V
Era Miércoles mitad de semana, la gran incomodidad que sentía en estos momentos se debía a una sola persona, Matsuoka Rin quien seguía ignorandola de manera olímpica mientras trataba de hacer su tareas para el otro día. Desde que comenzaron la semana no paraba de hostigarle con la mirada, sin embargo, ni una palabra a contra respuesta aquello y tampoco ella se iba a rebajar a su nivel para hablarle.
« si no me quiere hablar… ¡pues que no lo haga! Pensó la chica al mordisquiar la punta de su lápiz, aquel idiota pelirrojo tenia la psicología aun mas impredecible que su primo Haruka quien no paraba de estar ahora a su lado, era como si, el fin de semana pasado le entro el virus de “necesito a Suzuka para respirar”. No se quejaba, puesto que desde siempre deseo estar de esa manera con el pelinegro sin despegarse, aun asi, se estaba pasando un poco de la raya en aparecer en las conversaciones habituales con Makoto. Al comienzo el castaño no le tomo importancia, al fin y al cabo su mejor amigo tenia unas conductas bastante extrañas de deducir, sin embargo, el Tachibana leyó su mente encontrando algo extraño para asi retirarse a la soledad y no solo en una ocasión, sino cada vez que Haruka aparecía en el escenario su amigo castaño inventaba una escusa para marcharse.
« si no me quiere hablar… ¡pues que no lo haga! Pensó la chica al mordisquiar la punta de su lápiz, aquel idiota pelirrojo tenia la psicología aun mas impredecible que su primo Haruka quien no paraba de estar ahora a su lado, era como si, el fin de semana pasado le entro el virus de “necesito a Suzuka para respirar”. No se quejaba, puesto que desde siempre deseo estar de esa manera con el pelinegro sin despegarse, aun asi, se estaba pasando un poco de la raya en aparecer en las conversaciones habituales con Makoto. Al comienzo el castaño no le tomo importancia, al fin y al cabo su mejor amigo tenia unas conductas bastante extrañas de deducir, sin embargo, el Tachibana leyó su mente encontrando algo extraño para asi retirarse a la soledad y no solo en una ocasión, sino cada vez que Haruka aparecía en el escenario su amigo castaño inventaba una escusa para marcharse.
« ¿Qué ocurre con esos pibes? De seguro solo quieren llenarme la cabeza de cucarachas o quieren volverme loca» finalizo pensando la muchacha arrojando su lápiz a la mesa, colocando sus manos atrás y enfocando la mirada hacia la ventana la noche ya caía sobre ellos como una manta oscura, hoy no había estrellas en el firmamento solo oscuridad plena, le parecía bastante extraño pero de pronto lo desecho. Nada aqui podría ser predecible incluido la vista al cielo, si tan solo no tuviera tanta tarea le gustaría salir un rato a dar una vuelta.
Ladeo su cabeza en dirección a su compañero de cuarto, mantenía su vista concentrada en su cuaderno realizando su tarea de ingles la cual era bastante bueno, de hecho, no había deducido en que materia fuese malo el Matsuoka puesto que era él primero en toda la clase, luego le seguía la psicópata de Luna Hinamori y después otra chica ahi. Particularmente Suzuka no es ni mala o buena estudiante, tenía materias en la que se destacaba como matemáticas o ciencias pero existía otras que se le daban a la patada, Japones e ingles, ni si quiera preguntarle por las dudas a sus amigos porque resultaban no ser tan destacados en la materia. Pero si existía alguien en este lugar. Rin. Al haber vivido en el Australia tal y como se lo dijo su primo Haruka, tenia muy buenas habilidades en la hora de trabajar con el idioma realizando las tareas sin problemas asi como las preguntas en clase, por su parte era un asco total.
Ladeo su cabeza en dirección a su compañero de cuarto, mantenía su vista concentrada en su cuaderno realizando su tarea de ingles la cual era bastante bueno, de hecho, no había deducido en que materia fuese malo el Matsuoka puesto que era él primero en toda la clase, luego le seguía la psicópata de Luna Hinamori y después otra chica ahi. Particularmente Suzuka no es ni mala o buena estudiante, tenía materias en la que se destacaba como matemáticas o ciencias pero existía otras que se le daban a la patada, Japones e ingles, ni si quiera preguntarle por las dudas a sus amigos porque resultaban no ser tan destacados en la materia. Pero si existía alguien en este lugar. Rin. Al haber vivido en el Australia tal y como se lo dijo su primo Haruka, tenia muy buenas habilidades en la hora de trabajar con el idioma realizando las tareas sin problemas asi como las preguntas en clase, por su parte era un asco total.
« Al menos que… este boludo me ayudara » penso de momento a otro pero de inmediato se retracto, dándole golpesitos para despertar de una posible pesadilla « ¡No! ¡De ninguna maldita manera! ¿Acaso me he vuelto loca? Ese mezquino chico, preferiría tragar aceite recalentado antes de hecharme una mano » hasta podría imaginarlo con una botella a la mano, su sonrisa prepotente alzandola en señal hacer un brindes con ella para luego tragarla. Era bastante asqueroso.
Rin se dio cuenta que su compañera estaba comportándose de forma extraña, palmeaba sus mejillas en tanto miraba la tarea de ingles con señal de confunción, seguramente la muchacha no tenia ni la mitad de la idea de que podría tratarse aquello y pedirle ayuda a su “adorable” Haru no es opción, él mas que nadie conocía las cualidades lingüísticas de su rival para ese índole. Eran de cero. Tenia tanta sabiduría en el como un orangutan en freir un huevo, aunque claro, no es que el Nanase pusiera mucho empeño en tratar de entenderlo puesto que le daba igual. Todo le da igual. Concluyo el pelirrojo volviendo a su cuaderno de ingles.
Él podría ayudarla pero no lo haría, desde hace mucho renuncio a tratar de dialogar con una chica tan idiota como ella, que se las viera negras completamente sola porque no movería ni un dedo para ayudarla. « Nadie nace aprendido » pensó, sonriendo de medio lado con prepotencia, puesto que a él nadie le ayudo para comprender el ingles simplemente lucho para entenderlo a su manera y mejorar. Volvió a mirar a su compañera de cuarto encontrándose con una sorpresa que borro su sonrisa, se quedo dormida, fruncio el ceño levemente al notar como la muy idiota comenzaba a balbusear estupideces sin sentido en español, ni pensar que hace unos segundos su neuronas se disparaban por tratar de realizar las actividades de ingles. Ahora mirenla, completamente dormida y babeando sobre su cuaderno en verdad tomaba su vida muy a la ligera, se preguntaba si tenía una clase de preocupación en su cabeza o algo por el que lamentarse. « Seguro y la tendrá, pero con todo y eso, sigue sin ser mi problema »
Él podría ayudarla pero no lo haría, desde hace mucho renuncio a tratar de dialogar con una chica tan idiota como ella, que se las viera negras completamente sola porque no movería ni un dedo para ayudarla. « Nadie nace aprendido » pensó, sonriendo de medio lado con prepotencia, puesto que a él nadie le ayudo para comprender el ingles simplemente lucho para entenderlo a su manera y mejorar. Volvió a mirar a su compañera de cuarto encontrándose con una sorpresa que borro su sonrisa, se quedo dormida, fruncio el ceño levemente al notar como la muy idiota comenzaba a balbusear estupideces sin sentido en español, ni pensar que hace unos segundos su neuronas se disparaban por tratar de realizar las actividades de ingles. Ahora mirenla, completamente dormida y babeando sobre su cuaderno en verdad tomaba su vida muy a la ligera, se preguntaba si tenía una clase de preocupación en su cabeza o algo por el que lamentarse. « Seguro y la tendrá, pero con todo y eso, sigue sin ser mi problema »
Una sacudida se escucho en el bolsillo de su chaqueta del Samezuka haciéndolo sobresaltar, sacandolo con apuro miro a la pantalla dándose cuenta que se trataba de su amigo Sousuke, era habitual mandarle un mensaje cuando él solia olvidarse de algo como por ejemplo, la hora de la cena.
“ Mira bien idiota, estoy esperandote desde hace cinco minutos en la cafetería y nada que apareces, tu hermana me esta matando con la mirada para que haga algo ¿Se te olvido la cena? Mueve tu trasero hasta aqui”
Se rasco la cabeza con desgano total, ese par si que sabia exagerar las cosas hasta el punto de la locura, aun mas su hermana Gou quien no acreditaba el querer pasarse alguna comida, seria lo mejor para él bajar a comer para tomar un breve descanso. En estos momentos dejaría el caso de su compañera de cuarto a un lado, ella tenía cosas mas importantes seguro de hacer, al menos, dentro de sus sueños. Con esos pensamientos acomodo sus utiles escolares en su sitio, mando un texto rápido a su mejor amigo con simples palabras que bajaría en seguida, dándole un último vistazo a la durmiente Nanase cerro la puerta encaminandose hacia el comedor.
Al escuchar el ruido de la puerta cerrarse Suzuka se levantó de golpe girando su rostro a todos lados asustada, noto como la realidad la golpeo al verse nuevamente sola en la habitación sin rastros de Rin por ninguna parte, dio un bostezo en tanto se estiraba como si fuese un gato montes o una especie parecida, por primera vez ese hecho le importo poco porque su agotado cuerpo le pedía a gritos descanso. Hoy Gou fue toda una espartana con ella al hacerle practicar de tal manera, que si moviera mas sus brazos o el girar su tronco con habilidad… ¡La agotó demasiado! Y siendo sincera consigo misma lo unico que era dormir. Levantándose de su asiento se despejo de la chaqueta que traía puesta, aun no le daba la de Samezuka por lo que esa pieza de ropa seguía siendo su fiel acompañante desde Argentina, sin saberlo la arrojo a la silla contraria a la suya sin medir las consecuencias del dueño, pero sus párpados estaban tan pesados que no se fijo de eso en su mente solo existía el descansar. Por eso. Subió de inmediato a su cama arrojandose como si fuese su oasis personal, el frío tacto de las sabanas con su piel le dio un escalofríos placentero soltado un suspiro en el proceso, al sujetar una almuhada entre sus brazos comenzó a sentir una comodidad en su interior el sueño nuevamente la tomaba entre sus manos, y ella con gusto la recibió entregandose por completo.
Rin estaba sentado en la mesa del club Samezuka comiendo tranquilamente aun con las miradas de Haru y Makoto encima, aun no entendía porque Suzuka se quedo dormida tan temprano sin antes comer algo cosa que para el pelirrojo no tenia importancia, si estaban tan preocupados por ella mejor y la vieran por ellos mismo él de ninguna manera se iba involucrar en eso. Gou su hermana menor lo hostigo con la mirada por haber sido tan grocero con sus queridos Sempais, sin embargo, esto a Rin no le importo por lo que se sento a un lado de Sousuke bastante silencioso pero a la expectativa en el asunto. Al el moreno le fastiaba de sobre manera la forma como arrastraban a Rin en los asuntos de la Nanase, no obstante al pelirrojo le faltaba las hagallas suficientes para admitir algo. Tenia un problema con ella. ¡Maldición! Si posees algo asi con una persona porque no encararlas de frente, pero no, el Matsuoka solamente se hacia el sujeto duro para evitar cualquier asunto. Como siempre.
