martes, 18 de septiembre de 2018

Dance with the devil

3
Cuando no quieres escuchar razones sino la verdad.
— ¡Necesito una explicación y la necesito ahora mismo!
Mitsutani Mitsuki llego hecha toda una bola de fuego al departamento de sus tíos buscando las respuestas necesarias a lo ocurrido el día de hoy, el incidente de la cafetería parecía sacado de una película de ciencia ficción donde no era la protagonista, era el villano. Curarse de la nada no es absolutamente normal, lo contrario, aun los estudiantes participes del evento seguían mirandole como si fuese un extraterrestre o una cambia formas, sobre todo, la expresión de pánico en el rostro de Ryuunosuke dejaba mucho que decir. Conocía la razón a todo esto. Aun mas, las historias dichas por su abuelo con lo de ser “especial” estaban cobrando vida, si tan solo estuviera vivo tendría la valentía para contarle la verdad. Pero no, para desgracia propia llevaba años de muerto, tomando para colmo estar viviendo en el mismo techo junto a unos tíos que jamas dirían nada.
— ¿No piensan hablar? — insistió dándole un golpe a la mesa asustando al pequeño Rutta — ¡Perfecto! Me voy a casa.
— ¿A donde piensas ir a estas horas? — la tomo por el brazo su tia deteniendola de cometer una locura — no vas a ir a ninguna parte estando yo aquí.
— Me voy a mi casa — deshizo el agarre fácilmente fulminando a la mujer con su mirada — esta claro que ustedes jamas serán capaces de decirme nada, quiero ver a mis padres.
La joven giro sobre sus talones caminando rumbo a su recámara para buscar unas cosas necesarias con la finalidad de ir a casa, su tia no paraba de gritarle lo muy innecesario de su comportamiento solamente por una herida sanada al instante, pero Mitsuki no escuchaba nada, su cerebro estaba golpeado con la insertidumbre de no saber que demonios era. Nunca en su vida pensó que estaría metida en tal situación, sus compañeros de instituto la miraron como si fuese realmente un monstruo, juraria percibir el miedo en ellos temiendo de hacerles algún. Todos salvo ellos. Sus amigos.
Purpure-san siguió con su semblante neutral aunque un poco preocupado del incidente, Heisuke exclamó con emoción ella parecer aun pratagonista de películas mágicas al curarse de esa manera, Simpachi y Harada reaccionaron de la misma manera al pequeño de sus amigos, Saitou y su prima le restaron importancia, en cambio Momoka y Minami seguían sin emplear palabras alguna de lo ocurrido, por muy sorpresivo que paresca Souji tenia ese semblante pensativo distinto al burlón de costumbre. Y si… ¿Y si conociera algo que estaba pasandole?
Terminando de empacar sus cosas en una bolsa grande la cerro colocandola en su hombro, busco en el bolsillo de su falda de colegio aun puesta su celular marcandole primero a su mamá para avisarle de la eminente visita, afuera los gritos de su tia seguían insistiendo con dejarla pasar para detenerla de semejante locura, pero la castaña no hizo caso pues esperaba respuesta de la llamada hecha. Sin embargo, nadie le contesto como esperaba ella, cambiando de táctica marco a su padre quien sin duda no perdía el tiempo en dejarla en espera, los pitidos de la llamada repicando colocaba mas nerviosa a la muchacha encerrada en esa habitación. Aunque igualmente recibió la misma respuesta. La contestadora.
Cansada de esperar algo de sus padres, salio de su cuarto disparada llevándose consigo misma la figura de la mujer mayor con ojos color calabaza, esta admirando la fuerza de su sobrina al arrojarla simplemente a un lado grito pidiendo la ayuda de su sobrino su último recurso. Ryuunosuke recibiendo la llamada de advertencia de su tia se coloco delante de la joven impidiendo la salida del departamento, su tio quien mantenía a Rutta en sus brazos la miraba con una expresión desconcertada, pues en verdad jamas esperaba ver a una de sus sobrinas con mejor juicio de esta manera. Rabiosa, caótica y cansada.
— Sueltame — le ordeno con fuerza la chica mirandolo frunciendo el ceño — dejame ir en este mismo instante, Ryuunosuke.
— Dejate de estupideces, one-sama — ignoro su mandato sujetando mas su agarre — nuestros padres no se encuentran en estos momentos en casa, no les des mas dolores de cabeza por favor.
— ¿Qué no le de mas dolores de cabeza? — exclamó irónica sonriendo de medio lado aun mas molesta — dime, Ryuunosuke ¿Has pensado como me siento yo con todo esto? Ustedes parecen conocer de mí mas que yo misma, es indignante y una completa basura. — el chico sintió fuertemente el nivel de frustración en su hermana, lo sorprendió — No, no me importa si nuestros padres siguen de viaje o algo, de todas maneras volveré a casa para encontrar respuestas.
— ¡Deja esto de una vez! — grito su tia metros cerca de ella — no pretendo dejarte salir de esta casa bajo ninguna circunstancia, afuera podrían…
— ¿En verdad tia? — la interrumpió mirandole incredula — soy una persona que rápidamente sana si es herida por alguien, estaré bien, nada podrá hacerme daño.
Se soltó del agarre de Ryuunosuke dejándolo completamente atrás parado en la entrada, su tia le ordeno ir detrás de ella inmediatamente paso la voz del hombre de la casa lo freno, llego el momento mas temido por la familia Mitsutani donde debían de decirle su verdadera naturaleza, lamentandolo mucho ese papel solamente le correspondía a los padres de la muchacha. No ellos.
Con el alma en un hilo la mujer fue rápidamente a llamar a la casa de la familia con su sobrino a cuestas, en ese momento uno de los criados respondió con no encontrarse ninguno de los señores en ese instante, aun asi, era libre de darle un recado para cuando llegaran y dárselo. La mujer no es de rodeos, jamas lo seria, por lo tanto anuncio la próxima llegada de la señorita de esa casa. Conclusión. No pudieron contenerla mas, la bomba exploto cerca del nido.
Por otro lado, Mitsuki recorría las calles de Tokio con un semblante contraído, la manera de ser apartada a un lado en un asunto donde claramente ella es la principal protagonista le molestaba, esconderle cosas estando a esta edad era denigrante si aun fuera una pequeña niña seria comprensible. ¿Pero ahora? ¿Justo ahora? Es simplemente lleno de locuras.
— ¿Souji? — pregunto a la persona del otro lado de la línea, recibiendo a los segundos respuesta — ¿Tienes tiempo libre?
Okita Souji se considerado el ser bendecido por los mismos dioses, nacio y creció bajo el seno de una gran familia de músicos del genero clásico, su madre es una pianista muy famosa y su padre un gran compositor, estando ambos en esa área era bastante probable conocerce llevando consigo casarse y teniendo dos hijos. Su hermana mayor una chica sumamente preocupada en cada cosa donde se metía, tocaba el violonchelo a la perfección tanta que es considerada una genio total, inclusive él siendo partidiaro del violín y piano se prestaba para acompañarla en sus conciertos aun no le gustase hacerlo. Desde pequeño fue un niño bastante débil y enfermiso estando rodeado constantemente de enfermeras como doctores, una vez debió pasar navidad en un hospital al tener un terrible ataque se asma, la complicación venia desde el parto por ser prematuro no viéndose formado sus pulmones debidamente. A raíz de eso, Souji contrajo de una rara enfermedad en los pulmones impidiendole llevar esa vida normal tan deseada mirando a los demás, pero no podía y eso era realmente doloroso porque la soledad es un enemigo mortal.
Mas sin embargo, podía decir con la frente en alto el sentirse querido por conocer a sus amigos en ese sitio, el dojo de la escuela, donde al principio pareció verlo como una tontería completa llevándolo a gustarle mucho. Estando en ese sitio se sentía pleno, completo sin ninguna enfermedad de por medio, allí solamente era otro integrante mas que podía participar en los duelos que se impartían cada día. Sus amigos, claramente enérgicos, llenos de vida le invitaban a seguir participando cuando quisiera puesto que algunas enfermedades son buenas siendo atacadas con el deporte, estar en su casa encerrado no podría serle ningún tipo de bien, menos le funcionaba ser un semi-demonio contra esta enfermedad. Asi es, Okita Souji se trataba de un semi-demonio por ser hijo de una humana y un demonio, al comienzo cuando se lo contaron no podrían creerlo porque ese tipo de cosas solamente suceden en los cuentos de hadas, aun asi cumpliendo los quince años sufrió su primera transformación considerandola la mas dolorosa de todas, ese dolor en la garganta, el peso en su pecho y una apariencia monstruosa le llevaron a golpearse contra la realidad. Aunque no todo era malas noticias, gracias a ser un casi demonio sus fuerzas incrementaron, la consistencia en su cuerpo incremento, dando en consiguiente batallas épicas con personas del club de Kendo consideradas las mas fuertes, Purpure, Shimpachi y también Harada, a todos ellos les gano con la cabeza en alto convirtiéndose en la figura estrella del sitio. Al menos antes de toparse con él. Kazama Chikage. Sabia que poseía poderes, aun mas fuertes de los suyos propios, no obstante haberlo humillado como lo hizo le profirio tanta rabia al igual que frustración. Lo odia. Lo detesta. Lo desprecia.
Obviamente Kazama estaba a un nivel superior al suyo en cuanto a poderes, si bien Okita elevo su resistencia fisica tenia un tiempo limite para usarla, el otro no, pues podía seguir sin soltar una sola gota de sudor en su cuerpo fastidiandolo al vernir acompañado de una sonrisa prepotente. ¿De qué estaba hecho este sujeto? Bueno, la pregunta era fácil. Se trataba de un demonio completo de sangre pura, proveniente de uno de los clanes mas poderosos de todos, ni teniendo cien vida podría vencer a alguien como él en combate. Fastidio aun mas su ego. Por si fuera poco era el hijo del primer ministro de Japón ahora también un demonio, la suerte golpeaba muy bien a su favor y en tanto la suya le daba la espalda. Sin embargo, de sus amigos Saitou Hajime y Saitou Reika lo terminaban aconsejando para dejar esos rencores atrás, ellos sabían quienes eran en realidad y no le importaban absolutamente nada, un amigo es un amigo al fin y al cabo sin importar lo que sea no se abandona. Podía confiar en ellos.
Ahora, tras conocer a la chica nueva Mitsutani Mitsuki sintió una extraña atmósfera envolviendola y no solamente se trataba de una chiquilla nacida en la mismísima alcurnia, sus dotes de princesa seguían allí pero escondido en la profundidad de su ser se encontraba algo mas, y hoy precisamente fue el día cuando descubrió aquello al verla sanar tan fácil siendo cortada por un cuchillo en su mejilla. Ella era una de los suyos. Un demonio. Pero esta parecía desconocerlo por completo porque su rostro de consternación parecía sacado de un cuento de horror, dando por consiguiente a sus padres ocultandole algo tan importante de su vida, no conocia las razones pero sin duda era completamente injusto pues tratándose de algo que eres debías saberlo. Sin colocar escusas, solamente poner la verdad en el primer plato.
— ¡Souji! — una voz clara lo llamo con frenesí haciéndole alzar su rostro — ¡Souji por aquí!
Se trataba de Mitsuki alzando su brazo para llamarlo entre la multitud de gente, habían quedado de verse en la estación del distrito 1 frente al reloj, recibir tal llamada fue una completa sorpresa la chica parecía ser mas apegada a Toshi no a él, sin embargo ahí la tenían, llamandole sin parar entre cientos de personas. Allí no existía ningún Purpure Toshirou, solamente Okita Souji y por una extraña razón alimentó su ego al igual que su alma. Excelente.
— Siento sacarte se tu casa a estas horas cuando empieza hacer un poco de frío — le dijo sonriendole de manera casual ya estando cerca de él — pero no podía llamar a otra persona que no fueras tu, Souji.
— No hay problema — la tranquilizo levantándose de su puesto — estoy con bastante tiempo libre, aunque… pareces haber huido de tu casa.
— ¡Ah esto! — señalo a la bolsa colocada en su hombro — veras esto tiene una explicación muy razonable y dada las circunstancias de hoy se que puedo confiar en ti.
— Expuesto de esa manera — sonrió de medio lado aun mas complacido — conosco una cafetería aquí cerca que permanece abierta hasta tarde, vamos.
Ahora ya sentados en la cafetería cerca de la estación, tomando ambos tazas de té acompañados de unos pastelillos Mitsuki se dispuso a contarle todo lo ocurrido luego del incidente de la escuela a su casa, de que sus tíos no parecían importarle nada ni mucho menos tener la disposición de relatarle sobre ella, igualmente la forma como su hermano menor trato de pararla de ir a ver a sus padres sin éxito alguno, porque de alguna u otra manera descubriría si los cuentos de su abuelo eran ficción o realidad. El castaño pareció un poco interesado en eso último pidiéndole a la chica relatarle dichos “cuentos”, asi que igualmente cuando lo hizo con Purpure Mitsuki le dijo los detalles de dichas historias, la ancestra perdiendo el amor de su vida, el ceder todos los poderes a la luna, el pacto, un hijo de su peor enemigo, la locura y posterior suicidio. Todo, absolutamente todo, entraba por los oídos de Okita para grabarse directamente en su memoria, la cual, preguntaría a sus padres con la finalidad de optener mas información. El podría ser descendiente de esa misma maldición, luego de todo, sus poderes aparecieron a lo quince años y sus padres no eran demonios, correspondiendo a ambas especies por igual. Queriendo decir que esta jovencita era igual a Kazama, una demonio de sangre pura, eso respondería muchas de sus dudas igual a inquietudes; aunque quería decirle eso podría no creerle sino venia directamente de la boca de sus padres. Era sin duda una situación peliaguda.
— En verdad es un relato fascinante — confeso dándole un sorbo a su té inmediatamente de mirar los ojos color calabaza de la chica — sin embargo, no comprendo el porque has decidido contactarme a mi en cambio de Toshi.
— Purpure-san sabe ya la historia, pero eso no viene al caso — el castaño se sorprendió al escuchar las palabras de la muchacha, no podía ser ¿Toshi en verdad sabia todo eso? ¿Hasta que punto creía la veracidad del relato? — Souji, exceptuando a Saitou y su prima fuiste el único en no parecer sorprendido ante mi eminente poder, lo que me llevo a una conclusión bastante absurda y apresurada. Eres igual a mi de una forma u otra.
Valla… en verdad esta niña tenía una intuición desarrollada, hasta podría tener en esos mismos momentos una expresión de asombro, pero no es para menos, aunque en su perspectiva les pareciera iguales no lo eran. La atmósfera de ella es mas iluminada y dominante, por su parte, es oscura, tenebrosa y para nada alucinante. ¿Esa era la marca de las diferencia? ¿Demonio sangre pura y semi-demonio?
— Mitsuki-chan, tu y yo somos bastante diferentes si lo ves bien o mas bien, si lo percibes bien — le sonrió de medio lado como suele hacerlo él — es cierto, no fue una sorpresa verte curarte esa herida velozmente. Aun asi, las personas como yo adoptamos otra posición a eso suceder.
— ¿Qué quieres decir? — exclamó confundida.
— No soy una persona “especial” completa — utilizo comilla con sus dedos mientras ironiza las palabras — podría considerarme mestizo si lo prefieres, mis heridas aunque sanan rápido no se manifiestan tan puras como las tuyas.
— Eso quiere decir que tu…
— Si — finalizo de beber su bebida colocandola sobre el platillo — comprendo perfectamente lo que estas pasando.
Ambos salieron del local caminando uno al lado del otro en silencio, Okita sentió el deber de contarle su historia a la muchacha dado el caso de ella relatarle la suya, estando de esa manera con la noche cayendo sobre ellos parecida a una manta oscura el castaño comenzó hablar.
Fue el turno de Mitsutani para permanecer con ojos atentos ante la historia de su amigo, ser una persona casi “especial” no le fue de mucha ayuda pues igualmente su enfermedad en los pulmones se manifestaba en algunas ocasiones, era esa misma razón la cual su hermana mayor le colocaba mucha atención a cada movimiento hecho. La quería pero en ciertas ocasiones le fastidiaba. La castaña sonrió divertida al observar una nueva faceta en su amigo, no era siniestra ni menos oscura, solamente permanecía una aura clara llena se berrinches divertidos del muchacho ante una mayor a él. Aprovechando eso le pregunto si su hermana era “especial” como ellos, aunque resulto una respuesta negativa, al ser uno de sus padres humano heredó ser normal y sin ningun poder de por medio, salvo la musica, eso si que recorría en la sangre de ambos.
— Entiendo en una parte a tus padres por querer ocultarte sobre quien realmente eres, aun asi reconozco ser inresponsables por no encontrar el momento necesario para revelarlo — seguía hablando con tranquilidad mientras caminaban entre los grandes locales del centro de Tokio, la castaña permanecía cabisbaja al recordar a sus padres — ellos posiblemente solo querían protegerte de todo tu entorno, inclusive de ti misma, es solamente cuestión de preguntarles directamente.
— Eso mismo pienso yo, ir a verlos por eso tengo esta bolsa conmigo — freno señalando a la mochila de sus hombros mirandolo de manera decisiva — no puedo perder el tiempo con mis tíos.
— Apruebo totalmente tu decisión, no obstante, es muy presipitado de tu parte irte a estas horas. — la castaña abrió los ojos impresionada de las palabras dichas por el chico, pero no dijo nada, solamente espero a que siguiera con su punto de vista — probablemente permanecerías toda la noche viajando y llegarías en plena madrugada a tu casa.
— Tienes razón… — concordo cabisbaja ante Souji. — ¿Qué hago entonces?
— Ya que tomaste la libertad de huir de esa manera tan presipitada de tu casa sin cabiarte aun el uniforme, — sonrió divertido el muchacho miradola de arriba a bajo mientras ella se sonrojaba — podemos vivir la adrenalina al máximo e ir por allí sin rumbo.
— ¿Eh? — parpadeo sin entender, teniendo cerca al muchacho de ella.
