martes, 18 de septiembre de 2018

Historia corta de Owari no Seraph

II
Akito Abarai nunca ha sido un chico de inmescuirse donde jamas lo han llamado, siempre es resagado, cauteloso e inclusive tímido en la hora de relacionarse con las demás personas. No obstante, de presentarse algun caso que amerite su presencia obligatoria sin pensarselo dos veces alli estaría, eso fue lo que ocurrió al ver por primera vez a Mikan siendo entregada inconsistente en los brazos de su prima Karen. Aun se mantiene sorprendido de notar quien la llevó hasta alli fue el perrito faldero de los vampiros nobles, Mikaela Hyakuya, este se encargaba de complacer en los caprichos mas oscuros a la reina y Balthory, a ambos se les ve muchos juntos con otros vampiros de la guardia de la especie. Pero eso no es lo importante, aquel monstruo trato a la niña nueva como si en verdad no significara nada para él, como a todos los humanos en su alrededor, por eso el pequeño azabache juro que protegería a la castaña de las garras de cualquier vampiro al asecho. Si eso significara sacrificios. Pero parece que ella no quería tal cosa.
Después de enterarse por boca del mismo Ryo que la castaña forzó a el vampiro rubio para hablar su corazón se detuvo, ella sentía un atracción fuerte por ese ser debido a que fue quien la rescato de las garras de la muerte por eso se sentía obligada a agradecerlo, o mas bien eso pensaba él, dejando al pelirrojo atrás suyo corrió hacia el callejón donde debería de estar la castaña con ese vampiro asqueroso. Pero encontraron a solos dos personas en ese lugar. Ellos mismos. Akito apretó los puños con fuerza al igual que sus dientes, sujeto de cuello de la camisa al pelirrojo quien mantenía un semblante preocupado al igual que el, sin embargo el azabache le lanzo en la cara ser culpa de Ryo que la castaña no estuviera en este lugar como dijo supuestamente. Aunque claro, a él solamente se le ocurría dejarla junto a un vampiro terriblemente peligroso e inestable como Mika, todos lo conocían por sus cambios de temperamento hacia los humanos quienes le tenia gran asco y adversión, esto hizo descontrolar por completo a Ryo quien cayo al suelo al terminar esas palabras de su primo no pudo evitar la culpa. Por que eso era. Su culpa.
Amito soltó un suspiro cansado al ver la expresión oscura del pelirrojo bociferando lo mejor de todo, ir a casa con los demás, nadie sabia si la chica fue llevada arrastras por el vampiro rubio para asi librarse de ella al fin, pero no fue asi, Karen viendolos con su característica sonrisa alegre pregunto por el paradero de su nueva integrante de la familia, recibiendo una sorpresa.
El rostro de la rubia se desfiguro por completo llevandose de surcos, si algo sabia bien Akito Abaria era el jamas dejar que su prima se enojara, de lo contrario, nada bueno comenzaria a suceder.
Mientras tanto Mika sostenía entre sus manos el cuerpo inconsistente de la castaña quien se acurruco en su pecho, parecía estar en completa paz por la expresión de su cara era bastante relajante, por suerte, Kurl le había dado un pequeño lugar para estar el a solas, aunque por supuesto, el significado para los vampiros del espacio era considerablemente abstracto porque ese sitio es enorme estando solo él alli. En fin. Justo en esos momentos le agradecía eso a la reina de los vampiros, tener que compartir con alguien un lugar y tener esta pequeña humana en sus brazos no seria nada bueno, seguramente hubiese arrancado cabezas de evitar que la tocaran con esas asquerosas garras, mucho decir del vampiro que la mordió y succiono la sangre de ella hasta dejarla a la inconsciencia. Era un monstruo, un ser repulsivo y enteramente despreciable. ¿Qué diria Yuu al verlo de esta manera? Seguro lo odiaria, inclusive ganaría su entero desprecio pero… no le importaría menos, el en verdad conseguiría rescatarlo de las manos sucias de esos asquerosos humanos. Ni quería pensar que estarían haciendo con él, al menos, descartaría lo de “algo bueno” puesto que eso es bastante falso y estúpido.
Deposito a la pequeña niña en una cama grande rodeada de almuhadas y un doncel encima, la arropo con las frasadad para hacerla entrar en calor, desde su perspectiva parecía ser tan frágil y delicada como si con algun golpe se romperia frente a sus ojos. Acomodo un flequillo rebelde de la frente de ella hacia un lado, esta castaña no era tan mayor de lo que aparento ser cuando lo enfrento en ese callejón esa alma tan salvaje, rebelde e independiente por si sola no era la de una niña que perdió a toda su familia, mas bien, es la de una total guerrera ante un adversario fuerte. Le agradaba, esta chiquilla en verdad era de su agrado aunque lo suficiente fastidiosa como para sacarlo de equisio, desvío su mano hacia donde la mordió visualizando dos pequeñas marcas de colmillos un poco ya cerradas, apretó sus dientes con fuerza, si bien beber de ella lo satisfaccio por completo no comprendia porque sentía en la necesidad de volverla a morder. Se aparto bruscamente de ella dándole la espalda agarrando su cara evitando cometer una locura, sus colmillos volvían a palpitarle con dolor insitandolo a nuevamente undirlos en aquella piel inmaculada, no, no podría permitirse perder el control de esa manera nuevamente como hace unos minutos atrás. La niña estaba debilitada por aquel arranque de él necesitaba descansar, necesitaba respirar con tranquilidad, sobre todo, necesitaba regenerar sangre para poder sostenerse en si misma.
Mika se deslizo por el suelo hasta quedar sentado alli mismo, el ardor de sus colmillos seguía presente en ellos pero trataba de considerablemente el calmarse alli mismo, dejar descansar a la chica era su prioridad en estos momentos lo demás sobraba, sabia de antemano que inquebranto uno de las leyes de vampiros al morder a la niña sin escrúpulos, sin embargo, por primera vez en la vida eso le pudo importar menos. Lo hecho, hecho ya estaba. Sin embargo, el llevarla a su hogar no era una opción menos conociendo a Karen desde lo lejos, si esa rubia miraba en esos condiciones a su nueva protegida acabaria con el sin importarle nada, por eso, la trajo hasta este lugar obstentoso. Jamas cruzo por su mente que una humana estaría en estos momentos sobre esta cama, ella parecía estar totalmente absorta de lo que podría pruducir en él y sus decisiones en un futuro, Mika consideraba esto completamente inracional puesto que bocifero a los cuatro vientos odiar a los humanos, considerarlos seres repulsivos y lleno de miles de demonios. Pero no. Solo basto mirar a la chiquilla de ojos jade para considerar eso como un pensamiento reenconsiderable, si existía alguien quien apreciaba Mika y es tambien un ser humano seria Yuu su unica familia, compañeros de travesías y dolores o pesares, por él es que seguía existiendo para salvarlo de las garra del ejército demoniaco imperial japones. Si, solo por su amigo. Sin embargo, el rubio jamas considero que los pensamientos de un vampiro igualmente pueden cambiar de parecer.
Giro su cabeza encontrando ese par de ojos verdes observarlo con delicadeza, sutileza y muy concentrada en esa tarea, Mika no se sorprendió de verla despierta ni mucho menos observandolo, mas bien, supuso que la niña estaría en esa actividad desde el arrojarse al suelo puesto que hizo un ruido considerado para despertar a cualquiera. Ambos se quedaron mirando en silencio solo contemplando la mirada resplandeciente del otro, Mikan sintio que el azul de los ojos del vampiro se parecia una ventana al mismo cielo donde de momento a otro escucharía unas trompetas dándole una bienvenida al paraíso, ya no se miraba por ninguna parte esa sombra de sufrimientos embargandolo, mas bien, parecia estar en paz consigo mismo y con los demás. Eso era bueno. Por otro lado, Mika comparo a la castaña con un gato curioso tratando de descubrir cualquier cosa oculta por su amo, esos ojos verdes saltones parecían querer fundirse hasta en lo mas profundo de sus pensamientos dejándolo vacío, completamente descubierto y desnudo ante ella.
— ¿Por qué? — decidió mover sus labios ella primero — ¿Por qué me has traído aqui y no ha casa?
— Karen — le respondió sin despegar sus ojos de los de ella y el moviento de sus pestañas crespas — ella podría matarme si ve esa marca en tu cuello, quiero evitar en cualquier costo una pelea con ella.
— Oh… — exclamó llevándose una mano inconsistente a esa zona, dejando al vampiro con un mal sabor en la boca. — Yo…
— No digas nada — la interrumpió dandose la vuelta para evitar que mirase su cara contraída — se perfectamente la clase de monstruo que soy por aprobecharme de ti en esa forma, aun mas estando en ese callejón oscuro. Estoy avergonzado.
— Pues no lo estes — el crujido de las sabanas dieron a entender que la chica cambio su posición — eres un vampiro, obviamente vas a querer beber sangre cuando la necesites.
— ¡Pero no lo entiendes! — pronuncio con desesperación haciéndole dar un respingo a la chica — es un delito beber sangre directamente de un humano ¿Por qué crees que los somenten a esos procedimientos para extraerla? Es para evitar exceder el consumo y llevar al humano a la muerte. — se sujeto la cabeza como si no quisiera escuchar nada mas de nadie — Hay muchos vampiros sanguinarios, locos y enteramente despreocupados por la vida de un humano, ellos solo quieren saciar su apetitio y nada mas.