— ¿Hasta cuando vas a seguir con lo mismo? — farfullo por lo bajo para que solo lo escuchara su amigo — admite de una vez que tienes un problema con ella y resuelvelo.
— ¿Quien tiene un problema con esa idiota? — respondió a la defenciba el Matsuoka mirandolo por el rabillo del ojo — ni que fuese la gran cosa…
— Vamos, Rin — alzo su cabeza señalandolo con los palillos en dirección a su amigo — ¿Por que no admites lo obvio? Te a dolido el hecho de querer ayudarla pero ella se rehusó. ¿Verdad?
Rin voltio a otro lado apretando su boca con molestia infinita, aveces odiaba el hecho que Sousuke fuese su mejor amigo y conociera partes incógnitas para él, su relación no era como la de Haru y Makoto quien sabía exactamente que pensaba el uno del otro, pero si sabían ciertas cosas para diferenciarlos con otros. Aun asi, odiaba que diera tan en el blanco como lo estaba haciendo en estos momentos.
— Escucha esto bien — le puso una mano en el hombro al pelirrojo haciéndolo girar para mirarlo — deja de tratarla como si fuera la plaga o una persona con enfermedad viral, es verdad a mi tampoco me agrada mucho pero… — sonrio de medio lado con gracia — ¿no crees que la convivencia con ella se hara mas relajada? No seas su confidente, creo que Tachibana tiene ese papel. Solo tratala por cortesía y mas nada.
— Siento que si me involucro mas con esa chica cosas raras ocurrirían — dijo cortando el agarre del moreno sobre sus hombros y retomando el orden sobre su comida — después de todo ella es la “atrae problemas”.
— ¿Qué? — exclamó asombrado — Si lo dices por Hinamori hace mucho que ni le presta atención, hasta la expulsaron del club Samezuka.
— ¿En verdad crees que eso la detendrá? — musito con ironía sonriendo de medio lado en tanto se llevaba un bocado de comida a su boca.
— ¿A donde quieres llegar con eso? — le pregunto confundido Sousuke.
— Significa que Luna esta esperando a una Suzuka relajada o con la guardia baja para atacar. — concluyo con voz monótona.
Después de la cena el pelirrojo habló un rato con su hermana, alegandole que ella se preocupaba mucho por cosas insignificantes si el no aparecía a la cena era por una asunto importante, sin embargo, la muchacha le fruncio el ceño sujetandolo por los hombros con fuerza regañandolo, puesto que no exista cosa importante alguna para saltarse una comida. Al frente de esto, el Matsuoka no tuvo de otra mas que disculparse un poco a penado a la chica, aunque no sabía que precisamente en ese momento Haru pasaba con sus amigos detrás de ellos, y menos aun, que el pelinegro le susurra por lo bajo “idiota”. Fue cuando nuevamente se prendió la discusión habitual entre ellos dos, donde Haruka le decía que solo los tontos como él se saltaban la comida sin evitar las consecuencias de ello, observando esto el pelirrojo ataco con una sonrisa prepotente en los labios contestando, pues consideraba increíble esa declaración de un chico que solo consumía caballa y nada mas. ¿Acaso no sabia que el cuerpo necesitaba carne? No obstante el pelinegro le saco una lista inimaginable de buenas razones para consumir dicho pescado.
En realidad esos dos estuvieron un buen rato discutiendo por una razón bastante absurda donde al comienzo todos quedaron con cara de poker, fue cuando decidió intervenir Gou sujetando a su hermano para llevarlo lejos mientras hacían lo mismo con Haru, en esta ocasión Rei y Makoto con expresiones difíciles de explicar para el ojo humano.
En realidad esos dos estuvieron un buen rato discutiendo por una razón bastante absurda donde al comienzo todos quedaron con cara de poker, fue cuando decidió intervenir Gou sujetando a su hermano para llevarlo lejos mientras hacían lo mismo con Haru, en esta ocasión Rei y Makoto con expresiones difíciles de explicar para el ojo humano.
Ya quedando eso en el olvido, Rin se despidió de Gou y Sousuke posteriormente antes de caminar solo por el pasillo que estaban medio concurridos, bueno, no eran tan tarde como para toparselos vacíos de todas maneras. Ahora que estaba solo podría pensar las cosas con mas tranquilidad, si no hubiese aparecido el idiota de Haru para fastidiarle la pasiencia, aunque considerando que se trataba del Nanase ese tipo de actos no deberían ni siquiera hacerles conquillas. ¿Como podría decir que la caballa era mejor a la carne? Es la cosa mas absurda en ser escuchada jamas, lo que es mucho decir viniendo de un raro como Haru. Suspiro mientras se quedo parado frente a la puerta de su dormitorio compartido. Él no estaba para estar matando su cabeza en Haru pues tenía algo mas en mente, la conversación con Sousuke, si bien su amigo tenia en parte razón con todo lo planteado él en verdad tenia una lista mas larga por la que no quería congeniar con la chica. Al estar a sus alrededores toda clase de cosas raras pasaban, y él como buen caballero le tendia su mano amiga, aun asi ella tenía un pequeño problema en no querer ver mas allá de sus comodidades o para mas duro razonamiento, el agradecer. Suzuka tenía un temperamento bastante hostinado, si, si debería pegarse en la cabeza con la pared por pensar semejante cosa al ser tan bien un cabeza dura, aun asi ella se la daba fuerte y que nada le importa cuando en realidad la cosa no es asi. Su cabeza tiene presente los gritos en las madrugadas productos de las pesadillas de la muchacha, seguramente veía todas las noches la escena con aquellas chicas sumergiendola en aquel cubo de agua, él se levantaba exaltado para verificar que todo estuviera bien pero solo se encontraba con la pelinegra jadeando y bajandole sudor de su frente en gotas, por mas impresionante que paresca jamas observó lágrimas o rastro de ellas.
“Es un hueso duro de roer” pensó sonriendo de medio lado, no obstante, Luna en verdad atacaría nuevamente ya que las aguas estaban tranquilas y nuevamente asistía a clases sin problemas, probablemente casi ni la mire pero su cabeza esta maquinando planes para ella. ¿De qué manera ahora reaccionaria? ¿Se defendería? O lo dejaría pasar como la última vez. Sea lo que sea él estaría fuera de todo eso.
“Es un hueso duro de roer” pensó sonriendo de medio lado, no obstante, Luna en verdad atacaría nuevamente ya que las aguas estaban tranquilas y nuevamente asistía a clases sin problemas, probablemente casi ni la mire pero su cabeza esta maquinando planes para ella. ¿De qué manera ahora reaccionaria? ¿Se defendería? O lo dejaría pasar como la última vez. Sea lo que sea él estaría fuera de todo eso.
Abrió por fin la puerta entrando con desgano infinito, aun no había terminado de hacer sus tareas de ingles y tenia pendiente estudiar ese nuevo libro que compro sobre los nuevos tipos de nado, seria mejor colocarse hacer todo lo mas pronto posible para darse una ducha e irse a dormir. Se deshizo de su molesta chaqueta negra del Samezuka, él no era un tipo de sufrir de frío mas bien se consideraba una persona de sangre caliente, listo para soportar cualquier clase de climas incluso el ardiente sahara. Entonces se quedo congelado al ver dos par de cosas resaltantes, la primera, su compañera de habitación no estaba desplomada en el escritorio como la dejo antes de irse sino sobre su cama, y la segunda, existía una chaqueta blanca que no era suya sobre su asiento. ¿Qué significaba esto?
Fruncio el ceño enojado, esa idiota ¡Esa condenada idiota! Se lo había dicho con lujo de detalles y no obedeció, pero claro, esa niña tonta no de molestaba en escucharlo solo fastidiarlo; una de las cosas que mas le molestaba a Rin era el ver invadido su espacio personal, y sin duda este era una de estas situaciones de invasión personal.
Con el enfado a flor se piel arrojo su chaqueta a su cama quedándose parado al frente de la litera, tenia muchas ideas de como despertar a una estúpida pero en ellas necesitaba herramientas y lamentandolo mucho no tenia ninguna, por eso utilizando el método mas propisio para la ocasión le dio una patada a la litera haciéndola mover ligeramente, cosa que solo sirvió para sacarle un pequeño gruñido pero no despertarla por completo. Asi que, nuevamente repitió el procedimiento una, otra y otra vez sacando mas quejidos perezosos pero nada, esta chica era aun mas difícil para despertarla ¿Acaso tenia sueño de momia? Pues al parecer si.
Fruncio el ceño enojado, esa idiota ¡Esa condenada idiota! Se lo había dicho con lujo de detalles y no obedeció, pero claro, esa niña tonta no de molestaba en escucharlo solo fastidiarlo; una de las cosas que mas le molestaba a Rin era el ver invadido su espacio personal, y sin duda este era una de estas situaciones de invasión personal.
Con el enfado a flor se piel arrojo su chaqueta a su cama quedándose parado al frente de la litera, tenia muchas ideas de como despertar a una estúpida pero en ellas necesitaba herramientas y lamentandolo mucho no tenia ninguna, por eso utilizando el método mas propisio para la ocasión le dio una patada a la litera haciéndola mover ligeramente, cosa que solo sirvió para sacarle un pequeño gruñido pero no despertarla por completo. Asi que, nuevamente repitió el procedimiento una, otra y otra vez sacando mas quejidos perezosos pero nada, esta chica era aun mas difícil para despertarla ¿Acaso tenia sueño de momia? Pues al parecer si.
— ¡Vamos levantante idiota! — exclamó dándole una patada nuevamente a la cama haciéndola extremeser — ¿Acaso eres sorda? ¡Levantantate te dije!
Al escuchar las ligeras sacudidas de la cama acompañado los gritos del pelirrojo, Suzuka abrió los ojos al fin, se semblante medio adormilado le dio una visión de un Rin con surcos ceñidos, sin entender el porque de aquel comportamiento raro del pelirrojo se sento sobre el colchón tallando sus ojos. ¿Cual era el alboroto?
— ¿Asi por fin decides despertar? — pregunto con voz retrodica.
— ¿Asi que por fin existo para ti? — lo imito con el mismo tono de voz.
— Deja de hacerte la tonta conmigo, Suzuka — gruño con enojo sin quitarle la mirada de encima — ambos sabemos como son las cosas aqui.
— ¿A si? — dijo con indiferencia saliendo con un salto de su cama hacia el suelo — me has despertado de mi siesta asi que debe de existir una muy buena razón de ello. ¿No? Rin.
