III
Haber estado respirando el aire de China fue bastante inreal, menos ver como toda esa gente nos daban la bienvenida en el aeropuerto, había hasta olvidado la imagen importante de mi jefe. Luego de aquella proposición/señuelo, hice todos los preparativos necesarios para poder asistir al viaje, organizar informes, planes de publicidad y balanza en finanzas. Llame a mi universidad avisando, mi tutora educacional me dio la vista buena deseandome buen viaje, para ella esta oportunidad era una en un millón y debía aprovecharla. ¡Que va! Esa mujer solo estaba emocionada al enterarse de mi viaje con el señor Uchiha, siendo este uno de los hombres mas atractivos de todo Japón y una persona que marca mucho impacto, por supuesto, olvidando un pequeño detalle. Esta casado. Hablando de personas pesadas, Nagisa al verme empacar mis pertenencias chillo emocionada, ella solo deseaba estar en mis zapatos porque viajar junto a un Uchiha seria lo mejor, además, de tener la posibilidad de conocer al mayor de estos, quien es uno de los solteros mas cotizados de toda Asia. Seria toda una joya atraparlo. Afortunadamente, Tadachi apareció para detener sus delirios por la sangre Uchiha, yo no tenia ningún tipo de interés en algo así, mi emoción solo residía en emplear mis conocimientos a la practico, dando completamente en el blanco. Estar con Uchiha Sasuke no seria nada para mi, absolutamente nada, solo quería poder emplear mis conocimientos al máximo y darle algo a los profesores al leer mi informe, mucho contenido informativo. Asi que, de esa manera, llegue a China llena de expectativas pero no tomando en cuenta, lo que vendría de ahora en adelante.
Viendo toda esa gente recibiendonos junto a cámaras televisivas, adopte la mayor de las indiferencias parandome detrás de mi jefe marcando la diferencia, sin saberlo, un conjunto de gente comandados por un azabache de cabello largo nos esperaba con una sonrisa amable. ¿Quien era él? Uchiha Itachi, hermano mayor de mi jefe. En apariencia en prácticamente iguales, salvo su cabellera larga azabache, las pestañas mas encrespadas, dos lineas de expresión de bajo de sus ojos y una piel bronceada. Cuanto a personalidades eran igualmente distintas, Itachi-san era mucho mas animado, alegre y entuciasta, no temia decir lo que piensa ni mucho menos ir contra la furia de su familia. Para él, alcanzar la felicidad era mucho mas valioso que poder o dinero, una persona digna de admirar, igualmente otra en que de pasos pequeños fue ganándose mi confianza.
Viendo toda esa gente recibiendonos junto a cámaras televisivas, adopte la mayor de las indiferencias parandome detrás de mi jefe marcando la diferencia, sin saberlo, un conjunto de gente comandados por un azabache de cabello largo nos esperaba con una sonrisa amable. ¿Quien era él? Uchiha Itachi, hermano mayor de mi jefe. En apariencia en prácticamente iguales, salvo su cabellera larga azabache, las pestañas mas encrespadas, dos lineas de expresión de bajo de sus ojos y una piel bronceada. Cuanto a personalidades eran igualmente distintas, Itachi-san era mucho mas animado, alegre y entuciasta, no temia decir lo que piensa ni mucho menos ir contra la furia de su familia. Para él, alcanzar la felicidad era mucho mas valioso que poder o dinero, una persona digna de admirar, igualmente otra en que de pasos pequeños fue ganándose mi confianza.
— ¡Sasuke! Mi querido hermano menor — exclamó alegre acercándose a él y estrechando sus brazos — me alegro de verte por aquí, en verdad necesitamos una mano.
— Yo diria muchas — le reprocho al separarse de él — pero no discutiremos de eso horita, dejare eso para mas tarde y en privado.
Itachi-san sonrio de manera forsosa ante la declaración del otro, aunque ese momento incomodo le duro poco al enfocar sus ojos en mi, alzando sus cejas impresionado.
— ¿Despediste a Karin acaso? — pregunto aun mirandome — porque a ella no la conosco.
— ¡Oh! — se hizo a un lado, tomandome del hombro para hacerme dar un paso hacia adelante — Te presento a Katsuki Sasumika, pasante de Karin en la empresa ella… tuvo un inconveniente y no pudo venir.
— ¿Katsuki? — pregunto extendiendome su mano, yo asentí moviendo mi cabeza y recibiendo el saludo — es un gusto conocerla señorita, aunque me parece usted mi joven.
— Un gusto igual, y si, soy bastante joven — le respondi con neutralidad.
— En fin — libero mi mano — tendremos luego tiempo para charlar. Sasuke, debes estar agotado por el viaje quizás quieras ir al hotel.
— Si — respondió comenzando a caminar junto a todo la comisión — quiero instalarme y luego ir a la oficina, por cierto. ¿Llego la gente que mande?
— Esta misma madrugada, Hen Xhin se encargo de eso — proclamo muy profesional y calmado — estan implementando ya otras técnicas del mercado, son bastante eficaces.
— Debes conocer a su jefa, Hinata, novia del perdedor — hizo una mueca burlona.
— ¡Por supuesto! Naruto-kun — rio con gracia ante el apodo “cariñoso” de hermano hacia su mejor amigo — ¿Como esta él?
— Se quedo haciendo berrinches de niño pequeño — movio su cabeza hacia los lados ante el recuerdo — solo porque no lo deje venir para perseguir a Hinata.
— Era de esperarse, en verdad la ama — dijo simplemente — Hablando de amor ¿Tu esposa? Me entere de ciertas cosas, además, de enrededos muy cruzos.
