11
” Tienes el control, eres la magia en mis venas.
¡Esto debe de ser amor!”
Charli, “Boom Clamp”
¡Esto debe de ser amor!”
Charli, “Boom Clamp”
Luego de un noche llena de descanso llego finalmente la mañana, junto a ella unos molestos pajarillos se aposetaron cerca de la ventana de mi habitación, no quiero ser maliterpretada de alguna manera como una maltratadora de animales, pero no deseaba despertar bajo ninguna circunstancia. He tenido el mejor sueño de mi vida, donde ojos mar es el máximo protagonista en ellos, sus labios y palabras de afectos manteniendome como objeto de su afecto. Todo ocurría en un paraje de invierno, rodeado de cumbres verde bosque, briza fria y ambiente solitario, en ese sitio admitía el quererme y necesitarme. Aun mas, compartimos por fin un beso donde nadie fue capaz de interrumpirnos, logrando alcanzar una estrella con mis propias manos. El sabor de sus labios era la gloria, nada podía compararselo, no por jamas haber besado con anterioridad a alguien, simplemente se trataba del sentimiento de alcanzarlo. Aunque, se trataba de un sueño… entonces mi celular sono, señalandome la llegada de un mensaje, obligado a este pobre cuerpo a bañarse de la realidad. Soltando un quejido lastimero, saco mi mano entre los cobertores para sujetar el objeto, seguramente se trata de Annabeth para restregarme en la cara la realidad de las cosas, o posiblemente, insultando sin descanso a Alex. Sea como sea, todo me resulta insoportable.
Entonces, abro el mensaje, percatandome de dos cosas: la primera, no es Anna quien me envia la misiva, y segundo, nada de lo ocurrido ha sido un sueño. Realmente ocurrió.
“Buenos días mi tierna Heather, espero que estes lista para enfrentar el primer día del invierno porque yo ya lo estoy, de lo contrario, te colocare a ritmo llenandote de sorpresas. La primera, puedes verla por ti misma. Asomate a la ventana.
Matt”
Matt”
Elevándose mi adrenalina en un segundo, salgo disparada hacia la ventana apartando de golpe la cortina y notando lo evidente, él se encuentra allí. Va vestido una de mis maneras favoritas, unos pantalones negros de vestir, una camiseta blanca, abrigo verde olivo y una bufanda a juego. Al verme alza su mano saludandome, sonriendo con una mueca juguetona y llevándola hasta sus ojos azules, tan encantadores e enigmáticos como de costumbre. Me enamoran. Asi que, estoy devolviendole el saludo de una forma atolondrada, olvidando por completo el haberme levantado escasos minutos, simplemente llevandome ante los latidos de mi corazón. Es ojos mar quien reacciona antes que yo, riéndose por algo, el cual, no puedo percibir pero igualmente me lo señala. Se trata de mi cabello. Albergando la vergüenza, salgo disparada al interior buscando verme en un espejo, efectivamente mi melena parece un nido de pájaros que recien han hecho, porque se mantiene disparado hacia todos lados.
Oh, santos cielos, he salido sin pensar al llamado de Matt olvidandome de mi apariencia, quiero volverme chango ante mi descuido. ¿Qué chica no se abserva antes de verse con su novio? Seguramente soy la única.
Una vez mas, mi celular suena.
“¿Puedes dejar de ocuparte de tu apariencia? Eres hermosa, inclusive con tu cabello en libre expresión, dejalo ser que ya se aplacara. Además, no he venido solamente a admirar tu agraciada imagen atraves de tu ventana, quiero igualmente abrazarla. ¿Puedes venir a rescatarme?
Matt”
Matt”
Evito chillar a una adolescente enamorada, porque en la vida podría sentirme de esta manera tan anhelada como lo experimento con Matt, el simple hecho de saber que quiere estar conmigo cerca me llena de regosijo. No se si es posible enamorarte mas de alguien, pero de ser posible, estoy viviendo eso. Soltando una risita nerviosa, aplaco mas o menos mi cabello y con algo de locura extrema, salgo de mi habitación rumbo a las escaleras para rescatar a mi novio. ¿En verdad es posible? Lo es, el chico dañado por la vida, ese mismo que no podía seguir adelante con su vida ante el recuerdo de su antigua novia, es ahora mi novio. Suena tan linda esa palabra: novio, si, mas es ahora mi NOVIO. Puede sonar fantasioso o sacado de un libro, pero conseguí de una manera extraordinaria que ese incrible hombre se fijara en mí. De ese hecho ha pasado varios días y aun no me acostumbro, de hecho, sigo pensando en eso como un sueño, igual que ahora. Recuerdo al contarselo a Samuel, el sobrino amable en alentarme a arriesgarme con ojos mar, casi cae de la dicha e igualmente me felicito, merecia ser feliz y aun mas teniendo la aprobación del chico que me gustaba. De todas maneras le agradecí, sino hubiese sido por él jamas me hubiera atrevido a arriesgarme, con sus compañia y consejos termine decidiendo lo conveniente para mi, lo cual, me llevaba a ojos mar. El ojos de gato le resto importancia alegando no haber hecho nada, simplemente dio su opinión de los hechos con mucha imparcialidad, el merito es todo mío, pues al final decidí colocarle fin a esa situación absurda. Aunque si deseba su plantamiendo imparcial, debía olvidarme de ojos mar y darme una oportunidad con él, antes de poder encontrar una respuesta a ese argumento, un Damian llego de imprevisto halandole de las orejas. No debía de escuchar palabras necias de un hombre estúpido, este simplemente desconocía la palabra “rechazo” en una chica, llevándolo a tropezarse con la misma piedra dos veces. Pero no debía de preocuparme, ya se encargaría el mismo de darle un buen escarmiento y encaminarlo por el buen sendero, ante lo demás, debía de seguir siendo feliz junto a las personas que apreciaba. Y esa fue última vez en ver a ese par, es una lastima en realidad, porque me hubiera gustado desearle buena suerte y que encontrara a la chica de sus sueñor, Samuel se la merecia realmente.
Seguidamente de aquello, vino la parte mas emocinante de todas (o al menos para mi), cuando ojos mar coloco en su sitio al trío de chivas locas. Como se trataba de un chico calmado, amable y educado, les explicó con cautela el cambio de nuestro estatus de “amigos” a “pareja”. Aunque ambos habíamos pasado por situaciones adversas, como el descutir, alejarnos e ignorarnos, conseguimos la manera de encontrarnos nuevamente y admitir de una buena vez que nos queríamos. Punto y fin. No pueden ni imaginar la cara de la tal Lorena, esa mas que las demás, me miro de una forma tan amenazante, el cual, senti en segundos querer reirme en su cara hasta la eternidad. Pero no lo hice, me mantuve imperturbable y de igual forma, jamas le demostré miedo. Si ojos mar decidió salir conmigo era por algo, sobre todo, porque encontró algo atrayente en su perspectiva. En cuanto a las demás, se limitaron a llorar en silencio (o fingir hacerlo) admitiendo que me lleve al chico mas cotizado de todos, nunca antes se atrevieron acercarse hasta él antes de ver nuestra lejanía, todos realmente pensaron en nosotros como pareja y vernos finalmente saliendo, era bastante predecible. Eso me costerno un poco, porque hace unos meses atrás Margaret me comento algo similar, sobre no poder evitar enfrentar el cambio de estatus en nuestra relación, pues era… inevitable. Hablando de mi hermana, Annabeth la llamo deciendole las nuevas buenas, esta a su vez lo hizo conmigo casi dejandome sin la capacidad de poder oír nuevamente, no paraba de chillar lo feliz que estaba por mi y ojos mar, ambos hacíamos una extraordinaria pareja llevandonos a merecernos el uno al otro. Sin duda, eramos de los que duran un “para siempre” en las películas. Si. Margaret es bastante cursi ante estas situaciones, pero en esta ocasión tratare de no llevarle la contraria, es decir, hasta yo me encontraba emocionada que nada de esa felicidad podría caberme en todo el pecho. Matt era el novio mas perfecto de todos, es atento, cariñoso, considerado, detallista y… y… en este poquito tiempo siendo pareja no se aleja de mi, manteniéndose al pendiente de cada cosa de mi alrededor. Inclusive, preguntando por el estatus con mi madre, aunque de ella sino deseo hablar. Quizás lo haga mas adelante. En fin, siguiendo con el relato, le plantie a Margaret el contarle a Melissa y posteriormente a Jhon, nunca me ha gustado ocultarle cosas a mi hermano y menos algo de este calibre, él tiene derecho de enterarse. Sin embargo, mi hermana colocando todos las excusas del mundo, propuso el ocultarle esto a Jhon por un tiempo, este no es muy calmado al enterarse de temas en esta índole. Ya lo dice por experiencia, al saber de la existencia de Dereck, mi cuñado, casi estuvo a punto de un colapso y acabarlo con la mirada. De saber de ojos mar, estaría esperando encontrarse con él y llevarlo a enfrentarlo algo así seria mucho, un nivel superior a toparse con casualidad ante mamá. Ambas lo sabemos, las grandes ligas es nuestro hermano, no la quien nos dio la vida. Por lo tanto, fui convencida de guardar silencio.
Llegue hasta la puerta, antes de abrirla tome una gran bocanada de aire para aclamar mis nervios, ese cosquilleo soportable embargando mi estomago se presentaba antes de ver a Matt, era algo normal que pronto estaría acostumbra a ello. Quizás mi cuerpo estuviera sintiendo las hondas de acercarse ojos mar, porque ante su presencia parece derretirse enseguida, tal cual a la mantequilla. Sonriendo emocionada, abro la puerta al fin, mostrandome la imagen agraciada del chico que es afortunadamente mi novio.
— Hola — me dice simplemente, dando un paso hacia mi sin atraverse a tocarme.
— Hola — lo imito igual, sosteniendo su mirada y sonriendo avergonzada.
¿Como puede estar volviéndose esto cotidiano? Recibirlo en mi casa, mirarnos igual a unos tontos sin aportar nada en especifico, simplemente detallando si alguna cosa en nuestras caras ha cambiado, encontrandola igual que siempre. Llevandonos a reirnos de nuestra propia estupidez, lo se, somos un par de idiotas enamorados.
— Hoy has tardado menos tiempo en abrir — menciona él, manteniendose en la puerta aun.
— ¿En verdad lo crees? — preguntó perspicaz, alzando una de mis cejas de forma inocente.
— Si, por lo general terminas volviendote un manojo de nervios y… — da otro paso mas hacia mi, atravesando el marco de la puerta, imponiendome su gran altura pero regalandome su agradable olor — olvidando que existe un corazón deseando verte.
¿Siempre sera tan contundente en sus palabras? Aparentemente si, todo el aire acumulados en mis pulmones se me escapa por la nariz y un cosquilleo se remolina en mi estomago, siendo las emociones naturales emitidas por ojos mar.
— El deber de un chico es esperar paciente a su chica — confieso, sintiendome medio ahogada ante su cercanía — ¿No es así?
— Mmm… eso es lo convencional — dice, sonriendome alegremente y sosteniendome con sus manos enguantadas mi rostro, cortando nuestra distancia — pero cuando se trata de ti, no puedo ser paciente.
— Eso no es justo… — murmuro, al sentir su aliento chocando contra mi rostro, provocandome escalofríos — debería ser yo quien diga algo así, pero siempre terminas robandote las mejores frases. Eres muy astuto.
— Como un zorro — nos reimos a par ante su ocurrencia, sin separarnos un centímetro — deberías tener mucho mas cuidado, mi adorable “caperucita”.
— ¿Vas a engullirme en un solo bocado? — use un tono de fingir inocencia.
— No, porque preciento que hoy no estamos solos — deduce separándose de mi, al escuchar pasos en el piso de arriba — ¿Tu mamá esta en casa?
Demonios, casi y olvidaba de su llegada bastante entrada en la madrugada, puede librarme de ella fingiendo estar dormida. Sin embargo, de inmediatamente llegar, se paso por mi habitación esperando seguramente encontrarla vacía. Debio de llevarse una sorpresa al verme allí, durmiendo tranquilamente en lugar de huir detrás de mis hermanos, las oportunidades se han presentado pero no las he aceptado. No existen razones para huir de casa, quiero demostrarle que sin importar lo que haga, seguiré permaneciendo en este sitio todo el tiempo necesario.
— Llego esta madrugada — explico desviando la mirada a otro sitio, Matt nota mi incomodidad de inmediato — ni idea de la razón de su presencia, pero seguramente le han sugerido descansar de su trabajo, antes sucedido. ¿Puedes recordarlo? En el medio cumpleaños de Mariana.
— Oh… claro, lo recuerdo.
Puedo deducir la incomodidad de Matt al saber de no encontrarnos solos en casa, la última vez de toparse con mamá en un mismo sitio ella se encargo de fulminarlo con la mirada, enviandoles claras señales de mantenerse alejado de mí. Sin embargo, las cosas cambiaron entre los dos, ojos mar ahora es mi novio y desear tiempo de calidad con él no es un delito en lo absoluto, simplemente es mi derecho. Por lo tanto, emitiendo una suspiro cansado, sostengo la mano de Matt llevándolo al interior de la casa, esperando despistar su temor y depositar su confianza en mí. Nada le ocurría mientras me encontre alrededor, además, este sitio sigue siendo tan mio como de ella, podría invitar a quien yo deseara y obviamente, ojos mar permanece en esa lista.
— Aguarda, Heather — me freno sin esfuerzo alguno en medio de la sala de estar, mirandome aun temeroso — ¿Estas segura de que no espere afuera por ti? No le agrado a tu mamá, es obvio su deseo de extriparme entre sus manos. ¿Acaso no estamos hechandole mas leña al fuego?
— Para nada — deduje con astucia, sonriendo de medio lado — Matt, eres mi novio y con ello te ganaste tu espacio dentro de este sitio, mamá no tiene derecho a correr mi invitado.
Ojos mar parece estar conmovido por mis palabras, sonreí satisfecho desviando la mirada para evitar que descubra su vergüenza, es tan adorable y ahora quien desea enguillirlo en un solo bocado soy yo. Pero sobre todas las cosas, me sorprendo de mi misma al tener tanta tenacidad en querer enfrentar a mi mamá, antes le temí por su obvia reacción, en el presente es todo distinto y se lo debo a una persona: Matt. Él es mi fortaleza, el lugar donde deseo volver una, otra y otra vez, capaz de sostener mi mano con la señal de enfrentar mundos caóticos o empinados. Si lo tengo a mi lado, todo es posible.
— Dios… — suspira medio frustrado, pasando una de sus manos por su cabello — dejame pedirte una cosa Heather, no me provoques, en verdad deseo besarte en este instante pero…
No le permito terminar la frase, porque de inmediato estoy colocandome de puntillas sujetando su rostro y señando sus labios con los mios, dando como consecuencia un beso. El aire de nuestros pulmones de escapan a medida que entrelaza mis labios con los suyos, los cuales, se encuentran un poco fríos seguramente por el clima invernal de afuera. Ojos mar parece al comienzo estático ante mi reacción, pero eventualmente pasando el tiempo relaja sus músculos, agarrandome fuertemente y abrazandome como si su vida dependiera de ello. Una corriente invade todo mi ser igual a ser atrapellado por un tren, bueno, creo que el mio lleva un nombre y no pretende pararse en lo absoluto pues lo siento. Su anhelo, deseos y cariño se transmiten en ese beso que no parece tener fin, pues de un momento a otro la temperatura de nuestros cuerpos comienza a ascender olvidando todo, el no contrarnos solos en casa, ser descubiertos en cualquier momento y que el clima de afuera empeora cada segundo. ¿A quien le importa de todas maneras? Nos encontramos dentro de mi hogar, con nuestros cuerpos lo sufientemente pegados el uno del otro como para ser envidiados por un “circulo de monos”, en definitiva, no pasaremos frío ningungo. La cabeza empieza a darme vueltas cuando me doy cuenta de faltarme el aire, maldita necesidad humana, de no poseerla seguramente seguiría probando esos labios carnosos con sabor a miel. Asi que, llevandome a la amarga idea, culmino nuestros besos con uno pequeño cerca de la cumisura de su boca. Antes de pensar en algo ya lo se, me he vuelto totalmente atrevida de trartase de ojos mar, antes ni me hubiese atrevido hacer tal cosa pero como lo notan las cosas cambian, igualmente las personas.