Como la detestaba cuando se hacia la importante frente de él, con ese porte imponente, mentón alzado, manos en la cintura y un rostro lleno de prepotencia. ¿Quien se creía esta chica? De seguro la presidenta de la república. De todas maneras, no se iba a dejar de ninguna manera influenciar por ella tomaría las cosas con calma, el primer paso, respirar profundamente antes de hablar.
— “Esto” — señalo hacia su silla donde se hallaba la prenda de la chica — ¿Acaso esa cosa es mia?
— ¡Oye! — le replicó tomandola entre sus manos llevándola a su pecho — no le digas “cosa” ella y yo hemos vivido muchas experiencias juntas antes de llegar a este pais.
— Pues no me importa, debes a prender a colocar las cosas en su sitio — le dijo dejando el sentimentalismo de lado para fruncir en ceño — no en él lugar de los demás, idiota.
— ¿I…? ¿Idiota? — tartamudeo arrojando su chaqueta al suelo de la impresión — ¿Me has llamado idiota? Pues bien, boludo estaba casi inconsistente por eso no vi donde la colocaba.
— ¿AH? — resoplo indignado por el insulto en español — pues sigues siendo una idiota de todas maneras, y no me insultes en un idioma que ni tengo idea.
— ¿Aquien le sigues diciendo Idiota? Pelotudo — puntualizó mas la última palabra acercándose al chico alzando su cabeza, tratándose de hacer la mas alta aun sabiendo que era inútil — no puedes simplemente meterte con una chica que estaba semi inconsistente. ¡Estupido!
— ¿Ahora estúpido? — un ligero tic en su ojo se libero al escuchar esa palabra — quien es la que se comporta como una estúpida todo el tiempo, te aseguro que la respuesta a esa pregunta no soy yo.
— ¡Me has llamado estúpida! — elevo su tono de voz ante eso — mira quien lo dice, el Tsunderecon comportamiento raros.
— ¡Complejo de loli! — contraataco bajando su cabeza a dirección a la de ella con señas de mas pelea.
— ¡Idiota sin cerebro!
— ¡Presumida sin remedio!
Fue en ese instante cuando alguien abrió la puerta sin siquiera anunciarse, Yamazaki Sousuke, quien al parecer estaba tomándose normal ver como estos dos chicos se mataran verbalmente con palabras. Y no solo eso. Mirarlos como sus caras estaban a centímetros la una de la otra mostrando sus dientes como si fueran perros rabiosos, les daban un toque unico para la relación que tenían esos dos, de tener una claro esta, les recordaban al rubio glotón amigo de la Nanase y la mejor amiga del Tachibana cuando peleaban por cosas absurdas. El podría asegurar un futuro bastante próspero para ese par, igualmente estaba pensando en este otro pero lo mejor era observar nada mas.
— Nuevamente… ustedes dos deberían callarse — soltó un suspiro cansado rascandose la cabeza en proceso — todo el dormitorio de chicos saben de su discusión absurda, despistados.
— ¡Permiso por la intromisión! — se anuncio una voz detrás de Sousuke acompañado de un par de ojos azul agua marina — ¿eh? Rin, Suzu-chan creía que estabas dormida.
— Ya estan viendo ahora — los señalo a ambos perros rabiosos que aun no se separaban al pesar de las visitas — los chicos tienen suficiente energía de sobra como para seguir discutiendo.
— Suzuka — la llamo Haru haciéndola por fin separ del pelirrojo enfocando su mirada en el pelinegro, calmandose — te hemos traído tu cena.
La chica al sentir la presencia calmada de su primo cayo en una especie de encantamiento de sirenas, donde la voz del chico era el cántico que la atraía hacia él olvidándose de cualquier cosa antes hecha. La pelinegra camino en dirección a Haruka quien al tenerla cerca poso sus manos en los hombros de ella, posandola a un costado suyo para poder salir de la habitación. Rin quien aun se sentía satisfecho con todo esto, dio un paso adelante apretando los puños con señal de rabia ¿Quien se creía ese chico? Él todavía no ha dejado las cosas claras sobre la mesa con complejo de loli , llevarsela asi porque sí sin duda no era una acción.
— ¡Oye! — la llamo haciéndola frenar su caminata, dando la vuelta solo Haru y Makoto — ¿Acaso piensas que aun a terminado las cosas?
— Dejalo ya, Rin — simplemente pronuncio el pelinegro siguiendo su camino.
— ¡Espera! — siguio replicando.
— Calmate se una vez, Rin — lo reprendio Sousuke quien seguia en la habitación con rostro neutral — no vale la pena seguir con eso.
Luego de eso Suzuka acompañada de Haruka y Makoto comió un emparedado de jamón con queso mientras conversavan, los viejos tiempos aun estaban presente en los chicos por lo que pasaron un buen rato recordandolos, era como si nada en estos años de ausencia de la chica hubiese pasado porque ahora los tres estaban alli nuevamente juntos. Makoto puntualizo el hecho de que ellos cumplieron su palabra en el pasado, sobre de encontrarse nuevamente en el futuro aunque el lo imagino en otro tipo de circunstancias, sin embargo alegó comodidad al ver como Suzuka se unia nuevamente a sus aventuras. La chica solo asintió a soltar una carcajada sonora al escuchar semejantes palabras, el castaño siempre encontraba la manera de hacerla sentir nuevamente comoda y en casa, hasta prácticamente olvido el porque estaba tan enfadada al punto de querer estrangular a un idiota pelirrojo. Haruka lo noto, por lo tanto la sujeta para sacarla de alli antes de cometer una locura, aun no comprendía el porque el Matsuoka era tan fastidioso con ella es como si en verdad la detestara, si lo sentia tampoco lo culparia, de todas maneras seria un mas del montón que emanaba esa aura hacia ella junto a las chicas del otro día.
El duo de chicos noto el fuerte decaimiento de la muchacha, por lo que, Haru tomo cartas en el asunto buscando una de las manos de ella para sujetarla, al darse cuenta la chica noto como su primo mantenía una sonrisa serena sobre sus labios, en tanto Makoto traducia con voz calida el pensamiento de su mejor amigo.
El duo de chicos noto el fuerte decaimiento de la muchacha, por lo que, Haru tomo cartas en el asunto buscando una de las manos de ella para sujetarla, al darse cuenta la chica noto como su primo mantenía una sonrisa serena sobre sus labios, en tanto Makoto traducia con voz calida el pensamiento de su mejor amigo.
« Todo va a salir bien, no te preocupes por nada ».
Al dia siguiente, la pelinegra no paraba de sentirse aun mas fastidiada que el día anterior, sobre su nuca sentía la fuerte mirada de Rin quien no la había despegado ni un solo minuto, sabía que anoche le dijeron sobre no preocuparse por nada y el salir todo bien pero, este idiota del Matsuoka no paraba de fastidiarla. ¿Acaso no le parecio suficiente con lo de ayer? ¿Queria mas pelea? De desearla lo mas probable es que se preparaba, ella no es ninguna chica en doblegarse ante semejante proposición de un chico como ese, esta vez debía de atenerse a las consecuencias. Solo Sousuke permanecía neutral en el puesto de al lado a Rin, mantenía una mano apoyando su cara mientras observaba los rayos láser en forma de mirada que le lanzaba el pelirrojo a la Nanase, al comienzo pensó en ella no sintiendo nada de eso o simplemente ignorandolo, pero luego cuando apretó su lápiz en la mano junto palpitandole una vena del enojo, captó que aquella pequeña estaba soportando el hostigamiento al punto de explotar. Y mientras tanto, la profesora de literatura explicaba los pasos para ser una actividad en grupo, la mujer era sumamente amable y pasible muy pocas veces la ha visto enojada, al menos que le den una grande razón para estarlo.
— No se preocupen jóvenes — seguía la maestra sonriendo con actitud jovial — la suerte decidirá quienes serán las parejas.
— Me pregunto quien sera el pobre diablo que haga ese trabajo contigo, Suzuka — murmuro por lo bajo para que escuchara la pelinegra, quien al hacerlo voltio a su dirección.
— Seguramente va hacer alguien muy afortunado — puntualizo sus palabras siseando entre dientes — aunque… no podre decir lo mismo de ti, Rin.
— ¡HA! — soltó una risa seca azotando con sus manos la mesa para acercarse a la chica — ¿Como si alguien quisiera trabajar en conjunto con una idiota?
— ¿Idiota? — tambien le dio un manotazo pero en esta ocasión a la silla, levantándose del asiento mostrandole una mueca de prepotencia — ¿No debería ser esa mi linea? Tonto sin cerebro.
— Pobre chica fastidiosa — se levanto del asiento alzando su pecho como gallo de pelea.
— No me digas — salio de su sitio prácticamente olvidando donde se encontraba y que estaban siendo observados por sus compañeros, posicionadose frente al pelirrojo quien es mucho mas alta que ella pero no le importo — Tsundere de cuarta.
— Loli escualida.
— Llorón sin remedio.
— Gritona psicótica.
— ¡Pelirrojo del mal! — exclamó la chica colocándose par a par con el muchacho.
— ¡Argentina endemoniada! — concluyo él respirando pesadamente.
Lo malo, pensó Sousuke, es que ninguno del par de idiotas se dio cuenta de la presencia de la maestra del aula quien llevaba bastante tiempo observando la discusión ridícula de los jóvenes, su café mirada se oscurecio bastante dándole paso al enojó que podía ser palpado en el aire. La mujer mantenía sus brazos cruzados un poco mas abajo del pecho, una de sus manos se mantenía apoyada en el antebrazo moviendo su dedo índice al compás de sonido del tacón de su zapato, jamas cruzo por su cabeza que el gran estudiante Matsuoka Rin pudiera discutir acaloradamente con la transferida. De ella no podría decir nada, es decir, apenas llevaba una semana por lo que casi no se destacaba en nada solo escuchaba los buenos comentarios del club, pero eso no mide tu nivel de estudios mucho menos de disciplina.
— Joven Matsuoka, Joven Nanase — los llamo con voz fría señalandoles su prencia calmandolos, no sin antes voltearla a mirar reflejando susto en sus expresiones — veo que ambos estan muy euforicos por hacer parejas, pues… ¿Qué creen? Es su día de suerte. Ambos van hacer la actividad juntos — sentencio dándole la espalda para caminar al escritorio, los chicos entonaron sus voces para quejarse pero la mujer alzo su mano para hacerlos callar — ¿Escuche una tarea extra? Bien, ambos van a realizar un ensayo que trate sobre los buenos modales en clase y… como se deben comportar el uno con el otro — era increíble como la mujer siendo jovial y alegre pasaba hacer fria y distante en un segundo — Una mas, quiero verlos juntos en todo momento: comedor, club e inclusive horas de descanso.