Mí jefe palidecio un poco ante semejante declaración, el rostro de su hermano parecía de reproche y algo enojado, demostrandole no ser ningún misterio para sus ojos los movimientos de este. Menudo rollo. Ante el silencio incomodo, Itachi-san le dio unas palmadas en el hombro de su hermano y le invito a subirse al auto, por ser una simple pasante, tome asiento junto al piloto en tanto los Uchiha lo hacían atrás. El mayor de ellos, mando a subir el vidrio de atrás para tener un poco de privacidad, lo que conversaron en ese momentos hasta el sol de hoy no tengo idea y menos me interesa saberlo. En un santiamen llegamos a un lujoso hotel, ni si quiera me sorprendió saber que el dueño era el mayor de los azabaches, mas bien, era algo de esperarse con su posición y estatus. Fuimos acomodados en las habitaciones mas amplia de todas, el señor Uchiha estaba en la presidencial y yo un cuarto al lado, al estar sola en ese sitio me permitir recorrerlo un poco. Parecía un departamento, con una sala pequeña amueblada y condicionada de un televisor algo grande, un sofá amplio y dos pequeño, una estantería repleta de libros y un mini bar a una esquina. El cuarto era simplemente brutal, una amplia cama con acolchada de almohadas vestida de color champán, dos mesas de luz con lamparas estrafaliaras, otro televisor pero mas grande que el de la sala, porcelas costosas y cortinas a juego a la cama. En cuanto al baño era digno de descansar, la razón, un jacuzzi ridiculamente grande se extendía en todas sus anchar dándole un aspecto elegante, es mas, en ese sitio podrían caber dos personas o hasta mas. Solte un suspiro cerrando la puerta, lo mejor sería buscar ropa para cambiarme y ordenar un café, debía emplear nuevos mecanismos de finanzas para el problema presente al igual de revisar mi informe de Pasantías. Esto no me sorprende, después de todo, este mundo es donde he nacido, estúpido pero cierto. Acomodandome en el despacho de la habitación, ya habiendo tomado una ducha y cambiado de ropa acompañada de una buena tasa de café, prendí mi portátil lista para hacer mis deberes. Fue cuando en ese momento alguien llamo a mi puerta, extrañada de ese hecho, me dirigí hacia la entrada dándole pequeños sorbos a mi bebida caliente. Entonces mi sangre empezó a hervir sin control, delante de mis ojos Uchiha Sasuke vistiendo de manera informal, una camiseta blanca, una chaqueta de cuero negra, pantalones ajustados igualmente negros, zapatos casuales y aquellos lentes de lectura. Un suave cosquilleo se extendió por todo mi vientre, enviando espasmos a todo mi cuerpo y produciendo escalofríos. Maldición, esto estaba saliendose de control o fuera de mis manos, pensar que Uchiha Sasuke un hombre completamente casado se viera ardiente como el infierno, me convertía en una degenerada total. No, me niego rotundamente a eso, mi neutralidad y pulcra imagen en indiferencia debe prevalecer ante todo, aun mas, ante su presencia.
— Señor Uchiha — pronuncio su nombre lo mas calmada posible — ¿Se le ofrece algo?
— Si — me sonrio ampliamente extendiendome unos documentos — necesito que me los ordenes antes de las cuatro, sera la hora de visitar la empresa y comenzar con las ordenes de prevención.
— Entendido — los recibí de inmediato — ¿Alguna cosa mas?
— Cuando nos vayamos te mandaré un emil — comenzó a alejarse aun sonriendome — alguna pregunta o duda no dudes en llamarme, Sasumika.
— Como usted ordene, señor Uchiha — marque yo misma la barrera entre los dos.
¿Qué había sido eso? Pregunte al cerrar la puerta, pensando en todas las cosas de Uchiha Sasuke vistiendo de esa manera tan casual. Maldita sea, en verdad estaba totalmente descontrolada, yo no quería de ninguna manera tener el papel de la otra y engañar la confianza de Sakura-san. Además, se donde se encuentra mi posición, una pasante que tarde o temprano se marchara, sobre todo, no poseo deseos de marcar algo permanente en mi corazón. Tal cual a las palabras de la recepcionista aquella vez, no voy a enamorarme de mi jefe, jamas lo haré, primero prefiero parar a loca o desahuciada. Con esos pensamientos, fui a realizar mis deberes laborales.
A las cuatro en punto nos marchamos a la corporación Uchiha de China, a nuestra llegada los empleados nos recibieron con los brazos abiertos, muy emocionados y contentos. Con agilidad, llamaron a una reunión con todo el comité directivo donde plantearon la problemática emergente, estuve allí anontando todo con lujo de detalles sin saltarme nada. De hecho, prácticamente los dias siguientes fueron de esa manera, asistiendo a reuniones, redactando muchos informes, memorandos y actas. En la noches, Itachi-san, el señor Uchiha y yo, prácticamente nos desvelabamos planeando llevar a la practica los planes del departamento de mercadeo, llevandome acostarme a la cuatro o cinco de la mañana. Recuerdo uno de esos días dormirme sobre el escritorio del cuarto de hotel, con lapicera en mano y un reguero de documentos, siendo estos mi mayor compañia. Aunque nada de esto fue en vano, poco a poco las mejorías se presentaron, dos empresas vanguardistas parecieron interesadas en el producto, seguida de otras mas y mas, la alegría en Itachi-san no se hizo esperar invitandonos a el señor Uchiha y a mi a almorzar.
— ¿Te gusta la comida China Sasumika-chan? — pregunto muy sonriente.
— No me desagrada — respondí llevandome un poco de pollo agridulce a la boca.
— Dios… tan seria como de costumbre — exclamó riendo divertido.
Había pasado casi cuatro semanas desde mi llegada a China y de esos días, Itachi-san se entero de mi historia a la par de procedencia. Claro, el no es de los que te presta atención debido a tu estatus sino por quien eres, al ser de gran ayuda en todo este problema me gane su confianza. No me quejaba, el mayor de los Uchiha en verdad me agradaba.
— Esa es la especialidad de Sasumika — argumento mi jefe muy convencido, mirando a su hermano — he luchado para que me llame por mi propio nombre pero no lo logro.
— ¡Vamos! A mi me llama normal — le resto importancia al asunto — ¿Cierto?
— Totalmente, señor Itachi — lo nombre sumamente seria.
— ¿Eh? — parpadeo sin entender.