— Eres tan rebelde — su aliento choca con mis labios al tenerlo aun cerca, ni siquiera nos hemos molestado en marcar distancia. En lugar de ello, suelto una risita divertida, sujetandome de sus fuertes brazos — mi chica rebelde.
— Tampoco pusiste mucha imposición sobre ello — le recordé, acariciando sutilmente una de sus mejillas solo con la yema de mis dedos, haciéndole soltar un suspiro satisfecho — también eres rebelde.
— Solo lo soy cuando tu eres la causa — sostuvo esa mano llevándola a su boca y rosandola levemente, eso me congelo por completo sintiendo un cosquilleo en mi estomago — asi que puedes saber de tus habilidades, Hemo.
¿Por cuanto tiempo pensara en volverme de esta manera? Nerviosa, inquieta y totalmente loca por su presencia. Porque esta mirada en sus ojos ya la he visto anteriormente, es la misma que utiliza para expresarme todo su cariño hacia mi, pero aun mas, esconde otra cosa mas. Deseo. No del carnal, se trata de necesitarme a su lado y no perderme de ninguna manera, también tiene una pizca de miedo como si fuese capaz de escapar alguna parte. Que tontito, no tengo fuerzas ni pensamientos de ello, porque realmente me costo mucho llegar hasta donde estoy, teniendo un nuevo titulo en nuestra relación. ¿En verdad piensa que existe una razón para alejarme de él? Y si lo hubiera, buscaría la manera de evadirlo encontrando otro camino, porque Matt es y sera el amor de mi vida. Puede que sea pronto para decirlo, igualmente estúpido considerando ser mi primer novio, aun asi seguiré pensando esa conclusión porque mi corazón así lo dicto.
— ¿Sabes que no escapare verdad? — suelto de la nada, ganandome un respingo de él y soltando mi mano — por lo tanto no me mires de esa manera.
Este da un paso hacia atrás alejándose de mi, bajando la mirada de forma abatida mostrando esa expresión que hacia cuando pensaba en Annie, no pretendo ser insecible con ojos mar, menos cuando se trata de la azabache. Lo recuerdo, ha pasado solo un año, en tanto nosotros simplemente llevamos días saliendo, obviamente la balanza dará a su favor. Estoy bien, puedo lidiar con mi chico fracturado, él mismo decidió sostener mi mano y dejar ir el pasado, igualmente yo lo ayudaré. Sanaré todas las heridas que marco Annie en Matt, las cubriré con mi amor y todo mi cariño. Por eso, dando un paso hacia adelante me pongo de puntillas tratando de alcanzar a Matt, quiero ser capaz de hacerle llegar mi querer.
— Escucha esto muy bien, ojos mar — lo llamo dulcemente, mirandolo con cautela y esperando que él me la devuelva. Por supuesto, esos pozos sin fondo me observan — estoy aquí, contigo, y de ninguna manera pienso apartarme de tu lado. ¿Sabes por qué? Pues es sencillo, antes de ser tu novia, soy tu amiga, tu mejor amiga. ¿Lo recuerdas? Los inseparables compañeros paraguas — él se ríe ante mi comentario, igualmente lo imito — Así que mejor tengamos miedo de mamá, ella es mas peligrosa a comparación de cualquier cosa.
Soltamos ambos una carcajada sonora, básicamente había hecho ese comentario para romper la tensión, cosa que logre satisfactoria mente pues Matt se mostraba muy relajado, inclusive el brillo en su mirada había vuelto. Eso me alegraba mucho.
— Eso no suena muy alentador de tu parte, ya sabes, debo enfrentarme a ella en cualquier momento — me dijo, con su característico humor contagioso.
— Es gruñona, pero no muerde — me encogo de hombros, girando y emprendiendo la marcha hacia la cocina con él siguiendome los pasos — estaras a salvo.
— Eso espero.
Aun era muy temprano para ir a clases, por eso me tome mi tiempo para elaborarme un buen desayuno sustancioso, al recordar el aquel que tuve en el viaje a las montañas, quise imitarlo. De hecho, le comente a Matt lo muy inesperadamente delicioso que fue, podría no agradarle nada Samuel, pero jamas debía de juzgar sus habilidades culinarias pues esas manos parecía bendecidas por los mismos dioses. Ya hubiera querido probar sus panqueques. Mi novio medio refunfuñando, opino en ser solamente una estrategia para optener su atención, por supuesto, como el gato no estaba los ratones hacían fiesta. Bufe divertida al escucharlo decir eso, dado el grado de tal vez verme reflejada en un queso, aunque ojos mar no lo quiso admitir eso era, sin duda seguía mostrándose adorable ante mí. Terminado el desayuno, tome asiento en el mesón frente de él, quien desde hace unos cuantos días de nuestro noviazgo, se tomo el atrevimiento de acompañarme todas las mañanas a desayunar. Particularmente no me desagradaba, siempre terminaba comiendo sola y eso era demaciado desesperanzador, aunque con la llegada de ojos mar todo parecía cambiar de un color ocre a un hermoso día soleado. La vida finalmente me estaba devolviendo con intereses todo el sufrimiento experimentado, siendo Matt la recompensa al final de ese camino empinado, de haberlo sabido desde el principio, estaría dispuesta a volver a caerme diez mil veces si ese chico es quien me recogerá.
No me cansare de ver a ojos mar comer mis platillos, él demuestra comerse los manjares mas exquisitos del mundo, manifestando un semblante complaciente y emitiendo sonidos bastante graciosos, realmente es un exagerado. Sin embargo, comprendo que solamente es un glotón sin remedio, me permití hacer mis averiguaciones particulares con una fuente confiable. Alex. Ya habiendo solucionado sus diferencias con mi mejor amiga, le hice una serie de preguntas sobre los gustos preferenciales de mi novio, como su color favorito, día de la semana, fruta e inclusive, el que detestaba. El moreno me respondió todo amablemente, primero su color preferido era el blanco, cosa que me tomó por sorpresa un poco, alguien de la actitud de Matt le compaginaba el azul o quizás el negro, mas no el blanco. En fin, prosigamos. La fruta que mas ama comer es la sandía, sobre todo en día calurosos, la considera el oasis al igual a un moribundo en medio del decierto, en cuanto a su día de la semana favorito es el Miércoles, desconoce la razón de ello, aunque se hace mas o menos la idea, cosa que se la guardo para si mismo. Tacaño. Por otro lado, detesta los lunes debido al inicio nuevamente de la semana, obligandolo a regresar a la realidad. Bueno, es bastante predecible si desean mi opinión, todos odiamos los lunes. Pero esta no fue la única información que obtuve del mejor amigo de mi novio, igualmente escuche unos que otros jugosos datos, como el amar este tipo de climas invernales, poseer aficciones a leer libros de tragedias romanticas, ciencia ficción o de guerras, pero me tomo por sorpresa eso primero. ¿Ojos mar un romántico reprimido? Quien sabe. Seguidamente de odiar las zanahorias, parchitas y el limón. Bien, eso es raro. ¿Quien en su sano juicio odia el limón? ¡La limonada es riquisima! Aun mas cuando vas a nadar en una piscina, vendría siendo el combustible para renovar tus energías. Pero lo saben, ante gustos, variedades. Su comida favorita es la pasta, en todas sus presentaciones, solo coloquen una frente suyo, la terminara deborandola en un instante. Eso lo anote mentalmente para usarlo a mi favor, creo que terminare por aprender recetas italianas para complacerlo, verlo mostrarme esa sonrisa ancha es mi placer culpable. Es como si todo en el universo se detuviera, perdiera el sentido de las cosas, solamente para centrarse en esa hermosa curva de sus labios luminosa, tanto que una estrella perdería ante el brillo de esta. Lo se, eso ha sonado muy cursi, pero son mis mas sincero sentimientos.
Tocando el tema de los postres, Matt posee gusto en una muy particular, la “tiramisu”, bien si es un pastel bastante complicado de origen europeo, no le es impedimento para su madre hacerlo. Si, exactamente como lo han leído. Su mamá es quien se lo hace, ella posee una receta secreta familiar que ha pasado de generación en generación, cuya finalidad es desconocida. Una vez Alex se quedo un fin de semana en casa de Matt, eso fue cuando tan solo tenia ocho años, se sentía realmente mal por los problemas de su padre y esa amante indecorosa. Entonces, la mamá de ojos mar trantando de subirle el animo, le hizo la “tiramisu” especialmente para él alegando que ese pastel tenia magia capaz de vencer cualquier pesar del alma, suplantandolo con energía renovada. Claramente el moreno desconoce ser eso falso o cierto, pero puede admitir con certeza sentirse mejor al comer el postre, seguido de ser por lejos, el mejor que ha disgustado. La verdad escuchar algo cerca de la familia de mi novio me dejaba con una sensación extraña, ellos eran un misterio total al conocer poco de su precedencia, desde conocer a Matt todo a girado al rededor de mis problemas familiares y Annie, nada mas. Costaba admitir un poco pero, no conocía en su totalidad a ojos mar y me desalentaba, ya hemos subido juntos un peldaño mas en nuestra relación. En comparación a él, no soy en lo absoluto un misterio ante sus ojos, es decir, conoce a mis hermanos, sobrinos e inclusive a mis abuelos. Con esto no quiero decir que este lista para asaltar su casa, sino es escuchar historia sobre ellos, una vez me admitió no tener ninguna clase se problemas con su papá o mamá, eso pinta a tener una excelente relación. Aunque, solamente solo son suposiciones mias.
Culminamos de comer con tranquilidad, ojos mar se ofrece a lavar la vajilla y no se lo reprimo, la primera vez en intentarlo casi terminamos en medio de una guerra de espuma, cosa que darse, obviamente ganaría yo. Por lo tanto, para equilibrar los papeles entre los dos, permito darme el lujo de verlo comportarse igual a un amo de casa. Al solo mención me da gracia, pues en definitiva, la figura vigorosa y formidable de mi novio lavando trastes, jamas handaran de la mano. Es como vestir a una mujer musculosa de vestido escotado de los hombros, no solo se vera ridícula, igualmente fuera de contexto. Bueno, mas o menos, esa es la definición de Matt en estos momentos. Manteniendo esa sonrisa en los labios, aprovecho para tomarme mis medicamentos contra la gastristis, en estos últimos días las molestias al ir al baño persisten, he querido comunicarme con mi medico de confianza sin éxito alguno. Al menos, los vómitos han cesado en su totalidad, dándole paso a las agriudas insesante de varios minutos. Sigo retribuyendo estos síntomas a los medicamentos, mas a los de ahora, que son bastante fuertes y pocos soportables, realmente asquerosos. Sin embargo, antes de ingerirlos pienso que es por mi bien, para mantenerme fuerte y sana, por lo tanto, seguiré con mi medicamentos.
— Ya esta todo listo — avisa ojos mar, apartando mis pensamientos dispersos — ¿Te has tomado tus medicamentos?
— Si, estaba en ello — señalo al vaso ya vacío — ¿Acomodaste todo en su lugar?
— Tal cual como me lo enseñaste — dijo muy orgulloso de si mismo, al igual que un niño — ¿Crees que viene siendo hora de marcharnos a clase?
Demonios, miren esa cara… quiere escapar cuanto antes de esta casa. Efecto que surge mi mamá.
— No… — alargó las notas, al pasar aun lado de él para lavar el vaso y guardarlo — aun necesito tomar un baño y alistarme para salir. ¿O piensas que ire a la universidad vistiendo un pijama?
— Dejame decirte que el rosa es tu color — bromea haciendo referencia a mi pijama.
— ¡Ja! Muy gracioso — musito rodeando los ojos, acercandome a él para colocar mis manos en su pecho y mirarlo perspicaz — ¿Alguien te ha mencionado no tener gusto para la moda?
— Oh… creo que si — rie, envolviendo sus manos en mi cintura y olvidándose de donde nos encontramos — es por eso que estudio arquitectura y no diseñado de modas.
— Sabelotodo.
Cierro mis ojos al sentir su cálido aliento sobre mi rostro, avisandome lo evidente, tener sus labios en los mios. Las mariposas dormidas en mi estómago vuelven a hacer su aparición, exparsiendose por todos los lados y provocando cosquillas al igual de unas contracciones conocidas. Saboreo con pronunciación los labios de ojos mar, saben a miel y jugo de frutrillas producto de nuestro desayuno, esto solamente suma el querer fundirme en ellos para siempre. Casi exactamente igual a la primera vez, es la gloria, me permite tocar las estrellas, saludar a los mismos dioses y volar por todo el cielo con una sonrisa tonta. Besar a Matt es igual comer una caja llena de bombones de chocolate, al desgustar el primero, quieres tomar otro, una, otra y otra vez. Desconozco por completo los pensamientos de Matt ante esto, pero sus acciones me dictaminan sentir lo mismo, porque sus labios marcan una danza suave y perezosa, casi temiendo separarse de los mios. Al sentir como me aprieta mas contra él, un pequeño vacío se aloja en mi estómago, en señal de miedo. Nunca en la vida había estado de esta manera con un hombre, ni siquiera viendome en afecto de interés de uno, por eso no tenia idea a como reaccionar al impetud de Matt hacia mi. Los besos se volvieron mas feroces, demandantes robandome cada ápice de cordura de mi mente, convirtiendome en una bola de masa blanca volando libremente. Peor aun. Mis piernas estaban perdiendo fuerza, transformandose en gelatina por su consistencia de hule.
Demonios, este hombre sabe definitivamente lo que hace, ahora puedo entender porque aquellas chivas locas se mueren por él.
Apretando mis manos en sus tripces, empiezo a devolverle el gesto con el mismo intensidad, recordando que definitivamente merecíamos esto. El recorrido hasta aquí fue largo y tedioso. De pronto, los sonidos de unos pasos en el piso de arriba me hacen reaccionar, llevandome a moverme desesperada por romper el beso. Rayos, es mi mamá, olvide por completo que ella se encontraba en casa y seguramente se ha parado con un genio insoportable, mejor no alimentarlo mas. Esos mismos pasos siguen a las escaleras bajandolos, llevándolos a la sala de estar y muy cerca de donde nos encontramos. Mi corazón se detiene, lo juro que se detiene al sentirla en el marco de la puerta de la cocina, en el mismo instante de liberarme de ojos mar.
Ahora, no pueden decirme que no he vivido la adrenalina, con este persistente chico jamas podría sentirme aburrida. ¡Menos si agregamos a la ecuación a mi progenitora!
— Heather, ¿por que aun no te has marchado a la universidad? — pregunta de inmediato sin tomarse la molestia de mirarme, solo mantiene sus ojos en unos documentos que sostiene sus manos. Matt se ha dado la vuelta buscando controlar su respiración, en tanto yo, abro los ojos con impresión — ¿Sabes la hora que es? Podrías… — finalmente despega su atención del dichoso papel, adoptando una postura rígida. Prácticamente enfadada — ¿Qué significa esto Heather? ¿Desde cuando dejas entrar a cualquiera en mi casa?
Mierda, mierda, mierda. Me tenso por completo al escuchar el tono enfadado de mamá, mas aun de la manera que mira a ojos mar como si fuese la peste, de cierto modo, destesto por completo la manera que se referio a él. “Cualquiera”, no, se equivoca, Matt no es ningún “cualquiera”, se trata de una persona muy especial para mí y no voy a permitir de ninguna manera ese trato. Llego el momento de enfrentarme a mi madre, con esto me refiero a decirle la verdad de todo, aunque eso signifique quedarme sin capacidad de escuchar.
— Mamá, escucha algo importante que debo decirte — me arme de valor, girando a mirar de reojo a Matt quien se mantenía aislado y cohibido. Era predecible, mi progenitora posee una feroz actitud, cualquiera querría salir corriendo — este chico a mi lado es…
Pero no puedo terminar la oración, el sonido de un celular inunda el espacio de la cocina, inmediatamente reconozco el tono perteneciente al de mi mamá. Ella inmediatamente lo saca del bolsillo de sus pantalones deportivos rodeando los ojos, mira el remitente y decide obviamente responder.