— Pero tu no eres asi — sostuvo la cabeza del rubio girandola para que lo mirara nuevamente a los ojos — te detuviste, en verdad lo hiciste por eso aun sigo con vida ¿no es asi? Mika tu no eres como esa clase de vampiros.
— ¿Como puedes saber ese tipo de cosas? — le dijo completamente confundido sin deshacer el agarre de ella — ¿Como puedes estar tan segura de ello? ¿Como puedes saber que no te matare?
— Tus ojos — respondió con una mueca de genuina ingenuidad — ellos no transmiten ninguna maldad, además, no ves todos los dias a un vampiro salvando a una humana de otro vampiro.
— Humana… — susurro conmovido el rubio escuchando claramente a la chica.
— Mikan… — le sujeto aun mas el rostro a él riendo alegramente — ese es mí nombre.
De pronto, ese dolor de colmillos volvieron a darle como una bofetada en el rostro, estaba nuevamente atraído por la sangre de esta niña con solo mirarla y escucharla decir eso, la expresión de su cara nuevamente cambio y Mikan noto como esta lo hacia pero comprendio en un segundo aquello, tenía sed, por eso solto su agarre quedando estática esperando cualquier movimiento que hiciera el chico. Fue cuando se noto arrojada sobre el colchón sosteniendo el peso de Mika encima de ella, él mantenía sus muñecas bien atrapadas evitando que se moviera o escapara, pero eso jamas sucedería, los colmillos filosos del rubio sobresalieron de sus labios mientras se acercaba con cautela hasta el cuello de ella. Pudo percibir la respiración de él sobre su cuello mientras lo movia hacia un lado para darle mas libre acceso, una de sus muñecas fue liberada por la razón que Mika quería apartar unos cabellos rebeldes castaños de su vista, luego la lengua de este limpiaba los pequeños orificios hechos por si mismo dándole escalofríos a la chica por la sensación húmeda en esa zona. Después, dos pequeños aguijones le seguieron haciéndole soltar un suspiro de dolor combinado con otra mas que jamas podría descifrar, o tal vez si pero lo consideraba muy pronto para su edad, asi que solo se limito a cerrar los ojos y dejarse llevar por la sensaciones raras.
Cuando Mikan llego a casa era considerablemente tarde porque el cielo estaba oscuro, el vampiro rubio trato de dialogar con ella para que se quedara en esa casa hasta verse totalmente recuperada, pero ella no quiso, en verdad deseaba volver con sus nuevos amigos además de estar seguramente preocupados por ella, lo menos que deseaba la castaña era causarle problemas a sus nuevos compañeros de casa, asi que Mika estuvo totalmente de acuerdo con ello por eso la llevo hasta la puerta del pequeño hogar. Al despedirse de él fue completamente extraño, volvieron a quedarse mirando el uno al otro sin decir nada o hacer algo por el estilo, era como sumergirse en un mundo completamente distinto donde ellos solos existían y nadie mas, sintiéndose abrumada por ese contenido en el ambiente Mikan fue la primera en despedirse dándose la vuelta con pomulos sonrojados. Pero fue detenida. La mano de Mika sobre su hombro la hizo girar violentamente quedando a escasos milímetros de su rostro, aunque el rubio se movió ligeramente hasta el oído de ella para susurrarle unas palabras que solamente escuchara la castaña y nadie mas.
— Puedo… ¿Puedo volver a verte mañana?
Los ojos azules de él brillaron con una intensidad que jamas halla visto en la vida la niña, pero mas aun, aquel tono tan suave y encantador con que empleo el vampiro para decirle aquello haciéndole latir el corazón con locura. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía ahora tan tímida con eso? Aun asi, ella quería nuevamente estar con Mika como hoy solo ellos dos y nadie mas, dejarlo de ver sin duda no era una opción aunque fuese difícil ocultarlo de su nueva familia, ya se vería como decirle a los chicos pero no perdería esta oportunidad.
— Si, no hay problema. — susurro con la cabeza baja.
Acto seguido se despidieron en silencio entrando la niña a su nuevo hogar, las luces de las velas estaban casi consumidas combinadas que no se veía nadie a la vista le dieron una sensación ciniestra al lugar es como si nadie estuviera alli, bueno, sería mejor ir a la cama en verdad se sentía agotada y toda esa sangre que dono sumandole la tomada por Mika. Se sonrojo. Llevo su mano al parche que cubria la mordida proporcionada por el vampiro, se sentía extraña pero aquella sensación de eso jamas se le borraría de la cabeza, Mika en verdad es sumamente amable con ella hasta la hora de beber su sangre jamas le hacia caer en el dolor o la debilidad, aquella última succión pudo jurar que el rubio acariciaba su muñeca con delicadeza como evitando el perderse por completo. Por eso, si Mika le propuso aquello solamente para beber su sangre no le importaba, con tal de sentir la presencia del rubio cerca de ella al igual que su compañia todo valdría enteramente la pena.
El moviento de unos pasos la hicieron retroceder con sorpresa, pronto se vio a bajo por los brazos de unos gemelos que la apretaban con frenesí sin querer soltarla, tres cabezas le siguieron para mirarla eran: Karen, Ryo y Akito, al ver este último Mikan percibió una extraña sensación en el cuerpo como si le pusieran plomo hirviendo en la piel. Agacho la cabeza avergonzada hasta los simientos por todo, los gemelos lloraban en su regazo sin consuelo alguno, Ryo mantenía una expresión entre aliviado y preocupado a la vez, Karen… bueno ella si que estaba enojada mantenía una postura imponente con sus manos en la cintura, cejas casi unidas y labios en una sola linea. Antes de poder exponerse o decir algo la castaña recibió una bofetada de Karen dejándole su rostro palpitandole, Mikan con lágrimas contenidas en sus ojos se le quedo mirando con desconcierto por la acción de la muchacha mayor, la cual profeso estar demasiado preocupada por una idiota que solo seguía un impulso sin pensar en las consecuencias de sus acciones, lo mejor, era acostar a los pequeños e ignorarla por el resto de la noche hasta que se le pasara el enojo. Ryo quien quedo igual de impactado que los demás siguió a la rubia para ayudarla en su tarea, este en cambio si susurro entre dientes que se sentía aliviado de verla nuevamente estar en casa, seguido de eso se dio media vuelta dejándola a solas con azabache de azul mirada penetrante y asechadora.
La verdad Mikan esperaba de Akito la misma reacción de su prima, una bofetada, pero no fue asi pues con pasos lentos se acerco a la chica manteniendo un rostro totalmente neutral a la situación, de hecho la castaña jamas podría descifrar que el azabache le estaba abrazando con delicadeza hasta verlo cerca de ella. Ese cosquilleo volvió a surgir dentro suyo.
— No vuelvas por favor hacer algo tan temerario como eso, — susurraba con voz quebrada astillando en el corazón de la chica culpa — cuando Ryo me dijo que te fuiste con ese vampiro mi corazón se detuvo, pensé lo peor creí que… el podía…
— Lo siento, en verdad lo siento — gimio por lo bajo del dolor.
— No, no lo digas — se deshizo del abrazo aun manteniendo sus manos sobre los hombros de ella — lo importante es que estes nuevamente en casa, sana y salva de cualquier vampiro asqueroso. Por supuesto, no te preocupes debido a Karen ya se le pasara el enojo siempre actua de forma impulsiva cuando esta preocupada, veraz que mañana…
Pero no dijo nada mas, hasta los momentos se le escapo un pequeño detalle resaltante en el cuello de la chica, un pequeño parche que escondía muy bien la herida de una mordida de alguien. Un vampiro. Mikan noto como el azabache dejo de hablar para observar fijamente algo en su cuello, por instinto llevó su mano alli para tratar de ocultar lo inevitable, el niño comenzó a temblar de una ira incontrolable para alguien humano al menos. Aquel ser… ¡Aquel ser se atrevió a tocarla! ¿Con que derecho se atrevía? No le basto con la sangre de seguro a cantidades exorbitantes que le dan al extraerle a los demás, sino que tambien quería a alguien en exclusivo para él solo. Maldito. Mil veces maltido, si bien el azabache no era de las personas de perder el control por algo en particular ahora no estaba ocurriendo eso, pues sus instintos le decían que atacara a discreción sin vuelta atrás o remoridimiento alguno.
— Te ha mordido — afirmo con un tono de voz fria, calculadora y ciniestra — te ha mordido y no has hecho nada para detenerlo por ser tu “redentor”
— N…No es mi redentor — pronuncio con palabras atropelladas sentiendo miedo.
— ¡Por supuesto que lo es! — la contradijo sobresaltandola del susto — sientes deberle algo por salvarte la vida pero no es asi, las cosas en este mundo son diferentes a como solían ser antes, además de haber roto una de las leyes inquebrantables de todas. El morder a un humano.
Mikan jamas pensó que vería al azabache de esa manera puesto que él se veia bastante calmado, de hecho, quien se encargaba de los impulsos era Ryo con toda esa energía desbordante al igual que contagiosa, pero no Akito, nunca él. Mas bien se miraba ser el encargado de tranquilizar a los demás, no ser el tranquilizado.
— Si yo le dijera… — siguió comentando por voz baja pensativo y para si mismo.