— Si, vivamos una aventura Mitsuki-chan — sujeto el mentón formando un torbellino de emociones, asustando en el proceso a la muchacha. — ¿Vamos?
— ¿So..? — musito a la par de sentirlo cerca poco a poco de su cara — ¡¿Souji?!
Entonces de la manera mas oportuna antes de finalizar esa lejanía entre los dos, una mano le dio un fuerte golpe en la cabeza al castaño separandolo de la joven, quien a su vez fue sostenida por un par de manos desde atrás descubriendo a sus salvadores. Saitou quien le golpeo, su prima al lado y finalmente el que sostenía sus hombros era Purpure-san.
— Calmate un poco, Souji — le dijo de manera calmada el taciturno.
— ¡Eso dolio Hajime-kun! — exclamó dolido el muchacho mientras con ambas manos sostenía la zona de dolor — solo era una pequeña broma, en verdad no pretendía hacerle nada. ¡Dile algo Toshi!
— Ni si te ocurra hacerte el listo conmigo Souji — advirtió apretando el agarre en la castaña, quien en esos momentos sentía los palpitos de su corazón en sus oídos — vi desde lejos tus intenciones.
— Eres un completo celoso — se burlo de él dibujando una sonrisa socarrona en los labios — en verdad tengo cero intenciones de robarme a la princesa.
— ¿Escuche acaso un nuevo golpe? Saitou — le mando enseñando su mano en forma de dar un golpe de karate, llevando al castaño tragar saliva sonoramente — eso pensé.
— Dejando el incidente de lado — alzo la voz la castaña con una mueca incómoda en su rostro — ¿Como es que llegaron hasta aquí?
— Estábamos preocupados por ti — dijo Reika con un tono de voz pausada — hoy en verdad parecías costernada.
— Siento mucho el haberlos preocupado, chicos — hizo una leve reverencia la muchacha — en verdad lo siento.
— No te preocupes por eso, Mitsutani — le resto importancia Saitou con su usual calma — todos nosotros somos amigos luego de todo, en la buenas y malas.
— Saitou tiene razón — se coloco nuevamente a su lado Purpure posando su mano en el hombro de la chica — veras como todo tiene solución, Mitsuki.
Asi que entre todos decidieron irse a casa de los Saitou donde pudieron colocarse al corriente de los acontecimientos ocurridos, naturalmente siendo Purpure la cabeza mas sensata entre el grupo estuvo de acuerdo con que lo mas razonable seria evitar irse de esa manera apresurada a casa, aun mantenía el resentimiento por ocultarle los secretos detrás del incidente del día de hoy, asi que básicamente hablaria los sentimientos agresivos de su corazón y no la razón. Ya mañana en la mañana ellos mismos se encargarian de llevarla a la estación de trenes para su viaje, lo importante ahora seria canalizar toda esa energía, luego el siguiente paso es mucho mas fácil y relajado. Saitou aseguro encargarse de llamar a casa de sus tíos para avisarles de su estancia en su hogar, pero de manera alarmante la muchacha salio disparada diciéndole de dejarle esa tarea a ella su familia era muy anticuada y si se enteraba de estar en la casa de un chico se armaría la buena, fue en ese instante donde Reika decidió intervenir tomando las riendas de la situación. Ella se encargaría, después de todo, tener amigas en una familia tan anticuada como la Mitsutani no es un delito ¿cierto? La castaña asintió mas calmada a la idea.
Luego de eso, Souji fue llamado por su histérica hermana para mandarle un chofer a donde quiera que estuviera, estaba oscuro y una posiblemente tormenta se avecinaria mejor ir a casa cuanto antes, el castaño tratando de domar a la fiera aviso con quedarse en la casa de Saitou porque una amiga necesitaba de su ayuda, pero fue imposible, nuevamente una tira de improperios salieron del celular donde imponía volver a casa. Mitsuki sintiéndose incomoda de ser la razón de tal discusión, agradeció las intenciones de su amigo pero seria mejor volver a casa para él, con tal, ese día fue bastante para todos siendo la mejor opción descansar; ya mañana se volverían a ver en la estación. Por lo tanto, el muchacho no teniendo otra alternativa acepto la idea pero eso jamas lo reprimió para hacerle una broma, estando con la joven Purpure era natural rechazarlo a él, con tal, el príncipe de elegante corcel siempre volvía para reclamar la mano de su adorada princesa. Este comentario llevo al azabache a usar la mano pesada de Saitou contra la cabeza del castaño, quien uso rápidamente la carnada de irse antes de ser asesinado por su hermana y no el taciturno, pero antes Mitsuki quiso demostrarle lo muy agradecida que estaba con él.
— En verdad fuiste de gran ayuda en mi problema — comenzó diciéndole sonriendole de manera gratificante, tocando un punto dormido en el castaño — al principio pensé que solamente eras una persona oscura pero me equivoque, estoy alegre de ser tu amiga y tenerte como persona de comprender mi posición.
— Tu posición esta en peligro, Toshi — dijo sin emoción Reika al lado del azabache.
— Callate — mando apretando los puños el chico con frustración.
Okita se sentía sobre una gran nube espumosa volando en los cielos, sus sentidos estaban mas despiertos aun, siempre creyó que ser un semi-demonio lo convertía en un monstruo completo de los sentimientos mas oscuros posibles. Pero no resulto así. Viendose reflejado en esos ojos color calabaza de la chica a quien ayudo hoy percibió quien era en realidad, detrás de la fachada de chico burlón y cinico existía ese mismo niño de hace unos años atrás, solamente pedía jamas ser abandonado por nadie, sentirse pleno, feliz con las personas importantes en su vida. Su familia. Amigos. Y ella. Mitsutani Mitsuki.
— Mitsuki-chan — se acerco a ella bajo la cautelosa mirada de Purpure en ellos, le daba gracia, su amigo es tan obvio que seria toda una joya probocarlo. Asi que, poso su mano en uno de los pomulos de ella acariciandolos, esperando una reacción de su parte. Bingo. Fruncia el ceño — estoy muy contento de escuchar todas esas palabras para mí, de ahora en adelante eres libre de llamarme cuando tengas problemas.
— Cla… claro — contesto dudosa por tenerlo de esa manera acariciando su rostro.
— Bueno… — cambio su mano al hombro de ella apretandolo — esfuerzate.
Se despidió de todos no sin antes sonreirle socarronamente al azabache quien recibió eso como señal de advertencia, claramente si no cuidaba bien de ella jamas perdería la oportunidad para arrebatarsela de sus manos, por su puesto Okita es un contrincante duro de vencer mas no imposible, tomaría en cuenta cada uno de sus movimientos de ahora en adelante.
Mas tarde esa misma noche, solucionado los problemas con la estancia de la muchacha en la casa de los Saitou los tíos accedieron a dejarla ahí, puesto que la discusión era muy reciente y es posible tener a Mitsuki enojada ante todo esto, no obstante, mañana en la mañana si seguía en pie la visita a sus padres Ryuunosuke la acompañaría, fin de la contienda. La joven al comienzo estuvo recia a tal decisión, aun asi luego de pensarlo con detenimiento era mejor ir con alguien acompañandola, primero pensó en Reika por su amiga y entender donde se estaba metiendo pero mañana debía de ir a clases, no podría hacerle eso, segundo estuvo Souji pero existía dos grandes problemas. 1) es un chico y 2) no es “especial” al completo llevándolo a ser rechazado de manera inmediata por su familia, tal vez ellos esperaran algo mas por ser sus amigos, tal vez una persona especial completa como ella.
¿Pero que mierda estaba pensado? Sus amigos eran todos especiales en su corazón sin importar la clase de poderes que posean, porque el hecho de confiar plenamente en ella los hacia ser importantes, con esto lo demostraron aun mas. Es en este tipo de situaciones donde te enteras con quien puedes confiar.
— Sabes que Heisuke se moría por venir a verte, igual Harada y Shimpachi pero tuvieron unos percances, mandaron sus saludos y manifestaciones de descontento hacia tu familia — dijo la voz ronca de Purpure sentandose a su lado en los escalones del jardín de la familia Saitou, sonriendo ante el recuerdo de sus amigos — “Patelee el trasero al hermano de Mitsuki por mi, siempre me asesina con la mirada cuando estoy cerca de ella” adivina el personaje.
— Es fácil — voltio a mirarlo directamente a esos ojos tan brillantes como una piedra precisosa — fue Heisuke.
— ¡Correpto! — chasqueo sus dedos parecido a uno de esos animadores de TV de programas de variedades, produciendole risas a la chica — eso fue bastante fácil, que tal… “Si tuviera la oportunidad de mirar a los ojos a la tia de Mitsuki le diría que es una bruja”
— Shimpachi-san — río divertida no pudiéndose reprimir en sus carcajadas — ¡En verdad es temerario! Si mi tia lo escuchara probablemente…
Pero no dijo nada mas pues quedó estática ante la imagen de su compañero de clases, este mantenía su vista fija en ella sin despegarla ni un segundo, la expresión en su rostro era profunda y enigmática, parecía estar bajo un fuerte hechizo lunar donde le prohibía permanecer lejos de la muchacha de ojos calabaza. Este alzo la mano por instinto de su cuerpo colocandola en la suave mejilla de la chica encontrandola suave, terza y con el calor propio emanando de ella, esta a su vez soltó un suspiro satisfecto de dicho contacto. Las descargas producidas en su corazón eran la señal perfecta de todo, no sentía fuego abrazador como lo experimento con Kazama esta mañana, este sentimiento la llenaba de paz tranquilidad absoluta que tanto deseaba. Sin duda esto es lo único en esperar hasta hora, paz y la esperanza de todo salir el día de mañana.
Si tenía a Purpure-san sosteniendole la mano con fuerza era lo necesario para salir adelante, esa flama del optimismo recidia en cuanto podía contar con el azabache, y hasta donde lo conocía podía esperar grandes cosas de él.
— Purpure-san… — susurro cerrando los ojos entregandose por completo al sentimiento.
— Mitsuki.
Diciendo su nombre la sujeto de unos de sus brazos para sujetarla entre los suyos en un tranquilo, suave y interminable abrazo. La castaña percibiendo el olor corporla de Purpure en sus fosas nasales precisamente propia de la primavera se permitió ser osada, acurruco entre su firme pecho pasando sus manos a la espalda de este apretando el agarre, bajo ninguna circunstancia quería ser separada de este azabache, esta reconfortante atmósfera envolviendola es tan plena que la llena al tope. En cuanto a su corazón latia peligrosamente en el pecho dándole señales de regosijarse en la dicha, no sabia o entendía la situación pero si esta sensación de sentirse por completo la vivió su ancestro al estar con su amante semi-demonio, entonces se consideraría una traidora como ella. ¿Qué importaba de todos modos? Si te encuentras con esa persona especial… aguarden… ¿Purpure-san era su persona especial? No, no, no ¡Imposible! Solo llevaba poco de conocerse, debía de darle mas cuerda para conocerlo mejor. Si. Conocerlo.
Aun asi, solo por hoy deseaba ser fundida ante este tan interminable abrazo, de anunciar su muerte no le importaría, siempre y cuando Purpure-san no dejase de sujetarla como lo hace.
— No te fui de gran ayuda hoy, en verdad lo siento — se disculpo con voz dolida produciendole un vuelco en el estómago de la joven quien abrió los ojos de golpe — solamente me quede como un ciervo frente a un auto, quieto.
— No es cierto — mostró su desacuerdo sonriendo mas para si misma que para el contrario — fuiste de los primeros en ir a ver como me encontraba, además, de no huir de mi al tratarse una plaga o algo parecido.
— No soy capaz de huir de ti, jamás lo haría de todas maneras — confeso fundiendose ante el olor frutal del cabello de la chica que no dejaba libre — nunca podrás escaparte de mi aunque lo desearas.
— No pretendo hacerlo de todas maneras — comento de inmediato sin medir las palabras salidas de su boca, solo el color de sus mejillas eran las perjudicadas.
— Esto seria un excelente material para un dorama, Hajime — una voz con una pizca de emoción se escucho entre ellos llevándolos a separarse de golpe, parecido a ser carbón hirviendo — es una lastima no traer mi cámara conmigo en estos momentos.
— No digas estupideces, Reika — le reprendio su primo con cara de indignación, girando a mirar a ambos jóvenes costernados al ser descubiertos de esa manera — lamento la interrupción pero el auto de la compañía de sus padre llegó, Purpure.
— ¿Ya son las nueve? — se pregunto a si mismo buscando su reloj de muñequera enterandose por si mismo la hora, era aun mas tarde de lo convencional acordado, debía de volver — en verdad es sumamente tarde, mi hermana debe de estar caminando sobre las paredes.
— ¿Hermana? — pregunto a la par de levantarse del suelo junto al azabache.
— Asi es, una mayor, cuando tenga la menor oportunidad te la presentaré pero por ahora — dio un suspiro cansado porque en verdad no deseaba irse — debo irme, pero estaré mañana aquí temprano tal a lo acordado.
— Si, pero procura descansar hoy por favor — le pido con una expresión risueña en el rostro.
— Lo haré, aunque espero que hagas lo mismo, hoy fue bastante pesado para ti. — sostuvo con ambas manos el rostro de ella mirandola con seriedad — mañana necesitara toda tu energía repuesta.
— Vale.
Luego de despedirse del azabache sintió un pedazo siendo separada de ella, la sensación de vacío en su estomago sin ser necesario el no comer nada, mas bien esto iba lejos de lo físico se trataba de algo emocional. ¿Pero por que? ¿Qué significaba Purpure-san para ella? Lo mantenía como alguien importante en su vida, ese amigo dispuesto a escucharla en lo necesario, también aquel que estaba dispuesto a meter el fuego por ella en situaciones adversas. Aun asi, su corazón estaba respondiendo a esa amistad a algo insuficiente parecido a la dosis esencial de leche a un recien nacido, quizás las cosas dentro de ella estuvieran creciendo y no se daba de cuenta, o puede que si, pero admitirlo ocasionarían un gran caos no por ella sino su familia. Aun acordaba su deber de conseguir a alguien convencional a lo usual, ellos eran anticuados, por lo tanto el tener un novio es un acto inconcebible a los ojos de todo el clan, aunque pensandolo bien su alma rebelde estaría encontra de todas esas normas absurdas internas de su familia. Su carazón es suyo y de nadie mas, podrían comprometerla con alguien mas aun asi, de ella ya ocupando ese espacio en su pecho le importarían menos los demás.
Esa misma noche tuvo un extraño sueño donde se encontraba bajo las grandes ramas de un árbol de cerezo, era de noche y el viento soplaba con fuerza alborotando los pétalos del árbol regalandole una imagen hermosa iluminando todo el sitio. Una hebras largas color azabache parecían combinarse con esos pétalos rosados creando un contraste mágico, la piel crema aferrandose fielmente a la suya de la mano, ojos purpura brillando, sonrisa tranquila adornando aun mas posible el escenario llenandola de sentimientos hermosos en su corazón. No obstante, el paisaje cambio rápidamente al de un imponente hombre de espalda ancha, hombros firmes y gran tamaño, vestia unas ropas color purpura previas de la época donde Japón sufrió una gran ola de cambios, dejar las espadas como armas adoptando las pintolas y cañones de fuego, este muchacho parecía caminar delante de ella sin voltearla a mirarla a confirmar la existencia de esta detrás siguiendole, no sabía si era confianza o la certeza de jamas poderle abandonar.
El muchacho podria verse fuerte, impenetrable como una muralla pero poseia esa extraña atmósfera envolviendolo muy parecida a la soledad, debido a ello, compadecida de aquella muestra tan humana tuvo la osadía de sujetar su mano frenando su caminar, ese toque, ese simple toque tuvo la magnitud de remover los sentimientos de su corazón. Fuego. Ese toque le quemo hasta por debajo de los huesos, debería soltarlo, pero no lo haría porque ese mismo fuego la impulsaba a sostener mas ese agarre, si seguía con esta conexión él jamas volvería a conocer la soledad. ¿Estaba bien? ¿En verdad lo estaba? Pero sus preguntas fueron respondidas cuando el muchacho apreto el agarre en su mano, enviando aun ataques eléctricos a su corazón paralizandola, a no ser porque él mismo se encargo de hacerla caminar sin duda alguna aun seguieran parados atrás.
¿Qué era esto? ¿Quien era él? ¿Por qué producía incomodidad en su pecho? Todas esas preguntas se acumulaban en su cabeza en cada paso que daba, conocía perfectamente la sensación de estar bajo ese árbol del cerezo junto a ese otro muchacho, era paz, gratificación y las ganas de seguir luchando por algo mas grande que ella. En cambio comparado con este, el fuego se esta propaga en todo su cuerpo colocándose mayormente en los rincones inhóspitos de su ser, en esta ocasión no solamente parecían las cosas fáciles, simples, sino tenía la ligera sospecha de jamas ser abandonada y que seria apresiada mas a cualquier otra cosa. ¿Eh? Esos ojos, no eran unos ojos convencionales, son rojos carmesí inyectados de sangre pero a su vez dentro a la mayor seriedad posible, no la acechaban, en cambio se trataba de observarla con detenimiento y curiosidad. Siendo esa por primera vez el no poseer ningún tipo de miedo, todo lo contrario se sentía plena y a salvo, junto a esos ojos carmín todo en su vida estaría bajo control.
El alarma del despertador de su celular sono de manera imponente en ese sitio haciéndola despertar de golpe sentandose sobre el colchón, la joven sudaba a chorros aun recordando los retazos del sueño vivido, el cual parecía sacado de una historia de terror porque esos ojos carmesí parecían ser de una criatura horrible. ¿Sentirse plena? ¿A salvo? ¡Error! Mitsuki conocía muy bien el dueño de esos ojos inconfundibles y no es mas nadie que Kazama, al parecer encontró una manera de meterse por debajo de sus sueños solamente para provocarla. No, eso hasta para alguien como Kazama sonaba bastante fantástico, posiblemente el producto de su sueño fue la cercanía del chico el día de ayer. De solo recordarlo producía escalofríos en la piel, aun mas, por donde estaba tocando llego a un momento de pensar estar siendo quemada por dentro, no, es imposible estar sintiendo esas emociones. Kazama no es nadie para ella. Mejor se levantaba hoy tenía un gran viaje por delante.