— ¿Decias algo? Hermano mayor — alzo las cejas con burla, comiendo gustosamente.
De pronto, uno de los hombres de Uchiha Sasuke se acerco hasta nosotros con una portátil a la mano, anunciando que su esposa estaba en línea queriendo hablar con él. Al comienzo palidecio un poco, pero reponiendose de la impresión ordeno colocar el aparato frente a el y hablar.
— ¡Cariño! — se escucho una chillona voz entuciasta — ¿Como esta el trabajo por allá?
— Sumamente estresante — admitió sonriendo adolorido — pero no hay nada que se pueda solucionar.
— Teniendote a ti al frente, obviamente todo túnel tendrá su luz — alardeo muy segura de si misma.
Fue cuando Itachi-san, haciendo un poco a un lado a su hermano agito su mano a la pantalla muy sonriente y feliz, estaba saludando a su cuñada.
— ¡Sakura! — exclamó su voz sonriendo — ¿Cuando pretendes hacerme tio? Mira que quiero un montón de niños corriendo a mi alrededor gritando mi nombre.
— Pues si eso quieres, ten los tuyos propios — le lanzo la pelota con tono de broma al igual de riéndose — Por cierto, me alegra verte. ¿Como has estado?
— Ocupado, pero gracias a los dioses tengo dos ayudantes magníficos — coloco una mano en el hombro del menor Uchiha, después, dio una mirada rápida hacia mi — debes conocerla a la otra persona.
— Sasumika — pronuncio mi nombre, haciendome olvidar mi alimento — ¿Donde esta ella?
— Luchando con un pollo agridulce — le dijo riéndose en proceso mi jefe — pero manda sus saludos.
— Que poco tacto, Itachi — reprocho indignada — Aunque sumo que puede escucharme, bueno, si lo hace espero que este disfrutando de su alimento y… no este muy sumida en el trabajo. Aun es joven, además, China es grande como extensa que se divierta en su aire nocturno.
— Sakura-san… — susurre entre labios, algo conmocionada.
— Igualmente, le ordeno darle un ojo a Sasuke. No confió en las chicas chinas, alguna podría arrebatarmelo — propuso muy celosa y con algo de niñeria.
Si supiera… el señor Uchiha no tiene necesidad de eso, si lograr hecharse un polvo podría hacerlo hasta en la misma casa de él, con tal, chicas le sobraban. Itachi-san me miro con perspicacia, en tanto Uchiha Sasuke, trataba de controlar a su mujer diciéndole palabras dulces a la par de melosas. Al final de la llamada, Sakura-san nos deseo buena suerte a todos y vernos pronto en Japón. Termine mi alimento satisfecha, esperando nuevas ordenes de los Uchiha.
— Por hoy creo que es todo — anuncio mi jefe, a la par de tomar una bebida alcohólica — Hinata parece tener todo bajo control en la empresa, aun mas, ha solucionado gran parte del problema.
— Le ofrecería matrimonio si no estuviese ya comprometida — comento en broma Itachi-san — si Naruto-kun me escucha, acabaría conmigo.
— Si, es bueno que lo tomes en cuenta — le siguió la corriente — aunque, para esta noche… si queda algo importante.
— La reunión con los proveedores — suspiro cansado el hermano mayor.
— Correpto.
Este seria el último paso para solucionar el problema, pero acontencia que tratar con ellos era sumamente delicado, son hombres de caracter fuerte y muy dominante, las cosas debían hacerse a su modo no el de los demás. Itachi-san y el señor Uchiha compartieron una mirada cómplice logrando asustarme un poco, luego sus rostros sonrientes llegaron a mis retinas produciendome escalofríos, estaban planeando algo. ¿Como lo sabia? Sus expresiones lo decían.
— ¿Qué te parece venir con nosotros Sasumika-chan? — propuso Itachi-san con intenciones ocultas.
— Si… tu vienes, seguramente estaran mas calmados — prosiguió mi jefe — ellos por alguna extraña razón, frente a las damas permanecen muy normales.
— Pero solo soy una muchacha joven pasante — plantee con mi usual tono de voz — no creo causar mayor impacto.
— ¡No te preocupes por eso! — generalizo sus palabras el hermano mayor — eres perfecta Sasumika-chan, causaras mayor conmoción. Además, estarás con nosotros, nada ocurrirá.
Ese sin duda, es uno de mis mayores errores cometidos en la historia de mi vida, junto con algo que mas adelante relataré.
— De acuerdo — cerre los ojos resignada — asistire.
Odio vestirme con vestido, en verdad lo detesto aun mas el maquillarme o areglarme, en casa o en la calle, suelo utilizar ropa casual y bastante comoda. De hecho, Nagisa me riña mucho por eso pero trato de ignorarla, mis gustos solamente me pertenecen a mi no a alguien mas. Pero esa noche, tuve que hacer la excepción, adoptar por un vestido vinotinto de falda tipo medusa, una bufanda negra estilo noche, zapatos de tacón altos y mi cabello recogido en una cola de medio lado. Al reflejarme en el espejo, no parecía yo, sino una joven dama distinguida de alta sociedad, menuda broma. Cuando escuche el sonido del teléfono celular supe que era el momento de salir, el señor Uchiha junto a su hermano mayor me esperaban, sali rápidamente de la habitación dirigiendome al elevador. Solo seria esta noche, solo esta noche me comportaria como una joven de mi clase, botaria mi alergia a las reuniones aristocráticas y permanecería serena. Bueno, eso no es difícil. Al llegar a la recepción pude verlo, el señor Uchiha conversando con otros dos sujetos de baja estatura, vestido de traje elegante y rasgos mas pronunciados. Los proveedores. Aunque me faltaba alguien, Uchiha Itachi, caminando con pasos elegantes me dirigí hasta ellos llevando en el proceso algunas miradas curiosas, hambrientas y envidiosas. Pero todo se redujo a nada cuando el me miro, puede sonar hasta estúpido o cliché pero el tiempo su detuvo, su mirada oscura se poso en cada centímetro de mi figura algo asombrado, algo embodado, aunque sobre todo maravillado. Controlando mis impulsos idiotas, me plantee que esta hora pasaría rápido y sin contra tiempos.