— ¿Qué importa de todas maneras? — dijo ella interrumpiendolo y ganando una mirada de curiosidad del chico — Él es un vampiro, no uno cualquiera sino la mano derecha de la reina de los vampiros ¿Verdad? Asi que de llegar a los oídos de alguien lo que ha hecho a nadie le importara.
— Suenas como si lo harás de nuevo — exclamó sin nada que perder, la chica se mordió el labio inferior bajando su mirada al suelo — ¡¿En verdad te dejaras hacerlo?!
— Shsss… — hizo un sonido para que aguardara silencio la chica mirandolo directamente a los ojos — no quiero que los demás nos escuchen discutir sobre eso, Akito-kun.
— ¿Has perdido la cabeza entonces? — le recrimino por lo bajo con cierto enojo en su palabras — no puedes hacer algo asi con el perrito faldero de la reina y ese vampiro fundador asqueroso, de seguro no tendrá buenas intenciones.
— Akito-kun, por favor te lo imploro — sostuvo las manos de él entre las suyas trantando de no apretarlas — no le digas nada de esto a los gemelos, mucho menos a Ryo o Karen. Si se enteran, comenteran una gran catástrofe.
Akito se quedó de piedra al escuchar esas palabras crudas por parte de la castaña dando a entender una sola cosa, Mikan ira fuese como fuese para que ese vampiro rubio la mordiera, todo seria mas sencillo si estuviera dispuesta a que la detuviesen. Pero no. No importaria el esfuerzo que colocase en oraciones o frases, Mikan de todas maneras ira, porque sin duda ella era bastante terca para contradecirle ni pensar en las posibles cosas que les respondería al relatarle a los demás. Lo mejor era guardar silencio. Soltó todo su aire por la nariz bajando la cabeza observando el agarre de las manos de ellas sobre las suyas, eran tibias aun con el frío que les envolvía en ese momento, el azabache bajo ninguna circunstancia quería separarse de esta calidez y no permitiría que vampiro alguno lo hiciera, debido a ello le devolvió el agarre que le tenia sonriendole con dulzura. Mikan al mirar esa curva perfecta en la cara de Akito un alivio la embargo, soltando unas pequeñas risitas nerviosas que se remolinaban en su estómago como mariposas, conocía que era estúpido sentir eso pero no podía evitarlo. Le agradaba mucho Akito.
— Ahora, sera mejor que comas algo — repuso él comenzando a caminar a la cocina sosteniendole una mano — no quiero bajo ninguna excusa verte muerta de hambre, además, escucho tu estómago rugir.
— ¡No inventes! — exclamó apenada y sonrojada hasta las orejas.
— Es broma — susurro guiñandole un ojo provocando a la chica latirle el corazón con fuerza — mejor vamos antes de verte convertida en un tomate.
Si, Akito Abarai no era ningún metido pero aqui y en el ahora jamas podría admitir el querer apretar esta mano de chica contra la suya, ni mucho menos querer alejarla de todos los peligros fuera de la puerta de su casa, aunque cuando mañana Mikan saliera de estas cuatro paredes para verse con Mika pretendería no dolerle o preocuparle algo, simplemente fingiria no saber nada.
Al otro día luego de la extracción de sangre consecutiva Mika se hallaba mas ancioso que cualquier otro vampiro, desde lo ocurrido la noche anterior jamás pensó que quedaría con ganas de estar cerca de una humana, ni mucho menos quedarse impregnado con el olor emitido por su inmaculada piel o como sus ojos verdes brillaban mas bajo la oscuridad. No. Eso no podía estar ocurriendole a él, esa humana solo era una niña ¡Una niña! Jamas quería ser considerado igual que Bathory puesto bastaba recordar sus memorias de humano para saberlo, no obstante las palabras de la chica le hacían resaltar que jamas seria igual que esos seres. El era un buen vampiro. Mika no considero que existiera dentro de su especie buenas personas, ellos no eran humanos, al menos él desde conocer que era sentir el deseo por la sangre supo lo de su humanidad. Se esfumo para nunca volver. Al menos al ver salvado a esa chica cuyo nombre era tan exquisito como su sangre le hizo sentir algo dentro de él, tal vez su corazón no estuviera tan muerto como suponía tenerlo, estar a su lado le hacia sentir rejuvenecido tal como cuando todo aparentemente estaba bien.
Los gritos de los niños a su alrededor lo hicieron salir de sus pensamientos, todos ellos tenían una energía tan desbordante que verlos le hacia sentir cansado, le recordaba un poco a si mismo en su etapa humana cuando corria junto a Yu y los niños del internado Hyakuya su antigua familia. Los recuerdos se remolinaban dentro de él como un torbellino, sangre, gritos, sufriento y mucho dolor al ver su plan en completo fracaso, por mas que quisiera borrar todo eso de su memoria ni podría ni viviendo mil años vampiro. Al menos su esperanza era el rescatar a Yu de las garra de los humanos asquerosos, del ejercito demoníaco japones quienes lo estaban utilizando a su antojo. No. Jamas permitiría que se siguieran saliendo con la suya mucho menos con alguien tan importante como lo es Yu.
— ¿Mika? — una voz aguda lo hizo volver en si enfocándose en su nueva visión — ¿Por qué estas arrugando tu cara?
El rubio soltó un respingo de la impresión corriendose hacia atrás sintiendo a la pequeña cerca de él, ella mantenía una expresión despreocupada en su rostro aunque algo divertida por la reacción que obtuvo del vampiro quien trato de disimularlo mirando hacia otro lado, pero era muy tarde en sus pomulos ya estaba descrita la vergüenza. La castaña jamas pensó que podría ver a un vampiro apenado, sin embargo en estos momentos el latir fuerte de su corazón resonaba en sus oídos, Mika en verdad era un chico bastante adorable y guapo, seguramente bajo su contesto él era el vampiro mas atractivo que había visto hasta los momentos. De estar su hermana mayor viva Sana, estaría pegada al rubio como una garrapata para que le prestará atención, no obstante conociendo el temperamento del vampiro pasaría de ella olímpicamente. Ese pensamiento la hizo reir llamando la atención del ojiazul que se impresionó de verla reir, pero no le duro mucho el poder contemplarla, a unos cinco metros noto un par de ojos azul cielo con una cabellera azabache alborotada detallandolo con precisión, aunque Mika sentía eso mucho mas profundo que eso. Ese niño estaba enojado. Era Akito uno de los primos de Karen aparentemente el mas tranquilo de todos, sin considerar a los gemelos sus hermanos menores quienes tenían una a ficción con él, pero Mika conseguía la forma de huir de ellos para no entablar alguna relación que tarde o temprano doleria. Sin embargo, tenía que llegar Mikan como un huracán a volarlo todo por los aires y acomodarlo a su modo.
— Tu amigo — le dijo frenando la sonrisa de ella para obligarla a seguir la dirección de su mirada — parece que no le agrado mucho porque me observa como si quisiera evaporarme.
— ¿Akito? — pregunto pero mas para si misma que para otra persona, luego se acerco al rubio sujentando el brazo del vampiro — sera mejor que vayamos a otro lugar, no quiero ser obstigada por la mirada de él.
— ¿A qué te refieres? — preguntó caminando obligado a esfuerzo de la castaña, que al pesar de ser una humana y mas baja que él tenia una fuerza increíble.
Mikan no contesto a eso solamente apretó sus labios en linea, los recuerdos de esta mañana se apilaron junto a los de anoche como si fueran documentos olvidados, al azabache no le gusto que ella hubiese preferido estar junto al vampiro en vez de su nueva familia, tambien que aunque ocultura el hecho de verse nuevamente con Mika y su comportamiento había mejorado en la hora de la cena, en el desayuno no freno su mirada tan obstigante que decía mas de mil palabras. Por supuesto, Karen se le paso el enojo de la noche anterior sintio el ambiente raro en el aire, su intuición le decía que había algo oculto entre Akito y Mikan teniendo que ver con lo ocurrido, no obstante su culpa por haberle pegado a la niña anterior le gano mas por eso la sujeto contra ella derramando lágrimas y abrazandola con fuerza.
Ya estando fuera del escrutinio de la mirada de Akito solto al vampiro que aun esperaba la respuesta de la niña, donde seguramente tenia que ver con la mordida proporcionada por él mismo, si bien ahora podía controlar sus instintos de beber la sangre de la chica se sentía un poco culpable, la castaña era muy inocente y él un vampiro completamente despreciable que se atrevía romper las reglas vampiricas para poder estar con ella, no obstante, jamas se arrempentia de hacer lo que hizo demostrando lo corrompido de su interior estaba.
— Lo siento… — susurro ella por lo bajo captando su atención — Akito-kun no es malo, solo que… tiene una idea equivocada de ti Mika.
— Seguramente ha tenido malas experiencias con vampiros, si es asi, no lo culparia de odiarme. — comento tranquilo y con mirada seria.
— Pero yo no quiero que te odie — dijo sosteniendo las manos de él enguantas por una tela blanca y fina, impresionando al rubio — Mika para mi es alguien importante, fue quien salvo mi vida y por eso le debo mucho.
Oh… ahi estaba de nuevo, diciendo cosas sin pensar que hacia latir su corazón fuertemente, aunque eso no era lo preocupante, su garganta se le cerro debido a la sequedad que de golpe le dio combinada con ese dolor de colmillos queriendo perforar. No, no, no podía estar sucediendo en estos miserables momentos. Mika deseaba beber la sangre de la niña que sostenía sus manos con fulgor.