Se alistó rápidamente para bajar a buscar a los primos de esta casa cosa bastante innecesaria, Reika estuvo a punto de tocar la puerta de la recámara donde se encontraba la muchacha, esta al verla suspiro satisfecha, la pesadilla podría ser plenamente dejada atrás ahora llego el momento de centrarse en la realidad. Reika pregunto de inmediato como paso la noche mientras se dispusieron a bajar las escaleras para ir a desayunar, Mitsuki respondió sentirse muy descansara al dormir en una casa tan pacifica como esta, sin duda tenia una gran deuda con ellos, obviamente Reika al igual de su primo pronunció ser todos amigos. Aquí nadie le debía a nadie. Y si pensaba en las reacciones de Momoka y Minami tenia que dejarles su espacio, luego de todo ellas aun desconocen todo extraordinario de este mundo, ya se encargaría ella de explicarle de manera correpta las cosas. La muchacha solo pidió con petición no agobiarlas tanto en hacerlas entender, ella podía esperar tiempo para verse adaptada nuevamente en sus cerebros.
Sus pasos las llevaron a un gran comedor en una sala amplia, no debía de sorprenderse, aunque su casa en el pueblo fuera al estilo previamente tradicional tambien ha tenido la oportunidad de viajar a algunas ciudades con complejos turísticos de su familia, en ellas mantenían una casa o dos equipadas en las mejores comodidades posibles. Todo para sus mayores necesidades. Su madre en verdad adoraba estar entre esas paredes, Ryuunosuke y ella no tanto pero aprovechaban al máximo su estadia en esos sitios. Por eso ahora, observando cuidadosamente las vajillas, cubiertos, tenedores, copas y demás utensilios para comer se presentaba calamada, ella también había adoptado costumbres occidentales aunque no lo aparente mucho.
Iba a acomodarse en uno de los asientos hasta percibir algo o mas bien personas con grandes sonrisas, su corazón dio un vuelco emocionada dejando sus modales aun lado adoptando un comportamiento mas a su edad.
— ¡Heisuke! ¡Harada-senpai! ¡Simpachi-senpai! — exclamó emocionada acercándose a los muchachos quienes la recibieron alegremente.
Todo esto lo observaba Purpure con una mueca gratificante en sus labios, si bien es cierto no querer compartirla con nadie mas en esta ocasión dejaría eso de lado, la castaña en verdad parecia feliz al ver todo esos chicos a su alrededor. Es exactamente tomando las palabras de Saitou como suyas: « Todos eramos amigos ». En ese momento un castaño con sonrisa burlona se coloco aun lado de él detallandolo, ese mismo muchachao se atrevió a marcarle su interés en la ojos calabaza, no sin antes él también marcar su territorio extenso tomado en el corazón de ella. Perder jamás estaba en sus opciones.
— ¿Esta bien esto Toshi? — pregunto el castaño mirando desafiante al azabache — todos estan acaparando su atención mientras eres ignorado.
— Ella esta feliz asi que… ¿No importa? — contesto él con el mismo tono empleado por el castaño — Souji aun debes practicar ser cauteloso en tus pasos.
— ¿Acaso es un desafío? — arqueo una de sus cejas mostrándose divertido — mira que para esos soy muy bueno y perder se me da a las patadas.
— La arrogancia también es un punto débil en cualquier riesgo — prosiguió el otro sonriendole de medio lado, sin desmentir lo otro — ¿no lo has pensado?
— Y ustedes… ¿No han pensado en verse como idiotas detrás de un hueso? — la voz taciturna de una muchacha en medio de ellos los sobresalto asustados, en verdad Reika tenía maneras ortodoxas de llamar la atención — ella puede que ni este interesados en ustedes.
— ¿Como puedes saber eso? — pregunto alarmado de tal dedusión Souji.
— La psicología de una mujer es compleja, un día puede estar interesado en alguien — miro detenida al azabache quien no le quito la mirada de encima por nada — pero si este pisa en falso, podría hacerle cambiar de parecer. ¿Qué piensas? Purpure.
Antes de responder a la pregunta la presencia de otro Mitsutani se vio en esa sala amplia, quien mirando impresionado el panorama noto como su hermana mayor interactua con sus amigos chicos diferente de la escuela, pensó que de mirar sus padres tal cosa estarían al borde de un colapso. ¿Acaso sus miedos se volvían realidad? La personalidad rebelde de su hermana seria la ruina de su familia, sin duda.
— ¿Ryuunosuke? — voltio a mirar la cara de su hermano pálido — ¿Te encuentras bien?
Ahora se encontraban sentados en la mesa todos desayunando, inclusive Ryuunosuke, conversando tranquilamente de como seria el viaje a la casa de los jóvenes. Purpure quien estaba sentado al lado de la castaña manifestó el mantener la calma ante todo, sus emociones impulsivas no podían ganarle a la razón, ellos eran sus padres y ante todo el respeto debía de mantenerse como pilar fundamental. Debía dejarlos hablar hasta el final, después de eso, sería libre de apoyarlos y contarle sobre sus sentimientos. ¿Quien sabe? Entre los cuatro llegarían a un acuerdo para saldar las esperezas. Saitou igualmente impuso su voz esta vez dirigiéndose al hermano menor de la muchacha, él también debía de estar calmado solamente presentando su imagen de mediador ante sus padres, no podía de colocarse al lado de la balanza de ninguno de las dos partes, en estas discusiones es necesario haber la imagen nuetral de alguien para mantener el equilibrio. Asi que por primera vez, Mitsutani Ryuunosuke estuvo de acuerdo con la opinión de un humano abandonando a un lado el ser solamente mediocres, estúpidos y con complejos de superioridad. De esos, posiblemente existan mas entre sus razas que en los otros. Solo que nunca lo admitiría.
Culminando el desayuno los jóvenes emprendieron el camino hacia la estación de trenes donde abarcarían uno para ir a su hogar, a sorpresa de todos Mitsuki permanecía callada al lado de Purpure quien la observaba detenidamente, este aun giraba en su cabeza las palabras dichas por la prima de Saitou, la castaña no interesada de ninguna manera en él. Es imposible. El azabache conocía muy bien los sentimientos de una mujer a la perfección, puede que Mitsuki no lo mirara aun con interés mas allá de la amistad, aun asi, tal cual a palabras de Reika: las mujeres tienen una psicología compleja, sus sentimientos varian de acuerdo a sus acciones. Siendo asi, entonces se esforzaria para hacerle parecer la clase de chico que era. Tan solo debía de esperar.
Llegando a la estación de trenes Ryuunosuke se apresuró para comprar los boletos dejando a su hermana con los chicos, Souji aprovecho esto para acercarse a la castaña mientras Toshi conversaba junto a Saitou y los demás, sin duda el momento perfecto para imponerse.
— ¿Estas lista para saber la verdad? — le pregunto asustandola un poco de la impresión — oh… lo siento, no quise asustarte.
— No, no te preocupes Souji — le sonrió con tranquilidad — es que estoy pensando como se tornara todo cuando sepa la verdad, si mis padres son estrictos imponiendome sus leyes no quiero imaginar ahora cargando con mis poderes “especiales”.
— ¿Hablas sobre casarte con una persona tan especial como tu? — le pregunto haciéndola asentir a la muchacha cabisbaja — no debes de darle tanta vueltas al asunto, siempre y cuando levantes tu voz su deber es escucharte.
¿Y como sabia el castaño todo aquello? Fácil, teniendo la entera confianza de comprenderse el uno al otro con tener poderes similares, Mitsuki le relato las leyes impuestas en su familia a las chicas sangre pura como ella, sobre no poder estar jamas con un humano aun deseandolo. Sin embargo, el alma de la castaña es rebelde por naturaleza y le llevaba la contraria a sus padres siempre, aun asi, sentía un poco de pena al darle tantos dolores de cabeza a ellos en hacerles caso. Souji la aconsejo con no darle dolores de cabeza, simplemente todas sus acciones eran propisias de una chica con ganas de vivir su vida a plenitud, cuando eres una persona bien seas especial o no adquieres el derecho de manejar las riendas de tu destino sin intervención alguna de un tercero. Iba en tus venas seas lo que seas, de eso se trataba.
— Todo saldrá bien — sujeto la cabeza de ella revolviendole sus cabellos de manera juguetona — solo sigue al pie de la letra todo lo dicho por Toshi y lo demás vendrá fluyendo tranquilamente.
— Gracias Souji — le dijo adornada con una sonrisa ancha en sus labios, produciendo vuelcos en el estómago del chico — en verdad sabes como comprenderme bien.
Ah… esta niña estaba sin saberlo domando a la bestia con simplemente sonreirle de esa manera, mirarle dulcemente y mostrarle esa expresión amable sin malicia alguna. ¿Como le hacia? Si escucharla o mirarla cerca de él transformaba los sentimientos de su corazón, solamente deseaba poder tocarla y marcarla como parte de su alma, si, poseer el poder de mantenerla dentro suyo para siempre.
Okita Souji estaba cautivado de una pequeña chica demonio de sangre pura, en pocas palabras, se enamoro tan fácil como la conoció en ese salón transcurrido. Dichozo por conocer al fin ese sentimiento del aleteo de mil pájaros en su pecho, pero doloroso porque su vida era complicada en estos momentos también existía Toshi uno de los amigos mas entrañables de su vida, quien le tendía la mano amiga cuando la necesitasen al igual que lo hacia ahora. No obstante, el azabache poseía sentimientos similares hacia la castaña que bien podría considerarse aun mas peligrosos comparados a los suyos tomando en cuenta solamente ser un humano, la guerra se impondrá mas bestial que poseer poderes de semi-demonio en sus venas.
Miraras por donde miraras solo existía complicaciones. ¿Qué iba hacer?
— One-sama — la llamada de una voz sofisticada le hizo soltar a la chica para fijarse en los ojos oscuros de Ryuunosuke, hermano menor de la castaña — me han dado los boletos, debemos ponernos en marcha si queremos llegar a tiempo.
— De acuerdo — asintió al menor girandose nuevamente hacia su amigo — ¿llamamos a todos entonces?
— Adelantense — los mando Okita sonriendo — yo me encargaré de los demás.
— Bien… — musito no convencida, observado que algo raro pasaba con su amigo — te dejo el resto a ti Souji.
Ahora viendola caminar lejos de él no pudo pensar mas en la montaña rusa de emociones que le esperarían de ahora en adelante, no debía solamente considerar sus sentimientos debía de mirar igualmente los de Mitsuki y ella, ella no lo miraba de esa manera anhelante como lo hacia con Toshi su amigo. Conclusión. Esto es una reverenda mierda.
Todos se encontraban frente al tren que los llevaría nuevamente a su pueblo natal, los chicos se despedian de la castaña esperando recibir noticias al menos llegar a su casa, eso fue por lo menos la petición de Reika adoptando la imagen de una hermana mayor posesiva, llevando a Saitou detenerla por si en ese sitio no tuviera un tipo de comunicación como la de la capital. No obstante, Mitsuki alegó el tener todas las comodidades electrónicas en su casa, por lo tanto, existía la manera de comunicarse libremente con ellos una vez allá.
Ryuunosuke sostuvo el brazo de su hermana para empujarla dentro del vagón con prisa, sus amigos rieron debido a la velocidad que tenia el chico por llegar a su hogar, pero de una manera sorpresiva Purpure le sostuvo del otro brazo impidiendole marcharse asi de buenas a primeras. No lo entendía pero sentía que si dejaba a la chica irse de esa manera no iban a verse en un tiempo, por lo tanto con cara de seriedad le pidió al menor tener una pequeñas palabras con su hermana rápidas, no la ocuparía mucho. El chico viendo la cara de seriedad del mayor suspiro soltando a su hermana, este humano tenía bastante agallas para desafiarlo de esa manera, pero tampoco podía privar a Mitsuki de despedirse de él tomando en cuenta la manera en como la ayudaron, asi que, se haría la vista gorda con ellos. Seria la primera y última vez.
— Solo un minuto — le advirtió el chico señalandolo con su dedo. — uno.
— Vale, gracias — asintió sonriendole complacido.
— Bueno, bueno chicos llegó el momento de dejar al polluelo irse del nido — menciono Heisuke agrupando a sus amigos para dejar el sitio — dejemos el resto en manos del águila mayor.
Ese chiquillo con lengua afilada, pensó Purpure impresionado de las palabras salidas de la boca de él, aunque debía de darle las gracias luego porque en verdad le surgía estar a solas con la muchacha. Justo como ahora.
— ¿Purpure-san? — lo llamo la chica mirandole directamente a los ojos — ¿Paso algo?
— No, bueno solamente quería… yo… — era la primera vez en la vida que Purpure Toshirou titubea delante de alguien, no encontraba las palabras necesarias para expresarlas estando delante de esos ojos color calabaza — quería decirte que…
— Purpure-san — pronuncio su nombre fuertemente sosteniendo sus manos con las suyas, apretandolas dándole una especie de calor — si sujeto de esa manera a Purpure-san siento que un poquito de su fuerza me es enviada para protegerme, asi que él jamas podrá abandonarme. ¿Cierto?
— Jamas lo haría — le dijo sosteniendo aun mas el agarre sonriendole — nunca podría hacerlo si quisiera.
— Entonces — le dijo mirandole directamente a los ojos con suma seriedad — debes de confiar plenamente en mi fuerza combinada con la suya, volveré y cuando vuelva, todo estará igual que antes.
— No tienes que pedirme confianza — le dice separando sus manos, sorprendiendo un poco a la joven por lo dicho — esa te la ganaste desde el primer día de conocernos.
Asi finalmente ambos hermanos partieron rumbo al pueblo que loa vio nacer, en la joven chica permanecía la promesa de volver junto a su amigo Purpure quien no le despegó la mirada hasta perderse en el firmamento, tal cual como ocurrió en el sueño de esta mañana debía de ser fuerte no solamente por ella, igualmente se lo debía a alguien mas. Sus amigos y Purpure-san.
En otro lado, los jardines de la escuela preparatoria Shingi-hem un par de estudiantes se apoyaban en un árbol frondoso para ocultar sus sombras, la chica de una esbelta figura, cabello largo color zanahoria, aferraba sus manos en la nuca de su acompañante quien por su parte la mantenía apricionada contra el tronco del árbol mientras se encargaba de meter su mano debajo de la camiseta de esta, que al sentir los largos dedos de pianista en su estómago suspiro llena de satisfacción. Las caricias del mayor influyente de esta escuela era lo mejor, sobre todo, esos besos esparcidos en su cuello llevándola al mismo cielo para tocar las nubes con sus manos. Sin duda Kazama Chikage era el mejor amante que una chica pudiese desear.
Los besos del rubio subieron detrás de la oreja de la muchacha formando un camino de pequeñas marcas rojas en donde pasaba, en cuanto su mano ocupo el espacio perfecto para cualquier hombre en una mujer, sus pechos, los de esta no era de gran tamaño pero si lo suficiente agradables en emitir un calor al igual de acomodarse perfectamentes en una de sus manos, río complacido al escucharle gemir su nombre llena de éxtasis completo, cosa que complacia bastante bien su reputación de amante predilecto de las chicas. Aunque ocurrió algo bastante fastidioso, encontrarse en las áreas de la escuela, no pensaba en esto por ser descubierto, ya había ocurrido antes en el pasado en ojos de la mismísima maestra encargada de la clase 1-D, Hikari, he allí el gran asco de tenerle ni bien percibirlo. Para ella él era un completo chico sin vergüenza que no diferencia un lugar intimo para parejas y un sitio especial para estudiar, gracias a las grandes influencias de su padre el asunto no paso a mayores, pero si fue advertido de tener mas cuidado de escoger a sus amantes en la comunidad de mujeres de la escuela, no podría ser cualquiera, sin importar ser solamente humana debía de mantener una posición alta en la sociedad. Esa era las imposiciones de su padre, pues este no sabía si en algún momento encontraría una mujer demonio como él, al menos estaría escogiendo alguien de suma importancia entre los humanos. Como justo ahora, Mikage Haruna una muchacha de alto estatus social siendo hija de padres poseedores de una compañías de aviaciones, se presento a su clase con esa aura de querer algo de él sin aceptar un no por respuesta, tampoco es que tuviera muchas cosas por hacer, solamente esperar a la nueva llegar y asi implementar su siguiente paso a ella después de lo de ayer. A estas alturas debía de conocer que era, porque su rostro de consternación al mirar la herida cicatrizar de la nada decía no enterarse de su naturaleza, cosa bastante absurda viendo de una familia tan poderosa como los Mitsutani. Averiguo mediante a unos contactos de su padre aquel clan descubriendo cosas sorprendentes, la primera, eran dueños de complejos turísticos en todo Japón, la segunda, esa chiquilla era la quinta mujer en la generación de ellos, y tercero, los Mitsutani eran descendientes primeros de la gran ancestra de los demonios. La demonio lunar.
Bingo, de casarse con ella se sacaría la lotería completa, sus hijos sin duda serían los mas poderosos entre todos los demonios sangre pura y patearia traseros muertos de la risa.
Él debía.
Debía poseer como sea a esa chica.
Ella era su boleto al éxito.
Sujeto con brusquedad el mentón de su acompañante atrapando sus labios en un beso demandante lleno de deseo y lujuria, la muchacha no podía salvo sentir esas caricias demandantes en la piel de su cuerpo junto al movimiento se las lenguas entrelazadas de la suya y su amante, casi ni podía respirar o hacer algún movimiento la adrenalina de ser descubiertos por alguien incremento por sus venas llevándola a gemir entre beso y beso, cambiando su mano de la nuca del rubio hasta el cinturón de este desabrochandolo con manos habilidosas y osadas.