— Señor Uchiha, buenas noches — lo salude con educación, el ni siquiera respiraba — señores les ofresco mis disculpas por la tardanza. Mi nombre es Katsuki Sasumika, un placer conocerlos.
— El placer es todo nuestro, joven dama — hizo una leve reverencia, un hombre algo calvo. — soy Feg y mi hermano, Shung gen Feg. Estamos muy alagados ante su presencia.
— Bueno — rompio la atmósfera de coqueteo mi jefe, tomando mi brazo con algo de brusquedad — estamos todos, como dije, mi hermano se siente muy apenado por no poder asistir pero debe encargarse de la prueba de los nuevos productos.
— No se preocupe, señor Sasuke — le resto importancia el mas joven de los proveedores — sera mejor pasar al asunto de negocios.
— Por supuesto, sigame en esta dirección — señalo mi jefe aun sujetandome el brazo.
El simple toque de su piel con la mia producia eletricidad en todo mi ser, aun mas esta cercanía peligrosa maquinaba muchas cosas locas en mi cabeza, una peor a la otra y cada vez descabellada. Ahora, prácticamente me costaba respirar al percibir el masculino perfume que usaba, haciendo mis pasos mas debiles y difíciles de dar. Mierda, esto es peor a cualquier tortura rusa o alemana, porque podría parar a loca. Afortunadamente, llegamos al restaurante donde todos nos sentamos a la mesa pidiendo nuestra comida, el mayor de los hombres trato de sacar un poco de información sobre mi, cosa que impidió a toda costa el señor Uchiha enfocando la conversación a otra cosa. Esto era raro, que mi jefe estuviera tan sobreprotector y a la defensiva, tal cual pareciera estar…. ¡Pero que absurdo! Solo soy su pasante, una joven muchacha que nada debe o teme, sobre todo, demostrandole no tener ninguna pizca de interes en él, salvo a lo laboral. Tomando en cuenta también el haberme dicho amar a su esposa, lo ayude de manera bizarra para superar sus problemas, mi mente solamente estaba engañandome de una ridícula manera, es todo. Permanecí el resto de la velada en silencio, dándole pequeños sorbos al champán y llevandome a la boca un postre de tarta de frutas, los hombres en la mesa se centraron en atender los puntos de las mercancías y cerrar el trato. Obviamente, tuve que soportar la mirada de viejo decrepito del mayor de los proveedores, al momento de firmar el contracto y igualmente al despedirnos, esperando poder vernos en cualquier otra circunstancia. No lo negaré, cerrando ya la última brecha de este aparatoso problema, solte un suspiro y mande a pedir una bebida fuerte para pasar el trago amargo. Uchiha Sasuke igualmente me imito, tomando asiento a un lado de mi desanudando su corbata y corriendo hacia atrás su espalda, elevando un poco su cabeza. Al llegar nuestras bebidas, ambos la cogimos y le dimos un trato profundo casi acabandolas. No me maliterpreten, el beber se me da faltal, pero en circunstancias tan estresantes como esta ameritaba por lo menos una copa.
— Siento que he envejecido cinco años de golpe — confeso mi jefe soltando un bufido, girando su cabeza y mirandome con diversión — ¿Que hay de ti? Nunca pensé verte tomando.
— Bueno — me encogí de hombros — la situación claramente lo amerita, señor Uchiha.
— Te tomó la palabra — se reincorporo, llamando a un mesero y piendiendo una botella — en verdad necesito desahogar mi pesadez en algo de alcohol, espero y no te importe.
— Para nada — concluí terminando mi bebida.
Pero eso no fue la única, solamente la primera de muchas otras mas, esa noche no solo perdí mi cabeza también la cordura donde permiti romper las barreras de lo correpto a lo incorrepto. Siendo sincera, no recuerdo mucho de lo que dije en ese momento, solamente que hable tanto que mi garganta quedaba seca y obligada bebía mas, el señor Uchiha escuchaba atentamente e igualmente se desahogo mas delante de mí. Por ejemplo, como sus padres lo estaban presionandolo para hacerlos abuelo, de Sakura-san estar renuente a engordar y pensarlo dos veces antes de ceder. Obviamente quería tener hijos, pero todo se debía de hacer en su debido momento, aun mas, cuando su estabilidad emocional estuviera mejor, convencer a su esposa sería lo de menos. Le di mi opinión sobre eso, dándole el ejemplo de todos obligandome a conseguir un novio, su esposa, mi hermana e inclusive mi madre. ¿Cual era el maldito problema de estar sola? Es decir, solamente tenía diecinueve años y una vida totalmente por delante, los hombres no era un tema fuerte para mi. Lo contrario, era indiferente, solo en mis deseos esta el graduarme.
— ¿Nunca te has acostado con alguien? — exclamó sorprendido el Uchiha, dándole un sorbo a su bebida — ¡Pero donde estan los hombres de este mundo!
— En el basurero — bufe sirviendome un poco mas de alcohol — allí los mande yo.
— ¿Me mandaras a mi también, Sasumika? — exclamó con un tono seductor, sujetandome con un solo dedo el mentón — juntos podríamos hacer tantas… tantas… cosas.
Le quede mirando unos segundos, perdida en sus ojos negros igual a una noche sin estrellas, a esa encantadora expresión de casanova y su sonrisa de: tomame y jamas me dejes. Entonces, desvie mi mirada soltando una risa algo divertida, dándole un sorbo a mi bebida dandome cuenta que en verdad el alcohol se me subió a la cabeza. Estaba muy hebria.
— Acaso… ¿Me quiere follar señor Uchiha? — le pregunte de manera perspicaz.
— ¡Dios! Ese vocabulario — señalo a mi boca con lujuria, prácticamente hambriento — pero… ¿Sabes algo? Tengo mis ojos sobre ti desde la primera vez en verte, yo… en verdad… quiero poseerte.