Un balde de agua helada se arrojo sobre ambos chicos, esto… esto parecía sacado de una rara película de comedia romántica donde los protagonistas no se llevaban bien pero de una extraña manera, los unian con métodos ortodoxos o incluisive encerrarlos en un lugar aislado. En esta ocasión. Suzuka pensó que ella no es ninguna heroína de película romántica, ni mucho menos estaría dispuesta a compartir pantalla con semejante idiota sin cerebro como lo es el pelirrojo, ahora para peor, debía soportarlo hasta en sus descanso donde era sus momentos a solas con Haruka. ¡Con Haruka! Debía de meterle un golpe en la cara por eso, aunque no lo haría, seria darle mucha importancia al cretino y debía de tener suficiente con todo esto. De seguro tampoco se lo pasaría de bomba. Sousuke por su parte mantenía una mueca burlona sobre su rostro, notar como Rin tomaba asiento apretando los puños y la mandíbula sin poder hacer nada era todo un deleite, en esta ocasión estaría en parte con la Nanase pues ella no provocó para nada a su amigo, mas bien, permaneció intranquila en su asiento soportando las miradas quema almas del pelirrojo. Era obvio que el Matsuoka aun no quedo satisfecho de lo ocurrido anoche antes del castigo, pero justo en estos momentos estaba pagando con intereses lo que es salirse del contexto de las clases solo por una chica, bien ahora debía de esperar un reacción por parte de las grupis del pelirrojo, Hinamori poseía una expresión bastante de piedra dificultativa para analizar. No obstante. Entre ellos sabían que eso no era mas igual a una simple fachada, detrás de esa cara tan neutra se escondía una de las peores psicópata de todas, el moreno comenzó a tomar en serio las palabras de Rin dichas un día anterior. Ella esta planeando algo.
Para cuando llego el almuerzo los niveles de fastidio en Suzuka habían rebozado el vaso mental de ella, no solo por escuchar al frente suyo una muchacha parlotear sobre las nuevas competencias por realizarce y la selección de los relevos para chicas, sino tambien el estar sentada en medio de dos tipos que francamente jamas le ha caído bien. Rin y Sousuke. El moreno parecía estar bastante concentrado en comer su comida para marcharse del lugar, por otra parte Rin picoteaba su comida como si se tratase de un juego, esto hacia enojar a la pelinegra como para sentarlo al igual que un niño abrirle la boca y hacerlo tragar sus alimentos. Mejor se ahorraba ese placer. Ella se encontraba en las misma condisiones del pelirrojo, aun en su cabeza no comprendia el porque una maestra tan amable como la de literatura se convirtió en un hielo caminante, de esos que con solo lanzarte una mirada sentías los humos de frío acariciarte los brazos ¿Y por que no? Tambien el alma.
Ella reconocía que se paso de la raya al peliar de esa forma con Rin, pero la cosa no fue sola, aquel pelirrojo fue el causante de todo este alboroto sino fuese por su forma impulsiva se ser, ambos estarían liberados el uno del otro, lo peor de todo es estar aun mas atados por dos tareas con esa camaleón de profesora. No. Se ponía mas fea la cosa al pensar en Haruka, si bien los tiempo libre se las pasaba con él se verían ocupados por la presencia de otra persona. ¿Esto era karma? ¿Una dura penitencia? O simplemente su mala suerte seguía sujetandole la cola sin dejarla ir. Suspiro. ¿Qué otra cosa podría salir peor?
Ella reconocía que se paso de la raya al peliar de esa forma con Rin, pero la cosa no fue sola, aquel pelirrojo fue el causante de todo este alboroto sino fuese por su forma impulsiva se ser, ambos estarían liberados el uno del otro, lo peor de todo es estar aun mas atados por dos tareas con esa camaleón de profesora. No. Se ponía mas fea la cosa al pensar en Haruka, si bien los tiempo libre se las pasaba con él se verían ocupados por la presencia de otra persona. ¿Esto era karma? ¿Una dura penitencia? O simplemente su mala suerte seguía sujetandole la cola sin dejarla ir. Suspiro. ¿Qué otra cosa podría salir peor?
Nagisa quien venia discutiendo acaloradamente como de costumbre con Shiori fue el primero en fijarse en ellos, antes de venir al comedor para almorzar fue a buscar a sus amigos de los cursos superiores junto a Rei, este parecía estar mas calmado cosa bastante raro en él pero pasaba desde aquella apuesta entre la castaña y él. No comprendia como podría tener la convicción de fijarse en detalles pequeños para las personas normales, el rubio tuvo la seriedad suficiente para preguntarle el porque de su apuesta hacia a alguien que aun no había aparecido, si bien las cosas deberían inclinarse entre Haru o Makoto no otro mas, claramente a la Nanase quería era a uno de esos dos ¿Qué le ocurría? Y alli fue cuando el Ryuugazaki le planteo todo el razonamiento que percibió en ese trio. En una parte le daba la razón, Suzuka confundía sus sentimientos de niñez con la atracción que sentía al ver un Tachibana ya de joven, no obstante aquello jamas seria amor o se convertiría, sin embargo, con lo de Haru y el no poder soportar los obstáculos en venirsele por su relación no lo creía. Ambos pelinegros tienen una gran fuerza en su interior que ni ellos mismos conocen, solo bastaba con encontrarse en la situación para dejarla salir a flote, estaba seguro que ellos no darían su brazo a torcer antes de agotar hasta sus últimos recursos, de lo contrario ¿Acaso Haru se rindió en salvar a Rin? No, esa era la respuesta, él nunca se rindió hasta conseguir sacar a su amigo en la parte hundida donde estaba.
Ahora volviendo a la realidad, se quedó helado dejando a la castaña hablando sola mientras observaba consternado el panorama, eran Suzuka y Rin sentados el uno junto al otro, a primera instancia le parecio bastante gracioso por sus caras contraídas de la rabia, era parecido a colocar a dos niños de cinco años castigados en un rincón por su mal comportamiento, cosa que no estaba muy lejano a la realidad, por lo que salio corriendo al encuentro de esos dos con una sonrisa amplia en sus labios pensando en ideas divertidas para fastidiarlos un rato. ¿Y por que no? Tambien a Haru quien estaba a unos metros lejos de él.
Ahora volviendo a la realidad, se quedó helado dejando a la castaña hablando sola mientras observaba consternado el panorama, eran Suzuka y Rin sentados el uno junto al otro, a primera instancia le parecio bastante gracioso por sus caras contraídas de la rabia, era parecido a colocar a dos niños de cinco años castigados en un rincón por su mal comportamiento, cosa que no estaba muy lejano a la realidad, por lo que salio corriendo al encuentro de esos dos con una sonrisa amplia en sus labios pensando en ideas divertidas para fastidiarlos un rato. ¿Y por que no? Tambien a Haru quien estaba a unos metros lejos de él.
— ¡Suzu-chan! ¡Rin-chan! — los llamo atendiendo su atención sorprendidos por el llamado, el rubio solo se sintio mas complacido con esto. Le sacaría provecho — ¿eh? Esas caras que tienen parecen de niños regañados, acaso… ¿Ocurrio algo?
— Convirtieron el salón de clases en una trinchera de guerra — argumento con tono serio Sousuke mirando de reojo al rubio, sabía que ese pequeño chico tenía intenciones de burlarse de esta situación, no lo dentrendia de todas maneras. Podría ser digno de ver. — y todo eso lo hicieron frente a la profesora de literatura, ahora deben afrontar las consecuencia de sus acciones.
— ¿Eh? — pronuncio el chico impresionado de escuchar al moreno hablar de lo ocurrido, pero mas aun de enterarse de un posible castigo de la maestra de literatura. ¡Si ella es muy amable! — aguarda Sou-chan… ¿La sensei de literatura los ha retado? Pero ella es muy tranquila y amable.
— ¿No has escuchado el termino camaleón? — Suzuka casi se atraganta al oir esa dedución tan exacta del ojiverde, Rin estuvo apunto de soltar una risa entre labios, ella lo fulmino — entre muchos alumnos se corre ese rumor, sobre nuestra maestra siendo uno igual a esos animales.
— Entonces… ¿Qué clase de castigo les dio? — siguió preguntando con curiosidad.
— Permanecer juntos como muy… muy… buenos compañeros que son, por supuesto, eso agrega dos trabajos juntos y exposición. — culmino de relatar el Yamazaki con voz neutra al rubio.
Nagisa quedo mudo, pero no fue el unico, Shiori estaba apunto de ir a buscar a esa profesora por imponerle tan injusta tarea a su amiga. Lo que es aun peor. ¿Permanecer junto a Matsuoka Rin? ¡Era de lo último! Si al menos ese castigo fuese junto a su protegido Makoto las cosas fueran distintas, pero no, ahora la ojos agua marina debía de soportar a un sujeto que francamente se caen mal con solo respirar el mismo aire. Solo mirenlos, el pelirrojo quería simplemente salir corriendo lejos del comedor, en cuanto a Suzuka miraba su comida con ganas de sumergirsele para jamas volver. Métodos de escapes bastante locos. Comenzaba a tener lastima por ella.
— Seguramente ha sido culpa de Rin — exclamó muy calmado Haru desde su sitio.
— Rin-chan es muy impulsivo — agrego Nagisa estando de acuerdo con el azabache.
— De eso no hay duda. — un sorpresivo Sousuke expreso su opinión.
— ¡Pueden dejar de hablar de mi como si no estuviera presente! — alzo su voz el pelirrojo, arrugando el entrecejo hacia los presentes — además, se les olvida algo bastante importante en este lio… ¡Yo no fui el unico en ponerse en posición de guerra!
— ¿Estas insunuando algo pelotudo? — susurro entre dientes la ojiazul en español.
— Suzu-chan… — la reprendio el joven Tachibana pues entendió perfectamente lo dicho.
— No tengo que saber español para saber tus “hermosas palabras” Suzuka — se giro dándole la cara mostrandole sus dientes filosos, del enojo.
— ¿A si? — se hizo la desentendida, prácticamente en modo loli — pues te recuerdo perfectamente GRAN IDIOTA que gracias a tu temperamento de cabeza hueca, estoy amarrada a ti con una soga invisible hecho por la camaleón de la profesora de literatura.
— Creeme — se le acerco mas a ella, aun con sus dientes apretados — esto no es mas que el infierno para mi, estúpida loli.
— a: Si los pelotudos giraran vos serias un ventilador. PELOTUDO — lo insulto en perfecto español, al puro estilo argentino.
— Suzu-chan… no de nuevo otra vez — exclamó el Tachibana con una cara verde y ofuscada.
— ¡Ha! — le dio por fin un manotazo a la mesa, enfocando su mirada en la Nanase quien lo seguía con la mirada — No se que diablos me has dicho, pero, solo reintegra lo muy idiota que eres. Histérica extirada.
— ¿Como has dicho? — lo imito con sus movimientos, aunque lentos, para luego sujetarlo del cuello halandolo cerca de su rostro — Mirate primero en un espejo, boludo, imbécil que seguro tus viejos te han dejado caer de bebé .