De pronto, deshizo el agarre dándole la espalda respirando entre cortado tratando de vivir con sus instintos, sujeto con una mano su pecho que bajaba y subía con ferocidad, fue ingenuo de su parte pensar que había aprendido controlar su instinto vampirico con Mikan. Era imposible. Jamas conto con que al escuchar una simple palabra de los labios de ella sentirá deseo, un deseo incontrolable por hundir sus colmillos en el cuello blanquesino de la niña y beber su citrica sangre.
Mikan notando aquello corrió rápidamente sosteniendo la espalda del vampiro, lo sabia, ella mas que nadie comprendia ese comportamiento extraño en estos momentos de Mika él quería beber sangre. Aunque le parecía bastante extraño que el vampiro siempre tuviese sed, puesto que había cientos de chicos que daban su sangre para los vampiros ¿Acaso no satisfacía su apetito? ¿O los vampiro se deferenciaban los unos con otros? Sea como sea la castaña quería descubrir todo aquello, y solo había una forma, preguntarle directamente al rubio.
— Vamos, vamos Mika — le mando ayudandolo a parar del suelo donde había parado — por aqui cerca hay un lugar para que nadie nos vea.
— N… No — jadeo mostrando sus colmillos en todo su explendor — no es necesario, yo… puedo… puedo…
— ¡Ni se te ocurra hacerte el fuerte conmigo! — le demando con voz autoritaria — si no quieres que pase aqui entonces vamos al lugar donde me llevaste ayer.
— Humana… — jadeo con fuerza por el dolor.
— Te dije que me llamo Mikan — repuso un poco indignada luchando con el peso del vampiro en sus hombros — tengo mi propio nombre y me gusta ser llamada por el.
— Mikan…
Con la poca fuerza que tenia el rubio empujo a la chica a un callejón oscuro acorrandola contra la pared, Mikan quien no tuvo tiempo de reaccionar o algo simplemente jadeo por el golpe contra los ladrillos, aunque de una vez se vino seguido los colmillos del rubio perforando la piel descubierta de sus hombros haciéndola apretar los labios para no gemir. Podría sentir la fuerza de succión que tenia Mika sobre ella, la manos de el la sostenían por si quería caerse alli mismo cosa que no estaba tan lejos de suceder debido a las rodillas de ella se doblaron sin poder evitarlo, ambos cayeron al suelo donde los recibió con brazos abiertos. Mika comenzó a acariciar sin pensar la nuca de la castaña haciéndola soltar un suspiro, por mas que quería beber su sangre jamas era su deseo hacerle daño, asi que, despegó su boca de su hombro soltando un respiración pacifica de su nariz. ¿Por qué tenia que ser esta niña la unica en esponer su verdadera faceta? Se sentía como un venado frente a un auto, descolocado y confundido, muy confundido debido a una sola persona horita en su visión. Quería de alguna manera deshacer el sentimiento opresor que lo empujaba a estar con ella, a decirle cada una de las cosas mas ocultas que tenia guardas dentro de si, pero no podria, supo que solo observar los ojos jade de la niña estaba completamente cautivado y perdido. Perdido en la miel del sabor de su piel junto a la sangre. ¿Lo peor? No volvería jamas.
Mikan reacciono abriendo los ojos notando como el vampiro no bebió tanto al igual que ayer, solamente se mantenía pegado a ella sosteniendo su nuca proporcionándole pequeñas caricias en esa zona, dándole a la chica pequeños escalofríos en la piel aquel toque era tan gentil y suave, le hizo perder la cabeza en cualquier parte menos en el ahora. No obstante, la cabeza de Mika comenzó a moverse detectando el olor de ella para grabarlo en su memoria, seguía siendo silvestre como la primavera pero en esta ocasión presencio un aroma diferente, cítrico y a la vez ácido, eran las madarinas, tal como se llamaba la castaña una parte del cuello emanaba ese olor. Mika no supo si fue curiosidad vampirica o suya propia pero, desvío con cuidado el collar de ganado que tenia la chica hacia un lado para colocar con delicadeza su nariz aspirando aun mas su olor cítrico, noto un leve temblor en el cuerpo de la pequeña alentandolo mas. Por consiguiente, lamió con delicadeza esa zona llevándolo a clavar sus colmillos perforando la piel virginal de Mikan. Ella por el contrario reprimió un jadeo entre dientes al sentir el pinchazo, un temblor en su cuerpo no tardo en hacerse presente, creyó que el ambiente se hizo mas caluroso como el verano en la casa de sus abuelos cuando todo marchaba bien. ¿Por qué sentía fuego en su piel? ¿Por qué le latia el corazón con fuerza? ¿Por qué donde ahora la mordia Mika le ardia? Sabia que no tenia nada que ver con la herida al ser perforada por los colmillos de él, todo iba mas allá de eso y lo sabía, estaba comenzando a temer de si misma y no sabía como afrentar eso. ¿Ser mordida por otros vampiros seria igual? No lo sabía, pero el imaginarse por ejemplo ser mordida por Bathory u otro le consideraba repulsivo. No, ella solo quería estar de esta manera con Mika con nadie mas, por eso alzo su mano llevándola al hombro del rubio apretandola en una especie de abrazo para atraerlo mas hacia ella. Esperaba que el vampiro jamas se cansara de ella o el sabor de su sangre.
Ahora, se encontraban en el lugar privado de Mika quien estaba en el suelo sentado apoyando su espalda en la cama, donde la chica castaña acostada miraba al techo blanco como la cal de diseños artísticos y muy antiguos para su parecer. Ambos chicos estaban en silencio contemplando el poder de su compañia, aun asi, Mikan esperaba tener respuestas del vampiro sin necesidad de preguntarlas puesto que era muy claro, ella necesitaba saber muchas cosas de Mika de su propia boca y nadie mas. Jamas esperaría hallar otros recursos para optenerla, ni mucho menos pensar en posible personas para hacerlo, después de todo, el rubio deseaba su compañia.
— Nunca fui un vampiro siempre — comenzó diciendo mirando a la nada en particular, haciendo girar a la chica hasta su dirección — no fue algo que desee serlo simplemente fui obligado a hacerlo, porque de darme la oportunidad nuevamente entre la vida eterna y el morir. De inmediato escogería morir antes que esto. — el rubio poseia un tono bastante despentante al relatar su historia, Mikan quería agregar algo pero no lo hizo solo se quedó quieta esperando mas — Cuando fui convertido estaba a punto de morir desangrado, un vampiro desagradable y asqueroso había desgarrado, masacrado y matando a toda mi familia frente a mis propios ojos. — los ojos de las castaña se abrieron a par ¿Este chico tuvo que presenciar tal cosa? Y peor aun, verse convertido en uno de ellos, en el asesino de su familia — Estaba desperado, angustiado por ver como todas mis iluciones de vivir fuera de este infierno eran destruidas a pedazos, aun asi, si mi patética vida iba a acabar alli sin mas le daría un propósito, un sentido el perderla. Por eso le ayude, ayude al que fue mi hermano, amigo y compañero de muchos juegos. Yu-chan — cerro los ojos tratando de suprir los sentimientos encontrados al recordar esas imágenes, que jamas se borrarían de su mente, todas las noches de todas maneras la veía. En sus sueños. — Mientras distraje al vampiro él logro dispararle en la cabeza para poder escapar, Yu-chan jamas quizo dejarme atrás fui yo quien lo obligo a correr a optener la libertad que tanto deseaba.
— ¿No… te arrepientes? — pregunto con voz queda y tímida, evitando cualquier arranque del vampiro.
— Jamás, jamas me arrepentire de haberlo hecho — resoplo con su nariz de forma divertida sonriendo de medio lado — sino nuestro destino hubiese sido el mismo, y creeme, prefiero mil veces este destino para mi que para él.
— ¿Quien te convirtió? — exclamó Mikan con mas curiosidad de lo convencional.
— Kurl, la reina de los vampiros — contesto con voz neutra casi sin ninguna emoción de por medio, eso le sorprendió un poco a Mikan quien espero rabia por la que lo amarro a esta vida no deseada — ella me pregunto si quería una nueva oportunidad como un vampiro, le deje bien claro que preferiría morir antes de convertirme en uno pero no me eschucho. Solo me hizo beber de su sangre sin escucucharme, lo demás… lo demás puedes imaginarlo.
Claro que lo imaginaba, despertar siendo una persona completamente distinta de lo que pensabas ser antes, no obstante el poseer sed por la sangre humana que antes poseia en tus venas, ahora comprendia a la perfección aquel odia dentro del rubio hacia los humanos. Ellos poseen lo que no tiene él, la oportunidad de morir por causas naturales en cambio para su desdicha es un ser inmortal que jamas morirá, al menos de ser atacado por alguien en ese ejercito demoníaco de la noche.
— ¿Qué paso con Yu-chan? — planteo pensativa pues él había huido pero de seguro tenia la misma mentalidad de todos aqui, un mundo destruido y sin nadie afuera que puedan salvarlos — dijiste sobre escapar de este sitio pero… ¿Sobrevivo allá fuera?
— Los humanos — apretó los puños con fuerza que podría hacerse daño — lo retienen utilizandolo a su antojo en sus mas oscuros deseos codiciosos, por eso debo salvarlo tengo que hacerlo.