— Aguarda un segundo — tapa el aricurar para dirigirse a mí — luego hablaremos de esto, en cuento a ti jovencito. La próxima vez deberías ser un poco mas cortes y presentarte, son normas de educación básicas.
Sin mas, a grandes sancadas sale de la cocina dejandonos con caras confundidas, sumidos en un silencio tenso. Es Matt quien rompe el ambiente con un suspiro alargado, caminando de un lugar a otro manteniendo sus manos en su cara, demostrando estar aliviado de cierto modo.
— ¿Te encuentras bien? — le preguntó con cautela.
— No, no lo estoy — frena su caminata, mostrandome su rostro con temor — creo que tu mamá quería deborarme de un solo bocado, o tal vez, darme una patada en el trasero con un boleto de ida sin regreso.
Solte una risita divertida, mi bebé grande metido en el cuerpo de un hombre, resulta encantador hasta estando bajo amenaza.
— Tranquilo, te lo dije — me acerque a él, sosteniendo sus hombros — es gruñona pero no muerde. Ahora, debería realmente alistarme, de lo contrario, llegaremos tarde.
El primer día de invierno en la universidad, donde todos sus estudiantes se encuentra sumamente ocupados estudiando para los parciales, entregar trabajos y demás deberes. Estamos a punto de entrar en navidad, con ello, fin de año. Es en estas fechas que comienzo a detestar mi vida, no solo porque he pasado innumerables de veces noche nueva sola, igualmente se debe a tener que decidir en donde cenaré para honrar a nuestros antepasados. Realmente lo que se viene es mas o menos el cumpleaños de papá, aunque mi familia lo coloca con un nombre bonito para obviar lo evidente, en ese día mis hermanos parecen mas distantes y en guardia a mis preguntas. Una vez, cuando tenia ocho años, tuvimos dicho evento en casa solo nosotros tres, mamá estaba de guardia y no pudo escapar para venir a casa. No le dimos mucha importancia, seguiendo nosotros mismos con los preparativos consistiendo en preparar platillos favoritos de él y degustarlos nosotros, aunque no lo crean, John es un extraordinario cocinero al tratarse de postres, por lo que se tomo el papel de hacerlo. Lo recuerdo muy bien, preparo un exquisito pastel de frutas diversas, el cual pasandolo por tu garganta, sentías una explosión directa del trópico. Como era una niña muy curiosa e ingenua, pregunte la razón de toda actividad ante un hombre que estaba muerto y nunca pude conocerlo, en realidad… ¿Qué clase de persona era fue él como para mantener semblantes tristes en todos? Acaso… ¿Hizo algo malo? Esas interrogantes afectaron considerablemente a mis hermanos, mas aun a Margaret, quien medio sollozando respondió una sola frase: “Papá era grandioso”. Eso no aplaco en lo absoluto mi curiosidad, menos mi necesidad de saber mas, aunque marco la pauta para no indagar mas. Hablar del ser que me dio la vida, aparte de mamá, es un tema tabú para toda mi familia y tocarlo hará abrir heridas aun abiertas, lo mejor es evitarlo. De eso ya han pasado varios años, es mas, este se cumple diecinueve de su partida y sigo sin saber la razón de su muerte. ¿Por qué tanto secreto?
Me despido de Matt frente a las escaleras, manteniendo la promesa de vernos en la salida para almorzar juntos, seguramente se nos unirán la pareja “habanero”, de solo recordarlos se me revuelve el estomago. Estan tomándose muy encerio el “recuperar” tiempo perdido, en cada esquina se la pasan metiéndose mano, asi como lo leen, metiéndose mano como si las demás personas no existieran. Estoy contenta de dar ese paso adelante en su relación, pero temo de mi pobre estomago sufriendo los estragos de ello, de sobrevivir a este fin de año, seria un milagro no volverme loca o algo parecido.
Giro dispuesta a caminar al salón de clases, pero las manos de ojos mar me detienen de esa acción devolviendome hacia su dirección, estoy a punto de preguntarle si le ocurre algo pero sus labios carnosos llegan a los mios, silenciandome por completo.
Santo cielos, estoy siendo besada en la universidad en medio de personas desconocidas, esto es una locura.
— ¿A que ha venido eso? — es lo primero salir de mis labios, medio sonrojada y apenada de tal acto.
— Necesito tener un poco de fuerza para soportar esta mañana sin ti — dice en modo juguetón, acariciando uno de mis pomulos sonrojados, disparando mi corazón a niveles inimaginables — va a ser bastante agotador. No miento. Voy a extrañarte.
Demonios… este chico quiere acabar conmigo.
— Matt, estoy a un piso de ti. No voy al polo norte o algo parecido — le reprocho, ante su actitud infantil.
— Aun así, seguire extrañandote — sigue diciendo, oprimiendo mi pecho al punto de no poder respirar.
— ¿Aunque solo nos separe una pared de concreto? — exclame con ironía, alzando una de mis cejas.
— Aunque estemos en el mismo pasillo, a unos pasos de distancia. Seguiría extrañandote — confeso, produciendome descargas eléctricas en mi cuerpo.
¿Por que simplemente no acabas conmigo? Sera mucho mas fácil a seguir escuchandolo decir cosas tan vergonzosas como estas, porque mi corazón duda poder soportar estas emociones, aquel muchacho ha tomado como iniciativa el acabar conmigo. Y lo lograra.
— Debemos ir a clases — le recuerdo, sosteniendo su mano entre la mia y con la poca capacidad de soltarla.
— Lo se, lo se — repite con cansancio, medio suspirando y cerrando los ojos — maldición, solo deseo es abrazarte y jamas soltarte.
— Pero no puedes, no debes — menciono, entrelazando mis dedos con los de él, sintiendo su calor corporal.
— Tampoco es que tu desees verme marchar — se percata, llevando nuestras manos a sus labios y besando la mia con sutileza, regalandome su típica mirada arrolladora, acorralandome — ¿Me equivocó?
¡Por un cuerno que no! Solo deseaba permanecer cada segundo de este día a su lado, abrazarlo y sostenerlo con mis propias manos, haciéndole llegar lo mucho que lo quiero e igualmente extrañarlo cuando no esta a mi alrededor. ¿Acaso no es absurdo? Una chica como yo, eterna amante de los videojuegos y libros, quien en la vida pensaba enamorarse de algún hombre de la realidad, se encuentra perdida en las olas del cariño gracias a un maravilloso muchacho de ojos azules. El mismo cielo sabe lo loca pérdida que me tiene, el saber sobre sus recíprocos sentimientos hacia mi, me convierte en la mujer mas dichosa de todas, sintiendome afortunada al tenerlo a mi lado. ¿Alguna vez me acostumbrare a esto? Puede que no, pues Matt cada día se encarga de hacerme sentir especial y querida, con él a mi lado algo nuevo se aprende.
— No te equivocas, pero… — alzo mis pies con la finalidad de llegar a su mejilla, depositando un ligero beso — de seguir tonteando de esta manera nunca conseguiremos terminar el día. ¿Cierto?
— Oh… claro… muy astuta — me da la razón, sorprendido de mi atrevimiento en medio del pasillo de la universidad.
— Entonces, te veo luego.
Sonriendole con picardía, me doy la media vuelta caminando hacia las escaleras subiendolas, en mis retinas quedaron grabadas la imagen de un ojos mar totalmente descorcentado y sobando su mejilla, mirando un punto fijo de aquel pasillo pensando quien sabe que cosa. Seguramente lo tome con la guardia baja ante mi movimiento, pensandolo mejor, al cambiar nuestro estatus de “amigos paraguas” a “novios” la lejanía en medio de ambos desapareció por completo. Ahora nos teníamos mucha confianza, borrando al ras los limites antes autoimpuestos por nosotros mismos, poseíamos respeto en algunos aspectos de nuestra vida, pero cosas como besarnos y hablar de manera mas suelta, era permitido.
Rápidamente llegue al salón de clases, donde los ojos curiosos de mis compañeros de clase no me abandonaban en lo absoluto, cuando se dio a conocer mi noviazgo con ojos mar, muchas de mis compañeras se volvieron completamente locas al tratar de averiguar algún contenido jugoso detrás de ello. Matt era conocido entre los estudiantes, como un de los chicos mas enigmáticos y curiosos de todos, no poseía muchos amigos, menos alguna chica en su interés amoroso salvo tener contacto conmigo, Annabeth y Alex. Desde un principio, pensaron en nosotros como novios, tal cual a lo mencionado por el trio de chivas locas, llevándolo inmediatamente a desmentirlo el mismo Marcos. Deben de recordarlo, el rubio de ojos oscuros considerado y simpático que insinuaba cosas raras entre Albert y yo, llevandome a mandarlo a mismísimo infierno ante su atrevimiento. Al final, supe que le gustaba y todo aquel parapeto inservible se debía a llamar mi atención, cosa bastante absurda en mi perspectiva. Ese mismo chico, fue el único en decir la realidad de las cosas, siendo ojos mar y yo muy buenos amigos quien permanecian muy juntos uno al otro, aun mas, teniendo como amigos a los salsa habanero “tabasco” con sus ocurrencias. ¿Logran imaginarse su reacción al noviazgo mio con Matt? Sino lo hacen, puedo darles una idea. Primero que todo, recibi una llamada de Aline, su prima, desahogandose conmigo al deber de escuchar al rubio depontricando contra mi novio siendo el solo un niño bonito con buena suerte, quien solamente por poseer ojos azules y una excelente altura, podría pasarle encima a cualquier persona. ¿Qué ocurría conmigo para aceptar a alguien así? ¿Como podía simplemente cargar con él? La conclusión en llegar fue de ser ciega. Menudo idiota. Si el semestre pasado me hubiesen advertido del verdadero comportamiento de mi compañero de clases, sin siquiera pestañear, lo tacharia de loco. Es decir, Marcos es uno de los chicos mas joviales y amables que he conocido, en la vida podría juzgar sin conocer a alguien. Aline, suspirando cansada, estuvo en total de acuerdo conmigo, pero aunque su primo estuviese saliendo con alguien mas, este seguiría al pendiente de mis pasos porque le seguía gustando. Si. Sonaba estúpido, aun mas teniendo a una asombrosa chica frente de sus ojos, pero la realidad era no apreciar a lo que realmente nos quiere, no antes de pederlos. ¿Cuan inconforme puede ser la humanidad? La respuesta es sencilla: mucho.
Al cabo de un rato, llega el profesor e inmediatamente comienza la clase, todos se ubican en sus asientos para atender la mirada al frente. La lección transcurre sin problemas algunos durante la jornada, bueno, hasta que debo formar grupos para realizar un trabajo. Mierda, no me tachen de asocial o poco flexible a relacionarme con los demás, solamente soy precabida en alejarme de las personas hipócritas. En fin, el maestro organizo los grupos ubicandome con Katherin, Paula y nadie mas y nada menos que Marcos. Es aqui donde miro al cielo y pido toda la paciencia necesaria para soportarlo, este chicos no es quien conocí el año pasado, no, se trata de una masa de prepotencia y repulsión combinada. Hablo mal de mi novio, sin tomarse la molestia de conocerlo primero, simplemente sacando conclusiones apresuradas.
La paciencia, sin dudas es una virtud.
Katherin es la primera en llamarnos para reunirnos, propone realizar el trabajo en una de las casas de los chicos, Paula propondría la suya, pero la ubicación de esta es bastante lejos de la ciudad, donde vivimos. Es cuando Marcos, alzando su mano con cautela, dispone de su hogar y así terminar con la discusión. Pero no, demonios que no, en la vida quisiera pisar ese sitio. ¿Saben lo mas irónico de todo? Que él lo sabe. Las chicas no poseen objeción con ello, dando mas que por enterado nuestro sitio de concentración. ¿Otra cosa podría hacer? La democracia asi funciona, debo abstenerme a ello. Finalizando la discución, busco salir inmediatamente de salón, prácticamente huyendo de ese sitio pero como de costumbre en mi vida, jamas las cosas serán fáciles. Algo o alguien, mejor dicho, impide el retirarme por completo al sostenerme del antebrazo, dejando a los demás alumnos pasar a un lado mio. Giro de inmediato, encontrandome con unos ojos particulares oscuros, cabello rubio alborotado y adornando en sus labios, una sonrisa cínica.
Marcos… debería vomitar sobre ti.
— ¿Se te ofrece algo? — dando un paso hacia atrás, alejo mi mano de la de él. Mirandolo ceñuda.
— Oh… bueno, solo quería saber si tenias la dirección — me dijo, con un tono de voz extraño.
— Pensaba pedirselo a Paula — seguí con mi postura rígida, sin bajar la guardia.
— ¿Para que molestarla? ¡Dejame dartelo yo mismo! — se ofreció, sacando una hoja de su carpeta y empezando a notarlo.
Y a este… ¿Qué bicho le había picado?
Al cabo de unos segundos, termino de garabatear las letras sobre el papel para entregarmelo.
— Gracias… — musite con tono seco.
— De nada — contesto, con esa sonrisa hipócrita — Disculpa la pregunta, pero… ¿Qué asignaturas tienes?
¿Qué mierda de importa?
— Historia de la arquitectura. — hable, comezando a salir del aula al ver que nos quedabamos solos.
— Yo igual — me sigue desde atrás, intentandome seguir el paso — ¿Vamos juntos?
¿Contigo? Ni a la esquina.
— Quede en verme con Annabeth antes, pero tu puedes adelantarte — sugiero, sonriendo de forma hipócrita.
— Ya veo… — se desinfla igual al un globo — ¿nos vemos por allí?
Por desgracia, eso si ocurrirá.
— Claro.
Dandome un par de miradas incómodas, Marcos decide abandonar el pasillo dirigiéndose rumbo al salón de la siguiente clase, eso es señal de cambiar mi expresión incomoda. Ese tipo realmente me revuelve las tripas, no puedo ni siquiera imaginar como tiene las agallas necesarias para seguir mirandome sin ninguna vergüenza, igual de hablarme aun manteniendo en cuenta que a hablado mal de mi novio. ¿Es un nuevo tipo de cinismo? Aparentemente, si.
Culmino con sumo cansancio la jornada del día de hoy, sorprendentemente no he visto en ningún momento a mi mejor amiga, pensar en los probables causas de su ausencia me hace soltar un suspiro. Obviamente no esta de baja por enfermedad, en realidad, debe de estar gozando de una excelente salud al igual que su acompañante. ¿Y quien puede ser? Alex, su novio. Esto no es en lo absoluto nuevo para mi, pienso caminando rápido por el pasillo dirigiendome hacia la cafetería, en el semestre pasado era usual hacer este tipo de actividades con Marloon. Ella me pedía cubrirle en las lecciones anotando todos los apuntes, e igualmente, introducirla de verse algún grupo en cualquier actividad. Bastante tranquila, ¿eh? Eso podría responderle la razón del porqué tiene tres materias pendientes. Sin embargo, estoy extrañada de no tener ningún mensaje se ella en todo el día, Alex la mantiene bastante ocupada o ha olvidado la realidad.
Llegó a la cafetería mirando de reojo donde tomar asiento, por suerte a esta hora, los estudiantes estan ocupados en buscar lugar donde almorzar, dejando este sitio decierto. Tomo asiento cerca de la barra, donde soy atendida rápidamente, pido una taza de café sacando mi celular viendo los posibles mensajes en el. Quede con ojos mar almorzar juntos, pero este aun se encontraba presentando un examen y me pidió esperarlo, por esa misma razón estaba en este sitio. Me di cuenta que en la bandeja de entrada, tenia un texto de alguien totalmente inesperado para mi. Mamá.
“Heather, esta mañana salí tan apresurada que no tuvimos la oportunidad de hablar debidamente, pero la tendremos mas tarde en la noche cuando llegue a casa. Espero que esa cosa importante de decirme no sea lo que mi imaginación dictaminó, de ser así, ese jovencito necesita un buen curso de modales y tu un excarmiento.
No te daré mas detalles en lo de suceder esta noche.
Mamá.”
No te daré mas detalles en lo de suceder esta noche.
Mamá.”