Makoto no podía creer todas las sartada de cosas pronunciadas en la boca de su amiga, es decir, entendía no llevarse bien con el Matsuoka pero llegar a ese limite era demasiado. Agregándole, un Nagisa con ojos brillos animando mas a los chicos para seguir discutiendo, Shiori mordiendo su puño para no saltar a defender a las ojos agua marina, Rei al borde del colapso y unos tranquilos Yamazaki y Haru, comiendo su almuerzo estilo: “Aquí no ha pasado nada”. Acaso… ¿No existía nada que los detuviese?
— Matsuoka-san, Nanase-san. — esa voz los hizo congelar de los pies a la cabeza, emitiendo un gritillo por debajo al conocer quien era. La profesora camaleón. — ¿Ocurre algo entre ustedes? Les recuerdo que ambos deben llevarse bien, de lo contrario, el castigo puede subir a un nivel mas.
¿Cuando podías ver a una Nanase Suzuka sudando a rios a la par de Matsuoka Rin? Nunca, por lo tanto, ambos jóvenes cambiaron su postura hostil con el contacto a una de amistad infinita. La pelinegra fingió estar arreglando el cuello del pelirrojo con dedicación, por otro lado, Rin sonreía de manera estúpida en dirección a su maestra para tratar de demostrarle su buena relación. Aquella mujer en verdad daba escalofríos, dando por consiguiente algo de diversión a ciertas personas, Sousuke y Nagisa, quienes mantenían semblantes antes las sonrisas forzadas del duo mas disparejo de todos.
— ¡Como cree tal cosa, sensei! — exalto su voz Suzuka, fingiendo ser insultada — Rin y yo nos llevamos a las mil maravillas, ¿cierto?
— Por supuesto, por supuesto — argumento el pelirrojo, pasando su brazo en el hombro de ella expresando un manifiesto fraternal — como los querubines en el cielo.
Sousuke tuvo que contener su eminente risa ante semejante palabra en los labios de su amigo, ¿querubines? ¿de donde rayos saco esa palabra el Matsuoka? Porque claramente no iba con él, sobre todo, esa aura brillo a la par de esa sonrisa quema retinas especializada para engañar a camaleones. Obviamente, todos se percataron de la reacción del moreno, colocando en un hilo fino la veracidad de las palabras de los jóvenes, llevando a un pelirrojo fulminar a su mejor amigo. Y… pensé que tendria su apoyo, si claro, como dice la complejo de loli “PELOTUDO”.
— Aunque me complaceria creer todo eso — dejo en desazón la maestra, provocando un vuelco en los estómagos de los chicos del susto — necesito una prueba que me certifique que lo dicho por ambos es fideligno.
— ¿Qué tal un abrazo? — ese Nagisa… en verdad lo terminarían ahorcando tarde o temprano, pensó Rin apretando sus puños — ese el mayor signo de la amistad.
— ¿de que partes estas Nagi-chan? — susurro en español, Suzuka igualmente frustrada.
— ¿Escuche algo de su parte Nanase-san? — pregunto con intriga la maestra a la joven.
— ¡No! ¡En lo absoluto! — enfocó mucho sus palabras con nervios — solo que no tengo ningún objeción hacer eso.
Rin de inmediato giro sorprendido en dirección a su compañera de cuarto, pensó en que ahora si perdió la cabeza por completo, ¿estaba dispuesta abrazarse con él? Definitivamente en la comida de la Nanase existía una clase de liquido mágico, de lo contrario, jamás haría algo igual. En otra parte, el Tachibana estaba sin palabras algunas mirando de reojo a su mejor amigo, tratando de buscar alguna respuesta coherente a todo lo acontecido, Haruka seguía manteniendo toda su atención en su caballa como siendo lo mas importante en estos momentos. Nagisa salto emocionado de su asiento sacando su teléfono celular alegando sacar una foto de lo ocurrido, Rei y una Shiori molesta trataron de frenar su cometido, pero fue inútil, Sousuke susurro entre dientes muy divertido querer un copia luego de eso, quien sabe, le podría servir en muchas cosas en adelante. Fue entonces que la maestra les mando hacer tal acción, al comienzo tanto el Matsuoka como la Nanase estuvieron incómodos al tratar de afianzar sus brazos, pero luego, con rostro llenos de una sonrisa falsa a la par de surcos fingieron contento supremo.
Solamente la risa disimulada de Yamazaki y el sonido del flash en la cámara de Nagisa encontrando la mejor cactura de los jovenes, les hizo permanecer en la realidad, donde sin duda Rin pensaba en este día como el mas duro y retador de todos. Se sentía similar al jardín de infantes, cuando te obligaban a permanecer unos segundo abrazado a ese niño con quien peleas constantemente, fue ingueno de su parte creer dejar eso en el pasado. Su profesora de literatura es la mas peligrosa de todas, por consiguiente, estaría con cuidado de ahora en adelante.
¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Mil veces que asco! Se repetía sin parar en su cabeza la Nanase al entrar al baño del club Samezuka, quitandose su uniforme para meterse en la regadadera de agua fría con todas esas miradas en ella, no era para mas, hoy fue partifice de la mayor de las humillaciones jamas contadas. Abrazar a su enemigo. No solo eso, permanecer junto a él hasta el momento de suma paz al rodearse de Haruka y Makoto, sus chicos favoritos en todo Iwatobi. Maldición, lo odiaba, lo odiaba, ¡Lo odioba demaciado! Ese tsudere idiota, no solo la provoco de una manera infantil en clase (donde cayo rendondita) sino que quiso seguir en el almuerzo, es parecido a tener un motor de energías inagotables dentro de él, porque seguía, seguía y seguía fastidiando. Al menos podría tener paz en tanto tomaba una ducha, aunque tenía la miradas curiosas, hostigadoras y una que otra de envidia, sentía la única manera de mantenerse alejada de esos ojos ámbar acusadores.
“Te mandaré la próxima vez a freir monos, Rin Matsuoka.”
“Te mandaré la próxima vez a freir monos, Rin Matsuoka.”
— La he encontrado — una voz fina, la hizo girar de inmediato topandose con una cabellera larga rojisa. Matsuoka Gou. — Sempai, hoy usted ha venido bastante temprano.
— Gou-chan… — susurro asombrada.
Ya estando duchada y con su bañador puesto, la joven Nanase se sento a conversar un rato con la pequeña de los Matsuoka, esta no encontraba las maneras para disculparse por el comportamiento grosero de su hermano mayor, antes no solia ser así de impulsivo pues se comportaba muy dulcemente, era un niño enérgico adornado de una sonrisa contagiosa, un brillo en los ojos inocente y agraciado con la destreza de la natación en sus venas. De hecho, fue él quien persiguió a Haruka para poder hacer un equipo de entrada a las competencias de ese entonces, dejando a un lado a su antigua escuela con amigos dentro, si, con eso se refería a Sousuke. Aunque esa no era la razón para su disgusto por Haruka. En cambio Rin, con su actitud romántica y deportiva (acosadora, agrego Suzuka) logro entrar en el ogro corazón de su primo, convenciendolo de hacer su petición.
— Los hombres son tan complicados — argumento la ojos agua marina, cerrando su casiller con sus cosas — pero lo es aun mas tu hermano, Gou-chan. ¿Formar escandolo solo por equivocarme en colocar mi chaqueta? ¿Qué es? ¿Una chica?
La pelirroja rio un poco apenada al escuchar a su superiora hablar de su hermano, si bien pudo haber exagerado un poco las cosas, Rin en verdad odiaba todo lo referente al desorden. Aun recuerda cuando olvido por completo limpiar su habitación y este le reprendio, al estar en ese entonces Sousuke las cosas se suavisaron, aquel moreno siempre fue muy gentil ahora.
— Pero… — la mirada perspicaz de la pelinegra captó un semblante dulce en la pelirroja, haciéndola sonreír socarronamente — olvidemos al indencoroso de tu hermano y enfoquemos en algo mas, como por ejemplo, Yamazaki.
Gou al escuchar ese nombre soltó un respingo del susto, giro para observar el rostro burlón de su senpai para sentir de inmediato escalofríos, persibia que jamás podría escapar de esos orbes agua marina, que si bien le recordaban al primo de la muchacha, emitían mas emociones que él. ¿Qué podría hacer? Suzuka no es tratar de persuadir a sus amigas para dejarles claro que no ocurría nada entre Yamazaki y ella, porque la pelinegra mantenía un aire lo bastante intimidante para exprimirte el último jugo en la fruta. Pero Gou no mentía en algo, nada pasaba entre Sousuke y ella, salvo quizás algo, sus sentimientos cambiaron.
La pelirroja olvido cuando fue la última vez que miro al moreno como lo es realmente, el mejor amigo de su hermano mayor, porque la presencia de este se le hizo tan común en todo momento. Festividades, navidad, año nuevo e inclusive en las conmemoraciones con respecto al día de su padre morir, el Yamazaki estuvo allí para tenderles la mano amiga a ella y su hermano mayor. Cuando este se fue a Australia la ayudo a adaptarse a la soledad, bueno, no necesariamente, solamente hacer frente a las cosas sin la presencia del mayor. Si. Hasta los momentos todos marchaba de la misma manera, el moreno siendo de en alguna ocasiones puente para llegar a Rin en convencerlos en algunas peticiones, pero de unas semanas hasta el presente algo se rompió en ella.
Una de sus amigas cercanas admitió en una pijamada secreta sentirse atraída por el Yamazaki, al igual que otra por su hermano, aunque Gou le resto importancia a lo otro enfocó todo en la primera confesión. No es que sintiera algo por el moreno, solamente no comprendia la razón de querer a alguien de difícil acceso a los demás como lo es, aun así, la chica simplemente agurmento el mirar mas allá de la cara fruncida del Yamazaki, porque si este es amable con ella y Rin podría hacerlo con otras personas. En ese instante Gou se sintió en peligro, sobre todo, florecieron sus sentimientos de egoísmo dentro de ella asustandola al completo, no permitiría ser apartarada a un lado por nadie, menos en manos de una de sus amigas, Sousuke era suyo y de nadie mas.
De hecho, la pelirroja no se dio cuenta que las palabras salieron sin mas de ella, escuchandolas con suma atención la ojos agua marina, quien poseia un semblante pensativo.
De hecho, la pelirroja no se dio cuenta que las palabras salieron sin mas de ella, escuchandolas con suma atención la ojos agua marina, quien poseia un semblante pensativo.
— Tal vez, usted no sepa la gravedad de la situación. Senpai. — la vivaracha actitud de Gou fue suplantada por una gris, opaca llena de inseguridad — Sousuke-kun es solamente el mejor amigo de oni-chan y él jamás me vería de otra manera, aun asi yo…
— No seas tan pesimista, Gou-chan — le apretó una de sus manos transmitiendole fuerza, los ojos ámbar de la muchacha se mostraron conmocionados de tal acción. — tu solamente debes ser la misma chica alegre de siempre, los pesimistas no tienen lugar en el triunfo, además, Yamazaki esta sintiendo lo mismo por ti.