— Espera — lo freno sentandose sobre la cama haciéndole prestarle atención a ella — ¿Como sabes eso? Si es por lo vampiros me parece muy contradictorio, ellos te conviertieron en uno de ellos a costa de tu propia decisión de morir — dedujo tranquilamente aun sintiendo la fria mirada de Mika sobre ella — ¿Quien no te garantiza que ellos no te utilizan a ti tambien? Y para colmo te mientan sobre el paradero de Yu-chan.
— ¿Acaso los humanos te salvaron de morir por un jinete de la Apocalipsis? — empleo el mismo tono de ella ironizandolo — no te digo que odies a tu propia raza porque obviamente es imposible, no obstante, debería estar consiente de los tuyos y lo que estarian dispuestos hacer para no ser arrebatado lo “suyo”.
Mikan se quedo helada ante la confección del vampiro puesto que tenía razón, mas de una vez su madre se lo dijo cuando les invadio el caos, si bien ella fue una de las pocas personas junto a sus hermanos mayores y padre en recibir la vacuna contra el viruz jamás olvido su pensamiento sobre los de su especie. Aterradores, posesivos, egoístas y seres llenos de muchas oscuridades dentro de si mismas, su papá le relato una vez que la misma humanidad llevó acabo esta situación al extremo, estaban mas ocupados en salvar sus propios pellejos que el ayudar a los demás. Aun mas, ese día del que ese ginete del Apocalipsis la atacó junto a su pequeña hermana salvandola el ejercito imperial japones, su hermano mayor comentó sobre unas murallas dentro de Tokyo resguardadas por el mismo ejercito donde todo era seguro, muy pocas personas estaban previlegiadas para vivir en ese lugar, le parecía indignante que jamás proposieran el llevarlos a ese sitio seguro de esos monstruos a ellos, ni mucho menos a sus pequeñas hermanas restacadas. Dando a entender nuevamente el egoísmo de la humanidad para con los otros.
Conclusión del día, Mika tenía mucha razón en sentir odio a los humanos, era ellos quienes tenían que haberlos salvado aquel día fatídico de la muerte de su familia, no solo contar consigo mismo.
— Por tu expresión te has dado cuenta de lo que te digo es cierto — la expresión en Mika se volvio mas cerrada, taciturna y recervada — no se que demonios pueden estar haciéndole ese ejercito demoníaco japones a Yu-chan pero lo rescataré, sea como sea, cueste lo que cueste.
— ¿Qué harás? — le dijo con cabeza hagachada y voz apagada — no te veo como vampiro suicida para meterte en sus instalaciones y llevartelo consigo, además, Yu-chan puede que considere tu estando metros bajo tierra. Muerto.
— No solo eso, puedo imaginar tambien el odiarme por convetirme en un vampiro — el rubio apagó su azul mirada debido a la tristeza en su alma — en esos seres que tanto ha odiado desde pequeño, debería de prepararme para un posible rechazo de su parte.
— No lo creo — repuso con voz firme la niña alzandolo la cara a su vez Mika al escucharlo — ¿Has escuchado los términos especiales de la familia? Ellos siempre te amaran tal y como eres, sin importar que seas o como seas, porque su unico deber en la vida es amarte sin condición alguna.
— Mikan… — susurro conmovido extendiendo su mano hacia la castaña como si pudiera alcanzar su cara, ella recibiendo el mensaje se acerco a él recibiendo el toque — ¿Como puedes decir ese tipo de cosas con tanta naturalidad? Aun mas tu seguridad sobre esas palabras me dejan abrumado.
— Es fácil decirlas — contesto restegandose al dulce toque del vampiro en su mejilla — son conceptos básicos que se aprenden en un hogar ¿no lo sabias?
— No… — susurro abriendo su boca aspirando el olor cerca del rostro de la chica, quien lo miraba con pupilas muy abiertas — no sabía nada de aquello, mis padres abusaban de mi y luego me abandonaron en el orfanato, alli conoci a los niños que serian mi familia por siempre y sobre todo. Conoci a Yu-chan.
— Se nota que le tienes mucho aprecio — no hizo ningún movimiento al notar la cercanía ahora del vampiro de su cuello, apartando su cabello alborotado para para poder tener mejor abceso al cuello de ella — para tener las fuerzas necesarias de querer rescatarlo, jamas haría tal cosa por alguien quien no quieres.
— Por supuesto — corroboro él aspirando todo el olor posible de la piel de la chica, haciéndola temblar de la impresión — Yu-chan es mi unica persona importante viva, no puedo permitirme perderlo dos veces de la misma forma.
Mikan jadeo ante el mordisco proporcionado por vampiro sin remordimientos, los colmillos de Mika se clavaron ferozmente sobre la piel de sus hombros muy por el lado contrario al de que le hizo en ese callejón, la castaña se pregunto una forma para explicar tantas marcas de colmillos sobre su piel puesto que la anterior aun no se desaparecia de su piel, asi sumandole la hecha sorpresivamente en la discusion el día ya pasado. Era como si Mika le estuviese marcando de su propiedad y nadie mas, ese pensamiento la hizo desvanecerse sobre la cama con el rubio encima de ella, quien no estando satisfecho de ese lugar sujeto la muñeca de ella con delicadeza, le dio un beso y la mordió proporcionándole un pequeño gemido. Ahora si podía mirarle mientras bebia su sangre, parecía estar bastante concentrado el hacerlo, aun mas, la expresión de su rostro era de estar disfrutandolo mas que cualquier otra cosa emitiendole un cosquilleo en su estómago. Mika hasta alimentándose era hermoso, esas pestañas negras brillantes eran mas largas estando cerradas sobre todo estensas y bellas, al observarlo abrir sus ojos azules como el agua marina le dio un escalofríos el dejo de morderla, ahora solo lamia con descaro los restos de sangre que quedaban en la muñeca sin apartar la mirada de ella. Sofocada e intoxicada eras las palabras para describirla en estos momentos, nunca por su cabeza cruzo estar en estas circunstancias con un chico, aun mas, con un vampiro que antes de serlo fue un humano. ¿Como seria? ¿Como había sido Mika el humano? No lo comprendia pero una parte de su ser le gritaba a gritos que este vampiro no fue siempre taciturno, los golpes de la vida lo convirtieron de esta manera, aun asi, ella estaba derrumbando cada muralla puesta por el chico para su protección.
— Mika… — susurro con voz queda — Mika… tengo… hambre.
Y alli estaban tratando de buscar algo comestible en esa cocina exageradamente enorme para una persona, si de vez en cuando alguien venía a limpiar este lugar para colocarlo en orden nunca se percataba el existir alimentos, el rubio casi no se la pasaba en este sitio de encontrarlo estaría agazapado viendo a los niños jugar que le traían memorias entrerradas por el, o bien en la entrada principal de la ciudad maquinando la idea de poder salir de este sitio para buscar a Yu y el huir de todos. No obstante, al conocer a esta chiquilla humana le dio una razón para estar en este lugar grande, al menos no se sentía tan solo como estaba antes, verla revolotear con frutas que saco de dios sabe donde le hizo sonreír, Mikan era una chica bastante madura para su edad o tal vez la circunstancias de la vida le hizo cambiar a la fuerza.
Perder a tus seres queridos te hace evolucionar sin saberlo, el querer ser mejor para recompensar sus pérdidas y darleas a entender que no fueron en vano.
— ¡Dios! Con todo esto puedo alimentar a mis amigos una semana entera — comento de manera inocente empenzando a comer frutas como loca debido al hambre.
— Si es asi, llevatelas — comento como si nada haciendo casi atragantar a la chiquilla — no las necesito asi que puedes darselas a ellos.
— Pero… — trago con fuerza su alimento abriendo los ojos con fuerza — ¿Qué les dire de como las consegui?
— La verdad — se encogio de hombros como si fuera obvia la respuesta — que te las he dado yo porque no las quiero.
— Los gemelos gritarían de emoción, Karen las recibiría con dudas en su cabeza y el problema real serian Ryo-kun y Akito-kun — le dio un mordisco a su segunda manzana por comer, rascando su cabeza pensativa — ellos me las lanzaran por la cara sin plantearselo dos veces.
— Ryo me recuerda mucho a Yu-chan, su forma enérgica de ser y la convicción de querer salir de este sitio para matar tantos vampiros como sea necesario. — relato con aire soñador recordando a su testarudo amigo cuando se le metía algo en la cabeza, nadie lo paraba — él solía decir que era un idiota gustandome cargar con el peso de todo, aunque… jamás lo considere de esa forma.
— ¿Por qué me cuentas todo eso a mi? — eso le hizo sorprender al vampiro rubio quien reacciono ante la interrogativa de la chica — Existiendo tantas personas en este mundo, he sido la unica en saber cada detalle de tu vida. ¿Por qué?
Mika se quedó de piedra tratando de plantear una respuesta coherente para la castaña, pero la verdad no la tenía, al comienzo pensó que hacia todo esto por hacerle recordar asi mismo en su época humana. Pero no. Mikan era totalmente distinta en cualquier comparación a él, ella al pesar de sus trece años llevaba con cautela la muerte de su familia presente sin olvidar ninguna detalle, haciéndola mas fuerte y segura de si misma al caminar hacia adelante con su nueva vida. Al igual que el conseguir amigos en tan corto tiempo, no solo era de los superficiales sino de aquellos que duran para toda la vida dispuestos a hacer lo que sea por ti. En cambio, él no era para nada asi, desde su transformación ha estado odiando vampiro como humanos por igual el tener amigos no estan en su opción de vida, ni podría estarlo jamás. Si es asi ¿Por qué? ¿Por qué con Mikan es todo tan diferente?
