martes, 18 de septiembre de 2018

The Lovers Hurts

XIII
An irreversible relationship
Quería huir, correr muy lejos de allí y no salir jamas de mi habitación, pero el hacer eso es imposible. No cuando de manera extraña los R.e.d y los Andaluz se encontraban reunidos entre si, discutiendo fielmente las canciones para la boda de Sasori, quien estaba sumamente feliz sosteniendo la mano de Shiori, su prometida. Ella igualmente pertenecía al coro, es una muchacha sumamente delicada con movimientos y razgos sutiles, poseía unos ojos miel encantadores, piel nieva, cabello naranja fuerte hasta el mentón, delgada y presencia de una princesa. Comprendía perfectamente porque Sasori estaba enamorado de ella, Shiori era francamente muy hermosa, ambos formaban una excelente pareja. Aunque en esos momentos lo último en mis pensamientos era alagarlos mas, si bien trate de tranquilizarme con ayuda de Tadase y Gaara, mi vista no podía apartarse de la prometida de Sasuke, aparentemente en ningún momento se giro a darle importancia a él, simplemente tomo asiento en uno de los sillones acompañada de sus amigas, en tanto escuchaba atentamente a Sasuniki. Tocando el tema de ella, era una muchacha sumamente amable y considerada con los demás, porque al sugerir un dueto con su primo, se sonrojo alegando darle una oportunidad a sus compañeros y los R.e.d, no necesariamente debía de tratarse de ella. Pero Shiori levanto su voz aristocrática, haciendo llegar la petición de quererla a ella para la canción de la iglesia, por consiguiente, en la recepción de la boda, sería libre de cantar los otros integrantes. Dando así a la decisión de hacer el dueto de primos. Si soy sincera, me importaba poco, al menos en esos momentos sentía ese sentimiento, porque mis pensamientos no lograban entender a Kohana Uchiha. Olviden un segundo a los R.e.d junto a los Andaluz, porque si la aquella chica en verdad era la misma del otro día, debía de estar euforica por estar en el mismo lugar a la persona que amas. Pero no, Kohana presentaba la serenidad de una chica de alta sociedad, y la frialdad suprema de su hermana. No debía de perder mi tiempo con ella, lo mejor seria ignorarla a tiempo completo. Finalizada la reunión, todos comenzaron a dispersarse en el luga algunos tomaron la marcha hacia los jardines, en tanto los como Amu y su novio, sujetados de la mano abandonaron el salón para dar una vuelta por Red. De inmediato busque la mirada de Tadase, nuevamente se volvió opaca y nostálgica, el vacío claro de su alma, Gaara se le quedo mirando un tanto extrañado por esa expresión tal vez armando sus propias conclusiones. Seria mejor de pensar solo en mi y mis circunstancias, el único papel en tomar en esos momentos, era apoyar a mi amigo. Rápidamente sugerí dar un paseo por los jardines de Red, estando apunto de caer el ocaso seria un desperdicio no hacerlo, Tadase me sonrio de manera tristona asintiendo. Sana, Akito y Gaara, nos acompañaron a nuestro destino comenzando a conversar desinteresadamente en tanto caminabamos, podrían no tener idea con lo de Tadase, pero si comprendía la presencia indeseada para mí en ese coro. Lo mejor de todo, seria el marcharse.
Al llegar a los jardines nos encontramos con diferentes alumnos del San Patrick junto a Red, comprendia perfectamente ahora porque algunas chicas se morían de estar con los Andaluz, algunos de ellos se conocían muy bien y simplemente eran pareja. Akito alegó odiar todo ese ambiente plagada de hormonas, no negaba que en ese colegio existían chicas muy hermosas, pero no es razón para perder la cabeza. Ahora que lo pensaba, no le conocía interés amoroso a mi compañero, o si quiera una novia, sé que los niños ricos de Red funcionan de una manera diferente, puede que Akito tenga una prometida y yo ni enterada. En fin, si no quería decirlo, jamas lo obligaria. Llegamos a un sitio un poco solitario, rodeando unas bancas blancas al edificio, Sana y Akito tomaron asiento en tanto, Tadase, Gaara y yo nos quedamos de pie. Confese querer salir de allí a la mínima oportunidad, en mantenerme en aquella atmósfera era dañino para mi, aun mas, tomando en cuenta que mi salud no estaba del todo recuperada. Gaara sujeto mi hombro apretandolo un poco, con ninguno de ellos debía fingir ni mucho menos ocultar mis sentimientos, ya todos lo sabian, la presencia de la chica que era el detonante de mi dolor. Suspire con pesar, lo que decía Gaara era cierto, Amu no se encontraba aquí, dejando simplemente a las personas enteradas de lo mio con Sasuke. ¿Para qué esconderles mi pesar? Si me encontraba en confianza, tal vez aun tenia el temor ante algo o alguien. No lo sabía con exactitud, pero como fuera, impedía expresarme libremente.
— ¡No debes agobiarte Lizi! — exclamó muy enérgica Sana, haciendome alzar la cara — somos tus amigos, jamas haríamos algo que te colocara en peligro.
— Cuenta con nosotros, jamas diríamos algo para perjudicarte — me sonrio amablemente Tadase — No estando en estas alturas.
— Aunque en verdad nos preocupas, te lo dije antes, eres tu la única de forjar tu propio camino. Nadie mas — me dijo Gaara con un tono amable.
Era inevitable no cristalizar mis ojos ante sus comentarios, aun mas Gaara, quien estuvo allí en el momento de que todo acabo. Les debía mucho.
— Gracias chicos — comente conmovida — no solo por esto, también por votar a favor de hacer un solo en las regionales. En verdad, fue totalmente inesperado.
— La aparición de los Andaluz arruinaron un poco el momento — argumento Akito — pero sin duda, te mereces esa oportunidad Lizi.
— ¡Ahora si que tenemos un paso a las nacionales! — grito de manera euforica Sana — con tu increíble voz a nuestro favor, no existirá contrincante que nos gane.
— Seguramente así sera — una voz diferente se involucro en nuestra conversación.
Todos volteamos automáticamente ante aquel sonido, llevandonos una gran sorpresa. Sasuniki Uchiha estaba ante nosotros sonriendonos despreocupadamente, ella era la dueña de aquella voz. Gaara a mi lado se tenso al mirarla, aparentemente el tratar con los Uchiha jamas ha sido lo suyo, de lo contrario, no tuviera una expresión tan oscura en su rostro.
La chica dio un paso mas hacia mi sonriendome abiertamente, como si me conociera de toda la vida, entonces recordé que ella era la única en aquella familia de tener de su parte Sasuke. Por lo tanto, debía de saber todo lo referente de mí por la boca de su primo.
— Tu debes ser Elizabeth Mogami, o mejor dicho. Lizi — se dirigió directamente a mi, dejando a mis demás compañeros estupefactos — desde que te vi en el salón del coro, supe de inmediato quien eras.
— ¿Como se entero de mi? — pregunte de inmediato.
— Mmm… digamos que mi tonto primo me ha llenado la cabeza de muchas descripciones tuyas — sin saberlo mi rostro se pinto de rojo, no podía creerlo, Sasuke en verdad converso con ella sobre mí — “Sasuniki, ella en verdad es muy hermosa”, “Sasuniki, es inevitable no sentir lo que siento por ella. Sin tan solo la escucharas… su voz puede desperatar hasta una persona en coma” y la que jamas se canso de decir un un largo tiempo: “¿Por qué demonios se fijaría en alguien como yo? Es decir, sus ojos son hermosas explosiones de estrellas, su voz parece terciopelo y aquella manera de hacer las cosas… te deja lleno de ella. Solo mirarame, caresco de todo eso”.
Oh mierda, mierda, mierda. ¡Voy a matar a Sasuke! ¿Como se atrevía a decirle todo eso a su prima? Aunque no es lo alarmante, porque Sasuniki decía todo eso de una manera tan natural que me daba escalofríos, vergüenza y miedo. Mis amigos no paraban de reírse ante todo, incluso el mismo Gaara, quien con disimulo trataba de ocultar su risa con su puño, pero era imposible porque el sonido lo delataba. Podría decir con toda certeza, que de estar aquí Sasuke, seria su humillación pública oficial, lo peor, a manos de uno de su familia.
— ¡Jamas pense que Sasuke fuera un romantico sin remedio! — dijo Sana aun sin parar de reír.
— Bueno, él siempre intenta a toda costa ocultar sus sentimientos — comento pensativa — de hecho, en algunas ocasiones sale invito en eso, pero no para mi. Lo conosco demasiado para saber cuando le afecta algo.
Se me quedo mirando fijamente, de forma seria. Ahora las risas de mis amigos cesaron, una extrañada atmósfera seria nos invadio a todos, aun mas a mi, quien sentía que Sasuniki no vino únicamente para salir de dudas sobre mi. Se trataba se otra cosa.
— Lizi… — comenzó diciendo, pero de manera extraña su expresión seria se volvió en una completamente opuesta. Sujeto mis dos manos con fuerza, me asusto — ¡Mi primo es un gran idiota, por favor, perdonalo! ¡Hace todo siempre por el bien de los demás pero nunca ve el suyo propio! Mis abuelos saben eso y se aprovechan para hacer su voluntad, incluso si lleva a Sasuke a ser desdichado. ¡Pero él es tan cerrado! ¡Ni si quiera yo pude convencerlo! Tu… deberías hacer algo, una mínima cosa para cambiarlo de parecer. ¿Cierto?
Todos nos quedamos perplejos ante el monólogo de Sasuniki, jamas pense que aquella chica de imponente presencia pudiera cambiar a esta otra, preocupada sumamente por el bienestar y felicidad de su primo. En pocas palabras, parecía una hermana mayor velando por su pequeño y torpe hermanito. Aunque, yo no podía hacer nada, al menos ya intente insentivarlo para cambiar su actitud, pero no lo logre. Sasuniki ponía en mi mucha confianza y sentía decepcionarla.
— Lo lamento — le dije, ella soltó mis manos con una expresión asombrada — creame cuando le digo que me encantaría ser de ayuda, pero lo hice todo, hasta lo imposible. Sasuke no solo es terco, Sasuniki. También es determinado, aunque le de mucho dolores de cabeza a sus abuelos, en especial a su abuela, quiere al menos complacerla en algo y eso hace. Y yo… no puedo… puedo interferir en ello.
— ¡¿Entonces dejaras que todo siga su curso?! — pregunto de manera incredula.
— ¿Qué otra opción tengo? — exclame frustrada — el quererlo en insuficiente en este caso, aun mas cuando el prometa acciones que jamas hará, lo se. Lo conosco, no del todo, pero comprendo lo cabezota que es. Al menos, eso es lo único en entender de él.
Baje la mirada abatida, Gaara y Tadase que se encontraban a mi lado, posaron sus manos en mis hombros dandome fuerza. En tanto, Sana y Akito le fruncian el ceño abiertamente a la prima de Sasuke sin importarle de quien se trataba. Tal vez la razón residía en hacerme daño con todo esto, el afán de hacerme ayudarle con algo que no tenia solución o al menos yo no la poseía. Entonces ocurrió, aquello a lo que le temía mucho estaba apunto de pasar. Al alzar nuevamente mi mirada, me fije que tres chicas y un chico venían hacia nuestra dirección, una de ellas animaba al muchacho a avanzar hasta el final, en tanto él mantenía en su rostro una expresión de fastidio, no quería hacer nada de esto. En ese momento nuestras miradas se conectaron, dejando de luchar con la chica por detenerla. Si. Se trataban de Sasuke y su prometida, Kohana. Nuevamente aquel vacío se alojó en mi pecho, oprimiendome hasta el momento de dificultarme el respirar, mis amigos y en especial Sasuniki se dieron cuenta de mi estado de animo. Giraron sus miradas hacia donde yo tenía la mia, Sasuniki mascullo entre labios una palabra inreconosible para mi, en tanto Tadase y Gaara tensaron su agarre en mi, intentando que no escapara de alguna manera lejos de aquí. Debía de enfrentar esto con fuerza.
Kohana dejo atrás a Sasuke junto a sus amigas para salir al encuentro de su prima, ya no aparentaba ser la muchacha frívola del salón, mucho menos seria, en su lugar parecía ser muy animada y encantada de estar en todo, el ser excluida aparentamente no esta en sus venas. Aun estaba perpleja, pero sobre todo, tratando de controlar el vacío aplastante de mi pecho, el huir ahora era imposible. Menos con Gaara y Tadase sosteniendome de los hombros.
— ¡Aquí es donde te encontrabas Sasuniki! — exclamó Kohana con una voz sumamente chillona y fastidiosa, podría jurar que Sana arrugaria el entrecejo por eso — No sabes lo mucho que me costo dar contigo, pero te encontre, es lo importante. Ahora, debes de alargarme. Me comporte como toda una señorita delante de los R.e.d, en ningún momento me fije en Sasuke. ¡En lo absoluto!
Eso explicaba aquella actitud tan distante de su prometido, Sasuniki tuvo mucho que ver en esto. Hablando de Sasuke, llego de manera resagada junto a Kohana y las amigas de ella, aparentemente mas acompañantes que otra cosa porque se mantenían quieras en su sitio, prácticamente sin expresiones particulares. En ese momento, Sasuke fijo su mirada sobre mi apenado, como tratando de disculparse de todo esto. Pero no se la sostuve mucho, el hacerlo solamente me llevaría a experimentar mas dolor de lo ya sentido, solamente quería pasar desapercibida ante los demás.
— Aunque no lo hiciste muy bien que digamos — dijo con ironía Sasuniki mirando en dirección a su primo — vi perfectamente como llevabas a Sasuke obligado hasta este sitio, los elogios dejarlos para otra ocasión.
— ¡Pero Sasuke solo me ayudaba para encontrarte! — chillo indignada Kohana.
— Nada, eso no reduce que fallaste a tu promesa — la regaño Sasuniki, luego suspiro cansada — da igual. Mejor volvamos al salón.
Se estaban marchando, repito: ¡Se estaban marchando! Pero en el minuto de que Sasuniki quería acelerar el paso para sacarla lejos de aquí, Kohana poso sus ojos verde en mi, o mejor dicho, en el broche que tenia sobre mi saco del uniforme dando un chillido emocionada. Se alejo de Sasuniki y un Sasuke alarmado para correr hacia mi dirección, me sujeto de los brazos soltando el agarre de mis amigos sobre mi, ellos quedaron sin decir nada. Bueno, la mas prerpleja aquí era yo.
— ¡No puedo creer que tengas un prendedor de corazón de rubí! Hasta hora es imposible de encontrar, al menos que bueno… tengas influencias — me dijo muy emocionada sin dejar de mirarlo.
— Eso… eso fue porque… estuve en una subasta online y… — las palabras me salían entre cortadas, aun no superaba el Schock — entre los diez ejemplares originales… tuve suerte de… conseguir el último.
— ¡Eso es fantástico! — me miro diractamente a los ojos, quedándose quieta. Por un minuto pensé que me conocía, me quede paralizada — ¡Oh dios! Disculpame, tiendo a ser muy atrevida cuando se trata sobre moda. Aunque debes de comprenderme.
— Ah… claro… lo entiendo — conteste sumamente nerviosa.
— Soy Kohana, prima de Sasuniki y prometida de Sasuke. Debes conocerlo, lo obvio, pertenecen al mismo coro — río de manera torpe extendiendo su mano hacia mí.
— Por supuesto, yo soy Lizi — estreche su mano con educación.
Esto era completamente bizarro, descabellado y loco, estar estableciendo un dialogo con la prometida del chico que me gusta como si nada. Consideraria ese momento como el mas absurdo de mi vida, porque hasta las miradas incredulas de los presentes las sentía sobre nosotras, aun mas, la de Sasuke quien quería interferir de alguna manera. Muy tarde querido, muy tarde para eso.
Kohana soltó mi mano y me sonrio abiertamente, pensé que los Uchiha eran de despreciar a las personas simples como yo, pero al parecer Sasuniki y su prima rompían la regla. Al menos que, esta última no tenga ni remota idea de mi procedencia, a lo mejor era eso.
— ¡Debemos salir de compras este fin de semana! — propuso muy alegre — viendo claramente tus gustos, debes de tener excelente ojo para los atuendos en esta primavera.
— ¿Eh? — fue lo único que pude decir.
— ¡No acepto un no como respuesta! — señalo insistiendo — puedo asegurar que con tu ayuda le puedo gustar mas a Sasuke.
¿Escucharon eso? Fue el sonido de una bala atravesando mi pecho, porque observar la felicidad en las mejillas sonrojadas de Kohana, intentando buscar atuendos para gustarle a Sasuke era lo mas que podía soportar. A esto se refería Jenna a conocer mi lugar, siendo convertida en la chaperona de este par y reducir mi corazón a pedazos, no, a estas alturas no solo eso estaba destruido. Puedo asegurarlo. Fue de una manera sorpresiva que Sasuke intervino, sujetando los hombros de Kohana para detenerla.
— Creo que la estas incomodando, Kohana — dijo de manera nerviosa — apenas la estas conociendo y la invitas a salir. Es sobre pasarse un poco.
— ¿Acaso no quieres tener una hermosa prometida? — le pregunto indignada ella, Sasuke desvío la mirada con pesadez — Pues yo si deseo verme elegante para ti, de esa manera la abuela me elogia mas.