Rodee los ojos con amargura, mi madre pensaba que seguía siendo una pequeña niña, odiaba de en cierto punto su poca confianza en mi, pensaba en no poder tener la autonomía suficiente para poder decidir por mi misma con quien debo de estar. Es cierto, aun sigo siendo una joven inexperta en muchos ámbitos de la vida, pero eso no quiere decir que pueda saber lo bueno o malo para mi. Igualmente de desconocerlo, debería de dejarme sola para experimentar el equivocarme, nunca de todas manera podrás estar con tus hijos si fallan en algo, deja que vuelen lejos de ti.
— Mira esa expresión — una voz conocida hace desviar mi mirada del teléfono, e inmediatamente, fruncirle el ceño — no parece muy contenta para alguien que vive la etapa “luna de miel” con su novio. Deberías de disfrutarla, es la mejor de todas.
Annabeth Adams, haciendo finalmente su aparición crucial en medio de un mal humor ocasionado por mi madre, sin dudas, un error fatal. Mi café llega a la mesa, la rubia agradecio por mi, toma asiento al frente y le da un sorbo a la bebida caliente, abusando totalmente de mi hospitalidad.
— Esta bueno, aunque particularmente lo prefiero con un toque de miel — opina la muy atrevida, llevando a su boca una vez mas mi café.
— ¿En donde te has metido toda la mañana? — le reclame apoyando mis manos en la mesa, mirandola con reproche — he pensado que tal vez hallas podido estar en problemas al no reportarte, pero con mirarte, lo descargo por completo.
— He estado por allí, tranquila tigre — alza su mano antes de reclamarle algo mas — no avise porque mi celular murió y Alex olvido el suyo en casa. Pero ya me vez, luzco fantástica.
Oh, si, se nota por encima eso.
— Ni se porqué me preocupo por ti — coloco una de mis manos en mi frente, parecido a tener una jaqueca. No estaba lejos de sentirla. — eres un caso perdido. Por cierto, ¿Donde esta Alex?
— Fue a presentar un examen — señalo al interior del edificio, culminandose la última gota de mi café en la taza. ¡Sera abusadora! — de hecho, se le habia olvidado. Por eso corrimos como pudimos para que el llegara a tiempo.
— Que considera — le gane a mi mente diciéndolo y suspirando en el proceso.
— ¡Oye! Tal vez aun es muy temprano para ti sentir eso, la necesidad de estar con quien quieres mucho, sin importa las consecuencias — menciona con aire soñador, casi soltando brillitos por los ojos. Asqueandome — Tal vez es muy pronto para ti y Matt.
Claramente no se trata de eso, mas bien, de tener la prioridades establecidas desde hace tiempo. Pero eso jamas lo entendería la rubia, tiene otras cosas en mente.
— Si, si, si. En hora buena para ti — refunfuñe aun mirando de reojo mi celular.
— Oye, ¿Te paso acaso algo? — pregunto con perspicacia.
Nunca puedes escapar de la mirada inquisidora de Annabeth Adams, nunca. Así que soltando un suspiro agotada, le extendí mi teléfono mostrando la misiva enviada por mi mamá, la rubia leyó con detenimiento el escrito y eventualmente pasaba el tiempo, sus ojos verde esmeralda adoptaban un tono mas claro a lo usual. Ya lo conocía yo, se estaba enojando.
— ¡¿Pero de que mierda va esto?! — se exalto, señalando al aparato.
— Esta mañana Matt fue a buscarme en casa, como lo ha estado haciendo esta semana transcurrida — le explico, tomando mi celular en mis manos antes de verlo en el suelo — pero olvide que mamá se encontraba en el piso superior, casi… casi… nos pillaba en una situación comprometedora. ¡Y antes de sacar conclusiones! Solo los besamos. — aclare desde un principio, al notar una mueca maliciosa en su rostro — En fin, Matt se coloco rígido, yo casi igual, pero halle la fuerza suficiente para darle su lugar y encararla. Aunque iba a decirle la verdad, ella simplemente salio corriendo a la primera llamada marcada en su teléfono.
— Por eso la mención de hablar esta noche — dedujo de inmediato.
— Exacto.
Conocía perfectamente a mamá, ella no se presentaría esta noche para hablar, de hecho, seguramente saldría con otra de sus excusas en finalidad de evitar esta conversación. Igualmente lo fue cuando discutimos el otro día frente con Anna, en su vida sera mas importante que otra cosa.
— No le prestes atención a esto, Hemo — hablo en medio segundo después de silencio — tu mamá siempre buscara formas de fundirte el miedo. Por eso, nunca entres en su juego.
— Lo se — conteste secamente.
— Solamente quería decirtelo, porque se muy bien tus pensamientos y lo mucho que te afecta las palabras de tu mamá. — recalcó, encogiendose de hombros.
Sonreí de medio lado satisfecha, no importaba lo mucho que me hiciera enojar esta rubia, ella conseguiría la manera de sembrar una semilla de confianza en mi, que las opciones escogidas jamas serian erradas, y de serlo, tenia el derecho de levantarme por mis propios pies. Porque, de hecho, el significado de la vida residía en esto. Levantarse con tus propios medios las veces necesarias que se necesaria.
Quería olvidar eso, colocar de lado mi mal humor y centrarme en cosas productivas, que me llenaran de energías positivas. Por lo tanto, esboze una sonrisa tranquila mirando a mi amiga emitandome de la misma manera, seguro leyó mis pensamientos.
Quería olvidar eso, colocar de lado mi mal humor y centrarme en cosas productivas, que me llenaran de energías positivas. Por lo tanto, esboze una sonrisa tranquila mirando a mi amiga emitandome de la misma manera, seguro leyó mis pensamientos.
— Pasando a temas productivos… — alargó las notas en las últimas letras, haciendo soltar una risa divertida — ¿Como van las cosas con Matt?
— Bien, cada día siento como si estuviese viviendo un sueño — suspiro ante el recuerdo de mi novio, totalmente encantada de lo vivido hasta ahora — nunca pensé que realmente podría ser feliz, menos estar con alguien como Matt.
— Oh, por favor — empleo un tono de voz irónico, casi burlándose — desde el principio siempre supe que ambos terminarian de esta manera, si con solo permanecer uno junto al otro sueltan chispas. ¡Era como ver la presentación gráfica de un cortocircuito!
¿Presentación gráfica de qué? Menuda broma de esta rubia, porque de todas las formas ella conseguiría encontrarle nombre a las cosas, en esta ocasión, lo mio con ojos mar. No mentía, en verdad él a llenado con su presencia cada rincón de mi solitario corazón, antes solia pensar sentirme completa con solo tener un libro en mis manos, admirar la historia de otros jamas sera tan retificante como vivir la propia. ¿Sigo pensando ser los protagonista de los libros perfectos? Si, pero nada comparado con los reales, ellos te regalan experiencias concretas a su dimensión, y no me puedo quejar de esto.
— Tu logras alardear las cosas, pero no puedo mentir, realmente estoy feliz, muy feliz — comente borracha de sinceridad.
— Eso es bueno, me alegro por ti — señalo satisfecha — mientras ese chico bonito siga manteniendo esa sonrisa en tu rostro, no tengo nada sobre que objetar.
— Podrían ser esas mis lineas — le recordé, ella enarco las cejas sin comprender nada — hablo sobre tu relación con Alex, ¿esta todo bien, cierto?
La chica soltó un suspiro esperanzado, parecido haber visto el mismo mencionado en frente o quizás, la mejor creación del hombre. Maldición, eramos un par de locas enamoradas y nadie podría detenernos, estábamos volando en medio de las fantasías, mejor dicho, el mundo de las fantasías convertidas en realidad.
— Se que tuvimos muchos tropiezos al principio — admitió con seriedad — aun así, Alex ha logrado rectificarse en cada ámbito que antes la jodio, haciendome sentir totalmente querida y deseada. ¡Dios amiga! — sostuvo mis manos junto a las suyas con entuciasmo, medio asustandome — creo que realmente esta vez me enamore, puede… puede estar apresurando las cosas pero… ¿sabes? Alex pretende ser duro y pretencioso, pero realmente es un chico sumamente sencible en búsqueda de cariño. Ya lo sabes, por su pasado tormentoso.
Lo recuerdo, sobre su padre teniendo una vida paralela a la suya, con una mujer e hija fuera del matrimonio. El que las mujeres fuesemos frágiles, a su vez, con términos difíciles al proponernos conseguir las cosas solo con llorar o quejarnos. Sin duda, un pensamiento difícil de quitar de la noche a la mañana, mas no difícil, de lo contrario, jamas estuviesemos en este punto.
— Pero lo has ayudado a curar, él te ha escogido sobre todas las cosas — aprete nuestro agarre, sintiendo su emoción.
— Igual Matt, ¿no? — recordó, y yo asentí sonriendo — ambos son completamente lloricas, jamas lo podrían haber logrado sin nosotras.
— Claro, mujeres al poder.
Ambas soltamos una carcajadas a la par, debido a nuestra ocurrencia. Tal vez sonaríamos algo prepotentes, pero teníamos razón en algo, aquellos dos necesitaban de nosotras para seguir caminando hacia adelante. Sin embargo, en contra parte, su presencia consistía en un 90% de la felicidad, el otro 10% venía de la mano de la estabilidad de mi familia y amigos, quienes forman parte importante de mi vida. Sin ellos, no seria nada.
Mas tarde, ya reunidos todos, conversamos intentando hacer planes y comer en casa, aunque estuve apunto de convencer a Annabeth, tuvo una llamada de su hermana menor (si como lo ven, la gran alborotada de Annabeth Adams tiene un papel de mayor ante alguien) deseando verla, pues había olvidado la última vez de tenerla en casa en el momento de comer. Debido a ello, aprovecho la oportunidad e igualmente, presentar al moreno como su novio, y así, matar dos pájaros de un solo tiro. Mejor no lo hubiese mencionado. El pobre chico de tez bronceada, adquirió un tono amarillento, casi enfermizo, que ojos mar retribuyo como miedo. ¿Como? ¿Alex el casanova del año sintiendo nervios de conocer a la familia de su chica? Si, señores, permitame explicarles la primisia del año entero. La debilidad del mejor amigo de mi novio es enfrentarse al compromiso, pero mas aun, al escrutinio de los Adams. Aunque en mi perspectiva no debía de temer, la mamá de Anna es algo estricta, si, pero bastante amable al tratarse de gente desconocida, en cuanto al papá, vaya… de él sino puedo mencionar mucho salvo algo: es un total misterio. No se le ve mucho, menos el prestarse para esa misma tarea, simplemente es el sosten de la familia y la valora mas que otra cosa, en mas, a sus dos hijas. Con él es quien debería moderarse, lo demás, estaría a salvo. Matt trato de darle ánimos al presentarle su situación, mi mamá era un ogro total tanto que emitía una aura de devorar a cualquiera en su camino, nadie podría superarla en ningún aspecto, era imponente, sofisticada y con aire intelectual. Percibía por encima el nadie tomarla del pelo, mucho menos, permitir a cualquiera asercarsele a su hija menor, pues aparentaba ser su mayor tesoro. Abrí los ojos con signos de asombro, jamas pensé ver en esa faceta a mamá, es decir, cada una de sus acciones prestaba al entendimiento de ser cualquier cosa mas importante en mi lugar, el que ojos mar de su opinión de ella en esa visión es raro, mas cuando me coloca como la persona mas importante para ella. No, no permitiría ser engullida ante esas palabras, bien podía ser solo alardeo para relajar a Alex y su nuevo reto. Si, tenia que ser eso… ¡Debia de ser eso! Porque los amigos intentan darle ejemplos para lanzarte al agua. Al escuchar los términos certeros de Matt hacia mi mamá, soltó un resoplido divertido, casi evitandolo verse relajado pero enseguida contemplo la realidad. Debía ir con Anna. Dándoles todas las energías positivas posibles, despedimos a la pareja “habanero” en el estacionamiento de la universidad, Alex aun mantenía su semblante amarrillento sin dejar lo decidido, ese fue el camino que escogió al dar un paso adelante en la relación con la rubia. Tarde ya era para retractarse. ¿Qué puedo mencionar de Anna? Poseia ese tipo de semblante añorante, feliz a la par de dichoso, sus mejillas se pintaron de rojo y una sonrisa hermosa adornaba su boca. No me ha mentido, realmente se enamoro.
Creo haber comentado un poco sobre su antiguo novio, Marloon, ese quien la ponía de todos los humores posibles menos el feliz. En ciertas ocasiones se pensó enamorada de él, aunque bajo mi perspectiva solamente era dependencia, porque cuando la llamaba solia correr atrás como si fuese un perrito faldero. Mas de una ocasión, se presto frenética al no poder abandonar un examen de matemáticas, solo porque aquel pedazo de hombre se le ocurrió unas vacaciones sorpresivas. Al no presentarse la rubia, este la abandono a su suerte marchandose con sus amigotes junto a unas chicas, donde mas temprano que tarde se descubrió todo. Lo demás, pueden imaginarlo ustedes mismos. Era este mismo de razón porque estuve renuente al principio con Alex, temia de volver a repetirse la historia antes relatada, afortunadamente nada de eso ocurrió y ambos son felices. Sin duda, se merecen tener ese rincón propicio para sanar sus heridas, apreciar quienes tienes a su lado y realmente valorarlo, de no hacerlo, jamas sabrás cuando puedas perderlo.
Siguiendo con el relato de ese día, nos fuimos en el auto azul eléctrico de Matt hacia mi casa, sin antes pasar por un supermercado para hacer algunas compras. Hoy ojos mar estaba muy vegetariano, en realidad, me confeso ver una receta en la TV con respecto a un pastel de acelga, calabaza y queso crema. Santo. Cielos. ¿En verdad podía comer algo así? ¿Siendo tan carnívoro? Pues si, una vez se le mete algo en la cabeza referente a la comida, no existirá nadie quien pueda sacarselo de la cabeza. Llevandome a complacerlo en su antojo. A su vez, podría introducirle de a poco el tema de visitar la casa de Marcos, siendo un tema bastante delicado a tratar. Aunque hablaramos de ojos mar, podría tornar su jovial actitud en algo lasibo, prepotente y grocero. ¿No tenemos un ejemplo? El día de ir a las montañas con el salón de clases. Todo eso solamente por sentir celos de Samuel, siendo sincera, fue hasta un tanto adorable verlos con esa actitud de niño de cinco años. En fin, mientras ibamos por la vía le fui comentando de forma sutil mi día en la universidad, como estábamos en aulas separadas no teníamos ni idea de los sucesos acontecidos para ambos, le explique lo agotador que era el profesor de Historia del Diseño y lo muy tedioso en explicar su materia, igualmente le dije de la siguiente clase a esa se volvió pesada a medida de escuchar solamente hablar a la profesora dar la lección. Entonces, llego la bomba.
— ¿Trabajo en grupo? — exclamó confundido, desviando su mirada de la carretera.
— Si, el profesor fue quien escogió a los alumnos — mencione muy tranquila, tanto que me sorprendí a mi misma.
— Eso de cierta manera para ti es bueno, ya conosco como eres — dijo riéndose con soltura, por mi lado solo esperaba tener esa mueca hasta el final — sueles escabullirtele a las personas.
— En realidad… soy alérgica a la hipocresía — confese medio cohibida.
Eso no era ninguna mentira, pueden confirmarlo en cualquier momento.
— Pero no todo el mundo te fallara, o acaso… ¿Anna, Alex o yo lo hemos hecho?
— Ustedes son diferentes, tu eres diferente — corregí, sintiendome endemoniadamente avergonzada.
Ojos mar alejo su mano de la palanca de cambios para tomar la mia, por unos momentos nos quedamos así, alimentando nuestros pensamientos a la par de sentimientos el uno por el otro. Aun siguiente siendo esto nuevo para mi, asi que lo encuentro confuso, pero con todo y eso cuando me encontraba de esta manera con Matt sentía un remolino de sentimientos chocando en mi ser. Era tibio, a la vez dolia, en otra parte producia una risa sin explicación y luego simplemente quería permanecer allí, quieta y relajada de tener su mano contra la mia. Menos mal y aun no estaba mirandome, de lo contrario, mi corazón podría salir corriendo lejos de mi pecho.