Se levantó de su asiento clavando su vista en la pequeña que a su cercanía cierta dejo de comer, fijo sus orbes verdes sobre los azul zafiro del rubio sin despegarlos en ningun momento, él alzo su mano llevándola nuevamente a la mejilla de ella sin moverla en ningun momento solo permaneció inmóvil.
— ¿Te disgusta eso? — lanzo la pelota con otra pregunta.
— Para… nada — dijo intoxicada por la intensidad de su mirada — solo me causa curiosidad eso dado el caso que soy una humana.
— Si te soy sincero, ni yo mismo se la respuesta para ello pero… — le relato con franquesa apartando la mano de la cara de ella — posiblemente tu para mí seas lo mismo que yo para ti, eres especial no igual a los otros humanos. Y… la primera en probar su sangre al menos humana.
— ¿Qué? — dijo sin entender nada.
— Desde que fui convertido jamas había probado sangre humana, solo he estado sobreviviendo con la de Kurl — esto hizo que la cabeza de la castaña le diera vuelta, se le hacia imposible creer que un vampiro como Mika jamas halla probado sangre alguna hasta ella, era… era de locos — aunque fuese buena no era lo suficiente como la humana.
— ¿Como es posible eso? — declamo indignada ante semejante palabras del chico — eres un vampiro en todo el sentido de la palabra, no me cabe en la cabeza tu no tomando sangre. ¿Por qué? ¿Por qué hacerlo?
— Yo… tal vez quería aferrarme a la humanidad que perdi desde que me convirtieron — desvío la mirada a otro lado evitando la expresión de la niña frente de él — pero tenias que aparecer para tirar todos mis planes del beber sangre humana luego de salvar a Yu-chan.
— Entonces… — trago saliva sonoramente tratando de captar la nueva informacion — ¿Solo has tomado de mi sangre y nadie mas?
— Asi es.
Mikan no supo como reaccionar ante tal cosa dicha por el mismo vampiro rubio, su corazón se sentía regocijado ante tales palabras, jamas en su familia se considero especial ella fue una de los últimos hijos en nacer de siete hermanos en total, para ser mas exactos la número cinco. Sus padres eran amorosos con todos ellos sin dejar en nadie por fuera, aunque Mikan consideraba ser mas consentida por su mamá que por su papá, él era se consejos y juegos bruscos para sus hermanos en cambio su progenitora fue la de los mimos, cariños y cuentos todas las noches antes de dormir. Ahora, prácticamente encontró a una persona, o mas bien vampiro, que consideraba su existencia unica y especial para él. Su sangre cantaba solamente para Mika, como su compañia le es vital para seguir viviendo en esta ciudad vampirica sacada de un libro de ficción en los días blancos.
Mas tarde, ambos chicos caminaban rumbo a la casa de la niña con rostros taciturnos y acautelados, el rubio luego de contarle parte esencial de su historia le pidió el favor de guardarla en secreto entre los dos, no quería por nada en el mundo escuchar divulgado eso tan personal y desgarrador para él. A cambio de ello Mikan le prometió contarle mas sobre ella y como acabo en ese sitio el día de la muerte de su familia, hasta hora no le ha podido contar a nadie sobre eso porque al tratar de hacerlo las imágenes desgarradoras golpeaban su cabeza con fuerza, el rubio bocifero que la entendía perfectamente con esos pensamientos, por su puesto, en su parte todas las noches volvia a rematizar los gritos, el llanto y la sangre injustamente derramada. Aquello era como un tatuaje permanente en su piel, incapaz de borrarse con solo desearlo, Mikan al escuchar eso freno su caminar colocándose en el camino del rubio para evitar seguir con sus pasos, él abrió sus ojos sorprendidos por el arrebato de la niña. Viendolos de esta manera era bastante absurdo, el tamaño de Mika era muy alto comparado con el de chica que con ese rostro marcado aun con algunos signos de la niñez le trataba de decir algo, pero antes de poder preguntarle algo al respecto fue interceptado por los delgados brazos de ella buscando envolver su cuerpo torpemente. El vampiro no supo que movientos hacer ante eso puesto al tiempo sin contacto físico con un humano, su corazón se paralizó al sentir el temblor emanar en las finas extremidades de la niña, Mika supo con exactitud que ella era sumamente perfecta para un alma atormentada como la suya y el querer darle apoyo a él, un vampiro feo y asqueroso que tomaba de su sangre para poder saciar su sed, era completamente bueno e ingenuo de su parte pero no por ello iba a apartarla de su lado. Asi que, escuchando mas a los latidos del corazón que a su soberbia crónica, la imito tambien delvolviendole el abrazo con fuerza tanto que su calor se combinara junto al suyo.
Mika ya no podía esconderlo mas, la castaña con solo dos días gano en espacio dentro de su alma imposible de tacharlo para deshacerlo de él, ahora no solo quería salvar a Yu de las manos de los humanos y asi el huir juntos, ahora se estaba planteando seriamente llevarse consigo a Mikan con él a la hora de marcharse, sino, buscaría la maneras o alternativas de llevarlo a cabo. De lo contrario, jamas se perdonaria a si mismo el dejarla atrás cuando ella ha hecho tanto por él, sin si quiera conocerlo bien.
— Nos vemos mañana entonces — le dijo ella estando al frente de la pequeña casa, dándole la espalda para poder entrar en ella.
— ¡Espera! — poso una mano en su hombro deteniendola ante de girar el pomo, ella se dio la vuelta con confusión en el rostro — mañana… mañana debo asistir a una reunión importante, por eso… puedes adelantarte a ese lugar si quieres yo luego te seguiré.
— Claro — sonrio con mejillas llenas de color — aunque… ¿De qué va esa reunión?
— Aun no lo se, pero parece ser un asunto muy serio — contesto con cabeza cabisbaja — sea lo que sea sin duda no es nada bueno.
— No te preocupes — se acerco a él posando una mano en su cara acariciandolo con sutileza — espero que todo salga bien y no sea nada grave, de cualquier manera estare en esa casa. ¿vale?
— De acuerdo
Mika se agacho de manera impulsiva hasta chocar prácticamente su rostro con el de ella quien se quedo inmóvil, sus ojos jade brillaban con un tono mas intenso de lo normal transmitiendo un esquisito nerviosismo, pero eso no le importaba, los pomulos sonrojados le daban una insana invitación para deborarlos hacerlos completamente suyos cosa que no podía, de dejarse llevar por ese cosquilleo indesente en su garganta haría clavarle los colmillos en el cuello de ella y no quería ya bastaba con las marzas que tenia, para ser sincero consigo mismo la mas atractiva hasta hora fue la de la muñeca. El sentir la mirada de ella cada vez que la succionaba fue impresionante, ni como olvidar esos labios entre abiertos o esos ojos jade intenso brillosos debido a un sentimiento que no quería admitir pero lo era, excitación, Mikan tal vez no conosca sobre esto pero cada vez que la mordia él sentía eso y no solo tambien ella pues los jadeos o gemidos los escuchaba bien. Aunque este no era el momento de perder nuevamente la cabeza.
Giro su campo de visión posando sus finos labios en una de las mejillas de ella, proporcionándole un fino toque en su piel pero golpeandole el olor de la chica fuertemente desde ese sitio, luego se alejo de la misma manera sonriendole calidamente para marcharse por el lugar donde vino. Mikan cayo al suelo sin poder sostener el peso de su cuerpo en sus piernas, el corazón le martillaba con fuerza sobre su pecho casi ahogandola por completo debido a su intensidad, la piel le ardia por completo como si tuviera carbon hirviendo encima de ella pero no era asi, fue solo el toque de Mika, aquel rose de su piel con la de sus labios la llevo al estado que tenia en estos momentos. ¿Por qué? ¿Por qué Mika había hecho aquello? No solo eso ¿Por qué su pecho quería salir corriendo al verle esa expresión tan risueña en su rostro? Jamas había visto tal cosa igual antes y el intuir ser la primera en detallar aquella curva en el rubio, la llenaba de completa dicha al corazón. Por ahora sería lo mejor entrar a casa.
Lastimosamente para los dos chicos no se dieron de cuenta que estaban siendo observados por unos pares de ojos carmesí, quien al presenciar todo con lujo de detalle no pudo evitar relamerse los labios con lujuria, al parecer Mika estaba queriendo jugar a la casita con esa insignificante humana, aunque no podía tampoco culparlo por querer hacerlo pues desde su sitio podía observar con detalle los parches de las marcas proporcionadas por él. Después de todo, la fina linea que tenia sobre no beber sangre de los humanos fue cortada por esta chiquilla escandalosa, nada mal… nada mal para una humana recien llegada y salvada por el rubio, aunque claro, sino fuese por su mano samaritana para ordernar traerla a la ciudad nada de esto sucedieria. Por los momentos dejaría a eso niños encariñarse un poco mas el uno con el otro, después de todo, la ovejita perdida lograba lo que nadie hasta hora a podido hacer y Mika necesitaba de ella, o mas bien, necesitaba de la sangre de ella para rendir aun mas en las batallas que estaban por vivir. Luego de eso, él seria el primero para idear un plan para separarlos de forma indefinida, porque sin duda alguna, su éxtasis solo la encontraba viendo como los demás sufrian ante sus propios fracasos y volver a contemplar esa expresión en Mika seria un lujo que no podía permitiese perder.