Escuchando eso un fuerte golpe dio en mi estomago, esto era tan sencillo, Kohana es la chica que la abuela de Sasuke siempre escogería. Por otra parte, yo seria la que estaría siempre a su sombra e incapaz de surgir de ella. Mierda, mierda, mierda. Esto no era bueno, quería llorar y no es el momento mas preciso para hacerlo. Gaara junto a Tadase dieron un paso hacia adelante, mientras que Sana y Akito se posaron a mi lado, como señal de apoyo. Les sonreí de forma tristona.
— No creo que sea una buena idea someter a Elizabeth a salir de compras — opino seriamente Gaara — ella aun esta en recuperación, el sobre esforzarse seria fatal.
— Además, ella no es adinerada como nosotros — recalcó Tadase. Carajo, no se si me ayudaba o me hundía mas — el gastar al igual que usted, sería imposible.
La expresión de Kohana se volvió por unos segundos algo caótica, luego paso a una que sin duda le tengo mucho asco: lastima. Deshizo el agarre de Sasuke, para caminar nuevamente hasta mi y sujetar mis manos, con señales de compresión. ¿Recuerdan lo que dije de Kohana? Pues retiro lo dicho, poseia sin duda los genes de su hermana melliza, insultar a las personas incluso con la mirada.
— Debí ponerte en un gran aprieto, ¿no es cierto? — aquel tono de voz, tan mal fingido y lleno de tanta lastima. Quiero vomitar — pero no te preocupes, puedo darte la ropa que no necesito, con tal, tus padres deben de estar pasandola mal al tenerte aquí. Disculpame.
Una extraña rabia se apodero de todo mi ser, convirtiéndose en plomo fundido pasando por mis venas. ¡¿Pero quien mierdas se creía esta chica?! O aun peor ¡¿Quien se creía que era yo?! ¡¿Un objeto de caridad?! Ahora entendía muy bien que compartía sangre con Jenna, ambas aunque no tuvieran muchos razgos similares, pensaban en las personas convencionales como pobres a los que pueden pisotear. Quería humillarla, lanzar lejos su maldito agarre sobre mi mano, además, de limpiarme con desinfectante luego de esto. No obstante, en un minuto me fije en la mirada ámbar de Tadase, estaba calmada y me transmitía algo claramente: bajar mis armas, relajarme y responderle sin groceria. Tratando de respirar varias veces para aplacar el fuego, con la astuta mirada de los presentes me dirigí a responderle. No sin antes hacer una de las mias, sonreír se manera impocrita y muy convincente.
— No sabes cuanto agradezco ese acto tan noble — le dije con mucha dosis de sarcasmo, apretando sus manos — pero no es necesario, tengo mi propia colección de ropa completamente a las tendencias. Y lo mejor, original con las marcas del momento. El no ser de la aristocracia, no me degrada a una pordiosera. Y mis padres estan muy bien, de hecho, ellos se encuentran fabulosos. Gracias por la preocupación.
Todos los presentes se quedaron sin habla, mucho mas Sasuniki y Sasuke, quienes prácticamente sus mandíbulas colgaban de sus cuellos ligeramente. No podía creerlo, en verdad era de lo último, apenas conocía a Kohana y la estaba empezando a detestar furiosamente. Aunque no podía culparla, una vez Sasuke me dijo que ella era presa de sus propios perjuicios, el llevarse solamente por las apariencias y nada mas. De hecho, no poseía nada en su contra. Sin embargo, el haberme tratado de esa manera me hizo sentir muy furiosa, de haber sido por Tadase claramente pude comenter una locura, menos mal y estuvo allí para ayudarme.
— Que raro… — soltó mis manos Kohana colocando una expresión pensativa, daba un poco de gracia. Ella no estaba para nada enojada — Jenna me dijo que los plebeyos son lo contrario a nosotros, por eso deduje que tendrías absolutamente nada.
Aquella víbora… ¡Tenia que ser únicamente ella!
— No te creas mucho lo que te diga tu hermana — intervino en la conversación Sana — ella… tiende a alardear las cosas.
— ¿La conocen? — pregunto con brillo en su mirada.
— Digamos que si, al menos yo comparto habitación con ella — dijo Gaara con su tono grave de voz.
— ¡Eso quiere decir que también con Sasuke! Aunque deberías de estar sorprendido ante la elegancia de mi hermana, ella es glamurosa, hermosa, culta y muy educada — la manera de hablar de Jenna era parecido a admitir las cualidades de una persona condenada a muerte, bastante asqueroso por cierto — La admiro mucho… ¡Pero ese no es el punto! Lizi, vamos de compras si o si. No comprendo lo de tu salud o algo parecido, pero sere precavida en no sobre esforzarte.
Vaya… me preguntaba si era genético de la familia Uchiha hacer las cosas a su manera, porque Sasuke siempre solía salirse con la suya, con respecto a encontrarnos a escondidas, lo de San Valentín y posteriormente darle nuevamente una oportunidad. Ahora venia Kohana, tratando de involucrarse conmigo para ayudarla con su atuendo de primavera, teniendo la finalidad de gustarle a Sasuke. ¿Acaso mi vida no puede ser mas complicada? Creo que no, no puede hacerlo aun mas.
— ¿Y si las acompaño? — sugirió Sasuniki mirando a su primo, quien estaba muy nervioso — creo que aliviaría un poco las contrariedades.
— ¡Es una gran idea! — estuvo de acuerdo Kohana — por lo que veo Sasuniki conoce a Lizi, estando ella podrá relajarse y sera imposible negarse. ¡Perfecto!
Dios, en verdad esta chica era demasiado tonta o quizás despistada, puede que una combinación de ambas cosas. Lo peor de todo, seria no poder huir de ella ahora que tenia su atención, espero que esto no enojara a su hermana Jenna de obviamente enterarse. ¿Pero como podía negarme cuando insiste tanto? Kohana parecía la combinación de Sakura y Sasumika, tan raro como parezca así lo creía. Teniendo la voz igual a ella, su actitud de ser mejor a los demás, pero a la par, siendo despistada a mi hostigadora mirada y sin menor idea de la gente sin dinero. ¿Donde ha estado toda su vida esta niña? No lo se, francamente no lo se.
Por eso, soltando un suspiro agotada no tuve otra cosa mas que hacer.
— De acuerdo, ire — dije al fin.
Los gritos de euforia de su parte no tardaron en esperarse, mientras mis amigos y Sasuke consternado no paraba de reprocharme con la mirada mí decisión. No tenían porque observarme con la mirada de esa manera, yo sabía muy bien donde me había metido, en la boca del lobo. Terminaría adolirida luego de todo esto, lo sabia.
★★★★★★★★★★★★
Luego de todo por fin pude llegar a mi habitación para descansar, desanude mi corbata y me lance de cara a la cama. Estaba totalmente exhausta, de cuerpo y mente, Gaara en todo el camino no paro de decirme insultos que terminaban en una sola cosa: siendo una masoquista. ¿Lo peor de todo? Tenia toda la razón. Tadase trato de frenarlo con su mantra pero le fue imposible hacerlo, ya que de cierto modo, mi nuevo amigo poseía todas las de ganar. Si él me trataba de ese modo, porque esta preocupado, no deseo pensar lo que dirán Sakura y Minami, seguron me mataran. ¿Pero acaso podría escapar? No, no lo creo. Esa chica Kohana eran tan fastidiosa de lo que podría ser la misma Sakura, es decir, ¡Son igual de perseverantes! El huir de ellas es como una “Misión Imposible”. Ya daba igual, dí mi palabra y iba a dar marcha atrás. Fue sorpresivo recibir en texto de Sasuke reclamandome aquello, alegando el inventar una excusa barata para no poder ir, obviamente, me expuse furiosa manteniendo a raya y de no involucrarse en mis asuntos. Él y yo habíamos terminado, lo que hiciera o dejara de hacer con mi vida era mi problema no suyo. Con eso pude lograr el dejarme tranquila.
Dejando ese tema de lado, al regresar Amu a nuestra habitación, en un estado parecido a consumir sustancias corrosivas para la salud, no paro de darnos explicaciones a todos sobre lo hecho y no hecho con su novio Ikuto, en los rincones de Red. Llevandonos a todos al entero asco, Sana en un descuido le lanzo una de sus almuhadas, Akito se dispuso a escuchar musica con su reproductor, Gaara la dejo prácticamente de lado. Dejandonos al final a Tadase y yo, mi amigo en verdad estaba soportando todo eso con una expresión neutral, y no podía parar de temer por él, sabia que este asunto seria su ruina total.
Al día siguiente todos nos reunimos en el comedor para desayunar, Amu seguía estando en las nubes gracias a su novio, pero al menos, se mantuvo al margen. En tanto todos los demás pudimos tener una comida decente, Gaara se nos unió con un rostro de pocos amigos, al parecer había pasado una noche no muy buena. Tadase trato de sacarle algo de información, pero logro evadir todas y cada una de las interrogantes de mi amigo, aunque gracias a que él es una persona muy observadora pudo claramente entender el por qué. Tampoco debías de ser un genio para ello, todos sabíamos que Gaara no se llevaba particularmente bien con uno de sus compañeros de habitación, sin ninguna duda, Sasuke Uchiha. Lo mas extraño de todo era que no escuchamos discusión alguna, produciendo dandome mi muchas incógnitas, es decir, pudieron haberlo hablado en otra parte o ser detenidos antes que nada por Sasori e Hidan. Todo puede ser posible. Luego de terminar de desayunar ibas a reunirnos con los R.e.d, al pesar de quedar con los Andaluz para después de almuerzo, aun no concluiamos los números para las regionales y con mi emeninte solo, la situación se complicaria aun mas. Si bien aun no puedo cantar, debido a mi garganta enferma, tenia que colocarme al día con los ensayos de los demás números y escoger la canción de “Birdy” que haría. Admitiré algo, ver a los R.e.d sin el uniforme se me hacia sumamente extraño, no solo por los actuendos conservadores de una Konan seria, mas bien de lo liberar de verse hasta el mismo Nagato, con esos colores tan vivos sobre su piel blanquesina. ¿Pero quien soy yo para juzgar? Para gusto variedad, aunque podría ofrecerme a como voluntaria para darle un cambio de imagen a Chizuka u otra chica en particular, Suzy, creo que es su nombre. En fin, volviendo al tema, cuando fuimos al aula del coro prácticamente estaban todos reunidos allí, al entrar fije mi vista de inmediato en Sasuke, este no me regreso la mirada simplemente se limito a fulminar con la mirada a Gaara. Perfecto, nuevamente soy el muro que resive los rayos de este par, rodee los ojos y busque el asiento mas apartado de esos dos, junto a Chizuka y Nagato. Tadase me miro con perspicacia, pero lo obvio se palpaba en el aire, dándose cuenta de la guerra de miradas entre Sasuke y Gaara, llevándolo a soltar un suspiro para sentarse justo al lado de Nagato, quien estaba al otro extremo de mi. Lo se, no es de valientes huir de algo así, pero la cuestión en simplemente insoportable. ¿Cual eran sus malditos problemas? ¡Superon y avancen! Comportence como hombres que son y maduren.
La reunión comenzo con la aparición del consejo tomando sus puestos, en ciertos momentos me sentía estar como en un tipo juzgado donde en cualquier momento traeran a un acusado, este tipo de formalidades en Red de cierto modo daban un poco de miedo. Sasori levanto la sección pegando su maso a la mesa dándole la palabra a Yahiko, este antes de todo resalto la importancia de asistir a la reunión de esta tarde, decidiríamos las canciones a tratar en la boda de Sasori y los integrantes en animar en la resección, obviamente, se someterían a votación y existiría una posible lista de canciones. Todo era relativo porque necesitabamos a los Andaluz para ello, fue cuando Amu levanto la mano como bala pidiendo la palabra, mire a Tadase confundida esperando una explicación de su parte. Entonces lo mire, la expresión de su rostro me dejo sin aliento, parecía que en cualquier momento partiría en llanto. Hidan le otorgo la palabra a mi compañera, quien prácticamente salto de la dicha, comenzó a explicar con respecto a poder hacer un dueto junto a su novio para el día de la boda, ella mas que nadie entendía el sentimiento de felicidad de poder estar con la persona amada y ser correspondida, por lo tanto, quería transmitir esa felicidad a los novios. Todos quedamos en silencio unos segundos, tratando de digerir lo dicho por nuestra amiga, eso fue muy profundo y a la vez hermoso, aunque sin duda doloroso para Tadase quien trataba de disimular todo con una expresión tranquila, sabiendo a la perfección el estar muriendo por dentro. De manera instintiva gire a mirar a Sasuke, este me la regreso con una actitud taciturna, ambos volvimos a discutir anoche sobre relacionarme con su prometida, tomando en cuenta lo que sentíamos. ¿De qué valía de todas maneras? Yo amarlo y el corresponderme, si ambos estamos atados de manos y pies, en tanto Sasuke siguiera con no armarse de fuerza contra sus abuelos, lo nuestro jamas cambiaría. ¿Tratar de hacerme ir nuevamente con él? ¡Ni de broma! No cuando sus deseos son simplemente seguir en la clandestinidad, me canse, me canse de todo esto. ¡Ya no me importa! Desvie mi mirada nuevamente al consejo, armada de una voluntad inquebrantable, el momento de jugar con mis sentimientos se ha terminado, ahora solo quedaba seguir hacia adelante. Con Sasuke o sin él.
Sasori conmovido nuevamente hizo sonar su voz, riendo agradecido hacia Amu le respondió.
— Me parece una estupenda idea, aunque… ¿Tienes la aprobación de Ikuto? — le pregunte tentativamente.
— ¡Por supuesto! — respondió muy emocionada — ayer lo estuvimos hablando mucho y hasta lo consulto con Sasuniki, igualmente estuvo de acuerdo.
— ¡Perfecto entonces! — aplaudido Hidan, tratando de salir del paso — seguimos con el siguiente punto, Yahiko.
Yahiko aclaro su voz y prosiguió con lo siguiente a atratar.
— Ayer votamos para hacer del número principal un solo, solo que nuestra miembro Lizi llevaría a cabo — comenzó diciendo, yo me tense al ser nuevamente el centro de atención. Chizuka me dio un empujón amistoso, tratando de hacerme sonreír. — Sin embargo, aun no hemos escuchados la sugerencias para la canción de “Birdy” haría.
— Como Lizi posee una voz muy sutil y delicada, voto por “Skinny Love” — opino sin malicia Sana.
Eso me produjo casi un paro cardiaco, porque casualmente fue la misma que cante aquel día cuando estuve con Gaara. ¿Le habrá dicho algo? No, no lo creo. Mi nuevo amigo es del tipo recervado y arisco, prefiere guardarse las cosas antes de decirlas. Entonces, fue cuando la voz Sasuke se alzo ante todos sorprendiendo a los presentes, como que últimamente trataba de manera intencional atraerme a él, aunque marcando sus distancia.
— “Skinny Love” no esta altura de una competencia, menos las regionales — argumento él, produciendo un puchero en Sana a la par de cruzar sus brazos e hundirse en su asiento — si queremos causar “impacto” usando su voz, debemos de considerar otra canción en el repertorio de “Birdy”.
— ¿Algo en concreto Sasuke? — exclamó sumemente serio Yahiko.
— “Wings” — respondió con indiferencia — no solo es una canción que transmite muchas emociones, dato importante para ganarnos al jurado, también se adapta fácilmente a su voz.
— Excelente deducción, Sasuke — admitió Hidan sorprendido, luego se giro a mi dirección dandome respingo de la impresión — Aunque, discutimos y discutimos sobre las canciones pero… no te lo hemos preguntado directamente. ¿Tienes una canción de “Birdy” que consideres a la altura de las regionales?
No respondí en seguida, es decir, a penas podía digerir estar ocurriendo esto a mi alrededor y ahora… ¿Me daban a escoger mi propia elección? Tenia que ser una broma, una absurda y completa broma. Desde mí llegada a Red solamente escuchaba la voz de Sasuke, a él solamente, nadie mas tenia voto para derocarlo. Pero por suerte del destino, su antiguio corista principal volvió para hacerle temblar, no solo con su presencia, en todos los sentidos. Gaara, él era por quien conseguí esto y se lo agradecía desde el fondo de mi corazón, actuar en las competencias es lo que siempre desee. Ahora que lo tenía, no iba a dejarlo pasar.
— Bueno, he escuchado “Wings” es bastante interesante — dije con sinceridad — podemos utilizar esa para las regionales.
— Decidió — nuevamente dio unos golpes a la mesa Sasori, llevando a Hidan a mirarlo con incredulidad — “Wings” para las regionales, podemos comenzar la semana que viene a preparla. Dada la condición de Lizi con su garganta, debemos esperar, aunque podríamos pensar los detalles de la coreografía.
— Me parece bien, aunque quisiera dar una opinión sobre el siguiente número — comente, dandome mentalmente bofetadas ante mi creciente entuciasmo — Como todos saben, vengo de Konoha y creanme, con dos solos no lograran vencerlos por completo. A lo que me refiero es a el performance de “You”, bajo mi perspectiva, recrea todo lo que le daría guerra al coro de Konoha. Dinamismo, sincronización, voces extraordinarias y un número totalmente diferente — sonreí al recoordar la coordinación de la voces de Sasori e Hidan — ¿Eso no buscamos? Marcar la pauta para el boleto a las nacionales, por lo tanto, pienso que deberían dejarla para último número.