— Estoy seguro que tus compañeros de clase serán buenos contigo — me dio un suave apretón en la mano, alejandola para atender una vez mas la palanca — de ninguna manera te desampararan, digo, ¿qué cosa podría salir mal?
— Quizás… estar en el mismo equipo de Marcos. — murmure, desviando mi mirada a la ventana.
Acto seguido, ocurrió. Matt freno de golpe en un semáforo, tranto de buscar mi mirada para saber si mis palabras eran reales o no, la expresión que tenia parecía bastante incredula. Sus ojos azules relampagueban insesantemente, en tanto una de las venas de su cara saltaba sin parar, lo conosco, esto le agrada poco. Sin embargo, ¿qué otra cosa podría hacer? Estamos hablando del profesor mas estricto de la carrera, tratar de contradecirlo es igual a ir contra la corriente, imposible.
— Escucha ojos mar, esto es tan difícil para mí como lo es para ti — comence diciendo, buscando tranquilizarlo. Lo que menos deseo es tener una pelea por esto — pero ir contra las decisiones de ese profesor es un acto suicida, y ese tipo de actos jamas irán conmigo. Odio esto, pero no tengo otra alternativa, mas que soportarlo e ir a su casa para hacer ese dichoso trabajo.
— ¿Ir a su casa? — replicó, volviendo la vista a la carretera, medio resoplando. — ¿No tenían otro lugar donde hacerlo?
Allí lo tienen, mi gran bebé metido en el cuerpo de un hombre.
— Matt, Paula vive bastante lejos y Katherin ni se diga — dibuje una media sonrisa divertida, mirando la mueca de desapruebo en su rostro — Además, la idea de tenerlo en casa la encuentro desagradable.
— No se, pero al menos yo hubiese estado alrededor — se encogio de hombros, manteniendo su comportamiento infantil — nunca confiare en ese tipo. Tu le gustas.
¿Es posible enamorarte de las facetas infantiles de tu chico? De ser así, les aseguro que este bebé llorón me flecho una vez mas. Matt aun se sentía inseguro ante lo ocurrido la vez pasada, cuando Marcos fue a por todas tratando de ganarse mi afecto con maneras ortodoxas, aunque fallo estrepitosamente, no puedo, ni podre mirarlo de esa manera. Estoy enamorada de un increíble muchacho de ojos color mar, intenso como el oleaje, sutil como la espuma y abrazador al igual que un huracán. De hecho, si pudiese definirnos en una perspectiva mas exacta, seria es mirarme en la perspectiva de una llovizna simple, y él, un tifón huracanado. Por lo tanto, me gire al completo en su dirección sin importarme que estuviese refunfuñado, tome su mano de forma sutil mirandolo sutilmente y esperando llevarle mis sentimientos.
Lo quería, lo quería, maldición, lo hacia. ¿Eso no es suficiente para él?
— Matt, — lo llame y este medio voltio pues se encontraba enojado, aun — Marcos no significa nada para mi. Es mas, jamas significara nada para mi. ¿Sabes por qué? Porque solo has existido tu en mi vida, nadie mas, jamás permití entrar a una persona en mi corazón como tu lo has hecho. ¿Cuando te darás cuenta de eso? Solo te quiero a ti.
No me di cuenta cuando llegamos a casa, menos el movimiento rápido de ojos mar al abandonar su estabilidad, enviar sus dos manos a mi rostro, sostenerlo, acercarse y reclamar mis labios. Todo mi aire se escapo por la nariz al dejarme llevar ante la dulce sensación, el mundo comenzó a dar vueltas alrededor de mi, provocandome olvidar de todo y todos. Para mi, solo existía esos labios, carnosos, dispuestos y dichosos de encontrarse con los mios. Me sostuve de su antebrazo, obligandome a devolverle con la misma impetud que él, no existía ningún limite en la vida en poder alejarme de esto. Mi alma lloraba por ojos mar, mi corazón ya le pertenecía, mis labios se mantenían sellados ante su cariño, en general, todo mi ser latia ante su presencia. A estas alturas, ya podía confesar no pertenecerme a mi misma, estaba compartiendome con otra persona.
Nos separamos lentamente, contemplando con ojos soñadores el otro, él había abandonado toda señal de amargura sumplantandola con algo maravilloso, bello e enigmático. Sus ojos, azules pacíficos, brillaban en de una manera especial y única, como si frente de ellos la máxima creación del mundo estuviese. Mientras su característica sonrisa, se asomaba entre las comisura de su boca, que incitaba a atenderla nuevamente.
— Yo también te quiero a ti — confeso, acariciando delicadamente mi rostro produciendo estragos en todo mi ser. Estoy perdida. — no pienses que desconfio de ti, es mas, resulta lo contrario. Solamente al mencionar ese tipo… pasa un millón de cosas en la mente, nunca podre ser paciente si se encuentra a tu alrededor.
Menos mal y no le conte sobre el querer reanudar los buenos términos conmigo, de haberlo hecho, su histeria sería suprema.
— Tranquilo, estare bien — ahora fue mi turno de acariciarle la cara, con esto, logre un poco relajarlo — recuerda que me acompañaran Katherin y Paula. Tomalas como una vallas de alta seguridad, jamas me dejaran solas.
— Esa es una manera bastante triste de referirte a tus compañeras, Hemo — musito, cerrando los ojos y dejándose llevar por mis caricias.
— ¿Así si? — exclame haciendome la inocente, acercando mi cuerpo mas al de él, bueno, lo que el auto me permitía hacer — entonces puedes llamarme cruel, o simplemente, despiadada.
— ¿Qué tal “niña traviesa”? — su aliento fresco choco contra mi rostro, a estas alturas nos encontrábamos tan cerca el uno del otro, que robamos nos robamos el oxigeno — suena mucho mas sutil y menos insultante.
— Como tu quieras.
En esta ocasión, fui yo quien cerro nuestra poca lejanía. Nuestros labios se movían con mucha mas fuerza que nuestra unión anterior, Matt me sostuvo de la cintura para acercarme mas a él (como si ese fuese posible) haciendome caer casi sobre su regazo, en tanto de mi parte, me encargue de simplemente dejarme llevar por mis sentidos. Lo admito, besarlo es uno de los placeres mas exquisitos de este mundo, el sentimiento de fulgor, anhelo y el mismo deseo, no se compara con el leerlo en un libro. En muchos de ellos, narraba el “beso” como algo mágico, sacado de un mundo de hadas y mariposas, donde solamente ocurriría bajo la lluvia, un arcoiris o un paisaje espectacular. Pero se les olvido algo. Esto solo ocurre si lo haces con la persona que quieras, de no serlo, la magía no surgirá y esa ambiente nunca se vera. En pocas palabras, la atmósfera simplemente la produciera tu mente si te encuentras cómodo, igual a como estoy ahora. Atada y rendida a los encantos de este chico.
Finalmente, decidimos entrar a la casa. Iba conversando de otros temas con Matt, mientras él se encargaba de llevar la bolsa de las compras como todo testarudo que es, intentar llevarle la contraria para equilibrar las responsabilidades es toda una odisea. Mejor es dejarlo comportarse igual a un caballero. Le comentaba la idea de ir a ver una pelicula en el cine, en pocos días colocarían en cartelera una muy esperada por los amantes de los zombies, tendría todo lo que realmente podría desear: tripas, sangre, armas, suspenso, dramas, sustos, mas tripas, algo de romance y siguen las tripas. Matt soltó una carcajada ante mi entuciasmo, menciono admirar la fortaleza de mi estómago ante semejante films cinematográficos, ninguna chica normal (aburrida en mi definición) podría soportar algo así, ante la primera imagen de un zombie con los intestinos colgando saldría corriendo gritando del asco. Me encogí de hombros, nadie podía desmetirlo, mi capacidad de ignorar eso residía en tomar eso como algo normal, con tal, por dentro no somos mas que organos, sangre y tripas. ¿Otra cosa esperarían? Lo se, debe sonar bastante asqueroso para ustedes, lo siento.
Fue en el momento de abrir la puerta de mi casa cuando sentí el no estar sola, mire de reojo a ojos mar quien de la misma manera lo hizo conmigo, pude notar como sus hombros se tensaban un poco seguramente pensando que mamá estaba, en algún momento igual lo pensé. Sin embargo, su auto no se encontraba aparcado afuera, no podría ser ella. Entonces, un olor exquisito a filete se extendió en toda la casa, endurmeciendo mis sentidos, abofetiando mi rostro y convirtiendo mi boca agua. Yo conocía esto, o mas bien, conocía la persona responsable de recrear maravillas en comida. Aunque, no creía el poder entrar sola aquí bajo sus propios medios.
— ¡Tia Hemo! — una voz infantil salio de la nada, junto una figurita pequeña de sonriente rostro.
— ¡Mariana! — grite al reconocerla, agachandome a su altura para alcanzarla.
La sostuve entre mis brazos, alzandola, su cuerpecito seguía siendo tan ligero como una pluma y suave al igual que un peluche de felpa. Era mi sobrina Mariana, la hija de mi revoltosa hermana mayor Margaret, quien debía de estar por aquí metida en algún sitio. Esto era extraño, a ella no solia gustarle venir seguido, exceptuando los fines de semana al ser nuestro día sagrado. Gire buscando la mirada de ojos mar, él se encontraba tan impresionado como yo. ¿Qué significaba esto?
— Mariana, ¿Has venido con tu mamá? — le pregunte, despegandola un poco de mi para poder mirarla.
— Si, venia detrás de mi — señalo la pequeña.
Y efectivamente… eso ocurrió.
— ¡Oh! Esto era justo lo que necesitabamos — exclamó mi hermana al ver las bolsas en manos de ojos mar, quitandoselas y husmeandolas — ¡Oye Melissa! Llego los refuerzos.
Mi cuñada si poseía algo de educación, porque nos saludo con gentileza a ambos y pidió permiso para sostener la bolsas, así poder volver a regresar a la cocina. Había acertado, ella era quien estaba haciendo milagros de comida y mi hermana es su complice en ese hecho. Aun así, no justifica en lo absoluto su presencia, esto igual a caer la lluvia. Repentina y sin aviso.
— ¿Qué signica esto Margaret? — pregunte, bajando a mi sobrina al suelo a la par de fruncirle el ceño a su madre.
— “¡Sorpresa!” — extendió sus manos fingiendo.
Mariana corrió a los brazos de un Matt confundido, la pequeña gritaba sin parar su nombre agregándole el “tio”, claro, ellos quedaron en llamarse así desde el medio cumpleaños de ella. Casi lo olvidaba. Aunque él no entendía en lo absoluto lo que ocurría, enfocó toda su atención en la pequeña que alegaba estar contenta de verlo nuevamente, ya habían pasado varias semanas desde su medio cumpleaños, además, se entero de convertirse formalmente en su tio. Ya saben, por ser mi pareja.
Dios. Mio. Del. Cielo.
Esta Margaret, no puede guardarse la primicia ni frente a su hija, debe decirlo todo o terminara ahogandose con sus palabras. Lo malo de todo esto, es que el pobre de Matt se pinto de todos los colores posibles, seguramente no tiene idea de como tratar estos temas. Siendo sincera, yo menos, debería matar simplemente a su madre al hacernos pasar ante semejante situación con su pequeña. De hecho, gire para mirarla como diciéndole: “¿Le has dicho hasta tu propia hija?”. Ella simplemente se encogio de hombros, restandole importancia al asunto.
— Eso quiere decir que los caballeros pueden subir de nivel, convertirse en príncipes — mencionaba la pequeña, aun en brazos de Matt, quien la miraba medio descolado. No mentiré, estoy igual — Eso le hace justicia al “cazador” de “Blanca nieves y el cazador” fue bastante injusto ese final.
Le susurre a Margaret sobre qué podría estar hablando su hija, ella hace poco vio una versión cinematográfica de “Blanca nieves” pero termino teniendo un final inesperado. Todo el mundo sabe que ella no debía de quedar con el “príncipe” sino con el “cazador”, después de pasar ante tantas penurias, la rescato de morir envenenada por la manzana. En mi opinión, una pelicula bastante cliché.
— Los cazadores y caballeros son cosas totalmente distintas, Mariana — una nueva voz nos interrumpió.
Y allí estaba Ada vistiendo aun su uniforme de la escuela, bañada bajo el rostro indiferente de cualquier sentimiento, pero que en realidad, su función era esconderlo. Todo parecio congelarse en ese momento, ojos mar coloco a Mariana al suelo e inmediatamente se centro en la nueva presencia entre nosotros, ambos, se quedaron mirando unos sengundos sin decir nada. Era como si estuviesen una especie de conexión especial, que ni yo misma podría definirla, pero de cierta manera inquietaba, porque podría estar presenciando algo totalmente curioso y ni por enterada.
— Nos vemos nuevamente, Ada — se dirigió a ella educadamente, Matt.
— Si — respondió simplemente.
Mariana corrio al extremo de su prima, sosteniendola de los brazos y señalando con entuciasmo a ojos mar.
— ¡Que importa si son diferentes Ada! — siguió con la conversación desechada hace unos momentos — Lo resaltante es que Tio Matt, ahora realmente en nuestro tio.
— ¿Como? — rompió su conexión con él y miro sin entender nada a la pequeña.
— ¡Como dije! — insistió la niña, sintiéndose un poco ignorada — la tia Heather empezó a salir con el tio Matt. ¿Acaso eso no suena increíble? Ya no tiene porque tener el papel de caballero, se convirtió en su príncipe. ¡Super romántico!
Solo mirenla… tiene las mismas expresiones de su madre, también como se emociona ante asuntos fuera de su incumbencia, en cierto grado, me da risa verla empuñar sus manitos a su rostro y dar brinquitos. Aunque eso no es lo importante, porque los tres se comportan como sino estuviesemos presentes. Inclusive Ada.
— ¿Eso es cierto? — miro seriamente a ojos mar, colocandolo a prueba — ¿Sales con la tia Hemo?
Matt lo supo desde verla por primera vez, Ada no es una niña cualquiera que puedas tomarla tan aligera, sus claros ojos grises parecían leer todos tus pensamientos y movimientos. Además, su actitud serena dictaminaba ser muy madura para su edad, ciertamente eso le daba un poco de problemas al momento de relacionarse con sus compañeros, pero en mi definición, eso la convertía en un ser aun mas extraordinario.
— Así es — contesto, sin necesidad de tono meloso o elocuente como con Mariana, este suelo era minado. — desde hace unas semanas lo hacemos.
— ¿Y realmente quieres a mi tia? — siguió con el interrogatorio, sorprendiendo hasta la misma Margaret — ¿Me cerfificas no jugar con ella? Quiero saberlo porque es especial conmigo, me apoyo y jamas me ha abandonado. La tia Hemo, no es cualquiera chica, para que lo sepas.
— Lo se — rio con gracia, acercándose a ella y agachandose a su altura — No tienes porque preocuparte por ella, Ada. Me encargaré de quererla, cuidarla y apoyarla. Claro. Hacerla feliz.
— No debes porque protegerla, ella podría hacerlo serlo. Es fuerte. — ojos mar asintió rindiendose, las ocurrencias de mi sobrina eran certeraz con forma de flechas. Parecían doler. — Pero me basta con tener tu palabra de hacerla feliz, eso es lo mas importante.
— Pues la tienes — le extendió su mano decidido, mirandola a los ojos sin abandonar en ningún momento — te doy mi palabra de buscar la felicidad al lado de tu tia, ella no necesita mi protección, por su puesto. Tan solo… sera mi cariño y afecto. ¿Qué te parece?
Ada parece meditarse un poco las palabras de ojos mar, observa detalladamente la mano extendida que le ofrece y una vez mas, recrean esa conexión única entre ambos. No recuerdo si lo mencione antes, pero al ver estos dos en una misma escena me da la impresión de estar admirando algo inevitable, como si estuviera programado cada uno de sus encuentros y no existirá límite de hacerlo. Tal vez en una vida pasada se conocieron, no es que creyera en eso, pero todo puede ser posible en este mundo.
— De acuerdo — sujeta la gran mano de Matt, apretandola con la suya pequeña y manteniendo una postura perseverante — creeré en ti y te confiara a la tia Hemo.