Kazama se sorprendió de ese simple hecho rompiendo el beso de golpe para contemplar la expresión de la chica, si bien aun no alejaba sus manos de cinturón del pantalón como el menos quitando la mano del pecho de esta, ella permanecía con una expresión cansada en el rostro. Boca abierta jadeando ruidosamente, labios hinchados, pomulos pintados de carmín y ojos cristalizados visualizando otro entorno menos este, sin duda era el panorama de su exito aunque ya le bajo la inspiración. Los gustos del chico son exigente, no cabe duda, aun asi las chicas que se adelanta a sus movimientos son bastantes fáciles y por primera vez, Kazama Chikage estaba cansado de esto necesitaba de una nueva aventura y ya sabia quien sería.
— ¿Kazama-sama? — lo llamo la chica impresionada al observarlo quitar su mano del pecho de ella, a la par de alejarse para arreglarse su ropa — ¿Seguiremos?
— Mmm… no lo creo — le dijo dibujando una sonrisa burlona en sus labios, acomodando la camisa molesta de botones — ya cumpliste muy bien tu utilidad, Haruna.
— ¿Qué quiere decir con eso? — exclamó costernada la chica.
— Fácil — sujeto su saco pasandolo por sus brazos y arreglando el cuello de este — me diverti bastante teniendote como distracción pero… mis espetactivas sobre tu bajaron un poco.
— ¿Como ha dicho? — empezó a enojarse un poco observando la comodidad del chico ante la situación, el rubio no podía dejarla de esa manera a ella — Si no concluyes con lo empezado me encagare de esparcir rumores sobre usted y su pésimo trabajo en la cama, se supone que eres el mas cumplidor de todos los chicos. ¡Nunca dejas nada a medio camino!
— Eso es cierto pero… — sujeto la cabeza de ella con ambas manos pasandole el significado detrás su mirada — esas amigas tuyas jamas te han dicho que no me gusta ver a nadie adelantarse a mis movimientos, de lo contrario, me enojare bastante.
La soltó bruscamente dejándola con una expresión caótica en el rostro pensando claramente las acciones precipitadas de esta, Haruna se dio cuenta demasiado tarde de su metedura de pata porque Kazama emprendió su camino al edificio escolar. Corriendo mientras acomodaba sus ropas chillaba el nombre del rubio pidiéndole disculpas por su osadía, aunque sabia que era francamente imposible, una vez ganada la reputación de fácil ante el idol del escuela no existe nadie para quitarsela. Esta perdida. Con ese pensamiento latente en su cabeza se arrojo al suelo sin fuerzas ningunas.
Mientras el rubio entro nuevamente al recinto escolar observando no tener arrugas en su ropa, jamas le ha gustado dejar signos de encuentros fortuitos con las chicas de su colegio asi que procura revisar la apariencia luego de eso, aun mas como ahora teniendo unas cuantas chicas mirandole detenidamente con signos de deseo, salvo unas cuantas claro.
Kazama al comienzo no estuvo muy acostumbrado a llamar tanto la atención, pero su padre un demonio de carácter fuerte le advirtió gozar los privilegios de ser atractivo para las mujeres humanas y semi-demonios, dejando de lado la convicción a esperar una a su altura de sangre pura. De esa manera, el rubio se convirtió el chico de todas y no de una en especifico.
Cuando iba a subir las escaleras rumbo al piso superior donde se encontraba su aula, se percató rápidamente del pequeño grupo hospiciado por Purpure y sus amigos del club de Kendo, extraño, bastante extraño porque en muy raras ocasiones los podías ver llegando a la escuela juntos. Entonces sonrió de medio lado percatando la falta de alguien cuidando la sombra de Purpure, en pocas palabras, esa demonio sangre pura con ojos calabaza no estaba en ninguna parte como de costumbre. Interesante. Seguramente aun lo del día anterior permanecía en su sistema sin derecho a borrarlo, esta bien probablemente este digeriendo el hecho de ser una raza superior a los humanos donde estos ni tenían idea de ese poder increíble de ellos, sino las expresiones de sus amigas al verla sanar tan rápido como si nada hubiese sucedido no estuvieran tan congeladas en sus rostro. Mediocres sin duda.
Podría diferir de los Saitou y Souji, claramente este último era un semi-demonio y los primos amigos tan cercanos a él para simplemente darle igual ese hecho, aun asi, Purpure también permaneció muy tranquilo junto a la castaña aparentando tranquilidad absoluta, podría estar adelantándose a los hechos pero podría estar con su mayor fastidio ante su objetivo y se trataba del azabache. Aunque sea como sea el instituto sería bastante aburrido hoy sin la nueva.
El sonido de las ruedas sobre los rieles, un ronroneo, el viento pasar y las pequeñas ramas chocando con el tren mientras se abria paso por el camino inundó su mente, mientras mantenía los ojos con millones de pensamientos recorriendole en la mente. Casi quince minutos transcurrieron de abandonar la estancia donde se despidió de sus amigos y Purpure-san, este último parecía comportarse un poco extraño mirandola partir como si en la vida volvieran a encontrarse jamas, solamente visitaría a sus padres en busca de las respuestas necesarias con respecto a lo que era. Mas nada. Obteniendo toda la información necesaria junto la certeza de poder entender a sus progenitores en ocultarselo, volvería a clase con total normalidad pues el permitirse faltar mucho jamas a estado en sus planes. Cumpliría su palabra.
Ahora, con el viento moviendo su cabello a todos lados podía relajarse un poco antes de enfrentar a sus padres, no por tenerles miedo, sino imaginar sus rostros severos al irse de casa de su tia sin explicar o nada era inaudito porque ella misma prácticamente rogó para marcharse de casa, donde poseia los mayores instructores entre todos. A si es, Mitsuki y Ryuunosuke desde pequeños se le han partido la educación desde la comodidad de su hogar, por lo tanto la única interacción que han podido tener los niños con entes del exterior son los hijos o sobrino de los criados, encontrandolo bastante triste. Al menos para la castaña, quien anhelo tener una amiga de su misma edad para poder jugar en sus ratos libres, llevándola a escaparse en ciertas ocasiones al pueblo directamente un lugar de recreativos de niños topandose con una gran variedad de ellos.
Aunque para desgracia suya fue.descubierta por su madre quien le coloco una estricta vigilancia a las niñeras, ella era una chica sumamente especial y el interactuar con chicos comunes no era conveniente para nadie, eso llevo a la pequeña en un estado de constantes rabias, peleas y desobediencia. Donde precisamente en ese plano caótico de la niñez se planteo salir de esa casa estando mas grande, he allí a sus motivos de independizarse cuanto antes al graduarse de la preparatoria, valerse toda la vida de sus padres no es una opción aunque tampoco casarse solamente para permanecer presa en una casa. No. Doblemente no y únicamente no. Las cosas jamás funcionan bien si son impuestas sin consentimiento del la segunda persona en cuestión.
Ahora, estando cruzando esos extensos campos verdes despejaba un poco su mente para sumergirse en un profundo descanso, aun no comprendía pero las imágenes de ese antiguo sueño de esta mañana se volvieron aparecer de golpe. Un cabello azabache bajo una extensa noche clara de primavera, flores de cerezo bailando junto a él, una mano sosteniendo la suya sin soltarla o tener indicios de hacerlo, el cosquilleo y nerviosismo del acto, luego cambio de escena brusco donde esa espalda le pega directamente a los ojos, imponente y fuerte por si sola pareciada a una montaña. Ese sentimiento de opresión en el pecho hacia alguien solitario de atmósfera fría, aunque sin importarle nada ella le sostiene la mano embriagandose de esa calidez al sostenerla enviandole miles de sensaciones a su cuerpo, sin saber como descubrirlos o abrumada de ello simplemente se entrega a sentir cada particula de su piel conmocionarse ante la presencia de este hombre, quien al pesar de ser tosco le regresa el gesto girando una sola vez para mirarla a los ojos sin expresar solamente que impresión. Rojo carmesí contra el calabaza. La luna y el sol. Kazama Chikage, Mitsutani Mitsuki.
« ¿Qué ganaras haciendo esto? » le dijo él sin ese tono sinico que suele emplear, bastante distinto y muy serio retumbando como eco en sus oídos.
« ¿Es necesario hacer una acción para optener algo a cambio? » le respondió ella de manera automática sobreponiendo ante todas las cosas su indignación al ser tratada así, no conocía suficiente a Kazama pero esa actitud que tiene representa arrogancia y complejo de superioridad. “Las personas se acercan a mí porque soy alto y poderoso” es absurdo, bastante de hecho.
« ¿Eh? Ahora vienes a mi diciendo “siento gran afecto por ti ¡Oh gran Kazama-sama” ¿Y yo te creo? » exclamó de manera irónica no solo sorprendiendo a la muchacha por escucharlo por primera vez con esa faceta, sino igualmente hacia el grado de desconfianza en su sistema.
« No me vengas con esas cosas absurdas de humanos, soy un demonio y siempre lo sere. Princesa »
« Aun con eso, no pienso soltarme de ti » repuso con voz firme apretando su agarre intensificando la mirada carmín del rubio sobre ella, demostrandole determinación absuluta, no sería fácil deshacerse de su presencia.
« Mejor que intentes una cuartada, demonio. Porque yo no soy tan distinta a ti y ambos lo sabemos.»
Kazama dibujo una de sus típicas sonrisas optando ese brillo pícaro en su mirada extremeciendo a la joven, aun asi temblando como una hoja de papel de ninguna forma se separo del hombre, no comprendía como con una sola mirada le ponía tan nerviosa al igual de esos justos momentos. Parecía tener una especie de poder succiona almas para dejarla en esta forma, caliente, sudada y con ganas de simplemente huir lejos de su mirada.
« Deberías de mirarte, tiemblas como un tierno cachorro… es digno de ver » le dijo acercándose aun mas a ella robando su espacio personal, tomando una de sus mejillas con su mano rosandole sus pomulos suavemente. Mitsuki reprimió un quejido en su garganta ante los ojos curiosos del rubio, quien detallaba la calidez emanar de ese pequeño trozo de piel. Queriendo llevar la cosa a otro nivel, elevo el rostro de ella de modo de quedar la castaña rosando sus narices en la punta.
¿Como no lo empujaba lejos de ella? ¿Golpearlo? ¿Patearlo? Inclusive morderlo si era posible, pero no, allí se encontraba ella de manera inoptica completamente embrujada ante el toque de este la cual detesta por semejante personalidad. Es… idignante.
« No vallas a cerrar por nada en el mundo los ojos, basta con tenerte de esta manera ante mi y… me encantaría que alguien lo viese pero, ya debes saber como son las cosas. Chiquilla. » le susurro entre labios surgiendo el efecto de querer separarse de inmediato del rubio, pero no tuvo éxito, el muchacho la sujeto mas hacia su sitio sonriendole de medio lado solamente para enfurecerla.
« ¿Ganas algo haciendo enfadar a las personas? Porque no le encuentro nada gracioso a eso, al menos de tratarse de un enfermo claro » decía tratando de safarce del agarre de su mentón y mano. Sin embargo, todos esfuerzos resultaron en gastos innecesarios de energía, Kazama seguía siendo demasiado fuerte solo para una simple mujer como ella, aunque pueda no ser “simple” el ganarle a alguien así es digno de aplaudir de pie. Pero al menos no sería a este tipo de hombre.
« Tal vez no gane nada haciendo esto, aun así el enojarte es parecido a practicar con una espada. Emocionante y excitante. » dicho esto halo mas la castaña a su sitio tomandola por sorpresa asi cerrando su espacio.
En ese momento Mitsuki despierta del sueño toda asustada y aturdida, el ritmo cardiaco de su corazón es parecido al sonido de un tambor, a su lado Ryuunosuke se asusta tomando rápidamente el hombro de esta para preguntarle lo ocurrido. Aunque de todas maneras no recibe respuesta alguna, la castaña permanece asustada sudando a chorros tratando de regular su respiración de haber corrido un maratón.
No entra en su cabeza. Jamas va a entrarlo de todas maneras. Ella… ¡¿Ella acababa de besarse en el sueño con ese sujeto?! De todas maneras ¿Qué significaba eso de “demonio”? Luego de escuchar historias de pequeña por parte de su abuelo sobre demonios jamas había visto algo asi, ese sueño no parecía una premonición del futuro, de acuerdo a las vestimentas pertenecía a otra época se Japón donde las espadas fueron armas dignas de… samurais. Eso tampoco es todo, la joven se conocía bastante para asegurarse de jamas sentir nerviosismo por un sujeto tan engreido como Kazama, este tenia suficiente chicas a su alrededor para formar un Harem entero y organizar un horario conveniente de tal manera de pasar tiempo de calidad con todas, precisamente parecido a uno de esos musulmanes. Asqueroso. Ella de ninguna manera quería pertenecer a eso.
— ¿En verdad estas bien? — insistió su hermano menor mirando la nueva expresión en el rostro de la joven — de asustada pasaste a enfadada.
— No te preocupes por mi, hermanito — se acomodo en el asiento teniendo todo aclarado en su cerebro — estoy bien solamente quiero comer algo.
— Bien, puedes quedarte aquí yo ire por algo para comer — se ofreció levantándose del asiento y mirando aun dudoso a la chica — prometo no tardarme.
— Estaré sin moverme.
Mientras observaba a su hermano menor marcharse cruzo sus brazos al altura del pecho fijándose de lleno en la vista, todo era verde, arboles grandes y arbustos de sombras aterradoras se esparcian en el firmamento confirmandole algo: estaban bastante lejos se la ciudad. No solo de eso, igualmente de sus tíos, amigos y él, Purpure-san.
En su cabeza un torbellino de emociones chocaban entre si por la gran confusión que sentía, conocía perfectamente las energías al pensar en el azabache asi como también tenerlo cerca, su corazón era el máximo protagonista en todo este en rollo, el era quien comenzaba a trabajar a toda marcha al simplemente sentirlo cerca. Estúpido. Confuso. Absurdo.
De todas maneras, entre estos acontecimientos en su mente junto a los problemas con respecto a su naturaleza y los sueños raros con Kazama, se volvería completamente loca. Ante los momentos calma, mucha y absoluta calma, lo demás vendría por si solo.
Mitsuki y Ryuunosuke almorzaron en un vagón exclusivo para ingerir alimentos, la joven se sentía en una especie de libro de época donde la protagonista era la señorita de alta categoría y es enviada por sus padres a un viaje largo junto a su mayordomo personal, donde al final se convertía en algo mas al no tener tanta edad para hacerlo. Como sea, este sin duda no seria uno de esos casos, porque Ryuunosuke es su hermano menor, ella una especie de monstruo autocurativo y viaja a su casa en señal de respuestas. Para ella seria lo mejor alejarse de toda clase de libros así, al menos, hasta llegar a su destino.
En total fueron cinco largas horas hasta llegar a su pueblo natal “Shinsengumi” donde sus habitantes eran personas horandas acostumbradas en trabajar en el campo, al ser un sitio pequeño prácticamente todo el mundo se conocía entre si o sino debían de tener una noción entre ellos, al mantener esto planteado la castaña no podía sentirse comoda ante todas esas miradas en ella murmurando. Por otro lado, Ryuunosuke se mantenía tan fresco como una lechuga cargando su equipaje y el de su hermana, este no se esperaba un auto para transportarse a su hogar pero al menos imaginaba tener un tipo de apoyo, apoyo que jamas ha visto desde pisar su tierra natal.
Mitsuki caminaba con pasos acobardados el centro del pueblo manteniendo su cabeza agachada, pensaba si al menos desde pequeño sus padres le hubiesen permitido mostrarse al público con total libertan las cosas no serian de esta manera, sus habitantes mantenían comentarios por lo bajo de ella como “La princesa del clan Mitsutani” produciendole un poco de escalofríos, de esa manera le llamo cierto rubio en sus sueños: princesa. No, no era el momento ni lugar apropiado para comenzar a pensar en trivialidades como esta, su único objetivo es llegar a casa en busca de respuesta, es todo, los demás a su alrededor simplemente son adornos. Adornos que hablan.
— Señorita Mitsuki, señor Ryuunosuke — una voz delante de ellos los sorprendió de golpe parando su caminar, llevándose una sorpresa de tal escala que al menos la castaña sonrió complacida. Ella conocía muy bien esa voz formal, porte rigido y ojos azul cielo serios. Se trataba de Rei, un amigo de su infancia. — Los señores recibieron una llamada de su…
— ¡Rei! — exclamó emocionada la muchacha corriendo al encuentro del ojiazul, sonriendole de oreja a oreja — no sabes cuanto me alegra ver una cara conocida en este pueblo.
— Me disculpo solemnemente por la espera ocasionada — hizo una leve reverencia con la mano en su pecho, esto no hizo sentirse incomoda a la muchacha pues estaba acostumbrada a las formalidades del chico — pero los señores tenían en casa hasta hace unos minutos visitas importantes.
— ¿Visitas importantes? — repitió Ryuunosuke mientras le entregaba su equipaje y el de la castaña a un hombre resposable conducir los autos de su casa, el chofer — ni padre o madre le advirtieron a los tíos esta mañana de eso.
— Es que fue de sorpresa, es por este camino sigan adelante por favor — los guiaba con su mano a los hermanos a su derecha mostrando dos hileras de locales, peluquerías, tiendas de ropa, restaurantes de comida rápida, supermercado y una librería. — su auto les esta esperando mas hacia adelante, espero y lo perciban pero es el negro.
— El auto de papá — murmuro la joven convencida de ello, mirando directamente al joven de cabellos marrones a su lado — Rei, ¿mi papá esta dentro del carro?
— Tarde o temprano debía de enfrentar todos sus miedos, señorita — le dijo con toda la seriedad posible, recordandole un poco sus amigos los primos Saitou con la manera de hablar y expresarse — aunque respondiendo a su pregunta, no, el señor la esta esperando directamente en casa al igual que su madre.
Ryuunosuke miro con ojos curiosos a su hermana mayor que comenzaba a caminar con la cabeza baja hacia el auto, tenia miedo pues la conocía de toda su vida por lo tanto descubría detrás de los movimientos torpes de la joven, y este sin duda era una de esos el aparentar estar en calma.