— ¿Estas pidiendo que eliminemos el solo de Sasuke? — pregunto de manera incredula Konan.
— Solo estoy sugiriendo el suplantarlo por “You” y darle mas oportunidades a los demás — le coregí enseguida — muchos por aquí alabaron el talento de Gaara, y podría considerarme una de esas personas. Solo pienselo un segundo. ¿Cuantos grupos a capela vez a un rapero? Muy pocos, eso nos da mucha ventaja.
— Este año estamos muy variados, tenemos a una voz de hada, la mente brillante de Sasuke y el talento nato de Gaara — comentó divertido Nagato — Vamos a arrazar esas regionales.
Ese comentario parecio emocionar a todos los R.e.d, porque comenzaron a dialogar entre ellos sonriendo muy complacidos. Esto hizo relajarme un poco, aunque no por mucho tiempo, la expresión huraña del rostro de Sasuke transmitía no haberle gustado mucho mi discurso. Rayos, si él se opondria a todo esto mi idea se iría al caño, como odiaba su creciente popularidad entre los R.e.d, porque aunque Gaara sugirió lo de mi solo, fue Sasuke quien dio el ultimátum para hacerse realidad. Mierda, mierda, mierda. En verdad me deje llevar.
— ¡Silencio por favor! — ordeno Hidan a los presentes, acto seguido, se dirigió directamente a Sasuke — ¿Qué piensas de esto?
— Elizabeth tiene un buen punto, no lo negaré — comenzó diciendo con su voz diplomática — aunque el preguntarme a mi es bastante inrespetuoso con los demás, si ella quiere escuchar la voz de Gaara en las regionales… — su mirada fría y calculadora me llegó hasta mi sitio dandome escalofríos. ¿Qué le pasa? — ¿Por qué no someterlo a votación? Allí tendrá su respuesta.
Los R.e.d se le quedaron mirando bastante extrañados, entre ellos yo incluida. ¿Como podía ser tan idiota este sujeto? No solo por exponer su creciente disgusto hacia mi amigo, sino dejar de ser el “perfecto voz líder” para aparentar ser un simple amargado. Gaara, por su parte, desde su sitio le fulmino con la mirada, en verdad consideraba el estar haciendo esto una total locura. Sasori e Hidan se miraron entre ellos desconcertados, sin poder articular palabras alguna a los demás, fue Yahiko quien tomo la batuta de lo demás.
— Siendo así, votemos R.e.d — miro a todos muy seriamente — Los que estén a favor de mantener el número de “You” para las regionales, hagan la señal correspondiente — prácticamente casi todos alzaron la mano exceptuando Sasuke y los fieles a él — creo que es obvio la decisión, se mantiene el performande de “You”.
— Se levanta la sesión — anunció Hidan.
Me dispuse a marcharme buscando con la mirada a Tadase y así caminar juntos, pero de manera sorprendente, fui interceptada ante la presencia de alguien mas. Sasuke, cuyos ojos oscuros me asechaban de la manera mas alarmante posible, mantenía dos pensamientos en mi mente. El primero: ¿No se suponía que debíamos ignorarnos ante los demás? ¿O acaso ya todo le importa poco? Y el segundo: sus acciones me recuerdan a cuando me trato como un trapo sucio, reduciendo mi existencia a nada y tratandome peor a un animal de la calle. Los R.e.d empezaron a murmurar entre ellos en tanto salían, mientras mis compañeros de habitación iban a mi encuentro, a la par de acercarse unos Hidan y Sasori a toda marcha. Parecían asustados o mas bien alarmardos, porque sostuvieron los hombros de Sasuke para poder sacarlo de allí, pero no pudieron o mas bien, el mismo se los impidió.
— Al parecer la señorita Elizabeth tendrá bastante problemas cuando se adapte al “dinamismo” de la presentación “You” — ironizo mucho sus palabras — en lugar de quedarse en su zona de confort, prefirió salir en busca de los peligros.
— ¿Disculpa? — pregunte, comenzandome a enojar.
— Lo que has escuchado claramente, Elizabeth — dio un paso mas hacia mi, Sasori e Hidan trataron de pararlo. Su mirada oscura estaba presa de un sentimiento que conocía bien, la rabia — ¿Por qué llevarnos a todos a una aventura? Debíamos optar siempre por lo seguro, no se si lo has olvidado al vernos a todos sin el uniforme, o tal vez, tu “ceguera” ante el talento de Gaara te bloqueo los sentidos. Pero no somos tu antiguo coro, todos salimos como un solo ser. ¡No buscamos sobresalir de manera individual!
Perfecto, claramente este sujeto tenia un fuerte problema conmigo o simplemente buscaba canalizar lo del día anterior, sea cual sea la circunstancia no lo dejaría pasar. Nadie puede venir a gritarme como si no valiera nada, como si mi opinión no valiera. Ahora fue el turno de Tadase para sujetarme del hombro, retrocediendome, dandome a entender que discutir no la valia la pena, de hecho, hasta la misma Amu quien posee cero conocimientos de lo ocurriodo anteriormente con Sasuke, giro su cabeza hacia los lados para que me detuviera. Pero no podía, no podía dejarlo pasar, inclusive si Gaara se enojara al seguirle el juego a Sasuke, debía de poner en su lugar a este sujeto. ¿Quien se cree para venir a tratarme así? ¡Mejor que se retracte! De lo contrario, las cosas se pondrán feas.
— ¿Por qué no mejor admitimos lo obvio? — exclame elevando un poco mi tono de voz — Claramente tienes un problema con Gaara, no se cual sea, y siendo sincera, ni me interesa pero esta interfiriendo con tu objetividad de ver las cosas.
— ¡No se trata de eso! — me grito.
— Sasuke por favor, calmate — le pidió Sasori tratando de alejarlo.
— ¿Estas seguro? — lo mire de manera incredula — porque, si no estoy equivocandome, ustedes prácticamente se la pasan fulminandose el uno al otro con la mirada. En tanto todo el mundo, trato de ignorarlos. ¿Pero adivina qué? ¡Yo no puedo hacerlo!
— ¿Por qué? — sonrio de manera socarrona, nuevamente safandose del agarre de sus amigos — Acaso… ¿Eso hiere tus sentimiento por él? ¿O te duele que trate a si tu persona preciada? ¡Respondeme Elizabeth! ¡¿Te importa lo que le pase a tu amiguito?!
Si hace unos meses atrás alguien me hubiera advertido que pasaría por dolor, humillación y el soportar el comportamiento idiota de alguien a quien admire, coloque en un altar y posteriormente comencé amar. No solo lo tacharia de loco, igualmente le tacharia de consumir drogas, porque en la vida Sasuke seria capaz de tratarme así, porque él es lo suficiente caballero, amable, perfecto y generoso chico que he conocido. No esta bestia de rabia vestida con su piel, no él, por supuesto que no. Pero ocurría, Sasuke Uchiha estaba insinuando cosas entre un buen amigo mio y yo, llevandome a ser una de las acciones mas presipitada de todas delante de mis amigos y algunos R.e.d, también con la llegada de Gaara corriendo desde el pasillo. Nublada de odio combinado con dolor, abofetie el rostro de Sasuke con fuerza, llevando a los presentes hacer exclamaciones de asombro y llevarse las manos a su boca como Amu, por hacer tal acción.
— ¡Elizabeth! — exclamó alarmado Gaara, corriendo a mi encuentro para apartarme de Sasuke.
— Que triste debe de ser tu, Sasuke Uchiha, no tener idea sobre una amistad claramente sana entre un hombre y una chica — le dije con bastante amargura, mientras el se sostenía su rostro mirandome aun con enojo — Sobre todo, el no tener la suficiente madures para enfrentar sus problemas con la cabeza en alto, llevarlo a involucrar a otras personas en eso. No puedo puedo pensar en ti mas que un… idiota, si, dejame decirlo con claridad. Sasuke, eres un completo idiota. — un nudo repentino se deposito en mi garganta queriendo salir, pero no lo deje, lo reprimi un poco mas allí — No quiero que vuelvas a dirigirte a mí para una cosa tan absurda, menos para descargar una rabia que tienes por otra persona, se un hombre y madura. ¡Aprende hacer objetivo cretino!
Me deshice del agarre puesto por Gaara dándole la espalda completamente a Sasuke, dejando a todos completamente en shock ante mi acción. Las voces de Sasori e Hidan preguntándole como se encontraba Sasuke fue lo primero que escuche, pero no la respuesta o mas bien no quise, alargue mis pasos tratando de alejarme de toda la vista de los R.e.d. Perfecto, muy bien jugado, me convertí en la primera chica capaz de abofetear en la cara al corista principal de ellos, al parecer de tenerselo bien merecido por ser un completo cretino, dado el caso de sus acusaciones mal infundadas no podía evitar sentirme mal. ¿Como se atrevía hacerme esto? ¿Tratarme nuevamente como se le diera la gana? Aun mas, dudar de todo los sentimientos que hace menos de una semana compartíamos. Lo se, contradictorio al agrado de ser la que tomo la decisión de separarnos, pero estoy segura de haber sido muy clara con mis sentimientos. ¿Acaso era él quien no los sentía? Arremeter contra mi, parecido a ser su peor enemigo en la faz de la tierra, solamente colocandome en medio de su problema con Gaara. ¿Cuan inmaduro puede ser? ¡¿Hasta que limites llega su estupidez? Sin saberlo, empecé a caminar mas rápido sin importarme las miradas curiosas de los R.e.d, simplemente quería llegar a un lugar apartado y liberar lo que apretaba mi corazón. Ni siquiera me di la vuelta para verificar si mis amigos venían por mi, era lo mas probable, pero no me importaba, en esos momentos solo quería estar sola. Llegue a un pasillo solitario que llevaba a los pisos superiores, si darles tantos rodeos al asunto tome las escaleras con prisa, era la hora del almuerzo por lo que todo el mundo seguramente estaría rumbo al comedor y al ser fin de semana menos estudiantes se verían transitar. Dando por consiguiente a lo siguiente: llorar. Apartando las lágrimas de mi rostro para poder seguir corriendo, pensé en marcharme a mi habitación y hecharme a morir, pero no quería, porque seria el primer lugar en buscarme. Por lo tanto, guíe mis pasos a un lugar secreto que solo Tadase y yo conocíamos. El desvan de Red. Mordiendo mis labios para reprimir unos sollozos enfoque mi mente en poder llegar a ese sitio, el vacío que no puede ser llenado con nada, hizo su manifestación gradual. ¿Hasta cuando Sasuke seria capaz de afectarme? ¿De afectarme de una manera sorprendente? No lo sabia, en verdad no lo sabia. Porque pensé que al darle fin a mi relación con él seria libre, pero no resulto así, dado el caso de seguirle amando y permitirle dañarme a su antojo. Le tomaría la palabra a Gaara, en verdad era un idiota Masoquista, combinaciones altamente peligrosas. Conseguí la manera de subir con agilidad aquellas escaleras de caracol sin caerme, llegando a aquella puerta de roble y abriendola, aquel lugar seguía siendo el mismo de siempre, amplio a la par de solitario. Allí deje de ser fuerte, dejando salir todo lo que estaba reprimiendome desde el comienzo de la discusión con Sasuke, parecía haber estado nuevamente reviviendo aquel día cuando me dijo ser sumamente fastidiosa. Me dolia, no solamente por la rudeza de su mirada oscura, sino la agilidad de acorralarme en una esquina y el impedir mi escape de él. ¿Cual era su problema? ¿Qué lo llevaba a tener tanto resentimiento contra Gaara? Llevaba poco de conocerlo pero, el en verdad era un buen chico y le gustaba ayudar a los demás. Con esto, me quedo mas lo sufiente claro el dejar de lado el tema de la familias, podría estar volviendome loca acausa de dolor, pero tomaría la palabra de Sakura. Esto se debe a traición o una mujer, y siendo sincera, la última opción me daba escalofríos. ¿Qué clase de mujer haría estragos en ese par? De existir, cosa que dudo. ¿Realmente valdría la pena? ¿Valdria la pena todo esto? Entonces, como por arte de magia una cabellera rojiza hizo su aparición en el desvan de Red, llemando mi atención, aun no paraba de llorar y el hacerlo me es imposible. Ahora menos, teniendo a Sabaku no Gaara caminando sin miramientos hacia mi ubicación, sus pasos eran cauteloso como si temores espantarme o el desaparecer ante sus ojos. Claro, tengo superpoderes o algo así. Al estar frente a mi, conectamos nuestras miradas no apartandola por nada en el mundo, tratando de trasmitirme algo sin entender para mi. Luego, soltó un suspiro sonando sus sienes con cansancio, parecía estar lidiando algo sumamente fastidioso.
— Contigo… ya no se puede ni enojarse — admitió con franqueza — ¿Acaso le permitirás por la eternidad tratarte de esa manera? ¿Por qué no le olvidas y ya?
— ¡Para ti es fácil decirlo! — chille — ¡No eres quien esta enamorado! ¡¿Acaso alguna vez lo has estado?! ¡Ponte en mi zapatos al menos una vez!
— Si descubriera que la chica, la cual estoy enamorado es una cretina total… mis sentimientos cambiarían de inmediato — me dijo de manera calmada — el problema contigo no es que estes enamorada, sino tu incapacidad para dejar todo atrás. Inclusive, lo que antes fue tu felicidad y ahora es tu desdicha.
No le dije nada, simplemente solloze mas fuerte ante su comentario tan acerptado. Gaara era de la especie de Tadase, o al menos, se le asimilaba, porque aquellas palabras no podrían estar mas sintonizadas con mi presente. Tenía razón, por nada en el mundo deseo olviadar algo que me ha hecho tanto bien, aunque ahora sea la base de todo mi dolor. Tomaba en cuenta que estaba comprometido, ser un inmaduro, estúpido y tomar mi corazón para jugar con él. Aun así, seguía siendo Sasuke, aquel chico capaz de espantar mis demonios y sujetar mi mano, así juntos ver la gracia del amor. ¿Como abandonar aquellos pensamientos? No lo se y ni quiero saber. Sería, francamente peor de doloroso que nuestra separación.
Completamente frustrada lleve mis manos a mi rostro, llorando amargamente un poco mas.
— Entiendo muy bien en la posición que estas — me dijo de manera dulce, sentandose a mi lado y colocando una de sus manos en mi hombro — pero el pegarle a Sasuke Uchiha frente a los demás y luego huir, no sanara para nada tu dolor. Menos lo consumira. Solo… solo te llenara de mas amargura.
Alce mi mirada cristalizada en dirección a mi amigo, él me sonrio de manera amistosa dandome suave palmadas en el hombro para tranquilizarme. De hecho, logro un poco su cometido relajando mi postura de llorona compulsiva a una chica dolia, seguía derramando lágrimas pero no como una histérica. Controlandome un poco, seque mi rostro con mis manos con delicadeza teniendo la atenta mirada de Gaara sobre mi, esperando a decirle algo.
— ¿Como es que sabes tanto? — le dije con voz ronca, sonriendo al pesar no tener nada de divertido — el encontrarme aquí… ayudarme con eso… ¿Como le haces?
— Bueno, Tadase me dijo de este sitio y con respecto a lo otro — hizo una pausa encogiendose de hombros — Sasuke y tu fueron muy obvios, al menos para mi lo son, la manera de como me miraba cuando me encontraba contigo… hizo rememorar algunas cosas.
Frunci el ceño, esto era extraño.
— Ustedes… no solo se llevaban mal por el concepto de sus familias — deduje mirandolo sumamente seria — existe otra cosa, algo mas que tratan de ocultar.
Gaara soltó un risa incomodo, pasando su mano por su cuello con signos de nerviosismo. Por segunda vez, mis temores cobraban vida, debería de agradecerle a Sakura por esto luego cuando la vea. Sus conclusiones locas me han tocado de manera sorpresiva, tomando la decisión mas arriesgada de todas, sujete la mano de Gaara que reposaba en su regazo sin pensarmelo dos veces. Nuestras miradas nuevamente se encontraron, ya había dejado de llorar, el dolor fue sumplantado por curiosidad y la necesidad de saber mas de mi nuevo amigo. Aparentemente soy un libro abierto para él, pero no soy buena analizando a la gente, creo que ese es su papel y el de Tadase.
Armandome de valor, cogí una bocanada de aire y me dispuse a hablar.
— ¿Ha sido por una chica? — le pregunte muy segura.
— ¿Que te lleva a pensarlo? — me dijo sorprendido.
— Bueno, tengo una amiga, su nombre es Sakura. Ella me dijo que dos chicos solamente pueden comportarse de esa manera teniendo dos razones, la primera, es la traición y… la segunda — trague saliva sintiendome una completa loca — …por una chica.
Los ojos turqueza de Gaara se abrieron de golpe ante la sorpresa, ver esas expresiones en mi amigo me sorprendían mucho. Aun mas, cuando el bajo la cabeza a los segundos abatido, como recordando algo bastante doloroso de recordar pero, no podía sostener mas por si mismo. Necesitaba liberarlo.
— Esa amiga tuya… ¿Sakura? Posee una intuición muy aguda — sonrio amargamente, helandome la sangre por completo — ni nos conoce y deduce las cosas de manera perfecta, le gano a Tadase e inclusive a mi mismo.