— Dejala en mis manos, Ada — asiente, obviamente alegre, ante la aprobación de la pequeña.
Mariana salta en medio de los dos entuciasmada, allí se rompe una vez mas la conexión especial, llevándolo a nada mas que dejarse llevar por la menor. Claro, mientras nosotras dos, estamos simplemente pintadas en la pared. Al menos, tendre presente algo en concreto, mi sobrina Ada posee un afecto hacia mí tan grande como el universo entero, aunque yo, no tenía idea en lo absoluto de ello. Sin embargo, jamas me quitara el sentimiento de agradecimiento con ella, puedo tener una familia casi fracturada, pero de los pequeños fragmentos de esa lección en el suelo se encuentra Ada, la sobrina maravillosa que mi John ha traído conjunto a Melissa. Sin dudas, un regalo extraordinario.
Ahora, pasamos a la sala de estar para conversar un rato, en eso se podía decir que estábamos Margaret y yo, en tanto Matt y Mariana jugaban, Ada decidió simplemente irse con su mamá a la cocina. Mi hermana explico la razón del porque se hallaba asaltando la casa, era cierto, no le gustaba en lo absoluto estar en este sitio pero como tenia día libre junto con nuestra cuñada, decidieron darme una sorpresa. Aunque no midieron el encontrarme con ojos mar, demostramos realmente tener una unión única e inigualable. Me sonroje, que otras personas opinaran de mi relación con Matt me avergonzaba, aunque en realidad sentia muchos sentimientos remolinaban entre sí. Junto a él encontraba mucha paz y tranquilidad, era la pieza faltante en mi vida así llenarla de alegría. Su actitud atenta, caballerosa y cariños me enamoraba cada vez mas, hasta el punto de no poder pensar en otra cosa mas. Lo quiero, en verdad lo hago, y el mismo cielo puede ser cómplice de ello. ¿Saben lo maravilloso? Matt igualmente me corresponde, con la misma intencidad que yo lo hago. Ambos, hemos alcanzado una estrella y eso no alegra.
No tengo idea sobre lo que pueda pasar mañana, menos el día después de ese, pero de algo si estoy segura y es que seguiré queriendo de esta manera a ojos mar por un buen rato. El camino ha sido largo para llegar a él, mi recompensa es su querer.
— ¿Lo sabe mamá? — preguntó curiosa Margaret, casi arrugando su hermoso rostro al mencionarla.
Oh… lo olvidaba, el incidente de esta mañana.
— Me vio con él esta mañana, iba a decirle pero… — solte un suspiro hundiendo mis hombros — debes conocer lo que sigue.
— Salio corriendo a la mínima oportunidad de sonar su celular — dedujo en seguida.
— Correpto.
Entre ambas se produjo un silencio, solo quedando las risas gorgojeantes de mi sobrina junto los pasos ruidosos de Matt al jugar con ella a las llevadas. Sonreí, en verdad seria un excelente padre, los niños son su fuerte. Recordar la actitud de mamá esta mañana me provocaba fruncir el ceño, no comprendía porque comportarse de forma tan agria con ojos mar, lo se, erro al no presentarse con ella dejando a su temor controlarlo por completo. Sin embargo, eso jamas querrá decir ser un mal chico, y no digo esto por estar enamorada de él o quererlo, sino porque tuve la oportunidad de ser su amiga una buena temporada. Matt vale lo que mide y me gustaría demostrarle a mamá esto, sobre mis decisiones siendo correptas, mas no erradas. De serlo, tengo derecho de tropesarme caer y nuevamente levantarme. El problema con mamá es que ella ya da por sentado mi mal elección, nunca me ha dado el beneficio de la duda, es mas, jamas lo hará. Margaret conoce de eso, ella es un gran ejemplo, al ver su historia con su actual esposo llevándola a preocuparse por mi. Se lo agradezco pero estare bien, hare como dice Anna, no permitiré que me afecte nunca mas.
— Me da igual su posición, Margaret — sonreí despreocupada — sino me escucha, si me amenaza, si… ¡cualquier cosa! Quiero a Matt y eso es lo que importa, de aparecer esta noche se lo admitiré sin rodeos. De no hacerlo, le enviare un mensaje, pero el quedarme callada jamas sera una opción.
— No aparecerá, debes saberlo — su semblante cambio de repente, sintiéndose feliz por mi.
— Sera un texto entonces — sentencie simplemente.
De imprevisto, Melissa junto a Ada aparecieron anunciando que el almuerzo estaba listo, podíamos pasar a la mesa.
¡Estaba en el paraíso! Ver tantos alimentos juntos en un solo lugar me llevaban a la gloria, mas si era mi cuñada quien lo hacia. Deben de preguntarse ¿y tu hermana cocina Heather? La respuesta es si, lo hace pero no de forma tan magistral como lo hace la esposa de Jhon, ella si que es una diosa en el arte de los alimentos. Jamas me cansare de decirlo, es mi hada madrina en ese ámbito. Escucho a ojos mar halagarla por su pastel de calabaza y acelgas, en la vida había probado algo igual, ni siquiera de su abuela la encargada en su familia de recrear milagros. Mi cuñada se sintio satisfecha de escucharlo, e de inmediato, se ofreció para enseñarme alguno de sus trucos y así complacerlo, como aparentemente teníamos la idea de comer juntos, le parecía correpto aportar su granito de arena. Agache la cabeza, buscando un agujero como un avestruz, eso sono igual a convertirme en su esposa y todavía era temprano, seguiamos en la fase de luna de miel en nuestro noviazgo. Apresurar las cosas es una locura. Mientras mi cabeza era un caos total, ojos mar se limito a asentir y alegremente mencionar estar esperandolo con ancias. ¿No puedes simplemente cohibirte de hablar? ¡Le estas dando mas letras a abecedario! Sino miren las expresiones de mi hermana y su hija, sus ojos parecen estar en el mundo de las fantasías, muy, muy lejos de aquí. ¿No puede ser mar vergonzoso? Realmente quiero huir lejos de aquí, poseer un super poder y esfumarme en el aire. De esa manera nos pasamos en el almuerzo, comentarios inapropiados de parte de esas dos, ojos mar dándole mar cuerda, yo atragantandome de comida esperando olvidarme de este momento, Mariana entuciasmada cada vez mas y Ada absorta de cualquier cosa, igual a su padre. Hablando de él, no pregunte donde estaba, menos de los chicos, generalmente a esta hora estaba trabajando arduamente, en tanto sus hijos, no tengo idea.
Me ofrecí a lavar la vajilla junto a Matt y Ada, así como lo ven, mi astuta sobrina igualmente quiso acompañarnos en esa tarea. Para ella no existía problema alguno en hacerlo, en su casa también se encargaba de esto junto a Melissa, su papá y hermanos jamas se han metido en la cocina para ayudar, simplemente es comer o tomar agua. Observar a la niña mencionar eso me da gracia, yo me he quedado algunos días bajo la tutela de Jhon, y es cierto, mi hermano no utiliza mas fuerza de lo necesario. Siempre ha sido así, ni viviendo todos en esta casa empleaba sus manos en el hogar, salvo de ser estrictamente necesario. Un ejemplo, mamá estando de viaje en una de sus interminables conferencias de salud, siendo esos días de total soledad para nosotros. Recordar esas memorias bajan mi humor, mejor centrarnos en algo mas.
— ¿Amigos? — exclamó la niña, secando un vaso y colocandolo en su lugar — aun no los tengo.
Pensandolo mejor, creo que me aproveche de la pobre de mi sobrina al usarla como catalizador, soy una pésima tia.
— Pero usted no debe sentirse culpable por eso, tia Hemo — me miro con sus grande ojos grises, similares a los de su padre. Serios y centrados — ya vendrán tiempos mejores para mi. ¿Cierto? Hace poco me lo menciono.
Por supuesto…
— Claro — respondí segura, sonriendo y pasandole otro vaso para que lo secara — ¡La tia Hemo nunca se equivoca en sus premoniciones! Ella esta atenta de todo, incluso de sus palabras.
— Papá dice que usted aveces no mide sus acciones — una flecha imaginaria se clavo entre ceja y ceja, produciendome dolor. Matt parecio darse cuenta, porque trato de reprimir una risa apretando sus labios. Ese chico. — menos ver hasta donde puede llegar el limite en algo, por eso ha dejado pasar sus malestares con respecto a la gastritis.
Solo mirenla, habla de manera tan seca, segura y sin emoción alguna, de algún modo, me recuerda mucho a mi mamá y el mismo Jhon. Sorprendente, el llamado de la sangre asusta increíblemente, pueden no soportarse el uno al otro, pero sus personalidades son simirales. ¿Pensaron alguna vez en reconciliarse?
— Eso son palabras muy contundentes, Ada — intervino ojos mar, buscando no reírse de mi.
Lo fulmine con la mirada, ¿de quien demonios eres novio?
— Aunque papá menciono todo eso de la tia Hemo, jamas pensaren cosas malas de ella — giro su rostro con la finalidad de mirarme directamente a los ojos — porque puedo estar sola en la escuela, inclusive en mi propio hogar. Pero de llamarla inmediatamente, vendrá a toda carrera por mi. Es la mejor sin dudas.
¿Puede ser mas adorable mi sobrina? No, no lo creo, pero en esos instantes el corazón se me hincho de dicha y felicidad. Este pequeño ser extraordinario jamas pararía de sorprenderme, podría insultar a cada niño de su clase por tratar de aislados, jamas comprenderían la gran amiga de tenerla a su lado, porque Ada, es de las que jamas te abandoran. La de ese tipo, tu única alternativa es atesorarlas.
— Pues igualmente pienso eso de ti — alardeie, Matt movió su cabeza hacia los lados asomando una media sonrisa. En tanto Ada, mostraba unos pomulos sonrojados — por eso, el amigo que tengas sera bastante afortunado.
— Opino lo mismo — concordo ojos mar, sonriendole a la niña — ese chico o chica, se sacara la lotería contigo.
— Solo bastará es esperar, tener paciencia, mucha de esa — agregue al final.
Ada nos regalo una autentica sonrisa, de las que pocas mostraba, Matt a mi lado me guiño el ojo siguiendo con su labor. Él lo sabia, conocía muy bien el efecto que producia ver a mi sobrina estable, por eso esperaba con ansias ese amigo en su vida. Sería como dijo mi novio, se sacaría la lotería con ella.
Organizado todo en su lugar, permití a las pequeñas subir y jugar un poco con el Xbox mientras los demás conversamos, al comienzo ojos mar quería unirsenos, pero Margaret no lo dejo, ella tenia una importante proporción por decirnos. Estrañados de su repentino comportamiento, nos dejamos guiar por ella hasta la sala, donde Melissa se se hallaba tranquilamente sentada, ¿tambien tendría que ver en esto? Probablemente si.
Organizado todo en su lugar, permití a las pequeñas subir y jugar un poco con el Xbox mientras los demás conversamos, al comienzo ojos mar quería unirsenos, pero Margaret no lo dejo, ella tenia una importante proporción por decirnos. Estrañados de su repentino comportamiento, nos dejamos guiar por ella hasta la sala, donde Melissa se se hallaba tranquilamente sentada, ¿tambien tendría que ver en esto? Probablemente si.
— Bien, hablemos de materia en cuestión — junto las palma de sus manos mi hermana, produciendo sonido — navidad, ya se acerca y me gustaría saber donde la pasaras. Lo que es mas, la fecha importante como se trata del aniversario de la muerte de papá.
Maldición, pensé en tanto arrugaba el entrecejo buscando desviar mi mirada lejos de los presentes, quise olvidarme de ese pequeño gran detalle sobre el día de la muerte de papá, igualmente que nunca tuve la oportunidad de conocerlo y menos extrañarlo. Mamá se encargo de jamas sentir ese sentimiento, también mis hermanos al no mencionarme nada de su persona, pero por mas evitar ese tema seguía existiendo esa terrible fecha. Como antes lo mencione, mi familia tiende a organizar una pequeña reunión en casa de uno de mis hermanos, todos logran aparecerás allá y realizar platillos preferidos de gusto a papá. Suelen cambiarle el nombre a esa conmemoración, al parecer este año va a ser distinto, puedo notarlo al mirar directamente los ojos de mi hermana, no parece tan afectada como los años pasados. Permanece fuerte. Basta saber la postura de Jhon, quien suele ser mas seco y distante, pero al igual a su hija, oculta detrás de esa mascara sus verdaderos sentimientos.
— ¿Tienen algo en mente para ello? — vocalizo mis pensamientos, canalizando las emociones gritando en mi interior.
— Jhon parece que trabajara ese día, probablemente llegue tarde — intervino Melissa, mirando de reojo a su cuñada — pero puso a disposición la casa para hacerlo. Contacte con Margaret y ella…
— Necesitaba saber tu opinión, bueno, la de los dos — corrigió de inmediato, introduciendo a ojos mar en la conversación.
¿Estaba dispuesta a llevar ese día a Matt a la casa de mi hermano mayor? Conocía perfectamente su caracter, aun mas, su actitud al saber de la existencia de ojos mar en mi vida. De hecho, a estas alturas no lo he presentado formalmente ante él como nada, la otra vez estuvo lo suficientemente preocupado por mi estabilidad emocional, como para darle importancia. Pero esta vez sería distinto, presenciaria un acto conmemorativo hacia mi progenitor, estarían toda mi familia sin excepción alguna, quizás si, mamá. Eso seria otra tema a tratar. Estaba dudando el hacerlo un poco, hasta llenarseme la mente las memorias de esas conmemoraciones vagando en los pasillos con mirada perdida, ambiente deprimente y llena de confusión. No deseo vivir todo eso solo, no quiero, es mas, me rehusó. Gire en dirección a mi novio, este se mantenía calmado esperando seguramente a uno de mis movimientos, lo necesito, necesitaba de su presencia para sostenerme ante la amenzana de una fria oscuridad. Busque su mano a tientas, enviandole la señal mas clara al agua, este me acepto gustosamente apretando ligeramente el agarre y anunciando su presencia eminente. Un peso de encima se libero.
— Sino parezco para ustedes una molestia, estaría dispuesto a ir — comentó modestamente ojos mar, aun sosteniendo mi mano.
— ¡Que va ojos mar! — exclamó mi hermana, llevandome a soltar un respingo de la impresión. ¿Aun pretende seguir llamándolo de esa manera? ¡Con nosotras esta Melissa! — por algo te estamos haciendo la invitación, en lugar de pensar en esas cosas, centrate en que conocerse a Jhon. Él si que pertenece a ligas mayores.
Santo cielos, no le induscas el miedo a mi novio, de esa manera podrá replantearse el aparecer en la reunión. Aunque este diciéndole eso con la mirada a mi hermana, esta simplemente se limita a soltar una carcajada sonora despreocupada, ojos mar la imita igual. No obstante, puedo leer fácilmente bajo esa postura de niño calmado sonriente, esta aterrado, muerto del miedo ante un posible escenario con mi hermano mayor.
— No te preocupes, Matt — busca tranquilizarlo mi cuñada, poseyendo la calma y dulzura de una madre — mi esposo suele ser un tanto seco y gruñon, pero cuando conosca lo bien que tratas a Hemo le agradaras.
— Eso es cierto, con Derek fue así — asintió la revoltosa de Margaret — solia fulminarlo con la mirada, pero una vez permitiéndose conocerlo a fondo, todo cambio.
— Además recuerda que no estarás solo, yo te acompañare — entrelaze nuestros dedos, enviandole todo mi cariño y afecto.
— Eso, es mejor a nada — sentencio, mirandome única y exclusivamente a mi.