— Pero oni-chan… — seguía buscandole mas excusas.
— Si Rin dice algo, ya me encargaré yo — alzo su puño muy segura de si misma, Gou temió de ello porque la frágil relación de su hermano con su Senpai era bastante frágil como para agregarle algo mas — dejame al Pelotudo yo me ocuparé de él.
— Pelo… ¿Qué? — trato de decirlo pero no pudo, su español era pésimo.
— A lo que me refiero Gou-chan, es jamas tirar la toalla por tus metas, inclusive, si alguien quiere entrometerce en ellas. — le consejo, adoptando una posición mas madura de lo usual — porque luego, te arrepentiras de almenos no haberlo intentado.
— Senpai… — susurro conmovida.
— Bueno, ahora, — le dio unas palmaditas en la mano contraria, colocándose de pie — vamos a la practica.
— ¡Si! — afirmo mas animada.
Sin duda su hermano era un idiota al tratar de esa manera a alguien tan especial como su Senpai, quien podría tener muchas cosas extrañas envolviendola, aun asi, poseía un grado de palabras contundentes para sacar a cualquiera del barro. Desde ese momento, Matsuoka Gou se prometió a si misma luchar por sus deseos, sobre todo, llegar al corazón de cierto moreno sin importar las consecuencia. Porque nadie estaría dispuesto a forma su futuro, solo ella, nadie mas que ella.
Ambas muchachas salieron del baño de chicas omitiendo miradas acusadoras de tres chicas, quienes pasaron desapercibidas de las ya retiradas, una de ella poseía muchas pecas adornadas de una sonrisa cinica. Hinamori Luna. Solamente le faltaba presenciar la buena relación con la hermana menor de su “Rin-sama” para darse cuenta de lo aprovechada que era aquella pelinegra, seguía utilizando el poder de los nadadores mas populares del Samezuka, tomando nuevamente una de sus palabras al presente. Porque Nanase Suzuka comenzaría a vivir el infierno, de lo contrario, se teñiria el cabello a rojo pasión. Lo mejor… estaba por comenzar.
Era la quinta vez que Sousuke se burlaba de él mostrandole aquella fatidica fotografía, no podía creerlo, en verdad no podía, ¿en verdad el Yamazaki era su amigo? Porque estaba colocando a prueba aquello. Esto estaba comenzando a ponerse oscuro, aun con las risotadas de Sousuke a sus espaldas los pensamientos rondando su cabeza lo relacionaba a la Nanase, esa muestra de afecto fraternal solo seria el principo de mas cosas, porque aun queda ese trabajo y la exposición frente a todo el grupo. ¡Menudo fastidio! Si tan solo complejo de loli no fuese tan fastidiosa el capas seria de controlarse. Pero no podía evitarlo. La ojos agua marina no solo es atolondrada, igualmente es descuidada, desordenada, escandalosa y una completa idiota. ¿Como haría para seguir soportandola de ahora en adelante? Misterio de la ciencia.
Sousuke dejo de burlarse de él colocando un semblante bastante serio, de hecho, a su alrededor las cosas se pusieron bastante tensas, el Matsuoka percibió eso además de la concentración de su amigo al mirar a un sitio de resinto, siguiendo los patrones de eso presto toda su atención posible hallandolo. Hinamori Luna. Rin solo un respingo de la impresión acompañado de apretar los dientes de rabia, aquella zorra barata se atrevió a venir a club Samezuka solamente para hacerlo algo, de lo contrario, ¿por qué se molestaría? Ella no es se las personas de perder su tiempo en cosas absurdas y sin sentido, la conocía, o la menos pensaba que lo hacia.
De pronto, su hermana menor entró al centro al lado de una ojos agua marina muy concentrada en las palabras de la menor, Luna emitió una sonrisa burlesca a la par de saludar de forma cinica a los dos morenos que la observan con determinación. El pelirrojo con el odio a flor de pie, intento ir de inmediato a la dirección en donde estaba la pecosa, pero no pudo, o mas bien, alguien lo detuvo.
De pronto, su hermana menor entró al centro al lado de una ojos agua marina muy concentrada en las palabras de la menor, Luna emitió una sonrisa burlesca a la par de saludar de forma cinica a los dos morenos que la observan con determinación. El pelirrojo con el odio a flor de pie, intento ir de inmediato a la dirección en donde estaba la pecosa, pero no pudo, o mas bien, alguien lo detuvo.
— Sueltame Sousuke — le mando con voz feroz, pero el moreno lo ignoro — tengo que dejar las cosas claras con esa chica.
— No conseguirás nada al ir hasta allá — planteo con calma, tratando de controlar a su amigo — ella jamas te confesara el motivo de su presencia aquí.
— ¿No es obvio? — exclamó de forma irónica — su objetivo es Suzuka.
— Te pedirá pruebas de ello, alegando quizás mirar a una de sus amigas en el club, con tal, se que las tiene — argumento muy convincente sintiendo el temblor de la frustración en el pelirrojo — Rin, amigo, se que quieres hacer prevalecer la justicia pero piensa por un momento las cosas con cabeza fría.
¡Maldición! Cuanto detesta escuchar la voz estilo pepe grillo del moreno, porque seamos francos, este tenía toda la razón del mundo y él no podía hacer nada para impedirlo. Si al menos… la Nanase fuese un poco valiente para afrentar a sus enemigos, todo fuese diferente, debido a ello, Rin se deshizo del agarre de Sousuke sentandose a su lado agarrandose los cabellos con frustración. Aquella idiota tenia la culpa, la culpa de convertirlo en un estúpido al tratar de ayudarla, solo mirenla, con ese semblante despreocupado hablando con su hermana como si nada. Cuanto la detesta, aborrece y odia, esa fastidiosa Nanase solamente ha venido a complicarle la vida. Porque desde su llegada solamente jodio todo a su alrededor, esa era la verdad, la autentica verdad.
— ¿Te has calmado ya? — pregunto perspicaz su amigo, a un costado de él.
— No sabes cuanto la detesto, Sousuke — confeso, muy frustrado consigo mismo — desde que llego suplanto mi pacifica vida en una total caótica.
— No me digas — alzo su rostro para mirar la media sonrisa del moreno, demostrandole algo oculto — Rin, lo último que sientes por la Nanase es el sentimiento de “detestar”.
— ¿Qué sugieres entonces? — pregunto teniendo el ceño fruncido.
— Te agrada — lo señalo muy seguro de si mismo — nunca te he visto con tanta energía discutir por algo, sin saltar por alto a su primo, ella le sigue muy desde atrás.
— No seas ridículo — musito incrédulo sonriendo.
— Estoy hablando encerio — volvió a afirmar el moreno, con un tono serio — te agrada Suzuka Nanase y jamas podrás negarlo.
Entre tanto la pelinegra luego de pasar por tantas cosas el día de hoy la felicidad tocaba su puerta, puesto que la colocarían por primera vez a competir con las mejores del estilo espalada, por supuesto, allí también se encontraría Shiori una de sus grandes amigas. Makoto y Haru se les acerco desde lejos para conversar antes de la practica, no sin antes, darle un consejo a la novata en cuestión. El Nanase miro seriamente a su prima volviendo a darle el mismo consejo de costumbre, olvidar a los demás, centrarse únicamente en ella junto su conexión en el agua, lo importante no es los tiempos ni menos llegar de primer lugar, lo realmente resaltante es cuanto disfrutas de sentir el agua en tu piel. Dichas esas palabras, la Nanase se sintio mucho mas motivada para empezar la competencia, aun tomando en cuenta la confianza de la persona que ama sobre sus hombros.
Despidiendose de los chicos, ambas chicas se ubicaron en sus carriles correspondientes arrojandose al agua, una Gou junto al Capitán Mikoshiba se situaron en sus puestos con un cronómetro y carpeta, estando completamente listas el chico hizo sonar su silbato dando inicio de una vez. Suzuka se mentalizo únicamente en mover sus brazos y tronco al ritmo de sus respiraciones, olvido a todos y todo al completo mentalizandose en las palabras de Haruka. Ser una con el agua, una… su mente viajó cuando estuvo pensando en como imitar al Nanase cuando estaban en el mar, este permanecía con un semblante tan pacifico y sereno demostrandole ser posible disfrutar de los mínimos detalles. Fue en ese instante donde entraba el joven Tachibana, enseñandole sus técnicas de nado asi como también los pensamientos del Nanase al momento de estar en contacto con él agua. Aunque aprendió a nadar jamas sintió lo mismo de su primo, hasta hora.
Hinamori Luna abrió sus ojos a golpe al observar a la Nanase nadar de manera natural el estilo espalda, hace unos segundos esta mantenía una sonrisa al verla en el último lugar de todas, pero de manera sorpresiva empezó a adelantar posiciones. ¿Por qué? ¿Como logro optener esa elegancia al mover sus brazos? ¿O mantener una expresión tan relajada? No lo sabia, pero eso empezó a molestarle mucho y debía de hacer algo para frenar su felicidad. Formando una sonrisa socarrona en los labios, miro a una de sus lacayas susurrandole algo entre labios, debía de capturar la chaqueta de la Nanase y traerla ante su presencia, porque en uno de los bolsillos tenia las llaves de su casillero, por consiguiente, las cosas se pondrían un poco mojadas.
Al darse rápidamente la vuelta los gritos de euforia no parón en escucharse, dándole una sensación gratificante en el pecho a Suzuka quien mentalmente imaginaba la sonrisa de cierto pelinegro, no estando tan lejos de la realidad porque el chico en verdad lo estaba haciendo, mientras que su mejor amigo miraba con ojos conmovidos al pelinegro pues este muy pocas veces demostraba emociones. Por otra parte, su amiga de la infancia en verdad es fabulosa, el movimiento de sus manos, la manera de girar sus brazos y esa expresión seria en su rostro. Estaba decidida, decidida a alcanzar un poco mas a la persona quien quería en su vida, su mejor amigo. Haruka. Sin saberlo la sonrisa de sus labios fue borrandose en cada minuto, aunque estaba feliz por la ojos agua marina al igual de Haruka, no podía frenar estos sentimientos latientes es su pecho. ¿Por que ella no podía mirarlo solo a él? ¿Y por qué tenia que ser Haruka? De ser otro sujeto, quizás desconocido, tendría la fuerza necesaria para pasarle por encima sin remordimientos, pero no, se trataba de Haru. Su mejor amigo, alma gemela, hermano del alma y compañero en muchas circunstancias, no, al Nanase jamas podría hacerle eso.
“Aunque me hunda en mi propio dolor, debo aguantar por el bien de los dos. Ellos… no merecen esto de mi, no, no lo merecen.”