Dios, esto no puedo ser, no, no puede… ¡No puede ser! ¿Una chica? Por esa chica era todo esto. Brillante, Elizabeth, ahora vas a cabar tu propia tumba al escuchar uno de los posibles amores de Sasuke, aunque esto ocurrió cuando no sabíamos la existencia del otro… esto podría ser doloroso.
— Si… bueno, Sakura es una muy intuitiva cuando se lo propone — le respondi sin emoción alguna — Pero es lo de menos. Ahora, dime ¿Qué fue lo que paso?
Gaara aun sosteniendo mi mano, suspiro, era la segunda vez que lo hacia y si bien no parecía alejarlo de aquel pasado nubloso seguía haciéndolo de todas formas. Por eso, llenandose los pulmones de sufiente aire comenzó a hablar.
— Cuando tenia diez años asistí a unas de esas fiestas hospiciadas por gente aristócrata, mis padres no obligaron a ir aunque no tenia ni la remota idea de hacerlo. Ellos sabían con mucha certeza, mi alergia hacia los sitios de ese rango — rodeo los ojos colocandolos en blanco ante el recuerdo — Debes imaginarlo, una casa exageradamente lujosa, llena de invitados, a los cuales, jamas has visto en la vida, y todo ese desborde de impocrecia en el ambiente. No puedo decir nada de mis padres, ellos tratan de llevarse bien con todo el mundo, inclusive… los Uchiha. Creo que Tadase debió mencionartelo, los Sabaku y esa familia en particular no se llevaban bien, muchos mencionan rivalidad, otros choque de culturas diferentes. Es cierto, jamas lo negaren. Nosotros no posemos tantas reglas para vivir nuestra vida, y esa podía ser una de las razones de no llevarnos bien — hizo una breve pausa para seguir continuando — Sin embargo, entre Sasuke y yo podemos llamarla… una excepción, porque justo en esa fiesta todo lo considero “normal” entre nuestras familias, cambio.
— ¿Qué quieres decir? — pregunte intrigada.
— Los conocí, en ese evento, los conocí a ambos. Sasuke y… — apriete su mano tratando de animarlo a seguir hablando — Sasuniki.
Abrí mis ojos asombrada ante la magnitud de esas palabras, sentía como si alguien hubiese golpeado mi estómago con fuerza dejandome sin aire. No podía creerlo, me rehusaba hacerlo. ¿Sasuke y…? ¿Sasuniki? ¡Pero si ellos parecían hermanos delante de todos! Además, ella misma prácticamente me digo para volver junto a su primo. ¿Eso había sido mentira? ¿O fue de verdad? Nuevamente la imagen que tenía de una persona se derrumba delante de mis ojos, dejandome para en la nada. Creo que Gaara percibió mi confusión, por lo tanto, solto una risita divertida y apretando mi mano hizo que le prestara atención.
— Antes de sacar conclusiones, primero escucha todo hasta el final — sugirió — Ahora, debes saber que Sasuke siempre miro a Sasuniki como lo que es, su prima. Sin embargo, al conocernos en esa fiesta y ser lo únicos niños a la redoma entablamos una especie de amistad… rara, los tres sabiamos de donde proveniamos, pero no nos impidió relacionarnos. En la perspectiva de un niño, no existe rivalidades o conflictos, solo las ganas de conocer a otro igual a ti, y creeme Sasuke junto a Sasuniki eran iguales a mi. Odiaban todo lo referente a esos eventos generalizados, a la par de lo plástico que podrían llegar a ser todos. Si no fueran por sus padres… ni si quieran hubieran aparecido, con esos datos… era imposible no hacernos amigos. — soltó una risita amarga — Aunque Sasuke fuera muy amigable, sociable y entregado a ayudar a los demás, cuando se trataba de Sasuniki era… egoísta, no, no solo eso. También controlador. Se que dije verla siempre como una prima, pero tal vez su subconsciente le traicionaba, mandandole señales que daban entender otra cosa. Debes saber por donde me estoy dirigiendo.
— Claro… — susurre dolida, sin entender porqué — él… la quería de otra… forma.
— Exacto — afirmo — ¿Y quien no podría hacerlo? Digo, has conocido a Sasuniki, su personalidad es extraordinaria, considera ayudar a aquien se lo merezca y… estar al lado de la persona que ella observe honesta, creo que… el enamorarse de ella, era muy predecible. No culpo a Sasuke por eso, mas bien, culpo a su actitud arrogante al ver nuestro cariño mutuo. Era como ver a un niño malcriado, aquel que sus “papis” les dan cualquier cosa a su alcance, no solo me trato de la peor manera, también arrastro a Sasuniki al abismo de “somos Uchibas y el un Sabaku, prohibido” — su rostro se volvió un poco mas oscuro, prácticamente arrugado. Estaba enojado — Sasuke no es la persona que tu crees, Elizabeth, deberías saberlo mejor que nadie… cuando algo se le mete a la cabeza, no existe cosa alguna que se la saque. Hacer lo posible e imposible para lograr sus cometidos, lo de hoy… solo ha sido una prueba a lo demás.
Recorde aquella vez en mí auto cuando lo llame “ser de otro mundo” prácticamente perfecto, para mí Sasuke era eso y mas, aunque el mismo me menciono tener sus momentos, aun mas, ser de todos menos eso. Me costaba considerarlo a un chiquillo malcriado, al que le quitan su juguete favorito, él siempre fue muy maduro y concentrado en sus prioridades. Todo este asunto del compromiso es lo que le ha colocado los pelos de punta, Gaara debe de estar confundiendose en algún dato, no lo se, quizás su ira halla sacado las conclusiones por él.
— ¿Has considerado que…? — comencé diciendo con un poco de dificultad — ¿…Sasuniki compartió los mismo sentimientos de Sasuke?
— No lo creo, o en realidad… no lo se — contesto confundido — fuimos amigos durante un buen lapso de tiempo, nunca vi a Sasuniki mirando a Sasuke mas a un hermano menor fastidioso. ¿Lo recuerdas ayer? Cuando comenzó a soltar los secretos de él como si no fuera nada — asentí con mi cabeza, era imposible olvidar el poco tacto de esa chica. Causaba hasta gracia — pues siempre ha sido así, en ese aspecto jamas cambio. Dudo que ella pueda esconder cosas detrás de una mascara.
No subestimes a los Uchihas, nunca lo subestimes.
— Además, nosotros fuimos pareja por un tiempo prolongadao. Si ese hubiese sido el caso, en algún momento debí darme de cuenta o ella mencionarlo — siguió hablando — Pero nada. Bueno, no digo que Sasuke hizo un plan “maligno” y nos separo estilo novela Latinoaméricana, pero estuvo hasta el cuello en todo esto. Por lo tanto, mi descontento hacia el se genera por dos cosas, traición y Sasuniki. Inmediatamente de eso, rompimos cualquier lazo y empezamos llevarnos a las patadas.
Nos quedamos en silencio unos minutos con nuestras manos unidas, sumergidos en nuestros propios pensamientos. Sasuniki era una chica de extrema controversia, primero con Gaara y Sasuke, luego con Nagato, Yahiko y la chica Konan. Llevo solo un día de conocerla, pero realmente al escuchar todo esto deja mucho por pensar, la verdad ella me agrado al pesar de todo y esta historia me agradaba. Suena idiota al conocer ser la posible primera chica en amar Sasuke, pero también es parte de su familia y la única en realmente apoyarlo en todo lo ocurrido. Pudieron haber tenido su historia, pero mis pensamientos no cambiaran. Gire mi rostro hacia la dirección de Gaara sonriendole, el por unos segundos se me quedo mirandome extrañado o mas bien, ido en el tiempo y espacio, no entendí el porqué pero simplemente lo tomare como un halago. Deshice el agarre de nuestras manos colocando la mi sobre su espalda, en señal de apoyo.
— Gracias por compartir esto conmigo — le dije sumamente sincera — en verdad, eres una persona realmente grandiosa, Gaara.
— Elizabeth… — susurro conmovido.
— Ahora, debo darte un consejo como tu lo haces siempre conmigo — exclame seria — Dejalo ir, Gaara, dejalo ir todo apartir de ahora. No puedes estar eternamente enojado con Sasuke o Sasuniki, los tres ya han crecido y han avanzado en su vida, el amargarse por un pasado no vale la pena. ¿Qué tal y tomas tu palabra? El seguir caminando hacia adelante, forjando tu futuro. — el río divertido ante mi comentario — No lo veo tan difícil, al menos que la sigas amando.
— No, ese no es el caso — respondió de inmediato — desde hace mucho tiempo ella dejó de importante. Tal vez soy un rencoroso y amargado.
— ¡Para nada! — reí divertida al escucharlo — solo das un poquito de miedo al comienzo, pero al darte la oportunidad de conocerte te das cuentas que no eres así.
— ¿Como soy entonces? — exclamó impresionado.
— Un chico extraordinario, buen amigo, preocupado por lo demás y una persona interesada en salir adelante — enumere sus cualidades muy seria — Además de todo, un luchador.
Los ojos turquesa de Gaara estaban mas abiertos que nunca, transmitían anhelo y mucha conmoción, estaba muy contento de escuchar todo lo dicho de mi boca. Pero lo decía sin malicia, porque para mí, él desde este momento se había convertido en uno mas de mis grandes amigos en Red, junto con Tadase por supuesto. De pronto, el celular de Gaara sonó obligandonos ha romper nuestra conexión, el atendió de inmediato sin hacerse a un lado o algo parecido, conversaba aparentemente con Tadase y nos sugería bajar a almorzar, antes de que Sana junto a Amu terminaran por acabarse todo. Riendonos al imaginar aquella imagen, decidimos emprender la marcha hacia el comedor, dejando así todo atrás, el dolor, pesadez y sufrimientos ocurridos en el pasado. Ahora nos convertimos en personas totalmente diferentes, prometía el jamas dejarme denigrar ante Sasuke y mucho menos permitirle hacerme llorar, llego el momento de ser fuerte para seguir adelante. Podría dolerme al comienzo, pero necesitaba olvidar a Sasuke, quien pudo haber sido lo mejor en mi vida, pero ahora solo quiere destruir a su paso todo. Gaara tenía razón, el problema no reside en estar enamorada, sino en mi pocas ganas de olvidarlo. Bajamos las escaleras de caracol en sumo silencio, Gaara mirandome detenidamente para no caerme o romperme un hueso seguramente, al estar en los pasillos fue él quien rompió la comodidad que nos embargaba.
— Gracias — me dijo sorprendiendome.
— ¿Por qué? — lo mire extrañada.
— Por escucharme, darme un consejo sumamente bueno y… — sonrio de una manera que jamas había visto, contagiandome en el proceso — creer todas esas cosas de mi.
— De nada, supongo — respondí dudosa — aunque, considero el innecesario hacerlo. Somos amigos Gaara, siempre que quieras hablarlo estaré allí para escucharte.
— Lo mismo te digo, cuando necesites desahogarte con alguien… puedes contar conmigo.
Para aquel entonces pensé en las palabras de mi amigo como algo fraternal, amistoso y para nada con dobles intenciones. Me sentía sumamente halagada de poseer la confianza de alguien mas en Red, aparte de mis compañeros de cuarto, pero lo que yo desconocía era las intenciones de Gaara. Porque desde aquella mirada en el desvan del colegio, algo en su interior había cambiado por completo, en tanto caminabamos al comedor, por mi parte, sumamente alegre ante conocer un poco mas de Gaara, él mantenía en su mente otras cosas.
★★★★★★★★★★★★★
Durante los próximos dos días Sasuke y yo nos mantuvimos alejados del otro, mas de lo convencional, estuvimos centrados en prepararnos para la boda de Shiori y Sasori. Llevando a escoger las canciones para dicho evento, en la iglesia se escucharía el dueto de Sasuke y Sasuniki, que vendría siendo el momento de apertura cuando la novia entrase al lugar, con respecto a la canción seria ” A Thousand Years”  de “Christina Perri y Steve Kazee”, una elección bastante cliché a mi parecer. Los ensayos los comenzaríamos al día siguiente, dejandonos dos números, grupal y otro dueto, el primero los R.e.d lo tomaron como regalo sorpresa de bodas para los novios, dando por consiguiente no decir nada. El dueto lo pidió Sasuniki alegando encontrar una persona para hacerlo, con ella no necesitaba ensayarlo simplemente sabia que improvisando lo haría perfecto, nadie la contradijo pero si les parecio extraño. Los números individuales en la recepción estaban ya elegidos, Amu cantaría con su novio Ikuto, quienes parecían estar sumamente complacidos, cosa que entristecio por completo a Tadase, pero estuve allí para apretar su hombro y mostrarle mi apoyo. Sana y Konan también demostrian su talento, Hidan no se quiso quedar atrás, menos Yahiko junto a Nagato, por los demás, y si había tiempo, podrían igualmente mostrar su gratitud. Cabe de destacar, que ni me sorprendió un poco lo entuciasmada de verse Kohana ante la posibilidad de cantar junto a Sasuke, de hecho lo propuso, pero él decidió darle aportunidad a los Andaluz y sus compañeros. Llevándola a entristecerse, no sabia si todos aquí sabían quien era ella o simplemente lo ignoraban, trate de creer en lo último.
Finalizada la reunión todos nos retiramos, fui una de las primeras queriendo escapar del momento de ver a Sasuke junto a su prometida, Sasuniki quiso detenerme pero no la deje, a ella menos deseaba de verle, menos tomando en cuenta la información optenida esa mismo día. Conclusión. Me convertí en una cobarde.
Esa misma noche recibí una llamada, era mi padre, queriendo saber como iban las cosas dado a ser mi primer fin de semana lejos de casa, no lo negaré, en verdad lo extrañaba mucho y estar lejos de él ahora me costaba mucho. Lo peor, es que no solamente sería este fin de semana, vendrían muchos mas. Tratando de serenarme le relate mi maravilloso día conociendo a Los Andaluz, y como la líder era una chica muy amable a la par de tratar fácilmente, nuestros coros juntos iban a dejar sin aliento a los invitados de esa boda. Hablando de eso, tuve la oportunidad de dialogar con la novia, Shiori, quien muy amablemente halago mi atuendo de ese día y me felicito por ganar un solo para las regionales. En eso mi padre parecio quedar en una especie de trance, porque no dijo nada en unos segundos, pensé que sufrió nuevamente un infarto pero al escuchar sus carcajadas alegres junto a su voz enérgica, supe que estaba bien. Papá estaba muy contento por mi, pero mas que eso emocionado, él mas que nadie sabia lo importante de cantar en las regionales delante de toda esa gente, de ese modo no podía detenerlo para ir a verme producir gritos de euforia en la gente. Me dio un tanto se gracia aquel pensamiento de mi padre, pero no se lo impedí, es decir, aun ni si quiera sabíamos quien era el ganador para hablar de euforia, mis amigos de Konoha eran muy buenos y el ganarles sería todo un desafío. Entonces papá me dijo algo que golpeo mi ser como una ola, no importaba cuan talentosos son en Konoha, ni menos la grandiosa voz de Sakura, porque si los R.e.d colocaron un voto de confianza en mi al darme ese solo significa algo: tengo el poder de marcar la diferencia, sobre todo, que entre las lineas de mi antiguo coro les haría mucha falta. No pude evitar sentirme conmovida, mi padre siempre lograba decirme cosas que elevaban mi animo, porque ahora un peso se libero de mis hombros y tenia la mente mas dispersa. Triunfaría en las regionales y de no hacerlo, habré dejado todo en el escenario para hacerlo. Me despedí de mi padre con la promesa de verlo luego, estaba segura que teniendo la menor oportunidad iría al distrito 6 con la finalidad de recibir un abraza de él. Al día siguiente, lo primero en despertarme fue la ruidosa de Amu gritando por toda la habitación, anunciando que su novio Ikuto estaría en Red para desayunar con todos nosotros, de esa manera poder establecer lazos con los amigos de su novia. Sana exclamó un sonido de asco a la par de murmurar algo que no logre entender por su almuhada, Akito invento estar ocupado con una tarea de calculo para el lunes, Amu parecio un poco decepcionada pero lo dejo pasar al dar por hecho con la presencia mia y la de Tadase. De pronto me sentí sumamente despierta, esto me olía a peligro en el aire, no solo porque mi amigo en la vida podría soportar estar en el mismo escenario que Ikuto, sino el presenciar cariño entre su amiga y él seria su condena. Tadase trato de negarse recordandole que ellos dos no parecían llevarse bien, además, lo de menos en su mente era hacerle pasar un mal rato, pero Amu se rehusaba a escuchar un “No” por respuesta. Ella quería tener un desayuno decente con sus dos hombres mas importantes en la tierra, al menos una vez, eso parecio dar en una vena sensible en Tadase porque sus ojos habitaron un particular brillo y sus pomulos se sonrojaron. Mierda, mierda, mierda, mierda. ¡Codigo rojo! Repito ¡Codigo rojo! Esto no es un simulacro ni mucho menos, porque ocurre, mi amigo esta cayendo ante las palabras inocentes de su amiga llevándolo a la peor de las catástrofes. Aceptar. Amu sintiéndose doble de lo emocionada, chillo, salto y se lanzo prácticamente a la cama de Tadase, donde revolvio los cabellos de él con demencia en tanto él trataba de safarce de la demente de su amiga. Fue cuando ocurrió, de manera totalmente inesperada tomando por sorpresa a todos los presentes, Amu beso una de las mejillas de Tadase sin siquiera avisar. Creo que mi amigo estaba apunto de sufrir un para cardiaco, porque su piel estaba pálida y sus ojos desorbitados, quizás visualizando otra cosa lejos de aquí. En tanto Amu, con una risa traviesa volvió a revolver sus cabellos levantandose de la cama.