Culminada las visitas, me despedí de todo el mundo en la entrada de la casa, inclusive de mi novio, quien debía de reunirse con la chica de lentes y otro grupo para una exposición a realizarse en estos días. Quedamos en vernos al día siguiente en la universidad, su familia exigió compartir el desayuno con ellos, desde su noviazgo conmigo olvido por completo la importancia de la convivencia con ellos. Solte una risita, de seguir en esta misma postura, seria acusada de secuestro al no ver la cara de ojos mar en su casa, este simplemente se encogio de hombros declarándose cómplice de dicho crimen, porque él estaba totalmente de acuerdo de permanecer pegado a mi igual a un guardián. No se lo permití, Matt aun tenia su familia completa y sin ninguna fractura, debía de aprovechar eso para querer permanecer tiempo con ellos, luego distribuirse bien para reunirse conmigo. Al final, término dandome la razón, agregándole una cosa: presentarme oficialmente a su familia. El corazón se me paralizó por completo, es decir, aun era muy pronto para nosotros dar ese paso. Lo se, él ya conoce prácticamente a toda mi familia, pero debo recordarles que se los presente cuando solamente eramos amigos. Nuestro estatus cambio en el presente, soy su novia y ser llamada ante su familia de esa familia me entraba el terror, ahora padecía lo mismo a nuestro amigo Alex. Podría decir que el karma existe, me esta golpeando con todas sus fuerzas en esos momentos. Entonces, Matt al verme tan afectada al tocar ese tema, me dejó para que lo pensara. Era comprensible mi temor, él es mi primer novio y en la vida he estado enfrentado algo similar, necesita simplemente el espacio suficiente para digerirlo. Con esas palabras, prometio llamarme esta noche y conversar un poco conmigo.
Siguiendo con las despedidas, por fin tuve la oportunidad de darle el obsequio a Ada comprado en aquel viaje a las montañas, el llavero de momia Maya. La niña al verlo comenzó a temblar de la felicidad, sus ojitos grises medio se cristalizaron y con una voz algo quebrada me agradeció desde el alma. Lo sabia, conocía perfectamente los gustos exclusivos de mi sobrina, era obvio que al mirar esa figurilla bizarra estaría sumamente encantada. Eso que ni le mencione el llevarla a ver una pelicula de zombies, de haberlo hecho, esa pequeña hubiera imitado la magnitud de una licuadora. Por su parte, Mariana quedo medio refunfuñando al no recibir nada en lo absoluto, de hecho, me reclamo tenerla un poco olvidada cosa que recibió una reprimienda de Margaret. El cariño no se basa en el grado de obsequios que recibas, sino los afectos y momentos difíciles en donde esa persona se encuentre, aun mas, yo estuve a todo momento a su lado y eso era lo importante. Mariana sintiendose avergonzada, se acerco a mi disculpandose cabisbaja y con voz temblorosa, ella no volvería a dudar de mi cariño, menos exigirle mediante manipulación un regalo. Conocía muy bien el quererla e igualmente el regresarme ese sentimiento, estábamos a mano. Sujetando suavemente a mi sobrina, la lleve hasta mi pecho dándole un fuerte abrazo, era normal tener un comportamiento así de su parte, es una niña después de todo y yo siempre la he llenado de regalos. Ahora, el atender a Ada no significa dejarla de querer o algo parecido, ambas son mis sobrinas amadas y las aprecio mucho, ganándose un pedacito de mi corazón con el hecho de simplemente existir. Su única tarea era seguir viviendo y comportándose educadas con sus padres, de lo demás, ya me encargaría yo. Separandome de Mariana, la deje ir junto a su madre y tia política con la promesa de vernos el fin de semana.
Entre a la casa encontrandola vacía sin la presencia de alguien mas a mi misma, durante el transcurso de estos días todos esos vacíos los lleno por completo ojos mar, pero en esta ocasión no podía hacerlo. Él seguía teniendo una vida allí afuera aparte de mi, donde la universidad, familia y amigos lo esperaban. No quería transformarme en una de esas novias celosas controladoras, pero realmente estaba comenzando a estrañarlo. Esto era ridículo, hace mas de unos diez minutos abandono mi casa, seguramente se encontraba aun en carretera en busca de reunirse con la chica de lentes y los demás, al menos, tenia el consuelo de no tener a esas chivas locas merodeandolo. Solte un suspiro desplomandome en el sofa encendiendo el televisor, seguramente debían de estar pasando algo entretenido por ver, no lo se, algún programa sobre asesinatos en serie que pudiese llevarse toda mi concentración. Necesitaba distracción de la buena. Quizás podría ir a mi habitación en búsqueda del libro del Psicoanalistadonde los secretos estaban siendo descubiertos, ni siquiera me sorprendí al conocer la verdad sobre la madre del “Señor R” ni mucho menos de las acciones que hizo a las personas responsable de hacerle daño. Es decir, comprendia a la perfección su odio justificado hacia aquella personas, mas no concordaba con sus hechos. Solo colocamoslo de esta manera, vengarte de algo que hizo dolor en la persona mas importante en tu vida no te traerá nada de paz, lo contrario, solo te conseguirá amargarte tu exigencia hasta el fin. Y luego… ¿Qué? ¿Qué te quedaría al final? Nada, la etermitente nada. Creo que podría hablar por lo dos para mencionar estar errados, comprendo el ser una historia de no cazar seras cazado, pero fomentar el odio jamas sera una opción viable. Me faltan algunas paginas para el eminente final, así desvelar la identidad del “Señor R” tengo mis sospechas, pero no quiero revelarlas hasta llegar al desenlace.
Decido hacer algo de “zapping” por los canales hasta encontrar algo remotamente agradable, a estas alturas de la tarde es una odisea buscar un programa de acuerdo a mis gustos, es entrada casi a la noche cuando la programación juega a mi favor. Dejo la TV en un canal al azar, creo que se trata alguno de los Discovery porque muestra en la pantalla la imagen de una mujer de cabello corto rubia, vestida con una bata de laboratorio respondiendo por el nombre se “Dra. Francis Neuton” especialistas en oncología. Esta explica los efectos de los cáncer de colon, intestinos y estómago, seguido de unas imágenes bastante sensibles en algunas personas. Es increíble, debo admitirlo, como unas simples verrugas puedan hacer estragos en esas partes de tu cuerpo, sobre todo, causarte la muerte. La Dra. Neuton, explica el caso de un hombre de 56 años con cáncer de estomago, quien debió de hacerle una intervención quirúrgica y extriparle parte de ese órgano, sorpresivamente pudo sobrevivir una buena temporada de esa manera. Aunque, no contaba con darle metástasis y pasarle hacia el páncreas, donde efectivamente, no pudieron hacer nada mas por él. Afectada de tal noticia, me recoste a lo largo del sillón enfocando mi mirada en el techo de la casa, pensé en un momento por todos aquellos familiares que debían de acarrear con la enfermedad terrible como lo es el cáncer. Tuve el testimonio cercano de los Lovecraf, igualmente de ojos mar, ellos sin duda no volvieron hacer los mismos de siempre pues aquella experiencia los marca de por vida. Un ejemplo es el temor de mi novio a perderme, no es como si fuese a aparecerme algo tan terrible igual al cáncer, de hecho, todos lo tenemos solo lo ayudamos a desarrollar de acuerdo a nuestro nivel de vida. Cierro los ojos escuchando simplemente el testimonio de un paciente aquien le estriparon todo el estómago y siguió viviendo mediante un tubo de alimentación, este sigue comentando las limitaciones que conlleva a vivir con algo así, igualmente le agradece a dios por seguir respirando aunque deba soportar algo como esto. Acto seguido, la Dra. Neuton explica la situación del individuo con un cáncer al ser hereditario, quisiera escuchar mas sobre ello pero una neblina de sueno me lleva lejos, alzandome entre sus tentáculos y digiriendome por completo. Dejandome con la palabra: “hereditario” en la boca.
La primera vez en preguntarme la ausencia de papá fue en preescolar, cuando realizaron un acto especial en conmemoración a su día, lo recuerdo bastante bien, todos mis compañeritos de clases iban de la mano con sus padres sonriendoles, diciéndole lo mucho que los querían. En tanto yo, en un rincón sosteniendo a mi errante compañero “Señor conejo” mi animalito de felpa, esperando por Jhon el encargado en recogerme. Una niña se acerco a mi, con señales de petulancia y prepotencia, junto a la finalidad de restregarme en la cara su brillante tarjeta de regalo al día del padre. Yo no había hecho alguna, ni siquiera para el abuelo, simplemente me llene de un millón de preguntas hacia ese ser igualmente partifice de mi concepción. ¿Por qué no estaba conmigo? ¿Por qué no conocía ni su nombre? ¿Se encontraba de viaje? ¿Algún día regresaría? Nada, nada y nada. ¡Nadie se atrevía de decirme algo!
— ¿Viste la hermosa tarjeta que le hice a mi papi? — alardeo la pequeña, alzando el papel frente a mis ojos — Él seguramente estará orgulloso de mi, pero claro… tu no podrías entenderlo porque no tienes un papi aquien darle una tarjeta. ¡Seguramente hullo al saber que tendría una hija tan fea como tu!
Si bien la vida me enseño algo era que los niños y los adolescentes, suelen ser las personas con el gramo de crueldad mas elevado del mundo, yo podía certificarlo. Era cierto. Al escucharla decir tales cosas de mi, aprete contra mi pecho el muñeco de felpa sintiendo un terrible vacío en mi estomago, quería llorar, reclamarle a tan cruel niña que tal cosa era falso. Mi “papi” no es ese tipo de cosa tan cruel para siquiera pensar abandonarme, seguramente tenia otras razones justificando su ausencia. Sin embargo, las palabras no salieron de mi garganta, en su lugar, salió un quejido lastimero promulgando el llanto. Era seguro, lloraría.
— ¿Qué se siente saber que tu papi no te quiere? — siguió insistiendo la pequeña, llevandome casi al abismo del dolor — ¿Qué te abandono? Seguramente y duele, pero igual como tu, no tengo idea de ese sentimiento. Porque… papá ME AMA demaciado.
Esto era lo que se referían al ser enterrado bajo tu propio dolor, porque no existía otra definición exacta para esto. Las palabras pueden causar mas daño que los golpes, estos con un poco de atención se curan y desaparecen, en cambio lo otro persistiran con el tiempo. Mas en una niña de cinco años, quien poco sabia de la vida, aun mas de su padre.
Oh dulce, dulce florecilla.
¿Seraz capaz de escapar de las garras del dolor?
¿Seraz capaz de escapar de las garras del dolor?
Las lágrimas empezaron a bajar de mis párpados, al mismo termino que Jhon llegaba a toda carrera de la preparatoria, respiraba entre cortado y su camisa antes previamente ordenada, salia de un lado de sus pantalones. Enfocó sus ojos grises en mi, asustado, olvidando que debía de recuperar aire en sus pulmones se dirigió hasta mi dirección.
— ¿Qué ocurre? — preguntó con excasas fuerzas, sosteniendo mis hombros — ¿Te duele algo?
Jhon era tan sobreproctetor, de hecho, aun sigue haciéndolo porque al ver algún signo de dolor en mi de inmediato sale corriendo a mi encuentro. Por esa razón mamá desaprueba su conducta, en su definición jamas podre hacer nada por mi misma de seguir bajo su ala, siendo totalmente falso. Gracias a sus cuidados, sigo siendo fuerte y caminando hacia el futuro.
La niña a mi lado, saluda a Jhon amablemente y antes de retirarse murmura solamente para mi un: “la suerte no podrá estar siempre de tu lado, fea”, seguidamente de desaparecer. Una vez retirada la pequeñeja, suelto a llorar tendidamente lo bastante alto como para llamar la atención de todos, inclusive a misma profesora. Mi hermano no tiene idea de calmarme, menos de la razón de este llanto, se arrodilla ante mi sacando un pañuelo de su bolsillo secando las lágrimas que caen sin descanso de mis párpados, preguntandome a su vez sin descanso el sentir algún tipo de dolor. Pero no contesto nada, si sentía algo, un sufrimiento y vacío en mi pecho ante la ausencia del ser quien me dio igualmente la vida. ¿Por qué todos tenían uno menos yo? ¡¿Por qué?! La razón podría ser en verdad ser… ¿fea? No, no podía creía tal cosa. ¡Se trataba de algo mas!
— Vamos, vamos Heather. — acariciaba mi rostro con delicadeza, Jhon muy nervioso — siempre has sido una buena niña inclusive siendo una bebé. Hacer este tipo de actos no nos llevara a ningún lado, no me hagas llamar a mamá.
Pobre, al recordar esto me hace pensar ser realmente cruel con él, pues temia considerablemente a los gritos de mamá ante cualquier inregularidad de mi parte. Aunque no lo crean, ella estando yo pequeña me llenaba de todos los cariños y atenciones posibles, en ciertas ocasiones enviaba a Margaret o Jhon por mi a la escuela, de resto, se encargaba de todo. Sin embargo, esa día se le presentó un inconveniente y envío a mi hermano mayor. Estaba muy consiente del acto del día del padre, siendo otra persona, se abstendria de llevarme a clase, pero no lo hizo. En su lugar, asistí como cualquier otro llevandome a sufrir igual como lo hice.
Como seguía sin tranquilizarme, Jhon me sostuvo entre sus brazos arrullandome incansablemente parecido a ser una recién nacida, proclamando la aparición de mi maestra. La señorita News.
— Joven Jhon, veo que tiene algunos inconvenientes con su hermana. ¿Le ocurre algo?
Mi maestra de preescolar, fue la mujer mas dulce en la faz de la tierra, era bonita, amable y completamente cariñosa. Sabia tratar con cautela a sus niños al igual de tenerles paciencia, en ningún momento la vi alzandole la voz a alguien en el salón, simplemente llamandoles la atención. Su olor a jazmines inundó mis fosas nasales calmado un poco mi llanto, en tanto mi hermano, quedo un poco embobado con sus atributos. Cintura de avispa, curvas definidas, piernas largas con calzado bajo, ojos negros saltones como un cielo sin estrellas, cabello ondulado color avellana y blanquecina piel. Ciertamente, tal cual a los gustos perfectos de un hombre, inclusive Jhon.
— Señorita, News — pronuncio su nombre con presunción, casi saboreandolo — no tengo idea del porque Heather se encuentra de esta manera, cuando llegue ya se hallaba de esta forma.
— Oh vaya… — coloco su mano bajo el mentón, mirando el panorama pensativa — ¿Ha dicho algo o nombrado a alguien?
— En lo absoluto.
Entonces aquella chiquilla paso al frente de nosotros, iba de la mano de su papá y se despedia de mi con la misma arrogancia de hace rato, pude leer sus labios desde mi sitio dictaminaba jamas tener la suerte de alguien quererme, menos un padre amoroso. Mi llanto se reanudó nuevamente, me aprete contra Jhon no dejando que nadie mas me viera. ¿Quien podría querer a una fea de todas maneras? La señorita News se acerco a nosotros buscando mi rostro, preguntandome si alguien se atrevió a meterse conmigo o agredirme, los músculos del cuerpo de mi hermano se tensaron anunciando que eso no se lo esperaba. Igualmente yo, pero como desde ese angulo era imposible ver mi rostro, nadie pudo percibirlo.
— ¿Ella dijo acaso algo? — pronuncio visiblemente tenso Jhon.
— No, pero soy maestra y noto perfectamente ese tipo de conducta — explico la profesora, muy profesionalmente — Además, hoy fue el acto del día del padre, Heather fue la única en quedarse por fuera.
La temperatura del cuerpo de mi hermano descendió, aunmentando mas el dolor dentro de mi estomago, aquellas imágenes de mis compañeros golpeaban contra mi una, otra y otra vez. La única, única desdichada niña con la poca suerte de tener simplemente derecho a mirar a los demás felices, alegres de tener el cariño de sus progenitores. ¿No podría ser mas horrible eso? Lo dudaba.
— Yo… — dejo en el aire Jhon, evitando soltarme.
— Lo comprendo muy bien, pero quizás su hermana no lo hace — le dijo sutilmente, empleando mas tacto al dirigirse a él — tal vez llego el momento de hablarle con la verdad, sin mentiras de por medio.
— Pero no se como hacerlo, mamá me prohibió exclusivamente mencionarle algo sobre él — el tono de su voz sonaba frustrado, totalmente acorralado — además, no creo estar preparado para algo así.
— Joven Jhon, me parece muy injusto que la niña no sepa nada de su padre, menos los argumentos necesarios para defenderse de sus compañeros — le coloco una mano en su hombro, apretandosela en señal de apoyo — Comprendo su postura, pero vea también la mia. Velo por el bienestar de mis alumnos, inclusive el de sus familiares y por supuesto, usted esta entre ellos.