Con esos pensamientos noto como Suzuka tocaba la pared llegando de primer lugar, se saco los gogles a la par de su gorro haciendo revolotear sus cabellos negros al aire, por unos segundos penso que sus ojos azules agua marina se conectaron con los suyos, o al menos hizo contacto a su mirada, pero no, la chica sonrio de manera vivaracha hacia un lugar cerca de él. Donde se encontraba Haru. Este le respondió la sonrisa con otra pero mas serena, muy a su estilo transmitiendole bastante contento a su resultado, Makoto se quedo suspendido en la nada aguardando con manos sudorosas los restos de un amor jamas correspondió.
Suzuka tenia desde antes la respuesta a todo.
Lamentadolo mucho, en esa ecuación no existía un Mokoto Tachibana como solución.
Solo Haru, siempre él.
Lamentadolo mucho, en esa ecuación no existía un Mokoto Tachibana como solución.
Solo Haru, siempre él.
La chica salio del agua con ayuda de la menor de los Matsuoka, felicitandola por su nuevo logro en el club Samezuka porque el estilo de nadar en ella era hermoso, ágil, sutil y con mucha elegancia. Tal cual a una garza sobre el cielo azul. La Nanase presa de tantos halagos no presto atención a la llegada de sus amigos, ni mucho menos al Capitán Mikoshiba dándole una invitación a algo bastante importante para cualquier nadadora del club.
— ¿Quisieras participar en la prueba de relevos? — le pregunto muy serio, sorprendiendo a la chica.
— Creí que Shiori-chan era la que practicaba el estilo espalda en los relevos — musito desconcertada.
— ¡No te preocupes por eso! — exclamó la castaña, sujetando de los hombros a la mas pequeña — el equipo te necesita, Suzu-chan, si tienes los tiempos necesarios puedes hacer la prueba.
— Oh… bueno… entonces… — exclamaba nerviosa, sin poder creer como las cosas se movían sin ella poderlas evitar.
— Contamos contigo — se acerco a ella el capitán, colocando una mano en su cabeza — Suzu-chan.
En verdad… dios existía, de lo contrario, este tipo de cosas no le pasarían a ella de golpe. A lo mejor, estaba siendo recompensada de alguna manera por los malos presagios de su vida, sobre todo, esa piedra en el zapato con cabellos pelirrojos.
Mas tarde ese mismo día, la ojos agua marina se quedó conversando con otros chicos a su alrededor sobre la competencia de relevos, entre ellos Nagisa y Shiori recios a abandonarla en ese lugar con tantos hombres a la suerte, aunque sorpresivamente alguna chicas se unieron a la conversación con rostros tímidos. Todo termino siendo una charla en grandes escalas. La pelinegra estuvo tan entretenida que olvido conviarse su bañador a su uniforme, por eso proponiendo a los presentes seguir con la conversación en la cena se excuso con ir a cambiarse, los demás asintieron abandonando el recinto adoptando la promesa de pronto reunirse en el comedor. La Nanase aun con una sonrisa en los labios fue en busca de su chaqueta en alguna de las bancas, no existía prácticamente nadie en la piscina, salvo a dos chicos conversando cerca de la entrada, la pelinegra los obvio de inmediato pues en verdad tenía prisa. ¿Donde pudo haber dejado su prenda? Estaba segura de tirarla cerca de las bancas allegadas a la piscina para mayor vigilancia, pero nada, ahí no se encontraba y eso la preocupo, en uno de los bolsillos se encontraba la llave de su casillero, sin él jamas podría cambiarse. Presa del pánico empezó a mirar a todas partes con la esperanza de hallar la prenda blanca.
Rin mantenía una charla con uno de sus compañeros de clase para organizar un trabajo de ciencias, Sousuke se adelanto para hacer quien sabe que cosa, con tal, desde la confesión de agradarle a la prima de Haru las cosas de volvieron raras. ¿Por qué la insistencia del moreno? A él claramente menos simpatiza con la Nanase, la catalogo de falsa y niña pretencioso, aunque ahora simplemente le restegaba en los ojos arreglar las cosas con ella. Todo un lio. Se despidió del chico terminando de dejar las cosas claras, aun él no tomaba una ducha ni mucho menos se cambiaba de ropa, mantenía su pecho desnudo arropandolo la chaqueta negra del club y su bañador de franjas rojas, cosa que estaba ya bastante acostumbrado a llevar al ser el último en dejar la piscina, pues pensaba en mantener su ritmo a tope para no quedarse atrás. No es como si el Matsuoka fuese un obsesivo por entrenar, además, su definición solamente es de régimen deportivo exhaustivo.
Muy seguro de si mismo giro sobre sus talones encaminandose al baño de chicos, antes de ir a cenar tenía que estudiar para matemáticas y japones, de lo contrario sus notas bajarían. De pronto, observo que no se encontraba solo en aquel sitio, Nanase Suzuka parecía estar buscando algo entre los bancos con mucho susto y frenesí. ¿Qué pudo haberle sucedido? Vistiendo únicamente su bañador sin ni siquiera mantener una chaqueta o algo, eso dejaba mucho a la imaginación porque las piernas blancas de la chica mantenían unas formas bien torneadas, además, de la figura agraciada en malla haciéndole realzar sus caderas y cintura de avispa.
Muy seguro de si mismo giro sobre sus talones encaminandose al baño de chicos, antes de ir a cenar tenía que estudiar para matemáticas y japones, de lo contrario sus notas bajarían. De pronto, observo que no se encontraba solo en aquel sitio, Nanase Suzuka parecía estar buscando algo entre los bancos con mucho susto y frenesí. ¿Qué pudo haberle sucedido? Vistiendo únicamente su bañador sin ni siquiera mantener una chaqueta o algo, eso dejaba mucho a la imaginación porque las piernas blancas de la chica mantenían unas formas bien torneadas, además, de la figura agraciada en malla haciéndole realzar sus caderas y cintura de avispa.
Freno el carro.
El pelirrojo giro al opuesto en la dirección donde estaba la Nanase, no, no, ¡No podía ser posible! El en verdad estuvo observando a la prima de Haru con ojos de lobo hambriento. ¡Tenia que ser una broma! El… ¡Él no era un pervertido! Desde hace mucho estuvo rodeado de chicas en bañador y jamás pensó en ellas como objeto de ojos deseos, solamente como compañeras nanadoras del mismo club. Pero no, tenía que aparecer Suzuka con su comportamiento descuidado de su persona y hacer nacer en él sus instintos de hombre, tal cual a cuando ocurrió el incidente de “pechos al aire”.
¿Como podría ser tan idiota? De seguir así pescaría un resfriado o algo peor, mejor… mejor… trataba de entablar una conversación con ella, tal vez le ocurrió algo.
¿Como podría ser tan idiota? De seguir así pescaría un resfriado o algo peor, mejor… mejor… trataba de entablar una conversación con ella, tal vez le ocurrió algo.
— Suzuka — la llamo fingiendo mantener el control de si mismo, sobre todo, de los latidos nerviosos en su corazón — ¿Se te perdio algo?
La pelinegra al escuchar esa voz se giro de inmediato, de encontrarse con todas las personas del Samezuka tenia que ser precisamente con este tsudere, debía de ser un karma o algo peor. Aguarden. El pelirrojo poseia sus pomulos colorados, al igual de mantener una expresión nerviosa en el rostro, ¿Qué le podía estar pasando?
— ¿Te has comido un aji super picante? — le dijo en un completo español, sin saberlo.
— ¿Qué has dicho? — una vena palpitante apareció en la frente del pelirrojo.
— Oh, no me dí cuenta que hablaba español. Culpa mia. — alzo su mano bastante despreocupada.
Esta niña…
— Como sea — ignoro ese incidente con mucho sacrificio, apretando sus dientes — ¿Qué ha ocurrido?
— No encuentro mi chaqueta — le dijo, nuevamente enfocándose en su búsqueda dejando a un lado a Rin con un semblante sorpresivo — estoy segura de haberla dejado en las bancas de la derecha, pero no se encuentra allí, es muy extraño.
— ¿Estas segura? — se coloco al mismo nivel de ella, mirandola buscar con dedicación — seguramente te la dejaste en otro lugar y como estabas ocupada ni cuenta te diste.
— Eso mismo pensé — le dio la razón, suspirando con pesades sentandose en el suelo cansada — pero es imposible, dejo mis cosas en ese sitio porque puedo verlas mejor.
— ¿Es por eso que aun no te cambias? — afirmo el pelirrojo.
— Si, en la chaqueta tengo las llaves del cacillero donde estan mis cosas. — agrego la pelinegra bastante tranquila.
No puede ser, en verdad no puede ser, pero… ¿de ser posible? El Matsuoka se levanto de golpe corriendo hacia el aseo de mujeres con una Nanase a cuestas gritando su nombre, este la ignoro tratando de abrir la puerta de aquel sitio con una premonición en su cabeza. Al tratar de girar el pomo lo encontró tal cual a lo esperado, con llave. Suzuka llego a su encuentro jadeando por el esfuerzo de seguirle el paso al pelirrojo, este al sentir su prensencia giro regalandole una única mirada seria.
— Te la han vuelto hacer — hablo con mucha énfasis — esta trancado.
— Me carga la concha, esto es lo único que me faltaba para terminar la jornada — murmuraba en voz baja, en español, apretando sus dientes y puños al unir todas las piezas del rompecabezas — esas minas estúpidas, pelutudas de mierda.
Ahora Rin contandole con lujo de detalles la última conversación con la autora intelectual de este acto, la pelinegra pensó en ser una completa loca esa chica al no tener limites al tratar de hacerle daño a alguien, además de causarle risa al insinuar un posible enamoramiento del Matsuoka por ella. ¿Acaso no era claro? Si él decidió ayudarla en ese entonces fue solo cortesía, agregándole a su sentido de la justicia, porque ambos (Rin y Suzuka) son parecidos al agua y el aceite, el sol y la luna, el día y la noche. Ellos jamas podría llevarse en términos pacíficos, por supuesto, tendrían sus momentos de lapsos de paz como el presente, pero encontrarían la manera de volver a discutir.
Siguiendo con el relato, el Matsuoka aseguro que aquella pecosa no es de dejar las cosas a medias, su obsesión por su persona y Haruka no tenía limites algunos con tal de tenerlos, haría lo que fuese inclusive pasar sobre cualquiera. Debido a ello, fue liberada de su castigo a la mitad y asistió a las practicas del club el día de hoy. Suzuka se levanto como bala de su asiento apretando sus puños susurrando palabras incomprensibles para Rin, pero claramente no siendo halagos hacia la Hinamori, llevándolo así a desear tener presente a Makoto quien sabia perfectamente español. Aunque todo lo que sube baja.