— ¿He dicho antes que en verdad eres el mejor? — pregunto con ironía — bueno si no te lo he dicho dejame hacerlo. ¡Eres lo mejor Tadase!
Se alejo de allí tomando sus cosas y encerrandose en el baño de chicas, fue cuando mi amigo cayo en la realidad. Pintandose de rojo furioso su rostro, restrego su mano por su mejilla sin parar.
— ¡Me has besado la cara sin lavarte la boca! ¡Asquerosa! — le grito apenado.
Las risas reinaron en nuestro cuarto al contemplar a un Tadase sumamente asqueado ante el movimiento de su amiga, en tanto mis pensamientos solo lograban decir algo. Mi amigo no sentía asco, mas bien, sus nervios lo hacían colocarse de esa manera sin saber como reaccionar. En definición, estaba feliz.
Dejando eso de lado, por ser hoy domingo y el último día en poder utilizar algo decente antes de amarrarme nuevamente al uniforme de Red, opte por vestir un atuendo para la ocasión. Una camisa mangas largas de botones color blanco que me llegaba hasta un poco mas arriba de los muslos, un pulover gris hecho de lana cuello tortuga, pantalones negros ajustados, botas negras largas casi hasta las rodillas, finalmente deje mi cabello suelto y sobre el un sobrero negro. Me mire en el espejo dándole un último vistazo a mi ropa, desde hace unos días no parecía yo misma, pero al verme de esa manera reflejada al espejo podía recrobar algo de mi verdadero yo. Dispuesta a resaltar su amor por la moda. Mis compañeros de cuarto quedaron sin habla al verme, sobre todo Sana, quien alegó verme espectacular y el querer alguna vez colocarse ese sombrero, sonreí agradeciendole sus palabras alegando que en cualquier momento podría prestarselo, siempre y cuando lo cuidara. Todos bajamos a comer, bueno a excepción de Akito, el en verdad pensaba dormir un poco mas en la habitación, Sana a mitad de camino se excuso con buscar a Nagato para fasdiarlo un poco, dejandonos a Tadase, Amu y yo. Nuestra amiga, quien parecía que en cualquier momento su dentadura caería de tanto sonreír, nos agradeció el quedarnos para desayunar con su novio y ella, sabía que Sana y Akito no le agradaba mucho Ikuto llevándolos a huir. Pero eso no pasaba con nosotros, bueno, podía alegar el solo conocerlo de vista, por supuesto no poseo pruebas para el caerme mal y le daría una oportunidad para dar mi opinión. Tadase si tenia las de perder hoy, pero su amor hacia Amu parecía ser un poco mas fuerte que cualquier cosa, llevándolo a hacer esto. De pronto, el celular se Amu sono llevándola a responder en seguida, Tadase soltó un suspiro revolviendo un poco sus cabellos, le sonreí susurrandole “fuerza de voluntad” él lo comprendió, llevándolo a soltar una risita ahogado. No estaría solo, porque estaría allí para apoyarlo en las que sea. Amu corto la llamada girando a nuestra dirección, sus ojos tenían nuevamente ese brillo peligros. Mierda, ¿Como podre soportar esto?
— Ikuto ya esta aquí — exclamó emocionada — me pidió que pasara por él, si quieren ustedes pueden adelantarse al comedor. Yo estaré con ustedes en un micro segundo.
— Por supuesto — contesto Tadase.
— Bien, nuevamente gracias a los dos — comenzó a correr haciendo sonar sus tacones en el suelo, desde un sitio prolongado nos grito — ¡Son los mejores!
Ya habiendo desaparecido por completo Amu, Tadase prácticamente se deslizo al suelo sin energía completa, sosteniendose de sus piernas, prácticamente me escondía su rostro. Tocada ante la situación, me hagache a una distancia prolonganda de él, extendiendo mi mano aunque no podía verla.
— Fuerza, Tadase, fuerza es lo que necesitas — le dije tratando de animarlo, el alzo su mirada observando mi mano — esta ha sido tu decisión, no deje que te venza el dolor. Eres mucho mejor que todo eso, lo certificó.
— ¿Desde cuando te hiciste tan perseverante? — comento divertido, tomando mi mano y dejando el suelo — no recuerdo verte con tanto fuego en la mirada desde… bueno… desde que te arreglaste con Sasuke.
— Si lo preguntas, no me he arreglado con él o algo parecido — señale comenzando a caminar así, sujetando nuestras manos — pero creo que… para mí existe algo mejor allí afuera.
— ¿Como qué? — sonrio ante mi optimismo.
— No lo se — reí ante mi estupidez, mi amigo me imito — pero, eso jamas va a detenerme en la búsqueda de la felicidad. Tu también deberías de hacerlo.
— Lizi… — intento decir algo.
— No — lo detuve — ya he escuchado toda la historia, las circunstancias y la decisiones tomadas. Aun así, yo deseo que seas feliz Tadase, con ella o sin ella. Y se lo difícil de hacerlo, es decir, mirarme soy un gran ejemplo de ello — sonreí con amargura ante ese hecho — pero no quiere decir que sea imposible.
Ante unos cuantos pasillos cerca del comedor nos detuvimos, Tadase rio nervioso mirando al suelo tal vez pensando en lo ridículo de toda esta situación, lo comprendia, pero a la vez me frustraba. ¿Por que a los dos nos costaba ser felices? ¿Acaso era una especie de karma ocastigo? No lo sabía, pero ninguna de las dos opciones sonaba prometedora. En eso, Tadase alzo su mirada sujetando mi otra mano libre, su rostro reflejaba tristeza absoluta y sobre todo frustración tocando mi alma en lo mas profundo.
— En verdad te admiro mucho, Lizi. Tener esa capacidad de seguir caminando hacia adelante, aunque el camino se muestre totalmente oscuro — aprete nuestro agarre en señal de apoyo — Yo no la tengo, o al menos, no puedo tenerla. No cuando Amu hace aquellas acciones, sin tener encuentra las repercusiones que puede hacer. ¿Como le haces? ¿Como haces para levantarte luego de ser pisoteado tantas veces? Porque yo no lo se.
— A ver Tadase — trate de ordenar mis pensamientos, antes de decir algo — puede que te diga en este instante muchos consejos, pero no valdrá la pena si tu no cambias. Si. Es cierto, respeto tu decisión de no querer olvidarla, sin embargo, mirate por un segundo como te encuentras y preguntate “¿Esto es lo que quieres? O… ¿En verdad buscas ser infeliz toda tu vida?”
Tadase no me respondió en lo absoluto, solo se quedo mirando nuestras manos pensativo. Ambos sabíamos los expertos de ser en desafiar la gravedad, pero no por ello ibas a sufrir toda una vida, él por Amu y su amor jamas correspondió, dejandome a mí con Sasuke y toda la situación del comprimiso. Llego el momento para Tadase de dar un paso adelante, dejar de sentirse culpabe de enamorarse de su mejor amiga, dejar de sufrir y lamentarse, sobre todo, dejar de estar en aquel bumcle sin final. Porque todos merecemos ser felices, con o sin la persona que amamos.
— No te pido que de la noche a la mañana comiences a salir con chicas, ni mucho menos a ignorar a Amu — seguí hablandole ante su silencio — pero que consideres dar, por lo menos, una paso hacia adelante. Eso puede marcar la diferencia, eres muy joven Tadase y aun te queda un mundo por recorrer, ambos nos queda un mundo por recorrer.
— Tu manera de ver las cosas es tan optimista, Lizi… — sonrio con amargura — pero es imposible para mi hacer tal cosa. No cuando la amo como lo hago.
— Una persona muy cerca a nosotros me dijo algo desconcertante — agarre sus manos en forma de puño, alzandola prácticamente a nuestros rostros, mirandolo seriamente — “el problema contigo no reside en estar enamorada, sino en tu incapacidad para dejar todo atrás”, ahora te lo digo yo a ti, Tadase. Deja de mirar lo imposible de las cosas y comienza a concentrarte en lo posible, entiendo perfectamente tu situación con Amu, pero dudo que cambie si tu no lo dejas ir. Si. Deja ir el pasado y todo lo referente a ello.
Tadase se me quedo mirando con esos ojos suyos expresivos, decían tanto y a su vez me transmitían tanta ganas de levantarse. Le sonreí tratando de animarlo, sé que podría nuevamente levantarse del infierno donde estaba, estamos hablando de Tadase después de todo, aquel que extendió su mano hasta mi y me ayudo a impulsarme. Ahora era mí turno, le demostraría a Tadase la capacidad de seguir caminando hacia adelante, nadie ha muerto por amor. Al meno aun no lo han anunciado. Fue cuando unos risotadas se escucharon frente a nosotros, giramos hacia la dirección del sonido a la par de soltar nuestras manos, encontrandolos. Eran Amu y su novio Ikuto, aquel sujeto tenia una mirada muy maliciosa puesta en nosotros tanto que me daba escalofríos, tal vez nos observo cuando estábamos cogidos de la mano. Ambos venían muy contentos riéndose sumamente divertidos, prácticamente olvidándose del mundo en general, excepto por aquellos ojos azules de Ikuto sobre Tadase y yo. Amu se percató de eso, imitando a su novio en la dirección donde estaba mirando, cuando nos encontró, alzo la mano para saludarlos luego tomo la mano de su novio haciéndolo correr hasta nuestra encuentro. Perfecto, al encontrar la mirada burlona de Ikuto con la seria de Tadase supe que las cosas no irían bien, sobre todo, la razón del porque Akito y Sana huyeron cuando pudieron. ¿Acaso podre hacerlo ahora yo?
— Ha pasado tiempo sin vernos, Tadase — comenzó diciendo con un tono de voz burlón — desde San Valentín creo, dejame decirtelo que fue un dueto estupendo.
— Ya nos habíamos encontrado el viernes y sábado, Ikuto — respondió él cambiando totalmente su forma de ser, tomandome por sorpresa — otro asunto seria el no tratarnos.
— Por supuesto — rio divertido, luego giro su vista hacia mí produciendome múltiples escalofríos y miedos — ¡En hora buena amigo! Veo que te has hechado una novia, una muy hermosa por cierto. Creo que no hemos presentado, soy Ikuto.
Todos los rumores eran ciertos, al menos mis pensamientos dictaban eso cuando miraba la mano extendida de este hombre, quien me miraba con diversión absoluta. Amu parecía no estar de ninguna manera molesta por la forma de ser de su novio, mas bien, parecía nerviosa a cualquier reacción mia. Por supuesto, insinuo algo con Tadase, pero no me importaba, siendo ya la tercera vez de pasar algo similar. Podría pensar lo que quisiera. Con desconfianza tome su mano, bajo la atenta mirada de Tadase enojado y Amu nerviosa.
— Soy Elizabeth Mogami, y creo que te confundes, pero no soy la novia de Tadase. De hecho, estoy alagada de tal confusión — le dije sonriendole falsamente, mi amigo se sorprendió ante mi comentario y ni mencionar a Amu — pero para desgracia de muchos… solo somos muy buenos amigos.
— Lizi se ha transferido este año, hace mas de un mes y algo pidió cambio a nuestra habitación — le explicaba Amu a su novio, mientras solotaba su mano rápidamente al sentir asco — Tadase fue quien pidió que nos hicieramos amigos de ella, aunque no fue difícil. Lizi es estupenda.
— Ya lo creo — pronuncio mirandome fijamente.
— ¿Pero que hacemos aquí? — exclamó divertida Amu — mejor vamos al comedor, sino es poco probable que nos dejen algo.
Nuestra amiga se engancho en el brazo de su novio, comenzando a caminar hacia el comedor. Ikuto en ese instante le presto solo atención a ella, dejandonos a un lado, era un tipo misterioso y escalofriante, detestaba la manera de comportarse con Tadase y la de mirarme. No confiaba de ninguna manera en él, emitía una atmósfera oscura como asquerosa, comprendía totalmente los rumores y los comentarios de los demás hacia él. Shizuka obro bien en dejarlo, estar en una relación con ese sujeto no puede dejar nada bueno, aunque aparentemente Amu estaba nublada de amor hacia él impidiendole mirar con claridad. Aunque quien sabe, estando a su alrededor puede comportarse de otra manera, pero no lo se, solo es una hipótesis. Fuimos a desayunar con ellos, o al menos eso intentamos, porque en todo el momento Ikuto no paraba de comportarse pedante junto a Amu, quien se daban mutuamente la comida en la boca. Tadase permaneció prácticamente en silencio e ignorando como si nada a la pareja, igualmente ayude un poco manteniendo una de mis manos por de bajo de la mesa sobre la de él, apretandola. Finalmente, culminamos nuestros alimentos de manera satisfactoria y de milagro entero, bajo mi perspectiva en Tadase. Fue cuando las interrogantes aparecieron, Ikuto quería saber las razones de transferirme de mí antigua escuela a esta, no mentiré, me tense un poco pero le respondi con total normalidad, evitando darle detalles. Seguido de ello, quiso saber con quien compartía antes habitación, eso si que estuve colocarme una coraza de la total indiferencia, dado el caso de mencionar a Sasuke y sus acompañantes tal cual fueran nada para mi, siendo el caso contrario.
— Con que fue Sasuke — musito pensativo — es un tipo muy misterioso pero divertido.
— Antes solían ser muy buenos amigos, amor — dijo de manera indiferente Amu, helandome la sangre por completo — pero debiste verlos ayer… ¡Practicamente querían matarse con sus palabras!
— ¿En verdad? — parecía en verdad impresionado, como si no esperara algo así — él no parece ser el tipo de chico con quien puedas tener una discusión.
— Bueno, pues dímelo a mi. Cuando Lizi y él discutieron, estaba completamente muda — habla con mucha sinceridad — se me hace imposible que dos personas como ellos, tan inseparables la una de la otra, puedan tratarse de esa forma. Digo, lo abofeteaste y todo amiga.
En ese momento, Tadase pego sus manos en la mesa levantándose de golpe sorprendiendonos a todos, su mirada ambar parecía estar ocupada por un torbellino de emociones, pero la mas clara de todas era la rabia. Trate de detenerlo de hacer una locura, pero fue inútil, la tormenta estaba ya en su punto.
— No puedo creer que hables del asunto de las demás personas como si no fuera nada — le dijo apretando su mandíbula fuertemente — aun mas, cuando la misma Lizi esta presente en la mesa.
— Vamos, Tadase… no te preocupes por eso — le dije tratando de calmarlo.
— ¡De ninguna manera Lizi! — elevo su tono de voz, señalando a la pareja — no tenemos ningún derecho a imbescuirnos en tus asuntos, menos en tus problemas personales. Pero ellos… no solo estan haciendo eso… ¡También producen transtornos en todo!
— No seas exagerado — exclamó relajado Ikuto — si Lizi dice que esta bien, es porque lo esta.
— ¡Tu mejor ni te metas! — le grito sumamente furico, llamando la atención de todos los de comedor — esto sin duda ocurre por tu miserable culpa, porque no puedes evitar guardar tu indeseable ponsoña en los demás.
— ¡Tadase! — le llamo alarmada Amu.
— ¡Se acabo la función, Amu! — siguió enojado — aparentemente eres la única en no darte cuenta la clase de patán con quien sale, y el tipo de persona que te hace ser. No me estraña que tus amigos hallan huido de este día, porque seamos francos, esto apesta.
Dicho esto, Tadase abandono la mesa dejando a todos los presentes con la boca abierta, inclusive yo, que no lograba procesar nada de lo ocurrido. Aunque mantenía algo claro, mi amigo había explotado finalmente, trayendo por consiguiente arrastrar su amistad al abismo. Amu viendo como su mejor amigo nos abandonaba, se deslizo hasta su asiento teniendo una expresión rara en su rostro, sus ojos miel parecían querer derramar lágrimas en cualquier momento y destrozarse por completo. Su novio, quien jamas dejo de tener su sonrisa burlona, giro para mirar a Amu casi destrozada, levantándose y anunciando ir detrás de mi amigo para tratar de dialogar con él. Sabía que no se llevaban bien, pero al ver aquella expresión tan triste en su rostro, no podía evitar correr tras suyo para arreglar las cosas con Tadase. Amu conmovida le dejo eso en sus manos, dándole un beso en los labios a su novia, Ikuto emprendió la marcha en dirección en donde salio hace unos momentos Tadase. Nos quedamos Amu y yo en la mesa en un entero silencio, no era para nada comodo, de hecho lo contrario, porque mi compañera de habitación no podía ni mirarme a los ojos. Muy bien, ya entendía todo esto, Amu solamente quería tener un tema de conversación para involucrarme y ser al menos, la única en demostrar el poder llevarme bien con su novio, era tan fácil de leer que daba ternura. La mire directamente a los ojos sonriendole, ella no tenia porque colocarse de esa manera, si en verdad quería construir un puente entre sus amigos e Ikuto existían otros medios, pero el hablar de temas tensos sobre ellos no es una opción. Al borde de las lágrimas, Amu casi cae sobre mi pidiendome disculpas de lo ocurrido, no sabia que mi pelea con Sasuke me afectara tanto, es decir, como desde hace semanas ni nos mirabamos daba a entender que nuestra amistad término. Y no se equivoca, en verdad paso eso, le dije que le restara importancia a eso, el pasado debía quedar en el pasado. Viendo que Tadase e Ikuto tardaban un poco, me ofrecí para traerlos de vuelta, con tal, puede que el novio de mi amiga le costará hacer las pases con Tadase. Deje la mesa encaminandome hacia los pasillos de Red, algunos de los presentes en el comedor me quedaban mirando extraño, la verdad no sabia si eso era por el incidente de la bofetada o lo de Tadase, tampoco es que le diera mucha importancia tener un poco de atención, de hecho me gustaba. Recorri un poco el pasillo sin rastros de ese par, me parecía extraño que desaparecieran tan rápido sino había pasado mucho tiempo, decidí seguir hasta el final de este lugar, con tal, no podía perder nada. Entonces ocurrió, cuando sin poder evitarlo escuche aquella conversación que marcaría sin duda, un antes y un después en su amistad con Amu. Me quede escondida detrás de una pared, para evitar ser descubierta por esos dos.