Viendola subir al interior del carro abierto por el mismo Rei se le vino a la mente las palabras de uno de los amigos de su hermana, ser mediador, no es que las ganas de alejar de una vez por todas a la castaña de esos muchachos se le borro de la cabeza, resulta ser que en la vida había visto tales expresiones en ella como en el presente. De alguna manera, aquellas personas le abrieron una puerta desconocida ante la joven permitiéndole experimentar una lista de cosas nuevas, amistad, confianza y solidaridad, virtudes plenos de humanos y mestizos, refiriéndose a Okita Souji. ¿Como Ryuunosuke permitía tal cosa? Fácil, no quería ser pintado por su hermana como paranoico sin pruebas o fundamentos. Lo mejor seria observar y rescatarla viéndolo necesario.
— ¿Como esta tu hermana Rei? — pregunto de manera inocente la joven, tratando de romper la tensión en el ambiente.
— Se encuentra muy bien señorita, sus padres financiaron el traslado a la capital para poder tratarla. Mi familia le esta muy agradecida. — contesto el muchacho con tono cortés.
— Me alegro.
La hermana mayor de Rei sufria una extraña enfermedad que la debilitaba mucho era por ese motivo que la castaña preguntaba por ella, estando pequeños teniendo Mitsuki solamente a los niños de servicio como sus compañeros de juegos conoció a los hermanos Rei y Reina, ambos de ojos saltones azules, cabellos lisos marrones, pieles claras junto esas expresiones frías sobre sus caras. En esos momentos no tenía ni la mas remota idea de tratarse de hijos de cierto guarda espalda de su padre, como la encargada de las empleadas de toda la casa. Para una Mitsuki pequeña nada de eso le importaba, solamente prevalecía en su mente tener compañía de niños con similitud a su edad, aunque al final sus padres volvieran a colar una barrera frente de ellos, alejandolos. Nuevamente las diferencias se marcaron.
— Rei — lo llamo la chica mirando al paisaje de arboles en su camino — ¿Sabes que aun pienso en ustedes como mis primeros amigos?
— Señorita — musito tasiturno.
— A lo que me refiero es que, no importa las diferencias o la clase de ser humano que logre descubrir hoy — giro su mirada al muchacho con expresión algo conmocionada — pero eso no quitara el sentimiento de quererlos a tu hermana y a ti como mis amigos. ¿lo entiendes?
— Disculpe que le diga algo como esto, pero señorita ¿A que viene decirme todo esto ahora? — le dijo Rei sin entender el momentáneo discurso de la joven.
— No lo se, solamente esta pensando un poco en nuestra niñez y comprendí tarde un poco las cosas — se encogio de hombros restandole importancia a las palabras — quiero aferrarme a algo para comprender la clase de persona que realmente soy.
— No se complique la vida de esa manera — trato de tranquilizarla con esas palabras llenas de seriedad, pero con significado oculto — lo que sus padres le digan una vez en su hogar no cambiara su pasado o presente, la señorita seguirá siendo la señorita, ni mas ni menos. Por su puesto, mi hermana y yo seguiremos a su lado como siempre.
— Gracias, en verdad gracias Rei — le mostró su gratitud con una sonrisa risueña en sus labios.
— No tiene porque.
La casa de los Mitsutani quedaba en la sima de una gran ladera al final de bosque de pinos, donde te encontrabas con una imponente edificación estilo tradicional japonesa entregada de generación en generación hasta sus días, sus jardines interiores tenían toda clase de vegetación hersoma y sus pasillos como salones eran extensos. Sin duda, una maravilla de casa para aquellos amantes de lo tradicional. Y presisamente Mitsutani Mitsuki estaba parada delante de esa construcción.
Ryuunosuke fue el primero en reaccionar tomando el hombro de su hermana para llamar la atención de ella, esta al sentir tal toque sacudió su cabeza para liberar toda clase de malos pensamientos y darle la bienvenida a las buenas vibras, dando por consiguiente caminar detrás de los jóvenes Rei a la par de su hermano menor. Al abrir la puerta de su casa fue invadida por el olor silvestre de la flores como lo familiar, ya saben, memorias de una pequeña castaña correteando junto a Ryuunosuke por los pasillos que lo llevaban a salones deciertos o simplemente el cuarto de sus abuelos, también en el momento de preparar su primer dulce de arroz acompañada de su abuela en la cocina de esta casa, desgraciadamente no le salio tan bien como lo esperaba. No era para nada buena en la cocina. Su difunto abuelo solía bromear con no poder conseguir marido porque el cocinar no era lo suyo, obviamente Mitsutani Mitsuki respondía con que su futuro marido se enamoraria de ella no de su cocina, de lo contrario, que se buscara mejor una cocinera.
Eran ese tipo de recuerdos que valían la pena recordar con solamente verse en este ambiente, acogedor, cálido y demasiado sobre protector.
— Finalmente han llegado a casa, Mitsuki-san Ryuunosuke-kun.
Una anciana con bastantes arrugas sobre su piel, ojos color calabaza, cabello blanco y estatura baja salio al recibidor para verificar la llegada de jóvenes de la casa. Nombre: Ume Mitsutani. Si. La vida del antiguo dueño y señor de esta casa.
— Estamos en casa, abuela. — dijeron al mismo tiempo los chicos haciendo un leve referencia.
— Bienvenidos sean — los observo con detenimiento, pues esta anciana se caracterizaba por poseer un fuerte temperamento y ojo critico al momento de juzgar a las personas. — Rei-kun ya puedes retirarte, buen trabajo.
— Si, como usted ordene señora. — se despidió haciendo el reglamentar saludo para darse la vuelta y desaparecer.
Si antes Mitsuki estaba nerviosa al encontrarse con tan imponente mujer sus niveles de estrés en la sangre se elevaron, desde pequeña siempre miraba a su abuela desde lejos porque aquella severa mirada le daba escalofríos, su padre siempre solía mencionarle comportarse con buenos modales delante de su madre porque es una mujer de principios y tradición, una violación a lo que ella considerara correcto marcaría la pauta para un sin fin de repriendas horribles. Ahora viendola mas de cerca comprendía todas y cada una de las palabras dichas por su padre, debía de pisar con cuidado donde se encontrase su abuela.
— Me han informado que ha ocurrido un incidente en la escuela, Mitsuki-san — a la sola mención de lo ocurrido en el instituto la castaña se puso tan rígida como un palo, notandolo al instante su hermano menor — y por ese motivo has venido nuevamente a esta, tu casa. ¿He errado en algún dato?
— No, abuela usted esta en lo correcto. — respondió de inmediato.
— Entiendo perfectamente tu posición Mitsuki-san, aunque debo mencionar mi total oposición anteriormente de abandonar tu hogar para buscar simplemente peligros como lo experimentado ya antes en esa escuela — tenia que haberlo previsto, su abuela dándole el sermón de los sermones en la puerta de la casa sin dejarla entrar. Esto es de lo peor. — ahora solamente estas viviendo el producto de tus propios errores. Tu deber como la quinta mujer en la generación de los Mitsutani es quedarte en casa, recibir clases en ella y esperar a tu boda con el hombre que tus padres decidan correpto para ti. No lo contrario.
Mitsuki apretó sus puños a la par de escuchar todo eso junto en oraciones, no podía responderle, tampoco mencionarle lo guardado en estos instantes en su corazón. Prometió tener compostura ante todos, aunque en estos momentos sentía un cosquilleo producto de la impotencia de reprimirse todos sus sentimientos, pero comprendia gracias a la palabra de esta anciana el porque tomo la decisión de irse de esta casa. No sabían escuchar otras opciones. Agarro una bocanada grande de aire ante la astuta mirada de su abuela, si quería salir librada de esta debía de agarrarse de donde pudiese, de lo contrario, sería absorbida bajo su propia rabia.
— Disculpe que la interrumpa en sus palabras abuela, pero en verdad necesito hablar con urgencia a mis padres ¿Donde se encuentran? — le sonrio con toda la amabilidad y sutileza de una chica de alta sociedad como ella era.
— Sin duda eres hija de tu madre, imprudente, grosera y buscando lo manera de salir librada de todo — ahora la hizo enojar igualmente disculpandose ¿Quien podría entenderla? — aunque veo prisa en tu mirada por saber la verdad, una fugaz imagen igual a tu padre. Bueno, no pretendo quitarte mas de tu tiempo, ellos estan hablando con un ente del gobierno, cuando se desocupe los recibirán a ambos. — se hizo a un lado señalando al interior — Entren de una vez y instalence, después de todo es su casa.
Mitsuki pudo descubrir por primera vez lo que era sentirse regañada sin haber hecho nada malo, aunque los ojos de su abuela todas sus acciones fueron bastantes fatales, no podía ir contra ella jamas lo haría de todas maneras. Valoraba sus oídos como su tiempo.
Estando en la comodidad de su habitación se deslizo parecido a una lamina de papel al suelo, por fin podía sentirse liberada después de vivir semejante presión, su abuela era sin duda la reina del terror psicológico con solo una mirada de las suyas, aunque poseían el mismo color la de ella mantenía la sabiduría optenida a lo largo de los años. Sin embargo, esta no se adaptaba a las nuevas creencias o posiciones que se veían al momento de pasar el tiempo, la castaña no quería ni pensar como reaccionaria la anciana al saber sobre sus amigos hombres. ¡No! Si hoy le dio un sermón por simplemente regresar a casa para conocer respuesta, esto se alargaria peor a lo vivido.
Soltó un suspiro levantándose del suelo para caminar a su cama arrojandose, ya estaba aquí y no flaquearia ante la imagen de su abuela, si bien sus palabras poseian una influencia en las decisiones de sus padres eran ellos quien mantenían la última palabra, de hecho, así ocurrió al marcharse a la capital con sus tíos.
Ahora que lo pensaba, debía de llamar a Purpure-san para avisarle de su llegada a casa, seguramente sus amigos estuvieran en las actividades del club de kendo a punto de salir de la escuela, era nostálgico si lo pensaban detenidamente porque ella en estos momentos podría ser una mas al mirarlos practicar. Kondou-sensei era el encargado de supervisar cada una de las actividades del club, junto a otro profesor muy amable de biología Sannan-san, aunque en algunas ocasiones aterrador cuando se apegaba en descubrir nuevos experimentos en las plantas. Y pasando por alto el hecho de Mitsuki no practicar ese deporte aceptaban su presencia entre ellos, mirandola como otro miembro mas del grupo y haciéndola sentir en casa.
Con esos pensamientos marco el número de teléfono guardado en su agenda dibujando una sonrisa en los labios, nuevamente su corazón se expandia al solo pensamiento de cierto azabache de purpura mirada, escuchar los pitidos de espera de la llamada la llenaba de adrenalina completa, teniendo idea de que decirle pero temiendo no expresarlo bien. ¿Por qué? ¿Por qué sentir esto solamente por Purpure-san y no alguien como Souji por ejemplo? El día que lo llamo no hubo por ninguna parte este cosquilleo del nerviosismo, solamente calma y deseando la compresión del otro dado el caso de tenerla porque ambos son iguales de “especiales” o al menos, comprender exactamente por lo que estaba pasando. Souji un buen amigo.
— ¿Diga? — una voz apresurada constesto al otro extremo de la línea.
— ¡Purpure-san! Es Mitsuki — exclamó entuciasta la castaña tomando asiento sobre su cama.
— ¿Mitsuki? — pregunto incrédulo a la par de escuchar un griterio descomunal, entre risas, silbidos y uno que otro grito por parte de muchachos — ¿pueden callarse? ¡Necesito hablar con Mitsuki!
— ¿Pur… Purpure-san? — pregunto incredula al escuchar mas ruido de lo usual.
— Aguarda, dejame buscar un lugar libre de revoltosos para poder hablar.
Por eso al otro lado de la línea, Purpure trataba de liberarse de sus ruidosos compañeros de Kendo entre ellos sus amigos Heisuke, Shimpachi y Harada siendo los mas revoltosos en querer conocer lo acontecido por la pequeña castaña en la casa de sus padres, aunque todos querían conocer en realidad eso, Purpure no podía aguantar con todos ellos y a la par atender a Mitsuki. Debido a ello, salio al pasillo solitario prácticamente bañado en los rayos de un eminente atardecer cerca, las sombras de las ventanas junto a la suya de hacían gigantes gracias al sol. Todo esto era reinado por la paz absoluta de la tarde.
Saliendo al fin al pasillo suspiro aliviado, Sannan-sensei y Kondou-san lo ayudaron para quedarse a solas junto a su teléfono, ahora esperaba tener aun en línea a la castaña de lo contrario su esfuerzo seria en vano.
— ¿Mitsuki? — pregunto con cautela casi asustado — ¿Aun estas allí?
— Si, aunque Purpure-san ¿Qué ha sido todo ese griterio? — dijo riendo a la par produciendole un cosquilleo extraño al escuchar en su oído semejante sonido celestial, el azabache se sintio dichoso por ello. — ¡Parecen que se la estan pasando bien !
— No puedo quejarme, en verdad hoy los chicos estan llenos de energía… aun asi — su tono de voz se puso serio dándole a entender que eran sus verdaderos sentimientos — no sabes cuanto te extraño, Mitsuki.
Un par se ojos carmesí que caminaban sin rumbo para escapar del club de baloncesto se llevo la sorpresa de su vida al escuchar eso último, pues al parecer sus sospechas eran ciertas con respecto a Purpure siendo su mayor molestia con respecto a su nueva conquista, aunque no solo eso, el azabache le dio sin saber el conocimiento de la chiquilla estar lejos de aquí. Expiar a los humanos no era la suyo, pero darle un mirada a este sujeto impertinente le daría un gran beneficio, saber un poco mas de la demonio mujer.
— Si soy sincera, también lo extraño bastante Purpure-san — suspiro con anhelo retumbando en el corazón del azabache — solo llevo unos cuantos minutos aquí y deseo volver a casa de mis tíos, lo se, pueden ser estrictos pero me dan mi espacio.
— ¿Ocurrio algo? — noto el tono tan apagado en la muchacha llevándolo a preguntar esto. — te escucho algo desanimada.
— En realidad me pasa lo que no debería de sorprenderme — eso confundió un poco al muchacho, quien aumento mas su preocupación al seguir escuchandola — mi familia sigue siendo la misma de mente cerrada, aun mas mi abuela.
— ¿Tu abuela? — exclamó confundido el muchacho, sorprendiendo al ojos carmín quien aun estaba escondido — ¿Ha pasado con algo con ella?
— Es conocida como la mas estricta de todas, si no posees modales a su altura debes asumir las consecuencias de ello. — relataba con voz pausada y tranquila, sumiendo al azabache el imaginarse a la mujer — Al menos llegar me restrego en la cara mi culpa en todo este incidente, de no haber salido jamas de mi casa nada de lo ocurrido hubiese pasado.
— No creo nada de ello — la interrumpió al menos escuchar dicho relato — los accidentes ocurren en todos lados y de no suceder aquí igualmente podría haber sucedido en tu casa, tarde o temprano descubrirías la verdad detras de ti.
— Purpure-san… — musito conmovida ante las palabras del muchacho.
— Asi que no te dejes agobiar por las palabras de tu abuela, recuerda que en tener la última palabra de tu situación son tus padres. ¿Vale? — la siguió animando al escuchar una risitas resfrescantes al otro lado — Animó y suerte, Mitsuki.
— Gracias, haber hablado contigo me ha hecho mucho bien Purpure-san. — confesó con ligireza y sin ningún ápice de arrepentimiento.
— Igual para mi, el saber que estas en tu casa me quita un peso de encima — suspira a la par de dibujar una sonrisa en sus labios — ahora espera a encontrarte con tus padres, recuerda escuchar hasta el final y luego preguntar.
— De acuerdo.
— Entonces — pronuncio con duda — ¿Puedo llamarte después en la noche?
— ¿Llamarme? — exclamó con un tono asustado prácticamente nervioso, eso lo recibió el azabache como mala señal. La estaba presionando.
— ¡No quiero obligarte a algo que no quieras! Seguramente piensas en mi como un abusador — se sonrojo de inmediato formando ideas equivocadas en su cabeza — si no quieres yo…
— ¡No me refería a eso! — lo detuvo de prisa evitando que saliera con una tontería provocada del nerviosismo — solamente que me tomaste de sorpresa, obviamente no me importaría recibir una llamada tuya esta noche.
— Te llamare esta noche entonces — confirmo estando mas confiado de su decisión — hasta entonces, cuidate.
— Lo mismo digo .
Entonces cortaron la llamada quedándose en silencio Purpure pensando lo muy bien que le hacia sentir la chica, todo este asunto del incidente de curarse sola solamente sirvió para acercarlo mas a ella, si bien pensó que Souji tenia un paso delante de él por poseer algo similar a ese poder “sanador” en la muchacha, esta se aferraba a él como un ancla impidiendole hundirse en las mayores profundidades de sus temores. Sea lo que sintiera por la castaña no tenía ningún motivo para alejarse de ella, lo posible en acontecer en el futuro se lo dejaba a la misma vida, ella se encargaría de todo.
Por otro lado, Kazama seguia en su escondite mirando el comportamiento de su obstáculo mayor a su objetivo, al parecer el azabache se encontraba enamorado de aquella chiquilla, aunque por la manera de comportarse ambos en esa llamada la situación era recíproca. Menudo par de idiotas. Aun mas, que estúpida mujer demonio en fijarse en un simple humano como Purpure, el rubio siempre considero el amor en un sentimiento idiota propio de humanos, no demonios, ellos solamente existían con un propósito propio. Prevalecer su linaje. Era por esa visión que Kazama actuaría de manera cautelosa, pero lo primero sería el enterarse la muchacha de su propia naturaleza viendo las probabilidades como una mujer demonio, involucrarse con humanos solamente traeria desgracias a su linaje e incrementar mas las probabilidades de extinción inmediata. Esperaba al menos una particula de inteligencia en ella, de lo contrario, sería simplemente una tonta mas.