Siguiendo con el relato, el Matsuoka aseguro que aquella pecosa no es de dejar las cosas a medias, su obsesión por su persona y Haruka no tenía limites algunos con tal de tenerlos, haría lo que fuese inclusive pasar sobre cualquiera. Debido a ello, fue liberada de su castigo a la mitad y asistió a las practicas del club el día de hoy. Suzuka se levanto como bala de su asiento apretando sus puños susurrando palabras incomprensibles para Rin, pero claramente no siendo halagos hacia la Hinamori, llevándolo así a desear tener presente a Makoto quien sabia perfectamente español. Aunque todo lo que sube baja.
La Nanase se arrojo al suelo completamente derrotada, aquellas chicas idiotas volvieron hacer nuevamente de las suyas jugando a las niñas problemas, no solo le quitaron su chaqueta preciada sino la dejaron solamente en bañador. ¿Cual era su maldito problema? ¿Relacionarse también con Rin? ¡Eran compañeros de cuarto! Y aun mas, él es amigo de su primo haciendo imposible su lejania.
Mentes de pollo, conchudas, pelotudas, espero ver como se ahogan en su propia porquería. ¡Por su gran estupidez! Debería darles una patada en el orto y mandarlas directo a la mierda, si, debería hacerlo“.
Pero era imposible, la pelinegra seguía teniendo temor a lo ocurrido la vez anterior, donde fue torturada de la peor manera, no deseaba pasar por algo similar ni mucho menos verlos en sus pesadillas en las noches.
Mentes de pollo, conchudas, pelotudas, espero ver como se ahogan en su propia porquería. ¡Por su gran estupidez! Debería darles una patada en el orto y mandarlas directo a la mierda, si, debería hacerlo“.
Pero era imposible, la pelinegra seguía teniendo temor a lo ocurrido la vez anterior, donde fue torturada de la peor manera, no deseaba pasar por algo similar ni mucho menos verlos en sus pesadillas en las noches.
— No te preocupes — sintio como le arrojaban una prenda en la cabeza cubriendola, giro a sus espaldas observando a Rin con su pecho descubierto, pomulos sonrojados y en la mano su celular — estoy contactando con Gou, ella tiene copia de todas las cerraduras del club, te ayudara.
Ese porte imponente, pulcro e inesperadamente de joven caballero, la atmósfera transmitida por Matsuoka Rin la arrastraba a lo completo desconocido, aun mas, a un mar lleno de peligros donde este tiburón estaba dispuesta a salvarla. No. No podía estar sintiéndose de esa forma, pero al pasar sus brazos en las mangas de la chaqueta de Rin captó el calor corporal de su dueño, podría quedarle bastante grande pero servía para darle abrigo. Toda la prensa tenía el olor impregnado de su dueño, la primavera, los cerezos en flor y el cloro combinados entre si, cubriendola de sentimientos cálidos sin poder ser explicados.
— Lo… siento… — susurro cohibida la pelinegra, asombrando al ojos ámbar quien mantenía su atención entera en su móvil — debi darles la cara cuando me lo sugeriste pero no lo hice, solamente huí con la cola entre las patas, tal cual a un perro regañado. Lo siento en verdad. — alzo su mirada en dirección al pelirrojo con expresión asombraran en el rostro — Y gracias… gracias por defenderme de esas chicas.
¿Qué era esto? Se pregunto Rin al contemplar el rostro perfilado como delicado en la Nanase, quien realmente parecía estar realmente arrepentirda de lo ocurrido. En tanto él, simplemente luchaba con sus demonios para alejarla de sus retinas, porque ojo, la pelinegra lleva su chaqueta manteniendo solamente un bañador cubriendo su figura, y maldición, esto es demaciado para su mente joven.
“Demonios, ella quiere matarme”.
Pero no, escucharla decir todo aquello afirmaba lo muy enfermo que era, podría en verdad ser un completo pervertido sin remedio.
— Yo también lo siento entonces — le dijo sentandose a su lado, en el suelo, alzando su rostro bastante orgulloso — debí ponerme en tu posición, no estabas en condiciones de luchar luego de lo ocurrido. Simplemente te impuse mis deseos sin considerar los tuyos.
— Sos un boludo, en verdad. — comento burlona en español.
— ¡Ya te lo dije! — giro a su sitio con pomulos sonrojados — dime algo que entienda y en mi idioma.
— Tsudere — siguió insultandolo con picardía.
— Tsudere — siguió insultandolo con picardía.
— Me estoy disculpando y tu me insultas — comentó con un tic en el ojo — eres una desconsiderada.
— Sos tan fácil de fastidiar que resulta divertido — confeso colocando su rostro en las rodillas, sonriendo complacida.
— ¡No juegues conmigo! — la sujeto de las mejillas, halandolas parecidos a tener plastilina en las manos — complejo de loli .
Si Rin mantuviera esa sonrisa despreocupada en el rostro como ahora quizás lo tacharia de niño pequeño o infantil, porque en estos momentos teniendole de esta manera tan cerca de ella le transmitía muchas cosas. La primera, él solamente mantenía una expresión de ogro pero era simple fachada, porque en realidad solo es un chico con dificultades para expresar sus sentimientos, no tan lejos de su primo Haruka, quien las oculta en una expresión sin sentimientos. La segunda, el Tsuderismo del Matsuoka podría considerarlo un completo deporte, observarlo con todas esa venas a punto de explotar era sumamente divertido, aun mas, al tratar de seguirle el ritmo cuando le habla en español, tal vez le podría enseñar un poco… aunque la diversión podría acabarse.
Rin se quedo en unos momentos quieto, manteniendo solamente sus manos en el rostro de la pelinegra quien lo observaba con detenimientos, aquellos ojos azules parecían querer fundirse en sus mas profundos pensamientos. El Matsuoka no se dio cuenta antes de lo muy fina que era el rostro de ella, ni que sus pestañas son ridiculamente largas o los labios de ellos mantienen un color rosado pálido, sus expresiones a simple vista se asemejan a Haru pero de cerca notas un pequeñas diferencias, por ejemplo, los músculos de la cara de Suzuka tienen mas vida al tratar de estirarlos que resulta gracioso. O… la temperatura de su cuerpo es mas tibio de lo normal, como fuego que empieza a propagarse en todo su ser, pero este no busca la extinción, solo mantenerse bastante tiempo. Una rara conexión los envolvió a ambos impidiendo separarse el uno del otro, Rin alzo una de sus manos al cabello extenso de la chica con cuidado, encontrandolo sedoso, su estomago dio un vuelco nervioso y su pecho brincaba sin parar.
¿Por qué? ¿Como pasas de discutir acaloradamente con una chica a tocarla sin descaro? Además, de persibir una extraña línea imaginaria uniendolos para permanecer así, tal vez, y solo tal vez Sousuke tuviese razón en agrardarle la Nanase. Aunque jamas lo admitiría frente a alguien. Lo guardaría para si mismo.
— ¡Oni-chan! ¡Suzuka-senpai! — unos gritos de una voz particular los devolvieron a la realidad — ¡Las he encontrado!
Como si fuera plomo hirviendo Rin se alejo de la pelinegra sonrojado hasta las orejas, no, no podía estar estrechando lazos con el enemigo ni mucho menos demostrar debilidades. ¡Eso es sacrilegio! Además ¿Qué ocurre con su idiota corazón? ¡no tiene derecho a tener ese ritmo! Debería… ¡Deberia relajarse!
En otra parte, Suzuka se levanto de manera tranquila del suelo sonriendo en dirección a la pelirroja, quien venía acompañada de sus amigos y Haruka, viéndolo de inmediato corrió a sus brazos sin poder frenarse porque en verdad agotó sus fuerzas. Debido a ello, Nagisa no oculto su expresión de victoria ante una refunfuñada Shiori, porque eso era demostración de amor puro y verdadero. Haruka conmocionado ante la reacción de su prima trato de alzar su rostro para mirarla a la cara, pero era imposible, ella se pego a su cuello tal cual fuese un vampiro escuchando unos leves sollozos, el joven Tachibana preocupado comenzó a acariciar los cabellos de esta con dulzura para calmarla un poco, dando por consiguiente la reacción en el primo de ella a abrazarla con fuerza.
En otra parte, Suzuka se levanto de manera tranquila del suelo sonriendo en dirección a la pelirroja, quien venía acompañada de sus amigos y Haruka, viéndolo de inmediato corrió a sus brazos sin poder frenarse porque en verdad agotó sus fuerzas. Debido a ello, Nagisa no oculto su expresión de victoria ante una refunfuñada Shiori, porque eso era demostración de amor puro y verdadero. Haruka conmocionado ante la reacción de su prima trato de alzar su rostro para mirarla a la cara, pero era imposible, ella se pego a su cuello tal cual fuese un vampiro escuchando unos leves sollozos, el joven Tachibana preocupado comenzó a acariciar los cabellos de esta con dulzura para calmarla un poco, dando por consiguiente la reacción en el primo de ella a abrazarla con fuerza.
Rin ya habiendo controlado sus emociones revolucionadas se levantó del suelo para admirar una escena jamás pensada, Makoto con semblante serio manteniendo su mano en los cabellos de Suzuka, en tanto Haru la abrazaba con determinación desafiando claramente al castaño. “Oh no, por los demonios que no, ser arrastrado a eso… prefiero confesar ser tsundere antes” pensó el pelirrojo frunciendo el ceño, el claramente no estaba tan loco para peliar por la ojos agua marina, en ese triangulo amoroso no es permitido otra persona mas.
Las sospechas de Rei se hacían cada vez mas fuertes, al contemplar el panorama hablaba los hechos por si solos, dando así de manera fuerte a su “comodín de la buena suerte”, teniendo fuertes contradicciones con sus sentimientos. Posiblemente el pelirrojo daría un paso atrás, dejándole el campo libre a los otros dos en el tablón de juego, no obstante, esto no quería decir que estuviera abandonando la compentencia antes de empezar, solo necesitaba un momento consigo mismo para admitir las cosas. Si en algo le daba la razón a su senpai era en ser Rin un tsundere, porque el reconocer las cosas se le hace difícil, mas no imposible, mas temprano que tarde la olla se destaparia.
— Sousuke-kun, por favor acompañame para buscar las cosas de Suzuka-senpai — pidió con una sonrisa incomoda la menor al moreno — creo… que estamos perdiendo tiempo.
— Rin — dio unos pasos el moreno hasta su amigo, con expresión catatonica — ¿Qué paso exactamente?
— Deberías saber la respuesta — al fin desvío su mirada al ojos turquesa — Hinamori Luna.
La pecosa se retorcia en risas al tener en su poseción aquella chaqueta blanca de la pelinegra, observandola no podía parar de pensar en que Nanase Suzuka debía de caminar en bañador por los dormitorios de los chicos, siendo de esa forma rápidamente catalogada de chica atrevida y fácil, esto llegaría a los oídos de Haruka y Rin de esta manera la ignorarían por estúpida. Era cierto, ella jamas descansaría hasta verla destruida, hasta allá iba su meta.
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