— ¿Por que no hablamos de lo obvio? — le pregunto Ikuto irónico.
— ¿De que estas hablando? — exclamó confundido Tadase.
— Tienes un problema conmigo porque… — soltó una risita divertido — la quieres a ella.
La expresión de mi amigo era una mezcla de asombro y pánico, eso parecio alimentar la diversión en Ikuto, que soltando un risita cínica acercándose a Tadase y colocando una mano sobre su hombro.
— Que no te de pánico, Tadase — le dijo como si no le importara nada — puedes quererla de esa manera si quieres, es decir, ¿Quien no lo haría? Amu es una chica fantástica, cariñosa y… muy apasionada — el tono con que lo dijo daba a entender a un punto muy especifico, enojando un poco a mi amigo — Sin embargo, eso no quiere decir ser correspondido por ella. ¿No lo crees?
— ¿A donde quieres llegar con esto? — le dijo tratando de apartar su mano fuera de él, sin éxito alguno.
— Escuchame muy bien, Tadase — la expresión de Ikuto se volvió oscura y sumamente seria — puedes tener tus memorias, puedes haber compartido desde… que nacieron muchas cosas con ella, estar en la misma habitación con ella aquí en Red, inclusive ser su mejor amigo. Pero jamas, oyeme muy bien, jamas podrás estar de otra manera con ella. — percibi como mi amigo arrugaba su rostro, no puedo creerlo, estaba apretando su hombro — Por lo tanto, yo que tu… me la pensarían dos veces antes de hacer… estos berrinches, mantente al margen con Amu y de ahora en adelante. No te le pegues mucho, sino… ella sabrá lo de tus sentimientos.
Dicho esto lo empujo lejos de él, casi mandandolo al suelo pero logro mantener el equilibrio, su rostro se podía ver completamente pálido, en pánico absoluto total y sus ojos cristalizados. Ya sabia perfectamente que era esto, lo conocía muy bien. Se trataba de una amaneza. Presa de rabia junto las ganas de ayudar a mi amigo, salí de mi escondinte corriendo hacia Tadase para sostenerlo de los hombros, fulminando con la mirada al agresor mas asqueroso de la historia. Si. Me pregunto si conocera a Uchiha Jenna, se llevaría muy bien con ella. Ikuto al verme allí parada soltó una carcajada fuerte, expresando lo muy divertido que era para él todo esto.
— ¿Ahora te escondes detrás de las faldas de una mujer? — señalo — ¡Qué valiente!
Iba a ir hacia él para darle una bofetada, pero no pude, Tadase me sujeto de mi camisa impidiendolo.
— No, no lo hagas Lizi, él no es un tipo aquien puedas tomar a la ligera — me dijo con voz apagada — dejalo.
— ¡¿Pero que estas diciendo?! — le reclame indignada — ¡Este sujeto es un idiota! ¡Amu debe abrir los ojos!
— No… Lizi… escuchame, calmate — siguió insistiendo.
— ¡Escuchalo mejor Lizi! — volvió a soltar otra carcajada con ganas — no soy Uchicha Sasuke, ni menos Hayama Akito, esos tipos sonsos y con complejos de tranquilidad. No. Soy… ¡Mucho mas emocionante que ellos! Es la razón del porque Amu me ama, no se confundan, también la amo y no pienso dejarla ir por nada en el mundo. Menos… por alguien que seguirá estando en “la zona del amigo” siguela disfrutantala, dado el caso de merecertela.
Este sujeto no solo era un patán, igualmente era un narcisista de cuarta, en mi cabeza jamas entrara las razones del porque Amu lo quería, en San Valentín parecía ser una persona muy calmada y serena. Pero justo ahora, me demostraba lo contrario. Ahora comprendia muy bien aquel dicho: “no te dejes llevar por las apariencias, pueden engañar”. Sin duda, una sugerencia muy bien empleada.
★★★★★★★★★★★★★
Mas tarde, nos encontrábamos reunidos con los Andaluz cuadrando bien las posiciones de todos al momento del dueto entre Sasuniki y Sasuke, quienes repartían las lineas muy tranquilamente al frente de nosotros, por mi parte, practicaba los movimientos vocales que debía de ejercer, aun no podía cantar junto a los demás pero al menos podía hacer esto. Sasori junto a Shiori le restaron importancia a eso, con tal el día de la boda hasta podría cantar un solo, obviamente no pude desaprobechar tan maravillosa oferta la cual acepte. Dada la oportunidad de no poder afinar mis cuerdas vocales, estuve relatandolea como fui que organice todo yo sola el matrimonio de mi padre, no fue algo sencillo debo de admitirlo, pero dado el caso de manterner en secreto en un baúl bajo mi cama revistas sobre bodas me las apañe. Shiori parecía muy emocionada con saber sobre el pastel y su diseño, dado el caso de no tener mucho presupuesto lo mande hacer de menos pisos pero con un diseño elegante, mi papá es alguien que acababa de sufrir en ese entonces un paro al corazón, así que me enfoque en ese hecho mucho y cuide mucho los carbohidratos, aunque no quiere decir el cambio de sabor, pues quedo sumamente esquisito. En cuanto a la entrada de los novios lo cambie totalmente, muchos de mis amigos en Konoha no soportan escuchar sermones, llevandome a hacer un número con el coro y así animar a las personas. Sasori al escuchar eso iluminó totalmente sus ojos, acotando ser una estupenda idea pero imposible para ellos, venia de la aristocracia, si sus familias veían algo así les daría tres tipos de malestares, pero al menos lograron colocar esa canción de apertura en la entrada de Shiori, se daban por satisfechos. Verlos a ellos dos tan emocionados en la víspera de su boda no podía también sentir lo mismo, ellos merecían ser felices tal cual menciono Hidan, además con una historia tan emocionante de no quererse y luego terminar enamorados, me hacia chillar euforica. Para algunas personas si existen los finales felices como las novelas de Mary Jenn, podías sentir un poco de envidia hacia ellos, pero era de la buena. Es cuando no pude evitar dirigir mi mirada a Sasuke, mi enojo ya había bajado considerablemente luego de lo ocurrido el día anterior, él parecía estar muy concentrado memorizando las lineas de la canción junto a su prima, era triste, para nosotros jamas existirá ese final soñado por mi muchas veces. Ni porque lo desee, debía mantener mi cabeza hacia adelante hacia el futuro, obviamente no podía olvidarme de él fácilmente, pero al menos debía de intentarlo. Una mano sobre mi brazo hizo volverme a la realidad, era Shiori sonriendome dulcemente junto a Sasori, cosa que me dio un poco de escalofríos debo admitir, pero afortunadamente me animaron en otra cosa. El poseer paciencia para volver a cantar junto a ellos, asentí estando sumamente convencida, entonces sentí una mirada sobre nosotros algo insistente e incomoda. Uchiha Sasuke, el dueño de aquella acción aunque de rara manera, sus ojos oscuros no poseian odio o resentimientos, solamente me detallaban con serenidad. Puede que el enojo se había ido, pero con él no se puede fiar fácilmente.  Yahiko me llamo para tomar posiciones junto a los otros, esto iba hacer una prueba pequeñas de lineas y como nos adaptamos los R.e.d a los Andaluz, como no podía cantar simplemente debía de adaptarme al ambiente. Asentí levantandome de mi asiento, dejando a Shiori y Sasori contemplando a los demás, Sasuke ya no estaba observandome conversaba con Sasuniki aparentemente sobre algo. Le reste importancia, aunque aun no superaba el Shock de su historia con Gaara, debía de darle prioridad a la boda de Sasori. Tome posición junto a una chica y un chico de Andaluz mirando al frente, Yahiko fue el primero en dar ordenes a Sasuniki de cantar, así fue que mi respiración se contuvo. Era cierto, los comentarios sobre su voz siendo del mismo cielo, porque francamente lo era, era suave, relajada y a su voz fuerte, olviden por un momento a Sakura Haruno quien es la autentica reina de las voces en Konoha, en estos momentos estaba presenciando alguien digno de su altura y atención. Seguramente de estar aquí mi amiga estaría a punto de un colapso, porque todos conocemos muy bien que tipo de persona se convierte cuando ve a un potencial, en una loca capaz de hacer lo que sea para eclipsarla. Suerte que este año no esta en las competencias, de lo contrario, no respondo de mi amiga. En el segundo de Sasuke hacer su aparición todos empezaron hacer los coros, nuevamente dejandome sin respiración, me parecía increíble que en solo una prueba de lineas los dos grupos tuvieran una coordinación increíble, no solo sonaban muy bien juntos la energía que desprendían era inigualable, por eso cuando los primos juntaron sus voces, alcanzaron la mayor armonía posible. La voz dominante de Sasuniki junto a la talentosa de Sasuke, sin duda alguna eran familia porque haciendo este dueto demostraban mucho de lo que llevan en la sangre, no solo son genes, sino coordinación. Se que hice mucho duetos en el pasado junto a Sasuke, los cuales daban a entender nuestra extraordinaria compatibilidad para cantar, pero debía de admitir que su prima y él lo hacían muy bien, tanto que llamarían a los ángeles del cielo. Por primera vez en estos días, pude encontrar un poco de paz en tanto infierno, me permití cerrar los ojos y centrarme en solo la musica creándose, era hermosa tanta que calmaba algún fuego producido antes. Los invitados de esa boda serian afortunados al escucharlos cantar, no solo a Sasuniki y Sasuke, me refiero a los R.e.d y Andaluz por igual, los dejaran deseando escuchar mas.
— Perfecto, creo que decirlo esta de mas pero — sonrio complacido Yahiko — esta presentación hará temblar esa iglesia. Han estado muy bien para ser solo una prueba.
— La canción es perfecta para las voces de ustedes dos — opino Shiori muy convencida — además de que… nos esta describiendo por completo, a Sasori y a mí.
— Estoy de acuerdo con lo que dijo Shiori — sonrio hacia nosotros tomando su mano — han estado estupendo chicos, no nos equivocamos al pedirles ayuda.
— ¡No es ayuda! — exclamó Hidan sonriendole — considerenlo como regalo para el encuentro de su felicidad, además Sasuke siempre le gusta cantar. Podría hacerlo gratis si quiere.
— Hidan, esto es gratis — menciono Nagato demostrandole lo obvio.
Yahiko aplaudió sus manos tratando de llamar al orden, viendo que algunos comenzaban a reírse de nuestro compañero por lo bajo.
— Bien, volvamos hacerlo desde el comienzo. Lizi — se dirigió hacia mí — creo que puedes sentarte si quieres.
— Claro. — respondi.
Fue en ese momento que alguien inrrumpio en el salón de coro, abriendo las puertas de roble a par haciendo un ruido estruendoso. Todos los presentes asombrados giramos ante la acción, quedando literalmente con la boca abierta, porque aquella cabellera rubia lasia era bastante conocida aunque la tuviera atada en una cola de caballo alta, además de responder mis dudas al no verla cuando los Andaluz se presentaron ante nosotros. ¿De quien puedo estar hablando? Kohana Uchiha, quien mantenía una vestimenta muy a la moda debo de decir, un abrigo con la combinaciones de gris, negro y blanco, una falda hasta casi las rodillas color gris, medias negras vistiendo sus piernas largas combinadas con unas botas altas negras de cuero, que le llegaban hasta las rodillas. Su mirada verde buscaba a alguien con insistencia en el lugar, mientras los presentes ni decíamos o moviamos un musculo completamente en Shock ante lo que acontecia. En el momento de posar su mirada en mí esbozo una sonrisa emocionada, corrió haciendo sonar sus tacones contra el piso con mucho entuciasmo, me sujeto de los hombros aun sonriendome detallandome de arriba a bajo, bastante complacida diría yo.
— ¡Estas increíble Lizi! — exclamó muy alegre — no pude haber equivocado contigo, puedes ser pobre pero, eres la pobre con mas estilo que he conocido. Posiblemente… la única.
La verdad no se si tomar los comentarios como insultos o halagos, su personalidad es desconcertante. Fue Sasuke el primero en reaccionar de los presentes, alejándose de los demás y acercándose a nosotras, tomando el brazo de su prometida con fuerza, girandola hacia su dirección.
— ¿Qué crees que estas haciendo Kohana? — le preguntó con recelo.
— ¡Eso duele Sasuke! — chillo deshaciendo su agarre — y con respecto a tu pregunta… ¿Acaso no lo ves? Estoy aprobando el atuendo de Lizi.
— Estamos en un ensayo, Kohana — intervino seriamente Sasuniki caminando hacia nosotros — ensayo que llegas con treinta y cinco minutos de retraso.
— ¡Lo lamento! — se excuso no muy apenada, sujetandose rápidamente de mi brazo sorprendiendome — bueno, ya luego me pondré al día. Vine a secuestrar a Lizi tal cual dije antes.
— ¿Secuestrarla? — preguntaron a la par Sasuke y su prima.
— Si, lo que dije — afirmo sonriendo — nosotras nos vamos de compras, tal cual a lo planeado.
¿Saben lo gracioso de todo esto? Que tanto los R.e.d como los Andaluz no se atrevian a intervenir en esto, simplemente se quedaron mirando como siervos frente a un auto la discusión. Aunque existen las excepciones, como Tadase y Gaara quienes rompieron filas acercándose hasta mi.
— Dejate de tonterías, Kohana — le reclamo Sasuke — estamos en medio de un ensayo. No puedes venir a interrumpir y llevartela así porque si.
— No, tu deja aun lado tu mal humor y dejala ir — le respondió seriamente, llevandome a casi salirme los ojos de la impresión — ¿Acaso piensas que no se nada? De como discutiste con ella ayer, tratandola peor a una colección fuera de moda. Pues no te equivoques Sasuke, de ninguna manera dejare que trates mal a una de mis amigas. ¿A caso eres un explotador o algo así?
Vaya, vaya, esto no podría ponerse mas bizarro posible, porque ni ninguno de los presentes incluidos Sasuke y Sasuniki, podrían creer lo que acontecia. La prometida del chico, el cual amo, me esta protegiendo de él. ¿Acaso el mundo comenzó a abrirse por la mitad? No lo se.
— A… aun asi — trato de agarrar el hilo de la conversación Sasuniki — no puedes llevarte sin mas, Lizi necesita permanecer aquí.
— En realidad no, porque si mi memoria no falla ella aun debe tener en reposo su voz — hablaba con mucha fluidez que me comenzó a dar miedo — por consiguiente, sus servicios aquí son innecesarios.
— ¿Como te ente…? — trato de preguntar Sasuke.
— Es lo de menos — lo interrumpió. Acto seguido, se separo un poco de mi sonriendome abiertamente — Ahora si Lizi, vamonos de compras, mi chofer nos esta esperando allá afuera.
Sin poder llegar a defenderme o decir algo, estaba siendo arrastrada por un torbellino rubio, quien prácticamente obligaba a mis piernas a dar pasos. ¿Alguien pude explicarme que esta pasando? Porque yo no se, desconosco totalmente el momento en que tengo la capacidad de meterme en dilemas de este calibre, tampoco es que le ponga mucho empeño en abandonarlos. Ibamos a atravesar la puerta cuando alguien halo de mi brazo libre, deteniendome en el acto. En primera instancia pense que era Sasuke, pero fue ingenuo de mi parte pensar eso, porque los ojos verde turqueza de mi amigo Gaara acompañado de Tadase fue lo que visualice.
— Elizabeth… — solamente me dijo, percibiendo un poco de preocupación en su voz.
— No se preocupen — les sonreí a los dos, al menos trate de ser convincente — son solo compras, estar rodeada de ropa jamas a matado a nadie. Nos veremos en la cena.
— ¡Vamos, vamos, Lizi! — insistió Kohana muy apresurada atravesando la puerta, pero antes de cerrarla se dirigió a su prima — Por cierto, Sasuniki. No es necesario que luego te nos unas. ¡Nos vemos!