Con esos pensamientos el rubio giro sobre sus talones dirigiéndose a la eminente oscuridad, el lugar predilecto para un demonio poderoso de su altura.
En tanto Mitsuki poseia las energías incrementadas al ver hablado de esa manera con su amigo Purpure, pensaba en que aun estando tan lejos él la ayudaba de manera desinteresada incrementando aun mas sus buenos términos, seguía sin saber exactamente sobre sus sentimientos hacia el muchacho. Sin embargo, mantenía fuertemente en su corazón ser importante y el deseo de jamas separarse de tal presencia. ¿Como llamar ese sentimiento? ¿Cariño? ¿Apresio? ¿Respeto? De todas maneras, no debía de existir un nombre para lo que sientes, al menos ella lo meditaba de esa manera.
Un golpe en la puerta seguido de una cabeza asomandose pidiendo permiso para entra hizo sentar de manera rígida a la muchacha, una de las mujeres a cargo del cuidado de la casa le anuncio la llamada de sus padres para convocarla en la sala principal de la casa, ellos se desocuparon de las obligaciones correspondientes del día, por lo tanto llego el momento de hablar. Mitsuki aseguro su prencia en ese sitio mandandole a la mujer llevarla hasta el lugar. En tanto caminaba por los pasillos mantenía la postura de chica aristócrata, espalda firme, mentón alzado, mirada directa al frente y la gracia de una grulla al caminar, todos esos elementos le fueron impartidos en sus clases de etiqueta desde pequeña dando por consiguiente jamas olvidarsele. Ahora, teniendo esa postura tan firme no podía obviar el hecho de sentir ese nerviosismo latente en su cuerpo, llego el momento de descubrir la verdad en boca de sus propios padres y temer a las consecuencias de ello, aun no tenia ni idea de como digerir todo aquello. No obstante, mantenia en su mente la imagen de Purpure-san alentandola y dándole aliento a seguir adelante, su presencia en su mente la impulsaría hacia adelante. Todo saldría bien. Todo saldría absolutamente bien.
Entonces un grupo de personas vestidas con trajes negros salían de la sala principal frenando el caminar de la joven, esto le daba un desason de haberlo vivido antes aunque de manera distinta, porque los hombres acompañaban a una joven mujer de kimono de flores rojas y moradas, una larga cabellera rubia amarrada de manera estilizada en un moño, sus ojos eran púrpuras y mantenía en sus manos un abanico a juego de su vestimenta. La joven no comprendía pero el rostro de esa hermosa mujer le parecía conocido de algún lado parecido a verla conocido en otro sitio, aunque de manera indiscutible esta era la primera vez en verse, un sentimiento muy extraño. Aun mas cuando la mujer elegante antes de desplegar su abanico le regalo una sonrisa bastante calculadora, los vellos de los brazos se le pararon de punta al presenciar tal hecho aterrador no pudo ni siquiera moverse o saludarla con una reverencia, nada, absolutamente nada, simplemente se quedo de piedra mientras la mujer abandonaba el sitio. Espantoso. Horrible. Sacado de una película de terror. Eran las palabras en la mente colopsada de la joven muchacha, pero percató que ese mismo sentimiento lo vivió con alguien mas anteriormente, esa persona igualmente es rubia y posee esa aura peligrosa a su alrededor. Kazama Chikage.
— Señorita, por favor prosigamos sus padres la esperan — le coloco una mano en el hombro haciéndola reaccionar.
¿Pero en que demonios estaba pensando? ¡Hasta debería reírse de si misma! ¿Aquella mujer relacionada con Kazama? Imposible, porque primero no encontraba alguna justificación de su visita a un lugar tan remoto como este pueblo, segundo de existir un motivo para hacer debería de ser vida o muerte, de lo contrario, no se tomaría las molestias de viajar de tan lejos. De todas maneras, esos pensamientos solamente eran planteamientos retroricos, nada con pruebas previamente fundadas.
Entro al sitio volando esos pensamientos estúpidos lejos de ella enfocándose en dos personas sentadas en el suelo esperando por ella, con eso todo lo pensado anteriormente fue suplantado nuevamente en el miedo de enfrontar la cruda realidad, sus padres de imponentes portes la miraban fijamente a los ojos con signos de discutir profundamente y sin ser interrumpidos. Mas dolores de cabeza sin duda.
— Permiso, madre, padre espero no llegar tarde — la voz detrás suyo de Ryuunosuke la despejo un poco ayudandola a entrar una vez.
— No, has llegado en el momento idioneo. Ryuunosuke-kun — contesto su madre señalando frente a ella — tomen asiento, por favor.
Mitsuki sabia que si su madre utilizaba la palabras “por favor” era porque grandes tragedias se avecinan, por mucho que la empujaran a pensar en positivo las acciones de sus padres la dejaban colocarse de malas. Su única opción es serenarse.
— Mitsuki, Ryuunosuke, recibimos un reporte exhaustivo del incidente ocurrido en la escuela donde asisten — planteo de manera normal el padre de los chicos, completamente serio y con una expresión calmada en el rostro. Aun no se ha activado el explosivo. — dado por consiguiente exponer tu naturaleza a la vista de todos. Tu tía estaba muy preocupada Mitsuki y tu reaccionaste de manera estúpida con ella, hullendo de su casa para pasar la noche con una de tus amigas.
— Eso fue porque… — trato de hablar presa de los nervios.
— No oses a interrumpirme, señorita — le dio una única mirada frenando por completo cualquier discurso maquinando en su mente, sin pensarlo le fallo a Purpure-san en su cometido de quedarse callada hasta el final. Era una idiota — si accedimos a que te fueras a la ciudad fue precisamente porque nos prometiste obedecer a tus tíos, cosa que fallaste sin pensartelo dos veces.
— Si, es cierto — respondió de inmediato sin alzar la mirada a su padre, temiendo de ganarse otra de sus sentencias visuales — pero has pasado algo por alto, padre, y es que estaba muy enojada por esconderme asuntos referentes a mi. Eso de ser “especial” ya no me lo como mas.
Ryuunosuke jamas pensó en mirar a su hermana tan determinada para conseguir algo, posiblemente ese mismo efecto que poseía en estos momentos él lo vivía su madre, porque su mirada calabaza mantenía un tipo de brillo extraño dando a entender una sola cosa. Se sentía satisfecha. Probablemente esperaba este momento desde hace mucho, el relatarle a su hija la realidad de las cosas y no esconderla detrás de historias de la niñez, si bien lo hizo para protegerla no sirvió de mucho. Llego el momento de hablar con la verdad.
— Desde conocer tu existencia en mi vientre supe de inmediato que serias especial — empezó a hablar la mujer optando por una expresión mas calmada a lo usual, llevando a relajarse de inmediato el ambiente — “una de cada cinco generaciones saldrá una niña, llenando de bendiciones al clan de demonios en la que esta concebida” ¿te suena de algo esa frase Mitsuki-san?
— Los cuentos del abuelo — susurro incredula.
— Asi es, el tío Yue solía seguir las cosas a su propio ritmo nunca escucha a los demás solamente lo que le dictama las acciones del momento — seguía relatando las memorias de su pasado con una aura plenamente pura, envolviendo a sus hijos en una atmósfera tranquila — seguramente fue ese motivo porque te relato todas esas historias sin importar lo muy alejada que queríamos tenerte de ese mundo. ¿Entiendes por donde estoy hablando Mitsuki-san?
Claro que lo entendía, lo estaba comenzando a entender o al menos eso creía ella, porque en su cabeza no entraba el hecho de ver todas esas historias vueltas realidad. ¿Por qué eso era verdad? Su abuelo jamas estuvo de acuerdo con la mentira, aun sabiendo la postura de sus padres quiso llevarle la historia de todo en una manera bastante usual, mediante la imaginación de un pequeño niño. Cuentos.
— Las historias del abuelo son todas ciertas. — dijo al fin la muchacha con un hilo de voz.
— Exacto, desde tu concepción has sido destinada a ser una demonio como todos nosotros, el clan Mitsutani — mantenía su relato sin importarle el efecto que esto podría surgir en la pequeña quien se encontraba en shock — tu padre y ello somos demonios de sangre mestiza, pero tanto tu como tu hermano son sangre pura al ser legítimamente nacidos de dos demonios. Ese es el motivo por que puedes sanar mas rápido a cualquier humano, también el percibir presencias extrañas a tu alrededor o como puedas llamarlo “amenaza” — utilizo comillas con sus dedos al referirse a la última palabras llamando la atención nuevamente de la chica — esos son otros demonios iguales de poderosos que ustedes o demonios mestizos. ¿Lo has sentido antes?
De inmediato como si fuera una bala la imagen de Kazama Chikage atravesó su mente, esa sensación de peligro descrita por su madre era la misma que experimento estando cerca de ese sujeto. ¿Eso significaba que era uno de los suyos? ¿Un demonio? Aunque Souji le confesó poseer sus mismos poderes aunque de otra medida, considerándose mestizo, en pocas palabras un demonio con sangre mezclada. Humano… ¿Y demonio? Aguarden, aguarden, aguarden. ¿Como creyó esto de manera tan rápida? El confesarle las historias de su abuelo ciertas y listo, Mitsutani Mitsuki introducida en una bolsa con el tituló de: “ilusa”. Aun no poseía las respuestas a sus dudas internas.
— Por tu reacción, he acertado con encontrarte con mas de nosotros — dedujo ante la expresión caótica en el rostro de su hija.
— Espera, madre — la detuvo sin dejar de sentirse verde ante tales palabras sin anestecia — aun no me has dicho porque decidieron ocultarme todo esto hasta hora.
— Te protegíamos — la voz de su padre fue la que se escucho en darle respuesta a su duda, Ryuunosuke pensó que las cosas hasta hora parecían calamadas al mantener las riendas su madre, pero estando su padre… — sabíamos la naturaleza de las chicas demonio a lo largo de su evolución, y creenos, tu posees la misma atmósfera de nuestra ancestro. Por lo tanto, criandote fuera de todo contacto con el mundo de los demonios, preveimaos una desgracia.
— ¿A qué se refiere? — pregunto mas confundida que nunca.
— Las reglas, el no relacionarte romanticamente con un humano — la castaña se le congelo la sangre por completo ante tal ultimátum de su padre, aunque trato de no hacerselo ver a él la mirada de Ryuunosuke — conociendote como eres de decirte que salir con un humano es completamente imposible nos llevarías la contraria, al igual que siempre. Mitsuki, somos demonios y como demonios nuestro deber es preservar nuestro linaje, al unirnos con un humano no solo vamos contra las leyes de la naturaleza, igualmente nos extinguimos.
— Conocíamos el riesgo de todo lo planteado — siguió la conversación la mujer ubicando la mirada de sus hijos en ellos — pero lo hicimos por el bien de tu futuro y nuestro clan.
Sabia que se lo prometió a Purpure-san con permanecer hasta el final callada escuchando a sus padres, pero entre mas escuchaba su piel disminuía de temperatura, jamas creyó a sus padres de tanto solamente para el bien de la familia aun con el binestar de su propia hija. No, no podía permanece de brazos cruzados cuando se cometia tal barbaridad, estas personas querían controlar los hilos de su vida a su semejanza y bienestar sin pensar en sus sentimientos, es injusto, estúpido e inracional. ¿Qué hay si quiere enamorarse de un humano? No es como si ella escogiera a su corazón para decidir quien elegir, además ¿Qué tiene de malo los humanos? Ellos eran sin duda extraordinarios aun no teniendo ningún clase de poder, porque la perseverancia ante las grandes catástrofes era su mayor virtud. Mitsuki estaría mas que encantada de terminar con uno de ellos, aun significando la desgracia para los suyos, aun igualmente pasando de exterminar con su raza. No le importaba, pues si la felicidad erradica en un humano lo demás esta de sobra, debía de pensar en su bienestar y no el de los otros.
— Lo que me quieren decir es que… — al fin alzo su voz, haciéndose escuchar ante la mirada atenta de los mayores — ¿debo casarme con un total desconocido demonio porque asi lo decidió el destino?
— Correpto — contesto la mujer de inmediato.
— ¡No me tomes del pelo! — exclamó explotando, dándole un manotazo al suelo y parandose delante de sus padres — ¿Casarme por nuestro bien? Si como no y los duendes conviven en nuestro bosques. No pretendan manejar mi vida a su antojo, por si se les olvida, soy una persona independiente que puede pensar por si sola y tambien tomar sus propias decisiones.
— Mitsuki-san — trato de frenarla su madre.
— ¡No! — tapo con sus manos las orejas evitando entrar cualquier clase de sonido, actitud bastante inmadura pero necesaria para evitar seguir en este asunto — ¿Demonios? ¿Poderes? ¿Ancestros? ¡Dejenme un respiro! Ustedes nunca han pensado en mis sentimientos ante todo esto, igualmente en como me miraron en la escuela al sanar de esa manera tan rápida. Ahora, debo simplemente callar y obedecer porque desean casarme con alguien de mi mismo nivel. ¡No me jodan!
La madre de Mitsuki se quedó helada ante el comportamiento inracional de su hija, estaba siendo un berriche al verse excluida en asuntos convenientes para ella, pero sobre todo, una completa egoísta sin mirar que los otros necesitaban de ella. Ser una mujer demonio no solo significa cargar el destino de la especie en sus hombros, también se trata de mantener tus sentidos agudos para prever el mal de los humanos en ellos y claramente la joven esta verde en ese aspecto.
— ¿Crees que somos unos padres egoístas? — formulo la pregunta con total calma, sin exaltarse.
— ¡Si! — respondió de inmediato sin rodeos — pensar en un bienestar colectivo no es pensar en uno individual para mi, madre no pretendo casarme con una persona desconocida jamas. Estamos en una nueva Era donde los individuos deciden por si solos su pareja.
— No seas ridícula, Mitsuki — la insulto su padre comenzado a perder la compostura frente a su hija — Acaso… ¿Crees que nosotros decidimos casarnos por nuestra cuenta? ¡No fue así! Fue nuestro mismo padre el encargado de relacionarlos, aunque por supuesto, el ser primos nos mantuvo una buena ventaja.
— ¿Primos? — pronuncio atonica.
— Si, primos — afirmo de inmediato a la par de dibujar una sonrisa en los labios — no deberías impresionarte niña, acuerdate de algo importante. Nosotros no somos humanos.
No eran humanos, eso es cierto, pero ante los ojos de la sociedad humana casarse con tu primo sin duda es algo muy extraño y escaso. ¿Como haría para pasar desapercibidos en eso? Seguramente la encargada de todo esto fue su abuela, ella poseia las agallas necesarias para sostener en sus hombros la carga de mantener la raza intacta. Entonces eso quería decir que seria comprometida con uno de sus primos, aunque ellos no los conocía de mucho no percibía esa aura demandante, por lo tanto sus padres debían de tener otros planes especiales para ella.
— Era la quinta mujer en nuestra línea se sucesión, no te casaremos con alguien mediocre como un mestizo o un humano. — la saco de sus pensamientos su padre ejerciendo presión en su mente — encontraremos a un demonio sangre pura como tu. Fin de la discusión.
— ¡Aun no! — hizo escuchar su voz de forma demandante — no, no voy a casarme con alguien quienes ustedes escojan. Puedo ser un demonio sangre pura o como les digan, pero sigo siendo yo misma y cuando digo no es no.
— ¿Por que eres tan irracional? — contraataco su padre también levantándose del suelo — no eres una humana, deja esos comportamientos estúpidos y afronta tu destino de una vez.
— ¿Destino? ¿Llamas a casarme con un desconocido destino? — planteo de manera irónica bufando — ¡No me tomes por idiota! Puede que aun sea solo una cría pero sin duda alguna ustedes estan mal, muy mal.
— Niña…
— ¡Paren! — demando la voz de la mujer sorprendiendo a los presentes, aun mas al hijo menor del matrimonio — tu padre ha dicho que se acabo la discusión se obediente y escuchalo, lo demás es algo que no te concierne. Mitsuki-san.
— Pero madre…
— ¡Pero nada! — elevo su tono de voz enojada — he dicho que te retires, obedece.
Mitsuki apretó sus puños mirando con enojo a sus padres que al parecer siempre tenían la última palabra en todo, se dio la vuelta dándoles la espalda temblando por no poder hacer mas de lo pensado, aunque quisiera imponer sus ideas estos jamas serian escuchados por sus padres no importaba lo mucho que lo planteara, ellos no sederian. Se marcho de la sala reprimiendo soltarle las verdades en la cara, podría destestarlo mucho pero seguían siendo sus padres y les debía respeto, aun asi, no pretendía seguir bajo el mismo techo inclusive si esto le llevase viajar de madrugada.
Llego a su habitación azotando la puerta buscando inmediatamente sus cosas, regresaría a Tokio con sus tíos, estos eran estrictos pero al menos le permitían tener su espacio personal un poco ventilado. Agradeció no haber desempacado sus cosas, de lo contrario sería mas trabajo para ella, aun asi se permitiría cambiarse de tal manera no sería vista con la misma vestimenta del día anterior, porque la joven en verdad tenia planeado marcharse en ese mismo instante sin importarle nada en lo absoluto, ni si quiera el rostro risueño de su madre al demostrarle lo muy feliz que era al tenerla. Aquella mujer es aun mas feroz comparada a su padre, si este es de gran tamaño, voz gruesa y aura amenazante, no obstante, la gracia y sutileza de su mamá parece mas letal que la rudeza. En fin, no tenia tiempo que perder si quería irse sin ser descubierta por su familia, debía de alistarse pero antes en su mente tenía que llamar a alguien.
Rápidamente busco su celular entre las sabanas de la cama encontrandolo, allí lo dejo luego de tener esa conversación con Purpure-san la cual le animo mucho pero al conversar con sus padres todas sus buenas energías se han ido al traste. Por otro lado, debía seguir adelante y obteniendo la ayuda de la persona mas comprensiva en estos momentos en su situación. Okita Souji.