— ¡Estoy en casa! — anuncio la castaña dejando la bolsa de frutas sobre la mesa, mirando a todos lados en busca de sus amigos — ¿Karen? ¿Akito-kun? ¿Ryo-kun? ¿Niños?
Pero nadie contesto, aun no era muy tarde para que estuvieran acostados todos, de todas maneras, lo comprendería de los gemelos puesto que aun eran muy pequeños por lo que necesitaban descansar bastante para reponer sus energías. ¿Pero y Karen con los demás? Ellos si es bastante extraño, asi que se adentro mas allá donde noto dos sombras bastante conocidas por ella. Akito y Ryo. Ambos primos permanecian ocupados en preparar unos sencillos alimentos para los demás, de pronto un golpe de ira la invadio al recordar todo lo que había en la lacena de aquel vampiro rubio, esa comida desperdicada por un ser que no le apetecia consumirla por estar con asuntos mas importantes que atender. Mikan estaba segura de pedirle eso al ojiazul se lo daría sin sentir remordimientos, sin embargo, temia por la reacción posible en sus nuevos amigos aun mas en Akito que en Ryo.
— ¡Oh! Por fin has llegado — exclamó sonriendo ampliamente el pelirrojo al ver a la niña parada tímidamente en el umbral de la puerta — pensé que no llegarías hasta mañana, ya sabes, Akito me conto que por ser nueva debían hacerte unos exámenes para descartar cualquier anomalía en ti por haber estado afuera.
Sus ojos por poco se cristalizaron al escuchar la mentira inventada en manos del azabache para cubrirla, trato de buscarlo con la mirada pero él mantenía la espalda a su vista para evitar mirarla, lo sabia, seguramente seguía enojado sobre todo este asunto aunque gradualmente volvería a hablarle. Mejor y no le daba a Ryo una expresión para darle cuerda a preocuparse, dado la circunstancia la castaña asintió a las palabras del pelirrojo buscando en el lugar un vaso para tomar agua, en eso Ryo volvía a su puesto junto a azabache que por una rara razón su comportamiento es sospechoso.
— ¿Y que se siente ser un conejillo de indias? — musito sin importancia alzando sus hombros casi haciendo atragantar a la chica — ¿Qué?
— Ryo, por favor — uso un tono acusador hacia su pelirrojo primo — ¿Como puedes decirle tal cosa? Debes aprender a controlar tu temperamento.
— ¡Por favor! Ella ya forma parte de nuestra familia, asi que debería de restarle importancia ¿no? — hablo con total normalidad el pelirrojo que dejó a los otros dos sin habla.
Familia, era de las palabras que mas tenían sintonía en el interior de la castaña porque poseían un significado especial, por ejemplo la suya, era un grupo de personas que se mantenían juntas sin importar las adversidades, aun mas, cuando cada uno de ellos la ayudo para no morir ese día. Cada vez que cerraba los ojos podía mirar a su hermana menor, Sana, empujarla a un lado recibiendo todo el golpe de la bestia en el pecho rasgandola. Un grito. Un llanto. Mejillas mojadas y el sonido de una espada cortado carne. Si. Un Mikaela Hyakuya salvandola de las garras de la muerte. Gracias a él estaba en este sitio aparentamente seguro de cualquier peligro, aunque no solo eso, se había ganado un espacio segnificativo en esta pequeña familia quien la acepto con los brazos abiertos, solo en compañia de ellos junto al vampiro rubio no se sentía tan sola.
— ¡Ahora que lo recuerdo! — alzo su voz emocionada haciendo exaltar a los otros niños que cocinaban, dándose media vuelta para buscar algo en la mesa de madera de afuera — consegui que me dieran unas frutas por ser “conejillo de indias”, yo no las quiero pero podrían de darselas a los gemelos. ¿Qué les parece?
— ¡Valla! Le has sacado provecho a estar con los vampiros — exclamó Ryo con una ancha sonrisa y tomando la bolsa donde estaban las frutas — aunque repudio cualquier cosa que provengan de esas sanguijuelas, Naru y Haru necesitan alimentarse.
— Arrojalas — demando el azabache sin mirarlos, congelando especialmente a la chica por decir aquello — tal y como lo dice Ryo, me da asco cosas que vengan de los vampiros.
— ¿Pero que dices? — pregunto burlonamente el pelirrojo acercándose a Akito, proporcionándole un codazo amistoso con su brazo libre — no suenas como tu mismo, se supone que el de las discuciones soy yo, además, me parece injusto el desperdiciar la comida.
— ¡Qué la arrojes te dije! — grito dándole un manotaso a la bolsa en las manos del otro niño, haciendo caer el contenido al suelo — no… ¡No quiero nada de esos seres asquerosos!
— Aki… — susurro asustado el pelirrojo mirando a su primo con ojos abiertos.
— Yo… — un balde de agua fria cayo sobre el dándose cuenta de su acción loca, miro sus manos temblorosas por la rabia momentánea y luego a una chica particular de ojos jade que temblaba sin saber la razón. Ahora poseia dos parches en el cuello y uno en la muñeca derecha, esto no podía ser peor — yo… lo… lo lamento… si me permiten.
Y salio de la cocina apretando sus puños con impotencia, Mikan había conseguido aquellas frutas dándole su sangre a cambio a ese vampiro rubio, lo detestaba, el solo imaginar a su amiga ser tocada por ese chupa sangre en demoniado se le revolvia el estomago. No se valía. No aprobaba que tal cosa le estuviera sucediendo a su amiga, ese rubio teñido tenía un fuerte capricho hacia ella por alguna razón o tal vez se aprovechaba de la admiración que tenía, solo de esta manera se dejaría quitar la sangre directamente de las venas. Si tan solo… tuviera la fuerza necesaria para poder apartarlo de ella, de acabar con ese ser, Mikan sería totalmente libre.
Por otra parte la castaña, aun mantenía la vista fija en el suelo donde Ryo recogía las frutas para volverlas a su bolsa, ella lo sabia, sabia que esta situación iba a suceder tarde o temprano aunque nunca espero ver a un pelirrojo tan comperativo con ella, sin embargo, no la agarro por sorpresa que el de los peros seria su fiel amigo Akito. Aquel azabache sabia exactamente las cosas que hacia ella con Mika, no es nada fuera de lo normal para la castaña, es decir, depues de todo le debe la vida al rubio y de alguna forma debía pagarle aquello. Aunque, desde conocer la historia desgarradora del pasado del rubio vampiro confirmo toda sus sospechas, Mika no era un ser malvado, si se sorprendieran todas las personas humanas de caminar al lado de un vampiro sin sentir algun miedo se reiria de ellos sin contenerse, puede que sus temores no sean mas allá de prejuicios armados en su cerebro. No todos los vampiros son iguales. Al menos, eso era lo que creía la castaña estando alrededor de Mika, aun mas con ese beso en su mejilla combinado a la sonrisa que le apretaba el corazón casi dejándola sin aliento.
Unas risas se escucharon en la pequeña cocina haciendo volver a esa dirección a los chicos, notaron a unos gemelos correteando por cual de los dos llegaría primero a Ryo que cocinaba, pero al observar la recien llegada de inmediato dirigieron sus pasos hacia ella abrazandola desde la cintura, Mikan agraciada por tal recibimiento dejo sus pensamientos de preocupación para centrarse en lo pequeños.
— ¡Mikan-nee! ¡Mika-nee! — aclamaban los niños de manera unisonia, haciendo sonreír mas a la chica — ¡Regresaste!
— Si, pero noto un poco sus cabezas humedas ¿tomaron un baño? — empleo un tono juguetón para dirigirse a ellos.
— ¡Si! Karen-nee nos ayudo, pero considere que no la necesitamos. — comento el pequeño haciendo una mueca graciosa en sus labios — ambos ya somos lo bastante grandes para hacerlos solos.
— ¿Eh? Ryo-nii ¿Qué escondes en esa bolsa? — abrió los ojos curiosa la pequeña alejándose de Mikan con su hermano para caminar hacia su primo —parece algo interesante.
— ¿Qué? No… no… solo… solo es — atropellaba las palabras unas con otras mirando con suplica a Mikan transmitiendole el mensaje.
— Son para ustedes — confeso la chica sin tapujos, dejando al pelirrojo parado alli sobre la nada — Ryo-nii quería ocultarlo para darles una sorpresa pero… nunca se me ha dado bueno ocultarlas, además, se las he traído yo ¿para que esconderlo?
— ¿Qué es? ¿Qué es? — se lo arrebato de las manos al pelirrojo paralizado abriendolo en el proceso y sacando algo del contenido de la bolsa, al verlo, sus ojos brillaron de la emoción — ¡Una manzana! ¡Son frutas Naru!
— ¿En verdad? — fue averificar por sus propios ojos, imitando los movimientos de su hermana pero en esta ocasión sacando otra cosa — un… melocotón… ¡Es un melocotón!
— Si, tambien hay fresas, cerezas, peras y otras cosas deliciosas para ustedes dos. — se acerco a ellos para acomodarse a su altura sintiéndose plenamente satisfecha de lo que hizo — ahora deben prometerme algo, tienen que guardarlo y sobre todo compartirlo como hermanos que son.
— ¡Si! — contestaron los dos a la vez — ¡Lo prometemos Mikan-nee! Muchas gracias.