Luego de eso no puedo recordar mucho mas, mi cabeza estaba colapsando a dos hechos francamente alarmantes. Número uno, Kohana de alguna manera supo de mi discusión con Sasuke y me defendió de él, número dos, me dio un nombre bastante alarmante para todos. Amiga, me ha catalogado tan rápido como su amiga, tal cual fuera una relación de famosos en la televisión con la finalidad de llamar la atención. Bueno, si supiera que tuve una relación mas allá de la “amistad” con su prometido, les puedo asegurar que no me llamaría de esa manera. Estoy segura que estaría dispuesta a sacarme los ojos si quisiera, venderlos o darselos a comer a los perros guardianes de su casa, al menos debía de fingir toda la serenidad posible estando frente a ella. Ahora, estando en un lujoso auto con chofer, propiedad de la familia Uchiha veía a la ventana como el paisaje pasaba delante de mi borroso. Mi nueva “amiga” hablaba muy entretenida por teléfono con alguien, creo que una chica, sobre las ganas de ir a Paris en la vacaciones con su familia para visitar unas tiendas nuevas de bolsos. Estúpidos niños ricos, que pueden mencionar visitar a otro país como si fuera ir de campo a las a fueras de la ciudad, francamente son mundos diferentes a mi compresión. Luego de exactamente dos horas en auto, llegamos a lo que parecía ser un spa de alta categoría, Kohana anuncio con quien hablaba que estaría relajandose un poco junto a su nueva amiga, osea yo, la cual era pobre pero no quería decir pordiocera sino del tipo a la moda y muy culta. Nuevamente no tenía idea de como tomar los comentarios de esta chica, pero supongo que era una especie de cumplido o algo así, llevandome a sonreír sin ella notarlo. Finalizo su llamada y bajamos del auto, ordeno a su chofer el esperarla a fuera como atender sus llamadas, si existía una de suma importancia su deber era avisarle, de lo contrario, mejor ni interrumpirla. Dicho esto entramos, quede aun mas sorprendida del poder de las niñas ricas como ella ante los de bajo cargo, aunque en realidad no se trataba de eso, porque la atmósfera emergida en Kohana cambiaba completamente, parecía dejar su yo divertido para adoptar el papel de una joven señorita de alta sociedad. Dejando eso de lado, entramos al spa un lugar bastante espacioso que tenía una puerta automática, y en su interior, se encontraba pintado sus paredes de blanco. Un recibidor nos esperaba, donde dos señorita, una morena de ojos claros y otra rubia teñida nos dieron la bienvenida, al momento de hacer contacto con Kohana cambiaron completamente. La saludaron con educación y le señalaron el camino hacia el interior, ella alzo su mentón de manera presumida sujetando mi brazo, obligandome a caminar junto a ella. No les mentiré, mientras caminabamos y las señoritas le explicaba a Kohana una serie de masajes nuevos para la piel, el sentirme incómoda me inundaba cada vez mas. ¿Acaso no ibamos de compras? Si es asi ¿Por qué traerme a un spa? ¡No lo entiendo! Al llegar a una especie de vestidores para chicas, Kohana me soltó dirigiéndose a las señoritas con tono serio, comenzó hablar.
— Hoy quiero que le den un trato digna de una reina a mi amiga Lizi — explicaba — ella no es como yo, pero es inrelevante, iremos de compras y debemos vernos grandiosas para probarnos ropa.
— Si señorita — contestaron de manera unisonia.
— Bien, dejando las cosas claras… sigueme Lizi — dijo volviendo a caminar lejos de mi.
No entiendo nada de lo que sucede, es decir, ¿En que clase de mundo loco mi rival en el amor me invita a un spa y luego de compras? Por supuesto, ella desconoce el nivel de relación entre Sasuke y yo, solamente piensa que somos compañeros de coro, agregándole el posible llevarnos mal. Kohana se dio cuenta que no la seguía dándose la vuelta encarandome, su rostro reflejaba confusión total.
— ¿Sucede algo Lizi? — me pregunto — porque si alguien ha hecho algo, entonces…
— ¡En lo absoluto! — respondí antes de que hiciera una locura — solamente me preguntaba ¿Por qué?
— ¿Por que qué? — enarco una de sus cejas.
— Porqué me has traído a este spa, porqué invitarme de compras — le dije sumamente confundida — lo has dicho, no soy como tú, nuestro mundo son totalmente distintos. Y aun asi…
— Tonterías, Lizi — me dijo restandole importancia al asunto — obviamente se que pertenecemos a mundos distintos y aunque fueras de la aristocracia jamas podrias alcanzarme, soy una Uchiha luego de todo. ¡Mi abuela es condesa por los cielos! Nadie puede compararse con nosotros — escucharla decir eso me daba un poquito de escosor, sin duda, hermana de Jenna — Sin embargo, me caes bien, tu sentido de la moda no es claramente de alguien ordinario. Puedes ser una plebeya, pero la manera en que te viste es extraordinaria. Por lo tanto, quiero ser tu amiga, juntas podemos crear grandes combinaciones.
Me quede helada, al pesar de ser un poco pedante su forma de hablar, le agradaba. ¡Por dios! Le agradaba a la hermana melliza de Jenna, aquella que es la prometida de Sasuke. La vida sin duda debe de odiarme mucho, porque venirme a hacerme relacionar con el nemisis de mi estatus con Sasuke, es demasiado. No obstante, al pesar de ser la prometida de él tampoco me desagradaba, apartando de lado el hecho de ser presumida y algunas veces casi insultarme, no poseia malicia. Creo que si las circunstancias no nos empujaran a ser rivales, podríamos hasta llegar ser muy buenas amigas, pero viendo como estan las cosas… lo mas probable terminaríamos siendolo. ¿Un gramo mas de dificultad en mi vida? ¡Allí va!
— Además, el invitarte aquí es un regalo — agrego tomando mi brazo y haciendome caminar — tengo mis contactos en Red y me avisaron que has estado muy tensa. El enfermarte, no poder ir a casa, discutir con mi tonto prometido y ahora el solo en las regionales. ¡Por cierto! Felicidades. Todo se te ha acumulado, debes relajarte Lizi, de esa manera, los R.e.d ganaran las regionales.
— El tener el peso de la posible victoria, me tiene de los nervios a tope — le confese sorpresivamente — se que ninguno de los R.e.d intentaría presionarme, pero… ¡Dios! En verdad no es nada fácil.
— Si el mismo Sasuke confió en ti… quiere decir que estarás bien — frenamos en unas taquillas color verde, Kohana me soltó y metiendo su mano en el bolsillo de su falda saco una llave. La introdujo en una de ellas abriendolas, saco un par de batas rosas extendiendome una — Toma, cambiate y coloca tu atuendo estupendo en este casillero. Vamos a darnos un baño en chocolate artesano.
— ¿Tienes una taquilla para ti sola? — pregunte impresionada, tomando la tualla que me ofrecía.
— Las ventajas del apellido Uchiha — alardeo alzando sus hombros — Ahora tomemos ese baño, te lo dire… ¡Es asombroso!
Comenzamos a quitarnos nuestras ropas comentando los beneficios del chocolate para la piel, eran mucho pero lo mas resaltante se trataba de hidratarla y darle brillo. Salimos al pasillo donde una chica muy joven nos guío a una sala, era enorme y solamente para nosotras dos, nos explico como seria la sección también lo siguiente hacer después de estar cobiertas del chocolate. Casi moría de la impresión al escuchar un masaje de cuerpo entero, por manos profesionales calificadas, Kohana prácticamente chillo emocionada y yo, bueno, perdida en el mundo de la relajación. Fuimos a literalmente, bañarnos en el chocolate, rápidamente para pasar a una camillas bastante comodas esperando por nosotras. El ambiente era excelente, musica instrumental, paredes pintadas de verde bosque y una atención excepcional, las manos de mi masajista parecían ser bendecidas por los mismos dioses. No solo eso hizo olvidarme de todos los problemas habidos y por haber, también me desconecto del mundo entero, ahora solamente quedaba el relajarme lo mas que podía. Luego de ese masaje reparador, nos dirigimos a un jacuzzi con burbujas, una terapia sumamente buena para la piel, pues aquella agua poseia una mezcla que la nutria y cuidaba. Enamorada de esas palabras, fui atraída hasta ella. Mientras unas chicas colocaban una mascarilla de aguante en nuestros rostros, Kohana comento de lo que se estaba perdiendo Sasuniki, aunque claramente lo entendía porque era la boda de Shiori y probablemente ella quiera lo mismo para la suya. El tener a los R.e.d y Andaluz juntos, cantandole al amor de su unión con Sasuke. Eso produjo un golpe duro a mi pecho casi dejandome sin aire, la muchacha que me colocaba la mascarilla ordeno el quedarme quieta para no arruinar el tratamiento, me disculpe de inmediato muy apenada volviendo a mi posición. Pero no podía evitar el dolerme, porque mis sentimientos por él seguían ardiendo en mi interior tal cual halla sido la primera vez de descubrirlo, mantenía mi promesa de olvidarlo y seguir adelante. Pero… me resultaba tan difícil, complicado y toda una odisea. No obstante, otra alternativa era imposible, menos cuando adopta esa postura de hacerme daño aunque no quiera. Solo me queda contenerme ante Kohana, así jamas se dará cuenta, el infierno el lo mínimo que quiero desatar, cosa idiota, porque cuando Jenna se entere de esto se armara una grande.
— Hablando de chicos — siguió hablando como si nada, tampoco es que pudiera mirarme, ambas teníamos pepinos en cubriendo nuestros ojos — ¿Tienes novio Lizi?
Pregunta, por la cual, jamas he querido escuchar de sus labios. ¿Qué podría decirle? “No, hace poco tuve una relación complicada que no termino bien, él esta comprometido y no quiere hacer nada para remedirlo. Por cierto, se trata de Sasuke”. De ninguna manera, ni viviendo cien vidas diría algo igual. Tendría que inventarme algo mejor.
— No, nada de nada — comente muy tranquila.
— ¡Imposible! — río divertida — Pensé que salias con Gaara o quizás Tadase, bueno, Tadase es una excelente opción si quieres escuchar mi opinión. Pero sobre todo ¿Has notado como te miran los dos? ¡Te valoran mucho!
¿En verdad? Jamas me había percatado de eso, es decir, de Tadase lo espero, ambos hemos compartidos mismas desdichas. Pero ¿Gaara? Apenas lo estoy conociendo, Kohana debe de estar equivocando las cosas. Debe de serlo. Riendo divertida ante la ocurrencia de ella, le conteste.
— No lo creo, digo, Tadase es mí compañero de habitación y un buen amigo a quien quiero mucho. Él… esta pasando por asuntos difíciles — explicaba sin dar detalles — En cuanto a Gaara, igualmente es mí amigo, apenas lo estoy conociendo y se que se preocupa mucho por los suyos.
— Típico de los Sabaku — ese tono… me recordó un poco a su hermana, Jenna, cuando le explique sobre lo de mi traslado de Konoha a Red. Esperaba no el enojarme con ella — ¿Te conté que salio con Sasuniki? Eran como Romeo y Julieta del siglo XXI, mi hermana le advirtió muchas veces a nuestra ingenua prima que nada saldría de esa unión, aunque al final fue mi Sasuke que culmino con tal tontería. Deberías a verla visto, estaba totalmente destrozada por su rompimiento, aunque ahora se le ve muy bien con Yahiko.
— ¿Sabes la razón exacta de ese rompimiento? — pregunte presa de mi curiosidad.
— Bueno, no se mucho los detalles pero… Sasuke le sugirió a Sasuniki el terminar por algo o alguien. — dijo dudosa — Pero luego de eso, ambos comenzaron a comportarse se manera extrañada, como si quisieran ocultar algo.
— ¿Alguna vez lo descubriste? — seguí con la sección interrogativa.
— ¡Que va! Si existe una definición exacta para Sasuniki y Sasuke, sería la de “gemelos dinámicos” — generalizo sus palabras en lo último dicho — él podría estar engañandome y ella lo cubriría, dejandome a mi parada en la nada. Aunque lo considero imposible, estamos hablando al final y al cabo de Sasuke, el jamas trataría de enganarme. Se que me quiere y…
Deje de escucharla, porque optuve otros datos importante de la historia de aquel trio, pero lo mas resaltante. Mi amigo tenía razón, Sasuke tenia que ver en la separación de ellos dos, la misma Kohana que aparentemente no podía dejar de hablar al igual que Sakura me lo ha confirmado, aunque hasta ella misma desconoce por completo las razones principales y lo ocurrido de eso. Ya estaba formando mis conclusiones, aunque necesitaba otros testimonios mas, pero no lo optendria de Sasuke, de quien abofetie el día anterior y debe de estar enojado conmigo, mas bien se traria otra persona. Ya habiendo salido de nuestro tratamiento, fuimos conducidas a otra habitación donde nos esperaba un masaje con piedras calientes, recomendados para relajar los músculos y tendones, Kohana admitió ser uno de sus favoritos, no solo por lo chicos hermosos quienes lo practicaban, sino hacerse esto luego de un día difícil era la gloria completa en a tierra. ¿Saben lo irónico de todo? Que Kohana tenia razón, esto era un paraíso completo, teniendo chicos a tus pies para consentirte de esa manera… me hacían sentir como una reina. Si una de mis amigas se llegaran a enterar de todo esto, no solo querían matarme al entablar amistad con mi nemesis, igualmente desearían estar en la misma posición que yo en esos momentos. Estando a punto de culminar nuestra sesión fue que esa pregunta llegó, una que francamente logro a congelarme de pies a cabeza, olvidando hasta mi momento de relajación.
— ¿Como es tu relación con Sasuke? — me dijo de manera desinteresada.
— ¿Por qué me preguntas eso? — trate de disimular mi nerviosismo.
— Simple curiosidad, porque según mis fuentes cercanas. Tú y él solían ser inseparables en todo, inclusive, llegaron a compartir habitación — relato todo con tanta tranquilidad que daba miedo, mi cuerpo se tenso y el corazón latia con fuerza. Sin duda, miedo en su mas mínima expresión. — Entonces… ¿Qué paso?
¿Y para que demonios quieres saberlo? Si vas a casarte con él, has ganado, Jenna y tu han ganado por completo. ¿Para que atormentarme mas? Sigan con su vida y olvidense de mi, de todas maneras, soy una insignificante persona para ustedes. Sobre todo, tu hermana y familia en general. No saben cuanto deseo decirle todo eso, pero no puedo, no cuando Kohana me ha traído a este spa y desea ser mi amiga. Abusar jamas ha sido mi intención, aunque quizás mentir no podría estar de mas, al menos, en esta ocasión. Es por una buena causa.
— Si, fuimos compañeros de habitación he allí a nuestra conexión — comencé a mentir, con mucha naturalidad — inclusive pensé que nos llevabamos bien, pero fue solo fue cortesía. Ya sabes, la niña nueva ante un ambiente totalmente diferente, agregándole a eso también integrante de los R.e.d. Pero la realidad era otra, no solo no somos compatibles, creo que podría definir exactamente el jamas soportarnos — hice una breve pausa suspirando — llego un momento de que discutíamos por todo, eso me llevo a cambiarme de habitación. Decidimos no tratarnos al menos de ser un asunto relacionado con el coro, pero aparentemente tampoco funciono, debes saber como acabo lo de ayer.
— Lo abofetiaste — dijo ella indignada.
— Y creeme, no quise llegar a eso, pero detesto cuando se me trata de humillar de esa manera — alegue muy convencida, deberían darme un Óscar por esto — menos tratándose de Sasuke.
Kohana aguardo silencio por unos segundos, meditando las palabras salidas de mi boca, no parecía dudar de ellas y mucho menos enojada. Solamente trataba de hallar una respuesta a todo esto, por mi parte sentía un poco de alivio ante no detectar la duda en ella. Si soy sincera, deberían de darme un premio por mentir de esa manera tan convincente, aunque aparentemente se esta convirtiendo en mi segunda naturaleza y no me gusta. Kohana soltó una risita divertida, girando su cabeza hacia mí dirección comenzó hablar.
— La idea de que mi prometido y una amiga no se lleven bien, me desagrada por completo — admitió muy honesta — Sin embargo, comprendo que si la naturaleza los coloca como incompatibles, es imposible ir contra eso. Pero sugiero aunque sea disculparte con él, sobre la cachetada me refiero. Ninguna dama, por mas furiosa que este, debe hacer eso. Se ve horrible.
Ya no me cabía duda alguna, Kohana posee el mismo despiste de Sasumika y la incapacidad de cerrar la boca de Sakura, ni si quiera dudo un segundo de mis palabras menos el querer indagar mas en nuestra relación. Tal vez resida en que ella es su prometida, Sasuke podría tener miles de chicas pasar por su vida, pero al final de todas seria ella con quien se casaría. No debía sentirme mal por eso, es decir, lo tenia muy entendido en el momento de razonar todo esto con mayor claridad, aun así, eso jamas reduciría los daños en mi corazón. Soltando un risita ahogada mire a Kohana directamente a los ojos, tratando de demostrarle que no me dolia nada de esto.
— Lo tomare en cuenta — mentí de manera convincente.
— Perfecto, pero mejor no hablemos de discusiones — arrugo su entrecejo con niñeria — disfrutemos de nuestro masaje. Luego… ¡Compras!