— Souji, necesito que me ayudes nuevamente — le dijo al menor segundo de escuchar su voz — las cosas no han salido como quería.
Y allí estaba ella huyendo como una fugitiba de su propia casa manteniendo sus sentidos al 100%, ahora que sabia su verdadera naturaleza le hacia mas fácil conocer las personas dentro de su casa, todos los empleados eran humanos al menos eso lo dictaba su aura, salvo claramente unos tres que no detectaba y los de seguridad quien debía de burlarlos a la primera, menos mal mantenía en su memoria el momento de cambio de guardia para poder atacar en ese instante. Sus padres eran sangre mezclada aunque no son humanos ni tampoco casi demonios, tal vez se vería a hacer primos tal cual cuando lo confesaron, por otra parte, su hermano se mantenía tranquilamente en la biblioteca sin fastidiar a nadie ni si quiera se acerco a ella luego de la discusión seguramente quería darle su espacio. Le parecía excelente. Luego de la petición de la joven a Souji estuvieron de acuerdo ambos de abandonar cuando antes esa casa, podría ser una decisión apresurada pero tener esos padres controladores de tu vida es sin duda un fastidio completo, el castaño se encargaría de recogerla inmediatamente al llegar a Tokio, igualmente le contaría a todos lo ocurrido y pediria la concesión de quedarse con los Saitou hasta un poco mas tarde en la mañana para regresar a la casa de sus tíos, nuevamente la joven estuvo sumamente agradecida con el muchacho no teniendo palabras necesarias para expresar lo que sentía. No obstante, el único pedido de Souji era el poder salir de esa casa sana y salva, lo demás simplemente estaba de sobra.
Mitsuki cruzo rápidamente corriendo por el patio interior sintiendo una fuerte presencia en uno de los cuartos continuos a este, deberia de parar pero no tenia tiempo pues este en verdad era valioso, pensó que el único en poseer habitación en esa área era Rei, pero es completamente inracional ¿cierto? Pensar en su amigo de la infancia como un demanio. Aguarden. ¿Rei no es hijo de un hombre de seguridad? Eso quería decir que… podría ser un desendiente directo de un demonio, por lo tanto, un demonio de sangre mezclada. No, no tenía tiempo para armar conjeturas absurdas en verdad necesitaba escapar, al menos antes que fuese descubierta por dicha aura fuerte demoníaca, lo mas extraño de todo sería jamas haber descubierto dicho poder en Rei, es decir, parecía peligroso pero jamas con semejante poder brotandole de los poros. ¿Acaso ahora sentía todo eso por estar consiente de lo que era? Estando nuevamente en la capital le preguntaría directamente a Souji.
Viéndose correr de esa manera parecía una fugitiva en alguna cárcel de máxima seguridad o ninja en plena misión suicida, el escapar ilesa de esa aura sin someterla a dudar de los alrededores puso un poco su poder de pasar desapercibida, ahora se encontraba mirando a los de seguridad conversando entre ellos manteniendo la mirada al frente, serenos. Esperen. ¿Acaso esto no podría ser una ventaja? El estar enfocado al horizonte tenían por completo fuera de su radar los laterales, dando por consiguiente su ruta de escape, aunque eso significaba adentrarse en el bosque idea descabellada hasta en una rebelde sin motivo.
No.
Debía de esperar.
Esperar para atacar.
Punto débil.
Dio unas grandes bocanadas de aire llenando sus pulmones a tope en necesidad de alejar cualquier signo de nervios en su piel, tenia que pensar en si misma en una demonio sangre pura podía costar pero intarlo en la prioridad masiva, de lo contrario, jamas saldría saliendo de un sitio tan problemático como su propia casa. Demonio. Demonio mujer sangre pura. ¿Acaso no servía de algo? Una clase de transformación o algo para despistar a los cuidadores, pero no, de existir una seguramente la descubrirían. Ellos son demonios también. De tal manera, la dejaban nuevamente sentada y observando desde el comienzo.
¿Qué podría hacer? ¿Qué demonios debía de hacer? Fue en ese instante cuando fueron llamados por alguien desde el interior de la casa, la sobra de dos personas se reflejo a la ayuda de las luces del esta, parecían un hombre y una mujer. Mitsuki tentativamente salio de su escondite con tal de descubrir sus posibles catalizadores de guardias, a lo que estar espiando se llevo una sorpresa amena. Rei y su madre de cabello largo hasta el suelo color blanco, no por ser mayor, mas bien se trataba de otra cosa. Era albina. Sus razgos eran tan sutiles a la par de angelicales, piel pálida, ojos grises, silueta delgada y esa aura tranquila alrededor.
No podía creerlo.
Era una de ellos.
Una demonio de sangre mestiza.
Entonces sin dudas al concentrarse en Rei confirmo sus sospechas, él era el dueño de dicha aura demoníaca fuerte, un demonio de sangre pura. ¿Como es posible? Aun no entendía mucho de todo esto, pero recordando las historias de su abuelo mencionaba que para nacer un “puro” debían de ser dos demonios, no demonio y humano; en pocas palabras los padres de Rei eran ambos demonios y de ellos nacio sus hijos. ¿Reina también seria una de ellos? Lo dudaba, su estado de salud era confuso y delicado, siendo una demonio seguro mantendría una fuerte presencia no lo contrario de ahora. Pero, puede que ser demonio no importaba en lo absoluto ese punto, solo miren a su amigo Okita, él es un gran ejemplo para todos ello aun siendo mestizo.
¿Pero como seguía perdiendo el tiempo? Giro de reojo tratando de poder reprimir su presencia demoníaca lo mas posible, no sabia si lo lograría al ser una novato pero seguía manteniendo su naturaleza en sus venas, por lo tanto, corrió con agilidad sin importar la posibilidad de ser descubierta. Tomo la decisión de ir por el bosque, algo estúpido pero armandose de valor para hacerlo, no es como si se alejara mucho del camino solamente utilizaría los arboles para ocultar su sombra de los demás. Aunque claramente sintió algo directo a su nuca. Rei. El castaño la miraba con su usual rostro taciturno, no permitiéndose flaquear aunque fuese la “señorita” de la casa. Listo. Pensó la joven al mirar a dirección a Rei sin dejar de correr, pensó en la peor de las desgracias al ser pillada ante semejante aura demoníaca, este se caracteriza por serle fiel a sus padres en todos los aspectos necesarios, llevándolo a una sola cosa en hacer. Delatarla. No obstante nada de eso ocurrió, de inmediato de mirarla en pleno rescate, desvío su mirada ignorandola por completo para volver a su obligaciones.
¡¿Pero qué…!? Pensó la chica corriendo con mas fuerza adentrándose solo un poco al bosque sin alejarse del camino, Rei… ¿Le ayudo o no la miro? Eso es bastante nulo, sus miradas se conectaron como dos gotas de lluvia en un manantial extenso, aun asi, puede que él castaño la cubrió por primera vez en una de sus acciones presipitas. ¡Si! Era claramente eso, trarse de otra cosa es inútil y absurdo.
Sin saberlo se alejaba cada vez mas de la sombra constituida en esa casa tan inmensa llamada su hogar, pero por muy extraño que suene eso, ese sitio desde hace mucho se convirtió en algo mas. Es la guarida de demonios, independiente de cual clasificación les de, no existía ninguna otra, manternerse al margen era definitivamente lo mejor. Sin importar sus nervios.
Siguió corriendo un poco mas hasta llegar cerca de un marco dando por terminado el camino a su hogar, acto seguido de ello, le esperaba una gran caminata en medio de lo que se originaba el bosque de pinos altos, no se sentía asustada, desde pequeña fue criada en este ambiente tetrico. Una caminata de noche no seria absolutamente nada.
Los sonidos de la naturaleza de noche la animaban a seguir adelante, grillos, búhos, algunos lobos solitarios y zorros traviesos se manifestaban de tanto en tanto, su sentido del oído agudo le permitía captar algo mas allá de su ubicación. ¿Quien sabe? Tal vez un oso o un animal similar a ese. Aunque recordando su niñez jamas le relataron la existencia de animales mas grandes a un lobo, tal vez el transcurso del tiempo afectaba en la zona.
La luna se enfocó sobre ella dándole una vista amplia de la carretera completamente vacía, su sombra se alargó de tal manera que parecía un gigante aterrador en busca de una presa, los pasos contra el camino se combinaban con los de su entorno demostrandole no estar sola en este sito, al menos, una única persona en toda la redoma.
Los pensamientos seguían abarcandose junto a esa mirada profunda de Rei, no podía definirla, porque esta podría definirse de diferentes maneras desde indiferencia, indignación y molestia. Su amigo de la infancia no es un simple chico, él sentía fuerte admiración a sus padres debiendole muchas cosas, de haberla visto escapando su deber era inmediatamente ir donde los amos de la casa para avisar. Pero no lo hizo y ella quería pensar de Rei ayudandola, no traicionandola.
Pasaron quince minutos de su caminata en la carretera del bosque, ninguna alma se aparecía, aunque era extraño de todas maneras ver un carro en este sitio siendo la única casa al final del camino la suya, sin duda alguna no existía motivos para alguien venir a pasear al bosque.
Dio un suspiro, empezaba a tener un poco de hambre, en todo el día transcurrido solamente mantenía en su estomago aquel almuerzo del tren y desayuno en casa de los Saitou, los cuales empezaban a pensar en abusar de su hospitalidad. Aunque ellos fueran sus amigos.
Los gruñidos de su estomago se manifestaron parecidos a una marcha con fines de protesta apoyando algún movimiento ecológico, aunque en esta ocasión, se trataba de su eminente hambre por no tomar comida antes de huir. Era una impulsiva.
Al menos llegando al pueblo se adentraria a algún negocio para comerse algo, no importaba que, si eso significaba comer Ramen o bollos de frijoles dulce lo haría sin pensarlo dos veces. Al segundo gruñido se sostuvo el estomago, en verdad tenia hambre y aun faltaba un tanto de camino por delante, comenzaba a arrepentirse de escapar de su casa porque las consecuencias estaban siendo fatales.
Los minutos volvieron nuevamente a pasar junto a la brisa se la suave noche, era fresca, tranquila y relaja su mente después de esa discusión absurda con sus padres. Si lo pensaba en estos momentos, en verdad es triste tener unos progenitores que querían manejar los hilos de su vida a su semejanza, casarla con un hombre sin si quiera conocerlo solamente por el motivo de preservar una especie como la de ellos. Y si, estaba siendo egoísta al no pensar en los suyos, no obstante ellos debían de comprender que apenas descubria su verdadera naturaleza. ¡No podían esperar obedeceles con los ojos cerrados! Tenían que esperar a digerir todo hasta asimilarlo completo, aunque en verdad no lo tomo tan mal como esperaba sentirlo.
De pronto, las luces y ruido de un sitio no muy lejos de ella se abrieron ante sus ojos emitiendo rápidamente una sonrisa relajada, por fin podría aplacar su hambre de bestia demoníaca, aunque claramente ella era un demonio. Manteniendo esos pensamientos salio corriendo al primer puesto de comida atravezando sus retinas.
En tanto, Ryuunosuke mantenía una postura relajada en tanto sostenía en su regazo un libro de la historia Edo de su familia, era sorpresivo enterarse de varias cosas estando en el interior de estas cuatro paredes. Como por ejemplo, la ancestra mayor teniendo una gran lucha contra su hermano mayor por el significado de la libertad en los demonios sangre pura, donde ellos solamente pensaban eran en ir a una guerra a favor o encontra del emperador sin pensar en los demás, igualmente tenían a las mujeres de imagen para procrear niños solamente con demonios iguales a ellos no ningún humano. Ella escogería a la persona quien quisiera para padre de sus hijos, no un clan entero, esto produjo en el chico recordar a una joven en particular con esa misma ideología. Su hermana. De lo contrario, esa discusión con sus padres jamas hubiese existido.
Ahora que lo pensaba, ella desde lo ocurrido se mantenía bastante tranquila en su habitación sin si quiera asomarse en la cena, de todas maneras, sus padres no hicieron hincapié para que esta los acompañara en ese momento familiar nostálgico. Solamente mirando esa expresión ceñida en la frente de su padre daba a entender lo enojado que seguía, debía de dejarlo pasar tranquilamente sin fastidiarlo para no provocar ningún tipo de erupción en él, dejar las aguas tranquilas es sin duda la mejor opción de todas.
— Ryuunosuke-kun, voy a entrar. — la voz de su madre se anuncio detrás de la puerta llamando su atención.
El menor dejo de leer su libro cerrando a la par de que la mujer entro con su semblante bañado en serenidad, en algunas ocasiones, Ryuunosuke pensaba en su madre como una persona sin sentimientos genuinos algunos. No obstante, contemplando aquella expresión risueña en el rostro al demostrar la felicidad por tener a su hermana mayor, se dio cuenta que en verdad albergaba en ella sensaciones parecidas al cariño.
— Siempre te ha gustado leer mucho, espero que estes cuidando de tu vista. — le dijo sentandose a su lado con las manos juntas, manteniendo la misma expresión tranquila.
— Por su puesto, madre. — contesto con respeto.
— Pero no estoy aquí para eso, Ryuunosuke-kun — el pelinegro se sorprendió ante la vena de sinceridad en la mayor, dejándolo con mirarla a los ojos — quisiera saber exactamente si Mitsuki-san posee algún interés en un chico humano sin gracia.
— ¿Ya tienes un pretendiente para casarla? — pregunto mecánicamente sin importarle nada.
— Ryuunosuke-kun — lo reprendio por evadir la pregunta cosa que el pelinegro sintió, llevándolo a disculparse de inmediato — no importa, es natural querer conocer eso pero necesito saber la respuesta a la pregunta.
— No lo se, es decir — trago saliva sin miedo meditando contarle sobre las personas a su alrededor — onee-sama es bastante popular entre sus compañeros de clase y tener amigos hombres no es nada nuevo.
— Con que es asi — murmuro pensativa, luego de mantenerse en silencio un minuto con la mano en su mentón miro a su hijo menor quien parecía intrigado — Ryuunosuke-kun de existir ese muchacho en la vida de tu hermana, dejalo.
— ¿Disculpe? — quedo descolocado sin poder creer en lo escuchacho.
— Si, dejalos ser. — se levanto de su asiento, acomodando su kimono color morado — no interfieras en nada.
— Espere un momento, madre — la detuvo en su corto caminar a la puerta — acaso… ¿Acaso nuestro objetivo no es ver a onee-sama casada con un demonio sangre pura? No creo que sea buena idea darle libertad.
— Sin duda hijo de tu padre — le dijo la mujer mostrandole una sonrisa misteriosa desde un ángulo de perfil — pero tu hermana no aprende con nuestras advertencias, darle la libertad para verlo con sus propios ojos todo lo capaz que son los humanos para manchar algo puro, sera su castigo. Luego… — bufo divertida caminando al fin hacia la puerta con la mirada a cuesta de Ryuunosuke — estará dispuesta a casarse por sus propios medios con alguien digno de nuestro linaje.
Ryuunosuke contemplaba ver a su progenitora marcharse manteniendo una aura egnimatica en ella dándole a entender que escondía algo, muy bien sabia el menor cuando sus padres se encontraban trabajando en algo, por lo tanto, si su mamá le dio rienda libre a Mitsuki solo llevaba a una cosa. Ya tenia a un pretendiente para ella. Ahora, solo faltaba un detonante para despertar ese odio o asco nato de los demonios a los humanos, debía simplemente esperar para mirar la función desde la primeras filas. Confesaba no gustarle el verle sufrir a su hermana, pero si de esto vendría cosas provechosa para ella y su clan entero, bienvenidas serian.
La castaña por fin estaba rumbo a la capital en el tren del último turno de ese día, probablemente no fuese tan tarde pero por ser un pueblo lejos de la ciudad mantenían unos horarios estrictos en sus trabajadores, pero eso le importo poco a la joven con tal de escapar de su casa era capaz de viajar de noche. Tal vez su suerte la acompañaba pero entre los pasajeros, solamente se veían asalariados cansados, ancianos y una mujer con sus dos hijos abrazandolos para entrar en calor, no tenía frío o menos hambre pues antes de abordar fue capaz de llenar su estomago con comida rápida. El tiempo y lugar lo ameritaba. Por lo tanto, se encontraba satisfecha en todos los ámbitos, inclusive se permitió avisarle la hora de llegada a Souji para que estuviese atento, solamente esperaba no tener de enemiga a la hermana mayor de este por abusar de esa manera del castaño sabiendo de su enfermedad.
Le resto importancia a par de deslizar su espalda por el asiento, el castaño no presentaba ningún problema en tenderle su mano amiga y le hizo saber la comodidaf al ser el primero en ella recurrir al estar en problemas, en pocas palabras, se sentía plenamente alagado. Por su puesto, el chico tenía maneras bastante bizarras de manifestar su alegría ante todo eso, cosa que no pasaba desapercibida en la castaña aunque lo ignorase.
Al ser de noche se permitió cerrar los ojos solamente para descansar un poco, sería un largo viaje de tren a la capital y su cuerpo mantenía bastante presión ante tantas cosas experimentadas hoy, ser una demonio sangre pura, casarse, viajar, huir, nuevamente huir, discutir y aguantar todo lo demás. Mitsuki simplemente quería descansar de toda la realidad aplastante para sumergirse en los sueños reparadores, darse el lujo de hacer eso es conciliador.
Las matices de colores amarillo pálido, naranja inteso y rojo carmín se mezclaban entre si para dar el eminente atardecer en esa tarde de verano, dos jóvenes se miraban entre si pintandose de iluciones sus ojos ante la presencia del otro descubriendo, al parecer, lo que uno escondía a su semejante.
La joven de ojos marrones le sostenía aquella expresión cálida al hombre de importante porte frente a ella, quien hace unos sengundos le confesó sus fuertes sentimientos hacia ella sin importarle las consecuencia, lo único resaltante en esos momentos es el sentir y poder transmitir todo lo latente en su pecho.