Su tono de voz, ronco, demandante y posesivo, una mirada llenada de deseo como descontrol, me llevaban a la entera locura. La electricidad en el ambiente se hizo máxima, al hambre mucho mas, mi piel deseaba ser tocarda por este hombre sin importar las consecuencias, sin importar quien era o quien eramos, sobre todo, sin importar absolutamente nada. Le atine que la bebida estaba en todo mi sistema sanguíneo, llevandome a desear con locura este hombre y el plantearme el acceder a esto, a entregarme por completo. Nuevamente, solte una risita lunatica, llevandome una gran cantidad de alcohol a la boca, el cual quemaba todo a su paso llevándose toda mi lucidez.
— No se enamore de mi, señor Uchiha — le adverti con cautela — una obsesión puede llevar a eso, el querer descubrir algo también, todo lleva a un mismo fin.
— Estamos muy habladores hoy — profirio una risita seductora — ¿En verdad temes de mis sentimientos hacia ti?
— Sabe que me ire — le dije con simpleza, alzando mis hombros sin importancia — me graduaré y… jamas regresare.
— Entonces — acerco sus silla hacia la mia, deborandome por completo con su mirada, haciendome sentir mas acalorada que nunca — ¿Propones algo?
Me quede unos momentos en silencio, sintiendo los latidos de mi corazón mas fuertes sobre mi pecho, presa de la adrenalina, conexión magnética y frenesí a punto de ebullición. Todo, todo se remolino entre si llevandome a una sola cosa: no quiero compromisos, solo sentir.
— No se enamore de mi, tampoco trate de conseguir quererlo de otra manera — enumeraba las cosas, mirandolo con seriedad — sobre todo, lo consiguiente hasta hora sera sin remordimientos.
— Perfecto — sonrio complacido, tomando mi mentón y produciendo calor profundo — sin remordimientos sera.
Nuestras bocas se unieron llenas de hambre y deseo, el palpitar de mi corazón se elevo a la par del fuego de mis venas ante sentir lo prohibido sernir ante mi, aquel cosquilleo en mi vientre de extendió en otras partes bastante peligrosas, donde nadie las ha explorado antes. Sentí un leve mordisco en mi labio inferior obligandome a abrir mi boca, paso seguido de una humeda sensación recorrer la comisura de mis labios, no me importo, aunque fuese asqueroso no quería parar. La lengua de este empujo la mia haciendome hacer sonidos obscenos y húmedos, un vibrante calor inundó mi estómago al enredar mi lengua con la suya, produciendo un leve gemido. Su mano libre descendió desde mi cuello hasta uno de mis pechos, rosando con cautela uno de sus dedos por la tela obligandome separar nuestras bocas y reprimir un jadeo, mordiendo mis labios. Uchiha Sasuke soltó una risita divertida, mirandome como un emperador de la noche, repitiendo la misma acción no teniendo mas opción que morderme los labios con mas fuerza. Luego, llevo su boca a mi oreja derecha riéndose y provocando mas electricidad, igual a fuego en todo mi ser.
— Tu cuerpo… es tan sensible — suspiro, lamiendo el óvulo de mi oreja con diversión — eres muy erótica, provocas muchas cosas en mi… ¿Qué deberíamos hacer? — se pregunto bajando su cabeza hasta mi cuello repartiendo pequeños besos, en tanto yo mantenía mi cabeza nublada — Sasumika… ¿Te apetece ir a mi habitación? O… quieres la tuya.
Presa del alcohol en la sangre, nublada del deseo y sedienta de mas, pude articular palabra coherente.
— La tuya.
Nuestros cuerpos chocaron contra una pared vinotinto, mientras nuestras bocas se deboraban la una a la otra, siendo cómplices la oscuridad de una fria habitación y la escasa luz de la luna colandose por una ventana. Mis manos sujetaron su amplia espalda sintiendo cada uno de los músculos contraerse ante mi tacto, en tanto el, con su lengua provaba mi piel como si fuera la mejor miel creada. Luego prototipo un leve mordisco en mi clavícula haciendome gritar, su risa me erizo la piel debido al choque de su aliento contra esta, jamas pense que podría un sonido así colocarme tan nerviosa y exitada a la vez. Nuevamente nuestros cuerpos dieron un giro a la pared, quedando completamente presa ante él, aproveche esto para quitarle el saco y despojarlo de la corbata, desabrochandolo de los botones de su camisa con habilidad experimentada. Este se sorprendió susurrando jamas pensar en verme de esta manera, desesperada y totalmente nublada del deseo, le calle la boca con mis labios a la par de quitarle aquella molesta prenda, la palma de mis menos sintieron la cremosa piel de Uchiha Sasuke al igual de su sensuales pectorales, todo esto me quemaba hasta lo mas profundo de mi ser. Solte un jadeo al notar como él me sujetaba el muslo elevandola, prácticamente juntando nuestras pelvis, haciendome sentirlo, su calor y deseo. Dejandome llevar por el momento, apoye mis manos en sus hombros impulsandome por sus manos quien sujetaba mis muslos, pase mis piernas por su cintura acercándo nuestros cuerpos mas, ambos soltamos un jadeo ante ese movimiento rápido. Unimos nuestros labios una vez mas, dejando mi peso completo en el Uchiha en tanto este caminaba a ciegas buscando el sofá, al hallarlo, nos hizo caer de manera fuerte en el. Sus manos comenzaron a tener vida propia, acariciando con la yema de sus dedos mi cuello y pasarlo hasta el nacimiento de mi vestido, mirandome como un perro hambriento. Elevo mi espalda, buscando a tientas a cierre de mi vestido bajandolo poco a poco con mucha sensualidad, casi torturandome ante tanta lentitud, gruñi en protesta, el solamente rio divertido despojandome de aquella molesta prenda, dejandome solamente en mi ropa interior blanca. Ante la oscuridad, observe el brillo de la mirara del Uchiha permitiéndose admirar la casi desnudes de mi ser, iba a preguntarle que le ocurría, cuando bajo su cabeza y empezó a besar mi estomago con mucha delicadeza, tacto a la