Podría contarle mas adelante lo ocurrido con estos dos, pero como estoy tratando el punto de la primera vez escuchar cosas de mi padre, la dejare para después. Les sorprenderá mucho.
— Gracias, señorita News — musito conmovido, si, como lo leyeron mi hermano tiene un lado humano dentro de él — creo que sera mejor llevarla a casa, este ambiente no es el mas idóneo para ella.
— Concuerdo contigo, pero por favor hablale sobre él. Al menos, su nombre — insistió la mujer, una vez mas.
Asintiendo mi hermano, se las ingenio para buscar mis cosas y sosteniendome entre sus brazos, caminamos rumbo a la salida en silencio. ¿Y caso no te derretiste o terminaste sin voz por llorar? En lo absoluto, jamas fui niña de berriches o escándalos, aunque ese día me encontraba totalmente dolida, mantenía mi llanto en un nivel prudencial donde mi hermano mayor era el único en escucharme. Mientras seguíamos caminando lograba calmarme poco a poco, canalizando mis emociones y dejando simplemente unos suaves sollozos, dejandome un vacío inexplicable en mi interior junto a una tristeza infinita. Decidí abandonar el pecho de mi hermano para alzar la cabeza y mirar donde nos encontrábamos, caminabamos cerca de un parque donde árboles frondosos nos brindan un frescor increíble. Mis cabellos rebeldes se movían al compás del viento, en tanto mis ojos picaban un poco producto de haber llorado sin control, no comprendia nada en lo absoluto pero esa atmósfera tranquila indunaba mi alma de paz. Podía quedarme callada, acompañada de los sonidos de las pisadas pausadas de Jhon, el cantar de los pájaros alegres del clima y el murmullo del viento contra las hojas de los árboles. La naturaleza, era la cura para cualquier de los males en esta tierra y en ese momento, se convirtió en mi mejor de los antídotos.
— ¿Ya sientes mejor? — rompió el silencio entre nosotros, mi hermano.
— Si… — susurre, apoyando mi mentón sobre su hombro — y lo siento, por comportarme de esa manera.
— ¿En verdad escuche una disculpa de tu parte? — hablo en tono irónico, haciendome encogerme igual a un resorte — Ahorra esas palabras Heather, quien debe de disculparse contigo somos nosotros, tu familia.
— ¿Y por qué? — pregunte confundida, sin entender en lo absoluto la postura de mi hermano — he sido yo quien realizó un escándalo en medio del salón de clases, no tu, mamá o Margaret.
— Es porque jamas te hemos hablado de papá, al pesar de ser nuestro deber, lo dejamos pasar — se explicó como bala, sintiendo remordimiento absoluto — por esa razón, en verdad lo siento.
Volví a esconder mi rostro en el pecho de Jhon temiendo de volver a salir las lágrimas, mi hermano me sostuvo mas fuerte con sus enormes brazos arrullandome como si fuese una bebé, en ese sitio me sentía en casa. Es mas, su olor corporal era hogareño, distinto de cualquier otro y cálido, un recordatorio a esos días de navidad donde te despertabas con una taza de chocolate sobre tu mesita de noche. Jhon era mas que mi ancla, pertenecía a una rama importante de mi ser, el representante de una figura masculina en casa. Prácticamente, mi padre.
— ¿Y vas hablarme de él? — murmure suavemente, apretando mis pequeñas manos en su pecho para evitar llorar.
— Si, estoy dispuesto hacerlo. Sin embargo — coloco las reglas desde el principio — no esperes mucho salvo alguno de sus datos, su nombre y… la razón de su ausencia.
— No me importa, con tal y conocer un poco de él. Estare satisfecha — dije medio entuciasmada, olvidando que estaba apunto de llorar.
— Bien, su nombre era Aron y…
Papá sin duda fue un hombre extraordinario, siempre estuvo dispuesto a ayudar a las demás personas, sin exceptuar a ninguna. Al tenerme en sus brazos la primera vez supo de inmediato el quererme para toda la vida, quizás no podría acompañarme en todas las etapas de mi vida, pero estaba seguro en poseer sus ojos donde estuviera en mí. Su muerte, era un total misterio, los únicos en tener la informacion completa es mamá y los abuelos, aunque tratar de sacar el tema a flote seria igual a clavar una puñalada en sus corazones. La mejor opción de todas, era mantenerlo en secreto. Con esto, no quería decir ser nuestro padre una mala persona, delincuente o algo parecido, fue un hombre honrado que trabajo para conseguir sus metas planteadas. Lamentandolo mucho, la muerte se encargo de llevárselo antes de tiempo, sin importarle encontrarme en brazos de mamá, recién nacida. Ella fue la mayor afectada de todos, separarse del hombre de su vida había sido la mayor desgracia de todas, mas cuando poseia un plan de vida juntos. Escuche todo tan atenta que me sorprendió mi nivel de concentración, Jhon hablaba, hablaba y hablaba nuevamente como si fuese un cuento de hadas exclusivamente de niños, usados con la finalidad de tranquilizarlos. Estaba feliz, papá realmente me quería, jamas estuvo en sus planes abandonarme por ser fea o algo parecido, lo triste era conocer su desaparición física en este mundo, pero permanecia en cada uno de mis actos en este mundo. Fui una total idiota al escuchar las palabras necias de esa chiquilla, quien buscaba era hacerme sentir mal y burlarse de mis lágrimas, un acto en mi parecer bastante macabro para solo una niña de preescolar.
— ¿Fue gracias a esa niña que perdiste el control? — asentí con la cabeza medio cohibida — la maestra tenía razón, pero deja que vaya a llevarte a la escuela mañana. ¡Esa niña va a oirme!
— El ponerse a un nivel de bajo, no vale la pena Jhon — di mi opinión, mirando aburrida desaparecer el paisaje de árboles para adentrarnos a un conjunto de casas — solamente estare dándole la razón, podría tratar de morder una piedra de ser posible.
— Puedes proponer hacer los juegos mas estrenos posibles, pero no quitara en lo absoluto el daño de esa chiquilla al tratarse de esa forma — el tono de su voz era enfadado, realmente conocer la verdad le afecto demaciado — nunca permitas que alguien te pisotee a su antojo, siempre busca prevalecer tu respesto como persona. Escuchalo, todos merece eso, incluso tu. ¿Quedo claro?
— Si, entendí. — no quedo otro remedio mas seguirle el juego, de lo contrario, jamas terminarios de discutir — pero mas sobre todo, gracias. Has sido el único en confesarme lo ocurrido, eso me deja sumamente feliz.
— No debes agradecerme nada, como dije, estabas en todo tu derecho de conocer la verdad — reintegro una vez mas la misma frase, produciendome un poco de molestia pues seguía siendo tratada igual a un bebé.
— Como sea, en verdad hiciste mucho por mi Jhon — volví a tratar de llegar a él — conocer mas de nuestro padre.
Mi hermano no me dijo nada mas, solamente siguió sosteniendome entre sus brazos con delicadeza absoluta, en su perspectiva yo nací con la finalidad de convertirme en la consentida de la familia, inclusive de mi propia madre. En pocas palabras, la princesa. Siempre odie ese termino, pero existía ocasiones donde soñaba con un hombre de morena piel, ojos grises y voz calmada llamandome de esa manera.
Mi dulce, mi dulce princesita
Espero que hayas podido resguardarte del dolor, de no haberlo podido hacer, permiteme llevar lejos ese sentir y sanarlo con mi amor.
Espero que hayas podido resguardarte del dolor, de no haberlo podido hacer, permiteme llevar lejos ese sentir y sanarlo con mi amor.
El sonido de una sacudida me hizo despertarme de golpe dandome de cuenta de la realidad, ya el sol se había ocultado. Mierda, realmente dormí demaciado. Recogí el teléfono a la par de visualizar el televisor, otro programa estaban transmitiendo porque las imágenes se relacionaban con partos, moviendo mi cabeza hacia los lados abrí el mensaje recibido. Al leerlo de inmediato, supe que hacerte en todas las conclusiones en el día, mamá no regresarían por una buena temporada de tiempo. ¿La razón? Asistiría a un congreso, seguidamente de participar en un caso especial lejos de la ciudad y tomaría las guardias de una amiga. No estaría para la fecha conmemorativa, navidad o el mismo año nuevo, llamaría mandando sus buenos deseos y nada mas, el resto, debía de apañarmelas solas. Conociendome, iria de inmediato a casa de los abuelos o mis hermanos, la soledad no es algo que me guste y tomando en cuenta eso, buscaría quien podría alimentar mis niñerias.
Santo cielos, esta mujer no cambiaría en lo absoltuo jamas, antes pensaba que Jhon me trataba al igual de una niña de brazos, pero quien realmente lo hace es mamá. Me molestaba, hasta donde ustedes no poseen idea, ni siquiera se tomo la amabilidad de preguntar lo ocurrido esta mañana, simplemente huyo cuando tuvo la menor oportunidad. ¡Cuanta sorpresa! ¿no lo creen? Rodeando los ojos camine con ligireza a la cocina, buscando en tomar un vaso de zumo de naranja con la finalidad de tranquilizarme, notando visiblemente el no suceder pronto. ¿Saben qué? ¡Nunca! Pero seguía con querer voltear la tortilla, antes debía de realizar las llamadas correspondientes. La primera con quien contacte fue Annabeth, aun tenia la emoción en las venas al su familia recibir a su moreno con los brazos abiertos, exactamente como lo ven, su mamá lo trato de la forma mas educada posible e inclusive su hermana exclamó ganarse el tituló de “cuñado”. El hueso duro de roer fue su papá, pues lo miraba desconfiado en algunos momentos, quizás esperando que el moreno pisara en falso y hacerle llegar a su hija la decisión equivocada de hombre. Ocasión en no resurgir. Llevándolo a entablar una relación amena con Alex y así aprobarlo con todo los derechos, esto lleno de dicho a mi amiga jamas imaginando una reacción de su familia tan jovial. Realmente estaba feliz por ella, sé lo difícil de tratar con los Adams y tener su aceptación, aun así, llevarse la dicha de tener una victoria de esta manera rectifica tu emoción. Le comente la envidia de la buena que sentía ante este acontecimiento, mamá no solo jamás aprobaría tal cosa, igualmente, rechazaba con una mirada la presencia de ojos mar a mi alrededor.
Fue cuando Annabeth, me dio el mejor consejo de todos callandome la boca de golpe.
— ¿Acaso debe de agradarle a ella? — reclamo con obviedad — a la única aquien tiene que gustarle es a ti. Además, de despreciarlo o hacer una de las suyas, jamas borrara tus sentimientos por él. En realidad, lo único que debes hacer es avisarle. Si forma escandolo o no es su problema, jamas el tuyo.
— Tienes razón… — murmure pensativa.
— ¡Obvio que la tengo! — alardeo, podía imaginarla correr su cabello rubio hacia atrás y sonriendo.
Luego de conversar otras trivialidades con mi amiga, corte la llamada. Mi siguiente movimiento era saber de Matt, aun no tenía noticias de él y eso me inquietaba un poco, conocía que iba hacer durante el transcurso de la tarde, mas no la hora posible en contactar conmigo. ¿Y si aun esta estascado en la organización de la exposición? No deseaba molestarlo con una llamada, mas sin embargo, mandarle un texto sería desalentarlo un poco. Demonios, viendo la hora dan las siete exactas y alimenta mas mi curiosidad, quizás mandarle un texto no sea un delito. Antes de hacerlo, busco algo dentro del refrigerador para comer, decido hacer unas tortillas sencillas y acompañarlas con tostadas. Nada de las comidas congeladas me llaman la atención, por lo tanto, busque unas alternativas. Coloque las rebanadas de pan en la tostadora y los huevos sobre una sartén, cocinandose entre si.
Entonces, sostengo el teléfono entre mis manos tecleando una misiva rápida y sencilla.
Entonces, sostengo el teléfono entre mis manos tecleando una misiva rápida y sencilla.
“Te extraño”
En menos de un segundo llega su respuesta, haciendome sonreír al igual a una tarada.
“Yo igual, me hiciste mucha falta esta tarde. ¿Eso es de locos?”
Respondí:
“Si, estas completamente loco, podrían considerarte un peligro para la sociedad”
Él no dejo esperar para mostrarme su respuesta:
“Considerate la responsable de mi locura, hoy no pude concentrarme en lo absoluto en mis deberes. Los chicos casi me tiraban fuera de la mesa, pero no podía dejar de pensar en ti. ¿Hiciste algo bueno en la tarde?”
Solte una carcajada sonora al terminar de leer, imagine a la chica de lentes discutiendole a ojos mar sobre su poca preocupación por sus estudios, no tenia idea de quien sería los otros compañeros, pero seguramente no lo dejaron en paz.
“Me siento mal por tus compañeros, cargar con un desorientado debe de ser toda una odisea. En cuanto a tu pregunta, lo mas brutal que hice fue dormir, de hecho, unos minutos acababa de despertar y me pregunte por ti. Pues alguien se comprometio en llamar pero jamas lo hizo”
Rápidamente su respuesta llego:
“¡Lo lamento! Hace poco llegue a casa, hoy la reunión se extendió bastante y por mucho de estar pensandote no pude escapar para llamarte, pues significaría mi muerte. Estaba a punto de ir a cenar, mamá ha venido a mi cuarto para saber si sigo vivo. ¿Te puedo llamar mas tarde?”
Este dramático ojos mar, daba gracia su manera de decir las cosas en el momento de encontrarse acorralado, tampoco quería ser responsable de un allanamiento en su habitación sino salia de ella. Mejor dejaba el suspenso de lado.
“Me molestaría sino lo hicieras”
El sonido de las tostadora anunciado estar listo mi pan, dejando el celular de lado apague la estufa buscando un plato para servir mis alimentos, enseguida de realizarlo, fui al refrigerador con la finalidad de servirme leche. Luego, tome asiento en el mesón tratando de digerir mis alimentos. Mis pensamientos fueron de nuevo a la conversación que tuve con Anna, el avisarle a mamá mi noviazgo con ojos mar sin importarme su reacción, tenia toda la razón del mundo al decirme que aquien debía de gustarme era a mí. Sin embargo por mucho de hacerme daño, esa mujer seguía siendo mi madre la persona encargada de darme a luz, darme todas mis comodidades, estudios, comida, caprichos y cuidar de mi resfriados cuando estaba niña. ¿Como podía olvidar esos hechos? ¿Qué antes solia ser una madre amorosa y comprensiva? Porque luego de escuchar por primera vez de mi padre, ella vio mis ojos hinchados por el llanto secandolos con delicadeza, seguido de darme un abrazo y prometerme ir todo bien apartir de ese momento. Claro, se entero que Jhon me dijo algunas cosas de papá sin su permiso, ganándose una buena reprimienda. Con todo y eso, llegar ver a mamá aceptando cada una de mis deciones, o por lo menos, respetandolas era mi mayor deseo. ¿Era imposible pedir eso? En estas circunstancias lo es.
Culminada mi cena, lave la vajilla y acomode en su sitio, nuevamente encendí la estufa para prepararme un té, necesitaba fuerzas para lo que me metería ahora. El pasado debía de quedar donde debía, atrás, esto no decía el pisotearlo y seguir como si fuese nada. Mas bien, teníamos que vivir con ello, aceptarlo porque gracias a este eramos quienes somos ahora. Tomando en cuenta esto, igualmente manteniendo la imagen hermosa de mama sonriendo desde el fondo de su corazón, sujete el celular entre mis manos pulsando las teclas con velocidad. Si. Enviandole un mensaje de texto.
“Mamá, quizás este no sea algo que esperaras enterarte en este momento, menos por este medio paso de todas maneras quería hacertelo saber. El chico con quien me encontraste esta mañana, es mi novio, su nombre en Mathew Morrison y estudiamos juntos.
Heather.”
Heather.”
Ahora, solo me bastaba recibir su respuesta de su opinión al respecto, aunque efectivamente, nada de eso llego.
¿Quieren saber por cuanto tiempo dure sin saber de mamá? Bueno, durante casi todo el mes de diciembre y de forma predecible, ni un buen deseo de navidad recibí ese año.
Había sido la mas triste noche buena de todas, aunque no tenia idea que esa podría ser la última de todas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario