibles en su cara, aquel cabello largo rubio hasta un poco de su cintura y aquella expresión despreocupada. Una lluvia de imagenes golpearon mi cabeza rápidamente, una detrás de otra, produciendo nauseas descontroladas en mi. Sasuke cantando una de mis canciones favoritas de BE2ST/BEST, aplausos, una chica de pie acercándose a él para abrazarlo, poco después… besarlo. Poco después mi corazón destruyendose a pedazos. En pocas palabras, la hermana melliza de Jenna estaba aquí presente, pertenecía a los Andaluz.
Quería huir, salir corriendo lejos de aquí, no podía soportar estar bajo la misma presencia de estos dos en un mismo sitio. De Sasuke junto a su prometida. Mis piernas comenzaron a perder fuerza, Gaara se dio cuenta de ello, por lo tanto me sostuvo del brazo para evitar caer al suelo, no quería tener un ataque de pánico o algo parecido, pero quería comenzar a llorar. Afortunadamente los R.e.d estaban muy concentrados en los Andaluz, como para prestarme atención, aunque la mirada perspicaz de Tadase me alcanzo.
— ¿Qué sucede Lizi? — me pregunto por lo bajo alarmado — ¿Te encuentras nuevamente mal?
— Es… es… ella — le dije con escasas fuerzas, Gaara y Tadase se miraron confundidos — la de ese día… se… trata de ella.
Mi amigo miro entre los integrantes de los Andaluz con mucha concentración, dando un respingo impresionado, luego giro hacia la dirección de Gaara alarmado.
— ¿De qué se trata? — pregunto intrigado.
— Tu debes conocerla muy bien, Gaara — contesto sumamente serio mi amigo — luego de todo, se trata de otra Uchiha.
— ¿A que te refieres? — le dijo confundida.
— La hermana melliza de Jenna, prometida de Sasuke. Kohana. — señalo Tadase.
Entonces Gaara al fin ato cabos, mirando a la chica y nuevamente a mi, frunciendo el ceño un poco molesto. Nada esta escrito, es un hecho, pero en este mundo diminuto algo quería unirnos definitivamente. Y… no me agradaba en lo absoluto.
— Para lo que no los conoscan, ellos son los Andaluz — los presentó formalmente Yahiko — pertenecen a la escuela hermana a Red. San Patrick, junto a ellos prepararemos la presentación para la boda de Sasori.
Este sería sin duda, el fin de semana mas largo experimentado en mi vida, donde sin duda nada bueno podría ocurrir.

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