« Debes… debes de estar confundiendo los sentimientos, Hijikata-san. » le dijo la chica tartamudeando del puro miedo y a la vez incredulidad « yo… yo… ¿Acaso no temes de lo que soy? Un demonio »
« Jamas me ha importado tu descendencia, princesa, ni mucho menos que estes comprometida con semejante bestia » fruncio su frente ante el cuerdo del prometido de la mujer, haciéndola palidecer aun mas del temor « a mi solamente me importas tu, siempre has sido tu. ¿Acaso no te has dado cuenta? Este corazón solo ama a una mujer, te llama solamente a ti. »
Una fuerte vestica movio los cabellos largos de la princesa asi como también las hojas del árbol a su lado, aun lo recordaba, en su mente permanecía fresca el momento cuando lo conocío bajo aquel cerezo de flores hermosas con su cabello largo al viento, rebelde, sofisticado y lleno de belleza. Aunque ahora las circunstancia de la guerra lo obligaron a cortarlo y cambiar su apariencia a algo mas occidental, aquella apariencia de guererro permanecía en su alma parecido a un hombre con la espada, negar que se le hacia indiferente es una completa blasfemia porque desde el momento de cuidarlo al resultar herido en una batalla permaneció en su corazón. Como en estos momentos, esa expresión risueña en el rostro la invitaba a permanecer a su lado sin importar lo que dirían, porque algo dentro de ella le decía a gritos algo bastante cierto, él es el elegido para permanecer a su lado en las buenas y malas. Nada ni nadie le cambiaría de pensar.
« ¿Princesa? » le parecio extraño mirarla llorar mientras sonreía, se acerco a ella sosteniendo calidamente sus pomulos limpiando las lágrimas derramadas « ¿Algo le duele? Mi imprudencia la llevo seguramente a esto, lo siento mucho. »
« N…no, para… para nada… solo…» las caricias proporcianadas en su rostro por este hombre eran tan sutiles como el terciopelo y delicadas al pétalo de una rosa, le agradaban. « estoy tan feliz de saber que usted me mira de esa manera, así… así no soy la única en experimentar estos sentimientos. »
« Eso quiere decir, que usted… » coloco sus manos en los hombros de ella asombrado de la sinceridad de la mujer, a la par de dibujar una sonrisa en los labios « Oh, princesa… »
« Solo, solo quiero que me prometa jamas provocar a alguien como Chikage, yo… lo quiero a usted tanto y temo… »
Pero sus palabras murieron en el pecho del azabache quien la apretaba contra él, esperando reunir toda esa esencia exquisita de la chica entre sus brazos para cuando llegase la batalla esto le alentara a volver, la mujer que amaba, la mujer que realmente le importaba. La princesa de los demonios sangre pura.
« No tema por mi princesa, jamas permitiría que alguien como ese demonio se interpusiera entre nosotros, porque si el quiere guerra… guerra tendrá » la mujer temblo miedosa de aquella amenaza proporcionada por su amado, apretandose mas contra el cuerpo de este sujeto sus manos en puño en la espalda con el sentido de no dejarlo ir jamas. « Yo también soy un demonio, pero no completo, puedo darle una pelea justa de presentarse. »
« ¡No pienso congraciar tal acto! » se separa de él, colocado sus manos en el pecho de este para reprenderlo con mas ligiresa « Chikage es perverso, obsesionado y un completo loco al tratarse de peliar contra alguien, no has llegado a conocer esa expresión siniestra en su cara serena ¡Tampoco quiero que la veas! »
El azabache le acaricio la mejilla con cuidado temiendo de romperla si utilizaba mucha fuerza, ella interpreto ese acto como rebeldía porque sin importarle nada él le llevaría la contraria a sus palabras, la razón es bastante simple. Era un guerrero y como tal jamas huiría de una pelea, mucho menos si se jugaba la separación de la mujer que amaba.
« Te preocupas por cosas sin importancia, yo no soy tan débil para morir en manos de un demonio de su calaña » admitió con certeza sin dejar de acariciar a su amada « permitir rendirme no esta en mis planes, creeme. Ahora lo importante es permanecer a tu lado sin importarme los demás, solo nosotros dos juntos. »
« ¿Acaso me propones huir de mi clan? » pregunto, alzando igualmente su mano y solamente posandola en el rostro cálido del otro sin moverla.
« Si, eso mismo te estoy diciendo. Huyamos de todos princesa, de tu compromiso con Chikage y la dureza de tu padre, solamente… escapemos »
Esas palabras se sembraron en la mente de la muchacha enamorada permaneciendo unos buenos segundos, pensando en tener la mejor confesión de todas ni si quiera su prometido le nacio decirle tales palabras, en Chikage no existía los “te quiero” o “te amo” solamente permanecía la indiferencia, igualmente la insistencia de casarce para dar creación a la mejor raza de demonios sangre pura. Ella se sentía comparada a una ganado o quizás aves, quizás estas especias fuesen tratadas mejor.
Pero entonces llego este guerrero a ella, primero con sus tratos hostiles y luego con la hermosura del alma agradeciendo todos los cuidados cuando estuvo herido, podría ser una demonio sangre pura pero tenía la gracia perfecta de un ángel caído del cielo. No quería separarse bajo ninguna circunstancia, por eso, decidiría la peor de sus locuras hechas: huir sosteniendo su mano sin mas.
« Nunca oses dejarme » contesto al fin llorando conmovida, llevando al azabache a unir su frente a la de ella sonriendo aliviado, en verdad acepto aquella alocada idea « si tratas de hacerlo asi sea muriendo deberás aguantarme persiguiendote, no importa como o donde, pero ire hasta a ti. Recuerdalo. »
« Estoy preparado para eso, princesa » contesto besando su frente con suavidad, la muchacha lo asemejo al viento de una noche de primavera, exactamente igual a la noche donde se conocieron.
Un movimiento brusco la impuso al frente despertandola de golpe mirandose casi estampada contra el asiento del frente, los restos de aquel sueño hermoso fueron borrados al darse cuenta que a) los pasajeros abandonaban el tren y b) las luces fuera de la ventana son demasiado fuertes para ser el campo. ¿Nombre de la obra? Llegó a Tokio.
Rápidamente tomando su equipaje salio corriendo atrás de los otros pasajeros rumbo a la salida, aun su mente se encontraba medio dormida encontrándose confundida con dicho sueño junto a un hombre de cabello azabache, sobre todo, lo hermoso y empalagoso que fue. Una princesa demonio sangre pura enamorada de uno mestizo dispuesta a huir de la realeza solo para estar con su amado, seguramente estaba exagerando al ver televisión con alto calibre de drama a chorros, aunque ese sueño poseia la misma atmósfera de cuando soñó con Kazama e inclusive fue nombrado como prometido de la princesa. Menuda locura de drama. Mitsutani Mitsuki estaba volviéndose loca con esos sueño estúpidos llenos de estupidez.
Por fin salió del tren sosteniendo su equipaje y manteniendo el teléfono verificando no tener un mensaje de sus padres, pero nada de eso estaba, menos de su hermano menor garrapata solamente tenia era una misiva de Souji con encontrarse en un minisuper a la derecha de la estación, aquel sitio estaba abierto las 24 horas del día por lo que no existiría problema. Decidió llamarlo para confirmar su prensencia en ese lugar, era de madrugada hacia frío y tenia miedo de las personas a su lado, cosa inlogica por haber cruzado carretera rodeada de un bosque oscuro sin una alma cerca de la redoma. Estaba confirmado que la joven era una joven extraña.
Aunque todo eso quedo a un lado al mirarlo, aquellos ojos purpura brillosos la admiraban minuciosamente mientras caminaba, vestia una ropa bastante casual color negra junto a una bufanda purpura cubriendo su cuello del frío. Su corazón dio un vuelco apretando de inmediato finalizar la llamada en tanto alzaba su brazo para saludarlo, pero una imagen cruzo su mente dejándola congelada en el sitio acompañandola una expresión confusa en el rostro; el azabache de elocuente manera de hablar en su sueño, tenia los mismos rasgos físicos a Purpure-san, el chico quien seguía tratando de llamar su atención aun mirando lo congelada de su postura.
— Mitsuki — la llamo estando cerca, sosteniendo sus hombros para moverla un poco — ¿Pasa algo?
— Purpure-san… estoy cansada, muy cansada — confeso manteniendo su cabeza aun en el sueño.
— Souji ya nos puso al tanto de todo lo ocurrido — opto una pose bastante sería, tal cual como ameritaba la ocasión — quiero que sepas una sola cosa, nosotros tus amigos seguimos estando cerca de ti sin importar lo que seas. ¿Bien?
Oh, Purpure-san poseia hasta el mismo tono se voz de aquel hombre en el sueño, no solo eso, parecía mentira pero bastaba solamente con escuchar esas dulces palabras de él para sentirse mejor. No existía peleas, discusiones u obligaciones por parte de sus padres, estando al frente del azabache su mundo se pintaba de otros coleres mucho mas alegres y llenos de esperanza.
— Gracias, por todo ese apoyo incondicional, además, por permanecer a mi lado como lo haces Purpure-san. — le dijo sumamente contagiada del ambiente.
— Aunque fueses un monstruo huyendo del antártica, nunca podría huir de ti. — dibujo una sonrisa tierna dirigida a la joven — la descendencia es lo que menos importa aquí, Mitsuki.
¿No había sido lo mismo? Las mismas palabras que el mestizo le dijo a la princesa en ese sueño, sobre no importarle nada de lo que pasaba en sus venas porque lo único presente en su corazón habia sido ella, simplemente ella con ese porte de ángel caído del cielo; con tal él también era un demonio. Eso le demostró millones de cosas a la muchacha, pero la mas resaltante de ellas era, que al final de todo en la realidad poseía un guerrero de elegante porte listo para decirle lo importante de su presencia, no su apariencia ni linaje.
Pasaron exactamente dos días luego de ese insidente, las cosas en el clan Mitsutani se calmaron al punto de tratar a la castaña de forma distante, para ellos el comportamiento de fugitiva de la castaño no es mas que la máxima prueba de lo mal agradecía que es, aunque tomaron repercusiones en ello decidieron darle la prueba de la indiferencia. Incluso Ryuunosuke, quien llego a la casa de sus tíos se comportaba distante a ella prácticamente como si no existiera, cosa que a la castaña le pareció completamente extraño y ridículo pero no protesto ante ese comportamiento. Con tal, hasta su tia extricta solamente mantenía comunicación lo necesario, dejándola a ella sola prácticamente en este mundo. No importaba, porque cuando llego nuevamente a Tokio sus amigos Minami y Momoka la recibieron con los brazos abiertos pidiéndole disculpas, su deber no era juzgarla por su naturaleza sino apoyarla ante los rechazos. Por eso prometieron de ahora en adelante estar con ella en cualquier circunstancia, en cuanto a Heisuke, Harada, Shimpachi poseían la energía a tope para animarla a seguir adelante con esos super poderes de demonio, ahora quien osara estar encontrar del club de kendo los amenazaria con Mitsuki. Obviamente Purpure interfirio de manera inmediata ante tal argumento, demostrando igual que siempre salvar a sus amigos incluso de ellos mismos, una persona digna de su entero respeto.
Por otro lado, Souji junto a los primos Saitou en su día libre de descanso para ir a la escuela la colocaron al día de los poderes de los demonios, donde estos podría capacidades mas desarrolladas a los humanos convencionales. Por ejemplo, agilidad motora, el recuperarse ante una herida en cuestión de segundos, tener la habilidad de sentir el poder y presencia de otro de su especie igualmente de desarrollar aun mas su fuerza, para los mestizos existía un día llamado “blanco” donde es imposible salir de casa a una transformación inusual. Si bien escucho en las historias de su abuelo, una de las maldiciones de la luna contra la descendencias del hijo de la gran ancestra era el convertirse en luna llena en bestia, donde su principal perdición seria la sangre sin importar su precedencia, al llegar dicho momento los mestizos son encerrados en lugares cerrados con las comodidades necesarias para preveer la salida de estos, dándole de tomar un liquido importante que calma la sed. Obviamente los demonios puros no poseen ningún inconveniente, salvo quizás uno, los templos, iglesias y lugares de cultos donde posean imágenes religiosas, de encontrarse en ese sitio sus poderes serán sellados haciéndole imposible lucirlos; ahora la castaña comprendía porque su clan en año nuevo y noche buena se mantenía alejada de los templos, inculcandole a ella no poseer ningún interés. Mucho menos necesitaría ahora ir a uno, tomando en cuenta como las debilitaba.
Una última cosa era esconder su apariencia en los humanos, solamente debían de saber los conocidos y nadie mas, de salirse tan importante información desgracias fatales ocurrirían. No importa, pensaba mientras caminaba por los pasillos del instintuto poco concurridos, su naturaleza jamas ha sido habladora con sus semejantes mantener en secreto su naturaleza sería pan comido.
Una fuerte mano sostuvo su hombro sujetandola de una manera que no pudiese escapar de tal agarre, pronto se vio lanzado a una pared de un salón vacío invadida de esa fuerte presencia antes sentida. Temblo. Unos ojos carmesí de brillo sinico la observaban muy de cerca a su rostro, la posición de este individuo era la de una completa bestia en busca de acorralar a su presa, debido a su gran tamaño cubría por completo la figura pequeña de la castaña.
— No sabes cuanto me alegro de volverte a ver, niña. — le dijo con su tono de voz ronco, lento y de manera seductora.
La hizo aguantar la respiración sin poder moverse o protestar, solamente se mantenía apoyada a la pared deseando volver en sí a sus cabales, la presencia de este hombre seguía siendo una dinamita para ella.
— Has tardado un poco en incorporarte nuevamente, he extrañado sentir tu atmósfera puro de demonio mujer — esto pareció tener efecto en ella porque de inmediato lo miro a los ojos desconcertada, empleando un mínimo movimiento para salir de su agarre. Pero fue inútil. — ¿Qué? ¿Tan rápido te vas? Ha estas alturas no puedes negarme tu verdadera posición ¿no? Mujer demonio.
— Entonces… es cierto — musito descorsentada, él sonrió prepotente adivinando su pensamiento — también eres un demonio.
— ¿Asustada de los tuyos? — pregunto, sosteniendo el mentón de ella con agilidad para mirarla bien a los ojos, ella sintió nuevamente el caliente de ese contacto. La quemaba. — eres muy fácil de leer, aun tomando en cuenta que solamente bailas junto a los humanos y mestizos.
— ¿Y que sugieres? — le dio un manotazo al agarre de este, volviendo a sentir su cuerpo como suyo y mandando a volar ese sentimiento idiota.
— Veo determinación en tu mirada, no quieres rodeos algunos ¿no? — rio divertido provocando enojo en la pequeña chica, quien fruncio el ceño — eres una demonio bastante divertida.
— ¿Qué quieres de mi Kazama? — dio un paso adelante, alejando al rubio quien seguía con esa expresión burlona en el rostro — me sigues con la mirada, provocas un incidente y no lo niegues Souji me lo dijo, tratas de acorralarme en un salón vacío sin olvidar lo de bailar con humanos. Entonces… ¿Me tienes una sugerencia?
Maldito Okita Souji, tuvo las agallas necesarias de investigar detrás del incidente del comedor solamente para tomar ventaja de eso, aunque al rubio no le importaba ni mucho menos le temía aquel castaño seguía siendo un idiota, incluso ahora que demostró tener un insano interés en la que seria su mujer. De eso se encargaría personalmente y ningún Okita Souji o Purpure Toshirou le quitarían ese poder, él era un demonio sangre pura tenia las de ganas. Él no es su ancestro perdedor por permitir arrebatarle su prometida a un simple mestizo, demostraría ser un demonio de fuerza absoluta y agallas.
— ¿Sugerencias dices? — el tono de su voz bajo unos grados fijando su mirada carmín en la chica congelandola nuevamente, aprovechando para acorrarlarla con solo acercar su rostro ella nada mas — en lugar de danzar con humanos hazlo con un demonio, pero no uno incompleto, sino de verdad. Además, no pretendo sugerirte algo “princesa” porque lo que deseo de ti vas a darmelo tarde o temprano, es una obligación de todas las demonios sangre pura.
— Alejate… — mando con escasas fuerzas — alejate de mi, no pienso hacer nada de lo que tu quieras.
— ¿Segura? — insistió sonriendo de medio lado — lo duro mucho, porque… si usas la cabeza deberías saber que no somos humanos y… — sujeto su mentón tan cerca de su rostro que podía sentir el aliento de este chocar contra su piel — nuestro máximo objetivo es mantener nuestro linaje intantacto.
— No… no puedes estar pensado en… — exclamó en hilo de voz recordando los pensamientos de su familia, esto era una locura.
— Oh no eres ninguna tonta, asi que lo sabes — la expresión de su rostro fue complacida pero siniestra, Mitsuki quien secretamente había mirado también al rubio nunca pensó en admirar sobre esa tranquila cara algo como esto, la asustaba. — Entonces harás mi trabajo mas sencillo, porque tu vas a casarte conmigo chiquilla y no podrás evitarlo. Es tu deber.
Kazama Chikage no solo era un demonio con un poder alto e inimaginable, también es un sujeto menticuloso que sabe el momento adecuado para atacar porque Mitsuki no podría articular palabra, ella conocía lo muy cotizada de ser las mujeres demonios gracias a los cuentos de su abuelo pero nunca lo pensó a tal magnitud. De lo contrario, el mayor chico con popularidad en el instituto, hijo del primer ministro y demonio peligroso le estaría proponiendo matrimonio. Ojo no, esto no es proposición se trataba de imposición porque fue cero romántico o carismático, tal cual al “Chikage” que descubrió la “princesa” de un sueño anterior.

Mitsuki podría tener esos dos sujetos en la realidad, el gran elocuente guerrero de palabras dulces y también, un hombre de actitud seca, imponente y grocera. ¿Donde se metió? Ni si quiera ella misma lo sabía pero escapar no era una opción, menos con semejante demonio. Aunque danzar con un demonio no estaba en sus planes.

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