par de sensualidad. Cada rose de sus labios con mi piel, era una descarga eléctrica a mi corazón produciendo espasmos, corriente y deseo de querer mas. No tuve tiempo de relajarme, cuando senti una de sus manos libres sujetar uno de mis pechos con agilidad, masajeandolos en círculos y luego movimiendolos de arriba hacia bajo, haciendome gemir sin control alguno de mi misma, retorciendome parecido a un animal en el agua. El calor en mi vientre se intenfico haciendome comprender varias cosas, la primera, que sin duda me he estado perdiendo una de las necesidades mas básicas del ser humano, y la segunda, Karin tenia toda la razón del mundo en quedarse tan pegada al señor Uchiha. Sus dedos habilidosos se colaron por debajo de mi sujetador, acariciando a piel desnuda aquella zona sin pedir permiso alguno, entonces ocurrió. Alzo la copa del sujetador, llevando su boca hasta allí para succionarla como si esperara el mayor de los néctar, en tanto el otro pecho lo libero de su prisión para masajearlo y pelliscarlo. Seguía retorciendome espamodicamente, nublada del calor completo y siendo abrasada por los mares de la pasión, en esos momentos me sentía igualmente a una muñeca llena de helio, o mejor dicho, aire comprimido. La boca del Uchiha era muy habilidosa, humeda y juguetona, sus manos de pianistas me quemaban hasta los huesos dejando su marca. Ahora, sin duda, no podrían encontrar ningún rastro de la antigua Katsuki Sasumika, la seria, reprimida y sin alguna emoción. El señor Uchiha se deshizo del sujetador enviandolo a alguna parte del lugar, cambiando ahora de posición y atacando mi otro seno, aprovechando de acariciar mi estomago plano con delicadeza frenandose en la liga de mi ropa interior. Si piensan que me alarme ante eso, se esquivocan, estaba muy ocupada de sentir las pequeñas mordeduras de él en mi pezón como para asustarme. Gimiendo sin control senti que era invadida aquella zona en particular llena de dolor, si, esa era la palabra dolor porque no existía alguna otra. Abrí los ojos a par al sentir un dedo allí, moviéndose de arriba hacia abajo probocandome y llevandome a arquear la espalda como poseída, ahora la electricidad se intensificó. Nadie, miren bien, nadie en la vida me había tocado de tal manera que casi produciera convulsiones en mi cuerpo, aquel dedo no solo rosaba con lentitud mi zona “v” sino que de poco se introducía sin aviso, moviéndose en circulos y simulando pequeñas penetraciones, haciendome empujar sin saber porqué hacia él jadeando y boqueando en busca de aire. Dando la aparición de otro mas, grite extaciada sin darme cuenta que los ojos negros del Uchiha me miraban con cautela, estudiando cada una de mis expresiones. Sus dedos giraban lentamente, marcando un ritmo pausado y sin prisa, casi parecía disfrutando el momento, con una mirada sadica, acerco su lengua a mi cuello y parte detrás de mi oreja mordiendome, marcandome como si fuera de su propiedad. Luego se detuvo, un segundo, un misero segundo para comenzar a sacar y meter sus dedos con velocidad, casi destreza llevandome a empujarme con ellos en la necesidad de querer mas, mucho mas. Ya no salían gemidos de mi boca, sino gritos y jadeos incontrolables, en ese punto sabia que vendría a continuación, si que lo sabía, pero no me asustaba, lo contrario, me exitaba. Una corriente nacida en mi espina dorsal me avisaba el eminente orgasmo, arqueando la espalda y soltando un grito de éxtasis, deje de moverme trantando de regular mi respiración para poder darme cuenta de algo. Uchiha Sasuke había sacado los dedos de mi interior, dandome una mirada seductora, se encontraba lamiendolos con una expresión esquisita, parecido a estar probando el chocolate o la vainalla. Eso no me apeno, solo me sorprendió y por alguna razón, mi cabeza hebria lo encontró excitante, soltando una risita divertida, tome su mano con sorpresa llevandome sus dos dedos a mi boca y envolviendolos con mi lengua. Era asido, bastante repugnante a mi parecer, pero al estar tan borracha y sentir la mirada del Uchiha todo esto aumento mí morbo. Después, buscamos nuestras bocas con desesperación, enterando nuestras lenguas y repartiendo mi esencia, caíamos nuevamente en el sofá sintiendo como él me quitaba la única pieza de ropa, quedando totalmente desnuda ante el. Debería sentir vergüenza de mi, de hecho, recordar en estos momentos mi comportamiento es penoso, pero como estaba hebria y nublada del deseo a mi propio jefe, nada de eso me importaba. Solamente consumar este acto hasta el final.
— ¡Dios! — dijo entre un beso y suspiro, separándose a escasos centímetros de mi — en verdad quiero poseerte, hundirme en tu calida y suave piel. Eres tan exquisita, sabes exquisito — reintegro riéndose, quitando un mechón de mi cabello en mi frente — Ni si quiera puedo creer que estemos haciendo esto, digo, tu nunca diste a entender interes en mi y ahora… — me dio un rápido beso sujetando mi labio en proceso — te tengo ante mi como toda una diosa, tu blanca piel me pide marcarla. Quiero marcarla. Juro que… jamas olvidaras este día.
Y lo decía de verdad, jamas pude olvidarla, ni ahora o nunca, después de todo fue la primera vez que estuve con un hombre. Son situaciones inolvidables.
— Aun no te emociones — le respondí yo con burla — pude haber experimento uno de los orgasmos mas increibles de mi vida, pero, aun no es una noche para jamas olvidar.
— ¿No sabes que la noche es joven? — me dijo casi sentandose sobre mi, desabrochando su pantalón y bajandose la cremallera — del apuro solo queda el cansancio, yo simplemente quería ser un caballero contigo, debido a que es tu primera vez.
— Muy caballero sin duda — comente con ironía — hacermelo aun tomando en cuenta que estoy tomada, es usted un gran hombre señor Uchiha.