Después de aquel momento incómodo, seguimos relajandonos un tiempo mas, culminado aquella sesión del cuidado de nuestro cuerpo parecíamos otras personas distintas. No solo un peso había sido desalojado de mis hombros, sino mi mente estaba mucho mas despejada y tranquila, Kohana parecía muy satisfecha por su logro dado el caso de haber culminado su objetivo. Sin embargo, el sentirme apenada por venir a este lugar de gratis prácticamente, no se marchaba, aunque Kohana retribuyo nuestro estatus de amigas y este ser solo un regalo, jamas olvidaría esto. Despidiendome de las personas que nos atendieron en aquel lugar, emprendimos la marcha nuevamente hacia el auto donde otra sorpresa nos estaba esperando. Uchiha Sasuniki. La expresión de su rostro reflejaba un poco de fastidio, seguramente llevaba un buen rato allí afuera esperandonos, Kohana salio prácticamente hacia ella sonriendole de oreja a oreja, bastante feliz de verla.
— ¡En verdad estas aquí! — chillo euforica — aunque, fui clara el no ser necesaria tu presencia.
— ¿Y dejarte con Lizi a solas? — le recrimino con ironía — ¡Por supuesto que no! Si mal no recuerdo, a la que conoce es a mi.
— Pero yo la defendí del malhumorado de Sasuke — se defendió — debería darme un punto mucho mas arriba del tuyo.
— Esto no es una competencia, Kohana — recalcó Sasuniki — es de un ser humano aquien nos referimos.
Vaya, vaya. ¿Quien lo diría? Tengo a dos Uchihas discutiendo por mi causa, aunque la situación suene bastante descabellada como insólita, no me siento nada halagada con esto. Soltando un suspiro cansada, decidí intervenir dándole un punto final a esto.
— Chicas, no de ustedes pero estoy que muero por ir a ver las nuevas tendencias para esta primavera — les dije callandolas en el acto — además, no creo que querer comprarme una nueva falda o botas este mal.
— Lizi… — menciono mi nombre cristalizando un pocos sus ojos Kohana — ¡Ese es el espiritu!
Sasuniki, no teniendo mas alternativa que seguirnos la corriente dijo:
— De acuerdo, en marcha.
Asi nuevamente, abordamos el auto lujoso proporcionado por la familia Uchiha. En todo el camino, Kohana no paro de explicarle a su prima todas las cosas que nos hicieron en el spa y los beneficios de esta, haberse perdido algo así sería su castigo por ser tan egoísta aveces. Sasuniki estuvo muy paciente escuchandola, daba a entender que estaba muy acostumbrada a todo esto, debía de estarlo, ellas son familia y su deber es apoyarse. A los quince minutos las puertas del auto volvieron abrirse, en esta ocasión, el centro comercial del distrito 6. Kohana fue la primera en emitir un chillido emocionada, tomando mi mano para encaminarnos a la primera tienda con las mejores tendencias de la moda, no les mentiré, al entrar en ella prácticamente salio de mi interior la Diva que llevaba guardada. Por consiguiente, me llevaron a probarme varios conjuntos que podría llevar esta primavera, a Kohana les encantaron y piendome a su vez su opinión con dos faldas a elegir, claro que ambas estaban fabulosas pero una serviría en la mañana y la otra pasaría de moda fácilmente. Básicamente fue así toda esa tarde, corriendo de tienda en tienda, sabia que debía de controlar los gastos en mi targeta de crédito y no llevar a la bancarrota a mi padre, pero se me hizo tan difícil decirle adiós a un par de botas de cuero tan hermosas. En fin, como iba diciendo, estar rodeada de ropa en compras de chicas hizo olvidarme de mis pensamientos, igualmente de cada una de los problemas que me embargaba. ¿Qué importaba estar con la prometida de Sasuke? ¿O su posible primer amor? Ellas al menos sirvieron de distracción a los pesares de mi alma. Fue cuando pasamos frente a una librería que mis demonios atacaron, en la vitrina del frente había un afiche explicando una posible libro de Mary Jenn que iba a salir edicción ilimitada, con escenas y contenido jamas antes visto. Me le quede mirando como una tonta sin remedio, aquella autora era de las que leía Sasuke y nos mantenía algo en común, bueno, existía muchas cosas colocandonos en términos semejantes, pero esta en particular abrió una puerta para hacernos amigos. Sasuniki se dio cuenta de mi decaimiento, así como también quedarme atrás de Kohana quien de seguro vio algo bastante bueno para olvidarse de mi. Ya daba igual, me dije, este tipo de cosas no deben de afectarme, menos cuando decidí todo esto y agregándole mas a la ecuación he abofeteado a Sasuke con mis propias manos. Se lo merecia, pero no quiere decir quitar el mal sabor de la boca. Armandome de valor, gire ignorando fácilmente aquel anuncio y caminando con la finalidad de buscar a Kohana. Luego de un rato decidimos descansar en los puestos de comida rápida, como no soy partidaria de las grasas acumuladas, igual a Kohana, decidimos tomarnos simplemente un batido nutritivo, bueno, ella dijo querer ir sola a buscar algo como regalo a alguien, no se trataba de Sasuke, pero si importante. De esa forma, Sasuniki y yo nos quedamos sentadas cerca de la fuente en completo silencio, no era para nada incómodo, de hecho lo encontraba refrescante luego de soportar a la parlachina de Kohana. Sin embargo, si quería tener informacion de lo ocurrido en el pasado con Gaara y Sasuke, este era el momento, pero de alguna manera, las palabras de mi boca no salían y esforzarlas a eso sería idiota. Menos cuando aun poseo desconfianza en Sasuniki, mantengo presente su pedido aquel día cuando nos conocimos, pero si soy sincera, en las últimas semanas todo ha parecido desvanecerse frente a mis ojos haciendome dudar de lo real y falso. ¿Como voy a confiar en alguien de la familia Uchiha? Bueno, al menos cuerdo como Sasuniki, porque Kohana podría considerarla clase a parte. Por su obseción por la moda y entero amor hacia Sasuke, es lo que me hace pensar en ella como alguien bastante manipulable. Y eso que no la conosco de mucho. Por otra parte, Sasuniki posee una atmósfera seria rodeandola a la par de sofisticada, de esas que impiden a las personas normales como yo acercarse a ella. Pero eso no catalogaba a la inversa. Entendía a la perfección la razón de Gaara y Sasuke al fijarse en ella, es decir, su belleza no tiene punto de comparación, aquel brillo y aires aristocraticos se visualizan a simple vista, además aquel cabello ondulado azabache era difícil de encontrarlo en otra parte, su ropa e inclusive manicura eran exclusivamente adaptados a ella. No solo eso, cuando observabas su desenvolvimiento con sus semejantes lo hacia de una manera impecable, era amable, confiada y muy coordial a la par de servicial, en pocas palabras, la líder perfecta. ¿Como haces para competir contra eso? Agregándole el gran talento que posee, aquella voz previlegiada por los mismos dioses. Lo se, también soy talentosa, a la moda y con una personalidad increíble, pero al lado de Sasuniki no soy nada, absolutamente nada. ¿Acaso esto no es triste? Porque lo es, sin duda lo es, Sasuke probablemente halla visto todas esas cualidades en Sasuniki y lo impulso a quererla, a olvidar quien realmente era. Esperen, esperen, ¿Por qué estoy deprimiendo a causa del pasado? No existen razones para hacerlo, todo eso aconteció cuando Sasuke y yo desconocíamos la existencia del otro, es absurdo tanto como ridículo. ¡Me estoy volviendo loca! Dios, es parecido a estar… celosa. Si, señores, Elizabeth Mogami acaba de confirmar estar celosa de la prima de Sasuke, quien es novia de uno de los miembros del consejo de los R.e.d, debería pegarme a mi misma por ser tan boba. Probablemente de escuchar esto Gaara, me tacharia de idiota o cabeza hueca. No me lo detendria, claramente lo meresco.
— ¿Sabes? — la voz de Sasuniki me trajo nuevamente a la realidad, haciendome voltear hacia su dirección — tu eres su primer amor, aunque realmente llega colmar la paciencia de alguien. Me refiero a Sasuke.
¿Como? ¡Pero se supone que ella es la de ese papel! Debo tener una expresión bastante desconcertante en mi rostro, porque Sasuniki esta riéndose sin reprimirlo.
— Por tu cara debo reducir que lo sabes, la historia de Gaara, Sasuke y yo — dedujo aun sin parar de reír.
— Bueno, de saberlo… — me encogi de hombros — un poco, al menos la versión de Gaara.
— Gaara tiende a exagerar las cosas, no voy a mentirte, suele ser encantador pero su manera de enfrentar los problemas realmente asusta — contesto muy firme.
— Entonces… ¿qué paso? — pregunte sin reprimirme.
Sasuniki esbozo una sonrisa nostálgica, bajando un poco sus hombros. Parecía que la historia no era muy bonita, de lo contrario, ella debería de estar neutral en cambio de abatida.
— Debes saber primero que Sasuke jamas estuvo enamorado de mi, pensó que lo estaba al verme salir con Gaara pero… su mente confundió todo totalmente — comenzó diciendo — Los tres solíamos ser muy buenos amigos, en las reuniones sociales eramos los únicos en permanecer juntos para pasar el rato. Seguramente te lo menciono, odiamos toda clase de eventos de ese estilo, por lo que nos llevaban a conversar encontra de ellos. Sasuke y yo somos un año mayor a Gaara, pero no fue impedimento para ser amigos, mucho menos… en mi perspectiva… enamorarme — soltó una risita incomoda acomodando uno de sus mechones de cabello, detrás de su oreja — Cuando comenzamos a salir eramos dos inespertos, bueno, aun lo somos, pero puedo decir con certeza que nos queríamos mucho el uno al otro. Estoy segura que fue de los mejores momentos de mi vida, Gaara siempre fue cerrado y jamas le gusto decirles sus pensamientos a los demás, pero… ¿Sabes algo? Eso jamas fue impedimento para mi, porque podía adivinarlo fácilmente.
— Si todo fue así — le dije interrumpiendola — ¿Cual fue la verdadera causa para hacerlos romper?
Los ojos oscuros de Sasuniki perdieron brillo completo, ahora permanecian opacos y sin vida. Esta chica no podía estar mintiendome, en estos momentos su alma estaba en sus manos.
— En parte Sasuke tiene la culpa, es decir, sus celos y aquellos pensamientos de querer intervenir en esto fueron lo que lo llevaron a… — movió su cabeza hacia los lados muy frustrada — hablar con… mis abuelos. Ellos obviamente, mayormente la abuela, enveneraron por completo a Sasuke con hacerme entrar en razón para dejar a Gaara. Ellos sabían el poder que reside en mi para escucharlo, y lo hice, lo peor fue hacerle caso porque me llevo a romper una de las mejores relaciones de mi vida. — ahora ella parecía mas enojada que triste, porque apretaba sus puños con impotencia — No puedo culpar a Gaara de odiarme, menos de odiar a Sasuke, de hecho, me lo tengo merecido por haberle hecho daño. Sin embargo, eso no quita ni un poco mi culpa.
Saber la historia de la otra cada de la moneda no me hacia sentir satisfecha, menos sabiendo que nuevamente las narices de sus abuelos se veían involucradas en esto. ¿Por qué? ¿Por qué la alergia de ver a sus nietos felices? Si en verdad los amaran, los dejarían ser felices tal cual debería de ser. Pero no, al parecer un gramo de felicidad en sus vidas decidían intervenir de inmediato. Una parte de mi estaba claramente enojada, siendo bastante idiota al no conocer a esos ancianos y especial a su abuela, quien organizaba la vida de ellos a su antojo. ¿Acaso no puede de ser peor? ¿La vida de los niños ricos en verdad es así? Porque de ser la respuesta positiva, agradezco a la vida en a ver nacido en una familia normal, con un padre que me deja escoger a mi conveniencia la persona a la cual ame. En pocas palabras, compadesco a estos chicos.
Luego de una breve pausa, Sasuniki volvió a retomar la palabra un poco mas calmada.
— Luego de eso, puedes imaginar que sufrí mucho y el recuperarme fue difícil. En ese momento… ocurrió algo… raro — sonrio con amargura — Sasuke confeso sus sentimientos por mi, obviamente no los creí, jamas lo hice. Aun así, me propuso el calmar el dolor ante la perdida de Gaara. Y yo… yo…
— Aceptates — deduje ante su inseguridad.
— Si, pero no lo maliterpretes — me dijo alarmada y riendose nerviosamente — lo hice para que Sasuke entendiera la realidad de sus sentimientos. Él no me quería. Inclusive, no pude haber dado mas en el blanco, porque ambos como pareja eramos… pateticos — coloco una mano en su sien, moviendo su cabeza hacia los lados — Sasuke era torpe, yo prestada mas a verlas por su bienestar pero no en lo amoroso, parecía su hermana mayor. Normal, es decir, siempre lo he mirado como ese revoltoso hermanito menor que necesitas fastidiar, sacarle sus máximos secretos delante de los amigos o… la chica que le guste. — no se pero ese comentario me hizo sonrojarme, ella soltó una risita divertida — Aclarando los puntos, terminamos y asunto resuelto. Sasuke se disculpo conmigo, igualmente trato de hablar con Gaara, pero el se rehusó, nadie pudo detenerlo y menos se le obligo. Aunque, aseguro con los ojos cerrados, que la razón de Sasuke de fulminarlo con la mirada, no se trata de mi, mas bien, es nunca tratar de llegar hasta mi y recuperarme. Simplemente lo dejo pasar.
— Vaya… — dije sin palabras, muy sorprendida — jamas pensé que Sasuke pudiera tener ese lado.
— Bueno, todos tenemos un lado que nunca estaremos orgullosos — comento muy segura — por ejemplo, hacer cosas insólitas para llamar la atención de alguien o el transformar pequeñas cosas de nosotros mismos.
Eso era cierto, porque si mal no recuerdo hace un año me comporte como una loca obsesionada por Sai, aunque supuestamente estuve enamorada de él, cuando le relaten todo eso a Sasuke no sentí ni un ápice de ese sentimiento. Puede que la misma cosa fue para él, nuestros corazones funcionan aveces de una manera poco usual, pero al final de todo forma parte de una etapa. Sintiendome mas aliviada, solte un suspirro al saber que Sasuke no era ningún malo del cuento, solo un prisionero de sus propios sentimientos confusos y títere de su abuela. Sasuniki sonriendome me coloco una mano en mi hombro, no me dijo absolutamente nada, pero parecía feliz por mi reacción. Quería evitar que sacara conclusiones pero tampoco dije nada, al menos por un momento dejaría a ese sentimiento que reprimia andar libremente, el alimentarse de haber escuchado al principio aquellas hermosas palabras. Era el primer amor de Sasuke, podría estar comprometido y vivir cien vidas mas, pero seguiría siendo lo mismo y eso jamas se olvida. Por eso mientras permanecíamos en aquel centro comercial, deje mis agonias a un lado para ser feliz, al menos, solos unos minutos.
★★★★★★★★★★★★
Al volver nuevamente a Red el sol se había escondido, ahora un cielo extrellado iluminaba toda la ciudad. No basta decir que Kohana compro prácticamente todo el centro comercial, en ese breve momento de alejarse de nosotras, fue y desfalco a las pobres tiendas. Mi sorpresa fue tal cuando vino con dos regalos, uno para Sasuniki y otro para mi, prácticamente me daba un paro cardíaco, porque aquellas botas que tanto observe fueron puestas a mis manos. Eran mias. No podía aceptar tal cosa, con el llevarme al spa era suficiente y esto ya era demasiado. Pero por supuesto, dile eso a una Uchiha, parecen que jamas lo entenderán y ir contra corriente es difícil. Por lo tanto, tuve que aceptarlos a como de lugar y sumar mas a mi ya sucia mente, la culpa me consumiría. Sasuke tenia razón, Kohana no es mala, solo presa de sus propios perjuicios. En fin, como decía, el regalo de Sasuniki consistía en un broche para el cabello con forma de corazón color esmeralda, sumamente hermoso. Dejando el final para lo mas impresionante. Le compro a Jenna un regalo, mas bien un libro, aunque su hermana no era partidiaria de las compras excesivas y menos de los últimos gritos de la moda, siempre ha apresiado los libros que les da, dándole a jamas olvidarlos. Bueno, era de esperarse, los atuendos de muy mal gusto de Jenna gritan por todas partes ser botados a la basura, pero como no es mi problema, pasaremos a la siguiente parte. Terminamos cenando en un restaurante de alta categoría, en esta ocasión invito Sasuniki, donde disguste varios platillos exquisitos sin ningún remordimiento de engondar. Solo se vive una vez en la vida, además… ¿Cuando sere capaz de volver a comer algo así? Podría haber sido mi primera y última vez. Cuando llegamos a Red intercambiamos números, obligada prácticamente lo hice debo admitir, pero no tenia de otra al ser tratada de esa manera. Luego nos despedimos, Kohana deseaba en la próxima hacer muy propio de plebeyos y experimentar eso, no teniendo ni remota idea de lo que hablaba termine saliendo del paso aceptando. Finalmente entre a Red estando nuevamente en consonancia conmigo misma, estaba cansada, el estar toda una tarde con dos Uchiha era suficiente. Mis únicos pensamientos en esos momentos era dormir, sinceramente, podía enfrentar a mis amigos en otra ocasión. Pero obviamente, las cosas jamas salen como piensas.
O al menos… en mi vida.

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