— De nada — volvió acomodar su postura, sintiendo la mirada hostigadora de un pelirrojo en particular — ahora, mientras Ryo-nii y Mikan-nii conversan sobre algo ustedes guarden esas frutas ¿vale?
Los niños asintieron con sus cabezas marchandose del lugar con rostros risueños, al ver eso Mikan soltó un suspiro satisfecha jamas se olvidaría de esto aun mas esperaba contarselo a Mika para agradecerle el gesto, quería nuevamente ver aquella expresión sobre cogedora en los labios de este. Si todos los días recibía estos momentos tan encantadores, sería mas que encantada a reunirse el tiempo necesario con es rubio vampiro. Aunque ahora, la mirada asesina de Ryo no le ayudaba mucho parecía querer fulminarla de un solo ataque, esperaba que estuviera enojado por pasar sobre las decisiones del hermano mayor de los pequeños y no otra cosa.
— ¿Qué le vamos a decir a Akito? — pronunció con tono cortante casi grosero — él dijo específicamente tirar esas cosas a la basura no darselas a sus hermanos pequeños.
— Si, recuerdo eso muy bien — le dijo como si no le importara absolutamente nada — pero resulta que mis padres me enseñaron a jamás desperdiciar la comida, aun menos en estos tiempos.
— ¡Pero…! — trato de decir pero fue interrumpido.
— Pero nada, Ryo-kun — repuso ella con autoridad — los chicos necesitan comer lo suficiente para crecer, además, si Akito-kun patalea yo me encargaré de detenerlo ¿esta bien?
— Alli estan… — una voz tranquila se escucho en la entrada de la cocina, dándole la bienvenida a la aparición de un rubia modesta y tranquila — Mikan, necesito comentarte algo un segundo y mientras Ryo, llamo a los diablillos a comer en un segundo estare con ustedes.
— Si, one-chan. — contesto con voz suelta y firme.
— Vale, vamos Mikan.
La castaña siguió a la mayor justo detrás de ella como un perrito faldero, la verdad, no comprendia absolutamente nada de lo que ocurría pero percibió en el aire algo pesado. Este era un asunto serio. Ambas se dirigieron a la puerta dándole la vuelta al pomo Karen, la castaña no dijo nada pero atravesó el marco de la puerta en silencio mirando con ojos abiertos el cabello rubio girasol que caia en cascada en la espalda de la muchacha, por un momento se pregunto como hacia para cepillarlo y lavarlo pero de inmediato callo sus pensamientos al notar el semblante fria de la chica. ¿Por qué? ¿Por qué la miraba de esa forma amenazadora? Le hacia helar sangre por todas partes dejándola pegada al suelo.
Entonces, de un rápido moviento sin poder evitarlo o frenarlo de alguna manera Karen llevo su mano a uno de los parches que cubrian una de las mordidad liberandola, la castaño profirio un pequeño grito al ser halada la piel de su cuello tratando de cubrirlo de inmediato con su mano pero fue imposible, Karen anticipo sus movientos sosteniendo sus muñecas con fuerza impidiendole ocultar alguna otra cosa. Mientras que en sus ojos solo transmitían algo. Enojo.
— Mordidas de vampiro — siseo con voz amenazante que podía hacer llorar a cualquiera — recien hechas porque aun percibo sangre en ellas.
— Karen-chan, esto… esto puedo explicarlo… — trataba de decir sin poder equebrarsele la voz en el proceso, pero fue imposible, a lo último su voz flaqueo.
— ¿Asi? — la soltó, arrancandole el otro adhesivo situado en la muñeca volviendo a hacerla gritar — pues entonces explicame, trata de explicarme porque demonios tienes mordidas de vampiro en todas partes — elevo su tono voz dos octavas produciendo en la castaña contener sus lágrimas — explicarme porque Akito se comportaba raro ocultando lo posible que estuvieras haciendo tu ¡Con quien sabe vampiro asqueroso! ¡Explicamelo entonces!
Mikan se sintio como una pequeña cria de conejo sin su madre protegiendola, estando al frente suyo una deboradora de animales roedores como lo es ella en estos momentos. La castaña sabia que no estaba haciendo nada mal pero un parte de su ser, le hacia creer entender que si, si estaba herrando en su comportamiento con Mika, aun si eso fuera, no quería bajo ninguna sicustancia alejarse de ese vampiro rubio porque mas que nadie él estaba muy solo, alejado de lo que mas añoraba en este mundo y era estar con su unica familia. Yuu-chan. Pero ¿Como explicarle todo esto a la rubia? ¿Como explicarle que Mika solo bebe de la sangre de ella y Kurl? No, no podía hacerlo porque Mika le hizo prometer no decirle a nadie sobre su historia. Debía de quedarse callada.
— ¿No respondes ahora? — le recrimino ante el silencio repentino de la chica — era obvio que no podrías, después de todo, el vampiro bebedor de tu sangre te ha dado las frutas de los chicos. ¿Me he equivocado?
— Akito-kun… — susurro con voz quebrada sin alzar su cabeza — ¿El te ha dicho algo de esto?
— ¿Decirme? — resoplo entre labios de forma divertida — ese idiota te ha cubierto hasta el final, desmintiendo cada una de mis deducciones que han sido mas que eso, Akito no debe de decirme nada para saber algo. Me he enterado con solo verte.
Akito… ¿Akito la había ayudado hasta el final? No podía creerlo, en verdad no podía creerlo, si fue él primero en reaccionar de manera inracional al ver las dichosas frutas en manos de su primo, ahora venía Karen y le decía que ese pequeño la cubrió hasta el final de todo. Le debía una. No. Le debía muchas y sobre todo una gran disculpa, el tener que ocultar cosas por ella tenia de ser bastante doloroso aun mas si se trataba de su familia, sin saberlo Mikan noto un palpito en su corazón volviendo a ella esa sensación extraña que sentía por el azabache, quería simplemente ir hasta el y abrazarlo con fuerza sin derecho a soltarlo de nuevo. Pero primero lo primero, debía de salir libre de Karen.
— Al menos dime de quien se trata, acaso es ¿Bathory? — el solo escuchar su nombre le dio un escalofríos en toda su columna vertebral, ni viviendo cien vidas le permitiría tocarle ni un solo centímetro de su piel a ese asqueroso — he escuchado que si le das la sangre a ese vampiro te consedera cualquier deseo que quieras, incluso, si deseas es dinero.
— ¿Como? — pronuncio sin comprender nada.
— ¿Ahora me dirás que no lo sabias? — exclamó indignada por la expresión de sorpresa de la chica — si es quien te consedio el deseo de darte alimento ¿no?
— Karen-chan, primero jamas me dejaría clavar los dientes de semajante chupa sangre asqueroso — puntualizaba con voz firme impresionando a la muchacha mayor — segundo, no tenia ni la remota idea que se podría hacer tal cosa con ese cretino, pero si lo hubiese sabido, jamas se me hubiera cruzado por la cabeza si quiera intentarlo.
— ¿De que hablas? — dijo confundida, esta niña parecía muy centrada en sus palabras.
— Tercero — enfatizó la palabra con fuerza ignorando el comentario de Karen — a el vampiro que le estoy dando mi sangre no me ha concedido ningun deseo, es mas, las frutas me las dio casi obligadas no porque le di mi sangre.
— ¿Como es posible eso? — susurro completamente confundida.
— Karen-nee ¿puedo llamarte asi? — su postura se relajo ante las guardias de la muchacha se caían una detrás de otra, acercándose a ella para sujetar su mano — estare bien él… él no es un vampiro sanguinario te aseguro que jamas me hara daño.
— ¡¿Como puedes estar tan segura?! — grito sumamente preocupada con rosrtro contraído debido a ello — Mikan, no existen los vampiros buenos solo los que quieren sobrepoblar la tierra y someternos a todos como sus ganados, no podemos levantarnos a ellos por obvias razones. Son muy poderosos. — le dijo sosteniendo los hombros de ella con firmeza mirandola directamente a los ojos con seriedad — ahora, no me trates de engañar con que existe alguien bueno entre ellos.
— ¡Pero lo hay! — siguió insistiendo la pequeña con mucha determinación — te lo aseguro, no mas bien, te juro que él es muy bueno diferente de otro.
— Mikan… — refunfuño por lo bajo.
— Karen-nee por favor confia en mi, si alguna vez él trata de hacerme algo malo… — apretón con confianza el brazo de ella sonriendo de manera amplia — te aseguro que serás la primera en enterarte y tendrás libre para alejarme ¿si?
— No me obligues…
— ¿Si? — volvió a repetir con voz insistente con ojos brillosos haciendo sentir rara a la rubia — ¿Karen-nee si confiaras en mi?
La muchacha no entendía porque una humana como lo era esta castaña le pedía que permitiera encontrarse con ese vampiro, además, ¿Quien era ese vampiro? Es como si tuviera una clase especial de poder para atraer una inocente criatura como lo es la ojos jade, que hasta prácticamente rogaba para seguir con esa extraña relación con él. Le intrigaba y demasiado, no quería darle mas cuerda a esta rara situación pero debía de descubrir de quien se trataba al final de todo, por lo momentos cargaría en los pobres hombros de esta pequeña esa responsabilidad, al menos hasta ir al fondo de todo esto. Luego, luego estudiaría la opciones para poder salir de este lugar.
— De acuerdo, confiare en ti.

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