— Deberías tomar alcohol mas a menudo — rio entre dientes, bajandose con todo y ropa interior el pantalón quedando en iguales condiciones que yo, como nos trajeron al mundo — eres sumamente habladora cuando lo consumes y de hablar del atrevimiento, ha sido tu la que me indujo a esto. Asume las consecuencias.
Él volvió a sernirse sobre mi, nunca había visto a un hombre desnudo en mi vida y observar al Uchiha de esa manera se me escapaba el aire, todo en este hombre era hermoso y cautivador. Sus fuertes brazos, aquellas piernas largas musculosas, ese pecho firme y fuerte poseedor de músculos marcados, aquella piel blanca que cuando la toca quema consumiendo todo a su paso para no dejar nada. Pero aun mas, no podía dejar un detalle suelto, este sujeto estaba bien dotado y aun mas, éxitado queriendo liberarse con mi cuerpo. Dandome a enternder una sola cosa, eso realmente doleria, no es que la primera veces no causara dolor, toda mujer sabía eso y jamas se detenía de hacerlo debido a ello. Por eso, me arme de valor hacia lo inevitable.
— ¿Te gusta lo que miras? — me dijo de manera coqueta, sujetando mis caderas y rosando sus pulgares con suavidad — porque… te doy todo el permiso de tocarlo, si quieres.
— Eres muy engreido — admití sin vergüenza, bufando en el proceso — ¿Siempre se comporta de esa manera en estas situaciones?
— No, en lo absoluto — sujeto una de mis piernas flexionandola y besando en el proceso — solamente tu has producido eso, eres una en un millón.
— Recuerde nuestro trato, señor Uchiha — canturre muy seria — no se enamore de mi.
— Lo tomo en cuenta — señalo riendo — ahora, necesito que separes las piernas por mi. Esto… podrá doler un poco.
Soltando una carcajada sonora ante el comentario de mi jefe, pero igualmente obedeciendolo pensaba en lo absurda de la situación. Si bien, jamas pensé en que estaría alguna vez teniendo sexo con alguien, tampoco medite estar hablando en pleno acto sexual, consideraba en solo roses de cuerpo, sudor, jadeos, palabras inreconosibes y gritos. Pero esto, esto era único.
— ¿Clases de sexo con el señor Uchiha? — pregunte aun muy divertida.
— Sabes, las prácticas son mas lo mio — imito mi tono de voz, posicionandose entre mis piernas y separandolas lo mas lejos posible — pero si quieres tomarlas con alguien como yo… no me negaría nunca. Toma toda el aire que puedas, lo necesitaras.
— Tengo un profesor bastante osado, aunque señor Uchiha — lo llame antes de tomar grandes bocanadas de aire y reteniendolo — ¿Alguna otra vez lo ha hecho con una virgen?
— Si, pero hace muchos años atrás — relato sujetandose su miembro y llevándolo con lentitud hacia mi entrada sin introducirlo — aunque el tacto jamas se pierde, ni estando borracho. Para cuando te lo haga, dejaras de llamarme “señor Uchiha” y gritaras mi nombre.
— Son palabras muy fuertes para usted, señor — comente con desafío.
— No me tientes.
Y entro, no por completo solamente la punta pero pude sentir como alguna parte de mi comenzaba a desgarrarse, el aire acumulado se escapo por mi nariz seguido de un quejido doloroso. Mierda duele, mierda duele. ¡Duele mucho! Sientes como si tu carne se abriera en dos y diera paso algo palpitante como fuerte, marcando su paso, dejando todo de lado y siendo únicamente él en el mundo. Menos mal solamente es la punta ¿no? Pensé de manera irónica, trantando de respirar profundo llenando mis pulmones de aire. Esto solo es el principio, el final sera aun peor.
— Tranquila, trata de relajar un poco los músculos — me aconsejo con voz ronca, casi apretada — esto suele ser un poco doloroso pero prometo que pasara.
¿Y donde encontraban el placer a esto? Pensé mientras unas cuantas lágrimas se escapaban de mis ojos, porque esto es horriblemente doloroso, a la par de torturoso. ¿Solamente el hombre goza en este acto? ¿Qué hay de la mujer? Entonces mientras mis pensamientos se llenaban de odio hacia el sexo masculino, una mano roso mi pecho produciendo un escalofríos placentero. Un jadeó involuntario se escapo de mis labios, impresionandome y luego de eso vino otro mas, uno mas y otro. Los dedos estilosos de Uchiha Sasuke masajean la piel de mi pecho con una sola mano, dando sensaciones eléctricas olvidandome casi del dolor, ahora solo me enfocaba en como este hombre sabia manejar también esas manos y si tocaba el piano. Probablemente lo sepa.
— Voy a volver a moverme — anuncio respirando profundo, controlando sus instintos quisas — relajate, el dolor rápidamente ser marchara.
Nuevamente presiono mas en mi interior produciendo el dolor, solte un grito, pero no de placer sino lo contrario. Iba a pedirle que sacara su cosa de mi, aunque no fue necesario, estaba ya todo dentro. Mas lágrimas bajaron de mis párpados, manchando mi rostro a su paso, unos suaves sollozos se escaparon de mi boca a la par de risas, Uchiha también me imito pero por su parte parecía igualmente aliviado, hasta cansado.
— Ni se te ocurra moverte — le adverti con voz queda — o a la próxima te dolera sera a ti.
— Para la próxima sera mas placentero, lo prometo — dijo con un tono de voz errantica, parecida a haber corrido mucho — se necesita un par de veces hasta alcanzar el placer en una mujer, aunque… ¿En verdad ha sido muy malo?
— ¿Y si te meto algo en el trasero? — le dije de manera irónica, el trago duro saliva — allí tienes tu respuesta.
— ¿Aun estas hebria? — exclamó algo asustado.
Mi cabeza daba un poco de vueltas, pero gracias al dolor de ser penetrada comenzaba a despejarme de a segundos, la sobriedad estaba casi de vuelta. Enarque una de mis cejas mirandolo con incredulidad, él por su parte soltó una risita incomoda, me parecía increible que siguiera exictado aun cuando casi rompí el momento. Mis partes bajas aun dolian, aun con la intromisión nueva, pero con todo y eso, la experiencia no era del todo mala. Uchiha en verdad merecía el nombre de semental, ahora lo tenia sobre mi, completamente a mi marced. Algunas mujeres pueden estar envidiando, estaba pensando que no era malo sentirme de esa manera, menos si esto solo se vive una sola vez en la vida. Lleve mis manos a su espalda acariciandola con la yema de los dedos, sintiendo como su piel se volvía de gallina, el cerro los ojos tratando de controlarse un poco parecía meditar algo. Quería que se moviera, el dolor sedio y llego el momento de experimentar mas, disfrutar esto a tiempo completo. Una vez mas repeti el mismo movimiento, sacandole un gruñido en el proceso.
— ¿Piensas quedarte quieto toda la noche? — pregunte algo fastidiada — si mal no recuerdo, dijiste que me harias gritar tu nombre. ¡Pero que cosas! Yo aun no… ¡Ah!
Lo hizo, el muy maldito comenzó a salir un poco de mi para darme una estocada rápida, haciendome articular un fuerte gemido. Aproveche para fulminarlo con la mirada ante su atrevimiento, este me miro nuevamente con su oscura del emperador de la noche, tomando mis caderas y repitiendo una vez el movimiento. ¡Santo cielos! Tuve que sujetarme de su espalda clavando mis uñas en el proceso, si bien un poco de dolor seguía allí, el cosquilleo en mi vientre se extendió por toda esa zona maxificando al completo. Pero no fue la única vez en hacerlo, porque clavando sus dedos en mis caderas, se apoyo una vez mas marcando un ritmo no talento pero ni rápido. El calor de mi cuerpo aumento mas, una neblina de placer, frenesí y fuego se apodero de mi. En esos momentos, podía mirar estrellitas mínimas en toda la habitación donde bailaban al compas de los movimientos de mi cuerpo, mi mente dejo de emitir algún pensamiento coherente, ahora solo existía algo. La pasición. Mis gemidos se convirtieron en jadeos, estos en gritos y luego en palabras inreconosibles. Las embestidas parecían erranticas, fuertes, demostrando la increible paciencia de su dueño, quien poseia un expresión exquisita en su cara. Unos ojos cerrados, sudor recorriendo su frente, gemidos troncos y una conocentración máxima, lleve una de mis manos acariciandola con delicadeza produciendo ver su oscura mirada, en ella se encontraba un remolino de sentimientos buscando ser explotados. Como pude, eleve un poco mi pelvis, cortando un algo sus movimientos rápidos para abrir mi boca y conectarla a la suya en un beso voraz, hambriento lleno de lujuria. De una rara manera, termine casi sentada sobre él, con una pierna alzada a la suya y sintiendo como me llenaba hasta lo mas profundo de mi. Gruñi deseosa de poder moverme junto a él, parecía irónico que hace unos segundos me quejase del dolor y ahora este casi sentada, aunque el Uchiha también este en la misma posición que yo. Al hacer un leve movimiento de nuestras pelvis hizo un gemido ronco entre nuestros labios, una vez lo hice escuchandolo decir una maldición y el no parar de hacerlo. Solte una risita, al buscar su cuello para besarlo obedenciendo a su mandanto, chocando con su pelvis una y otra vez, gimiendo casi en su odio al sentir mis paredes abrir a la par de cerrar ante los movimientos bruscos. Mierda, tal vez mañana vaya a recordar esto y ni siquiera poder moverme, pero no me arrepentiria, en verdad deseba esto. Ambos marcamos una sensual danza, donde nuestras pelvis chocaban entre si produciendo sonidos húmedos, en tanto mordisqueaba la piel del Uchiha y dejaba mi marca permanente, este arremetia contra mi sin piedad sacando toda esa frustración aguardada desde que nos conocimos. Entonces sin previo aviso, aceleró sus movimientos no dejandome respirar, desconcentrandome en mi labor de moderlo, sujeto mis caderas gruñendo y maldición por lo bajo. Por mi parte, me sujete de sus brazos arañandolos sin importarme nada, gritando prácticamente y jadeando totalmente poseída.
— ¡Dios mio! No… no dejes de moverte… mierda… mierda… sigue — me decía con un tono de voz tan erótico que me llevaba a la locura.
— ¡Aaah! — gritaba casi como poseída, clavando mas mis uñas en el sintiendo sus fuertes penetraciones llenarme — ¡Santa mierda! ¿D…? ¿Donde? ¿Como aprendiste? ¿Esto…?
— Digo el milagro… Mmm… — gruño con exquisito tono de voz — pero… no… el… santo. Aunque, la próxima… deberias… hacerlo sobre mi… lo harías muy bien…
— ¡¿Aun piensas en mas?! — chille sintiendo mis paredes contraerse, estaba a punto de venirme — ¡Oh! ¡Acelera! ¡Mierda! ¡Me corro!
— Como… ordenes — gruño.
Me arrojo al sillón nuevamente sin separarnos, saliendo y entrando de mi con rapidez absoluta, me sujeten de su fuerte espalda tratando de controlarme pero la respiración se me escapaba sin poder evitarlo. Al llegar el éxtasis, mi vista se nublo y sentí explotar en brillos multicolores, algo mojo mi interior combinandose con mis propios fluidos. Arquee mi espalda soltando un grito de satisfacción combinandose con el del Uchiha, quien se quedo estático unos segundos tratando de recuperar su respiración. Maldición, me sentía bastante cansada y parecia a una pluma andando libremente por el viento, siendo manipulada a su antojo, la explosión en mi vientre dio paso a la total nada. La rotunda nada. El Uchiha salio de mi, desplomandose en mi cuerpo con respiración cansada y tratando de poder recuperar algo de oxigeno, pero no podía, ambos no lograbamos. El orgasmo solo no dejó cansancio, también un vacío, al menos en mi.
Mierda… ¿Qué rayos acabe de hacer?
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